P. 1
Modelación de Dióxido de Carbono (CO2) en invernaderos ventilados naturalmente

Modelación de Dióxido de Carbono (CO2) en invernaderos ventilados naturalmente

|Views: 5.378|Likes:
Publicado porpachecoi

More info:

Categories:Types, Research
Published by: pachecoi on Mar 01, 2011
Copyright:Attribution Non-commercial

Availability:

Read on Scribd mobile: iPhone, iPad and Android.
download as PDF, TXT or read online from Scribd
See more
See less

08/16/2013

pdf

text

original

El 40% de la materia seca de las plantas es carbono y éste proviene del
CO2 absorbido durante la fotosíntesis (Lambers, 1998). En la atmósfera el O2 está
600 veces más concentrado que el CO2, lo cual favorece siempre las ineficientes
reacciones de oxigenación; las plantas deben acumular CO2 desde una
concentración muy diluida y, al mismo tiempo, funcionar a alta concentración de
O2 con enormes gradientes de presión de vapor de agua entre la hoja y la
atmósfera (Lawlor, 1993). Como ejemplo, una hoja a 23ºC con aire interno
saturado de vapor de agua (100% de humedad relativa) tiene una presión de
vapor de agua de aproximadamente 2.8 kPa comparado con 1.5 kPa del aire a
25ºC y 50% de humedad relativa, así, las hojas deben absorber CO2 mientras
limitan la pérdida de vapor de agua, y son los estomas quienes regulan este
conflicto (Lawlor, 1993).

Una vez situado en la hoja, el CO2 se difunde de los espacios de aire
intercelulares a los sitios de carboxilación en el cloroplasto (especies C3) o en el
hialoplasma o porción fluida del citoplasma (especies C4 y CAM) (Lambers, 1998;

16

Gijzen, 1995). Considerando el flujo de CO2 en el camino al estroma del
cloroplasto donde la enzima rubisco está activa, el CO2 tiene que difundirse del
aire alrededor de la hoja a la cavidad estomatal (Gijzen, 1995).

Dos barreras tienen que ser superadas en el flujo descrito anteriormente,
que pueden ser caracterizadas por sus diferentes conductancias: la conductancia
de capa límite y la conductancia estomática (Gijzen, 1995), aunque también puede
incluirse la conductancia de la cutícula. Se desarrolla entonces un gradiente de
CO2 a través de la envoltura del cloroplasto, el hialoplasma, la membrana y pared
celular a los espacios intercelulares, vía que va desde el estoma al aire del
ambiente (Lawlor, 1993).

La capa límite es la capa de aire adyacente a la hoja que es modificada por
la hoja; su umbral está comúnmente definido como el punto en el cual las
propiedades del aire están en el 99% de los valores del aire ambiente (Lambers,
1998). La velocidad del aire en el interior del invernadero genera gruesas capas de
aire alrededor de la hoja y en consecuencia baja conductancia de capa límite,
fluctuando sus valores entre 0.01 m s-1

en cultivo de tomate (Stanghellini, 1987) y

0.025-0.05 m s-1

en cultivos de campo abierto ; también se señalan valores de 10

mol m-2

s-1

(0.24 m s-1

) a velocidades de viento de 5 m s-1

(Lambers, 1989); o

valores de 0.2 a 4 mol m-2

s-1

(0.0048 – 0.01 m s-1

) a velocidades entre 0.5 y 2 m s-

1

(Lawlor, 1993).

La conductancia estomática incrementa a altos niveles de intensidad
lumínica y decrece a altas concentraciones de CO2 ambiente. Algunos valores
indicados para esta conductancia son: de 0.4 mol m-2

s-1

(0.096 m s-1

) en

mediciones con estomas abiertos (Lawlor,1993), 1 mol m-2

s-1

(0.024 m s-1

) en

17

estomas abiertos y alta densidad de estomas (Lambers, 1998); en estomas
cerrados de 0.01 mol m-2

s-1

(0.00024 m s-1

) (Lawlor,1993), en estudios realizados

en tomate y pepino fue muy baja y alcanzó 0.02 a 0.025 mol m-2

s-1

(0.00048-

0.0006 m s-1

) (Nederhoff, 1993); la conductancia en la cutícula es muy baja, del

orden de 0.005 mol m-2

s-1

(0.000012 m s-1

) o aún de magnitud inferior (Lawlor,

1993).

Para el transporte del CO2 desde la cavidad subestomatal hasta el
cloroplasto también hay una resistencia interna o conductancia interna, como
consecuencia de ello, la presión parcial del CO2 dentro el cloroplasto es menor
que la presión del CO2 intercelular (Lambers, 1998). La proporción de
concentración de CO2 intercelular a concentración de CO2 ambiente tiende a
conservarse constante a completa luz del sol en valores de 0.7 – 0.8 (Gijzen,
1995).

La conductancia interna varía bastante entre especies y se correlaciona a la
capacidad fotosintética de la hoja. Es posible separar la conductancia interna
antes mencionada en conductancia en el espacio intercelular y la conductancia del
mesófilo, la primera depende de la geometría de los espacios de aire del mesófilo,
y sus valores fluctúan entre 4 y 0.8 mol m-2

s-1

, hojas con altas tasas fotosintéticas
tienen grandes espacios interiores , mientras que la conductancia del mesófilo
incluye una serie de resistencias en las fases líquidas de la pared celular,
membrana celular, hialoplasma, membranas del cloroplasto y estroma hasta el
sitio de la enzima activa (Lawlor, 1993). Esta resistencia del mesófilo es difícil de
estimar porque la concentración de CO2 en el sitio de la enzima es desconocida.
Se conoce, no obstante, que el contenido de CO2 en el cloroplasto es un 30%
inferior respecto al del espacio intercelular (Lawlor, 1993); algunos autores
asumen una conductancia del mesófilo muy baja, del orden de 0.005 m s-1
(Heuvelink, 1996).

18

Para analizar las limitaciones de la difusión de CO2 es conveniente utilizar
el término resistencia, ya que su propiedad aditiva permite obtener una resistencia
total. Cuando se consideran flujos, sin embargo, es más conveniente utilizar el
término conductancia, inverso de la resistencia, porque el flujo varía en proporción
a la conductancia como se señala en (Lamber1998).

La eficiencia de conversión de luz se incrementa con la concentración de
CO2, por ejemplo en berenjena se indican eficiencias máximas de 8.5, 11.4 y 12.0
μg CO2 J-1

a 400, 800 y1200 ppm de concentración de CO2 respectivamente, en

amaranto de 8.9 y 9.0 μgCO2 J-1

a 400 y 1200 ppm de CO2 respectivamente, en
tomate fue 23% más alta la tasa de fotosíntesis máxima a concentraciones de CO2
de 500 μmol mol-1

respecto a 340 μmol mol-1

(Heuvelink, 1996). Se ha indicado
también mayor eficiencia de radiación fotosintética en tomate de primavera, de
0.08 y 0.1 mol-CO2 mol-1

fotón en concentraciones de 350 y 1000 μmol mol-1

CO2

respectivamente; y en pepino cultivado en otoño de 0.10 y 0.15 mol- CO2 mol-1
-

fotón para concentraciones de 350 y 1000 μmol mol-1

CO2 respectivamente en
estudios realizados en (Nederhoff, 1994), aunque en begonia la eficiencia de
radiación PAR a 900 μmol mol-1

CO2 fue de 0.059 mol mol-1

, menor que a 600

μmol mol-1

CO2 que fue de 0.066 mol-CO2 mol-1

-fotón (Giaglaras, 1995). En Musa

paradisiaca cultivada a 700 μmol mol-1

de concentración de CO2, durante una
semana, la fotosíntesis neta fue 22.1% más alta que a concentración ambiente,
mientras que cuando la duración fue de ocho semanas la fotosíntesis neta
disminuyó en 18.1% (Sun, 2001).

La concentración de CO2 sobre la fotosíntesis muestra que a elevadas
concentraciones (> 1000 ppm) con exposiciones prolongadas hay una reducción

19

de la capacidad de fotosíntesis asociada a reducidos niveles de la enzima rubisco
y nitrógeno orgánico por unidad de área foliar (Lambers, 1989).

Esta regulación hacia abajo incrementa con la duración de exposición de
CO2 y es más pronunciada en plantas cultivadas con bajo suministro de nutrientes
(Labers, 1998). Las plantas herbáceas reducen consistentemente su conductancia
estomatal en respuesta a elevadas concentraciones de CO2, esto significa que la
presión intercelular no incrementa cuando se incrementa la concentración de CO2
en el aire (Lambers, 1998).

2.3. Manejo de CO2 en invernadero

Desde hace más de 200 años se observaron los primeros efectos positivos
del enriquecimiento con CO2 en el crecimiento de las plantas (Saussure, 1804). A
principios de 1900 la investigación sobre el CO2 se llevó a cabo en diferentes
países de Europa (Bolas y Melville, 1935) y de Estados Unidos (Cummings y
Jones, 1918). Muchos de estos resultados tuvieron un valor limitado debido a los
deficientes métodos experimentales. Sin embargo, los efectos positivos del
enriquecimiento de CO2 encontrados en muchos experimentos fueron realmente
convincentes.

Mortensen (1995), analizó el efecto de las concentraciones de CO2 en la
producción de biomasa en un cultivo de Betuna pubescens con diferentes
condiciones de temperatura y ozono. El cultivo se desarrolló bajo concentraciones
de CO2, en combinación con concentraciones de ozono (O3) ó a temperatura del
aire, durante un periodo de 34 a 35 días durante 24 horas. El incremento en la
concentración de CO2 de 350 a 550 ppm a una temperatura en aire de 17ºC

20

incrementó el peso seco de las hojas, tallo, ramas y raíces. El RGR (velocidad de
crecimiento relativo, por sus siglas en inglés) incrementó en un 10% por
enriquecimiento de CO2, mientras que incrementando la concentración de O3 de
0.007 a 0.062 ppm el RGR disminuyó en un 9%. La distribución relativa de
biomasa entre la diferencia de los componentes de la planta no fue
significativamente afectada por las concentraciones de CO2 independientemente
de las concentraciones de O3. En otro experimento elevadas concentraciones de
CO2 (700 ppm) incrementaron significativamente el peso seco en la planta, con
una ganancia del RGR en 5% a 15ºC y 10% a 20ºC. Incrementando la
concentración de CO2 o de temperatura incrementa el peso de la planta y del tallo.

Tap (2000), creo un modelo usado para experimentos de control óptimo, es
una versión extendida para invernaderos holandeses, a partir de la modificación
realizada se expande el modelo agregando una mejor descripción de la
ventilación, extendiendo el balance de energía del aire interno con la energía de
transpiración y condensación, agregando el balance de humedad. Obteniendo
como resultado un modelo que consta de cinco variables de estado: temperatura
de aire en el invernadero, la temperatura del suelo, la concentración de CO2, la

Figura 2.1. Efectos de la radiación y la concentración de CO2 sobre la asimilación neta de CO2.

21

temperatura del sistema de calefacción y la humedad del aire en el invernadero.
Tap realizó una calibración y validación detalladas del modelo, así como también
la integración de un modelo dinámico del crecimiento del jitomate.

Sánchez y colaboradores (2005), observaron el efecto en la producción de
un invernadero en base a la varianza en el enriquecimiento de CO2. Para este
trabajo utilizaron dos invernaderos idénticos en los cuales se cultivo pepino, a uno
de los cuales se le hizo el control y enriquecimiento de CO2. El CO2 puro fue
suministrado a un cultivo de pepino bajo invernadero, manteniendo una
concentración de CO2 de700 ppm en el aire cuando las ventanas estaban
cerradas y una concentración de CO2 de 350 ppm cuando las ventanas estaban
abiertas. La dinámica del CO2, eficiencia de radiación, uso del CO2, y la respuesta
del cultivo fueron determinadas durante el periodo de crecimiento, los resultados
se compararon con otro cultivo de pepino en un invernadero al cual no se le
suministró CO2. Mientras la concentración promedio en el día se mantenía por
encima de las 400 ppm en el invernadero enriquecido del invernadero, un
significante agotamiento de CO2 fue observado en el invernadero no enriquecido,
cuando la concentración de CO2 disminuyó por debajo de las 300 ppm durante el
60% del día, era cuando el cultivo estaba en su máximo desarrollo. En el
invernadero no enriquecido, el promedio de CO2 durante el día disminuyó, así
como el promedio de la mala concentración que era altamente correlacionada con
la radiación interceptada por el cultivo, es decir, al potencial de producción de
biomasa.

22

You're Reading a Free Preview

Descarga
scribd
/*********** DO NOT ALTER ANYTHING BELOW THIS LINE ! ************/ var s_code=s.t();if(s_code)document.write(s_code)//-->