P. 1
socialismo

socialismo

|Views: 12.341|Likes:
Publicado porMario Guirados

More info:

Published by: Mario Guirados on Feb 27, 2011
Copyright:Attribution Non-commercial

Availability:

Read on Scribd mobile: iPhone, iPad and Android.
download as PDF, TXT or read online from Scribd
See more
See less

02/06/2014

pdf

text

original

Más allá de la dictadura del proletariado se encuentra el paraíso de «la fase
superior de la sociedad comunista, donde las fuerzas productivas crecen con
el múltiple desarrollo de los individuos, y donde las fuentes vivas de la ri-
queza social corren más abundantemente».16

En esta Tierra Prometida, «como
nada hay que reprimir ya, no existe tampoco necesidad de un poder represi-
vo especial, no hace falta ya un Estado. En lugar de un gobierno para las per-
sonas funciona una administración de los bienes y una dirección de los pro-
cesos de la producción».17

Ha llegado el momento en que «una generación,
que ha crecido en las nuevas y libres condiciones sociales, se encuentra en si-
tuación de rechazar lejos de ella toda la bribonería del Estado».18

La clase obre-
ra ha pasado por un periodo de «largas luchas, una serie de procesos históri-
cos que han transformado completamente al hombre y sus condiciones de

ORGANIZACIÓN SOCIAL Y CONSTITUCIÓN POLÍTICA

91

15

Esto es lo que piensa Kelsen, «Vom Wesen und Wert der Demokratie», en Archiv für So-
zialwissenschaft,t. 47, p. 84-. Véase Menzel, «Demokratie und Weltanschauung», Zeitschrift für
öffentliches Recht,t. II, pp. 701 ss.

16

Marx, Zur Kritik des sozialdemokratischen Programms, p. 17.

17

Engels, Herrn Eugen Dührings Umwälzung der Wissenschaft, p. 302.

18

Engels, Prólogo a Marx, Der Bürgerkrieg in Frankreich(Berlín, 1919), p. 16.

existencia».19

La sociedad puede así subsistir, sin un orden fundado en la fuer-
za, como antiguamente, durante la época en que la tribu formaba la base de la
organización social. Engels hace un gran elogio de esta constitución.20

Des-
graciadamente todo lo anterior ya lo dijeron, en términos mucho más felices,
Virgilio, Ovidio y Tácito:

Aurea prima sata est aetas, quae vindice nullo,
Sponte sua, sine lege fidem rectumque colebat.
Poena metusque aberant, nec verba minantia fixo
Aere legebantur.21

Los marxistas no tienen, pues, motivo alguno para ocuparse de los proble-
mas referentes a la constitución política del Estado socialista. No entienden que
existen problemas de los cuales no pueden desentenderse simplemente con el
silencio. La necesidad de una acción común en la organización de la sociedad
socialista hará surgir el problema de saber cómo debe desarrollarse esta acción.
Será necesario decidir qué forma es conveniente dar a lo que se llama metafí-
sicamente la voluntad general o la voluntad popular. Aun prescindiendo del
hecho de que no hay administración de bienes que no lo sea de hombres, es de-
cir, la determinación de una voluntad humana hecha por otro, y que no hay di-
rección de procesos de producción que no lo sea de personas, es decir, la moti-
vación de una voluntad humana hecha por otra,22

será preciso, sin embargo,
preguntarse quién administrará los bienes y dirigirá los procesos de produc-
ción y qué principios deberán seguirse. De esta manera nos hallamos otra vez
frente a todos los problemas políticos que se plantean en una sociedad regula-
da por el derecho.

Cuando en la historia encontramos ensayos de gobiernos que procuran apro-
ximarse al ideal de la sociedad según la concibe el socialismo, siempre se trata
de autocracias con muy marcado sello de autoritarismo. En el imperio de los
faraones o de los incas, en el Estado jesuita del Paraguay, no se descubre hue-
lla alguna de democracia y de libre determinación para la mayoría popular. Las
utopías de los viejos socialistas, de todos los matices, no se hallan menos leja-
nas de la democracia. Ni Platón ni Saint-Simon eran demócratas. Si se toman
en cuenta la historia y los libros de teorías socialistas, nada se percibe que pue-

EL SOCIALISMO

92

19

Marx, Der Bürgerkrieg, p. 54.

20

Engels, Der Ursprung der Familie, des Privateigentums und des Staates, 20.ª ed. (Stuttgart,

1921), p. 163.

21

Ovidio, Metamorfosis, I, 89, etc. Véase Virgilio, Eneida, VII, 203, etc.; Tácito, Annales, III,
26, y Poehlmann, t. I, pp. 583 ss.

22

Bujarin, Die sozialistischen Systeme und die wirtschaftliche Entwicklung, trad. Katzenstein
(Tubinga, 1906), p. 70; véase Kelsen, Sozialismus und Staat, 2.ª ed. (Leipzig, 1923), p. 105.

da dar testimonio de una conexión interna entre el orden socialista de la socie-
dad y la democracia política.
Vistas las cosas más de cerca, se aprecia que incluso el ideal que sólo se rea-
lizará en la fase superior de la sociedad comunista, según los planes marxistas,
es por completo antidemocrático.23

En esta fase ideal, la paz inmutable, eterna
—fin de todas las organizaciones democráticas—, ha de existir también, pero
debe igualmente llegarse a tal estado de paz por otros senderos que no sean los
andados por los demócratas. Esta paz no se fundará en los cambios de gobier-
no y en la modificación de su política, sino en un gobierno eterno, sin cambio
en las personas o en la política. Es una paz, pero no la paz del progreso vivo ha-
cia la cual tiende el liberalismo, sino la paz de un cementerio. No es la paz de
los pacifistas, sino la paz de los pacificadores, de los hombres violentos que todo
lo quieren someter. Es la paz que establecen los absolutismos al edificar su po-
der absoluto, una paz que dura tanto como dura ese poder absoluto. El libe-
ralismo denuncia la vanidad de una paz así establecida. La paz que defiende
está asegurada contra los peligros siempre al acecho, siempre renacientes, del
deseo de cambio.

ORGANIZACIÓN SOCIAL Y CONSTITUCIÓN POLÍTICA

93

23

Bryce, Moderne Demokratien, trad. Loewenstein y Mendelssohn-Bartholdy (Munich,

1926), t. III, p. 289.

CAPÍTULOIV

ORGANIZACIÓN SOCIAL
Y CONSTITUCIÓN FAMILIAR

1

You're Reading a Free Preview

Descarga
scribd
/*********** DO NOT ALTER ANYTHING BELOW THIS LINE ! ************/ var s_code=s.t();if(s_code)document.write(s_code)//-->