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EPÍSTOLA DE UNA MADRE A SU HIJA

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02/23/2011

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ACTIVIDADES.

EL PAPEL DE LA MUJER EN EL MUNDO GRIEGO.

Lee esta carta que escribe una madre en su lecho de muerte a su hija dándole consejos para que sepa lo que la vida le depara.

EPÍSTOLA DE UNA MADRE MORIBUNDA A SU HIJA

“Susúrrame, musa, al oído las palabras con las que transmitir a mi hijita mi experiencia en esta vida. Ahora que he de morir a causa de esta terrible peste, quiero que tú, Niké mía, sigas estos consejos para conducirte en el mundo y que me honres a través del recuerdo de esta epístola. A mí debes tu vida, pues logré que canjearan tu destino irremediable. Cuando me quedé encinta, contábamos ya con tu hermano en casa. Un varón es suficiente para perpetuar la raza, para cuidar a sus padres en la vejez, enterrarlos según los ritos y continuar el culto de los antepasados. No era necesario que nuestros gastos se incrementaran criando otro hijo, ni que el patrimonio se dividiera entre dos descendientes. Pero se hizo tarde para practicar un aborto legal. ¡Y encima naciste mujer! Ante un nacimiento no deseado, hubiera sido normal recurrir a la costumbre de la exposición. Te hubiéramos sacado en un cacharro de barro a la puerta de casa sin prodigarte atenciones ni alimentos. No se considera esto un infanticidio: mientras no tenga un nombre , el niño no goza de existencia real ni conmueve los sentimientos. Así, habríamos hecho contigo lo mismo que con un hijo ilegítimo o con un ser deforme. Aunque alguna mujer estéril, tras simular un embarazo, te habría podido raptar y hecho pasar por su propia hija. O podrían haberte recogido para convertirte en esclava. Pero, ¡yo deseaba tanto perpetuarme a través de mi linaje femenino! Los dioses me concedieron que tu padre accediera a librarte de la muerte. Cuando naciste, fajamos todo tu cuerpo sujetando con firmeza tus miembros, como es costumbre aquí a diferencia de Esparta, donde los recién nacidos bracean libremente. Al décimo día tuvo lugar la ceremonia para ponerte un nombre y confirmarte como ciudadana. Aún es pronto para comenzar tu educación,(4) pero hubiera querido ocuparme de ti personalmente junto a tu abuela. Te habría adiestrado en los quehaceres del hogar –cocinar, tratar la lana y tejer- pero también

nuestro kurioj (padre. al mismo tiempo que la mayoría de los enlaces atenienses del año. tu abuelo paterno jamás me había visto. contaba ya dieciséis años. Por otra parte. Lo que tenemos en común. sino asegurar la descendencia.mientras que lo adecuado para nosotras es ver. que el novio acepta “con placer”.. Estas consisten en unos apretones de manos acompañados por unas frases simples. tuvieron lugar las promesas esponsales –a las que yo no asistí. Un cortejo ritual trajo agua de la fuente Calírroe para el baño de purificación. sin embargo. Hemos perdido el papel importante que desempeñaron nuestras antecesoras de la sociedad minoica y de la época homérica. Mi boda(8) se celebró poco después. El padre otorga a la hija “para que traiga al mundo hijos legítimos” y el novio la recibe. deseaba ver nietos.te habría contado relatos míticos. Por consiguiente. a la decencia producto de esa educación virtuosa que tanto alaban los atenienses en sus mujeres. con mis más hermosas prendas. porque lo importante del matrimonio (6) no es la atracción entre los esposos . o en su defecto.entre mi padre y mi futuro esposo ante los dioses del altar doméstico y dos testigos. Yo no me casé joven. la . Tu abuelo buscaba reforzar los lazos entre nuestras familias. Por supuesto. es la carencia de derechos políticos y jurídicos. Hoy por hoy. el balón que amaba. hermano. y me eligió a mí como madre para ellos. la redecilla que sujetó mi cabellera y las muñecas con sus vestidos. la ciudadanía sólo le sirve a una mujer para poder contraer matrimonio con un ciudadano de pleno derecho. calcular y tañer el arpa. ¡Cuán distintas son nuestras costumbres de las de Esparta. Artemisa y Apolo mis juguetes y enseres de infancia: los tamboriles. oir y preguntar lo menos posible. Recluida en casa. Ofrecí a Zeus. No era necesario. fábulas y leyendas nacionales. tampoco conocemos las palestras. porque las mujeres no asistimos a las escuelas y en la Atenas de hoy no existe nada parecido a ese instituto de educación para las jóvenes de buena familia que la poetisa Safo dirigió en la isla de Lesbos hace ya un siglo. cuyos intereses políticos eran comunes. tu abuelo paterno. Además. A escribir.(7) el mes consagrado a la diosa Hera. el padre agrega “una dote de tres talentos”. Era el día de luna llena del frío Gamelión. donde las jóvenes realizan ejercicios físicos al aire libre junto a los muchachos! Creo que sólo el talante guerrero de su pueblo las exculpa de estas prácticas ajenas a la sofrwsunh . abuelo o tutor legal) elige al marido. mientras que tu padre. La filosofía es para los hombres. la cítara y el tamboril para las ceremonias también te habría yo. Hera. ajena a los hombres incluso de mi propia familia. Después.

zapateras. como tejedoras. Las responsabilidades de una mujer casada son muchas. Nos montamos los dos en un carro de bueyes que un amigo de tu padre guiaba despacio. tus abuelos paternos derramaron sobre mí nueces e higos secos. visites de vez en cuando a tus vecinas y amigas. costureras o incluso mujeres de negocios. A veces también salen porque ejercen un oficio.a quitarle las llaves de la bodega y del almacén. De lo contrario. En ella tuvo lugar el suntuoso banquete nupcial. Al final de la comida recibí mis regalos y hacia la noche se formó el cortejo que nos acompañaría a tu padre y a mí hasta nuestra nueva morada. En ocasiones se relajan de manea un tanto impúdica. pero mi boda se celebró al nuevo modo ateniense. Ahora bien. donde no se dejan ver los ciudadanos de buena reputación . . Cuando un marido invita a sus amigos.cabeza coronada y el rostro velado entré en la casa de mis suegros. Asimismo. un membrillo y un dátil. Sólo pisan la calle las mujeres que viven en una morada pequeña. símbolos de fecundidad. En la puerta. así como la parte de los hombres es el andrón. símbolos de mi próxima responsabilidad doméstica. cuidando de no acabar en un mes lo que ha de durar un año. su prodigalidad obligará al esposotanto como lo harían la ebriedad o la gula. sin patio donde descansar. Ha de vigilar a los sirvientes. la mujer no aparece en la sala del banquete más que para vigilar a las esclavas que sirven la comida. con la excusa de pedir prestado algo y siempre acompañada por alguna esclava que sostenga el quitasol para preservar la blancura de su tez. Antiguamente se fingía un rapto de la novia que la confinaba en la casa del esposo. ya que junto a cortesanas y esclavas acuden a los baños públicos. tampoco acompañamos a nuestros maridos cuando son invitados. recibir las mercancías. tradición que aún se conserva en Esparta . Debes tener muy presente que una mujer honrada y de cierta posición no debe salir de casa salvo en caso de absoluta necesidad. o incluso de la casa. en el que los hombres celebran separados de las mujeres. decidir quién necesita nuevos vestidos y velar por el buen estado del grano almacenado. Íbamos rodeados de parientes y amigos que entonaban los cánticos del himeneo. insignia primera de la autoridad doméstica La parte de la vivienda donde se desenvuelve la vida de las mujeres es el gineceo. Yo portaba una parrilla y un cedazo. que estaba decorada con guirnaldas de hojas de olivo y de laurel. Pero en general la calle es un ámbito masculino y no un lugar para mujeres respetables. Planificará lo que debe gastar. Me ofrecieron una porción de pastel nupcial de sésamo y miel. como cuando llega un esclavo nuevo a vivir a una casa. no hay nada malo en que .

Sin embargo. para su desgracia. dilatado en el tiempo.¡Es de esperar que alguna vez busquemos algo de conversación con amigas! Cosa distinta son las fiestas religiosas. él sabe que soy . de la pasión que su hombre le profesó. mientras que muchas mujeres de la clase popular disfrutarán con las groserías y obscenidades de las comedias. casi debemos darnos las atenienses por contentas: en otras ciudades griegas. de la procreación. Además . También podemos asistir al teatro. las prostitutas y las hetairas. no guardan para la intimidad con sus esposas sino el deber. El mismo Pericles. los retienen fuera de casa largo tiempo y satisfacen sus deseos sexuales . cuando él hace un alto en sus ocupaciones y viene a casa . nosotras tenemos que mantenernos fieles . esclavas o extranjeras libres. sí que compartimos la mesa en Atenas. En cambio. la mujer no se sienta nunca a comer con su marido. sin por eso echar a su mujer legítima. ofrece las atenciones que éste no le prodiga! Para colmo empieza a ser habitual en estos tiempos que un hombre tenga una concubina en casa. A las esposas nos niegan el amor y hasta la conversación . baile y técnicas de seducción. distinto del marido. Ellas. este me amenazó con repudiarme.Sin embargo. pues estas últimas no tienen derecho a contraer matrimonio con un ciudadano según una ley que promulgó Pericles. Las Tesmoforias (10). Pero las menos decentes son las concubinas. es una ceremonia reservada a las mujeres casadas. pues habría tenido que devolverme la dote. (11) Estas últimas son cortesanas de alto nivel que con frecuencia dejan prendados a nuestros hombres con sus conocimientos en música – saben tocar el aulos u oboe-. tradición que se ha perpetuado a través de generaciones. pues tenemos derecho a salir de casa para participar en los sacrificios y en las procesiones.Las mujeres sólo asisten a las celebraciones familiares. Así . Las concubinas pueden ser atenienses pobres. ¡Menudo escándalo el de Aspasia! Conversaba con él y le acompañaba en los banquetes . se enamoró más tarde de Aspasia. Se dice que esta forma de obrar procede de que las orientales raptadas que casaron con griegos juraron no comer jamás con sus esposos. Una ateniense de buena crianza elegirá las tragedias . ¡Difícil tarea para una mujer si otro hombre. En una ocasión en que la soberbia quiso que hablara demasiado e intentara oponer mis razones a las de mi esposo. una mujer venida de Mileto. canto. A veces siento envidia de aquella mujer. No temí que cumpliera su amenaza. por ejemplo. y también las prostitutas vulgares de los barrios del Cerámico o del Pireo.

que velará por ti desde las sombras del Hades. pues hace tiempo que he renunciado a los peplos de lana. ni reconfortarte en los adversos. inexorables. Lo último que te diré es que debes velar los últimos días de tu padre y prodigarle lo necesario para su sustento. ¿Qué mes era este? 8. artesanas o esclavas. el cual elijo entre los famosos modelos de Rodas y siempre de color vistoso. me respeta: la prueba está en que jamás me golpeó. Me favorece mi cabello teñido de rubio. cumplo con mis deberes y jamás he descuidado mi aspecto físico. que hoy sólo llevan campesinas. pendientes y collares labrados. ¿En qué consistía este procedimiento? 4. Me visto con túnicas del más fino lino bordadas en Chipre. nunca he practicado el adulterio. Utilizo cremas de belleza. creo que a mi marido le agrado.querida Niké. También me adorno con anillos. Aunque debo confesar que uso algún truco para estilizar mi figura: llevo sostén y apoyo mis talones en taconcillos de corcho que van dentro del calzado. ¿Qué se sabe de las heteras y prostitutas? . mi carta de despedida. Sólo lamento no poder acompañarte en tus mejores momentos. pulseras. Ritual de una boda 9. perfume y afeites. al igual que harías conmigo si la enfermedad no me hubiera arrojado a este lecho. ¿Cuál es el fin del matrimonio y cómo se concertaba? 7. Diferencias entre la mujer ateniense y la espartana 6. ondulado en masa y recogido detrás de la cabeza con una espiral de oro. Explica en qué consistían estas fiestas 10. con trenzas postizas.” 1. los contornos del reino del Hades. Y aquí termina . Esfuérzate por mantener viva la llama de Hera y recuerda a tu madre. brazaletes. ¿A qué peste crees que se refiere? 2. En verdad luce hermoso con la corona que reservo para las fiestas. ¿Cómo era la educación para las mujeres? 5. desde el cual ya atisbo.una buena esposa: no soy estéril. y el resultado es tan grato que no necesito colorear mi tez. Explica el sentido de esta frase 3. En conjunto. Desde luego.

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