P. 1
Articulo Mediacion Penal y Justicia Juvenil Restaurativa - Andrea Padilla 2010

Articulo Mediacion Penal y Justicia Juvenil Restaurativa - Andrea Padilla 2010

|Views: 781|Likes:
El artículo recoge elementos teóricos de la investigación Mediación penal y justicia juvenil. Aportes para la creación de un programa de mediación en el Sistema de Responsabilidad Penal para Adolescentes de Colombia, con base en la experiencia de Cataluña, realizada en la Universidad de Barcelona (octubre 2009-marzo 2010) gracias al apoyo del Programa de Becas del Grupo Coimbra para Jóvenes Profesores e Investigadores de Universidades de América Latina
El artículo recoge elementos teóricos de la investigación Mediación penal y justicia juvenil. Aportes para la creación de un programa de mediación en el Sistema de Responsabilidad Penal para Adolescentes de Colombia, con base en la experiencia de Cataluña, realizada en la Universidad de Barcelona (octubre 2009-marzo 2010) gracias al apoyo del Programa de Becas del Grupo Coimbra para Jóvenes Profesores e Investigadores de Universidades de América Latina

More info:

Copyright:Attribution Non-commercial

Availability:

Read on Scribd mobile: iPhone, iPad and Android.
download as PDF, TXT or read online from Scribd
See more
See less

12/09/2012

pdf

text

original

CONTENIDO

MEDIACIÓN PENAL Y JUSTICIA JUVENIL RESTAURATIVA* ANDREA PADILLA VILLARRAGA**
Sumario: 1. Introducción. 2. Evolución de los sistemas de justicia penal juvenil. 3. Modelo de responsabilidad penal de menores. 4. Justicia juvenil restaurativa. 5. Mediación en el derecho penal de menores. 6. Una buena práctica: el programa de mediación y reparación de Cataluña. 7. Conclusiones. 8. Bibliografía.

1. INTRODUCCIÓN La arquitectura de las nuevas legislaciones penales juveniles de la mayoría de los países de Europa y América Latina que han adelantado procesos de reforma desde 19901, indica una tendencia a la adopción de mecanismos de diversion2 y desjudicialización, a la diversificación de medidas en medio abierto
El artículo recoge elementos teóricos de la investigación Mediación penal y justicia juvenil. Aportes para la creación de un programa de mediación en el Sistema de Responsabilidad Penal para Adolescentes de Colombia, con base en la experiencia de Cataluña, realizada en la Universidad de Barcelona (octubre 2009-marzo 2010) gracias al apoyo del Programa de Becas del Grupo Coimbra para Jóvenes Profesores e Investigadores de Universidades de América Latina. ** Psicóloga, Magíster en Criminología, Magíster en Pensar y Gobernar las Sociedades Complejas. Miembro del Centro de Estudios en Criminología y Victimología de la Facultad de Ciencias Jurídicas de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá. 1 En 1990, el proyecto ILANUD/comisión Europea inició un diagnóstico de los sistemas de justicia penal juvenil de los países de América Latina, con miras a evaluar su adecuación a los principios de la Convención sobre los Derechos del Niño (1989). Vid. R. MAXERA, “Mecanismos restaurativos en las nuevas legislaciones penales juveniles: Latinoamérica y España”, Eleventh United Nations Congress on Crime Prevention and Criminal Justice, Bangkok, Thailand, 18-25 abril, 2005. 2 Bajo el término diversion, traducido al español como derivación o diversificación, se agrupan diferentes tendencias y estrategias de política criminal orientadas a prescindir de la persecución penal que se inicia cuando una infracción penal se ha constatado oficialmente. Se trata de acometer el control social de la criminalidad por fuera de las instancias judiciales mediante programas alternativos y desviar determinadas formas de criminalidad de los procedimientos formales. I. SÁNCHEZ, “La nueva ley reguladora de la responsabilidad penal del menor”, en Actualidad Penal, núm. 3, 2000, pág. 699. Cfr. A. BERISTAIN, Criminología, victimología y cárceles, t. 1, Bogotá, Pontificia Universidad Javeriana, Javegraf, 1996, pág. 246. En el marco
*

374

REALIDADES Y TENDENCIAS DEL DERECHO EN EL SIGLO XXI

y a la participación de los afectados por el delito en las soluciones extrajudiciales y reparadoras de solución al conflicto. Esta tendencia se ha desarrollado al tenor de las recomendaciones y resoluciones de las Naciones Unidas, la Unión Europea y el Consejo de Europa, las cuales instan a los Estados a adoptar medidas y procedimientos acordes con los principios de la justicia restaurativa y a dotar los sistemas de justicia juvenil de una finalidad esencialmente responsabilizadora, educativa y reparadora3. Es así como los modelos tutelares, rehabilitadores, punitivos o eminentemente proteccionistas han cedido el paso a un nuevo modelo de justicia penal juvenil, reconocido en la doctrina como modelo de responsabilidad, el cual incorpora diversos niveles de descriminalización, desjudicialización, desprocesalización, diversificación de medidas y respeto a las garantías y derechos de las personas menores de edad que hayan cometido alguna infracción a la ley penal. Hoy día, prácticamente todos los Estados partes en la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN, 1989) —primer instrumento jurídico de carácter vinculante y garantista que se constituye en punto de referencia en la evolución histórica del derecho de menores— han adoptado sistemas de justicia especializados para niños, niñas y adolescentes, más o menos adecuados a sus principios y permeables a las soluciones desformalizadoras que plantean instrumentos previos o posteriores a esta. Debido a la especialidad y a las características del derecho penal de menores, la justicia juvenil se ha convertido en un campo de experimentación de propuestas político-criminales de reacción al delito y de nuevas figuras procede la justicia juvenil, la diversion constituye uno de los esfuerzos más significativos para desprocesalizar el derecho penal juvenil y desarrollar formas de reacción informal en el marco de la comunidad. En este sentido, la diversion conlleva una crítica al control social de la delincuencia juvenil basada en las sanciones penales. Vid. J. DAPENA, “La mediació penal: cap a una justícia restauradora. La mediació i la reparació en la justícia juvenil”, en Forum, núm. 2, 2003, pág. 22. 3 Nos referimos especialmente a las reglas mínimas para la administración de la justicia de menores (Reglas de Beijing, 1985), las reglas mínimas para la protección de los menores privados de libertad (Reglas de la Habana, 1990), las directrices para la prevención de la delincuencia juvenil (Directrices del Riad, 1990), las reglas mínimas de las Naciones Unidas sobre las medidas no privativas de la libertad (Reglas de Tokio, 1990). Otras recomendaciones del Consejo Europeo son: la R CE (87)20 sobre reacciones sociales ante la delincuencia juvenil; la R CE (2003)20 del Comité de Ministros sobre nuevas vías para el tratamiento de la delincuencia juvenil y el papel de la justicia juvenil; el dictamen (2006/C110/13) del Comité Económico y Social Europeo sobre la prevención de la delincuencia juvenil, los modos de tratamiento de la delincuencia juvenil y el papel de la justicia del menor en la UE; y la resolución del Parlamento Europeo sobre la delincuencia juvenil: el papel de las mujeres, la familia y la sociedad (2007). Vid. J. L. DE LA CUESTA, “¿Es posible un modelo comparado de reeducación y reinserción en el ámbito europeo?”, en Revista Electrónica de Ciencia Penal y Criminología, núms. 9-10, 2008, págs. 15-26. Estos instrumentos no tienen fuerza obligatoria en el derecho internacional; es decir, carecen de carácter vinculante o ejecutivo para los Estados. La CDN, por el contrario, tiene fuerza obligatoria para todos los Estados partes.

MEDIACIÓN PENAL Y JUSTICIA JUVENIL RESTAURATIVA

375

sales, sanciones alternativas y vías de desjudicialización, entre las cuales se destacan: la evitación de procesos penales frente a delitos de poca gravedad o faltas episódicas; el desarrollo de medidas de contenido educativo; la adopción de una amplia gama de medidas individualizadas en medio abierto; el recurso al internamiento exclusivamente en casos de extrema gravedad, y la adopción de alternativas restaurativas que tengan en cuenta las necesidades del infractor y de la víctima, con especial referencia a los programas de mediación víctima-infractor y servicios en beneficio de la comunidad. En este escenario se han posicionado las vías de diversion, en desarrollo de los principios de oportunidad, subsidiariedad e intervención mínima, y en sintonía con las propuestas de la moderna criminología que abogan por una justicia de base comunitaria y un modelo integrador de respuesta al delito4. Estas nuevas orientaciones de la justicia juvenil han motivado la búsqueda de vías de síntesis entre intereses y tendencias político-criminales de diverso cuño5, cuyo resultado es un modelo de responsabilidad penal juvenil que, a la vez que recupera el objetivo educativo del proceso y las medidas e incorpora el presupuesto de la responsabilidad penal de los menores, estatuye el procedimiento de restablecimiento de derechos, como resultado de una lectura integral del interés superior del niño y de la niña, principio rector del derecho de menores. Otros factores que han incidido en estas nuevas tendencias en materia de justicia penal son los movimientos a favor de las víctimas, las propuestas de justicia comunitaria, los mecanismos alternativos de solución de conflictos y las aproximaciones teóricas del derecho penal y la moderna criminología que trascienden la concepción clásica del delito centrado en la persona del delincuente, para incluir, además, a la víctima, la comunidad y la reacción social, como elementos de una nueva concepción de la criminalidad, es un problema social y comunitario. De allí que la criminología haga referencia a la emergencia de un modelo integrador o de justicia restaurativa6 que encuentra en la mediación,
4 A. GARCÍA-PABLOS, Tratado de criminología, 3ª ed., Valencia, Tirant lo blanch, 2003, págs. 988 y ss., y Criminología. Una introducción a sus fundamentos teóricos, 4ª ed., Valencia, Tirant lo blanch, 2001, págs. 479 y ss. Sobre el componente comunitario, Vid. G. VARONA, La mediación reparadora como estrategia de control social. Una perspectiva criminológica, Granada, Comares, 1998. 5 J. M. TAMARIT, “Principios político-criminales y dogmáticos del sistema penal de menores”, en VV.AA., Justicia penal de menores y jóvenes, Valencia, Tirant lo blanch, 2002, pág. 28. 6 El modelo integrador o de justicia restaurativa surge como una alternativa al modelo disuasorio clásico y al modelo resocializador. A. GARCÍA-PABLOS, Criminología..., op. cit., págs. 430 y ss., hace un análisis de estos sistemas a la luz de la crisis de la criminología clásica. El modelo de justicia restaurativa vehicula una nueva concepción del delito como problema social y comunitario, cuyo abordaje implica al infractor, a la víctima, a la comunidad y al sistema de justicia, a diferencia de la lectura del delito que hace el modelo clásico disua-

376

REALIDADES Y TENDENCIAS DEL DERECHO EN EL SIGLO XXI

los servicios en beneficio de la comunidad, las conferencias familiares y los círculos de paz, entre otros mecanismos, una vía idónea —alternativa o complementaria al proceso penal— para solucionar el conflicto que expresa el delito y dar respuesta a las exigencias más acuciantes de reparar el daño causado a la víctima y sancionar al infractor en un proceso que favorezca su (re)integración social y responsabilización, a la vez que propenda por la participación activa de la comunidad por medio de la generación de espacios positivos de socialización y reparación y de un ejercicio responsable del control social. En atención a que los tratados y recomendaciones internacionales más relevantes en el derecho de menores contemplan la mediación como el pilar de una nueva justicia penal juvenil, esencialmente responsabilizadora, educativa, reparadora y protectora de los derechos de las niñas, los niños y adolescentes, y a que recientemente Colombia adoptó un Sistema de Responsabilidad Penal para Adolescentes (SRPA), mediante la ley 1098 de 2006 (Código de la Infancia y Adolescencia, CIA), el cual acoge las principales características del modelo de responsabilidad penal de menores, entre ellas, el principio de oportunidad, una amplia gama de sanciones alternativas con contenido educativo y diversos mecanismos de desjudicialización y de justicia restaurativa, entre los cuales se incluye la mediación, cuyo desarrollo, sin embargo, ha sido escaso7, el presente artículo propone una lectura de la mediación en el modelo de responsabilidad penal juvenil y del cambio de paradigma que este introduce respecto a los modelos de justicia juvenil anteriores a las CDN. Valga anotar que a pesar de los problemas de implementación del SRPA8 que han incidido en la materialización de su pretensión restaurativa y desjusorio, en términos de un enfrentamiento simbólico entre el infractor con la ley, en el que la víctima y la comunidad no desempeñan ninguna papel. Vid. A. KEMELMAJER, “En búsqueda de la tercera vía. La llamada «justicia restaurativa», «reparativa», «reintegrativa» o «restitutiva», en S. García (coord.), Derecho penal. Memoria del Congreso Internacional de Culturas y Sistemas Jurídicos Comparados, México, UNAM, 2005; P. MCCOLD y T. WACHTEL, “En busca de un paradigma. Una teoría sobre justicia restaurativa”, XIII Congreso Mundial de Criminología, Río de Janeiro, 10-15 de agosto de 2003. 7 En lo que respecta a la implementación de mecanismos de justicia restaurativa y al procedimiento general en el SRPA, la ley 1098 de 2006, en su art. 144, remite a la ley 906 de 2004 (sistema penal acusatorio-C. de P. P.). Los mecanismos de justicia restaurativa que contempla esta ley en su art. 512 son la mediación, la conciliación preprocesal y la conciliación en el incidente de reparación integral. De hecho, el marco para la aplicación de la justicia restaurativa en Colombia se estableció en la ley 906 de 2004. 8 M. ÁLVAREZ, S. PARRA, E. LOUIS, J. QUINTERO y L. CORZO, Pescadores de ilusiones. Niños y jóvenes infractores de la ley penal, Instituto de Estudios del Ministerio Público de la Procuraduría de Bogotá, Bogotá, 2007; M. ÁLVAREZ, V. MENDOZA, S. PARRA, M. RODRÍGUEZ y L. CORZO, Semillas de cristal. Sistema de responsabilidad penal para adolescentes, alcances y diagnóstico, Instituto de Estudios del Ministerio Público de la Procuraduría de Bogotá, Bogotá, 2008; M. ÁLVAREZ, V. MENDOZA, S. PARRA y M. RODRÍGUEZ, Gotas de luz, Instituto de Estudios del Ministerio Público de la Procuraduría de Bogotá, Bogotá, 2009.

MEDIACIÓN PENAL Y JUSTICIA JUVENIL RESTAURATIVA

377

dicializadora, así como de la tendencia punitiva que aún se constata en el recurso cuantioso a la institucionalización de los menores, sin desconocer con ello los innegables avances en materia de derechos y garantías procesales y la amplia oferta de medidas educativas en medio abierto, el SRPA representa una ventana de oportunidad para la aplicación de principios de justicia restaurativa y el desarrollo de programas de mediación en el derecho penal de menores9. Para ello, se requiere experimentar y avanzar en la búsqueda de modelos y buenas prácticas que exploren nuevas metodologías, a fin de responder al reto de fortalecer los mecanismos de justicia restaurativa en el SRPA mediante prácticas integrales, creativas y eficaces10. 2. EVOLUCIÓN DE LOS SISTEMAS DE JUSTICIA PENAL JUVENIL El derecho comparado clasifica los sistemas de justicia penal juvenil en diversos modelos, diferenciados en sus fundamentos ideológicos y opciones básicas respecto a cuatro elementos clave: edades límite, concepto de delincuencia juvenil, naturaleza de los órganos principales de decisión y tipo de sanciones aplicables11. Algunas aproximaciones doctrinales, particularmente anglosajonas, identifican tres paradigmas de justicia juvenil —a) justicia rehabilitadora (modelo tutelar), b) justicia retributiva (modelo punitivo) y c) justicia restaurativa12—, mientras que otros autores proponen clasificaciones más extensas que incluyen, además, los modelos comunal y educativo o protector13. Siguiendo una clasificación de los sistemas ampliamente aceptada, se identifican cuatro
A. PEARSON, “Can colombian community justice houses help the new criminal justice system achieve restaurative results?”, in International Perspectives in Victimology, núm. 1, vol. 3, March, 2007, págs. 14-21. Cfr. R. ARIZA, La justicia restaurativa para adolescentes en Colombia, Bogotá, CIVIS, 2007, págs. 42, 53-54. 10 El Consejo Superior de la Judicatura (CSJ) de Colombia formula como segundo reto del SRPA el fortalecimiento de los mecanismos de justicia restaurativa, para lo cual, según señala, han de generarse manuales para su aplicación por la Fiscalía General de la Nación. CSJ, “Balance de SRPA 2009”, documento interno, 2009. 11 J. L. DE LA CUESTA, op. cit., págs. 09:1-09:36. 12 G. BAZEMORE, “Three paradigms for juvenile justice”, en B. Galaway y J. Hudson, Restorative justice international perspectives, New York Criminal Justice Press, 1996; G. Bazemore y L. Walgrave (Eds.), Restorative juvenil justice. Reparing the harm of youth crime, Monsey, Criminal Justice Press, 1999; A. Morris y G. Maxwell (Eds.), Restorative justice for juveniles: conferencing, mediation and circles, Oxford, Hart publishing, 2001. 13 C. TIFFER, “Justicia penal juvenil. Instrumentos internacionales de Naciones Unidas”, en C. TIFFER, J. LLOBET y F. DÜNKEL, Derecho penal juvenil, Costa Rica, ILANUD, DAAD, 2002. Cfr. VV.AA. “Les systèmes comparés de justice pénale: de la diversité au rapprochement. Actes de la Conférence internationale à l’occasion du 25è anniversaire de l’Institut supérieur international de sciences criminelles Syracuse (Italie), 16-20 décembre 1997”, en Nouvelles Études Pénales, núm. 17, 1998.
9

378

REALIDADES Y TENDENCIAS DEL DERECHO EN EL SIGLO XXI

modelos desarrollados a lo largo del siglo XX, si bien su evolución no ha seguido el mismo curso en Europa y América Latina, e incluso, entre los países de una misma región. Se trata de los modelos a) punitivo tradicional o disuasorio clásico, b) tutelar, asistencial o resocializador, c) educativo o comunitario y d) de responsabilidad o de justicia; los cuales, no obstante, mantienen proximidad en lo que concierne a la aplicación de determinados principios y orientaciones. De acuerdo con la literatura, se pueden distinguir dos grandes períodos en la historia de la justicia penal de menores en los países de América Latina, con la CDN (1989) como parteaguas entre una y otra: a) el período de los sistemas tutelares o asistenciales y b) el período de las legislaciones posteriores a la misma, en el cual han prevalecido los sistemas de justicia o responsabilidad14. Ciertamente, la CDN marcó una transformación en los sistemas de justicia juvenil, no exenta de retornos al retribucionismo penal, que sustituyó el derecho tutelar de menores y los procedimientos inquisitivos por sistemas de responsabilidad penal y procedimientos acusatorios, orales y públicos que afianzaron las garantías e introdujeron importantes novedades en materia procesal. El modelo tutelar o asistencial, propio de una corriente positivista y correccionalista, fue abiertamente cuestionado por la falta de garantías y de principios de legalidad. Este modelo, enmarcado en la doctrina de la situación irregular, permitió superar parcialmente el enfoque punitivo —articulado al concepto de peligrosidad— aportando así una explicación de la conducta infractora a partir de las condiciones sociales —de riesgo o irregulares— de los menores que infringían la norma penal. En este sentido, el modelo tutelar privilegió la función asistencial del Estado con base en el supuesto de la existencia de una deuda social con el menor, quien desde este punto de vista, carecía de todo tipo de responsabilidad frente a sus actos. La consideración de los menores de edad como inimputables determinó que aquellos no fueran susceptibles de sanciones penales sino beneficiarios de medidas tutelares, por hallarse en condición de “peligro moral o material” (por ejemplo, un menor en estado de abandono) o por haber cometido un hecho delictivo, confundiendo así la facultad protectora y la facultad reformadora que se diferencian claramente en el actual modelo de responsabilidad penal. De esta manera, la justicia jugó al mismo tiempo un papel de protección y de reforma, que la llevó incluso a justificar la privación de la libertad como mecanismo de contención. En este sentido, se otorgaba al juez la
E. CARRANZA y R. MAXERA, “Los sistemas de justicia penal juvenil en América Latina. Análisis comparado”, en Biblioteca Jurídica Virtual del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, 2005. Cfr. C. TIFFER, op. cit. En este sentido, el modelo de responsabilidad ha supuesto una cierta homogeneidad de los sistemas en Europa y América Latina en lo que respecta a sus bases filosóficas. Los modelos no han seguido el mismo ritmo en todos los países ni han tomado las mismas opciones una vez adoptados. A este respecto, véase R. Ottenhof (Coord.), “La responsabilité pénale des mineurs dans l’ordre interne et international”, en Revue Internationale de Droit Pénal, 1/2 (75), 2004, págs. 25 y ss.
14

MEDIACIÓN PENAL Y JUSTICIA JUVENIL RESTAURATIVA

379

facultad de declarar al menor en condición de situación irregular —con su doble carácter de órgano acusador y órgano de decisión— en el marco de un sistema inquisitivo que no reconocía a los menores las garantías del derecho penal de adultos, y cuyas medidas se aplicaban indiscriminadamente a personas en condición de desamparo o autores o partícipes de un delito. Los procesos de reforma legislativa y la creación de tribunales especializados de justicia juvenil que sucedieron a la CDN y avanzaron conjuntamente con otros instrumentos internacionales, previos o posteriores a la misma, fueron un esfuerzo por superar este modelo y avanzar hacia un sistema de protección integral que a) reconoce el carácter de sujeto de derechos a las niñas, los niños y adolescentes, b) establece que estos son responsables de sus actos a pesar de hallarse en una etapa diferenciada del desarrollo, c) obliga a los Estados partes a reconocer los derechos y las garantías procesales a los menores de edad en el marco de una sede jurisdiccional especializada y d) establece una clara diferencia entre el poder jurisdiccional (facultad reformadora) y el carácter asistencial (facultad protectora) del Estado. Este sistema, que permeó prácticamente a todos los países de América Latina que dieron el paso de la doctrina de la situación irregular a la doctrina de la protección integral, expresada sustancialmente en la CDN, permitió a la mayoría de las legislaciones de la región superar la concepción positivista de la criminalidad, prevaleciente hasta entonces, y transitar hacia sistemas de responsabilidad penal de menores. Ciertamente, a partir de 1990, pero más desde el 2000, entraron en vigencia en la mayoría de los países latinoamericanos nuevas legislaciones —en códigos integrales o leyes especiales— que plantean sistemas reguladores de la responsabilidad penal de los menores, en el mismo sentido que ha seguido este modelo en el ámbito internacional; es decir, sistemas penales específicos de menores que adoptan medidas de diversion o diversificación de la intervención penal y una amplia variedad de sanciones, y establecen grupos etarios diferenciados y procesos garantistas y flexibles15. De acuerdo con algunos autores, el modelo de responsabilidad penal ha permitido superar en buena parte el debate ideológico entre un modelo fundamentalmente responsabilizador y un modelo educativo social o comunitario, al combinar la declaración formal de responsabilidad de los menores de edad —por grupos etarios— con intervenciones de carácter educativo y protector, y al incorporar, junto al llamado modelo de mínima intervención o de las 4D (descriminalización, desjudicialización, diversion y debido proceso), el modelo emergente de la justicia restaurativa que propone tomar en cuenta los intereses de las víctimas y de la comunidad, mediante procesos como la mediación y los círculos de paz y de medidas como la de servicios en beneficio de la comuni15 C. TIFFER, “Justicia juvenil. Instrumentos internacionales de Naciones Unidas y la experiencia de Costa Rica”, documento elaborado para la UNICEF, México, octubre, 2000, pág. 7.

380

REALIDADES Y TENDENCIAS DEL DERECHO EN EL SIGLO XXI

dad. En este sentido, podría afirmarse que el modelo de responsabilidad penal favorece las soluciones de síntesis entre las diversas tendencias político-criminales, en la misma vía que lo sugieren las resoluciones y recomendaciones internacionales específicas en la materia16. En Colombia, este modelo se adoptó por medio de un código integral que derogó el Código del Menor (decr. 2737 de 1989), el cual mantuvo vigentes los principios del sistema inquisitivo, la doctrina de la situación irregular y el modelo tutelar, a pesar de haberse sancionado en el mismo año de la CDN. Sin embargo, con este Código el legislador hizo un avance significativo respecto a la ley 98 de 1920, abiertamente punitiva y carente de toda clase de garantías jurídicas, al consagrar entre sus principios rectores el reconocimiento del interés superior del niño y la niña, la finalidad protectora en la interpretación y aplicación de la ley y el énfasis en la titularidad de derechos, aun cuando no lograra desarrollar la doctrina de la protección integral. Este modelo, que estuvo oficialmente vigente en Colombia hasta el 2006, hizo de la institucionalización de los menores el recurso más empleado por los operadores de la justicia, tal como lo evidencian los análisis que pusieron de manifiesto las graves falencias del sistema17, hasta que quince años más tarde de la CDN y con un evidente atraso respecto a los demás países de la región, se sancionó la ley 1098 de 2006, por la cual se expide el CIA. De esta manera, se quiso armonizar la legislación interna con los convenios y tratados internacionales ratificados por Colombia, al aprobar una nueva ley que da el paso de la definición, prevención y el control de situaciones irregulares, a la protección, garantía y restitución de derechos. En lo que atañe a la administración de justicia de menores, se adoptó el SRPA —crea16 J. L. DE LA CUESTA, op. cit., págs. 09:3, 09:27. Cfr., J. M. TAMARIT, op. cit., pág. 18; DE LA CUESTA plantea la importancia de desarrollar bases y elementos comunes a todos los sistemas de responsabilidad y de establecer un conjunto de directrices complementarias que permitan acentuar la intervención educativa y frenar el riesgo del punitivismo. 17 Durante la vigencia del Código del Menor (1989-2006), Colombia tuvo la segunda tasa más alta de jóvenes privados de la libertad por cometer delitos (5.048) y la primera por protección (12.644) entre los países de América Latina (Fuente: Boletín CELADE 55, 1995). E. CARRANZA, C. TIFFER y R. MAXERA, “La reforma de la justicia penal juvenil en América Latina”, documento elaborado para la XI Sesión de la Comisión de las Naciones Unidas sobre Prevención del Delito y Justicia Penal, ILANUD, abril, 2002. Cfr. M. ÁLVAREZ, Vivencias y derechos: el adolescente trasgresor de la ley penal, Instituto de Estudios del Ministerio Público de la Procuraduría de Bogotá, Bogotá, 1999, págs. 20, 164, 167 y ss. Según datos del Instituto de Estudios del Ministerio Público de Colombia, tras la entrada en vigencia del SRPA en 2006, la medida de privación de la libertad, en su modalidad de internamiento preventivo, se ha aplicado en forma excesiva. De las 1.103 sanciones impuestas en Bogotá y Cali entre el 15 marzo y el 15 diciembre de 2007, 235 fueron privaciones de libertad. Este 21% se incrementa hasta en un 10% al contabilizar los jóvenes ubicados en internamiento preventivo por períodos de dos a cuatro meses. M. ÁLVAREZ et al., Semillas de cristal..., op. cit., págs. 5, 31, 33. De acuerdo con un informe de 2007 del CSJ, el número de menores internos con medidas preventivas y definitivas asciende a 2.959. CSJ, documento citado.

MEDIACIÓN PENAL Y JUSTICIA JUVENIL RESTAURATIVA

381

do seis años antes mediante la ley 599 de 2000— cuyo proceso y medidas deben permitir a los jóvenes asumir la responsabilidad jurídica de sus actos y garantizar la finalidad educativa, la protección integral y la justicia restaurativa, a través de sanciones no privativas de la libertad, medidas alternativas a la justicia penal y garantías penales y procesales reconocidas por el derecho internacional. Aunque hasta hace poco concluyó la implementación del SRPA18, las evaluaciones realizadas a la fecha indican problemas de implementación, continuación del modelo tutelar en cuanto a concepción y procedimientos, recurso excesivo a la institucionalización, y escasa implementación de los mecanismos de justicia restaurativa19. Con todo ello, como ya se señaló, es importante que se haya abierto la posibilidad de implementar la justicia restaurativa en Colombia en un ámbito que ha demostrado tanto potencial para su desarrollo. 3. MODELO DE RESPONSABILIDAD PENAL DE MENORES En consonancia con la CDN y los principales instrumentos de las Naciones Unidas que desarrollan lo referente a la administración de la justicia juvenil, se ha extendido en Europa y América Latina el modelo de responsabilidad penal de menores, con un sólido apoyo en los principios de la justicia restaurativa y el modelo de las 4D. En efecto, estas resoluciones y recomendaciones de las Naciones Unidas, entre otros pactos y documentos emitidos por organismos internacionales, definen una nueva doctrina de justicia penal juvenil que concibe formas específicas de aplicación de la justicia y favorece los principios del modelo propuesto, en aras de desarrollar la perspectiva maximalista de la justicia restaurativa. Particularmente, en lo que atañe a la CDN, la adecuación del derecho interno de los Estados partes ha llevado a la creación de sistemas de responsabilidad penal de menores que, acogiendo los principios del modelo de responsabilidad penal, buscan que las personas menores de edad que hayan cometido una infracción a la ley penal comprendan y asuman las consecuencias de sus actos, desde una actitud reparadora hacia la víctima y la comunidad, y operen cambios positivos en sus vidas, con medidas socioeducativas que contemplen una estrategia de atención integral y se desarrollen en un proceso que garantice sus derechos. De este modo, de acentúa la finalidad educativa y reparadora de los sistemas de justicia juvenil, de acuerdo con el supuesto de que las niñas, los niños y adolescentes son sujetos responsables que comprenden la ilicitud de sus actos, en distintos niveles, y cuya condición de sujetos en formaLa implementación del SRPA fue prevista de manera gradual en cinco fases: la primera el 15 de marzo de 2007 y la última el 1º de octubre de 2009. En virtud de la revisión de la apropiación presupuestal, se adicionó una sexta fase que inició el 1º de diciembre de 2009 (decr. 3840 de 2008). 19 M. ÁLVAREZ et al., ops. cits., 2008, 2009. Cfr., R. ARIZA, op. cit.; DNI COLOMBIA, “Análisis del libro II del Código de Infancia y Adolescencia: SRPA”, documento interno, 2008.
18

382

REALIDADES Y TENDENCIAS DEL DERECHO EN EL SIGLO XXI

ción potencia los efectos educativos de la reparación y favorece su (re)integración en la comunidad. En líneas generales, los instrumentos mencionados avanzan en la vía de una administración de justicia juvenil esencialmente restaurativa, al recomendar un sistema especializado de justicia penal que a) considere a los jóvenes sujetos de derecho con capacidad de responder penalmente y por tanto imputables (según la edad de responsabilidad penal, siendo los catorce años la edad recomendada), b) contemple sanciones y medidas de carácter protector, educativo, reparador y no privativas de la libertad, c) incluya alternativas al juicio, en aras de un amplio desarrollo de los principios de subsidiariedad, oportunidad e intervención mínima y d) haga de la persecución penal una excepción20. Así mismo, es importante mencionar que la CDN y la normativa internacional que emana de ella establecen diferencias notables respecto a la justicia penal de adultos, en lo que atañe a su menor rigidez procesal, la disminución de la intervención punitiva del Estado, la primacía de los contenidos rehabilitadores sobre los retributivos o de prevención general, la flexibilización e individualización de las respuestas, la orientación de los mecanismos de desjudicialización, la opción de participar en un programa de mediación en cualquier etapa del proceso, la participación de la comunidad en medidas de medio abierto, la diferenciación de grupos etarios, la exclusión de la publicidad de juicio oral, la intervención de los padres o de los representantes legales del menor de acuerdo con el principio de corresponsabilidad, la excepcionalidad de la prisión como última opción, la amplitud de sanciones alternativas al internamiento y la especialización de los operadores del sistema de justicia21. El modelo de responsabilidad penal de menores significa, como se ha dicho, un cambio en la concepción de la política criminal de los Estados en materia de justicia penal juvenil, toda vez que se orienta a un sistema flexible y garantista a partir del reconocimiento de los menores de edad como sujetos activos de derechos22. En este modelo, también conocido en la doctrina como modelo de justicia, se asume que, si bien las medidas han de tener un alto contenido educativo y protector (restablecimiento de derechos), el énfasis debe
Para un análisis detallado de los instrumentos de las Naciones Unidas en el ámbito de la justicia penal juvenil, véase C. TIFFER, “Justicia penal juvenil...”, op. cit. 21 J. M. TAMARIT, “La mediación reparadora en la Ley de Responsabilidad Penal del Menor”, en VV.AA., Justicia penal de menores y jóvenes, Valencia, Tirant lo blanch, 2002, pág. 47; DE LA CUESTA, op. cit. Cfr. C. TIFFER, “Desjudicialización y alternativas a la sanción privativa de la libertad en la justicia penal juvenil”, en C. TIFFER, J. LLOBET y F. DÜNKEL, Derecho penal juvenil, Costa Rica, ILANUD, DAAD, 2002, págs. 307 y ss.; DNI COLOMBIA, “Notas preliminares para una conceptualización de justicia restaurativa”, documento interno, 2008. 22 J. L. DE LA CUESTA , “Líneas directrices de un nuevo derecho penal juvenil y de menores”, en Eguzkilore, núm. 2, 1988, págs. 61 y ss.; A. GARCÍA-PABLOS, “Presupuestos criminológicos y político-criminales de un modelo de responsabilidad de jóvenes y menores”, en Cuadernos de Derecho Judicial CGPJ, XV, 1996, págs. 249 y ss.
20

MEDIACIÓN PENAL Y JUSTICIA JUVENIL RESTAURATIVA

383

recaer en la responsabilización del sujeto, con el ánimo de favorecer la reparación a la víctima y su inserción responsable y positiva en la comunidad, tanto como de asegurar los fines de prevención especial que persigue el sistema. Sin embargo, la mayor novedad que introduce este modelo, además del reconocimiento de la responsabilidad penal del menor y de la adopción de las garantías procesales del sistema penal ordinario, es la conjugación de sus principios con los conceptos fundamentales del modelo de las 4D y del modelo de justicia restaurativa que propende por incorporar al sistema de menores la atención a los intereses de la víctima y la participación de la comunidad. En este sentido, el modelo de responsabilidad penal tiene en cuenta los factores individuales, la conducta punible y las circunstancias de los adolescentes y sus familias para proveer una respuesta individualizada a cada caso, a la vez que propende por la reparación del daño y en la restauración de los vínculos sociales. Las siguientes son las características que la literatura atribuye a este nuevo modelo de justicia penal juvenil, tal como se configura desde los principios de la CDN y los demás instrumentos internacionales reguladores de la materia23: a) Especificidad del derecho penal de menores en relación con el derecho penal de adultos. Esta especialidad se manifiesta en el carácter educativo, responsabilizador y reparador del proceso y las medidas. La especialidad implica que, no obstante el derecho penal ordinario nutre al derecho penal juvenil en sus principios (i. e., principio de legalidad, de tipicidad y de culpabilidad), este último debe estar estructurado exclusivamente para personas menores de edad, e incluir mayores atenuantes que las utilizadas para adultos, así como órganos, autoridades e instituciones específicos. b) Desjudicialización y diversificación de la intervención penal. Se refiere a las alternativas para minimizar la intervención penal, en aras de llevar un menor número de conflictos a la instancia judicial y evitar los efectos nocivos del juicio y del proceso penal en los adolescentes. La diversificación de la intervención penal obliga a que en determinados casos esta sea referida a otros órganos de control informal por medio de la remisión, para desarrollar prácticas y medidas alternativas como la mediación y la prestación de servicios en beneficio de la comunidad. c) Intervención mínima y principio de subsidiariedad. Se refriere al carácter subsidiario que debe tener el derecho penal de menores, cuyas sanciones, medidas e intervenciones deben obedecer al supuesto de que las infracciones o delitos cometidos por los adolescentes, corresponden, en muchos casos, a conductas generalmente de bagatela de pequeña y mediana criminalidad que lejos están de configurar una carrera delincuencial.
23 Estas características son una síntesis de las propuestas de diferentes autores. Cfr. E. CARRANZA, C. TIFFER y R. MAXERA, op. cit.; E. CARRANZA y R. MAXERA, op. cit.; R. MAXERA, op. cit.; C. TIFFER, “Justicia juvenil...”, op. cit.

384

REALIDADES Y TENDENCIAS DEL DERECHO EN EL SIGLO XXI

d) Reconocimiento de los menores de edad como sujetos de derecho en etapa específica del desarrollo y diferenciación de grupos etarios. Se trata de orientar la intervención penal según criterios objetivos como el establecimiento de una edad mínima, ya que se acepta la premisa de la adquisición paulatina de responsabilidades de tipo jurídico, entre ellas la penal, a partir de determinada edad. La diferenciación de grupos etarios se justifica por el período de desarrollo en el que se encuentran los destinatarios de estas leyes entre la niñez y la edad adulta. e) Proceso garantista, flexible, sumario, único y confidencial. Corresponde a los derechos y garantías del debido proceso sustancial y formal del sistema de adultos que deben ser asegurados al menor por su condición de persona y su especial condición de persona en desarrollo. La flexibilidad se refiere a las alternativas de terminación del proceso, diferentes a la sentencia (i. e., conciliación, suspensión del proceso a prueba, criterio de oportunidad reglado, remisión, arreglos con la víctima, etc.), así como al número de sanciones aplicables. Respecto al carácter sumario, este modelo propone que la intervención procesal debe ser mínima y con la mayor celeridad posible. Además, se establece un proceso único, es decir, que, a diferencia del sistema penal de adultos, no existe en este caso una pluralidad de procesos. f) Amplio cuadro de medidas y sanciones. Hace referencia a la reducción de las potestades discrecionales del juez en materia de imposición de sanciones y al establecimiento de una amplia variedad de medidas y sanciones, con preferencia por aquellas con fines reparadores y de contenido comunitario, en lugar de privativas de la libertad —reservadas a los delitos de especial gravedad—; todas ellas, de marcada orientación educativa. 4. JUSTICIA JUVENIL RESTAURATIVA Además de los principios y conceptos fundamentales de la justicia restaurativa, ampliamente promovida desde el Consejo de Europa, la Unión Europea y las Naciones Unidas24, el modelo de responsabilidad penal de menores
Especialmente, la “Propuesta preliminar de declaración de los principios básicos del uso de programas de justicia reparadora en asuntos criminales” del Congreso de las Naciones Unidas, 2000, y los “Principios básicos para la aplicación de programas de justicia restitutiva en materia penal” del ECOSOC de las Naciones Unidas, 2002. En el ámbito europeo: la R CE (99)19 sobre la “Mediación en materia penal”, la R CE (99)26 sobre la “Elaboración y aplicación de medidas de mediación y justicia restitutiva en materia de justicia penal”, y la decisión marco del Consejo de Ministros de la UE relativa al “Estatuto europeo de la víctima en el proceso penal”, 2001; entre otros documentos como el Libro Blanco de la Justicia y el Pacto de Estado para la Justicia, 2001. Vid. L. F. GORDILLO, Para América Latina resulta de especial interés la “Declaración de Costa Rica sobre la Justicia Restaurativa en América Latina”, presentada en 2005, págs. 249 a 260.
24

MEDIACIÓN PENAL Y JUSTICIA JUVENIL RESTAURATIVA

385

se caracteriza por la inclusión de la víctima y la participación de la comunidad en el afrontamiento de las consecuencias del delito, ya que contempla la reparación de los daños causados a las víctimas y la restauración social como objetivos esenciales de la justicia25. En este sentido, la justicia restaurativa se ha exaltado como un modelo de justicia que hace hincapié en la reparación de los daños causados por el delito, antes que en el delito mismo, mediante un proceso en el que la víctima, el infractor, y cuando proceda, cualquiera otra persona o miembro de la comunidad afectados, participen conjuntamente para generar un acuerdo que pueda incluir respuestas de diversa naturaleza (reparación, restitución, indemnización, garantía de no repetición, conciliación, servicio a la comunidad, etc.), cuyo mayor potencial consiste en la restauración del lazo social y, en algunos casos, en el fortalecimiento de las bases comunitarias. Así entendida, la justicia restaurativa implica la responsabilidad del autor y la reparación material o simbólica a la víctima y a la comunidad, haciendo de estos tres actores los pilares de un sistema que apela, en primera instancia, a la confrontación del menor con las consecuencias del acto punible. En este caso, el Estado y los legisladores se convierten en garantes y facilitadores de un sistema, mientras la víctima, el infractor y la comunidad devienen actores centrales del proceso. A pesar de las críticas formuladas a la justicia restaurativa26, el modelo de responsabilidad penal de menores ha permeado el derecho penal juvenil de contenidos, procedimientos, medidas y recursos afines a esta; siendo una de sus principales expresiones los programas de mediación reparadora víctima-infractor, entre otros mecanismos de diversion, y medidas restaurativas como los servicios en beneficio de la comunidad, que hoy son contemplados por la mayoría de legislaciones reguladoras de la responsabilidad penal de menores, como parte de un planteamiento más orgánico de la justicia. En este sentido, las razones más contundentes por las cuales la perspectiva restaurativa ha encontrado un amplio desarrollo en la justicia penal de menores, tienen que ver con las ventajas para el menor que entra en contacto con el sistema de justicia. Entre ellas, se mencionan las siguientes: a) Es más fácil para un adolescente entender las consecuencias de su acto cuando puede apreciar la aflicción de la víctima; b) Puede resultar estigmatizador para el adolescente verse encausado judicialmente o ser privado de su libertad; c) La reparación puede ayudar al adolescente a
A. GARCÍA-PABLOS propone el concepto “redescubrimiento de la víctima”, que se refleja en los programas de asistencia y compensación a la víctima, entre otros. El marcado giro comunitario también se menciona como una de las características de este modelo, desde el cual se habla de prevención, intervención, policía y justicia comunitarias. A. GARCÍA-PABLOS, Criminología..., op. cit., págs. 55-99, 408, 409, 493-500. 26 J. M. TAMARIT, “La mediación reparadora...”, op. cit., pág. 50, quien hace referencia al teoricismo que según algunos autores aqueja a esta doctrina. Cfr. A. GARCÍA-PABLOS, Criminología..., op. cit., págs. 480 y ss., quien a pesar de destacar las ventajas del modelo integrador frente a los modelos disuasorio y resocializador, analiza también las dificultades para obtener una imagen unitaria y coherente de él.
25

386

REALIDADES Y TENDENCIAS DEL DERECHO EN EL SIGLO XXI

comprender las consecuencias de su acto y brindarle la oportunidad de reivindicarse y restituirse él mismo como persona; d) Trabajar sobre la base de la responsabilidad del adolescente es fundamental para su educación como ciudadano27, y e) Los procesos y las medidas restaurativas aportan un equilibrio entre la necesidad de reinsertar al adolescente, la exigencia de seguridad pública, y los intereses de la víctima y la comunidad28. Además, el mayor desarrollo de esta perspectiva en el ámbito de la justicia de menores, puede deberse, entre otros factores, a la mejor disposición de la víctima y de la sociedad para participar en procesos desjudicializadores cuando se trata de menores de edad29. 5. MEDIACIÓN EN EL DERECHO PENAL DE MENORES Tal como lo indica la recomendación CE R (99)19 sobre criterios para la aplicación de la mediación en el ámbito penal, esta requiere para su efectivo desarrollo de políticas de reacción penal a la delincuencia que prioricen la participación de las partes y las respuestas responsabilizadoras y reparadoras, antes que penalizadoras y sancionadoras. En este sentido, las legislaciones o sistemas reguladores de la responsabilidad penal de menores son los más avanzados referente a los alcances y las posibilidades procesales de la mediación, cuyas diferencias son objeto de estudio del derecho comparado30. Las propuestas de mediación en conflictos y de reparación del daño a la víctima como alternativas al sistema tradicional de sanciones, se han convertido en elementos más o menos desarrollados normativamente en la mayoría
O. VÁSQUEZ, “Un concepto renovador de la administración de justicia. ¿Qué es la justicia juvenil restaurativa?”, en Justicia para crecer. Revista especializada en Justicia Juvenil Restaurativa, núm. 1, diciembre 2005-febrero 2006, Perú, págs. 16-17. Cfr. TAMARIT, “La mediación reparadora...”, op. cit., pág. 57. 28 En su “Informe sobre la juventud mundial”, 2005, ECOSOC de las Naciones Unidas recomienda sustituir los tradicionales objetivos de la justicia penal por los de la justicia restaurativa, como una manera de garantizar el interés superior del niño, al mismo tiempo que se presta atención efectiva a la seguridad pública. 29 E. GIMÉNEZ-SALINAS, “La mediación en el sistema de justicia juvenil: una visión desde el derecho comparado”, en Eguzkilore, núm. 10, País Vasco, 1996, pág. 207. Sobre las potencialidades de los programas de mediación-reparación con menores de edad, Vid. L. E. MORÁS, “Desafíos y oportunidades en la administración de justicia de menores”, en Herramientas, núm. 1, año 1, 2000, pág. 102. 30 Para el caso de América Latina, véanse E. CARRANZA, C. TIFFER y R. MAXERA, op. cit.; cfr. E. CARRANZA y R. MAXERA, “Los sistemas...”, op. cit.; y R. MAXERA, op. cit. Para el caso de Europa, véanse E. GIMÉNEZ-SALINAS, “La mediación. Una visión desde el derecho comparado”, en La mediación penal, colección Justícia i Societat, núm. 19, 1999; y E. GiménezSalinas (Dir.), Legislación de menores en el siglo XXI: análisis de derecho comparado, Estudios de derecho judicial, núm. 18, Consejo General del Poder Judicial, Madrid, 1999.
27

MEDIACIÓN PENAL Y JUSTICIA JUVENIL RESTAURATIVA

387

de los países que han adecuado sus legislaciones a la CDN y a los demás instrumentos emanados de ella, a pesar de que en algunos casos esta adecuación no haya estado acompañada de un ejercicio práctico, o incluso, de propuestas para su implementación. Ciertamente, a la luz de los planteamientos de la justicia restaurativa, y en particular, de los principios de los nuevos sistemas de responsabilidad penal de menores, la mediación ha ganado protagonismo como mecanismo de diversion, arrojando grados variables de finalidades educativas respecto al joven infractor, un grado relativo de compensación por el daño a la víctima o a la comunidad, y dosis variables de involucramiento de la comunidad y participación de las organizaciones sociales. En este sentido, es posible afirmar que la mediación ha permitido articular en un solo mecanismo la desjudicialización y desprocesalización de los menores de edad que arriban al sistema de justicia, convirtiéndose así en una alternativa conveniente a los fines del modelo de responsabilidad penal de menores, que a su vez evita los inconvenientes propios de un proceso altamente formalizado. De acuerdo con la recomendación CE R (99)19, la mediación es una opción flexible y comprehensiva a la que apelan voluntariamente la víctima y el ofensor para buscar una solución a los conflictos que han conllevado al delito, mediante la ayuda de un tercero imparcial. Esta recomendación es la que define los principios generales de la mediación, tanto en la jurisdicción penal juvenil como en la de adultos, e incluye entre sus consideraciones que los Estados miembros deben a) tender cada vez más a la mediación como complemento o alternativa al procedimiento penal tradicional, b) posibilitar la participación penal de la víctima, el delincuente y la de todos aquellos implicados como partes, incluida la comunidad, c) reconocer el interés legítimo de las víctimas a expresar las consecuencias de la victimización, comunicarse con el delincuente y obtener excusas y una reparación y d) reforzar en los infractores el sentido de la responsabilidad, brindándoles la oportunidad de rectificar. Sin duda, la mediación tiene una finalidad preponderante respecto a la víctima y al infractor, si bien la comunidad desempeña un papel esencial a través de los servicios comunitarios y del ejercicio del control informal de la criminalidad. Respecto al infractor, la mediación pretende que el menor se responsabilice del hecho delictivo y sus consecuencias ante la víctima y la comunidad a través de la reparación simbólica y material del daño causado y del procedimiento mismo; mientras que la víctima encuentra en esta alternativa un espacio para ser escuchada, expresar la manera como se ha visto afectada y sus necesidades derivadas del delito. Otros beneficios de la mediación respecto al conglomerado social son la devolución del conflicto a sus protagonistas, el acercamiento de la justicia al ciudadano y la promoción de formas participativas de reacción al delito. Por lo anterior, se puede afirmar que la mediación es una opción responsabilizadora e integradora, ya que son los propios afectados por el delito quienes valoran el daño causado y buscan alternativas de reparación, de

388

REALIDADES Y TENDENCIAS DEL DERECHO EN EL SIGLO XXI

acuerdo con las posibilidades que les otorga el marco legal y al amparo de la administración de justicia que aporta las garantías y el escenario para su desarrollo. La mediación, al igual que las demás alternativas de diversion, se ha desarrollado en el ámbito de la justicia juvenil sobre la consideración de que la respuesta punitiva no es la opción más adecuada con la que cuenta la sociedad para abordar la situación del joven. Por el contrario, comulga con la idea de que la respuesta al delito debe contribuir a incrementar la competencia personal y social del autor y favorecer su autonomía, estimulando un cambio de conducta y facilitando canales para que pueda reflexionar sobre las propias acciones y afrontar los conflictos de forma responsable. No obstante, a diferencia de otros mecanismos de diversion, la mediación trasciende los objetivos netamente pedagógicos y de compensación del daño, al situar al menor responsable del acto punible frente a la víctima, especialmente en los casos de mediación directa, a la vez que posibilita el restablecimiento del tejido social mediante diversos canales de participación de la comunidad31. Por todo ello, la mediación forma parte de las nuevas tendencias de política criminal y su aplicación se ha ampliado a todas las fases del procedimiento, antes limitada a los supuestos de sobreseimiento32. Finalmente, es preciso destacar que a pesar de ocupar una posición preferente entre las distintas tendencias político-criminales contemporáneas, la mediación y demás mecanismos de diversion no implican el destierro del fundamento preventivo de la intervención penal o su sustitución por el principio de reparación33, ni un abandono de las reglas del derecho penal, aun cuando se lleve a cabo de forma extrajudicial34. Todo lo contrario, siendo la expresión más
Vale la pena destacar el hecho de que en estos programas, la preocupación de las víctimas no se haya centrada exclusivamente en la restitución económica; sino que manifiestan, además, aspectos como la relación futura entre las partes y los compromisos de no agresión y no reincidencia. J. Dapena y J. Martín (Coords.), La mediación penal juvenil en Cataluña, España, Estudio de la Dirección General de Medidas Penales Alternativas y de Justicia Juvenil, Departamento de Justicia, Generalidad de Cataluña, Barcelona, 1998. 32 A este respecto, se critica el hecho de que generalmente la mediación se restrinja a los supuestos de faltas o delitos menos graves, ya que cierra el paso a supuestos de mediana gravedad. Véanse B. CRUZ, “La mediación en la ley orgánica 5 de 2000, reguladora de la responsabilidad penal de los menores: conciliación y reparación del daño”, en Revista Electrónica de Ciencia Penal y Criminología, núms. 7-14, 2005, pág. 18; J. DAPENA, “La mediació penal...”, op. cit., pág. 23. 33 Solventado el requisito de no contradecir el fin preventivo general de la intervención penal, nada impide que este modelo se dirija específicamente al tratamiento del conflicto interpersonal provocado por el delito, incluso cuando ello no contribuya a la pacificación social. Vid. B. CRUZ, op. cit., págs. 12-13. Cfr. J. QUERALT, “La mediación en España y perspectivas internacionales”, Criminal justice reform: Lessons learned, community involvement and restorative justice, Vienna, 17th April, 2002, quien incluye esta cuestión en las objeciones político-criminales que plantea a la admisión de la mediación. 34 La mediación debe ubicarse dentro del derecho penal y regirse según sus principios generales, aunque se lleve a término fuera del proceso penal. E. GIMÉNEZ-SALINAS, “La con31

MEDIACIÓN PENAL Y JUSTICIA JUVENIL RESTAURATIVA

389

concreta de la aplicación de los principios de oportunidad e intervención mínima, la mediación convoca las garantías penales exigidas en el proceso penal de menores, habida cuenta de sus efectos sobre la declaración de la responsabilidad penal del menor y la ejecución de la medida impuesta35. 6. UNA BUENA PRÁCTICA: EL PROGRAMA DE MEDIACIÓN Y REPARACIÓN DE CATALUÑA En 1990, la Dirección General de Justicia Juvenil (DGJJ) del Departamento de Justicia de la Generalidad de Cataluña (España) dio inicio al Programa de mediación y reparación (PMR), con base en las recomendaciones del Consejo de Europa, como una forma de respuesta penal a los adolescentes responsables de determinadas faltas y delitos. Con este programa, la DGJJ buscaba combinar la aplicación de nuevas formas de reacción de la justicia a las transgresiones a la ley penal cometidas por menores de edad, con la investigación y la evaluación sobre el alcance y el significado reales de este mecanismo para el infractor, la víctima, la comunidad y el sistema de justicia36. Desde entonces, el PMR ha servido de modelo a las iniciativas surgidas en el resto de España desde 199537 y a las
ciliación víctima delincuente como alternativa a la justicia penal”, en M. A. Soria (Comp.), La víctima: entre la justicia y la delincuencia. Aspectos psicológicos, sociales y jurídicos de la victimización, Barcelona, PPU, 1993, pág. 153. Misma autora: La mediación penal..., op. cit., pág. 6. 35 La cuestión de las garantías debidas al menor infractor y a la víctima, así como de la regulación legal de la mediación, ha sido una de las más criticadas respecto a la admisión de mediación, la conciliación y la reparación. B. CRUZ, op. cit., págs. 7-19. A. PLANCHADELL, “La intervención de la víctima en la instrucción del proceso penal de menores”, en VV.AA., Justicia penal de menores y jóvenes, Valencia, Tirant lo blanch, 2002, págs. 195 y ss. A este respecto, algunos autores apelan a la intervención del Estado como máximo garante y a los principios que informan la figura de la mediación: voluntariedad, confidencialidad, información, reconocimiento, universalidad y proporcionalidad. L. F. GORDILLO, La justicia restaurativa y la mediación penal, Madrid, Tirant lo blanch, págs. 160-161, 355-360. Cfr., J. QUERALT, op. cit., quien hace una crítica al principio de voluntariedad como parte de las objeciones político-criminales que plantea con respecto a la mediación. Otros autores señalan la diferencia necesaria que debe establecerse entre proceso judicial y proceso de mediación, puesto que este es una alternativa al primero y supone la aceptación de una racionalidad distinta a la del proceso formal. J. M. TAMARIT, “Principios político-criminales...”, op. cit., págs. 21-22, y “La mediación reparadora...”, op. cit., pág. 72. Sobre las garantías a la víctima en el contexto de la mediación: E. GIMÉNEZ-SALINAS, “La mediación en el sistema de justicia juvenil...”, op. cit., pág. 196; J. QUERALT, “Víctimas y garantías: algunos cabos sueltos”, en J. M. Silva, Política criminal y nuevo derecho penal, España, Bosch Editor, 1997, pág. 153. 36 EQUIPO DE MEDIACIÓN DEL DEPARTAMENTO DE JUSTICIA-GENERALIDAD DE CATALUÑA, “La mediació penal juvenil a Catalunya”, en La Mediació Penal, colección Justícia i Societat, núm. 19, 1999, pág. 39. 37 A partir de esta experiencia, en 1998 se implementó un programa piloto de mediación y reparación a la víctima en la jurisdicción penal de adultos en las cuatro provincias cata-

390

REALIDADES Y TENDENCIAS DEL DERECHO EN EL SIGLO XXI

nuevas políticas que han inspirado y constituido el eje vertebrador de la legislación estatal en materia de justicia juvenil38. El PMR cuenta con una metodología y unas líneas de actuación claramente definidas que han permitido que la mediación se aplique en aproximadamente el 31 por ciento de los casos de menores infractores, con un resultado de informe positivo en el 77,9 por ciento de las mediaciones finalizadas; es decir, según cifras del primer semestre de 2009, en 1.150 de las mediaciones realizadas de un total de 1.655 programas de mediación llevados a cabo. El número total de órdenes y medidas que se ejecutó para mediación en este mismo período fue del 19,6 por ciento, y el porcentaje de programas de mediación, respecto a las medidas en medio abierto (55,7%) e internamiento (8,9%), fue del 35,4 por ciento, de un total de 5.320 menores a disposición de los servicios de justicia juvenil39. Según las estadísticas recogidas desde su implementación hasta el año de aprobación de la Ley de la Comunidad Autónoma de Cataluña 27 de 2001 de Justicia Juvenil (LCat 27 de 2001), es decir, entre 1990 y 2001, 7.500 jóvenes infractores y 5.100 víctimas aceptaron voluntariamente solucionar su conflicto por esta vía40. En materia de reincidencia, el último estudio adelantado en Cataluña41 indica que el perfil del menor con menos factores de riesgo y más factores de protección corresponde al de aquel que ha seguido un programa de mediación o ha cumplido una amonestación; mientras que el perfil con mayores factores de riesgo corresponde al del menor que ha cumplido una medida de internamiento. Respecto a las tasas de reincidencia por programa en 2005, la del PMR fue del 12,7 por ciento, mientras que la de los programas de internamiento fue del 62,8 por ciento, sobre una reincidencia total del 22,7 por ciento.
lanas. Otras comunidades de España han implementado programas de mediación en el ámbito de la justicia juvenil. Vid. G. VARONA, op. cit. 38 Preámbulo de la Ley de la Comunidad Autónoma de Cataluña 27 de 2001 de Justicia Juvenil. 39 GENCAT -DGJJ , Boletín núm. 10, “Información estadística básica junio 02/03/04/05/06/ 07/08/09”, en http://www20.gencat.cat/docs/Justicia/Documents/ARXIUS/BS%20SSPRJJ% 201%20sem%202009.pdf (consultado el 26/04/2010). 40 GENCAT-DGJJ , “Programa de mediación y reparación en la jurisdicción de menores, diciembre, 2001”, pág. 3. Algunas de las evaluaciones publicadas: J. MARTÍN y J. FUNES, La mediación en la justícia juvenil: experiencias de conciliación, reparación i trabajo en beneficio de la comunidad, Departamento de Justicia, Generalidad de Cataluña, Barcelona, CEJFE, 1993; E. ALBÀ et al., Els programes de mediació: que pensen i com els viuen les parts implicades, Barcelona, CEJFE, 1994; J. MARTÍN, El programa de mediació a Catalunya: estudi avaluatiu sobre l’aplicació del programa durant l’any 1992, Departamento de Justicia, Generalidad de Cataluña, Barcelona, 1994. 41 M. CAPDEVILA y M. FERRER, La reincidencia en el delicte en la justícia de menors, colección Justícia i Societat, núm. 25, Barcelona, CEJFE, 2005. El estudio actualiza los datos del estudio anterior: J. FUNES, E. LUQUE y A. RUIZ, Reincidència en la justícia de menors, colección Justícia i Societat, núm. 15, Barcelona, CEJFE, 1996.

MEDIACIÓN PENAL Y JUSTICIA JUVENIL RESTAURATIVA

391

Para efectos del PMR, la mediación es definida como un mecanismo alternativo o complementario al procedimiento penal tradicional, por el cual se busca solucionar el conflicto entre las partes de forma extrajudicial, voluntaria, participativa y con la orientación de un mediador. Su objetivo es gestionar y resolver el conflicto, reparar los daños sufridos por la víctima y la comunidad, y favorecer la responsabilización del menor con relación a su conducta, los hechos y sus consecuencias. En cuanto al sistema, se busca impulsar una justicia penal más participativa, responsabilizadora, reparadora, compensadora y menos retributiva, que intente dar respuesta al delito de forma integrada. Sus resultados y beneficios jurídicos se ciñen al procedimiento penal formal y, en esa medida, son los jueces de menores, el ministerio fiscal y los procedimientos que establecen la Ley Orgánica 5/2000, reguladora de la responsabilidad penal de menores, la LCat 27 de 2001 y el real decreto 1174 de 2004, los que representan la legalidad mediante la cual actúa el mediador. De acuerdo con los artículos 19 y 51.2 de la Ley Orgánica 5/2000, la mediación se lleva a cabo a instancia del ministerio fiscal o del juez de menores, según el momento procesal en el que se proponga, ya que puede comportar una alternativa al proceso judicial (mediación prejudicial), con el objetivo de que se finalice el procedimiento antes de la comparecencia, o ser un complemento del mismo (mediación judicial) y desarrollarse en el marco del procedimiento judicial formal como alternativa a la ejecución de la medida impuesta. Aunque el PMR contempla la mediación como la vía más idónea para lograr los objetivos de conciliación y reparación a la víctima (art. 19.2), prevé una tercera respuesta consistente en actividades educativas (art. 19.1) para aquellos casos en los que no sea posible llevar a cabo la mediación, pero exista la disposición del menor para hacerlo. En este sentido, el PMR puede llevarse a cabo con participación de la víctima (mediación directa, mediación indirecta, reparación por iniciativa de las partes) o sin participación de la víctima (rescate del interés reparador del menor). En relación con la conciliación, se espera que el acuerdo haga explícitas las disculpas ofrecidas por el menor y aceptadas por la víctima. En lo que atañe a la reparación, algunos de los acuerdos posibles son la restitución material de los daños (indemnización económica o reparación del bien afectado), la realización de un servicio en beneficio de la víctima o de la comunidad, la concesión de garantías para que no se repitan los hechos que originaron el conflicto, la entrega o el intercambio de un regalo, la reflexión escrita o de cualquier otra índole, una combinación de las anteriores, o cualquier otra en función de las características del conflicto. Finalmente, en lo que atañe al rescate del interés reparador del menor, generalmente la medida consiste en la prestación de un servicio en beneficio de la comunidad, donde esta juega un papel fundamental a través de las redes de servicios comunitarios. Desde la perspectiva que ofrece el PMR, y en particular, el trabajo de investigación adelantado en torno a las víctimas y los menores infractores, se desta-

392

REALIDADES Y TENDENCIAS DEL DERECHO EN EL SIGLO XXI

can las siguientes conclusiones sobre la naturaleza y metodología de los procesos de mediación penal en los cuales participan la víctima, el infractor y, ocasionalmente, miembros de la comunidad42: a) La mediación es una metodología de intervención que devuelve el protagonismo al menor infractor y a la víctima para que de común acuerdo decidan los actos de reparación adecuados para satisfacer los intereses de ambas partes. En este sentido, permite que sean ellas quienes definan el problema y decidan sus posibles soluciones, con lo cual existen mayores garantías de que estas se mantengan en el tiempo; b) Brinda a las partes una experiencia satisfactoria, demostrándoles que son capaces de aprovechar al máximo sus propios recursos. La toma de conciencia de esta experiencia es la que conlleva el principal beneficio educativo; c) La implicación voluntaria de las partes genera cambios significativos en las personas y en la definición y configuración del conflicto a lo largo del proceso; d) Tiene una productividad en términos de prevención general y prevención especial; supone un proceso de responsabilización no punitivo, merced al cual los sentimientos de venganza, resentimiento y miedo se elaboran y superan, generando confianza y seguridad en los individuos y en la comunidad; e) Aporta un modelo sistemático de resolución de conflictos que puede ser aplicado en distintos contextos para la resolución de situaciones problemáticas o de confrontación en la comunidad; f) Es un ejemplo claro de las nuevas políticas criminales orientadas a dar mayor participación, reconocimiento y protección a los derechos de las víctimas y la comunidad, sin menoscabo de los derechos que amparan al infractor; g) Es un mecanismo idóneo para dar contenido a los principios de oportunidad e intervención mínima y materializar las recomendaciones de las Naciones Unidas y del Consejo de Europa en el sentido de promover al máximo la desjudicialización de las causas penales en las que se vean implicados menores de edad; h) Ha contribuido de manera decisiva a que la justicia juvenil avance hacia un nuevo modelo de justicia de responsabilidad, y i) Por medio de ella se ha mejorado la imagen que tienen de la justicia institucional la comunidad, las víctimas y los infractores. 7. CONCLUSIONES 1. Los sistemas de justicia penal de menores han transitado, en América Latina y en algunos países de Europa, de sistemas tutelares a sistemas de justi42

J. DAPENA y J. MARTÍN, op. cit., págs. 31-32; EQUIPO DE MEDIACIÓN..., op. cit., pág. 65.

MEDIACIÓN PENAL Y JUSTICIA JUVENIL RESTAURATIVA

393

cia o responsabilidad penal juvenil. La CDN (1989) ha marcado una pauta temporal y de principios en este sentido, así como los demás instrumentos internacionales que desarrollan la materia. Hoy día, prácticamente todos los Estados partes en la CDN cuentan con legislaciones especiales reguladoras de la responsabilidad penal de los menores de edad. 2. En esta nueva arquitectura, los sistemas de justicia juvenil han incorporado principios de justicia restaurativa y del modelo de las 4D (descriminalización, desjudicialización, diversion y debido proceso) en el marco de procedimientos garantistas y respetuosos de los derechos de los menores de edad. En esta vía se ha configurado una nueva política criminal de justicia penal juvenil, que se determina por el carácter sancionador-educativo de las medidas y los procedimientos, el desarrollo de los principios de oportunidad e intervención mínima, la aplicación de los principios de la justicia restaurativa, la flexibilidad en la adopción y ejecución de las medidas y la competencia de las entidades en materia de ejecución. 3. El modelo de responsabilidad penal juvenil hace de la responsabilidad penal de los adolescentes y de la finalidad educativa y reparadora de los procedimientos y las medidas el eje del sistema. Fundamentalmente, incorpora mecanismos de desjudicialización y diversion, entre los cuales se destaca la mediación reparadora víctima-infractor que se vincula, en ocasiones, a medidas de orden comunitario. El desarrollo de estos procedimientos parte del reconocimiento de los menores de edad como sujetos de derechos que deben articular un proceso responsabilizador y reparador frente a la víctima del delito, y, en algunos casos, de la comunidad. Sus características esenciales son la especificidad de un derecho penal de menores que aboga por procesos garantistas, flexibles, sumarios, únicos y confidenciales; la desjudicialización y diversificación de la acción penal, la incorporación de un amplio cuadro de medidas y sanciones, y el desarrollo de los principios de oportunidad, intervención mínima y subsidiariedad. 4. Gracias a este nuevo marco de política criminal y a que el derecho penal de menores ha servido de campo de experimentación de nuevas prácticas, las legislaciones o sistemas reguladores de la responsabilidad penal de menores han incorporado y desarrollado la mediación víctima-infractor en diversos grados, ampliando sus alcances y posibilidades procesales en los sistemas de justicia más avanzados. Con base en el desarrollo conceptual que han hecho de la misma los instrumentos internacionales y en la investigación práctica sobre las posibilidades que esta ofrece para el abordaje del conflicto y de las consecuencias derivadas del delito, tanto para las partes primarias como para la comunidad y el sistema de administración de justicia, la mediación tiende a posicionarse hoy como el principal mecanismo de diversion en los sistemas de justicia juvenil. 5. La ventana de oportunidad que han abierto en Colombia la ley 906 de 2004 (SRA-CPP) y el SRPA, a través de la ley 1098 de 2006, para la aplicación de princi-

394

REALIDADES Y TENDENCIAS DEL DERECHO EN EL SIGLO XXI

pios de justicia restaurativa y el desarrollo de programas de mediación en el derecho penal de menores, hace indispensable formular un programa de mediación en el ámbito de la justicia juvenil adaptado al contexto colombiano, tomando en cuenta las recomendaciones internacionales, la investigación especializada, los desarrollos doctrinales y las buenas prácticas que aportan otros países, como es el caso del PMR de la justicia juvenil de Cataluña. 8. BIBLIOGRAFÍA ALBÀ, E.; ELEJABARRIETA, F.; PORTILLO, S.; TRINIDAD, C. y VILASO, M.: Els programes de mediació: que pensen i com els viuen les parts implicades, Barcelona, CEJFE, 1994. ÁLVAREZ, M.: Vivencias y derechos: el adolescente trasgresor de la ley penal, Bogotá, Instituto de Estudios del Ministerio Público de la Procuraduría de Bogotá, 1999. ÁLVAREZ, M.; CORZO, L.; LOUIS, E.; PARRA, S. y QUINTERO, J.: Pescadores de ilusiones. Niños y jóvenes infractores de la ley penal, Bogotá, Instituto de Estudios del Ministerio Público de la Procuraduría de Bogotá, 2007. ÁLVAREZ, M.; CORZO, L.; MENDOZA, V.; PARRA, S. y RODRÍGUEZ, M.: Semillas de cristal. Sistema de responsabilidad penal para adolescentes, alcances y diagnóstico, Bogotá, Instituto de Estudios del Ministerio Público de la Procuraduría de Bogotá, 2008. ÁLVAREZ, M.; MENDOZA, V.; PARRA, S. y RODRÍGUEZ, M.: Gotas de luz, Bogotá, Instituto de Estudios del Ministerio Público de la Procuraduría de Bogotá, 2009. ARIZA, R.: La justicia restaurativa para adolescentes en Colombia, Bogotá, CIVIS, 2007. BAZEMORE, G.: “Three paradigms for juvenile justice”, en B. GALAWAY and J. HUDSON, Restaurative justice international perspectives, New York, Criminal Justice Press, 1996. BAZEMORE, G. and WALGRAVE, L. (Eds.): Restorative juvenil justice. Reparing the harm of youth crime, Monsey, Criminal Justice Press, 1999. BERISTAIN, A.: Criminología, victimología y cárceles, t. 1, Bogotá, Pontificia Universidad Javeriana, Javegraf, 1996. CAPDEVILA, M. y FERRER, M.: La reincidencia en el delicte en la justícia de menors, colección Justícia i Societat, núm. 25, Barcelona, CEJFE, 2005. CARRANZA, E. y MAXERA, R.: “Los sistemas de justicia penal juvenil en América Latina. Análisis comparado”, en Biblioteca Jurídica Virtual del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, México, 2005. CARRANZA, E.; TIFFER, C. y MAXERA, R.: “La reforma de la justicia penal juvenil en América Latina”, documento elaborado para la XI Sesión de la Comi-

MEDIACIÓN PENAL Y JUSTICIA JUVENIL RESTAURATIVA

395

sión de las Naciones Unidas sobre Prevención del Delito y Justicia Penal, ILANUD, abril, 2002. Consejo Superior de la Judicatura, “Balance de SRPA 2009”, documento interno CSJ, Bogotá, 2009. CRUZ, B.: “La mediación en la ley orgánica 5 de 2000, reguladora de la responsabilidad penal de los menores: conciliación y reparación del daño”, en Revista Electrónica de Ciencia Penal y Criminología, núms. 7-14, 2005, Universidad de Granada, España. DAPENA , J.: “La mediació penal: cap a una justícia restauradora. La mediació i la reparació en la justícia juvenil”, en Forum, núm. 2, Barcelona, CEJFE, 2003. DAPENA, J. y MARTÍN, J. (Coords.): La mediación penal juvenil en Cataluña, España. Estudio de la Dirección General de Medidas Penales Alternativas y de Justicia Juvenil, Departamento de Justicia, Generalidad de Cataluña, Barcelona, 1998. DE LA CUESTA, J. L.: “Líneas directrices de un nuevo derecho penal juvenil y de menores”, en Eguzkilore, núm. 2, País Vasco, 1998. — “¿Es posible un modelo comparado de reeducación y reinserción en el ámbito europeo?”, en Revista Electrónica de Ciencia Penal y Criminología, núms. 9-10, España, Universidad de Granada, 2008. DNI COLOMBIA: “Análisis del libro II del Código de Infancia y Adolescencia: SRPA”, documento interno, Bogotá, agosto, 2008. — “Notas preliminares para una conceptualización de justicia restaurativa”, documento interno, Bogotá, agosto, 2008. Equipo de Mediación del Departamento de Justicia/Generalidad de Cataluña, “La mediació penal juvenil a Catalunya”, en La mediació penal, colección Justícia i Societat, núm. 19, Barcelona, CEJFE, 1999. FUNES, J.; LUQUE, E. y RUIZ, A.: Reincidència en la justícia de menors, colección Justícia i Societat, núm. 15, Barcelona, CEJFE, 1996. GARCÍA-PABLOS, A.: “Presupuestos criminológicos y político-criminales de un modelo de responsabilidad de jóvenes y menores”, en Cuadernos de Derecho Judicial CGPJ XV, Madrid, 1996. — Criminología. Una introducción a sus fundamentos teóricos, 4ª ed., Valencia, Tirant lo blanch, 2001. — Tratado de criminología, 3ª ed., Valencia, Tirant lo blanch, 2003. Generalidad de Cataluña/Dirección General de Justicia Juvenil, Programa de mediación y reparación en la jurisdicción de menores, Barcelona, diciembre, 2001. — Boletín núm. 10, “Información estadística básica junio 02/03/04/05/06/ 07/08/09”, julio, 2009, en http://www20.gencat.cat/docs/Justicia/Documents/

396

REALIDADES Y TENDENCIAS DEL DERECHO EN EL SIGLO XXI

ARXIUS/BS%20SSPRJJ%201%20sem%202009.pdf (consultado el 26 de abil de 2010). GIMÉNEZ-SALINAS, E.: “La conciliación víctima delincuente como alternativa a la justicia penal”, en M. A. Soria (Comp.), La víctima: entre la justicia y la delincuencia. Aspectos psicológicos, sociales y jurídicos de la victimización, Barcelona, PPU, 1993. — “La mediación en el sistema de justicia juvenil: una visión desde el derecho comparado”, en Eguzkilore, núm. 10, País Vasco, 1996. — “La mediación una visión desde el derecho comparado”, en La mediación penal, colección Justícia i Societat, núm. 19, Barcelona, CEJFE, 1999. — (Dir.), Legislación de menores en el siglo XXI: análisis de derecho comparado, Estudios de derecho judicial núm. 18, Madrid, Consejo General del Poder Judicial, 1999. GORDILLO, L. F.: La justicia restaurativa y la mediación penal, Madrid, Tirant lo blanch, 2007. KEMELMAJER, A.: “En búsqueda de la tercera vía. La llamada «justicia restaurativa», «reparativa», «reintegrativa» o «restitutiva»”, en S. García (Coord.), Derecho penal. Memoria del Congreso Internacional de Culturas y Sistemas Jurídicos Comparados, Ciudad de México, UNAM, 2005. MARTÍN, J.: El programa de mediació a Catalunya: estudi avaluatiu sobre l’aplicació del programa durant l’any 1992, Departamento de Justicia, Generalidad de Cataluña, Barcelona, 1994. MARTÍN, J. y FUNES, J.: La mediación en la justícia juvenil: experiencias de conciliación, reparación i trabajo en beneficio de la comunidad, Departamento de Justicia, Generalidad de Cataluña, Barcelona, CEJFE, 1993. MAXERA, R.: “Mecanismos restaurativos en las nuevas legislaciones penales juveniles: Latinoamérica y España”, Eleventh United Nations Congress on Crime Prevention and Criminal Justice, Bangkok, Thailand, 18-25 abril 2005. MCCOLD, P. y WACHTEL, T.: “En busca de un paradigma. Una teoría sobre justicia restaurativa”, XIII Congreso Mundial de Criminología, Río de Janeiro, 10-15 agosto 2003. MORÁS, L. E.: “Desafíos y oportunidades en la administración de justicia de menores”, en Herramientas, núm. 1, año 1, 2000, Uruguay, DNI. MORRIS, A. and MAXWELL, G. (Eds.): Restorative justice for juveniles: Conferencing, mediation and circles, Oxford, Hart publishing, 2001. OTTENHOF, R. (Coord.): “La responsabilité pénale des mineurs dans l’ordre interne et international”, XII Congreso Internacional de Derecho Penal, Vienne 2002, en Revue Internationale de Droit Pénal, 1/2 (75), Toulouse, Éditions Érès, 2004. PEARSON, A.: “Can colombian community justice houses help the new criminal justice system achieve restaurative results?”, International Perspec-

MEDIACIÓN PENAL Y JUSTICIA JUVENIL RESTAURATIVA

397

tives in Victimology, núm. 1, vol. 3, March, 2007, Tokiwa International Victimology Institute Journal. PLANCHADELL, A.: “La intervención de la víctima en la instrucción del proceso penal de menores”, en VV.AA., Justicia penal de menores y jóvenes, Valencia, Tirant lo blanch, 2002. QUERALT, J.: “Víctimas y garantías: algunos cabos sueltos”, en J. M. SILVA, Política criminal y nuevo derecho penal, España, Bosch Editor, 1997. — “La mediación en España y perspectivas internacionales”, Criminal Justice reform: Lessons learned, community involvement and restorative justice, Vienna, 17th April, 2002. SÁNCHEZ, I.: “La nueva ley reguladora de la responsabilidad penal del menor”, en Actualidad Penal, núm. 3, España, La Ley, 2000. TAMARIT, J. M.: “La mediación reparadora en la Ley de Responsabilidad Penal del Menor”, en VV.AA., Justicia penal de menores y jóvenes, Valencia, Tirant lo Blanch, 2002. — “Principios político-criminales y dogmáticos del sistema penal de menores”, en VV.AA., Justicia penal de menores y jóvenes, Valencia, Tirant lo blanch, 2002. TIFFER, C.: “Justicia juvenil. Instrumentos internacionales de las Naciones Unidas y la experiencia de Costa Rica”, documento elaborado para la UNICEF, México, octubre, 2000. — “Desjudicialización y alternativas a la sanción privativa de la libertad en la justicia penal juvenil”, en C. TIFFER; J. LLOBET y F. DÜNKEL, Derecho penal juvenil, Costa Rica, ILANUD, DAAD, 2002. — “Justicia penal juvenil. Instrumentos internacionales de las Naciones Unidas”, en C. TIFFER; J. LLOBET y F. DÜNKEL, Derecho penal juvenil, Costa Rica, ILANUD, DAAD, 2002. VV.AA.: “Les systèmes comparés de justice pénale: de la diversité au rapprochement. Actes de la Conférence internationale à l’occasion du 25è anniversaire de l’Institut supérieur international de sciences criminelles Syracuse (Italie) 16-20 décembre 1997”, en Nouvelles Études Pénales, núm. 17, Toulouse, Éditions Érès, 2008. VARONA, G.: La mediación reparadora como estrategia de control social. Una perspectiva criminológica, Granada, Comares, 1998. VÁSQUEZ, O.: “Un concepto renovador de la administración de justicia. ¿Qué es la justicia juvenil restaurativa?”, en Justicia para crecer. Revista especializada en Justicia Juvenil Restaurativa, núm. 1, Perú, diciembre 2005febrero 2006.

You're Reading a Free Preview

Descarga
scribd
/*********** DO NOT ALTER ANYTHING BELOW THIS LINE ! ************/ var s_code=s.t();if(s_code)document.write(s_code)//-->