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FISIOLOGÍA DE LA FUERZA MUSCULAR, CONCEPTOS GENERALES

Cuando se habla de fuerza, en muchas ocasiones se está barajando una


pléyade de conceptos que, si bien están íntimamente relacionados con el de fuerza,
no se deben identificar con él de forma absoluta. En ocasiones pues, nos
referiremos a términos como potencia, trabajo, momento,... Y debemos tener claro
el significado preciso y las connotaciones de cada uno de ellos.
Como punto de partida definiremos la fuerza diciendo que es aquella causa
capaz de producir o modificar el estado de reposo o de movimiento de un cuerpo o
de originar una deformación en él. Aquí ya apreciamos una doble visión: dinámica
(en cuanto a la capacidad de imprimir una aceleración, positiva o negativa, a un
cuerpo) y estática (en cuanto a la capacidad de producir una deformación). En
cuanto a esa serie de conceptos, que decíamos están íntimamente relacionados
con el de fuerza, vamos a empezar por el de momento (también llamado torque).
Momento de una fuerza que produce un movimiento rotacional de un cuerpo
respecto a un eje es el producto vectorial del vector fuerza por el vector de posición
del punto de aplicación de la misma respecto al eje de giro. Es decir es un nuevo
vector que se encuentra en un plano perpendicular al que forman la fuerza y su
distancia al eje y cuyo valor numérico (módulo) viene dado por el producto de la
fuerza por la distancia por el seno del ángulo que forman (generalmente 1, ya que el
ángulo suele ser 90°). Esto quiere decir que si trabajamos con valores numéricos y
con una distancia constante, como ocurre con los aparatos isocinéticos el
comportamiento de la fuerza y del momento serán prácticamente paralelos y
superponibles. En segundo lugar el trabajo es otro concepto físico y consiste en una
medida de energía (que por tanto en el S.I. se expresará en julios -N⋅m-) que resulta
del producto escalar de la fuerza por el desplazamiento que produce (W = F⋅d). Este
trabajo de traslación es. por tanto un número y depende del ángulo en que se
aplique la fuerza. Ya que, simplificando, la fuerza que produce trabajo es la
componente en la dirección del desplazamiento. En cuanto a la potencia es el
trabajo efectuado por una fuerza en la unidad de tiempo (P = W/t). Es importante
esta inclusión del factor tiempo, ya que a la hora de conseguir la máxima potencia
ya no se trata sólo de realizar el mayor trabajo, sino de hacerlo en el mínimo tiempo
posible. Expresándolo de otra manera, la potencia también es el producto de la
fuerza por la velocidad (P = W/t = F⋅d/t = F⋅v), debido a que estas dos variables
independientes (F y v) en el caso del músculo no son independientes, sino que
entre ellas existe una relación que se representa por una curva, la máxima potencia
aparecerá siempre alrededor de unos niveles de fuerza y velocidad dados
(generalmente por debajo del 50% de la velocidad máxima). El último concepto al
que haremos referencia de forma individual es el de fuerza elástica o más bien
como concepto físico hablaremos de elasticidad. La elasticidad es la capacidad de
un cuerpo de recuperar su forma original una vez ha sido sometido a una
deformación. No es, por tanto, la capacidad de "doblarse" o "estirarse", tiene una
connotación especial que es la de "recuperar su forma original". Esta propiedad que
tiene el músculo y los tejidos que lo rodean puede hacer que éstos actúen como
"acumuladores" de fuerza al ser estirados por músculos antagonistas o por fuerzas
externas, capaces de "devolver" esa energía, incrementándose la fuerza que
desarrollan al realizar una contracción. Por ello, al realizar una gráfica de la fuerza
total y fuerza activa de un músculo en función de su longitud, vemos que, a partir de
una cierta longitud, que es la de equilibrio del músculo, la fuerza total es mayor que
la activa y esa diferencia viene marcada por una tensión pasiva originada en los
elementos elásticos. Estos elementos elásticos son desde la propia fibra muscular
hasta los tendones y fascias de los músculos, pasando por los vasos y nervios y
todo el tejido conectivo incluido en el músculo. No hay que olvidar que esta
elasticidad, además de aumentar la fuerza, es imprescindible para garantizar un
movimiento fino y continuo y es capaz de absorber la energía de traumatismos
directos e indirectos y así prevenir la aparición de lesiones. Por lo tanto tenemos
una doble razón para trabajar en ella.
Pasando ya a hablar del músculo tenemos que tener en cuenta una serie de
particularidades del mismo en cuanto a su capacidad de desarrollar fuerza.
- En primer lugar existe una transformación de energía química (contenida en
los enlaces de los principios activos que se encuentran en nuestra alimentación) en
mecánica. Esto ya implica un factor de eficiencia en dicha conversión, que,
abarcando todo el proceso se cifra en un 20-30% (mayor que una máquina de
vapor).
- Por otra parte (aunque es uno de los factores que marcan dicha eficiencia),
aunque podamos "ver" una contracción única se trata de una acción simultánea, en
primer lugar de muchos sarcómeros (unidad elemental de contracción de la fibra
muscular) que se sincronizan con otros vecinos para ejecutar el movimiento de
"cremallera y torsión" que conduce al acortamiento del músculo. En segundo lugar
se trata también de una acción conjunta de muchos músculos (protagonistas,
agonistas, agonistas parciales, antagonistas) de cuya correcta "orquestación"
depende el máximo aprovechamiento de la energía en la dirección deseada.
- Tampoco podemos olvidar la disposición espacial de dichos elementos. Por
un lado la de las fibras dentro del músculo ( y, por ende, de las lineas de fuerza al
contraerse éstas), y, por otro, la de los musculos y sus tendones y sus puntos de
inserción. Con lo cual se nos ofrece un vastísimo espectro de variaciones
mecánicas que habríamos de considerar si quisiésemos estudiar el fenómeno
desde el punto de vista físico hasta sus últimas consecuencias.
- Por último, recordar que alrededor del elemnto contráctil se encuentran
otras estructuras (fundamentalmente huesos y tejido conectivo) que van a tener,
como ya hemos comentado anteriormente, una gran importancia en el desarrollo del
fenómeno fuerza.
Tras estas puntualizaciones empezaremos por clasificar los tipos de
contracción muscular en función de que produzcan o no un desplazamiento.
Tendremos así, en primer lugar, la contracción isométrica (del griego: "igual
medida") que es aquella en la que no existe dicho desplazamiento, por lo tanto todo
el trabajo será de deformación, no hay trabajo mecánico, y le daremos valor cero
(recordar W=F⋅d). Cuando sí hay desplazamiento hablaremos de contracción
anisométrica (que no es isométrica), y aquí sí que valoraremos la producción de un
trabajo como F⋅d. En función del sentido en que se produzca el desplazamiento
hablaremos de contracción concéntrica cuando es el mismo que el de la fuerza
muscular, es decir, es el músculo el que produce el movimiento y se realiza un
trabajo positivo; y de contracción excéntrica cuando es la opuesta, es decir, el
movimiento se produce en el sentido contrario a la contracción muscular, hay una
fuerza externa mayor y el músculo sólo frena parcialmente el movimiento, y el
trabajo producido es negativo. Por otra parte en función del desarrollo del
movimiento hablaremos de contracción isotónica cuando ésta se lleva a cabo a una
tensión constante. En realidad esto es muy dificil de apreciar a menos que
trabajemos con una preparación de fibra muscular "in vitro", y, por extensión, se
aplica este término cuando la resistencia externa es constante, es decir, en el
trabajo "con pesas". Hay una mejor aproximación en las máquinas de resistencia
variable, en las que el peso pende al otro extremo de una polea excéntrica, con lo
que facilita o dificulta el trabajo del músculo en los distintos puntos del arco de
recorrido tratando así de soslayar el error introducido al considerar "de carga
constante" a un trabajo en el que el ángulo va variando. El otro tipo de contracción
anisométrica del que se va a hablar en este curso es la contracción isocinética, que
es aquella que se realiza a una velocidad constante. Esta velocidad constante es la
velocidad angular o de giro, y se expresa generalmente en grados/seg o
radianes/seg. Esto se consigue con resistencias hidráulicas o mediante
servomecanismos que ofrecen una resistencia adaptada a la fuerza aplicada para
mantener la velocidad en el valor previamente fijado. Las máquinas más modernas
ya pueden ser aplicadas a casi todas las articulaciones y van equipadas con unos
programas informáticos complejos que nos permiten obtener, además del momento
o torque producido, valores de potencia, trabajo, índices de fatiga y curvas
fuerza/velocidad (en realidad, son curvas momento/velocidad angular). Incluso,
aunque con límites de carga, nos permiten valorar la fuerza excéntrica intentando
oponer resistencia a una ejercida por la máquina. En esta última situación podemos
valorar el elemento elástico del músculo ya que es el que marca la diferencia con el
trabajo concéntrico.
En resumen, para terminar, diremos que el análisis mecánico de la fuerza
puede llegar a ser un problema muy complejo, y, que en ocasiones pasamos por
alto detalles o no precisamos a fondo para simplificar este análisis. Esto, puede no
ser incorrecto, pero debemos tener siempre en mente que lo estamos haciendo.
Además a esta complejidad se une la del elemento integrador, el sistema nervioso,
que es aún más difícil de controlar. Tampoco podemos olvidar que se puede medir
de distintas maneras, con distintos métodos, y que hay que describirlos muy bien
para permitir que su fiabilidad y reproductibilidad puedan ser contrastados
experimentalmente por todo el mundo. Todo ello, sin dejar de lado el estandarizar
bien todas las condiciones para evitar variables no controladas o confundentes.