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EL BEATO DE VALCAVADO

Por José María Caballero González

I El códice

El esplendor que tuvo Saldaña en el Siglo X, y su influencia en el Reino


de León, y, por ende, en la España cristiana, se refleja en el que tuvo el
Monasterio de Valcavado. En 970, el monje Oveco, siendo Abad Sempronio,
realizó una copia de los “Comentarios al Apocalipsis de San Juan”, escritos por
Beato de Liébana a mediados del Siglo VIII. Se conserva en la Biblioteca de Santa
Cruz de la Universidad de Valladolid. Está escrito a dos columnas y adornado con
preciosas miniaturas mozárabes. Se compone actualmente de 230 folios en
pergamino y tuvo 244. Su tamaño es de 335 por 240 milímetros. Su letra es
visigótica. Tiene 87 miniaturas, de estilo mozárabe, en colores planos, y contrastes
violentos, enmarcados, la mayoría, con una orla diferente, decorada con motivos
diversos de animales, vegetales y geométricos.
Las imágenes de los miniados son una completa alegoría, y recogen
escenas de la época, como la poda de la vid, la siega, actos de vasallaje al rey,
jinetes y guerreros. Las figuras humanas aparecen como simplificadas, con
grandes ojos y pesados ropajes. Éstos, así como los utensilios reflejan costumbres
árabes.
El códice contiene notas añadidas en las márgenes y entre las dos
columnas del texto. Algunas son correcciones del propio Oveco. Otras puestas con
posterioridad, se refieren a cuestiones referentes al Monasterio.
Se recogen varias noticias de las poco generosas relaciones de la Reina
doña Urraca con el Monasterio.
En una nota, se cuenta como la doña Urraca ordena al monasterio que
entregue a Pedro González varios objetos de plata. “(precepit illa regina Urraka
dare illa plata de Balkabato ad Petro Gonça..):” tres vasos, un salero, y una
cítara, (apreciada en trescientos sueldos). El cual los vendió al magnate saldañés
Tello Fernández y a su mujer doña Toda, el 24 de Enero de 1117 “ presentibus
christianis et iudeis de Saldania". En otra se refiere como, en 1118, mandó fundir
del lugar de emplazamiento del monasterio, en el arcedianato de Saldaña.
En una tercera, se relata que la Reina hizo fundir una cruz de plata que
había donado al Monasterio su tia la infanta doña Elvira, hermana de Alfonso VI.
Con el dinero obtenido pagó a Pedro Peláez en precio de un caballo. “Et sapiente
inde Tellus Fernández et sua mulier, domna Tota, et christianos de barrio et
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iudeos de la uega”. Se refiere a los cristianos que habitaban en el barrio que


existía junto al castillo de Saldaña. Tal vez San Juan.
En estas notas, se pueden leer una cantiga que comienza “di mil / de mi do
Fernando / rei de Castiella". Contiene también una receta o jaculatoria contra el
dolor de muelas, otra jaculatoria implorando a la Virgen la salud y una manda
testamentaria de de Mari Martínez a Santa Maria de la Regla de León (Catedral de
León), a San Andrés, a San Francisco,, a Santiago, y otras, entre ellas a un vecino
de “ Uillolquite I sueldo“.
Hay otras anotaciones, probablemente de Jerónimo Roman de la Higuera,
historiador que vivió en el Siglo XVI. En el folio uno vuelto, hay una sobre la
cruz de los ángeles de la Cámara Santa de Oviedo. En el folio tres vuelto se refiere
a la fecha del códice: “Anno Domini 970 regnante Ramiro 3º regni eius anno
etatis 8º sub tutela Elvire regine”.
Es muy probable que el códice saliese de Valcavado en la segunda mitad
del Siglo XVI. AMBROSIO MORALES en el “Viaje” dice que "(...) este libro de
Valcavado habían traido agora aqui a León para cotejarlo con esotro de S.
Isidoro, y así yo lo vi”. Sin embargo, en la nota que el mismo MORALES puso en
el Beato de San Isidoro o Beato de Fernando I y Sancha consigno que “(...) altrum
exemplar quod -est- in oppido Valcavado, prope Saldañam”, lo cual denota que lo
vió en este lugar antes de la visita a San Isidoro, ocurrida en 1572. En la
“Crónica General de España”, publicada en 1586 refiere: ”yo he visto este libro
(...). Preguntados los del lugar como tienen alli aquel libro, dicen que lo compuso
su Santo” entorno a al año 1568 estuvo en poder del Arcediano de Valderas.
Hacia el año 1590, el códice le tuvo en Madrid un secretario de Felipe II
llamado Vallejo. A principios del Siglo XVII, lo tenía el jesuita Antonio de
Padilla. Acaso le fue entregado el libro para que lo censurase ya que existía un
proyecto de edición de la obra de Beato. Lo entregó luego al Colegio de San
Ambrosio de Valladolid, de la misma Compañía de Jesús. Al ser expulsados de
España los jesuitas por Orden de Carlos III, en 1770, se dispuso que pasasen a la
Universidad de Valladolid los libros existentes en los colegios que la Compañía, y
con ellos el Beato valcavadense.

II El autor

El autor, como se consigna en el códice, fue un moje del monasterio de


Valcavado. En el folio IV, en una nota manuscrita en el Siglo XVI se da una
visión del autor. En ella se dice :

“Esta obra es de Beato sobre el Apocalipsi y Sant Hierónymo sobre


Daniel. Fue un ilustre monasterio de Valcavado que es agora arcedianato de
Saldaña. Escriuiola un santo presbítero Obeco, que sabia más de amar a Dios
que de gramática y ortographia latina y de dibujo. Ay aqui un fragmentico de la
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Ethimologías de San Isidoro. Era abbad de Valcabado que lo mandó escreuir


Sempronio (...)970 “.

El que fuera santo no hay ninguna certeza, por más que los lugareños,
(como es opinión popular en Saldaña), lo tuvieran por tal, ya porque su vida fuera
ejemplar, o porque el libro es tan hermoso que solo un santo, en el sentido del
pueblo, pudo escribirlo. AMBROSIO DE MORALES en la “Crónica General de
España” dice que en la Iglesia de Valcavado

“(...) tienen en gran reverencia un santo que ellos llamán Santo


Vieco, habiendo corrompido de esta manera el nombre antiguo de Beato,
y fuera de la sepultura tienen un brazo, que muestran con gran
veneración. También tienen aquella obra del Santo Varón sobre el
Apocalipsi, escrita en pergamino en letra gótica”

El propio MORALES, en un viaje que hizo por orden de Felipe II a los


Reinos de León y de Galicia, y al Principado de Asturias para reconocer las
reliquias de santos, sepulcros reales y libros manuscrito de las catedrales y
monasterios, publicado en 1765 por Enrique Flórez, dice que

“Valcavado es un lugar pequeño, de este obispado de León, cerca de


Saldaña, y alli veneran un Santo, por nombre San Viezo, cuyo brazo
tienen. Tienen también un libro semejante al que ya he dicho sobre el
Apocalipsi, y afirman alli que lo esscribó aquel Santo”.

En el año 1.635, por estar el lugar despoblado, se trasladó la reliquia al


Santuario de San Maria del Valle. Lo realizó Juan Gallo, cura de San Pedro de
Saldaña, por comisión que le dió el Obispo de León Bartolomé Santos de Resoba.
Desde la Iglesia de Valcavado existía un camino que subía por la Valleja de
Valcavado, seguía por el Alto de Valcavado, monte de Valdemenoldo hasta llegar
al Santuario. Es congruente suponer que la procesión recorrería este itinerario. En
el Libro de Apeos (folio 100) se deja constancia de tan notorio acontecimiento de
este modo

“(...) la cual dicha reliquia la llevó el dicho cura de San Pedro de


la Iglesia del lugar de Valcavado a la dicha Ermita en solemne procesión y
se sacó de limosna en la dicha Ermita doscientos y veinte reales. Gastose de
cera veinticuatro reales en sus hachas que ardieron desde la Iglesia de
Valcavado a la Ermita de Nuestra Señora y de llevar el pendón y otros
gastos necesaios para la autoridad de la procesión"

En una nota marginal, con notorio error, se lee: “Este santo se llama
Beato, fue abad de Valcavado"
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Es incompresible el error de quien puso la nota tanto por el nombre como


por la dignidad eclesiástica que atribuye a la persona cuyo es el brazo. El mismo
obispo de León en la visita pastoral girada al lugar de Valcavado el 28 de
Septiembre de 1.634, según consta en el archivo parroquial de Valcavadillo dejó
constancia de ella consignando que "visité la reliquia que en dicho Altar -Mayor -
está de San Obeco".
Esta reliquia hasta época relativamente reciente (dentro del actual siglo) se
veneraba en el camerín de la Virgen, luego se guardó en la casa rectoral del propio
Santuario. En la década de 1960, don Florentín Herrero, sacerdote natural de
Saldaña, que se retiró, en sus últimos años a vivir en el Santuario como capellán,
la expuso al culto en un altar lateral. Finalmente ha quedado colocada con
suficiente dignidad junto al espléndido Cristo de la escuela castellana.

III.- El Monasterio

El Monasterio de Valcavado, situado a una legua de Saldaña, aguas arriba


del río Carrión, yace dormido, próximo al río, en las laderas de lo que actualmente
es la finca de Villaires. Estuvo situado al pie de los cárcavos, en una pequeña
estribación arcillosa, desde la que se contemplan, hacia el Poniente, las frondas
arbóreas de la Vega de Saldaña.
La fecha de su fundación es sumamente imprecisa. Menéndez Pidal
supone su existencia dos siglos antes del Beato. Dice que “en el año 776, quizá en
el Monasterio de Valcavado (una legua al Norte de Saldaña) Beato de Liébana
termina su Tractatus de Apocalypsi“.
Ateniéndonos a esta anotación, habría que situar la construcción del
monasterio en el Siglo VIII, y sería producto de la expansión del de Santo Toribio
de Liébana, como un primer paso de lo que después sería la repoblación de la
zona. Por tanto, estaría habitado por monjes benedictinos, aún cuando JULIO
GONZÁLEZ, por el contrario, cree que el cenobio estaria formado por clérigos, y
que no hay que pensar en regla benedictina. ARGAIZ dató su creación en el año
641, en tiempos del Rey Chindasvinto, basándose en la “Crónica Hispalense“.
JUSTINIANO RODRIGUEZ descarta esta fecha con amplia
argumentación. No admite el criterio de ARGAIZ, y que desde entonces fuera
sede de los obispos de Palencia, que se refugiaron en este monasterio al llegar los
árabes a la ciudad. A juicio de este insigne historiador, puede situarse en los
tiempos de Diego Muñoz (hacia 950) primer Conde de Saldaña. “Podría
aventurarse como tiempo posible de la fundación el periodo comprendido entre
el inicio del reinado de Ordoño II , año 914, y los primeros días de su hijo
Ramiro II, dentro de cuyos límites se manifiesta una intensa actividad
repobladora e institucional”.
En los Siglos XI y XII hay diversas referencias al Monasterio, y en ellas se
evidencia su integración en el medio religioso y social del entorno. El 24 de
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Febrero de 1036, el abad se llamaba Gonzalo, firma un documento como “domno


Gonsalbo, abbas Ualcabato“. Hay otro abad del mismo nombre, que confirma
con otros magnates una carta testamentaria de Pedro Ansúrez, que se intitula
“comes in Saldania et in Sancta Maria de Carrione”, y su mujer Eylo. Está
datada en Sahagún en Abril de 1101. Por este documento entregan sus cuerpos al
Monasterio, y le hacen donaciones de diversas heredades.
En diciembre de 1087, un hacendado caballero, vecino de Gaviños, lugar
limítrofe con Valcavado, llamado Citi Vázquez, y su esposa Sancha García, en un
acto que juridicamente califican de “carta unitatis“, manifiestan su deseo de ser
enterrados en el Monasterio. Así como que si el que sobreviviera llega a la
ancianidad, y no puede trabajar su hacienda, la entregue al convento, y el abad le
proporcione alimentos y vestidos “sicut uni ex clericis de Ualcauato“. Fallecido
el último, los bienes quedarían definitivamente para el cenobio. El patrimonio en
cuestión lo componían su palacio de Gaviños, “cum solares, cum exitos, cum
pratis, cum suis terminis, cum terris“. Además unos molinos que tenían en
Quintanilla, heredades en Renedo, todo lo que tenían el Portillejo, en Pozuela
(cerca de Poza), la divisa que tenían en Vega. En Ozuelo, toda su heredad con su
divisa, y en el río Alseva, “que dicunt Grillera”, toda su heredad con su divisa.
(este último lugar no es hoy identificable).
El Monasterio gozó del favor de la infanta doña Elvira, Señora de Toro,
hija de Fernando Y, y por tanto, hermana de Alfonso VI. Falleció en 1101. Consta
que le hizo una valiosa cruz de plata. Es fácil conocer los móviles que tuvo para
realizar esta dádiva. De algún modo tenía señorío sobre el cenobio como
vinculado al citado de Toro, que su padre le había otorgado, al repartir los estados
entre sus hijos. Por tratarse de un objeto de culto parece que fue un testimonio de
aprecio y consideración más que un acto de apoyo económico.
Entrado el siglo XII, se inicia un periodo de decadencia. Los testimonios
documentales lejos de dar muestra de favores regios hacia el Monasterio, dan
cuenta de diversos despojos realizados en sus bienes. En el año 1114 el Conde
Pedro Ansúrez se llevó unos vasos de plata.
En fecha posterior a estos acontecimientos desaparece del Monasterio la
comunidad religiosa, quedando el edificio como Iglesia parroquial del lugar de
Valcavado. En Abril de 1179, estando en Nájera, Alfonso VIII, permutó
Valcavado “cum suo monasterio“, y Revilla, aldea limítrofe por el viento Norte,
al Monasterio de San Zoilo de Carrión, por Castromuza, Castrillo y las heredades
de los monjes en Villordón, Quintanilla (excepto lo que era de la alberqueria de
San Zolio) y Villalcón. Con estas permutas el monarca reforzaba sus dominios
sobre los pueblos de la tierra de campos, más próximos que Saldaña, a los centros
de mayor actividad política.
Desparecida la comunidad conventual quedó, pues, como iglesia. En el
año 1500. era cura de Valcavado el clérigo de San Pedro y Capellán de San
Martín de Frómista (de donde era natural), Hernando Álvarez. Pidió amparo a los
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Reyes Católicos de las agresiones que le hacían el Alcaide del castillo y Rodrigo
de Córdoba. Se le concedieron en carta fechada en Valladolid el 20 de agosto..
El Obispo de León, don Francisco de Trujillo, según refiere RISCO, en La
España Sagrada, dice a propósito del Beato de Valcavado
,
“(...) fue Beato de este nuestro obispado natural y según por conjeturas
se puede bien creer, de junto a Saldaña, porque en una aldea cerca de
aquella villa, que se dice Valcavado, la Iglesia parroquial de ella
muestra mucha antuiguedad, y habiendo sido más que parroquial,
teniendo manera de algún monasterio antiguo, a donde se entiende que
vivió y se enterró el monje Beato, y ahora se tiene allí en mucha
veneración un medio brazo suyo (...) y por su respeto nadie se entierra, ni
ha enterrado dentro de la Iglesia del lugar, creyendo que él y otros
santos antiguos fueron alli enterrados (...)”

Otras señaladas referencias a la iglesia de Valcavado son las que consignó


el también Obispo de León don Bartolomé Santos de Risoba. El 28 de septiembre
de 1634 visitó la iglesia, y dejó constancia de su visita en un acta, ante Francisco
Gallo Velasco, cura de San Pedro de Saldaña de este modo:

“(...) visitó la iglesia parroquial del dicho lugar y su altar que halló con
decencia. Visitó la reliquia que en el dicho altar está de San Oveco y por
estar despoblado el dicho lugar no hay en la dicha Iglesia Santísimo
Sacramento y su custodia y las crismeras de los santos óleos y el caliz y
demás ornamentos y ropa blanca tiene el cura de Valcavadillo en la
iglesia del dicho lugar donde está esta anexa (...)”.

Revisó las cuentas, observando que están bien tomadas, y que tiene en
seis años, de alcance, 6.645 mrs., de que hizo cargo al Mayordomo. Concluyó :

"(..) atento que como dicho es esta dicha Iglesia de Balcavado no tiene
feligreses mandó su Ilustrísima que de aqui adelante no se usaren sus
crismeras sanctas”

Sigue mereciendo interés el estado de la iglesia de Valcavado al Obispo


Santos de Resoba. Ya no visita al lugar, pero al hacerlo al de Valcavadillo, el 19
de Abril de 1649, pese a haberse trasladado en 1635, de su orden, la reliquia de
San Oveco al Santuario de Santa Maria del Valle, revisó el Libro de la hacienda y
rentas “ (...) de la Iglesia antigua del lugar de Balcabado (...)” Halló un saldo de
23.073 mrs.. Le informaron que la iglesia está bien reparada y con decencia,
lucimiento y adorno que requiere. Mandó:

“ (...) que se acabase de lucir la Iglesia y cumplir y ejecutar lo que en la


visita pasada se mandó (...) Ordenó que se pongan a censo veinte mil
maraveds para que la iglesia tenga un poco de renta más para poderse
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conservar, y se cuide mucho de su reparo y decencia por ser templo tan


antiguo y por ser tradición que están enterrados muchos cuerpos de
personas de santa vida y opinión“.

El proceso de desaparición de la iglesia se inicia en el año 1630. El 19 de


julio de este año don Domingo Sánchez Acebes, Arcediano de Saldaña, en visita
que realizó dejó constancia en estos términos

“(...) primeramente visitó el Santisimo Sacramento de la eucharistia que


halló en un relicario de plata dentro de una custodia de talla y pintura
decentemente.Ytem visitó los Santos óleos y crismas que halló en tres
ampollas de plata bien labradas decentemente. Ytem visitó la pila que fue
baptismal que halló tapada con una tapadera de madera decentemente.
Ytem también visitó los alteres y ornamento de dicha Iglessia que halló
decentemente. Item visitó el término de esta Iglesia y allo por rector de
ella a Pero de Igessias que es vicario que vive y reside en el lugar de
Valcavadillo al cual está anejadas el lugar que fue Valcavado que
cumple con sus obligaciones(..)”

El día 21 leyó la visita “(...) al tiempo del ofertorio de la misa maior a los
vecinos del lugar de Balcabado (...)”.
El culto debió de suprimirse entre los años 1630, de la visita del Arcediano
y 1634, de la efectuada por el Obispo. Bien pudo ser la celebración del día 21 de
julio el último culto oficiado en extinguido Monasterio de Valcavado
La administración de los bienes de la Iglesia valcavadense, después de
despoblado el lugar, no se lleva por mayordomo, sino por el propio Pero Iglesias,
Párroco de Valcavadillo, en su calidad de vicario de Valcavado.
El más preciado bien que la Iglesia tenía, com objeto de culto y testimonio
histórico, era la reliquia del monje Oveco, el artífice, en el año 970 del códice.
Para asegurar su conservación y para que pudiera seguir siendo venerado por los
fieles de la tierra de Saldaña, el Obispo de León Bartolomé Santos de Resoba
acordó su traslado al Santuario de Santa Maria del Valle de Saldaña. Así lo realizó
don Juan Gallo, cura de la parroquial de San Pedro, comisionado para tan solemne
acto, el día 29 de Julio de 1635.
Sin otro testimonio documental conocido se llega al año 1693. El cura de
Valcavadillo, Tomás Herrero, después de haber obtenido licencia del Obispo de
León, procedió a su demolición. Ninguna estima debía de tener este clérigo al
antiguo templo valcavadense. Personaje inquieto este clérigo que le vemos
interviniendo en diversos pleitos sobre pastos, que mantenía Villa y Tierra, y en
los que naturalmente estaba interesado Valcavadillo como lugar solariego.
El acontecimiento que pone fin a un espléndido, aunque lejano, pasado, de
un templo que fue más que parroquial, y en el que estaban enterrados “(...)
muchos cuerpos de personas de santa vida y opinión (...)”, no mereció, para el
cura que lo regentaba, ser documentado mediante un acta autorizada por
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escribano, y se limitó a consignar “Advertencia“, al final de la cara anterior de un


folio. Y, para que no hubiera duda, escrita con trazo fuerte. Dice así
:

“ADVERTENCIA. Del altar que se erigió y levantó en mi yglesia


del glorioso San Andrés, titular que desta yglesia de Valcavadillo por ser
Patrono desta yglesia que el cual mandó con precepto, por ser
disposición del Concilio tridentino, tubiese obligación de herigir y
lebantar un altar del Patrono de la yglesia de Valcabado,y de otro modo
no daba licencia para que dicha yglesia de Valcabado se demoliese en
cuya consideración se demolió, y lebanté el altar del glorioso San Andrés
que es y quedó por titular de la yglesia de este lugar de Valcabadillo y
para que quede memoria, y le tengan por tal titular mis sucesores lo
firme en Valcabadillo y abril 28 de 1.693." - firmado, Thomas Herrero-

En el año 1967, por indicación del encargado de Villaires, don Asterio de


las Heras Diez realizamos una muy pequeña excavación en el lugar que él indicó
que había oído decir a sus mayores que había existido un monasterio, en el pago
de Valcavado entre el río y las estribaciones de los cárcavos. Encontramos
pequeños restos de la construcción, sepulcros y algunos utensilios.
Recientemente, no lejos del lugar se encontró una pieza de plata
sobredorada de poco mas de medio kilogramo de peso, con un diámetro de
diecinueve centímetros y en fondo tres centímetros. La “Patena de Valcavado“ es
una bellísima pieza mozárabe. Lleva el nombre de los donantes en letras
mayúsculas: “+IN NOMINE DOMINI OSORIUS ET GOTO HOC VAS FIERO
IUSERUNT “. Sobre la identidad de aquellos, una hipótesis es que Osorio pudo
ser o un hijo de Diego Muñoz, 1º. Conde de Saldaña, llamado Osorio Díaz, o un
nieto del mismo nombre que aquél.
Está perfectamente localizado el lugar donde estuvo situado el Monasterio,
y de él quedan los escasos testimonios descritos. Permanece para la Historia su
prestigio en la Alta Edad Media, y la reliquia de Oveco, que el pueblo admira,
sino con devoción si con respeto. Salvado el posible error cometido al identificar a
Beato de Liébana con el monje Oveco, dice YEPES, en su "Crónica", (hacia
1600) que “Valcavado, aunque no me consta que haya sido monasterio rico y
próspero, pero fue muy calificado en tierra de Saldaña, y autorizado con el
cuerpo de San Beato, compañero de San Etéreo ”

Ensayo histórico publicado en SALDAÑA Y SU TIERRA, narraciones y testimonio histórico.


Saldaña 2003. Página 52 y siguientes. Obra redactada en colaboración con Javier Álvarez de Miranda,
Gerardo León Palenzuela y J. Javier Lozano Martínez. Pág, 348 a 360.Se ha añadido las imágenes y la
bibliografía.
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Imágenes

Santuario del Valle. Reliquia de San Oveco

Del Códice

Mapa mundi
Los 4 jinetes del Apocalípsis

San Juan oyendo la voz del cielo Jerusalén Celeste


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Mujer sobre la bestia

Del Monasterio

Situación Restos Restos

Restos. Sepulcro Restos. Sepulcro


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Restos. Opus signinum Restos. Opus signinum

Bibliografía.

CABALLERO GONZÁLEZ, José María, “Saldaña, la villa y su tierra solariega,


Estudios históricos” Saldaña 2010. Dos tomos. Tomo I , Páginas 87 a 95.

CABALLERO GONZÁLEZ, José María, “El Beato de Valcavado en el


Instituto” Libro Conmemorativo de las Bodas de Plata del Instituto de Saldaña. Saldaña
1978.. Páginas 119 a 132.

- RODRÍGUEZ FERNÁNDEZ, Justiniano ,”El Monasterio de Valcavado


(Saldaña)” Publicaciones de la Institución Tello Téllez de Meneses. 1994, n.º
65. , págs. 261-370.
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