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Historia Política de Colombia.

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La ley de la Gran Colombia fue recibida en Santa Fe con recelo, pues, como analiza el
historiador Enrique Otero D'Costa, la unión de las dos repúblicas no podía verificarse legalmente
sino por acuerdo de sus congresos, y además implicaba el sometimiento de la Nueva Granada al
gobierno de Venezuela. El Vicepresidente Santander decidió entonces someterla a la aprobación
de una asamblea política encabezada por la Corte de Justicia el 12 de febrero de 1820. Más tarde,
el Congreso de Cúcuta, en el cual estaban representadas las dos naciones, por ley votada el 12 de
Julio de 1821 y sancionada el 18, ratificó la de Angostura, con lo que quedó perfeccionada La

República de Colombia o Gran Colombia, como se le suele llamar últimamente, para
diferenciarla de la 1886.

Por esta ley de 1819 se dividió la República en tres departamentos; Venezuela, Cundinamarca
( o Nueva Nueva Granada) y Quito, y se suprimieron las palabras Nueva Granada y Santa Fe.
Pero Quito aún no tenía ni asomos de ser república y tampoco estuvo presente en angostura ni en
Cúcuta El primer Congreso de La Gran Colombia se reunió en esta ciudad el 6 de Mayo de 1821
bajo la presidencia interina de don Antonio Nariño, que acababa de llegar de los presidios de
Cádiz, donde pasó cinco años. Un mal recibimiento le hicieron los diputados, hasta el extremo de
ofender su dignidad y su grandeza histórica, al hacerle varias acusaciones, como la de no haber
pagado los diezmos que debía en 1794, pues está comprobado que sí lo hizo, según recibos de
pago; de haberse entregado al enemigo en Pasto el 10 de Mayo de 1814, cuando fue apresado al
ser traicionado y quedar solo; y de no merecer la senaduría para la que lo había elegido la
provincia de Bogotá por haber estado ausente del país más de tres años, cuando padeció no tres
sino cinco años de prisión por servir a la patria. Nariño rebatió estos cargos en forma rotunda y
estruendosa en su célebre Discurso ante el Senado, el 15 de Mayo de 1823 en Bogotá.

El congreso de Cúcuta votó la Constitución de la república el 30 de Agosto de 1821, sancionada
por Bolívar el 6 de Octubre. Este había tomado posesión del cargo de Presidente el día anterior e
hizo lo propio el general Santander, que venía encargado del mando y decidió seguirlo para que
Bolívar se dedicara a dirigir la guerra emancipadora

Durante la Gran Colombia se consolidó la independencia de la Nueva Granada y de Venezuela, y
se ganó la de Ecuador con la llegada del General Sucre a Guayaquil en 1821 y su victoria lograda
en Pichincha el 24 de Mayo de 1822, en desarrollo del plan proyectado por Bolívar tres años
antes. Se obtuvo la Independencia del Perú con el ejército grancolombiano comandado por
Bolívar y Sucre, y se consolidó definitivamente la de Sudamérica con las batallas de Junín el 6
de Agosto, y de Ayacucho el 9 de Diciembre de 1824, ésta última la más grandiosa de las
batallas libertadoras del Nuevo Mundo, en la que combatieron casi 20.000 hombres. El realismo,
la nobleza peninsular y la criolla se habían concentrado en el Perú, país que no tuvo 20 de Julio y
por eso vino a darse allí este enfrentamiento.

Consecuencia de esta victoria fue la creación de la República de Bolivia en 1825, en lo que era el
alto Perú, Audiencia de Charcas, por voluntad de sus propios habitantes, que no quisieron seguir
sujetos al gobierno de Lima.

Durante la Gran Colombia, sus gentes se volvieron antihispanas, renegaron de su ancestro racial y
cultural, quisieron borrar el nombre de España y abrieron las puertas del país y de su corazón a
Inglaterra y Francia, padrinos de su libertad, cuya influencia, que se venía dando desde los
últimos años del Siglo XVIH, sería ahora apabullante y se impondría a través de los vehículos de
la cultura y la civilización.

Otros acontecimientos importantes de este período fueron:

El reconocimiento de Colombia como República por los Estados Unidos en Abril de 1822,por
Gran Bretaña el 1 de Abril de 1825, y por los Países Bajos el 1 de Mayo de 1829.

-La Constitución orgánica de Bolivia, que Bolívar redactó en 1825 en Lima, creada el 6 de

Agosto de 1825 y terminada en Marzo de 1826, fue presentada al Congreso de Bolivia el 25de
Mayo, votada el 6 de Noviembre y sancionada el 19 por el presidente general Sucre.

4.La anexión de la provincia de Panamá a Colombia el 28 de Noviembre de 1821.

5.DISOLUCIÓN.

Aunque casi todo unía a las Naciones de las cuatro Repúblicas propuestas por Miranda y por
Bolívar, hubo algo que las separó profundamente que fue su propia naturaleza, su nacionalismo.
La Gran Colombia fue la unión militar de tres países para hacerle la guerra a un enemigo
común;
pero desaparecido éste, volvieron las armas contra sí mismos.

Varias fueron las causas de la disolución de la Gran Colombia; Las preferencias de Bolívar por
los venezolanos y la imposición mayoritaria de éstos en el gobierno de la Nueva Granada; la
enemistad de José Antonio Páez, hacia el Vicepresidente Santander, la condena del venezolano
coronel Leonardo Infante por la Corte de Justicia de Bogotá, que provocó la protesta e intriga del
abogado Miguel Peña, quien se trasladó a su país a sublevar a Páez y demás jefes contra la
Nueva Granada, y la persecución contra el Almirante José Padilla.

Por parte de Bolívar, incomodó su propuesta para reformar la Constitución de Cúcuta antes del
plazo fijado; su intento de imponer la Constitución Boliviana, que contenía principios
monárquicos y antidemocráticos; su procedimiento de crear juntas electorales para implantar su
dictadura; la Convención de Ocaña de 1828, que dividió profundamente a los bolivarianos y
santanderistas; la destitución del Vicepresidente Santander el 14 de Noviembre de 1826; la
dictadura de Bolívar el 27 de Agosto de 1828; la conspiración del 25 de Septiembre de este año;
su enemistad con Santander, la carta de Páez a Bolívar el 1 de Octubre de 1825 proponiéndole
que se coronara rey; su proyecto de la Confederación de los Andes como preámbulo de la
monarquía; las gestiones monarquistas del Consejo de Ministros de Bogotá en 1829 y sus
propuestas a Bolívar para que aceptara la monarquía, y la búsqueda de un príncipe europeo para
sucederle. Efecto político inmediato causó la sublevación del general José Antonio Páez en
Valencia, el 30 de Abril de 1826, contra el gobierno de Bogotá y la del Vicepresidente Santander
en contra del mismo Bolívar, que concluyó con la proclamación de separación definitiva el 25
de noviembre de 1829, cuya Constitución se votó el 23 de Noviembre de 1830; la separación
de ecuador, decretada el 13 de mayo de 1830 bajo el mando del venezolano Juan José Flores; la
sublevación de los generales José María Obando Y José Hilario López, en Octubre de 1828,
contra Bolívar, y la del general José María Córdova, en Septiembre de 1829, y la separación de
la Provincia de Panamá, como conclusión, el 26 de septiembre de 1830, bajo la comandancia del
panameño general José Domingo Espinar.

En Valencia (Venezuela), en 1829, el triunvirato formado por los Generales José Antonio Páez y
Carlos Soublete y el abogado Miguel Peña, se sublevó contra el libertador. El 23 de Noviembre
el Congreso venezolano lo declaró indigno, le embargó sus bienes y lo desterró del país.
Finalmente, el Congreso de Valencia, del 2 de junio de 1830, dirigió una comunicación al de
Bogotá informándolo de lo anterior y notificándole que mientras Bolívar estuviera en Nueva
Granada, Venezuela no tendría relaciones con Bogotá.

Pero ya nuestro Congreso, por decreto de 9 de mayo de 1830, lo había declarado benemérito de
la patria y le había asignado una pensión vitalicia de treinta mil pesos anuales. Por su parte el
Ecuador le abrió sus fronteras y su corazón, y Gran Bretaña estaba lista a escoltar su exilio o su
sepelio.

El Congreso Admirable de 1830, que Bolívar había instalado el 20 de enero, votó el 5 de mayo
una nueva Constitución para la Gran Colombia, que el gobierno de Bogotá en vano trató de hacer
reconocer en Venezuela. La Gran Colombia ya estaba prácticamente disuelta. Bolívar en el ocaso
y la agonía, y la nación sumida en la anarquía, tal como lo previo el mismo libertador.

6.

Santander y Bolívar.

Ya para entonces, Santander y Bolívar habían llegado a un punto de conflicto abierto. El primero
no estaba de acuerdo con el modelo constitucional boliviano que tanto él como la mayoría de los
ciudadanos de tendencia liberal, consideraban una forma de monarquía disfrazada y una traición
a los principios republicanos por los que habían luchado contra España. Asimismo, Santander
encontró el comportamiento reciente de Bolívar en Venezuela, como una equivocación, por decir
lo menos. Los colaboradores cercanos al vicepresidente, de común acuerdo, emprendieron una
amarga campaña en el Congreso y la prensa en contra de Bolívar, por haber tratado de subvertir
las instituciones de la nación. Bolívar estaba ofendido por la crítica y culpó a Santander por su
< ante el amotinamiento de la Tercera División colombiana, que Bolívar había dejado atrás en
Lima. En enero de 1827, la Tercera División derrocó a sus comandantes designados, regresó al
Ecuador, y allí proclamó su intención de castigar a todos aquellos que habían estado ofreciendo
poder dictatorial a Bolívar. Santander decidió considerar el amotinamiento más como un aliado
potencial en la causa del constitucionalismo.

Bajo estas circunstancias, Bolívar suspendió toda correspondencia personal con su vicepresidente
y a mediados de 1827, resolvió regresar a Bogotá para tomar una vez más el control del gobierno
central y así dar fin a las actividades <> de la facción política de Santander.

Al acercarse Bolívar a Bogotá, muchos de los amigos de Santander corrieron a buscar refugio
bajo la creencia de que el Libertador pretendía establecer una dictadura cruel, sin demora; pero
estas sospechas probaron ser infundadas. Como mucho algunos liberales sufrieron abusos físicos
en las calles de Bogotá, a manos de los seguidores militares de Bolívar. Más aún, hacia finales
del año Santander pudo no sólo lograr una posición en la Convención de reforma constitucional
que se acercaba, sino que logró llevar con él a la victoria a un número apreciable de sus
adherentes.

La facción bolivariana había sido, en apariencia demasiado confiada para ejercer la presión que
hubiera podido usar en beneficio de los candidatos oficiales. Santander tenía, apenas una minoría
del total de los delegados, pero los seguidores intransigentes de Bolívar, aquellos quienes estaban
comprometidos en la reorganización de la Gran Colombia, de acuerdo con sus ideas favoritas,
eran también una minoría.

No es fácil, en esta fecha, distinguir las fuentes de apoyo de las facciones políticas rivales. En la
historiografía colombiana antigua se acostumbró durante mucho tiempo, a mirar a los seguidores
de Santander como el núcleo que dio origen al subsecuente partido Liberal, y a asegurar lo
mismo de los seguidores de Bolívar en relación con el partido conservador colombiano.

Esta posición respecto del origen de los partidos políticos colombianos es inexacta. Hay que
recordar que tanto el Libertador como Santander, fueron siempre entusiastas seguidores de los
postulados de la Francia revolucionaria y convencidos luchadores por las ideas libertarias. Como
es de conocimiento, el primer Bolívar fue firme partidario del federalismo, etiqueta que en la
segunda mitad del Siglo XIX identificaría entre los colombianos a los Liberales. En otras
latitudes, como Argentina, la etiqueta fue a la inversa, pues los Liberales fueron centralistas y los
conservadores federalistas. Por lo tanto, no es la controversia centralista- federalista la que define
un carácter liberal o conservador.

Ya en 1821, cuando se celebró la Convención de Ocaña, Bolívar había variado su posición inicial
y se inclinaba por el centralismo. Es decir existen autores que pretenden utilizar la rivalidad entre
los dos próceres para explicar el origen de los partidos tradicionales colombianos y se apoyan
ampliamente en el autoritarismo que el Libertador desplegó al pretender imponer la Constitución
Boliviana y tomarse el poder después de la convención de Ocaña, frente a la posición legalista y
constitucional del general Santander cuyos partidarios se consideraban miembros del partido de
la constitución, y que algunos llamaron liberales, en oposición a los bolivarianos.

Por otra parte, no se puede desconocer que algunos personajes conspiraron contra la vida de
Bolívar, como Mariano Ospina Rodríguez, fueron abanderados del ideario Conservador, al paso
que grandes amigos del Libertador como Tomás Cipriano de Mosquera abrazaron la causa
Liberal.

Por consiguiente, es mucho después de la muerte del Libertador, probablemente como
consecuencia de las divisiones que surgieron durante el gobierno de Santander ( 1832- 1837), que
se configuraron los partidos políticos en Colombia.

En los últimos años, algunos historiadores revisionistas le han dado un vuelco a la interpretación
tradicional, mostrando a Bolívar como el más <> de las dos figuras, dedicado a los
intereses de las masas trabajadoras, mientras Santander es presentado como un campeón de la
<> neogranadina, empeñado en destruí a Bolívar, porque su amplia influencia
personal estorbaba una serie de intereses creados. Este punto de vista se convirtió en un artículo
de de fe entre los miembros de izquierda colombiana, que así podía reclamar como suyo la
obra del más notable de los héroes de América Latina.
Sin embargo esto no tiene ningún
fundamento en los hechos.

Santander gozaba del apoyo de un significativo número de comerciantes y profesionales, en
especial de aquellos que tenían nexos con el oriente de la Nueva Granada, su propia región natal,
y de Antioquia. Si acaso eran <>, lo eran de segunda clase, que buscaban ventajas en
cualquiera de las oportunidades abiertas por la Independencia para mejorar su propia posición.
Por otro lado, las élites sociales y económicas de Bogotá, Cartagena y Popayán tendían a
alinearse más con Bolívar, quien, al mismo tiempo, tenía el apoyo mayoritario de los militares,
cuyos comandantes principales eran venezolanos como él, y de la iglesia, que estaba preocupada
por la asociación de Santander con el anticlericalismo incipiente. El apoyo del clero es, además,
el eslabón más obvio entre la facción bolivariana y el posterior partido Conservador colombiano.

Es imposible asegurar quién gozaba más de la simpatía de las clases trabajadoras. Muchos de
estos últimos ni siquiera tenían el derecho al voto y es muy poco probable que estuvieran
interesados en las rivalidades de la clase política. Aunque parece que aquellas que respaldaban a
Santander tenían más éxito en conseguir el apoyo de las clases bajas. Santander mismo se esforzó

mucho por lograr su apoyo, hasta el punto de utilizar, en forma oportunista, la vestimenta sencilla
y el lenguaje desabrochado de las masas populares al mezclarse con ellas en reuniones políticas.

Tanto él como su gente fueron considerados por los bolivarianos como simples agitadores
demagogos, y el hecho de que siempre tuvieran en su corazón los intereses de las masas es algo
que tal vez se pueda cuestionar. Los programas de reforma que promovían estaban llamados a
debilitar muchas de las estructuras tradicionales que ( presumiblemente) oprimían a las masas,
pero su firme compromiso con los conceptos liberales del siglo XIX, sobre la iniciativa privada y
el laissez faire, significaba que, a la larga, no pretendían que el Estado tomara de la mano a las
masas para ayudarles a surgir. Los pobres y los oprimidos serían, en cambio, abandonados a su
propia suerte para que mejoraran su situación de la forma que pudieran.

De cualquier modo, es significativo el hecho de que los pocos líderes en la Nueva Granada que
tenían arraigo político entre las masas se encontraban por cualquiera que fuera la razón en el
campo de Santander y no en el de Bolívar. Uno de estos fue el almirante José Prudencio Padilla,
el héroe naval, que siendo el mismo un pardo reunió un grupo de seguidores entre la población de
la clase baja de Cartagena, en contraste con la élite socio-económica, que en su mayoría apoyaba
a Bolívar. Otro fue el coronel José María Obando, emparentado por una línea ilegítima con las
primeras familias de Popayán, quien desde sus primeros días de luchador de guerrillas en la
guerra de independencia (primero aliado de los realistas y luego con los patriotas) había
construido una fuerte red de seguidores personales en el suroccidente. La popularidad de Obando
se basaba en parte en su carisma personal, y en parte en la existencia de resentimientos sociales y
rivalidades regionales que podía explotar. Obando ya se había enfrentado con Bolívar durante la
lucha por la independencia y ahora estaba comprometido con la causa de Santander.

Sin embargo, a pesar de lo que pudieran haber sido las fuerzas detrás de Bolívar y de Santander,
ninguno de los grupos logró reclamar una mayoría operacional en la convención constitucional,
que por fin se inició en abril de 1828. Había grupos de independientes y había una banda de
venezolanos regionalistas que había peleado contra Santander, pero que estaba decidida a
socavar, de cualquier manera, la administración central, a pesar de que esta estaba encabezada
por su coterráneo venezolano, Bolívar. Aunque su verdadera preferencia habría sido la
separación, tomaron una posición a favor del federalismo y, sobre esta base, formaron una
curiosa alianza con las fuerzas de Santander, quien no había sido federalista durante su actuación
como ejecutivo en jefe de la Gran Colombia. Reducido a tener un rol titular como vicepresidente
y enfrascado en una lucha política con Bolívar, a quien ahora calificaba como el supremo
<> de la república, vio en el federalismo una forma de debilitar el mando que
Bolívar ejercía sobre la nación. Esta alianza de extraños asociados logró la redacción de una
nueva constitución, que era federalista de hecho, si no de nombre. Entonces se dispersó la
convención; los últimos fervientes bolivarianos, quienes habían estado librando una batalla
perdida para fortalecer al poder ejecutivo nacional, se retiraron y fue imposible alcanzar un
quórum para la votación final.

7.

LA DICTADURA DE BOLÍVAR. ( 1828- 1830)

Cuando las noticias del fracaso de la convención llegaron a Bogotá, se llamó de improviso a una
asamblea de notables, para determinar qué pasos se debían seguir. En términos legales la
respuesta era sencilla: como el movimiento para renovar la Constitución había fracasado, aquella
de 1821 permanecía técnicamente en vigor, tal como fue concebida.. A pesar de esto, la facción
bolivariana no estaba inclinada a ceder tan fácil. Por lo tanto, la Asamblea de Notables, a la cual

controlaba, le ofreció a Bolívar poderes dictatoriales en junio de 1828, para < Patria>>. Reuniones similares se efectuaron por todo el país y, como lo afirmó un comandante
militar, él deseaba tener una proclamación como la de Bogotá<<… aunque cueste sangre>>. Y
costó sangre en unos pocos casos, pero no con frecuencia. A estas alturas, es probable que una
mayoría de los colombianos que reflexionaban sobre el asunto creyeron que en realidad convenía
que Bolívar<< salvara la república>> por el medio que él considerara necesario. A pesar de sus
otras fallas, la dictadura ofrecía la esperanza de una mayor tranquilidad pública de la que había
gozado la república, y Bolívar estaba dispuesto a hacer el ensayo. El Libertador se había tornado
algo pesimista acerca del futuro, y dudaba de que la unión se pudiera mantener por mucho más
tiempo, por lo menos, pensaba, sería necesario darle algo de estatus especial tanto a Venezuela
como Ecuador.

Sin embargo, habiendo asumido los poderes dictatoriales, se lanzó y trató de resolver los
problemas nacionales más urgentes, por medio de la rapidez y la visión militares, y uno de sus
principales intereses en este aspecto fue el de contrarrestar los errores que que habían cometido
los reformadores apasionados, desde la época del Congreso de Cúcuta.

Surgieron decretos dictatoriales sobre cuanto tema fuera posible, restaurando monasterios,
subiendo los impuestos a las importaciones, dándoles privilegios especiales a los militares y aun
reviviendo el tribunal indígena. Esta regresión de las reformas liberales había comenzado aún
antes de la proclamación de la dictadura, mediante medidas tales como la restauración del
impuesto colonial a las ventas, o alcabala ( hecho por el Congreso por sugerencias de Bolívar,
después de su regreso de Lima a Bogotá) y la eliminación de Bentham del Curriculum
(decretado por el mismo Bolívar en 1828). Pero la reacción conservadora no fue avasalladora
sino hasta después de que Bolívar se convirtiera en dictador. Uno de los pocos pasos que se negó
a dar para tratar de apaciguar a los conservadores enfadados, fue el de debilitar la ley de
manumisión de 1821, como lo demandaba un amplio sector de hacendados y dueños de minas.
En algunos casos es probable que Bolívar sintiera desagrado personal por las medidas que
tomaba pero las sentía necesarias para la consolidación del orden el cual se había convertido en
su prioridad principal.

En esta reacción contra las medidas de los años posteriores a la independencia, Bolívar no estaba
por fuera de una tendencia mucho más amplia en la América Latina, donde los gobernantes,
desde México hasta Argentina, estaban reduciendo sus ambiciones de cambio, debido a que
afrontaban mayores tensiones de las esperadas en el cuerpo político, y a que sus esperanzas
originales de recursos materiales no se realizaban.

La Dictadura era, en general, una dictadura moderada, aunque la autoridad del dictador tenía que
ser ejercida, a nivel local, por militares o civiles, cuya mayor calificación era la fidelidad al
Libertador, en lugar de la habilidad ejecutiva o el afán del bienestar público. A Páez se le
confiaron amplios poderes en Venezuela, a cambio de su promesa de eterna lealtad, aunque en la
práctica actuó más como un potentado independiente que como agente de Bolívar. Los oponentes
al régimen no fueron incomodados personalmente por sus creencias políticas, sin embargo, la
prensa liberal dejó de existir bajo el desagrado oficial y los partidarios declarados de Santander
fueron entresacados de los puestos gubernamentales. Santander mismo descubrió que su
posición como vicepresidente fue abolida de un plumazo, mientras Manuela Sáenz, la amante de
Bolívar, quien permanecía con él en el palacio presidencial, animó una fiesta representando un
simulacro de una ejecución de Santander (un paso poco calculado para ganarse de nuevo la
oposición).

7. LOS GRUPOS POLÍTICOS EN LA DÉCADA DEL TREINTE.

En los años que siguieron a la disolución de la Gran Colombia surgieron los problemas del
liderazgo político entre el caudillismo militar y el civilismo, así como entre bolivarianos y
santanderistas, ministeriales y liberales, centralistas y federalistas, y otros.

Los caudillos militares, que en su mayoría lucharon en la guerra de la independencia,
manifestaron su convicción en el papel providencial de los << padres de la patria>>o <<
héroes>>, para el establecimiento del orden en la consolidación nacional. Destacamos la acción
política de los militares José María Obando, Tomás Cipriano de Mosquera, Pedro Alcántara
Herrán, José Hilario López, Salvador Córdova, Juan José Neira, Juan José Reyes Patria y otros,
que conformaron una especie de <> de caudillismo militar.

Por su parte, los grupos políticos civilistas, que eran abogados e ideólogos granadinos,
enfocaron sus ideales hacia el fortalecimiento de un estado de Derecho, regido por la
Constitución y por las leyes, y de una sociedad democrática, legalista y libre. Destacamos la
acción de los civilistas José Ignacio de Márquez, Ezequiel Rojas, Vicente Azuero, Mariano
Ospina Rodríguez, José Eusebio Caro, Florentino González, francisco Soto y otros.

En la Convención de Ocaña de 1828 se profundizaron las polémicas políticas entre los partidarios
de las ideas autoritarias del Libertador y los civilistas liberales, partidarios de las instituciones
democráticas liberales, con la más perfecta división de los poderes y sin autoritarismos y demás
formas dictatoriales.

El grupo político de los bolivarianos surgió en defensa de las ideas políticas del libertador Simón
Bolívar. Sus simpatizantes fueron llamados << dictatoriales >> o <>. Para ellos, la
política debía llevar a una estabilidad del Estado, a una administración eficiente y a un orden, aun
cuando ello exigiese la exaltación del poder ejecutivo para restablecer la normalidad y detener los
ímpetus anárquicos de las naciones recién independientes.

El grupo político de los <> o <> se manifestó partidario de la
Constitución y de las leyes contra todo intento de monarquía o dictadura. Fueron orientados por
Francisco de Paula Santander y Vicente Azuero, quienes plantearan las ideas liberales para la
orientación del Estado, la delimitación estricta de los poderes ejecutivo , ejecutivo y judicial, sin
la supremacía de ninguno, la defensa de la libertad, los derechos individuales y el respeto a la
Constitución y las leyes. Ellos preferían la desintegración de la Gran Colombia, a la tiranía y el
despotismo; el respeto a las leyes, antes que el autoritarismo. Se enfrentaron a las tesis del
libertador sobre la autoridad y el orden para la estabilidad de la República.

Los civilistas o liberales, llamados también constitucionalistas, se fraccionaron a su vez en dos
líneas políticas: los liberales progresistas seguían las ideas de Santander y Azuero, buscaban una
reforma a la Constitución de Cúcuta dentro de la legalidad y se oponían a la implantación de la
constitución bolivariana a los intentos dictatoriales del Libertador bolívar. Los liberales
moderados se agruparon en torno a los principios de José Ignacio de Márquez y permanecieron
Fieles a la constitución de Cúcuta, considerando necesario modelar la República sobre las bases
de la conciliación y la fraternidad, y contra los odios y rencores.

º8.GOBERNANTES DE LA GRAN COLOMBIA.

Simón Bolívar, Presidente Titular

(1819-1827)
Francisco de Paula Santander Vicepresidente (1819- 1827)
Simón Bolívar Dictador.(1827- 1830)
Joaquín Mosquera. 1830.
Domingo Caicedo.

1830

Rafael Urdaneta.

1830

9.EL CONGRESO DE PANAMÁ. El Congreso Anfictiónico de Panamá fue la culminación del
pensamiento internacionalista de Bolívar, cuya visión en este sentido competía con la de los
monarcas europeos; fue también la concreción de la doctrina bolivariana, fundamento del
derecho internacional americano.

Podría verse un remoto principio en el Tratado de Alianza de los Gobiernos de Cundinamarca y
Venezuela del 7 de Junio de 1811, el primero de América, que apenas quedó escrito. Pero su
antecedente ideológico fue la Carta de Jamaica de 1815, de la cual derivó todo lo que surgió en el
continente sobre la materia.

Desde 1812, Bolívar había tenido la idea de reunir una asamblea de plenipotenciarios de las
naciones hispanoamericanas para luchar contra España, y así lo anunció el 12 de Junio de 1818
al gobierno de Buenos Aires.

En 1822, cuando ya tenía las gestiones adelantadas ante los Estados Unidos, invitó a México,
Perú, Chile y Buenos Aires a un Congreso en Panamá" que nos sirve de consejo en los grandes conflictos.

“De punto de contacto en los peligros comunes de fiel intérpretre de los tratados
públicos cuando ocurran dificultades y de conciliación".

Éste no se llevó a efecto, pero sirvió para iniciar en Colombia una política de acercamiento con
las naciones sudamericanas, mediante la celebración de tratados, misión que se encargó al
plenipotenciario Joaquín Mosquera, quien celebró los siguientes: con Perú el 6 de Junio de 1822
sobre liga y confederación; con Chile el 21 de Octubre del mismo año en igual sentido y con la
provincia de Buenos Aires o del Plata el 8 de Marzo de 1823.

Otros se hicieron con México el 3 de Diciembre de este año también sobre liga y confederación.
El que se realizó con los estados Unidos el 3 de Octubre de 1824, versó sobre temas de amistad,
comercio y navegación, y con Centroamérica el 15 de marzo de 1825.

El 7 de Diciembre de 1824, desde Lima, en vísperas de la batalla de Ayacucho, se renovó la
invitación a un Congreso en Panamá, que sesionó del 22 de Junio al 15 de Julio de 1826, al que
asistieron los plenipotenciarios de Colombia, Perú, México, y Centroamérica y como
observadores Gran Bretaña, los Estados Unidos y los Países Bajos. Su obra concluyente fue un
tratado de Liga Y Confederación.

Se dispuso continuar las sesiones en la villa mexicana de Tacubaya, a donde llegaron a
comienzos de Enero de 1827 los delegados de Colombia, Centroamérica y México y los
observadores de los Estados Unidos y Gran Bretaña. Pero no pudieron sesionar pues, al no haber
ratificado los respectivos congresos nacionales el Tratado de Panamá, no había para qué seguir
celebrándose, por lo que se disolvió en 1828. Sus conclusiones no tuvieron aplicación inmediata

Muerto Bolívar cayó en el olvido y tanto su pensamiento y su doctrina sólo la historia los ha
recogido y los mantiene enhiesto como un ideal que sigue inspirando la política de unidad
americana y su derecho internacional que ha alcanzado, no obstante, un desarrollo sorprendente.

Quien recogió la bandera americana ondeada por Bolívar en la Carta de Jamaica el 6 de
Septiembre de 1815 fue el presidente de los Estados Unidos James Monroe en su declaración del
2 de Diciembre de 1823, conocida con el nombre de Doctrina Monroe, que tuvo aplicación
inmediata y sirvió de base para el ulterior desarrollo de su política internacional.

Inspirado en el Congreso de Panamá, en 1847 se celebró en Perú un Congreso cuyo objeto fue
rechazar las invasiones; en 1864 hubo otro en el que se pactó la alianza armada de los países del
Pacífico suramericano para hacer frente a los ataques de la flota española en su último intento de
reconquista; en 1877 y 1888 se reunieron congresos jurídicos en Lima, Buenos Aires y
Montevideo. Finalmente, los Estados Unidos retomaron de nuevo la idea bolivariana, y por Ley
del 24 de Mayo de 1888 se autorizó al presidente para convocar a los países americanos a una
conferencia en Washington, que se reunió el 2 de Octubre de 1889, con la que nació una nueva
concepción de la doctrina bolivariana: el Panamericanismo.

NOTAS.

1.BUSHELL DAVID. Traducción de Santiago Samper. Círculo De Lectores S. A. Biblioteca EL TIEMPO.
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2.OCAMPO LÓPEZ JAVIER, Círculo De Lectores S.A Biblioteca EL TIEMPO, Historia 2. Bogotá 2007.

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LTDA, Santafé De Bogotá, D. C, Colombia.

JARAMILLO URIBE JAIME, RUIZ JORGE ELIÉCER Y OTROS. Manual De Historia De Colombia. Pro
cultura S. A. Tercer Mundo Editores. Bogotá.

COMPILACIONES DE HISTORIA POLÍTICA DE COLOMBIA.

CAPITULO IV.

TEMAS.

I.LA NUEVA GRANADA.

1. Creación De La Nueva Granada.

2. Contrarrevolución.

3. La Nueva Granada Y La Constitución de 1832.

4. La Ley Fundamental de1831.

5. La Constitución de 1832.

6. Santander En El Exilio y El Restablecimiento De Sus Derechos y Honores.

7. Santander Presidente De La Nueva Granada.

8. El Gobierno Del Vicepresidente Márquez.

9. El Gobierno De Francisco De Paula Santander.

10. Gobierno Del Presidente José Ignacio Márquez.

11. Muerte De Francisco De Paula Santander.

12. La Primera Guerra Civil.

13. Las Elecciones De 1840.

14. Las Nuevas Mentalidades En La Sociedad De La Nueva Granada.

15. La Mentalidad Militar o <>

16. La Mentalidad Civilista De Los Intelectuales Granadinos.

17. El Benthamismo Político.

18. Relaciones Con La Santa Sede.

19. Las Polémicas Político Religiosas.

INTRODUCCIÓN.

El Congreso Admirable, instalado por el Libertador el 20 de enero de 1830, fue el hecho agónico
de la Gran Colombia; Bolívar, agobiado no tanto por su enfermedad cuanto por la ingratitud y las
afrentas que se le hicieron, vio allí cómo le negaban el voto y elegían presidente a otro; sus
amigos íntimos luchaban por imponerlo y sus enemigos por alejarlo del poder.

El 4 de Mayo se eligió a Joaquín Mosquera y como vicepresidente al general Domingo Caicedo y
Sanz de Santamaría, que por ausencia de aquel asumió el mando. El día 8 de mayo Bolívar salió
rumbo a la Costa y la capital quedó libre de su presencia y sumida en la anarquía. A comienzos
de Agosto pasó por Bogotá el Batallón "Callao" procedente de Lima, al mando del coronel
Florencio Jiménez, con destino a su país, Venezuela, lo que aprovecharon los bolivianos y
enemigos del gobierno de Caicedo para sublevarlo contra éste. Vencidos los gobiernistas en un
primer encuentro en Zipaquirá, se reunieron más fuerzas bajo el mando de Jiménez;
propuestas a derrocarlo, avanzaron sobre Bogotá y, en el sitio de El Santuario, por los lados de
Puente Grande hacia Funza, dieron batalla a las tropas del gobierno al mando del coronel Pedro
Antonio García, a quien derrotaron.

De esta Victoria surgió la dictadura del venezolano, Rafael Urdaneta, que hacía años estaba en
Bogotá y fue presidente del consejo de guerra que sentenció a muerte al almirante Padilla, al
coronel Guerra e inclusive al general Santander. Al asumir el mando invitó a Bolívar para
entregárselo, pero éste se negó a servir de intermediario para no acusar peores males a la
República.

Una avalancha de protestas se levantó contra Urdaneta. Varias provincias declararon su
separación de la Nueva Granada y su anexión a los países vecinos, al tiempo que éstos,
valiéndose de tal circunstancia, también buscaban su anexión las de Casanare y Guajira a
Venezuela, que no las aceptó; las de Pasto y Popayán al Ecuador, en tanto que éste gestionaba la
anexión de las provincias de Buenaventura y de otras del Valle del Cauca. Urdaneta impuso
gobernadores venezolanos en nueve de las once provincias granadinas.

Los generales José María Obando y José Hilario López, caudillos del sur, se sublevaron contra el
intruso Urdaneta y, declarados en rebeldía, buscaron la alianza de otros jefes alrededor del
Vicepresidente Caicedo que, en trance de revolucionario por la legitimidad, asumió el mando el
14 de Abril de 1831 en Purificación. Congregados allí los rebeldes formaron un gran ejército y
marcharon sobre Bogotá. Entre tanto, en diversas poblaciones se hacían pronunciamientos y se
levantaban contingentes para luchar contra Urdaneta. Esto le hizo comprender que era
impopular, y ante el avance de Caicedo mandó comisionados a esperarlo en el paso de
Fusagasugá o río Sumapaz; más adelante, en el sitio de juntas de Apulo se firmó la
capitulación y entrega del poder, el 28 de abril.

El 2 de Mayo, en Funza, Urdaneta se declaró cesante, actitud que la posteridad le ha reconocido
con gratitud, pues evitó una guerra civil. , al comprender que no tenía razón para gobernar en un
país que no era el suyo. Restablecido el general Caicedo, Urdaneta y otros venezolanos salieron
del país y los granadinos quedaron dueños de su gobierno, dispuestos a gobernarse por sí
mismos.

I.

LA NUEVA GRANADA.

1.

CREACIÓN DE LA NUEVA GRANADA. (1832-1840) 1.Tomado de OCAMPO
LÓPEZ JAVIER CÍRCULO DE LECTORES S A. Biblioteca El Tiempo, Historia 2, Bogotá
2007.

Posesionado Domingo Caicedo y Sanz de Santamaría el día 3, convocó a una convención de
las provincias de Nueva Granada para organizarse como Estado independiente, la cual se
instaló el 20 de Octubre y el
17 de Noviembre votó la Ley Fundamental, por la cual "Las
Provincias del centro de Colombia (Gran Colombia) forman un Estado con el nombre de
Nueva Granada". ESTA ES LA LEY CONSTITUTIVA Y ORGÁNICA DE LA
COLOMBIA DE HOY, QUE NACIÓ EL
17 DE NOVIEMBRE DE 1831 CON EL
NOMBRE DE
NUEVA GRANADA.

Se eligió en reemplazo de Caicedo al general José María Obando, con lo que el país ganó a
Popayán y a Pasto, hasta entonces anexados al Ecuador y por lo que no figuran como firmantes
de la Constitución orgánica de la Nueva Granada del 1 de Marzo de 1832. El venezolano general
Juan José Flores, presidente de Ecuador, hizo desde entonces la guerra al país, y fue derrotado
siempre que lo invadió.

Lo primero que hizo esta convención fue devolverle al general Santander los derechos políticos,
que en 1828 le habían sido suspendidos a raíz de la conspiración septembrina. Además su
condena a muerte por el consejo de guerra presidido por Urdaneta, le fue conmutada por la de
destierro.

El nombre Nueva Granada posee un gran contenido histórico. En aquel momento fue el
aglutinante de las provincias de la antigua Real Audiencia de Santa Fe, que quedaron dentro de
los límites del Uti possidetis de 1810. Dicha Ley, del 17 de noviembre, creó una república con
las provincias que constituyeron la ^La Audiencia de Santa Fe, luego de la disgregación que
sufrieron dentro de una confederación (la Gran Colombia), que no era centralista ni federalista, y
sólo sirvió para conquistar la independencia y para dar una lección política que enseña que la
patria no puede encamar sino en la propia nación y en el alma de las gentes que la engendraron.

En la convención Nacional de 1831, los congresistas polemizaron sobre el nombre de para el
nuevo Estado, al final prevaleció el nombre de Nueva Granada. La Ley fundamental de 1831
estableció lo siguiente:

Las provincias del centro de Colombia forman un Estado con el nombre de Nueva
Granada: lo constituirá y organizará la presente Convención.

Artículo Segundo: Los límites de este Estado son los mismos que en 1810 dividían el
territorio de la Nueva Granada de las Capitanías Generales de Venezuela y Guatemala y
de las posesiones portuguesas de Brasil; por la parte meridional sus límites serán
definitivamente señalados al sur de la provincia de Pasto, luego que se haya determinado
lo conveniente respecto a los departamentos de Ecuador, Azuay y Guayaquil, para lo cual
se prescribirá por decretos separados la línea de conducta que debe seguirse. (0campo
López Javier Historia 2, Círculo de Lectores S A 2007, Biblioteca El Tiempo)

De esta manera nació el Estado de la Nueva Granada, que corresponde a lo que actualmente es
Colombia.

El nombre de Granada está ligado a la vida de Gonzalo Jiménez de Quesada, antes de llegar a
estas tierras vivió en el reino de Granada en España. En el período de la Conquista, el
adelantado expresó que le dio este nombre como un recuerdo del reino de Granada en donde
vivió y por el parecido entre las dos regiones.

Santander fue el llamado a instaurar la república. Su trayectoria como general de la
independencia era reconocida en grado sumo; su ayuda a Bolívar en la campaña libertadora de
los otros países era más que palpable; su firme posición como civilista era la mejor garantía para
la república. Así se le llamaba" El hombre de las leyes", El fundador y organizador de la
república”. El primer mandatario civilista de América" Bolívar lo llamaba" El mejor
administrador".

Como Vicepresidente de la Gran Colombia Santander la organizó civil y militarmente, al igual
que a la hacienda pública y a la justicia; creó, colegios universidades, un museo y la academia.
Al posesionarse como presidente el 7 de Octubre de 1832, prosiguió el proceso de organización
administrativa y consolidó la unidad nacional con la reincorporación del Cauca. El Congreso
decretó el escudo y la bandera de la nación, se inició la liquidación de la deuda externa con
Venezuela y Ecuador y la definición de límites con los vecinos; se dio el clima propicio para la
formación de los partidos políticos.

La gesta nacional granadina fue protagonizada por una generación procera de militares y civiles,
formados en los campos de batalla de la independencia y en los congresos de Bolívar y los que
ahora entraban a disputarse el liderazgo político. Al dejar los campos de batalla los militares
pasaron a constituyentes, legisladores y estadistas, pues tenían que intervenir en los destinos del
país que habían forjado con su espada y su acción y que no podían entregar gratuitamente a la
nueva generación de sus hijos, inexperta e ignorante de los sacrificios que había costado la
libertad de la que ahora entraban a disfrutar.

2.

LA CONTRARREVOLUCIÓN.

Los acontecimientos que siguieron a la independencia y a La Gran Colombia, son propios, del
momento de estabilización y consolidación de la independencia nacional. Es la época del
centralismo político, el constitucionalismo y el proteccionismo económico. En el concierto
ecuménico, pertenecen a lo que suele conocerse como la “contrarrevolución”. Que se mostró
como un movimiento político destinado a perseguir la revolución y recuperar el orden en las
instituciones políticas y económicas anteriores a la vicisitud.

En el Antiguo Continente de creó la Santa Alianza para congregar a las Monarquías europeas
contra las gestas revolucionarias de Occidente. Aparece el Congreso de Viena con la idea, que
considera a los reyes como delegados directos de la Divina Providencia y los propietarios de la
voluntad y soberanía de los pueblos que gobiernan.

La Santa Alianza pensaba que la unidad de las Monarquías, contra las ideas revolucionarias
sería el medio más eficaz para reafirmar la legitimidad real y la sumisión incondicional de
los pueblos a príncipes y reyes.

La contrarrevolución en Europa se conformó como una respuesta a la Revolución francesa y
como fuerza política hacia la recuperación del sistema monárquico. Se esgrimía la
necesidad, de combatir la revolución para estabilizar la sociedad e implantar el orden y
prevenir la anarquía de la revolución.

La Contrarrevolución en América se manifestó como rechazo a los cambios rápidos e
integrales de la revolución de independencia y la búsqueda de la << moderación por
evolución>>, para poder implantar el orden y la estabilidad en las instituciones. Se
consideró fundamental el fortalecimiento del centralismo político-administrativo contra el
federalismo; el autoritarismo gubernamental contra el parlamentarismo; y el proteccionismo
económico, contra el librecambismo. Se restablecieron algunos impuestos coloniales como
la alcabala, los diezmos, los censos, etcétera; se suprimieron o se hicieron lentas algunas
medidas gubernamentales que agilizaban la manumisión de los esclavos y su libertad
absoluta.

En la Nueva Granada, la contrarrevolución se inició en la década del treinta, con el
fortalecimiento del centralismo y el proteccionismo económico; llegó a su plenitud en la
década del cuarenta, cuando desde la Constitución de 1843, se instauró el autoritarismo,
culminó con la revolución socioeconómica de 1850,, que inició el nuevo ciclo revolucionario
de las <>. Otra contrarrevolución fue La Regeneración., que hizo la
transición hacia el siglo XX.

3.

LA NUEVA GRANADA Y LA CONSTITUCIÓN DE 1832.

La vida política de la década del treinta se definió en su iniciación, cuando el vicepresidente
Domingo Caicedo, encargado de la Presidencia de la República por el Consejo de Estado el
3 de mayo de 1831, convocó la Convención de 1831 para aprobar la Constitución política de
la Nueva Granadina y elegir a los nuevos dignatarios. Se consideró que ante la separación de
Venezuela y ecuador, se había terminado el Estado integrado de la República de Colombia,
llamada generalmente Gran Colombia.

La Convención se instaló oficialmente el 20 de octubre de 1831. Su primer Presidente fue
José Ignacio de Márquez; el Vicepresidente, Francisco Soto y el secretario Florentino
González. A esta convención le correspondió aprobar la Ley Fundamental de La Nueva
Granada, el 17 de noviembre de 1831, la cual fue sancionada el 21 del mismo mes por el
Vicepresidente Domingo Caicedo encargado del poder ejecutivo.

4.

LA LEY FUNDAMENTAL DE 1831.

Mediante esta ley Fundamental se creó El Estado De La Nueva Granada; se fijaron límites
del nuevo Estado, siguiendo la tesis del uti possidetis juris, o sea, los mismos que tenía el
Virreinato de la Nueva Granada antes de 1810. Se aprobó que: << No se admitirán pueblos
que, separándose de hecho de otros estados a que pertenezcan, intenten incorporarse al de
la Nueva Granada ni se permitirá por el contrario que los que hacen parte de este, se
agreguen a otros. Ninguna adquisición, cambio o enajenación de territorio se realizará por
parte de la Nueva Granada, sino por tratados públicos, celebrados conforme al derecho de de
gentes, y ratificados y ratificados según el modo que se prescriba en su Constitución.

En la Ley Fundamental de 1831 se aprobó la facultad para establecer pactos con el Estado de
Venezuela, fueran estos de alianza u otros, siempre que < los derechos de su soberanía>> Aprobó que el Estado de la Nueva Granada << tendrá en
cuenta los compromisos que se hicieron cuando estaban integrados los Estados de Colombia
y reconocerá la deuda que le corresponde pagar en forma proporcional como a los demás
Estados Grancolobianos. En síntesis, la Ley Fundamental de 1831, estableció el principio del
uti possidetis juris, como criterio para delimitar las fronteras nacionales; la aceptación de la
deuda pública, el fortalecimiento de las relaciones exteriores y las teorías sobre la soberanía
del Estado y los poderes públicos.

5.

LA CONSTITUCIÓN DE 1832.

Siguiendo los lineamientos del régimen centralista, se aprobó la Constitución política de
1832, la cual fue sancionada por el Vicepresidente José María Obando, encargado del poder
ejecutivo, en marzo de 1832. La Constitución de 1832 introdujo el régimen centralista en la
Nueva Granada, con un Ejecutivo débil, un periodo presidencial de cuatro años, un Congreso
bicameral y un régimen de provincias regido por los gobernadores. El período de los
Senadores fue aprobado de cuatro años y el de los representantes a la Cámara de dos años.
Se incluyó el Consejo de estado como colaborador permanente del poder ejecutivo y se
dieron las primeras bases para la descentralización administrativa de las provincias y los
municipios.

Se crearon las Cámaras provinciales, con caracteres administrativos y políticos. El territorio
de la Nueva Granada quedó dividido en quince Provincias: Antioquia, Barbacoas, Bogotá,
Cartagena, Cauca, Magdalena, Neiva, Panamá, Pasto, Pamplona, Popayán, Socorro, Tunja,
Vélez y Veraguas. Cada provincia estaba regida por un gobernador dependiente del poder
ejecutivo y nombrado por él. Las Cámaras provinciales presentaban al presidente de la
Nueva granada seis candidatos, para que este hiciera la elección.

En la Constitución se pretendió armonizar la tendencia federalista con la centralista, al darles
importancia a las provincias. Mariano Ospina Rodríguez opinó sobre esta Constitución que
era adaptable para las épocas de perfecta paz, pero no para las de crisis nacional y situación
de guerras, por el estilo débil del poder ejecutivo para afrontar las situaciones difíciles.

6.

Santander en el Exilio y el Restablecimiento de sus Derechos y Honores.

Con el Decreto del 10 de junio de 1831, el encargado de la Presidencia de La Nueva Granada
general Domingo Caicedo, restableció los derechos, honores y dignidades al general
Francisco de Paula Santander. En la misma forma, la Convención que aprobó la Constitución
de 1832 acordó restablecer todos los honores y dignidades al hombre de las Leyes, quien en
el año 1828 sufrió los rigores de la culpabilidad en la conspiración septembrina, sin
habérsele comprobado nunca su participación. El general Santander fue detenido y llevado a
las bóvedas de Bocachica en Cartagena, y desterrado a Europa.

7. Santander, Presidente de la Nueva Granada.

El 9 de marzo de 1832, la Convención Nacional eligió a Francisco de Paula Santander,
Presidente de la Nueva Granada, hasta cuando empezara el primer cuatrienio constitucional, el 1

de abril de 1833. Esta misma Convención eligió Vicepresidente al jurista José Ignacio de
Márquez.

8.

El Gobierno del Vicepresidente José Ignacio Márquez.

Márquez fungió como Presidente encargado hasta el 7 de octubre de 1832. Su énfasis radicó en
las finanzas del Estado y la organización de la instrucción pública. Su administración afrontó el
conflicto con el Ecuador, orquestado por el Venezolano Juan José Flores, presidente del Ecuador,
quien aspiraba a quedarse con el occidente neogranadino, desde Pasto hasta el Chocó, las
provincias de Pasto y Buenaventura se habían incorporado al Ecuador, durante la Dictadura del
también venezolano Rafael Urdaneta.

El Presidente Márquez trató de llevar a Flores a un diálogo que evitara la guerra, nada se logró,
Márquez se vio forzado a declarar la guerra al Ecuador, de acuerdo con el Consejo de Estado, fue
nombrado el General José María Obando para defender los intereses territoriales de la Nueva
Granada contra los interese del Ecuador. Desde Popayán, el general Obando y el ejército
neogranadino se propusieron un plan de defensa del territorio del sur, teniendo en cuenta
principalmente los diálogos con los ecuatorianos, en Pasto e Ibarra. Para llegar a un acuerdo,
Ecuador envió una comisión integrada por José Joaquín Olmedo, Félix Valdivieso y Nicolás
Arteta. La opinión de la dirigencia pastusa era favorable a la reintegración granadina, a pesar de
los esfuerzos de Flores.

Después de varios combates con los ecuatorianos, que ocupaban algunas poblaciones de las
provincias de Pasto y Buenaventura, se llegó al tratado de Pasto, con el que finalizó el conflicto,
el cual fue firmado en diciembre de 1832 cuando ya ejercía la presidencia Santander. Con este
tratado se reincorporaron a la Nueva Granada las provincias de Pasto y Buenaventura, avanzando
la de Pasto hasta Carchi, de igual manera, se estableció el reconocimiento de ambos pueblos
como Estados soberanos.

9.

El Gobierno de Francisco de Paula Santander.

Santander se posesionó como Presidente de la Nueva Granada el 7 de octubre de 1832,
juramentado por Vicente Azuero, Presidente del Consejo de Estado. Su Gobierno provisional
culminó el 1 de abril de 1833, se posesionó como presidente en propiedad para el lapso 1833-
1837, como Vicepresidente fue elegido Joaquín Mosquera.

El gobierno del hombre de las Leyes tuvo como peculiaridad, la honestidad, el orden, la justicia,
la economía, la hacienda pública, su ideario político lo caracterizó su indeclinable civilismo, el
Estado de derecho, el apego a las normas constitucionales y las leyes. El espíritu civilista
profesado por Santander se erigió en todos sus esfuerzos hacia el logro de un nuevo Estado
Nacional, trazado como una democracia republicana y en un clima de libertades de pensamiento,
cátedra libre, respeto de los derechos humanos.

Francisco de Paula Santander en su Gobierno de la década del treinta, delineó con sus ideas,
prácticas constitucionales, cumplimiento estricto de las leyes el sendero civilista de Colombia.

Economía y Hacienda Pública.

Santander reglamentó la Hacienda Pública, para minimizar la crisis que se recrudeció a finales de
la Gran Colombia. Equilibró el presupuesto, controló el gasto público, abolió los impuestos de la
alcabala y derecho de explotaciones. Fomentó la industria concediendo ventajas especiales a la
producción de vidrio, hierro, algodón, textiles. Instauró la explotación de las minas de hierro de
Cundinamarca y Boyacá, con concesiones a empresas inglesas y francesas. Fomentó la
agricultura y las exportaciones especialmente el tabaco, algodón y el café. Las primeras
exportaciones de café con destino a los mercados del exterior se iniciaron en 1835. El primer
despacho fue de 2592 sacos de 60 kilos. Este renglón agrícola se convirtió en el principal
producto de exportación.

Las vías de comunicación fue otra prioridad de la administración Santander. Inició con el
Gobierno de los Estados Unidos las gestiones para abrir la línea interoceánica a través del istmo
de Panamá. Esta idea, que venía desde la época colonial, se volvió a plantear en la Gran
Colombia, con el interés del Vicepresidente Santander.

Por Ley del 25 de mayo de 1835 se concedieron franquicias a los cantones de Panamá y
Portobelo para realizar un canal interoceánico y un ferrocarril. La obra fue contratada con el
barón Thierry el 29 de mayo de 1835. El ferrocarril de Panamá quedó terminado, en 1855.

Relaciones Internacionales.

Los esfuerzos en las relaciones internacionales fueron canalizados hacia el reconocimiento de la
Nueva Granada como una nueva República. Las relaciones internacionales se iniciaron con
Venezuela en 1833, cuando se aprobó el tratado de amistad, comercio, alianza, navegación y
límites, el 14 de diciembre 1833 del diplomático venezolano Santos Michelena.

La división de la deuda externa con los países que conformaron la Gran Colombia, causó
traumatismo en las relaciones diplomáticas, el costo de la guerra de independencia fue convenido
de acuerdo a la población, la Nueva Granada se hacía cargo del 50% de la deuda, Venezuela del
28.5% y ecuador del 21.5%. Los granadinos consideraron que esta distribución era onerosa para
el país, por lo cual recibió aprobación del Senado pero no de la Cámara de Representantes. Por
ello, la aprobación definitiva le correspondió al gobierno del presidente Márquez. La Nueva
Granada fue reconocida oficialmente por la Santa Sede en 1835, fue la primera nación
hispanoamericana que recibió el reconocimiento oficial de la Iglesia Católica.

Obras Perdurables de la Administración Santander.

Santander dictó Leyes de procedimiento civil, organización y régimen de provincias, distribución
de resguardos indígenas, elecciones, importaciones, salinas, admisión de extranjeros, regulación
de diezmos y otras. Santander declaró libres de todo derecho de exportación los productos
originarios del país, excepto el oro. Organizó la renta del tabaco. En las capitales de Provincia se
establecieron los tribunales de comercio. De la misma manera se reglamentaron la colonización y
reparto de tierras baldías en los años cuando se intensificó la colonización antioqueña en las
tierras de Caldas y Risaralda. Se acordó distribuir a las nuevas poblaciones hasta 12 mil
fanegadas de baldíos y, además, 60 fanegadas por familia de colonos y eximió del diezmo por
veinte años a los nuevos pobladores.

Se incrementó la fabricación de papel en Bogotá, Neiva, Mariquita, Socorro, y Vélez. Así mismo
se estimuló la producción de hierro en Cundinamarca y Boyacá, iniciándose en Pacho con la

ferretería Corradine, que en el Siglo XIX fabricó los primeros rieles para los ferrocarriles
nacionales.

En el Gobierno del hombre de las Leyes se instauró por primera vez en el país la jubilación de
los empleados públicos y civiles de la nación (Ley 22 de 1835)...

Se indujo la prensa libre, el estímulo no sólo fue en la capital sino en todas las provincias. Así
surgieron numerosas publicaciones, de folletos, periódicos, hojas volantes, muchos de ellos con
críticas al gobierno.

Para divulgar la Carta Magna, los derechos y deberes de los ciudadanos, la geografía y la historia
nacional y los métodos para leer y escribir, el mandatario facilitó la impresión de textos que
fueron difundidos en todas las escuelas y colegios. Se elaboraron textos republicanos, con
preguntas y respuestas para difundir la doctrina republicana y civilista.

A partir de 1835 se uniformó la moneda nacional: la ley, tipo, valor, pesos y denominaciones de
las monedas de oro y plata. También se uniformaron las pesas y medidas nacionales, se adoptó la
vara granadina.

La ley del 9 de mayo de 1834 se aprobaron las insignias nacionales: la bandera, el escudo. Se
aprobaron los colores nacionales de la Nueva Granada.

Culminación del Mandato Presidencial.

En marzo de 1837 terminó el mandato de Francisco de Paula Santander... Su obra de gobierno
fue de especial significación para la futura salud de la República. Estabilizó el país después de la
desintegración de la Gran Colombia. Entregó su gestión con un país en paz y proyectado hacia
un futuro promisorio, su principal obra aún sentida fue la estructuración de la educación
nacional.

El 4 de marzo de 1837, el Congreso Nacional eligió a José Ignacio de Márquez como presidente
de la Nueva Granada, para el período 1837- 1841. Sus rivales fueron el general José María
Obando, quien era el candidato oficial de Santander, y Vicente Azuero, candidato de los
Liberales civilistas. Los resultados de esta elección fueron: Márquez 622 votos, Obando 555,
Azuero 165, Domingo Caicedo, 150, y otros candidatos 116, votos.

10.

Gobierno Del Presidente José Ignacio de Márquez.

José Ignacio de Márquez se posesionó como presidente el 1 de abril de 1837, para el cuatrienio
1837- 1841. La historia política de Colombia cataloga a Márquez como el más respetuoso de la
democracia, el derecho, la Constitución y las leyes.

Márquez consideraba la democracia como la fuente eterna del poder, las leyes por encima de
todo y, en especial, del afán caudillista y dictatorial de los militares. Por su elocuencia, oratoria
depurada, actividad política, sencillez y dignidad republicana fue visto << como el Cicerón de
la Gran Colombia>>, y el principal ideólogo del frente nacionalista colombiano, dentro de la
armonía y conciliación republicana.

Márquez y el Proteccionismo.

Según el presidente Márquez, la mejor forma de defensa de la economía nacional era con el
proteccionismo económico, la austeridad económica, la reducción del gasto público,
organizar el fisco nacional y departamental con una eficiente recolección de impuestos y
defender la economía nacional fortaleciendo el proteccionismo.

Consideraba que la excesiva libertad de comercio influía en la baja de los productos
granadinos, los cuales no podían competir en los mercados externos. Señaló la libertad de
comercio como motivo de la decadencia de los pueblos que con anterioridad eran boyantes,
como Pamplona, Tunja, Socorro, Bogotá; de igual manera de la disminución del capital y la
moneda, y de la decadencia de los pueblos.

Para mejorar la economía, fortaleció la agricultura, luchó por preservar el crédito nacional,
cumpliendo con las obligaciones correspondientes, propuso promover la riqueza pública, con
el fortalecimiento de la industria nacional. Estableció un equilibrio entre los ingresos y
egresos de la nación. Insistió en la necesidad de desamortizar los bienes eclesiásticos,
disminuir los días festivos y organizar los impuestos directos para el fortalecimiento de la
economía.

En el gobierno de Márquez, se promulgó la Ley por la cual se llegó al acuerdo con
Venezuela y Ecuador, para arreglar el problema de la deuda pública relacionada con la
guerra de independencia.

La Educación Pública En El Gobierno de Márquez.

En discurso pronunciado el 1 de abril de 1837, con respecto a la educación dijo: “Sin la
educación de las masas no hay espíritu social ni verdadero interés por las libertades públicas,
ni puede afianzarse el sistema republicano sobre bases sólidas y estables. En una palabra, es
de las luces comunes y de su difusión, la prosperidad de los Estados”. Esta alusión a la
educación es prueba del grado de comprometimiento que tuvo este estadista con la
educación. Consideró la educación cívica como cimiento para la formación de las nuevas
generaciones, pues ella hace amar las instituciones, señala el límite entre los derechos y los
deberes de los ciudadanos.

José Ignacio de Márquez, fue profesor de Derecho Público y Derecho Romano en múltiples
oportunidades. Fomentó la instrucción pública como una de sus principales obras. En ese
aspecto de la educación fue un seguidor del ideario de Santander, creo numerosas escuelas,
colegios universidades, creo el Colegio de la Merced en Bogotá, primer colegio para mujeres
que se fundó en Colombia y en general en Hispanoamérica. Así mismo fundó el colegio
Santa Librada de Neiva, formó el colegio Académico de Cartago.

11.

LA MUERTE DE FRANCISCO DE PAULA SANTANDER.

En la historia política de la humanidad son pocos los hombres que han podido combinar la
gloria de las armas con la majestad de las leyes, ese fue Santander, su muerte fue sentida por
los civilistas y los militaristas. El 6 de mayo de 1840 falleció el héroe más importante de la
independencia neogranadina.

El prócer legó a los colombianos el civilismo como expresión auténtica de la colombianidad.
Todos sus esfuerzos se dirigieron a la consolidación de un nuevo Estado nacional, definido por

una democracia republicana. Como vicepresidente de la Gran Colombia administró el Estado
integrado de mayor poder en Hispanoamérica en la década del veinte en el siglo XIX, fue él
quien administró los recursos necesarios que permitieron los grandes triunfos del Libertador
Simón Bolívar y del ejército colombiano, los cuales llevaron a la liberación de la Nueva
Granada, Venezuela, Ecuador, Perú y Bolivia; quien organizó la hacienda pública, la educación y
las relaciones exteriores; se puede concluir que Santander con sus ideas y acciones señaló el
camino civilista de Colombia hacia la consolidación nacional.

12.

LA PRIMERA GUERRA CIVIL.

Santander gobernó hasta el 1 de Abril de 1837 y lo sucedió el eminente jurista José Ignacio de
Márquez primer presidente civil, quien debió afrontar la primera guerra civil, la revolución

de los "Supremos" o de los "Conventos", que se originó en un decreto del Congreso del 5 de
Junio de 1839, en el que se suprimían los conventos menores y se destinaban sus edificios al
establecimiento de colegios y escuelas y al fomento de la misiones de Mocoa, Casare y San
Martín, contra lo cual se levantó en armas el padre Francisco Villota, de Pasto, al que
respaldaron los sacerdotes y los pastusos y que, en Julio de 1839, obligaron al gobernador de
Pasto a firmar una capitulación.

El gobierno central mandó al general Pedro Alcántara Herrán a combatirlo, pero en Enero de
1840 en Timbío se proclamó jefe de la revolución el general José María Obando, con el título de
"Supremo" director, ejemplo que siguieron otros caudillos regionales, al declararse en guerra
como "Supremos"; así surgieron en sus respectivos provincias coroneles Vicente Vanegas en
Vélez, Juan José Reyes Patria en Sogamoso y José María Vesga en Mariquita; el general
Francisco Carmona en Santa Marta, el coronel Manuel González en el Socorro, Juan A.
Gutiérrez de Piñeres en Cartagena, Salvador Córdoba en Medellín, y otros en Mompox,
Casanare, Panamá y Veraguas.

Esta revolución no fue tanto una lucha por la supresión de los conventos sino más bien tuvo un
propósito liberal revolucionario. Grandes batallas se libraron contra el gobierno, de cuya defensa
fue encargado el general Herrán, de quien era segundo el teniente coronel Mosquera. Tras
derrotar a Obando en Chaguarbamba y Hulquipamba, en Agosto y septiembre de 1840, éste huyó
a Perú, donde vivió varios años de una huerta de hortalizas. Herrán y Mosquera marcharon al
norte y vencieron en las batallas de Aratoca y Tescua en Enero y Abril de 1841, respectivamente

En las cercanías de Bogotá fue donde se definió la revolución, en la batalla de la Culebrera o
Buenavista, el 28 de Octubre de 1840, que fue ganada por los gobiernistas, al mando del general
Juan José Neira, sobre los revolucionarios del coronel Manuel González.

Triunfante el partido de los ministeriales (conservadores), el general Pedro Alcántara Herrán fue
elegido presidente para el período 1841 -1845, durante el cual, como lógica consecuencia de toda
revolución victoriosa, lo primero que hizo fue reformar la constitución de 1832, que vino a ser
substituida por la de 1843, centralista y conservadora, que fortaleció el ejecutivo e impuso el
voto restringido o condicionado a saber leer y escribir. En el campo político, se acentuó el
predominio de los ministeriales, de tendencia conservadora, que más adelante, con los liberales
partidarios del viejo orden y de la religión católica, vino a formar en 1849 el Partido
Conservador.

El gobierno más trascendente de los años cuarenta fue el del general Tomás Cipriano de
Mosquera, prócer de la independencia, edecán del Libertador, hombre de rancio abolengo y de
una de las familias más aristocráticas del Cauca, orgulloso, valiente, estudioso y luchador.
Mosquera gobernó de 1845 a 1849 bajo la bandera del conservatísmo fue una de las más
progresistas del siglo, y se caracterizó por las siguientes realizaciones: restablecimiento de la
navegación del Magdalena: contrato de construcción del ferrocarril de Panamá, que sería el

principio de la intervención o intromisión legalizada de los Estados Unidos en el istmo de
Panamá y de la pérdida de éste en 1903; adopción del sistema métrico decimal francés, que
desplazó al español y abrió un camino más a la influencia cultural de Francia;; creación de
las Sociedades Democráticas, grupos políticos- sociales que aglutinaron a los artesanos en
defensa de su industria y más tarde vinieron a constituir fuerzas de agitación; iniciación
de la construcción del Capitolio Nacional; fomento de la enseñanza de las ciencias;
gestiones para contratar al coronel Agustín Codazzi con el fin de levantar la carta geográfica
del país, que en el
Gobierno siguiente dio origen a la Comisión Corográfica; reforma monetaria; contratación de
ingenieros extranjeros para construir un ferrocarril de Bogotá a la Magdalena y de Cali a
Buenaventura, fomento del establecimiento de imprentas. En general este mandatario propició un
ambiente de reformas económicas.

13.

Las Elecciones De 1840.

En plena guerra civil fue lanzada la candidatura presidencial del general Pedro Alcántara Herrán
para el período gubernamental (1841- 1845) En el abanico de candidatos aparecieron también,
los doctores Vicente Azuero y Eusebio Borrero. La elección fue hecha por el congreso, en donde
obtuvieron mayoría de votos Pedro Alcántara Herrán, para presidente de la Nueva Granada, y el
General Domingo Caicedo para vicepresidente. Asímismo, fue elegido Juan De Dios Aranzazu
como presidente del Consejo de Estado.

Pedro Alcántara Herrán se distinguió en la guerra civil de los supremos en defensa del gobierno
del presidente Márquez. Tomó posesión de la presidencia de la Nueva Granada el 2 de mayo de
1841.

No obstante, el clima de guerra que aún subsistía en el país, lo obligó a continuar sus campañas
militares en la región de Santander. El 19 de mayo de 1842, Herrán entró victorioso a Bogotá,
después de haber culminado la guerra de los Supremos, una de las más cruentas, pues dejó al
país en completa ruina.

14. LAS NUEVAS MENTALIDADES DE LA SOCIEDAD.

Alcanzada la independencia se produce un proceso evolutivo en la población en las
mentalidades sociales, en las costumbres, en el comportamiento, lo que indica la dinámica
histórica y los cambios, del pensamiento de la sociedad colonial a la vida nacional.

De acuerdo con los censos de población, el movimiento demográfico señala un aumento
moderado, teniendo en cuenta, para su interpretación, la inestabilidad político- social, las guerras
civiles y la escasa inmigración de población, muy diferente a la que se realizó en los países del
Cono Sur. Los datos de población presentan el siguiente movimiento.

AÑO POBLACIÓN

1825 1´.229.259

1835 1´.686.038

1843 1´.931.674.

La imagen de Colombia era la de un país esencialmente rural, con actividades económicas con
predominio de la agricultura, la minería, el comercio era insipiente

, pues no existían grandes plutócratas con poder económico y político como en otros lugares de
América. La mayor parte de la población era de escasos recursos.

En la mentalidad colectiva de los granadinos fueron penetrando cada vez más las ideas de
igualdad social, de libertad y de ascenso social a través de la riqueza y del trabajo tesonero. Con
ello fueron cayendo las barreras que separaban a los estamentos sociales en la época colonial y
se fue consolidando la sociedad republicana con una mayor apertura social. La sociedad
estamental de la época colonial, con grandes discriminaciones raciales y sociales y sin ninguna
movilidad fue dando paso a una mayor apertura y a la conformación de una sociedad de clases,
en la que el factor plutocrático (preponderancia de la clase rica en el gobierno) fue el
aristocrático. 2. ARBOLEDA, GUSTAVO, Historia contemporánea de Colombia vols. 1, 3,
5 Cali Editorial América, 1933. Bogotá. Banco Central Hipotecario. ( reed), 1990.

15.

La Mentalidad Militar o << Heretocracia>>.

En la América Hispana y en particular en La Nueva Granada, se fue perfilando una
mentalidad militar en aquellos caudillos que fueron los héroes o próceres de la guerra de
independencia, tales como Francisco de Paula Santander, Tomás Cipriano de Mosquera, José
Hilario López, José María Obando, Pedro Alcántara Herrán y otros muchos más. Ellos, que
lucharon en las guerras y alcanzaron el poder político, fueron configurando un tipo de <<
heretocracia>> o gobierno de los héroes, desplazados por los políticos del momento, se
establece la divergencia entre quienes construían el poder en la plaza pública y quienes lo
habían logrado en los campos de batalla, nace una nación antimilitarista como lo es hoy
Colombia.

16.

La Mentalidad Civilista De Los Intelectuales Granadinos.

El grupo sociopolítico de los civilistas granadinos que conformaron los partidos políticos
ideológicos reunía en su mayor parte abogados, letrados, comerciantes y terratenientes. Ellos
lucharon por el poder político y defendieron la consolidación nacional de un Estado
Democrático y republicano, regido por una Constitución y las leyes. Participaron en los
congresos y convenciones, y algunos como José Ignacio de Márquez, llegaron a la plenitud
del poder, otros fueron ideólogos como, como Vicente Azuero, Ezequiel Rojas, José Eusebio
Caro, Francisco Soto, Florentino González, Manuel Murillo Toro y otros.

Los Civilistas en buen número eran los intelectuales, catedráticos de las Universidades,
grandes lectores de los autores que influyeron en las grandes transformaciones sociales y
políticas.

17.El Benthamismo Político.

Las ideas del Benthamismo político fueron introducidas por el General Francisco De Paula
Santander en los estudios universitarios, principalmente en la jurisprudencia. Las obras del
filósofo inglés Jeremy Benthan, en especial el Tratado de Legislación y El Tratado de
Economía, se convirtieron en los textos para la enseñanza del Derecho. Se transmitió la idea
de que lo útil debe convertirse en el principio de todos los valores: la búsqueda de un sistema
racional, de una administración eficaz y de la organización de la economía estatal. Buscar la
mayor felicidad para el mayor número de gentes. Pero a través de la legalidad.

Las tesis del Benthamismo político de estilo civilista y legalista, fueron estudiadas en las
universidades granadinas. Con esta corriente ideológica penetró el utilitarismo inglés en la
enseñanza del Derecho. El Benthamismo político influyó en el civilismo granadino,
principalmente por su carácter estatalista, pues considera que el hombre es verdaderamente
libre solamente dentro del Estado. Su idea de que toda utilidad humana tiene como fin <<…
la máxima felicidad compartida entre el mayor número de personas>> fue aceptado con
fervor por los partidarios de la ilustración y la modernidad; pero a la vez, fue rechazada con
grandes polémicas por los partidarios de la tradición, quienes encontraron en Bentham la
filosofía del libertinaje y el sensualismo, y una doctrina peligrosa para la formación de las
nuevas generaciones granadinas.

Contra la tesis de Bentham surgieron numerosos ataques de clero en los púlpitos y
aparecieron periódicos y escritos con numerosas declaraciones para señalar al gobierno su
laicismo y sus ataques a la moral y las costumbres.

Los tradicionalistas consideraron que Bentham ataca a la religión católica por cuanto piensan
que pervierte la sociedad y que ataca a la moral y las sanas costumbres de los pueblos, al
defender el máximo placer como el bien final, para los individuos y las sociedades,
aceptando, por consiguiente, el libertinaje y el sensualismo. Algunos personajes del clero
granadino, como el padre Francisco Margallo, atacaron al General Santander por haber
facilitado la introducción de las doctrinas benthamistas.

Por su parte, también surgieron en la Nueva Granada los partidarios de las doctrinas
benthamistas, entre ellos Vicente Azuero, quien enseñó el benthamismo en el Colegio de San
Bartolomé, y Ezequiel Rojas, quien fue uno de los grandes ideólogos del benthamismo.

Los defensores del benthamismo atacaron al fanatismo de los tradicionales, que para ellos
era producto de la ignorancia y la defensa ciega de la religión. Consideraron necesaria la
formación científica sobre la legislación universal, como indispensable para poder organizar
jurídicamente el Estado colombiano.

El benthamismo se convirtió en polémica permanente entre los tradicionistas y los liberales
en el siglo XIX: y en una filosofía de la libertad y el orden dentro de las leyes, defendida por
los civilistas colombianos del siglo XIX en sus grandes polémicas políticas.

El benthamismo político se convirtió en el eje de la orientación civilista de Colombia y en la
actitud jurídica y nacionalista moderada ante las relaciones y los conflictos internacionales.

El imperio de la Ley y el estado de juridicidad, contra la fuerza carismática militar o la
intervención armada en los conflictos.

En la década del treinta en los gobiernos de los padres civilistas colombianos, Santander y
Márquez, se fortaleció esta filosofía como esencia del estilo democrático de Colombia.

17.

Relaciones Con La Santa Sede.

En los años finales de la Gran Colombia, la Santa sede aceptó el patronato republicano y
accedió al nombramiento de nuevos prelados, de acuerdo con los deseos del gobierno
colombiano; era el jefe de la diplomacia en Roma el diplomático Ignacio Tejada. Sin
embargo, a la muerte del Papa León XII, accedió al pontificado Pío VIII, quien, contrario al
anterior, se manifestó a favor de España.

El nuevo Papa estuvo en desacuerdo con el patronato republicano y mantuvo suspendidas las
relaciones con la Nueva Granada. Posteriormente el Papa Gregorio XVI restableció estas
relaciones y simpatizó con las luchas de los hispanoamericanos por su independencia.

El 26 de noviembre de 1835, la Santa Sede reconoció la independencia de la Nueva Granada.
El primero de los países de Hispanoamérica que recibió el reconocimiento político-
eclesiástico.

El vaticano nombró como internuncio apostólico a monseñor Cayetano Baluffi, quien inició
las negociaciones entre el Estado granadino y la iglesia. Durante este período se crearon dos
nuevas diócesis. La de Pamplona en 1835, y la de Pasto en 1836; ya antes, en 1828, se había
culminado la creación de la diócesis de Antioquia.

19.

Las Polémicas Político Religiosas.

La década del treinta en el Siglo XIX ha sido considerada como de grandes polémicas
filosóficas y doctrinales, polémicas que repercutieron en la educación y en la política.
Destacamos principalmente el enfrentamiento entre misoneístas, defensores de la Iglesia
Católica, y los benthamistas, partidarios del utilitarismo inglés. En esta década se generalizó
el fanatismo religioso en la intervención política.

En la vida religiosa surgió una nueva forma de comunicación doctrinal y moral, en defensa
de la moral cristiana y la iglesia: se trató de las cartas pastorales de los obispos. Numerosos
folletos, periódicos, hojas volantes, difundieron los principios cristianos y entraron en la
lucha partidista contra los liberales utilitaristas o benthamistas y contra la masonería.

En 1830 se fundó la Sociedad Católica, conformada principalmente por laicos católicos,
cuyo objeto fue promover los interese de la religión, defender la moral cristiana e influir en
las elecciones de católicos para las cámaras legislativas. A la Sociedad Católica de Bogotá se
le enfrentaron Las Sociedades Democrático- Republicanas, partidarios de la libertad de
conciencia y de la separación entre la iglesia y el Estado.

Entre los grandes polemistas católicos mencionamos al padre Francisco Margallo, quien se
enfrentó a Santander y a Vicente Azuero, defensores del benthamismo; otros polemistas
católicos fueron los escritores José Manuel Groot y José Joaquín Ortiz, quienes se

enfrentaron a la masonería y al utilitarismo inglés, principalmente por la filosofía del
libertinaje y el sensualismo, consideradas perniciosas para la educación.

NOTAS.

1.OCAMPO LÓPEZ JAVIER, Círculo De Lectores S. A Biblioteca Del Tiempo, Historia 2,
Bogotá 2007.

2. ARBOLEDA GUSTAVO, Historia Contemporánea De Colombia Vols., 1, 2, 3. Cali
Editorial América 1933, Banco Central Hipotecario, ( reed) 1990.

BIBLIOGRAFÍA:

CUERVO MÁRQUEZ, SANTOS, Vida del doctor José Ignacio de Márquez: Bogotá
Biblioteca de Historia Nacional, imprenta Nacional, 1917.

OCAMPO LÓPEZ, JAVIER, SANTANDER y la educación: Tunja, Colegio de Boyacá,
1917.

PINILLA COTE, ALFONSO MARÍA, Del Vaticano a la Nueva Granada: Bogotá,
Fundación Francisco de Paula Santander, 1988.

RESTREPO CANAL, CARLOS<< La Nueva Granada 1831- 1840, Historia Extensa de
Colombia, Vol. III, Bogotá, Academia Colombiana de Historia, Ediciones Lerner, 1971.

RODRIGUEZ PLATA HORACIO, Santander en el exilio: Bogotá Biblioteca de Historia
Nacional, Editorial Kelly, 1976.

TIRADO MEJÍA, ÁLVARO, Aspectos sociales de las guerras civiles en Colombia: Bogotá,
Colcultura, 1976.

LÓPEZ DOMINGUEZ, LUIS HORACIO, Administración de Santander: Bogotá,
Fundación Francisco de Paula Santander, 1990.

RESTREPO, JOSÉ MANUEL, Historia de la Nueva Granada: Bogotá, Editorial Cromos,
1952.

ECHEVERRY ALBERTO, Santander y la instrucción pública. 1819- 1840: Bogotá
Universidad de Antioquia, 1989.

COMPILACIONES DE HISTORIA POLÍTICA DE COLOMBIA.

CAPITULO V.

TEMAS.

I.

LOS PARTIDOS POLÍTICOS EN COLOMBIA.

1.

Antecedentes.

2.

Definiciones de Partido Político.

3.

Origen de Los Partidos Políticos en Colombia.

4.

Partido Liberal. Ideario.

5.

Partido Conservador. Ideario.

6.

Partido Comunista.

7.

Otros Partidos. Desarrollo de Los partidos.

II.

REFORMAS Y RADICALISMO.

1.

El Triunfo del Liberalismo.

2.

Los Problemas Iglesia- Estado.

3.

La Abolición de la Esclavitud.

4.

La Imposición Del Libre Comercio.

5.

La División Liberal.

6.

Sublevación De Los Artesanos.

7.

Crítica A Los Gólgotas.

8.

Abolición De Los Resguardos.

9.

La Pausa Conservadora.

10.

La Guerra Civil De 1860.

11.

La Sociedad En El Periodo Radical.

12.

Gobierno Sin Religión.

I.

LOS PARTIDOS POLÍTICOS EN COLOMBIA.

1.

Antecedentes.

El pensamiento europeo, en especial el de Inglaterra y Francia, influyó de manera protuberante en el
nacimiento de los partidos políticos colombianos. Las ideas del romanticismo político y del
socialismo utópico que sumergían a Europa en la mitad del Siglo XIX, referentes para la revolución
francesa de 1848 que estableció la segunda República incursionaron en la Nueva Granada y fueron
tomadas por algunos grupos de intelectuales revolucionarios, comerciantes y artesanos de las
ciudades más importantes. La plataforma ideológica del socialismo utópico se expandió por
intermedio de las obras de El Conde Henri de Saint Simón, Charles Fourier, Etienne Cabet,
Wilhelm Weitling, Louis Blanc, Pierre Leroux y Roberto Owen.

Este clima romántico y social de los años 1848 y 1849 en La Nueva Granada, cuando se
escudriñaban soluciones sociales a los problemas de la República, condujo a la formación de
sociedades de carácter democrático, organizadas en varias ciudades por obreros y por grupos de
jóvenes.

De esta manera nació la llamada Escuela Republicana, fundada por un puñado de jóvenes
intelectuales, simpatizantes del Socialismo Utópico y del radicalismo.

Estos jóvenes leyeron numerosas obras que complementaron la influencia de los precursores del
Socialismo Utópico, entre otras, El Judío Errante de Eugéne Sue, Los Montañeses de Esquiroz, Los
Girondinos de Alphonse De La Martine y obras de Alexandre Dumas, Víctor Hugo, El Conde De
Sain- Simón, Pierre Joseph Proudhon y otros. De igual manera los llamados tradicionalistas ya
habían fundado en 1833 las Sociedades Católicas; Ellos leían las obras de Jaime Balmes, El Criterio
y Filosofía Fundamental, asimismo, las obras de Chateaubriand, Edmund Burke, Joseph De Maistre,
Juan Donoso Cortés, y otros del tradicionalismo europeo.

Los miembros de Las Sociedades Democráticas integradas por artesanos, expusieron su
inconformidad contra las políticas librecambistas del gobierno de Tomás Cipriano De Mosquera, y,
en especial, contra las tesis del Secretario de Hacienda, Florentino González. Se reunían al grito de
<< Viva la ruana, abajo las casacas azules>>, y para manifestar su entusiasmo hacían teñir las
ruanas de <>; posteriormente se les llamó <> por los palos abultados que
llevaban durante las manifestaciones y desordenes. El color rojo era considerado el de la libertad, y
el azul, el color mariano de la iglesia católica, símbolo de la tradición. ( posible origen del color de
los partidos tradicionales de Colombia, Rojo liberal, azul Conservador) 1. POSADA GUTIÉRREZ
JOAQUIN, Memorias Histórico-políticas: Bogotá, Biblioteca Popular de Cultura
Colombiana, 1951.

2.

Definiciones de Partido Político.

La noción de partidos políticos en la actualidad no es lo suficientemente claro, y por ende impide que
todos compartamos y podamos aplicarlo en el contexto colombiano con las mismas premisas y
consecuencias. Así mismo poco sabemos acerca de qué es un partido, tampoco identificamos si
existe o hace falta un sistema de partidos en Colombia y de qué tipo.

Aunque la Constitución enuncia el derecho a la conformación de partidos, la proliferación de listas
electorales, de movimientos políticos, de grupos significativos de ciudadanos con propósitos
electorales, y la precariedad de los denominados partidos, han impedido aún el surgimiento de
partidos reales que actúen como organizaciones electorales y como organizaciones de gobierno o de
oposición.

La crisis del actual sistema político colombiano tiene como una de sus causas la fragilidad
institucional y democrática de los partidos y lo difuso del sistema de partidos. 2. Giraldo
FERNANDO, Sistema de Partidos Políticos en Colombia. Centro Editorial Javeriano, CEJA
Bogotá- 2003.

En consecuencia, para una fácil comprensión de lo que es un Grupo Político y un Partido Político, es
conducente estudiar algunas definiciones de partido político:

-Un partido político es una agrupación de hombres que profesan la misma doctrina política. 3.
BENJAMIN CONSTANT. Citado por R- G SCHWARTZENBER en Sociologie Politique,
Editions Montchrestien, Paris, 1977, página 492.

Esta apreciación, amplia y general, que resalta la identidad ideológica de los militantes, corresponde
a la época de la Restauración en Francia.

-El austriaco Hans Kelsen considera a los partidos como formaciones que reúnen a los hombres de
la misma opinión para asegurarles una verdadera influencia en la gestión de los hombres públicos. 4
HANS KELSEN, La Démocratie, traducción de CH. Eisenmann, 1932, página 12.

François Goguel estima que un partido es una agrupación organizada para participar en la vida
política a fin de conquistar parcial o totalmente el poder y hacer prevalecer las ideas y los intereses
de sus miembros. 5 FRANCOIS GOGUEL, Politique; oct.1947, página 685.

En esta definición prima el aspecto organizacional y en la intención de alcanzar el poder para
ejercerlo, sin apartarse de la visión doctrinaria.

George Burdeau ve a los partidos políticos como agrupaciones de individuos que profesando las
mismas concepciones políticas, se esfuerzan por hacerles prevalecer, procurando vincular al mayor
número de ciudadanos, bajo el propósito de conquistar el poder o, al menos de influir sus decisiones.

Coleman y Rosberg consideran que los partidos políticos, son organizaciones formalmente
organizadas con el propósito explícito y declarado de adquirir y/o mantener un control legal, bien
solos, o en coalición o en competencia electoral con otras asociaciones similares, sobre el personal y
la política del gobierno de un supuesto Estado soberano.6. COLEMAN Y ROSBERG, cfr., de R.
Dowse y J. Hughes en Sociología Política, Alianza Editorial, 1972, página 420.

Esta visión muestra rasgos como la organización, la voluntad de acceder al poder y el apoyo popular
merced a las elecciones. Al observar las diferencias entre los autores se concentran en la mayor o

menor importancia que se da a determinadas características. Mientras unos resaltan el aspecto
ideológico como factor que vincula y une a los miembros de un partido, otros muestran
primeramente la voluntad de llegar al poder, el esquema organizacional o el apoyo popular.

Siguiendo a Joseph LaPalombara y M. Weimar, consideremos las cuatros características más
significativas de un partido político. 7 . LA PALOMBARA Y M. WEINER, Political Parties and
political development, Princeton, 1966, páginas 5- 7.

1.

La Durabilidad.

La esperanza de vida del partido debe ser superior a la esperanza de vida de los dirigentes de
turno. Esa vocación de permanencia es lo que diferencia un partido político de los movimientos
caudillistas como el peronismo, el rojaspinillismo, el franquismo,etc,

2.

La Organización. Un partido para que pueda fungir como tal debe estar agenciado,
nacional, regional, y localmente. En esos tres niveles hay unas autoridades partidistas o comités
cuyos vínculos implican una comunicación constante, a fin de poder desarrollar unos programas
y estrategias.

3.

La voluntad deliberada de los dirigentes y militantes de conquistar el poder y de
ejercerlo, solos o en coalición con otros sectores, y no simplemente de influenciarlo. Este rasgo
marca la diferencia con los grupos de presión, toda vez que éstos se contentan con influir sobre
los poderes públicos. Un partido procura dirigir el gobierno o al menos hacer parte de él, y tener
presencia en las distintas corporaciones públicas, pues sólo así logra participar en la toma de
decisiones.

4.

El respaldo popular que en ocasiones es conseguido por cualquier vía, siendo la más
legítima y tradicional en los sistemas democráticos la de los procesos electorales que
periódicamente se desarrollan.8. BUENAHORA FEBRES- CORDERO JAIME, La
Democracia en Colombia Un Proyecto en Construcción. Imprenta de la Contraloría
General de la República. Bogotá D. C. 1995.

Al tenor de estas cuatro característica un partido político moderno se define como: Una
organización durable agenciada nacional, regional y localmente, que tiene el firme
propósito de acceder al poder para ejercerlo, a fin de lo cual busca el respaldo popular con
base en una ideología.

Origen De Los Partidos Políticos En Colombia.

Estudiada con claridad meridiana la noción de partido político, fácil es entender el origen de los
partidos políticos en Colombia, para este propósito, se transcribe lo expuesto por Jaime Buenahora
Febres- Cordero en su obra La Democracia En Colombia, Un Proyecto En Construcción.

A.

“ Criollos Y Chapetones”.

Algunos historiadores pretenden ubicar el origen de nuestros partidos políticos en las disputas
entre “criollos y chapetones”, esto es, entre quienes predican las ideas libertarias y quienes
defendían la causa de la Corona española. Si bien la lucha por la independencia implicaba toma

de posiciones políticas, algún sentido de organización e ideas sobre la constitución del nuevo
Estado, no puede hablarse de partidos políticos. Había simplemente gérmenes de vida partidista.

La rivalidad entre europeos y criollos no constituí partidos. El partido de la independencia tuvo
la desgracia de dividirse cuando más necesitaba la unión… La forma de Gobierno que debía
darse el país fue la causa de la discordia… Quisieron unos la federación, otros el centralismo.

9 TIRADO MEJÍA ALVARO, en Colombia: Siglo y medio de bipartidismo, Siglo XXI
Editores, 1978, página 108.

B.

“Centralistas y Federalistas.”

Las facciones y los grupos naturalmente existían, especialmente en las regiones, pero no los
partidos políticos. Algunos estiman que la controversia entre centralistas y federalistas en torno a
la manera como debía organizarse el Estado, que ya se notaba en 1810, constituye la fuente
primaria de la división partidista entre conservadores y liberales. Estas apreciaciones son
inexactas. Se trataba simplemente de bandos, de grupos. Antonio Nariño, que lideraba el
movimiento centralista, quería una república unitaria y fuerte cuyo centro fuera Cundinamarca,
provincia de la cual era presidente. A sus argumentos se oponían los federalistas alimentados
doctrinariamente por Camilo Torres y comandados militarmente por Simón Bolívar, resumiendo
esa controversia, anota Lara Bonilla:

Primaron las tesis federalistas, los intereses locales y la organización independiente de los
estados provinciales, frente a un Estado central, que sólo existía por la voluntad de los poderes
provinciales, y sin mayor organización. Todavía no existía, pues, un verdadero Estado Nacional,
el cual es condición necesaria para la existencia de partidos nacionales. Pero sí podían existir
proto- partidos, al menos en el sentido de grupos parlamentarios y de clientelas electorales a
nivel de los Estados de la Federación… Aunque existieron tal vez bandos y grupos, sobre todo
de carácter regional y local, es prematuro hablar de partidos. 10. LARA BONILLA
RODRIGO, LOSADA LORA RODRIGO, URIBE TORO HUMBERTO, Los Partidos
Políticos Colombianos, Publicación de la Universidad Javeriana, Maestría en Estudios
Políticos, F. E, I, Santafé de Bogotá, Julio de 1983, página 55.

C.

“Bolivarianos Y Santanderistas:”

Por último, están quienes adjudican a Simón Bolívar la paternidad del Partido Conservador y a
Francisco De Paula Santander la del Partido Liberal. Esta posición respecto al origen de nuestros
partidos políticos también es equivocada. Recordemos primeramente que tanto el Libertador
como el general Santander fueron siempre entusiastas seguidores de los postulados de la Francia
revolucionaria y convencidos luchadores por las ideas libertarias. Como ya se notó, el primer
Bolívar fue firme partidario del federalismo, etiqueta que en la segunda mitad del Siglo XIX
identificarías entre nosotros a los liberales. En otras latitudes verbigracia, Argentina, la etiqueta
se toma a la inversa, como que los liberales serían centralistas y los conservadores federalistas.
No es la controversia centralista- federalista la que define un carácter conservador o liberal. Ya
para 1821, cuando se celebra la Constitución de Cúcuta, Bolívar ha variado su posición inicial y
se inclina por el centralismo. Diríamos más bien que quienes pretender utilizar la rivalidad entre
los dos próceres para explicar el origen de nuestros partidos tradicionales, se apoyan
ampliamente en el autoritarismo que el Libertador despliega al pretender imponer la Carta
Política boliviana y tomarse el poder después de la Convención de Ocaña, frente a la posición

legalista y constitucional del general Santander. Los partidarios de éste se consideraban
miembros del “ partido de la Constitución”, que algunos llamarían liberales, en oposición a los
bolivarianos.

Por otro lado, no olvidemos que algunos personajes que conspiraron contra la vida de Simón
Bolívar, como Mariano Ospina Rodríguez fueron abanderados del ideario conservador, al paso
que grandes amigos del libertador, como Tomás Cipriano de Mosquera, abrazaron la causa
liberal.

Eran grupos, bandos, facciones, es decir gérmenes de la vida partidista, como afirma Lara
Bonilla, la disolución de la Gran Colombia en 1830 por la separación de Venezuela y el Ecuador.
marca el nacimiento de la República de la Nueva Granada. Las disputas entre bolivarianos y
santanderistas no reflejaban las corrientes políticas existentes al interior de la Nueva Granada.
Además si se adopta el criterio de LaPalombara, según el cual el partido político es una
organización estable, es decir, una organización cuya esperanza de vida supere a la de sus
actuales dirigentes, santanderistas y bolivarianos no eran verdaderos partidos.

Por consiguiente, es más allá de la muerte del Libertador, probablemente como consecuencia de
las divisiones que surgen durante el gobierno del general Santander ( 1832- 1837), que se
configuran los partidos políticos entre nosotros.

D.

“EZEQUIEL ROJAS RAMÍREZ Y MARIANO OSPINA RODRÍGUEZ.”

Según Ospina Rodríguez”… el partido liberal que gobernaba sin oposición , se dividió en dos
grandes bandos que pudieron haberse denominado: tolerantes y exclusivistas” y que él mismo
prefiere llamar “ liberales conservadores y liberales rojos”. En otra parte anota: ¿ Qué analogías
hay entre realistas y conservadores?. Como partidos políticos ninguna”. ¿ Entre bolivarianos y
conservadores? Como partidos políticos ninguna. ¿ Entre bolivarianos y conservadores? Como
partidos políticos ninguna” . Esta apreciación recuerda los conceptos de Manuel Murillo Toro,
ideólogo y presidente liberal, respecto del general Santander, como que no veía ninguna
procedencia mecánica entre el prócer y el surgimiento de su partido. En cierta forma, los partidos
tradicionales se desprendieron progresivamente de un mismo modelo de proto- partido: el
liberal. Y, ya para las elecciones presidenciales de 1836 y 1840 se elige a José Ignacio de
Márquez y Pedro Alcántara Herrán, se evidencia una polarización partidista.

A mediados de siglo se publican los programas respectivos: el del Partido Liberal, elaborado por
Ezequiel Rojas; y el del Partido Conservador por Mariano Ospina Rodríguez Y José Eusebio
Caro. En el fondo, ambos partidos surgen como expresión de la democracia burguesa y aceptan
las instituciones republicanas, ejemplo, las derivadas de la división de los poderes públicos, el
reconocimiento de los derechos individuales y las libertades públicas, la consagración de la
propiedad privada, etc.

Se diferenciaron básicamente en la posición ante la iglesia, toda vez que mientras el Partido
Conservador defendía la fe católica, el Partido Liberal solicitaba la libertada de conciencia y de
cultos; En la organización del Estado, los Conservadores luchaban por un estado centralista; en
el alcance de las libertades individuales, dado que los conservadores las conciben con
limitaciones mientras los liberales las defendían sin restricciones.

Desde el punto de vista de las categorías y los grupos sociales, si bien ambos tuvieron un
carácter policlasista, desde sus inicios el Partido Conservador se acercó más a la población
campesina y al sector femenino, el Partido Liberal prefirió adoptar el proletariado urbano.

4.PARTIDO LIBERAL .

Jorge Orlando Melo, en su obra Orígenes De Los Partidos Políticos En Colombia: Bogotá,
Colcultura, 1978, registra de la siguiente manera la creación de los partidos políticos
tradicionales” El periódico El Aviso publicó, el 16 de Julio de 1848, una nota titulada<< Razón
de mi voto>>, en la que Ezequiel Rojas Ramírez explicaba la razón por la cual el país debía votar
por el general José Hilario López para la presidencia de la República. Proponía un programa
sobre lo que debía ser un gobierno liberal, programa que ha sido considerado como el primer
ideario del Partido Liberal colombiano y que encierra las ideas de los ideólogos Ezequiel Rojas
Ramírez y Vicente Azuero. “

5.

PARTIDO CONSERVADOR.

Por su parte, en 1848, el político Julio Arboleda planteaba la conveniencia de formar un
partido << Conservador>> en la Nueva Granada. El 4 de octubre de 1849, el periódico La
Civilización, publicó la llamada<< Declaratoria política>> del Partido Conservador,
redactada por sus ideólogos Mariano Ospina Rodríguez y José Eusebio Caro.

IDEARIO DE LOS PARTIDOS TRADICIONALES.

El mismo Jorge Orlando Melo, en obra ya citada describe el ideario de los partidos: “ Los
conservadores, desde La Civilización, N0 9, del 4 de octubre de 1849, hicieron una
declaración firmada por Ospina y Caro, que el tiempo hizo historia.

El partido conservador no es el Partido Boliviano de Colombia, ni ninguno de los viejos
partidos de este país. Nosotros no reconocemos como partido Liberal rojo al partido Liberal
de Colombia, ni al que restableció en la Nueva Granada el orden constitucional. El Partido
Conservador es el que reconoce y sostiene el programa siguiente:

El orden constitucional contra la dictadura; la legalidad contra las vías de hecho; la moral del
cristianismo y sus doctrinas civilizadoras contra la inmoralidad y las doctrinas corruptoras
del materialismo y el ateísmo; la libertad racional, en todas sus diferentes aplicaciones,
contra la opresión y el despotismo monárquico, militar demagógico, literario, etcétera; la
igualdad legal contra el privilegio aristocrático, oligocrático, universitario, o cualquiera otro;
la tolerancia real y efectiva contra el exclusivismo y la persecución, sea del católico contra el
protestante y el deísta, o del deísta y el ateísta contra el jesuita y el fraile, etcétera; la
propiedad contra el robo y la usurpación, ejercidos por los comunistas, los socialistas, los
supremos, o cualesquiera otros; la seguridad contra la arbitrariedad de cualquier género que
sea; la civilización, en fin, contra la barbarie.

En consecuencia, el que no acepta alguno de estos artículos no es conservador. El
conservador condena todo acto contra el orden constitucional, contra la legalidad, contra la
moral, contra la libertad, contra la igualdad, contra la tolerancia, contra la propiedad, contra

la seguridad y contra la civilización, sea quien fuere el que la haya cometido. Y aprueba
todos los actos en favor de estos grandes objetivos que sea quien fuere el que los haya
ejecutados.

Los liberales lopistas ( José Hilario López) en el periódico La América, N0 19, del 23 de
Julio de 1849, resumieron su ideario en un artículo que, en esencia, afirma:

1.

Separación de poderes para impedir que al Congreso concurran los agentes del
Ejecutivo, y para que el Congreso se abstenga de nombrar a los empleados judiciales.

2.

La democracia real en el país, suprimiendo el veto suspensivo que coarta la libertad del

legislador.

3.Gobierno como emanación del pueblo, y cuya misión sea proteger y gobernar al pueblo. El
derecho de elegir debe hacerse extensivo a todos los granadinos mayores de 21 años que sepan leer
y escribir. Igualdad civil basada en la uniformidad de derechos políticos, pero no comunistas, que es
una igualdad desacertada e irrealizable.

4.Elecciones directas para los altos ejecutivos, representantes del pueblo y gobernadores de
provincia.

5.Tolerancia religiosa.

6.Libertad para las ciencias y las artes.

7.Supresión del Ejército permanente y fortalecimiento de la Guardia Nacional, para que los propios
ciudadanos, no sólo sean legisladores, sino ejecutores de su voluntad.

8.Protección de la agricultura, eliminación de los diezmos, circulación para los capitales
improductivos, libre cultivo y comercio del tabaco y facilidades para la explotación de las minas.

9.Reforma a la justicia y formación del código civil y reforma al penal.

10.

Libertad de imprenta.

11.

Libertad para salir de la ignorancia y el desenfreno de las costumbres, y para ello
extinción de la sociedad de los jesuitas como corporación.

Y finalmente, los liberales agregan: << Estos son en general nuestros principios en política,
principios que nosotros pudiésemos enunciar completamente con sólo estas palabras: Libertad en
todos sentidos>>.

De los programas Conservador y Liberal hay muchos aspectos llamativos. El partido Conservador
rechaza al << Partido Boliviano>> y la idea misma de la colombianidad, así como el programa
liberal de los lopistas, el rechazo al comunismo, porque, precisamente el doctor Florentino
González, que se escindió del partido de López, originó su campaña en atacarlo de comunista,
mientras abogaba insistentemente en el libre cambio como máxima norma de economía liberal.

Por otra parte estaban Los Socialistas, generalmente asociados a las organizaciones artesanales. El
Alacrán (1849), de Joaquín Pablo Posada y Germán Gutiérrez de Piñeres, abundaba en referencias a
tesis comunistas de carácter agitador y en abierta afirmación de la lucha de clases; el 8 de febrero
publicaba, por ejemplo, un artículo muy diciente:

Nuestro enemigo es la clase rica, nuestros enemigos reales son los inicuos opresores, los
endurecidos monopolistas, los agiotistas protervos. ¿ por qué esta guerra de los ricos contra
nosotros?. Porque ya han visto que hay quien tome la causa de los oprimidos, de los sacrificados, de
los infelices, a cuyo número pertenecemos; porque son acusados por su conciencia de su iniquidad;
porque saben que lo que tienen es una usurpación hecha a la clase proletaria y trabajadora, porque
temen que les arrebaten sus tesoros reunidos a fuerza de atroces exacciones y de diarias rapiñas,
porque temen verse arrojados de sus opulentos palacios, derribados de sus ricos coches con que
insultan la miseria de los que los han elevado allí con sus sudores y su sangre porque ven que las
mayorías pueden abrir los ojos y recobrar por la fuerza lo que se les arrancó por la astucia y la
maldad; porque temen que los pueblos desengañados y exacerbados griten al fin como deben
hacerlo y lo harán un día no lejano¡ abajo los de arriba¡; porque saben que el comunismo será y no
quieren que sea mientras ellos viven, infames egoístas. 11 VARGAS MARTÍNEZ GUSTAVO,
Círculo de lectores S. A. 2007, Edición especial Casa Editorial El Tiempo. Historia 2

6.PARTIDO COMUNISTA.

El partido comunista de Colombia (PCC), Fundado oficialmente en 1930. Pero ya en 1926, se había
creado el Partido Socialista Revolucionario que dirigió la agitación de masas, muchos movimientos
huelguísticos e incluso participó en el levantamiento campesino del Líbano. ( Tolima).

En 1929, la Internacional Comunista a la cual había adherido el partido Socialista Revolucionario, le
envió una comunicación para proponerle que se transformara en Partido Comunista, adoptara el
Marxismo- Leninismo y se organizara como partido de clase.

Con la victoria del partido liberal, un sector del Partido Social Revolucionario se unió al
Liberalismo, y el otro sirvió de núcleo para la formación del Partido Comunista Colombiano
( PCC ). Tomó arraigo en los sectores sindicales y propició la formación de ligas campesinas que
dirigieron la lucha por la tierra y por mejores condiciones de trabajo, entre campesinos e indígenas
de Cundinamarca, Tolima y Cauca.

El Partido Comunista se implantó fuertemente en regiones como Viotá cuyo cabildo municipal llegó
a controlar. Sufrió la represión oficial y se enfrentó a los grupos uniristas que trabajaban con los
campesinos en las mismas regiones.

En las elecciones presidenciales de 1934, en las que el partido conservador se abstuvo de participar,
fue elegido Alfonso López Pumarejo. El partido Comunista le opuso como candidato presidencial al
dirigente indígena Eutiquio Timoté que obtuvo 4.000 votos. Con ello el PCC quería significar la
oposición a la política Liberal, posición ésta que mantuvo al comienzo de la administración López,
hasta cuando de la Internacional Comunista vino la directriz de colaborar con las burguesías
progresistas y de formar los frentes populares.

En las elecciones de 1943, el Partido Comunista obtuvo 27.000 votos y alcanzó a elegir 10 diputados
en diferentes asambleas del país, 3 representantes a la Cámara y un senador. El éxito electoral lo
llevó a concebir una modificación a su táctica y un cambio en sus principios para volver la

organización un partido de masas e incluso modificar el nombre del partido. El secretario General
del Partido Gilberto Viera White decía. “ El nombre del partido comunista no responde a la realidad
nacional, porque ahora no se lucha por el Comunismo en Colombia, ahora lo esencial para nosotros
es que nuestra patria supere el atraso económico que heredamos de la feudalidad”. Así el II
Congreso aprobó cambiar el nombre del partido por el Socialismo democrático.

7.

OTROS PARTIDOS.

Hoy existen numerosos Partidos y movimientos políticos, que serán enumerados los que tienen
representación en el Senado de la República en el período 2006- 2010, ellos son:

1.

Movimiento Autoridades Indígenas De Colombia. A. I. C. O. 1 Senador (Un Senador.)

2.

Movimiento ALAS EQUIPO COLOMBIA. 5 Senadores. ( Cinco senadores) .

3.

Movimiento ALIANZA SOCIAL INDÍGENA. 1 Senador. ( Un Senador) .

4.

Movimiento COLOMBIA VIVA. 2 Senadores ( Dos Senadores)

5.

Movimiento Mira, 2 Senadores. ( Dos Senadores).

6.

Partido Cambio Radical. 15 Senadores ( Quince Senadores).

7.

Partido Colombia Democrática 3 Senadores (Tres Senadores ).

8.

Partido CONSERVADOR COLOMBIANO. 18 Senadores ( Diez y Ocho Senadores ).

9.

Partido CONVERGENCIA CIUDADANA 7 Senadores ( Siete Senadores ).

10.

Partido LIBERAL COLOMBIANO 18 Senadores ( Diez y Ocho Senadores ) .

11.

Partido SOCIAL DE UNIDAD NACIONAL 20 Senadores ( Veinte Senadores )

12.

Partido POLO DEMOCRÁTICO ALTERNATIVO 10 Senadores ( Diez Senadores) .

DESARROOLLO DE LOS PARTIDOS.

En más de 150 años de bipartidismo se muestra el predominio de un partido sobre el otro o mejor la
exclusión del otro. Esta situación se refleja durante el siglo XIX y las primeras cinco décadas del
siglo XX. , que se caracterizó por un sin número de guerras interpartidistas,

En los momentos de coyuntura y excepción que implicaron ruptura del dominio absoluto de un
partido sobre el otro, se generaron cortos y frágiles equilibrios, tal como ocurrió entre 1882 a 1885,
durante la época de la regeneración; de 1930 a 1933; con las banderas de la Concentración Patriótica

Nacional de Enrique Olaya Herrera; y de 1945 a 1949, con Ospina Pérez y su fórmula de Unión
Nacional. Pero en la realidad, difícilmente se puede hablar de Democracia, pues la creadora del
dominio de un partido sobre el otro no ha sido la voluntad popular, sino la fuerza demostrada en los
enfrentamientos armados. Con todo, el partido dominante no desaparece al otro, no lo elimina. Le
permite subsistir, aunque condicionado y domesticado por las circunstancias.

Las características de un bipartidismo dominante, donde por largos momentos domina uno y luego
domina el otro. La esencia del sistema fue modificado a partir de 1958, con la instauración del Frente
Nacional, que no sólo afectó el bipartidismo sino que produjo una desmovilización ideológica.

En la conformación de otras fuerzas políticas, debe distinguirse entre las disidencias de los partidos
tradicionales y la constitución de partidos con ideologías diferentes, capaces de controlar el régimen
y convertirse en reales alternativas de poder. Como disidencias significativas se encuentran las
liberales de carácter socialdemócrata que lideraron Jorge Eliécer Gaitán y Alfonso López Michelsen,
para responder a la corriente ortodoxa del partido. Más tarde con enfoque anticlientelista y
moralizador, el Nuevo Liberalismo de Luis Carlos Galán Sarmiento.

Cosa bien diferente son las tercerías. La más importante tercería identifica a la Alianza Nacional
Popular, cuya vigencia se dio entre 1966 a 1974, liderada por el señor general Gustavo Rojas Pinilla.
Otro caso significativo de tercería, corresponde a la Alianza Democrática M- 19, movimiento
armado reinsertado a la vida institucional, con amplia acogida popular en comicios consecutivos: los
presidenciales y los de la Asamblea Constituyente, realizados respectivamente en Mayo y diciembre
de 1990; los del nuevo Congreso y Gobernadores en Octubre de 1991; y los de diputados, concejales
y alcaldes, en Marzo de 1992.

La regla indica pues, dificultades no tanto para la aparición como para el mantenimiento de las
terceras fuerzas. No puede tomarse como ejemplo el Partido Comunista, cuya presencia muestra ya
más de setenta y nueve años, como quiera que implica una excepción a la regla, sin posibilidades de
convertirse en alternativa para acceder al poder, a pesar de su lógica marxista. Entre el dilema de la
lucha armada y la confrontación política dentro del sistema, ha fracasado por razones endógenas y
exógenas.
Su estrategia de desarrollarse como partido político, sin dejar la lucha armada, ha
polarizado al país y producido movimientos armados de derecha que mantienen la confrontación
armada en la nación.

El 17 de julio de 2003, nació en Bogotá, un nuevo partido de oposición llamado Polo Democrático
Independiente. El PDI, se autoproclamó como el partido de la oposición al actual régimen político, y
como mejor alternativa de gobierno. Está integrado por ex integrantes del M-19 ( Alianza
Democrática M- 19) por ex militantes de La Alianza Nacional Popular ( ANAPO), ex guerrilleros
del ELN, Ex liberales, ex conservadores, ex comunistas.

Sus cabezas visibles son Luis Eduardo Garzón Ex candidato Presidencial, ex alcalde de Bogotá,
Samuel Moreno Rojas ex senador y actual alcalde de Bogotá, Carlos Gaviria Díaz ex Magistrado De
La Corte Suprema de Justicia, ex candidato presidencial con más de dos millones de votos, Antonio
Navarro Wolf, Parmenio Cuellar, Jorge Enrique Robledo Castillo, Gustavo Petro, la calidad de su
dirigencia ha proyectado al P. D .I como un partido fuerte con verdadera opción de poder, su
plataforma política y el deseo de cambio del electorado, después de haber ensayado con liberales,
conservadores e independientes, sin que se haya producido alguna mejoría en la situación política,
económica y social de la Nación lo proyectan hacia el poder. De los 12 movimientos y partidos
políticos enumerados en páginas anteriores el partido político que mejor delinea su plataforma
política es el PDI. En su presentación enuncia:

El Partido Político Polo Democrático Independiente (hoy POLO DEMOCRÁTICO
ALTERNATIVO), surge para contribuir en la Construcción, DEFENSA Y CONSOLIDACIÓN
DEL Estado Social de Derecho en nuestro país, haciendo realidad los postulados básicos de la
Constitución de 1991.

Nos comprometemos a trabajar por la democracia como condición de vida civilizada; como forma de
gobierno y de hacer política; como `procedimiento para participar, decidir y elegir; como método
para el tratamiento de todos los asuntos públicos y los diversos conflictos; como vía segura hacia la
solución de los grandes problemas nacionales. Nuestro propio accionar será ejemplar.

Somos y queremos ser el partido de la justicia social, de la equidad, la igualdad de oportunidades, la
vigencia plena de los derechos económicos, sociales y culturales. Hay que eliminar los extremos de
riqueza y pobreza, acabar la exclusión social, derrotar la pobreza, el desempleo y el hambre.

Nos dedicaremos a la tarea de rescatar la política como servicio público, el manejo responsable y
honesto del pensamiento colectivo y la legitimidad de las instituciones democráticas. El país
reconocerá en nuestro partido, al abanderado de la lucha contra la corrupción y de la refundación de
la política con una ética de responsabilidad, transparencia y consecuencia.

Concebimos la política y el estado como un espacio de articulación de legítimos intereses existentes
en la sociedad. En el caso Colombiano, sin embargo es notable el desfase entre la pluralidad social y
la representación política. De ahí que un desafío de nuestro partido es interpretar mejor la realidad
nacional, renovar y actualizar nuestro pensamiento democrático, ampliar la base social de nuestro
proyecto político y diseñar un nuevo esquema de relaciones con la ciudadanía y las organizaciones
sociales.

En el mundo actual, se amplía y fortalece la interdependencia entre los países; las instancias
internacionales cobran mayor fuerza; la economía, la política y la cultura están cada vez más
cruzadas por corrientes transnacionales. Ya no es concebible un desarrollo nacional en términos
autárticos, ni es posible permanecer en el aislamiento. Sin embargo, los Estados nacionales
mantienen su validez y los esquemas de integración entre países presentan grandes posibilidades
para los países más débiles.

En este contexto, nuestro país tiene que desplegar y participar en acciones tendientes a contrarrestar
el unilateralismo de las grandes potencias y los países más ricos; impulsar el fortalecimiento y la
democratización de las instancias internacionales. Aprovechar las oportunidades y contrarrestar los
riesgos y amenazas mediante una sensata y realista política de relaciones internacionales basada en la
cooperación y la solidaridad.

Con estos planteamientos empezaremos a levantar nuestra plataforma política, buscando establecer
un mínimo ético y una referencia clara para las acciones de fortalecimiento del partido y logro de
nuestros objetivos, mediante el desarrollo de los siguientes puntos:

I.

Sí a la democracia.

II.

Por la Inclusión Social.

III.

Refundación de la Política.

IV.

Una Sociedad Plural.

V.

Relaciones Internacionales.

SISTEMA DE PARTIDOS.

En lo atinente al sistema de partidos colombianos posteriores a la Constituyente, se centra
principalmente en: el número de partidos existentes en el sistema y en la transición del sistema
bipartidista a uno multipartidista (
lo cual incluye una fragmentación de los partidos
tradicionales, Liberal y Conservador, así como la aparición de terceras fuerzas) como se expone
a continuación.

Eduardo Pizarro, en su artículo “ ¿ Hacia un sistema multipartidista? Las terceras fuerzas en
Colombia hoy”, indica el cambio radical que vivió el sistema de partidos en Colombia hacia la
reforma constitucional de 1991. Ésta introdujo un tránsito en el sistema político de un
bipartidismo hacia un multipartidismo a partir de la incorporación de múltiples corrientes
( políticas, étnicas, religiosas u otras) al sistema político electoral.

El autor de esta obra evidencia un proceso de fragmentación al interior del sistema de partidos, el
cual caracteriza una profunda atomización de los dos partidos tradicionales y, en cuanto al
campo de las minorías políticas, una honda fragmentación en múltiples agrupaciones tanto de
índole política en sí como de índoles religiosa, étnica, o regional. Señala que analistas como
Rodrigo Losada Lora anotan que en Colombia hoy pueden existir más de catorce mil
micropartidos que “ como empresas individuales, disputan entre sí el campo de la representación
política”.

La explicación del sistema de partidos en Colombia, por parte de Pizarro, se apoya en la
investigación publicada en 1995 por Scott Mainwaring y Timothy Scully, en el cual advierten
sobre la crisis que experimenta el sistema de partidos en el país, caracterizada por el
faccionalismo y el desdibujamiento de las entidades partidistas. “ El sistema de partidos podría
estar entrando en una fase de disolución después de décadas de considerable estabilidad. El
marcado faccionalismo ha sido sólo una manifestación de la erosión de las organizaciones
partidistas en décadas recientes. Las facciones pueden presentar su propio conjunto de
candidatos; la pérdida de control organizacional sobre la selección de candidatos es extrema”

Otro factor de importancia notable en el análisis del autor es el grado de institucionalización de
los partidos en América latina, estudiado por Mainwaring y Scully. Afirma Pizarro que si
aceptamos los criterios de tal medición, Colombia enfrenta de modo inevitable un desajuste
partidario.

Por tanto, basado en el estudio de Mainwaring y Scully, Pizarro plantea el debate sobre la
implementación o el desmonte de un sistema de tipo bipartidista: “ Con un bipartidista, las
minorías significativas podrían estar “ fuera del juego permanentemente, una situación que
reduciría su voluntad de respetar las reglas del juego. Un sistema multipartidista permitiría a
estas minorías obtener una representación significativa y participar en gobiernos de coalición.

Por tanto, frente a ello la relación entre el número de partidos y la estabilidad ha perdido fuerza,
hasta el punto que tal estabilidad se relacionó con variables y factores como el grado de
representatividad, la existencia de partidos y la polarización de los mismos.

El debate lo concluye Mainwaring con la concepción de que los sistemas parlamentarios con
pluripartidismo son muy estables. Para Pizarro, igualmente son estables los sistemas
presidencialistas con pluripartidismo.

El multipartidismo al que se refiere este autor, asumió, tras la reforma constitucional de 1991, un
pluralismo atomizado, que, como en los casos de Ecuador o Brasil, niegan la posibilidad de una
buena gobernabilidad. “ Se trata de propender por un multipartidismo limitado que a la vez que
mejora la representatividad del sistema de partidos, no afecta la capacidad de configurar un
sistema político sólido” ( Pizarro, 1997;89).

II.REFORMAS Y RADICALISMO.

Hasta mediados del siglo XIX el orden colonial se conservó en casi todos los ámbitos de la
República. Esta situación comenzó a modificarse cuando los gobernantes, partidarios de los
intereses de comerciantes y terratenientes, impulsaron las reformas necesarias para transformar las
instituciones vigentes hasta el momento.

Las reformas se iniciaron con el gobierno de José Hilario López(1849-1853), quien inauguró una
época casi ininterrumpida de gobiernos liberales porque con excepción del mandato compartido
entre Liberales y Conservadores de 1855 a 1857 y el conservador de Mariano Ospina Rodríguez
entre 1857 y 1861,estos se mantuvieron en el poder hasta 1886.

Los liberales de este período fueron llamados “radicales” por su extremismo ideológico y
favorecieron la creación de un Estado federal a expensas del centralismo y de sus dos pilares
fundamentales: la iglesia y el ejército.

La implantación del libre cambio, la abolición de la esclavitud, la laicización de la educación, el
reconocimiento geográfico de la nación y la desamortización de los bienes de manos muertas
fueron algunas de las medidas adoptadas en concordancia con las nuevas pautas políticas. Sin
embargo, este proceso de modernización forzada atrajo consigo golpes de Estado, guerras civiles y
cambios constitucionales recurrentes.

1.

EL TRIUNFO DEL LIBERALISMO.

La recuperación económica que operaba en Europa a mediados del siglo XIX, tuvo efectos en la
Nueva Granada. El Liberalismo avanzaba y más aún desde la reciente fundación del partido que lo
representaba. Por esa época, numerosos comerciantes y artesanos, quienes ya constituían una
especie de clase burguesa, comenzaron a exigir las reformas políticas y sociales prometidas por
los gobiernos anteriores.

Estos grupos, que pertenecían al recién nacido Partido Liberal, no tenían mayores diferencias
ideológicas ni políticas con los conservadores, salvo las posiciones acerca de la educación y el
papel de la religión en la sociedad. Mientras los liberales pretendían una separación entre el Estado
y la Iglesia, los conservadores insistían en que ésta debía conservar todas sus prerrogativas, entre
ellas y sobre todo la de educar.

La presión social y las condiciones políticas determinaron que el liberalismo ganara terreno, lo que

se evidenció en las elecciones de 1849. El triunfo amplio pero controvertido de José Hilario López
para la primera magistratura entre 1849- 1853, inició la hegemonía de los gobiernos liberales y con
ésta el proceso reformista. El presidente José Hilario López promovió las reformas políticas y
económicas que requerían los sectores sociales para impulsar el cambio, como era el caso de los
comerciantes y de los terratenientes ávidos de más tierras y de mayor número de trabajadores para
sus haciendas. Acorde con esta necesidad se llevó a cabo la reforma al uso de la tierra; las
reglamentaciones y las formas de propiedad tradicional se modificaron a fin de ampliar el mercado
de terrenos. En un primer paso se culminó el proceso de abolición de los resguardos indígenas y de
las tierras comunales de uso público, llamadas ejidos.

También se confiscaron terrenos a la Iglesia, que por aquella época era el principal
terrateniente del país. De la posterior subasta pública de estas propiedades, se beneficiaron
terratenientes y comerciantes liberales y conservadores.

Otras reformas se encaminaron a la eliminación de varios impuestos que estaban vigentes
desde la época colonial, como aquel que gravaba las ventas y recibía el nombre de alcabala.
Además, el diezmo, que consistía en darle a la Iglesia la décima parte de las rentas de la
tierra. Ambos impuestos fueron sustituidos por un sistema de tributación directa y única.

2.LOS PROBLEMAS IGLESIA ESTADO.

Las reformas que tocaron los privilegios de la Iglesia afectaron los vínculos de ésta con el
Estado, relación que de por sí ya había sido difícil durante la primera mitad del siglo por
causa de la laicización de la educación.

La introducción de la Libertad de Cultos, la expulsión de los jesuitas en 1850, la supresión
del fuero eclesiástico, la elección popular de párrocos, la desamortización de los bienes de
manos muertas, la aprobación del matrimonio civil y el divorcio, entre otras medidas
anticlericales, propiciaron separación profunda entre el Estado y la Iglesia que perduraría
hasta 1886.

3.LA ABOLICIÓN DE LA ESCLAVITUD.

Las ideas liberales expresadas en las reformas, también afectaron otras antiguas
instituciones, como la esclavitud. Aunque Simón Bolívar trató de abolirla en 1821 cuando
impulsó ley de libertad de vientres generada en Antioquia, según la cual los hijos de
esclavos nacían libres, sólo se logró de manera definitiva mediante ley sancionada el 21 de
Marzo de 1851.
Esta abolición provocó que los hacendados esclavistas, el Partido Conservador y la Iglesia,
enemigos de algunas reformas y de la separación de la Iglesia y del estado, se sublevaran en
1851.

El Gobierno logró derrotar a los inconformes y mantener la medida. En la práctica, sin
embargo, muchos hacendados mantuvieron adscritos a la tierra a antiguos esclavos por
medio de contratos de trabajo servil, pues la ley hacía alusión solamente a los nacidos
después de Julio de 1821.

4.LA IMPOSICIÓN DEL LIBRE CAMBIO.

Uno de los aspectos más sobresalientes de las reformas de medio siglo fue la adopción del
librecambio, que puso fin al débil proteccionismo con que los gobiernos anteriores habían
logrado amparar las manufacturas nacionales.
Los comerciantes y hacendados progresistas que apoyaron esta medida, lograron una rebaja
sustancial de los aranceles o impuestos aduaneros. Así pudieron exportar sus productos
agrícolas e importar manufacturas europeas con absoluta libertad. Inglaterra, llamada” la
gran fábrica del mundo”, también presionó por su lado para se le abrieran las puertas a sus
productos principalmente a los textiles.

Mediante la adopción del librecambio, la Nueva Granada se integró al orden económico
capitalista y quedó sujeta a partir de la fecha a las fluctuaciones del comercio exterior.

5.LA DIVISIÓN LIBERAL.

Las reformas económicas de mitad de siglo enfrentaron a los partidarios de la tradición con
los grupos reformistas, que recibieron el apoyo de sectores populares agrupados alrededor
del Partido Liberal. Pero estos últimos también había tendencias. Una de las más
representativas era aquella compuesta por los liberales influidos ideológicamente por las
revoluciones europeas de 1848 y el pensamiento socialista. Bajo el sobrenombre de
“gólgotas” o radicales, impulsaron la creación de asociaciones de artesanos llamadas
sociedades democráticas. Por su parte, los conservadores formaron las denominadas
sociedades populares de artesanos, que no lograron el éxito obtenido por sus rivales.

En 1849, las organizaciones artesanales presionaron a favor de la elección del Liberal José
Hilario López como nuevo presidente. Tras su llegada al poder, “el candidato del pueblo”,
como lo llamaban sus adeptos, auspició el crecimiento de las sociedades artesanales, pero
cuando adoptó la política de librecambio, que afectó la producción artesanal debido a la
imposibilidad de competir con los extranjeros, estas sociedades democráticas se separaron
de los “gólgotas” para organizarse alrededor de los liberales “draconianos” o progresistas.
Esta fracción del Partido Liberal, que defendía la política proteccionista hacia los grupos de
artesanos, se apoyaba para el efecto en aquellos sectores militares cuyo único medio de
supervivencia y ascenso social era la carrera de las armas.

6.SUBLEVACIÓN DE LOS ARTESANOS.

En las elecciones de 1853 triunfó el polémico y temperamental candidato Liberal José
María Obando, quien también contaba con el favor de los artesanos y de las provincias del
sur. Entre sus primeros actos de Gobierno sancionó la nueva Constitución de 1853, que
contenía un cambio muy importante: daba un giro favorable a la descentralización del
poder, mediante elección directa de los gobernadores de provincias. Además, proclamaba el
sufragio universal y secreto, separaba aún más la Iglesia del estado y enunciaba los
principios para el funcionamiento de unos municipios libres y autónomos.

Obando perdió muy pronto todo el respaldo político que poseía. Su Gobierno enfrentó una
fuerte oposición en el Congreso, dominado por la coalición de conservadores y “gólgotas”,
quienes se opusieron al proyecto gubernamental de elevar las tarifas aduaneras. En
consecuencia, los congresistas optaron por apoyar una ley que redujo los aranceles y otra
que sancionó una drástica disminución del Ejército.

Los enfrentamientos entre las dos facciones, como consecuencia de la decisión del
Congreso, propiciaron un golpe de Estado dirigido por el comandante militar de Bogotá,
general José María Melo, el 17 de Abril de 1854.

7. CRÍTICA A LOS GÓLGOTAS.

José Manuel Restrepo, acerca de la Constitución de 1853 en el Diario Político y militar
decía: “Esperemos que su duración sea corta y nos fundamos en que sus disposiciones
principales son contrarias a los usos, costumbres y habitudes de nuestro pueblo. Pobres de
los granadinos entregados a tantos empíricos e ignorantes que copian a Pierre Joseph
Proudhon, Luis Blanc, Émile De Girardin y otros franceses que son sus modelos, muchos
sin haberlos leídos”.

8.ABOLICIÓN DE RESGUARDOS.

A partir de 1850, se confiscaron muchas tierras que estaban en posesión de los indígenas,
las cuales pasaron a manos de particulares y del Estado. Esta disolución, cuyo proceso se
había iniciado en los primeros años de la Independencia, acabó con varios resguardos en
Cundinamarca, Boyacá, y otras regiones. Las familias indígenas, privadas de sus tierras,
fueron reclutadas como mano de obra barata por los hacendados agro-exportadores, quienes
las concentraron, sobre todo, en las áreas productoras de tabaco. Pero de la misma forma, la
medida le significó al país aumentar el precio de los productos agrícolas para el consumo
interno, pues toda la producción indígena que se había generado en los resguardos durante
años, nutría este mercado interior con unos precios muy bajos.

9.LA PAUSA CONSERVADORA.

El mandato del general Melo duró muy poco. El Gobierno del legítimo sistema fue
restablecido en Diciembre de 1854, después de una campaña militar al mando de los ex –
presidentes Tomás Cipriano de Mosquera, Pedro Alcántara Herrán y José Hilario López.

El 1 de Abril de 1855, el conservador Manuel María Mallarino fue elegido vicepresidente
para encabezar una coalición con liberales. En 1857 fue elegido como presidente otro
conservador, Mariano Ospina Rodríguez. Estos dos períodos fueron la única pausa
conservadora en un entorno completamente liberal.

Durante el mandato de Ospina Rodríguez se llevó a cabo una reforma constitucional que
acentuó el carácter federalista que ya se había anunciado en la Constitución de 1853.
Acorde con ella, el país se dividió en ocho estados, dotados de amplias facultades
legislativas. El que sus gobernadores fueran elegidos por votación popular, fue una decisión

que produjo desacuerdos entre los poderes centrales y regionales. Las discrepancias se
fueron fortaleciendo de tal manera que produjeron un ambiente de rebelión contra el
Gobierno de Bogotá.

10.LA GUERRA CIVIL DE 1860.

A comienzos de 1860, el gobernador del Estado Soberano del Cauca, general Tomás
Cipriano de Mosquera, proclamó la separación de dicho estado de la Confederación. Al ver
que su osadía encontró el apoyo de los estados de Santander y Bolívar, se declaró en
rebelión con el título de “Supremo director De La guerra”. De esta manera comenzó una de
las más penosas y devastadoras guerras civiles del siglo XIX.

Muy pronto, el conflicto abarcó prácticamente todo el territorio nacional. Mosquera,
reconocido caudillo y hábil político, logró hacer las alianzas necesarias para vencer a las
debilitadas fuerzas estatales. De esta manera logró tomarse Bogotá en 1861 y, al hacerse
con el poder, comenzó el proceso para reorganizar el estado. Como liberal, tomó drásticas
medidas, muchas de las cuales profundizaron la separación la separación del estado y la
Iglesia. Decretó, por ejemplo, la libertad de cultos y llevó a cabo el proceso de
desamortización de bienes de manos muertas. Esto quería decir que dejaba en manos del
Gobierno el nombramiento de obispos y sacerdotes, así como la disposición de sus
propiedades, las de los municipios, colegios y hospitales. Mosquera declaró disuelta la
Compañía de Jesús y decretó la extinción de las comunidades religiosas. De esa manera
castigaba a la Iglesia por su alianza con el partido Conservador.

El movimiento de 1860 culminó tres años después con la expedición de una nueva
Constitución que institucionalizó el Estado Federal que sobrevivió hasta 1886. Esta
Constitución adoptó un nuevo nombre para el país, ESTADOS UNIDOS DE COLOMBIA,
compuesto por una confederación de nueve estados soberanos: Antioquia, Bolívar, Boyacá,
Cauca, Cundinamarca, Magdalena, Tolima, Panamá y Santander. Cada uno de ellos
funcionaba de manera independiente y se gobernaba con leyes propias, descentralizando los
problemas propios del Estado anterior.

El federalismo radical dio tal independencia a los diferentes estados, que el Gobierno
central no podía intervenir en los asuntos internos, ni siquiera en caso de guerra civil. Es
decir, se descentralizaban las guerras, al transferirse las luchas políticas del nivel nacional
al regional.
La constitución de 1863 también estableció las libertades individuales, la separación de la
Iglesia y el Estado. Una rama ejecutiva débil que redujo el período presidencial de cuatro a
dos años y la libertad de enseñanza y de culto.

Con la nueva organización federativa, se transfirió a las oligarquías regionales la iniciativa
de resolver a su favor la forma de apropiación y administración de los bienes nacionales.
Cada estado se organizó dé acuerdo con la composición de las fuerzas económicas,
políticas e ideológicas de los partidos existentes. El modelo político radical tenía
orientación librecambista y fortalecía los intereses comerciales alrededor de la exportación
del tabaco, que entró en auge en la década de 1860.

La vinculación del comercio al mercado externo, inició una necesaria construcción de
ferrocarriles y la fundación de bancos y casas mercantiles. Por su parte, los liberales,
apoyados en el ideario burgués europeo, establecieron la educación laica, el matrimonio
civil, el derecho al divorcio, al igual que la libertad de cultos, de imprenta y de
pensamiento.

Este federalismo fue la expresión de poder de clase dominante que estaba dividida en
oligarquías regionales y se sostenía de la riqueza que provenía de las exportaciones. Sin
embargo, éstas entraron en crisis en 1876 y bajaron verticalmente en 1881. La depresión
resultante afectó el circuito económico y este modelo político radical acabó por entrar en
una crisis crónica hasta su derrumbe en 1885.

11.LA SOCIEDAD EN EL PERÍODO RADICAL.

Pese a las recurrentes guerras civiles que requerían de soldados continuamente a los
altibajos de la economía que caracterizan esta época, la vida social cotidiana continuó su
marcha. Para entonces, el país era en su mayor parte rural. Los centros urbanos eran
pequeños pueblos entre los que se destacaban, Bogotá, Medellín, Cali, Cartagena,
Barranquilla, y el Socorro, pero la mayor parte de la población se concentraba en un
reducido sector del centro y el nororiente del país.
En las casas urbanas se desenvolvía una parte considerable de la vida privada. Aún en la
segunda mitad del siglo XIX, éstas conservaban los rasgos de la arquitectura colonial:
espacios grandes y altos de un solo piso, patio central, habitaciones a su alrededor, techo de
teja y paredes de adobe.

A partir de la segunda mitad del siglo comenzaron a construirse casas de dos pisos, en las
que el primero se destinaba al arriendo. Sus habitaciones, llamadas tiendas, eran habitadas
por personas pobres que venían del campo. Como las ciudades y poblaciones no contaban
con sistemas sanitarios ni acueductos cerrados, aquellos inquilinos contribuían al desaseo
de las calles.

12.¿GOBIERNO SIN RELIGIÓN?

“Quiere el partido Liberal que no se adopte la religión como medio para gobernar: las dos
potencias deben girar independientemente, cada una dentro de su órbita, puesto que cada
una tiene su objeto y fin distintos. Emplear la religión y sus ministros como medios para
hacer ejecutar las voluntades de los gobiernos, los negocios temporales, es envilecerla,
desvirtuarla y separarla del fin con que la instituyó su divino fundador. El Partido Liberal
ve en inminente peligro las libertades públicas, las prerrogativas de la soberanía y las
garantías con la permanencia en el país del Instituto conocido como Compañía de Jesús (...
Permitir la continuación del Instituto en la república y extender la semilla por las provincias
es abdicar la soberanía nacional”. Programa Liberal de Ezequiel Rojas, 1848.

NOTAS.

1.POSADA GUTIÉRREZ JOAQUIN, Memorias de Historia Política: Bogotá
Biblioteca Popular de Cultura. Colombia. 1951.

2.GIRALDO FERNANDO, Sistemas de Partidos Políticos en Colombia. Centro
Editorial Javeriano, CEJA Bogotá- 2003.

3.CONSTANT BENJAMIN. Citado por R- G. SCHWARTZENBER en Sociología
Polítique, Editions Montchrestien, Paris 1977 página 492.

4.HANS KELSEN, La democracia, traducción de CH EISENMANN, 1932 página

12.

5.FRANCOIS GOGUEL, Politique: OCTUBRE 1947, PÁGINA 685.

6.COLEMAN Y ROSBERG, cita de R. DOWSE Y HUGHES, en Sociología política.
Alianza Editorial, 1972, página 420.

7.LA PALOMBARA Y M. WEINER political parties and political development,
Princeton, 1966, páginas 5, 7.

8.BUENAHORA FEBRES CORDERO JAIME, La democracia en Colombia Un
Proyecto en Construcción. Imprenta de la Contraloría de la República. Bogotá D. C
1995.

9.TIRADO MEJÍA ALVARO, en Colombia: Siglo y Medio de Bipartidismo, Siglo
XXI Editores, 1978, página 108.

10.LARA BONILLA RODRIGO, LOSADA LORA RODRIGO, URIBE TORO
HUMBERTO. Los partidos Políticos Colombianos, publicación de La Universidad
Javeriana, Maestría en estudios Políticos, F. E. I. Santafé de Bogotá, julio de 1983.
Página 55.

11.VARGAS MARTINEZ GUSTAVO, Círculo de Lectores S. A. 2007, Edición
especial casa editorial El Tiempo, Historia 2.

BIBLIOGRAFÍA.

COLMENARES GERMÁN. La Economía Y La Sociedad Coloniales, 1550- 1800: Manual De Historia De
Colombia Tomo II. Bogotá: Colcultura. Procultura 1979.

JARAMILLO URIBE JAIME. Ensayos De Historia Social. Bogotá: UNIANDES. Tercer Mundo Editores,
1989.

SILVA, RINAN. Universidad Y Sociedad En El Nuevo Reino De Granada. Santafé De Bogotá: Banco De La
República, 1992.

TWINAM, ANN. Mineros, Comerciantes y Labradores: Las Raíces Del Espíritu Empresarial En Antioquia.
Medellín: Faes, 1995.

COMPILACIONES DE HISTORIA POLÍTICA DE COLOPMBIA.

CAPITULO VI.

TEMAS.

I.

RAFAEL WENCESLADO NUÑEZ MOLEDO Y LA REGENERACIÓN.

1.La Regeneración.

2.El Declive Liberal Radical.

3.Una División Sin Argumentos.

4.La Guerra Civil De 1876.

5.EL Liberalismo Independiente E Inicio De La Regeneración.

6.Primer Mandato De Rafael Núñez.

7.Los Gobiernos de 1882 Y 1884.

8.Segundo Gobierno De Núñez.

9.La Guerra Civil de 1885.

10.Hacia Un Nuevo Orden Político.

11.La Constitución De 1886.

12.Presidencialismo.

13.El Concordato.

14.Reelección De Núñez.

15.Crisis y Caída De La Regeneración.

16.La División Conservadora.

17.El Cisma Liberal.

18.1899 Un Año Decisivo.

19.La Guerra De Los Mil Días.

20.El Golpe De Estado.

21.Marroquín En El Poder.

22.El Tratado Herrán- Hay.

23.La Separación De Panamá.

.

I.RAFAEL WENCESLADO NÚÑEZ MOLEDO Y LA REGENERACIÓN.

1. LA REGENERACIÓN.

EN 1878 RAFAEL NÚÑEZ PRONUNCIÓ UN DISCURSO EN QUE SOSTENÍA QUE AQUELLA ERA
LA ÉPOCA DE LA REGENERACIÓN O DE LA CATÁSTROFE. CON EL NOMBRE DE
REGENERACIÓN SE CONOCIÓ A UN PERÍODO DONDE COLOMBIA SE FORMÓ COMO NACIÓN,
SE DIO LUZ A UNA NUEVA CONSTITUCIÓN Y SE CREARON ORGANISMOS, INSTITUCIONES Y
EMPRESAS, PERO TAMBIÉN FUE UNA ÉPOCA MARCADA POR SANGRE EN LAS GUERRAS
CIVILES.(Gutiérrez Cely Eugenio Círculo de lectores S. A 2007, Biblioteca El TIEMPO)

Uno de los períodos más importantes de la historia republicana de Colombia es el
denominado Regeneración (1878-1898. De esta forma fue llamada por la trascendencia que
tuvieron sus propuestas en la formación de la nación y en el ámbito político, consignadas
fundamentalmente en la constitución de 1886. Las figuras más relevantes de esta época
fueron el liberal Rafael Núñez y el conservador Miguel Antonio Caro.

El proyecto político de la Regeneración planteó los lineamientos de la unidad nacional y los
incorporó en la nueva Constitución política, en aspectos como la aspiración a un férreo
régimen presidencial, una organización política- administrativa centralista, el
fortalecimiento del Banco Nacional, la creación de un Ejército nacional profesional y el
estrechamiento de los lazos entre el Estado y la Iglesia católica, especialmente en lo
relacionado con la educación, la moralización de la sociedad y la censura de escritos.
Aunque los gobiernos de la Regeneración y el espíritu de la Constitución de 1886 se
impusieron, esto no fue obstáculo para que la inestabilidad política y las persistentes
guerras civiles continuaran. Entre 1886 y comienzos del siglo XX, se presentaron dos
nuevas contiendas: la guerra civil de 1895 y posteriormente la guerra de los Mil Días. Esta
última, que le costó la vida a centenares de colombianos, redundó en la separación de
Panamá, acaecida en el año de 1903.

2.EL DECLIVE LIBERAL RADICAL.

A mediados de la década de los setenta, el liberalismo radical en el poder empezó a
mostrar las primeras fisuras que terminaron por socavar su indisputable soberanía política.
Las relaciones con la Iglesia se habían deteriorado, en particular debido a algunos temas
básicos. La enseñanza de la religión en las escuelas públicas; los asuntos de carácter
regional, como las inversiones públicas, que algunos gobiernos de la federación
consideraban que le otorgaban privilegios a los estados del centro-oriente; y la división del
liberalismo entre radicales en el poder (oligarcas) y los independientes, fueron algunos de
los factores que aprovecharon los conservadores para declarar la guerra al Gobierno en

1876. A lo anterior, se agregó la crisis del modelo agro-exportador que por entonces
imperaba en la economía colombiana y que fue consecuencia de la caída de los precios
internacionales y de los escasos productos de exportación nacional.

3.UNA DIVISIÓN SIN ARGUMENTOS.

A los liberales llamados independientes, que se caracterizaban por una posición política
moderada, les unían principalmente criterios regionalistas y la insatisfacción con los
gobiernos radicales. En este sentido, no es posible encontrar elementos ideológicos de
fondo que motivaran la división de los liberales. Sin embargo, las divergencias sí existieron
y se manifestaron con motivo de las elecciones de 1876. En ese entonces, la administración
de Santiago Pérez (1874- 1876) apoyaba la candidatura de Aquileo Parra, mientras que los
liberales independientes estaban a favor de Rafael Núñez, por ese entonces embajador en
Inglaterra, quien finalmente perdió. Como ya era tradicional en todo el período republicano,
las elecciones fueron acusadas de fraudulentas y de haber sido manipuladas por le gobierno
de turno.

4.LA GUERRA CIVIL DE 1876.

En los primeros meses del mandato de Aquileo Parra (1876- 1877), los conflictos que ya
venían dándose en torno a los beneficios de la educación religiosa y laica en las escuelas
públicas, especialmente en Cauca y Antioquia, así como la evidente debilidad política del
Gobierno, fueron aprovechados por el partido conservador para levantarse en armas el 15
de julio de 1876 en la conflictiva región caucana.

La guerra contra el gobierno de Aquileo Parra comenzó en los estados de Cauca y
Antioquia y Tolima, pues en ese momento contaban con mayorías conservadoras, pero
paulatinamente se fue expandiendo a otros territorios del país. Los liberales optaron
entonces por unirse para enfrentar a los conservadores insurrectos. Luego de dos cruentas
batallas, la de los Chancos en el Cauca y la de Garrapatas en el Tolima, los rebeldes fueron
derrotados. La guerra, que se prolongó hasta los primeros meses de 1877, consagró como
héroe al general caucano mosquerista, Julián Trujillo, liberal vinculado a la facción de los
independientes. A él se debió la toma victoriosa Liberal de Antioquia. A pesar del triunfo
sobre los conservadores, el Gobierno radical de Parra permaneció debilitado.

5.EL LIBERALISMO INDEPENDIENTE E INICIO DE LA REGENERACIÓN.

.
Para el período presidencial de 1878- 1880, los liberales radicales y los independientes se
presentaron unidos a las urnas. El triunfo del general Julián Trujillo, un candidato que no
era de la simpatía de los radicales, no obstante sus meritorias acciones de guerra civil de
1876. Acabó por imponer y consolidar la tendencia del liberalismo independiente. En la
posesión de Trujillo el 1 de Abril de 1878, acabó por imponer y consolidar la tendencia del
liberalismo independiente.

En la posesión de Trujillo el 1 de Abril de 1878, Rafael Niñez, cabeza visible de los
radicales, pero en su calidad de presidente del congreso, pronunció la famosa frase cuya

principal idea bautizaría todo este lapso de la historia colombiana: “El país, se promete de
vos, señor, una política diferente, porque hemos llegado a un punto en que estamos
confrontando este preciso dilema: regeneración administrativa fundamental o catástrofe.”

6.PRIMER MANDATO DE RAFAEL NÚÑEZ.

En 1880, tras concluir la administración del general Trujillo, las condiciones para el
ascenso de Rafael Núñez estaban dadas. Los radicales, seriamente disminuidos, vieron
fortalecer la temida alianza entre este personaje y los conservadores. El fervor que
despertaba, especialmente entre los jóvenes liberales, radicales e independientes, le
aseguraron en parte una nutrida votación que lo llevó a la presidencia en 1880. Durante el
primer mandato, Núñez se dedicó a dirimir los conflictos con la Iglesia y a restablecer
medidas proteccionistas, a fin de proteger a la par que estimular el desarrollo industrial.
Asimismo dio a la construcción del tramo ferroviario entre Bogotá y Girardot y apoyó con
subsidios y exenciones de impuestos a las ferreterías que habían logrado mantenerse en
Cundinamarca. Su principal objetivo económico fue la creación del Banco Nacional.

7.LOS GOBIERNOS DE 1882 Y 1884.

Descontentos con las medidas de Rafael Núñez, los radicales apoyaron la candidatura de
Francisco Javier Zaldúa (1882. Este presidente, sin embargo, tuvo en contra un Congreso
conformado mayoritariamente por políticos independientes y conservadores que le
impidieron organizar su equipo de Gobierno. A escasos ocho meses de acceder al cargo,
Zaldúa murió y fue sucedido en el poder por el segundo designado, José Eusebio Otálara
(1882-1884), ya que el primer designado Rafael Núñez, declinó el cargo a fin de no quedar
inhabilitado para el siguiente período presidencial. Como su antecesor, Otálara se encargó
de apoyar la industria de la fabricación de hierro y la continuación de los trabajos
ferroviarios.

8.SEGUNDO GOBIERNO DE NÚÑEZ.

El segundo mandato de Rafael Núñez confirmó los temores de los radicales, en el sentido
de la alianza entre el presidente y los conservadores. La disputa política entre los radicales
y los independientes y conservadores, que ya se venía dando en cada uno de los estados de
la Unión, en el caso de Santander se tornó particularmente crítica, pues allí los radicales
eran mayoría.
En julio de 1884, el Gobierno central envió a Santander una fuerza nacional, acompañada
de una comisión de Paz, para intentar apaciguar a los furiosos radicales, inconformes con el
Gobierno del presidente saliente, el liberal independiente Solón Wilches y mediar de esta
forma en las nuevas elecciones. El 10 de septiembre pareció llegarse a un acuerdo de paz
que quedó consignado en el “Convenio del Socorro” y que permitió la creación de una
convención para designar al nuevo presidente. Pero la convención, compuesta en su
mayoría por radicales, no logró llegar a un acuerdo con las minorías independientes y
conservadoras y tuvo que ser disuelta. Sin embargo, los radicales siguieron sesionando por
su lado y nombraron como presidente al general Sergio Camargo. De esta manera

incumplieron los acuerdos a los cuales se habían comprometido con el Gobierno central.

9.LA GUERRA CIVIL DE 1885.

La inconformidad que generó el desacuerdo entre los radicales santandereanos y el
Gobierno central, concluyó con una declaración de guerra que pronto se extendió a los
demás estados. Aunque muchos de los líderes radicales estaban en contra de una solución
bélica, su oposición a Núñez y la esperanza de ganar una guerra iniciada con tanto ímpetu
eran más fuertes que sus temores.
El 17 de Julio de 1885 se libró una de las batallas más famosas de la guerra, la de la
Humareda, que le dio el triunfo definitivo a los radicales. Sin embarco, varios de sus
principales dirigentes perecieron en ella y el ejército acabó diezmado. A esto se unieron las
derrotas de las fuerzas rebeldes en los estados de Tolima, Cauca, Panamá y Boyacá.
Finalmente, los liberales insurrectos tuvieron que rendirse en Septiembre. El triunfo de las
fuerzas oficiales fue aprovechado de inmediato por el presidente Núñez para anunciarle a la
Nación: “La Constitución de 1863 ha dejado de existir”. De esta forma, el Gobierno
anticipó su decisión de emprender una profunda reforma constitucional.

10.HACIA UN NUEVO ORDEN POLÍTICO.

En el plano político, la Regeneración estuvo dirigida a la consolidación del Estado
Nacional. Este objetivo se concretó en la Constitución Política de 1886, aunque Rafael
Núñez ya había dado los primeros pasos en su primera administración, sobre todo en
aspectos como la creación del Banco Nacional y en el mejoramiento de las deterioradas
relaciones con la Iglesia. Para impulsar la reforma constitucional, este presidente propició
la alianza entre los liberales independientes o “nuñistas” y los conservadores, quienes se
aunaron en el Partido Nacional. Aunque éste no funcionó formalmente como un partido, sí
se constituyó en una tendencia política claramente definida que se designó con el nombre
de Nacionalista y evitó así que el presidente Núñez fuera tildado de conservador.
( RODRIGUEZ PÉREZ EDUARDO, EL OLIMPO RASDICAL: BOGOTÁ,EDITORIAL
VOLUNTAD, 1950)

11.LA CONSTITUCIÓN DE 1886.

El 11 de Noviembre de 1885, el Consejo Nacional de Delegatarios, compuesto por 18
representantes entre conservadores y liberales independientes (dos por cada uno de los
estados de la Unión), se dio inicio a las sesiones que concluían con la redacción de la nueva
carta política de la República de Colombia. Hasta ese momento los intentos por reformar la
Constitución vigente habían fracasado por la renuencia de los radicales a introducir
cambios en la Constitución de Rionegro. El propio Rafael Núñez trazó los lineamientos por
seguir y Miguel Antonio Caro, defensor a ultranza de la Iglesia Católica y líder del Partido
Conservador, se encargó de redactarla. El espíritu de esta nueva Constitución, que
reforzaba ante todo el, poder ejecutivo, dirigiría, por más de un siglo, el destino político de
la República de Colombia, como el país pasaría a llamarse oficialmente a partir de 1886...

Entre las principales disposiciones de la Constitución de 1886 figuraban: La reconstitución

de la nación en forma de república unitaria; el cambio de designación de estados por
departamentos y la consecuente división territorial de la República en departamentos y
municipios; la concentración del poder presidencial con plenos poderes y la ampliación de
su periodo gubernamental a seis años; la adopción de la religión católica como religión de
la nación y elemento esencial del orden social ( el preámbulo decía” en nombre de Dios,
fuente suprema de toda autoridad”); la prensa libre en tiempo de paz, aunque la
reglamentación posterior restringió mucho su ejercicio; el nombramiento de gobernadores
departamentales por parte del presidente, la creación de un Ejército nacional y el
restablecimiento de la pena de muerte.

Asimismo la concepción imperante de ciudadanía, basada en el ejercicio irrestricto de las
libertades públicas e individuales de la Constitución de Rionegro, fue remplazada por una
diferente sustentada en los valores y principios morales propios del catolicismo.

12.PRESIDENCIALISMO.

La nueva constitución era rígidamente centralista: los estados, que pasaron a llamarse
departamentos, retuvieron asambleas elegidas con poderes regionales limitados, pero sus
gobernadores, que a su vez nombrarían a los alcaldes, serían designados directamente por el
presidente. El partido que obtuviera el control de la presidencia podría así extender el
monopolio absoluto del poder ejecutivo en todo nivel. Estas reformas tenían cierto parecido
con el sistema que se estableció en 1832(...) Ahora (que) las divisiones estaban claramente
marcadas; la total exclusión de uno de los partidos nacionales evidentemente exacerbaría el
sectarismo político y de manera indirecta, aumentaría las probabilidades de violencia entre
los partidos.

13.EL CONCORDATO.

Una vez concluida la labor constitucional de 1886, el Gobierno regenerador se empeñó en
normalizar y estrechar las relaciones con la Iglesia católica. El 31 de Diciembre de 1887 se
empezó a negociar, en consecuencia, un concordato entre la Santa Sede y la República de
Colombia. Los principales puntos del acuerdo fueron la confirmación, por parte del Estado
colombiano, de la libertad de la Iglesia católica para desarrollar su actividad doctrinaria en
el país; la facultad de la Iglesia de adquirir poseer y administrar bienes libremente; el
reconocimiento estatal de la deuda por la desamortización de bienes de la Iglesia durante el
gobierno de Tomás Cipriano de Mosquera, en 1861; la aceptación para que el matrimonio
católico tuviera efectos civiles; la enseñanza obligatoria de la religión católica, en escuelas
colegios y universidades; la organización y dirección de la educación e instrucción pública
en conformidad con los dogmas y la moral de la religión católica; el derecho de la Iglesia a
inspeccionar y revisar textos relativos a temas religiosos y de adecuada moral pública.

El concordato se constituyó en un instrumento que, unido a la nueva Constitución sirvió
para ejercer un control social y político mucho más estricto. El hecho de que los gobiernos
de la Regeneración consideraran el papel del catolicismo como un elemento fundamental en
la cohesión social de la nación, facilitó la labor de la Iglesia tanto en el plano de la
educación como de la vida familiar y en la sociedad en general.

14.REELECCIÓN DE NÚÑEZ.

A partir de 1886, Rafael Núñez fue reelegido presidente sin atenuantes. Aunque ejerció el
poder entre 1886 y el año de su muerte, 1894, desde su natal Cartagena lo hizo de forma
interrumpida, ya que gobernó en los momentos que, a criterio suyo demandaban su
presencia. Entre 1887 y comienzos de 1888, por ejemplo, dejó en el gobierno a su
vicepresidente Eliseo Payán. Pero al estimar que éste había sido demasiado flexible al
indultar a unos liberales y por el hecho de derogar una severa ley acerca de la censura de
prensa, regresó de su hacienda El Cabrero, en Cartagena a Bogotá. En los primeros meses
de 1888 en contra de la prensa y la organización de los sectores de oposición, lo que le
valió el nombre de “ley de los caballos”, por el carácter represivo y excluyente del
liberalismo. Una vez superada la crisis, hizo nombrar como su sucesor a Carlos Holguín.

Este dirigente conservador, Carlos Holguín Mallarino, quien gobernó hasta el final del
período presidencial, se dedicó a la tarea de organizar un cuerpo de policía en Bogotá como
efectivamente lo logró, el 5 de Noviembre de 1891. La dirección de la policía de Bogotá
quedó en manos del antiguo organizador de la policía de París, Juan María Marcelino
Gilibert. Según el reglamento que este mismo redactó para darle soporte jurídico a la nueva
institución, la Policía Nacional tenía como misión conservar la tranquilidad pública;
proteger a las personas y a las propiedades; hacer efectivos los derechos y garantías
estipuladas por la Constitución: velar por el cumplimiento de las leyes; prevenir los delitos
y aprehender a los delincuentes y aquellos contraventores del orden. El 8 de Mayo del año
siguiente, las funciones de la Policía Nacional se extendieron al cuidado de los espectáculos
públicos, así como de oficinas y comisiones y a la vigilancia, investigación y
descubrimiento de delitos. No obstante la ejemplar organización del nuevo cuerpo de
policía, éste fue derrotado en la primera contienda que hubo de enfrentar en los finales de la
Regeneración. Estando como presidente el sucesor de Rafael Núñez, el radical conservador
Miguel Antonio Caro, la capital fue sacudida por un motín popular que dejó numerosas
víctimas, entre muertos y heridos, tanto de la policía como de los sublevados en Enero de
1863.

En las elecciones de 1892, Rafael Núñez ocupó de nuevo la presidencia y como
vicepresidente fue elegido Miguel Antonio Caro. Para entonces, los conservadores en el
Gobierno eran ya mayoría y el denominado Partido Nacional era apenas el nombre de lo
que quiso ser un partido de ambos bandos. No obstante la fortaleza de los conservadores y
la paulatina exclusión de los liberales, varios dirigentes del conservatismo antioqueño
empezaron a manifestar su desacuerdo con las medidas en contra de la oposición. La
puesta en práctica de la Ley 61 de 1888, le mostró a muchos que la Regeneración se había
excedido en sus controles a la prensa escrita y al libre ejercicio de la actividad política que
tanto conservadores como liberales merecían. La intolerancia política del proyecto
regenerador, además de sus últimas medidas económicas, especialmente el impuesto a la
exportación de café decretado por Miguel Antonio Caro, le dieron nuevos argumentos a los
liberales para lanzarse a otra guerra, esta vez en Enero de 1895 y que pretendía darle un
golpe de Estado a Caro. Pero la rebelión, que no pasó de levantamientos aislados fue
sofocada en menos de dos meses por las fuerzas de Gobierno al mando del joven y

carismático general Rafael Reyes Prieto, futuro presidente de Colombia. Esta contienda,
verdadero fracaso armado del liberalismo, incidió en la creación de la Escuela Militar y el
establecimiento del servicio militar obligatorio en 1896.

La obra histórica del presidente Núñez, fue la Constitución de 1886, que implicó la
reunificación del país y su pacificación institucional al replantear el gobierno sobre la base
de un acuerdo con el poder eclesiástico. Esa fue la regeneración, y para lograrla Núñez
gobernó como colombiano, no como liberal ni conservador, sin embargo, como quiera que
no ejerció su poder directamente sino a través del vicepresidente o designado, y no desde
Bogotá sino desde Cartagena, en 1888 vino a quedarse con la vicepresidencia el
ultraconservador Miguel Antonio Caro, y esa fue la gran culpa de Núñez que le atrajo la
condena del liberalismo.

Desde su primera presidencia en 1880, hasta 1888, ocho vicepresidentes y designados
ejercieron el mando, y en este último año se hizo elegir para que el 7 de Agosto, en su
nombre, se posesionara Carlos Holguín y al año siguiente traspasara el poder a Caro. La
aplicación que se le dio a la Constitución no fue ciertamente justa ni imparcial; no hizo sino
restringir libertades, acabar con los Estados Soberanos y entrar en relaciones con la Iglesia;
en lo propiamente político fue aprovechada para perseguir a los liberales, cuyo instrumento
fue la Ley 61 de 1888, llamada la “ Ley de los caballos”, Y más agudamente por el
Gobierno de Caro, cuyo sectarismo lo llevó a desterrar del país al jefe del liberalismo
Santiago Pérez, por decreto número 1227 del 14 de agosto de 1893. En 1896 este partido no
tenía más representación en el Congreso que dos curules en la Cámara: la del general
Rafael Uribe Uribe y la de Luis A. Robles, un negro intelectualmente brillante que
deslumbró por su oratoria y altivez en defensa del liberalismo y de su raza.

En tales condiciones no había camino que la revolución para vivir o morir dignamente, y
ésta estalló en Facatativa el 22 de Enero de 1895, encabezada por el General Siervo
Sarmiento, cuyo primer combate se llevó a cabo en la Tribuna el 29 contra los gobiernistas,
al mando del general Rafael Reyes, que luego de su triunfo en Enciso fue el jefe de más
prestigio. Victorioso allí prosiguió a Honda y, rió abajo, hacia la costa. Después entraron a
la conflagración los departamentos de Boyacá y Santander. Reforzado su ejército en
Barranquilla, Reyes volvió sobre Santander, y en sucesivos combates fue derrotándole
hasta vencer las últimas fuerzas de los generales Pedro María Pinzón y José María Ruiz en
la célebre batalla de Enciso. El 15 de Marzo, y su capitulación en Capitanejo dos días
después.

Pero esta rendición fue una tregua en la guerra, pues el clima revolucionario persistía
y la persecución del gobierno no cesaba. Durante el mandato de Caro se produjo la
división del conservatismo en dos fracciones: históricos y nacionalistas; éstos, con
Caro en una posición intransigente, y aquellos en un plano de entendimiento con el
liberalismo, quienes expusieron otro concepto político de gobierno, fundado en el
principio de participación de minorías, tesis expuesta en el llamado Manifiesto de los
21, suscrito por 21 eminentes ciudadanos de un nuevo conservatismo, en el que se
enjuiciaba a los nacionalistas y se planteaba la necesidad de una política diferente
para mantener la convivencia nacional.

A las elecciones de 1897 los dos grupos conservadores llevaron como candidato
presidencial a Manuel Antonio Sanclemente y como vicepresidente a José Manuel
Marroquín, los liberales por su parte, propusieron a Miguel Samper y al general Foción
Soto. Naturalmente, ganaron los primeros, Sanclemente, por su enfermedad de años, no
pudo posesionarse el 7 de Agosto de 1898 para un período de seis años; lo hizo en su lugar
el vicepresidente Marroquín, quien anunció un programa de gobierno conciliado que fue
bien recibido por el jefe del liberalismo general Rafael Uribe Uribe, uno de los jóvenes
caudillos de las revoluciones de 1876, 1885 y 1895. Pero esto no fue del agrado del señor
Caro, quien por tal motivo hizo llamar al titular que se posesionó el 3 de Noviembre de
1898, mas, como no podía vivir en Bogotá, trasladó su sede presidencial a Anapoima,
dejando en la capital a los ministros, quienes cayeron en manos del nacionalismo y otra vez
nació el sectarismo. Aquél terminó su mandato en Villeta.

15.CRISIS Y CAÍDA DE LA REGENERACIÓN.

Los dirigentes de la Regeneración estaban convencidos de que la búsqueda de la unidad
nacional, el centralismo y el estrechamiento de los lazos con la Iglesia católica eran
suficientes para darle cohesión social y orden al país. Por ello, sus gobiernos excluyeron a
los opositores liberales del aparato burocrático y de la vida política. Inclusive algunos
círculos, como las llamadas sociedades católicas, que complementaban las actividades
propias del clero consideraban la doctrina liberal como impía. Estas circunstancias llevaron
al levantamiento liberal de 1895 que fue rápidamente aplastado.

Después de la muerte de Rafael Núñez en 1894 y de la breve guerra civil de 1895, la
administración del vicepresidente conservador Miguel Antonio Caro endureció aún más su
posición extremadamente radical, lo que irritó no sólo a los liberales sino a sectores
inconformes dentro del mismo conservatismo. El impuesto a las exportaciones de café, que
afectaba por igual a las élites de los dos partidos, fue el detonante de la crisis política.

16.LA DIVISIÓN CONSERVADORA.

Las primeras discrepancias entre los conservadores aparecieron en las elecciones de 1892,
cuando los conservadores antioqueños presentaron las candidaturas de Marcelino Vélez y
José Joaquín Ortiz, quienes fueron ampliamente derrotadas por Rafael Núñez y Miguel
Antonio Caro.

En 1896, un sector liderado por Carlos Martínez Silva y Marcelino Vélez elaboró una
proclama denominada Motivos De Disidencia o Manifiesto De Los 21, en donde reconocía
como logros prioritarios de la Regeneración la búsqueda de la unidad nacional y la
normalización de las relaciones con la Iglesia. Pero igualmente criticaba la actitud
autoritaria del régimen y el tratamiento dado por ésta a la oposición. De la misma forma
cuestionaba el centralismo excesivo y algunas medidas económicas como el incremento de
los aranceles, el papel moneda y los casos de corrupción en los contratos de ferrocarriles y
obras públicas.

17.EL CISMA LIBERAL.

Como consecuencia de la división conservadora en 1896, las cosas cambiaron en el interior
del partido liberal, cuyas propuestas de cambio coincidían con las planteadas por los
conservadores históricos. Esta nueva perspectiva fortaleció al sector liberal pacifista
encabezado por Aquileo Parra, Salvador Camacho Roldán y Sergio Camargo, quienes aún
tenían la esperanza de encontrar una salida legal a la difícil situación de represión que se
cernía sobre aquellos de afiliación liberal. En el otro extremo se encontraban los liberales
belicistas, quienes estaban convencidos de que la única forma de llegar al poder y conseguir
las anheladas reformas era a través de la guerra. En esta facción se encontraban entre otros:
Rafael Uribe Uribe, Benjamín Herrera, Gabriel Vargas Santos, Foción Soto, Zenón
Figueredo, Lucas Caballero, Avelino Rosas, Tulio Varón, Justo L. Durán, Cesáreo Pulido,
Aristóbulo Ibáñez, Nieves Quintero, Juan Macallister, Ruperto Aya, Max Carriazo, Juan
Francisco Gómez Pinzón, Ramón Neira, Enrique Olaya Herrera, Pablo Villar, Maximiliano
Grillo.

Tanto uno como otro sector del Partido Liberal estaba muy atento al desenlace de los
acontecimientos políticos, pues de tal factor dependía la posición que asumiría más tarde el
conjunto de las fuerzas.( MOLINA, GERARDO, Las ideas liberales en Colombia, 1849-
1914: Bogotá Tercer Mundo, 1973.)

UN PROYECTO REGENERADOR.

Con el fin de no inhabilitarse para las elecciones siguientes Miguel Antonio Caro decidió
apartarse del Gobierno en 1896 y dejar en su reemplazo al general Guillermo Quintero
Calderón. Tan pronto éste se posesionó, nombró en su gabinete a una reconocida figura de
los liberales históricos, lo que provocó el disgusto de Caro, quien a los cinco días del
nombramiento retomó el poder, quedando de esta manera inhabilitado como candidato
presidencial.

En este momento de cambio de decisiones lo fundamental para Caro era consolidar el
proyecto político que había plasmado en la Constitución de 1886. En este sentido, se
ingenió una fórmula para continuar influyendo en los destinos del país, cual fue de apoyar
candidatos de probada lealtad nacionalista. Debido a este propósito impulsó la candidatura
de Manuel Antonio Sanclemente para la presidencia y José Manuel Marroquín para la
vicepresidencia.

18.1899: UN AÑO DECISIVO.

El triunfo de los nacionalistas en las elecciones de 1898 no estuvo exento de acusaciones de
fraude. El presidente Sanclemente, quien por entonces tenía 84 años, no se posesionó por
inconvenientes de salud y su lugar fue asumido por el vicepresidente José Manuel
Marroquín. Durante los tres meses que estuvo al frente del Gobierno, éste introdujo algunas
reformas políticas, decisiones que fueron consideradas como una actitud favorable hacia la
oposición.

Estas medidas escandalizaron sin embargo a los nacionalistas, quienes se apresuraron a
exigir la presencia del antiguo presidente Sanclemente. Éste asumió nuevamente la
presidencia en los primeros días de noviembre y su primera acción fue desmontar las
recientes reformas, lo que deparó una frustración más a los conservadores históricos y a los
liberales pacifistas.

Por su avanzada edad y su delicado estado de salud, el presidente Sanclemente trasladó su
residencia a un pueblo de clima cálido cercano a la capital. Inicialmente se instaló en
Anapoima, luego en Tena y finalmente Villeta. A esta situación, interpretada como
debilidad del Gobierno, se sumó otro ingrediente: la recesión ocasionada por la caída de las
exportaciones y los precios internacionales del café, lo que incidió de manera directa en las
importaciones y a su vez afectó los ingresos de aduana que en gran parte sostenían al
Estado.

De esta, forma, el gobierno debió enfrentar una grave crisis fiscal que procuró atender
reduciendo el número de efectivos del ejército nacional. En Junio, antes del comienzo de la
guerra civil, alcanzó a licenciar unos mil hombres.

19.LA GUERRA DE LOS MIL DÍAS.

Pese a que el gobierno de Sanclemente sabía que había liberales dedicados a organizar una
confrontación bélica, fue muy poco lo que hizo para evitarlo. Con o sin reformas, los
belicistas a la espera del momento adecuado para dar comienzo a las acciones.

El estallido de guerra, que comenzó el 18 de octubre de 1899 en el departamento de
Santander, fortín principal de los liberales, demostró no ser sólo la culminación del
convulsionado panorama político, sino un reacomodamiento de las diferentes facciones
políticas. No obstante, los sucesos de la confrontación desbordaron rápidamente los
cálculos de cualquiera de los diferentes sectores políticos.

Inicialmente, el Gobierno se vio fortalecido en su posición por el apoyo de los nacionalistas
y de gran parte del Partido Conservador. Posteriormente, los disidentes conservadores,
contrario a lo que pensaban los liberales, se apresuraron a elaborar un manifiesto de apoyo
al Gobierno nacionalista que les permitió ganar puestos en el interior del Estado y del
ejército.

Por otra parte los liberales pacifistas perdieron espacio frente a los belicistas, quienes
captaron gran parte de la adhesión de sus correligionarios. Sin embargo, cada facción
estaba empeñada y tan convencida de sus razones políticas que no era sencillo encontrar
una salida diferente al enfrentamiento armado.

En páginas anteriores fueron enumerados los líderes revolucionarios del liberalismo, del
ejército conservador hicieron parte los generales: Manuel Casablanca, Próspero Pinzón,
Nicolás Perdomo, Ramón González Valencia, Carlos Albán, Pedro Nel Ospina, Víctor
Manuel Salazar, Alfredo Vásquez Cobo, Jorge Holguín, Isaías Luján, Carlos Cuervo

Márquez y Juan B. Tovar.

Entre las más grandes batallas libradas están las siguientes.

Barranquilla, 19 de octubre de 1899.
Los Obispos, sobre el Magdalena, 24 de Octubre de 1899.
Bucaramanga, Noviembre 12 y 13 de 1899 y Enero de 1900.
Palo negro, la simbólica, Mayo 11 a 26 de 1899, con saldo de 5000 muertos.
Gramalote, Febrero 2 de 1900. Ibagué, 9 de Junio de 1900.
La Rusia (Tolima), Agosto 31 de 1900.
Agua dulce (Panamá) Noviembre 4 de 1891. Y Febrero 23 de 1902.
San Miguel de Quetamo, 4 de Marzo de 1902.

La de Peralonso fue la primera gran batalla de la guerra, se libró entre el 15 y el 17 de
diciembre de 1899 en las inmediaciones del río Peralonso jurisdicción de lo que hoy es el
Municipio del Zulia en el Norte de Santander. En ella participaron las fuerzas del Gobierno,
conformadas por ocho mil hombres al mando de los generales Ramón González Valencia
Y Aurelio Parra y las del partido liberal con 5000 hombres muy mal armados, dirigidos por
los generales Benjamín Herrera, Justo L. Durán y Rafael Uribe Uribe. Gracias al arrojo de
Uribe, las fuerzas liberales derrotaron al ejército.

Este primer triunfo les permitió a los rebeldes tomar gran cantidad de municiones y
pertrechos además de elevar la moral de los combatientes. De inmediato, los dirigentes
liberales le enviaron al Gobierno una propuesta de paz que el presidente rechazó.

LA ATROCIDAD DE LA GUERRA.

Las atrocidades de la contienda alarmaron tanto a algunos sectores de la elite, que
empezaron a contemplar posibles salidas de carácter extralegal para ponerle fin. Desde el
mes de Mayo de 1900, los conservadores históricos iniciaron contactos para propiciar el
retorno del vicepresidente José Manuel Marroquín, quien durante su breve Gobierno había
demostrado ser más dado a las reformas y muy seguramente a pactar la Paz. Con este fin se
intensificó la campaña de desprestigio al presidente, lo cual facilitó que sus enemigos
políticos argumentaran la incapacidad del mandatario para dirigir el país en crisis.

20.EL GOLPE DE ESTADO.

El desprestigio del presidente Sanclemente se fundamentó en su condición senil y en el
desgobierno. Para demostrarlo, sus adversarios argumentaron que el poder estaba dividido
entre Villeta y Bogotá y que varios funcionarios poseían sellos facsímil con su firma, lo que
se prestaba para cometer abusos y actos de corrupción. Además, se decía que quien
mandaba en el país era su Ministro de Gobierno, Rafael María Palacio. Estas acusaciones
fueron desgastando su administración. Un grupo de 31 históricos entre civiles y militares,
algunos de ellos vinculados al ejército y al Gobierno, se dedicaron a preparar el golpe de
Estado. A mediados de 1900 se iniciaron las conversaciones: primero con Marroquín para
ofrecerle otra vez el Gobierno y éste aceptó, facilitando así el golpe de Estado. Después, se

realizaron contactos con el más importante dirigente liberal pacifista, Aquileo Parra, con
quien se establecieron acuerdos para detener la guerra, firmar la paz e impulsar reformas
políticas ya con la participación de los liberales.

Luego vino la preparación del golpe. El Ministro de Guerra, Manuel Casablanca... lo
facilitó al nombrar como comandante de las fuerzas de Sumapaz al general Jorge Moya
Vásquez, uno de los 31 históricos del complot. Con una fuerza de mil hombres, éste se
desplazó desde Soacha hasta Bogotá, a donde llegó en las horas de la tarde del 31 de Julio.
Después de un momento de dudas y negociaciones, el comandante de la policía de Bogotá,
Arístides Fernández, apoyó a los golpistas. Mas tarde, la presidencia de José Manuel
Marroquín consolidó el golpe de Estado. A las 11 de la noche, 21 salvas de cañón
anunciaron la posesión del vicepresidente como nuevo jefe del poder ejecutivo.

Mientras tanto, en Villeta, se ignoraba lo sucedido. El 2 de Agosto una fuerza de 300
hombres movilizada desde Facatativa, al mando del general Eliseo Arbeláez, se dirigió a
Villeta. La guarnición que protegía al presidente estaba compuesta por unos 500 hombres,
pero las órdenes emitidas desde Bogotá hicieron que este contingente se uniera a los
golpistas, sin oponer resistencia.

21.MARROQUÍN EN EL PODER.

Desde un inicio, Marroquín dejó en claro que él no sería instrumento de ningún sector
político y aunque reconoció que el golpe sólo había sido posible por el apoyo de los
históricos, ratificó que iba a ser él quien impartiría las órdenes de allí en adelante. Como
consecuencia, los históricos y los liberales pacifistas vieron frustradas nuevamente sus
esperanzas de paz y de la misma forma, la guerra continuó dos años más.

Los históricos, arrepentidos por el curso político que habían tomado los acontecimientos y
por las decisiones de Marroquín, intentaron en dos oportunidades el retorno de Sanclemente
al poder, pero fracasaron en su empeño.

UN NUEVO VIRAJE.

Después de Julio de 1900, la guerra dio un nuevo viraje. Los liberales, imposibilitados para
conformar un ejército regular, se fragmentaron en numerosas guerrillas y se dispersaron por
todo el territorio nacional. La imposibilidad de unificar el mando de las tropas y de realizar
acciones coordinadas, así como las limitaciones de recursos y armamento, condujeron a
estos grupos diseminados a acciones de pillaje y vandalismo en diferentes poblaciones del
país, lo que hizo más cruel y destructiva la guerra.

LA GUERRA DE GUERRILLAS.

De mediados de 1900 a 1902, la guerra se desarrolló fundamentalmente en el centro
del país, en Tolima, Cundinamarca y sin mucho éxito en el Cauca y parte de Nariño.
Los jefes liberales más destacados fueron Tulio Varón, Ramón”EL Negro” Marín y
Avelino Rosas, quien había participado en la guerra de independencia de Cuba al lado

de Antonio Maceo. Avelino Rosas incorporó el Código Maceo a la contienda,
“PRIMER MANUAL DE GUERRA DE GUERRILLAS QUE SE CONOCIÓ EN EL
PAÍS.

En el único lugar en que el liberalismo logró conformar una significativa y sólido
dominio y cosechó más triunfos fue en Panamá. Allí el general Benjamín Herrera,
apoyado por el jefe indígena de los cholos, Victoriano Lorenzo, logró el control del
istmo desde 1901 hasta el final de la guerra, en noviembre de 1902.

AUGURIOS DE PAZ.

El Gobierno, dotado con mejores recursos y armamento, y con un ejército más organizado y
disciplinado, le propinó numerosas derrotas a las atomizadas fuerzas liberales en el interior
del territorio. Los intentos sobre todo de Rafael Uribe Uribe, por conformar un ejército
rebelde se malograron por imposibilidad económica e indisciplina.
La destrucción generada por la guerra y el agotamiento de los combatientes, después de tres
años de enfrentamiento sin tregua eran evidentes. Finalmente, el fracaso de la campaña
militar liberal que se había intentado realizar en la costa atlántica llevó a Rafael Uribe
Uribe a firmar un primer tratado de paz con el Gobierno en el departamento de Magdalena,
en la hacienda de Neerlandia, el 24 de Octubre de 1902.

SE FIRMA LA PAZ.

Aunque triunfantes en Panamá, Los liberales tenían pocas probabilidades de continuar
sosteniendo la guerra; por ello Benjamín Herrera aceptó firmar el tratado de paz que le puso
punto final al conflicto. El 21 de Noviembre a bordo del barco de guerra Wisconsin, de
bandera norteamericana, los generales del ejército oficial, Víctor Manuel Salazar y Alfredo
Vásquez Cobo, y por el liberalismo, el Doctor Eusebio Morales y los generales Benjamín
Herrera y Lucas Caballero, firmaron el tratado oficial de paz.

Ese mismo día, en Chinácota, Santander, se sumaron al proceso de paz los generales
liberales Ricardo Tirado Macías y Ricardo Jaramillo. Una vez concluida la extenuante
guerra, se puso manifiesto la relativa solidez que había alcanzado el Estado colombiano.
Sin embargo, era evidente que ésta había arruinado la economía nacional y creada una
tragedia humana de entre 80 y 100 mil muertos en los diferentes campos de batalla, una
cifra muy alta si se tiene en cuenta que el país contaba entonces con algo más de cuatro
millones de habitantes.

La guerra de los mil días tuvo efectos devastadores en la vida social y económica de la
nación, que esperaba la reconstrucción y no estaba preparada para enfrentar la significativa
pérdida de Panamá, hecho que aconteció al poco tiempo.

22.EL TRATADO HERRÁN – HAY.

Las negociaciones con Panamá siempre fueron complicadas para los gobiernos
colombianos y la coincidencia de las dimensiones de una guerra civil como la de los Mil

Días, además de la urgencia de iniciar la construcción del canal interoceánico, fueron
asuntos demasiado complejos para el momento que vivía el país.

A comienzos del siglo XX cobraron especial importancia las negociaciones del canal por
vencimiento de la concesión que el Gobierno le había otorgado a la compañía francesa
encargada de su construcción. Los franceses querían salvar a toda costa parte de su
inversión y los norteamericanos estaban sumamente interesados en la construcción de un
canal interoceánico.

La coyuntura de indecisiones y pocas acciones le facilitó a Estados Unidos, que en ese
momento era el principal socio comercial del país y también el mayor comprador de café.
Así el 22 de Enero de 1903, el Ministro colombiano Tomás Herrán y el secretario de
Estado norteamericano John Hay, firmaron el polémico tratado con sus nombres Herrán-
Hay.

PUNTOS PRINCIPALES DEL TRATADO.

El convenio Herrán- Hay, en síntesis, trataba los siguientes puntos:

Se le concedía a Estados Unidos una Zona de cinco kilómetros a lado y lado del canal, el
dominio sobre costas y aguas necesario para la navegación y la potestad para construir
obras complementarias para el funcionamiento del canal.

La concesión sería por cien años prorrogables a petición de los norteamericanos.

Las ciudades de Panamá y Colón serían declaradas puertos francos.

Para concluir la construcción de la vía interoceánica, se fijó un plazo de 26 años con la
posibilidad de ampliarlo en diez más (el canal entró a operar el 15 de Agosto de 1914.)

En materia financiera, se estableció una compensación de diez millones de dólares y una
renta anual de 250 mil dólares a favor de Colombia.

23.LA SEPARACIÓN DE PANAMÁ.

El problema central del tratado Herrán- Hay era el asunto de la soberanía nacional sobre el
canal. Para el Congreso, la discordia tenía que ver con el hecho de entregar de manera
permanente la zona este a Estados Unidos y por esta razón lo rechazó definitivamente el 22
de Septiembre de 1903. Apenas el Congreso hubo clausurado sus sesiones, el 31 de
Octubre, los separatistas panameños y los norteamericanos consideraron que este asunto no
debería dilatarse más e iniciaron las acciones que culminaron con la separación definitiva
panameña, el 3 de Noviembre de 1903.

Aunque el Gobierno de Bogotá tenía conocimiento de las actividades e intenciones
separatistas, la rapidez con que se dieron los sucesos lo sorprendieron, tanto más cuando
supo del inmediato reconocimiento por parte de Estados Unidos a la Junta De Gobierno de

Panamá.

La actuación del Gobierno colombiano al respecto fue lenta y las tropas enviadas al istmo
llegaron demasiado tarde, lo que contribuyó a que ese mismo 3 de Noviembre se
consolidara la junta panameña. Antes de finalizar 1903, se dio el reconocimiento
internacional de la nueva República de Panamá. Para Colombia el asunto quedó aplazado y
sólo hasta 1914 se concretó una nueva negociación entre los dos países a través del tratado
Urrutia- Thompson.

GOBERNANTES DE LA REPÚBLICA DE LA NUEVA GRANADA.
Domingo Caicedo (1831)
José María Obando (1831- 1832)
José Ignacio de Márquez (1832-1833)
Francisco de Paula Santander (1833-1837)
José Ignacio de Márquez (1837- 1841)
Pedro Alcántara Herrán (1841- 1845)
Tomás Cipriano de Mosquera (1845- 1849)
José Hilario López (1849- 1853)
José María Obando (1853- 1854)
José María Melo (1854)
Tomás Herrera (1854)
José de Obaldía (1854- 1855)
Manuel María Mallarino (1855- 1857)

GOBERNANTES DE LA CONFEDERACIÓN GRANADINA.
Mariano Ospina Rodríguez (1857- 1861)

GOBERNANTES DE LOS ESTADOS UNIDOS DE LA NUEVA GRANADA.
Tomás Cipriano de Mosquera (1861- 1863)

GOBERNANTES DE LOS ESTADOS UNIDOS DE COLOMBIA.
Tomás Cipriano de Mosquera (1863- 1864)
Manuel Murillo Toro. (1864- 1866)
Tomás Cipriano de Mosquera. (1867)
Santos Acosta (1867- 1868)
Santos Gutiérrez (1868- 1870)
Eustorgio Salgar (1870- 1872)
Manuel Murillo Toro (1872- 1874)
Santiago Pérez (1874- 1876)
Aquileo Parra. (1876- 1878)
Julián Trujillo (1878- 1880)
Rafael Núñez (1880- 1882)
Francisco Javier Zaldúa (1882)
José Eusebio Otálara (1882- 1884)
Rafael Núñez (1884- 1886)

NOTAS.

GUTIÉRREZ CEY EUGENIO, Círculo de Lectores S. A, Biblioteca El Tiempo 2007.

RODRIGUEZ PÉREZ EDUARDO, El Olimpo radical: Bogot.a, Editorial Voluntad, 1950.

MOLINA, GERARDO, Las ideas liberales en Colombia, 1849- 1914, Tercer mundo, 1973.

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MELO TORRES JORGE ORLANDO. La Constitución de 1886. EN: Nueva Historia de Colombia. Tomo 1,
Bogotá: Planeta Editorial Colombiana. 1989.

COMPILACIONES DE HISTORIA POLÍTICA DE COLOMBIA.

CAPITULO VII.

TEMAS.

HEGEMONÍA CONSERVADORA (1900- 1930).

1.GOBIERNO DEL GENERAL RAFAEL REYES PRIETO.

2.GOBIERNO DEL GENERAL RAMÓN GONZÁLEZ VALENCIA.

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