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Cómo usar el lenguaje corporal

Dicen que apenas se tarda tres segundos en dejar la primera impresión. Esto se debe a que ya
somos juzgados por la apariencia y el lenguaje corporal, incluso antes de abrir la boca. De hecho,
estudios demuestran que la comunicación es 55% lenguaje corporal y 38% modo de hablar, es
decir, tono de voz, volumen, etc. Lo que deja un mero 7% de la comunicación para lo que
concretamente se dice.

Ante estas estadísticas, vale la pena pensar en qué decimos con nuestros gestos, expresiones
faciales, postura y lenguaje corporal en general.

Interacciones cotidianas
Al mostrar una sonrisa, moverse con confianza o pararse más derecho con los hombros hacia atrás,
quizás hasta se convenza de que se siente más feliz, tiene más confianza o parece más alto e
importante. Y si se puede convencer usted, seguramente podrá convencer a quienes lo rodean.

Muchos de nuestros gestos son subconcientes o hábitos. Su cuerpo podría estar enviando
mensajes incorrectos, o al menos mensajes que no desea comunicar a otros. Por ejemplo, trate de
no cruzarse de brazos a menos que desee que lo consideren inabordable, a la defensiva o molesto.
Moverse constantemente, rascarse, tocarse la cara y el pelo, estrujarse las manos, dar golpecitos...
todos estos movimiento dan la impresión de nerviosismo y falta de profesionalismo.

La primera impresión
Al conocer a alguien, es importante dejar una buena primera impresión ya que es muy difícil revertir
una mala. Trate de controlar sus expresiones faciales, gestos y movimientos.

Ante todo, sonría. La gente lo interpretará como un gesto de apertura y amistad. No sólo lo ayudará
a relajarse más, sino que también ayudará al otro a sentirse cómodo. Pero no exagere, o podría
parecer falso o demasiado relajado.

En las interacciones en persona, el contacto visual es importante. Mirar para otro lado o evitar el
contacto visual puede revelar falta de interés, inseguridad o falta de sinceridad. La gente segura
hace contacto visual, así que debe aprender a mirar a los ojos, pero no por demasiado tiempo para
que el otro no se sienta incómodo.

Otra cosa que puede ayudar, por ejemplo en una entrevista, es imitar sutilmente el lenguaje corporal
del entrevistador. Esto ayuda a generar una buena relación y confianza. Desde luego, como con la
sonrisa y el contacto visual, no hay que exagerar para que el otro no se sienta burlado o incómodo.

Presentaciones
Al pararse ante un grupo grande de personas, es natural sentir nervios. Trate de pararse derecho
para ganar confianza. No reprima las expresiones faciales: sonría de vez en cuando para relajarse y
relajar al público.

Otra cosa que todo buen orador debe hacer es captar el interés y la atención del público. Esto se
puede lograr inclinándose levemente hacia adelante para demostrar interés en comunicarse. Hacer
contacto visual –con una persona a la vez– también atraerá la atención del público.

Los movimientos y gestos significativos son una buena manera de transmitir la pasión sobre el tema
y comunicar el mensaje. En las presentaciones ante grupos grandes, exagere los gestos más de lo
normal para que todos los puedan ver. Use los brazos y los hombros, en lugar de limitarse a las
manos y las muñecas.

Convertirse en un buen orador, actuar con confianza cuando no se la tiene, o eliminar los malos
hábitos exige práctica. Si no está seguro de cómo lo ven los demás, fílmese. Quizás se sorprenda
de lo que vea.