Ilustraciones de Joaquín Marín

Altea. de C. Alfaguara. • Perú • Portugal • Puerto Rico • Venezuela Diseño de la colección: JOSÉ CRESPO. Del Valle. Altea. S. Santafé de Bogotá-Colombia ISBN: 84-204-4175-9 Depósito lega): M-12. JESÚS SANZ Editora: MARTA HIGUERAS DIEZ Impreso sobre papel reciclado de Papelera Echezarreta. de Ediciones Beazley.Impreso en España por Palgraphic. 60.A. 28043 Madrid Teléfono 91 744 90 60 • Aguilar. S. 03100 • Distribuidora y Editora Aguilar. Avda. Altea. . Torrelaguna. S. 767. n° 10-23. ROSA MARÍN. México D. Grupo Santillana de Ediciones. Universidad.A. Col. Humanes (Madrid) Una editorial del grupo Santillana que edita en España • Argentina • Colombia • Chile • México EE. S. UU.P.© Del texto: 2000. Alfaguara. JOAQUÍN MARÍN © De esta edición: 2000. S.F.A.V. S. Tauros. Taurus. 1437 Buenos Aires • Aguilar. CARLO FRABETTI © De la ilustración: 2000. Alfaguara. 3860.A.A. Calle 80.A. C. Taurus.253-2000 Printed in Spain .

Malditas matemáticas .

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. Tenía que hacer los deberes. de detrás de unos matorrales que había junto al banco en el que estaba sentada salió un curioso personaje: era un individuo larguirucho. —¡Malditas matemáticas! ¿Por qué tengo que perder el tiempo con estas ridiculas cuentas en vez de jugar o leer un buen libro de aventuras? —se quejó en voz alta—. de rostro melancólico y vestido a la antigua. Lucía un sol espléndido y los pájaros alegraban la mañana con sus trinos. con un libro y un cuaderno en el regazo y un bolígrafo en la mano. parecía recién salido de una ilustración de un viejo libro de Dickens que había en casa de la abuela. pero la niña estaba de mal humor. ¡Las matemáticas no sirven para nada! Como si su exclamación hubiera sido un conjuro mágico.Las matemáticas no sirven para nada Alicia estaba sentada en un banco del parque que había al lado de su casa. pensó Alicia.

¿Y tú quién eres? No serás uno de esos individuos que molestan a las niñas en los parques. No sé nada de mates. tal vez te moleste la presencia de un matemático. ni ganas. Cuando uno se encuentra con una niña testaruda que dice que las matemáticas no sirven para nada. —Luego. —Depende de lo que se entienda por molestar. Si las matemáticas te disgustan tanto como parecen indicar tus absurdas quejas. —¿Eres un matemático? Más bien pareces uno de esos poetas que van por ahí deshojando margaritas. lo primero que tiene que hacer es sacarla de su error. —A ver. —¿A mí? ¡Qué risa! No me interesan ni un poquito así—replicó ella juntando las yemas del índice y el pulgar hasta casi tocarse—.. —Pues sí. tal vez. recítame un poema. —Es que también soy poeta. —¡Yo no soy una niña testaruda! —protestó Alicia—. . ¡Y no voy a dejar que me hables de mates! —Es una actitud absurda.. eso he dicho. jovencita? ¿Acabas de decir que las matemáticas no sirven para nada? —preguntó entonces el hombre con expresión preocupada. teniendo en cuenta lo mucho que te interesan los números.8 —¿He oído bien.

y escribió 11 en su cuaderno. Siempre ha sido así. ¿cuántos años tienes? —Once. —Nada de eso. ¿sabes cómo se escribe el número once? —Pues claro. Es bueno que las niñas de once años estudien matemáticas. —¿Lo ves? Sabes contar. Para los antiguos romanos. estoy estudiando matemáticas! —Ah. estupendo. así —contestó Alicia.9 —Te equivocas. si no pudiéramos contar? —Sería más divertido. ¿Y por qué esos dos unos juntos representan el número once? —Pues porque sí. pero ¿te has parado alguna vez a pensar cómo sería el mundo si no tuviéramos los números. dos unos juntos no representaban el . Por cierto. tú no sabrías que tienes once años. —¿Y cuántos tenías el año pasado? —Vaya pregunta más tonta: diez. a lo mejor te mandarían a trabajar como a una persona mayor. por lo tanto. evidentemente. Sabes más de lo que crees. Acabas de decir que no sirven para nada. —Por ejemplo. Nadie lo sabría y. —Muy bien. en vez de estar tan tranquila ganduleando en el parque. Por ejemplo. —¡Yo no estoy ganduleando. seguramente. y ése es el origen y la base de todas las matemáticas. por ejemplo.

¿no es cierto? —Claro. nunca me había fijado en eso. —Pues es verdad. tienes dos manzanas. sino el dos —replicó el hombre. En casa de mi abuela hay un reloj del tiempo de los romanos y tiene un dos como ése. Además. y dos veces uno es dos. tienes dos unos. ¿no crees? —¿Por qué? —Si pones una manzana al lado de otra manzana. —Pues hace un momento has dicho que no querías que te hablara de matemáticas. —¡Sólo he cambiado de opinión una vez! —protestó Alicia—. parece lo más lógico. —No puedo explicarte sólo lo del once. —Y. escribió un gran II en el cuaderno. supongo que sí. porque en matemáticas todas las cosas están . ¿Por qué 11 significa once y no dos? —¿Me estás haciendo una pregunta de matemáticas? —Bueno.10 número once. Eres bastante caprichosa. no quiero que me hables de matemáticas. —Y si pones un uno al lado de otro uno. Cambias constantemente de opinión. tomando el bolígrafo de Alicia. y. bien mirado. —Es verdad —tuvo que admitir ella—. sólo que me expliques lo del once.

tendría que contarte la historia de los números desde el principio.11 relacionadas entre sí. puedo contarte un cuento. en vez de la historia de los números propiamente dicha. . cuando llegas al final. —¿Es muy larga? —Me temo que sí.. Para explicarte por qué el número once se escribe como se escribe. —Bueno. que viene a ser lo mismo. —No me gustan las historias muy largas. ya te has olvidado del principio.. se desprenden unas de otras de forma lógica.

—Ya sé cómo sigue la historia —lo interrumpió Alicia—... de un solo golpe de vista. es que no estaba.El cuento de la cuenta —Había una vez. que ahora viene lo bueno. y entonces iba a buscarla.. Efectivamente. La cosa ya era más complicada. es que la oveja estaba allí. el pastor consiguió otra oveja.. otras veces sólo veía una. no necesitaba contarla: si la veía. si estaban todas las ovejas o faltaba alguna... y cada vez le costaba más comprobar. y si seguimos contando más ovejas me quedaré dormida. Pero cuando tuvo diez ovejas hizo un descubrimiento sensacional: si levantaba un dedo por cada oveja . un pastor que solamente tenía una oveja —empezó el hombre—.. luego cuatro. Luego el pastor tuvo tres ovejas. el rebaño del pastor iba creciendo poco a poco. y otras ninguna. Al cabo de un tiempo. —No seas impaciente. Como sólo tenía una. si no la veía. pues unas veces las veía a ambas. hace mucho tiempo.

algunas culturas antiguas los usaban. pero al pastor nadie le había enseñado. Además. De modo que se le ocurrió una idea mejor: cuando se le acababan los diez dedos.. tenía que levantar todos los dedos de las dos manos.. y volvía a empezar a contar con los dedos a partir de uno. —Vaya tontería de descubrimiento —comentó Alicia. —A ti te parece una tontería porque te enseñaron a contar de pequeña. —Si hubiera ido descalzo. y habría sido muy incómodo tener que descalzarse para contar. tal vez —convino él—. sólo los tontos se fían de su memoria. metía una piedrecita en su cuenco de madera. por lo que necesitaba un sistema que . Y no me interrumpas. Mientras el pastor sólo tuvo diez ovejas. De hecho. ten en cuenta que nuestro pastor sabía que su rebaño iba a seguir creciendo. pero sabiendo que la piedra del cuenco valía por diez. —Podía usar los dedos de los pies. Pero el pastor llevaba alpargatas. pero pronto consiguió algunas más. y entonces ya no le bastaban los dedos. todo fue bien. y por eso contaban de veinte en veinte en vez de hacerlo de diez en diez como nosotros.13 y no faltaba ninguna. —¿Y no era más fácil acordarse de que ya había usado los dedos una vez? —Como dice el proverbio.

por ejemplo. y cuando llegaba a diez vaciaba el cuenco y metía una piedra en el cuenco de madera. metió en él una piedra que valía por las diez del cuenco de madera y vació éste. pues en vez de levantar los dedos para la primera decena de ovejas. sabía que había contado cuatro veces diez ovejas más tres. Si al final tenía. Por otra parte. tras meter las . o sea. en vez de levantar dedos iba metiendo piedras en el cuenco de barro. veo que has captado la idea. Es más fácil de hacer que de explicar: al empezar a contar las ovejas. esta vez de barro. O sea. que la piedra del cuenco de metal valía por diez del cuenco de madera. Si al cabo de una jornada de pastoreo. —Lo que quiere decir que la piedra del cuenco de metal representaba cien ovejas. empezó a usar piedras que metía en otro cuenco. la idea de las piedras le vino muy bien para descansar las manos. y luego volvía a llenar el cuenco de barro hasta diez. cuarenta y tres. cuatro piedras en el cuenco de madera y tres en el de barro.14 sirviera para contar cualquier cantidad de ovejas. Entonces echó mano de un tercer cuenco. de metal. —¡Qué lío! —Ningún lío. que a su vez valían cada una por diez piedras del cuenco de barro. —¿Y cuando llegó a tener diez piedras en el cuenco de madera? —Buena pregunta. —Muy bien.

15 ovejas en el redil y contarlas una a una.. le regalaron una tablilla de arcilla y un punzón. con esto —dijo el hombre. los números se tuvieron que inventar mucho antes. Pero entonces al pastor le regalaron un bloc y un lápiz. —No es lo mismo: en los cuentos pueden aparecer hadas. está bien: si lo prefieres. ya que cada piedra del cuenco de metal vale por cien. el pastor se encontraba. y en los cuentos pueden pasar cosas inverosímiles. —Exacto. pero no aviones ni cosas modernas. —Esto es un cuento.. tomando de nuevo el bolígrafo y dibujando en el cuaderno de Alicia: —Quiere decir que tenía doscientas catorce ovejas —concluyó ella. Si te hubiera dicho que entonces apareció un hada con su varita mágica. el bloc y el lápiz son inventos recientes.. no habrías protestado.. Y . pero mira cómo te pones por un simple bloc. marisabidilla. por ejemplo. —Está bien. —No puede ser —protestó Alicia—. la del cuenco de madera vale por diez y las del cuenco de barro valen por una.

Entonces empezó a diversificar los números cambiando la disposición de las rayas: »A medida que iba familiarizándose con los nuevos números. en vez de usar cuencos y piedras de verdad. para verlas mejor. los escribía cada vez más deprisa. Pero pronto se dio cuenta de que las rayas. sin levantar el lápiz del papel (perdón. no eran muy cómodas. hacía rayas. como acabo de hacer yo en tu cuaderno. si las hacía todas verticales. Por ejemplo. pues no resultaba fácil distinguir. en vez de puntos.16 entonces. Sólo que. el punzón de la tablilla). empezó a dibujar en la tablilla unos círculos que representaban los cuencos y a hacer marcas en su interior. siete de ocho u ocho de nueve. por ejemplo. significaba ciento setenta y tres. y empezaron a salirle así: .

17 »Poco a poco fue redondeando las siluetas de sus números con trazos cada vez más fluidos. porque eso es tres. —No. que son tres decenas y ninguna unidad. era necesario el círculo vacío. Así que sólo dejó el círculo del cuenco cuando estaba vacío. ninguna decena y ocho unidades. por ejemplo. porque el espacio en blanco sólo se ve si tiene un número a cada lado. El pastor acabó reduciéndolo para que . Por tanto. si tenía tres centenas. Pero para escribir treinta. no puedes escribir sólo 3. ahora que los números eran compactos y no podían confundirse las rayas de uno con las del de al lado. escribía: —¿Y no es más fácil dejar sencillamente un espacio en blanco? —preguntó Alicia. por ejemplo. hasta que acabaron teniendo este aspecto: 1 2 3 4 5 6 7 8 9 »Pronto comprendió que no hacía falta poner los círculos que representaban los cuencos.

A mí me parecen más elegantes los números romanos. —Sí. Intenta multiplicar veintitrés por dieciséis en números romanos. —Tal vez sean elegantes.18 fuera del mismo tamaño que los demás signos. con lo que el trescientos ocho del ejemplo anterior acabó teniendo este aspecto: 308 »Había inventado el cero. pero resultan poco prácticos. ¿Te crees que me sé la tabla de multiplicar en latín? —Pues escribe en números romanos tres mil trescientos treinta y tres. con lo que nuestro maravilloso sistema de numeración estaba completo. ¿Pero por qué lo llamas sistema posicional decimal? .» —No veo por qué es tan maravilloso —replicó Alicia—. —Eso sí que sé hacerlo —dijo Alicia. —No pienso intentarlo. lo reconozco —admitió ella a regañadientes—. y escribió en su cuaderno: MMMCCCXXXIII —Reconocerás que es más cómodo escribir 3.333 en nuestro sistema posicional decimal.

cada 3 tiene un valor distinto: el primero de la derecha representa tres unidades. mientras que en nuestro sistema el valor de cada dígito depende de su posición en el número. Así. todas las M valen lo mismo. el segundo tres decenas. y también las demás letras. diez centenas un millar. diez decenas una centena. . en el 3.333. el tercero tres centenas y el cuarto tres millares.19 —En el sistema romano. Y se llama decimal porque se salta de una posición a la siguiente de diez en diez: diez unidades son una decena. Por eso nuestro sistema se llama posicional...

viene a ser lo mismo. —Creía que detestabas las matemáticas.El agujero de gusano —No ocurrió realmente así. —No. También detesto a las ratas. —¿Está muy lejos? —Aquí mismo. Lo importante es que comprendas por qué un uno al lado de otro uno significa once y no dos. y sin embargo me gustan las historias del ratón Mickey. en esencia. Como ya te he dicho. La verdadera historia es más larga y más complicada. pero. ¿verdad? —dijo Alicia tras una pausa. —Puedo hacer algo mejor que contarte otro cuento: te invito a dar un paseo por el País de los Números. —Cuéntame más cuentos de números —pidió la niña. —Y las detesto. . sino un cuento. pero me gustan los cuentos. lo que te he contado no es la historia de los números. Sígueme.

debe de ser un conejo gigante. del que emanaba un tenue resplandor grisáceo. Alicia llegó junto a él y vislumbró en el suelo un agujero de aproximadamente un metro de diámetro. De pronto el hombre se detuvo. pensó la niña mientras entraba tras él. que avanzaba a un par de metros por delante de ella. en la que aquel estrafalario individuo se metió gateando.» La madriguera se hundía en la tierra oblicuamente y. «Si es de un conejo.. Conduce a un mundo paralelo. Oculta por la vegetación. Alicia lo siguió. aunque en realidad no creo que haya conejos sueltos por aquí. Se asomó y sintió vértigo. .21 El hombre se dio la vuelta y desapareció entre los matorrales de los que había salido unos minutos antes. aunque estaba muy oscura. Era como si la oscuridad misma se estuviera colando por un desagüe. Ai mirar con más atención. pues parecía un pozo sin fondo. había una gran madriguera.. «Qué raro que haya una madriguera tan grande en el parque». como el que se formaba en el agua de la bañera al quitar el tapón. —Es un agujero de gusano —dijo él—. Alicia lograba ver la silueta del matemático. se dio cuenta de que era una especie de remolino. Sin pensárselo dos veces.

—¿Tiene algo que ver con los agujeros negros? —Mucho. saltó al interior del remolino y desapareció instantáneamente. O más bien como una bala. pensó la niña. Pero ya te lo explicaré otro día. —Estás loco si crees que voy a saltar ahí dentro —dijo la niña. que en Alicia era más fuerte que el miedo e incluso que la pereza. como engullido por una irresistible fuerza de succión. pues . Por hoy tenemos bastante con las matemáticas. cuando hablemos de física. Este agujero se llama así porque horada el espacio-tiempo igual que los túneles que excavan las lombrices horadan la tierra. para ver qué consistencia tenía.22 A Alicia le sonaba lo de los agujeros de gusano y los mundos paralelos. Fue como si un tentáculo invisible se le enrollara a la pierna y tirara de ella hacia abajo. la llevó a tocar el borde del remolino con la punta del pie. como una peonza humana. Pero la curiosidad. pero no sabía de qué. aunque sospechaba que él ya no podía oírla. Dicho esto. a la vez que descendía como una flecha por el remolino. Empezó a girar sobre sí misma vertiginosamente. —Debe de ser un gusano muy grande —comentó con cierta aprensión. —No hay ningún gusano.

Le pareció ver sobre su cabeza. De pronto.23 había oído decir que las balas giran a gran velocidad dentro del cañón para que luego su trayectoria sea más estable. pero estaba muy oscuro. disponiéndose a abrirla. Curiosamente. ni la mareaba la vertiginosa rotación. se veía un punto de luz. tan bruscamente como había comenzado. cesó el blando abrazo del remolino y cayó con gran estrépito sobre un montón de hojas secas. sin embargo. Miró hacia arriba. Alicia corrió junto a él. . Lo recorrió a toda prisa. iluminado por una hilera de lámparas colgadas del techo. a varios metros de altura. y desembocó en un amplio vestíbulo. que era el final de un largo pasadizo. Alicia no sintió el menor daño y se puso en pie de un brinco. Alrededor de todo el vestíbulo había numerosas puertas. ni sentía ese vacío en el estómago que notaba cuando en la montaña rusa se precipitaba hacia abajo. Hacia delante. y éste hizo girar la llave en la cerradura y abrió la puerta. y ante una de ellas estaba el hombre con una llave de oro en la mano. Daba a un estrecho pasadizo al fondo del cual se veía un espléndido jardín. un círculo giratorio algo menos negro que la negrura envolvente. no tenía miedo.

. y la niña lo precedió por el pasadizo.24 —Adelante —dijo el matemático con una enigmática sonrisa.

Rodeada de alegres flores y arrullada por el rumor de las frescas fuentes. del mismo modo que tú no eres la misma Alicia. sintió una alegría tan intensa que casi se le saltaron las lágrimas. pero se le parece bastante —dijo el hombre a su lado—. que llevaba un bote de pintura en una mano y una brocha en la otra. He visto una foto tuya en algún sitio. —¡Y tú eres el autor. —¡Yo conozco este sitio! —exclamó entonces la niña—. . brazos y piernas. Lewis Carroll! Ya decía yo que me sonaba tu cara. La sacó de su embelesamiento un extraño personaje que pasó corriendo ante ella. pero te pareces mucho a ella. Era un gran naipe con cabeza.El País de los Números El pasadizo llevaba al más hermoso jardín que Alicia jamás había visto. ¡Es el País de las Maravillas de Alicia! —No exactamente.

con una ligera inclinación de cabeza—. O. Uno tenía un bote de pintura roja. Mientras Alicia y Charlie se acercaban. .. para servirte —dijo él. Lewis Carroll es el seudónimo que usaba cuando escribía cuentos y poemas. el 5 y el 7 de picas— estaban atareados alrededor de un rosal en el que había seis rosas blancas. Ven. otro de pintura rosa y el tercero de pintura amarilla. que habían sido blancas.26 —Mi verdadero nombre es Charles Dodgson. vamos a ver qué hacen esos muchachos. y estaban pintando dos rosas de cada color. muchachos? —preguntó el escritor. pues estaban terminando de pintarlas. Los tres naipes —que eran el 2. —¿Algún problema. los hombres naipe terminaron su tarea y se pusieron a discutir acaloradamente.. mejor dicho. Puedes llamarme Charlie.

habrá varios colores y las mismas de cada color.27 —Pues sí —contestó Siete—. efectivamente. pero no habrá varias de cada color. Alicia vio un macizo con siete rosas blancas.. Y. o sea. —Y varias de cada color —prosiguió Cinco. —Y si las pintamos todas del mismo color. varios colores. habrá varios colores y varias rosas de cada color. pero no el mismo número de cada color —dijo Siete. con seis rosas es fácil —dijo Siete—. habrá varias de cada color y el mismo número . señalando hacia su derecha. —Pero allí hay un rosal con siete rosas —prosiguió Cinco. claro. no veo dónde está el problema: aquí hay dos rojas. sino sólo una —dijo Cinco. —Y ése no sabemos cómo pintarlo —añadió Dos. La Reina de Corazones quiere que en cada rosal haya rosas de varios colores. —Si pintamos cada una de un color. —Si pintamos tres de rojo y cuatro de rosa. y también con ocho o con nueve. —Pues lo habéis conseguido —dijo Alicia—. dos rosas y dos amarillas.. como un arco iris. —Sí. —Y el mismo número de cada color —concluyó Dos. varias de cada color y las mismas de cada color.

a los pocos segundos apareció la Reina de Corazones con su séquito. y en una sola parte de siete rosas: los números primos sólo son divisibles por sí mismos y por la unidad —precisó a continuación Charlie. —Se puede dividir en siete partes de una rosa —objetó Alicia. y le digáis a la Reina que su blancura muestra que 7 es un número primo. —En cualquier caso —concluyó Charlie—. y los tres naipes se echaron a temblar. En ese momento se oyó sonar una trompeta. que no es divisible en partes enteras iguales. puesto que con siete rosas no es posible cumplirlas las tres a la vez.28 de cada color. se incumple una de las tres condiciones de la Reina. con todas las rosas blancas. uno cada uno. y adoptaron la siguiente posición: . —¡La Reina! —exclamaron a coro. en efecto. es decir. Rápidamente. los hombres naipe escondieron las brochas y los botes de pintura tras unos arbustos y sacaron cuatro palitos negros. claro. Y. pero no varios colores —añadió Dos. los otros. Yo os aconsejo que dejéis el rosal tal y como está. Dos tomó uno en cada mano. parecían grandes hojas rectangulares agitadas por el viento. —Sí.

por lo que esas rosas blancas destacan entre sus variopintas compañeras con la prístina belleza de las verdades matemáticas. Al fijarse en el macizo de las siete rosas blancas. pero Charlie avanzó con decisión hacia la Reina para interceder por ellos.29 —¿Qué hacen? —preguntó Alicia. pero de este modo habéis hecho que se ponga de manifiesto su condición de número primo. como matemático. . exclamó enfurecida: —¡Este rosal no cumple mis especificaciones! Los tres naipes estaban temblando tan violentamente que no podían ni hablar. —Majestad —dijo—. os recuerde que vuestras instrucciones eran irrealizables en el caso del rosal con siete rosas. permitidme que. Pero toda la atención de la Reina de Corazones estaba dirigida a los rosales. —Forman matemáticamente para que la Reina les pase revista: 5 + 2 = 7 —explico Charlie a la niña.

no quedan mal unas cuantas rosas blancas entre tanto colorín colorado. —Llamemos N a este número enorme. 3.. Sí. —¿De veras? ¿Puedes decirme una lista de cien números consecutivos sin ningún primo? —Nada más fácil. ya que los contiene a todos ellos como factores. majestad —dijo Charlie—. pues están en franca minoría frente a los números compuestos.. después de todo..30 —Mmm. 5. Aunque debo añadir que nunca me han gustado los números primos. pues ellos tres eran números primos: 2. . majestad. sin ningún primo entre ellos. majestad.. Pero podéis encontrar listas de números compuestos consecutivos tan largas como queráis. —Eso es cierto. —No debéis preocuparos por ellos. y este cuento se ha acabado —dijo la Reina—. 100 y 101. x 98 x 99 x 100 x 101.. 99. 5 y 7. 4. . —Pero aparecen donde una menos se lo espera. Los jardineros se echaron a temblar de nuevo. .. que será divisible por 2. 98. Y los hay de todos los tamaños. Consideremos el producto de los 101 primeros números: 1 x 2 x 3 x 4 x. Los matemáticos lo llamamos «factorial de 101» y lo expresamos así: 101! —Un número en verdad admirable —comentó la Reina.

N + 3... Hizo un gesto con la mano. ¿tú quién eres. con vuestra venia. —Mi Bufón. Y. formemos ahora la sucesión N + 2. también lo será N + 3. . yo doy órdenes —lo cortó la Reina. la tomaré también a mi servicio. —Yo no hago ofertas. Me disponía a mostrarle el País de los Números. —Está bien. lechuguino. por cierto. ninguno de los cuales es primo. —Pues bien. Como N es divisible por 2. si es amiga tuya.. el Comodín de mi baraja —contestó la Reina—. porque. majestad —intervino Charlie—. como aprendiza de doncella de segunda clase. N + 100 y N+ 101. N + 5. N + 98.. ¡Sucesiones de números todo lo largas que yo quiera sin ningún antipático primo entre ellos! Voy a recompensarte por tu astucia: te nombro mi Joker.31 —Evidente. también lo será N + 2. Alicia iba a replicar. —¿Qué es eso? —preguntó Alicia. por lo que tenemos una serie de cien números consecutivos (de N + 2 a N + 101). pero Charlie se adelantó: —Me temo. mocosa? —Es mi joven amiga Alicia. etc. y de su séquito se adelantaron dos pajes. como N es divisible por 3. —¡Qué buena noticia! —exclamó la Reina complacida—. .. N + 99. que no podemos aceptar vuestro generoso ofrecimiento. majestad. . N + 4.

rebeldía... tu autor. eh? —dijo con los brazos en jarras—. —¿Conque desaparecer. la Reina se quedó desconcertada. —No le hagáis caso.32 Uno le encasquetó en la cabeza al escritor un gorro de bufón. pero Alicia lo interrumpió: —Él es nada menos que Lewis Carroll. y el otro le puso a Alicia una cofia blanca. La Reina se puso roja de cólera y aulló: —¡Insurrección. La Reina no pareció impresionada por la revelación. ¡Que venga el Cero! Los miembros del séquito se apartaron apresuradamente para dejar paso a un hombre naipe similar a los tres jardineros. —No voy a llevar esa cosa ridicula ni pienso ser la doncella de nadie —dijo con determinación. rojo y con tres largas puntas terminadas en cascabeles. y lo dijo con tal aplomo que. Acabas de darme una buena idea. por un momento. es sólo una niña y. pero con el anverso completamente en blanco. mocosa. La niña se la quitó con un gesto brusco y la tiró al suelo. . detenedlos! —¡Ja! ¿Es que no sabes quién es él? —replicó Alicia señalando a Charlie. —empezó a decir el escritor. y puede hacerte desaparecer si lo desea. majestad. desacato! ¡Guardias.

—Sí. que juntó formando una X. Así que Alicia y Charlie se pusieron en marcha. será mejor que obedezcamos. desaparece. De momento.. —¡No tenemos por qué obedecer! —le dijo Alicia a Charlie—. el escritor se paró en seco y dijo. Tú eres el autor. ¿no es cierto? . —Es el Cero y lleva el signo de multiplicar —contestó el escritor—. igual que hacen algunos hijos con sus padres. Ya sabes que cualquier cosa. todos retrocedieron espantados. —¿Por qué le tienen tanto miedo? —le preguntó Alicia a Charlie en voz baja. —Llévalos al calabozo —le ordenó la Reina al Cero—. Pero en cuanto estuvieron fuera de la vista de los demás. y algunas veces hasta se rebelan contra su autor. uno en cada mano. son tus personajes. que esgrimía amenazador su signo de multiplicar. majestad —respondió Cero a la vez que sacaba dos palitos negros. al multiplicarla por cero..33 —¿Llevas tus armas reglamentarias? —le preguntó la Reina. ya sabes. —Los personajes acaban teniendo vida propia. Y si se resisten. precedidos por dos guardias y seguidos de cerca por Cero. Ante aquel signo. señalando su vistoso gorro: —Soy el Comodín.

—¡Qué magnífica jugada! —exclamó Alicia—. si te portas bien. Charlie. . ¿no es verdad? —Así es —admitieron a coro los guardias. ¡Bravo. —Y el Comodín puede tomar el valor de cualquier naipe de la baraja. pero Cero parecía indeciso. y os ordeno que os marchéis. La Reina acaba de nombrarte su Joker. ahora soy la Reina de Corazones. —Pues ya podéis iros técnicamente —los conminó Alicia. —Pues bien. tiene razón. así nos defenderás de eventuales peligros con tu poder aniquilador. tal vez te deje quedarte fuera —dijo Charlie magnánimo—. —Bueno. pero nos acompañarás hasta allí. —¿Y adonde vamos ahora? —preguntó entonces Alicia. —Al laberinto —contestó el escritor.34 —Sí —convino el Cero—. —¡Yo no puedo entrar en el laberinto! —exclamó Cero echándose a temblar. eres un genio! Los guardias se miraron desconcertados y luego miraron a Cero. haciendo con la mano un displicente gesto de despedida. que se rascó la cabeza con uno de sus palitos negros y dijo: —Técnicamente. —Tú puedes venir con nosotros —dijo por fin Charlie—. Los dos guardias se marcharon cabizbajos.

hasta que llegaron a un alto y tupido seto de ciprés que parecía prolongarse indefinidamente en ambas direcciones. Hemos de cruzarlo para llegar al otro lado.. —¿Y por qué no podemos rodearlo? —preguntó la niña.. pero no . —Para llegar al otro lado de algo. Pero el laberinto hay que cruzarlo. —Ninguna arma sirve contra. Algunas cosas puedes rodearlas. —El laberinto —dijo Charlie—. por ejemplo. antes tienes que entender lo que encontraremos ahí dentro.. siempre hay que cruzarlo —comentó Alicia. —Pues yo. para ir al otro lado de ti.35 Anduvieron por el jardín durante un buen rato.. precisamente porque quiero que mi cabeza y mis pies sigan yendo juntos. es más fácil rodearte que cruzarte. —empezó a decir Cero temblando violentamente. No basta llegar a los sitios con los pies: hay que llegar también con la cabeza. —¿Por qué te asusta tanto el laberinto? —preguntó Alicia—. no pienso entrar ahí —dijo Cero con convicción. Si tienes tu arma aniquiladora. —Porque para entender lo que encontraremos al otro lado. y en el que sólo se veía una estrecha abertura vertical a modo de entrada. entre espléndidos macizos de flores y fuentes cantarinas. —No siempre —replicó el escritor—.

—No se te ocurra preguntárselo otra vez. ¿por qué la Reina les tiene tanta manía a los pobres números primos? —Porque no siguen ninguna pauta. y así todos los números compuestos. como el 11 y el 13 o el 71 y el 73. —Buena idea —dijo Charlie. —Podemos aprovechar para descansar un rato —propuso Alicia. los que tienen divisores. los múltiplos de 3 van de tres en tres. hablando de rarezas. —¿Qué quiere decir eso de que no siguen ninguna pauta? —Los múltiplos de 2 (que coinciden con los números pares) van de dos en dos. o volverá a desmayarse. es decir. se desmayó del susto y quedó tendido boca arriba sobre la hierba. y la Reina es una maniática de la ley y el orden.36 pudo acabar la frase porque. —¡Qué rara es aquí la gente. sólo de pensarlo. Y. sentándose en el suelo junto al inconsciente naipe. si es que se la puede llamar gente! —exclamó Alicia—. tomando asiento a su vez. —A ver si cuando vuelva en sí nos explica por qué le tiene tanto miedo al laberinto —comentó la niña. y otras veces dos primos consecutivos están muy . pero los primos no aparecen en la lista de los números de manera regular: a veces hay dos muy juntos.

. —Y si no hay ninguna fórmula para los números primos. en este caso.6. ¿cómo podemos hacer su lista? —preguntó Alicia.. 3. —Eliminando los que no son primos. mientras que con los demás números eso sí es posible. donde n es cualquier número: si vamos dando a n todos los valores posibles (1. 2n + 1 = 1. Total. aunque.). no hay ninguna fórmula que permita obtener todos los números primos. todos los números pares son de la forma 2n. 2n + 1 = 5.10. que no hay forma de saber de antemano dónde aparecerán los primos. Dicho de otra manera.8. 5. 2n + 1 = 3..37 distanciados (de hecho. obtenemos todos los números pares (2. Y así sucesivamente.. —¿Cómo? —Por ejemplo. 4. para n = 1. podemos hallar primos consecutivos tan distanciados como queramos). —¿Y los impares? —Todos los números impares son de la forma 2n + 1. para obtener la lista completa hemos de empezar por n = 0: para n = 0.2. . 4. —¿De qué manera? —Igual que se separa la harina del salvado o la arena de los guijarros: con una criba. como le he explicado antes a la Reina.). para n = 2.

.. —Y tan singular —comentó Alicia—. había completado la lista de los cien primeros números. Bien mirado. vamos a aplicar su criba a los números del uno al cien —dijo Charlie.. es el único número realmente singular. —Ahora vamos a cribarlos de manera ordenada. empezando por el principio. —De la forma en que lo hizo el gran sabio griego Eratóstenes en el siglo III a. Para que lo veas. El 1 lo dejamos aparte porque es un número muy singular. Todos los demás son plurales.C. rebuscando en los bolsillos de su anticuada chaqueta y sacando un lápiz mordisqueado. o sea. Se inclinó sobre el inconsciente Cero y empezó a escribir números en la blanca superficie de su anverso. Al cabo de unos minutos. —¿Y ahora qué? —preguntó la niña.La criba de Eratóstenes —¿Cómo se puede cribar números? —quiso saber Alicia.

que. lo rodeamos con otro circulito y eliminamos de la lista todos sus múltiplos. el 3. Pasamos del 1. que es el 5. que van de tres en tres. —Esto elimina la mitad de los números —comentó Alicia. Es. Pasamos al siguiente número no tachado. y todos los múltiplos de 4 lo son también de 2. Por eso no se incluye en la lista de los primos. es aun menos que primo. —Así es. por cierto. porque ya lo hemos eliminado como múltiplo de 2. —Vale. ya que no tiene ningún divisor. —Ya veo. por lo que. sólo son divisibles por sí mismos y por la unidad.. como sabes. Ahora pasamos al siguiente. ya que los pares son divisibles por 2.39 —Muy cierto. en cierto modo. el único primo par. así que lo marcamos rodeándolo con un circulito.. —No hace falta —replicó Charlie—. todos los demás primos son impares. Pero en el caso del 1 «sí mismo» y «la unidad» son una misma cosa. . El 2 es evidentemente primo. Y esto nos indica cuál ha de ser nuestro primer golpe de criba: eliminar todos los pares menos el 2. A continuación hacemos lo mismo con el 4. —Y al pasar del 1 llegamos al 2. Para eso vamos tachando los números de la lista de dos en dos a partir del 2.

89 y 97. Así que pasamos al 7.23. al tachar los múltiplos de 2. —El 6 ya está tachado. además.40 —Lo rodeamos con un circulito y tachamos todos los múltiplos de 5.53. al tachar los múltiplos de 3. Bien..41. 5. 3.31. Ahí tienes los veinticinco primeros números primos. —¿Por qué nos paramos en el 7? —preguntó Alicia—. marquemos con un circulito los que se han salvado de la criba. el 66 y el 88. el 44.. 7. 83. Sigamos. al tachar los múltiplos de 5. los menores de 100: 2. Como 100 = 10 x 10.71. Lo marcamos y tachamos todos sus múltiplos. que van de cinco en cinco —concluyó Alicia. 61.. La mitad de los múltiplos de 5 ya los habíamos tachado: son los terminados en 0. 13. cualquier número menor de 100 que tenga 11 como divisor tendrá otro divisor menor de 10.29.47.43. el 33. al tachar los de 7. dos veces. —Y ya está nuestra criba. el 55. —Exacto.. 17.67. los múltiplos de 11 ya los hemos tachado: el 22. ¿No deberíamos seguir con el 11. por lo tanto. .79. Todos los que quedan sin tachar son primos.73. que es el siguiente número sin tachar? —No hace falta —contestó Charlie—.37. y el 77. que son también múltiplos de 2. el 66 (otra vez) y el 99. —Claro. —Que van de siete en siete.59. 19. 11. porque es a la vez múltiplo de 2 y de 3.

—No me hables de la tabla de multiplicar. esas líneas vienen a ser como una tabla de multiplicar: en las rayas verticales tienes las tablas del 2. la detesto. de 3. pero las líneas de las tachaduras son muy ordenadas —comentó Alicia. Las sumas me gustan.41 —Decías que no había ningún orden en los números primos... del 5 y del 10. —¿Cómo que no? ¿Vas a decirme a mí lo que me puede gustar y lo que no? . la del 3 y la del 9.. pero las multiplicaciones son odiosas. —No te pueden gustar las sumas y disgustarte las multiplicaciones —objetó Charlie. Por cierto. en las oblicuas.. —Porque en los números compuestos sí que hay orden: podemos agruparlos según sean múltiplos de 2.

Lo que quiero decir es que 3 x 4 significa tres veces cuatro. ¿qué significa 3 x 4 ? —La tabla del 3 me la sé: 3 x 4 = 12. a veces me pongo a divagar sin darme cuenta. pues todos sus sumandos son iguales. y. una suma más sencilla que las otras. Reconozco que no sé casi nada de mates (ni ganas). además. —Mucho —contestó Alicia. —No me líes. —Me estás liando cada vez más. o. —Y las multiplicaciones son sumas.. Tal vez esa que acabas de hacerme sea la pregunta básica de la filosofía. sino qué quiere decir —precisó Charlie. o sea. —Vamos a ver. —Perdona. al menos. aparentemente cambiando de tema..42 —¿Te gusta el chocolate? —preguntó el escritor. pero puedo distinguir entre una suma y una multiplicación. —No te he preguntado cuánto da 3 x 4. si te gustan las segundas. de la epistemología. —¿Qué quiere decir «qué quiere decir»? —Buena pregunta. Por lo tanto. . ¿cómo no me van a gustar? Los bombones son chocolate. —No se me había ocurrido mirarlo de ese modo —reconoció Alicia. 4 + 4 + 4: una multiplicación es una suma. —¿Y los bombones? —Pues claro. no pueden disgustarte las primeras.

es decir. tras rebuscar en sus bolsillos. a continuación. —¡Estoy perdido! —exclamó—. Cero se levantó. pero tú lo has dicho antes. . se sacudió nerviosamente las partículas de goma y. Porque no se te ha ocurrido mirarlas de ese modo. lo cual le daba mucha rabia. ¡Tengo la tripa llena de números! ¡Ya no seré el Cero. Pero en eso volvió en sí Cero. examinó con aprensión su blanco anverso. antes de llegar a ser todavía menos. y al ver los números escritos en su anverso a punto estuvo de desmayarse de nuevo. —Menos mal —dijo aliviado—.43 —Por eso no te gustan las matemáticas. que yo también tengo mi arma aniquiladora —lo tranquilizó Charlie. Al cabo de unos minutos. nada. —¿Y cuál es ese modo? —Tú sabrás. Has dicho que no se te ha ocurrido mirarlo de ese modo. vuelvo a ser yo. Alicia empezaba a hacerse un lío y no sabía qué replicar. sacó una goma y empezó a borrar las cifras y las líneas de la superficie del hombre naipe. y la Reina me degradará! —No te preocupes. —¡ Acabas de decirlo tú! —Yo acabo de decirlo. Y ahora será mejor que me vaya.

mejor dicho. de cuyo bolsillo derecho sacó un reloj de oro sujeto a una larga cadena. mientras Cero se marchaba corriendo. Por ejemplo.. tú ahora no tienes ninguna manzana. tendrías que devolvérmelas y sólo te quedarían cuatro. Por eso hay números positivos y negativos. sin ni siquiera despedirse. Llevaba una chaqueta a cuadros y un elegante chaleco. y acto seguido echó a correr hacia el laberinto. —Muy fácil. Porque si alguien te diera media docena de manzanas. Así que deber dos manzanas es menos que no tener ninguna: es como si tuvieras dos manzanas negativas. el Conejo Blanco. Era un conejo blanco. —No.. y no podría tener menos que ninguna. pero si me debieras a mí dos manzanas. Se detuvo un momento para mirar la hora. -2. —Mi retraso sí que es negativo —dijo al pasar a su lado un curioso personaje al que no habían visto acercarse. o sea.44 —¿Cómo se puede ser menos que nada? —preguntó Alicia. . —Sí que podrías. tendrías seis.

—Lo más probable es que sólo una lleve a la salida por el camino más corto —volvió a pre- . —No pueden ser las dos buenas. Una vez dentro. y el Conejo Blanco ya no estaba a la vista. por la que el Conejo Blanco acababa de desaparecer. pues buenas lo son las dos. con un ligero encogimiento de hombros. se podía ir hacia la derecha o hacia la izquierda. Charlie la siguió sonriendo enigmáticamente. —¿Por dónde vamos? —preguntó la niña. —Por donde quieras —contestó el escritor. Lo más probable es que sólo una lleve a la salida. —Pero no tenemos ni idea de cuál es la dirección buena. —No sabemos cuál es la mejor —puntualizó Charlie—.El laberinto —¡Vamos tras él! —exclamó Alicia sin saber muy bien por qué. y corrió hacia la estrecha hendidura vertical que daba acceso al laberinto.

—Bien. Avanzar tocando la pared de la izquierda con la mano derecha es bastante incómodo. Así que elige en qué dirección quieres ir. y si no apartas nunca la mano de la superficie acabas recorriéndola entera y. por tanto. —¿Qué pared he de tocar y con qué mano? —La pared que quieras con la mano que quieras. y viceversa. echar a andar. pues ahora toca con una mano una de las paredes y camina sin dejar nunca de tocarla. . —Porque las dos caras de las paredes del laberinto forman una superficie continua —explicó Charlie—. —¿Y qué es lo correcto en un laberinto? —En primer lugar.46 cisar él—. encuentras la salida (aunque no necesariamente por el camino más corto). —¿Y por qué hay que hacerlo así? —preguntó. Pero te aconsejo que si eliges la pared de la izquierda la toques con la mano izquierda. Alicia tocó la pared de la izquierda con la mano izquierda y después echó a andar sin apartar la punta de los dedos de la rugosa superficie del seto. Pero acabaremos saliendo sea cual fuere nuestra elección inicial si hacemos lo correcto. —A la izquierda. porque si no lo haces es francamente difícil llegar a salir. de vez en cuando. Las matemáticas sirven para algo.

—Por ejemplo. —Ponme un ejemplo.47 —¿Qué tienen que ver las mates con los laberintos? —Hay una rama poco conocida y muy interesante de las matemáticas. llamada topología. Porque los profesores de matemáticas son unos plas- . un cuadrado y un círculo son equivalentes. ponme otro ejemplo —pidió Alicia. independientemente de su forma y tamaño. porque. —Estás hablando como un profe de mates —se quejó la niña—. las personas normales no suelen entender nada de matemáticas. sino sólo a la manera en que se conectan entre sí sus diversas partes. —¿Y sabes por qué? —dijo Alicia—. por desgracia. —Una persona normal no te lo diría de ninguna manera. porque son dos superficies continuas limitadas por sendas líneas cerradas. Dímelo como si fueras una persona normal. —Está bien. desde el punto de vista de la topología. —Querrás decir otro ejemplo. pues uno ya te lo he puesto: la continuidad de la superficie de las paredes de un laberinto. un poco fastidiada por la manía de Charlie de precisarlo y puntualizarlo todo. sin dar importancia al tamaño o a la forma de esas figuras. que estudia las propiedades generales de todo tipo de figuras.

Sólo una de cada diez personas es inteligente. graciosos y ocurrentes.48 tas insoportables y no explican las cosas como es debido. O sea. —En eso me temo que llevas razón —admitió Charlie—. Y como sólo un décimo tiene vocación y capacidad docente. como sólo un décimo de las personas es inteligente. tendremos nada más que cien inteligentes. sólo uno de cada mil profesores es a la vez inteligente. además. además. —O sea. de esos diez profesores inteligentes y graciosos sólo uno será. Como sólo un décimo de las personas tiene sentido del humor. sentido del humor y ganas de enseñar. —Muchos menos —replicó Charlie—. sólo una de cada diez es graciosa y sólo una de cada diez tiene auténtica vocación docente. . buen pedagogo. que sólo uno de cada treinta profes tiene las tres cualidades a la vez —concluyó Alicia. gracioso y diestro en el arte de enseñar. Si tomamos un grupo de mil profesores. —Y seguro que tú eres ese uno entre mil —dijo Alicia con un punto de ironía. por desgracia. —No te quepa duda. Un buen profesor de matemáticas ha de tener inteligencia. de esos cien profesores inteligentes sólo diez serán. tres cualidades poco frecuentes.

Imagínate que aplastas un chicle. Cualquier superficie que puedas obtener deformándolo sin romperlo ni pegar una parte con otra. graciosa y pedagógiga.49 —Pues explícame eso de la topología de una manera inteligente. Pero en un piso como éste —continuó Charlie. imagínate que esas figuras que he mencionado fueran suelos: podrías caminar tranquilamente por cualquiera de ellos sin miedo a caer en ningún agujero: son superficies continuas.. hasta hacer con él un círculo. un triángulo. . será topológicamente equivalente: un cuadrado. Por ejemplo. Esta figura no es topológicamente equivalente a las anteriores. y se agachó para dibujar una figura en el suelo arenoso del laberinto— tendrías que tener más cuidado.. sobre todo propiedades relacionadas con la continuidad. —Lo intentaré. previamente mascado. —¿Y qué significa eso de «topológicamente equivalente»? —Que tiene muchas propiedades comunes. una elipse.

Espero que el suelo del laberinto sea una superficie continua y no caigamos en ningún agujero. sin apartar la mano de la pared.. .50 Alicia se detuvo a contemplar la figura. —Bueno.. eso ya está un poco mejor —dijo—.

sin que Alicia apartara nunca la mano de la tupida pared vegetal.El monstruo del laberinto Durante un buen rato dieron vueltas y más vueltas por el tortuoso laberinto. Pero sigamos adelante. —¿Cómo es ese monstruo? —preguntó Alicia con cierta aprensión mientras reanudaban la marcha. De pronto se oyó un horrísono mugido-rugido que hizo que la niña se detuviera en seco. —¿Por eso no quería entrar el Cero? —Es probable. —El horrísono mugido-rugido del monstruo del laberinto. —¿Qué ha sido eso? —preguntó alarmada. El monstruo podría aparecer por cualquier sitio. supongo —contestó Charlie como si tal cosa. así que lo mejor que podemos hacer es continuar nuestro camino. —¿No sería más prudente volver atrás? —En un laberinto. . los conceptos «adelante» y «atrás» no están muy claros.

Alicia iba a replicar algo. embutida en unas mallas de gimnasia. —O de Alvar Núñez —comentó Charlie. La mujer tenía cabeza de vaca. una mujer robusta y un tanto entrada en carnes. Dentro había un hombre con cabeza de toro llamado Minotauro. pero se quedó con la boca abierta porque. . y había algunas estanterías excavadas directamente en el tupido seto que formaba las paredes del laberinto. En el centro de aquel espacio relativamente amplio. desembocaron en un acogedor recinto cuadrado. —La desgracia es una niña que dice que las matemáticas no sirven para nada —dijo Charlie. —Pues tengo entendido que el monstruo de este laberinto es pariente suyo.52 —¿Has oído hablar del laberinto de Creta? —Sí. Espero tener más suerte esta vez. —¿Es la hermana del Minotauro? —preguntó Alicia con los ojos desorbitados. sólo le faltaba un techo para parecer el salón de una vivienda. —¿Llamas suerte a encontrarte con un monstruo? ¡Pues no quiero ni pensar en lo que será para ti la desgracia! —exclamó Alicia. de pronto. aunque yo nunca he conseguido verlo. hacía rítmicas flexiones de cintura. al doblar uno de los innumerables recodos del laberinto. Los muebles estaban modelados en arbustos de boj.

ni siquiera se sabe la tabla de multiplicar. ni ganas —dijo Alicia desafiante. hoy mmme siento generosa. —¿Es eso cierto? —se asombró la Minovaca. —No es una marisabidilla —intercedió Charlie. —Bien. —¿Adónde creéis que vaaais? —preguntó con voz profunda y alargando mucho la a de «vais». conciliador—. Más bien es una «mariignorantilla». No me gustan las mmmarisabidillas. . niñata impertinente? ¡Estáis en mmmí laberinto! —Entonces puede que te importe adónde vamos. aunque no sin antes resguardarse detrás de Charlie. —No sé nada de mates. lo que a Alicia le sonó muy prepotente. —¿Y a ti que te importa? —contestó la niña. Te haré una prueba de ignorancia. la Minovaca interrumpió sus ejercicios gimnásticos y se quedó mirándolos con los brazos en jarras. amenazadora—. y si la superas te dejaré mmmarchar.53 Al percatarse de su presencia. pero adónde creemos que vamos es asunto nuestro —replicó Alicia. —No se puede hacer una prueba de ignorancia —objetó la niña. aunque sin salir de detrás de Charlie. —Mmm —mugió la Minovaca. —¿Cómo que a mmmí que me importa.

54 —¡Yo puedo hacer lo que mmme dé la gana! —Quiero decir que no tiene sentido hacerle a alguien una prueba de ignorancia —precisó Alicia—. —Sí. Ignorar cosas es demasiado fácil. —Pues yo sé muy bien lo que no sé —aseguró Alicia con aplomo. pero precisammmente para . Dice tu amigo que no te sabes la tabla de muuultiplicar. —Vammmos a verlo. Primero te dicen que las mates son cosa de razonar y no de empollar. De hecho. puedes efectuar fácilmente todas las muuultiplicaciones del muuundo. el conocimmmiento de la propia ignorancia es la verdadera clave de la sabiduría. Y luego. y luego pretenden que te aprendas de memoria un montón de multiplicaciones. —Entera. a partir de esas pocas. no. —Ignorar cosas es bastante fácil —convino la Minovaca—. —Son engorrosos y poco prácticos —convino la Minovaca—. acordándose de su primera conversación con Charlie. Ni me la pienso aprender. Pero lo que ya no es tan fácil es saber lo que se ignora y lo que no se ignora. al menos no tenemos que usar esos engorrosos números romanos —comentó Alicia. gracias a nuestro mmmaravilloso sistema de nummmeración posicional. —Sólo unas pocas. aunque no siempre.

que nos servirán para componer la tabla de muuultiplicar del uno al cuatro. consultando su reloj de bolsillo.55 empezar a concocer las muuultiplicaciones pueden ser útiles. La Minovaca se lo enseñó a Alicia. Obedientemente. el Conejo Blanco le dio su reloj. Déjame tu reloj. —empezó a decir. tan nervioso como siempre. —Aquí tenemos veinte unos —le dijo—. es que tengo mucha prisa y. —Discúlpame. e intentó escabullirse disimuladamente. ... Pero la imperiosa voz de la Minovaca lo detuvo en seco: —¡Tú. —Esta niña también tiene muuucha prisa por aprender —le cortó secamente la Minovaca—. ven aquí! El Conejo Blanco se acercó con las orejas gachas. En ese momento llegó el Conejo Blanco. —¡Qué terrible retraso! —exclamó para sí.

y los veinte unos cayeron sobre él formando un montoncito informe. La Minovaca fue hacia una mesita baja (que era un pequeño arbusto de boj con la parte superior podada formando una superficie plana y horizontal) sobre la que había un tablero cuadrado y blanco. IV. Agitó el reloj sobre el tablero.56 —¿Por qué el cuatro son cuatro palotes y no un palote y una uve? —preguntó Alicia. Seguidme. o sea. y les parecía una irreverencia utilizar sus iniciales para designar el númmmero cuatro. pero nunca con silbatos). es también la primmmera sílaba de IVPITER. así que lo escribían con cuatro unos. sopló cuatro veces y los unos se colocaron en formación sobre el blanco tablero en cuatro filas de cinco: . que es Júpiter en latín. Como sabes. no de historia. Únicamente en la Edad Mmmedia empezó a escribirse de la forma correcta. que ni siquiera es un número muuuy importante. Júpiter era el dios más importante para los antiguos rommmanos. Luego se llevó a la boca un silbato que llevaba colgado del cuello (Alicia había visto vacas con cencerros. Pero se supone que esto es una clase de matemmmáticas. —Porque un palote y una uve. pero en los relojes se suele seguir la antigua costumbre rommmana. o deberías saber.

¿qué ves en el tablero? —Veinte palotes —contestó la niña—. —Soy la reina de los tableros. o sea. eso tan bonito de que «el orden de los factores no altera el producto». —¿Y por qué no en cinco colummmnas de cuatro? —Es lo mismo. dimmme. . y los palotes se reordenaron sobre el tablero formando una fila y una columna con los números romanos del I al IIII. —Exacto. las tabulaciones y las estabulaciones —dijo con orgullo la Minovaca—. —¿Cómmmo están ordenados? —En cuatro filas de cinco. Acabas de descubrir la propiedad conmuuutativa de la muuultiplicación. si lo prefieres. O veinte unos romanos. la Minovaca dio varios toques de silbato rítmicos y entrecortados. las tablas y los establos. Cuatro veces cinco es lo mmmismo que cinco veces cuatro.57 —¿Cómo lo has hecho? —preguntó Alicia asombrada. Y ahora. Dicho esto.

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—¿Por qué se han puesto así? —preguntó Alicia. —Los he estabulado para formmmar la tabla del 4 —contestó la Minovaca, y de un disimulado hueco del arbusto-mesa sacó dos saleros, uno grande y otro pequeño. —¿Te los vas a comer? —No, yo sólo commmo niñas immmpertinentes. Eres tú la que tiene que devorarlos, es decir, asimmmilarlos, pero con la cabeza. En estos saleros hay seta pulverizada. Ya sabes, la seta de la Oruga, que por un lado hace crecer y por el otro mmmenguar. —¿En el salero grande están los polvos que hacen crecer y en el pequeño los que hacen menguar? —Al revés, naturalmmmente. —¿Por qué «naturalmente»? —Porque lo mmmás natural es hacer crecer lo pequeño y hacer mmmenguar lo grande —contestó la Minovaca, mientras espolvoreaba los unos

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con el menor de los saleros. En pocos segundos, los palotes crecieron hasta alcanzar unas veinte veces su tamaño original.

—Están formando una especie de parrilla —comentó Alicia. —Pues esa parrilla es la tabla del 4. Las intersecciones de dos númmmeros indican su producto. —Es verdad. El dos y el tres se cortan en seis puntos; el tres y el cuatro, en doce... La Minovaca espolvoreó los palotes con el salero grande, y enseguida recuperaron su anterior tamaño. Luego puso el reloj del Conejo Blanco sobre el tablero, dio un par de enérgicos toques de silbato, y los unos regresaron ordenadamente a su lugar en la esfera. —¿Puedo irme ya? ¡Tengo tanta prisa! —suspiró el Conejo Blanco.

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—Por mmmí sí —contestó la Minovaca, devolviéndole su reloj—, pero con lo atolondrado que eres no sé si lograrás salir del laberinto. El Conejo no se lo hizo repetir: salió corriendo como una blanca exhalación y, acto seguido, desapareció por una disimulada abertura de la pared vegetal. —Bien, mmmosquita mmmuerta —dijo la Minovaca mirando fijamente a Alicia—, veammmos ahora lo que realmmmente ignoras. ¿Qué tabla no te sabes? —No me sé la del siete, por ejemplo —contestó la niña—. Y no me llames mosquita muerta. Soy tan mamífera como tú. —Entonces te llammmaré muuusaraña, que es el mammmífero más pequeño e insignificante que existe. A ver, siete por dos. —Eso lo sabe todo el mundo: catorce. —¿Y siete por tres? —Es lo mismo que tres por siete: veintiuno. —¿Siete por cuatro? —El doble de siete por dos: veintiocho. —¿Ves commmo no sabes realmmmente lo que ignoras? Sí que te sabes la tabla del siete. —No del todo —replicó Alicia—. Por ejemplo, no sé cuánto da siete por nueve. —Pero si te supieras la tabla del nueve sí que lo sabrías.

Bien. y por diez basta con añadirle un cero. sobran —replicó la Minovaca—. —Ya la veo. . porque siete por nueve es igual que nueve por siete. Los guiones se cruzaron para formar x o se yuxtapusieron en signos de igualdad. Cualquier númmmero por uno es él mmmismo. —Sí que te la sabes. Mmmira. que vació sobre el blanco tablero y ordenó a golpe de silbato. La Minovaca sacó de otro hueco del arbusto-mesa una cajita llena de números y guiones. pero me olvidaré de ella en cuanto deje de verla —aseguró la niña.. fíjate en esta tabla. porque son triviales.. y las cifras ocuparon sus puestos disciplinadamente: 9x2=18 9 x 3 = 27 9 x 4 = 36 9 x 5 = 45 9 x 6 = 54 9 x 7 = 63 9 x 8 = 72 9 x 9 = 81 —Faltan nueve por uno y nueve por diez —observó Alicia. Pero es que tampoco me sé la del nueve.61 —Claro. —No faltan.

o sea. y la segunda. siempre es así! —Entonces.2 = 7. pero no sabías que la sabías. 9 x 7 = 63.1 = 2. —¡Ya lo veo —exclamó Alicia—.1 = 8 . luego le dio la vuelta: en su reverso (¿o era su anverso?) había una cuadrícula de 8 x 8. Pasemmmos al siguiente producto: 9 x 3 = 27. —La primera cifra del producto será 7 . o sea. tapando con una mano la tabla para que la niña no la viera. lo que le falta a 6 para llegar a 9. 9 .1 = 1. 6. Por lo tanto. ¿cuánto es 9 x 7? —preguntó la Minovaca. —Entera. sí que te sabes la tabla de muuultiplicar. En realidad. lo que le falta a ese 2 para llegar a 9. o sea.. y la segunda. lo que le falta a ese 1 para llegar a 9. —¿Lo ves? Sabías la tabla del nueve. y la segunda. ..1. sí —replicó la Minovaca. para que ella pueda fijarse en tu cabezota. —Entera. que es 3.62 —No he dicho que la veas. —¿Y cómo tengo que fijarme? —Fijarse en algo es mmmirarlo ordenadammmente. no. la primmmera cifra es 3 . así que empecemmmos por el principio: 9 x 2 = 18. Sopló sobre el tablero. y las cifras y los signos salieron volando como pequeños insectos negros. la primmmera cifra del producto es 2 . 9 . sino que te fijes en ella.

mayor que la anterior. y vació su contenido. pero con todas las casillas blancas —comentó Alicia.. sino que sobran: las elimmmino por triviales.63 —Es como un tablero de ajedrez. Y si sigues diciendo trivialidades. también te elimmminaré a ti —la amenazó la Minovaca. Sacó otra cajita llena de cifras. puso las cifras en formación: 9 8 7 6 5 4 3 2 18 27 36 45 54 63 72 81 16 24 32 40 48 56 64 72 14 21 28 35 42 49 56 63 12 18 24 30 36 42 48 54 10 15 20 25 30 35 40 45 8 6 4 2 12 16 20 24 28 32 36 9 6 3 12 15 18 21 8 4 24 27 10 12 14 16 18 5 6 7 8 9 —Faltan la tabla del uno y la del diez. —Y dale. Ya te he dicho que no faltan. —empezó a decir Alicia.. . —Es un tablero y es una tabla: la de muuultiplicar —dijo la Minovaca. Con unos cuantos toques de silbato.

64 —Iba a decir que faltan la del uno y la del diez. ahora caigo.5. la mitad de 7 es 3. así que podemmmos elimmminarla por trivial. la mmmitad de 6 es 3.. etcétera. La del cinco es immmposible no saberla. 6 x 4 = 24.. —En realidad no es nada. —Te has saltado la del siete. . Pero medio montón sigue siendo mucho. La tabla del dos no es mmmás que la serie de los números pares: 2. pues basta con muuultiplicar por diez la mmmitad de cada númmmero. luego 5 x 6 = 30. —Pues levántate. La del ocho. 8. Fíjate en la diagonal que va del ángulo inferior izquierdo al superior derecho: los productos que hay por encimmma de ella son los mmmismos que hay por debajo. y aun así hay un montón de productos que hay que aprenderse de memoria —protestó la niña. —Es cierto —admitió Alicia—.. que seguimmmos.. 6... —Ésa me la sé.. La del seis es el doble que la del tres: como 3 x 4 = 1 2 . —Es verdad. también sabes que 4 x 3 = 12. —Pues tammmbién podemmmos elimmminarla.. luego 5 x 7 = 35.. La del tres. Así. La del cuatro es el doble que la del dos: si sabes que 2 x 3 = 6... —Mmmedio mmmontón nada mmmás. 4.

es un precioso cabello de un rubio dorado! —Tal vez te deje mmmarchar si mmme halagas de formmma convincente. — ¿Ves commmo sí que te sabes la tabla de mmmultiplicar? Así que no has superado la prueba de ignorancia. —Eres la mejor profe de mates que jamás he conocido —dijo Alicia con convicción. debería devorarte. 4 x 7 = 28. la he dejado para el final. aunque volvió a resguardarse detrás de Charlie. que es commmo paja. —No puedes devorarme. 8 x 7 = 56 y 9 x 7 = 63. pero commmo te sabes todas las demmmás. Y la del nueve ya te la sabes. —Pero falta la del siete. 8 x 3 = 24. La Minovaca sonrió complacida y se ruborizó de placer: era evidente que el halago había sido de su agrado. mmmarisabidilla. que es el doble que la del dos: como 4 x 3 = 12. las vacas son herbívoras —replicó Alicia. mmme commmeré tu pelo ammmarillo. —Bueno. —¡No es como paja —protestó la niña—. sabes que 2 x 7 = 14. 5 x 7 = 35. —Parece que falta —replicó la Minovaca—. La niña le comentó a Charlie en voz baja: ..65 —No mmme la he saltado. Sólo te falta 7x7. —Eso lo sé: 7 x 7 = 49. La del ocho es el doble que la del cuatro. 6x 7 = 42. 3 x 7 = 21..

66 —Tan risueña y coloradota. —Pues es la Minovaca que Sonríe —dijo el escritor. parece la Vaca que Ríe. que no perdía ocasión de precisar. .

salieron a una inmensa y ondulada extensión amarillenta. —Para nosotros. Una gravilla muy suave y uniforme. igual que la hierba. Al agacharse para examinarla de cerca. Y. la niña se dio cuenta de que el suelo del laberinto empezaba a cubrirse de una fina gravilla. pues está hecho de celulosa. un . pero ten en cuenta que los naipes son de cartulina y que las vacas comen papel. Alicia le preguntó a Charlie: —¿Por qué el Cero le tenía tanto miedo a la Minovaca? En el fondo. es inofensiva. poco después. Al cabo de un rato. Alicia exclamó: —¡Es trigo! ¡El suelo está alfombrado de granos de trigo! —Eso significa que estamos cerca de la salida —comentó Charlie sin inmutarse. tal vez. que crujía de un modo extraño bajo sus pies.El desierto de trigo Mientras seguían avanzando por el intrincado laberinto. efectivamente.

que resbalaban sobre la suave pendiente como un lento río vegetal. Hace unos dos mil años. el inventor del ajedrez me pidió como recompensa . había un tablero de ajedrez. —¿Qué es esto? —preguntó Alicia. le preguntó: —¿Es verdad que con todo este trigo estás pagando una deuda? —Así es —contestó Shirham—. con los ojos muy abiertos por el asombro. un gran cuerno vomitaba un incesante y voluminoso chorro de granos de trigo. semihundido en la duna. sino de trigo. una pequeña parte de su deuda. Vamos a hacerle una visita. Un anciano de larga barba blanca.68 deslumbrante desierto que parecía no tener fin. con turbante y lujosamente ataviado al estilo oriental. cuando yo era rey de la India. sobre la alfombra. estaba sentado con las piernas cruzadas sobre una alfombra multicolor. A unos pocos metros. —¿Y a quién le debe tanto trigo? —Será mejor que te lo cuente él mismo. A su lado. Sólo que no era un desierto de arena. Mejor dicho. —Es la deuda del rey Shirham —contestó Charlie—. ¿Ves un puntito negro sobre aquella duna. llegaron a lo alto de la duna. tras saludarlo educadamente. Tras una larga y fatigosa marcha por el inmenso granero. la más alta? Debe de ser él. Alicia se acercó al anciano y.

832 70.888 1.099. 967.192 16.199.048 4. 664 140.355.592 17.877. 104 8.223.796.368. 594.421.144 524. 744.608 16.976 755. resultó que no había en el mundo trigo suficiente ni lo había habido desde el origen de los tiempos.768 65. 906.843 4.108.184.294.952 .438. —Eso pensé yo —dijo el rey con un suspiro—.305.359. 963. 552 4.152 4. 624 428 481. 216 33.230.685.251. duplicando en cada casilla el número de granos de la anterior.777. 869. 741.686.737.184 34. cuatro por la tercera. 864 134.511.740. 728 268.384 32.194.936 2 199. —Pero eso no puede ser mucho —comentó Alicia.872 288. 372. Mira.744 576.427.799. 328 36. 186.606. 813. 855.037. 046. 1.599.048. 416 35.719. 776 281.503.372. 927.904 693.842.125. 18.007.213.057.808 423. 976.710.075.304 8. 1. 023.69 un grano de trigo por la primera casilla del tablero.177. 9.088.368 68. 4.073.022.921.147. 813. 953. 483. 488.255.554. Pero cuando los matemáticos de la corte calcularon el número de granos que tenía que entregarle al astuto inventor.097.592.152.755.072 262. 504.854. 398.611. 208 17. 738. 009. 934.115. 093.028.949. 376.509. 036.899. ocho por la cuarta.736 137.576 2. 432 67. 018. 752.968 562. 906. 711.179.488 387.370.536 131.151. En cada casilla había un número escrito: 1 2 4 8 16 32 64 128 256 512 1.014. 456 536. 9. 188. 953. El rey le tendió a Alicia el tablero de ajedrez.303. 511. 656 72.044. 2. 912 1. 846.388. 2.217. y así sucesivamente.944 549.472 274.824 2. 476.288 1. 797.627.870. aquí tienes la cuenta.648 4.398.984 312 496 992 144.435.589.024 2.460. 627.086 8. dos por la segunda. 254.018.474.296 8.

En números redondos.709.073. —Nadie puede imaginárselo. Los dos primeros números suman 3. es un número que se sale por completo de la modesta escala humana.446. que figuraba entre los tesoros del rey Shirham.. o sea. y el tercero es 4.615. —¿Y eso es mucho? No puedo imaginarme cómo es un trillón. como diría la Minovaca —dijo el escritor—.. 18. Para que te hagas una idea.. —¿Fácil? Una suma con 64 sumandos. —Eso es muy fácil —intervino Charlie.70 —¡Qué barbaridad! —exclamó la niña—. Entonces. —Exacto.. —Fíjate bien.551. . y muchos de ellos enormes. serían unos 18 trillones y medio. los cuatro primeros números suman 15.. Y encima hay que sumar todas las casillas para saber cuál es el total. produce un metro cúbico de trigo por segundo. —¡Ya lo veo! Cada número es la suma de todos los anteriores más uno. fíjate de manera ordenada y empezando por el principio. o sea.744. y el cuarto es 8. y el quinto es 16.. los tres primeros números suman 7. y en un metro cúbico hay unos 15 millones de granos. la suma de todos los números de esta serie será el doble del último menos uno. el cuerno de la abundancia.

000 millones de segundos. —Mi alfombra os llevará —dijo éste—. En dos mil años hay. tendréis que ganarme en el menor número de jugadas posible. Y además. Pero antes tenéis que jugar conmigo una partida de ajedrez. . El cuerno lleva dos mil años produciendo trigo sin parar un solo instante. pues. —Tal vez el rey tenga la bondad de indicarnos la forma de salir —comentó Charlie mirando a Shirham. el rey sacó de una caja de marfil primorosamente labrada las piezas de ajedrez y las dispuso sobre el tablero. Me dan mareos sólo de pensarlo. tardará más de 30. como estoy harto de números astronómicos y plazos interminables. A este ritmo. Colocó las blancas de su lado e hizo el primer movimiento: adelantó una casilla el peón del alfil de rey.71 —Entonces no puede tardar mucho en pagar la deuda. luego en un año hay unos 30 millones.400 segundos.000 años en producir los 18 trillones y medio necesarios. Salgamos cuanto antes de este monstruoso desierto de trigo. En un día hay 86. Acto seguido. —¿Tú crees? Vamos a calcularlo. —¡Es terrible! —se estremeció Alicia—. unos 60. y como cada segundo el cuerno genera 15 millones de granos. en ese tiempo ha producido alrededor de un trillón.

pues de lo contrario no sería un reto honrado. —¿Y cómo sabemos que es honrado? —le preguntó Alicia en voz baja. puesto que la primera jugada la ha hecho el hombre. ¡Y encima juega él con las blancas! —Eso facilitará las cosas —la tranquilizó el escritor. y por fin movió la dama en diagonal hasta el borde del tablero—. ¡Jaque mate! . adelantando una casilla el peón de rey negro. él tiene que colaborar —explicó Charlie. —Ten en cuenta. —¿Ya? —exclamó la niña. que para que la partida sea la más corta posible tienes que ganar ya. Shirham adelantó dos casillas su peón de caballo de rey y dijo: —Ahora tiene que jugar la niña. —¿Por qué? —Si el rey nos desafía a ganarle en el menor número de jugadas es porque ello es posible. Y para que sea posible. —Un hombre que paga una deuda de 18 trillones y medio de granos de trigo tiene que ser honrado —sentenció el escritor.72 —¿Cómo le vamos a ganar en el menor número de jugadas? —le susurró Alicia a Charlie—. Observó con atención la disposición de las piezas. Alicia —le advirtió Charlie—.

la partida más corta posible. —¿Es una alfombra voladora? —preguntó Alicia.73 —Muy bien —la felicitó Shirham—. efectivamente. Tenía ganas de jugarla. Tomad mi alfombra. —Mejor aun —contestó el rey—. . es una alfombra deslizadora. ésta es.

es imposible deslizarse cuesta arriba). —¿Cómo sabemos adónde vamos? —preguntó la niña. pero con trigo en vez de nieve. sin hojas y con las ramas hacia arriba.Un bosque de números Sentados sobre la alfombra con las piernas cruzadas. más bien parecían caprichosos candelabros de distintas alturas y número de brazos. Era como ir en trineo. un gran montón de trigo. Algunos no medían más de dos metros. —No lo sabemos. . y otros eran altísimos. Alicia y Charlie se deslizaban por la suave pendiente. con varios niveles de brazos que se ramificaban de manera curiosamente homogénea. pero da igual. Efectivamente. El extremo de cada rama de la copa estaba rematado por una bola tan negra como el resto del árbol. Esto es. poco después llegaron a un extraño bosque cuyos árboles. y como siempre vamos cuesta abajo (ya que. acabaremos saliendo del montón. en realidad. como sabes.

Aquí está el 1.. Estos árboles representan los números. se bifurca en dos ramas. naturalmente. las dos ramas del primer piso se dividen en cinco ramas cada una en el piso siguiente. —Así es —dijo Charlie—. —Verás. pero no caigo. por eso es un número tan singular. —¿Y por qué el 10 tiene primero dos ramas que salen del tronco y luego de cada una salen cinco más? —preguntó Alicia. en el 10.. —Por eso. cada árbol tiende a ser lo más alto posible. pero siguiendo siempre esta sencilla regla: todas las ramas de un nivel tienen que subdividirse en el mismo número de ramas en el nivel siguiente.75 —Tengo la sensación de que estos árboles significan algo —dijo Alicia. cuyo tronco. que parece una mano abierta. en el que la única rama se confunde con el tronco. . levantándose de la alfombra—. Y el 2. Y el 5. La cantidad de bolas de cada árbol indica el número al que corresponde...

los números sucesivos van formando cuadrados cada vez más grandes —señaló Charlie. el 4.. el 6. . el 3. el 5. sacando su lápiz y un cuaderno de bolsillo y escribiendo en él una serie de números—.76 —Exacto. En la segunda. —No está en desorden —replicó Charlie.. el 1. sólo tienen un «piso».. Siguen esta disposición.. el 2.. como tú los llamas. —Sólo en apariencia. Si te fijas. el 17. como el 2 y el 5. el 10. y enmarcó varios grupos de números.. que está al lado del 10. —¡Pues que disposición tan rara! —comentó Alicia. Y por eso los números primos. —¿Y por qué están en desorden? En la primera fila. o el 17. el 11.

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—Ah, ya lo veo. —Por eso la primera columna es la serie de los cuadrados perfectos: 1, 4, 9, 16, 25, 36... A medida que se adentraban en el bosque, los árboles crecían en tamaño y altura. —¿Sabemos adonde vamos? —preguntó entonces Alicia. —Alguien dijo que un matemático es un hombre perdido en un bosque de números —contestó Charlie soñador. —¿Y por qué no una mujer? —replicó Alicia, que de vez en cuando planteaba reivindicaciones feministas. —Porque entonces no sería un matemático, sino una matemática. Pero sí, tienes razón, la frase también vale para ti en este momento. —¿Acabamos de entrar y ya estamos perdidos? —Es sólo una forma de hablar. En realidad, entre los números es difícil perderse, porque suelen seguir algún tipo de pauta. Ahora, por ejemplo, nos interesa cruzar el bosque en diagonal, y para ello sólo tenemos que seguir la serie 1, 3, 7, 13, 21, 31... —dijo Charlie, señalando con su lápiz la diagonal del cuadrado de números que acababa de componer en su cuaderno. —¿Y tenemos que continuar haciendo cuadrados cada vez más grandes para averiguar los números siguientes?

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—No hace falta. Si te fijas, la serie sigue una pauta sencilla: 3 es 1 + 2, 7 es 3 + 4, 13 es 7 + 6, 21 es 13 + 8... —¡Ya lo veo! Cada vez se suman dos más al número anterior: 31 es 21 + 10, luego el siguiente será 31 + 12, o sea, 43 —dedujo Alicia. —Exacto. Así que para estar seguros de cruzar el bosque en diagonal, sólo tenemos que ir comprobando de vez en cuando que pasamos junto a los árboles de esa serie. —Sí, pero los números se hacen cada vez mayores y es una lata tener que contar tantas bolas. —El cómputo se puede simplificar mucho con un poco de método. Por ejemplo, acabo de darme cuenta de que nos hemos desviado un poco hacia la izquierda, porque para seguir la diagonal deberíamos haber pasado junto al 57, y éste es el 56. —¿Cómo has podido contar las bolas tan deprisa? —se sorprendió Alicia. —El árbol tiene cuatro niveles de ramas: en los tres primeros niveles, de cada bifurcación salen dos ramas, y en el cuarto nivel de cada rama salen siete. Por lo tanto, no tienes más que multiplicar 2 x 2 x 2 x 7 para saber que hay 56 bolas. Al crecer lo más posible siguiendo la regla que te he dicho antes, los árboles descomponen cada número en sus factores primos.

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—O sea, factores lo más pequeños posibles, para que haya más niveles de ramas. —Exacto: cuantos más factores, más niveles, y los factores más pequeños son siempre primos, porque si no aún podrían descomponerse en otros factores —dijo Charlie. —¿Conoces otros trucos para contar deprisa y sin esfuerzo? —Desde luego. Te voy a contar uno muy bueno que descubrió un niño de tu edad. Se llamaba Carl Friedrich Gauss, y llegó a ser uno de los matemáticos más grandes de todos los tiempos. Un día, en el colegio, un profesor mandó a toda la clase, como castigo, sumar los números del 1 al 100... —¿Ves como los profes de mates son unos cenutrios? —Alicia no sabía muy bien lo que

050. que enseguida te lo explico. se obtiene cincuenta veces 101. —Muy astuto. —¿Cómo pudo hacerlo? —Pues muy sencillo. el pequeño Gauss. —Ya estás hablando otra vez como un profe —se quejó Alicia. sencillamente. —Algunos sí —admitió Charlie—. El caso es que con el pequeño Gauss esta cenutriez no dio resultado. —Tranquila. Se dio cuenta de que podía emparejar los cien primeros números de la siguiente forma: 1 + 100= 101 2 + 99= 101 3 + 98= 101 48 + 53= 101 49 + 52= 101 50 + 51 = 101 —De este modo. pues efectuó la suma en apenas unos segundos. había descubierto la fórmula que expresa la suma de los miembros de una progresión aritmética. una . Una progresión aritmética es. —Sin proponérselo.80 significaba cenutrio. pero le parecía un insulto de lo más contundente. por lo que la suma total es 50 x 101 = 5.

3. —¡No es lo mismo! —protestó Alicia. —¿Y por qué utilizas palabrejas como «gato» y «siamés»? Es más fácil decir «un animalito peludo que caza ratones y hace miau». porque cada número es igual al anterior más 1.. La serie de los números impares: 1.. o 2. un gato siamés. la serie de los números naturales: 1. precisamente. «razón» y todo eso? Es más fácil decir que a los números se les va sumando 1 cada vez. —Sí. y la de los pares también —concluyó Alicia. ¿Ves como es muy sencillo? —Sí. del mismo modo . 5. es mucho más práctico usar esa palabra que decir «una serie de números en la que cada uno es igual al anterior más una cantidad fija». pero ¿qué necesidad hay de usar palabrejas como «progresión aritmética».. 3.81 serie de números en la que cada uno es igual al anterior más una cantidad fija. 9.. 2. 4. —Sí que es lo mismo: poner nombres a las cosas y usar esos nombres es más cómodo y eficaz que describirlas cada vez que hablamos de ellas. —¿Tienes algún animal en tu casa? —preguntó entonces Charlie... La progresión aritmética más sencilla es.. que se llama «razón». cambiando aparentemente de tema. —Es una progresión aritmética de razón 2. 7. Ahora que sabes lo que es una progresión. 5. —Exacto.

Primero escribo esos diez primeros términos en su orden normal y luego. está bien. sino de quienes las usan mal. y empezó a escribir. 10. —¿Usando el truco del pequeño Gauss? —Sí. 8. que a su vez se subdividían en siete más). embaucadores y pedantes. eso es muy cierto —admitió Charlie—.) también es una progresión aritmética. Pero eso no es culpa de las palabrejas. —Está bien. El mundo está lleno de charlatanes. —Como muy bien has dicho.. 4... de cada una de las cuales salían otras siete. sacó el cuaderno y el lápiz. —¿Qué haces? —preguntó Alicia.. 6. la serie de los números pares (2. Vamos a calcular la suma de sus diez primeros términos.. —Por desgracia. El escritor se detuvo junto al frondoso 343 (de cuyo tronco salían siete ramas. Volviendo a las progresiones. en orden inverso. Pero reconocerás que hay personas que usan un montón de palabrejas para darse importancia y hacernos creer que saben mucho. debajo. .82 que es más cómodo y más preciso decir «gato» que «animalito peludo que caza ratones y hace miau».. pero vamos a hacerlo de una forma ligeramente distinta para verlo más claro.

u es 100 y n también es 100. porque cada número se obtiene multiplicando el anterior por una cantidad fija. Por lo tanto. 4. 32.. —Claro.. el primer término más el último) es el doble de la suma de los diez términos. pero geométrica. tenemos que S = (p + u) n / 2. ya que los hemos contado todos dos veces. Si llamamos p al primer término de una progresión aritmética cualquiera. Echaron a andar de nuevo y. como ya sabíamos. y no sumándosela como en la progresión aritmética. n al número de términos y S a su suma. la suma que buscamos será 22 x 10 / 2 = 110. y vemos que diez veces 22 (que es 20 + 2. o sea. Alicia preguntó: —¿Los granos de trigo del tablero de ajedrez también forman una progresión? —Sí. tras una pausa. u al último. La serie 1.050. 8. es . 2. luego S = (1 + 100) x 100/2= 101 x 50 = 5. —Y esto se puede hacer con todas las progresiones aritméticas —comentó Alicia. En el caso de los cien primeros números.83 —¿Para qué los escribes dos veces? —Ahora sumamos las dos series. p es 1. 16.

—¡Huele a tarta de manzana! —exclamó.84 una progresión geométrica de razón 2. . Pero Alicia ya no le escuchaba: estaba husmeando el aire con delectación. porque cada número es igual al anterior multiplicado por 2.

pues lo toman a todas horas. indignada.El té de los cinco —Eso significa que el Sombrerero Loco y sus amigos están tomando el té de las cinco —comentó Charlie—. Charlie. el Lirón dormía profundamente. se sentó a su lado. La mesa era muy grande. Al ver acercarse a Alicia. que la seguía sonriendo enigmáticamente. siguieron avanzando por la diagonal del bosque de números y poco tiempo después vieron al Sombrerero y la Liebre de Marzo tomando el té en una mesa dispuesta bajo un árbol. efectivamente. a la vez que se sentaba en una amplia butaca que había a la cabecera de la mesa. Entre ellos. Y. la Liebre y el Sombrerero empezaron a gritar: —¡No hay sitio! ¡No hay sitio! —Hay sitio de sobra —replicó la niña. y sin embargo los tres comensales se habían agrupado muy juntos en una esquina. Lo cual no tiene nada de extraño. .

—Porque si de cien partes tomas cincuenta. es lo mismo que tomar la mitad —contestó rápidamente Alicia. sí? ¡Cómo se nota que no eres tú la que tiene que partir la tarta! —replicó el Sombrerero—. —¿Te estás quedando conmigo? Media tarta es lo mismo que dos cuartas partes —dijo la niña. —¡Qué niña tan lista! —exclamó la Liebre de Marzo.86 —¿Qué prefieres. ¿Crees que es lo mismo partirla en dos trozos y darte uno que partirla en cien trozos y darte cincuenta? . —¿Por qué el 50% es lo mismo que la mitad? —preguntó el Lirón sin abrir los ojos. acabas de descubrir las fracciones equivalentes —la felicitó el Sombrerero Loco. —¡Ya está bien de tomarme el pelo! —protestó Alicia—. —¿Ah. El 50% de la tarta también es lo mismo que la mitad. mientras le ofrecía una obsequiosa sonrisa. —Muy bien. —Aunque a lo mejor eres una glotona y prefieres comerte el 50% de la tarta —dijo el Sombrerero. aplaudiendo con las orejas. —Claro: 1/2 = 2 / 4 —añadió la Liebre. media tarta de manzana o dos cuartas partes? —le preguntó la Liebre de Marzo a Alicia.

—Más tragona que simpática —matizó el Sombrerero. —¡Yo no soy caprichosa ni pretendo. —Por eso 1 / 2 y 5 0 / 1 0 0 son fracciones equivalentes —sentenció la Liebre—. centenas y demás múltiplos de diez mediante la posición de las cifras. —¡Se puede y se debe simplificar! —exclamó el Sombrerero Loco. centésimas. pero la Liebre de Marzo la interrumpió: —A lo mejor esta niña tan simpática y tragona prefiere 0. decenas. la segunda se puede simplificar y convertirse en la primera.5 también es lo mismo que la mitad. agitando el cuchillo como si fuera una batuta—. . —¿Por qué? —preguntó el Lirón sin llegar a despertarse del todo.. niña caprichosa. sino también décimas. pero la cantidad de tarta que me toca es la misma.87 —El trabajo empleado en partirla no es el mismo —admitió la niña—. —empezó a decir la niña. —Porque nuestro sistema de numeración posicional —dijo Charlie— no sólo nos permite expresar unidades. 0. De modo que no pretendas... —Pues porque. —¡Basta ya! —exclamó Alicia exasperada—. que corte la tarta en cien partes para darte cincuenta.5 tartas..! —empezó a protestar Alicia.. milésimas.. pero se dio cuenta de que no lo tenía muy claro.

alguien os está leyendo.88 —¿Y ése quién es? —preguntó la Liebre de Marzo. significa que tenemos 7 unidades. El Sombrerero y la Liebre se echaron a temblar. —Es un famoso escritor y matemático —contestó Alicia—. y además es vuestro autor: el mismísimo Lewis Carroll. puesto que vivís en la mente de millones de lectores. no nos aniquile! —imploró la Liebre de Marzo. explícanos lo del sistema posicional. —¡Siga pensando en nosotros! —suplicó el Sombrerero Loco. estáis entre mis personajes favoritos. como si acabara de percatarse de la presencia de Charlie. por ejemplo. —¡Piedad. 347. Pero. sí? ¿Entonces podemos ser díscolos e impertinentes contigo? —dijo la Liebre de Marzo. además. querido autor. aunque quisiera destruiros no podría hacerlo... pero el Sombrerero Loco le dio una patada por debajo de la mesa y rogó: —Por favor. señor autor. 4 decenas y 3 centenas. Cuando escribimos. —¿Ah. Ahora mismo. —Es muy simple. —No os preocupéis —los tranquilizó Charlie—. como todas las cosas geniales —dijo Charlie—. y nadie desea más que yo que sigáis existiendo. .

Así.125. —Pues bien —prosiguió Charlie—. —Todo sea por la ciencia —dijo el Sombrerero—. mediante una simple coma podemos ampliar nuestro maravilloso sistema posicional decimal e incluir también décimas. milésimas.. escribió «centenas». Además. El Sombrerero Loco volvió a mojar la brocha en la melaza y a sacar el lapicito. es un mantel lavable. la mojó en un tarro de melaza y trazó sobre el blanco mantel las tres cifras a gran tamaño. «decenas» y «unidades» debajo de las cifras correspondientes..89 Ni corto ni perezoso. con un lápiz diminuto. y completó su tarea. centenas decenas unidades décimas centésimas milésimas . el Sombrerero se sacó una brocha de un bolsillo. luego.. si escribimos 347. centenas decenas unidades —Has puesto perdido el mantel —comentó Alicia.. centésimas.

. ya que un gramo. esa persona o ese hipopótamo pesaría 347 kilos y 125 gramos.5 significa cinco décimas. medio kilo de tarta o 500 gramos? —La tomarás con té. es tomar menos —observó el Sombrerero—. La primera cifra a la derecha de la coma representa las décimas.. o sea. y así sucesivamente.. es la milésima parte de un kilo —concluyó Charlie. —Sería una persona muy gorda —intervino la Liebre de Marzo. —O un hipopótamo muy delgado —añadió el Sombrerero Loco. puesto que aún no he tomado nada —replicó la niña. Si esta cifra expresara un peso en kilos. desde luego. lo que no puedes. —¿No tomas más tarta? —le preguntó la Liebre a Alicia. diez milésimas son una centésima. diez centésimas son una décima. supongo —añadió la Liebre—. diez décimas son una unidad.. como sabéis.90 —Ya veo. ¿Quieres un cuarto de litro o 250 centímetros cúbicos? . —No puedo tomar más tarta. —En cualquier caso. —Si no has tomado nada. la mitad —comentó Alicia. —Exacto —dijo Charlie—. ¿Qué prefieres. por lo que 0. Y del mismo modo que diez unidades son una decena y diez decenas son una centena.

—Charlie te lo explicará —dijo Alicia. ¡Todo el mundo sabe que medio kilo es lo mismo que 500 gramos y que un cuarto de litro es lo mismo que 250 centímetros cúbicos! —¿Por qué? —preguntó el Lirón abriendo un ojo. Y todo el mundo sabe también que un cuarto de litro es lo mismo que 250 centímetros cúbicos. el escritor se sacó un dado de un bolsillo de la chaqueta y lo puso sobre la mesa. por lo que medio kilo es lo mismo que 500 gramos. y además acabamos de decirlo —contestó la niña. —Todo el mundo sabe. con un gesto de impaciencia—. que en realidad no lo tenía muy claro. . —¿Por qué? —volvió a preguntar el adormilado Lirón. y su volumen es de un centímetro cúbico.91 —¡¿Otra vez?! —exclamó Alicia exasperada—. —¿Por qué? —preguntó el Lirón para no perder la costumbre. que un kilo son mil gramos. —Este dado es un cubo de un centímetro de lado —dijo—. pero volvió a cerrarlo enseguida. Con su característica media sonrisa enigmática.

un decímetro son diez centímetros. al volumen de un cubo de un decímetro de lado. —¿Por qué un decímetro cúbico son mil centímetros cúbicos? —preguntó entonces Alicia—. Si no recuerdo mal. es decir. —Aquí tienes un cubo de tres centímetros de lado —dijo—. llamamos «centímetro cúbico» al volumen de un cubo de un centímetro de lado. por lo tanto son veintisiete. . un cuarto de litro es lo mismo que 250 centímetros cúbicos. Por eso. Charlie sacó su pequeño cuaderno de bolsillo y su lápiz e hizo un dibujo.92 — Por definición —contestó Charlie—. Pues bien. ¿Cuántos cubitos de un centímetro de lado contiene? Tras examinar el dibujo con atención. un litro es igual a un decímetro cúbico. la niña contestó: —Hay tres pisos de nueve cubitos cada uno. y un decímetro cúbico son mil centímetros cúbicos.

—Se va a salir—comentó Alicia. es decir. sin que se saliera ni una gota. un metro. la abrió y la vació en la caja cúbica de fieltro. . ¡qué casualidad! —exclamó la Liebre de Marzo. contendría 10x10x10=1. —Lo que yo no acabo de creerme es que en un pequeño cubo de sólo un decímetro de lado quepa todo un litro —dijo la Liebre de Marzo. Por lo tanto. En un santiamén confeccionó un cubo de un decímetro de lado abierto por arriba. El agua llenó el recipiente de fieltro hasta el mismísimo borde. si el cubo tuviera un decímetro de lado. un decímetro cúbico equivale a mil centímetros cúbicos. —Vamos a comprobarlo —propuso el Sombrerero Loco. Sacó de debajo de la mesa una pieza de fieltro grueso y bastante rígido.000 cubitos de un centímetro de lado. como una caja sin tapa—. con orgullo profesional. La Liebre tomó una botella de agua mineral de litro que había sobre la mesa. —Es fieltro impermeabilizado.93 —Exacto: 3 x 3 x 3 = 27. Análogamente. Mis sombreros no calan —aseguró el Sombrerero. Puede servirle de sombrero a algún cabeza cuadrada de esos que tanto abundan —comentó con una risita. unas grandes tijeras. —Exactamente un litro. hilo y aguja y otros adminículos propios de su oficio. diez centímetros.

. que un meridiano mide unos 40 millones de metros. El cuadrante es la cuarta parte. se definió el litro como la capacidad de un recipiente cúbico de un decímetro . Primero se definió el metro. que es muy aproximadamente la diezmillonésima parte del cuadrante de un meridiano terrestre. La balanza quedó perfectamente equilibrada. Si pudiéramos pesar este litro o decímetro cúbico de agua. o sea. afortunadamente.94 —Pues aún no han terminado las «casualidades» —dijo Charlie. —¡Un litro pesa exactamente un kilo! —exclamó la Liebre de Marzo—. se hizo así adrede. el Sombrerero puso una pesa de un kilo. ¡Es asombroso! —¿Por qué? —preguntó el Lirón entre ronquido y ronquido. para que las medidas de longitud. 40.. La Liebre vertió el agua del recipiente de fieltro en uno de los platillos. Una vez definido el metro con sus múltiplos y submúltiplos. o lo que es lo mismo.000 kilómetros. En el otro platillo. —Podemos —afirmó el Sombrerero Loco. era lo suficientemente grande como para contenerla toda. que. sonriendo al ver la cara de asombro de la Liebre—. —No tiene nada de asombroso en absoluto —explicó Charlie—. y sacó de debajo de la mesa una gran balanza de platillos de latón. capacidad y peso estuvieran relacionadas entre sí.

que lo abrió con manos temblorosas. porque las unidades van de diez en diez: diez milímetros son un centímetro. le entregó un sobre al Sombrerero Loco. se llamaría grámico —añadió la Liebre de Marzo.. leyendo la nota por encima del hombro del Sombrerero. —Su nombre completo es «sistema métrico decimal» —precisó Charlie—. porque todo él se basa en el metro. diez centímetros son un decímetro.95 de lado. y el kilo como el peso de un litro de agua. —Me temo lo peor —dijo. ¡Y un sombrerero sin cabeza está acabado profesionalmente! . —Sí. —¿Por eso nuestro sistema de medidas se llama «sistema métrico»? —preguntó Alicia. se llamaría lítrico —dijo el Sombrerero. Los testigos no corren ningún peligro. —¡Me acusarán de falso testimonio y me cortarán la cabeza! —chilló el Sombrerero Loco—. En ese momento llegó un hombre naipe y. y tras leer la nota que contenía. sin decir palabra. —Y si se basara en el gramo. diez decímetros son un metro.. —Si se basara en el litro. exclamó—: ¡Lo peor de lo peor! —La Reina de Corazones le ordena asistir como testigo a un juicio —comentó la Liebre de Marzo. —Eso no es tan grave —lo tranquilizó Alicia—.

pero el hombre naipe agarró al Sombrerero Loco del brazo y se lo llevó medio a rastras. La Liebre fue tras ellos. —¿Por qué? —preguntó el Lirón.96 —No puden acusarte de falso testimonio si no mientes —dijo la niña. despertándose bruscamente. Miró confundido a su alrededor y se fue corriendo. . —¿Y cómo puedo saber si voy a mentir o no? Alicia iba a replicar. aunque a prudencial distancia.

—Soy una incógnita: no me ves. pero es la primera vez que veo una sonrisa sin cara.La sonrisa enigmática No. de modo que puedes despejarme. ¿Nunca has estado en un túnel lleno de negros alegres? Sólo se ven las sonrisas. y eso era lo más enigmático. a un par de metros por encima de la mesa. el título no se refiere a la característica media sonrisa de Charlie. . He visto muchas caras sin sonrisa. Efectivamente. la sonrisa estaba sola: una boca de aguzados dientes sin nada detrás ni alrededor. doblemente sorprendida al comprobar que aquella boca inverosímil no sólo podía sonreír. pero tienes algunos datos sobre mí. sino también hablar. —¡Qué cosa tan rara! —exclamó Alicia—. —No es tan raro ver sonrisas sin cara —replicó la boca flotante—. —¿Quién eres? —preguntó Alicia. sino a una mucho más enigmática que apareció flotando en el aire.

—¡Eres un gato! —exclamó Alicia. ves mis agudos dientes. —Eres muy lenta de mollera. porque no volveré a repetirlo: un ladrillo pesa un kilo más medio ladrillo. o deberías ver. Fíjate bien. —Pues es un trabaneuronas.98 —¿Despejarte? —Despejar una incógnita —explicó Charlie— consiste en averiguar lo que es a partir de los datos que tenemos sobre ella. —Parece un trabalenguas —se quejó la niña. —Te he dado muchas pistas —dijo el Gato de Cheshire apareciendo de cuerpo entero—. oyes mi voz meliflua y ronroneante. —¿Cómo puedo fijarme en algo que no veo? —Ves.. no he entendido nada. —Repítelo más despacio. que la rama en la que estoy posado se inclina levemente bajo mi peso. —¡Pero yo no tengo ningún dato sobre eso! —protestó Alicia. Lo dijo tan deprisa que sonó como una sola palabra muy larga. ¿cuánto pesa el ladrillo? . A ver si eres capaz de despejar esta otra incógnita: unladrillopesaunkilomásmedioladrillocuántopesaelladrillo.. —Porque no te fijas —dijo la boca sonriendo burlona.

Oyes la palabra kilo seguida de la palabra medio. pero es la primera vez que veo una niña sin cerebro. junto a la pesa de un kilo. —¡Yo no soy ninguna descerebrada! —replicó Alicia—. puso medio ladrillo. varios medios ladrillos. La balanza quedó en equilibrio. Alicia vació el agua que había en uno de los platillos de la balanza y en su lugar puso un ladrillo. las pegas sin más averiguaciones y ¡hala! He visto muchos cerebros sin niña. en el otro platillo. . debajo de la mesa había varios ladrillos y. lo que era aun más sorprendente. ¿qué más quieres? —No tengo ese ladrillo que pesa un kilo más medio ladrillo. Hay de todo. ¡No puedo resolver el problema mentalmente! —Entonces resuélvelo físicamente —dijo el Gato—. En efecto.99 —¿Kilo y medio? —Eso es lo que yo llamo resolver de oído —dijo el Gato de Cheshire—. Ahí tienes una balanza y una pesa de un kilo. —Mira debajo de la mesa.

aplaudiendo con las patas delanteras. luego medio ladrillo pesa lo mismo que la pesa. —Lástima que no pueda llevarme al colegio una balanza para resolver los problemas —se lamentó la niña. puesto que un ladrillo es igual a dos medios ladrillos.. Si en lugar de la pesa hubiera otro medio ladrillo. —No hace falta una balanza de verdad: sirve igual dibujarla. ya tengo la mochila llena a rebosar.100 —Ahí lo tienes.. mientras hacía un boceto en su cuaderno. basta con algo como esto —dijo el escritor. —No me distraigas.. —Imposible. —Valga la redundancia —comentó el Gato. el ladrillo pesará dos kilos —concluyó Alicia. y ni siquiera es necesario que sea un dibujo muy bueno. delante de tus narices: el ladrillo pesa un kilo más medio ladrillo. ¿Necesitas una calculadora? —ironizó el Gato de Cheshire.. —Y si medio ladrillo pesa un kilo. —Sí que puedes —intervino Charlie. —¡Bravo! —exclamó el Gato de Cheshire. . la balanza también estaría en equilibrio.

por lo tanto. Si llamamos x al peso del ladrillo. como si hubiera visto una cucaracha. Si ahora quitamos medio ladrillo de cada lado. se conservará el equilibrio. o lo que es lo mismo. en el primer platillo quedará medio ladrillo y en el segundo sólo la pesa de un kilo. .101 —¡Qué buena idea! —exclamó Alicia. el de medio ladrillo será x/2. que lo que hay en un lado es igual que lo que hay en el otro. —Y todavía se puede simplificar más el dibujo —aseguró Charlie—. un ladrillo pesará dos kilos. Y al Gato de Cheshire le hizo tanta gracia que no paró de reír hasta que desapareció por completo. —¡Pero eso que has escrito es una ecuación! —dijo la niña con cierto tono de asco. luego: x/2=1 Lo cual significa que medio ladrillo es igual a un kilo. y podemos poner: x=1+x/2 El signo = indica que la balanza está equilibrada.

siguiendo siempre la diagonal del gran cuadrado de números arborescentes. Pero al darse cuenta de que alguien se acercaba.El cuadrado mágico Alicia y Charlie continuaron adentrándose en el bosque. cada una de las cuales se dividía en siete. vieron una gran tortuga con un extraño dibujo en el caparazón. que a su vez se subdividían en treinta y una). el quelonio se escabulló con una rapidez impropia de los de su especie. Bajo el 651 (de cuyo tronco salían tres ramas. .

y componen un cuadrado mágico. Pongamos el 5 en la casilla central.103 —¿Qué era eso? —preguntó Alicia. —Pues ya tenemos mucho adelantado. Charlie dibujó en su cuaderno un cuadrado dividido en nueve casillas. . —Si consigues disponer en las casillas los números del 1 al 9 de manera que todas las filas. habrás compuesto un cuadrado mágico. —¿Y qué es un cuadrado mágico? A modo de respuesta. —La tortuga divina que el sabio chino Yu vio salir del río Amarillo —contestó Charlie—. —Me he dado cuenta de que en el centro del caparazón de la tortuga había cinco puntos formando una cruz —comentó Alicia. columnas y diagonales sumen lo mismo. escrito hace más de tres mil años. Los signos de su caparazón representan los números del 1 al 9 mediante puntos blancos y negros. Al menos eso es lo que cuenta el Libro de las permutaciones.

¿cuánto sumarán los números de cada fila? —¡Ya lo veo! —exclamó Alicia. Si entre las tres filas tienen que sumar 45 y las tres han de sumar lo mismo. —¿Cuánto suman los números del 1 al 9? —insistió Charlie. cada fila sumará 15. Y lo mismo las columnas y las diagonales. columna y diagonal? —Lo mismo —contestó la niña. —Entonces. .104 —¿Y ahora? —Y ahora. ¿qué se te ocurre? —No sé por dónde empezar —reconoció la niña.. pensemos. ¿Cuánto tienen que sumar los números de cada fila. —Exacto. —Voy a calcularlo con el truco del pequeño Gauss:(9+ l ) x 9 / 2 = 45. Y ahora. pero ¿cuánto? —No sé. —Sí..

Veamos qué pasa si lo ponemos en una esquina. 1 A B c 5 D 9 . 1 5 —No veo que pase nada —dijo Alicia. por el 1. —Muy bien: te has dado cuenta de que las cuatro esquinas son equivalentes. en este caso. ¿Dónde puedes ponerlo? —Sólo hay dos posibilidades: ponerlo en una esquina o en medio de un lado. y lo mismo los centros de los lados. —¿Y ahora? —preguntó Charlie. tras añadir un número y cuatro letras al cuadrado.105 —Cuando no sepas por dónde empezar. lo mejor es que empieces por el principio.

no hay manera de conseguir A + B = 14 y C + D . tras una breve pausa y algunas disimuladas cuentas con los dedos. ¿Qué conclusión sacas de ello? —¿Que el 1 no puede estar en una esquina? —Muy bien —la felicitó Charlie—.14. Por lo tanto. En este caso. sencillamente..106 —El 9 tiene que estar ahí para que los tres números de la diagonal sumen 15. —¿Y qué dos números del 1 al 9 suman 14? —El 5 y el 9. —Exacto. —¿Y C y D? —También tienen que sumar 14. —Me suena. y el 8 y el 6 —contestó Alicia. pero esas letras.. eso lo entiendo.. pero no sé exactamente lo que es el método ese. —Consiste. Hemos demostrado que el 1 no puede estar colocado en una esquina por el viejo método de reducción al absurdo. Pero el 5 y el 9 ya están colocados. —¿Cuánto tienen que sumar A y B? —Tienen que sumar 14 para dar 15 con el 1. por lo que sólo nos quedan el 8 y el 6.. por la misma razón. puesto que sólo disponemos de una pareja de números que sumen eso. en demostrar que algo es falso suponiendo que es cierto y viendo que esa suposición conduce a algo absurdo o imposible. hemos supuesto que el 1 .

Y ahora es fácil completar el cuadrado. 8 3 4 1 5 9 6 7 2 . para que la primera columna también sume 15.. —El 9. Y el 1 tiene que estar entre el 8 y el 6.107 va en una esquina y hemos visto que esa suposición nos conduce a un callejón sin salida.. Por lo tanto. para que la segunda fila sume 15 —prosiguió la niña—. —El 1 tiene que estar en medio de un lado —concluyó Alicia. 1 5 —Exacto.. Y los demás salen solos.. A la derecha del 5 tiene que estar.

pero este cuadrado es como la imagen en el espejo del otro. sólo éste. —¿Y los de orden cuatro? . básicamente. por una vez. ¿Hay más cuadrados mágicos? —De orden tres. —¿Qué es eso del orden tres? —El orden de un cuadrado mágico es su número de casillas por lado. y lo mismo ocurre con todos los que podemos componer: se pueden obtener a partir de un modelo único mediante giros o reflexiones. Si ponemos la columna de la izquierda a la derecha y la de la derecha a la izquierda. —Pero hay más de uno —observó la niña—.108 —Ahí tienes tu cuadrado mágico —dijo Charlie con una sonrisa (amplia. —¡Cómo mola! —exclamó Alicia—. sigue siendo mágico. o sea que son básicamente iguales. en lugar de enigmática). 4 3 8 9 5 1 2 7 6 —Cierto.

Efectivamente. 16 3 2 13 8 5 12 9 4 15 14 1 —Ahí tienes un cuadrado mágico de orden cuatro —dijo Charlie—. y a la sombra de su tupido ramaje vieron.451 (de cuyo tronco salían tres ramas. pero las cuatro del centro estaban vacías. el mismo que fue inmor- .109 —Ésos son mucho más variados: con los números del 1 al 16 podemos formar 880 cuadrados mágicos de orden cuatro distintos. llegaron al 2. al poco rato. En las doce casillas del perímetro había sendos números labrados en la piedra. y siempre siguiendo la diagonal del bosque de números. en el suelo. una losa de piedra cuadrada dividida en dieciséis casillas. —¿Cómo? —Enseguida lo verás. cada una de las cuales se dividía en diecinueve que a su vez se subdividían en cuarenta y tres).

.. y los tengo que poner en las casillas del centro. Los números de la primera columna suman 16 + 5 + 9 + 4 = 34.. filas y diagonales tienen que sumar eso.. que los pongo así. —Sí. . siempre que sean los números correctos: la verdad ablanda hasta la piedra. Tienes que completarlo tú para poder entrar. en principio. todas las columnas. 7. por lo tanto. la única forma de sumar 16 es con el 6 y el 10. —¿Y cómo voy a grabar los números en esa losa? —Puedes marcarlos con el dedo. pero ¿en qué orden? Supongamos. —¿Para entrar dónde? —Lo averiguarás en cuanto entres.110 talizado por Durero en su famoso grabado Melancolía. Vamos a ver: faltan los números 6. Con los cuatro números que quedan.. Déjame tu cuaderno para hacer una prueba. Por cierto.. que suman 18. —Está bien. luego faltan 16 para llegar a 34. En la segunda columna están el 3 y el 15. está bien. 10 y 11. lo intentaré. los dos números centrales de la fila inferior forman el año de realización del grabado: 1514. por lo tanto los tengo que poner en la segunda columna. —Pero está incompleto —observó Alicia.

. 16 5 9 4 3 10 6 15 2 13 11 8 7 12 14 1 ... porque los tres números de la segunda fila suman 19 y faltaría el 15 para llegar a 34. y el 11 y el 7 están chupados. Ahora sí. mirando el cuaderno por encima del hombro de la niña. pero el 15 ya está colocado.111 16 5 9 4 3 2 13 6 8 10 12 15 14 1 —¿Lo has conseguido? —pregunto Charhe. tiene que ir el 10 encima y el 6 debajo. así no puede ser —contestó ella tras unos segundos—.. Por lo tanto. —No.

Pero el escritor había desaparecido. —¿Adonde lleva? —preguntó la niña volviéndose hacia Charlie. . y en cuanto hubo terminado de grabar el último número se deslizó horizontalmente y dejó ver una empinada y oscura escalera que se hundía en las entrañas de la tierra.112 Alicia se arrodilló en el suelo y marcó los cuatro números en las casillas centrales de la losa. La piedra cedió bajo la punta de su dedo como si fuera arcilla blanda.

y el pasadizo la llevó a una amplia sala iluminada por cinco poliedros blancos que parecían flotar en el aire y emitir luz propia. un octaedro. Llegó por fin a un pasadizo horizontal. comenzó a descender por la oscura escalera. sólo que . sin pensárselo dos veces. de la que no se veía el fondo. como ya se ha dicho. un cubo. sentado en un gran trono de piedra. de modo que. al fondo del cual brillaba una tenue luz ambarina. Al fondo de la sala. Llevaba una túnica negra hasta los pies y un puntiagudo cucurucho en la cabeza. como los magos de los cuentos. un dodecaedro y un icosaedro.El matemago La curiosidad era en Alicia más fuerte que el miedo. Hacia allí se dirigió (ya no podía retroceder. pues la losa se había vuelto a cerrar sobre su cabeza al poco de iniciar el descenso). Se trataba de los cinco sólidos platónicos: un tetraedro regular. había un anciano de larga barba blanca leyendo un libro. igualmente oscuro.

sin levantar la vista del libro. —Acércate —dijo el extraño personaje. 1 5 11 9 3 7 15 13 2 10 7 15 6 11 3 14 4 8 6 11 14 10 12 13 7 9 15 12 13 15 5 14 . donde había una tabla cuadriculada llena de números. Cuando Alicia estuvo a su lado.114 con cifras y signos aritméticos en lugar de estrellas. le mostró la página que estaba leyendo.

—Una pequeña tabla adivinatoria. —¿Qué es eso? —Ya conoces esa serie: es la misma que la de los granos de trigo en el tablero de ajedrez: 1. —En la primera y en la cuarta —dijo Alicia tras unos segundos. Alicia iba a preguntarle cómo sabía que ella conocía la historia de los granos de trigo y el aje- . 2.. —En matemáticas no hay que utilizar la memoria... me encantan los trucos. —Te sabes la tabla de memoria. —¿Eres un mago? —Un matemago: practico las artes matemágicas. 8.115 —¿Qué es eso? —preguntó la niña.. Ir duplicando el número de granos en cada casilla es como multiplicar por 2 una y otra vez. tú también podrás utilizarla o incluso elaborar tu propia tabla. —Es el número 9 —afirmó inmediatamente el matemago. 4. 16. En cuanto te explique cómo funciona esta tabla. —Estupendo. sino la inteligencia. y así obtenemos la serie de las potencias de 2. Piensa un número del 1 al 15 y dime en cuáles de estas cuatro columnas está. —Pues este pequeño truco matemágico se basa en una interesante propiedad de la serie de las potencias de 2.

. Alicia pensó que el matemago estaba un poco chiflado. —Buena pregunta. pero ¿cómo se hacen oralmente? —En voz alta. pero el matemago pasó las páginas del libro y le mostró una columna de igualdades. —Sé hacer algunas operaciones mentalmente. —¿Por qué 2o es 1 ? —quiso saber la niña. ¿De qué servía hacer las operaciones en voz alta? Si no se anotaban en un papel o una pizarra. Aunque. aquello parecía una escalera. no se ganaba nada verbalizándolas.116 drez. ¿Sabrías dividir 25 por 2 2 ? Puedes hacer las operaciones oralmente. decidió seguirle la corriente y empezó a decir: . Sin embargo. más que una columna..

dividido por 2 2 . —Bueno. o sea. que parecían hechos de un humo purpúreo dotado de luz propia. sin necesidad de multiplicar todos esos doses. pero podemos hacer la división directamente. Pero se quedó muda al ver que. que es 2 x 2. a medida que los nombraba. . y se quedaban flotando en el aire ordenadamente.117 —Como 25 es 2 x 2 x 2 x 2 x 2. —Sigue —la animó el matemago. que se añadieron a los anteriores. da 8. eso da 32.. 25 = 2 x 2 x 2 x 2 x 2 Eran números grandes y brillantes. los números y los signos salían de su boca como nubecillas de humo. Mientras lo decía.. 2 5 = 2 x 2 x 2 x 2 x 2 = 32 22 = 2 x 2 = 4 32:4 = 8 —Muy bien —dijo el matemago—. fueron saliendo de su boca nuevas cifras y signos. 4.

2 = 3. Ahora divide 23 por 23 . Si ahora tuviéramos que dividir. el cociente será 2 4 . por ejemplo. o sea. Para dividir potencias de un mismo número. 29 por 2 5 . y se reordenaron del siguiente modo: 25/22=2x2x2x2x2/2x2 —¿Y ahora? —preguntó Alicia. y ese 3 es el exponente del resultado: 23. quitamos dos doses arriba y dos abajo. —Como 9 .118 Agitó los números flotantes con las manos. o sea.5 = 4. y con un rápido gesto redujo la igualdad a: 2 5 / 2 2 = 2 x 2 x 2 = 23 —Sí. —Ahora podemos simplificar la fracción de la derecha dividiendo dos veces por 2 el numerador y el denominador. simplemente se restan los exponentes. 16 —concluyó la niña. o sea.. —Y ahora fíjate bien: lo que hemos hecho ha sido restar de los cinco doses del numerador los dos del denominador. —Exacto. y nos queda 2 x 2 x 2. o lo que es lo mismo. así es más fácil —admitió Alicia. hemos restado los exponentes: 5 . 23 —contestó el matemago..

luego 2o = l. 3 . —Los dos exponentes son 3. pero hazlo restando los exponentes. Todos los números naturales son. o bien la suma de varias potencias de 2 distintas. Así que todo número elevado a la potencia 0 es igual a 1..119 —Eso es una trivialidad. como acabamos de ver. evidentemente. Mientras decía esto.3 = 0. Y lo que hemos hecho con el 2 podríamos haberlo hecho con cualquier otro número. —Qué curioso —comentó Alicia. 1 =2° 2 = 21 3 = 2° + 21 4 = 22 5 = 2o + 22 6 = 21 + 22 7 = 2° + 2 1 +2 2 . o sea. o bien potencias de 2. —Pues más curiosa aún es la serie de las potencias de 2.. el matemago pasó las páginas del libro y le mostró a Alicia una lista. Cualquier número dividido por sí mismo es igual a 1. y lo que es más importante: cada número sólo puede expresarse de una única manera en función de las potencias de 2. ¡Cero! —Así es: 2 3 : 23 = 2o. un número partido por sí mismo es 1. —Sí. Pero como tú muy bien has señalado.

expresar cualquier número como suma de impares distintos. 4 y 8. en la serie 1. pero también es 1 + 3 + 5 + 7: hemos expresado un mismo número de dos formas distintas como suma de impares. —No. Ahora te explicaré cómo se elabora y así podrás montar tu propio espectáculo de matemagia. mucho no. podemos expresar. 4. pero entonces la tabla sería muy grande. 2. Con estos cuatro términos. los nú- . por ejemplo. entonces sólo te diré que sirve para componer una tabla como la que antes te he mostrado. tomamos los cuatro primeros términos de la serie: 1... pero no de una forma única. Para empezar. en forma de sumas. 16 es 9 + 7.. cualquier agrupación de sus términos da una suma distinta. —Mucho. —¿Y eso para qué sirve? —Podríamos hablar mucho de las propiedades de esta interesantísima serie. 8. 2. Podríamos tomar más. por favor —rogó Alicia—. —De acuerdo.. Sin embargo. 16.120 8 = 23 9 = 2° + 23 10 = 2 1 +2 3 —¿Y eso es tan especial? —preguntó la niña al verla. que entonces sería como una clase de mates. Así. También podemos..

luego lo ponemos en la columna del 1 y en la del 2. por ejemplo. que dispondremos de la siguiente forma. luego lo ponemos en la columna del 2 y en la del 4. 5 es 1+4. —Luego lo ponemos en la columna del 1.121 meros del 1 al 15. 6 es 2 + 4 .. luego lo ponemos en la columna del 1 y en la del 4. pero ¿para qué sirve? —preguntó Alicia. —Si ahora tú me dices. que salieron de su boca como nubecillas de humo purpúreo y se ordenaron en columnas. . . —¿Por qué están en ese orden? —Es muy sencillo: 3 es 1 + 2 . ya lo entiendo. 7 es l + 2 + 4 .. en la del 2 y en la del 4. que . El matemago fue nombrando números.

. —Ya veo. —Y también sabes sumar los términos de la serie 1.2. —Sí.1 = 127. La tabla que me has enseñado antes es la misma que ésta. no tengo más que sumar 1 + 8 para saber que es el 9. es el 4. es 1 + 2 + 8 = 11. Yo sé un truco para sumar deprisa. es 1 + 2 + 4 + 8= 15. 1 + 2 + 4 + 8 + 16 + 32 + 64 = 2 x 64 . —Muy bien —la felicitó el matemago. una vez hecha la tabla. para que no se note el truco. Es muy fácil: la suma es el doble del último menos 1.4. si está sólo en la terecera columna. con una sonrisa de satisfacción. por ejemplo. Se quitó el puntiagudo gorro constelado de cifras y de su interior sacó. si está en todas.122 un número está en la primera columna y en la cuarta. —Muy astuto —reconoció Alicia—. sólo que con los números de cada columna cambiados de orden. la segunda y la cuarta. . puedes poner los números de cada columna en el orden que quieras.. —Claro.. claro —contestó el anciano. —Sí. si está en la primera. 16. lo he aprendido al ver lo de los granos de trigo y el tablero de ajedrez.8. —¿Sabes algún otro truco para sumar deprisa? —preguntó la niña. puedo sumar los números del 1 al 100 en un santiamén..

Los conejos de Fibonacci

—¡Un conejito! —exclamó Alicia. —Una conejita —precisó el matemago, mientras depositaba suavemente en el suelo al pequeño roedor blanco—. Dentro de un mes será adulta. Dicho esto, el anciano dio una palmada y la conejita aumentó varias veces de tamaño. —¿Ha pasado un mes por arte de magia? —preguntó la niña, atónita. —Para nosotros no, no te preocupes. He acelerado el tiempo vital de la coneja para no tener que esperar tanto. Para ella sí que ha pasado un mes: ahora es adulta y está preñada, y dentro de otro mes tendrá una cría. —¡Quiero verla! —pidió Alicia. —De acuerdo. El matemago dio otra palmada, y junto a la coneja apareció otra tan pequeña como la primera al salir del gorro. —¿Dentro de otro mes también será adulta y estará preñada?

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—Sí, y además su madre tendrá otra cría, pues desde que se hacen adultas todas las conejas tienen una cría cada mes. El matemago dio otra palmada. La cría creció y junto a su madre apareció otra conejita. —No me lo digas: dentro de un mes la nueva conejita crecerá y las otras dos conejas tendrán una cría cada una —dijo Alicia. —Exacto —confirmó el anciano. Dio otra palmada y sucedió lo que la niña había previsto: por el suelo correteaban tres conejas adultas y dos crías. Otra palmada más: cinco adultas y tres crías. Y otra: ocho adultas y cinco crías... c C Cc CCc CCCcc CCCCCccc CCCCCCCCccccc —¡Bravo! —aplaudió la niña, pero se contuvo de pronto—. Menos mal que mis palmadas no hacen crecer y multiplicarse a las conejitas, porque si no se habría llenado la habitación. —Pues sí, la serie crece bastante deprisa. Vamos a verla: al principio había un solo ejemplar; al cabo de un mes, seguía habiendo uno; al

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cabo de dos meses, ya eran dos; al cabo de tres meses, tres... —Luego cinco —prosiguió Alicia—, luego ocho, y ahora ya son trece. A medida que el matemago y la niña nombraban los números, emitían bocanadas de humo purpúreo que se convertían en cifras y se quedaban flotando en el aire ordenadamente.

1

1 2 3 5 8 13

—Como ves —señaló el matemago—, cada número es la suma de los dos anteriores: 2 = 1 + 1, 3 = 1 + 2 , 5 = 2 + 3, 8 = 3 + 5, 13 = 5 + 8... —Si das otra palmada, habrá 21 conejitas, y luego 34, y luego 55, 89... —Exacto. Esta serie la descubrió Leonardo de Pisa, un gran matemático italiano del siglo XII, más conocido como Fibonacci. Entre otras cosas, fue él quien impuso en Europa el sistema de numeración árabe, que ya se conocía en España, y esta interesantísima serie se le ocurrió precisamente mientras pensaba en la reproducción de los conejos. —¿Y para qué sirve? —Tiene importantes aplicaciones, y aparece a menudo en la naturaleza. Por ejemplo, el crecimiento y la ramificación de muchas plantas se

3. 29.. pues en realidad hay infinitas series de Fibonacci. 131. 110. 3. —¿Y el truco para sumar deprisa que me ibas a enseñar? —Ahora mismo. —El 4 y el 2 —dijo Alicia. obtenemos una serie distinta. puesto que el tercero es la suma de ellos dos. Por ejemplo: 2.. 4. .. 50. 2. 81. 12. 42. 4 2 —Ahora escribe debajo la suma de ambos. y las dos cifras quedaron flotando en el aire. 4. 68. y así sucesivamente. 1. 2. 11. —¿Cómo son las otras? —Si te fijas bien.. 76. 10. 26.. 5.. el cuarto es el tercero más el segundo. 7. Si en vez de empezar con dos unos. 47. 7. Elige dos números de una cifra y escríbelos uno encima de otro.126 produce de acuerdo con esta serie u otras similares. la serie viene determinada por los dos primeros números. 31. 16. 6. 19. 2. partimos de otra pareja de números. 18.

. la suma de 2 y 6. te diré simplemente que escribas. en columna. 4 2 6 —Ahora. 4 2 6 8 14 22 . los diez primeros términos de la serie de Fibonacci que empieza con los números 4 y 2. —Es una serie de Fibonacci —dijo Alicia. pero puesto que ya las dominas. —Efectivamente.. debajo. y la cifra de humo ocupó dócilmente su lugar en la columna.127 —El 6 —dijo la niña. Te estoy haciendo el truco como si no conocieras esas series. —De acuerdo.

—Es cierto. y tú también podrás hacerlo en cuanto te explique el truco. pues la suma de esos diez números es 396 —dijo el matemago en cuanto Alicia hubo terminado la lista. —¿Cuál es? —Es muy sencillo: si llamamos a y b a los dos primeros números. He hallado el resultado de forma instantánea.128 36 58 94 152 —Bien. pasando las páginas de su libro y mostrándole una columna de expresiones algebraicas. —Has tenido tiempo de ir sumándolos mientras yo los escribía en el aire. a b a+b a + 2b 2a + 3b 3a + 5b 5a + 8b . pero no lo he hecho. la serie será ésta —dijo el matemago.

—Ya está. verás que la suma de los diez términos es 55a + 88b. Y ahora. Para hallar la suma de cualquier lista de este tipo. ya que 3 + 6 = 9. . no tengo más que fijarme en el séptimo número. y lo multiplico por 11. en este caso. —Ya lo veo —dijo Alicia—. luego la suma total es igual al séptimo término multiplicado por 11. Pero fíjate en el séptimo termino de la serie: es 5a + 8b. un hilillo de humo rojo salió de su boca y formó en el aire el número con un trazo muy fino. pero esa lista está bastante clara —admitió. Piensa un número de tres cifras —dijo el anciano dándole la espalda. un espectacular truco de adivinación matemágica.129 8a + 13b 13a + 21b 21a + 34b —No me gusta nada eso de mezclar letras y números —comentó Alicia—. 36 x 11 = 396. La niña susurró «236». —Sumando todas las aes y las bes. —Dilo en voz muy baja para que yo no pueda oírlo. puesto que 11 (5a + 8b) = 55a + 88b. —Muy bien. Y multiplicar un número de dos cifras por 11 es muy fácil: sumas esas dos cifras y el resultado lo pones en medio. que es el cuarto empezando por abajo.

—Ya he terminado. que fue realizándose en el aire a medida que iba nombrando los números y las operaciones. —Ya está. Hazlo en voz muy baja.001. —Y ahora divide el resultado por 13. en el aire flotaba un fino y luminoso 236. y las tres cifras se juntaron a las anteriores para formar el número 236. —¡Vuelve a dar exacto! —exclamó sorprendida. —El número que habías pensado —concluyó el matemago volviéndose. Alicia dividió 33. para que yo no te oiga.. —Ahora divide por 7 ese número de seis cifras.068.748 por 11 y obtuvo 3. da. —Es asombroso —dijo la niña al terminar la división—.. —Ahora divide el resultado por 11. Menos mal que acabo de aprenderme la tabla del 7. Si primero mul- .. Y 7 x 11 x 13= 1..748 como cociente exacto. Y. Al final obtuvo 33.130 —¿Y ahora? —Repite el mismo número. Alicia volvió a susurrar «236». efectivamente.236.001. La niña musitó para sí la división. —¿Cómo podías saberlo de antemano? —Muy sencillo: escribir dos veces seguidas un número de tres cifras equivale a multiplicarlo por 1.

Te divertirás haciéndoselo a tus amigos. La matemagia es una de mis mayores aficiones.. Siéntate en el trono. pero de gran efecto. y cuando el matemago le depositó el libro en el regazo reconoció su enigmática sonrisa. Y los otros también molan. La túnica y la barba blanca se disolvieron en el aire y ante ella apareció Lewis Carroll con su melancólico y anticuado aspecto anterior. Un truco muy sencillo. Seguro que mi profe de mates no los conoce. poniéndole su cucurucho en la cabeza—.. —Se queda igual —concluyó Alicia. —Exacto. Me vengaré de él haciéndoselos en clase. .001 y luego lo divides por 1. —¿Despertar? —Sí —dijo Charlie. —Ahora ya eres una pequeña matemaga —dijo el anciano. Pero eres muy observadora y me has descubierto. —Sí. mirándola con ternura y apoyándole una mano en el hombro—. y a veces me disfrazo para crear un poco de ambiente. —¡Eres Charlie! —exclamó.131 tiplicas un número por 1. Ya puedes despertar. Alicia se sentó. —Ya lo creo. Despierta.001.

Epílogo —¡Despierta! Alicia abrió los ojos sobresaltada y vio a un guarda que la miraba sonriendo mientras la sacudía suavemente por el hombro. —Vaya.. pequeña. —Despierta. creo que me he quedado traspuesta mientras estudiaba —dijo la niña. con el libro de matemáticas abierto en el regazo. —¿Aburridas? ¡Nada de eso. . si estabas estudiando matemáticas. Estaba sentada en un banco de piedra del parque. son muy divertidas! —exclamó Alicia—. piensa un número de tres cifras.. A ver. El guarda echó una ojeada al libro y comentó: —No me extraña. vas a pillar una insolación. con lo aburridas que son.

índice Las matemáticas no sirven para nada El cuento de la cuenta El agujero de gusano El País de los Números La criba de Eratóstenes El laberinto El monstruo del laberinto El desierto de trigo Un bosque de números El té de los cinco La sonrisa enigmática El cuadrado mágico El matemago Los conejos de Fibonacci Epílogo 7 12 20 25 38 45 51 67 74 85 97 102 113 123 132 .

LIBROS RECOMENDADOS PARA EL A Ñ O MUNDIAL DE LAS MATEMÁTICAS El señor del Cero MARÍA ISABEL MOLINA Desde 12 años La selva de los números RICARDO GÓMEZ ILUSTRACIONES DE TERESA GONZÁLEZ Desde 8 años Malditas matemáticas CARLO FRABETTI ILUSTRACIONES DE JOAQUÍN MARÍN Desde 12 años El gran juego CARLO FRABETTI Premio Jaén de Narrativa Juvenil 1998 Desde 14 años .

cultiva asiduamente la divulgación científica y la literatura infantil y juvenil. Escritor y matemático. Ha sido galardonado con el Premio Jaén de Narrativa Juvenil por el libro titulado El gran juego.CARLO FRABETTI Cario Frabetti es italiano (Bolonia. 1945). El duende del globo y Colorín Colorado. También ha creado. Ulrico y la llave de oro). pero vive en España y escribe habitualmente en castellano. entre los que destacan El bosque de los grumos y los protagonizados por el enano Ulrico (La magia más poderosa. Ha publicado más de treinta libros. como La bola de cristal. y fue finalista del mismo con El ángel terrible (todos ellos en Editorial Alfaguara). Ulrico y las puertas que hablan. . escrito y/o dirigido numerosos programas de televisión.

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