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empresas de produccion social (popuesta gobierno)

empresas de produccion social (popuesta gobierno)

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«[...] mientras el capital depende absolutamente
del trabajo –dado que el capital nada es sin el
trabajo y su explotación permanente-, la
dependencia del trabajo en relación con el capital
es relativa, históricamente creada e
históricamente superable. En otras palabras, el
trabajo no está condenado a continuar
eternamente preso en el círculo vicioso del capital»

István Mészáros, Socialismo o barbarie: la
alternativa al orden social del capital

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Haiman El Troudi - Juan Carlos Monedero

que existe es imprescindible acompañar la puesta en marcha del nuevo modelo
con un especial esfuerzo de reflexión teórica, alimentada del fragor y la
acción en desarrollo. El verdadero revolucionario, nos cuenta la historia,
siempre ha sido cauto.

La escasa teorización acerca de aspectos importantes para la
emancipación contrasta con las bibliotecas inabarcables que existen sobre
aquellos asuntos que interesan a la reproducción del capital. Por eso, la noción
del intelectual orgánico en Gramsci posee tanta significación para las trincheras
socialistas, al asociarse teoría y práctica. El esfuerzo teórico es la forma que
toma la participación antes de poner en marcha su voluntad transformadora.
El ciclo «reflexión-acción-reflexión» ha de repetirse hasta que resulte teoría
de la práctica emancipatoria y para la práctica emancipatoria.

En este sentido, es justo saber que las EPS no surgen de la nada.
Tienen detrás un proceso de reflexión y práctica, de éxitos y fracasos, de
apuestas políticas y de soluciones económicas. Una revolución que no quiera
transformar las bases económicas del sistema capitalista es mero flatus vocis,
puro nominalismo, verborrea que pretende ocultar con el significante la falta
de significado. Pero no es aquí ese el argumento.

Los antecedentes de las EPS se ubican en el primer paso dado con el
acceso a la dirección del Estado en 199810

. Posteriormente, conscientes de
que con los viejos mimbres no podía trenzarse la transformación, se promulgó
la Constitución bolivariana en 1999, seguida a continuación de algunos
desarrollos políticos, donde caben destacar: el plan Bolívar 2000; las leyes
habilitantes en el 2001; la recaptura de la propiedad de facto de los
hidrocarburos; la superación del sabotaje petrolero gracias a los esfuerzos
de los comités guía para la recuperación de esa industria; la política de
redistribución de la riqueza al servicio de los más humildes por vía de las
misiones sociales; la creación de la misión vuelvan caras y posteriormente el
Ministerio para la Economía Popular; el impulso a la organización
cooperativa; las experiencias de las empresas recuperadas por los

10

Triunfo electoral de Hugo Chávez Frías para la Presidencia.

29

Empresas de Producción Social. Instrumento para el Socialismo del Siglo XXI

trabajadores; el auge de iniciativas cogestionarias en SIDOR y Cadela; la
apuesta por un modelo de desarrollo endógeno y el consecuente impulso
de los NUDE‘s; el debate sindical y los intentos por su renovación; la reforma
agraria y la lucha contra el latifundio; la instalación de un sistema micro
crediticio orientado a los pobres; el giro a la izquierda matizado en los
objetivos estratégicos de la nueva etapa de la revolución bolivariana en el
2004… Todos estos hitos –sin haber agotado el abanico completo de
transformaciones- configuran el mosaico inicial de la siembra socialista que
precede a la idea constitutiva de las EPS.

Sólo con todo ese acompañamiento puede enfrentarse con algo más
de firmeza la discusión sobre las Empresas de Producción Social. Y es por
esa misma concreción por lo que su discusión no puede quedarse en uno
más de esos ejercicios académicos válidos tan sólo para un cielo habitado
por pensadores alados.

Insistimos en que éste es un Documento para la discusión política. Pretende
ser un material para continuar el debate sobre el nuevo modelo económico
abierto por el Presidente Chávez. Una referencia política sobre problemas
económicos que se sitúa en el único trayecto que postula la superación de la
barbarie humana y ecológica del capitalismo: el rumbo al socialismo.

La tarea no es nada sencilla. Pero, como hemos apuntado, Venezuela
está en revolución. Tiempo histórico donde todos los anhelos de los seres
humanos están un poco más cerca. Vivir en revolución es hacer realidad
cada día las convicciones construidas por el pueblo en diálogo permanente,
especialmente aquella que se niega a aceptar que un ser humano pueda ser
considerado una mercancía. Y que una vez ha llegado a esa convicción,
después de haber pasado por la etapa del dolor, la del conocimiento, la de
la voluntad, articula la de la potencia y la de la transformación, para que ese
mundo que es posible y necesario esté un poco más cerca.11

11

Las fases de la actividad política podemos condensarlas en la siguiente secuencia: doler-
saber-querer-poder-hacer, iniciándose en la consciencia de lo que se vive como doloroso
y terminándose con la transformación que acaba con ese dolor. Al final, la elaboración dialéctica
del dolor alimenta la transformación, y la transformación traduce el dolor en acción colectiva.

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Haiman El Troudi - Juan Carlos Monedero

Venezuela. Una economía en período de transición

El fracaso del capitalismo de Estado desarrollado por el modelo
soviético y ejemplificado en la caída del Muro de Berlín, al igual que la
inviabilidad del modelo neoliberal, expresado en las terribles cifras de pobreza
creadas en los últimos años, ha planteado al naciente siglo XXI la obligación
de replantear los modelos sociales y, de manera relevante, los modelos
económicos.

Quizás la única cosa en común entre la crisis del socialismo soviético
y la devastación generada por el modelo neoliberal en los años 80 y 90 es
que, en ambos casos, los escombros de su derrumbe cayeron sobre los más
humildes de la sociedad. Precisamente los que se levantaron en contra. En
los países llamados socialistas, fue el pueblo el que reclamó a los gobernantes
el poder del pueblo. En los países capitalistas, es el pueblo el que articula la
resistencia popular, quien rechaza la voracidad del sistema, quien reclama
alternativas que cuestionan el modelo.

Primero le tocó caer al modelo soviético, que no supo hacer de la
participación ciudadana el mejor de sus valores; después, como demuestran
los diferentes casos de América Latina, con Venezuela a la vanguardia, empezó
a caer el modelo neoliberal, aunque está demostrando que sus armas siguen
siendo poderosas. Las élites económicas no quieren aceptar la derrota del
llamado Consenso de Washington e intentan forzar a los pueblos, de una manera
u otra, a mantenerse dentro del rumbo depredador de la economía capitalista
globalizada. Pero no puede superarse el capitalismo desde la cultura creada
por el capitalismo. Por eso, sólo los pueblos que se reinventan el conjunto de
lo social (la economía por supuesto, pero también la cultura y la identidad, el
sistema normativo y las reglas de reciprocidad, por último, unas nuevas
metas políticas) son los que pueden afrontar con mayor éxito la superación
del sistema.

Como escribió Antonio Gramsci explicando la situación de crisis y
transformación de los años 20 del siglo pasado, lo viejo y lo nuevo están
condenados a vivir juntos durante un tiempo que nadie puede determinar.
Lo viejo no termina de marcharse y lo nuevo no termina de llegar. Hoy, esa

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Empresas de Producción Social. Instrumento para el Socialismo del Siglo XXI

situación se repite. Seguramente siempre es así, pero cuando en el horizonte
empieza a tomar cuerpo la alternativa, recordarlo se vuelve imperativo.

En la actual fase de transición, habrá formas de organización que
estén inscritas en el viejo orden, de la misma manera que existirán otros
espacios que se acercarán más al nuevo modelo. Formas capitalistas convivirán
con formas socialistas. Incluso, habrá contaminaciones entre los modelos,
difícilmente explicables desde marcos teóricos clásicos.

Pero el capitalismo y el socialismo son modelos incompatibles. Uno
se orienta por la ganancia particular y el interés privado; el otro, por la
ganancia social y el interés público.

El hecho de que el capitalismo, con cinco siglos de historia, siga teniendo
profundas raíces nos hace recordar que para doblegarlo es preciso batallar
enérgicamente en todo el mundo, y especialmente en América Latina y los
pueblos del sur que son sus grandes damnificados. Esas raíces a veces están
más ancladas que un socialismo que se está reinventando. Pero en otras
ocasiones simplemente sobrevive por su repetición publicitaria. El capitalismo
actual vive de la guerra, la explotación y la devastación, y los pueblos están
en contra de las guerras, de la explotación y de la depredación de la naturaleza.
Esta contradicción sólo es salvable con cortinas de humo. Por eso es que el
horizonte revolucionario que se está construyendo en Venezuela, consciente
de estas contradicciones, sólo pueda tener un rumbo claro: el rumbo al
socialismo y la superación del capitalismo.12

Es en este contexto de transición donde surge la propuesta de las
Empresas de Producción Social (EPS), germen de la construcción de un modelo
económico socialista. Éste, nacido de las insuficiencias del modelo capitalista
voraz e injusto que ha caracterizado la historia de Venezuela, da pasos firmes
hacia la superación del mismo.

12

En la pelea por la reconstrucción de subjetividades, no deja de llamar la atención que lo
que recibió más críticas de los Estados Unidos no han sido los proyectos de integración
energética (Petrosur, Gaseoducto del Sur, etc.) sino la creación de Telesur, una canal del Sur y
para el Sur al margen de las grandes agencias de noticias del Norte.

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Haiman El Troudi - Juan Carlos Monedero

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Empresas de Producción Social. Instrumento para el Socialismo del Siglo XXI

Capitalismo

El capitalismo, al igual que el mercado competitivo sobre el que se
basa, no ha existido siempre. Su origen hay que remontarlo a la Europa del
siglo XV y su imposición siempre encontró resistencias sociales. Los Estados
nacionales, el modelo capitalista y la manera de pensar que llamamos modernidad
definieron una manera de organización que necesitaba grandes grupos de
población malviviendo para que unas minorías gozaran privilegiadamente
de la vida social.

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