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Accidentes Mineros en Chile.

Dossier

Los peores accidentes mineros de la historia de Chile

Desde 1945 los incidentes en minas subterráneas han cobrado la vida centenares
de trabajadores. Uno de ellos mató a 354 personas en Sewell. En el mundo, China
concentra la mayor cantidad de fallecidos.

Juan Peña A. – LT - 11/08/2010 - 14:02

Todo el pueblo despidió a los mineros fallecidos en Sewell


El 19 de junio de 1945, se escribió una de las historias negras de la minería
chilena. Aquel martes, en el taller de reparación de carros de la mina “Teniente
C” se produjeron unos chispazos que provocaron un incendio cuyo humo se tomó
rápidamente los túneles del pique enclavado en Sewell, VI Región.

En el lugar trabajaban 1.600 personas, que comenzaron a huir de las garras de la


asfixia. Pero no todos lo consiguieron.

Las publicaciones de la época hablaban, en un primer momento, de 40 muertos.


La cifra, no obstante, aumentaba a medida que pasaban las horas. El balance final
entregado por las autoridades reveló que 354 mineros del campamento murieron
y otro número indeterminado resultó con heridas graves y leves.

El hospital local se llenó de víctimas y colapsó, por lo que se derivó hasta una
escuela a los afectados, donde se dispuso de camas para su inmediata atención.
La noticia enlutó a la Región de O'Higgins... y al país.

Los rescatistas dispuestos por la compañía minera Bradden Cooper trabajaron


día y noche durante los cinco días que se extendieron los trabajos, para sacar los
cuerpos de los obreros.

El Presidente de la época, Juan Antonio Ríos, se constituyó en el lugar, junto a su


ministro de Obras Públicas, Eduardo Frei Montalva. El ex mandatario entregó sus
condolencias a las familias de las víctimas.

La Cámara de Diputados creó una “comisión especial” para indagar presuntas


responsabilidades políticas en la “catástrofe de Sewell”. Algunos de sus nueve
integrantes fueron: Francisco Javier Labbé, Carlos Rosales y Juan Bautista Rossett.

Casi 50 años después, la minería volvía a vestirse de negro. Fue el 30 de


septiembre de 1994, cuando una explosión de gas grisú terminó con la vida de 21
obreros. Ocurrió en el pique Arenas Blancas, enclavado a casi un kilómetro bajo
el nivel del mar, en la VIII Región.

A sus frentes de arranque del carbón que no tenía más de 60 cms de altura se
llegaba por túneles que se extendían por hasta ocho kilómetros. Se extraía el
recurso de rodillas.

“Al estar en una mina que tenía 990 metros de profundidad, internarse en galerías
y después llegar a los frentes de arranque del carbón hacía sumamente difícil y
complicado llevar el aire. Así que no era difícil encontrarse en la mina Schwager
con la acumulación de gas, la ventilación era insuficiente en los frentes”,
recuerda a La Tercera el minero José Suazo, ex dirigente sindical de Schwager y
actual concejal de la Municipalidad de Coronel.

Algunas de las víctimas fatales fueron Carlos Tapia Molina, Danilo Mora, Luis
López, Mario Pino y Mario Arroyo.

Agrega que en 1968, por el mismo motivo, una explosión de gas cobró la vida de
12 mineros. En 1944, asegura, también se registro un accidentes de este tipo, sin
embargo “no se sabe la cantidad de mineros que fallecieron en el mineral de
Schwager”.

Tres años después, Las Cabrías 1 y 2 del pique Arenas Blancas fueron declaradas
Monumento Nacional Histórico por el Consejo de Monumentos Nacionales.

Entre ambas tragedias, ocurrió otra historia que enluta a la minería chilena: la
explosión de una carga de dinamita inundó un pozo en la mina de carbón Los
Castaños, en Curanilahue, Región del Biobío. Ocurrió el 29 de julio de 1989. El
agua ahogó a 21 mineros, entre ellos a Jesús Aburto y los hermanos Soto Zenteno,
recuerda Jorge Ortiz, dirigente de la Confederación Minera.

Teresa Pérez, presidenta de la Agrupación de Familiares de Víctimas del Carbón


(Afavic), recordó que debieron esperar “cinco días y cinco noches” para
rescatar el cuerpo de su esposo Carlos Peña Maldonado, jefe del 2 turno.

Por ello, envió palabras de apoyo a las familias de los mineros atrapados en la
mina San José, en Copiapó. “No pierdan la esperanza de que puedan estar con
vida, fue lo que conservamos hasta último momento. Orar, pedir a Dios. Y ojalá
que las diligencias sean más rápidas, he visto que han habido traspiés. Ojalá
estén con vida”.

Según datos de Sernageomin, 742 personas fallecieron en 650 accidentes


ocurridos en faenas mineras entre 1990 y 2005. De ellos, 212 murieron por la
caída de planchones y 54 por acuñar o fortificar los piques.

Hoy, 65 años después los operarios de las máquinas de sondaje que integran el
equipo que encabeza Andrés Sougarret batallan contra el tiempo y la lluvia para
evitar que los 33 mineros atrapados desde el jueves pasado en la mina San José,
sean parte de los peores accidentes de la historia de la minería en Chile.

EN EL MUNDO TAMBIEN
El mayor número de personas muertas por un accidente minero ocurrió en China.
Fue en abril de 1942, fecha en que una explosión costó la vida de unas 1.500 que
trabajaban el carbón en Honkeiko.

En 2005, dos detonaciones dejaron 385 muertos en Sunjiawan y Dongfeng. Ambos


piques carboníferos. El último fue en 2009: una explosión de gas dejó 104
trabajadores muertos.

En India, Kazajistan y Rusia sendas explosiones dejaron unos 200 víctimas fatales.

En marzo de este año de acuerdo a reportes de agencias internacionales, una


explosión en una mina de oro en Sierra Leona dejó al menos 200 personas
fallecidas.

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Accidentes mineros en Chile Cronología 2005 2010

En los últimos cinco años, son 23 los accidentes que han afectado a la industria
minera. Muchos de ellos son historias de coraje, esperanza y supervivencia.

por La Tercera - 06/08/2010 - 12:48

La incertidumbre que viven a esta hora las familias de los 34 mineros que
permanecen atrapados al interior del yacimiento San Esteban, en la región de
Atacama, no es un hecho aislado en la historia reciente de la minería chilena.

En los últimos 5 años, son 23 los accidentes que han enlutado a las minas -legales
y otras irregulares- que funcionan a lo largo del país.

A continuación, La Tercera te ofrece un recuento de estos trágicos hechos.

27 de agosto de 2009

Un derrumbe registrado en la mina Rocío Monserrat, 80 kilómetros al noreste de


Copiapó, provocó la muerte de un trabajador y dejó a otro con lesiones de
gravedad.

9 de febrero de 2009

La presencia del temido gas grisú provocó la muerte por asfixia de dos personas
en el pirquén Bulnes de Curanilahue, Octava Región. Una de las víctimas había
bajado al yacimiento para rescatar a su hermano, tras ser alertado del accidente.

1 de febrero de 2009

El desprendimiento de más de 700 toneladas de roca en un pirquén ilegal en la


región de Antofagasta dejó dos personas muertas. En tanto, otro pirquinero
perdió la vida en un yacimiento de Vallenar, IV Región, luego que la
retroescavadora que conducía se precipitara por una quebrabada de 50 metros.

14 de octubre de 2008

Un derrumbe registrado en el yacimiento San José, de Minera Tocopilla, dejó a


dos trabajadores atrapados bajo 100 toneladas de roca. Un tercer minero logró
salir del lugar por sus propios medios. La mina no contaba con los permisos de
Sernageomin para operar.

28 de agosto de 2008

Un derrumbe registrado al interior de la mina Florida, a 700 metros de


profundidad, provocó la muerte de dos trabajadores.

24 de septiembre de 2007
Dos mineros resultaron muertos y 12 heridos tras la acumulación de gas grisú
registrada al interior en un pique carbonífero en el sector de Loma Baja, a 12
kilómetros de Curanilahue.

30 de agosto de 2007

Un pirquinero, identificado como Manuel Jesús Gómez, de 46 años, murió en uno


de los piques de la faena Santa rosa, en Andacollo, Cuarta Región, luego que no
pudiera salir del lugar tras activar una carga de explosivos.

12 de mayo de 2007

La explosión del estanque de un camión que transportaba cal le quitó la vida al


operario de la División Andina de Codelco, Luis Pérez.

9 de mayo de 2007

Un trabajador de la División Andina, identificado como Alex Rojas, de 31 años,


falleció al ser alcanzado por un deslizamiento de rocas al interior de las faenas
subterráneas.

29 de marzo de 2007

El topógrafo Jorge Bruna, de la firma subcontratista Roctera, falleció luego que la


camioneta en que se transportaba desbarrancara en uno de los caminos de la
División Andina de Codelco.

2 de marzo de 2007

Un incendio de proporciones afectó a la mina Radomiro Tomic tras un fallo en la


principal subestación eléctrica de ese yacimiento de la división Codelco Norte.

21 de diciembre de 2006

Tras permanecer durante 34 horas atrapados al interior de la mina La Leona Dos,


en Putaendo, fueron rescatados con vida los pirquineros Luis Vivar Clavería (54) y
José Torrijos Marín (30). Los mineros habían resultado atrapados tras una
tronadura que provocó el deslizamiento de al menos seis toneladas de minerales.

22 de agosto de 2006

Un incendio afectó las instalaciones de la planta de prechancado de la División


Andina de Codelco, en Los Andes. El hecho no dejó víctimas que lamentar.

23 de julio de 2006

El derrumbe de más de dos mil toneladas de material registrado en


Chuquicamata, afectó a más del 60% de la producción del yacimiento.
7 de julio de 2006

El chofer de un camión minero de Chuquicamata falleció tras desbarrancar al


interior de la mina a tajo abierto.

27 de febrero de 2006

Dos trabajadores que realizaban faenas para una empresa subcontratista de la


mina El Teniente de Codelco, en Rancagua, murieron al caer a un pique de 30
metros tras cortarse una cuerda de la jaula de seguridad en la que se
encontraban.

20 de enero de 2006.

Dos personas murieron al interior de la Mina Carola, ubicada al norte de la


comuna de Tierra Amarilla, en la Tercera Región, luego que dos camiones
mineros colisionaran y se incendiaran. Uno de los choferes, y el jefe de turno del
pique que intentó rescatarlo, fueron las víctimas fatales.

15 de octubre de 2005

Un ingeniero eléctrico que se desempeñaba en la mina El Toqui, ubicada al norte


de la ciudad de Coyhaique, falleció tras caer desde un poste de luz, mientras
realizaba labores de mantención.

20 de agosto de 2005

Tras cuatro días de intensa búsqueda fue rescatado Pedro Garcés Poblete, un
pirquinero que había quedado atrapado al interior de la mina Eben-Ezer, en
Curanilahue, tras la rotura de una cámara de agua.

14 de agosto de 2005

Un ingeniero en minas y su yerno fallecieron al interior del yacimiento La


Poderosa, cerca de Ovalle, tras precipitarse al interior del socavón.

8 de agosto de 2005

Una explosión provocada por la presencia de gas grisú al interior de la mina La


Fortuna, en la provincia de Arauco, causó la muerte de 4 mineros y dejó a ocho
heridos de gravedad.

8 de mayo de 2005

Dos trabajadores de la empresa contratista Mas Errázuriz, de la División El


Teniente de Codelco, murieron aplastados tras un derrumbe en el yacimiento.

9 de marzo de 2005
Un minero muerto y otro herido dejó un derrumbe registrado al interior de la
mina Cerro Bayo, en la localidad de Chile Chico, Región de Aysén.

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Trabajadores bajo tierra


Por Marcelo Ferrari* / La Nación Domingo 15 de agosto de 2010 | | LND Cultura

Durante el proceso de investigación de “Sub terra”, conocí un mundo


sofocante, sin medidas de seguridad, al que los trabajadores bajaban con las
mismas chupallas que usaban en el campo. Fue entender una especie de ser
humano esclavizado por generaciones, que no conocía la vida porque no
conocía el sol.

Cuando pienso en “Sub terra”, una película sobre las miserias que vivían los
mineros del carbón a fines del siglo XIX, y de pronto, en pleno siglo XXI, 33
hombres quedan atrapados en una mina en Copiapó, me pregunto si realmente
las cosas han cambiado para los trabajadores.

Durante el proceso de investigación de “Sub terra”, además del libro de


Baldomero Lillo, conocí a través del relato de ex mineros lo que hace un siglo
vivieron sus antepasados bajo tierra.

Un mundo sofocante, sin medidas de seguridad, al que los trabajadores bajaban


con las mismas chupallas que usaban en el campo y el temor de que el gas grisú
explotara en sus narices.

Eran 14 horas diarias -contadas desde que se paraban frente a la mina- en que la
vida y la muerte se fundían en el cotidiano. Fue entender una especie de ser
humano esclavizado por generaciones, que no conocía la vida porque no conocía
el sol.
Luego investigué a la aristocracia de la época y a la familia Cousiño, dueña de la
mina y una de las más ricas del planeta. Claramente a los ojos del siglo XXI lo que
ocurría en Lota era inhumano.

Pero para el tipo de pensamiento social del Chile de esa época y para los
estándares industriales que los Cousiño replicaban -los de Inglaterra, para ser
preciso-, esos horrores eran invisibles. Simplemente entendían que así era la vida
de los pobres.

Por eso la gente que luchó por crear mayor conciencia social chocaba con un
muro, como el propio Baldomero Lillo, que se enfrentaba a un mundo que lo
consideraba un amargado, un hombre que le andaba buscando la quinta pata al
gato.

Pero gracias a personas como él, las condiciones de los trabajadores han
cambiado en términos objetivos.

Si en la minería hay cierta seguridad y los turnos son relativamente más humanos,
es porque ha habido lucha sindical y movimientos que desplazaron la historia
hacia la búsqueda de mayor justicia social. No ha sido por una cuestión caritativa
de la clase dominante.

Sin embargo, la condición del trabajador no ha cambiado sustantivamente y no


nos damos cuenta hasta que nos llega este golpe de impresión, la tragedia de un
grupo de trabajadores atrapados en una mina del norte, porque la empresa
privada no tenía las condiciones de seguridad que requerían.

Por eso es necesario hacer una reflexión social sobre el estado de todos los
trabajadores. Probablemente en cien años más la sociedad mirará lo que ocurre
ahora en los supermercados, los malls y los packing, y lo considerará una
explotación de generaciones que viven para el trabajo, que se transportan horas
en micros, que no tienen un lugar para comer, que trabajan sábados y domingos.

No es posible que los grandes empresarios que mueven la industria, quienes


pueden hacer de Chile un país más humano, miren la historia reciente con
despreocupación y lejanía, sin asumir su propia responsabilidad.

Tiene que existir un grupo dentro de esa elite que, con una mirada más sensible,
levante la voz y ayude a empujar las condiciones laborales hacia una mayor
justicia social.

*Director de la cinta “Sub terra” (2003) y de la Escuela de Cine de la


Universidad del Desarrollo.

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Los mineros en la sociedad del riesgo


Rodolfo Fortunatti (*) / La Nación Domingo 15 de agosto de 2010
Pero ¿por qué la mina continuó operando y los trabajadores siguieron
haciendo su trabajo? ¿Qué explica esta actitud temeraria frente al riesgo
llevada al extremo de perder incluso el control del mismo? ¿Cuál es el
cálculo de costo y beneficio que hicieron sus principales protagonistas?

Nadie parece haber ignorado la amenaza que se cernía sobre la mina San José,
donde quedaron atrapados 33 mineros.

Lo sabían ellos mismos, como lo confirman numerosos relatos de parientes y


amigos.

Lo sabían sus familiares, cuyos testimonios revelan la renuencia de padres,


esposas e hijos a que los trabajadores siguieran bajando a las faenas. Y lo sabía el
Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin).

Ha sido un ex ejecutivo del instituto público encargado de fiscalizar las


condiciones de seguridad minera el que ha dado la clave de lo sucedido.

El profesional ha dicho que cuando hay explosión de roca, las cosas se salen de
control. Entonces no queda más alternativa que clausurar las actividades
extractivas.

El caso es que hace tres años hubo explosión de roca pero, como todo siguió
igual, todos también afianzaron sus sospechas.

Pero ¿por qué la mina continuó operando y los trabajadores siguieron haciendo
su trabajo? ¿Qué explica esta actitud temeraria frente al riesgo llevada al extremo
de perder incluso el control del mismo? ¿Cuál es el cálculo de costo y beneficio
que hicieron sus principales protagonistas?

Es probable que para el empresario, consciente de que la generación de riqueza


ha estado siempre ligada al aumento de riesgos de todo tipo, la maximización de
las utilidades haya sido un incentivo aun más poderoso que las incertidumbres
del día a día.
Es posible que para el trabajador la maximización de los ingresos familiares haya
justificado el riesgo previsible, aunque incierto, de quedar atrapado a cientos de
metros de profundidad.

En el contexto general de la economía, esto convierte el problema de la mina San


José en un asunto de justicia, pues, mientras una parte de la sociedad se beneficia
de una parte de la riqueza generada, los riesgos asociados a la producción de
riqueza los padecen, en calidad de daños al medio ambiente y a la seguridad de
las personas, todas las clases sociales, si bien aquí los más expuestos y
vulnerables son los mineros.

Luego, las motivaciones de empresarios y trabajadores no han de ser muy


distintas de aquellas que un siglo atrás signaron la vida de los enclaves salitreros.

Tampoco las formas de organización del trabajo han de fijar diferencias


abismales con aquéllas que marcaron la explotación del salitre en los albores del
movimiento obrero.

Se trata de formaciones sociales premodernas que coexisten paradójicamente


con la llamada sociedad del riesgo descrita por el alemán Ulrich Beck; esa
sociedad posmoderna siempre volcada hacia el futuro, que busca prever el
inevitable azar y controlar las incertidumbres que éste plantea.

Porque, en lo esencial, la empresa sigue siendo una unidad productiva donde el


capital, el cálculo económico, el mercado y la técnica procuran su propio
crecimiento, subordinando así el verdadero fin de su quehacer que consiste en
construir comunidades de personas con un sentido compartido de lo que están
haciendo.

La empresa chilena está lejos de motivar, ligar y movilizar las energías de


trabajadores, consumidores, emprendedores y ciudadanos, en función de
diseños compartidos de control de riesgos, hoy por hoy, cada vez más
globalizados.

Y es claro que en el mundo reflexivo que vivimos, la empresa no puede seguir


siendo el sistema pensado para maximizar la pura eficiencia técnica, cuando el
desafío es movilizar la inteligencia, imaginar proyectos, asumir riesgos y elaborar
regulaciones en diálogo permanente con las personas y comunidades.

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Mineros Cumplen la Jornada Laboral Más Extensa – Chile


Equipo de Prensa Business News Americas- 05, Enero 2001 13:15 (GMT -0400)

Los mineros chilenos trabajan en promedio 51 horas a la semana, más que


cualquier otro sector de la economía, según un estudio realizado por la Dirección
del Trabajo, citado en La Tercera (Chile)
Según el mismo estudio, el promedio nacional es de 48,4 horas a la semana.

Por otro lado, un estudio realizado por el banco suizo UBS y que fue analizado el
mes pasado en The Economist señala que los trabajadores en Santiago tienen las
jornadas laborales más largas de cualquier otra ciudad en el mundo y que en el
2000 sumaron un promedio de 2.244 horas horas trabajadas.

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Informe de la Asociación Chilena de Seguridad:


Expertos en prevención advirtieron en junio que había riesgo de derrumbe en la
mina San José
Mutual aconsejó fortificar las paredes del yacimiento ante posibles derrumbes.
Informes comenzaron en 2001.

RODRIGO ÁLVAREZ M. - EM 2010 08 17

COPIAPÓ.- En junio de 2010, la Asociación Chilena de Seguridad (AChS) emitió


el informe 227, en el cual le advertía a los dueños de la Minera San Esteban del
riesgo de derrumbe en la mina San José y le solicitaba a la empresa que "debía
asegurar procedimientos de fortificación, ubicando a los equipos de trabajo en
sitios que puedan ser seguros ante cualquier riesgo. Vale decir, lo que pedíamos
era que la empresa afirmara la mina", explicó Alejandro Pino, gerente de la
mutual.

El estudio se hizo tras la caída de un planchón que le provocó una herida contusa
en la zona lumbar al trabajador Jorge Galleguillos, el 1 de junio pasado, un mes
antes de otra caída de roca (3 de julio), que le cercenó la pierna a Gino Cortés.

Los informes de la AChS a la minera San Esteban Primera se remontan al año 2001
tras advertir "en innumerables oportunidades" problemas de estabilidad de las
galerías y escasa seguridad en las faenas, los que eran repetitivos, comenta Pino.

En el informe 227, de junio pasado, se detectaron los mismos factores de riesgos


que se habían encontrado antes en las faenas, "vale decir una inestabilidad
general de la mina en los diferentes frentes de trabajo", indicó Pino.

No sólo se detectaron falencias de seguridad en la estructura de la mina, sino


además en la presencia de gases tóxicos al interior del socavón, revelando altas
concentraciones de dióxido nitroso y monóxido de carbono, que "superaban las
normas" y que ponían en riesgo la salud de los trabajadores, según las pesquisas
de la AChS.

Pino afirma que la labor de la AChS con sus empresas asociadas es realizar un
trabajo preventivo, pero que no tiene facultad para hacer cumplir las medidas de
seguridad que sugiere a las empresas mineras y tampoco sancionarlas si no las
acatan. Sin embargo, en agosto de 2003 multaron a San Esteban con 10 sueldos
vitales por no informar sobre un accidente en la mina, sanción que apeló la
minera, pero que fue ratificada por la Superintendencia de Seguridad Social.

Según Pino, la empresa luego de un accidente sin consecuencias fatales debió


informar a la AChS a través de una Declaración Individual de Accidente del
Trabajo (DIAT), trámite que no hizo. La multa que pagó fue al fondo creado por la
Ley 16.744 sobre accidentes del trabajo y enfermedades profesionales, que
administra la AChS y otras mutuales.

''El último informe enviado detectó una inestabilidad general de la mina en los
diferentes frentes de trabajo". ALEJANDRO PINO, GERENTE DE LA ACHS

AVISO

El informe se redactó producto de un derrumbe que afectó a un trabajador.

El informe final de fiscalización se emitió el 6 de agosto

La directora del Trabajo, María Cecilia Sánchez, emitió anoche una declaración
en la que puntualiza que Sernageomin es la "única entidad que tiene la capacidad
técnica para determinar si un yacimiento cumple con las condiciones para
operar", y que la Inspección del Trabajo de Copiapó fiscalizó la mina San José
entre el 3 y el 29 de julio, y que el informe definitivo se emitió el 6 de agosto, "un
día después del accidente que mantiene atrapados a 33 mineros".

La declaración busca responder aseveraciones de parlamentarios socialistas


sobre el conocimiento de la Dirección del Trabajo respecto de la situación que
afectaba a la planta.

En primera instancia, se había instalado la idea de que Sernageomin era el


organismo responsable de suspender las faenas en cualquier yacimiento
siniestrado, pero por ley las entidades facultadas para el cierre y la reapertura de
una empresa afectada por accidentes graves son la Inspección del Trabajo, la
Dirección del Trabajo o la Seremi de Salud.

Sernageomin sólo tiene atribuciones para levantar un informe técnico, el que


posteriormente es utilizado por la Inspección del Trabajo o por la Seremi para
tomar la decisión final.

En el caso de San José, el 3 de julio se accidentó el trabajador Gino Cortés -se le


amputó una pierna por un derrumbe menor-, incidente que, por ley, debería
haber activado la suspensión de faenas. Seis días después de ese accidente, la
Inspección Regional emitió un primer informe que advertía que no existía
fortificación del techo, no había señalización visible en zonas de peligro y el
comité paritario no había investigado las causas del percance.

A juicio del senador Juan Pablo Letelier (PS), las multas aplicadas 25 días antes
del desplome prueban que la DT estaba al tanto de las anomalías que pudieron
provocar el accidente, "así que el Ministerio del Trabajo no puede alegar
ignorancia de esta situación".

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Ex director de Sernageomin: "La Dirección del Trabajo puede parar la faena en


el momento que quiera"

Anton Hraste salió al paso de las declaraciones de gobierno, que señalan que sólo
el Servicio de Geología y Minas puede detener una faena minera peligrosa.

por La Tercera - 17/08/2010 - 16:45

El ex director de Sernageomin de Atacama, Anton Hraste declaró esta mañana en


la comisión investigadora de faenas mineras, señalando que la Dirección del
Trabajo "puede detener una faena minera en el momento que quiera", con lo
que salió al paso de las críticas que se le han hecho al servicio luego del
accidente minero que tiene a 33 trabajadores atrapados en Copiapó.

"Las facultades (para detener una faena) las tiene Sernageomin en el caso de
accidentes fatales o graves, generalmente se hace así, pero también la
Dirección del Trabajo puede parar la faena en el momento que quiera".

Hraste declaró en la comisión como ex director, luego de que se conociera el


informe de la Dirección del Trabajo en el que se planteaba que la mina San José
era insegura, y después de las declaraciones de gobierno que dicen que el único
organismo autorizado a paralizar una faena minera es Sernageomin.
"No era prudente en absoluto reabrir esa mina, yo lo dije muchas veces. Lo
conversé con los dueños de la empresa, yo les proponía hacer una mina nueva
porque había muchos sectores de la mina que no estaban explotados.
Lamentablemente, eso son sólo conversaciones y no quedan en un documento,
porque yo no puedo dar órdenes a una empresa privada de que opere de tal o
cual modo", señaló.

Por otra parte, los diputados socialistas, que dieron a conocer el informe ayer,
reiteraron la gravedad de que el gobierno no haya dado a conocer
oportunamente la fiscalización, desechando las declaraciones de la vocera de
Gobierno, Ena von Baer y de la ministra del Trabajo, Camila Merino.

"Es alarmante que en el ministerio del Trabajo hoy no tenga claridad sobre este
punto. Eso es altamente preocupante, pues abre la posibilidad de que una
situación de este tipo vuelva a ocurrir en el futuro. Por eso llamamos al gobierno a
informarse sobre el tema", dijo el diputado Sergio Aguiló.

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Federación Minera de Chile exige al gobierno iniciar labores de rescate

Funcionarios señalan que sólo se han hecho labores de sondaje y no se ha


avanzado en la búsqueda de los 33 trabajadores atrapados en la mina San José.

por Víctor García – LT - 20/08/2010 - 16:08

Una exigencia, para que el Gobierno comience a trabajar de lleno en la búsqueda


de los 33 mineros atrapados desde el jueves 5 de agosto en la mina San José,
realizaron esta mañana dirigentes de la Federación Minera de Chile, ya que a
su juicio el Gobierno no ha cumplido el compromiso que realizó de trabajar en
tres frentes para lograr sacar lo antes posible a los trabajadores.

"El ministro dijo que se iba a trabajar en tres frentes y aquí vemos que sólo se está
trabajando en un frente. Dijo que se iba a trabajar en un nuevo forado, en el tema
de las perforaciones y de la mina en si, pero hasta este momento sólo se está
trabajando en la perforación, lo que no es un rescate, es sólo búsqueda", señaló
el Director de la Federación Minera de Chile, Miguel Barraza.

En tanto, otro de sus directivos, Agustín Latorre, señaló que "la exigencia que
estamos haciendo al Gobierno, es que no sólo deben limitarse hoy día a ubicar a
los compañeros mineros, sino que ya deben empezar con las labores de rescate".
Según lo que comenta Latorre, desde los primeros días el Gobierno les dijo que
iban a trabajar en abrir un chiflón por el lado seguro de la mina, para ingresar y
comenzar con las labores de rescate de los trabajadores, "pero lo único que hasta
el momento se ha hecho son labores de sondaje para ubicar a los mineros".

Con respecto a los plazos para exigirle al Ministro que comiencen con la
búsqueda propiamente tal, Latorre señaló que lo han conversado con los
familiares y ellos han planteado que hoy la prioridad es sacar a los trabajadores
de la mina. "Una vez que determinemos junto a los familiares que no es posible
seguir en esta actitud y que hay que tomar acciones para que se rescaten a
nuestros compañeros, lo haremos", dijo Latorre. Argumentan que no quieren que
suceda lo que ocurrió con un compañero que hace dos años quedó atrapado en la
mina "Juanita",en las cercanías de Antofagasta, cuyo cuerpo todavía sigue bajo
tierra.

En este contexto, se informó que el 28 y 29 de agosto, se realizará una reunión


con todas las organizaciones sindicales del sector minero, y "es posible que
de aquí salgan luces de avizorar una instancia de organización unitaria, y salgan
también las medidas que se van a tomar respecto a este tema", señaló Latorre.

En cuanto a posibles movilizaciones, Latorre señaló que no se descarta ninguna


medida y que eso se acordará no sólo como Federación Minera sino que también
junto a todas las otras organizaciones sindicales del sector.

AYUDA INTERNACIONAL

El Director de la Federación Minera, Miguel Barraza realizó un llamado a la


Comunidad Internacional, que tenga la experiencia, la maquinaria y el equipo
para poder colaborar en las faenas de rescate, que vengan hasta el país. "Lo que
nosotros requerimos es que las empresas internacionales se acerquen a nuestro
país y que vengan, porque esto ya no es un problema país. Aquí no estamos
hablando de yacimientos, o de agua, estamos hablando de vidas". Por último
Barraza confirmó su convicción de que "los mineros están con vida".

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Carabineros frenó la revuelta:


Familiares pierden la paciencia e intentan ingresar a la mina
Dicen que el Gobierno no los escucha y que los pirquineros conocen el pique.
RODRIGO ÁLVAREZ - EM 2010 08 21

COPIAPÓ.- Desesperados, porque ninguna de las maniobras desplegadas por el


equipo de rescatistas ha resultado, los familiares de los mineros atrapados
intentaron anoche superar la barrera de acceso al mineral para iniciar un nuevo
plan de salvataje. A gritos pedían que pirquineros, con taladros y máquinas
percutoras, ingresaran al yacimiento.

Dos filas de carabineros se instalaron en la barrera y lograron desarticular la


manifestación tras una serie de forcejeos e insultos lanzados por los familiares.

Esta reacción evidencia la frustración que embarga a quienes esperan en la boca


del yacimiento noticias positivas sobre el operativo de rescate. Además marca un
quiebre en la relación con el equipo que encabeza el ministro de Minería,
Laurence Golborne, quien había viajado a Santiago para informar al Presidente
Piñera.
Durante la jornada, los familiares ya habían reaccionado con molestia tras ser
informados por Golborne que había fracasado el intento por contactar a los 33
mineros porque los planos del mineral no estaban actualizados.

En una reunión entre el subsecretario de Minería, Pablo Wagner, familiares,


ingenieros de Codelco y el diputado Carlos Vilches, los pirquineros Juan Ramírez
y Luis Salazar presentaron un plan para trabajar en el pique. "Nuestra idea es
acceder por la rampa principal hasta el nivel donde ocurrió el derrumbe y
comenzar a construir una chimenea de un metro y medio de ancho hasta otra
galería, y así sucesivamente", contó Juan Ramírez.

Sin embargo, el subsecretario Wagner rechazó de plano la idea al explicar que


"las condiciones de inseguridad en la mina no permiten el acceso, debido al
desequilibrio que presenta la masa de roca de 700 mil toneladas que se
desplomó hace dos semanas sobre las galerías. No queremos arriesgar más
vidas".

La negativa generó un amplio rechazo entre los familiares, que improvisaron una
marcha por el campamento, pidiendo a gritos el ingreso de los pirquineros.
"Estamos dispuestos a correr riesgos. No hay rescate que no tenga riesgos", contó
Ramírez.

Oscar Illanes, hermano del minero Juan Illanes, explicó que "primero los planos
no sirven. Ahora, el Gobierno no nos escucha y el subsecretario Wagner nos dice
que con este plan cometemos una ilegalidad. Sin embargo, los pirquineros
estamos dispuestos a asumir la responsabilidad".

"Por fin tenemos un plan que nos interpreta. Es lo que queremos hacer, porque
los pirquineros conocemos de estas minas", señaló José Vega, padre de uno de
los mineros, mientras protestaba ante la barrera de acceso.

''Es absurdo que una empresa trabaje con planos inexactos. No hay certezas de
nada, ni siquiera de cómo es la mina. Cómo los van a encontrar".

ARNOLDO PLAZA,
PRIMO DE ÁLEX VEGA, MINERO ATRAPADO

''De nuevo nos piden tiempo, pero ya no podemos más (...) Que nos dejen entrar
ahora".

ÓSCAR ILLANES,
HERMANO DEL MINERO JUAN ILLANES

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Atacama: Gobierno puede perder el control de los acontecimientos


Santiago Escobar (Abogado y Cientista Polític)o. 20 de Agosto de 2010
El manejo de los acontecimientos en la mina San José se le está yendo de las
manos al gobierno. El despliegue de un bus de Fuerzas Especiales y de un
refuerzo de 40 estudiantes de la Escuela de Suboficiales de Santiago, con orden
de usar la fuerza cuando la situación quede fuera de control, parece una inflexión
de todo lo hecho hasta ahora.

Los acontecimientos lentamente han ido develando yerros, omisiones y un


desorden enorme por parte de las autoridades administrativas que tenían que ver
con la fiscalización de la mina. Incluso ha empezado una danza de fechas entre
servicios, y el foco de la incompetencia ha quedado puesto hoy en el gobierno
central y no en los servicios regionales.

El tema ha trascendido a la imagen país, y no se descarta que tenga impacto


negativo en la cartera de proyectos mineros que sumarian unos 50 mil millones
de dólares para los próximos años.

El manejo comunicacional, que si bien se sintonizó rápidamente con el dolor de


los familiares de los mineros, parece tambalear al haber agotado el stock emotivo
y generalizarse la convicción de que habrá que contabilizar muertos. Y que la
emoción devastadora de tales hechos haga reaccionar, en su desesperación, de
manera violenta a los familiares y compañeros de trabajo, haciendo inevitable un
acto de autoridad.

Lo que ello implicaría y cómo hacerlo no está claro, pero detrás del despliegue
policial de las últimas horas estaría la mano del ministro del Interior Rodrigo
Hinzpeter, quien hace pocos días fue frontal en la televisión para declarar que se
debía incluso, buscar penalizar criminalmente a las empresas y sus ejecutivos, y
que en este caso estaría equilibrando sus dichos.

La irresponsabilidad manifiesta por parte de los empresarios, lo cuales habrían


invertido prácticamente casi nada en materia de seguridad y su silencio de más
de doce días han exacerbado los ánimos.

Además se han insinuado presiones políticas para mantener la mina en


funcionamiento pese a las infracciones cursadas; la existencia de eventuales
acuerdos entre la empresa y los trabajadores para seguir explotando pese a los
riesgos de seguridad debido al alto precio del cobre y a los bonos laborales que
ello implicaba; el no funcionamiento del comité paritario de higiene y seguridad
motivado en lo anterior; e, incluso, que se habría estado sacando cobre de los
pilares de sustentación, a raíz de lo cual la mina se habría desplomado.

El tema ha trascendido a la imagen país, y no se descarta que tenga impacto


negativo en la cartera de proyectos mineros que sumarian unos 50 mil millones
de dólares para los próximos años, debido a los inevitables cambios de
legislación que la situación inducirá.

Todo ello hace que el perfil de autoridad del gobierno esté hoy en el tapete, no
solo para controlar la situación en la mina, sino para viabilizar un curso de acción
con la menor cantidad de efectos colaterales. La pregunta es si eso se logra con
carabineros.

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Documentos que maneja la comisión investigadora de la Cámara revelan problemas


desde 1992:
El largo historial de fallas de seguridad de la empresa San Esteban que
precedió a la tragedia
DAVID MUÑOZ

Durante dos décadas, el yacimiento San José y su vecino San Antonio presentaron
problemas de derrumbes, ventilación y vías de evacuación que no fueron
subsanados por la empresa y derivaron en sucesivos accidentes fatales.

19 de febrero de 1992. Ese día, la rotura en un tranque de relaves provocó que se


vertieran al río Copiapó más de 3.000 m3 de residuos minerales, provenientes de
las minas San José y San Antonio. Es el primer antecedente en el historial de
accidentes, problemas de seguridad e incumplimientos que han marcado las
últimas dos décadas de la compañía minera San Esteban Primera S.A., según
consta en el dossier del Ministerio de Minería que llegó esta semana a manos de
la Comisión de Minería de la Cámara de Diputados.

La misma que se constituyó en investigadora tras el accidente que mantiene


atrapados a 33 mineros al interior de San José, tras un derrumbe el jueves 5.

Los antecedentes del mineral, cuyas primeras explotaciones datan del siglo XIX,
están siendo analizados por los parlamentarios, quienes esta semana sesionarán
extraordinariamente.

Consta en los documentos que San José es un mineral que en un comienzo era de
buena ley, pero a medida que se profundizó su explotación, la calidad bajó. Pese
a esto, a principios de la década de 1990 la empresa decidió adquirir San José y
San Antonio, distante a un kilómetro e la primera.

Primeros problemas
Recién el 4 de septiembre de 1997 los dueños presentaron un proyecto de
explotación al Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin), que
consistía en extracción mediante embudos. Dos meses después, la entidad
rechazó el proyecto por problemas de seguridad de las faenas. Tras sucesivas
cartas y oficios con la autoridad, la empresa intentó subsanar los reparos, hasta
que el 24 de septiembre de 1999 envió un proyecto definitivo.

Aunque no existe constancia de que Sernageomin haya aprobado el inicio de


faenas, se inició la explotación de San José, y "comenzaron a tener problemas,
por la fragilidad de las cajas de veta, que tenían muchas grietas (...) eso producía
desprendimiento de roca de caja y destrucción de los embudos", dice uno de los
oficios de Sernageomin.

En 2001, la empresa solicitó la aprobación de un nuevo proyecto para San José y


San Antonio. Sernageomin realizó una serie de observaciones que nunca fueron
contestadas y ninguno de los dos proyectos contó con resolución del servicio.

En el dossier constan sucesivas fiscalizaciones en 2002, 2003 y 2004 con


recomendaciones de seguridad y fortificaciones. El 4 de marzo de ese año se
produjo el primer accidente fatal en San José, cuando Pedro González Rojas fue
sepultado por el derrumbe de material. Días después, Sernageomin dispuso su
cierre hasta que la empresa entregara nuevos estudios geotécnicos y de
seguridad.

También se paralizaron las obras de San Antonio hasta que se construyera una
doble salida de emergencia. Esa mina ya presentaba problemas tras la muerte,
dos años antes, de un trabajador que se volcó en un camión al interior de la veta.

Ezequiel Yanes, entonces jefe del Departamento Nacional de Seguridad Minera,


daba cuenta en un informe que San José tenía serios problemas de fortificación y
seguridad en la rampa, falta de ventilación y -más revelador aún- carecía de
refugios para el personal.

Como las faenas estaban paralizadas, uno de los dueños, Marcelo Kemeny,
solicitó los "buenos oficios" de la entonces intendenta de la III Región, Yasna
Provoste, para que interviniera "en el más breve plazo". El ejecutivo le hizo ver, a
través de una carta el 22 de marzo, que la "compañía está paralizada en un 80%
desde el miércoles 10 de marzo, y su situación es crítica".

En los documentos no se detallan acciones concretas realizadas por Provoste.


Tampoco una respuesta específica a la carta. Sólo consta que dos meses después
Sernageomin aprobó el saneamiento y proyecto de explotación de la mina. Y
recomendó mejorar, una vez más, el ducto de ventilación.

En los años siguientes la compañía presentó sucesivos proyectos de explotación.


Hasta que a fines de 2006 y comienzos de 2007 se produjeron sendos accidentes
fatales en San José y San Antonio.

Accidentes mortales
El 30 de noviembre de 2006, el conductor Andrés Contreras Véliz esperaba en la
cabina de su camión mientras el vehículo era cargado con material en una de las
galerías de San Antonio. De improviso, un desprendimiento de roca hundió por
completo la cabina, y acabó con la vida del trabajador. Dos meses después, la
dirección regional de Sernageomin paralizó las actividades.

El 5 de enero, Manuel Villagrán Díaz caminaba por la rampa hacia el interior de


San José para hacer unos estudios de sondaje, cuando una pared cedió, y lo
aplastó, falleciendo instantáneamente. Este accidente derivó en la paralización
temporal de la mina, por graves "contravenciones" al Reglamento de Seguridad
Minera, decisión que fue tomada por Patricio Cartagena, a la sazón director
nacional de la entidad fiscalizadora.

Una vez más se pidió a la empresa presentar un proyecto de ventilación, uno de


electrificación y otro de fortificación. San José permaneció cerrada por poco más
de un año, mientras los dueños intentaban cumplir con los requerimientos
mínimos de Sernageomin.

El 30 de mayo de 2008 se produjo la reapertura total, firmada por Patricio Leiva,


subdirector (s) Nacional de Minería, quien no tenía atribuciones para tomar tal
decisión. Además, autorizó el reinicio de faenas a través de un oficio y no una
resolución, como exige la ley.

Esto permitió a San José seguir funcionando y ser objeto de constantes


fiscalizaciones. De hecho, entre los antecedentes en manos de la Comisión
Investigadora figura un oficio enviado a la empresa por René Rojas San Martín,
quien en noviembre de 2009 advirtió que la mina San José no contaba con la
suficiente preparación ante emergencias, como en el caso de un derrumbe, e
insistió en la mala calidad de ventilación de la mina.

El 3 de julio de este año, el minero Gino Cortés perdió una pierna en medio de la
faena, lo que obligó a una nueva paralización, que fue levantada un par de
semanas después por Rodolfo Díaz Godoy, director regional de Sernageomin.
Éste último fue destituido por el Presidente Sebastián Piñera, ya que no habría
informado oportunamente a las autoridades centrales sobre este siniestro,
ocurrido sólo un mes antes del derrumbe que sepultaría a los 3 mineros el 5 de
agosto.

Yasna Provoste

En 2004, los dueños de la empresa pidieron la intervención de la intendenta de la


III Región para reabrir la mina. En los documentos sólo consta que dos meses
después, Sernageomin aprobó el saneamiento y proyecto de explotación de la
mina.

Minera San Esteban fue sancionada ambientalmente por Corema


COPIAPÓ.- Según información a la que tuvo acceso este diario, la Corema de
Atacama sancionó ambientalmente en dos oportunidades a la empresa San
Esteban con multas de entre 100 y 300 UTM.

Tras un fallo de la Corte Suprema en 1993, ese tribunal exigió que un grupo de
mineras que poseían instalaciones y plantas de relaves en la ribera del río,
altamente contaminantes, se retiraran del lugar, para lo cual dio un plazo de 10 a
13 años. En 2005, cuando vencía la fecha para Minera San Esteban, ésta presentó
un proyecto para trasladar su planta en el sector de Viñita Azul, en Copiapó, lo
que fue aprobado por la Corema.

Sin embargo, el cierre de sus minas San Antonio y San José por derrumbes y
accidentes fatales, en 2006 y 2007, hundieron a la compañía en una crisis
financiera que le impidió adquirir los terrenos en el sector de Pajas Blancas,
donde trasladaría sus relaves, según consta en la resolución exenta N° 361, del 16
de diciembre de 2008, con la cual fue sancionada por la Corema por transgresión
de las normas y condiciones en base a las cuales se aprobó ese proyecto.

El 11 de enero pasado la Corema sancionó nuevamente a la minera con 100 UTM


por no cumplir con su proyecto "Tranque de relaves planta N° 2 de San Esteban",
que pretendía mejorar las condiciones ambientales de acopio del mineral
tratado.

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Sonami y CUT celebran hallazgo de mineros con vida en Atacama

El gremio minero ofreció su conocimiento y experiencia para colaborar en las


futuras tareas de rescate.

por UPI - 22/08/2010 - 16:52

Tanto la Sociedad Nacional de Minería, entidad representativa del mundo


empresarial, como la Central Unitaria de Trabajadores, colectivo multisindical,
expresaron hoy su alegría por la confirmación de que los 33 mineros atrapados
desde el pasado 5 de agosto en el yacimiento San José permanecen en buenas
condiciones.

El presidente de la Sonami, Alberto Salas, sostuvo que "con profunda emoción,


hemos recibido la información de que los mineros se encuentran con vida. Este es
momento de destacar el trabajo de las empresas mineras, públicas y privadas, y
las autoridades de gobierno que han colaborado en estas tareas de rescate".

El directivo de Sonami reiteró la disposición del gremio, que agrupa a la


pequeña, mediana y gran minería, para aportar con su conocimiento y su
experiencia en las futuras tareas de rescate de los trabajadores atacameños que
permanecen a 700 metros bajo tierra.
Por su parte el presidente de la CUT, Arturo Martínez, por medio de una
declaración pública envió un "abrazo fraterno y solidario a los familiares de los
mineros y nuestro reconocimiento a todos quienes contribuyeron a la ubicación
de esos trabajadores".

"Vienen horas y trabajos complejos para poder sacar a los 33 compañeros desde
la mina. Volvemos a pedir que el gobierno y el sector privado pongan todos los
recursos posibles para continuar las operaciones de rescate y sacar a los
trabajadores con vida y en las mejores condiciones de salud", manifestó el líder
sindical.

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Información disponible en el sitio ARCHIVO CHILE, Web del Centro Estudios “Miguel Enríquez”, CEME:
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