UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

FACULTAD DE CIENCIAS BIOLÓGICAS DEPARTAMENTO DE BOTÁNICA

"EL ARBOLADO DE CIUDAD UNIVERSITARIA, A 50 AÑOS DE SU FUNDACIÓN: DIVERSIDAD, DENSIDAD, CONDICIÓN Y OTROS ASPECTOS ECOLÓGICOS"

TESIS

COMO REQUISITO PARCIAL PARA OPTAR AL TITULO DE

BIOLOGO

PRESENTA

CELESTE CAROLINA REYES RODRIGUEZ

Ciudad Universitaria

Noviembre 2010

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN
FACULTAD DE CIENCIAS BIOLÓGICAS DEPARTAMENTO DE BOTÁNICA

"EL ARBOLADO DE CIUDAD UNIVERSITARIA, A 50 AÑOS DE SU FUNDACIÓN: DIVERSIDAD, DENSIDAD, CONDICIÓN Y OTROS ASPECTOS ECOLÓGICOS" TESIS
COMO REQUISITO PARCIAL PARA OPTAR AL TITULO DE BIÓLOGO PRESENTA CELESTE CAROLINA REYES RODRIGUEZ COMITÉ DE TESIS

PRESIDENTE

_________________________________________

Dr. Marco Antonio Alvarado Vázquez
SECRETARIO __________________________________________

Dra. Alejandra Rocha Estrada
VOCAL __________________________________________

Dr. Glafiro José Alanís Flores
SUPLENTE __________________________________________

M.C. María del Consuelo González de la Rosa

DEDICATORIAS

A Dios Agradezco y dedico primeramente por ser mi mejor amigo, fortaleza y guía en todo momento, por regalarme todo lo que tengo y estar conmigo siempre y brindarme su amor.

A toda mi familia A mi Mamá y a la memoria de mi Papá, Biólogos Maribel Rodríguez Olivares y Jaime Reyes Martínez por enseñarme y formarme, a mis hermanos Pav y Amed, gracias por estar conmigo incondicionalmente en todo momento y ayudarme a lograr esta etapa de mi vida, los amo gracias

A mis amigos Los quiero mucho, gracias por darme su amistad

A mis maestros Gracias por formarme como profesionista y persona y compartir su conocimiento

AGRADECIMIENTOS

A mi asesor de tesis Doctor Marco Alvarado, gracias por todo maestro Marco, por su paciencia, consejos, recomendaciones, tiempo y apoyo económico que me brindó, gracias Gracias Doctora Alejandra Rocha por todo, por su tiempo,

recomendaciones y apoyo en todo momento Gracias maestra María del Consuelo González de la Rosa por todas sus recomendaciones y tiempo que me brindo incondicionalmente Gracias maestro Glafiro Alanís por sus consejos y todas sus

recomendaciones Gracias a todos los maestros y personal del departamento de botánica que me apoyaron y dieron su amistad en la realización de este trabajo, gracias señora Carmen y Anita por todo, al maestro Marco Guzmán por su tiempo y apoyo en la identificación de las especies, y al Doctor Rahim Foroughbakhch y al maestro Víctor, por su tiempo en la revisión de la tesis A los muchachos del servicio social Ramón, Cynthia y Shary, gracias por apoyarme a realizar este trabajo me hubiera tardado mucho sin su apoyo y gracias a mis amigos que ayudaron en la realización de este trabajo Quiero agradecer a la familia González Iglesias por todo el apoyo que me han brindado durante todo este tiempo que he trabajado con ellos y sobre todo su amistad, quiero agradecer a los Biólogos Rosalva Miranda y Santiago Salazar, por su apoyo incondicional para asesorarme en la realización de este trabajo Gracias a mis hermanos Pav y Amed, por su gran apoyo para realizar este trabajo me hubiera tardado mucho sin ellos. Quiero agradecer al Programa de Becas PRONABES, por el apoyo económico brindado que fue de gran ayuda para la realización de mi carrera y titulación.

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ANEXOS

ANEXO 1 Listado de especies……………………………………..…………..…….101 ANEXO 2 Fotográfico……………………….……………...………………….……...106 ANEXO 3 Sistema de información geográfica de Ciudad Universitaria………….CD

INDICE GENERAL PÁGINA RESUMEN………………………………………………………………………………...1 1. 2. 2.1. 2.2. 3. 4. 4.1 4.2 4.3 4.4 INTRODUCCIÓN……………………………………………………………..…..3 OBJETIVOS……………………………………………………………………….5 Objetivo general…………………………………………………………………..5 Objetivos específicos……………………………………………………………..5 HIPÓTESIS………………………………………………………………………...5 ANTECEDENTES………………………………………………………………....6 Arbolado urbano y su historia…………………………………………..………..6 Arbolado urbano y sus aspectos ecológicos y dasonómicos…………….......9 Dasonomía urbana y el inventario……………………………………………..12 Evaluación ecológica-dasométrica y el Sistema de Información Geográfica………………………………………………………………………...14 4.5 4.6 4.7 4.8 4.9 Importancia del arbolado urbano…………………….…………………..…….15 Condición sanitaria del arbolado urbano…..……………………………….…20 Vegetación urbana y ornamental en el AMM…………………………………25 Gestión del arbolado urbano y áreas verdes………………………….……...28 Orígenes y Desarrollo de Ciudad Universitaria………………………….…...29
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PÁGINA 4.9.1 Marco Orgánico de la Ciudad Universitaria…………………………………..29 4.9.2 Estudios relacionados…………………………………………………………..30 5. 5.1 5.2 5.3 5.4 5.5 5.6 5.7 6. 6.1 DESCRIPCIÓN DEL ÁREA DE ESTUDIO…………………………………...31 Localización geográfica…………………………………………………….…...31 Climatología……………...………………………………………………..……..31 Fisiografía……………...…………………………………………………….......31 Geología……………….…………………………………………………………32 Edafología...…………...………………………………………………………...33 Hidrología……………...…………………………………………………….......33 Vegetación…………….……………………………………………………..…..34 MATERIALES Y MÉTODOS……………..…………………………………....38 Materiales utilizados………..………………...…………………………..…….38

6.1.1 Trabajo de Campo……….……………………………………………………...38 6.1.2 Trabajo de escritorio…….………...……………………………………….……38 6.2 Metodología……..…...……………………………………………………….….39

6.2.1 Trabajo de campo……………………………………………………………….39 6.2.1.1 Delimitación de las áreas de evaluación……………………………………..39 6.2.1.2. Evaluación del ejemplar arbóreo……………………………………………..41 6.2.1.2.1Evaluación dasonómica……………………………………………………....41 6.2.2 Trabajo de escritorio……………………………………………………….....45

6.2.2.1 Identificación de las especies presentes………………………………..….45 6.2.2.2 Densidad del arbolado………………………………………….………….…45 6.2.2.3 Cobertura del arbolado………………………………………………….…....45
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PÁGINA 6.2.2.4 Parámetros ecológicos………………………………………………….…….46 6.2.2.5 Base de Datos de los árboles………………………………………………..48 6.2.2.6 Sistema de Información Geográfica del arbolado de Ciudad Universitaria..............................................................................................49 6.2.2.6.1 Obtención de información espacial y mapas……………………………...49 6.2.2.7 Análisis estadístico……………………………………………………...…….49 7. 7.1 7.2 7.3 7.3.1 RESULTADOS Y DISCUSIÓN……….....…………………………………...50 Áreas verdes en Ciudad Universitaria.…………….………………………..50 Aspectos generales del arbolado de Ciudad Universitaria.…..…………..51 Diversidad arbórea…………………………….………………………………52 Parámetros ecológicos de las 28 áreas de estudio del Campus Universitario………………………………………………………………………60 7.3.1.1. Riqueza específica e índice de Margalef……………………………………60 7.3.1.2. Diversidad de Shannon-Weiner………………………………………………60 7.3.1.3. Equitatividad de Shannon-Weiner……………………………………………61 7.4 7.5 7.6 7.7 7.8 7.9 7.10 7.11 Índice de similitud de Sorensen……………………………………………...61 Origen del arbolado presente en el sitio de estudio……………………..…64 Densidad y cobertura del arbolado……………………..……………………66 Altura y diámetro de los árboles………………………..………………….….70 Estado de salud del arbolado…………………..………………………....…..72 Calidad de la poda……………………………………………………..……….78 Ubicación del arbolado………………………………………...…………...….79 Observaciones adicionales……………………………………………...…….82

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PÁGINA 8. 9. 10. CONCLUSIONES…………….……….....………………………………..…...84 RECOMENDACIONES…………….……….....………………………….......87 LITERATURA CONSULTADA………………………………..……..…….....92

INDICE DE FIGURAS Y TABLAS

FIGURA

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Figura 1 Figura 2 Figura 3 Figura 4 Figura 5 Figura 6 Figura 7 Figura 8 Figura 9 Figura 10 Figura 11 Figura 12 Figura 13 Figura 14

Mapa de localización del área de estudio…………………………….37 Ciudad Universitaria……………………………………………...…......40 Toma de medida de un árbol que presenta bifurcación en el tronco42 Mapa general del área de estudio………………………………...…...55 Mapa general de áreas del sitio de estudio ……………………….....56 Especies nativas y su frecuencia…………………………….…..........64 Especies introducidas y su frecuencia…………………………...…....65 Número de especies presentes en ciudad universitaria………..…....67 Número de especies por familia en ciudad universitaria.……….......67 Número de géneros por familia en ciudad universitaria.……….........68 Número de especies por género en ciudad universitaria…………....68 Estado de salud del arbolado urbano de CU-UANL.……..……….....73 Plaga del género Andricus en Quercus sp.……………………….......74 Plaga Pachypsylla celtidis, en “Palo blanco” Celtis laevigata...….…75
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FIGURA

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Figura 15 Figura 16

Plaga perteneciente a la familia Coccidae en Ehretia anacua….......75 Plaga perteneciente al género Thrips en Fraxinus sp. Y Quercus sp……………………………………………………………………….….76

Figura 17

Presencia de Protuberancias en tronco de la especie Ebenopsis ebano…………………………………...………………………………....76

Figura 18 Figura 19

Presencia de malformaciones en Washingtonia robusta………......77 Fotografías de casos generales presentes en el arbolado de Ciudad Universitaria.….……………………………….......…………………......77

Figura 20 Figura 21 Figura 22 Figura 23 Figura 24 Figura 25

Calidad de la poda del arbolado evaluado ….…………………….....79 Corte para una poda adecuada en ramas vivas…………….......…...89 Corte para una poda adecuada en ramas muertas…………….…....89 Ejemplar de Mangifera indica L. “Mango”………………..…………..107 Ejemplar de Plumeria rubra L. “Plumeria”…………………….....…..107 Ejemplar de Schefflera actinophylla “Arbol Paraguas y Arbol Pulpo”…………………………………………………………………….107

Figura 26 Figura 27

Ejemplar de Araucaria excelsa (Lamb.) “Araucaria, Pino estrella”..107 Ejemplar de Chrysalidocarpus lutescens H. Wendl. “Areca, Palma bambú”……………………………………...…………………………...108

Figura 28

Ejemplar de Phoenix canariensis hort. ex Chabaud “Palmera canaria”………………………….……………………………………….108

Figura 29 Figura 30

Ejemplar de Syagrus romanzoffiana (Cham.) “Coco plumoso”……….108 Ejemplar de Washingtonia filifera (Lindl.) H.Wendl. “Palma de California”………………………………………………………………..108

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FIGURA

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Figura 31

Ejemplar de Washingtonia robusta Wendl. “Palmera de abanico mexicana”………………………………………………………...……..109

Figura 32 Figura 33 Figura 34 Figura 35 Figura 36 Figura 37 Figura 38 Figura 39 Figura 40 Figura 41 Figura 42 Figura 43 Figura 44 Figura 45 Figura 46 Figura 47 Figura 48 Figura 49 Figura 50 Figura 51 Figura 52

Ejemplar de Chilopsis linearis (Cav.) “Mimbre”……………………..109 Ejemplar de Jacaranda mimosifolia Don “Jacaranda”……………..109 Ejemplar de Tecoma stans L. “Tronadora”……………………...…..109 Ejemplar de Cordia boissieri D.C. “Anacahuita”………………...…..110 Ejemplar de Ehretia anacua “Anacua”….……………………..……..110 Ejemplar de Carica papaya L. “Papaya”……………………………..110 Ejemplar de Cupressus arizonica Greene “Ciprés, Pincel”…….…..110 Ejemplar de Thuja orientalis L. “Thuja”………………………..……..111 Ejemplar de Sapium sebiferum L. “Árbol del sebo”………….……..111 Ejemplar de Acacia farnesiana (L.) Willd. “Huizache”……………...111 Ejemplar de Bauhinia candicans Benth. “Pata de vaca”…...……...111 Ejemplar de Bauhinia variegata L. “Pata de vaca”………….….…..112 Ejemplar de Caesalpinia mexicana L. “Hierba del potro”……..…..112 Ejemplar de Ceratonia siliqua L. “Algarrobo”……………...………..112 Ejemplar de Ebenopsis ebano (Berl.) Britton et Rose “Ebano”…..112 Ejemplar de Erythrina herbacea L. “Alabarda de Cardenal”……...113 Ejemplar de Leucaena leucocephala (Lam.) de Wit “Dormilón”….113 Ejemplar de Parkinsonia aculeata L. “Retama”…………….…..…..113 Ejemplar de Pithecellobium dulce (Roxb.) “Guamuchil”……….…..113 Ejemplar de Prosopis glandulosa Torr. “Mezquite”………….……..114 Ejemplar de Tamarindus indica L. “Tamarindo”………….…………114
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FIGURA

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Figura 53

Ejemplar de Quercus fusiformis Small. “Encino molino, Encino bravo”…………………………………………………………………….114

Figura 54

Ejemplar de Quercus polymorpha Schlecht. & Cham. “Encino blanco mexicano”………………………………………………..……...………114

Figura 55

Ejemplar de Quercus pungens var. vaseyana x virginiana (Buckl).(Mill). “Roble blanco”……………………………………………115

Figura 56

Ejemplar de Quercus shumardii Buckland “Roble de Shumard”……………………………………………………………......115

Figura 57

Ejemplar de Quercus virginiana Mill. “Roble de Virginia, Encino siempre verde”………………….…………………………..…………..115

Figura 58 Figura 59 Figura 60 Figura 61 Figura 62 Figura 63

Ejemplar de Carya illinoinensis Pecan “Nogal”……………………...115 Ejemplar de Juglans mollis Engelm. “Nogal encarcelado”…...…....116 Ejemplar de Cordyline australis (G.Forst.) Hook.f.……...….……..116 Ejemplar de Lagerstroemia indica L. “Crespón”……….…….……..116 Ejemplar de Hibiscus rosa-sinensis L. “Rosa china, Tulipán”……..116 Ejemplar de Azadirachta indica A.Juss. “Nim, Margosa o Lila india”……………………………………………………………………...117

Figura 64 Figura 65 Figura 66 Figura 67 Figura 68 Figura 69 Figura 70

Ejemplar de Melia azedarach L. “Lila”………………………………..117 Ejemplar de Cocculus laurifolius (Roxb.) DC. “Coculo”………….....117 Ejemplar de Broussonetia papyrifera L. “Morera de papel”………..117 Ejemplar de Ficus benjamina L. “Ficus”………………………….…..118 Ejemplar de Ficus cotinifolia Kunth. “Ficus”……………..…………..118 Ejemplar de Ficus elastica Roxb. “Árbol del caucho”……..………..118 Ejemplar de Morus nigra L. “Mora”……………………………..…….118
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FIGURA

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Figura 71 Figura 72 Figura 73 Figura 74 Figura 75 Figura 76 Figura 77 Figura 78 Figura 79

Ejemplar de Musa paradisiaca L. “Plátano”……………………..…..119 Ejemplar de Eucalyptus globulus Labill. “Eucalipto”………..………119 Ejemplar de Eucalyptus tereticornis Sm. “Eucalipto rojo”………....119 Ejemplar de Psidium guajava L. “Guayabo”……………..…………..119 Ejemplar de Bougainvillea glabra Choisy. “Bugambilia”…...…..…..120 Ejemplar de Fraxinus americana L. “Fresno blanco”…………..…..120 Ejemplar de Fraxinus berlandieriana DC. “Fresno mexicano”…….120 Ejemplar de Ligustrum lucidum Aiton “Trueno”……………………..120 Ejemplar de Phytolacca dioica L. “Fitolaca, Ombu o Bella sombra”...........................................................................................121

Figura 80 Figura 81 Figura 82 Figura 83

Ejemplar de Pinus eldarica Medw. “Pino de Calabria”……………..121 Ejemplar de Pinus halepensis Mill. “Pino halepo”……………....…..121 Ejemplar de Pinus pseudostrobus Lindl. “Pino blanco”………….....121 Ejemplar de Podocarpus macrophyllus (Thunb.) Sweet “Tejo chino”……………………………………………………………………..122

Figura 84

Ejemplar de Ziziphus zizyphus (L.) H.Karst. “Manzanita de San Juan, Jujube”…………………………………………………………………...122

Figura 85 Figura 86 Figura 87 Figura 88 Figura 89

Ejemplar de Eriobotrya japonica (Thunb.) Lindl. “Níspero”…….….122 Ejemplar de Prunus persica L. “Durazno”………………….………...122 Ejemplar de Citrus aurantifolia (Christm.) Swingle “Limón verde”..123 Ejemplar de Citrus aurantium var. aurantium L. “Naranjo amargo”.123 Ejemplar de Sargentia greggii S. Wats “Chapote amarillo, Naranjillo”………………………………………………………………..123
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FIGURA

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Figura 90 Figura 91

Ejemplar de Platanus occidentalis L. “Álamo de río”……………....123 Ejemplar de Populus deltoides W.Bartram ex Marshall “Chopo americano”……………………………………………………………....124

Figura 92

Ejemplar de Populus nigra L. “Alamo negro o chopo negro o chopera”……………………………... ………………………………....124

Figura 93 Figura 94 Figura 95 Figura 96 Figura 97 Figura 98 Figura 99 Figura 100 Figura 101 Figura 102 Figura 103

Ejemplar de Salix babylonica Kunth. “Sauce llorón”…………….....124 Ejemplar de Salix nigra L. “Sauce negro”……………………..……..124 Ejemplar de Koelreuteria paniculata Laxm. “Lámpara china”……..125 Ejemplar de Sapindus saponaria L. “Jaboncillo”…………………....125 Ejemplar de Cestrum lanatum M. Martens & Galeotti “Zorrillo”…..125 Ejemplar de Tamarix gallica L. “Rompevientos”…………………....125 Ejemplar de Taxodium mucronatum Ten. “Ahuehuete, Sabino”....126 Ejemplar de Celtis laevigata Willd. “Palo blanco”……..…….……..126 Ejemplar de Celtis pallida Torr. “Granjeno”……………………….....126 Ejemplar de Persea americana Mill. “Aguacate”…………………....126 Ejemplar de Yucca filifera Chabaud. “Palma china” “Izotal”.…..….127

TABLA

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Tabla 1 Tabla 2 Tabla 3

Aspectos generales del arbolado de CU-UANL…….………………...57 Diversidad arbórea y su frecuencia en el campus universitario…….58 Valores de Índice de Margalef, Diversidad y Equitatividad de Shannon- Weiner de los árboles evaluados en las áreas de estudio62
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TABLA

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Tabla 4 Tabla 5

Similitud del estrato arbóreo entre áreas de estudio de CU-UANL...63 Valores promedio y resultados de la prueba de ANOVA de un factor para determinar si existen diferencias entre las áreas respecto a las variables de Altura, Proyección de copa y Diámetro a la altura de pecho…………………....................................................................…71

Tabla 6

Resultados de la prueba de ANOVA de un factor para determinar si existen diferencias entre los árboles nativos e introducidos respecto a las variables de Altura, Proyección de copa y Diámetro a la altura de pecho………………………………………………………………………72

Tabla 7

Resultados de la prueba no paramétrica de Kruskal Wallis para determinar si existen diferencias significativas entre las áreas de ciudad universitaria respecto a las variables de estado de salud, poda y pertinencia de la ubicación y estatus……………………………...…81

Tabla 8

Resultados de la prueba no paramétrica de Kruskal Wallis para determinar si existen diferencias significativas entre los árboles nativos e introducidos respecto a las variables de estado de salud, poda y pertinencia de la ubicación…………………………………......81

Tabla 9

Grado de mecanización de las labores de conservación, según el elemento vegetal que se aplican…………………………………….....90

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RESUMEN

Las áreas verdes de la Ciudad Universitaria de la Universidad Autónoma de Nuevo León, además del valor estético, poseen un valor ecológico. Desafortunadamente, a la fecha no se cuenta con antecedentes formales publicados acerca del arbolado de Cd. Universitaria a más de 50 años de su fundación. En este estudio se presenta una evaluación sobre el arbolado de ciudad universitaria, el cual incluye aspectos de diversidad, origen, abundancia, condición y otros aspectos ecológicos. Ciudad Universitaria cuenta con una superficie 87.02 ha, de las cuales 30.93 ha corresponden a áreas verdes y el 56.09 son áreas de construcción. Se evaluaron 3,608 árboles los cuales se distribuyen en 37 familias, 65 géneros, y 81 especies. La familia mejor representada fue Oleaceae, con las especies Fraxinus berlandieriana que corresponde al 30.8% del total de los ejemplares evaluados, Ligustrum lucidum con un 12.6%, y Fraxinus americana con un 7.8%. En cuanto al origen de las especies se encontró que el 33.3% son nativas y el 66.7% introducida. El 89.05% de los árboles evaluados presentan un estado de salud bueno, el 8.59% se encuentra en estado de salud regular y tan sólo el 2.36% se encuentra en un estado de salud malo; en cuanto a la calidad de la poda se observó que esta es inadecuada en el 41.13% de los casos, el 26% de los árboles presentan podas adecuadas e inadecuadas, el 20.37% de los árboles no presentan podas y sólo el 12.5% de los árboles evaluados presentan una poda adecuada. Existe un árbol por cada 241.19 m2 del área total de Ciudad Universitaria, en tanto que por superficie de área verde se tiene un árbol por cada 85.75 m2. La cobertura arbórea total es de 158,514.7 m2, lo cual representa el 51.25% de la superficie de áreas verdes y el 18.21% de la superficie total. La ubicación de los árboles es adecuada en un 92.41% de los casos e inadecuada en el 7.59% restante.
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Se observó frecuentemente la presencia de basura dentro y en los alrededores de los árboles, así como material de construcción; se encontró también incrustaciones de metales en la corteza de los árboles y una notoria falta de mantenimiento en cuanto a retirar malezas y pequeños árboles en crecimiento que compiten con los árboles. En cuanto al estado de salud de los árboles, de manera general se apreció clorosis en las hojas, gran cantidad de ramas secas que no se han retirado de los árboles y constituyen un peligro para los autos y peatones, también se aprecia falta de agua; así también, se encontró la presencia de plagas de insectos de los órdenes Hemíptera e Himenóptera y malformaciones de origen viral y bacterial. Toda la información obtenida se integró en una base de datos con información dasonómica y ecológica de los ejemplares, la cual se utilizó para realizar un Sistema de Información Geográfica, herramienta que sirve para obtener información rápida y precisa de los ejemplares evaluados para orientar a un adecuado manejo y conservación del arbolado de las áreas verdes.

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1. INTRODUCCIÓN

El arbolado urbano está conformado por los especímenes vegetales de porte arbóreo que se localizan en áreas urbanas; el cual provee múltiples beneficios ambientales, ecológicos, psicológicos, sociales y económicos. Los árboles y la vegetación asociada a ellos ha sido plantada en las ciudades por diversas razones; según Miller (1997), una de ellas es la necesidad de áreas verdes, y por ende la selección y ubicación de árboles de ornato en ocasiones no es el adecuado ocasionando problemas en las estructuras de la ciudad y un manejo costoso, no obstante, estos árboles urbanos mitigan el efecto negativo de las áreas urbanas y mejoran la calidad del ambiente y el entorno (Hartel, 2009). Black (1985), menciona que los árboles son una parte indispensable del paisaje, ya que ellos proporcionan a una casa, calle o edificios un lugar belleza y tranquilidad. El arbolado urbano desde un punto de vista ecológico presta servicios ambientales, contribuyendo al suministro de oxígeno, disipación de CO2, atemperación del clima, amortigua ruidos, rápida absorción de excesos de agua, disminución de la erosión del suelo y de los contaminantes aéreos (principalmente partículas en suspensión); y desde un punto de vista estético eleva la calidad de vida de la población y hace que los espacios públicos sean más agradables (Escobedo y Michael, 2008; Hartel, 2009). Los factores que pueden afectar al arbolado urbano son los suelos con una menor permeabilidad, pobres ó compactos (Anónimo, 1995), desarrollo radicular limitado, smog y contaminación, derrames de líquidos nocivos, presencia de cableado y malos hábitos de la población (Hartel, 2009). Para entender estos costos y beneficios es necesario reunir información acerca del arbolado urbano por lo cual es preciso documentar, evaluar, caracterizar y localizar los árboles de manera individual en el sitio de interés obteniendo así una valoración (Escobedo y Michael, 2008).

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La estructura, diversidad y densidad del arbolado nativo ha cambiado debido al notorio crecimiento y desarrollo urbano del Área Metropolitana de Monterrey (AMM), disminuyendo un amortiguamiento ecológico, presentándose muchas veces, un déficit en la relación área verde por habitante. Alanís-Flores (2005), menciona que la causa se debe a que los programas de reforestación urbana de los árboles y arbustos no son sostenibles en las grandes ciudades, debido a la insuficiencia de las superficies para realizarlas, a la mala planeación en la selección de especies adecuadas y sus espacios para plantarlas, y la falta de mantenimiento y cuidado de las especies ya plantadas. El Campus de Ciudad Universitaria de la Universidad Autónoma de Nuevo León (CU-UANL) es un área que requiere de áreas verdes, por lo tanto cuenta con un arbolado que es indicativo del valor ecológico que brinda a los universitarios y es necesario su adecuado mantenimiento y manejo en base al conocimiento de sus árboles. En CU-UANL se han realizado numerosos estudios e inventarios del arbolado y vegetación ornamental y espontánea, sin embargo, no existe evidencia publicada al respecto, por lo que en el presente estudio se pretende realizar un inventario para conocer la diversidad y densidad arbórea definitiva a 50 años de la fundación del Campus, evaluando además aspectos dasómetricos y obtener los parámetros ecológicos del arbolado; presentado estos datos en un Sistema de Información Geográfica para brindar una herramienta de apoyo para el manejo, conservación y conocimiento del arbolado del Campus de CU-UANL.

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2. OBJETIVOS

2.1 Objetivo general Evaluar el arbolado de CU-UANL para conocer la diversidad, origen, densidad, parámetros dasométricos y ecológicos.

2.2 Objetivo específicos a) Realizar un inventario para conocer la diversidad y densidad arbórea presente en el campus de CU-UANL. b) Evaluar aspectos dasométricos y ecológicos del arbolado de CU-UANL. c) Elaborar un sistema de información geográfica que integre aspectos ecológicos, dasonómicos y de condición del arbolado, como una herramienta para facilitar el manejo, conservación y conocimiento del arbolado de CU-UANL.

3. HIPÓTESIS

a) Las diferentes áreas que conforman el campus universitario presentan diferente origen, diversidad, densidad, aspectos ecológicos-dasométricos y superficies ocupadas en las áreas verdes. b) En el campus universitario, la superficie ocupada por el arbolado y áreas verdes es el 50% del área total. c) El estado de salud, mantenimiento y ubicación de los árboles del campus universitario son adecuados para la mayoría de los casos. d) El realizar un Sistema de Información Geográfica será una herramienta para el fácil acceso a la información para el adecuado manejo, conservación y conocimiento de las áreas verdes del campus universitario.

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4. ANTECEDENTES

4.1 Arbolado urbano y su historia Ochoa (2009), realiza una descripción de la historia del hombre en relación al árbol y el uso de las áreas verdes; el menciona que el usar la vegetación es tan antiguo como el hombre mismo, que aún nómada, aprendió a tomar de los árboles frutos, madera, hojas y disfrutar de su sombra; por su parte Granados-Sánchez y Mendoza-Ángeles (1992), mencionan que los árboles han sido importantes estéticamente para la gente desde las primeras civilizaciones, ya que eran altamente estimados y en ciertas ocasiones los adoraban. El hombre ya agricultor, en los primeros huertos, que no eran todavía jardines, recolectaba sus alimentos, al mismo tiempo que creaba un ambiente sombreado y fresco. Es entonces, en la agricultura donde se le dio un uso consiente a la vegetación como regulador de los elementos climáticos. Por ejemplo, en los primeros campos de cultivo, sobre todo en las regiones meridionales y mediterráneas, donde los agricultores dejaban algunos árboles que formaban parte de la vegetación nativa de ese lugar, para tener una sombra para descansar de las labores agrícolas. El origen del concepto de jardín como lugar apacible donde se disfrutaba de un microclima agradable, al mismo tiempo que servía como refugio. Uno de los primeros jardines de los que se tiene referencia es el del Edén, el Paraíso, ubicado en Mesopotamia según la tradición, donde Dios instaló a Adán y a Eva. En el Génesis I y II, se le describe como un parque plantado por Dios, donde se encontraban árboles de todas las especies, árboles que daban cobijo y frescura, agradables para ver y buenos para comer sus frutos; el árbol también era el punto central de donde se extraía el conocimiento del Bien y del Mal. En la historia del jardín, es una constante la búsqueda de la sombra y el frescor. Según la tradición griega, los Jardines Colgantes de Babilonia, de los cuales no se tiene ninguna ilustración, eran únicos, se dice que ocupaban una superficie aproximada de 1600 m2, y ascendían formando una serie de terrazas ajardinadas, con un sofisticado sistema de riego, hasta llegar a una altura de 90 m,
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desde donde se disfrutaba de admirables panorámicas del valle y desierto circundantes. Atribuidos a Nabucodonosor, cuenta la leyenda que los mandó construir hacia el año 3500 a.C. para su esposa Amiti, nostálgica de las frescas y boscosas montañas de donde era originaria. Otra fuente de antiguas culturas fue el Valle del Nilo, del Antiguo Egipto, en tiempos del faraón Amenofis III, proviene unas de las primeras imágenes de jardín, de una pintura mural de los jardines de la casa del gobernador de Tebas Nebamun (1400 a.C.), que ilustra la presencia de árboles de sombra, un amplio pergolado central y estanques; también estaba rodeado de una barrera arbórea que atenuaba el viento cálido del desierto. Se sabe además que alrededor del año 500 A.C., en las casas griegas, persas y romanas también se hacía un uso racional de elementos arquitectónicos y vegetación, como pérgolas, pórticos, estanques, acequias para riego, plantas trepadoras y árboles, creando un microclima fresco en los patios interiores (Ochoa, 2009). Todas las villas romanas poseían su jardín o espacio abierto. Las más modestas tenían al menos un atrio y un patio con arbustos que rodeaban un estanque central, mientras que en las más lujosas existían varios jardines diferenciados, según el uso o la estación del año en que resultaran más agradables. Al igual que en otros planos de la cultura, la desaparición del Imperio Romano, abre una profunda brecha en la historia de los jardines. En los monasterios se acumula un conocimiento profundo sobre las plantas y sus cualidades, se cultivan multitud de especies y se descubren los principios básicos de la botánica. El jardín del convento era especialmente sencillo en su diseño, adecuado a la vida monástica, pero tremendamente complejo en su contenido botánico. Durante la Edad Media, no se encuentra otra jardinería que no sea a la perteneciente a la civilización islámica. La idea islámica del jardín fue introducida en España por los árabes, hacia el siglo XIII, ahí el jardín paradisíaco se mezcló con el atrio de origen romano, con sus patios y jardines llenos de árboles para protegerse del sol y del viento, las distintas estancias tienen estanques de agua que actúan con un sencillo pero eficaz sistema de refrigeración.

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Durante la época los jardines franceses tienen el protagonismo absoluto, las características de lugar de reposo y paseo, que habían venido siendo tradicionales hasta el momento, se olvidan por completo, ahora el jardín sale fuera de los palacios y ocupa grandes extensiones de terreno. Los jardines pasan a ser entonces obras arquitectónicas, el jardín adquiere un sentido estético y de ostentación de poder, dejando en segundo plano su finalidad climática. Algo bueno que dejó esta época fue la introducción en las ciudades de plazas ajardinadas, avenidas arboladas y bulevares, como reflejo de los jardines de la corte. De cualquier manera éstos proporcionaban un lugar de paseo a los habitantes de las ciudades, al mismo tiempo que se introducía la vegetación en los espacios públicos urbanos, elemento casi inexistente hasta entonces. Con el inicio del siglo XVIII el jardín clásico comienza a transformarse en parque natural, la vuelta a la naturaleza irá imponiéndose a las avenidas arboladas de perfecto trazado geométrico. Desde final del siglo XIX y hasta la Primera Guerra Mundial, entrado ya el siglo XX, se produce un cambio espectacular en la historia del hombre y su civilización. La revolución urbana, que se inicia en este siglo, habrá de ejercer su influencia sobre el planteamiento de las zonas verdes en cuanto a su composición y sus funciones. Se inicia el fenómeno de la urbanización, que se agudizará con la primera etapa de la revolución industrial, impulsando el crecimiento brusco de las ciudades, el aumento de la población y la creciente inhabitabilidad de los núcleos urbanos, despertará el sentimiento de necesidad de espacios verdes urbanos y su eficiencia para resolver o al menos atenuar el deterioro ambiental que se estaba dando en las ciudades, primero en Inglaterra y después en Alemania y Francia. En los planes de desarrollo urbano desde inicios del siglo XIX, ya se preveía la existencia de grandes zonas verdes para uso público. También a lo largo de este siglo, además de restaurarse y transformarse antiguos parques privados, se crean un gran número de parques de propiedad municipal, es en términos de salud pública, higiene y saneamiento que la urbanística de la primera mitad del siglo se refiere a los espacios verdes urbanos.
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4.2 Arbolado urbano y sus aspectos ecológicos y dasonómicos La Dasonomía urbana o en inglés “Urban Forestry”, es una rama de la dasonomía que se encarga de la planeación y el diseño de los paisajes urbanos. Se enfoca en el manejo y mantenimiento adecuado de las especies arbóreas que contribuyen al desarrollo de la sociedad urbana desde el punto de vista recreativo, estético y de salud. El término fue establecido en 1965 por la Universidad de Toronto en Canadá y por Jorgensen en 1970 (Grey y Deneke, 1986; TovarRodríguez, 1994); y la arboricultura es la ciencia que maneja en forma individual al árbol y establece los lineamientos y consideraciones en el manejo y cuidado de áreas verdes (Tovar-Rodríguez, 2005). Romero en 1994, expresa que la dasonomía urbana involucra las plantaciones urbanas y sus aspectos administrativos, la planeación de sus áreas verdes, la distribución de individuos y de especies de acuerdo a las necesidades locales. Según Miller (1997), para entender de lleno el impacto del desarrollo urbano en la vegetación y en otros sistemas naturales, es importante conocer la historia de la urbanización, cómo ha influenciado los patrones de desarrollo en el paisaje urbano, que interacción tienen las residencias urbanas con los paisajes rurales, y qué puede ser proyectado en un futuro de la vida urbana. Orta (2006), comenta que el desarrollo armónico y sostenible de las ciudades exige poner en valor los beneficios medioambientales que aporta el arbolado urbano dentro de la ciudad, además de otros valores que hacen destacar el nivel de calidad de vida. El hombre, desde sus orígenes hace más de tres millones de años, ha tenido la capacidad de transformar su ambiente a escala muy por encima de cualquier otro organismo del planeta (Carreiro, 2008). Maass (2007) y Carreiro (2008), señalan que en los últimos 100 años, han ocurrido dos cambios importantes en la sociedad humana, primero el aumento de la población mundial que en el presente son cerca de 6.2 billones y el segundo problema es la aparición (introducción) de las especies urbanas; el término de arbolado urbano desde el principio parece una contradicción en la terminología.

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El concepto de ecosistema urbano considera a las ciudades como asentamientos de poblaciones que interactúan entre sí y con el medio artificial y natural (Gío-Argáez et al., 1989); el hombre a lo largo de la historia se ha relacionado con el árbol de múltiples formas (Anónimo, 1995); el árbol es un organismo muy evolucionado, aproximadamente 400 millones de años, que ha desarrollado diversas estrategias para sobrevivir, adaptarse y mantener un nivel de calidad (Anónimo, 1995). El árbol ha tomado un lugar muy importante a través de la humanidad desde los árboles con un significado religioso en templos ancestrales hasta los árboles que se observan adjuntos a los edificios. Con muy pocas excepciones, no existen registros, de dónde, cuándo y cómo llegaron las plantas a cada ciudad. De la vegetación original prácticamente queda muy poco después del inicio del proceso de urbanización, por lo general como remanentes aislados en algunos parques, aceras, camellones, terrenos baldíos y vías férreas (Rapoport et al., 1983). Iguiñiz-Agesta (2008), describe el concepto clásico de jardinería urbana, con su arbolado ornamental, que considera el verde urbano como “decoración” y “ornato” de nuestras ciudades. Y por otro lado menciona el concepto funcional, por el que se exige que, tanto áreas verdes como arbolado, cumplan determinadas funciones concretas: regulación ambiental, atenuación de ruidos, depuración del aire, aportación de humedad y sombra, influencia psicológica, etc. Los árboles y otro tipo de vegetación se pueden encontrar en nuestras comunidades, desde los pequeños poblados hasta en las más grandes áreas metropolitanas, en países en desarrollo y desarrollados, y en las tierras ocupadas tanto por los pobres como los ricos (Miller, 1997). Granados-Sánchez y Mendoza-Ángeles en 1992 mencionan algunos de los beneficios que brinda el arbolado urbano: contribuyen a filtrar y purificar el aire, participan en la regulación del régimen hidrológico, detienen la erosión de los suelos, cumplen importantes funciones en la regulación del clima, modifican las condiciones climáticas, belleza escénica, ayudan a suavizar el ruido, dan una nota de vida y naturaleza en el dominio de asfalto y el hormigón, regulan la contaminación: fijando polvo, absorbiendo bióxido de azufre y transformando el
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bióxido de carbono. Tovar-Rodríguez (2005), se refiere al arbolado urbano como zonas de amortiguamiento de la industria, transporte, etc. Según Schmid (1975), las ciudades constituyen el más artificial de los ambientes y paisajes, es por tal razón que han sido poco atendidas por los estudiosos de la ecología. Sin embargo, Rapoport (1983) expresa que es bien sabido que las plantas, especialmente los arbustos y árboles, constituyen un protección contra la contaminación del aire y los ruidos de la calle; aparte de su valor estético esas plantas reducen la erosión del suelo y aumentan el valor de las tierras; Ochoa (2009), menciona además que el arbolado en las grandes ciudades presenta un valor al contribuir de manera notable condicionando el clima. Es fundamental para avanzar en el conocimiento de las causas de los problemas ambientales y precisar, aún más, su impacto en las condiciones de salud de la población; orientar positivamente la genuina preocupación social que hoy existe por la ecología, exponiendo con claridad las necesidades y desafíos; e, inducir cambios en las prácticas y estilos de vida que se traduzcan, en un reencuentro con la naturaleza y un aprovechamiento racional de los elementos que pone a nuestro alcance. Carreiro (2008), opina que las soluciones para el cambio de la calidad de vida urbana, es necesario reexaminar con más detalle los numerosos beneficios y servicios que se derivan de los hábitats naturales y semi-naturales en y alrededor de las ciudades. Esta nueva apreciación de la incorporación de más naturaleza en el diseño urbano no se produjo de la noche a la mañana, se ha venido desarrollando durante más de un siglo. Desde mediados del siglo XIX, nuestra necesidad instintiva para la inclusión de plantas en nuestras ciudades ha traído como resultado varios movimientos de embellecimiento en los Estados Unidos y Europa, creando parques y jardines públicos en muchas de sus ciudades (Schmid, 1975; Konijnendijk et al., 2006). Durante los últimos 50 años ha habido un reconocimiento creciente de que las soluciones a la mayoría de estos problemas residen en hacer a las ciudades más eficientes en su consumo de energía y materiales y la eliminación de los
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desechos, y en la alteración de los patrones de desarrollo urbano para reducir la cantidad de infraestructura impermeable "gris" (por ejemplo, edificios y carreteras) y aumentar el "verde" en la infraestructura, en particular árboles (Carreiro, 2008). Durante las décadas pasadas los individuos y la sociedad han hecho un énfasis en la vegetación urbana, en particular a la calidad de vida de nuestras comunidades, este énfasis ha creado demanda de profesionistas para el manejo de los bosques y arbolado urbano (Miller, 1997). Sin embargo, Schein (1993) expresa que este trabajo de planeación y mantenimiento del arbolado urbano es llevado a cabo por amateurs y personas con conocimiento empírico; él recomienda a las comunidades encomendar esta labor a profesionistas en la materia, así, la planeación y el mantenimiento de los árboles urbanos de un área verde será realizado por personas específicamente entrenadas en todos los aspectos de la materia como lo es: el análisis y evaluación, dendrología, selección de árboles, mantenimiento, presupuestos y similares. Los conocimientos técnicos y la experiencia harán posible la consecución de un mantenimiento técnicamente aceptable y económicamente viable. Se debe pensar en una gestión no olvidando de que después de la creación de áreas verdes, hay que mantenerlas y que de ellos supone un coste, tener en cuenta a la hora de diseñar la colaboración de un equipo multidisciplinar, donde den su opinión técnicos cualificados con experiencia y, mejor aún, si éstos se encargan en el futuro de la conservación de esos espacios verdes (Orta, 2006).

4.3 Dasonomía urbana y el inventario Rapoport (1983), habla de una primera prospección y análisis de la flora cultivada y espontánea de la ciudad y sus alrededores y este análisis consiste en un listado y clasificación por su origen de las plantas cultivadas y espontáneas. Los inventarios pueden simplemente ser la lista de los árboles por especie y su ubicación, o contienen una información tan detallada como el tamaño del árbol, la estructura vertical y la salud en relación con las condiciones del sitio, el uso de

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la tierra, la distribución de la cubierta forestal y la vegetación, y la importancia cultural. López-Aguillón (1999), indica que el levantamiento del inventario del arbolado urbano permite identificar una serie de aspectos de importancia en el manejo, el tipo de propiedad define responsabilidades, así como las posibilidades de nivel de manejo del arbolado y el grado de participación se deriva de esta información. Los inventarios de los árboles urbanos en cualquier ciudad nos arrojan información muy valiosa, no sólo acerca de cuantas especies y cuantos individuos existen de cada una de ellas en una zona determinada, sino también acerca de su condición y sus necesidades de mantenimiento de árboles individuales, generando lineamientos y consideraciones en el manejo y cuidado de las áreas verdes, así mismo nos permite elaborar un plan rector de las plantaciones que se requieren con su debida planeación (López-Aguillón, 1999). También se puede obtener una comparación del número de especies y de individuos por especie, calcular la distribución de las especies y del número de individuos cultivados de acuerdo a su ubicación; calcular la relación porcentual en cuanto a número de especies nativas e introducidas y comparar estos valores con otras ciudades del país (López-Aguillón, 1999). Por su parte, Nowak et al. (2002), expresan que tales inventarios también deben actualizarse periódicamente para que puedan ser utilizados para determinar cambio en las características importantes de la gestión, como la mortalidad y el crecimiento tipos de árboles, la composición de especies y la distribución de la cubierta de copas en privado y sector público. Kelly y Delgado (s/a), sabiendo la importancia del conocimiento del arbolado urbano y áreas verdes de su institución, realizaron una guía electrónica en la pretende proporcionar por medio de fotografías la información que facilite la identificación de los árboles más comunes en el campus de ciudad universitaria de la UNAM de la Ciudad de México.

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4.4

Evaluación

ecológico-dasométrica

y

el

Sistema

de

Información

Geográfica En años recientes, debido al creciente interés en el ambiente urbano se han establecido nuevas comunidades profesionales basadas en la idea del arbolado urbano, se incluyen diversos programas tales como administración de parques públicos, arquitectura del paisaje, horticultura urbana y el arbolado urbano (Bradley, 1995). Actualmente es común que en los centros urbanos se lleven a cabo inventarios de los árboles, con el propósito de conocer la condición del arbolado en una zona de la ciudad; sin embargo, en la mayoría de los casos, cuando se realizan los inventarios, los árboles no quedan geoposicionados ni contemplados en bases relacionales de datos (Rivas-Torres, 2000). Rivas (2000), comenta la problemática de que el resultado de esta información se hace obsoleto rápidamente y los datos de estos inventarios no son empleados en todo su potencial para facilitar la toma de decisiones acerca del recurso. No es posible responder adecuadamente a las preguntas básicas del manejo: ¿Qué, Dónde, Cuánto, Cómo y Por Qué plantar y cuidar los árboles? Se dificulta la elaboración y ejecución de Planes y Programas de Manejo de los árboles. Desde un punto de vista técnico, los inventarios permiten disponer de la información que facilite el análisis acerca de la cuantía, distribución y condición de los árboles. Desde un punto de vista administrativo, los Sistemas de Información Geográfica (SIG) son las herramientas modernas que manejan las relaciones entre las diferentes entidades para una adecuada administración de los árboles en un centro de población (Rivas-Torres, 2000). Un SIG gestiona las bases de datos resultantes de los inventarios a través de la captura de información, almacenamiento, manipulación, análisis y despliegue de la misma (Rivas-Torres, 2000). Y la capacidad de análisis espacial que ofrece el uso de los Sistemas de Información Geográfica “SIG”, también puede permitir la comparación de estos atributos de los bosques urbanos con el tiempo para

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evaluar la eficacia de políticas y adopción de decisiones a la gestión adaptable para la toma del futuro (Selga, 2008). En años recientes se ha visto un considerable interés por parte de la comunidad respecto a proyectos para plantar árboles. Sin embargo es importante tener en cuenta la selección de especies, costos de mantenimiento, el arreglo de las plantas a utilizar para el diseño de paisaje, y los efectos en la población y en la naturaleza. Recomienda también prestar atención multidisciplinaria para la gestión del arbolado (Bradley, 1995).

4.5 Importancia del Arbolado urbano Estudios recientes en el arbolado urbano reflejan el creciente

reconocimiento de muchos de los beneficios de la vegetación urbana para los individuos y la sociedad. Estos beneficios han sido descubiertos, y pueden ser a la vez de carácter global, como contribución a la reducción del calentamiento urbano que da el efecto isla, y de manera personal, por ejemplo, las consecuencias del explosivo desarrollo de la zona metropolitana de la ciudad de México, han llevado al deterioro permanente del ambiente, motivando la desaparición de especies de plantas y animales nativos que tan importantes son en el equilibrio ecológico de la zona (Gío-Argáez et al., 1989). La vegetación es indispensable para la vida del hombre, en las grandes ciudades este hecho es pasado por alto con frecuencia, siendo común la visión de calles y avenidas sin un asomo de verdor. Las grandes urbes son a menudo entes grises y monótonos, carentes de la placidez y tranquilidad que le otorgan las plantas al entorno (Ayuntamiento de la Cd. Guadalajara, 1995). Está comprobado, por otra parte, que la ausencia de elementos naturales en el entorno urbano es causa de irritabilidad, tristeza y angustia en las personas, provocando las llamadas “enfermedades de la ciudad”: cansancio, estrés, neurosis, jaquecas y otras, las cuales afectan el bienestar y la calidad de vida de los pobladores. La presencia vegetal es, por tanto, vital en la creación de un

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ambiente sano y equilibrado en las ciudades (Ayuntamiento de la Cd. Guadalajara, 1995). La presencia de vegetación en las ciudades altera el balance energético del clima a escala local, provocando variaciones en la radiación solar que llega a la superficie, en la velocidad y dirección del viento, en la temperatura y en la humedad del aire. Estos efectos, aunque limitados, contribuyen en gran medida a mejorar la sensación de confort en los espacios exteriores urbanos, así como a amortiguar el impacto de los elementos climáticos sobre los edificios (Ochoa, 2009). Ochoa (2009), comenta que uno de los usos más extendidos de la vegetación dentro del ámbito urbano es seguramente el control de la radiación solar. Su aplicación más inmediata es la de proporcionar sombra, sin embargo, la vegetación tiene efectos sobre la radiación solar que no son tan evidentes. Así mismo, Granados-Sánchez y Mendoza-Ángeles (1992), hablan sobre la modificación de la temperatura mediante las hojas de los árboles las cuales interceptan la radiación solar, la reflejan, absorben y transmiten; su actividad efectiva depende de la densidad de especies de gran follaje, de la forma de la hoja y de los patrones de ramificación. Por ejemplo, los árboles deciduos, son instrumentos importantes en el control del calor en sitios urbanos de regiones templadas; durante el verano, estos interceptan la radiación solar y bajan la temperatura, en el invierno la pérdida de sus hojas contribuye a elevar la temperatura por incremento en la radiación solar. También pueden mejorar la temperatura mediante la evotranspiración. Granados-Sánchez y Mendoza-Ángeles (1992) y Ochoa (2009), hablan de que la selección de especies es importante para la eficiencia de las cortinas rompevientos, las coníferas de denso follaje, son las mejores proporcionando protección contra los vientos invernales en forma considerable. Ochoa en 2009, menciona que en ambientes urbanos con una alta densidad de construcción, el viento, a niveles cercanos al suelo, está definido principalmente por la estructura urbana, es decir, la anchura de las calles, la altura de los edificios, la continuidad y dirección de la trama urbana, las diferencias entre
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alturas de los edificios. Etc. La vegetación tiene, en estos casos, un efecto menos apreciable. En zonas suburbanas, con predominio de viviendas unifamiliares, los efectos de la vegetación sobre el viento son más apreciables. Al respecto, Heisler (1989 en Ochoa, 2009) encontró que incluso árboles dispersos pueden tener un efecto significativo. Dependiendo de la densidad de construcción, un aumento del 10% en el área cubierta por árboles, puede reducir del 10 al 20% la velocidad del viento, y uno del 30% pueda reducirla del 15 al 35%. Incluso en el invierno, cuando muchos árboles has perdido sus hojas, éstos siguen conservando entre 50 y 90% de su poder protector. De acuerdo a Ochoa (2009), la reducción de la temperatura ambiente y el aumento en la humedad del aire en presencia de vegetación, se debe al efecto de la sombra proyectada sobre las diversas superficies, pero sobre todo al fenómeno de la evapotranspiración, que es el efecto de enfriamiento evaporativo del agua que transpiran las plantas, otra pequeña contribución se debe a la humedad del suelo. Sin embargo, el efecto de un árbol aislado no es muy significativo, ya que desaparece rápidamente debido a los movimientos del aire, ya sea por el viento o por convección. La radiación solar y el viento, son los parámetros sobre los que más influye la vegetación. La sombra producida por los árboles sobre las diversas superficies urbanas y sus habitantes, es quizá, una de sus propiedades más apreciadas. La temperatura y la humedad del aire son los parámetros sobre los que menos influye la vegetación, ya que las corrientes de aire dispersan rápidamente cualquier modificación, salvo que se trate de grandes masas arboladas o zonas confinadas. En cuanto a la vegetación y ruido urbano se han realizado estudios principalmente en Italia (Alessandro, 1987 en Ochoa, 2009) y Suiza (Stryjenski, 1990 en Ochoa, 2009), que prueban que la capacidad de absorción acústica de algunas especies vegetales varía con el tamaño de las hojas y la densidad del follaje. De los estudios anteriores se puede apreciar que el efecto de reducción del ruido debido a la vegetación es más bien pequeño, sin embargo la vegetación tiene un efecto psicológico, porque sirve como pantalla visual entre la fuente de ruido y las personas afectadas. Los árboles plantados a lo largo de las calles
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tampoco reducen significativamente el nivel de ruido que llega a un edificio, pero pueden reducir el tiempo de reverberación en una calle debido a la absorción de las hojas; Granados-Sánchez y Mendoza-Ángeles (1992), mencionan que las hojas membranosas o carnosas amortiguan el ruido y las ramas al moverse y vibrar absorben y enmascaran los ruidos. La vegetación es un elemento estimable como purificador de la atmósfera urbana y, en este sentido, desempeña varios papeles –unos más eficazmente que otros: como indicador biológico de la presencia de contaminantes peligrosos, como captador de sustancias contaminantes o bien como filtro de partículas sólidas suspendidas en el aire, además de la producción de oxígeno mediante la fotosíntesis y la depuración bacteriana (Ochoa, 2009); también la pubescencia de las hojas atrapa y almacena partículas de polvo, los estomas en las hojas permiten el intercambio de gases y la floración y el follaje proveen de momentos agradables el enmascarar malos olores (Granados-Sánchez y Mendoza-Ángeles,1992). En cuanto a la calidad del agua y protección del suelo, Ochoa (2009), menciona que las hojas de los árboles interceptan las gotas de lluvia y dosifican su paso hacia el suelo; por otro lado, sus raíces lo retienen, minimizando la erosión; además, al permitir el paso del agua hacia el subsuelo, se evita la sobrecarga de la red de drenaje de las ciudades en caso de tormenta, al mismo tiempo que se recargan los mantos acuíferos. La vegetación puede desempeñar un papel muy importante como purificadora del agua. Las raíces los árboles y demás plantas constituyen un excelente filtro físico, químico y biológico, al utilizar estas sustancias en sus procesos metabólicos como nutrientes, impidiendo que estas sustancias lleguen a los mantos acuíferos o a los cuerpos de agua y los contaminen (sales minerales y fosfatos). Es importante mencionar lo que expresa Ochoa (2009), en cuanto al rol de la vegetación y/o arbolado urbano en la conservación de la vida animal, el autor comenta que la vegetación es necesaria para la supervivencia de muchos animales dentro de la ciudad. Una oportuna selección de las especies podría garantizar fuentes de alimento, vivienda y descanso a muchos animales, así también indica que generalmente la selección de especies nativas, más que las
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exóticas, contribuyen a determinar un hábitat más idóneo para las especies animales endémicas de la zona. Y en cuanto al control visual, la vegetación puede ser muy efectiva como barrera o pantalla, proporcionando privacidad y eliminando vistas no deseadas como basureros, terrenos deshabitados o carreteras; puede dirigir la vista del observador hacia una dirección en particular, o bien enmarcar un paisaje determinado. También es posible reducir la incomodidad visual debida a deslumbramientos producidos por la luz del sol, las luces de los coches, el alumbrado urbano y algunas señales. Así mismo, pueden ser reflejos provenientes de superficies de agua, como lagos o piscinas, fachadas de cristal, arena, nieve, etc (Rivas-Torres, 2000). Granados-Sánchez y Mendoza-Ángeles (1992), mencionan la problemática de la competencia por espacio en las ciudades hoy en día, donde se ha permitido que se abran más zonas a la urbanización, reduciéndose por consiguiente, las zonas verdes y haciendo de la vegetación la parte menos favorecida. Por tanto, se debe poner mayor atención en el manejo, cuidado y conservación de las plantas urbanas y suburbanas, ya que, proveen a la gente de la ciudad de un sinnúmero de beneficios. Habrá que respetar, el espacio destinado a las áreas verdes y de ser posible abrir nuevas para la implantación de las mismas. Rivas-Torres (2001), explica del valor económico de los árboles esta valoración de los árboles urbanos con fines de reposición, es importante sobre todo cuando se trata de árboles grandes en donde es necesario considerar además su tamaño, la especie, la ubicación, la importancia por la función que desempeña y la condición fitosanitaria; Cruz-Rubio (2007), realizó un trabajo para la evaluación de la valoración económica del arbolado urbano del Área Metropolitana de Monterrey y expresa este valor después de una revisión exhaustiva considerando el costo, la localización, la condición fitosanitaria, el tamaño y el valor asignado por especie. La sociedad internacional de Arboricultura, recomienda dos métodos para estimar el costo de un árbol, dependiendo del tamaño: el costo de reemplazo y la formula del tronco, es empleado para especies de menos de 30 cm de diámetro a
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la altura de pecho, el segundo método establece un valor básico de 3 dólares U.S. por cada cm2 de área basal (Rivas-Torres, 2001). El manejo del arbolado urbano incluye trabajos de mantenimiento con derribos, podas, aclareos y otros tratamientos silvícolas que indudablemente producen grandes cantidades de madera que, aunque no es de buena calidad si se puede servir para la elaboración de materiales para la construcción como las cimbras, polines y gualdras; abonos, bancos para carnicerías, bisagras, mulch, materia prima para artesanías y florerías y leña para combustible. Esto redundará en menor presión sobre los bosques aledaños a la ciudad y por consiguiente en su conservación, siendo además fuente de empleos. Actualmente en la ciudad de México gran cantidad de estos materiales son llevados diariamente a los rellenos sanitarios (Rivas-Torres, 2001).

4.6 Condición sanitaria del Arbolado urbano Fischesser (2009), menciona que cada árbol es un universo; en el follaje, en las cavidades del tronco, y en las grietas de su corteza, en sus ramas y en sus raíces, viven gran cantidad de seres vivos que buscan en él su comida y encuentran abrigo y asiento; como todos los seres vivos, el árbol está constantemente amenazado por un cortejo de parásitos vegetales y animales. Los parásitos son seres vivos que se desarrollan a expensas de otros seres vivos a los que roban una parte de su alimento o de sus sustancias sin dar nada a cambio. El concepto de salud y protección de los árboles y plantas urbanas (Plant Health Care=PHC) fue desarrollado en los años 80´s; por el Dr. Donald H. Marx, quien por más de 30 años ha colaborado en el Servicio Forestal del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos y actualmente es Presidente del Consejo Científico de Plant Health Care. El Dr. Marx ha trabajado en la aplicación práctica de las micorrizas para mejorar la sobrevivencia de las plantas y optimizar su crecimiento, esto implica la calidad en las prácticas para el mantenimiento y manejo profesional del arbolado y plantas urbanas, y este concepto envuelve el manejo integrado de las plagas (Tovar-Rodríguez, 2005).

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Tovar-Rodríguez (2005), menciona que el diagnóstico correcto de los problemas de salud de la planta requiere de un examen cuidadoso de la situación y sugiere los siguientes pasos: 1. Identificar la planta con precisión, debido a que muchas plantas, esta información puede limitar rápidamente el número de enfermedades y desordenes que se sospechan. 2. Buscar un patrón de anormalidad. Las diferencias en color y crecimiento pueden ser clave del origen del problema. 3. Examinar cuidadosamente el terreno y sus alrededores 4. Examinar las raíces, observando su color, raíces pardas o negras pueden significar problemas. 5. Examinar el tronco y las ramas. 6. Examinar bien todo el tronco en busca de heridas, ya que están proveen entradas para patógenos y organismos destructores de la madera. Las heridas pueden ser causadas por el clima, fuego, cortacéspedes, roedores y otros muchos factores medioambientales y mecánicos. Los defectos grandes pudieran indicar un riesgo potencial 7. Advertir la posición y aspecto de las hojas afectadas. Las hojas torcidas o enrolladas pueden indicar una infección viral, alimentación de insectos o exposición a herbicidas. La infección es un fenómeno complejo en el que se encadenan secuencias de microorganismos que se instalan unos tras otros en un orden determinado. Se habla de sucesión parasitaria. Los hongos pioneros abren el baile; provocan una reacción biológica de la madera que se colorea de forma anormal. Después se instalan otros seres que enlazan entre ellos relaciones que van desde el comensalismo al antagonismo. Esta pudrición será debida a hongos y bacterias. De la naturaleza de las enzimas segregadas por los hongos parásitos depende el modo de descomponerse la madera y su aspecto, después de deteriorarse. Se distinguen tres grandes tipos de pudrición: cúbica, fibrosa y alveolar, cuyos nombres son suficientemente explícitos para evitar una descripción

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complementaria; finalmente, cualquiera que sea el tipo de pudrición, la madera se vuelve impropia para cualquier uso. El árbol se protege de las infecciones aislando la zona afectada mediante compartimentalización, barreras transversales contrarrestan la propagación vertical de la infección, las barreras frontales se oponen al avance de la infección hacia el corazón del árbol; los anillos anuales ejercen el papel de obstáculo, las barreras laterales, que ponen trabas a la difusión lateral de la infección, se aseguran gracias a los radios medulares leñosos (Fischesser, 2009). Tovar-Rodríguez (2005), menciona que las enfermedades en árboles, arbustos u otras plantas, necesitan tres factores para desarrollarse: la presencia de un agente causante de enfermedad, conocido como patógeno, susceptibilidad de la planta a dicho patógeno, medioambiente que favorezca el desarrollo de la enfermedad. Fischesser (2009), habla sobre las defensas naturales de un árbol contra las pudriciones, que en el corcho se forma una coraza inatacable; sin embargo, un árbol sin corteza es muy vulnerable. Cada herida, y en especial aquellas provocadas por una poda artificial, puede ser la puerta de entrada para una pudrición que conllevará una modificación profunda de la composición química de la madera. Rivas-Torres (2001), explica que una poda es la supresión de ramas vivas, muertas, enfermas o superfluas, de una especie vegetal, con el fin de resolver situaciones de la planta o del ambiente que le rodea. La poda es quizá la práctica cultural que más están demandando los árboles en la ciudad de México. De acuerdo a Fischesser (2009), en ocasiones puede ser aconsejable podar un árbol ornamental para diversos fines como: aclarar una forma frondosa y dejas pasar más luz y más aire, sin cambiar por ello la forma general de la copa; este aporte de luz favorecerá la floración y la fructificación, para podar un fuste y aumentar su producción leñosa, para favorecer a la guía y evitar horquillas, recortando las ramas laterales, para compensar una reducción accidental del sistema radical.

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Rivas-Torres (2001), también menciona que los árboles están siendo podados ante la necesidad de resolver problemas, pero debido a la carencia de personal preparado, se observa que aparecen desbalanceados en su copa, con cortes mal ejecutados sin las herramientas y técnicas adecuadas. El resultado es el triste cuadro de los árboles “podados” en las calles de la ciudad: despuntes en la parte gruesa de la rama, que originan la emisión de gran cantidad de brotes, dando la apariencia de escoba, y menciona que las podas por apariencia son aquellas en que los árboles tienen portes, aspectos y formas naturales que es conveniente ecológica y económicamente respetar: piramidal, cónica, ojival, redonda, aplanada, llorona, por ejemplo. Estas características pueden ser explotadas en el paisaje y mantenidas mediante la poda realzando su apariencia y salud. Dentro de este objetivo se encuentran las podas para mejorar la estructura del árbol, removiendo ramas cruzadas y otras que estén compitiendo con las ramas líderes (Cook, 1991 en Rivas-Torres, 2001) como los llamados “chupones” o brotes emitidos verticalmente, que restan belleza a la forma natural de la planta. Fischesser (2009), menciona que como todos los seres vivos, el árbol está constantemente amenazado por un cortejo de parásitos vegetales y animales. El árbol parasitado reacciona, manifiesta algunos síntomas: está enfermo. Para luchar contra sus asaltantes, dispone de armas químicas y, a menudo, produce una segunda foliación en mitad del verano para compensar las pérdidas sufridas en primavera. Entre sus principales enemigos se encuentran los insectos y los hongos. Los árboles son resistentes, de forma natural, a sus parásitos indígenas. Están provistos, contra ellos, de defensas naturales, ya sea porque les ofrecen un terreno inadecuado para su desarrollo, o porque disponen de métodos pasivos (una corteza gruesa, un revestimiento céreo en las hojas) o utilizan un medio activo (formación de corcho que bloquea la extensión del parásito, emisiones de sustancias químicas tóxicas en los alrededores de las zonas de ataque, como los taninos). Los parásitos para desarrollarse, aprovechan el debilitamiento pasajero del árbol, cuyas causas pueden ser múltiples como la sequía y mala alimentación en
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agua, suelo o medio inadecuados para un árbol transplantado, heridas, insolación, etc. La higiene racional, la implantación de árboles en medios adecuados, su mantenimiento en buenas condiciones, la eliminación precoz de árboles enfermos que podrían contagiar a los demás, son otras garantías de árboles sanos. Tovar-Rodríguez (2005), menciona que el sistema árbol comprende los subsistemas: a) radical, b) fuste o tronco, c) follaje o zona de cobertura; el desequilibrio entre la parte área y subterránea del árbol provoca una pérdida parcial o hasta la muerte de éste. Una deficiencia en el sistema radical, provoca un estrés que se manifiesta en la parte área. El mismo autor menciona que el daño en el tronco puede ser causado por actos de vandalismo, accidentes o por la pérdida del vigor causados por estrés (hídrico, nutricional, contaminantes, etc.); este efecto induce el ataque de insectos descortezadores y barrenadores que se complementan con la actividad de hongos y bacterias que producen de madera y cancros de corteza, que son los daños más comunes de los troncos en zonas urbanas. Estos problemas se ven terminados con el ataque de termitas y hormigas que causan la caída del árbol. Las podas mal hechas, sin la utilización de herramientas adecuadas inducen la entrada de microorganismos que causan pudriciones sistemáticas que derivan en una “muerte regresiva”. El follaje es el subsistema más importante dentro de los árboles urbanos. La reacción fotosintética, es el centro de producción de alimento del árbol y la base de la supervivencia del hombre sobre este planeta, ocurre en las hojas. Los daños causados en las hojas por el ataque de insectos chupadores o masticadores, por hongos y bacterias, o el efecto resultante de un estrés fisiológico pueden afectar la cobertura adecuada de un árbol y por ende la actividad metabólica de éste, repercutiendo en su “rendimiento” (Tovar-Rodríguez, 2005). Tovar-Rodríguez (2005), menciona la importancia del manejo y control de plagas de árboles urbanos ya que él menciona que la mayoría de los insectos se pueden evitar con medidas preventivas; los árboles con mantenimiento adecuado, jamás serán dañados por insectos o sus efectos serán menores; algunas de las medidas preventivas son la buena nutrición e incorporación de materia orgánica al
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suelo, espacio adecuado para su desarrollo, evitar la compactación del suelo, dosis adecuadas de agua y las aplicaciones de insecticidas sobre áreas urbanas no son recomendables a menos que la población de insectos se haya disparado. Las plagas por insectos en los árboles más comunes son de insectos plaga de la raíz (Coleóptera, Phyllophaga rubella, Dendroctonus rhizophagus); insectos plagas perforadoras de tronco (hongo Ceratocystis fagacearum) Coleópteros y Lepidópteros D. adjuntus, Scolytus mundos y Synanthedon cardinales); insectos que se alimentan de madera húmeda y seca (Coleóptera e Isópteros) Coptotermes crassus, Xylosandrus morigerus, Parantherene dolii, Incitermes marginipennis, Xilobiops basilaris; insectos desfoliadores y que se alimentan de brotes y yemas; insectos chupadores de savia; insectos agalladores (Calophya rubra, Paculops sp, Amphibolips spp); insectos que se alimentan de semillas, bellotas, nueces, conos y frutos (Tovar-Rodríguez, 2005).

4.7 Vegetación urbana y ornamental en el AMM En el estado de Nuevo León se han realizado en estudios florísticos con interés didáctico y privado para el conocimiento de las diferentes especies de árboles de un determinado sitio; en el municipio de Linares se han estudiado las gramíneas (Ortíz-Díaz, 1983); leguminosas (Estrada-Castillón, 1987); también se ha llevado a cabo evaluaciones de diferentes metodologías para el inventario forestal para Prosopis laevigata (Martínez-Pineda, 1992); estudios relacionados con la diversidad florística, estructura e importancia de los huertos familiares (Cárdenas-Ríos, 1981). Para el área metropolitana de Monterrey (AMM), se han realizado numerosas investigaciones, listados de las especies de ornato presentes en áreas verdes, plazas y jardines; además de estudiar aspectos dasonómicos y valoración de los elementos arbóreos. Rocha-Estrada (1994), encontró en diferentes puntos de estudio del AMM que el mayor número de especies presentes se distribuyen en las familias Leguminosae, Amaryllidaceae, Liliaceae y Malvaceae y Rocha-Estrada et al. (1998) realizaron un inventario de las especies vegetales que son utilizadas con fines ornamentales en plazas y jardines en el AMM encontraron que son 137 especies pertenecientes a 68 familias, de las
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cuales Fraxinus sp. Rosa centifolia y Melia azedarach, encontrándose como las especies más frecuentes. Resendiz (2003), al evaluar el arbolado urbano del municipio de Monterrey, encontró una diversidad de 80 especies, en donde el 71.8% del arbolado está compuesto por tres especies que son Fraxinus sp, Ficus benjamina y Ligustrum lucidum. Esta escasa diversidad hace que el ecosistema sea frágil, sus componentes cumplan menos funciones y proporciones menos beneficios, lo que afecta el equilibrio del ecosistema y disminuye la calidad de vida de los habitantes. Por su parte, Alanís-Flores et al. (2004), describen la problemática del arbolado urbano y de las áreas verdes del AMM, señalan además que el desconocimiento del potencial de la vegetación nativa, así como el deseo de introducir árboles exóticos, propició cambios notables en la arborización urbana del AMM durante los años sesentas y setentas. Estos cambios afectaron la diversidad, la composición y la estructura del arbolado urbano; además de alterar el porcentaje de representación de las especies nativas. Ellos encontraron que la diversidad florística urbana asciende a 298 especies, pertenecientes a 92 familias y 224 géneros. En este mismo estudio mencionan que las especies ornamentales de AMM son principalmente introducidas, representadas con 175 (59%), en tanto que las nativas son sólo 123 (41%). De acuerdo a la Norma Oficial Mexicana NOM-059-SEMARNAT-2001, de especies en peligro, se observó que cinco de las especies presentes en la flora ornamental del AMM se encuentran en alguna categoría de riesgo. Cruz-Rubio (2007), evaluó el arbolado urbano del área metropolitana de Monterrey con el propósito de elaborar una propuesta de valoración económica de los árboles presentes en esta área para lo cual mediante un muestreo aleatorio se seleccionaron y muestrearon un total de 70 plazas, 10 para cada municipio del AMM. Se encontraron un total de 104 especies, pertenecientes a 33 familias y 69 géneros, de las cuales 42 son nativas (41%) y 61 especies son introducidas (59%). Encontró que las familias más representativas son Leguminosae con 17 especies, Fagaceae y Rutaceae con 10, Moraceae con 8; mientras que la familia Oleaceae y Ulmaceae están representadas con 5 especies. Los géneros que presentaron el mayor número de especies fueron Quercus, es el más diverso con
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10 especies, seguido por Citrus con siete, Ficus con cinco, Acacia con 4 y el resto de géneros con menos especies. Además menciona que las especies arbóreas más abundantes corresponden a los géneros Fraxinus “fresno” (40%), Ficus (8%), Ligustrum “trueno” (6%) y otros (46%). La mayor diversidad de especies arbóreas se encontró en San Pedro con 64 especies, seguido por San Nicolás con 62 especies, Monterrey con 55 especies. En este mismo estudio se aporta información básica del arbolado urbano como la diversidad, origen, condición del arbolado; aspectos estructurales como altura, cobertura y diámetro a la altura del pecho (DAP); además se revisan los reglamentos municipales relacionados con el arbolado urbano. En cuanto a la importancia de plantar árboles, Alanís-Flores y GonzálezAlanís (2002) y Alanís-Flores et al. (2004), mencionan la problemática imperante en la ciudad de Monterrey, en donde faltan áreas verdes, el cultivo de especies vegetales no adecuadas a las condiciones naturales de la zona, exceso de especies introducidas y pérdida de cubierta vegetal en los alrededores del área urbana para dar paso a nuevas construcciones; aunado a una característica particularmente como lo es la escasez de agua, aspecto que debe considerarse antes de realizar cualquier planeación o selección de especies vegetales que se utilicen para ornato o forestación en dicha área urbana. Dado que el uso del agua es fundamental para consumo humano y solamente agua no potable deberá ser utilizada para riego de plazas, parques, áreas deportivas, camellones y jardines privados. Iguiñiz-Agesta (2008), indica que es importante que por difícil y delicado que sea determinar las funciones que obligadamente deba cumplir el arbolado urbano, es obvio que éstas deben ser más amplias que el puro adorno. Cada ciudad deberá definir conscientemente en su Normativa (Plan General y Ordenanzas) la funcionalidad de sus Espacios Libres y de su arbolado urbano. La gestión global del arbolado urbano, diseño, ejecución, mantenimiento, valoración económica, etc., tiene su apoyo último en lo que la Normativa de cada ciudad defina o deje sin definir.

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4.8 Gestión del arbolado urbano y áreas verdes La planificación de las futuras zonas verdes con criterios de sostenibilidad debe dar respuesta a la evidente preocupación social que existe sobre las condiciones actuales y futuras zonas verdes, lo cual se exige poner en valor los beneficios medioambientales que aportan las zonas verdes dentro de la ciudad, además de otros valores que hacen destacar el nivel de calidad de vida. Los nuevos tiempos exigen un cambio orientado a la mejora de la gestión de la conservación de las zonas verdes, la cual también es importante mencionar que favorecen la presencia de implantación de fauna, principalmente de avifauna. El desarrollo sostenible de la ciudad que se plantee este modelo de gestión de las líneas prioritarias de actuación, implica legar a las generaciones futuras varios tipos de riquezas, una de ellas, importantísima es la de sus zonas verdes, tanto en extensión como en tipologías, y todo lo relacionado con el ecosistema y el medio ambiente (Orta, 2006). Además la planificación de las zonas verdes debe tomarse en cuenta en el desarrollo de las ciudades y plantearse como objetivo que el verde urbano alcance un alto grado de entramado entre las zonas verdes, permitiéndoles integrarse en el conjunto urbano y dar satisfacción a los habitantes. Un mantenimiento de calidad favorece que las zonas verdes cumplan con su función ornamental y es la única forma de poner en valor las zonas verdes de una ciudad, y en cuanto a la importancia de la conservación de cualquier zona verde o jardín debe cumplir dos funciones básicas, por un lado las sociales y por otro las ornamentales y medioambientales. Una falta de mantenimiento y conservación lleva consigo el que la zona verde no cumpla con las funciones para las que fue diseñada y, además, no le saca rentabilidad a la inversión, que en este caso, no es solamente económica (Orta, 2006).

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4.9 Orígenes y Desarrollo del campus Ciudad Universitaria de la Universidad Autónoma de Nuevo León El día 24 de septiembre de 1952, el presidente Miguel Alemán emitió un decreto mediante el cual cede 334 hectáreas para la construcción de CU-UANL. En el año 1955 empieza a funcionar la oficina técnica para la construcción de la CU-UANL. En el año 1957 Empieza la urbanización de CU-UANL, el 18 de febrero se emite el decreto del presidente Adolfo Ruiz Cortines, mediante el cual cede a la universidad 100 hectáreas más. En 1958 se inauguran varios edificios en CUUANL. En enero de este año se crea la Imprenta Universitaria. En mayo 17 se establece la Librería Universitaria. En 1961 en septiembre 14 se inaugura la Torre de Rectoría. En 1967 En el mes de mayo de este año se inaugura el Estadio Universitario. En 1971 el 5 de junio se promulga la cuarta Ley Orgánica, en la cual se le concede la Autonomía Universitaria que le da su nombre actual: "Universidad Autónoma Nuevo León". También se determina el establecimiento de una Junta de Gobierno como la máxima autoridad. En 1980 en noviembre 13 se inaugura la Biblioteca Universitaria Capilla Alfonsina. En 2001 el 19 de septiembre se inaugura la remodelación de la torre de rectoría ante la presencia del Presidente de México, Vicente Fox Quezada.

4.9.1 Marco Orgánico La Ley Orgánica de la Universidad Autónoma de Nuevo León, hace referencia a las responsabilidades de los que conforman la autoridad para la toma de decisiones por áreas de trabajo, dentro de la cual se encuentra la Dirección General de Construcción y Mantenimiento; la cual una de sus funciones es el de Coordinar con los prestatarios de servicios externos en lo relacionado con el mantenimiento de la reforestación y al mantenimiento a las áreas verdes de la Universidad Autónoma de Nuevo León; la cual se ha preocupado en llevar a cabo un mantenimiento integral de las áreas verdes, así como también trabajos en mantenimiento de la estructura del suelo con productos orgánicos e inorgánicos, suministro e instalación de jardinería decorativa, sistemas de riego por aspersión en dichas áreas de la CU-UANL. La Ciudad Universitaria presenta una clara
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urbanización por influencia del Área Metropolitana de Monterrey, la vegetación que se encuentran en el área de estudio son elementos característicos de la región sin embargo son la minoría, los elementos ornamentales son los que ocupan una mayor presencia.

4.9.2 Estudios relacionados La investigación científica y tecnológica juega un papel crucial en la búsqueda y aplicación de las mejores vías para restaurar, proteger, incrementar nuestra base de recursos. En el año de 1994, González de la Rosa y Guzmán-Lucio, colaboraron con el entonces rector de la UANL, a su solicitud de llevar a cabo un proyecto el cual consistió en la nominación de los árboles del campus universitario, encontrando 5,658 árboles de diferente tamaño y desarrollo distribuidos en 69 especies y realizaron la colocación de placas de identificación en 32 especies siendo estas las de mayor frecuencia. En CU-UANL se han realizado numerosos estudios e inventarios del arbolado y vegetación ornamental y espontánea por los alumnos y profesores de la Facultad de Ciencias Biológicas desafortunadamente no existe evidencia publicada de dichos trabajos.

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5. DESCRIPCIÓN DEL ÁREA DE ESTUDIO

5.1 Localización geográfica El área de estudio se localiza en el municipio de San Nicolás de los Garza, N.L., en los límites con el municipio de Monterrey; el sitio bajo estudio es conocido como Ciudad Universitaria y es el campus principal de la Universidad Autónoma de Nuevo León. La CU-UANL se ubica a 520 msnm y en las Coordenadas UTM 2845965 N y 368372 E.

5.2 Fisiografía CU-UANL se localiza en la provincia fisiográfica de la Llanura Costera del Golfo Norte; esta provincia se extiende sobre la Costa del Golfo desde el Río Bravo en el tramo que va de Reynosa, Tamaulipas, dentro del territorio nacional, limita al noreste con la provincia de la Gran Llanura de Norteamérica, al oeste con la Sierra Madre Oriental, al, este con el Golfo de México y al sur con la provincia del eje Neovolcanico (INEGI, 1986). La provincia se subdivide a su vez en varias subprovincias correspondiendo de manera específica a la Llanuras y Lomeríos, esta subprovincia que penetra en el estado de Nuevo León, que está incluida en la región conocida como Llanura Costera o Plano Inclinado, ocupa 9,602.69 km2 del área de Monterrey. En términos generales esta subprovincia está constituida por una pequeña sierra baja, la sierra de las mitras, lomeríos suaves con bajadas y llanuras con extensiones considerables (INEGI, 1986).

5.3 Geología De acuerdo a las características de suelo y roca el sistema de topoformas de CU-UANL y sus alrededores es de lomerío suave con llanuras. Al norte de la ciudad de Monterrey el cretácico inferior está representado por rocas calcáreas; la mayor parte de los afloramientos rocosos de esta provincia pertenecen al Cretácico superior y está constituida por lutitas, los conglomerados que
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sobreyacen en forma discordante a los sedimentos del Cretácico Superior son del Terciario (Pleistoceno). Los depósitos más recientes corresponden al Cuaternario y están constituidos por rellenos aluviales (INEGI, 1986; Meinburg, 1987; BarbarínCastillo, 1995).

5.4 Edafología En general, los suelos que predominan en la subprovincia son los vertisoles, que son profundos y de color oscuro. Sin embargo, la diversidad de asociaciones en que se encuentran hace necesario destacar la presencia de otros tipos de suelo, que adquieren importancia en los diversos sistemas de topoformas (INEGI, 1986). Los tipos de suelo del AMM presentan características de clima semiárido poco favorables para su desarrollo; sin embargo, esta condición ambiental extrema con amplios rangos térmicos y un régimen de humedad torrencial, es el que ha influenciado en la génesis de los suelos desde finales del cuaternario tardío (Woerner-Petrán, 1995). En la aglomeración urbana una gran parte de los suelos naturales han sido modificados con diferente intensidad por las actividades antropogénicas, tales como la construcción de calles, de estacionamientos edificios y plantas industriales; igual acción han ejercido los movimientos profundos de los suelos y los depósitos antropogénicos, así como la contaminación con desechos tóxicos, tal como la fertilización exagerada. Por todo ello los suelos han sufrido una grave afectación de su naturaleza, desde su estructura física hasta su composición química. Estos suelos antropogénicos no poseen vegetación ni son usados para cultivos agrícolas y deben ser tratados fuera de los suelos naturales. Los tipos de suelo que se presentan en el AMM son definidos por sus horizontes de diagnóstico y por otras características genéticas, específicamente para el área estudio puntualiza lo siguiente (Meinburg, 1987):

Suelos antropogénicos sellados y modificados Estos suelos se localizan en las áreas altamente urbanizadas e industrializadas del AMM. Son suelos que han sido nivelados y compactados. En
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caso de un sellado completo bajo calles asfaltadas, estacionamientos y edificios, el suelo o los restos del suelo se conservan como suelos fósiles. Con un sellado menos completo bajo gravas o escoria, la aeración se mantiene y los suelos pueden proporcionar espacio de sustento para crecimiento de árboles ornamentales. En zonas de construcción con remoción del suelo a través de excavación y nivelamiento de superficies accidentadas se presentan suelos modificados en sus propiedades físicas, lo mismo que en terrenos afectados con manejo mecánico muy intenso, como en parques, jardines y panteones, y en zonas de compactación fuerte por el tráfico o la preparación de sitios de construcción. Existen además suelos modificados químicamente en jardines privados por fertilización intensa.

5.5 Climatología Los climas dominantes de la llanura son los semicálidos subhúmedos, aunque en un área reducida del noroeste se presenta el clima seco. Es en la parte del estado que queda comprendida dentro de la provincia de la llanura costera, donde se nota la influencia de vientos húmedos provenientes del Golfo; ahí se registran las máximas precipitaciones, mayores de 800 mm, sobre todo en la zona de transición entre la llanura y la sierra debido a los fenómenos de condensación por cambios de altitud esto con base en la clasificación de Köppen modificada por Enriqueta García para la República Mexicana (INEGI, 1986)

5.6 Hidrología Hidrología Superficial El área de estudio se localiza en la Región Hidrológica RH-24 (BravoConchos) determinada con base en la información contenida en la carta hidrológica de aguas superficiales, escala 1:250,000 elaborada por el INEGI. Así mismo el área de interés se encuentra específicamente en la Cuenca Hidrológica denominada B, (RH-24-B, Río Bravo-San Juan), a su vez la cuenca B se subdivide

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en varias subcuencas perteneciendo a la Subcuenca “c” río pesquería, la cual comprende un área de 1,819 Km2 (INEGI, 1981 y 1986).

Hidrología Subterránea En esta región se localiza la zona de Monterrey, y en ella se efectúa la explotación de agua subterránea más importante; los campos Mina, Monterrey, Buenos Aires y Topo Chico son los que aportan mayor caudal. En esta región se han perforado pozos de 2 000 m de profundidad, y el agua que se obtiene es de buena calidad. La permeabilidad de las calizas de la región se debe a la presencia de una franja arrecifal que se desarrolló en las formaciones del Cretácico Inferior y que se ha cortado en los pozos de los campos situados en la porción oeste del área. En la oriental, en cambio, las calizas presentan poca permeabilidad, por lo que la producción de los campos Higueras, Papagayos y Picachos es escasa (INEGI, 1986 y 2000).

5.7 Vegetación El tipo de vegetación que domina en la subprovincia de Llanuras y Lomeríos es el matorral submontano. Otro tipo de vegetación común es el matorral espinoso tamaulipeco, endémico de la región del Plano Inclinado, conformado por arbustos altos de tallo claro que, frecuentemente, presentan índices elevados de densidad en su distribución. Se le encuentra en los sistemas de topoformas llamados lomerío suave con llanos y lomerío suave (INEGI, 1986). Matorral submontano: Esta es una formación arbustiva muy rica en formas de vida. El vigor, talla, y distribución de las especies dominantes y codominantes están supeditados a la disponibilidad de agua y al grosor y fertilidad del suelo. Las formas dominantes son micrófilas, caducifolias y subespinosas (Alanís-Flores y Cervantes, 1995). Para el noreste de México se describe la siguiente comunidad de matorral submontano: la fisonomía de esta comunidad la proporciona el estrato arbustivo superior, cuya altura varía entre 2.5 a 5 m y alcanza una cobertura hasta de un 70%. Lo caracteriza Helietta parvifolia (Barreta), rutácea inerme que le da a la vegetación una estructura relativamente uniforme, pues normalmente es la
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única dominante, aunque en ocasiones Acacia berlandieri (Huajillo) es igual de importante. Las plantas prevalecientes del estrato arbustivo medio (0.5 a 2m de alto) son Leucophyllum frutescens y Acacia rigidula. Su cobertura varía de 50 a 80%. El estrato inferior, menor a 0.5 m de altura, es diverso tanto en especies como en cobertura; es notable en los claros de la vegetación, donde Agave lechuguilla, Euphorbia antisyphilitica (Candelilla) y las gramíneas amacolladas de los géneros Bouteloua, Tridens y Aristida son los elementos más importantes. El terreno es pedregoso y es común encontrar plantas creciendo sobre rocas (CONAFOR, 2009). Este tipo de vegetación se encuentra en laderas, cañadas y partes altas, sean planas o con pendiente, de las mesetas y lomeríos. Crece sobre suelos someros que a veces presentan una capa superficial de hojarasca y son comunes los afloramientos de la roca madre. Su área de distribución ha sido ocupada por la agricultura, ganadería y la explotación forestal (CONAFOR, 2009). La distribución de la humedad va de mayor en el sur y sureste a menor en el norte y noroeste; las condiciones de grosor, alcalinidad y humedad del suelo; así como las diferencias de exposición a la insolación; son determinantes para diferenciar la composición florística de estas comunidades y el tamaño de los elementos que las integran (Alanís-Flores y Cervantes, 1995). Matorral espinoso tamaulipeco: Comunidad arbustiva formada por la dominancia de especies espinosas, caducifolias una gran parte del año o áfilas (sin hojas). Su distribución se localiza en la porción norte de la Llanura Costera, la Llanura Costera del Golfo Norte y el extremo sur de la Gran Llanura, la Gran Llanura de Norteamérica. En la actualidad presenta huellas de muchos disturbios siendo posiblemente, en gran parte de carácter secundario. Las principales especies son: Acacia spp (gavia, huizache), Cercidium spp (palo verde), Leucophyllum spp (cenizo), Prosopis spp (mezquite), Castela tortuosa (amargoso), Condalia spp (abrojos), etc. (CONAFOR, 2009). El Matorral Espinoso Tamaulipeco está ampliamente distribuido en el noreste de Tamaulipas, aunque actualmente debe ser considerado como una vegetación secundaria originada por perturbación de otros tipos de vegetación,
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principalmente por “tumba” y sobrepastoreo (CONAFOR, 2009). Este matorral espinoso está constituido por especies arbustivas de "1.5 a1.5 a 2 m de altura, muchos de los cuales forman parte del estrato arbustivo de otros matorrales o mezquitales aledaños. En algunos lugares forman asociaciones extensas que muchas veces pueden inducir a error, al considerarlas como vegetación natural; tal es el caso de los extensos “huizachales” de Acacia farnesiana y otras especies minimifoliadas principalmente leguminosas, tan comunes en la parte norte y nordeste de la planicie costera nororiental y de otras partes de la República Mexicana.la República Mexicana, la mayor parte de su área de distribución tiene actividad pecuaria (CONAFOR, 2009). Es notorio que la influencia del desarrollo urbano del Área Metropolitana de Monterrey ha cambiado la vegetación natural y la estructura de la misma quedando solo manchas y elementos aislados de vegetación nativa, sustituyéndola por arbolado y arbustos de ornato en su mayoría introducidos; las especies más predominantes son el fresno (Fraxinus sp), trueno (Ligustrum lucidum), canelo (Melia azedarach) y ficus (Ficus benjamina), esto con base a estudios realizados para el AMM (Rocha-Estrada, 1994; Rocha-Estrada et al., 1998; Alanís-Flores y González-Alanís, 2002; Alanís-Flores et al., 2004; CruzRubio, 2007).

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Ciudad Universitaria

Figura 1. Mapa de localización del área de estudio

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6. MATERIALES Y MÉTODOS

6.1 Materiales utilizados para la realización de este estudio 6.1.1Trabajo de campo GPS; Explorist 300, marca Magellan Cinta métrica (30 metros), marca Lufkin Hi-Viz Y1730 CM Libreta de campo Guía de campo para la identificación de especies Papel periódico Formatos para registro de datos de los árboles evaluados Cámara digital, Marca Canon, 8.0 Megapixeles, power shot S5 IS Gis color blanco Etiquetas adhesivas Bolsas de plástico Viales Alcohol etílico al 70% (muestras de plagas) Tijeras Hipsómetro, marca Nikon, modelo Forestry 550

6.1.2 Trabajo de escritorio Prensa botánica Microscopio Estereoscópico Cámara digital Libreta de escritorio Claves de identificación taxonómica: Sprague-Sargent (1933), Bailey (1949), Alanís-Flores et al. (1996), Alanís-Flores y González-Alanís (2003),
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López-Lillo y Sánchez (2006), y Alanís-Flores y Ballesteros (2007). En el caso de los grupos de encinos y fresnos se llevó a cabo la identificación por especialista y la verificación de estos grupos se apoyó en las obras de Standley (1926), Munz y Laudermilk (1949), Correl y Corning (1979), Elias (1980), Little (1998), Rehder (2001) y Villarreal-Quintanilla y EncinaDominguez (2007). Software FileRename Software ArcGis v.3.3 y v.9.0 Software Google Earth, INEGI, 2009 Ortofoto digital INEGI g14c26a1 Software Microsoft Office 2007 y 2003 Software SPSS v.17 y v.18.

6.2 Métodos 6.2.1Trabajo de campo 6.2.1.1 Delimitación de las áreas de evaluación Para la realización del presente estudio se consideró sólo el estrato arbóreo del campus universitario, realizando recorridos por la misma con el propósito de la verificación de especies, delimitación de las áreas de estudio y obtención de información adicional. El área de CU-UANL se dividió en zonas para facilitar el estudio por lo cual se utilizaron imágenes de Google Earth (2009), ortofoto digital (INEGI, 2009) y mapas tomados de la página web de la UANL. Las áreas de estudio fueron las siguientes (Figura 2): 1. 2. 3. 4. 5. 6. Estacionamiento general poniente Estadio Estacionamiento general oriente Camellón Áreas verdes de CU Estacionamiento de la Rectoría, Facultad de Derecho y Criminología y
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Facultad de Contaduría Pública y Administración 7. Rectoría y Áreas de Servicios 8. Facultad de Derecho y Criminología 9. Facultad de Filosofía y Letras 10. Facultad de Trabajo Social 11. Facultad de Contaduría Pública y Administración 12. Centro de Idiomas 13. Posgrado de Facultad de Trabajo Social 14. Área de Mantenimiento y Construcción de CU 15. Estacionamiento de Centro de Idiomas y Posgrado de Trabajo Social 16. Posgrado de Facultad de Ciencias Biológicas 17. Posgrado de Facultad de Filosofía y Letras 18. Posgrado de Facultad de Contaduría Pública y Administración 19. Imprenta CU 20. Facultad de Organización Deportiva 21. Facultad de Arquitectura 22. Facultad de Ingeniería Mecánica y Eléctrica 23. Facultad de Ingeniería Civil 24. Estacionamiento de Facultad de Arquitectura, Facultad de Ingeniería Mecánica y Eléctrica y Facultad de Ingeniería Civil 25. Facultad de Físico-Matemáticas 26. Posgrado de Facultad de Físico-Matemáticas 27. Facultad de Ciencias Químicas 28. Facultad de Ciencias Biológicas

Figura 2. Panorama del Campus de Ciudad Universitaria, UANL
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6.2.1.2. Evaluación del arbolado 6.2.1.2.1. Evaluación dasonómica En cada una de las áreas de estudio se llevó a cabo la siguiente forma de evaluar cada uno de los elementos arbóreos; la información obtenida se registró en un formato de hoja de campo: 1. Registro del árbol. Se refiere al número asignado para su identificación en la hoja de registro de campo. (Para este efecto se consideraron sólo aquellos individuos con una altura igual o mayor a 4 m). La numeración fue consecutiva en todas las áreas, por lo que cada individuo tiene un número de registro exclusivo. 2. Árbol clave del área. Se colocó el número correspondiente al árbol clave1 con etiqueta color roja de 1.9 cm de diámetro en donde se anotó con lápiz o pluma el número correspondiente. 3. Identificación. Se reconoció la especie ya sea por conocimiento previo o mediante una guía de identificación de campo; en el caso de no ser posible la identificación in situ se tomó una muestra para ser prensada, la cual se etiquetó con el número de árbol, características de interés, área de estudio y fecha, para su posterior identificación con literatura especializada. 4. Georeferenciación. Se utilizó un receptor de GPS y se registraron los valores en la hoja de campo. 5. Registro de altura. Se obtuvo con un hipsómetro digital. 6. Proyección de la copa. Para estimar el área de proyección de la copa del árbol, se llevaron a cabo dos mediciones de la copa del árbol en forma de cruz D1= Diámetro mayor D2= Diámetro menor Con los datos obtenidos, se aplicó la siguiente fórmula: Proyección de la copa= (D1*D2) (Pi)/4
1

Árbol clave: es aquel que es necesario su marcaje para iniciar o terminar, ó en áreas donde no exista un

aparente orden de plantado; esto es en cada una de las áreas de estudio para su posterior ubicación.

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7. DAP (Diámetro a la altura de pecho). Para la obtención del DAP de los árboles, se midió el perímetro a la altura del pecho (1.3 m) del tronco y el diámetro se obtuvo con la siguiente fórmula: d= P/3.1416, donde P es el perímetro obtenido Para el caso de los árboles bifurcados a una altura menor a la altura de pecho (Figura 3), se empleó la siguiente fórmula (Ramírez-Zea y Kleinn, 2001): d= √∑di2 ∑di2= Es la sumatoria del cuadrado de cada uno de los diámetros medidos di2= Diámetro de cada tallo a 1.3 m.

Figura 3. Forma de medir un árbol que presenta bifurcación en el tronco. .

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El siguiente ejemplo puede ser un caso especial que pudo ocurrir durante la medición: Terreno inclinado *Árbol vertical, la base del árbol es el nivel marcado, la medición se tomará por el lado superior de la pendiente 8. Estado de salud. Se basó en la siguiente clasificación Estado de salud Bueno Regular Malo Árboles que en general presentan un buen y sano aspecto, libre de plagas, enfermedad y defoliación. Árboles que presentan mecánico, ramas secas alguna plaga, daño

Árboles que muestran un estado general de decadencia los cuales la totalidad de sus ramas se encuentran secas, u hojas y corteza con presencia crítica de plagas y síntoma de enfermedad. Árboles que se encuentran muertos en pie

Muerto

9. Calidad de la poda. Se utilizó la siguiente clasificación (Peri, 1995) Poda Adecuada El corte debe ser aproximado a 1cm de la yema de crecimiento y orientación adecuada; lo cual asegura una buena y rápida cicatrización Inadecuada Corte demasiado lejos o muy cerca de la yema de crecimiento y de inadecuada orientación

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10. Ubicación del árbol. Para definir si la ubicación de un árbol es adecuada o inadecuada, se adoptó el siguiente criterio: Ubicación del árbol Adecuada Presencia de cajete; libre de riesgo por presencia de factores debidos a la actividad del hombre, representa un valor estético o histórico. Inadecuada Presencia de cableado, banquetas, barda de cemento o ciclónica, supresión por proximidad a otros árboles 11. Origen del arbolado. Se consideraron los estudios de Alanís-Flores et al., (1996); Alanís-Flores y González-Alanís (2003) y Alanís y Ballesteros (2007). 12. Registro fotográfico. Se llevó a cabo la toma de la fotografía del árbol evaluado para la alimentación del SIG. 13. Observaciones adicionales. Se anotaron observaciones como: • • • • • • • • • • Presencia de basura Presencia de materiales peligrosos Daño en corteza o en ramas Daños mecánicos Presencia de cajete Obstrucción a la visibilidad para automovilistas y peatones Interferencia con cableado aéreo Interferencia ó cercanía con registros ó tubería de drenaje, gas, agua potable, etc. Daños a banquetas o pavimento Otros
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6.2.2Trabajo de escritorio 6.2.2.1 Identificación de las especies presentes Para el caso de la identificación de los ejemplares que no pudieron ser identificados en el sitio, se tomaron muestras de hojas, flores, frutos y fotografías para su posterior identificación en el Laboratorio de Fanerógamas (Departamento de Botánica, Facultad de Ciencias Biológicas, UANL), donde con la ayuda de literatura taxonómica especializada, un estereoscopio electrónico y cámara digital se realizó la identificación; en el caso de una dificultad mayor se consultó con especialistas del Departamento de Botánica de la FCB. La literatura utilizada para la identificación de especies fue: Sprague-Sargent (1933), Bailey (1949), AlanísFlores et al., (1996); Alanís-Flores y González-Alanís (2003); López-Lillo y Sánchez (2006) y Alanís y Ballesteros (2007). En el caso de los grupos de encinos y fresnos debido a la complejidad para realizar la identificación por hibridación en estas especies de uso ornamental, se llevó a cabo la identificación por un especialista y la verificación de estos grupos se apoyó en Standley (1926), Munz y Laudermilk (1949), Correll y Corning (1979), Elias (1980), Little (1998), Rehder (2001) y Villarreal-Quintanilla y Encina-Dominguez (2007). Además se corroboró con los ejemplares depositados en el Herbario de la Facultad de Ciencias Biológicas, UANL.

6.2.2.2 Densidad del arbolado La densidad se obtuvo mediante el conteo total de los árboles muestreados. La densidad por áreas se obtuvo de la siguiente manera: 1. Superficie total de CU en m2 entre el número total de individuos 2. Superficie de áreas verdes en m2 entre el número total de individuos

6.2.2.3 Cobertura del arbolado La cobertura arbórea se obtuvo mediante la sumatoria de la proyección de la copa de los 3608 árboles evaluados en m2. El origen o condición del arbolado se obtuvo mediante la consulta de literatura para cada una de las especies

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encontradas e inventariadas. Esta información se utilizó para alimentar el Sistema de Información Geográfica (SIG) del arbolado de CU-UANL.

6.2.2.4 Parámetros ecológicos a) Riqueza específica e índice de Margalef Moreno (2001) expresa que la riqueza específica (S) es la forma más sencilla de medir la diversidad, ya que se basa únicamente en el número de especies presentes, sin tomar en cuenta el valor de importancia de las mismas. La forma ideal de medir la riqueza específica es contar con un inventario completo que nos permita conocer el número total de especies (S) obtenido por un censo de la comunidad. Para obtener el índice de Margalef para las diferentes áreas de estudio se utilizó la fórmula:

Donde: S = número de especies N = número total de individuos El índice de Margalef, transforma el número de especies por muestra a una proporción a la cual las especies son añadidas por expansión de la muestra. Supone que hay una relación funcional entre el número de especies y el número total de individuos S=k_N donde k es constante (Magurran, 1998 en Moreno, 2001).

b) Diversidad La diversidad es el resultado de la riqueza de especies y la equitatividad que presentan las mismas al interior de la comunidad, para obtener este valor se utilizó el índice de Shanon-Weiner:

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Donde: s = número total de especies pi = proporción de individuos de la i-esima especie = ni /N ni = número de individuos de la especie i N= Número de todos los individuos de todas las especies

c ) Equitatividad La equitatividad es una medida de la proporción que guardan las abundancias relativas de las especies de la comunidad. La siguiente fórmula es la de Equitatividad de Shannon

Donde: H´ = Diversidad S = número total de especies La diversidad beta o diversidad entre comunidades es el grado de reemplazamiento de especies o cambio biótico a través de gradientes ambientales (Whittaker, 1972 en Moreno, 2001). A diferencia de las diversidades alfa y gamma que pueden ser medidas fácilmente en función del número de especies, la medición de la diversidad beta es de una dimensión diferente porque está basada en proporciones o diferencias (Magurran, 1988). Estas proporciones pueden evaluarse con base en índices o coeficientes de similitud, de disimilitud o de distancia entre las muestras a partir de datos cualitativos (presencia ausencia de especies) o cuantitativos (abundancia proporcional de cada especie medida como número de individuos, biomasa, densidad, cobertura, etc.),

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d) Similitud de Sorensen La similitud de Sorensen es una medida que relaciona el número de especies en común con la media aritmética de las especies en ambos sitios (Magurran, 1988), y la formula es:

Donde: Is = Similitud c= número de especies en ambos sitios a= número de especies en el primer sitio b= número de especies en el segundo sitio

6.2.2.5 Base de Datos de los árboles Para la realización de la base de datos en base a los resultados obtenidos se registraron 15 parámetros los cuales se alimentaron con los datos tomados en campo y los cuales se utilizaron para la provisión del SIG. 1. No de registro 2. Familia 3. Área de estudio 4. Género 5. Especie 6. Nombre común 7. Coordenadas 8. Altura 9. Proyección de copa 10. Diámetro a la altura de pecho (dap) 11. Estado de salud 12. Poda 13. Ubicación 14. Origen 15. Observaciones
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6.2.2.6 Sistema de Información Geográfica Para la elaboración del SIG se adquirió la ortofoto digital g14c26a1 (INEGI, 2007) con la cual se vació la base de datos obtenida de los resultados en campo el cual permite analizar con rapidez la información sobre las variables estudiadas y con esto se apoya para la orientación en la toma de decisiones para el adecuado manejo y conservación del arbolado de CU-UANL, en donde se pueden observar los valores de los árboles; cabe mencionar que se llevó a cabo un cambio en el Datum de referencia de los puntos de muestreo al ser introducidos en el software ArcView 9.0, el datum se corrigió de NAD27 a WGS84 debido a que la ortofoto digital g14c26a1 presenta el ultimo datum mencionado.

6.2.2.6.1 Obtención de información espacial y mapas El análisis espacial se realizó en el software ArcView 3.3 utilizando la ortofoto digital INEGI g14c26a1, se utilizó la extensión xtool para obtener la superficie total evaluada y los polígonos de las áreas, áreas verdes y áreas de construcción con superficie total, así mismo la localización de los árboles evaluados; la extensión slideshow se utilizó para observar el desplegué de las fotografías de los árboles muestreados en el SIG elaborado.

6.2.2.7 Análisis estadístico Se llevó a cabo utilizando el software SPSS (v.17 y v.18); a fin de determinar si las variables de Altura, Proyección de la Copa y DAP presentaban diferencias entre a) plantas nativas e introducidas y b) entre las 28 áreas de estudio se utilizó una prueba de ANOVA oneway. Para las variables discretas de Estado de Salud, Calidad de Poda y Ubicación, se utilizo la prueba no paramétrica de Kruskal-Wallis para determinar diferencias entre: a) el origen (nativo e introducido) y b) entre las diferentes áreas.

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7. RESULTADOS Y DISCUSIÓN

7.1 Áreas verdes en Ciudad Universitaria El área de estudio cuenta en su totalidad con 87.02 ha de superficie (Figura 4), de las cuales solo 30.93 ha corresponden a áreas verdes y las restantes 56.09 son áreas construidas (Figura 5). La Universidad Autónoma de Nuevo León (2010), en su página web oficial reporta en una sección de La UANL en cifras, el personal evidente:

En base a lo anterior, sin tomar en cuenta visitantes y personal administrativo, se estima que en el Campus Universitario existe una población flotante de cerca de 70, 000 personas. Se estima que la proporción de superficie de área verde por habitante nos indica que esta es de apenas 4.41 m2 por universitario, cifra que es por demás baja, ya que la Organización Mundial de la Salud fija el mínimo de espacio verde dentro de la ciudad en 9 m2/habitante. Por su parte Ros (2006), comenta que el objetivo ambicioso de las ciudades debe ser alcanzar 20 m2 de zona verde por habitante, lo cual es poco probable y tal vez sea más realista un promedio de 15 m2, lo cual es común en muchas ciudades europeas. Además, las áreas verdes deben guardar un equilibrio racional, dentro de la estructura urbana, con las siguientes características: creación de una trama verde general que abra la ciudad y planeación de las tramas verdes de cada
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sector. En el desarrollo debe plantearse como objetivo que el verde urbano alcance un alto grado de entramado entre las zonas verdes, permitiéndoles integrarse en el conjunto urbano y dar satisfacción a los habitantes (Ros, 2006).

7.2 Aspectos generales del Arbolado de Ciudad Universitaria En una superficie total de 87.02 ha que corresponden al campus de Ciudad Universitaria, con una superficie de áreas verdes de 30.93 ha, se registraron un total de 3608 árboles. Se encontró un árbol por cada 241.19 m2 de superficie total y esto es equivalente a 1 árbol cada 85.71 m2 de áreas verdes. La cobertura arbórea total en el área de estudio es de 158,514.7 m2, lo que representa el 18.21% de la superficie total y el 51.25% de la superficie de áreas verdes. Respecto a la proyección de copa de los árboles evaluados, se presentaron valores mínimos de 0.100 m2 y un valor máximo de 416.19 m2, y valores promedio de 43.93 m2. En cuanto a la altura de los árboles se presentaron valores mínimos de 4 m y un valor máximo de 18 m presentando los árboles una altura promedio de 6.73 m. Y en cuanto a los valores obtenidos para el diámetro a la altura de pecho se encontró un valor mínimo de 0.159 m de diámetro, un máximo de 2.93 m y un valor promedio de 0.3027 m. En cuanto a la diversidad arbórea, se determinaron 37 familias, 65 géneros y 81 especies, siendo las familias con mayor presencia Oleaceae con 1836 árboles y Arecaceae con 466 árboles. Las especies con mayor presencia fueron Fraxinus berlandieriana (1110 árboles) y Ligustrum lucidum (453 árboles). El 13.39% de los individuos fueron de origen nativo y el 86.61% fueron introducidos, y en cuanto al número de especies encontradas el 33.3% son de origen nativa y el 66.7 son introducidas. Se encontró que el estado de salud de los árboles fue en un 89.05% bueno, 8.59% regular y tan solo 2.36% malo. En cuanto a la calidad de la poda, el 41.13% es realizada de manera inadecuada, el 26% de los casos presentan podas adecuadas e inadecuadas, el 20.37% de los árboles no presentan poda y el 12.5% de los casos son podas realizadas adecuadamente. El 92.41% de los árboles se encuentran en una ubicación adecuada y el 7.59% es inadecuada; el número de espacios disponibles totales encontrados fueron de 506.
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De manera general se observó en las áreas verdes una falta de mantenimiento en cuanto a retirar la basura, materiales de construcción, malezas y especies en crecimiento que son de competencia a los árboles ya establecidos. Se observó en los árboles clorosis en las hojas, ramas secas, falta de agua, plagas y malformaciones por fitopatógenos virales y bacteriales (Tabla 1).

7.3 Diversidad arbórea En Tabla 2 se presenta un listado específico de la diversidad encontrada, en los Anexos 1 y 2 se incluye un listado de las especies y fotografías de los árboles, respectivamente y en las Figuras 6-11 se presenta la frecuencia de las familias, géneros y especies del sitio de estudio. Los 3,608 árboles encontrados en CU-UANL, se distribuyen en 37 familias, 65 géneros y 81 especies; las familias más abundantes fueron Oleaceae y Arecaceae; los géneros más comunes son Fraxinus, Ligustrum y Washingtonia; las especies con mayor frecuencia fueron Fraxinus berlandieriana (30.76%), Ligustrum lucidum (12.55%), Fraxinus americana y Washingtonia filifera (7.09%), Ficus benjamina con un 5.04% y el resto de las especies con un 36.69% (Tabla 2). Rocha-Estrada (1994) y Rocha-Estrada et al. (1998), mencionan que las familias más frecuentes encontradas en las área verdes del AMM corresponden a Leguminosae, Amaryllidaceae, Liliaceae y Malvaceae; mientras que las especies más frecuentes fueron Fraxinus sp. Rosa centifolia y Melia azedarach, respectivamente. Por su parte, Resendiz (2003) reporta para el municipio de Monterrey, una diversidad de arboles de 80 especies, siendo el 71.8% del arbolado compuesto por el fresno (Fraxinus sp), ficus (Ficus benjamina), y trueno (Ligustrum lucidum), considerando a estados dos últimas como las preferidas para ser utilizadas como plantas de ornato. Cruz-Rubio (2007), encontró que las especies de uso ornamental corresponden a los géneros Fraxinus sp. “fresno” (40%), Ficus sp (8%) y Ligustrum sp “trueno” (6%); por lo que basándose en sus resultados se observa una cultura arraigada a través de los años por el uso del fresno para fines ornamentales y recientemente el uso de ficus y trueno.

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De las 81 especies, 7 especies pertenecen a los grupos de encinos y fresnos, y presentaron complejidad en cuanto a la identificación a nivel de especie, dicha complejidad se atribuye a la hibridación que se presenta en estas especies de uso ornamental. Las especies encontradas son: Fraxinus berlandieriana, Fraxinus americana, (Familia Oleaceae); Quercus virginiana, Quercus pungens var. vaseyana x virginiana, Quercus polymorpha, Quercus shumardii, Quercus fusiformis (Familia Fagaceae). Aunado al problema de hibridación también en estas especies es común el fenómeno de heterofilia, Laguna-Lumbreras, et. al. (1997), realizaron un estudio de biometría en parámetros de hojas vegetativas y florígenas en una población de Fraxinus ornus, y expresa que existen diferencias en las características sin embargo descarta los fenómenos de naturaleza alométrica y de hibridación, y pudiéndolo atribuir a un carácter consustancial de la especie y, en consecuencia, postularon que ésta manifiesta heterofilia. Las plantas con fin ornamental han sido utilizadas a través del tiempo con la finalidad de adornar áreas verdes, siendo éstas extraídas de su hábitat y así facilitando el cruzamiento entre especies de manera natural o artificial, con esto se ha extendido la comercialización de las mismas, junto al rápido desarrollo de las urbes y necesidad de áreas verdes, es importante mencionar que en las especies de encino y fresno la hibridación (cruzamiento) natural y artificial es una situación que presentan estos grupos usados con fin ornamental actualmente. Wright en 1964; explica que la perturbación causada por el hombre ha creado a veces hábitats intermedios, a los que se adaptan mejor tipos intermedios de árboles, que exhiben vigor híbrido, sucede a veces que una especie tiene su máxima aplicación fuera de su área natural, en cuyo caso los híbridos pueden resultar mejor adaptados. Como resultado de tales altos índices de hibridación e introgresión, no se distinguen a menudo los datos genéticos y no son claramente diferentes morfológicamente dos especies distintas (Kelleher et al. 2005). Los trabajos en los viveros suelen ser también lo suficientemente intensivos para poder reconocer la aparición de tipos raros. La mayor parte de los híbridos

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naturales de Abies y Acer se encontraron por ese procedimiento, y también muchos de los conocidos de Picea, Pinus, Populus y Quercus. CU-UANL, es un sitio de claro crecimiento urbano y sus árboles del género Fraxinus y Quercus han sido adquiridos por la compra en viveros para un fin de uso ornamental en sus áreas verdes, sin embargo también es importante mencionar que existen elementos de crecimiento espontáneo, específicamente en el caso de las especies del género Fraxinus, en donde también estos ejemplares presentaron una difícil identificación. Los tipos de cruzabilidad más conocidos son en Populus, Pinus, Picea, Quercus, Castanea y Larix. Dentro de estos grupos se han hecho suficientes intentos de cruce para poder hoy formular reglas de tipo general que permiten prever cuáles son las combinaciones de especies con más probabilidades de éxito. Para Acer, Aesculus, Betula, Fraxinus y Ulmus, la información hoy existente no es tan completa y sólo permite las generalizaciones más amplias. Para la mayor parte de los géneros es aún menos completa y consiste casi exclusivamente en listas de híbridos naturales y con el género Fraxinus de siete intentos de hibridación artificial sólo se ha conseguido uno y fue entre una especie del este de los Estados Unidos y otra de la misma sección del oeste de los Estados Unidos (Wright, 1964).

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C i u d a d U n i v e r s it a ri a
3 6 7 8 0 0 3 6 8 0 0 0 3 6 8 2 0 0 3 6 8 4 0 0 3 6 8 6 0 0 3 6 8 8 0 0 3 6 9 0 0 0 3 6 9 2 0 0 2 8 4 6 6 0 0 2 8 4 6 6 0 0

N

2 8 4 6 4 0 0

2 8 4 6 4 0 0

2 8 4 6 2 0 0

2 8 4 6 2 0 0

L í m it e d e l á r e a g e n e r a l d e e s tu d io

2 8 4 6 0 0 0

2 8 4 6 0 0 0

2 8 4 5 8 0 0

2 8 4 5 8 0 0

D e li m it a c i ó n d e 2 7 28 á r e a s d e e s tu d i o

2 8 4 5 6 0 0

2 8 4 5 6 0 0

2 8 4 5 4 0 0

2 8 4 5 4 0 0

3 6 7 8 0 0

3 6 8 0 0 0

3 6 8 2 0 0

3 6 8 4 0 0

3 6 8 6 0 0

3 6 8 8 0 0

3 6 9 0 0 0

3 6 9 2 0 0

3 0 0 0 0

0

3 0 0 0 0

6 0 0 0 0

K il o m e t e r s

Figura 4. Mapa general de áreas del sitio de estudio Campus de Cd. Universitaria, UANL.

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Á r e a s t o t a l e s d e s u p e rfi c i e e n C i u d a d U n i v e r sit a ri a
3 6 7 6 0 0 3 6 7 8 0 0 3 6 8 0 0 0 3 6 8 2 0 0 3 6 8 4 0 0 3 6 8 6 0 0 3 6 8 8 0 0 3 6 9 0 0 0 3 6 9 2 0 0

N
2 8 4 6 6 0 0 2 8 4 6 6 0 0

2 8 4 5 4 0 0

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2 8 4 6 4 0 0

2 8 4 6 4 0 0

#

Á r b ol

8 7 . 0 2 h a d e S u p e rfi c i e t o t a l d e C i u d a d U n i v e r s it a ri a

2 8 4 6 2 0 0

2 8 4 6 2 0 0

2 8 4 6 0 0 0

2 8 4 6 0 0 0

56.09 Áreas de construcción en Ciudad Universitaria
3 0 . 9 3 h a d e á r e a s v e r d e s e n C i u d a d U n i v e r s it a ri a
D e li m i t a c i ó n p o r á r e a s d e e s t u d i o

2 8 4 5 8 0 0

2 8 4 5 8 0 0

2 8 4 5 6 0 0

2 8 4 5 6 0 0

2 8 4 5 4 0 0 2 8 4 5 2 0 0

2 8 4 5 2 0 0

3 6 7 6 0 0

3 6 7 8 0 0

3 6 8 0 0 0

3 6 8 2 0 0

3 6 8 4 0 0

3 6 8 6 0 0

3 6 8 8 0 0

3 6 9 0 0 0

3 6 9 2 0 0

5 0 0 0 0

0

5 0 0 0 0

1 0 0 0 0 0

K il o m e t e r s

Figura 5. Mapa general de áreas de superficie del Campus de Cd. Universitaria, UANL.

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En la Tabla 1 se muestran los resultados obtenidos en base al muestro de los árboles del área de estudio y evaluación de los datos. Es elemental mencionar que las especies no identificadas fueron ejemplares en muy mal estado de salud y tocones en pie. Tabla 1. Aspectos generales del Arbolado en CU-UANL
Superficie total Superficie de áreas de construcción Superficie de áreas verdes Árboles muestreados Árbol por m2 de superficie total Árbol por m2 de superficie de áreas verdes Cobertura arbórea total Cobertura por árbol (m2) Diversidad arbórea Origen de los individuos Origen de las especies Estado de salud Calidad de la poda Altura (m) Diámetro (m) Ubicación Familias con mayor presencia Especies con mayor presencia Número de espacios disponibles: 87.02 ha

56.09 ha 30.93 ha
3608

241.19 85.71 158,514.7 m2 Valor mínimo 0.4 Familias 37 Nativa 13.39% Nativa 33.3% Bueno 89.05% Inadecuada 41.13% Valor mínimo 4.00 Valor mínimo 0.159 Valor máximo 416.19 Géneros 65 Valor promedio 43.93 Especies 81 Introducida 86.61% Introducida 66.7% Regular Malo 8.59% 2.36% Adecuada e Sin poda Adecuada Inadecuada 20.37% 12.5% 26.0% Valor máximo Valor promedio 18.00 6.73 Valor máximo 2.93 metros Valor promedio 0.3027

Adecuada Inadecuada 92.41% 7.59% Oleaceae (1836) y Arecaceae (466)
Fraxinus berlandieriana (1110) y Ligustrum lucidum (453)

506 Presencia de basura dentro de los árboles y en los alrededores, material de construcción, presencia de incrustaciones de metales en la corteza de los árboles. Falta de mantenimiento en las áreas verdes en cuanto a retirar malezas, especies en crecimiento que son de competencia al árbol, se observó clorosis en las hojas, ramas secas, falta de agua, plagas de insectos de los órdenes Hemíptera e Himenóptera y malformaciones por fitopatógenos virales y bacteriales.

Observaciones generales

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Tabla 2. Diversidad arbórea y su frecuencia en el campus universitario. Especie Fraxinus berlandieriana Ligustrum lucidum Fraxinus americana Washingtonia filifera Ficus benjamina Washingtonia robusta Leucaena leucocephala Thuja orientalis Quercus virginiana Tamarix gallica Populus nigra Cupressus arizonica Celtis laevigata Syagrus romanzoffiana Parkinsonia aculeata Pinus halepensis Phoenix canariensis Prosopis glandulosa Platanus occidentalis Persea americana Quercus pungens var. vaseyana x virginiana Populus deltoides Acacia farnesiana Koelreuteria paniculata Morus nigra Ebenopsis ebano Ehretia anacua Quercus polymorpha Pithecellobium dulce Erythrina herbacea Eriobotrya japonica Chilopsis linearis Sapium sebiferum Taxodium mucronatum Yucca filifera Carya illinoinensis Schefflera actinophylla Citrus aurantifolia Juglans mollis Ficus cotinifolia Sapindus saponaria
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No. de individuos 1110 453 256 244 182 140 120 118 92 64 59 57 45 43 35 35 34 30 29 25 24 22 22 20 19 18 17 16 14 14 13 13 13 12 12 11 10 8 8 7 7

Origen* I I I I I I N I I I I N N I N I I N N I I I N I I N N N I N I N I N N N I I N I N
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Especie Quercus shumardii Cordyline australis Pinus eldarica Salix babylonica Psidium guajava Cestrum lanatum Chrysalidocarpus lutescens Citrus aurantium var. aurantium Melia azedarach Bougainvillea glabra Tamarindus indica Azadirachta indica Lagerstroemia indica Salix nigra Musa paradisiaca Prunus pérsica Cocculus laurifolius Podocarpus macrophyllus Bauhinia variegata Cordia boissieri Caesalpinia mexicana Carica papaya Pinus pseudostrobus Tecoma stans Eucalyptus tereticornis Bauhinia candicans Phytolacca dioica Ficus elástica Araucaria excelsa Quercus fusiformis Eucalyptus globulus Sargentia greggi Mangifera indica Ziziphus jujuba Jacaranda mimosifolia Celtis pallida Broussonetia papyrifera Hibiscus rosa-sinensis Plumeria rubra Ceratonia silicua Total
*I= Especie introducida N= Especie nativa

No. de individuos 7 6 6 5 5 5 5 4 4 4 4 4 4 4 4 4 3 3 3 2 2 2 2 2 2 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 3608

Origen* I I I I I N I I I I I I I N I I I I I N N I N N I I I I I N I N I I I N I I I N

De los 3,608 árboles evaluados se encontró que 26 fueron de difícil identificación debido a la ausencia de hojas, frutos y flores, presentándose en la mayoría de los casos muertos en pie.

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7.3.1 Parámetros ecológicos de las 28 áreas de estudio del Campus Universitario 7.3.1.1. Riqueza específica e índice de Margalef La riqueza de especies se obtuvo mediante el inventario, y se encontró en el área de estudio 37 familias, 65 géneros y 81 especies (Tabla 2 y Anexo 1). Los resultados obtenidos para el Índice de Diversidad de Margalef se muestran en la Tabla 3, lo cual muestra que en el área de estudio 23 (Facultad de Ingeniería Civil) es la más diversa, con un valor de 5.39, le siguen valores de 5.10, 4.95, 4.90, 4.82 y 4.80, los cuales pertenecen a las áreas número 18, 16, 27, 22 y 5, siendo respectivamente el área de Posgrado de la Facultad de Contaduría Pública y Administración, Posgrado de la Facultad de Ciencias Biológicas, Facultad de Ciencias Químicas, Facultad de Arquitectura y las Áreas Verdes del Campus Universitario.

7.3.1.2. Diversidad de Shannon-Weiner En cuanto a la diversidad se incluye la Tabla 3 la información obtenida mediante el índice de Shannon-Wiener, el cual expresa la uniformidad de los valores de importancia a través de todas las especies de la muestra (Moreno, 2001). En base a los resultados se encontró que el área número 28 (Facultad de Ciencias Biológicas) es la más diversa con un valor de 2.759, le sigue con un valor muy cercano el área 23, Facultad de Ingeniería Civil con un valor de 2.756, posteriormente se observan valores de 2.581 y 2.528 que corresponden a las áreas 27 y 20 es decir, la Facultad de Ciencias Químicas y la Facultad de Organización Deportiva, respectivamente. Se observa mucha diferencia en cuanto a los valores obtenidos mediante la fórmula de Margalef, debido en que la obtención de los mismos Shannon-Weiner se basa en expresar la uniformidad de los valores de importancia a través de todas las especies de la muestra y Margalef transforma el número de especies por muestra a una proporción a la cual las especies son añadidas por expansión de la muestra.

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7.3.1.3. Equitatividad de Shannon-Weiner La equitatividad es la medida de la proporción que guardan las abundancias relativas de las especies de la comunidad muestreada (Moreno (2001); en la Tabla 3 se muestran los valores obtenidos para las áreas de estudio, se observan los valores más altos que corresponden a el área número 25, es decir la Facultad de Físico Matemáticas, presenta un valor de 0.9219 de equitatividad, es decir un 92%; le sigue el área número 28, la Facultad de Ciencias Biológicas, con un valor de 0.9065, es decir un 90%, posteriormente se pueden observar valores de 0.883 y 0.864, es decir un 88% y 86%, para las áreas número 14 y 15, es decir, el Área de Mantenimiento y Construcción del Campus Universitario y el Estacionamiento del Centro de Idiomas, respectivamente.

7.4 Índice de similitud de Sorensen En cuanto a la similitud entre las áreas, estimada a través del índice de Sorensen, se encontró que las áreas con mayor similitud son la Facultad de Ciencias Químicas y las Áreas Verdes del Campus Universitario con un 77.47%, mientras que la Facultad de Organización Deportiva y Facultad de Trabajo Social con un 68% de similitud; la Facultad de Contaduría Pública y de Administración guarda un 66.67% de similitud con el Centro de Idiomas del Campus Universitario (Tabla 4).

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Tabla 3. Valores de Índice de Margalef, Diversidad y Equitatividad de ShannonWeiner de los árboles evaluados en las áreas de estudio.
  1  2  3  4  5  6  DMG  2.40222658  2.85999668  1.15916276  3.35981008  4.80809658  2.8049105  H'  1.76266678  1.86724135  1.22123777  1.75943822  2.45788562  1.57555356  J  0.6679153  0.77870013  0.62759206  0.62100449  0.6970035  0.59701377 

7  8  9  10  11  12  13  14  15  16  17  18  19  20  21  22  23  24  25  26  27  28  DMG

3.35378206  4.23066623  2.42354257  4.41541514  4.54707818  3.66359005  3.03413076  3.86066466  1.24266987  4.95063621  2.71085031  5.10586113  1.25109717  4.1342708  3.67068207  4.82459365  5.39770918  2.29531061  3.10667467  1.30288345  4.90264218  4.39186225 
H’= Diversidad

2.05223991  2.45952149  1.74117459  2.22526217  2.49723236  2.11187223  1.83610475  2.33273273  0.95027054  2.46323276  1.88483403  2.35645074  1.16222554  2.52842163  2.17450372  2.44161291  2.75604294  1.5733789  2.21063702  1.16828245  2.58172124  2.7599566 
J= Equitatividad

0.71002628  0.80785132  0.75618252  0.76988787  0.77580885  0.7616969  0.76571515  0.88392651  0.86497352  0.74737703  0.78603684  0.73207258  0.83836852  0.78549834  0.72586717  0.74081728  0.81847366  0.65614997  0.92190724  0.84273765  0.81235919  0.90653187 

= Índice de Margalef

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Tabla 4. Similitud del estrato arbóreo entre áreas de estudio de CU-UANL
      1 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 Sorensen Index % Sorensen Index % Sorensen Index % Sorensen Index % Sorensen Index % Sorensen Index % Sorensen Index % Sorensen Index % Sorensen Index % Sorensen Index % Sorensen Index % Sorensen Index % Sorensen Index % Sorensen Index % Sorensen Index % Sorensen Index % Sorensen Index % Sorensen Index % Sorensen Index % Sorensen Index % Sorensen Index % Sorensen Index % Sorensen Index % Sorensen Index % Sorensen Index % Sorensen Index % Sorensen Index % Sorensen Index % 100    2 40.00 100    3    4    5    6    7    8    9    10    11    ARE A DE ESTUDIO 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 48.00 36.36 44.44 35.71 40.00 40.00 48.28 43.75 57.14 20.69 50.00 37.04 36.36 40.00 42.86 36.84 45.45 44.44 40.00 55.56 45.16 36.84 45.00 100 25 26 27 36.84 45.71 55.17 48.78 77.42 31.58 42.86 40.00 47.06 42.86 44.90 50.00 45.71 47.37 22.22 62.75 40.00 36.73 21.43 44.90 54.55 58.82 45.28 40.00 45.71 14.29 100 28 40.0 0 31.2 5 35.7 1 42.1 1 50.9 1 28.5 7 45.7 1 46.1 5 38.7 1 30.7 7 39.1 3 48.6 5 37.5 0 26.5 2 16.6 7 41.6 7 31.2 5 34.7 8 16.0 0 43.4 8 43.9 0 29.1 7 48.0 0 37.5 0 37.5 0 16.0 0 40.0 0 100

57.14 38. 71 54.17 3 5.71 31.25 55.56 5. 35 26.67 2 4.00 27.59

34.29 50 .00 31.25 37.50 47 .62 27.59 28.57 58 .82 32.00 31.58 44 .44 40.00 43.64 36 .36 30.77 40.00 41 .67 43.75 30.77 64 .29 38.89 100 45 .16 30.77 1 00 42.86 100

41.03 53.3 3 56.00 2 8.57 35.29 38.89 37.0 4 36.36 4 0.00 14.29 31.25 43.4 8 44.44 3 8.10 40.00 51.61 54.5 5 42.86 3 8.71 30.00 47.46 52.0 0 35.56 4 1.67 16.22 41.03 33.3 3 32.00 2 8.57 35.29 60.47 41.1 8 41.38 4 3.75 28.57 52.17 32.4 3 31.25 3 4.29 16.67 45.71 46.1 5 47.62 5 8.33 30.77 27.91 41.1 8 48.28 3 7.50 19.05 100 39.0 2 33.33 4 1.03 21.43 10 0 66.67 4 6.67 31.58 100 4 8.00 42.86 100 23.53 100

43.90 48. 00 35.90 42.11 54. 55 38.89 35.29 55. 56 37.50 37.21 35. 71 38.10 60.00 40. 00 47.46 40.00 32. 00 41.03 36.36 34. 48 41.86 46.81 37. 50 34.78 44.44 57. 14 34.29 31.82 34. 48 32.56 39.22 38. 89 48.00 47.62 29. 63 34.15 32.43 36. 36 38.89 40.00 32. 00 35.90 20.69 14. 29 14.29 100 47. 37 42.31 10 0 33.33 100

44.44 61.5 4 41.18 3 9.02 27.91 26.67 44.4 4 45.16 3 6.84 35.00 54.55 43.7 5 37.04 3 5.29 27.78 19.05 47.6 2 32.43 3 2.56 34.78 21.05 64.4 1 37.04 4 6.67 41.27 22.22 41.0 3 29.41 3 0.00 37.21 27.27 55.8 1 47.37 4 5.45 42.55 16.00 56.5 2 34.15 4 6.81 40.00 42.86 40.0 0 40.00 5 0.00 35.90 18.18 32.5 6 47.37 4 0.91 25.53 20.69 68.0 0 62.22 5 4.90 55.56 20.00 53.6 6 44.44 3 8.10 40.00 26.67 44.4 4 58.06 3 7.84 35.00 33.33 46.1 5 35.29 4 0.00 37.21 57.14 21.4 3 26.09 1 3.79 18.75 19.35 50.0 0 46.81 6 0.38 42.86 26.67 50.0 0 32.26 4 3.24 25.00 20.69 56.0 0 48.89 4 3.14 44.44 100 27.5 9 25.00 2 0.00 12.12 100 48.89 5 4.90 51.85 100 5 2.17 61.22 100 46.43 100

2 4.00 11.11 2 7.27 40.00 3 3.33 18.18 4 2.86 2 6.67 9.52 5.26

100 50. 00 34.15 4 7.62 40.00 10 0 47.06 5 8.06 40.00 100 3 7.50 34.62 100 37.50 100

3 2.00 11.11 4 8.28 18.18 4 3.75 24.00 4 7.62 28.57 4 8.28 18.18 4 4.44 27.59 3 7.04 10.00 3 6.36 26.67 3 2.00 33.33 2 8.57 28.57 2 6.32 6.45

3 6.36 26.67 2 2.22 13.79 2 6.67 25.00 3 8.89 27.59 3 8.71 16.67 4 9.91 19.35 3 0.00 24.24 3 6.36 26.67 100 26.67 100

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7.5 Origen del arbolado presente en el sitio de estudio En cuanto al origen del arbolado se encontró que de los 3,608 individuos muestreados, el 13.39% son nativos y el 86.61% son introducidos, y en cuanto al origen de las especies el 33.3% son nativas y el 66.7% son introducidas Se encontró que las especies de origen introducido frecuentemente utilizadas para uso ornamental son Fraxinus berlandieriana “Fresno”, (1101) Ligustrum lucidum “Trueno” (451) Fraxinus americana “Fresno” (280). Las especies de origen nativo con mayor frecuencia fueron Washingtonia robusta “Palma mexicana” (137) y Leucaena leucocephala “Dormilón” (120) (Figuras 6 y 7).

160 140 120 100

Frecuencia

80 60 40 20 0

Especies

Figura 6. Especies nativas y su frecuencia

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1200 1000

Frecuencia

800 600 400 200 0

Especies
Figura 7. Especies introducidas y su frecuencia. Es notorio que la influencia del desarrollo urbano del Área Metropolitana de Monterrey ha cambiado la vegetación natural y la estructura de la misma quedando solo manchas y elementos aislados de vegetación nativa, sustituyéndola por arbolado y arbustos de ornato en su mayoría introducidos. No es asombro que las especies introducidas tengan mejor aceptación para el uso ornamental en áreas verdes, en el año 2004 Alanís-Flores et al., reportaron en su estudio sobre arbolado urbano del AMM que el 59% de las especies son introducidas y el 41% son nativas. Alvarado-Vázquez et al. (2004), mencionan que posiblemente el rechazo al uso de plantas nativas para ornato se debe a cuestiones culturales, además mencionan que las especies nativas presentan grandes ventajas comparadas con las especies introducidas, su fácil propagación, resistencia a plagas, requerimientos mínimos de agua, además de que muchas de ellas presentan portes armoniosos con el ambiente y hermosas flores multicolores; de igual manera mencionan que las especies nativas presentan ciertas desventajas tales como la falta de información en la población sobre su uso, algunas especies presentan un crecimiento lento, algunas especies presentan

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vestiduras como espinas, no se consiguen con facilidad en los viveros de la localidad y tienen costos elevados cuando se llegan a conseguir en estado adulto. Se sabe que las especies nativas requieren menores cantidades de agua; pero con respecto a la presencia de plagas se encontró que tanto nativas e introducidas están expuestas. Alanís-Flores (2005), menciona que una especie nativa tiene la capacidad de funcionar dentro del contexto urbano, además están adaptadas ecológicamente, sus requerimientos hídricos son bajos, resisten altas y/o bajas temperatura, son resistentes a plagas o enfermedades (aunque si las padecen) y son parte del entorno regional y cultural. El autor menciona que es importante hacer notar que la problemática más aguda que presenta la flora urbana, es en lo referente a los requerimientos de agua para su mantenimiento y desarrollo debido a la importancia económica que esto representa y que es un asunto común en las ciudades del norte de México, donde el agua como elemento fundamental debe de ser usado para consumo humano y solamente agua no potable para riego de plazas, parque y jardines. Las especies nativas presentaron los valores más altos en los parámetro de altura (Leucaena leucocephala, “Dormilón” de 18 m) y proyección de la copa (Carya illionensis “Nogal” de 416.19 m2), y un Fraxinus sp, especie introducida, obtuvo el valor más alto en el diámetro a la altura de pecho de 2.93 m. Es importante enfatizar que las especies nativas son una excelente alternativa para los planes de reforestación urbana, por las aportaciones a los servicios ambientes e importancia económica, además de que son estéticamente bellas. 7.6 Densidad y cobertura del arbolado En el área de estudio se encontraron 3,608 árboles con altura igual o mayor a 4 metros, los cuales se distribuyen en las áreas verdes que corresponden a 309256.997 m2, lo que da por resultado un árbol por cada 85.71 m2. La cobertura arbórea total en el área de estudio es de 158,514.7 m2, lo que representa el 51.25% de la superficie de áreas verdes, cabe mencionar que éste valor es menor debido al traslape que existe entre las copas de los árboles y la irregularidad de las mismas, es decir no son exactamente de forma elipse, y los resultados son de
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acuerdo a la fórmula que se utilizó para obtener el valor de proyección de copa; tal vez el método más adecuado para conocer este valor es a través de un análisis de imagen aéreas.

Especies presentes en Ciudad Universitaria
1200 1000

Frecuencia

800 600 400 200 0

Especie

Figura 8. Número de especies presentes en ciudad universitaria.

Número de especies por Familia
14 12 10

Frecuencia

8 6 4 2 0

Familia
Figura 9. Número de especies por familia en ciudad universitaria.
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Número de géneros por Familia
14 12 10

Frecuencia

8 6 4 2 0

Familia
Figura 10. Número de géneros por familia en ciudad universitaria.

Número de especies por Género
6 5
Frecuencia

4 3 2 1 0

Género
Figura 11. Número de especies por género en ciudad universitaria.

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La UANL reporta en su página web oficial cifras respecto a los individuos registrados y en base a esto se estima que asisten diariamente al campus alrededor de 70 mil habitantes, por lo que realizando una operación da por resultado que en Cd. Universitaria existen árboles para 10,824 universitarios, por lo que sólo se ha cubierto un 15.46% de las necesidades de la relación árbol/persona recomendadas por La Organización Mundial de la Salud (OMS), ya que esta organización recomienda un mínimo de un árbol por cada tres habitantes para conseguir un aire de mejor calidad (Diario de Burgos, España, 2008; Lau, 2009). Lau (2009), menciona las proporciones en diferentes ciudades por ejemplo en Curitiba, Brasil la proporción es de cincuenta y dos (52) árboles por cada habitante; en Madrid 14; en París once y medio (11.5), en Santiago de Chile 10 árboles y en Ciudad de México, considerada una de las ciudades más contaminadas del mundo, hay tres y medio (3.5), por lo que se debe determinar mediante un inventario exactamente cuáles son nuestras necesidades de reforestación. Respecto a la cobertura arbórea de los ejemplares evaluados, se encontró que la suma de las coberturas individuales es de 158.514.7 m2 con valores que van de 0.4 en el caso de individuos sin follaje y sin ramas (por ejemplo, palmas), el valor máximo observado fue de 416.19 m2 perteneciente a un ejemplar de Carya illionensis “Nogal” especie nativa. Es importante mencionar que Bigues (2010) del departamento de medio ambiente del gobierno de Aragón (España), ejemplifica que cada persona en España emite una media de 7.5 toneladas anuales de dióxido de carbono (CO²), lo que exige que se planten 1.575 árboles por habitante cada veinte años para compensar sus efectos, según el periodista y ecologista, para quien el impacto del ser humano sobre el cambio climático se puede medir en función de la cantidad de plantas que serían necesarias para compensarlo. La absorción de CO2, depende de que la planta sea de desarrollo muy rápido, de que haya suficiente agua y nutrientes, temperaturas óptimas incluyendo la diferencia entre diurna y nocturna, etc.

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Por otra parte, se encontró que existen diferencias significativas entre las áreas de estudio en cuanto a los valores obtenidos de proyección de la copa y no existen en cuento el origen de la especie, esto mediante la prueba de ANOVA de una vía (Ver Tablas 6 y 7). Por su parte Alanís-Flores (2005), menciona que una especie nativa tiene la capacidad de funcionar dentro del contexto urbano, además están adaptadas ecológicamente, sus requerimientos hídricos son bajos, resisten altas y/o bajas temperatura, son resistentes a plagas o enfermedades (aunque si las padecen) y son parte del entorno regional y cultural. Las familias mejor representadas de especies nativas para uso ornamental son Fabaceae, Fagaceae, Boraginaceae, Bignoneaceae, Juglandaceae, Ulmaceae, Salicaceae, y entre las especies más utilizadas Ebenopsis ebano “Ebano”, Parkinsonia aculeata “Retama”, Quercus sp. “Encino”, Cordia boissieri “Anacahuita”, Ehretia anacua “Anacua”, Tecoma stans “Tronadora” Chilopsis linearis “Mimbre”, Juglans mollis “Nogal encarcelado”, Celtis laevigata “Palo blanco” y Platanus occidentalis “Álamo de río”. 7.7 Altura y diámetro de los árboles Los valores de altura, diámetro mínimo, máximo y promedio se pueden apreciar en la Tabla 1; un ejemplar de Leucaena leucocephala “Dormilón”, obtuvo la altura máxima de 18 m, es importante mencionar que las especies que presentaron mayor altura son Washingtonia filifera, “Palmera de California”, Populus sp “Chopo”, Fraxinus sp “Fresno”, el árbol que mayor diámetro tiene es Fraxinus sp “Fresno” con un valor de 2.93 m, Washingtonia filifera “Palmera de California” Washingtonia robusta “Palmera de abanico mexicana”. Se observó que existen diferencias significativas entre las áreas de estudio en cuanto a la altura y diámetro que presentaron los árboles, sin embargo en cuanto al origen (nativo e introducido) se encontró que no existen diferencias significativas en la altura, pero si en cuanto al diámetro, presentando los nativos valores más altos (Tabla 5 y 6).

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5 Tabla 6. Valores promedio y resultados de la prueba de ANOVA de un factor para determinar si existen diferencias entre las áreas respecto a las variables de Altura, Proyección de copa y Diámetro a la altura de pecho.

VALORES PROMEDIO DE VARIABLES  Á R E A S 
Estacionamiento poniente Estadio Estacionamiento general oriente Camellón Áreas verdes de CU Estacionamiento de Rectoría, Fac. de Derecho y Criminología y Fac. de Contad. Pública y Administ. Rectoría y Áreas de Servicios Facultad de Derecho y Criminología Facultad de Filosofía y Letras Facultad de Trabajo Social Facultad de Contaduría Pública y Administración Centro de Idiomas Posgrado de Facultad de Trabajo Social Área de Mantenimiento y Construcción de CU Estacionamiento de Centro de Idiomas y Posgrado de la Facultad de Trabajo Social Posgrado Facultad de Ciencias Biológicas Posgrado Facultad de Filosofía y Letras Posgrado de Facultad de Contaduría Pública y Administración Imprenta CU Facultad de Organización Deportiva Facultad de Arquitectura Facultad de Ingeniería Mecánica y Eléctrica Facultad de Ingeniería Civil Estacionamiento de Fac. de Arquitectura, Fac. de Ingeniería Mecánica y Eléctrica y Fac. de Ing. Civil Facultad de Ciencias Físico Matemáticas Posgrado Fac. de Físico-Matemáticas Facultad de Ciencias Químicas Facultad de Ciencias Biológicas Total
** diferencias altam ente significativas entre las áreas 

ALTURA (m) F = 10.814, SIG. 0.000** 7.39 8.00 7.42 6.47 7.16 5.86 8.08 8.63 10.03 7.50 7.72 7.87 7.20 7.71 4.72 7.04 6.20 6.05 6.19 6.82 6.84 7.02 6.96 5.12 6.85 6.04 6.18 7.45 7.11

PROY. DE COPA (m2) F = 159.125, SIG. 0.000** 35.20 31.28 23.11 31.29 48.99 32.57 70.76 54.15 79.31 42.92 36.01 63.52 51.62 55.54 25.00 49.48 45.04 41.40 50.78 35.82 47.45 50.30 37.56 29.95 50.74 30.52 29.19 54.66 43.68

DIÁMETRO (cm) F = 7.046, SIG. 0.000** 29.77 29.59 28.75 29.59 32.09 21.89 37.74 36.46 38.91 28.27 26.69 33.63 35.32 28.78 23.24 31.90 23.71 28.91 20.68 31.07 36.11 33.71 29.18 19.33 37.34 22.42 26.43 31.56 30.87

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Tabla 7. Resultados de la prueba de ANOVA de un factor para determinar si existen 6 diferencias entre árboles nativos e introducidos respecto a las variables de Altura, Proyección de copa y Diámetro a la altura de pecho. NATIVAS  X ± D.S.  7.20 ± 2.77  44.88 ± 49.82  26 ± 18.34  INTRODUCIDAS  X ± D.S.  7.10 ± 2.57  43.50 ± 43.83  31.62 ± 17.14 

VARIABLE  ALTURA (m)  PROYECCIÓN DE COPA (m 2 )  DIÁMETRO A LA ALTURA   DE PECHO (DAP) cm 

F  0.668  0.400  44.447 

SIGNIFICANCIA  0.414  0.527  .000** 

** diferencias altamente significativas entre árboles nativos e introducidos

7.8 Estado de salud del arbolado En cuanto al estado de salud de los árboles se encontraron individuos dentro de las tres categorías establecidas. En la Figura 12 se muestran ejemplos de las tres categorías consideradas. Se encontró que el 89.05% de los árboles evaluados (3,608) presentan un estado general de salud bueno, el 8.59% regular y el 2.36% malo; algunas de las observaciones en cuanto al estado de salud de las especies arbóreas de CUUANL fueron las siguientes: las especies que se vieron más afectadas en estado de salud fueron Fraxinus berlandieriana y F. americana “Fresnos” y la especie Ligustrum lucidum “Trueno” pertenecientes a la familia Oleaceae; también los árboles pertenecientes a la familia Salicaceae presentaron en su mayoría un estado de salud entre regular y malo. Se encontró una serie de enfermedades en los árboles del campus de CU-UANL de manera aislada en individuos pertenecientes a diferentes familias, géneros y especies notando la presencia de plagas de especies de insectos pertenecientes a los órdenes Hemíptera e Himenóptera, y también se observaron malformaciones por fitopatógenos posiblemente virales o bacteriales o en su caso causas por estrés ambiental.

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BUENO

REGULAR

MALO

Figura 12. Estados de salud del arbolado urbano en CU-UANL
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En el caso de las especies de Quercus sp se observó que presentan plagas de especies pertenecientes al orden Hymenoptera específicamente del género Andricus (Figura 14), estos resultados coinciden con lo mencionado por Edkins (2002), Townsend y Eliason (2005) y Pearson (2009)

Figura 13. Plaga del género Andricus en Quercus sp

Para la especie de “Palo blanco” Celtis laevigata se observó que presenta en el pecíolo de la hoja agallas (Figura 14). Según Conrad (2008), estas agallas son producida por insectos pequeños de la familia Psyllidae, específicamente la especie Pachypsylla celtidis, y que parece una cigarra o chicharra muy pequeña, y los cuales plagan al género Celtis. En un ejemplar de Ehretia anacua “Anacua” se observó la presencia de escamas producido por una especie de la familia Coccidae del orden Homóptera, (Universidad de Sydney, 2004; Anónimo, 2010) (Figura 15). Se observó la presencia de plaga perteneciente al orden Thysanoptera, familia Thripidae, género Thrips en especies del género Fraxinus y Quercus (Figura 16).

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Figura 14. Plaga Pachypsylla celtidis, en “Palo blanco” Celtis laevigata.

Figura 15. Plaga perteneciente a la familia Coccidae en Ehretia anacua.

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Figura 16. Plaga perteneciente al género Thrips en Fraxinus sp y Quercus sp.

Se encontró la presencia de protuberancias en el tronco de la especie Ebenopsis ebano posiblemente como una reacción a un fitopatógeno viral o bacterial, es importante mencionar que se encontró sólo en esta especie (Figura 17).

Figura 17. Presencia de protuberancias en el tronco de E. ebano

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En la especie Washingtonia robusta se encontró el tipo de malformación (Figura 18)

Figura 18. Presencia de malformaciones en Washingtonia robusta. De manera general se observaron los siguientes casos en los árboles como cambio de coloración, defoliación, reducción en el tamaño de las hojas como es el caso presente en un ejemplar de Ligustrum lucidum (Figura 19).

Figura 19. Casos generales presentes en el arbolado de Ciudad Universitaria.
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Se observó que existen diferencias significativas entre las áreas de estudio en cuanto al estado de salud, sin embargo no hay diferencias significativas entre el origen (nativo e introducido), en base a la prueba de Kruskal Wallis realizada (Tablas 7 y 8).

7.9 Calidad de la poda Para evaluar la calidad de la poda se consideraron las tres categorías descritas anteriormente; de acuerdo a las observaciones realizadas en el arbolado se encontró que el problema principal en la calidad de la poda, es la falta de capacitación y conocimiento en la realización de la poda en los árboles, ya que sólo el 41.13% de los árboles evaluados presentan un poda adecuada (Figura 20), esto coincide con lo citado por Rivas-Torres (2001) y Fischesser (2009), quienes enfatizan en la urgencia de la creación de la cultura arbórea para formar personal técnico y operativo que atienda esta problemática; además mencionan que no debe removerse más de una cuarta o a lo máximo la tercera parte de la masa total del árbol al año. Por otra lado, se observó que los árboles que son mal podados son más susceptibles a la pudrición y a la presencia de parásitos, ya que los parásitos para desarrollarse, aprovechan el debilitamiento pasajero del árbol causado por la sequía y mala alimentación en agua, suelo o medio inadecuados para un árbol trasplantado, heridas causadas por la poda inadecuada, insolación; y aconsejan que la higiene racional, la implantación de árboles en medios adecuados, su mantenimiento en buenas condiciones, la eliminación precoz de árboles enfermos que podrían contagiar a los demás, son otras garantías de árboles sanos (Fischesser, 2009). Existe lo que se llama podas por seguridad y esta se realiza para las ramas muertas, fracturadas y enfermas, y que son un peligro frecuente para la vida humana y para los bienes muebles e inmuebles; además porque el riesgo por caída de estas ramas a los largo de las calles y áreas verdes es siempre constante (Rivas-Torres, 2001). Se encontraron diferencias significativas entre las áreas de estudio en cuanto a la calidad de la poda, y en cuanto al origen de la especie y árbol evaluado no existen diferencias significativas (Tablas 7 y 8).
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Poda inadecuada

Sin poda

Podas adecuadas e inadecuadas

Afectación en la salud del árbol por  poda inadecuada

Figura 20. Calidad de la poda del arbolado evaluado

7.10 Ubicación del arbolado En cuanto a la ubicación del arbolado, se encontró que más del 90% está situado adecuadamente; la ubicación es importante porque nos habla acerca del valor económico del árbol. Rivas-Torres (2001) y Cruz-Rubio (2007), mencionan que el ambiente en el que viven los árboles ha sido modificado por el hombre, por lo que estos tienen que crecer en los espacios que han quedado después que se ha construido toda la infraestructura urbana. Y lo agravante, es que seguirán compitiendo ante el continuo avance de las construcciones, en el proceso que se
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ha dado a llamar “desarrollo urbano”. La condición en que se desarrollan los árboles es por lo general hostil, los espacios están dominados por las construcciones, drenajes, calles, cables de conducción eléctrica, telefónica y televisiva, tránsito vehicular, peatonal y animal, principalmente. En zonas densamente pobladas, los árboles están sometidos a una tensión continua (estrés), que puede disminuir significativamente su crecimiento e incluso causar la muerte del individuo. Por su parte, Rappoport (1983) menciona que entre los factores que afectan a los árboles están: a) disminución de la provisión de agua por efecto de la pavimentación de las calles, aceras y obras de drenaje para el agua de la lluvia; b) disminución de la radiación solar y del tiempo de insolación, comparable a lo que en la naturaleza se da en el fondo de un cañón o valle profundo; c) reducido espacio vital para el desarrollo de raíces y follaje; e) intermitente corte de raíces por obras públicas para la introducción de cañerías y tuberías subterráneas; f) contaminación del suelo, agua y aire principalmente; g) destrucción involuntaria de las partes aéreas y cortas irracionales; h) accesos de detergentes y desinfectantes químicos que se usan en el lavado de las aceras; i) sensible disminución de la materia orgánica del suelo y j) cambios en el régimen de evo-transpiración. Todos estos factores son antropogénicos y el medio en donde se va a desarrollar un árbol urbano, aunando a la problemática en la toma de decisiones adecuadas en cuanto a la selección de especie, tomar en cuenta la distancia establecida entre árbol y árbol, seleccionar un área libre de infraestructura urbana la cual en un futuro los costos no sean los esperados. Por su parte López- Aguillón (1999), menciona que mediante los datos de ubicación que hayan sido levantados durante el trabajo de inventario, es posible obtener una visión más clara de la distribución de las especies y del número de individuos por especie cultivados en cada exposición, lo que permite de tal manera identificar las necesidades de plantación para cada exposición en relación a la cobertura que estos individuos ofrecen. Se observó que existen diferencias significativas entre las áreas de estudio en cuanto a la ubicación del arbolado, así mismo en cuanto al origen del árbol (nativo ó introducido), esto sometiendo los valores obtenidos a una prueba de Kruskal Wallis (Tablas 7 y 8).
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En base a lo anterior descrito es claro que las diferentes áreas de estudio llevan criterios distintos del mantenimiento de las áreas verdes, ya que existen diferencias significativas en los valores obtenidos en cuanto al estado de salud, la realización de la poda, la ubicación de las especies y la selección de las mismas para el uso ornamental. Es evidente que si hay diferencias significativas entre especies introducidas y nativas en la pertinencia de ubicación, ya que, muchas de las especies nativas fueron de crecimiento espontáneo y no fueron retiradas, permitiendo así el crecimiento de las mismas siendo los casos más visibles en los estacionamientos y áreas verdes del Campus Universitario.
Tabla 7. Resultados de la prueba no paramétrica de Kruskal Wallis para determinar si existen diferencias entre las áreas de ciudad universitaria respecto a las variables de estado de salud, poda, pertinencia de la ubicación y estatus.

VARIABLE  ESTADO DE SALUD   PODA  PERTINENCIA DE LA UBICACIÓN  ORÍGEN 
** diferencias altamente significativas entre las áreas

VALOR DE CHI2  219.563  956.175  378.943  206.935 

SIGNIFICANCIA  0.000**  0.000**  0.000**  0.000** 

Tabla 8. Resultados de la prueba no paramétrica de Kruskal Wallis para determinar si existen diferencias entre árboles nativos e introducidos respecto a las variables de estado de salud, poda y pertinencia de la ubicación.

VARIABLE  ESTADO DE SALUD  ESTATUS DE PODA  PERTINENCIA DE LA UBICACIÓN 

VALOR DE CHI2  1.189  0.329  124.43 

SIGNIFICANCIA  0.275  0.566  .000** 

** diferencias altamente significativas entre árboles nativos e introducidos

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7.11 Observaciones adicionales Principalmente se encontró presencia de basura dentro de los árboles y en los alrededores, material de construcción, presencia de incrustaciones de metales en la corteza de los árboles, falta de mantenimiento en cuanto a retirar malezas y especies en crecimiento que son de competencia al árbol. En cuanto al estado de salud de los árboles de manera general se observó clorosis en las hojas, ramas secas, y falta de agua; así también como la presencia de plagas de los órdenes Hemíptera e Himenóptera, y malformaciones por fitopatógenos virales y bacteriales. Para diagnosticar una enfermedad es conveniente determinar primero si es ocasionada por un patógeno o por algún factor del medio ambiente. Los síntomas son los efectos visibles que el patógeno puede producir en la planta. Por ejemplo, pudrición, amarillamiento, roñas, etc. Sin embargo, la clasificación puede variar según los criterios de los diferentes autores (Gutiérrez-Mauleón et al., 2005). El grado o intensidad de mantenimiento requerido del árbol es el reflejo de las decisiones tomadas con anterioridad; Tovas (2005) y Fischesser (2009), mencionan que lo que más necesitan los árboles durante los años que siguen a su plantación es agua y se aconseja regar en cuanto a las condiciones de cada especie; existe un catálogo con las necesidades de riego de especies nativas con potencial ornamental (Mendoza-Villarreal, 2008); también mencionan que el espacio adecuado es importante para el desarrollo y hacen mención de la eliminación de las malas hierbas, ya que estas compiten por los alimentos con las raíces superficiales. Hay que ayudar a los árboles jóvenes quitando las malas hierbas del suelo en un radio de 1 a 1.50 m alrededor de su pie y escardar periódicamente, y se recomienda realizar un aporte de compost de hojas, de hierbas cortadas y de otros residuos vegetales lo cual provee de una buena nutrición y evitar la compactación del suelo. Fischesser (2009) habla sobre el realizar una fertilización de al menos una vez al año, en otoño o en primavera, aportar un complemento de abono a los árboles jóvenes. Un aporte anual también resulta de gran ayuda a un árbol adulto, no abusando de los abonos químicos, que pueden quemar las raíces y hacer perder el color.
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Se observó también la presencia de árboles con agujeros en donde se observa basura en su interior, en este aspecto Fischesser (2009) sugiere que se puede asegurar la estabilidad de un árbol hueco, introduciendo varas de acero enroscadas, que serán engullidas enseguida por la corteza. Regularmente este tipo de agujeros son por la edad del árbol o debido a la realización de podas inadecuadas, lo cual los autores recomiendan prestar la atención a las heridas en la base del tronco, las cuales se curan muy mal, ya que la humedad que sube del suelo favorece el desarrollo de los hongos. Dar un seguimiento cuidadoso de los árboles en tratamiento, los árboles demasiado dañados deberán ser talados para no dañar a sus vecinos. No olvidando desinfectar las herramientas utilizadas en el tratamiento de un árbol enfermo, alcohol de quemar, lejía y formol servirán para ello. Las aplicaciones de insecticidas sobre áreas urbanas no son recomendables a menos que la población de insectos se haya disparado.

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8. CONCLUSIONES

1. Se encontraron 3608 árboles con altura igual o mayor a 4 m, distribuidos en 37 familias, 65 géneros y 81 especies. 2. Las especies más abundantes fueron Fraxinus berlandieriana (30.76%), Ligustrum lucidum (12.55%), Fraxinus americana (7.09%), Washingtonia filifera (7.09%), y Ficus benjamina (5.04%).

3. Las familias más frecuentes fueron Oleaceae y Arecaceae. 4. Existe una relación de áreas verdes por universitario de 4.41 m2 y un árbol por cada 241.19 m2 de superficie en el Campus Universitario y un árbol por cada 85.71 m2 de superficie de áreas verdes. 5. Se estima que son alrededor de 70 mil universitarios, lo cual se encontró que del total de árboles requeridos para los universitarios sólo existe un 15.46%, lo que corresponde a árboles para 10,824 universitarios. 6. El 13.39% de los árboles son nativos y el 86.61% son introducidos; en tanto que el 33.3% de las especies son nativas y el 66.7% son introducidas. 7. El área con mayor riqueza fue la Facultad de Ingeniería Civil con un valor de 5.39; la mayor diversidad se encontró en la Facultad de Ciencias Biológicas con un valor de 2.759, en tanto que el área con mayor equitatividad es la Facultad de Físico Matemáticas, con un valor de 0.9219 (92%). 8. Las áreas que presentaron mayor similitud entre sí (Sorensen) en cuanto a la diversidad de especies fueron la Facultad de Ciencias Químicas y las Áreas Verdes del Campus Universitario con un 77.47%.
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9. La cobertura arbórea por individuo alcanzó un valor máximo de 416.19 m2 (Carya illionesis “Nogal”) y valores mínimos de 0.4 m2 y un promedio de 43.93 m 2. 10. Para el diámetro se encontró un valor máximo de 2.93 m, encontrado en un ejemplar de Fraxinus sp “Fresno” y un valor mínimo de 0.159 m y un promedio 0.3027 m; se encontraron valores máximos de 18 m para Leucaena leucocephala “Dormilón” y valores mínimos de 4 m y un promedio de 6.73 m para los árboles. 11. El 12.5% de las podas realizadas son adecuadas, el 20.37% de los individuos evaluados no presentan poda, el 26.0% presentan podas adecuadas e inadecuadas y el 41.13% presenta podas inadecuadas. 12. El 89.05% del arbolado presenta un estado de salud bueno, el 8.59% es regular y el 2.36% es malo. 13. Más del 90% de arbolado se encuentra situado adecuadamente. 14. En cuanto a la altura, proyección de copa con respecto al origen no se encontraron diferencias significativas, mientras que para el diámetro si se encontraron diferencias significativas, mediante un análisis de ANOVA de una vía. 15. Existen diferencias significativas mediante la prueba de ANOVA de una vía entre las diferentes áreas de estudio en cuanto la altura, proyección de la copa y diámetro de los árboles. 16. Se encontró mediante la prueba de Kruskal-Wallis, que entre las áreas de estudio existen diferencias significativas del estado de salud, calidad de la poda de los árboles, así también en la selección del sitio a plantar y especies a utilizar (nativas o introducidas).

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17. No existen diferencias significativas entre las especies nativas e introducidas del campus universitario en cuanto al estado de salud y calidad de la poda, pero si en la ubicación mediante la prueba de Kruskal-Wallis. 18. No existe en general un mantenimiento uniforme y programa de vigilancia adecuados en las diferentes áreas verdes de estudio del campus universitario. 19. El Sistema de Información Geográfica brindará información necesaria para el conocimiento y condición del arbolado presente en el Campus Universitario.

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9. RECOMENDACIONES

El Campus Cd, Universitaria de la Universidad Autónoma de Nuevo León, es una institución pública educativa, por lo que es importante realizar un programa de reforestación y programa de educación ambiental de vigilancia y mantenimiento de las áreas verdes con compromiso esto para alcanzar en el menor plazo los estándares recomendados por la Organización Mundial de la Salud, es decir 1 árbol por cada 3 habitantes y 9m2 de áreas verdes por habitante. Actualmente se encontró que existen en el campus universitario, árboles para 10,824 habitantes lo que representa tan sólo el 15.46% de las medidas recomendadas y en la relación a áreas verdes por habitante se estimaron 4.41 m2, lo que representa cerca del 50% de la medida recomendada. A continuación se presentarán algunas de las acciones que se pueden llevar a cabo para un adecuado programa de reforestación y programa ambiental de mantenimiento y vigilancia. El rendimiento de un árbol se establece en base a un incremento en la altura, sombra, capacidad de retención de partículas suspendidas, secuestro de carbono, longevidad, valor estético e histórico, de toda esta importancia se hacen las siguientes recomendaciones en base a diferentes expertos en la materia y en base a los resultados obtenidos mediante la elaboración del presente estudio. 1. Realizar un programa de vigilancia y un mantenimiento para el cuidado de las áreas verdes del Campus CU-UANL, para detectar la acción a tomar, que puede ser el caso de: a) Riego y fertilización b) Poda c) Crecimiento de especies no deseadas como maleza y pequeños árboles de competencia
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d) Estado de salud e) Presencia de basura 2. Se recomienda la utilización de productos con etiqueta ecológica los cuales sean utilizados en la conservación como: material vegetal, semillas de césped, tierras y substratos, abonos químicos, abonos biológicos, productos fitosanitarios. 3. En cuanto a la poda es importante saber que las ramas vivas demasiado bajas se deben remover levantando la copa hasta una altura de 3 a 5 m, cuando interfieren con el tráfico peatonal y vehicular. Es importante tomar en cuenta que cada vez que se suprime un órgano en pleno crecimiento de un árbol, su energía se transfiere a los órganos restantes. Si deseamos que una rama crezca en determinada dirección, basta con encontrar una yema en esa dirección y cortar todo lo que esté por encima de ella, no olvidando la cicatrización y tomando en cuenta que es mucho más rápida en heridas pequeñas, mientras que los riesgos de pudrición aumentan de forma considerable por encima de los 3cm de diámetro en una rama cortada. Las ramas gruesas se cortan en trozos para evitar que se rompan. Después se cortan a 40-50 cm del tronco y por último se realiza un corte paralelamente al pliegue de la corteza, justo al lado de esta. Las ramas muertas pueden ser eliminadas en cualquier época del año, es recomendable cortar las ramas vivas en periodo de latencia, es decir de agosto a febrero, antes de que circule la savia primaveral y evitar realizar una poda en algunas especies como el Populus sp “Chopo “en donde en los meses entre marzo y mayo pierden savia.

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En las Figuras 21 y 22 se muestra la forma en que debe realizarse un apoda adecuada (Fischesser, 2009).

Figura 21. Cortes para una poda adecuada en una rama viva.

Figura 22. Cortes para una poda adecuada de una rama muerta.
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4. En la tabla 9 se resumen las labores de mantenimiento más significativas que hay que desarrollar sobre los elementos más importantes que forman parte de las zonas verdes. En el desarrollo de las mismas, aunque el uso de maquinaria es fundamental para su desarrollo, no siempre todas admiten un grado de mecanización muy elevado. Tabla 9. Grado de mecanización de las labores de conservación, según el elemento vegetal que se aplique (Orta, 2006). Elemento Césped Labor Siega Abonado Tratamientos fitosanitarios Aireado Perfilado Poda Tratamientos fitosanitarios Poda Tratamiento fitosanitario Cavas y escardas Grado de mecanización Alto Medio-Bajo Medio Alto Medio Alto Alto Alto Alto Medio

Arbolado Arbustos

5. Se recomienda realizar un manual básico de prevención de riesgos laborales involucrados con el mantenimiento y conservación de las áreas verdes. El manual debe contemplar los riesgos laborales y las medidas preventivas a adoptar en las labores más habituales de la conservación. El manual debe ayudar a la creación de una auténtica cultura preventiva.

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6. Tomar en cuenta las siguientes consideraciones para plantar un árbol dentro de un plan de reforestación en un área verde. a) Selección de las especies a plantar, planificando los requerimientos de la especie en un futuro b) Selección del sitio de plantación c) Compactación y estrés por sequía o baja temperatura entre las especies d) Daños por plagas, enfermedades, contaminantes atmosféricos y factores nutricionales 7. Se recomienda actualizar el Sistema de Información Geográfica (ver Anexo 3) y utilizarlo como una herramienta para el conocimiento y mantenimiento de las necesidades de las áreas verdes, estado de salud, ubicación y selección de especies.

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10. LITERATURA CITADA

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ANEXO 1 Listado general de especies

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LISTADO GENERAL DE ESPECIES AGAVACEAE Yucca filifera Chabaud. “Palma china, Izotal” ANACARDIACEAE Mangifera indica L. “Mango” APOCYNACEAE Plumeria rubra L. “Plumeria” ARALIACEAE Schefflera actinophylla (Endl.) Harms “Arbol Paraguas y Arbol Pulpo” ARAUCARIACEAE Araucaria excelsa (Lamb.) “Araucaria, Pino estrella” ARECACEAE Chrysalidocarpus lutescens H. Wendl. “Areca, Palma bambú” Phoenix canariensis hort. ex Chabaud “Palmera canaria” Syagrus romanzoffiana (Cham.) “Coco plumoso” Washingtonia filifera (Lindl.) H.Wendl. “Palma de California” Washingtonia robusta Wendl. “Palmera de abanico mexicana” BIGNONIACEAE Chilopsis linearis (Cav.) “Mimbre” Jacaranda mimosifolia Don “Jacaranda” Tecoma stans L. “Tronadora” BORAGINACEAE Cordia boissieri D.C. “Anacahuita” Ehretia anacua (Teran & Berl.) I.M. Johnston CARICACEAE Carica papaya L. “Papaya” CUPRESSACEAE Cupressus arizonica Greene “Ciprés, Pincel” Thuja orientalis L. “Thuja” EUPHORBIACEAE Sapium sebiferum L. “Árbol del sebo” FABACEAE Acacia farnesiana (L.) Willd. “Huizache” Bauhinia candicans Benth. “Pata de vaca”
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Bauhinia variegata L. “Pata de vaca” Caesalpinia mexicana L. “Hierba del potro” Ceratonia siliqua L. “Algarrobo” Ebenopsis ebano (Berl.) Britton et Rose “Ebano” Erythrina herbacea L. “Alabarda de Cardenal” Leucaena leucocephala (Lam.) de Wit “Dormilón” Parkinsonia aculeata L. “Retama” Pithecellobium dulce (Roxb.) “Guamuchil” Prosopis glandulosa Torr. “Mezquite” Tamarindus indica L. “Tamarindo” FAGACEAE Quercus fusiformis Small. “Encino molino, Encino bravo” Quercus polymorpha Schlecht. & Cham. “Encino blanco mexicano” Quercus pungens var. vaseyana x virginiana (Buckl).(Mill). “Roble blanco” Quercus shumardii Buckland “Roble de Shumard” Quercus virginiana Mill. “Roble de Virginia, Encino siempre verde” JUGLANDACEAE Carya illinoinensis Pecan “Nogal” Juglans mollis Engelm. “Nogal encarcelado” LAURACEAE Persea americana Mill. “Aguacate” LAXMANNIACEAE Cordyline australis (G.Forst.) Hook.f. LYTHIACEAE Lagerstroemia indica L. “Crespón” MALVACEAE Hibiscus rosa-sinensis L. “Rosa china, Tulipán” MELIACEAE Azadirachta indica A.Juss. “Nim, Margosa o Lila india” Melia azedarach L. “Lila” MENISPERMACEAE Cocculus laurifolius (Roxb.) DC. “Coculo” MORACEAE Broussonetia papyrifera L. “Morera de papel” Ficus benjamina L. “Ficus” Ficus cotinifolia Kunth. “Ficus” Ficus elastica Roxb. “Árbol del caucho” Morus nigra L. “Mora”
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MUSACEAE Musa paradisiaca L. “Plátano” MYRTACEAE Eucalyptus globulus Labill. “Eucalipto” Eucalyptus tereticornis Sm. “Eucalipto rojo” Psidium guajava L. “Guayabo” NYCTAGINACEAE Bougainvillea glabra Choisy. “Bugambilia” OLEACEAE Fraxinus americana L. “Fresno blanco” Fraxinus berlandieriana DC. “Fresno mexicano” Ligustrum lucidum Aiton “Trueno” PHYTOLACCACEAE Phytolacca dioica L. “Fitolaca, Ombu o Bella sombra” PINACEAE Pinus eldarica Medw. “Pino de Calabria” Pinus halepensis Mill. “Pino halepo” Pinus pseudostrobus Lindl. “Pino blanco” PODOCARPACEAE Podocarpus macrophyllus (Thunb.) Sweet “Tejo chino” RHAMNACEAE Ziziphus zizyphus (L.) H.Karst. “Manzanita de San Juan, Jujube” ROSACEAE Eriobotrya japonica (Thunb.) Lindl. “Níspero” Prunus persica L. “Durazno” RUTACEAE Citrus aurantifolia (Christm.) Swingle “Limón verde” Citrus aurantium var. aurantium L. “Naranjo amargo” Sargentia greggii S. Wats “Chapote amarillo, Naranjillo” SALICACEAE Platanus occidentalis L. “Álamo de río” Populus deltoides W.Bartram ex Marshall “Chopo americano” Populus nigra L. “Alamo negro o chopo negro o chopera” Salix babylonica Kunth. “Sauce llorón” Salix nigra L. “Sauce negro”

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SAPINDACEAE Koelreuteria paniculata Laxm. “Lámpara china” Sapindus saponaria L. “Jaboncillo” SOLANACEAE Cestrum lanatum M. Martens & Galeotti “Zorrillo” TAMARICACEAE Tamarix gallica L. “Rompevientos” TAXODIACEAE Taxodium mucronatum Ten. “Ahuehuete, Sabino” ULMACEAE Celtis laevigata Willd. “Palo blanco” Celtis pallida Torr. “Granjeno”

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ANEXO 2 Árboles del Campus Universitario

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El arbolado de ciudad universitaria, a 50 años de su fundación: diversidad, densidad, condición y otros aspectos ecológicos

 

Figura 23. Ejemplar de Mangifera indica L. “Mango”
 

Figura 24. Ejemplar de Plumeria rubra L. “Plumeria”

Figura 25. Ejemplar de Schefflera actinophylla “Arbol Paraguas y Arbol Pulpo”
Celeste Carolina Reyes Rodríguez

Figura 26 Ejemplar de Araucaria excelsa (Lamb.) “Araucaria, Pino estrella” 107 
 

 

El arbolado de ciudad universitaria, a 50 años de su fundación: diversidad, densidad, condición y otros aspectos ecológicos

 

Figura 27. Ejemplar de Chrysalidocarpus lutescens H. Wendl. “Areca, Palma bambú”

Figura 28. Ejemplar de Phoenix canariensis hort. ex Chabaud “Palmera canaria”

Figura 29. Ejemplar de Syagrus romanzoffiana (Cham.) “Coco plumoso”
Celeste Carolina Reyes Rodríguez

Figura 30. Ejemplar de Washingtonia filifera (Lindl.) 108  H.Wendl. “Palma de California”

 

El arbolado de ciudad universitaria, a 50 años de su fundación: diversidad, densidad, condición y otros aspectos ecológicos

 

Figura 31. Ejemplar de Washingtonia robusta Wendl. “Palmera de abanico mexicana”

Figura 32. Ejemplar de Chilopsis linearis (Cav.) “Mimbre”

Figura 33. Ejemplar de Jacaranda mimosifolia Don “Jacaranda” Figura 34. Ejemplar de Tecoma stans L. “Tronadora”
109 
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El arbolado de ciudad universitaria, a 50 años de su fundación: diversidad, densidad, condición y otros aspectos ecológicos

 

Figura 35 Ejemplar de Cordia boissieri D.C. “Anacahuita”

Figura 36. Ejemplar de Ehretia anacua “Anacua”

Figura 37. Ejemplar de Carica papaya L. “Papaya”

Figura 38. Ejemplar de Cupressus arizonica Greene “Ciprés, Pincel”

110 

Celeste Carolina Reyes Rodríguez

 

El arbolado de ciudad universitaria, a 50 años de su fundación: diversidad, densidad, condición y otros aspectos ecológicos

 

Figura 39. Ejemplar de Thuja orientalis L. “Thuja”

Figura 40. Ejemplar de Sapium sebiferum L. “Árbol del sebo”

Figura 41. Ejemplar de Acacia farnesiana (L.) Willd. “Huizache”

Figura 42. Ejemplar de Bauhinia candicans Benth. “Pata de vaca”
111 

Celeste Carolina Reyes Rodríguez

 

El arbolado de ciudad universitaria, a 50 años de su fundación: diversidad, densidad, condición y otros aspectos ecológicos

 

Figura 43. Ejemplar de Bauhinia variegata L. “Pata de vaca”

Figura 44 Ejemplar de Caesalpinia mexicana L. “Hierba del potro”

Figura 45. Ejemplar de Ceratonia siliqua L. “Algarrobo”

Figura 46. Ejemplar de Ebenopsis ebano (Berl.) Britton et Rose 112  “Ebano”
Celeste Carolina Reyes Rodríguez

 

El arbolado de ciudad universitaria, a 50 años de su fundación: diversidad, densidad, condición y otros aspectos ecológicos

 

Figura 47. Ejemplar de Erythrina herbacea L. “Alabarda de Cardenal”

Figura 48. Ejemplar de Leucaena leucocephala (Lam.) de Wit “Dormilón”

Figura 49. Ejemplar de Parkinsonia aculeata L. “Retama”

Celeste Carolina Reyes Rodríguez

Figura 50. Ejemplar de Pithecellobium 113  dulce (Roxb.) “Guamuchil”

 

El arbolado de ciudad universitaria, a 50 años de su fundación: diversidad, densidad, condición y otros aspectos ecológicos

 

Figura 51 Ejemplar de Prosopis glandulosa Torr. “Mezquite”

Figura 52. Ejemplar de Tamarindus indica L. “Tamarindo”

Figura 53. Ejemplar de Quercus fusiformis Small. “Encino molino, Encino bravo”
Celeste Carolina Reyes Rodríguez

Figura 54. Ejemplar de Quercus polymorpha Schlecht. & Cham. “Encino blanco mexicano”

114 

 

El arbolado de ciudad universitaria, a 50 años de su fundación: diversidad, densidad, condición y otros aspectos ecológicos

 

Figura 55. Ejemplar de Quercus pungens var. vaseyana x virginiana (Buckl).(Mill). “Roble blanco”

Figura 56. Ejemplar de Quercus shumardii Buckland “Roble de Shumard”

Figura 57. Ejemplar de Quercus virginiana Mill. “Roble de Virginia, Encino siempre verde” Figura 58. Ejemplar de Carya illinoinensis Pecan “Nogal”
115 

Celeste Carolina Reyes Rodríguez

 

El arbolado de ciudad universitaria, a 50 años de su fundación: diversidad, densidad, condición y otros aspectos ecológicos

 

Figura 59. Ejemplar de Juglans mollis Engelm. “Nogal encarcelado”

Figura 60. Ejemplar de Cordyline australis (G.Forst.) Hook.f.

Figura 61. Ejemplar de Lagerstroemia indica L. “Crespón”
Celeste Carolina Reyes Rodríguez

Figura 62. Ejemplar de Hibiscus rosasinensis L. “Rosa china, Tulipán”

116 

 

El arbolado de ciudad universitaria, a 50 años de su fundación: diversidad, densidad, condición y otros aspectos ecológicos

 

Figura 63. Ejemplar de Azadirachta indica A.Juss. “Nim, Margosa o Lila india”

Figura 64. Ejemplar de Melia azedarach L. “Lila”

Figura 65. Ejemplar de Cocculus laurifolius (Roxb.) DC. “Coculo”
Celeste Carolina Reyes Rodríguez

Figura 66. Ejemplar de Broussonetia papyrifera L. “Morera de papel”

117 

 

El arbolado de ciudad universitaria, a 50 años de su fundación: diversidad, densidad, condición y otros aspectos ecológicos

 

Figura 67. Ejemplar de Ficus benjamina L. “Ficus”

Figura 68. Ejemplar de Ficus cotinifolia Kunth. “Ficus”

Figura 69. Ejemplar de Ficus elastica Roxb. “Árbol del caucho”
Celeste Carolina Reyes Rodríguez

Figura 70. Ejemplar de Morus nigra L. “Mora”

118 

 

El arbolado de ciudad universitaria, a 50 años de su fundación: diversidad, densidad, condición y otros aspectos ecológicos

 

Figura 71. Ejemplar de Musa paradisiaca L. “Plátano”

Figura 72. Ejemplar de Eucalyptus globulus Labill. “Eucalipto”

Figura 73. Ejemplar de Eucalyptus tereticornis Sm. “Eucalipto rojo”
Celeste Carolina Reyes Rodríguez

Figura 74. Ejemplar de Psidium 119  guajava L. “Guayabo”

 

El arbolado de ciudad universitaria, a 50 años de su fundación: diversidad, densidad, condición y otros aspectos ecológicos

 

Figura 75 Ejemplar de Bougainvillea glabra Choisy. “Bugambilia”

Figura 76. Ejemplar de Fraxinus americana L. “Fresno blanco”

Figura 77. Ejemplar de Fraxinus berlandieriana DC. “Fresno mexicano”
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Figura 78. Ejemplar de Ligustrum 120  lucidum Aiton “Trueno”

 

El arbolado de ciudad universitaria, a 50 años de su fundación: diversidad, densidad, condición y otros aspectos ecológicos

 

Figura 79. Ejemplar de Phytolacca dioica L. “Fitolaca, Ombu o Bella sombra”

Figura 80. Ejemplar de Pinus eldarica Medw. “Pino de Calabria”

Figura 81. Ejemplar de Pinus halepensis Mill. “Pino halepo” Figura 82. Ejemplar de Pinus 121  pseudostrobus Lindl. “Pino blanco”

Celeste Carolina Reyes Rodríguez

 

El arbolado de ciudad universitaria, a 50 años de su fundación: diversidad, densidad, condición y otros aspectos ecológicos

 

Figura 83. Ejemplar de Podocarpus macrophyllus (Thunb.) Sweet “Tejo chino”

Figura 84. Ejemplar de Ziziphus zizyphus (L.) H.Karst. “Manzanita de San Juan, Jujube”

Figura 86. Ejemplar de Prunus persica L. “Durazno” Figura 85. Ejemplar de Eriobotrya japonica (Thunb.) Lindl. “Níspero”
Celeste Carolina Reyes Rodríguez

122 

 

El arbolado de ciudad universitaria, a 50 años de su fundación: diversidad, densidad, condición y otros aspectos ecológicos

 

Figura 87. Ejemplar de Citrus aurantifolia (Christm.) Swingle “Limón verde”

Figura 88. Ejemplar de Citrus aurantium var. aurantium L. “Naranjo amargo”

Figura 89. Ejemplar de Sargentia greggii S. Wats “Chapote amarillo, Naranjillo”
Celeste Carolina Reyes Rodríguez

Figura 90. Ejemplar de Platanus occidentalis L. “Álamo de río” 123 

 

El arbolado de ciudad universitaria, a 50 años de su fundación: diversidad, densidad, condición y otros aspectos ecológicos

 

Figura 91. Ejemplar de Populus Figura 92. Ejemplar de Populus nigra L. deltoides W.Bartram ex Marshall “Chopo “Alamo negro o chopo negro o chopera” americano”

Figura 93. Ejemplar de Salix babylonica Kunth. “Sauce llorón”
Celeste Carolina Reyes Rodríguez

Figura 94. Ejemplar de Salix nigra L. 124  “Sauce negro”

 

El arbolado de ciudad universitaria, a 50 años de su fundación: diversidad, densidad, condición y otros aspectos ecológicos

 

Figura 95. Ejemplar de Koelreuteria paniculata Laxm. “Lámpara china”

Figura 96. Ejemplar de Sapindus saponaria L. “Jaboncillo”

Figura 98. Ejemplar de Tamarix gallica L. “Rompevientos” Figura 97. Ejemplar de Cestrum lanatum M. Martens & Galeotti “Zorrillo”
Celeste Carolina Reyes Rodríguez

125 

 

El arbolado de ciudad universitaria, a 50 años de su fundación: diversidad, densidad, condición y otros aspectos ecológicos

 

Figura 99. Ejemplar de Taxodium mucronatum Ten. “Ahuehuete, Sabino”

Figura 100. Ejemplar de Celtis laevigata Willd. “Palo blanco”

Figura 101. Ejemplar de Celtis pallida Torr. “Granjeno”
Celeste Carolina Reyes Rodríguez

Figura 102. Ejemplar de Persea 126  americana Mill. “Aguacate”

 

El arbolado de ciudad universitaria, a 50 años de su fundación: diversidad, densidad, condición y otros aspectos ecológicos

 

Figura 103. Ejemplar de Yucca filifera Chabaud. “Palma china”, “Izotal”

127 
Celeste Carolina Reyes Rodríguez

 

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