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Polster, E. y Polster, M. Terapia Guestáltica, Cap.

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El Ethos del Ahora

Nuevas Perspectivas Teóricas de la Psicoterapia Gestalt

Ninguna teoría tiene el monopolio de la verdad. Rank afirma que las teorías psicológicas
cambian a fin de expresar el tipo de hombre existente, en su lucha por la subsistencia y la
perpetuación.

La Psicoterapia Gestalt surge de la diferencias con respecto al Psicoanálisis. Freud prohibió las
desviaciones y derivaciones de su teoría como amenazas a la “verdad real”. Sin embargo,
algunos disidentes cobraron fuerza. Otto Rank, a pesar de ser seguidor de Freud, aceptó que las
teorías pueden cambiar y adaptarse al momento presente. Las teorías sólo nos guían el
camino, pero no son la verdad real, No están predeterminadas y se enriquecen con datos
reales y actuales.

Bajo esta perspectiva, la Psicoterapia Gestalt es un compuesto creativo, donde la “verdad” es


temporaria y responde a la estimulación de los tiempos.

La TG se opone al concepto de transferencia freudiano, considerando muy valiosas, por derecho


propio, a las emociones que se dan entre paciente y terapeuta. Da importancia a los
sentimientos que suceden ahora mismo entre cliente y terapeuta.

Algunas de las perspectivas novedosas más convincentes que sirven de fundamento a la


terapia Gestalt son:

1. El poder está en el presente


2. La experiencia es lo que más importa.
3. El terapeuta es su propio instrumento.
4. La terapia es demasiado beneficiosa para limitarla sólo a los enfermos.

1. El poder está en el presente

Una verdad muy difícil de enseñar es que sólo existe el presente. Dos paradojas oscurecen la
dinámica del presente:
• La Terapia Gestalt considera los actos de recordar y planear como funciones presentes,
aunque hagan referencia al pasado y al porvenir.
• En terapia también tratamos sobre “problemas generales” que trascienden del alcance
de la confrontación individual directa y se refieren a asuntos de mucha importancia.

Pasado y Futuro

Las dimensiones del pasado y del futuro, acreditan lo que fue y lo que puede ser. El pasado y el
futuro establecen las fronteras psíquicas para la experiencia presente y dan el fondo necesario
para que el presente exista como figura.

El interés en el pasado y en el futuro es esencial para el funcionamiento psíquico, pero


comportarse como si uno estuviera en el pasado o en el futuro, contamina las posibilidades
vívidas de la existencia.

Sólo en el presente funciona el sistema sensorio-motor y las emociones asociadas a él, como
llanto, gestos, risas, etc. La intensificación y la focalización de las emociones liberan a la
persona de vivir en un pasado muerto. Dado que en TG se suprimen todos los deberías, no
podemos imponer a la persona cómo hablar, pero es importante pedirle que hable en presente.

Sobreísmo

Sobreismo: es la posibilidad de hablar sobre algo, sin sacrificar la inmediatez de la experiencia.


Lo malo del sobreísmo es que pueda convertirse en vicio, pues muchas veces la gente se
interesa por asuntos que no son “del aquí y del ahora”.

En terapia, debemos tratar de evitar el sobreísmo (hablar y verbalizar mucho sobre un asunto)
pero tampoco podemos prohibirlo pues a veces la persona tiene muchas cosas que contar. Sólo
debemos tratar de evitar que la persona use el sobreísmo para evitar tocar sentimientos o para
ocupar el tiempo de terapia. Debemos ayudar a la persona a mantenerse en el aquí y ahora
durante la terapia, pero no exigirlo, pues el impedir hablar de lo que la gente necesita, es
quitarle sustancia a su vida.

La presencia misma

El peso de la terapia Gestalt gravita hacia la simple presencia. La experiencia terapéutica es un


ejercicio de vivir sin trabas en el presente. Cualquier retorno a la experiencia presente es un
antídoto parcial contra la neurosis.

2. La experiencia es lo que más importa.

En el psicoanálisis lo más importante era la transferencia, restándole importancia a la


experiencia presente. Freud insistió en buscar símbolos del pasado para entender la experiencia
presente. Dio prioridad al significado y no a la experiencia misma.

Sin embargo, para la TG la experiencia misma tiene símbolos elocuentes y no tiene nada que
ver con la transferencia: Ej. Si en terapia un paciente abraza y besa al terapeuta y le dice “lo
quiero”, no es a sus padres, sino quiere al terapeuta mismo.

La búsqueda de significado es un reflejo humano, pero la compulsión por el significado ahoga la


experiencia misma. En terapia, se acepta el significado, pero no la compulsión por la búsqueda
de significados, antecedentes, causas y explicaciones.

Significado y experiencia van de la mano. El significado de las cosas varía para cada persona,
según su contexto de vida y sus experiencias. El terapeuta no busca significados ni “resignifica”
la experiencia del cliente. Se acepta el significado, pero no preestablecido, ni estereotipado, ni
impuesto.

La TG da prioridad al símbolo, ya que de él surgirá el significado. La experiencia existe, y luego


se conectará con el significado. En vez de buscar significados, ponemos al cliente en contacto
con directo con su experiencia. Ayudamos al cliente a reanimar su dinámica interna, mediante
el contacto directo con su experiencia.

3. El terapeuta es su propio instrumento.

El terapeuta parte de sus propios sentimientos, reacciones y emociones y utiliza su propio


estado de ánimo como instrumento terapéutico. Debe sintonizarse con la persona con quién
está en contacto, convirtiéndose en una cámara de resonancia entre lo que ocurre entre su
cliente y él.
Puede describirle al cliente sus propios estados de ánimo y estar observando la respuesta. “Me
aburres” “¿Qué te pasa cuando alguien te dice que lo aburres?” Cualquier cosa que ocurra sirve
para el molino terapéutico Puede confrontar al paciente, enseñarlo a ser agresivo, a decir, lo
que piensa. Puede abrazar al paciente, estrecharle la mano, contarle sus fantasías sobre él. En
fantasías simbólicas le digo que pienso de él, para confrontarlo y provocarle respuestas.

La Terapia humanista concibe como muy importante el papel del terapeuta en la terapia. El
terapeuta con sus experiencias e intervenciones, contribuye a que ocurran nuevas respuestas.
Y experiencias. Es reactivador y realimentador. El terapeuta no es un mero catalizador, porque
él también cambia y se afecta. El terapeuta debe estar muy atento a sus reacciones y
sentimientos; si no lo hace, pierde la oportunidad de crecimiento personal. Debe abdicar de su
severidad y volverse tierno, junto con aplicar la frustración diestra. Debe trabajar libremente,
haciendo uso de él mismo como instrumento. Debe expresar sus sentimientos y mantenerse
afilado. Debe ser espontáneo y no considerar su verdad como la verdad única y verdadera.
Tacto y talento para ajustar el ritmo entre él y el paciente.

4. La terapia es demasiado beneficiosa para limitarla a los enfermos

En TG se habla de crecimiento, autosuperación y autodescubrimiento.


La TG no se limita a los enfermos, sino a las personas en crecimiento, a quienes buscan mejores
formas de vida, autosuperación y autodescubrimiento.

Las corrientes actuales ven al ser humano como parte inseparable de la comunidad, como una
potencialidad en crecimiento. Se alejan de visiones que tienden a etiquetar al hombre como
“fuera de la norma” y lo invitan a experimentar su propia y singular realidad.