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DICCIONARIO JURIDICO - C2

DICCIONARIO JURIDICO - C2

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A) la cuenta corriente bancaria como institución sometida a normas propias y creadoras de particulares efectos jurídicos,
pertenece al derecho moderno, afirmación que encuentra su justificativo en el análisis de las relaciones originadas en los
usos mercantiles practicados en siglos pasados.
La cuenta corriente bancaria, revestida de sus cualidades jurídicas que la elevan al rango de institución, se origina en
principios elaborados en el siglo pasado. A partir de los estudios de pardessus en su cours de droit comercial, aparecido en
1814, la dogmática francesa e italiana va estructurando la institución, atendiendo a una realidad primaria que exigía la
elaboración de principios suficientes.
El desenvolvimiento de la civilización industrial, las crecientes relaciones de negocios y los movimientos de capital,
impusieron la consagración legislativa de tales principios, correspondiendo la iniciativa al código de comercio argentino.
Las principales discrepancias entre los autores sobre la naturaleza jurídica de este contrato, y sus semejanzas o diferencias

con la cuenta corriente mercantil, obedecen, en primer lugar, a una diversa utilización de los términos.
Para unos, en efecto, la cuenta corriente bancaria sugiere el sustrato que soporta distintas relaciones credituales o de
servicios entre el banco y sus clientes de manera que se acerca a la concepción contable mas que a la jurídica.
Par otros, en cambio, la expresión cuenta corriente bancaria, si bien equivoca por las razones que se han anotado,
corresponde a un contrato específico que es aquel en el cual, facultados los titulares para hacer depósitos y retiros de
dinero, producen estos últimos mediante la utilización del título valor denominado cheque.
La utilización de este típico instrumento a cargo de los bancos y el análisis de sus funciones peculiares, al permitir al
cuentacorrentista mantener las ventajas del depósito custodiado por un banco y al mismo tiempo contar con la
disponibilidad sin reservas de su dinero, es lo que caracteriza al contrato de cuenta corriente bancaria.
No es solamente un pacto accesorio de determinados contratos de crédito, es nada menos que el contrato que posibilita a
los bancos para captar el mayor volumen de recursos a través de al vía que les es especifica, depósitos a la vista, y
cumplir así su función intermediadora.
B) en materia de naturaleza jurídica se ha tratado de identificar el contrato de cuenta corriente bancaria con diversas
categorías contractuales clásicas: a) mandato, b) deposito, c) préstamo, D) locación de obra o locación de servicios. Todas
las explicaciones que al respecto se han dado no son satisfactorias porque tratan de explicar con viejos moldes una figura
cambiante y adaptar al ritmo de operaciones comerciales que se desarrollaron a partir del siglo XIX.
A la cuenta corriente bancaria, sostiene Zavala Rodríguez, tal como se desenvuelve hoy, hay que concederle una
naturaleza acorde con la realidad de las necesidades y los servicios bancarios.
Nougués habla de un acuerdo inicial entre banco y cliente que califica de contrato normativo (no tiende a la constitución
o extinción de actos jurídicos, sino a la disciplina de relaciones futuras originadas en diversos negocios) y una relación de
mandato que se superpone al contrato normativo, manifestándose en la orden que el cliente dirige al banco para que en su
nombre y por su cuenta efectúe determinados actos.
Caltabiano niega la independencia que se pretende entre el contrato de cuenta corriente bancaria y el mercantil y sostiene
que la disciplina de la cuenta corriente bancaria debe ser integrada con la de la cuenta corriente de derecho común y del
mandato.
Molle recalca el servicio de caja como contenido de hecho de la cuenta corriente bancaria, y en ese sentido la cuenta
corriente bancaria entraría en el ámbito de la actividad de intermediación en los pagos, y se distinguiria así de otras
operaciones bancarias, reguladas en cuenta corriente, a las que se les aplica la misma reglamentación.
Otros se inclinan por la asimilación al depósito irregular de dinero al que se agregan facultades y obligaciones adicionales
para el banco y el cliente que vinculándose a ese contrato original (deposito irregular) dependen y se rigen por el, en su
posterior desarrollo.
Señala molle que en la base de la cuenta corriente bancaria hay, indudablemente, un mandato aunque sea de contenido
indeterminado, porque el banco asumiendo el servicio de caja del cliente, se obliga al cumplimiento de los actos y
negocios jurídicos dispuestos por el cuentacorrentista.
La actividad que el banco realiza con investidura de mandatario la presta en conexión con otra relaciones que se
establecen entre las partes, dirigida a la constitución de aquélla disponibilidad sin la cual el mandato permanecería
inoperante, porque faltarían aquellos medios que el mandante debe suministrar.
Tales relaciones pueden estar representadas, como sucede normalmente, por un depósito bancario, pero también pueden
ser representadas por una autorización o concesión de descubierto, temporaria u ocasional, lo que explica que el saldo de
cuenta corriente pueda ser asistido con garantía real o personal.
Se ha dicho que la especie cuenta corriente está constituida como un conjunto coligado de varios negocio, en función de
un resultado practico querido por las partes al juntarlos; y si no, más bien, que este fin practico que es el servicio de caja
asumido por el banco, unifica y trasciende los fines particulares de cada relación, dando al contrato a través de sus
elementos objetivos un carácter unitario.
Pero la voluntad de partes no está dirigida a la constitución de negocios singulares, sino a una relación de carácter
unitario, en la cual la unidad de causa está dada por la conexión objetiva de las varias prestaciones con el fin de conseguir
un resultado distinto de aquel propio de cada una de tales prestaciones, y que sólo puede ser obtenida a través de la
simultánea y subordinada ejecución de aquellas al contrato de cuenta corriente.
Siguiendo esta idea, a la cuenta corriente bancaria la podemos calificar como un contrato nominado normativo, resultante
de la Unión de mas prestaciones propias de otros contratos, que se coordinan para el fin practico querido por las partes,
alrededor de una prestación principal de mandato.
C) caracteres del contrato de cuenta corriente bancaria.
1) es un contrato consensual porque se perfecciona con el encuentro de los consentimientos o acuerdo de las dos partes.
No es necesaria la realización de un acto material para darle vida.
2) es un contrato normativo, porque, entre otras, tiene la función de regular las relaciones futuras entre el banco y el
cuentacorrentista; por eso, en los acreditamientos sobre la cuenta, la obligación del banco surge en el momento mismo de
las anotaciones contables, por efecto de la voluntad constitutiva del contrato.
3) es un contrato no formal porque para su constitución no requiere forma alguna. También, las órdenes y las
comunicaciones del cliente pueden darse en cualquier forma, inclusive oralmente, aunque es de buena regla adoptar la
forma escrita.
4) es un contrato de duración (ejecución sucesiva), estipulado normalmente por tiempo indeterminado.

5) es autónomo y principal. Existe por si mismo sin subordinación a ningún otro, según vimos en parágrafos precedentes.
6) es conmutativo (bilateral), por cuanto para ambas partes derivan recíprocas prestaciones. El banco debe recibir los
depósitos y cumplir las gestiones encomendadas; el cliente debe abonar intereses, gastos, comisiones y liquidar los saldos
deudores.
7) es un contrato oneroso, en el sentido del art. 1149 del código civil.
En cuanto que las ventajas que se procuran una y otra de las partes, lo son en relación a una prestación que la otra le ha
hecho o se obliga a hacerle; ya que si bien el banco no cobra comisión, con los depósitos efectuados realiza la típica
gestión bancaria, intermediación en el mercado de capitales, lo que es fuente principal de las utilidades propias del
comercio bancario.
8) es un contrato de adhesión.
Parece indiscutible que, aun en los países en los cuales existe una tipificacion por parte de la ley, son los reglamentos
internos de los bancos los que se imponen de manera que no les es posible discutir los términos globales del contrato. En
el mejor de los casos, estos pueden lograr algunas adiciones que consulten la peculiaridad del servicio que esperan
obtener por parte del banco.

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