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IMPORTANTE

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se mencione explícitamente la fuente.
Universidad de Artes y Ciencias Sociales

Área de Ciencias Sociales y Humanidades

Escuela de Psicología

¡Goza! De Lacan a Žižek: Surplus Jouissance

Tesis para optar al título de psicólogo

Integrantes:

Miguel Berrios

Profesor/a Guía:

Paula Iturra

Santiago, Chile

2010

2
A aquellos que señalaron que era un deseo insostenible.

3
Agradecimientos:

A todos quienes confiaron en que no cedería en mi deseo. En


especial a mi querido Juan Francisco por ser aquel que soporta un fantasma similar.

4
Índice

5.1. ¿State of the art o saber? · 29


1 5.10. Obertura. Vacío y la función de la falta. · 48
5.2. La rigurosidad del significante. · 30
1. Introducción. · 8 5.2.1. Atrapados en la elección. · 52
5.2.2.De lo irreconocible. · 55

3 5.2.3. En las sombras del goce. · 56


5.2.4. S(A/) · 59

3. Problemática · 10 5.2.5. Anudados en lo Real. · 62

3.1. Antecedentes. · 10, 16 5.2.6. Ex-istir en la diferencia. · 66

3.1.1. Freudismo y epistemología. · 10 5.3. ¡Dije significante! · 31

3.1.2. Freudismo: Acerca del Monismo, Fisicalismo y 5.3.1. Del Otro que no existe. · 74

agnosticismo. · 11 5.3.2. We do the work, you do the pleasure. · 78

3.1.3. Freud: “Más allá del principio del placer” · 13 5.4. ¿Subjetividad? ¡Significante y estructuración

3.1.4. Atrévete a saber. · 14 subjetiva! · 33

3.1.5. De la subjetividad como negativa. · 14 5.5. Lo inconsciente; el de nosotros. · 35

3.1.6. De los tiempos del Otro. · 16 5.6. Matesis ¿topología? · 38

3.1.7. Breve sobre el Das Ding, el vacío en el Otro. · 5.7. -Fantasma- Deseo. Entre A y a. · 40

17 5.8. Retorno al Grafo y ¿Che vuoi? · 45

3.1.8. Goce y el Otro. · 18 5.9. ¡Political Economy! · 46

3.1.9. Observaciones. · 19 5.9.1 ¿Marx y Freud? · 47

3.2. Relevancia. · 20
3.2.1. Relevancia Teórica. · 20
6
3.2.2. Relevancia Social. · 21
3.4. Objetivos. · 25 6. Conclusión. · 98
3.4.1. Objetivo General: · 25
3.4.2. Objetivos específicos: · 25
7

4 7. Bibliografía. · 102

4. Metodología. · 26
A

5 Agradecimientos · 4

5. Desarrollo. · 29

5
II. Falling into the matrix. · 52
I
ii.Resumen · 7

I. De la confusión a una estructura. · 29 III. Del semblante. · 74

i. Índice · 5 IV. Wraping up. · 98

6
i. Resumen.

El objetivo de la presente tesis es el de intentar delinear el cómo se entrelaza el


deseo, el goce y el sujeto en los tiempos actuales. Cuál es el estatuto que el sujeto
sostiene hoy en día y cómo desde esta posición particular se desprenden los ardides
del deseo y el goce. Para esto se considerará un análisis sostenido sobre las
configuraciones actuales del psicoanálisis lacaniano hechas por Slavoj Žižek y su
mezcla de teoría y cómica irreverencia.

Se realizará un recorrido desde las bases del pensamiento-Lacan1 hacia una


nomenclatura usual de su repertorio tardío para lograr un texto consistente y
explicativo.

Mostraremos cómo las nociones de deseo y goce se constituyen y cómo


podemos entender su conjugación con situaciones que ocurren a diario. Así también el
estatuto particular del sujeto actual deja atrás consideraciones clásicas del grafo del
deseo en Lacan, para pasar de una estructuración apoyada en el Otro Simbólico a una
organización con lo Imaginario bordeando lo Real del significante y la perforación que
sufre por la Jouissance.

1
Infra pág. 29

7
―Je dis toujours la vérité: pas toute, parce que toute la dire, on n`y arrive pas. La
dire toute, cèst imposible, matériellement: les mots y manquent. Cést même par cet
imposible que la vérité tienta u réel.‖ (Jacques Lacan)

1. Introducción.

En el correr de los tiempos actuales nos encontramos en una encrucijada que


depara entre lo Real y lo Virtual, entre el impedimento de atravesar las defensas a las
que nos enfrentamos día a día. Entre la posibilidad de que el psicoanálisis sea una
farsa y la psicoterapia del sentido nos ahogue en un abismo de sin razón, en donde
quizá ya no nos queda nada más que ese retorno a lo mismo; un retorno a la
rigurosidad de la ley y a ese súper ego tan temido. En tiempos donde lo simbólico ha
sido casi completamente reemplazado por la imagen, en donde la casilla vacía que
estructura la falta está aún más difuminada que antes, ¡donde no sé a quién alcanzará
mi carta! Si bien no podemos salir de este juego en el que caemos insertos con un acto
que roza en la locura; es imposible el abandonar el deseo y dejar de preguntarnos por
todo esto, estamos en una lógica virtual y de semblantes que no deja de sostener
efectos en lo Real, es así como la verdadera revolución que podemos encontrar no es
la realidad virtual, sino lo real de la realidad virtual, es esto lo que debería intrigarnos;
de su estructura, de su despliegue y sus consecuencias.

Así mismo el goce y el deseo se entrelazan y atraviesan al sujeto de condición


diferente a la que solían hacerlo, no podemos aseverar que no haya nada dislocado en
las teorías sobre cómo esta tríada con el sujeto a cuestas se posiciona. Desde las
consideraciones freudianas sobre cómo el sujeto se establecía en una negatividad
radical y la errática función de lo inconsciente hasta el sujeto lacaniano despojado y
arrojado al abismo de una decisión que lo constituye. Las posiciones de sujeto ha ido a
tientas conformándose entre el constante bombardeo actual de figuras identificatorias,
entre el glamour de la televisión y el ciberespacio en su goce sin cuerpo. Estos efectos

8
que son generados por semblantes decaídos remiten consecuencias reales,
consecuencias efectivas y que entregan la posibilidad de un nuevo análisis sobre el
sujeto y su relación con el entramado del deseo, un sujeto atravesado por el goce y
tentado a ceder para siempre a ese círculo que nos es tan difícil resistir.

Es a partir de incertidumbres tales que nos podemos preguntar por la


actualidad en su sombra más obvia, pero quizá menos desempolvada, de aquella que
vemos en lo mundano y si se esconde es tras ese velo tan insistente de lo común. Por
esto intentaremos descifrar algunas claves que nos sirvan de guía por este árido
camino del entramado subjetivo, a tientas seguir la senda del goce y el deseo en la
actual retirada del gran Otro para encontrar nuevas preguntas que nos mantengan en
vía, porque respuestas hay demasiadas hasta ahora.

9
3. Problemática

3.1. Antecedentes.

3.1.1. Freudismo y epistemología.

<<Así pues, no se trata de utilizar las aportaciones freudianas para inferir de


ellas una epistemología, que se valdría por consiguiente de Freud>> (Assoun, 2004,
pág 3)

Así comienza el texto sobre una Introducción a la Epistemología Freudiana


tomando curso hacia la construcción <<no de una teoría regente sobre Freud>>
(Assoun, 2004, pág. 9) sino, extraer la identidad freudiana, considerada en su
idiosincrasia histórica, teórica y pragmática. El psicoanálisis es presentado como una
ciencia tal y como lo nombrada Freud una ciencia-de-la-naturaleza
(naturwissesnchaft), la propuesta de cientificidad freudiana, <<nunca es teorizada por
si misma aunque se puede observar la necesidad de la teorización de una plataforma
epistemológica>>2 (Assoun, 2004, pág. 11) dentro de esta disciplina sui generis,
refiriéndonos por supuesto a la metapsicología freudiana.

Es este intento de formulación de <<Las condiciones reflexivas inmanentes a


su propia producción>> (Assoun, 2004, pág. 9) que seguirá este escrito, tomando en
cuenta el esfuerzo freudiano, tanto como las posteriores teorizaciones respecto al tema
a tratar formalmente:

<<Entendemos por formalidad los principios básicos que Freud hace suyos
desde el principio: se trata de las tesis fundamentales que estructuran su discurso
sobre el saber, prótesis tan originarias que son por así decirlo los lugares comunes del
discurso freudiano sobre el saber>> (Assoun, 2004)

2
Véase Freud, Contribución a la historia del movimiento psicoanalítico, 1914.
Particularmente cap. 3 sobre la creación e historia de la Asociación Psicoanalítica
Internacional.

10
3.1.2. Freudismo: Acerca del Monismo, Fisicalismo y agnosticismo3.

Freud no ignoraba el término ciencias del espíritu ni su producción, y así mismo


no ignoraba la particular decisión ética del Monismo por sobre el Dualismo4

<<Unos conceptos fundamentales claros y unas definiciones de contornos


precisos no son posibles en las ciencias del espíritu [Geiteswissenschaften] sino en la
medida en que éstas quieren hacer encajar un orden de hechos en los marcos de un
sistema intelectual inventado de cabo a cabo. En las ciencias naturales, de las que
forma parte la psicología, semejante calidad de conceptos dominantes [Obegriffe] es
superflua, incluso imposible>>5 (Freud, 1934)

Dentro del freudismo encontramos el reconocimiento a la dualidad como


otredad, como un trabajo de colaboración con las ciencias de la naturaleza a la cual,
para Freud, pertenece el psicoanálisis

<<…yo comparto el punto de vista de que todos los problemas que se


relacionan con los nexos [Zusammenhänge] entre los fenómenos psíquicos y sus
principios orgánicos, anatómicos y químicos sólo pueden ser abordados por las
personas que han estudiado ambos, por lo tanto por analistas de formación médica.
Sin embargo, no deberíamos olvidar que todo eso no pertenece al psicoanálisis y que
no podemos prescindir por otra parte de la colaboración de personas que han sido
formadas en las ciencias del espíritu>>6 (Freud, 1932)

Así Freud esclarece todas las dudas respecto a una posibilidad de dualismo
dentro del psicoanálisis, existe una colaboración, pero, respecto a la epistéme del
psicoanálisis, a su Ontologie der natur, y sus teorizaciones posteriores se le ha
extraído todo vínculo formal y aceptado, firmemente apegado a las ciencias de la
naturaleza.

Las consideraciones freudianas están cruzadas por otro pilar que nunca será
abandonado por Freud y que traerá el común mal entendido del determinismo, éste es
la sujeción al fisicalismo como manera de sustentar su apego a las Naturwissenschaft,
como señala Assoun

3
Esta división de tres fundamentos se la debemos a Paul-Laurent Assoun
4
Véase el proceso de distinciones epistemológicas entre Heckel y Wundt (1862-1892)
5
El subrayado es mío.
6
Citado en (Assoun, Introducción a la Epistemología Freudiana, 2004)

11
<<… Este es un hecho innegable, que la epistemología freudiana no podría
discutir>> (Assoun, 2004)

El incansable apego Freudiano a los modelos de 1840 Assoun cree que se


debe a la destacada <<longevidad de los modelos representantes>>:

<<… creadores en los años 1840, son las autoridades de los años 70 y mueren
consagrados en los años 90>>. (Assoun, 2004)

Así lo que dio inicio en 1830-1840 con la reorganización y modificación del


paisaje epistemológico alemán proveniente de la fisiología en la forma de ―Manual de
fisiología humana de Johannes Muller‖7 quien da origen a la Berliner Physikalische
Gesellschaft (Sociedad física de berlín).

<<…Du Bois-Raymond, Brücke, Helmholzt y Ludwig, que formarán a su vez las


generaciones del último cuarto de siglo. Wundt, fundador de la psicología científica a
continuación de Lotze, es formado por Helmholtz. >> (Assoun, 2004)

Existe un último pilar en el psicoanálisis freudiano y su epistemología, el


agnosticismo; el fundamento agnosticista Freudiano supone un límite absoluto al
conocimiento. El psicoanálisis estudia una esfera determinada de fenómenos,
aquellos que refieren a lo inconsciente y sus procesos; Freud acerca la
conceptualización de lo inconsciente a nociones kantianas, así el inconsciente se
vuelve cercano a ―la cosa en sí‖ kantiana, aplicada a ―su asunto‖. Habría entonces una
especie de identificación entre inconsciente y ―la cosa en sí‖8.

Tomemos el silogismo presentado por Assoun, en introducción a la


epistemología Freudiana: <<El psicoanálisis es una Naturwissenschaft; su objeto es lo
inconsciente; el inconsciente es la ―cosa en sí‖, o sea lo incognoscible>> (Assoun,
2004). La conclusión de este silogismo sería que el psicoanálisis es el saber de lo
incognoscible. De esta forma la paradoja queda expuesta y sujeta a análisis; pero si
tomamos la producción de esta paradoja en sus antecedentes históricos y lo
interpretamos a partir del fundamento agnosticista nos entrega la respuesta planteada

7
Johannes Muller (1801-1858) Funda el Archiv für Anatomia, Physiologie und
wiseenschaftliche Medizin en 1834, célebre instituto conocido como Müller Archiv.
8
Véase (Assoun, Freud, la filosofía y los filósofos, 1976).

12
anteriormente, para Freud existe un límite al conocimiento y este límite lo propone lo
inconsciente.

3.1.3. Freud: ―Más allá del principio del placer‖

Cuando leemos la comunicación preliminar (Freud & Breuer, 1893-95)


encontramos rastros de lo que luego aportará a la estructuración de lo inconsciente en
las elaboraciones posteriores,

<<Pues bien; mientras más nos ocupábamos de estos fenómenos, más seguro
se volvía nuestro convencimiento de que aquella escisión de la conciencia, tan
llamativa como double conscience en los casos clásicos consabidos, existe de manera
rudimentaria en toda histeria; entonces, la inclinación a disociar y, con ello, al
surgimiento de estados anormales de conciencia, que resumiremos bajo el nombre de
«hipnoides», sería el fenómeno básico de esta neurosis. >>

Como así también las primeras referencias a la represión en la forma de la diferencia


de significación entre Verdrängen y Verdrängung que en este momento freudiano
significarán suplantación y/o esfuerzo de desalojo, respectivamente, cuando se refiere
a ciertos procesos psíquicos; A su vez podemos encontrar los rastros desde donde
Lacan tomará algunas nociones freudianas para desarrollar las suyas:

<<Una estética de inspiración económica debería ocuparse de estos casos y


situaciones que desembocan en una ganancia final de placer; pero no nos sirven de
nada para nuestro propósito, pues presuponen la existencia y el imperio del principio
de placer y no atestiguan la acción de tendencias situadas más allá de este, vale decir,
tendencias que serían más originarias que el principio de placer e independientes de
él. >> (Freud, 1920)

Cuando Freud plantea en más allá del principio del placer una ganancia que no
sirve para nada se refiere precisamente a lo que luego será parte del desarrollo de la
concepción de Jouissance en Lacan <<el goce es aquello que no sirve para nada>>
(Lacan, Seminario XX, clase 1, 1972) y es precisamente este exceso que está
rondando y acechando lo que cautivará al Lacan tardío. Aquello que está más allá del
principio del placer y que no es el principio de realidad; que es algo que no se justifica

13
en razón de una meta sino que en razón de su propia circularidad y repetición, y en el
resultado de exceso de este mismo ciclo.

3.1.4. Atrévete a saber.

¿Qué se yo? La respuesta de Lacan a esta interrogante es Scilicet9‖ ligazón


con el Sapere aude10; Scilicet es un neologismo lacaniano que se compone de la
fusión entre licet y scire; éste significa ―licencia al saber‖

<<Desde que el psicoanálisis es referido justamente al sujeto de la ciencia no


puede estar fuera-del-saber. >> (Assoun, 2004)

Como expuso Lacan:

<<Porque el inconsciente (el de Freud) no es una noción: No hay conocimiento.


Pero si saber, eso sí, a patadas, hasta no saber qué hacer con él, armarios repletos.
>> (Lacan, 2001)

Por supuesto como advierte Assoun (Assoun, 2003) se corre el riesgo de Lacan
mismo ser <<sometido a edulcorar lo real al que él se refiere>>.

3.1.5. De la subjetividad como negativa.

La referencia a la subjetividad siempre ha sido un recurso recurrente y muchas


veces utilizado sin la rigurosidad necesaria; no debemos acudir a este registro como
causa originaria ni como efecto último de ciertos procesos en la estructuración del
sujeto.

9
Respecto a las palabras-valija o neologismos lacanianos se hará su explicación solo
la primera vez que aparezcan nombradas.
10
Atrévete a saber.

14
Siguiendo la lógica de exposición de Žižek (Žižek, 2001), cuando en los escritos
de Laclau existe la pregunta por el sujeto se desarrolla un camino por donde éste es
aquél que realiza la operación de hegemonizar, que logra suturar el corte universal con
un particular, el sujeto surge en una operación de elección que a su vez lo instaura en
su lugar, que le crea. La lógica de la deconstrucción para otorgar el lugar de sujeto
juega aquí de matriz fundamental, todo acto hegemónico es un acto de ideología, es
un acto que reafirma la debilidad entre lo universal y lo particular, que viene a
demostrar que existe una lucha porque las paredes no se derrumben. Para Badiou la
lógica de la subjetivización designa:

<<El acontecimiento de la verdad que abre irruptivamente el dominio ideológico


hegemónico y/o el edificio social existente (el orden del ser)>> (Žižek, El espinozo
sujeto hegeliano, 2001, pág. 197)

Ambas concepciones pueden diferenciarse en la mirada hacia la


deconstrucción, mientras que para Laclau el gesto de deconstrucción es fundamental
para probar al sujeto, para Badiou existe la imposibilidad de deconstrucción sobre un
acontecimiento-verdad; es en este punto donde Žižek (Žižek, 2001) advierte el
horizonte que funciona a partir del formalismo kantiano el cual sostiene la lógica de
ambas concepciones, el intento de llenar la brecha entre lo universal y lo particular,
para cualquier particular que intente someterla se verá reemplazado (a modo de
hegemonía) por otro particular, por un sustituto contingente. Si leemos esta operación
da como resultado la paradoja de un deseo ontológicamente imposible, sostenido por
una falta constitutiva, un deseo que se deviene como imposible de ser satisfecho por
un objeto positivo.

<< ¿No se sostiene el deseo en la dislocación constitutiva de lo particular con


respecto a lo universal…? Pero, ¿y si este deseo imposible de remediar la falta, de
superar la dislocación, no fuera el hecho fundamental? >> (Žižek, El espinozo sujeto
hegeliano, 2001, pág. 198)

Pues, ¿si no fuera el hecho fundamental?, ¿si debajo del deseo se encuentra
una lógica no de sutura sino de ruptura? Žižek (Žižek, 2001) hace referencia a la
concepción hegeliana sobre el entendimiento, sobre el cual deberíamos elogiar el
poder de desgarramiento sobre la realidad, de cómo puede separar aquello que sigue
estando junto, de dividir lo indivisible, de leer lo ilegible; y su respuesta refiere a la

15
pulsión de muerte Freudiano, no el intento de sutura del deseo, el intento de llenar ese
vacío fundamental, sino aquello que sostiene la brecha, aquello que sostiene al vacío;
ahora nosotros podemos abrir la interrogante ¿Es esto equivalente al saber –acéfalo-,
desubjetivizado, al estatuto de la pulsión en Lacan?

3.1.6. De los tiempos del Otro.

Cuando nos referimos a la temática de la subjetividad nos vemos atravesados


por el registro de lo simbólico, por la proyección simbólica del gesto subjetivo de
identificarse con una imagen. El Otro es quien, en su definición mínima, posee el
tesoro de los significantes, es aquel que funciona como estandarte de la inscripción a
lo simbólico. Esto es lo que encontramos, lo que se puede desenmarañar en un primer
acercamiento a Lacan en búsqueda de luces sobre la problemática de lo simbólico y
ese A tan árido, el gesto que deviene en el Wo Esh war soll Ich Werden freudiano, del
devenir del sujeto.

Entre lo que está más allá de lo exterior e interior del sujeto, de aquello que lo
designa más allá del compañero imaginario; de una alteridad que queda ajena al
sujeto, que no queda entramada en la relación imaginaria que se sucede en la
dimensión de desconocimiento del yo [moi], en los mecanismos de identificación con la
imagen del otro donde la brecha desaparece. Es en una segunda alteridad que
instaura una brecha indeleble designada con una A que lo distingue del otro como
imaginario.

<<Lo que busca marcar con esta conversión de escritura es más allá de las
representaciones del yo [moi] más allá también de las identificaciones imaginarias,
especulares, el sujeto está capturado en un orden radicalmente anterior y exterior a él,
del que depende aun cuando pretende dominarlo>> (Chemama & Vandermersch,
2004, pág. 488)

Como plantea Assoun (Assoun, 2003) la denominación de esta alteridad es


para sortear cualquier intento de concebir una concepción onto-teológica del prójimo.
Cuando Lacan refiere que es desde donde eso habla refiere a un lugar; a un lugar

16
desde donde la palabra se extiende. El Otro designa de este modo una dimensión de
alteridad que es irreductible a una identificación imaginaria.

<<Lacan introduce pues al Otro cada vez que se trata de recordar que el sujeto
no es su propio origen, o que no hay que dejarse polarizar y extraviar por el objeto,
como Melanie Klein, la -tripera genial- >> (Assoun, 2003, pág. 103)

El Otro es aquello que antes de cualquier adquisición simbólica ya está allí, que
ex-siste; que se erige y que erige el deseo en relación con él, es aquél que a partir de
la imposibilidad del reconocimiento del deseo establece la angustia en el sujeto y es
ésta la que proporciona la dimensión de acceso más directa al Otro.

Pero no es tan solo ésta la única cara que Lacan presentará en relación al Otro
y así como su relación con Das Ding para sostener su otra cara a partir de la ética;
también sostiene a este Otro en relación a la problemática del significante. Es esencial
esta avanzada, el lenguaje constituye el orden, el registro donde se inscribe la ley que
nos gobierna, es en el devenir constante de la cadena donde se mezcla al Otro con el
lenguaje. Parafraseando a Assoun (Assoun, 2003) si el registro del significante es el de
la enunciación, el registro del Otro es el de la invocación, sin éste lo inconsciente no
puede ser concebido.

<<Es en el Otro del lenguaje donde el sujeto va a buscar situarse, en una


búsqueda siempre a reiniciar, puesto que ningún significante basta para definirlo>>
(Chemama & Vandermersch, 2004, pág. 489)

3.1.7. Breve sobre el Das Ding, el vacío en el Otro.

La problemática de la Cosa en Lacan <<toma toda su fuerza en el período en


que Lacan más acude al registro trágico>> (Assoun, Lacan, 2003, pág. 86), a fines de
la década de 1950, en el seminario de la ética del psicoanálisis. El movimiento ulterior
iría más bien a enfatizar la vacuidad de aquella instancia del Otro.

La noción de Cosa (Das Ding) aparece en el proyecto de psicología científica


de Freud. Es, en la <experiencia de satisfacción>, el encuentro de la fracción

17
inadmisible que se revela tras la intervención del Nebenmesch11. Se desarrolla con la
oposición de las Sachevorstellung12 y de la representación palabra.

<< Recordemos de nuevo la teoría general de la relatividad, donde la materia


no causa la curvatura del espacio sino que es su consecuencia. Del mismo modo, lo
Real de Lacan –la Cosa– no es tanto la presencia inerte que ―curva‖ el espacio
simbólico (introduciendo en él lagunas e incongruencias), sino más bien el efecto de
todas esas rupturas >> (Žižek, El trauma: un señuelo engañoso, 2004, pág. 10).

Así la Cosa es un resto que se despliega de lo simbólico, de la dimensión del


Otro, un resto que como inadmisible no será nunca tramitado por A, que no llegará
nunca a término ni a ser parte de cadena alguna.

3.1.8. Goce y el Otro.

Lo inconsciente está estructurado en relación directa con la introducción de la


categoría del Otro, no como una función escondida en el sujeto, sino como un discurso
del Otro. Como lo que dice el sujeto, incluso en su desconocimiento, y como lo que él
desea en el Otro y como lo que habla en el Otro. El deseo del sujeto es el deseo del
Otro.

Lo fundamental en la categoría del Otro es << la ruptura con la necesidad del


retorno de lo mismo>> (Chemama & Vandermersch, 2004, pág. 489), el alejarse de la
forma de sostener las conceptualizaciones en un único incuestionable, más allá de
configurar la estructura libidinal bajo el falo, introduce la posibilidad de cuestionar otros
modos de organización de la estructura no bajo el retorno al mismo símbolo
organizador, de un goce no-todo sometido bajo él; aunque el goce mismo es una
satisfacción otra de otro registro, un goce no ordenado, siguiendo el ejemplo libidinal,
por la castración o utilizando un ejemplo en la economía del fantasma, un goce no
ordenado bajo una imagen.

11
Prójimo.
12
Representación cosa.

18
De esta forma el Otro se erige como un pilar en la vida del sujeto, como un
referente al cual se acudirá cada vez, a un discurso articulado, aunque como remarca
Chemama & Vandermersch (Chemama & Vandermersch, 2004) no del todo siempre
articulable.

3.1.9. Observaciones.

<< A ustedes les toca ser lacanianos, si quieren. En cuanto a mí, yo soy
freudiano. >> (Lacan, 1981)

Estos antecedentes se han tomado respecto al tema a tratar con el sentido de


otorgar un marco de interpretación sobre los presupuestos teóricos que existirán no
explicitados dentro del desarrollo del escrito. A su vez no es la intención entregar
antecedentes que pudieran ser luego interpretados retroactivamente por los resultados
y las exposiciones teóricas a presentar, sino formar una visión clara desde donde
provienen las bases para las nociones posteriormente desarrolladas.

19
3.2. Relevancia.

3.2.1. Relevancia Teórica.

El escrito apunta a mostrar cómo se entrelaza la tríada deseo, goce y sujeto en


los tiempos actuales. Para esto en el recorrido será posible establecer la estructura de
conceptos y nociones13 específicas, a saber: el sujeto, el deseo y el goce; y a su vez
poder pensar cuál es la ―diferancia‖14 presente en estos, a partir de la consideración de
factores históricos y contextuales; así permitir la consideración de algún cambio
teórico-conceptual respecto de las nociones involucradas y de las estructuras que las
respaldan; obteniendo información que permitiría apoyar dichas conclusiones.

Permite evidenciar el grado de mutabilidad de la teorización psicoanalítica,


considerando la capacidad de criticar y replantear conceptos que ya aparecen como
dislocados en cierto proceso histórico obteniendo así valor teórico.

A su vez, cualquier recorrido sobre la subjetividad que intente realizar una


nueva lectura sobre ésta en sus condiciones contextuales, entrega una aportación
teórica considerable a la hora de intentar pensar sobre estas bases problemáticas que
se sostienen día a día sobre la subjetividad.

13
"Noción" proviene del vocablo latino notio-nis, derivado a su vez de noscere, que
significa "conocer"; "se trata de concebir, no de imaginar [...] Afirma así la función de la
estructura frente a la noción de "comprensión", de índole imaginaria‖( Lacan, Jacques
1989)
14
Alusión al concepto de ―Différance‖ en Jacques Derrida (1968)

20
3.2.2. Relevancia Social.

En este punto si respondemos la interrogante:

<< ¿Cuál es su relevancia para la sociedad?, ¿quiénes se beneficiarán con los


resultados de la investigación?, ¿de qué modo? En resumen, ¿qué proyección social
tiene?>> (Sampieri, Fernández, & Baptista Lucio, 1997)

La relevancia es primariamente atribuida hacia los círculos psicoanalíticos y sus


participantes, aportando posibilidades de discusión de una temática que se ha dado
por sentado en Chile, la posibilidad de utilizar las concepciones del psicoanálisis
europeo y observar su mutabilidad en los contextos latinoamericanos. Pero así
también el escrito intenta dar una respuesta legible a toda la comunidad de estudiantes
de psicología que se interese en su lectura, respondiendo dudas que se puedan
suscitar en la introducción al tema por el lector iniciado.

21
3.3. Tema a abordar.

En el marco de una lógica circunscrita al trabajo de Slavoj Žižek sobre la


actualidad:

¿Analizar el concepto de deseo y goce en relación al estatuto actual del sujeto, bajo la
óptica de consideraciones de Slavoj Žižek?

La pregunta apunta a un intento de recorrer el espectro de la reflexión


lacaniana a través de la lectura que hace de ella Slavoj Žižek y las consideraciones
que se devienen de la misma sobre la cotidianeidad del sujeto, el estudio intenta
además una relectura, abrir nuevos caminos y nuevos horizontes de investigación
teórica sobre la actualidad de lo social en que estamos insertos. Tomando estos
conceptos y cruzándolos con aristas que nos permitan aprehender en su estructura
Real la posibilidad de sutura vertida a lo simbólico, la posibilidad de análisis del devenir
del sujeto luego de su elección primaria.

Si aceptamos los planteamientos de Eric Laurent y Jacques Alain Miller en ―El


otro que no existe y sus comités de ética‖ (Miller, 2006); podemos dar cuenta que la
tesis planteada en ―El Malestar en la cultura‖ (Freud, 1930) ya ha sido reemplazada,
quizá verwerfung15 en el actual momento social; el mandato que Lacan otorga al super-
yo en su seminario ―Aún‖ es el de ―¡Jouir!‖

<< ¿Qué es el goce? Se reduce aquí a no ser más que una instancia negativa.
El goce es lo que no sirve para nada. Asomo aquí la reserva que implica el campo del
derecho —al—goce. El derecho no es el deber. Nada obliga a nadie a gozar, salvo el
superyó. El superyó es el imperativo del goce: ¡Goza!>> (Lacan, Seminario XX, clase
1, 1972)

Y es este encargo ´inconscient´ que prevalece y que no deja ser verdrängung16


en una eterna wiederholung17 freudiana que nos comanda a realizar exactamente eso

15
Forclusión (Forcluida).
16
Represión.
17
Repetición.

22
(Gozar), un plus-de-jouir sustentado en el objeto petit a que nos enclaustra en el eterno
retorno, una especie de toro cerrado sobre sí mismo del que no podemos/queremos
escapar. Cuando Zizek en ―The pervert guide to cinema‖ (Žižek, The Pervert's Guide to
Cinema, 2006) expone al goce como esa lamella lacaniana que se encarna en el
cuerpo de Rypley en la película ―Aliens‖ (Cameron, 1986), como el puño de Jack en la
película ―Fight club‖ (Fincher, 1999); ese extraño ente ex-timo que se niega a morir.
Esta presentación del goce en su est/ética más profunda hace posible relacionarlo con
el deseo para ver las ramificaciones que se puedan advertir sobre la fantasía. Si el
Unbehagen freudiano dio paso a otras vías de ―Je oui sense18‖, a la abierta aceptación
del mandato super-yoico, esto debe ramificar cambios en el surplus19.

La virtualización de los espacios acelera el juego del goce de satisfacción


instantánea, el moverse en un mundo de semblantes establece cambios en la
subjetividad:

<<Este S1 de Lacan en más bien equivalente a un I(A-barrado-), a lo que


queda este ideal cuando desapareció todo, el ideal sin el resto, sin el sistema,
desaparejado. >> (Miller, 2006),

Siguiendo el ejemplo lacaniano del seminario sobre los escritos técnicos20, si


consideramos la teoría óptica, el objeto y sus repercusiones reales dependerán del
foco de luz y su posicionamiento; ahora, ya no funcionamos en el cruce

S I

Sino que estamos detrás del prisma, estamos al nivel Imaginario que es la
extensión virtual del primer rebote del haz de luz sobre el prisma.

Partiendo de las consideraciones ¿Cómo opera el deseo y el goce en su actual


representación? El deseo no es algo natural; en la artificialidad del deseo debemos ser
enseñados a desear;

18
Je oui sense: Jouissance: Yo oigo/gozo sentido.
19
Infra. Pág. 24
20
Véase (Lacan, Seminario I, clase 7, 1954)

23
<<The problem for us is not if our desire is satisfied or not. The problem is. How
do we know what we desire?>> (Žižek, The Pervert's Guide to Cinema, 2006)

Las identificaciones secundarias que devienen del tronco estructural, que se


erige desde el estadio del espejo, son las guías del deseo, la palabra es la llave que
abre la puerta y guía las formaciones subjetivas que darán origen a las diferentes
estructuras clínicas. Entonces, a partir de la aceptación anterior de los cambios en la
subjetividad explicitados por Miller y Žižek que se han establecido en el correr de los
últimos años por variadas condiciones21, la problemática principal a desarrollar es
¿Existen cambios estructurales también en el sujeto, el deseo y el goce?, ¿O en sus
actuales representaciones? Estas preguntas derivan de un eje central a considerar, si
bien estamos en los tiempos de la retirada del Otro, donde lo simbólico se repliega
lentamente bajo lo Imaginario ¿Cómo se sostiene el actual sujeto en relación al deseo
y el goce?

21
No es mi intención definir, describir ni explorar los factores originarios de estos
cambios.

24
3.4. Objetivos.

3.4.1. Objetivo General:

Analizar el concepto de deseo y goce en relación al estatuto


actual del sujeto, bajo la óptica de consideraciones de Slavoj Žižek.

3.4.2. Objetivos específicos:

 Precisar desde el pensamiento-Lacan la retirada del Otro y su


impacto en el goce, el deseo, el sujeto y su estructura.

 Precisar el estatuto de la subjetividad actual sobre el cual se


sostiene el sujeto.

 Proponer consideraciones para formular la posible estructura,


nudo o figura que se relacione con el deseo y el goce en la actual
posición del sujeto.

25
4. Metodología.

Siguiendo las propuestas de Humberto Eco (Eco, 1995, pág. 30), como no se
quiere establecer un razonamiento ab initio se realizará una tesis historiográfica:

<<… no trata el problema del ser, la noción de libertad o el concepto de acción


social, sino que desarrolla temas como El problema del ser en el primer Heidegger, La
noción de libertad en Kant o El concepto de acción social en Parsons>>. (Eco, 1995)

Como eje central para lograr realizar el recorrido propuesto tomaremos de base
al pensamiento-Lacan22 tal como aparece en sus seminarios y escritos, no
delimitaremos los seminarios a usar ya que las temáticas de estos se entrecruzan de
principio a fin en su recorrido, a su vez en el caso de citar un seminario se citará con la
clase respectiva que corresponde. Estas temáticas serán leídas a partir de la óptica de
Slavoj Žižek y su Parallax View (Žižek, Visión de paralaje, 2006), para interpretar
situaciones donde se posicione el deseo y el goce de forma ejemplar, utilizando el cine
como guía perversa del deseo, tal como lo expone Žižek (Žižek, The Pervert's Guide to
Cinema, 2006); para así lograr pensar la retirada del Gran Otro y su efecto en la
estructura del sujeto y su relación con el deseo y el goce. Apoyado por (Žižek, Sublime
object of ideology, 1989) y (Žižek, El acoso de las fantasías, 1999) entre otros
principales materiales anexos, como además de algunas consideraciones de Jacques
Alain Miller sobre la retirada de este lugar del Otro y la posición actual del sujeto.

En la siguiente tabla se detallan los textos23 a utilizar de Slavoj Žižek:

Texto Autor Año


Sublime object of ideology Žižek, Slavoj 1989
El acoso de las fantasías Žižek, Slavoj 1999
El espinozo sujeto hegeliano Žižek, Slavoj 2001
Visión de paralaje Žižek, Slavoj 2006

22
Infra pág. 26
23
Estos textos refieren exclusivamente a libros y no artículos a utilizar o referencias de
seminarios.

26
De forma se utilizará una primera parte de introducción a la lectura de este
cruce entre Lacan y Žižek donde se desarrollaran los principales conceptos a exponer,
se definirán y delinearán las bases teóricas para lograr un intento de comprensión del
trabajo posterior, y será una guía para entender los últimos enlazamientos teóricos. Se
entregarán las pautas donde esta dislocación del sujeto se muestra, se difiere, esto
nos entregará una estructura de trabajo que nos permitirá desarrollar las pretenciones
del presente estudio tal y como se describen en sus objetivos.

Esta primera parte comenzará por exponer algunas diferencias entre el trabajo
de Lacan y la obra freudiana para luego sumergirse en una pincelada a la topología
lacaniana. Se terminará con mostrar algunas variables que cercan al sujeto actual,
como la economía política y el surplus del trabajo, en relación al deseo y el goce;
finalizando por introducir el problema de la falta y la retirada del Otro.

En una segunda parte se tomarán estos conceptos para cruzarlos con


acontecimientos que sirvan a modo de ejemplificar la variabilidad de los conceptos
involucrados y de cómo lo que atañe entre ellos afecciona al sujeto exponiendo las
relaciones entre la manifestación y su estructura, entre la forma y el contenido,
utilizando elementos a partir del cine y la televisión, intentando exponer el entramado
donde el sujeto juega con el borde del abismo de lo Real. Se explorará cómo los
dilemas sociales, las producciones e incluso las acciones están cruzadas
estructuralmente en su misma originalidad por algún monto de goce otro, de un goce
perverso que motiva a su realización, de una ganancia que se encaja como secundaria
e inconsciente. Estos ejemplos seguirán la línea ilustrativa irreverrente que utiliza Žižek
en razón de justificar o demostrar algún elemento de la teoría psicoanalítica,
exclusivamente refiriéndose al pensamiento-Lacan.

Esta segunda parte abordará desde la pregunta primera de la fantasía con


forma de ¿Che vuoi? y su trato con el deseo; para pasar a la exposición del goce
perverso y el Otro, intentando exponerlo desde variados ángulos y preguntas, desde
aquellas hechas por el super-ego a ciertas relaciones con las fórmulas de la sexuación.
Prontamente se deslizará hacia la relación entre lo Real, la Jouissance y la noción de
sujeto entramado a partir de la falta.

27
Una tercera parte tomará lo expuesto en las previas páginas a ella para rematar
ciertas preguntas que quedaran abiertas y para tratar el tema principal de la presente
tesis, intentando generar y exponer alguna tentativa de producción.

Esta tercera parte comenzará por concretar la exposición del barré en A y


mostrar algunas consecuencias actuales de ello. Nos preguntaremos por la tríada
relacional entre Jouissance – Deseo – Sujeto. Ultimaremos con la exposición del grafo
en Lacan y un leve cambio en su estructura que nos permitirá comprender y extender
ciertas nociones que aparecían como desarticuladas a una lectura actual.

Junto a los lineamientos antes expuestos se espera lograr una línea


argumentativa coherente y sistemática en pos de un escrito estructurado y
metodológicamente asertivo.

28
5. Desarrollo.

I. De la confusión a una estructura.

5.1. ¿State of the art o saber?

¿Cómo podemos pensar la relación entre sujeto, goce y deseo?, ¿Cómo


podemos establecer la relación entre subjetividad y Surplus? Para ello se puede creer
que primero debemos exponer lo que entenderemos por estas ambiguas
concepciones, que muy frecuentemente acarrean equívocos, y en acuerdo con
Jacques Alain Miller (Miller, 2006), caminar por el sendero de los equívocos es mucho
peor que seguir un camino en la incertidumbre24. Pero si bien podemos abocarnos a
definir estos conceptos, es una tarea que nos alejaría del camino que proponemos
recorrer; así, en vez de dedicar el escrito en un intento fútil de cerrar el conocimiento,
lo cual es una imposibilidad material; el escrito se habrá de ocupar de la inscripción de
tales conceptos dentro de un marco referencial sobre el cual se puedan construir
nociones susceptibles de interpretación sobre el mismo. ¿Cómo realizar esto?, Para
esto inscribiremos los conceptos dentro de un marco teórico estructurado como lo es el
psicoanálisis, un psicoanálisis desde la postura del pensamiento-Lacan25, sobre lo cual
se establecerán puntos de capitón con los que se logrará introducir conceptos que se
utilizarán a lo largo del escrito, conceptos fundamentales de todo intento de perseguir

24
Tomo incertidumbre tanto en el sentido de sin certeza, como en el sentido físico del
uncertainty principle de Heisenberg.
25
La referencia al pensamiento-Lacan es una alusión que hace Paul Laurent-Assoun
cuando se refiere a la avanzada de Lacan como <<un discurso que no sería del
semblante>> (Assoun, Introducción a la Epistemología Freudiana, 2004, pág. 14), así
describe un discurso que se dedicará a la reforma del entendimiento de lo
inconsciente; un discurso que permite evitar lo que Lacan advirtió << No los fatigo; no
enseño aquí otra cosa que este método implacable de comentarlo de los significantes;
de eso, algo les quedará. Al menos lo espero, y aún espero que no les quede ninguna
otra cosa, a saber, que si tanto es que lo que yo enseño aquí tiene el valor de una
enseñanza, no dejaría de tras de mi ninguna de esas influencias que les permitirían
agregar a ella el sufijo ismo>> (Lacan, Seminario VII, clase 19, 1970)

29
la elucidación de saber, un saber que se mantenga en las coordenadas de la
rigurosidad teórica Lacaniana.

Con esta matriz conceptual podemos intentar comprender, no demasiado


rápido, las consideraciones que podemos hacer desde <<la visión de paralaje>> de
Slavoj Žižek sobre el actual estado del pensamiento-Lacan y su conjugación con la
subjetividad moderna.

5.2. La rigurosidad del significante.

Comúnmente cuando nos referimos a Lacan y a su teoría encontramos


diversas advertencias sobre cómo acercarnos a su lectura, o que lo califican de ilegible
por el lector no iniciado en el psicoanálisis; así también encontramos voces que
claman que tal rigurosidad no es más que un capricho del mismo Lacan, que eso
puede decirse en palabras con menor apego poético, y no recurrir a tal recursividad26.
¡Esto no es así! La recursividad del lenguaje y sus atavíos, el estilo distintivo y
hermético de Lacan no es un puro capricho del autor, es un apego que no cesa sobre
el significante, sobre la rigurosidad necesaria para decir la verdad, aunque no toda.
Antífrasis, oxímoron, paradojas, neologismos, este es el precio del ―bien decir‖ como
también Lacan se introducía a sí mismo <<el Góngora del psicoanálisis, según dicen,
para servirles> (Lacan, Escritos Tomo I, 2005); de esta forma incluso Freud27 se
excusaba en algún momento por el requerimiento de iniciación en el psicoanálisis para
su entendimiento. Quizá, como advierte Assoun, <<Lacan quería proteger el saber
freudiano, su ―agalma‖>> (Assoun, 2003), el objeto precioso que indudablemente
resiste trivialización alguna. De esta forma recordamos que el verdadero objeto
freudiano resistente a la vulgarización y por ende hay que aprender el ―bien decir‖.
Lacan inventa un subsistema del psicoanálisis, uno de la lengua analítica, términos

26
Por supuesto no me refiero a la recursividad como Disque-oucurant.
27
Véase Nuevas conferencias de introducción al psicoanálisis, XV, pág. 76.

30
que solo son entendibles dentro de él mismo, o reemplaza ciertas grafías, a modo de
la Différance28 de Derrida, otorgando nuevas cadenas significantes y creando
neologismos. ¿Cuál es el objeto de esta complejidad? Por supuesto es el retorno a
Freud, para ―traducir‖ a Lacan, ¡debemos releer a Freud!; captar la verdadera
complejidad del pensamiento freudiano.

Es por esto que también seguiremos la rigurosidad del pensamiento y de la


―lengua‖ Lacaniana; se intentará perseguir a su vez ese sendero que dejó alumbrado
con algunas luces.

5.3. ¡Dije significante!

Este concepto ronda en quien hable en/de la palabra de Lacan; ¿Cómo se


inserta este concepto, de dónde viene y a qué deviene? La respuesta a esta pregunta
puede desarrollarse extensamente; incluso como una tesis aparte; por esto, se dará
por entendido cierto salto teórico y cierto entendimiento de algunos conceptos, para así
no desviarnos de lo que nos convoca.

¿Saussure? Es imposible comprender la concatenación del devenir de eventos


que conforman la teoría detrás del pensamiento-Lacan sin el clivaje de la cadena de
significantes, que adquiere todo su valor operativo dentro de la lingüística estructural a
partir de la noción de corte.

<<… comparable a una hoja de papel: el pensamiento es el anverso y el sonido


el reverso; no se puede cortar el anverso sin cortar al mismo tiempo el reverso; lo
mismo sucede en la lengua; no se podría aislar el sonido del pensamiento ni el
pensamiento del sonido>> (De Saussure, 2009)

28
Derrida cambia la letra ―e‖ en Différence por ―a‖ creando la ―Différance‖, Homofonía
en la lengua francesa. Véase Derrida, Jacques, La Différance, Conferencia
pronunciada en la sociedad francesa de filosofía, 27 enero de 1968.

31
De esta manera toda irrupción en la cadena de los conceptos es una disrupción
en la cadena de los sonidos; creando una delimitación en ambos campos lo que deriva
como consecuencia el signo lingüístico; asociar un significante dado con un
significado. De esta forma el significante se estructura a través del corte, un corte al
que se le asocia a un concepto.

Lacan difiere de esta concepción pero no la niega por completo; a diferencia de


Saussure no son dos masas amorfas29 contrapuestas sino dos flujos, un flujo de
significantes y un flujo de significados; conllevando posteriormente a la formación de la
banda de Möbius30. Por otra parte la primacía del significante sobre el significado
invierte el algoritmo de Saussure, ya no es el corte lo que indicaría la formación del
signo; sino lo define como punto de acolchado, la relación entre significante y
significado es <<siempre fluida, siempre pronta a deshacerse>> (Lacan, Seminario III,
clase 21, 1956). Lacan lleva al extremo las consideraciones de Saussure <<en una
lengua cada término adquiere su valor con cada uno de los otros términos>> (De
Saussure, 2009) Si esto es así la significación no llega nunca, insistiendo siempre el
significante en su cadena.

<<La articulación significante corta la significación propiamente dicha por medio


del acolchado al ordenar, a posteriori, la red de los significados […] Debemos
considerar ahora la cadena de significantes como corte original operado sobre lo Real
que, de ese modo, impondrá al ser de la necesidad su estructura de sujeto>> (Dor,
1994)

¿Lalangue? << Por eso el inconsciente, en tanto le doy aquí el soporte de su


desciframiento, no puede estructurarse sino como un lenguaje, un lenguaje siempre
hipotético respecto a lo que lo sostiene, a saber, lalengua. >> (Lacan, Seminario XX,
clase 11, 1973) En este punto existe un juego de homofonía, bastante complejo en el

29
Considerando a la lengua como una doble cadena Saussure la estructura: <<la
lengua elabora sus unidades constituyéndose entre dos masas amorfas>> (De
Saussure, 2009).
30
La banda de Möbius es una superficie unilateral de un borde que se puede obtener a
partir de doblar una superficie cuadrilátera llamada polígono fundamental, es decir, a
partir de una torsión de éste.

32
neologismo, a partir de ―lo inconsciente‖ (Das Unbewusste) con ―une bévue‖ 31
otorgando el carácter de errar32, en ambos sentidos, a lo inconsciente como tal. Dentro
de lalangue podemos encontrar lallation33 que nos remite hacia el primer registro
simbólico, el de la madre,

<<Lalangue se manifiesta primero por homofonía, es decir, la posibilidad -que


llega al calambur- de hacer jugar la materialidad fonemática>> (Assoun, 2003)

5.4. ¿Subjetividad? ¡Significante y estructuración subjetiva!

La estructura por definición es algo coherente a otra cosa, es relacional en


términos referenciales de algo a algo, así como describe Lacan <<sucede en la
relación analítica>> (Lacan, Seminario III, clase 14, 1956). Refiriendo que la
estructuración subjetiva no está configurada en el opuesto subjetivo-objetivo sino más
bien lo subjetivo está del lado de lo real ya que el sujeto puede aferrarse al significante.
Capaz de manejar el abismo donde se encuentra y manipular el mundo significante
que lo rodea; el mundo en el que vivimos no implica de modo alguno la sola relación
de los significados sino la aparición del orden significante.

<<No hay definición científica de la subjetividad, sino a partir de la posibilidad


de manejar el significante con fines puramente significantes y no significativos, es
decir, que no expresan ninguna relación directa que sea del orden del apetito>>
(Lacan, Seminario III, clase 14, 1956)

Es en este sentido que Lacan habla de la instancia de la subjetividad dentro de


la clínica; si bien en este momento introduce a relaciones intersubjetivas, relaciones de
uno a otro chico, da cuenta que la pura enunciación de subjetividad es la de estructura
en su carácter de rigor; y el sujeto presupone la cualidad de Signatura Rerum. El nudo
principal de la retórica del significante es que a través de este recurso se puede

31
Acercando una traducción al español ―une bévue‖ sería ―una-equivocación‖;
construyendo el neologismo a partir de Unbewusste y ―une bévue‖.
32
Véase Seminario XXI.
33
Refiere al balbuceo infantil.

33
suceder la representación del fisicalismo freudiano por la teoría del significante, una
representación lingüística de los procesos inconscientes.

Existe otro giro teórico el cual se presenta a partir de la consideración del sujeto
como significante sujeto a otro significante, es decir, considerar al sujeto como devenir
del significante, como un advenimiento de éste; de modo que el significante determine
al sujeto. Aunque el establecimiento de estos parámetros tomen en cuenta un trabajo
posterior de Lacan, trabajo cuyo desarrollo comenzará en el seminario sobre la
―Identificación‖ podemos establecer que es en la introducción de la teoría significante y
su relación con las estructuras en tanto coherente con el análisis lo que dio el pilar de
su posterior desarrollo y la creación de nuevas nociones para vislumbrar las temáticas.
<<El significante debe primero concebirse diferente de la significación. Se distingue por
no tener en sí mismo significación propia>> (Lacan, Seminario III, clase 15, 1956)

Se estructuran así tres fases difíciles de identificar dada una primera lectura:
Identificar al significante con un corte que se corta así mismo; mostrar como el corte,
en tanto tal, puede engendrar una superficie; Identificar al sujeto y a su estructura
como resultado directo del efecto de corte operado por el significante.

A partir de lo escrito se establece que la relación entre significante y


estructuración subjetiva se conforma en el sujeto como un presupuesto a priori para el
surgimiento del mismo, es decir, el sujeto es una vasija vacía que espera ser llenada
por el abismo significante; y estos significantes a su vez dejan una marca imborrable y
profunda en el sujeto, una marca estructural que devendrá en su relación con la
función paterna y el enganche desde donde establecerá las relaciones subjetivas entre
yo(je)34; La metáfora y la metonimia por su parte harán las veces de los tropiezos
inconscientes por donde divaga el parlêtre, serán el soporte del chiste, el lapsus y
también serán la vía de entrada en el análisis.

<<Entre el sujeto del inconsciente y la organización del yo no sólo hay


disimetría absoluta: hay diferencia radical>> (Lacan, Seminario II, clase 5, 1954)

34
Referencia al estatuto del Yo (Je) en Lacan contrario a la primera estructuración de Yo (Moi).

34
5.5. Lo inconsciente; el de nosotros.

Con el riesgo de ir demasiado rápido para algunos, se intentará resolver lo


inconsciente a que nos atañe; Lacan en el seminario sobre <<los cuatro conceptos
fundamentales del psicoanálisis>> abre la suturada hiancia que han realizado los
analistas psicologizantes entre lo inconsciente y la causa; entre la neurosis y algo del
orden de lo real; sutura que obvia el lado oscuro de lo inconsciente que Freud ronda en
<<La etiología de las neurosis>> (Freud, 1893), en la cual, sobre la hendidura de la
causa existe algo del registro de lo no-realizado.

<<Sin duda alguna, ahora, en estas fechas, en mi época, estoy en situación de


introducir en el campo de la causa la ley del significante, en el lugar donde se produce
esa hiancia>> (Lacan, Seminario XI, Clase 2, 1964)

En Freud (Freud, 1900) lo inconsciente se expone no como un inconsciente


oscuro y por debajo de la conciencia, sino que se muestra muchas veces como
homologable al sujeto consciente; en términos de funcionamiento se acerca a la
conciencia.

En el tropiezo, en el error, Freud (Freud, 1905) encontrará eso que intentaba


definir, en ese fallo que se produce como intencional se encontrará el hallazgo de lo
inconsciente; hallazgo no acabado que en este status por supuesto no le resta valor;
hallazgo donde el sujeto se siente sobrepasado en su entendimiento, que bota el
abismo de la racionalidad. Vacilación de carácter inaugural en el recorrido freudiano.

<<Ahora bien, ese hallazgo, desde el punto que se presenta, es hallazgo de


algo perdido, y lo que es más, siempre está preparado para esconderse de nuevo,
instaurando la dimensión de la pérdida>> (Lacan, Seminario XI, Clase 2, 1964)

Ahora debemos seguir rigurosamente lo que enseña Lacan para no caer en


equívoco ni en comprensiones apresuradas.

Esta dimensión no-realizada que instaura la hendidura suele caer en su


comparación sobre un fondo de totalidad, aquí de acuerdo con Lacan (Lacan, 1964),
no podemos sino asemejar esta brecha al Uno de lo inconsciente, de la ruptura;

35
<<Aquí yace una forma ignorada de lo uno, el Uno del Unbewusste. Digamos
que el límite del Unbewusste, es el Unbegriff -no no-concepto, sino concepto de la
carencia>> (Lacan, Seminario XI, Clase 2, 1964)

No del espejismo del Uno de la totalidad unificada del psiquismo, sino del Uno
como ausencia/falta, la abertura de este modo es instauradora de algo, de una falta; a
partir del corte se genera el espacio donde el corte se propaga. La dimensión de
ausencia se sitúa en una sincronía, es en este nivel donde lo inconsciente se
estructura; a nivel del sujeto de la enunciación, en las sincronías lingüísticas, en los
fallos es donde siempre lo inconsciente será quien habla, del sujeto como
indeterminado.

Esta hiancia se trata de una función ontológica una que permite introducirse a
lo que Lacan llama una función ―pre-ontológica‖ (Lacan, 1964), la función de lo
inconsciente. ―Pre-ontológica‖ porque no se encuentra del lado del-ser o no-ser; sino
precisamente en el corte freudiano, en aquello de lo no-realizado. Se posiciona a lo
inconsciente fuera de lo óntico y se sitúa del lado de lo ético; de esta manera
posicionamos la búsqueda freudiana que Lacan advierte (Lacan, 1964), esa constante
búsqueda de la verdad; porque si queremos saber algo sobre ese evasivo inconsciente
debemos volver a él, siempre volver a él. Aún así el apego sobre la verdad no afirma
que la verdad sea el concepto de mayor importancia, sino que nuevamente siguiendo
las consideraciones de Lacan, lo fundamental es la certeza; realizando alusión a la
relación entre Freud y Descartes. Situando como respaldo y base de la certeza a la
duda, otorgándole el lugar de soporte, un lugar que solo se muestra detrás de una
dislocación.

<< Es cierto que la función que confiere a la duda sigue siendo ambigua, pues,
el algo que ha de preservarse puede ser también algo que ha de mostrarse, porque, de
todas maneras, lo que se muestra lo hace sólo tras una Verkleidung, un disfraz, y
además postizo, que está mal puesto. >> (Lacan, Seminario XI, clase 3, 1964)

Ahora, con el temor de desviar la estructura, ¿Dónde convergen y donde


divergen Freud y Descartes? Descartes plantea la conocida frase <<Cogito ergo

36
sum>>35 (Descartes, 1637) donde se presupone, siguiendo la lógica de la frase
acotada en Lacan36, que existe algo que piensa, porque duda, sabe que piensa y sabe
que existe un algo que expresa ese pensamiento; así mismo en Freud, cuando analiza
los sueños sabe que detrás de esas evocaciones existe un algo, lo inconsciente. Por
supuesto que a partir de esto podemos encontrar la divergencia freudiana, cuando
Freud afirma la certeza de lo inconsciente otorga ese lugar del cogito a lo inconsciente,
el sujeto se mueve libremente en ese terreno,

<<Radica en que el sujeto está como en su casa en el campo del inconsciente.


>> (Lacan, Seminario XI, clase 3, 1964)

Pues lo inconsciente eso que está del lado de lo no-realizado y cruzado por el
oblivium37 anterior a la represión en la forma de la censura; este inconsciente al cual
nos referimos, se ve atravesado por el algoritmo -S/s-38, sobre el cual desprendemos
las relaciones significantes y he aquí ¡aquí donde está lo que nos atañe!: es en la
estructuración de los nudos significantes y en la base de estructura del algoritmo sobre
lo que se despliega lo inconsciente, a partir de la banda de Möbius, sobre el infinito
caminar del significante en uno de sus lados para nunca conocer su otra cara, el
significado -f(S) I/s-39.

Se desprenden entonces de la cadena horizontal de significantes <<dos


estructuras fundamentales>> (Lacan, 1971) la metonímia:

-f(S....S') S ? S (-) s-40

35
Traducción occidental de "Je pense, donc je suis".
36
Lacan plantea ―por pensar, soy‖ así franquea el debate sobre el juicio ―yo pienso‖.
37
Lacan se refiere a oblivium como aquello que borra, que borra el significante en lo
inconsciente; y le otorga un lugar primordial y anterior a la represión.
38
Significante/Significado.
39
Función de la incidencia del significante f(S) sobre el significado I/s.
40
La metonimia representa la conexión del significante con el significante, la
exposición de la pérdida del ser en la cadena; <<Utilizando el valor de remisión de la
significación para llenarlo con el deseo vivo que apunta hacia esa carencia a la que

37
y la metáfora:

-f(S'/S) S ? S (+) s-41.

Es a partir de estas estructuras desde donde accedemos al sujeto del


inconsciente, un sujeto que carece de voz y que su unidad funcional es la letra.

<<… el inconsciente es el lugar de un saber constituido por un material literal


desprovisto en sí mismo de significación, que organiza el goce y regula el fantasma y
la percepción, así como una gran parte de la economía orgánica. Este saber tiene por
causa el hecho de que la relación sexual no puede ser comprendida como una relación
natural puesto que no hay hombre ni mujer sino a través del lenguaje. >> (Chemama &
Vandermersch, 2004)

5.6. Matesis ¿topología?

Lacan realiza el paso desde la metapsicología freudiana, sobre la cual se


levantaron los conceptos en los cuales se construyó y estructuró todo el saber
freudiano; hacia el matema; ¿Qué estructura esto? ¿Qué implica? ¿Por que lo hace?
Despejemos las dos primeras interrogantes. De acuerdo con Assoun (Assoun, 2003)
Lacan toma el requerimiento freudiano de tomar el psicoanálisis en toda su
rigurosidad. Por supuesto que este requerimiento no es gratuito42 y es una ardua tarea,
tarea a la que Lacan responde con su matesis43.

sostiene>> (Lacan, 1971); el (-) indica la insistencia de la barrera en el algoritmo S/s, la


resistencia a la significación.
41
La metáfora como estructura representa el significante por el significante
<<advenimiento de la significación en cuestión>> (Lacan, Escritos I, 1971) el (+)
representa el sorteo de la barrera en S/s, la condición fundamental del paso del
significante al significado.
42
Véase Supra pág. 3 sobre el apego freudiano a las ciencias-de-la-naturaleza.
43
Lacan utiliza herramientas de la Graph theory, Knot theory y Set theory para
introducirse y moldear sus conceptos. Constituyéndose hacia una lógica nodal, para
culminar de hablar del objeto en sí, el ―matema‖.

38
<<La formalización lacaniana adoptará tres formas de formalización sucesiva:
los esquemas y grafos en los años 1955-1960, los préstamos topológicos en los años
1962-1972, y los matemas, la teoría de los discursos y las fórmulas de sexuación,
modelo que culmina en 1972-1973>> (Assoun, 2003)

Sigamos por un momento la estructura que Assoun otorga al recorrido


lacaniano, a partir de estos tres momentos estructurales se conformará la teoría que
cruza todo el pensamiento-Lacan. De estos tres momentos no excluyentes tomaremos
el tercero, aquél que incluye grafos, topología, esquemas, matemas etc. Es en este
momento desde donde partiremos. ¿Por qué? La única forma de entender las
exposiciones de Slavoj Žižek es desde el tercer Lacan, si podemos llamarle así, es a
partir de no excluir ninguna concepción en el pensamiento-Lacan; es seguir su
apuesta, es no cometer el equívoco/error neo o post freudiano, es no pretender un
neo/post-lacanismo; sino hacerse cargo de las consecuencias de seguir el camino de
la rigurosidad.

Respecto a la tercera interrogante ¿Por qué lo hace? Esta pregunta se


responde a través de abrir una nueva ¿Es posible la transmisión del conocimiento en
forma íntegra? El parlêtre44 en sus deslizamientos demuestra: ¡en la metonimia no hay
transmisión íntegra! No es casualidad que cuando Lacan habla del saber del analista
presente a su vez el neologismo matema, es solo a través de esta concepción que el
saber del analista puede transmitirse íntegramente, corregir las dislocaciones de la
subjetividad. Es íntegramente transmisible que la solución al conocido problema
llamado como ―Königsberg Bridge Problem‖ es el grafo negativo propuesto por Euler
(1736); pero no podemos esperar que el sujeto sea transmitido en su integridad a
través de metonimias y metáforas. ¿Qué es el sujeto? ¿Podemos encontrar una
respuesta última a esta interrogante? Imposible sin una referencia matemática.

44
No utilizaré la común traducción de ser-hablante ya que como cualquier neologismo
lacaniano solo adquiere valor en su calidad de concepto; y esto solo es posible en su
lengua materna.

39
<<La formalización matemática es nuestra meta, nuestro ideal. ¿Por qué?
porque sólo ella es matema, es decir, transmisible íntegramente. La formalización
matemática es escritura, pero que no subsiste si no empleo para presentarla la lengua
que uso. >> (Lacan, 1973)

Siguiendo a su vez una lógica de cuatro vértices existe una cuarta interrogante,
una que se encuentra fuera del texto y a la que no intentaré delimitar, pero la abriré de
la siguiente forma:

<< No deben sin embargo asombrarse de que estén implicados en nuestra


explicación de los campos, dominios tales como por ejemplo este año el de la
topología, si de hecho los caminos que tenemos que recorrer son los que al poner en
cuestión un orden tan fundamental como la constitución más radical del sujeto como tal
afectan por ese hecho todo lo que se podría denominar una especie de revisión de la
ciencia. >> (Lacan, 1962)

5.7. -Fantasma- Deseo. Entre A y a.

Según Gardner el toro es definido como:

<< An (ordinary) torus is a surface having genus one, and therefore possessing
a single ―hole‖. The single-holed "ring" torus is known in older literature as an "anchor
ring." It can be constructed from a rectangle by gluing both pairs of opposite edges
together with no twists >> (Gardner, 1984)

d
D

Fig. 1

El toro se presenta como una estructura cerrada sobre la cual Lacan, sobre el
nivel de las propiedades de la superficie, aprovechará de inscribir la función del sujeto.
En esta figura (Fig. 1) existen dos círculos que se sostienen irreductibles a un punto, la

40
demanda (D) y el deseo (d); los cuales muestran las interacciones que subsisten para
el sujeto entre demanda y deseo.

Ahora imaginemos que la vuelta de la Demanda circunvala desde un extremo al


otro de la figura, estas vueltas representan <<la escritura misma del automatismo de
repetición>> (Chemama & Vandermersch, 2004). Este movimiento imaginario que al
parecer puede llegar a cubrir toda la figura se muestra como imposible ya que al
momento de contar estas circunvalaciones siempre faltará una.

<<Pero ya allí en el comienzo y en la medida en que el sujeto recorre la


sucesión de vueltas, necesariamente se engañó, se equivocó por uno en su cuenta, y
vemos aquí reaparecer el menos uno (- 1) inconsciente en su función constitutiva>>.
(Lacan, Seminario IX, clase 12, 1962)

Ese menos uno es la vuelta misma que realizó el sujeto al intentar contar las
vueltas de la demanda. Es la vuelta de la falta; del agujero que conforma el deseo. Si
realizamos un corte en el toro podremos observar cómo se presentan dos círculos (Fig.
2), un círculo pleno (círculo a) y un círculo vacío (círculo b); de esta forma podemos
ilustrarlo, el sujeto no deja de recorrer el circuito del círculo pleno sin dejar de recorrer
el círculo vacío, por ende si seguimos el recorrido de los círculos plenos
inevitablemente llegaremos a cumplir con el recorrido completo del círculo vacío, es
decir, relacionar la demanda con el deseo; no con el deseo en sí, sino con el objeto del
deseo, con la metonimia del deseo. Entonces, si podemos realizar una vuelta por
ambos círculos a la vez, debe existir una figura que los contenga a ambos, una nueva
circularidad que recorra a un tiempo a ambos; esta figura (Fig. 3 – Fig. 4) lleva por
nombre ocho interior.

<<Esta nueva circularidad logra representar al conjunto que comprende todos


los conjuntos que no se comprenden a sí mismos>> (Dor, 1994)

¿Cómo se representa un significante a sí mismo? La única forma de realizarlo


es planteándose diferente de él mismo. La función del ocho interior entonces es la de
lograr un recorrido completo de ambas circularidades, y que este recorrido no pase dos
veces por el mismo punto mientras se traza.

41
b
a
b

Fig. 2

Fig. 3 Fig. 4

No se profundizará por el momento en las reglas de los conjuntos, ni en por


que el toro puede dividirse exactamente solo en siete regiones45, así también daremos
por entendidas las propiedades de Intersección y de Combinatoria para lograr
dirigirnos a un montaje entre dos toros (Fig. 5); en el cual el circuito que genera el
segundo es el de revolución del primero y viceversa. Este circuito de D+d nos instaura
en la relación de la demanda con el objeto metonímico del deseo y cómo esta relación
en el sujeto está cruzada de forma especular con el Otro; como ese Otro es quien
estipula la estructura del deseo de sujeto. Si volvemos hacia el plano proyectivo
encontramos ―tres trazados significativos‖ (Fig. 6) dentro del polígono fundamental; D,
d y el círculo oblicuo que sería aquel que trazó el ocho interior.

45
Véase (Weisstein, 2009)

42
$ A

Fig. 5

CírculoFig. 6
oblicuo

Tomemos esta figura con tres trazos y supongamos dos toros que se enfrentan
como imagen en un espejo (Fig. 7). Al parecer existe una simetría entre ambas figuras
pero basta con superponer una a la otra para dar cuenta que tal simetría es solo del
semblante.

<< A pesar de su simetría aparente, esos dos cortes no son superponibles. Esa
disimetría se evidencia por la orientación del corte D+d. >> (Dor, 1994)

1 2
D+d

Fig. 7

43
Si trasladamos el corte 1 al corte 2 podemos observar la imposibilidad de
superposición de ambos cortes por la orientación del corte D+d. Ahora si realizamos
ambos cortes en un dos toros abrazados (Fig. 5) e imaginamos una torsión en el toro 1
para superponerlo en el Toro 2 obteniendo ambos trazados superpuestos como
D+d+D`+d` como dos circularidades. Ahora si imaginemos la separación de ambos
toros luego de la torsión; observaremos que la dirección del corte D+d se encuentra
ahora orientados de manera idéntica de tal modo que ahora es posible su
superposición. Como expone Dor (Dor, 1994) esto también puede comprobarse en la
superposición de los polígonos fundamentales en el plano proyectivo.

<<Si transportamos la circularidad D+d sobre el toro 1, obtenemos un trazado


oblicuo homólogo en el polígono fundamental>> (Dor, 1994)

Ahora, si realizamos la misma operación pero la torsión la realizamos sobre el


toro 2 obtendremos una figura diferente al separar ambos toros o al llevarlos al
polígono fundamental; una figura que no es superponible.

<<Se presentan en una relación de inversión directa:


Toro 1: 2 veces D + 1 vez d
Toro 2: 1 vez D` + 2 veces d`>> (Dor, 1994)

Si interpretamos el toro 1 como el $46 y al toro 2 como A47 podemos entonces


observar la disimetría fundamental entre el sujeto y el Otro, el entrecruzamiento de
ambos toros se vería entonces cruzado por la falta fundamental que representa el
abrazo de la demanda del sujeto en el anillo del deseo del Otro, es la falta la que
impulsará a su vez el deseo del sujeto, en la inversión del deseo y la demanda. El
deseo se introduce como un más allá de la demanda, de hecho el deseo es nunca
demandado.

46
Escribiremos $ para representar el sujeto barrado por el significante.
47
A la común abreviatura para el l´Autre lacaniano.

44
<<Hemos reconocido ahí la correspondencia que nos es familiar desde
siempre, en la medida en que lo que podemos expresar de la relación del neurótico al
Otro en tanto condiciona en último término su estructura es precisamente esta
equivalencia cruzada (croisée) de la demanda del sujeto al objeto del Otro, del objeto
del sujeto a la demanda del Otro. Se percibe ahí en una suerte de impasse o al menos
de ambigüedad la realización de la identidad de dos deseos. >> (Lacan, Seminario IX,
clase 23, 1962)

5.8. Retorno al Grafo y ¿Che Vuoi?

Si el Toro nos entrega respuestas sobre la constitución del deseo y su


entramado con el Otro, el grafo del deseo nos otorga una puerta de entrada para
comprender las relaciones entre ese Otro y el sujeto, con ese sujeto dislocado en él
mismo. Aunque no se debe articular como un todo simplemente estructurado y recurrir
a él en su cuarta forma completa, el grafo del deseo (Fig. 5) nos presenta aquí una
respuesta de Lacan al problema que genera el punto de capitón como aquel
significante que se mantiene erigido a pesar del constante cambio de significados, que
funciona como un significante rígido. Como advierte Žižek (Žižek, 1989) el peligro de
presentarlo como ya estructurado es no entender que el esquema superior no es solo
más que una elaboración de una pregunta fundamental, de ese ¿Che Vuoi? Una
pregunta que emana desde el Otro, a la cual el sujeto es enfrentado, enfrentado sin
mediación simbólica. Este ¿Che Vuoi? no es simplemente un ¿Qué quieres? Sino,
más bien es un ¿Qué te está molestando?, ¿qué te molesta que ni tú mismo sabes?,
¿qué es eso que es tan insoportable? Por supuesto una pregunta sin respuesta y que
evoca la paradoja del deseo. Es la estructuración del deseo que no puede ser reducido
a una cadena normal de pensamiento porque se encuentra constitutivamente
reprimido; no tiene una fuente de origen en la sintaxis de un orden pre consciente; su
lugar se encuentra en un proceso primario.

45
<< La paradoja del deseo consiste en que él es la metonimia de un discurso del
ser donde el sujeto no puede reconocerse – Línea Φ E como lugar del Urverdrägung48-
porque en él está implicado no como sujeto sino como significante >> (Reboul, 1970,
pág. 122)

Fig. 549

5.9. ¡Political Economy!

No definiré economía política, neoliberalismo ni capitalismo. Es un esfuerzo


inútil viviendo dentro de un sistema que se sostiene sobre él. Siguiendo a Žižek (Žižek,
It’s the Political Economy, Stupid!, 2009) en el siglo veintiuno existen dos fenómenos
que han marcado la relación entre mercados económicos, el 9/11 y la crisis económica
que comenzó el año 2008. Dos sucesos que atacan al corazón de la política
económica neoliberal, a la libertad de los individuos en el mercado capital;
amenazando la tesis de Fukuyama (Fukuyama, 1992) del fin de la historia, donde la
democracia liberal habría ganado y ya no queda nada más por hacer, con la caída del
régimen comunista, sino esperar una gran comunidad liberal.

48
Represión originaria.
49
Para un desarrollo de esta figura véase Infra pág. 85

46
La crisis económica se presenta como un suceso que permite observar el cómo
a partir de un juego de suposiciones nos vemos supeditados al derrumbe de países
enteros; el problema, es que como se basa en un juego de supuestos nada podemos
hacer por nosotros mismos, no dependemos de que creemos solamente, sino de qué
creemos, de que otros creen de lo que creemos y de que creemos nosotros de lo que
los otros creen; Game Theory y Nash Equilibrium en un ejemplo ejemplar. Vivimos en
una situación donde -creemos ser libres- donde el problema de las elecciones forzadas
se nos esconde cada día más, ya no están ahí para que las desempolvemos y
hablemos de ellas y de cómo el libre albedrío es imposible, sino que éste parece tan
real que podríamos creer en él sin esfuerzo alguno; y esto podría llevarnos a una
conclusión apresurada -Entonces el capitalismo no permite el deseo, no permite la
verdadera elección-, aquí de acuerdo con Žižek (Žižek, 2009)

<<If there ever was a system which enchanted its subjects with dreams (of
freedom, of how your success depends on youirself50, of luck around the corner, of
unconstrained pleasures…), it is capitalism>>. (Žižek, It’s the Political Economy,
Stupid!, 2009)

No hay otro sistema que se sostenga más sobre los sueños, promesas e
imágenes proyectadas en los medios y en el placer a la vuelta de la esquina; la
economía liberal es un sistema que no se juega en el sentido, no existe como global en
un sentido estricto, no hay estandarizaciones del sistema como de las normas de
calidad, el neoliberalismo se juega en una verdad – sin – sentido; en el nivel de lo –
Real- del mercado–, de aquello que no puede ser traducido a significantes, de lo
innombrable.

5.9.1 ¿Marx y Freud?

¿Qué relación puede existir entre Marx y Freud? Existe una relación por
analogía en la forma entre la teoría de Marx y ciertos aspectos que Lacan persiste

50
Juego entre la pronunciación y notación –you(i)r + self- y –jouir-.

47
desde Freud; digo en la forma ya que es una relación que se esconde bajo la forma, es
dentro de los procesos de interpretación que ambos usaron, entre las commodities de
la economía y los sueños, el evitar quedarse en el entramado del contenido escondido
bajo la forma.

<< The –secret- to be unveiled through analysis is not the content hidden by the
form (the form of commodities, the form of dreams) but, on the contrary, the –secret- of
this form itself >> (Žižek, Sublime object of ideology, 1989, pág. 11)

El proceso entonces no se inscribe como una interpretación del contenido


latente del sueño, sino de sobre cómo fue posible que el sueño tomara esa forma, ¿de
qué modo pasó a conformarse como tal?, de la misma forma no importa porque ha
sido determinado tal o cual valor sobre una commoditie sino el porqué el trabajo ha
asumido tal forma, ¿por qué el carácter social de una commoditie se afirma sobre su
producto?, ¿por qué ha sucedido que el valor ha sido transmutado de trabajo a
commoditie? Esto demuestra el valor de la lectura de la economía política a través de
las nociones marxianas y la lectura psicoanalítica. Lo cual nos ayudará al desarrollo
del escrito de manera subyacente.

5.10. Obertura. Vacío y la función de la falta.

¿Cómo conjugamos las distintas concepciones expuestas? Es imposible


ignorar el proceso de producción donde estas producciones están insertas; como así
también es imposible ignorar las condiciones de producción y la variabilidad de éstas
hoy en día. La avanzada de la economía política está en un momento innegable y sus
consecuencias parecen obvias para muchos51. El espinoso sujeto está en una
avanzada que difícilmente podemos seguir apegándonos a viejas nociones en su
estructura cerrada, ya no podemos pensar Edipo como en la época Freudiana,

51
Seguiremos un presupuesto sobre el cuál no podemos asignarle una consecuencia a
una causa ni viceversa; supuesto que por lo demás se relaciona con el sentido en el
Synthome en Lacan si seguimos la idea que hay incertidumbre sobre el fantasma y
sobre el síntoma.

48
siguiendo a Miller (Miller, 2006), los internados que analizó Freud ya no se comportan
como tales, es una imposibilidad obviar la retirada de los-nombres-del-padre. No
debemos esperar que los mismos conceptos surtan el efecto que han surtido hasta
ahora; si bien queremos formalismo, pues debemos intentar hacer el ejercicio de crítica
sobre los cimientos de nuestra visión de paralaje.

<<Entonces. ¿Qué es aquí el sujeto? El sujeto es estrictamente correlativo con


la brecha ontológica entre lo universal y lo particular, con la indecibilidad ontológica,
con el hecho de que no es posible derivar directamente la hegemonía o la verdad a
partir del conjunto ontológico positivo dado: el sujeto es el acto, la decisión por medio
de la cual pasamos de la positividad de la multiplicidad al acontecimiento-verdad y/o la
hegemonía. >> (Žižek, 2001)52

Pues este status del sujeto como ―no-todo‖ como un sujeto no completo y en
falta, análogo al vacío físico, es una ontología no completa y que necesita un gesto
fundador del sujeto, un acto para no seguir en las probabilidades; como advierte Žižek
(Žižek, 2001) por supuesto no podemos caer en la noción de homologar al sujeto con
el acto sino que debemos comprender que el sujeto es una brecha, la cual se colma
con <<el gesto de subjetivización>>.

Es a partir de la dialéctica de la falta y el exceso en el sujeto desde donde


tomaremos el camino que ha comenzado a abrir Žižek con la noción de Surplus de
Marx y su analogía a la Jouissance en Lacan, toma la lógica fundamental de la
estructura del surplus sobre la cual a partir de una falta se constituye un surplus
compensatorio a esa falta. Este surplus lo asocia a la lógica de la economía política
sobre la cual el obrero crea un surplus a partir del trabajo que realiza por sobre el costo
del trabajo necesario; este surplus-value es convertido en ganancia a partir de un
dinero que se convierte en capital. Es solo a partir de la falta que se puede constituir la
Jouissance, solo a partir del vacío se instala un plus-de-jouir. Desde su conocido
―Sublime Object of ideology‖ (Žižek, 1989) plantea que Marx fue quien descubre el
planteamiento del síntoma en Lacan; y es un planteamiento solo posible dentro de una
lógica del capitalismo que lo constituye. La lógica de la falta/exceso con el capitalismo

52
Esta concepción de sujeto la realiza para sustentar una diferenciación en Lacan y las
concepciones de Alan Badiou.

49
como trasfondo crea un surplus que cae en un infinito circuito de semblantes donde el
deseo se ve relegado por la Jouissance, donde la falta que promueve al deseo, ese
pequeño objeto metonímico ―a‖ falla, si podemos llamarle así, y quedamos en un rodeo
de satisfacción del goce donde ya no existe deseo que le sustente. Un puro Surplus
Jouissance que se nos representa día a día en los medios y en los productos que se
producen bajo esta lógica; café descafeinado, leche sin lactosa, chocolates laxantes
son solo algunos ejemplos que podemos encontrar en el mundo de semblantes que
nos rodea, un mundo del discurso del semblante y donde incluso la lógica de inserción
bajo el Gran Otro está puesta en duda por algunas prácticas sociales; ya no existe un
ritual que se vea enfrentado a mediar por lo Simbólico, sino al parecer lo Imaginario
hace las veces de instaurador de la huella sobre la cual se abrirá esa brecha llamada
sujeto.

No se propone una lógica de la economía política que sea ontológica a ella


misma, sino que simplemente una lógica referida a esa dialéctica de la falta/exceso,
aquí hay por supuesto un retorno a la postura de la ideología; ¿Qué es ideología? Me
gustaría tomar el ejemplo de las cuatro categorías que utiliza Slavoj Žižek, aquellas
tres que toma del discurso de Donald Rumsfeld y la que expone como la falta
estructural a las previas; existen los ―known known, known unknown, unknown
unknown y unknown known‖; es esta última la que utiliza para realizar una analogía
con el concepto de ideología, un saber que no sabemos que sabemos; un saber
estructural en nuestras acciones que dirige lo que ya sabemos, nuestra vida cotidiana.
¿Cómo funciona entonces la ideología hoy? Siguiendo también a Žižek respondemos,
funciona incluso si no crees en ella. Es en este sentido que vivimos en una era de
semblantes, una en la cual funcionamos por creencias incluso si no creemos en ellas.
Pero que aún así nos guían mucho más de lo que podríamos pensar. Existe una
inversión de la escena pública y la escena privada, no hay que estirar demasiado el
tema para encontrar ejemplos sobre esta cuestión, y es que la era del super-ego por
default53 de la era del ciberespacio da para todo. La ideología se estructura de esta

53
Véase (Žižek, El acoso de las fantasías, 1999)

50
forma como eso que no queremos exponer en lo público aquello que deseamos que no
se interponga en nuestro goce.

La inter-pasividad que Žižek expone a partir de Robert Pfaller se sostiene


cuando el orden simbólico actúa por el sujeto, es el transponer al otro una reacción
pasiva donde el ejemplo ejemplar que expone Žižek es el de la risa enlatada de los
programas de comedia en la televisión, donde no tan solo esa risa te dice cuando
debes reírte sino que se ríe por ti; es un surplus de goce en su más pura expresión, un
circuito donde el mandato del super ego a gozar se cumple al máximo. Esto está en
directa relación con el creer de la ideología, necesitamos a alguien que crea por
nosotros como la risa enlatada ríe por nosotros; existe una inter-pasividad que ronda al
sujeto, que no tan solo le ronda sino también le estructura, el gesto de subjetivización
está trazado por una suerte de acto vacío.

El goce y el deseo no tienen nada en común, de hecho son estructuras


antagonistas, la única forma de que el goce obtenga alguna ganancia es a través de
esta figura metonímica de ―a‖, este pequeño objeto hace las veces de falta
instauradora del deseo, pero también con esto crea la contracara del exceso del goce,
del surplus Jouissance; no tan solo una ganancia secundaria a todas nuestras
interacciones sociales, sino a un surplus del lado de la estructura misma del
capitalismo en el cual estamos insertos; el sujeto barrado $ es el sujeto del capitalismo
decía Lacan, pues bien, si esto es así como también propone Miller (Miller, 2006), el
surplus-value del goce es tan solo una ganancia que sigue esta lógica; pero que no por
esto deja de abrir caminos sobre los cuales debemos recorrer estrechas sendas para
encontrar las preguntas indicadas.

51
II. Falling into the matrix.

5.2.1. Atrapados en la elección.

Cuando Laurence Fishbure, interpretando el reconocido papel de Morpheus en


la cinta ―The Matrix‖ (Wachowski & Wachowski, 1999) da a elegir a Keanu Reeves
entre una píldora azul y una píldora roja, de acuerdo con Žižek, no es una decisión
entre ilusión y realidad, entre la enajenada vida feliz que llevaba hasta ese momento
como un hacker de computadoras en un mundo de supuestas ficciones y la opción de
ver ―how deep the rabit hole goes‖ (Wachowski & Wachowski, 1999); elijamos la opción
que elijamos la tela de lo Real no se verá afectada ya que estas mismas ficciones son
las que la sostienen y nos permiten tener esta ilusión de libre elección. No podemos
elegir enfrentarnos con lo Real porque cuando algo se vuelve demasiado traumático
para nosotros debemos convertirlo en ficción, transmutarlo en una parodia de lo que
realmente es ya que no podemos observar directamente y lograr sobrellevarlo. Estas
elecciones forzadas se establecen día a día en nuestra vida cotidiana, por ejemplo,
cuando preguntamos a un amigo ¿Cómo estás? Por supuesto, aquí existe un gesto
vacío de convención social, pero lo trágico de esta elección de interrogación es cuando
la respuesta realmente cobra sentido, cuando se nos enfrenta con el peso simbólico de
nuestra cotidiana pregunta, cuando esta respuesta es un ¡Gracias por preguntar, estoy
bastante mal!, a partir de esta afirmación tenemos generalmente dos opciones: una es
declarar que realmente era una pregunta por acuerdo social, que verdaderamente no
nos interesaba saber cómo se encontraba o qué de nuevo podía contar, y la otra es
escuchar que tiene que decir; claramente estamos frente a una trampa lógica, una
trampa que si todos fueran expertos en Game Theory54 podríamos resolver con
premura, caemos en una tan temida Nash Trap que espera por devorarnos; claro está
que esta deconstrucción de un familiar encuentro social no la realizamos cada vez que
nos ocurre, pero esta red de decisiones en lo cotidiano está estructurada según

54
Véase (Rock, Paper, Scissors: Game theory in everyday life, 2008)

52
factores que nos dejan atrapados en dilemas de coordinación sobre los cuales la
respuesta lógica será aquella que por supuesto nos traiga a ambos una utilidad, una
ganancia, y es esta generalidad en las respuestas lo que nos atrae, el estar atrapados
en elecciones forzadas día a día de las cuales no tenemos idea si es que no
realizamos un análisis detenido sobre ellas e incluso así no podemos evitar el seguir
cayendo sobre ellas.

De la misma forma como existe una imposibilidad de realizar elecciones por


libre albedrío, estamos imposibilitados de saber elegir el motivo de nuestro deseo, no
existe una elección lógica para como establecernos esa relación que luego se vuelve
tan difusa con esa falta primordial que nos mantiene a tientas. La interrogante original
del deseo no es ¿Qué quiero?, sino nos cuestionamos una extensión de ese Che
Voui? Nos preguntamos ¿Qué quieren los otros de mí? ¿Qué ven en mí? Un hombre
en un triángulo amoroso donde sus amantes se enteran de la existencia una de la otra
pero aún así siguen en esta relación, (por supuesto el análisis más apresurado sería el
cuestionarnos el grado de perversión o una apurada clasificación en estructuras
clínicas, o peor aún, un análisis moral del caso); lo que vemos en este ejemplo refiere
a ese ¿Che Vuoi?, el hombre se ve en un lugar donde estas mujeres pelean, se
debaten su afecto, su amor, su atención; un lugar donde se realizan planes por él o se
mandan mensajes entre ellas ¡a través de él!. Este hombre no puede saber que
significa él para ellas, ¡no tiene idea que quieren o ven en él!, y es solo a través de la
fantasía como este enigma es zanjado, pero estamos yendo demasiado rápido y es
precisamente esto lo que debemos evitar. Para esto nos formularemos la pregunta
¿Cómo se involucra la fantasía y el sujeto? La respuesta a esta interrogante dista de
ser obvia, un sujeto puede o no reconocerse en su propia fantasía,

<< Aún cuando el sujeto participe de su propia narrativa esto no implica una
identificación automática >> (Žižek, El acoso de las fantasías, 1999),

53
La brecha de $ y S, entre la pura falta en el sujeto y su representación
simbólica es pura coincidencia, no hay ninguna relación entre lo Real del sujeto y su
representación simbólica, la fantasía crea así sublimes posiciones de sujeto,

<<Aquí se justifica hablar de ―posiciones de sujeto múltiples y dispersas‖, en el


entendimiento de que estas posiciones de sujeto deben distinguirse del vacío que es el
sujeto>> (Žižek, El acoso de las fantasías, 1999)

Pues este deseo que me ahoga como irreconocible, como inalcanzable se


intenta alcanzar a partir de una fantasía, que como él, no sabemos porque la tenemos,
ni de dónde ha salido, pero que cumple su función, lo importante es que actúa como
tal, no importa de dónde o como viene este phantasme sino cuáles son las
consecuencias materiales de esta cadena que se ató de esa forma tan particular a él.
Es la relación entre S1 y S2 y como ese ―pequeño a‖ ronda como una constante forma
de detener la cadena significante y entregarnos algunas impresiones de su posición o
de su movimiento, podemos pensar esta cadena como sub-partículas de la física
cuántica a partir del principio de Heisenberg, podemos saber su posición o su
velocidad, pero mientras más certeros estemos de conocer una la otra se vuelve una
imposibilidad tendiendo a infinito: así mismo podemos quizá conocer el porqué de un
lazo en la cadena pero cuando intentamos atarlo con el resto de la cadena su
comprensión se vuelve un intento fatuo. Esto llamado deseo es tan abismante porque
nunca fue nuestra elección, nunca tuvimos la oportunidad de tener un espectro de
decisiones que nos permitieran decir, ¡Esto quiero que guíe mi vida! Ese ¡esto quiero!,
¡he aquí lo que he buscado! Ya es guiado con anterioridad por un aprendizaje previo,
nuestro deseo es una dimensión foránea que irrumpe como una distorsión en nuestro
orden simbólico y que se vuelve el centro de nuestras decisiones forzadas.

54
5.2.2 De lo irreconocible.

Tomemos la escena de ―The Dark Knight‖ (Nolan, 2008) cuando Batman se


encuentra en una sala de interrogatorio con ―The Joker‖. Aquí se muestra la
imposibilidad de elección en nuestro deseo,

<<I dont wanna kill you, What would i do without you? >> (Nolan, 2008)

Es imposible para Joker deshacerse de su contraparte, tal como si su deseo no


fuera apoderarse de Gotham o de imponer el caos, sino que su verdadero goce está
en hacerle la vida imposible a Batman, y es esto lo que lo lleva a intentar llamar la
atención de éste. Si alguna vez consiguiera su cometido así también él desaparecería.
El tan esperado momento de la destrucción de su némesis, lo que parecería ser su
fantasía fundamental, se volcaría a un terror, a una pesadilla insoportable, el perder su
―Raison d’être‖, una imposibilidad de prolongar la continuidad en la ganancia de su
goce. Esta escenificación del insondable horror de la fantasía se observa en ―Ergo
Proxy‖ (Murase, 2006), en el final de la serie animada, la protagonista Lil Mayer, quien
desde un principio quiso ver destruido el domo de su ciudad natal, observa la
destrucción de la ciudad poco a poco en un torbellino de imágenes, lo Real de la
muerte de aquellos que la habitan, observa como su otrora fantasía se convierte en
una horripilante pesadilla llena de angustia, sangre, huesos y carne; un sentimiento de
ser arrojados a un abismo que no tiene final.

Esta dimensión traumática de la fantasía se expone de tal manera ya que para


lograr cumplir una fantasía por completo es necesario aniquilar al Otro, aniquilar a ese
objeto sobre el cual nosotros depositamos nuestra mirada,

<< En el origen, antes del lenguaje, el deseo sólo existe en el plano único de la
relación imaginaria del estadio especular; existe proyectado, alienado en el otro. La
tensión que provoca no tiene salida. Es decir que no tiene otra salida- Hegel lo enseña-
que la destrucción del otro.

55
En esta relación, el deseo del sujeto sólo puede confirmarse en una
competencia, en una rivalidad absoluta con el otro por el objeto hacia el cual tiende.
Cada vez que nos aproximamos, en un sujeto, a esta alienación primordial, se genera
la agresividad más radical: el deseo de la desaparición del otro, en tanto el otro soporta
el deseo del sujeto >> (Lacan, Seminario I, Clase 3, 1954)

Un ejemplo de aquello es lo que Žižek (Žižek, The Pervert's Guide to Cinema,


2006) expone sobre Vértigo (Hitchcock, 1958), para que Scottie logre tener relaciones
sexuales con su amada debe primero convertirla en su objeto fantaseado, aniquilar su
deseo e imponer los propios parámetros de su fantasía sobre ella, es un acto de
violencia suprema para lograr sortear la imposibilidad impuesta por su fantasía; esta
cara violenta y disruptiva de la fantasía es una necesidad insorteable pero a su vez hay
una barrera Real para su reconocimiento, el intento de destrucción del Otro, aunque es
algo que realizamos no rara vez nos es casi imposible de reconocer incluso cuando lo
tenemos enfrente, ¡incluso cuando se presenta de esta forma es una carta robada!.

Aquí no se trata de la ganancia secundaria en las relaciones sociales, es el


sujeto en su Urbild, es la relación de búsqueda constante de ese Ich ideal, es el intento
de devorarlo lo cual nos arroja a establecer estrategias de elección que no se sutentan
ni escatiman ningún parámetro moral, se posiciona una relación de:

$1--------->$2 <-------> $(A/) --------->$◊D

Una relación entre el goce y la castración, ¡el soporte del Che Voui?!.

5.2.2. En las sombras del goce.

Si el problema no es si estamos satisfechos con eso que obtenemos, no es si


podemos llegar a una deconstrucción del deseo para obtener una estructura última de
su ágalma, lo que realmente perturba es el ¿como sabemos qué deseamos?, esa
respuesta que se deviene de un Otro, de fuera, de una externidad que nos hace
entrega de ese tesoro de los significantes, o que por lo menos solía hacerlo. Si bien
nunca podemos alcanzar la verdad del deseo si no es a partir de los parámetros que
nos entrega la fantasía, sino es a través de un registro simbólico que nos otorga la

56
posibilidad de su intento de materialidad; ¿Por qué no podemos desear directamente?
¿Por qué necesitamos esa dimensión fantasmática que ronda al deseo para realizarlo?
El problema se comienza a diluir, pero a su vez se comienza a estructurar de una
manera diferente, ya no nos preguntamos por una interrogante que comprende una
imposibilidad Real, ¿Cómo deseamos? o un ¿Cómo sabemos si cumplimos o no el
objeto de nuestro deseo? Sino nos preguntamos directamente ¿Por qué necesitamos
la fantasía para hacerlo posible?, Una pegunta cuya respuesta habrá que desentramar;
si la fantasía es aquello que nos entrega los parámetros para desplegar el deseo por
medio de lo Simbólico anudado con lo Imaginario y sabemos que los tres registros por
donde el parlêtre se mueve es ese R, S, I (Fig. 1) que se entrelazan en ese nudo
borromeo que nos enseña Lacan, del cual nos habla e insiste.

Fig. 1

Si suponemos la certeza de esta estructura podemos preguntarnos ¿Qué lugar


juega R en todo esto? Lo Real debe conjugarse de alguna forma ya que esta
estructura tripartita funciona siempre con impacto en los tres registros. La forma en que
lo Real juega su función aquí es sostener el núcleo de aquello que deseamos y que
sólo podemos intentar obtener ¡a través de la fantasía!, es de esta forma como ese
enlace entre S, I permite acercarse a ese ―pequeño a‖ a ese objeto perdido y arrojado
en lo Real, es la posibilidad de formular siquiera ese $◊a, la relación entre el sujeto y el
objeto perdido a través del fantasma. De esta forma podemos responder la
interrogante primera ¿Por qué necesitamos la fantasía para aproximarnos al deseo?
Es precisamente por la imposibilidad de acceso a ese Real irreductible al lenguaje,
porque no podemos enfrentarnos (a/Es) el núcleo más intimo de lo Real sin mediación
del lenguaje, no hay necesidad de extendernos en este sentido, solo replicariamos la
fórmula en el trabajo de Lacan.

57
Podemos realizar una apertura a esta respuesta, porque las brechas en los
intentos de cierre son más importantes que cerrar el discurso, si bien la fantasía nos
permite intentar alcanzar a ese objeto tan escurridiso ¿Qué papel juega la Jouissance
en esta relación de forma? Si seguimos los pasos de Vandermersch,

<< Diferentes relaciones con la satisfacción que un sujeto deseante y hablante


puede esperar y experimentar del usufructo de un objeto deseado >> (Chemama &
Vandermersch, 2004)

¿Qué quiere decir esto? Con una rápida lectura goce sería cualquier relación
con la obtención de un objeto falta y la satisfacción de un deseo X del parlêtre, ¿De
que deseo se trata aquí? El goce concierne a un deseo inconsciente, descarta
cualquier noción de relación con afectos, sentimientos o emociones, es una cuestión
con el Das Ding que pasa por significantes inconscientes. Entonces, cualquier relación
entre la satisfacción Y de un deseo X que pasa por una cuestión entre el deseo
inconsciente y significantes inconscientes puede ser considerada una extención del
goce; lo que interesa aquí no es esta definición usual del goce, sino, hay que seguir los
pasos de Lacan sobre el Befriedigung Freudiano y su diferenciación con él,
Vandermersch destaca,

<< Quizá el término jouissance [goce] podría aclararse con un recurso a su


etimología posible (el joy medieval designa en los poemas corteses la satisfacción
sexual cumplida) y por su uso jurídico (el goce de un bien se distingue de su
propiedad, lo que se llama *usufructo* >> (Chemama & Vandermersch, 2004)

¡Goza [de tú] sentido! Existe un doble imperativo, tanto al orden del super ego
como al del implicado en el goce mismo; un término que en sí implica una relación
otra, una relación sobre él mismo y ese A, donde se relaciona no como todo sino como
interdicto, no barrado, sino entre-dicho, como el lenguaje mismo, como una
imposibilidad material de la lengua. Es en esta doble relación que debemos situar
nuestra mirada, no pensar en una simple extensión del principio del placer, del
principio de conservación tomando al goce como el contrario del placer, porque el goce
mismo no satisface una necesidad posible de ser colmada; lo que llama la atención,
sin descuidar por supuesto su otra cara, es la cara del usufructo, la cara que se
relaciona con una ganancia no dicha, ¡entre dicha!, una ganancia secundaria del
deseo, un despojo y un resto que nos puede atrapar en él como un circuito cerrado al

58
que estaremos destinados a dar vueltas sin lograr destrozarlo nunca, una especie de
trampa que está siempre esperando para cerrarse sobre nosotros en una especie de
Fort – Da,

<< El lenguaje en esta repetición, no está interesado como instrumento de


descripción de la pérdida o del reencuentro; tampoco los mima, sino que es su textura
misma la que teje la materia de este goce, en la repetición de esta pérdida y de este
retorno del objeto deseado.

Este juego es de un alcance simbólico más fuerte que el que transmite la idea
de dominar la pena y la emoción de la pérdida. Por el contrario, en lugar de disminuir la
tensión, la hace resurgir sin cesar y la liga con el lenguaje, con la repetición y la
oposición de los fonemas >> (Chemama & Vandermersch, 2004)

5.2.4. S(A/)

Cuando pensamos al sujeto fuera de ese matema S1 --------> S2 solemos


volcarnos a pensar en una esencia, en una sustancia última. Lacan trastorna esta
concepción cuando plantea al sujeto como un lugar, el sujeto no sostiene un ideal55 a
alcanzar ya que es el lenguaje mismo donde el parlêtre se mueve lo que no está
marcado por una positividad sustancial << Es un defecto en la pureza muda del No-Ser
>> (Chemama & Vandermersch, 2004) El goce desde el principio mismo al
entrelazarse con el lenguaje está marcado por la falta y no por alguna plenitud, es la
falta la que moviliza al goce,

<< Si el goce fuera una relación o una relación posible con el Ser, el Otro sería
consistente: se confundiría con Dios, y la relación con el semejante estaría garantizada
por él. Para el ―serhablante‖, en cambio, todo enunciado no tiene otra garantía que su
enunciación: no hay Otro del Otro. El goce, precisamente, tiene una relación radical
con ese significante de la falta en el Otro, S(A/) >> (Chemama & Vandermersch, 2004)

Pues sigamos esto por un momento. Todo enunciado no tiene otra garantía que
su enunciación y por ende ¡No hay Otro del Otro! Aquí es necesario volver a la
extensión de la pregunta del Che Voui? Del deseo. El parlêtre pregunta ¿Qué quieres

55
Entiéndase por ideal un fin ulterior, un goce en la perfección del ser humano en su
totalidad.

59
de mí? Otorgandole al Otro una especie, como advierte Vandermersch, de
<<consistencia subjetiva>> (Chemama & Vandermersch, 2004) que reclama un tributo.

Esto puede facilmente confundirse con la castración, con una especie de


demanda de castración desde el Otro, de un mutilamiento, un sacrificio. Pero lo que se
está jugando aquí es un tributo a pagar por el goce sexual,

<< La misma elección del falo como símbolo del goce sexual hace entrar a éste
en una red de sentido en la que la relación con el objeto del deseo está marcada por
una falta estructural, tributo a pagar para que el goce sea humano, regulado por el
pacto del lenguaje >> (Chemama & Vandermersch, 2004)

De aquí se desprende una proposición fundamental sobre esa fórmula entre la


fantasía imaginaria y la relación del deseo con el objeto, $ ◊ a, (Es) la función fálica,
una combinatoria ordenada para dar con la relación con el falo y la castración entre el
goce fálico y el goce del Otro, lo que pasará a llamarse fórmulas de la sexuación (Fig
1.).

Fig. 1

Esta proposición se extiende con la siguiente, si el objeto a es causa del deseo,


el significante, por su parte, es causa del goce. El goce se extiende sobre el sujeto a
través del significante. Cabe preguntarse aquí si existe alguna relación con la
intersubjetividad en todo esto, si el lenguaje es del sujeto al Otro, ¿No hay aquí una
grieta que nos permite adentrarnos a la intersubjetividad? En términos estrictos Lacan
realiza una crítica progresiva a la noción de intersubjetividad, progresiva ya que en un
principio la intersubjetividad era el verdadero dominio de la experiencia analítica. Esta
crítica que deviene en un abandono de la noción de intersubjetividad por el
psicoanálisis lacaniano no da como resultado el quitar el foco a la relación del sujeto
con el Otro y que esta es una relación fundamental para la propia constitución del
sujeto, como advierte Žižek,

60
<< Uno debería decir, que el abandono de la ―intersubjetividad‖ por parte de
Lacan es estrictamente correlativo al enfoque sobre el enigma impenetrable del deseo
del Otro (―Che Voui?‖) >> (Žižek, El acoso de las fantasías, 1999)

El problema de la intersubjetividad en Lacan proviene precisamente del objeto,


de su ―core‖, de su ágalma, de lo que del objeto se desprende como mínimamente
fantasmático que permita asegurar la sustentabilidad del ser del sujeto,

<< El objeto a como el objeto de la fantasía, que es ―algo más que yo mismo‖,
gracias al cual me percibo a mi mismo como ―digno del deseo Otro‖ >> (Žižek, El
acoso de las fantasías, 1999)

Esto da como resultado en la obra del Lacan tardío una estructuración de un


goce fálico y un goce del Otro56 y que nos lleva a una cuestión fundamental. Si bien el
goce fálico como operador fálico es aparentemente la única forma de relación del goce
con el lenguaje ¿De qué manera se expone el goce del Otro?

<< Que todo gira en torno al goce fálico, de ello da fe la experiencia analítica, y
precisamente porque la mujer se define con una posición que señalé como el no todo
en lo que respecta al goce fálico.

56
El interés por el goce de Lacan y luego de establecer sus fórmulas de la sexuación,
le llevan a plantear un goce que se acercaría a (La) mujer, al goce femenino en
relación con un S(A/), <<Un hombre no es otra cosa que un significante. Una mujer
busca a un hombre a título de significante. Un hombre busca a una mujer a título —
esto va a parecerles curioso— de lo que no se sitúa sino por el discurso, ya que si lo
que propongo es verdadero, a saber, que la mujer no toda es, hay siempre algo en ella
que escapa del discurso>> (Lacan, Seminario XX, clase 3, 1973) <<Así, es no-toda en
el goce fálico, en esa misma medida en que tiene relación con el Otro, lo que no
significa que pueda decir algo de ello; mientras que su compañero masculino sólo
puede alcanzarla por medio de lo que. A través del fantasma, pone en escena la
relación del sujeto con el objeto a>> (Chemama & Vandermersch, 2004) La diferencia
fundamental está en lo expuesto en las fórmulas de la sexuación (Fig. 1) una
separación a la izquierda donde la finitud del campo significante se sitúa respecto a la
excepción, y a la derecha donde un campo infinito da al no-todo otro sentido, abre la
posibilidad de relaciones que no son de una pura totalidad. <<Es lo que hace [La
diferencia antes mencionada] que el goce humano, en todas sus formas, …, esté
marcado por una falta que no es pensable en términos de insatisfacción con respecto a
un ¨buen¨ goce; no hay ¨buen¨ goce, pues no hay un goce que convendría a una
relación sexual verdadera, a una relación que resolviera el hiato entre los sexos>>
(Chemama & Vandermersch, 2004)

61
Llegaría más lejos todavía: el goce fálico es el obstáculo por el cual el hombre
no llega, diría yo, a gozar del cuerpo de la mujer, precisamente porque de lo que goza
es del goce del órgano.

Por eso el superyó tal como lo señalé antes con él: ¡Goza! es correlato de la
castración, que es el signo con que se adereza la confesión de que el goce del Otro,
del cuerpo del Otro, sólo lo promueve la infinitud. Voy a decir cuál: ni más ni menos la
que sustenta la paradoja de Zenón>> (Lacan, Seminario XX, clase 1, 1972)

La aporía de Zenón nos entrega el sustento para decir que el Goce del Otro
solo lo logra promover la infinitud57, no existe un x R y. ¡Es imposible alcanzar a la
tortuga! ¿Qué quiere decir esto? Ese goce Otro necesita al goce fálico para ―ser‖, para
desplegarse, ¡lo cual no implica por ningún motivo una relación sexual! Si algo implica
es que este supuesto no existe, ese goce en relación con S(A/) difiere del goce fálico
pero está dividida en el (La Mujer), es no-toda en él.

<<Aún si es imposible, aún si las mujeres son mudas al respecto, es necesario


que el goce del Otro sea planteado, tenga un sentido, para que el goce fálico,
alrededor del cual gira, pueda ser planteado de otro modo que según una positividad
absoluta, para que pueda ser situado sobre ese sin fondo de falta que lo liga al
lenguaje>> (Chemama & Vandermersch, 2004)

5.2.5. Anudados en lo Real.

El goce en su Real-idad mantiene una relación con su horrible materialidad, con


un partenaire al cual sostiene, sobre el cual cesa de escribirse para comenzar a
insistir. Lo real en su expresión mínima es aquello que resiste la simbolización, aquello
que desgarra el lenguaje cuando se le intenta insertar en él ¿Pero hay algo en lo Real?
El problema de realizar esta pregunta es el seguir la senda de aquellos que, al igual
que los neo-freudianos, intentan una comprensión demasiado apresurada, porque

57
Aquí se toma la infinitud en términos de un número Real, sea cual fuere, ya que este
límite de un infinito (Δ) se puede alcanzar solo de esta forma para generar el carácter
de no-todo mientras éste límite esté impuesto; si no existiera un límite existiría una
imposibilidad material de su cumplimiento, el mismo infinito se posiciona como un
moderador numérico que permite ésta aporía.

62
comprender demasiado rápido solo refleja estupidez. Aquello por donde el parlêtre se
mueve, por donde divaga eternamente, a saber, este R. S. I. nos es imposible su
lectura, en la clínica, en lo social o donde sea que se aplique sin su entrelazamiento
fundamental, su nudo estructural, es decir, no nos podemos preguntar por lo que hay
sólo en lo Real sin anudarlo a otro registro, mutatis mutandis, de lo Simbólico ni de lo
Imaginario se puede hablar como un Uno, esta separación es tan solo con fines
analíticos. ¿Que deviene de este Real? Pues de este Real se escapa un modo de la
Jouissance, un modo que se estructura en una combinación literal y como estructura
es factible al desciframiento, este modo de Jouissance es devenido en Synthome, un
goce que se enlaza a lo Simbólico desde la Jouissance de lo Real y se posiciona en un
espacio entre ―a‖ y el sentido, donde ―a‖ se ubica entre JA/ y JΦ.

<<…quiero decir que si no se tiene la idea de dónde termina la cuerda - en el


nudo de la no-relación sexual - el riesgo es tartajear. El sentido - ¡ah, sería necesario
que les muestre eso! - el sentido resulta de un campo entre lo Imaginario y lo
Simbólico, esto va de suyo, seguramente. Porque si pensamos que no hay Otro del
Otro, al menos no goce de este Otro del Otro, es preciso que hagamos la sutura en
alguna parte, aquí especialmente, entre lo Simbólico que sería ese campo y lo
Imaginario que está aquí. Por supuesto, aquí está el objeto a minúscula, la causa del
deseo>> (Lacan, Seminario XXIII, clase 4, 1976)

El problema de este nuevo neologismo surge al intentar explicar las


condiciones de su formación a través del nudo borromeo, donde existe una falta, hace
falta una cadena que no sea de tres,

<<Freud demostró que los síntomas están determinados por la realidad


psíquica –sostenida por el complejo de Edipo- y que es muy problemático salir de
ésta>> (Chemama & Vandermersch, 2004)

Para lograr salir de este problema se introduce un redondel cuarto, uno el cual
se anudará a los primeros tres y designará la realidad psíquica o complejo de Edipo;
también se le llamará como Nombre(s)- del-padre ya que la competencia de la función
paterna es la nominación simbólica que estructura al Edipo, es esta función que nos
entrega el apego al padre la que determinará al Synthome58 a ese cuarto redondel

58
<<… a diferencia del symptôme, hace oír la santidad a la vez que hace desaparecer
la sílaba pto, que significa caída [ptoma]. El Synthome es, por lo tanto, lo que garantiza
la presencia del Padre dividido y la presencia del vínculo con él>> (Chemama &
Vandermersch, 2004)

63
(Fig. 1). De esta manera, arrojados a la relación con el falo obtenemos nuestra propia
constitución de Synthome.

Fig. 1

Pero este Synthome al cual estamos arrojados no es otra cosa que el elevar
ese S a su segundo grado. Lo Real es una escritura, un trauma en lo Simbólico que
desgarra con los balbuceos del parlêtre, con sus lapsus cálami. El suponer el
Nombre(s)-del-Padre es creer en Dios, es ¡Creer en él! Lo que el psicoanálisis puede
ofrecer es la opción de dejar de suponer al Nombre(s)-del-Padre para dar cuenta que
podemos a condición servirnos de él.

<<Yo hablo de lo Real como imposible en la medida en que creo que lo Real -
en fin, creo: si es mi síntoma, díganmelo - en que creo que lo Real es, hay que decirlo,
sin ley. El verdadero Real implica la ausencia de ley. Lo Real no tiene orden. Y esto es
lo que yo quiero decir al decir que lo único que quizá llegaré a articular ante ustedes,
es algo que concierne a lo que he llamado un "pedazo de Real">> (Lacan, Seminario
XXIII, clase 10, 1976)

De este Real de Joyce del cual hablamos es lo que nos acosa durante nuestras
dos muertes59, aquella que nos afecta desde la inserción en lo simbólico y nuestra
muerte biológica. Es bastante complejo intentar alcanzar este Real, intentar
ejemplificarlo más allá de una pura metáfora o metonimia sobre él, ¡identificarlo en su
escritura! Cuando vemos las escenas de ―Zombieland‖ (Fleischer, 2009) podemos
identificar a esas criaturas sin vida, a esa lamella, a la pesadilla más horrible, esos
pedazos de carne y hueso que se arrastran, que no expresan palabra alguna sino
erran en meros murmullos y aullidos como deslices puros de lo Real insistiendo, un

59
Véase (Žižek, El espinozo sujeto hegeliano, 2001) y (Žižek, Sublime object of
ideology, 1989) ―Between two deaths‖ y ―You only die twice‖ respectivamente.

64
nudo entre lo Imaginario y lo Real. Es a través de estos momentos que nos
enfrentamos a lo Real, pues, si seguimos la pregunta de Lacan ¿De qué es Synthome
esta constante confrontación con lo Real? No podemos esperar el concluir que esta
presentación con aquello que es irreductible, aquello que balbucea en lalangue sea
algo completamente nuevo y exclusivo del así llamado -post modernismo-, tampoco
esperar el concluir apresuradamente una respuesta que nos lleve a la típica paranoia
norteamericana60. Hemos encontrado desde finales de los 50´s y en los 60´s este
acercamiento a lo Real en su forma Imaginaria en el cine comenzando con las
películas del género Splatter que se inician en la conocida ―Psycho‖ (Hitchcock, 1960)
que luego fueron seguidas con films como ―Evil Dead‖ (Jackson, 1981) o ―Cannibal
Holocaust‖ (Deodato, 1980), también con películas del género Slasher como
―Halloween‖ (Carpenter, 1978) donde es la insistencia de la no-muerte de Michael
Myers la que juega el papel del eterno retorno. Pero si la confrontación a este Real no
es algo que surge hace poco, la pregunta podemos volcarla hacia otra dirección ¿Por
qué esta insistencia? Existe un constante intento de asemejar la Imagen a la
―Realidad‖, de intentar acercarse al ―Core‖ de ese Real, de obtener registro de ese
momento espantoso en que somos enfrentados a él, despojados de cualquier medio
de protección, arrojados al mundo contra el objeto pulsional. No tan solo el intentar
hacerlo lo más real posible, sino exacerbar lo real del acto, no tan solo intentamos
obtener esa escena sin falta sino que se observa su exposición aún más grotesca.
Esta insistencia no deviene de una esencia de sujeto, no tenemos un fin teleológico,
estamos como sujetos en un lugar, un lugar de sujetados al lenguaje, un lugar de corte
y no de sutura, somos, grosso modo, esa falla en donde algo fue demasiado mal en el
choque de sub-partículas como refiere la física cuántica. <<This place is so dead>>
(Fleischer, 2009) Y es de este lugar que solo podemos esperar el seguir intentando
acercándonos a ese objeto que tanto nos fascina, la insistencia se produce por una
falta, por un agujero imposible de colmar donde lo Imaginario intenta acercarnos al
sentido, un sentido sin palabra.

60
Véase (Obama - The Postmodern Coup: Making of a Manchurian Candidate, 2008).

65
5.2.6. Ex-istir en la diferencia.

Es de este lugar desde donde debemos despejar los errores de su concepción


para lograr preguntarnos sobre los semblantes actuales, pero aquí vamos en un
camino demasiado vertiginoso. Cuando Miller (Miller, 2006) utiliza un extracto del
discurso de Clinton:

<<The promise of America was born in the 18th century out of the bold
conviction that we are all created equal>> (Clinton, 1977)

Lo hace en un intento de establecer un contexto para hablar de la democracia y


que ésta presupone al sujeto como creado en semejanza a sus pares (mismos
derechos, deberes, etc.). Utilizaremos entonces este comienzo para establecer una
diferencia fundamental. Aquí debemos agregar un segundo extracto del discurso de
Clinton:

<<What a century it has been! America became the world's mightiest industrial
power; saved the world from tyranny in two world wars and a long cold war; and time
and again, reached across the globe to millions who longed for the blessings of liberty.

Along the way, Americans produced the great middle class and security in old
age; built unrivaled centers of learning and opened public schools to all; split the atom
and explored the heavens; invented the computer and the microchip; and deepened the
wellspring of justice by making a revolution in civil rights for African Americans and all
minorities, and extending the circle of citizenship, opportunity, and dignity to women>>
(Clinton, 1977)

Aparte de demostrar el obvio núcleo del totalitarismo multiculturalista en un


intento de inclusión a la igualdad de afroamericanos e ¡incluso mujeres!, o la típica
lectura feminista del segregarismo entre los sexos y la tardía investidura de derechos.
Es un intento de continuar el semblante de la igualdad entre los hombres, de una
esencia pura que nos puede unir como iguales ¿Es esto del todo cierto? Es una
cuestión cuyo intento de resolución ha sido discutido desde el inicio de la filosofía y
que por cierto no intentaremos dirimirlo en estas páginas, pero lo que sí podemos
establecer es cuál de las múltiples respuestas que se han otorgado a esta cuestión
será la que guíe nuestra vía y la que sustente nuestra visión ontológica del problema.

66
Hemos escrito que el sujeto en sí es un lugar, un lugar de brecha, de un corte
cuya función se devela en combinatoria con lo Simbólico, con su inserción significante,

<<-Lacanian psychoanalysis goes a decisive step further than the usual ´post-
marxist´ anti essentialism affirming the irreducible plurality of particular struggles- In
other words, demonstrating how their articulation into a series of equivalences depends
always on the radical contingency of the social-historical process: it enables us to grasp
this plurality itself as a multitude of responses to the same impossible-Real kernel>>
(Žižek, Sublime object of ideology, 1989)

La dimensión de sujeto es introducida así como una sobre la cual el carácter


de substancia como tal es completamente despojado:

<<If the essence is not in itself split, if - in the movement of extreme alienation –
it does not perceive itself as an alien Entity, then the very difference between
essence/appearance cannot establish itself>> (Žižek, Sublime object of ideology, 1989)

<<To put things in a simplified way, ―substance‖ is the essence in so far as it


reflects itself in the world of appearance, in phenomenal objectivity, and ―subject‖ is the
substance insofar as it is itself split and experiences itself as some alien, positively
given entity>> (Žižek, Sublime object of ideology, 1989)

Sujeto en este sentido no sería nada más que el nombre de la sustancia sobre
sí misma para crear una brecha, un nombre donde la sustancia se identifica como algo
ajeno, es decir, existe sujeto solo porque la substancia misma no se logra constituir
como toda, sujeto es la brecha misma al centro de la estructura. Pero esto no basta
para aclarar este lugar al que nos referimos y que nos servirá de soporte para nuestro
camino a seguir.

Pues ¿Cuál es el sujeto que nos referimos? El sujeto al cual nos referimos es el
del psicoanálisis, más rigurosamente aquel que se e(in)scribe dentro del psicoanálisis
Lacaniano, e inscribirlo de esta forma no implica el cesar de escribirlo. Para seguir por
esta senda tomaremos una línea argumentativa que ofrece Jacques Alain Miller (Miller
J. A., 2005), una sobre la cual debemos distinguir entre dos diferentes status de ―sub‖,
dos status de ―bajo de‖:

Sub – stance (substancia); sub – ject (sujeto)

Así como en Žižek nos encontramos con la separación entre substancia y


sujeto, entre una separación que dirime el problema de la dualidad esencia/aparencia,

67
y mientras diferenciemos entre estas dos formas de ―estar debajo‖ hablaremos de ese
puro supuesto que es el sujeto.

<<As Lacan said, the subject in analytic experience is a supposition, nothing


more. We may even say that it is an ―hypostasis‖, if we remember that the Latin
subjectum is a translation of the Greek word hypokeimon, what lies under>> (Miller J.
A., 2005)

Cuando hablamos de sujeto precisamente nos referimos a esta separación,


esta grieta en el corte mismo que es el sujeto, porque cuando Lacan hablaba de sujeto
era precisamente eso, no un individuo, con un alma y un cuerpo individual, con
respectiva ropa o propiedades, porque cuando escribió al sujeto con una barra ($) era
precisamente para demostrar que es no-todo equilibrio, que es la pura función del
significante ¡y esto es lo más difícil de entender! Las consecuencias a esto es
precisamente una incertidumbre radical para saber que es el sujeto.

<<What is the subject? You don´t know. On the level of pure analytic
experience, we only have access to S1, S2. That is to say, to what is said by the
patient>> (Miller J. A., 2005)

De esta forma el sujeto aquí lo introduzco como una ―X‖ como algo de lo que no
podemos saber sino solo presuponer que todo lo que viene de él refiere a otra cosa y
por ende, por esta interpretación, no podemos saber nada de él, mutatis mutandis, si
no sabemos nada de él, el sujeto del cual hablamos no habla, sino es hablado, ese $,
esa X, es de la interpasividad de la cual habla Füller. Este $ en su forma de función
pura significante es un sustituto, no un sustituto de ―algo‖, sino como puro sustituto, es
una pura falta y por ende podemos seguir a la infinitud tratando de escribirlo.

Pues el ex-istir como sujetos arrojados a este abismo de la falta nos conlleva a
un intento de controlarla, de taparla, de llenarla de alguna forma, el intento de
insistencia, de no cesar de escribirnos para intentar encontrar un fin; pero así mismo
este intento de encontrar quizá nuestro sentido en la Imagen nos conlleva a un intento
de diferencia que se exacerba en la actualidad. Porque este intento de escritura en la
eternidad no es algo que se pueda sostener en la realidad, hay siempre un intento de
ponerle fin, un fin que al igual que Miller (Miller J. A., 2005) escribiré:

$ -------------------->(a)

68
Del sujeto que progresivamente en esta infinitud del ciclo crea un referente, de
una cierta falta de referente a una pequeña ―a‖, y es esta pequeña ―a‖ precisamente la
que da fin, la que entrega un lugar donde sostenerse y lograr balancearse para no ser
tragados por el abismo, no nos paramos sobre ella, no la alcanzamos ni la metemos en
el bolsillo como en la psicosis, sino que la mantenemos en el horizonte. Aún así hay
algo más dentro de esta mera relación de S1, S2 si sólo creyéramos en una relación
lineal entre significante puro y conocimiento, porque eso es lo que S2 sostiene, el
conocimiento; pues, si solo fuera esta relación de uno a otro la pura interpretación del
síntoma cambiaría algo, haría alguna diferencia. Como Freud experiencia en un
principio, interpretamos los síntomas y algo pasa, hay un cambio, algo que no
sabemos que fue se deslizo. Pero esto no es todo, hay algo más, porque existen esos
Synthomes que son interpretados y no ceden, no logramos ningún cambio, existe un
apego acérrimo a algo más que ronda en él, quizá la pulsión de muerte freudiana, pero
ésta no lo abarca en su totalidad, para esto tenemos otro nombre, uno sobre el cual
Lacan bautizó a la muerte, más allá del principio del placer, ese ciclo que deviene de lo
Real llamado Jouissance, la persistencia de un placer que se presenta a nosotros
como dolor.

Esta incapacidad de establecer una totalidad se refleja en la pulsión freudiana,


ese registro que está fuera de algo que podría provenir de lo psicológico, porque
pulsión e instinto son muy diferentes, son dos conceptos y una nueva palabra designa
una unidad nueva, un rasgo unario. Para la psicología siempre ha sido imposible el
integrar este concepto, porque puedo tener hambre y saciarle con las distintas ofertas
de mi mundo circundante. La pulsión es aquello que al haber cumplido su meta insiste
en un nuevo recorrido, su satisfacción solo trae ese ¡de nuevo!, ¡encore! Es este ciclo
lo que Jouissance designa. Si el deseo es en relación con los significantes, con el
plano significante, en el discurso. Jouissance es el silencio, aquel silencio de la
pulsión.

Ahora ¿podemos decir que alguien sin discurso es pura Jouissance?


Definitivamente no sabemos, no podemos dar cuenta de la muerte, ciertamente
necesitamos un cuerpo para la Jouissance, para que persista. Del único modo de
Jouissance del que tenemos idea es de aquel que se relaciona con el discurso; lo que

69
sí sabemos con certeza es que el discurso asesina a la Jouissance. Es solo sin
discurso que podríamos existir en un ―puro goce‖.

<<…, if we try to connect the spoken subject with jouissance, this lack of being
we refer to as S with a bar, is not a living body. We may say that this subject is already
dead; we have no way to distinguish him alive or dead. You have that in Freud also,
when he, in The Interpretation of Dreams shows a famous dream: he didn`t know that
he was dead. But, you could say of everyone as subject, we do not know that we are
already dead61>> (Miller J. A., 2005)

Todos como sujetos estamos ya muertos, ¿qué quiere decir esto? El orden
Simbólico luce muy vivaz en sus metáforas y metonimias, en todos sus
desplazamientos. Pero este desplazamiento mismo no tiene vida alguna, no posee
existencia, en palabras de Miller (Miller J. A., 2005) es la muerte en sí misma.

<<What is the subject as subject of language? Is it the same after death? Lacan
stresses that, when trying to reach defunct civilizations, we always go to graves, in
some way, keeping something of the dead body as a memorial is the activity of a
civilization, says that something already dead in the individual maintains itself through
the ages of history. For instance, the proper name subsists not only through language
but through the ages of history. So ―A‖ is the name of the symbolic order. Lacan once
called it ―the platform of the problematic of jouissance‖. We may speak of a standoff
exchange; jouissance for speech, jouissance for the signifier. And what Lacan called
small ―a‖ is the remainder of the standoff exchange of jouissance for speech. And,
that`s why we can`t say small ―a‖ is jouissance, it is surplus jouissance. That`s the
question Lacan put to the Marxist surplus value>> (Miller J. A., 2005)

Porque esta ―a‖ es precisamente eso, no jouissance como tal, sino un surplus
jouissance, un plus de jouir agregado, un valor sobre el cual ha quedado un resto al
integrar la jouissance al discurso, y es precisamente este surplus el cual es una
incógnita en nuestro deseo. Este ―a‖ no permite el deseo, no lo inicia, ni tiene ninguna
relación directa más que ser un horizonte que se ubica en ese lugar de falta, en ese
lugar que se traduce como el intercambio de jouissance por el discurso, en el puro
resto que queda como recordatorio fúnebre de la jouissance. Este memorial tal como el
de un pedazo de prenda con el cual enterramos al cuerpo en una tumba nos recuerda
de aquello que fue una vez en nosotros, de nuestra primera muerte, de aquella donde
nuestro deseo fatuamente en la falta queda atado a ese pequeño ―a‖ como estandarte

61
El subrayado es mío.

70
de nuestro intercambio primero, de obtener eso que A nos entrega para ceder en la
jouissance, para someternos a el orden del parlêtre, al orden de lo simbólico que nos
tienta a ceder también en el deseo, y he aquí la advertencia de las palabras de Lacan
¡ne pas céder sur son desir! No cederás en tu deseo, este lema es una indicación
ética, ciertamente no es un intento de un sustento pseudo-moral, sino que nos clama el
recordar no intentar obliterar la distancia entre lo Real y lo Simbólico, de lo Real y su
intento de simbolización, este intento que ciertamente se refleja en el cine62 pero que
nunca se logra llevar a cabo. Y es precisamente este surplus de Real que se mantiene
en cada simbolización y que se posiciona como objeto causa-de-deseo, como aquella
insistencia del silencio de la jouissance. En absoluta semejanza al surplus63 de Marx,
este objeto que no sabemos cómo proviene ni cómo adquiere su valor, que en
analogía no proviene ni del mercado ni de la commoditie:

<<Whence comes this surplus-value? It cannot come either from the buyer
buying the commodities under their value, or from the seller selling them above their
value. For in both cases the gains and the losses of each individual cancel each other,
as each individual is in turn buyer and seller. Nor can it come from cheating, for though
cheating can enrich one person at the expense of another, it cannot increase the total
sum possessed by both, and therefore cannot augment the sum of the values in
circulation. (...) This problem must be solved, and it must be solved in a purely
economic way, excluding all cheating and the intervention of any force — the problem
being: how is it possible constantly to sell dearer than one has bought, even on the
hypothesis that equal values are always exchanged for equal values?>> (Engels, 1877)

Pues este resto que no es reconocido de ninguna forma se resuelve de la


siguiente forma: Si cierto valor X se le entrega a cierta commoditie Y, el obrero realiza

62
Supra pág. 43.
63
Aquí es necesario aclarar el porqué un concepto destinado puramente a la economía
puede ser utilizado para establecer cuestiones en las ciencias sociales, para esto nos
serviremos de la alusión de Žižek a Sohn-Rethel: <<The formal analysis of the
commoditie holds the key not only to the critique of political economy, but also to the
historical explanation of the abstract conceptual mode of thinking and of the división of
intellectual and manual labour wich came into existence with it>> (Rethel, 1978) Aquí
Sonh-Rethel expresa como el análisis de una commoditie funciona como una
introducción a un modo de pensamiento que se introdujo con el capital, un modelo que
existe desde entonces y que se ha seguido replicando en función de la economía
política. El surplus es una matriz que nos permite cualquier tipo de inversión fetichista,
que nos permite adentrarnos en el análisis de una forma de commoditie, es decir, es
una puerta de introducción a la dimensión pura del sujeto.

71
un valor por Z existe un surplus value de la commoditie Y que es Y [X-Z]; el problema
aquí es ¡como ha sido que nuestro trabajo ha asumido tal forma¡ en este preciso
sentido es que este surplus jouissance se posiciona como un agente ajeno, como la
pulsión de muerte freudiana, es precisamente este el problema central. Del sujeto del
cual hablamos, afectado por un kernel que ¡es más en ti que tú mismo! Una dimensión
de negatividad radical, donde el surgimiento de cualquier producción cultural es
resultado de su intento de canalización de este desbalance traumático originario,
donde, como advierte Žižek (Žižek, 1989) los genocidios más colosales en nuestra
historia han sido a favor de un intento de eliminar esta suerte de desbalance, de lograr
un equilibrio en el hombre, en pos de un nuevo hombre, de uno sobre el cual no hayan
tensiones primarias antagónicas, así mismo el fanatismo ecológico, donde el hombre
es persivido como un ente ajeno, extraño a la naturaleza misma, algo que la daña y la
destruye, un parásito como el que describe el agente Smith en ―The Matrix‖
(Wachowski & Wachowski, 1999) solo podemos superar este problema aceptándolo,
viviendo con ello, aceptar el problema y asegurar soluciones luego para suturar esta
fisura, es la misma lógica que debemos usar para aceptar la fisura estructural del
sujeto, porque eso es lo que se juega al centro de este vacío que es llenado por el
gesto subjetivizante, la aceptación de una fisura que no tiene otro remedio que
aprender a vivir con ella.

<<In this perspective, the ¨death drive¨, this dimension of radical negativity,
cannot be reduced to an expression of alienated social conditions, it defines la
condition humaine as such>> (Žižek, Sublime object of ideology, 1989)

Porque cualquier intento de una reducción de esta fisura, de esta condition


humaine nos conllevaría a el totalitarismo. Al intento de una igualdad y equilibrio en el
hombre lo único que encontraremos es una barrera que es impuesta por esta
condición de facto. Al igual como observamos en la postura multiculturalista de la
tolerancia: todos somos iguales y debemos comprender, entender y tolerar a nuestro
vecino; el problema aquí es que el único prisma que funciona es el del
multiculturalismo mismo, la idea funciona dentro de la ideología propia del
multiculturalismo en sí y no hay otra que cuente como verdadera. Aquí se replica el
juego del nazismo, de la unión por suturar un ―New men‖, de llenar esa fisura de la cual
hablamos, de balancear las cosas, de negar la propia negatividad del ser.

72
Pues este sujeto es el sujeto del cual hablamos, de aquel que no puedo
conocer, que se me presenta con una marca de interrogación, de aquel que es solo
dicho, que es hablado por, hablado por el discurso. Uno que se genera en el abismo
fundador de la falta y que intenta suturarla a partir de este enigma de ese plus que
recibimos al morir por primera vez y que llevamos como una cruz por el resto de
nuestra existencia. ¿Y qué queda aquí? No es una plegaria al nihilismo por cierto, no
hay un intento simplista de reducir al sujeto a una negatividad radical, pues, ¡eso es lo
que el sujeto realmente es! Algo que fue relativamente mal. Lo único que queda por
cierto es el aceptar esta brecha, saber sobre llevarla y hacer algo con eso, hacerse
cargo de la imposibilidad del balance de nuestra existencia, dar cuenta de eso que ex-
iste ahí en nosotros y que no dejará de ceder, nuestro pequeño tesoro de esa
ganancia perversa secundaria que queda de resto cuando nos introducimos a lo
Simbólico. Y es precisamente este resto lo que nos mantendrá en ascuas durante
nuestro recorrido, aquello de lo que no nos lograremos zafar durante la insistencia de
nuestra escritura, será un Enigma, y lo escribo con E mayúscula no por un mero desliz,
y será esta E la que se entrame en el análisis del deseo y de la Jouissance misma.

73
III. Del semblante.

5.3.1. Del Otro que no existe.

En Brazil (Gillian, 1985) se nos presenta una escena donde en un restaurant la


madre de Sam Lowry, interpretado por Jonathan Price, y sus amigas se reúnen para
una cena en la cual su madre lo presentará como futuro representante del cargo de
―information retriever‖. Se ordenan los platos para la cena los cuales llegan con
prontitud, pero hay un detalle muy importante. En vez de los platos que se ordenaron
llega una especie de licuado excrementicio con una imagen del plato ordenado puesta
sobre él. ¿Qué significa esto? Por supuesto podemos realizar alguna interpretación
sobre la importancia de la Imagen sobre lo que se devora, o de la explotación de un
mundo burocratizado que incluso se plasma en el alimento ¡Fast food!, pero nos
serviremos de esta escena para introducirnos a una cuestión fundamental y que es el
´core´ de la presente tesis. Esta imagen expuesta como este pequeño objeto residual
que se nos presenta por sobre lo simbólico es la exposición de la retirada de éste
último. Cuando nos referimos a una retirada del Otro hablamos de la imposibilidad
actual de Φ de realizar su función tal y como se escribió por allá por los años 60´ y
como esta afecta al sujeto (S/).

Tal y como Žižek (Žižek, 2001) nos presenta la posibilidad que los tatuajes
sean la nueva forma de inscripción a lo social, el lenguaje ya no sería el referente por
sobre el cual estamos dentro de lo social64. Al igual como de esas tribus que se
inscriben a lo social a partir de un ritual donde se debe salir a cazar y volver victorioso
para ser otorgado la marca de mayoría de edad. Es esta imagen sobre la cual se
sostiene el reconocimiento hoy en día.

¿Cómo se reconoce Φ? Lo obvio aquí es comenzar por los presupuestos


freudianos (Freud, 1913 [1912]), aquellos que se desprenden del asesinato al Padre y
el canivalismo posterior. De este mito freudiano al que por supuesto agregaremos el

64
Por supuesto el registro simbólico aquí no se desestima para nada, sino se intenta
desarrollar un análisis que si se realiza desde él se escribiría dislocado.

74
giro lacaniano: no basta con su asesinato, posterior canivalismo y la culpa, sino que
también necesitamos su inserción simbólica, su ascenso al lugar de Otro a un
Nombre(s) – del – padre.

Y esta función cae en conjugación con la tríada donde se sotiene el parlêtre. De


esta forma: puede tomar las veces de Imaginaria, Simbólica o Real. En su forma
Simbólica se hará inmombrable, su ser reside en su nombre impronunciable; en su
forma Imaginaria deviene en agente de privación, es la falta real de un objeto
simbólico; y en su aspecto Real es agente de la castración, la falta simbólica de un
objeto imaginario ¿Qué tiene que ver esto? El padre simbólico es aquel que no puede
ser nombrado y que funciona como una función pura, la de un ¡no! Al goce de la
madre. Y el Padre imaginario es aquel todopoderoso en la salida del Edipo resultante
como fantasma de su imaginación en la identificación primaria. Aquí se segmenta la
Ley de tres formas diferentes como reverso del Das Ding 65. Una sobre la cual no
tenemos opción, una ley que funciona como pura función, una ley simbólica. Otra
sobre la cual es incuestionable en su calidad fantasmatizada. Y una que se sitúa como
castradora, como castradora y como tal posibilitadora de otra salida. ¡Les non dupes
errent! La ley en este sentido se establece como una posibilidad a partir de ese Φ, una
posibilidad que se desplegaría desde éste por una de estas tres vías. Una posibilidad
que deviene como forcluida.

Establezcamos que ese S1 como tal solo se sitúa como i(A/) como el ideal sin
resto, como un puro semblante. Lo importante aquí es que S1 siempre se presenta
como semblante, en cambio los Nombre(s) – del – Padre no se perciben como tales,
es decir, en los Nombre(s) – del – Padre encontramos un ideal de la vertiente
identificatoria que se sabe carece de valor y sin embargo funciona. Este S1 en estos
tiempos donde nos enfrentamos a una economía liberal avasallante se presenta como
un puro I, sin apoyo alguno sobre otro, en la pura vacuidad del sujeto barrado, porque

65
<<Lacan identifica a la madre con Das Ding, o sea el objeto del goce originario
perdido para siempre que ―imanta‖ el deseo, así como el reverso de la Ley>> (Assoun,
Lacan, 2003)

75
el sujeto ahora no tiene nada en que apoyarse, como bien establece Miller (Miller J. A.,
2006), más que en la debilidad de los comités de ética.

<<Por eso Lacan proponía escribir como significante amo del discurso
capitalista al sujeto barrado mismo. Proponía para dicho discurso que, de hecho, no
había más significante amo que la propia vacuidad del sujeto, su propio culto de su
propia autenticidad, su propio desarrollo, su propia expansión, su autorreferencia, y
con el correspondiente deber de vivir y de gozar>> (Miller J. A., 2006)

Pues este $ del cual ya dispusimos su filiación queda prendado a este discurso
del capital, queda dispuesto como un punto de capitón para sí mismo. Así, el límite
mismo del capitalismo se establece como la segunda lectura propuesta por Žižek
(Žižek, 1989) a la máxima marxiana: el límite del capitalismo es el capital en sí mismo.
El registro insondable del capitalismo es del mismo estatuto vacío del sujeto. No
podemos esperar la completud y la caída psicótica de ―a‖ a nuestro bolsillo, la
economía política sigue mutando porque es este proceso su característica principal, es
la mutabilidad propia de él mismo lo que permite su permanencia en el tiempo. Si
alguna vez lograra establecerse en unidad se destruiría por completo, no habría nada
más que caos, nos arrojaría a la falta en la falta misma. Mutatis mutandis, el límite del
sujeto es el sujeto mismo, si alguna vez lograramos ese equilibrio no habría más que
una pesadilla insondable, la pura pulsión de muerte, la herida misma de Amfortas66 en
su más desagradable acercamiento, como la cámara de Lynch que se << acerca
demasiado a la pudredumbre de lo Real >>. (Žižek, The Pervert's Guide to Cinema,
2006)

De esta forma $ queda prendido a la vacuidad pura de su propia negatividad, y


a un reino de consecuencias positivas. ¡Un deber vivir y gozar! Pero ya volveremos
sobre este punto67. Lo que aquí se establece como tal es la imposibilidad de un punto
de capitón otro que no sea el vacío mismo del sujeto positivo en la economía política.
El Sympthome mismo de la economía política es el sujeto vacío. Porque el Sympthome
se constituye a partir del futuro, es en la construcción de su significante que adquiere
su verdadero sentido, si es que hay algún sentido en él. Pues el sentido es relativo a I,

66
Véase (Wagner, 1882)
67
Infra pág. 95

76
no a la I donde se apoya nuestro decaído Gran Otro, sino a la I de lo Imaginario, a uno
que se da en la transferencia y que deviene en identificación.

El problema que queda es, si no hay Gran Otro, si su figura está tan alicaída,
¿Cómo se inserta el sujeto a lo social? Y esta es la pregunta que da con el meollo del
asunto. Si no hay inscripción simbólica a partir de S1 identificado en la
fantasmatización del Otro, podriamos preguntarnos ¿De qué forma me inscribo en mi
Umwelt? La respuesta es por supuesto: de ninguna, al igual que el Sympthome
nuestra inscripción está marcada por una exterioridad, por un futuro que establece el
pasado. La manera correcta de formularnos esta pregunta entonces deviene de su
inversión ¿De que manera mi Umwelt me inscribe en él? No soy yo sujeto como atado
al discurso del capital el cual le doy una significación, o incluso una simple elección. Es
esa exterioridad a mí lo que me toma y no me deja jamás de acechar entre mis dos
muertes. Esta exterioridad no es siquiera el mundo, la realidad, el lenguaje o el sujeto
ontológicamente positivo; nada de eso existe, o para ponerlo en términos Lacanianos.
¡Nada de eso ex-iste! Pensemos en esto por un momento, si nada de eso ex-iste, si la
tríada mundo – lenguaje – sujeto no se da en coordenadas de ex-istencia ¿Qué es lo
que ex-iste? La respuesta no es obvia. Si bien el discurso de un Gran Otro cerrado, la
dimensión simbólica en sí misma como completa es una imposibilidad, el mundo a su
vez no puede sostenerse como objetos completos dados en su positividad radical y el
Sujeto tan solo queda representado como $, como una mera brecha en la continuidad
espacial; lo único que queda aquí es una insistencia, un resto que queda prendado
insitiendo de las formas más inusuales. Lo que está ahí persistentemente es eso que
deviene de lo Real, nuestro Synthome, ese nudo que se enlaza a nosotros y se
presenta en una dimensión positiva y es esto lo que habrá de concebirse como ex-
istente, una lamella que deviene desde lo profundo de lo Real, que nunca muere y que
no nos dejará jamás de acechar.

77
5.3.2. We do the work, you do the pleasure.

La estructuración actual de la tríada Jouissance - Deseo - Sujeto se sostiene sobre


una diferencia fundamental. Žižek (Žižek, 1989) hace alusión a la diferencia entre
[Ideal-Ich]68 y [Ich-ideal]69 tomando la diferencia de una identificación constituida y una
constitutiva, una identificación simbólica y una identificación imaginaria. Una
identificación con el mismo lugar desde donde somos observados por el Otro, desde
donde aparecemos como <<worthy of love>> (Žižek, 1989). Y una identificación con
una imagen representativa de lo que creemos nos agradaría ser. Esto último podría
llevar a una conclusión errónea, la noción común es que nuestras identificaciones son
con estrellas de rock, actores de cine o figuras mediáticas; pero la verdadera raíz de
aquellas esta escondida en el core del sujeto, se entrelaza a las identificaciones
primarias como estructura por las razones más diversas y no necesariamente por un
glamour de la imagen. Por supuesto el no tomar en cuenta esta paradoja identificatoria
puede conllevar a consecuencias desastrosas. Por ejemplo, En el film de ciencia
ficción ―Daybreakers‖ (Spiering & Spiering, 2009) Charles Bromley, interpretado por
Sam Neill, intenta que la población de América se mantenga como vampiros confiando
en la identificación con la inmortalidad, pero el contexto era que todos estaban
sufriendo una lenta muerte y mutación por la escasez de sangre, se convertían
lentamente en un muerto en vida, la más pura repugnancia de lo Real-Imaginario. Este
pasado traumático que se vuelca por supuesto a otro ejemplo de cómo la fantasía se
torna una pesadilla en su cumplimiento70. La elección se fuerza entonces a la creación
de una cura al vampirismo y su propia autodestrucción71. Así, la identificación también
puede conllevar a un cierto fallo, al remarcar la grieta podemos remarcar la
identificación. Otro ejemplo del mismo camino que puede tomar un fallo en un intento
de identificación se puede observar en las elecciones presidenciales de Chile 2010,

68
Ideal (de) Ego
69
Ego Ideal
70
Véase Supra pág. 41
71
Para otro ejemplo de este fenómeno Véase (Žižek, Sublime object of ideology, 1989,
pág. 105)

78
donde una de las estrategias para que el candidato de derecha no obtuviera la mayoría
de las votaciones fue un intento de identificación de éste con las violaciones a los
derechos humanos y al régimen militar entre los años 1973 – 1990. El problema con
esto fue que la resistencia a ese ´core´ de identificaciones funcionó como un intento de
identificación fallida y se acentuó la identificación con el candidato de derecha.

La identificación depende de una cierta mirada, un cierto ―Le Regard‖ respecto


del Otro, una posición que se estructura en base a la creencia en eso que se está
mirando fijamente. Y hay una diferencia entre i(A) - I(A) la identificación con la pura
imagen de A y A en su forma simbólica. Ahora como leemos ¿i(A/)? En los tiempos
donde los intentos posmodernos nos han colocado al borde del nihilismo y que la crisis
por la constante paranoia de la amenaza de catástrofes imposibles de resolver se
presenta e insiste día a día, porque ya no podemos sentarnos, mirar desde un lado y
dejar pasar una u otra guerra entre distintos países, la posibilidad de un fin catastrófico
acecha a cada momento. i(A/) es entonces un intento de mostrar una dislocación en la
identificación, ya no hay una identificación desde la imagen de A porque ese A está en
retirada, no tenemos un soporte más que ese puro i abrazado en un fantasma de lo
que A solía representar. Y es precisamente este semblante y puro fantasma de lo que
solía ser, como un espejo roto que muestra imágenes quebradas de mejores tiempos.
Es éste resto como tal lo que vendrá a impactar en la subjetividad del sujeto, lo que
devendrá será pues un efecto Real en una posición subjetiva. ―La imagen es nada la
sed es todo‖ dice un conocido comercial de televisión de una bebida gaseosa, pues
bien a partir de lo anteriormente explicitado debemos dar vuelta esta frase para
encontrar la máxima de la subjetividad actual: ―La imagen es todo la sed es nada‖, ya
no se trata de lo que se busca y su contenido, sino de una pura estética de cómo ese
contenido debería ser alcanzado, una figura atada a una pura imagen, a un semblante
que toma las veces de estructura.

Es entonces a partir de esta pura imagen que el ciclo cerrado de la jouissance


comienza a circular y a seducirnos hacia él y por otro punto nuestro deseo comienza a
hacer las veces de la máxima histérica y a asimilarse con ese del Otro; todos hemos
experimentado esta sensación en algún momento, donde estamos posicionados frente
a un vacío que nos intenta devorar, donde el extremo ofrecimiento de suplir esa

79
búsqueda eterna que sostiene nuestro deseo nos es bombardeado desde todos los
flancos posibles, esa sensación que apreciamos sentados en nuestro sofá favorito sin
perder de vista esa pequeña caja que tenemos enfrente. Infomerciales y publicidad
específicamente intentando colmar nuestra falta, eso que ellos desean que nosotros
deseemos o quizá nosotros deseamos que ellos deseen que deseemos, estamos
expuestos a una tentación de la mutabilidad del goce, del aceptar movilizar nuestro
deseo en un estilo de sublimación freudiana, ¡la risa enlatada de Pfaller! Sentirnos
saciados por algo que es ex-timo, que se encuentra en el equivalente vector que la
artificialidad de nuestro deseo mismo, un acoplamiento de estructuras que
permanecen irreconocibles pero en insistencia sobrevolándonos.

Entonces de esta generación de Jouissance sobre la base de un semblante


artificial que sirve de fantasma, y que por supuesto sostiene efectos reales, se
desprenden algunas consideraciones sobre el estatuto de la relación entre Jouissance
– Deseo – Sujeto. Pero antes sigamos la línea argumentativa que expone Žižek en
(Sublime object of ideology, 1989)

<<As we have already indicated, the relationship between these two reflections72 is
not that of a simple succession; the first, elementary reflection (1) is not simply followed
by the second, redoubled reflection (2). The second reflection is, strictly speaking, the
condition of the first – it is only the redoubling of the essence, the reflection of the
essence into itself, which opens the space for the appearance in which the hidden
essence can reflect itself>> (Žižek, Sublime object of ideology, 1989)

72
(1) In the first place ―reflection‖ designates the simple relation between essence and
appearance, where the appearance ―reflects‖ the essence – that is to say, where the
essence is the negative movement of mediation which sublates and at the same time
posits the world of appearance. Here we are still dwelling within the circle of positing
and presupposing; the essence posits the objectivity as ―mere appearance‖ and at the
same time presupposes it as the starting point of its negative movement;
(2) as soon as we pass from positing to external reflection, however, we encounter
quite another kind of reflection. Here the term ―reflection‖ designates the relationship
between the essence as self-referential negativity, as the movement of absolute
mediation, and the essence in so far as it presupposes itself in the inverse-alienated
form of some substantial immediacy, as some transcendent entity excluded from the
movement of reflection (which is why reflection is here ―external‖: external reflecting
which does not concern the essence itself). (Žižek, Sublime object of ideology, 1989)

80
A partir de esto podemos establecer cómo la identificación funciona en términos de
reflejo entre un ir y venir entre la esencia y la apariencia. La identificación se sostiene
sobre la posibilidad que abre esa primera elección que realiza el sujeto para
estructurarse como tal, es en el espacio vacío que es el sujeto mismo donde podemos
realizar este reflejo. Comprendemos entonces como la identificación aquí hace las
veces de la apariencia y donde el sujeto como vacío hace las veces de esencia. Esta
aclaración es precisamente lo que permite comprender el por qué ese A se posiciona
como tal, como un ―point the capitón‖ ideológico elemental y no se considera como
ajeno y externo.

<<The significance of this at first sight purely speculative ruminations for the
psychoanalytic theory of ideology cannot be overestimated. What is the ―empty
gesture‖ by means of which the brute, senseless reality is assumed, accepted as our
own work, if not the most elementary ideological operation, the symbolization of the
Real, its transformation into a meaningful totality, its inscription into the big Other? We
can literally say that this ―empty gesture‖ posits the big Other, makes it exist: the purely
formal conversion of the pre-symbolic Real into the symbolized reality – into the Real
caught in the web of the signifier´s network. In other words, through this ―empty
gesture‖ the subject presupposes the existence of the big Other>> (Žižek, Sublime
object of ideology, 1989)

De esta forma este gesto vacío presupone la existencia del Gran Otro,
permitiéndole existir, atrapándole en la infinita red de significantes y otorgándole
sentido a su propia vacuidad como retorno. El proceso constitutivo es de esta forma lo
que tiende a desentramarse en la ―destitución subjetiva‖73. No debemos confundir esto
con el común error de la lectura ―realista‖ de que eso que llamamos realidad es tan
solo una ilusión, la vida es tan solo un sueño, que vivimos en una fantasía de la cual
no podemos escapar, el estar atrapados en una especie de trama de una película de
ciencia ficción como ―The Matrix‖ (Wachowski & Wachowski, 1999) o de ―Repo Men‖
(Sapochnik, 2010) en la cual existe la posibilidad de vivir en un mundo de fantasía por

73
La ―destitución subjetiva‖ es la etapa última del proceso psicoanalítico lacaniano,
donde el sujeto ya no se presupone como sujeto, asume la inexistencia del gran Otro,
aceptando la idiotez de lo Real en sí mismo, su dislocación, sin otorgarle un cierre a la
brecha entre lo Real y su simbolización; la consecuencia de esto es que él también se
anula a sí mismo como sujeto. <<- and this would be Hegel´s last lesson – the subject
is subject only in so far he presupposes himself as absolute through the movement of
double reflection>>. (Žižek, Sublime object of ideology, 1989)

81
el resto de nuestros días donde todos nuestros deseos serían cumplidos al instante a
partir de una conexión entre un computador y la red neuronal. Lo expuesto
anteriormente debe leerse en torno a la tesis lacaniana que es solo en el sueño donde
nos acercamos a un despertar real, a lo Real de nuestro deseo. Queda expuesto así
en el texto Mapping Ideology editado por Slavoj Žižek:

<<The Lacanian thesis is, on the contrary, that there is always a hard kernel, a
leftover which persists and cannot be reduced to a universal play of illusory mirroring.
The difference between Lacan and 'naive realism' is that for Lacan, the only point at
which we approach this hard kernel of the Real is indeed the dream. When we awaken
into reality after a dream, we usually say to ourselves 'it was just a dream', thereby
blinding ourselves to the fact that in our everyday, wakening reality we are nothing but
a conciousness of this dream. It was only in the dream that we approached the fantasy-
framework which determines our activity, our mode of acting in reality itself>>. (Žižek,
Mapping Ideology, 1995)

De esta manera establecemos que, fuera de estar envueltos en un posible


torbellino de fantasía del cual en algún momento podemos caer en cuenta como una
completa revelación ante nuestros ojos una vez vendados, existe un kernel, un ´core´,
un núcleo que no puede ser reducido a lo simbólico, que no tiene posibilidad de entrar
en el entramado de los significantes y ser encadenado, desplazado, condensado o si
se lo prefiere, entrar al juego de la metáfora y la metonimia. Pues este resto que no
está afectado ni diacrónica ni sincrónicamente por el avatar del lenguaje nos acerca a
considerar el marco fundamental de la fantasía en su estructura última.

Reflexionando sobre la tríada presentada74 y a partir de la exposición previa


llegamos a un punto donde conseguimos un esbozo de la misma; pero debemos
considerar lo que dejamos de lado75 anteriormente, existe una variable que debemos
nombrar para tener una noción de lo que se quiere tratar. Una característica
fundamental del sujeto que nos permitirá delinear de una manera mejor a lo que
confrontamos hoy en día. El sujeto mantiene una posición frente a este gran Otro, una
posición que puede ser sostenida bajo dos ejes diferentes, sin ser uno más importante
que el otro o que tome alguna u otra posición fundamental, pero sí de contraposición:

74
Supra pág. 62
75
Supra pág. 64

82
el ―sujeto supuesto creer‖ y el ―sujeto supuesto saber‖. Una extensión de la idea
lacaniana de Scilicet76. Pues ambos estatutos frente al Otro los escribiremos como Sc y
Ss77 respectivamente, no significa que nos encontremos con estructuras propiamente
dichas como aquellas tres fundamentales, a saber: Psicosis, Neurosis y Perversión.

La idea de ―sujeto supuesto creer‖ se puede esbozar en el fetichismo de las


mercancías. En el intercambio de mercancías; siendo esta la idea general, existe un
intercambio de ―mercancía‖ a ―mercancía‖ y no de ―persona‖ a ―persona‖, es decir,
relaciones entre cosas y no interpersonales. La paradoja, como bien señala Žižek
(Žižek, 1999), es que actúan como si no supieran que existe una relación entre
personas y así se sigue en el círculo fetichista. Funciona como la idea de la necesidad
de encontrar a otro que crea en mi lugar, que me alivie de la carga impuesta por el
gran Otro.

<<El fenómeno del ―sujeto supuesto creer‖ es así universal y estructuralmente


necesario. Desde el principio, el sujeto hablante desplaza su creencia hacia el Gran
Otro qua el orden de la semblanza pura, de modo que el sujeto ―nunca creyó
realmente en él‖; desde el principio el sujeto se refiere a otro descentrado a quien
imputa sus creencias. Todas las versiones concretas de este ―sujeto supuesto creer‖
(desde el niño pequeño por el que los padres fingen creer en Santa Claus, al
―trabajador ordinario‖ por quien los intelectuales comunistas fingen creer en el
socialismo) son sustitutos para el gran Otro>>. (Žižek, El acoso de las fantasías, 1999)

El ―sujeto supuesto saber‖ se sostiene como aquel que es la diferencia, es el que


existe en contraposición al ―sujeto supuesto creer‖. El ―sujeto supuesto saber‖ no es la
norma sino que es su excepción, nos encontramos con él encarnado en pocas
situaciones y que mantiene su valor en contraste al ―sujeto supuesto creer‖ que es la
respuesta normal al orden simbólico.

<<Cuando el analizando entra en una relación de transferencia con el analista,


tiene la misma absoluta certeza que el analista conoce su secreto (lo cual sólo significa
que el paciente es, a priori, ―culpable‖, que hay un significado secreto que puede
extraerse de sus actos). El analista es por lo tanto, no un empirista que estudia al
paciente según diversas hipótesis, buscando evidencias, etc.; sino que encarna la
certeza absoluta (a la que Lacan compara con la certeza del cogito ergo sum de

76
Supra pág. 9
77
Esta notación es mía.

83
Descartes) de la ―culpa‖ del analizando, es decir, de su deseo inconsciente>>. (Žižek,
El acoso de las fantasías, 1999)

Ambas nociones están lejos de mantenerse simétricas, pues la creencia y el saber


no se mantienen como tal. La creencia está inserta en el registro Simbólico, está en
estrecha relación con el Otro en cambio el saber es Real. La creencia como tal se
establece en vías a una relación fundamental con otro, el decir: ―creo en Dios‖,
necesariamente significa: ―creo que aún hay otros que creen en Dios‖78 en cambio el
saber no se sostiene sobre la confianza de que hay alguien más que puede creer por
nosotros.

<<Por esta razón puedo CREER mediante otro, pero no puedo SABER por medio
del otro. Es decir, debido a la reflexividad inherente de la creencia, cuando otro cree en
mi lugar, creo yo mismo a través de él; el conocimiento no es reflexivo de la misma
forma, es decir, cuando se supone que el otro sabe, yo no sé por vía de él>>. (Žižek,
El acoso de las fantasías, 1999)

Como advierte Žižek no debemos caer en el error ―humanista‖79 de otorgar una


especie de originalidad fenomenológica a la subjetividad, la que fue arrebatada en
algún momento. Debemos preguntarnos entonces ¿Hacia dónde vamos con todo
esto? Pues la paradoja de la creencia como tal nos adentra un poco a una manera de
entender la dislocación del Sujeto por el Significante. En tiempos donde la imagen se
conforma en espacios virtuales como espacios de Chat o de videojuegos, la
representación de un personaje que no existe en realidad, es un puro significante
escrito en la pantalla de un computador, que puede mutar y cambiar, darse a entregar
al círculo de la misma Jouissance. La relación de la tríada presentada entonces,
Jouissance – Sujeto – Deseo, es imposible de entender sin esta posición de ―sujeto
supuesto creer‖ y de su contracara de excepción a la regla del ―sujeto supuesto saber‖.
Ahora la relación del Sujeto con el ciberespacio, y con el mundo del estímulo constante
de la publicidad actual, sostiene consecuencias en nuestro deseo en la forma de cómo
su estructura se ha entrelazado, si bien el deseo es artificial, somos enseñados a
desear, en estos tiempos ese deseo es llevado por estos grandes estímulos. ¡Toma

78
Para otro ejemplo de esto Véase (Žižek, El acoso de las fantasías, 1999, pág. 129)
79
Para un desarrollo de esta idea Véase (Žižek, El acoso de las fantasías, 1999, pág.
129)

84
coca-cola! No es tan solo una ―catch phrase‖, un slogan, ahora esa pequeña imagen
roja no tan solo significa un producto como tal, uno más que está inserto en el mar de
mercancías posibles de alcanzar, sino, actúa como un punto de capitón que se
entrelaza a significantes como ¡felicidad! ¡La fábrica de la felicidad!, es decir, apela
directamente a tener eso que tú estás buscando, mantiene al pequeño objeto originario
del deseo en la palma de su mano, destapas una botella esperando encontrarlo, y al
no poder encontrarlo destapas otra. Porque funciona como una creencia, una
confianza en que eso que apelan tener existe dentro del espacio confinado de la
bebida. Esta formulación puede ser aplicable a múltiples mercancías que rondan al
sujeto tentándolo con obtener un poco de ellas, de obtener eso que también brota más
allá del deseo mismo desde ellas, a la Jouissance. En el mundo de los video juegos
existe la noción de que el jugador está realizando actos que en su vida normal no
podría, es decir, si realiza una violación es porque en su vida fuera del ciberespacio es
pequeño y sin fuerzas; si crea un avatar magnánimo y con físico desarrollado es
porque es un niño abusado, y así sucesivamente. Pero ¿Qué pasaría si en realidad
ésta es la verdad de ese sujeto? Es en la imagen donde el sujeto se representa, es en
esa careta que creemos esconde algo detrás donde la verdad del sujeto está aún más
expuesta. Así, si el sujeto realiza una violación en el ciberespacio es porque podría
realizarla fuera de él. De esta forma el ciberespacio funciona como una suerte de
supresor del principio de realidad, existe pero está fuera de él, funciona como un
respiro a la represión clásica freudiana. Simplemente logra radicalizar la brecha
constitutiva del orden simbólico, la realidad simbólica siempre ha sido virtual, para
ejemplificar esto no es necesario alejarse mucho del psicoanálisis, miramos a la
realidad simbólica de la castración y siempre ha sido virtual y esto es lo que la
distingue precisamente de la ―real‖, es decir, la castración ―per se‖ solo toma todo su
compromiso cuando se presume que mantiene efectos ―reales‖, en otro ejemplo
podemos tomar como el pene ―real‖ se transforma en el falo simbólico a partir de este
mismo proceso.

Así cuando hay otro que hace lo que me es imposible (un personaje en el video
juego) tomo un respiro yo, cuando alguien ríe por mí, o tomando el ejemplo de Žižek
(Žižek, 1999), cuando alguien muere por mí, puedo limpiar todos mis pecados como si

85
hubiera sido yo mismo quien ha muerto por ellos. Es esta creencia la que ata nuestra
proposición de relación entre Sujeto – Jouissance – Deseo. Se puede representar:

$ ----> A ----> Sc, $ ----> A/ ----> Ss.

<<La eficacia de esta operación de sustitución, radica en la reversión reflexiva


hegeliana: cuando el Otro se sacrifica en mi lugar, yo me sacrifico a través del Otro;
cuando el Otro actúa por mí, yo actúo a través del Otro, cuando el Otro goza por mí, yo
gozo a través del Otro>>. (Žižek, El acoso de las fantasías, 1999)

86
5.3.3. Del Grafo y (A/)lgo más.

A partir de lo anterior nos falta hacer un desentramado sobre el deseo y el sujeto


para poder delinear cómo se conjuga completamente y su relación con la brumadora
presencia de la Jouissance. Tomemos entonces este grafo80 La figura 1 mantiene la
cuarta forma y completa del grafo del deseo presentado por Lacan, donde desde el
sujeto ($) y con efectos retroactivos se termina en la identificación Simbólica I (A).

Fig. 1

El grafo se puede considerar entonces compuesto de dos niveles estructurales.


Un primer nivel que muestra la construcción de la organización del sentido y un
segundo nivel que molda el paso del goce y su impacto en el sujeto. El problema del
primer nivel es cómo se produce el sentido del significante a partir de una intersección
entre la cadena significante y una intención mítica, siendo esto condicionado por el
lugar del Otro (s(A) – i(a) – I(A)) una identificación del sujeto basado en un significante
construido retroactivamente, après coup.

80
Supra pág. 39

87
El problema que se presenta en el segundo nivel puede ser considerado solo si
tomamos en cuenta el primer nivel. Surge la pregunta a partir de la perforación del
campo mismo significante donde el sujeto se encuentra inserto, una perforación hecha
por un Real pre-simbólico, por un núcleo imposible de simbolizar en la cadena, un
núcleo encarnado que penetra al Otro. Al ser imposible de simbolizar se es descartado
del cuerpo y éste último sobrevive como castrado, desmembrado. En otras palabras, el
orden significante, el de ese gran Otro y el orden de la materialidad de la cosa como
Jouissance son imposibles de coordinar, no pueden existir en sincronía, son
inconsistentes y por lo tanto existe una imposibilidad estructural. Por esto
encontramos en el grafo en la parte superior izquierda a la notación del significante en
la falta en el Otro (S(A/)), de su propia inconsistencia. En cuanto esta penetración por
la cosa misma es hecha en el Otro, este se vuelve endeble. La Jouissance no puede
ser simbolizada, su presencia tan solo podemos percibirla en los remanentes
materiales de su perforación en el Otro, en la huella que ha dejado al perforarlo, es por
esto que el único significante que podríamos intentar otorgarle es aquel de la falta en el
Otro, ese A barrado en el sujeto. Sabemos que el sujeto está barrado, cruzado por el
orden del Otro y de la cadena significante en su incesante deslizamiento, pero este
barré del sujeto no es lo principal, debemos dar cuenta que también el Otro está
barrado, cruzado, perforado por esta materialidad y estructurado por ende alrededor de
una cierta falta. Sin que existiera esta falta como tal la única posibilidad del sujeto sería
alienarse en un discurso cerrado, en la constante simbolización sin posibilidad de
frenar su incesante deslizamiento.

Al lado izquierdo del grafo tenemos tres niveles descendentes de vectores que
pueden ser entendidos bajo la lógica de sucesión. El primero representado por S(A/),
la marca de la falta en el Otro, esta inconsistencia que crea el agraviamiento de la
Jouissance en contra de lo simbólico. Luego $◊a, la fórmula del fantasma, funcionando
como una pantalla para esconder esa inconsistencia, para no dejar ver lo traumático
de este agujero en A. Finalmente se encuentra s(A) el efecto de la fantasía sobre la
inconsistencia de A, el efecto de significación dominado por la fantasía, como
significación absoluta. Constituye la forma de cómo construimos el mundo con algún
sentido, a fin de que logremos llenar esa brecha primera con la percepción de un todo

88
sin falta, como la función de la fantasía logra establecerse como ese velo sobre
nuestra relación primera con la cosa palpitante y viva.

Ahora clarificaremos el por qué al lado derecho del grafo encontramos la fórmula
de la pulsión $◊D. Si bien el significante desmiembra al cuerpo, lo separa de la
Jouissance, esta separación, este intento de erradicación nunca es completo, nunca se
logra la completa separación y desmembramiento, siempre quedan algunos indicios
esparcidos por el desierto del Otro simbólico. Trozos de goce que se encuentran
solapados a nuestro cuerpo llamados ―zonas erógenas‖, fragmentos aún penetrados
por esta insistencia. Es en estas remanencias que la pulsión freudiana está atada, se
encuentra sobre ellas entrelazadas, pulsa alrededor de ellas; el hecho que sean
designadas con una D es para demostrar que no hay nada de natural en ellas, están
representadas en la demanda simbólica, la parte del cuerpo que sobrevivirá a este
intento de desmembramiento, de disección será determinada no por fisiología sino
sobre la base de cómo fue penetrado por el significante.

Podemos leer este $◊D quizá como plantea Žižek (Žižek, 1989), considerando al
Lacan tardío, como la fórmula primera del Sinthome, una formación significante
particular que es inmediatamente permeada por el goce, esa juntura imposible entre el
significante y el goce, su atadura absurda.

<<Such a reading give us the key to the upper level, to the upper square of the
graph of desire in its opposition to the lower square: instead of imaginary identification
(the relation between imaginary ego and its constitutive image, its ideal ego) we have
here desire (d) supported by fantasy ($◊a); the function of fantasy is to fill the opening
in the Other, to conceal its inconsistency – as for instance the fascinating prescence of
some sexual scenario serving as a screen to mask the impossibility of the sexual
relationship. Fantasy conceals the fact that the Other, the symbolic order, is structured
around some traumatic impossibility, around something which cannot be simbolized>>
(Žižek, Sublime object of ideology, 1989)

La fantasía entonces domestica al goce, lo domina. A partir de esto, la pregunta


que podemos hacernos es ¿Qué sucede cuando vamos más allá de la fantasía? ¿Qué
sucede entonces al atravesarla? Ciertamente no alguna forma superflua de sentido,
una experiencia del deseo cara a cara. Eso que está más allá de la fantasía es la
pulsión freudiana, pulsión de muerte, pulsando alrededor del Sinthome, en otras

89
palabras, atravesar la fantasía es una identificación con el Sinthome. Sea de forma
imaginaria o simbólica ésta siempre será un intento de llenar ese vacío en el Otro, por
eso la forma $◊a sostiene a este ―pequeño a‖ sustentando esa falta, intentando
poseerla y tomar su lugar.

Entonces cuando la función de la fantasía falla quedamos arrojados al Sinthome,


pero esto debemos entenderlo en las actuales posiciones subjetivas. Cuando en la
vida cotidiana nos enfrentamos a momentos donde la fantasía deja de surtir su efecto
de sustento al deseo, cuando quedamos arrojados al goce sin un franquear de lo
simbólico que establezca sentido. ¿No es esta la manera en que nos arremetemos a
los actuales mass media? No intentando entrar a la usual discusión de cómo nuestro
mundo totalmente cibernético nos traga, enclaustra frente al constante bombardeo de
información, sino tomando la idea de cómo el deseo es artificialmente construido81. Es
decir, el Sinthome está atado a este constante bombardeo, más allá de una
constitución donde el deseo se sujete a una exposición por parte de la madre; nos
encontramos en un momento donde la histeria toma una función fundamental, el modo
como opera el deseo histérico nos tienta desde detrás de la pantalla, estamos en un
momento donde la paranoia es una trampa abismante; no hay que ir muy lejos para
ilustrar esto último, cuando estamos en una sala de chat y comenzamos una
conversación con alguien que dice ser una joven mujer, una común pregunta que
aparece es ¿Será verdad? ¿Estas letras aquí en mi pantalla se sostienen desde quien
dice ser?, incluso llevándolo al extremo de la ciencia ficción, eso que está detrás ¿Será
realmente humano? ¿Cómo sé que no es la máquina en-sí misma la que me está
hablando? Porque entrando en este espacio en que el deseo se sostiene en una
delgada línea para no caer al abismo de la Jouissance podemos ser quien queramos.
Donde nuestro deseo es el deseo del Otro ¿Quién quieres que sea y lo seré? Ese
¿Che Vuoi?82 De que espera el Otro de mí, que requiere eso que está delante de mí,
ya no es, en este espacio, un gran problema; podemos mutar a lo que queramos, a lo
que el Otro desee o entramar nuestro deseo a eso que ese Otro quiere, a homologar

81
Supra pág. 18
82
Supra pág. 38

90
ese $◊a que provoca ―a‖ con el de Otro. Como cuando miramos el deseo en el espacio
topológico frente a un espejo83. De esta misma manera se configura el portal
Facebook, despojados del cuerpo, de los depositarios de angustia, solo queda esa
pura imagen identificatoria unida por el goce, por el tramo

$(A/) ----> $◊D

Donde tomamos en cuenta la lectura propuesta por Žižek84 para ese $◊D, en el que
el primer término $(A/) está soportado por la escenificación del fantasma $◊a. De esta
forma Facebook aparece como un Sinthome, se posiciona en el lugar sublime y se
rodea de goce, se plasma de él. Rasgo unario, cosa, identificación, deseo y goce
entremezclados en un lugar donde la angustia está despojada, un punto de capitón
sobre el lazo de un significante y su permeación de goce. Facebook es un Sinthome
Real de la contemporaneidad ciberespacial del goce.

<<Tal es el esfuerzo, el programa por el que nos venimos esforzando desde hace
algunos años, y por eso nos hallamos hoy con el hecho de que en definitiva hemos
precisado, en nuestro camino de la angustia, el estatuto de algo que designaré de
entrada, en primer lugar, por la letra ―a‖; la ven reinar aquí, por encima del perfil del
florero que simboliza pera nosotros el continente narcisista de la libido, en tanto que
por intermedio del espejo del Otro puede ser puesto en relación con su propia imagen
(i'(a)), y que entre ambos puede jugar esa oscilación comunicante que Freud designa
como la reversibilidad de la libido del cuerpo propio a la del objeto>>. (Lacan,
Seaminario X, clase 7, 1963)

Por intermedio de un lugar común, una ideología que no se reconoce como tal, que
no se registra actuando detrás de mis decisiones, es el fundamento de la creencia, del
sujeto supuesto creer85, sabemos que es imposible que exista una homologación del
deseo, pero queremos creerlo y funcionamos a partir de la misma creencia, de que
existe ese otro, un partenaire que se sostiene bajo la misma relación que tengo con
―a‖, que ese $◊a se estructura símil a mí, donde ese fantasma que me delinea puede

83
Supra pág. 37
84
Supra pág. 82
85
Supra pág. 76

91
ser franqueado sin consecuencias. Pues al igual como Freud supo de sus histéricas86,
del constante agrietado, perforado de sus discursos, lo que importa, lo que fascina y
debe ser de nuestra atención, es esa relación entre $◊a, el resto que queda de ese
proceso entre el sujeto calado por el lenguaje con el objeto de su deseo, con la cosa
imposible de obtener, pues es precisamente esto lo que nos dará una idea de cómo se
delimita la fantasía en el sujeto. Son las huellas que ha dejado esta relación lo que
será más ―real‖ que la relación misma, hay algo en nosotros más real que uno mismo,
un kernel irreductible que solo queda como ese excrementicio Jouissance. Pero a
partir de estas huellas se generan efectos reales, mutatis mutandis, no importa cómo o
qué generó el trauma sino, como ese suceso traumático se entrelazó y confluyó en el
trauma como tal, la concatenación del Sinthome en-sí.

<< En uno de sus fragmentos, el propio Kafka señaló que el secreto último de la ley
es que no existe – otro caso de lo que Lacan llamó la inexistencia del gran Otro -. Por
supuesto, esta inexistencia no reduce a la Ley a una simple quimera vacía e
imaginaria, más bien la convierte en un imposible Real, un vacío que sin embargo
funciona, ejerce su influencia, produce efectos, curva al espacio simbólico >>. (Žižek,
Visión de paralaje, 2006)

De esta forma, este kernel imposible de simbolizar y que sostiene el borde de


nuestro deseo, pues si hay algo en ese intermedio del toro87, en ese ahuecamiento que
permite abrazarse al deseo de Otro es la propia Jouissance. La ley cobra aquí
importancia como estatuto del Súper Ego. Ese ¡Goza! de Lacan. Este gran Otro en
retirada no es un barré eliminándolo del todo, erradicándolo y despojándolo de su
influencia. El problema radica en que la inexistencia de ese A ese A/ se sostenía en
una relación de sujeto supuesto creer con éste mismo, la imagen entregaba otro
completo y sin rasgado, un plano simbólico que no dejaba ver ese vacío fundamental
en el que radica la falta, que se curva por ella para provocar efectos reales. Siendo
fundamentado como la inversión lacaniana de la máxima de Dostoievski: ¡Si Dios no

86
Véase (Freud, Histeria, 1888)
87
Supra pág. 39

92
existe, nada está permitido! Si la ley no tiene un punto de referencia desde donde
establecerse como tal, entonces no hay nada más, no podemos lograr nada, no hay
falta a la cual desear ni límite al cual transgredir. Al igual como en el ciberespacio, los
comunes pronósticos son que el bombardeo informático no solo arremeterá en su
masificación, sino también en sus posibilidades, es decir, si tenemos infinitas
posibilidades, corrientes y ofrecimientos para optar no sabremos que elegir, no habrá
ninguna referencia para guiar nuestro deseo. La complicación que se genera al
considerar esto como una ley inmutable es que no podemos responder ciertos cambios
que se han suscitado en el correr de los últimos años, desde la explosión industrial y la
consistente progresión de la economía política, las nuevas formas de constitución de
mercancías a los medios de información y su innegable expansión.

Esta escritura del grafo como nueva figura posicionando un nuevo nudo y
consecuencias que muestran al descentrado sujeto en su actual dislocación será
trabajada en las siguientes páginas88.

Pero antes, haremos el intento de desarrollar aún otra vertiente de esta pregunta
realizada anteriormente89 ¿Qué pasaría si atravesamos la fantasía? Este desarrollo
que otorga un nuevo acercamiento es necesario ya que sin él no podríamos
comprender las consecuencias de esta orientación posible para un nuevo ensayo
sobre las prestancias del deseo, el goce y su relación con el sujeto en su actual
semblante.

<< Según la doxa, la fantasía representa el momento de la cerrazón: la fantasía es


la pantalla mediante la cual el sujeto evita la apertura radical del enigma del deseo del
Otro - ¿no es por lo tanto ―cruzar la fantasía‖ sinónimo de confrontar la apertura, el
insondable abismo del deseo del Otro?, sin embargo ¿qué pasaría si las cosas
estuvieran exactamente invertidas? ¿Qué pasaría si la fantasía misma, puesto que
llena el vacío del deseo del Otro sostuviera la (falsa) apertura, es decir, la noción de
que hay una Otredad radical? >>. (Žižek, El acoso de las fantasías, 1999)

88
Infra pág. 95
89
Supra pág. 87

93
Esta vertiente dará como resultado un acercamiento conexo a la respuesta anterior
pero el camino lógico a seguir será un tanto diferente. Entonces ¿hacia dónde vamos
con este camino argumentativo? Daremos con la oposición en la decisión entre la
infinitud del eterno retorno a la finitud del espacio del deseo. Pues es esta encrucijada
la que está detrás del problema de travesar el límite de la fantasía. Nos encontramos
entre la eternidad del arrastre pulsional en su más íntima estructura, como una pulsión
acéfala, a asumir la posición de atravesarnos por lo Simbólico y caer en $◊a, de la
relación del sujeto agujereado y el objeto de nuestro deseo. Debe entenderse la
pulsión en este sentido no como instintos pre simbólicos animales corporales sino
como la tendencia del eterno retorno no-muerto. Creando la clara diferencia entre
pulsión y cuerpo, la discordancia fundamental entre ellos; la pulsión descarrila el
tiempo del cuerpo, lo desarticula y no se posiciona nunca en meta como relacional, es
una pulsión de muerte, descuidando los procesos y requerimientos del propio cuerpo,
negándolos para cumplirse a sí misma, aferrándose a una parte, elevándola al estatus
de la Cosa, sublimándola y arraigándose a un pedazo de carne, haciéndonos entrar al
eterno retorno de su propia circulación, tomando el ejemplo de Žižek;

<< Es como si no fuéramos capaces de llenar nuestros cuerpos: la pulsión exige


otro cuerpo ―no-muerto‖. ―El corazón no putrefacto‖, un poema del romántico esloveno
Franc Preseren, describe perfectamente el objeto parcial de la pulsión que es la libido:
años después de la muerte de un poeta, su cuerpo es exhumado por algún motivo
legal; todas las partes de su cuerpo se han podrido hace tiempo, excepto el corazón
que sigue estando lleno de sangre roja y palpitando a un ritmo demencial – este
órgano no muerto quesigue su camino sin respetar la muerte física representa la
insistencia ciega, la pulsión misma, localizada más allá del círculo de la generación y la
corrupción>>. (Žižek, El acoso de las fantasías, 1999)

De esta forma queda enunciado cómo la pulsión se estructura en torno a una


imposibilidad, el como ese resto que queda cuando sufrimos el atravesamiento de lo
simbólico, del deseo que separa la pulsión y la arroja a un mundo oscuro, rojo y
palpitante como en el poema de Preseren, ese objeto que es elevado a lo sublime.
Pero este no respeto a la muerte física es exáctamente la lamella lacaniana de lo no
muerto que insiste en su lugar excrementicio, como aquello arrojado al espacio de la
Jouissance que acecha y pulsa desde una espectralidad. Otro ejemplo de todo esto

94
está en una de las últimas escenas de Repo Man (Sapochnik, 2010) cuando el
protagonista y la heroína comienzan un acto sexual mientras se cortan, sangran y
mutuamente se extraen los órganos de su cuerpo con los que lograrían borrarse y
cesar la persecución en su contra. Este acto; que muestra un enlace de la pulsión, el
goce y el deseo, nos entrega una grieta por donde podemos analizar como ésta
pulsion se arraiga a un pedazo elevado de Das Ding a lo sublime, a un órgano
jadeante y en su más extremo despliegue Imaginario-Real, del encadenamiento
mínimo posible de lo Real a una imagen insostenible.

De esta forma logramos exponer los elementos que se entrelazan alrededor de la


estructuración del grafo y algunas de sus consecuencias. Ahora con este segundo
acercamiento a la respuesta de cuales serían las consecuencias de atravesar la
fantasía sabemos las variables en torno al grafo y podemos continuar con una tentativa
respuesta a esa otra pregunta90 que nos sitúa en una posible dislocación de esta
grafía. Partiendo de lo expuesto en las páginas anteriores y a lo largo del escrito,
recorridos ejemplos que muestran al sujeto y a su estructura, como también a la
función del deseo, la fantasía, el surplus perverso en la Jouissance y la pulsión en su
relación entrelazada con todo esto; debemos realizar una pregunta sobre la cual
recaen todas las líneas argumentativas anteriores. ¿Cómo podemos intentar explicar la
dislocación del sujeto actual en el grafo? ¿Qué sucede si ese i(A/) es aquello sobre lo
que descansamos? ¿Y si es sobre I(A/)? ¿Cómo podemos escribir esto? Lo que
escribiré entonces a continuación es un intento de contestar estas preguntas a modo
de un grafo que sostiene una pequeña diferencia con el anterior91:

90
Supra pág. 91
91
Supra pág. 85

95
Fig. 2

Si leemos la parte inferior izquierda del grafo nos encontramos con un barrado que
el grafo anterior no sostenía, ¿Qué indica esto? Esto muestra como el sentido se
determina por una identificación sin sostén, por una pura imagen del Gran Otro, donde
su semblante está expuesto, las constituciones identificatorias por imágenes vacías
están a la orden del día. Este simple cambio en la estructura del grafo permite leer
situaciones actuales que no estaban del todo respondidas por la figura anterior donde
A permanecía intacta al final del camino iniciado por $. De este modo comprendemos
fenómenos como las fiestas Rave o el controversial Love Parade, donde el sujeto
queda atrapado en la inscripción superior del grafo, en la vuelta del goce, su eterna
circulación y termina en un A que permanece barrado, destituido de su carácter
simbólico y que se apoya solamente en su ahuecada Imagen, en la semblanza
cansada de lo Simbólico. ¿Cuáles son las consecuencias de esto? Una brecha en mi
espacio simbólico, una especie de trauma freudiano de la vieja usanza, muestra como
el sujeto se ha alejado de una red simbólica constituida a una relación con la Cosa que
se acerca más hacia lo Imaginario y hacia lo Real. El sentido, la representación del
primer entramado en el grafo, es entonces reemplazado en su vector final por el
barrado del Gran Otro, es decir, el sentido se sostiene no en la eterna vuelta de la
banda, sino del lado de una pura Imagen. Algo así como lo que sucede en el sueño
donde el corazón de éste es totalmente consciente, y la paradoja recae en la máscara
del sueño, aquello que se nos muestra en la imagen, el cómo asumió esa forma lo que

96
nos muestra lo inconsciente. Estamos expuestos a la voracidad de la Imagen que nos
entrega la máxima del súper ego a cada momento, que se nos bombardea desde lo
externo, ¡Goza! Sosteniendo en el espacio social actual no un castigo al gozar, sino lo
inverso, se espera que transgredamos la ley, que gocemos, darle rienda suelta a
nuestros más íntimas fantasías, el castigo es si es que no caemos dentro de la lógica
del goce, de su perversión. El acoso usual al sujeto por parte del goce es íntimamente
aumentado en tiempos de la economía política y el ciberespacio, bombardeados de
publicidad y de referentes imaginarios a los que debemos identificarnos y gozar con
ellos. Es en estos momentos que la máxima del giro lacaniano a Dostoievski cobra
mayor sentido. Como explica Žižek referente al trabajo del psicoanálisis hoy en día:

<< Traditionally, psychoanalysis was expected to allow the patient to overcome the
obstacles which prevented him or her the access to normal sexual satisfaction. If you
are not able to get it, go to the analyst, he will enable you to get rid of your inhibitions.
Today, however, when we are bombarded from all sides by the different versions of the
injunction, ―Enjoy,‖ from direct enjoyment in sexual performance to enjoyment in
professional achievement or in spiritual awakening >>. (Zizek, 2006)

97
IV. Wraping up.

6. Conclusión.

Hemos recorrido desde el posicionamiento clásico de las nociones de goce, deseo


y sujeto hasta la exposición actual de las mismas, en sus entramados cotidianos y las
dislocaciones propias que han sido sufridas durante el correr de los años por cambios
políticos, tecnológicos y sociales. Desde la preocupación exacerbada por el medio
ambiente y la crisis ecológica o la brutal expansión de la economía política, sin duda
alguna es imposible negar su impacto en la actual representación de estas nociones,
un impacto que se sostiene como Real.

Tomamos como base el establecimiento de nociones propias del pensamiento-


Lacan y de una estructuración rigurosa sobre aquellas para lograr un edificio teórico
que nos permitiera realizar los análisis ulteriores y despejar las dudas posibles que
pudieran generar nociones no establecidas en la matesis.

Los objetivos propuestos al inicio del recorrido fueron:

 Precisar desde el pensamiento-Lacan la retirada del Otro y su


impacto en el goce, el deseo, el sujeto y su estructura.

 Precisar el estatuto de la subjetividad actual sobre el cual se


sostiene el sujeto.

 Proponer consideraciones para formular la posible estructura,


nudo o figura que se relacione con el deseo y el goce en la actual
posición del sujeto.

98
A partir del cumplimiento de estos objetivos específicos en la escalada del escrito
se dio por desarrollado el tema que guiaría el estudio desde un principio:

<<Analizar el concepto de deseo y goce en relación al estatuto actual del sujeto,


bajo la óptica de consideraciones de Slavoj Žižek>>.

Se pudo cumplir a cabalidad y satisfactoriamente con los objetivos propuestos


iniciado el cometido. A partir del desarrollo de temáticas observadas, analizadas y
explicadas de diferentes aristas se pudo dar pie a un texto conformado en una síntesis
de todos los elementos que fueron previamente expuestos, una síntesis que logra
contenerlos y dar paso a las consideraciones últimas.

Se logró establecer cómo el posicionamiento del sujeto se sostiene en una brecha


vacía que se colma en un hecho de elección subjetiva, una elección que marca el
posicionamiento del sujeto frente a su despliegue infinito sobre el registro simbólico
donde está condenado a circular. De la primera muerte sufrida por la intromisión del
universo simbólico a nuestro deseo, despojándolo y arrojándolo a los pies de la
fantasía para que sea ésta quien tome las riendas del mismo y lo encuadre a su
voluntad. El sujeto queda atrapado en una elección forzada por el encuadre del
fantasma en una relación de $◊a con su objeto razón de deseo, con la falta constitutiva
generada en el robo de la carta.

A partir de lo anterior se consigue dar paso a desarrollar la problemática del goce y


su relación con la fantasía, refiriendo al surplus económico que se obtiene a través de
ella. El surplus que se obtiene en la fantasía proviene de lo real y del agujereo del
sujeto por la Jouissance en su inserción simbólica, este goce perverso que acecha al
sujeto en cada elección forzada será el resto que queda en la búsqueda por el objeto
falta que favorece al deseo, de ―a‖ como figura en lo Real, inalcanzable pero visible, y
que nos mantendrá en vía y en movimiento, en búsqueda de ese objeto que llenará
nuestra falta.

Luego, adscribimos a la circunvalación que realiza el goce en el sujeto, y


mostramos como la ley y el Otro se mantienen como nociones fundamentales para
comprender la relación del sujeto vacío con Das Ding, con la cosa en-sí. Anteriormente

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habiéndonos preguntado por el deseo y su interrogante fundamental, se pudo
establecer nociones de entrelazamiento de la tríada deseo – goce – sujeto. Explicando
como el Synthome juega un papel fundamental en la vida del sujeto y así mismo en su
relación con la formación del deseo y el goce. El como la concatenación significante se
anuda a la Jouissance para formar este fantasma que se arraiga al sujeto, este
fantasma que lleva por rasgo unario Synthome.

Nos arraigamos a las nociones clásicas del pensamiento-Lacan, y las observamos


a través del prisma que nos ofrece un posicionamiento desde el desarrollo teórico de
Slavoj Žižek, para entrelazar el texto y lograr entrar al entramado del grafo del deseo y
sus vicisitudes, el cómo dentro de los diferentes niveles estructurales del mismo se van
desarrollando a partir de preguntas fundamentales de la relación del sujeto con el
deseo y su despliegue, del camino que toma la fantasía, la castración y el cómo se ve
contorneado por el goce.

El texto logró desarrollar el respaldo teórico mínimo para proponer un cambio en la


figura del grafo donde se intercambio su final por un sostén I(A/), es decir, por el apoyo
de un semblante del Otro. De esta forma se propone acercarse a fenómenos sociales
que suceden en la actualidad, fenómenos que están atravesados por la televisión y los
mass media actuales y que sostienen al sujeto en su agujero, bombardeándolo con
posibilidades de elección que están a su vez sostenidas en esta semblanza general
que se expone hoy en día. Esta propuesta de un cambio en la figura del grafo del
deseo queda constituida como respuesta al intento de responder esa cierta dislocación
que se ha generado en los últimos tiempos en nuestra base de la economía política y
su directa influencia en el vacío sujeto ―$‖ que se sostiene en la plusvalía del capital,
en el plus de jouir generado por ese acto de deseo que se convierte de a poco en una
caída al abismo del goce. De esta forma, también este cambio en la figura muestra un
intento de sostener el intercambio de la primera forma del grafo, una forma donde se
juega el sentido, a la estructura segunda, donde se juega la Jouissance, la respuesta
al ¿Che vuoi? Así, si bien jugamos en la semblanza, también esto contrae una directa
confrontación con el abismo del goce y se juega un intercambio de sentido por Imagen,
desde donde sostenemos sobre una semblanza jugada en lo Imaginario nuestras
elecciones cotidianas. Pues este intercambio es solo entendible dentro de los

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parámetros de la economía política, donde el sujeto está expuesto al goce de manera
radical, donde el super ego y su: ¡goza! Ya no sostiene el mismo efecto que sostenía
años atrás, donde el trauma no nos dejaba realizar precisamente eso, gozar. Hoy en la
economía política y los mass media se nos hace más y más difícil el resistir la
tentación de no gozar, de dejar de hacerlo, cada vez más cedemos a nuestro deseo.

Respecto a lo anterior existe la posibilidad de realizar un desarrollo teórico que


permita otorgar luces acerca de esta realidad, mutatis mutandis, se abrirían las puertas
a la revisión de otros nudos u estructuras dentro de la topología del pensamiento-
Lacan, los nudos de a cuatro que toda formación necesita para sostener material
subjetivo.

A su vez el presente escrito permite al lector iniciado responder dudas e insertarse


en un planeta simbólico que ha sido muchas veces tomado como tabú por aquellos
interesados en el psicoanálisis, de esta forma la primera parte del escrito permite
resolver nociones que se encuentran adentradas en la teoría de Lacan y que no son de
fácil acceso al lector laxo.

En relación a las líneas de investigación futuras el texto puede servir de base para
investigaciones de tipo teórica, que quieran adentrarse un poco más en temas que
tengan similitud, como filosofía política o un análisis sociológico desde la misma óptica.
Como también sirve de sostén teórico para investigaciones de la praxis misma del
psicoanálisis, otorgando un lugar desde donde analizar y explicar situaciones que vive
el sujeto hoy en día en relación a su deseo y el goce. A como se desenvuelve en la
economía política y cómo funciona el plus de jouir perverso que radica en el Sinthome.

Je Persevere.

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