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Mari-Ciencia .Tecnologia En America Latina

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Introducción y bibliografía

Hemos dicho en la Introducción general sobre la situación en América La-
tina que se trata de ofrecer una introducción a la problemática básica que se
le presenta a la región para el desarrollo de la Biotecnología. Como también
se dijo, el alumno encontrará detalles específicos sobre la situación de la
biotecnología en América Latina, particularmente en la Argentina y en el Bra-
sil, en el capítulo I del libro mencionado de Correa y otros (1996), como bi-
bliografía obligatoria. Aunque el libro es de 1996, la situación al día de hoy
es prácticamente la misma.

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Universidad Virtual de Quilmes

En una reunión en
Cartagena, Colom-
bia, 145 países votaron que
hay que regular el mercado
de transgénicos, y sólo 5
países votaron en contra: los
Estados Unidos, Inglaterra,
Canadá, Chile y la Argentina.
La delegación argentina esta-
ba compuesta por empresas,
funcionarios e investigadores.

Algunas cifras generales

A continuación presentamos algunas cifras generales sobre la investiga-
ción biotecnológica en América Latina y en el mundo, tomadas de una mono-
grafía presentada para este mismo curso en el I semestre de 1998.

“América Latina, según datos oficiales, de las 2.167 compañías
más importantes en biotecnología del mundo participa con 62
empresas, es decir con tan sólo menos del 3%, una proporción ín-
fima si se tiene en cuenta el potencial de riqueza vegetal y mine-
ral con que cuenta, y que la agricultura regional es prácticamente
su principal sustento económico.
Si se sigue obedeciendo a estos porcentajes, de los u$s 9.300 mi-
llones por ventas de productos y servicios que procedieron, en
1995, directamente de la biotecnología, a Latinoamérica, con su
escaso 3%, le debe haber correspondido de este monto una cifra
inferior a los u$s 279 millones.Asimismo, la inversión acumulada
en I&D para biotecnología en todo el mundo, en ese mismo año,
fue de u$s 7.700 millones, lo que daría menos de u$s 231 millo-
nes en el mismo rubro para América Latina. El capital utilizado en
biotecnología en igual año, fue en el ámbito mundial de unos u$s
52.000 millones, otorgándole así a Latinoamérica menos de u$s
1.560 millones. Paralelamente, también en 1995, los puestos de
trabajo que originó la biotecnología a escala mundial fueron del
orden de los 108.000, de los cuales quedarían en América Latina,
menos de 3.240 lugares. Ya para 1996 la generación de fuentes
de trabajo derivadas de la biotecnología alcanzó los 140.000 em-
pleos, cifra de la que desglosado su correspondiente porcentaje
latinoamericano, llegaría a menos de 4.200 puestos. Para el 2000
se estima que las ventas mundiales por bienes y servicios biotec-
nológicos treparán a los u$s 80.000 millones, de los cuales a La-
tinoamérica le tocarían algo menos de u$s 2.400 millones. Pero
otras fuentes son mucho más pesimistas, ya que hablan del Sec-
tor Diagnóstico de la salud pública como un mercado que obtuvo
por ventas en todo el mundo unos u$s 22.500 millones, corres-
pondiéndole puntualmente a Latinoamérica, unos u$s 500 millo-
nes, es decir bastante menos del 3% que se viene manejando,
que sería de u$s 675 millones. La interrelación de estos datos no
trasluce en toda su magnitud la profundización de la zanja condi-
cionante de dependencia y subdesarrollo en la que lentamente
América Latina se sigue sumergiendo, a comparación con otras
naciones subdesarrolladas que evolucionan en su competitividad
en ámbitos científico-tecnológicos e industrias no tradicionales, y
que gracias a esto, poco a poco van abandonando esa condición.”

Un problema que aqueja a la Argentina –y que se repite en América Latina-
es el relacionado con el grado de desarrollo que se requiere de las empresas de
biotecnología
,lo que provoca que las típicas empresas latinoamericanas de bio-
tecnología se reduzcan, en el mejor de los casos, a nivel del diagnóstico, sin po-
der alcanzar el nivel terapéutico. La barrera fundamental para alcanzar este úl-

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Ciencia y Tecnología en América Latina

Alberto Onna y Daniel
Molina, “Biología
Molecular y Biotecnología.
Los nuevos Prometeos”.

Se hace a modo de
ejercicio comparati-
vo, dado que el que se par-
ticipe con tan sólo el 3% de
las empresas, no necesaria-
mente significa que se ob-
tenga el mismo porcentaje
en la actividad económica-
comercial e inversión, co-
mo sería el caso de que el
mercado biotecnológico
mundial de vacunas y pro-
ductos biológicos movió en
1996 u$s 2.200 millones, de
los cuales América Latina
participó con el 11%, es de-
cir, u$s 242 millones.

timo nivel reside en la necesidad de contar con capitales y tiempo para los lar-
gos períodos de prueba y de aprobación de los medicamentos (que, en gene-
ral, deben hacerse según la FDA de los Estados Unidos), proceso que es mu-
cho más rápido por lo que respecta al diagnóstico.

La situación en la Argentina

La industria farmacéutica argentina es importante debido a su gran enver-
gadura en términos de producción: por su producto, el mercado argentino
ocupa mundialmente el lugar número 10 (hay que destacar que se trata so-
bre todo del mercado interno, pues la exportación es baja, y que esto se re-
laciona con nuestra historia, con el tipo de desarrollo de nuestro país y con
la “viveza argentina”). Hay un alto consumo y un alto precio. A diferencia de
otros países de América Latina, la industria farmacéutica nacional argentina
representa el 50%, y ésa es la razón de que la Ley de Patentes aprobada no
respondiera a las exigencias de los Estados Unidos,
e incluso de que se in-
tente ahora prorrogar los plazos, con el fin de que la industria de origen na-
cional pueda prepararse para una competencia abierta absoluta. A diferen-
cia de lo que ocurre en la Argentina, en otros países de América Latina -co-
mo el Brasil, Chile o México- la industria nacional representa el 20 o 25%
de la producción.

Las empresas nacionales argentinas producen bien. Los medicamentos
son de buena calidad,al menos en las 30,40 ó 50 empresas mayores y tam-
bién en algunas pequeñas.
Sin embargo,la Argentina tiene en promedio precios que representan el do-
ble
que en el Brasil, Chile, México u otros países, lo que significa que nues-
tra industria farmacéutica ha ido perdiendo su carácter de asistencia social,
si bien esto no ocurre sólo en la Argentina, sino también en el Brasil y en ge-
neral en todas partes.
Los laboratorios nacionales afirman que cuando se establezcan las pa-
tentes los medicamentos aumentarán el 300%. Es evidente que aunque
están vendiendo menos lo hacen con un precio mucho más alto, lo que
les resulta conveniente porque obtienen una ganancia mayor. Y esto es
posible porque en lo que respecta a los precios de los medicamentos no
se trata sólo de una cuestión industrial, sino de la necesidad de modifi-
car la estructura sanitaria en tanto se trata de un mercado cautivo en que
están comprometidos los laboratorios y los médicos, y en el que hay un
problema de corrupción muy fuerte, tanto en el sector nacional como en
el transnacional.

Una empresa argentina importante en Biotecnología es SIDUS, que com-
pró a Biosidus (empresa pequeña) y comercializa sus productos. Otra de las
empresas nacionales, ELEA, eligió una estrategia distinta: importa productos
cubanos, entre otros la vacuna contra la meningitis, y los comercializa en el
país. También importa y comercializa otros productos, si bien actualmente
está haciendo investigación, pero sólo en algunos rubros.
Son éstas las dos únicas empresas que se asemejan al modelo de las
empresas biotecnológicas del Norte, aunque no tienen una producción total-
mente original; sin embargo, están bastante activas en investigación, con
fuertes contactos en las universidades, la UBA, CONICET, etcétera.
En el campo diagnóstico, como se dijo, la innovación es más rápida porque
no es necesario traer regulaciones, si bien se presentan dificultades crecientes
debido a que las grandes empresas juntan la técnica del reactivo en sí con los

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Universidad Virtual de Quilmes

La creación de ELEA tiene
una historia muy peculiar.
Hubo una epidemia
de meningitis que no
se pudo cubrir con
las vacunas existentes, por-
que eran de distinta cepa.
Cuba ofreció su vacuna, pe-
ro el gobierno no permitió
la importación, por tratarse
de ese país. ELEA fue en-
tonces a Cuba y propuso un
acuerdo: importar y vender
aquí como producto de
ELEA. Más tarde se permi-
tió la importación.

aparatos. Existen algunas empresas argentinas bastante avanzadas (PolyCha-
co, Wiener y Gador) y otras más pequeñas (véase la bibliografía obligatoria).
En el sector alimentos existen más posibilidades; por su tamaño, hay em-
presas del sector que pueden ingresar en nuevos mercados e introducir tec-
nologías para obtener nuevos productos. Además de vender commodities, co-
mo leche, yogurt, etc., pueden vender nuevos productos; a partir de la leche
pueden sacar enzimas que se usan en dentífricos, tratamiento bucal; o se
pueden hacer vacunas. Pero si tenemos en cuenta el modelo de la biotecno-
logía tradicional, casi no tenemos nada, aunque hay una gran potencialidad
por la riqueza agrícola argentina.

La situación en el Brasil

En el Brasil ha habido más iniciativas, pero hay poca producción. Existe
Biobras, una empresa que comenzó a trabajar desde la insulina y produjo de-
sarrollos interesantes. Surgió cuando los gobiernos favorecían el desarrollo
tecnológico: hubo una especie de concurso para ver quién iba a producir in-
sulina que ganaron unos profesores de la Universidad de Minas Gerais que
crearon una empresa que vende muy bien y que luego inició otros desarro-
llos, tales como productos enzimáticos y farmacéuticos.
Hay una empresa pequeña en Curitiba. Resulta un caso interesante por-
que produce con biotecnología de los setenta, y aunque no es recombinan-
te, produce nuevos productos.
Existe otra más ligada con el servicio a empresas, el diagnóstico y la iden-
tificación de personas con DNA o algunas otras aplicaciones para conocer ra-
zas animales y especies vegetales.
Si se comparan la Argentina y el Brasil por su nivel industrial en la indus-
tria farmacéutica, la Argentina está mejor. En el campo agrícola-alimentario,
en alguna medida también sobresale la Argentina porque se abrió a las plan-
tas transgénicas.

El Brasil se ha ido haciendo muy fuerte en el campo académico, donde
está superando a la Argentina. Si se tienen en cuenta algunos sectores, el
Brasil está muy adelantado en enfermedades infecciosas, en que ha habido
una importante intervención del Estado (en parásitos, por ejemplo, el Chagas
fue vencido en algunos estados, como es el caso de San Pablo). A pesar de
la apertura a la globalización, el Estado brasileño sigue dando a la biotecno-
logía un apoyo mucho más importante que el que se verifica en la Argentina.

La situación de la Biotecnología en otros países

El caso más paradigmático de desarrollo en América Latina es el de Cuba,
debido a una decisión política en que Fidel Castro jugó un rol determinante. Hay
que pensar que la decisión de invertir (aproximadamente 1.500 millones de dó-
lares) se tomó en 1992, justo en lo que allí se llama “el período especial”, el
peor momento de la economía cubana debido al colapso del sistema soviético.
Tienen un complejo de once institutos que hacen investigación y produc-
ción en el Oeste de La Habana; no están en la frontera, no pueden competir
con los Estados Unidos en lo que hace a innovación, pero sí en la reproduc-
ción y en la copia. Hay, particularmente, cinco institutos que dominan la tec-
nología de que nosotros carecemos: uno produce Interferón y hepatitis B,
otro cultiva células para hacer anticuerpos monoclonales, además de inves-
tigación clínica y biológica. Venden y exportan por valor de aproximadamente
300 millones de dólares anuales.

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Ciencia y Tecnología en América Latina

Se vieron obligados a aprender de patentes, sobre todo de España y de
Canadá, cuando se fueron los rusos. Hasta ahora han estado copiando para
fabricar productos que exportan a países con leyes de patentes, como es el
caso de la Argentina, en que hay un período de transición hasta la entrada en
vigor de las patentes. Pero se han estado preparando para la nueva situación,
para cuando comiencen a regir las patentes en esos países e incluso actual-
mente ya están patentando, sobre todo técnicas y reactivos. Venden bastan-
te a la Argentina En el campo agroganadero (incluyendo peces) también han
desarrollado la tecnología. Tienen peces transgénicos más grandes.
Aunque los investigadores cubanos no publican mucho, todos los años
realizan un congreso de biotecnología al que invitan a los mejores investiga-
dores del mundo. Reciben ayuda de UNESCO, o de quien sea, y la usan. Re-
caban información de todo el mundo, por ejemplo del instituto Finley, una de
las plantas de vacunas más modernas a nivel internacional. Han hecho un
acuerdo con Smith Klein, una de las 5 más grandes empresas farmacéuticas
del mundo que produce vacunas, para transferir la vacuna meningo B.
En el campo agrario, también organizan un congreso anual: tienen un cre-
cimiento fuerte de plantas transgénicas. Han trabajado mucho en la caña de
azúcar, a partir de lo cual van a producir hasta fármacos.

Situación en otros países: comparación general entre los países de
América Latina

En resumen, si se considera a toda América Latina, ex-
ceptuando a Cuba
, la Argentina está más desarrollada
en el campo farmacéutico, en la salud, mientras que el
resto de América Latina está tal vez mejor en el campo
de la agrohorticultura. Por ejemplo, Colombia, que ha
trabajado mucho en floricultura, se ha convertido en
un gran exportador en este rubro.
En México hay una gran empresa de tabacos, que se di-
versificó cuando consideró que se iban a plantear proble-
mas en ese rubro. Decidieron entonces abrirse al campo
de la alimentación y compraron una empresa en Filadel-
fia, una de las principales empresas estadounidenses en
el campo agrario, donde comenzaron a fabricar produc-
tos y a venderlos. Hoy es la principal empresa del mun-
do en venta en semillas de frutas de horticultura.
Esto es un ejemplo de lo que se puede hacer en Améri-
ca Latina
con un poco de cultura de integración y de
competencia internacional, pues tenemos la capacidad
y el conocimiento en las universidades, es decir que
nos falta gestión empresaria.

Sobre cooperación en América Latina

Existe un proyecto financiado por la Organización Panamericana de la
Salud (OPS) para el estudio del genoma del tripanosoma crucis, el pará-
sito del mal de Chagas (un parásito es más complejo que un virus). Se
trata de un buen proyecto, dirigido por el Dr. Frash, de la Universidad de
San Martín, en Buenos Aires, y en el que colaboran investigadores de la
Argentina, el Brasil y Venezuela.
En México, el centro de biotecnología de la UNAM y la revista Nature crea-
ron una red virtual, un centro virtual de biotecnología por INTERNET donde

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Universidad Virtual de Quilmes

uno tiene información de lo que ocurre en las empresas, los congresos, los
eventos científicos y tecnológicos, bibliografía, etc., y que es muy útil.
Finalmente, la Argentina y el Brasil crearon el Centro Argentino-Brasileño
de Biotecnología (CABBIO),
dotado por cada país con un millón de dólares. El
Programa ha sido exitoso en la tarea de promover la cooperación entre insti-
tuciones académicas, no así entre las empresas: el problema principal resi-
de en que al no ser un ente supranacional, depende de las contribuciones
de cada país; basta una demora burocrática en la asignación de fondos o un
desfase entre los dos países para que la empresa pierda interés, pues las
empresas necesitan agilizar los tiempos. Sin embargo, CABBIO ha sido muy
exitoso en los cursos, a los que las empresas envían a muchos técnicos, con
resultados muy satisfactorios.
Es posible afirmar que, a pesar de las expectativas creadas por el
MERCOSUR, la cooperación entre empresas está en sus comienzos. Lo
mismo ocurre con otros países. Hemos citado ya el caso de la empresa ar-
gentina que tiene un acuerdo con un laboratorio cubano. Sin embargo, la
cooperación de empresas brasileñas con empresas cubanas encontró mu-
chos tropiezos por parte de las primeras y no hay resultados concretos.

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