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La historia de la independencia de Cuba es la historia del Antillanismo.

Por todo

el trayecto del siglo XIX, un movimiento libertador internacionalista encendió a toda

América del Sur y el Caribe. Puerto Rico fue para este tiempo, progenitora de cientos de

combatientes internacionalistas, jugando un papel protagónico en este movimiento.

Particularmente el movimiento independentista cubano, le debe muchísimo a los

valientes patriotas puertorriqueños.

Para poder hacer un acercamiento a los roles que cumplieron algunos

puertorriqueños en la guerra de independencia de Cuba, es importante ir más atrás hacia

Suramérica. El gran Libertador de América, Simón Bolívar, jefe militar y político

responsable de la independencia de la mayor parte de América Latina, tuvo siempre como

su mano derecha a Antonio Valero de Bernabé. Natural de Fajardo, Bernabé ingresó al

ejercito libertador con el ideal, como Bolívar, de la creación de una independiente y unida

Latinoamérica; incluyendo a Cuba y a Puerto Rico. Así que podríamos decir que la

hermandad revolucionaria de los puertorriqueños y los cubanos comenzó con Antonio

Valero.(1)

El movimiento Antillanista es uno forjado en el destierro. Particularmente en la

ciudad de Nueva York. El movimiento Antillanista se fundamentaba en la creación de

una confederación de Antillas independientes, especialmente Cuba, Dominicana y Puerto

Rico. El mayor propulsor de este ideal es nuestro padre de la patria, Dr. Ramón Emeterio

Betances. El líder de la independencia puertorriqueña jugó un papel protagónico en todas

las distintas etapas, que pronto veremos, en revolución de las Antillas hasta el final del

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siglo XIX. Un amigo y aliado muy importante de Betances fue el Dr. José Francisco

Basora.

El Dr. Basora, original de Mayagüez, comenzó a colaborar con Betances en una

sociedad secreta abolicionista. Luego se exilian juntos en París por sus actividades

antiesclavistas. En 1860, llega a Nueva York con un proyecto revolucionario en mente.

Ya en 1864, Betances y Basora tenían “la isla (de Puerto Rico) agitada, inundándola de

papeles revolucionarios” Betances desde adentro introducía armas y hacía las proclamas,

según las circunstancias y se las mandaba a Basora” quien desde Nueva York las

devolvía impresas. Esta relación continuará con la pronta fundación de la Sociedad

Republicana de Cuba y Puerto Rico. (2)

En 1865 se funda en Nueva York La Sociedad Republicana de Cuba y Puerto

Rico. Bajo la Presidencia del veterano revolucionario cubano Juan Manual Macías y una

de las vicepresidencias del Dr. Basora, se declaró en el propósito de la Sociedad el poner

en ejercicio todos los medios que estuviesen a su alcance para independizar a Cuba y a

Puerto Rico y para cooperar con las repúblicas latinoamericanas en el afianzamiento de

los principios democráticos. Concluían que “sólo por la fuerza de las armas” se podía

alcanzar la independencia y conquistar el derecho de “manejar nuestros propios asuntos”

y “disfrutar de nuestra libertad”. Basora –único puertorriqueño en la dirección de la

sociedad- ayudó organizar a los puertorriqueños y cubanos en diferentes estados de

Estados Unidos. Con la Ayuda del agente chileno, Benjamín Vicuña Mackenna, La

Sociedad fue muy importante en preparar los recursos y el terreno para los estallidos

insurreccionales inminentes en Cuba y Puerto Rico. (3)

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Sin embargo, dado a la visión progresista muy avanzada para su época, La

Sociedad ya estaba en desbandada en 1867 y caducó el años siguiente. Una de las

posturas progresistas era la abolicionista, que no caía bien a muchos terratenientes

cubanos.

En 1868 se producen el Grito de Lares en Puerto Rico y el Grito de Yara en Cuba.

Los esfuerzos boricuas son aplastados, mientas que en Cuba se extiende el Grito a una

guerra que durará diez años. El Comité Revolucionario de Puerto Rico –organismo

fundado por Betances, “rector del proceso insurreccional que culminaba con el Grito de

Lares” había proclamado en su manifiesto: “¡Cubanos y puertorriqueños!, unid nuestros

esfuerzos, trabajad de concierto, somos hermanos somos uno en la desgracia; seamos uno

también en la Revolución y en al Independencia de Cuba y Puerto Rico. Así podremos

formar mañana la confederación de las Antillas”. Para Betances y los antillanistas

puertorriqueños, luchar por la independencia de Cuba es igual de legítimo luchar por la

libertad de Puerto Rico. Las condiciones desfavorables en Puerto Rico luego del intento

insurreccional, y en vista de la nueva coyuntura de la guerra ardiente en cuba, la

dirección del movimiento separatista puertorriqueño toma una decisión. Betances, en un

acto extraordinario de solidaridad con la independencia cubana, fiel a su ideología, le

puso a disposición todos los recursos materiales que tenía a su alcance escondidos en San

Thomas, Curazao y Haití.(4)

Entre los recursos proveídos a la causa cubana habían miles de pesos en efectivo,

45 fusiles Sniders, 110 carabinas nuevas e iguales, 87 armas de fuego diversas, 10,000

cápsulas, sobre 80,400 cartuchos, un cañón con 200 balas y 400 fusiles Ensfield. Pero,

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además de todos estos recursos materiales, entra a la escena un militar imprescindible que

proveyó nuestra patria a la causa libertaria de la isla hermana.(5)

El 16 de marzo de 1869, se constituye en Nueva York la Junta Central

Republicana de Cuba y Puerto Rico. La Junta asume la responsabilidad de “impartirle

dirección desde el extranjero a la Guerra de los Diez Años. En su lucha contra España el

Ejército Libertador depende, en cierta medida, de sus colaboraciones en Estados Unidos

para abastecerse de armas, hombres y municiones” (6).

En la Junta preside el cubano de tendencias conservadoras José Morales Lemus, y

sale como secretario el Dr. Basora. El prócer mayagüezano, Eugenio María de Hostos,

dejando atrás el reformismo, se une a los trabajos de la Junta con las posturas más

progresistas. Como Betances, abrazaba el ideal antillanista y combate las tendencias

conservadoras de sectores de la directiva de la Junta Central. Alertaba sobre los peligros

de la anexión de las Antillas a los Estados Unidos, algo que hizo por el resto de su vida

hasta el siglo XX. (7)

En una expedición de 21 hombres envidaos por la Junta Central Republicana de

Cuba y Puerto Rico a unirse a las fuerzas del Ejército Libertador Cubano, se encuentra un

joven mayaguezano de alrededor de 21 años llamado Juan Rius Rivera. Este joven,

habiéndose bautizado en la lucha revolucionaria en las gestas del Grito de Lares, ingresa

a las filas del ejército rebelde y rápidamente hace amistad y ayudante del General Calixto

García. Al subir al rango de Teniente Coronel, “pronto da a conocer las excelentes dotes

de táctico que posee las que, unidas a su valor, inteligencia, don de mando y moralidad,

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propician en seguida varios felices hechos de armas”. Los asaltos triunfantes de una gran

cantidad de pueblos son acreditadas a el. (8)

Rius Rivera resulta herido en una batalla encabezada por el dominicano

antillanista Máximo Gómez, y pierde dos dedos de la mano. Cuando la Guerra de los

Diez Años culmina ingloriosamente con el Pacto de Zanjón, Rius Rivera se va para

España y luego Honduras donde se estableció como un banquero poderoso y empresario.

Sin embargo, Rius Rivera nunca abandona la lucha antillana, y la historia le encomienda

tomar las armas mas tarde. (9)

La Junta Central Republicana de Cuba y Puerto Rico se descompone, después de

un largo proceso deteriorante, con el final de la Guerra de los Diez Años en 1878. El

período de tiempo entre esta fecha y el 1892 es un período en donde el movimiento

revolucionario ha sido debilitado. Sin embargo, la diáspora antillana se dedica a la

creación y distribución de muchos periódicos con perspectivas liberales y

revolucionarias. José Martí le llama a esta época el “reposo turbulento”. El apóstol

cubano se convertiría en el líder y guía de las ideas revolucionarias y ayudó crear el

terreno para hacer posible fundar el Partido Revolucionario Cubano, cual el dirigiría.

El 10 de abril de 1892, agrupando a varios clubes revolucionarios cubanos en

Estados Unidos y el Club Borinquen (creado poco mas de un mes antes), se funda el

Partido Revolucionario Cubano. Según sus propias bases se constituía para “lograr con

los esfuerzos reunidos de todos los hombres de buena voluntad la independencia absoluta

de la Isla de Cuba y fomentar y auxiliar la de Puerto Rico.” Nuevamente, en el ideario de

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Martí, se evidencia como la lucha independentista ha sido de carácter antillanista.(10)

La participación de puertorriqueños en las gestiones del Partido Revolucionario

Cubana es una sumamente extensa. Aquí se hará el intento de esbozar sobre algunos de

los más destacados.

Juan Rius Rivera, ya con 47 años es mandado a buscar en Honduras por el

General Máximo Gómez Báez para unirse como Comandante en Jefe de las Fuerzas del

Oeste del Ejército Libertador. El próspero boricua decide abandonar su vida muy cómoda

para entregarse una vez más a las trincheras de la lucha revolucionaria. De los cientos de

puertorriqueños que se unieron como voluntarios a la guerra libertaria, Rius Rivera es el

que ocupa el rango mas Alto: el de General del Ejército Libertador de Cuba. Una vez

más, los servicios desinteresados del revolucionario, son decisivos para la victoria en las

campañas militares. Una vez finalizada la guerra, Rius Rivera ocupa varios cargos

importantes en el gobierno cubano. Entre estos, gobernador de la provincia de La

Habana. (11)

Otro heroico combatiente antillanista es Francisco Gonzalo Marín Shaw,

conocido como Pachín Marín. Este gran poeta, nacido en Arecibo en 1863, junto con

varios otros independentistas fundaron el Partido Autonomista en 1887. Con el

independentismo en una gran crisis, el autonomismo es el refugio para los hombres con

ideas progresistas en esa época. Sin embargo, Marín rompe con el autonomismo para ser

miembro fundador del Club Borinquen y el Partido Revolucionario Cubano. El periódico

que el había hecho para el Partido Autonomista “para propagar… los principios del

autonomismo”, El Postillón, resurgió en Nueva York “revolucionario y antillanista…

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dedicado exclusivamente a propagar, difundir y librar batallas por la independencia de

Cuba y Puerto Rico.” Además es un periódico decididamente antianexionista. Wenceslao

Tomás Marín, hermano de Pachín, también había ingresado al Ejército Libertador de

Cuba. Este cayó en combate ostentando el rango de Subteniente. Este evento fue un golpe

duro para Pachín Marín, pero este le tenia una gran admiración por sus hazañas

patrióticas. El martirio de su hermano lo indujo a incorporarse en una expedición para

unirse al combate independentista. El antillanista laboró como auxiliar de el General

Máximo Gómez. El revolucionario antillanista murió de malaria, en el campo de batalla

por sus Antillas.(12)

Sotero Figueroa Fernández nació el 22 de abril de 1851 en Ponce. Como Pachín

Marín, fue uno de los fundadores del Partido Autonomista. Un hombre negro y con

ideología bien progresista, se dedica toda su vida a la redacción de periódicos. Primero

para el Partido Autonomista. Cuando, ante la frustración de la infructuosa lucha

reformista, se convierte en fundador y el presidente del Club Borinquen y miembro

fundador del Partido Revolucionario Cubano. Dentro del Partido, Figueroa se desempeña

por completo en varios de sus diferentes clubes y organismos. Se destaca como un gran

líder del Partido, y por cierto también combate las tendencias anexionistas. La imprenta

de Figueroa fue esencial en la creación de los periódicos del Partido y la difusión de sus

ideas. Al lograrse la independencia cubana, el laborante tenaz se mudó a Cuba donde

murió.(13)

Una figura no muy conocida pero importante en el movimiento antillanista y

feminista fue Inocencia Martínez Santaella. Fue esposa de Sotero Figueroa hasta su

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divorcio en 1907. “Amiga de Martí y de Betances, la peregrina de nuestra libertad… le

cupo el honor de fundar y de actuar como presidenta del Club Mercedes Varonsa,

primera asociación femenina del Partido Revolucionario Cubano.” Bajo la dirección de

Martínez, el Club Mercedes Varona se dedicó a recaudar fondos para el tesoro de la

revolución subastando objetos artesanales creados por las mismas integrantes. Además

recogían ropa, medicinas y otros suministros para enviárselo a los soldados en el campo

de batalla.(14)

Otra mujer muy importante es Dolores Rodríguez. Ella es conocida como la poeta

de San Germán que le adaptó la letra revolucionaria a la danza que se transformó en el

himno revolucionario del grito de Lares. No muy conocido de Lola Rodríguez de Tió es

su devoción por la independencia de Cuba, y su anhelo a hacer una sola patria las

Antillas. Desde el exilio, Lola trabajó extensamente con el Partido Revolucionario

Cubano para conseguir suministros y recursos al Ejército Libertador. La casa de Lola, sin

importar en qué rincón del mundo se encontraba, sea en el destierro en Venezuela, Nueva

York o sea en San Germán o La Habana, siempre fue sede de tertulia constante entre las

figuras importantes y protagónicos de las Antillas. Entiéndase Betances, Hostos, Gómez,

Estrada Palma, etc. Lola es la autora de el muy conocido poema, casi himno antillanista:

“Cuba y Puerto Rico son


De un pájaro las dos alas,
Reciben flores y balas
Sobre el mismo corazón...
¡Qué mucho si en la ilusión
Qué mil tintes arrebola,
Sueña la musa de Lola
Con ferviente fantasía,
¡De esta tierra y la mía,
Hacer una patria sola!”(15)

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. Es importante mencionar que Betances estuvo hasta el fin de sus días

colaborando en todo lo que podía a su avanzada edad desde París, a las gestiones

revolucionaria en Cuba. Hizo aportaciones importantísimas que fueron decisivas para la

guerra como, envío de suministros, envío de combatientes internacionalistas europeos y

latinoamericanos, intervenir en negociaciones diplomáticas, organizar organismos por

toda Europa solidarios con la revolución cubana, entre muchas otras cosas.

Ante todos estos ejemplos heroicos del Antillanismo puertorriqueño, seria

obligatorio asumir que la historia de Cuba hubiera sido muy distinta sin la solidaridad de

nuestros patriotas. La lucha por su independencia en todo momento fue una lucha ligada

a la de Puerto Rico, y viceversa. Para concluir, incluiré una lista de heroicos

puertorriqueños que empeñaron las armas en la isla hermana de Cuba.

Agustín Aguilar, José Aguilar, José Aguilera, Carlos Aguirre, Julio Alequín, Epifanio
Alvira, Carlos Arnés, Juan Balines Cofresí, Pedro Belvis, Juan Betances, Leandro
Betances, Ramón Betances, Cristóbal Blanch, José Brenes Aponte, Eugenio Borrero
collazo, Evaristo Brito, Juan Canales Carazo, Vicente Catá, José céspedes, Cándido
Cintrón, José Coloma, Ramón Colón, José Cruz, Quintín Del Toro, Agustín Emmanuelli,
José Niubo Estévez, Filonero Felisola, Arcadio Fernández, Guillermo Fernández
Mascaró, Manuel Fernández Vega, José Antonio Ferret, Justo Ferret, Gerardo Ferret,
Justiniano Ferro Zayas, Fernando Gais, Manuel García Sanjaro, José Hilario González,
José Guinart, Juan Gutiérrez, Pedro Gutiérrez Negrón, Juan Bautista Hernández, José
Irizarry, Francisco Jiménez Lejara, Arturo Lebarthe, Antonio Landrón Nater, Ernesto
López, Enrique Malaret Yordán, Pedro Mariano Beauchamp, Ramón Marín Castilla,
Antonio Martínez, José Martínez, José Maurosa, enrique Molina, Ángel Miyares, Enrique
Molina Henríquez, Francisco N. Monger, Andrés Montalvo, Pedro Morales, Fernando
Muñoz, Leopoldo Muñoz, Benigno Odiot, Mario Oguín, Santiago Orabona, Juan Ortiz
Quiñones, Santiago Oslam, José Padilla, Carlos Pérez Acea, Enrique Pérez, Manuel
Pérez, Guillermo Príncipe, José, M Quero Bocuguani, Tomas Quidley, José Ricardo,

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Domingo Rigual, Luis Rivera, Epifanio rivera, Domingo Rivera, Andrés Rodríguez,
Gabriel Rodríguez, Gregorio Rodríguez, Pelegrín Rodríguez, Antonio Rodríguez Font,
José Ruiz Rosado, Juan Salicrup Clausell, Luis Sambolín, José A. Sanabria. Jesús Maria
Santini, Luis Simonpietri, Julio Suberón, Adolfo, Suárez, Bartolomé Tarazona, Modesto
Alquímides Tirado Avilés, Francisco Toro, Julián Valines Cofresí, Pedro Velásquez,
Carlos Velásquez, Juan Elías Vidal, Gabriel Villanueva, José Vidal.(16)

Referencias

Ojeda Reyes, Félix. Peregrinos de la Libertad: documentos y fotos de exilados


puertorriqueños del siglo XIX localizados en los archivos y bibliotecas de Cuba.
Río Piedras, P.R. Instituto de Estudios del Caribe : Editorial de la Universidad de
Puerto Rico, 1992. citas: (4, 5, 12, 13, 14, 15)

Delgado Pasapera, Germán. Puerto Rico : sus luchas emancipadoras (1850-1898)


Río Piedras, P.R. Editorial Cultural, 1984. citas: (3, 6, 7, 10)

Ojeda Reyes, Félix. General Juan Rius Rivera: héroe militar de Cuba, poderoso
banquero y empresario en Honduras. San Juan, P.R. Ediciones Puerto, 2007.
citas: (8, 9, 11, 16)

Feliciano Ramos, Héctor R. Antonio Valero de Bernabé : soldado de la libertad (1790-


1863. San Germán, P.R. Universidad Interamericana de Puerto Rico, Recinto de
San Germán : Fundación Puertorriqueña de las Humanidades, 1992. citas: (1)

Suáres Díaz, Ada. Cronología de la vida del Doctor José Francisco Basora (1832-
1882?). Revista Caribe. P.R. (2)

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