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Sacralización

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Sacralización

DEFINICIÓN
Según Garnier-Delamare, consiste en la individualización de la primera vértebra del sacro que no se ha fusionado con las otras vértebras sacras y parece una vértebra lumbar más.

CAUSAS
La aparición de esta anomalía se produce de forma congénita.

SÍNTOMAS
A simple vista muchas personas que poseen esta anomalía no manifiestan ningún síntoma específico.

DIAGNÓSTICO
Es a partir de producirse dolores en la zona lumbar (lumbalgias), y ser examinado radiológicamente, cuando se descubre esta afección. Dichas lumbalgias se producen por un desgaste del último disco lumbar (L5-S1) y de las articulaciones vertebrales correspondientes.

TRATAMIENTO
Con la aparición de los primeros síntomas, una vez diagnosticada radiológicamente la lumbarización, habrá que tener cuidado con las posiciones de sentado, debiéndose corregir dichas posturas, aumentando la lordosis lumbar (mediante un cojín, almohada o similar), pero manteniendo la espalda derecha y erguida. Los síntomas de dolor lumbar (lumbalgias) producidas por la lumbarización, se tratan como una lumbalgia común.

CURVATURAS DE LA COLUMNA

ANOMALÍAS DE LA COLUMNA -VERTEBRAL
ARTROSIS FACETARIA ARTROSIS VERTEBRAL ESPONDILOLISIS ESCOLIOSIS HERNIA DISCAL

HIPERCIFOSIS
HIPERLORDOSIS

ESPONDILOLIS TESIS ESTENOSIS ESPINAL

LUMBARIZACIÓN RECTIFICACIONE S
SACRALIZACIÓN

DEFINICIÓN

@7 Artrosis Facetaria ( De las Faceta

Las facetas articulares son las carillas articulares que tienen contacto en dos vértebras superpuestas. De este modo la artrosis facetaria consiste en la degeneración de dicho cartílago articular.

.

CAUSAS
Suele aparecer con posterioridad a la artrosis vertebral, debido a que el disco intervertebral hace más soporte en la estructura de la columna que las facetas, comenzando a desgastarse este antes. Si el desgaste del cartílago facetario es muy importante se produce una degeneración ósea pudiendo llevar a la compresión de alguna raíz nerviosa.

SÍNTOMAS
La artrosis facetaria o de las facetas no provoca habitualmente dolor. Sin embargo, en fases crónicas puede llegar a aparecer cuando el desgaste articular está muy desarrollado, debido a la falta de cartílago, llega a originar una deformación ósea. Llegado a este grado, las innervaciones periféricas quedan al descubierto, provocando un doloroso "síndrome facetario". Más frecuente con hiperlordosis lumbar

DIAGNÓSTICO
Dado la inexactitud de síntomas referidos por el paciente, se hace necesario la realización de pruebas radiológicas (radiografía o resonancia magnética nuclear), para verificar su diagnóstico.

TRATAMIENTO
Dada, en su fase inicial la ausencia de dolor, bastaría con educar al cuerpo con las normas de higiene postural y ejercicios específicos para compensar la hiperlordosis

lumbar. En caso de que esté muy avanzada y exista gran desgaste del cartílago articular, sería conveniente la decisión o no de intervención quirúrgica, mediante el especialista correspondiente

Hernia-lat

Hernia-sup-1

Hernia-sup-2

Hernia-sup-3

Artrosis-p

Escoliosis-p

Hipercifosis-p

Hiperlordosis-p

@7 Artrosis Vertebral ( General
La artrosis vertebral se produce cuando el núcleo pulposo del disco intervertebral va perdiendo espesor, reduciendo al mismo tiempo el espacio intervertebral correspondiente, y limitando la movilidad articular.

Según su localización, se distinguen tres tipos de artrosis:

Artrosis cervical
Suele darse en personas de más de 40-45 años, aunque debido a los hábitos cotidianos esta edad va reduciéndose paulatinamente. Origina en muchos casos dolores de cabeza, contracturas musculares en musculatura del cuello y trapecios, mareos y pérdida de la movilidad normal de las extremidades superiores. Radiológicamente se observan osteofitos (pequeños salientes óseos por deformación).

Artrosis dorsal
En este caso, prácticamente no produce dolor, salvo en casos de contracturas paravertebrales muy severas, a nivel de las escápulas (homóplatos o paletillas).

Artrosis lumbar
Es junto con la artrosis cervical, la más frecuente, produciendo dolor importante en la mayor parte de los casos, donde se producen importantes contracturas musculares en los glúteos, y paravertebrales lumbares. En todos los casos es conveniente la realización de ejercicio moderado, estiramientos de espalda suaves, calor local y aplicación de masajes periódicos para que las contracturas musculares no se cronifiquen. Hay que tener en cuenta que aunque radiológicamente exista artrosis, si muscularmente estamos bien, los dolores apenas aparecerán. Es importante evitar el sobrepeso y realizar de forma cotidiana posturas anatómicas normales, no forzadas ni continuadas durante mucho tiempo

DEFINICIÓN

@7 Espond

Según W. Taillard, la espondilolisis es un "anomalía de la osificación del arco vertebral que evoluciona durante el crecimiento para estabilizarse después y, en el adulto, modificarse sólo en circunstancias excepcionales". Con mayor frecuencia a parece en el intervalo vertebral L5-S1 (5ª vértebra lumbar 1ª vértebra del sacro). Se observa una rotura de la lámina que une, en la articulación facetaria, dos apófisis espinosas de vértebras contiguas.

CAUSAS
Puede deberse a un defecto congénito. También puede agravarse por traumatismos directos y por una hiperlordosis excesiva, pudiendo llegar a producirse una espondilolistesis. Se encuentra favorecida por sobrecargas musculares de la zona afectada. Por ejemplo, cuando se realizan flexiones de tronco repetitivas en actividades físicas (entrenamientos, deportes de contacto, tenis, voleibol, ...), donde se produce un trabajo excesivo la la musculatura lumbar

SÍNTOMAS
La espondilolisis suele ser una anomalía asintomática. Sólo cuando al paciente se le realizan pruebas radiológicas por dolores lumbares (lumbalgias, ciatalgias), se encuentra esta afección como un hallazgo casual. No implica que los dolores vengan exclusivamente producidos por la espondilolisis.

DIAGNÓSTICO
Siempre mediante pruebas radiológicas: radiografías o resonancia magnética nuclear

TRATAMIENTO
Una vez diagnosticada la espondilolisis, se procede a realizar un tratamiento conservador: • • • • • • Corrección de la postura hiperlordótica No realizar ningún trabajo muscular intenso ni muy repetitivo Perder peso No coger elementos pesados En fisioterapia, están indicados: la termoterapia, el masaje descontracturante de la musculatura lumbar y glúteos (siempre con cojín debajo del abdomen para compensar la lordosis lumbar) Muy importante no realizar manipulaciones vertebrales

Si se realizan tracciones, deben estar siempre supervisadas por el médico especialista competente.

Si el tratamiento es quirúrgico, cada vez menos frecuente: se realiza una artrodesis (laminectomía con corrección de la hernia de disco producida por el desplazamiento del cuerpo vertebral).

@7 Es
DEFINICIÓN
La escoliosis consiste en una desviación lateral (no fisiológica) de la columna vertebral, asociada a una deformación de las estructuras óseas a partir de la línea media, que evoluciona en los tres planos del espacio, según Charrière. Según Krusen, la formación de una curva lateral se acompaña gradualmente de rotación simultánea de los cuerpos vertebrales hacia el lado convexo de la curva. Afecta a los niños durante la edad de crecimiento de forma progresiva, instaurándose de forma permanente en los adultos. Es mucho más frecuente en las niñas que en los niños Cuando los grados de desviación lateral en relación al eje medial de la columna es menor de 25-30º se habla de escoliosis leve; si está entre 25-30º y 50º la escoliosis se considera mediana; cuando se supera los 50º nos encontraremos con una escoliosis grave.

CAUSAS
En la mayor parte de los casos su causa es aún desconocida, salvo en enfermedades de evolución degenerativa, como por ejemplo la distrofia muscular o a malformaciones genéticas. Analizaremos los diferentes tipos de escoliosis, según Yves Xhardez: a) Por su etiología: idiopáticas, de carácter evolutivo y no reducibles: - congénitas - neuropáticas - antálgicas y cicatrizales - por mala posición o malformación vertebral

- de posición o estáticas b) Por su cronología: - del niño de pecho - infantil - juvenil - del adolescente - del adulto

SÍNTOMAS
El dolor no se considera un síntoma en sí de los pacientes con escoliosis, debido a no existir una gran diferencia en la intensidad de los dolores de espalda en relación a la población que no está afectada por la misma. Pero es una cuestión a tener en cuenta cuando nuestro hijo se queje de dolor espalda. Hay que estar alerta. Principalmente, el síntoma más destacado visualmente es el factor estático, debido a apreciar un hombro, cadera o escápula (homóplato o paletilla) más alto de un lado que del otro.

DIAGNÓSTICO
El médico con el paciente desnudo, aprecia los síntomas enunciados anteriormente, así como las espinas ilíacas antero-superiores y postero- superiores a nivel manual para evaluar la posible dismetría existente. También con el paciente en flexión de espalda en 90 º, con las piernas totalmente extendidas y los brazos sueltos, el examinador aprecia desde atrás toda la columna. De esta forma se aprecia la escoliosis que no es apreciable con el paciente está erguido. Otro método, con el paciente de pie es utilizar una plomada aplicando el principio de la cuerda en la base del cráneo y observar si la plomada cae entre los dos glúteos. Puede ocurrir que, aunque si caiga entre los glúteos, exista escoliosis una compensada. De todas formas, para diagnosticar con exactitud el grado de curvaturas escolióticas, se recurre a una tele radiografía (radiografía completa de la columna vertebral y caderas). Puede ser que sólo exista actitud escoliótica y no escoliosis debido a una dismetría de caderas, que se podría solucionar con unas plantillas ortopédicas que compensen dicha dismetrías.

TRATAMIENTO
El tratamiento varía según el grado de la curvatura escoliótica.

- Con 10-15º se precisa hacer un seguimiento radiológico para seguir la evolución de la curvatura. - Si en estos grados comienza a existir rotación vertebral los expertos aconsejan un corsé de Milwaukee. - Con más de 20 º, sin llegar a los 50º es preciso su utilización casi permanente (salvo para ejercicios compensatorios o natación) de una órtesis para frenar la curvatura, nunca para resolver el problema. - En escoliosis graves, de más de 50º, se precisa de intervención quirúrgica. La más usada actualmente es la artrodesis vertebral, que consiste en colocar ganchos laminares y pediculares en la concavidad y convexidad de las vértebras que se quieren corregir. Desde hace algún tiempo se está utilizando un método con buenos resultados en escoliosis leves y medianas: mediante la aplicación de electrodos en las zonas de convexidad de la curvatura (tanto dorsal como lumbar) se estimula dicha musculatura paravertebral con contracciones inducidas eléctricamente. Este trabajo muscular pasivo hace que se realineen en parte las vértebras invirtiendo el proceso de rotación que acentúa la curva escoliótica. Se ha comprobado clínicamente que los grados de curvatura se han detenido sin utilización de corsé e incluso han disminuido. Su aplicación se aconseja realizarla durante 8 horas por las noches. Junto con lo anterior, también es importante la realización de gimnasia correctiva compensatoria en trabajo asimétrico para compensar dichas curvaturas. Hay que resaltar que, para combatir en parte esta anomalía de la columna vertebral, que afecta al 70 % de la población, es preciso una detección precoz de los problemas de espalda con campañas infantiles en los colegios, así como recomendaciones desde muy temprana edad acerca de la higiene postural.

DEFINICIÓN

@7 Espondilo

Se denomina espondilolistesis al desplazamiento de una vértebra sobre otra contigua. Cuando este se produce hacia adelante hablamos de anterolistesis, y si es hacia atrás, de retrolistesis. En su mayor parte se localiza en el intervalo vertebral L5 - S1 (5ª vértebra lumbar y 1ª vértebra del sacro). Aunque también aparece entre L4 L5, sobre todo cuando existe una sacralización de la 5ª vértebra lumbar

CAUSAS
Cuando existe espondilolisis y la zona se ve afectada por un traumatismo directo, puede conducir a la espondilolistesis, por fractura de la lámina que une las articulaciones facetarias en las apófisis espinosas. O bien cuando se somete el cuerpo a repetidas flexiones de tronco, mediante entrenamientos fuertes y repetitivos, deportes de contacto como el judo, etc.

Todos estos factores hace que aumente la lordosis lumbar o hiperlordosis.

SÍNTOMAS
Se producen los siguientes síntomas. • • Dolores intensos a modo de lumbalgias (lumbago) y ciatalgias (ciática) A veces se produce una compresión nerviosa por posible hernia discal debido al desplazamiento vertebral

DIAGNÓSTICO
Mediante radiografías o resonancia magnética nuclear, recomendado por el especialista competente, cuando exista sospecha de esta lesión, por las continuas recidivas o recaídas de lumbalgias o ciáticas.

TRATAMIENTO
El tratamiento es igual al realizado cuando se detecta una espondilolisis. Una vez diagnosticada la espondilolistesis, se procede a realizar un tratamiento conservador: • • • • • • • Corrección de la postura hiperlordótica No realizar ningún trabajo muscular intenso ni muy repetitivo Perder peso No coger elementos pesados En fisioterapia, están indicados: la termoterapia, el masaje descontracturante de la musculatura lumbar y glúteos (siempre con cojín debajo del abdomen para compensar la lordosis lumbar) Muy importante no realizar manipulaciones vertebrales Si se realizan tracciones, deben estar siempre supervisadas por el médico especialista competente.

Si el tratamiento es quirúrgico, cada vez menos frecuente: se realiza una artrodesis (laminectomía con corrección de la hernia de disco producida por el desplazamiento del cuerpo vertebral).

@7 Hernia Discal y Protusió

DEFINICIÓN
La hernia discal es una anomalía o lesión muy importante producida por la degeneración del disco intervertebral. Éste está formado por un núcleo pulposo rodeado de un anillo fibroso. Cuando se rompe dicho anillo facilitando la salida hacia el exterior del núcleo, nos encontramos ante una hernia discal. La protusión discal podría considerarse como un estado inicial de la hernia discal, donde se produce un movimiento del núcleo empujando al anillo fibroso, pero sin salir del mismo y desplazándolo ligeramente. Se habla también de fisura discal cuando se desgarra internamente el anillo fibroso del disco. Son más frecuentes las hernias discales posteriores, pues en dicha zona el anillo fibroso es más débil y estrecho. Cuando ocurre esto provoca dolor por la presión que ejerce el disco en el ligamento vertebral común posterior. La mayor parte son lumbares, después cervicales y raramente dorsales.

CAUSAS
Las principales causas que originan una hernia discal son las siguientes: - Por degeneración o envejecimiento articular, con formación de osteofitos vertebrales. - Por microtraumatismos. - Por un mecanismo repetitivo de flexión - extensión del tronco cargando mucho peso (profesiones donde se exige grandes esfuerzos). Una contínua presión sobre el disco hace que éste se vaya deteriorando. - Por movimientos de rotación continuados en el tiempo (profesiones donde se está mucho tiempo sentado, realizando contínuos cambios de dirección y sentido mediante sillas giratorias, impulsadas la mayor parte de las veces por los pies - efecto cizallamiento). - Por exceso de peso y volumen corporal, acentuándose el riesgo con un abdomen voluminoso. Se produce entonces una presión excesiva en la parte posterior vertebral debido al acentuamiento de la curva lordótica

lumbar (hiperlordosis.) - Atrofia de la musculatura paravertebral dorso lumbar.

SÍNTOMAS
Los síntomas más comunes son: - Sensación de pinzamiento o garra en la zona de la columna afectada. - Dolores irradiados a extremidades. - Impotencia funcional en los movimientos vertebrales y en algunas extremidades. - Sensaciones en terminaciones nerviosas (parestesias). - En columna cervical se produce dolor de cuello, mareos, sensación de inestabilidad, dolores de cabeza y sensaciones en brazo y mano. - En columna lumbar, en algunos ocasiones, se producen dolores lumbares o lumbalgias; en otros, ciatalgias (dolor en recorrido del nervio ciático, que va desde el glúteo, pasando por la cara posterior del muslo, cara exterior de la pierna y termina bajo el maleolo o tobillo externo); y, a veces, una combinación de ambas en forma de lumbociáticas.

Disminución de la sensibilidad en las hernias discales más comunes: - C5-C6 (disco entre la 5ª y la 6ª vértebra cervical): menos sensibilidad en borde radial del brazo, antebrazo y dedo gordo. - C6-C7 (disco entre la 6ª y la 7ª vértebra cervical): menos sensibilidad en cara posterior del antebrazo y dedos índice, corazón y pulgar. - C7-D1 (disco entre la 7ª vértebra cervical y la 1ª vértebra dorsal o torácica): menor en borde cubital del antebrazo y dedo meñique. - L3-L4 (disco entre la 3ª y la 4ª vértebra lumbar): menor en cara anterior de la rodilla, cara interna de la pierna y el tobillo o maleolo interno. - L4-L5 (disco entre la 4ª y la 5ª vértebra lumbar): menor en cara exterior de la pierna, dorso del pie, planta del pie, borde interior del pie y dedo gordo. - L5-S1 (disco entre la 5ª vértebra lumbar y la 1ª vértebra del sacro): menor en cara posterior de la pierna, borde exterior del pie, tobillo o maleolo externo y dedo pequeño o meñique.

DIAGNÓSTICO
Cuando se observan episodios muy frecuentes de lumbalgias, ciatalgias o lumbociáticas puede

sospecharse por el especialista competente la posibilidad de una hernia discal. Para ello someterá al paciente a pruebas mecánicas de comprobación y a Resonancia Magnética Nuclear, que hoy en días es la prueba de radiodiagnóstico más fiable

TRATAMIENTO
El tratamiento conservador tendría como objetivo hacer desaparecer los síntomas mediante fisioterapia o rehabilitación, antiflamatórios, relajantes musculares, etc.). Ver lumbalgias, ciatalgias (ciáticas) y lumbociáticas. Como medida preventiva es conveniente fortalecer los músculos de la espalda para que los discos intervertebrales estén más protegidos. El tratamiento quirúrgico se decide tras fracasar el tratamiento conservador o cuando las recaídas son constante incluso después de resultados positivos en el la rehabilitación. La elección del tipo de técnica corresponde al médico especialista en neurocirugía. Existen varios métodos: injertos vertebrales, nucleotomía percutánea, microcirugía.

@7 Hipe
DEFINICIÓN
Se define como una acentuación de la curvatura anatómica normal de la columna dorsal, que es cóncava hacia atrás; apreciándose en vista lateral como una joroba

CAUSAS
Puede obedecer a las siguientes causas:
• • • •

Congénita constitucional Por traumatismos Por degeneración articular (espondiloartrosis, artritis reumatoide, osteoporosis, enfermedad de Paget y otras) Por posturas no correctas de forma continuada en el tiempo; por ejemplo, en aquellas personas que se han dedicado toda su vida a coser y manteniendo mucho tiempo la cabeza agachada Por fallos en la osificación de la columna en adolescentes (enfermedad de Schenermann

SÍNTOMAS
En sí misma no es causante de dolor, salvo que las contracturas que se originan por la adopción anormal de la postura hipercifótica se acentúen. En este caso, con contracturas importantes en la musculatura paravertebral dorsal, se manifiestan dolores de cabeza frecuentes e imposibilidad de un movimiento normal de los brazos (pues se implica también la cintura escapular - homóplato o paletilla), con pérdida de agilidad en los brazos, y teniendo la sensación de pesadez en los mismos.

DIAGNÓSTICO
Por observación visual con el paciente colocado lateralmente al examinador, se aprecia una curvatura exagerada. Mediante pruebas radiológicas se denota el alcance de la gibosidad, pudiéndose medir los grados de la misma.

TRATAMIENTO
Cuando la hipercifosis se considera que es causante de dolores conviene adoptar unas medidas correctoras, mediante un tratamiento conservador: • • • • • Higiene postural, intentando invertir la curvatura Termoterapia Masaje descontracturante de musculatura dorsal y músculos trapecios Trabajo de amplitud articular de brazos hacia atrás Estiramiento de la musculatura isquiotibial (parte posterior de las piernas), cuando aparezca también un componente de hiperlordosis. En este caso se hablaría de cifolordosis.

Ortopédico: en casos de muy avanzada cifosis, con aplicación de corsé corrector. Quirúrgico: Con curvaturas superiores a los 65 - 70 grados, mediante artrodesis.

@7 Hiper
DEFINICIÓN
La hiperlordosis consiste en un aumento de la curva cóncava anatómica normal (lordosis) de la columna vertebral lumbar o cervical. Aunque también puede existir más raramente en la columna cervical, aquí trataremos la localizada en la columna lumbar. Se distinguen hiperlordosis mecánicas:
• •

con desequilibrio pélvico hacia delante (anteversión) con desequilibrio pélvico combinado con desplazamiento hacia atrás de la columna lumbar y sacro (culo de pollo)

Hiperlordosis con malformación:

espondilolisis

En cualquiera de los casos, viene acompañada normalmente con cifosis dorsal importante: hipercifosis; ya que la columna vertebral tiende a compensar curvaturas ante cualquier anomalía en la misma.

CAUSAS
Aunque en muchos casos se entiende como que puede ser congénita existen varias causas por las que esta curvatura puede aumentar con el paso del tiempo:

• • •

Hipotonía abdominal: existe muy bajo tono muscular en la zona de los músculos del abdomen, lo que conlleva a un sobrepeso, haciendo doblar por el mismo en exceso la columna lumbar. Embarazo: de ahí las lumbalgias frecuentes en mujeres con un estado de embarazo avanzado. Intervenciones quirúrgicas repetitivas en zona abdominal: como en los casos de hernias inguinales con continuas recaídas o recidivas. Acortamiento de la musculatura isquiotibial: por mantener contracturados los músculos de la parte posterior de las piernas

SÍNTOMAS
Consideramos solamente aquellos casos en que se produce dolor, pues en otros no existen signos evidentes de incapacidad. Son todos aquellos que se producen en las lumbalgias (lumbagos) y ciatalgias (ciáticas), pues la hiperlordosis es en muchísimas ocasiones un factor muy común en muchas de las mismas:
• • •

dolor lumbar: con sensación de cinturón de dolor y presión en cintura. impotencia funcional a la flexión del tronco por el dolor que produce. dificultad para mantenerse sentado

DIAGNÓSTICO
Visualmente por el examinador médico correspondiente y concretado mediante pruebas radiológicas.

TRATAMIENTO
Cuando aparecen síntomas dolorosos, que es cuando el paciente comienza a ser consciente de su problema, se comienza con un tratamiento conservador. Conservador:
• • •

• • •

Termoterapia Antiinflamatorios Masaje descontracturante en posición anti-lordótica (con cojín debajo del abdomen) en zona lumbar, glúteos y parte posterior de las piernas (musculatura isquiotibial) Estiramientos en posición de lordosis corregida para favorecer la disminución de las contracturas de la parte posterior de las piernas. Higiene postural, buscando la cifosis lumbar (procurar al sentarse compensar la curvatura). Fortalecimiento de la musculatura abdominal, también con posición

corregida, buscando y forzando la cifosis lumbar. Ortopédico:

En curvaturas excesiva, antes de la adolescencia, algunos especialistas recomiendan corsé de corrección postural.

Nota importante: aún sin aparecer ninguna sintomatología, todas aquellas personas que tengan una actitud de hiperlordosis, deberían realizar el tratamiento conservador arriba indicado, para evitar futuras complicaciones con lumbalgias y ciatalgias.

@7 Rectificaciones Vertebrales o Inversion
DEFINICIÓN
Nos encontramos ante un rectificación vertebral (también llamada inversión de la curvatura cervical), cuando el grado de curvatura normal de un segmento de la columna cervical es inferior al considerado anatómico. Se distinguen varios tipos: - columna cervical plana - columna dorsal plana - inversión de la curvatura dorso lumbar - inversión de la curvatura lumbar (cifosis lumbar)

CAUSAS
Las causas pueden ser congénitas, por defectos de posición, por contracturas musculares severas, higiene postural incorrecta (por ejemplo; dormir sin almohada boca arriba acentúa la rectificación de la columna cervical).

SÍNTOMAS
Ante este tipo de anomalías se presentan contracturas en los músculos paravertebrales y otros grandes grupos musculares, como trapecio o dorsales, que hacen de cuerdas estirando las inserciones tendinosos y rectificando la posición anatómica vertebral. También la presión muscular que ejercen las contracturas sobre vasos sanguíneos (menos aporte de oxígeno a la cabeza en zona cervical), sobre nervios (parestesias o sensaciones de hormigueo en dedos de las manos en zona posterior de hombros y musculatura paravertebral dorsal superior), dolores de cabeza (en músculos paravertebrales cervicodorsales y esternocleidomastoideos del cuello).Al existir contracturas se da un acortamiento muscular que conlleva una menor movilidad articular y sensación de pesadez en miembros superiores e inferiores

DIAGNÓSTICO
Radiológicamente se comprueba con exactitud (en proyección lateral) las diferentes rectificaciones o inversiones de la curvatura vertebral. No obstante existen signos muy evidentes que el examinador aprecia visualmente con el paciente colocado lateralmente a él. Así: - Columna cervical plana: desaparece la lordosis cervical (concavidad hacia dentro) y la cabeza excesivamente adelantada respecto al eje de los hombros. En caso de inversión de la curvatura (concavidad hacia dentro) solo se puede saber mediante radiografía lateral. - Columna dorsal plana: desaparece la cifosis dorsal (concavidad hacia fuera). - Inversión de la curvatura dorso - lumbar: asociada a cifosis lumbar con la columna dorsal plana. La pelvis se sitúa en retroversión, columna dorsal plana, vientre plano y sobresalen los homóplatos hacia atrás (escápulas aladas). - Cifosis lumbar: el cuerpo lo compensa dorsalmente y se une a esta zona, dando sensación de cifosis total.

TRATAMIENTO

En todos los casos, cuando existan síntomas dolorosos provocados por las contracturas musculares ya enunciadas; o sin síntomas se ha detectado adecuadamente (como prevención) se recomienda para todos los casos, lo siguiente: - Higiene postural: posiciones de sentado, de pie, caminando, tumbado, etc. - Ejercicios respiratorios - Natación - Masaje y termoterapia en contracturas Se recomienda compensar muscularmente de la forma siguiente: - Columna cervical plana: estiramiento de músculos laterales del cuello y flexibilidad e buscando la lordosis cervical anatómica. - Columna dorsal plana: fortalecer los músculos pectorales sin abrir los brazos, buscando la cifosis dorsal anatómica. - Inversión de la curvatura dorso - lumbar: fortalecer los músculos pectorales sin abrir los brazos, buscando la cifosis dorsal anatómica; los paravertebrales lumbares, abdominales y psoas; estiramiento de los músculos isquiotibiales (posteriores) de las piernas. - Cifosis lumbar: elasticidad de las articulaciones vertebrales, buscando la extensión del tronco (espalda hacia atrás); fortalecer los músculos abdominales y psoas; estiramiento de los músculos isquiotibiales (posteriores) de las piernas.
LESIONES OSTEOPATICAS: RETROLISTESIS

Retrolistesis La retrofistesis o deslizamiento vertebral hacia atrás (fig. 4) es muy frecuente. Asienta casi siempre a nivel de las vértebras lumbares (con predominio en L2) y en algunas ocasiones, aunque más raras, a nivel de las últimas dorsales (D10 a D12).

Fig.4 Retrolistesis de la Vértebra A (según De Sèze)

Este deslizamiento se ve favorecido en la región lumbar alta, por la orientación oblicua hacia abajo y atrás del disco intervertebral y en la región dorsal baja por la dirección oblicua, en el mismo sentido, de las apófisis articulares. Según SCHMORL, la lesión es debida a la degeneración discal. Se acompaña, en general, de un pinzamiento del disco. La edad media, exceptuando las causas traumáticas, la sitúa el citado autor entre los cincuenta y sesenta años. Los equilibrios patológicos de la columna vertebral, especialmente la hiperiordosis lumbar, favorecen la retrolistesis. Como asimismo los traumatismos y microtraumatismos profesionales. Clínicarnente se observa una lumbalgia, que se acentúa por la mañana al levantarse y por la noche a consecuencia de la fatiga. A veces se presentan dolores irradiados en el territorio inervado por la raíz raquídeá (ciática por retrolistesis de L4 ó L5).

Estos dolores serán debidos a la compresión de la raiz ocasionada por la deformación del agujero de conjugación (fig. 5), o más verosímilmente, según DE SÉZE, a una hernia discal asociada.

Fig.5 Deformación del Agujero de Conjunción debida a la Retrolistesis de L2

La discopatía permite el deslizamiento aplastando el disco y distendiendo los ligarnentos. Se puede observar por palpación el desencaje vertebral y en ocasiones, el dolor a la presión sobre la vértebras retrolistésica. Se nota también una hipermovilidad anormal de la vértebra con disminución del deslizamiento, cuando la columna está, en flexión y acentuación en la hiperextensión (estudio radiológico estatodinámico de raquis por DJIAN). Según DE SÉZE, esta hipermovilidad es debida a la degeneración discal; sin embargo, cabe la pregunta de que, siendo el sitio predominante de la lesión a nivel de la charnela dorsolumbar, ¿esta degeneración discal no será debida a una fatiga por hipermovilidad? (charnelas vertebrales y zonas rígidas). Señalemos,que existen también las retrolistesis escalonadas (figs. 6A y 6B).

Fig.6A Retrolistesis escalonadas de L3 y L2 con grandes osteofitos anteriores (obsérvese la dirección de los osteofitos)

Las vértebras
Las vértebras son los huesos que forman la columna vertebral. Son muy resistentes; un trocito de hueso puede soportar un peso de 9 toneladas, que destrozaría una pieza de cemento del mismo tamaño. En una visión superior, se distingue: el cuerpo vertebral, unas prominencias laterales (apófisis transversas) y una prominencia posterior (apófisis espinosa), unidas por la lámina. El agujero central está ocupado por la médula, por lo que se denomina canal medular.

Vértebra vista desde arriba 1. Lámina 2. Apófisis espinosa 3. Apófisis transversa 4. Cuerpo 5. Canal medular Cada vértebra se articula con la inferior por delante -mediante el disco intervertebral- y por detrás -a través de la articulación facetaria-. Del mismo modo que el disco amortigua la presión entre los cuerpos vertebrales, en la articulación facetaria existe un cartílago con la misma misión. En el cartílago no hay nervios, pero sí en el hueso situado por debajo. Eso explica que cierto grado de desgaste del cartílago pueda ser indoloro mientras no llegue a afectar al hueso que hay por debajo. Si esto ocurre, se activan los nervios y entonces sí se siente dolor. En una visión lateral, se observa que al colocarse una vértebra sobre la otra forman un agujero,

o agujero de conjunción, por el que pasan las raíces nerviosas que nacen de la médula.

Vista lateral 1. Raiz nerviosa 2. Apófisis espinosa 3. Agujero conjunción 4. Articulación Facetaria 5. Apófisis transversa 6. Médula

Los discos intervertebrales
Entre las vértebras cervicales, dorsales y lumbares existe un amortiguador, llamado "disco intervertebral". Está compuesto por dos partes: la parte central de consistencia gelatinosa que se denomina "núcleo pulposo", y una envuelta fibrosa que lo mantiene en su lugar y se denomina "anillo o envuelta fibrosa". El anillo fibroso es más grueso en la porción anterior del disco, por lo que la pared posterior es más frágil. Ese es el motivo por el que la mayoría de las veces en las que el anillo se rompe, causando una hernia discal, lo hace por detrás. La presión en el núcleo pulposo es de 5 a 15 veces superior a la presión arterial, por lo que no puede llegar sangre a él. Por eso tampoco hay nervios en el núcleo pulposo; sólo los hay en las capas más externas de la envuelta fibrosa. Eso explica que la degeneración del disco pueda ser indolora mientras no afecte a la capa más externa de la envuelta fibrosa; aunque el tejido se desgaste no hay nervios que puedan percibir y transmitir el dolor.

Vista superior 1. Anillo fibroso 2. Nucleo pulposo Con el paso del tiempo, la carga que soporta el disco hace que el núcleo pulposo se vaya desgastando y pierda altura. Ese proceso, conocido como "artrosis vertebral", no es una enfermedad en sí misma, sino que la mayoría de las personas sanas, a partir de los 30 años,

comienzan a tener cierto grado de desgaste. De hecho, los ancianos suelen perder altura porque el desgaste del núcleo pulposo hace que el disco pierda espesor, por lo que las vértebras se acercan entre sí. A la inversa,cuando la carga disminuye los discos dejan de estar comprimidos y se incrementa la separación entre las vértebras. Eso ocurre durante la noche, cuando al estar acostados desaparece la carga vertical. Se calcula que una persona de edad media puede aumentar hasta dos centímetros de altura durante la noche. También por el mismo motivo los astronautas aumentan de altura cuando están en condiciones de ingravidez.

Vista lateral 1. Vértebra 2. Disco intervertebral 3. Vértebra 4. Articulación facetaria

El sistema muscular
Los músculos paravertebrales se coordinan con los abdominales y el músculo psoas para mantener la columna recta, del mismo modo que lo hacen las cuerdas opuestas que sujetan el mástil de un barco. Los glúteos fijan la columna a la pelvis y dan estabilidad al sistema. Por otra parte, si los músculos de la parte posterior del muslo (los "isquiotibiales") están acortados, tienden a provocar posturas inadecuadas para la columna vertebral. Los músculos tienen muchos nervios, por lo que su lesión o sobrecarga puede ser muy dolorosa.

Vista lateral 1. Músculos abdominales 2. Músculos psoas 3. Músculo gluteos 4. Músculos paravertebrales

Los músculos abdominales

Se extienden desde la parte inferior de las costillas hasta la parte superior de la pelvis, protegiendo los órganos internos. Los que están en la parte anterior se denominan "rectos anteriores". Al contraerse tienden a acercar las costillas a la pelvis frontalmente, doblando la columna hacia adelante, pero no son muy eficaces en términos de movimiento: Cuando están contraídos al máximo sólo hacen curvarse la columna hacia adelante unos 30 grados. El pecho puede acercarse más a la rodilla por la acción de otro músculo, denominado psoas-iliaco. Los abdominales que están en la parte lateral se denominan "oblícuos" y "transversos". Al contraerse el transverso izquierdo acercan las costillas hacia la pelvis por el lado izquierdo, haciendo que en el lado derecho se separen las costillas de la pelvis. Al contraerse los oblícuos ("mayor" y "menor") hacen rotar las caderas sin que se muevan los hombros. Si se contraen a la vez que los rectos anteriores, acercan las costillas a la pelvis de forma cruzada, acercando el hombro derecho hacia la cadera izquierda o al revés. La contracción del transverso actúa de forma similar al de una faja, apretando las vísceras contra la columna vertebral.

Los paravertebrales
Se extienden por toda la parte posterior del tronco, desde la nuca hasta la pelvis, uniendo por detrás la parte inferior de las costillas con la pelvis y las vértebras con los omóplatos, y entre sí hasta la nuca.

El psoas
El psoas se extiende desde la última vértebra dorsal y las cinco lumbares hasta el muslo, atravesando la pelvis. Al contraerse, aproxima el muslo y las vértebras por delante, hasta hacer que se toquen el pecho y la rodilla. En los primeros 30 grados de flexión, los abdominales y el psoas colaboran. A partir de esa postura, el resto de la flexión del pecho sobre la pelvis se debe sólo a la acción del psoas.

Los glúteos y el piramidal
Los glúteos se extienden desde la pelvis hasta el fémur por detrás, formando las nalgas. Al contraerse tienden a llevar la pierna hacia atrás y hacia afuera. Al erguir la espalda hacia atrás, los glúteos e isquiotibiales colaboran con los paravertebrales. Los glúteos y otros músculos de la pelvis, como el piramidal, contribuyen a mantener una tensión dinámica en la cintura pélvica, lo que aporta un punto de apoyo estable a la columna vertebral.

Los isquiotibiales
Se extienden por la parte posterior del muslo, dirigiéndose por detrás desde la pelvis hasta la rodilla. En la extensión de la espalda, los glúteos e isquiotibiales colaboran con los paravertebrales. Si los isquiotibiales están acortados, tienden a provocar una rectificación de la columna lumbar y un dorso curvo o hipercifosis dorsal ya que son los tirantes posteriores que provocarán una retroversión de la pelvis.

Sedentarios
El sedentarismo es uno de los factores que aumenta el riesgo de que aparezca el dolor. Desde el punto de vista médico, lo aconsejable es evitar ser sedentario, pero a veces las obligaciones

laborales hacen que sea prácticamente imposible. Además la vida moderna incita a estar constantemente sentado y empujan a llevar una vida cómoda en la que se evita todo esfuerzo físico: se suele usar el ascensor para subir -o incluso bajar- unos pocos pisos y el coche para recorrer unos cientos de metros. La buena noticia es que es posible tomar medidas eficaces y simples para compensar los efectos nocivos del sedentarismo. En este Web sólo se tratan los aspectos relacionados con la espalda y sus dolencias, pero también se pueden compensar los efectos perjudiciales del sedentarismo sobre el metabolismo y el sistema cardiovascular. Si es sedentario, merece la pena que consulte a su médico para profundizar en esas medidas.

¿Qué aumenta el riesgo de dolor de espalda en los sedentarios?
Varios factores: - La falta de potencia muscular ("atrofia muscular"). El sedentarismo conlleva la pérdida de fuerza muscular, y el tener poca fuerza en la musculatura de la espalda o los abdominales ha demostrado ser uno de los factores que aumenta el riesgo de que el dolor aparezca o persista. La falta de potencia muscular facilita que la musculatura se sobrecargue y contracture ante esfuerzos aparentemente livianos. Además, cuanto menor masa muscular hay, menos protegido está el disco intervertebral y las demás estructuras de la columna vertebral y menos resistente es ésta a la carga, incrementando el riesgo de que aparezcan algunas de sus alteraciones. - La falta de actividad física. En condiciones normales, los distintos grupos musculares que participan en el funcionamiento de la espalda, como los abdominales y la musculatura paravertebral, se coordinan entre sí para mantener una postura o conservar el equilibrio en movimiento. Esta coordinación depende de reflejos nerviosos que, para funcionar correctamente, necesitan repetirse. La inactividad física disminuye ese entrenamiento y empeora esos reflejos, haciendo que la musculatura se contraiga inadecuadamente o a destiempo, lo que facilita su contractura. - La postura. Al estar sentado, el sufre más carga en su posición anterior. Como el disco es flexible, eso tiende a aumentar la presión sobre su pared posterior, por lo que el mantenimiento constante de esa postura puede aumentar el riesgo de que ésta se rompa o deforme y aparezca una fisura, protrusión o hernia discal. En condiciones normales, la musculatura de la espalda protege el disco, por lo que el riesgo es mayor si la musculatura es poco potente. - La mala higiene postural. Al estar sentado, es muy frecuente adoptar posturas incorrectas, que aumentan innecesariamente la presión sobre el disco intervertebral, lo que a la larga puede facilitar que aparezca una fisura, protrusión o hernia discal, e incrementan la fuerza que debe hacer la musculatura, lo que puede provocar su contractura. Esto es todavía más fácil si son incorrectas las posturas que se adoptan al trabajar sentado, por ejemplo con el ordenador. Sin embargo, la lesión del disco o la contractura de la musculatura son mucho menos probables si la musculatura es potente y está entrenada. - El sobrepeso. El sobrepeso se asocia frecuentemente al sedentarismo, y es uno de los factores que aumenta el riesgo de que aparezca dolor de espalda, por los mecanismos que se indican en la sección correspondiente. También en este caso, el riesgo es mayor si al sobrepeso se le asocia la falta de una musculatura potente.

¿El dolor de espalda puede tener consecuencias negativas en los sedentarios?
Sí, si no toman medidas para compensar algunos de los factores de riesgo que conlleva el sedentarismo. Las consecuencias negativas pueden ser:

- La cronificación del dolor. En los sedentarios suelen coexistir varios de los factores de riesgo para que el dolor aparezca o persista. Eso hace que, si el dolor aparece, sea mayor el riesgo de que se cronifique. - La cronificación de la incapacidad. Habitualmente, el sedentario está acostumbrado a exigir poca disciplina física a su cuerpo, lo que se suele asociar a una actitud evasiva ante el dolor, que se caracteriza por tender al reposo y evitar cualquier actividad que crea va a desencadenar o aumentar los síntomas. Eso aumenta el riesgo de que el dolor dure más tiempo y, sobre todo, de que la incapacidad física y laboral se cronifique.

Cómo prevenir y tratar el dolor de espalda en los sedentarios.
Varias medidas son eficaces para prevenir el dolor de espalda en los sedentarios: - Mantener un mínimo grado de actividad física. Por muy exigentes que sean los horarios laborales, siempre es posible mantener un mínimo grado de actividad física, y eso es especialmente indispensable en los sedentarios. Puede ser tan sencillo como acostumbrarse a ir andando en algunos desplazamientos cotidianos, en vez de ir constantemente sentado en coche, autobús o metro, o subir cada día algunos pisos a pie, en vez de usar siempre el ascensor. Si es posible, es todavía mejor practicar algunos deportes aeróbicos, como correr o nadar. 20 ó 30 minutos a días alternos ya comienzan a marcar una diferencia apreciable. Si va a iniciar la práctica habitual de un deporte, es conveniente que consulte antes a un médico para valorar su situación general y que cumpla con las normas de higiene postural en el deporte que permiten hacer casi cualquiera de ellos reduciendo el riesgo para su espalda. - Conocer y cumplir las normas de higiene postural al estar sentado que le enseñan cómo estar sentado y trabajar en esa postura de la forma más correcta y segura para su espalda. En un sedentario habitual eso también conlleva, aproximadamente cada 45 ó 50 minutos, levantarse un momento y dar unos pasos o arquearse suavemente hacia atrás. - Mantener o desarrollar la musculatura de la espalda. Si se practican correcta y asiduamente, algunos ejercicios aeróbicos, como la natación, pueden ser suficientes para mantener en buen estado la musculatura de la espalda y el estado físico general. Los programas de ejercicios específicos para la musculatura de la espalda, sólo son eficaces sobre esos grupos musculares y no sobre el estado general, pero requieren menos tiempo y se pueden alternar con ejercicios aeróbicos cuando las disponibilidades de tiempo lo permiten. En una sección de este Web se muestran los ejercicios eficaces con ese fin. Si el dolor aparece, hay que aplicar el tratamiento indicado. En una sección de este Web se indican todos los tratamientos que existen para el dolor de espalda, y en otra sección, las pautas de tratamiento que combinan las medidas que han demostrado ser eficaces. Si se demuestra que el dolor de la persona sedentaria se debe a una alteración orgánica de la columna vertebral, como una hernia discal, se deben aplicar los tratamientos indicados para esa afección, que se indican en la sección de este Web dedicada específicamente a las fisuras, protrusiones y hernias discales. Pero antes de tratar la hernia discal, es necesario demostrar que ésa es la verdadera causa del dolor. El 30% de las personas sanas, sin ninguna molestia, tienen protrusiones o hernias discales que no dan ningún problema, y en la práctica totalidad de las personas de más de 30 años se pueden observar signos de desgaste del disco intervertebral. Por eso, si se hace una radiografía, scanner o Resonancia Magnética a una persona sedentaria de 30 o más años, es normal observar que el disco intervertebral está desgastado, y es probable detectar que está deformado o roto. Pero la imagen en sí misma no tiene valor; si no existen síntomas o éstos no se correlacionan exactamente con lo observado en la imagen, no hay que aplicar ningún tratamiento específico. El 30% de la población sana que tiene protrusiones o hernias discales que no causan ningún síntoma, también puede tener algún día un dolor de espalda común, debido a un mal funcionamiento de la musculatura o a una contractura muscular. En ese caso, sería un error atribuir los síntomas a la hernia discal y contraproducente operarla.

Por eso, sólo se deben hacer exploraciones complementarias, como radiografías o resonancias magnéticas, cuando hay razones concretas que las aconsejan. Si no existen, hacer esas exploraciones es inútil -puesto que sus resultados no van a modificar el tratamiento- o incluso contraproducente -pues la observación de una hernia discal irrelevante puede confundir el diagnóstico e inducir tratamientos erróneos, innecesariamente agresivos o incluso contraproducentes-. También por ese motivo es fundamental estudiar las características de los síntomas y determinar si se correlacionan exactamente o no con las alteraciones orgánicas observadas en la imagen, por lo que la exploración física y la historia clínica son fuentes de información todavía más importantes que la resonancia magnética. Es un error diagnosticar la hernia discal sin interrogar al paciente y explorarlo, pues sólo si sus síntomas y el resultado de la exploración corresponden exactamente a la imagen que se observa tiene sentido diagnosticarla como causa del dolor y establecer el tratamiento oportuno.

Personas con sobrepeso
El sobrepeso causado por la obesidad es un factor que aumenta el riesgo de padecer dolor de espalda. El riesgo aumenta si a ello se añade el sedentarismo, la falta de fuerza muscular, la inactividad física, o el mal estado de salud general. Para prevenir las dolencias de espalda se debe mantener un mínimo de actividad física, cumplir las normas de higiene postural y desarrollar la musculatura de la espalda. El sobrepeso es uno de los factores que aumentan el riesgo de padecer dolor de espalda, pero existen varias medidas que permiten reducir ese riesgo. En la mayoría de los casos, el sobrepeso se debe al aumento de grasa propio de la obesidad. Sin embargo, algunos deportistas que practican con intensidad algunas modalidades concretas, como la halterofilia o el culturismo, pueden tener un peso mayor de lo normal por el aumento de su masa muscular. El sobrepeso ha demostrado ser un factor de riesgo para el dolor de espalda cuando es considerable y se debe a obesidad, pero no cuando se debe al incremento de la masa muscular.

¿Qué aumenta el riesgo de dolor de espalda en las personas con sobrepeso por obesidad?
Varios factores: - El propio sobrepeso. El exceso de peso aumenta por sí mismo la carga sobre el disco intervertebral, lo que acelera su desgaste e incrementa el riesgo de que se deforme o rompa. Además obliga a la musculatura de la espalda a hacer mayores esfuerzos para mover el cuerpo o mantener las posturas, lo cual facilita su contractura y la aparición del dolor. Tener una musculatura bien desarrollada y entrenada protege el disco intervertebral y aumenta la capacidad de carga y resistencia de la columna vertebral, por lo que si la causa del sobrepeso es el aumento de la masa muscular, no supone un mayor riesgo para la espalda. - Otros factores asociados. En las personas con sobrepeso por obesidad suelen darse otros factores de riesgo para las dolencias de la espalda. Los estudios más recientes sugieren que estos factores aumentan el riesgo de padecer dolor de espalda en mayor medida que el propio sobrepeso. Los principales son: - El sedentarismo incrementa por sí mismo el riesgo de padecer afecciones de la espalda. - La falta de fuerza en la musculatura de la espalda y abdominal, ha demostrado ser uno de los factores que aumenta el riesgo de que el dolor aparezca o persista. La falta de potencia muscular facilita que la musculatura se sobrecargue y contracture ante esfuerzos aparentemente

livianos. Además, cuanto menor masa muscular hay, menos protegido está el disco intervertebral y las demás estructuras de la columna vertebral y menos resistente es ésta a la carga, lo que incrementa el riesgo de que aparezcan algunas de sus alteraciones. - La inactividad física. En condiciones normales, los distintos grupos musculares que participan en el funcionamiento de la espalda -como los abdominales y la musculatura paravertebral- se coordinan entre sí para mantener una postura o conservar el equilibrio en el movimiento. Esta coordinación depende de reflejos nerviosos que, para funcionar correctamente, necesitan repetirse. La inactividad física disminuye ese entrenamiento y empeora esos reflejos, hace que la musculatura se contraiga inadecuadamente o a destiempo, y, por ello, facilita su sobrecarga o contractura. - El mal estado de salud general. El sobrepeso aumenta a medio y largo plazo el riesgo de padecer diversas enfermedades como las metabólicas y cardiovasculares. El mal estado de salud general es uno de los factores que incrementa el riesgo de padecer dolencias de la espalda.

¿El dolor de espalda puede tener consecuencias negativas para la persona con sobrepeso?
Sí. Esencialmente su cronificación. Mientras el sobrepeso perdura, el riesgo de que el dolor de espalda vaya reapareciendo es mayor. La repetición de los episodios de dolor y su mayor duración son factores que aumentan el riesgo de que el dolor persista más tiempo o llegue a hacerse crónico. Además, y especialmente si el obeso es poco proclive a la actividad física, el dolor puede incitarle erróneamente a guardar reposo, limitar todavía más su actividad física, adoptar una actitud evasiva y catastrofista ante el dolor y posponer el inicio de los ejercicios que han demostrado ser eficaces para tratar y prevenir las dolencias de la espalda. Todos esos factores aumentan el riesgo de que el dolor y la incapacidad funcional y laboral aparezcan, persistan y lleguen a cronificarse. Las buenas noticias son que esos riesgos pueden prevenirse eficazmente.

Cómo prevenir y tratar el dolor de espalda en las personas con sobrepeso.
Evidentemente, lo ideal para la espalda y el conjunto del estado de salud es reducir el peso de la forma adecuada: limitando y reconduciendo los hábitos alimenticios y realizando actividad física regular. Si se encuentra en esa situación, consulte a su médico para iniciar el programa que le resulte más adecuado y cómodo. Pero incluso mientras subsista el sobrepeso se pueden adoptar algunas medidas eficaces para prevenir las dolencias de la espalda: - Mantener el mayor grado posible de actividad física. Además de que pueda ayudarle a perder peso y sea aconsejable para su salud general, mantener el mayor grado posible de actividad física es eficaz para prevenir el dolor de espalda. Puede ser tan sencillo como acostumbrarse a ir andando en algunos desplazamientos cotidianos en vez de ir siempre sentado en un medio de transporte, o subir cada día algunos pisos a pie en vez de usar siempre el ascensor. Si es posible, es todavía mejor practicar algunos deportes aeróbicos como correr o nadar. 20 ó 30 minutos en días alternos ya comienzan a marcar una diferencia apreciable. Si va a iniciar la práctica habitual de un deporte, es conveniente que consulte antes a un médico para valorar su situación general y que cumpla con las normas de higiene postural en el deporte que permiten hacer casi cualquiera de ellos reduciendo el riesgo para su espalda. - Conocer y cumplir las normas de higiene postural que le enseñan cómo adoptar las posturas y movimientos propios de la vida cotidiana de forma que suponga una carga menor para la columna vertebral y su musculatura. Eso es especialmente importante en una persona con sobrepeso, en la que la carga, ya de por sí, es mayor de lo normal.

- Mantener y desarrollar la musculatura de la espalda. La fortaleza de la musculatura de la espalda y abdominal disminuye el riesgo de dolencias de la espalda. Eso es especialmente importante en una persona con sobrepeso, en la que el esfuerzo que se exige a esa musculatura es superior a lo normal. Si la musculatura es suficientemente potente y resistente, un exceso de pocos kilos puede ser irrelevante para la espalda. Si se practican correcta y asiduamente, algunos ejercicios aeróbicos como la natación pueden ser suficientes para mantener en buen estado la musculatura de la espalda y el estado físico general. Los programas de ejercicios específicos para la musculatura de la espalda, sólo son eficaces sobre esos grupos musculares y no sobre el estado general, pero requieren menos tiempo y se pueden alternar con ejercicios aeróbicos cuando la disponibilidad de tiempo lo permite. En una sección de esta Web se muestran los ejercicios más eficaces para la musculatura de la espalda. Si el dolor aparece, hay que aplicar el tratamiento indicado. En una sección de esta Web se muestran todos los tratamientos que existen para el dolor de espalda, y en otra sección, las pautas de tratamiento que combinan las medidas que han demostrado ser eficaces. Si se demuestra que el dolor de la persona con sobrepeso se debe a una alteración orgánica de la columna vertebral como una hernia discal, se deben aplicar los tratamientos indicados para esa afección que se ofrecen en la sección de esta Web dedicada específicamente a las fisuras, protrusiones y hernias discales. Pero antes de tratar la hernia discal, es necesario demostrar que ésa es la verdadera causa del dolor. El 30% de las personas sanas, sin ninguna molestia, tiene protrusiones o hernias discales que no dan ningún problema, y en la práctica totalidad de las personas de más de 30 años se pueden observar signos de desgaste del disco intervertebral. Por eso, si se hace una radiografía, escáner o resonancia magnética a una persona sedentaria de 30 o más años, es normal observar que el disco intervertebral está desgastado, y es probable detectar que está deformado o roto. Pero la imagen en sí misma no tiene valor: si no existen síntomas o éstos no se correlacionan exactamente con lo observado en la imagen, no hay que aplicar ningún tratamiento específico. El 30% de la población sana que tiene protrusiones o hernias discales que no causan ningún síntoma también puede tener algún día un dolor de espalda común causado por un mal funcionamiento de la musculatura o a una contractura muscular. En ese caso, sería un error atribuir los síntomas a la hernia discal y contraproducente operarla. Por eso, sólo se deben hacer exploraciones complementarias, como radiografías o resonancias magnéticas, cuando hay razones concretas que lo aconsejan. Si no existen, hacer esas exploraciones es inútil -puesto que sus resultados no van a modificar el tratamiento- o incluso contraproducente -pues la observación de una hernia discal irrelevante puede confundir el diagnóstico e inducir tratamientos erróneos o innecesariamente agresivos-. También por ese motivo es fundamental estudiar las características de los síntomas y determinar si se correlacionan exactamente con las alteraciones orgánicas observadas en la imagen, por lo que la exploración física y la historia clínica son fuentes de información todavía más importantes que la resonancia magnética. Es un error diagnosticar una hernia discal sin interrogar y explorar al paciente, pues sólo si sus síntomas y el resultado de la exploración corresponden exactamente a la imagen que se observa tiene sentido señalarla como causa del dolor y establecer el tratamiento oportuno.

Deportistas
En general, el deporte es conveniente y recomendable para su espalda y para su salud general. Sin embargo, algunos deportes aumentan el riesgo de padecer dolores de espalda, especialmente si se practican de forma intensa o competitiva. Esencialmente, son aquellos que a) Obligan a realizar movimientos de flexo-extensión de la columna, especialmente con carga, torsión brusca o mantenida,

b) Someten la columna a vibraciones, o c) Tienden a desarrollar más la musculatura de un lado que la del otro, generando así a la larga un desequilibrio en la dinámica de la columna, en su reparto de cargas e incluso en su estática. Sin embargo, la realización de un programa de ejercicios que desarrolle adecuadamente la musculatura de la columna y la utilización de un material deportivo adecuado puede disminuir el riesgo que suponen algunos deportes. Es necesario que un médico le reconozca antes de iniciar una nueva actividad deportiva. No sólo para valorar el estado de su espalda, sino también para evaluar su sistema cardiovascular y su estado general de salud, con el fin de recomendar las pautas de ejercicio más adecuado. Además, si su columna le duele al realizar algún deporte o ejercicio físico debe interrumpirlo y acudir a un especialista. La musculatura de la espalda también trabaja en movimientos para los que aparentemente no debería emplearse, puesto que contribuye a mantener el equilibrio cuando se mueven distintas partes del organismo. Por eso, es siempre recomendable que antes de hacer cualquier deporte garantice que la musculatura de su espalda está bien desarrollada. Cuanto más desarrollada esté y más equilibrada sea, menor riesgo tendrá de lesionar su espalda haciendo cualquier tipo de deporte. Con ese fin, puede ser recomendable realizar durante un tiempo ejercicios específicos para desarrollar la musculatura de su espalda, antes de iniciar la práctica de cualquier deporte. Los ejercicios que son adecuados para un individuo pueden ser contraproducentes para otro, por lo que es necesario que un especialista le haga una exploración física y un balance muscular para determinar cuáles debe hacer y con qué intensidad.

¿Qué aumenta el riesgo de dolor de espalda en los deportistas?
Por las posturas y movimientos que condicionan, algunos deportes aumentan el riesgo de provocar alteraciones orgánicas de la columna vertebral, como: - Escoliosis y espondilolistesis, que han demostrado asociarse muy frecuentemente en chicas en edad de crecimiento que practican gimnasia rítmica a nivel competitivo. - Hernias discales en deportes que conllevan la flexo-extensión con carga, como algunos estilos de halterofilia, la exposición a saltos y vibraciones repetidas, como el baloncesto, o la torsión brusca y repetida, como el golf o el squash. Sin embargo, para que un deporte llegue a ocasionar una alteración orgánica de la columna vertebral debe ser practicado de forma muy constante e intensa. Por eso, habitualmente sólo ocurre en deportistas profesionales. Otros deportes generan fácilmente contracturas musculares porque condicionan esfuerzos muy intensos. La falta de entrenamiento y la incorrección del estilo facilitan que la contractura aparezca ante esfuerzos menos intensos, por lo que también aparecen entre los deportistas no profesionales. Por último, otros deportes exponen a otros factores que aumentan el riesgo de padecer dolor de espalda, como las vibraciones.

¿El dolor de espalda puede tener consecuencias negativas para los

deportistas?
Sí, hasta llegar a impedir la práctica de algunos deportes o condicionar el final de las carreras deportivas de algunos profesionales. Las consecuencias negativas pueden ser: - La cronificación del dolor. Si no se adoptan los tratamientos adecuados y se sigue realizando con dolor el deporte que lo desencadenó, exponiéndose a los mismos factores de riesgo, el dolor puede cronificarse. Un mecanismo neurológico explica que si el dolor persiste largo tiempo sea más difícil curarlo. - La adopción de tratamientos inadecuados. Algunos deportistas abusan de tratamientos sintomáticos que aunque pueden estar excepcionalmente indicados a corto plazo en algún caso, pueden generar efectos indeseables a largo plazo. Ese es el caso de la administración de corticoides u otros fármacos. - La interrupción de la práctica del deporte. La mayoría de los deportes requiere que la musculatura de la espalda sea potente, funcione correctamente y se coordine bien, para mantener las distintas posturas, asegurar el equilibrio y permitir movimientos rápidos del cuerpo. Además de que el propio dolor puede incitar a abandonar el deporte, varios mecanismos neurológicos pueden hacer que la musculatura se contracture o funcione inadecuadamente cuando hay dolor de espalda, dificultando la práctica correcta del deporte. La buena noticia es que con el entrenamiento adecuado, los mecanismos de prevención eficaces y los tratamientos correctos, es fácil poder practicar deporte toda la vida sin limitaciones debidas al dolor de espalda.

Cómo prevenir y tratar el dolor de espalda en los deportistas.
Varias medidas han demostrado ser eficaces para prevenir el dolor de espalda en los deportistas: - El entrenamiento adecuado, con una intensidad progresiva que contemple un período de calentamiento previo. - El desarrollo de la musculatura de la espalda y de los abdominales antes de practicar deportes que requieran su participación. En una sección de este Web se indican los ejercicios eficaces a ese fin. - El uso de un estilo correcto al practicar deporte, que incluya el cumplimiento de las normas de higiene postural para cada deporte. Si el dolor aparece, hay que aplicar el tratamiento indicado. En una sección de este Web se indican todos los tratamientos que existen para el dolor de espalda, y en otra, las pautas de tratamiento que combinan las medidas que han demostrado ser eficaces.

Estrés
El estrés aumenta el riesgo de padecer dolor de espalda principalmente porque facilita la aparición de contracturas musculares, pero además porque disminuye el umbral del dolor y suele ir acompañado de una actitud negativa ante ese dolor. Lo ideal es resolver la situación que provoca el estrés, pero también se pueden contrarrestar sus efectos realizando alguna actividad física y siguiendo las normas de higiene postural. El estrés es uno de los factores que aumenta el riesgo de padecer dolor de espalda, pero se pueden tomar medidas para evitarlo y controlarlo.

¿Qué aumenta el riesgo de dolor de espalda en las personas estresadas?
Aunque los estudios realizados para medir este efecto han tenido resultados contradictorios, se

acepta que el estrés altera el estado de los nervios que controlan el funcionamiento de los músculos, por lo cual facilitando su contractura. En esa situación, la contractura muscular puede aparecer ante esfuerzos musculares muy pequeños, o incluso espontáneamente, y desencadenar episodios dolorosos. El estrés también podría interferir en la coordinación de los distintos grupos musculares que participan en el funcionamiento de la espalda. En condiciones normales, los abdominales y la musculatura paravertebral se coordinan entre sí para mantener una postura o conservar el equilibrio durante el movimiento. Esta coordinación depende de reflejos nerviosos. El estrés podría afectar a la coordinación de estos reflejos y provocar que la musculatura se contrayera inadecuadamente o a destiempo, lo que facilitaría su contractura. Aunque el hecho de que el estrés facilite la aparición de contracturas musculares parece ser el mecanismo fundamental a través del cual se presenta el dolor de espalda, también pueden participar otros factores: - Las estructuras nerviosas se activan cuando hay estrés, de modo que éste también puede disminuir el umbral del dolor y hacer que su intensidad se perciba como mayor de la que realmente es. - El estrés puede facilitar una actitud ante el dolor que aumenta el riesgo de que éste surja o persista durante más tiempo. Esta actitud se caracteriza por: - Disposición negativa ante el dolor del dolor, al asumir que va a persistir y va a limitar la capacidad y calidad de vida de forma permanente. - Miedo al dolor y reducción de la actividad, así como abuso de la medicación sintomática e interrupción de las tareas que provocan el más mínimo aumento del dolor, o incluso de las que no lo provocan pero el sujeto cree que pueden hacerlo. - Escasa confianza en uno mismo para controlar el dolor y la incapacidad que conlleva, y transferencia a terceros -médicos u otros profesionales sanitarios- de la responsabilidad de hacerlo. - Además, en ocasiones confluyen en las personas estresadas otros factores de riesgo como el sedentarismo, la falta de actividad y la mala forma física.

¿El dolor de espalda puede tener consecuencias negativas para la persona estresada?
Habitualmente, no. Aproximadamente el 80% de la población sufre dolor de espalda en algún momento de su vida, y la inmensa mayoría padece estrés de manera ocasional, periódica o constante. El dolor de espalda puede ser una molestia más para la persona estresada, pero el padecerlo no tiene más consecuencias negativas que las propias molestias que depara. Sólo en personalidades predispuestas puede desencadenar pautas de comportamiento psicosomáticas (en las que el sujeto aprende a convertir los conflictos psicológicos en síntomas físicos), hipocondríacas (en las que se convence de sufrir afecciones físicas que no padece realmente -e incluso cree percibir sus síntomas-), u obsesivas (en las que su dolor de espalda se convierte en el centro de su vida). Por otra parte, si el estrés se mantiene mucho tiempo y provoca dolores de espalda con cada vez mayor frecuencia y duración, el dolor puede llegar a cronificarse. Un mecanismo neurológico puede explicar que cuanto más dura o se repite el dolor de espalda, mayor es el riesgo de que se cronifique por sí mismo, con independencia de cuál sea la causa que lo desencadenara inicialmente. Este proceso es más probable y rápido si al aparecer el dolor se hace reposo y se reduce la actividad física.

¿Qué hacer para prevenir y tratar el dolor de espalda en las personas estresadas?
Evidentemente, lo primero que se debe tratar es el propio estrés, resolviendo las situaciones

que lo provocan cuando es viable, o aprendiendo a vivir con él de la forma más sana cuando no lo es. Con ese fin existen técnicas psicológicas eficaces. Cuando las situaciones estresantes son pasajeras también se puede valorar el uso transitorio de algunos psicofármacos como los ansiolíticos bajo supervisión médica. Desde luego, si está frecuentemente estresado conviene que consulte a su médico, psicólogo o psiquiatra. También se pueden tomar las siguientes medidas para reducir el impacto del estrés en la salud de la espalda: - Mantener el mayor grado posible de actividad física. Además de ser eficaz para prevenir el dolor de espalda, la actividad física regular puede contribuir a controlar el estrés y reducir su impacto. Puede ser tan sencillo como acostumbrarse a ir andando en algunos desplazamientos cotidianos en vez de tomar siempre un medio de transporte, o subir cada día algunos pisos a pie, en vez de usar siempre el ascensor. Si es posible, es todavía mejor practicar algunos deportes aeróbicos, como correr o nadar. 20 ó 30 minutos en días alternos ya comienzan a marcar una diferencia apreciable. Si va a iniciar la práctica habitual de un deporte, es conveniente que consulte antes a un médico para valorar su situación general y que cumpla las normas de higiene postural en el deporte que permiten hacer casi cualquiera de ellos reduciendo el riesgo para la espalda. - Conocer y cumplir las normas de higiene postural que le enseñan cómo adoptar las posturas y movimientos propios de la vida cotidiana de forma que la carga para la columna vertebral y su musculatura sea menor y se reduzca el riesgo de contracturas. - Mantener y desarrollar la musculatura de la espalda. El entrenamiento de la musculatura implicada en el funcionamiento de la espalda disminuye el riesgo de que se contracture. Si se practican correcta y asiduamente, algunos ejercicios aeróbicos como la natación pueden ser suficientes para mantener en buen estado la musculatura de la espalda y el estado físico general. Los programas de ejercicios específicos para la musculatura de la espalda, sólo son eficaces sobre esos grupos musculares y no sobre el estado general, pero requieren menos tiempo y se pueden alternar con ejercicios aeróbicos cuando la disponibilidad de tiempo lo permite.

Trabajadores
El concepto tradicional del dolor de espalda causado por el trabajo ha demostrado ser erróneo y su tratamiento clásico, basado en el reposo, ha fracasado. La evidencia muestra que en la aparición y persistencia del dolor influyen igualmente factores mecánicos, medicos y psicosociales, que el mejor modo de prevenirlo es desarrollando la musculatura de la espalda y que la mejor manera de combatirlo es evitando el reposo y la baja laboral, manteniendo el mayor grado posible de actividad física y huyendo de actitudes pesimistas. Las dolencias de la espalda, y específicamente los dolores lumbares, son la causa más frecuente de absentismo laboral. En Estados Unidos causan el 16% de las bajas laborales pero son responsables del 33% de su coste global, y se estima que en un país europeo, el gasto que generan sólo por conceptos laborales equivale cada año al 1,5% del Producto Interior Bruto. Antiguamente se creía equivocadamente que los dolores de espalda en los trabajadores se debían a los sobreesfuerzos de la musculatura, que provocaban su desgarro o contractura, o a la existencia de alteraciones en la estructura de la columna vertebral, como escoliosis o hernias discales. Dentro de la misma línea, se hacían radiografías o resonancias magnéticas para detectar a los trabajadores cuya columna vertebral tuviera algunas de esas alteraciones y descartarlos para los trabajos físicos, y si el dolor aparecía los tratamientos recomendados eran el reposo en cama, para reducir la sobrecarga y dar tiempo a la musculatura a curarse

espontáneamente, o la cirugía para corregir las alteraciones de la estructura vertebral. Pese a que ése ha sido el enfoque habitual durante años, nunca se ha visto respaldado por ningún estudio científico de calidad y, a pesar del progreso de las técnicas quirúrgicas y la inversión creciente en ergonomía, el problema ha seguido agravándose constantemente; la frecuencia de los dolores de espalda de origen laboral ha seguido aumentando a un ritmo muy superior a la del resto de los motivos de baja laboral.

En realidad es probable que las medidas adoptadas para resolver el problema hayan contribuido a agravarlo, pues la evidencia científica más actualizada demuestra que ese concepto de la afección era erróneo, los sistemas de selección de los trabajadores en función de los resultados de las radiografías o resonancias magnéticas- inútiles, y el reposo en cama- contraproducente-. Asimismo, la cirugía de la columna vertebral sólo es útil en menos del 1% de los pacientes, y obtiene altas tasas de fracaso cuando se realiza en los casos en los que no está estrictamente indicada. En resumen, el concepto tradicional del dolor de espalda laboral ha demostrado ser erróneo y su tratamiento clásico ha fracasado- y ha generado un problema de primera magnitud para la salud de los trabajadores y la economía de las empresas y el erario público. En los últimos años se han descrito medidas capaces de mejorar la salud del trabajador y, a la vez, reducir el impacto económico de los dolores de espalda de origen laboral. Actualmente existe una evidencia científica creciente que demuestra su eficacia. El principal problema que conlleva su aplicación es que obliga a modificar drásticamente el tratamieto hasta ahora habitual, y es tan difícil desterrar algunos prejuicios como luchar contra la inercia de lo establecido, pero seguir usando medidas obsoletas perjudica la salud del trabajador tanto o más de lo que grava inútilmente el gasto de las empresas y la hacienda pública.

Qué aumenta el riesgo de padecer dolor de espalda en los trabajadores.
La evidencia científica actualmente disponible demuestra que la lumbalgia laboral tiene un origen multifactorial, en el que los aspectos psicosociales influyen tanto como los físicos (o -mecánicos-). Los factores mecánicos influyen más en el riesgo de aparición del dolor, y los psicosociales en el de incapacidad física y absentismo laboral. Entre los factores mecánicos, se ha demostrado que los siguientes aumentan el riesgo de que aparezca dolor de espalda en los trabajadores: - Estar expuesto a vibraciones que afectan a todo el cuerpo. - El manejo de cargas (incluido su levantamiento, desplazamiento, sostenimiento o transporte), especialmente cuando se excede la capacidad física del operario, pues puede generar lesiones o contracturas de la musculatura. - Mantener posturas inadecuadas, aunque para que generen contracturas de la musculatura y, por tanto, dolor de espalda esas posturas deben ser mantenidas frecuente y duraderamente. - La debilidad de la musculatura abdominal y de la espalda. - Los movimientos de flexión y torsión de la columna vertebral. Estos movimientos sólo pueden aumentar el riesgo de contractura muscular si se repiten muy frecuentemente. Sin embargo, si se efectúan con cargas importantes, sin respetar las normas de higiene postural y sin una musculatura suficientemente potente, pueden incluso aumentar el riesgo de padecer una fisura, protrusión o hernia discal. Entre los factores psicosociales, que han demostrado aumentar el riesgo de incapacidad física y absentismo laboral por dolor de espalda en los trabajadores, destacan los siguientes:

- El estrés en el trabajo. - La insatisfacción con el empleo. - El desempeño de cargos con bajo nivel de decisión. - La percepción de falta de apoyo social por parte de los compañeros de trabajo o la empresa. Una vez el dolor de espalda ha aparecido, también en su duración y pronóstico influyen de forma similar factores médicos y psicosociales. Entre los factores puramente médicos que pueden prolongar el dolor destacan: - Mecanismos neurológicos que pueden hacer que el dolor, la inflamación y la contractura muscular persistan aunque no haya ninguna causa para ello. - Mecanismos musculares que explican que, si el músculo está previamente desentrenado o es poco potente, la lumbalgia dure más y reaparezca más fácilmente, pues los esfuerzos más pequeños bastan para que se contracture y su tendencia a permanecer en esa situación es mayor. - El reposo puede producir pérdida de fuerza y resistencia muscular, y dificultar la -coordinación entre los distintos músculos, lo que facilita su contractura y desprotege la columna vertebral-, y favorece la aparición de algunas alteraciones como la hernia discal. Entre los factores psicosociales que han demostrado aumentar el riesgo de que dure más el dolor y la incapacidad física, destacan los siguientes: - Creer -equivocadamente- que el dolor lumbar refleja siempre una lesión grave o persistente, - Desarrollar una actitud ante el dolor contraproducente que se caracteriza por: - Actitud negativa ante el dolor, al asumir que va a persistir indefinidamente y siempre va a limitar la capacidad y calidad de vida. - Miedo al dolor y limitación de la actividad para evitarlo; abuso de la medicación sintomática y abandono de las tareas que provocan el más mínimo aumento del dolor o incluso de las que no lo hacen pero el sujeto cree que pueden hacerlo. - Escasa confianza en uno mismo para controlar el dolor y la incapacidad que conlleva, y transferencia a terceros -médicos u otros profesionales sanitarios- de la responsabilidad de hacerlo. - Disminuir la actividad física - Tener un bajo estado de ánimo - Tener una mala relación con el entorno y la empresa, - Confiar más en los tratamientos pasivos que en aquellos en los que se requiere participación activa como el ejercicio físico. ¿El dolor de espalda puede dejar secuelas negativas para el trabajador? Sí. Mucho más que el dolor en sí, que habitualmente se puede tratar satisfactoriamente, el principal riesgo es la secuela de incapacidad definitiva. De acuerdo con los estudios realizados, la incapacidad física y laboral tiene por sí misma un efecto devastador en la salud física y psíquica del trabajador. Por eso, es muy importante aplicar las medidas médicas y psicosociales necesarias para controlar los factores que aumentan el riesgo de que se prolongue la incapacidad, y comenzar el tratamiento precozmente. El análisis de los datos disponibles sugiere que si la baja laboral por dolor de espalda se prolonga hasta las 4 semanas hay que tomar medidas específicas, pues los trabajadores que alcanzan ese plazo tienen entre un 10 y un 40% (según los ámbitos) de posibilidades de seguir de baja 1 año después. Y prácticamente ninguno de los que sufre una baja de más de 1 año puede volver a llevar una vida normal, activa y sin dolor, con independencia de cuál fuera su diagnóstico original o de qué tratamientos haya recibido o se le apliquen después. Esa situación es perjudicial para la empresa y el erario público por los costes que conlleva, pero, sobre todo, para el trabajador por las secuelas que depara.

Qué hacer para prevenir o tratar el dolor de espalda en los trabajadores.

Las medidas eficaces que los trabajadores pueden adoptar para prevenir el dolor de espalda y reducir el riesgo de incapacidad definitiva son: - Evitar el miedo al dolor de espalda y las actitudes y conductas negativas que conlleva. Es necesario saber que el dolor de espalda que aparece en el trabajo generalmente se debe a un mal funcionamiento transitorio de la musculatura de la espalda, y no a una lesión ni enfermedad grave, por lo que el pronóstico en sí mismo es bueno y, salvo que se haga reposo o se adopten otras medidas erróneas, tiende a recuperarse y desaparecer sin dejar secuelas. - Conocer y cumplir las normas de higiene postural que enseñan cómo adoptar las posturas y movimientos propios del trabajo de forma que la carga para la columna vertebral y su musculatura sea menor. - Conocer y usar adecuadamente los elementos ergonómicos disponibles en el trabajo que permiten ejercer la labor minimizando la carga que soportan la columna vertebral y su musculatura. - Generar un buen ambiente de trabajo con los compañeros y la empresa, pues ello ha demostrado disminuir el riesgo de que aparezca el dolor de espalda y, si ya lo ha hecho de que persista o genere secuelas de incapacidad. - Mantener el mayor grado posible de actividad física. Puede ser tan sencillo como acostumbrarse a ir andando en algunos desplazamientos cotidianos en lugar de ir siempre sentado en un medio de transporte, o subir cada día algunos pisos a pie en vez de usar siempre el ascensor. Si es posible, es todavía mejor practicar algunos deportes aeróbicos como correr o nadar. 20 ó 30 minutos en días alternos ya comienzan a marcar una diferencia apreciable. Si va a iniciar la práctica habitual de un deporte, es conveniente que consulte antes a un médico para valorar su situación general y que cumpla con las normas de higiene postural en el deporte que permiten hacer casi cualquiera de ellos reduciendo el riesgo para su espalda. - Mantener y desarrollar la musculatura de la espalda. El entrenamiento de la musculatura implicada en el funcionamiento de la espalda disminuye el riesgo de que se contracture. Si se practican correcta y asiduamente, algunos ejercicios aeróbicos, como la natación, pueden ser suficientes para mantener en buen estado la musculatura de la espalda y el estado físico general. Los programas de ejercicios específicos para la musculatura de la espalda sólo son eficaces sobre esos grupos musculares y no sobre el estado general, pero requieren menos tiempo y se pueden alternar con ejercicios aeróbicos cuando la disponibilidad de tiempo lo permite. En una sección de esta Web se muestran los ejercicios más eficaces para la musculatura de la espalda. Si el dolor aparece, ha demostrado ser eficaz: - Evitar el reposo y la baja laboral, pues ambos han demostrado aumentar el riesgo de que el dolor dure más y reaparezca más fácilmente, y la probabilidad de que queden secuelas definitivas de incapacidad física. - Para la salud del trabajador, es mejor reducir el esfuerzo físico que requiere su puesto de trabajo durante unos pocos días pero seguir trabajando, que estar de baja laboral y hacer reposo. - Si excepcionalmente, debido a la intensidad del dolor, es imposible moverse o trabajar durante unos días, el reposo y la baja laboral deben ser lo más breves posible. Guardar reposo durante 4 días es ya suficiente para generar consecuencias negativas en la musculatura de la espalda, que después es preciso recuperar. - Mantener el mayor grado de actividad física que sea posible, incluido el trabajo. - Aplicar el tratamiento adecuado. En una sección de esta Web se indican todos los tratamientos que existen para el dolor de espalda, y en otra sección las pautas de tratamiento que combinan las medidas que han demostrado ser más eficaces.

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