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modelo de microempresa rural

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PRIMERA CONFERENCIA ELECTRONICA SOBRE PERSPECTIVAS Y DESAFIOS DE LA MICROEMPRESA RURAL EN AMERICA LATINA Y EL CARIBE

PROGRAMA DE APOYO A LA MICROEMPRESA RURAL PARA AMERICA LATINAY EL CARIBE

INDICE
PRESENTACIÓN................................................................................................................... 2 INAUGURACIÓN DE LA PRIMERA CONFERENCIA ELECTRÓNICA................... 4
• • Waldo Bustamante Peña. Coordinador del Programa de Apoyo a la Microempresa Rural (PROMER IICA-FIDA)

Raquel Peña-Montenegro. Directora División de América Latina y El Caribe del FIDA Clara Solís-Araya. Directora del Centro Internacional para el Desarrollo Rural CIDERIICA

LA MICROEMPRESA RURAL COMO UNO DE LOS CAMINOS POSIBLES PARA REDUCIR LA POBREZA RURAL. Ponencia de Pietro Simoni Fondo Internacional de

Desarrollo Agrícola................................................................................................................... 9 1. La Microempresa Rural como Instrumento para Reducir la Pobreza 2. Condiciones Favorables para el Desarrollo de las Microempresas Rurales 3. Marco Legal, Institucional y Político Favorable al Desarrollo de las Microempresas Rurales 4. Interacciones Horizontales y/o Verticales entre Microempresas Rurales. 5. Definición del grupo Objetivo y Beneficiarios. 5.1. Una posible definición de microempresa 5.2. Una posible definición de ámbito rural 5.3. Criterios de elegibilidad de los beneficiarios microempresarios
IMPACTO DE LOS ENCADENAMIENTOS PRODUCTIVOS Y DE LAS RELACIONES INTERSECTORIALES EN EL DESARROLLO DE LAS PEQUEÑAS Y MICROEMPRESAS RURALES. Ponencia de Martine Dirven Unidad de Desarrollo Agrícola Comisión Económica

para América Latina y el Caribe (CEPAL)............................................................................................................................................. 20 1. Realidades y Perspectivas de las Microempresas Rurales en América Latina y Otros Continentes. 2. Los Obstáculos al Desarrollo de las Microempresas Rurales más allá de las Economías de Escala. 3. Las Experiencias (Positivas y Negativas) que se Derivan de la Formación de Complejos Productivos de Microempresas en Zonas Rurales y/o Periurbanas. 4. Algunas Ideas para las Políticas y/o Programas para la Construcción de Ventajas Competitivas (o, por lo Menos de sobrevivencia) de las Microempresas Rurales. 5. ¿Cómo las Microempresas Podrían Aprovechar las Oportunidades de la Globalización y Reducir sus Amenazas? Bibliografía

LA MICROEMPRESA RURAL. Ponencia de Ernesto Parra. Consejo Nacional de Planeación, Colombia................................................................................................................ 33
1. ¿Qué es una Microempresa Rural? 2. ¿Cómo Crear y Desarrollar Microempresas Rurales?
2

3. Nuevos Desafíos a partir del Ambiente de Competitividad 4. Diseño y Aplicación de Políticas para el Fortalecimiento de la Microempresa Rural.

SINTESIS DE LA CONFERENCIA ELECTRONICA SOBRE PERSPECTIVAS Y DESAFIOS DE LA MICROEMPRESA RURAL EN AMERICA LATINA Y EL CARIBE............................................................................................................................ 40
1. Observaciones, Conclusiones o Recomendaciones Referentes a las Microempresas Rurales como Unidad de Producción. 2. Algunas Observaciones y Conclusiones sobre el entorno de las Microempresas Rurales.

DISCURSOS DE CLAUSURA....................................................................................... 46

Waldo Bustamante Peña. Coordinador del Programa de Apoyo a la Microempresa Rural (PROMER IICA-FIDA).

• Raquel Peña-Montenegro. Directora División de América Latina y El Caribe del FIDA.
ANEXO............................................................................................................................. 48
• • Microempresas Rurales Estudiadas Durante la Conferencia Electrónica Premiaciones de Casos.

3

PRESENTACIÓN
El Programa de Apoyo a la Microempresa Rural en América Latina y El caribe, PROMER, realizó entre el 14 de agosto al 7 de octubre, la Primera Conferencia Electrónica "Perspectivas y Desafíos de la Microempresa Rural en América Latina y El Caribe", que congregó a participantes desde México a Chile, abarcando diversas realidades que fueron parte de la jornada. En el evento se privilegió el futuro más cercano de la Microempresa Rural (MER), resaltando en términos positivos pero realistas, los aspectos que podrían mejorar la sobrevivencia, la consolidación y el crecimiento de las MER, a través de estrategias e instrumentos que mejoren su competitividad en el nuevo escenario dominante de la economía de mercado. Esperamos que el presente documento, refleje de la mejor manera posible el gran aporte conceptual y práctico que los conferencistas dieron a sus ponencias.

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INAUGURACIÓN DE LA PRIMERA CONFERENCIA ELECTRÓNICA

“PERSPECTIVAS Y DESAFÍOS DE LA MICROEMPRESA RURAL EN AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE”
Waldo Bustamante P. Coordinador del Programa de Apoyo a la Microempresa Rural (PROMER IICA-FIDA) A nombre del Programa de Apoyo a la Microempresa Rural, PROMER (IICAFIDA), y del Programa Fidamérica, me complace en saludarles y darles una cálida bienvenida a todos los participantes a esta Primera Conferencia Electrónica “Perspectivas y Desafíos de la Microempresa Rural en América Latina y el Caribe”. Sin duda que ésta es una importante ocasión, para iniciar un diálogo abierto entre un amplio número de profesionales, técnicos, microempresarios y microempresarias rurales acerca de los desafíos que enfrenta la Microempresa Rural (MER) en nuestro Continente, en un marco económico de creciente globalización y en donde la modernización del sector de las MER aparece como un reto ineludible, a fin de lograr un mejoramiento sostenido de sus niveles de competitividad. Nos hemos planteado los siguientes objetivos a lograr durante esta Conferencia: 1. 2. 3. 4. Analizar los factores que favorecen y dificultan la creación y desarrollo de la Microempresa Rural. Analizar los elementos que favorecen y dificultan el diseño y aplicación de políticas destinadas al fortalecimiento y desarrollo de la Microempresa Rural. Analizar los desafíos a los que se enfrenta la Microempresa Rural en un ámbito de creciente competitividad. Identificar las particularidades que presenta la Microempresa Rural en relación a la Microempresa Urbana.

En orden a lograr estas metas, hemos programado la presentación de tres ponencias centrales a cargo de especialistas en el tema de la Microempresa Rural.

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Además, hemos recibido un nutrido número de casos, que sin duda, ilustrarán sobre la base de las experiencias reales, los distintos alcances, dificultades, perspectivas y desafíos que enfrenta la actividad en nuestros países. Agradecemos el interés que ha despertado esta Conferencia entre los distintos sectores de profesionales, técnicos y microemprearios(as) rurales y esperamos los aportes de cada uno de ustedes para alcanzar los logros que nos hemos propuesto. Reciban un cordial saludo y abrazo desde Chile para todos y cada uno de ustedes. Estaremos desde este momento atentos a vuestros planteamientos y aportes.

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PALABRAS DEL FIDA EN INAUGURACIÓN DE LA CONFERENCIA
Raquel Peña-Montenegro Directora División de América Latina y El Caribe del FIDA

A través de estas líneas quisiera hacerles presente el interés del FIDA en esta Conferencia, ya que estoy segura que sus conclusiones serán de gran beneficio para las personas e instituciones que de una u otra manera estamos involucrados en el apoyo a la Microempresa Rural en América Latina y el Caribe. Deseo en esta oportunidad resaltar la estrecha cooperación entre los dos programas financiados por el FIDA que realizan esta Conferencia Electrónica. me refiero a PROMER y FIDAMERICA quienes coordinarán esta Conferencia del 14 de Agosto al 29 de septiembre del presente año. El objetivo de la Conferencia es lograr un intercambio de experiencias y conocimientos entre las microempresas rurales existentes en nuestra región, como también entre las instituciones, proyectos y personas independientes interesadas en el tema, lo que nos permitirá tener una mejor apreciación de las perspectivas y desafíos que debe enfrentar la microempresa rural en el proceso de globalización mundial. Invito de manera especial a todos los proyectos del FIDA en la región a una activa participación, ya que la mayoría de ellos tiene actividades en apoyo a las microempresas rurales. Igualmente desearía, a través de los proyectos, poder contar con la participación de los hombres y mujeres microempresarios, especialmente de aquellos pertenecientes a comunidades indígenas, para compartir sus experiencias, conocer sus dudas y, sobre todo aprender a partir de sus realidades. Para finalizar, les reitero mis saludos más cordiales a todos los participantes y espero que esta nueva conferencia electrónica, que a través de FIDAMERICA y PROMER ponemos al servicio de ustedes, sea de mucho provecho.

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PERSPECTIVAS Y DESAFIOS DE LA EMPRESA RURAL MENSAJE A LOS PARTICIPANTES DE LA PRIMERA CONFERENCIA ELECTRONICA DEL PROYECTO PROMERFIDA-IICA
Clara Solís-Araya
Directora del Centro Internacional para el Desarrollo Rural CIDER-IICA

Un cordial saludo desde la sede del CIDER en la Ciudad del Saber de la zona revertida del Canal de Panamá. Bienvenidos a esta conferencia electrónica del Proyecto PROMERFIDA-IICA, y bienvenidos también a este proceso de construcción colectiva de la nueva ruralidad. La empresa rural hoy día se inscribe en un contexto que supera la visión angosta de lo rural. La nueva ruralidad presenta una serie de oportunidades que sin duda representan la llave para superar los obstáculos que tradicionalmente ha enfrentado el desarrollo de la economía rural. Las oportunidades superan a la empresa agrícola como único medio para la generación de ingresos para la familia rural. La sostenibilidad económica, ecológica y social nos indican un camino en el que las posibilidades para el desarrollo de empresas rurales se multiplican cada día más. Claro, todas estas nuevas oportunidades requieren del trabajo, la iniciativa y el respeto de la identidad rural como bases para la exploración de las carencias que aún hoy siguen siendo obstáculos y sobre las que debemos trabajar. La microempresa rural hoy significa la posibilidad de convocar actores de distintos niveles a la construcción de una sociedad más justa y equitativa, consciente de sus oportunidades así como de sus debilidades, y que incluye a todos sus sectores en un proceso de democratización del proyecto político nacional cuya base en nuestros países sigue siendo rural. Por ello el nuevo escenario para su desarrollo se sustenta en principios generados desde la experiencia tanto en la cooperación internacional como a través de las iniciativas nacionales. Queremos compartir con ustedes estos principios e invitarlos a participar en su construcción en nuestras sociedades: Desarrollo humano como objetivo central del desarrollo Fortalecimiento de la democracia y la ciudadanía. Crecimiento económico con equidad. Sostenibilidad del desarrollo. Superación del enfoque compensatorio y asistencial
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Capital social como sustento de las estrategias del desarrollo Resulta muy reconfortante el saber que más de 700 personas de toda América participan de esta convocatoria que les hacemos desde el CIDER, a través del proyecto PROMER-IICA-FIDA, para la construcción de este nuevo horizonte dibujado en tantas ocasiones pero hoy trasladándose ya a la realidad. El desafío y oportunidad para la promoción y desarrollo de la micro y pequeña empresa campesina exigen de parte de los organismos de cooperación actitudes innovadoras, iniciativas eficaces, propuestas participativas que permitan que las campesinas y campesinos mejoren sus niveles organizativos, individuales y asociativos, formen líderes y equipos de gerencia y administración de sus unidades productivas y empresariales, participen en los espacios de integración e incluso de liberalización, accedan al conocimiento y la tecnología, generen ingresos y empleos agrícolas y rurales no agrícolas, en una nueva vinculación con la naturaleza y la necesidad de sostenibilidad. Con todo esto en mente, seguiremos trabajando estrechamente con el proyecto PROMER, compartiremos nuestras experiencias y las de los y las micro y pequeños empresarios del hemisferio, a través de esta importante conferencia y, durante el mes de septiembre acogeremos con enorme alegría en la sede del CIDER, a los participantes del “Curso Técnicas Modernas de Comercialización para Microempresarios Rurales”, trabajando en esta actividad conjuntamente con los responsables del PROMER y el apoyo de los compañeros y compañeras de RUTA, en la región centroamericana. En el CIDER hemos definido para los años 2001 y siguientes como área estratégica de cooperación la promoción, desarrollo y fortalecimiento de la micro y pequeña empresa y de la agricultura familiar en sus diferentes expresiones. En esta decisión continuaremos forjando y haciendo alianzas con el FIDA para impulsar proyectos como PROMER y con aquellas instituciones, programas y proyectos afines en esta América que representa un apasionante abanico para el desarrollo humano sostenible.

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LA MICROEMPRESA RURAL COMO UNO DE LOS CAMINOS POSIBLES PARA REDUCIR LA POBREZA RURAL.
Ponencia de Pietro Simoni Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola

1.

La Microempresa Rural como Instrumento para Reducir la Pobreza.

En América Latina en los años ´80 y ´90 se ha observado una expansión de los sectores de la microempresa formal e informal. Existe un problema real de apreciación, cuantificación y clasificación del fenómeno, que reside en la dificultad de contar con una definición formal de "microempresa" en una realidad socioeconómica en rápida evolución, con empresas y sectores muy heterogéneos. Estas dificultades se acentúan en el caso específico de la definición y cuantificación del fenómeno a nivel rural. Los criterios de clasificación y definición de “microempresa rural” son genéricos y cada una de las instituciones de apoyo y de desarrollo del sector han establecido criterios propios para definir lo que entienden por “microempresa rural”. Un porcentaje importante de los ingresos de las familias rurales, en algunos casos superior al 40-50%, procede de actividades no agropecuarias, por lo menos un tercio de la población rural no tiene acceso a la tierra y las posibilidades de desarrollo rural relacionadas con la producción agropecuaria enfrentan restricciones relacionadas con la escasa disponibilidad de recursos naturales: esto evidencia la necesidad de considerar las actividades no agropecuarias como elemento fundamental en la estrategia de desarrollo rural. La experiencia acumulada en las últimas dos décadas de ejecución de proyectos de desarrollo rural, por lo menos los que han contemplado acciones de apoyo a la microempresas, demuestran que las microempresas pueden representar, en un cierto contexto y a ciertas condiciones, un motor para el desarrollo rural. Sin embargo, parece claro que las microempresas rural pueden generar solo un número muy limitado de puestos de trabajo, número que tiene escaso significado en áreas densamente pobladas y con fuerte presión sobre la tierra. En cambio, tienen el potencial de funcionar como “dinamizadores” de las actividades ligadas directamente a la producción. Las microempresa que han demostrado más eficacias en la dinamización de las economías locales son las microempresa de servicios comerciales o de apoyo y complemento a la producción. Son de rápido crecimiento, rápida respuesta, muy flexibles, capaces de responder a los cambios y a las oportunidades Las microempresas de primera o segunda transformación de productos de origen agropecuaria, u otras materias prima, enfrentan mayores
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dificultades de instalación, son menos flexibles de las de servicios, enfrentan problemas de mercado, de liquidez, y de tecnología. La posibilidad de poner en camino un proceso local de desarrollo debe considerar que el conjunto de actividades locales configuran un sistema, que a su vez se relaciona con otros sistemas, en el cual el desarrollo y las posibilidades de superación de la condiciones de pobreza son estrictamente interdependientes. Por eso el concepto de microempresas rurales, considera la microempresa rural como uno de los subsectores económicos que conforman los sistemas de las sociedades locales. Las microempresas rurales no se ubican necesariamente en el "campo", y no se limitan a la utilización de productos de origen agropecuario. El espacio y los sistemas rurales son abiertos, heterogéneos y con estrecha y permanente interdependencia económicas con los espacios urbanos y periurbanos. En este contexto asume un papel fundamental el desarrollo de las "Ciudades Intermedias" y el rol de los Municipios como actores principales del desarrollo local. Por estas razones es errado pensar en apoyar un sector, u otro sector, pensando que uno de los dos pueda resolver los problemas del otro: la microempresa rural no puede desarrollarse como un sector autónomo. La evidencia empírica, en cuanto no se dispone de estudio o de análisis de matrices insumo-producto a nivel de proyectos, señala que el desarrollo de microempresa rurales o mejor dicho en el ámbito rural, tienen bajo efecto en la generación de puestos de trabajo y baja capacidad de absorción de materia prima local. En cambio, como se mencionó, tienen un efecto multiplicador geométrico en el mejoramiento de las condiciones de vida y en la dinamización de la economía local cuando ofrecen “servicios” que van desde los servicios de transporte de personas y de productos, modernización de sistemas de comercialización, hasta servicios personales y profesionales. Una propuesta de estrategia de desarrollo rural equilibrada debería mantener un fuerte enfoque de apoyo a la producción agropecuaria, que es la principal actividad productiva en el medio rural, y identificar el apoyo a la microempresa como un camino para la generación de puestos de trabajo y una posible respuesta a la necesidad de involucrar las mujeres en actividades productivas generadoras de ingreso. El concepto se basa en la percepción de la capacidad, en un cierto contexto que se describe más adelante, de las microempresas de tener un efecto retroalimentador y estimulador en el mejoramiento de la producción agropecuaria, en el fortalecimiento de una demanda local de insumos, y en la oferta de servicios, que tienen un impacto considerable en mejorar los ingresos de los pequeños productores agropecuarios. Es esencial que las microempresas tengan un rol y una viabilidad económica "per sé" pero en función y en la perspectiva de un papel dinamizador del resto de las actividades productivas rurales.

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2. Condiciones Favorables para el Desarrollo de las Microempresas Rurales La experiencia ha demostrado que la viabilidad del desarrollo de microempresas rurales debe contar de antemano con las siguientes condiciones mínimas: i) ii) Una presencia de microempresas, o mejor dicho de microempresarios o artesanías suficientes a asegurar una masa critica con la cual iniciar un programa de apoyo. La disponibilidad de infraestructura de energía de comunicación y de caminos que no obstaculicen la instalación de equipos y que permita costos de transporte razonables. Una estructura social con ciertos niveles de alfabetización y de habilidades y conocimientos tradicionales. La accesibilidad a materia prima y a materiales de consumo a precios comparables con la competencia localizada en otras áreas. Un mercado local o cercano suficientemente amplio para absorber por lo menos una parte de la producción y mercados potenciales identificados. Acceso a servicios de reparación, mantenimiento y otros servicios en general a costos razonables.

iii) iv) v) vi)

En el caso de no contar con la mayoría de estas condiciones, los proyectos enfrentan graves riesgos de fracaso y dificultades de operación y deberían primero a generar condiciones favorables para una sucesiva fase de apoyo a la microempresa. En esto asume una particular valencia la necesidad de contar o de formar microempresarios: el microempresario es una figura con características precisas, con habilidades y conocimientos especiales, con una visión de la producción que lo diferencian netamente de un productor agropecuario que vive otros tiempos otros ritmos, otras variables otros conocimientos, otras formas de organizar el trabajo. En relación a las posibilidades de éxito y de impacto positivo sobre el sistema económico local se ha observado que las microempresas de “sobrevivencia” que no se sustentan en una capacidad mínima de acumulación, tienen escasa o nula posibilidad de evolucionar. Con el objeto de tener impacto sobre el desarrollo es recomendable priorizar y concentrar las acciones de apoyo sobre: i) Las microempresas existentes que aseguren procesos de encadenamiento hacia adelante y hacia atrás que permitan el mayor impacto posible sobre los productores
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agropecuarios (incrementos, diversificación, precios). ii) Las microempresas nuevas (si se cuenta con microempresarios) que aseguren procesos de encadenamiento hacia adelante y hacia atrás que permitan el mayor impacto posible sobre los productores agropecuarios (incrementos, diversificación, precios). Las microempresas que pertenezcan o permitan configurar sistemas especializados e integrados entre sí y entre el entorno económico rural. Microempresas que aseguren servicios a la producción y a la persona.

iii) iv)

Es recomendable la elaboración de una tabla insumo/producto, y un de análisis de los encadenamientos integrada con una evaluación de la capacidad de generación de efectos colaterales dinamizadores del sistema económico rural en su conjunto que permita demostrar que en las condiciones “especificas” del área del proyecto, la llave del desarrollo rural y de la superación de las condiciones de pobreza rural, reside en la posibilidad de desarrollar la microempresa. Este concepto se ha transferido en el diseño de los proyectos introduciéndose criterios que permiten priorizar microempresas que aseguren los encadenamientos de la producción campesina y agropecuaria sea hacia adelante (transformación y comercialización de productos agropecuarios) sea hacia atrás (suministro de insumos y servicios para la producción agropecuaria y para las familias rurales), y/o que generen puestos de trabajo o conformen sistemas de integración y complementación con otras microempresas. En el caso del proyecto del Corredor Puno-Cuzco, por ejemplo, se han elaborando estudios específicos que identifican los circuitos y los encadenamientos productivos y permiten cuantificar los flujos de materia prima y de insumos. Se han identificado varios circuitos como, por ejemplo, el circuito que a partir de las microempresas de los peleteros y el de las microempresas de tejedoras, tienen efectos sobre la cría de camélidos, la comercialización, la selección y el lavado, el primer procesamiento de la fibra etc., o el de los microempresarios herreros que producen herramientas o implementos que son utilizados por los productores agropecuarios o por los microempresarios. Con el fortalecimiento y la modernización de microempresas ya existentes, se apunta a responder a la necesidad de desarrollar y reforzar las actividades económicas existentes. Al mismo tiempo se reducen los riesgos relacionados con iniciativas nuevas que no cuenten con experiencias y conocimientos previos por parte de los microempresarios. El desarrollo de estas iniciativas permitirá sostener los niveles ocupacionales existentes e incrementar las oportunidades de trabajo y la generación de ingresos complementarios, o principales, para la población rural. Desde un punto de vista del logro del objetivo del desarrollo rural, la intervención sobre el sector de la micro y pequeña empresa se justificaría así: el desarrollo de la micro y pequeña empresa asume un rol dinamizador, como sector con funciones de bisagras, con efectos catalizadores sobre la producción agropecuaria, la comercialización y finalmente sobre los
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ingresos de los pobres rurales.

3.

Marco Legal, Institucional y Político Favorable al Desarrollo de las Microempresas Rurales

En términos generales no se cuenta con evidencia de que las debilidades del marco legal y de las Leyes obstaculicen el desarrollo de las microempresas rurales, o por lo menos no hay evidencia que este sea uno de los problemas principales. En cambio, la ausencia de Instituciones Financieras, y de Servicios Técnicos específicos para la microempresa rurales son, tal vez, las limitación más graves. El entorno político puede ser favorable, y de hecho varios países cuentan con Leyes de microempresa, con declaraciones de prioridad política y con algún organismo estatal abocado al sector, pero no se cuenta con instrumentos eficaces para apoyar el desarrollo de la microempresa. Una de las deficiencias mayor responde a ausencia de personal técnico con formación, experiencia y un enfoque "empresarial" relacionado a temas como la administración y contabilidad, ventas, compra de materia prima, almacenamiento, tecnología, racionalización de los costos de producción, análisis de los costos financieros etc. El otro aspecto clave se refiere a la ausencia de Servicios Financieros (servicios financieros, no solamente crédito) que puedan responder a las necesidades de las Microempresas Rurales. La oferta de servicios disponibles es débil y poco especializada. En resumen, se podría mencionar que las principales restricciones responden a dos órdenes de factores: uno responde a debilidades y restricciones propias de las microempresas y microempresarios, y otro responde a factores externos, que dependen de factores políticos, de organización institucional y de inversión pública en infraestructuras, y de debilidad de un tejido industrial y de servicios que funcione de substrato favorable. Las restricciones principales son: A. Restricciones Estructurales. Los niveles tecnológicos de las microempresas rurales son muy tradicionales, precarios y con bajos o nulos niveles de control de calidad. Restricciones para el acceso a recursos financieros para inversiones en activos fijos y capital de trabajo. Debilidad o ausencia de organizaciones de microempresarios Escasa información sobre mercados existentes y potenciales.
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-

Unidades económicas productivas dispersas, y largas distancias de los mercados de destino, con elevados costos de transporte de la materia prima y de los productos finales.

-

Los sistemas de comercialización se apoyan en un número elevado de intermediarios.

B. Restricciones del entorno macroeconómico y social. Deficiencia de energía, de infraestructura básica y de servicios de comunicación como teléfono, correo, etc. Debilidad del entorno macroeconómico y en particular debilidad de los sectores industriales de base o avanzados que puedan proporcionar equipos, implementos, servicios tecnológicos y materia prima. Ausencia de servicios de promoción, capacitación y asistencia técnica, específicos y dirigidos a los pequeños productores microempresariales.

-

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4. Interacciones Horizontales y/o Verticales Entre Microempresas Rurales.

Para obtener resultados concretos que aseguren el éxito de las microempresas en sí y un impacto significativo en el desarrollo rural, se mencionan por lo menos cinco conceptos estratégicos que deben ser perseguidos: la especialización, la integración y la concentración por áreas geográficas, los encadenamientos productivos con la producción agropecuaria y la integración con empresas de mayor nivel operativo. i)La especialización dentro de las ramas permite la incorporación de tecnología específica, mejor calidad del producto final y mejor aprovechamiento de las habilidades, capacidades y disponibilidad de recursos. Los volúmenes producidos por la micro y pequeñas empresas son reducidos y para producir un bien destinado al consumo final son necesarias varias etapas y operaciones a veces muy diferentes. Es posible alcanzar una mejor eficiencia productiva, concentrando las actividades de cada microempresa en pocos o algunos segmentos de la actividad productiva. Se puede contar con ventajas que derivan de la utilización a pleno del capital fijo, evitando la necesidad de disponer de equipos y maquinaria que se utilizan sólo temporalmente. A menudo los productos de las micro y pequeñas empresas no alcanzan los estándares deseados por el mercado y la especialización productiva puede permitir productos finales con estándares más altos. ii)La integración horizontal. Los procesos de integración se pueden dar entre ramas productivas diferentes: cerrajeros que producen herrajes para carpinteros que producen muebles; y entre la misma rama: carpinteros que producen las partes en madera de las sillas y artesanos que trenzan y terminan la preparación de los asientos, etc. En una etapa más avanzada la integración se puede dar con micro y pequeñas empresas que ofrecen servicios de comercialización de insumos y de productos, administración, publicidad, etc. Los sistemas de integración y de especialización permiten el funcionamiento de sistemas de compra de materia prima en volúmenes, la identificación de un producto como procedente de un área específica y con determinadas características (quesos de...) con una presencia constante y masa crítica suficiente en el mercado. Los sistemas de integración permiten alcanzar mecanismos de organización interempresarial para facilitar el acceso al crédito, y para la creación de mecanismos de financiamiento local. iii)Concentración por áreas. (Distritalización) Es conveniente apoyar y fomentar los procesos espontáneos de concentración de ciertas ramas de micro y pequeñas empresas que
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tienden a desarrollarse y localizarse en áreas geográficas especificas. El acompañamiento de estos procesos permite apoyar al mismo tiempo los procesos de especialización y de integración, aprovechando las tendencias naturales y las ventajas comparativas que los micro y pequeños empresarios ya han identificado. El apoyo a los procesos de distritalización genera un ambiente favorable a la multiplicación de las micro y pequeñas empresas por fenómenos imitativos y por habilidades adquiridas por la mano de obra, y en el caso de alcanzarse una masa crítica suficiente, permite la presencia de otras micro y pequeñas empresas de servicios y reduce sensiblemente los costos de los programas de asistencia técnica. iv) Los encadenamientos con la producción agropecuaria. Los objetivos de desarrollo rural se pueden alcanzar solamente en el caso en que las microempresas tengan una fuerte capacidad de relacionarse con la actividad agropecuaria. Esto implica una estrategia que privilegia y promociona las microempresas que contemplen fuertes vinculaciones con la producción agropecuaria campesina. El fortalecimiento de los sistemas de encadenamientos productivos permite generar un tejido económico complejo e intersectorial. v) Integración con empresas de mayor nivel operativo. La integración vertical con empresas de mayor volumen y facturado puede facilitar los procesos de especialización y asegurar mercados de colocación de la producción por intermedio de contratos de mediano o largo plazo. Existe el riesgo de una segmentación muy fuerte y una relación de dependencia que responde más a las necesidades de localización y de flexibilidad productiva de la gran empresa que una real ventaja para los microempresarios. Es un camino interesante, inclusive fácil, y indudablemente muchas grandes empresas han manifestado interés, pero es necesaria mucha cautela

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5. Definición Del Grupo Objetivo y Beneficiarios.
El apoyo al desarrollo de las microempresas plantea el problema de la definición de "quien" son los beneficiarios directos e indirectos en función de los objetivos de lucha contra la pobreza rural. En el caso de algunos organismos como por ejemplo el FIDA, por su mandato especifico, resulta complicado financiar y apoyar beneficiarios con ingresos netamente por encima de la línea de pobreza, o beneficiarios clasificables como "urbanos" o “periurbanos”, que representan el grueso de las microempresa viables que pueden tener mayores oportunidades de éxito. Al reconocerse el rol dinamizador de la microempresa en el desarrollo rural y el reconocimiento de su especificidad ha obligado a un esfuerzo de definición que respete y mantenga las líneas de desarrollo rural y al mismo tiempo tome en cuenta las realidades económicas del medio rural y su posibilidades de desarrollo, con una propuesta de definición de “microempresa” y de “rural”. 5.1i) Una posible definición de microempresa. Se consideran microempresas rurales todas las actividades económicas, que involucren actividades manufactureras de producción y de transformación, o actividades de servicios, realizadas en forma individual, familiar o asociativa, en las cuales sea prevaleciente la utilización de mano de obra, respecto a los otros factores de la producción. Estas actividades económicas son realizadas por población clasificada como rural y por beneficiarios que responden a la caracterización del grupo objetivo del proyecto. Normalmente el capital fijo invertido, salvo inmuebles, no podría superar los 15.000 USD por microempresa individual, y un número de asalariados en relación de tres a uno respecto al microempresarios. (Si se trata de una empresa unipersonal, podrá contar con tres asalariados, si la empresa cuenta con un número mayor de socios, dedicados a tiempo completo a esta actividad, podrá disponerse de tres asalariados por cada socio, hasta un máximo de 10 asalariados). Las formas legales de la pequeña empresa podrán ser todas las admitidas por la Ley. Los límites de inversión y capital de trabajo no excederían los techos de crédito por beneficiarios definidos por los reglamentos de crédito de los proyectos, con un techo máximo individual de alrededor de USD 5 000. Para las microempresas asociativas el techo de crédito es representado por el techo individual multiplicado
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ii)

iii) iv)

por el número de socios efectivos. En este caso se indica, en general, que el capital fijo financiable de la empresas no podrá superar los 70 000/80 000 USD y el capital de trabajo financiable no superaría los 50.000/60.000 USD. 5.2- Una posible definición de ámbito rural. Considerando que la definición estadística o tradicional de "rural" resulta poco adecuada para los proyectos de desarrollo de microempresa rural. La definición de "rural", y en este caso específico de "microempresa rural", implica la utilización de algunos criterios que permitan entender los procesos de desarrollo económicos que abarcan un conjunto de actividades y de relaciones económicas que conforman una sociedad local con actividades económicas interdependientes. Para fines de aplicación para los proyectos se propone adoptar una definición de "rural" y por ende de "microempresa rural", basada en el espacio geográfico de los municipios o del distrito o de una subdivisión administrativa equivalente y para la cual se pueda disponer de información y datos, y considerando como "rurales" los sistemas locales que respondan a los siguientes parámetros (los datos son ejemplificativos): i) ii) iii) iv) v) vi) Indicadores de pobreza y de NBI. Población por debajo de la línea de pobreza, respecto a población total. (más del 40%) Población dispersa sobre población total. (casco urbano más dispersa). (más del 60%) Número de predios con menos de 10 ha sobre número total de predios agrícolas. (más del 80%) Población activa en el sector agropecuario sobre población activa total. (más del 60%) Producto bruto de las actividades agropecuarias y agroindustrial respecto al producto bruto total. (más del 30%) Ingresos fiscales per cápita del municipio. (menor del promedio departamental o provincial o subdivisión equivalente)

5.3- Criterios de elegibilidad de los beneficiarios microempresarios. Respecto a los criterios de elegibilidad de los beneficiarios directos de los programas de apoyo al desarrollo de las microempresas, se propone la siguiente definición, utilizada para el proyecto Colombia, que debería ser oportunamente adaptados a las realidades de los
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proyectos caso por caso: Los beneficiarios serían familias rurales o componentes de las familias ruralesentendiendo por rural la definición presentada en el punto anterior- con ingresos de hasta USD 5.000 por año, que obtengan ingresos complementarios o principales generados por actividades microempresariales rurales ya existentes o por crearse. El limite de USD 5.000 por año es el limite propuesto por el proyecto de Colombia. Se podría indicar un limite máximo para otros proyectos en otros países el limite equivalente a 2 o 3 veces la línea de pobreza.

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IMPACTO DE LOS ENCADENAMIENTOS PRODUCTIVOS Y DE LAS RELACIONES INTERSECTORIALES EN EL DESARROLLO DE LAS PEQUEÑAS Y MICROEMPRESAS RURALES
Ponencia de Martine Dirven Unidad de Desarrollo Agrícola Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)

1. REALIDADES Y PERSPECTIVAS LATINA Y OTROS CONTINENTES

DE LAS

MICROEMPRESAS RURALES

EN

AMÉRICA

Mucha actividad económicamente relevante, especialmente en cuanto a creación de empleos, tiene lugar en empresas sobre las cuales existe poca o ninguna información estadística oficial. Es sin ninguna duda el caso de la mayor parte de las microempresas rurales de la región. A principios de los años 90, sin embargo, se hicieron una serie de estudios a nivel nacional en varios países del Africa (Botswana, Kenya, Malawi, Swaziland y Zimbabwe). Más de las tres cuartas partes de las empresas no-agrícolas con entre 1 y 50 empleados (asalariados o no) estaban ubicadas en áreas rurales y 60% de todas las empresas eran unipersonales. (Mead, 1994) ¿Cuán representativo es esta situación para América Latina y el Caribe?. No sabemos, pero gran parte de las conclusiones de Mead parecen ser aplicables a la región latinoamericana. Así, Mead (1994) concluye que una gran parte de las microempresas, en especial las unipersonales, son “supply-driven” es decir que responden a la necesidad de sobrevivencia de las personas y generan ingresos aunque con una productividad bajísima. Son actividades que tienen bajas barreras a la entrada y también a la salida, y generalmente responden a una estrategia temporal hasta encontrar una mejor opción. Una expansión de este tipo de empresas se puede interpretar como una muestra de la inhabilidad de la economía en generar niveles crecientes de bienestar para la mayoría de la población. Por otro lado existen las empresas que están “demand-driven”, o sea que se desarrollan en respuesta a oportunidades de mercado. En este caso, debería verse un aumento tanto en las ganancias de los empleadores como en las remuneraciones de los empleados. En el estudio de Africa un 70-80% de los empleos en pequeñas empresas eran empleos nuevos, creados en microempresas nuevas casi todas unipersonales, mientras sólo el 25% de las empresas aumentó su personal, generalmente con no más de una persona, y sólo 1% del total de las microempresas pasó al grupo de empresas con

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10 o más empleados. Un estudio anterior1 mostró que el crecimiento desde una microempresa unipersonal a una bi-personal o mayor generalmente va acompañado de ganancias sustanciales en productividad e ingresos y lo mismo ocurre al pasar de una empresa de menos de cinco empleados a una de más de diez. Con las excepciones de Bolivia y Brasil, la incidencia de la pobreza es mayor en las microempresas que en las empresas más grandes. Así, de la población rural ocupada en empresas de menos de cinco empleados, son pobres entre el 86% (en Honduras) y el 20% (en Costa Rica). La incidencia de la pobreza es aún mayor entre los trabajadores por cuenta propia en la agricultura. (CEPAL, 1999) En total, la actividad principal de un 30% de la población rural económicamente activa de América Latina (unos 13.2 millones de personas) es noagrícola, un 80% de la cual, a lo menos, en microempresas. De los 34.5 millones de población rural económicamente activa en la agricultura, el grueso también lo es en microempresas (por cuenta propia o con pocos empleados temporales y/o permanentes, familiares o no, remunerados o no). (Dirven, 2000) En los países en vía de desarrollo, las empresas más grandes y los complejos productivos en torno a ellas, tienden a concentrarse en torno a la(s) ciudad(es) principal(es) porque en las otras regiones (y con mayor razón en las áreas rurales dispersas) se carece de la mínima cobertura necesaria de infraestructura, instituciones y proveedores. Según Renkow (1998), las empresas rurales tienden a ser pequeñas o microempresas debido a la “distancia económica” que los separa del centro de gravedad urbana. En este concepto incluye no solo a la distancia física sino también a los costos de transacción con los mercados (de trabajo, capital, productos e insumos). Llega a la conclusión de que a mayor “distancia económica” menor es la escala de producción de la actividad no agrícola. Para dar solo un ejemplo de las "distancias económicas" que pueden existir, nos referiremos al estudio de Fitel (1996) sobre 240 pueblos rurales en Perú. El estudio arroja que: solo el 13% de los pueblos tienen acceso directo a una carretera pavimentada; más del 40% de los poblados más pequeños (entre 400 y 600 habitantes) no son servidos por transporte público y más del 10% de los más grandes (entre 1000 y 3000 habitantes) tampoco; el teléfono público es el método de comunicación más frecuentemente utilizado,2 pero sólo el 25% de los poblados más grandes tienen uno, mientras el 20% de la población rural vive a más de 30 km del teléfono público más cercano y un 13% de la población encuestada no utiliza ningún medio de comunicación; menos del 40% de los poblados más grandes y del 20% de los poblados más pequeños están conectados a la red eléctrica; la mayor parte de los poblados no tienen oficinas de banco o correo, policía, espacios habilitados para mercados, lugares donde reunirse, alojar o comer, ni acceso a servicios de médico, enfermera o farmacéutico. A la pregunta respecto a los factores que constituyen la mayor restricción para el desarrollo, los habitantes de los poblados más pequeños respondieron: agua y caminos, y los de los más grandes respondieron: tecnología, electricidad y comunicaciones.

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Liedholm, Carl y Donald C. Mead (1993): “The strucutre of growth of microentreprises in Southern Africa and Eastern Africa: evidence from recent surveys”, GEMINI Working Paper No 36, Washington, D.C., USAID, marzo. 2 después vienen: las encomiendas a familiares y amigos, y a través del transporte público, el correo y la radio 22

De hecho, existe una tendencia de diferenciación de productos y servicios ofrecidos por las empresas según el tamaño y las características de la economía que las circunde directamente. Reardon y Stamoulis (1997) visualizan círculos concéntricos con la finca en el centro y, luego, los pueblos rurales, las ciudades intermedias, el área metropolitana y, finalmente, el exterior. En general, los pueblos rurales tienden a proveer de insumos a los pequeños productores agrícolas semi-comerciales o de subsistencia, mientras las ciudades intermedias tienden a tener como clientes a los productores más grandes y capital intensivos. Así, por ejemplo, la distribución y reparación de equipo de tracción animal generalmente se ubica en el pueblo, mientras la distribución y la reparación de tractores se ubica en la ciudad intermedia. Sin embargo, la presión competitiva desde los círculos externos puede finalmente llegar a eliminar las empresas del pueblo o, por lo contrario, puede inducir inversiones en ellas. Por otro lado, el mercado local puede ser demasiado limitado o especializado para atraer o dar ventajas a una firma más capitalizada sobre la firma local. La pregunta es si los ideólogos (policy makers) debieran preocuparse de la posible marginación de la empresa rural por la de la ciudad intermedia (y la de la ciudad intermedia por la de la capital o de afuera). Las políticas macro-económicas y sectoriales influyen sobre los precios e incentivos relativos, y por ende también sobre la (re)localización de las empresas. Lo mismo ocurre con las inversiones públicas en infraestructura (caminos, electricidad, servicios de comunicaciones e información, etc.). Por lo tanto es necesario que haya un análisis sistemático de los costos y ventajas (trade offs) en términos de empleo, competitividad y alivio de la pobreza de las alternativas de inversión en cada uno de los “círculos concéntricos” que van desde la finca a las áreas metropolitanas. (Reardon y Stamoulis, 1997)

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2. Los Obstáculos al Desarrollo de las Economías de Escala

Microempresas Rurales más allá de las

La dualidad -es decir un gran número de agentes muy pequeños y un número muy reducido de agentes muy grandes- caracteriza a las economías latinoamericanas. Ha sido así tradicionalmente en la producción primaria, es así en la elaboración industrial y también crecientemente en la distribución. La ausencia de peso, tanto numérico como productivo de los agentes que están entre ambos extremos se explica porque las empresas más pequeñas encaran condiciones de mercados financieros, de información, y otros, imperfectos. También tienen limitaciones en su propio capital físico y humano así como en la infraestructura física que las rodea. La propia organización familiar de la mayoría de estas empresas también pone un freno a la expansión ya que generalmente no están dispuestas a crecer más allá de lo que permite el control personalizado de la empresa. Todo ello les dificulta transitar hacia tamaños mayores. La fuerte heterogeneidad en la estructura productiva lleva a que los agentes tengan intereses distintos, lo que a su vez dificulta la acción conjunta hacia el logro de objetivos comunes. La evidencia empírica muestra que, a partir de la apertura, el fortalecimiento de la trama insumo-(servicio)-producto y de las relaciones entre los agentes que participan en ella, tiende a encontrarse en los servicios (a menudo para la venta de bienes importados) y que su debilitamiento está más bien en la producción de bienes de capital, en la producción de insumos y en investigación aplicada y desarrollo de tecnología. En varios sectores, el debilitamiento de los encadenamientos parece afectar en especial a la pequeña y mediana empresa (PYME). Está claro por supuesto que existen economías de escala, no solamente a nivel de la producción, sino también a nivel de la distribución. Está igualmente claro que existen costos de transacción (administrativos, organizacionales, etc.) que son mayores cuando una empresa tiene que lidiar con muchas empresas pequeñas en vez de unas pocas grandes. También pueden surgir costos de transacción mayores con empresas pequeñas debido a sus dificultades de cumplir con un rápido recambio de stocks (high turnover) y requerimientos de entrega justo a tiempo (just-intime) de bienes de calidad y presentación homogénea a lo largo del año. Nuestro argumento, sin embargo, es que el sesgo contra las pequeñas empresas va más allá de la internalización en el precio o en el costo de estos mayores costos de transacción. En efecto, aparentemente existen razones que trasladan el óptimo de la producción y de la distribución hacia escalas mayores que tienen que ver con: a) la diferencia entre el costo del capital en el mercado nacional y en el internacional (diferencia que puede llegar a ser más del 10%) y el acceso difícil que tienen las PYMEs al primero, mientras que las multinacionales y también crecientemente los conglomerados nacionales tienen acceso al segundo;

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b) La disminución de la demanda por investigación y adaptación nacional de tecnología y fabricación de bienes de capital e insumos debido a la apertura yla mayor competitividad de lo importado por un lado, pero también al hecho que el lema actual es "foreign is beautiful"3; esto a su vez conlleva a una disminución de la oferta (incluyendo los conocimientos) a la cual pueden acceder las PYMEs, ya que para ellas, las tecnologías externas son a menudo de una escala o de características inapropiadas para sus necesidades; c) la expansión de las ventas a través de grandes cadenas de supermercados, su posición crecientemente oligopsónica y las condiciones que -también crecientemente- exigen y que, en términos de costos por unidad, son más severas aún para los pequeños proveedores; d) el papel cada vez más importante de las marcas, la rápida diversificación de productos los cuales, en el inicio de su oferta en el mercado, son a menudo "supplier-led" es decir, son introducidos al consumidor gracias a fuertes campañas publicitarias; tanto el desarrollo de nuevos productos como la publicidad –ambos con un fuerte componente de costos fijos- son prohibitivos para la PYME. (Dirven, 1999) Existe una creciente preocupación por estos temas y sus impactos sobre la equidad, tanto desde el punto de vista de los ingresos, como también del locus de decisión -tanto geográfico como del tipo de agentes-. También existe una preocupación creciente por la disminución de conocimientos y capacidades de investigación y adaptación a nivel local y nacional en varios nodos de la trama insumo-producto. Existe asimismo preocupación respecto al tipo de sociedad futura que nos espera si estas tendencias continúan y se profundizan en el tiempo. 4

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“Lo extranjero es bello” (inspirado en "small is beautiful" de Schumacher). Estas preocupaciones fueron claramente expresadas en la reunión de la Asociación Internacional de Economistas Agrícolas (IAEA) en Foz de Iguazú, 2 de agosto de 1999 y en la reunión de la Asociación Americana de Economistas Agrícolas (AAEA) en Nashville, 8 al 11 de agosto de 1999. 25

3. Las Experiencias (Positivas y Negativas) que se Derivan de la Formación de Complejos Productivos de Microempresas en Zonas Rurales y/o Periurbanas Porter (1998), define los clusters o complejos productivos como la concentración geográfica de empresas e instituciones interconectadas en un campo/tema/producto específico. Los complejos productivos a menudo se extienden aguas abajo hacia canales de distribución y consumidores, lateralmente hacia proveedores de productos o servicios complementarios y hacia compañías relacionadas por los conocimientos, tecnologías o insumos comunes. Así mismo, los complejos productivos engloban a universidades, agencias que determinan estándares, institutos de capacitación profesional y asociaciones gremiales. Los límites del complejo son definidos por los encadenamientos y las complementariedades que son las más importantes para su competitividad. Ser parte de un complejo productivo permite también que las compañías se estén midiendo y motivando contínuamente, sobre todo que empresas rivales situadas en una misma localidad comparten circunstancias generales –por ejemplo costos laborales e infraestructura-. Los distintos estudios de caso analizados sugieren que se requiere de una década o más para que un cluster se desarrolle en profundidad y con una real ventaja competitiva. Las políticas encaminadas hacia el desarrollo de complejos productivos en América Latina se han apoyado en las discusiones académicas y políticas, la imagen estilizada y la experiencia Europea y de los Estados Unidos. Ahora bien, la evidencia empírica muestra que, en América Latina, los complejos productivos son muy heterogéneos y son bastante distintos de esta imagen estilizada. Esto ha llevado a manejar supuestos sobre los potenciales de desarrollo de grupos de empresas lejanos a la realidad, ignorando la lógica específica que guía la toma de decisiones empresariales y subestimando la inercia del medio sociocultural local. De hecho, la falta de espíritu empresarial, las barreras para compartir información, la falta de confianza mutua e impedimentos similares a menudo constituyen los mayores cuellos de botella para el desarrollo de clusters. (Altenburg y Meyer-Stramer, 1999) Para América Latina, Altenburg y Meyer-Stramer (1999) identifican tres grandes tipos de complejos productivos, cada uno requiriendo de políticas específicas. El grupo más frecuente son los clusters de “sobrevivencia” de micro y pequeñas empresas que producen productos o servicios de baja calidad para el mercado local. Estas empresas suelen compartir muchas características del sector informal. El grado de especialización y cooperación entre las firmas suele ser bajo, reflejando la falta de especialistas en la fuerza laboral local y también un tejido social frágil. El segundo grupo de clusters está compuesto por empresas orientadas a productos producidos en masa, pero con mayor diferenciación y requerimientos tecnológicos. La apertura forzó a estas empresas a hacer frente a la competencia internacional y a pasar por una reorganización profunda para poder sobrevivir. Por último están los clusters en torno a empresas transnacionales. Suelen ser de tecnologías más complejas y estar orientados tanto
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hacia el mercado doméstico como el internacional. Suelen también tener relativamente poco encadenamientos con PYMEs e instituciones locales. Los clusters de sobrevivencia generalmente están ubicados en áreas pobres con altos niveles de subempleo, sea en pueblos rurales sea en zonas marginales urbanas. La razón por la cual estas empresas están geográficamente cercanas tiene mucho que ver con la imitación. Se puede encontrar el origen de casi todos en un empresario pionero que aprendió una habilidad relevante fuera de la localidad, inició una empresa y capacitó a sus familiares y otros trabajadores. Estos, al acceder al capital semilla necesario, se independizaron para hacer lo mismo. El aprendizaje informal es el mayor mecanismo de transmisión de conocimientos y destrezas, ya que las escuelas vocacionales están, la mayoría de las veces, fuera del alcance de las poblaciones pobres, especialmente las rurales o urbanas marginales. Estas agrupaciones de empresas, si bien están bastante lejanas a las características de clusters “ideales” tienen también externalidades positivas, como: “rebalses” de información (information spillovers) en cuanto a proveedores, comercialización, diseño de productos de competidores; mano de obra semi-calificada y en contacto con el producto o servicio desde su infancia; provisión fácil de insumos y maquinaria porque, debido a la demanda, los proveedores se instalan en la cercanía; costos de transacción bajos para la venta ya que, una vez que el lugar ha ganado una cierta reputación, los intermediarios vienen de todas partes y tienen a su alcance decenas, a veces centenares, de proveedores y estilos. (Altenburg y Meyer-Stramer, 1999) La mayoría de estos microempresarios funcionan en un entorno social que no está conectado con la comunidad empresarial del sector formal. Por lo general, se desempeñan en un entorno de oferta excesiva y subutilización de las capacidades productivas y por lo tanto prefieren producir todo en la propia empresa, dificultando así la especialización. Las externalidades positivas de la concentración geográfica reducen las barreras a la entrada para empresas nuevas y así contribuyen a la creación de una oferta excedentaria del producto principal del “cluster”, conduciendo a una feroz competencia de precios a nivel local. En un entorno de bajas capacidades, esto lleva a una competencia ruinosa en vez de llevar a una rivalidad virtuosa que se traduce en mejoramiento del producto o servicio a través de la innovación, como en los clusters dinámicos. (Altenburg y Meyer-Stramer, 1999)

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4. Algunas Ideas para las Políticas y/o Programas para la Construcción de Ventajas Competitivas (o, por lo Menos Sobreviviencia) de las Microempresas Rurales

Porter (1998) advierte que promover complejos productivos en países en vía de desarrollo requiere empezar desde lo más básico. Primeramente es necesario preocuparse de mejorar la educación y las destrezas, construir capacidades en tecnología, abrir el acceso a los mercados de capital y mejorar las instituciones. Sólo después se requieren inversiones más específicas para un cluster dado. Mead, (1994) es enfático: los programas requeridos para las microempresas nuevas son bastante distintos a los requeridos por empresas que lograron sobrevivir algunos años y que requieren expandir. Altenburg y Meyer-Stramer (1999) justifican las medidas de apoyo a los clusters de micro y pequeñas empresas sobre todo por el papel que tienen en ofrecer oportunidades de empleo. Su mensaje es que el ímpetu de las políticas debe estar la ruptura del círculo vicioso de las bajas competencias/destrezas y bajas inversiones. Recomiendan una apropiada mezcla de políticas orientadas al mejoramiento de la gerencia y calidad de lo producido por las micro y pequeñas empresas de “sobrevivencia” con políticas específicas para el fortalecimiento de clusters como la provisión de servicios específicos para el sector, apoyo para la acción colectiva, diseminación de información, etc.; así como visitas a empresas más sofisticadas. En cuanto a las políticas orientadas hacia el fortalecimiento de los complejos productivos, estas tienen que ir acompañadas por, primero, despertar la conciencia de las fortalezas que puede representar un cluster más ideal que el de sobrevivencia. Sin embargo, los que trabajan con la comunidad local tienen que estar concientes de su papel de catalizador y moderador y no empujar sus ideas con demasiada fuerza sin que la comunidad local de microempresarias las haya asimilado como suyas. Añaden que por mientras los empresarios que participan en proyectos no son personalmente responsables de los posibles fracasos, mostrarán interés en muchas actividades que, en realidad, no requieren. Por varios motivos, las empresas privadas muestran generalmente un mejor desempeño que entidades gubernamentales o asociaciones/cooperativas de micro y pequeños empresarios para los servicios a las microempresas y es tarea de los promotores (el gobierno local, la asociación gremial, u otros) de incentivar a las empresas privadas a cumplir este papel. Existen generalmente bastantes posibilidades para cambiar la actitud del Gobierno local desde una de negligencia a una de compromiso hacia las empresas locales5. La formulación de
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Aunque no hay que desestimar la importancia de los ritmos e intereses políticos de los distintos integrantes del Gobierno local que pueden no coincidir con los empresariales (Schneider, 2000, es ilustrativa al respecto) 28

una estrategia de desarrollo de un cluster comienza mejor con la participación desde el inicio del Gobierno local, de las varias entidades empresariales y de otros posibles interesados o aliados estratégicos. Sin embargo, no es fácil llevar a la cooperación un grupo de empresarios o de entidades que hasta entonces habían actuado individualmente. Es sólo después de un cierto período de cooperación exitosa en actividades periféricas que surgirá la confianza necesaria que, a su vez, es precondición para una cooperación efectiva en actividades cruciales. Las asociaciones gremiales locales deben repensar su papel, ya que pueden –en conjunto con las autoridades locales- proveer un foro para el intercambio de ideas, posicionarse como el punto focal para la acción colectiva y asumir las actividades que son sensitivas a la escala (como capacitación, investigación, búsqueda y difusión de información, representación en ferias, compra de insumos y comercialización, etc.). Sin embargo, la mayor parte de las asociaciones gremiales representan una “industria” específica y no un cluster. Por su lado, los Gobiernos deberían –en estrecha asociación con el sector privado- construir sobre complejos productivos existentes o nacientes, siempre apoyándose en las fuentes locales que lo hacen único (local sources of uniqueness) y no tratar de crear nuevos clusters de la nada. Desde distintos ángulos, la pequeña empresa se encuentra en una posición de desventaja respecto a las más grandes. La mayor flexibilidad que se le aduce -justamente por su tamaño y organización- frente a la empresa más grande no parece verificarse en las condiciones relativamente precarias (mercados imperfectos y falta de capital humano) en las cuales generalmente se desempeña en la región. Existen factores como el ejercicio de poder monopsónico o monopólico, que inducen a las firmas más grandes a incurrir en una serie de ineficiencias, tanto a nivel de la propia empresa como de la sociedad, pero que finalmente repercuten negativamente sobre las empresas de menor tamaño. Hasta el momento se ha dado poca atención a los costos económicos y sociales de estas ineficiencias que se traducen en una presión a la baja de los precios al proveedor y precios altos -a nivel internacional- al consumidor. Una consecuencia es que pequeños proveedores están siendo eliminados de la cadena de proveedores más allá de lo que debieran. Otra consecuencia es que consumidores que son en su mayoría de ingresos medios a bajos tienen que pagar precios altos, entre otros, para absorber los altos costos de desarrollo de marcas y de publicidad, la rápida introducción de nuevos productos y envases, así como los costos de inversiones "state of the art" para condiciones que no lo son. Si se mira desde un punto de vista estrictamente productivo o de inversiones, la caída en la presencia de las PYMEs no es un asunto tan importante en sí, pero si se toman en cuenta los encadenamientos entre las PYMEs y sus efectos sobre el empleo, la tecnología, la equidad y la localización geográfica, entonces las implicaciones son mucho mayores. Efectivamente, se puede observar un cambio hacia una mayor concentración geográfica de la toma de decisiones, visto que las industrias, los importadores y los distribuidores de mayor tamaño tienen su sede en las ciudades más grandes y no cercanas a la producción como era el caso de las empresas de tamaño mediano a pequeño. A medida que ocurre la concentración de la propiedad, hay relativamente menos agentes dueños de su propia empresa. La toma de decisiones se concentra por lo tanto en menos, pero más poderosos agentes.
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Existe entonces un problema (issue) de equidad, no necesariamente respecto al ingreso o sólo respecto al tema del ingreso, sino respecto a la distribución regional/espacial y respecto a la propiedad y toma de decisiones. También existe un problema (issue) respecto a la capacidad nacional o regional de creación de conocimientos propios, investigación y adaptación de tecnologías en distintos puntos de la trama de relaciones insumo-(servicios)-producto. Las perspectivas de desarrollo a largo plazo, bajo estas condiciones, debieran ser miradas con máximo cuidado y las implicancias respecto a una posible estrategia de desarrollo en torno a clusters son, claramente, negativas. En conclusión, se propone que los Gobiernos tomen acciones para "bend the curve",6 es decir, cambiar la tendencia hacia un progreso y desarrollo más deseable y más equitativo. Asimismo, se sugiere que los Gobiernos de la región se reserven un mayor "espacio para políticas" de desarrollo de competitividad y de transformación estructural de sus economías que las previstas actualmente en sus negociaciones bilaterales, multilaterales y en la OMC. Algunos países están tomando pasos en esta dirección. Así en Colombia, se han organizado reuniones y firmado un Convenio de Competitividad entre los distintos agentes que intervienen a lo largo de las cadenas productivas (incluyendo el Estado) para, paulatinamente y de común acuerdo, emprender acciones orientadas a aumentar la productividad y la competitividad externa y, paralelamente, aumentar el consumo interno a través de acciones conjuntas de publicidad y acciones especiales hacia el desarrollo de productos al alcance de las poblaciones de menores recursos. Muy recientemente -alentados por el Gobierno de los Países Bajos, la Cámara de Comercio de Santiago y la Fundación Chile-, algunos agentes de las cadenas agroalimentarias chilenas se han reunido en mesas de discusión por rubro para conversar sobre posibles estrategias conjuntas orientadas a aumentar la eficiencia a lo largo de cada cadena. En Argentina, la Provincia de Neuquén ha negociado con las distintas cadenas de supermercados un "rincón" con productos locales libre de las exigencias que imponen a los demás productos (cuotas, volumen mínimo de ventas, apariencia, etc.). Es un ejemplo que podría ser emulado en todas partes. Algunas PYMEs en Argentina han iniciado relaciones (contractuales o no) con otras, más pequeñas, para comprarles productos semi-elaborados y venderlos bajo su marca. Esto les ha permitido aumentar su volumen de ventas sin incurrir en inversiones, mientras las otras han encontrado un canal de ventas más o menos seguro. En varios países, PYMEs agroalimentarias están haciendo esfuerzos para relacionarse de manera más permanente con compradores industriales u hoteles y restaurantes. Estos esfuerzos -espontáneos hasta ahora- se podrían incentivar. Además se recomienda que, aunque las PYMEs agroindustriales lácteas no tienen tradición de asociarse, debieran ser incentivadas7 hacia contemplar esta posibilidad como una forma de seguir posicionándose en el mercado y enfrentar la concentración creciente de las
Propuesto, entre otros, por John Antle en su alocución como Presidente electo de la Asociación de Economistas Agrícolas de Estados Unidos, Nashville, 1999. 7 Iniciativas como los PROFO en Chile por ejemplo, donde la Corporación de Fomento incentiva y subsidia la formación de grupos de empresarios de un mismo rubro o de un rubro complementario y de una misma región con el fin de identificar e implementar soluciones grupales a sus problemas. 30
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grandes empresas, tanto agroindustriales como de distribución. Así mismo, se podría incentivar un mayor intercambio entre la PYMEs tanto en el sector primario como agroindustrial con los fabricantes locales de máquinas, herramientas e insumos, para que encuentren soluciones a sus problemas y necesidades específicos y que estas soluciones -a veces muy ingeniosas- sean difundidas. Los gobiernos locales podrían jugar un papel activo en ello. En general, con el fin de fortalecer los clusters de PYMEs y otras empresas, se recomienda -empezando por el ámbito gubernamental y académico- reemplazar en todo tipo de mensajes el sesgo actual de "foreign is beautiful" hacia una posición neutra o ¿porque no? un ligero sesgo hacia "local is beautiful" para que todos los agentes reaprendan a agotar primero las opciones en su alrededor.

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5. ¿Cómo las Microempresas Podrían Aprovechar las Oportunidades de la Globalización y Reducir sus Amenazas? Existen cuatro respuestas cortas a las oportunidades que ofrece la globalización a las microempresas: el aprovechamiento y reforzamiento de las especifidades locales (microclima, belleza, tradición, renombre, imagen, etc.); el aprovechamiento (incluso creación) de nichos de mercado y de alianzas estratégicas con otros interesados en penetrar en los mismos mercados; la asociatividad y la obligada mantención homogénea o mejora de la calidad de todos y cada uno de los proveedores; y el aprovechamiento de canales de comercialización alternativos (diversas iniciativas de ecosolidaridad o Fair Trade Partners como los asociados a Transfair en distintos países europeos entre los cuales están Oxfam, Action Solidarité Tiers-Monde, Pax Christi, Caritas, y muchos más).

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BIBLIOGRAFÍA • • • Altenburg, Tilman y Jörg Meyer-Stramer (1999): “How to promote clusters: policy experiences from Latin America", World Development, Septiembre. CEPAL (1999): Panorama Social de América Latina 1998, LC/G.2050-P, Santiago de Chile. Dirven (2000): “Empleo rural, grupos etarios y género”, a ser presentado en el Seminario Ocupaciones rurales no-agrícolas, Oficina de Atualização Temática, Instituto Agronômico do Paraná (IAPAR)/ASE y IICA/Procoder II, Londrina, Brasil, 16 al 20 de octubre 2000 Dirven, Martine: “Clustering and declustering effects of globalization (based on case studies of the milk sector in Chile, Colombia, Uruguay, Argentina and the Netherlands)”, presentado en la Pre-conferencia de la Asociación Americana de Economistas Agrícolas (AAEA): Agro-industrialización, globalización y desarrollo internacional, 6-7 agosto 1999, Nashville, Tennessee, USA y a ser publicado proximamente en el International Food and Agribusiness Management Review Fitel (Fondo de Inversión de Telecomunicaciones) (1996): Caracterización socioeconómica de los centros poblados rurales del Perú, Documento de Discusión No 1, Lima. Mead, Donald C. (1994): “The contribution of small entreprises to employment growth in southern and eastern Africa”, World Development, Vol. 22, No 12. Porter, Michael E. (1998): “Clusters and the new economics of competition”, Harvard Business Review, noviembre-diciembre. Reardon Thomas y Kostas Stamoulis (1997): “Relating agro-industrialization, intermediate cities and farm-nonfarm linkages: an investment perspective with latin American examples”, mimeo. Renkow, Mitch (1998): Cities, towns, and the rural non-farm economy, documento presentado al taller del International Food Policy Research Institute (IFPRI) sobre Estrategias para estimular el crecimiento de la economía rural no agrícola en países en vía de desarrollo, Washington D.C., 17-20 de mayo 1998. Schneider, Heloïsa (2000): “El municipio como articulador del fomento productivo: el caso de las comunas de Canela y Putaendo, Chile” documento técnico del Informe final de los Convenios IICA/INDAP: “Apoyo a la desconcentración y descentralización de los
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• • • •

servicios de INDAP” y CEPAL/ Ministerio de Agricultura/INDAP: “Análisis y evaluación de los instrumentos diseñados por el Ministerio de Agricultura para la superación de la pobreza rural”, marzo.

LA MICROEMPRESA RURAL
Ponencia de Ernesto Parra Consejo Nacional de Planeación. Colombia

1. ¿Qué es una Microempresa Rural? La producción tecnificada de quesos y yogures por un grupo de cinco campesinas asociadas; el cultivo organizado de brócoli y palmitos en las parcelas de cincuenta productores rurales para el supermercado de la ciudad vecina; la cooperativa de comercialización de frutas para el mercado mayorista de la capital; el taller de servicios automotrices a la orilla de la carretera. He ahí ejemplos de los cuatro tipos de microempresas rurales que en los albores del tercer milenio están brindando empleo e ingresos a la población, y contribuyendo al desarrollo de las zonas rurales de los países latinoamericanos: 1) microempresas de transformación agroindustrial; 2) microempresas de producción agropecuaria tecnificada para el mercado moderno; 3) microempresas de comercialización de insumos y/o productos agropecuarios; 4) microempresas de producción de bienes y servicios no agropecuarios. En todas ellas se dan los elementos constitutivos del concepto de microempresa rural: aquella unidad permanente de producción de bienes y servicios en el sector rural, en la que el empresario y su familia son a la vez trabajadores de la empresa, existe una escasa división técnica del trabajo y se labora en pequeña escala para el mercado moderno introduciendo sistemas y equipos modernos de producción. Esta definición concuerda en sus elementos conceptuales básicos con los que caracterizan a la microempresa urbana, pero estos se dan de manera distinta, lo que permite establecer las siguientes diferencias: a) Mercado. Para las microempresas de producción agropecuaria, comercialización y agroindustria, el mercado de insumos es más concentrado que el que enfrenta la microempresa urbana, pues en el sector rural existen menos alternativas de proveedores.

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El mercado final de productos es más localizado que el que enfrenta la microempresa urbana, en el sentido de que hay espacios institucionales e incluso tiempos claramente definidos como es el caso del mercado del pueblo, la central de abastos, y los almacenes de cadena, lo que permite informarse más fácilmente sobre las condiciones vigentes. Una particularidad es la existencia de un complejo sistema de intermediación, desfavorable para la microempresa, el cual es favorecido por la necesidad de transportar los productos del área rural a la urbana, la cual implica la actividad de acopio. Para las microempresas de producción de bienes y servicios no agropecuarios, el mercado de productos se caracteriza por su carácter local, con una clientela relativamente cautiva pero escasa, ya que no suele ser rentable producir bienes manufacturados en el campo, para llevarlos al mercado urbano. Sin embargo, en zonas cercanas a vías de comunicación concurridas, la clientela es mucho más amplia que la población local, sobre todo para las microempresas de servicios turísticos, alimenticios y similares. b) Organización de la producción Las microempresas dedicadas a actividades no agropecuarias no difieren de las urbanas por este concepto. En cambio, las agroindustriales, de producción y comercialización agropecuaria, presentan dos diferencias con respecto a la microempresa urbana: Por una parte, la operación de la microempresa tiene un cariz asociativo connatural, así la producción primaria sea individual, dado por el hecho de que sólo es posible si se agregan las ofertas o demandas de grupos de productores, lo cual es necesario para cumplir con las exigencias de volumen y calidad del mercado moderno. Por otra parte, la presencia familiar y comunitaria es mayor que en la microempresa urbana, dado que en el ámbito rural existe la contigüidad geográfica y la red de vínculos familiares y de vecindad que cada vez desaparecen más en las áreas urbanas. Esto le genera a la microempresa rural la posibilidad de lograr una mayor cohesión y compromiso de todas las personas y grupos vinculados a ella con los objetivos comunes, que por lo general resultan ajenos a la microempresa urbana. c) Tecnología Por este aspecto tampoco hay diferencias entre las microempresas urbanas y las rurales dedicadas a actividades no agropecuarias. Sí las hay en las dedicadas a actividades relacionadas con lo agropecuario, por el hecho de que en ellas la modernización tecnológica se basa más en la introducción de sistemas productivos basados en la aplicación de insumos agropecuarios (semillas, abonos, fungicidas) y de técnicas culturales (distancias, forma y frecuencia de procesos), que en la utilización de máquinas y equipos industriales. Ello implica procesos menos costosos y más intensivos en mano de obra, y hace necesaria la organización de los productores.

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2. Cómo Crear y Desarrollar Microempresas Rurales La experiencia ganada en los últimos años por los programas de apoyo a la microempresa rural, permite identificar una serie de factores que favorecen o dificultan la creación y desarrollo de la microempresa rural. Esos factores tienen que ver con el producto desde el punto de vista del mercado y del proceso productivo con sus exigencias de mano de obra e inversiones, con las condiciones del entorno institucional y comunitario y con las características de la población. a) Por lo que respecta al producto, la microempresa rural es viable si se identifican bienes o servicios producibles en condiciones competitivas por una población determinada para un mercado favorable claramente definido. Estas condiciones significan en concreto lo siguiente: El mercado tiene que ser amplio, ojalá creciente o por lo menos estable, para que represente un factor favorable. La mayoría de los bienes de consumo masivo llenan estas condiciones, pero también productos más sofisticados que se sabe tienen demanda comprobada por parte de los grupos de mayores ingresos y en el mercado internacional. Hay que ser cautelosos cuando se producen bienes de demanda estrecha o saturada, en cuyo caso el mercado se convierte en factor adverso, como algunas artesanías o productos nuevos desconocidos por los consumidores, cuya introducción es lenta y exige inversiones de consideración en publicidad. El proceso productivo debe tener tales características, que el producto se pueda producir en condiciones acordes con la realidad microempresarial, es decir en cantidades relativamente pequeñas, en las condiciones agrológicas e infraestructurales reales de la localidad respectiva, con una tecnología relativamente simple que implique inversiones en maquinaria, equipos y capital de trabajo relativamente moderadas. De lo contrario se vuelve factor adverso. De vital importancia son las exigencias de mano de obra, las cuales deben cumplir con la condición de que puedan ser satisfechas sin inversiones extraordinarias en capacitación técnica por miembros de la población local, sin tener que acudir técnicos de fuera, a no ser para dar asistencia técnica puntual en apoyo a los miembros de la comunidad involucrados en el proyecto microempresarial. b) El segundo conjunto de factores relevantes tiene que ver con el entorno comunitario e institucional, en particular con las condiciones que presenta en cuanto a disposición para la organización y voluntad política favorable.
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Las microempresas rurales florecen en comunidades con experiencia de organización en torno a algún tipo de acción de desarrollo. Ayudan mucho las experiencias en proyectos económicos, pero solo si estos han sido exitosos, de lo contrario se hacen adversos y requieren acciones para contrarrestar los efectos negativos de los fracasos. Cuando no hay experiencias asociativas, la actitud solidaria, colaboradora y emprendedora pueden ser indicativa de condiciones favorables. El entorno institucional favorable ayuda poderosamente a cumplir condiciones necesarias para el éxito de las microempresas, como son requisitos legales, demandas de apoyo de capacitación, asistencia técnica, información y financiación, exigencias de los mercados. Es importante aquí el apoyo de las autoridades locales, la presencia y compromiso de ONGs, instituciones de formación profesional y de servicios financieros, así como la existencia de organizaciones gremiales. La ausencia de estas condiciones es un factor adverso. c) La población local, sujeto potencial del proyecto microempresarial, constituye el tercer conjunto de factores relevantes. La capacidad de trabajo y el espíritu de iniciativa que se observa en muchas comunidades rurales son los principales factores favorables en este contexto. Pero como factor adverso a la creación y desarrollo de la microempresa rural obra en ella un conjunto de actitudes contrarias a las que exige el montaje y manejo de una empresa rentable que tiene que competir en el mercado. Está ante todo el tradicionalismo y resistencia al cambio común entre los campesinos y, en general, entre los habitantes de las zonas rurales, que los lleva a aferrarse a las actividades y a la forma de trabajar ancestrales, y los hace reacios a emprender nuevas actividades y a adoptar nuevos métodos de producción y trabajo. Es obvio que esta actitud es del todo contraria a la que se exige a un microempresario rural que por definición tiene que emprender algo nuevo y esta dispuesto a realizar todos los cambios que exige operar para los mercados modernos. Esta actitud se ve reforzada por las malas experiencias que ha tenido que padecer población rural a lo largo de medio siglo de vaivenes de las sucesivas políticas de desarrollo que se han implantado en el campo, sin que hasta el presente se haya encontrado el camino del desarrollo y se haya superado la pobreza. Esta experiencia ha creado una actitud de desconfianza y en muchos casos de rechazo frente a toda nueva propuesta que implique riesgo.

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3. Nuevos Desafíos a Partir del Ambiente de Competitividad El ambiente de creciente competitividad que se ha ido creando a medida que el fenómeno de la globalización va incorporando en el mercado global los rincones más apartados del mundo, no es ajeno a la microempresa rural, que solo podrá sobrevivir si es capaz de competir con un número creciente de agentes en el mercado, pequeñas, medianas y aún grandes empresas, que en la lucha de competencia cada día aumentan su radio de acción buscando penetrar en nichos de mercado que antes ignoraban en sus estrategias de mercadeo. Esto plantea a la microempresa nuevos retos en las áreas del producto y de las estrategias de mercadeo y comercialización a) Con relación al producto, la microempresa rural tiene el desafío de garantizar la calidad que ofrecen los competidores, lo cual implica la utilización de insumos de primera, la aplicación de las técnicas más modernas de cultivo y transformación, la realización eficiente de actividades de postcosecha como la selección y el empaque. Implica también el esfuerzo necesario para acopiar las cantidades de oferta que demanda el mercado moderno, por lo general significativas, y una total sincronización de acciones para cumplir con los plazos de entrega exigidos. Todo ello demanda un buen nivel de capacitación y organización de los participantes en los proyectos microempresariales b) Con relación al mercadeo y la comercialización, la lucha de competencia exige comprometer contractualmente clientes que aseguren la compra de la producción a precios de mercado y con condiciones favorables de pago, así como utilizar los canales más eficientes de comercialización. Esto, unido a la necesidad de asegurar los recursos financieros para financiar la compra de la producción mientras se obtiene el pago, demanda gran capacidad de gestión, la que a su vez implica un buen nivel de formación empresarial. El éxito en la aplicación de estas estrategias de competitividad se ve dificultado por dos factores que hacen la competencia especialmente difícil para la microempresa, uno de carácter objetivo y el otro de carácter espúreo pero real. El primero consiste en las ventajas objetivas que le confieren a la mediana y gran empresa el tamaño de sus operaciones y la disponibilidad de recursos que le hacen posible adquirir tecnología de punta, inaccesible a la microempresa. El segundo consiste en la competencia desleal que realizan estas empresas aprovechando su posición de monopolio y los privilegios de origen político que logran gracias a sus contactos personales y a la presión de sus poderosos gremios.

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4. Diseño y Aplicación de Políticas para el Fortalecimiento de la Microempresa Rural Es evidente que la microempresa rural es incapaz de enfrentar por sí sola los desafíos mencionados y que esto solo es posible si se la apoya con toda una batería de políticas diseñadas adecuadamente y aplicadas en forma correcta. La experiencia ganada permite enumerar las principales políticas así: focalización, integralidad, articulación con el entorno institucional y empresarial, identificación previa del mercado, conexión contractual previa con el mercado, base tecnológica apropiada, agregación amplia de oferta. Se conocen las demandas prioritarias de apoyo en capacitación, asistencia técnica e información. La pregunta que se pretende responder a continuación es: ¿Qué elementos favorecen o dificultan el diseño y aplicación de estas políticas destinadas al fortalecimiento y desarrollo de la microempresa rural? Tres tipos de factores favorecen el diseño y aplicación de políticas: factores vinculados a la población microempresarial, factores del entorno y factores técnicos. a) La actitud abierta y positiva de la población y su capacidad para asumir el rol empresarial es la primera condición indispensable para el diseño y aplicación de políticas, pues es ella y nadie más quien va a emprender la aventura empresarial. Afortunadamente, la población rural ha demostrado en un grupo amplio de líderes, potencialidad para convertirse en un sector microempresarial competente, tanto desde el punto de vista empresarial como desde el punto de vista técnico. Ha demostrado capacidad de desarrollar competencias empresariales como la persistencia, la capacidad de asumir riesgos y la actitud de valoración de la calidad y de la organización, así como capacidad de asimilar destrezas administrativas, cuando se las transmite con metodologías apropiadas. Así mismo ha demostrado capacidad de apropiarse de tecnologías simples pero modernas y aplicarlas cuidadosamente. Un aspecto importante en la población, que en muchos casos actúa como factor adverso, es la debilidad de la formación básica, que incluye las destrezas y habilidades de leer y comprender textos sencillos, de escribir y realizar las operaciones elementales, además de algunos conocimientos básicos. b) En el entorno institucional se requiere voluntad política para suministrar los recursos necesarios para diseñar y aplicar eficientemente las políticas diseñadas. Esta falta de voluntad política es la causa de los resultados muchas veces lánguidos de los programas de fortalecimiento y desarrollo de la microempresa rural, y tiene origen no solo en la actitud de los gobernantes, sino en presiones de otros niveles y sectores empresariales que se oponen a la focalización, y en la visión de grupos de técnicos que no entienden o no comparten la importancia de la microempresa como instrumento de desarrollo.
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Como factor favorable que contrarresta esta acción negativa debe mencionarse el interés creciente y la presión que vienen ejerciendo en los últimos años las entidades multilaterales de apoyo. Esta acción se ve muy bien reforzada desde dentro cuando existen organizaciones microempresariales fuertes que asumen la tarea de reivindicar los intereses del sector ante la sociedad y en Estado. c) El factor técnico juega un papel preponderante en este contexto, pues buena parte de los logros positivos que pueden conseguirse con la población y con el entorno depende de la calidad, la pertinencia, adecuación y eficacia de los paquetes metodológicos. En la actualidad están dadas las condiciones para que este sea un factor favorable, pues como fruto de la experiencia acumulada, existe en las instituciones de apoyo al sector microempresarial rural un conocimiento suficiente de su problemática, un amplio dominio teórico y práctico de las distintas metodologías aplicables, y un manejo competente del instrumentario disponible para aplicar las políticas diseñadas. Como factor adverso en este campo actúa la escasez de instituciones convencionales con interés y capacidad para prestar los servicios requeridos, sobre todo en el área del crédito, y la falta de voluntad política de los gobiernos para dar vía libre a instituciones alternativas que demuestran ese interés y capacidad.

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SINTESIS DE LA CONFERENCIA ELECTRONICA SOBRE PERSPECTIVAS Y DESAFIOS DE LA MICROEMPRESA RURAL
EN AMERICA LATINA Y EL CARIBE
(14 de agosto al 7 de octubre, 2000)

I. OBSERVACIONES, CONCLUSIONES O RECOMENDACIONES REFERENTES A LAS MER, COMO UNIDADES DE PRODUCCION

1. Desde su inicio los participantes resaltaron la necesidad de contar con una tipología de las MER que ayudase a evitar ambigüedades en el debate, dada la enorme heterogeneidad de clases de microempresas y de ambientes institucionales en las que ellas se insertan a lo largo de la región latinoamericana. Las tres ponencias presentadas (Pietro Simoni, Ernesto Parra y Martine Dirven) ofrecen tres opciones no antagónicas de tipologías. La tipología más amplia, que en cierto sentido engloba a las demás, fue la de Martine Dirven (quien citando a Mead) clasifica a las microempresas en: i) orientadas por la oferta (supply-driven), que responden a las necesidades de sobrevivencia de los campesinos y generan ocupación e ingresos con un productividad bajísima; y ii) las orientada hacia la demanda (demand-driven), que se desarrollan en respuesta a oportunidades de mercado. En la terminología de Simoni, la primera es la microempresa tipo a) y la última correspondería aproximadamente a las microempresas tipo b) y c). Ernesto Parra ofreció una tipología de acuerdo al objetivo que persiguen las microempresas (de transformación, de servicios, etc.) A partir de estas tipologías, una conclusión de gran interés operacional (tomando como referencia a Simoni y Dirven) es que ambos tipos de microempresas son utiles porque en América Latina resuelven problemas diferentes. Las microempresas orientadas a la oferta, por ejemplo, se encuentran con frecuencia en comunidades campesinas aisladas, suelen ser manejadas por mujeres y contribuyen esencialmente a complementar el ingreso de la familia, es decir, no constituyen la principal fuente de ingreso de esta última. A diferencia de este tipo de microempresas, las orientadas hacia el mercado, tienden a convertirse en la fuente más importante del ingreso familiar y presentan grados de acumulación de capital variable. Serían éstas últimas las que en el mundo rural juegan un rol clave en la generación de la ocupación y el ingreso, constituyéndose en agentes dinamizadores del desarrollo rural a través de encadenamientos productivos y articulaciones con instituciones locales y mercados en expansión. Es en ellas también donde se concentra la población rural sin tierra. Según Martín Dirven, una proporción alta de estas empresas existirían por la inhabilidad de la economía de generar mejores oportunidades en otros sectores. Esta conclusión, sin embargo, no fue compartida por otros participantes. En este, como en otros temas controvertibles, hubo acuerdo de promover la recolección de más información de terreno para poder diseñar estrategias de apoyo diferenciadas.
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2. Otra conclusión es que las MER para sobrevivir y desarrollarse necesitan generar y fortalecer su capacidad competitiva, como cualquier otro negocio orientado al mercado. Esto implica, en primer lugar, identificar oportunidades de negocios, y responder a estas oportunidades aprovechando la diferenciación y calidad de los productos que ofrecen, mediante procesos que estén de acuerdo con la realidad de la microempresa rural, como por ejemplo, con una tecnología relativamente simple que exija inversiones moderadas en maquinaria, equipo y capital de trabajo. Aquí se considera indispensable la capacitación del empresario, así como la capacitación técnica de los trabajadores de la microempresa. 3. Independientemente del tamaño, las MER que han demostrado más eficacia en la dinamización de la economías locales son las microempresas de servicios comerciales o de apoyo a la producción agropecuaria. Son muy flexibles y responden en forma rápida a los cambios y a las oportunidades. Las microempresas de primera y segunda transformación de productos de origen agropecuario, u otras materias primas, enfrentan mayores dificultades de instalación para acceder a mercados, capital y tecnología. 4. A diferencia de algunos grupos importantes de productores agrícolas cuya competitividad no se ve afectada por el tamaño pequeño de la unidad de producción (por ejemplo los horticultores, los productores de flores, etc), en las microempresas rurales existen economías de escala no solo a nivel de la producción sino también a nivel de la comercialización. Este hecho, a juicio de algunos participantes a la conferencia, sería el causante de dos efectos negativos que afectan a las microempresas rurales: i) el debilitamiento de los encadenamientos hacia adelante, hacia atrás y el vinculado a la demanda, y ii) la existencia de los costos de transacción (administrativos, organizacionales, etc) mayores que los que enfrentan las empresas más grandes. Esto argumentos serían el fundamento técnico de la tendencia observada en América Latina a formar unidades de producción asociativas (cooperativas, ejidos, etc) con preferencia a las microempresas individuales. Entre las ventajas de formar entidades, formales o informales, de tipo asociativo se señalaron, entre otras: i) el mejor acceso a fuentes de financiamiento, ii) la mayor capacidad para obtener tecnologías e insumos apropiados para el tamaño más grande de la unidad de producción, iii) un mejor posicionamiento en los mercados más grandes, por la posibilidad de ofrecer mayores volúmenes de producción para la venta, así como para beneficiarse de precios más bajos en los mercados de equipos e insumos, y iv) las ventajas de introducir el concepto de marca, así como de absorber los elevados costos fijos de la campañas publicitarias. 5. En relación al tipo de recursos humanos que se consideró esencial para el buen funcionamiento de las microempresas rurales los participantes de la conferencia mencionaron tres categorías: i) en primer lugar, la presencia del empresario emprendedor, caracterizado como una figura con talentos, habilidades y conocimientos especiales, con una visión de la producción que lo diferencia netamente de un pequeño productor agropecuario y una forma de organizar el trabajo diferente, ii) los trabajadores de la microempresa, que suelen ser miembros de la familia del microempresario o trabajadores sin tierra de la zona donde se encuentra la microempresa. Como la mayoría de ellos suelen ser analfabetos y no cuentan con experiencias y conocimientos previos sobre los negocios de la microempresa, necesitan superar estas deficiencias a través de capacitación focalizada, y iii) también se mencionó la necesidad de contar con otro tipo de trabajador o técnico especializado en áreas de vital importancia para la
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sobrevivencia de la microempresa como, por ejemplo, un contador, un especialista técnico, etc. En muchas comunidades aisladas no existen estos especialistas y por tanto la microempresa debe identificarlos y contratarlos en otras zonas de mayor desarrollo. 6. En la conferencia se debatió ampliamente el tema de cómo desarrollar a las microempresas rurales para que alcancen la etapa de autosustentación. No es posible dar cuenta en una síntesis de la enorme variedad de puntos de vistas, algunos de los cuales eran además esencialmente antagónicos. Por razones prácticas, decidimos dividir este complejo tema en dos fases o partes: i) identificar las condiciones mínimas para la viabilidad de las microempresas rurales y ii) los componentes de una estrategia pro piamente tal. En este punto nos referimos solamente al primero de los dos temas, dejando para más adelante los aspectos relacionados con el diseño de estrategias favorables. Un buen punto de partida podría ser el criterio señalado por Martine Dirven en el sentido que las microempresas (particularmente las que se agrupan en clusters) siempre deben apoyarse en fuentes locales que lo hacen único (local sources of uniqueness) y no tratar de crear nuevas microempresas de la nada. Es decir, para ser viable una microempresa no debería crearse solamente porque en la zona existe sobreabundancia de mano de obra o porque se piensa que la microempresa es un instrumento siempre adecuado para reducir la pobreza rural. Otros participantes mencionaron algunas condiciones mínimas como, por ejemplo: i) la presencia en la zona de microempresas en una cantidad suficiente para asegurar una masa crítica con la cual iniciar un programa de apoyo, ii) la disponibilidad de infraestructura, de energía, comunicaciones (teléfonos) y caminos, iii) el acceso a materia prima y a materiales de consumo a precios razonables, iv) un mercado local cercano que pueda absorber por lo menos una parte de la producción y v) acceso a servicios de reparación, mantenimiento y otros servicios a costos razonables. Es importante aclarar que no todos los participantes de la conferencia concordaron con esta lista e incluso algunos de los casos sometidos a discusión durante la conferencia reunían solo algunas de estas condiciones. 7. En relación con el diseño de estrategias para apoyar el desarrollo de las microempresas rurales, se presentaron muchos puntos de vista de gran interés práctico y conceptual. En general predominó el criterio de reconocer que es poco realista imaginar que una sola estrategia, por amplia y rica en contenidos que sea, pueda ser útil para la enorme variedad de situaciones ecológicas, económicas, institucionales y políticas que encontramos en la región latinoamericana. En esta sección mencionaremos primero los conceptos que se refieren a las microempresas de subsistencia (microempresas orientadas por la oferta en la terminología de Dirven o microempresas tipo a) en la concepción de Simoni): i) casi siempre nacen bajo el amparo de proyectos regionales financiados en su mayor proporción por agencias de desarrollo externas (BID; FIDA, GTZ, FAO, etc.), ii) se dirigen a dar fuentes de empleo y de ingresos a minorías étnicas o grupos sociales rurales severamente marginados (mujeres rurales, juventud rurales, etc.), iii) producen bienes o servicios de baja calidad para mercados locales con inversiones pequeñas en equipos y tecnologías sencillas. Aunque se les clasifica como proyectos sociales, en realidad cumplen un rol económico clave en ofrecer empleo cuando no existe una alternativa mejor, complementar el ingreso familiar y lo que tal vez es más importante a largo plazo, permitir a los microempresarios desarrollar destrezas y habilidades que les permitirá enfrentar en mejor forma su inserción en mercados más competitivos fuera de
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la zona. Este aspecto fue denominado el rol educativo de las microempresas por algunos participantes de la conferencia. 8. En lo referente a las microempresas orientadas hacia la demanda y que cuentan ya con una cierta capacidad de acumulación, nos referiremos a los elementos estratégicos más mencionados durante la conferencia (sin aludir a quien lo dijo primero o con más claridad): i) en primer lugar se mencionó que es necesario preocuparse de mejorar la educación, las destrezas y en forma particular la capacidad de gestión y comercialización de los microempresarios, ii) las microempresas, por su cuenta o con ayuda de instituciones, deben generar procesos de encadenamientos hacia adelante y hacia atrás que permitan el mayor impacto posible sobre los productos agropecuarios, iii) las microempresas deben tratar de especializarse en un grupo reducido e interrelacionado de productos. Esto redundaría en la construcción de una capacidad tecnológica, mejor calidad del producto final y mejor aprovechamiento de las habilidades, capacidades y disponibilidad de recursos. En una etapa más avanzada, la microempresa deberá crear el concepto de marca y obtener la certificación de calidad de una institución de prestigio, iv) cuando existan las condiciones favorables, la integración horizontal sea entre productores del mismo rubro o entre ramas diferentes de una misma industria ( por ejemplo entre cerrajeros y carpinteros para producir muebles) generaría ventajas económicas directas vía complementación de habilidades y servicios y también ventajas económicas indirectas (o políticas) al permitir la formación de sistemas de producción integrados y mecanismos de organización empresariales de tamaño suficiente para hacer lobby político a nivel regional y facilitar de este modo el acceso al crédito y a otros servicios de apoyo (asistencia técnica, etc) que jamás estarían disponibles para las microempresas individuales y aisladas, v) la concentración por áreas (clusters) es un mecanismo poco frecuente en el mundo rural de América Latina pero de enorme importancia en el desarrollo de las microempresas de Asia y Afríca. En estas regiones los clusters están compuestos por empresas orientadas a productos producidos en masa pero con mayor diferenciación y requerimientos tecnológicos. Suelen crearse en torno a empresas transnacionales pera acceder tanto al mercado doméstico como el internacional. Un ejemplo de América Latina que se asemeja a los clusters de Asia es el proyecto del Corredor Puno-Cusco (financiado por el FIDA) que se basa en el concepto de espacio y de sistemas rurales abiertos donde existe una estrecha interdependencia económica con los espacios urbanos y periurbanos. Este tipo de mecanismos necesita un fuerte apoyo de los gobiernos municipales y regionales.

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II. ALGUNAS OBSERVACIONES Y CONCLUSIONES SOBRE EL ENTORNO DE LAS MICROEMPRESAS RURALES La relación de las MER con su entorno es una relación que podríamos llamar orgánica o natural, puesto que no es posible concebir el desarrollo de las microempresas rurales en un ambiente institucional neutro. El debate sobre el entorno se canalizó principalmente hacia el rol favorable o adverso que este ejerce sobre sobre las microempresas rurales. 1. Hubo un interesante debate sobre el rol que juega la existencia de un marco legal, institucional, y político especifico para las microempresas rurales. Simoni planteó la necesidad de crear este marco legal, lo que implica el reconocimiento de la sociedad de la importancia de las microempresas y la posibilidad de generar leyes y políticas favorables al desarrollo de este tipo de empresas. Este fue otro de los aspectos que recibió una gran atención de los participantes, los cuales presentaron visiones antagónicas sobre el tema. Aunque no existió un consenso, podría decirse que los oponentes a formalizar legalmente a las microempresas estaban mas preocupados de la modalidad o proceso de la formalización (exceso de burocracia, pocos beneficios concretos para la microempresa, regulaciones excluyentes de los tipos de microempresa más frecuentes en las zonas rurales etc.) que del marco legal per sé, como un instrumento auténtico de desarrollo especialmente necesario en las fases más avanzadas de consolidación y crecimiento de las microempresas 2. En cuanto a las políticas de promoción de las microempresas, Martine Dirven parte de la constatación que las micro y pequeñas empresas se encuentran en una posición de desventajas desde distintos ángulos respecto a las más grandes. Agrega, además, que la globalización y el aumento de la competencia favorece la concentración de las empresas en unidades cada vez mayores y en consecuencia, se estaría creando un ambiente económico adverso a los pequeños productores y proveedores. Esta es la raíz de la extrema desigualdad que prevalece en América Latina. Existiría por lo tanto un problema de equidad no solo con respecto al ingreso sino respecto a la distribución regional / espacial y respecto a la propiedad y toma de decisiones. No obstante lo anterior, es factible políticamente neutralizar esa tendencia adversa si los gobiernos ( preocupados por los problemas de falta de equidad) adoptaran un rol pro-activo a través de medidas que generen un espacio económico a las pequeñas empresas para crecer. Durante la conferencia se señalaron varios casos exitosos de apoyos de gobiernos nacionales, regionales y municipales orientados a mejorar la competitividad de las pequeñas empresas de su territorio. Dada las nuevas reglas impuestas por la economía de mercado, las propuestas de apoyo no contemplan acciones directas de fomento o producción de los gobiernos sino la promoción y financiamiento parcial de acciones conjuntas con el sector privado, las ONG, organismos internacionales y los propios microempresarios rurales. Casi todas las propuestas que se presentaron otorgan un papel muy activo a los gobiernos locales. 3. Diversos ejemplos examinados durante la conferencia destacan la necesidad de mejorar las
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deficiencias de energía, infraestructura básica y servicios de comunicaciones. Como es obvio, corresponde al sector publico cubrir estas deficiencias. Respecto a este punto el debate tomo dos direcciones contrapuestas: i) algunos participantes adelantaron la tesis que superar esas deficiencias seria una condición sine qua non para el desarrollo de las microempresas. Esto, si fuera correcto, implicaría que el desarrollo de las MER avanzaría al ritmo del desarrollo económico general del país; y ii) la mayoría de los participantes no compartió este criterio porque en la realidad de nuestros países no se da esa relación en forma clara y no faltan los casos opuestos. Por ejemplo, en Haití, el país más pobre de la región, las micros y pequeñas empresas juegan un papel más importante que las grandes, en la generación de empleo y de ingresos de la población. 4. Hemos dejado para el final de esta síntesis la pregunta planteada por Julio Berdagué sobre que se puede hacer para masificar los instrumentos tradicionales de apoyo a las microempresas, en vista de la gran dispersión geográfica y heterogeneidad de estas ultimas. Fue un tema muy debatido que, esencialmente, quedo sin una respuesta satisfactoria. Las ideas propuestas tenían más bien validez a escala local o regional o requerían innovaciones institucionales que no se han difundido todavía en forma significativa en América Latina. Algunas de las ideas propuestas son las siguientes: i) promover las incubadoras de empresas pequeñas, mediante acuerdos con los gobiernos regionales, universidades, instituto de formación de técnicos, fundaciones, etc.; ii) crear “Joint Ventures” como en Bolivia y como se hizo en Chile mediante la Fundación Chile, pero solo para grandes empresas; iii) promover la distritalización (o clusters) en ciertas áreas geográficas especificas. Esta iniciativa ha tenido poco desarrollo en América Latina, sin embargo, la experiencia en otros países indica que genera un ambiente favorable a la multiplicación de las micro y pequeñas empresas por fenómenos imitativos y, cuando se alcanza una masa critica suficiente, reduce sensiblemente los costos de los programas de asistencia técnica; iv) probar esquemas pilotos de asistencia técnica o asesoramiento profesional de riesgos compartidos con ONG o el sector privado; y v) poner en práctica un marco de programación microregional como política explicita de algunas regiones, provincias o municipios, que permita la utilización de capacidades para encuadrar y potenciar las iniciativas empresariales (incluidas las microempresas) con el objetivo último de dinamizar el entorno regional, sin excluir a los grupos con desventajas económicas y educacionales.

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Discurso de Clausura de la Conferencia Electrónica sobre Perspectivas y Desafíos de las Microempresas Rurales en América Latina y el Caribe
Waldo Bustamante
Coordinador PROMER

Hemos llegado al término en este esfuerzo conjunto que hemos realizado durante siete semanas para comprender mejor que ocurre con las micro y pequeñas empresas rurales y cuáles son las perspectivas de mejorar el importante papel que juegan en el desarrollo económico y la reducción de la pobreza en muchas zonas rurales de nuestro continente. De sus comentarios y observaciones inferimos que este esfuerzo fue fructífero y estimulante. Es posible que algunas interrogantes básicas hayan quedado sin una respuesta satisfactoria. Este hecho no debería desanimarnos en tanto, la mayoría de los que participamos en este evento tenemos la convicción que hemos aprendido conceptos y vivido experiencias que vale la pena profundizar en el futuro. En esta ocasión queremos destacar la calidad de las ponencias de Martine Dirven, Pietro Simoni y Ernesto Parra, quienes nos dieron el impulso inicial para empezar a reflexionar y dialogar. Este diálogo, sin embargo, habría carecido de sustancia sin los variados casos que presentaron muchos micro y pequeños empresarios de diversas regiones de América Latina, los que por otra parte pusieron al descubierto la complejidad de los temas que se examinaron y la enorme riqueza de situaciones en las que se originan y desarrollan las microempresas rurales. Finalmente, constatamos con gran satisfacción el interés de los participantes para comunicar sus experiencias y opiniones desde los más variados y, a veces remotos lugares de nuestro continente. En este sentido, esta conferencia fue un buen foro para conocernos mejor y abrir de este modo valiosas oportunidades para contener el diálogo y la cooperación a través de contactos directos o de futuros eventos como este que termina. Queridos amigos, no nos resta sino agradecer a cada uno de ustedes su valiosa contribución al éxito de esta conferencia e invitarlos a todos, muy cordialmente, a otros eventos relacionados con las microempresas rurales, que les avisaremos oportunamente en forma directa; por teléfono, fax, correo electrónico o por nuestro nuevo sitio WEB www.promer.cl

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DISCURSO DE CLAUSURA FIDA
Raquel Peña-Montenegro
Directora División de América Latina y el Caribe FIDA

FIDAMERICA, en asociación con PROMER -el Programa de Apoyo a la Microempresa Rural- iniciado y financiado por el FIDA y ejecutado con la colaboración del IICA, ha puesto una vez más su red al servicio de todos ustedes para un intercambio de experiencias, opiniones y comentarios sobre la microempresa rural. El objetivo principal de la Conferencia ha sido el de ayudarnos a tener un mejor entendimiento de la problemática, de las limitaciones y de las oportunidades que enfrentan los microempresarios. Para el FIDA, el debate ha sido enriquecedor y de un valor inestimable para orientarnos en una mejor definición de una estrategia de apoyo a las microempresas rurales. Desde su creación en 1978, el FIDA ha reconocido la necesidad de expandir su estrategia institucional incluyendo actividades productivas que vayan más allá de las actividades basadas solo en el recurso tierra. El grupo-objetivo preferencial de las actividades del Fondo, independientemente del nivel de desarrollo económico de un país, son los pequeños productores y los productores sin tierra. Nuestra preocupación e interés por un concepto más amplio de desarrollo rural se deriva de la evidencia de que los ingresos de una familia rural pobre se obtienen en proporción cada vez más creciente de actividades realizadas fuera de la finca. Los estudios de casos y los debates alrededor de ellos confirman que las micro y pequeñas empresas rurales son empresas de alto riesgo y que necesitan de una pericia, de conocimientos y habilidades que deben ser sustentadas con apoyos institucionales y políticas especificas a ser desarrolladas por los gobiernos en el contexto de sus estrategias de lucha contra la pobreza, con el respaldo de asistencia técnica e instituciones financieras que comparten este objetivo. Estas palabras no pretenden hacer una síntesis de la Conferencia, labor que ha sido efectuada con extrema competencia por los coordinadores de la misma, sino un invitación a seguir trabajando en la búsqueda de mejores aproximaciones a la problemática de la microempresa, a seguir promoviendo la institucionalidad más apropiada para la articulación de las necesidades y restricciones de los hogares que buscan en la microempresa una alternativa a la generación de ingresos, con las oportunidades reales de los mercados. La relación entre estos tres elementos, hogares, mercado e institucionalidad es clave, desde nuestro punto de vista para la sostenibilidad de las microempresas rurales. Gracias a todos los participantes, a quienes presentaron estudios de casos, todos de gran valor, gracias a los que comentaron y enriquecieron el debate, gracias a los coordinadores, gracias también a los que silenciosamente leyeron y no opinaron, invitándolos a participar y a
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hacerse presentes sobre el tema en un futuro cercano, gracias a PROMER y FIDAMERICA... y sigamos trabajando!

ANEXO

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Microempresas Rurales estudiadas durante la Conferencia Electrónica “ Perspectivas y Desafíos de la Microempresa Rural de América Latina y el Caribe”
Nombre Microempresa Actividad Responsable E-mail Teléfono Fax País Nombre Microempresa Actividad Responsable E-mail Teléfono Fax País Nombre Microempresa Actividad Tierra Viva Ltda Comercialización de productos orgánicos Capacitación de socios Certificación de socios Andrea Tuczek Atuczek@ctcinternet.cl (562) 2391551 2391551 Chile Cooperativa de Producción Especial La Campiña Producción y comercialización de queso, yoghurt y mantequilla Felix Zuñiga Ceder@unsa.edu.pe (51) 289405 282887 Perú PRODEMO : Produccion de moxos Comercialización -Productos agrícolas de recolección -Semillas certificadas -Herramientas de trabajo -Productos fitosanitarios -Microcredito rural Germán Huanca Luna Cipca.beni@scbbs-bo.com 00591-482-2210 00591-482-2116 Bolivia

Responsable E-mail Teléfono Fax País

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Nombre Microempresa Actividad Responsable E-mail Teléfono Fax País Nombre Microempresa Actividad Responsable E-mail Teléfono Fax País Nombre Microempresa Actividad Responsable E-mail Teléfono Fax País

Sociedad Agrocomercial Concerfrut Ltda Producción de conservas y mermeladas caseras Mónica Castro Torres Lavale_2000@yahoo.com (5645) 774014 /774092 (5645) 774014 /774092 Chile Empresa Asociativa Campesina de Transformación y Servicios Yojoa EACSY) Piña orgánica, Vinagre natural de piña Carlos Manuel López, José Vasques Vasques Rodolfo Pacheco Rpacheco@zamorano.edu.hn (504) 7766140 Honduras Asociación de Productores de jai Tabasco del Corregimiento de Puerto Nuevo Producción, transformación y comercialización de pulpa de ají Tabasco con destino al mercado internacional (EEUU) Aleyda Ramírez Carlos Hernández Corpoversalles@hotmail.com (92) 2213333 Colombia

Nombre Microempresa Actividad

Corporación Agropecuaria Campesina de Aiquile -Comercialización -Apoyo a la comercialización -Transformación -Diversificación -Capacitación Edgar Oporto Javier Cabero Jcabero@cosett.com.bo (591)-4115037
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Responsable E-mail Teléfono

Fax País Nombre Microempresa Actividad Responsable E-mail Teléfono Fax País Nombre Microempresa Actividad

(591)-4115037 Bolivia Grupo Surethcho -Producción agrícola -Transformación agroindustrial -Comercialización de plátano Nora Paez Mayorga Wilfredo Flores del Valle Citaurc@cita.ucr.ac.cr (506) 2073431 / 2073457 (506) 253-3763 Costa Rica ACOPROSAVI -Producción agrícola de cultivos tradicionales y no tradicionales -Procesamiento primario de chile picante var. -Transformación y comercialización de salsa picante de chile Tabasco Estanislao de los Angeles García Cecastrof_2000@yahoo.com (503) 872-1706 (503) 393-0483 El Salvador Agroindustria BULEJE Elaboración de helados de frutas tropicales José Felix Buleje Gómez Jbuleje@latinmail.com (94) 524551 Perú Alianza Limitada Hilados y telares María Felix González Ada Montoya (504) 232 0547
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Honduras

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Tramar , Caleta Punta Arenas sa. Extracción , cultivo, elaboracion,distribucion y comercialización de productos del mar Daniel Aguirre Fuentes Tramarsa@usa.net (56)(55) 22608-251573-284620 (56)(55) 22608-251573-284620 Chile

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PREMIACIONES DE CASOS
A continuación se presentan las premiaciones de Casos y las Menciones Honrosas de las Microempresas Rurales, evaluadas por un jurado internacional, que participaron dentro de la Conferencia Electrónica; “Perspectivas y Desafíos de la Microempresa Rural de América Latina y el Caribe ” Premiaciones • • • • Primer Premio US. 1500 : ACROPROSOVI El Salvador. Segundo Premio US. 300 : Corporación Agropecuaria Campesina de Aiquile CORAIQ, Cochabamba, Bolivia. Tercer Premio US. 200 : Grupo Surethcho, Bri-Bri, Talamanca, Costa Rica. Cuarto Premio US. 100 : Promoción de Moxos PRODEMO, Beni, Bolivia

Menciones Honrosas • Asociación de Productores de Ají Tabasco de Corregimiento de Puerto Nuevo, Municipio de Versalles, Departamento del Valle del Cauca, Corregimiento de Puerto Nuevo, Colombia. Cooperativa de Producción Especial La Campina, Ariquipa, Perú. Empresa Asociativa Campesina de Transformación y Servicios Yajoa, EACTSY Montecillos, Santa Cruz de Yojoa, Departamento de Cortes, Honduras Agroindustrias BULEJE, Perú

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