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1.

DESARROLLO EMOCIONAL Y SOCIAL EN LA 1ª INFANCIA

Es necesario hacer referencia a la siguiente combinación: por un lado, la interacción


entre las emociones, el temperamento y la personalidad de un bebé, y, por el otro lado,
todo el mundo social, que incluye a la madre, al padre, otros cuidadores y la sociedad.

1.1. DESARROLLO EMOCIONAL EN LA PRIMERA INFANCIA

En el primer año los neonatos parecen tener solamente dos emociones: o están
disgustados o están contentos. Después de las primeras semanas se puede reconocer
una mayor variedad de emociones. El interés por las personas se convierte en placer,
evidenciando primero por una sonrisa social alrededor de las 6 semanas. El miedo
aparece alrededor de los 9 meses. Distinguimos entre: el miedo frente a los extraños
(el niño tiene miedo ante las personas desconocidas, y llora si se le acercan, siendo
los extraños que más le aterrorizan los hombres que se visten en forma no
convencional y actúan como si se pudieran llevar a los niños, por ejemplo los
payasos) y la ansiedad de separación (el niño tiene miedo al abandono por parte de su
cuidador cuando éste se marcha). Al finalizar el primer año, todos los niños normales
expresan alegría, angustia, interés, miedo y rabia.

A partir del segundo año, el enfado y el miedo van disminuyendo y se dirigen más
hacia las situaciones que en realidad los enfadan o asustan. Las nuevas emociones
aparecen hacia el fin del segundo año: el orgullo, la pena, la vergüenza, e incluso la
culpa, y el niño detectará las reacciones de los demás a sus emociones.

El temperamento

El temperamento son las diferencias individuales en reacciones emocionales, motoras,


atencionales y autorregulación. Es, antes que nada, genérico y biológico y enfatiza las
conductas que determinan que cada persona sea de alguna forma diferente a cualquier
otra. Es epigenético, no solamente genético: comienza en la gran cantidad de
instrucciones genéticas que guían el desarrollo del cerebro y luego es influido por el
entorno prenatal. A medida que una persona va evolucionando, el contexto social y las
experiencias individuales continúan influyendo en la naturaleza y la expresión del
temperamento. Todas estas influencias interactúan con las tendencias biológicas del
niño, y afectan a la formación de la personalidad (aunque pueden cambiar). Según los
hallazgos iniciales de los investigadores del NYLS, en los nueve primeros días y meses
de vida de los bebés difieren en nueve características:

• Nivel de actividad: algunos bebés son muy inquietos y, cuando son algo mayores,
mientras que hay otros bebés que son mucho más tranquilos.

• Ritmo: algunos bebés tienen ciclos de actividad regulares y otros no.

• Aproximación: se acercan o se alejan a las nuevas situaciones.

• Adaptabilidad: solo algunos se adaptan bien a las nuevas experiencias.

• Intensidad de las reacciones: algunos bebés se ríen y lloran intensamente.

• Calidad del humor: algunos parecen constantemente felices, mientras que otros
parecen siempre descontentos.

• Distracción: algunos bebés se distraen con facilidad ante un objeto atractivo pero
peligroso o por una experiencia angustiante; otros no se distraen.

• Mantenimiento de la atención: algunos bebés juegan contentos con el mismo


juguete durante bastante tiempo; otros pasan constantemente de uno a otro.

La mayoría de los bebés pueden ser agrupados en uno de los tres tipos: fáciles, difíciles,
de reacción lenta. Los bebés difíciles son irregulares, intensos, todos los ruidos los
perturban, infelices y cuesta distraerlos. Los bebés fáciles son lo contrario de los
anteriores. Los lentos son reacios a adaptarse a las nuevas experiencias, pero con el
tiempo lo logran. En gran parte, esto es genético, pero se ve influido por desarrollo
prenatal y experiencia postnatal. Observamos que hay estabilidad en el desarrollo, es
decir, los patrones de temperamento de los bebés tienden a continuar. Un hallazgo
crucial en la investigación es la calidad del ajuste entre el cuidador, el contexto de los
cuidados y el bebé, que permite que el desarrollo avance bien, siendo la interacción
fluida entre la familia y el bebé el factor crítico.
1.2. LAS EMOCIONES EN EL CONTEXTO SOCIAL

Las reacciones emocionales en los 3 primeros meses de vida no dependen del cuidado
de los padres; están más relacionados con el bienestar físico del niño. La sincronía es la
interacción coordinada entre el cuidador y el bebé, quien responde a los gestos, los
sonidos y los movimientos del otro con mucha rapidez y seguridad. A los 3 meses los
bebés empiezan a responder a sus padres de muchas maneras, es decir, comienzan las
conductas sincronizadas entre el adulto y el niño. La sincronía también ayuda a los
bebés a aprender a expresar sus propios sentimientos.

Los bebés aprenden a esperar determinadas reacciones, como se evidencia en un


experimento creativo que utiliza la técnica de la cara inexpresiva. Se trata de un método
de estudio de la sincronía mediante la evaluación de la reacción del bebé cuando la
persona que lo cuida interrumpe la relación sincrónica y lo mira fijamente durante un
minuto o dos. A los 6 meses, los bebés se enfadan mucho frente a este rostro impasible.
Buscan en el rostro de los padres cómo recibir a un extraño (como amigo o como
peligroso). Si un extraño responde con muchas sonrisas, el bebé devuelve el gesto si su
madre actúa de la misma manera. Sin embargo, si la madre es menos expresiva, el bebé
puede quedarse quieto o incluso llorar (responde mejor ante un extraño cuya conducta
es parecida a la de su madre).

La referencia social es la búsqueda de información acerca de un objeto o acontecimiento


nuevo o ambiguo mediante la observación de las expresiones y las reacciones de
alguien. Esa persona se convierte en un referente a quien el niño consulta cuando quiere
saber cómo reaccionar. Los niños pequeños ven a sus padres como referentes sociales
fiables y aceptan sus opiniones, por lo general prestando atención a la expresión facial
del adulto. Además, toman las advertencias de la madre como señal de peligro. Los
padres suelen ser más alentadores que las madres, que son más protectoras. En
consecuencia, cuando los niños tienen la intención de explorar algo, a menudo buscan la
aprobación del hombre como un estímulo para su curiosidad.
A los 15 meses surge el autoconcepto, que es el sentido de sí mismo como objeto del
propio conocimiento. El niño se reconoce en el espejo, y con ello se desatan
sentimientos de orgullo y vergüenza.

1.3. LAS TEORÍAS SOBRE EL CUIDADO

La teoría psicoanalítica

Sostiene que los primeros dos o tres años de vida son fundamentales para la
personalidad y la salud psíquica. La relación madre-hijo es considerada muy importante.

Según Freud, el desarrollo psicológico comienza en el primer año de vida con la etapa
oral (boca como órgano de estimulación). En el segundo año, se desarrolla la etapa anal
(gratificación en la retención y expulsión de heces). Las etapas oral y anal están
encargadas de conflictos potenciales que pueden producir consecuencias a largo plazo.
Si la madre frustra al bebé su necesidad de succionar, el niño puede convertirse en una
persona angustiada y ansiosa, y también puede llegar a ser un adulto con una fijación
oral. Esa persona está fijada al periodo oral y, por lo tanto, come, bebe, mastica, muerde
o habla excesivamente, en busca de la satisfacción oral que le negaron en la infancia.
Del mismo modo, si el entrenamiento para el control de esfínteres es demasiado estricto
o prematuro, la interacción entre los padres y el niño se puede atascar en un conflicto en
torno de la resistencia o la incapacidad para cumplir con las instrucciones de los padres.
Este conflicto, además, puede provocar importantes consecuencias para la futura
personalidad del niño y éste puede quedar fijado y desarrollar una personalidad anal; y
cuando sea adulto es posible que quiera controlarse y controlar a los otros y demostrar
una necesidad infrecuente de manejar todos los aspectos de la vida. Las ideas de Freud
han ejercido una influencia enorme. Sin embargo, la investigación ha fracasado al
relacionar los conflictos específicos de las etapas oral anal con los rasgos de la
personalidad posteriores (la investigación empírica no apoya estas ideas).

Erikson creía que el desarrollo procedía a través de crisis; la primera la denominó


confianza frente a desconfianza. En ella, el bebé aprende que el mundo es
esencialmente un lugar seguro donde siempre se satisfacen las necesidades básicas o
un territorio impredecible donde no siempre se satisfacen. Erikson sostenía que los
bebés empiezan a desarrollar un sentido de seguridad cuando sus madres les brindan
alimento y bienestar con “consistencia, continuidad y uniformidad de experiencias ´´.
Cuando la interacción con la madre inspira confianza y seguridad, el niño
experimenta confianza en el momento de comprometerse y explorar el mundo. La
crisis siguiente es la de autonomía frente a vergüenza y duda, en la que los niños
pueden tener éxito o fracaso para lograr el autocontrol de sus acciones y de sus
conceptos. Según Erikson, la clave para que el niño pueda superar con éxito esta
crisis y adquirir un sentido de autonomía es la guía y la protección de los padres. Él
sostenía que el adulto que es desconfiado y pesimista o vergonzoso puede haber sido
un bebé que no desarrolló la confianza necesaria o un niño que no logró autonomía.

El conductismo

Desde la perspectiva del conductismo o la teoría del aprendizaje, las emociones y la


personalidad de un niño son modeladas por los refuerzos o los castigos de los padres.
Las respuestas en la sincronía temprana enseñan al niño importantes lecciones sobre la
comunicación (desarrollo social). Los niños, además, observan y luego imitan los rasgos
de la personalidad de sus padres (reacciones emocionales y forma de actuar). La
referencia social refuerza este aprendizaje por observación. Por lo común, si los niños
reciben más demostraciones de interés y estímulo que de miedo y prohibición mientras
que están explorando, tienen más posibilidades de progresar y ser menos agresivos de lo
que habrían sido si hubieran recibido los mensajes contrarios, el niño podría convertirse
en una persona carente de emoción y pasiva. Por otra parte, el no establecimiento de un
buen vínculo con la madre genera frustración en el niño (importancia de la madre).

La teoría cognitiva

Según esta teoría, los niños construyen ideas sobre el mundo social que integran en
modelo de trabajo, siendo éste un conjunto de supuestos que se utilizan para organizar
las percepciones y las experiencias. El niño funciona con estos modelos interpretando
sus experiencias sociales.

La teoría sociocultural
Esta teoría destaca las diferentes maneras por las cuales todo el contexto social ejerce un
gran impacto en las relaciones entre el bebé y el cuidador. También afirma que los niños
pueden cambiar después de la infancia si su contexto social cambia.

La teoría de los sistemas epigenéticos

Esta teoría sostiene que cada bebé nace con una predisposición genética a desarrollar
determinados rasgos que afectan al desarrollo emocional. El temperamento va
modulando de acuerdo a las reacciones del entorno (el cambio es posible, porque los
genes permiten la adaptación selectiva del entorno).

1.4. EL APEGO

El apego es el vínculo afectivo entre dos personas. La madre suele ser la primera figura
de apego. Los niños lo muestran a través de las conductas que buscan la proximidad,
como acercarse y subirse al regazo, y las conductas que mantienen el contacto, como
resistirse a abandonar los brazos y usar la referencia social una vez que son capaces de
moverse solos por el lugar. Los cuidadores demuestran su apego al observar
atentamente al bebé. Mary Ainsworth definió y midió el apego. Existen distintos tipos:

-El apego seguro: es el que brinda bienestar y confianza. El cuidador funciona como
una base segura para la exploración del niño y, dos tercios de los niños lo desarrollan.

-El apego inseguro: se caracteriza por el miedo, la ansiedad, el enfado o la indiferencia


aparente hacia la persona que lo cuida. Estos dos extremos son signos del apego
inseguro; el denominado inseguro-evitativo y el inseguro-resistente/ambivalente.

-Inseguro-evitativo: explora con libertad, parece desinteresado por el cuidador.

-Inseguro-resistente/ambivalente: al contrario que el anterior.

-Desorganizado: ni juega libremente ni responde al cuidador en un modo coherente.

Los expertos también coinciden en que el apego del niño está influido por muchos
factores, entre ellos las personalidades del padre, de la madre y del niño, la calidad
pasada de sus relaciones y las condiciones familiares y culturales. Una historia de
interacción fundamentada en el cuidado y el interés por el otro es quizás el factor más
importante para predecir un apego seguro. Una relación segura es más probable si el
cuidador proporciona: sensibilidad total ante las necesidades básicas del niño, respuesta
a las señales específicas, juego en el que el cuidador estimula activamente el desarrollo.
El apego seguro está relacionado con las buenas habilidades sociales y la capacidad de
aprendizaje posteriores, mientras que el apego inseguro está más relacionado con la
agresividad y las dificultades de aprendizaje. El cuidado temprano es importante, pero la
mala respuesta a las necesidades de un niño puede perdurar a lo largo del tiempo
reforzando las características de un apego inseguro. El cambio en circunstancias
familiares extremo puede provocar un cambio en el tipo de apego (nacimiento de otro
bebé, muerte o enfermedad de algún familiar, etc.). El apego al año de vida puede ser
una influencia poderosa sobre el desarrollo social y de la personalidad del niño en el
futuro, o puede meramente indicar un momento en la larga historia evolutiva. Algunos
de los signos de alerta ante el apego inseguro son las madres deprimidas, apartadas
(apego evitativo) o incoherentes (apego desorganizado).

1.5. EL CUIDADO INFANTIL DIARIO

En los últimos años, ha aumentado el número de niños cuidados por otra persona
distinta a la madre. Se tiende hacia programas de educación estructurados. En general,
los niños (desde los 3 años) se ven beneficiados del cuidado no maternal, ya que la
buena educación preescolar ayuda a los niños a aprender más lenguaje y a desarrollar
mejores habilidades sociales. Para los niños menores de 3 años es beneficioso el
cuidado no maternal cuando acude regularmente a una guardería, la cual cuenta con una
baja proporción de niños por maestra.

El cuidado infantil de alta calidad

El cuidado de alta calidad es más beneficioso en niños con problemas, y comprende:

-La atención adecuada a cada niño: esto implica que debe haber una baja proporción de
niños por cada cuidador.
-La estimulación de la exploración sensoriomotora y del desarrollo del lenguaje. Los
niños deben contar con una variedad de juguetes de fácil manipulación y deben disponer
de juegos, canciones, y conversaciones para aumentar el vocabulario.

-La atención de la salud y la seguridad: por ejemplo, los hábitos de higiene y la


prevención de accidentes son medidas importantes.

-Los cuidadores deben ser profesionales bien formados: con el título correspondiente.

2. DESARROLLO DURANTE LA SEGUNDA INFANCIA

El desarrollo emocional y social se produce sobre todo con los pares y con otros
adultos.

2.1. EL DESARROLLO EMOCIONAL

Los niños de 3 y 4 años regulan y controlan muchas emociones. La regulación


emocional es la capacidad para orientar o modificar los sentimientos propios, en
particular el miedo, la frustración y el enfado. Ésta comienza con el control de los
impulsos. Algunos niños exteriorizan los problemas: expresan sus emociones al dejar
escapar su enfado impulsivo y atacan a otras personas o cosas. Ellos no pueden
controlar del todo su rabia y necesitan aprender a regularla. Otros niños internalizan los
problemas: son temerosos e introvertidos. Una parte de la regulación emocional es
neurológica, una cuestión del funcionamiento cerebral, y una parte es aprendida, una
cuestión del conocimiento social. No todos los niños desarrollan su capacidad para
regular las emociones a la misma edad, debido a cuatro conjuntos de razones:

-Las variaciones genéticas: alguna variación en la expresión emocional es genética.

-El estrés temprano: la exposición repetida al estrés extremo destruye algunas neuronas
del cerebro y detiene el desarrollo normal de otras. Es posible que esto influya en
algunos niños pequeños que son incapaces de regular sus emociones. La respuesta
brusca por el estrés puede ser un signo temprano de depresión.
-La historia de cuidados: el apego puede suavizar o acentuar la reacción del niño a las
tensiones de la infancia. Los niños seguros son los que están más capacitados para
controlar sus estallidos emocionales.

-Las experiencias actuales: el cuidado apropiado parece que puede compensar las
experiencias de falta de cuidado y alto nivel de estrés en los primeros meses de vida,
incluso reparando el daño cerebral que pudiera haber ocurrido. El aprendizaje también
puede operar en un sentido contrario. Algunos niños desarrollan una fobia: un miedo
irracional y exagerado que aterroriza a una persona.

Autoexpresión (conciencia del yo)

Durante la segunda infancia, la conciencia del yo se convierte en el concepto de sí


mismo, que es la comprensión que tenemos sobre quienes somos, y se convierte en
autoestima u orgullo de sí mismo. Un concepto de sí mismo positivo y equilibrado es
probablemente lo mejor. Por lo general, los niños de 2 a 6 años se forman impresiones
bastante favorables de ellos mismos. Suelen sobrestimar sus habilidades, al creer que
pueden ganar una carrera, saltar perfectamente, contar con precisión…Esperan
reconocimiento de los demás. La confianza en sí mismo está ligada a la competencia, y
ésta última exige repetidas demostraciones de dominio.

2.2. LAS TEORÍAS DE LAS EMOCIONES

Erikson

La iniciativa frente a la culpa es la tercera de las ocho etapas del desarrollo psicosocial
de Erikson, en la que el niño comienza ansiosamente nuevos proyectos y siente culpa
cuando sus esfuerzos fracasan o son criticados. Por lo tanto, esta etapa se caracteriza por
la iniciativa y la autoevaluación. En este momento, quieren comenzar y completar algo
y estar orgullosos de lo que lograron. La culpa se produce cuando un niño se siente
infeliz porque hizo algo malo; la vergüenza se debe a que alguien podría ver lo que el
niño hizo y criticarlo. Tanto la vergüenza como la culpa se originan de los modelos
sociales, pero la culpa indica que el niño ha tomado estos modelos como propios.
Goleman

Él sostiene que la capacidad para modular y dirigir las emociones es fundamental para
la inteligencia emocional (comprensión de cómo interpretar y expresar las emociones).
Los cuidadores utilizan el apego natural de los niños para enseñarles cómo y cuándo
expresar los sentimientos (regularse). También es evidente que las relaciones humanas
aportan una guía esencial a la expresión y la regulación emocionales.

2.3 CONDUCTA PROSOCIAL Y ANTISOCIAL

Las emociones se expresan en relación con el mundo social, en particular la conducta


relacionada con los pares, que son otras personas de la misma edad y estatus del niño.
Alrededor de los 4 o 5 años, los niños suelen desarrollar la teoría de la mente y entonces
están en condiciones de actuar de forma deliberadamente prosocial (implica ayudar a
otras personas a obtener un beneficio personal) o antisocial (perjudicial o destructivo).
En la etapa escolar, los niños tienden a gustar más a otros niños si no son
descontrolados ni tampoco excesivamente controlados en sus emociones. La empatía es
la comprensión real que tiene una persona de las emociones de otra, incluida la
capacidad para imaginar qué haría sentir mejor a la otra persona. Como la empatía
indica un determinado nivel de comprensión de sí mismo y de la teoría de la mente, no
es evidente por lo general hasta la edad de 5 años. Un niño pequeño que está aislado y
no es buscado por sus pares necesita ayuda para desarrollar habilidades sociales.

2.3.1. LA AGRESIÓN

La agresión es una forma de conducta antisocial especialmente preocupante; comienza


con la regulación emocional inadecuada durante la infancia temprana y puede llegar a
ser un problema grave a medida que transcurre el tiempo. Un niño que es más hostil y
dañino que otros niños a los 3 y 4 años lo seguirá siendo en el futuro. Recordemos que
las emociones necesitan ser reguladas, no reprimidas. Los investigadores reconocen 4
formas de agresión:

-La agresión instrumental: se usa para obtener o retener algo, como un objeto o un
juguete. Aumenta de los 2 a los 6 años.
-La agresión reactiva: implica la venganza hostil por un acto intencionado o accidental.
Debe ir desapareciendo con una mejor regulación.

-La agresión relacional: intenta infligir dolor psíquico y no físico. Está vinculado a las
relaciones sociales.

-La agresión intimidatoria: consiste en un ataque sin provocación o razón previa. Es un


indicador de situaciones problemáticas y de una deficiente regulación emocional.

2.3.2. EL JUEGO CON LOS IGUALES

Durante la infancia, el juego es la actividad más productiva que realizan los niños. Por
cierto, el hecho de que el juego es tanto universal como variable y que esté relacionado
con la cultura y el género, así como la edad de los compañeros de juego, hace de él un
lugar ideal para el aprendizaje específico de las habilidades sociales. Tipos de juego:

-El juego solitario: un niño juega solo, como si ignorara a los otros niños.

-El observador del juego: un niño mira mientras otros juegan.

-El juego paralelo: los niños juegan igual, pero no interactúan.

-El juego asociativo: los niños interactúan, comparten los materiales y las emociones,
pero no parecen jugar el mismo juego o estar preocupados si el otro no coopera.

-El juego cooperativo: los niños juegan juntos y crean un juego o una estructura
elaborados respetando los turnos.

Una forma de juego social útil es el juego de acoso y derribo, que imita la agresión a
través de la lucha, la persecución o los golpes, pero que en realidad sólo se hace para
divertirse sin intención de producir daño. Es universal. Además, este juego por lo
general se produce entre niños que han tenido una experiencia social considerable, a
menudo con los mismos niños con los que están jugando.

El juego sociodramático se basa en la simulación en la cual los niños representan


diversos roles y temas en historias que ellos mismos han creado. Brinda una forma para
que los niños hagan lo siguiente: exploren y ensayen los roles sociales que ellos ven que
desempeñan quienes los rodean, prueben sus propias habilidades para explicar y
convencer a otros respecto de sus ideas, regulen sus emociones a través de la
imaginación, examinen sus preocupaciones personales de un modo inofensivo. Los
comienzos del juego sociodramático se pueden apreciar en el juego solitario o paralelo.
La frecuencia y la complejidad de este tipo de juego aumentan entre los 2 y los 6 años.
A medida que los niños van desarrollando su teoría de la mente y regulando sus
emociones, buscan a otros niños para practicar lo que han aprendido. También puede
revelar el enfado y la agresión. Las niñas prefieren este tipo de juego antes que el juego
violento de los varones. El mejor encuadre para que los niños puedan practicar estas
habilidades sociales con los pares es un programa educativo de alta calidad donde los
niños puedan tener muchos amigos.

La influencia de la televisión y de los videojuegos en los niños es notable. La televisión


se emplea como niñera. Hay evidencia de que los mensajes transmitidos a través de la
pantalla (publicidad) son influyentes en los niños. Si los programas son educativos
pueden ser un buen recurso. Debemos prestar especial atención a los estereotipos
sexistas, racistas y violentos. En los videojuegos el niño es activo, por lo tanto si el
juego es violento puede aumentar la agresividad.

2.4. LOS ESTILOS EDUCATIVOS PATERNOS

El estudio contemporáneo de los modelos parentales estuvo muy influido por el trabajo
pionero de Diana Baumrind, observó que los padres diferían en cuatro dimensiones
importantes:

-Las expresiones de afecto, o cariño, que se extendían desde los muy afectuosos hasta
los bastantes fríos.

-Las estrategias para la disciplina, que podían implicar la explicación, la crítica, la


persuasión y/o el castigo físico.

-La calidad de la comunicación, que va desde escuchar atentamente hasta la demanda


del silencio.
-Las expectativas de la madurez, evidentes en la exigencia de mucha responsabilidad y
control de sí mismo.

Estilos educativos

Sobre la base de estas cuatro dimensiones, Baumrind identificó tres estilos básicos de
educación parental:

-Auditorio: Las normas para la buena conducta son exigentes, la mala conducta se
castiga con rigor y la comunicación padres-hijo es escasa. La mala conducta se castiga
de forma física. Son muy exigentes en cuanto a la madurez. Aunque los padres
autoritarios aman y cuidan a sus hijos, parecen distantes, muestran poco afecto o
cariño.

-Permisivo: los padres rara vez castigan, orientan o controlan al niño, pero son cariñosos
y se comunican bien con él. Hay poca disciplina porque exigen escasa madurez de los
niños. Tratan de ayudarlos en todo, pero no se sienten responsables de su conducta.

-Democrático: los padres marcan límites y brindan orientación para su hijo, pero están
dispuestos a escuchar sus ideas y a establecer acuerdos con él. Escuchan las demandas
de sus hijos y sus puntos de vista y mantienen la comunicación referida a los
sentimientos y a los problemas. Exigen madurez en los niños, pero también son
cariñosos y comprensivos, y perdonan cuando no se logra la madurez deseada.

-Negligente: estilo abusivo en el que los padres parecen no cuidar a sus hijos en
absoluto.

-Indulgente: estilo abusivo en el que los padres se acomodan a todos los caprichos del
niño.

Consecuencias

Sobre la base de esta investigación, llegaron a estas conclusiones básicas:

Los padres autoritarios crían niños que tienden a ser conscientes, obedientes y pasivos;
sin embargo, los niños no son en absoluto felices. Ellos tienden más a sentirse culpables
o deprimidos. Los padres permisivos crían niños que son aún menos felices y que
carecen de autocontrol, sobre todo en lo que se refiere a la cuestión de dar y recibir entre
los pares. Los padres democráticos crían niños con más probabilidades de tener éxito,
coherentes, inteligentes, felices consigo mismos y generosos con los demás. Los padres
negligentes e indulgentes son muy dañinos para la posterior conducta de sus hijos.

Matizaciones

Las ventajas iniciales del abordaje democrático promueven un mejor crecimiento y los
niños progresan en la escuela, los adolescentes evitan el uso de drogas, y los adultos
jóvenes tienen una autoestima alta. Las estrategias democráticas fomentan el
autocontrol y la regulación emocional. Muchos estudios hallaron que la relación entre
alguno de los tres estilos básicos de educación parental y la conducta de los niños es
menos directa e inevitable de lo que aparece en la investigación original de Baumrind.
En primer lugar, hay que tener en cuenta el temperamento del niño y, en segundo lugar,
las diferencias culturales. Los padres que parecen autoritarios y permisivos pueden criar
niños bien adaptados, según la personalidad del niño y el entorno. No obstante, no hay
evidencia de que los padres abusivos, indiferentes o negligentes sean efectivos.

2.4.1. EL CASTIGO

Es necesario poner normas en la educación para que el niño reflexione sobre las
consecuencias de sus acciones. La cultura es una gran influencia sobre las técnicas
disciplinarias.

El castigo físico

Debe usarse como último recurso. La pregunta es si los niños que son castigados
aprenden a ser más agresivos. La respuesta es que muestran más agresividad
intimidatoria y reactiva, pero no más agresión instrumental.

2.5. LAS DIFERENCIAS SEXUALES


Los científicos sociales distinguen entre las diferencias sexuales, que son las diferencias
biológicas entre los hombres y las mujeres, y las diferencias de género, que son las
diferencias impuestas por la cultura en los roles y las conductas de los dos sexos.

Desarrollo del concepto de sexo

-A los 2 años los niños diferencian hombres y mujeres.

-A los 3 años las diferencias son permanentes.

-A los 4 años emplean roles y juguetes asociados al sexo.

-A los 6 años tienen claras diferencias entre el sexo biológico y el cultural.

-A los 8 años tienen estas ideas consistentes.

Además, debemos tener en cuenta que los niños tienen preferencia desde temprano por
los niños de su mismo sexo. Existes numerosas teorías que explican las diferencias de
género.

3. DESARROLLO DURANTE LA NIÑEZ