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Las 8 Características de una iglesia saludable

Las 8 Características de una iglesia saludable

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El presente libro no se puede calificar ni de producto europeo, ni asiático, ni americano, ni africano, ni australiano, sino que, lo mejor que se puede decir de él, es que lo es todo a la vez. Informa acerca de principios que se pueden advertir en todas las iglesias en el mundo entero, de los cuales se puede demostrar que pueden desvelar y aclarar mejor que muchos otros modelos que
gozan actualmente de popularidad, el secreto de iglesias de habla hispana, en fase de crecimiento continuo. Este trabajo pretende ser una primera introducción en principios del desarrollo de iglesia, de los cuales no solamente es demostrable que «funcionan», sino que, según mi propia y cada vez más firme convicción, son, al fin y al cabo, los principios con que opera Dios mismo.
Christian A. Schwartz
El presente libro no se puede calificar ni de producto europeo, ni asiático, ni americano, ni africano, ni australiano, sino que, lo mejor que se puede decir de él, es que lo es todo a la vez. Informa acerca de principios que se pueden advertir en todas las iglesias en el mundo entero, de los cuales se puede demostrar que pueden desvelar y aclarar mejor que muchos otros modelos que
gozan actualmente de popularidad, el secreto de iglesias de habla hispana, en fase de crecimiento continuo. Este trabajo pretende ser una primera introducción en principios del desarrollo de iglesia, de los cuales no solamente es demostrable que «funcionan», sino que, según mi propia y cada vez más firme convicción, son, al fin y al cabo, los principios con que opera Dios mismo.
Christian A. Schwartz

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11/13/2015

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En la naturaleza, simbiosis no es otra cosa que la convivencia de distintas
especies que se ayudan mutuamente. A este principio se contraponen
dos modelos: por un lado, una lucha de competencias, por otro, el
monocultivo. El modelo de competencias -como en simbiosis- parten
de la base que existen distintas especies, aunque según este modelo, no
se apoyan entre sí, sino que se destruyen mutuamente. En el monocul-
tivo, en el que las distintas especies desaparecen, domina un solo proto-
tipo -trasladado al ámbito de la sociedad y la economía, todo esto reci-
be el nombre de «monopolismo»-. Bien que en este último modelo
desaparece toda competitividad, pero con ello también toda interac-
ción simbiótica, tan importante para todos los seres vivos en la unidad
de las distintas especies.
Toda forma de monocultivo es una expresión del pensamiento tecno-
crático. Él mismo es ciego a los efectos -estabilizadores del sistema-
importantes del apareamiento, de terrenos húmedos, de diversidad de
pequeños habitáculos. Hoy sabemos que una agricultura óptima -como
todos los sistemas orgánicos- demanda la existencia de una cierta can-
tidad de especies variadas. Toda racionalización exagerada bajo pretex-
to de un monocultivo destruye la infraestructura de la naturaleza, y con
ello, la importante simbiosis y la gratuita ayuda de la autorregulación.
Se propicia daños profundos a largo plazo (véase figura superior dere-
cha). Mientras menos uso hagamos del rendimiento irremunerable de
un ecosistema intacto, más intensiva será la energía de la agricultura.
Con una gran cantidad de abonos artificiales y de pesticidas, tenemos
que equilibrar, lo que se encarga de igualar la naturaleza con estructuras
simbióticas.

Es un auténtico drama que el pensamiento de unidad de muchos cristia-
nos -expresión del pensamiento tecnocrático- se haya unido insepara-
blemente a una actitud monopolista. Para ellos, la unidad de los cristia-
nos es mayor, si todas las iglesias dependieran de una sola organización
eclesial, si todas las liturgias fueran iguales, si todos los cristianos defen-
dieran una misma orientación espiritual. Salta a la vista la igualdad que
hay con el modelo agrario del «monocultivo», asícomo que aambos los
une un pensamiento tecnocrático.

En nuestro proyecto de investigación pudimos estudiar adistintos niveles
cuán fructífero es el juego simbiótico de las distintas «especies». El mejor
ejemplo: una actitud orientada hacia los dones. En vez de propagar una
«imagen de unidad» del servicio cristiano, debieran jugar en conjunto los
distintos dones y tipos de personalidad, beneficiándose mutuamente.

74

Erosión a causa de un monocultivo
excesivo

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~ 'º' Típico de la estructura simbiótica de esta forma de trabajar es que aquí

~ las necesidades de cada cristiano (<<¿Qué me gusta?») y de la iglesia

-: (<<¿Qué beneficia su crecimiento?») van unidas, en vez de rivalizar entre

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o ellas. De cualquier manera, es muy significativo que iglesias de alto índi-

S' ce cualitativo apliquen este principio más consecuentemente que otras
(véase figura de abajo).

Parte 3:

6 principios
blótlcos

Simbiosis de los dones

«Cuidamos de que los trabajos a largo plazo los realicen
colaboradores con los dones correspondientes»

«La regla de oro»

En la literatura secular de empresas se denomina este principio «relacio-
nes win-win» (vencer-vencer): ya no debe haber más vencedores ni ven-
cidos, sino en todas las decisiones vencedores unidos. Lo que se celebra
entre algunos teóricos de empresas como descubrimiento revoluciona-
rio no es otra cosa que lo que intentó enseñarnos Jesús hace 2000 años,
«la regla de oro». Naturalmente que
no la llamó win-win ni «simbiosis»,
sino «amor al prójimo».

Si solamente tuviésemos la posibili-
dad de elegir entre estructuras de
competencia o de monopolio, para
mí sería indiscutible que deberíamos
elegir la competencia.
Aunque el modelo de competencia se
nos antoje poco deseable, supone un
avance tremendo frente a la torpeza,
uniformismo y demostrada ineficacia
del monopolismo. Aunque felizmente
como cristianos no necesitemos elegir
entre estas alternativas. El principio
espiritual de la simbiosis supera con
creces a ambos aspectos.

decrecimiento

En porcentajes: La declaración «se aplica» o «se aplicamucho» alcaso

-_.......

75

Parte 3:

6 principios
bJótlcos

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