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TINTA Y PAPEL

JOSÉ LEONIDES SILVA, SE FUE SILBANDO LA MÚSICA DE LA


SABANA

Luis Mendoza Silva*

Si la muerte me pintara/
pajaritos en el cielo/,
le diría que no hay apuro/
aunque sufra desconsuelo/.

Liborio De la Torre.

Este autentico llanero que se nos fue de incógnito, persiguiendo tal vez, el
sueño de alcanzar un poco más de fama en los joropos celestiales de la que
pudo haber alcanzado, en los que aun se desarrollan en el corazón de la
sabana. Leonides, como simplemente se le conocía, fue uno de esos personajes
emblemáticos, que nos alentaron para escribir sobre el lienzo de nuestra propia
experiencia y/o vivencia La Música de la Sabana, pues, él encarna aquel
protagonista que sin proponérselo se va tras una quimera, como un poeta que
persigue ilusiones. “Un día quise imitarlos y me fui tras ellos, trashumante y
licencioso, alegrando caneyes noctámbulos con mis cantos desteñidos para
tratar de mitigar en la euforia del baile de joropo con arpa, cuatro, maracas y
furruco, las fatigas producidas por las largas y rudas jornadas llaneras, en las
que el habitante de la pampa, montando su corcel de sueños, se eleva a su
máxima condición de fantasma”.2009.
Desde nuestra percepción, nuestro hermano y coterráneo José Leonides Silva,
fue siempre el impetuoso bailador que quería beberse en las vueltas, revueltas,
zapateos y escobilleos todo el fragor de los joropos. Nunca se ha conocido, ni
se conoció aun en el pasado más remoto alguien que como él, amara y
defendiera con tanto ahínco su herencia cultural y sobre todo musical a lo
largo y ancho del bajío; ni José Gerardo, ni Chuy, ni Víctor, ni Pedro Díaz, ni
Ovidio, ni Gonzalo, ni Hilarión, ni Henry, ni Valentín Parra, ni Bernardino
Lavadao, ni Cachicamo, ni Mijitico lograron darle talla en un baile sabanero.
Pues, el baile del joropo para él, era simplemente su hobby, vida y su todo.
Hombre recio, rudo, sencillo y de carácter afable, andar presuroso, sereno y
parco en el hablar. Pues, más bien casi no hablaba, pero un día entendimos
que su silencio era inobjetable e insoslayablemente musical. Porque de ese
silencio que siempre le acompañó por los caminos de la comarca, se escapaba
de vez en cuando un simpático cancionero, a través de un armónico silbido
romántico y sentimental, que a pesar de los tonos melancólicos se adueñaba de
los espacios más disímiles para discurrir entre la fronda, hasta lograr traspasar
las fronteras de la añoranza.
Parece mentira, pero desde ese día (25/11/2010) fatídico y funesto en que le
encontró la muerte en su casa campesina y solariega de los Aromos, los
pájaros, poetas y troveros populares comarcanos comenzaron a entonar sus
cantos, aun en medio del dolor causado por la inesperada ausencia:

Los aromeños extrañan


tú enérgica condición,
porque eras el primero
en la colaboración. (Ronald Díaz)

Ayer conversaba con un amigo de infancia, quien no podía entender la razón


de tu ausencia y, trataba de reflexionar sobre esas cosas inexplicables que
tiene la vida, en este sentido nos dijo: “Tal vez mañana la comunidad de los
Aromos, luego de una real toma de conciencia sobre sus auténticos valores,
declare a Leonides Patrimonio Cultural de la localidad y esto sirva de lección
para las nuevas generaciones venideras, las cuales están obligadas a asirse o
nutrirse de valores, como el patriotismo, la honestidad, humildad y la
bonhomía que siempre caracterizaron a este hijo ilustre de la sabana, para que
así podamos seguir teniendo patria noble buena”.
De esta manera queremos despedir, en nombre de la familia y la amistad a uno
de los hombres más probos que haya parido la fértil tierra de los Aromos, en
toda su historia.
Email luismendozasilva@hotmail.com

Luis Mendoza Silva

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C.I. 8.069.531

*Cronista de Boconoito