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Abbagnano Nicolas Historia Filosofia Vol 1

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LOS SIETE SABIOS, LOS POETAS

Los inicios de la filosofía griega se encuentran en la propia Grecia: en los
primeros indicios de que la filosofía como tal (o sea como investigación) se
empieza a manifestar en las cosmologías míticas de los poetas, en las
doctrinas de los misterios, en las sentencias de los Siete Sabios y sobre todo
en la reflexión eticopolítica de los poetas.
El más antiguo documento de cosmología mítica entre los griegos es la
Teogonia de Hesíodo en la que ciertamente confluyen antiguas tradiciones.
El propio Aristóteles (Met., 1, 4; 984 b, 29) dice que Hesíodo fue
probablemente el primero que buscó el principio de las cosas al decir: "lo
primero de todo fue el caos, después fue la tierra del amplio seno... y el
amor que resplandece entre los dioses inmortales" (Teog., 166 sigs.). Es de
naturaleza filosófica este problema acerca del estado originario de que han
surgido las cosas y de la fuerza que las ha producido. Pero aunque el
problema sea filosófico, la respuesta es mítica. El caos o abismo bostezante,
la tierra, el amor, etc., están personificados en entidades míticas.
Después de Hesíodo, el primer poeta cuya cosmología se conoce es
Ferécides de Siro, contemporáneo de Anaximandro, probablemente nacido
hacia el año 600-596 antes de J. C. Dice que antes de cualquier cosa y
eternamente existían Zeus, Cronos y Ctonos. Ctonos era la tierra, Cronos el
tiempo, Zeus el cielo. Zeus transformado en Eros, o sea en amor, procede a
la construcción del mundo. En este mito aparece por primera vez la
distinción entre la materia y la fuerza organizadora del mundo.
Una ulterior afirmación de la exigencia filosófica se nota en la religión de
los misterios difundidos por Grecia a principios del siglo VI antes de J.C.
Pertenecieron a esta religión el culto a Dionisos, procedente de Tracia, el
culto a Deméter cuyos misterios se celebraban en Eleusis y especialmente el
orfismo. También el orfismo se dedicaba al culto de Dionisos, pero atribuía
a una revelación el origen de la autoridad religiosa y estaba organizado en
comunidad. Dicha revelación correspondía al tracio Orfeo que había
descendido al Hades; ν el fin de los ritos celebrados por la comunidad
consistía en purificar el alma de los iniciados para sustraerla a la "rueda de
los nacimientos", es decir, a la transmigración por los cuerpos de otros seres
vivos. La enseñanza fundamental que contiene el orfismo es el concepto de
la ciencia y en general de la actividad del pensamiento como camino de vida,
o sea como una investigación que conduce a la verdadera vida del hombre.
De este mismo modo debía después entender y practicar la filosofía Platón,
que en el Fedón se vincula explícitamente a las creencias órficas.
Junto al primer centelleo de la filosofía en la cosmología mítica y en los
misterios está la primera manifestación de la reflexión moral en la leyenda
de los Siete Sabios. Hay diversas enumeraciones de los mismos entre los
escritores antiguos, pero cuatro de ellos, Tales, Biantes, Pitaco y Solón están
comprendidos en todas las listas. Platón, que los enumeró primero, añade
Cleóbulo, Misón y Quilón a esos cuatro (Prot., 343 a). Se les atribuían
agudezas y sentencias morales (Conócete a ti mismo, De nada demasiado, Es
difícil ser bueno, etc.) que pertenecen a la sabiduría práctica popular, pero
preludian ya la verdadera y propia indagación sobre la conducta del hombre.

ORÍGENES Y CARÁCTER DE LA FILOSOFÍA GRIEGA

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No es casualidad que el primero de los Siete Sabios, Tales, sea también el
primer representante verdadero y propio de la filosofía griega.
Pero el clima en que pudo nacer y florecer la filosofía griega fue
preparado por la poesía. La reflexión moral de los poetas elaboró en Grecia
aquellos conceptos fundamentales que habían de servir a los filósofos para la
interpretación del mundo. El concepto de una ley que da unidad al mundo
humano se encuentra por primera vez en Homero. La Odisea está totalmente
dominada por la fe en una ley de justicia, de la cual los dioses son custodios
y garantes, ley que determina en los acontecimientos humanos un orden
providencial, gracias al que el justo triunfa y el injusto es castigado. En
Hesíodo esta ley se personifica en Dike, hija de Zeus, que está sentada junto
a su padre y vela para que sean castigados los hombres que comenten
injusticias. La infracción a esta ley aparece en el mismo Hesíodo como
arrogancia (hybris) debida al desenfreno de las pasiones y en general a
fuerzas irracionales: así la califica el propio Hesíodo (Obras y días 252 sigs.,
267 sigs.) y también Arquíloco (fr. 36, 84), Mimnermo (fr. 9, 10) y Teognis
(vv. 40, 44, 291, 543, 1103). Solón afirma con gran energía la infalibilidad
del castigo que aflige a quien infringe la norma de la justicia, sóbrela cual se
asienta la vida social: incluso cuando el culpable se sustrae al castigo, éste
recae infaliblemente sobre sus descendientes. El aparente desorden de los
acontecimientos humanos, gracias al cual la Moira o fortuna parece herir
también a los inocentes, se justifica, según Solón (fr. 34), por la necesidad
de encerrar dentro de justos límites a los inmoderados deseos humanos y de
alejar al hombre de cualquier exceso. Así que la ley de justicia es también
norma de mesura, y Solón expresa en un fragmento famoso (fr. 16) la
convicción moral más arraigada en los griegos: "La cosa más difícil de todas
es alcanzar la invisible medida de la sabiduría, la única que encierra en sí los
límites de todas las cosas". Finalmente, Esquilo es el profeta religioso de
esta ley universal de justicia, cuyo triunfo trata de expresar su tragedia. Así,
antes de que la filosofía descubriese y justificase la unidad de la ley
subyacente en la dispersa multiplicidad de los fenómenos naturales, la
poesía griega había descubierto y justificado la unidad de la ley inmanente
en los aparentemente desordenados y mudables acontecimientos de la vida
social humana. Como veremos, la especulación de los primeros físicos no ha
hecho más que buscar en el mundo de la naturaleza aquella misma unidad
normativa, que los poetas habían rastreado en el mundo de los hombres.

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