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Guillermo Daniel Ñáñez

MEMORIA NEGRA
–Trata negrera y las economías atlánticas–

Año 2003

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Guillermo Daniel Ñáñez

‰ Orígenes
Etimológicamente la palabra esclavitud deviene de sclavus y significa sujeción por la cual se ve
sometida una persona a otra, a un trabajo o a una obligación. Por su parte esclavo es la persona
que por estar bajo el dominio de otra carece de libertad.
Desde el punto de vista del derecho esclavitud es una institución que coloca al hombre en situación
de cosa, en cuanto le niega personalidad jurídica y lo considera susceptible de apropiación.
La esclavitud se remonta al origen de los tiempos, cuando el hombre, que era la parte fuerte de la
sociedad, sometió a la mujer, que era la parte débil, obligándola no solo al servicio sexual, sino
también a la realización de las tareas más penosas, especialmente las relacionadas con la
agricultura.
La humanidad vivía en continuas luchas de las pequeñas agrupaciones, necesitadas para subsistir
de los ataques de los vecinos, defender el territorio, la aldea, las fuentes de aprovisionamiento, es
decir, los excedentes. Los derrotados tomados prisioneros eran utilizados a veces en alimento
ritual o normal, o como fuerzas de trabajo. Cada enemigo derrotado, incorporado como mano de
obra significaba un hombre más que se podía agregar a la luchas o a la búsqueda de subsistencia.
En esta segunda instancia, el esclavo tomó sobre sus hombros la pesada carga que recaía sobre
la mujer.
Con posterioridad el derrotado dejó de ser objeto de comida ritual o necesaria, para pasar a ser
mano de obra distribuida entre los vencedores. Con esa mano de obra esclava fue posible ampliar
las áreas sembradas, recolectar frutos, semillas, reunir más alimento y almacenarlo. También fue
utilizado como animal de carga, para el transporte de mercaderías o materiales para las
construcciones, como es el caso de los pueblos sometidos por los egipcios y utilizados en la
construcción de las pirámides. Adquirió de esta manera un valor distinto e hizo que se valorara más
a un enemigo derrotado, pero vivo, que a un enemigo derrotado muerto. Se lo conservó de la
misma manera que se conservaron a los animales domésticos, pasando a ser servus, o sea,
sirviente, dependiente del propietario, y por ello carente de derechos.
Esta características iniciales, o sea, la guerra o lucha tribal, han caracterizado a la esclavitud. En
este período de la evolución humana la esclavitud se ejercía sin hacer distingos de color de piel.
Las instituciones jurídicas anteriores al Imperio Romano han dejado disposiciones al respecto,
legislando la propiedad, el trato, el derecho a la venta o a la vida del esclavo.
Así, Aristóteles justificó la esclavitud como natural y necesaria, y en la mayoría de los filósofos
griegos se encuentran razones muy variadas para explicarla y justificarla, llegándose a considerar
como un progreso, pues desplazó a la antropofagia como sistema social.
En la India, Egipto, Babilonia, Asiria, Persia, Roma y Grecia, como en el resto de los pueblos
contemporáneos, se practicó la esclavitud, no siendo excepción la practicada entre los miembros
de un mismo pueblo. Hubo en sus ordenamientos sociales una íntima simbiosis entre trabajo,
producción y esclavitud, no concibiéndose el uno sin el otro. En Atenas adquirió tal importancia que
Foustel de Coulanges estimó que por cada ciudadano libre había cinco esclavos (La Ciudad
Antigua).
Por la Biblia es posible enterarse que el rey Salomón tenía 70.000 esclavos para conducir
materiales; 80.000 para labrar las montañas, auxiliados por 300.000 esclavos que realizaban
diversas tareas. En la misma fuente se asegura que el Templo de Jerusalén demandó la fuerza de
53.000 esclavos.
En la época de la República Romana había 40.000 esclavos que no dejaron de aumentar,
superando con largueza a los hombres libres. En pleno auge del Imperio Romano los esclavos
eran estimados en 135.000.000, sobre un total de 20.000.000 de hombres libres. Esa
desproporción hizo tambalear en más de una ocasión la paz interior del vasto imperio. Los
romanos, consideraron esclavo al que estaba sujeto al gentil, contra la sujeción natural.

‰ España
En España, la Ley de las Siete Partidas, establece que son siervos aquellos sobre los que se
ejerce el señorío, agregando que la servidumbre se estableció entre las gentes que eran
naturalmente libres, al someterse voluntariamente al señorío.
Documentos históricos muy variados existentes en reservorios portugueses demuestran que la
esclavitud y la trata de negros son anteriores al descubrimiento de América.

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Apoyando lo anterior, está la Bula del Papa Nicolás Vº, en 1445, a favor del rey portugués Alfonso
V, autorizándolo a reducir a servitud perpetua a sarracenos y paganos.
El cierre de las tradicionales rutas marítimas o terrestres entre Europa y el Extremo Oriente a
consecuencia de la caída del Imperio de Bizancio, impulsó a Portugal y España a la búsqueda de
caminos alternativos, para volver a suministrar perlas, joyas, perfumes, telas y especias.
Portugal se concentró casi exclusivamente a tratar de circunnavegar el litoral atlántico del
continente africano, hasta llegar a doblar el extremo sur. Entretanto fue conociendo diversas
franjas costeras, conociendo nuevos productos y tomando en condición de esclavos a pobladores
negros. Estos esclavos inicialmente, por ser un número reducido, fueron destinados al servicio
doméstico de altos funcionarios y pronto pasaron a ser adquiridos por algunos miembros de la
nobleza española, también para servicio personal.
A partir del Tratado de Tardecillas, 7 de junio de 1494, la costa africana quedó para exclusividad
de los portugueses y por ello, el resto de las naciones europeas fueron excluidas de ella. Esto
significó la exclusividad del comercio, primero y de la trata de negros después.
La dinámica de los hechos consecuentes con el descubrimiento de América hicieron que negros
africanos en condición de esclavos pasaran al nuevo continente. Primero lo hicieron para
reemplazar a la población nativa que desapareció de manera muy rápida, al no estar preparada
para soportar los sistemas de trabajo esclavista, y las enfermedades europeas portadas por los
blancos. Posteriormente fue introducida mano de obra esclava para poner en funcionamiento el
aparato comercial y extractivo que los españoles implantaron en el Nuevo Continente.
Antes de la llegada de los europeos al Nuevo Continente, existió la esclavitud entre los antiguos
mexicanos, como resultado de la guerra, las penas por crímenes, existiendo la antropofagia ritual
practicada con los esclavos, pero en general el trato del vencido esclavizado fue benigno y
tolerante. Los incas también practicaron la esclavitud.
Las alegaciones de Fray Bartolomé de las Casas en favor de los indios, sirvió como
desencadenante para impulsar la importación de negros esclavos. Es por ello que los negros
quedaran sujetos a la tierra americana en un destino muy cruel y sin remedio: la esclavitud sin
rendición.
La lectura atenta a estas alegaciones, permite comprender que ellas no son para reemplazar a los
indios muertos. Con la trata de negros o esclavos de otro origen que no fuera africano, no se
intentó fundamentalmente encontrar el remedio para alivio de los restos subsistentes de la
población americana, sino dar a los nuevos ocupantes elementos humanos, para ser ocupados
como mano de obra, que les permitieran poner en marcha la economía incipiente.
Las diferencias se impusieron desde el principio. No hubo para la negritud esclavizada jueces
visitadores ni leyes protectoras como las que se dictaron para el indio. Por el contrario, se los
consideraba naturalmente como delincuentes y en el trato que se les otorgó en la mayoría de las
regiones de América fueron los azotes, la horca o el cepo, para las más mínimas transgresiones o
faltas. Tampoco apreciaba la ley al negro en general, que prohibía abrir procesos para el castigo
de sus motines o sediciones. En tales casos se evitarían gastos de tiempo y papeleo,
procediéndose a la ejecución sumaria de sus jefes y reduciendo al resto de la esclavitud a un trato
aun más cruel que la misma muerte.
Fue así que los negros entraron en América Insular y Central y estuvieron presentes en numerosos
hechos relevantes, como fue el descubrimiento del Mar del Sur por Balboa o la conquista de
México por Cortés.
Entre el descubrimiento de América y la implantación del sistema de trata de negros en 1528, la
introducción de negros esclavos de origen africano se realizó por medio de operaciones
comerciales que no respondían a una organización entre el Estado español y otro Estado
proveedor, sino entre comerciantes particulares de España y proveedores particulares de la misma
nación o de otras. Por ello tiene la característica de un comercio anárquico y no sistemático y
regular.
De todas maneras, el comercio de negros o la trata de negros africanos, sirvió para dinamizar el
proceso de la formación del capitalismo moderno en su etapa de capitalismo industrial. Son
ejemplos clásicos de esta intervención, los capitales aportados a James Watt para la construcción
de su máquina a vapor, pues los aportantes habían obtenido beneficios en el comercio de esclavos
negros, como también son de este origen, los capitales que intervinieron en el tendido del

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ferrocarril del oeste inglés. Por todo lo anterior, África se convirtió en el terreno de cacería del
hombre negro por el hombre blanco.
De todas maneras, ninguna de las naciones europeas que intervinieron directa o indirectamente en
las costas africanas, especialmente Inglaterra y Francia, para reunir cantidades de hombres,
mujeres y niños, destinados a la esclavitud, lo realizaron a cambio de la instalación de plantas
industriales o mejoras en los sistemas de cultivo. Introdujeron armas de fuego, pólvora, bebidas
alcohólicas, etc., contribuyendo en no poca medida a la destrucción sistemática de las culturas
autóctonas en determinadas regiones.
En España predominó el concepto de la Bula papal que permitía la esclavitud de los adversarios
infieles adversus infidelem, que aceptaba y permitía el sometimiento de la esclavitud a los
opositores que no profesaran la religión católica, apostólica, romana. Esta calificación encuadraba
perfectamente para las luchas militares de las etapas finales de la reconquista de España, cuando
los enemigos u opositores eran los árabes, moros o berberiscos musulmanes.
También tuvo vigencia en lo referente a América en los primeros momentos de la ocupación insular
y sectores continentales, pues los indios americanos no eran católicos, pero dejó de tener validez
cuando el Papa Pablo II, los declaró racionales, o sea, con calidad humana y por ello en
condiciones de incorporarlos a la grey cristiana por medio del bautismo. Se sentó el principio
fundamental de que entre cristianos no debe haber cautiverio bélico.
Con ello se sustituyó la esclavitud derivada de la guerra, por la compra-venta. Se argumentó
respecto a los negros africanos que se traen de Guinea, Cabo Verde y otras provincias y Ríos y
pasan por tales sin escrúpulos en España y en las Indias. Se los compraba de buena fe porque
ellos se venden por su voluntad o tienen tantas guerras entre sí, en que se cautivan unos a otros, y
a estos cautivos los venden después a los portugueses, que nos los traen que ellos llaman
pombeyros o tangomangos.

Grilletes utilizados en la esclavitud de los negros

Una de las deficiencias que manifestó España durante el tiempo del comercio y trata de negros,
fue que careció casi por completo de abastecimientos propios y directos de mano de obra esclava,
dependiendo por ello de italianos, portugueses, franceses, holandeses e ingleses, de manera
directa o indirecta, para hacer llegar a sus posesiones americanas la mano de obra necesaria y
reclamada.

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Esta particularidad, agregada a otras circunstancias, ha de convertirse en el principal causante de


las introducciones ilícitas o contrabando.
Ello no impidió el embarque de negros esclavos en los buques mercantes y de guerra que
partiendo de puertos españoles, teóricamente Sevilla, realizaban el periplo atlántico. En realidad,
partían oficialmente de Sevilla, cumpliendo los requisitos formales dispuestos por la Casa de
Contratación, pero no viajaban directamente a América. Antes tocaba los puertos de Santo Tomé o
Cabo Verde en la costa litoral africana de Guinea y San Pablo de Loanda en Angola, todas
posesiones portuguesas.
El español apreciaba al negro de Angola y de Guinea por su proverbial mansedumbre, su robusta y
fuerte contextura física, todo ello unido a la aplicación al trabajo, lo que lo convertía en el obrero
ideal de las explotaciones mineras. Esas regiones fueron desde donde se abasteció en mayor
escala el comercio negrero. Los de Angola eran conducidos a una bahía llamada Cabilda, a través
del río Zaire, por sobas, nombre que se daba a los sujetos africanos o no, ávidos de hacer
negocios, y portugueses cazadores de hombres y mujeres negros.
Las conocidas estadísticas del tráfico negrero aseguran que entre 1575 y 1591, la extracción de
negros angoleños, para ser esclavizados superó los 52.000 individuos.
Estimaciones de distinto origen dan una cifra imprecisa de 427.562 negros esclavos introducidos
legalmente, siendo imposible determinar lo ilegal, la cantidad de buques utilizados en el tráfico
negrero, la cantidad de licencias libradas por la Corona, como también la cantidad de merma
sufrida por la carga en general y en cada viaje en particular. Todo ello permitiría tener una idea
aproximada de la verdadera importancia del comercio antes de la trata, como también conocer más
detalladamente las condiciones de los viajes y de los sufrimientos padecidos.

‰ Puertos
En líneas generales es posible decir que en los siglos XVI y XVII, existieron tres rutas tradicionales
para la introducción de negros en la América hispana. Tenían como polos de atracción o
concentración, los puertos de Cartagena, Veracruz y Buenos Aires.
Cartagena era el centro negrero por excelencia y consecuentemente el distribuidor más
importante, ya que de allí salían los negros para el Caribe, Panamá, Nueva Granada y Lima.
Veracruz era el otro puerto que le seguía en importancia, pues a él llegaban los destinados a
abastecer los requerimientos de negros esclavos en las minas o haciendas.
Buenos Aires a su vez, era la entrada para la ruta hacia las regiones del interior hasta alcanzar
Chile, el Alto Perú y Asunción del Paraguay. Esta importancia estratégica estaba debilitada por las
facilidades para el contrabando que brindaban la cercanías de las posesiones portuguesas en
Brasil y la permeabilidad del litoral fluvial al coincidir en la desembocadura los ríos Paraná y
Uruguay, formando un delta con intrincadas vías navegables.
Esto último lo convirtió en el lugar casi ideal de las introducciones clandestinas de mercaderías
europeas y de negros esclavos. Con las primeras se atendían la demandas de las poblaciones del
interior, que debían soportar el aislamiento general de la región del Plata en relación a las rutas
marinas encaminadas a las zonas ecuatoriales, y el aislamiento impuesto por las restricciones
sobre comercio internacional. Además Potosí se convirtió con sus explotaciones mineras, en una
constante demanda de mano de obra.
En la introducción de mercaderías y esclavos hacia Potosí, estuvieron interesados comerciantes
radicados en Córdoba, que se especializaron en la entrada de negros angoleños.
Esa demanda de mano de obra negra para utilizarlos en los laboreos mineros o en actividades
agrícolas (azúcar) despertó el interés de particulares en la compra de negros como inversión, pues
podían alquilarlos, obteniendo una renta mensual.
Entre 1492 y 1789 en América hispana no existió un cuerpo legal que estuviera referido a la
condición del negro esclavo. Existieron disposiciones aisladas, Reales Órdenes o Reales Cédulas
referidas, pero sin estructurar un cuerpo legal orgánico.
Lo que ha sido llamado el Código Negrero o Código Negro de 1789, tiene como antecedentes
legal el promulgado por Luis XV, rey de Francia, en 1724. El 31 de mayo de 1789 es la fecha en
que se dictó el correspondiente a la monarquía española, que contiene muchas similitudes en el
francés.
Para el siglo XVIII a medida que aumentaban las demandas de mano de obra esclava, para
destinarla a la producción de las plantaciones de azúcar, algodón y otros vegetales, se produjo una

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disminución de las ideas morales, anteponiéndose el interés por mayores y mejores logros
económicos a los conceptos éticos que respetaban la vida y los derechos humanos, agravando si
era posible, la miseria material en que se obligaba a vivir a hombres y mujeres de la esclavitud
negra.

‰ África
Como dice el profesor Okon Edet Uya1: “Por una instintiva urgencia en repartir censura, nuestra
comprensión de la esclavitud interna y las instituciones traficantes de esclavos en África ha estado,
hasta hace muy poco, congelada en polémicas. Mientras los escritores europeos han tendido a ver
la esclavitud del africano en el Nuevo Mundo como una simple continuidad de su menos favorable
experiencia en África, los escritores africanos, por otra parte, han tendido a solazarse con el punto

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de vista sobre la esclavitud en África como diferente de la esclavitud en el hemisferio occidental.


Estudios recientes han demostrado que ambos puntos de vista son inadecuados. Considerando
que, si bien es cierto que la experiencia del negro en esclavitud en el Nuevo Mundo fue
apreciablemente diferente de ésta en África, no se concluye que la última fuera más benigna por
ciertas cualidades innatas e inherentes a África.
El status del esclavo en África es mejor comprendido como una situación en la que una persona,
debido a ciertas circunstancias, encuentra su libertad reducida. Hubo grados de "pérdida de
libertad", dentro de la misma sociedad y de una sociedad a otra, dependiendo del modo de
adquisición y la función cumplida por el esclavo.
Como señaláramos anteriormente, el linaje de parentesco fue la ideología dominante en la vida
social y política de la sociedad africana tradicional. Definido genealógicamente o por la ocupación
de territorios comunes, el linaje protegía los derechos de la persona a participar en la vida de su
sociedad y definía sus obligaciones y responsabilidades. Tal persona, aun cuando estuviera
obligada a cumplir con ciertos deberes para con su familia y la comunidad, era considerada como
nacida libre con pleno control sobre su trabajo y habilitada para el uso de la tierra comunal.
Las personas consideradas como esclavos en África eran aquellas no protegidas por lazos de
parentesco o linaje dentro de las comunidades en las que se encontraban. Desde el punto de vista
de la ideología, eran "extraños' con derechos limitados dentro de esas sociedades. El esclavo en
África puede definirse como "una persona que, encontrándose desprovista de lazos de parentesco
por alguna circunstancia, enajena su trabajo temporariamente en manos de otra persona, a cambio
de protección o sustento". Los trabajadores reclutados fuera de los límites de protección de los
estatutos comunes o definitorios de una sociedad en particular, y por lo tanto, sin lazos de
parentesco, constituían el mayor número en la sociedad tradicional. Los esclavos eran así, en la
mayoría de los casos, "extraños" que vivían al margen de la sociedad que los hospedaba.
Varias fueron las condiciones que habrían llevado al empleo de mano de obra esclava. En general,
la esclavitud en África surgió para enfrentar el desafío que presentaba la concentración y el control
asociados a la vida sedentaria. La agricultura "en gran escala", y actividades como la minería, por
ejemplo, hicieron necesaria una gran fuerza laboral, y cuando ésta no fue suficiente por medio de
la división del trabajo de los miembros de las familias y sus relaciones, el recurso fue reclutar
extranjeros. Un ejemplo de tal situación se encontró en Ashanti, donde las mujeres, debido a
ciertos tabúes asociados a la tarea, fueron excluidas del trabajo en las minas de oro. Tal como Ivor
Wilks observara, "los esclavos fueron en realidad de importancia crucial para la economía Ashanti,
no tanto para el comercio de importación como para satisfacer los requerimientos de la agricultura
y la industria minera". Los cultivos extensivos de batata en Igboland en el siglo xix crearon una
demanda similar.
La demanda de tal fuerza laboral fue particularmente severa en condiciones de comercio a larga
distancia y por la formación de estados. La producción de mercadería para el comercio, el control
de las rutas comerciales y la cobranza de tributos y otros impuestos en la mayoría de los estados
como Songhay, Maf, Kanem-Bornu, Old Oyo y, muy especialmente, Dahomey, fueron llevados a
cabo por esclavos de confianza. La administración de grandes instituciones burocráticas,
resultantes de la formación de estados, creó una demanda similar. Personas sin lazos de
parentesco o linaje eran las preferidas para cargos de gobierno en provincias conquistadas debido
a la confusa noción de ausencia de competencia por asociación de parentesco, en su lealtad al
gobernante. En KanemBornu, por ejemplo, personas castradas, eunucos, servían en altas
posiciones de gobierno. En las sociedades más abiertas de Old Calabar y los estados del delta del
Niger, los esclavos jugaron un papel prominente en las "casas de canoas", que fueron el principal
instrumento comercial en el siglo XIX En realidad, el ascenso por la resbaladiza escala política
dependía más del talento que de la cuna, y esclavos de empresas como Jaja de Opobo, llegaron a
ser reyes en sus estados.
Servían en las cortes y los palacios de los gobernantes como cortesanos, asistentes y concubinas.
Como lo demostrara Mansa Musa durante su famosa peregrinación a la Meca, un importante grupo
de seguidores, muchos de ellos esclavos, era símbolo de riqueza y autoridad. La importancia de la
mano de obra esclava en el proceso de formación de los estados se demuestra también en el caso
del Estado Congo. Como señalara John Miller, los alimentos producidos por mano de obra esclava
sostuvieron el proceso de centralización en el Estado Congo durante los siglos XVI y XVII. Las

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mujeres esclavas sirvieron como consortes y dieron a luz hijos para las casas reinantes. Gran
número de esclavos sirvió en las cortes reales.
La esclavitud también podía ser el resultado del abandono de la protección por parte de los
"estatutos comunales" hacia un individuo a causa de comportamiento inaceptable u otras
circunstancias, juzgadas como comprometedoras del bienestar de la comunidad. Un deudor
consuetudinario, un bebedor alcohólico empedernido, o un hombre que quebrantara los tabúes de
una sociedad, alienando mediante su conducta a los ancestros y los "dioses", podía ser vendido
como esclavo. Un niño nacido bajo circunstancias desgraciadas, tales como el ser mellizo, para
algunas sociedades, o con dentición precoz, en otras, era vendido como esclavo. En varias
comunidades, las mujeres estériles compraban esclavos a los que criaban como hijos propios.
Una sociedad amenazada de extinción por la declinación en los nacimientos o por la guerra, o las
epidemias, incrementaba con frecuencia su población mediante el reclutamiento de esclavos”.

‰ El sistema Atlántico
Dice Rolando Mellafe2: “El comercio negrero se había convertido en una de las empresas más
codiciadas por las potencias mercantilistas, que-se disputaban con creciente denuedo el dominio
de ultramar. América era el continente de mayor consumo de esclavos, pero fuera de que esto era
un negocio en sí, resultaba el mejor vehículo de penetración económica, por el contrabando y la
posibilidad de llevar en _retorno toda clase de productos exóticos, aparte de metales preciosos.
Fue por eso que la trata negrera se transformó en uno de los motivos centrales de las
negociaciones políticas de todas las monarquías europeas, sobrepasando la primacía exclusiva de
la monarquía española y siendo objetivo importante de embajadores, alianzas y tratados.
Como plantea el investigador chileno Marco Antonio Barticevic Sapuna3: “En la costa occidental de
Africa el tráfico de esclavos comenzó en el siglo XV. En 1441, por primera vez, los portugueses
capturan esclavos africanos.
Antes de la llegada de los europeos a la costa occidental africana muchos reinos e imperios de
esta región habían logrado gran prosperidad económica y eran cultural y políticamente fuertes.
En 1482, los portugueses llegan por primera vez al Congo. Desembarcan en la desembocadura del
río Congo y contactan con los habitantes de la jefatura Soyo y con el propio Mani-Soyo.
La noticia de la presencia de los portugueses llegó hasta Mbanza Congo, capital del Imperio,
donde vivía Manicongo Nzinga Nkuvu. A partir de entonces comienzan a establecerse relaciones
entre el Imperio del Congo y el Reino de Portugal. Estas relaciones se consolidan cuando
Manicongo Nzinga Mbemba sucede a Manicongo Nzinga Nkuvu.
En 1512, Manicongo Nzinga Mbemba firma un acuerdo con el rey de Portugal. En este acuerdo,
Portugal se compromete a enviar al Congo misionarios, profesores, constructores, médicos,
farmacéuticos y también consejeros jurídicos que ayudarían a Mbemba a reorganizar el sistema
administrativo y jurídico.
Por su parte, Mbemba retribuiría otorgando facilidades comerciales a los comerciantes lusitanos,
permitiendo la propagación del cristianismo en su territorio, facilitando la obtención de oro, cobre,
marfil y esclavos. El Congo enviaría a Lisboa y Roma varios jovenes para que aprendiesen a leer y
escribir y fuesen formados como sacerdotes.
El oro, el cobre, el marfil y los esclavos servirían como moneda de cambio para pagar los gastos de
viaje, estudio y formación; igualmente como retribución por todos los productos valiosos,
ornamentos, armas, vestuario y otros que serían enviados a Mbemba. Con este acuerdo, Mbemba
pretendía obtener ayuda técnica y económica para desarrollar su Imperio.
Para los portugueses, este acuerdo significaba penetrar y obtener las riquezas tan deseadas en
Portugal y Europa. Bajo el pretexto de expandir el cristianismo entre los pueblos paganos, la
religión se convierte inicialmente en la principal forma de penetración y facilita la dominación
posterior y el pillaje del Congo.
Mbemba fue el primero en convertirse al cristianismo y es bautizado con el nombre de Alfonso I.
Sin embargo, el futuro traería grandes sorpresas para Manicongo Alfonso I. Nunca recibió los
barcos que solicitaba. Algunos de los jóvenes congoleses enviados a estudiar a Europa fueron
reducidos a esclavos. El Congo poco y nada recibió de Portugal, salvo misionarios y comerciantes.
Con el correr de los años, el comercio fue ganando una dinámica sin precedentes en esta región.
Se abrían nuevas rutas de acceso al interior, la competencia por el tráfico de esclavos se
generalizaba, muchos manis de las jefaturas y reinos dependientes comenzaron a hacer

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directamente el comercio con los traficantes de São Tomé. Manicongo ya no conseguía controlar el
tráfico en el Imperio. Algunos reinos tributarios entran en luchas por su autonomía. Alrededor del
año 1586 se produce un conflicto de autoridad entre Ngola, "mani" del reino de Ndongo y
Manicongo, que acaba por fijar la frontera entre los dos reinos en el río Dande.
Por su parte, los portugueses construyen grandes fortalezas, instalan colonos y desarrollan
actividades militares en la parte del reino del Congo. A partir de la Isla de Luanda esperaban
conseguir esclavos, oro, plata y otros metales en mayor cantidad.
En 1575 comienzan a implementar el plan de ocupación. Se funda la ciudad de Luanda y construye
un fuerte. A partir de Luanda penetran con apoyo militar a fin de obtener mas esclavos.
La conquista de Luanda y la desintegración del Imperio del Congo significan la culminación de la
autonomía e independencia política de Manicongo, comienza la competencia comercial, se
propaga la lucha contra los reinos vasallos y se pone de manifiesto la interferencia en su política
interna y externa.
La posición geográfica de Ndongo (Angola) facilita el tráfico de esclavos a lo largo de la costa y
desde el interior. Loango y Mpinda fueron inicialmente los principales puertos de exportación de
esclavos en el reino del Congo, ubicados en el actual territorio de Angola.
Las rutas terrestres más utilizadas eran: Mpinda a Mbanza Congo (Sao Salvador) y de allí a
Mpunbu; de Ambrizete a Mbanza Congo, pasando por Bembe; de Mbanza Congo a Soyo. La ruta
marítima era de Loango a Luanda.
El tráfico de esclavos en la costa occidental africana paso a ser monopolio de los portugueses, que
no permitían socios en este negocio altamente lucrativo. Sin embargo, este monopolio no se
prolongó por mucho tiempo. Las noticias de las riquezas provenientes del Golfo de Guinea
alimentaban la codicia del resto de Europa, comenzando por los españoles. En 1475, los
españoles enviaban una flota de 30 barcos a Guinea, contra la cual Portugal preparó otra para
combatirla. Las tentativas de incursion por parte de los españoles en el tráfico establecido
continuarían.
A su vez, los ingleses también interfieren el tráfico de esclavos en esta región. Inicialmente
practicaban la piratería en las posesiones portuguesas del Golfo de Guinea, Costa de Mina y Costa
de Malagueta.
Se realizan extensas negociaciones que toman siempre en cuenta los intereses comerciales de los
ingleses en Portugal y el mantenimiento del monopolio portugués en la costa occidental de África.
Estas negociaciones culminan con la Convención del 29 de octubre de 1576, que reconoce la
libertad de los mercaderes ingleses en Portugal, pero reserva a los portugueses el negocio de
África por tres años.
Mientras tanto, otros países europeos entran en el tráfico de esclavos. Así, en el Siglo XVII junto a
Portugal y España compiten Inglaterra, Francia y Holanda, lo que desencadena una verdadera
disputa a los intereses del monopolio portugués.
Debido a esto, por Ley del 19 de marzo de 1605, Portugal cerró los puertos de sus colonias a la
navegación extranjera. Sin embargo, esta medida fue ineficaz, aún más cuando su superioridad
marítima había desaparecido.
En esta guerra comercial, el 2 de octubre de 1608, España prohibía el comercio con sus colonias a
cualquier extranjero, incluyendo a los lusitanos.
Los holandeses, a partir de 1612, desencadenan ataques de ocupación a las posesiones
portuguesas. Los centros comerciales lusitanos que se encontraban a lo largo de la costa son
atacados desde el mar. En agosto de 1641, después de varios anos de batallas, es ocupada la
costa de Angola y de Benguela. Los holandeses pusieron fin al monopolio en los territorios y mares
de dominio portugués. Como consecuencia de la ocupación de Angola, los portugueses no tienen
otro camino que recurrir a Mozambique como fuente de aprovisionamiento de esclavos para su
colonia en el Brasil”.

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La compra, el transporte y el empleo de más de 11 millones de esclavos en las economías


capitalistas que producen para el mercado internacional, por una parte, y el transporte y la venta
de los productos fabricados por los esclavos, por otra parte, han representado, en volumen , una
gran parte de todas las transacciones internacionales de 1451 a 1870. Se puede verdaderamente
decir del siglo XVIII que corresponde a la fase atlántica del desarrollo económico de Europa. El
comercio Exterior, particularmente con América, fue el sector más dinámico de toda la economía –
el comercio de Francia con las colonias, por ejemplo, aumentó diez veces entre 1716 y 1787–;
además las necesidades de los territorios de ultramar tuvieron por efecto estimular el crecimiento
de numerosas industrias y de reforzar la especialización y la división del trabajo. Gracias a la
superioridad de los transportes marítimos sobre los transportes terrestres, la economía europea se
organizó en el siglo XVIII alrededor de un cierto número de grandes puertos marítimos, siendo los
más prósperos aquellos que tomaron la parte mayor del floreciente comercio con las colonias, tales
como Burdeos y Nantes; cada uno de estos puertos no solamente poseía sus propias industrias,
sino también un hinterland industrial en la cuenca fluvial de la que constituían la desembocadura.
Apunta además que si la “americanización” del comercio y la industria fue particularmente
pronunciada en los países que poseían un imperio colonial –tales como Gran Bretaña, Francia,
Holanda, España–, sus efectos se extendieron también hacia el este a los países desprovistos de
colonias, pero capaces de reexportar hacia América productos surtidos por las potencias
coloniales, sobre todo por el puerto de Cádiz; así es como las telas, la cuchillería, y la quincallería
(artículos de metal de poco valor), de Alemania llegaron a los mercados de la Antillas y de América
española.
Según Joseph E. Inikori4 y en base a distintos autores la devastación del continente africano por
medio de la Trata de Negros se puede calcular en:

Sistema Atlántico Transahariano Sistema oriental

11.000.000 de esclavos 6.000.000 de esclavos 2.000.000 de esclavos

Así casi 19.000.000 de negros fueron transportados a las colonias como mano de obra esclava que
a partir de la Tasa de crecimiento aplicada por Curtin sobre los 19.000.000 de esclavos habrían
producido en África una población suplementaria de al menos 99.420.000 personas por los
alrededores de 1870

‰ El comercio triangular
Inicialmente, desde que en 1441 los portugueses capturaron por primera vez esclavos africanos,
estos eran exportados para Portugal, España e Italia y otras partes de Europa, aunque en
pequeñas cantidades.

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Después de la conquista de América, el tráfico de esclavos no sólo aumentó extraordinariamente,


sino que se transformó en una institución que por cerca de cuatro siglos iría a relacionar en forma
dramática a tres continentes: África-América-Europa. Esta relación es conocida como comercio o
tráfico triangular.
A inicios del Siglo XVI varios territorios en América fueron colonizados por portugueses y
españoles. Los aborígenes fueron masacrados o reducidos a la esclavitud durante la conquista.
Como ya se señaló, en estas tierras conquistadas los europeos introdujeron el cultivo de la cana de
azúcar, tabaco, algodón y café y la extracción de oro y plata, productos todos muy apetecidos en
Europa.
Estas labores exigían de mucha mano de obra. Los aborígenes diezmados por las guerras, las
epidemias, el trabajo forzado y el alcohol no podían satisfacer las necesidades de mano de obra.
Los traficantes ávidos de lucro y con experiencia en el tráfico de esclavos ponen sus ojos en África,
como región con fuerte mano de obra barata.
Por otro lado, a inicios del Siglo XVI, Europa ya es el centro del comercio que liga todos los
continentes. Los navíos negreros que transportan esclavos parten para África desde los puertos
europeos cargados de artículos de reducido valor: barras de hierro, tejidos, uniformes, bebidas
alcohólicas, espejos, collares, armas, etc.
En África, estos artículos son trocados por oro, pieles, goma, marfil y sobre todo por esclavos, para
después ser llevados a América y ser entregados a los colonos que explotaban las plantaciones y
minas.
También en el continente americano funciona el trueque y los esclavos son cambiados por azúcar,
algodón, tabaco, café, madera, oro, plata y otros metales preciosos, que los comerciantes negreros
venden posteriormente en los mercados de Europa. Se podría comparar este comercio con el que
actualmente se conoce con el nombre de "barter", en el cual no hay dinero en circulación, sino sólo
bienes y productos.
En un comienzo, el comercio es monopolio absoluto de españoles y portugueses, pero a partir de
finales del Siglo XVI las compañías holandesas, francesas e inglesas entran en este circuito
mercantil, luchando por controlar estas regiones. Surge así una competencia encarnizada entre los
países europeos que se mantiene durante todo el período del tráfico de esclavos.
Los holandeses traficaban y exportaban los esclavos que vendían en el Brasil y en América
Central. En el Siglo XVIII, los ingleses transportaban para sus colonias en América del Norte, para
México, Cuba, Jamaica y el Perú.
A partir del Siglo XVII y especialmente en el siglo XVIII los negreros franceses desembarcan
esclavos en la isla de Santo Domingo (Haití), en las Antillas Francesas y en Lousiana en América
del Norte.
En el transcurso de los siglos XV y XVI el tráfico negrero fue obra especialmente de navegantes
particulares, comerciantes y piratas. A partir del Siglo XVII pasa a ser ejercido por grandes
compañías. Ellas se encargan del comercio en el Atlántico y de la explotación de las colonias.
Organizan también la instalación de factorías, la construcción de fuertes y bodegas para almacenar
esclavos.
En el caso de Portugal, el tráfico de esclavos fue realizado prácticamente sólo por negreros
particulares, que llevaban del Brasil a África tabaco de mala calidad y ron y regresaban con
esclavos a cambio. Esto se desarrollo especialmente a partir del Siglo XVII, cuando las relaciones
entre las posesiones de África y el Brasil comenzaron a ser directas. En el comercio del Atlántico,
Portugal se ve superado por los grandes países expansionistas de la época: Holanda, Francia e
Inglaterra.
El sistema atlántico en el interior del cual se practicaban la trata y la esclavitud. Las principales
eran el comercio y las finanzas, los transportes, las industrias manufactureras, la explotación
minera, el cultivo en las plantaciones de productos de base destinados a la exportación, la
agricultura con fines comerciales practicada en la explotaciones de mediana extensión y la venta
de mano de obra [...] La América portuguesa y la América española practicaban también el
comercio y los transportes y fabricaban por otra parte ciertos productos destinados a su propio
consumo. Pero sus principales actividades en el seno del sistema atlántico eran la extracción de
metales preciosos y el cultivo en las plantaciones de productos de base destinados a la
exportación. En América del Norte, los Estados del centro y del noreste se dedicaron desde la
época colonial a la producción de géneros comerciales destinados a las plantaciones de esclavos

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Guillermo Daniel Ñáñez

de la Antillas, al comercio de importación y de exportación, a los transportes marítimos, a las


finanzas, a las construcciones navales, a la producción de madera de construcción, a la pesca y ,
más tarde, a las industrias manufactureras. Los Estados del sur se especializaron en el cultivo de
plantación, sobre todo al principio de tabaco, después esencialmente la de algodón.5
Todas estas razones explican que el sistema atlántico favoreciera, sobre todo, el desarrollo
de Europa occidental y de América del Norte.6

‰ Efectos demográficos
El tráfico de esclavos provocó estragos en África, los cuales aún hoy en día se hacen sentir.
Durante cuatro siglos este continente fue escenario de guerras y "razzias" por la captura de
esclavos. Millones de africanos fueron exportados para tierras lejanas, otros tantos millones
murieron en largas marchas hasta la costa y en los almacenes a la espera de ser embarcados.
Este éxodo forzado de millones de personas provoco la disminución del crecimiento vegetativo de
la población africana, ya que los hombres y mujeres en edad de procreación eran vendidos.
Algunos investigadores llegan a decir que entre los siglos XV y XIX el continente perdió más de
cien millones de hombre y mujeres jóvenes. Varias regiones africanas quedaron casi totalmente
despobladas. El investigador André Gunder Frank en su libro La Acumulación Mundial 1492-1789
señala la cifra de 13.750.000 esclavos traídos a América entre los siglos XVI y XIX, a lo que el
investigador Enrique Peregalli añade un 25% por muertes en el trayecto y un 25% más por muertes
en África con motivo de las guerras de captura, lo que da un total de 20.625.000 africanos perdidos
para el continente en ese período().
Igualmente, se calcula que en ese período sólo desde la costa de Angola a los puertos de São
Tomé y América fueron transportados tres millones de esclavos. Así se explica que las zonas más
pobladas en el Siglo XV como el Congo, Ndongo y Quissana, en el Siglo XVII estuviesen ya
despobladas.
Además, muchas poblaciones, ante el peligro de la esclavitud, abandonaron sus zonas originales,
refugiándose en las regiones interiores, ayudando a la despoblación.

‰ Efectos políticos
El comercio de esclavos era el más lucrativo y los europeos se encargaron de persuadir a los jefes
locales y a los mercaderes africanos para participar en él. De este modo se produjo una reacción
en cadena. La aristocracia, los jefes y los comerciantes africanos querían aumentar su riqueza,
autoridad y poder, queriendo también defender su independencia. Para ello, necesitaban de armas
de fuego y mercancías de Europa. En este contexto, la fabricación de armas de fuego se
transformó en un gran negocio de exportación. Con ellas se organizaban extensas cazas de
hombres, ataques a otros pueblos, tribus y aldeas, con el fin de someterlos y venderlos como
esclavos.
De este modo, se deterioraron las relaciones entre los diversos estados y pueblos. Los pueblos del
litoral y del interior más próximo se encontraban en guerra continua. Así, a partir del Siglo XVI los

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Guillermo Daniel Ñáñez

reinos de Benín, Congo y Angola en África Occidental, tal como el Imperio Mutapa en África
Oriental, se desmoronaron.
En los siglos XVII, XVIII y XIX, en las selvas del Golfo de Guinea y en el valle del río Zambeze se
desarrollaron estados militares con base en el comercio de esclavos. Tenían una rígida
organización militar, poseían grandes ejércitos permanentes y se enriquecían con la venta de sus
propios hermanos, haciendo la guerra a los pueblos vecinos.

‰ Efectos económicos
Además de la captura de hombres y mujeres, el tráfico promovió el saqueo sistemático de los
bienes producidos. Ya sea a través de tributos o de pillaje, los traficantes saqueaban el producto
de las cosechas, ganado, marfil, pieles, cera, maderas preciosas.
Las actividades económicas como la agricultura, minería, artesanía, alfarería y el comercio local
fueron abandonados y se orientaron a una actividad económicamente más productiva: la
esclavitud.
El tráfico de esclavos trajo al continente africano un estancamiento, por no decir un retroceso
económico. La agricultura, los tejidos, la fundición y la forja de metales se fueron reduciendo. En
contrapartida, se desarrollo la exportación de seres humanos.
En lugar de poner a la venta productos, ahora el único producto de fácil venta en el mercado eran
los propios productores. Las pequeñas industrias locales no pudieron sobrevivir. Por lo tanto, el
tráfico de esclavos retardo el desarrollo y creó condiciones para el actual estado de subdesarrollo.

Anexo 1 Venta de esclavos en Cuba

Fuente: "Memoria del fuego : el siglo del viento", Eduardo Galeano, ed.siglo XXI de España, 1986)

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Anexo 2 La ruta del esclavo

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Guillermo Daniel Ñáñez

Anexo 3 El sistema del Atlántico

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Anexo 4 Barcos Negreros


El 13 de julio de 1839, el Gobierno de la República Oriental de Uruguay celebraba en Montevideo
con el de Gran Bretaña un tratado para la supresión del tráfico de esclavos. El mismo fue firmado
por Juan Enrique Mandeville, representante de la Reina de Inglaterra, y el Dr. José Ellauri, siendo
su ratificación autorizada el 23 de noviembre de 1841.

Fecha de Nº de
Dueños o
Embarcación Procedencia arribo a esclavos Observaciones
consig. o
Montevideo conducidos
Salió de
Mozambique con
Frag. "El C. Buena 481 negros. Arribó
26/4/1805 253
General Isidoro" Esperanza al Co. B.
Esperanza con 36
negros muertos.
Salió de
Mozambique para
Frag. "La Buena
Mozambique 12/5/1805 130 la Habana con 152
Madre"
negros y se le
mueren 48.

Partido con 60
esclavos. En su
Berg. "Hannah Manuel de travesía a Río de
Isla de Gowi 26/10/1805 20
Sally" Palos Janeiro perdió 40
por falta de
alimentos.

Cargó 178
esclavos. Se
murieron 54 de
flaqueza y
disentería. El Dr.
Giró informa estar
Frag. "La Su sanos pero muy
Mozambique 14/1/1806 124
Juliana" sobrecargo flacos. No han
tenido viruela, ni
han sido
vacunados; no
pueden
desembarcar
todavía.
En el viaje a
Montevideo
mueren 100
negros de
flaqueza y
disentería. Giró
Frag. "El Pigón" Quiloa (África) 16/1/1806 200 Su capitán
informa que se
morirán 5 o 6 más
de debilidad y
extenuación.
Algunos con
escorbuto.

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Guillermo Daniel Ñáñez

En Mozambique
cargó 205
Francisco esclavos. Se le
Frag. "Aspasia" Mozambique 29/1/1806 161
Joanicó murieron 47. Los
demás gozan de
buena salud.

Salió de Río
Congo el 10 de
enero. Se le
Frag. "Hope" Río Congo 4/3/1806 78 Su Capitán murieron 6 de
desenteria. Salvo
2 o 3 extenuados
los demás sanos.

Salió con 228


Frag. "La esclavos. Muertos
Quiloa 10/3/1806 171 Su Capitán
Aurora" 57 de desenteria y
escorbuto.

NOTAS

1
Uya, Ocón Edet. Historia de la esclavitud negra en las Américas y el Caribe. Ed. Claridad. Buenos Aires. 1989 pp.85-87
2
Mellafe, Rolando. La esclavitud en Hispanoamérica. Ed. Eudeba. Buenos Aires, 1984. p. 37
3
Barticevic Sapuna , Marco Antonio. La esclavitud: América conquistada, África esclavizada. marco_sapunar@wvi.org .
Maputo, Mozambique. 2000
4
Inikori, Joseph E. La trata negrera y las economías atlánticas de 1451 a 1870. Fotocopia. S/E
5
Inikori, Joseph E. La trata negrera y las economías atlánticas de 1451 a 1870. Fotocopia. S/E. P. 77
6
Inikori, Joseph E. La trata negrera y las economías atlánticas de 1451 a 1870. Fotocopia. S/E. P. 78

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