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CAPITULO II

PSICOACÚSTICA
Psicoacústica

Psicoacústica

El oído y el cerebro humano reaccionan ante un sonido de manera diferente que una simple
combinación de micrófono-amplificador-medidor. La respuesta de un sistema de medición,
como el descrito anteriormente, es lineal, en donde un incremento en la entrada resulta en el
correspondiente incremento en la salida, mientras que la respuesta del sistema combinado
oído-cerebro se ve afectada por el juicio mental del oyente. Este juicio es influenciado por
aspectos tales como la condición física del oyente, el entrenamiento auditivo del oyente, y
ciertas características auditivas innatas del oyente.

Debido a que no es sencillo relacionar un estímulo o cambio en la entrada con una


correspondiente percepción o cambio en el juicio del oyente, se refiere al proceso de
audición como un fenómeno no lineal.

La psicoacústica trata de relacionar los estímulos físico-acústicos con el juicio psicológico del
individuo. Estudia el ¿Cómo oímos?, tomando en cuenta aspectos tales como: audibilidad,
entonación, timbre (tono), enmascaramiento, espacialidad, ubicación de imágenes sonoras,
entre otros.

Sistema Auditivo

La generación de sensaciones auditivas en el ser humano es un proceso complejo el cual se


desarrolla en tres etapas básicas:

• Captación y procesamiento mecánico de las ondas sonoras.


• Conversión de la señal acústica (mecánica) en impulsos nerviosos, y transmisión de
estos impulsos hasta los centros sensoriales del cerebro.
• Procesamiento neural de la información de los impulsos nerviosos.

La captación, procesamiento y transducción de los estímulos sonoros se llevan a cabo en el


oído, mientras que la etapa de procesamiento neural, en la cual se producen diversas
sensaciones auditivas, se encuentra ubicada en el cerebro.

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Área Audible Humana

El sistema auditivo humano solo puede percibir sonidos que se encuentren dentro de cierta
banda de amplitudes y frecuencias. De esta forma, sonidos que se encuentren en un intervalo
aproximado de 120 dB de SPL, y dentro de una banda de frecuencias que va desde los 20 Hz
hasta 20KHz son captados por nuestro sistema. Sin embargo la sensibilidad del sistema
auditivo no es independiente de la frecuencia. Esto se ilustra en la figura

Fig II.1. Área de audición humana.

En el extremo superior se observa el umbral de dolor, este define los niveles de presión
sonora (SPL) máximos soportables por el oído humano. Inmediatamente inferior al umbral de
dolor está el umbral límite para el cual se comienza a corre riesgos de daños en el sistema
auditivo. Este umbral intermedio de presión sonora no debe sobrepasarse por largos períodos
de tiempo, ya que se corre el riesgo de perder sensibilidad auditiva perennemente.

El umbral más inferior es denominado umbral de audibilidad, y representa la sensibilidad del


sistema auditivo, es decir, el valor mínimo que debe tener cualquier excitación para que sea
apenas perceptible. La sensibilidad del sistema auditivo varía de un individuo a otro, por esta
razón se define un umbral de audibilidad promedio, sin embargo, mediciones cuidadosas en
cada sujeto pueden presentar variaciones drásticas del orden de 10 dB en diversos intervalos
de frecuencias. La edad a su vez es un factor modificante de este umbral. La sensibilidad del

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sistema auditivo disminuye con la edad, haciendose más dramática esta variación hacia las
altas frecuencias, tal y como se muestra en la siguiente figura:

Fig. II.2. Modificación del umbral de audibilidad con la edad.

Enmascaramiento

El enmascaramiento es un proceso en el cual el umbral de audibilidad correspondiente a un


sonido se eleva por la presencia de otro sonido. En otras palabras, ocurre enmascaramiento
cuando un individuo escucha una señal A (ej. un tono en media frecuencia), luego se le
agrega una señal B (ej. una banda de ruido centrada en la frecuencia del tono) de bajo SPL, y
se va aumentando paulatinamente, mientras que el nivel de la señal A se mantiene constante.
Progresivamente el individuo notará que la intensidad aparente o subjetiva de A irá
disminuyendo, hasta que esta se haga inaudible. En este momento la señal B ha enmascarado
a la señal A.

Lo que realmente sucede es que el umbral de audibilidad se ve ligeramente modificado en


presencia de una señal enmascarante. Esto se aprecia en la figura II.3 (página siguiente).

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Fig. II.3. Modificación del umbral de audibilidad por un tono de 1KHz.

En esta gráfica se observan las modificaciones del umbral de audibilidad para una señal
enmascarante centrada en 1.000 Hz . Es importante recalcar que el enmascaramiento, y la
variación del umbral dependen del nivel de presión sonora (SPL) tanto de la señal
enmascarante, como de la señal enmascarada así como la separación en frecuencia y tiempo
de estas.

Imágenes Fantasma o Imágenes Auditivas

Un par de altavoces localizados frente a un individuo pueden simular diferentes orígenes del
sonido, imágenes fantasma entre ellos. Esto se muestra en la figura II.4. Cuando ambos
canales presentan una misma señal de igual intensidad, la percepción sonora del oído
izquierdo y derecho es la misma, lo cual produce un efecto de que el origen del sonido
proviene directamente del centro de los altavoces.

Fig. II.4. Imagen auditiva en el centro.

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Si la intensidad sonora de un canal, sea el izquierdo, es disminuida respecto del derecho, el


efecto que se crea para el individuo que el origen del sonido pareciera provenir de algún lugar
entre el centro y el altavoz derecho. Esto se aprecia en la siguiente figura:

Fig. II.5. Imagen auditiva desplazada hacia la derecha.

De esta forma es posible recordarnos del efecto de paneo de una señal en un sistema de
sonido estereoaural.

Este análisis está basado en una posición del oyente en sentido al arreglo de altavoces, en un
plano medio entre estos. Si el oyente se desplazara solo un poco en dirección de alguno de los
lados, la imagen auditiva creada también se mueve en la misma dirección. De igual forma si
gira la cabeza de izquierda a derecha, las imágenes se desplazaran de acuerdo al movimiento.

Efecto Hass

El Efecto Hass también llamado Efecto Precedencia consiste en introducir pequeños retardos
entre dos altavoces dispuestos en determinada forma.

Supongamos que dos altavoces están simétricamente colocados frente a un oyente tal y como
se muestra en la figura II.6 (página siguiente). Si una señal se presenta por igual en ambos
altavoces, la procedencia del sonido parecerá venir del centro de la misma, tal y como lo
vimos anteriormente. Sin embargo, si un pequeño retardo es introducido en uno de los
canales, sea el derecho, el sonido parecerá provenir solo del canal contrario, el izquierdo,
pese a que ambas señales posean la misma intensidad.

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Fig.II.6. Retardo de 5 mseg en el canal derecho.

Este desplazamiento del sonido se puede remediar si atenuamos el canal izquierdo en 10 dB,
o si se compensa con 10 dB de ganancia el canal derecho, de esta forma el sonido parecerá
provenir nuevamente del centro.

Fig. II.7. Atenuación en le canal izquierdo de 10 dB.

Este efecto es realmente efectivo en grabaciones y procesamiento de señales, siempre y


cuando el retardo de la señal no sea mayor de 25-30 mseg. Si se sobrepasa este límite es
posible escuchar la señal retardada como un eco de la otra. En tratamiento acústico es
posible encontrar este efecto debido a reflexiones cercanas del sonido en una superficie. Esto
es totalmente nocivo para el desempeño de una sala, y por ende, motivo de análisis y
corrección.

Imágenes Auditivas y Desplazamientos en Fase

Se ha visto como la relación de amplitud y tiempo (retardos) entre un arreglo frontal de dos
parlantes puede determinar la localización de un sonido para un oyente situado en el centro

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de estos. Si sobre este mismo sistema de altavoces se le aplica corrimiento en fase a alguna de
las señales respecto de la otra percibiremos un agrandamiento de la imagen sonora. Para
realizar este tipo de procesamiento se utilizan dispositivos capaces de producir diferencias
constantes de fase sin afectar la amplitud de la señal.

En la figura II.8 se observa un sistema en el cual a uno de los canales se le desfase respecto
del otro. La fase f puede ser variada desde cero grados hasta 135°, y la imagen parecerá
aumentar de tamaño y no se percibirá como de origen puntual, a diferencia de las otras
experiencias, sino más bien que proviene de un gran área en frente del escucha. Este desfase
puede llegarse hasta los 180° y percibir el conocido sonido de fuera de fase en donde la
localización de la imagen es totalmente ambigua.

Fig. II.8. Imagen auditiva con dos señales desfasadas.

Al igual que para las experiencias anteriores de tiempo y amplitud, el efecto del corrimiento
en fase depende ampliamente de la posición y orientación del escucha. Si el oyente no se
ubica en el centro del arreglo, tal y como se muestra en la figura anterior, el efecto será
percibido un poco diferente a como se describe aquí.

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Referencias Bibliográficas del Capitulo II: Psicoacústica

Bruscianelli, Calogero. Electroacústica. Sartenejas, USB, 1992.

Diaz, Francisco. Diseño Acústico e Instalación de los equipos de Audio y Video del Estudio
de Audio de ARTEVISION. Sartenejas. USB. 1997.

Eargle, John. Sound Recording. New York, Litton Educational Publishing, Inc. 1976.