¿Será posible imaginar? ¿Será posible entender? ¿O será que sólo podemos preguntar?

Domachevo: un shtetl sin judíos en Bielorrusia
Caminar por Domachevo, pequeño pueblo ubicado a 50 kilómetros de Brest, en la ribera este del río Bug —hoy en día Bielorrusia y antes de la guerra Polonia— es un viaje a nuestro pasado, es como visitar el shtetl -pequeño pueblo habitado por una mayoría judía- que muchos escuchamos a nuestros padres describir: las casas de madera, las calles de tierra, la laguna, el río, el bosque, la colina, las gallinas y los patos en los patios, la carreta, los caballos. Surgen preguntas. Y estas son solo algunas: ¿dónde quedo la risa y el ruido de los niños judíos jugando en la calle de Domachevo como cuenta el abuelo Paúl que había cuando él vivía allí?; ¿dónde están las idishe mames que todo lo podían?; ¿a dónde fueron a parar los padres judíos que antes caminaban a la sinagoga temprano en la mañana o después del trabajo?; ¿donde estarán las bobes y los zeides —abuelas y abuelos—, siempre preocupados y ocupados por la familia?; ¿y a dónde se fueron el zapatero, el carnicero, el sastre, el maestro, el médico y el rabino que Paúl recuerda de su corta infancia en Domachevo? Hay una única respuesta: yacen en una fosa común en Domachevo —3683 almas judías, según indica el monumento erigido por los rusos al culminar la guerra—cayeron allí la víspera de Yom Kipur -el día del perdón- de 1942, fusilados por los alemanes, con la ayuda de algunos ucranianos, lituanos y polacos locales. ¿Por qué en Domachevo ya no se escucha el idish en la calle? ¿Por qué ya no se siente el olor de la jalá el viernes o del cholent el sábado? ¿Dónde están los libros sagrados acumulados por generaciones? ¿Y los candelabros del shabat-viernes por la noche? ¿Y los rollos de la Tora? ¿Y las sinagogas? ¿Y el cementerio? ¿Y los talit, kipot, y tefilin? ¿Y las mezuzot en las entradas de las casas? Porque apartando a algunos afortunados que pudieron salir antes de la guerra de Domachevo —entre ellos mi suegro, Paúl Lustgarten Podluski y parte de su familia— y a los diez de los casi cuatro mil judíos que había antes de la guerra, que lograron sobrevivir por escaparse del gueto establecido en el pueblo para unirse a los partisanos o esconderse en los bosques, no quedaron judíos vivos en Domachevo para celebrar el shabat, hablar, cantar, rezar, estudiar, vivir. Porque todas sus posesiones, tanto personales como comunitarias, fueron robadas o quemadas o andarán por allí escondidas en alguna casa. En Varsovia obtuvimos la visa para entrar en Bielorrusia (después de semanas de trámites desde Venezuela, el gobierno de Belarusia hace bien difícil la entrada a su país). Todos los polacos decían que estábamos locos al ir a Bielorrusia, que si el presidente Lukaschenko es un dictador, que si tienen problemas y manifestaciones, pero como buenos venezolanos con experiencia en situaciones similares, no les prestamos mayor atención y nos fuimos en tren hacia Brest desde Varsovia, un tren regular, para los estándares europeos, pero excelente cuando lo comparamos con el que nos tocó tomar en Terespol (todavía Polonia) para poder llegar a Brest; un tren destartalado, donde tuvimos que someternos a las autoridades tanto polacas como bielorusas, bastante amables y educadas todas en sus labores burocráticas de frontera. La verdad es que ni los polacos ni los bielorusos lograban entender qué hacíamos nueve venezolanos en un tren hacia Brest. Al llegar a Brest fuimos tratados de maravilla por los funcionarios de la aduana, quizá por el hecho de que una guía, Nina, nos estaba esperando en la estación de tren y nos ayudó, aunque el funcionario se defendía bastante bien en inglés. Al día siguiente llegamos desde Brest a Domachevo acompañados por nuestra guía, Nina Marchenko, quien en 1999 había colaborado con Scotland Yard en la investigación que se hizo en Domachevo por el caso de un colaborador de los nazis, nativo del pueblo, que emigró a Inglaterra después de la guerra, y donde fue acusado de crímenes contra la humanidad por haber asesinado a dieciséis judíos que habían logrado escapar al bosque el día de la matanza, cuando la liquidación del

nos dijo que si algún habitante no judío trataba de ayudar a un judío lo podían llegar a matar. Su respuesta fue tan rápida y . a quien me figuro desesperada. bajo condiciones imposibles de soportar. maltratados sin piedad. cuando le preguntamos qué habían sentido los gentiles de Domachevo y sus alrededores sobre el destino de los judíos. Sin Nina el viaje no hubiera tenido éxito. o la desesperación de esos hijos. libros. quizá algunos de esos jóvenes pensó y hasta tuvo la posibilidad de escapar a los bosques. entre ellas la de la familia Lustgarten-Podluski. Nina y su familia luchan a su manera por lograr establecer una democracia en su país. al comenzar la guerra. Nina es uno de esos seres que nos hacen sentir esperanza en un mundo mejor. Nina nos puso en contacto con la señora que era la directora de la administración local de Domachevo en la época en que el jurado inglés realizo la visita al pueblo para las investigaciones— quien muy amablemente nos acompañó en nuestro recorrido y a su vez nos contactó con Iván Baglay. al lado de una farmacia de la época que tampoco estaba ya. su pequeña hija y al tío Moishe Leibl tratando de ayudar a su mamá. llamado Sawoniuk. a la madre. inmediatamente respondió “¡lloramos!”. El asesino. bajo un miedo permanente de ser asesinados por nada. hacinados. sino que nos demostró cómo puede un ser humano que vive en un país sometido todavía a una tiranía. Menos aún puedo dejar de pensar en el abuelo Berl Dov Lustgarten. ¿Será verdad que no existía la posibilidad de ayudar? Más adelante. con el peso de dos hijos a su lado a quienes no podía ayudar y pensando. poner un granito de arena en causas que no le atañen personalmente. ¿cómo dejar a la familia?. y rápidamente pasaron el control de la zona a los rusos (siguiendo el acuerdo Ribentrop –Molotov). traduciendo documentos. pero. al ver que nada podían hacer. ¿cómo abandonar al padre. Zabel y David. en un momento en que eso era imposible. Iván y mi suegro discutieron sobre la ubicación exacta de la misma. También nos narró cómo al comenzar la invasión a Rusia en 1941. todos solteros. Cercados y sin posibilidad de salir. Iván recordaba haber visto las ruinas del “sótano” de la casa al finalizar la guerra. quien de seguro quería proteger a sus hijos. golpeados. además. sin comida. su esposo Isaac. Nos relató asimismo cómo los nazis establecieron al poco tiempo un gueto donde fueron forzados los judíos a vivir encerrados y bajo las peores condiciones. No puedo dejar de imaginar a la tía Frima. todos adultos ya. sino su humanidad y sus principios morales. Beile. nacido en Domachevo en 1927 y quien aún vive en el pueblo. que van en busca de su pasado. Quién sabe. en su otra hija. a los hermanos? ¿Cómo imaginar la angustia de padres a quienes se les ha quitado la libertad de proteger a sus hijos? La palabra angustia adquiere un significado totalmente nuevo cuando nos figuramos esas situaciones y sobre todo cuando nos preguntamos si es que acaso las logramos imaginar. como electricidad y agua corriente. a quien no volvería a ver nunca más. congelados por el frío. Sara. Nina ayuda voluntariamente a la comunidad judía en lo que ella sabe. más allá de lo que su trabajo exige. Iván fue uno de los testigos en Londres contra el criminal Sawoniuk y nos contó. No solo nos ayudó con los preparativos del viaje.gueto. cartas y ayudando a “turistas” como nosotros. sobre lo que recordaba que había pasado a los judíos en Domachevo. mientras caminaba junto a nosotros. Nos contó sobre cómo llegaron primero los alemanes en 1939. como la judía. algunos de los amigos de la infancia se vuelven colaboradores de los Nazis: ¿será que la familia se sorprende? ¿Es nueva esta traición de sus propios compañeros de colegio y de juego? ¿Qué sienten? Iván nos mostró el área donde estuvo ubicado el gueto y preciso que estaba rodeado de alambre de púa—al lado del mercado del pueblo— y cuando le preguntamos qué hicieron los habitantes locales no judíos por sus vecinos judíos. la abuela Golda Podluski. fue enjuiciado y encontrado culpable: cuando falleció el año pasado en una cárcel en Londres muy pocos lo lloraron. sin las mínimas condiciones de higiene. los alemanes en su entrada incendiaron gran parte de las casas del pueblo. la mamá de Paúl. quienes llevaron algunas mejoras a las zonas. Con Iván descubrimos que lo importante no es la educación y la formación intelectual del ser humano.

según Iván. amigos. desde el gueto hasta el bosque. el bosque de los alrededores — cinco minutos en carro desde el gueto. tres minutos desde la iglesia católica del pueblo. pero solo para enfrentar la muerte en manos de los colaboradores como Sawoniuk que los buscaron con ahínco en el gueto y en los bosques o que fueron denunciados por polacos de los alrededores cuando llegaron a sus puertas a pedir ayuda o comida. Se cuenta que a quienes se encontraban en la iglesia ese día. las camisas en otro. quienes a pesar de ser en su gran mayoría muy pobres. bebes con niños). logrando identificar a 3683. Uno siente el deseo de unirse a los asesinados en su sufrimiento. Entonces. una gran tristeza por lo ocurrido? ¿O será que muy pocos recuerdan y saben lo que pasó? . un monumento. rodeados de los alemanes especialmente traídos al pueblo para llevar a cabo la “misión” asesina. con el sonido de los pájaros de fondo y los árboles sin hojas recién saliendo del invierno. daban educación a sus hijos y se beneficiaban de las instituciones comunitarias. que le creímos. los vestidos en otro.espontánea. nos recordaban lo ocurrido. Según Iván. Pero cómo hacerlo en un tranquilo y hermoso bosque. se mantenían en comunidad y familia. abuelos con nietos. vimos dos áreas rectangulares como de 15x5 metros cada una. -en el más estricto orden prusiano y para facilitar el trabajo de los que les tocaba recoger. nazis y colaboradores del pueblo: lo más probable es que debieron colocar los pantalones en un lado. a su esposa. grabados en el granito del monumento. recorrimos la senda por la que llevaron caminando a los judíos de Domachevo a su destino final. cayeran en la fosa donde quedaron sepultados para la eternidad. También nos aclaró que muchos no sintieron de esa manera.para luego enfilarse al borde de la zanja (quizá parados o arrodillados.— el día en que se liquidó el gueto. ¿será que yo hubiera hecho algo? Estar en el bosque de Domachevo es indescriptible. a sus padres. que numerosos habitantes de la zona -sobre todo la gente más pobre. Graaf. su terror ante la cara de la muerte y de ser despojados de todo y de todos. ¿qué pensaban los campesinos de los alrededores al caminar por el pueblo y percibir la ausencia de los judíos. En esta zona muy pocos fueron ayudados por la población local. que habían sido la mayoría? ¿Qué sienten hoy en día. mientras ve cómo es asesinado su hermano. Cómo poder figurarse la caminata que les forzaron a efectuar. padre o madre? ¿Que habrá pensado el muy creyente cuando le ocurría esto precisamente en el día de Kipur? ¿Que habrá pensando el más laico? ¿Qué habrá dicho el jasid? Se sabe que durante horas se escuchaban gritos desde las zanjas de los moribundos. Por último. cuyos nombres están escritos en ruso en el monumento.Cómo imaginar la vergüenza de desvestirse delante de familiares. Lustgarten. Solo los nombres de una cantidad de familiares. ¿que sintió el gentil que quedó en el pueblo?. en el medio. primos y abuelos de Domachevo —y a los judíos de miles de pueblos más— de una manera tan fría y calculada. nos dijo Iván. padres con hijos. Pero estar allí… es complejo aceptar que seres humanos asesinaran de esa manera a los tíos. Sabíamos lo que había pasado porque está documentado por algunos de los que lograron sobrevivir. 64 años después? ¿Sentirán. Algunos pocos lograron escapar la matanza. hermanos y no poder hacer nada? ¿Cómo imaginar el terror de quien sería fusilado un instante después. seguramente sospechando lo que les esperaba. Podluski. al terminar la guerra los rusos exhumaron los cadáveres para su identificación. Entre esos envidiosos estaban los que colaboraron con los alemanes en Domachevo. Es una sensación que no se puede describir. en medio de los gritos y la incertidumbre . ¿Será verdad que nadie podía hacer nada? No puedo dejar de preguntarme. Al llegar al lugar.sentían rabia y rivalidad hacia los judíos. demarcadas con unas cadenas y. ¿Es posible imaginar la angustia de un padre que ve cómo van a asesinar a su hijo. una vez hechos los disparos. y para que. los hicieron salir a ver el “desfile”. y a tan sólo unos minutos de la Iglesia cristiana. de experimentar su desesperanza. como dijo Iván.

de hambre o enfermedad. Nos contaron sobre los preparativos para los sedarim colectivos que iban a realizar . a los nombres de la familia. Domachevo no avanzó mucho en estos últimos 67 años desde que mi suegro salió de allí. cómo murieron y dónde están enterrados? ¿Será que fallecieron antes de la matanza. y no lo podemos ignorar: la Shoa fue un evento único. es una afrenta a cada victima individual. El presidente de la comunidad. No podemos perder de vista que cada caso es diferente. ensalada de hígado al mejor estilo judío-ruso y pasear por la ciudad. Limpia. que representan las primeras instituciones educativas judías en la ciudad desde hace setenta años. el mismo Iván. algunos pequeños edificios de tres pisos de la era soviética. El señor Arkady. Dice Lawrence Langer que si el holocausto nos ha enseñado algo es el mensaje radical y trágico de que la razón y las buenas intenciones son frecuentemente eclipsadas por el poder y la fuerza bruta. No tuvimos mucho tiempo de indagar. pero además de comer latkes de papa con smetene . las mismas iglesias. algunas calles asfaltadas más. con quien también nos reunimos y quien resulto él mismo un personaje increíble —un soldado del ejército ruso que participó en la liberación de la zona de Transnistria y del campo de concentración de Sachsenhausen en Alemania —. quien tiene por profesión periodista. El único Premio Nóbel que tiene Bielorusia es el de Menajem Begin. si acaso. un nuevo puente para sustituir el viejo de madera. muchas casas conservan aun los “sanitarios” fuera de las casas— pero está el mismo colegio. El rabino y su familia llegaron a Brest como emisarios de Chabad Lubavitch en el 2003 y trabajan con otros líderes de la comunidad sirviendo a aproximadamente mil judíos: se cree que debe haber más que no se identifican como tales por miedo o desinterés. si no están en la lista del monumento. está intentando formar un centro educativo del Holocausto. Cuando la ciudad fue liberada. como en este caso. nos contó cómo el Gobierno se había negado a devolver al menos una de las sinagogas a la comunidad judía para su uso. sin tanto edificio de la era soviética y más bien con muchas edificaciones de antes de la guerra muy bien preservados. la cultura y la ciencia europea al eliminar a seis millones de sus ciudadanos. una especie de kneidlach gigante. El gueto creado en la ciudad (todavía se puede ver una zona del mismo con casas de la época) fue liquidado en 1943. sobre el maternal para niños que tienen y una recién inaugurada clase de Talmud para adultos. en el gueto o es que están entre los que no pudieron ser reconocidos? El Holocausto infringió una pérdida irreparable en la sociedad. cuando sus integrantes fueron transportados en tren hacia las afueras donde fueron asesinados. Hay. sus descendientes y sus logros. muy sencilla. pero debemos tener . se tiene otra perspectiva ¿Cómo saber. Cuando nos acercamos a las historias individuales y. Es verdad. las mismas gallinas. seis millones de asesinados. a Beguin le erigieron un monumento cerca de una sinagoga hoy convertida en cine. algunas casas nuevas de piedras. También visitamos al rabino Rabinovich para agradecerle el contacto que nos hizo con Nina. sólo si consideramos que por el mero hecho de haber nacido allí se le puede atribuir esa distinción al país. espaciosa. los mismos patos. misión que se vislumbra muy difícil en un país donde no existe una cultura de la memoria que no sea desde el punto de vista soviético. El área que ocupaba el cementerio (se cree que habían unas diez mil tumbas antes de 1941). aunque se sabe de otros que sobrevivieron pero que terminaron en otras áreas de Rusia o Europa. algunas casas de madera menos. En todo caso. una ortodoxa y otra cristiana. solo había diez judíos. Al comenzar la guerra había aproximadamente 30 mil judíos en Brest (la mitad de la población de la ciudad). la misma plaza del mercado. logramos ver un monumento en memoria de los judíos de Brest aniquilados en la Shoá. Arkady Blyakher. el mismo bosque. De la ciudad de Brest salimos muy impresionados. A la llegada de los nazis en 1941 se llevaron a cinco mil hombres al campo y los asesinaron. destruido por los nazis en la guerra fue convertido por los soviéticos en un campo de fútbol. sobre todo. agua corriente y electricidad —aunque no en todas partes.El pensamiento numérico en el caso de la Shoa.

o que sus cenizas fueron esparcidas en algún río o lago a través de Europa. Sobre todo nosotros. Para eso debemos proveerles de conocimientos e información sobre los momentos en la historia en que la gente ha sido bárbaramente desposeída de la dignidad. debemos construir una solidaridad en contra del odio. de las mínimas necesidades y hasta de una forma humana de morir. Puedo comprender cuando la gente se queja porque vamos a hablar otra vez del “tema”. como comúnmente se viene haciendo en el mundo moderno. no sólo para recordar a los exterminados. así como la de todas las familias que yacen en otras fosas comunes europeas imposibles de ubicar. pero así fue y en muchos lugares. lo siguió y sigue siendo. Por eso a muchos les cuesta aproximarse al tema de la Shoa. En la historia de la Shoa no hubo vencedores. Cuando ya se creyó. Yugoslavia. que es tan deprimente. pero sobre todo. ni paramos ni pararemos. sensibles al sufrimiento y con respeto por la vida y la dignidad de los otros seres humanos. Nuestras familias tuvieron que enfrentar situaciones extremas dentro del genocidio conocido como Shoa. podemos optar por no pensar en ello y seguir viviendo en nuestra cúpula de cristal o debemos empezar a actuar?. escalofriantes. y es verdad. Se hace imperativo reaccionar a la más mínima señal de peligro. nadie creyó que semejantes atrocidades podrían ocurrir. El ser humano tiende a interesarse por las historias donde triunfa el bien. Al subir Hitler al poder. fue demasiado tarde. cuando ya se entendió. los hijos y las familias extendidas de los seis millones que fueron exterminados durante la Shoa y los descendientes de sus sobrevivientes. en alguna medida. pero ¿acaso podemos ignorarlo. nadie quería creer que podrían venir los tiempos de terror. Muchos dicen que los judíos no paramos de hablar del Holocausto.cuidado de no aislar al Holocausto de otras tragedias. Amén. dolorosos. para advertir. sean benditas por siempre y que su memoria nos pueda servir de advertencia. tenemos el deber de contribuir a la formación de hombres y mujeres tolerantes. el tema es terriblemente desagradable y devastador. que ya es importante en si mismo. de su nombre. Rwanda y Darfur son deprimentes. pero al comienzo. la violencia y la indiferencia. Y es verdad. sólo vencidos. Camboya. abiertos. Rebeca Vaisberg de Lustgarten Para Nuevo Mundo Israelita Mayo del 2007 . Lo único a lo que podemos aspirar es a que la memoria de la familias asesinada por los alemanes el día de Yom Kippur de 1942. no cuando ya nada se puede hacer. Allí triunfo el mal absoluto. que yacen en la fosa común en el bosque de Domachevo.

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