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Estado mundial de la infancia de 2011. La adolescencia: una época de oportunidades

Estado mundial de la infancia de 2011. La adolescencia: una época de oportunidades

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Estado mundial de la infancia de 2011. La adolescencia: una época de oportunidades examina el estado general de los adolescentes; describe los desafíos que enfrentan en materia de salud, educación, protección y participación; y explora los riesgos y la vulnerabilidad en esta etapa crucial. El informe pone de relieve las oportunidades singulares que ofrece la adolescencia, tanto para los propios adolescentes como para las sociedades en las que viven. Las pruebas empíricas muestran que la inversión en la segunda década de los adolescentes es nuestra mejor esperanza para romper el ciclo intergeneracional de la pobreza y la falta de equidad, y de sentar las bases para un mundo más pacífico, tolerante y equitativo.
Estado mundial de la infancia de 2011. La adolescencia: una época de oportunidades examina el estado general de los adolescentes; describe los desafíos que enfrentan en materia de salud, educación, protección y participación; y explora los riesgos y la vulnerabilidad en esta etapa crucial. El informe pone de relieve las oportunidades singulares que ofrece la adolescencia, tanto para los propios adolescentes como para las sociedades en las que viven. Las pruebas empíricas muestran que la inversión en la segunda década de los adolescentes es nuestra mejor esperanza para romper el ciclo intergeneracional de la pobreza y la falta de equidad, y de sentar las bases para un mundo más pacífico, tolerante y equitativo.

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En 2010-2011, el mundo celebra el Año Internacional de la

Juventud. Desde que se celebró por primera vez hace 25 años,

se ha recorrido un largo camino en el reconocimiento y la

promoción de los derechos de los jóvenes. Los gobiernos apro-

baron la Convención sobre los Derechos del Niño (1989), dos

protocolos facultativos sobre la protección de los niños en los

conflictos armados y la explotación sexual (2000), el Convenio

sobre las peores formas de trabajo infantil de la Organización

Internacional del Trabajo (1999) y los Objetivos de Desarrollo

del Milenio ( 2000).

Como se ha señalado en este informe, los resultados han sido

alentadores. Los niveles de salud y de educación han mejora-

do, sobre todo para los niños más pequeños. La protección ha

cobrado una mayor importancia en el temario internacional.

Tanto en los países industrializados como en desarrollo cada

vez se despliegan con mayor intensidad iniciativas sobre la par-

ticipación. Y el conjunto de conocimientos sobre el desarrollo

La igualdad de derechos a la salud, el empleo, la justicia de menores de edad, la religión,
la cultura y la identidad es también imprescindible para el desarrollo positivo de los
jóvenes. Una instructora de educación entre pares analiza una película, Nacido con
sida, en el Centro de servicios acogedores para los adolescentes del Complejo de Salud
Bandar Abbas, República Islámica del Irán.

En 2007, una serie de organismos de las Naciones Unidas* fundaron el Equipo
de Tareas Interinstitucional de las Naciones Unidas sobre las adolescentes.
Con apoyo de la Fundación pro Naciones Unidas, este equipo de tareas tiene
por objetivo fortalecer la colaboración interinstitucional a escala mundial y
nacional, facilitar la creación de programas que aborden los derechos y las
necesidades de las niñas adolescentes, impulsar la consecución de los ODM,
y eliminar todas las formas de violencia y discriminación contra las mujeres
jóvenes y las niñas.

En marzo de 2010, el equipo de tareas publicó la Declaración conjunta sobre
acelerar los esfuerzos para avanzar los derechos de las adolescentes, suscrita
por los dirigentes de seis organismos. Estos organismos se comprometían
a incrementar el apoyo a los gobiernos y a la sociedad civil a lo largo de los
próximos cinco años con el fin de formular políticas y programas que fomenten
la autonomía de las niñas adolescentes a las que es más difícil llegar.

Esta declaración conjunta refleja el mandato y las responsabilidades de los
equipos de los países de las Naciones Unidas respecto a la protección de los de-
rechos de las niñas adolescentes marginadas. Los organismos se comprometen a
movilizar recursos técnicos y financieros con el fin de colaborar en la formulación
de cinco prioridades estratégicas orientadas a velar por los derechos de las niñas
adolescentes. Estas prioridades son las siguientes:

• Educar a las niñas adolescentes.
• Mejorar la salud de las niñas adolescentes.
• Mantener a las niñas adolescentes libres de la violencia, el maltrato
y la explotación.
• Promover dirigentes entre las niñas adolescentes.
• Contar con la participación de las niñas adolescentes en lo concerniente a
mejorar su bienestar y hacer de sus derechos una realidad.

Véanse las referencias en la página 78.

* Entre los organismos participantes figuran la Organización Internacional del Trabajo, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la
Cultura, el Fondo de Población de las Naciones Unidas, la Entidad de las Naciones Unidas para la Igualdad entre los Géneros y el Empoderamiento de la Mujer, y la Organización Mundial de la Salud.

colaborar en favor de las niñas adolescentes: el equipo de tareas
interinstitucional de las naciones unidas sobre las adolescentes

PUNTO DE MIRA

estado mundial de la infancia 2011

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Los adolescentes del Pakistán –país en el que somos
40,5 millones de una población de más de 176 millones
de personas– estamos muy conscientes de que vamos a
heredar un planeta que sufre un cambio climático. Como
sucede con otros países en desarrollo que sufrirán los
efectos más perniciosos del calentamiento global, el Pa-
kistán, pese a haber contribuido mínimamente a las emi-
siones mundiales, debe enfrentar los temibles efectos de
tormentas, desastres naturales y lluvias torrenciales. El
aumento de los niveles del mar y los cambios drásticos
de las pautas climatológicas han causado ya inundacio-
nes y sequías, disminuyendo las cosechas y limitando
el acceso a agua fresca, y afectando a la producción
industrial. Es preciso adoptar todas las medidas posibles
para dar solución a este problema y evitar convertirnos
en “refugiados climáticos”.

El cambio climático, en el Pakistán y en todo el mundo,
es especialmente duro para los niños y niñas, que son
más vulnerables que los adultos a las enfermedades, la
desnutrición y la explotación. El aumento de las tempe-
raturas y los fenómenos climáticos extremos contribuyen
a propagar enfermedades como el paludismo, la diarrea
y la neumonía. La agricultura –que representa el 24%
de nuestro producto interior bruto– sufre por causa de
las sequías, debido a que las cosechas disminuyen y los
suministros se agotan.

Acontecimientos recientes demuestran la gravedad
de los efectos catastróficos del cambio climático en el
Pakistán. Las lluvias torrenciales sin precedentes dieron
paso, en julio de 2010, a inundaciones devastadoras. La
cifra inicial de muertes fue de cerca de 1.600 personas,
pero hay muchos otros desaparecidos. Se calcula que las
inundaciones han afectado a 20 millones de hombres,
mujeres, niños y niñas, y hay muchas personas que han
sido arrastradas por el agua y que están extraviadas
esperando ayuda. Muchos huyeron de sus hogares sin

otra cosa que lo que llevaban puesto. Por si no bastara
con los riesgos sanitarios ocasionados por las inunda-
ciones y la falta de alimentos, agua y cobijo, el Pakistán
sufre el azote de la catástrofe económica ocasionada por
la destrucción de su infraestructura agrícola. Millones de
hectáreas de cultivos han sido inundadas o arrasadas, y
la ganadería ha quedado destruida.

Esta nación enfrenta ahora un desastre más: las inundacio-
nes amenazan con diezmar la juventud del Pakistán. Una
de las más graves amenazas es el brote de enfermedades
transmitidas por el agua como el cólera y la diarrea. Como
ocurre en la mayoría de las catástrofes naturales, los niños
y niñas padecen un grave riesgo de quedar separados de
sus familias y expuestos a los peligros del trabajo infantil,
el maltrato y la explotación. Más de 5.500 escuelas han
desaparecido o han quedado en ruinas. No podemos
permanecer cruzados de brazos mientras esta generación
desaparece. Como ciudadanos del mundo, debemos ayu-
darles a sobrevivir a este suceso dramático y a erigirse en
ejemplos de coraje, resistencia y determinación.

Es hora de ponerse en marcha. No sólo de abordar esta
tragedia inmediata, sino también de hacer frente al pro-
blema del calentamiento global. Como adolescentes, nos
enfrentamos a un enemigo común: los gases de efecto
invernadero. Si queremos ganar esta batalla, debemos
aunar fuerzas para ayudar a los demás, emplear fuentes
de energía alternativa y formular leyes que protejan
nuestro planeta y a sus habitantes.

Syed Aown Shahzad es un joven activista nativo de Lahore,
el Pakistán. Formó parte de las delegaciones de jóvenes que
asistieron a la cumbre de 2009 sobre el cambio climático y al
20º aniversario de la Convención sobre los Derechos del Niño,
y sigue concienciando sobre cuestiones que afectan al plane-
ta, como el cambio climático y los derechos de la infancia en
el Pakistán y otros lugares.

De víctimas a activistas:

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