Está en la página 1de 13

Banquete de Gala durante Expolit Mayo 2005,

Orador Pastor Rick Warren


Me siento humilde al estar aquí esta noche. Es un honor estar aquí con ustedes.
Y les traigo un caluroso saludo de muchos pastores que he conocido a lo largo
de los años. Y quiero decirles que su ministerio es importante para Dios.

Nunca confundan prominencia con significado.

Nunca confundan prominencia con significado, no son la misma cosa. Por


ejemplo, mi nariz es muy prominente. Se ve y es muy obvia. Es prominente
pero no es significativa. Yo puedo perder mi nariz y vivir de forma muy feliz.
Pero dentro de mi cuerpo hay cosas que ustedes no pueden ver: mis pulmones,
mi corazón, mi hígado… no son prominentes pero son muy importantes.

A veces creemos que porque la gente no ve lo que hacemos, entonces eso


quiere decir que no es importante. Pero eso no es correcto. Lo que importa no
es lo que la gente piensa, si no lo que Dios piensa. Y la Biblia dice que cada
pelo en su cabeza está contado y Dios sabe lo que usted tiene que hacer con su
vida y usted tiene que hacer lo que Él quiere que usted haga. Y no importa si la
gente se entera o no. Debemos de vivir y trabajar para la audiencia de una sola
persona. Ahora, yo sé que hay muchas formas en las que usted tal vez podría
ganar mucho dinero. Pero Jesús dijo: La vida no consiste en lo que un hombre
tiene. Consiste en hacer la voluntad de Dios. Entonces yo les doy ese honor
esta noche. Y yo pienso que si Jesucristo estuviera sentado aquí, Él diría: Dios
le bendiga. Diría, estoy contento, satisfecho con lo que estás haciendo. Porque
no hay nada más importante que compartir la verdad con el mundo. Su casa
editorial puede ser pequeña o puede ser muy grande. No importa. No hay
ministerios pequeños e insignificantes ante los ojos de Dios. No hay correlación
entre el tamaño y el impacto de un ministerio. Y lo mismo es para las iglesias.
No hay correlación entre el tamaño y la fuerza de una iglesia. Un ministerio
puede ser grande y fuerte o puede ser grande y flojo, puede ser pequeño y
fuerte o pequeño y flojo. Entonces hoy vengo desde California para decirles,
gracias. Gracias de parte de los millones de cristianos que han crecido gracias
al material que ustedes han publicado. Gracias en nombre de las personas, de
parte de los millones de personas que han llegado a los pies de Cristo, gracias al
material que ustedes han publicado. Porque lo que ustedes hacen es el trabajo
más importante: Tomar las buenas nuevas y llevarlas a cada persona.

Hablar español en el Cielo

Y es un gran honor estar aquí esta noche en Expolit, porque se sabe que vamos
a hablar español en el cielo. Amen. Entonces, vine para conocer y probar un
pedazo del cielo. En la iglesia Saddleback tenemos una congregación hispana,
porque en nuestro condado, en Orange County, tenemos tres millones de
personas y un millón de ellos hablan español. Entonces mi iglesia ha empezado
veintidós iglesias hispanas.

Moisés y la Zarza Ardiente

Una de mis historias favoritas de la Biblia es la historia de Moisés. Un día


Moisés estaba con sus ovejas cuando había salido de Egipto y vio algo que
nunca antes había visto. Un bosque en fuego. Y usted conoce la historia, él se
acerca y Dios le dice, “Moisés quítate los zapatos, estás en tierra santa.” Y
entonces Dios le hace a Moisés una de las preguntas más importantes en la
vida. Y es la pregunta que Dios quiere hacerle a cada uno de ustedes esta
noche. Dios le preguntó a Moisés: ¿Qué tienes en la mano? Esta es una de las
preguntas más importantes en la vida. He aquí una pequeña sugerencia. Dese
cuenta que cuando Dios le hace una pregunta no es para su propio beneficio
porque Él ya sabe la respuesta. Cuando Dios le hace a usted una pregunta Él
quiere que usted sepa y conozca la respuesta. Dios sabía lo que Moisés tenía
en la mano. El que no lo sabía era Moisés. Entonces Dios le preguntó: “¿Qué
tienes en la mano? Y Moisés dijo: “Es una vara” Ahora, ¿por qué hizo Dios esa
pregunta? Porque la vara de Moisés representó tres cosas muy importantes:
Moisés era un Pastor. Entonces la vara que él tenía representaba tres cosas
que él tenía. Primero, era un símbolo de su identidad. Una vara es lo que el
pastor usa para liderar a su rebaño... Era el símbolo de lo que él era. Segundo,
era también el símbolo de su ingreso. Moisés se ganaba la vida pastoreando las
ovejas. Todas sus riquezas estaban envueltas en su rebaño. Entonces, la vara
era un símbolo de su identidad y de su ingreso. Y tercero también fue el símbolo
de su influencia. ¿Para qué se usa la vara? La usas para influir en el rebaño,
las ovejas. ¿Las usas? ¿Usas la vara para mover las ovejas de un lado para
otro?. O ¿las empujas o las tiras?, pero las mueves. O las tiras o las empujas,
pero usas la vara para influir en las ovejas. Entonces, cuando Dios quiso que
Moisés dejara la vara en el suelo, que la posara en el suelo; (Ustedes se
acuerdan de esa historia...) Cuando la puso en el suelo, ¿qué pasó? ¿En qué
se convirtió? Una serpiente, una culebra. Llegó a tener vida. Lo que antes era
un pedazo muerto de madera llegó a ser una serpiente viva. Algo que estaba
muerto se avivó al ponerlo a los pies del Señor. Entonces, Dios quiso que él la
volviera a levantar. Y entonces, cuando él la levantó, volvió a morir y a ser
inerte, inanimado. Se volvió otra vez madera. Ahora, ¿cuál es el propósito de
esa palabra? ¿Cuál es el propósito de esa historia? Cuando Dios hace una
pregunta, El ya sabe la respuesta; y cuando Dios hace un milagro es siempre
para enseñar alguna verdad. Dios nunca hace milagros para presumir. Él tenía
una razón para hacer este milagro. Él estaba intentando enseñar lo que Moisés
tenía que hacer con su vida. Y aquí esta la verdad. Dios le pide a cada uno
abandonar y entregarle su identidad, su influencia y su ingreso y si usted se lo
entrega, Él va a hacer que se tenga vida. Y cada vez que usted la vuelve a
tomar se va a morir. Entonces, Dios dice esto: entrégame lo que tú tienes en tus
manos y yo le daré vida de una forma que no te puedes imaginar. Ahora,
después de este evento, la vara (en inglés por lo menos) ya nunca se volvería a
llamar la vara de Moisés. Después de eso se le llamaría la vara de Dios. De
Moisés pasó a ser la vara de Dios. Y esa es la herramienta por la que Dios,
mediante Moisés, haría todos los milagros. Es la vara de Dios la que separa el
Mar Rojo. Es con la vara de Dios que toca el Río Nilo y se convierte en sangre.
Es con la vara de Dios que sacó el agua de la roca. Es con la vara de Dios que
se hacen todos los milagros en el Libro de Éxodo. “¿Qué hay en tu mano?” Dios
te lo pregunta: ¿Qué tienes en la mano? ¿En qué está basada tu identidad?
¿Dónde, de dónde viene, de dónde proviene tu ingreso?, ¿Qué influencia te ha
dado Dios a ti? Dios dice, “Quiero que me la entregues. Y si la entregas, Yo
haré de ella algo vivo. Y te voy a usar de una forma que no te puedes imaginar.
Y voy a hacer milagros que nunca habrás esperado a través de tu vida y a través
de tu ministerio si me lo entregas.” ¿Qué tienes en la mano?

¿Qué tienes en la mano?

Personalmente, he estado pensando en este asunto durante los dos años y


medio pasado. Porque en los últimos dos años y medio mi vida ha cambiado. Y
cambió cuando se publicó el libro: Una Vida con Propósito. Como ustedes
supongo que sabrán, el libro: Una Vida con Propósito ha sido el libro de mayor
venta en el mundo entero en los últimos dos años y medio, casi tres años, y ha
sido el libro de mayor venta, libro de tapa dura en la historia de publicaciones en
inglés. Lo que me asombra a mí es que yo no soy autor, soy pastor. Una
revista el otro día me hizo una entrevista y me preguntó: ¿Cuál fue la mayor
sorpresa en su vida? Él dijo: “La más grande sorpresa es que yo tuve la
oportunidad de escribirlo.” Yo no sé por qué Dios me escogió a mí para hacerlo
pero estoy agradecido de poder ser parte de ese movimiento…

Cambio de vida debido al éxito del libro

…va a cambiar mi vida de dos formas distintas. Primero, empezó a traer mucho
dinero y segundo, empezó a traer mucha atención o fama. Y yo no sabía qué
hacer con eso. Entonces yo empecé a orar. ¿Dios qué quieres que yo haga con
todo ese dinero y con toda esa influencia? Y eso lo llamo la mayordomía de la
afluencia y mayordomía de la influencia. Entonces empecé a pensar en lo que
Dios había puesto en mis manos. No creo que Dios te dé notoriedad o fama o
dinero para tu propio beneficio. La primera frase del libro dice: “No se trata de
ti.” Y eso lo creo con todo mi corazón. Entonces, yo sé que Dios no quiere que
yo use esta influencia y esta afluencia de forma egocéntrica. Entonces le pedí a
Dios, “¿Qué quieres que haga con lo que pusiste en mis manos?” Y como es de
costumbre empecé a leer las Escrituras buscando una respuesta a esa pregunta
y Dios me dio dos pasajes en las Escrituras, uno del Antiguo Testamento y otro
del Nuevo Testamento. El uno me enseñaba lo qué hacer con la influencia y el
otro me enseñaba lo qué hacer con las riquezas. El primer pasaje es Primera de
Corintios Nueve. Donde dice “Hay de mí si no predico el Evangelio. En efecto, si
lo hiciera por mi propia voluntad, tendría recompensa. Pero si lo hago por
obligación no hago más que cumplir la tarea que se nos ha encomendado.
¿Cuál es entonces mi recompensa? Pues, que al predicar el Evangelio pueda
presentarla gratuitamente, sin hacer valer mi derecho.”

Si usted lee el capítulo entero, entenderá y encontrará el contexto en el cual


Dios dice esto. Enseña que los que enseñan las Buenas Nuevas deberían de
ganarse la vida enseñándolas. Es decir, que es permisible ganarse la vida
predicando el Evangelio. Es permisible pagar a su pastor. Pero, Pablo dice lo
siguiente; Pablo dijo: Yo rechazo este derecho porque quiero tener el privilegio
de evangelizar y de predicar gratuitamente entonces de esa forma no seré
esclavo de ningún hombre.” Y cuando yo leí esto dijo: “Eso es lo que yo quiero.
Ese libro, la publicación y las ventas de ese libro han hecho que sea posible
para mí predicar el Evangelio gratuitamente. Entonces mi esposa y yo hemos
tomado cinco decisiones. Basado en este pasaje en las Escrituras., esto es lo
que hemos decidido hacer con nuestro dinero.

Compromiso con una vida simple

Primero, decidimos que no íbamos a cambiar nuestro estilo de vida en lo


absoluto. No compramos una casa más grande. No tengo una segunda casa.
No tengo bote. Aún sigo manejando el mismo Ford de cuatro años. Tengo dos
trajes. Por lo menos ve uno ahora. Entonces, no vamos a usar el dinero para
nuestros propios motivos personales egocéntricos. Y no importa cuántos libros
se van a vender, no vamos a cambiar nuestro estilo de vida.

La segunda decisión es que paré de tomar un salario de mi iglesia. Planté la


iglesia de Saddleback hace veinticinco años con mi esposa. Y esta Semana
Santa fue nuestra conmemoración de veinticinco años. Prediqué doce
sermones a más de cuarenta y cinco mil personas y cuatro mil ciento veintiséis
personas recibieron a Cristo. Entonces dejé de tomar o de aceptar un salario de
mi iglesia.

La tercera cosa que hice es añadí, sume todo lo que la iglesia me había pagado
en los últimos veinticinco años y se lo devolví a la iglesia. Y lo hice porque no
quería que ninguno pensara que estaba sirviendo al señor por dinero. Y sé que
sirviendo a la gente y siendo más visible, la gente me iba a empezar a
escudriñar. Entonces, como la Biblia lo dice, quería que mi vida estuviera por
encima de cualquier reproche. La misma semana que mi esposa y yo tomamos
esa decisión, tuve una entrevista con Newsweek, la Revista Newsweek. Y la
primer pregunta que me hizo la persona que me entrevistó es, ¿Cuánto gana
usted? Porque muchas veces los incrédulos creen que los pastores y los
creyentes lo hacen por el dinero. Y tuve el privilegio de decirle que yo ya sirvo
al Señor gratuitamente. Entonces pensé que el entrevistador se iba a desmayar.

La cuarta cosa que hicimos es que empezamos tres fundaciones. Una de las
fundaciones es para ayudar a adiestrar a los pastores; la otra es para ayudar a
las personas infectadas y muriendo del SIDA; y otra fundación es para ayudar a
los enfermos, los pobres y la gente sin educación.

Diezmador al revés

Y la quinta cosa que hicimos es que somos ahora diezmadores invertidos. Lo


que quiero decir con esto es…mi esposa y yo nos casamos hace treinta años y
cuando nos casamos empezamos a diezmar diez por cien de nuestro salario a
Dios y cada año incrementaríamos nuestro diezmo en un cierto porcentaje. Así
en el segundo año fuimos a once por ciento, el tercer año subimos a doce por
ciento y hemos sido, estado haciendo esto durante treinta años. Y eso lo hice
para crecer mi fe, para hacer que mi corazón crezca. Cada vez que usted da,
usted quita el aferramiento que su vida tiene al materialismo. Cada vez que
usted da usted llega a ser más como Cristo. Cada vez que usted da, usted, su
corazón crece más grande. Cada vez que usted da generosamente usted llega
a ser más como Jesús. Entonces, hoy nosotros damos noventa por ciento y nos
quedamos con el diez por ciento. ¿Qué tienes en la mano? Entonces ya supe
qué hacer con el dinero cuando me llegó. La respuesta fue muy fácil. Dáselo a
otros. Ahora cuando el Señor me enseñó esto ahora tenía que tratar con la
mayordomía de la influencia. Ahora, tratar con el dinero, eso fue fácil. La parte
más difícil es: ¿qué hago con la fama? Y otra vez empecé a leer las Escrituras.
Y el Señor me guió al Salmo 72. Salmo 72 es una oración de Salomón y es
Salomón pidiéndole a Dios que le diera más influencia. Cuando empiezas a leer
este salmo parece ser una oración muy egocéntrica porque Salomón ya era el
hombre más sabio del mundo. Era el hombre más rico del mundo. Y era el Rey
de Israel en el momento de su apogeo. Y a pesar de todas estas bendiciones,
Salomón pide más. Y dice: “Dios, quiero que me des más influencia, quiero que
me hagas más poderoso, y quiero que conozcan mi nombre en todas las
naciones, quiero que me bendigas en formas más grandes todavía. Y parece
muy egoísta, muy egocéntrico, hasta que lees todo el Salmo. Y en ese Salmo el
salmista nos da el motivo de la oración. Es para ayudar al que no puede. En le
versículo doce dice: …para que él librara al indigente que pide auxilio y al pobre
que no tiene quien lo ayude, se compadecerá del desvalido y del necesitado y a
los menesterosos les salvará la vida, los librará de la opresión y la violencia
porque considera valiosa su vida.

Bendecido para bendecir a otros

Ahora, en este Salmo, el salmista dice, Salomón dice esto: “Quiero que bendigas
mi vida para que yo pueda bendecir a otros. Y quiero que uses mi vida para
darle a los que tienen menos. Y en este pasaje menciona todo tipo distinto de
personas que necesitan ayuda. Y ese es el tipo de persona que nosotros hoy
día vemos en el mundo. Personas como huérfanos y viudas; gente…, los
pobres, los enfermos, los encarcelados, los desamparados, los que no tienen
trabajo, los inmigrantes. Y este pasaje en las Escrituras nos enseña una verdad
muy importante: El propósito de la influencia es para poder hablar y levantarse
por el que no tiene la oportunidad de hacerlo. El propósito de la influencia no es
para que tú tengas orgullo, influencia y poder. Cualquier influencia que Dios te
pone en las manos la tienes que usar para ayudar a los demás. La Biblia dice
que Dios tiene un pueblo favorito. Los favoritos de Dios son los pobres. Hay
más de dos mil versículos en la Biblia que nos dice cuánto Dios ama y cuida de
los pobres. Y yo tenía que admitir en ese momento, que no me importaban los
que no tenían. Yo estaba ocupado, muy enfocado en construir una iglesia.
Estaba llevando personas a Cristo y crecerlos a la madurez de Cristo,
adiestrándolos para el ministerio y mandándolos a tener misiones en el mundo y
enseñándolos a adorar al Señor. Y todas estas cosas son buenas y no
debemos de parar de hacerlas. Pero debo de admitir que no me preocupaba por
los pobres. Y me tuve que arrepentir. Y le dije al Señor cuánto lo sentía. Qué
¿cómo podía no haberme dado cuenta de esto? Fui al Seminario y obtuve
diplomas. Fui a otros seminarios y obtuve postgrados, doctorados; pero eso no
lo vi en la palabra de Dios. Es como tenía “ojeras” y no podía ver. Y pasé al
lado de una cosa muy importante que el Señor dijo: Que el propósito de la
influencia es para hablar y levantarte por el que no la tiene. La Biblia dice que la
bondad de Dios nos guía al arrepentimiento. Y la bendición de este libro me ha
llevado a arrepentirme. Yo le dije a Dios: “Yo voy a pasar el resto de mi vida
enfocándome en ayudar a los pobres, los enfermos y la gente sin educación.”
Al mismo tiempo el Señor estaba trabajando en la vida de mi esposa. Mi
esposa es una profesora de Biblia excelente. Y ella tenía un ministerio a las
mujeres y a las mujeres esposas de pastores que estaba en pleno crecimiento.
Y un día encontró una revista y en esa revista decía: “Catorce millones de niños
HUERFANOS por causa del SIDA.” Tanto le pegó esto, la “choqueó” tanto que
botó la revista al suelo. Y ella no se podía imaginar, catorce millones de
huérfanos en cualquier sitio del mundo, menos aún por una causa como la del
SIDA. Entonces el Señor agarró el corazón de mi esposa y le dijo: “Te va a
importar este asunto”. Entonces, ella se me acercó y me compartió esa visión
que Dios le había dado: A mí me deben importar los que están sufriendo y
muriendo por causa del SIDA. Ahora, aquí en los Estados Unidos tenemos una
imagen muy distorsionada de lo que es el SIDA. En los Estados Unidos la
imagen del SIDA es la imagen de un hombre blanco homosexual. Pero en el
resto del mundo, la imagen del SIDA es la imagen de una mujer morena o negra.
Muchos más niños y mujeres que hombres tienen SIDA. Esto es un secreto
escondido del cual la gente en las iglesias ni si quiera quiere hablar. En los días
de Jesús, no querían hablar de los leprosos, y eran personas fuera de la
sociedad, eran rechazados y eran considerados sucios. Entonces, Jesús mismo
fue a vivir con los detestables. Y los amó y los abrazó y los sanó. Y el SIDA es
la lepra del siglo veintiuno. Si Jesús estuviera con nosotros hoy, allí es donde
estaría. No obstante, la iglesia ha estado en silencio acerca de este asunto. Y
debemos de hablar acerca de ese problema; y debemos amarles y debemos de
cuidarles.

Lo que cambio mi corazón


Entonces, esas son las cosas que cambiaron mi corazón: Fueron tres cosas.
Primero, el éxito del libro; segundo, es lo que Dios estaba haciendo en el
corazón de mi esposa; y el tercero, fue un viaje que hice a África. Fui a
Johannesburgo en Sudáfrica hace dos años donde fui a enseñar el Seminario de
una Iglesia con Propósito. Entonces, lo pusimos en cámaras y se mandó por
satélite a cuatrocientos sitios en toda África. Y en una sola semana se adiestró
de esa forma a más de cien mil pastores. Pero lo que cambió mi vida es lo que
sigue. Después del seminario le pedí a un guía que me llevara a un pueblo.
Entonces, me llevaron a unos pueblos, yo quería ver iglesias. Entonces fuimos
a ver a una pequeña iglesia que se reunía bajo de una carpa. Tenía setenta y
cinco miembros, veinticinco de ellos, de esos miembros eran niños que se
estaban muriendo del SIDA. Habían perdido a ambos padres y la iglesia “estaba
cuidando” de ellos. Y ellos vivían bajo esa carpa. Cuando entré en la carpa el
pastor me vino a ver. Él no sabía que yo iba a llegar a su iglesia pero cuando
me vio él empezó a sonreír y dijo: “Yo sé quién eres.” Esto es el centro de
África. Y yo le dije, ¿Cómo puedes tú saber quién yo soy? Y dice, “Tú eres el
pastor Rick” Y le dije, “¿Cómo puedes tú saber quien soy? Me dijo yo recibo tus
sermones cada semana. Yo pongo todos mis sermones en el Internet y
entonces permito a los pastores que bajen esos sermones del Internet para
ayudarles en su propio estímulo y en su crecimiento.

Ayuda especial y dirigida

Específicamente quiero ayudar a los pastores que son bi-vocacionales, a los que
tienen que trabajar durante la semana y no tienen el tiempo de preparar un
sermón para el fin de semana. Y ese joven pastor africano decía: “Yo recibo tus
sermones cada semana. Y yo le dije, ¿Cómo puede ser posible, usted no tiene
ni agua ni electricidad en su pueblo? Y dice, “Sí, tiene razón, pero están
poniendo el Internet en cada oficina postal en todos los pueblos de África.
Entonces, camino cada semana por una hora y media hasta el pueblo y ahí
recibo…

Y yo le dije al Señor, “Voy a dar y entregarte el resto de mi vida para ayudar y


adiestrar a pastores como este en todo el mundo. Amén.

Los Cinco Gigantes Globales

Entonces empecé a orar y le pedí al Señor, ¿Cómo puedo ayudar a esas


personas, cómo puedo marcar una diferencia?” Entonces empecé a pensar
“¿Cómo David tomó al gigante, a Goliat?” Y empecé a pensar: ¿Cuáles son los
problemas gigantescos, cuales son los gigantes del mundo? ¿Cuáles son los
problemas que tienen miles de millones de personas no solo millones si no miles
de millones de personas? Yo pienso que a Dios le damos la mayor gloria
cuando atacamos los gigantes más grandes, cuando nosotros decimos como
iglesia: Nosotros vamos a atacar los gigantes que nadie se atreve de atacar. Y
durante mis viajes por el mundo encontré y deduje que había cinco gigantes
mayores en el mundo. Estos son los cinco problemas más grandes en el
mundo. Los llamo los cinco gigantes globales. Y aquí están:

El primer gigante es: el vacío espiritual. La gente está perdida sin Cristo.
¿Amen? Ellos no saben que Jesús los ama. No saben que Dios tiene un
propósito para su vida. No saben que su vida no es un accidente. Ningún hijo,
ningún niño es un accidente. Hay padres accidentales pero no hay hijos
accidentales. Hay padres ilegítimos pero no hay hijos ilegítimos. Si un niño ha
sido traído a este mundo, eso quiere decir que Dios tiene un propósito para ese
niño y lo hace legítimo. Repito, si un niño ha sido traído a este mundo, eso
quiere decir que Dios tiene un propósito para ese niño y lo hace legítimo.

El segundo es: liderazgo egoísta y egocéntrico. Líderes que piensan en sí


antes de pensar en los que los están siguiendo. Ellos no lideran como Jesús.
Jesús enseñó que el líder es el que sirve. El buen pastor deja su vida por la vida
de la oveja. Y el líder existe para el beneficio de las personas, no al revés. Y la
mayoría de los problemas en el mundo ocurren porque los líderes no tienen el
coraje y la intrepidez de estarse levantado para servir. Están demasiado
ocupados en sus manías políticas o están demasiados ocupados en proteger lo
que ya tienen, y son líderes egocéntricos. Hay pequeños Saddams en cualquier
país, en cada negocio, en cada iglesia, en cada universidad y en cada
asociación de propietarios. Le das un poquito de poder a una persona y
enseguida se le sube a la cabeza y llega a ser un déspota, un dictador. Y en
seguida esa persona olvida que el propósito del liderazgo es el de servir. Y éste
es el segundo problema en nuestro mundo.

El tercer gigante global es: la pobreza. La mitad del mundo, más de la mitad
del mundo, vive con menos de dos dólares por día. Estuve últimamente en un
país donde se vive con menos de medio dólar por día. Hay muchos países
donde las personas se preocupan por saber ¿qué es lo que van a comer ahora?

El cuarto gigante global es la enfermedad. Y lo que no se puede perdonar es


que hay muchas enfermedades por las cuales personas mueren, pero esas
enfermedades ya tienen su cura; se encontraron sus curas para la Malaria, para
la Polio, en el siglo diecinueve y veinte y hoy, estamos en el siglo veintiuno.
Estas curas ya existieron desde hace muchos años, pero no obstante hoy en
día, todavía mueren personas por eso.

El quinto problema global en el mundo es la falta de educación y “el


analfabetismo. Poco menos de la mitad del mundo no puede escribir ni leer.
Entonces, ¿cómo van a hacer para leer los libros maravillosos que ustedes
publican? y entonces ¿cómo pueden ellos enseñar a otros cuando ellos mismos
no pueden ser enseñados? Ahora, cuando vemos esos cinco gigantes globales
puede ser abrumador. Estos problemas son tan grandes que ninguna nación los
podría resolver. Los Estados Unidos no los podría resolver; ni si quiera las
Naciones Unidas los podrían resolver. Sólo hay una organización en todo el
mundo que es grande, lo suficientemente grande y ungida para poder resolver
esos problemas. Es la iglesia.

Yo he viajado en todo el mundo y puedo llevarle a un millón o más de pueblos


distintos que no tienen un hospital, no tienen una escuela, no tienen negocios,
no tienen oficina postal, no tienen ni si quiera un negocio pero tienen una iglesia.
La iglesia es la organización más diversa, más extensa, y con más redes que
cualquier otra. Y la única, el único organismo que podría atacar a estos gigantes
es la iglesia. Millones y millones y millones y millones de iglesias locales… y a
mí no me importan la etiqueta que está en su iglesia. No me interesa la
denominación a la cual tú perteneces. No me interesa tu trasfondo. Si tú amas
a Jesús somos parte de la misma familia. No sé si usted tiene nieve en su país,
pero nosotros tenemos un dicho en los Estados Unidos. Que copos de nieve son
muy frágiles pero si amontonas lo suficiente de ellos puedes parar el tráfico.
Juntos podemos hacer cosas que no podemos individualmente. Y podrías decir
o pensar que tu ministerio es pequeño. O podrás decir que tu iglesia es
pequeña. Pero cuando David fue a atacar a Goliat él tomó cinco piedras. Eso
es lo único que él tenía. Ahora, hoy en día vivimos en un mundo muy
sofisticado. Pero Dios no usa la sofisticación. Él usa personas como David.
Personas que están dispuestas a hacer lo que pueden con lo que tienen para
Jesucristo en el día de hoy. (Amén)

La Iglesia debe levantarse

Sabes que, David sólo necesitó de una piedra para batir a Goliat. Entonces
¿por qué tomó cinco piedras? Ustedes tal vez todos saben la respuesta. La
Biblia dice más tarde en el libro que Goliat tenía cuatro hermanos. Él iba detrás
de toda la familia. Y es tiempo para que la iglesia se levante a atacar a los
gigantes globales. Ya no me queda más tiempo, pero déjame concluir. En mi
iglesia hace dos años empezamos un plan para usar todas las iglesias locales
para atacar a estos cinco gigantes. Es un plan sencillo usando personas como
usted y yo.

El Plan PEACE

Es un plan para movilizar mil millones de cristianos para Cristo. Y lo llamamos el


Plan de la Paz, el Plan PEACE porque es basado en el libro de Lucas, capítulo
diez. Cuando Jesús mandó a las personas, cuando mandó a los setenta, les dio
las instrucciones siguientes. Dijo: cuando lleguen a un pueblo encuentren el
hombre de la paz. Con esta persona tienes que empezar, empiezas con el
hombre de paz. Y si ese hombre es abierto y receptivo quédense ahí y allí
pueden empezar su ministerio. Pero si el hombre no es receptivo, ¿qué dice la
Biblia? “Sacudir el polvo de las zapatillas e ir al próximo pueblo. Entonces dijo:
Empiecen con el hombre de la paz. Ahora, ¿quién es el hombre de la paz?
Es un hombre que está abierto a trabajar con usted. Es un hombre de influencia
y es un hombre listo y preparado para trabajar. También puede ser la mujer de
la paz. Puede ser la persona, la mujer más anciana del pueblo, la que tiene más
respeto y sabiduría. Esta persona no “debe” de ser un cristiano, un creyente.
Deben de ser abiertos y receptivos. Cuando Jesús mandó los setenta a
encontrar el hombre de la paz en cada pueblo no había creyentes todavía.
Entonces en cada negocio hay un hombre de la paz, y en cada pueblo hay un
hombre de la paz, y en cada gobierno hay un hombre de la paz. Y como
cristianos, empezamos a trabajar con estas personas primero. Y entonces ¿qué
haces con la persona de la paz? Bueno pues atacamos los cinco gigantes y eso
lo llamamos el Plan de la Paz. Ahora entiendo que yo hablo en inglés y yo
hago de eso un acróstico, un acróstico que se llama P. E. A. C. E. que quiere
decir en inglés “peace” (paz).

El primero de” P” es: Plantar iglesias; “E” es equipar a líderes no egocéntricos;


“A” es ayudar a los pobres; “C” es cuidar de los enfermos; y “E” es educar a la
próxima generación. Y esto aquí es el por qué les estoy diciendo esto. Necesito
su ayuda. En los dos últimos años, bajo el radar, disimuladamente hemos estado
mandando grupos a encontrar el hombre de la paz en cuarenta y siete países
distintos. Bajo el radar y disimuladamente, nosotros hemos mandado casi cinco
mil de nuestros propios miembros a buscar un hombre de la paz en esos países.
No tengo tiempo hoy para explicar estos detalles.

La segunda Reforma

Es un plan para asociar una iglesia con otra iglesia en el mundo entero y yo
creo que eso va a llevarnos a la Segunda Reforma de la iglesia.

Hace quinientos años tuvimos una reforma en la iglesia cristiana. Y esa reforma
tenía que ver con lo que la iglesia cree. Nos vamos a deshacer de las
tradiciones, de las culturas y vamos a regresar a un credo Cristo-céntrico.

Entonces, la Primera Reforma involucró lo que creemos, lo que pensamos. Y la


Segunda Reforma va a tratar la acción, qué es lo que la iglesia va a hacer. No
creencias, sino comportamiento. No cómo estudiamos sino cómo servimos. La
Biblia dice que la iglesia es el cuerpo de Cristo. Pero muchas veces hemos
amputado las piernas y los brazos y nos quedamos con una boca grande. Y
hablamos mucho y comentamos mucho y criticamos mucho, pero muy poco
hacemos. Es tiempo de devolverle a la iglesia, al cuerpo de Cristo, sus manos y
sus pies. Es tiempo para la iglesia de parar de estudiar y de empezar a hacer.
Es tiempo para que la iglesia pare de debatir y empiece a hacer. Es tiempo para
la iglesia de parar de criticar y de empezar a cooperar.

Hace veinticinco años empecé la iglesia Saddleback con solamente mi esposa.


Y el primer domingo leí la visión de lo que yo pensé y aún pienso que Dios
quería hacer con nuestra iglesia. En el libro de membresía la iglesia, hoy día
hay más de ochenta mil nombres. Nuestra iglesia es más grande que muchas
ciudades. Yo crecí en un pueblo con más o menos de quinientas personas.
Entonces la iglesia que yo pastoreo es más grande que el pueblo donde yo
crecí. Y en el vigésimo quinto aniversario de nuestra iglesia, hace un mes,
llenamos el Estadio de los Ángeles de Anaheim; y anuncié que la primera visión
había sido cumplida. Y que ahora hay una nueva visión. Y la nueva visión es la
de movilizar a millones y millones, precisamente mil millones de cristianos; en
cada nación y en cada denominación y en cada iglesia y en cada grupo pequeño
y de atacar a estos cinco gigantes globales por la gloria global de Dios. Y hoy
en día, estoy delante de ustedes y les digo esto porque esta visión es de Dios:
“Ocurrirá, se cumplirá.”

Yo creo que mientras haya compartido esto con ustedes esta noche que Dios
haya hecho algo en su corazón. Que usted dirá, “Yo quiero ser parte de lo que
Dios está haciendo en el mundo. Yo quiero que Dios use mi vida. Yo quiero
que Dios use nuestro ministerio.

Yo quiero que Dios use nuestra casa editorial, y nuestras tiendas, y nuestras
iglesias, y todos estos ministerios para alcanzar nuestra nación, nuestro
continente y todos los confines de la tierra. Uno por uno. Uno más para Cristo.

Quisiera cerrar con esta historia. En 1939 en Alemania había un gran estadio y
estaba lleno de hombres y mujeres en camisas marrones. Y estos hombres y
estas mujeres formaron un símbolo y eso fue un símbolo, el símbolo de la
esvástica delante de un hombre, un hombre muy malo llamado Adolfo Hitler. Y
el símbolo decía “Hitler, somos tuyos.” Y casi tomaron el mundo. ¿Qué ocurriría
si los cristianos del mundo, qué pasaría si únicamente los cristianos evangélicos
del mundo, qué ocurriría si los cristianos hispanos del mundo dijeran: Jesús,
somos tuyo. Yo creo que podemos ver un avivamiento en el mundo que las
puertas del Hades no podrían detener.

Hace tres semanas mientras estuvimos en el estadio, pedí a las personas que
mantuvieran en alto un cartel que les dimos. Eran carteles rojos con letras en
negro y decía: “Lo que haga falta”. Y les pedí a los miembros de mi iglesia,
¿harás lo que haga falta para alcanzar a uno más para Cristo? Y más de treinta
mil personas se levantaron tomando el cartel en alto.

Ayer terminé una conferencia de cuatro días de pastores. Teníamos pastores de


más de cincuenta países del mundo. Miles de pastores que llegaron a la iglesia
Saddleback. Y al final les pregunté la misma pregunta: ¿Estás dispuesto a
hacer lo que haga falta para alcanzar al mundo para Cristo? Y miles de
pastores tuvieron en alto la seña: Lo que haga falta.

Esta noche les pido a ustedes la misma pregunta. ¿Quieres formar parte de la
historia? ¿Quieres ser parte de la Segunda Reforma de la iglesia? ¿Nos
ayudarás a imprimir y publicar materiales…, materiales que podamos usar
para plantar iglesias, para adiestrar-equipar a líderes, ayudar a iglesias a
asistir a los pobres, a enseñar a los iglesias a cuidar los enfermos? ¿Nos
ayudarás a imprimir y publicar materiales que ayudarán a personas para
ayudar a la próxima generación de analfabetos y enseñarles la educación?

Su ministerio es muy necesario y esta noche usted no está oyendo este mensaje
por accidente o coincidencia. Hace mil años Dios supo que usted iba a estar
aquí en EXPOLIT esta noche en el 2005. Y Dios le trajo hoy aquí porque Dios le
quería decir esto: “Me importas a mí. Yo te he hecho y he visto cada movimiento
en tu vida.” Dios dice que te vio formado en las entrañas de tu madre…, “He
visto cuando tomaste este primer aliento. Y he visto todo lo que ha sucedido en
tu vida. Y te he traído aquí esta noche con un propósito.”

Dios te está preguntado: ¿Qué está en tu mano? ¿Crees que te lo di para tu


propio beneficio? ¡No! Quiero usarte. Te quiero usar para la gloria global de
Dios. Te quiero usar en la Segunda Reforma de la iglesia. Te quiero usar para
alcanzar a uno más para Cristo. Si tú me dices “¡Lo que haga falta…!

Si usted ha escuchado y ha sido tocado por la mano de Dios en este mensaje.


Entonces quisiera cerrar con una oración orando por usted. Y entonces yo le
invito a levantarse. Si Dios le ha hablado durante este mensaje y usted quiere
hacer lo que haga falta para alcanzar a uno más, le invito a que se levante
ahora.

Oremos juntos. Padre celestial, te agradezco por estas personas hoy. Tú has
tenido un plan y un propósito para su vida desde el principio, desde el comienzo.
Y los has traído aquí con un propósito. Nos has dado talentos distintos,
diferentes habilidades y talentos y dones y nos has puesto en países distintos y
esto fue parte de tu plan. Individualmente no podemos hacer mucho todos.
Pero juntos, la iglesia no se puede parar. Y hay una cosa más grande que los
cinco gigantes globales. Y es tu iglesia, y tu poder, y tu gloria, y tu grandeza y
no tendremos miedo de estos gigantes. Nos moveremos hacia delante con fe.
Te pido que bendigas a cada persona de pie aquí, bendícelos físicamente,
espiritualmente, bendícelos emocionalmente, mentalmente, bendícelos
financieramente, bendice sus familias, bendice sus ministerios y todas sus
relaciones. Un día, Padre, nosotros queremos estar delante de ti y oírte decir:
“Bien hecho buen y fiel siervo.” Gracias por usar personas comunes. Gracias
por usarnos a pesar de nuestros pecados y a pesar de nosotros mismos.
Entonces, te pido que unjas a cada persona aquí para cambiar la historia. En el
nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Bendícelos. Amén.

Gracias, gracias por permitirme venir aquí y compartir con ustedes. Entonces
usted pensará: ¿Cuál es mi primer paso? Entonces yo les recomiendo, les
aconsejo regresar a su propia iglesia local y hacer Cuarenta Días con Propósito
porque esta es, este es el primer paso que alista nuestras personas a hacer lo
que debemos de hacer que es la voluntad de Dios. Quiero que sepan que
nuestra iglesia está orando por ustedes. (Y los cientos de miles de iglesias que
están ahora en la Conexión con Propósito…)

Gracias.