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376 - Everett Harrison - Introducción al Nuevo Testamento

376 - Everett Harrison - Introducción al Nuevo Testamento

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Lo dicho por Ambrosiastro da testimonio de la creencia de que al principio
los judíos formaban el núcleo de la iglesia, pero que un considerable grupo
de gentiles, quizás mayor en número (son ellos los llamados romanos), bien
pronto se transformó en un elemento importante de la misma.
Se puede cuestionar, a priori, que Pablo escribiera a una congregación
que fuese mayormente judía, visto su definida esfera de labor entre los
gentiles (Gá. 2:9). Su referencia a sí mismo como apóstol de los gentiles
(11:13), es de más fácil comprensión si sus lectores no son judíos, al
menos en su mayoría (cf. 1:5; 15:16, 18). El lenguaje de la introducción, en
el que los lectores son llamados gentiles, es particularmente fuerte
(1:5,6,13). Al referirse a Israel (9:3), el apóstol los llama "mis" hermanos y
"mis" parientes (no nuestros).
Hay quienes han argumentado a favor de lectores judíos sobre la base del
amplio uso del Antiguo Testamento, pero esto no es, claramente, nada
decisivo si se tiene en cuenta una situación similar en Calatas, que fue
escrita a los gentiles. Por la misma razón, el amplio lugar que se le da a la ley
mosaica no puede utilizarse para determinar que los lectores eran judíos.
Abraham es llamado "nuestro padre" (4:1), pero esto pierde la mayor parte
de su fuerza por la referencia de Pablo a Israel como "nuestros padres" en
otra epístola a los gentiles (1 Co. 10:1). Es cierto que los capítulos 9— 11
no tienen paralelo en lo completo de su tratamiento del asunto judío, pero
es precario razonar a partir de esto que solamente los judíos se
preocupaban grandemente de tales asuntos. Uno puede argumentar que
aquí Pablo está tratando de dar a los lectores gentiles un mayor aprecio por
el origen judío del evangelio y por el lugar que esta nación ocupa en el
propósito de Dios.9

Se podría mencionar, con relación a

9

J. H. Ropes, tras notar lo decisivo del carácter de la respuesta del apóstol contra la amenaza
judaizante en Galacia, hace la siguente observación: "Lo que Pablo temia en las difíciles
situaciones que se presentaron sucesivamente en Tesalónica, Corinto y demás sitios, no era
demasiado judaismo, sino más bien que los cristianos retuviesen demasiado poco de la sana
teología y moral sobre la cual se asentaba el cristianismo". (Studies in Early Christianily, S. J.
Case, ed., p. 365).

300

La Epístola a los Romanos

esto, la línea de pensamiento que aparece en 15:27, en la que Pablo de-
fiende el fondo para la iglesia de Jerusalén en base a que es justo que los
gentiles, habiendo recibido parte de la herencia espiritual de sus hermanos
judíos, entreguen a éstos algunas de sus bendiciones materiales. Es poca la
atención que se le ha prestado al hecho que en 15:19 el apóstol indica que sus
viajes misioneros se originaron en Jerusalén en vez de Antioquia. Esto
puede ser considerado como un esfuerzo deliberado para inculcar a los
lectores gentiles la importancia de la iglesia madre, a la que ellos podrían
fácilmente despreciar, aunque más no fuese en razón de la distancia, sin
decir nada de la insignificancia política de Jerusalén comparada con
Roma.10

El edicto de Claudio puede haber cambiado el equilibrio de la iglesia al
forzar la partida temporaria de los judíos. Si bien esta proscripción no
existía ya cuando Pablo escribió (Nerón era entonces emperador), es po-
sible que algunos judíos cristianos no habían vuelto a la ciudad para esa
fecha. Esto podría explicar en parte el predominio de los gentiles en la
iglesia.

Los saludos en el capítulo final están dirigidos a tres grupos al menos
(16:5,14,15), aparte del saludo general al cuerpo más amplio de creyentes (v.
16), pero hay poco que se pueda aprender de esta circunstancia respecto a la
composición gentil/judía de la iglesia. El tamaño de la ciudad puede haber
ocasionado el crecimiento de lugares de reunión locales.

AUTENTICIDAD

El libro no carece de apoyo externo, incluyéndose un lugar en el canon de
Marción y en el fragmento Muratori. La evidencia interna es especialmente
fuerte, ya que el lenguaje, la teología y el espíritu son inequívocamente
paulinos. Ciertas coincidencias involuntarias entre Romanos y Hechos
deben también notarse: (1) La colecta para los necesitados, que Pablo está
a punto de llevar a Jerusalén (15:25,26; cf. Hch. 24:17); (2) el anunciado
propósito del apóstol de visitar Roma como asunto de larga data (1:13;
15:23,24; cf. Hch. 19:21); (3) su recelo con respecto a su próxima visita a
Jerusalén (15:30-31; cf. Hch. 20:22,23).
Si bien la Escuela Holandesa, hacia fines del siglo pasado, apoyándose
mayormente en el negativismo de Bruno Bauer, negó que esta y otras cartas
paulinas realmente perteneciesen a Pablo, su posición hoy apenas tiene
valor como antigüedad."

1

"Otros argumentos a favor de una membresia prominentemente judia, tales como la prioridad
del judío (1:16; 2:9,10), la preocupación demostrada por combatir el antinomianismo (6:1 Iss),
y la suposición de que "todas las iglesias de los gentiles" implica un contraste con la iglesia de
Roma (16:4) son de suficiente peso como para merecer consideración especial. "Para una
refutación de esta posición véase The Pauline Epislles, pp. 63-84, de R. D. Shaw, y también
la obra de R. J. Knowling, The Wilness of the Epislles, pp. 133-243.

301

Introducción al Nuevo Testamento

FECHA Y LUGAR DE REDACCIÓN

Una clave para fijar la fecha aparece en la observación que Pablo hace
respecto a la colecta para las necesidades de los santos pobres (capítulo
15). Si bien es evidente a partir de 1 Corintios 16:1-3 y de 2 Corintios
8—9 que el fondo estaba en aquel momento en proceso de ser recogido,
paia vitando ironianos rae redactada ya había sido completado. Pablo
está a punto de comenzar su viaje a Jerusalén con los representantes de las
iglesias contribuyentes. Es así que Romanos fue escrita después de 2
Corintios. De Hechos 20:3 sabemos que Pablo pasó solamente tres meses en
Corinto antes de que un complot de los judíos lo arrojara de la ciudad,
requiriendo un cambio de planes, a saber, de un viaje por mar a un viaje
por tierra via Macedonia. Consecuentemente, Romanos debe haber sido
escrita sólo unos meses después de 2 Corintios, posiblemente en el año 57
(o a fines del 56), y presumiblemente desde Corinto, ya que Pablo
recomienda a Febe, de la ciudad cercana de Cencrea, que según parece
estaba lista para partir a Roma y que presumiblemente llegó a ser la por-
tadora de la carta. Dado que Gayo (16:23) posiblemente sea la misma
persona que el Gayo de 1 Corintios 1:14, esto tiende a fortalecer el caso a
favor de Corinto como lugar de origen de la carta, como lo hace la refe-
rencia a Erasto, el tesorero de la ciudad (16:23), que es razonablemente
identificado con el individuo así llamado y cuya obra es descrita en una
inscripción corintia, como se notó previamente.12

PROPOSITO

Este punto puede ser convenientemente tratado si se formulan dos pre-
guntas, a saber ¿Por qué fue escrita? ¿Y por qué toma esta forma particular
y trae los énfasis que encontramos en ella? La primera pregunta es la de
más fácil contestación, ya que la solución aparece en las circunstancias del
apóstol. El ha terminado su trabajo en el oriente, incluyendo la solución
de sus diferencias con la iglesia corintia. Todo lo que resta hacer es ir a
Jerusalén con los fondos que sus iglesias han reunido, luego él quedará libre
para viajar al occidente, a Roma y aun más allá. Para la apertura de un
nuevo campo sería de inmenso provecho contar con la total cooperación
de la importante iglesia en Roma, que podría transformarse para él en el
occidente lo que Antioquía había sido en el oriente. Podría argumentarse,
es claro, que ya que el tiempo de la partida estaba tan cercano había poco
que se podría ganar con escribir. ¿Por qué no darse por satisfecho con una
presentación verbal del evangelio una vez que el apóstol llegase a Roma? ¿O
por qué no enviar una breve nota con Febe, con la promesa de una
comunicación más elaborada a nivel personal? Pu-

12

Una expresión de la posición de que Romanos puede haber sido escrita en Filipos aparece en
un articulo de T. M. Taylos, JBL, 67 (1948), pp. 281-295. El se basa sobre la falta de cer-
tidumbre de que Romanos 16 tuviese realmente un destino romano.

302

La Epístola a los Romanos

diera ser que el temor de Pablo respecto a problemas en Jerusalén o durante
el camino era más profundo de lo que él se permitía expresar. En tal caso,
esta bien desarrollada formulación del mensaje del evangelio como él lo
conoció y proclamó podría servir como memorial de su ministerio y como
base adecuada para la obra misionera de la iglesia en Roma.
La segunda pregunta, que tiene que ver con la forma y el contenido de la
carta, ha sido diversamente contestada según la opinión que uno tenga
respecto a cuál haya sido la influencia determinante en su redacción. Hay
quienes piensan que la influencia dominante fue la de la situación de la
iglesia en Roma, de la cual Pablo estaba al menos moderadamente enterado
a través de amigos y compañeros de trabajo. Hay quienes piensan que la
propia experiencia de Pablo como misionero y pastor fue la que determinó
la carta. La dificultad que uno encuentra al pensar en el primero de estos
enfoques es la carencia de materiales en la carta misma que apunten a las
condiciones locales imperantes en Roma. Se puede argumentar que la
enseñanza respecto a la relación del cristiano con el estado tiene una
relevancia especial para Roma, pero no es de ningún modo algo seguro.
Pedro pudo escribir en una vena muy similar a iglesias que estaban muy
lejos de la capital. Difícilmente se puede esperar que el apóstol se ponga a
tratar problemas especiales de Roma, puesto que él no podía reclamar a
estos creyentes como hijos espirituales. Concordando con esto, la carta
tiene un carácter impersonal que sugiere que el escritor no tiene
mentalmente ante sí, al escribir, a hombres y mujeres específicos con sus
necesidades particulares.
Es probable que lo más seguro sea llegar a la conclusión de que Romanos
es un sumario del mensaje del evangelio según Pablo lo había estado
proclamando a numerosos grupos desde su conversión, incluyendo la
aplicación práctica de la verdad cristiana a los diferentes aspectos de la
vida en la iglesia y en el mundo. Aun así, no se trata de una exposición
jompleta de la teología de Pablo, como algunos han dicho, puesto que no
tiene ninguna enseñanza formal respecto a la iglesia y muy poco respecto a
la escatología.

CARACTERÍSTICAS

(1) La larga introducción, poco habitual en Pablo, es fácilmente ex-
plicable, ya que él está escribiendo a una iglesia que no es de su propia
plantación. El está haciendo un tanteo, algo así como dándose a conocer en
estas primeras líneas.
(2) La conclusión de la carta es también única por contener los nombres
de un considerable número de personas a quienes el apóstol saluda
personalmente. Este fenómeno requiere una especial consideración
posterior.

303

Introducción al Nuevo Testamento

(3) A pesar de la introducción y de la conclusión, que califican a Ro-
manos para poder llamarla epístola, el cuerpo de la obra no tiene casi
nada del carácter ocasional común a las epístolas de Pablo. Es más un
tratado que una carta. En este respecto está en fuerte contraste con 1 Co-
rintios, por ejemplo.
(4) Se hace amplio uso del Antiguo Testamento, ya sea por cita directa o
por el uso de su terminología. De este modo Pablo cumple con la ex-
pectativa que crea al aludir a las santas Escrituras en 1:2. Más de la mitad de
los ejemplos paulinos de yéypaTiTou se encuentran en Romanos. Tenía gran
valor, al tratar una verdad doctrinal, poder decir está escrito. La práctica
de agrupar Escrituras que tienen que ver con cierto tema está ilustrada en
3:10ss. Sin duda esta práctica era anterior a Pablo, así que en este caso él
puede haber hecho uso de un florilegium ya existente.
(5) La discusión doctrinal procede a modo de debate, como si el apóstol
tuviera ante sí a alguien que objete algunas de sus suposiciones y que
ocasionalmente formule preguntas. El problema aquí es saber si esta
práctica es simplemente un recurso retórico para darle mayor vida a la
discusión, o si en el trasfondo existe una experiencia real del apóstol que
proviene de su predicación y de su enseñanza. Es tentador adoptar esta
última posición y ver en Romanos no la mera obra de un día, sino el
fruto de una década o más de proclamación del evangelio, algo forjado a
través de un fogoso debate y de un pensamiento prolongado.13
(6) El espíritu pacífico de Romanos está en contraste con el carácter
polémico de Calatas, con la cual tiene una considerable afinidad. Ha habido
una ardua lucha, pero la batalla ha sido ganada, y Romanos, con su
placidez, refleja tal hecho. Ambas epístolas, por ejemplo, se ocupan de la
circuncisión, pero mientras el verbo "ser circuncidado" es utilizado en
Calatas repetidas veces, testimonio de la crisis presente en las iglesias
gálatas, el mismo está completamente ausente de Romanos. En Calatas
Pablo hace una advertencia respecto a la maldición que pende sobre el
descuido de guardar la ley, pero no hay nada de esto en Romanos. La au-
sencia de toda crisis judaizante permite un enfoque positivo de toda la
gama de la enseñanza respecto a la salvación.
(7) El vocabulario de Romanos, como es de esperar, es rico en términos
teológicos—abundan las palabras para pecado, ira, muerte, ley, justicia,
justificar, considerar o contar, fe y creer, vida, esperanza, circuncisión e
incircuncisión, Israel y judío, y gentiles.

BOSQUEJO DEL CONTENIDO

Comenzando con el tema de la salvación como la revelación de la
justicia de Dios (1:16-17), el apóstol demuestra que todos los hombres,
tanto judíos como gentiles, carecen de esta justicia (1:18—3:20). Pero

13

T. W. Manson, Studes in (he Gospels and Epistles, p. 240.

304

La Epístola a los Romanos

Dios la ha provisto misericordiosamente mediante la muerte redentora de SU
Hijo, de modo tal que uno puede ser libremente justificado sobre la base
de su fe en Cristo (3:21—5:21). Luego Pablo desarrolla el papel
transformador de la justicia de Dios como una fuerza vital en la expe-
riencia cristiana, a pesar de la resistencia del pecado que obra a través de la
carne (6:1—8:39). De allí pasa a un aspecto especial de la justicia de Dios,
a saber, cómo se muestra la misma en su trato con la nación de Israel (9:1
—11:36). El concluye indicando que el hombre justificado tiene la
responsabilidad de dar testimonio a Dios en las diferentes esferas de la vida:
política, social, y fraternal (12:1 —15:13).

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