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NEUROSIS OBSESIVA - UN BREVE RECORRIDO

NEUROSIS OBSESIVA - UN BREVE RECORRIDO

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LA NEUROSIS OBSESIVA, UNA MODALIDAD CLÍNICA

REVISIÓN DEL ESCRITO DE FREUD “A PROPÓSITO DE UN CASO DE NEUROSIS OBSESIVA” (EL HOMBRE DE LAS RATAS)”

TRABAJO ELABORADO PARA DISTRIBUCIÓN INTERNA DE LA CÁTEDRA DE PSICOPATOLOGÍA.

LIC. ESTEBAN AGÜERO

Ese día Lanzer había perdido sus lentes en el curso de un ejercicio. en el transcurso de ejercicios militares en Galitzia. Nueve meses duró el tratamiento. supervisor de correos. además de haber asistido a la escuela militar. partidario de los castigos corporales. Este caso representa la búsqueda freudiana de la relación entre el padre y la neurosis. basada en reproches e inculpaciones dirigidas contra sí mismo. otras proyectaba ahogarse. En este caso es ejemplar el modo en que el paciente siguió los pasos de su padre: enamorado de una mujer pobre pero interesado en una rica. a las nalgas del hombre se fijaba entonces con una correa un gran orinal agujereado en el que se agitaba una rata. seguidas de inmediato por resoluciones piadosas y plegarias. estudiante de leyes. Al cabo de una media hora. la dama rica (hija adoptiva) que eligió su padre en detrimento de la dama pobre. quien le dijo que los gastos postales debían ser reembolsados al teniente David. Freud lo presentó en el primer congreso de IPA (1908) y expuso durante cinco horas.Los tópicos a abordar en el presente esquema son realizados a efectos de facilitar la compresión de los textos que la cátedra propone para el eje temático nº 5 “neurosis obsesiva” y tomando como guía la lectura de los textos propuestos por la cátedra. infligiéndole heridas sangrientas. Telegrafió entonces a su óptico de Viena para que le enviara otro par por correo. Privada de comida y excitada con una varilla al rojo que se introducía por un agujero del orinal. . En el verano de 1907 se produjeron los dos acontecimientos principales que constituirían el núcleo de su cura con Freud. En 1901 comenzaron a dominarlo extrañas obsesiones sexuales y morbosas: sentía un gusto particular por los funerales y los rituales de muerte. y penetraba en el recto del supliciado. desde octubre de 1907 hasta julio 1908. En julio. a quien amaba. A los dos días recuperó el objeto por intermedio del mismo capitán. de este judío de la burguesía media de Viena. moría asfixiada. y experimentaba la tentación reiterada del suicidio. había tomado la costumbre de mirarse el pene en un espejo para estar seguro de su grado de erección. ERNST LANZER. el animal trataba de sustraerse a la quemadura. hijo de Heinrich Lanzer y Rosa Zaborsky. A veces quería cortarse la garganta. la historia de un suplicio oriental consistente en obligar a un preso a desvestirse y ponerse de rodillas y bajar el torso. al mismo tiempo que el hombre. búsqueda que comenzó con la histeria. escuchó de boca del cruel capitán Nemeczek.

sin lograrlo.Lanzer tuvo un comportamiento delirante en torno al tema obsesivo del pago. DE LA MANIA SIN DELIRIO A LA RELACIÓN AL PADRE. reivindicó la autoría de la nominación de “lucura de duda (con delirio de tocar)”. como si estuviesen lesionadas las facultades afectivas”. y hacía surgir en la memoria del Hombre de las Ratas el recuerdo de otra cuestión de dinero. cuyo padre a su vez había llamado “enfermedad de la duda” expresando el hecho psicológico que constituía su fundamento principal. impuesto por Pinel. a mí mismo no me convencen un trabajo publicado en 1895 he aducido en detalle las razones de esta separación. Todos ellos afirmaban la prevalencia del sexo femenino en la presentación obsesiva. Legrand du Salle. Por su parte Esquirol lo llamó “monomanía de raciocinio” lo que daba cuenta de que por más irracionales que parecieran los actos estos sujetos siempre tenían una explicación lógica que los justificaba. De modo que la deuda no había sido saldada. llamándolas “neuropsicosis de defensa”. y la defensa contra toda representación o todo afecto que provenga de esas experiencias y que resulte inconciliable con el yo. La equiparación y ubicación nosológica al lado de la histeria la justifica en virtud de la génesis traumática sexual infantil. . que yo he descompuesto en dos estados funcionales separados tanto por la etiología como por el aspecto sintomático: la neurastenia propiamente dicha y la neurosis de angustia (Angstneurose) -denominación que. Finalmente. y lo había salvado del deshonor un amigo que le prestó la suma que necesitaba. El segundo contiene la neurastenia de Beard. que creo necesaria. aislando con claridad la relación entre un “furor desmedido” y la “ausencia de actividad delirante”. su padre había contraído una deuda de juego. P. caracterizando a seres “locos que en ningún momento mostraban lesión alguna del entendimiento y que estaban dominados por una especia de instinto de furor. presente en ambas patologías. El trabajo más importante de Freud es la recategorización de esta patología. La integridad de pensamiento puesta de manifiesto en los obsesivos promovió el diagnóstico de “manía sin delirio”. Después de su servicio militar. además de situarlo en las clases sociales acomodadas. Falret describió lo que llamó “ alienación parcial con predominio del temor al contacto con los objetos externos”. Heinrich trató de encontrar a ese hombre. dicho sea de paso. que yo he estudiado. Alguna vez. La historia del suplicio se mezclaba con la de la deuda. tal cual lo plantea en su artículo de 1895 “Neurosis y Fobias”: Histeria y neurosis de obsesiones forman el primer grupo de las grandes neurosis. A su vez en 1886 J.

así como a diversas manifestaciones que daban cuenta de la presencia imborrable del padre. cuando esas experiencias se rememoran en la pubertad. En el segundo caso el reproche dirigido a la acción sexual se traduce en una serie de afectos obsesivos: vergüenza. con los cuales Freud llegará a identificar las ideas obsesivas: éstas.A partir de la relación transferencial con Freud. describe el desarrollo típico de una neurosis obsesiva presentando las antiguas experiencias de placer como «acciones pasibles de reproche». reducidas a su expresión más simple y comprendidas en su significación más íntima. En el primer caso el contenido llega deformado por efecto de la represión. COMO SE FORMAN LOS SÍNTOMAS OBSESIVOS? En la neurosis obsesiva encontramos una relación estructural a la culpa en virtud de su relación con el inicio precoz de la vida sexual. A través de la reviviscencia. Si solo el contenido mnémico llega a la conciencia 2. «Nuevas puntualizaciones sobre las neuropsicosis de defensa». reproches que el obsesivo se formula a sí mismo al revivir el goce sexual anticipatorio de la experiencia activa de antaño. a quien ubicaba en el lugar de su padre. Durante la pubertad la rememoración de dichas experiencias engendra dos tipos de procesos: 1. dando origen a un primer tipo de síntoma: la desconfianza de sí mismo. engendran dos tipos de procesos obsesivos. obsesiva permitió avanzar al psicoanálisis en el marco del falicismo. delirio de observación (revelación involuntaria de sus secretos). de experiencias precoces generadoras de placer. Por otra parte la neurosis repetición. aún después de muerto. que justifica dicho reproche. El artículo del mismo año. angustia hipocondriaca (las acciones tienen consecuencias somáticas). así como su particular relación a la compulsión a la . 1896. El contenido llega a la conciencia acompañado del “afecto de reproche”. el sujeto se encuentra invadido por reproches. y su pregnancia imaginaria. Ahora bien. «pero reproches desfigurados por un trabajo psíquico inconsciente de transformación y sustitución». según sea que sólo el contenido mnémico concerniente a esas acciones fuerce su acceso a la conciencia. angustia religiosa (juicio divino). como modo de sofocación. angustia de tentación (desconfía de su propia fuerza moral). o que llegue a ella en compañía del «afecto de reproche» ligado a ellas. angustia social (castigo del ambiente por mala acción). en las representaciones y los afectos actuales. «no son otra cosa que reproches». Freud pudo trabajar los sentimientos hostiles propios de la neurosis obsesiva y que se trasmudan en excesivo cuidado y protección sobre esas mismas personas.

Estas compulsiones y acciones protectivas pueden adquirir formas severas. elementos nucleares de los devaneos obsesivos. De allí también extrae el aspecto degradatorio que emerge tras la devoción y el homenaje. medidas precautorias. y que emerge en ideas injuriosas. el final de la tiranía. tan propio de la religión. donde la describe como “propia de la esencia de la relación al padre”. encontramos que en el síntoma convergen dos vertientes. LA FIGURA DEL PADRE. obscenas. La fuerza de la prohibición puesta en el padre hace de este un objeto indestructible. al macho de la horda. generan la formación de otros síntomas. escatológicas o criminales. medidas protectivas. desaparecen. que dan cuenta del fracaso de la represión. como por ejemplo en la emergencia del pensamiento obsesivo: si veo una mujer desnuda.Estas formaciones de compromiso. hecho que desata los más feroces reproches y sentimiento de culpa. que todo lo ve y lo sabe. tomando a aquella como una religión privada. La correlación que establece Freud entre neurosis obsesiva y religión. al que con su muerte da lugar al pacto. interdictor de todo tipo de satisfacción y por lo tanto detractor de la transmisión fálica (aquí vemos primar la lógica del ser sobre la del tener). a su decir. el suplicio que podría sufrir. SIGNIFICACIÓN Y SATISFACCIÓN EN EL SÍNTOMA Siguiendo el análisis que hace Freud en sus “Conferencias de introducción al Psicoanálisis”. tratadas en las . Una mención a esta ambivalencia encontramos en “Moisés y la religión monoteísta”. Frente a ello la muerte se plantea como solución a dichos conflictos. Tal como lo vemos en el caso del Hombre de las Ratas el odio a la figura paterna no ha devenido conciente pero se aprecian los efectos de dicho sentimientos. que tomarán la forma de acciones compulsivas: rumiación. figura derivada del modelo judeocristiano de paternidad y que conjuga un Dios que da y que castiga. medidas para aturdirse. produciendo severas inhibiciones en el sujeto. EL COMPLEJO PATERNO. nos permite comenzar a pensar la relación de la obsesión a la figura del padre. lo ejemplifica el caso de Freud. de 1916-17. el padre. la libertad. medidas de expiación. Ni aun muerto. dejando “vacía” la tumba de Moisés. miedo a traicionarse. verificación. (en un sujeto obsesivo emergía la idea de la felación al arrodillarse ante el cura en el momento de recibir la hostia). duda. Es en la relación al padre muerto donde Lacan sitúa la relación al padre absoluto. algo le ocurrirá a mi padre.

. El obsesivo tiene una posición diferente. tal como en la histeria se aprecia la relación del sujeto al deseo. DESEO Y FANTASMA EN LA NEUROSIS OBSESIVA. seminario V). Es su verdadero deseo. aunque pasivas. No hay un discurso para Dicha afirmación. en relación a la histérica. mantiene a nivel del pensamiento los síntomas. aparentemente. así como de la culpa que se liga a dichos eventos. El obsesivo es alguien que no está jamás verdaderamente allí en el lugar donde está en juego algo que podría ser calificado su deseo. dejando a salvo al cuerpo de toda amenaza de castración. y por el goce del Otro. Allí donde arriesga el golpe. para la histeria el deseo insatisfecho. y de los reproches que contra ello se elevan en el momento de la resignificación Edípica. se aprecia la prevalencia de la dialéctica del ser. como sí para la histeria. ante ello la huida. como consecuencia del “falso enlace” con que el afecto penoso se desplaza a una representación inocua. Es de esta . tener que implica la angustia de castración. que son la significación y la satisfacción del síntoma. La “no somatización” de los síntomas. y para la neurosis obsesiva el deseo imposible. donde la producción de saber (S2) para un significante amo (S1) deja como saldo el plus-de-goce (a). es quedar. y a la pregunta por el deseo del Otro. Partiendo de la enseñanza freudiana respecto al carácter placentero de las experiencias infantiles. La relación al falo y el fantasma que plantea la neurosis obsesiva nos dan cuenta de la dirección que toman tanto el deseo como la fantasía y la suposición de goce en esta modalidad clínica. Confíen en esas fórmulas cuando tengan que estudiar al sujeto clasificable clínicamente. Lacan afirma que: para la fobia el deseo prevenido. En la neurosis obsesiva. Siguiendo sus postulados vemos que la condición placentera de la vivencia temprana sexual y el posterior esfuerzo represivo dejan al descubierto más directamente en la neurosis obsesiva que en la histeria la función de satisfacción de los síntomas obsesivos. En el Seminario XIV. ustedes lo verán. La diferencia del obsesivo. La lógica del fantasma. no es allí donde él está. sobre la del tener.conferencia 17ª y 23ª. Así lo propone Lacan al plantear el discurso del inconsciente. el apartamiento de la escena lo sitúa como espectador del goce del Otro. la castración del Otro que demanda su propia castración. deseo como imposible. es su estrategia para conjurar los “yerros” de la función paterna en la transmisión del falo (recordemos la escena del Hombre de las Ratas masturbándose frente al espejo y esperando la aparición del espectro del padre) y su dificultad para tolerar la falta del Otro. escondiendo la verdad de la castración la obsesión. ser o no ser el falo de la madre. siendo ello lo que establece la “homogeneidad de la neurosis” (Lacan. él fuera del juego.

si se puede decir. En lo atinente a la relación del obsesivo al fantasma recordemos que Lacan propone el mathema para resumir los tiempos lógicos de la fantasía trabajada por Freud en su texto “Pegan a un niño”. su arma y su escondite. como en la histeria afirmado que: El signo de la función fálica emerge por todas partes a nivel de la articulación de los síntomas . además la mujer deseante no hace más que presentificar la castración que arroja al obsesivo a la angustia. en la clase del 19 de abril del 61 Lacan escribe el mathema del fantasma en el obsesivo: Para destacar que la no está reprimida. en suma. En términos discursivos lo encontramos plasmado en la presunta elección “forzada” (“no tenía otra opción”) con la que resuelve la puesta en juego de su deseo anulando parcialmente su responsabilidad en el acto. me pega porque me ama) no puede ser recordado por ser una construcción pero cuya necesariedad se demuestra en el encadenamiento de los tres tiempos. bajo la barra. En el Seminario VIII. en tanto que es el lugar donde el significante ordena el deseo. donde el segundo tiempo (soy castigado por el padre. El ha aprendido a servirse de esto para estar en otra parte. con el gran Otro como tal. Una última cita del seminario que Lacan dedicó a las formaciones del inconsciente sirve como corolario de la posición del obsesivo en relación al deseo: Terminamos nuestro discurso sobre el obsesivo diciendo. Este deseo es evanescente en razón de una dificultad fundamental en su relación con el Otro. del $ en el punto de compromiso del deseo. Una madre que “da todo” y que se reduplica en los objetos de amor que el sujeto elige contribuyen a lo que Freud llamó la “degradación de la vida erótica” donde una mujer no puede ser deseada y amada a la vez. Este lugar de espectador de la escena Lacan lo destaca en el análisis del sueño de un sujeto obsesivo reñido con su virilidad y recuperado por la sagaz formación del inconsciente de su partenaire. que él debe constituirse en alguna parte frente a su deseo evanescente. La Transferencia. Hemos comenzado a indicar en la fórmula del deseo como siendo el deseo del Otro porque en el obsesivo este deseo es evanescente. Así el deseo puesto más allá de la demanda garantiza la prohibición. quien sueña tener un falo y a la vez desea gozar de él.desaparición misma del sujeto. de allí su falta viril. la interdicción del Otro sobre su deseo. este gran Otro. que hace. la falta del Otro se .

rellena con los objetos erotizados de su deseo. asediar. a fin de preservar la homeostasis del sujeto. el carácter construido con la apropiación de determinados síntomas que Freud describe como “egosintónicos”. Si la histérica se sacrifica al goce del Otro el obsesivo lo hace para que “el Otro no goce” ya que su padecimiento es el “ser el objeto adecuado al goce del Otro” (allí se ve con claridad la función del segundo tiempo del fantasma “Pegan a un niño”). Desde ese lugar aislado. los temas trascendentales o la infinita procrastinación. promoviendo la degradación del significante fálico. lo que lo lleva a superar sus temores y aceptar desplegar sus cavilaciones a un tercero. La palabra obsesivo proviene del verbo latino obsidere. postergación que deja siempre la opción de elegir “otra cosa” que aquella por la que nunca se decide. La exaltación y la degradación de su propio yo son un eterno vaivén. sitiado. Por otra parte encontramos la emergencia compulsiva de fantasmas sádicos y escatológicos. sin la menor intención de aceptar una crítica o reproche. ¿Qué respuesta a ello? No encarnar al Otro del goce porque ello aplana la estructura y destruye la posibilidad de que el sujeto se aproxime a su deseo y su castración a fin de poder hacer surgir la pregunta que histerice su discurso. para eso se basta a sí mismo. . En estos términos la demanda de análisis del obsesivo suele estar acompañada de una conmoción fantasmática y de una fuerte angustia. a salvo de la castración y del paso del tiempo la vida del obsesivo transcurre en un infinito presente que se metonimiza en las vías del significante fomentando sus cavilaciones sobre la muerte y la vida (“estoy vivo o muerto?” será la pregunta que Lacan sitúa en la obsesión). y de allí obsessus. Es por ello que los deseos del obsesivo sólo se aprecian como su contracara: tal el excesivo cuidado o el temor a la desgracia de un ser querido que surge de un deseo incosnciente de muerte. vías de emergencia de la pulsión que surge despersonalizada. Esta prohibición a rajatabla del goce da cuenta de un superyó estricto que reclama a viva voz la renuncia al goce y que aspira siempre a más. desubjetivada.

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