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Entomologia - Clasificación taxonómica de los insectos (C)

Entomologia - Clasificación taxonómica de los insectos (C)

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Clasificación Taxonómica La clasificación de los insectos ha variado a lo largo de los años, al mismo tiempo que lo hacían las ideas

filogenéticas y a medida que la información sobre insectos iba en aumento. En la actualidad esta clasificación está aún lejos de estar establecida firmemente, es decir, hay variaciones que surgen de la diferente valoración dada a los mismos hechos observables y que dependen de las ideas filogenéticas de los diferentes autores. De todas formas, vamos a hacer aquí un acercamiento a esta clasificación científica, sin entrar en tanto detalle y refiriéndonos a lo que está prácticamente aceptado universalmente. Como se sabe todos los grupos del Reino animal están agrupados en varios "Phyllum". Pues bien, los insectos están dentro del Phyllum Arthropoda, al igual que los arácnidos y los crustáceos, por ejemplo. Estos últimos estarían enmarcados dentro de otras Clases. O sea, los insectos, como grupo tienen categoría taxonómica de Clase, que se llama (según las diferentes clasificaciones que se pueden encontrar en la bibliografía) Clase Hexapoda o Insecta. Es decir estaríamos en este punto Reino Animalia Phyllum Arthropoda Clase Insecta Dentro de la Clase Insecta parece estar bastante reconocido dividir el grupo en dos subclases: 1. Subclase Apterigota (insectos sin alas) 2. Subclase Pterigota (insectos con alas) Prácticamente, todo lo que vamos a explicar en estas páginas está referido a los insectos con alas, a la Subclase Pterigota. Las discordancias más grandes en cuanto a las distintas clasificaciones de los insectos viene a partir de aquí, pero para no complicarnos, vamos a ver los Órdenes (que es la siguiente gran categoría taxonómica) más conocidos en la tabla siguiente: Clase Insecta: Subclase Pterigota Orden Orthoptera Phasmida Dictyoptera Hemiptera Lepidoptera Hymenoptera Coleoptera Nombre común Saltamontes, grillos Insectos palo, insectos hoja Cucarachas, Mantis religiosas Chinches, cigarras, pulgones Mariposas, polillas Abejas, avispas, hormigas Escarabajos

Diptera

Moscas, mosquitos SIN ALAS o Apteros Son los insectos más primitivos. Sin alas ni antenas. Sin alas. Un órgano ventral les permite dar grandes saltos. Tres apendices terminales Lepisma o pececito de plata Dos apendices terminales. CON ALAS Piezas bucales rudimentarias. Dos pares de alas. Larvas acuaticas con branquias. Efimera Metamorfosis incompleta Aploembia Boca masticadora. Dos pares de grandes alas membranosas. Larvas acuáticas. Libélulas Metamorfosis incompleta Mantis religiosa Aparato bucal masticador Cucaracha Aparato bucal masticador Insecto palo Boca masticadora. Pinza en el extremo del abdomen Tijeretas. Boca masticadora. Dos pares de alas, de los que el primero protege al segundo. Grillo, Langosta Boca masticadora. Organización social semejante a la de las hormigas. Termes o Termitas Superorden que incluye heterópteros y homópteros. Piezas bucales picadoras-suctoras. Dos pares de alas, el primero coriáceo en su parte anterior. Chinche. Aparato bucal picador-suctor. Dos pares de alas iguales, que a veces faltan.

Proturos Colémbolos Tisanuros Dipluros

Efemerópteros

Plecópteros

Odonatos Mantoideos o mantidos Blactareos Fasmideos Dermápteros

Ortópteros

Isópteros Hemípteros Heterópteros Homópteros

Himenópteros

Malófagos

Anopluros

Neurópteros

Coleópteros

Lepidopteros

Dípteros

Cigarras, pulgones. Piezas bucales masticadoras o chupadoras. Cuatro alas membranosas. Abeja, Avispa, Hormiga Piezas bucales masticadoras. Sin alas. Parásitos de aves y mamíferos. Piojo de las gallinas. Boca picadora-suctora. Sin alas. Parásitos de los mamíferos. Piojo de la cabeza. Boca masticadora. Cuatro alas membranosas con numerosas nerviaciones. Hormiga león. Piezas bucales masticadoras. Dos pares de alas, el primero muy coriáceo forma un estuche protector. Escarabajos, Luciernagas. Piezas bucales transformadas en aparato suctor que se enrolla en espiral. Dos pares de alas membranosas recubiertas de escamas. Mariposas y polillas. Piezas bucales picadoras y chupadoras. Solo un par de alas. Mosca, Mosquito, Tipula, Tabano

Anatomía Antes de adentrarnos en este punto es conveniente recordar que los insectos son artrópodos, es decir, que están clasificados dentro de una categoría taxonómica superior, donde también están las arañas, escorpiones o las gambas, por ejemplo. Las características de este grupo entero, en cuanto a lo que nos concierne ahora son, por una parte, que su cuerpo está dividido en segmentos. Se podría decir que el segmento es la unidad anatómica fundamental de todos los artrópodos. Por otra parte, cada uno de estos segmentos está cubierto por una piel especialmente dura (que posiblemente sea la causa de su éxito evolutivo), a modo de armadura. Se dice, por lo que se pueda leer más adelante, que cada parte está más o menos esclerotizada, en relación a esta dureza de la epidermis. Anatomía Externa La Clase Hexapoda o Insecta tiene el cuerpo organizado en tres partes ("tagmas", si se denominan técnicamente): Cabeza, tórax y abdomen. Esto lo

tienen en común todos los insectos y es la causa principal de su clasificación taxonómica con categoría de Clase. La cabeza siempre porta 4 pares de apéndices. El tórax tiene tres segmentos y tres pares de apéndices locomotores (patas) asociados a ellos, además de dos pares de alas. Por último, el abdomen puede tener 6, 11 o 12 segmentos (según los grupos). Los dos párrafos anteriores expresan lo más importante con respecto a la identificación de un insecto de forma zoológica. Repare el lector en que, por ejemplo, las arañas (4 pares de patas) no pertenecen al grupo taxonómico de los insectos. Cabeza La cabeza de los insectos se muestra con una continua y fuerte esclerotización, de tal forma que se habla de la existencia de una cápsula cefálica en estos animales. La esclerotización de la cápsula cefálica no es totalmente homogénea, sino que presenta suturas, surcos y fosetas que permiten la identificación de un conjunto de placas o escleritos. La presencia de un par de ojos compuestos a ambos lados de la cabeza es característica, o varios ojos simples laterales en la misma posición. Pueden existir ambos y es bastante general; en este caso, los ocelos (ojos simples) que acompañan a los ojos compuestos son generalmente 3. En cuanto a los apéndices que porta la cabeza de los insectos, sólo las antenas son prebucales, los otros 3 se corresponden con piezas bucales externas. Es decir, los 4 pares de apéndices que portan las cabezas de los insectos son:
• • • •

Antenas Mandíbulas Maxilas Las dos piezas que forman el labio

Entre todo el grupo la diversidad morfológica de estos apéndices es enorme. Las formas de las antenas son diversas: filiformes, pectinadas, claviformes, setiformes, etc. y se articulan en su base por un refuerzo más o menos circular de la cápsula cefálica. También existe muchísima diversidad respecto a los apéndices que conforman el aparato bucal. Típicamente el aparato bucal de los insectos es el que denomina masticador, con mandíbulas poderosas, en algunos casos dentadas y una maxilas también prominentes. Pero existen otros tipos de aparatos bucales, como el lamedor de las moscas, el picador de los mosquitos y pulgones, el chupador de las mariposas. En todos estos casos se considera que las piezas bucales de estos insectos han sufrido, evolutivamente, las modificaciones pertinentes a partir del las mandíbulas y maxilas de un aparato masticador típico.

Tórax Como hemos visto antes, el tórax de la Clase Hexapoda está compuesto por 3 segmentos. Pues bien, lo importante en este caso es que en cada segmento se encuentra inserto un par de patas. A veces esto no parece así, sobre todo si vemos a los insectos desde arriba (vista dorsal), como en el esquema de abajo, en el que sólo el primer par de patas parece inserto en el tórax. Parece incluso que el último par de patas sale de una zona muy trasera del cuerpo de los insectos, pero no es así. Otra particularidad del tórax de los insectos es que es la parte del cuerpo que porta las alas. El número de alas de los insectos (de los insectos pterigotas) siempre son cuatro, dos pares. El primer par sale del primer segmento del tórax (protórax) y el segundo del mesotórax (segmento central del tórax). Esto se comprueba muy bien en las abejas y las mariposas, por ejemplo, pero no en las moscas, escarabajos, hormigas... Pues bien, estos últimos también tienen dos pares de alas; en las moscas se puede ver que el segundo par de alas es muy pequeño y actúa como timón en el vuelo. Los escarabajos tienen el primer par de alas endurecidas y alojan al segundo par que es el normal. Las hormigas es cierto que no tienen alas, pero sólo en el caso de las obreras y los soldados que son distintas castas; las reinas sí las poseen. Pero lo importante en este punto es el hecho de que el tórax de todos los insectos siempre porta tras pares de patas y dos pares de alas. Abdomen El abdomen es el último tagma del cuerpo de los insectos, además del telson, que en la mayoría de los casos no es diferenciable del último segmento abdominal, y es la parte menos esclerotizada, más blanda. Como vimos el abdomen consta de 6, 11 o 12 segmentos aunque el número que es más frecuente encontrar en este grupo de animales es 11. Pero hay que explicar que en la inmensa mayoría de los casos no todos son visibles. La importancia morfológica de esta zona es que contiene los órganos sexuales (en algunos casos muy prominentes) y los orificicos de excreción. Generalmente se pueden observar 8 pares de estigmas respiratorios (1 par por segmento). Se podría decir, por tanto que es la zona más dedicada a labores fisiológicas.

Anatomía Interna Sería muy complicado explicar ahora con todo detalle la anatomía interna de los insectos. No porque no se conozca, por supuesto, sino porque es ya una labor que de nuevo iría a encaminada a formar especialistas y no es el caso. De cualquier manera, veamos los principales aspectos.

El sistema respiratorio es típicamente traqueal. Está compuesto de un sistemas de tubos que reciben el oxígeno directamente desde el exterior y gracias a posteriores ramificaciones se reparte por todo el cuerpo. Estas tráqueas están abiertas al exterior a través de unos orificios denominados estigmas. Las tráqueas son invaginaciones tegumentarias, más o menos ramificadas y más complicadas en el caso de los insectos acuáticos que toman el oxígeno del agua. El sistema nervioso de los insectos consiste en una cadena nerviosa ventral en forma de una escalera de cuerda y una formación cerebral. El cerebro está dividido en tres partes que se llaman protocerebro, deutocerebro y tritocerebro. El protocerebro lleva siempre los centros ópticos y el deuto y tritocerebro residen la mayor parte de los centros de asociación olfativa y gustativa. Aparte de estas dos zonas existen diferentes terminales sensoriales, por ejemplo, multitud de pelos y microsetas, las antenas son las encargadas del olfato... El sistema endocrino es muy importante en los insectos (regulan las mudas y las metamorfosis) y puede decirse que tiene los siguientes componentes: grupos de células neurosecretoras, axones que llevan esa secreción a los lugares de dispersión y glándulas endocrinas, de origen epidérmico, que segregan y liberan directamente hormonas. El aparato digestivo podría considerarse como un tubo con zonas diferentes según las funciones que ocurren en cada una (también por su origen embrionario, pero eso es otra historia) y están separadas por válvulas. La parte delantera, o estomodeo trata de retriturar el alimento que ha entrado por la boca y para ello pueden presentar estructuras especializadas. El mesodeo sería el equivalente a nuestro estómago y se secretan enzimas para la digestión, además, aquí se realiza la absorción digestiva y presentan unos tubos "ciegos" para el efecto. Por último, el proctodeo no es más que una bolsa rectal en la que se produce una intensa reabsorción de agua e iones; a esta parte también desembocan los llamados tubos de Malpighi, que varían en número y que podían ser el equivalente, en cuanto a su función de los riñones de vertebrados. Los insectos poseen sistema circulatorio como norma general, con un corazón, que puede no ser más que un tubo a nivel del tórax, prolongado hacia delante por una aorta, que lanza la hemolinfa al líquido (hemocele) de la cavidad general del cuerpo a nivel cefálico. Este líquido actuará como circulación de retorno, dentro de la cavidad. Por último, los aparatos genitales de ambos sexos están también diferenciados. El masculino consta de folículos testiculares (de número variable), que producen el esperma, y que se conectan en un canal deferente común. Las gónadas de las hembras presentan más o menos la misma disposición, con ovariolas que contienen ovarios en número variable. Para terminar, hay que señalar que en las larvas (orugas de las mariposas, por ejemplo), la anatomía sigue generalmente el esquema aquí citado, tanto exterior como interiormente, excepto en lo concerniente a las alas y los órganos reproductores Además, como se sabe, hay larvas que tienen muchas patas en el abdomen, como las orugas de mariposas, pero estas patas no son articuladas, no son

verdaderas patas y se denominan pseudopatas, y que tienen unas connotaciones anatómicas a las que no nos referiremos aquí. Biología El ciclo biológico de los insectos es muy variable. En general se pueden explicar como se verá más adelante, aunque veremos ciertos matices que también serán generales. Vamos intentar hacer un seguimiento de este grupo de animales desde la transferencia de esperma hasta que la hipotética descendencia de esta transferencia esté en condiciones de reproducirse, es decir, analizaremos las generalidades de su ciclo biológico. Transferencia de esperma: la transferencia indirecta primitiva El proceso normal de reproducción en los insectos implica la fecundación del óvulo por un espermatozoide, si bien hay otras maneras de hacerlo, estando muy extendida la partenogénesis en varias modalidades que no vamos a tocar en profundidad. Considerando el conjunto del grupo, la transferencia de esperma es en principio indirecta, mediante un espermatóforo e incluso, en los casos menos evolucionados en este aspecto, implica un comportamiento reproductor primitivo en el conjunto de los artrópodos terrestres; el comportamiento se va complicando siendo necesario el encuentro de la pareja, acoplamiento, etc., y en los órdenes más evolucionados se alcanza transferencia directa de esperma con la complejidad que ello conlleva. En los órdenes más primitivos (aunque no todos ellos) los machos deponen un espermatóforo sencillo y delicado, típicamente pedunculado y con cuerpo esférico y ovoidal. La localización por la hembra del espermatóforo se realiza al azar o intervienen feromonas masculinas atrayentes que lo embadurnan, sin hilos guías o estructuras semejantes. Esta forma de transferencia de esperma se da sólo en algunos insectos no alados (apterigotas) Apareamiento En los casos más evolucionados se da un apareamiento, que es absolutamente necesario en todas las especies actuales de pterigotas (insectos con alas). Para producirse el apareamiento se necesita que se haya encontrado la pareja y que se haya producido el reconocimiento entre los dos miembros como posibles acoplantes. El encuentro se produce como consecuencia de una determinada acción que uno de los sexos ejerce sobre el comportamiento de un individuo del contrario que es atraído. Implica por tanto un estímulo y una recepción. Los estímulos son generados normalmente por las hembras y pueden ser de tres tipos: olfatorios, fónicos y visuales. A. Los estímulos químicos son los más frecuentes y podrían considerarse los más primitivos. Las sustancias de reclamo son feromonas, segregadas por glándulas diversas, según los casos. Este tipo de sustancias se encuentra sobre todo en las hembras de mariposas (Lepidoptera) pero también se han reconocido en Isoptera, Dictyoptera Blattaria, Coleoptera e Hymenoptera. El caso es que las hembras

segregan estas sustancias azarosamente, y los machos, al detectarlas, seguirán el rastro de esa sustancia para encontrarse con su pareja y consumar la cópula. B. Los estímulos audibles están menos difundidos y son de dos tipos:

I. II.

Aquellos "ruidos" producidos por el macho con ese fin, como la estridulación de Ortópteros (los sonidos que producen los grillos para atraer a las hembras son un buen ejemplo). Aquellos otros que producidos por el macho o la hembra guían al congénere. En concreto este punto se refiere al sonido de las alas, que es característico de cada especie. Esto es muy común en los mosquitos.

C. Los estímulos visuales también están muy difundidos y son de diversos tipos, pero los que predominan son sobre todo la luz y el color. La luz es un estímulo conocido en las luciérnagas, pero no está muy claro que sea un estímulo puramente sexual y es producida por muy pocos insectos. El color (y el "diseño") es estímulo para emparejamiento de muchos lepidópteros, así como el color que presentan determinadas flores, que es atractivo para machos y hembras de una especie. Al encuentro de la pareja le sigue el reconocimiento, que es el primer paso e incluso, en ocasiones, el único sentido de la parada nupcial. El reconocimiento en ocasiones -y según los diferentes grupos- lo realiza sólo la hembra, sólo el macho o ambos. Este reconocimiento puede realizarse por estímulos del mismo tipo e incluso los mismos que facilitaron la aproximación, pero también por otros diferentes. El reconocimiento permite en ocasiones distinguir especie y sexo, pero en otras solamente la especie, lo cual hace relativamente frecuentes los intentos de machos para acoplarse con otros de su especie. En ocasiones es tan perfecto que permite conocer si la hembra está fecundada o no. En definitiva, el objetivo de estas paradas nupciales es el acoplamiento, y los comportamientos en ellas puedan llegar a ser muy diferentes para llegar a culminar todo con la cópula.

Inseminación Como hemos visto antes, la inseminación indirecta es un comportamiento propio de los insectos menos evolucionados y es propia de todos los apterigotas. Para ello, el esperma se transmite mediante una estructura

especializada, más o menos compleja, que lo encierra en su interior, llamada espermatóforo. Pues bien, en los insectos con alas, también se pueden encontrar espermatóforos como vehículos para la inseminación, aunque haya acoplamiento. De esta forma, se han descrito 4 maneras en las que el espermatóforo llegará a ser recibido por la hembra durante el acoplamiento, que van desde una cópula digamos "no verdadera" en la que un espermatóforo muy complicado se inserta en el brocal del orificio genital femenino (no en el propio orificio), hasta una verdadera cópula con verdadera eyaculación, en la que el espermatóforo es sólo una reminiscencia, como una especie de tapón que se segrega después de la expulsión del esperma. Como se puede deducir, estas formas de inseminación tienen que ver con el grado de evolución que posea la especie, y, por tanto se dará más en unos Órdenes que en otros; pero como dentro de cada Orden se pueden apreciar distintos grados de evolución, es fácil encontrar más de una de estas formas de inseminación relacionadas con la complejidad de los espermatóforos. El número de espermatóforos que puede producir un macho está más o menos determinado por cada especie y es muy variable. La salida del esperma implica, en los casos más primitivos, una rotura del espermatóforo. Esto se puede lograr traumáticamente por acción del macho durante la cópula o por unas estructuras escleróticas, endurecidas, que las hembras poseen en la vagina. Pero lo más frecuente es que se consiga químicamente, como consecuencia de secreciones proteolíticas de las glándulas del aparato reproductor femenino. Pero además, ocurren entre los insectos inseminaciones directas, sin espermatóforos y que implican la existencia de órganos masculinos penetrantes, que no eran necesarios en los casos anteriores. Puesta La oviparidad es una norma primaria entre los insectos (hay excepciones, en las que se da viviparidad). El número de puestas es unas característica propia de la biología de las hembras, característica que puede ser particular o extensiva a un grupo taxonómico más amplio. En este sentido hay insectos que sólo ponen huevos una vez en la vida (Ephemeróptera) y otros cuyas hembras están toda la vida poniendo huevos sin parar, como las reinas de las termitas. Los huevos se pueden poner aislados, en grupos, protegidos o no... y de muy diversa morfología. El número de huevos dentro de cada puesta es también variable y característico dentro de unos límites lógicos marcados por el estado de alimentación de las hembras, sobre todo, y también según ciertos requisitos ambientales. El récord en este sentido lo tienen las hembras de una especie de termitas (Anoplotermes silvestri) que pueden poner 7570 huevos al día durante varias decenas de años. Huevos

No podemos entrar aquí en la consideración por su diversidad, de las formas, tamaños y peculiaridades de los huevos de los insectos. La estructura íntima de los huevos de insectos sí que presenta una notable homogeneidad, como era de esperar. El zigoto está externamente recubierto por el corion, constituído por una capa superficial más o menos rígida y otra interna de naturaleza cérea. Internamente al corion se encuentra la membrana vitelina, que está asociada a la serosa que el embrión desarrolla rápidamente, costituida por una endocutícula quitinosa y una epicutícula con otra capa de cera, de tipo fibroso. El corion es una envuelta de protección de todo tipo, pero no puede aislar totalmente al embrión (de hacerlo, éste no se desarrollaría). Al efecto hay que destacar que existen diversos dispositivos anatómicos y fisiológicos que se dan para permitir el paso de oxígeno, dióxido de carbono y agua. El desarrollo postembrionario y la metamorfosis Estamos ante unos de los puntos en los que los insectos son únicos en la naturaleza, incluso como grupo: la metamorfosis. Pero vamos a situarnos un poco, al salir del huevo cualquier insecto posee una característica común: no puede reproducirse (eso lo hará en la fase de imago o adulto) y su única función vital es la alimentación. Pues bien, el conjunto de cambios de forma y hábitos que sufre el insecto hasta alcanzar las características del adulto se denomina METAMORFOSIS. Podemos decir que hay dos tipos principales de metamorfosis, que se pueden generalizar hasta niveles taxonómicos de Orden:

A. Metamorfosis completa. El insecto que sale del huevo es una larva, un pequeño gusanito que no se parece en nada al insecto adulto. A los insectos que sufren este tipo de metamorfosis en su ciclo vital se les llama holometábolos, y son los más evolucionados en este sentido. El paso de larva a imago tiene una fase intermedia, que se denomina pupa (donde los cambios preparan al insecto para reproducirse, despues de una buena alimentación). Es decir, los insectos incluidos aquí sufren dos metamorfosis: de larva a pupa y de pupa a adulto. Se podría resumir este camino hacia la madurez así: larva - pupa - adulto (y los guiones serían las metamorfosis). Como ejemplo digamos que este tipo de desarrollo se da en mariposas, escarabajos, moscas, etc. Metamorfosis incompleta. El insecto que eclosiona del huevo es parecido al adulto, pero donde no tiene los atributos genitales desarrollados ni alas. A estos estados juveniles se les llama ninfas, y en estos casos la metamorfosis es progresiva. O sea, en este caso ninfa - adulto. A los insectos que se desarrollan así se les llama heterometábolos. Este tipo de desarrollo se da por ejemplo en los saltamontes, o las cucarachas, o las chinches,

O sea, del huevo de un escarabajo eclosionará un gusano, que tras cierto tiempo se convertirá en una pupa que, de nuevo al cabo del tiempo, dará lugar a otro escarabajo adulto que se preocupará sobre todo en reproducirse. Por otra parte, del huevo de un saltamontes nacerá un saltamontes pequeño, sin alas, que las irá desarrollando hasta convertirse en un adulto con capacidad reproductora. Hay muchas clasificaciones de tipos de larvas, pupas y ninfas, según su morfología, que no veremos ahora. Quiescencia y diapausa No podemos terminar el tratamiento del ciclo vital de los insectos sin referirnos brevemente a hechos tan importantes como la quiescencia y la diapausa. Ambos procesos son detenciones del crecimiento o de la actividad vital del animal. La quiescencia es una detención del crecimiento debida a condiciones ambientales desfavorables. Por ejemplo, algunas moscas con adultos invernantes en lugares protegidos salen de ellos en días soleados y templados. La diapausa es una detención producida exclusivamente por factores internos (establecida perfectamente en la especie). Ocurre así aunque en su origen remoto hayan intervenido pretéritas condiciones ambientales y aunque el factor desencadenante del proceso sea ambiental, pero siempre tras haber pasado un periodo preestablecido.

Consideraciones ecológicas La cita que se puede leer a continuación pretende justificar la inclusión de este capítulo en una "asignatura" de estas características, que, generalmente sólo incluye las explicaciones teóricas de los aspectos zoológicos más técnicos, sin

darle la importancia que merece al papel que juegan los insectos en todo el entramado natural. "La zoología es, hasta el presente, una materia minoritaria en las universidades, y aun aquellos que escogen su estudio a menudo toman su decisión sin apreciar su profundo significado filosófico". Richard Dawkins El Gen Egoísta, 1976. No pretendo llegar a un ámbito filosófico, ni mucho menos, pero sí quiero de alguna manera reivindicar que habría que entrar en profundidad en los aspectos ecológicos de los insectos en los textos de entomología, y no solo pasar por encima, como ocurre actualmente. De entrada, no es exagerado decir que el aspecto de la naturaleza actual se debe en gran parte a los insectos. Veamos, en el mundo vegetal predominan las plantas con flores, pues bien, antes esto no era así, y ha ocurrido gracias a los insectos, que eran quienes las polinizaban. Pero tampoco viene mal recordar lo que dijimos en la introducción. Los insectos agrupan cerca de un millón de especies y posiblemente, otras tantas aún sean desconocidas; son, por mucho, el grupo taxonómico más numeroso de todos, incluyendo a los vegetales. Habitan en todos los medios terrestres a excepción de las grandes elevaciones y los casquetes polares, incluyendo las aguas dulces y termales, cavernas, etc. Es decir, están más extendidos incluso que los humanos. Dos de cada cinco organismos vivos son insectos. Esto tiene que relacionarse con términos ecológicos tales como biomasa o biodiversidad, que son muy importantes, por ejemplo, en términos de programas de conservación. La biodiversidad ya se ha comentado arriba, pero es que incluso se ha demostrado que la biomasa que los insectos aportan a un ecosistema puede ser impensable. Así, se ha estimado que la biomasa de hormigas en los trópicos es muy superior a la del conjunto de mamíferos. Pero es que las funciones de los insectos en cualquier ecosistema son muchas y variadas: recicladores de nutrientes y de materia orgánica, polinizadores, predadores, parasitoides. Muchas de las plagas agrícolas lo son debido a la ausencia de estos parasitoides y predadores en el ecosistema. Sería este un punto (un capítulo más bien) en el que hay que desarrollar y manejar muchos conceptos que se apartan del objetivo de estas páginas, pero que, insisto, deberían de aparecer en los textos de zoología entomológica. En la página de enlaces se puede llegar a leer un artículo publicado por Fermín Martín Piera en el Boletín de la Sociedad Entomológica Aragonesa, titulado "Apuntes sobre Biodiversidad y Conservación de Insectos: Dilemas, Ficciones y ¿Soluciones?", y que está incluido dentro del boletín electrónico ARACNET.

Esto es todo. Espero que se pueda tener una idea de los aspectos más importantes de la zoología aplicada a los insectos. Pero esto es sólo el principio.

CLASIFICACION DE LOS INSECTOS

Santiago Carmona Cadavid

Cod. 20021230

Morfología

Martha

Corporación Universitaria Lasallista Caldas-Antioquia 2004

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