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conservacion de metales (Huglendita)

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Sin duda, el deterioro de los metales es más un fenómeno químico que físico.

Sustancias químicas producidas tanto por fuentes inorgánicas como por la actividad biológica de organismos, siempre están presentes en el medio ambiente y producen un cambio químico en los metales, llamado corrosión. Entender los procesos de deterioro de los materiales es esencial para la conservación. En los objetos metálicos se pueden considerar básicamente dos tipos de deterioro: el mecánico (impacto, abrasión, etc.) y el químico (corrosión). Existen dos formas de deterioro químico: la corrosión acuosa y la oxidación. Esta última se da cuando, incluso en condiciones ambientales secas, el metal se combina con el oxígeno u otros gases para así producir compuestos en su superficie (pátina). La superficie es en sí muy reactiva y forma dichos compuestos rápidamente. Las reacciones ocurren, más fácilmente si hay humedad en el medio; sin embargo, esta capa de óxido puede así mismo formar una barrera protectora (pasivación) que, a baja temperatura, previene reacciones posteriores entre el metal y los gases en la atmósfera. La corrosión acuosa es más común que la anterior y consiste en el deterioro de los metales y en especial de las aleaciones, cuando un electrólito (agua impura) está presente. A temperatura normal la corrosión acuosa es mayor que la oxidación. Cada metal tiene una tendencia o potencial para ionizarse o corroerse en un medio acuoso. Los iones que forma tienden a salir a la solución y depositarse sobre su superficie formando manchas .Cuando un metal está en contacto o mezclado con otro, el que tiene una mayor tendencia a ionizarse es el primero en comenzar el proceso de deterioro; así, el metal más noble será protegido de la corrosión por el menos noble. El proceso de corrosión tiene lugar en varias etapas: un objeto terminado comienza inmediatamente a deteriorarse, aún en una atmósfera corriente; en la etapa inicial de la corrosión atmosférica los depósitos son leves; cuando la corrosión progresa, se desplaza por los límites de los granos del metal y convierte los cristales metálicos en minerales. En la medida que continúa el deterioro, mayores cantidades de metal son convertidas a mineral, y esto causa un crecimiento en el volumen, dejando así la capa original cubierta por corrosión. Esta puede progresar hasta hacer desaparecer todo el metal, pero dentro de ella se conserva la capa que representa la superficie original del objeto, la cual puede retener evidencias de manufactura y ser recuperada y preservada con una conservación adecuada. El efecto aislante y protector de la membrana de magnetita es muy importante, pues se produce una relación directa entre el comportamiento y alteración de la película de magnetita y el nivel de corrosión subyacente. Para estabilizar piezas arqueológicas extraídas es posible realizar un tratamiento preventivo, manteniendo los objetos en una atmósfera muy seca y constante. Sin embargo, es aconsejable someter los objetos recién excavados a un proceso de

. etc. cambio de color. El principal problema del polvo es que retiene y absorbe humedad. Es recomendable eliminar el polvo de las piezas metálicas periódicamente. La forma de eliminar los contaminantes gaseosos es colocar las piezas en una vitrina con filtros de carbono activo o mediante un proceso de lavado de aire con agua ligeramente alcalina. La mejor forma de exponer piezas metalicas es en vitrinas sin polvo.) son las que optan por la utilización de resina poliester y fibra de vidrio pues se consideró que daban a la pieza la solidez necesaria para su manipulación. Otras alternativas de restauración (madera. en el caso de que sea necesario mover la pieza utilizaremos guantes de algodón para evitar las huellas. que contenga filtros de carbono activo y de polvo. con un paño suave de algodón. Por último se evitará la manipulación innecesaria. como también la ligereza característica de este tipo de objetos. La temperatura está muy relacionada con la humedad relativa. Los contaminantes atmosféricos gaseosos pueden originar los procesos corrosivos. sobre todo a partir de cloruro de sodio y el dióxido de azufre. el segundo se produce en los combustibles de industrias y hogares domésticos. Hoy día. con esta temperatura y los valores de humedad antes expresados se evitaría la condensación.estabilización química. La resina asegura su estabilidad en cuanto a encogimiento. etc. El primero procede del mar y de los suelos salinos. Los contaminantes atmosféricos sólidos pueden ser muy perjudiciales. pero con el inconveniente de que puede mantener partículas de óxido metálicos. acrílico. También es muy frecuente que las obras se desembalen sin tener en cuenta un periodo de aclimatación de varios días. La acción combinada de dióxido de azufre y humedad intensifica el proceso corrosivo. La temperatura ideal sería de 18º C. el más efectivo y mejor de los inhibidores utilizados para el cobre es el benzotriazol (BTA). dureza. la presencia de iones de cloruro puede desencadenar el proceso de corrosión al más mínimo cambio en la humedad del medio ambiente. ya que aunque estén cubiertos por una capa protectora de óxidos de cobre (1) o cuprita (CuO). arcilla.

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