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UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

FACULTAD DE CIENCIAS BIOLÓGICAS


DEPARTAMENTO DE BOTÁNICA

"EL ARBOLADO DE CIUDAD UNIVERSITARIA, A 50 AÑOS DE SU


FUNDACIÓN: DIVERSIDAD, DENSIDAD, CONDICIÓN Y OTROS ASPECTOS
ECOLÓGICOS"

TESIS

COMO REQUISITO PARCIAL PARA OPTAR AL TITULO DE

BIOLOGO

PRESENTA

CELESTE CAROLINA REYES RODRIGUEZ

Ciudad Universitaria Noviembre 2010


UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN
FACULTAD DE CIENCIAS BIOLÓGICAS
DEPARTAMENTO DE BOTÁNICA

"EL ARBOLADO DE CIUDAD UNIVERSITARIA, A 50 AÑOS DE SU


FUNDACIÓN: DIVERSIDAD, DENSIDAD, CONDICIÓN Y OTROS ASPECTOS
ECOLÓGICOS"

TESIS

COMO REQUISITO PARCIAL PARA OPTAR AL TITULO DE


BIÓLOGO

PRESENTA

CELESTE CAROLINA REYES RODRIGUEZ

COMITÉ DE TESIS

PRESIDENTE _________________________________________

Dr. Marco Antonio Alvarado Vázquez

SECRETARIO __________________________________________

Dra. Alejandra Rocha Estrada

VOCAL __________________________________________

Dr. Glafiro José Alanís Flores

SUPLENTE __________________________________________

M.C. María del Consuelo González de la Rosa


DEDICATORIAS

A Dios

Agradezco y dedico primeramente por ser mi mejor amigo, fortaleza y guía en todo
momento, por regalarme todo lo que tengo y estar conmigo siempre y brindarme
su amor.

A toda mi familia

A mi Mamá y a la memoria de mi Papá, Biólogos Maribel Rodríguez Olivares y


Jaime Reyes Martínez por enseñarme y formarme, a mis hermanos Pav y Amed,
gracias por estar conmigo incondicionalmente en todo momento y ayudarme a
lograr esta etapa de mi vida, los amo gracias

A mis amigos

Los quiero mucho, gracias por darme su amistad

A mis maestros

Gracias por formarme como profesionista y persona y compartir su conocimiento


AGRADECIMIENTOS

A mi asesor de tesis Doctor Marco Alvarado, gracias por todo maestro


Marco, por su paciencia, consejos, recomendaciones, tiempo y apoyo económico
que me brindó, gracias

Gracias Doctora Alejandra Rocha por todo, por su tiempo,


recomendaciones y apoyo en todo momento

Gracias maestra María del Consuelo González de la Rosa por todas sus
recomendaciones y tiempo que me brindo incondicionalmente

Gracias maestro Glafiro Alanís por sus consejos y todas sus


recomendaciones

Gracias a todos los maestros y personal del departamento de botánica que


me apoyaron y dieron su amistad en la realización de este trabajo, gracias señora
Carmen y Anita por todo, al maestro Marco Guzmán por su tiempo y apoyo en la
identificación de las especies, y al Doctor Rahim Foroughbakhch y al maestro
Víctor, por su tiempo en la revisión de la tesis

A los muchachos del servicio social Ramón, Cynthia y Shary, gracias por
apoyarme a realizar este trabajo me hubiera tardado mucho sin su apoyo y gracias
a mis amigos que ayudaron en la realización de este trabajo

Quiero agradecer a la familia González Iglesias por todo el apoyo que me


han brindado durante todo este tiempo que he trabajado con ellos y sobre todo su
amistad, quiero agradecer a los Biólogos Rosalva Miranda y Santiago Salazar, por
su apoyo incondicional para asesorarme en la realización de este trabajo

Gracias a mis hermanos Pav y Amed, por su gran apoyo para realizar este
trabajo me hubiera tardado mucho sin ellos.

Quiero agradecer al Programa de Becas PRONABES, por el apoyo


económico brindado que fue de gran ayuda para la realización de mi carrera y
titulación.
El arbolado de ciudad universitaria, a 50 años de su fundación: diversidad, densidad, condición y otros aspectos ecológicos

ANEXOS

ANEXO 1 Listado de especies……………………………………..…………..…….101

ANEXO 2 Fotográfico……………………….……………...………………….……...106

ANEXO 3 Sistema de información geográfica de Ciudad Universitaria………….CD

INDICE GENERAL

PÁGINA

RESUMEN………………………………………………………………………………...1

1. INTRODUCCIÓN……………………………………………………………..…..3
2. OBJETIVOS……………………………………………………………………….5

2.1. Objetivo general…………………………………………………………………..5

2.2. Objetivos específicos……………………………………………………………..5

3. HIPÓTESIS………………………………………………………………………...5

4. ANTECEDENTES………………………………………………………………....6

4.1 Arbolado urbano y su historia…………………………………………..………..6

4.2 Arbolado urbano y sus aspectos ecológicos y dasonómicos…………….......9

4.3 Dasonomía urbana y el inventario……………………………………………..12

4.4 Evaluación ecológica-dasométrica y el Sistema de Información


Geográfica………………………………………………………………………...14

4.5 Importancia del arbolado urbano…………………….…………………..…….15

4.6 Condición sanitaria del arbolado urbano…..……………………………….…20

4.7 Vegetación urbana y ornamental en el AMM…………………………………25

4.8 Gestión del arbolado urbano y áreas verdes………………………….……...28

4.9 Orígenes y Desarrollo de Ciudad Universitaria………………………….…...29


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4.9.1 Marco Orgánico de la Ciudad Universitaria…………………………………..29

4.9.2 Estudios relacionados…………………………………………………………..30

5. DESCRIPCIÓN DEL ÁREA DE ESTUDIO…………………………………...31

5.1 Localización geográfica…………………………………………………….…...31

5.2 Climatología……………...………………………………………………..……..31

5.3 Fisiografía……………...…………………………………………………….......31

5.4 Geología……………….…………………………………………………………32

5.5 Edafología...…………...………………………………………………………...33

5.6 Hidrología……………...…………………………………………………….......33

5.7 Vegetación…………….……………………………………………………..…..34

6. MATERIALES Y MÉTODOS……………..…………………………………....38

6.1 Materiales utilizados………..………………...…………………………..…….38

6.1.1 Trabajo de Campo……….……………………………………………………...38

6.1.2 Trabajo de escritorio…….………...……………………………………….……38

6.2 Metodología……..…...……………………………………………………….….39

6.2.1 Trabajo de campo……………………………………………………………….39

6.2.1.1 Delimitación de las áreas de evaluación……………………………………..39

6.2.1.2. Evaluación del ejemplar arbóreo……………………………………………..41

6.2.1.2.1Evaluación dasonómica……………………………………………………....41

6.2.2 Trabajo de escritorio……………………………………………………….....45

6.2.2.1 Identificación de las especies presentes………………………………..….45

6.2.2.2 Densidad del arbolado………………………………………….………….…45

6.2.2.3 Cobertura del arbolado………………………………………………….…....45

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6.2.2.4 Parámetros ecológicos………………………………………………….…….46

6.2.2.5 Base de Datos de los árboles………………………………………………..48

6.2.2.6 Sistema de Información Geográfica del arbolado de Ciudad


Universitaria..............................................................................................49

6.2.2.6.1 Obtención de información espacial y mapas……………………………...49

6.2.2.7 Análisis estadístico……………………………………………………...…….49

7. RESULTADOS Y DISCUSIÓN……….....…………………………………...50

7.1 Áreas verdes en Ciudad Universitaria.…………….………………………..50

7.2 Aspectos generales del arbolado de Ciudad Universitaria.…..…………..51

7.3 Diversidad arbórea…………………………….………………………………52

7.3.1 Parámetros ecológicos de las 28 áreas de estudio del Campus


Universitario………………………………………………………………………60

7.3.1.1. Riqueza específica e índice de Margalef……………………………………60

7.3.1.2. Diversidad de Shannon-Weiner………………………………………………60

7.3.1.3. Equitatividad de Shannon-Weiner……………………………………………61

7.4 Índice de similitud de Sorensen……………………………………………...61

7.5 Origen del arbolado presente en el sitio de estudio……………………..…64

7.6 Densidad y cobertura del arbolado……………………..……………………66

7.7 Altura y diámetro de los árboles………………………..………………….….70

7.8 Estado de salud del arbolado…………………..………………………....…..72

7.9 Calidad de la poda……………………………………………………..……….78

7.10 Ubicación del arbolado………………………………………...…………...….79

7.11 Observaciones adicionales……………………………………………...…….82

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8. CONCLUSIONES…………….……….....………………………………..…...84

9. RECOMENDACIONES…………….……….....………………………….......87

10. LITERATURA CONSULTADA………………………………..……..…….....92

INDICE DE FIGURAS Y TABLAS

FIGURA PÁGINA

Figura 1 Mapa de localización del área de estudio…………………………….37

Figura 2 Ciudad Universitaria……………………………………………...…......40

Figura 3 Toma de medida de un árbol que presenta bifurcación en el tronco42

Figura 4 Mapa general del área de estudio………………………………...…...55

Figura 5 Mapa general de áreas del sitio de estudio ……………………….....56

Figura 6 Especies nativas y su frecuencia…………………………….…..........64

Figura 7 Especies introducidas y su frecuencia…………………………...…....65

Figura 8 Número de especies presentes en ciudad universitaria………..…....67

Figura 9 Número de especies por familia en ciudad universitaria.……….......67

Figura 10 Número de géneros por familia en ciudad universitaria.……….........68

Figura 11 Número de especies por género en ciudad universitaria…………....68

Figura 12 Estado de salud del arbolado urbano de CU-UANL.……..……….....73

Figura 13 Plaga del género Andricus en Quercus sp.……………………….......74

Figura 14 Plaga Pachypsylla celtidis, en “Palo blanco” Celtis laevigata...….…75

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FIGURA PÁGINA

Figura 15 Plaga perteneciente a la familia Coccidae en Ehretia anacua….......75

Figura 16 Plaga perteneciente al género Thrips en Fraxinus sp. Y Quercus


sp……………………………………………………………………….….76

Figura 17 Presencia de Protuberancias en tronco de la especie Ebenopsis


ebano…………………………………...………………………………....76

Figura 18 Presencia de malformaciones en Washingtonia robusta………......77

Figura 19 Fotografías de casos generales presentes en el arbolado de Ciudad


Universitaria.….……………………………….......…………………......77

Figura 20 Calidad de la poda del arbolado evaluado ….…………………….....79

Figura 21 Corte para una poda adecuada en ramas vivas…………….......…...89

Figura 22 Corte para una poda adecuada en ramas muertas…………….…....89

Figura 23 Ejemplar de Mangifera indica L. “Mango”………………..…………..107

Figura 24 Ejemplar de Plumeria rubra L. “Plumeria”…………………….....…..107

Figura 25 Ejemplar de Schefflera actinophylla “Arbol Paraguas y Arbol


Pulpo”…………………………………………………………………….107

Figura 26 Ejemplar de Araucaria excelsa (Lamb.) “Araucaria, Pino estrella”..107

Figura 27 Ejemplar de Chrysalidocarpus lutescens H. Wendl. “Areca, Palma


bambú”……………………………………...…………………………...108

Figura 28 Ejemplar de Phoenix canariensis hort. ex Chabaud “Palmera


canaria”………………………….……………………………………….108

Figura 29 Ejemplar de Syagrus romanzoffiana (Cham.) “Coco plumoso”……….108

Figura 30 Ejemplar de Washingtonia filifera (Lindl.) H.Wendl. “Palma de


California”………………………………………………………………..108

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FIGURA PÁGINA

Figura 31 Ejemplar de Washingtonia robusta Wendl. “Palmera de abanico


mexicana”………………………………………………………...……..109

Figura 32 Ejemplar de Chilopsis linearis (Cav.) “Mimbre”……………………..109

Figura 33 Ejemplar de Jacaranda mimosifolia Don “Jacaranda”……………..109

Figura 34 Ejemplar de Tecoma stans L. “Tronadora”……………………...…..109

Figura 35 Ejemplar de Cordia boissieri D.C. “Anacahuita”………………...…..110

Figura 36 Ejemplar de Ehretia anacua “Anacua”….……………………..……..110

Figura 37 Ejemplar de Carica papaya L. “Papaya”……………………………..110

Figura 38 Ejemplar de Cupressus arizonica Greene “Ciprés, Pincel”…….…..110

Figura 39 Ejemplar de Thuja orientalis L. “Thuja”………………………..……..111

Figura 40 Ejemplar de Sapium sebiferum L. “Árbol del sebo”………….……..111

Figura 41 Ejemplar de Acacia farnesiana (L.) Willd. “Huizache”……………...111

Figura 42 Ejemplar de Bauhinia candicans Benth. “Pata de vaca”…...……...111

Figura 43 Ejemplar de Bauhinia variegata L. “Pata de vaca”………….….…..112

Figura 44 Ejemplar de Caesalpinia mexicana L. “Hierba del potro”……..…..112

Figura 45 Ejemplar de Ceratonia siliqua L. “Algarrobo”……………...………..112

Figura 46 Ejemplar de Ebenopsis ebano (Berl.) Britton et Rose “Ebano”…..112

Figura 47 Ejemplar de Erythrina herbacea L. “Alabarda de Cardenal”……...113

Figura 48 Ejemplar de Leucaena leucocephala (Lam.) de Wit “Dormilón”….113

Figura 49 Ejemplar de Parkinsonia aculeata L. “Retama”…………….…..…..113

Figura 50 Ejemplar de Pithecellobium dulce (Roxb.) “Guamuchil”……….…..113

Figura 51 Ejemplar de Prosopis glandulosa Torr. “Mezquite”………….……..114

Figura 52 Ejemplar de Tamarindus indica L. “Tamarindo”………….…………114


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FIGURA PÁGINA

Figura 53 Ejemplar de Quercus fusiformis Small. “Encino molino, Encino


bravo”…………………………………………………………………….114

Figura 54 Ejemplar de Quercus polymorpha Schlecht. & Cham. “Encino blanco


mexicano”………………………………………………..……...………114

Figura 55 Ejemplar de Quercus pungens var. vaseyana x virginiana


(Buckl).(Mill). “Roble blanco”……………………………………………115

Figura 56 Ejemplar de Quercus shumardii Buckland “Roble de


Shumard”……………………………………………………………......115

Figura 57 Ejemplar de Quercus virginiana Mill. “Roble de Virginia, Encino


siempre verde”………………….…………………………..…………..115

Figura 58 Ejemplar de Carya illinoinensis Pecan “Nogal”……………………...115

Figura 59 Ejemplar de Juglans mollis Engelm. “Nogal encarcelado”…...…....116

Figura 60 Ejemplar de Cordyline australis (G.Forst.) Hook.f.……...….……..116

Figura 61 Ejemplar de Lagerstroemia indica L. “Crespón”……….…….……..116

Figura 62 Ejemplar de Hibiscus rosa-sinensis L. “Rosa china, Tulipán”……..116

Figura 63 Ejemplar de Azadirachta indica A.Juss. “Nim, Margosa o Lila


india”……………………………………………………………………...117

Figura 64 Ejemplar de Melia azedarach L. “Lila”………………………………..117

Figura 65 Ejemplar de Cocculus laurifolius (Roxb.) DC. “Coculo”………….....117

Figura 66 Ejemplar de Broussonetia papyrifera L. “Morera de papel”………..117

Figura 67 Ejemplar de Ficus benjamina L. “Ficus”………………………….…..118

Figura 68 Ejemplar de Ficus cotinifolia Kunth. “Ficus”……………..…………..118

Figura 69 Ejemplar de Ficus elastica Roxb. “Árbol del caucho”……..………..118

Figura 70 Ejemplar de Morus nigra L. “Mora”……………………………..…….118


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FIGURA PÁGINA

Figura 71 Ejemplar de Musa paradisiaca L. “Plátano”……………………..…..119

Figura 72 Ejemplar de Eucalyptus globulus Labill. “Eucalipto”………..………119

Figura 73 Ejemplar de Eucalyptus tereticornis Sm. “Eucalipto rojo”………....119

Figura 74 Ejemplar de Psidium guajava L. “Guayabo”……………..…………..119

Figura 75 Ejemplar de Bougainvillea glabra Choisy. “Bugambilia”…...…..…..120

Figura 76 Ejemplar de Fraxinus americana L. “Fresno blanco”…………..…..120

Figura 77 Ejemplar de Fraxinus berlandieriana DC. “Fresno mexicano”…….120

Figura 78 Ejemplar de Ligustrum lucidum Aiton “Trueno”……………………..120

Figura 79 Ejemplar de Phytolacca dioica L. “Fitolaca, Ombu o Bella


sombra”...........................................................................................121

Figura 80 Ejemplar de Pinus eldarica Medw. “Pino de Calabria”……………..121

Figura 81 Ejemplar de Pinus halepensis Mill. “Pino halepo”……………....…..121

Figura 82 Ejemplar de Pinus pseudostrobus Lindl. “Pino blanco”………….....121

Figura 83 Ejemplar de Podocarpus macrophyllus (Thunb.) Sweet “Tejo


chino”……………………………………………………………………..122

Figura 84 Ejemplar de Ziziphus zizyphus (L.) H.Karst. “Manzanita de San Juan,


Jujube”…………………………………………………………………...122

Figura 85 Ejemplar de Eriobotrya japonica (Thunb.) Lindl. “Níspero”…….….122

Figura 86 Ejemplar de Prunus persica L. “Durazno”………………….………...122

Figura 87 Ejemplar de Citrus aurantifolia (Christm.) Swingle “Limón verde”..123

Figura 88 Ejemplar de Citrus aurantium var. aurantium L. “Naranjo amargo”.123

Figura 89 Ejemplar de Sargentia greggii S. Wats “Chapote amarillo,


Naranjillo”………………………………………………………………..123

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FIGURA PÁGINA

Figura 90 Ejemplar de Platanus occidentalis L. “Álamo de río”……………....123

Figura 91 Ejemplar de Populus deltoides W.Bartram ex Marshall “Chopo


americano”……………………………………………………………....124

Figura 92 Ejemplar de Populus nigra L. “Alamo negro o chopo negro o


chopera”……………………………... ………………………………....124

Figura 93 Ejemplar de Salix babylonica Kunth. “Sauce llorón”…………….....124

Figura 94 Ejemplar de Salix nigra L. “Sauce negro”……………………..……..124

Figura 95 Ejemplar de Koelreuteria paniculata Laxm. “Lámpara china”……..125

Figura 96 Ejemplar de Sapindus saponaria L. “Jaboncillo”…………………....125

Figura 97 Ejemplar de Cestrum lanatum M. Martens & Galeotti “Zorrillo”…..125

Figura 98 Ejemplar de Tamarix gallica L. “Rompevientos”…………………....125

Figura 99 Ejemplar de Taxodium mucronatum Ten. “Ahuehuete, Sabino”....126

Figura 100 Ejemplar de Celtis laevigata Willd. “Palo blanco”……..…….……..126

Figura 101 Ejemplar de Celtis pallida Torr. “Granjeno”……………………….....126

Figura 102 Ejemplar de Persea americana Mill. “Aguacate”…………………....126

Figura 103 Ejemplar de Yucca filifera Chabaud. “Palma china” “Izotal”.…..….127

TABLA PÁGINA

Tabla 1 Aspectos generales del arbolado de CU-UANL…….………………...57

Tabla 2 Diversidad arbórea y su frecuencia en el campus universitario…….58

Tabla 3 Valores de Índice de Margalef, Diversidad y Equitatividad de


Shannon- Weiner de los árboles evaluados en las áreas de estudio62

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TABLA PÁGINA

Tabla 4 Similitud del estrato arbóreo entre áreas de estudio de CU-UANL...63

Tabla 5 Valores promedio y resultados de la prueba de ANOVA de un factor


para determinar si existen diferencias entre las áreas respecto a las
variables de Altura, Proyección de copa y Diámetro a la altura de
pecho…………………....................................................................…71

Tabla 6 Resultados de la prueba de ANOVA de un factor para determinar si


existen diferencias entre los árboles nativos e introducidos respecto a
las variables de Altura, Proyección de copa y Diámetro a la altura de
pecho………………………………………………………………………72

Tabla 7 Resultados de la prueba no paramétrica de Kruskal Wallis para


determinar si existen diferencias significativas entre las áreas de
ciudad universitaria respecto a las variables de estado de salud, poda
y pertinencia de la ubicación y estatus……………………………...…81

Tabla 8 Resultados de la prueba no paramétrica de Kruskal Wallis para


determinar si existen diferencias significativas entre los árboles
nativos e introducidos respecto a las variables de estado de salud,
poda y pertinencia de la ubicación…………………………………......81

Tabla 9 Grado de mecanización de las labores de conservación, según el


elemento vegetal que se aplican…………………………………….....90

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RESUMEN

Las áreas verdes de la Ciudad Universitaria de la Universidad Autónoma de


Nuevo León, además del valor estético, poseen un valor ecológico.
Desafortunadamente, a la fecha no se cuenta con antecedentes formales
publicados acerca del arbolado de Cd. Universitaria a más de 50 años de su
fundación.
En este estudio se presenta una evaluación sobre el arbolado de ciudad
universitaria, el cual incluye aspectos de diversidad, origen, abundancia, condición
y otros aspectos ecológicos. Ciudad Universitaria cuenta con una superficie 87.02
ha, de las cuales 30.93 ha corresponden a áreas verdes y el 56.09 son áreas de
construcción.
Se evaluaron 3,608 árboles los cuales se distribuyen en 37 familias, 65
géneros, y 81 especies. La familia mejor representada fue Oleaceae, con las
especies Fraxinus berlandieriana que corresponde al 30.8% del total de los
ejemplares evaluados, Ligustrum lucidum con un 12.6%, y Fraxinus americana con
un 7.8%. En cuanto al origen de las especies se encontró que el 33.3% son
nativas y el 66.7% introducida.
El 89.05% de los árboles evaluados presentan un estado de salud bueno, el
8.59% se encuentra en estado de salud regular y tan sólo el 2.36% se encuentra
en un estado de salud malo; en cuanto a la calidad de la poda se observó que esta
es inadecuada en el 41.13% de los casos, el 26% de los árboles presentan podas
adecuadas e inadecuadas, el 20.37% de los árboles no presentan podas y sólo el
12.5% de los árboles evaluados presentan una poda adecuada.
Existe un árbol por cada 241.19 m2 del área total de Ciudad Universitaria,
en tanto que por superficie de área verde se tiene un árbol por cada 85.75 m2. La
cobertura arbórea total es de 158,514.7 m2, lo cual representa el 51.25% de la
superficie de áreas verdes y el 18.21% de la superficie total. La ubicación de los
árboles es adecuada en un 92.41% de los casos e inadecuada en el 7.59%
restante.

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Se observó frecuentemente la presencia de basura dentro y en los


alrededores de los árboles, así como material de construcción; se encontró
también incrustaciones de metales en la corteza de los árboles y una notoria falta
de mantenimiento en cuanto a retirar malezas y pequeños árboles en crecimiento
que compiten con los árboles. En cuanto al estado de salud de los árboles, de
manera general se apreció clorosis en las hojas, gran cantidad de ramas secas
que no se han retirado de los árboles y constituyen un peligro para los autos y
peatones, también se aprecia falta de agua; así también, se encontró la presencia
de plagas de insectos de los órdenes Hemíptera e Himenóptera y malformaciones
de origen viral y bacterial.
Toda la información obtenida se integró en una base de datos con
información dasonómica y ecológica de los ejemplares, la cual se utilizó para
realizar un Sistema de Información Geográfica, herramienta que sirve para obtener
información rápida y precisa de los ejemplares evaluados para orientar a un
adecuado manejo y conservación del arbolado de las áreas verdes.

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El arbolado de ciudad universitaria, a 50 años de su fundación: diversidad, densidad, condición y otros aspectos ecológicos

1. INTRODUCCIÓN

El arbolado urbano está conformado por los especímenes vegetales de


porte arbóreo que se localizan en áreas urbanas; el cual provee múltiples
beneficios ambientales, ecológicos, psicológicos, sociales y económicos. Los
árboles y la vegetación asociada a ellos ha sido plantada en las ciudades por
diversas razones; según Miller (1997), una de ellas es la necesidad de áreas
verdes, y por ende la selección y ubicación de árboles de ornato en ocasiones no
es el adecuado ocasionando problemas en las estructuras de la ciudad y un
manejo costoso, no obstante, estos árboles urbanos mitigan el efecto negativo de
las áreas urbanas y mejoran la calidad del ambiente y el entorno (Hartel, 2009).
Black (1985), menciona que los árboles son una parte indispensable del paisaje,
ya que ellos proporcionan a una casa, calle o edificios un lugar belleza y
tranquilidad.
El arbolado urbano desde un punto de vista ecológico presta servicios
ambientales, contribuyendo al suministro de oxígeno, disipación de CO2,
atemperación del clima, amortigua ruidos, rápida absorción de excesos de agua,
disminución de la erosión del suelo y de los contaminantes aéreos (principalmente
partículas en suspensión); y desde un punto de vista estético eleva la calidad de
vida de la población y hace que los espacios públicos sean más agradables
(Escobedo y Michael, 2008; Hartel, 2009).
Los factores que pueden afectar al arbolado urbano son los suelos con una
menor permeabilidad, pobres ó compactos (Anónimo, 1995), desarrollo radicular
limitado, smog y contaminación, derrames de líquidos nocivos, presencia de
cableado y malos hábitos de la población (Hartel, 2009).
Para entender estos costos y beneficios es necesario reunir información
acerca del arbolado urbano por lo cual es preciso documentar, evaluar,
caracterizar y localizar los árboles de manera individual en el sitio de interés
obteniendo así una valoración (Escobedo y Michael, 2008).

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Celeste Carolina Reyes Rodríguez
El arbolado de ciudad universitaria, a 50 años de su fundación: diversidad, densidad, condición y otros aspectos ecológicos

La estructura, diversidad y densidad del arbolado nativo ha cambiado


debido al notorio crecimiento y desarrollo urbano del Área Metropolitana de
Monterrey (AMM), disminuyendo un amortiguamiento ecológico, presentándose
muchas veces, un déficit en la relación área verde por habitante. Alanís-Flores
(2005), menciona que la causa se debe a que los programas de reforestación
urbana de los árboles y arbustos no son sostenibles en las grandes ciudades,
debido a la insuficiencia de las superficies para realizarlas, a la mala planeación
en la selección de especies adecuadas y sus espacios para plantarlas, y la falta de
mantenimiento y cuidado de las especies ya plantadas.
El Campus de Ciudad Universitaria de la Universidad Autónoma de Nuevo
León (CU-UANL) es un área que requiere de áreas verdes, por lo tanto cuenta con
un arbolado que es indicativo del valor ecológico que brinda a los universitarios y
es necesario su adecuado mantenimiento y manejo en base al conocimiento de
sus árboles.
En CU-UANL se han realizado numerosos estudios e inventarios del
arbolado y vegetación ornamental y espontánea, sin embargo, no existe evidencia
publicada al respecto, por lo que en el presente estudio se pretende realizar un
inventario para conocer la diversidad y densidad arbórea definitiva a 50 años de la
fundación del Campus, evaluando además aspectos dasómetricos y obtener los
parámetros ecológicos del arbolado; presentado estos datos en un Sistema de
Información Geográfica para brindar una herramienta de apoyo para el manejo,
conservación y conocimiento del arbolado del Campus de CU-UANL.

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Celeste Carolina Reyes Rodríguez
El arbolado de ciudad universitaria, a 50 años de su fundación: diversidad, densidad, condición y otros aspectos ecológicos

2. OBJETIVOS

2.1 Objetivo general

Evaluar el arbolado de CU-UANL para conocer la diversidad, origen,


densidad, parámetros dasométricos y ecológicos.

2.2 Objetivo específicos


a) Realizar un inventario para conocer la diversidad y densidad arbórea
presente en el campus de CU-UANL.
b) Evaluar aspectos dasométricos y ecológicos del arbolado de CU-UANL.
c) Elaborar un sistema de información geográfica que integre aspectos
ecológicos, dasonómicos y de condición del arbolado, como una
herramienta para facilitar el manejo, conservación y conocimiento del
arbolado de CU-UANL.

3. HIPÓTESIS

a) Las diferentes áreas que conforman el campus universitario presentan


diferente origen, diversidad, densidad, aspectos ecológicos-dasométricos y
superficies ocupadas en las áreas verdes.
b) En el campus universitario, la superficie ocupada por el arbolado y áreas
verdes es el 50% del área total.
c) El estado de salud, mantenimiento y ubicación de los árboles del campus
universitario son adecuados para la mayoría de los casos.
d) El realizar un Sistema de Información Geográfica será una herramienta para
el fácil acceso a la información para el adecuado manejo, conservación y
conocimiento de las áreas verdes del campus universitario.

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4. ANTECEDENTES

4.1 Arbolado urbano y su historia

Ochoa (2009), realiza una descripción de la historia del hombre en relación


al árbol y el uso de las áreas verdes; el menciona que el usar la vegetación es tan
antiguo como el hombre mismo, que aún nómada, aprendió a tomar de los árboles
frutos, madera, hojas y disfrutar de su sombra; por su parte Granados-Sánchez y
Mendoza-Ángeles (1992), mencionan que los árboles han sido importantes
estéticamente para la gente desde las primeras civilizaciones, ya que eran
altamente estimados y en ciertas ocasiones los adoraban.
El hombre ya agricultor, en los primeros huertos, que no eran todavía
jardines, recolectaba sus alimentos, al mismo tiempo que creaba un ambiente
sombreado y fresco. Es entonces, en la agricultura donde se le dio un uso
consiente a la vegetación como regulador de los elementos climáticos. Por
ejemplo, en los primeros campos de cultivo, sobre todo en las regiones
meridionales y mediterráneas, donde los agricultores dejaban algunos árboles que
formaban parte de la vegetación nativa de ese lugar, para tener una sombra para
descansar de las labores agrícolas.
El origen del concepto de jardín como lugar apacible donde se disfrutaba de
un microclima agradable, al mismo tiempo que servía como refugio. Uno de los
primeros jardines de los que se tiene referencia es el del Edén, el Paraíso, ubicado
en Mesopotamia según la tradición, donde Dios instaló a Adán y a Eva. En el
Génesis I y II, se le describe como un parque plantado por Dios, donde se
encontraban árboles de todas las especies, árboles que daban cobijo y frescura,
agradables para ver y buenos para comer sus frutos; el árbol también era el punto
central de donde se extraía el conocimiento del Bien y del Mal.
En la historia del jardín, es una constante la búsqueda de la sombra y el
frescor. Según la tradición griega, los Jardines Colgantes de Babilonia, de los
cuales no se tiene ninguna ilustración, eran únicos, se dice que ocupaban una
superficie aproximada de 1600 m2, y ascendían formando una serie de terrazas
ajardinadas, con un sofisticado sistema de riego, hasta llegar a una altura de 90 m,
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desde donde se disfrutaba de admirables panorámicas del valle y desierto


circundantes. Atribuidos a Nabucodonosor, cuenta la leyenda que los mandó
construir hacia el año 3500 a.C. para su esposa Amiti, nostálgica de las frescas y
boscosas montañas de donde era originaria.
Otra fuente de antiguas culturas fue el Valle del Nilo, del Antiguo Egipto, en
tiempos del faraón Amenofis III, proviene unas de las primeras imágenes de jardín,
de una pintura mural de los jardines de la casa del gobernador de Tebas Nebamun
(1400 a.C.), que ilustra la presencia de árboles de sombra, un amplio pergolado
central y estanques; también estaba rodeado de una barrera arbórea que
atenuaba el viento cálido del desierto. Se sabe además que alrededor del año 500
A.C., en las casas griegas, persas y romanas también se hacía un uso racional de
elementos arquitectónicos y vegetación, como pérgolas, pórticos, estanques,
acequias para riego, plantas trepadoras y árboles, creando un microclima fresco
en los patios interiores (Ochoa, 2009).
Todas las villas romanas poseían su jardín o espacio abierto. Las más
modestas tenían al menos un atrio y un patio con arbustos que rodeaban un
estanque central, mientras que en las más lujosas existían varios jardines
diferenciados, según el uso o la estación del año en que resultaran más
agradables. Al igual que en otros planos de la cultura, la desaparición del Imperio
Romano, abre una profunda brecha en la historia de los jardines. En los
monasterios se acumula un conocimiento profundo sobre las plantas y sus
cualidades, se cultivan multitud de especies y se descubren los principios básicos
de la botánica. El jardín del convento era especialmente sencillo en su diseño,
adecuado a la vida monástica, pero tremendamente complejo en su contenido
botánico. Durante la Edad Media, no se encuentra otra jardinería que no sea a la
perteneciente a la civilización islámica. La idea islámica del jardín fue introducida
en España por los árabes, hacia el siglo XIII, ahí el jardín paradisíaco se mezcló
con el atrio de origen romano, con sus patios y jardines llenos de árboles para
protegerse del sol y del viento, las distintas estancias tienen estanques de agua
que actúan con un sencillo pero eficaz sistema de refrigeración.

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Durante la época los jardines franceses tienen el protagonismo absoluto, las


características de lugar de reposo y paseo, que habían venido siendo tradicionales
hasta el momento, se olvidan por completo, ahora el jardín sale fuera de los
palacios y ocupa grandes extensiones de terreno. Los jardines pasan a ser
entonces obras arquitectónicas, el jardín adquiere un sentido estético y de
ostentación de poder, dejando en segundo plano su finalidad climática. Algo bueno
que dejó esta época fue la introducción en las ciudades de plazas ajardinadas,
avenidas arboladas y bulevares, como reflejo de los jardines de la corte. De
cualquier manera éstos proporcionaban un lugar de paseo a los habitantes de las
ciudades, al mismo tiempo que se introducía la vegetación en los espacios
públicos urbanos, elemento casi inexistente hasta entonces. Con el inicio del siglo
XVIII el jardín clásico comienza a transformarse en parque natural, la vuelta a la
naturaleza irá imponiéndose a las avenidas arboladas de perfecto trazado
geométrico.
Desde final del siglo XIX y hasta la Primera Guerra Mundial, entrado ya el
siglo XX, se produce un cambio espectacular en la historia del hombre y su
civilización. La revolución urbana, que se inicia en este siglo, habrá de ejercer su
influencia sobre el planteamiento de las zonas verdes en cuanto a su composición
y sus funciones.
Se inicia el fenómeno de la urbanización, que se agudizará con la primera
etapa de la revolución industrial, impulsando el crecimiento brusco de las
ciudades, el aumento de la población y la creciente inhabitabilidad de los núcleos
urbanos, despertará el sentimiento de necesidad de espacios verdes urbanos y su
eficiencia para resolver o al menos atenuar el deterioro ambiental que se estaba
dando en las ciudades, primero en Inglaterra y después en Alemania y Francia.
En los planes de desarrollo urbano desde inicios del siglo XIX, ya se
preveía la existencia de grandes zonas verdes para uso público. También a lo
largo de este siglo, además de restaurarse y transformarse antiguos parques
privados, se crean un gran número de parques de propiedad municipal, es en
términos de salud pública, higiene y saneamiento que la urbanística de la primera
mitad del siglo se refiere a los espacios verdes urbanos.

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4.2 Arbolado urbano y sus aspectos ecológicos y dasonómicos

La Dasonomía urbana o en inglés “Urban Forestry”, es una rama de la


dasonomía que se encarga de la planeación y el diseño de los paisajes urbanos.
Se enfoca en el manejo y mantenimiento adecuado de las especies arbóreas que
contribuyen al desarrollo de la sociedad urbana desde el punto de vista recreativo,
estético y de salud. El término fue establecido en 1965 por la Universidad de
Toronto en Canadá y por Jorgensen en 1970 (Grey y Deneke, 1986; Tovar-
Rodríguez, 1994); y la arboricultura es la ciencia que maneja en forma individual al
árbol y establece los lineamientos y consideraciones en el manejo y cuidado de
áreas verdes (Tovar-Rodríguez, 2005).
Romero en 1994, expresa que la dasonomía urbana involucra las
plantaciones urbanas y sus aspectos administrativos, la planeación de sus áreas
verdes, la distribución de individuos y de especies de acuerdo a las necesidades
locales.
Según Miller (1997), para entender de lleno el impacto del desarrollo urbano
en la vegetación y en otros sistemas naturales, es importante conocer la historia
de la urbanización, cómo ha influenciado los patrones de desarrollo en el paisaje
urbano, que interacción tienen las residencias urbanas con los paisajes rurales, y
qué puede ser proyectado en un futuro de la vida urbana. Orta (2006), comenta
que el desarrollo armónico y sostenible de las ciudades exige poner en valor los
beneficios medioambientales que aporta el arbolado urbano dentro de la ciudad,
además de otros valores que hacen destacar el nivel de calidad de vida.
El hombre, desde sus orígenes hace más de tres millones de años, ha
tenido la capacidad de transformar su ambiente a escala muy por encima de
cualquier otro organismo del planeta (Carreiro, 2008).
Maass (2007) y Carreiro (2008), señalan que en los últimos 100 años, han
ocurrido dos cambios importantes en la sociedad humana, primero el aumento de
la población mundial que en el presente son cerca de 6.2 billones y el segundo
problema es la aparición (introducción) de las especies urbanas; el término de
arbolado urbano desde el principio parece una contradicción en la terminología.

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El concepto de ecosistema urbano considera a las ciudades como


asentamientos de poblaciones que interactúan entre sí y con el medio artificial y
natural (Gío-Argáez et al., 1989); el hombre a lo largo de la historia se ha
relacionado con el árbol de múltiples formas (Anónimo, 1995); el árbol es un
organismo muy evolucionado, aproximadamente 400 millones de años, que ha
desarrollado diversas estrategias para sobrevivir, adaptarse y mantener un nivel
de calidad (Anónimo, 1995). El árbol ha tomado un lugar muy importante a través
de la humanidad desde los árboles con un significado religioso en templos
ancestrales hasta los árboles que se observan adjuntos a los edificios.
Con muy pocas excepciones, no existen registros, de dónde, cuándo y
cómo llegaron las plantas a cada ciudad. De la vegetación original prácticamente
queda muy poco después del inicio del proceso de urbanización, por lo general
como remanentes aislados en algunos parques, aceras, camellones, terrenos
baldíos y vías férreas (Rapoport et al., 1983). Iguiñiz-Agesta (2008), describe el
concepto clásico de jardinería urbana, con su arbolado ornamental, que considera
el verde urbano como “decoración” y “ornato” de nuestras ciudades. Y por otro
lado menciona el concepto funcional, por el que se exige que, tanto áreas verdes
como arbolado, cumplan determinadas funciones concretas: regulación ambiental,
atenuación de ruidos, depuración del aire, aportación de humedad y sombra,
influencia psicológica, etc.
Los árboles y otro tipo de vegetación se pueden encontrar en nuestras
comunidades, desde los pequeños poblados hasta en las más grandes áreas
metropolitanas, en países en desarrollo y desarrollados, y en las tierras ocupadas
tanto por los pobres como los ricos (Miller, 1997).
Granados-Sánchez y Mendoza-Ángeles en 1992 mencionan algunos de los
beneficios que brinda el arbolado urbano: contribuyen a filtrar y purificar el aire,
participan en la regulación del régimen hidrológico, detienen la erosión de los
suelos, cumplen importantes funciones en la regulación del clima, modifican las
condiciones climáticas, belleza escénica, ayudan a suavizar el ruido, dan una nota
de vida y naturaleza en el dominio de asfalto y el hormigón, regulan la
contaminación: fijando polvo, absorbiendo bióxido de azufre y transformando el

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bióxido de carbono. Tovar-Rodríguez (2005), se refiere al arbolado urbano como


zonas de amortiguamiento de la industria, transporte, etc.
Según Schmid (1975), las ciudades constituyen el más artificial de los
ambientes y paisajes, es por tal razón que han sido poco atendidas por los
estudiosos de la ecología. Sin embargo, Rapoport (1983) expresa que es bien
sabido que las plantas, especialmente los arbustos y árboles, constituyen un
protección contra la contaminación del aire y los ruidos de la calle; aparte de su
valor estético esas plantas reducen la erosión del suelo y aumentan el valor de las
tierras; Ochoa (2009), menciona además que el arbolado en las grandes ciudades
presenta un valor al contribuir de manera notable condicionando el clima.
Es fundamental para avanzar en el conocimiento de las causas de los
problemas ambientales y precisar, aún más, su impacto en las condiciones de
salud de la población; orientar positivamente la genuina preocupación social que
hoy existe por la ecología, exponiendo con claridad las necesidades y desafíos; e,
inducir cambios en las prácticas y estilos de vida que se traduzcan, en un
reencuentro con la naturaleza y un aprovechamiento racional de los elementos
que pone a nuestro alcance.
Carreiro (2008), opina que las soluciones para el cambio de la calidad de
vida urbana, es necesario reexaminar con más detalle los numerosos beneficios y
servicios que se derivan de los hábitats naturales y semi-naturales en y alrededor
de las ciudades.
Esta nueva apreciación de la incorporación de más naturaleza en el diseño
urbano no se produjo de la noche a la mañana, se ha venido desarrollando
durante más de un siglo. Desde mediados del siglo XIX, nuestra necesidad
instintiva para la inclusión de plantas en nuestras ciudades ha traído como
resultado varios movimientos de embellecimiento en los Estados Unidos y Europa,
creando parques y jardines públicos en muchas de sus ciudades (Schmid, 1975;
Konijnendijk et al., 2006).
Durante los últimos 50 años ha habido un reconocimiento creciente de que
las soluciones a la mayoría de estos problemas residen en hacer a las ciudades
más eficientes en su consumo de energía y materiales y la eliminación de los

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desechos, y en la alteración de los patrones de desarrollo urbano para reducir la


cantidad de infraestructura impermeable "gris" (por ejemplo, edificios y carreteras)
y aumentar el "verde" en la infraestructura, en particular árboles (Carreiro, 2008).
Durante las décadas pasadas los individuos y la sociedad han hecho un
énfasis en la vegetación urbana, en particular a la calidad de vida de nuestras
comunidades, este énfasis ha creado demanda de profesionistas para el manejo
de los bosques y arbolado urbano (Miller, 1997).
Sin embargo, Schein (1993) expresa que este trabajo de planeación y
mantenimiento del arbolado urbano es llevado a cabo por amateurs y personas
con conocimiento empírico; él recomienda a las comunidades encomendar esta
labor a profesionistas en la materia, así, la planeación y el mantenimiento de los
árboles urbanos de un área verde será realizado por personas específicamente
entrenadas en todos los aspectos de la materia como lo es: el análisis y
evaluación, dendrología, selección de árboles, mantenimiento, presupuestos y
similares.
Los conocimientos técnicos y la experiencia harán posible la consecución
de un mantenimiento técnicamente aceptable y económicamente viable. Se debe
pensar en una gestión no olvidando de que después de la creación de áreas
verdes, hay que mantenerlas y que de ellos supone un coste, tener en cuenta a la
hora de diseñar la colaboración de un equipo multidisciplinar, donde den su
opinión técnicos cualificados con experiencia y, mejor aún, si éstos se encargan
en el futuro de la conservación de esos espacios verdes (Orta, 2006).

4.3 Dasonomía urbana y el inventario

Rapoport (1983), habla de una primera prospección y análisis de la flora


cultivada y espontánea de la ciudad y sus alrededores y este análisis consiste en
un listado y clasificación por su origen de las plantas cultivadas y espontáneas.
Los inventarios pueden simplemente ser la lista de los árboles por especie y
su ubicación, o contienen una información tan detallada como el tamaño del árbol,
la estructura vertical y la salud en relación con las condiciones del sitio, el uso de

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la tierra, la distribución de la cubierta forestal y la vegetación, y la importancia


cultural.
López-Aguillón (1999), indica que el levantamiento del inventario del
arbolado urbano permite identificar una serie de aspectos de importancia en el
manejo, el tipo de propiedad define responsabilidades, así como las posibilidades
de nivel de manejo del arbolado y el grado de participación se deriva de esta
información.
Los inventarios de los árboles urbanos en cualquier ciudad nos arrojan
información muy valiosa, no sólo acerca de cuantas especies y cuantos individuos
existen de cada una de ellas en una zona determinada, sino también acerca de su
condición y sus necesidades de mantenimiento de árboles individuales, generando
lineamientos y consideraciones en el manejo y cuidado de las áreas verdes, así
mismo nos permite elaborar un plan rector de las plantaciones que se requieren
con su debida planeación (López-Aguillón, 1999).
También se puede obtener una comparación del número de especies y de
individuos por especie, calcular la distribución de las especies y del número de
individuos cultivados de acuerdo a su ubicación; calcular la relación porcentual en
cuanto a número de especies nativas e introducidas y comparar estos valores con
otras ciudades del país (López-Aguillón, 1999). Por su parte, Nowak et al. (2002),
expresan que tales inventarios también deben actualizarse periódicamente para
que puedan ser utilizados para determinar cambio en las características
importantes de la gestión, como la mortalidad y el crecimiento tipos de árboles, la
composición de especies y la distribución de la cubierta de copas en privado y
sector público.
Kelly y Delgado (s/a), sabiendo la importancia del conocimiento del
arbolado urbano y áreas verdes de su institución, realizaron una guía electrónica
en la pretende proporcionar por medio de fotografías la información que facilite la
identificación de los árboles más comunes en el campus de ciudad universitaria de
la UNAM de la Ciudad de México.

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4.4 Evaluación ecológico-dasométrica y el Sistema de Información


Geográfica

En años recientes, debido al creciente interés en el ambiente urbano se han


establecido nuevas comunidades profesionales basadas en la idea del arbolado
urbano, se incluyen diversos programas tales como administración de parques
públicos, arquitectura del paisaje, horticultura urbana y el arbolado urbano
(Bradley, 1995).
Actualmente es común que en los centros urbanos se lleven a cabo
inventarios de los árboles, con el propósito de conocer la condición del arbolado
en una zona de la ciudad; sin embargo, en la mayoría de los casos, cuando se
realizan los inventarios, los árboles no quedan geoposicionados ni contemplados
en bases relacionales de datos (Rivas-Torres, 2000).
Rivas (2000), comenta la problemática de que el resultado de esta
información se hace obsoleto rápidamente y los datos de estos inventarios no son
empleados en todo su potencial para facilitar la toma de decisiones acerca del
recurso. No es posible responder adecuadamente a las preguntas básicas del
manejo: ¿Qué, Dónde, Cuánto, Cómo y Por Qué plantar y cuidar los árboles? Se
dificulta la elaboración y ejecución de Planes y Programas de Manejo de los
árboles.
Desde un punto de vista técnico, los inventarios permiten disponer de la
información que facilite el análisis acerca de la cuantía, distribución y condición de
los árboles. Desde un punto de vista administrativo, los Sistemas de Información
Geográfica (SIG) son las herramientas modernas que manejan las relaciones
entre las diferentes entidades para una adecuada administración de los árboles en
un centro de población (Rivas-Torres, 2000).
Un SIG gestiona las bases de datos resultantes de los inventarios a través
de la captura de información, almacenamiento, manipulación, análisis y despliegue
de la misma (Rivas-Torres, 2000). Y la capacidad de análisis espacial que ofrece
el uso de los Sistemas de Información Geográfica “SIG”, también puede permitir la
comparación de estos atributos de los bosques urbanos con el tiempo para

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evaluar la eficacia de políticas y adopción de decisiones a la gestión adaptable


para la toma del futuro (Selga, 2008).
En años recientes se ha visto un considerable interés por parte de la
comunidad respecto a proyectos para plantar árboles. Sin embargo es importante
tener en cuenta la selección de especies, costos de mantenimiento, el arreglo de
las plantas a utilizar para el diseño de paisaje, y los efectos en la población y en la
naturaleza. Recomienda también prestar atención multidisciplinaria para la gestión
del arbolado (Bradley, 1995).

4.5 Importancia del Arbolado urbano

Estudios recientes en el arbolado urbano reflejan el creciente


reconocimiento de muchos de los beneficios de la vegetación urbana para los
individuos y la sociedad.
Estos beneficios han sido descubiertos, y pueden ser a la vez de carácter
global, como contribución a la reducción del calentamiento urbano que da el efecto
isla, y de manera personal, por ejemplo, las consecuencias del explosivo
desarrollo de la zona metropolitana de la ciudad de México, han llevado al
deterioro permanente del ambiente, motivando la desaparición de especies de
plantas y animales nativos que tan importantes son en el equilibrio ecológico de la
zona (Gío-Argáez et al., 1989).
La vegetación es indispensable para la vida del hombre, en las grandes
ciudades este hecho es pasado por alto con frecuencia, siendo común la visión de
calles y avenidas sin un asomo de verdor. Las grandes urbes son a menudo entes
grises y monótonos, carentes de la placidez y tranquilidad que le otorgan las
plantas al entorno (Ayuntamiento de la Cd. Guadalajara, 1995).
Está comprobado, por otra parte, que la ausencia de elementos naturales
en el entorno urbano es causa de irritabilidad, tristeza y angustia en las personas,
provocando las llamadas “enfermedades de la ciudad”: cansancio, estrés,
neurosis, jaquecas y otras, las cuales afectan el bienestar y la calidad de vida de
los pobladores. La presencia vegetal es, por tanto, vital en la creación de un

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ambiente sano y equilibrado en las ciudades (Ayuntamiento de la Cd. Guadalajara,


1995).
La presencia de vegetación en las ciudades altera el balance energético del
clima a escala local, provocando variaciones en la radiación solar que llega a la
superficie, en la velocidad y dirección del viento, en la temperatura y en la
humedad del aire. Estos efectos, aunque limitados, contribuyen en gran medida a
mejorar la sensación de confort en los espacios exteriores urbanos, así como a
amortiguar el impacto de los elementos climáticos sobre los edificios (Ochoa,
2009).
Ochoa (2009), comenta que uno de los usos más extendidos de la
vegetación dentro del ámbito urbano es seguramente el control de la radiación
solar. Su aplicación más inmediata es la de proporcionar sombra, sin embargo, la
vegetación tiene efectos sobre la radiación solar que no son tan evidentes. Así
mismo, Granados-Sánchez y Mendoza-Ángeles (1992), hablan sobre la
modificación de la temperatura mediante las hojas de los árboles las cuales
interceptan la radiación solar, la reflejan, absorben y transmiten; su actividad
efectiva depende de la densidad de especies de gran follaje, de la forma de la hoja
y de los patrones de ramificación. Por ejemplo, los árboles deciduos, son
instrumentos importantes en el control del calor en sitios urbanos de regiones
templadas; durante el verano, estos interceptan la radiación solar y bajan la
temperatura, en el invierno la pérdida de sus hojas contribuye a elevar la
temperatura por incremento en la radiación solar. También pueden mejorar la
temperatura mediante la evotranspiración.
Granados-Sánchez y Mendoza-Ángeles (1992) y Ochoa (2009), hablan de
que la selección de especies es importante para la eficiencia de las cortinas
rompevientos, las coníferas de denso follaje, son las mejores proporcionando
protección contra los vientos invernales en forma considerable.
Ochoa en 2009, menciona que en ambientes urbanos con una alta
densidad de construcción, el viento, a niveles cercanos al suelo, está definido
principalmente por la estructura urbana, es decir, la anchura de las calles, la altura
de los edificios, la continuidad y dirección de la trama urbana, las diferencias entre

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alturas de los edificios. Etc. La vegetación tiene, en estos casos, un efecto menos
apreciable. En zonas suburbanas, con predominio de viviendas unifamiliares, los
efectos de la vegetación sobre el viento son más apreciables. Al respecto, Heisler
(1989 en Ochoa, 2009) encontró que incluso árboles dispersos pueden tener un
efecto significativo. Dependiendo de la densidad de construcción, un aumento del
10% en el área cubierta por árboles, puede reducir del 10 al 20% la velocidad del
viento, y uno del 30% pueda reducirla del 15 al 35%. Incluso en el invierno,
cuando muchos árboles has perdido sus hojas, éstos siguen conservando entre 50
y 90% de su poder protector.
De acuerdo a Ochoa (2009), la reducción de la temperatura ambiente y el
aumento en la humedad del aire en presencia de vegetación, se debe al efecto de
la sombra proyectada sobre las diversas superficies, pero sobre todo al fenómeno
de la evapotranspiración, que es el efecto de enfriamiento evaporativo del agua
que transpiran las plantas, otra pequeña contribución se debe a la humedad del
suelo. Sin embargo, el efecto de un árbol aislado no es muy significativo, ya que
desaparece rápidamente debido a los movimientos del aire, ya sea por el viento o
por convección.
La radiación solar y el viento, son los parámetros sobre los que más influye
la vegetación. La sombra producida por los árboles sobre las diversas superficies
urbanas y sus habitantes, es quizá, una de sus propiedades más apreciadas. La
temperatura y la humedad del aire son los parámetros sobre los que menos influye
la vegetación, ya que las corrientes de aire dispersan rápidamente cualquier
modificación, salvo que se trate de grandes masas arboladas o zonas confinadas.
En cuanto a la vegetación y ruido urbano se han realizado estudios
principalmente en Italia (Alessandro, 1987 en Ochoa, 2009) y Suiza (Stryjenski,
1990 en Ochoa, 2009), que prueban que la capacidad de absorción acústica de
algunas especies vegetales varía con el tamaño de las hojas y la densidad del
follaje. De los estudios anteriores se puede apreciar que el efecto de reducción del
ruido debido a la vegetación es más bien pequeño, sin embargo la vegetación
tiene un efecto psicológico, porque sirve como pantalla visual entre la fuente de
ruido y las personas afectadas. Los árboles plantados a lo largo de las calles

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tampoco reducen significativamente el nivel de ruido que llega a un edificio, pero


pueden reducir el tiempo de reverberación en una calle debido a la absorción de
las hojas; Granados-Sánchez y Mendoza-Ángeles (1992), mencionan que las
hojas membranosas o carnosas amortiguan el ruido y las ramas al moverse y
vibrar absorben y enmascaran los ruidos.
La vegetación es un elemento estimable como purificador de la atmósfera
urbana y, en este sentido, desempeña varios papeles –unos más eficazmente que
otros: como indicador biológico de la presencia de contaminantes peligrosos,
como captador de sustancias contaminantes o bien como filtro de partículas
sólidas suspendidas en el aire, además de la producción de oxígeno mediante la
fotosíntesis y la depuración bacteriana (Ochoa, 2009); también la pubescencia de
las hojas atrapa y almacena partículas de polvo, los estomas en las hojas permiten
el intercambio de gases y la floración y el follaje proveen de momentos agradables
el enmascarar malos olores (Granados-Sánchez y Mendoza-Ángeles,1992).
En cuanto a la calidad del agua y protección del suelo, Ochoa (2009),
menciona que las hojas de los árboles interceptan las gotas de lluvia y dosifican su
paso hacia el suelo; por otro lado, sus raíces lo retienen, minimizando la erosión;
además, al permitir el paso del agua hacia el subsuelo, se evita la sobrecarga de
la red de drenaje de las ciudades en caso de tormenta, al mismo tiempo que se
recargan los mantos acuíferos. La vegetación puede desempeñar un papel muy
importante como purificadora del agua. Las raíces los árboles y demás plantas
constituyen un excelente filtro físico, químico y biológico, al utilizar estas
sustancias en sus procesos metabólicos como nutrientes, impidiendo que estas
sustancias lleguen a los mantos acuíferos o a los cuerpos de agua y los
contaminen (sales minerales y fosfatos).
Es importante mencionar lo que expresa Ochoa (2009), en cuanto al rol de
la vegetación y/o arbolado urbano en la conservación de la vida animal, el autor
comenta que la vegetación es necesaria para la supervivencia de muchos
animales dentro de la ciudad. Una oportuna selección de las especies podría
garantizar fuentes de alimento, vivienda y descanso a muchos animales, así
también indica que generalmente la selección de especies nativas, más que las

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exóticas, contribuyen a determinar un hábitat más idóneo para las especies


animales endémicas de la zona.
Y en cuanto al control visual, la vegetación puede ser muy efectiva como
barrera o pantalla, proporcionando privacidad y eliminando vistas no deseadas
como basureros, terrenos deshabitados o carreteras; puede dirigir la vista del
observador hacia una dirección en particular, o bien enmarcar un paisaje
determinado. También es posible reducir la incomodidad visual debida a
deslumbramientos producidos por la luz del sol, las luces de los coches, el
alumbrado urbano y algunas señales. Así mismo, pueden ser reflejos provenientes
de superficies de agua, como lagos o piscinas, fachadas de cristal, arena, nieve,
etc (Rivas-Torres, 2000).
Granados-Sánchez y Mendoza-Ángeles (1992), mencionan la problemática
de la competencia por espacio en las ciudades hoy en día, donde se ha permitido
que se abran más zonas a la urbanización, reduciéndose por consiguiente, las
zonas verdes y haciendo de la vegetación la parte menos favorecida. Por tanto, se
debe poner mayor atención en el manejo, cuidado y conservación de las plantas
urbanas y suburbanas, ya que, proveen a la gente de la ciudad de un sinnúmero
de beneficios. Habrá que respetar, el espacio destinado a las áreas verdes y de
ser posible abrir nuevas para la implantación de las mismas.
Rivas-Torres (2001), explica del valor económico de los árboles esta
valoración de los árboles urbanos con fines de reposición, es importante sobre
todo cuando se trata de árboles grandes en donde es necesario considerar
además su tamaño, la especie, la ubicación, la importancia por la función que
desempeña y la condición fitosanitaria; Cruz-Rubio (2007), realizó un trabajo para
la evaluación de la valoración económica del arbolado urbano del Área
Metropolitana de Monterrey y expresa este valor después de una revisión
exhaustiva considerando el costo, la localización, la condición fitosanitaria, el
tamaño y el valor asignado por especie.
La sociedad internacional de Arboricultura, recomienda dos métodos para
estimar el costo de un árbol, dependiendo del tamaño: el costo de reemplazo y la
formula del tronco, es empleado para especies de menos de 30 cm de diámetro a

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la altura de pecho, el segundo método establece un valor básico de 3 dólares U.S.


por cada cm2 de área basal (Rivas-Torres, 2001).
El manejo del arbolado urbano incluye trabajos de mantenimiento con
derribos, podas, aclareos y otros tratamientos silvícolas que indudablemente
producen grandes cantidades de madera que, aunque no es de buena calidad si
se puede servir para la elaboración de materiales para la construcción como las
cimbras, polines y gualdras; abonos, bancos para carnicerías, bisagras, mulch,
materia prima para artesanías y florerías y leña para combustible. Esto redundará
en menor presión sobre los bosques aledaños a la ciudad y por consiguiente en su
conservación, siendo además fuente de empleos. Actualmente en la ciudad de
México gran cantidad de estos materiales son llevados diariamente a los rellenos
sanitarios (Rivas-Torres, 2001).

4.6 Condición sanitaria del Arbolado urbano

Fischesser (2009), menciona que cada árbol es un universo; en el follaje, en


las cavidades del tronco, y en las grietas de su corteza, en sus ramas y en sus
raíces, viven gran cantidad de seres vivos que buscan en él su comida y
encuentran abrigo y asiento; como todos los seres vivos, el árbol está
constantemente amenazado por un cortejo de parásitos vegetales y animales. Los
parásitos son seres vivos que se desarrollan a expensas de otros seres vivos a los
que roban una parte de su alimento o de sus sustancias sin dar nada a cambio.
El concepto de salud y protección de los árboles y plantas urbanas (Plant
Health Care=PHC) fue desarrollado en los años 80´s; por el Dr. Donald H. Marx,
quien por más de 30 años ha colaborado en el Servicio Forestal del Departamento
de Agricultura de los Estados Unidos y actualmente es Presidente del Consejo
Científico de Plant Health Care. El Dr. Marx ha trabajado en la aplicación práctica
de las micorrizas para mejorar la sobrevivencia de las plantas y optimizar su
crecimiento, esto implica la calidad en las prácticas para el mantenimiento y
manejo profesional del arbolado y plantas urbanas, y este concepto envuelve el
manejo integrado de las plagas (Tovar-Rodríguez, 2005).

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Tovar-Rodríguez (2005), menciona que el diagnóstico correcto de los


problemas de salud de la planta requiere de un examen cuidadoso de la situación
y sugiere los siguientes pasos:
1. Identificar la planta con precisión, debido a que muchas plantas, esta
información puede limitar rápidamente el número de enfermedades y
desordenes que se sospechan.
2. Buscar un patrón de anormalidad. Las diferencias en color y crecimiento
pueden ser clave del origen del problema.
3. Examinar cuidadosamente el terreno y sus alrededores
4. Examinar las raíces, observando su color, raíces pardas o negras
pueden significar problemas.
5. Examinar el tronco y las ramas.
6. Examinar bien todo el tronco en busca de heridas, ya que están proveen
entradas para patógenos y organismos destructores de la madera. Las
heridas pueden ser causadas por el clima, fuego, cortacéspedes,
roedores y otros muchos factores medioambientales y mecánicos. Los
defectos grandes pudieran indicar un riesgo potencial
7. Advertir la posición y aspecto de las hojas afectadas. Las hojas torcidas
o enrolladas pueden indicar una infección viral, alimentación de insectos
o exposición a herbicidas.
La infección es un fenómeno complejo en el que se encadenan secuencias
de microorganismos que se instalan unos tras otros en un orden determinado. Se
habla de sucesión parasitaria. Los hongos pioneros abren el baile; provocan una
reacción biológica de la madera que se colorea de forma anormal. Después se
instalan otros seres que enlazan entre ellos relaciones que van desde el
comensalismo al antagonismo. Esta pudrición será debida a hongos y bacterias.
De la naturaleza de las enzimas segregadas por los hongos parásitos depende el
modo de descomponerse la madera y su aspecto, después de deteriorarse. Se
distinguen tres grandes tipos de pudrición: cúbica, fibrosa y alveolar, cuyos
nombres son suficientemente explícitos para evitar una descripción

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complementaria; finalmente, cualquiera que sea el tipo de pudrición, la madera se


vuelve impropia para cualquier uso.
El árbol se protege de las infecciones aislando la zona afectada mediante
compartimentalización, barreras transversales contrarrestan la propagación
vertical de la infección, las barreras frontales se oponen al avance de la infección
hacia el corazón del árbol; los anillos anuales ejercen el papel de obstáculo, las
barreras laterales, que ponen trabas a la difusión lateral de la infección, se
aseguran gracias a los radios medulares leñosos (Fischesser, 2009).
Tovar-Rodríguez (2005), menciona que las enfermedades en árboles,
arbustos u otras plantas, necesitan tres factores para desarrollarse: la presencia
de un agente causante de enfermedad, conocido como patógeno, susceptibilidad
de la planta a dicho patógeno, medioambiente que favorezca el desarrollo de la
enfermedad.
Fischesser (2009), habla sobre las defensas naturales de un árbol contra
las pudriciones, que en el corcho se forma una coraza inatacable; sin embargo, un
árbol sin corteza es muy vulnerable. Cada herida, y en especial aquellas
provocadas por una poda artificial, puede ser la puerta de entrada para una
pudrición que conllevará una modificación profunda de la composición química de
la madera.
Rivas-Torres (2001), explica que una poda es la supresión de ramas vivas,
muertas, enfermas o superfluas, de una especie vegetal, con el fin de resolver
situaciones de la planta o del ambiente que le rodea. La poda es quizá la práctica
cultural que más están demandando los árboles en la ciudad de México.
De acuerdo a Fischesser (2009), en ocasiones puede ser aconsejable
podar un árbol ornamental para diversos fines como: aclarar una forma frondosa y
dejas pasar más luz y más aire, sin cambiar por ello la forma general de la copa;
este aporte de luz favorecerá la floración y la fructificación, para podar un fuste y
aumentar su producción leñosa, para favorecer a la guía y evitar horquillas,
recortando las ramas laterales, para compensar una reducción accidental del
sistema radical.

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Rivas-Torres (2001), también menciona que los árboles están siendo


podados ante la necesidad de resolver problemas, pero debido a la carencia de
personal preparado, se observa que aparecen desbalanceados en su copa, con
cortes mal ejecutados sin las herramientas y técnicas adecuadas. El resultado es
el triste cuadro de los árboles “podados” en las calles de la ciudad: despuntes en
la parte gruesa de la rama, que originan la emisión de gran cantidad de brotes,
dando la apariencia de escoba, y menciona que las podas por apariencia son
aquellas en que los árboles tienen portes, aspectos y formas naturales que es
conveniente ecológica y económicamente respetar: piramidal, cónica, ojival,
redonda, aplanada, llorona, por ejemplo. Estas características pueden ser
explotadas en el paisaje y mantenidas mediante la poda realzando su apariencia y
salud. Dentro de este objetivo se encuentran las podas para mejorar la estructura
del árbol, removiendo ramas cruzadas y otras que estén compitiendo con las
ramas líderes (Cook, 1991 en Rivas-Torres, 2001) como los llamados “chupones”
o brotes emitidos verticalmente, que restan belleza a la forma natural de la planta.
Fischesser (2009), menciona que como todos los seres vivos, el árbol está
constantemente amenazado por un cortejo de parásitos vegetales y animales. El
árbol parasitado reacciona, manifiesta algunos síntomas: está enfermo. Para
luchar contra sus asaltantes, dispone de armas químicas y, a menudo, produce
una segunda foliación en mitad del verano para compensar las pérdidas sufridas
en primavera. Entre sus principales enemigos se encuentran los insectos y los
hongos.
Los árboles son resistentes, de forma natural, a sus parásitos indígenas.
Están provistos, contra ellos, de defensas naturales, ya sea porque les ofrecen un
terreno inadecuado para su desarrollo, o porque disponen de métodos pasivos
(una corteza gruesa, un revestimiento céreo en las hojas) o utilizan un medio
activo (formación de corcho que bloquea la extensión del parásito, emisiones de
sustancias químicas tóxicas en los alrededores de las zonas de ataque, como los
taninos).
Los parásitos para desarrollarse, aprovechan el debilitamiento pasajero del
árbol, cuyas causas pueden ser múltiples como la sequía y mala alimentación en

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agua, suelo o medio inadecuados para un árbol transplantado, heridas, insolación,


etc. La higiene racional, la implantación de árboles en medios adecuados, su
mantenimiento en buenas condiciones, la eliminación precoz de árboles enfermos
que podrían contagiar a los demás, son otras garantías de árboles sanos.
Tovar-Rodríguez (2005), menciona que el sistema árbol comprende los
subsistemas: a) radical, b) fuste o tronco, c) follaje o zona de cobertura; el
desequilibrio entre la parte área y subterránea del árbol provoca una pérdida
parcial o hasta la muerte de éste. Una deficiencia en el sistema radical, provoca un
estrés que se manifiesta en la parte área.
El mismo autor menciona que el daño en el tronco puede ser causado por
actos de vandalismo, accidentes o por la pérdida del vigor causados por estrés
(hídrico, nutricional, contaminantes, etc.); este efecto induce el ataque de insectos
descortezadores y barrenadores que se complementan con la actividad de hongos
y bacterias que producen de madera y cancros de corteza, que son los daños más
comunes de los troncos en zonas urbanas. Estos problemas se ven terminados
con el ataque de termitas y hormigas que causan la caída del árbol. Las podas mal
hechas, sin la utilización de herramientas adecuadas inducen la entrada de
microorganismos que causan pudriciones sistemáticas que derivan en una “muerte
regresiva”.
El follaje es el subsistema más importante dentro de los árboles urbanos. La
reacción fotosintética, es el centro de producción de alimento del árbol y la base
de la supervivencia del hombre sobre este planeta, ocurre en las hojas. Los daños
causados en las hojas por el ataque de insectos chupadores o masticadores, por
hongos y bacterias, o el efecto resultante de un estrés fisiológico pueden afectar la
cobertura adecuada de un árbol y por ende la actividad metabólica de éste,
repercutiendo en su “rendimiento” (Tovar-Rodríguez, 2005).
Tovar-Rodríguez (2005), menciona la importancia del manejo y control de
plagas de árboles urbanos ya que él menciona que la mayoría de los insectos se
pueden evitar con medidas preventivas; los árboles con mantenimiento adecuado,
jamás serán dañados por insectos o sus efectos serán menores; algunas de las
medidas preventivas son la buena nutrición e incorporación de materia orgánica al

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suelo, espacio adecuado para su desarrollo, evitar la compactación del suelo,


dosis adecuadas de agua y las aplicaciones de insecticidas sobre áreas urbanas
no son recomendables a menos que la población de insectos se haya disparado.
Las plagas por insectos en los árboles más comunes son de insectos plaga
de la raíz (Coleóptera, Phyllophaga rubella, Dendroctonus rhizophagus); insectos
plagas perforadoras de tronco (hongo Ceratocystis fagacearum) Coleópteros y
Lepidópteros D. adjuntus, Scolytus mundos y Synanthedon cardinales); insectos
que se alimentan de madera húmeda y seca (Coleóptera e Isópteros) Coptotermes
crassus, Xylosandrus morigerus, Parantherene dolii, Incitermes marginipennis,
Xilobiops basilaris; insectos desfoliadores y que se alimentan de brotes y yemas;
insectos chupadores de savia; insectos agalladores (Calophya rubra, Paculops sp,
Amphibolips spp); insectos que se alimentan de semillas, bellotas, nueces, conos
y frutos (Tovar-Rodríguez, 2005).

4.7 Vegetación urbana y ornamental en el AMM


En el estado de Nuevo León se han realizado en estudios florísticos con
interés didáctico y privado para el conocimiento de las diferentes especies de
árboles de un determinado sitio; en el municipio de Linares se han estudiado las
gramíneas (Ortíz-Díaz, 1983); leguminosas (Estrada-Castillón, 1987); también se
ha llevado a cabo evaluaciones de diferentes metodologías para el inventario
forestal para Prosopis laevigata (Martínez-Pineda, 1992); estudios relacionados
con la diversidad florística, estructura e importancia de los huertos familiares
(Cárdenas-Ríos, 1981). Para el área metropolitana de Monterrey (AMM), se han
realizado numerosas investigaciones, listados de las especies de ornato presentes
en áreas verdes, plazas y jardines; además de estudiar aspectos dasonómicos y
valoración de los elementos arbóreos. Rocha-Estrada (1994), encontró en
diferentes puntos de estudio del AMM que el mayor número de especies presentes
se distribuyen en las familias Leguminosae, Amaryllidaceae, Liliaceae y
Malvaceae y Rocha-Estrada et al. (1998) realizaron un inventario de las especies
vegetales que son utilizadas con fines ornamentales en plazas y jardines en el
AMM encontraron que son 137 especies pertenecientes a 68 familias, de las

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cuales Fraxinus sp. Rosa centifolia y Melia azedarach, encontrándose como las
especies más frecuentes. Resendiz (2003), al evaluar el arbolado urbano del
municipio de Monterrey, encontró una diversidad de 80 especies, en donde el
71.8% del arbolado está compuesto por tres especies que son Fraxinus sp, Ficus
benjamina y Ligustrum lucidum. Esta escasa diversidad hace que el ecosistema
sea frágil, sus componentes cumplan menos funciones y proporciones menos
beneficios, lo que afecta el equilibrio del ecosistema y disminuye la calidad de vida
de los habitantes. Por su parte, Alanís-Flores et al. (2004), describen la
problemática del arbolado urbano y de las áreas verdes del AMM, señalan además
que el desconocimiento del potencial de la vegetación nativa, así como el deseo
de introducir árboles exóticos, propició cambios notables en la arborización urbana
del AMM durante los años sesentas y setentas. Estos cambios afectaron la
diversidad, la composición y la estructura del arbolado urbano; además de alterar
el porcentaje de representación de las especies nativas. Ellos encontraron que la
diversidad florística urbana asciende a 298 especies, pertenecientes a 92 familias
y 224 géneros. En este mismo estudio mencionan que las especies ornamentales
de AMM son principalmente introducidas, representadas con 175 (59%), en tanto
que las nativas son sólo 123 (41%). De acuerdo a la Norma Oficial Mexicana
NOM-059-SEMARNAT-2001, de especies en peligro, se observó que cinco de las
especies presentes en la flora ornamental del AMM se encuentran en alguna
categoría de riesgo.
Cruz-Rubio (2007), evaluó el arbolado urbano del área metropolitana de
Monterrey con el propósito de elaborar una propuesta de valoración económica de
los árboles presentes en esta área para lo cual mediante un muestreo aleatorio se
seleccionaron y muestrearon un total de 70 plazas, 10 para cada municipio del
AMM. Se encontraron un total de 104 especies, pertenecientes a 33 familias y 69
géneros, de las cuales 42 son nativas (41%) y 61 especies son introducidas
(59%). Encontró que las familias más representativas son Leguminosae con 17
especies, Fagaceae y Rutaceae con 10, Moraceae con 8; mientras que la familia
Oleaceae y Ulmaceae están representadas con 5 especies. Los géneros que
presentaron el mayor número de especies fueron Quercus, es el más diverso con

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10 especies, seguido por Citrus con siete, Ficus con cinco, Acacia con 4 y el resto
de géneros con menos especies. Además menciona que las especies arbóreas
más abundantes corresponden a los géneros Fraxinus “fresno” (40%), Ficus (8%),
Ligustrum “trueno” (6%) y otros (46%). La mayor diversidad de especies arbóreas
se encontró en San Pedro con 64 especies, seguido por San Nicolás con 62
especies, Monterrey con 55 especies. En este mismo estudio se aporta
información básica del arbolado urbano como la diversidad, origen, condición del
arbolado; aspectos estructurales como altura, cobertura y diámetro a la altura del
pecho (DAP); además se revisan los reglamentos municipales relacionados con el
arbolado urbano.
En cuanto a la importancia de plantar árboles, Alanís-Flores y González-
Alanís (2002) y Alanís-Flores et al. (2004), mencionan la problemática imperante
en la ciudad de Monterrey, en donde faltan áreas verdes, el cultivo de especies
vegetales no adecuadas a las condiciones naturales de la zona, exceso de
especies introducidas y pérdida de cubierta vegetal en los alrededores del área
urbana para dar paso a nuevas construcciones; aunado a una característica
particularmente como lo es la escasez de agua, aspecto que debe considerarse
antes de realizar cualquier planeación o selección de especies vegetales que se
utilicen para ornato o forestación en dicha área urbana. Dado que el uso del agua
es fundamental para consumo humano y solamente agua no potable deberá ser
utilizada para riego de plazas, parques, áreas deportivas, camellones y jardines
privados.
Iguiñiz-Agesta (2008), indica que es importante que por difícil y delicado
que sea determinar las funciones que obligadamente deba cumplir el arbolado
urbano, es obvio que éstas deben ser más amplias que el puro adorno. Cada
ciudad deberá definir conscientemente en su Normativa (Plan General y
Ordenanzas) la funcionalidad de sus Espacios Libres y de su arbolado urbano. La
gestión global del arbolado urbano, diseño, ejecución, mantenimiento, valoración
económica, etc., tiene su apoyo último en lo que la Normativa de cada ciudad
defina o deje sin definir.

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4.8 Gestión del arbolado urbano y áreas verdes


La planificación de las futuras zonas verdes con criterios de sostenibilidad
debe dar respuesta a la evidente preocupación social que existe sobre las
condiciones actuales y futuras zonas verdes, lo cual se exige poner en valor los
beneficios medioambientales que aportan las zonas verdes dentro de la ciudad,
además de otros valores que hacen destacar el nivel de calidad de vida. Los
nuevos tiempos exigen un cambio orientado a la mejora de la gestión de la
conservación de las zonas verdes, la cual también es importante mencionar que
favorecen la presencia de implantación de fauna, principalmente de avifauna. El
desarrollo sostenible de la ciudad que se plantee este modelo de gestión de las
líneas prioritarias de actuación, implica legar a las generaciones futuras varios
tipos de riquezas, una de ellas, importantísima es la de sus zonas verdes, tanto en
extensión como en tipologías, y todo lo relacionado con el ecosistema y el medio
ambiente (Orta, 2006).
Además la planificación de las zonas verdes debe tomarse en cuenta en el
desarrollo de las ciudades y plantearse como objetivo que el verde urbano alcance
un alto grado de entramado entre las zonas verdes, permitiéndoles integrarse en
el conjunto urbano y dar satisfacción a los habitantes.
Un mantenimiento de calidad favorece que las zonas verdes cumplan con
su función ornamental y es la única forma de poner en valor las zonas verdes de
una ciudad, y en cuanto a la importancia de la conservación de cualquier zona
verde o jardín debe cumplir dos funciones básicas, por un lado las sociales y por
otro las ornamentales y medioambientales. Una falta de mantenimiento y
conservación lleva consigo el que la zona verde no cumpla con las funciones para
las que fue diseñada y, además, no le saca rentabilidad a la inversión, que en este
caso, no es solamente económica (Orta, 2006).

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4.9 Orígenes y Desarrollo del campus Ciudad Universitaria de la Universidad


Autónoma de Nuevo León
El día 24 de septiembre de 1952, el presidente Miguel Alemán emitió un
decreto mediante el cual cede 334 hectáreas para la construcción de CU-UANL.
En el año 1955 empieza a funcionar la oficina técnica para la construcción de la
CU-UANL. En el año 1957 Empieza la urbanización de CU-UANL, el 18 de febrero
se emite el decreto del presidente Adolfo Ruiz Cortines, mediante el cual cede a la
universidad 100 hectáreas más. En 1958 se inauguran varios edificios en CU-
UANL. En enero de este año se crea la Imprenta Universitaria.
En mayo 17 se establece la Librería Universitaria. En 1961 en septiembre
14 se inaugura la Torre de Rectoría. En 1967 En el mes de mayo de este año se
inaugura el Estadio Universitario. En 1971 el 5 de junio se promulga la cuarta Ley
Orgánica, en la cual se le concede la Autonomía Universitaria que le da su nombre
actual: "Universidad Autónoma Nuevo León". También se determina el
establecimiento de una Junta de Gobierno como la máxima autoridad. En 1980 en
noviembre 13 se inaugura la Biblioteca Universitaria Capilla Alfonsina.
En 2001 el 19 de septiembre se inaugura la remodelación de la torre de
rectoría ante la presencia del Presidente de México, Vicente Fox Quezada.

4.9.1 Marco Orgánico

La Ley Orgánica de la Universidad Autónoma de Nuevo León, hace


referencia a las responsabilidades de los que conforman la autoridad para la toma
de decisiones por áreas de trabajo, dentro de la cual se encuentra la Dirección
General de Construcción y Mantenimiento; la cual una de sus funciones es el de
Coordinar con los prestatarios de servicios externos en lo relacionado con el
mantenimiento de la reforestación y al mantenimiento a las áreas verdes de la
Universidad Autónoma de Nuevo León; la cual se ha preocupado en llevar a cabo
un mantenimiento integral de las áreas verdes, así como también trabajos en
mantenimiento de la estructura del suelo con productos orgánicos e inorgánicos,
suministro e instalación de jardinería decorativa, sistemas de riego por aspersión
en dichas áreas de la CU-UANL. La Ciudad Universitaria presenta una clara
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urbanización por influencia del Área Metropolitana de Monterrey, la vegetación que


se encuentran en el área de estudio son elementos característicos de la región sin
embargo son la minoría, los elementos ornamentales son los que ocupan una
mayor presencia.

4.9.2 Estudios relacionados


La investigación científica y tecnológica juega un papel crucial en la
búsqueda y aplicación de las mejores vías para restaurar, proteger, incrementar
nuestra base de recursos.
En el año de 1994, González de la Rosa y Guzmán-Lucio, colaboraron con
el entonces rector de la UANL, a su solicitud de llevar a cabo un proyecto el cual
consistió en la nominación de los árboles del campus universitario, encontrando
5,658 árboles de diferente tamaño y desarrollo distribuidos en 69 especies y
realizaron la colocación de placas de identificación en 32 especies siendo estas
las de mayor frecuencia.
En CU-UANL se han realizado numerosos estudios e inventarios del
arbolado y vegetación ornamental y espontánea por los alumnos y profesores de
la Facultad de Ciencias Biológicas desafortunadamente no existe evidencia
publicada de dichos trabajos.

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5. DESCRIPCIÓN DEL ÁREA DE ESTUDIO

5.1 Localización geográfica

El área de estudio se localiza en el municipio de San Nicolás de los Garza,


N.L., en los límites con el municipio de Monterrey; el sitio bajo estudio es conocido
como Ciudad Universitaria y es el campus principal de la Universidad Autónoma
de Nuevo León. La CU-UANL se ubica a 520 msnm y en las Coordenadas UTM
2845965 N y 368372 E.

5.2 Fisiografía

CU-UANL se localiza en la provincia fisiográfica de la Llanura Costera del


Golfo Norte; esta provincia se extiende sobre la Costa del Golfo desde el Río
Bravo en el tramo que va de Reynosa, Tamaulipas, dentro del territorio nacional,
limita al noreste con la provincia de la Gran Llanura de Norteamérica, al oeste con
la Sierra Madre Oriental, al, este con el Golfo de México y al sur con la provincia
del eje Neovolcanico (INEGI, 1986).
La provincia se subdivide a su vez en varias subprovincias correspondiendo
de manera específica a la Llanuras y Lomeríos, esta subprovincia que penetra en
el estado de Nuevo León, que está incluida en la región conocida como Llanura
Costera o Plano Inclinado, ocupa 9,602.69 km2 del área de Monterrey. En
términos generales esta subprovincia está constituida por una pequeña sierra
baja, la sierra de las mitras, lomeríos suaves con bajadas y llanuras con
extensiones considerables (INEGI, 1986).

5.3 Geología

De acuerdo a las características de suelo y roca el sistema de topoformas


de CU-UANL y sus alrededores es de lomerío suave con llanuras. Al norte de la
ciudad de Monterrey el cretácico inferior está representado por rocas calcáreas; la
mayor parte de los afloramientos rocosos de esta provincia pertenecen al
Cretácico superior y está constituida por lutitas, los conglomerados que
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sobreyacen en forma discordante a los sedimentos del Cretácico Superior son del
Terciario (Pleistoceno). Los depósitos más recientes corresponden al Cuaternario
y están constituidos por rellenos aluviales (INEGI, 1986; Meinburg, 1987; Barbarín-
Castillo, 1995).

5.4 Edafología

En general, los suelos que predominan en la subprovincia son los


vertisoles, que son profundos y de color oscuro. Sin embargo, la diversidad de
asociaciones en que se encuentran hace necesario destacar la presencia de otros
tipos de suelo, que adquieren importancia en los diversos sistemas de topoformas
(INEGI, 1986). Los tipos de suelo del AMM presentan características de clima
semiárido poco favorables para su desarrollo; sin embargo, esta condición
ambiental extrema con amplios rangos térmicos y un régimen de humedad
torrencial, es el que ha influenciado en la génesis de los suelos desde finales del
cuaternario tardío (Woerner-Petrán, 1995).
En la aglomeración urbana una gran parte de los suelos naturales han sido
modificados con diferente intensidad por las actividades antropogénicas, tales
como la construcción de calles, de estacionamientos edificios y plantas
industriales; igual acción han ejercido los movimientos profundos de los suelos y
los depósitos antropogénicos, así como la contaminación con desechos tóxicos, tal
como la fertilización exagerada. Por todo ello los suelos han sufrido una grave
afectación de su naturaleza, desde su estructura física hasta su composición
química. Estos suelos antropogénicos no poseen vegetación ni son usados para
cultivos agrícolas y deben ser tratados fuera de los suelos naturales.
Los tipos de suelo que se presentan en el AMM son definidos por sus
horizontes de diagnóstico y por otras características genéticas, específicamente
para el área estudio puntualiza lo siguiente (Meinburg, 1987):

Suelos antropogénicos sellados y modificados


Estos suelos se localizan en las áreas altamente urbanizadas e
industrializadas del AMM. Son suelos que han sido nivelados y compactados. En
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caso de un sellado completo bajo calles asfaltadas, estacionamientos y edificios,


el suelo o los restos del suelo se conservan como suelos fósiles. Con un sellado
menos completo bajo gravas o escoria, la aeración se mantiene y los suelos
pueden proporcionar espacio de sustento para crecimiento de árboles
ornamentales.
En zonas de construcción con remoción del suelo a través de excavación y
nivelamiento de superficies accidentadas se presentan suelos modificados en sus
propiedades físicas, lo mismo que en terrenos afectados con manejo mecánico
muy intenso, como en parques, jardines y panteones, y en zonas de compactación
fuerte por el tráfico o la preparación de sitios de construcción. Existen además
suelos modificados químicamente en jardines privados por fertilización intensa.

5.5 Climatología

Los climas dominantes de la llanura son los semicálidos subhúmedos,


aunque en un área reducida del noroeste se presenta el clima seco. Es en la parte
del estado que queda comprendida dentro de la provincia de la llanura costera,
donde se nota la influencia de vientos húmedos provenientes del Golfo; ahí se
registran las máximas precipitaciones, mayores de 800 mm, sobre todo en la zona
de transición entre la llanura y la sierra debido a los fenómenos de condensación
por cambios de altitud esto con base en la clasificación de Köppen modificada por
Enriqueta García para la República Mexicana (INEGI, 1986)

5.6 Hidrología

Hidrología Superficial
El área de estudio se localiza en la Región Hidrológica RH-24 (Bravo-
Conchos) determinada con base en la información contenida en la carta
hidrológica de aguas superficiales, escala 1:250,000 elaborada por el INEGI. Así
mismo el área de interés se encuentra específicamente en la Cuenca Hidrológica
denominada B, (RH-24-B, Río Bravo-San Juan), a su vez la cuenca B se subdivide

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en varias subcuencas perteneciendo a la Subcuenca “c” río pesquería, la cual


comprende un área de 1,819 Km2 (INEGI, 1981 y 1986).

Hidrología Subterránea
En esta región se localiza la zona de Monterrey, y en ella se efectúa la
explotación de agua subterránea más importante; los campos Mina, Monterrey,
Buenos Aires y Topo Chico son los que aportan mayor caudal.
En esta región se han perforado pozos de 2 000 m de profundidad, y el agua que
se obtiene es de buena calidad. La permeabilidad de las calizas de la región se
debe a la presencia de una franja arrecifal que se desarrolló en las formaciones
del Cretácico Inferior y que se ha cortado en los pozos de los campos situados en
la porción oeste del área. En la oriental, en cambio, las calizas presentan poca
permeabilidad, por lo que la producción de los campos Higueras, Papagayos y
Picachos es escasa (INEGI, 1986 y 2000).

5.7 Vegetación

El tipo de vegetación que domina en la subprovincia de Llanuras y Lomeríos


es el matorral submontano. Otro tipo de vegetación común es el matorral espinoso
tamaulipeco, endémico de la región del Plano Inclinado, conformado por arbustos
altos de tallo claro que, frecuentemente, presentan índices elevados de densidad
en su distribución. Se le encuentra en los sistemas de topoformas llamados
lomerío suave con llanos y lomerío suave (INEGI, 1986).
Matorral submontano: Esta es una formación arbustiva muy rica en formas
de vida. El vigor, talla, y distribución de las especies dominantes y codominantes
están supeditados a la disponibilidad de agua y al grosor y fertilidad del suelo. Las
formas dominantes son micrófilas, caducifolias y subespinosas (Alanís-Flores y
Cervantes, 1995). Para el noreste de México se describe la siguiente comunidad
de matorral submontano: la fisonomía de esta comunidad la proporciona el estrato
arbustivo superior, cuya altura varía entre 2.5 a 5 m y alcanza una cobertura hasta
de un 70%. Lo caracteriza Helietta parvifolia (Barreta), rutácea inerme que le da a
la vegetación una estructura relativamente uniforme, pues normalmente es la
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única dominante, aunque en ocasiones Acacia berlandieri (Huajillo) es igual de


importante.
Las plantas prevalecientes del estrato arbustivo medio (0.5 a 2m de alto)
son Leucophyllum frutescens y Acacia rigidula. Su cobertura varía de 50 a 80%. El
estrato inferior, menor a 0.5 m de altura, es diverso tanto en especies como en
cobertura; es notable en los claros de la vegetación, donde Agave lechuguilla,
Euphorbia antisyphilitica (Candelilla) y las gramíneas amacolladas de los géneros
Bouteloua, Tridens y Aristida son los elementos más importantes. El terreno es
pedregoso y es común encontrar plantas creciendo sobre rocas (CONAFOR,
2009). Este tipo de vegetación se encuentra en laderas, cañadas y partes altas,
sean planas o con pendiente, de las mesetas y lomeríos. Crece sobre suelos
someros que a veces presentan una capa superficial de hojarasca y son comunes
los afloramientos de la roca madre. Su área de distribución ha sido ocupada por la
agricultura, ganadería y la explotación forestal (CONAFOR, 2009).
La distribución de la humedad va de mayor en el sur y sureste a menor en
el norte y noroeste; las condiciones de grosor, alcalinidad y humedad del suelo;
así como las diferencias de exposición a la insolación; son determinantes para
diferenciar la composición florística de estas comunidades y el tamaño de los
elementos que las integran (Alanís-Flores y Cervantes, 1995).
Matorral espinoso tamaulipeco: Comunidad arbustiva formada por la
dominancia de especies espinosas, caducifolias una gran parte del año o áfilas
(sin hojas). Su distribución se localiza en la porción norte de la Llanura Costera, la
Llanura Costera del Golfo Norte y el extremo sur de la Gran Llanura, la Gran
Llanura de Norteamérica. En la actualidad presenta huellas de muchos disturbios
siendo posiblemente, en gran parte de carácter secundario. Las principales
especies son: Acacia spp (gavia, huizache), Cercidium spp (palo verde),
Leucophyllum spp (cenizo), Prosopis spp (mezquite), Castela tortuosa (amargoso),
Condalia spp (abrojos), etc. (CONAFOR, 2009).
El Matorral Espinoso Tamaulipeco está ampliamente distribuido en el
noreste de Tamaulipas, aunque actualmente debe ser considerado como una
vegetación secundaria originada por perturbación de otros tipos de vegetación,

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principalmente por “tumba” y sobrepastoreo (CONAFOR, 2009). Este matorral


espinoso está constituido por especies arbustivas de "1.5 a1.5 a 2 m de altura,
muchos de los cuales forman parte del estrato arbustivo de otros matorrales o
mezquitales aledaños.
En algunos lugares forman asociaciones extensas que muchas veces
pueden inducir a error, al considerarlas como vegetación natural; tal es el caso de
los extensos “huizachales” de Acacia farnesiana y otras especies minimifoliadas
principalmente leguminosas, tan comunes en la parte norte y nordeste de la
planicie costera nororiental y de otras partes de la República Mexicana.la
República Mexicana, la mayor parte de su área de distribución tiene actividad
pecuaria (CONAFOR, 2009).
Es notorio que la influencia del desarrollo urbano del Área Metropolitana de
Monterrey ha cambiado la vegetación natural y la estructura de la misma
quedando solo manchas y elementos aislados de vegetación nativa,
sustituyéndola por arbolado y arbustos de ornato en su mayoría introducidos; las
especies más predominantes son el fresno (Fraxinus sp), trueno (Ligustrum
lucidum), canelo (Melia azedarach) y ficus (Ficus benjamina), esto con base a
estudios realizados para el AMM (Rocha-Estrada, 1994; Rocha-Estrada et al.,
1998; Alanís-Flores y González-Alanís, 2002; Alanís-Flores et al., 2004; Cruz-
Rubio, 2007).

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Ciudad
Universitaria

Figura 1. Mapa de localización del área de estudio

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6. MATERIALES Y MÉTODOS

6.1 Materiales utilizados para la realización de este estudio


6.1.1Trabajo de campo
™ GPS; Explorist 300, marca Magellan

™ Cinta métrica (30 metros), marca Lufkin Hi-Viz Y1730 CM

™ Libreta de campo

™ Guía de campo para la identificación de especies

™ Papel periódico

™ Formatos para registro de datos de los árboles evaluados

™ Cámara digital, Marca Canon, 8.0 Megapixeles, power shot S5 IS

™ Gis color blanco

™ Etiquetas adhesivas

™ Bolsas de plástico

™ Viales

™ Alcohol etílico al 70% (muestras de plagas)

™ Tijeras

™ Hipsómetro, marca Nikon, modelo Forestry 550

6.1.2 Trabajo de escritorio

™ Prensa botánica

™ Microscopio Estereoscópico

™ Cámara digital

™ Libreta de escritorio

™ Claves de identificación taxonómica: Sprague-Sargent (1933), Bailey


(1949), Alanís-Flores et al. (1996), Alanís-Flores y González-Alanís (2003),

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López-Lillo y Sánchez (2006), y Alanís-Flores y Ballesteros (2007). En el


caso de los grupos de encinos y fresnos se llevó a cabo la identificación por
especialista y la verificación de estos grupos se apoyó en las obras de
Standley (1926), Munz y Laudermilk (1949), Correl y Corning (1979), Elias
(1980), Little (1998), Rehder (2001) y Villarreal-Quintanilla y Encina-
Dominguez (2007).

™ Software FileRename

™ Software ArcGis v.3.3 y v.9.0

™ Software Google Earth, INEGI, 2009

™ Ortofoto digital INEGI g14c26a1

™ Software Microsoft Office 2007 y 2003

™ Software SPSS v.17 y v.18.

6.2 Métodos
6.2.1Trabajo de campo
6.2.1.1 Delimitación de las áreas de evaluación
Para la realización del presente estudio se consideró sólo el estrato arbóreo del
campus universitario, realizando recorridos por la misma con el propósito de la
verificación de especies, delimitación de las áreas de estudio y obtención de
información adicional.
El área de CU-UANL se dividió en zonas para facilitar el estudio por lo cual se
utilizaron imágenes de Google Earth (2009), ortofoto digital (INEGI, 2009) y mapas
tomados de la página web de la UANL. Las áreas de estudio fueron las siguientes
(Figura 2):
1. Estacionamiento general poniente
2. Estadio
3. Estacionamiento general oriente
4. Camellón
5. Áreas verdes de CU
6. Estacionamiento de la Rectoría, Facultad de Derecho y Criminología y

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Facultad de Contaduría Pública y Administración


7. Rectoría y Áreas de Servicios
8. Facultad de Derecho y Criminología
9. Facultad de Filosofía y Letras
10. Facultad de Trabajo Social
11. Facultad de Contaduría Pública y Administración
12. Centro de Idiomas
13. Posgrado de Facultad de Trabajo Social
14. Área de Mantenimiento y Construcción de CU
15. Estacionamiento de Centro de Idiomas y Posgrado de Trabajo Social
16. Posgrado de Facultad de Ciencias Biológicas
17. Posgrado de Facultad de Filosofía y Letras
18. Posgrado de Facultad de Contaduría Pública y Administración
19. Imprenta CU
20. Facultad de Organización Deportiva
21. Facultad de Arquitectura
22. Facultad de Ingeniería Mecánica y Eléctrica
23. Facultad de Ingeniería Civil
24. Estacionamiento de Facultad de Arquitectura, Facultad de Ingeniería
Mecánica y Eléctrica y Facultad de Ingeniería Civil
25. Facultad de Físico-Matemáticas
26. Posgrado de Facultad de Físico-Matemáticas
27. Facultad de Ciencias Químicas
28. Facultad de Ciencias Biológicas

Figura 2. Panorama del Campus de Ciudad Universitaria, UANL


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6.2.1.2. Evaluación del arbolado


6.2.1.2.1. Evaluación dasonómica
En cada una de las áreas de estudio se llevó a cabo la siguiente forma de
evaluar cada uno de los elementos arbóreos; la información obtenida se registró
en un formato de hoja de campo:

1. Registro del árbol. Se refiere al número asignado para su identificación en


la hoja de registro de campo. (Para este efecto se consideraron sólo
aquellos individuos con una altura igual o mayor a 4 m). La numeración fue
consecutiva en todas las áreas, por lo que cada individuo tiene un número
de registro exclusivo.
2. Árbol clave del área. Se colocó el número correspondiente al árbol clave1
con etiqueta color roja de 1.9 cm de diámetro en donde se anotó con lápiz o
pluma el número correspondiente.
3. Identificación. Se reconoció la especie ya sea por conocimiento previo o
mediante una guía de identificación de campo; en el caso de no ser posible
la identificación in situ se tomó una muestra para ser prensada, la cual se
etiquetó con el número de árbol, características de interés, área de estudio
y fecha, para su posterior identificación con literatura especializada.
4. Georeferenciación. Se utilizó un receptor de GPS y se registraron los
valores en la hoja de campo.
5. Registro de altura. Se obtuvo con un hipsómetro digital.
6. Proyección de la copa. Para estimar el área de proyección de la copa del
árbol, se llevaron a cabo dos mediciones de la copa del árbol en forma de
cruz
D1= Diámetro mayor
D2= Diámetro menor
Con los datos obtenidos, se aplicó la siguiente fórmula:
Proyección de la copa= (D1*D2) (Pi)/4

1
Árbol clave: es aquel que es necesario su marcaje para iniciar o terminar, ó en áreas donde no exista un
aparente orden de plantado; esto es en cada una de las áreas de estudio para su posterior ubicación.
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7. DAP (Diámetro a la altura de pecho). Para la obtención del DAP de los


árboles, se midió el perímetro a la altura del pecho (1.3 m) del tronco y el
diámetro se obtuvo con la siguiente fórmula:
d= P/3.1416, donde P es el perímetro obtenido

Para el caso de los árboles bifurcados a una altura menor a la altura de pecho
(Figura 3), se empleó la siguiente fórmula (Ramírez-Zea y Kleinn, 2001):
d= √∑di2
∑di2= Es la sumatoria del cuadrado de cada uno de los diámetros medidos
di2= Diámetro de cada tallo a 1.3 m.

Figura 3. Forma de medir un árbol que presenta bifurcación en el tronco.

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El siguiente ejemplo puede ser un caso especial que pudo ocurrir durante la
medición:
Terreno inclinado
*Árbol vertical, la base del árbol es el nivel marcado, la medición se tomará por el
lado superior de la pendiente

8. Estado de salud. Se basó en la siguiente clasificación

Estado de salud

Bueno Árboles que en general presentan un buen y sano


aspecto, libre de plagas, enfermedad y defoliación.

Regular Árboles que presentan alguna plaga, daño


mecánico, ramas secas

Malo Árboles que muestran un estado general de


decadencia los cuales la totalidad de sus ramas se
encuentran secas, u hojas y corteza con presencia
crítica de plagas y síntoma de enfermedad.

Muerto Árboles que se encuentran muertos en pie

9. Calidad de la poda. Se utilizó la siguiente clasificación (Peri, 1995)

Poda
Adecuada El corte debe ser aproximado a 1cm de la yema de
crecimiento y orientación adecuada; lo cual
asegura una buena y rápida cicatrización
Inadecuada Corte demasiado lejos o muy cerca de la yema de
crecimiento y de inadecuada orientación

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10. Ubicación del árbol. Para definir si la ubicación de un árbol es adecuada o


inadecuada, se adoptó el siguiente criterio:

Ubicación del árbol


Adecuada Presencia de cajete; libre de riesgo por presencia
de factores debidos a la actividad del hombre,
representa un valor estético o histórico.
Inadecuada Presencia de cableado, banquetas, barda de
cemento o ciclónica, supresión por proximidad a
otros árboles

11. Origen del arbolado. Se consideraron los estudios de Alanís-Flores et al.,


(1996); Alanís-Flores y González-Alanís (2003) y Alanís y Ballesteros
(2007).

12. Registro fotográfico. Se llevó a cabo la toma de la fotografía del árbol


evaluado para la alimentación del SIG.

13. Observaciones adicionales. Se anotaron observaciones como:


• Presencia de basura
• Presencia de materiales peligrosos
• Daño en corteza o en ramas
• Daños mecánicos
• Presencia de cajete
• Obstrucción a la visibilidad para automovilistas y peatones
• Interferencia con cableado aéreo
• Interferencia ó cercanía con registros ó tubería de drenaje, gas, agua
potable, etc.
• Daños a banquetas o pavimento
• Otros

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6.2.2Trabajo de escritorio

6.2.2.1 Identificación de las especies presentes


Para el caso de la identificación de los ejemplares que no pudieron ser
identificados en el sitio, se tomaron muestras de hojas, flores, frutos y fotografías
para su posterior identificación en el Laboratorio de Fanerógamas (Departamento
de Botánica, Facultad de Ciencias Biológicas, UANL), donde con la ayuda de
literatura taxonómica especializada, un estereoscopio electrónico y cámara digital
se realizó la identificación; en el caso de una dificultad mayor se consultó con
especialistas del Departamento de Botánica de la FCB. La literatura utilizada para
la identificación de especies fue: Sprague-Sargent (1933), Bailey (1949), Alanís-
Flores et al., (1996); Alanís-Flores y González-Alanís (2003); López-Lillo y
Sánchez (2006) y Alanís y Ballesteros (2007). En el caso de los grupos de encinos
y fresnos debido a la complejidad para realizar la identificación por hibridación en
estas especies de uso ornamental, se llevó a cabo la identificación por un
especialista y la verificación de estos grupos se apoyó en Standley (1926), Munz y
Laudermilk (1949), Correll y Corning (1979), Elias (1980), Little (1998), Rehder
(2001) y Villarreal-Quintanilla y Encina-Dominguez (2007). Además se corroboró
con los ejemplares depositados en el Herbario de la Facultad de Ciencias
Biológicas, UANL.

6.2.2.2 Densidad del arbolado


La densidad se obtuvo mediante el conteo total de los árboles muestreados.
La densidad por áreas se obtuvo de la siguiente manera:
1. Superficie total de CU en m2 entre el número total de individuos
2. Superficie de áreas verdes en m2 entre el número total de individuos

6.2.2.3 Cobertura del arbolado


La cobertura arbórea se obtuvo mediante la sumatoria de la proyección de
la copa de los 3608 árboles evaluados en m2. El origen o condición del arbolado
se obtuvo mediante la consulta de literatura para cada una de las especies

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encontradas e inventariadas. Esta información se utilizó para alimentar el Sistema


de Información Geográfica (SIG) del arbolado de CU-UANL.

6.2.2.4 Parámetros ecológicos


a) Riqueza específica e índice de Margalef
Moreno (2001) expresa que la riqueza específica (S) es la forma más
sencilla de medir la diversidad, ya que se basa únicamente en el número de
especies presentes, sin tomar en cuenta el valor de importancia de las mismas. La
forma ideal de medir la riqueza específica es contar con un inventario completo
que nos permita conocer el número total de especies (S) obtenido por un censo de
la comunidad.
Para obtener el índice de Margalef para las diferentes áreas de estudio se
utilizó la fórmula:

Donde:
S = número de especies
N = número total de individuos

El índice de Margalef, transforma el número de especies por muestra a una


proporción a la cual las especies son añadidas por expansión de la muestra.
Supone que hay una relación funcional entre el número de especies y el número
total de individuos S=k_N donde k es constante (Magurran, 1998 en Moreno,
2001).

b) Diversidad
La diversidad es el resultado de la riqueza de especies y la equitatividad
que presentan las mismas al interior de la comunidad, para obtener este valor se
utilizó el índice de Shanon-Weiner:

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Donde:
s = número total de especies
pi = proporción de individuos de la i-esima especie = ni /N
ni = número de individuos de la especie i
N= Número de todos los individuos de todas las especies

c ) Equitatividad
La equitatividad es una medida de la proporción que guardan las
abundancias relativas de las especies de la comunidad. La siguiente fórmula es la
de Equitatividad de Shannon

Donde:
H´ = Diversidad
S = número total de especies

La diversidad beta o diversidad entre comunidades es el grado de


reemplazamiento de especies o cambio biótico a través de gradientes ambientales
(Whittaker, 1972 en Moreno, 2001). A diferencia de las diversidades alfa y gamma
que pueden ser medidas fácilmente en función del número de especies, la
medición de la diversidad beta es de una dimensión diferente porque está basada
en proporciones o diferencias (Magurran, 1988). Estas proporciones pueden
evaluarse con base en índices o coeficientes de similitud, de disimilitud o de
distancia entre las muestras a partir de datos cualitativos (presencia ausencia de
especies) o cuantitativos (abundancia proporcional de cada especie medida como
número de individuos, biomasa, densidad, cobertura, etc.),

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d) Similitud de Sorensen
La similitud de Sorensen es una medida que relaciona el número de
especies en común con la media aritmética de las especies en ambos sitios
(Magurran, 1988), y la formula es:

Donde:
Is = Similitud
c= número de especies en ambos sitios
a= número de especies en el primer sitio
b= número de especies en el segundo sitio

6.2.2.5 Base de Datos de los árboles


Para la realización de la base de datos en base a los resultados obtenidos se
registraron 15 parámetros los cuales se alimentaron con los datos tomados en
campo y los cuales se utilizaron para la provisión del SIG.
1. No de registro
2. Familia
3. Área de estudio
4. Género
5. Especie
6. Nombre común
7. Coordenadas
8. Altura
9. Proyección de copa
10. Diámetro a la altura de pecho (dap)
11. Estado de salud
12. Poda
13. Ubicación
14. Origen
15. Observaciones
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6.2.2.6 Sistema de Información Geográfica


Para la elaboración del SIG se adquirió la ortofoto digital g14c26a1 (INEGI,
2007) con la cual se vació la base de datos obtenida de los resultados en campo
el cual permite analizar con rapidez la información sobre las variables estudiadas y
con esto se apoya para la orientación en la toma de decisiones para el adecuado
manejo y conservación del arbolado de CU-UANL, en donde se pueden observar
los valores de los árboles; cabe mencionar que se llevó a cabo un cambio en el
Datum de referencia de los puntos de muestreo al ser introducidos en el software
ArcView 9.0, el datum se corrigió de NAD27 a WGS84 debido a que la ortofoto
digital g14c26a1 presenta el ultimo datum mencionado.

6.2.2.6.1 Obtención de información espacial y mapas


El análisis espacial se realizó en el software ArcView 3.3 utilizando la
ortofoto digital INEGI g14c26a1, se utilizó la extensión xtool para obtener la
superficie total evaluada y los polígonos de las áreas, áreas verdes y áreas de
construcción con superficie total, así mismo la localización de los árboles
evaluados; la extensión slideshow se utilizó para observar el desplegué de las
fotografías de los árboles muestreados en el SIG elaborado.

6.2.2.7 Análisis estadístico


Se llevó a cabo utilizando el software SPSS (v.17 y v.18); a fin de
determinar si las variables de Altura, Proyección de la Copa y DAP presentaban
diferencias entre a) plantas nativas e introducidas y b) entre las 28 áreas de
estudio se utilizó una prueba de ANOVA oneway.
Para las variables discretas de Estado de Salud, Calidad de Poda y
Ubicación, se utilizo la prueba no paramétrica de Kruskal-Wallis para determinar
diferencias entre: a) el origen (nativo e introducido) y b) entre las diferentes áreas.

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7. RESULTADOS Y DISCUSIÓN

7.1 Áreas verdes en Ciudad Universitaria


El área de estudio cuenta en su totalidad con 87.02 ha de superficie (Figura
4), de las cuales solo 30.93 ha corresponden a áreas verdes y las restantes 56.09
son áreas construidas (Figura 5). La Universidad Autónoma de Nuevo León
(2010), en su página web oficial reporta en una sección de La UANL en cifras, el
personal evidente:

En base a lo anterior, sin tomar en cuenta visitantes y personal


administrativo, se estima que en el Campus Universitario existe una población
flotante de cerca de 70, 000 personas. Se estima que la proporción de superficie
de área verde por habitante nos indica que esta es de apenas 4.41 m2 por
universitario, cifra que es por demás baja, ya que la Organización Mundial de la
Salud fija el mínimo de espacio verde dentro de la ciudad en 9 m2/habitante. Por
su parte Ros (2006), comenta que el objetivo ambicioso de las ciudades debe ser
alcanzar 20 m2 de zona verde por habitante, lo cual es poco probable y tal vez sea
más realista un promedio de 15 m2, lo cual es común en muchas ciudades
europeas. Además, las áreas verdes deben guardar un equilibrio racional, dentro
de la estructura urbana, con las siguientes características: creación de una trama
verde general que abra la ciudad y planeación de las tramas verdes de cada
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sector. En el desarrollo debe plantearse como objetivo que el verde urbano


alcance un alto grado de entramado entre las zonas verdes, permitiéndoles
integrarse en el conjunto urbano y dar satisfacción a los habitantes (Ros, 2006).

7.2 Aspectos generales del Arbolado de Ciudad Universitaria


En una superficie total de 87.02 ha que corresponden al campus de Ciudad
Universitaria, con una superficie de áreas verdes de 30.93 ha, se registraron un
total de 3608 árboles. Se encontró un árbol por cada 241.19 m2 de superficie total
y esto es equivalente a 1 árbol cada 85.71 m2 de áreas verdes. La cobertura
arbórea total en el área de estudio es de 158,514.7 m2, lo que representa el
18.21% de la superficie total y el 51.25% de la superficie de áreas verdes.
Respecto a la proyección de copa de los árboles evaluados, se presentaron
valores mínimos de 0.100 m2 y un valor máximo de 416.19 m2, y valores promedio
de 43.93 m2.
En cuanto a la altura de los árboles se presentaron valores mínimos de 4 m
y un valor máximo de 18 m presentando los árboles una altura promedio de 6.73
m. Y en cuanto a los valores obtenidos para el diámetro a la altura de pecho se
encontró un valor mínimo de 0.159 m de diámetro, un máximo de 2.93 m y un
valor promedio de 0.3027 m. En cuanto a la diversidad arbórea, se determinaron
37 familias, 65 géneros y 81 especies, siendo las familias con mayor presencia
Oleaceae con 1836 árboles y Arecaceae con 466 árboles. Las especies con mayor
presencia fueron Fraxinus berlandieriana (1110 árboles) y Ligustrum lucidum (453
árboles). El 13.39% de los individuos fueron de origen nativo y el 86.61% fueron
introducidos, y en cuanto al número de especies encontradas el 33.3% son de
origen nativa y el 66.7 son introducidas. Se encontró que el estado de salud de los
árboles fue en un 89.05% bueno, 8.59% regular y tan solo 2.36% malo. En cuanto
a la calidad de la poda, el 41.13% es realizada de manera inadecuada, el 26% de
los casos presentan podas adecuadas e inadecuadas, el 20.37% de los árboles no
presentan poda y el 12.5% de los casos son podas realizadas adecuadamente. El
92.41% de los árboles se encuentran en una ubicación adecuada y el 7.59% es
inadecuada; el número de espacios disponibles totales encontrados fueron de 506.

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De manera general se observó en las áreas verdes una falta de


mantenimiento en cuanto a retirar la basura, materiales de construcción, malezas
y especies en crecimiento que son de competencia a los árboles ya establecidos.
Se observó en los árboles clorosis en las hojas, ramas secas, falta de agua,
plagas y malformaciones por fitopatógenos virales y bacteriales (Tabla 1).

7.3 Diversidad arbórea


En Tabla 2 se presenta un listado específico de la diversidad encontrada,
en los Anexos 1 y 2 se incluye un listado de las especies y fotografías de los
árboles, respectivamente y en las Figuras 6-11 se presenta la frecuencia de las
familias, géneros y especies del sitio de estudio.
Los 3,608 árboles encontrados en CU-UANL, se distribuyen en 37 familias,
65 géneros y 81 especies; las familias más abundantes fueron Oleaceae y
Arecaceae; los géneros más comunes son Fraxinus, Ligustrum y Washingtonia;
las especies con mayor frecuencia fueron Fraxinus berlandieriana (30.76%),
Ligustrum lucidum (12.55%), Fraxinus americana y Washingtonia filifera (7.09%),
Ficus benjamina con un 5.04% y el resto de las especies con un 36.69% (Tabla 2).
Rocha-Estrada (1994) y Rocha-Estrada et al. (1998), mencionan que las familias
más frecuentes encontradas en las área verdes del AMM corresponden a
Leguminosae, Amaryllidaceae, Liliaceae y Malvaceae; mientras que las especies
más frecuentes fueron Fraxinus sp. Rosa centifolia y Melia azedarach,
respectivamente. Por su parte, Resendiz (2003) reporta para el municipio de
Monterrey, una diversidad de arboles de 80 especies, siendo el 71.8% del
arbolado compuesto por el fresno (Fraxinus sp), ficus (Ficus benjamina), y trueno
(Ligustrum lucidum), considerando a estados dos últimas como las preferidas para
ser utilizadas como plantas de ornato. Cruz-Rubio (2007), encontró que las
especies de uso ornamental corresponden a los géneros Fraxinus sp. “fresno”
(40%), Ficus sp (8%) y Ligustrum sp “trueno” (6%); por lo que basándose en sus
resultados se observa una cultura arraigada a través de los años por el uso del
fresno para fines ornamentales y recientemente el uso de ficus y trueno.

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De las 81 especies, 7 especies pertenecen a los grupos de encinos y


fresnos, y presentaron complejidad en cuanto a la identificación a nivel de especie,
dicha complejidad se atribuye a la hibridación que se presenta en estas especies
de uso ornamental. Las especies encontradas son: Fraxinus berlandieriana,
Fraxinus americana, (Familia Oleaceae); Quercus virginiana, Quercus pungens
var. vaseyana x virginiana, Quercus polymorpha, Quercus shumardii, Quercus
fusiformis (Familia Fagaceae).
Aunado al problema de hibridación también en estas especies es común el
fenómeno de heterofilia, Laguna-Lumbreras, et. al. (1997), realizaron un estudio
de biometría en parámetros de hojas vegetativas y florígenas en una población de
Fraxinus ornus, y expresa que existen diferencias en las características sin
embargo descarta los fenómenos de naturaleza alométrica y de hibridación, y
pudiéndolo atribuir a un carácter consustancial de la especie y, en consecuencia,
postularon que ésta manifiesta heterofilia.
Las plantas con fin ornamental han sido utilizadas a través del tiempo con la
finalidad de adornar áreas verdes, siendo éstas extraídas de su hábitat y así
facilitando el cruzamiento entre especies de manera natural o artificial, con esto se
ha extendido la comercialización de las mismas, junto al rápido desarrollo de las
urbes y necesidad de áreas verdes, es importante mencionar que en las especies
de encino y fresno la hibridación (cruzamiento) natural y artificial es una situación
que presentan estos grupos usados con fin ornamental actualmente. Wright en
1964; explica que la perturbación causada por el hombre ha creado a veces
hábitats intermedios, a los que se adaptan mejor tipos intermedios de árboles, que
exhiben vigor híbrido, sucede a veces que una especie tiene su máxima aplicación
fuera de su área natural, en cuyo caso los híbridos pueden resultar mejor
adaptados. Como resultado de tales altos índices de hibridación e introgresión, no
se distinguen a menudo los datos genéticos y no son claramente diferentes
morfológicamente dos especies distintas (Kelleher et al. 2005).
Los trabajos en los viveros suelen ser también lo suficientemente intensivos
para poder reconocer la aparición de tipos raros. La mayor parte de los híbridos

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Celeste Carolina Reyes Rodríguez
El arbolado de ciudad universitaria, a 50 años de su fundación: diversidad, densidad, condición y otros aspectos ecológicos

naturales de Abies y Acer se encontraron por ese procedimiento, y también


muchos de los conocidos de Picea, Pinus, Populus y Quercus.
CU-UANL, es un sitio de claro crecimiento urbano y sus árboles del género
Fraxinus y Quercus han sido adquiridos por la compra en viveros para un fin de
uso ornamental en sus áreas verdes, sin embargo también es importante
mencionar que existen elementos de crecimiento espontáneo, específicamente en
el caso de las especies del género Fraxinus, en donde también estos ejemplares
presentaron una difícil identificación.
Los tipos de cruzabilidad más conocidos son en Populus, Pinus, Picea,
Quercus, Castanea y Larix. Dentro de estos grupos se han hecho suficientes
intentos de cruce para poder hoy formular reglas de tipo general que permiten
prever cuáles son las combinaciones de especies con más probabilidades de
éxito. Para Acer, Aesculus, Betula, Fraxinus y Ulmus, la información hoy existente
no es tan completa y sólo permite las generalizaciones más amplias. Para la
mayor parte de los géneros es aún menos completa y consiste casi
exclusivamente en listas de híbridos naturales y con el género Fraxinus de siete
intentos de hibridación artificial sólo se ha conseguido uno y fue entre una especie
del este de los Estados Unidos y otra de la misma sección del oeste de los
Estados Unidos (Wright, 1964).

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Celeste Carolina Reyes Rodríguez
El arbolado de ciudad universitaria, a 50 años de su fundación: diversidad, densidad, condición y otros aspectos ecológicos

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Figura 4. Mapa general de áreas del sitio de estudio Campus de Cd. Universitaria, UANL.

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56.09 Áreas de construcción


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en Ciudad Universitaria
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Figura 5. Mapa general de áreas de superficie del Campus de Cd. Universitaria, UANL.

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El arbolado de ciudad universitaria, a 50 años de su fundación: diversidad, densidad, condición y otros aspectos ecológicos

En la Tabla 1 se muestran los resultados obtenidos en base al muestro de


los árboles del área de estudio y evaluación de los datos. Es elemental mencionar
que las especies no identificadas fueron ejemplares en muy mal estado de salud y
tocones en pie.

Tabla 1. Aspectos generales del Arbolado en CU-UANL


Superficie total 87.02 ha
Superficie de áreas de
56.09 ha
construcción
30.93 ha
Superficie de áreas verdes
3608
Árboles muestreados
241.19
Árbol por m2 de superficie total

Árbol por m2 de superficie de 85.71


áreas verdes
158,514.7 m2
Cobertura arbórea total
Valor mínimo Valor máximo Valor promedio
Cobertura por árbol (m2)
0.4 416.19 43.93
Familias Géneros Especies
Diversidad arbórea
37 65 81
Nativa Introducida
Origen de los individuos
13.39% 86.61%
Nativa Introducida
Origen de las especies
33.3% 66.7%
Bueno Regular Malo
Estado de salud
89.05% 8.59% 2.36%
Adecuada e
Inadecuada Sin poda Adecuada
Calidad de la poda Inadecuada
41.13% 20.37% 12.5%
26.0%
Valor mínimo Valor máximo Valor promedio
Altura (m)
4.00 18.00 6.73
Valor mínimo Valor máximo Valor promedio
Diámetro (m)
0.159 2.93 metros 0.3027
Adecuada Inadecuada
Ubicación
92.41% 7.59%
Familias con mayor presencia Oleaceae (1836) y Arecaceae (466)
Especies con mayor presencia Fraxinus berlandieriana (1110) y Ligustrum lucidum (453)
Número de espacios
506
disponibles:
Presencia de basura dentro de los árboles y en los alrededores,
material de construcción, presencia de incrustaciones de metales en la
corteza de los árboles. Falta de mantenimiento en las áreas verdes en
Observaciones generales cuanto a retirar malezas, especies en crecimiento que son de
competencia al árbol, se observó clorosis en las hojas, ramas secas,
falta de agua, plagas de insectos de los órdenes Hemíptera e
Himenóptera y malformaciones por fitopatógenos virales y bacteriales.
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Celeste Carolina Reyes Rodríguez
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Tabla 2. Diversidad arbórea y su frecuencia en el campus universitario.

Especie No. de individuos Origen*

Fraxinus berlandieriana 1110 I


Ligustrum lucidum 453 I
Fraxinus americana 256 I
Washingtonia filifera 244 I
Ficus benjamina 182 I
Washingtonia robusta 140 I
Leucaena leucocephala 120 N
Thuja orientalis 118 I
Quercus virginiana 92 I
Tamarix gallica 64 I
Populus nigra 59 I
Cupressus arizonica 57 N
Celtis laevigata 45 N
Syagrus romanzoffiana 43 I
Parkinsonia aculeata 35 N
Pinus halepensis 35 I
Phoenix canariensis 34 I
Prosopis glandulosa 30 N
Platanus occidentalis 29 N
Persea americana 25 I
Quercus pungens var. vaseyana x 24 I
virginiana
Populus deltoides 22 I
Acacia farnesiana 22 N
Koelreuteria paniculata 20 I
Morus nigra 19 I
Ebenopsis ebano 18 N
Ehretia anacua 17 N
Quercus polymorpha 16 N
Pithecellobium dulce 14 I
Erythrina herbacea 14 N
Eriobotrya japonica 13 I
Chilopsis linearis 13 N
Sapium sebiferum 13 I
Taxodium mucronatum 12 N
Yucca filifera 12 N
Carya illinoinensis 11 N
Schefflera actinophylla 10 I
Citrus aurantifolia 8 I
Juglans mollis 8 N
Ficus cotinifolia 7 I
Sapindus saponaria 7 N
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Especie No. de individuos Origen*

Quercus shumardii 7 I
Cordyline australis 6 I
Pinus eldarica 6 I
Salix babylonica 5 I
Psidium guajava 5 I
Cestrum lanatum 5 N
Chrysalidocarpus lutescens 5 I
Citrus aurantium var. aurantium 4 I
Melia azedarach 4 I
Bougainvillea glabra 4 I
Tamarindus indica 4 I
Azadirachta indica 4 I
Lagerstroemia indica 4 I
Salix nigra 4 N
Musa paradisiaca 4 I
Prunus pérsica 4 I
Cocculus laurifolius 3 I
Podocarpus macrophyllus 3 I
Bauhinia variegata 3 I
Cordia boissieri 2 N
Caesalpinia mexicana 2 N
Carica papaya 2 I
Pinus pseudostrobus 2 N
Tecoma stans 2 N
Eucalyptus tereticornis 2 I
Bauhinia candicans 1 I
Phytolacca dioica 1 I
Ficus elástica 1 I
Araucaria excelsa 1 I
Quercus fusiformis 1 N
Eucalyptus globulus 1 I
Sargentia greggi 1 N
Mangifera indica 1 I
Ziziphus jujuba 1 I
Jacaranda mimosifolia 1 I
Celtis pallida 1 N
Broussonetia papyrifera 1 I
Hibiscus rosa-sinensis 1 I
Plumeria rubra 1 I
Ceratonia silicua 1 N
Total 3608
*I= Especie introducida N= Especie nativa
De los 3,608 árboles evaluados se encontró que 26 fueron de difícil identificación debido a la ausencia de hojas, frutos y
flores, presentándose en la mayoría de los casos muertos en pie.
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Celeste Carolina Reyes Rodríguez
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7.3.1 Parámetros ecológicos de las 28 áreas de estudio del Campus


Universitario
7.3.1.1. Riqueza específica e índice de Margalef
La riqueza de especies se obtuvo mediante el inventario, y se encontró en
el área de estudio 37 familias, 65 géneros y 81 especies (Tabla 2 y Anexo 1). Los
resultados obtenidos para el Índice de Diversidad de Margalef se muestran en la
Tabla 3, lo cual muestra que en el área de estudio 23 (Facultad de Ingeniería Civil)
es la más diversa, con un valor de 5.39, le siguen valores de 5.10, 4.95, 4.90, 4.82
y 4.80, los cuales pertenecen a las áreas número 18, 16, 27, 22 y 5, siendo
respectivamente el área de Posgrado de la Facultad de Contaduría Pública y
Administración, Posgrado de la Facultad de Ciencias Biológicas, Facultad de
Ciencias Químicas, Facultad de Arquitectura y las Áreas Verdes del Campus
Universitario.

7.3.1.2. Diversidad de Shannon-Weiner


En cuanto a la diversidad se incluye la Tabla 3 la información obtenida
mediante el índice de Shannon-Wiener, el cual expresa la uniformidad de los
valores de importancia a través de todas las especies de la muestra (Moreno,
2001).
En base a los resultados se encontró que el área número 28 (Facultad de
Ciencias Biológicas) es la más diversa con un valor de 2.759, le sigue con un valor
muy cercano el área 23, Facultad de Ingeniería Civil con un valor de 2.756,
posteriormente se observan valores de 2.581 y 2.528 que corresponden a las
áreas 27 y 20 es decir, la Facultad de Ciencias Químicas y la Facultad de
Organización Deportiva, respectivamente. Se observa mucha diferencia en cuanto
a los valores obtenidos mediante la fórmula de Margalef, debido en que la
obtención de los mismos Shannon-Weiner se basa en expresar la uniformidad de
los valores de importancia a través de todas las especies de la muestra y Margalef
transforma el número de especies por muestra a una proporción a la cual las
especies son añadidas por expansión de la muestra.

60
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7.3.1.3. Equitatividad de Shannon-Weiner


La equitatividad es la medida de la proporción que guardan las
abundancias relativas de las especies de la comunidad muestreada (Moreno
(2001); en la Tabla 3 se muestran los valores obtenidos para las áreas de estudio,
se observan los valores más altos que corresponden a el área número 25, es decir
la Facultad de Físico Matemáticas, presenta un valor de 0.9219 de equitatividad,
es decir un 92%; le sigue el área número 28, la Facultad de Ciencias Biológicas,
con un valor de 0.9065, es decir un 90%, posteriormente se pueden observar
valores de 0.883 y 0.864, es decir un 88% y 86%, para las áreas número 14 y 15,
es decir, el Área de Mantenimiento y Construcción del Campus Universitario y el
Estacionamiento del Centro de Idiomas, respectivamente.

7.4 Índice de similitud de Sorensen


En cuanto a la similitud entre las áreas, estimada a través del índice de
Sorensen, se encontró que las áreas con mayor similitud son la Facultad de
Ciencias Químicas y las Áreas Verdes del Campus Universitario con un 77.47%,
mientras que la Facultad de Organización Deportiva y Facultad de Trabajo Social
con un 68% de similitud; la Facultad de Contaduría Pública y de Administración
guarda un 66.67% de similitud con el Centro de Idiomas del Campus Universitario
(Tabla 4).

61
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Tabla 3. Valores de Índice de Margalef, Diversidad y Equitatividad de Shannon-


Weiner de los árboles evaluados en las áreas de estudio.
  DMG  H'  J 
1  2.40222658  1.76266678  0.6679153 
2  2.85999668  1.86724135  0.77870013 
3  1.15916276  1.22123777  0.62759206 
4  3.35981008  1.75943822  0.62100449 
5  4.80809658  2.45788562  0.6970035 
6  2.8049105  1.57555356  0.59701377 

7  3.35378206  2.05223991  0.71002628 


8  4.23066623  2.45952149  0.80785132 
9  2.42354257  1.74117459  0.75618252 
10  4.41541514  2.22526217  0.76988787 
11  4.54707818  2.49723236  0.77580885 
12  3.66359005  2.11187223  0.7616969 
13  3.03413076  1.83610475  0.76571515 
14  3.86066466  2.33273273  0.88392651 
15  1.24266987  0.95027054  0.86497352 

16  4.95063621  2.46323276  0.74737703 


17  2.71085031  1.88483403  0.78603684 
18  5.10586113  2.35645074  0.73207258 

19  1.25109717  1.16222554  0.83836852 


20  4.1342708  2.52842163  0.78549834 
21  3.67068207  2.17450372  0.72586717 
22  4.82459365  2.44161291  0.74081728 
23  5.39770918  2.75604294  0.81847366 
24  2.29531061  1.5733789  0.65614997 

25  3.10667467  2.21063702  0.92190724 


26  1.30288345  1.16828245  0.84273765 
27  4.90264218  2.58172124  0.81235919 
28  4.39186225  2.7599566  0.90653187 
DMG = Índice de Margalef H’= Diversidad J= Equitatividad

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Tabla 4. Similitud del estrato arbóreo entre áreas de estudio de CU-UANL


                                      
ARE A DE ESTUDIO
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28
Sorensen
1 100 40.00 57.14 38. 71 54.17 3 5.71 31.25 34.29 50 .00 31.25 41.03 53.3 3 56.00 2 8.57 35.29 43.90 48. 00 35.90 44.44 61.5 4 41.18 3 9.02 27.91 48.00 2 4.00 11.11 36.84 40.0 0
Index %
Sorensen
2 100 55.56 5. 35 26.67 2 4.00 27.59 37.50 47 .62 27.59 38.89 37.0 4 36.36 4 0.00 14.29 42.11 54. 55 38.89 26.67 44.4 4 45.16 3 6.84 35.00 36.36 2 7.27 40.00 45.71 31.2 5
Index %
Sorensen
3 100 50. 00 34.15 4 7.62 40.00 28.57 58 .82 32.00 31.25 43.4 8 44.44 3 8.10 40.00 35.29 55. 56 37.50 54.55 43.7 5 37.04 3 5.29 27.78 44.44 3 3.33 18.18 55.17 35.7 1
Index %
Sorensen
4 10 0 47.06 5 8.06 40.00 31.58 44 .44 40.00 51.61 54.5 5 42.86 3 8.71 30.00 37.21 35. 71 38.10 19.05 47.6 2 32.43 3 2.56 34.78 35.71 4 2.86 9.52 48.78 42.1 1
Index %
Sorensen
5 100 3 7.50 34.62 43.64 36 .36 30.77 47.46 52.0 0 35.56 4 1.67 16.22 60.00 40. 00 47.46 21.05 64.4 1 37.04 4 6.67 41.27 40.00 2 6.67 5.26 77.42 50.9 1
Index %
Sorensen
6 100 37.50 40.00 41 .67 43.75 41.03 33.3 3 32.00 2 8.57 35.29 40.00 32. 00 41.03 22.22 41.0 3 29.41 3 0.00 37.21 40.00 3 2.00 11.11 31.58 28.5 7
Index %
Sorensen
7 100 30.77 64 .29 38.89 60.47 41.1 8 41.38 4 3.75 28.57 36.36 34. 48 41.86 27.27 55.8 1 47.37 4 5.45 42.55 48.28 4 8.28 18.18 42.86 45.7 1
Index %
Sorensen
8 100 45 .16 30.77 52.17 32.4 3 31.25 3 4.29 16.67 46.81 37. 50 34.78 16.00 56.5 2 34.15 4 6.81 40.00 43.75 4 3.75 24.00 40.00 46.1 5
Index %
Sorensen
9 1 00 42.86 45.71 46.1 5 47.62 5 8.33 30.77 44.44 57. 14 34.29 42.86 40.0 0 40.00 5 0.00 35.90 57.14 4 7.62 28.57 47.06 38.7 1
Index %
Sorensen
10 100 27.91 41.1 8 48.28 3 7.50 19.05 31.82 34. 48 32.56 18.18 32.5 6 47.37 4 0.91 25.53 20.69 4 8.28 18.18 42.86 30.7 7
Index %
Sorensen
11 100 39.0 2 33.33 4 1.03 21.43 39.22 38. 89 48.00 20.69 68.0 0 62.22 5 4.90 55.56 50.00 4 4.44 27.59 44.90 39.1 3
Index %
Sorensen
12 10 0 66.67 4 6.67 31.58 47.62 29. 63 34.15 20.00 53.6 6 44.44 3 8.10 40.00 37.04 3 7.04 10.00 50.00 48.6 5
Index %
Sorensen
13 100 4 8.00 42.86 32.43 36. 36 38.89 26.67 44.4 4 58.06 3 7.84 35.00 36.36 3 6.36 26.67 45.71 37.5 0
Index %
Sorensen
14 100 23.53 40.00 32. 00 35.90 33.33 46.1 5 35.29 4 0.00 37.21 40.00 3 2.00 33.33 47.37 26.5 2
Index %
Sorensen
15 100 20.69 14. 29 14.29 57.14 21.4 3 26.09 1 3.79 18.75 42.86 2 8.57 28.57 22.22 16.6 7
Index %
Sorensen
16 100 47. 37 42.31 19.35 50.0 0 46.81 6 0.38 42.86 36.84 2 6.32 6.45 62.75 41.6 7
Index %
Sorensen
17 10 0 33.33 26.67 50.0 0 32.26 4 3.24 25.00 45.45 3 6.36 26.67 40.00 31.2 5
Index %
Sorensen
18 100 20.69 56.0 0 48.89 4 3.14 44.44 44.44 2 2.22 13.79 36.73 34.7 8
Index %
Sorensen
19 100 27.5 9 25.00 2 0.00 12.12 40.00 2 6.67 25.00 21.43 16.0 0
Index %
Sorensen
20 100 48.89 5 4.90 51.85 55.56 3 8.89 27.59 44.90 43.4 8
Index %
Sorensen
21 100 5 2.17 61.22 45.16 3 8.71 16.67 54.55 43.9 0
Index %
Sorensen
22 100 46.43 36.84 4 9.91 19.35 58.82 29.1 7
Index %
Sorensen
23 100 45.00 3 0.00 24.24 45.28 48.0 0
Index %
Sorensen
24 100 3 6.36 26.67 40.00 37.5 0
Index %
Sorensen
25 100 26.67 45.71 37.5 0
Index %
Sorensen
26 100 14.29 16.0 0
Index %
Sorensen
27 100 40.0 0
Index %
Sorensen
28 100
Index %

63
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7.5 Origen del arbolado presente en el sitio de estudio


En cuanto al origen del arbolado se encontró que de los 3,608 individuos
muestreados, el 13.39% son nativos y el 86.61% son introducidos, y en cuanto al
origen de las especies el 33.3% son nativas y el 66.7% son introducidas
Se encontró que las especies de origen introducido frecuentemente
utilizadas para uso ornamental son Fraxinus berlandieriana “Fresno”, (1101)
Ligustrum lucidum “Trueno” (451) Fraxinus americana “Fresno” (280). Las
especies de origen nativo con mayor frecuencia fueron Washingtonia robusta
“Palma mexicana” (137) y Leucaena leucocephala “Dormilón” (120) (Figuras 6 y
7).

160
140
120
100
Frecuencia

80
60
40
20
0

Especies

Figura 6. Especies nativas y su frecuencia

64
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1200
1000
800
Frecuencia

600
400
200
0

Especies

Figura 7. Especies introducidas y su frecuencia.

Es notorio que la influencia del desarrollo urbano del Área Metropolitana de


Monterrey ha cambiado la vegetación natural y la estructura de la misma
quedando solo manchas y elementos aislados de vegetación nativa,
sustituyéndola por arbolado y arbustos de ornato en su mayoría introducidos.
No es asombro que las especies introducidas tengan mejor aceptación para
el uso ornamental en áreas verdes, en el año 2004 Alanís-Flores et al., reportaron
en su estudio sobre arbolado urbano del AMM que el 59% de las especies son
introducidas y el 41% son nativas. Alvarado-Vázquez et al. (2004), mencionan que
posiblemente el rechazo al uso de plantas nativas para ornato se debe a
cuestiones culturales, además mencionan que las especies nativas presentan
grandes ventajas comparadas con las especies introducidas, su fácil propagación,
resistencia a plagas, requerimientos mínimos de agua, además de que muchas de
ellas presentan portes armoniosos con el ambiente y hermosas flores multicolores;
de igual manera mencionan que las especies nativas presentan ciertas
desventajas tales como la falta de información en la población sobre su uso,
algunas especies presentan un crecimiento lento, algunas especies presentan

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vestiduras como espinas, no se consiguen con facilidad en los viveros de la


localidad y tienen costos elevados cuando se llegan a conseguir en estado adulto.
Se sabe que las especies nativas requieren menores cantidades de agua;
pero con respecto a la presencia de plagas se encontró que tanto nativas e
introducidas están expuestas. Alanís-Flores (2005), menciona que una especie
nativa tiene la capacidad de funcionar dentro del contexto urbano, además están
adaptadas ecológicamente, sus requerimientos hídricos son bajos, resisten altas
y/o bajas temperatura, son resistentes a plagas o enfermedades (aunque si las
padecen) y son parte del entorno regional y cultural. El autor menciona que es
importante hacer notar que la problemática más aguda que presenta la flora
urbana, es en lo referente a los requerimientos de agua para su mantenimiento y
desarrollo debido a la importancia económica que esto representa y que es un
asunto común en las ciudades del norte de México, donde el agua como elemento
fundamental debe de ser usado para consumo humano y solamente agua no
potable para riego de plazas, parque y jardines. Las especies nativas presentaron
los valores más altos en los parámetro de altura (Leucaena leucocephala,
“Dormilón” de 18 m) y proyección de la copa (Carya illionensis “Nogal” de 416.19
m2), y un Fraxinus sp, especie introducida, obtuvo el valor más alto en el diámetro
a la altura de pecho de 2.93 m. Es importante enfatizar que las especies nativas
son una excelente alternativa para los planes de reforestación urbana, por las
aportaciones a los servicios ambientes e importancia económica, además de que
son estéticamente bellas.

7.6 Densidad y cobertura del arbolado


En el área de estudio se encontraron 3,608 árboles con altura igual o mayor
a 4 metros, los cuales se distribuyen en las áreas verdes que corresponden a
309256.997 m2, lo que da por resultado un árbol por cada 85.71 m2. La cobertura
arbórea total en el área de estudio es de 158,514.7 m2, lo que representa el
51.25% de la superficie de áreas verdes, cabe mencionar que éste valor es menor
debido al traslape que existe entre las copas de los árboles y la irregularidad de
las mismas, es decir no son exactamente de forma elipse, y los resultados son de

66
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acuerdo a la fórmula que se utilizó para obtener el valor de proyección de copa; tal
vez el método más adecuado para conocer este valor es a través de un análisis de
imagen aéreas.

Especies presentes en Ciudad Universitaria
1200

1000
Frecuencia

800

600

400

200

Especie

Figura 8. Número de especies presentes en ciudad universitaria.

Número de especies por Familia
14
12
10
Frecuencia

8
6
4
2
0

Familia
Figura 9. Número de especies por familia en ciudad universitaria.

67
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Número de géneros por Familia
14
12
10
Frecuencia

8
6
4
2
0

Familia
Figura 10. Número de géneros por familia en ciudad universitaria.

Número de especies por Género
6
5
4
Frecuencia

3
2
1
0

Género

Figura 11. Número de especies por género en ciudad universitaria.

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La UANL reporta en su página web oficial cifras respecto a los individuos


registrados y en base a esto se estima que asisten diariamente al campus
alrededor de 70 mil habitantes, por lo que realizando una operación da por
resultado que en Cd. Universitaria existen árboles para 10,824 universitarios, por
lo que sólo se ha cubierto un 15.46% de las necesidades de la relación
árbol/persona recomendadas por La Organización Mundial de la Salud (OMS), ya
que esta organización recomienda un mínimo de un árbol por cada tres habitantes
para conseguir un aire de mejor calidad (Diario de Burgos, España, 2008; Lau,
2009). Lau (2009), menciona las proporciones en diferentes ciudades por ejemplo
en Curitiba, Brasil la proporción es de cincuenta y dos (52) árboles por cada
habitante; en Madrid 14; en París once y medio (11.5), en Santiago de Chile 10
árboles y en Ciudad de México, considerada una de las ciudades más
contaminadas del mundo, hay tres y medio (3.5), por lo que se debe determinar
mediante un inventario exactamente cuáles son nuestras necesidades de
reforestación.
Respecto a la cobertura arbórea de los ejemplares evaluados, se encontró
que la suma de las coberturas individuales es de 158.514.7 m2 con valores que
van de 0.4 en el caso de individuos sin follaje y sin ramas (por ejemplo, palmas), el
valor máximo observado fue de 416.19 m2 perteneciente a un ejemplar de Carya
illionensis “Nogal” especie nativa.
Es importante mencionar que Bigues (2010) del departamento de medio
ambiente del gobierno de Aragón (España), ejemplifica que cada persona en
España emite una media de 7.5 toneladas anuales de dióxido de carbono (CO²), lo
que exige que se planten 1.575 árboles por habitante cada veinte años para
compensar sus efectos, según el periodista y ecologista, para quien el impacto del
ser humano sobre el cambio climático se puede medir en función de la cantidad de
plantas que serían necesarias para compensarlo. La absorción de CO2, depende
de que la planta sea de desarrollo muy rápido, de que haya suficiente agua y
nutrientes, temperaturas óptimas incluyendo la diferencia entre diurna y nocturna,
etc.

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Por otra parte, se encontró que existen diferencias significativas entre las
áreas de estudio en cuanto a los valores obtenidos de proyección de la copa y no
existen en cuento el origen de la especie, esto mediante la prueba de ANOVA de
una vía (Ver Tablas 6 y 7).
Por su parte Alanís-Flores (2005), menciona que una especie nativa tiene la
capacidad de funcionar dentro del contexto urbano, además están adaptadas
ecológicamente, sus requerimientos hídricos son bajos, resisten altas y/o bajas
temperatura, son resistentes a plagas o enfermedades (aunque si las padecen) y
son parte del entorno regional y cultural. Las familias mejor representadas de
especies nativas para uso ornamental son Fabaceae, Fagaceae, Boraginaceae,
Bignoneaceae, Juglandaceae, Ulmaceae, Salicaceae, y entre las especies más
utilizadas Ebenopsis ebano “Ebano”, Parkinsonia aculeata “Retama”, Quercus sp.
“Encino”, Cordia boissieri “Anacahuita”, Ehretia anacua “Anacua”, Tecoma stans
“Tronadora” Chilopsis linearis “Mimbre”, Juglans mollis “Nogal encarcelado”, Celtis
laevigata “Palo blanco” y Platanus occidentalis “Álamo de río”.

7.7 Altura y diámetro de los árboles


Los valores de altura, diámetro mínimo, máximo y promedio se pueden
apreciar en la Tabla 1; un ejemplar de Leucaena leucocephala “Dormilón”, obtuvo
la altura máxima de 18 m, es importante mencionar que las especies que
presentaron mayor altura son Washingtonia filifera, “Palmera de California”,
Populus sp “Chopo”, Fraxinus sp “Fresno”, el árbol que mayor diámetro tiene es
Fraxinus sp “Fresno” con un valor de 2.93 m, Washingtonia filifera “Palmera de
California” Washingtonia robusta “Palmera de abanico mexicana”.
Se observó que existen diferencias significativas entre las áreas de estudio
en cuanto a la altura y diámetro que presentaron los árboles, sin embargo en
cuanto al origen (nativo e introducido) se encontró que no existen diferencias
significativas en la altura, pero si en cuanto al diámetro, presentando los nativos
valores más altos (Tabla 5 y 6).

70
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5 Valores promedio y resultados de la prueba de ANOVA de un factor para


Tabla 6.
determinar si existen diferencias entre las áreas respecto a las variables de Altura,
Proyección de copa y Diámetro a la altura de pecho.

VALORES PROMEDIO DE VARIABLES 
Á R E A S  ALTURA (m) PROY. DE COPA (m2) DIÁMETRO (cm)
F = 10.814, F = 159.125, F = 7.046, SIG.
SIG. 0.000** SIG. 0.000** 0.000**
Estacionamiento poniente 7.39 35.20 29.77
Estadio 8.00 31.28 29.59
Estacionamiento general oriente 7.42 23.11 28.75
Camellón 6.47 31.29 29.59
Áreas verdes de CU 7.16 48.99 32.09
Estacionamiento de Rectoría, Fac. de Derecho y 32.57
5.86 21.89
Criminología y Fac. de Contad. Pública y Administ.
Rectoría y Áreas de Servicios 8.08 70.76 37.74
Facultad de Derecho y Criminología 8.63 54.15 36.46
Facultad de Filosofía y Letras 10.03 79.31 38.91
Facultad de Trabajo Social 7.50 42.92 28.27
Facultad de Contaduría Pública y Administración 7.72 36.01 26.69
Centro de Idiomas 7.87 63.52 33.63
Posgrado de Facultad de Trabajo Social 7.20 51.62 35.32
Área de Mantenimiento y Construcción de CU 7.71 55.54 28.78
Estacionamiento de Centro de Idiomas y Posgrado 25.00
4.72 23.24
de la Facultad de Trabajo Social
Posgrado Facultad de Ciencias Biológicas 7.04 49.48 31.90
Posgrado Facultad de Filosofía y Letras 6.20 45.04 23.71
Posgrado de Facultad de Contaduría Pública y 41.40
6.05 28.91
Administración
Imprenta CU 6.19 50.78 20.68
Facultad de Organización Deportiva 6.82 35.82 31.07
Facultad de Arquitectura 6.84 47.45 36.11
Facultad de Ingeniería Mecánica y Eléctrica 7.02 50.30 33.71
Facultad de Ingeniería Civil 6.96 37.56 29.18
Estacionamiento de Fac. de Arquitectura, Fac. de 29.95
5.12 19.33
Ingeniería Mecánica y Eléctrica y Fac. de Ing. Civil
Facultad de Ciencias Físico Matemáticas 6.85 50.74 37.34
Posgrado Fac. de Físico-Matemáticas 6.04 30.52 22.42
Facultad de Ciencias Químicas 6.18 29.19 26.43
Facultad de Ciencias Biológicas 7.45 54.66 31.56
Total 7.11 43.68 30.87
** diferencias altam ente significativas entre las áreas 

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Tabla 7.
6 Resultados de la prueba de ANOVA de un factor para determinar si existen
diferencias entre árboles nativos e introducidos respecto a las variables de Altura,
Proyección de copa y Diámetro a la altura de pecho.

NATIVAS  INTRODUCIDAS 
VARIABLE  F  SIGNIFICANCIA 
X ± D.S.  X ± D.S. 

ALTURA (m)  7.20 ± 2.77  7.10 ± 2.57  0.668  0.414 

PROYECCIÓN DE COPA (m 2 )  44.88 ± 49.82  43.50 ± 43.83  0.400  0.527 

DIÁMETRO A LA ALTURA 
26 ± 18.34  31.62 ± 17.14  44.447  .000** 
 DE PECHO (DAP) cm 
** diferencias altamente significativas entre árboles nativos e introducidos

7.8 Estado de salud del arbolado


En cuanto al estado de salud de los árboles se encontraron individuos
dentro de las tres categorías establecidas. En la Figura 12 se muestran ejemplos
de las tres categorías consideradas.
Se encontró que el 89.05% de los árboles evaluados (3,608) presentan un
estado general de salud bueno, el 8.59% regular y el 2.36% malo; algunas de las
observaciones en cuanto al estado de salud de las especies arbóreas de CU-
UANL fueron las siguientes: las especies que se vieron más afectadas en estado
de salud fueron Fraxinus berlandieriana y F. americana “Fresnos” y la especie
Ligustrum lucidum “Trueno” pertenecientes a la familia Oleaceae; también los
árboles pertenecientes a la familia Salicaceae presentaron en su mayoría un
estado de salud entre regular y malo. Se encontró una serie de enfermedades en
los árboles del campus de CU-UANL de manera aislada en individuos
pertenecientes a diferentes familias, géneros y especies notando la presencia de
plagas de especies de insectos pertenecientes a los órdenes Hemíptera e
Himenóptera, y también se observaron malformaciones por fitopatógenos
posiblemente virales o bacteriales o en su caso causas por estrés ambiental.

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BUENO

REGULAR

MALO

Figura 12. Estados de salud del arbolado urbano en CU-UANL


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En el caso de las especies de Quercus sp se observó que presentan plagas


de especies pertenecientes al orden Hymenoptera específicamente del género
Andricus (Figura 14), estos resultados coinciden con lo mencionado por Edkins
(2002), Townsend y Eliason (2005) y Pearson (2009)

Figura 13. Plaga del género Andricus en Quercus sp

Para la especie de “Palo blanco” Celtis laevigata se observó que presenta


en el pecíolo de la hoja agallas (Figura 14). Según Conrad (2008), estas agallas
son producida por insectos pequeños de la familia Psyllidae, específicamente la
especie Pachypsylla celtidis, y que parece una cigarra o chicharra muy pequeña, y
los cuales plagan al género Celtis.
En un ejemplar de Ehretia anacua “Anacua” se observó la presencia de
escamas producido por una especie de la familia Coccidae del orden Homóptera,
(Universidad de Sydney, 2004; Anónimo, 2010) (Figura 15).
Se observó la presencia de plaga perteneciente al orden Thysanoptera,
familia Thripidae, género Thrips en especies del género Fraxinus y Quercus
(Figura 16).

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Figura 14. Plaga Pachypsylla celtidis, en “Palo blanco” Celtis laevigata.

Figura 15. Plaga perteneciente a la familia Coccidae en Ehretia anacua.

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Figura 16. Plaga perteneciente al género Thrips en Fraxinus sp y Quercus sp.

Se encontró la presencia de protuberancias en el tronco de la especie


Ebenopsis ebano posiblemente como una reacción a un fitopatógeno viral o
bacterial, es importante mencionar que se encontró sólo en esta especie (Figura
17).

Figura 17. Presencia de protuberancias en el tronco de E. ebano

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En la especie Washingtonia robusta se encontró el tipo de malformación (Figura


18)

Figura 18. Presencia de malformaciones en Washingtonia robusta.

De manera general se observaron los siguientes casos en los árboles como


cambio de coloración, defoliación, reducción en el tamaño de las hojas como es el
caso presente en un ejemplar de Ligustrum lucidum (Figura 19).

Figura 19. Casos generales presentes en el arbolado de Ciudad Universitaria.


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Se observó que existen diferencias significativas entre las áreas de estudio


en cuanto al estado de salud, sin embargo no hay diferencias significativas entre el
origen (nativo e introducido), en base a la prueba de Kruskal Wallis realizada
(Tablas 7 y 8).

7.9 Calidad de la poda


Para evaluar la calidad de la poda se consideraron las tres categorías
descritas anteriormente; de acuerdo a las observaciones realizadas en el arbolado
se encontró que el problema principal en la calidad de la poda, es la falta de
capacitación y conocimiento en la realización de la poda en los árboles, ya que
sólo el 41.13% de los árboles evaluados presentan un poda adecuada (Figura 20),
esto coincide con lo citado por Rivas-Torres (2001) y Fischesser (2009), quienes
enfatizan en la urgencia de la creación de la cultura arbórea para formar personal
técnico y operativo que atienda esta problemática; además mencionan que no
debe removerse más de una cuarta o a lo máximo la tercera parte de la masa total
del árbol al año.
Por otra lado, se observó que los árboles que son mal podados son más
susceptibles a la pudrición y a la presencia de parásitos, ya que los parásitos para
desarrollarse, aprovechan el debilitamiento pasajero del árbol causado por la
sequía y mala alimentación en agua, suelo o medio inadecuados para un árbol
trasplantado, heridas causadas por la poda inadecuada, insolación; y aconsejan
que la higiene racional, la implantación de árboles en medios adecuados, su
mantenimiento en buenas condiciones, la eliminación precoz de árboles enfermos
que podrían contagiar a los demás, son otras garantías de árboles sanos
(Fischesser, 2009). Existe lo que se llama podas por seguridad y esta se realiza
para las ramas muertas, fracturadas y enfermas, y que son un peligro frecuente
para la vida humana y para los bienes muebles e inmuebles; además porque el
riesgo por caída de estas ramas a los largo de las calles y áreas verdes es
siempre constante (Rivas-Torres, 2001). Se encontraron diferencias significativas
entre las áreas de estudio en cuanto a la calidad de la poda, y en cuanto al origen
de la especie y árbol evaluado no existen diferencias significativas (Tablas 7 y 8).

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Poda inadecuada Sin poda

Podas adecuadas e inadecuadas Afectación en la salud del árbol por 
poda inadecuada

Figura 20. Calidad de la poda del arbolado evaluado

7.10 Ubicación del arbolado


En cuanto a la ubicación del arbolado, se encontró que más del 90% está
situado adecuadamente; la ubicación es importante porque nos habla acerca del
valor económico del árbol. Rivas-Torres (2001) y Cruz-Rubio (2007), mencionan
que el ambiente en el que viven los árboles ha sido modificado por el hombre, por
lo que estos tienen que crecer en los espacios que han quedado después que se
ha construido toda la infraestructura urbana. Y lo agravante, es que seguirán
compitiendo ante el continuo avance de las construcciones, en el proceso que se
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ha dado a llamar “desarrollo urbano”. La condición en que se desarrollan los


árboles es por lo general hostil, los espacios están dominados por las
construcciones, drenajes, calles, cables de conducción eléctrica, telefónica y
televisiva, tránsito vehicular, peatonal y animal, principalmente.
En zonas densamente pobladas, los árboles están sometidos a una tensión
continua (estrés), que puede disminuir significativamente su crecimiento e incluso
causar la muerte del individuo. Por su parte, Rappoport (1983) menciona que entre
los factores que afectan a los árboles están: a) disminución de la provisión de
agua por efecto de la pavimentación de las calles, aceras y obras de drenaje para
el agua de la lluvia; b) disminución de la radiación solar y del tiempo de insolación,
comparable a lo que en la naturaleza se da en el fondo de un cañón o valle
profundo; c) reducido espacio vital para el desarrollo de raíces y follaje; e)
intermitente corte de raíces por obras públicas para la introducción de cañerías y
tuberías subterráneas; f) contaminación del suelo, agua y aire principalmente; g)
destrucción involuntaria de las partes aéreas y cortas irracionales; h) accesos de
detergentes y desinfectantes químicos que se usan en el lavado de las aceras; i)
sensible disminución de la materia orgánica del suelo y j) cambios en el régimen
de evo-transpiración. Todos estos factores son antropogénicos y el medio en
donde se va a desarrollar un árbol urbano, aunando a la problemática en la toma
de decisiones adecuadas en cuanto a la selección de especie, tomar en cuenta la
distancia establecida entre árbol y árbol, seleccionar un área libre de
infraestructura urbana la cual en un futuro los costos no sean los esperados.
Por su parte López- Aguillón (1999), menciona que mediante los datos de
ubicación que hayan sido levantados durante el trabajo de inventario, es posible
obtener una visión más clara de la distribución de las especies y del número de
individuos por especie cultivados en cada exposición, lo que permite de tal manera
identificar las necesidades de plantación para cada exposición en relación a la
cobertura que estos individuos ofrecen. Se observó que existen diferencias
significativas entre las áreas de estudio en cuanto a la ubicación del arbolado, así
mismo en cuanto al origen del árbol (nativo ó introducido), esto sometiendo los
valores obtenidos a una prueba de Kruskal Wallis (Tablas 7 y 8).

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En base a lo anterior descrito es claro que las diferentes áreas de estudio


llevan criterios distintos del mantenimiento de las áreas verdes, ya que existen
diferencias significativas en los valores obtenidos en cuanto al estado de salud, la
realización de la poda, la ubicación de las especies y la selección de las mismas
para el uso ornamental.
Es evidente que si hay diferencias significativas entre especies introducidas
y nativas en la pertinencia de ubicación, ya que, muchas de las especies nativas
fueron de crecimiento espontáneo y no fueron retiradas, permitiendo así el
crecimiento de las mismas siendo los casos más visibles en los estacionamientos
y áreas verdes del Campus Universitario.

Tabla 7. Resultados de la prueba no paramétrica de Kruskal Wallis para determinar si


existen diferencias entre las áreas de ciudad universitaria respecto a las variables de estado
de salud, poda, pertinencia de la ubicación y estatus.
VARIABLE  VALOR DE CHI2  SIGNIFICANCIA 

ESTADO DE SALUD  219.563  0.000** 

 PODA  956.175  0.000** 

PERTINENCIA DE LA UBICACIÓN  378.943  0.000** 

ORÍGEN  206.935  0.000** 

** diferencias altamente significativas entre las áreas

Tabla 8. Resultados de la prueba no paramétrica de Kruskal Wallis para determinar si


existen diferencias entre árboles nativos e introducidos respecto a las variables de estado
de salud, poda y pertinencia de la ubicación.
VARIABLE  VALOR DE CHI2  SIGNIFICANCIA 

ESTADO DE SALUD  1.189  0.275 

ESTATUS DE PODA  0.329  0.566 

PERTINENCIA DE LA UBICACIÓN  124.43  .000** 

** diferencias altamente significativas entre árboles nativos e introducidos

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7.11 Observaciones adicionales


Principalmente se encontró presencia de basura dentro de los árboles y en
los alrededores, material de construcción, presencia de incrustaciones de metales
en la corteza de los árboles, falta de mantenimiento en cuanto a retirar malezas y
especies en crecimiento que son de competencia al árbol.
En cuanto al estado de salud de los árboles de manera general se observó
clorosis en las hojas, ramas secas, y falta de agua; así también como la presencia
de plagas de los órdenes Hemíptera e Himenóptera, y malformaciones por
fitopatógenos virales y bacteriales.
Para diagnosticar una enfermedad es conveniente determinar primero si es
ocasionada por un patógeno o por algún factor del medio ambiente. Los síntomas
son los efectos visibles que el patógeno puede producir en la planta. Por ejemplo,
pudrición, amarillamiento, roñas, etc. Sin embargo, la clasificación puede variar
según los criterios de los diferentes autores (Gutiérrez-Mauleón et al., 2005).
El grado o intensidad de mantenimiento requerido del árbol es el reflejo de
las decisiones tomadas con anterioridad; Tovas (2005) y Fischesser (2009),
mencionan que lo que más necesitan los árboles durante los años que siguen a su
plantación es agua y se aconseja regar en cuanto a las condiciones de cada
especie; existe un catálogo con las necesidades de riego de especies nativas con
potencial ornamental (Mendoza-Villarreal, 2008); también mencionan que el
espacio adecuado es importante para el desarrollo y hacen mención de la
eliminación de las malas hierbas, ya que estas compiten por los alimentos con las
raíces superficiales. Hay que ayudar a los árboles jóvenes quitando las malas
hierbas del suelo en un radio de 1 a 1.50 m alrededor de su pie y escardar
periódicamente, y se recomienda realizar un aporte de compost de hojas, de
hierbas cortadas y de otros residuos vegetales lo cual provee de una buena
nutrición y evitar la compactación del suelo. Fischesser (2009) habla sobre el
realizar una fertilización de al menos una vez al año, en otoño o en primavera,
aportar un complemento de abono a los árboles jóvenes. Un aporte anual también
resulta de gran ayuda a un árbol adulto, no abusando de los abonos químicos, que
pueden quemar las raíces y hacer perder el color.

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Se observó también la presencia de árboles con agujeros en donde se


observa basura en su interior, en este aspecto Fischesser (2009) sugiere que se
puede asegurar la estabilidad de un árbol hueco, introduciendo varas de acero
enroscadas, que serán engullidas enseguida por la corteza.
Regularmente este tipo de agujeros son por la edad del árbol o debido a la
realización de podas inadecuadas, lo cual los autores recomiendan prestar la
atención a las heridas en la base del tronco, las cuales se curan muy mal, ya que
la humedad que sube del suelo favorece el desarrollo de los hongos. Dar un
seguimiento cuidadoso de los árboles en tratamiento, los árboles demasiado
dañados deberán ser talados para no dañar a sus vecinos.
No olvidando desinfectar las herramientas utilizadas en el tratamiento de un
árbol enfermo, alcohol de quemar, lejía y formol servirán para ello. Las
aplicaciones de insecticidas sobre áreas urbanas no son recomendables a menos
que la población de insectos se haya disparado.

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8. CONCLUSIONES

1. Se encontraron 3608 árboles con altura igual o mayor a 4 m, distribuidos en 37


familias, 65 géneros y 81 especies.

2. Las especies más abundantes fueron Fraxinus berlandieriana (30.76%),


Ligustrum lucidum (12.55%), Fraxinus americana (7.09%), Washingtonia
filifera (7.09%), y Ficus benjamina (5.04%).

3. Las familias más frecuentes fueron Oleaceae y Arecaceae.

4. Existe una relación de áreas verdes por universitario de 4.41 m2 y un árbol por
cada 241.19 m2 de superficie en el Campus Universitario y un árbol por cada
85.71 m2 de superficie de áreas verdes.

5. Se estima que son alrededor de 70 mil universitarios, lo cual se encontró que


del total de árboles requeridos para los universitarios sólo existe un 15.46%, lo
que corresponde a árboles para 10,824 universitarios.

6. El 13.39% de los árboles son nativos y el 86.61% son introducidos; en tanto


que el 33.3% de las especies son nativas y el 66.7% son introducidas.

7. El área con mayor riqueza fue la Facultad de Ingeniería Civil con un valor de
5.39; la mayor diversidad se encontró en la Facultad de Ciencias Biológicas
con un valor de 2.759, en tanto que el área con mayor equitatividad es la
Facultad de Físico Matemáticas, con un valor de 0.9219 (92%).

8. Las áreas que presentaron mayor similitud entre sí (Sorensen) en cuanto a la


diversidad de especies fueron la Facultad de Ciencias Químicas y las Áreas
Verdes del Campus Universitario con un 77.47%.

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9. La cobertura arbórea por individuo alcanzó un valor máximo de 416.19 m2


(Carya illionesis “Nogal”) y valores mínimos de 0.4 m2 y un promedio de 43.93
m 2.

10. Para el diámetro se encontró un valor máximo de 2.93 m, encontrado en un


ejemplar de Fraxinus sp “Fresno” y un valor mínimo de 0.159 m y un promedio
0.3027 m; se encontraron valores máximos de 18 m para Leucaena
leucocephala “Dormilón” y valores mínimos de 4 m y un promedio de 6.73 m
para los árboles.

11. El 12.5% de las podas realizadas son adecuadas, el 20.37% de los individuos
evaluados no presentan poda, el 26.0% presentan podas adecuadas e
inadecuadas y el 41.13% presenta podas inadecuadas.

12. El 89.05% del arbolado presenta un estado de salud bueno, el 8.59% es


regular y el 2.36% es malo.

13. Más del 90% de arbolado se encuentra situado adecuadamente.

14. En cuanto a la altura, proyección de copa con respecto al origen no se


encontraron diferencias significativas, mientras que para el diámetro si se
encontraron diferencias significativas, mediante un análisis de ANOVA de una
vía.

15. Existen diferencias significativas mediante la prueba de ANOVA de una vía


entre las diferentes áreas de estudio en cuanto la altura, proyección de la copa
y diámetro de los árboles.

16. Se encontró mediante la prueba de Kruskal-Wallis, que entre las áreas de


estudio existen diferencias significativas del estado de salud, calidad de la
poda de los árboles, así también en la selección del sitio a plantar y especies a
utilizar (nativas o introducidas).

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17. No existen diferencias significativas entre las especies nativas e introducidas


del campus universitario en cuanto al estado de salud y calidad de la poda,
pero si en la ubicación mediante la prueba de Kruskal-Wallis.

18. No existe en general un mantenimiento uniforme y programa de vigilancia


adecuados en las diferentes áreas verdes de estudio del campus universitario.

19. El Sistema de Información Geográfica brindará información necesaria para el


conocimiento y condición del arbolado presente en el Campus Universitario.

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9. RECOMENDACIONES

El Campus Cd, Universitaria de la Universidad Autónoma de Nuevo León,


es una institución pública educativa, por lo que es importante realizar un programa
de reforestación y programa de educación ambiental de vigilancia y
mantenimiento de las áreas verdes con compromiso esto para alcanzar en el
menor plazo los estándares recomendados por la Organización Mundial de la
Salud, es decir 1 árbol por cada 3 habitantes y 9m2 de áreas verdes por habitante.
Actualmente se encontró que existen en el campus universitario, árboles para
10,824 habitantes lo que representa tan sólo el 15.46% de las medidas
recomendadas y en la relación a áreas verdes por habitante se estimaron 4.41 m2,
lo que representa cerca del 50% de la medida recomendada.

A continuación se presentarán algunas de las acciones que se pueden llevar a


cabo para un adecuado programa de reforestación y programa ambiental de
mantenimiento y vigilancia.

El rendimiento de un árbol se establece en base a un incremento en la altura,


sombra, capacidad de retención de partículas suspendidas, secuestro de carbono,
longevidad, valor estético e histórico, de toda esta importancia se hacen las
siguientes recomendaciones en base a diferentes expertos en la materia y en base
a los resultados obtenidos mediante la elaboración del presente estudio.

1. Realizar un programa de vigilancia y un mantenimiento para el cuidado


de las áreas verdes del Campus CU-UANL, para detectar la acción a
tomar, que puede ser el caso de:
a) Riego y fertilización
b) Poda
c) Crecimiento de especies no deseadas como maleza y pequeños
árboles de competencia

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d) Estado de salud
e) Presencia de basura

2. Se recomienda la utilización de productos con etiqueta ecológica los


cuales sean utilizados en la conservación como: material vegetal,
semillas de césped, tierras y substratos, abonos químicos, abonos
biológicos, productos fitosanitarios.

3. En cuanto a la poda es importante saber que las ramas vivas demasiado


bajas se deben remover levantando la copa hasta una altura de 3 a 5 m,
cuando interfieren con el tráfico peatonal y vehicular.

Es importante tomar en cuenta que cada vez que se suprime un órgano


en pleno crecimiento de un árbol, su energía se transfiere a los órganos
restantes. Si deseamos que una rama crezca en determinada dirección,
basta con encontrar una yema en esa dirección y cortar todo lo que esté
por encima de ella, no olvidando la cicatrización y tomando en cuenta
que es mucho más rápida en heridas pequeñas, mientras que los
riesgos de pudrición aumentan de forma considerable por encima de los
3cm de diámetro en una rama cortada.

Las ramas gruesas se cortan en trozos para evitar que se rompan.


Después se cortan a 40-50 cm del tronco y por último se realiza un corte
paralelamente al pliegue de la corteza, justo al lado de esta.

Las ramas muertas pueden ser eliminadas en cualquier época del año,
es recomendable cortar las ramas vivas en periodo de latencia, es decir
de agosto a febrero, antes de que circule la savia primaveral y evitar
realizar una poda en algunas especies como el Populus sp “Chopo “en
donde en los meses entre marzo y mayo pierden savia.

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En las Figuras 21 y 22 se muestra la forma en que debe realizarse un


apoda adecuada (Fischesser, 2009).

Figura 21. Cortes para una poda adecuada en una rama viva.

Figura 22. Cortes para una poda adecuada de una rama muerta.

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4. En la tabla 9 se resumen las labores de mantenimiento más


significativas que hay que desarrollar sobre los elementos más
importantes que forman parte de las zonas verdes.

En el desarrollo de las mismas, aunque el uso de maquinaria es


fundamental para su desarrollo, no siempre todas admiten un grado de
mecanización muy elevado.

Tabla 9. Grado de mecanización de las labores de conservación, según


el elemento vegetal que se aplique (Orta, 2006).

Elemento Grado de
Labor
mecanización
Césped Siega Alto
Abonado Medio-Bajo
Tratamientos fitosanitarios Medio
Aireado Alto
Perfilado Medio
Arbolado Poda Alto
Tratamientos fitosanitarios Alto
Arbustos Poda Alto
Tratamiento fitosanitario Alto
Cavas y escardas Medio

5. Se recomienda realizar un manual básico de prevención de riesgos


laborales involucrados con el mantenimiento y conservación de las
áreas verdes. El manual debe contemplar los riesgos laborales y las
medidas preventivas a adoptar en las labores más habituales de la
conservación. El manual debe ayudar a la creación de una auténtica
cultura preventiva.

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6. Tomar en cuenta las siguientes consideraciones para plantar un árbol


dentro de un plan de reforestación en un área verde.
a) Selección de las especies a plantar, planificando los requerimientos de
la especie en un futuro
b) Selección del sitio de plantación
c) Compactación y estrés por sequía o baja temperatura entre las especies
d) Daños por plagas, enfermedades, contaminantes atmosféricos y
factores nutricionales

7. Se recomienda actualizar el Sistema de Información Geográfica (ver


Anexo 3) y utilizarlo como una herramienta para el conocimiento y
mantenimiento de las necesidades de las áreas verdes, estado de salud,
ubicación y selección de especies.

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10. LITERATURA CITADA

Alanís-Flores G.J. y J. Cervantes-Borja. 1995. Vegetación. En: Atlas de Monterrey.


Coordinador Gustavo Garza Villarreal. Gobierno del Estado de Nuevo León,
Universidad Autónoma de Nuevo León, Instituto de Estudios Urbanos de Nuevo León
y El Colegio de México. Monterrey, Nuevo León, México. pp. 45-46

Alanís-Flores G.J., G. Cano-y-Cano y M. Rovalo-Merino. 1996. Vegetación y flora de


Nuevo León: una guía botánica- ecológica. Patronato Monterrey 400. Consejo
Consultivo Estatal para la Preservación y Fomento de la Flora y Fauna Silvestre de
Nuevo León y CEMEX. Pp. 1-251.

Alanís-Flores G.J. y D. González-Alanís. 2002. Flora Urbana del Área Metropolitana de


Monterrey, Nuevo León, México. En: Alba y Horizonte UANL y Municipio de
Monterrey, ISBN 970-694-108-8 pp. 1-19

Alanís-Flores G.J. y D. González-Alanís. 2003. Flora nativa ornamental para el área


metropolitana de Monterrey, Nuevo León, México: descripción botánica y
requerimientos de las especies para el paisaje urbano.1ª ed. UANL, Monterrey,
México.

Alanís-Flores G.J., R. Foroughbakhch-Pournavab, M. A. Alvarado-Vázquez y A. Rocha-


Estrada. 2004. El arbolado urbano en el Área Metropolitana de Monterrey (AMM),
Nuevo León, México. Revista Arbórea, año 6, número 11. pp. 14-22

Alanís-Flores G.J., R. Foroughbakhch-Pournavab, M.A. Alvarado-Vázquez, A. Rocha-


Estrada. 2004. Árboles ornamentales del Área Metropolitana de Monterrey (AMM)
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100
Celeste Carolina Reyes Rodríguez
El arbolado de ciudad universitaria, a 50 años de su fundación: diversidad, densidad, condición y otros aspectos ecológicos

ANEXO 1

Listado general de especies

101
Celeste Carolina Reyes Rodríguez
El arbolado de ciudad universitaria, a 50 años de su fundación: diversidad, densidad, condición y otros aspectos ecológicos

LISTADO GENERAL DE ESPECIES

AGAVACEAE
Yucca filifera Chabaud. “Palma china, Izotal”

ANACARDIACEAE
Mangifera indica L. “Mango”

APOCYNACEAE
Plumeria rubra L. “Plumeria”

ARALIACEAE
Schefflera actinophylla (Endl.) Harms “Arbol Paraguas y Arbol Pulpo”

ARAUCARIACEAE
Araucaria excelsa (Lamb.) “Araucaria, Pino estrella”

ARECACEAE
Chrysalidocarpus lutescens H. Wendl. “Areca, Palma bambú”
Phoenix canariensis hort. ex Chabaud “Palmera canaria”
Syagrus romanzoffiana (Cham.) “Coco plumoso”
Washingtonia filifera (Lindl.) H.Wendl. “Palma de California”
Washingtonia robusta Wendl. “Palmera de abanico mexicana”

BIGNONIACEAE
Chilopsis linearis (Cav.) “Mimbre”
Jacaranda mimosifolia Don “Jacaranda”
Tecoma stans L. “Tronadora”

BORAGINACEAE
Cordia boissieri D.C. “Anacahuita”
Ehretia anacua (Teran & Berl.) I.M. Johnston

CARICACEAE
Carica papaya L. “Papaya”

CUPRESSACEAE
Cupressus arizonica Greene “Ciprés, Pincel”
Thuja orientalis L. “Thuja”

EUPHORBIACEAE
Sapium sebiferum L. “Árbol del sebo”

FABACEAE
Acacia farnesiana (L.) Willd. “Huizache”
Bauhinia candicans Benth. “Pata de vaca”
102
Celeste Carolina Reyes Rodríguez
El arbolado de ciudad universitaria, a 50 años de su fundación: diversidad, densidad, condición y otros aspectos ecológicos

Bauhinia variegata L. “Pata de vaca”


Caesalpinia mexicana L. “Hierba del potro”
Ceratonia siliqua L. “Algarrobo”
Ebenopsis ebano (Berl.) Britton et Rose “Ebano”
Erythrina herbacea L. “Alabarda de Cardenal”
Leucaena leucocephala (Lam.) de Wit “Dormilón”
Parkinsonia aculeata L. “Retama”
Pithecellobium dulce (Roxb.) “Guamuchil”
Prosopis glandulosa Torr. “Mezquite”
Tamarindus indica L. “Tamarindo”

FAGACEAE
Quercus fusiformis Small. “Encino molino, Encino bravo”
Quercus polymorpha Schlecht. & Cham. “Encino blanco mexicano”
Quercus pungens var. vaseyana x virginiana (Buckl).(Mill). “Roble blanco”
Quercus shumardii Buckland “Roble de Shumard”
Quercus virginiana Mill. “Roble de Virginia, Encino siempre verde”

JUGLANDACEAE
Carya illinoinensis Pecan “Nogal”
Juglans mollis Engelm. “Nogal encarcelado”

LAURACEAE
Persea americana Mill. “Aguacate”

LAXMANNIACEAE
Cordyline australis (G.Forst.) Hook.f.

LYTHIACEAE
Lagerstroemia indica L. “Crespón”

MALVACEAE
Hibiscus rosa-sinensis L. “Rosa china, Tulipán”

MELIACEAE
Azadirachta indica A.Juss. “Nim, Margosa o Lila india”
Melia azedarach L. “Lila”

MENISPERMACEAE
Cocculus laurifolius (Roxb.) DC. “Coculo”

MORACEAE
Broussonetia papyrifera L. “Morera de papel”
Ficus benjamina L. “Ficus”
Ficus cotinifolia Kunth. “Ficus”
Ficus elastica Roxb. “Árbol del caucho”
Morus nigra L. “Mora”
103
Celeste Carolina Reyes Rodríguez
El arbolado de ciudad universitaria, a 50 años de su fundación: diversidad, densidad, condición y otros aspectos ecológicos

MUSACEAE
Musa paradisiaca L. “Plátano”

MYRTACEAE
Eucalyptus globulus Labill. “Eucalipto”
Eucalyptus tereticornis Sm. “Eucalipto rojo”
Psidium guajava L. “Guayabo”

NYCTAGINACEAE
Bougainvillea glabra Choisy. “Bugambilia”

OLEACEAE
Fraxinus americana L. “Fresno blanco”
Fraxinus berlandieriana DC. “Fresno mexicano”
Ligustrum lucidum Aiton “Trueno”

PHYTOLACCACEAE
Phytolacca dioica L. “Fitolaca, Ombu o Bella sombra”

PINACEAE
Pinus eldarica Medw. “Pino de Calabria”
Pinus halepensis Mill. “Pino halepo”
Pinus pseudostrobus Lindl. “Pino blanco”

PODOCARPACEAE
Podocarpus macrophyllus (Thunb.) Sweet “Tejo chino”

RHAMNACEAE
Ziziphus zizyphus (L.) H.Karst. “Manzanita de San Juan, Jujube”

ROSACEAE
Eriobotrya japonica (Thunb.) Lindl. “Níspero”
Prunus persica L. “Durazno”

RUTACEAE
Citrus aurantifolia (Christm.) Swingle “Limón verde”
Citrus aurantium var. aurantium L. “Naranjo amargo”
Sargentia greggii S. Wats “Chapote amarillo, Naranjillo”

SALICACEAE
Platanus occidentalis L. “Álamo de río”
Populus deltoides W.Bartram ex Marshall “Chopo americano”
Populus nigra L. “Alamo negro o chopo negro o chopera”
Salix babylonica Kunth. “Sauce llorón”
Salix nigra L. “Sauce negro”

104
Celeste Carolina Reyes Rodríguez
El arbolado de ciudad universitaria, a 50 años de su fundación: diversidad, densidad, condición y otros aspectos ecológicos

SAPINDACEAE
Koelreuteria paniculata Laxm. “Lámpara china”
Sapindus saponaria L. “Jaboncillo”

SOLANACEAE
Cestrum lanatum M. Martens & Galeotti “Zorrillo”

TAMARICACEAE
Tamarix gallica L. “Rompevientos”

TAXODIACEAE
Taxodium mucronatum Ten. “Ahuehuete, Sabino”

ULMACEAE
Celtis laevigata Willd. “Palo blanco”
Celtis pallida Torr. “Granjeno”

105
Celeste Carolina Reyes Rodríguez
El arbolado de ciudad universitaria, a 50 años de su fundación: diversidad, densidad, condición y otros aspectos ecológicos

ANEXO 2

Árboles del Campus Universitario

106
Celeste Carolina Reyes Rodríguez
El arbolado de ciudad universitaria, a 50 años de su fundación: diversidad, densidad, condición y otros aspectos ecológicos

Figura 23. Ejemplar de Figura 24. Ejemplar de


Mangifera indica L. “Mango” Plumeria rubra L. “Plumeria”

Figura 25. Ejemplar de Figura 26 Ejemplar de


Schefflera actinophylla “Arbol Araucaria excelsa (Lamb.)
Paraguas y Arbol Pulpo” “Araucaria, Pino estrella” 107 
 
Celeste Carolina Reyes Rodríguez

 
El arbolado de ciudad universitaria, a 50 años de su fundación: diversidad, densidad, condición y otros aspectos ecológicos

Figura 27. Ejemplar de Figura 28. Ejemplar de Phoenix


Chrysalidocarpus lutescens H. canariensis hort. ex Chabaud
Wendl. “Areca, Palma bambú” “Palmera canaria”

Figura 29. Ejemplar de Syagrus Figura 30. Ejemplar de


romanzoffiana (Cham.) “Coco plumoso” Washingtonia filifera (Lindl.) 108 
Celeste Carolina Reyes Rodríguez
H.Wendl. “Palma de California”

 
El arbolado de ciudad universitaria, a 50 años de su fundación: diversidad, densidad, condición y otros aspectos ecológicos

Figura 31. Ejemplar de


Figura 32. Ejemplar de Chilopsis
Washingtonia robusta Wendl.
linearis (Cav.) “Mimbre”
“Palmera de abanico mexicana”

Figura 33. Ejemplar de Jacaranda


mimosifolia Don “Jacaranda”

Figura 34. Ejemplar de Tecoma


stans L. “Tronadora”
109 
Celeste Carolina Reyes Rodríguez

 
El arbolado de ciudad universitaria, a 50 años de su fundación: diversidad, densidad, condición y otros aspectos ecológicos

Figura 35 Ejemplar de Cordia Figura 36. Ejemplar de Ehretia


boissieri D.C. “Anacahuita” anacua “Anacua”

Figura 37. Ejemplar de Carica Figura 38. Ejemplar de


papaya L. “Papaya” Cupressus arizonica Greene
“Ciprés, Pincel” 110 
Celeste Carolina Reyes Rodríguez

 
El arbolado de ciudad universitaria, a 50 años de su fundación: diversidad, densidad, condición y otros aspectos ecológicos

Figura 39. Ejemplar de Thuja Figura 40. Ejemplar de Sapium


orientalis L. “Thuja” sebiferum L. “Árbol del sebo”

Figura 41. Ejemplar de Acacia Figura 42. Ejemplar de Bauhinia


farnesiana (L.) Willd. “Huizache” candicans Benth. “Pata de vaca”
111 
Celeste Carolina Reyes Rodríguez

 
El arbolado de ciudad universitaria, a 50 años de su fundación: diversidad, densidad, condición y otros aspectos ecológicos

Figura 43. Ejemplar de Bauhinia Figura 44 Ejemplar de


variegata L. “Pata de vaca” Caesalpinia mexicana L. “Hierba
del potro”

Figura 45. Ejemplar de Ceratonia


siliqua L. “Algarrobo”

Figura 46. Ejemplar de Ebenopsis


ebano (Berl.) Britton et Rose
“Ebano” 112 
Celeste Carolina Reyes Rodríguez

 
El arbolado de ciudad universitaria, a 50 años de su fundación: diversidad, densidad, condición y otros aspectos ecológicos

Figura 47. Ejemplar de Erythrina Figura 48. Ejemplar de Leucaena


herbacea L. “Alabarda de leucocephala (Lam.) de Wit
Cardenal” “Dormilón”

Figura 49. Ejemplar de


Parkinsonia aculeata L. “Retama”

Figura 50. Ejemplar de Pithecellobium 113 


dulce (Roxb.) “Guamuchil”
Celeste Carolina Reyes Rodríguez

 
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Figura 51 Ejemplar de Prosopis Figura 52. Ejemplar de


glandulosa Torr. “Mezquite” Tamarindus indica L. “Tamarindo”

Figura 53. Ejemplar de Quercus


fusiformis Small. “Encino molino,
Figura 54. Ejemplar de Quercus
Encino bravo” 114 
polymorpha Schlecht. & Cham.
Celeste Carolina Reyes Rodríguez “Encino blanco mexicano”

 
El arbolado de ciudad universitaria, a 50 años de su fundación: diversidad, densidad, condición y otros aspectos ecológicos

Figura 55. Ejemplar de Quercus


Figura 56. Ejemplar de Quercus
pungens var. vaseyana x virginiana
shumardii Buckland “Roble de
(Buckl).(Mill). “Roble blanco”
Shumard”

Figura 57. Ejemplar de Quercus


virginiana Mill. “Roble de Virginia,
Encino siempre verde”

115 
Figura 58. Ejemplar de Carya
Celeste Carolina Reyes Rodríguez illinoinensis Pecan “Nogal”

 
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Figura 59. Ejemplar de Juglans


Figura 60. Ejemplar de Cordyline
mollis Engelm. “Nogal
australis (G.Forst.) Hook.f.
encarcelado”

Figura 61. Ejemplar de


Lagerstroemia indica L. “Crespón” 116 
Figura 62. Ejemplar de Hibiscus rosa-
Celeste Carolina Reyes Rodríguez sinensis L. “Rosa china, Tulipán”

 
El arbolado de ciudad universitaria, a 50 años de su fundación: diversidad, densidad, condición y otros aspectos ecológicos

Figura 63. Ejemplar de


Figura 64. Ejemplar de Melia
Azadirachta indica A.Juss. “Nim,
azedarach L. “Lila”
Margosa o Lila india”

Figura 65. Ejemplar de Cocculus Figura 66. Ejemplar de


laurifolius (Roxb.) DC. “Coculo” Broussonetia papyrifera L. 117 
“Morera de papel”
Celeste Carolina Reyes Rodríguez

 
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Figura 67. Ejemplar de Ficus Figura 68. Ejemplar de Ficus


benjamina L. “Ficus” cotinifolia Kunth. “Ficus”

Figura 69. Ejemplar de Ficus


elastica Roxb. “Árbol del caucho” Figura 70. Ejemplar de Morus
118 
nigra L. “Mora”
Celeste Carolina Reyes Rodríguez

 
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Figura 71. Ejemplar de Musa Figura 72. Ejemplar de


paradisiaca L. “Plátano” Eucalyptus globulus Labill.
“Eucalipto”

Figura 73. Ejemplar de


Eucalyptus tereticornis Sm.
“Eucalipto rojo” Figura 74. Ejemplar de Psidium
119 
guajava L. “Guayabo”
Celeste Carolina Reyes Rodríguez

 
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Figura 75 Ejemplar de
Figura 76. Ejemplar de Fraxinus
Bougainvillea glabra Choisy.
americana L. “Fresno blanco”
“Bugambilia”

Figura 77. Ejemplar de Fraxinus


Figura 78. Ejemplar de Ligustrum
berlandieriana DC. “Fresno
lucidum Aiton “Trueno” 120 
mexicano”
Celeste Carolina Reyes Rodríguez

 
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Figura 79. Ejemplar de


Phytolacca dioica L. “Fitolaca,
Ombu o Bella sombra”

Figura 80. Ejemplar de Pinus


eldarica Medw. “Pino de Calabria”

Figura 81. Ejemplar de Pinus


halepensis Mill. “Pino halepo”

Figura 82. Ejemplar de Pinus 121 


pseudostrobus Lindl. “Pino blanco”
Celeste Carolina Reyes Rodríguez

 
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Figura 83. Ejemplar de Figura 84. Ejemplar de Ziziphus


Podocarpus macrophyllus zizyphus (L.) H.Karst.
(Thunb.) Sweet “Tejo chino” “Manzanita de San Juan,
Jujube”

Figura 86. Ejemplar de Prunus persica


L. “Durazno”

Figura 85. Ejemplar de Eriobotrya


japonica (Thunb.) Lindl. “Níspero” 122 
Celeste Carolina Reyes Rodríguez

 
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Figura 87. Ejemplar de Citrus Figura 88. Ejemplar de Citrus aurantium


aurantifolia (Christm.) Swingle “Limón var. aurantium L. “Naranjo amargo”
verde”

Figura 89. Ejemplar de Sargentia greggii Figura 90. Ejemplar de Platanus


S. Wats “Chapote amarillo, Naranjillo” occidentalis L. “Álamo de río” 123 
Celeste Carolina Reyes Rodríguez

 
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Figura 91. Ejemplar de Populus Figura 92. Ejemplar de Populus nigra L.


deltoides W.Bartram ex Marshall “Chopo “Alamo negro o chopo negro o chopera”
americano”

Figura 93. Ejemplar de Salix Figura 94. Ejemplar de Salix nigra L.


babylonica Kunth. “Sauce llorón” “Sauce negro” 124 
Celeste Carolina Reyes Rodríguez

 
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Figura 95. Ejemplar de Koelreuteria Figura 96. Ejemplar de Sapindus


paniculata Laxm. “Lámpara china” saponaria L. “Jaboncillo”

Figura 98. Ejemplar de Tamarix gallica


L. “Rompevientos”
Figura 97. Ejemplar de Cestrum lanatum
M. Martens & Galeotti “Zorrillo” 125 
Celeste Carolina Reyes Rodríguez

 
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Figura 99. Ejemplar de Taxodium


mucronatum Ten. “Ahuehuete, Sabino” Figura 100. Ejemplar de Celtis laevigata
Willd. “Palo blanco”

Figura 101. Ejemplar de Celtis Figura 102. Ejemplar de Persea


pallida Torr. “Granjeno” americana Mill. “Aguacate” 126 
Celeste Carolina Reyes Rodríguez

 
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Figura 103. Ejemplar de Yucca


filifera Chabaud. “Palma china”,
“Izotal”

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Celeste Carolina Reyes Rodríguez