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Me he colgado de los tallos de los espárragos

De los cedros de los pétalos de las rosas


Me he golpeado la cabeza contra las piedras
Se han roto grandes vidrios en mis pupilas
Estaba inmerso en sentimientos divinos
Lejos de todo mi ateísmo
He tomado la dureza de tus huesos
Y la blancura de tu piel
Y después el calor de tus labios
Ven a ver
TE HE TRAÍDO UN DIOS
Ven a verlo
HE CREADO UN DIOS DE TI.

En Shanghai las prostitutas no se acostaron conmigo


Eres feo dijeron
Estás sucio dijeron
Me lavé me purifiqué
Por el mar de China pasaban barcazas cargadas de opio
Alguien maldijo mi pasado
Lo agarré y lo maté
Mi pasado había sido bello limpio blanco contigo
Lo ensucié
Perdóname

Piensan que debo hacerlo. Esperan todos


que la saque de casa con violencia.
No merece, lo creen, otro trato.
Con conmiseración me miran unos.
Con burlona expresión o desprecio otros.
Sospechan que sé cuanto saben ellos.
Y lo sé. Ella se acuesta con cualquiera.
Y eso no puede permitirlo un hombre
que se precie de tal. Es lo que piensan.
Pero es normal y simple. La mujer
quiere a distintos hombres y a distintas
mujeres quiere el hombre. Es lo corriente.
No importa que en un cuarto hallen cobijo
diferentes personas, siempre y cuando
yo lo precise esté desocupado.
No puedo renunciar a la delicia
de tenerla en mi cama cada noche,
por complejos morales de otra gente.
Familiares, amigos, conocidos...
presionan insistentes, en silencio.
Lo mejor es mudarme hacia otro barrio.

Madison Avenue
Hay que huir de la gente. Los amigos
tienen palabras, gestos y miradas
con una piedra dentro que hace daño.
Hay que huir de la gente. La familia
es la mano que aguanta la cabeza
para que permanezca bajo el agua.
Y el amor es tan sólo una palabra
que una mujer nos pone entre los brazos.
Al irse la mujer duele su nombre.
Estar aislado es grato para el alma.
Estar aislado es grato para el cuerpo.
Morir es sólo aislarse un poco más.

A escribir he aprendido de los amigos,


pero sin ellos. Tú me has enseñado
a amar, pero sin ti. La vida
con su dolor me enseña a vivir,
pero casi sin vida, y a trabajar,
pero siempre sin trabajo. Entonces,
entonces he aprendido a llorar,
pero sin lágrimas, a soñar, pero
no veo en sueños más que figuras inhumanas.
No tiene ya límites mi paciencia.
No me queda paciencia para nada, nada
queda ya de nuestra fortuna.
También a odiar he acabado aprendiendo
de los amigos, de ti, de la vida entera.

FIRMES PROPÓSITOS EN EL PRIMER DÍA DEL AÑO QUE COMIENZA ESTE DÍA
No enamorarme por tercera vez
de esa mujer que no me quiere.
Aprender a leer de una maldita vez.
Dejar de peinarme
como un notario del siglo diecinueve
en una ciudad española de provincias.
Dejar de medir el té a cucharadas.
Renovar el propósito
de no poseer nunca un automóvil.
Renovar la suscripción
a las revistas donde aún se escribe
revolución sin comillas.
Escribir al poeta Miguel Suárez, que me ha regalado
mi jerséi bretón favorito. Beber
con él unas cañas en Valladolid
por procedimiento de urgencia.
Intentar
no encanallarme. Como digo,
aprender a leer.
No enamorarme por tercera vez
de esa mujer.

Estoy cansado de vivir en mi tierra,


añorando los campos de alforfón;
abandonaré mi cabaña
y me haré vagabundo y ladrón.
Por las blancas guedejas del día iré
a buscar una mísera morada.
Mi amigo más querido
afilará contra mí el puñal.
De primavera y de sol en el prado
está ceñido el camino amarillo;
y aquélla, cuyo nombre recuerdo,
me expulsará del umbral.
Retornaré a casa de mis padres
a consolarme con alegrías ajenas
y una tarde verde me ahorcaré con mi manga
al pie de la ventana.
Los canosos sauces del seto
reclinarán sus cabezas.
Me enterrarán sin mortaja
entre ladridos de perros.
La luna seguirá nadando,
clavando remos en los lagos,
y Rusia seguirá viviendo,
bailando y llorando en las cunetas.

Todo ser viviente recibe su marca


ya en la edad más temprana.
Si yo no fuera poeta
sería ratero y ladrón.
Delgado y bajo de estatura,
entre los niños siempre gallito,
muchas veces regresé a casa
con la nariz sangrando.
Entre los labios sangrantes
mascullaba a mi madre asustada:
No es nada, tropecé en una piedra,
para mañana se curará.
Ahora, ya entibiado
el bullir de aquellos días,
esa fuerza inquieta y rebelde
se derramó en mis poemas.
Un montón dorado de palabras,
y cada estrofa, sin falta,
refleja el valor del que fue
un pendenciero y un golfillo.
Soy el de antes, valiente y orgulloso,
aunque es otro mi caminar...
Si antes me daban en los morros,
ahora me sangra el alma.
Y digo, ya no a mi madre,
a la chusma ajena y burlona:
No es nada, tropecé en una piedra,
pero mañana se curará.

No me engañaré a mí mismo,
tengo preocupado el corazón brumoso.
¿Por qué cogí fama de charlatán?
¿Por qué cogí fama de camorrista?
No soy un canalla, no asalté en el camino,
no fusilé a desgraciados en mazmorras.
No soy más que un juerguista callejero
que sonríe a los transeúntes.
Soy un camorrista moscovita.
Por todo el distrito de Tverskaya,
en los callejones, todos los perros
reconocen mi ligero caminar.
Cada caballo matalón
al verme sacude la cabeza.
Soy buen amigo de los animales,
los animales se curan con mis versos.
Me pongo cilindro no para las mujeres,
el corazón no soporta las pasiones tontas;
en el cilindro, para quitarme las penas,
doy avena dorada a las yeguas.
No tengo amistades entre los hombres,
estoy sometido a otro reino.
A cada uno de estos perros
le regalaría mi mejor corbata.
Y no volveré a caer enfermo.
Se disipó el torbellino del corazón brumoso.
Por eso cogí fama de charlatán,
por eso cogí fama de camorrista.

Hasta luego, querida, hasta luego.


Dulce mía, te llevo en el pecho.
Esta despedida inaplazable
nos promete un encuentro en el futuro.
Hasta luego, querida, sin manos, sin palabras,
no te aflijas, no entristezcas las cejas.
En esta vida no es nuevo morir,
pero vivir tampoco es más nuevo.

Soy un a cáscara,
de nuez,
vacía,
con una vela blanca flotando en el bidet.
Un caballito de tiovivo,
girando sin sentido común,
una hojita de árbol sin árbol,
una mano que explora,
el viento entre los dedos.
Se me ha olvidado caminar sin ti.
Se me ha olvidado para qué,
sirve la boca.
Vendrá otra Era.
Mientras llega,
me abrazo a los cojines del sofá,
y a oscuras,
me dejo llorar lo que me dueles.
¿Acaso el mar no es mar?
¿La piedra piedra?
Y claro que la vida nunca es justa.
Pero yo sí,
por cada lágrima,
me debo un paso más hacia delante,
por cada plato de comida que dejo enfriar sobre la mesa,
por cada pelo de la barba que me sale,
me debo la vida en otra parte.

Mana de mí como sin rumbo


Quiero eso contigo y en la banda sonora
de uno de Pavese,
tirarme en tobogán hasta tu ombligo,
y caer y caer y caer,
a lo amniótico,
a lo profundo,
al agua tuya.
Quiero eso contigo y esta luna,
de cartulina blanca pegada a la pared con cinta aislante,
y estas cortinas con moscas follando como locas,
y un mes a la semana,
de darnos un beso en la boca del metro,
y en un grano de arroz,
cruzar flotando las alcantarillas,
más allá de Brooklyn.
Alquilaré un avión que te peine las canas,
cuando eso contigo sea aquello,
y por las noches,
te leeré a Gabriel,
y otros arcángeles.
Mientras podríamos,
meter al microondas una pizza,
y sentarnos fuera a ver pasar el camión de la basura.
Estás preciosa así, de madrugada,
esperando a que una estrella te devuelva la mirada

26/11/2010
Escatológicamente tuyo
Dale otra vez al centrifugado
El tercer centrifugado en media hora.
La idea fue mía: Te voy a comer el coño encima de la lavadora .
Luego le amarré las muñecas a la cabecera de hierro forjado de la cama y le puse la
corbata cubriéndole los ojos. Tenía los labios mojados, las piernas abiertas y jadea
ba como una perra.
Le metí la polla en la boca hasta los huevos.
Después le metí el dedo en el culo hasta que perdí de vista el anillo.
Y cuando estaba a punto de romperse y suplicar que me la follara, la agarré del cu
lo y la atravesé de una tacada. Le dolió. Salió ardiendo. Casi se muere.
Se corrió cuatro veces, y de postre, me la chupo con las pestañas y le puse las teta
s al baño maría.
23/11/2010
Y al principio, Dios creó sus ojos
Y fuimos a la feria. De la mano.
Hablamos poco. Seguramente aquel día habíamos alcanzado el nivel siete y no hacía falt
a. No recuerdo si hacía rato habíamos estado tres horas metidos en la bañera. Segurame
nte. Sus tetas flotando, tan brillantes, parecían Nautilus. Mi polla emergiendo de
las aguas: Toma . El chino, llamando al timbre. Me encantan los rollitos de primav
era.
Hay gente que se muere y nunca ha visto el mar.
Ella iba a morirse sin que nadie la llevara a una feria, con sus luces de colore
s y sus farolillos y el ruido de las tómbolas, los puestos de salchichas, el algodón
de azúcar, las canciones ñoñas y un tren de la bruja y los niños pasando por delante tu
ya una y otra vez montados en caballos blancos, o un Ferrari, o Dumbo.
Mirarlo todo como cuando nunca has visto nada. Meternos dentro de las cosas y de
l suelo y de nosotros y el uno en el otro y dejar que el viento nos cruzara la c
ara y dejarnos elevar por encima de todo lo que habíamos aprendido hasta ahora, de
todo lo que nos habían enseñado, y dar, una nueva importancia a sólo las cosas de est
e mundo en las que realmente creíamos. Eso hicimos. De la mano.
Vimos los títeres, los chiquillos levantando las cabezas como grullas en las filas
de atrás. Me abrazó. Suspiré.
Habíamos cruzado ríos juntos. Bajado a volcanes. Subido a pisos quince para luego ti
rarnos. Pero nunca habíamos estado en una feria, buscando a Nemo. Había que derribar
tres latas. Con un corcho. Tres disparos, un dólar.
Me encantó jugarme la vida, allí, yo tan valiente, disparándole a las latas para que e
lla se sintiera como la chica de la película de la falda plisada y las coletas.
Mi tren partía al día siguiente.
Me encantó mirarla cuanto quise, mientras se tomaba una cocacola con los pies colg
ando de un taburete, pensando en sus cosas, sus cosas de mujer, sus cosas de ell
a, de sólo ella, y haciendo como la que nunca había roto un plato, tan linda, en sus
cosas, mientras yo me dejaba engañar por sus ojos de caballo y me mordía la lengua
para no decirle todo lo que había visto en la bola de cristal de la gitana.
Busqué una estrella fugaz en el espacio. No se lo dije. Tampoco pasó ninguna.
Después busqué sus labios, y me encontré a mí.
22/11/2010
Sentarse en la cabeza, de un alfiler
¡Plop!
Lata de albóndigas.
Cuchara sopera.
¡Clonk clonk clonk clonk clonk!
Fondo de lata de albóndigas.
Cuando te ríes,
se me olvida que eres una hija de puta.
¡Prfffffff!
Pedo.
¡Kiuchssssssssssssssss!
Cigarro.
¿Sabes cariño?: cuando miro las nubes pienso en ti.
Antes sólo miraba las nubes.
Las nubes son tan importantes para mí...
Sin nubes estaría atrapado en este cuerpo, para siempre.
Tap tap tap tap tap tap.
¡Glop!
Última gotita.
¡Fuochsssssssssssssfuochsssssssfuochsssssssssssssss!
Cisterna del váter.
Tap tap tap tap tap tap.
El primer día que te vi la tierra temblaba a tu paso.
Los árboles y las vías de los trenes y los techos de las casas temblaban a tu paso
y el mundo visto desde lejos, daba botes a tu paso, en el espacio.
Todavía, después de tanto tiempo, hay ondas concéntricas flotando en los charcos.
¡Clin clon clin clin clon!
Lluvia en el cristal.
¡Ñiccccccccccccccccc ñic y ñic!
Muelles del colchón.
Y de repente te giras y dices: Te quiero.
Tan bajito.
Tan tibio tu aliento que me acuerdo de porqué,
siempre te perdono.
21/11/2010
Al dente
Yo no le hablo a mi vibrador.
¿Tengo cara de idiota?
Todo es perfecto así. Sin ti.
Me he quemado con la plancha el tatuaje de la teta.
Ahora tu nombre es una cicatriz.
No me dolió.
Es todo lo que puedo contestar a tu pregunta.
No he tenido tiempo de echarte de menos.
Ser mujer es, en fin, no lo entenderías.
No.
El martes tampoco puedo.
Inténtalo en otra vida.
Cuando cuelgues,
nadie va a darse un tiro en la boca.
Nunca tuviste tantos huevos.
¿Sigues ahí?
Supongo que sigues ahí.
¿Son saladas, verdad?
19/11/2010
Crónicas de un tipo cualquiera: Aterrizaje forzozo.
Mi llegada a Berlín fue desastrosa, triste, y fría. Fría del carajo. De repente, le de
cía adiós con la mano a un camionero turco que acababa de dejarme cerca de la estación
, mientras con la otra mano, sostenía un bocadillo de salami que el mismo camioner
o me había regalado para que comiera al menos, aquella noche. Estaba hecho una mie
rda y no tenía ni un duro. Las últimas monedas, me las había gastado el día anterior en
el norte de Francia, emborrachando al turco, en agradecimiento a que se hubiera
ofrecido a llevarme hasta donde pudiera, en su viaje desde el sur de Portugal. Y
pudo hasta un banco en el andén de aquella madrugada cubierta de niebla, donde lo
s faros de los coches, paracían fantasmas.
Me quedé allí, parado, en mitad de ningún sitio bajo las putas estrellas, mientras el
turco seguía su camino hasta la zona industrial, donde llegaría con seis hora de ret
raso para descargar treinta toneladas de naranjas, por culpa de un temporal cerc
a de Andorra.
No tenía ni puta idea de dónde iba a dormir, y la verdad, me importaba dos cojones,
estaba demasiado ocupado en asegurarme de haber llegado lo suficientemente lejos
, como para que cuando reventara en una cantidad asquerosa de pedazos, todo el m
undo se hubiera olvidado de mi nombre.
18/11/2010
Y la vida ya no
Hablamos. No sé de qué. No quiero saberlo.
Ella tiene dentro brasas encendidas, y por fuera, parece incandescente:
Quiero comprar el muelle. Y hacerme platera. O montar un burdel, no sé, con chicas
guapas y un par de maromos protegiendo la puerta .
Y digo yo: Pues yo voy a morirme con los huevos afeitados , y dice ella, que se dic
e genitales, y me miro y yo de eso, no tengo, yo tengo huevos. Afeitados. Por el
la. Porque yo por mí no hago casi nada, le digo, y me dice ella, que por mí, se llev
a afeitando mucho tiempo y nunca ha dicho nada y yo, le digo que es verdad, que
me perdone, que soy un egoísta.
¿Me amarías si me cayera encima un bidón de ácido?
¿Me estás pidiendo una promesa? , contesto.
Me miro en los bolsillos y no llevo promesas. Pero te amaría, le digo y ella, me p
regunta lo de todos los días: ¿Y hoy, por qué me amas?, y le digo, que por las manchas
de pizza en su pijama, y lo bien que le sienta estar así, soñando, y despeinada.
16/11/2010
Mira debajo de la alfombra
Te vivo a tientas.
Te huelo a besos.
Té verde a trozos.
Te hielo dentro.
Venite al cielo de mi boca y volcame la savia tuya como un río y por dentro
comeme vivo
tragame entero
chupame el hueso y escupilo a una baldosa.
O no.
Pero existo y existes.
Como esas estrellas que han muerto hace millones
y millones
y millones de años.
No eres la chica de mis sueños ¿sabes?
La chica de mis sueños nunca se pondría esos zapatos.
Ni una sirena. Definitivamente.
Ni siquiera te huele el coño a flores, pero ¿sabes?:
creo que daría mi vida por ti.
Tendría que pensarlo.
Supongo que nadie me ha besado como tú.
¿De qué estaba hablando?...ah sí: de ti, de mí...
Entonces no éramos soldados
de esta guerra de amor, si no socios de un negocio a media noche al que llamábamos
Nosotros .
Y dejar que la luz nos abrace.

15/11/2010
Jugando con las cosas de comer
Pensé que iba a perdonarme siempre. Pero no lo hizo.
Me llamo Mónica y no soy feliz.
Siempre duró hasta el ocho de septiembre de hace cinco años a las siete y media de l
a tarde. Exactamente.
No recuerdo haber visto a nadie en mi vida tan triste como Othis haciendo la mal
eta.
No recuerdo a nadie tan cobarde como yo, quieta, sentada a los pies de la cama,
sin hacer nada por detenerle.
Las cosas no funcionan así, Mónica. Recuerdo que pensé.
Pero yo era Mónica, la misma que siempre se salía con la suya, la egocéntrica y espira
l Mónica; Mónica en tacones; Mónica quiero quiero quiero, Mónica pasando por encima; Mónic
a callada una semana; Mónica fría; Mónica esquivando, sin duda, los besos más bonitos qu
e iba a darle nadie.
Pasó el tiempo. Sin Othis. Y pasaron las nubes y los trenes, los cumpleaños, los cam
iones de basura y las canciones en la radio, pasó el café y la mermelada, pasó un viaj
e a Francia, otro a Noruega, pasó una copa, y luego una botella, paso un hotel en
Túnez, la luna, las estrellas, pasaron las brigadas de moscas de un verano en la p
laya, de una cama en Belén, otra en Bilbao, pasaron un notario y un físico polaco co
n la polla de un mulo, pasó Birdy, Mateo, el señor cuervo, un tipo oscuro al que había
conocido en Alemania y del que nunca supe nada excepto, que le encantaba que lo
pusieran a cuatro patas y lo dejaran amarrado a una silla mientras me quitaba l
a ropa lentamente y él sacaba la lengua y jadeaba y ladraba como un animal hasta q
ue se te abalanzaba encima y te arrancaba la piel a tiras.
Pasó que un día, sin Othis, la vida se había convertido en una mierda.
Que ningún hombre era capaz de soportarme. Tan espiral. Tan Mónica.
Que los besos, se acabaron, y empezaron las lenguas y la carne mojada, solamente
, sin el más mínimo atisbo de dulzura, ni paciencia, ni una sola molécula de amor.
Que nadie me abrazó.
Que empecé a morirme.
Que dolía.
Que Mónica dolía.
Sin Othis.
Que tenía los ojos tan azules, que daban ganas de bañarse.
12/11/2010
Tercio
Me he cortado las uñas de los pies.
Me he afeitado los huevos.
Usé un desodorante caro.
La colonia que a ella le gusta,
y además,
hoy tengo una sonrisa que te cagas.
Porque la amo.
Y cuando sus dedos como patas de jilgueros me acaricien,
quiero estar suave,
precioso,
y que nada,
interrumpa este silencio que dejamos que nos pase,
sólo a nosotros.
Y dejarnos morir en el intento.
Y amarnos cada poro sin seguir un calendario,
ni atarnos a otra cosa que no sea ,
ahora.
Nuestro siempre.
Al fin y al cabo,
lo único importante de la vida,
está ocurriendo en este instante.
02/11/2010
Comuniqueichon
Sí claro claro es lo que se dice
cuando no te importa una mierda.
Yo también ,
cuando es mentira.
La miré por debajo y desde luego no decía Made in Taiwan.
Supuse que era única.
Y un carajo.
Era indescifrable.
Me explico: cuando dijo carótida izquierda a yugular ñam ñam.
...........................................Jaque mate ,
quiso decir que a partir de la esquina que dobló
yo ya no vivo. Me arrastro.
Por ejemplo.
Y si todo se acaba, ¿por qué tirititraun
.................................me duele todavía arría
.................................pitá-pitá-pitá,
.................................tanto el silencio?

............................... .Este silencio.


¿Por qué,
todo se p
..............................ar
..........t
....e?
Se d
.......e
.........r
...........r
............u
.............m
................b
..................a.
Eco de menos tu voz en la tiniebla+tiniebla+tiniebla.
31/10/2010
The Groove
Hoy en los charcos de la pista de basket
había hojitas
flotando boca arriba medio muertas, quise,
de repente, abrazar otra vez a mi padre,
estrechar su cabeza,
contra mi pecho,
y aligerarle peso al equipaje
de sus ojos que se iban.
Había un perro meando en un árbol.
Sólo tenía tres patas y su dueño,
lo llamaba Bitter, que llueve, coño, mea ya.
Y había yo, sentado en un banco, hoy, de madera de haya,
y un cigarro mojado cayendo de mis labios
al suelo de alquitrán.
Y de repente me he acordado de las tetas de Alicia.
De los doce años.
De las tormentas de verano debajo de un chaleco los dos juntos
corriendo a los portales.
De su aparato dental.
De cómo su madre, en la merienda, nos untaba
en el pan el tulipán.
Ha sido bonito. Había agua,
Aunque hubiera sido más bonito estando seco.
Menos, no solo, incompleto, se apreciaba,
observando brevemente,
a un tipo haciendo el gilipollas debajo de la lluvia
sin paraguas.
Y de repente, tú,
y que si un cubo por encima de ácido,
era el olvido, y yo, había,
mientras tanto de repente,
robádote un beso de la cara.
Había viento
y de repente,
le pregunté si sabía por qué las cajeras,
de Mercadona,
se pintaban los labios de Red Swing.
29/10/2010
Very very bad
Lo tiré dentro mientras ella miraba mis botas de piel de lagarto con punteras de p
lata con sus ojos de miel de niña con coletas. Hizo plop y desapareció hacia el fond
o de la taza.
¿Qué haces? .
No contesté. Obviamente, mi cerebro, tan temprano y sin afeitar, redujo a una simp
le mirada lo que en realidad quería decir, nada, no hago nada, que te vas a venir
conmigo ahora- no puedo, no puedo, decían sus ojos color miel de niña con coletas y
falda plisada-, y te voy a follar como anoche, a cuatro patas, y otro día, te mete
s a monja.
Que es lo que me estaba contando.
Eres un animal, decían sus ojos color miel de niña con coletas y falda plisada y en
la boca, una piruleta. Una mala bestia. Me duelen el coño y las rodillas. Y no me
gusta que me escupan a la cara, decían sus ojos color miel de niña con coletas y fal
da plisada y en la boca, una piruleta, y en las bragas, lava de volcán.
"Paga y nos vamos"- le corté el paso.
Tenía ojeras. Yo unas ganas terribles de más de aquella cosa que tenía entre las piern
as, tan dulce, tan suave, tan nuevo como un juguete el día de reyes.
A monja. Con diecinueve años a monja. Y una mierda, le dije, y cogimos un taxi en
la esquina, mientras a su reloj se le llenaban los pulmones de café torrefacto, y
a ella, los muslos de un caldo como babas, de caracol.
Grillos
Y hablarte del cielo y sus estrellas y engañarte
señalando planetas que me invento que se llaman
no sé como;
pero suenan bonitos y tú sigues con los ojos las estelas
que dejo en el humo del cigarro,
cuando te muestro una constelación,
mientras mi brazo resbala por tu hombro
y te acerco unos centímetros a mí para hablarte al oído de...,
una galaxia tan lejana, que ni la ves, que entornas los ojos como ascuas,
y me preguntas que por dónde y yo te digo: aquí,
en esta boca mía y tú,
que mía no,
y me muerdes y las velas,
bailan zig zags y una marea,
de luces y de sombras nos recuerdan
lo frágil
que es el amor sin un volumen,
un sabor que ponerle, una cadencia,
un rostro.
Calor.
Y me besas.
Y con tu beso, me hago media vida.
28/10/2010
Bordado en raso
Si tienes alma,
la buscaré en otra ocasión, ahora,
batállame la polla hasta que rompa a arder
y cállame la lava en que me hundo por tus carnes,
de potra y déjame que amase tu culo como al pan,
mío de cada día.
Más anoches, quiero, contigo flor,
la rosa de mármol de una diosa Diamada,
Efesa y de cabellos trenzados sobre el hombro.
Y yo tierra y tú agua y convertirnos en fango.
Un bastón seguramente, que arrastre por la acera,
un pájaro que cante, pastillas para el calcio,
cartas,
que me mandé cuando era joven,
pero ahora,
salta sobre mí como una fiera,
y cómeme los huesos y todo el mecanismo
que tu hambre disponga a su paso.
Dime cosas guarras con la punta de los dedos,
ponte a ocho patas,
y yo te sembraré de flores blancas la garganta.
Luego iremos a cenar a una hoja de nenúfar,
y me hablarás de Asia, y los campos de refugiados
y tu proyecto Isthar,
convencida de que el mundo sólo pasa un mal trago.
Estás preciosa, te diré.
Tomarás un avión.
Tal vez, no vuelva a verte.

25/10/2010
Bienvenidos a Crossroad
Si adivinas lo que tengo en esta mano,
te amaré para siempre .
¿Qué cabe dentro de una mano pequeña?
Un Mar no, desde luego.
Aunque nunca se sabe.
Con ella no.
¿Y si es un Mar?
¿Una goleta?
¿Ítaca?
Coño, qué estoy diciendo.
A lo sumo, cabe un dedal,
un billete de metro;
una ciruela, una horquilla del pelo;
las llaves del garaje;
arena, un tapón de Coca-cola;
cerillas,
un...
¿y si es un Mar?
¿Un helicóptero?
¿Un rinoceronte?
Y además, te la chupo
Piensa tío, piensa...
Lalarí lalará
-¿Y tú qué hiciste?
-Me quité las bragas.
-Sin saber ni su nombre, hala, así, con dos cojones. Sí señor: esa es mi Sonia.
-Te digo que cuando lo veas, lo vas a flipar.
-O sea....no, o sea no. Que estás gilipollas vamos. Que conoces a un tío subiendo el
ascensor, y cuando llegas al octavo llevas las bragas por el suelo. Y lo demás ni
me lo cuentes. Y has quedado con él a las cinco. Guay. Eres una crack. Yo a tu la
do soy una mierda vamos. A mí Manolo se me pone en pelotas en un ascensor y le met
o una hostia que alucinas.
-A las cinco y media.
-Lo de que no me lo cuentes era broma. Me lo cuentas.
-No me creerías. Pa qué. Tienes que verlo.
-Y una mierda.
-Vale. Yo te lo cuento. Pero no te lo vas a creer.
Resulta que venía yo del súper y -diez minutos más tarde-...¿no vas a decir nada?
-¿Em?
-Haces mala cara.
-¿Y en serio te hizo eso?
-Con el dedo gordo.
-Cuéntamelo otra vez.
-Resulta que venía yo del súper y...
24/10/2010
Al norte, más al norte
Proceso mental de un tipo cualquiera:
Si le digo, que una mujer,
quedaría de lujo .
¿Qué ves cuando me miras?
Lo ha preguntado porque,
la estaba mirando.
Es obvio;
pero tenía que decirlo.
Inclinación genética al onanismo durante el tal proceso:
Pero coño,
me gustaría tanto decirle la verdad
La verdad es que,
a él le gusta ella porque ella es preciosa,
una de esas chicas con algo en la mirada
y un culo de muerte.
Si fuera fea,
la iba a querer su puta madre.
Vista panorámica del individuo:
Está muy bien eso de, hablar y,
conectar y,
a quién
coño
quiero engañar...
Me van el cuero y las uñas afiladas .
Redoble de tambores-tipo abre la boca y bla bla bla-:
Sabes,
veo...
Y entonces ella le ha besado.
Le ha desatado de toda esa mierda que les une:
Fóllame .
De toda esa quimera del amor sin condiciones.
Del mástil donde se fusila a los cobardes:
Tu y yo, mi vida, somos pájaros .
22/10/2010
Mother liquid love
-¿Está muerta?
-No sé. Tócala.
-Tócala tú. ¿Cuántos litros de sangre tiene una mamá?
-No sé. Cuarenta creo. Un montón. Voy por acuarelas.
-¿Para qué?
-La voy a pintar. Le voy a pintar mariposas en la cara. Y los labios con rojo y
los ojos con verde y las uñas con rosa y...azul no tengo. Siempre me gastas el azu
l. Cuando mamá se despierte se lo voy a decir. Que siempre me gastas el azul.
-A lo mejor no se despierta.
-¿Y qué vamos a comer? Yo tengo hambre.
-Podemos llamar a papá.
-¿Qué es un papá?
-¿No te acuerdas?
-No sé. ¿Sabe hacer tartas? ¿Y contar cuentos? Mamá sabe.
-No se mueve. La aguja grande está en la diez y la pequeña en las nueve y no se muev
e, y cuando la aguja grande está en las diez y la pequeña en las nueve siempre está po
niendo la mesa. Y luego comemos. Y más luego nos pone el pijama y tenemos que lava
rnos los dientes.
-¿Si hoy no comemos también tenemos que lavarnos los dientes?
21/10/2010
No te quedes sola
Nuria tenía un desnivel en el cerebro, y una pelota de pin-pong en cada ojo.
Durante un tiempo Alfredo pudo conservar la casa como estaba- cada mueble en su
sitio, cada plato entero, cada camisa sin un agujero de cigarro-, al principio,
hasta que a Nuria el brote que le había crecido en la cabeza empezara a comérsela po
r dentro.
Durante un tiempo, hasta tuvo colgado su diploma de geóloga de un clavo en la pare
d, y sentados enfrente, él intentaba traerla de vuelta a este mundo contándole las v
eces en las que habían estado en las tripas de la tierra juntos, buscando respuest
as en las piedras, del porqué de las cosas de este mundo y los volcanes y las gran
des ensenadas y las grietas del ártico, y en las entrañas, habían escuchado latir el c
orazón del planeta.
Luego, desde el día en el que Nuria se le paró delante con un montón de heces envuelta
s en su diploma de geóloga y le dijo Somos esto. No lo estropees , la casa, poco a po
co, se volvió del revés.
Empezó a oler a tubos abiertos de pastillas y a meado caliente y a comida en el su
elo, y a Nuria, tenía que encontrarla sentada en el alfeizar de la ventana. Entonc
es se acercaba por detrás y suavemente, la agarraba por el vientre y en silencio c
on los ojos la llamaba amada mía, y ella, escupiéndole a la cara, le contestaba que
si tanto la quería, la tirara hacía arriba como una paloma, y la viera alejarse entr
e las nubes, blanca, como un copo de nieve.
Se orinaba en el suelo, en cualquier parte, tras las puertas, en los cajones, de
bajo de la cama. Alfredo se había acostumbrado a dormir en un sofá de orejas grandes
, porque con ella, se despertaba envuelto en arañazos y con marcas de cigarro en l
as costillas. Pero dormía cerca, porque a Nuria, los sueños la azotaban y del nervio
, se mordía dormida las uñas hasta el hueso, y sangraba las sábanas y tosía blasfemias d
e saliva negra casi y, de atenazarse, el fémur le crujía y daba miedo verla así, de ma
drugada, partida en dos como la quilla de un naufragio, rota, opaca, desubicada.
Cuando los rayos se le iban, Alfredo la arropaba, y le sembraba la frente de bes
os tan pequeños, como cabezas de alfileres.
¿Aún sigues aquí? , solía decir Nuria, desde la más absoluta oscuridad.
20/10/2010
Los ojos azules de Marina
Lo primero que Marina hacía al despertarse era apostar al rojo de sus labios: Voy a
romper la pana , le decía a su espejo ovalado, de mano, rosa.
Soy única, lo sé . Luego sonreía, y el mundo se iluminaba.
Marina tenía diecinueve años, y obesidad mórbida.
Cuando llegó a los ciento treinta y nueve kilos dejó de creer en el amor.
Cuando sus ciento treinta y nueve kilos pasaron a la historia y hubo que reforza
r la cama con vigas y el váter con un pie de hormigón y ensanchar la puerta de su ha
bitación veinte centímetros, lo único en lo que realmente creía Marina, era en que a cad
a segundo de su vida le seguía otro.
Tenía llagas, abiertas como puertas al infierno en las axilas, detrás de las rodilla
s y en el cuello, o lo que fuera aquello que le unía al cuerpo la cabeza. Tenía los
tobillos tan hinchados, que en vez de calcetines, cuando el frío, usaba tiras de p
apel burbujitas, porque con la estufa, ya habían salido ardiendo los flecos de la
colcha, tres veces.
¿Es esto la vida? , se preguntó en voz baja, una vez. Y a las cinco semanas de estar dánd
ole vueltas y más vueltas, dijo que sí, se durmió, y al día siguiente llamó a la peluquera
para que le hiciera trencitas de esas de colores en el pelo.
Se puso un piercing en la lengua. Un tatuaje en una teta que ponía Barlovento , y nad
ie sabe para qué, se compró un libro en alemán, y metió una rosa dentro.
18/10/2010
La hostia que me di contra el bordillo
Las paredes de aquel sitio estaban impregnadas de la verdadera condición del alma
humana, fuera la que fuera, y lo habían visto todo. Supongo que a aquél lugar siempr
e lo había apadrinado la penumbra; nunca vi la luz del sol, como si la umbría que caía
a chorros desde el techo sobre nosotros, le hubiera crecido desde dentro.
Vi gente allí llorar de risa, fuera de este mundo casi, riendo y mordiendo setas q
ue una japonesa había traído desde Nao-Sen-Gint, una noche, no la recuerdo, riendo c
omo si el mundo fuera acabarse y hubiera que celebrarlo. Libres. Así se veían a través
del cristal de las copas y los brindis, unos a otros. Todo era humo, también, y lóg
icamente, se fumaba cualquier cosa, aunque siempre era bueno, y nunca nadie había
estado tan cerca de sí mismo ni de nadie, que entre aquel olor a hierba, sudor y j
azz.
Fuera, en la calle, justo en la puerta de al lado, tres putas abrían el negocio se
ntadas en tres sillas de enea sobre las once de la noche, y cuando los últimos cer
rábamos La Petit, aún seguían allí, como tres esfinges, esperando la salida de un sol, q
ue a nosotros, recién paridos a la calle, nos aterraba, como todo lo desconocido.
Vi gente secuestrada en los lavabos por el puto amor. Gente comiéndose la boca con
hambres que eran muy muy antiguas. Devorándose. Hombres con hombres y mujeres con
mujeres y algunos solos consigo, dejándose caer a precipicios que jamás habrían podid
o suceder si no entre aquellos azulejos y cisternas y urinarios.
Había, un tipo que, se quedaba dormido a menudo en un rincón del local, y que había de
cidido, bautizar el resto de su vida con el nombre de una novia, que, era obvio,
no era más, desde no parecía hacer demasiado, que una tremenda borrachera de licor
43 tras otra, y unos porros tan enormes que había que ayudarlo a saber quién era a l
os cinco minutos de encenderlos. Nunca oí su voz. No creo que tuviera nada que dec
ir excepto: mierda.
...contemplando aquel tamborileo de pies, como absorto, imantado: manadas y mana
das de pies, al compás que marcaba un saxofonista senegalés alto como un ciprés y con
una magníficas manos que parecían hechas de un mineral brillante y duro, y que se mo
vían como murciélagos a lo largo del metal hasta que de allí le brotaban los bemoles y
las corcheas como insectos pequeños y fructíferos, y se le metían a uno por debajo de
las uñas hasta dentro y hasta el fondo. Y te lamía, y te hacía sentir alguien, por al
gunos momentos.

15/10/2010
Pa haberse matao
Esrou escribiernfo con los odoas veffasdpds.
Y ahora estoy escribiendo con los ojos abiertos.
No hace falta que busques, la siete diferencias,
joder.
Con los ojos cerrados, te veo; pero ¿eres tú?
o eres alfoi ue imagiubino.
Da igual.
Te veo.
Con los ojos abiertos,
Matias Prat está diciendo que han muerto,
veintinueve personas en Iraq.
Qué importa, si todo esto que veo ya no existe,
ya sabes,
una casita blanca, ropa en el suelo,
tus, zapatos
donde abiertos, sólo veo un hormiguero.
Abiertos, los espejos, son borrachos que escupen la verdad;
la ciudad, una furcia que prefiere que le den por detrás
a que la besen; los charcos,
agua sucia reflejando las luces de los taxis;
y el callejón donde rompimos lo que fuimos,
-sí claro, en mil pedazos, cuántos si no -
un ataúd mal alumbrado donde
van a morir las ratas, de esta puta ciudad.
Cerrados la cosecha,
de abrazos tú y yo sobre las sábanas, praderas,
de nuestra piel cortada como hierba y la ventana,
respirando jazmines, cerrados una dalia,
creciéndote en las manos para mí.
Abiertos la certeza,
de que a mis salmos y oraciones y blasfemias y mis súplicas,
sólo contestan los felinos,
y la vecina del ático:
Olvídala, a ver si se puede dormir en este barrio, coño, ya .
13/10/2010
El efecto Faraday
Miraba la delgada línea divisoria-el pelo al viento-,
entre la atmósfera,
y toda ese agua.
Montó una barricada a sus espaldas,
de arena, conchas marinas y al pretérito,
sentada con los pies colgando del embarcadero,
lo puso a macerar a fuego lento:
Devuélveme los trozos que me faltan .
Alguien de azul, balanceándose,
en los acordes de la espuma y de las
gotas microscópicas, la sal, los rizos que del mar,
rompen al precipicio de la orilla.
Azul y con la piel dispuesta y rota, a la intemperie.
De quien quiera que fuese que quisiera,
desanclarla,
subirla y bajarla de las olas,
y si era temible, como él,
inventarla otra vez de madrugada,
más azul que nunca y más calmada,
más plácida, feliz y sosegada,
más sin miedo a los hombres, los perros, los insectos,
más entre los brazos de otro alguien que sin ella, como él,
fuera alguien,
alguien como un viento que del pelo la ondeara.
Llegó el ocaso, la tiniebla y el frío
- ¿Quién me pondrá un jersey de lana ahora como él? -,
la atmósfera, se unió con la marea,
y en un largo e idílico abanico de colores,
le dio un beso de muerte y desamparo y oscuro como un faro,
sin luces ni cristales ni conciencia de que una vez fue faro.
Llegaron las luciérnagas casiopes, la Osa, las esfinges,
de Acuarius y Orión,
y tras la calma: la tormenta.
Los rayos centrífugos del tiempo que pasaba y el eco,
del eco del eco,
llamándola a la puerta de sus ganas:
Todas las grietas de mis labios, son culpa tuya
Y caminó bajo el ruido del motor de los aviones que pasaban,
y los coches.
Y llegó a casa.
Y se encerró en el interior de una tetera,
a escuchar como el poniente le traía,
desde lejos su voz de mercader:
Si me robas un beso,
con la lengua,
te hago un laberinto en ca-da vér-te-bra,
la inicial de tu nombre con saliva
en esa branquia tuya tú, en esa orquídea,
un beso,
y descubro el telón que te recubre,
hasta que de los huesos, tu zumo caiga al suelo,
y todo esto se inunde .
11/10/2010
Ya te digo...
Miro las putas nubes.
Me pregunto por qué coño tengo que sentir algo mirando las putas nubes.
Tengo frío.
No he comido nada en todo el día,
y seguramente llueva
mientras regreso del trabajo a casa en bicicleta
por un carril de mierda plagado de,
matojos,
y coches,
mal aparcados o,
peatones
que invaden mi camino.
Pero me gustan las nubes.
Me sale de los huevos,
no tengo,
otro motivo.
Hay un tío
parado en la rotonda.
Quieto, el cabrón,
en mitad de la noche.
Mirando al suelo como si
lo hubiera perdido absolutamente todo.
Un kilómetro delante,
una niña arrastra un microondas,
del cable,
por el paso de cebra
hasta la otra orilla de la calle.
Y luego las he visto.
Cogidas de la mano.
Riendo.
No tendrán ni los quince,
y ya son heroínas que se besan,
mientras esperan el semáforo.
Una es pequeña como un pétalo.
La otra, lleva unas botas altas de Milano,
muy altas y,
un reloj enorme en la muñeca izquierda.
Ha sido hermoso.
Llueve.
Lo sabía.
08/10/2010
Y una barba de tres días
Rocío es maricón, así, con dos cojones. Lleva el pelo recogido atrás en una cola de caba
llo, tan tirante, que le borra las arrugas de la frente, y sólo se lo suelta, para
imitar a la Jurado en el segundo pase del S'palas, una sala de fiestas de un po
lígono industrial donde lo mismo para un camionero, el presidente de la comunidad
del barrio Los Mercheles, o el cura de la ermita de Arosana, con monaguillo incl
uido colgándole del brazo.
Rocío también cose. Para la calle. Fundas de almohadas; cojines; bajos de faldas, pa
ntalones y ropa camilla; cortinas, y un largo etc de te cobro lo que vale, ni más,
ni menos.
Si a Rocío le hablas de la Virgen del Carmen, se ilumina como una lamparita, si le
hablas mal, la voz le cambia y desde el fondo de una cueva te lo advierte: Si ti
enes huevos, dilo otra vez .
Tiene la casa que da gloria, de cuadros y estampitas y postales, de la del Carme
n y de otras, de San Benitos, de Fray escobas...
¡Ay! , la escucho suspirar mientras cuelga en el balcón de un clavo, una jaula con pájaro
amarillo.
Rocío tiene tetas. Ven, mira, toca , me dijo un día. Y le puse una teta, sin querer, de
bajo del sobaco: Son calcetines, que las de silicona, me las están haciendo todavía .
Lo que pasa es que a Rocío le dan miedo los quirófanos. Tiene una raja desde el tórax
al ombligo, de al menos tres centímetros de ancho. De cuando casi que se muere. Y
otra en la cabeza, de una botella, de cuando casi que la matan.
Que la calle es muy perra. De eso. Porque antes Rocío, cuando era más joven, hacía la
calle de nueve de la noche a seis de la mañana.
A Rocío le gustan los morenos. Y si llevan corbata, la lengua se la pasa Rocío por l
os labios y los ojos le hacen chirivitas y la escuchas decir, del todo ida, que
vaya mamazo que le daba, que un hombre así, qué golfo, ay virgencita, quiero yo para
mí, que me lleve a la playa y me abra la puerta del coche y me invite a comer gam
bas sentada en la mejor mesa de un restaurante con carta de bordes dorados y man
teles de cuadritos verdes y blancos, qué guapo, qué perfil, qué polla que tiene que te
ner, con esas manos, mira qué manos, que parecen, llaves inglesas de máquinas de bar
co.
A Rocío, cuando llora, el rimel le llega a los tacones.
La gente, qué mala es, va diciendo algunas veces calle abajo.
Y cuando ríe, le brilla el diente de oro que le regaló un señor francés que hasta quería c
asarse con ella, y todo: No me imagino yo, de señora de nadie, con esta cara . Y lo m
andó a tomar por culo, porque, si le hubiera dicho la ilusión que le hacía dormir en u
na cama con sábanas de raso y junto a un hombre que olía a limpio y se afeitaba con
espuma de sales perfumadas, le hubiera hecho más daño, seguramente.
¡Ay!, la escucho suspirar subiendo la escalera, descalza, con los tacones en la man
o.
07/10/2010
Cal viva
Cuando era pequeño, todo, me parecía muy grande.
El día que estaba sentado con mi hermana en el bordillo de la acera, por ejemplo,
frente al portal de la casa de vecinos, y pasaron los caballos que iban a la fer
ia. Qué hermosos animales, qué bestias mitológicas de largas y esbeltas cabelleras y l
omos tan brillantes como un charco de vino, qué sonido el de los cascos, sobre el
asfalto, qué ojos, tan redondos como bolas de billar.
Y de los cables de la luz, colgando, los paracaidistas de plástico que compraba en
el quiosco de Doña Merche, con el dinero que la abuela nos daba de un bolsillo de
su delantal. Los tiraba tal alto hacia arriba, que terminaban enredándose en lo q
ue a mí, me parecía la frontera entre este mundo, y el cielo.
Un día, le vi la polla a mi padre, porque a veces llovía, y como había que salir al pa
tio para ir al único baño de la vecindad, mi padre meaba en un cubo que luego dejaba
detrás de la puerta. Me pareció enorme, como un tronco, del que salía un chorro que h
acía mucho ruido de tejados sobre el zinc de aquel cacharro que olía a cerveza y amo
niaco.
Hasta el amor me parecía grande.
Manolita y Sebastián se hablaban a las seis de la tarde de todos los domingos por
una ventana con reja pintada de verde carruaje. Se cogían la mano, se daban besito
s, y cuando se encendían las farolas de la calle Pastora, a Manolita, se la tragab
a la penumbra de una bombilla moribunda en la salita, y Sebastián, se abrochaba el
cuello de la pelliza, y se iba calle abajo a coger el autobús a su pueblo, que es
taba a siete horas de viaje.
La tapia del colegio de las niñas; las moscas a la hora de la siesta; las manos de
mi profe de mates, cruzándome la cara; el cajón del altillo, donde mi padre guardab
a fotos guarras y almanaques, con mujeres desnudas y revistas de Alemania...todo
era grande.
La luna era grande y me seguía a todas partes. El Mar era un planeta desbocado, co
n orillas cuajadas de sombrillas y señoras con pamelas y niños con pelotas y castill
os de arena, un planeta dos horas cerrado para hacer la digestión, de una tortilla
de patatas también grande, como la rueda de un camión.
Tenía dos pistolas y una placa de sheriff, un sombrero de fieltro y una cartuchera
hasta las trancas, de balas, que rebotaban en el culo de mis primos y se perdían
debajo del sofá. Tenía un tío materno con bigote y el pelo cortado a lo yeyé, como los B
eatles, y que tenía un Austin-Morris color rojo, con un radiocasette de ocho pista
s. Tenía un libro gordo, que un vendedor de enciclopedias, había olvidado venir a re
coger porque en mi casa, sólo se leían las facturas y las cartas que mi tía Dolores, q
ue vivía en Barcelona y trabajaba enlatando aceitunas, mandaba por navidad. Un lib
ro con dibujos de secuoyas, dinosaurios y tigres de dientes de sable, con fotos
de Mercurio y las Ganímedes, y un montón de letras, muy bonitas. Tenía una bolsa reple
ta de canicas, que llevaba colgando, del cinturón; tenía unos zapatos con las suelas
, tan gordas, que si pisaba un charco, flotaba como un barco.
06/10/2010
Estirpes
En el barrio, si no te hacías respetar, a lo veinte, estabas muerto.
Los del Sapo lo sabían, y habían decidido vivir mucho, mucho tiempo.
Solían salir de las esquinas, siendo aún niños, y preguntarte, que si pellizco, o pinc
hazo.
Eso quería decir, que podías elegir entre que te sacaran un trozo de carne con unos
alicates, o te clavaran en el muslo doce centímetros de destornillador de punta pl
ana.
Casi todo el mundo elegía lo primero, porque si te daban en el hueso con toda aque
lla herrumbre, te quedabas cojo para toda la vida, y dicen, que al Paquito, le d
esinflaron un huevo porque estaba muy oscuro y a los del Sapo se les fue el sant
o al cielo.
A los quince, los del Sapo, te cosían a balazos en medio de la calle.
Los del Sapo tenían una hermana: la Lucía.
La Lucía era una estrella que brillaba día y noche entre toda aquella mierda.
Era bonita como ella sola, y nunca te miraba a los ojos.
Mi hermana dice que le gustas para novio , me dijo el Sapo, el Antonio, el más Sapo d
e todos, y yo, le dije que si no la conocía, que yo era esto, que era lo otro, y q
ue la Lucía, que era una mujer de las de antes, seguro que se merecía, otra cosa, más
grande, que era una Sapo, coño, no cualquier cosa, Antonio, le dije, por tu padre,
y Antonio, por su padre, me juró que si no me espabilaba, le llevaba mis huevos a
su hermana, en una bolsa.
A los seis meses la Lucía y yo, estábamos casados. Fue un noviazgo tan corto, porque
a la madre de la niña, que era una culebra, le dio por cogerme ojeriza y ponerme
velas negras a ver si me moría. Y la Lucía, una noche en el hueco de la escalera, a
oscuras casi y con las bragas en los tobillos, me dijo que o la dejaba preñada o s
u madre me echaba un día de estos veneno en la comida.
04/10/2010
Acústica de un río subterráneo
Si coges tu vida por los huevos,
y los aprietas,
se le saltan las lágrimas.
Soy víscera.
Aunque miro al cielo. A veces.
Al cielo no le importo nada.
El hombre es un insulto para el hombre.
Ni siquiera cerca, podría respirar.
No hay oxigeno.
Moriría de frío.
Soy víscera. Nada importante.
Pero sueño.
Y he decidido que dios no es más que una invención,
del miedo de los hombres a ser tan sólo víscera.
Y que la soledad, si se te pega a la piel como la lluvia,
es la más fiel de todas tus amantes.
Que es humano mentir. Y necesario.
Que existen los espejos.
Y la posibilidad, de hacer algo,
no siempre.
La vida tiene tetas.
Nunca lo hubiera imaginado.
Sueño que,
moriré en una cama con sábanas de lino,
sábanas blancas y planchadas,
rodeado de, seres humanos
que pasaron un minuto por mi vida, acaso.
Que me traen bombones.
Rellenos.
De un licor exquisito que se me pegue al paladar.
Sueño que,
por la ventana,
el cielo me sonríe al menos, una vez,
y me pregunta, si hoy me duele, menos
toda esta tubería en la que me he convertido.
Huelo a cobre.
Tengo llagas.
Los médicos, hablan en voz baja.
No quiero morir en esta cama.

04/10/2010
Torsión de una brizna de heno
Aca60 d3 tra9arm3 un 9usan0.
3s7a6a d3n7ro d3 un m310c070n.
S010 3s carn3.
(A:Si aún no ha entendido nada, cómase un gusano.
B: Puede que no haya nada que entender.
C: Le importa una mierda.)
Hablemos entonces del amor.
De bonitas historias ilustradas,
con hermosos dibujitos a color:
-Me haces daño, para...
Nadie para.
Para qué.
El amor te arrastra.
Busco con la lengua restos de comida entre sus dientes.
03/10/2010
Precisamente estaba observando esa posibilidad
Mi madre nunca me abraza.
Nunca abraza a nadie.
No parece una madre.
No tengo que esperar que muera,
para echarla de menos.
¿No tienes a veces la sensación de que
serías capaz de sacarle a alguien los ojos,
por conseguir lo que quieres?
Yo quiero un jardín que mire al Mar y un árbol que dé sombra,
y quiero,
sentarme en zapatillas a tomarme un café en la cocina y,
ver por la ventana como el mundo gira y gira sin mí.
No tendría un gato.
No necesito un gato.
Mi madre hace cosas, sí.
Por ella.
Lamento, no ser perfecta.
Pero no soy mi madre.
Me encanta este silencio...
Yo y mis sueños.
Supongo que es justo que quiera ser feliz.
A pesar de,
en fin,
no voy a enumerar zonas en conflicto.
Todo el mundo sabe cómo es por dentro.
Ni teléfono.
Tampoco lo necesito.
Sí.
Claro que estoy viva.
Eso del espejo, tan bonito,
soy yo,
la única persona del mundo,
a la que nunca le mentiría.
01/10/2010
Y que hagan con nosotros, una bandera
Si una hebra de tu pelo se me enreda en la polla,
me hago un lacito y si, tropiezo con tus dientes
mientras te saco la lengua de su sitio,
te muerdo y te muerdo y te muerdo
y si, te duele y callas, yo también,
y te llevo a embestidas al filo de la cama,
y en ese abismo, te lo digo:
Canta, puta, canta .
Y entonces algo se te escapa de la boca,
y atado a un hilo,
se pasea como un globo por la casa,
dejando un eco de nosotros,
colgando de las lámparas.
Tú y yo, mi vida, en medio de este cáncer de planeta.
Tú y yo aún no civilizados. Ajenos a los, spots de Agahta
Ruiz de la Prada o la Wolsvagen,
huidos de la Iglesia y los Senados y los,
grandes almacenes,
tú y yo follando como cerdos como locos como héroes,
mientras un hormiguero de personas toma el bus,
todos los días a una vida, que no quiere.
Cuando el mundo reviente,
ya estaremos lejos.
29/09/2010
La lumbre
Fóllame a la boca que me bordas.
Lámeme al oído que me amas.
Préndeme de turbias intenciones,
se un eco,
que me lamine la cordura en finísimas estampas,
con los bordes dorados.
Soy tan tuya que me vivo en tu recuerdo,
y de él, me desayuno mañanas con pamela
y olor a tierra destetada,
por todos estos pájaros que rondan mi cabeza,
y de él ceno,
y donde fuera que fuese que exista sólo un hálito,
uno solo,
de todo lo que fuimos,
de eso me alimento.
Mi amante plateado,
mi ridículo cachorro de hombrecito...y otras,
mi héroe, mi titán,
mi loco bucanero.
Sin ti, no soy la misma, que yo, soy otra, y puede,
ocurrirme la vida, pero,
si no me ocurro yo,
la vida, si me pasa,
es por encima.
¿Dónde estás?
¿Hace frío?
Y dicen que la vida continúa;
pero no cómo;
ni por qué, nadie más va a traerme ciruelas en la boca.
Ni a tañirme una campana en el ombligo.
Ni a ponerme a cuatro patas ni a,
deleitarse,
hundirse en mi como una daga
y abrirme las puertas del infierno,
y que una flama azul nos devorara,
la costra y los insectos.
Hasta que sólo quedáramos nosotros,
pastando fuego,
el uno,
del otro.
A veces, ¿sabes?, mi corcel,
me nublo tanto,
que tiento la suerte de cruzar los semáforos,
con los ojos cerrados,
supongo,
que estadísticamente,
la probabilidad de ser feliz,
o atropellada por el bus cuarenta y siete,
es la misma.
A veces me pregunto si, como sin ti yo ya soy otra,
ya no me quiero.
Conocí a un chico, creo que Carlos,
no lo sé.
Me besó.
Yo a él no.
¿Qué me haces que de noche, me despierto, me desamparo y fumo,
y si no fumo,
me desamparo,
me tuerzo?
Daría lo que fuera por atar,
nos,
a un centímetro cúbico de antes,
de cuando olías a venirte a vivirme entre las tetas,
y en las manos te crecían champiñones,
y en la lengua una culebra con los ojos
pintados de azucena,
que me decía ven, que si me vienes,
te doy esto.
Y te iba.
Y te llegaba.
Y yo era el agua.
Y tú la llama de una vela en la bahía.
Oink oink.
Eso me hacías.
Cuack cuack.
Eso te daba.
Me acuesto en un glacial con almohada,
y me derrumbo a cientos de kilómetros de todo.
No se me apagan las ganas de soñar,
que estás detrás de las cortinas.
A la flor de mi solapa
27/09/2010
U
Creo que la vida es un compendio. Creo.
A cierta edad, es lo que queda.
Coño, le doy con el dedito al cazo de la sopa,
y el cazo de la sopa, se balancea en el aire.
El aire.
Pasa una mosca, la miro, de reojo.
El aire.
¿Me gustan las trompetas?
Sí. Me gustan.
Creo también que la muerte,
no es más que parte de la vida,
y que el dolor, va de regalo. Así es la vida,
una mala puta.
Porque hay putas buenas.
Como hay gatos y personas y carritos de la compra.
Pienso en hojas secas.
Las estrujo con la mano.
Subo al bus.
Las grúas han tomado la ciudad.
Parecen, enormes pájaros comiendo del suelo.
Hojas secas, y pienso, tranquilo,
hagas lo que hagas, sé un río.
Miro a mi alrededor, y veo, un rastafari
y veo, símbolos extraños en las espaldas de las sillas
y el bus, se mueve como un barco y
realmente,
todo está en su sitio.
23/09/2010
La vida centímetro a centímetro
-Te prometo que voy a cambiar Matilde.
-Estás llegando a casa otra vez borracho un día sí y dos también Ricardo. Y la vida no e
s así.
-Te lo juro por mi padre Matilde.
-Tú no te hablabas con tu padre.
-Pero le quería, coño, era mi padre.
-¿Como me quieres a mí?
-Matilde, mira, yo sé que todo esto que nos pasa es una mierda, joder, que si el t
rabajo, que si los niños...yo...
-Que te pasa a ti, porque a mí lo único que me pasa eres tú. Los niños y yo podemos vivi
r sin algunas cosas. Durante un tiempo. Porque podemos levantarnos. Por eso.
Pero sin ti, podemos estar siempre si queremos. Te dije que esta vez sería la última
.
-Sí...tienes...tienes razón, no lo estoy haciendo muy bien, yo, yo qué sé, mírame joder, v
oy hecho una mierda. Me habré caído cuatro veces por el camino.
-¿Eso es todo lo que vas a decir? ¿Que tengo razón?
Detrás de esa puerta está tu hija. Ve y díselo a ella. Que tengo razón. Que no te merece
mos tanto la pena como para que hagas algo por nosotros. Díselo: Hija, prefiero ser
un trozo de mierda que dar la cara por vosotros . Y a Marco, lo mismo; pero a Mar
co no lo mires a los ojos, porque de allí no sales, y no quiero sacarte a pedazos
ni que los vecinos me vean bajarte por la escalera con esa camisa.
Ven aquí.
Te voy a meter debajo de la ducha. Y después te vas acostar. Estoy muy cansada y m
añana tenemos que hacer muchas cosas.
-¿Cosas, qué cosas Matilde?
-Te voy a enseñar a ser un hombre.
Partículas de nos en suspensión
Como llevan a puerto los faros de la mano
a los barcos condenados al olvido,
así me enhebra ella al noray de su cabello como el trigo,
y con susurros, con filamentos de palabras
que cruzan como espadas,
el aire:
Quítame las bragas con los dientes... ,
como dagas:
..hazme cosas...cosas malas... ,
como flechas:
...y no preguntes nada .
Alguna vez fuimos minerales.
Vivimos en la tierra y dentro de la tierra y con la tierra.
A veces, abrimos la ventana y miramos el cielo juntos,
y en silencio.
A veces, ni siquiera el silencio sabe que estamos ahí.
20/09/2010
La humedad de los manglares
El cielo de la boca, me sabe a piña.
Los párpados por dentro son naranjas.
Escucho, los rebaños de agua,
bajando de las nubes, gota a gota.
La llamaba Obsidiana por las sombras,
que había en sus ojos con nidos de serpientes.
Por el hábito feroz con que me ataba
la boca con saliva,
la llamaba a la guerra conmigo,
a una batalla en los dinteles de las puertas,
de besos,
a dejarse la piel entre las flores,
de un nórdico de plumas de oca.
Me hablaba de Petronio lo mismo que de Cuba,
citaba,
textualmente a los Corintios,
seguramente,
se refería a L'amontaine,
o Brükker,
si usaba símbolos tan étnicos,
y sus manos se agitaban en el aire.
Era lista.
Inteligente.
Creo que única en su especie,
y tenía,
las tetas más grandes que he visto en mi vida.
...patinábamos,
sobre cubitos de hielo, y otras,
nos tirábamos vajillas enteras a la cara.
Era estar vivo.
Era luego la sabia decisión de condenarnos,
a tocarnos por debajo de la ropa y a dejar,
los platos sin fregar en el lavabo.
Aún no ardía París.
Había amapolas, flotando en el estanque y en la casa,
olía a teja.
Puede que fuéramos felices.
Más tarde, otrora, pufffff,
ya era nunca, good bye, hasta la vista, que te den,
y las maletas,
llamando al ascensor,
el silencio tras la puerta,
un zumbido en los oídos,
los pies juntos, la nariz,
mojada y los charcos en el suelo y el tributo,
que había que pagarle a la ventura,
por hablar en voz alta mientras duermes, de princesas.
No soy un clavo
Cerró, y cuatro pisos más abajo,
desapareció en una pradera de paraguas.
Nunca la quise.
Tampoco se lo dije.
08/09/2010
Insectos
Me he quedado encerrado
en el ascensor con Paula.
Quiero follarme a Paula.
Automáticamente.
Un día le pregunté a un tipo,
¿y en qué trabajas? , y me dice:
Entierro muertos .
No los vas a enterrar vivos, razoné.
Pues eso.
Que Paula es que está buenísima,
y no se puede pensar en otra cosa.
Paula es muy divertida. Está en la sexta planta.
Tiene un despacho.
Dos hijos.
un máster, colgado en la pared.
Espero que venga pronto la electricidad
Dice.
Yo no , elucubro.
Yo lo que quiero es que te quites las bragas Paula.
Que te me subas encima y me hagas cosas guarras.
Y correrme en tu boca,
y que te lo tragues, discurro,
y te limpies con el dorso de la mano y te arregles el pelo,
y se te quede cara de gusto y salgas de aquí,
guapísima, con los labios hinchados, reflexiono,
y los pezones como dardos.
Tiuuuuuuuussss
A la mierda los planes.
La luz.
Otra vez será.
La quinta. Me bajo aquí.
Oye Paula, le digo,
a ver
si algún día, tomamos café.
06/09/2010
Psique de una pinza de la ropa color fuccia
Coges lápiz y papel, preparas un té,
y crees que vas a contarle al mundo algo importante,
cuando en realidad,
estás más sólo que una mierda.
Miras las hojas de los árboles caer caer y crees,
que todo es perfecto, así,
a cámara lenta,
hasta el culo de porros,
y chicles de menta.
Fuera en el mundo,
el Euribor, hace estragos.
No cabe un alfiler en la planta de oncología.
Un día, Terminator, será presidente.
Esto se va al carajo.
Sin ti poeta.
Deberías levantarte de esa silla,
y venir a brindar por lo que queda.
04/09/2010
Imaginarium
Que el esfínter se laxa,
se abre como un estuario,
y un abanico
de flores le sale por la boca,
mientras presagia en la nuca que detrás del aliento,
viene un circo de arañas con las manos,
y un río de lava por la espalda,
y la electricidad.
Tras,
me bienviene a sus senos oportunos,
a cambio de que un hilo de mi voz,
parezca en plena noche la cola de un cometa,
titulándola fuente de mi Esmirna,
capitel jónico,
flama, pequeña omnívora.
01/09/2010
Cool man
Los tipos como yo no deberían existir Puffy
-ni siquiera sé por qué le he puesto Puffy al puto perro-.
Mírame, voy pidiendo tabaco por la calle,
y me importa una mierda si un niño tropieza,
y se da con el suelo en la boca,
la verdad,
es que en lo único que me fijo,
es en el culo de la madre.
Me echo de menos, no creas.
Antes de que la vida me pasara como un tren por encima,
pintaba piedras y hacía casitas para pájaros;
iba al cine,
me duchaba. Más a menudo.
Aquí Puffy, quieto.
Esta esquina es buena.
Nadie deja caer al suelo
menos de cincuenta centavos.
30/08/2010
Que no, coño, que eso no es mío
-Que te pires.
-Podrías ser más educado.
-Prefiero ser rápido: ya estás tardando.
A la mierda.
Era el amor. Con la calor que hace.
Lo hemos discutido y bueno, en fin, se pone muy pesado, y me toca las pelotas y
me pierdo. Y nada más he abierto la puerta lo he mandado al carajo.
El amor lleva siempre una carpeta de Pucca hasta la puta bola de papeles. Y va y
me saca el almanaque de febrero. Vaya pelirroja. Y yo ni caso.
Y entonces me pregunta lo de siempre, que yo qué quiero, que así, no hay quien traba
je.
Es bajito el amor. Uno cincuenta. Dan ganas de darle una hostia y ponerlo a dar
vueltas como un trompo.
Ganas dan.
Es que me duele la boca de decirle, que yo no quiero nada,que eso no es mío, joder
, si yo estaba viendo House en el salón.
Es que yo tengo que venir, oiga , me dice.
Bajito y pesa por lo menos trescientas toneladas. No hay quien lo mueva de la pu
erta hasta que no me deja en el pasillo el paquetito.
Y yo voy y le firmo el albarán. A ver. Es que siempre pasa lo mismo. No sé. Lo lían a
uno. Y luego para desliarte te tienes que morir seis veces. Pero eso no te lo de
scuentan. Ni te dan vales regalo ni nada. Ni un bolígrafo de publicidad.
Conmigo que no cuenten.
Eso sí, lo envuelven todo de puta madre. Mira, mira qué lacito.
Lo abro y se llama Amanda:
Me llamo Amanda y voy a quererte más que a nadie .
Por lo menos no es rubia. No me fío de las rubias.
En cuanto veo al amor por la ventana, meterse en un taxi, le quito las pilas a A
manda y la dejo en un rincón del ropero, como a las otras.
Una vez me dejé una con las pilas puestas.
Estuve seis meses escuchando susurros en mitad de la noche: Qué guapo estás cuando te
enfadadas . Y cuando abrí la puerta del ropero, me dijo: Tengo hambre .
Estos del amor, en cuanto se dan cuenta de que voy solo por la calle, me mandan
al bajito con otro paquete.
No sé cómo se enteran. Lo mismo me sigue a todas partes. Yo qué sé. Yo a lo mío.
Ya no hacen las cosas como antes, con esos ojos sin fondo, que de mirarlos te cr
eías que te habías perdido en un laberinto con bancos de piedra y setos con forma de
pirámides, de tréboles, con fuentes que hacían con la boca la música del agua, y chicha
rras escondidas en los chopos, silbando tu voz entre las ramas.
28/08/2010
El suave balanceo de los columpios
Me llevaba en la barra de una bici que tenía la goma de las ruedas blancas, por la
carretera que iba a la fábrica de ladrillos, un camino que olía a eucaliptos desde
que daban las seis y media de la tarde y el sol empezaba a ponerse.
Fumábamos, unos pitillos finísimos de una maría que le había pasado un estudiante iraní de
Biología molecular, al que le gustaban la rumba y que vivía en el piso de al lado c
on la novia, que era cristiana y tenía el pelo rizado.
Desde allí podían verse brillar los cristales de todas las ventanas de Louissiana, t
ililando como ánforas hundidas en el agua, y en sus ojos, ya por entonces, cosas f
lotando.
Te falta un átomo-le dije-y soy yo . Le abracé. Le abracé primero suave y después muy muy
uerte como si fuera la última vez que le abrazaba, y quise, decirle no te vayas, a
unque él no hubiera siquiera mencionado el tema, y en realidad, aquel día, sólo estuviér
amos allí para darnos un beso y escuchar a los grillos y mirar las estrellas hasta
que hiciera frío, como siempre, y me subiera a la barra de la bici luego y me lle
vara a casa, y antes de macharse, nos tomáramos una pepsi en las escaleras, viendo
pasar gatos y furgonetas de reparto de comida a domicilio, hasta que tenía que de
cir, Ya voy papá , y las luces de aquel escenario se apagaban.
Estaba guapísimo vestido de soldado.
Quería ser poeta. Como Whitman.
Me gustaba aquel chico y sus manos de hierro y su boca y hoy le vi pasar, y mete
rse en una tienda de libros, y me he parado en el escaparate, y sí, eran los mismo
s ojos con cigüeñas y faros, las mismas manos, firmando en la solapa de Raquel , con un
a pluma que yo le regalé: Con cariño para...
Me llamaba mil cosas, todas bonitas.
Me llamaba gaviota y palmera del desierto, me llamaba sirena, y cosas que hasta
creo, que sólo existían en los libros de texto, o no se habían inventado todavía. Me lla
maba amor mío, como si de verdad, el tiempo fuera a detenerse, y aquella guerra en
el Pacífico fuera de cartón.
Me llamaba mil cosas, mil cosas diferentes, pero Raquel, nunca.

27/08/2010
Esquina con Arjona, a la altura del burger
-Y cruzando el semáforo, se lo ha llevado por delante. Un chaval era. Llevaba un m
aletín, pues, del porrazo, se ha abierto en dos a seis metros del suelo y ha solta
do de dentro tantos folios, que todavía, de vez en cuando, cae uno del cielo.
Sobre los charcos, se mecen las palabras como hojas, manchando el agua, de tinta
azul:
Estaba allí, abierta de piernas, con la niña abriéndole el coño con los hombros como un q
uarterback. Tenía los ojos muy abiertos y me decía, corre, que nos vea juntos. Y le
cogí la cabeza entre las manos y le dije, ya falta poco y ella dijo, y una mierda.
La niña resbaló como una anguila, e inmediatamente, fue alzada como un Fénix en el air
e, y en el aire, boca abajo, cantó el acto tercero de Tristán, e Isolda.
En los alfeizares de las casas, en equilibrio, como palomas las palabras:
La casa ardió toda completa, con ellas dentro, y yo no
Y yo no.
Y yo no.
Pegado a los cristales, un papel es, otra ventana:
Me he perdido .
Enredado entre las ramas de un nogal, un bolígrafo azul se desangra sobre el césped.
Hay un zapato rodando calle abajo, camino de alguna alcantarilla. Alguien ha pue
sto el otro, encima de un cubo de basura, y en el asfalto, huele a serrín.
Mientras espera el autobús, a una señora le cae encima la página nueve de una de esas
noches tan, tan largas, que nunca se acaban:
A veces voy tan distraído, que se me olvida respirar en los semáforos .
Llueve. Pero no tiene la más mínima importancia.
26/08/2010
Paralelos y rectos como rayos de sol
...de todos estos años,
me iluminas aún, de todavía, incandescente
por dentro como una candelita a pie de playa.
Como el casco de un minero,
como un faro de bici como,
la luz de los mecheros
en un concierto de los Rollings,
como la bici roja el día de reyes,
como a un yonki unas Nike nuevas,
una lagartija el neón de la farmacia,
como a un cajero de la Caixa:
fosforescente como un cromo de Phoskitos,
en la más absoluta oscuridad.
¿Si no tú,
quién,
que ni con un lanzallamas me encendiera,
acaso,
pasará el mismo tren?
¿En el mismo segundo?
¿Con los labios pintados de rojo?
Así a lo lejos, parecías,
bordada a mano con orquídeas en el cielo,
de la noche de un cine de verano.
Y vivir en pretérito,
y aprenderme tus manos.
Cuando esta vida acabe
quiero otra,
otra contigo,
donde no tenga que apagar la luz para quererte,
cerrar los ojos ni decir,
Casi-puedo-olerte
tras toda esta niebla,
más allá del puente.
24/08/2010
Rara avis
Meterme de ti un trozo en la boca,
tallarlo con la lengua como un tótem,
y un maremoto me inundara la garganta.
Sí,
querida, en tu forma corpórea,
me hubiera encantado
que tuvieras, una enorme polla
y quién sabe,
si lo mismo,
que me gustaba tanto lo que hacías con el dedo,
tal vez me habría gustado,
también algo más sólido, salvaje,
y como todo contigo, sólo nuestro.
Recuerdo la revolución de los claveles
que hicimos aquel año.
Y enfrente el mundo armado hasta los dientes
de razones para no ser feliz,
si no otra cosa,
fuera lo que fuera.
Ganamos.
No había otro modo de morir.
Olía a libertad por dentro de los huesos,
y estábamos tan locos que estar vivos,
era fácil,
y no ese escaparate con carteles
de todo rebajado,
que anunciaban en la tele.
Portada de septiembre: Dos individuos cruzan el amor
-nos titularon-, y les crece un país en los talones .
Volamos tan alto que vimos el mundo,
como era: redondo,
y cada vez más pequeño.
Ahora que somos esferas en el cielo,
¿quién va a ponerle fronteras al paisaje?
¿Qué Dalí pintará,
que nos han salido branquias?
23/08/2010
Manera de vivir nº 7
Hago surf sobre el Sultans of swing
-un tren, camino hacia Yakarta-,
justamente ahora sobre el puente,
y pienso
en Hypatia.
Al pasar, los dragones de Komodo,
me sacan la lengua, y de pie,
se tocan los testículos,
celebrando mi llegada
-con timbales y ocarinas y un trombón-,
a la planta nuclear.
Suave, así voy a recordarla,
nenúfar,
blanquísimo en el agua,
espero que,
la máquina de café al menos funcione.
Hay un bar en el pueblo,
Smityy, con dos ies, griegas,
lleno de chicas bonitas,
y baratas.
Los sábados, una banda irlandesa,
hace unplugged,
y el dueño regala arañas fritas,
con cada cerveza.
Siempre ese, letrero verde de No smoke.
Me gusta el verde, el verde es bueno,
en este trabajo.
Relojes verdes, manecillas y válvulas,
botones verdes...
Como era contigo, verde, Hypatia, y a salvo.
En cambio fuera siempre llueve,
en esta época del año.
22/08/2010
No soy simétrico
Me clavaría un tenedor en las pelotas por Penny.
Hoy he visto un gnomo en la lavandería.
Debajo de la lavadora.
Se me cayó una moneda.
Tenía ropa que lavar.
Baltimore. Once de la mañana del cincuenta y siete:
Penny Lane, te quiero tanto... .
Helsinki. En este momento:
Ray tenía los labios gruesos y brillantes,
te lo he contado.
Le gustaba hacer crucigramas .
Mi padre me llevó al teatro chino,
a ver un coño, el día de mi doceavo cumpleaños.
Eran guapas; pero me recordaban a mamá.
Aunque a mamá nunca la vi bailar.
Me alisté en la marina.
Un tallo, tierno de soja. Ese era yo, y Francia,
lo sabía.
La busqué en cada puerto.
Hice, bastantes crucigramas.
Helsinki. En éste mismo instante:
No como a ti, mi vida;
es sólo que hoy,
hace mucho tiempo .
Baltimore, en el cincuenta y siete:
Mi madre no deja de decirme,
que nunca saldrás de la fábrica... .
21/08/2010
Manera de vivir nº 17212
Tal vez duerma esta noche,
o tal vez no.
El médico me ha recetado unas pastillas,
azules,
y me he tomado el bote entero,
con una coca-cola, y algo de queso.
Después, me he levantado
a mear y de paso,
a ver si quedaba chocolate en la nevera.
Y la he visto otra vez, desdibujada,
sobre la mesa,
doblada como un cáncamo,
y el cuchillo grande clavado en la cabeza.
Mi dulce Ashlie, mi vencejo...
Nuestra palabra clave esa noche era vainilla.
Dilo , le dije una, una y otra vez.
Se había puesto unos tacones,
de quince centímetros
y tenía los labios,
pintados del color de las paredes.
Mi dulce Ashlie, mi vencejo...
Qué frío no tendrás tan al fondo del muelle,
sólo con esos altísimos zapatos
bajo el agua,
negra de la Bahía de Cochinos.
Mana de mí como sin rumbo
Quiero eso contigo y en la banda sonora
de uno de Pavese,
tirarme en tobogán hasta tu ombligo,
y caer y caer y caer,
a lo amniótico,
a lo profundo,
al agua tuya.
Quiero eso contigo y esta luna,
de cartulina blanca pegada a la pared con cinta aislante,
y estas cortinas con moscas follando como locas,
y un mes a la semana,
de darnos un beso en la boca del metro,
y en un grano de arroz,
cruzar flotando las alcantarillas,
más allá de Brooklyn.
Alquilaré un avión que te peine las canas,
cuando eso contigo sea aquello,
y por las noches,
te leeré a Gabriel,
y otros arcángeles.
Mientras podríamos,
meter al microondas una pizza,
y sentarnos fuera a ver pasar el camión de la basura.
Estás preciosa así, de madrugada,
esperando a que una estrella te devuelva la mirada.

viernes 26 de noviembre de 2010


tú eres amor

pero
que rápido se me llenan otra vez los bolsillos de piedras
es verdad
parece
que nunca hubiera logrado el desnudo desde el borde de la cama
el camino
llegar
abrir la cancela
llenarme las manos
saltar
de mí
que rápido vuelve el miedo a que me descubras
a que me llames
que me ames
puta.
y qué lento el resto del mundo.
Pregúntamelo otra vez
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sábado 20 de noviembre de 2010
volverse loco
a ratos
te volvías cuerdo
aunque no podremos decir que nos amamos, porque estaremos muertos
y casi ignorabas
que yo estaba de parte de la femme française
de parte de los seis escalones de madera
que nos servían de cama
de parte de encontrarnos debajo de una mesa
de mezclarse
de embarrarse
de ir a la cárcel
que yo estaba de parte
de follar del revés
de que se me diera el mundo la vuelta
de tanto amar tus podridos
de tanto amar que te creyeras capaz de apestar una plaza entera
yo que sabía, que podías llenarla de sol
de tanto amar el tamaño de tu nariz
te volvías cuerdo
amor
y casi ignorabas
que yo estaba de parte de ti
y de repente
me agarrabas las caderas
y nos follábamos del revés
de repente y de verdad
del revés
como los valientes.
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jueves 18 de noviembre de 2010
cantarme la vida

quiero
sentirte oscilando entre el final de la espalda y el principio del culo
que me soples esos dos centímetros
y que tengas los cojones de mirarme las lágrimas cuando brotan
ahí
que me huelas todas mis lunas y me huelas todos los labios
y me huelas todas mis bocas
y que me lo digas otra vez, que quieres follarme despacito, hasta
mañana
y yo cabalgarte la respiración
y tú entrarnos tramposos, y quedarnos con prisa
y yo poner el corazón de puntillas hasta tocarte
quedarme colgada, y volverme loca, y loca
correrme en ese trocito
eso, poner todas mis gotas en esa puntilla
y que me lo digas otra vez, que quieres follarme despacito, hasta
mañana
y yo morderme algunos orgasmos
y reírme otros
y llorarme dos
y tú, vida, correrte en mis lágrimas
en el debajo de mis ojos llenos de lágrimas
para que no duelan
pringadas de ti
para hacerlas tú.
quiero cantarme la vida, jugármela
decirte mil veces qué bien me dices
qué bien me soplas el final de la espalda
qué bien me haces
haces
y yo, qué bien te amo
amo.
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lunes 15 de noviembre de 2010
maneras de mirar al cielo
a La Maga
porque dijo [hoy quiero echar a volar contigo]
gracias
.
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después la espalda, para que me cantes más cerca
.
visto
la mesa
el mantel
los platos
las copas
los cubiertos
atuso las servilletas
y pienso
sólo
sol
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sábado 13 de noviembre de 2010
quedarme yo sucia dos veces
a veces me parece que todavía camino en esa cuerda floja:
verte poner una toalla blanca en nuestro trozo de cama
oírte quitándote los restos de nosotros
y quedarme yo sucia dos veces:
sentirme culpable de no sentirme culpable.
a veces me imagino que nos topamos
y te digo cuánto me hubieran gustado
las sábanas sucias de gotas
cuánto me hubiera gustado
dormir al calor de tu semen
dormir
al abrigo de tu piel y olerte
al calor de tu alma manchada de mí.
a veces te lo digo en secreto,
en las manos de otros,
te digo eso
que me hubiera gustado
encontrarme tu semen en mi piel
te digo eso, a veces, en secreto
para limpiarte
vida
para limpiarnos.
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jueves 11 de noviembre de 2010
pizcas de mis largos pies en el Ratitos
En el Ratitos, el burdel más afamado de la Costa Brava, el vaciado del bote de la
calderilla era fecha señalada. Celia se inventó el bote una lata de Colacao tamaño fam
iliar para extirparse la mala maña de leer con lápiz y enguarrar tantísimo los libros.
Y al poco, allí guardaban, todos los miembros de la generación A Ratos, las pizcas q
ue encontraban por aquí y por allá, los pasajes de libros que les hacían tilín o tolón, lo
s trozos de mundo que eran pellizco o caricia, todos anotados en trozos de papel
y metidos en la lata de Colacao.
Me dicen que durante el último vaciado encontraron papeles con pizcas de mis largo
s pies. Y parece que fue gracias a Nieves Colorado, eso piensan, que esas citas
vienen de ella, que está literalmente loca de amor.
[Aquí] tenéis las citas de Nieves gracias, gracias, gracias , y muchos más, y más hermosos
tesoros de la vida desenredada en el Ratitos:
« ¿Que si se habla de amor en mi establecimiento? No se va a hablar si nos pasamos e
l santo día dale que te pego. Y los puentes largos ya es una locura (...) Sobre el
amor, jovencita, te diré dos cosas. Que empieza y que acaba. Si aprendes a recono
cer los síntomas de la inminencia de esos dos momentos serás y harás feliz.» Iris Lapetr
a, propietaria del Ratitos.
Todo contado en [La Cantidad del Cero]

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lunes 8 de noviembre de 2010
besas blanco
me tiras la cuerda de nudos
y ya puedo estar arriba
contigo
........qué blanda es tu nube
........las espinas
........qué blancos son todos tus fracasos,
........negros que no me cuentas
........qué blancos
........y tu risa de niño roto,
........cuando me toca
........y tus palabras,
........cuando me esculpen
........arañan blanco
cuántas ganas tengo de que quieras desnundarme
cuántas ganas tengo de que me digas follarme
de que me lo digas
de que me lo quieras
de que me lo hagas
de hacer todavía más blanca esa nube nuestra
más blanca de nuestra ropa sucia y tendida
de derramarnos una vez juntos
más blanca de cerrar los ojos
y no viendo ver y ver y no
ver más dentro
más blanco
más nube
más

[pero está mal, amor
chuparte a ti la polla para pagar mi libertad.
Tu corazón lo sabemos vale mucho, mucho más.]
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sábado 6 de noviembre de 2010
exactamente tú
follar, follar, follar contigo
exactamente contigo
como si toda la vida hubiera pasado sólo para que llegara nuestro desnudo, el mund
o entero hubiera pasado sólo para nuestro silencio, padeciendo el mundo, haciéndose
tantos siglos para nuestro negro, y no vernos, sólo tocarnos, yo con tus manos y tú
con las mías, como si todo hubiera sido para este milagro, para que tú me lo pregunt
es y yo te diga que no puedo contártelo y eso, sea ya, casi ser libre, casi no ten
er ese pecado mío, casi no tener dolor, follar exactamente contigo, como destino,
como cosa que no es nuestra, como desnudo que no es nuestro
amor, amor, amor contigo
exactamente contigo
viernes 5 de noviembre de 2010
ese calor
.
La verdad hubiera sido caer rendida en tu susurro
......................... ...... ...dormir a tu lado..........
haberme tumbado a un milímetro de ti
....................... .... ..... ..casi tu piel,
pero
.......no verla
.......no tocarla
.......sólo su voz,
.......y dormirme
la verdad
hubiera sido dejarme dormir en los silencios
......ese balanceo
......ese beso suave
......ese viento
..... ese precipicio
la verdad hubieras sido tú,
pero fue el frío.
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jueves 4 de noviembre de 2010
ya volamos urgentes
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domingo 31 de octubre de 2010
estas distancias
Hoy me parece que hay más tú, y yo me equivoqué en aquella despedida en tu regazo. Que
no te has muerto, mujer milagro, que todavía te quedan fuerzas para criarme, que
juego a enredarte los dedos torcidos y tú te dejas, que te cuento las pecas de pie
l de vieja, que me pones la mano en la cara, caricia parada y huesuda, y me hace
s.
Cuentas mis orgasmos. Me los mides para medirte tú la polla. Pero yo no soy la med
ida de nadie, si acaso la distancia de alguien, la medida de la distancia de alg
uien. Soy, si acaso, la medida de lo que cuesta tomar el vuelo, o cuánto hay que c
orrer para volar juntos, o para volar sola. Pero no medirte la polla en mis orga
smos, no esa distancia.
He dormido tan desnuda. Tan esperándote. Tan tuya ya. Tan cerca. Tan tú edredón estira
do como caricia nube. He dormido tan sola sin ti, esta distancia, que esta mañana
no estoy, sin ti, y ya te estoy andando.
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viernes 29 de octubre de 2010
boca
eres boca
que me come
busca
luz
en mi fango
en mi agua
entre las piernas
de puntillas
desnuda
me cuelgo del aire
que es tú
que es
boca
de cinco puntas
destello
que me come
dices
que estoy
amor.
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miércoles 27 de octubre de 2010
duelan contigo
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duelan
Montarme en ti y que me duelan las caderas de prisa y de viento, de agarrarte fu
erte con ellas y follarte, de que te quedes dentro y lamerte el silencio y la pi
el, y agarrarte suave y que me duela el jadeo de tanta calma, de besar tu aire,
de aspirar tu abrazo, que se me quede tu abrazo caliente en la garganta, tu cali
ente en la garganta, que se quede largo para siempre, humo, aire, blanco que pue
do tener. Que me duelan por fin los ojos de poder tocarte, que me duelan los lun
ares de tocarme tú, las manos de verte, que me duela la piel de tu caricia, la pie
l y el yo de no dolerme nada, de hacerme todo estando contigo, de hacerme tú estan
do conmigo. De hacerme todo y nada. Que me duela todo de no dolerme nada.
Eso.
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martes 26 de octubre de 2010
pasar la noche montada en ti
me acunan
me arrullan
me bailan
me duermen
me sueñan los sueños
hoy tengo tus ojos
que me han dado besos
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lunes 25 de octubre de 2010
de amar amándonos
.
han sido cien veces tus dedos, para alcanzarme, temblarme el paso, dudarme el su
eño, cien y diez bailarme el labio, cien y veinte lamerme el miedo, mojarme el bes
o, cien y treinta follarme el alma
de amar follándonos
de amar follándonos
de amar follándonos
.......... largospies, se repite
de amar follándonos
..........las exactas mismas palabras
cien y cuarenta de amar follándonos
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sábado 23 de octubre de 2010
ya te has volado
Me pregunto si aquellos cinco tienen relación, si aquellos cinco que acabo de cont
ar tienen la culpa. Si lo de nuestro jardín, las matas de pelo, los moratones que
bañábamos los domingos por la noche, si ellos tienen la culpa de mi ahora. O han sid
o los pecados que guardábamos en los tebeos de zipi zape. Si tienen la culpa, por
no haberlos preguntado nunca, por no atreverme nunca a escribirlos, a veces casi
, pero nunca. O si fue la fusta de caballo.
Una regala su sacapuntas más bonito para que no la pegue una amiga, a lo menos. Pa
ra que la quiera, a lo más. Todavía me veo eligiéndolo. Y a los catorce, una también reg
ala, o te lo quitan, y tú pones amor para salvarte. Me pregunto si era el tostadit
o de mi piel en el verano, o mis putos ojos azules.
Pongo amor, pero no me salvo,
y no me he salvado, ni me he volado de esos cinco
mejor vuélate tú, amor, que puedes
sálvate tú, amor
vete tú
idos tú
amor
todos idos
que yo no me muero,
pero no me salvo
pero se me atranca el amor y no sé usarlo
pero se me enreda el amor en esa mata
pero se me guarda en el tebeo
pero se me atranca
de grande se me atranca ese amor, se me duda
se me llora
se me vuela
y tengo la culpa
y tengo la pena.
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has sido amor
tener los pies calientes en una manta,
ciclón
pero yo no merezco ningún amor
yo todavía no sé cuidar corazones.

domingo 28 de noviembre de 2010


No tengo claro qué es lo que he perdido
desde que no estás.

Algo de peso.
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sábado 27 de noviembre de 2010
Si fuera capaz de soportar
el día de mañana
seguiría
acostándome con todos.
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miércoles 24 de noviembre de 2010
Recapacito
Llego a la conclusión
de que la oscuridad me resulta deprimente,
pero la luz artificial no ayuda.
Los cielos grises como hoy,
la humedad, la niebla...
Que no llueva
a veces
no resulta suficiente
pero creo que Noviembre
está preparando mi recompensa
y es sólo mía,
no depende de ningún hombre
que espere aparecer,
que espere que vuelva,
que quiera tener sentado en el sofá.

Noviembre
será sólo mío
este invierno,
llueva o no.
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martes 23 de noviembre de 2010
Si me miro el brazo
con estos ojos infectados
el tatuaje se convierte
en una llaga
gigante.
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lunes 22 de noviembre de 2010
Orden de preferencia
Hay desapariciones
que son como desprecios
enormes.

Otras
sólo importan.
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domingo 21 de noviembre de 2010
Tengo el paso firme,
fuerte.
Mis zapatos suenan sobre el suelo como si dolieran,
me dijo uno una vez.
Ando erguida, recta,
mirando arriba
las caras de la gente.

Hay desapariciones que liberan.


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martes 16 de noviembre de 2010
Ha llegado Noviembre
Ha llegado Noviembre
y sigo sola.
Las temperaturas han caído,
hace frío, se me rajan los labios
por las mañanas.
No llueve
pero quizá seguir sola
sea peor daño que la lluvia.
Las desapariciones, los no motivos...
Me digo,
sé,
que no es algo que haya en mí,
no son palabras que me faltan,
no son actitudes, pasos en falso,
aunque dudo.
Como todo,
debe ser cuestión de fe
que alguien me quiera.

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lunes 15 de noviembre de 2010
Lo que hace que desaparezca(n),
lo que está mal,
no está en mí.
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martes 9 de noviembre de 2010
El calor es de color amarillo albero, como el pueblo en el que pasé los primeros 1
8 años de mi vida. A mis casi 30 años no sabría decir qué me une a la tierra.
El verano. El patio con la dama de noche. Habitaciones oliendo a jazmines recién c
ogidos. La buganvilla. Una mujer sin casa propia a los 44 años. Un patio con una
puerta de hierro que no cierra. Las azoteas. Los muros cubiertos de cristales. U
na feria celebrada en el mes de Junio. Volver mientras se hace de día. Bailar entr
e el polvo y andar entre el polvo. Festivales de verano en el Castillo. Un vest
ido naranja y fresco de batista perforada. Una reunión familiar porque los primos
vuelven de Barcelona. Una mujer desesperada porque su pareja la abandona en esa
tierra amarilla. Fiestas de cumpleaños en la piscina. Fiestas de fin de curso. Di
sfraces de indios. Las canteras. La falsa pimienta y la casa en el árbol. Una niña
con un vestido rosa y un sombrero. Flores. Flores y una morera. Y un limonero.
Y una jaula para el conejo. Y montones de gatos. Y un pato. Una mujer deprimida
que deja de comer. Y las primeras veces de hacer la rabona . Los conciertos en la c
aseta municipal. Los bares. Las cervezas. Los cubatas. Los tintos de verano. El
patio del colegio. La verbena del colegio. Las peleas de globos de agua. Llegar
a casa de madrugada a los 13 años. Hacer excursiones al campo. Las cuestas. Subir
las. Bajarlas. La pizzería de la plaza. Las pizzas sin tomate. La calzzone. Una mu
jer despierta de noche llamando por teléfono. Una mudanza. Y otra. Los intercambio
s. Las comuniones. Los amigos de los 14 años. Faldas amarillas, verdes, blancas. U
na mujer que vuelve a una casa que no es suya como si no le quedara nada. El ins
tituto. Las cartas. La romería de septiembre. Mi primera ropa negra. Mi primera bo
rrachera. La casa vacía llena de cucarachas. Una mujer tumbada en el sofá como si es
tuviera desahuciada de sí misma. La cocina inmensa. El baño inmenso. El patio delant
ero. Los pasteles escondido bajo una maceta. La tienda de Magdalena. La mesa bla
nca de madera. La vecina que tocaba el piano. Los gatos. El lavado de estómago. Un
mujer que lo intenta pero que no puede.
El pueblo es de albero. El albero se te mete por los poros y por los oídos. Se re
spira tierra seca y caliente. No te deja pensar. Te invade. Y se come la enterez
a y el orden. Y acaba haciendo una madre lo que no debe.
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martes 2 de noviembre de 2010
Otoño otra vez
No hace tanto frío aún
como para que se me rajen los labios.
Llegará.
Como la lluvia.
Y seguiré teniendo los mismos vacíos
dentro.
No tengo que convencer a nadie de que soy
la mejor opción,
una buena opción.
Sólo a mí.
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uro
que cuando vi
por primera vez
a Nadezhda Zelova
el azul era más blanco
que el blanco más puro.
Pero ignoro
lo que eso significa.

....Creíamos
respirar muy lejos
....del cuarto luminoso.
Markowitz
....tuvo una fantasía:
El ogro
....come
triángulos de 3 lados.

....Cada 77 semanas
aventuró Nadezhda
....una bruja del D.L.R.
....alcanza el asteroide salado
....pilotando
....una araña de vidrio.

Lo : El ogro
que : aborrece
Manos: a los otros
de : ogros.
Hierro : También
nos : aborrece
iba : al unicornio
refiriendo: tartajoso.

: El puente
: levadizo
: no será
: jamás
: un buen
: astronauta.
: Demasiados
: nervios.

S : como el ogro
o : cuando lo acompaña
l : una bruja
o : que se tiñe de cohete
.. y friega el aerolito.

Y yo seré
....un ogro
........con cejas de lumbre
y tú serás
.......un ogro
............con arrugas de llamarada
....y Nadezhda
........será una bruja
............con incendio de dragón.

2/12/2010
La balada de la piedra preciosa
Que eres una puerta y te cierro y te abro y que,
brotas del desierto, amarilla y suave y que,
aprieto mi cara contra tu culo frío y que,
siento palpitar tu corazón bajo tu pecho y que
me pongo nervioso como un niño de quererte.
Si me mandas a tomar por el culo,
volveré.
Era un inciso.
Puede que estemos locos y me encanta
ver cómo crecemos por debajo del asfalto.
Derriba
la última
frontera.
Y entonces comeremos piruletas.
Iremos al cine.
Habrá palomitas. Cocacolas grandes, enormes con pajita.
Tiraremos al suelo los colchones.
Te compraré un helado de vainilla.
Te daré comida de mi boca.
Te llamaré puta, y amor, y loca y sinvergüenza.
Nos dormiremos escuchando la radio.
Y cuando despiertes,
seré yo quien te diga Buenos días princesa,
y me enrede de nuevo en tus trenzas,
como un rayo de abril en las ventanas.
01/12/2010
O sea
-No creo que tenga usted la agilidad mental suficiente como para expresarse con
cierta claridad durante la conversación, después de inhalar...
-Dilo coño: esta mierda. Es que eres gilipollas de tu culo tío. Si no te caigo bien
me lo dices joder, no te quedes mirando con esa cara de asco, so mamón. Y luego, n
os tomamos una cervezas. Después de las hostias. Porque a ti lo que te hace falta
son dos hostias en la puta boca, que veas tu propia sangre y sepas a qué sabe, que
no te enteras. Desabróchate la corbata, despeinate un poco, que parece que te han
metido un palo por el culo. ¿Bueno qué?
-Sí, como quiera, sigamos: le decía, que, desde mi punto de vista...
-¿Lo ves? Es que estás amamonado. ¿Para qué coño pones una coma después del qué?
-Yo a usted no le dispongo ni le tramito su vocabulario, y creame, es de un pésimo
gusto, y que conste que no lo digo por menospreciar el lenguaje que utiliza, co
n todas esas, palabras malsonantes y en la práctica carentes de cualquier valor li
ngüístico, si no por la necedad con que se aferra en ser desagradable.
-Sí coño, perdona, tienes razón. ¿Pero folla o no?
-Lo que hacemos requeriría de un término más basto. En cambio, disculpe si no me extie
ndo más; pero dudo, bastante, que pudiera discernir la verdadera naturaleza de lo
que experimentamos el uno del otro cuando estamos juntos.
-¿Cómo de juntos? ¿Follando?
-¿Podría demostrar un poco más de respeto por alguien a quien ni siquiera conoce? Es u
na mujer extraordinaria, sinceramente, un diamante, un magnífico y brillante sol q
ue ilumina todo a su paso, inteligente, y de unos modales exquisitos. La excita
que le lea en voz alta, creo.
-O sea, que se pone encima. Pues a mí también me encanta que mi tronca se me ponga e
ncima tío, parece una puta diosa, no te imaginas, con el pelo tan negro cayéndole po
r los hombros, tan negro, y con la boca abierta como un pájaro chico y los ojos ce
rrados y las tetas apuntando a donde el viento. Y yo toma que toma Ketama y ella
tira que tira de la rama, ya sabes, como locos, y cuando me dice que le diga co
sas guarras, como asesinos, lo que te digo, coño mira: de anoche(mordisco gordo).
Una pasada. Por poco me parte la polla.
29/11/2010
Ñus
Bramo -y te asfixias como el pez y las macetas los días de verano-
tu nombre y me derramas
en estas manos grandes,
tus manos de jilguero.
Bramo -y tililas como un haz de luz de vela-
tu nombre y te derrumbas y en mi pecho con los filos de navajas,
de tus pestañas,
me trazas ven y voy.
Hinco en el suelo las pezuñas.
Te elevo.