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Ernesto Sartorius, Anarquismo eco-empático

Ernesto Sartorius, Anarquismo eco-empático

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El anarquismo eco-empático es una opción viable para recuperar nuestro futuro
El anarquismo eco-empático es una opción viable para recuperar nuestro futuro

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La humanidad está adquiriendo toda la
tecnología correcta por todas las razones
incorrectas
(Buckminster Fuller)

Si continuamos desarrollando nuestra tecnología
sin sabiduría y prudencia, nuestro sirviente
podría resultar nuestro verdugo.
(Omar N. Bradley)

Los problemas más importantes y urgentes de la
tecnología de hoy ya no es la satisfacción de las
necesidades primarias o los deseos arquetípicos,
sin la reparación de los daños causados por la
tecnología de ayer.
(Dennis Gabor)

El sistema natural, al que pertenece el humano,
tiende a auto equilibrarse, auto ajustarse, auto
limpiarse. Eso no pasa con la tecnología.
(E. F. Schumacher)

291

293

odos los maestros de historia lo saben y han experimentado. A los alumnos, bombardeados con
datos del remoto pasado que no les dicen nada, les brillan los ojitos cuando se anuncia el siguiente
Ttema: “La Revolución Industrial”.
¿Industrial? eso es algo con lo que hasta los más pequeños se identifican. Todos lo han visto, sus
papás muchas veces trabajan en esos lugares o venden las cosas que se hacen en ellos. En la tele,
(aunque curiosamente las fábricas son las grandes ausentes de las caricaturas infantiles), en el cine, en el
mundo, en su mundo la industria es algo omnipresente. Somos un mundo industrializado.

¿Revolución? ¿No era algo más bien social, como la Revolución Mexicana de la que estamos
festejando el centenario? La etiqueta tal vez es equivocada. No es realmente una revolución, sino un
largo proceso de varias etapas, dependiendo del enfoque. Cada una de las etapas duró diferentes
tiempos: 100 años la primera, 70 años la segunda, 50 años la tercera… cada estudioso lo ve un poco
diferente… Ver las cosas claramente cuando todavía no han terminado del todo es difícil… Mejor
pasemos a los datos duros:

Antes de la susodicha Revolución Industrial, las fuentes de energía usadas por la humanidad eran
fundamentalmente cuatro: la humana, la animal, la leña y el agua. En algunas pocas partes del mundo
también se aprendió a aprovechar marginalmente la energía del viento. Toda la Revolución Industrial
estuvo, y se sigue sustentando en el aprovechamiento de la llamada energía fósil que tiene tres
componentes básicos: el carbón, el petróleo y el gas natural. Se le denomina fósil ya que se presupone
que son energías que surgieron en un proceso de millones de años de la descomposición y fosilización
de los seres vivos que habitaron nuestro planeta en el pasado remoto.

La cadena que se nos enseña en la escuela es clara: Thomas Newcomen inventa la primera
máquina de vapor funcional, James Watt perfecciona el principio y la industria textil retoma el poder del
invento a través de maquinas hiladoras y tejedoras (Spinning Jenny y Spinning Mule). La nueva
tecnología del vapor pronto se adapta a otras áreas de la vida: en el transporte terrestre surge el
ferrocarril y el transporte marítimo con los barcos de vapor permite la movilidad de gente y mercancías

294

Anarquismo Eco-empático

en tiempos nunca antes sospechados. Paralelamente (aunque eso no se
suele mencionar en los libros de historia) hay grandes innovaciones en
la minería, la metalurgia, la agricultura, la química, el alumbrado de gas,
el vidrio y, quizá lo más relevante, el redescubrimiento del concreto
por el británico John Smeaton.

Las repercusiones de esta primera etapa de la revolución
industrial fueron enormes: fábricas, urbanización, el cambio de las
condiciones laborales, la vivienda y las propuestas recreativas, en suma,
un incremento global en los estándares de vida y una primera
explosión demográfica.

En la segunda etapa de la Revolución Industrial comienza
alrededor de los 1850’s. Aparecen el motor eléctrico y la producción
industrial de electricidad, el telégrafo, la prensa (y con ello la difusión
masiva de información), el automóvil y los aeroplanos. Se bombea el
petróleo de las entrañas de la Tierra. La etapa culmina en la Primera
Guerra Mundial que fue la primera guerra que se sustentó en el uso
masivo de combustibles fósiles. Alemania, pierde la guerra teniendo su
frente bien adentro de territorio enemigo. La causa de la derrota,
argumentan muchos, fue una falta de abasto de combustible para
seguir manteniendo el frente.

En la tercera etapa se aprende a lidiar con el exceso de
producción mediante la creación del consumismo, la industrialización
se lleva a los hogares con cientos de aparatos que lavan, limpian,
pulen, pican, cocinan, planchan y reparan la ropa, entretienen primero
auditiva, luego visual y auditivamente a la gente directamente en sus
hogares. En los campos de cultivo del mundo se universaliza el uso de
fertilizantes químicos y la mecanización de los procesos. El resultado
es una producción de alimentos sin precedentes. La alimentación
humana se industrializa. Los plásticos y el refrigerador permiten el
abasto y almacenamiento casi ilimitado de alimentos. El mundo se
hace pequeños con miles de aviones navegando los cielos. El
desarrollo tecnológico lleva al ser humano a ver a la Tierra desde
afuera, se camina por primera vez en la Luna.

Algunos argumentan que la siguiente etapa (la cuarta revolución
industrial) comienza con el impacto combinado de la computadora

295

Homo Technologicus

personal, el sistema operativo Windows y el navegador Netscape. Para
otros esta nueva etapa comienza con la aparición de la telefonía móvil.
Si en la etapa anterior se hizo pequeño el espacio, esta última etapa se
perpetuará por la desaparición del tiempo. Ahora todo es inmediato.
Podemos ver las guerras en vivo en nuestros televisores. Podemos
hablar, chatear, intercambiar cualquier cosa en cualquier momento
desde cualquier parte del mundo. El instante es el esteroide de nuestra
época.

Sin embargo, desde los 1970’s, detonado por una crisis de abasto
de combustibles fósiles el mundo ha estado cuestionándose cada vez
más si esta cadena de crecimiento no tiene sus límites. La primera
alerta surge de las deliberaciones del llamado “Club de Roma”
(Meadows, 1982), la bandera de la preocupación es retomada por los
ecologistas y se pone en papel con el concepto de la sustentabilidad
creado por la comisión Brundtland (World Commission..., 1987).
(Nuestro) Mario Molina lanza una llamada de alarma nueva: el
calentamiento global. La conciencia que implica su llamado es radical.
La era de los combustibles fósiles ha terminado, no solamente por el
agotamiento de los yacimientos, sino por sus repercusiones en la
atmósfera terrestre. La industrialización del mundo de la que tanto nos
vanagloriamos se ha encontrado con su límite… Hay que aprender a
vivir de otra manera.

La ignorancia tecnológica.

(1) los aprendices de los diferentes gremios, una vez culminada
una primera etapa de aprendizaje, eran enviados a otras ciudades para
que aprendieran de otros maestros y obtuvieran el rango de
compañero. En algunos gremios incluso existía la prohibición de que
los aprendices absolvieran ese adiestramiento a menos de 50 o 100
kilómetros de la ciudad donde habían iniciado su aprendizaje. Esto

l inicio de la Revolución Industrial no hubiera sido posible sin la
práctica, casi universal, generada en la etapa proto-industrial, del
Eintercambio de conocimientos y habilidades. Este sistema de
intercambio de conocimientos se basaba en dos elementos:

296

Anarquismo Eco-empático

“Creo que no hay ninguna
fuente de engaño en la
investigación de naturaleza que
pueda compararse con una
creencia fija de que ciertas
clases de fenómenos son
imposibles.” (William James)

dinamizó por toda Europa la difusión de técnicas y tecnologías y,
además contribuyó a una estandarización continental de la
producción.

(2) Entre 1700 y 1830 aproximadamente, aparecieron publicados
miles de libros con explicaciones, planos detallados, información para
miles de procesos de producción. Los inventores asumían
personalmente el hacerse cargo de la difusión de sus inventos, a veces
aportando artículos en esos libros, a veces publicando artículos en las
incipientes revistas especializadas, a veces publicando ellos mismos.
Los derechos de patente en la primera etapa de la industrialización
tenían una vigencia de veinte años, luego pasaban al uso común. El
móvil para inventar no era hacerse de dinero, sino la fascinación de
inventar, de contribuir algo al bien común.

Poco a poco, conforme algunos capitalistas se hicieron de
fortunas y aparecieron los primeros monopolios incipientes, la
fascinación por la innovación comenzó a ceder el paso a la ganancia
que se veía en la posibilidad de ser poseedores únicos y exclusivos de
algún proceso, de algún invento, de un mercado. Las leyes se fueron
adaptando a este proceso. Los derechos de patente se prolongaron, las
empresas se convirtieron en personas morales con la posibilidad de
poseer y perpetuar posesiones, se legalizó el acceso y uso restringido a
inventos y patentes. La difusión del conocimiento tecnológico se

1

limitó a sus partes más elementales, la consecuente ignorancia
tecnológica se hizo masiva.

Los propietarios del conocimiento tecnológico amasaron
fortunas, se disparó una inequidad que sigue perdurando hasta la
fecha. Hemos cedido nuestra inicial responsabilidad para desarrollar e
innovar a los dueños de las empresas. A través de esta cesión están
ejerciendo su desmesurado control sobre todo lo que está sucediendo
en el mundo. Recuperar el conocimiento tecnológico, es pues, uno de
los retos más importantes para nuestro mundo contemporáneo tan
necesitado de cambios. Sin esta recuperación simplemente no tenemos
armas para enfrentarnos al engaño masivo imperante en nuestro

297

Homo Technologicus

Thomas Edison y Nicolás Tesla

tiempo.

La esencia de la disputa entre ambos genios era sobre el cómo
hacer accesible la energía eléctrica para la humanidad. El primero,
Edison, buscaba lucrar con la distribución eléctrica, el segundo, Tesla
defendía que el acceso a la energía debía ser gratuito. Edison, encontró
las alianzas de financiamiento apropiadas en J.P. Morgan y los
Vanderbilt, para que se impusiera su propuesta. Desde entonces, y
gracias a estas disputas, los seres humanos tenemos que pagar por la
energía que consumimos y la producción de energía es un enorme
negocio, no solo para las empresas sino para los estados mismos.

Curiosamente, los polos que ambos defendían sobre si se debía
distribuir corriente directa (Edison) o alterna (Tesla) estaban
invertidos. Aunque más tarde la distribución comercial de energía
directa creada por Edison mediante su compañía “General Electric”
fue sustituida por corriente alterna gracias a la iniciativa y rivalidad de
George Westinghouse con el inventor. Hoy en día la opción gratuita se
podría solventar en base a la corriente directa obtenida con tecnología
básicamente solar combinada con celdas de hidrógeno, que se podría
instalar en cada casa ya que la mayoría de los aparatos que usamos en
los hogares funcionan con corriente directa de bajo voltaje por lo que
necesitan el uso de transformadores, fuentes de poder, eliminadores de
baterías y cargadores adicionales que convierten la corriente alterna
distribuida en altos voltajes en corrientes directas de voltaje más bajo.

El éxito de la introducción del modelo de Edison y la avidez
humana por el uso de cada vez más y más aditamentos tecnológicos
que “hacen más cómoda la vida” sentaron las bases para que la
tecnología se convirtiera en una de las formas de esclavitud velada más
eficaces en el mundo contemporáneo lo que se debe,
fundamentalmente, a que surgen de los dictados del consumismo, el

uenta una anécdota que en 1914, Thomas Edison y Nicolás Tesla
fueron propuestos para ganar el Premio Nobel de Física conjun-
Ctamente. Siendo acérrimos rivales, ambos rechazaron la posibili-
dad de compartir el premio ya que se rehusaron a aparecer juntos en el
mismo escenario. Así las dos personas que más contribuyeron a la
electrificación del mundo se fueron con las manos vacías...

298

Anarquismo Eco-empático

marketing y las ganancias millonarias y no por los criterios de la
eficiencia y funcionalidad, como se predica.

Los productos de la tecnología actual, para acrecentar las
ganancias, desde su mismo diseño tienen caducidades innecesarias
incluidas. Una primera es la obsolescencia planeada. Doy un ejemplo
de mi propia experiencia: Cuando aparecieron las cafeteras eléctricas
hace unas décadas, decidí regalar uno de esos artilugios a mi madre, a
mi abuela y a mi tía. Estas cafeteras, a parte de la innovación que
representaba en una familia de cafeteros, estuvieron operando sin
problema alguno durante más de 20 años. La decisión de cambiarlas
no fue por su descompostura sino “por viejas”. Todas las cafeteras
que se compraron después no duraron ni una fracción del tiempo de
esas primeras. Con una de la que tengo en mi casa, decidí investigar el
asunto. Resulta que el fabricante colocó una pequeña resistencia en el
circuito eléctrico diseñada para fundirse después de, exageradamente,
unas 500 horas de uso. Lo único que tuve que hacer para que la
cafetera volviera a funcionar es quitarle la resistencia y reemplazarla
por un pedazo de cable. Sigue funcionando perfectamente bien hasta
la fecha. El fabricante, evidentemente, no contó con mi astucia. En
este caso su obsolescencia planeada no funcionó. Pero en la gran
mayoría de los casos, dado el precio de una cafetera, lo que hace la
gente cuando se funde la resistencia, es tirar la cafetera a la basura y
comprar una nueva. Este mismo principio, a veces no tan evidente,
hoy en día forma parte del diseño de una gran cantidad de productos.
El objetivo es, evidentemente, que la gente consuma más de lo mismo.

La otra obsolescencia es la percibida. Aquí juegan un papel
fundamental las modas. Resulta evidente que los cambios en el diseño
de cualquier cosa no son necesarios si no hay un cambio fundamental
en su funcionalidad. El automóvil, por ejemplo, desde que se inventó
sigue teniendo cuatro llantas, un motor, volante, asientos y carrocería.
Todo lo demás, salvo algunos detalles de seguridad y mejoras
minúsculas de los motores, sale sobrando. Sin embargo, percibimos
como ridículo si alguien, a los 25, sigue usando el coche que le
regalaron cuando salió de la preparatoria. La moda nos indica que
necesitamos un modelo más reciente. Preferentemente uno que
denote en que parte de la pirámide social pretendemos estar o estamos

299

Homo Technologicus

ubicados. Acudimos, rigurosamente a la agencia buscando el mejor de
los tratos: 5 años en cómodas mensualidades. Obviamente el coche ya
estará “viejo” –fuera de moda- incluso antes de que hayamos
terminado de pagarlo.

Si General Motors hubiera desarrollado la tecnología como lo ha hecho
la industria de la computación, todos tendríamos un automóvil de 25
dólares que rendirían 1000 millas por galón (Bill Gates)

La obsolescencia real, planeada o percibida, nos enfrentada a
todo un problema, aparentemente secundario, pero que esencia de
deriva de ella: ¿Qué hacer con tanto desperdicio?

Una parte de la tecnología desechada, de segunda mano,
peligrosa y/o obsoleta se sigue manteniendo en el mercado
mandándola a regiones más atrasadas -lo que no quiere decir otra cosa
que más pobres- donde todavía “puede servir de algo”.

Aunque existe y se está implementando en todas partes el
sistema del reciclado, lo cierto es que la gran mayoría de los productos
que desechamos (no tanto en el ámbito casero sino sobre todo en el
industrial) no pueden ser reciclados y terminan o bien quemados,
emitiendo nuevos contaminantes a la atmósfera, o dentro de rellenos
sanitarios pasándole la factura a las generaciones venideras.

Si un producto resulta ser dañino para el ambiente o el cuerpo
humano, según los estudios de las autoridades estadounidenses o
europeas, las compañías agroquímicas, farmacéuticas y las que
manejan los desperdicios, lejos de procesarlas o retirarlas del mercado,
las envían por años y a veces décadas a los países que o no tienen la
normatividad tan estricta o cuyas autoridades son sobornables y
cierran los ojos ante el problema que están comprando, a cambio de
un buen abultamiento de sus bolsillos personales.

Los daños generados por la producción industrial es todo un
capítulo aparte. Para la transformación de prácticamente todas las
materias primas se usan un sinnúmero de sustancias químicas, la
mayoría de las cuales, nos están generando graves problemas de
contaminación y salud. La evaluación sanitaria de todos estos
productos de forma independiente y, sobre todo, su impacto sinérgico,
sigue siendo una de las grandes tareas pendientes.

300

Anarquismo Eco-empático

Georg Lichtenberg

(1742 – 1799)
fue uno de los primeros
catedráticos universitarios
especializados en física, se hizo
famoso por sus aforismos

uchos estamos familiarizados con la mítica historia de
Galileo quien tuvo que defender su teoría del movimiento
Mde la Tierra alrededor del Sol ante la Inquisición y estuvo a
punto de ser condenado. Otra historia un poco menos familiar es la de
Giordano Bruno quien no se salvo de la hoguera. Una tercera historia,
aun menos familiar, es la de Hildegard von Bingen, quien, por el
simple hecho de ser mujer, tuvo que esperar novecientos años para ser
escuchada y tomada en serio. Al escuchar o leer estas historias
creemos que pertenecen al pasado negro de la Iglesia y suspiramos
agradecidos que los tiempos de la Inquisición han quedado atrás.

Sin embargo, la imposición de los sellos del silencio sobre
aquellos que se atreven a pensar de formas diferentes sigue siendo una

El resultado más evidente de la tecnología como existe

2

actualmente es una paranoia en torno al agotamiento de los recursos
no renovables, una disparidad mundial generalizada en el acceso a las
mismas y el daño, muchas veces irreversible o reversible solo con un
altísimo costo social, del medio ambiente.

Nuestro mundo tecnologizado nos contagia la ceguera del
orgullo. Lo cierto es que, en este aspecto, sigue siendo vigente la frase
que el alemán Georg Lichtenberg , pronunció en el siglo XVIII: Quizá,
al paso del tiempo, se pensará en la llamada Edad Oscura como incluyendo la
nuestra.

¿Son posibles otras formas de uso de energía?

práctica común aunque las formas de hacerlo se han vuelto mucho
más sutiles y posiblemente generarán menos escándalo entre las
generaciones futuras. Pensemos tan solo en el enloquecimiento
póstumo de Nicolás Tesla, el encarcelamientos de Wilhelm Reich, o el
confinamiento de Viktor Schauberger en el desierto tejano lejos de su
amado bosque y el agua, por mencionar casos conocidos del siglo XX
y sucedidos en la nación más “libre” del mundo, los Estados Unidos.

La cultura occidental ha basado sus esquemas de adquisición de
conocimiento en lo que Sir Francis Bacon culminantemente llamaría
“el razonamiento inductivo” o para transcribirlo con palabras más
claras, en lo que unos siglos más tarde fue bautizado y refinado como
el método científico. El mismo término, el razonamiento, en que
basamos gran parte de nuestro conocimiento, nos habla ya de una
falta de validación y fomento de caminos de adquisición alternos a
pesar de que el mismo método científico, sobre todo en el ámbito de
la mecánica cuántica y la teoría de la relatividad nos ha demostrado
con creces que la razón ya no es suficiente para llegar a comprender la
realidad: hay que intuirla, emocionarla, percibirla, “concienzarla” entre
muchos otros procesos y las claves y llaves para lograrlo, se nos
adoctrina por todos lados, no pueden ser descubiertas por ser humano
alguno más que por medio de situaciones azarosas o por medio de
largos entrenamientos.

La pregunta que se abre es si la razón es tan limitada, porque no
se han implementado métodos para que nos adiestremos en esas otras
habilidades de adquisición de conocimiento desde niños. La respuesta
a la pregunta nos la da la ciencia misma cuando nos dice a través de
sus estudios que los seres humanos solo llegamos a explotar entre el
4% y el 6% del potencial de nuestra mente. Pero entonces, ¿será que el
resto de nuestro potencial no sirve para nada, que está latente para
algún desarrollo futuro, o será que realmente está funcionando a toda
su capacidad y nosotros mismos carecemos de las herramientas para
accesarlo? ¿Será que con el potencial cerebral humano la naturaleza
por primera vez se equivocó diseñando algo que no tiene función
alguna?

Si contemplamos los casos de científicos encarcelados y
silenciados en el siglo pasado que mencioné arriba tarde o temprano

301

Homo Technologicus

Wilhelm Reich

(1897 – 1957)
fue un psiquiatra y
psicoanalista austriaco-
estadounidense, fue una de los
personajes más radicales de la
historia de la psiquiatría.
Descubrió una energía
cósmica primordial que llamó
orgone.

notamos que tres de ellos, Tesla, Reich y Schauberger tenían dos cosas
en común, la primera fue que nacieron en el antiguo imperio Austro-
Húngaro y la segunda, más relevante para el tema que nos ocupa, es
que realizaron investigaciones sobre la energía, aunque lo hicieron,
desarrollaron y contemplaron de formas diferentes. Los tres
descubrieron por su lado la existencia de formas de energía
disponibles en cantidades prácticamente ilimitadas y para cuya
explotación no se necesitaba gastar absolutamente nada. Su costo de
obtención, salvo una inversión técnica inicial, es nulo.

De los tres científicos se llegó a decir que estaban locos o que
habían enloquecido en algún momento de su vida, de los tres se llegó
a decir que una parte de sus investigaciones eran apropiadas y valiosas
y que la otra -la que se refiere a esas formas de energía universales y
gratuitas- son una serie de tonterías sin sustento. Muchos en la ciencia
y la tecnología siguen pensando de esa forma apegándose a lo
establecido sin osar cruzar las barreras que implicaría investigar y
experimentar en base a los postulados de esas grandes mentes para
comprobar si efectivamente tienen algún fundamento.

La energía y su obtención fueron y, de no cambiar las cosas
pronto, seguirán siendo el negocio más importante del mundo. De las
10 empresas más grandes del orbe, 5 son petroleras y 3
automovilísticas, lo que quiere decir que están directamente
relacionadas con el uso de la energía y sus intereses. Sobra decir que
están encaminadas hacia la explotación de una, y solo una forma de
energía: la energía que se obtiene del uso de los combustibles fósiles.

La forma en que nuestra cultura occidental maneja la energía
fósil es contradictoria por sí misma. Por un lado se lanza a un Al Gore
haciendo campaña contra el Calentamiento Global, ¡que curiosamente
pretende solucionar con un impuesto universal sobre el carbón
negociable entre las empresas!, y por el otro, se apoya a las grandes
empresas automovilísticas con miles de millones de dólares para que
sigan produciendo sus productos contaminantes en aras de la
“conservación de empleos”.

Si retomamos el asunto desde otra lógica, por ejemplo la de los
postulados de Viktor Schauberger, resulta que ambos lados de la

302

Anarquismo Eco-empático

Nikola Tesla

( 1856 – 1943)
fue un inventor, ingeniero
mecánico y eléctrico serbio.
Sus contribuciones fueron
importantes para la
comercialización de la
electricidad.Demostró la
transmisión eléctrica
inalámbrica en 1893 y su
aspiración fue conectar los
continentes con esta energía.
Debido a su personalidad
excéntrica y sus postulados
bizarros e increibles se le
consideró loco en los últimos
años de su vida.

moneda son uno mismo. El problema no es el automóvil ni el
calentamiento global, sino la forma misma como nuestra cultura ha
usado la energía hasta ahora. Para Schauberger actualmente usamos
los principios energéticos elementales del fuego que se sustentan en
las fuerzas gravitacional, explosiva, destructiva, desintegradora y
eléctrica, si usáramos los principios energéticos elementales del agua

3

que se sustentan en las fuerzas levitativa, implosiva, creadora,

4

integradora y magnética las perspectivas de la humanidad serían
completamente diferentes.

Evidentemente las ideas de Schauberger no han sido ni
aceptadas ni estudiadas por las corrientes convencionales de la ciencia.
Schauberger es y seguirá siendo un loco mientras existan intereses
económicos tan fuertes detrás del manejo de la energía del fuego.
Desde esta óptica sus puntos de vista no son dignos, siquiera, de ser

5

explorados.

Este ejemplo, que es solo uno de los muchos posibles, nos
muestra como el mismo uso de la energía, ese principio que para la
física es lo más básico y elemental de la realidad y la vida, nos ha
esclavizado. Una energía libre y sin costo que pudiera obtener con una
“sencilla” tecnología instalada en mi jardín o en el techo de mi casa es
impensable dentro de estos esquemas ya que conlleva el peligro
implícito de que nosotros, la gente, nos hagamos libres, que dejemos
de ser esclavos de los intereses de las compañías petroleras,
automovilísticas y de gran parte de las industrias química y extractivas.
Y ni hablar de escaparnos del control centralizado del estado que en
casi todos los países es el encargado de la producción y/o distribución
de la electricidad.

Lo mismo o algo semejante podemos decir de muchas otras
formas de la manifestación de la energía importantes para el ser
humano.

Otro ejemplo de esa ignorancia esclavizante lo podemos ver en
la forma de cómo se ha ido “implementando” tecnológicamente
nuestro desplazamiento.

Todavía hasta principios del siglo XIX una persona se podía
considerar privilegiada si poseía un caballo para desplazarse. Si poseía

303

Homo Technologicus

Viktor Schauberger

(1885 – 1958)
fue un guardabosques,
naturalista, filósofo, inventor y
experimentador austriaco.
Inventó la llamada tecnología
de implosión basada en
vórtices de flujo y el
movimiento en la naturaleza.
Experto en el comportamiento
del agua.

cuatro que además se podían enganchar a un carruaje, esa persona era
verdaderamente pudiente e importante. Hoy en día, gracias a la
tecnología, ya no nos conformamos con menos de 80 caballos
encerrados debajo del cofre de nuestro vehículo, preferentemente un
BMW del año y dotado de toda una parafernalia adicional que ya no
tiene que ver nada con el desplazamiento.

¿Pero esa forma de desplazarnos realmente ha solucionado
algo? Si hacemos un poco de historia, los primeros desarrollos
tecnológicos en el ámbito de la transportación se dieron en los medios
de transporte colectivos. Me refiero concretamente al ferrocarril y a la
navegación marítima. Poco a poco, teniendo a Benz y Diamler como
pioneros y culminando con el “revolucionario Modelo T producido en
cadena” de Henry Ford, las formas de desplazamiento se convirtieron
en un producto tecnológico de uso individual y selectivo.

A los occidentales se les ha adjudicado, sin más, el derecho al
uso de un automóvil por persona adulta. Hoy en día, ante el desarrollo
de China, la India y otros países asiáticos altamente poblados este
mismo derecho está poniendo a temblar al mundo. ¿Si con los
automóviles existentes ya nos acabamos los recursos y el petróleo del
mundo, imaginemos lo que pasaría si a los chinos se les ocurre
imitarnos? Pero nos seguimos aferrando al derecho “divino” de
poseer un automóvil per cápita incluso en un ambiente urbano como
el de la Ciudad de México donde la cantidad de vehículos particulares
existentes no ha hecho otra cosa que deteriorar significativamente la
calidad de vida de los habitantes aumentando radicalmente sus
tiempos de desplazamiento. Si nos la pasamos varias horas en un
embotellamiento evidentemente es más fácil echar la culpa a las
autoridades del Gobierno del Distrito Federal e impedir que circulen
los ciudadanos de provincia, que cuestionar el derecho de estar
sentados dentro de nuestro bendito vehículo automotor que ¡tanto
nos facilita la vida llevándonos rápida y cómodamente a cualquier
lado!

El hombre “civilizado occidental” sonríe al estudiar a las
rudimentarias culturas que no descubrieron los “beneficios de la
rueda” como nuestros antepasados americanos, al mismo tiempo no
se da cuenta que en la actualidad los hombres han edificado un fantástico altar

304

Anarquismo Eco-empático

bajo la forma de millones de kilómetros de asfalto sobre el cual se vierten cada año
centenares de millares de litros de sangre. El monstruo es insaciable… La
invención del automóvil ha obligado a los sabios a explotar más y más los
yacimientos petrolíferos. Cuando el planeta esté vaciado de sus recursos naturales y
las cavernas se queden agotadas en su interior eliminando los baños de aceite de los
mecanismos telúricos, los terremotos serán cada vez más mortíferos. Moloc se
aprovecha de la locura por deambular que tienen los humanos y les hace olvidar
que los iniciados habían prohibido el uso de la rueda (Tarade, 1991: 31).

La tecnología del transporte fue una gran idea, sus usos,
eficiencia y mejora tecnológica ha sido pésima si tomamos en cuenta
sus costos sociales (infraestructura necesaria), humanos (vidas y
heridos por accidentes) y ecológicos (explotación de recursos y
contaminación). El criterio para no cambiar significativamente los
automóviles, salvo en sus diseños exteriores, es meramente comercial
ya que se argumenta que, con “la tecnología disponible”, esos cambios
aumentarían a un nivel exorbitante el costo de las unidades.

El peor defecto del automóvil, sin embargo, es que, al haberse
planteado particular -esto es más negocio- las calles de las ciudades
están cada vez más llenas de ellos sin que se puedan encontrar
soluciones al tráfico y el alargamiento de los desplazamientos que esto
ocasiona. Y no se pueden ni van a encontrar ya que ninguna ciudad
actualmente existente fue diseñada, ni puede ser diseñada para un
vehículo por habitante o incluso un vehículo por familia dentro de los
parámetros de propiedad de la tierra actualmente existentes. El
tamaño de las ciudades tendría que ser muchas veces mayor y el costo,
sobre todo social, que esto implica en términos de adquisición de
tierras es enorme. La solución para el tráfico vehicular no es construir
segundos pisos sobre el periférico sino generar un sistema de
transporte público mucho más eficiente y atractivo para todos sus
usuarios complementado con el desplazamiento natural humano que
es el caminar y, su extensión, la bicicleta.

Si la tecnología de la transportación colectiva además considera
opciones no rodantes como la levitación magnética, el aerotrén o el
túnel magnético podrían regresar el transporte a un nivel “espiritual”
respetuoso con las venas de la tierra. El detalle, como en muchas otras
cosas, es que en el transporte colectivo hay poco negocio, en el

305

Homo Technologicus

transporte individual en negocio parece ser infinito.

Si hoy en día el Dinero es Dios, su Cristo es el automóvil y el
petróleo su Espíritu Santo. ¿No es hora ya de cambiar el credo?

Mucha gente piensa que abandonar la tecnología actual es
retroceder a la edad de piedra y esto no es cierto en absoluto. El
hombre actual no tiene que abandonar la tecnología, lo que tenemos
que abandonar es la ecuación tecnología-ignorancia-riqueza.

Por las mecánicas intrínsecas al sistema monetario, la tecnología
se ha convertido en una forma de generación de enormes fortunas
sustentadas casi única y exclusivamente en el simple hecho de
mantener a todos, salvo los poseedores mismos de la tecnología, en la
más absoluta de las ignorancias. Nadie puede, por ejemplo, instalar un
artilugio tecnológico en el techo de su casa si la información de cómo
se puede fabricar está oculta en las bóvedas de las oficinas de patentes
cuyo acceso requiere de inversiones millonarias que dentro de la
misma lógica del sistema resultan nulamente redituables por lo que se
prefiere dejar los inventos en las bóvedas aun si su implementación
resultara más sustentable.

Otro ejemplo ya célebre en el que se manifiesta palpablemente
la ecuación tecnología-ignorancia-riqueza es en la industria de las
computadoras. Su desarrollo va a pasos tan agigantados que requiere,
se nos dice, del reemplazo completo de los equipos cada 2 o 3 años.
Nuevamente nos encontramos con un postulado que solamente es
lógico dentro de los parámetros del monetarismo. Si bien es cierto
que, por ejemplo, el desarrollo de los procesadores ha multiplicado su
velocidad, no lo es en la tecnología de las tarjetas madre que los
soportan. ¿Por qué, entonces, tengo que cambiar las dos piezas para
actualizar mi computadora o, mejor aún para los fabricantes, cambiar
todo el equipo? Lo mismo sucede con las paqueterías de software. Si
analizamos la evolución de muchos programas nos damos cuenta que
la esencia de los mismos no cambia, lo que se implementa son las
partes que los “adornan”. Desde que tuve acceso a los primeros
procesadores de texto hasta la fecha no veo ningún cambio en su
funcionamiento esencial, siguen funcionando por medio de un teclado

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Anarquismo Eco-empático

y organizan los textos por medio de la combinación de una docena de
parámetros tipográficos. Todo lo demás que hace mi versión Word
2007 sale sobrando. Nunca lo he usado y no conozco a nadie que lo
haya hecho. Muchas de las funciones incluso resultan molestas como
el corrector ortográfico automático, para cuya desactivación, por
querer imponerme opciones equivocadas, perdí varias horas de valioso
tiempo. Si intentamos correr este último programa en una máquina 3
años más vieja, resulta imposible ya que se necesita más espacio en
disco duro, mas velocidad en RAM y quien sabe que tanta otra cosa
innecesaria. En mi vieja “Amiga” del año 1987, la primera
computadora que pasó por mis manos, el sistema operativo, el
procesador de textos y los textos que elaboraba corrían y se
almacenaban con un disco floppy de 520 Kb de capacidad. No
recuerdo haber tenido nunca un problema con mi vieja “Amiga”, cosa
que sucede con bastante frecuencia con mi última versión de
Windows, a tal grado que ya estoy preocupado por conseguir la
siguiente versión del Windows con la esperanza de que los programas
ya no se me congelen con tanta frecuencia. (Claro que no me atrevo a
sospechar que Microsoft está haciendo trampa y me manda sus
errores, virus y troyanos a propósito para inducirme a compras de
software y equipo nuevo más frecuentes e innecesarias.)

La lógica de trasfondo solo se encuentra en la ecuación
tecnología-ignorancia-riqueza. Se parte del supuesto que solo un
sector limitado de la gente tiene la capacidad económica –o hasta de
inteligencia- para adquirir un equipo. Y, como se trata de un sector
limitado, le tengo que vender lo mismo varias veces para que mi
inversión sea redituable. ¿No sería mejor pensar en un mercado más
vasto? De, por ejemplo, una computadora para cada habitante de la
Tierra armada de tal forma que no “caduque” y tenga que no tenga
que ser reemplazada en digamos 10 años. (Y que no me vengan con el
cuento de que la tecnología para lograrlo no existe todavía… es bien
sabido que el desarrollo del Windows 7 en los laboratorios de
Microsoft estaba prácticamente terminado incluso antes del
lanzamiento de Windows Vista).

¿Por qué resulta tan absurdo pensar en esta posibilidad?
Contrariamente a lo que se pudiera creer no es una idea absurda sino

307

Homo Technologicus

Un chiste entre
programadores:
El desarrollo de la tecnología
en las computadoras se da
para 4 razones:
1) Hacer la guerra
2) Satisfacer los impulsos
sexuales de la gente
3) Tener a la gente entretenida
jugando
4) Seguridad, cuyo principio
básico es que se pague lo
apropiado por las opciones
anteriores

peligrosísima para un sistema que perpetua la ignorancia, porque por
primera vez implicaría dar armas a la humanidad para combatirla y las
armas, como es bien sabido en todo ejército, se reparten solo a
aquellos soldados que ya están adiestrados y funcionan con la lógica
del ejército mismo.

Con una computadora en cada casa se podría revolucionar (y de
hecho los jóvenes y alumnos del mundo ya lo están haciendo) la
educación de la forma más radical posible a través de la creación de
núcleos de aprendizaje motivados única y exclusivamente por el

6

interés compartido entre los participantes del núcleo. Una
computadora en cada casa podría hacer realidad lo que propuso Ivan
Illich en 1985, mucho antes de que existiera la posibilidad del acceso
colectivo y universal al Internet: Un buen sistema educacional debería tener
tres objetivos: proporcionar a todos aquellos que lo quieren el acceso a recursos
disponibles en cualquier momento de sus vidas; dotar a todos los que quieran
compartir lo que saben del poder de encontrar a quienes quieran aprender de ellos;
y, finalmente, dar a todo aquel que quiera presentar al público un tema de debate
la oportunidad de dar a conocer su argumento. Un sistema como éste exigiría que
se aplicaran a la educación unas garantías constitucionales. Los aprendices no
podrían ser sometidos a un currículum obligatorio, o a una discriminación fundada
en la posesión o carencia de un certificado o diploma. Ni se obligaría tampoco al
público a mantener, mediante una retribución regresiva, un gigantesco aparato
profesional de educadores y edificios que de hecho disminuye las posibilidades que el
público tiene de aprender los servicios que la profesión está dispuesta a ofrecer al
mercado. Debería usar la tecnología moderna para lograr que la libre expresión, la
libre reunión y la prensa libre fuesen universales y, por consiguiente, plenamente
educativas (Illich, 1985: 45)

Sobra decir que una computadora en cada casa y el
adiestramiento rudimentario para cada persona en su uso, costaría a
los estados del mundo una cantidad infinitamente menor a la que
invierten hoy en la educación. El problema para el estado, obviamente,
es como dilucidar y en su caso controlar si lo que aprende el
ciudadano no puede llegar a ser peligroso para el estado mismo y sus

7

instituciones.

8

Para el futurista Jacque Fresco, la ignorancia tecnológica es la

308

Anarquismo Eco-empático

peor de las ignorancias ya que a través del uso universal de la
tecnología, limitado únicamente por el parámetro de la
responsabilidad, tendríamos el potencial de desarrollarnos realmente
como seres humanos plenos y libres. No habría la necesidad de
trabajar más que en lo que uno verdaderamente quiere, puede y está
dispuesto a hacer, porque las máquinas harían el trabajo esclavizante
de la producción, no habría la necesidad de un gobierno porque los
elementos de regulación que este proporciona se podrían suplir
fácilmente con ordenadores. No habría crimen porque las inequidades
que lo generan estarían equilibradas y nadie carecería de lo necesario
para vivir y sobrevivir. En fin… ¿un sueño de ciencia ficción más o
una realidad futura? ¿Llegaremos a saberlo?

309

Homo Technologicus

Notas

1. A los principios científicos que casi nunca rebasan lo que se le enseña a todos en las escuelas, por
un lado, y a la reparación cuando hay fallas en las máquinas. En muchos de los centros de enseñanza,
sobre todo del mundo subdesarrollado, el adiestramiento de los aprendices se da casi única y
exclusivamente para poder reparar los equipos que se importan del mundo industrial. No hay
escuelas donde se aprende a construir máquinas, donde se profundiza en los procesos tecnológicos.
El resultado de este proceso es la aparición de ese profesional denominado “ingeniero”.

2. Digo paranoia porque todos los cálculos sobre el agotamiento de los recursos naturales se basan
en los parámetros y ritmos del consumo actual, sobre todo en los EEUU. Si, por ejemplo, una
computadora tuviera una vida útil mucho más larga, sin tener incluidas las caducidades planeadas, el
desecho de las mismas sería mucho menor y, evidentemente la disponibilidad de los recursos
naturales aumentaría significativamente.

3. De sus observaciones de la naturaleza Schauberger dedujo que el agua, más que formar parte de

las fuerzas gravitacionales, genera fuerzas levitativas, es decir que los crecimientos inducidos por el
agua siempre tienden a alejarse en vez de “caer gravitacionalmente” hacia la tierra. En otros ámbitos
de la investigación científica a este mismo principio se le llama “capilaridad,” aunque la mayoría de
los científicos convencionales, contrariamente a Schauberger, no ven ese principio como una fuerza
contraria a la de la gravedad y por lo tanto no le han dedicado la debida atención.

4

Los motores que propone Tesla en el marco de lo actualmente se llama la “Energía de Punto
Cero”, (Zero Point Energy) se basan en principios magnéticos y no en principios eléctricos. En su
momento, se presupuso que la fabricación de estos motores era imposible al no existir las aleaciones
de metales correctas para hacerlo. Pero, al condenar a Tesla como un loco, los investigadores no le
han dado atención al punto de obtener las aleaciones metálicas propuestas por el mismo Tesla.

5. Uno de los subterfugios que se usan mucho en este contexto para no investigar es que “las
patentes” no están disponibles libremente o son demasiado costosas para considerar una producción
“competitiva” de los inventos que se basan en energías alternativas, esto sucede sobre todo con las
patentes de Tesla que fueron compradas en su totalidad por los empresarios aliados y fomentadores
de Edison con lo cual finalmente lograron imponer esta opción eléctrica sobre la opción de Tesla.

6 Aunque todavía poco estructuradas las comunidades de bloggers, o sitios como multiply,
wordpress, youtube, o las comunidades cibernéticas como facebook, secondlife, etc., ya están
brindando oportunidades informativas y de aprendizaje sin precedentes en la historia humana ya que
su acceso no está limitado literalmente a nadie.

7. En varias partes del mundo los gobiernos, encabezados obviamente por el de los Estados Unidos
y el gobierno chino, ya se están ideando formas de control dentro del Internet y, de seguir las cosas
como van, solo es cuestión de tiempo para que el potencial del Internet quede seriamente limitado.
En una de las escuelas donde impartía clases, perteneciente a la cadena de los Colegios Legionarios,
el acceso a Internet está restringido solo a aquellas páginas cuya consulta es considerada pertinente
por las autoridades institucionales. Ni siquiera es posible consultar el correo electrónico en la red del
colegio.

8. La obra de Jacque Fresco se puede consultar en http://www.thevenusproject.com/ , una película
altamente galardonada en los circuitos de cine alternativo, sobre las ideas y la obra de Fresco llamada
“Future by Design” dirigida por William Gazecki se puede adquirir en línea en
http://www.futurebydesignthemovie.com/

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Anarquismo Eco-empático

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