El Chamán de los Cunaguaros Viaje por el mundo indígena venezolano
Marisa Vannini de Gerulewicz

© Marisa Vannini de Gerulewicz © Fundación Editorial el perro y la rana, 2008
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corrección: Yessica La Cruz Báez portada y diagramación: Carlos Herrera diseño de la colección: Carlos Zerpa ilustraciones: Myriam Álvarez
hecho el Depósito de Ley
N° lf 4022008800649 ISBN 978-980-396-991-2

Milagros Carvajal

c o l e c c i ó n Páginas Venezolanas

La narrativa en Venezuela es el canto que define un universo sincrético de imaginarios, de historias y sueños; es la fotografía de los portales que han permitido al venezolano encontrarse consigo mismo. Esta colección celebra –a través de sus cuatro series– las páginas que concentran tinta como savia de nuestra tierra, esa feria de luces que define el camino de un pueblo entero y sus orígenes. La serie Clásicos abarca las obras que por su fuerza se han convertido en referentes esenciales de la narrativa venezolana; Contemporáneos reúne títulos de autores que desde las últimas décadas han girado la pluma para hacer rezumar de sus palabras nuevos conceptos y perspectivas; Antologías es un espacio destinado al encuentro de voces que unidas abren senderos al deleite y la crítica; y finalmente la serie Breves concentra textos cuya extensión le permite al lector arroparlos en una sola mirada.

Fundación Editorial

elperroy larana

A todos mis antiguos y recientes alumnos: los de kinder, preparatorio y primaria del Instituto Montessori y del Colegio Lourdes; los de las clases particulares a quienes enseñé a leer y escribir con tanto cariño; los de las clases de Italiano y Español del Instituto Venezolano Italiano de Cultura; de los Liceos: Pedro Emilio Coll, Instituto Politécnico, Guadalupe, San José de Tarbes, Cultura, América, Moral y Luces; a las maestras y maestros criollos e indígenas del interior del país, mis alumnos presenciales y a distancia de la Universidad Nacional Abierta; del Instituto Pedagógico; de la Universidad Católica Andrés Bello, de la Universidad Metropolitana y muy especialmente a los de la Universidad Central de Venezuela, que me han acompañado por muchísimos años. Todos ellos fueron para mí presencia, apoyo y estímulo en las letras, cultura y vida. A mis hijos y a mis nietos: Leonardo Simón, Gerardo Américo, Donatella Maigualida Gerulewicz Vannini; Natalia y Fabián Hernández Gerulewicz y Eugenio Clemente Gerulewicz Rojas.

cuya acción se desarrolla en las co� munidades indígenas de Venezuela. y ha sido complementado con consultas a especialistas y con una investigación bibliográfica.Este relato de corte juvenil. y para muchos desconocido. se propone reflejar en forma documental la realidad y situación actual de estas etnias y poner al lector frente al universo inmenso. . basado en un reco� rrido personal a través del mundo indígena. contiene observacio� nes directas sobre las etnias tratadas. de las maravillosas culturas aborígenes. El texto.

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Mitrani. Thomas. H. Ruddle. de la Dirección de Asuntos Indígenas del Ministerio de Educación. Los Yukpa. que figuran como ensayos en la obra Los aborígenes de Venezuela.Agradecimiento Los datos documentales que ilustran los capítulos siguientes han sido tomados de las valiosas investigaciones editadas por �al� ter Coppens. Agradezco también la colaboración de los antropólogos y lin� güistas Esteban Emilio Mosonyi. Los pemónes. Joanna y Kaplan. Ronny Velásquez. David John. publicada por el Instituto Caribe de Antropología y So� ciología de la Fundación La Salle de Ciencias Naturales. Los Wayuu. de la Dirección Nacional de Asuntos 11 . Los Warao. Caracas. Los Jodi. Kenneth y �ilbert. Omar Gon� zález. Los Yanomami. Coppens. M. Los Yaruro. Philippe. �alter. �alter Coppens. Dieter. en la cual nos hemos apoyado para nutrir nuestra narra� ción: Heinen. Jacques. Overing. Lizot. Saler. Coppens. Johannes. Los Sape. 1983�1988. Benson. �alter. Los Piaroa o Maquiritare. R.

la Biblioteca Central de la Universidad Central de Vene� zuela. de la Dirección de Literatura del Consejo Nacional de la Cultura. y muy especialmente de los maestros.El Chamán de los Cunaguaros. con particular afecto para Ana Cecilia Apashi. Viaje por el mundo indígena venezolano Indígenas. la Biblioteca de la Fundación La Salle. Jesús Ramón Opi� rashi y Efraín Ramos. maestras y colaboradores indígenas. Javier Armato. -12- .

13 . Sin ceñirnos estrictamente al rigor geográfico de un escrito de mayor densidad científica o antropológica. dentro de las limitaciones y de la fabula� ción que implica una obra narrativa.Nota En este relato hemos establecido el recorrido por la Venezuela indígena en una forma espontánea y fortuita. hemos intentado acercarnos a las etnias indígenas más numerosas. tratando de mante� ner una secuencia lógica y accesible al lector juvenil.

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con miras 15 . para ver paisajes. con mi padrino que es pescador. iglesias. y regresamos por el occidente. ¿a dónde vas? —Yo… yo voy a dar la vuelta a Venezuela. buen deportista. ¿qué vuelta? Puede haber muchas clases de vueltas… —Claro. Yo. —Yo me quedo en Caracas. sitios de batallas. folclore.Vuelta a Venezuela indígena —¿Dónde van ustedes a pasar las vacaciones? —Yo. rasgos especiales ninguno. la vuelta histórica. Podría ser una vuelta de tipo familiar. Filatelio González. a dormir bastante. orejas pronunciadas. o bien una de tipo comercial. voy a dar la vuelta a Venezuela. Así mismo. a la finca de mi abuelo. compañeros: salimos hacia el oriente. ar� tesanía. leer y jugar béisbol. —Pero. fortalezas. ojos oscuros. de mediana estatura. a la costa. a través de antiguos caminos. flacuchento. —¿La vuelta a Venezuela? —Tal como lo oyen. una visita a todos los parientes. estudiante de noveno grado de la escuela básica. ver televisión. —¿Y tú? Tú. Hay la vuelta turística. 14 años. —Yo. regular eje� cutante de cuatro. al llano. trigueño. cabello negro y liso.

nuestra hermanita de tres años. Rafael González. bostezando a esa hora tan oscura. Viaje por el mundo indígena venezolano a examinar la producción y el mercado… o quizás una “vueltecita” política para conseguir votos. Los dos morochos. 46 años. 34 años. pero tiene algo de todas estas. Y yo. llena la cabeza de buclecitos dorados que la hacen parecer una antigua muñeca de porcelana. también denomina� do Supermudo porque habla sólo si algo le entusiasma. ¿qué vuelta es? —Es una vuelta muy especial. enfermera en un hospital público. caminamos uno tras otro. de piel cla� ra y mejillas rosadas. con el pelo lacio y mis orejotas ocultas bajo la gorra de béisbol. redonditos como bojotes y por eso apellidados el número “ocho”. entonces. de frente color del sol. a la que llamamos así porque aún no acepta su nombre. u otra dis� tinta? —La mía es distinta. ex guardia de fronteras. recogida su abundante cabellera azabache en un pañuelo de algodón de vivos colores. Papá. Maigualida. Muñeca. El campanario de la Catedral lanzó hace poco los cuatro toques de la madrugada. la que voy a dar junto con mi familia. los morochos. Superloro. —Explica. en la actualidad competente fotógrafo reportero. frágil. el rostro sereno. los ojos intensamente azules. Papá. alumnos de cuarto grado. Las veredas de Coche se arropan silenciosas en la oscuridad para defenderse del frío. Muñeca. Las calles de los Jardines de El Valle. el más moreno y ágil. largo y difícil de pro� nunciar. revueltos los claros cabellos que recuerdan un antepasado nórdico.El Chamán de los Cunaguaros. Mor y Ocho. posado sobre mi gorra. al empezar las vacaciones. apoyo. saludables y siempre con ganas de inventar. llamado a veces “palillo” por mis dos traviesos hermanos. Superloro. inconfundible -16- . En fila. nombre que me obsequió un abuelo extravagante aficiona� do a las estampillas… todos. trigueña. Filatelio. Filatelio. y yo mismo. Mamá. con años de experiencia en la prensa nacional. donde habitamos. —¿Y qué tipo de vuelta es la tuya? ¿Alguna de estas. menuda y leve como la brisa de la aurora. mi compañero inseparable. alto y fuerte con sus anchos hombros protectores. Es aún noche cerrada. mamá. Cierra el desfile. Carmen Uribe. talentosos canto� res expertos en el arte de silbar. saldremos a dar una vuelta muy especial: la vuelta a Venezuela indígena. están desiertas. un au� téntico loro real amazónico. realmente.

tan integrado que lo llamamos cariñosamente “Tío Jeep”. pero fue sólo a fina� les del siglo XIX cuando el caucho fue utilizado industrialmente en suelas de zapato. ni la cobija rosada de la buena suerte. los hace un poco aprensivos. Como de costumbre. El jeep azul. y porque ambos pretenden sentarse en el único espacio medio libre detrás de papá. exuberante vocalización y alegre personalidad. está cargado desde la noche anterior con equipaje y provisiones para más de un mes. Papá aco� moda su equipo de fotógrafo y camarógrafo. cachuchas para los hombres. Muñeca se cuida de no perder su almohadilla azul. los vistosos y llamativos regalos que piensa ofrecer a los indígenas. unida a la escasa familiaridad con artefac� tos como la cámara fotográfica. verdaderos descubridores de los mejores usos del caucho. es posible obte� ner muy buenas y naturales imágenes. Resuelvo la pelea sentán� dome yo allí. Muchos de ellos pen� saban que la cámara podía capturar su alma junto con la imagen. Hace años nadie lograba fotografiarlos.Vuelta a Venezuela indígena por su plumaje de bello colorido. caballo de batalla de nuestra familia. los naturales. calzaban en tiempos precolombinos zapatitos de caucho. mientras ellos argumentan. Introdu� cían el pie directamente en el látex que al solidificarse formaba allí mismo excelentes calzados. aun� que su habitual timidez. que resulta muy cargado. con cámaras. trípodes y por supuesto. para que accedan más fácilmente a que se les tomen fotos. Les llevamos radios de pilas con una buena provisión de ellas. cin� tas para el cabello en tonos brillantes para las muchachas y sandalias de goma que aprecian bastante. si se les pide permiso y se les ofrece uno que otro obsequio. Lo abordamos llevando a mano lo más importante. Los morochos arrastran dos enormes mochilas. Mamá quiere cerca de sí el maletín de enfermera. que creció con nosotros y nos acompaña siempre. ya empiezan a discutir porque cada uno quiere saber lo que lleva el otro sin revelar lo que él mismo carga. porque él tiene que echar bien hacia atrás el asiento para extender sus largas piernas. o que el hecho mismo de retratarlos era cosa del más allá. llenas de una cantidad de cosas que de seguro resultarán inútiles. pilas y mapas viales: todo esto lo -17- . Yo soy el encargado de las linternas. no grande por cierto. Los siglos XVI y XVII los conquistadores se asombraban mucho de esto. Aunque hoy andan descalzos. a la medida. Pero con el tiempo han ido perdiendo sus temores más fuertes y hoy día.

agendas. ¡Una vuelta como esta. o acaso temor. Si logra reunir suficientes y buenas fotos. los González�Uribe. televisivos. centro. sur y occidente de Vene� zuela y de los territorios limítrofes entre Venezuela. Nosotros. Su intención es conocer y hacer conocer mejor a los legítimos hermanos nuestros que integran las comunidades aborígenes. ¿Cuáles secretos y misterios guarda? ¿Qué habrá de cierto o de falso en los rumores acerca del carácter esquivo o la con� ducta hostil de nuestras etnias aborígenes? -18- . a la escuela: ya estamos en marcha. ha decidido emprender un recorrido específico para tomar fotografías de los indígenas en diversos aspectos: rasgos individuales. Viaje por el mundo indígena venezolano he ubicado en mi amplio morral escolar y como complemento per� sonal llevo al hombro mi cuatro viajero y al pulso mi inseparable e infalible cronómetro. mamá a su lado. Este año. o como familiar� mente hemos venido llamándolos. ambiente. el valle de Caracas aún sueña. Es justo que todo el país co� nozca. a los patines. Detrás. podrá presentarlas a alguna empresa que elabore afiches.El Chamán de los Cunaguaros. Papá domina bien rutas y caminos porque durante su juventud trabajó en la Dirección de Fronteras. nuestros indios. los morochos encaramados encima del equipaje. y otras iniciativas más sofisticadas para producir el acercamiento tan deseado. reunirlas en un libro. yo atrás. se empieza a abrir el cielo a las luces del amanecer: vamos hacia el este. a las veredas. con cierta inquietud. Tuvimos suerte de que papá accediera a llevarnos con él. pocos y pocas veces la pueden dar! Estamos llenos de expectativas. o también ofrecerlas en progra� mas radiales. Un rápido adiós a nuestra casa. Delante. y luego elaboró re� portajes para diarios y revistas desde lo ancho y largo de toda Ve� nezuela. Sin duda debe ser otro universo —pensábamos los jóvenes—. Brasil y Colombia. Guyana. comprenda y aprecie a nuestros indígenas. con el nombre que les dieron a los nativos de América los primeros viajeros que creían haber llegado a la India. Papá al volante. Superloro asomán� dose a la ventanilla trasera. de oriente. Muñeca entre ellos. nos proponemos visitar varias comunidades indígenas. por tantas narraciones y cuentos que se oyen en relación al mundo indígena. a las pelotas de básquet. cultura. a las bicicletas. calendarios. avanzamos rápidamente.

000 individuos. nuestra hermanita Muñeca repetía constantemente. imagino una extraña dimensión. —Esto seguramente dificulta la comunicación entre ellos —observo. pueden vislumbrar el futuro de la humanidad en las volutas de humo de su tabaco. se acercaba a una zona poco ha� bitada. o tan sólo con su mirada transparente? ¿Podrán develarme algunos de los retos y di� ficultades que me esperan en la vida? Quizás sea mucho pedir. Quizás en una de las más remo� tas aldeas indias encontraremos una hierba mágica. imitada por el loro cautivado por el acopio de vocales. estoy seguro de esta intuición. tal vez sueño demasiado. ¿Será cierto que los chamanes.Vuelta a Venezuela indígena —Los indígenas son como nosotros. distribuidos en una treintena de grupos étnicos esparcidos en diversos puntos del territorio nacional. Los indígenas son herederos de culturas y lenguas distintas entre sí. ¡Ya verán qué aventura inol� vidable! —¿Inolvidable? ¿Inolvidable? —tratando de captar la palabra. esos mágicos curande� ros indígenas. Sí. diseminadas en zonas tan alejadas de los cen� tros poblados! —comenta mamá. -19- . en anhelante curiosidad—. No hay que temer —nos alentaba nuestro padre. Cada grupo posee su propio patrimonio cultural y habla su propio idioma. capaz de curar males del cuerpo y del alma. o un animal que la ciencia aún no ha clasificado. después de atravesar la ciudad de oeste a este y emprender la autopista de oriente. algún pájaro. llena de vegetación—. a la manera de los antiguos expedicionarios sobre los que tanto he leído. Nuestra población aborigen aún pura alcanza una cifra cercana a los 500. una tierra inédita. en los caracoles. alguna piedra. del cosmos. encierre los arcanos del tiempo. Yo. Pero tengo el presentimiento de que en este viaje encontraremos alguien o algo muy importante para nosotros. —Hay muchas etnias en el país. ya lo saben ustedes —comenzó papá mientras el jeep. —¡Y son tantas. el temor a lo des� conocido. donde alguna flor. y desde tiempos inmemoriales las han mantenido vivas. que siempre he soñado con conocer y hasta descubrir lu� gares secretos. convirtiendo el nerviosismo.

-20- . ellos! —vocaliza a todo pulmón Superloro. —No. —¿Entonces el español no es para ellos la lengua materna? —De ninguna manera. pues per� tenecen a varias familias lingüísticas: la familia karibe. por hablar idio� mas diferentes. de comunicación. con el pasar de los años los ha llevado a estudiar y aprender una lengua común y oficial: el español. ¡Será bien pro� blemático entendernos con ellos! —¿Y no se parecen entre sí? —también mamá está intrigada. ¡Cuánta soledad! ¡Qué difícil conocerse. facilitó a los españoles la conquista de nuestro país —nos re� cuerda Rafael. —¿Cuántas lenguas indígenas se hablan actualmente en Vene� zuela? —Hasta ahora se han clasificado unas treinta y cuatro. como la de las sabanas y las selvas. casi una voz de guerra que resonaba lejana y nos envolvía completamente. el español no debe ser considerado ni su lengua materna ni un sustituto de ella. aunque les ha dificultado la unión y la resistencia ante los atropellos de que han sido objeto. Viaje por el mundo indígena venezolano —Esta misma falta de entendimiento. y cada quien expresándose en un idioma distinto. no podían unirse para combatirlos! —Entonces —Ocho no logra convencerse—. pero esta diversidad. de los indígenas ace� chantes. la Chibcha. las flechas preparadas. Sus lenguas son muy distintas. cuando más entretenidos estábamos oyendo las palabras de papá y vislumbrando en nuestra imaginación el estereotipo. nuestro padre. —¡Es cierto —interviene Mor con una frase simplista— si no se entendían. esta pluralidad idiomá� tica.El Chamán de los Cunaguaros. como los describía el historiador Oviedo y Baños en su Historia de la conquista y población de la provincia de Venezuela. en absoluto. En aquel preciso momento. intercambiar. ¿los indígenas no se comunican entre sí? Imagino una inmensidad sin límites. —¡Papá! —chilló Muñeca— ¡Son ellos! —¡Ellos. la arawak. a las cuales no se les han encontrado aún las raíces lingüísticas. se oyó un clamor extraño. sino un medio. —¡Treinta y cuatro lenguas indígenas! ¡Increíble! ¡Qué rompe� cabezas! —los morochos están desconcertados—. la Guajiba y otras independientes. el arco tenso. integrarse! —Así es. aunque importante. afortunadamente ya superado.

graznando con estridencia. tomar fotos del paisaje e imaginar cómo nos recibirán… ¡Les aseguro que no será con graznidos. en el extremo oriental. ahora tienes que decirnos exactamente cuáles etnias indígenas vamos a conocer. intrigado. casi a ras de la espesura. ni con gritos! En días anteriores a nuestra partida. para poder discutir el tema durante el viaje. brillo de fogatas. Ya más tranquilos y concentrados en el objetivo de nuestra ex� pedición. Es propio de los morochos hablar siempre en plural. por un instante nos quedamos paralizados. —En estos momentos —nos había aclarado— estoy muy ocu� pado con los preparativos y ustedes con los exámenes finales. Específicamente. —Aún falta mucho para que divisemos la primera comunidad indígena —comentó irónico—. como si cada uno fuese vocero del otro… para luego contradecirse entre ellos y empezar a discutir. saborear las ricas meriendas de empanadas y pasteles que trae mamá. podremos intercambiar nuestros conocimientos y puntos de vista. Su diálogo nos evocó redobles de tam� bores. repiquetear de maracas. —Nosotros queremos saber si lograste avisarles que vamos a visitarlos —agrega Mor. Comienzo yo: —Por fin. Pero una vez en camino hacia esas regiones. será muy largo. hogueras rodeadas de bohíos. que prefiere guardar sus secretos. más que eso queremos saber ¿cómo hiciste para avi� sarles? —lo interrumpe Ocho con malicia. Lue� go rompimos todos a reír. Rafael. insistiendo en ello. mientras el jeep se interna en un camino polvoriento de poco tráfico.Vuelta a Venezuela indígena A estos gritos. Papá. lo más amplia y profundamente posible. sin detener el vehículo. nos hace callar a todos con una sola pregunta: -21- . para acampar. emplazamos a papá. papá. nos señaló una bandada de perdices montaraces que levantaban el vuelo. —Y hablarnos de ellos —apoya mamá. nos había encargado investigar sobre lo concerniente a la vida indí� gena. nuestro padre nos había dado una explicación general. —No. no. un humo denso y misterioso subiendo en espiral. Nuestro recorrido hasta el Delta del Orinoco. Tendremos tiempo para estirar las piernas de vez en cuando.

Viaje por el mundo indígena venezolano —¿Y qué pasó con la investigación que les encargué? —Humm. pero no encontré obras que ofrecieran una visión completa de las etnias caribeñas. que parece no estar muy sorprendido de nuestro fracaso. o sobre aspectos específicos (características físi� cas. —Pero por supuesto —termina el segundo— allá no les pres� tan libros a escolares de primaria. Con la investigación. —Si lo dices tú. —Es difícil entender los que están escritos en español —reco� nozco. muy complicados. no nos fue muy bien… —No hay mucho material sobre estas culturas —titubeo. y sé que inclusive hay versiones simplificadas. sin hacer caso de sus burlas—. no es por esto. Tengo la impresión de que no se esforzaron bastante. y en las demás. dentición. difíciles de conseguir —prosigue Mor que. —Palillo el sabihondo —insinúa Mor. —Telio. porque tengo cédula de identidad —interrumpo orondo. El proble� ma es que en la biblioteca de nuestra escuela no hay ninguno. América Central. —A nosotros nos aconsejaron —aclara el primero— que fuéra� mos a bibliotecas técnicas. Sólo hay estudios sobre culturas de México. humm… Quedamos mudos. entre los morochos. —Yo fui a la Biblioteca Nacional y a la de la Universidad Cen� tral —continúo— busqué en la computadora bajo la voz “indígena”. —No. —Los libros son escasos. ante una mueca de disgusto de mis herma� nos—. —A mí sí me los dieron. -22- . no nos dejan entrar. Perú. por la edad. el doctor Filatelio —se ríe Mor. Sin embargo resulta que aquellos libros son para especialis� tas. —¡Siempre el sabelotodo! —agrega Ocho. no —objeta y se queja Ocho—.El Chamán de los Cunaguaros. Teliooo —refuerza contento Superloro con ese mote juguetón que desde hace tiempo me aplica. tipo sanguíneo. ¿No se informaron con alguien. no preguntaron? —insiste papá. siempre habla de primero. alianzas matrimoniales) de algunas de ellas. ¡la mayoría está en inglés! —No creo que la pobreza bibliográfica sobre los indígenas sea tan acentuada. y para completar.

dependen de cómo fueron tratados hace siglos por sus invasores. frecuentemente alargados y sin embargo. —¿Y no es así? —inquiere cándidamente Ocho. a orillas o lejos de cursos de agua y de carreteras. tradiciones y mitos son disímiles. no los diferencian entre sí —deplora Carmen. Pero sus dis� tintas formas de comportarse hoy día. Han alcanzado diversos niveles de interculturalidad hasta el punto que. es su riqueza y uno de sus mayores aportes a nuestro mundo. Creen que son todos iguales. del tamaño delicado de los de nuestros niños. el mismo grado de aculturación… piensan que cuando se ha visto una etnia se conocen todas. no serán tan diferentes en todo. —¿Y en cuanto al carácter? —Generalmente son criaturas simpáticas y nobles. Tienen piel cobriza clara. —Lo peor es que los califican. Algu� nos viven en chozas aisladas en la selva. Esta diversidad es una de sus principales características. otros en caseríos. a veces tenemos la impresión de que siglos de historia las separen. —Pero. cada comunidad pa� rece vivir en una época distinta. y en particular los de las montañas y de la selva lucen manos y pies mínimos. —Lo entendemos. Poseen diferentes tipos de recursos. y esperamos que tú mismo. nos expliques con más detalles. como una unidad racial. —También es disímil su medio —continúa papá después de una breve pausa. —No. Esta pregunta intempestiva revela lo poco que investigó el nú� mero ocho. en adelante. algún rasgo común tendrán los indígenas. tienen las mismas costumbres. ágiles. sus cos� tumbres. —Es cierto. especialmente en lo físico: son pequeños. pero la gente sabe muy poco sobre los indígenas —se defiende Mor. -23- . de ninguna manera —enfatiza papá—. no es así. muy erróneamente. que hablan la misma lengua. en términos más accesibles para nosotros—. ya lo verán durante el viaje. practican distintas formas de cazar y alimentarse. lo poseen. Las culturas indígenas son muy complejas y su potencialidad creativa es de gran valor para la especie humana. de cuerpos agraciados. pelo lacio. en cam� pamentos. sus rostros se diferencian bastante de una etnia a otra. ojos grandes y oscuros. nuestra madre—. como en el idioma.Vuelta a Venezuela indígena —Tratamos.

Todo lo aprenderán por sí mismos. Viaje por el mundo indígena venezolano —¿Es decir que ustedes cuentan conmigo para captar estas si� militudes y diferencias? —¡Sí. Será más emocionante. Pero el presente lo descubriremos via� jando y observando. de nuestros hermanos indíge� nas de Venezuela. se va a llamar… —¿No nos vas a explicar nada? —Les he preparado algunas referencias sobre el pasado —son� ríe papá misteriosamente—. contamos con� tigo! —En cambio yo —canturrea papá alegremente— cuento con ustedes. Vamos al encuentro de la realidad de nuestros aborígenes. entre los mismos aborígenes. sí —exclamamos todos enfáticamente—. Papá tiene razón. —¿Qué quieres decir? —Quiero decir que la investigación que les encargué la van a completar ahora. viéndolos.El Chamán de los Cunaguaros. Este es el sentido de nuestro viaje. conviviendo con ellos: investigación de campo. -24- . acercándoseles.

8. 5. 2. 3. Warao Kariña Pemón Sape Ye’kuana Jodi Yanomami YaruroWayuu Yukpa Bari 7 . 7. 6. 4. 9. 10.9 1 10 11 2 8 6 3 4 5 1.

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de ojos risueños y voz suave y cantarina. No fue un amor fácil. El chamán del pueblo. al empezar su carrera de Guardia de Fronteras después del servicio militar. la pretendía y ya había adelantado obsequios de compromiso: unas hermosas flechas con su arco. Era una indígena de la etnia bari. Allá por sus veinte años. que como nunca podría volver a hacerlo. mucho antes de conocer a mamá.El Chamán de los Cunaguaros Conocer a los indígenas no era el único motivo que nos llevaba a emprender aquella fabulosa vuelta por el mundo aborigen. de mirada penetrante y largos cabellos. Sesebe. Ella era joven. que aún no había terminado de construir. mucho mayor que ella. no lograba aceptarlo. papá. Sólo nosotros tres la conocíamos. Había otra razón. Pero Ashirama no podía decidirse. El amor 27 . y al fin me la habían confiado. no impuesto por las circunstancias. aún más importante para nuestra familia. mas ella soñaba con un amor real. Se llamaba Ashirama y seguramente ese nombre le sonaría a papá como la lluvia sobre el río. el cacique Guaricuto. la hija predilecta del jefe de aquella comunidad. hombre fuerte y osado. Le inspiraba respeto aquel hombre responsable y formal. creyó. se enamoró por primera vez en su vida y. una imponente colección de collares y abalorios y hasta una choza rodeada de una extensión de camburales. Mis padres habían madurado esa decisión por mucho tiempo.

Paseaban junto al río seguidos por corros de niños. especialmente los jóvenes. Se decía en la comunidad que conocía los secretos del fuego. cacique pacífico. Que tenía de su lado misteriosos espíritus con quienes había hecho un pacto sobrenatural. después de mucho reflexionar dieron con una posible solución: ofrecerle a Sesebe el padrinazgo. Para apaciguar su ánimo. tolerante y de amplio pensamiento. gallardo en su uniforme. Guaricuto logró con Sesebe un -28- . pensaban muchos. conoce su origen. Durante largos paseos y profundas conversaciones entre el humo de los tabacos que ambos disfrutaban. pero cercanos en sentimientos y carácter. Al conocer a Rafael. invocar o alejar las fuerzas de la naturaleza que atraen las buenas cosechas y alejan las tormentas. Los mismos indígenas afirmaban que Sesebe poseía el dominio de las artes mágicas. y no dudaron en manifestar abiertamente sus sentimientos. Reunidos varias noches en los claros del monte o al borde de los ríos. joven. y debía hablar a su corazón no con obsequios ni promesas. que tenía poderes extraordinarios capaces de sanar o matar. era demasiado tarde: nada podía hacer ya para separarlos. considerando su poder mágico y la influencia que ejercía sobre los bari. Entonces temió por el destino y hasta la existencia de la joven y del audaz enamorado. que conocía a la perfección todos los arcanos del milenario universo de la magia bari. Otros. En la etnia se creó una situación de conflicto. hosco. Cuando Guaricuto se dio cuenta del amor entre su hija y el forastero. no podía desestimar la reacción del tenaz chamán. el sacerdote y curandero que guarda las claves secretas de la etnia. veían con simpatía la pasión naciente entre esos dos seres tan disímiles por origen. conversaban a la luz de la luna entre nubes de cocuyos. Buscó el apoyo de los ancianos. se convirtió en mediador. es capaz de predecir. sino con verdaderas palabras de pasión. de facciones austeras. si llegaban a enfrentarse al poderoso chamán. Se enamoraron desde el primer instante. sus mitos. quiso complacer a la hija. Era un extraño personaje. vínculo al cual los bari conceden esencial importancia. la máxima autoridad después del cacique. No es conveniente desairar a un chamán. darle el esposo que deseaba. Es peligroso hacerlo.El Chamán de los Cunaguaros. Sin embargo. enseñándose mutuamente sus idiomas y confiándose pensamientos y sueños. sintió que era el elegido de su corazón. nuestro padre. monitos y pájaros. de la vida y de la muerte. Guaricuto. Sus miradas se encontraron y pareció que se miraban también sus almas. Viaje por el mundo indígena venezolano que esperaba debía ser especial. ese Sesebe. apuesto. huraño.

de manera que él mismo pudiese formarlo en las creencias y tradiciones bari desde los primeros años. -29- .El Chamán de los Cunaguaros entendimiento: le prometió nombrarlo padrino del primer hijo que tuviese la pareja y le aseguró que éste no saldría de la comunidad durante toda la infancia.

ni siquiera para los rituales y ceremonias fúnebres. Pero poco duraría la felicidad. se ganó a los indígenas explicándoles pacientemente los procesos fotográficos y tomándoles artísticos retratos que luego distribuiría entre ellos. de acuerdo a un ancestral conjuro bari. Se escuchaban hermosos cantos con los cuales las mujeres bari saludaban al amor y daban recomendaciones a la novia. Se celebró en el seno de la comunidad el enlace de los dos jóvenes. En aquel momento la naturaleza comenzó a dar señales de comprender y acompañar los sentimientos de los bari: una lluvia de violencia arrolladora desgajó los árboles y los frutos. cuyas recientes flores habían sido arrancadas por la tormenta y esparcidas sobre la hierba.El Chamán de los Cunaguaros. Aquel forastero destruía todo lo que él había soñado. Los hombres subrayaban con flautas la inquietud de Rafael quien. Después de llorar por el amor que le quitaban. mirando obsesivamente el araguaney. Al dar a luz a su hijo. según él injustamente. Hubo gran duelo en la comunidad. no cantaban las aves. para quien ella había escogido el nombre de Aparicuar. pero su rostro cada vez más sombrío reflejaba una dolorosa contrariedad. sencillo en su uniforme de Guardia de Fronteras. aguardaba a la novia bajo una lluvia de hojas de bucare y gorjeos de pájaros. aficionado a la fotografía. Tal vez no deseaba mostrar a todos su dolor. en cuerpo y alma. Le arrebataba el amor de su vida. las ranas no entonaban sus coros nocturnos. por un camino de pétalos de rosas de montaña. Viaje por el mundo indígena venezolano Sesebe aceptó aparentemente sin reservas el padrinazgo. coronada de flores y plumas. pero muchos se preguntaron si acaso no sería él el culpable de aquella injusta muerte y por eso no se atrevía a mostrarse en el pueblo. Sesebe no apareció. y lo llevaron a la selva para los ritos mortuorios. Ashirama sería suya. se encerró en aquella choza escondida entre camburales a rumiar su rencor. Cuando floreciera. que no podía rechazar pues se lo ofrecía el Consejo de sabios ancianos. los ríos se quedaron sin peces. Entre gritos y lamentos envolvieron el joven cuerpo en su más bella túnica tejida y bordada en primorosos colores. Permanecía oculto en algún lugar de la selva. Se alejó del pueblo. durante la cual Rafael. y allí sembró un pequeño araguaney. -30- . Ashirama avanzaba radiante hacia Rafael. la bella Ashirama dolorosamente murió. escribió en la tierra el nombre de Ashirama junto al suyo. vagó por los bosques. esta vez para siempre. a saborear amargamente sus sentimientos de infelicidad y venganza. Siguió una gran fiesta.

como es costumbre entre ellos. Le enseñaba el español. lo llevó por los mismos caminos que recorriera con la madre. dándole de comer a algún perico. aquel chamán que había pretendido antes que él a Ashirama. los detalles de la naturaleza avasallante que los rodeaba. anonadado.El Chamán de los Cunaguaros También Rafael. el hermético chamán. con su monito en el brazo. por su rectitud y porque sabía que al hacerlo corría el riesgo de poner en peligro su integridad física y hasta la del pequeño. no tendría la responsabilidad de su muerte. el causante de su desgracia? Su renuncia al amor de la joven tal vez no implicaba cederla a otro. -31- . a su gente? Poco a poco los bari se iban consolando con el hecho de que el niño permanecería en la etnia. —¡Qué buenas fotos tomas. de las cosas que veía en ellos. el padre no debía llevárselo hasta que tuviera la edad escolar: sólo entonces podría reclamarlo. trepando a los árboles. a cargo del abuelo materno que lo criaría cual hijo propio. Continuó su trabajo y siguió viviendo solo. Sin embargo no quiso romper los mandatos y promesas bari. de sus viajes. nombrando los elementos. de la gente que conocía. conducen a los lugares de caza y pesca. exploraban los senderos que saliendo del bohío en forma de gran abanico. Le hablaba de su trabajo. Se bañaban en el río. saltando y corriendo con los compañeros. Rafael. Empezó a retratar también al niño: jugando con los animales. lo instruyó en las primeras letras. ¿Había decidido acaso Sesebe apoderarse y conservar para sí al hijo de Ashirama. como algo que pertenecía a su tierra. llegó a plantearse si aquel hombre de rasgos duros y mirada de águila. pero también algunas capaces de perjudicar y hasta matar. dormida en su hamaca. flores y frutos distintos que había en aquellos extensos territorios de frontera. Sabía que los indígenas conocían y usaban hierbas curativas. ¿Sería esa la explicación del trágico fin de Ashirama? ¿Sería Sesebe. papá! —comentaba el muchachito. Cuando fue creciendo. siempre más desolado. Juntos observaban las fotos de la madre. lo que era su mayor afición. poco a poco. Miraba una y otra vez las fotos que le había tomado a Ashirama en las fiestas y durante su breve unión: con aquella flor roja en el oscuro pelo. no encontraba paz. nadando casi sumergida en el pozo. sonriente ante la cámara que captaba cada gesto. en cambio. destruido. comiendo un trozo de mamey. Frecuentemente visitaba al hijo. cada ángulo de aquel bello rostro indígena. Según los pactos. de los muchos animales. sumido en los recuerdos. dejar que hiciera feliz a un criollo.

parecían obedecerle. como una donde el niño cabalgaba un cunaguaro. Aparicuar sentía gran cariño y afinidad por su padre. esa especie de felinos salvajes de poca alzada pero de gran corpulencia. que ejercía su autoridad principalmente como servicio. iniciándolo en el camino de la música.El Chamán de los Cunaguaros. conocimientos ancestrales de los Chibchas. Construyó para él una flauta. 1 Jorge Schmidke. Él rugía como ellos. en los cuales son tan diestros los bari desde tiempos remotos. Más de una vez se le vio llamando a los venados. lo admiraba y se entristecía cada vez que debía despedirse de él. manifestándose sólo como florescencia sobre las ramas del araguaney cuyos pétalos. son oro en flor: Y con la magia que su tronco encierra saca el oro del centro de la tierra y lo presenta en flor sobre sus ramas1 Le transmitía rudimentos de artesanía. Especialmente los cunaguaros. imitaba a la perfección los gritos de los loros y guacamayos. a quienes legaron toda su avanzada cultura. los superiores. siempre más apacible. que fue en un tiempo amigo de la gran familia Chibcha y ahora en cambio huye de los bari y de toda la gente. -32- . le enseñaba a conocer el nombre y la posición de las estrellas. Enfocaba el rostro de su hijo en diversas expresiones y fotos sorprendentes. y le refería cosas de sus antepasados. le explicaba el misterio de los astros y las causas de las sequías y crecientes. antepasados de los bari. Le hablaba de la esencia de los metales. lo apreciaba. Sin embargo. oculto en el fondo de la tierra. y juntos se reunían en la espesura. como el oro. según una antigua leyenda interpretada por poetas venezolanos. invitándolos a acercarse. estaban atentos a su voz. y éstos acudían desde el bosque. excelentes orfebres y mineros que desarrollaron una cultura vasta y especializada. para la cual el niño manifestó enseguida gran disposición y talento. fue acostumbrándose a su ausencia. en extremo sensibles. El abuelo. sabio y comprensivo. Desde sus primeros años. Viaje por el mundo indígena venezolano Desde entonces Rafael fue sintiendo afirmarse siempre más en él aquella antigua pasión por la fotografía. quienes en una era dorada eran los dueños de todas aquellas selvas y montañas. Aparicuar parecía entender el lenguaje de los pájaros. En la comunidad se empezaba a hablar de una particular ascendencia y autoridad que ejercía el jovencito sobre los animales.

le hacía memorizar los ensalmes secretos. su padre. acompañado de cunaguaros. Se entendía bien con ellos. cocimientos de hojas o semillas trituradas. ejercía cumplida y tesoneramente su solemne papel de padrino. de tigre o de puma en los ojos. lapas y picures. el poder de las aguas. no querían hostigarlo. y también a los animales de la selva. parejas de guacamayos. Nadie sabía a dónde iba. Sesebe le contestaba con intensa gravedad: —Tú serás chamán. poderoso protector. nadie le preguntaba nada. Él los curaba como le había enseñado su padrino: con cataplasmas de hierbas. pero el chamán. le traían animales enfermos: monos con una pierna chamuscada. hojas y flores. Aparicuar se acercaba cada vez más íntimamente al padrino. pericos con el ala rota. esas características cestas de palma tejida. Día a día se reforzaban los nexos y semejanzas entre ellos. El abuelo se preocupaba. con algo de jaguar. como tú. Parecía feliz. confiados en sus cualidades de sanador. Le enseñaba las lenguas indígenas que él mismo había logrado conocer enviando por largo tiempo a las etnias más distantes bandadas de pájaros. escuadras de loros. En esas ocasiones. en pos de hierbas. A Rafael. En ocasiones. en la comunidad su autoridad y mando pasaban casi desapercibidos. a curar las mordidas de serpiente. Le ilustraba las fuerzas de la naturaleza. que utilizarían para los enfermos. proclamaba festivo: —Yo seré chamán. padrino y ahijado. que se limitaban a una o dos por mes. Al ver la mejoría de los pacientes. Regresaban con los mapires. venados. Al anochecer se le veía llegar. Pronto aprendió a predecir las tormentas.El Chamán de los Cunaguaros Para entonces también Sesebe. Se había encariñado con el ahijado que a su vez sentía un afecto especial y una extraña fascinación por él. A veces. vuelos de grillos y chicharras. y mucho más. más y más se emblanquecía su cabellera. desaparecía entre el bosque por varias horas. Con el pasar de los años. Sanaba a la gente. más y más se encorvaba su espalda. Frecuentemente se internaban en la selva. Al abuelo le iban creciendo los años. le desentrañaba los usos y virtudes de las plantas medicinales. a bajar las fiebres. la Dirección de Fronteras lo enviaba siempre más lejos. llenos de semillas. raíces y plantas curativas. y era forzoso distanciar las visitas. escrutando el humo de su tabaco afirmaba: —Está en camino. picures con las orejas infectadas. contingentes de cotorras y pericos. orquestas de ranas y sapitos. descansaban en hamacas de bejucos montaraces colgadas en cualquier lugar donde hubiera árboles -33- .

mientras extendía su mano ya casi inmóvil hacia aquel nieto mestizo. No te separes de tu padrino. Debes andar tú ahora estos caminos. quemando etapas. proporcionarle una educación completa. que ella anduvo contigo en su vientre. El conjuro del abuelo se extinguió con las últimas estrellas. —No debes llorar. hijo —dijo el anciano. Pero antes de partir quiero decirte algo que no debes olvidar nunca: recuerda tu origen. de los animales. un descendiente de los chibcha. de los ríos. mientras graznaba doliente. Rafael tuvo un raro presentimiento. Por traerte al mundo entregó su vida. Aparicuar se aproximó sin poder contener las lágrimas. le correspondía a él su crianza. Eres parte de los bosques. bajo una luna gigantesca. Viaje por el mundo indígena venezolano gruesos. consagrar la tuya a esta misma tierra. en la que dormía rendido de tanto buscar plantas. Con el corazón en tumulto.El Chamán de los Cunaguaros. pasó un gavilán volando casi sobre su cabeza. Era tiempo de ejercer su derecho y autoridad paterna. padrino. Ya Aparicuar iba a cumplir los seis años cuando una noche. Debes permanecer con nosotros y ayudar a tus hermanos. en un murmullo apenas audible. el chamán lo despertó: —Debemos volver al pueblo. asombrado ante lo desconocido. al abrigo de las tormentas. de llevarlo consigo. Su voz grave anunciaba lo inevitable. El chamán encendía hogueras para alejar a las fieras. La sangre de tu madre se derramó en este suelo. se dirigió enseguida al pueblo de los bari. tú perteneces al mundo indígena. que he estado preparando. según lo pactado. Tú eres un bari. Sintió encogerse el corazón. Voy a hacer un viaje hermoso. Después de varios días. Pero al llegar. se enteró de que aquella misma noche había muerto Guaricuto. pero el niño lo tranquilizaba: —No te preocupes. A la hora en que murió el abuelo. Llegaron con la madrugada. a reclamar al niño por fin suyo: al cumplir los seis años y al perder al abuelo. se encontró con una desalentadora sorpresa: Aparicuar había desaparecido. a todos los aborígenes. tal vez demasiado tarde. estando conmigo ningún animal podrá atacarte. un escalofrío le recorrió la espalda. de nuestro entorno… no te vayas nunca de aquí. aún a tiempo para acompañar al abuelo en los últimos instantes: —Acércate. es tu deber ahora. sus cenizas descansan en nuestra selva. y los labios del viejo se abrieron en un asomo de sonrisa. Una terrible -34- .

Angustiado y deprimido. Nadie se atrevió a acompañarle. con un puñado de fotografías y el corazón desbordante de afecto por el hijo que había vuelto a perder. al cual se le comenzaba a llamar el Chamán de los Cunaguaros. donde jamás pudiera encontrarlo. sin dejar huella. Les insistía en la urgencia de unirse. sin hacer ruido. tu destino es importante y difícil. rodeado de cunaguaros. dejó su cargo en Fronteras y aceptó un nuevo trabajo. que le permitiría mayor amplitud de movimiento. En vano preguntó. de fotógrafo a destajo para diarios y revistas. Tratando de hallar algún indicio. surgido quizás de la misma selva. Mientras tanto. Era un ser especial. Otra vez estaba solo. para no entregárselo nunca? En vano lo buscó con desesperación por todo el pueblo y los caminos cercanos. recogiendo frutas. montañas. nadie quiso revelarle dónde estaba Aparicuar. nadie pudo ayudarle. En pueblos y comunidades. siempre con la misma esperanza. —Debes aprender a conocer bien la selva y sus habitantes. entre bosques. y mucho más. toda la gente hablaba de lo mismo. -35- . al abrigo del fuego. loros. Nadie supo contestarle. mariposas y cocuyos. en conversaciones nocturnas.El Chamán de los Cunaguaros sospecha lo hostigó: ¿el padrino se lo habría llevado selva adentro. el chamán y su ahijado conversaban sobre plantas. animales y gente. infatigable. Se murmuraba acerca de un poderoso chamán. sus costumbres. luego en los sitios más alejados. suplicó. Solo. ríos. Al correr el tiempo. nadie supo explicar. rodeados de cunaguaros. al aire su larga cabellera oscura con reflejos cobrizos. más que el mío. Año tras año recorría las regiones bari y de otras etnias. rogó. allá en lo más profundo de la floresta. Se dedicó a indagar. en pesquerías. lapas. Pidió ayuda. cruzado de collares. sigiloso. hablaba a todas las etnias de la importancia de preservar su cultura. decidió no reintegrarse al trabajo. —Pero quiero ser chamán como tú. meses y años. Se presentaba ungido de colores. alguna pista sobre el paradero o los pasos de su hijo y del chamán Sesebe. un ente mágico. Llegaba con el resplandor de la luna. Algunos contaban haberlo visto llegar. chispeantes los ojos dorados del color de la luna menguante. Rafael continuaba su búsqueda. pero nunca obtuvo ningún resultado. con el mismo paso lento y firme de los cunaguaros. iba tomando cuerpo una leyenda. a tratar de ubicar al niño durante días. hasta recurrió a las amenazas. —Tú serás chamán. ofreció recompensa. cada vez con mayor empeño. de resistir a la penetración de los criollos. por todos los alrededores.

El Chamán de los Cunaguaros. kariña. -36- . —Que acecha en las noches. warao. de fuerza. —Dicen que brotó del vientre de una hembra de jaguar. —Que se vuelve puma. Viaje por el mundo indígena venezolano Conocía varias lenguas: bari. pero un olor característico. yekuana. —Que se convierte en tigre. de lluvia sobre el río. Se entendía con la gente y con los animales. una rama rota. —No es más que una leyenda contada al calor de las hogueras —comentaban algunos. un rastro felino. tañía su flauta melancólica que hablaba de extrañas y lejanas nostalgias. A veces ni siquiera lograban verlo. indicaban que había estado allí. de superación. wayuu. yukpa. como un cunaguaro. para reforzar su mensaje de unión. de aves en vuelo.

Palabreo del chamán Soy la voz del piapoco en la rama. nuestras voces perviven en el aire. Están escritas en fuego y sangre nuestras lenguas. soy brillo de luciérnagas entre la hojarasca. compás de lluvia en la arena. Pertenezco a la selva. Veo en el aire rostros desconocidos. Mis cabellos flotan sobre el río. las lánguidas iguanas. Cantemos juntos. flores y truenos. traigo palabras de unión y fuerza. Mis amigos son los ardientes cunaguaros. en nuestros pasos a través de los árboles. dancemos juntos. nuestro vigor está en nuestros cantos. 37 . Nuestra fuerza está en la tierra y la unión con ella. mi paso es el paso del lagarto y del jaguar. soy rugido de fiera en la noche. resuenan a través de los siglos. como el picure. en nuestras flautas. tengo el signo de la flor y el canto. Soy piedra y latido. Mis ojos miran a lo lejos. que arrastra flores y ramas en la espesura. Piso como la danta. traspasan la selva y llegan al corazón de la tierra. de aliento y de esperanza. Mi canto es el canto del torrente. las veloces ardillas.

creceremos como la hierba. a los ríos. -38- . a los animales. entibiaremos la tierra con calor de sol. como el bejuco silvestre. Viaje por el mundo indígena venezolano hablemos a las flores. Todos permaneceremos. cada día seremos más fuertes.El Chamán de los Cunaguaros.

39 . extrema. habitante). hasta Delta Amacuro. ya se sienten dueños del agua. agitando con ambos brazos unas fron� das que simulan remos. arao: gente. somos gente de canoa! Tratando de mantener el equilibrio sobre una urdimbre de ra� maje que han arrojado al río. que fertiliza las tierras de esta gran comunidad indígena. como nosotros. “gente de canoa” (wa: embarcación. como la “malanga”. capaces de vestir a una persona. Allí puede encontrarse desde hojas inmensas. si se parte. de una naturaleza exuberante y podría decirse. de Caracas. Después hay que seguir más hacia el este. como el grupo de indígenas que nos han recibido apaciblemente al cumplirse la primera etapa de nuestro viaje. donde el Orinoco se abre en su fabuloso Delta. Para acceder al territorio warao es preciso atravesar los estados Anzoátegui y Mo� nagas. hasta orquídeas de colores insólitos. Entusiasmados por el significado de la palabra warao. rosadas. o el “indio guapo”. gente de canoa —¡Somos waraos. Los caños y morichales del Orinoco. Fue ciertamente trabajoso arribar hasta aquí.Los waraos. son lugares mágicos. hábiles navegantes. hábi� tat natural de los waraos. los morochos surcan las turbias aguas del caño gritando a pleno pulmón.

aprende a navegar! Nadie aplaude. aves de colorido plumaje y canto armonioso. pocas veces los han visto en persona. somos dos waraos! —¡Filatelio. Ahora silban a dúo. Los gritos de mis hermanos. sin contar con una fauna impresionante. parecen payasos —los increpa Muñeca. y viven ahora en pleno contacto con la naturaleza. quienes conocen el fenómeno a través de las lecciones de los misioneros. más que el intenso calor y la humedad del ambiente. Dan la impresión de estar muy entretenidos. pumas. son constantes: —¡Carmen. relajada. monos de diversas clases. En este lugar ideal. o la repetición de un muchacho. loros con exóticos colores. de una forma amena. siempre deseosos de llamar la atención. animado. en refugio y sitio de recogimiento espiritual. que resuenan estruendosamente a lo largo y ancho del campamento. Después de ellos. como los morochos pretenden. míranos. y para la noche los característicos palafitos. a pesar de que ha tenido la precaución de enseñar a sus hijos a nadar desde pequeños y sabe que más allá del agua no pueden caer los novatos marineros. No sólo festejan el sorprendente silbar de mis hermanos. enclavados en el agua. su hazaña. apretados entre la maleza y el borde del caño. —Asos. los waraos han conver� tido los caños y morichales con su espesa vegetación selvática. atigradas. Yo les sonrío. Nos han ofrecido para el día el breve campamento y los co� nucos. ellos re� doblan sus risitas y algunos se esconden tras los árboles para reír mejor. Los niños de la comunidad warao celebran divertidos. no se cansan de contemplarlos y admirarlos. como si fuesen dos personas en una misma. Imitan con gracia al arrendajo. Allí se escondían durante la conquista. es la ausencia de prisas. al piapoco. Entre los indígenas no hay gemelos idénticos. Por el contrario. asos —repite Superloro. sino su parecido para ellos extraordinario. nos reímos de ellos: —Payasos. al paují de monte. los ma� yores también comienzan a reírse tapándose la boca con una mano. de urgencias. de temores. Lo primero que se siente al llegar. muestra su inquietud -40- . enormes culebras de agua. para satisfacción de mis dos ceritos.El Chamán de los Cunaguaros. en perenne comunión con el entorno. Viaje por el mundo indígena venezolano verdes. uno primero y el otro le responde. por lo que los waraos. Sin embargo papá.

morocotos y cachamas. fro� tando con habilidad unos palitos de guatacare a la manera tradicio� nal. se lanza rápidamente al agua y los saca chorreando. se basó tradicionalmente en la recolección de frutos sil� vestres. o chicha de yuruma elaborada a partir de la savia de la palma moriche. espanta mosquitos. ya en esta etapa inicial del viaje. que se ha expandido asombrosamente. el mismo atuendo que llevaba originalmente la mayoría de los waraos. Son exper� tos en pescar. cuidado. Sa� boreamos trozos asados de ocumo y yuca dulce junto con los tiernos cogollos de palmito que hacen la función de pan. arrojando al fangoso turbión a los dos héroes de la familia quienes. no sean locos. en arrimar a la orilla montones de cangrejos. En los pozos de los morichales prac� tican aún la pesca a la manera tradicional. La subsistencia de los waraos. Se secarán rápido. un fornido joven de nariz pronunciada. para nada amilanados. experto na� dador. Observamos que hoy día han adop� tado la labranza de conucos. batata. ocumo. pueden volcarse. y más recientemente el llama� do ocumo chino. zancudos y otras plagas comunes en esos cursos de agua. al que no tardamos en apellidar “olímpico” por parecer un atleta de las Olimpíadas. en la pesca y en la caza.Los Warao. Mientras tanto. irán a parar a la corriente! No está equivocada. También mamá se asusta al verlos a punto de zozobrar: —¡Hijos. la improvisada balsa se voltea. Nos reunimos todos alrededor del fuego que además de servir para cocinar los alimentos. gente de canoa porque conoce la presencia de caimanes en esos caños. pues ambos. en los cuales siembran yuca dulce y amarga. y como bebida el kasiri. vestimenta tradicional de los indígenas desde tiem� pos inmemoriales. la cual fermentan en grandes recipientes de barro. con una caña y un hilo -41- . con arpones. desde lejos vemos que al borde mismo de la selva los demás prenden para ellos una crepitante hoguera. han optado por usar el guayuco de tejido vegetal que sólo cubre las partes íntimas. nadan a grandes brazadas dando un nuevo toque de hazaña a su gritería: —¡Indios náufragos. A un brusco movimiento de uno de los dos (¿es a Mor a quien se le ocurre dar un brinco?). somos indios náufragos! Botoboto. y aleja eventuales fieras. pequeños campos ganados a la selva que bordea y acecha los caños y poblados. como la de los demás aborígenes de América.

a quienes ya los mismos descu� bridores llamaban “gente de canoa”. —¡Cómo me gustaría verlos! —comento con entusiasmo. muy bien trazados.El Chamán de los Cunaguaros. Iremos juntos. Londres o Florencia. nos dicen. una especie de roedor silvestre de orejas muy pequeñas y cuerpo grasoso. —¡Habló el sabio! —ironiza con una mueca Mor. está sentada en el dujunoko o asiento de honor warao. chinches y chipos. Viaje por el mundo indígena venezolano recabado. con ornamentos propios de aquella época: peces. Rafael y yo nos sentamos en el suelo. o conejillo de indias. es una adquisición relativamente reciente. que ha atraído por siglos la atención de artistas y científicos. Me asombra la limpieza de esos suelos de tierra. as� tros y brújulas. —El territorio de los waraos. que casi parecen pisos de cemento. así como los arpones y boyas de pescar. monstruos marinos. antiguo amigo de papá y nuestro anfitrión. en Eu� ropa. que pocas veces habla. Carmen. Cazan poco. los morochos se balan� cean y reactivan la conversación con una acertada pregunta: —¿Dónde están los otros waraos? ¿Acaso ustedes son todos? ¿No hay más? -42- . los lavan con una infusión de hierbas desinfectantes que repele toda clase de garrapatas. podrías observarlos en los museos donde los exhiben. aparece en los más tempranos mapas de la Provincia de Venezuela y la Nueva Andalucía. —Si algún día llegaras a Madrid. de los vástagos de la palma moriche que complementan con carnadas de gusanos extraídos del fruto del mismo árbol: el anzuelo. delfines. pues yo quisiera encontrar antiguas reproducciones de la flora de esta región. tan fastidiosos y frecuentes en los climas tropicales. que no consideran indispensa� ble. En vilo sobre un tallo caído de palma. tallado en un tronco de madera de balsa o sangrito. —Abran paso a la ciencia —subraya silbando Ocho. y su presa preferida es el pequeño acure. Se lo ha ofrecido el anciano Jabasuru. Pero —me apoya mamá condescendiente— tenemos copias en la carto� teca de nuestra Biblioteca Nacional. Eran documentos impresionantes. Nos explican que después de barridos con escobas vegetales. papá accede a comentar el origen y ubicación de la etnia. Después de este frugal condumio. que ellos destinan a sus principales o a los visitantes de consideración.

gente de canoa Les contesta Samu. somos sólo un caserío. Planteamos enseguida otra pregunta: —¿Hay mucha similitud entre estos grupos waraos? ¿En qué se diferencian? Se hace silencio en el grupo. el noroccidental —ha hablado con tanto en� tusiasmo y tanta rapidez que se ha quedado sin aliento. que se ubica al extremo nororiental de Venezuela. los waraos que habitan los caños y alrededores del Delta del gran río Orinoco. un escolar que como la mayoría de los jó� venes de la última generación está aprendiendo en la Misión y en la escuela local bilingüe la lengua de los inquietos viajeros. de quienes pronto se convertirá en compañero de travesuras. Sucre. después de los wayuus. Antes de las sucesivas invasiones a nuestro ambien� te. hombros fuertes. decenas. nuestra gente poblaba las vastas áreas de las selvas y aguas que formaban la “Isla de Guayana”. espaldas anchas. no encuentran las palabras adecuadas. —Así fue. jóvenes. O no saben contestar. lamentablemente —papá nos pone al tanto de los últimos datos—: La mayoría de los waraos están repartidos hoy día en unos doscientos cincuenta poblados palafíticos. —Nosotros. niños y hasta algunos monitos capuchi� nos que éstos cargan abrazados. ancianos. son más de veinte mil. Delta Amacuro y de la Guayana Esequiba. Monagas. Ahora han dejado de reírse. El olímpico Botoboto completa la información. los que tú ves aquí. o en su caste� llano escaso y vacilante. Conformamos el segundo grupo más nume� roso entre los indígenas. quizás cente� nares de miles. adultos. No son altos. manos y pies de regular -43- . nombre que se daba en tiempos co� loniales a la zona comprendida entre los ríos Orinoco y Amazonas. a lo largo de una faja costera de siete mil kilómetros cuadrados entre los caños Ma� riusa y el área del Delta Amacuro al sur del Río Grande. colocados al otro extremo de Venezuela. pues así llaman al brazo principal del Delta del Orinoco. Quizás los hemos puesto en un aprieto. Habitan los caños del Delta y áreas adyacentes de los estados Bolívar. pero tienen cuerpos armoniosos y bien for� mados. con un tono agrio que bien comprendemos: —Antiguamente éramos muchos más.Los Warao. tratando de captar sus rasgos físicos. Pero en total. Aprovechamos para mirarlos. compuesto por hombres y mujeres.

característica común de los indígenas sudamericanos. lustroso y abundante. muchos de los cuales tienen un trozo de tela ade� lante que parece un delantal. llamándonos a todos con la adap� tación de nuestro propio nombre: —¡Telio. aquí. La piel es de color co� brizo claro. y sombreros de hojas de palma. Ellos también. Se les nota sanos y bien alimentados. De todas formas. haciendo honor a su segundo nombre de Superloro. y los brazos. Destacan en sus rostros de altos pómulos los ojos oblicuos y brillantes. y les causa gracia que Superloro lo hable tan fluidamente. Con éstas también se adornan la fren� te. Nos explicarán luego que eso lo hacen sólo en ocasión de fiestas o bailes. No entendemos lo que dicen. mirada penetrante. andan completamente descalzos. la nariz. le tienden el dedo a Superloro para que se agarre con sus -44- . el cual se ha instalado. Los niños exhiben una desnudez completa. bastante pronunciada. encima de mi cabeza. Sólo algunos llevan pantalones.El Chamán de los Cunaguaros. cortos o arremanga� dos. quizás para defenderse del sol. Contrariamente a lo que espe� rábamos. Fael! ¡Hola. de telas de colores. hola. sino del tipo que llamamos kaki. en los cuales usan también máscaras. Los hombres visten guayucos. así como ellos no nos comprenden a no� sotros: antes de ir a la escuela. Las mujeres lucen vestidos largos. telio. buenos días! Se acercan los niños para mirarlo de cerca. ade� más de monitos y morrocoyes. y collares de peonías y otras semillas de varias vueltas. pero no blue jeans. Algunos llevan al cuello sencillos collares de semillas. a manera de cintillo. Tienen rostros expresivos. inocente y alegre. ostenta su potente voz. cortado por encima de las orejas en los hombres. Sigue reinando el silencio que sorpresivamente rompe Super� mudo. y cuando salen en canoa. hay murmullos. y desde allí. como todos los loros del mundo. que parece ser universal. tienen loros que repiten las palabras warao: copian lo que oyen. aquí! —¡Mo�o�o. Carmen. usan unas camisas blancas hiladas por ellos mismos que llevan abiertas. a la manera nuestra. bastante más largo en las mujeres. Como todos los indígenas. ocho! ¡Buenos días. Vuelven a empezar las risitas. como frecuentemente hace. no están pintados ni maquillados. Viaje por el mundo indígena venezolano tamaño. pero no saben hablar castellano. los niños waraos no conocen sino su propio idioma. especialmente en los varones. el cabello negro oscuro.

y pasa algunos meses allá y otros en el Delta con su familia: —Nosotros. quien estuvo algunos años en el Delta. Hay otros libros. más maestros. Es Katera. la capital del estado. sus manos hábiles tejen un mapire o cesta con fibra extraída de cogollo de moriche. que casi han perdido la verdadera esencia indígena. en verdad han ido cambiando tanto. El largo cabello sedoso le envuelve los hombros. Aquí. Nos alimentamos a base de sagú. es decir. “Los adultos estudiamos”. fueron asimilán� dose a los criollos. No nos hemos integrado al mundo criollo. Por fin. los que conocen el castellano son pocos. hace tiempito que circula entre nosotros. en los morichales. el Cancionero warao por ejemplo. El título lo tenía anotado en la agendita que llevo siem� pre conmigo. una joven bachiller que estudia enfermería en Tucupita. instrumentos. obtuvieron herramientas. Quizás harían falta menos textos. algunos diri� gentes quienes sin embargo lo hablan con dificultad. Recordé entonces una noticia que acababa de leer en la prensa de Caracas: la publicación de un libro para alfabetizar en warao y castellano. todo eso llega a un por� centaje mínimo de la población. vestuario. -45- . Pero no es suficiente. y en cambio más personas. y los escolares que frecuentan la escuela que tenemos en uno de nuestros palafitos. lo que él hace de buen grado. algunos para enseñar a leer y escribir. saludando y pasándose de una mano a otra. conozco ese libro. —Sí —confirmó él—. donde maestros waraos imparten una enseñanza bilingüe. gente de canoa patitas. los que conformamos esta ranchería de Muraki. plátanos y otros recursos de la selva y de los caños. una bata floreada cubre su cuerpo moreno. tratamos de conservar el idioma y las tradiciones. toma la palabra. otros para reunir nuestra literatura. se han he� cho varios esfuerzos. Pero otros grupos no pudieron mantenerse puros. sólo los estudiantes que han cursado el liceo. con el fin de que no se pierda nuestra antigua lengua. una linda muchacha hasta entonces silenciosa. vi� vimos aún al estilo tradicional. olvidaron su lengua. elaborado por los mismos waraos que investigan y recogen testimo� nios de su cultura. otros para enseñar el castellano. en espa� ñol y warao. ollas de peltre. y nosotros somos varios millares. Lo busqué y se lo leí a Botoboto: Idamotuma karata teribuia. fijar y transmitir nuestras tradiciones. Lo elaboró el hermano Pedro Martínez.Los Warao.

¿Correcto. Pero quizás ellos aspiren a otro tipo de ayuda. ¿Qué quiere decir Botoboto con estas palabras? Reflexiono. instrumentos. La construcción de obras para la agricultura. waraotuma a najoro: “El gusano de moriche es alimen� to de los waraos”. y por la otra. y con buenas intenciones. y los ha obligado a retirarse de la costa. Dirigiéndose especialmente a mi padre. —Los waraos que viven en el Delta occidental y suroriental están sufriendo un cambio cultural profundo —prosigue en tono lento. pausado—. Botoboto? —Casi casi. a veces positivas. Las intenciones de los distintos gobiernos na� cionales. como todo lo que se le da a los indígenas: medicinas. criollas. sentirse acogidos. hasta antillanas. indígenas. el mundo warao presenta dos alternativas: por una parte. de esto hablan los maestros cuando nos ex� plican la geografía de la parte oriental del país. Los criollos se nos han estado acercando más. una vida tra� dicional en un hábitat casi inaccesible al interior del Delta y en sus islas pantanosas. lo recordamos. a una relación espiritual. —¿Recuerdan ustedes el caso del caño Mánamo? —nos inte� rroga papá. alimentos. emocional. estos libros son también una ayuda material. Pero no es tan fácil como la gente de afuera cree. Era un caño muy utilizado por los waraos para comercializar sus productos vegetales -46- . últimamente. un contacto continuo y siempre más intenso con las poblaciones adyacentes. su medio ancestral de vida. —En ese sentido tienes razón. a abandonar la navegación. Y tampoco es lo que más necesitamos. Viaje por el mundo indígena venezolano —Sin embargo. ha motivado la tala. en este momento y desde el siglo pasado. perso� nas entre nosotros. la deforestación de la zona ribereña y el cierre de los caños. aprecio tu esfuerzo. como diques o canales de riego. En fin. les han traído conse� cuencias graves. otras discutibles. Sigo leyendo algunas frases del libro que he copiado en mi li� breta: —Ine jakotai neburatu yabatu: “Yo soy un hombre pescador”.El Chamán de los Cunaguaros. el anciano Jabasuru añade: —Efectivamente. Ojudo a mojo. Quizás deseen afecto. es un intento acertado de revalorizar la cultura indígena —objeto. iguales. Sí.

ni se pudo recuperar la nave� gación. Caño Mánamo se ha convertido en una ciénaga espantosa. no se logró la cosecha esperada. y lo rellenaron de tierra para establecer allí cultivos. y en pueblos fantasmas se convirtieron los caseríos cercanos. como -47- . gente de canoa o artesanales. no hubo dique o no fun� cionó.Los Warao. Mas todo fracasó. Fue cerrado para construir un dique que permitiera el acceso a embarcaciones de gran calado.

lejos de nuestras selvas. y los explotan y reducen a la categoría de peones. ¿Y los demás? —A los demás les va aún peor.El Chamán de los Cunaguaros. la daiba o hermana mayor de Katera. Allí fueron marginados y hasta despojados de sus conucos por los hacendados y ganaderos del estado Monagas. en sus actividades agrícolas y madereras. Daunaba. Al mirarla. de nuestro hermoso país de agua. que pretenden ser dueños absolutos de las tierras ganadas al Delta. Allá. quienes los trasladan a las grandes ciudades. especial� mente en la zona de Pedernales. una de las hermosas coronas con las cuales los waraos se adornan en ocasiones rituales. deja caer el trabajo: —¡Ay! —¿Qué ocurre. cestas y chinchorros por objetos manufacturados. En esas condiciones les es difícil conservar la cul� tura tradicional. Muchos waraos. —¿Y qué pasó con los restantes? —Algunos se integraron a las empresas pesqueras. sólo habitados por millares de pájaros que con su intenso revoloteo y sus graznidos hacen imposible cualquier intento de comunicación. —Los waraos —continúa quedamente Jabasuru— tuvieron que irse. ¿qué haces? Es una corona. Da tristeza pensar que antes vivían apaciblemen� te del tráfico fluvial. han sido engañados por traficantes. mujeres y niños apenas sobreviven implorando una -48- . del trueque con los criollos y con los habitantes de la cercana isla de Trinidad. que también está tejiendo. Viaje por el mundo indígena venezolano Puerto Amador. Enséñame. y los explotan llevándolos a la mendicidad. con un pago irriso� rio. hoy capital del estado. casi un lamento lo interrumpe. Un hondo suspiro. —¿Quieres decir algo. —Es preocupante y doloroso —explica la joven—. en estos últimos años. donde no hay ninguna posibilidad de trabajo rentable para ellos. La mayoría se estableció en los alrededores de Tucupita. se mezclaron con los criollos y viven como tales. mamá se per� cata que de los grandes ojos ligeramente alargados de la indígena brotan gruesas lágrimas. —Dijiste algunos. Daunaba? Te escuchamos. Daunaba? ¿Te lastimaste? ¿Te equivocaste en el tejido? —mamá se le acerca—. hacia la cual realizaban frecuentes expediciones comerciales intercambiando plumas de garza.

atentos a sus palabras. bajo el sol y bajo la lluvia. muchachos. los pies desnudos sobre el asfalto. —Francisco Mataruka —es la inmediata respuesta. Valencia y otras ciudades de Venezuela. una lata vacía entre las manos. Colombia o Brasil. Admiro a este recio anciano. mientras aún recordemos nuestras tradiciones y costumbres. —¿Cómo se explica eso. quizás para ir a desbrozar su conuco de las hierbas malas que nacen cada día. A la vez que se levanta para alejarse un rato. a nuestro alrededor. se avecina aún más. gente de canoa limosna. estre� chándonos en un cerco. un nombre español y el otro indígena? Risitas por parte del grupo. Viene a nuestra memoria el espectáculo constante y frecuente. completa con voz recia. entre extrañada e interesada. su pensamiento: —Mientras nazcan niños y conservemos viva nuestra lengua. -49- . de mujeres waraos rodeadas o car� gando niños. los numerosos jó� venes. paradas en los semáforos y cruces de las calles desde el alba al ocaso. ¿hay peligro de que desaparezcan los waraos? —pregunto consternado. pues agrega con voz quebrada: —Nosotros estaremos cada vez más solos. A su partida. solemnemente. casi nunca logran volver. Por falta de medios. con sus manos tendidas. qui� zás la pérdida de algún ser querido. —¿Cómo te llamas? —pregunto con curiosidad a uno de los ellos. seremos cada vez menos. sufriendo toda clase de atropellos y penurias. —Somos demasiado obstinados para desaparecer —me tran� quiliza Jabasuru sonriendo—. co� mún a todos los aborígenes como me daré cuenta a lo largo del viaje. en Caracas. capaz de continuar la tradición de saberes indígenas a sus hijos y nietos. Barquisimeto. —¿Y tú? —Antonio �ayaru. —¿Qué dices. la muchachada que ha seguido acudiendo para conocernos. Se nota que sufre por la ausencia. ¡y seguimos reproduciéndonos! Mira con satisfacción. niños y hasta bebés que lo rodean. Con esa costumbre de la risa.Los Warao. ¡Qué terrible y vergonzoso es esto! Mamá abraza a la tejedora. segui� remos siendo la antigua y memorable nación warao. Maracay.

y hasta fecha de nacimiento. les sirve de apellido. 14 años. es recibida por otro coro de carcajadas. La recibimos. como los demás estu� diantes del país. apellido. A la vez tratan de que no perdamos el de nuestra ascenden� cia indígena y con este fin nos lo ponen como apellido en la misma partida de bautismo. —¿Qué crees tú acerca de esos nombres nuestros? —me empla� za un nieto de Jabasuru. de cuando por fin los “civilizados” dejaron de tildarnos de “irracionales” y em� pezaron a considerarnos. a los 13. que ya es bachiller. espontáneo. Afortunadamente encuentro una explicación lógica que. para recordar y resaltar la etnia a la cual pertenecemos. generalmente el del mismo día. pueden votar y tener constancia de su edad que anteriormente cal� culaban en forma variable y aproximada. por la misma serenidad en que viven. tengo nombre. los aborígenes utilizan su nombre en público. que es indígena. La cédula ha sido una conquista reciente. para diferenciarnos. tomado de algún santo. son recibidos en los hospi� -50- . ninguno. o uno de su especial de� voción. como lo manda su fe. Podría creerse que es uno mismo el objeto de ella. Esto se refleja en el acta de nacimiento y en la cédula de identidad. Las explicaciones que me da Kosibu son claras. ciudadanos. Kosibu. El primero.El Chamán de los Cunaguaros. —Mira aquí: Simón Kiwikure —me enseña orgulloso su cédu� la nuevecita un chiquillo vivaz quien ha ido a buscarla expresamen� te—. deben habérselo puesto los misio� neros. preferimos utilizar nuestro nombre familiar indígena. como ellos mismos. si es que vamos a la escuela —contesta por él Kosibu—. —¡Acertaste! Al bautizarnos. los misioneros nos dan el nombre de algún santo cristiano. pero luego es fácil advertir que la risa es para los indí� genas algo sano. uno de nuestros mayores logros. aparecen inscritos en los registros electorales. acompañadas de miradas de simpatía: —El segundo nombre. y de los abuelos. al terminar el sexto grado de la educación básica. aunque sin consultarnos. Pero entre nosotros. Pocos de nuestros padres y de nuestros hermanos mayores la tuvieron. y a la vez estre� mecedoras: ¡sólo desde que tienen cédula. para el bautismo. en� tiendan o no. —¿Todos ustedes tienen cédula? —Apenas la última generación. Viaje por el mundo indígena venezolano no nos sentimos incómodos.

El piso. techadas con hojas de palma de moriche ojidu arroko. para mantenerse seco. pero afables. encajadas una en la otra por troncos de árbol. estas aguas las surcó también el famoso aventurero y literato inglés �alter Raleigh. en un combate en la Guayana. Las más tradicionales no tienen paredes. casi hundidas en el agua. pero ubicadas en el otro extremo de -51- . suspendidas sobre troncos. la cual abunda en el interior deltaico pues ne� cesita bastante humedad y agua no salobre. “más deseoso de adquirir honores. Los palafitos waraos son típicas viviendas indígenas hechas de palma. sobre gruesos pilotes enclavados en el lecho del caño. Estas mismas viviendas. Con dolor de padre expresa “yo no he perdido únicamente a una querida prenda.Los Warao. Sus antepasados vieron el arribo de Colón en el tercer viaje. sino también a todo lo que amaba en esta vida”. quien tuvo la desdicha de perder a un hijo cerca de aquí. cubierto con corteza del mismo moriche o también de una variedad de la palma de manaca llamada anare. Posteriormente. descansa. a comienzos de agosto de 1498. yo pensé en la impresión tan grata que estos indígenas debieron causar en los primeros navegantes europeos. pues me ha en� cargado redactar las narraciones de las fotos. En una emotiva carta. La emotividad del instante me induce a reflexionar sobre mis lecturas en relación a ellos. instalado con su equipo al borde del caño se encuentra muy atareado enfocando desde diversos ángulos los palafitos que nos quedan al frente. Después la recorrió el idealista viajero Robert Dudley. quien en el siglo XVI levantó los mapas del Delta del Orinoco que sirvieron de guía a los demás navegantes. Las observo y detallo yo también. Raleigh refiere cómo su hijo había muerto en el primer asalto. Interrumpo mi soliloquio histórico y decido reunirme con papá quien. de gran altura. maravillado por la es� tilizada gracia de esas habitaciones acuáticas que parecieran brotar del plácido caño. gente de canoa tales en caso de necesitarlo! ¡Y han pasado más de cinco siglos en la clandestinidad! Al contemplar al resplandor de las llamas sus rostros circuns� pectos. El mismo Almirante comenta en su Diario de a bordo cómo una ola inmensa. el suelo y el techo constituyen dos construccio� nes independientes. que de cuidar su vida”. allende el curso de agua. exploradores y conquista� dores. estuvo a punto de hacerlo naufragar a la entrada de la Boca de Serpiente. rugiente.

—En primer lugar los caimanes. sin importarle su procedencia. y los dejamos satisfechos al señalarles al oeste una dirección lejana. Durante este último diálogo Jabasuru había regresado cargan� do unos grandes y suculentos ñames que traía del conuco. Mor se sobresalta: —¿Cuáles fieras? —no se imagina que el discurso va en serio. —No hay tantos —Kosibu es sincero. gente de tierra alta ( jota: tierra alta. ¿o serían los chasquidos de las ramas con el viento? Por si acaso. habitadas para entonces por los Paraujanos hoy desaparecidos. el occidental. a orillas del lago de Maracaibo. aunque la oscuridad está lejos de caer. habitante) llega a sus poblaciones. Cuando un fo� rastero o no waraos. -52- . quizás para jugar a asustarlos. un ronco gemido. Viaje por el mundo indígena venezolano Venezuela. aunque ya creo saber la respuesta. Para ellos noko es “el lugar”. y le piden que indique con la mano la dirección de su origen. fueron las que dieron origen al nombre de Venezuela. Pero ellos no podrían trepar a nuestros palafitos. jotarao. Los morochos se inquietan aún más al oír la palabra caimán: —¿Hay muchos por aquí? —indaga a su vez Ocho. En ese momento nos llegó un ruido siniestro. agrega una frase tenebrosa—: pero a veces se escuchan sus gruñidos en la noche. —¿Es decir que estuvimos en peligro mortal? —chilla Mor. que son una tremenda ame� naza por ser estas aguas estancadas y oscuras. A su palafito o casa los waraos lo llaman hanoko. Así lo hicieron con nosotros. es decir que deben adaptarse a su hábitat. Mas enseguida. y no las han modificado en tantos siglos? —inquiero entre la juventud para tener un testimonio directo. cuando el navegante floren� tino Américo Vespucio al llegar allá en 1499 recordó a la legendaria Venecia. que parece surgir del mar Adriático. y al lugar le dan mucha importancia. en voz tan sonora que al oír la palabra “fieras”. nos acercamos a nuestros pa� dres. arao: gente. para protegernos de la plaga y para defendernos de las fieras salvajes —responde Kosibu. al que llaman. mirando confiados la pira siempre encendida. —¿Por qué construyen sus viviendas de esta forma.El Chamán de los Cunaguaros. lo primero que le preguntan es “de qué lugar viene”. —Lo hacemos porque habitamos una tierra fangosa y anega� diza.

—¿Y tú. las -53- . —Muchísimo. Eran otros tiempos. Tengo en mi vivienda varios libros de cronistas e historiadores que he logrado reu� nir a través de años. Y aho� ra. —¿Te interesan las ciencias naturales. Todavía conserva especies endémicas desconocidas. sobre las aguas. como yo mismo. la palma moriche. a través del cual podríamos traba� jar en forma artesanal y aprovechar la bora. a través de algunas Misiones creadas por el Ejecutivo. no hubo medios ni patrocinio. Juan de Castellanos. de los primeros. —Muy justo. se han ampliado aún más las posibilidades de estudios superiores y técnicos para nuestros hijos y nietos. el “Proyecto Delta Amacuro”. a la que tanto aspirábamos. Puedo mostrárselos. Jabasuru. la historia. Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdés. o “paraíso de agua”. de conocer nuestros dere� chos. Para la universidad. es uno de los más antiguos y ricos ecosistemas del mundo. De mi generación. Desde entonces. Hubo uno muy importante. en una de estas viviendas tan singulares de los waraos. Fray Pedro Simón. realizado en 1990. Jabasuru? —es papá quien pregunta. —¿Y ahora? —La situación ha mejorado. sólo unos pocos se graduaron de bachilleres o de maestros. gente de canoa —Nuestro país de agua. José de Oviedo y Baños. no lograste estudiar en la universidad? —No pude. Antonio de Herrera. sobre todo las del Nuevo Mundo. Fray Antonio Caulín. como nos gusta llamarlo. —¡El programa completo de historia colonial! Nunca hubiese pensado encontrar una biblioteca especializada aquí. ya varios se han graduado. en el cual se logró un pequeño cupo de admisión a las universidades destinado exclusivamente a los indígenas. Nos hemos ido organizando y pudimos instalar los congresos waraos. en el tercer milenio. ¡Les habrá costado bastante lograrlo! —¡Y todavía! Estamos en un proyecto de reserva de biósfera.Los Warao. —¿Recuerdas los autores? —Fray Bartolomé de las Casas. con el fin de hacernos escuchar. José Gumilla. Durante las últimas décadas he� mos tenido oportunidad de reflexionar. principalmente anfibios y peces. Fray Pedro de Aguado.

Mis hermanos y yo logramos distinguir tres clases. entonan con alegría. la sapoara y el morocoto. que aún son niños. se casará con una muchacha warao! ¡Cuánto de la cultura aborigen ha penetrado en la nuestra. con el fin de venderlos. la palma moriche es considerada sagrada por los waraos. Se destacan la alta ceiba. el purgo. que con mayor precisión nos señala� rán más tarde nuestros recientes amigos: la palma moriche (ojidu). —¿Sapoaras. el Proyecto Delta Amacuro tendrá segu� ramente éxito. ese pez cuyo nom� bre indígena pasó a nuestro idioma. pues ella constituye el principal recurso de adaptación de los indígenas americanos a su propio ecosistema: todos sus componentes son objeto de consumo o insumo directo. la gigantesca mora. duras y blandas. junto con la creencia de que quien come su carne no acierta a dejar esa tierra. sapoaras. permitiría a la juventud disfrutar los productos del desarrollo actual. La fibra extraída del cogollo de moriche sirve para tejer chinchorros y cuerdas de distinto grosor y resistencia para diferentes usos. que nosotros mismos hemos observado en nuestro reco� rrido. la temiche (yawiji) y la manaca (anare). Además nos proponemos implantar una cría de cachamas. Las frondosas selvas que se extienden a lo largo de los caños son valiosísimas en varias clases de preciadas maderas. y ade� más para elaborar las cestas y las coronas. Pero la riqueza más grande la constituyen las palmeras. el añorado canto infantil: Miro del puente del Orinoco. y quien come la cabeza del pez. adornos. el sangrito que produce una especie de madera de balsa. Viaje por el mundo indígena venezolano maderas. nuestras flores. dijiste. Tradicionalmente. lazos. Y con razón. casi bailando. su pasarela como un chinchorro… ¡Cómo me agrada oír mencionar la sapoara. Jabasuru? Mis hermanitos. collares. -54- . comerciali� zarlas. especialmente las bromelias. esta última en tres variedades. progresar. vivir tan confortablemente como en las poblacio� nes criollas.El Chamán de los Cunaguaros. el cua� jo. pavones. Esto ayudaría a nuestra gente. el puente tiende de un lado a otro. y no nos damos cuenta! Si logran implantarlo.

¡Y cómo nos alegra pensar que en el próximo. Se interrumpe pensativo. la condición esencial. boyas de pescar. —Sí. Este es el pacto. La firmeza de su mirada y su recta expresión garantizan que así será. Noto que quisiera decir algo que no se decide a expresar. podríamos encontrarlos con títulos universitarios de profesores. —¿Crees que ellos regresarán aquí? —Seguramente. No hay duda. la de la gente warao. pues por presentar cierta elasticidad ofrece comodidad y resistencia a los saltos de las danzas rituales. que pueden sustituir a la carne. líderes. su mirada adquiere un destello extraño. ayudarán y defenderán mejor a su pueblo. ojalá dentro de pocos años. Con la fruta elaboran una bebida muy aceptable y para completar. jefes. La corteza se utiliza para hacer los pisos de las casas. en el tronco de la palma se crían unas larvas grasosas o gusanos que les suministran tantas proteínas. odontólogos.Los Warao. —Hablas de dirigentes. gente de canoa que usan en ocasiones festivas. Con las hojas techan las casas y con los pecíolos conforman arpones. médicos. —Un trabajo y una lucha constante. Papá dice que encontraremos a varios indígenas con formación de maestros y técnicos en nuestro viaje actual. enseres domésticos y especialmente para cons� truir las pistas de baile. salvaje. nosotros hemos trabajado y luchado mucho… pero nues� tros hijos serán profesionales. tan representativa y famosa en tiempos de la -55- . botánicos!… Jabasuru sigue reflexionando: —Nuestros jefes nos han guiado bien… y nos siguen guian� do… especialmente los líderes más jóvenes. ¿Porque estamos nosotros? ¿Por cierto temor reverencial? Sus ojos oblicuos parecen captar un punto remoto en el tiempo. que los jóvenes waraos no se aprovecharán de los recursos del Estado para especializarse en otras regiones y explotar sus conoci� mientos en lejanas latitudes. esas emblemáticas figuras del pasado aborigen que dieron vida a las primeras páginas de la historia americana? —le pregunto. ¿Y por qué no de caciques. velas para las canoas y recipientes para guardar la savia que proporciona el almidón con el cual hacen su pan o sagú. —La figura del cacique —interrumpe papá que siempre trata de aclararlo todo—.

pronunciada después de una larga pausa en forma de murmullo sonoro. quizás no. Es muy respetado entre el grupo o nebú que nos alberga por ser el más viejo. sin perder de vista las llamas que continuamente ati� za.El Chamán de los Cunaguaros. casi únicos. pues entre los waraos. Paramaconi. Con el transcurrir de los siglos. atraer las lluvias y desentrañar el futuro. es completamente enigmática: —Quizás sí. los ancianos han suplantado a los caciques como guías. Sin embargo luego levanta la voz. consejeros. Terepaima. Los grandes chamanes se fueron haciendo a un lado. afortunada� mente. con su acostumbrado empuje. Pero son pocos. A través del tiempo la figura del chamán ha perdido mucho de su brillo. de su fuerza original. dirigentes. que algunos podían conjurar tormentas e inundacio� nes. todo con un simple -56- . tan sometido a la razón. ya no existe más. la tranquili� dad reina en nuestros pueblos. algunos aún existen. el misterioso sacerdote que tiene algo de cu� randero y de mago. —Se ha acabado la época de los caciques. ¿no han tenido sucesores? —pregunta. se aquietaron las hostilidades. Tama� naco. aquellos gloriosos personajes de resonantes nombres. después del acoso que nos redujo a esta exigua población actual. ha ido desapareciendo. como en la mayoría de las etnias indígenas. que conoce los secretos de las plantas y puede sanar males físicos y espirituales? ¿También desapareció? Se nota una gran desilusión en la voz de Mor. No tenemos enemigos que enfrentar. decidido: —Aún tenemos chamanes. Jabasuru. —¿Y el chamán. La contestación de Jabasuru. ante un mundo tan distinto. asiente con la cabeza. Guaicaipuro. Vivimos actualmente un período de calma. quizás renunciaron voluntariamente al poder que poseían. cesó el exterminio. Ocho también pareciera sentir el mismo desaliento. —¿Eran muy poderosos? —Tanto. nuestro número ocho. Naiguatá. al materialismo. célebres en la historia de América. nos resignamos —en la voz del anciano hay un dejo de tristeza. Aquella época de guerra contra los invasores y de rivalidades entre nosotros. Viaje por el mundo indígena venezolano conquista por la forma como ellos conducían a sus guerreros y por el valor con que resistían a los conquistadores. —Pero entonces.

lograban bajar a lo más profundo y revelar si había buena pesca en las pozas. Conta� minados de ritos extraños y creencias foráneas. sus mágicos poderes tras� pasaban fronteras. volar y ver sus pueblos desde arriba. tan extraños… —¿Y ahora? —preguntamos— ¿Ya no pueden hacer esas haza� ñas? —Perdieron mucho de su poder. Podían convertirse en gavilanes. —¿Y eso te parece poco. —Seguramente. quizás escrutando nuestra reacción. Pero debes saber que hay casos reconocidos por los mismos galenos en los -57- . Botoboto? —Es poco. ¿aún logran curar con las plantas? —insisto. Sus conocimientos de las hierbas curativas son tan certeros. Sin intervenir en el diálogo. se limitan al uso de las plantas curativas y mágicas para aliviar males físicos y espirituales. gente de canoa gesto de sus manos. al que le fue arrebatada gran parte de su fuerza. con una mirada penetrante y secreta. ¿Se� ría cierto. —Hoy día. y a un gesto impositor de Ja� basuru. ahora en su mayoría sólo practican la curandería. habría algo de verdad en lo que los waraos nos relataban? Racionalmente. transmutados en caimán o en la serpiente de agua. Botoboto titubea. —Y en esa colaboración entre médicos y chamanes. de supersticiones y ceremoniales ajenos a la tradición warao. Quedamos dudosos ante tan extraordinarias revelaciones. como todo nuestro mundo indígena. que hasta los mismos médicos los aprecian y recurren a ellos para consultarlos sobre algunos casos específicos. ¿la gente a quien le hace más caso? —Un poco a ambos… —Habasburu no se compromete—. aprieta los labios y baja la cabeza. la gran madre de los ríos. mamá asiente con la cabeza. deberíamos rechazar todo lo que decían… sin em� bargo… la magia indígena tiene tantos secretos. comparado con todo lo que podían hacer antes.Los Warao. El anciano calla. Por largo rato el “Olímpi� co” no volverá a hablar. Botoboto? —Yo… todavía… Extrañamente. Tor� nados en peligrosas víboras podían vengarse de sus enemigos. Entonces Botoboto concluye el relato: —Poseían conocimientos especiales. —¿Tú conociste alguno de los grandes chamanes.

llamándome como lo hace mi loro—. tratamos de mantener una apacible convivencia y la serenidad en nuestros po� blados. —Estos curanderos actuales.El Chamán de los Cunaguaros. hacia arriba. Es sin duda el mejor ayudante de Jabasuru. reconozco con cierta vergüenza. o sobre la persona enferma o necesitada. planeamos el levantamiento de nuestras viviendas con sus puentes. así como yo con papá. te enseñaré mi canoa. más reflexivo. posado en un bucare bajo. Al rato. a quien ellos llaman curandero o curioso. la construcción de patios o áreas de fiesta y danza. diferencias. Durante toda la conversación me ha estado mirando. hacia abajo. cantos. Resolvemos contiendas. estudiando mi actitud y mis impresiones. pases mági� cos que potencian los efectos benéficos de los vegetales. más maduro que yo. quien los suministra y aplica. Y yo también a él. —¿Y cómo son esos pases mágicos? —Son movimientos con las manos. él estaba en un proceso tradicio� nal. que lo llevaría a hacerse moyotu. ¿tienen mucha influencia en las comunidades indígenas? —En realidad. tanto en la vida diaria como en el trabajo —afirma Jabasuru con un desplante de orgullo—. ven conmigo. de emociones. ahora somos los ancianos los que tenemos au� toridad sobre la familia y la etnia. Parecieran apartar el aire o acariciarlo. ejecutados en forma rítmi� ca y característica. Lo hago. para conjurar el mal. de comprensión nos une y envuelve. Pasé con Botoboto menos de una hora. bebedizo. pero Botoboto se nota más serio. que había vivido en mis catorce años. y encargado de supervisar la fabricación de todas las -58- . Según me explicó Botoboto. dejando a Supermudo que estuvo mudo y triste bas� tante tiempo. acompáñame. cele� bramos alianzas matrimoniales. Botoboto se me dirige a mí directamente. Creo que tenemos la misma edad. es decir especialista en fabri� car canoas. hasta aquel mo� mento. —¿Así es de verdad? ¿Cómo se explica? —Porque los curanderos conocen palabras. Los hacen sobre algún cocimiento. y quizás fue esa la hora más densa de experiencia. Viaje por el mundo indígena venezolano cuales los medicamentos surten efecto sólo si es el chamán. su mano derecha diríamos nosotros. Sentimos que un halo de afinidad. —Telio —me dice por fin.

Al precio real de la gasolina se añade. que transcurre muchísimo tiempo en ella. Además. y el canalete sólo lo emplean para distancias cortas. como vela. apoyado solamente por su hahe. bronceados. y tener amplia experiencia para cubrir grandes distancias. —Por otra parte —me aclara en tono burlón—. Debemos dominar la red de los gran� des ríos del Orinoco. —Para sobrevivir en el Delta —prosigue Botoboto con gran compenetración— es necesaria una comprensión completa y a la vez detallada del medio ambiente. pienso.Los Warao. chamanística y referente a la cosmovisión. musculosos). tienen una vida breve. sombreros. memorizar todos los atajos y cañitos. chinchorros. los de Murako. temichales y macanales. Además de proporcionarle am� plios conocimientos técnicos. Pero hay otras cosas que aún no domino. debe conocer las corrientes de los ríos y la dirección de las mareas. no poseen dinero para pagarla y los muchos revendedores se la cobran mucho más de lo que cuesta. en un trueque en el cual asig� nan a los productos indígenas. y la pestilen� te gasolina con que se mueven. distinguir los caños no funcionales o de escasa corriente. el verdadero warao nunca renunciará a la navegación tradi� cional en su canoa. ni podremos jamás pagarla. —¿Hace falta conocerlos? -59- . a diferencia de nuestros brazos (y aquí levanta y extiende los suyos. un precio irrisorio. dentro de la cual pedirá ser sepultado. gente de canoa embarcaciones de la comunidad. cestas. con el hábitat y comportamiento de los animales. o a veces con una hoja de palma temiche o con una conformada por vástagos de moriche. tenemos que familiarizarnos con la ubicación de los morichales. esto lo convertiría en una autoridad en materia religiosa. la antigua explo� tación de que son objeto los indígenas. canalete. Un simbolismo profundo conecta la canoa con el destino ulterior del moyotu. esos motores se echan a perder a cada rato. por ejemplo las constelaciones y los astros. No tienen acceso directo a ella. lo fui aprendiendo desde niño. —¿Y tú ya has aprendido todo esto? —Sí. limpios. ¡huele malísimo y cuesta carísima! Nosotros. Si bien es cierto que también entre ellos en la actualidad se ha generalizado el uso de motores fuera de borda. nunca hemos podido. con la calidad y época de maduración de los frutos silvestres. con las diferentes especies de peces.

Por otra parte. son necesarias. Botoboto? —Más que todo con la práctica. de tronco rojo y de tronco blanco. Viaje por el mundo indígena venezolano —Es imprescindible. debemos saber cuándo empiezan y cuándo terminan. —No entiendo bien. ambos selváticos. Debemos estar prevenidos y almacenarla en pozos. determina el día. trasladarse a ellas. Desde pequeño aprendí a re� conocer y ubicar los árboles apropiados: los bisi y los habe. y la fabricación de canoas. así como las fases de marea muerta y marea viva. por el Oeste. en la época de lluvias. explícame mejor. de enero hasta abril. La luna. se cuenta por el paso de las lunas. el Orinoco experimenta una fuerte creciente y las islas del� táicas se inundan: hay que abandonarlas. —¿Estas crecientes son peligrosas? —inquiero con aprensión. La vida de los waraos depende del ciclo anual marcado por ellos. jokoji. luego. de ninguna manera. el agua cercana a la costa se vuelve salobre: este fenómeno puede llegar has� ta unos sesenta kilómetros río arriba de todos los caños. aprovechar esas tierras como pastizales en la época seca. que también determinan las épocas de lluvia. ya. El año. determina con sus fases el flujo y reflujo de las aguas. —Pueden serlo. —¿Las lluvias representan un problema para ustedes? —me atrevo a preguntar. con relámpagos y truenos. una estrella de la constelación Cáncer. —¿Y la navegación. Para algunas etnias comienza un nuevo año. nuestro kura o joida. pero la duración de la luz y de la oscuridad la rigen las constelaciones. —No. sabemos que está entrando la estación de las lluvias. cómo las apren� diste. y nos damos cuenta de que Orión y las Pléyades han desaparecido. pues no tenemos otras fuentes de agua dulce. He Araní. —Durante nuestra estación seca. prevenirlas y tomar medidas. Los primeros aguaceros son terribles. preparar otras viviendas. una vez al año. —Cuando al anochecer aparece encima de los árboles. —¿Cómo saben cuándo va a llover? —vuelvo a la carga. jo manuka y joida. El sol. Lo cierto es que frecuentemente destruyen y obligan a abandonar las plantaciones de maíz y plátanos que algu� nos waraos y criollos intentan cultivar. Cuando se presentan creci� das excepcionales todo se pierde y sólo es posible.El Chamán de los Cunaguaros. Pero. Hay épocas especiales -60- . waniko.

que se usan para cruzar ríos menores. y embarcaciones más pe� queñas hechas de corteza cosida con fibras de palma. a los que algunos antes llamaban guaraúnos. otor� gue el permiso y en que el guardián del árbol. considerados expertos carpinteros. para asegurarse de que no se haya ahuecado más de lo conveniente y resulte en un casco demasia� do delgado. capaz de contener en su interior fácilmente unas diez personas. anti� guamente usando hachas de piedra. un brillo especial. Para un especialista en hacer canoas la cuestión no está en tumbar el tronco apropiado. en la construcción de excelentes canoas y curiaras. dándole un aura mágica. Se construyen de un solo árbol. sino que es mucho más compleja: hay que esperar el momento propicio en que la madre de la selva. halagado por mi evidente interés— aunque a ambas se les llame corrientemente canoas: hay curiaras y canoas monóxilas fabricadas a partir de un tronco ahuecado. actualmente con herramientas de metal obtenidas de los criollos.Los Warao. —Exacto. estrecha. Después que el tronco ha sido moldeado se le perforan pe� queños agujeros en la parte exterior. Dauarani. De extremos aguza� dos. pide a gritos ser usada! Ante mi incontenible admiración. pareciera dispuesta ya a cruzar los caños. que realizaban según antiguos métodos mediante hachas de piedra y conchas marinas. gente de canoa para tumbarlos y para cortarlos y tratarlos. construida para ad� quirir velocidad en el agua. Pero detente. para ahuecar la parte central del tronco. —Yo leí en mis libros de historia que ya desde la época de la Conquista era conocida la habilidad de los waraos. aerodinámica. Asombrado por su extre� ma precisión exclamo: —¡Ágil. que requiere precisión y exactitud. ayudándose con el fuego. refulge con la luz que apenas penetra por entre los árbo� les. ya hemos llegado. —Hay dos tipos de embarcaciones —sigue explicándome con paciencia. Cuando el vaciado ha llegado hasta las perforaciones. He aquí delante de nosotros la canoa de Botoboto: al pie de un tamarindo. así lo hacían y en parte todavía lo hacemos. esté listo para transformarse en canoa. Botoboto sonríe orgulloso. Arotu. exacta. La fabricación de una canoa es un proceso largo. Pocos conocen hoy en día la manufactura de las curiaras tradicionales. se ha logrado el espesor apropiado del casco y se detiene el proceso de -61- . Telio.

creo que lo he sor� prendido. la prudencia. —¿Puede suceder eso? —me extraño. Barranquilla. de los vientos. Me he dado cuenta de ello a lo largo de mi ob� servación y de nuestra conversación. ¿sería yo capaz de vencer. a veces junto con el canoero —concluye sarcásticamente. Aunque sean creativos. que domino el mar.El Chamán de los Cunaguaros. no pescador. —De ninguna manera. las arenas movedizas que pue� den tragársela sin remedio. a los criollos. A nosotros difícilmente. el suyo. Paria. interlocutor de la bóveda celeste. Tobago. tocar las poblaciones de los criollos. casi ofendido. lucho con los caudales y los remolinos. los acechos de la naturaleza? ¿Cuánto tiempo me llevaría aprender todo lo que él ya sabe? ¿Quién me lo enseñaría? Me doy cuenta de que es. Margarita. no hay sino quince kilómetros de aquí a Trinidad. procuramos ser meticulosos y precavidos. la mancha colorida del guayuco sobre el cuerpo desnudo. Me gusta navegar por nuestros ríos. caños y por nuestros dos mares. ¡Dominar el mar! Me imagino a ese joven warao. es necesario que quien la lance al agua sepa detectar los peligrosos bajos. —¿Y cuáles islas? —Trinidad. sentir que supero los peligros. Por su mirada seria y su expresión ceñuda. —¿A dónde vas con tu canoa? ¿Sales a pescar? —agrego impru� dentemente. Siento envidia por esa forma de vivir. —¿Vas solo? —Siempre solo. Sin embargo. los anegadizos. Sabes. Telio. la cautela. penetro en los caños más escondidos. Con mi curiara surco las aguas del Orinoco. las islas del Caribe. Curazao. experto y soñador. en soledad. un -62- . Quisiera imitarlo. Por fin. la reflexión son sus características. Viaje por el mundo indígena venezolano ahuecamiento. puedo navegar días enteros. sigo las corrientes. por inexperiencia o imprudencia. —A veces. Los waraos no dejan nada a la improvisación. se tapan los agujeros con tapones de madera. solitario navegante en el Caribe con su canalete labrado y su vela vegetal. Tucupita. No lo dudo. como él lo hace. yo soy canoero. —¿Cuáles poblaciones? —Barrancas. de las co� rrientes. Pero.

poética. hollar tierras jamás pisadas por ser humano. de no olvidar esta lección de vida que Botoboto me está dando. de volver para completarla y proseguirla? Aún no lo sé. Regresaré aquí preparado. Mánamo. luego a través de los caños más grandes. mientras que el brazo mayor del Orinoco. los pericos. llamado Río Grande. El más occidental de los caños. intensamente. Yo navego de uno a otro. al que ustedes llaman Golfo Triste. casi des� conocido. momento a momento. —Has hablado de dos mares. morena. los loros.Los Warao. vierte sus aguas en el Atlántico. de día y de noche. que en este siglo XXI tú. la constancia. con bases -63- . hayas logrado cruzar aguas nunca surcadas. desemboca en el golfo de Paria. en el mar Caribe. y vuelvo a navegar. Haría falta el empeño. lograría hacer lo mismo. el desprendimiento que los indígenas tienen. Cuando tú vuelvas… Se interrumpe y nos miramos los dos. como creativa. la sutil canoa impulsada por el liviano canalete entre los manglares. ¿Los tenemos nosotros? ¿Hasta qué punto? Botoboto percibe mi preocupación. gente de canoa saber conquistado lentamente a través de generaciones. saludada desde la orilla por sorprendidos dantos y bá� quiros y entre las aguas por morocotos y sapoaras. espero conseguir un subsidio para estudiar oceanografía y piscicultura en la Universidad de Oriente. Ninguno de nosotros. casi abrazada por el oculto verdor de la vegetación. aprovechar sombras de árboles que nunca resguardaron la presencia del hombre? —Completamente cierto. por el mar. Telio. el valor. —¿Es posible. Y te diré más. Ya que terminé con buenas calificaciones el liceo. acompañada a trechos por bandadas de pájaros. transmitido fielmente día a día. ¿Qué entiendes con eso? —Nuestro Delta es muy ancho. los criollos. Otra vez ante mis ojos la figura esbelta. en tus nave� gaciones con tu canoa. Me sonríe: —Quiero decirte. “Cuando yo vuelva…” ¿Habrá un retorno? ¿Seré yo capaz de no dejarme arrastrar por la rutina ciudadana. Botoboto. Es aún muy poco explorado. por lo menos en esa forma tan natural y espontánea. serpenteando entre las islas por cañitos escondidos entre ramas y hojas. que estoy haciendo investigaciones sobre el ecosistema del Delta. el guayuco� delantal (bua o buha) hecho a la manera antigua como el que lleva ahora levantado por el viento. mi vacilación. las blancas o rosadas garzas. los guacamayos azul y amarillo.

Aún no es total la oscuridad cuando. dónde y cómo podría yo. la principal del día.El Chamán de los Cunaguaros. a la que a veces dan el sobrenombre de mahekunu. “mueble”. tratando de calcular las horas y minutos -64- . producto directo de la selva y de las aguas del corazón de nuestra misma tierra? Se anuncia el anochecer. Doy vueltas en mi chinchorro de fibra de moriche. Durante el día se mantiene en� cendido en la cocina. el lugar del chinchorro. La noche cae con un pleno de estrellas que relucen casi al alcan� ce de la mano. Viaje por el mundo indígena venezolano científicas. de la choza warao. guaraúnos y jotarao. Fijo los ojos en mi flamante cronóme� tro con luz incorporada. apiñados en las alargadas embarcaciones que ellos manejan diestramente. insatisfecho. miles de luciérnagas rodean los palafitos. o por lo menos comparable a lo que se propone hacer y seguramente hará con tan pocas herramientas tecnológicas. dejamos la orilla de la selva para dirigirnos a los pala� fitos. criollos. más o menos como “el fuego de mi sueño”. Sobre el piso de las casas. diríamos nosotros. ancho. y al atizarla en las madrugadas frías ubahe. Creo que podré adelantar mucho en este campo. encima de una capa de barro. Ella es también la encargada de recoger y almacenar la leña a la cual llaman. donde descansaremos hasta el amanecer. este indígena. Todo está dicho. donde nuestros anfitriones nos brindan una apetitosa comida. No hablamos más. ¿Cuándo. sobresaliente estudiante ilus� trado de principios del siglo XXI. aborígenes. a la cual con razón llaman hanoko. al amontonarla. Pero yo me siento mortificado. cuando hagas conocer tus descubrimientos y realizaciones. Nos volvemos a mirar. utilizando arpones fabricados al mo� mento con vástagos de palma moriche. quizás con instrumentos. Botoboto. en la noche se coloca debajo de los chinchorros para que dé calor y ahuyente la plaga. esta vez alentados los dos. hacer algo tan importante. al que llaman ha. estaré contigo. asada sobre las llamas. compuesta por lau-lau y cachamas que acaban de sacar del caño. cuando todo el mundo valorice tanto tu aporte como la riqueza de esta región. Sigo sin po� der conciliar ese sueño tan universal que abarca a todos. La responsable del fuego es la mujer. —Y yo estoy seguro. con medios de trabajo. Nos acercamos al campamento. Regresaré para compartir tu éxito. có� modo. dauwaba. El fuego nunca se apaga. con tan limitada prepa� ración. hay grandes fogones. “mi fuego”. Te prometo que en aquel mo� mento. único mobiliario.

—Un bello sueño por el que valdría la pena luchar. luminosos. llena de símbolos y tatuajes. la presencia mágica del chamán desconocido? La ausencia de voces humanas me permite apreciar el silencio de la selva. Pongo aten� ción. tener mejor calidad de vida y ocupar un lugar más justo en la sociedad actual. porque conozco la historia. abstraída. confirmar la propiedad de sus territorios. Logro cap� tar algunas frases al vuelo: —¿Nada. ¿Cómo es ese chamán? —Lo describen alto. Rafael? —Esta gente es muy colaboradora. —O quizás exista. —¿Sí? ¿Qué te dijeron? —Me hablaron de un chamán. en un diálogo secreto que sólo yo puedo descifrar. de acercamiento y amistad. que sale con la luna. perseguirse de monos nocturnos. extrañas creencias. pero creo que no saben nada. Los insta a conservar su cultura. rescatar su grandeza y dignidad. los hombros y la espalda ocultos en una -65- . Pienso en estos seres tan alejados aún de las ciudades. con una larga cabellera oscura. tañendo una flauta muy melodiosa. ojos amarillos. de los centros de información. matizado por gritos de animales. Afortunadamente estoy todavía despierto cuando unos extra� ños seres. —Puede ser alguna fantasía. Son las voces quedas de papá y mamá. —Eso creo yo también. que los visita y los aconseja. les recomienda no aceptar modelos ni consignas de los “civilizados” que sean contrarios a su manera de vivir y de pensar. en ese brillo de sus pupilas. ¿Estaría en esa mirada. —En cambio me enteré de ciertos rumores. En ese momento recordé la expresión ausente de Jabasuru. con la cabeza. enigmática. que no es tal. una visión lejana. anunciándoles un día en que los indígenas de todas las etnias y regiones lograrán unir� se. su mirada misteriosa. alguna leyenda. en su propia lengua.Los Warao. Les habla. Dicen que anda rodeado de animales. gente de canoa que faltan para que amanezca. ulular de grises búhos insomnes. distante. un warao mágico. A ratos me llega un murmullo apagado. chirriar de grillos. Parecía atisbar un recuer� do. tradiciones e ideología. de piel clara.

¡Por favor. derrumben la casa. Carmencita. colgados bastante alto sobre el fuego que espanta la densa plaga orinoquense. Viaje por el mundo indígena venezolano pequeña canoa que sostienen cargándola con los brazos. Las lanzas hechas a la manera indígena. era un juego! Eso creen ellos. jebu. vá� yanse de aquí. Deja que te explique. mamá y mi hermana. que llaman wa. toscas y puntiagudas. lucen amenazantes. —¡Carmen. Los hijos de Jabasuru nos contaron que cuando ellos mueren se hacen sepul� tar en su canoa. Wa. Es que estábamos jugando a los muertos. Wa… —¡Jebu. mucho kasiri!… —¡Jebu. jebu jebu! … Sobresaltadas al despertar de un sueño tranquilo por tan ho� rrendo barullo y viendo. el rostro cubierto por fieras máscaras fabricadas con totumas pintadas de vivos colores. quien los hace comparecer ante él con canoa y todo. Al llegar cerca de Muñeca y de mamá. y entre tenebrosos gruñidos pronuncian escalofriantes llamados: —Wa. dile que no nos pegue! ¡No hicimos nada malo. exponiéndose al peligro de caer y que� marse en la brasa. anegadas en lágrimas. jebu. caigo sobre los dos “hombres�canoa” (se trata de los morochos. que les dan una apariencia de hombres�jaguares. papá. me lanzo yo cual rayo del mío. los muy cobardes. —¡Qué muertos. quemen los chinchorros. por favor! —a nuestra madre la lla� man por su nombre y diminutivo cuando verdaderamente la nece� sitan—. Pero va a juzgarlos papá. Avan� zan sigilosamente. lanzan unos chillidos que deben haber ensayado bastante.El Chamán de los Cunaguaros. ya lo habrán adivinado) y la emprendo con ellos a puñetazos tan feroces que. exi� giéndoles una explicación inmediata. penetran en el palafito que los waraos han destinado a nuestra familia. al abrir los ojos. —Fue idea mía —reconoce Mor—. los dos aterradores perso� najes. Antes de que lo hagan. pues les salen perfectos. quiere kasiri. -66- . que empuñan con decisión. —Los waraos muertos. despertado por el es� cándalo. se olvidan de su original representa� ción y empiezan a pedir socorro. intentan bajar de los chinchorros. ni qué diablos! —truena papá enfurecido.

que significa viento… —O también “el sol de su pecho”. qué lindo. que pasa la mayor parte de su vida en la curiara. Mas no obtiene resultado. en su plenitud. ha. Al warao. que derrumben la casa para purificar el sitio. empieza a va� gar alrededor de la casa que antes habitaba. y sus per� tenencias. tan comunes entre los supuestos “civilizados”. —Nosotros quisimos interpretar esa leyenda. cada vez más exasperado. Ahora el pobre Mor casi balbucea: —Y su esencia espiritual principal. papá. se le sepulta en ella.Los Warao. —No. alrede� dor de los palafitos. —Acaba de una vez —le impone terminantemente nuestro pa� dre. ni rivalidades para ellas —apunto con un dejo de humor—. la madre de la selva. a la que llaman hebu. una en� trega a Daunarani. sagú. en defensa de su hermano. —Su esencia convertida en hebu o ser espiritual. cubierto con hojas de palma manaca. Yo también lo había oído. lengua. y que se alejen del lugar. convertirnos en personajes warao con su vestimenta. Es algo así como un retorno simbólico al vientre materno. en forma de viento. gente de canoa —Es cierto —reflexiono para mí—. trata de ablandarlo y aliviar la confesión. Pide bebida. —Eso es todo —concluyen los morochos al unísono con un ci� nismo disfrazado de humildad. papá —Ocho. o las arrojen al río. eso fue una invención nuestra para hacer el juego más dramático. —El hebu va vagando algún tiempo. costumbres. también por eso los waraos se denominan “gente de canoa”. kasiri. —Por lo menos aquí no existen herencias. yo quedo admirado de la correcta interpretación que el número ocho ha dado al significado de la muerte entre estos indígenas. oye. ceñudo. oye. Se evitan todos los líos de pleitos sucesorales. Una tradición tan interesante merecía que la representáramos como es debido. mortificado. amarrándolo con lianas y esparciéndole tierra encima para protegerlo de los animales feroces. Sin embargo. —Sigue. —¿Cómo. con la canoa a cuestas? —pregunto incrédulo. o alimento. acláralo completamente —impone papá. También le ruega a los familiares que destruyan su chinchorro. -67- .

papá les impone a los pícaros que se despojen del curioso atuendo. se irguieron sobre ellas las figuritas pequeñas. castigos. con tareas. por favor —intercede mamá—. Nos dieron lástima. no hagas que termi� ne así nuestro viaje. exámenes. temblorosos en sus apretados guayucos. las lanzas. las canoítas. —Rafael. y sobre todo. libros. callaban los waraos que se habían dado cuenta de todo desde sus palafitos tan próximos. Viaje por el mundo indígena venezolano —Pero por tanto atrevimiento y por el susto que nos hicieron pasar —truena de nuevo papá— merecen ustedes. por gestos. no chistaban los morochos pecadores. Todos con la mirada imploramos perdón. para que más bien interpreten y asuman de inmediato su personalidad de estu� diantes. re� dondas. y se convertiría en un fracaso para todos nosotros. Yacieron en el suelo las máscaras. Al levantarse a otro gesto im� perioso de papá. No hablábamos nosotros.El Chamán de los Cunaguaros. en cambio. que les interrumpa aquí mismo el viaje y los devuelva a Caracas. deberes. Y el perdón vino. Sin hablar él tampoco. Sería demasiado triste para ti. no abría el pico Supermudo. un recorrido que empezamos con tanto entu� siasmo. Quizás también a papá. Siguió un silencio absoluto. magnánimo: -68- . de Mor y Ocho.

Déjennos dormir en paz. ni alguno de los cultivos de ocumo tan frecuentes en el lugar. ni en el jeep. Es casi imposible. por lo menos no enseguida. Las pequeñas casas de los waraos. y además recubiertos del deslizante musgo del río. Remen. nuestro sueño completo. cercanas la una de la otra. trepar a las chozas. con el fin de defenderse de los caimanes que aunque no logren subirse acechan entre el turbio fango de la orilla a los peque� ños animales cuando van a beber. construidas sobre el agua paralelas al río. están unidas por unos breves puentes de tipo levadizo. primero Mor. Les impongo no pasar la noche con nosotros. Diríjan� se de inmediato a la selva y transcurran allá “solos” —y ese “solos” sonó enfático—. serviría para fijar ciertas cosas en su memoria.Los Warao. amén de que eso les dificulta andanzas nocturnas a los adolescentes enamorados. el mandato de papá no se cumplió ca� balmente. pero recordó que sus muchachitos eran expertos en encaramarse a los árboles y esconderse arrastrándose por horas entre las ramas. que alrededor de las vivien� das está aún más revuelta y oscura. gente de canoa —Aléjense de mi vista. enseguida Ocho. tampoco en el campamento. Consigan una canoa. desde abajo. Sin embargo. báquiros. pues se sienten más protegidos de eventuales incursiones de cunaguaros. Para completar los palafitos están limados. Y si no encontraban huevos de guacha� raca o de iguana. y ocasionalmente algunas gallinas o pavos que les regalan los misioneros. pusieron el pie en el vacío y se precipitaron con estruendo en el agua fangosa del caño. un poco de ayuno no les caería mal. Inesperadamente. pulidos. jaguares y otros voraces habitantes de la selva. y así les arrebatan a los waraos monitos. Mamá se estremeció cuando oyó la palabra selva. y que por tanto nunca logran criar. acures. el tiempo que falta para el proseguimiento de nues� tro viaje. sin reparar en la au� sencia de algunos de los puentes. Arréglenselas como puedan para dormir y para comer. y echaron a correr a toda prisa por la parte frontal de los palafitos. conformados por troncos de árbo� les que con frecuencia ellos alzan durante la noche. A todos nos pareció justa su decisión. Nuestros morochos olvidaron este detalle. de manera que cualquiera que preten� da asirse de ellos se resbala indefectiblemente. -69- . Los morochos suspiraron de alivio: en realidad el castigo se convertía para ellos en el inicio de otra esplén� dida aventura. planificadas en forma tal que no se las pueda alcanzar.

los remeros se detuvieron. —¡Es él! —exclamaron los waraos con alivio. una de las cuales papá había logrado recorrer con nuestro jeep. sólo interrumpida por trazados centenarios abiertos por los mismos naturales a través de “picas”. —¿Pero quién es? —seguían preguntando los morochos sin ob� tener respuesta. a lo largo de las tierras que bordean los brazos de agua. lanzado al aire como un reclamo parecía denunciar la presencia cercana de un jaguar. boscosa y misteriosa. Las palabras del joven fueron acalladas por la música armonio� sa de una flauta. —¡Es un tigre! —gritó Mor tembloroso. Un fuerte ronquido gutural. Viaje por el mundo indígena venezolano Por suerte para los dos prófugos. conocidas por muy po� cos. —¡No. mirando hacia la orilla. El rugido cesó. sus compinches en anteriores ocurrencias de menor cuantía que nunca llegaríamos a conocer. sin contar con que seguramente no andaba solo! Él tiene poder sobre los cunaguaros. conocemos las voces de los animales. dijo reflexivo: —Es un navegante warao. parece que los protege a ustedes. que se extiende. Estamos familiarizados con todos los so� nidos —dijo Samu.El Chamán de los Cunaguaros. Cuando ya iban ganando la playa. igual que a nosotros. —¿Quién? —preguntaron los ceritos al unísono. no habían permanecido extraños al desenvolverse de los acontecimientos. los rescataron de inmediato y se dirigieron hacia la orilla de la selva. al fin. y por tanto de su propiedad. Samu. —Sin él… ¡quién sabe lo que hubiera pasado con ese cunagua� ro. es un cunaguaro! Nosotros aquí en la selva. espesa y tenebrosa. La flauta se escuchaba más lejana. Guiados en la oscuridad por los silbidos inconfundibles de los morochos. apenas detrás de las hileras de palafitos. tal vez! —se estremeció Ocho. inciertos y preocupados. que se la facilitó. -70- . los hijos y nietos de Jabasuru. —Tienen suerte. más bien estaban pendientes de ellos. el Chamán de los Cu� naguaros. Samu y Kosibu fueron a buscarlos en una canoa livianísima recién fabricada por Botoboto. un chamán. Ninguna contestación directa. —¡Un puma.

Lo hicimos para ir acostumbrándonos a su vida y forma de pensar. diría. por ser la primera etnia indígena que visitamos. ustedes esta� ban silbando igual al silbido de las babas cuando están criando y llamando a sus hijos.Los Warao. Superloro abre sus her� mosas alas. frutos silvestres y tortas de sagú. por aquel “solos”. sin silbar ni siquiera una vez. cambures titiaros y tigüi�tigüi. recién asados al sol. los morochos aterrorizados se apresuraron a salir del agua a grandes brazadas. Al prepararnos para la partida en la media mañana del día si� guiente. carne de tortuga y bagre rayado. Estoy sentado en un tallo de palma con el cuatro a mi lado. a pesar de que se bamboleaba peligrosamente. los waraos descargaron abundante miel. maíz de su propio conuco y de postre. para tener una base de aprendizaje y de comparación durante el resto del viaje. Nos reunimos alrededor de Tío Jeep. kasiri y agua con miel. me hizo crecer. con jere o caracoles terrestres. y se encaramaron en una mata de jobo silvestre donde. gente de canoa Al aproximarse a la playa. papá nos explica: —Entre los waraos. Otra vez en el campamento en tierra firme. La conversación que yo tuve con Botoboto abrió mi mente a nuevos enfoques. me hizo adulto. madurar en poco tiempo… casi. Katera y Daunaba lo miran insistentemente: —¿Es tuyo? ¿Lo quieres tocar? —pregunta por fin Katera. Esperamos que papá tome las fotos que le faltan para terminar la película. pronunciado por papá con tanta fuerza y convicción que había resonado amenazador en toda la comunidad Murako. Antes de regresar. Complacido. se sube a mi cabeza y marca el tiempo picándome la oreja. pasarían las horas de la noche. apreciamos el sabroso festín warao de despedida. Como bebida. les dieron sin embargo una recomendación: —¡Cuídense! Cuando gritaban pidiendo ayuda. Ha llegado el momento de irnos. Todo se logró. me sugirió distintos caminos. ¡Tuvieron suerte que no les salió una tremenda baba! Al oír estas palabras. Y mucho más. -71- . cangrejos y morocotos apenas saca� dos del río. me luzco con un joropito. nos hemos quedado bastante tiempo. el todo complementado con casabe. pero no se atrevieron a que� darse acompañándolos.

¡Hacen falta canciones de cuna! ¿Y cuál es el tema de ellas? —El niño que debe dormir sin llorar.El Chamán de los Cunaguaros. El tigre vendrá por ti si continúas llorando. com� ponen cantos tan variados y numerosos que algunos misioneros y antropólogos los han reunido en varios cancioneros waraos. Hermanito hermano chiquito no llores. Las canciones de cuna son frecuentes. flautas y hasta unos pequeños ar� tefactos de cuerdas parecidos a violines que llaman sekeseke. qué susto! ¡Pobres criaturas! —se asombra Mor. Los waraos son un pueblo musical. porque si lo oyen pueden acercársele el jaguar. ubausa. bien modulada. -72- . duérmete. —¿No tienen algo más alegre. Viaje por el mundo indígena venezolano Mamá acompaña cantando. Con conchas de caracoles o guaruras que resuenan como trompetas. Tengo más de una docena. como dos pequeños arrendajos. con instrumentos que fabrican ellos mismos. para mí o para mis futuros hijos? —la chanza es de Ocho. Luego es Katera quien entona una tierna can� ción de cuna warao. —¡Qué bueno! Ya me he dado cuenta de que las familias waraos son numerosas. la culebra… —¡Ay. Los morochos silban armoniosos. —¿Tú también? —Yo también —se sonroja— para mis hermanitos y sobrinos. maracas. dirigiéndola a un hermanito soñoliento. Algunas las componen las mismas madres o hermanas. Ubausa. que se ha cobijado en su regazo: Dakobo sanuka dakóbo sanúka onanaka. Duérmete. Noakitía tobe ji kuare ónayayakóre. Las jóvenes se reúnen con una voz linda. porque tenemos muchos niños. me explica la bella Katera.

recogió su piel. ¿no entiendes? Me lo ha explicado y lo entiendo… Reconozco que los indí� genas nos superan en comparaciones. que se quedaron en la hermosura de este paisaje. que con su hermosa melena parecen leoncitos en miniatura. lagartijas. estas aguas. ¿A ellos no los consideran amigos? —�arao no es amigo de araguato —contesta—. Una le� yenda cuenta que un warao flechó a un araguato. lo despojó de la piel y se dispuso a asarlo para comerlo. —¿A ustedes les gusta bailar? —insinúa.Los Warao. —¡Uy. -73- . pero no hay ninguno domesticado entre ustedes —inquiere Mor—. la vistió y se alejó hacia la selva. como dirían nuestros profesores en las clases de literatura. loros. ¿tienen algu� nas otras. realmente espectaculares en su pelaje rojizo. gritándole sarcásticamente al warao: “¡Me la debes!”. tara� reando algunas. Y les gustó tanto lo que vie� ron. que completamos con nuestra música. monos —precisa Daunaba. felices cuando habla la lluvia. metáforas y hasta imágenes. acerca de ustedes mismos. algo que hable de su origen? —Las antiguas crónicas orales y tradiciones cuentan nuestro origen celeste: nuestros ancestros bajaron de las nubes donde vivían. Mamá había notado que al escuchar la música y los cantos. —Habla la lluvia… ¿qué quiere decir eso? —Cuando truena. A ellos los miramos desde lejos. Y ya que hablamos de narraciones. felices cuando hay sol. Ellos practi� can al ocaso un ritual que llamamos “el sol de los araguatos”: danza entre aullidos. ¿No les gustan los araguatos? En el camino nos hemos topado con varios. casi miedo. —En los palafitos sólo he visto los simpáticos capuchinos y aquellos graciosos monitos tití. se invocan también los animales amigos de nuestra gente: cangrejos. los niños que correteaban cerca movían sus piernas y brazos siguiendo el ritmo. —Ahora miraré a los araguatos con más circunspección —agrega Ocho—. qué cuento tan espeluznante! —tiembla Mor. este clima. les tenemos respeto. Pero al poco rato el simio se levantó. por una cuerda de bejucos entretejidos. danzas y cantos. gente de canoa —Pues sí. vueltas y saltos y no toleran ser molestados.

que representa la feminidad. —Y la X. Una de éstas tiene una línea horizontal marcada con onoto. con aires de sabiondo— y yo podría demostrarles que el número 7 también es importante en la historia occidental: hay siete virtudes. Viaje por el mundo indígena venezolano Kosibu se convierte en su informante: —Tenemos danzas hermosas. mira que hasta aquí en plena selva le dan importancia. Se manifiesta en las figuras que describen las parejas en los bailes. en lugar del 3 occidental. y el número de estrofas. Sólo durante el baile. ¿no te sugiere un hombre con los brazos en alto? —Mor intenta hacer una observación seria. Y en los cantos. sí. pero Kosibu la interrumpe con fuerza: —No. Principalmente baila� mos el tradicional sagú. siete maravillas del mundo… -74- . Es un ritual de fertilidad. —¿De veras? —Pues. Hay el “de las maracas pequeñas” para el cual se prepara el sewei. alrededor de dos flechas sagradas. La otra tiene forma de X y es expresión de lo mascu� lino.El Chamán de los Cunaguaros. como la tierra. —¿Te fijas. Mor? —le comento al morocho— La matemática tiene un rol primordial. siempre en número de cuatro. entre los palafitos. que produce. —Durante ese baile —comenta pícaramente Daunaba—. los waraos intercambian esposas. —¡Lo veo claro! La línea horizontal es la tierra y simboliza a la mujer. —¿Para largo rato? —Quién sabe… —empieza a contestar provocadora Daunaba. como he averiguado que lo era entre los antiguos griegos. el cuatro es el número que regula los versos. un sartal de sonajas hechas de semillas de retama. atado a un palo. no. siete pecados capitales. —La numerología es una ciencia milenaria —agrega Ocho. qué va. pero Ocho se la sabo� tea: —¡Caramba! ¡Ni aquí nos salvamos de la discriminación de los sexos! Kosibu prefiere no comentar y desvía el discurso hacia detalles más cultos: —Quiero hacerles notar que en nuestros rituales y cantos es característico el número 4. que bailamos en nuestras pistas de baile.

Tiene las facciones delicadas y el pelo liso de los waraos. sasari. duérmete. Sasari Rane rane sasari. trato de cantar las canciones. gente de canoa —Para ti. pequeño cangrejito. sasari. nauka sanukáre onanaka tanu.Los Warao. onanaka. sasari. Me imagino a un niño que duerme. ¡Qué lástima que la poesía indígena venezolana no haya pasado a nuestra literatura. No estalla una enésima riña entre ellos porque papá que ha terminado la película nos insta a subir apresuradamente al jeep. demostrando una insospe� chada actualización de conocimientos que me deja impresionado— te va a corresponder algo peor: un cero absoluto. Cangrejito Pequeño. de origen español! En el vehículo reclamo para mí el espacio trasero. ubau. cangrejito. sasari. pero que entre ellos significa “te llevo en mis ojos”. miro por la ventanilla el paisaje warao desdi� bujarse en la distancia. sasari. ¿Será una carta de amor? La desdoblo con cuidado: son unas canciones de cuna warao originales. bellísi� mas. A muhí a toma ekeroya sasari Cangrejito se está quedando amuhí a toma ekeroya sasari. a muhí a toma ekeroya sasari Cangrejito se está quedando -75- . Katera susurra una palabra. Niñito mío Hijo mío chiquitico hijito mío. no llores. sasari. la piel trigueña de los criollos. cangrejito. no llores. Acompañándome con mi instrumento. quizás un adiós. Al último momento. sin carne en las patas. y me tien� de una hoja bien doblada. es aún más importante —remarca Mor implacable— porque es lo que es lo que vas a sacar en matemática cuando llegue� mos: ¡cero siete! —Y a ti —Ocho no se queda atrás. Me acomodo cargando mi cuatro. también sugestiva. ¿Acaso podría llamarse Filatelio? Mauka sanuka Mauka sanukáre. cangrejito. Mi corazón da un vuelco. sasari sasari. como en cambio ha sucedido con aquella. con la traducción al lado. dihana.

no llores. Onanaka ubau. No llores. Nana. Uama naoya akari. eh.El Chamán de los Cunaguaros. jae… Ma jiota. na naná. No llores. duerme. na naná. ma moneri nerané. nana na nana. -76- . tanu. nana. Onanaka onanaka. que la serpiente viene… Mi niñito mi encanto ea. Tana nana nana ta nana. Viaje por el mundo indígena venezolano A muhí a toma ekeroya sasari sin carne en las patas.

no puedes dejarme solo —musitaba Aparicuar. Ya he vivido bastante. Aparicuar espiaba cada movimiento del padrino. Temía que intentara algo contra su vida.Muerte de Sesebe —Con la luna menguante será mi muerte. aparear los animales. cortar los mejores bejucos que servirían para hacer sogas. Desde ese día. —Padrino. fabricar cestas y chinchorros. hice todo lo que debía. Pronto llegó el menguante. Los espíritus me anuncian que ha llegado el momento. cuando no ha hecho las cosas que vino a hacer al mundo. Era la luna propicia para talar los troncos más apropiados para canoas. mi muerte será mi triunfo. La preocupación y la angustia que reflejaban los ojos amarillos del muchacho lo hicieron suavizar la gravedad de sus palabras con una sonrisa. 77 . —No estás solo. Yo estoy listo. Aparicuar —dijo un día Sesebe. Pero el chamán lo tranquilizaba: —Morirse es malo cuando uno no está preparado. Nunca lo estarás. —No te alarmes. mi paz. Te guían los espíritus más sabios. Ahora es conveniente que me vaya con mis ancestros. con la luna nueva. cuando los grillos iniciaban su concierto nocturno. Y yo te protegeré siempre. más poderosos.

como murmullo de viento entre las hojas: —Veo ante mí a mis antigüeros. a los abuelos del mundo. Tú. Viaje por el mundo indígena venezolano Sesebe colgó su hamaca de las ramas de un moriche. lleno de desasosiego. -78- . En tu sangre se funden dos linajes. a mi madre. Y a los grandes abuelos del tiempo. el único que los espíritus han designado para esta misión. las regiones se abrirán a un futuro mejor. —¡Padrino! —No te angusties por mí. creadoras. flores con rostros de mujer. Y a los padres de ellos. Una tarde. en el mundo del pasado. el punto de unión entre nuestros pueblos indígenas y entre todas las etnias. estás en el mundo y en la tierra de hoy. Tú serás la fuerza nueva. Puedo ver desde aquí ese futuro. Ya se retiraba cuando observó su reflejo en la superficie del pozo. lentamente. Aparicuar. de ideas renovadas. el chamán de la unión. envolviéndolo todo en un manto de frío. donde tienes una misión importante que cumplir. Muchos días con sus noches viajó el joven a través de la selva en gran desconcierto. Caminaba como un autómata. la inquietud y la sed que ya comenzaba a acuciarlo. Pero detrás de él apareció el rostro adusto de Sesebe. Después de ti todo cambiará. Varias veces te dije que tú serías chamán y mucho más. a mi padre. agobiado por el pesar. mi espíritu se aleja de la tierra.El Chamán de los Cunaguaros. El chamán habló suavemente. la sangre nueva. la vida nueva. Tú serás el camino. Recuerda. en cambio. todas las culturas. Aparicuar se quedó solo. se detuvo frente a un pozo cristalino. flota ya sobre las nubes. mientras entraba la aurora. padrino? —Lo harás. Aparicuar. eres el presente. Por eso eres el elegido. No sentía hambre ni sueño. Se inclinó y bebió agua fresca en el cuenco de sus manos. Yo estoy donde debo estar. —¿Podré hacerlo. y Aparicuar la suya. Veo pájaros hermosos. ser el nuevo chamán. Ese es tu destino Aparicuar. Aparicuar: tú serás chamán y mucho más. La luz de la luna me llama. en la tierra del ayer. dos mundos diferentes. la vía. la tierra floreciente de gente nueva. El último aliento del chamán se extinguió con su última palabra.

Seguimos más confiados y a las pocas horas la carretera comen� zó a hacerse cada vez más amplia. Esta pregunta de papá nos deja mudos. saliendo por Tucu� pita. ¿hacia qué lugar? Al salir de la comunidad warao habíamos emprendido camino por una estrecha carretera selvática. nos indica que vamos al occidente. Pero. Por suerte. El sol de la tarda mañana. que fulge detrás de nosotros. la frescura del Orinoco nos alcanzó y densos vuelos de mariposas multicolores nos secundaron en la segunda etapa de nuestra arriesgada aventura familiar. la cálida humedad gravitaba sobre nosotros. empapándonos de sudor. unos aguaceros breves pero intensos nos llenaron de renovados ímpetus. Los ka� riñas. El calor era asfixiante. antiguos guerreros —¿Cómo se llega a los kariñas? Nadie contesta. mientras sin que casi nos dié� ramos cuenta la humedad daba paso a una brisa aromada a monte quemado.Los kariñas. tan invadida por la vegetación que parecía casi abandonada. en la cual a ratos papá debía detener� se y cortar con el machete gruesos leños y fuertes bejucos que obs� truían el paso. los kariñas… Se nos han nublado las ideas… ¿Dónde queda su territorio? Acabamos de dejar a los waraos. a sabanas áridas: estábamos saliendo de la influencia del 79 .

Hacia esas sabanas vamos. y cerca de las sabanas llaneras. y agregan: —Lo que pasa es que a los kariñas los llaman también karibe. por eso nos confundimos. Casi derecho. saliendo de su silencio habitual. hasta se les llamó caníbales. resecos montarascales e inmensos cardones que parecen implorar el agua de los cielos con sus vegetales brazos extendidos. porque desde el siglo XVI se españolizó el nombre. —Sí —Mor me apoya—. de vegetación xerófila de tipo cactáceo. apenas a unos doscientos kilómetros de Tucupita. —Hijos —se alza la voz burlona de papá que sin dejar del vo� lante. y aprovecho para demostrar mis aficiones literarias agregando—. —¿Cómo se llega a los kariñas? —repite papá.El Chamán de los Cunaguaros. Viaje por el mundo indígena venezolano exuberante Delta orinoquense para entrar en las semidesérticas tierras de Anzoátegui. A los kariñas se les llega en automóvil. —¿Cuántos eran? —pregunta Carmen.000! —exclamo. es donde esperamos encontrar a los kariñas. quienes antiguamente eran muy numerosos. -80- . —Nadie contesta… y no dejamos mensaje. —Muchísimos. últimos descendientes de los bravíos guerreros que antaño dieron su nombre a nuestro mar. nos mira por el espejo retrovisor—. especialmente a los que navegaban por las costas y las islas de este mar. en las islas del mar Caribe. En esta tierra roja y arenosa. en un paisaje predominantemente árido de tunas. mis hermanos menores. Yo preciso: —¡Eso era antes! karibes se les ha dicho siempre en términos generales porque descienden de ellos. por esta carretera bastante accidentada. pues nadie lo sabe —comentan. descaradamente irónicos. ¡Sorpresas se van a llevar ustedes si creen que los indígenas aún no han salido de la selva! —¡Qué fácil era! ¡Qué tontos somos! —reconocen los dos bo� joticos. y por fin recuerdan haber leído que esta etnia se ubica en el bosque tropical del centro occidente del país. pero transitable. estremecida por el término “caníbal”. sentados con aceptable comodidad en nuestro “Tío Jeep”. Ante las risas de sus familiares. ¡Los calcularon en más de 100. En los tiempos de la conquis� ta. los jóvenes investigadores quieren sin em� bargo justificarse. o mejor karibes.

¿saben qué quiere decir? -81- . defraudado por los es� casos conocimientos de sus hijos. cuando nos insinuaron que probable� mente practicaban el canibalismo.Los kariñas. hubo luchas que los diezmaron. ¿recuerdan? —Sí: “Nosotros somos verdaderamente humanos”. —¿Por cuáles motivos? —Seguramente para hacerse del poder. —Ya salió el sabio. —Mas no lo eran. se ve obligado a precisar él mis� mo—. pero está comprobado que con las comunida� des vecinas. piaroas. “Na’na kari’na rootena” era su lema. —¡Qué cosa! —ironizo— ¿Acaso tenían un maestro español? —No necesariamente —tercia papá con ecuanimidad—. arawacos. —Pero eso de ensañarse contra los demás indígenas… —No exageres. pulga! —respondo en una broma poco cariñosa. Los “karibeaban”. se interesó mucho por rehabilitar a los naturales. —¿Y ahora. —¡Cállate. son unas pocas decenas de miles. con eso aún hay dudas. sino que durante los siglos XIX y XX. —No sabemos. Los indios karibes eran terribles. los Guayquerí de Margarita. Y ningún historiador. saqueaban y sometían en Tierra Firme a los pe� mónes. saben cuántos son? —papá. por aclarar que. tal vez sólo se aprove� chaban de ellos. —¡Qué exterminio! ¿Es cierto que los conquistadores. el lírico. y además a los habitantes de las islas del mar Caribe. ocasional. como los Siboney de Cuba. para jus� tificar su propia crueldad. Fue una de las pocas cosas sobre los indígenas que nos enseñaron en la escuela desde los primeros grados. los Lucayo de Jamaica. Atacaban. aunque vaya aumentando su número. waraos. restringido. y a veces entre la misma comunidad. ni siquiera criollo. sólo se trataría de un canibalismo ritual. nunca alimentario. se tenía y transmitía una visión dogmática de la historia. antiguos guerreros El poeta Juan de Castellanos dijo de ellos: “Hierve la gente como hormigas”. me imagino —insinúa mamá. Hoy día. los Taíno de Puer� to Rico. dictada por la visión oficial y por la tradición española. y hasta hace pocos años. los acusaban de caníbales o consumidores de carne humana? —Eso dicen. en el peor de los casos. el historiador —enfatiza Ocho.

en la misma forma que hace mil años. interesantes pero. no bañarse ni nadar en los ríos. Incluso más tarde. Tal vez lo lanzarían ante los invasores españoles. Han progresado muchísimo. a veces. Viaje por el mundo indígena venezolano —Sí. indomables. por ejemplo la de andar vestidos y armados. Hasta principios del siglo XX seguían siendo grandes nave� gantes. es un grito de afirmación de la propia humanidad. fabricaban sus canoas quemando para ahuecar los troncos de los árboles que derribaban con este fin. libres en las haciendas. pero sin manifestarse como los únicos humanos: Na’na kari’ña rootena. tenían que ser esos karibes! —pensamos nosotros los muchachos con admiración. O quizás lo gritarían para contras� tar la dominación de los primeros pobladores y de los criollos. osados. no pescar. ya que siempre han sabido cómo conseguirla abundantemente en la costa. Tuvieron el valor de proclamar en todo momento su condición de hombres. de seres humanos. —Aparte eso de “caníbales” ¡qué fuertes. Quizás pre� paraba uno de sus típicos sermones. para rechazar la esclavitud. Conforman una de las etnias más in� tegradas a nuestra cultura actual. —¿Y cómo viven ahora los kariñas? —pregunto con rapidez para desviarlo— ¿Están aislados? Papá renuncia a sus veleidades oratorias para complacerme. a veces algunos se alzaban en señal de rebeldía y se -82- . lo� grando sin embargo no perder completamente sus rasgos. comerciaban con pueblos criollos e indígenas. guiándose de noche por las estrellas y de día por el sol. por no entender sus costumbres.El Chamán de los Cunaguaros. En aquel en� tonces viajaban continuamente. —Algo que no hay que hacer nunca. se trasladaban a grandes distancias sin usar mapas ni brújulas. Transportaban gente a las islas vecinas. “Nosotros somos verdaderamente humanos”. Otros se han reunido en importantes po� blados. a quienes probablemente verían como bárbaros. frecuen� tados por pescadores y comerciantes de toda el área Caribe. ya trabajando. “karibear” todavía significa entre nosotros abusar del débil. valiéndose especialmente de la sal. y a la vez aclara el panorama con datos más precisos: —De ninguna manera. donde han organizado sus renombrados “saladeros”. Algo indigno de los seres humanos —la voz y la expresión de Rafael eran severas. muy pesados. Algunos trabajan en las ciudades. cuando eran los dueños del mar Caribe.

Algunos hijos de hacendados se casaron con “caribas” y tuvieron feliz convivencia y larga descendencia con ellas. con sus hembras. ¡Lo que nos cuenta papá a continuación parece una telenove� la! Nos sentimos transportados a esa época de karibes bravíos y de hacendados que imponían la ley del más fuerte. a Caicara. no vayan a Cantaura.Los kariñas. antiguos guerreros dedicaban a cometer fechorías. tostando café y recogiendo cacao. robar ganado. y entre ellos era muy mencionado el famoso brujo -83- . Sentían y aún sienten especial predilección por el color azul en su ropa. en las cuales cargaban a sus hijos. En un pasado no tan lejano. sin duda legendario y cautivador. amasando casabe. sino hechas de bahareque. a lo largo del período de la Colo� nia. marcaron una importante presencia en el estado Anzoátegui. lo que las “caribas” hacían utilizando cestas tejidas por ellas. Los hombres karibes que con tesón y trabajo lograron independizarse de los terratenientes y convertir� se en propietarios de tierras y negocios. y más allá los indígenas. Se habló por largo tiempo del bandido Guardajumo. durante la Independencia y hasta las postrimerías del siglo XIX. que huyó hacia el Amazonas envuelto en su característico faldón azul. de un tono íntimo y vibrante. hoy en día son tan cercanos a la civilización. las “caribas”. Era un mundo de magia y misterio. a Bergantín. que hasta todo el siglo XIX se limitaba a una especie de falda corta o faldón. de porte altivo y mirada centellante. El cacao iba adelante y el niño detrás. saquear hatos. cercanas a la “casa grande”. Has� ta no hace mucho se oían angustiosas advertencias: “Cuidado. para el cultivo y la siembra. los kariñas eran llamados karibes y se asentaban en los hatos de los terratenientes de Monagas y Anzoátegui. de origen karibe. los hacendados con altas botas y el foete restallante en la mano. pilando maíz. Trabajaban en las haciendas como peones. donde se los contrataba para labrar la tierra y para usos domésticos. Tal vez por eso. Tuvieron además fama de curanderos. Casi los vemos. Era frecuente encontrar en las haciendas familias karibes que tenían sus viviendas ya no indígenas. La costumbre de vestir ropas azules tuvo su origen en la abundancia en la zona de una especie de bejuco fácil de obtener que al hervirse da una excelente tintura azul. al estilo crio� llo. la de los dueños. bien sujeto a la espalda. que hay un karibe alza� do”.

Éstas en cambio. des� de donde le hacían señas a nuestro conductor. manifiestan una estilización artificial y rebuscada: en lugar de los bancos. interrum� piendo su novelesco relato. la ventilación. aquéllas encubrían una sofis� ticación natural. esféricas. en la orientación de la estructura. Viaje por el mundo indígena venezolano Yaguarín. la selección de los materiales. pero no las habíamos visto porque están protegidas por troncos de árboles altísimos. y con gran cordialidad nos invitan a sus casas. Bajamos del jeep con las piernas adormecidas. ¡Y una vez adentro. a la vez que detiene el jeep en toda la sabana.El Chamán de los Cunaguaros. qué gran sorpresa! ¡Qué diferencia con las casas auténticas. de las cestas colgadas del techo que veíamos en aquellas viviendas. Pero nos percatamos de que un grupo de indígenas kari� ñas. clavados en tierra a manera de estacas alrededor del poblado. Tenemos la impresión de estar lejos de cualquier asentamiento humano. comparables a los que lucen los más modernos apartamentos de nuestra capital. con el porte de unos veteranos llaneros. —Pasen adelante —nos repiten atentos los kariñas. Quedaban bien cerca. —Provoca entrar —exclama mamá que nos alcanza acalorada. que más parecen hacendados criollos por su correcto atavío y sus sombreros de fina palma tejida. indi� cándolas. cargando a Muñeca. Estas fantasmagóricas visiones flotaban en el aire. tratamos de desperezarnos y a los pocos pasos helas frente a nosotros. -84- . y algunos de ellos llevan colgada del pecho una placa de cobre dorado. signo de apego a la etnia. las proporcio� nes. cuando des� de su puesto al volante: —Familia. Hablan español perfectamente. que se decía combatió en la lucha por la Independencia a las órdenes de Páez. grandes. Sobre un moderno pantalón visten una amplia camisa azul de algodón decorada con pinturas llamativas. nos esperan… unos muebles de diseño refi� nado. de los fogones. se dirige hacia nosotros dejando la sombra de un frondoso yaque que los protege de la resolana. techadas de palma en forma elaborada. ¡ya llegamos! —anuncia papá satisfecho. que nos habían transportado a otro mundo entre los waraos! Aparentemente simples.

Papá y yo nos acomodamos sobre unas -85- . y de que los suyos propios no dejen rastro en las alfombras tejidas con signos y figuras de animales. Tiene mucho cuidado de no ensuciarla con los zapatos de su niña dormida. antiguos guerreros Mamá casi no se atreve a sentarse en la elegante butaca que le ofrecen.Los kariñas. llenos del fango y tierra de las trochas waraos.

en caso de ensuciar. Viaje por el mundo indígena venezolano llamativas sillas de mimbre. atravie� sa la estancia y se ubica parloteando entre las cuerdas del chincho� rro. colocado cerca de unos materos. —¡Ay mi cabeza!. —¡Ojalá no se les voltee el chinchorro cuando vuelvan a la es� cuela. la timidez. —Nuestra venganza será dulce —me susurran indignados. queridos hermanos! —les comento con humor. y si uno no los abre con la mano antes de sentarse. ataviadas y aún más -86- . más como adorno tí� pico que como asiento. El golpe de sus huesos en el duro piso junto con las lastimeras quejas y los gritos de Superloro que enseguida alza el vuelo. Me pongo a Superloro en todo el medio de la cabeza para que. —¡No les dé vergüenza. que justo en aquella esquina. la conversación languidece. divisan casi al fondo. Por fin. no hallan un acomodo a su gusto. carece de la suavidad de los espesos tapetes. Pero su rostro enrojecido y sudoroso. corre el riesgo de rodar por el suelo de inmediato con el relativo estrépito. —Levántense. como dice la gente cuan� do algo sale mal por no haberlo preparado adecuadamente. un chinchorro tejido hermosamente decorado. pero… se sientan en todo el borde con tanto empacho y mala suerte. impide la continuación de mi broma. Los chinchorros son cier� tamente traicioneros. debido a las macetas. A ellos “se les volteó el chinchorro”. fue un espectáculo mejor que el circo! Este episodio sirvió para acabar con la extrañeza. En ese refinado interior. no lo haga en ninguna otra parte. recorriendo con la mirada el espacio� so estar. cohibidos ante tanta opulencia. campeones! El chinchorro se le voltea a cualquiera. bien lo sabe quien los usa. Enseguida se dirigen hacia allá. los arrastra hacia atrás y los arroja con estruendo al suelo. aliviados. cierta reserva que enturbiaba el ambiente. quienes han presenciado con sus propios ojos la cómica caída por partida doble. tal como les ocurrió a Mor y Ocho. hacen acudir a los anfitriones. en realidad más espectaculares que có� modas. que al hacerlo el chinchorro se les voltea. Mor y Ocho. ¡ay mis piernas!. les tenemos preparada una merienda especial. Atraídas por el alboroto general se acercan las mujeres kari� ñas con sus bebés. ¡ay de mí! —exclaman en coro.El Chamán de los Cunaguaros. envueltas en hermosas batas de algodón tejido en las cuales predominan los tonos celestes. Todos se esmeran en ayudarlos a incorporarse entre palabras de ánimo: —¡Vamos.

hechas de barro y decoradas con barniz gris. al que he oído que llaman Sate—. quieren a la vez seguir siendo kariñas y. los kariñas. Todos la habla� mos y la estudiamos a fondo. Nos obsequian con frutas y dulces preparados por ellas mis� mas. ¿us� tedes siguen hablando su propia lengua? —Por supuesto —me contesta con una mueca de desagrado. Mu� chas de sus telas las elaboran todavía. preparar cartillas bilingües para las escuelas. hermanito despistado! Van entrando los menores. mujeres y niños. estu� diar un alfabeto para cada lengua. creo yo. Para mí no hay sino una repuesta: dentro del fenómeno cultural que permite tanto la continuidad como el cambio. hacen bien. —¡Barnizan la vajilla tan bien como los especialistas en cerá� mica. y su vida actual. Observamos atentamente el grupo. rojo y amarillo. de� vorando un sabroso merey envuelto en nata y azúcar. y no debe desaparecer. antiguos guerreros identificadas que los hombres con su ascendencia indígena. que presentan en bandejas y vasijas de distinto tamaño. como nos explicaron luego. propia de una etnia ancestral. ¡y eso que no usan el plomo! —exclama admirado Mor. ¿cómo lo logran? —Dime. de la familia lingüística arawak. Al verlos es inevitable una reflexión. Pero. por qué los kariñas siguen siendo tales a pesar de la diferencia entre su vida pasada. aceptando todas las innovaciones del nuevo milenio. el Ministerio de Educación ha encargado a un equipo de maestros indígenas. saludan con cortesía. de antropólogos y lingüistas. Visten igual que nosotros. sin huso ni rueca. hombres.Los kariñas. ¿Por qué esta gente sigue siendo indígena. verter por escrito y publicar las tradiciones indígenas? -87- . sosteniéndolo con los dos primeros dedos del pie. pero nos dirigimos miradas de asombro. amigo —le pregunto a un muchacho de mi misma edad que se me ha acercado. No podemos comentarlo en el momento. —¿Es verdad —interfiere Mor— que como transmiten frecuen� temente por televisión. La lengua kariña es una lengua importante. hablan español. integrada a la común existencia del país? Es algo que nos intriga a todos. casi ofendido—. después de lo cual quedó con cara y manos tan embadurnadas que bien motivaron la recriminación que le dirigió Ocho entre agresivas muecas: —¡Menos mal que no te estabas comiendo eso cuando te sen� taste en el chinchorro. enrollando el algodón con la mano y deslizando el hilo a lo largo de la pierna.

y los lingüistas? —Ellos también trabajaron para nosotros. que no nos hacen sentir “gente”.El Chamán de los Cunaguaros. sino “objetos” de estudio. que resi� den en el país. en un alfabeto castellano adaptado por ellos. en los últimos tiempos… Súbitamente se interrumpe. -88- . nos visitan y se ocupan de nosotros constantemente. es decir. así como algu� nos lingüistas y también algunos naturales. Pero tal vez no en forma sistemática. pero a mi entender presentan un obstáculo: aparte algunos muy competentes y dedicados. —¿Y los antropólogos. hasta elaboraron diccionarios de lenguas indígenas. —¿Trabajaron bien los misioneros? —Quizás no científicamente. ni en to� das las etnias. hay una mayoría que lo hace esporádicamente. y ni siquiera son ve� nezolanos. pero nosotros les estamos agra� decidos. A pesar de su sabiduría. ni continua. No teníamos alfabeto. Todo se guardaba y transmitía en forma oral. ni ese invento maravilloso que es la escritura. etnógrafos. y más lo hacen aho� ra. salvaguardaron y difundieron nuestra cultura. —¿Qué opinas tú de los antropólogos. Afortunadamente. Viaje por el mundo indígena venezolano —Esto. entre ellos las minorías in� dígenas. lingüistas? —Es gente muy preparada. narraciones. ni indígenas ni criollos. no me parece acertado que nos estudien personajes de tan lejanas latitudes. y frecuentemente nos tratan como tales. Empezaron a estudiar con los misioneros y algunos ya son universitarios y hasta profesores de lenguas indígenas en las universidades. Nos valorizaron. —¿Y los naturales? —Igual. —¿Pero es cierto que los indígenas no saben escribir sus propias lenguas? —Fue cierto por siglos. La Misión Guaicaipuro específicamente se ocupa de estos grupos. desde que se han creado varias misiones para dignificar y educar a los venezolanos de menores recursos. algunos cantos. Apenas en el siglo pasado algunos misioneros recogieron como pudieron. con muy buena voluntad. más o menos desde hace varios años se ha venido ha� ciendo. Sin embargo los misioneros los precedieron.

son nuestros amigos —lo tranquilizan sus hermanos. un protector —opino con sin� ceridad. nuestra superioridad en muchos aspectos. como si no las creyeran. —Explícales algo. Pero me resulta embarazoso formular la pregunta siguien� te. algo propio de nosotros mismos. antiguos guerreros —Recientemente hay en el país un renovado interés por las lenguas y culturas indígenas. sus renuncias. me extraño. —No es así exactamente —puntualiza el chico que. El interés. mejor dicho. y mucho más. el valor y belleza de nuestra lengua y cultura. del espíritu de constancia y desafío que los llevó a sobrevivir y conservar nuestra tradición. ser indígenas no nos avergüenza. uno de los pocos que quedan. de lo que ha� cían nuestros antepasados. los intentos de que tú hablas vienen desde afuera. —¿Quién? —Un amigo. Es un chamán. para no perder una sola sílaba. Últimamente hay algo más. —¿Quién es? ¿Algún maestro? ¿Algún cacique? —¿No será algún espíritu de la selva? —la inoportuna interrup� ción de Mor pone en peligro el flujo de la conversación. reconozco. Sate. Al oír esto. es muy inteligente y preparado para su corta edad—. —Sí… no… significa que. nos explica y recuerda nuestros derechos sobre ellas. quizás el único en su género. de alguien en especial entre no� sotros mismos. Aguzo bien los sentidos. de sus luchas. ¿eso es lo que tú querías decir? —lo espoleo.. —Es bueno contar con un guía. desde el mundo “ci� vilizado”. al contrario es un -89- . un esfuerzo por reivindicar nuestra presencia. Por suerte. nos habla de cómo vivíamos antes.Los kariñas. Mis hermanos se muestran escépticos ante estas palabras. en cambio yo permanezco alerta. que aparece con su flauta en las noches de luna llena…Viene de lejos… Anda siempre rodeado de cunagua� ros… Nos reúne. o de naturales que se le han asimilado. un caminante kariña que recorre estas tierras. habla claro. Sate no le hace caso y continúa con seriedad: —Es un chamán kariña. que abordo con cierta vacilación—: ¿Y cuáles costumbres… de épocas pasadas… mantienen? —¿Quieres decir costumbres indígenas? No tengas pena. amigo.

con una fuerte asa para colgar al hombro. nos acomodamos todos. para que no en� tren los mosquitos que se lo comen a uno vivo. caraqueños y kariñas. Cuidamos con gran celo a las mujeres. nuestros amigos a la vez que echan en algunas hogueras cáscaras de naranja y limón. —¡Qué bien acomodados y protegidos quedarían en un mapire nuestros útiles escolares! ¡Cómo nos gustaría lucir sendos mapires al hombro cuando regresemos a Caracas! —los morochos suspiran con melancolía. Los seguimos a un rincón del amplio recinto. Creemos que nos llevará afuera. Pues. al patio principal o algún lugar cercano. sí. Por cierto. que están bien cerradas y resguardadas. las que el ambiente y la cerca� nía de los criollos nos permiten. tejido con palma de moriche y a veces con otro tipo de bejuco incorporado. Seguimos siendo exper� tos en cestería. que serpentean en el claroscuro de las paredes. Además de ser útil. Hilamos el algodón. gustosas y frescas. —También cazamos. el hermano mayor de Sate. sobre una alfombra de tonos azulados.El Chamán de los Cunaguaros. ovales. ¿Quieren que les hable de esto? —Sí. Señala una serie de ellos. que se nos ha acercado. Parece que están acostumbrados a la extrañeza y a las preguntas de los visitantes sobre su modo de vida—. Viaje por el mundo indígena venezolano orgullo. carne salada y frutas. de hermosa y dura corteza roja y pulpa amarilla. Trabajamos y decoramos fuentes y vasos de barro. es muy decorativo. nos tien� den hojas de tabaco mojadas que aplicamos apresuradamente para aliviar la picazón. Superloro -90- . can� tos y poemas. a las cuales se atribuye el poder de espantar la plaga. Pronto nos desengañamos. Nos acercan una fuente de barro llena de frutas re� cién cocidas de un rojo ladrillo. El mapire es una especie de cartera o bolso vegetal. Aquí durante el día se sale poco de las casas. ya que se usa para guardar casabe. lo tejemos y confeccionamos vestimentas y alfombras. grande. pero no se atreven a pedirlos. como talladas en madera… son las frutas del moriche. sí —aceptamos los tres caraqueños. al que pintan de color oscuro y entrelazan con el tejido blanco de la palma formando figuras geométricas o de ani� males. nuestra especialidad es la fabricación de mapires. Mantenemos nuestra lengua. pescamos y cultivamos en la forma tra� dicional —nos sigue informando Vadáamaka. —Vénganse conmigo. conservamos muchas. parecidas a las del mango. colgados con simetría del techo.

Se instala en el borde de la fuente sosteniéndose con una patica. ya que todos sus componentes son objeto de consumo o insumo directo. pero además aquí los padres de uno contratan maestros para que nos eduquen e instruyan. y tratando de peinarme llevando mechones rebeldes detrás de mis prominentes orejas. —¡Hablas como un libro! —interrumpe Mor—. caños y co� rrientes de agua formando selvas de galería en líneas irregulares.Los kariñas. saboreándola entre ronquidos de contento. —Las palmas que crecen a lo largo de nuestros ríos. Comen� zamos a comer y a escuchar. son todavía nuestros grandes aliados. mientras con la otra agarra fuertemente una fruta y la lleva al pico. claro. ¿esas nociones y ese vocabulario te los enseñan en la escuela? —Sí. -91- . al pudrirse abona nuestros suelos y los hace óptimos para la agricultura. antiguos guerreros baja a pasitos largos de mi cabeza en la cual se había instalado ras� guñándome suavemente el cráneo como es su arraigada costumbre. Además. la alta concentración de material orgánico proveniente de ramas y hojas. así como lo hacen los agricultores y ganaderos criollos.

jaguares y perros de agua bautizados por ellos nutrias. del venado. lapas. aunque no tocamos piano sino flauta. explícame cómo lo practican. tortugas de río. con los turistas… Me doy por vencido y no insisto. quienes trafican con esto. monederos. en todas nuestras etnias está prohibida la caza del danto y limitada la del manatí. Sigo oyendo. —Pues sabrás —responde Vadáamaka airado y molesto— que no somos nosotros. en la amplia sabana llanera. acures. cuatro y guitarra. el ecosistema. En principio. Viaje por el mundo indígena venezolano —¡Era lo que faltaba! —exclamo casi irreverente— ¡No me ex� trañaría que los niños de por aquí hablaran inglés. cuanto más grande es el animal. por respeto a los animales. cerbatanas y lanzas! —Porque entre los kariñas está prohibida la escopeta. dantas. cómo lo logran. —¡Oye! —objeta con buena puntería un morocho—. ¿No saben que las armas de fuego casi han acabado con la biodiversidad del planeta? —¿Los kariñas se preocupan por la protección del ambiente. zapatos de piel de serpiente y cocodrilo que lucen las grandes damas de nues� tras ciudades y de las extranjeras? ¿Ajá. qué me dices? —insiste. portafolios. con Guyana. venados. en práctica. en defen� sa de la fauna —asevera tajante nuestro informante—. Por eso. de otros animales. francés. y según las épocas. algo tan de actualidad? —Actual será para los criollos —casi me agrede— nosotros lo hacemos desde siempre. Otra sorpresa: me entero de que estos jóvenes. tigres.El Chamán de los Cunaguaros. sólo matamos y consumimos familiarmente acures. más fuerte es la prohibición. cachicamos… ¡pero en pleno siglo XXI lo hacen con flechas. Vadáamaka. los naturales. picu� res. chigüires. babas. El inglés nos sirve mucho en nuestros intercambios con la isla de Trinidad. —Por tradición. Son los negociantes criollos y de países vecinos quienes sacrifican varios -92- . para impresionar? ¿Cómo se explican las tremendas carteras. se dedi� can a la caza de báquiros. y tocaran piano y violín! —Pues —contesta Vadáamaka sin captar mi ironía— habla� mos inglés. ¿cómo se justifica entonces el comercio de pieles de caimanes. —No te molestes. conejos de monte.

automóviles. la hemos abando� nado casi completamente. los jóvenes ar� queros kariñas los flechan con el arco. jaguares. bagres y muy de vez en cuando. Hasta a los pequeños caimanes. sin embargo ninguno me contesta. Los atacan con el arco acabándolos generalmente al primer flechazo: es esta una medida prudencial que reduce el número de animales muertos y ayuda a conservar la fauna. ¿Hay muchos por aquí? ¿A ellos no los cazan. Y aún si hubiera muchos. cachamas. para no exterminarlos. no los persiguen? —Cunaguaros ni hablar. nadie los tocaría. —¿Pero quién es ese chamán. de la misma manera tradicional. 4 x 4. a pasear por los alrededores. antiguos guerreros animales silvestres. son los mismos que poseen ustedes. Quizás consideren que nos han sufi� cientemente informado. —¿Con tan agrestes carreteras y distancias tan grandes? ¿Qué automóviles tienen? —¿No los vieron al llegar? Están parqueados al borde de la em� palizada. Mientras caminamos. no los vemos casi nunca. —¿Y las bicicletas? ¡Qué pregunta tan citadina la de Mor! Se ríen a más no poder. que tienen la costumbre de sacar la cabeza fuera del agua y constituyen un blanco perfecto para los ambiciosos cazadores de escopeta. hasta manatíes. nos cuentan que también pes� can. serpientes para vender sus pieles y enriquecerse. contagiándonos. en El Tigre: Jeep. camarones. ca� mionetas y pick up para el transporte de productos y animales. Él los lleva consigo. de dónde viene? —insisto. tra� tando de averiguar algo más. Cambian rápidamente el tema. en esta época. se los compramos a los criollos en Ciudad Bolívar. Toyota. tigres. -93- . peces armadillos. los voluminosos sirénidos que tanto maravillaron a los conquistadores. nadie quiere problemas con el chamán que los reúne y los protege. la plaga se ha calmado. —No has mencionado los cunaguaros. Advierto una mirada de complicidad entre los dos kariñas. lo siguen a todas partes. guabi� nas. ¡pobres caimancitos! —¿Siguen dedicándose a la navegación? —La navegación tradicional. palometas. El calor ha disminuido.Los kariñas. Tenemos lanchas a motor y por supuesto. nos invitan a salir.

¡Pero qué divertido sería ver un indígena en motocicleta. Nosotros somos indios. No tendríamos la fortaleza ni el valor de declararnos “indígenas”. yuca. hay consenso en decirles indígenas. pues cultivan sistemáticamente maíz. nunca habíamos visto un indígena en bicicleta —reflexionamos— ¿Por qué será? ¿Acaso los veremos más adelante? —Por aquí caballo. hasta por decreto y por ley. Es algo ficticio.El Chamán de los Cunaguaros. junto con los potreros llenos de hermosas vacas y toros de buena raza. cantan a dúo. por eso ahora. auyama. Luego oímos que se empeñan en ser excelentes agricultores. bicicleta no. se ve que lo decidieron. melones. de lejos: gran� des cuadras de hermosas bestias. de piel reluciente. Viaje por el mundo indígena venezolano —No. —A nosotros nos agrada comer alimentos frescos. siempre lo fuimos. Y poco nos gustan las bicicletas. bien regados y ordenados que había� mos admirado en la última parte del trayecto. bien cuidadas. plátanos. tabaco. Los caballos sí los habíamos observado en la vía. sin consultarnos. batata. y los corrales pobla� dos por inquietos becerros. mejor caballo —insisten divertidos—. Y si no los hay. entre el regocijo de los kariñas: Súbete a mi moto nunca encontrarás otro amor tan veloz. —Pues si supieras. En realidad. —¿Indio? ¿Ustedes se llaman a sí mismos indios? Creíamos que era un término despectivo. nos provocaría imitarlos! ¡Pero qué difícil sería para nosotros vivir como indíge� nas y como criollos al mismo tiempo! No sabríamos hacerlo. disponer de ellos en abundancia… nada de enlatados ni congelados. a los naturales no nos gusta mucho eso de indígenas. ¡Es una sana manera de vivir y si pudiéramos. indio no monta bicicleta. de -94- . la pa� labra indio hoy día está bastante reivindicada. como siempre. gesticulando y moviendo las manos como si estuviesen manejando una moto. además de los vegetales y hor� talizas implantados por los criollos. Nos señalan la dirección de los extensos campos cultivados. con casco y todo! Los morochos. caña de azúcar. motocicletas.

sin embargo. Mamá dormitaba con Maigualida en una fresca butaca. Poco después seguimos a los kariñas a la plantación de cacao que debían atender. Un grupo -95- . ni punto de en� cuentro. culturas tan genuinas y puras.Los kariñas. Se la confío a los morochos. No existe la mendicidad entre ellos. de la civilización occidental? Eso sería un retroceso. conseguir nuestra propia alimentación a la manera antigua. su amigo verdadero! Siento el deseo de manifestar esta inquietud. tachándolas de menores o de diversas. ni solución de compromiso. sentirme su hermano. —Entonces. pescar. que goza de un nivel de vida igual o superior a los denominados “criollos”: poseen. sin perder los rasgos de su cultura. Nos sor� prendió el cruzar de una sombra. o los indígenas criollos? —Qué guáramo. Papá se había quedado para descansar del ma� nejo. No tendríamos la voluntad ni encontraríamos el tiempo para cultivar. ¡Son extraordinarios estos kariñas! Quizás sean ellos el único grupo aborigen del oriente. Yo tuve el honor (dudoso) y la responsabilidad (grave) de ir con ellos para vigilar a mis dos inquietos ceritos. hermosas e importantes. cazar. dis� frutan y saben aprovechar los adelantos de la existencia moderna. a vivir alejados de los aportes. no por eso han perdido su identidad y sus característi� cas propias. ¡Cómo me gustaría permanecer más tiempo entre ellos. antiguos guerreros luchar por mantener una lengua. ¿podrían todos ellos volverse criollos. que los criollos nos volvamos indígenas. Mor la toma muy en serio: —¿Pero qué es mejor. su di� versidad? Por el momento. consciente de su propio valor. como un celaje oscuro. unas tradiciones. o de todo el país. ¿estás loco? —lo recrimina Ocho— ¿Cómo vamos a volvernos indígenas. espe� cialmente tecnológicos. en un mundo que tiende cada vez más a anular los gru� pos minoritarios. como estos kariñas. Por entre las hileras de cacao el calor era agobiante. a asimilar. con el sudor de la frente. Estoy orgulloso de compartir con esta gente recia. como Dios mandó a los hombres. no encontramos contestación. Quisiera que nunca perdieran ese deseo de ser ellos mismos. un desencuentro total. su complejidad. Y para completar. Además. se ve que practican activamente la solidaridad.

El Chamán de los Cunaguaros. Pero ya esta cosecha está lista. Ahora hay que recoger los frutos de las matas. mamá nos cuenta que en su pueblo. que vive entre las matas de cacao y las cuida. como creo que lo fue en siglos pasados. Viaje por el mundo indígena venezolano de tórtolas corrieron y levantaron el vuelo. —Y por allá —completan de una voz los morochos. las garzas. A continuación el kariña arrancó uno de los frutos. anís. Biscucuy… —empieza Mor— la gente al tomarlo. pueden derretirse. reflexionando sobre la riqueza que podría proporcionar el cacao. como te dije. atraído por el bello colorido del crepúsculo lla� nero y por los vuelos de los pájaros. —Parece un embrujo —dijo Ocho. agregarles la leche. cuando los venezolanos que te� nían haciendas de ese fruto vivían tan esplendorosamente que eran -96- . —Es cacao crudo. hay que molerlo. Allí se le agregan especies como canela. vainilla y se amasa en pelotitas que se ponen de nuevo a secar. yo me encaminé. por un sendero abierto hacia una mata de sabana y un estero. de un aroma exquisito. muy aficio� nados a las golosinas. envueltas en una seda musgosa. Nos detuvi� mos. un poco inquietos. siempre cu� rioso. huyendo. ¡El chocolate es vida! Dicen por aquí. y ya tienes un rico chocolate que al tomarlo provoca una sensación de placer. Divertidos. celebramos esta simpática coincidencia. Sólo así adquirirán su sabor fuerte que tanto nos gusta en bebidas calientes o frías. Algo más tarde. calma y energía. —Es el diablo— comentó sereno uno de nuestros amigos. luego sacar las semillas de cada fruto y ponerlas a secar al sol. solo. —¿Qué será eso? —preguntó Mor. porque adora su olor. —Después de secarlo al sol. has� ta que quede como una harina fina. Cuando están secas. dice ¡el chocolate es vida! —completa Ocho. —¿Cómo es eso? —Cuando prepara chocolate en las veladas navideñas. lo partió y salieron blancas se� millas. si fuera bien cultivado y valorizado. —¿Y cómo se prepara el cacao? —preguntó Mor. —¿Quéee? ¿Quéee? Mis dos cómicos hermanos se aterraron Pero luego Sate les ex� plicó que se trata de un diablo bueno y amistoso. el corocoro. el alcara� ván. Nos las dio a probar: eran dulces.

pude seguir mi camino y regre� sar a la vivienda para reunirme con mi familia. Sentí el ruido de sus pasos. y que providencialmente había recogido en el paseo por los chaparrales para transformarlo en un garrote si� milar a los de los antiguos garroteros larenses. —¡Ay. Interrumpió mis reflexiones un rui� do en la hojarasca junto a los chaparrales. pleno de estrellas enormes. a nosotros los karibes nos gusta la carne de Palillo. Me sabía observado. el palo po� deroso del espíritu que defiende de las brujerías. No era ninguna fuerza espiritual. sino algo tangible. antiguos guerreros llamados “los grandes cacaos”. pienso que podrían tocarse. Minutos después me despierta un dolor insoportable al pie descalzo que asoma fuera del chinchorro. Alborozado. tan al al� cance de la mano se ven. de las malas in� fluencias. Una forma indefinible con la rapidez de un pájaro. de una ser� piente. ¡Es puro hueso! Empuño a toda velocidad una varita de palo santo. Casi quedándome dormido. un visaje entre los árboles. No pude detallarlo. y les doy un varazo por la espalda a cada uno de mis fantasiosos hermanos. un sentimiento de seguri� dad me colmó de una rara plenitud. Una extraña sensación que me hizo erizar la piel me sacó de mi error. vislumbré su imagen. asesino! —¡Tan cruel como un conquistador español! -97- . Llega la noche y una luna gigantesca pasa por sobre nuestras cabezas y toma su puesto en el cielo. de un jaguar. de los peligros. que parecieron presagiar una presencia intangible. Sentí sus ojos sobre mí. ¿Qué animal me deparó tan tremendo mordisco? Mas enseguida oigo susurros: —¡Mmm… sabrosa carne humana! —Sí. seguido por un murmullo salvaje. un hálito de fiera escondida. me detuve pensando si no serían los espíritus ancestrales de los valerosos karibes. su fuerza que per� dura y trasciende el tiempo y la tierra que habitan. pero extrañamente. quienes decían que el juego del garrote hasta tiene una música secreta. una presencia poderosa que parecía acompañarme. aun� que esté flaquito. Los kariñas nos han dispuesto cómodos chinchorros y enseguida me entrego al sueño. cruzó la maleza pa� ralelo a mi senda. analizados mis movimientos —¿estaría imaginándolo todo?— dudaba.Los kariñas.

Carmen? —murmura Rafael. Agradecemos con gozo este regalo de despedida. ¿tocas cuatro? Vi uno en el Jeep junto a tus cosas. rendido en su lecho colgante. Tú con tu guitarra y yo con mi cuatro. babas. para deleite de todos. Nos dirigimos hacia Tío Jeep para cargarlo con nuestros enseres. uno para mí.El Chamán de los Cunaguaros. Duerme. Me quita la varita de palo santo y se lleva por las orejas a los dos morochos antropófagos. entre los cuales creemos distinguir cunaguaros. Son bellos mapires tejidos con fuerte be� juco y adornados con intrigantes dibujos. Criollísima. Rafael. cuando nos alcanzan corriendo algunos niños kariñas que nos entregan con entusiasmo unos ex� traordinarios obsequios. que han venido a despedirnos. Sate busca su guitarra. otro más grande para papá y el último. Yo lo acompaño con alegría dedicándolo a mi mamá Carmen. que encarna el tipo de la mujer criolla por su rostro mesti� zo. —Nada. pequeñito. caníbales —susurra Superloro. En todo el pueblo resuena la música fresca y espontánea: Tienes la ilusión del campo en tu piel brillan como dos luceros de miel tus ojos. una grata pregunta llega a mis oídos: —Filatelio. La mañana se presenta pronto. Muñeca y Carmen asis� ten con rítmicas palmadas y Superloro se regocija y gorjea de vez en cuando. —Sate —contesto de inmediato— vamos a ensayar una can� ción. Mientras saludo con cariño a mis anfitriones. su dulzura y su carácter discreto. soñaron con unos caníbales. -98- . para Maigualida. —¡Positivo! Empieza. —Caníbales. dantas: uno para mamá. mis hermanitos pájaros que hacen gala de su arte imitando los más bellos trinos de aves. antes de volverse a dormir tranquilito en mi hombro. los morochos tuvieron pesadillas. en tu tez morena. la afina y entona un merenguito orien� tal. nada. —¿Qué pasa. Son mis dos ceritos. Alegres silbidos de pájaros van bordeando la melodía con increíble acierto. yo te sigo. Viaje por el mundo indígena venezolano En la penumbra apareció Carmen. dos idénticos para los dos ceritos. Yo toco guitarra.

y aunque dejé de verlo hace muchos años. Soy el guardián del umbral de nuestros ancestros. Mi techo es el cielo estrellado. los araguatos y las lapas que acuden a mi llamado. Con ellos va mi padre. de los caños. el que tanto querían ver. Yo me enfrento a los demonios para salvar a mi gente indígena. ¿Cómo olvidarlo? Ellos quieren ser mi familia. pero mi casa es la selva y mis hermanos los tucanes. diáfanos. observé sus rostros claros. Los he mirado de lejos. pero no puedo unirme a ellos. cantar. y sonreí al ver a mis hermanos correr. Son mis hermanos. de la montaña Weykpuimá. hacer travesuras.Monólogo del Chamán de los Cunaguaros Soy aquel que ellos buscan. el vigía del cerro Autana. y el rostro blanco de la luna es el farol que me alumbra cuando atravieso la selva y cruzo ríos y montañas. de los innumerables caminos. la calidez de su sonrisa. los que vienen de la ciudad. recuerdo la luz de sus ojos claros. silbar como los pájaros. Los he visto pasar. 99 . el centinela del Catatumbo. los cunaguaros que me rodean siempre.

kariña. tenemos buenos vehículos. yanomami. sape. Viaje por el mundo indígena venezolano yo hablo varias lenguas. Poseemos nuestras propias tierras. no hay límites. estrella. soy todos y uno solo. todos pertenecemos a la tierra y ella nos da su sustento. niebla sobre el río. y mucho más… -100- . Veo un mundo de dignidad. ella derrama sobre el blanco. Se abren caminos grandes. y bailamos a la luz de las hogueras. todos sus dones. sobre el indígena. Cierro los ojos y aparece ante mí el rostro de mi padrino Sesebe. sobre el criollo. nadie tratará de arrebatárnoslas. En esta visión no hay fronteras. nosotros la de ellos. Este es el mundo que veo y mi corazón tiembla de alegría. wayuu. yukpa. jodi. pemón. Nuestros hermanos están aquí con nosotros. bari. yekuana. yaruro. vamos a ellas y allí nos reciben con respeto. de apertura y consideración. nos desplazamos. me vuelvo lechuza. Yo vislumbro un futuro distinto.El Chamán de los Cunaguaros. hablan nuestra lengua. Veo un mundo donde todos estamos juntos. conocemos las ciudades. de alegría. su mano generosa. con cariño. Soy warao. oigo su voz profunda y gutural: —Tú serás chamán.

Impresionantes formaciones pétreas nos asombran en un paisaje sobrecogedor. con tierras estériles. cru� zadas por numerosos zanjones y lechos de ríos. apenas el palmo de la mano. que se extiende entre la formación de Imataca y la de Rorai� ma por unos 35. se eleva casi fantasma� górica la Sierra Roraima. la inmensa planicie llamada también Alto Caroní. pero llena de suges� tión. la única Gran Sabana de Venezuela. un lago. cuales raros centi� nelas. Corremos hacia la Gran Sabana. que la luz dibuja en formas irreales en el camino: un río. una ciudad con altas torres… y al acercarnos desparecen en el aire espeso y caliente. magia en sus palabras Vamos al Sur. Uno tras otro se suceden los espejismos propios de esa zona tan dilatada. una cascada. Avanzamos por un terreno llano aunque ondulado. con una vegetación herbácea que no supera los 10 ó 15 centímetros de altura. un bosque. Son los tepuyes: el Auyantepuy. dejando sólo 101 .000 km2. Cerros delgados y extraños se yerguen verticales. de alucinante encanto. despoblada. muy a lo lejos. el Autana. interrum� pido por cadenas de montañas abruptas. cubiertas de bosques. Al fondo. Es una región interminable.Los pemónes. como de otro mundo. el �ekpuima y el más impre� sionante.

las lenguas de fuego han desaparecido. estas regio� nes fueron devastadas por los conquistadores. que se entienden entre sí: arekuna o arichuna. y la zona en reclamación con Guyana hasta las márgenes del Esequibo. por haber sufrido intensa de� forestación y la incursión constante de cazadores furtivos. A pesar de nuestro empeño. Uno de los altos currucay que se elevan al borde del camino. Pero al aproximarnos aún más y llegar junto al árbol. el ambiente es muy delicado. que en número de aproxima� damente 4. existe una comunidad indígena im� portante y numerosa: los pemónes. el grueso ramaje sigue verde. cerca de la población de El Dorado. poco hemos logrado averiguar acerca de ellos. la cuenca del río Caroní hasta los límites con Brasil. no nos habla. el sol desaparece. lo vemos in� tacto. parece estallar en fuego. Se dice que el ecosistema de la Gran Sabana es uno de los más frágiles del mundo. Papá. No le preguntamos. La tarde apenas se insinúa y sin embargo vemos cómo el cielo se está poniendo oscuro. En este extenso territorio de la parte suroriental de la nación. con los consiguientes daños a la flora y fauna. polvorienta y desierta. Viaje por el mundo indígena venezolano un rastro de polvo. Pemón. En un pasado. cansado del viaje por esa llanura ardiente. nos deja atónitos y sobresaltados. kamarakoto. en el habla de origen karibe. alucinante y quizás inexistente país: El Dorado.El Chamán de los Cunaguaros. Calculamos llegar antes del anochecer a las primeras viviendas del asiento pemón contactado por nuestro padre. La etnia está dividida en tres distintas agrupaciones dialectales. Las chispeantes llamaradas están tan cerca que papá trata de desviar la marcha y apartarse del supuesto incendio. gruesas nubes descienden con rapidez. tiñendo de negro pastizales y morichales. quiere decir “gente”. entre Guayana y Amazonas. nombres que a veces se atribuyen en lugar del genérico pemón.000 ocupan una porción del estado Bolívar. taurepán. incólume. enloquecidos tras la búsqueda de un fantástico. maneja taciturno. A pesar de su solidez y de su antigüedad (el macizo o escudo guayanés es una de las primeras formaciones del planeta). no queremos distraerlo. El más extraordinario de ellos. del cual somos testigos en este mismo transitar. Se encuentran asen� tamientos pemónes también en el valle del río Cuyuní. -102- .

Aprieto los párpados de nuevo. un inmenso vórtice de huracán. Debo estar soñando o alucinando. buscar refugio. El aire rugía cargado de presagios. sólo una rendija. tratando de tapar también mis exageradas orejas. Con razón. vuelvo a abrirlos y no veo nada. Ni siquiera me contesta. me deprimen. magia en sus palabras …“y advirtió que la selva tenía miedo…” ¡Qué bien quedarían aquí las páginas referidas a la tormenta en la novela Canaima del maestro Rómulo Gallegos! En verdad las hojas enormes. como sacudidas por una fuerza telúrica invisible. Frente a nosotros el horizonte es torvo. tarén… ¿Qué es eso? Serán palabras kariña. le temo a los temporales. elástico. Konok yepui yaktaino. el viento mur� muraba extraños conjuros. parecían temblar. -103- . Un trueno sacude el cielo con ruido terrorífico. si todo es desierto? ¿Cambiar de rumbo? Demasiado tarde.Los pemónes. me hacen sentir desam� parado. No puedo creer que esta figura medio humana. al mismo paso. Filatelio. que cambiara la dirección. Quisiera decirle a mi padre que no siguiera. Aún así atrincherado. Parece un hombre o un puma. Se desplaza como envuelto en un vendaval permanente que hace ondear sus largos cabellos lacios. ¿dónde. que además de sus poderes mágicos tiene una afilada y protectora punta que le he ido tallando y puliendo durante nuestro viaje. No me gustan. me llega la voz queda y sonora de papá: —Tarén. La luz fúrica de un relámpago arroja fogonazos sobre el jeep. Yo. el ojo del huracán. warao. —Tarén. Trato de cerrar los ojos lo más fuerte que pueda y luego los abro un poco. pemón? —Tarén. no me da vergüenza re� conocerlo. insinúo a papá: —Podríamos detenernos. No me queda sino estrechar la varita de palosanto. tarén. firme. ¿Lo hago? Seguro que se rei� rían de mí. de un verde alucinante. medio fiera se mueva tan ágilmente y a la vez como en una especie de ráfaga brumosa. Detenerse para guarecer� se. ¿Dónde habrá caído el rayo? Sin poder contenerme más. y calarme hasta los ojos mi salvadora gorra azul de béisbol. Konok yepui yaktaino. Por eso me percato con terror de que el jeep enfila hacia la zona más oscura. En esos breves segundos creo entre� ver una sombra sigilosa moviéndose al mismo tiempo que nuestro vehículo. su soltura es pasmosa. Su paso es amplio.

¿Quiénes eran ellos? La Gran Culebra y el Viento. Y dijeron nombrándose para terminar: —Yo. Amochima. una vez a la derecha y otra a la izquierda. a la falda inmensa del cerro la llevo. papá murmura como si estuviese rezando. Viaje por el mundo indígena venezolano De lo poco que he oído. que le bebió el agua. dentro de ella misma voy cayendo. dijeron a una: “Vamos a secarlo”. Contra la gran oscuridad.El Chamán de los Cunaguaros. para beber el aguacero. pe� gados con la espalda a la ventanilla trasera. Tarén. la de Muñeca. Non-tiri tiri-piá. y el pájaro Kavá para desarmarlo con la risa. que viene alzada y armada. Debe ser pemón. que le cambió el rumbo. Reunidos todos. Orekana-pia Seterimá. el horizonte. y también el pájaro Kavá. la aprieto. Se hablaron y se concertaron para salirle al encuentro del tiempo que ya venía acercándose. y aunque prosiga en castellano. y la Gran Culebra. claro que yo. todas las miradas están fijas en él. además de Kavá. Tarén. tarén. se adelantaron el Viento. yo estoy cayendo. tamba� leándose entre las cajas con un cómico giro de sus pupilas. yo la traslado al grandísimo cerro. a la cresta de su pico. yo también. para desvanecerlos. La Gran Culebra o Arco Iris. -104- Tarén contra el aguacero que se ve venir . Ellos se nombraron para soplar el aguacero. desde la cesta donde reposa. También estaba allí. ¿Acaso él conoce esa lengua? ¿Quién se la enseñó? ¿Cuánto tiempo estuvo entre ellos? ¡Cuántas sorpresas nos depara nuestro extraordinario progenitor! La mirada de mamá. Kavá-kavá piá. para quedar como tarén. su voz teje alrededor de nosotros un halo de misterio: Fueron al encuentro de unos negros nubarrones. el águila. el remolino. Ella también decidió ir al encuentro del aguacero que se avecinaba. Mientras el aguacero venía y mientras los pájaros conferenciaban. el Viento para llevarlo hacia otro rumbo. a su lado. ni a warao. las de los morochos. Inesperadamente. Y los pájaros: —Yo. no me suena a kariña. la de Superloro. contra ella misma. y yo Amochima-piá.

su normal aspecto de una tarde nublada. La extraña oración. voy a la casa de mi familia. Con súbito desconcierto. los arrendajos y pizcúas han vuelto a trazar círculos alrededor del jeep. —Eso. por estar tan ligados a las fuerzas telúricas del ambiente. la sabana toda ha adquirido su brillantez habitual. por su larga permanencia y afinidad con los aborígenes. el poético ritual de mi padre. los nubarrones se han levantado. papá aprovecha para con� sultar con él la ruta a seguir. magia en sus palabras Tan abstraídos estamos por ese extraordinario relato que papá recita haciendo gala de una voz sonora y de impensables dotes de dicción. Guardia Forestal. Soy Luepa Martínez. Des� pués del tarén. Papá también las conoce. Saluda y se presenta con humildad: —Buenos días tengan los viajeros.Los pemónes. él se queda ensimismado. influir en el tiempo. cerca del río Karún. me hacen pensar en la estrecha relación de los aborígenes con su entorno natural. sube y se acomoda en el reducido puesto que le cedo. cabemos los dos. observo. por este mismo camino. pe� món. en recogimiento. si seguimos sus indicaciones… pero aún falta bastante para llegar… Desde las dos cajas sobre las cuales estoy sentado en vilo. Ellos pueden calmar la tempestad. Luepa le indica la vía más fácil y más corta. la acción misteriosa que ejerce sobre los elementos. Invitado por papá. hermano. que iba caminando con extraordinaria rapidez por la angosta carretera. Éste me recibe regocijado. sabe cómo mane� jarlas. un frenazo de papá ante una profunda zanja me arroja casi sobre el guardia. El poder de la palabra indígena. pero calma y serena. ¡Menos mal que es bien delgado! Y muy pe� queño también. entre el equipaje. de baja estatura. percibo el mágico efecto del tarén. papá? En ese momento mi padre detiene bruscamente el vehículo. tú también eres tan flaco… acomódate aquí. se nos acerca. Un hombre en uniforme. accesible para nuestro jeep. Como nos dirigimos al mismo sitio. -105- . Y he aquí una pregunta de nuestra pequeña Muñeca que aviva un mundo de interrogantes en cuatro sencillas palabras: —¿Qué es tarén. que no nos hemos dado cuenta de que el cielo se ha ido aclarando. han logrado algo impensable: conjurar la violencia de la na� turaleza.

El Chamán de los Cunaguaros. la voy a aprovechar. casi uno encima del otro… pero así nos oímos bien y conversamos. Tener a un auténtico indígena todo para mí por largo rato es una gran oportunidad. Viaje por el mundo indígena venezolano Bien apretados. -106- . es cierto.

allá me casé con Uonka. como ves —me indica la insignia en su som� brero— me alisté en la Guardia Forestal. —¿Por qué lo hiciste? —¿Te digo la verdad? No fue sólo para tener un oficio seguro y para velar por nuestra flora y fauna. —¿Qué quiere decir eso? —Que no he vivido siempre con los pemónes. estudiante. sino para poder regresar con mi gente y estar cerca de ella. y su rostro cetrino. Los pemónes viven muy retirados. pero de segunda generación. Nací en un caserío criollo de la frontera. ni oficina de identifi� cación. y así mis hermanos. al viento. -107- . Voy cuan� do puedo. de un negro lustroso azabache. cuando falleció papá. volvimos a integrarnos a nuestra etnia. —¿Tienen derecho a ella? —Seguro que sí. o de retirarla. ¿Tú eres pemón. —¿Cómo es eso. ¿todos ustedes tienen cédula de identidad? —Entre los pemónes. Allá viven mis herma� nos. sí. tenemos cédula de identidad venezolana. ni siquiera hospitales y menos aún escuelas. allá está mi hijo. mi esposa.Los pemónes. ya que por requerimientos de mi cargo tengo que recorrer continuamente el territorio pemón y reportarme en los Puestos de Guardia. donde no hay jefatura. Pero al momento de solicitarla. Luepa? —Claro que lo soy. por los cuatro costados. Se nota que los indíge� nas están orgullosos de tenerla. que si otro no sabe firmar… —¿Y eso sucede frecuentemente? —Pues. Luego. tienes una doble vida? —Pues para que tú veas. hace algunos años. mayormente en la sabana o en la selva. nos bautizaron los misioneros. Mi padre tuvo que salir del poblado en busca de trabajo y subsistencia. Me había llamado la atención su referencia a la cédula de iden� tidad. cursamos la escuela básica. surgen muchas trabas… que si uno no posee partida de nacimiento. hecho a la intemperie. al sol. muy pocos. —Luepa. magia en sus palabras Empiezo contemplando su pelo cortado en una especie de pon� cha. 14 años. Me presento de una vez: —Me llamo Filatelio. Recordé las palabras del joven warao.

cuando nos vimos obligados a refugiarnos en la selva para huir de la esclavi� tud y la muerte.… y poco después cortes de tela. y esa fue nuestra desgracia. y deberían ser los legítimos dueños de la Gran Sabana. —Pero la región de ustedes es muy rica.El Chamán de los Cunaguaros. —Justamente. Desde entonces se fueron alterando las costumbres de los indígenas. es difícil revertir la situación. Costará bastante para que todos los venezolanos lo admitan y lo acepten. los despojados. Al mismo tiempo arreciaron las enfermedades: la viruela. Pero con el tiempo. de las altas montañas. acaso no lo son? —Lo fueron. Viaje por el mundo indígena venezolano —Tan marginados… ¿No son de ellos todas estas tierras? —Tienes razón. Aparecieron mercancías foráneas. sarrapia. que explotaron y diezmaron a los indígenas. de la selva. Hubo una época en la que fuimos dueños y seño� res de la sabana. Los abusos empezaron con la conquista. machetes. a finales del siglo XIX. —¿Pero no fue esto un signo de progreso? —No. —Lo era. ropa. Hubo entonces grandes de� forestaciones y expediciones mineras. Ya no son posee� dores de su principal territorio. saram� pión. inne� cesarias. de los muchos ríos que surcan esta tierra para nosotros sagrada. el descubrimiento de los yacimientos diamantí� feros del cerro Parrai�Tepuy atrajo en la primera mitad del siglo XX algunas empresas y muchísimos aventureros criollos. No lo disfrutan. Los pemónes son los verdaderos habi� tantes. A pesar de que ac� tualmente se inician esfuerzos por devolverles parte de sus derechos y de sus tierras. que más bien sembraron discordia y rivalidades. como debe ser respecto al mundo indígena. del viento. los pemónes perdieron sus dominios. —¿En un pasado reciente? —Ni tanto. el esquema secular en que ellos siempre han sido los perdedores. Eran cosas fútiles. chico. se inició la extrac� ción y comercialización del caucho. se sumaron a la tuberculosis y al paludismo que tratábamos de -108- . zapatos de goma. balatá. escopetas. escarlatina. y perjudicaron el hábitat de los pemónes. brasileros y de otras naciones. En el pasado se cometieron muchos errores. Después. árboles en los cuales nuestros bosques son abundosos. si entendemos por progreso un desarrollo autosostenido. cu� chillos. —¿Por qué dices deberían ser. —Explícame. gorras.

sino un descendiente de ellos. esta acul� turación. la recolección del oro. —¿Y tú consideras que este acercamiento a los criollos. —Exactamente. visten blue jeans. mantiene intacto su orgullo de pemón. —Lo fue. donde su mano de obra fue cruelmente explotada en la extracción del caucho. —En esta forma terminaron de despojarlos de sus medios de vida. —¿Cómo sucedió? Las manos ágiles y morenas de Luepa se agitan inútilmente en el aire. Además. Mor interrumpe. -109- . se han ido acercan� do intrigados por nuestra conversación. ¿olvidar eso? Sería como olvidar montar en bicicleta. paquetes. bolsas. prohibiéndoles sus prácticas de tala. Se percibe cierto resentimiento en este joven. no saben ya disparar con arcos. y ni siquiera con cerbatanas. Enseguida irrumpe Ocho tarareando el famoso merenguito caraqueño: Yo no monto en bicicleta porque me puedo caer… —Si quieren —chancea Mor— me dan a mí las cerbatanas. Navegando entre cajas. Tuvieron que emigrar. por haber nacido en un pueblo criollo y ser ahora Guardia Forestal. eso sí. es totalmente negativa? —trato de retomar el discurso. magia en sus palabras superar. una medida del propio gobierno venezolano de aquel momento nos marginó de nuestras tierras. los morochos que se habían estado comunicando por silbidos. las minas de diamantes. para cuando alguien me moleste en clase. Aunque no se considere un pemón originario. Ante la última afirmación del pemón. como apresando tiempos idos.Los pemónes. —Debió ser una época muy difícil. Así fue. con algún dardo ponzoñoso. internándo� se en la selva o acercándose a los asentamientos criollos. bultos. sorprendido: —Pero. Su expresión ceñuda se suaviza. caza y pesca. Luepa sonríe. su altivez de siglos. Y lo peor es que algunos pemón se “criollizaron” al punto que sus hijos no hablan sino castellano. —Un decreto de Estado declaró “zona de reserva forestal” el territorio que habitaban los pemónes. divertido.

nuestra lengua. Este hombre pequeñito. nuestra cultura. por entrépito. sensato. Por fin habla: —¡Cómo me avergüenzo! Me siento inútil. lo recitó completo. pero buen amigo de mi gente. con sus hermosas expresiones. Por lo menos logró demorarlo. ¿qué son exactamente los tarén? Él se pone muy serio. y a veces he llegado a creer que habría que acelerarlo para que también los indígenas pudieran disfrutar de los inventos con� temporáneos. —Eso mismo pienso. recuerdo las palabras. sí. Me supera en el respeto a nuestra tradición. —¿Tu padre lo conoce todo? —Creo que sí. más bien pienso que es un proceso ine� vitable. a conocer el poder de sus rituales. siendo pemón. Me lo merezco. Ima� gínate. Pero no es eso. los tiene siempre presentes. ya no desea contestarme. Se familiarizó con las tradiciones de los distintos pueblos indígenas. cuando igual que tú trabajó en la protección de los bos� ques y en la Dirección de Fronteras. papá lo desvió y demoró hasta ahora. —¿Y logró aplacar el temporal? —Ya lo viste. Por eso me atrevo a preguntarle: —Dime. —Notable. -110- . ¿cómo los conoces? Son sa� grados. Lo malo es que se pierde nuestra tradición. me inspira confianza. logró con los naturales algo más que el mero contacto. No ha caído una gota de agua. Su mirada vaga en la distancia. criollo. —Los conoce mi padre. lo empezó en pemón y lo ter� minó en castellano. para un no iniciado. aprendió a convivir con ellos. konok yepui yaktaino”? —Ese mismo. —¿Los tarén? —se sobresalta—. —¿Será posible? ¿Cuál tarén? ¿El que reza “Tarén. —Como los tarén —agrego yo. con un tarén. que durante su permanencia aquí en su juventud. Viaje por el mundo indígena venezolano —No es negativa en sí. Luepa. casi he olvidado los Tarén… y tu padre.El Chamán de los Cunaguaros. Luce mortificado. a comprender y respetar la naturaleza. sus ojos se humedecen. Yo. Quizás mi curiosidad lo ha molestado. a punto de llegar aquí iba estallando tremendo temporal… Pues.

y la paloma Wakuwa vuela a los cielos para traerle el alma. —¿Con cuáles motivos? ¿Todos relativos a las fuerzas de la na� turaleza? —No. aunque me cueste moverme apretado como estoy. Son. le palmeo el hombro iz� quierdo con mi mano derecha. conjurándolos. sobre varios temas. en la cara y en las plantas de los pies. Luepa. en los brazos. Para superar la prueba de las hormigas. El chamán es el personaje que nunca desaparecerá. —Menciona alguno. concitándolos. identificándonos con ellos con el fin de que nos protejan. que las muchachas deberán enfrentar al llegar a la pubertad y los jóvenes noveles cazadores para asegurar el éxito de la cacería.Los pemónes. pueden considerarse plegarias. noche tras noche. entonces. invocaciones a la naturaleza. —Los tarén —trata luego de explicarme— son poemas sa� grados. de carácter personal y espiritual. te siento amigo mío y de mi gente. oí decir a mi abuelo que él mismo había aprendido más de cien. en palabras castellanas. Aunque su nombre pueda cambiar o modifi� carse. a sus poderes. que nunca per� derá su importancia. -111- . —¿Son muchos esos Tarén? —Muchísimos. narraciones y emanaciones mágicas. magia en sus palabras Lo comprendo perfectamente y en signo de amistad. —Son algo así como oraciones. la cual consiste en aguantar grandes hormigas sobre las palmas de las manos. Filatelio. alejen de nosotros los peligros y nos salven de percances. —Yo diría que sí. dentro de la cosmogonía y creencias pemón. a sus seres. ¿O sí los hay? —Claro que sí los hay. —Lo haré para ti. él es el depositario del saber y la tradición. Prosiguió después de un momento de recogimiento: —Cuando pequeño. entre nosotros y entre todos los grupos. Para que los distintos alimentos que se consumen suelten sus propiedades nutritivas ayudando a los cha� manes en sus curaciones. Hay uno para cada circunstancia. —Pero dicen que ya no hay chamanes entre ustedes. rituales. Para cuando va a nacer un niño de los huesos de su padre y la sangre de su madre.

agita sus maracas para ahuyentar los malos espíritus. Fuma y sopla sobre el cuerpo del enfermo. Me confía: —¿Sabes. y jamás lo olvidaré. yo tengo un niño. Filatelio?. nuestros antepasados se valían de la memoria y del recuerdo. que es para nosotros una planta sagrada. Desde tiempos antiguos. uno que tenga un significado preciso. los había apren� dido de memoria? —Todos. —¿Y aquellos cien tarén que conocía tu abuelo. el humo del tabaco. ves… Como tuve que viajar para reintegrarme al trabajo… fue difícil dejarlo. un varón de pocos meses. ¡Cómo deseo oír otro tarén! ¡Y de boca de un indígena. del uso de las plantas y sus propiedades. confiándolo a otra generación! Y esos tarén… ayudan a aliviar los problemas. a mante� nernos serenos… O quizás poseen realmente un poder misterioso. ¡Qué esfuerzo grande. es el espíritu pemón que se renueva! —por mis palabras. Se tensa su frente. Los indígenas dominamos nuestras lenguas oral� mente. —Entonces. La memoria colectiva es larga y se remonta a varios siglos. y al rezarlos se cumple lo que uno desea y está ence� rrado en sus palabras tan sugestivas. conservamos en el pensamiento nuestras tradiciones. ¿podrías tú mismo recitarme otro tarén. asistida por los espíritus auxiliares. amigo. un tarén hermoso y largo.El Chamán de los Cunaguaros. y todavía lo hacemos. preservar en la mente el patrimonio espiritual de un pueblo para transmitirlo. tan ex� traordinario. tan pequeño… pero necesitaba hacer� lo… Entonces he aprendido. de la invoca� ción a los ancestros. —¡Qué alegría para ti. sobrenatural. sería maravilloso!… Decido insistir: —Por favor. su cuerpo asume una actitud distinta. Otro silencio entre nosotros. que sea especial para ti? Las añoranzas se agolpan en los ojos oblicuos y brillantes del pemón. Vuelven a su mente los viejos acentos familiares. de vencer las enfermeda� des? ¿Y cómo lo hace? —Realiza curaciones con ayuda de pases mágicos. Luepa se siente animado a proseguir. Viaje por el mundo indígena venezolano —¿Es verdad que es capaz de sanar. Es el tarén para viajar siendo padre de un recién nacido. —¿Logra curar definitivamente? —Los poderes curativos del chamán dependen del poder de su alma. y siempre lo repito. -112- . las inquietudes.

haz un esfuerzo por retener algunas palabras. en un nicho íntimo. Así empecé a hacerlo. por entre nubes. tu padre y tú me inspiran confianza. conversaban entre ellos. diciendo ¡uk-uk!. me sacó de mí mismo y me hizo alcanzar el poder ancestral de esta gente. que los naturales empezaron a llamarlo Emasensén Tuari. en la obra de un misionero capuchino. Sentía mi es� píritu transportarse y viajar al pasado. lo que fuese. toda la fuerza del mágico universo pemón se apoderaba de mí. siendo padre de un recién nacido se puso de viaje. por lugares pantanosos y hasta de noche en medio de las grandes selvas habitadas por Waira. -113- . en las lagunas y en los ríos por donde iba a salir de viaje. en las serranías. —Muchacho. Te voy a pedir que me acompañes a recitar el Tarén. adelante con Maigualida. Mucho más tarde encontré su trascripción y traducción al español. Y el tarén comienza diciendo que “Waira”. Y aunque no las entiendas. el danto. deleitándose con unas meriendas encontra� das en las mismas. aún sin comprenderlo. Tamanúa y Cunaguaro. Luepa dio inicio a un prolongado murmullo en lengua pemón. Pero Waira se dio cuenta de que por allí andaban las grandes serpientes y otros seres. magia en sus palabras Los morochos habían vuelto a encaramarse sobre las cajas y permanecían callados. es decir el “Padre Correcaminos”: Este es un tarén para no dañarse y para no dañar a su hijo el que es padre de familia y debe salir de viaje. fray Césareo de Armellada. Cerrando los ojos y abstrayéndose de todo. el cual recorrió tanto y tantas veces estas regiones. Haz un tubo con tus dos manos y aspira repetidas veces. Por la montaña adentro. muy conmovido: era la primera vez que penetraba realmente en el mágico mundo indígena. para que el tarén actúe. Un tarén para no perecer. Luepa y yo está� bamos como aislados. Sueño. trance. Y por eso se nombró a sí mismo y se hizo tarén. Así tendrá más fuerza. que compartían con Superloro.Los pemónes. y no en un viaje cualquiera. Había un ambiente pro� picio a confidencias. realidad. debe hacer su camino. Papá y mamá. que habitan en las selvas. por cuya fuerza y mu� sicalidad me dejé cautivar.

Porque he aquí. en tiempo de verano a través de caminos inseguros y por medio de lugares sin camino. su hijo no se enfermó ni entristeció. yo mismo. tengamos que ir de caza o por otros motivos viajar a través de las montañas holladas por los cunaguaros. mi hijo no se debilitará. -114- . de piel cobriza. Y ni él se dañó ni sus hijitos. por medio de árboles espinosos y de cañas y hierbas punzantes. y los “mawaritón” no me verán. que yo. Mientras soplaba con fuerza el ¡uk�uk! dentro de mis manos dobladas a manera de caña. mi hijo no llorará. y a pesar de todo. ciertamente yo y por mí mismo. él se hizo tarén diciendo: En medio de este gran verano yo voy a salir de viaje. ¿Por qué? Porque el oso hormiguero se fue siendo padre de un niño muy pequeño. Y dijo terminando su tarén y nombrándose: Yo. Viaje por el mundo indígena venezolano Así se hizo tarén Waira: He aquí que yo voy a salir de viaje. sino por las sabanas y los “wontai” o montecillos. muy pequeño. esas cosas no lo lastimarán. porque al tiempo de salir de viaje. Al terminar el tarén los dos estábamos conmovidos. casi en trance. teniendo un niño pequeño. Y mi hijo no se escocerá. Y este es nuestro tarén para cuando siendo padres de recién nacidos. el que se nombra como tarén es el “Tamanuá” u oso hormiguero. yo que soy el “Dawairapiá”. Este sólo y único nombre fue el que dijo. Pero cuando el viaje no es por las selvas. la nube será mi sombrero. Yo cargaré siempre a mi hijo sobre mí mismo. con un mechoncito de cabello negro. me voy de camino con mis sandalias de hierba en los pies y mi sombrero de palma en la cabeza. Pero yo haré que mi hijo no se enferme. y me nombro a mí mismo. me parecía ver al hijo de Luepa. Yo iré por medio de las grandes serpientes y las iré espantando. agotados. ni me verán los “awapirí” nocturnos. más bien yo los asustaré y los ahuyentaré. yo voy a caminar por lugares sin camino y entre plantas espinosas y pelusas que escuecen.El Chamán de los Cunaguaros. Y esto.

recordando la descripción que de un extraño Chamán de los Cunaguaros nos habían hecho los waraos y los kari� ñas. —�aira. Nos habla en nuestro idioma. un sugestivo sonido de flau� ta lo precede. hablar en una lengua salvaje. Se avecina sigiloso. las palabras “waira. la inteli� gencia. de su poder. rodeado de un séquito de cunaguaros que lo acompañan y protegen. Sorprendido. cuéntame cómo el cunaguaro se les ha venido manifestando a ustedes.Los pemónes. no podría decirte. “cunaguaro”. Pero hoy día existe un extraño hombre�tigre. llevar mensajes ancestrales. y el cunaguaro el poder. el oso hormi� guero el empeño. de nuestras costumbres. Por eso lo llaman el Chamán de los Cu� naguaros. pero comprensible para todos nosotros. Tamanúa. un pe� món especial que muchos reverencian como un poderoso chamán. en el murmullo del río. montañas y bos� ques. quizás por su repetición. al oír las palabras del pemón le pido con vehemencia: —Háblame más. El danto representa la fuerza. es el poderoso danto. es un chamán. el astuto oso hor� miguero de frondosa cola palmeada. —¿Trataste de fijar algunas palabras en tu memoria? ¿Cuáles? Me habían llamado la atención. el pequeño tigre nocturno de manchas aterciopeladas. Te agradezco ha� berme llevado a tu mundo. tamanúa”. me siento estremecido. Nosotros podemos presentir su llegada. casi esperando mis comen� tarios. Él puede materializarse en un ser humano. —Es emocionante. hay tantas narraciones acerca de esto. Me extraño: —¿Por qué le atribuyen dotes superiores al cunaguaro? —El cunaguaro es la voz de la selva. en medio de la penumbra. la constancia. de la grandeza del mundo indígena. Cunaguaro. magia en sus palabras Me di cuenta de que me observaba. Conoce -115- . —Antiguamente. él encarna todos las fuer� zas sobrenaturales de los espíritus que habitan ríos. has acertado. Surge en las noches al claror de la luna. y mucho más. —¿Estos animales representan algo en especial en las tradicio� nes indígenas? —Sí. del valor de nuestras tra� diciones. a veces en el canto de un pájaro. En realidad.

Habla de una bella joven que sacri� ficó su vida por amor. nuestras tradiciones. encaramados los unos sobre los otros. nuestra gente. Viaje por el mundo indígena venezolano además el mundo de los criollos. y a los ancianos se les ama con un respeto reverencial. Todo eso me sugiere otra pregunta: —Luepa. ¡Qué extraña sensación. un fluido magnético. Todas las etnias conocen esta historia. El afecto familiar es un vínculo muy fuerte. Los niños son cuidados amorosamente. Se tambalea el jeep sobre el terreno desigual. nuestras piernas casi pegadas. con ellos se tiene una paciencia inagotable. nos asegura que no son invencibles. sus atropellos. ya salió el indio enamorado —canturrean en coro. Es reciente. Luepa estuvo largo rato en silencio. ¿conoces algún tarén de cariño. por la selva. acurrucado al lado de Luepa. sus faltas y debi� lidades. los zapatos. por el poco espacio. Es tarén y leyenda. Lo apremiamos: —¿De qué comunidad era. gotas de lluvia empañan los vidrios. ¡Ojalá que viéramos lo mismo entre todos los pueblos! El número Ocho que va y viene tratando de hacer malabaris� mos y piruetas en el poco espacio libre del jeep. tra� tar de comprenderlos y hacer que nos comprendan ellos también a nosotros. Luepa? -116- . ¿Existen los afectos entre ustedes. los brazos reco� gidos en las rodillas. los conocen? ¿Qué es el amor para los indígenas? —El amor para los indígenas es algo natural y espontáneo. —Hay un tarén muy hermoso sobre el amor —continúa Luepa sin perturbarse— tarén para sobrevivir la muerte de la mujer amada. de amor? Me gusta� ría oírlo. como si Luepa fuese mi padre o mi hermano. para poder caber los dos en tan poco espacio! Siento un calor humano. por los ár� boles. y un lazo de cariño indestructible nos uniera. enseñarles nuestro maravilloso mundo natural. y cada una tiene su propia versión. Lo sienten por su familia y por los animales que los rodean. Incluso con algunos de ellos podríamos relacionarnos y superando nuestra altivez. poniendo los ojos en blanco. se apersona al oír la palabra siempre mágica: amor. —¡Guácala. ramas rozan su techo y a veces se parten con un ruido seco como un sollozo. con las manos casi juntas. que no se diferencian tanto de nosotros ni tienen mayores poderes.El Chamán de los Cunaguaros.

la expresión. la hermosa Blanca Nieves. en yagrumo. lanzó un conjuro mortal sobre la pareja: al nacer el primer hijo. con esfuerzo. Prosiguió luego. Muchos creen que se vol� vió lucero y brilla en las tardes claras. con el hombre criollo. Sus maneras suaves. sintiéndose rechazado. Un hombre distinto. doloroso. un criollo. nunca lo han podido encontrar. Su alma se ensombreció. con el hijo? ¿De qué murió ella realmente? La mirada.Los pemónes. que la había comprometi� do con el hombre más sabio de la comunidad. Su padre estaba tan orgulloso de ella. el embrujo de los cuentos de hadas. El hijo desapareció. —¿Y si está vivo? —Difícilmente. hasta los morochos. los dos ríos de sus ojos desbordaron sus cauces. El chamán. pendientes de sus palabras. con palabras pausadas. con fra� ses entrecortadas: —La joven bari murió al alumbrar. Otros aunque lo criaron los cunaguaros y que con ellos anda. Tengo un presentimiento. tal vez esté escondido para escapar de la magia del chamán. la doncella más linda que puedas imagi� nar. casi amenazante cuando afirma. hablando con extremada lentitud: —Ella se murió de amor. la ingenua Cenicienta. Aumenta mi desconcierto. —Llegó un forastero. la cautivaron y aceptó ser su esposa. la Bella Durmiente. Reviviremos la magia. un poderoso chamán. Si vive. y la criatura pasaría a manos del chamán. -117- . pensando! ¿Sabrá que nosotros existimos? —¿Y qué pasó entonces con la bella indígena. Todos. y el hijo es mi hermano. de ojos color de río. El hombre de los ojos color de agua lloró mucho. la voz de Luepa adquieren un tono sombrío. su des� tino. en yévaro. perdido en la selva. casi como en un tarén: —Era de la etnia bari. qué estará haciendo. ¡Cómo quisiera saber dónde se encuentra ahora. uno de los padres mo� riría. convertido en cunaguaro él mismo. su sonrisa. Los amantes son ellos. convertido en palma. estoy casi seguro de que esta leyenda se refiere a mi padre y a la bella Ashira� ma. con esas imá� genes poéticas propias de los indígenas. Fue su escogencia. magia en sus palabras Siguió contando la leyenda con palabras mágicas. Algunos dicen que desapareció en plena selva. permanecemos atentos.

en todas nuestras etnias. Del otro. la selva. Luego se pronun� ció: —Esto también habría que preguntárselo a él mismo. quién lo ha visto. no crees que aquel hijo de la leyenda y el perso� naje amigo de ustedes. Aunque es imposible. Estaba con el niño. la misma persona? —No lo había pensado. “Es cierto. Por el mismo dictamen él está obligado a perseguirlo incesantemente. sin embargo lo excluyo. Venía solo. el cielo de la sabana se lo han quitado. —¡Aquél también lo es! —le grité estas palabras con tanta fuer� za. segu� ramente. si el padre lo siguió buscando. ¿él no quiere encontrar a su padre? —Habría que preguntárselo a él mismo. él le sonrió. —¿Crees que yo podría llegar a conocerlo? -118- . cada etnia reclama su procedencia. Una duda repentina me asalta: —¿Y tú. si aún lo siguiera bus� cando? —pregunto. absorbiéndolo. que Luepa me miró extrañado. también los kariñas y ahora los pemónes. Los cunaguaros que lo acompañan no entran en los poblados. No hay que ir en contra de ellos. cada pueblo afirma que es suyo. es ilógico —pienso—. cuándo? —Mi mujer lo vio. —Mas entonces. —¿Por qué? —Los ancestros invocados dicen que no lo recuperará jamás. Luepa. preguntarle a él sería la única forma de saber la ver� dad. pero no se unirán. —No volverá a tener a su hijo.El Chamán de los Cunaguaros. Hay que descartar esta eventualidad. El niño le tendió los brazos. Puede que lleguen a encontrarse. Él es bari. el Chamán de los Cu� naguaros. Los waraos creen que es uno de ellos. —¿Y a ese pemón protector de ustedes. —¿Y si algún día lo encontrara? —Será en vano. en cambio. largamente. sin darme cuenta de mi atrevimiento. el Chamán de los Cunaguaros. —¿Y ella no se asustó? —No. mejor ni mencionarla a mis padres”. podrían ser una sola. La sangre indígena. Viaje por el mundo indígena venezolano —¿Pero. El nuestro es un indígena auténtico. en el conuco. haciéndolo suyo. Se echan en la espesura y allí lo esperan.

orilla de mar y alta serranía. todas con techumbre de palma. ellos no se reúnen en poblados grandes. ni todo el tiempo. La idea de un pueblo o aldea es ajena a los pemónes. En la vivienda tradicional de la sabana las paredes son de barro. y no a todos. le tocan y acarician con deleite los rizos rubios. No se acerca sino a los indígenas. río arriba. En la zona fluvial son de corteza de árboles o de paja. forman pequeños grupos comunitarios con miembros vinculados por lazos de consan� guinidad. junto con mis confusas divagaciones. Sólo él decide cuándo visitarnos. nos aclara Luepa. Las redondas tienen una sola. Me di cuenta de que ese extraño ser era más conocido. y todos ríen -119- . selva y montaña. Pero es así entre los pemónes. camino de sabana. Desde afuera. mucho más de lo que admitían. formando una rejilla a la cual se le rellena con barro: colocadas entre los horcones de las esquinas y los horcones de la entrada. Su familia. espí� ritu y niebla lejana. atadas. explica. flor que se esconde en los despeñaderos. generalmente a lo largo de un curso de agua. Hay tres tipos de viviendas entre los pemónes: cuadradas. pienso en ese joven chamán indí� gena y criollo. Las observo. nosotros aguardamos siempre su llegada. lo imagino hosco. pero a los niños les causa gracia el que lleven guayucos como los suyos propios. hasta seis grupos habitacionales. dan una impresión de solidez. Se detiene el jeep. tres. Es voz del viento. Estas paredes se construyen con varas fuertes. magia en sus palabras —Es difícil hasta que llegues a verlo. No se extrañan ante mis hermanos. Se acercan a Mai� gualida. compuesto por unas pocas casas. Sin embargo. podemos ver el brillo de los fogones prendidos en uno o en ambos extremos. Es naturaleza salvaje. Nos detallan con simpatía. Sabían mucho sobre él. En un arrebato de imágenes. Hemos llegado al asentamiento. con dos. puede haber varios asentamientos en relativa proximidad. pequeña. una en cada uno de los lados más largos. rumor de río.Los pemónes. parecen haber visto morochos antes. A nuestra llegada. llano. todos los habitantes salen de sus casas: no son más de unos treinta. redondas y oblongas. esperado y seguido de lo que ellos querían reconocer. canto de ave. Las vi� viendas oblongas y las rectangulares tienen dos puertas. nube que pasa entre los tepuyes. está a una escasa media hora de allí. fiera y hombre.

y se muestran contentos cuando él. bailoteando en la visera de mi gorra. invitados por el jefe de ella. -120- . que apenas encuentran a veces algunos caracoles. ni zarcillos. La selva comienza a oler a lluvia. pero ya no puede seguir deteniendo al aguacero. con mi usual insistencia. La acompañan con tortas de casabe recién secadas al sol. que por fin se desgaja con una fuerza insospechada. Quizás muy pronto. les contesta con las mismas en castellano. de forma circular. Las mujeres. los arcos y las flechas sin plumas que antiguamente usaban para pescar. Es una densa sopa a base de agua. El tarén cumplió su cometido: nos permitió llegar al pueblo. que poco a poco se van haciendo goterones golpean mi cabeza. batatas. el manjar favorito que han preparado en previsión de nuestra visita. mi padre explica: —Estos ríos apenas si tienen peces. sin utilizarlos. no dan ni siquiera para co� mer. sencillas batas de tela de al� godón estampado. ñames. pero principalmente harina de yuca. Tampoco practican la pesca. ni con sus armas tradicionales. Luepa se apresura a despedirse: —Volveremos a vernos. a tierra húmeda. ni collares. trozos de carne de picure. Acércate a nosotros. huesos. que raramente llegan a tener. a pesar de que conservan. mien� tras. Arrecia el temporal. adiós!. en juego. Al inquirir el motivo. sostenido por una vara. su hijito lo espera… En la casa nos reciben con el kumasá. Viaje por el mundo indígena venezolano cuando ella. chigüire salado. mapueyes.El Chamán de los Cunaguaros. Son casi vegetarianos y ellos mismos afirman que no son buenos ni cer� teros cazadores. ni con las escopetas. entrando uno a uno por el único angosto acceso. delgado. Debemos cono� cernos más. les hala fuertemente sus híspidos mechones negros. A Superloro lo saludan gritándole. apresurando siempre más sus cortos miembros: ya está cerca. Lo miro alejarse bajo la lluvia. pequeño. Observo que los hombres pemón visten pantalones kaki y ca� misas de manga corta. hola. ¡Hola. ajíes ocumos. nos refugiamos en la más cercana choza pemón. La subsistencia de los pemónes se basa en la horticultura. Filatelio. me empapan. plátanos. Sólo me llama la atención la forma en que las mujeres lle� van a sus hijos más pequeños cargados: para eso usan un trozo de tejido en forma de equis. Se ha producido tal desbalance en su ecosistema. lairenes. Por ahora no veo ningún tatuaje. pa� labras que conocen. Unas gruesas gotas. lapas enteras.

nos había enumerado sus numerosos productos agrícolas: yuca amarga con la cual elaboran el casabe. cambur. magia en sus palabras Todos tienen conucos que cultivan esforzándose muchísimo. lechosa. y sosteniendo los trocitos de vegetales en una pata con sus cuatro deditos. En esta tarea de reconocimiento vegetal. El que se luce es Superloro. Super� loro. actúa de padre de su pueblo. Kumuratu. ñame. Actualmente. batata. Los habíamos vis� to en el último trecho de nuestro recorrido. con el tradicional sistema de la tala y la quema. ¡Más que suficiente para una die� ta familiar! A veces la completan con algunas aves pequeñas. incluyendo las larvas de la palma moriche. te van a gustar!”. sopa!”. ligada al pasado histórico colonial. como gallinetas y garzones que revolotean frecuentemente en la maleza. patilla. caña de azúcar. Abuelo. auyama. colaboran con noso� tros los tres hijos del jefe de la vivienda. y para ser escogido para el cargo debe tener firmes nociones de sus tradiciones y cos� tumbres y un conocimiento suficiente de la lengua española. No es empresa fácil para inveterados ciudadanos como nosotros que no conocemos siembras. mapuey.Los pemónes. y ni siquiera huertas. presentando como siempre dos hacia delante y dos hacia atrás. y an� tes de llevárselos al pico… me los ofrece a mí en mi propia boca. y papá. si no fuera por su dominio del idioma castellano. El Capitán es el repre� sentante del grupo. los mantienen sin propósito utilitario. y con gran variedad de insectos. hoy día desusada. como ya nos hemos dado cuenta. caraota negra. conucos. maíz. como diciéndome: “¡Pruébalos. Por cierto. nos entretenemos identificando uno a uno los elementos de la nutrida y variada sopa. Capitán. y no forman parte de su dieta. melón. plátano. a una pregunta nuestra. quien grita a toda voz: “¡Sopa. porque los pemónes tienen tantos loros ¡y de tantas variedades! como todos los indígenas. ocumo. Mientras la comemos con las anchas cucharas de tapara. sólo para que los alegren en su vida diaria con sus grazni� dos y bellos colores. las hormigas voladoras y en especial la katara. ají. yuca dulce. pero. son las figuras que reemplazan la tradicional del cacique. Jefe. -121- . pasaría aquí desapercibido. a quien papá nos advirtió que debíamos llamar Capitán. piña y también algodón y tabaco. poco antes de llegar. con la que preparan un gustoso picante muy del agrado de los criollos de Gua� yana y Amazonas. casi desaparecida. los mira atentamente con su mirada algo oblicua.

más bien agrada. eso es todavía más difícil! —Pueden recurrir entonces a algún nombre especial en español —les sugiere el Capitán pemón—. que se prepara hirviendo un día completo una mezcla hecha con pasta de yuca amarga rallada y masticada. se hacen gestos. al otro Karo� nigoto. sobre todo si el aludido está presente. Por ejemplo. preocupados por nuestro entusiasmo en saborearla. para exprimir la yuca. kachiriyek. Y para celebrar su nuevo bautizo. Viaje por el mundo indígena venezolano Ellos llevan los simpáticos nombres de Apoipó. Durante unos instantes los dos bogoticos discuten entre ellos. tomando como punto de partida nuestro río Caroní. —¡Peor que peor. Dos y Tres nos brindan su bebida predilecta. variada y elaborada: reconocemos el sebucán. Entre nosotros los nombres propios en lengua pemón son secretos. esto no es ofensa. pon. —¡De la que nos salvamos!. pero nos interesan sobre todo los wayares. y así seguido. los manares para colarla. -122- . goto. Karionipon.El Chamán de los Cunaguaros. varón o hembra. sin saberlo. “habitante de”: koto. los cedazos. también rallada. Uno. —¡Qué trabalenguas! —Mor se siente a sus anchas. y una raíz roja. Karonikok. —¡Tomen poco. pero funcional. respiran aliviados—. —Nosotros no nos llamamos por nuestros nombres —les advierte enseguida Kumuratu. Por fin anuncian su decisión que no me parece nada original. los sopladores para avi� var el fuego. muy bien hecha. Tres —les proponen—. Dos. kok. pueden decirle a uno Karonikoto. kon. —Vamos a llamarlos Uno. cuchichean. intercambian silbidos. ¿Pero cómo podemos di� rigirnos a ellos. Íbamos a ofender a nuestros anfitriones. observamos su cestería colgada de las vigas del techo y a lo largo de las paredes. porque es fuerte! —nos aconsejan a gestos pues son escasas las palabras castellanas que conocen. —Vamos a hacer una competencia a ver quién se enreda menos llamándolos —empecemos ya —propone Ocho. por suerte—. ¿Acep� tan? —¡Aceptado! —se conforman cordialmente nuestros recien� tes amigos. Opoipó. luego Kanonikon. el kachiri que ya conocemos. pronunciarlos está prohibido y se considera una ofensa usarlos para dirigirse a cualquier persona. sí lo es. entonces? Pueden hacerlo mediante un nombre de lugar y uno de nuestros numerosos sufijos que significan “gente de”. Upoipó. Mientras tanto.

y por eso necesitan implementos para transportarlos y cargarlos. los dejan jugar hasta grandecitos. En ese ambiente familiar tan propicio. Los aca� rician. ojos saltones. Un poco en español. mucho en pemón y casi todo con gestos. no les exi� gen colaboración en las tareas domésticas.Los pemónes. elabo� rando el hilo con el huso para algodón. los “pemoncitos”. Dos y Tres nos informan que esos artículos que tanto admiramos se elaboran con una fibra obtenida del tallo del arbusto que llaman manare. alegres. al que rajan en tiras. los llevan consigo cuando van a trabajar en los conucos. pelan y a continuación tejen. obedientes. magia en sus palabras unos originales cestos para llevar niños a la espalda. niños de cara redonda. Las madres nunca los dejan solos. llevan aún los tradicionales guayucos rectangulares en forma de delantal y nos enseñan cómo los tejen en telares de mano en forma de arco. sin embargo. cabello alborotado. Como es na� tural entre los indígenas. también -123- . hablando por turno —poseen una mímica tan expresiva que logra� mos entenderlos perfectamente— Uno. hecho de un volante circular de madera a través del cual se introduce una varita recta. crecen saludables. también Los pemónes aman mucho a sus hijos. dóciles. los protegen sobre todas las cosas. los consienten. Algunas de las mujeres presentes.

nunca habíamos comprendido antes. sem� brado al lado de las casas. También nosotros lo observamos con atención: por fin entendemos cómo fue que la Bella Durmiente. pies y manos mínimas. Tienen gráciles cuerpos de niños. a esa que llaman música concreta? Mamá se protege los oídos nerviosa y Muñeca. pero nos estremecemos al escu� char tan sólo hoscos resoplidos y ruidos extraños… ¡Su música es una imitación de los gruñidos que emiten los báquiros! Dicen que sirve para atraerlos… aunque alguno de nosotros piensa que mejor serviría para alejar animales y gentes. hilaba con el huso y la rueca. su perversa madrastra y la manzana enve� nenada. el parichará. en el cuento de ella misma. que se había dormido. destinado a atraer los báquiros y asegu� rar una copiosa cacería. emociona a papá. aún más grande. Uno y Dos bajan de lo alto otro akai. Al detallarlos de cerca. con miembros breves aunque fuertes. tan atareados y risueños. cabalmente. figúrense.El Chamán de los Cunaguaros. los pemónes lucen aún más pequeños que los demás. nos damos cuenta de que. como la mayoría de los niños venezolanos. a finales de 1800. Nos disponemos a oír gratas armonías. que hoy casi nadie conoce. Viaje por el mundo indígena venezolano de madera. Son trajes y objetos ceremoniales: el aró y el imaripadai. En cambio. Mor y Ocho -124- . que mueven con una vivacidad y una presteza sorprendentes. de lo estridente que suena… ¿o es acaso un acercamiento a la música moderna. despierta asustada. suceso que. Ver el huso. A instancias nuestras. ¡pues no sabíamos lo que era un huso! Algunos. que nos maravillan por su forma y su hermosa textura vegetal. pudo pincharse un dedo con ese huso. Superloro manifiesta su descontento agrediendo a picotazos mi oreja derecha. allá en las montañas de la Selva Negra. El algodón lo tienen allí mismo en abundancia. traen los instrumentos para ensayar el acompañamiento musical de la danza: las flautas de caña de guasdúa. pues le recuerda el retrato de una abuela alemana que cuando niña. si bien todos los indígenas sudamericanos son de es� casa estatura. una diadema y un camisón de hojas de maripa que visten para su más importante danza típica. que los criollos llaman juajua. Ante nuestro asombro e interés. bien proporcionados y flexibles. antes de que su propio padre trajera la familia a Venezuela. del cual van sacando uno a uno atuendos magníficos. lo asocian con el trompo y la perinola.

—¿Criollizados? —inquiero. otros de vez en cuando. Algunos regresan regularmente. imitan los rugi� dos y los movimientos de Uno. Puros. Si quieren. del Ministerio de Sanidad. casi diría que les sale perfecto. Los observo admirado. el siglo XX. magia en sus palabras están extasiados y acompañan con meneos e improvisados silbidos los inéditos sones. —Sí. pero no me esfuerzo por averiguar de qué se trata. —¿Cuántos pemónes quedan ahora? —pregunta Rafael. em� pezamos ya. se diezmó la población indígena. al cual me agrego. empiezan a reír y murmurar entre ellos. quizás lleguemos a cuatro mil. exhaustos. Los morochos. se agitan y lanzan zarpazos a enemigos imaginarios mientras gruñen amenazantes. son los que van a trabajar como personal de campo de la Dirección de Fronteras. criollizados. -125- . o si han logrado estudiar. de algunas em� presas de explotación minera especialmente de diamantes. Cuando terminan y se sientan en el piso. pero con una energía y una mímica tan extraordinarias que nos proporcionan una comprensión cabal—. la mayoría jamás. Ellos custodian la selva y también nuestra cultura. vamos todos. Vamos a enseñarles el rito de los cunaguaros. la aparición de enfermedades traídas por los criollos causaron terribles devastaciones. ¡Un poco más tarde lo sabré! Se han formado dos grupos. poco más del doble. el de ellos y el de los papás. se muestran com� placientes. En el si� glo pasado. —¡Seguro! —consienten en su propio idioma. ya desenvueltos. Dos y Tres. En verdad no lo ha� cen nada mal. Tengo la impresión de que los cinco jovencitos están confabu� lando. —¡Parece rap! ¡Qué bueno está esto! —y al finalizar este primer concierto. —Somos cada vez menos —lamenta el Capitán en su español escaso pero comprensible— y cada vez más desasistidos.Los pemónes. enseguida quieren averiguar: —¿Hay algún otro baile que imite o llame a los animales? ¿Po� dríamos aprenderlo? Nuestros jóvenes amigos. como repentinos cunaguaros. Todos a gatas por el suelo. como maestros en las Misiones.

desahogos.El Chamán de los Cunaguaros. más que de luchar para conseguir ventajas. Se esfuerzan por defenderlas. —Nosotros. Son invocacio� nes mágicas. consuelos espirituales. a través de la horticultura de tala y quema. o que desean poseer pero que no están en capacidad de producir: he� rramientas. o “racionales” en español. son para estos in� dígenas un fenómeno que han llegado a aceptar como parte de su vida en los últimos doscientos años. calzados. ropa. Viaje por el mundo indígena venezolano —¿Qué se está haciendo para defender los derechos de la etnia. refiriéndose a sus nacionalidades spanyoro (español venezolano). éstos no son sino los fabricantes. tradi� cionalmente. hemos habitado. En definitiva. la vida. utensilios. los proveedores de los artículos manufacturados que han comenzado a ser también para ellos de primera necesidad. y en término general tuponken (hombre con ropas). a quienes aquí llaman también. estamos tomando parte activa en la formación y en las labores de la Federación Indígena del estado Bolívar y de la Confederación Indígena de Venezuela. toda nuestra tradición oral se han ido difu� minando en el tiempo. Los criollos o no naturales. noto que Kurumatu presta -126- . medicamentos. ha hablado bien. Los pemónes. los capitanes pemónes. paranaquire. —¿El Estado se las reconoce? —Hasta no hace mucho —papá interviene en apoyo de Kumu� ratu con una de sus largas disertaciones— se permitía a los terrate� nientes criollos considerar la tierra indígena como baldía. al verlas peligrar ante el acoso de los ha� cendados y ganaderos criollos. de las cuales dependen. —¿Y los tarén? —Los tarén no son históricos en su contenido. pues les dan el sustento. nuestro pasado. sus tradiciones? —Nosotros no sabemos mucho de cosas antiguas ni de luchas para reivindicarlas —contesta con modestia el Capitán—. karaiva (brasilero) mekoró e inglespon (negro y blanco guyanés). es� tán pendientes de sus tierras. Aparte de lo que algunos cronistas o misioneros españoles hayan podido recoger. Kurumatu está en lo cierto. lo cual favorecía las invasiones. De su expresión casi reverencial. preservar y transmitir su cultura. Luchamos por preservar el derecho a las tierras que siempre. El capitán y yo mismo escuchamos en la más completa concen� tración. holandés.

como asalariados. pues ha trabajado en su juventud con una maestra bilingüe. en la labranza y cultivo de las tierras para el abastecimiento de los padres y sus escuelas. muchos se dan cuenta de que ellos son los menos beneficiados. en el corte de maderas. Sin embargo. “Nosotros los pemónes que so� mos pobres”. llama “mari� posas”. y pe� riódicamente deben regresar para pagar. y también el único centro de abastecimiento de artículos criollos. accesible. y mayor� mente marginados. en las misiones. Aceptan ir a trabajar con ellos. despierta en mí otra ola de inquietudes. magia en sus palabras la máxima atención. en las minas de diamantes. un hombre tan sencillo. la fuerza maligna que causa enfermedades y epidemias. Kanavayén y Wonken la misión capuchina es la única. después retornan con sus compras al hogar. con su trabajo.Los pemónes. En Kamarata. es la única de la familia que lleva la cara tatuada y gruesos zarcillos de madera y metal que. en el levantamiento de represas para el suministro de agua. el ente inmaterial. —Cuando hablan de sus relaciones con los criollos —continúa Rafael dirigiéndose a mí especialmente—. los pemónes siempre se definen como: Pemonton Tuariton. será oscuro el destino de los pemónes que permanecen arraiga� dos en sus tierras tradicionales. pero sólo hasta obtener el dinero suficiente para sufragar sus necesidades inmediatas y adqui� rir artículos de proveniencia criolla. Los emplean en la construcción de edificios y dependen� cias. Conversando con ella me -127- . Son numerosos los indígenas que están en deuda permanente con la misión. el espíritu del mal en todas sus formas y manifestaciones. Enseguida. Pero hay pocas fuentes de trabajo remu� nerado en la región. Me siento orgulloso de mi papá. ¡Que Kanaima se aleje de nosotros! Esa referencia a Kanaima. habla con tanta propiedad. se volverán sombrías las perspectivas del porve� nir. la mujer del Capitán que nos ha preparado la sabrosa cena. que sin embargo sabe tantas cosas. que se compran en efectivo. Habla español. si no se nos reconoce la tenencia legal de nuestro territorio. llega con sus palabras a la mente y al corazón de gente tan distinta. según creo entender. aunque por partes. El capitán Kurumutu asiente con gran convicción y agrega ape� sadumbrado: —Si esto sigue igual. mejor que su compañero. ¡Qué rico es el fabuloso mundo pemón! Owaka.

seres sobrenaturales que pueden manifestarse en forma humana o animal y se encuen� tran de noche en la selva. es tradición. —¿Entonces Kanaima es un ser. No les molesta que lleguemos a conocerlas. el espíritu del mal… que dio nombre a parte de esta región… que era nombrado y temido por viajeros de siglos pa� sados… y mencionado por los cronistas… ¿Todavía existe? —¿Cómo “todavía”? —se indigna Kumuratu— Kanaima siem� pre existió y siempre existirá. Kanaima es la fuerza más activa y poderosa de la vida pemónes.El Chamán de los Cunaguaros. fruto de mis lecturas de los cronistas. que habita la selva en todas sus formas y manifestaciones. sólo las piedras carecen de ella. son cosas secretas. Y hasta vegetal. mi padre me llamaría la atención con mucho rigor. Viaje por el mundo indígena venezolano he enterado de que existen los kanaimatónes. Los pemónes guardan celosamente sus tradiciones. Si yo lo hiciera. espíritus fluviales que pueblan los ríos al oscurecer y ayudan a los chamanes en sus curaciones. a los pemónes? —El mal es necesario —responde gravemente— como la muer� te. pero sólo una. Es un espíritu ancestral. —¿Sólo humana? —También animal. Nuestro mundo no es. una emanación? —Puede ser un ente puramente espiritual o su encarnación en forma humana. sabe curar con hierbas y flores salvajes. en los árboles. y allí se refugian los espíritus malos. la que habla. mis amigos pemónes… —Cada persona —me había explicado Owaka— tiene cinco almas. los daños. los Mawaritón. Tienen algo de brujos. incorpóreas. Sin embargo había algunas dudas. -128- . —¿Pero no es algo maligno? ¿Algo que les hace daño a ustedes. Acerca de todo esto no puedo discutir con el Capitán. se manifiestan en enfermedades y epidemias que sólo el cha� mán. puede ir al más allá después de la muerte. pero no permiten que las men� cionemos ni que opinemos sobre ellas. También los ani� males y plantas tienen alma. los Awapiri mencionados en los tarén. una persona. no puede ser completamente bueno. que son como sombras. que daban vueltas en mi cabeza durante esta segunda etapa del viaje y que. aprovechando la buena disposición de Kumuratu. los malos sentimientos nos acechan. son Ka� naima. en la maleza. Los malestares. me atrevo a consultar: —Kanaima.

familiar. llegan en tropel y le dan un tono irónico a la conversación: —Yo opino que era una artimaña de los indígenas. pero no fuera del mundo. antropólogos. lo han discutido con él? Los pemónes. Dos y Tres con mis hermanitos. escruto los yagrumos y los bucares. están alejados. Otro le responde con la misma lobreguez. se vuelve seria. vuelvo a reunirme con mi padre y con el Capitán y me atrevo con otro tema: —¿Y la leyenda de El Dorado…? ¿Saben de qué se trata. como de búho nocturno. le han hecho preguntas. Mientras tanto Uno. que los españoles situaban en estas tierras? La expresión del Capitán. con calles llenas de polvo dorado. y de pronto logro distinguirlos entre el ramaje. de abierta y colaboradora. curiosidad. Ya pasado el sobresalto. ¿Acaso en algún momento otros viajeros. Son Mor y Ocho. muy sabihondo. alguna vez la creyeron? ¿Es verdad lo que antiguamente contaban explo� radores y viajeros acerca de una ciudad de oro. magia en sus palabras —¿Pero tú. los dos emisarios de Kanai� ma resbalan y caen estruendosamente al suelo. Salgo afuera. Corta nuestra conversación un silbido ululante. que este tema le es cercano. pintados de negro y de verde con la tradicional tintura pe� món que seguramente. acompañados en la retaguardia por Superloro que corretea veloz. con la consiguiente burla general. que detienen los lúgubres gritos para anunciar: —¡Kanaima. para alejar de ellos a los conquistadores —apunta Mor. Su forma de vivir despierta respeto. le han proporcionado los tres hermanos de curiosos nombres. -129- . así como los waraos. Parecen prove� nir de los árboles cercanos. en el Orinoco y en Guayana. con el mayor gusto. ceñuda. Siguen los silbidos. exploradores. El nombre de Kanaima resuena en toda la selva amazónica. y algu� nos kariñas. ¡Lo he pensado y estudiado mucho! Una antiquísima leyenda yekuana dice que Kanaima encierra el espíri� tu de los primeros hombres que por desobedientes y crueles fueron transformados en demonios por el Supremo Hacedor —me confía a continuación. Capitán. también crees en Kanaima? —Profundamente. donde yacen como enormes iguanas camufladas. habla Kanaima! Todos se acercan y he aquí que. interés. impresionados por la algarabía que despertaron o debido a su impericia.Los pemónes. Se nota por su forma más fluida de expresarse en castellano.

—Algunos la han visto sobrevolando la Guayana. que nos pareció enigmático. en un antiquísimo ritual. para después sumergirse en un río y dejar en su lecho todo el brillo de sus cuerpos. Creo que de mis dos ceritos se ha apoderado por un momento la fiebre del precioso metal. hacia Amazonas. loro. ¿Será que el espíritu de Kanaima nos acecha? Miro a mis inocentes hermanos y hago una silenciosa ple� garia para protegerlos de todo mal. al sur oriente de Venezuela. —Pero nunca se supo cuál es el río. —¿Ah. Ninguna contestación por parte del Capitán. Mientras. Tal vez en algún arcano lugar de la selva. —¡Claro que no! Lo guardarías para comprarte todos los dulces del mundo —le replico en burla cariñosa. ¿Acaso él y su gente eran los guardianes de aquellos secretos? ¿Conocerían el misterioso lugar donde está ubi� cado El Dorado? ¿Existe. aún hoy existe una leyenda de la “Ciudad Dorada” que se ve desde el aire: tiene altas torres de oro y calles empedradas con guijarros color del sol. cuáles las aguas teñidas en oro… —¡Cómo me gustaría bañarme en ese polvo esplendoroso! Pero no lo botaría en el río —comenta Mor extrañamente codicioso. aquí. aquí! -130- . haciéndose el chistoso. —¿Me vas a decir que tú no quisieras ese oro? —me interroga Ocho con una rara expresión que nunca le había visto.El Chamán de los Cunaguaros. existió aquel fabuloso pueblo? ¿Puede ser cierta la creencia de que el oro huye de los blancos y sólo se muestra a los indígenas? Se hizo un ambiente pesado que rompió el grito estridente de Superloro: —¡Oro! ¡Loro. otros al sur. Viaje por el mundo indígena venezolano —Tal vez algún indígena lo creyó por haber tomado demasiado kachiri —se balancea como mareado Ocho. oro. está de verdad escondido el fabuloso poblado donde la gente se recubre de polvo de oro. sobre todo del egoísmo y de la codicia. aludiendo a cierta golosi� dad del número cero. sí? ¿Pero puedes decirme dónde queda? —inquiere sar� dónico Ocho. el Capitán mantenía un silencio respetuoso. —No hay que ser tan escépticos con las creencias indígenas —interviene pausadamente papá—.

el maléfico Kanaima. los célebres rallos. �alter Raleigh. Jerónimo de Ortal. No me desperté sino bien entrada la mañana a los gritos jocosos de mi hermanita: —¡Los tucusitos. así como la del parichará que atrae a los báquiros. que recorrían la Guayana en pos del mítico Dorado. una nube de graciosos tucusitos. y también el ritual de -131- . y que los Yekuana los aprecian al punto que los truecan con lo mejor de su producción. los secretos de los pemónes. que con tanto celo han preservado. Jorge Spira. ¡Cuánto de misterio. Lo comentamos un poco en serio un poco en broma. se me acercan cinco tucusotes: son los tres muchachos pemónes y nuestros dos criollos. ¿Será cierto que El Dorado existía sólo en el universo mágico y sobrenatural de la leyenda. de magia. corren el riesgo de desaparecer con ellos. algún enigma que ellos quieren mantener a toda costa? Es penoso pensar que sus hermosos mitos.Los pemónes. con aire solemne. magia en sus palabras Su voz impertinente nos recordó la de los ambiciosos aventure� ros. Antonio de Berrío. garganta blanca. encierran estas culturas indíge� nas! Nunca pudo aclararse el secreto. Por algo dicen en� tre los indios que los chinchorros pemón son inigualables. a mí. uñas y pico (o boca) oscuros. Miro al cielo esperando ver. Diego de Ordaz. el chinchorro típico de ellos me resultó tan cómodo que acabé por dormir largamente. Están interpretando el baile tukuí. pero el Capitán seguía obstinadamente callado. alas y cola (o brazos y asentaderas) negros. Y sin embargo. En cambio. que se realiza para invocar a los pájaros. ya que los pemónes creen que el espíritu humano transmigra en el animal. personalmente. Nada de nada. chupaflor o pájaros�mosca. en el vasto territorio mítico de las anti� guas tradiciones indígenas? ¿Acaso hay algo oculto. en taparrabos. paticas coralinas. La danza del tukuí. con puntos bermejos y mati� ces de un verde dorado. que se han pintado el cuerpo imitando al colibrí: pecho azul violáceo. Ambrosio Alfinger. nunca pudo localizarse el sitio de un lugar tan fantástico. me asomo con prisa a la entrada de la choza para gozar del espectáculo. suspendida en el aire. Aquella noche nos desvelamos sugestionados con El Dorado. el mito sigue vivo aún hoy día. Pero a pesar de todo. de no existir un esfuerzo serio y real por ayudarlos a conservar su propia identidad como pueblo. gateando por el suelo con cómicos movimientos. los tucusitos! Salto velozmente al suelo.

el zumbido que hacen los pemónes imitando el vuelo raudo del tucusito y los eufóricos gorjeos de mi loro. erizando el copete. La danza mixta debe de haberle agradado también al Capitán. que apenas arranca el jeep em� piezan a planificar una representación del baile Tukuí en el plantel de El Valle. -132- . Debo reconocer que la actuación de los cinco danzarines es excelente. Y he aquí que Superloro. y así lo considera papá que después de haberles tomado varias fotos corre tras ellos con su cámara de video. Mis hermanos abren los brazos como si volaran. desplegando sus plumas multicolores en una impresionante danza salvaje. En verdad. porque desde entonces mis traviesos hermanos han silenciado a la manera pemón mi nombre Filatelio… y me han atribuido el apo� do que aquellos ingeniosos indígenas acuñaron para los extranjeros y los criollos: Tuponken. pues al momento de irnos les dirige a los morochos un saludo especial: —¡Vuelvan pronto. hombre con pantalones”. de envidia por su éxito?) cedo a la mezquina tentación de echarles una ducha fría: —Tendrán que inventar algo. La película será un grato recuerdo para la familia. se con� funden en una novedosa armonía. Los silbi� dos de los morochos. esto es mucho mejor que la fallida representación de Kanaima. “hombre vestido. Nuestros padres aplauden la idea. revolotea entre los danzarines con las alas abiertas. contagiado del frenesí de aquel mágico rito. son pruebas de la creencia tan común en varios gru� pos indígenas. de que invocando al animal a través de su imitación se le atrae y captura. tukuí! Tan satisfechos se sienten ellos.El Chamán de los Cunaguaros. vuelve a sus ancestros de la selva y. porque en la escuela no los van a dejar bailar en taparrabos… Todavía me arrepiento de mi mezquindad y de mi impruden� cia. Viaje por el mundo indígena venezolano los cunaguaros. silban con maestría imitando el hermoso gorjeo del diminuto pájaro que in� vocan. pero yo (¿acaso con un sesgo de rivalidad.

tu cuerpo andariego. tu sigilo de nube leve como un celaje de la tarde. tu acento de pájaro silvestre. cómo olvidar tu ropa revuelta que se abrazaba tenue alrededor de tus muslos. amada. Cómo olvidar el color de tu risa suave como lluvia sobre el caño. Evoco tus cabellos nocturnos. dame fuerzas para soñar que estás aún conmigo. cómo olvidar tu brillo.Tarén para sobrevivir la muerte de la mujer amada Amada mía. pleno de soles y lunas. 133 . suaves como las alas de seda de las doradas mariposas. tus pasos de jaguar. Porque tu ausencia duele como la herida de mil dardos ponzoñosos en la mitad del pecho.

mientras yo encuentro tu rostro en las hojas y escucho tu acento en las piedras que los niños lanzan al río. sobre las montañas sagradas. con esas alas doradas y sedosas. -134- . Vuela sobre la selva. y siento de nuevo tu olor entre las frutas escondidas del monte. y oigo tu risa en el salto de agua más cercano. vuela con alas de mariposa sobre los ríos interminables. amada. Viaje por el mundo indígena venezolano Con esas alas vuelas tú.El Chamán de los Cunaguaros. vuela con alas de colibrí brillante sobre las grutas secretas de las cumbres desconocidas.

el de los largos cabellos. el trino solitario de las aves que pueblan la noche espesa. del amor insatisfecho. el del tabaco que jamás se apaga. Le preguntará a los astros el camino. Escuchará el rugido de los ardientes cunaguaros 135 . la huella invisible del chamán amigo. el de la voz de águila y murmullo de espumas.Tarén de un joven perdido en la selva No conoce los caminos y quiere encontrar el rastro. a la luna fría y distante. y después oirá la voz del mochuelo nocturno el canto helado de los grillos. Tarén de un niño-tigre que no encuentra el rumbo. de la pasión inconclusa.

fue uno con el viento. ni lo asustó el murciélago. Viaje por el mundo indígena venezolano que se acercan envueltos en luciérnagas. y supo que el chamán protector lo miraba desde el aire. guiaba sus pasos. para llevarlo al río para que sacie su sed de siglos y contemple el rostro sabio del padrino. uno con el lustroso cunaguaro. -136- .El Chamán de los Cunaguaros. Así encontró el sendero y fue uno con los seibos de copa riente. Tarén del joven que bebió el agua pura de la tierra escarchada de estrellas. porque conoce todos los secretos de la selva. por eso toca su flauta mientras termina este tarén. tarén de un joven que halló su camino. Así llegó al lugar seguro y no lo tocó la tormenta. con el obstinado armadillo. ni la lechuza.

¿Qué pasa? Las flores oscuras que creímos ver. y su rostro es blanco. hasta que al mirar una copa de árbol me pareció que unas flores oscuras se movían y las ramas se balanceaban rítmicamente: —¡Estoy mareado. 137 . las plantas bailan. por eso también se les llama “monitos cariblancos”. veo flores bailando! Tengo un mareo ma� cho… —¡Las flores bailan. poseen un pelaje color miel. devorando las ciruelas de huesito de un inmenso árbol carga� do de esta sabrosa fruta. son una gran manada de ma� cacos.Los sapes. —Es verdad —exclaman los morochos—. Son de un bonito tono caramelo. Pero noble y valiente avanza nuestro rústico por la densa selva. ellos también emiten unos chillidos agudos y luego continúan comiendo y peleándose por las mejores ciruelas. aquí todo parece bailar. Al acercarnos a los dominios de los Sape. Aprovechamos para detallarlos cuando el jeep se les acerca más. Al oír nuestros gritos. caminos boscosos. Yo no veía nada sino los zancudos que nos asaltaban a más y mejor. bailan! —grita Maigualida. Pareciera que llevaran una graciosa máscara. sombra y alma Nos dirigimos siempre más al occidente. altísimas lianas y bejucos a ambos lados casi obstruyen en ocasiones el paso de Tío Jeep.

aunque a veces come algunos insectos. Viaje por el mundo indígena venezolano —¿Qué otros monos hay por aquí? —quiere saber mamá. un microscopio! —chilla Ocho. Silencio por parte de ellos. ¿O es que no quieren seguir? —¡Seguro que queremos! Pero necesitamos una lupa. —¡Basta.El Chamán de los Cunaguaros. Atravesamos quebradas y riachuelos. alborozada. —¡Un microscopio. —¡A callar! —les impone papá— Son más ruidosos que una bandada de guacamayos. En el jeep estalla el jubiloso alboroto que arman los morochos. que si los ves. —Muchos otros. —Sape. —¡Upa. parecen gatos aullándole a la luna! ¿Para qué quieren esas cosas? ¿Se han vuelto sabios de repente? ¿Investigadores? —los interroga mamá. —Luego están los tití. valga la redundancia! —Hay también los araguatos que acabamos de ver tan gritones y escandalosos. —¡Qué monitos más monos. —¡Una lupa. —A “tu” itinerario —completa Ocho. —Sape. Sape —exclama ella. oh —corea Superloro. luego los capuchinos. hijos. y sus brazos y piernas son tan largos como su cola. por ejemplo el mono araña —contesta Rafael. subrayado ale� gremente por la niña. -138- . es que es negro. siempre en movimiento. no te olvides de ellos —agrego. —Y un microscopio. —En todo caso. Pero es inofensivo y totalmente vegetaria� no. ¿A qué se debe este escándalo? —Al itinerario —explica Mor. de un marrón muy parecido al del hábito de los monjes capuchinos. —Inerario… upa… opio… —ríe Muñeca. ah. peludo. querrías tener uno. Son muy bellos con su cara de niño y su melena de león. sería “nuestro” itinerario. —Uh. mientras una fresca brisa proveniente del norte nos brinda a ratos cierto sosiego. Sape —apoya Superloro. a cual más sorprendente. una lupa! —grita Mor. —¿Pica como una araña? —No. opio! —refuerza Muñeca. esbeltos y ágiles.

pasa. opios —refuerza Muñeca. —No. saben mucho sobre los Sape ¿Y qué pasa. empiezan a hablar. yo. algo están tramando. —Yo. donde los pocos Sape que aún existen se ubican. —Correcto. Los Sape. situada en el Bajo Paragua. Por fin. dispersas en estas tremendas extensiones. qué les preo� cupa? —Sape. siempre al unísono—. Tienen razón. sombra y alma —Cuando no hablan. afluente del Medio Paragua. por favor. a decir lo que les ocurre. no excede a quince personas. del Escudo Guayanés. lo hacen a una sola voz. Estas son las tres zonas de la cuenca del Río Para� gua. lentes. sin haberse puesto de acuerdo previamente.Los Sape. es decir no mezclada. pues muy pocos son los Sape que sobreviven en su propio territorio. microscopios! —insisten a una sola voz. término que constituye la autodenominación del gru� po. son una etnia particular. difícil saberlo. la población de los Sape aún pura. recordando lo que he logrado averi� guar sobre ellos: -139- . Su idioma representa una lengua aislada… hablada hoy día por no más de dos decenas de personas. Rápido. con una filiación linguística indepen� diente. —Pasa… que sin microscopio no los vamos a encontrar —la� mentan los morochos. Enseguida. —Y por fin en el Alto Paragua. tam� bién llamado Osoi-merú. pero por una vez mis herma� nos están en lo cierto. entes. —Upas. Muchos de ellos han sucum� bido. ¿Cómo lo logran? Artimañas de morochos… —¿Dónde vamos a encontrar a los Sape? Tenemos muchas ganas de verlos. ¿dónde hallarlos? —Buscaremos en la isla Casabe. —¡Hacen falta lupas. al pie del raudal Cosoiba. pero. Y como de costumbre. con las mis� mas palabras. Sape —Muñeca se divierte. perdiendo así sus nexos con la comunidad y el entorno. otros se han alejado. porque según los antro� pólogos. Yo mismo trato de explicar. Cómo se enteraron. tú no. —Luego en el Medio Karún. —Hablo yo.

quienes. Tuponken —me animan. entremezclados con los Arutani o Uruak. se expresan en español. En efecto. hay sin embargo otros. y sus viviendas se volvieron aún más rudimentarias. No mantienen su estilo de vida indígena. —Sigue. los demás también reflexionen calladamente sobre el destino de nuestros indígenas.El Chamán de los Cunaguaros. ni aquella aún más potente de sus vecinos Yaman. resultaron suficientes para sanarlos —termino exhausto. asistidos por la ley. en la cuenca del Paragua y especialmente en la isla de Casabe. transmitiéndoles estos conocimientos adquiridos a lo largo de lectu� ras realizadas en la biblioteca de la Fundación La Salle. Quizás. antiguamente eran numerosos y fuertes. Mo murán). y se ven constantemente explotados y humillados. Ya no forman comunidades. amenazados. aunque con poco respeto. Ni la magia de los chamanes sape. con los Yanami. Aún falta bastante por llegar. por eso nunca abandonaron las costumbres itinerantes. no están dotados de anticuerpos ni poseen vacunas. Pienso en la suerte de tantos in� dígenas. Me quedo largo rato callado. pero tampoco son venezolanos en plena posesión de sus derechos. Viaje por el mundo indígena venezolano —Los Sape. a perder su individualidad. y a muchos saltos de agua. no lejos de estos escasos Sape puros. en las cabeceras de los ríos Pauré-murán y Karún las cuales están cercanas. separadas por un trayecto de apenas dos o tres días de camino. Acosados. Ellos dieron nombre a los ríos (Pauré murán. pero satisfecho de haber dado una lección a mis dos ceritos. lo que es muy poco para aquella inmensi� dad. ancestrales pobladores de la zona del Alto Paragua. lo sabemos. se refu� giaron en el área del Karún. diezmados como los Sape. El sarampión diezmó a la comuni� dad. Luego. Llevan una existencia distinta. tal como hicieron otros indígenas cuales los Shirishana o Yanam que emigraron desalojados por la avanzada de la sociedad blanca. —De los escasos contactos que tuvieron con los criollos se ori� ginaron entre ellos epidemias de enfermedades contagiosas. O bien obligados a claudicar. Ahora en el rústico reina un extraño silencio. a mezclarse. trabajan y comercian en las minas de diamantes. cuya lengua hablan ahora. Se han trasladado a las zonas mineras. con los pe� mónes. como yo. Se sentían inseguros. Mor y Ocho. que son terribles para los naturales. Tío Jeep sigue -140- . ni viven en la protectora selva tropical.

Los Sape. se intercambian los trabajos. mis ceritos son jóvenes sanos. los morochos sorpresivamente echan ma�no de sus mapires. las -141- . por si se los come un tigre. allá él. los mo� rochos desenrollan su papiro y leen solemnemente. ¿Acaso es un testamento. a los cuales trasladaron parte del equipaje aliviando así los repletos morrales. un milálogo. los cuestionarios… y nadie se da cuenta. Es un decálogo. Está completamente lleno de las caligrafías menudas y torcidas de Mor y de Ocho. todos los estudiantes somos pícaros. Aunque ningún título se le adapte perfectamente. sombra y alma avanzando entre tupidas lianas. —Jóvenes. orejón. o se los englute una tragavenados? —Cállate. Significa diez de cada cosa. —¡Pero el de ustedes es tan largo! No puede ser un decálogo. —Pues sabrás. inteligen� tes y honrados —reconocí en aquel momento. —¿Y los exámenes? —¡Ah. las tareas. palillo. El nuestro contiene peguntas sobre los indígenas que vamos a hacerles ahora mismo. Ante esta invitación. canten. —¿Un decálogo? ¿De dónde sacaron eso? ¿Conocen bien esa palabra? —Claro. el decálogo de los diez mandamientos de la Biblia. tan silenciosos. y majestuosamente se disponen a desenrollarlo. no me gusta verlos tan decaídos. —¿Pero. se tambalea so� bre ramas. o los pica un zamuro. el decálogo de los cuentos de algunos libros célebres. hablen. Los alumnos tenemos nuestro código de honor: no se enga� ña a los maestros. de discusión —nos anima papá. No se queden callados. regalo de los waraos. esto es un secreto. o los devora un caimán. Será un centálogo. eso no! Cada uno se hace el suyo y si se embroma. tan parecidas que es imposible distinguir una de la otra… Hasta en la escuela. piedras y raíces que cubren el camino. no. —¡Qué pícaros! —les dije yo una vez. chapotea en charcos y más charcos. Con toda for� malidad extraen un pliego grande enrollado al estilo de pergamino o papiro egipcio. qué es eso? —pregunto ahora— ¿Qué será ese papiro que traen con tanto cuidado? Tiene cara de un documento serio. a veces casi a ciegas. una a una. busquen un tema de conversa� ción. —Afortunadamente. pájaro de mal agüero.

Barajando ideas. y no unánimes. satisfactorias para el momento. el cabello negro. y pasan gran parte de su vida en las canoas. recatados y generalmente silenciosos. estatura pequeña. ¿Cuáles elementos comunes encontramos entre todas las etnias? El color cobrizo de la piel. Son lam� piños. collares. los indígenas se caracterizan además por la conserva� ción. esteras.El Chamán de los Cunaguaros. figuras talladas en madera de animales cuales -142- . misioneros y más tarde los antropólogos. a la tarea de contestar el “milálogo”: ¿Qué se entiende por indígena? En términos criollos. y quizás las retomaremos para completarlas y pro� fundizarlas al final del viaje. son considerados como indígenas aque� llas personas que hablan o hablaron en su infancia una lengua indí� gena. y tienen además los que les dieron los conquis� tadores. miembros cortos. con entusiasmo. puntas de flechas y arcos. lengua y cultura distintiva. De� cidimos. los ojos rasgados y oscuros. de otras comunidades ya presentes en el continente para el momento de la llegada de los primeros con� quistadores. ¿Por qué hay confusión entre los nombres que se les atribuyen a las comunidades indígenas? Porque ellos mismos utilizan distintos nombres que heredaron de sus antepasados. ¿Por qué los waraos se llaman a sí mismos “gente de canoa”? Porque siendo su hábitat el Delta del Orinoco viven entre caños y ríos. cuando tengamos mayor información. cestas. liso y brillante. siquiera parcial. totumas pin� tadas. entre todos. buscar unas breves respuestas. de acuerdo a cri� terios algunas veces infundados o apresurados. Viaje por el mundo indígena venezolano inquietantes preguntas acerca de los indígenas que contiene. fuertes. a pesar de la inevitable aculturación y mestizaje. veloces. ¿Cuáles productos propios utilizan los indígenas para sus intercambios? Vasijas. o cuya madre o abuela la habló. rallos. navegando de un pueblo a otro para intercambiar sus mercancías. por vía transgeneracional. ágiles. ¿Qué se entiende por comunidad indígena? Una comunidad indígena es aquella que desciende directamen� te. de su identidad. nos abocamos enseguida.

un fenómeno natural. -143- . Poseen automóviles. de grandes propiedades alimenticias. quienes creen que ese resplandor. han aprendido a mane� jar. que viven en casas de bahareque al estilo criollo. ¿Cómo eran llamados los Bari en el siglo pasado? Eran llamados “motilones”. que en poco tiempo dan un fruto muy nutritivo. semillas. poseen automóviles. tucanes. por cortar. plumas de garza. chinchorros de moriche. ¿Es cierto que los kariñas descienden de los karibes? Descienden de los karibes pero están muy civilizados. Los waraos navegan por los caños del Delta. ¿Dónde viven los Jodi y cuán numerosos son? Viven en la selva del estado Amazonas y lamentablemente que� dan muy pocos. ¿En qué se parecen los waraos y los yekuana? En que ambos viven cerca del Orinoco y es este río su principal sustento. tanto que hoy día son prósperos comerciantes o activos ganaderos. camiones. Los Yekuana están asentados en la selva de la ribera sur del Orinoco y su territorio llega casi hasta los límites con Guyana o Brasil. en el estado Apure y en los playones del río Arauca. vis� ten ropas como las de los caraqueños. sombra y alma cunaguaros. especialmente de auyama. que viven en chozas con techo de palma. Se les llamó así porque su cabello fue rapado o cortado por los misioneros durante la Colonia a causa de una epidemia de tifus. señala el paso de las almas al más allá.Los Sape. ¿Y después de ellos? Después de ellos los wayuus. apenas algunos centenares. y de una invasión de piojos. vocablo que viene del español an� tiguo “motilar”. morrocoyes. ¿Cuáles son los indígenas más cercanos a la vida criolla de Venezuela? Los kariñas. también llamados Guajiros. ¿Dónde se localizan las comunidades yaruro? Los yaruros o pumés se localizan en los llanos del occidente de Venezuela. pero al� fombradas y amobladas al gusto citadino. computadoras y celulares. ¿Cuáles indígenas buscan en el relámpago del Catatumbo el camino del cielo? Los wayuus. y sin embargo no han perdido sus costumbres y tradiciones.

El Chamán de los Cunaguaros. las enfermedades. ¿Cuáles indígenas participaron en la guerra de Independencia? Los yaruros o Pumé. ¿Cuáles son los indígenas que recitan conjuros y oraciones? Los pemónes conocen y recitan oraciones y conjuros llamados Tarén. que es el pan de ellos. Antes eran lla� mados. motilones bravos y motilones mansos. tímidos y esquivos. ¿Cuáles etnias habitan la sierra de Perijá. los peli� gros. su fauna y flora. más bien taci� turnos. respectivamente. la caza. Los Tarén son una especie de reflexiones o relatos interiores. cerca de la frontera de Venezuela con Brasil. y su vida se centra en la selva. frutos para comer. para varios momentos de la vida: el amor. pero especialmente los waraos y los Yekuana. ¿En qué se destacan los Yekuana? En la cestería de alta calidad estética. muy apreciados por las demás etnias. De este ár� bol obtienen fibra vegetal para tejer cestas. ¿Cuáles indígenas consideran sagrada la palma moriche? Todos. savia para elaborar el sagú. y su vida se desenvuelve en el ambiente de la Orinoquia. Hay diferencia también entre sus idiomas y sus tradiciones. y están en peli� gro de extinción porque de ellos hoy día sólo se han localizado unas quince personas. y también algunos kariñas. aunque vivan relativamen� te cerca. Los Yukpa son de naturaleza suave y afable. Los Yekuana se ubican hacia Guayana y el Esequibo. al occidente de Venezuela? Los Bari y los Yukpa habitan la sierra de Perijá. en los límites de Venezuela con Guyana. y en sus rallos. ¿En qué se diferencian los Yanomami de los Yekuana? Estas etnias son bastante distintas. Medio y Alto Paragua. Viaje por el mundo indígena venezolano ¿Y los Sape? Habitan zonas del Bajo. ¿En qué se diferencian los Bari y los Yukpa? Los Bari son más audaces. Los Yanomami están asentados en Amazonas. palma para techar casas. habitantes de los llanos que combatieron bajo el mando del general José Antonio Páez. y en un pasado fueron fieros y ague� rridos. troncos para hacer canoas. premiada hasta interna� cionalmente. -144- . que hacen llegar su mente a un alto grado de concentración y les permiten adquirir poderes especiales.

“Cobre” corres� ponde a lo que hoy día llamamos “plata”. cambiando objetos. Se les llamaba “cobres” por el material con que es� taban fabricados. el plátano. cuando ellos comenzaron a conocer el dinero. el cuerpo similar les parece un prodigio o un em� brujo. el pepino de monte.Los Sape. -145- . “moneda. el ñame y la batata. el aguacate. el maíz. pero en pequeñas cantidades. la yuruma y muchas otras que todavía no conocemos. ¿Qué es la Misión Identidad? Es una misión recientemente creada que se ocupa de los ve� nezolanos indocumentados. alimentos. El rostro repetido. sombra y alma ¿Por qué los morochos causan sensación entre los indígenas? Porque entre los indígenas no existen los gemelos idénticos. servían para comprar cantidades regulares de todo género de alimentación. la cual se da en todo el territorio sudameri� cano. a los cuales trata de incorporar en el registro de datos con toda la infor� mación referente a su comunidad étnica. y ellos siguieron llamándolos así. ¿Los indígenas conocen el dinero. adornos. También comen muchos vegetales como la auyama. Cada uno sirve para colgar un extremo de una. muy fácil de cultivar. el casabe que se elabora con yuca. ¿Cómo duermen los indígenas? Duermen en hamacas y chinchorros. cerca de un fuego prendi� do. y el de la hama� ca contigua. y frutas como el cambur. ¿Cómo es la alimentación indígena? Hay ciertos alimentos comunes a todos. lo manejan? Tradicionalmente los indígenas comerciaban a partir del true� que. y otras raíces autóctonas como el ocumo. otorgándoles cédula y per� mitiéndoles conservar en ella el nombre tradicional que tienen en su idioma. ¿Cómo se cuelgan las hamacas? Las hamacas se cuelgan en tres palos fuertes colocados en trián� gulo. y en particular de los indígenas.” o “dinero”. ¿Por qué los indígenas usan todavía la palabra “cobre” para referirse al dinero? A principios del siglo veinte. Sólo a finales del siglo XIX y albores del XX comenzaron a manejar el dinero. semillas. el pijiguao. algo asombroso. y algunos sobre esteras. se utilizaban mucho los centavos que poseían alto valor ad� quisitivo.

cobran piezas importantes como dantas. y de esto hay testigos de viajeros y cronistas. warao. Al levantarse. conejos de monte. común a muchas etnias: yaruro. o bien piezas pequeñas como acures. y además gallináceas como la guacharaca y el paují. ye� kuana. como los escorpiones. Viaje por el mundo indígena venezolano Las proteínas animales que consumen en todas las comunidades son el pescado de río. yuca. en la cual consumen lo que han conseguido durante el día. que son una importante fuente de ellas. pemón. el ají y los vegetales. ¿Cuál era y cuál es actualmente el pan de los indígenas? Se consideran pan de los indígenas el sagú. venados. de la cual hacen el casabe. báquiros. Deben culti� var el plátano. el cambur. picures.El Chamán de los Cunaguaros. generalmente fresca de manantiales. Cuando cazan. ñame. chicha a base del maíz. ¿Cuáles insectos comen? En la selva. a partir del casabe. ¿Cuántas veces al día comen? Generalmente dos veces al día. líquido o savia de la palma moriche. todos los demás. el maíz. Su pan antiguamente era la arepa. El sagú. el palmito. y al caer de la tarde. Algunos los consumen vivos y otros asados. A la caza se dedican sólo los indígenas de la selva. los hombres toman bebidas fermentadas: Hashiri o Kasiri. antes de salir a la faena. sólo pudieron recoger y luego cultivar raíces. ¿De qué sufren la falta? -146- . ba� tata. a veces endulzada con miel. ocumo. mapuey. ardillas. principalmente la yuca. chirrin� che. a la pesca y cultivo. las lím� pidas fuentes de agua que ellos llaman casimbas. el camacuto o camarón de río y frecuente� mente los insectos. En las fiestas. de los cuales dicen que saben a camarones o a pollos. además el pijiguao. la caña de azúcar. la arepa y el casabe. Jodi y otras etnias. es también apreciado como pan por los Bari. los indígenas comen casi todos los insectos menos los zancudos. Esta es su comida principal. corazón. lapas. ¿Cuáles alimentos crecen espontáneos en los territorios indígenas? ¿Cuáles deben cultivar en conucos? Espontáneas crecen las raíces. ¿Qué beben? Toman sólo agua. Con la llegada de los europeos y su huida hacia la sel� va. caña fermentada por los wayuus. yanomami.

porque desde que los atrapan pichones les enseñan palabras. morro� coyes. En los caminos selváticos los acechan las serpientes. ¿Cómo se comportan los loros de la selva? ¿Hablan? ¿Les enseñan a hablar? Los loros y pericos aprenden a hablar las lenguas indígenas. loros y guacamayos. a silbar como otras aves y a cantar cantos locales. inclusive cuando caminan o se bañan en los ríos. Actual� mente. a veces la traen los indígenas yekuana y pemón desde el sur. Los gatos. pero mayormente deben surtirse de los holandeses del Esequibo a cambio de muchos días de trabajo. jaguares. En tiempos de la Colonia se logró un acerca� miento con los indígenas mediante la sal que los colonos llevaban a sus asentamientos. Antiguamente les era fácil conseguirla mediante el trueque con los Cumanagotos. así como el candirú en las aguas quie� tas. y en los ríos caimanes y caribes. especialmente en el área de Guayana. cachicamo. sombra y alma De la sal. Buscan mucho al turpial por su canto armonioso y suelen domesticarlo así como al loro. para cuyas mordeduras conocen varias plantas que las curan o neutralizan. lapa. -147- . cunaguaros.Los Sape. pájaros. ¿Hay perros entre ellos? ¿Cómo son? ¿Y gatos? Hay crónicas que mencionan la existencia de una raza autócto� na de perros. de los cuales aún hay bastantes en las costas de Anzoátegui y Sucre luchando por recuperar su identidad. por eso es tan preciada. picure. báquiro o venado. Ladraban fuerte si la presa era grande. si los hay. ¿Cuáles animales son peligrosos para los indígenas? Son peligrosas para los indígenas las fieras de la selva que ata� can de improviso. pumas. ruidos. deben haber sido llevados por los misioneros para acabar con las ratas. ya que la obtienen en el Brasil. ¿Es verdad que las indígenas amamantan a monitos pequeños? Las yanomami. gatos monteses. enseñán� doles a dar la patica y a permanecer en su hombro. y el ladrido más débil denotaba una presa pequeña. ¿Cuáles son los animales preferidos de los indígenas? Los que se pueden domesticar: monos de varias clases. silbidos. pemón y yekuana acostumbran amamantar a monos y baquiritos cuando la madre ha muerto. que la extraían de las salinas de Cumaná y Anzoátegui. Eran pequeños y muy útiles en la caza.

las lenguas indígenas tienen distintas raíces: arawak. pero en sentido de itinerantes. y el que tienen en sus manos. ¿Es verdad que los indígenas no se entienden entre sí. recolectores. Viaje por el mundo indígena venezolano ¿Cómo se defienden de ellos? ¿Tienen armas de fuego? ¿Y municiones? Armas de fuego no tienen. cerbatanas con dardos venenosos. garrotes. ¿Cuáles animales propios de los territorios de los indígenas están en peligro de extinción. nómadas? Cazadores. son demasiado costosas. y adap� tándolas a nuestro alfabeto. Criadores de ganado. Actualmente los antropólogos y etnolingüistas han diseñado una manera de transcribirlas mediante signos. son cazadores. los wayuus. ¿Su idioma se puede escribir? Las lenguas indígenas han permanecido hasta ahora en una etapa de oralidad. los waraos y los kariñas. cultivadores y pescadores. ¿Cuáles libros reflejan el medio ambiente de los indígenas? La Vorágine de José Eustaquio Rivera. Aunque hay muchos rasgos culturales comunes. todos.El Chamán de los Cunaguaros. El Chamán de los Cunaguaros o Vuelta a Venezuela indígena. cada dos o tres décadas. y por qué? -148- . chibcha. Tabaré de Zorrilla de San Martín. Doña Bárbara y Canaima de Rómulo Gallegos. Navegantes. karibe y otras. y así las municiones. navegantes. Los yaruros pueden representar la condición de nómadas. criadores de ganado. ¿Cuáles libros podemos leer para ampliar nuestros conocimientos acerca de los indígenas? Los tres tomos de Los aborígenes de Venezuela editados en Cara� cas por la Fundación La Salle de Ciencias Naturales. entre los indígenas. Recolectores. arcos y flechas. ¿Usan trampas sólo para defenderse? No. ¿Cuáles. y por qué? No se entienden por razones lingüísticas. y en esta forma se han transmitido sus costum� bres y tradiciones. los de la selva. las usan también para cazar báquiros y picures. pues casi siempre utilizan un espacio grande bien definido. a cuyos puntos específicos vuelven periódicamente. palos y trampas que fabrican ellos mismos. Se defienden con lanzas.

sombra y alma En peligro están el oso frontino de la sierra de Perijá. porque pare un solo hijo al año. La lapa. porque la persiguen y la dañan para sacarle los huevos. -149- . La iguana. al cual cazan porque dicen que el miembro viril es afrodisíaco.Los Sape.

piojos. caribear. hormigas voladoras. en las cuales se ordenaba que a los indígenas se les tratase con respeto y consideración. mariche. añingotarse por agacharse. ¿Es verdad que alguien llamó a los indios irracionales. que se consideran los pri� meros indigenismos que pasaron al español. las mariposas peludas que en época de creciente de los ríos llegan hasta los poblados y casi los dejan ciegos con el polvillo de sus alas. cotiza. y logró que se promulgaran Las Leyes de Indias. Estas palabras se usan más que todo en las regiones del interior cercanas a los asenta� mientos indígenas. tapara. enseñándoles a todos el castellano. ¿Cuál fue la primera voz española que se levantó en defensa de los indígenas? Fray Bartolomé de las Casas en el siglo XVII instó a la Corona Española a proteger a los indígenas. como por los indígenas mismos. pero muchos de nuestros vocablos más comunes la tienen. tanto por los criollos. hormigas y bachacos. como: ¡cabeza de totuma! -150- . ¿Cuáles palabras indígenas pasaron al español? ¿Las usamos frecuentemente? ¿Por qué no nos damos cuenta? Generalmente no advertimos su procedencia indígena porque no la conocemos. zancudos. Algunos misioneros los alfabetizaron. totuma. lo que les permitió entenderse con los españoles y entre ellos mismos.El Chamán de los Cunaguaros. entre ellas las de nadar como peces o trepar a los árboles. por sus costumbres. ¿Cuáles fueron los rasgos positivos que la civilización española transmitió a los indígenas? Podemos decir que unificaron el idioma. les inculcaron valores espirituales. gusanos. He aquí algunos: canoa y conuco. y cómo se defienden de ellos? Los molestan arañas grandes. Viaje por el mundo indígena venezolano ¿Cuáles insectos los atormentan. macuto. Intentan alejarlos con foga� tas sobre las cuales arrojan ciertas hierbas que hacen huir a las plagas. ¿Cómo es considerado el aporte de los Misioneros? En general es considerado positivo. alacranes. y porque hablaban una lengua gutural como gruñidos de animales o trinos de pájaros. y por qué? Los primeros españoles difundieron la creencia de que los indí� genas eran animales por su color de piel. Sin embargo los jóvenes de toda Venezuela usan algunas expresiones.

la noción del tiempo en los indíge� nas no es igual a la nuestra. pero si éstas fracasan se procede a la venganza. “Indio no pinta canas”. Pero esto seguramente fue por la violen� cia con que eran tratados los indígenas. pero en todo caso sería una forma de defensa. viviendas y todo lo que obtienen. Si alguien mata a un Guajiro. con todos los miembros de su comunidad. ¿Cómo se explica entonces que haya tantos mendigos indígenas en las grandes ciudades? Porque al sacarlos de su medio ambiente no pueden obtener el sustento con la misma facilidad que cuando están en contacto con la naturaleza. Se cuenta que Guaicaipuro incumplió muchas veces la paz pactada con los españoles. sin embargo. ¿Hay niños abandonados entre los indígenas? Absolutamente ninguno. donde pueden cazar. -151- . nunca. ¿Son acaso traicioneros? Alguien podría decirlo. El tiempo para ellos pasa muy rápido y un año puede ser definido por ellos como “un invierno” o “poco tiempo”. dice un refrán. toda la comunidad los alimenta. Los llevan consigo a todas partes y los tratan con cariño.Los Sape. con promedio de sesenta años. pescar y cultivar. cuida y protege. ¿Qué ley terrible tienen los wayuus? La ley de la sangre: la muerte se paga con la muerte. Las mujeres indígenas cuidan a sus hijos con celo parecido al de muchos animales silvestres. sombra y alma ¿Cuántos años viven los indígenas? Es difícil saberlo porque nunca aparentan su edad. ¿Cómo calculan el tiempo los indígenas? Cuentan los años por las lluvias y los meses por lunas. Pero generalmente tienen una vida bre� ve. ¿Por qué no se ven indigentes entre los indígenas? Porque en su sistema comunitario de vida. si no pueden llevarlos. aunque sea por accidente. Se puede recurrir a negociaciones clánicas para compensar económicamente cualquier atropello. sus alimentos. Han ido incorporando el concepto del tiempo occidental europeo a medida que se han ido transculturizando. Cuando deben ausentarse. ellos reparten sus bienes. debe morir. por eso algunos autores los llamaron “hijos de la luna”.

¿Qué creencias mágicas tienen? Muchas y muy variadas. Tal vez en su ingenuidad de niños no ven en eso nada especialmente perverso. Mienten como puede hacerlo un niño por defensa. ni uno solo de nuestros objetos. y tal vez así aseguraban su supervivencia. Tal vez la costumbre de mentir provino de una manera que idearon para protegerse de los conquistadores. sobre la creación y el origen del hombre. brazaletes de semillas y huesitos de animales. Sape. sobre los astros. Hay creencias sobre las plantas. distinto al nuestro. Jodi lo usan aún. Yekuana. generalmente blanca. Los Yukpa de las altas montañas visten unas batas largas de algodón tejido por ellos mismos. mentira como protección. suerte de taparrabo de fibra ve� getal. como Yanomami. penachos de plumas. y han incorporado algunas prendas de la vestimenta criolla. En otras más transculturizadas lo completan con una camisa. una ciudad tan violenta. o lo sustituyen con un pantalón de tipo kaki. En algunas etnias de la selva. para preservarlos. Además. La timidez también es una forma de amparo y las personas suelen desa� rrollarla cuando temen ser agredidas. por jue� go.El Chamán de los Cunaguaros. sobre� todo a nosotros que venimos de Caracas. sobre sus ritos y creencias. Aún en algunos grupos queda la mentira por desconfianza ante los blancos. ¿Cuál es la vestimenta más usada por los indígenas? Hasta hace poco era el guayuco. por costumbre. la argucia no es vista como algo malo. Mentían sobre la ubicación de sus pueblos. Los hombres wayuu usan aún actualmente faldones azules. hojas y flores. varillas para la nariz y las orejas. ¿Los indígenas son honestos? La honestidad de los indígenas es algo que sorprende. y las mujeres coloridos trajes de mangas anchas. No nos robaron nada. los ani� males. -152- . sin pensar en las consecuencias: en su código de valores. sobre la existencia de animales raros. La mentira fue en el período de la Conquista la única defensa de los indígenas. ¿Cuáles son su adornos más comunes? Collares. ni siquiera el brillante cronómetro que tan útil me ha sido en este viaje y del cual me dolería desprenderme. Fabulaban sobre mitos como el de El Dora� do. Viaje por el mundo indígena venezolano ¿Son mentirosos? ¿Son tímidos? Podría alguien decir que son mentirosos.

Superloro que ha� bía guardado un extraño silencio. con excepción de los bailes guerreros que son sólo para hombres. la practican desde tiempos inme� moriales y algunos de ellos aún hoy en día. Casi todos los bailes son colectivos.Los Sape. pareció desperezarse. que le da un hermoso brillo rojizo a la piel. casi todas ceremoniales. y la cara de negro con hollín. tratando de picotearme algunos mechones. y otra más práctica. pero también para concitarlas. con cantos específicos. Hay bailes para la fer� tilidad. Los morochos aprovechan para una de sus consabidas bromas: —¡Mira. -153- . al comenzar otra luna. todos participan en ellos. Las oí� mos y respondemos con solicitud. porque abarca tópicos sobre los cuales todos tenemos alguna confusión. ¿Cuál es su forma de bailar? Tienen distintos tipos de danzas. ¿Cómo se mueven al bailar? Al bailar. sombra y alma ¿La costumbre de pintarse es común a todas las etnias y todavía la practican? Es común a todas las etnias. Bai� lan para festejar la cosecha. Cuando tienen alguna ceremonia añaden el blanco y el azul extraído de bejucos colorantes y se dibujan rayas en cara y cuerpo. confundió tu cabeza con una totuma llena de granos de maíz! La última parte del largo rollo de papel. Existen bailes para convocar los espíritus. para atraer la buena suerte. Superloro se pasea sobre mi gorra entusiasmado. para llamar las lluvias. sacudió sus plumas y gritó: —¡Hola… guayuco… totuma… tapara… picure… hola…! —¡Cuántas palabras indígenas aprendiste! —lo felicita Muñeca. que un morocho desen� vuelve y el otro va recogiendo. funerarias y danzas para cumplir un ciclo. en sus movimientos y gruñidos. Se pintan el cuerpo de rojo con onoto o bija. generalmente imitan algún animal. para celebrar la cacería. Esto cumple dos funciones: una función estética. Cuando estábamos por concluir el milálogo. Con la semilla del onoto fabrican una pintura que mezclan con gra� sa de báquiro y luego adhieren a su cuerpo. impermeabilizándolo y protegiéndolo de la plaga. por ejemplo el báquiro o el piapoco. se centra sobre “diferencias”. la de defenderse de la plaga. la de adornarse. Hay danzas guerreras.

puede ser intermedia. “Choza. en las sierras. Irracionales. y también sal� vajes. aborigen. La hamaca tiene la trama más tupi� da. Indígena y aborigen significan ambos habitantes ori� ginarios de una región. “Indio. es de madera más liviana y en ella sólo caben unas cuatro personas. natural. indígena. Aborigen. La curiara es una canoíta más estrecha. de lianas o de algodón. Indio es la palabra con la cual se denominaba a los habitantes del territo� rio americano. Ambos pueden ser de moriche. bloques o cartones con techo generalmente de zinc. El chinchorro tiene los hilos entrecruzados más ampliamente. de buen calado. El rancho es una casa de madera. si se hace de un árbol grande. muy usado por los antropólogos. puede ser indígena. La choza es cualquier casa indígena o criolla con techo de palma. que se llamó al principio Indias Occidentales. irracional”. los llanos y la costa. Viaje por el mundo indígena venezolano Qué diferencia hay entre: —Hamaca y chinchorro. se refiere a los prime� ros habitantes de las Indias Occidentales. en ella caben hasta diez personas y frecuentemente se le pone motor. de bejuco. y por eso es más común en lugares calurosos. se les llamó al comienzo de la conquista a los indígenas. como la selva. sancionado por la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. La canoa es una embarcación hecha de un solo tronco. porque los conquistadores los consideraban carentes de razón. palafito”. cabaña. El palafito es una choza de palma construida sobre pilotes clavados en el agua. sin paredes o con paredes de palma o de bahareque. curiara. un poco más sofisticada que la choza. frecuente en zonas más urbanas como los entornos de Caracas u otras ciudades. criollo o mestizo. rancho. grande. en la cual pueden caber hasta veinte personas. La piragua. -154- . Indígena es el nombre actual que se le da a los indios. Natural es equivalente a nativo. con agujeros que permiten pasar el aire. y se usa de preferencia en las regiones montañosas y frías. término racista y prejuiciado porque ningún pueblo puede ser irracional. La cabaña es una vivienda rústica pero al estilo criollo. útil sólo para cruzar los caños o ríos poco profundos. es decir los hilos son más apretados. piragua”. Re� cientemente se formó el compuesto amerindio. “Canoa.El Chamán de los Cunaguaros. mucho más grande que la curiara. en nuestro contexto.

Generalmente se le llama acure a un conejito pequeño de orejas cortas. y una fibra que hace de disparador. arbustos de un verdor que embriaga los sentidos y ser� penteantes bejucos que parecieran querer engullir cualquier vehículo. del tamaño de una lapa. monos. en forma de torta de casabe. aireada. un poco más gran� de que un hámster. y la Cueva del Charal en Trujillo. como la Cueva del Indio en la isla de Margarita. veneno activo. La amarga es veneno� sa. ¿Por qué los hombres primitivos del viejo continente vivían en cavernas y nuestros indígenas no lo hacían? Por razones climáticas. Hoy día. Los indígenas uti� lizaban las cuevas sólo como reducto. El arco está compuesto de una madera cur� va. Ambos son comestibles. entre una vegetación consistente en fuertes árboles. No tiene plumas en el extremo. Es parecido a los arcos europeos. o como refugio en caso de verse amenazados. con la que se disparan los dardos. Se usa para cazar aves. como pasaje de un lado a otro de las montañas. animales de piel delgada que están en los árboles. Nos hemos entretenido contestando las preguntas del milálogo de Mor y Ocho. que se dispara soplando en la cerbatana. sancochada o frita. sombra y alma “Yuca dulce y amarga”. venados y animales de piel gruesa. La cerbatana es una caña larga. lo que lo hace más rápido y de mayor alcance. “Acure y picure”. Ambas son silvestres. -155- . La flecha es una varilla larga. preparada especialmente. y hasta a papá le ha resultado más llevadero el ma� nejo por esta monótona trocha. con punta de hueso o piedra y plumas en el otro extremo para equili� brarla. La dulce se san� cocha y se puede comer. Se le llama picure a un roedor ungulado grande. Se dispara con el arco y se usa para cazar dantos. que asemeja una flauta. hay que rallarla y prensarla para extraerle el yare. Son variantes léxicas regionales para designar a una especie de roedor. “Arco y cerbatana”.Los Sape. hueca. delgada. que quizás sea el mismo. En las cuevas hace demasiado calor y el clima tropical pide una vivienda fresca. se reivindican el arco y la cerbatana. Luego se seca al budare y se pone al sol. En Venezuela existen algunas cuevas célebres con nombres indígenas que recuerdan hechos del pasado. El dardo es una flecha corta. después de que las armas de fuego casi han acabado con la biodiversi� dad del planeta. muy aguda y veloz. “Flecha y dardo”. para terminar de cocerla.

Nos cuesta resignarnos: pasar un día entero y quizás también la noche en aquel exiguo paisaje. nadie en la inmensa sabana cuyos contornos se pierden en la lejanía. Quizás esté buscando un sitio para levantar nues� tro modesto campamento. ¡Cómo empe� zamos a comprender a los indígenas que se guarecen en los bosques. la sentimos más amiga. Lo llaman “La Pequeña Paragua”. Mamá se muestra preocupada. ni lupa. no nos atrae. un microscopio! Ambos recorren las cercanías escudriñando el suelo como si tu� vieran la lupa en sus manos. Al terminarlas. nadie a sus orillas. Frente a nosotros vemos. Hay vida en ella. Luego comienzan a silbar. casi en espera. La maleza. Aquí están el río y la canoa. por parte del número Ocho?) a ningún microscopio. nos damos cuenta de que ya hemos llegado al lugar de encuentro con la persona que debe llevarnos a Oroytepe. aún fresca y tamizada de rocío. ahora que conocemos su medio ambiente! —¡Ua. nos recibe. ¿Y el conductor? Sin él. Los ríos que conducen al territorio sape. Y ahora ¿quién va a remar y a dirigir nuestra inminente trave� sía fluvial? Miramos alrededor: nadie. Allí dejaremos el vehículo hasta el regreso. la comunidad del Karún en el propio corazón de la etnia. cruzados por numerosos saltos y raudales. nadie a la sombra de la ve� getación que bordea el curso de agua. Habla en voz baja con papá: —¿Acaso tus contactos fallaron? ¿O entendieron que queríamos la canoa sin guía? ¿O eso significa que no quieren que vayamos? Él no contesta. con todos sus peligros. nadie en las aguas turbulentas. son navegables… sólo por quienes los conocen. el cual junto con sus numerosos afluentes constituye la única vía de acceso a la región. Es uno de los tantos claros de monte llenos de trinos de pájaros que surgen a orillas del río Paragua. porque el calor arrecia desde temprano. Nadie en las postrimerías de la selva que dejamos detrás de nosotros.El Chamán de los Cunaguaros. La selva. divisamos enseguida una canoa. Viaje por el mundo indígena venezolano tragarse el camino y borrarlo para que ningún humano pudiera tran� sitar por él. Habrá que hacerlo rápido. En un recodo del caño. donde podre� mos ver y conocer a los Sape sin tener que recurrir (¿con satisfacción o con pena. ua! —los morochos reanudan sus payasadas— ¡Una lupa. tendríamos que olvidarnos del viaje. y los mosquitos son aquí una plaga insopor� table. un recién concluido techo de hojas de palma. en una especie -156- .

se manifiestan. desli� zándose de una rama a otra. sorpresivamente. ¿Saben qué quiere decir I-Korona? “Som� bra”. sino un hombre cercano a los cincuenta años. Su com� portamiento no es insólito entre los habitantes de la selva y de la Gran Sabana: primero observan sin ser vistos. ¿Qué la pone tan contenta? Nuestros ojos siguen la dirección que indica su mano. cuyos músculos ya no tienen la dureza de la juventud. apoyado con la espalda a su tronco. no hay duda. un astrolabio! El indígena desciende ágilmente la considerable altura. es muy indicado para una persona que. Esto.Los Sape. vemos que no es un joven. además. sí! —Muñeca ríe. Muñeca! Hay que levantar la mirada. confiados en la altiva protección de nuestro guía. Pero he aquí. y nos recuerda nuestro Karipu. Son profundos estos Sape. que reconocen entre carcajadas: —¡Nos hemos equivocado de instrumento! ¡Hacía falta un bi� nóculo. instalado en la cima de un ele� vado y corpulento caucho. Cuando llega al suelo y se yergue frente a nosotros. o chamán. está fresca y -157- . Saluda a mi padre. —Porque —nos explicará él más tarde— nosotros distinguimos entre cuerpo y alma: al alma le decimos I-Korona. y a la vez. de rostro apergaminado. ¡Sorpresa! Allá arriba. una vocecita aguda: —¡Ah. está un atlético personaje… ¡Seguramente el muchacho sape que debía venir a buscarnos! ¡Muy bien. si es conveniente. Pasamos a la canoa lo indispensable. en el que participa con graznidos alegres Superloro. un largavista. sombra y alma de diálogo secreto que sólo ellos conocen. “alma”. sin miedo. no tenerla siempre fija en la tierra. Así nos enseñó nuestro creador Kaelen. A nosotros los muchachos nos ordena autoritariamente que carguemos con lo que queremos llevar. subimos todos. sí. sonríe a mamá y a Muñeca ofreciéndoles una miel bien cerrada en una taparita. elevarla hacia el cielo. saco la mano y toco el agua. Nos alejamos en la corriente impetuosa. La espuma salta alegre. mirando y señalando hacia lo alto. como él. Superloro brinca a mi hombro. pero aún vigoroso y bien parecido. luego. como dándonos la bienvenida. Lo entienden también los morochos. sombra o doble. se llama I-Korona. empieza la travesía fluvial hasta el territorio sape. Es acertado. ah! ¡Sí.

por encima del fragor de la corriente llegan los gritos y chillidos de esos gruesos mo� nos ululantes. ¿Será que pronto va a oscurecer? -158- . un poco más abajo. y frecuentemente la levanta y la dispara dándonos apresuradas explicaciones: —¡Miren. —¡Allí va una manada de araguatos. Parecieran danzar. El viaje es largo. Papá se siente feliz. como un pequeño dios antiguo de pie en la canoa. pero maravilloso. cada vez más torrentoso. un ceibo! Y ese es un bucare. sin una nube en el horizonte. Sé que muchos investigadores han dedicado años a estudiar el modelo social de la vida de los araguatos. casi un día entero. fíjense en su pelaje color bermejo tan característico! ¡Oigan cómo chillan! Hasta el medio del río. rebaños de chigüires. a lo largo del curso de agua. los grandes araguatos rodean un grueso árbol mientras ejecutan una suerte de extraña danza. algunos de los cuales nos acompañan mientras otros… —¡Fíjate. Los campesinos re� fieren haberlos visto reverenciando a determinados árboles. dándose la mano. y todo bajo un cielo de un azul intenso. A pesar de la reducida estatura se ve imponen� te. que adoran al sol y le rinden culto al caer la tarde. Viaje por el mundo indígena venezolano cristalina. que no pareciera tener la fuerza de que hace gala. Observo que. afincándola en el fondo del caño arenoso y fuerte. en las rocas. los clanes que forman. aquellos que más frutos les brindan. guacamayas que pasan graznando hacia lo lejos. parvadas de conejos montaraces. dirigiendo tan hábilmente nues� tra embarcación a través de rápidos y recodos de río. Algunos indígenas afirman que ellos son casi gente. Su largo cabello gris ondea llevado por el viento y es tan delgado nuestro guía. un extraordinario paisaje: loros de colores encendidos entre altos árboles de un verde intenso y brillante. hay varios mereyes! Nos provocaba bajar y recoger la fruta rojiza y amarilla. Con su cámara apretada al pecho observa incansable el majestuoso paisaje. manejando con destreza la pértiga con que se impulsa. Vemos desplazarse en la orilla. pequeñas cas� cadas que forman piedras y leños atascados en las corrientes desde tiempo inmemorial. están tomados de la mano! —exclama mamá sorprendida—. ¡Allá. ¡qué flores tan rojas! El de la izquierda es el árbol del pan. Uno después del otro él salva los raudales. surcado continuamente por varias clases de aves. Rafael.El Chamán de los Cunaguaros. por donde navegamos.

chistosísimo nombre que hace quedar el anterior como un apellido: —¡Araguato Tuponken! Tenemos que taparnos los oídos. —Pero sí. porque una ensordecedora al� garabía nos trastorna. —Pues creo que te equivocas. Filatelio… si no son su� ficientes las que has conocido en este viaje —me sugieren burlones mis dos ceritos. Mientras tanto. revelan su posición dentro del clan e indican en qué árbol están. Las que más gritan son las damas. buscando novio. —Copia este método para buscar novia. —Queremos explicarte que ese es el sol de los araguatos. dando al paisaje un raro fulgor. Hasta Superloro se queda completamente ca� llado. es el sol de los araguatos —comenta nuestro guía señalándolo— que presagia las crecientes. Mor silba algo y Ocho le contesta. Esto hace que den por terminado el altercado. sombra y alma Un sol rojo y reverberante se deja ver sobre nuestras cabezas y al rato pareciera ocultarse entre nubes que también se tiñen de rojo. pues no puede con tanta competencia: los araguatos o monos aulladores se despiden del sol poniente. —Es cierto. La araguatas. nos hemos dado cuenta con asombro que los ara� guatos tienen una gran variedad de aullidos. —Habla el detective de la selva —ironizo. De allí proviene el nombre que se le da al baile de ellos. designándome con un nuevo. —Debe ser su propio código secreto —apunta Mor.Los Sape. es un código. -159- . —El que más grita debe ser el jefe del clan —afirma Ocho con� vencido. distinto uno del otro. mediante el cual los distintos clanes se diferencian y comunican y así reconocen su ubicación desde lejos. dejando la huella de su mítico baile en los negativos de papá. Me tienen cansa� do —les reclamo. realmente —nos aclara nuestro padre—. mirándome como para indi� carme algo. —¡Cópienlo ustedes también que no tienen ninguna! —les re� plico un tanto molesto. —¿Qué dicen? Dejen ya ese idioma de silbidos.

La canoa. Alzo la cabeza. Parece haberse cernido sobre el lugar el clima lluvioso de la selva tropical. acciona su cámara: quedarán grabados dos grandes báquiros. me parecen feroces: pumas. una criatura rara de la región? Tal vez el cansancio me hace ver visiones. de estructura rectangular. rodeado de áreas de cultivo. se reúnen todos alrede� dor de él. lo que les da la apariencia de un enrejado. entre la espesa vegetación las estrellas relucen cada vez más cercanas. Las paredes están hechas con cortezas de palma temiche seccionadas. a brincos. Estamos impresionados. pero auténticos. Arrullados por el vuelo de los pájaros y el rugido de la corriente dormitamos un poco. algo que se mueve en la otra orilla llama la aten� ción de nuestro fotógrafo. espejismos entre la espesura. Pero insistentemente va interrum� piendo mi sueño un suave canto de flauta. tallada por el mismo I-Korona en un grueso tronco ahuecado con la técnica del fuego. miro. alegrado por una vegetación exuberante. algo entu� mecidos. dantas. Por fin. Cierro los ojos. gesticulan. que manteniendo el equilibrio como mejor puede. es profunda y cómoda. y ellos tampoco entienden español. Entre la tupida vegetación del margen derecho de la orilla. recubierto con caña brava. y amarradas entre sí mediante bejucos. que indiferentes a nuestra presencia siguen tomando agua y resoplando. resguardados. esta vez profundamente. Nos sentimos segu� ros. posee forma cónica. No se les entiende nada cuando hablan. Hemos llegado de verdad.El Chamán de los Cunaguaros. Apenas I-Korona entra a la vivienda. Y estos Sape son pocos. Va oscureciendo siempre más. junto con ellos. El te� cho. me vuelvo a dormir. verdad. ¿Será un indígena. que por su avan� zar felino. Algo pasó -160- . elusiva. Camina sigiloso. con los extremos semicirculares. o bien alguna especie de ser o ente desconocido. Sólo nuestro guía conoce algunas palabras. veo una sombra pasar. Viaje por el mundo indígena venezolano Poco después. Nos adentramos en la selva. colocadas en po� sición vertical. cunaguaros o quizás tigres. seguida de un cortejo de animales que desde la embarcación no logro distinguir pero. Quien va con ellos es un ser extraño. avanza suavemente. Saltamos a tierra. Oroytepe nos recibe. Al borde de una extensa área bien barrida hay una sola casa gran� de. parecen querer darle una noticia. breve. Entramos. Otra vez dormiremos en una vivienda fabricada por los indígenas. ¡Qué frío en Oroytepe! Nos penetra hasta los huesos. cerca de la desem� bocadura del caño Karun.

Él no se deja ver por los extranjeros. Los Sape… pero. Y ahora sucede un hecho extraño. siempre nos recuerda resguardarnos y preservar nuestra fauna. con alegría y cierta timidez. Alguno vino hoy? —No. seremos veinte. —No. y a Maigua con cariño. se fue. una presencia o visita. Con nuestra familia. enton� ces —prosigo—. parece. —¿Fue él quien los visitó? Ninguna respuesta. Los -161- . pero I-Korona y su mujer Akito. Cuando paso yo. entiendo que de ningún criollo se trata. con mi loro al hombro. y por los amplios gestos que hacen. la comunidad experimentará un sensible aumento: esta noche.Los Sape. sombra y alma en su ausencia. Cuento a los habitan� tes: son catorce. los Sape. —La presencia de criollos no es nada nuevo para ustedes. con sem� blante satisfecho sólo le hacen comprender en el escaso español que conocen. antropólogo. me miran con curiosidad. misionero. coreados por un murmullo de admiración. porque por un buen rato nadie nos hace caso. Siempre. —Anoche. pero posible� mente de alguien mucho más ligado a la comunidad. aquí no hay mucha gente. Lo llamamos el “Chamán de los Cunaguaros”. conocerlo. Sólo por noso� tros. que fue algo bueno. no —afirman negando hasta con las manos—. por todo. y pronuncia con propiedad ciertas palabras que ya domina: explorador. Al entrar papá y mamá. —¿Y ahora no está? —insisto— Quisiera verlo. Mor y Ocho ca� minan lentamente. ¡con qué atención. no. ¿Quién era? —Es un Sape legendario —contesta trabajosamente I-Korona ayudándose con gestos— un chamán que se acerca a nuestra comuni� dad. ¿Qué? Debe ser algo más importante que nuestra llegada. na� die. que les ha alegrado mucho. con qué asombro los observan! Un poco sorprendidos ellos también. Pero a los morochos. nadie —pero están contentos. mientras íbamos por el río —me atrevo a comen� tar— divisé a lo lejos una figura extraña. nuestro ambiente y sobre todo nuestra cultura. to� dos los reciben con normalidad. Papá trata de averiguar de qué se trata. —¿Reciben ustedes visitas? —pregunto— ¿Son muchos los que logran penetrar hasta estas lejanías? —Muy pocas veces —afirma el Sape. nadie. rodeada de animales salva� jes.

—Hija. algo preocupada. porque repiten muchas veces las mismas palabras —me parece también. la mayoría apenas llegamos a cinco… y los indígenas. que los gemelos provienen de un solo óvulo. se parecen tanto. más rápido que cualquiera de nosotros —me parece— y deben tener un vocabulario muy limitado. le costó mucho explicar� les que en varios pueblos es frecuente ver gemelos idénticos. tan alejados como están de todo.El Chamán de los Cunaguaros. los waraos. ¡Por eso se sorprenden. jamás vieron gemelos. los insectos. magia! —¿A qué se debe tanta conmoción con mis ceritos? —le inquiere a papá. hayan atisbado algunos. A este punto. a quien confío mis suposiciones—. mamá Carmen. pues tienen mayor contacto con los criollos y no se extrañaron tanto. De todas formas. les sonrieran a nuestros dos ceritos. aunque creo que na� die lo entendió. yo pongo atención. —Hijo. los ojos. la boca. logró que los Sape se tranquilizaran. no hagas juicios apresurados —casi me regaña papá. casi el doble del criollo normal que apenas llega a las 2. las flores. A papá. los kariñas. los mismos ojos. -162- . porque no entendemos lo que dicen. les tocan la cara. Es posible que las comunidades que visitamos anteriormente. estudios recientes han comprobado que el léxico común de los indígenas alcanza los 5.000 palabras. Reflexiono y recuerdo que en una clase de ciencias. hasta les hizo un dibujo en el suelo tratando de aclararles. Y en cuanto al vocabu� lario. la misma boca! ¡Todo repeti� do! ¡Magia. entre los indígenas no existen gemelos. que muchos de nosotros hemos olvidado o nunca aprendimos. las raíces. especialmente los niños. se les acercan. y hasta empezaran a hablarles. los pemónes. tan retirados. Ellos hablan rápido.000 vocablos. Pero los Sape. lo de hablar rápido es una impresión nuestra. de los árboles. los peces.500 � 3. hasta se asustan! Voy a hablarles. y que por esto tienen rasgos comunes. rapidísimo. levantan las manos hacia el cielo y van murmurando con en� tusiasmo algunas palabras cuyo sentido a mí me suena así: —¡La misma cara. con sus nombres… nadie lo supo ha� cer. a un nove� doso profesor se le ocurrió pedirnos que dibujáramos diez distintos árboles comunes en Venezuela. —¿Cómo va a ser? ¿Y en qué nos superan? —Ellos conocen todos los nombres de los animales. siempre tan detallista y preciso. Viaje por el mundo indígena venezolano Sape. en cambio.

a la puerta de la vivienda había visto a un anciano en extraña posición. los usan también para la captura de peces grandes. color de humo. En efecto. que ya habíamos observado entre los pemónes. Es algo para considerar… He aquí que alguien se me acerca. Me había llamado la atención su cabello de niebla. valiéndose diestramente de manos y pies. algunas de las cuales tienen unas plumitas de piapoco de color rojo en el extremo inferior: punta lan� ceolada de bambú para cacería mayor. Así lo indica la variedad de la carne que se está asando. manoseando unos bejucos. con la tonalidad casi plateada de las nubes tormentosas. como tratan de explicarnos con una mímica valiosa y muy comprensible. Un niño que viste un guayuco mínimo que le deja las nalgui� tas afuera y se está entrenando como cazador. cedazos hechos de bejucos y de tiras de cañas entretejidas. A su fabricación dedican varias horas diarias los mismos varones. pero que aquí tienen mayor importancia y variedad. y luego los truecan por instrumentos de trabajo en pueblos del Bajo Paragua. trata de explicarnos. como la cestería. con gran acopio de puntas de flechas. tan silenciosamente que sus palabras me sobresaltan: —¿Quieres comer? De la mirada y de los gestos capto lo que la muchacha sape intenta preguntarme. Tengo la certeza de que los alimentos serán buenos y abundan� tes. ¿Acaso por lo espeso de la selva? Alineados en el piso y colgando del techo observo también los manares. Los Sape son excelentes cazadores. para la pesca. Observo además los bastones sonajeros utilizados -163- . En cambio no vemos aquí ninguna cerbatana. enrollándolo en dos vueltas cada cierto espacio para así su� jetarlo con mayor fuerza. Los arcos y flechas. entre encorvado. punta de piedra en forma de corazón invertido. punta con hueso de mono y punta acicalada de madera para caza menor. y los arcos apoyados en las paredes. sombra y alma podrían haber nombrado y dibujado por lo menos una veintena. y luego colocan el extremo sobrante a lo largo de la madera. Los Sape de avanzada edad se ocupan de labores que requieren menos fuerza. —¡Seguro que sí! —contesto entusiasta. doblado y agachado. nos enseña la manera particular que tienen los Sape para amarrar la cuerda de los arcos: la tensan bien estirada.Los Sape. Ahora entiendo: estaba tejiendo un manare.

y empezó a picotear trocitos de rica carne: —Rrrr… Rrrr… Superloro Rrrr… Rrrr… A comer. desplegando sus más hermosos colores. seguramente recogida de algún manantial. y en temporadas en que no estén criando. ayuda a mi anfitriona a contestar. Deduzco que ellos conocen bien todos los animales. gua� characas o gallinas de monte. aromáticas. picure. venados. —¿Cuál es tu nombre? —le pregunto mientras tanto. codorniz acompañadas de batata y casabe. Pero voy a tener un ayudante… Al oler el apetitoso aroma. babas… —¡Cuánta variedad! ¡Pero a ese paso podrían acabar toda la fauna! —Jamás lo haríamos —responde serio I-Korona—. Superloro se me adelanta y empieza a beber de la totuma. sin perjudicar su entorno. ni en períodos de reproducción. guacamayas. En un vuelo impre� sionante. grullas. a flores silvestres. ¡La lista es larga! —Báquiros. Vuelve la joven. Le sonrío y mis hermanos me observan con picardía. bien asadas. báquiro. Viaje por el mundo indígena venezolano como instrumentos de percusión en las fiestas. —¿Qué carnes son? —trato de averiguar— ¿Qué animales cazan ustedes? I-Korona. se posó sobre el dorso de mi mano con un graznido de satisfacción. Sólo caza� mos ejemplares adultos. y saben cuándo y cuánto cazar. pendiente de todo. dantas. elaborados con una caña de bambú a la cual le sujetan un puñado de pezuñas de báquiro. despacio. y me ofrece una totuma llena de agua bien fría. Superloro abrió las alas. palo� mas. con satisfacción. acures. nuestro guía. perdiz. cachicamos. No puedo evitar sentir su olor fresco a tierra llovida. pavos. piapocos. —¿Seré capaz de comer todo esto? —me pregunto. claramente. a comer… Los niños sape observaban divertidos. lapas. paujíes.El Chamán de los Cunaguaros. destinada a mi persona. morrocoyes. La jovencita que me había interpelado regresa trayendo en una tapara una copiosa porción de carnes de diferentes animales. Ella comprende y sonríe también. que a todos maravilló. y yo tuve que rendirme ante la astucia de mi querido amigo alado que me disputaba los mejo� res bocados. -164- .

—¡Si yo pudiera hacer lo mismo! —comento con los moro� chos—. o Lorita quizás. Me señala una mariposa nocturna. perfecto! -165- . provisionalmente. entre los Sape. todos están satisfechos con el suyo. luego deniega expresivamente con las manos y con la cabe� za. Ya te hemos rebautizado no� sotros ¡Tuponken es el que mejor te queda. Cachicamo Bravo. Estoy entusiasmado con la idea. in� sisto en que yo también debería tener la libertad de llamarme Báquiro o Chigüire. —¡Ya me la pagarán! ¡Encontraré un nombre especial para us� tedes! ¡Qué lástima. Pero. Por esto a ella la llamaron Lora. Aquí. la mayoría de los nombres que se les dan a los niños son de animales. puede cambiarse en el transcurso de la vida adolescente o adulta. y enseguida después me mues� tra con insistencia una pluma azul. entre ellos el nombre no es permanente. Darles a los niños un nombre cual� quiera. burlándose de su propia invención. por ejem� plo. Así. sombra y alma A continuación me indica mi loro (que aletea complacido por la atención). Quitarme ese extravagante Filatelio y llamarme.Los Sape. Estoy seguro de que. ella se cambió el de Lora por el de Mariposa Azul. hermano! —Y si lo rematas con Araguato… mejor aún: ¡Tuponken Araguato. Entiendo. Mariposa Azul le queda perfecto a esta joven tan ágil y graciosa. el propio. No recibo apoyo. ¡con lo mujeriego que eres! —El nombre científico es Tucanis amoratis —se ríe a carcajadas Ocho. Es un acierto. Chigüire Peludo o Báquiro Gritón. me cuesta renunciar a mis aspiraciones de renova� ción onomástica. por lo menos en lo que a la fauna silvestre se refiere! Aprecio esta costumbre indígena. Lo comento con mis padres y hermanos. no busques otro nombre. ya casi desaparecidas en las grandes ciudades. están demasiado pendientes de la cena que comen con gran apetito. y más en este bosque donde todavía revolotean mari� posas. Sólo recibo el consuelo burlón de los morochos: —Cállate. y dejarlos libres de adoptar el que quieran en la edad adulta. Ellos se burlan: —¿Y acaso esos nombres no resultarían aún más extraños en nuestro ambiente? —A ti te sentaría mucho mejor el de “Tucán Enamorador” —apunta Mor—.

sura� pire. —¡Qué variedad. Los morochos apoyan mi curiosidad: —¿Qué clase de peces se consiguen en estos ríos? —Aymara. La comida. y me extraña que tenga también un nombre parecido. cotumare. ñame. payara. legumbres cultivadas en el pequeño conuco. Le agrada ver su esfuerzo reconocido. Es la única palabra que presenta similitud en todas las etnias visitadas hasta ahora. sin embargo. Viaje por el mundo indígena venezolano A continuación mis dos ceritos se transforman: ya no son más Mor y Ocho. —¿Ustedes pescan frecuentemente? ¿Y de qué manera? —Los peces grandes. Por la madrugada saldremos de pesca. Creo que esta bebida es la misma que nos ofrecieron los waraos y los pemónes. hay los productos del conuco que hemos observado al llegar. morocoto. pámpano. pero no me queda más remedio que declarar que es excelente. bien cocida. cuyas lenguas.El Chamán de los Cunaguaros. bocón. tierna. Bien preparada. a veces. Me dice algo que enseguida el guía me traduce: —Quiere saber si te gusta el pescado. bagre… —la enumeración parece no tener fin. A mí también me la ofrecen. para preparártelo mañana. con arco y flechas. ¿Por qué será? ¿Provienen de una tradición -166- . auyama. a base de carnes variadas. usamos anzuelos con hilos de nylon. —¡Qué bien hemos comido! —le agradezco a la joven. no podría ofrecer tantas exquisiteces! —¡Los Sape son pocos. y en plena selva! ¡El mejor hotel turístico en cualquiera de las grandes capitales del mundo. mapuey. pero comen mucho! —comentan los mo� rochos— ¡Y están en lo cierto! Además de la carne. que ellos saben cocer y preparar para que pierda su toxicidad. coporo. son de origen diferente. suculenta. También. sino dos simpáticos araguatos que saltan y chillan sin cesar. Evidentemente es la encargada de los alimen� tos. kasiri. me pare� ce muy fuerte y me hace toser. De vez en cuando. ocumo. consumido con entusiasmo. y el manjar preparado. Estos sabrosos ali� mentos se acompañan con la bebida fermentada elaborada en base al líquido que suelta la yuca amarga. curimata. que nos traen algunos visitantes. lau lau. caribe. es sabrosísima. curbinata. Ella se regocija. or� ganizamos una pesquería con barbasco. y casabe fresco elaborado día a día por ellos mis� mos. cultivado con esmero: yuca amarga y dulce.

un único idioma común. sombra y alma ancestral común a todas ellas? ¿Quizás los indígenas americanos tu� vieron también. como algunos pueblos occidentales y según reza la Biblia.Los Sape. y luego la confusión de las lenguas? Todas estas interrogantes me intrigan. -167- . ni res� ponderlas. pero no sé explicarlas.

casi repulsivas que he encontra� do entre los indígenas. pero teniendo a su disposición las mismas comidas. el labio inferior se les hincha y ensancha dándole al rostro una rara expresión. Se cree que si se les castiga o reprende duramente. son bien atendidos y tomados en cuenta. las hortalizas y el licor. piña. una maraca) sin consultárselo previamente. Algunos Sape sacan su rollo de tabaco. si bien preserva sus dientes. dejándonos desconcertados. ¿Y saben de qué me he enterado? Hay un enorme respeto por la propiedad. plátano. de monstruos recortados. inclusive el Kasiri. en el centro de la vivienda. ¡Son de mi producción! ¡Perso� nal y sagrado! —¡Pero cómo van a ser de tu producción —se indignan los mo� rochos— si no te cuestan ningún trabajo! Sólo los recoges. no se te ocurra echar a la basura esa colección de hojas secas. Pero masticar estas plantas. Ellas lo hacen luego con los niños. servidos por la mujeres.El Chamán de los Cunaguaros. al ennegrecer toda la dentadura. caña de azúcar. ¿Qué les parece? ¿No es cierto que nosotros. que ellos mismos cultivan. Viaje por el mundo indígena venezolano Desaparecen Mariposa Azul y las demás mujeres. Aquí también. los ancestros podrían cobrarles gravemente a los padres la falta de paciencia. a los niños se les trata con cariño y consideración. Lo que -168- . Los varones permanecemos en el amplio espacio donde nos han servido la carne. un banco. cuan� do el productor ha sido un niño. les oscurece la sonrisa. en perfecto estado y sin caries. así como la del yopo. un arquito. Se considera que los artefactos per� tenecen siempre a la persona que los ha fabricado. esto los ayuda a conservar los dientes que les duran hasta edades avanzadas. Los varones comen primero. Entre los Sape. en un rincón. a quienes de tanto chupar y mascar. Más tarde averiguaré que la costumbre del tabaco. es an� tiquísima y respetada. La de masticar tabaco es una de las pocas prácticas extrañas. me parece que no la siguen sino algunos an� cianos. arañas de monte. y se lo co� locan entre el labio inferior y los incisivos. los padres no pueden disponer de ese objeto (sea un juguete. serpientes y sapos disecados. Pues bien. el consumo de los alimentos obedece a un ritual. Sin embargo. tenemos aún muchas cosas sobre las cuales reflexionar? Qué tal si yo le dijera a mamá: —Mamá. Además. piedras de río. y además miel silvestre y fruta para los más pequeños: cambur. que nos creemos tan su� periores. sin tener su consentimiento. caracoles. un chinchorro.

sombra y alma habría que respetar son nuestros juguetes. Enseguida después. agitando con la patica izquierda (como todos los loros. huéspedes y anfitriones: Supermudo se ha conseguido un banquito en forma de loro. de casualidad). esta es su selva. de huecos pe� queños. Los miramos bien. ¡Maravillosos banquitos! ¡Son unos artistas. Yo también lo hago. me dirijo al espacio destinado a los chinchorros en los cuales mis hermanitos. botas gigantes. Aquí. Y desde allí. están hechos de una palma especial -169- . un detalle desvía nuestra mirada y de repente nos echamos a reír todos.Los Sape. pero un compromiso conmigo mismo me obligó a dejar mi asiento (en forma de báquiro. aquí se le despertó su sentido de iden� tidad! A fin de cuentas. el cachicamo. suaves. sobre alguna estera. perinolas. la lapa. como a veces hacen nuestros progenitores y hasta tú mismo. o en rudimentarios taburetes. en el ta� llado de madera! Mientras tratamos de decírselo. es ambidiestro) un bastón sonajero encontrado en la vivienda. en el piso desnudo. en lugar de reírse de ellos y despreciarlos. No teníamos noticia de que existiera entre ellos tanta disparidad de forma en los asientos. música! ¡Bravo y valiente amigo. realmente interesantes. yoyos. él empuñará su cámara y le tomará fotos a todos y a todo. gurru� fíos. ¡Ni los bancos se salvan! Y seguramente empezará por aquellos sobre los cuales estamos senta� dos. hay otros que presentan formas de animales: la tortuga. Los chinchorros de bejuco de curagua. me ganó el redondito número ocho! —¿Se han fijado en los bancos? —inquiere papá. zancos. pelotas de trapo. son mullidos y frescos. acaban de acostarse. estos Sape. trompos. loro. vemos que al lado de algunos bancos que tienen las acostumbradas dos o cuatro patas. o real� mente relaciona y comprende lo que dice? Quisiera hacer algo para averiguarlo. impresionante porque en la punta tiene sujetas unas pezuñas de báquiro. Hasta ahora. nos llama tratando de captar nuestra atención con unas palabras extrañamente coherentes: —¡Sape. sabíamos que los indígenas acostumbran sentarse en chinchorros. erguido y grotesco. esta noche o mañana. Sape . Estoy rendido. ¿Será algo pasajero. cansados por el viaje y por tanto ajetreo. sin elemento adicional. Una vez trabada la amistad. para dar un paseo fuera de la casa. que nos hace� mos nosotros mismos con tanto esfuerzo y tesón. la abundante alimentación me da una sensación de pesa� dez. ilustre Tuponken… ¡Por una vez. música.

El Chamán de los Cunaguaros.000 lenguas entre mayori� tarias y minoritarias que se hablan actualmente en el mundo. la selva entera se abre a mi paso. según un informe presentado recientemente por la Organización de las Naciones Uni� das para la Educación. Tuponken. se convirtiera en una mera reminiscencia. la parte relativa a Mariposa Azul: —¡Modérate. queridos repollitos… -170- . y son tan holgados que en ellos caben hasta dos personas. actualícense. siento que es mi amigo. ¿Saben qué sueño? Que soy un sape llevado a trabajar a una mina de diamantes. encuentro piedras grandes y brillantes. profesor Báquiro. El parloteo de las mujeres me adormece. hacia Oroytepe donde. con el fin de que no pasara jamás a formar parte de la mitad de las 6. ¡Cuántas cosas lograría hacer! Junto con Mariposa Azul. y escapo en curiara hacia mi pueblo. me dan dinero por ellas. Pero… ¿si en alguna forma se realizara? Me sentiría satisfecho. Lean los periódicos… culturícense. tú no eres un sape. motores fuera de borda. desti� nadas a desaparecer en el transcurso de este siglo. desde la espesura. Rugen los cunaguaros a lo lejos. escopetas. especie de cedaza. Me empeñaría en revivir su antiguo idioma. muy engreído. de huecos separados para que el aire circule libremente. compro ropa. Mariposa Azul que prepara en el fogón un aromático corroncho asa� do. podría evitar que la cultura sape. me grita: —¡Regresaste. Siento que me falta algo. que este tipo de vida no me atrae. me saluda con la mano. me observa el Chamán de los Cunaguaros. Al verme. Oigo su flauta selvática. y aún más. Cierro los ojos. por fin regresaste! ¡Cómo me agrada que me llame Báquiro. no es sino un sueño. muevo la surruca. Escarbo en el fango. Viaje por el mundo indígena venezolano que combate el calor de los días más ardientes. sé. el protector de todos. —Es auténtico —les aseguro a mis hermanos que me miran en� tre admirados y extrañados—. esta noticia ha salido hace poco en la prensa…. profesor! No es sino un sueño. artefactos. “profesor”! Al alborear siguiente. por largo tiempo con la espalda doblada. tan debilitada en estas últimas décadas. la Ciencia y la Cultura. Pero no estoy contento. El tejido es ancho. Así que arrojo todo al río. los morochos se ríen cuando les cuento. y menos.

—¡Cállate. Papá acciona la video� cámara y dispara la cámara. cien. cien —sigue repitiendo Superloro fascinado por esa palabra tan fácil. contemplándolo. cien —lo apoya Superloro. Trato de defenderme de ellos mientras papá. Sigue surgiendo el sol y nos quedamos embelesados. Papá la retrata a ella también con los ojos perdidos en la lejanía hacia las luces de la aurora. ¡Qué lindo es un amanecer en la selva! Miles de pájaros despiertan y cantan tan fuerte que no se escuchan nuestras palabras. hacen cien! —Cien. cien. No puede perderse ese reflejo de un rosa tenue que se filtra por entre la enramada. Mamá. el número uno. 171 . participando jocoso en la competencia de sobrenombres. el palillo flacuchento y los dos bogotes redon� ditos. nos retrata con una buena frase: —¡Entre los tres. orejón. los dejo a ambos un tanto sorprendidos. proyectando la fan� tasmagórica sombra de un larguirucho adornado por un exuberante sombrero de plumas. con ademán de saltarme encima. —Cien. Tuponken Araguato! —me gritan. palillo. Los morochos se desconciertan y yo. suspira. mientras con mi loro encaramado en la cabeza camino veloz hacia el sol que triunfa.

nervioso y duro. calibré sus piernas y sus brazos. Viaje por el mundo indígena venezolano Palabreo del chamán al pensar en Filatelio He visto el rostro de mi hermano. he observado su rostro sereno en la hamaca. La sonrisa de mi hermano brilla como el filo del machete. dos puntas finas de flecha. semejante al del ciervo núbil. cuida muy bien sus palabras. He visto a mi hermano. pero yo ya lo encontré. y suena como las piedras del río. como la punta de las lanzas. Tiene la rara condición del silencio. pensando. Mi hermano es un venado bebiendo agua del pozo siempre alerta. -172- . para adivinarlas y sentirlas. que tiembla en la espesura.El Chamán de los Cunaguaros. El hijo de mi padre es solitario como yo y tiene una rara intuición para ver las cosas. Él quiere encontrarme. solo y reflexivo. brillando en la oscuridad. y a la luz de las hogueras lo puedo ver meditando. y líder de su pueblo. Pero otras veces ríe y es como el zorro de monte. Mi hermano es un zorro alerta y pensativo. sus ojos de lince joven. su torso niño. intuitivo. He apreciado su cuerpo delgado. Quizás mi hermano podría ser chamán como yo.

Es imposible que tú y yo seamos más hermanos que la palma y el cielo. joven zorro chamán. en este claro de cielo. 173 . Pero te quiero. Es imposible hermano. de las hojas que dan la vida. iniciarte en el arte de las plantas. hacerte escuchar el canto del piapoco. la brisa y las mariposas. joven venado de risa sonora. niño-venado. venado brillante y sabio. quisiera tenerte contra mí. contarte antiguas historias. Tú podrías ser chamán como yo. ofrendarte claros colores. venado incierto. Y coronarte de plumas de guacamayo. hermano zorro de ojos de lince y risa de río entre las piedras.su mirada perdida en las nubes que puede abarcar.

y no te hagas el mudo. imitan su aleteo con los brazos y revolotean alrededor de nosotros entonando la canción del italiano Modugno que han aprendido de los pequeños comerciantes ítalos. ah ah ah ah nel blu. se va haciendo estruendoso. de suave. felices. tal vez contagiado del entusiasmo por el próximo vuelo. extiende y agita las alas. ¿cómo haces para mantener el equilibrio en el aire? No hay respuesta. -174- . tú que conoces el poder de los vientos: ¿qué hacer si el avión se desvía por alguna tormenta? —Dime Superloro. Mis dos ceritos no pueden ocultar su inquietud y para regocijo de todos nosotros deciden pedir a Superloro unas lecciones de vuelo: —Oye Superloro. como si en efecto estuviera enseñando a volar a mis hermanos. se� ñalando en el cielo un punto refulgente que se acerca precedido por un ruido que. Por primera vez en nuestra vida volaremos. nuestros vecinos en El Valle: Volare. ah ah cantare. di stare lassú. el loro se alborota. Viaje por el mundo indígena venezolano Los Yekuana. pobladores de la niebla —¡Papá es un gran organizador! —exclaman Mor y Ocho. dipinto di blu felice. Ellos.El Chamán de los Cunaguaros. pero. Están felices.

y nosotros. Quizás se han dado cuenta de que su constante afán por contrade� cir. recibén bañados en las aguas frescas y espumosas del caño. en cuyos lechos correríamos el riesgo de que� dar presos o ser llevados por la corriente. por tener siempre la última palabra. Para llegar a los Yekuana tenemos que seguir el viaje en avión: cruzaremos la porción de selva donde no hay caminos transitables. -175- . y viceversa. a la vez que con experta mirada revisa nuestro indispensable equipaje: su ma� letín. lo habíamos deja� do a orillas del río Paragua. pelean menos. pobladores de la niebla Yo me percato que con el transcurrir de los días. Tampoco son confiables los ríos. —Morrales y mapires listos. lo que dice Mor parece convencer a Ocho. en el Jeep. todo doblado y ordenado —contestan enfática� mente los dos ceritos a una sola voz—. sino doblado y ordenado? —Nada tirado. donde el terreno es fangoso y correríamos el peligro de atascarnos. impenetrables y traicioneras. puede con esas trochas selváticas. —¿Y qué tenemos nosotros que ver con eso? —¡Ah. Y debería escribirlo en mi agenda. —Esa afición que tienen ustedes por el agua —prosigo— indica sin duda que pertenecen a la familia Hidrocaeri hidrocuiri. —¿Nada tirado. que yo ya encontré un nombre zoológico especial para ustedes! Me miran atónitos. —¿Preparados sus morrales?—inquiere papá. con un nombre latín recién inventado por mí. Lo otro. carece de significado ante la inmensidad de la naturaleza. para no olvidarlo. la ropa de Muñeca envuelta en la cobijita rosada de la buena suerte y colocada en la cesta que le regalaron los Sape.Los Yekuana. Pero. frente a la espontaneidad de los indí� genas. —¿Qué familia es esa? —Chigüires silvestres. —Todo está arreglado —constata siempre serena mamá. —Eso se nota —acoto yo—. los chigüires no se caracteri� zan por tener orden en su guarida. los aparatos de papá. Aún más. los mapires de sus tres hijos varones. Ni siquiera Tío Jeep que siempre nos lleva a todas partes con su potencia.

que nos cautiva desde que lo vemos por primera vez.El Chamán de los Cunaguaros. La comunidad sape. se acerca para recibirlo. no lo olviden —nos in� forma enseguida. el aviador. Detallamos al que será nuestro piloto y. ven! ¿Dónde estás? Nada. alto. ahí viene! —nos parece que dicen. Mudo. entrecano el cabello ondulado. Superloro. algo en él nos atrae. Miro mi hombro: ¡Supermudo. Supermudo. habla. su naturalidad. alborozada. Mudito. Viaje por el mundo indígena venezolano Una risa de Maigualida hace que los morochos frunzan el ceño y despechados se alejen silbandito. Es corpulento. Ya estamos a bordo del Helipájaro. imponente. compañero de viaje y aventura. Un apretón de manos entre el piloto y mi pa� dre. —¡Mudo. a revi� sar cuellos. no está! Los morochos me ayudan. El intenso zumbido del motor resuena en extraños ecos. El punto que Mor y Ocho acaban de divisar en el cielo se aveci� na rápidamente. un saludo a mamá. Y he aquí que -176- . el loro! —grito. Pero… —¡El loro. El zumbido del mo� tor da paso de nuevo al majestuoso silencio del bosque. a nosotros un ¡hola! cordial y una invitación a subir al espacioso helicóptero. ¡Dejar a mi loro. ¿Entenderá? Entiende. con su acostumbrada exageración. con un vozarrón cordial—. por supuesto. El helicóptero de la Fuerza Armada Venezolana enfila hacia el claro al borde del cual está Oroy� tepe. mi Superloro querido. afuera. Es uno de los más grandes. hacia nosotros. ustedes son una familia numerosa. rebotando entre la selva y la sabana. roja la cara mo� fletuda. —¡Ahí viene. por la habilidad con que se desplaza por el cielo. espaldas y bolsillos de todo el mundo. como lo llama su conductor. ¡Supermudo no aparece! La angustia me atenaza el pecho. holgado. solo en la selva! ¡Jamás! Me quedaré con él. hombros. mientras la niña y el loro los sa� ludan con su nuevo sobrenombre: Hidrocaeri hidrocuiri. dedos afilados de congoja re� secan mi garganta. tal vez su sencillez. —Pero yo lo he bautizado “Helipájaro”. siento las lágrimas refrenadas golpear mis sienes y hervir en mi cabeza. Es un moderno he� licóptero rojo brillante. Listos para despegar. De fuerte complexión y jovial presencia. Aterrizaje perfecto. una palmadita a Muñeca. Miro fijo al aviador. un abrazo y una rápida entrega de bultos a I-Korona. jocoso.

y para completar con el patrocinio de la Fuerza Armada Venezolana! Noto que es constante la colaboración que la Fuerza Aérea ofrece a los indígenas. en oleadas de árboles apretados. donde se hunde apresuradamente en la célebre cobijita rosada. pobladores de la niebla entre la sorpresa y admiración general. ¿quería acaso llevar a cabo el viaje encaramado en el eje de la hélice? —¡Adiós. nuestro árbol nacional. Este Coronel. a la vez que cacarea. caminando pau� sado y orgulloso a lo largo del motor se va acercando Superloro. el espléndido sol tropical que todos los días nos ampara. Nombre significativo. casi rojos. frío! ¡Burr. —Miren. granos. Coronel! —gritan desde abajo los niños sape. penetra por la ventanilla del piloto y va a acomodarse con la mayor imperturbabilidad en la cesta de Muñeca. Una neblina ligera se desprende de los bosques y de los matorrales. deben ser bucares. Es la humedad que pronto. puros. medicinas. además en un helicóptero. un nombre insólito. llegaremos en pocos minutos. ciu� dad célebre por los nombres disparatados de sus habitantes. Arriba. adiós. y bien llevado en este caso: en efecto. frío. Luminosos. sin ni siquiera saludarnos. tras la hélice. Pero el suyo lo es aún más: se llama Anfictión. se desvanece. Saludamos desde el cielo. Anfictiones son los representantes de las nacio� nes en los congresos para la amistad. -177- . de parte de su general. ¡Por fin en el aire! ¡No todos los días se presenta la oportunidad de volar. Ya nos acercamos. dificultosamente pero con gravedad: —¡Burr. les ha traído a los Sape. con júbilo. Valiente loro. ¡cuántos! Parecen una isla de oro. ¡qué panorama! La selva.Los Yekuana. frascos de vitaminas. originario de Maracaibo. casi abalanzándose los unos sobre los otros. tiene al igual que yo mismo. Y abajo. que ya conocen al simpático personaje que suele frecuentarlos. es maravilloso. ¡no todos los árboles tienen el mismo color! —Allá. el sol. sal. “Adiós” parece ser la única palabra española que conocen bien. ¿serán cedros? —Y a la izquierda. La euforia es general. burr! Luego de pasar encopetadísimo frente a nosotros. en el aire tibio y en los rayos calientes del as� tro rey. —Los araguaneyes. ¡Nos estrenamos hoy como aviadores! ¡Sensacional! Suspendi� dos en el aire. aquella mancha oscura. los araguaneyes en la selva.

y un constante rumor de aguas cayendo se confunde con el delirante par� loteo de los pájaros. desde aquí pueden observar el Macizo Guayanés. han perdido sus ca� racterísticas propias que en cambio conservan éstos. Contemplamos las espectaculares montañas de caídas muy pro� nunciadas. penetra la niebla. es decir los que se han ubicado en las cabe� ceras de los ríos. los “de arriba”.El Chamán de los Cunaguaros. características de la zona. no puedo evitar evocar el Mundo perdido. Ante este paisaje sobrenatural. ¡Tantos nombres para una sola etnia! Por eso es que los criollos se confunden. y a veces como Piaroa. Debido a estas características topográficas que estable� cieron los límites de la colonización española. es un territorio misterioso y lujuriante. pareciera que de cada monte fuera a surgir un dinosaurio. según ellos mismos se denominan. Pero al contacto con los criollos. dando a la gente y a las cosas un halo de irrealidad. curiosamente erosionadas. envolviéndolo todo. de helechos y caídas de agua. los brasileros. con infiltraciones de todo tipo. no logran identificar a nuestros indígenas. las misiones de diversos credos. igualmente conocidos. hábitat ancestral de esta etnia. los más venenosos del mundo. según el nombre de una etnia cercana. —Hay Maquiritares también en sitios más accesibles —explica papá—. enseñoreándose de árboles y flores. en el territorio de la niebla. Entre todo el paisaje. Una densa vegetación esconde infinidad de ranas y sapos de varios colores. —Miren —nos señala Anfictión Pimentel—. Como en la novela. suave pero constante. Son los de los pueblos Anei’ña. hombres del río. La selva hú� meda o selva nublada. escenario de sus mitos de creación. y este no es el único caso… La topografía de esta zona. a los valientes Yekuana. la constituyen en gran parte los raudales Atures y Maipures. es decir los aba� jeños. -178- . los Yujuru’ña o arribeños. Viaje por el mundo indígena venezolano Es corto el viaje aéreo. señores de la selva. como Maquiritare. única forma de llegar a los hijos de Wanadi. esa gran obra de Arthur Conan Doyle que papá me regaló en mi cumpleaños. el bosque pluvial y las escarpadas forma� ciones montañosas de piedra arenisca que cubren el área. los rápidos y las cascadas de otros ríos. durante mucho tiempo este vasto territorio situado en la margen derecha del Orinoco no fue explorado. “de abajo”. una de las formaciones más antiguas de la corteza terrestre de Venezuela y del mundo.

el viento depositó grandes cantidades de arena sobre esta base. haciendo dar a su Helipájaro unas voltere� tas que encantan a Muñeca y a Superloro. sobrecogedor. Ocho anota un punto a su favor: —Está compuesto principalmente por rocas ígneas. en el claro del cielo y bajo el esplendor de la mañana! ¡Cuánta razón tenía nues� tro poeta Leoncio Martínez.Los Yekuana. sin dar con el dato. sufrió fisuras a causa de las presiones de su propio peso y de la erosión —nos explica el Coronel. ya cerca del año 2000 esté alumbrando libertades el claro sol de mi país! Por una vez los ceritos no me echan bromas. al celebrar en todos los es� tribillos de su poema. cuarzo.400 metros de altura. pobladores de la niebla —Durante los períodos desérticos de la historia del planeta. Observen ahora al hori� zonte. gneis. Uno a uno los indica. me aplaude: —El tercer milenio ya nos ha alcanzado y la libertad parece con� solidada en nuestro país. fascinado. granitos y rocas metamórficas. los picos más altos. A continuación pregunta—: ¿Conocen us� tedes la composición del Macizo? Mor y yo escarbamos desesperadamente en el “disco duro” de nuestra memoria. “el claro sol de mi país”! Recito una estrofa: ¡Ah. Por eso luchamos todos. un tanto más grave: -179- . Con el tiempo. esta capa casi continua se asentó y. un sil� bido como de perico ligero o de mono aullador rompe el hielo: —¡Fiu. fiu! Otro silbido similar le responde. que alcanza 2. mordaz crítico del general Juan Vicente Gómez y por eso varias veces encarcelado. después de desplazarse. Se conforman con bostezar y lanzarme un: —¡Basta. quién sabe si para entonces. —¡Excelente! —aprueba el Coronel—. ¡Bravo Ocho! Nuestro honor de estudiantes está salvado. a la vez que aterrorizan a mamá. También está llegando a los indígenas el momento de su valorización y superación. Tuponken! Anfictión. Nos señala también el altiplano del cerro Druida. De pronto. ¡Cómo destacan las altas cimas. Se hace un silencio sugestivo.

Saben. fiu…! Superloro reclama sus derechos como Yekuana. los antepasados de esta etnia. y en parte por un abuelo italiano. yo. desempeñan un papel importante en los mitos de creación de los Yekuana. no —me corta tajante—. ¡Qué mezcla tan potente. vehemente opositor del general Gómez que lo encerró por casi diez años en las peores cárceles del país. ¡el cerro Yekuana! De él emergieron. —¿Conocen la leyenda de Autana? —nos interroga papá. según la leyenda. —Capitán. ya que mi abuela era familia de Francisco Pimentel. maracaibero e italiano! Como para demostrarlo. ¿Se lo digo? —Capitán… —empiezo vacilante. compongo versos y a ve� ces canto. Pero él. con su poderosa voz de tenor nuestro piloto entona: ¡Sobrevuelo la tierra de esta gente valiente! Desde Zulia a Guayana. el va� leroso Luis Rafael Pimentel Agostini que participó en la expedición del Falke. Pronto. nuestro piloto nos alegra con otra sorpresa: —Yo también soy poeta —confiesa—. a mí perso� nalmente. —Coronel… —vuelvo a empezar. ¿Será que viene al� gún Yekuana con nosotros? —¡Fiu. -180- . el cerro Autana y el cerro Sipapo. me parecen un tanto pasaditos de moda. así silban los yekuana para encontrarse en medio de la niebla. capitán de altura. mientras vuelo. poeta y humorista. yo soy Anfictión Pimentel Napolitano. fiuó! —Caray —expresa admirado nuestro piloto—. El cerro Yekuana. que se estableció en Maracaibo. del oeste al oriente.El Chamán de los Cunaguaros. otra vez me interrumpe con vehemencia: —¡Atención! Debajo de nosotros. yo. Esta afición me viene en parte por los Pi� mentel. lo estamos sobrevolando. y todos lo cele� bramos. aunque los versos. Capitán era mi tío. loro. que no lo� gramos distinguir. Viaje por el mundo indígena venezolano —¡Fiuó. loro. el gran Job Pim. Buenas intenciones y buena voz.

dirigido en conjunto a lo que se han aglu� tinado en grupos de filiación karibe. —¡Qué impresionante! —Sí. desde el cielo. palo de madera. Envió a un guerrero de fuerza sobrenatural. Según los Yekuana se llamaba “el árbol de todos los frutos”. —¡Notable! ¡Cómo amplía nuestros horizontes este acercamien� to al mundo indígena! ¡Cuántas realizaciones. pues el ruido del motor es ahora tan fuerte que nos cuesta oír� nos— frente a las concepciones cosmogónicas y cosmológicas. ana. agua. gente. que entre los dos completaron este denso párrafo. para los que perdieron todo lo que poseían. pensamientos nuevos encontramos. castigó la codicia de los humanos y de los ani� males. y todo tan lógico! —los morochos. Es el tronco cortado de un árbol gigante.Los Yekuana. comen� zaron las peleas. pobre árbol! —Cuando cayó todos los frutos se desparramaron por la tierra. Autana. pobladores de la niebla —¿Te refieres al cerro? —Según la leyenda no es un cerro. capaz de derribar un tronco tan gigantesco. —¡Y cómo resalta nuestra ignorancia —agrego levantando la voz. vocablo de origen arawak que significa exactamente “gente del río”. hablan con una seriedad que impresiona. y los animales también. —¡Qué extraño! —reflexiono— ¿Y cómo fue que lo cortaron? —En aquel entonces los hombres vivían felices con los frutos de la tierra. por no haber sabido apreciarlo y compartirlo. símbolo de lo que pudo ser una vida sin esfuerzo. Significa por tanto “los del palo en el agua”. —¡Qué horrible. tal -181- . cu. Wanadi. Así nacieron el plátano. ideas. el pijiguao. florecía con toda clase de frutos y flores. el cual cortó el árbol. Los peces cayeron en los ríos y las aves se fueron al cielo. Pero al cabo de un tiempo. pero entre los criollos se ha genera� lizado el nombre makiritare. pero también daba peces y aves. Cada quien quería más frutos para sí y para su gente. En aquella época no había que sembrar ni cazar. la yuca. Y sólo quedó el árbol trunco. Así se autodenominan ellos. —La palabra “yekuana” con que se denomina los más antiguos habitantes de esos cerros y de sus alrededores —nos aclara papá— de� riva de las raíces ye.

Matawanadi. el Cuntinamo. delgados collares de muchas vueltas en el pecho. el Padamo. completamente diáfano. No sólo el cuerpo luce de un rojo luminoso: -182- .El Chamán de los Cunaguaros. pero ¿cómo se localizan geográfica� mente los Yekuana? —nos emplaza el Capitán. para admiración de los dos ceros. Hasta podríamos hallarlos en Internet: www. con el Wasata. el Paragua y el Orinoco —lo he recitado todo sin cortar la voz. —¿Por la división política? —inquiere Ocho. en la desembocadura del caño Wajuna con el río Ventuari. inteligente y original además de práctico. —Sin contar el atractivo de los trabalenguas —refuerza Ocho con un silbido de admiración. Por ejemplo. Helipájaro aterriza. imagínense. fuertes y alegres. y hasta. hay un caserío. con escasas edificaciones. —Quizás por las coordenadas geográficas. ¿nos les parece? —Sí. Estarían parte en el estado Amazonas. para ubicarse utilizan los ríos como sinónimo de área o región. el Chajura y el Canaracuni. hay un pueblo en territorio brasi� leño… Algo complicado.com —acota Mor regocijado. agrupados en unos treinta poblados a lo largo de los grandes ríos y sus tributarios: el Ventuari. ¿Está claro? —Hiperclaro. rodeada de caños. cuyo vozarrón supe� ra sin esfuerzo el zumbido del helicóptero. para el viajero común. Me impre� siona su tipo de pintura. Entre la maleza. El pueblo se llama Wajunana y sus habitantes son los Wajunañancom. parte en el estado Bolívar. —Hasta aquí está bien. 3era y 5ta de latitud norte. ¿pero entonces? —Entonces. con sus am� plios guayucos de intenso colorido. se va divisando una llanura bastante amplia. que evi� dentemente ha consultado los mapas del Coronel. el Wota y el Jurumato. el Cunucunuma. el Cuara con el Erebato. Hemos llegado al poblado. tan ordenadas y hasta organizadas de nuestros indios! ¡De todos ellos! —Los Yekuana —comento más adelante haciendo gala de algu� nos conocimientos adquiridos en mis lecturas— son unos mil qui� nientos. —Quizás… sería dificultoso y poco manejable. Avenaja y Menaue acuden. Viaje por el mundo indígena venezolano como lo dirían mis maestros. sin detener el motor. varias bandas de algodón en los brazos. 63era y 63era de longitud occidental —aventura Mor. —Veamos. de forma ovalada. wajunañam.

a otras tierras amigas encamino mi vuelo. no pudieron aprender nada. Con esto. están los asa o departamentos de -183- . avispadísimo. En el centro hay el annaca. y vuelve a levantar su nave. con sus diecisiete metros de diámetro. pues es capaz de alojar a unas sesenta personas. Allí adentro caben todos. Alrededor. que lo recibe con familiaridad. En el medio. Hemos salido al alba. la gran casa comunal. es realmente algo espectacular. Es aún temprano. atta. exprimir la pulpa de la yuca rallada. llaman los Yekuana a su pueblo: un espacio circular abierto que después de haber abatido los árboles. en cambio. han despejado de toda vegeta� ción. El casco de la selva ensombrece el poblado que se está desperezando. Ellos hablan un poquito español y saben leer y escribir. porque en una oportunidad los envia� ron a un campamento de misioneros que se estableció en las cercanías con este propósito. especie de salón de fiestas. Superloro. a ellas no les fue permitido alejarse del pueblo. de base redonda y techo cónico. Su arquitectura. Nos ayudan a descargar. el vuelo ha sido breve. a la vez que entona otra épica canción que a mí personalmente tampoco acaba de gustarme: Por el aire me voy con mi ave de fuego. que sostienen la cubierta de hojas de palma mediante una trabazón de bejucos. las cuales pasan la mayor parte de su tiempo dentro de ella. aspirinas y otros medicamentos. brilla de un negro hollín. el cual se utiliza para las comidas. coronada por una punta o aguja cónica que llega a doce metros de altura. Justa. como otros muchachos sape. parece ser una particularidad de la construcción yekuana.Los Yekuana. Tiene una curiosísima forma de cúpula rebajada. estos Yekuana. de varios centímetros de diámetro. no se sabe cómo es su boca. Son un poco enigmáticos. pobladores de la niebla la mitad de su rostro. de la nariz a la barbilla. como asar un báquiro. Pimentel Napolitano les tiende la caja con sal. si están serios o sonríen. Las muchachas. La armazón está formada por un conjunto de palos largos y flexibles. siempre de parte del Gene� ral. para reci� bir visitas. bailar y para las actividades que exigen un espacio grande. Esta casa cónica o puntiaguda. baja de primero y se coloca en el hombro de Matawanadi. sorpren� dentemente racional. tostarla ya convertida en mañoco.

Siempre. me fijo bien. la ausencia de neblina y la luz favorable para tomar unas buenas fotos de conjunto. seguramente un poema a la hermosura de la muchacha. sin gesticular. además del nombre. Me acerco. de largo cabello azabache. Rafael. teleobjetivos y otros recursos tecnológicos. sus principa� les alimentos. Regresarán asombrados de tanta variedad y exuberancia. a una media hora de camino. Los conucos están más lejos. cámaras. Cerca del atta surge una pequeña construcción también redon� da y cónica. el jororo. comienza a susurrar en lo que debe ser la manera típica de la etnia. con un ceñido guayuco y varios collares bien tallados. risa fresca y musical como la del río entre las piedras. son expertos. pero he aquí que el joven. pertenencias personales y el fogón. Está ocupadísimo con sus trípodes. Mientras per� sisto en mirarla extasiado. en lo cual los Yekuana. Viaje por el mundo indígena venezolano las familias. aprovecha el poco movimiento. Mereka es realmente esplendorosa. en� tusiasmado. Más allá. Pero. Y hablarle. cocina o casa de trabajo para elaborar diariamente mañoco y casabe. se reúne con nosotros Menaue. Carmen y Muñeca se encaminan hacia el jororo con dos mu� chachas yekuana: Wayasuri. y al advertir mi admiración me confía en tono jovial: —A mí también me gusta contemplar a Mereka. Grandes ojos rasgados de mirada hechizante. un largo monólogo. cabello larguísimo que la envuelve como una nube flotante en su espalda. y la esbelta y siempre alegre Mereka. que constituyen la comida básica yekuana. Mor y Ocho salen de expedición para observar las plantas curati� vas. Evidentemente también está prendido de ella.El Chamán de los Cunaguaros. formas armoniosas que recuerdan las del ciervo. ¿cómo lo hace? Yo no sabía que los Yekuana eran grandes poetas. lugar de reunión de las mujeres. cada uno con sus chinchorros. Si Wayasuri es agraciada. siempre la miro y le hablo. Ellas les brindan tortas de casabe y yuca sancochada. con ruedas de piña. Presiento que no me va a ser fácil olvidarla. se ven las pequeñas huertas donde cultivan algodón. con el rostro pintado de negro brillante. aún más que otros indígenas. tabaco y algunas plantas medicinales. caña de azúcar. a la manera yekuana. -184- . sin mirar ni a ella ni a nadie en la cara. menuda y agraciada. lentes. apartándose unos pasos con pie de gato. trato de grabar algunas palabras.

con la portada representando un ciervo sobre piedra. muestra del arte Piaroa. Mereka. Ven conmigo en la selva. escrito por el viajero italiano Gior� gio Costanzo. el sol para la canoa que remonta el río. de ape� nas 10 x 6 centímetros. Tu pie es como la semilla del algodón ligero y silencioso. ven con Menaue ven conmigo sobre las cálidas piedras del río. Pero la mariposa roja es para Mereka. Se titula Poesie degli indios Piaroa. rebuscando en la computadora de la Biblioteca Nacional todo sobre los Yekuana. Mereka. a quienes él califica como “sonrientes poetas de la selva”. la doncella que amo. pobladores de la niebla Mereka. agua. En las primeras páginas encuen� tro. el poema dedicado a Mereka que yo oí. Tu mano es como el tierno fruto de la palma. y que ahora puedo reproducir aquí. Tu aliento tiene el sabor de la piña. que cosecha la yuca y cuece tortas de casabe. sol. vertido al italiano. Si los indígenas confían. Bailo contigo. pero tu boca no tiene espinas. ¿por qué no puedo hacerlo yo? Mis esfuerzo y mi obstinación darán resultado porque al volver a Caracas.Los Yekuana. que tanto se repite. guardan y trans� miten todo mediante la memoria. encuentro un librito hermosísimo. Mereka es luna. muy pequeño. El agua es para todos los hombres de la selva. Mereka. vertiéndolo a mi vez al castellano: La luna es para el hombre que espera. mariposa. -185- .

Contigo la vida será dulce será dulce. Viaje por el mundo indígena venezolano yo veo la luna en tus ojos. -186- .El Chamán de los Cunaguaros. tu seno es de miel.

muy atentos a su trabajo. las otras español. tienen que aprender y colaborar en todo. ¡Es una lección para nosotros. Sin embargo. elaboramos las tortas de casabe. quizás por el susto que me hizo pasar Superloro. y las bandas que lle� vamos en los brazos y en las piernas. como la mayoría de las lenguas indígenas del área caribeña. Wayasuri? —es la pregunta de mamá. Lejos de la civili� zación. También los niños nos ayudan —señala a dos. —¿Los niños también colaboran? —Sí. Unas hablan yekuana. —¿En qué consiste tu trabajo? —Nosotras las mujeres. un varoncito y una niña. de una línea tan actual que llamaría la atención en el Museo de Arte Moderno. se comunican… ¡y lo más extraordinario es que yo puedo seguir el diálogo! —¿Qué haces tú en esta casa. qué artistas son! Ni Wayasuri ni Mereka hablan castellano. el idioma de los Yekuana. ¡Qué sobresalientes artesanos. me acerco a las dos jóvenes y me apoyo de espaldas en uno de los palos que sostienen la casa. Mientras habla. y luego lo tejemos en el telar. como lo hacían con sus críos nuestras abuelas. de muy difícil comprensión. los naturales logran unas realizaciones artísticas de tanta pureza y creatividad que lo dejan a uno estupefacto. esa integración de sexos y edades a los trabajos caseros! —Cuando terminamos —continúa— hilamos el algodón en el huso. rallamos la yuca. pobladores de la niebla Algo cansado. La expresión y los gestos no admiten otra interpretación. que llevan tantas que parecen fajados. —Trabajo todo el día. de unos cinco o seis años. sin necesidad de utilizar los útiles e implementos de que dis� ponemos nosotros.Los Yekuana. -187- . pro� viene de la familia karibe. nos muestra todo esto. —Con la tela hacemos nuestros guayucos. varones y hembras. Mientras son pequeños y aún no ayu� dan en la caza y en la pesca. Esto para mí constituye otra sorpresa. preparamos alimentos. ellas se entienden con mamá y con Maigualida. Veo que Wayasuri le ofrece a mamá un asiento. Mira. o quizás ta� tarabuelas. es lo que estamos haciendo. Miramos a los niños pequeños.

Ya los habíamos visto entre los Sape. y recurren a ellos para conseguirlos. Es la misma técnica que utilizan para tallar los sellos de madera con que se pintan la cara y el cuerpo. —¿Y estos dibujos? —pregunto. ya que muchas comunidades vecinas han perdido el arte y el oficio im� plícito en su elaboración. La preparan con las hojas de una enredadera que -188- . a la cual se le in� crustan pedacitos de piedra bien escogidos que recogemos en el ce� rro Autana (aquí está el secreto. lo que hacen frecuentemente. observando que las partes su� periores e inferiores de los rallos llevan diseños de tipo geométrico. Viaje por el mundo indígena venezolano —Cuando el sol está alto y ya se disipó la niebla —nos explica indicándolo— ayudamos a los hombres a fabricar los rallos. A la tinta la llaman Keraeu. los palpamos. que luego se recubren con resina y se dejan secar. ¡Qué eficientes los rallos de los Yekuana! Son cé� lebres en todo el territorio nacional. los examinamos mientras ella trata de explicarnos: —El rallo se hace con una tablita de madera. sobre todo en fiestas y ceremonias. El rallo les sirve como principal producto de intercambio. —Los trazamos nosotros mismos con resina mezclada con tin� tes. pienso yo).El Chamán de los Cunaguaros. Los observamos de cerca. y a veces los tallamos. es de color rojo intenso. Enseña con orgullo un desfile de rallos apoyados en una petaca o canoa volteada. para darle colorido.

que las ykuana han sacado de -189- . Nos muestra también varias pulseras para brazos y piernas. Hay un nexo. suponemos. Vemos que los niños de ambos sexos lucen un collar con dientes de chigüire. considerado un amuleto protector. pobladores de la niebla secan al sol. Nos enseña uno. a la vez que explica: —Así. creo que a todas las indígenas. más fuerte que el de simpatía y afinidad. que los de mujer no pueden ostentar. todos de tipo geométrico. —¡Los guayucos. Me gustaría descender. cestas. en forma de triángulo. en nuestra familia. que asienten con la cabeza. ¡Qué suerte que Mereka no insista en ponerme a mí los zarcillos de media luna! ¡Quién sabe qué otro sobrenombre me pondrían en� tonces los morochos! Nada gracioso… Pero sí quiere que mamá se lleve unos. los brazaletes! Mereka le pone a mamá un collar al cuello. cultura y raza. Mamá. Tiene que es� tar destinado a algún chamán. para los hombres. resina negra y onoto. por ejem� plo. impresionante. luego pulverizan y mezclan con aceite de seje. —¡Fíjate en los collares que hacemos. de los ríos. No lo sé con exactitud. a las sape. y dicen que además de adornarlos. linda —creo que dice.Los Yekuana. entre los indígenas y nosotros. Estos dibujos. tiene en la mirada dulce y profunda algo que la hace parecer a las indias yekuana. To� dos somos venezolanos. com� partimos la misma tierra. máscaras. de dientes de báquiro. y un collar. Los adornos masculinos se distinguen de los femeninos porque llevan plumas y dientes de animales. provenimos de los mismos aborígenes. En forma de media luna. y poder decir: —Mi tatarabuelo era un yekuana. los veremos en tallas. ¡Le queda precioso! Completa el ajuar con unos zarcillos en forma de triángulo. —Linda. de cabello negro y ojos oscuros. mira los guayucos! —Muñeca. hechos por ella. pero siento que es así. hombre de los remos. somos una misma familia. Y seguramente hay algún aborigen en nuestro pasado. los hacemos para las mujeres. y la señala a las demás mujeres. objetos de madera y en pin� turas faciales. Por mis venas corre sangre india. Me ha transmitido mucho de su mundo. los protege contra las picaduras de insectos. de los Yekuana. interrumpien� do mis reflexiones. me indica varios. los zarcillos.

satisfecha. a los cuales llaman shiriyoca. A punto está de tocarla. Maigualida —le ofrece Mereka. Por cierto. durante todo este proceso de demostración. y que a cada mo� vimiento de la mujer producen un sonido musical. una iguana. La niña lo hace. cuando Superloro alza el vuelo y le cae sobre la manita extendida. un cachicamo. —Se llama muaju —le explica nuestra amiga. Para completar. se podría decir “más elegantes”. —Maigualida. ajados. colgados al ruedo. una tortuga. estas hamaquitas son distintas. calientes. con este guayuco se siente libre. que corretea comodísima con su guayuco. Cayuwai se las ha arreglado para no perder los lindos juguetes que aprieta en sus puñitos. de manera tal que los niños pueden apretarlos por el pico o por la cola y agitarlos como maracas. Yo aún no tengo ese espíritu de adaptación. Muñeca muy satisfecha con su guayuco nuevo. ponte este. a la vez que llama—: ¡Cadío. los zarcillos y… ¡qué ex� traordinario! —Una hamaquita portabebé —explica Wayasuri con sus expre� sivos gestos. feliz. en forma de campanita. ¡Qué bien trabajados! De algo� dón y con diminutas cuentas de mostacilla. más frescas y livianas. Junto a un enorme helecho. Miro melancólico mis blue jeans. ve una ranita azul. fresca. esas cestas tejidas. para mostrarlos. y que nos ense� ña. descolo� ridos. Mientras tanto. más grandes y sin franja. ponte uno. corretea por los alrededores. y nos da una demos� tración del uso de la hamaquita. ahuecados y rellenados con semillas de parapara o peonía. ¿te gusta? ¡Espléndido! Admiro la sencillez de mi hermanita. un loro. -190- . Viaje por el mundo indígena venezolano una cesta. ese valor de enfrentar cam� bios inesperados. encantada con su nombre—. de llamativos colores. él también: son animalitos de madera. Cadío! Llega mamá Cadío con su hijito Cayuwai. al borde del campamento. —Mira mi muaju —me sonríe coqueta Muñeca—. llevan adornos hechos con frutas de bejuco salvaje. Las yekuana enseñan ahora los guayucos para hombres. Tengo mucho que aprender de ella. Sin embargo. ¡Una gran solución para las madres que quieren trabajar o trasladarse sin dejar a sus críos! Nos recuerda los wayares de los waraos.El Chamán de los Cunaguaros. bellísima. con bordados simétricos y franjas de lo más graciosas. los collares para ellos. especie de “portabebés” indígenas. o wöwa. Despojada de su formal trajecito caraqueño�citadino. bien pintados.

todas temibles. Los animales. —¿Pero cómo es posible. En realidad no son agresivas de por sí. —El origen de su peligrosidad radica en que se alimentan de escorpiones y hormigas venenosas. el veneno les penetra por la piel. el turi o catumare. aún asustada. los humanos. todos escudriñamos los alrededores. a menos que se les provoque. A los gritos de Muñeca todos corremos. tejido por los hombres. su memoria genética —explica papá reflexi� vo—. Son bastante huidizas. Esos colores son una advertencia. Estas ranas de colores matan al sólo tocarlas. no atacan a nadie. liberándose así de ellas. las sudan. rosadas y amarillas. no se acercan a la gente. azules. porque su piel exuda una secreción tóxica. Hay que cuidarse de ellas. pobladores de la niebla graznando durísimo. Hay muchas de estas ranitas. de rayas rojas. y el negro de la fruta del árbol identificado como genipa americana. tejida por ellas. y las lindas canwa o petacas de exóticos decorados. Impresionados. pero criado en Caracas. por la epidermis. —¡Uuu… uuu…! —silba Mor— ¡Qué peligro! —¡Uuu… uuu…! —responde Ocho— ¡Y que lo digas! —¿Cómo sabría Superloro que esa ranita es peligrosa? —pre� gunto lleno de curiosidad— es un loro amazónico. por un instinto que llevan en sus genes. —Es su herencia. tan pequeñas y tan peligrosas? —se extraña mamá. Una vez pasado el susto y vuelto todo a la normalidad. sino que -191- . le salvó la vida. La cestería yekuana no sólo se exhibe en el Museo de Bellas Artes de nuestra capital. con las mismas figuras geométricas en las cuales predominan el rojo y el negro. hijos. en la ciudad. escondi� das en la selva. pero ya la ranita había desaparecido a ras de la hierba. in� clusive papá que deja su trípode abandonado. las dos jóvenes nos traen y enseñan la variedad de cestas que elaboran: la wöwa. —No —exclama papá suspirando hondo—. —¡Superloro la mordió! —advierte Mor. saben que los reptiles o los batracios de colores brillantes son venenosos.Los Yekuana. Pero si las toca la gente. Como no pueden procesar las toxinas de estos animales. Las tinturas son de origen vegetal: el rojo se extrae de las hojas de una bignonia o de la semilla del onoto. lo que acarrea un riesgo grande.

—¡Qué gente tan ordenada y trabajadora! —comenta mamá Luego le pregunta a Wayasuri con voz y gestos—: ¿Qué hacen afuera? ¿Afuera de aquí. entiende: —¿Nosotras las mujeres? —Bueno. las escasas canoítas y curiaras que tienen y utilizan sólo en la época de lluvias. o de pan� tomima! —bromeo. una excelente actriz. —¿Trampas? —nos extrañamos. ven conmigo —Wayasuri le tiende la mano. se ven obligados a recorrer grandes distancias a pie. Es a través de esos senderos. arrastrando o cargando sobre sus cabezas. partiendo desde la gran casa. entretejidos en sutil armonía con las fibras que tan bien saben trabajar. las mujeres y los hombres. de la casa? Ella. —Vamos. compenetradas con su labor. después de un momento de duda. monos y caimanes. hasta en número de seis. rectangulares. oblongas. atraviesan la selva. construimos trampas para animales mayores. —Por cierto. bá� quiros. hamacas y… trampas. cascadas. El sol brilla alto. imitando relojes de arena. Alrededor de nosotros. En ellas se aprecian tigres. si es que ellos trabajan —ambas ríen. y fue duro. y bien los merece por la amplísima variedad de formas: en campana. para talar y quemar secciones de la selva. atareadísimo con sus fotos. collares. pues debido al gran núme� ro de rápidos. —Sí. tigres. zonas pedregosas y a la estrechez de los caños. Hay mucho movimiento en el poblado. Viaje por el mundo indígena venezolano tiene renombre mundial. ¡pero de cine mudo. primero trabajaron los hombres. otras yekuana están confeccionando cestas. Muñeca y yo las seguimos. Ahora somos las mu� jeres quienes cultivamos en ellos varios productos necesarios —este es seguramente el sentido de lo que sigue explicando Wayasuri. —Aquí en los conucos. casi invisibles. —Nuestra amiga sería una gran actriz —insinúa mamá. el paují. la gua� camaya. que los Piaroa se comunican con las demás etnias. En� contramos a papá. con expresiones y ademanes muy claros. -192- . obtuvo reconocimientos en exposiciones realizadas en Europa.El Chamán de los Cunaguaros. hasta que el río reúna las condiciones para navegar. Proseguimos hacia los conucos por una red de senderos que. pero sobre todo para capturar pájaros como el piapoco.

batata. y mamá se esfuerza en reconocerlas: —Ají. que a veces deben hablar con pueblos de otras lenguas para comerciar. un movimiento de hombros. —¿Qué es? —mamá desde lejos. como los del maíz. -193- . dicen a veces más de mil palabras. apio. Pero hay muchas otras siembras. cuando mamá prepara el sancocho criollo. indicando algo en un rincón del conuco— lo trabajan los hombres. nutritivas en su estado natural me son totalmente ajenas. la importancia del lenguaje ges� tual. pienso. Todas estas verdu� ras. durante este viaje. importantes. ñame. y a pesar de haberlas individualizado recientemente. pobladores de la niebla —No te rías. no lo distingue. ocumo. un gesto de un dedo o una mano. No podría distinguir la siembra del ñame de la del ocumo. piña. Los conoci� mientos de los indígenas en relación a este vegetal son ancestrales. que coincide con lo que yo he leído sobre la mitología indígena. y es citado por los antiguos cronistas: debido a que la mujer pare. pero antes es preciso extraerle el yare o jugo venenoso. a pesar de haberlas oído nombrar en mi casa. algo que nos hace crecer! Mamá tiene completamente razón. nos estamos especializando todos en el lenguaje gestual. Una mirada intencionada. ella es llamada a cultivar la tierra. cocinadas entre los pemónes. maíz. Por otra parte. ma� puey. La dulce se consume hervida o asada. una conquista. esto es algo valioso. Aplaudo sus palabras. —Y lo de allá —agrega la india con cierto desdén. caña de azúcar… —las dos siguen. lo manejan a la perfección. Wayasuri nos enseña que la mayor parte del conuco se siembra con yuca de las dos variedades. tampoco las conocen. —Es el tabaco —le aclaro yo. cuyos habitantes antes centraban su alimentación en torno al maíz. Una a una las señala. Es una forma muy efectiva de comunicación y los indígenas. también apruebo lo dicho por la joven Piaroa. plátano. ni la del mapuey de la de la yuca. dulce y amarga. Fíjate. tiene el don y la misión de hacerla producir. He� mos aprendido algo muy especial. ¡Y creo que es un logro.Los Yekuana. que lo he reconocido enseguida. Los karibes trajeron desde las Antillas la yuca a la tierra firme. La amarga se utiliza únicamente para hacer el casabe. La ma� yoría de mis compañeros. Filatelio. una sonrisa. y ya han mencionado más de veinte… Me siento un poco avergonzado. auyama.

no más alta de un metro. Más tarde. otros picaban las hojas finamente y las fumaban en grandes pipas. Muy cerca una de la otra. sin decirlo. fines ceremoniales: afirman que el humo posee poderes curativos. Fumar tabaco tiene. Carmen y Wayasuri parecen dos hermanas. Nuestra amiga no está del todo convencida. Ella. hablando a gestos o en voz baja. como enfer� mera. luego de abundantes aunque -194- . especialmente del yopo. sino algo que está basado en una antigua sabiduría.El Chamán de los Cunaguaros. con grandes hojas verde oscuro recubiertas de suave vello o pelusa. que ellos tanto aprecian. ¡A lo que pueden llevar la violencia y la exasperación. sólo por las mu� jeres. de los secretos de las especies medicinales. para saber si tendrán suerte o correrán algún peligro. píldoras y po� madas para entregárselas a Wayasuri. que además del tabaco o mezclándolo con él. esa mezcla de semillas. después de titubear un poco nos indica con sigilo otras plantas: son las mágicas. Muchos lo masticaban. jarabes. Sin embargo parece apreciar la actitud conciliatoria de mamá porque. Se dice que algunos indígenas lo llamaban tobako. y trata de hacerle comprender que algo hay que consentírsele a los hombres. palabra que sin embargo no existe en todas las lenguas de América. Wayasuri. Ahora recuerdo que una vez en la que hablábamos de los yaru� ros. y las medicinales. experta en plantas curativas. miel y corteza de árboles silvestres. Viaje por el mundo indígena venezolano Le indico a mi mamá esa planta rastrera. en su pueblo. que absorben por la nariz con un instrumento apropiado. los cuales se transmiten por línea mater� na. El tabaco es autóctono de América y los naturales lo consideraron siempre una planta sagrada. y de allí vendría el nombre que le dieron los españoles a la planta. observando atentamente las plantas. cultivadas sólo por los hombres. es la heredera. si no se sabe controlarlas! Ante la expresión ceñuda y despreciativa de Wayasuri Carmen ríe. mamá sacará de su maletín pastillas. papá me mencionó la quema que hizo Ezequiel Zamora de to� dos los campos donde se cultivaba el mejor tabaco. es posible que piense. Mamá se muestra especialmente interesada. que a través de él puede conocerse el futuro de la persona que lo fuma. entre ellos. Se intercambian experiencias. secretos curativos. Lo consultaban en tiempo de guerra y aún lo consultan cuando van a cazar. los Yekuana hacen uso de los alucinógenos. comprende que aquí no hay ningún artificio ni engaño.

profesionales que han estudiado años en la universidad. plantas y semillas que trans� portará con gran cuidado y luego comentará con los médicos del hospital donde trabaja. —Nada de todo eso —nos explica papá—. su bienestar. de buena raza! Nos to� pamos con Rafael. He notado que frecuentemente Wayasuri y Mereka llaman a mi mamá. colegas. ¿Ustedes lo saben? —¡Para jugar! —grita Muñeca. —Ya averigüé para qué crían estos perros. Cawaruwa. los perros de los Yekuana. y apreciarán el valor de esa contribución medicinal. para localizar cuevas de lapas y manadas de báquiros. entrenados para perseguir dantas y venados. son muy apreciados. Muñeca. pobladores de la niebla mudas explicaciones.Los Yekuana. Son una sola gente. Así como sus rallos. descendientes de los perros autóctonos que según relataba el misionero Padre Gumilla denunciaban por el ladrido el tamaño de la presa. me llevo a mi hermanita: —Vente. Pertenecer a la etnia. puede ser trocado por una escopeta. -195- . Con varios de ellos obtienen hasta un motor fuera de borda. Allá nos dirigimos. —¿Cómo lo logran? —Esto sucede por el gran espíritu de solidaridad que tienen los aborígenes. era una escuela para perros! ¡Hasta a eso se dedican. son ellas. Nunca se engañan. y así es. palabra que seguramente significa “amiga”. sacándoles fotos. demos un paseo. producir. lo comparten todo. ni se disgustan. en lugar de Carmen. no. —Sepan que uno de estos animalitos bien entrenado en las “es� cuelas de perros” locales. Nuestra madre se irá de aquí con hojas. Cuando quieren hacer trueques. son perros cazadores. consi� guen cantidades de cosas. —¡Lo menos que esperaba yo encontrar entre los indios. ¡Qué lindos perros. consciente de que estarán en buenas manos. —Para compañía o protección —opino yo. poseer destrezas tradicionales. Para que las tres puedan seguir disfrutando tranquilamente su encuentro. amigas. Vamos a saludar aquellos perritos que vimos al pasar. hermanas. constituyen su riqueza. y conocen cómo hacerlo! —mi sorpresa va en aumento. —¿Y ningún cambio es desfavorable? —Los que hacen entre ellos mismos.

son impresionantes. juegan con ellos. y a menudo llevan a los niños. la enrumba hacia la orilla del río y allí el hombre con su compañera. emblemático de la cercanía de Angostura.El Chamán de los Cunaguaros. redondas. la esperan y la matan. unos ojos y una boca desproporcionados. Pronto. unos veinte cachorros bien cui� dados. Las hacen de un tejido grueso cubierto con una capa de arcilla. El perro localiza la presa. Estas máscaras. el suave tintineo de las shirivocas anuncia el arribo de Cadío y sus hermanas que traen comida y agua a los perros. También para la pesca las parejas salen juntas. donde guardan las máscaras y los instrumentos sagrados que utilizan en su gran fiesta. Nos impactan y asustan. bien alimentados. El extremo inferior de los dardos está en� vuelto en algodón. los acarician. especialmente la del báquiro. agitando el palo zumbador que llevan en la mano. Los Piaroa poco utilizan el arco y la flecha. tan organizados? Observamos bajo el cobertizo. siempre de palma: es el ruode. serían tan trabajadores. sus capacidades? ¿Acaso el oro puede valer tanto? ¿Si ellos tuvieran oro. mientras dos capas de hojas de palma esconden el resto del cuer� po. rodeados de sus típicos dibujos lineales. en negro con resina. ni el legendario lago Pa� rima que tenía la misma profundidad y extensión. o por lo menos nadie haya visto el fabuloso Dorado. Cuando estén grandes —aprendo— los llevarán de cacería. Pensamos que este desfile de bailarines cubiertos desde la cabeza hasta los pies con sus enormes máscaras. una la parte superior y otra la inferior. pavorosos. lanza en mano. sus tradiciones. a la que llaman sari-warime. y en la punta superior le untan el curare. warime. tan recordado en las canciones Flor peregrina y Canción del lago Parima del criollísimo Quinteto Contrapunto. Viaje por el mundo indígena venezolano Reflexiono de nuevo sobre el inmenso patrimonio espiritual y moral de estos indios. Entre los Yekuana la caza mayor. Pero ¿qué mayor riqueza que sus ideas. cazan con lanzas o con cerbatanas de varios tamaños y todas con dos tubos. deben ser terroríficos. la casa de los hombres. Cubren toda la cabeza o sobresalen de ella. grandes. su imaginación. Cerca del cobertizo de los perros se encuentra otro tipo de cons� trucción cónica. es una empresa familiar: marido. sobre la cual trazan. el secular veneno indígena a base de plantas que ellos mismos producen y que es considerado de muy buena calidad. uno externo y otro interno. mujer y perro. limpian el piso. en blanco con arcilla y en rojo con onoto. Quizás no exista (aún tengo dudas). Las máscaras y atuendos quizás reflejen el temor a -196- .

allá abajo. debían haber regresado. No habíamos reparado en la ausencia de los morochos. También a Superloro le fascinan. guamache) que acompañan los alimentos. Hay engañosos cursos y pozos de agua. tan silencioso. géneros y medicamentos. que según algunos antropólogos juega un rol importante en la mitología Piaroa. reunidos. Con respecto a las die� tas de los demás indígenas encuentro una novedad: la variedad de jugos preparados a base de frutas silvestres o cultivadas (curuba. ya incumbe la tarde. tupirito. saborean con satisfacción. dos deditos ade� lante y atrás los otros dos. ellos siempre aparecen a la hora de las comidas. La selva es oscura. y dale que dale con su piquito. bien agarrado con sus patitas en la orilla. confiándole a ella Superlo� ro. Extraviarse en ella es un riesgo muy grande. pendare. uno más largo y el otro cortito. El Capitán y mi padre intercam� bian miradas y se levantan. los alcanzo mientras se aprestan a ir en busca de los excursionistas.Los Yekuana. peligrosa. Al entrar la tarde me acerco a la annaca para consumir la balan� ceada comida que ellos mismos preparan y. algún color. Hago un esfuerzo por distinguir algún movimiento. pobladores de la niebla peligros sobrenaturales. Pero sólo pájaros pasan rozan� do los árboles. Los Yekuana se alimentan bien y en forma correcta: por eso se ven tan saludables. ¿qué te pasa. —¿Dónde están tus hermanos? —se extraña—. es fácil perder el sentido de la orientación. papá la disuade y la calma. Dema� siado larga. repartien� do mensajes. ha regresado a buscarnos más temprano de lo que esperábamos: —Joven. alguna sombra. cucurito. dirigiéndose apresuradamente hacia el helicóptero. pide ir a bordo. El helicóptero explora la zona. que luego de cumplir otros encargos de su General. mamá y sorpresivamente el coronel Anfic� tión. pero yo. y luego resulta casi imposible salir sin ayuda. La apretada vegetación casi no permite ver. Carmen. -197- . Salieron temprano para una breve excursión. La expresión preocupada de papá ha comenzado a angustiarme. le haces la competencia a tu loro? En efecto Supermudo. angustiada. absorbe laboriosamente todo el contenido de la totuma que le han ofrecido. chiquichique. aferrado a mi hombro derecho. corro tras ellos. ha vuelto a su costumbre de no hablar. insectos ponzoñosos. fieras. fuertes y activos. Se me suman papá.

¿Sabes que he de� sarrollado un sexto sentido. —Podríamos intentar llamar con nuestros códigos personales. izados violen� tamente hacia la copa de un yagrumo: habían caído en una trampa india. para predecir problemas y ac� cidentes? —¡A veces me falla! —se defendió Ocho—. Pero tranquilízate. los dos ce� ros. al pisar un terrón de hierba que lucía fresca y revuelta. en silbidos —propuso Mor. —¡Tremendo guía que eres tú! —recriminó Mor— ¿No tenías un sexto sentido. Estamos perdidos. Más allá la selva densa. está fuera del alcance de las fieras. se habían alejado bastante del campamento. Intentaron soltarse. una hamaca para báquiros. lapas y hasta venados. pero yo no lo creo. siempre en busca de aventuras. Y la verdad es que es bien cómoda para dormir. de las muchas que hay en la selva. Y creo podemos encontrar algo impor… Aún Ocho no había terminado la frase cuando.El Chamán de los Cunaguaros. —Tú consuélate con eso. Llegaron a un des� campado con maleza alta y pocos árboles. Enseguida después del sobresalto inicial. antes de que nos encuentren. si no fuera porque me está empezando a dar hambre. des� tinadas a atrapar báquiros. —Sí. como los indígenas. y grandes. como el de los indígenas? Conmigo estás a salvo. Esta vez las tendrían. Papá que fue guardia de fronteras. cono� ce la región y sus acechanzas. y que por lo gordo que estás tú. -198- . Pronto vendrán a buscarnos. pero era inútil. parece una hamaca. Vamos por buen camino. impenetrable. —No te preocupes. —Podría dormir aquí tranquilamente —dijo Ocho tratando de hacerse el valiente—. casi no cabemos. —¡Nunca! Esta trampa es alta. disimuladas entre la hierba. los dos muchachos se sintieron presos. se dieron cuenta de que estaban atrapados. aquella fuerte malla de fibra estaba diseñada para no permitir el escape. —Mejor devolvámonos —aconseja Mor. Viaje por el mundo indígena venezolano ¿Qué había sucedido? Caminando y curioseando. para que al pisarlas se disparen hacia arriba con la presa. preparadas hábilmente. algún jaguar nos devorará. y aprisionadas con tierra. envueltos en una manta de fibras vegetales. haciendo ademán de detenerse.

Atisbando entre las lianas divisaron un tigre joven. La sangre teñía la hierba fresca. es más. y entre la maleza miles de grillos empezaban a revolotear con un chirri� do ensordecedor. Anonadados se adormecían. —Es lógico. Eres tú fingiendo ser un tigre. corpulento. —¡Fiu… Fiu… uooouu! —¡Fuuuuo a a a! —Nada. Los grillos callaron de re� pente. de loros. con un certero tajo en la garganta. de serpientes. —Oye. —¿Escuchaste eso? —Claro que lo escuché. pero éste pronto la dejó sin vida. La luz del día disminuía. parece que aquí nuestro arte no sirve de nada. El sol se posaba horizontal sobre los altos árboles. Una extraña sensación de ingravidez se apoderaba de ellos. Si piensas que en un programa cómico de televisión te aceptarían. Se oyeron pasos cercanos.Los Yekuana. rumor de una fuerte -199- . de grandes pintas negras que avanzaba hacia ellos mostrando sus aterradores colmillos. resignados a su suerte. envolverlos en un hálito salvaje. Vamos a silbar como el piopoco. cuando oyeron un rugido cercano. Un olor fuerte y agrio impregnaba el aire. pobladores de la niebla —¡Buena idea! Seguro nos escucharán desde lejos y vendrán a rescatarnos. ¡Qué mal lo haces! ¡No sólo como guía. —Vamos a imitar al arrendajo. sino también como imitador te morirías de hambre! No creas que me asustas. en las fauces de aquel animal que ya se disponía al ataque. de monos? Colgaban uno encima del otro. cada vez más fuerte y más cercano. estás soñando. La bestia se defendía de un atacante. los dos muchachos cerraron fuer� temente los ojos y se abrazaron estremecidos. una lucha a muerte. —Espera un rato. que pareció rodearlos. Tal vez vienen en camino. de fiera herida. —¡Juii… juii! Pasaron varios minutos. temblando. ni siquiera sabes… La furiosa perorata del indómito Mor fue interrumpida por un gruñido amenazante. Ante el inminente peligro de morir en forma terrible. ¿No ves que estamos rodeados de silbidos de pája� ros. suspendidos sin remedio. pero ni un solo ruido les respondió. Los sobresaltó un rugir brutal.

—Parece que alguien la hubiera desgarrado con un cuchillo o un puñal —sentenció—.El Chamán de los Cunaguaros. Alto. y de pronto se levantó una columna de humo. El Coronel examinó la trampa y vio la huella de un objeto afila� do. sintieron de un solo tirón rasgarse su prisión vegetal y cayeron al suelo aturdidos. un poco más lejos. él prendió el fuego. al viento la larga cabellera. coronado de rojas plumas de guacamayo. cuando se perdieron entre el follaje los rabos de los cunaguaros. aquí. se erguía la majestuosa figura de un indígena. El ruido del avión les sacó de su estupor. Aún temblando trataron de incorporarse para agradecer a su misterioso protector. te lo dije! —gritó Ocho saltando— ¡Aquí. Lo acompañaban muchos cunaguaros. Rafael pudo abrazar a sus dos arriesgados retoños. Rafael. Inesperadamente. —¡Y nos salvó de un jaguar enorme que quería devorarnos! Lo mató con su cuchillo de caza. acrecentada por las ramas verdes que le iba agregando. —¡Es papá. Alguien los sacó de aquí. pero no logramos divisar nada más que árboles y grandes hojas bri� llantes. acaba de irse! —dijo Mor señalando hacia la selva—. sin dejar huella alguna. Mor y Ocho alzaron la vista hacia lo alto. Viaje por el mundo indígena venezolano respiración humana. —¿Esta no es una película de Tarzán que ustedes vieron? —pre� gunto yo. —Pero él estaba aquí. es papá. él nos liberó con un cuchillo. El viento de las aspas dispersó el acre humo. que la atravesaba transversalmente. rodeado de cunaguaros que olfateaban inquietos la maleza. Los morochos permanecían atontados. Con los faros del helicóptero iluminamos el espacio circundante. —¡Nos salvó un indígena. des� de donde los llamaban. ellos solos ja� más hubiesen podido soltarse. papá! El helicóptero descendió con gran estrépito en aquel descampa� do. escéptico. Se oyó el frotar y el chasquido de los palos que despiertan el fuego. Frente a ellos. pero al bus� carlo con la vista se dieron cuenta de que se había esfumado entre la espesura. -200- . Sólo acertaron a ver cómo las ramas bajas se movieron. Reunía con prisa hojas secas y arbustos.

Yo también. de las cuales cada vez tenemos más. a pesar de las bromas que les hice a los dos “ceritos” asusta� dos. —Después de todo. lo que nos habían guardado. o alguien. La crisis ha sido superada. Y agrega. Debíamos apresurarnos. el sol se acercaba al ocaso. nunca perdí la calma —nos confía mamá—. aunque le duela contrariarla. empiezo a pensar que algo. pensativo. En el pueblo yekuana nos recibieron con alegría. y prosigo después de una pausa estratégica: —Pero el tercer huevo se magulló sin abrirse. pero rápidamente. Pero no es el momento de comentar su aventura. —Es una leyenda interesante —reconoce Anfictión poniéndo� se de pie. que representa el mal y es generador de los espíritus malos y de los demonios. dejó caer sobre la tierra tres huevos mágicos. está a punto de aclararle el peligro que corrieron y el mal rato que nos hicieron pasar. Me doy cuenta de que he logrado captar la atención de la pequeña audiencia. y un pesadísimo sermón para nosotros! Decido desviar de inmediato la conversación. ni del cuerpo del tigre. despertando la hilaridad de los jóvenes—: Cui� dado cuando coman huevos: si se les caen. los liberó. ¡Seguiría una larga reprimenda para los incautos. Mis dos hijos más traviesos tienen un ángel o espíritu bueno que los protege. Con esta segunda caída el huevo se partió y dejó salir. ¿conocen ustedes el origen de los Yekuana? —empiezo. lleno de resentimiento y odio. A lo lejos. la selva lo invi� taba a adentrarse en ella. el padre o héroe mítico de los Yekuana. nacen los demonios. y de ellos surgieron Wanadi. a Cajushava. que representa el bien. pobladores de la niebla —¿Pero dónde están los cunaguaros. Papá permaneció callado. y su hermano. El sol que como el cielo es sobrenatural. No había rastro de los cunaguaros. Dos cayeron correctamente. Hasta la fogata se había extin� guido completamente. Comimos con apetito. mientras el Capitán me anima con la mirada—. se abrieron. Wanadi entonces lo tiró a la selva. a apoderarse del secreto que guardaba. sabía que ellos aparecerían en cualquier mo� mento. por los hermosos y variados -201- .Los Yekuana. Noto que papá. dónde está el tigre? —se extrañaba el Coronel mirando a su alrededor. Recogemos solícitamente nuestras co� sas. secundado por el cola� borador Pimentel Napolitano: —Hablando de espíritus y seres especiales. nunca me desesperé.

qué seguro se siente uno en él! —Coronel —pregunta Mor—. qué fácil se maneja. de acercarnos a aquella región donde bulle la vida de nuestros aborígenes. nuestro experto piloto nos señala los límites del territorio habitado por los Jodi. papá. el Kaima al norte. el Majagua y el Asita al sur. podemos ver el cerro Maigualida. Debajo de nosotros. para llevarnos a la próxima eta� pa en plena selva orinoquense. tómale una foto! Inmenso. mientras el piloto detie� ne un momento su aparato. El Capitán va a esperarnos. A mi hermanita la hemos llama� do siempre Muñeca. ni chillar. Como un inmenso colibrí el helicóptero interrumpe el vuelo. y dedicado a ordenar sus películas. Y ahora. Maigualida. sin hablar. dejamos a los Sape. visible en el crepúsculo: la serranía de Maigualida al este. Estamos detenidos en el aire. —¡Papá. entre los numerosos y sorprendentes Yanomami. por fin. también esta vez. agitando sus poderosas hélices. Abordamos el helicóptero. ¿Cambiará de idea? Se lo habíamos puesto justamente por el deseo de tener un nombre indígena en la familia. Maigualida! —grita mi hermana entusiasmada. collares y totumas para beber. Maigualida. es corto. Entre ellos pasaremos la noche que ya se acerca y los dos días si� guientes. no le agradaba. visitamos a los Yekuana y nos dirigimos hacia la zona que habitan los Jodi. Desde el aire. ¿qué debe hacer uno para ingre� sar en la Fuerza Aérea? -202- . alzado frente a ella en toda su majestuosidad. maracas. Viaje por el mundo indígena venezolano regalos que nos hacen nuestros generosos amigos: cestas decoradas con pájaros. Esta va a ser una jor� nada muy intensa. los Yekuana saludan con mesurada seriedad. erguido y desafiante.El Chamán de los Cunaguaros. Muñeca y mamá están felices. el Cuchivero y el Parucito al oeste. el cerro Maigualida recorta su figura contra la luna enorme que ya ha aparecido frente a nosotros. Rafael apunta la cámara y capta la foto. porque su verdadero nombre. En el mismo día. Papá no habla. se mantiene en el vacío. ¡Cómo nos gusta este helicóp� tero. tu cerro! La expresión satisfecha y enternecida de Muñeca nos indica que de ahora en adelante aceptará su nombre. —¡Maigualida. quizás aún contrariado. El viaje. Superloro está quieto en mi hombro. —¡Mira.

Mi hermana es pequeña y clara como la mañana. he ideado suaves canciones para arrullar tu sueño. signo de luz el tuyo. signo de amplia claridad el de tu nombre. de fruta fresca. hermanita que duermes aún en el regazo de tu madre. mi hermana es un conejito blanco que se arrebuja entre el colchón de la hierba crecida. con tus laderas verdes. duerme y sueña. y subiré al árbol del pijiguao para ofrecerte dulces frutos. cruzaré los ríos crecidos por ti. Hermanita dorada y pequeña como un lirio que estrena sus colores. donde amaneces siempre. mi hermana es espuma de río. yo velaré por ti siempre.Palabreo del chamán para Maigualida Nombre de cerro el tuyo. Duerme hermanita hermosa. coronada de brillos solares. 203 . abriéndote a la vida como la flor del yagrumo. aroma de íntima flor. Cabecita de claro esplendor.

ni a la cascabel traicionera. clara hermanita luminosa. porque yo estaré contigo. Viaje por el mundo indígena venezolano No temerás al danto ni a la tormenta.El Chamán de los Cunaguaros. signo de luz el tuyo. nombre de cerro el tuyo. -204- .

estamos muy lejos del mar Caribe. por lo tanto se catalogan como pueblo independiente. guardianes de la selva Se llaman Jodi. Aquí hay algo raro. con ondas parecidas al oleaje marino. En un giro diestro. pero también son conocidos como Chicano o Shikana. estado Amazonas. La verde extensión bajo el helicóptero da la impresión de un inmenso mar. Waruwaru o Yuana. 205 . Viven en las zonas altas de la cabeceras del Cu� chivero. Se considera que la población total actual alcanza apenas unas cuatrocientas personas. se coloca de forma que podamos apreciar mejor el panorama. En este momento. y en la cuenca de los ríos Iguana y Majagua. nuestro súper piloto Anfictión sobre� vuela una especie de océano vegetal. —¡A la playa! —se entusiasman Mor y Ocho. palabra que puede traducirse como “hombre” o “gente”. Su cultura no tiene parangón en los pueblos vecinos.Los Jodi. oigo unas voces alteradas: —¡El mar! ¡El mar! —grita Muñeca. su idoma tampoco. Para llegar hasta ellos. estado Bolívar. donde ocupan el área selvática. —Pero no es posible —reflexiono—.

ese mar que creen ver abajo. preparando la cámara—. enamorados de ellas. —¡Cuéntenos de ese bosque! —Afirman las narraciones jodi que los hombres que oyen el canto de esas extrañas flores se quedan para siempre en la selva. profunda. Son ustedes los peligrosos. que pocos logran penetrar. Peligrosos para la tranquilidad de todos. —¿Será verdad? —Quién sabe… pero es cierto que algunos aventureros no han regresado jamás. nuestro padre. hijos. —¡Así que eso era! —reconozco. —Despierten. —¿Acaso estos indígenas son peligrosos? —De ninguna manera. a la vista. —Hasta dicen que hay un bosque de orquídeas cantoras —agre� ga Anfictión. Aquí no hay poblados. las bromelias más exóticas. la selva es cerrada. aún extrañado. —¿Cómo hacen para seducirlos? —Parece que los llaman con sus propios nombres. Esa selva enmarañada. ¡es la selva! Por ahora guárdense las ganas de bañarse —nos alerta. úl� tima guarimba donde poder vivir a salvo del asedio de los invasores. —¡Qué paisaje! ¡Miren las bromelias! —exclama mamá de� tallando un árbol gigantesco que junto a su copa exhibe una gran bromelia abierta. Manténganse cerca. ya —canturrea Superloro que ha escogido para posar� se el espaldar del asiento del piloto. acceder a esa urdimbre de árboles milenarios que ha sido por generaciones refugio ideal. perdiéndose y necesitando de los demás a cada rato. en el cual se mece en un alarde de equilibrio. Viaje por el mundo indígena venezolano —Ya. no se las echen de explora� dores ni de baquianos. con su habitual ironía. las -206- . —No se alejen —nos recomienda papá. y luego de un breve vuelo logra detener su He� lipájaro al borde de un jagüey. y así despier� tan en ellos una pasión irresistible. las orquídeas más raras están aquí. el Coronel conoce los alrededores de estas inhóspitas regiones. —Sí —asiente papá. ese inmenso mar verde azulado. Afortunadamente. Es tan difícil llegar. ya. es el territorio de los Jodi. Y quizás fue lo que los preservó hasta ahora de la total extinción.El Chamán de los Cunaguaros.

aunque ya le tenemos confianza al am� biente y a los naturales. dentro de poco será noche profunda. hacia atrás. o se mudaron ellos —comenta Anfictión con su acostumbrado buen humor—. Es el de la copa de los árboles que en lo más alto está compuesto por una fauna distinta: pájaros. más abajo? -207- . o por enor� mes árboles caídos que los taponan y los desvían. —No —añade papá—. el largo y el corti� co que sería el pulgar. dos deditos orientados hacia delante y dos. que desde que vio su cerro aceptó su verdadero nom� bre con entusiasmo. Caminamos un rato. Muchachos. están obstaculizados por una serie continua de saltos y raudales. —O me equivoqué yo. eso es casi imposible! —exclama Mor. lo que encontraremos es otro mundo. —Si alguien se pierde. ¿cómo lo vamos a encontrar? —subraya mamá preocupada. si subi� mos. La verdad es que se esconden tan bien que es problemático encontrarlos. estrecho con la mano derecha las paticas de Supermudo afincadas en mi nuca. es decir otro ecosistema. a la vez que aprieta la mano de Maigualida. La zona que habitan no ofrece posibilidades de penetración fluvial: los ríos. —Parecen árboles de frijoles mágicos —agrega Ocho—. guardianes de la selva pocas viviendas son difíciles de distinguir. monos pequeños y ciertas clases de insectos. caen las sombras. Los Jodi han tenido escaso contacto con los criollos. poca gente lo ha visto. tal vez veremos que ahí están el gigante y el castillo del cuento Juan y las habichuelas mágicas. ¿cómo se va a orientar?.Los Jodi. Nosotros los muchachos. pero de los indígenas… ni rastro. —¿Y después. jóvenes. Desde los tiempos de la conquista se refugiaron en estas regiones boscosas de donde nunca salen. ¡Consideren. Y tal como lo hizo mamá con mi hermana. esto que van a ver. para no preocupar a nuestros padres procede� mos en apretado tropel. haciendo imposible la navegación. y se esfuerza por pronunciarlo completo y sin error. Lograron escapar del ase� dio español y otros peligros y acechanzas. que como ustedes saben constituyen las mejores y frecuentemente únicas vías de comunicación en estas regiones. y viven aún completamente aislados. Pimentel Napolitano nos guía. que aquí los árboles alcanzan alturas de hasta cuarenta y cinco metros! —¡Cómo va a ser.

—¿Qué podríamos hacer por los indígenas. una tarea. Allí viven monos más gran� des. Internet. diversiones. los zapatos. dándole a su voz un tono confidencial y secreto: —El grupo hacia el cual nos dirigimos. —¡Cómo se ve que ustedes ven muchas películas de televisión! ¡Tienen ya los ojos cuadrados! —remato yo. excluida y relegada como los Jodi! —Mor. —Yo me refiero a poder proporcionarles algunas de nuestras co� modidades. fue observado por pri� mera vez apenas en 1942 y desde entonces. que fuera algo útil. se “desayuda”. por ejemplo la ropa que los abrigaría. —¿Y qué podríamos hacer por los Jodi? —exclamo de pronto. asumiendo cada uno un deber. teléfonos celulares y otros innumerables avances tecnológicos. permi� tiera salvaguardar su cultura. de su automargina� miento de la vida del país. preservar sus tradiciones y su ambiente? En esto. con televisión. muy pocas veces ha sido visitado. Después sigue otro. computadoras. a veces algunas culebras y así hasta llegar al suelo.El Chamán de los Cunaguaros. consternado por la idea de su exigua población. libros para leer. paujíes y guacharacas. deberíamos participar todos nosotros. juegos. medici� nas para cuando se enfermen. una responsabilidad directa y cumplirlos con ahínco y constancia. con el apoyo de Ocho. Viaje por el mundo indígena venezolano —Viene otro sistema. cambiarles su esencia. que a la vez que los acercara a las ventajas del tercer milenio. expresa el asombro que yo mismo experimento. —Depende de lo que llamamos “hacer” —me risposta papá en tono irónico—. hay aún gente tan alejada. Cada uno con su propia fauna y flora. Deseoso de aportar él también sus conocimientos. —¡En pleno siglo XXI. se crearía una línea de quiebre en el tiempo —ríen Mor y Ocho. habitado por pájaros y lagartijas. —Claro. —Una camioneta Toyota —completa Ocho. Muchas veces tratando de ayudar. —Un DVD. una computadora —agrega Mor. el Coronel prosigue. vuelos interplanetarios. —No exageren —interviene mamá— esos objetos más bien podrían trastocar su mundo. intermedio. -208- .

cubierta por un muro�techo construido con hojas de palma seje. elaborado con plumas de gua� camayas. cavilando sobre las palabras de papá. roncos. que no resalta en la vegetación: una armazón de palo. a tropezones. Admiro el brillo rojizo de su piel pintada de onoto. me parecen diferentes de aquellos de los indígenas que hemos observado hasta ahora: los encuentro más abiertos. A mí me cuesta verla. allá está la vivienda! Los entrego y regreso a mi Heli� pájaro. el único de esta comunidad que maneja algunos rudimentos de -209- . sólo con esfuerzo logro distinguirla. de aspecto solemne y apacible subrayado por tiras multicolores que le adornan las muñecas y los tobillos. una apacible armonía. pero… ¿todo se ha hecho bien? ¿Todos han actuado desinteresadamente? ¿Han tenido como fin principal el bien de ellos? Y… ¿qué es exactamente el bien de los aborígenes? ¿Quién puede contestar. ¿Somos capaces. Sobre su pecho se cruzan tres collares de distintas medidas y hechuras: el más corto. sin ningún ob� jetivo relacionado con nuestros propios intereses? Proseguimos en silencio. pureza. Es una morada sencilla.Los Jodi. ahora uno detrás del otro en fila india. quién puede decir cuál es el bien de los indígenas. Guardo mi impresión para mí mismo. guardianes de la selva —No es tan fácil —reflexiona papá— hacer algo por nuestros indígenas. un jodi aparece. alternando pezuñas de animales combinadas con picos de ave. y me dispongo a seguir silenciosamente nuestro grupo al que el jodi. Volveré a buscarlos. Algo se ha hecho por los indígenas. más serenos. en nuestro mundo tan materialista. No se ve habitante alguno. invadida por follaje y ramas. el más largo. erguido. de bri� llantes semillas negras. respetando su libertad física e intelectual. sino ellos mismos? Un suspiro de alivio del Coronel interrumpe lo que pudiera haberse convertido en la base de un manifiesto en pro de nuestros naturales: —¡Allá. el mediano. su misma expresión. que imitan el grito de los monos en celo. sonidos guturales. por esa trocha de monte oscura. Los rasgos de su cara. bien propor� cionado. de ayudar a otros. calidez. Su mirada refleja afabilidad. pero apenas el Coronel y Rafael lanzan llamados propios del lugar. es cierto.

Otros. y a nosotros nos explica: —Nunca habían visto morochos. Patomu. Algunos se alejan corriendo. después de presentarse con su propio nombre. Mamá quiere cargarlo un rato y luego se lo pido. acorra� lados. quien me sonríe con calidez. su piel limpia. porque una vez fui a un pueblo de misioneros. Viaje por el mundo indígena venezolano español. Notamos con regocijo que forma parte de la familia también un bebé. Los de los hombres. La cultura indígena es estructurada. para tenerlo yo también en brazos. de algodón.El Chamán de los Cunaguaros. aspiro el olor montaraz de su pelo. tienen forma rectangular y ellos se los amarran a la altura de la cadera me� diante un cinturón de fibra o una correa tejida de cabello humano. Pero ellos creen que tus hermanos traen un es� píritu maligno que los castigará. el hijo mayor. y sus ojos rasgados parecen interrogarnos mansamente. que están asando en la brasa sobre un entramado de ramas. los niños llevan sólo una tirita. el último hijo de Ongua. los de las mujeres son iguales pero más pequeños. Tiene el cabello hirsuto. La etiqueta jodi —como deduzco por nuestro recibimiento— exige que a los visitantes gratos se les ofrezca comida inmediatamente a su arribo… Después de tantos sobresaltos y emociones. este refrigerio nos cae de lo mejor. tiene sus propios cánones. el de Ongua. y Mitu y Hoga. se arriman en un rincón y se estrechan. a musgo. Se lo devuelvo a Kaima. compuestas por algodón -210- . Lo que no nos esperábamos era que todos los Jodi huyeran despa� voridos al llegar nosotros. Nos atienden en la amplia cocina donde se reúnen la esposa. aromáticos cangrejos de río. las hijas aún niñas de nuestro anfitrión. Estrecho ese bebé de grandes pupilas inocentes. Observo que todos los miembros de la agru� pación llevan guayucos. híspido. Ongua empieza a hablar rapidísimo. carne de picure y trozos de yuca envueltos en hojas de plátano. que aún no camina y está casi todo el tiempo al pecho de su madre. Ongua nos invita a comer. Luego de tranquilizar a los suyos dándoles la mejor explicación que pudo en su lengua. Esa reacción es la más fuerte de las que hasta ahora la presencia de mis hermanos morochos había despertado en los grupos indígenas. como tratando de calmar a su gente. Yo sí. casi protegiéndose. Kaima. Usan mucho estas tiras o tiritas que se colocan tam� bién alrededor de las muñecas y tobillos. Los niños empiezan a llorar. ha invitado a entrar. olorosa a hierbas. las muchachas se tapan los ojos.

que entrelazan con una aguja muy afilada de hueso de mono. Entre ellos.Los Jodi. las vasijas de barro que ela� boran los Jodi. pero la miel silvestre que recolectan es el alimento más apreciado y más codiciado. que tienen la función de platos. de las cuales saben extraer el veneno con gran habilidad para que no haga efecto al comerlas. Algunos jodi tienen el lóbulo de la oreja atravesado por un canuto de caña o de colmillo de caimán. que yo ya había observado entre los pemónes quienes las llaman arañas pollito por su sabor a pollo. En ella encontramos tam� bién aquellas costumbres extrañas para nosotros que ya conocemos: comen gusanos de muchas variedades. y que aquí. es fácil reunir las hebras completas y trenzarlo para hacer adornos. su carácter entusiasta. rojas de peonía. van y vienen constantemente: salen -211- . esta tarde. inclusive orugas que despren� den de la corteza de los árboles o ensartan en un palo puntiagudo introducido entre las ramas y hojas de pequeños arbustos. disfrutan sobremanera unas arañas grandes. Los hay de semillas negras de parapara. pulseras y cinturones. la recolección de frutas de palma y la pesca de cangrejos tan abundantes en los caños pedregosos después de las crecientes. son importantes. anchas en su parte central. marrón oscuro de ojo de za� muro. apiladas en un rincón. adornadas por un borde que luce una decoración exterior punteada. más estrechas en la boca. alas o picos de pájaros y pezuñas de báquiro recortadas en fragmentos de un centímetro. La comida se inicia con una sabrosa sopa de plátano rallado. Los más llamativos están conformados por plumas. imitando tortugas. indistintamente de hombre o de mujer. y para calmar nuestra sed. el plátano es el principal producto agrícola. la caza es fundamental. en forma de pez. Las moldean con la arcilla roja y fuerte que se da al borde del río. Como ambos sexos lo tienen tan largo y tan sano. vasos y cucharas. miel y jalea de las colmenas diluidas en agua. guardianes de la selva y cabello humano. tal vez eso es lo que man� tiene su vivacidad. Papá me insta a que me fije en los collares que quizás se han puesto para dar un carácter de fiesta a nuestra visita. de semicírculo. las secan al sol y luego las cuecen en simples hornos de piedra y leña. lo que hacen después de asarlas sobre hojas de higuera silvestre. ellos también aprovechan el fruto del taparo para hacer las totumas. La alimentación de los Jodi es variada. armoniosas. Admiramos. Como todos los indígenas.

perdices. ¡rrr. grullas. luego se abrazan entre sí y con sus amiguitos jodi. los animalitos se lucen con sus mejores gracias y habilidades: saltan.El Chamán de los Cunaguaros. rrr! ¡A jugar. hola. nos vienen a la memoria otras notas similares. Entre el humo de la hoguera. chigüires. entra la oscuridad. Muy entusiasmado al ver a otro de su especie. se acerca a Superloro con las alas abiertas y baila también girando sobre sí mismo. sus bellos collares y atavíos de plumas. Viaje por el mundo indígena venezolano vacías hacia el fogón y regresan llenas de diferentes víveres aderezados con caracoles y camarones de río. lechuzas. Reina animación en el ambiente. picures. brr! Su homólogo colega plumífero no se queda callado: —¡Đ∆ĭĕðĕØö¥ÿĕĕ¤! La respuesta del otro loro en el habla jodi. ¡Increíble! El espectáculo es de primera. periquitos. Superloro despliega su copete amarillo y como iniciando una amistad. su reluciente cabello largo. el frío se cuela en la vivienda. el joven Patamu se acerca tocando suavemente una armo� niosa flauta. hablan y cantan. especialmente cuando Superloro toma parte en la representación. sus ojos de mirada enigmática. En el mágico tono de la melodía se nos antoja un presagio. volando y girando de un hombro a otro mientras tirita: —¡Hola. Al escuchar el cautivante sonido. Aplaudimos y nos reímos hasta más no poder. se persiguen entre ellos. en la semipenumbra de la noche que cae. loritos. Al son de la flauta esta noche tenemos hasta teatro: lo protago� nizan unos actores de excepción. bailan. hola. hola! Superloro. quizás una señal tan esperada. tuca� nes. Ladea su cabecita como queriendo escuchar -212- . y luego do� mestican y crían como compañeros de juego para los niños: monos. pavas. pájaros carpinteros… ¡Un zoológico completo! ¡Aquí hay que abrir bien los ojos. nos arrimamos al fuego. saludan. lo saluda: —¡Hola. porque nadie habla español! Dirigidos y ayudados por Patamu y las dos niñas Mitu y Hoga. a jugar! A este punto un loro real muy parecido al nuestro reclama su rol en el espectáculo. Detalla� mos su cuerpo delgado pero firme que se recorta en la habitación. lo que nos despierta una remembranza lejana. Superloro. Son los animalitos silvestres que los Jodi capturan en sus salidas de recolección y cacería. Superloro. entablan cómicas luchas. deja al nuestro con un aire de desconcierto.

Por fin se decide: —¿Cómo tienen ese loro con ustedes? ¿De cuál comunidad lo sacaron? —¡No. y para consolarlo le tiendo mi dedo. a la cual brinca de inmedia� to. Alrededor de cada uno -213- . Superloro bosteza estruendosamente acompañado por Maigua y las hijitas de Ongua a la vez que grita. Me había dado cuenta de que hacía rato Ongua miraba con ex� trañeza a Superloro. —¡Pero no creo que haya volado hasta allá! ¡Y sé que en Caracas no hay loros! —Nos lo trajo un amigo yukpa. muy atinadamente: “¡A dormir. lo tenía siempre cerca de mí. Parecía querer decir algo. Para mayor sorpresa. Yo me encargué de él. luego empezó a volar y hablar. —¿Qué sabe decir tu loro? —Muchas cosas. —Pobre loro. casi de ver� güenza. y ya ha disparado los primeros flashes para familiarizar con ellos a nuestros nuevos amigos. Los re� petidos fogonazos dirigidos a los extraordinarios actores confieren al ambiente un halo de luminosidad que nos conforta. y así me despierto con rapidez para ir a la escuela. estaba pichoncito y todo picotea� do. lo crié con cariño. de ninguna! Lo traemos de Caracas. Ongua se ríe a carcajadas mostrando sus dientes blanquísimos. Kaima nos lleva a una vivienda ubicada detrás de esta. y a todos nosotros nos da un sentimiento de pena. Superloro empieza a reír también. pana! —le susurro. a dormir!”. Es la señal. que ya tiene encendidos dos fogones. Es muy tarde. imitando la risa del jodi. y empiezo a mecerlo rascándole la coronilla. —¡Tú no entiendes eso. luego papillas. vive allá con noso� tros. viviendo con una familia de cara� queños que los han desarraigado de su ambiente —reflexiono—. tan selvático. yo también mortifi� cado. Papá había conseguido durante la comida el beneplácito de nues� tro anfitrión Ongua para tomar fotos. —¿Como qué? —Por la mañana me llama fuerte: “¡Buenos días Telio!”. Se había caído del nido. si volviera aquí tal vez recordaría su idioma nativo. le di tetero.Los Jodi. guardianes de la selva mejor. y se quedó en familia. y todos lo imitamos durante un buen rato.

tratamos de penetrar con la mirada la penumbra de la choza que la débil fogata no logra vencer. Solo. bien dormido. nuestro bondadoso anfitrión. No falta uno mínimo para Maigualida. Contempla largo rato a mi padre. que se recuesta ense� guida apretando entre los brazos un monito tití que las niñas Jodi le han prestado. la oigo siempre más y más cercana. ¡Es él. Presto atención.El Chamán de los Cunaguaros. Chisporrotea el fuego. las de las niñas y del bebé colga� das por encima de las grandes. Me incorporo y advierto que al mismo tiempo lo hace papá. se va acer� cando. refugiado en lo más alto. ¡Qué tierna esta costumbre! ¡Mamá jodi duerme con sus hijitos al alcance de la mano. No se borra el gesto fiero y pensativo de su rostro. Allí. inmedia� tamente. nos enrollamos en nuestros lechos col� gantes que bien sirven de cobija. Para protegernos del frío. desde lejos. Viaje por el mundo indígena venezolano están suspendidas en forma de triángulo varias hamacas de algodón. Es él. casi como un grito. Destellos de luna rebotados de las estrellas encienden chispas alrededor de su figura. melodio� sa. y si se caen. Yo también me acuesto. Una flauta. como con una corona invisible -214- . fuerte. siempre encaramados en lo alto de los árboles. Siento mi corazón acelerarse cuando presiento su paso. cerca del otro fogón. reforzándolo luego con tiras transversales. Nos enseña las de su familia. ali� mentado oportunamente por una sombra silenciosa: Ongua. sencillas y espaciosas. se queda muy a gusto. En silencio. que a su vez lo contempla sin hablar. a mis hermanos y a mi madre dormidos. el chamán. se oye el bramar de un venado en celo. escon� dida su coronada testa de loro real en el hueco del hombro. el chamán! Clava en mí sus ojos amari� llos como las pupilas de los cunaguaros y yo bajo los míos. caen sobre ella! A continuación nos indica nuestros chinchorros. pasa un ave nocturna de ligero vuelo. que no se esperaba una sorpresa tan extraordi� naria! Se duerme abrazada a la pequeña criatura de hermosa melena leonada y quizás sueñe con pertenecer a una selvática familia de estos diminutos seres. porque Supermudo ha encontrado de su completo agrado uno de los dos postes verticales alrededor de los cuales está enrollada horizontalmente la fibra con que han elabo� rado mi chinchorro. lleno de una majestad impalpable. haciéndole comprender que es sólo hasta mañana. Luego se aleja con su séquito feli� no. ¡Es suficiente para ella. El fuego arderá la noche entera.

que tanto aprecia su cafecito mañanero. cazador incansable. por nuestras tradiciones. Por fin. fortalecido. su presencia hace fruc� tificar la tierra. por nuestra gente. Pulso la ruedita que ilumi� na el cronómetro. el rastro del cunaguaro. que después del nombre estrambótico me regaló con especial cariño mi abuelo de Maracaibo. que conversaban en voz baja. —Creo que tuve una pesadilla ¿verdad papá? —Tal vez Filatelio. las dos. y tomé con ellos café con miel en una totuma honda. Su palabra hace crecer en nuestros corazones el amor por lo nuestro. sino porque mide el tiempo con absoluta precisión. que siempre carga un cucurucho en su equipaje para complacer a papá. Respiro hondo. No logro volver a conciliar el sueño.Los Jodi. como pocas veces. buenos días. entre esperanzado y temeroso de que volviera sobre sus pasos y nos hechizara con un ademán o con un conjuro de sus labios. mágico. Mantengo cerrados los ojos. el Cha� mán de los Cunaguaros. me quedo realmente dormido. Flota en el ambiente un almizcle agridulce. Papá ya empieza a traficar con las películas. hola. Su flauta tiene cualidades curativas. tal vez —murmuró en voz muy baja como arrancado de sus hondas meditaciones. ese bello artefacto de brillante niquelado del cual me siento muy orgulloso. no tanto por su elegancia. señor de la selva y los ríos. Me despiertan los graznidos de Superloro: —¡Hola. Me vienen a la memoria las palabras de Ongua cuando apenas acabábamos de conocerlo: —¿Les llegan visitantes? —El que siempre viene por aquí es nuestro jodi sagrado. baja de su morada celestial y nos brinda el calor de su protección especial. las tres de la madrugada. La una. —¿Y quién es él? —¿Que quién es él? Un jodi sobrenatural. Aprovecha el frescor del amanecer para tomar fotos -215- . guardianes de la selva en las sienes. gravemente. a comer! —y nos invade el aroma del café recién colado en el fogón de la cocina por Carmen. Él nos vi� sita con cada luna llena. con poderes divinos. el olor que tanto temen las lapas y los picures. Y luego—: Filatelio. ¿de qué hablas? Me conformo con la respuesta. Me senté junto a papá y al jefe jodi. Me siento des� cansado.

y para los pequeños las cerbatanas. de los instrumentos. Viaje por el mundo indígena venezolano del interior de la vivienda. que están apoyados en el piso o colgados de las paredes en gran orden y limpieza. que vemos alineadas en el suelo a lo largo de la pared de -216- .El Chamán de los Cunaguaros. Los Jodi no poseen arcos ni flechas. Para la caza de animales mayores utilizan lanzas con puntas de metal y a veces de piedra.

Filatelio —me pide a continuación—. y le transmito en voz alta mis observaciones mientras él cambia los rollos: —Estas cerbatanas tienen cuatro partes —empiezo—. Así lo hago. después el tubo externo —prosigo yo— y el cuarto elemento es un tubito que recubre y protege unos quince centímetros de la caña interna. monos. guardianes de la selva fondo de la vivienda. entre treinta y cuarenta centímetros. para que los cazadores puedan soplar intro� duciendo los labios en ella —me aclara papá. —¿Y los dardos? Míralos. abierto arriba y cerrado abajo en -217- . me felicito yo mismo! —¿Qué longitud tienen por todo las cerbatanas? Calculo rápidamente. y cuando éstos se agotan. que los cazadores aplican en forma líquida. con varillitas del monte que aguzan con extrema rapidez y destreza —remarca mi progenitor—. equipadas con una buena cantidad de dardos apretados en los carcaj. papá. mezclado con saliva. Sé que no debo tocar los dardos. —Luego está la caña interna. para que me ayudes luego a comentar las fotos que tomamos. —Los alcanzan. —Varían. La cerbatana es un arma silenciosa. y si los ca� zadores fallan en acertar debido al reducido tamaño de las presas. —Muy probable. elaboran otros de inmediato. ¡Son bien largas! —Me parece. Cuando se solidifica lo ablandan me� diante fuego. ese terrible y misterioso veneno vegetal de los indígenas. pavos y pájaros. porque sus puntas están frecuentemente untadas con curare. ¡Qué bien las detallé.Los Jodi. tienen la oportunidad de volver a disparar con el mismo dardo. el cual sobresale en el extremo opuesto de la boquilla. Aquí casi todo lo hacen con la palma seje. Creo que están hechos de corteza de seje. La bo� quilla es bastante ancha. para que no merme su acción instantánea. —Pero no siempre se preocupan en rescatar los dardos que no han dado en el blanco. que paraliza y mata las víctimas. ar� dillas. pero no los toques. Así lo hago. que pueden alcanzar los tres metros —aventuro con cierta duda. —Pero el carcaj —continúo después de examinarlo bien— es un trozo de caña gruesa de bambú. Observa bien las cerbatanas.

Por cierto. a traer otros lentes. mientras los morochos empiezan a desperezarse. y comenta: —Fíjate hijo. a la luz brillante de la mañana divisamos otras habitaciones de hojas de palma. que una vez al año en alguna expedición. Por eso es que en la actualidad quedan sólo -218- . llevan a cabo con asentamientos criollos ofre� ciendo sus cerbatanas y las vasijas que tanto nos llamaron la atención ayer. Y ahora dime. observándonos. hasta que se empezó a recurrir a la fabricación de productos sintéticos. Más tarde los explotaron cruelmente. Contempla luego las puntas de las dos lanzas. Es un miedo ancestral. cuando tuvieron que refugiarse en esta lejana zona de la selva. Ayudo a papá que quiere montar el trípode. Viaje por el mundo indígena venezolano forma natural por un nudo de la caña. sorteando selva y río. papá? —Seguramente están asustados. obligán� dolos a trabajar para ellos. ¿qué es esa lanilla? Papá se acerca con una nueva película y toma de cerca algunas vistas del carcaj que yo estoy describiendo. al lanzarse del poste de ma� dera se ha enredado entre tantos chinchorros. desde la época de la conquista. algunas con techo de caña brava. las puntas metálicas de estas lanzas las fabrican con hojas de machete o cuchillos afilados. varios muchachitos jodi se nos acercan de entre las hierbas altas donde habían estado escondidos. también los criollos recolectores de pan� dare. se alma� cenan las lanillas de ceiba que usan para la elaboración de dardos nuevos. Una vez afuera. caucho y balatá. con métodos crueles. más abajo del nudo. a la vez que me explica: —En la parte inferior del carcaj. Después de retratar las vasijas salimos.El Chamán de los Cunaguaros. —¿Y cómo las consiguen? —Mediante trueque. origina� do desde hace siglos. para salvarse del asedio español y de los traficantes de esclavos que compraban y vendían indígenas. voy a fotografiarlas ya. ellas tam� bién. raptándolos en sus lugares de origen. largas. al menos unos tres metros. —¡Buenos días! —la vocecita de Maigualida acompaña dos so� noros besos. padre. —¿Acaso nos tienen miedo. de la cual jamás salieron. despertados por el vuelo desordenado de Superloro que en su prisa por seguirme. Poco después.

Por una vez. ¿Todos los americanos somos indios? ¡Pero lo cierto es. La niña los desenvuelve. y les ofrece los demás. lo somos todos. Juegan con un aro que han elabora� do con presteza amarrando un bejuco. que viven fieles a la tradición. con su guayuco yekuana y los collares de semillas de peonía que le han puesto. y eso será cuando llueva. Muñeca. no obs� tante sus ojos claros y sus ricitos rubios. ¿O acaso lo es? A lo mejor. las peleas. Ellos la interrogan con una mirada seria y desconfiada.Los Jodi. en el comienzo. y la música no tiene partidos. a través de los niños. —Será lento y difícil volver a ganar su confianza. que todos los indios son americanos! —exclamo en voz alta. Al fin extienden la mano y los aceptan. —¿Saben que esa canción era el himno de los antigomecistas? —se sorprende papá. A esta conclusión que me alegra. las rencillas antes tan frecuentes. guardianes de la selva pocos centenares de Jodi. especialmente entre los dos ceritos. se agrega el entusiasta consen� timiento de los morochos que acaban de llegar. Uno de ellos lo lanza en un espacio abierto. celebro su agudeza. Los demás. ¡Acertaron! Este compartir con los indígenas ha constituido un gran aporte a nuestro crecimiento como familia. introduce uno en su propia boca. tratan de atravesarlo con un -219- . libres y sueltos en sus cor� dones. como yo pensaba antes. se confunde entre ellos. —¡Nosotros no somos políticos! —exclaman a dúo los moro� chos—. No se quieren quedar atrás y cantan: Pajarillo verde. Han cesado las controversias. Ahora papá les está tomando fotos. corriendo. parece una indígena también. En eso vemos que Maigualida les tiende a los niños unos ca� ramelos que le ha dado mamá. con las nalguitas al aire. Su rostro se suaviza en una sonrisa. Seguimos observando a los niños jodi. pero ocultos y recelosos. qué te puede dar un indio pajarillo verde por mucho que yo lo quiera ay ay ay ay una cesta de cangrejos pajarillo verde. —Quizás —me contesta papá— establecer la comunicación nos sería más fácil si lo hiciéramos.

muy compenetrado. y el juego continúa… Da gusto ver cómo se entretienen. Mor y Ocho no resisten la tentación. El que lo logra de primero. Papá sigue sacando fotos. El cazador -220- . hechas de una variedad de bambú. unos muchachitos un poco más grandes se entretienen entre juego y trabajo. Un poco retirados. después de saludar cariñosa y burlonamente a los niños. Me comentan que han averiguado que los jóvenes jodi deben además ejercitarse en la cacería del báquiro. se convierte en el lanzador. y algunas para animales mayores. Los adolescentes hacen más lento su paso y nos observan asombrados. a las cuales acechan. al borde de la choza. O bien ocultos en un mirador cuyos costados han cubierto con hojas de palma o platanillo. casi marchando en una ordenada cuadrilla. adelantán� dose algunos pasos. El otro morocho inventa un silbido de paují fuerte y certero que hace que la marcha jodi se detenga por completo. un recur� so para atraerlos. cerca de un árbol frutal donde caen frutos maduros que sirven como alimentos a varias bes� tiecillas. Los miran y les sonríen con simpatía.El Chamán de los Cunaguaros. —¡Míralos cómo gozan! —subrayan los morochos. Comprendemos que no se trata de un jugue� te. Uno de ellos. quizás previo al definitivo. el sonido los alcanza. no sin antes repetir a la perfección los silbidos de los morochos. con esa diversión tan sencilla y sana. Me gusta imaginarlos ensayar la imitación de los cantos de pájaros. Viaje por el mundo indígena venezolano palito. entre cantos y gritos. sino de un instrumento de caza. comienza a silbar como un tucán en la espesura. Largo y vibrante. que se considera un asunto estrictamente individual. —¡Parece que nos entendemos! —exclaman contentos los dos ceritos silbadores. con puntas de la misma madera. bien afiladas. elaborando en conjunto trampas para pájaros. O quizás preparándose para apresar un venado. como un saludo alegre. y es muy arriesgada. al cual como mínimo hay que velarlo toda la noche. El enfoque de su cámara cambia sólo cuando se acercan. Tengo la impresión de que van a practicar las diversas técnicas de la cacería. unos jovencitos que empuñan lanzas no tan largas. No se detienen y siguen a paso acompasado hacia el bosque. y los muchachos aguardan en vilo para no espantar al animal hasta que antes del alba él mismo se acerque. Han comprendido. Luego reanudan su procesión.

trepar como monos o lagartijas y desde allí acechar al animal como si ellos mismos fuesen pumas. guardianes de la selva empieza por aprender a localizar las manadas. Los Jodi caminan contentos. mientras los mapires -221- . Con movimientos de una lenti� tud extrema. el encantador de abe� jas. excrementos que indiquen en qué dirección se des� plazan. que sabe de este arte milenario. anticipando el banquete que se van a dar. en un clima de suspenso y de exaltación. Cuando deciden ata� car su presa. una especie de pértiga. guiándose por el fuerte olor característico que despiden esos mamíferos. llegamos hasta el tronco de árbol que protege la colmena completamente callados. muy despacio se aproxima y valiéndose de un palo largo. espanta con humo a las abejas que huyen a buscar otro refugio. entre voces y cantos. Ungua nos tenía una sorpresa: en días anteriores a nuestra lle� gada habían hallado en el tronco de un árbol. se ocultan con sigilo detrás de un grueso tronco. mujeres. juegan y ríen gozosos. Los demás se retiran unos pasos y él con gestos y conjuros. expectantes. ¡una colmena completa! La habían guardado para obsequiárnosla y recogerla junto con nosotros. hombres. pistas. Los niños embadurnados y hartos de miel y jalea. Nos indican que así debemos hacerlo también nosotros. Luego quiebra el panal y a continuación. en plena selva. plantas pisadas o quebradas.Los Jodi. lo que es esencial para no perturbarlas. logra bajar el panal y depositarlo en tierra cuidadosamente. Nosotros nos apartamos también. Actúa con tanto sigilo y tanta cautela que sus movimientos parecen en “cámara lenta”. o cunaguaros. ancianos y niños. pues el báquiro es un animal sumamente peligroso por su fuerza y voracidad. que en esta ocasión debe volverse de verdad Supermudo. según el decir de papá. o caminan� do a través de la selva hasta hallar huellas. en la que se ven obligados a encaramarse con agilidad a los árboles. tiene lugar el más delicioso festín. Al caer la tarde. a fin de treparlo inmediatamente en caso de ser descubiertos y desde allí poder disparar sus lanzas. Comemos la miel allí mismo y nos llevamos las abundantes sobras a las casas. y así se lo hago comprender a Superloro. He aquí que se adelanta un indígena especial. siguiendo técnicas antiguas que lo protegen de las terribles picaduras. con su característica varita atravesando la nariz. Es seguro que encuentran emocionante esta actividad. pero en el más completo silencio para no asustar a las abejas. Para buscarla salimos todos juntos.

Y yo los imitaba expectante e impre� sionado. a quienes no les habían ofrecido participar en la aventura. a unos cincuenta metros de nosotros. A mí junto con Patomu nos -222- . Luego un se� gundo. inclinados entre la maleza. rompiendo ramas y hojas. sintiendo que estaba viviendo una de las más interesantes experiencias de mi vida. Me habían dado una lanza a mí también para defenderme en caso de necesidad y yo trataba de llevarla al igual de mis amigos jodi. Volvemos al poblado felices de haber participado en tan exquisita y singular excursión. Patomu y dos muchachos avan� zan rápidamente y se encaraman en lo alto de un bucare frondoso. Al despuntar el día. Mis compañeros cortan varas gruesas.El Chamán de los Cunaguaros. unos raros rugidos… Salieron del bosque inesperadamente. Adelantaban sigilosos. Los demás huyen hacia la selva. donde es menos densa la piel del animal. El grupo se dispersa de pronto. grandes y oscuros. Muy oportunamen� te me tienden la mano y me hacen subir. Sobreviene un ruido hosco. ¡Pero yo no veía el menor riesgo! Caminá� bamos por la selva. Otros se quedan conmigo. y sin que nos picara ni una sola abeja. Pero pesan bastante. sintiendo su fuerte aliento en mis talones. y otro más. muy ufano. Un extraño tro� pel. Súbitamente un báquiro cae herido de muerte. gruñidos y jadeos. Son los machos más viejos del grupo. despertando la envidia de mis hermanos. Los báquiros nos embestían. lo flecharíamos o le arrojaríamos la lanza. y de ellas amarran sus tres presas. mientras nosotros al fin bajamos del árbol. mientras la manada golpea el tronco con horrendos topetazos y agudos gruñidos. Los veíamos galopar hacia nosotros gruñendo y cuando me percaté de sus enormes colmillos corrí hacia el árbol con los de� más. Patomu y sus primos me hicieron señas de seguirlos y de adentrarme con ellos por un sendero bosco� so. Por cierto. no imaginaba la suerte que en la madrugada siguien� te me tocaría. ame� nazantes. Todo eso me desconcierta. Eran varios. y cuando apareciera un báquiro. tratando de no hacer ni el más leve ruido. por entra� ñar considerable peligro. atándolas por las patas traseras y delanteras: así es más fá� cil transportarlas. ¡La cacería del báquiro! Había aceptado feliz. dejando un rastro abierto en la espesura. Las cer� teras lanzas de los Jodi los han matado en segundos entrando por el cuello. eso era todo. Viaje por el mundo indígena venezolano repletos de taparas cargadas de miel anuncian el fin de la jornada.

y se lo re� lata con detalles al Coronel. Entramos en la aldea triunfantes y todos nos salen a recibir. -223- . te da una cesta a medio tejer y te pide que la termines. ¿En esa selva tan intrincada y solita� ria. la estrella de la tarde. —Así se habla. —Conversar no. puedo aclararles algunas dudas. Me temo que no les habrá sido tan fácil conversar con los Jodi. dando a su vozarrón unos tonos tenebrosos—. Es un ser mítico. que ha pasado las noches en el helicóptero y las horas del día explorando los alrededores. ¿no salen fantasmas? ¿Por aquí no hay narraciones fantasmales? —No es exactamente el tipo de preguntas que me gusta con� testar. quien ha logrado fotografiar y filmar. —¿Estamos listos? —pregunta en efecto. ¿En� tonces no hay preguntas? —Preguntas sí tenemos. personalmen� te. vaciado y perforado con agujeros pequeños para llevár� selas a su General. —¿Y después? —preguntamos en suspenso. —Vamos a darle un compás de espera —ofrece cortésmente el Coronel—. aseado y pulcro en su uniforme se presenta puntualmente nuestro Anfictión. ¡Es la hora de la partida! Debemos reunirnos y aprestar nuestro equipaje. por lo menos nosotros —habla Mor en nombre del número Ocho—. pero voy a complacerte —consiente el Coronel. Ha logrado apresar algunas y las guarda con cuidado en una taparita que él mismo había arrancado de un árbol. la apasionante excursión en pos del panal de abejas y yo. Al despuntar. regocijándose al pensar en los festines que tendrán en los siguientes días. la impresionante cacería del báquiro. —Estaríamos. El más exaltado y feliz es nuestro fotógrafo Rafael. alta en el cielo. las extraordinarias secuencias. si las tienen. En las selvas cercanas a los do� minios de los Sape y de los Jodi se habla de la leyenda de Mawadi. guardianes de la selva toca cargar el báquiro más pesado de todos. Véspero. al recordar el maravilloso teatro animal.Los Jodi. en blanco�negro y en colores. Mientras tanto. y persiguiendo las hermosas ma� riposas rojas típicas de la región. que no conocen el español. '¡pero nos hemos entendido muy bien! —ex� clamamos satisfechos. o mejor se hace —aprueba Anfictión—. pero… mamá no aparece. Cuando uno lo encuentra en la floresta parece muy cariñoso. vive en el agua de donde pocas veces sale.

y tú puedes aprovechar el momento para huir. pero una escena inesperada me hace retroceder. “para cualquier emergencia”. disolviendo algo en él. los morochos.El Chamán de los Cunaguaros. —Esto no me está gustando nada —murmura Ocho. en piedra del camino. te grita. se dedica a arreglarlo. te encierra en ella y te lleva para comerte. te lo quita. A todas estas. al observar a mamá junto con Wayasury. —¡Qué susto! ¡Me da escalofríos! —Entonces hay que tejerla mal —acotan los morochos a una sola voz. sentada en un chinchorro. el Coronel tiene un repertorio fantasmal insospe� chado. con un niñito en los brazos. convertido de nuevo en jaguar. entonces —concluyo yo. Mamá. no queremos aprender a tejer cestas —se comprometen. Me acerco a un techito de hojas de palma. —Mejor no cruzar la selva solos. —A mí menos —puntualiza Mor. lo que yo aprovecho para burlarme de su nerviosismo. —El Uruturú se acerca poco a poco al hombre que atraviesa la selva y se convierte en hombre también. mamá sigue sin aparecer. Experimento ahora la misma sensación que me embargó entre los Yekuana. arropado en la cobijita rosada de Maigua. —Y no han oído hablar del tigre Uruturú? Al parecer. Al ver el trabajo mal hecho el Mawadi se molesta mucho. —Ve tú. A su lado. llámala —me insta papá. búscala. prepara con mucho cui� dado otro tetero. con Mereka: a -224- . convencidos. que al decir de los ancianos se transforma a veces en persona. —¿Qué animal es ese? —Es un tigre raro. el maletín de enfermera de campo está abierto. guiada por su voz. —Exactamente —confirma el Coronel—. Viaje por el mundo indígena venezolano —Si la terminas bien. trata de cal� mar su llanto y proporcionarle algún alimento en uno de los teteritos de los cuales se proveyó antes de salir. Le da conversación. De cuclillas en el suelo una indígena. le cuenta un relato y después se lo come. donde me parecía ha� ber visto dirigirse a Carmen con una jodi. —¡Es sólo una leyenda! —ríen los morochos pero súbitamente se sobresaltan al oír un resoplar que resulta ser el graznido de Su� perloro. —Pero por si acaso.

mi amiga yekuana. Aquí las noches son frías. y aplicarlas? —No —sonríe mamá—. nos tenemos que ir —susurro casi avergonzado por interrumpirla. —¿Es posible? —esta vez me sorprendo yo— ¿Ya sabes prepa� rar las hierbas medicinales. —El mismo. —¿Pero mamá. los botines de cuero. y con esto me gané su confianza. Suavemente. el italiano hay varios lenguajes: el de los músicos. al bebé le preparé un tetero de flores de manzanilla y le disolví una aspirina infantil -225- . Lo curé con hierbas de Wayurami. el fran� cés. —¿En qué idioma? —se informa la voz irónica de Mor. los pantalones de dril. Salimos. ambas son las madres del pequeño jodi llorón. son hermanas. Pero se las enseñé a la ma� dre. no les gusta darles a sus hijos nuestras medicinas. —Una gran calentura y tos. de qué? —indaga papá. las medias to� billeras. no tanto. entre serio y burlón. estaba enfermo. Recoge el maletín. Estos in� dígenas son muy cautos en lo que atañe a sus críos. mamá. le entrega el niño ya dormido a la indígena. —¿Qué? —Sí. —¿Cómo lo curó? —pregunta curioso el Capitán—. ¡ustedes! —replico yo. el de las mamás. Mamá me ve. —Lo sé. —En el idioma de las madres —susurra Carmen. mamá pertenece a este mundo indíge� na. me llama: —Filatelio. quiere puntualizar. Aunque ellos las tomen.Los Jodi. —Dándole a su amiga jodi una clase de medicina —contesto yo por ella. ¿nos vamos? —Sí. Ella. quizás enfermo. sabrán que además de varios idiomas. Luego. el alemán. —El de los borrachines. guardianes de la selva pesar de la franela de algodón. —¿Qué tenía el niño. el de los ena� morados… —¡Ese es el tuyo. el de los payasos. siempre pendiente de las muchachas! —me agreden los morochos al unísono. ese era el mismo que hablabas con Wayurami? —Ocho. Las últimas recomendaciones se las da en un cariñoso murmullo. y el niño está recién nacido. —¿Qué estabas haciendo? —pregunta papá. y la jodi envuelta en sus collares de rojas semillas y su breve guayuco de hojas.

desviándonos a unos cuantos kilómetros de la impresionante cascada. una de nuestras maravillas. una mano permanentemente tendida hacia ellos. como rugido misterioso? —pregunto. pero protegidos por las condi� ciones atmosféricas favorables. algunos Jodi se nos unen. que los acerque a nosotros sin forzarlos. Nuestra ruta no la incluye. haciéndole ver que esto era lo mismo. ha� cia el helicóptero. Viaje por el mundo indígena venezolano adentro. Nosotros sabemos que sí lo es. amor y deseo de ayudar. temporal: quizás aprobación. el rugido de Kanaima. ángel! —apoyan Muñeca y Superloro. ¡Cuente usted con toda mi admiración! —No es nada importante —se defiende azorada. algo más que una simple ayuda. pero solícitos y colaboradores. sin arrancarlos de sus tradiciones. pero a la vez sorprendidos. es así como la denominan los indígenas. —En realidad esta caída de agua se llama Churún Merú. Nos queda el recuerdo de este inolvidable paisaje venezolano. —Es ciertamente un rugido. Papá y mamá se miran como si supieran algo que nosotros ignoramos. Mamá tiene muchas cualidades y aún más: dedicación. Estoy segura de que la fiebre se le quitará en pocas horas. le enseñé a preparar otros teteros con los mismos ingredientes. —Caramba. lo que significa algo como larga cabellera. Esta vez. Helipájaro y yo mismo les hacemos este regalo. -226- . la más grande del mundo. Sabemos que les gus� taría volver a vernos.El Chamán de los Cunaguaros. y que tenía el mismo efecto que las hierbas. comparable a los de las maravi� llas del mundo. con sus conocimientos y su psicología —dice el Capitán— sería usted una valiosa ayuda para cualquier an� tropólogo. Asimismo lo hacemos nosotros. doñita. Como ella comprendió. Nunca se le acercan demasiado. Coronel —gritamos todos. la contemplan desde lejos con veneración. Al poco de haber levantado el vuelo. —¡Ángel. Precedidos por el Coronel. afecto. La creen formada por los cabellos de un ser humano y le atribuyen un significado sagrado. —¡El salto Ángel! Gracias. sus amigos. Los sentimos amigos. colaboración. Que esperan algo más de nosotros. la voz de nuestra fascinante catarata. un rumor lejano pero im� presionante nos hace enmudecer. y el deseo de volverlo a ver. silenciosos. —¿Qué es ese ruido. recorremos el camino a la inversa.

-227- . se ha convertido. hoscos pensamientos cruzan por mi mente. exploración. Las acciones dirigidas hacia nuestros aborígenes. y la nubosidad a veces se con� vierte en llovizna punzante. a dirigirnos a noso� tros en la colaboración que se les quiera prestar? ¿Los gobernantes? ¿Los políticos? ¿Los misioneros? ¿Los maestros? ¿Los antropólo� gos? Quizás un equipo interdisciplinario formado por todos éstos.Los Jodi. Cualquier viaje. en puente de confluencia de tantos sueños e inquietudes. guardianes de la selva Mientras volamos hacia otras regiones. donde una inmensa red vegetal se extiende por kilómetros. que ha tendido lazos de co� municación entre estas culturas. no pue� den ser improvisadas. en vínculo entre ellas. Como el Chamán de los Cunaguaros. con su consenti� miento. en reflexiones con fundamentos científicos… ¿Quiénes son realmente los llamados a acercarse a ellos. intento. de esta grandiosa naturaleza. y ha tratado de llamar a un despertar de las razas y etnias indígenas. Deben ser personas comprometidas a fondo. pero con la participación de algunos representantes de los mismos indígenas. identifica� das con las necesidades de esta gente. acción o decisión. deberían estar basados en estudios de las condiciones humanas.

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pequeña y suave como las hierbas del camino. Carmen es criolla. callada. a través de dibujos que mi padre me dio diciendo: “Esta es tu madre”. Ella habla con voz leve como la brisa de la tarde. Ocupa el lugar de mi madre y es como ella. breve.Palabreo para Carmen Carmen es morena y menuda. como las piedras brillantes de los ríos son sus ojos color de miel húmedos y lentos al posarse sobre las cosas. según la imagen que ha viajado en el tiempo para mí. como pájaros o pétalos de flores. según la imagen que tengo guardada. hermosa. Y se veía una mujer en plenitud lunar. 229 . exacta. con el embrujo del puma en la mirada.

Siento su voz amiga y presiento que también su imagen quedará presa en mi memoria. esa sonrisa de flores y frutas que se ve en la imagen de mi madre. Pero la siento cercana.El Chamán de los Cunaguaros. -230- . Viaje por el mundo indígena venezolano Carmen no tiene su sonrisa. su piel de hierba me recuerda la piel de nuestra gente.

Algo así no habríamos podido ni si� quiera imaginarlo. Con el tiem� po. con cierta aprensión. relatarlo. desconocían el arte de la navegación. Yo entiendo la recomendación de Anfictión. llamado pulmón vegetal del mundo por sus 231 . han empe� zado a aventurarse por aquellos ríos selváticos parecidos a acuáticos caminos. a tallar canaletes. atravesaban los caños equilibrándose en pa� sarelas de lianas. al oscurecer. no me sería posible aterrizar. con dos jóvenes a los remos. Noto que papá los mira sorprendido. El Amazonas. A veces. o construían balsas con tallos de plátanos o con maderas livianas ensambladas entre sí. hijos de la luna Nos embarga la emoción. Sin embargo. No sé si lograré describirlo. —No puedo llevarlos más cerca. tam� bién comparto la preocupación de papá. Pero no teman. Habíamos llegado al territorio yanomami luego de un vuelo bas� tante largo. Recorrían la selva a lo largo de rudimentarias trochas. una canoa nos espera. por cortos trechos. Antiguamente los Yanomami eran un pueblo de tierra firme. Al borde del caño donde nos deposita el Co� ronel. confíen en ellos —lo tran� quiliza Anfictión. la selva es demasiado tupida. han aprendido a manejar curiaras. o al menos.Los Yanomami. se dejaban llevar por la corriente en troncos huecos de palmas.

somos mogave. plantas. ¿Y ellos dos? Ellos son huya. plenos de una inmensa diversidad de fauna y flora y constantemente amenazados por la invasión del hombre. corre. Xoto es más alto y fornido. El viejo es wero pata y la vieja suwe pata. parece que estuviese recordan� do en sueño paisajes melancólicos. entonces. sus ojos son agudos y penetrantes. de cuerpo armonioso y mirada apagada. cami� na en cuatro patas. es más delgado. de solidez. Luego se vuelve aterekou. Aún más bonitas son las palabras que se usan para los bebés. a los cuales no dan enseguida nombre propio. ya es grande. Superloro ha estado con la oreja aguzada. pues pata significa maduro. presta a ambos un aire de seriedad. Makobi. De los niños grandes. está surcado por centenares de vías fluviales que constitu� yen la única forma de comunicarse entre los poblados asentados en lo espeso de la selva o en las riberas de los ríos. como papá. o sea que no saben. humanos. Un bebé recién nacido es a shatio shoave (aún mama).El Chamán de los Cunaguaros. costumbre parecida a la de los monjes franciscanos pero anterior a la penetración misionera. dejándose una tonsu� ra en la coronilla o en la fontanela de la cabeza. el número 100. Mientras nosotros nos impresionamos con la amplia gama de palabras para designar las edades y mis hermanos las repiten con deleite. ihuri. Nosotros. Los morochos aprovechan enseguida para aprender la palabra ihuri y su significado. que se utiliza tanto para las cosas como para los seres vivientes. Nos saludan. que se adelanta escoltada por papá. adulto. sagaces. saben lo que hacen. juega. al año auprao. sus músculos destacan brillantes. son inocentes. sube —le dicen sonriendo y tendiéndole la mano a Maigualida. Los indígenas que se des� plazan por ellas tienen que conocerlas perfectamente para internarse en la espesura sin correr el riesgo de extraviarse. Al acercarnos a la embarcación nos anima la actitud responsable y cordial de Xoto y Makobi. mujer. muy atento. Acosan a los remeros con preguntas y averiguan también que de los niños pe� queñitos se dice que son mojodi. Viaje por el mundo indígena venezolano intrincados bosques interminables. importante. que inspira confianza. que son mogave. ayudan a mamá a acomodarse en la canoa y luego: —Adelante. Mamá es moko. animales. El corte de cabello típico de los Yanomami. “pequeño”. como -232- . dos hermanos de buena disposición que han cursado en la Misión Católica la primaria y dominan el español. hombre. y por fin a pata waikiwe. se para. en cambio.

después de navegar por los ríos y visitar a veces los po� blados de otros indígenas. cachamas. sino por las enfermedades que traen consigo. —Pero los Yanomami no son navegantes. el menor de los hermanos—. bravo. hojas y bejucos. sino que en ellos hallamos nuestra principal fuente de sustento. —¿Y en qué consiste esa dieta? —Bagres. camacutos. y conversamos con nuestros guías mientras nos transportan hábil� mente hacia el campamento cruzando a través de una red de caños y pequeños riachuelos. siempre volvemos a nuestra selva. de las fieras? —En parte. casi todos techados por un inmenso tejido vegetal de lianas. pata! —¡Qué brío. ni esca� mas. abundantes en la temporada de lluvia. no tienen casi espinas. pero sobre todo de los criollos. no viven al borde de los ríos. Repentinamente nos asombra gritando. más verde que azul. no habitan en embarcaciones… —No. Superloro. enri� quecidas por ruedas de huevos de iguana ofrecidos por los mismos. nuestra dieta preferida. con las alas abiertas: —¡Hola! ¡Pata. pero sustanciosos. —¿Saben qué son los kerepes? —puntualiza Xoto—. —¿Cómo encuentran el camino en este laberinto y en tanta pe� numbra? —les pregunta Mor. Superloro! —lo aplaudimos. —¿Los protege? ¿De qué. camarones y cangrejos de río. impresionado por esa navegación zigzagueante. y también muchos kerepes. qué hacen si se pierden por aquí? —pregunta Mor. cubierta de hojas. —¿De veras? ¿Por qué? —Porque no sólo nos permiten movilizarnos. Los cursos de agua son nues� tros amigos. hijos de la luna escuchando. —Los Yanomami siempre encontramos el camino —afirma Makobi. Nos gusta mucho agregarlos a la sopa con caracolitos de río y camacutos. Muy cómodos en la embarcación consumimos una sabrosa en� salada de palmito y yerbas aromáticas recogidas entre los Jodi. —¿Y los que no son Yanomami. Son peces muy pequeños. pata. que para nosotros son una amenaza no sólo por la posible dependencia a la que nos someten. -233- .Los Yanomami. que nos envuelve y nos protege.

que era Mor. Me sobresalto: —¡Papá rápido. conocedor y familiarizado con la zona y su fauna. se reciben las visitas intercomu� nitarias y ejecutan las danzas colectivas. encontrará la salida. Así mismo canta ese pájaro. y al ver que mis hermanos ya incorporaron a su amplio repertorio ese her� moso canto amazónico. cierro los ojos e intento descansar. lo llaman ellos: un gran techo de forma circular. —¡Bravo. —Dicen los mineros criollos que si uno se pierde en el Amazo� nas. ¡Otra broma de mis dos ceritos! —¡Bravo! —los alaba Makobi—. yo mismo creo escuchar el canto del pája� ro campana. trata de satisfacerla: —El pájaro campana es un ave blanca característica de los bos� ques amazónicos. —¿Cuáles recursos? —estoy sorprendido. Sólo lo saben hacer los arpistas locales. melancólico sonido de las campanas del Ángelus. cerrado en la parte de afuera hacia la selva con paredes de hojas de palma. Viaje por el mundo indígena venezolano —A veces pasan trabajo. bravo! —refuerza Xoto. —¿El pájaro campana? ¿Cómo es ese pájaro? ¿Cómo canta? —Ocho manifiesta una gran curiosidad. se celebran las victorias. Poco después. Shabono. del tamaño de un loro pero con un copete de caca� túa. Recuerda el suave. “se juega la vida cotidiana”: se realizan las fiestas. Tiene una voz armónica que pareciera reproducir fielmente el tañer de una campana con su repique alto y melodioso. al oír el canto del pájaro campana. Empieza a caer la noche cuando llegamos al campamento. algo ovalado. Papá. Es bien difícil imitar su canto tan melodioso. prepara la cámara! ¡Un pájaro campana! Pero al momento otro supuesto pájaro campana que es Ocho.El Chamán de los Cunaguaros. cuya figura se balancea entre los colores del crepúsculo en el borde de la canoa. Toda la familia se siente orgullosa por esta alabanza. como dicen ellos. le responde al primero. se -234- . Como me encuentro cabeceando. Noto que Mor y Ocho tienen su característico brillo pícaro en la mirada. palos y nudos de fibra vegetal. abierto hacia adentro a un patio común donde se derrama la luz y donde. pero ellos también tienen sus re� cursos. despertando el rego� cijo de los dos remeros. el mismo de cuando se confabulan para hacer alguna tra� vesura.

fruta de un árbol muy alto. que consiguen a veces caídas a flor de la tierra. El negro lo obtienen del caruto. Agrupados alrededor de nuestros padres. refleja también la organización social. el rojo simboliza la vida y el negro la muerte. ollas. con reflejos rojizos. que encuentran al escarbar su� perficialmente el suelo y lo extienden ampliamente por todo el cuerpo en señal de luto y dolor. Al� gunos llevan los atavíos ceremoniales y los adornos sagrados. Es la hora del acercamiento a los difuntos. sumidos en su recuerdo y en su dolor. que. hacen fiestas. hijos de la luna despide a los muertos. parecen no advertir nuestra presencia. es cuando se reúnen. es el espacio ceremonial donde se libran sesiones de curación. inquietos y asombrados asistimos a la sorprendente ceremonia que se desarrolla ante nosotros. Mamá acuesta en su regazo a Maigualida. Adultos y niños se reú� nen en círculo. de iniciación chamánica y donde lo sagrado se incorpora a la vida cotidiana. Entre ellos. racimos de plátanos. mejor dicho embadurnados o coloreados en caras y cuerpos. igual hago yo con Superloro en todo el tope de mi cabeza. un espectáculo extraordinario e inespe� rado nos sobrecoge: es la celebración del pijiguao. Al asomarnos al patio. o también del carbón natural. Pero es a la vez un rito: el reahu-mou. los colores poseen una lectura simbólica: el negro y el rojo son sus dos matices fundamentales de ornamentación. al fondo. nos adentramos en el shabono tratando de no perturbar a los indígenas que. como sabremos después. de negro y de un fuerte color ocre. el orden cósmico y expresa una visión simbólica del tiempo y del espacio. bailan. desnudos como es costumbre entre los Yanomami. para acogerlos dentro de sí y darles vida en la eternidad.Los Yanomami. Protegidos por la penumbra. Nos sentamos en una es� tera en el borde entre el espacio techado y el descubierto en el cual están prendidas algunas fogatas. adyacente a los objetos de uso diario. en el cual los Yanomami ingieren las cenizas de sus muertos. tabaco. También lo usan los guerreros y todo el que -235- . detrás de seis chinchorros destinados a nosotros alrededor de un fogón prendido. Todos están pintados. Llantos y plañidos nos estremecen. El poblado circular no es simplemente un lugar de residencia: es un círculo mágico entre el hombre y la naturaleza. una clase de palma que produce un fruto considerado festivo y simbólico por los Yanomami: cuando madura y lo recogen para cocinarlo y convertirlo en manjar. Colocamos el equipaje bajo la porción de techo que Xoto nos ha asignado.

los pequeños yanomami destacan entre los más bellos niños de Vene� zuela. El marrón o violáceo es índice de la transición entre vida y muerte. En el amplio patio. empiezan a bailar a la luz de las fogatas una extraña danza: alineados o casi. es un color pacífico y alegre. El rojo. grandes ojos brillantes. las vierten en una batea en la cual aún humea una sopa de plátanos verdes recién preparada. rollizos. que protegen y dan energía a los Yanomami. y hojas de palma en las manos que agitan y hacen zumbar delan� te de ellos: estas hojas simbolizan la presencia de los hekura o espíritus de la selva. de pelo negro oscuro. con los brazos extendidos hacia los lados simulando alas. y las han guardado en unas totumitas selladas con cera de abeja.El Chamán de los Cunaguaros. ya coloreados completamente rostro y cuerpo. cantos o diálogos rituales. y de ella toma pausadamente un largo -236- . también luce coloreado su cuerpo desnudo. dirigente moral de los Yanomami. Cantan los waya-mou. especie de oraciones nocturnas que duran hasta el amanecer. alguien que por la auto� ridad y prestigio de que goza evidencia ser el chamán. mientras arrecian lamentos y lloros. El plátano. se utiliza para enamorar. empapados de la luz lunar. Bien proporcionados. Las parientes las recogieron de las altas hogueras de brillantes llamas donde los Yanomami acostumbran quemar a sus muertos. Algunos em� piezan a salmodiar y suben el tono de la voz hasta hacerlo a gritos. Las madres de los difuntos se hacen manchas circulares oscuras en la cara con la ceniza y las llevan como homena� je hasta que desaparezcan naturalmente. Luego. realizan carreras hacia delante y hacia atrás. El rojo se obtiene del naroa u onoto. cachetes prominentes. Viaje por el mundo indígena venezolano esté dispuesto a matar. y que renueva el pacto del hombre con la naturaleza es el alimento de mayor consumo entre los indígenas. Revuelven la mezcla lentamente. Todos lloran o se lamentan desgarradoramente. manifiesta alegría. que crece espontáneo en la selva sin estar sometido a ninguna técnica de cultivo. Al comenzar el rito. intenso colorante natural vegetal que sirve como repelente contra la plaga y para curar quemaduras e irritaciones. avanzando y retro� cediendo a la vez. durante los cuales hacen el elogio de los fallecidos cuyas cenizas se van a repartir en el encuentro. que son todos hermosos. llena de sopa una totuma más grande. aso� ciado a la sangre y a la luna. También los niños participan en el baile con el rostro y los bracitos embadurnados de arcilla blanca: parecieran pintados con la misma blancura plateada de la luna.

¿Han pensado ustedes. uno cerca del otro.Los Yanomami. una continuidad permanente. Mamá con Maigualida dormida en los brazos. Sin embargo. reconfortándonos uno al otro con nuestro cariño. no se oye ruido humano mientras dura la ceremonia de absorción de la sopa. ruidos de la selva húmeda. pero su actitud distante y compenetrada nos detiene. el eco de los pájaros en la selva. amparados por el afecto mutuo. La pasa a los más próximos. hay una energía vital que nos mantiene unidos. hijos de la luna sorbo. que es el chamán. en la muerte? Hoy. seguimos sentados en el umbral del shabono. rodea nuestros hombros. suspiramos. Quisiéramos acercarnos a ese ser espe� cial. unida toda la familia como un puño. casi al unísono. ¿Con qué cobijarnos? -237- . mezcladas con la sopa hecha con el fruto de la tierra. chillidos de monos. pero a la vez asomados al abismo insondable de la muerte como quien se asoma al borde de un pozo oscuro de la selva. hay un lazo indisoluble. a la cual deben la subsistencia. hacia el alba. mientras sus seguidores hacen esfuerzos para rodearlo y aislarlo. alguna vez. agazapado en la semioscuridad. palpitante. Sólo nos envuelven el viento. Sin embargo. Los llantos han cesado completamente. el repiqueteo del carpintero. el silencio está tan borda� do de gritos guturales. y uno tras otro conscientemente absorben las cenizas de sus muertos a los cuales deben la continua� ción de la vida. los morochos y yo mismo. que parece un ente vivo. y el rumor de la rama quebrada por los monos al preparar su yacijo para la noche. entre la vida y la muerte. Detrás de nosotros. estremecidos por una turbación nueva. gorjeos de pájaros. Todos sentimos un nudo desagradable en la garganta. ¡Ojalá todas las familias pudiesen tener estos víncu� los que vemos tan evidentes también en las comunidades indígenas! La noche va cayendo con desgano. entre los in� dígenas Yanomami. siete con Superloro. según los Yanomami el que narra los mi� tos. Agobiados de cansancio —el día fue tan intenso— nos dejamos caer pesadamente en las su� tiles hamacas de lianas. cualquiera que sea nuestro credo y nuestra religión. Todos cercanos. Entre nosotros seis. un frío súbito nos hiere. Mi hermanita empieza a toser. con esa aura mágica. yo me he dado cuenta de que. una fuerza que nos vivifica y conserva con salud. papá. sin� tiendo la serena conciencia de estar vivos. y entre la muerte y la vida. todos juntos.

Quisiéramos saber algo más al respecto. Una lluvia recia se abalanza repentinamente sobre el poblado. es energía. se explayan: —Parecen cotufas. armonioso y ágil. ¿Acaso no lo apagan nunca? A nuestro alrede� dor una hilera de chinchorros. Pronto una sombra amiga se desliza hacia nuestro fogón. entre ellos. pero se acercan Xoto y Makobi que nos interrumpen para ofrecernos frutos de pijiguao afortunadamente ya cocinados. el cuerpo desnudo. son medios de seducción y transfiguración espiritual. la tos se calma. entre la temperatura del día. para familiarizarse antes de tomar las fotos. se mezclan. más altos. pues al estado natu� ral son tan duros y resecos que ni siquiera Superloro logra romperlos con su pico aunque lo intente varias veces. que mezclan con agua. empezamos a preguntar. y distintas taparitas llenas de miel. No hay gente en ellos. El sol debe estar alto cuando los morochos y yo despertamos. se persiguen a lo largo del círculo que forma el techo del shabono. Cuando ven mi gesto de asombro. es el reflejo de la belleza de los espíritus. y la de la noche húmeda y fría. Durante el viaje. Veo el celaje de sus largos cabellos al pasar. -238- . papá nos había explicado que la pintura facial y corporal de los indígenas. Todos se han levantado. La llama nos apacigua. donde papá ya conversa con varios integrantes del grupo. Cobijados bajo el shabono. Poco después observo que mis dos ceritos se han dado a la tarea de apresar y comer ellos también las hor� migas voladoras. atravesados. admiramos la fuerza de los relámpagos y al rato vemos que los indígenas atrapaban con los dedos. Nos llama la atención la extensión de pinturas y la abundancia de adornos que todos llevan: más que todo plumas. más de treinta grados. así como sus atavíos simbólicos y cere� moniales. El aire ya es caliente.El Chamán de los Cunaguaros. que desciende hasta los doce grados. La belleza de los ornamentos. y flores. reanudamos un sueño tibio y tranquilo. pero el fogón continúa prendido aunque ya sin llamas. las hormigas voladoras que salen con la lluvia. en triángulos. atiza el fuego. aña� de leña. hasta demasiado. y de la cual tiene muchas va� riedades. ellas. e introducen en totumas para comerlas con deleite. más bajos. ellos. hábilmen� te. Viaje por el mundo indígena venezolano En el territorio yanomami se nota aún más la gran diferencia que hay en ese bosque tropical perenne. la cual puede ser dulce o agria. su� mamente caluroso. Salimos al patio.

Me quedé pensando en el sabor que tendrían. A pesar de asistir a esta ceremonia nuestra regu� larmente. participación y continuidad en nuestra estirpe. Mor rompe el silencio con una reflexión lamentablemente personalista y llena de pragmatismo. o si esta costumbre es motivo de críti� cas y menosprecio hacia tu gente. aseguramos su presencia. ¿Qué opinan? -239- . siendo criollos. podría dar lugar a una epide� mia. hijos de la luna —¡Son exquisitas! Afortunadamente la lluvia cesó cuando se disponían a darle a Muñeca algunos de estos inquietos volátiles. entiendan su significado. —Yo también pienso que influyen razones higiénicas —insiste Ocho con el mismo desatino de su hermano—. —Lo es.Los Yanomami. Aún lo estamos. con el calor del trópico. quemar a los muertos como hacen ustedes en lugar de enterrarlos. —Así lo percibo yo —interrumpo convencido—. Enterrar a los muer� tos en la selva. por lo menos en los territorios amazónicos. quemándolos y absorbiendo sus cenizas. —No. mas no al significado profundo de la ceremonia—. pero quisiera preguntarte si todos lo aceptan. Callamos un rato. —Esto —contesta Xoto muy solemnemente— debería yo pre� guntárselo a ustedes. —Aparte de que la absorción de las cenizas de los muertos es una impresionante tradición. Para nosotros lo importante es que. creo que es conveniente. cada vez me estremezco. Me satisface que ustedes. —Yo también. ¿De verdad serían sabrosos? ¿Los comería mi hermano indígena? ¿Comería otros insectos? —¿Se asustaron anoche? —Makobi se nos dirige a nosotros los muchachos. —¿Sólo los Yanomami lo practican o también otras etnias? —Los Yanomami son los únicos en practicarlo. pensando en la trascendencia y en la anti� güedad de esta costumbre. pero estábamos impactados. ¿no es cierto? —Quemar o enterrar un cuerpo sin vida viene siendo lo mismo —contesta Xoto un tanto resentido al advertir que las observacio� nes de los Morochos se refieren a los detalles. —Es un rito profundo y simbólico. viviendo en este medio tan cálido.

Cavilamos un rato. Aprovecho el momento para confiar a mis hermanos y a mis amigos algunas de estas inquietudes: —Creo además que en su pensamiento. fija en mí con aprensión. como si dijera “profesor”. ligereza. Parece saber más este joven aquí en la selva. lo hacen por ignorancia. pronunciando mi nombre con solemnidad. nuestros indígenas no son inferiores. Y tienen derecho a serlo.000. me es� timula a continuar. —A mi juicio.El Chamán de los Cunaguaros. por� que comprendo que Mor y Ocho se sienten cohibidos. Somos todo oídos. a todos los indígenas tildándolos de irracionales.000 almas que se contabilizaron en el censo del año 2000. Viaje por el mundo indígena venezolano —Diría —respondo por todos— que la mayoría de los que des� precian a los Yanomami. y de lo poco que sabemos! —¿Con respecto a la totalidad de los habitantes de Venezuela. qué porcentaje representan? —me decido a preguntar yo mismo. La mirada de los dos hermanos. sino dife� rentes. Xoto tiene un brillo húmedo en los ojos: —Sigue. pero en las cuales pienso insistentemente de día y aún más de noche. pues nuestra etnia ocupa una extensión geográfica que se reparte en dos áreas de casi igual extensión entre Brasil y Venezuela. porque este es un discurso difícil. sin que por ello se les considere infe� riores. que había vislumbrado antes. hasta diría en su filo� sofía. ¡Nos avergonzamos de oírlo hablar con tanta propiedad. que nosotros en la mismísima capital. Los morochos con su habitual curiosidad quieren indagar más: —¿Todas las comunidades yanomami son así como esta? ¿Hay muchas? ¿Dónde están ubicadas? —Los Yanomami somos unos 10. los indígenas demuestran una intensidad y coherencia propias de una cultura antigua y sólida. salvajes o inferiores. —Considerando —prosigue Xoto alentado por el interés que ha despertado— que la población indígena representa aproximadamente -240- . Representamos el 5% de la población indígena de Venezuela. Medito un instante. desde que empezamos el viaje. desco� nocimiento. Estoy ha� blando de cosas importantes. que según nuestra propia estimación sobrepasa las 500. Otros tantos pudiera haber en Brasil. a los Piaroa. Filatelio —me dice.

necesitan el suelo movido. mapuey. todos los -241- . y de gran importancia! —¿Dentro del estado Amazonas. su mirada se hace altiva cuando prosigue con voz firme—. Todos. Ventuari. nos encontramos con que en esta región. —¿Cómo es eso? —Pues nos vamos de esa zona a otra y levantamos otros conu� cos. —No. batata. si están tan esparcidos y constantemente se mueven —inquiere Mor—. No lo sabíamos. sino dispersos a lo largo y ancho del territorio. la mayor parte de la pobla� ción es indígena. al� gunos son caminantes. estableciéndose en lugares aptos para levantar distintos conu� cos: plátano. ¡Eso es notable. para los plátanos es siempre mayor. quiero decir que se desplazan dentro de nuestro territo� rio. nuestro porcentaje sería insignificante. hay un estado poblado en su mayoría. cambur y yuca requieren un suelo compacto y perennemente húmedo. apenas el 0. como pueblo —el cuerpo delgado de Xoto se yergue. Y además.Los Yanomami.04 %. Acos� tumbramos recoger dos o tres cosechas seguidas. ¿Cómo logran ser fieles al pasado.25% de la población total de nuestro país. dónde están ubicados los Yanomami? —Nosotros realmente no estamos agrupados. en cambio el plátano. —Pero si hacemos un cálculo regional. Pero… —Pero… ¿qué? —estamos pendientes de sus palabras. especialmente en las regiones del Alto Orinoco. —Pero. aireado y arenoso. su pecho se infla. —¿Y por qué tantos? ¿Por qué no siembran en un mismo conuco todos los vegetales? —Porque las raíces como batata. a las antiguas costumbres? —Porque lo que nos une no es sólo la tierra. hijos de la luna el 1. Su afirmación nos sobrecoge. Paragua. nuestra propia cultura como gente. El rie� go también es distinto. Caura. Cuchivero. sino nuestras tradi� ciones. se mudan de la selva? —exclaman al unísono los morochos. para que el lugar anterior regenere su suelo. el estado Amazonas. —¿Acaso migran. todos nosotros. maíz. ni lo habríamos imaginado: en Venezuela. ñame. con su acostumbrado desplante. ocumo. y luego dejamos que la tierra descanse. por indígenas. ñame y ocumo.

cómo los usan. la misma que uti� lizan para las cuerdas de los chinchorros. ofrezcan. separan una astilla larga y estrecha utilizando machete y hacha. —Empecemos a salir a la selva —nos anima el joven— para que conozcan mejor nuestro ambiente. Regresarán los cazadores. y luego la trabajan con la mandíbula inferior del báquiro. sentirse tan unidos con alguien aquí en la selva. compartan. los Yanomami. ni de las flechas… Aprovechando la buena disposición y el ánimo sereno del mo� mento. Xoto no les presta atención. y ni siquiera de los arcos. de lo cual me alegro. entonces —concluyo. -242- . con amigos aparentemente mucho más afines. las plantas son nuestras amigas. burlón. Por fin. —¡Y pregúntale qué piensa el báquiro! —asoma. ni de los árboles. pero que sigan siendo ustedes mismos. y que no se dejen doblegar. Viaje por el mundo indígena venezolano Yanomami mantenemos nuestras tradiciones. Nos ayudan en todo. como a veces no nos sentimos ni siquiera en nuestra ciudad. Una estrecha comunicación se establece entre nosotros. Que reciban. Es nuestro único y mayor orgullo. —Sí. me atrevo a preguntar sobre algo que me apasiona: —Explícame cómo hacen los arcos y las flechas. y la embadurnan con una savia negra y espesa. —Todo a base de plantas. —¡Pero de qué instrumento tan raro se valen! —interrumpe Mor. es nuestro deseo. la mirada clavada en las pupilas claras de papá.El Chamán de los Cunaguaros. y prosigue: —Después pulen con cuidado la madera frotándola con hojas rugosas del árbol pourouma. Se nos ha acercado papá. Percibimos que ellos dos se entienden. que encuentra las palabras adecuadas para apoyar esta determinante declaración: —Que defiendan siempre sus tradiciones Xoto. Es apasionante. convirtiendo en risueña la expresión nostálgica de Makobi. mediante un nudo simple la fijan al tensor que han elaborado con la corteza de una especie de yagrumo. —Los hombres tallan los arcos con la madera de las palmas de pijiguao y seje. volverá el aviador… y si no nos apresuramos no habremos tomado fotos. que todos nos enten� demos. —Así será —contesta Xoto con decisión. ni de los cazadores. Ocho.

La cola. sí. de forma que el veneno se disuelva rápidamente en la sangre. esa inmemorial arma indígena. que las contiene y aísla. que llevan muescas transversales para que se quiebren en la herida. teníamos la sospecha. la cola y la punta. debe llevar dos medias plumas de paují. Antes. porque continúa con énfasis: —En la cola se le inserta un talón. y se endurecen con fuego. hecho con madera del árbol “pata de grulla” y tallado con un buril que se amarra al extremo in� ferior de la verada con una cabuya untada con resina de paramán. Está hecho con un fragmento de bambú cortado de manera que uno de los tabi� ques transversales sirva como fondo. y puntas encorvadas de palma. que cultivamos con este propósito. Ahora. casi nacimos con ellas. Se completan con dos elementos muy importantes. —¡Uy. para que la flecha se dispare. —De igual importancia. puntas de arpón con una astilla de hueso afilada y sujetada a la madera de un arbusto apropiado. las plantas. hijos de la luna Es impresionante este vínculo de los indígenas con la naturale� za. las puntas de las flechas se envenenan. ¿todas las flechas están envenenadas? ¿Y con curare. —¿Pero no es peligroso cargar flechas envenenadas? —Para eso tenemos el carcaj. —Supongo que las puntas son aún más importantes que las co� las —ya casi me figuro ser un cazador indígena con su carcaj y sus flechas preparadas. cómo se hacen? —Se hacen con el tallo de la caña brava. de que los indígenas aún hoy día usaran su típico y mortal veneno. Por todo tienen más de dos metros de largo. —¿El veneno dijiste? ¿De verdad? Hasta este momento. Está claro que la descripción de la flecha. lo apasiona. se direccione y vuele bien. —Entonces. —¿Y las flechas. hay tres tipos: punta lanceolada con di� ferentes bambúes.Los Yanomami. pero no la segu� ridad. las cuales se le fijan con un hilo fuerte que se enrolla alrededor del fuste de la flecha. Cerramos la abertura superior -243- . el curare. supongo? —Entre nosotros. qué grandes! ¿Cómo las llevan? —Ya estamos más que acostumbrados —prosigue Xoto—. los ríos. entre las barbas de las plumas.

solas o una a otra. Nos ex� plican que para ceremonias oficiales los hacen de garza blanca real. Se embellecen además con coronas o cintas elaboradas con la piel del mono araguato o capuchino. de los cuales cuelga un plumón de pecho de tucán. ¿por qué no aprovechas para que te abran las orejitas tan chiquitas que tienes y te pongan unos zarcillos? Trato de perseguir a Mor para darle su merecido por lo que acaba de decir. Viaje por el mundo indígena venezolano con una piel de animal. especialmente las más jóvenes. repartiendo la comida a los niños y arreglándose ellas mismas. Y yo tengo una linda sorpresa: reconozco el largo y flotante cabello. barriendo. también alude al amor. —¡Mentirosos! ¡Serán ustedes! Pero enseguida callamos y nos quedamos embelesados viendo algunas jovencitas hermosísimas en sus atuendos naturales. Práctica quizás necesaria. —Mira. limpiando. Pero aho� ra. cuando Ocho me grita. pauxi mou. que al simbolizar la vida. Atravesamos el extenso patio donde las yanomami ya están tra� bajando. tienen otra bastante extraña para nosotros: se pasan constantemente por la cabeza. están pintadas y llevan adornos. Los adornos son muy importantes para esta etnia. para lo cual han reunido cantidades de flores frescas y perfumadas. pero… Desde la mañana las indiecitas. tan frecuentes entre ellos. y algunos con vistosos aretes. sus típicos peines de espinas. corriendo para que no lo alcance: —¡No lo niegues! Tú querrías ponerte zarcillos y un piercing en el ombligo. tallos o ramitas de plantas. Al lado de esta costumbre tan agradable. la de adornarse. las -244- . Los llaman pauxi. para despiojarse. —¡Qué buena explicación! —aprueba nuestro padre—.El Chamán de los Cunaguaros. A la vez que recorremos el recinto. alegría. que se ciñen a la frente ajustándolas con hilos de algodón y completan con una vistosa diadema de plumones de águila o gavilán. Tuponken. indicar disponibilidad. y adornos femeninos. y lo llevamos colgado de un cordel sobre la espalda. Los masculinos consisten en brazaletes confeccionados con piel de paují. Hay adornos masculinos a base de plu� mas y pieles o huesos de animales. o plumones de guacamaya azul o amarilla. vamos en camino. aceleremos el paso. sirve para enamorar. La acción de pintarse se denomina oni mou. Predomina el color rojo. manifiesta paz. los detallamos. de flores.

cuándo sem� brar y cultivar. Los adornos femeninos que observamos en estas jóvenes tan compuestas y agradables. Nosotros somos Yanomami. Sanema. significa “extranjero”. más bien los ilumina la blanca luz de la luna.Los Yanomami. consisten principalmente en varitas o palitos. perteneciente a otra comunidad. alrededor de las muñecas. que obtienen del bambú o de las ramitas finas de la planta payoari. Algunos antropólogos nos han dado nombres ficticios. Más tarde las acompañarán a los conucos donde van diariamente para cultivarlos. para nosotros. Me quedo rato admirándola. más bien ro� mánticos. pero no es correcto. la prima de Xoto. Mamá y Maigualida se sienten felices entre las indígenas. Nuestra etnia comprende varios subgrupos: Yanoama. En cambio. Los llaman hiyo kasi husi kami con ellos desde temprana edad se perforan las orejas. Se intercambian flores. como “hijos de la luna”. Ella. el cuerpo cimbreante de la muchacha que avivó el fogón: es Wasari. hijos de la luna piernas ágiles. es hasta más importante que el sol. estarán muy en� tretenidas. y quisiera quedarme más… —Déjate de pájaro bravo —me comenta con sorna Ocho que ve el éxtasis en mis ojos. o de que estamos siempre pendientes de ella: sus fases nos indican cuándo podemos cortar los troncos para nuestras casas. que se enteró y luego comentó todo esto. propiamente. lo con� sideramos despectivo. quiero averiguarlo. aspiran juntas su perfume. A mamá. —Este nombre se ha generalizado. Podemos dejarlas sin contemplaciones. -245- . —¿Por qué a ustedes mucha gente los llama waika? —le pregunta Ocho a nuestro guía al adentrarnos finalmente en el tupido bosque. Yanam que son variaciones regionales del gentilicio común. tal vez a causa de que en estos bos� ques poco penetra el sol. las cuales siempre se conservan blancas. y los engalanan con hierbas y flores fragantes. waika. debajo del labio inferior. lo que significa “ser humano”. se ayudan a colocár� selas detrás de la oreja. se los incrustan en el tabique nasal o bien en la boca. tales prácticas le recuerdan la acupuntura. en el cabello. ¡Fabuloso que pregunte eso al empezar la marcha! A mí también me interesa.

utilizando dos pares de esta� cas amarradas en forma de tijeras que apoya a las espinas del árbol. casi”. ágil y seguro. Y pensar que yo tengo la medalla de deporte de mi escuela… Pero de nuestro atletismo adquirido. Alemania. qué embarque! —dramatiza Mor en una de sus payasa� das— ¡ni yanomami. ofrece la fruta a papá y nos tiende con opti� mismo burlón las estacas a los morochos y a mí: —¿Quieren probar ustedes? Nadie se atreve a aceptar. Nomai. su invitación a trepar el árbol. —Pues dije “casi.El Chamán de los Cunaguaros. porque el término waika no se aplica sino a los integrantes foráneos de otros grupos indígenas. de expresión altiva y fiera empuña nuevamente sus estacas para repetir la escalada. peque� ño. un compañero de escuela. de navegación y cacería de Xoto y Makobi. no ustedes. —Casi. Al llegar al tope despega un ramaje rojo. ¡Qué vergüenza! Nosotros. Viaje por el mundo indígena venezolano —O sea. casi… —Entonces —puntualiza Mor— aquí en el shabono. los waika. enjuto. los musiú. al atletismo natural de los aborígenes… vale. ¡Extraordinario. Está a punto de salir. y vuelve a bajar. un muchacho escala una altísima palma de pijiguao. algo así como el “musiú” que usamos en Caracas para quienes nacieron en Francia. Nomai. seríamos nosotros. bien maduro. Pero he aquí que una -246- . afortunadamente sin comentarios iró� nicos sobre nuestra incapacidad por hacer lo mismo. fuera de Ve� nezuela. allá arriba! Papá ya está disparando su cámara. no podríamos hacer eso ni siquiera practicando un mes entero. nuestros amigos yanomami son unos acróbatas! —¡Bravo! —le grito cuando aterriza. cuando: —¡Allá. junto con las estacas. Miro alrededor y no veo nada. es decir. y ni siquiera waika puedo ser yo! Interrumpe nuestra risa un aleteo de Superloro que desde su acostumbrada posición. se nos acerca. ¡qué distancia! ¡Cuántas cosas ganamos y cuántas perdemos con la civilización! A un ruego de mi padre. con el mismo sistema y la misma velocidad. Italia. Con una velocidad sorprendente. aferrado a mi hombro nos advierte que algo extraño le llama la atención. que nos consideramos tan superio� res. —¡Ay.

en Ocamo 180. nuestro máximo curso de agua.6 metros por segundo.Los Yanomami. y frota el pico contra mi meji� lla. Velocidad: X Aplicando la fórmula: V= d t donde V = velocidad. 12 seg. Tiempo empleado: 12 segundos. la mortal acechanza de la raya.6 m/seg. esperando un pie desprevenido. temible pez dotado de un poderoso veneno. t = tiempo. Superloro me abandona y se prende del hombro del yanomami. Aumenta el calor. lo lograste. o “el raudal de la tristeza”. en Platanal 122. que como una inmensa arteria vital cruza el territorio venezolano fecundando todas las tierras que baña. Superloro! Seguimos caminando. Lo sigo con la mirada. mamíferos y podría ocultarse entre el musgo. El Orinoco nace en la zona yanomami. d = distancia. me da: V = 20 m. Pronto llegamos -247- . = 1. campeón. reptiles. ¡Arriba! ¡Abajo! ¡Extraordinario. Esto es: 1. ¡Un récord! ¡Una marca olímpica! Superloro regresa a mí. sagrado para muchas etnias. satisfecho. Con un breve vuelo a plumas desplegadas. dicen que en un apartado rincón de una remota montaña llamado “el raudal de la desolación”. hijos de la luna pequeña tormenta se desata cerca de mi cuello. En sus riberas tienen asiento muchas comunidades indígenas. viven multitudes de aves. Todo el territorio yanomami está surcado por una densa red de ríos y caños más o menos importantes que desembocan finalmente en el Orinoco. hoy te mereces plena� mente tu nombre. más rápido que un ascensor de los ultramodernos! He verificado el trayecto de subida en mi relucien� te reloj cronómetro que tanto me ha servido en este viaje: Altura de la palma: 20 metros. y cuan� do sale de allí tiene todavía un tamaño reducido: cerca de Manaviche 44 metros. como diciendo: —¡Ajá! ¿Has visto? —¡Felicitaciones. La vegetación se vuelve aún más espesa. peor que el de la culebra. soñado por tantos aventureros y exploradores.

pero el aire es tórrido y húmedo. recubiertas de un musgo resbaloso que hace el vadearlo difícil y además inseguro. en el Amazonas. con su acostumbrada rapidez y desenfado… ¡se encara� ma en un puente aéreo! Es un sutil. Entiendo bien por qué los indios usan guayuco o viven desnudos. ¡Está aceptado entre los nuestros! ¡El loro sí. porque podría ocultarse entre ese mismo musgo la mortal acechanza de la raya. —¿Qué vas a hacer con Superloro? —indago yo. que ninguno de nosotros había visto.El Chamán de los Cunaguaros. nos invita a cruzar las aguas. —Vente con nosotros. aquí. Xoto extrae de entre el herbazal donde estaba guardada. porque los rayos no logran penetrar la densidad de los árboles. Papá y yo nos quitamos la camisa. cargada y en posición! —Tu loro se portó como un perfecto yanomami —me dice Nomai a señas al devolvérmelo. Viaje por el mundo indígena venezolano a un riachuelo. No hay sol. peor que el de la culebra. estos Yanomami. ¡Y menos mal que ya sabe que entre estos sorpren� dentes Yanomami debe tenerla siempre lista. vamos —le ruega Ocho. Nos apretamos en ella. afiladas. Los jóvenes se ríen con ganas. -248- . peligroso pez dotado de un poderoso veneno. algo inquieto. pero que él. o más bien un caño. Los incorregibles morochos aprovechan el momen� to para reforzar que el nombre Tuponken me queda siempre más apropiado. Nomai no aborda la canoa. Papá apenas tuvo tiempo de accionar la cámara. En las horas del día no se soporta ninguna indumentaria encima de la piel. cruza ágilmente llegando a la otra orilla mucho antes que la canoíta. Todo se vuelve un tormento ardiente y acuoso so� bre el cuerpo. —¿Te quedas? —pregunta sorprendido Mor. y parece que les gusta burlarse de nosotros. pero Nomai no lo hace. con el loro al hombro. proseguimos con sólo los pantalones. frente a los Yanomami me siento con la ligereza y rapidez de… casi diría un morrocoy. una pereza o un elefante! ¡Qué calor caminar en la selva! Hoy seguramente el termóme� tro sobrepasa los treinta y cinco grados. En cambio. Son bien alegres. pero yo… yo… un as de la escuela en atletismo. liviano e inconsistente puente de lianas tendido altísimo sobre el río. una pequeña curiara. que feliz se traslada a él. cuando desembarco—. pero ellos nos indican su fondo de piedras oscuras. Desde la orilla con un guiño y una mueca le tiende el dedo índi� ce a Superloro.

atento -249- . en un radio entre diez y quince kilómetros. en dirección distinta a la nuestra. riehe Momonaki riehe Prai rë. la caza es un proceso complicado. unos coros con ancestrales reso� nancias serpentean por entre la vegetación. el cazador está al acecho. õniwë õniwe ira siki õniwe. y regresarán al comienzo de la tarde.Los Yanomami. riehe. riehe. prai rë Yëpi thë wëri Pashoyaki rariwei ke. que tiene reglas y modalidades que hay que respetar. hijos de la luna Ahora unas voces guturales. casi un rito. en rastrear los animales por muchas horas. La caza consiste en primer término. con la necesidad diaria de carne asegurada. Rariwei ke Son las voces de algunos cazadores que van recorriendo otro sendero. makekeratiai Makekeratiai ééé Õniwë. riehe Momonaki riehe Riehe. õniwë Riehe. Ééé ara shinaki wai Shinaki wai. Han salido temprano en la mañana para explorar una zona de la selva. Entre los aborígenes. Mientras se desplaza.

—Pero hemos oído que los tizones encendidos tienen algo que ver con el más allá —comento después de escuchar con atención la larga explicación. imitan el grito de sus pichones. Son diestros en cazar con dardos la gallina de monte y la perdiz colorada. los costados a pollo. los indígenas se su� mergen en el agua. porque la danta refresca su cuerpo dentro del río y hasta duerme allí. pequeños roedores provistos de mucha carne parecidos a la lapa. Es una cacería peligrosa porque ella corre siempre en línea recta y si por casualidad nota al cazador. Tienen un método especial para el paují. blancas o grises.El Chamán de los Cunaguaros. La pierna o pernil sabe a cerdo. casi a diario. para identificarlos. examina los frutos que han mordido los animales. casi diría lección. cazan picures. arremete hacia él y lo atropella causándole a veces heridas mortales. el báquiro. al amanecer. Viaje por el mundo indígena venezolano a cualquier movimiento repentino: localiza el mínimo ruido. que parece un gemido de dolor. Especialmente llama la atención la caza de la danta cuya carne es muy apetecida porque tiene siete sa� bores distintos. son los más difíciles de encontrar y de cazar. mientras las costillas tienen un sa� bor que recuerda la carne de chivo o cabra. hasta que el animal se asfixia. sabe a gallina. utilizan señuelos que pueden consistir en un manojo de plumas coloridas y dos palitos imitando un pico. -250- . cuando se posan sobre las ramas. que sobre la caza nos han dado conjuntamente Xoto. A los cachicamos y caimanes los capturan en sus guaridas soplando humo de tabaco o de hoguera dentro de la cueva con una especie de canuto o tronco hueco. observa las huellas. —¡Ya saliste tú. Los animales grandes como la danta. ellos dicen que “llora” y salen en su búsqueda agitando tizones delante de sí para alumbrar el camino. intelectual fallido. lindísimo pájaro nocturno negro. el oso hormiguero. Para atraer a las grullas frecuentes en los ríos que. y también algunas lapas. de plumas tornasoladas y arrogante copete: cuando canta y lanza un lúgubre lamento. Para engañar a los tucanes. pueblan los cursos de agua. pero jus� tamente son los más apreciados. con tus cosas exotéricas! —me critica Mor. Makobi y Nomai. los lomos a carne de res. dependiendo de la parte del cuerpo que se coma. lo que llamaríamos la barriga del animal. Más frecuentemente. para lo cual se apostan sobre una platafor� ma montada en las ramas de un árbol. Las orejas y trompa tienen un exquisito gusto a pescado y la panza o falda. las patas delanteras a venado. Para cazarla.

—¿Qué malos espíritus andan por aquí? —pregunta al unísono el número Ocho con poco respeto. bonitas. Los Yanomami son cazadores natos. el momo.Los Yanomami. —¿Qué cantos son esos? Parecen conjuros. Ellos concitan el éxi� to de la cacería. o lo agradecen —nos responden. y que más interesa a los jóvenes y a las mujeres. que tiene la propiedad de favorecer y proteger -251- . cuyas repeti� ciones me intrigaban. riehe. de dónde encontraron y de cómo ultimaron los animales. quienes. la caza es sin duda la activi� dad a la que los varones se dedican con mayor entusiasmo. riehe. animales irreales del mundo cosmogó� nico yanomami de los cuales los cazadores deben defenderse para salir con vida en la selva. sino hasta de capturar el alma del cazador. fórmulas para cazar. mientras el último. el Mapinguare y el Abaxá son esos seres míticos. hijos de la luna Pero Xoto me da la razón: —Los tizones prendidos tienen también la finalidad de ahuyen� tar los malos espíritus. —¿Será alguna fórmula mágica. La carne es para ellos un alimento sustancial. Toda la comunidad yanomami se siente insatisfecha cuando tiene que consumir un producto vegetal básico sin acompañarlo con carne. aunque no los acom� pañen. bonitas las flores del momo son bonitas son bonitas. En uno de ellos resuena riehe. Más tarde averiguaría que el primer canto contenía una alusión a la cola de la guacamaya. un hechizo? —se agitan mis hermanos. constituía una invocación a la linda flor de una planta mágica. oyen con deleite la narración de las expediciones de cacería. Presto atención a los coros de los cazadores y me sorprende la monótona repetición de algunas palabras. Al principio no quieren contestar. Bonitas. y nos enteramos de que el Kaiporá. pero luego consienten en mencionarlos. palabras rituales —inquiero con interés. —Son versos rituales. shinaki wai. capaces no sólo de espantar la caza.

se queden en suspenso. Viaje por el mundo indígena venezolano a los cazadores. conocernos. que a indicación de Xoto se detienen para permitirle a papá tomar fotos. Nos habla en nuestra lengua de los tiempos antiguos. ¿Hay varios chamanes. En si� lencio. Sólo queda el recuerdo alucinante de su imagen. Que domina los vientos. —Viaja visitando todas las etnias. aún excitados por la fascinación del mis� terioso yanomami selvático. Aprovechamos para observarlos de cerca y cuando se alejan reiniciando su camino. cuyo fruto venenoso se recoge del suelo y se hace secar sobre una estera cerca del fuego para poderlo comer. la selva. los criollos. un yekuana legendario. su paso ágil semeja al de los cunaguaros que lo siguen. Seguimos avanzando. hay una gran confusión respecto a él. algo que yo no distingo. captura nuestra atención. los ríos. Para mejorar su puntería. del legado de nuestros ancestros. Es un yanomami especial. un pemón sagrado. ¿cómo puede ser a la vez warao. Pienso que seguramente es el mismo personaje del que nos han hablado en otras etnias.El Chamán de los Cunaguaros. nos señalan un punto distante bajo los árboles. lo vemos pasar. Nos cruzamos con otro grupo de cazadores. yekuana. Insiste en que debemos unirnos. un sabio. Sus largos cabellos flotan en el viento. Dicen que es hijo de la luna lle� na. intercam� biar entre nosotros y con ustedes. kariña. con reverencial delicadeza. uno por cada etnia? Y si hay uno solo. Pero debe ha� ber una confusión entre ellos. Puede interpre� tarse así: Hay entre los Yanomami una veneración especial por las plantas. Un crujido de ramas quebradas y una flauta que vibra con opaca sonoridad. Casi confundido entre lo espeso e intrincado de la selva. —¿Quién es? —susurra Ocho aún sobrecogido. —Creo que tiene razón —suspira Mor. jodi. yanomami? Dicen que es un warao mágico. Un ruido hace que nuestros guías se detengan. a las cuales creen poseedoras de encantos. es uno y múltiple. ¿Cómo podré dilucidar este misterio? Probablemente no es ninguno de ellos. como río lejano. todos los indígenas. los cazadores recurren a ellas: en la punta de las flechas colocan bulbos secos de plantas del género Cyperus. Pronto desaparece. —¿Dónde va? —inquiere Mor. -252- . —El Chamán de los Cunaguaros —aclara Nomai orgulloso—. silvestres o cultivadas por ellos.

—¿Sucede muchas veces que las flechas no den en el blanco? —es Ocho quien pregunta. La flecha que se pierde va directo al inframundo. que no nos atrevemos a decir nada. —Depende de quien dispare… Es tan pícara la intención de Nomai al mirarlo a él. será más fácil encontrarla. Se le otorgan en un acto ceremonial con música y comida. si no da en el blanco. Pero estos indios son tan tenaces. La flecha del arco no debe perderse. la defensa. que los frutos que recogimos a lo largo del camino. ya que se considera una extensión casi humana de la persona misma. Y percibimos también que. y se estaría quitando muchos años de vida. hijos de la luna acosamos a nuestros guías con preguntas sobre detalles que aún no nos habían sido aclarados: —¿Por qué tienen arcos tan grandes y flechas tan largas? —Es por lo espeso de la selva. nos han dado un hambre atroz. a pellizcar algo? En la selva hay problemas mayores: la subsistencia. las que lo acompañarán toda su vida. la in� tegridad. De ellas sólo se cambian las pun� tas cuando se dañan. por eso es larga. Qué ridí� culas sonarían en esta verde vorágine preguntas por el estilo de: —¿A qué hora almuerzan ustedes? O bien: —¿Nadie ha traído merienda? —¿No habrá por ahí un pasapalito? O peor: —¿Qué tal si nos detenemos a hacer un picnic. entre ellos. y el arco tan grande. Las flechas tienen un gran valor. la alegría. guamache. Hay que darle trayectoria a la flecha. resistentes. que todos estallamos en risas. son una prolongación del ca� zador. no sería un buen cazador. Por eso cada cazador debe seguir con la vista la dirección de su flecha y recogerla. Si las perdiera todas. después a Mor y luego a mí. disminuye su tiempo de vida. cauyaro. lo acerca más a su muerte. El camino. es un paso menos del cazador en la tierra.Los Yanomami. Muchas veces él mismo ayuda a los mayores en su confección. no alcanzan a calmar. Y también porque. la conversación. se le dan sus propias flechas. las -253- . chiquechiqui. Cuando cada joven sale de la pubertad y entra en la adolescencia.

hacen una sola comida importante diaria. lo intuyo ahora. ¿entonces no le disparas? —No.El Chamán de los Cunaguaros. La contestación. los acompañaremos al manantial del caño. que confirma una regla de la que teníamos algunas nociones. chigüires. avergonzado—. sino apenas suficiente. al regreso de los cazadores. lapas. Los Yanomami somos excelentes cazadores. Por lo tanto. a media tarde. nos hace sentir a todos pequeños e ignorantes. casi tartamudeando—… si ves pasar cerca de ti un grueso báquiro… y está a tu alcance… y tienes la flecha preparada… y piensas que será un gran orgullo contárselo a tus amigos… pero sabes que ya has cazado bastante. No se caza por cazar. —No importa —se disculpa Mor. cuando oigamos el motor del helicóptero. sino para alimentarse. la caza no es copiosa. hacia la vida. Viaje por el mundo indígena venezolano intenciones son dominantes. como la mayoría de los indígenas. ¡Veremos báquiros. pero que no imaginábamos tan estricta. Cruzaremos de nuevo el caño. El objetivo que persiguen les hace so� brellevar cualquier esfuerzo. dantas. seca y altiva. yo creía que los Yanomami eran buenos cazadores. o agricultores. —Seguramente habrán cazado mucho —se entusiasma Ocho—. —aclara Nomai con firmeza—. Los Yanomami. Luego Makobi nos habla con seriedad. y allá vamos para comer con los demás. Hay otras razones. Nunca cazar más de lo que se puede consumir: esto se llama ser verdaderos cazadores. pero no estamos tan lejos del shabono. —No es por esto. cachicamos! Nuestros amigos entrecruzan una mirada. —¿Cuáles? —Entre nosotros no está permitido cazar más de lo que se pueda consumir. —Entonces —indaga el Mor. sean buenos pescadores. casi reprochándonos: —Quizás no vean lo que se imaginan. Ya es la hora. Traerán un gran botín. pero quizás. Esto debe ser. el espíritu de la caza: practicarla para -254- . Luego. Ellos deben ser sobresalientes en la caza también. en cambio. hacia el hombre y los animales. ¡Cuánto respeto en esta costumbre indígena! Respeto hacia la selva. Sentimos alivio cuando Xoto nos comunica: —Dimos muchas vueltas. Quedamos impactados.

—¿Y cuáles son entonces los animales perjudiciales? —Hay la gigantesca araña. —El morrocoy es muy respetado entre los Yanomami. —¿Cómo lo saben? —me pregunto a mí mismo. y así mismo me contesto—. el zamuro blanco o zamuro real. si se las aplica y se les deja morder la parte pica� da. es un hekura o ente tutelar. toda adornada con flores. fado. el caimán. —¿Pero por qué si la carne al natural. innata. Nosotros cocinamos la carne durante bastante tiempo para que no quede rastro alguno de sangre. Mi hermanita. la madre de los ríos. recorremos el regreso en silencio. algunos se acercan. las hormigas shifö que habitan el árbol kouponera y que tienen el poder de neutralizar el dolor de la picadura de la araña. semicruda. jefe máximo de todos los hekura animales. es tan sabrosa? —Lo hacemos por razones de higiene. el alacrán y las serpientes que con sus punzadas matan al indíge� na por los caminos de la selva. es� píritu animal protector aliado de Omao. Un apetitoso olor a carne chamuscada. en nuestras civili� zaciones modernas. centinela del Apure. La carne de animales salvajes tiene parásitos que podrían enfermarnos. Indudablemente por una sabiduría ancestral.Los Yanomami. junto con algu� nos chiquillos del lugar está jugando y alimentando con pétalos de cayena una hilera de morrocoyes. nos guía hacia el shabono. Al cocinarla bien eliminamos esta posibilidad. hekura de las aguas femeninas. —¿Cuáles son los animales hekura de Omao? —La anaconda. el historiador de los cielos. —Aún no. hijos de la luna subsistir. —¡Apresurémonos. En agua dulce el pez raya. no como lo hacen algunos de nosotros. para destruir. nuestra principal divinidad —nos explican ante nuestra extrañeza. ¡Qué mundo tan interesante este de los Yanomami! No nos atrevemos a seguir pregun� tando. patrullero. portador de sabiduría. pues lo consideramos portador de sabiduría. Al vernos llegar. el pez caribe. que devora a quienes caen junto a ellos y el candirú que se introduce en la uretra humana y luego abre las branquias -255- . ya la comida está lista —grita al unísono el número Ocho. o para alardear. a parrilla. venenoso. buío o serpiente de agua. el pájaro carpintero. pero lo estará pronto. el morrocoy. los Yanomami dan muestras de alegría.

los Yanomami dan muestra de alegría. “para que no les duela”. que subraya sus movimientos -256- . alegres aunque. —¡Ajá! —me dirijo a los repollitos—. malintencionados: —¡Eso va contigo. Hoy me siento especial� mente antropófago. sonriéndome con cariño. Viaje por el mundo indígena venezolano provocando la muerte. nos invita a sentarnos cerca de ellas dos y de mamá y Maigualida. con sus armoniosos cuerpos desnudos cruzados por hilos de algodón. lo que me deja todo confundido y casi me quita el apetito. varillas finas sin corteza en las comisuras de los labios. Notowe. Me entero de que aquí a los niños. Las niñas pe� queñas lucen espléndidas con flores frescas y aromáticas en el lóbulo perforado de sus orejas y madejas de algodón sobre el pecho. por eso los Yanomami nunca orinan en los ríos. dando paso a las concebidas bromas fraternas: —¿Acaso te embobó el Kaiporá de la selva? —¿No puedes ver una falda sin perder la razón? —Si no quieres tu carne. Tuponken! Al vernos llegar. los amamantan hasta los tres. considerados amuletos para evitar enfermedades y acelerar el crecimiento. además de consentirlos mu� cho como en otras etnias aborígenes. Algunas llevan collares con bulbos secos o trozos de maderitas perfumadas. Cero contaminación. algunos se acercan. o si lo hacen es tan sólo con la mano o con un puñado de hojas. Además visten con soltura un mini guayuco prensadi� to y arruchadito de lo más gracioso. con palitos en el tabique nasal. Hay que reconocer que a las muchachas se les ve impresionantes. algo ambiciosos. a mi parecer. dámela a mí.El Chamán de los Cunaguaros. robustos. muy pendientes de las apariencias. y las niñas. su� mamente coquetas. adornadas con brazaletes de piel de pájaro y pendientes de plumas de aves de vivos colores. —Nosotros nunca orinamos en la piscina —me contestan ofen� didos y retruecan. cuatro años. a veces revoltosos. Se les ve a todos sanos. que está amamantando a un robusto niño ya grandecito. Fíjense… ni en las pisci� nas y ni siquiera en los ríos. Hay mucha higie� ne aquí. como en un boceto de estudio de proporciones realizado por Leonardo Da Vinci. la hermana de Wasari. Nunca les pegan. que pareciera notar mi admira� ción. mezclados con dientes del zorro guache. Lo hago con gran entusiasmo cautivado por la gracia y serena belleza de Wasari.

No tenemos tiempo de comentar tan apropiada distribución.Los Yanomami. Más bien es por simpatía. hijos de la luna ágiles y naturales. lo que él hace es repartir la caza entre los cazadores que no han cazado. al cual a veces pegan plumones blancos con el látex del ár� bol del caucho. ni de los personajes de Fantasía y otras películas de �alt Disney. ingenuos y puros en su vida natural. por� que se acerca Xoto con unos atractivos trozos de asado. Estos cuidados corporales. Pero la cacería se considera de todos. siempre sucede. entre estos indígenas. Lo pienso. un pigmento violeta que obtienen masticando las hojas del árbol Picramnia. en la repartición participan también quienes no cazaron y sus familias. No desmerecerían al lado de los siete enanitos de Blanca Nieves. ni del príncipe. cuando se sale a cazar. niñas y jovencitos tienen la cara frotada o pintada con diversos afeites. lo hacen ellos mejor! —¿Por qué dices entonces que son ambiciosos ellos. que no tenga una lógica profunda. Makobi aclara: —No. envueltos en -257- . demasiado superficial. adjuntados al atractivo de su pelo negro azabache. claro. corta él solo toda la carne para asar? —es la voz de Mor. hay quien lo logra y quien no. En el centro. si en realidad te gustan. Filatelio? ¿Será por envidia? —me pre� gunto siempre a mí mismo. bien cortado en la frente o con cuidadosa tonsura. en trozos. No debo permitir que me embargue aunque sea un mínimo asomo de envidia. por admiración. ¡Y sin necesidad de que los especialistas los maquillaran. Los niños. —¿Cómo? ¿Por qué? —Pues. entre los cuales predomina la arcilla blanca o el zumo rojo del caruto. coquetas ellas. brillante. como cuando juegan con los trompos fabricados por ellos mismos con frutos de palma o con las pelotas que recaban de las vejigas de los osos hormigueros. Mor. los hacen parecer unos hermosos muñecos de teatro o de cine. la carne se está asando en los fogones. No hay nada. Pregunta estúpida. ni de ella misma. me he dado cuenta. —¿Qué hace. ante estos seres tan felices. uno de los cazadores se esmera en cortarla y picarla cruda. no del que la consiguió. Aún no han comenzado a comer. Por eso.

—¿Les intriga que el cazador no coma? —y nos explica—: Él no puede comer nuestra comida porque entre los Yanomami. Nos damos cuenta de que estamos en el grupo de la familia del cazador que distribuía la car� ne. Ningún cazador come de lo que él ha cazado. se van a debilitar. Pero qué extraño. algunas mujeres con sus niños. condimentan. que casi me atraganto con la carne. Estamos mudos de sorpresa. los muchachos. porque no le es permitido matar para alimentarse a sí mismo. —Es así —asevera nuestro padre—. En la selección y preparación de estas hojas. Viaje por el mundo indígena venezolano esas hojas tan especiales que a la vez que sirven de olla. comen los viejos.El Chamán de los Cunaguaros. sólo con el fin de alimentar a su familia. supervisando a sus familias… —¡Pero cómo va a ser. observen que hay otros ca� zadores que no están comiendo. firmes. a quien depende de él. es decir cazar. que tiene la misma curiosidad— no se puede preguntar: “¿Está en dieta? ¿Sufre de acidez? ¿Tiene el colesterol alto?” ¡Se vería bastante ridículo! —Ya lo creo —contesto riéndome tanto. entonces qué comen. ningún ca� zador debe comer de lo que ha cazado. y por cuya subsistencia es responsable. de nuestra curio� sidad. Casi ninguno de los hombres jóvenes come… En los grupos familiares. tienen un olor grato: puede ser por las hojas rugosas con que las pulen. las mismas que usan para las flechas. no es para tanto. Empezamos a comer con gran apetito. porque de vez en cuando se acerca a la parrilla donde se asa la yuca y se lleva algunos trozos a la boca. hemos encontrado en la carne un aroma y un sabor tan grato como aquí. pero ellos no… Están sentados o de pie. También las totumas en las que nos sirven miel agria mezclada con agua. menos él… y debe tener hambre. después de tanto esfuerzo en esa caza tan pesada. —¡No! —Xoto lo tranquiliza—. salan y le dan a los alimentos un toque especial. -258- . se enfermarán. a su gente. todos comen. Es cierto…. alrededor de los fogones. Puede matar. Ahora les aclaro. ¿Cuál será el motivo de su actitud? —Claro que aquí —me confiesa en voz baja Ocho. por la mirada. ellos son maestros: en ninguna otra comunidad. se van a morir de hambre! —Ocho está tan preocupado que hasta deja de morder su trozo de lapa. Pero Makobi se ha dado cuenta.

entre ustedes? —Mira a tu alrededor. No puede comer de lo que ha cazado. desaparecida la preocupación. pero sí de lo que han cazado los demás. hijos de la luna —¿Mas entonces. saludables y activos. qué quieres decir. ejercicio. vida sobria. variados. Una rápida mirada al grupo me confirma lo que a primera vista ya había notado: aspecto saludable. Tiene la cara llena de jugo de carne y trocitos de hojas… se asemeja a una yanomami embadurnada ella misma. Es simpática. ba� tata y plátanos para acompañarla. el cazador no come nada? ¿Cómo es posible? —Ocho se muestra alarmadísimo. sin contamina� ción. fíjense qué bien la come mi niña! Basta con verla. te sugieren la forma de llegar tú mismo a la respuesta o conclusión correcta. —¡Por fin. los Yanomami se vean tan llenos de energía. quien ha venido a sentarse cerca de mí triturando un tremendo trozo de báquiro con sus dientes blan� cos bien alineados—. Los demás le dan lo que nosotros llamamos “la por� ción del cazador”. y una fresca bebida a base de agua y miel. alimentos frescos. Ya van a ver. y los llevan a los cazadores. ¡Qué carne más tierna.Los Yanomami. ambiente sereno. ¡Y de los Yanomami parecemos tener el apetito. algunas mujeres sacan de los fogones los últimos pedazos de carne envueltos en sus cucuruchos de hojas. salud excelente. esta costumbre de los indígenas. hasta Superloro! Va picoteando las hojas que envuelven la carne -259- . Una vez servidos los viejos y los niños. ellos también se alimentan! Me había percatado de que tenían hambre y eso me tenía angustiado —reconoce Ocho a la vez que. Pero también me ayuda a comprender las razones: lactancia prolongada por parte de madres sanas y bien nutridas. qué tal los problemas de salud. por aquí. En lugar de con� testarte. amiguito. con esta buena dieta. La voz de mamá interrumpe mis pensamientos: —Quién tuviera esta carne en Caracas —suspira—. amigo —contesta guiñándome el ojo. qué buen sabor! Han repartido yuca. abundantes. hoy. —¿Qué tal —pregunto a Nomai. Es cierto. No me extraña que. ¡Tan jugosa y tierna. —¿Y los demás le dan? —Claro. vuelve a atacar con entusias� mo su pata de lapa. —Cálmate. todos noso� tros.

Se miran el uno al otro. Telio. Siempre lo he sabido. Superloro. me preparo: —Si lo quiere. Telio! -260- . con Superloro. yo tuve uno cuando tenía tu edad. Dentro de mí. qué va. ¿Y si quisiera quedarse para siempre? Tendría derecho. además. o con el dueño que le corresponde. Aquí. frente a frente. a los animales los queremos y consentimos mucho. se desprende en la rama que le ha ofrecido Nomai. la amargura me agobia. hola. Pero ahora me dedico a otras cosas. Por eso se encuentra tan a su gusto. y su pupila derecha fija. El indígena con sus grandes pupilas os� curas. mi loro es de aquí. igual� mente fieros. Viaje por el mundo indígena venezolano y luego la yuca. sabrá encontrarte donde quiera que estés. animales feroces y de gran� des ríos. y me llama estrepitosamente: —¡Hola. Estas palabras me llenan de contento. A lo mejor por simpatía hacia ti. —¡Déjalo tranquilo! —exclama Nomai al notar mi azoramien� to—. como siempre hace. —¿Lo quieres? —le pregunto a Nomai. bravíos.El Chamán de los Cunaguaros. Yo los observo a los dos. con el pico ladeado. con cierta intui� ción. Por suerte. siempre te seguirá a todas partes. altivos. Tu loro. ¡de loros está llena la selva! Muchos niños tienen su pichón de loro. su comida se la merece: ¡es un loro trepador! Se levanta. si quiero uno me lo consigo. le tiende una rama. con expresión hosca. generador de gente altiva. con tanta insistencia que parece que en la gran totuma de la cual se ha apoderado no va a quedar nada. y no tengo que temer ninguna infidelidad por parte de Superloro. Lo dejo en libertad. Éste. entrecerrada. cuando los animales de la selva. a ese ambiente húme� do y boscoso. qué dices. no hay manera… no se los puede separar… eso es natural. Él. ceñuda… Es claro que pertenecen al mismo medio. y Superloro acude a su llamado. Filatelio. Prosigue animado: —Me gusta entretenerme con el tuyo. y las que siguen de al� borozo: —Además. el joven me tranquiliza en todo sentido: —No. se lo doy. ¡Doble alivio! Mi conciencia está tranquila. se encariñan con una persona. especialmente los loros. es verdaderamente un loro real de las florestas amazónicas. Sin embargo.

—Bien… y no tan bien. el uno en la boca o nariz del otro. Pero ella. con hilos. una especie de pipa o canuto. nos quedamos. o mejor dicho la inhalan soplándola. —El Coronel ya debería estar aquí —observa mamá. —Ya va a llegar —le contesta Rafael con aplomo—. terminan� do ya de empaquetar. Uno frente al otro y los demás en círculo. envuel� ven todo en hojas y amarran los paquetes. En cambio para hacer los tensores de los arcos y las cuerdas de los chinchorros. el yopo. hijos de la luna ¡Qué feliz me siento! Me dirijo hacia mis padres para comentar con ellos la actitud de Nomai y de Superloro. Hemos visto cómo retuercen los hilos sobre sus muslos con un movimiento de la mano en posición plana: las tiras de las que se componen las cuerdas las amarran a un soporte fijo.Los Yanomami. luego las cestas. ¿cómo te fue con tus hierbas? Mamá lo mira… Hay un dejo de pesar en su mirada brillante. ha encontrado en abundancia aque� lla hierba extraña que ya conoce. Preparan hilos de gran solidez con las fibras de curagua y para amarrar usan el bejuco de mamure. con mucha frecuencia. Y si no lle� ga. las retuercen una a una y luego las trenzan juntas. Techo tenemos. la carne salada y las tortas de casabe que nos han obsequiado nuestros anfitrio� nes. cabuyas y cuerdas. o más bien dirigidos por algunos indígenas. Ayudados. Ellos están empaque� tando en una cesta. se dirige casi regañando a Nomai y a Xoto que se le han venido aproximando: —Hemos visto mucho yopo en las huertas. en fabricar todo lo cual los Yanomami son especia� listas. pero en pocos minutos el que inhaló el yopo parecerá un ser sin alma. Y comida… ¡hasta demasiado! Cuéntame. aspiran la hierba soplándola a través de un largo tubo vegetal hueco. en parejas. las humedecen con saliva o con agua. y le han informado que los hombres la fuman. consideran más adecuada la corteza de una especie de yagrumo. además del cultivo del tabaco que a ella poco le gusta. Este es en efecto el método. Mamá se ha dado cuenta de que. la reacción no es inmediata. Las mujeres hilan el algodón y los hombres fabrican las cabuyas y cuerdas. junto con nuestras pertenencias y enseres. durante o después de la fiesta del -261- . anulada su concien� cia caerá en una suerte de trance misterioso que lo atonta y debilita. en lugar de explicar. —Explica. Mamá está molesta porque en los conucos.

produce un estado alterado en la mente de quien lo usa. Además. pero en ningún caso perjudica el organismo. al que llamamos sagrada planta milenaria. La cocaína o la heroína. Carmen. por ocio y sin ninguna finalidad ulterior. recordando a uno de sus escritores preferidos—. y sin que eso les cause inquietud. de reflexión. como un tránsito espiritual y místico del indígena. Como lo entendemos nosotros. El yopo es una dro� ga. y hunde en la desesperación a tantos jóvenes incautos y a sus familiares. en cambio. El yopo. no hubo nada me voy pa’l yopo de madrugada. de magia. ni puede venderse. quizás buscando las palabras: —Escúchame a mí también. por perversión. no se comercia. en cambio. el yopo se usa con fines religiosos. —El yopo. En cambio drogas como la cocaína o la heroína. se consumen con una intención banal. cuyo tráfico además es vergonzoso porque genera grandes riquezas a gen� tes sin escrúpulo. drogas que alteran la conciencia. y como tal dañina. Quizás. los Yanomami han estado inhalando yopo. Viaje por el mundo indígena venezolano pijiguao. engañan con falsas promesas de lucro perjudicando gravemente a muchos. Xoto agrega casi titubeando. es una costumbre muy antigua. Es algo distinto. que beneficia a la comunidad. no sólo los Yanomami. Pero no hay que considerar al yopo como una droga. ni de vicio.El Chamán de los Cunaguaros. piensa ella. se sabe que muchos yanomami van a trabajar a las ciudades y están años sin probar el yopo. ni de tráfico. como toda nuestra cultura —interviene pausadamente el mayor de nuestros amigos—. —Hay respuestas que llegan antes que las preguntas —sentencia papá. Y tampoco produce adicción. -262- . por su propia decisión y responsabilidad. Cada quien tiene el derecho de usarla. de religión. son sustancias nocivas. La hierba del yopo es tenida por medicinal. y no sólo eso. Dicen que hubo. Son muchos los que la practican entre los indígenas. amiga. no se compra. No te alteres. por lo menos no una droga al estilo civilizado. lamentablemente pre� sentes en los países occidentales. se la aprecia y respeta. pues disminuye la fuerza física y mental y puede llevar a la adicción y a la decadencia. sino que dañan el cerebro y a la larga destruyen poco a poco al individuo. reflexiona. en este uso no debe hablarse ni de droga.

Pasán� dole cariñosamente un brazo alrededor de los hombros le pregunta a mamá. por esos peligros que nos acechan en todas partes. irrumpen los repollitos con la primera parte de la canción. nadie ha logrado descubrir. más hermanos nuestros”. se los llevó muy ligero cuando desaparecieron cuál no sería mi dolor… Todos callamos pensativos. “¡Qué lástima —reflexiono— que ni siquiera los indígenas. ¡qué caso tan dolorido! Marchamos todos unidos a bañarnos sin temor Vino el río en su furor. inocuo —agrega papá. también entre ellos y no sólo en los países industrializados. estén exentos de costumbres y usos perjudiciales! Sin embargo por eso mismo. hijos de la luna —Creo que también lo usan los yaruros y los kariñas. aunque sabemos que en tiempos de la conquista fue utilizado por otras etnias y representó un arma terrible que causó estragos entre los conquistadores. Al parecer. el secreto del curare. Papá tiene una buena ocurrencia para alegrar el ambiente. en su lejanía y pureza. —Especialmente en los Andes y en la conquista del valle de Caracas muchos de los soldados murieron por flechas envenenadas -263- . algo que parece una décima warao: Mis tres hermanos queridos se los llevó la corriente dice un indio tristemente. poseen según se dice. un poco en broma y un poco en serio: —Y el curare… ¿lo encontraste? Los Yanomami. que conocen diferentes venenos extraídos de plantas tanto silvestres como cultivadas. como algo normal.Los Yanomami. hasta ahora. los que más lo usaron y todavía lo usan. y con la intención de tranquili� zar a Carmen tararea la copla oriental: Inspirados. Ellos son ciertamente quienes mejor lo preparan. los siento aún más cercanos. la poderosa poción con que aún hoy en día untan sus flechas para dar muerte segura a los animales que cazan y a sus enemigos. esa fórmula.

permanecerían agarrados a las ramas más altas de los árboles y el cazador tendría que subirse a ellas arriesgándose a perder la presa. ha� bilidad y constancia. me explicaron bastante sobre esta hierba… sobre las arañas monas. Sin esto. de ori� lla a orilla. indignada. podemos distinguir los audaces puentes aéreos de los Yanomami. —¡Mejor. Me enseñaron la liana que lleva ese nombre a la que añaden cortezas y grandes hojas en formas de corazón. de un verde muy brillante y gusto amargo.El Chamán de los Cunaguaros. Nos despedimos diri� giéndonos apresuradamente a la canoa. con que mezclan las hojas… pero el secreto de su prepara� ción no me lo revelaron. —Claro que encontré la planta del curare —contesta mamá—. Sobrevuela el shabono y enfila hacia el sitio de aterrizaje. arrastrando y volteando unas taparas de agua. venenosas. —¡A curarazo limpio. Ahora que los conocemos. mucho mejor así! —opina cáustico papá—. mien� tras Ocho finge haber sido alcanzado por una flecha indígena. ¡De cuántos recursos han sabido proveerse con su esfuerzo. Hasta a Ambrosio Alfinger le tras� pasaron la garganta y lo mataron con una de esas flechas untadas de curare. pues el veneno actúa sobre su sistema nervioso relajando sus músculos y haciéndolos caer a tierra. Mamá. ¡Qué pena. Le dan mayor uso en la caza para derribar ciertos animales como los monos. y esta actividad está unida al resto de las actividades chamánicas. qué torpes somos los civilizados! Afortunadamente. como pasarelas vegetales. sería muy peligroso tener una esposa que conoce la preparación del curare y… —¡Qué raya. tendidos en lo alto a lo largo del río. papá! —nos alarmamos nosotros haciéndole señas de callarse. preferentemente de padre a hijo. una vez muertos. que no habíamos sido capaces de ver al llegar. Viaje por el mundo indígena venezolano —recuerdo con aire profesoral—. Me dijeron que el secreto de la fabricación del curare se transmite por herencia. quiere reclamarle esa broma pesada cuando un zumbido en el aire advierte el arribo del Coronel. seguidos por nuestros guías. y cae cómicamente al suelo. querrás decir! —acota jocoso Mor. hoy día los Yanomami se sirven muy poco de las flechas envenenadas. casi invisibles en su verdor. En expediciones guerreras las utilizan sólo cuando están seguros de alcanzar al adversario. nuestros indígenas! -264- .

pero eran insípidas. —¿Cómo? —Por engaño.Los Yanomami. debido a la maldición del caimán que se en� fureció. Por eso se dice que el tabaco que descubrió rabi� pelado. tan importante para cocinar. que era muy bella —Makobi subraya esa respuesta con una mímica comiquísima. Como aún falta por llegar al manantial del caño. diciéndole que que� rían oír su voz. las cuales viajan con el humo. los Yanomami nos hemos vuelto mortales. Le hicieron abrir su bocota. descu� bierto por Rabipelado. —Pero desde entonces —continúa Makobi—. luego hizo posible la agricultura enseñándoles la tala y la que� ma. —Nosiriwë la colocó en su labio y comenzó a alegrarse: la cabeza le daba vueltas y se alejó escupiendo de contento. —Se encontró primeramente con los Arimari quienes para sa� tisfacerlo le dieron frutas de las que ellos comían. —El fuego les permitió cocinar los alimentos que antes comían crudos. Cada vez que su saliva tocaba el suelo se transformaba en una mata de tabaco —terminó Makobi acompañando el relato con su alegre y sugerente mímica—. —El fuego fue robado sorpresivamente por los Yanomami al caimán que lo tenía en la boca —empieza Xoto. les permitió calentarse por la noche. nos volvimos vulnerables a las enfermedades. Para calmar su necesi� dad de tener algo mejor en la boca. pero los remeros están dedi� cados a acercar lo más posible la canoa a la orilla. los Yanomami nos complacen con otra leyenda sobre el origen del tabaco. Rabipelado le proporcionó una gran mascada de tabaco. alumbrarse en la oscuridad. hijos de la luna Aprovechamos la navegación de regreso para que los dos her� manos nos cuenten el origen del fuego. calentarse. pero su hambre no se calmó y siguió llorando hasta encontrar a Rabipelado que comía frutas kayu. lo hizo proliferar Nosiriwë. cremar los cadáveres —hay satisfacción en la voz de Xoto. Subimos uno a uno en el espacioso -265- . Él se las dio. Nuestros repollitos subrayan la narración con gritos y sollozos. Anfictión Pimentel Napolitano ya ha aterrizado. porque le había robado el fuego. Quisiera ahondar más en el tema. —Nosiriwë caminaba por la selva llorando de hambre —em� pieza Xoto. Por esa misma maldición. alumbrarse.

con nuestra habitual torpeza de ciudadanos. La paloma la paloma. Baila. pintada pintada. la piel del tigre está pintada pintada. el trasero de la paloma es chiquito. resuenan en mis oídos los cantos de cacería de los Yanomami imitados por los morochos que silban: Õniwë. la cola de la guacamaya -266- . õniwë. brillante brillante es la tragavenado y reluce. observamos el shabono que se ve apenas. rërëi. un punto insigni� ficante en la selva. Pintada. gritan. Ééé ara shinaki wai shinaki wai. Otra vez me asalta la duda: ¿Cuál es el bien. Hõrema thë koroshi wai këkëa praroima kë kë kë. la vida humana donde pareciera no haber sino presencias vegetales y de animales feroces! ¡Una vida tan compleja y tan estructurada! Con su bien y su mal. Viaje por el mundo indígena venezolano helicóptero. Rërëi. y cuál es el mal para nosotros y para los indíge� nas? Junto con esa duda. Nos elevamos.El Chamán de los Cunaguaros. los monos marimondas gritan. prai rë yëpi thë wëri pashoyaki rariwei ke. õniwë õniwe ira siki õniwe. los jóvenes agitan los brazos en un enérgico saludo. baila baila grulla. Prai rë. rariwei ke. Rërëi hetu yaki shii rërëi. Ééé. ¡Qué milagro. Debajo de nosotros. Brillante.

arriba. está arriba. arriba. como la guacamaya. ééé. Así estamos nosotros.Los Yanomami. -267- . hijos de la luna makekeratiai makekeratiai ééé. rumbo hacia otros fabulosos pueblos indígenas. bien arriba en el cielo.

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sus silbidos ágiles. Mis hermanos silban entre las ramas. porque sus silbidos se comprenden. ardidos. como el tucán en la espesura. Visten de fiesta la tarde. Mis hermanos son gemelos. Me enorgullecen mis dos hermanos pájaros. como el paují de terciopelo y oro. saltan como el alcaraván y la camaza. cantan como el cucarachero y el chirulí. saltan y ríen en la espesura 269 . de la misma madre. hijos de mi padre son dos paujíes. vigorosos. entre los indígenas. brillantes y certeros.Palabreo del chamán cuando oye a los morochos silbar Mis hermanos son dos paujíes alados. Tienen el mismo rostro repetido No se ve eso aquí. nacieron el mismo día. Mis hermanos. sus voces y cantos de llamada están unidos por un vínculo extraño y especial. Debe ser algo mágico. mis hermanos dobles.

grillos enronquecidos. Viaje por el mundo indígena venezolano con sus rojos guayucos. estaremos juntos sin que lo sepan. sus canciones son pozos de montaña. dulce y delgado. sus silbidos son bachacos bravos. caminaré a su paso. Golpean mis oídos como el sordo tambor del sapo cuando llega el invierno. Mis hermanos son dos lanzas de silbido. picantes y gratos. loro azul. bordaré su camino con silbidos seré paují con ellos. entre orquídeas. como el mato de agua cuando hay creciente y brincan el pavón y la cachama. Caminaré con ellos entre lirios. el cristofué. sus silbidos son cantos dilatados. domar esos paujíes. gavilanes en el monte. se trenzan y destrenzan formando una red. con sus alegres cuerpecitos. sus pasos son los pasos saltarines de la lapa. y bajo las piedras se esconden los camacutos. Yo podría cazar con ellos. y creerán que es el curiñatá y el picoeplata. dos azules agudos en una sola dirección. como el agua cristalina de las quebradas. Mis hermanos son dos paujíes. son chicharras verdes. son iguales y distintos. paraulata montañera. sus silbidos son como el ají karibe. pavita o torcaz. Mis hermanos son paujíes. el silbo fino. Caminaré en la selva aunque no me vean. hipnótico. como el chirrido de la rana platanera cuando florece la macolla. Y creerán que quien silba es el arrendajo. Los hijos de mi padre son perdices en la hierba. cada uno con su hojita de paciencia. firme y prolongado. enseñarles el silbo de la iguana. Y creerán que soy paují. el gonzalito. pizcúa.El Chamán de los Cunaguaros. caminaré oculto como un paují solitario -270- . perico ligero. sus espíritus se unen. sobre hojas de un verde lustroso moviéndose con el viento de la selva. con el que los animales de la selva acuden a mi llamado y no tienen secretos para mí.

Palabreo del Chamán cuando oye a los morochos silbar

entre las hojas del yagrumo, entre el brillo de la sarrapia, entre el verdor del alto currucay poblado de monos araguatos que devoran codiciosos las frutas bermejas. Y aprenderán a silbar en silencio su nostalgia de paujíes lejanos, me sentirán cercano aunque no me vean y me sabrán hermano, y sangre suya, viejo recuerdo que se hace presente, que acompaña a los hijos de mi padre.

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Los yaruros, centinelas del viento
Nuestro querido “Tío Jeep”, al que habíamos recordado frecuen� temente en nuestro azaroso viaje en lo profundo de la selva, nos es� pera como un viejo y cordial amigo allá abajo, en la vía de acceso al territorio de los Sape, a orillas del río Paragua. Ellos lo han cuidado, y en previsión de nuestro retorno han renovado y ampliado el techo de palmas que habíamos encontrado la primera vez. Aterrizamos con rapidez en un ocaso violento, lleno de luces fúl� gidas y de relámpagos electrizantes. Abrazamos con una mirada afec� tuosa el helicóptero. El “Helipájaro” de nuestro querido Coronel va a ser difícil de olvidar para nosotros. Cómodo y capaz, con sus asientos tapizados en blanco y su exterior de un rojo vibrante, ya es una figura familiar para los González Uribe. Le hemos tomado mucho cariño, casi tanto como a Tío Jeep, y éste parece reclamarnos: —¡Epa, muchachos, primero fue sábado que domingo! Después de un saludo cariñoso, un fuerte abrazo y un agradeci� do “¡Hasta pronto!” a nuestro incomparable piloto Anfictión, vamos enseguida a bañarnos en el caño que corre cercano. Ya con ropa seca y fresca comemos con gran apetito los espaguetis con salsa italiana, las salchichas alemanas enlatadas, los tostones y la yuca frita que bien se acompañan con las arepitas caraqueñas preparadas por mamá en la
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El Chamán de los Cunaguaros. Viaje por el mundo indígena venezolano

hornilla a gas que forma parte del equipo… ¡la vida civilizada tam� bién tiene sus placeres! Acostados en los chinchorros, abrigados con nuestras cobijas, mientras papá revisa los mapas al claro de una linter� na de acetileno comentamos el viaje y los recientes amigos: —Creo que Nomai va a ser una gran persona. —Y Xoto y Makobi también. —Serán capaces de defender los valores y tradiciones de su co� munidad. —Y de acercarse entre ellos, de integrarse también a nosotros. —Seguramente. —¡Qué gran tipo, el Coronel! ¡Un extraordinario Comandante del aire! —¡Cómo me gustaría ser Comandante, del aire o del mar! —dejo escapar, transportado en sueños. —¿Y no te atreverías a ser Comandante en la sabana, como el general Páez, el osado guerrero al que llamaron el “Taita”, es decir el padre de los llanos? Él comandó un escuadrón formado por indíge� nas Yaruros. La pregunta de papá me impresiona. —¡Pues yo sí me atrevería! —contesto entusiasta. —Papá, ¿cómo es eso? ¿En verdad Páez reclutó a los yaruros? —los morochos parecen incrédulos. —Él mismo lo cuenta en su Autobiografía: que tropezó en los llanos con indígenas, que los atrajo a la causa de la Independencia. Eran trescientos indios de Cunaviche, al mando de uno de ellos lla� mado Linache, a quien dio el grado de general de sus compañeros. Fueron luchas desiguales, porque los realistas tenían armas de fuego y los llaneros sólo lanzas y algunos machetes. Para que no se asusta� ran al oír silbar las balas, Páez les repartió raciones de aguardiente, quizás cocui, a aquellas tropas llaneras, acostumbradas a herir sólo babas y caimanes. Se volvieron tan audaces que se rasgaban la len� gua con la punta de sus flechas, se bañaban el rostro con la sangre que brotaba de la herida y se lanzaban como demonios contra las trincheras enemigas (sobre las cuales algunos fueron muertos a ma� chetazos) logrando la victoria. En páginas estremecedoras, relata también las penurias, privaciones y hasta hambruna que sufrió su ejército de llaneros, “los bravos de Páez” cuando estaba aún en cier� nes.
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Los Yaruro, centinelas del viento

Mor inquiere extemporáneamente: —¿Cómo vivía, de qué se alimentaba esa gente en medio de tanta soledad? —Siempre pensando en la comida —le acoto burlón. Pero como yo también he leído, y varias veces, las memorias de Páez, puedo responder su pregunta con las mismas palabras del Centauro Llanero: —Su comida era “un trozo de la res recién muerta asada al res� coldo, sin pan y sin sal, y el agua de la tapara la bebida, y la cama un cuero seco, y el zapato la planta del pie, y el gallo el reloj, y el juez la lanza”. Así describe Páez mismo aquella forma de vida. —¿Y sabían montar a caballo? —inquiere Ocho. —Eran excelentes jinetes y nadadores —responde Rafael—. Vadeaban charcos y ríos con la lanza entre los dientes, nadaban con un solo brazo para tener una mano libre con la cual tranquilizar a su querida bestia, protegerla, animarla a nadar contra la corriente, en una comunión con el animal, burlaban a los caimanes gritándoles para espantarlos. —¿Burlar a los caimanes? —Sí, los indígenas saben cómo hacerlo. Nunca se verá a un in� dígena mordido por caimanes, porque los ahuyentan con una téc� nica milenaria, les gritan y los hostigan con una especie de arpón o palo aguzado. Aunque en realidad —concluye papá— a los segui� dores de Páez, criollos, llaneros o indígenas, nunca se les pregunta� ba si sabían cabalgar o nadar, sino que se los mandaban montarse y conducir como fuera la manada a buen recaudo o arrojarse al río y guiar al ganado. —¡Qué temple, cuánta habilidad en esos yaruros! —comento. —Sí, ellos incluso ayudaban a aquellos oficiales que no supie� ran nadar a cruzar los cursos de agua, haciéndoles botes de cuero de ganado. —Quizás los yaruros fueron decisivos en los triunfos de Páez aquí en los Llanos. —No sólo aquí —acota Rafael— ellos combatieron en el sur con el mariscal Sucre, y se dice que muchos de los soldados que fue� ron a Ayacucho, los famosos lanceros, eran yaruros. —Antes les decían “los bravos de Páez”. ¿Por qué después los llamaron “lanceros”?
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El Chamán de los Cunaguaros. Viaje por el mundo indígena venezolano

—Enseguida que llegaron al sur de América fueron llamados “lanceros” por los españoles, porque en sus lanzas, las que hacían seis palmos más largos que las ordinarias y manejaban con habili� dad, lograban ensartar hasta tres personas… —¿Tan temibles eran? —Figúrense que hasta les decían “los demonios”. El escuadrón de doscientos llaneros yaruros que Sucre llevaba con él, cuya pre� sencia dejó pasmados a ecuatorianos y peruanos, decidió el éxito de la Batalla de Pichincha. —Hablando de héroes y hombres de valor, nuestro combatien� te del aire no ha querido detenerse aquí, ni siquiera apagó el motor —observa mamá. —Voy a dormir a la orilla del mar —anunciaba apresurado—, otra misión me espera. —¿Cuál será? —¡Qué vida tan interesante! —comenta Mor. —Y arriesgada —completa Ocho. —Ustedes, ceritos, le han estado preguntando tantas cosas du� rante el viaje, que quién sabe si algún día me voy a encontrar con uno o dos hermanos en la Fuerza Aérea Venezolana… pues, me agradaría… —Y si vas a ser antropólogo, doctor Tuponken, podríamos serte útiles. —A mí me gustaron mucho los monos tití —Maigualida inter� viene en la conversación con entusiasmo— y también los demás mo� nitos, las tortugas, las lagartijas, los pájaros. —¡Qué bueno sería tener una hermana veterinaria! —¡Cuánto me agrada ver —se contenta mamá— que la armonía, en nuestra familia, va en aumento! ¡Qué tranquilidad, no tener que sortear peleas entre mis hijos! ¿Cómo ha sucedido algo tan bueno? No hay contestación, en realidad no lo sabemos, pero segura� mente tiene mucho que ver en esto el contacto con los indígenas, con su manera de vivir y de pensar, su sobriedad, su solidaridad. —¡Ya todos tienen el futuro arreglado! —se complace papá—. Ahora hagan el favor de dormir y dejarme descansar. A partir de ma� ñana nos esperan largos trechos en jeep y este Comandante que les habla, aunque sólo sea de tierra y no tan extraordinario como Páez, necesita concentración…
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Los Yaruro, centinelas del viento

—Sí, papá, sí, a dormir. ¡Y tú eres el mejor de los Comandantes! Buenas noches, Comandante de tierra. Con tantos Comandantes dando vueltas en la cabeza, me entre� go a una pacífica duermevela. Entonces se me presenta una figura co� nocida, familiar que me habla con voz ronca y cariñosa: ¡es Tío Jeep! —Soy un Jeep proletario, viejo y un poco destartalado, sin em� bargo estoy contento de andar con ustedes. He recorrido muchos ca� minos, ya estoy cansado, pero este viaje ha sido el más lindo de todos los que hice. Con la familia a bordo, tratando de encontrar a ese per� sonaje mágico que es el hermano que falta, me siento feliz. Desperté en la mañana y casi creí oír la voz de Tío Jeep, vi su carrocería azul, las cajas, cestas, morrales y mapires ya cargados sobre él, sus ruedas listas para el camino. Me puse a espolvorearlo un poco, afectuosamente, pero a nadie le conté que soñé con haber conversado con él. Emprendemos la marcha temprano. Primero atravesamos un trecho de selva afortunadamente no muy extenso, por un trazado que sólo con gran optimismo podría llamarse vía. Tío Jeep ronronea con las asperezas y fragores del camino. Después de algunas horas salimos a campo abierto, a la inmensidad de la sabana. El recorrido que la prolongación de la estación seca nos permite librar a campo travieso, es largo y monótono. De vez en cuando un caserío, un ran� cho, un techo sobre palos retorcidos revela una presencia humana. Al borde de los corrales, grupos de llaneros descalzos vigilan sus reses sentados en un cráneo de caballo o en la cabeza de un caimán, como en los tiempos del general Páez, cuando esos eran los únicos asientos. Maigualida empieza a gritar de alegría, indicando algo a veces en la tierra, a veces entre tupidas matas de sabana o sobre las piedras, que nosotros no logramos divisar. Superloro sí, porque celebra con gritos él también lo que la niña señala con el dedo. Al fin las vemos: lentas, majestuosas, con una decencia prehistórica, se deslizan suave� mente en un cómico andar contoneado, para sorpresa y júbilo de mis hermanos: —¡Las iguanas! ¡Sí, son iguanas! No las lográbamos ver porque, así como los camaleones y otros rastreros, adaptan su piel al lugar donde están y se confunden con el paisaje. Con estas técnicas de camuflaje, las iguanas se defienden de
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El Chamán de los Cunaguaros. Viaje por el mundo indígena venezolano

enemigos cuales culebras, boas, cunaguaros, gavilanes y demás pre� dadores que constantemente las acechan. Enseguida Mor comienza a silbar y Ocho se le une, con un silbi� do sigiloso. —¿Qué hacen? ¿A quién imitan ahora? —pregunta mamá. —¡A nadie! Estamos silbandito iguanas. Seguramente mis hermanos investigaron algo sobre la estrecha relación de los indígenas y hoy en día también de los criollos, con estos reptiles. Los silban para atraerlos y cazarlos. Si es un cherre, es decir un macho, lo sacrifican aunque se defienda dando tremendos latigazos con la cola, y lo preparan tan bien para comérselo, que al estar cocido, sabe mejor que un pollo. Si es hembra, para no extinguir la raza le sacan los huevos que asados al sol son un manjar exquisito, luego le cierran la herida con destreza, cosiéndola con un hilo fino extraído de la palma y aplicándole hierbas cicatrizantes, y por fin la sueltan en el monte. —¡Estamos en el Llano que describe Gallegos en Doña Bárbara! —apunto embelesado por la belleza del estero que acabamos de pasar, lleno de garzas blancas y corocoras rojas— ¡Miren cuántas aves! —Y es también el llano que canta Alí Primera —agrega Mor. Y sin esperar, junto con Ocho se pone a tararear: Cunaviche adentro, llano adentro cantando el llanero, cantando su suerte… —Pero por aquí no está el Cunaviche —corrijo irónico. —Bueno, está cerca —tercia papá—. Por estos llanos corren el río Cunaviche, el Meta y el Arauca. —¡Alí Primera los conocía! —insiste Mor. —No sabía que les gustaran estos cantos tan venezolanos, que realmente son más de nuestra época —se sorprende mamá. —En la escuela nos hablaron de él, de su interés por la cultura popular y por los Llanos. El territorio de los yaruros, también llamados Pumé, abarca prin� cipalmente el estado Apure. Tierras bajas, áridas, de escasa vegeta� ción. Llanos de Apure: extensos, infinitos. Matorrales polvorientos y retorcidos, algún venado que escapa veloz, reses vagando en bús� queda de agua, manchas negras de zamuros al acecho, frecuentes y
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es decir ubicada en la parte central del estado Apure. Quizás esta zona se le parezca. Todo luce tan reseco. pero llena de vida. los desiertos de África. a trechos. y toma de vez en cuando un sorbo del café que mamá le ha preparado en un termo. inclusive de graznar. los cómicos hocicos y sus ojillos achinados que parecieran preguntar: “¿Quiénes son ustedes?”. Hasta Superloro ha dejado de hablar. Está amaneciendo. si la oscuridad sucede a la luz. Llevados por el barinés. o “matas de sabana”. inanimado. hasta que. La selva que dejamos atrás era calurosa. unos granos de arena me bombardean la cara. Al aumentar la claridad. o la luz a la oscuridad. los grandes mamíferos roedores que nos hacen reír con sus pelambres erizadas. —¿Hemos llegado? Pero… ¿dónde están los yaruros? —Fíjate bien. buen escondite y refugio para los indígenas que en tiempos de la Colonia escapaban de la cautividad y esclavitud impuestas por los conquistadores y colonizadores. casi amarillas. No sabría decir con claridad si a veces se detiene. allá está su campamento. Deberíamos haber arribado a la comunidad de los yaruros del río Capanaparo. de sinuoso cauce y aguas doradas. Hace tanto calor en el Llano. el sol resplandece tan fuerte. tan codiciadas por su carne y sus huevos. por contras� te. su ruidoso chapoteo. ese viento que sopla con fuerza día y no� che incesantemente. —Hemos llegado —me alerta papá con unas palmaditas en el hombro. Me protejo los ojos con la mano. Pienso en los árabes. que un intenso sopor nos invade. que hoy día se consideran una especie amenazada. Las lagunas y los brazos muertos alrededor del Capanaparo y de sus afluentes (caño La Pica. los camellos. Con tales pensamientos me entrego al sueño. los monzones. Veo sólo llano y más llano. famoso por los grandes arenales de sus riberas donde desovan las tortugas. Aguzo la mirada. Sólo papá está alerta. terrible. Es la zona Pumé más antigua y más desasistida. la ausencia del movimiento y del ruido del jeep me despiertan. Proseguimos interminablemente. uno de los de mayor importancia de Venezuela. Me asomo a la ventanilla. caño Casanarito) constituían la zona llama� da “montes”. vientos del desierto.Los Yaruro. Esto parece. inhós� pito y abandonado. atravesada por ese río. centinelas del viento numerosos rebaños de alborotados chigüires. paralizante. descubro -279- . Más adelante bordeamos el río Apure.

vasijas y otros en� seres amontonados. la brillantez de las sabanas del Capanaparo. Papá y yo nos detenemos. protegen a otros durmientes. el jefe yaruro que papá conoció hace años. quizás niños. no es conveniente irrumpir en ella sin saber su reacción. imperceptible. los tol� dos desaparecen. muy lejos. prenden el fuego. atados a las esta� cas. Viaje por el mundo indígena venezolano el “campamento”: algunas ramas frondosas y estacas de menos de un metro clavadas en la arena. amarradas a las embarcaciones con una cuerda que pasa a través de un agujero practicado en sus caparazones. Figuras espectrales. No hay saludos ni miradas de alegría. hace frío. -280- . acertaste. hacen infructuosos es� fuerzos por huir. se sientan. papá. Liberan los perros. con paso gastado. advierten nuestra presencia y nos ladran con voz débil. Sólo algunos perros. y nos recibe. se ponen en cuclillas. Algunas mujeres amamantan a los niños. Nos observan. Es aún temprano. trabajoso. los yaruros! Pero acer� quémonos. que parecen no terminar nunca. un muro de sombras: ¿acaso el piedemonte andino? —No sé cómo pudiste encontrar esto. sino un encantamiento. De entre ellos. se están levantando. como en meditación. otras se levantan. Todos se agrupan alrededor de las hogueras. Bajamos los dos del jeep. En el agua varias tortugas prisioneras. del color de la tierra misma se agitan en su lecho de arena. Aquí y allá. Estamos cerca de un caño. Las ráfagas le desordenan las plumas. Vemos canoas encalladas en los bordes. El despertar es silencioso. unos toldos vegetales aún más pequeños. Sólo. seco. La brisa azota. el frío de la noche se está convirtiendo en un calor asfixiante. o bien con las patas traseras atadas a las delanteras. En lontananza. camina lentamente. Superloro se aferra con presión a mi hombro. Su piel ha adquirido la misma tonalidad de la sabana. ¡Irreales y perdidos. un espejismo en la inmensidad de la llanura. que parecen dormir semienterradas en la misma arena. tendi� dos casi a ras del suelo.El Chamán de los Cunaguaros. todos permanecen en silencio. se adelanta Hatchawa. Siempre que se llega a una comunidad de indígenas. Ha disminuido la violencia del viento. criaturas casi irreales. le cuesta hablar. se la conozca o no. Logro divisar algunas figuras humanas acosta� das. lo que hace difícil distin� guirlas. que resguardan cestas. —Así es. que nos rodean. Es vie� jo. No parece un cam� pamento.

plátanos. simples refugios para protegerse de la intemperie. por su forma de vivir. sujeta por un cordón. aetaín. Papá obtiene el permiso de tomar fotos. o mejor dicho itinerante entre los indígenas: los yaruros. un machete. Ramas clavadas en la arena o pequeñas chozas rectan� gulares sin paredes y con techos de hojas de moriche que bajan hasta un metro del suelo. se las puede capturar vivas. -281- . de la humedad de la noche y. unas hojas parecidas a las del tabaco. lo que ocurre también en otras lenguas. El animal herido puede ser seguido gracias a la verada de la flecha que flota sobre el agua. ñame. de día. cambures. yo me esfuerzo por pro� teger la cámara del viento y de la arena: —Vamos a retratar el equipo de cazadores. los enseres. si lo hay. y en el caso de las tortugas. Utilizan la misma palabra. o sacándolo del mismo río. lechosas. Entre ellos. mientras un compañero o la mujer. La baba herida.Los Yaruro. para indicar la caza y la pesca. pues los Pumé nunca salen solos a pescar. como la de animales acuáticos cuales babas. un arpón o algún cuchillo. Utilizan un tipo de flecha�arpón constituido por una verada de unos ochenta centímetros y una punta desprendible de diez centímetros. tortugas y chigüires que se solaza. son lo más parecido a una vivienda. en las riberas del río. maneja la embarcación. el chigüire lo cazan con una flecha�arpón y salan su carne que así dura mucho más tiempo. del sol. centinelas del viento Por fin sé cuál es la etnia que mejor representa la condición nó� mada. el término noa sirve para designar tanto la car� ne proveniente de animales terrestres. No poseen animales domésticos de los cuales alimentarse. a base de lo que puedan conseguir internándose en las matas de sabana. Para la caza de la baba y la captura de las tortugas el cazador se mantiene de pie en la proa de la curiara. apenas cultivan huertos de verano a orillas del río. la matan con el machete o con algún cuchillo. con algo de yuca. No practican la agricultura. y dentro de ella caben todos sus bienes: el arco. sólo los flacos canes que los acompañan son sus resignados amigos. siempre en remojo. después que se levanta el sol. la flecha. antes de que salgan a buscar el sustento. La canoa es su más preciada posesión. Consumen una sola comida diaria. Al comienzo parece cosa rápida: una flecha para chigüires y pe� ces. ocumo.

Cuando logran cazar un venado es una fiesta: tienen comida para un mes. Repentinamente recuerdo las clases de instrucción premilitar que han comenzado a dictar en mi liceo: —¡Los yaruros. Los morochos. imagínense. los yaruros sólo cazan aves cuando no han logrado hacerse de un buen venado o un chigüire. Para capturar la garza. serían excelen� tes profesores de artes marciales en mi aula! —le comento a papá. Así pueden aproximarse hasta ponerse a tiro del animal al que no le ahuyenta la presencia del garzón. de delicioso sabor y muy nutritiva. se camuflan cubriendo sus hombros con plumas: Pero. específico. se cuadran militarmente y rompen el silencio arrancan� do a silbar. muy alimenticio y duradero. y se pin� tan el pecho de blanco. Ocho. ¡la técnica de camuflaje! Se usa para la captura de venados. la cual se hace en grupo. aire muy popular en esta zona. Luego Mor canta suavemente: Ay. anda pa alante gabán anda pa lante garzón mira que te están tirando con pólvora y munición. reposta también cantando: A mí me gusta el gabán pero cuando está pichón -282- . garzas. para no quedarse atrás. Tenía razón papá cuando nos hablaba de la diversidad de las et� nias indígenas. Viaje por el mundo indígena venezolano Sin embargo. propias de ellos. que no hieren el ambiente. gabanes y gar� zones. ya que salada o ahumada su carne se presta para preparar el famoso “pisillo de venado”.El Chamán de los Cunaguaros. el garzón soldado de exquisita carne y el gabán. Aquí. por suerte en tonos bajos. aprovechan la oportunidad. expertos en el arte del camuflaje. poco después Hatchawa llama a uno de los más jóvenes del campamento para que le demuestre y explique a Rafael otras maneras peculiares de cazar. que hace rato nos han alcanzado. un gabán. En cada una de las que visitamos hemos encontrado algún rasgo particular. Para cazar venados. los cazadores se colocan sobre la cabeza una especie de gorro inserto en un trozo de madera que imita la cabeza y el cuello del garzón soldado.

Sólo mamá y Maigua podrán. desaparecen en las curvas del río.Los Yaruro. entenderse con las yaruro. suben a unas ca� noítas. mientras se une a la mu� sical algarabía imitando el canto de los copleros del llano: —¡Aaaaaaaaaaaa! A continuación salen del campamento los ancianos en grupos de a dos. quizás. que pro� híbe al hombre extranjero dirigir la palabra a la mujer "yaruro. y sin embargo lo avalan muchos libros de crónicas y de historia. Podemos mirarlas. en un mutismo que es. Estas características se pusieron de relieve durante la Guerra de Independencia a comienzos del siglo XIX. ¿Son acaso estos yaruros los filósofos de la sabana? Unos filósofos indígenas. nos recuerdan a los antiguos pensadores del mundo asiático. si lo logran. dos. Puede ser pe� ligroso irrespetarlas. Qui� zás por esto se cree que existe un antiguo tabú. Filatelio. siempre en pareja. Aún hoy día. pero no hablarles. como suelen hacer. un. entre ellos. tomarles fotos. recuérdaselo e insísteselo a los mo� rochos antes de que salgan a explorar y tremendear. se espabila y extrañamente. sinónimo de reflexión. cuando los llaneros de Páez y los seguidores de Ezequiel Zamora invadieron esas tierras para refugiarse. y luego en la Federal que liderizó el mariscal Falcón a finales del mis� mo siglo. contagiado con los aires militares comienza a re� correrme la espalda y los hombros en un acompasado paso marcial. Se encaminan a pie o bien. sumido en sopor después de tanto rodar. que en su des� nudez material y actitud contemplativa. dos. Es algo tan extraño lo que nos refiere papá a continuación… como los fantasmas… como los espejismos. tan herméticos. los criollos temen y rehúyen su compañía por esta ex� traña y tal vez aventurada creencia. centinelas del viento porque me como las piernas las pechugas y el alón. Se ha dicho que el yaruro que -283- . muy singulares. Superloro. reman ágilmente aguas arriba. Los yaruros tienen fama de extraordinarios brujos. Todo esto en silencio. soledad y paz. tan sabios. Las mujeres yaruros son muy tímidas y suelen esconderse. marcando con sus patitas: un. —No les hablen a las mujeres —recomienda papá—. y a ésta contestarle. luchar y sobrevivir. —Hay que acatar sus costumbres —insiste—.

la leyenda y la realidad —constata papá—. no sea que te embrujen y te obliguen a quedarte por aquí —me es� peta Ocho burlón. con sin fundamento. mucho cuidado. logran advertirles de peligros y amena� zas. que la tropa llegó a besarle respetuosamente. y hasta pueden dejarlo impotente si se muestra reacio a complacerlas. a los cuales llevan de mascota para que los protejan. pues le rendía verdadera veneración por sus cualidades de vidente. Viaje por el mundo indígena venezolano acompañaba a Ezequiel Zamora a todas partes. mucho menos manejar una lanza —completa Mor. papá —recuerdo en un sobresalto—. —De los varones de esta etnia —prosigue papá— se cuentan historias impresionantes: que un brujo yaruro hechizó a un criollo y lo sacó de su hacienda. el brujo de Zamora. Zamora lo había elevado a la calidad de capitán. que a otro le hizo perder la razón por haber osado dirigirle la palabra a su mujer. porque ni siquiera sabe pescar. a los cuales atribuyen propiedades mágicas.El Chamán de los Cunaguaros. además de -284- . —Pues vean cómo se entremezclan el pasado y el presente. Creen que estos quelonios. pueden predecir tormentas y crecientes de río. —Y lo van a botar luego de la comunidad. haciéndolo enloquecer por medio de un brebaje misterioso preparado con hierbas y raíces que sólo ellos co� nocen. —¡Dejen ya el subdesarrollo. —Imagínate. que las mujeres yaruro utilizan sortilegios o po� ciones de hierbas mágicas para cautivar al hombre criollo. y en verdad saben domesticar cai� manes y babas. y le había regalado un anillo de azabache. sus preferidos. culturícen� se y compórtense! Presten atención. Otras tradiciones les atribuyen una especial habilidad para amansar las fieras. era un brujo que pronosticó la muerte de Zamora y la suya propia dos semanas más tarde a manos de los mismos matadores. tú que te las das de picaflor. Filatelio. También se oye decir. llamado el “Chingo Olivo”. como los morrocoyes. —¿Será cierto eso de que hablan con los animales? —Es voz común que ejercen hábilmente la comunicación con los animales a través de la telepatía y que algunos de éstos. nosotros una vez hasta hicimos un cuadro escolar y el profesor nos mandó dibujar el anillo de hojalata del Chingo Olivo. costumbre que en los llanos de Apure todavía tienen las familias descendientes de ellos. —Ajá. Ceritos gordinflones.

—Pero —me pregunto—. desarrollaban una gran afinidad con ellos. que los provee de sal. Ellas también realizan sus propias in� cursiones tierra adentro. para recoger frutas. que las abrigan del viento. Tengo entendido que además de la arcilla con que fabrican sus lindas vasijas. Del mismo Páez se cuenta que cuando le hirieron mortalmente el caballo. por desgracia de los enemigos. Los antiguos yaruros. Debe ser triste para ellos no tenerlos más. del porte ergui� do y de la altiva apariencia propios de los llaneros de Páez. —¿Qué hacen. Detallando todo el grupo a la luminosidad del sol naciente. Todos contestaron: —La vengaremos —y así fue. o por el mucho ejercicio: caminar. No nos hablan. de los cuales son golosos y devoran en cantidades con avidez. cargar. que abastecen a los indígenas de sal y sales minerales. buscan y recogen un tipo de arcilla procedente de los bancos situados a lo largo de los cur� sos de agua. aquellas hojas y hierbas tan comunes en la floresta. sin embargo. y cambures. le pre� guntó a los compañeros si estaban resueltos a vengar su muerte. -285- . de una sola pieza. Carecen. —¿Y hoy día? —Hoy día. me percato que sobresalen las figuras de los más jóvenes: esbeltas. y todavía lo es. altos pómulos y rasgos achinados. Los mantienen amarrados a una cuerda larga cerca de su campamento y se esmeran en alimentarlos ade� cuadamente con hojas frescas. si acaso consiguen caballos los montan a lomo pela� do. lucen pequeñas y frágiles las mujeres. tal vez por herencia. fue siempre para ellos un gran problema. Al lado de los musculosos yaruro. De color del barro con que hacen sus tinajas. Los yaruros no tienen. que necesitan especialmente para conservar los alimentos. La obtención de la sal. querían mucho a los caballos. pero sonríen amistosamente. Cargan a sus hijitos al pecho o a horcajadas. centinelas del viento invasiones de extranjeros. hojas que utilizan con fines particulares y raíces comestibles. con rostros an� chos. sin más riendas que las crines. coloridas flores como las de cayena. montar caballo.Los Yaruro. visten unas camisolas largas. ¿dónde están sus corceles? No veo ninguno en los alrededores. como otras comunidades que visitamos. Hay cierta animación en el grupo femenino. papá? —Se preparan para salir. ergui� das y fibrosas. remar. así como todos los llaneros.

Mira cómo se equipan. y esto dio lugar entre los mismos indígenas a una de sus primeras y antiquísimas empresas comerciales. un palo para cavar. y ayúdame a retratarlas. y el río Orinoco y los montes de Guayana al este. para sus intercambios con las etnias de la sabana y de la selva. sujeto a la cabeza con un listón de tejido vegetal que le atraviesa la frente. —¿De dónde llega tanta ventolera? ¿No hay montañas que protejan? —La llanura que habitan los yaruros está enmarcada entre las estribaciones de los Andes venezolanos al oeste. donde los llanos se adentran hacia Colombia. Pero aprovechemos el momento y la luz —me insta Rafael—.El Chamán de los Cunaguaros. el tráfico de la sal. que obtenían en las salinas de Araya. Con la abundante cabellera negra cubrién� dole los hombros y sus críos a horcajadas. encajan perfectamente en el marco de esas sabanas resecas y escuálidas. Cada mujer lleva varios collares y un cesto en la espalda. y la trocaban por veneno de los Yekuana y puntas de hueso o de piedra de los yaruros y Pemón. Pero hacia el sur. En la mano. Viaje por el mundo indígena venezolano —Para ellos y para muchas otras etnias —agrego. sin elevación ninguna. La llevaban en grandes trozos. ¡Las fotos de papá van a resultar estupendas! Ojalá el hosco viento no las vaya a estropear. —Es cierto. está abierto el paso -286- . Figúrate que los cumanagotos de las costas de Paria utilizaban ese tesoro.

más acogedor? —No tienen opciones. —Era una extraña sensación. ciudades con altos palacios. pozos de agua delante de las ruedas del jeep… —…que iban desapareciendo apenas el vehículo se acercaba. el lugar que perteneció a sus antepasa� dos. agrégale a todo esto los insectos que nos habrían atacado si hubiésemos detenido el jeep: zancudos. el sudor. los comentamos con los morochos: nos parecía ver bosques colgados del cielo. la presión de los hacendados. un protector de la fauna fluvial con su larga cabellera y sus muchos collares y amuletos. grandes lagos trans� parentes. caballos galopando en el aire. personas. remontando un curso de agua. pegones. figuras. un espejismo más —trata de explicar� me mi padre. A esto se debe el aspecto desértico de la región. que no producen lluvias sino que absorben el resto de humedad que en� cuentran a su paso. atormentando la epidermis del hombre. —¿Te impresionaron los espejismos. —Esas son las cosas que el calor. las amenazas con armas de fuego de los ganaderos. la somnolencia. no sé si es espejismo o realidad. Luego reanuda su razonamiento. mosquitos. a la terrible resolana del llano azotado por el sol. los han exilado de sus propios territorios. pues ape� nas lo pude divisar a lo lejos: un hombre en una canoa. centinelas del viento al soplar de los alisios. -287- . han sido despojados de las tierras que les pertenecían. Filatelio. que me hacía dudar de estar cuerdo. Y prefieren la frescura de la brisa. A lo largo de los últimos siglos. su territorio ancestral. partiéndolas en dos. hijo? —Sí. vientos refrescantes y generalmente secos. Los cercos de los hatos. En ese momento me asalta un recuerdo y una preocupación: —Pero hay algo que vi. —Entonces. Parecía un dios de la selva. jejenes. ¿Recuerdas nuestro reciente recorrido? ¡Y cómo! El aire pesado. Creemos ver cosas.Los Yaruro. —¿Por qué no buscan un lugar más guarecido. Tenía tanta altivez que parecía reclamar con la mirada su espacio propio en la selva. pero todo es como un delirio. —¿Pero no podrían encontrar un sitio al abrigo del viento? —Prefieren el viento a los miles de insectos que anidan en los lu� gares estancados. la fatiga y el cansancio nos producen a veces. los espejismos. Remaba con maestría y la embarcación surcaba rauda las aguas.

ahora casi vacío. cuando vuelven las mujeres por un lado y los pescadores y cazadores por otro. vasijas para agua y hogueras apagadas denotan la cercanía de seres humanos… Los pocos que han quedado allí. algunas estacas. huevos y miel traen los hombres. Han regresado cargados: babas y tortugas. —También nuestras fotos serán rápidas. harapos. totumas. una raíz comestible que -288- . ¡No hay mucho más que retratar! Pero horas más tarde. el Chamán de los Cunaguaros. sin embargo hace la existencia soportable? Volviendo a los espejismos. se� guramente a cazar. —¿Comprendes ahora por qué los yaruros prefieren el viento. Él vela por las tortugas. Simples son en bienes materiales. bajo la sombra de la hojarasca. ¡Qué forma de vida extraña. en su sentir. Vuelven. Y el viento les arroja polvo y más polvo… pareciera la arena del olvido.El Chamán de los Cunaguaros. los puri�puri y toda la minúscula fauna de esos bichitos que atormentaron al sabio Hum� boldt cuando recorría el Orinoco. También los jóvenes han salido. pe� ces de río. La visión del canoero me persigue. no son gente tan simple como habíamos creído. los oculta. eso es todo? —les pregunto. —Todo y nada. Más tarde me apartaré con el anciano Hatchawa para confiársela y él. protege los animales del río y también a nosotros. intentando protegerse del sol. nos damos cuenta de que los yaruros. la inmen� sa arena del abandono. Las cestas de las muje� res están repletas de hojas y de changuango. Todo se anima. la de estos indígenas! Miro su asentamiento. que aunque pueda parecer demasiado molesto para el bienestar humano. Mor y Ocho que apenas han logrado en� contrar unas tortuguitas a lo largo de su caminata. los más viejos. vigías del viento barinés. —¿Pues. que parecía venir de la misma tierra: —Es nuestro hermano Pumé. mortificados. que los cubre. los disminuye en el paisaje y los convierte en habitantes de la soledad. realmente. pero profundos en su mentalidad. cuida las iguanas y los chigüires. Viaje por el mundo indígena venezolano —Y además —completo yo— los tábanos. reposan semidesnudos y semienterrados en la arena. mirándome sonriente me explicó con su voz antigua. no he quedado convencido. Sólo unas cestas destartaladas.

Se la ofrecen a Superloro. -289- . Observamos con atención. Con excepción de los fru� tos. centinelas del viento se recolecta en la sabana. y con unos altos graznidos agradece la aten� ción. La comida. cocidos a la parrilla. hervidos.Los Yaruro. cocinan todos los alimentos. Van a encender las hogueras para prepararla. es motivo de gran animación. única del día. los yaruros no comen nada crudo. que la encuentra de su completo agrado. asados.

Mbuae? —le pregunta mamá. Ha entendido. de varas durísimas. Mamá no se rinde: con un arbusto dibuja en el suelo arenoso los palillos. La operación es rápida. La sutil arena esparcida por el viento apaga prontamente las brasas. pero nosotros no entendemos ni una palabra. Son los jóve� nes los que tienen a su cargo. una ocurrente muchachita que a gestos ha logrado hacerme entender que su nombre significa “Estrella de la mañana”. Aquí es distinto. —¿De cuál árbol sacas esas varitas. Es la planta más utilizada. acostumbran más bien dejar las hogueras encendidas. pro� pio de la región oriental. Ella repite y re� pite los misteriosos sonidos. luego unas llamas y por fin muchos árboles de distintas formas. y lo hace girar con velocidad entre las palmas de las manos. que vimos entre los waraos. y al momento de cocinar. y colocan las tortugas y babas más pequeñas sobre un entramado de palos unidos con fuertes -290- . Luego introduce el otro en la incisión. Viaje por el mundo indígena venezolano Sabemos que varias comunidades indígenas encienden el fuego sin necesidad de fósforos. los Yekuana. Se levanta y con el brazo extendi� do indica y nombra el Kolorí. avivándola con una hoja de palma moriche. definida por los antropólogos “una lengua aislada”. cada tarde. dice papá. —A uno de ellos le han hecho una incisión en la mitad —co� menta mamá al observar los palitos de cerca. las mujeres acercan unas raíces oleosas. Los Jodi. pero hasta ahora no habíamos asistido tan de cerca y al aire libre a ese procedimiento. aunque hemos sabido que también hacen fuego con astillas de otros árboles. Ella ríe graciosamente. el oficio de hacer fuego. los Yanomami. las atizan. especiales para avivar el fuego. señalándole los que están a nuestro alrededor. Mbuae. como el guatacare. ella atiza la hoguera. Las llamas se levantan. Es bien difícil la lengua de los yaruros. se acerca con los dos palitos de madera. haciendo ti� tilar las figurillas de azabache en forma de pequeñas tortugas que le adornan el cuello. árbol de madera dura que se encuentra en abundancia a lo largo de las riberas del Capanaparo. Mbuae le contesta algo que nos deja perplejos. siempre a gestos.El Chamán de los Cunaguaros. aprisionándolo para darle firmeza. ¡Zac! Salta la chispa sobre un montoncito de hojas y ramas secas pre� paradas de antemano. Mbuae coloca en el suelo justamente ese palillo y lo mantiene en posición vertical entre los dedos de los pies. que utilizan todos los indígenas para este fin.

estos yaruros realmen� te no parecen los mismos que combatieron con Páez. Ya que estamos todos cerca. nos abre inmediatamente el apetito: es el típico “pisillo”. miro alrededor y trato de contarlos. que comprende bien el español. el viento. de los aventureros y forajidos que representan un peligro para los niños y las mujeres. Luego. a refugiarse en lejanas e inhóspitas alturas. las ca� rencias. que así también los indígenas llaman a los criollos.Los Yaruro. A sus sufrimientos. el acoso de los “racionales”. las lluvias que convierten el llano en una inmensa ciénaga y los obligan a abando� narlo. Me mira con desaliento: —Somos pocos. el acecho de los hacendados que quieren arrebatarles sus tierras. centinelas del viento bejucos. Mi inquietud es grande. Sin embargo recién ahora las leyes venezolanas se -291- . tal vez no nos encuentren. Las dificultades de existencia. se resquebrajan. Nos invitan a compartir su alimento. carne desmenuzada de venado guisada con hierbas. hijo… Y disminuimos al pasar de los días. hasta que sus caparazones. la cual tiene como telón de fondo el bravío llano venezolano. le pregunto a Hatchawa. donde los yaruros pasan a lo largo de la narración como figuras que el viento lleva. —Han perdido su antiguo esplendor. Unos treinta. hijo. quizás. que nos sirven en tazones y platos de la misma arcilla. En verano. a la permanente humillación en que han vivido se refiere Rómulo Gallegos en su novela Doña Bárbara. como de carne mechada. disminuidos. —¿Cuántos son los yaruros por todo? —aprovechando la inti� midad de la comida. el abandono. —¿Cuántos yaruros hay aquí? —me pregunto—. las amenazas de los braceros que los obligan a trabajar. esparciendo un delicioso aroma. lo que hacemos gustosos. Me dirijo a Rafael que se ha venido acercando: —Pero papá —vacilo un poco dudoso—. sentándonos en su mismo círculo. Creo que no quedan más que unos doscientos yaruros a lo largo y ancho de estos llanos. Los hombres destazan las más grandes y pronto la carne blanca y jugosa hierve en una de las grandes poncheras de arci� lla que ellos elaboran. olvidados. tal vez habremos desaparecido… Comprendo su desespero. a manera de parrilla. Un delicioso guiso. En invierno. cuando ustedes quizás regresen. reflexiono. Dentro de pocos años. Tengo que manifestarla. rele� gados. al tostarse.

mejor si para la familia completa. la mejor de todas las carnes. parecido a la carne mechada. Viaje por el mundo indígena venezolano están ocupando de ellos. de los cuales se sorbe el contenido. excelentemente preparada. Pero lo que a todos nos fascina además del pisillo es la carne de la baba. Algo raro me llama la atención: el contento de los dos ceritos es exagerado. A Mor y Ocho no les queda más remedio que callarse y seguir comiendo. como los waraos. los yaruros están más adelantados que nosotros! ¡Ya encontraron un anticonceptivo masculino! -292- . ¡Y el consuelo es abundante! Hay huevos de baba y tortuga. Con esto se consuelan. existe la creencia de que deja estéril al hombre. Las humeantes ollas de barro llenas de diversos manjares muy aromáticos que colocan a continuación en el centro del círculo for� mado por nosotros en cuclillas. sensacional! ¡Esto sí nos encanta! —exclaman felices. —¡Caramba. Su euforia se debe a que. Al regresar a Caracas arrojaremos como desperdicios esos productos artificiosos de una cultura viciada… —Perfecto —y ahí viene la ducha fría de papá—. Mor y Ocho declaran con su acostumbrada exageración: —¡Tenemos que volver a la naturaleza! ¡Aprendamos de los indí� genas! ¡Pura mano! —grita Mor. —Desechemos los vicios de la civilización. y esperamos que se logren algunas que real� mente los protejan. desvían poderosamente estos pen� samientos. como los pemónes.El Chamán de los Cunaguaros. ¡Y re� sulta incomparable! Aún no habíamos visto algo igual hasta ahora. y algunos se valían de varillas de palma bien talladas y afila� das. porque aunque tiene fama de ser muy gustoso. o se servían usando taparitas alargadas a manera de cucharas. puede arrojar� los todo el que se levante por la madrugada. mamá! ¡Estupendo. empezando por los cuchillos y tenedores —concluyen juntos—. Le han quitado el rabo. —¿A qué se debe tanto entusiasmo? —inquiero con aprensión. no hay cubiertos: la comida se toma con los dedos y así mismo se lleva a la boca. Los demás cortaban sus alimentos con cuchillo. —¡Qué maravilla. Frente a una costumbre que encuentran tan atractiva. —¡Vámonos a pie! —bromea Ocho a la manera criolla. salga hacia el Ávila o los valles de Aragua. entre los yaruros. y regrese cargando a cuestas suficiente comida para el día entero. como los Yanomami.

de rodillas o a gatas de un lugar a otro. descansan después de la comida: no hay vajilla que lavar. ni corotos que fregar. que a duras penas logramos detener. Mamá se acerca a las madres yaruro que están reposadamente sentadas o recostadas. que es ponzoñosa y puede gangrenar el sitio donde pica. los yaruros se trasladan a uno nuevo. agachándose. circulando con una destreza sorprendente. también lo hacen con los pies! Nos recuerdan a los varones sape y kariña. aplicada a cualquier labor. quien nos llama para hacernos co� nocer otro rasgo extraordinario de ellos. sobre todo la golofa o jolofa. Síiiii… ¡pegaron una. se alejan de las hogueras. A la vez que cantan se me acercan gateando. —Pero los brujos yaruro saben conjurar ese veneno. Un movimiento silencioso y continuo nos sorprende. al transportar la arena. coleto y haragán. que lo hacían esencialmente en el tejido. que al despertarse y después de comer nunca se ponen de pie. ¿Acaso por una medida higiénica? ¿O no será más bien. y para completar… ¡ade� más de trabajar con las manos. para evitar los peligro� sos alacranes. A los amigos yaruro. escobillones. ni mesa que limpiar. es mucho más veloz y precisa. centinelas del viento La salida de Ocho causa la risa de nuestra familia. Son ambidiestros. ciempiés y hormigas. los disparos. trabajan igual con la izquierda que con la derecha. siempre sin levantarse. pienso con indignación. Las mujeres. lo que también contribuye a que en su medio pasen desapercibidos y sea tan difícil verlos. Cuando un sitio está muy hollado. se arrastran hasta círculos de arenas limpias -293- . como las demás comunidades indígenas hacen varias veces al día con rastrillos o con escobas hechas a partir de la hierba conocida como escobilla. aquí. realiza la lim� pieza. Pero la técnica de éstos. ese peligro —afirma convencido el número ocho. Comprendo al vuelo a quién están imitando. Nos perca� tamos de que los integrantes del asentamiento. —Se acabaron escobas. sino que se arrastran de cuclillas. primero de los conquistadores. posteriormente de los hacendados? Nos aproximamos a mamá. Ni siquiera es necesario barrer. debido a una prolongación de la ancestral costumbre de evitar. y me invitan a dar un paseo con ellos en esa posición. ¿Será la liberación femenina? —canturrean los morochos a media voz. mis dos ceritos! —Es cierto que el viento. fresco y aseado —reflexiona mamá.Los Yaruro.

Este recuerdo. por temor. salta. por consejo del inseparable bru� jo “Chingo Olivo”. —¿Será acaso un rastro del célebre “tabaco de Varinas”. Los adultos fuman un tabaco picado en pipas grandes fabrica� das de barro. violetas. Sabíamos que había chamanes en las comunidades que visitábamos. se manifiesta una presencia nueva: el chamán o guía espiritual. que fumaba tabaco cerca de un enfermo. rebuscando en mis estudios de historia de Venezuela. siempre más molesto y resen� tido— porque en tiempos no muy lejanos no existía quien protestara por los atropellos a los indígenas. mientras absorbía la sopa de plátano. por la inhumanidad que trasunta. a perder sus poderes y su fuerza al contacto con los “civilizados” o “criollos”. porque los estor� baban en su codicia por la tierra? —Es posible que hayan sucedido éstas y otras barbaridades —contesta papá con tono de rebelión. son la señal de que Kuma. roncan como el cochino. balan como cabras. Viaje por el mundo indígena venezolano y contemplan con embeleso la puesta del sol. Se acerca la noche. Al insinuarse el brillo de la luna. las mujeres preparan algunos cigarritos delgadísimos con esas hojas silvestres parecidas al tabaco que recogieron por la mañana y manipulan con recato. algunos directamente aspiran la hoja enrollada. trepan.El Chamán de los Cunaguaros. mientras el cielo se tiñe de matices rojos. que gozó de fama internacional pero que se perdió a finales del siglo XIX. Los yaruros se alegran: estos bellos colores del ocaso. cuando el caudillo Ezequiel Zamora. enfurece a mi padre. rosados. Fue una lástima. mandó a quemar los campos donde se guarecían sus oponentes? —aventuro. Otro lo habíamos visto entre los Yekuana. Otro aún lo observamos desde lejos entre los Yanomami. agi� tando la maraca para un niño recostado en una hamaca. se� gún nos informaron. Los seguimos y nos reu� nimos con ellos. —¿Y será cierto —insisto con terquedad— que algunos terrate� nientes tomaban puntería matando a los yaruros. pero no se nos acercaban. ha manifesta� do su complacencia. Donde los pemónes vimos desde lejos a uno. corren a gatas como si fuesen perritos. nosotros lo deseábamos y los habríamos tratado -294- . la diosa creadora de todas las cosas. Con semblante satisfecho. se persiguen entre risas. sentado en un banco con su perro al lado. ni se dejaban identificar. quien diera la cara por ellos. Pero en ninguno de esos casos nos dejaron hablar� les. Los niños juegan: imitan a los animales.

nos explica Hatchawa que al percatarse de nuestra buena disposición e interés se muestra más comunicativo y logra expresarse en un español bastante corrido. la ascen� dencia y acción del chamán entre los indígenas es benéfica. un anciano arrugado a quien la mitología Pumé presenta como el hijo de Kuma y Poana. Ambos son muy considerados y acatados. hombre o mujer. Los yaruros musitan una monótona salmodia. De cara al suelo. El canto de la “hermana menor” se celebra al atardecer. pues serán los cantores de la comunidad. la vida del grupo gira a su alrededor. tenga o no éxito. Cada chamán. y sabemos que. la voz del zorro parecida a un ladrido. respondiendo al chamán masculino oficiante. mien� tras la voz de la chamán los guía por el mundo espiritual. hay chamanes hom� bres. en un murmullo ronco y sostenido. debe ser una mujer madura.Los Yaruro. Los últimos co� ros de la noche. con experiencia. la gran serpiente anaconda. desde lejos. logre o no curar. y me parece. por el contrario. pero me doy cuenta de que los embargan unos sentimien� tos intensos. y ella canta sola desde su chinchorro. un denso silencio se cierne sobre el grupo. Esta tarde oficia una mujer. a la diosa Kuma. que goce de autoridad. tendidos. entre los yaruros. único instrumento de acompañamiento musical utilizado por los yaruros. La llaman Añikui. “hermana menor”. fabrica su propia maraca y la decora con grabados y dibujos geométricos o esti� lizados que simbolizan a Poana. No sé bien cuáles sean. en cambio. La mujer chamán. El chamán hombre empieza su actividad relativa� mente joven. los gritos de los araguatos. el resoplido de las toninas en el río. centinelas del viento con mucho respeto. y chamanes mujeres. son dirigidos por un chamán masculino quien toca la maraca. ya que sus éxitos en la lucha contra ciertas enfer� medades son indiscutibles. pues todos reconocen que son los más indicados para resolver o aliviar cualquier problema grave de salud o espiritual. -295- . de todas formas. A medida que la oscuridad disipa los colores del cielo. Este viejito es el encargado de iluminar el entendimiento de los que quieren convertirse en chamanes. parecen encontrarse en una especie de trance. el rugido de algún jaguar. Tanto los hombres como las mujeres antes de ser chamanes tienen que entrenarse para modular su voz. Aquí. Apenas llega el crepitar de la arena arrojada por el viento y. y a veces a Acava. un personaje femenino con los brazos extendidos.

Enseguida se dirige a mi padre: —¿Quién eres tú? —lo increpa. Fue imposible encontrarlo. —¿Por qué abandonaste a tu hijo? —lo interpela la yaruro. -296- . en toda la infinita sencillez de su cuerpo del color de la tierra. un yaruro especial —me responde en un murmullo. su figura se pierde en las tinieblas que avasallan. parecen indicar algo. Viaje por el mundo indígena venezolano Un súbito agitar de maracas. Se mezclan. cómo es que conoces mi vida? —El mundo de los espíritus me reveló tu pérdida. a quién llaman? —le pregunto. —¿Con quién hablan.El Chamán de los Cunaguaros. El grupo se le une. capaces de una vida completamente espiritual y sin embar� go. De pronto todo cambia. casi alegre. después de tantos años? —Encontré las fuerzas que había perdido en mi reciente fami� lia. —Evocan nuestro amigo. Y vi el rostro solitario de tu hijo. repica con fuerza sus propias maracas de tono grave y profundo. la yaruro se aleja de Rafael. vi tu rostro en el silencio de la noche. Ellos me dieron ánimos para emprender una nueva búsqueda. intrigado. humillados y despojados de las tierras que les pertene� cen y cuyos productos son suyos por derecho ancestral. —No lo abandoné. ¿Pero cómo sabes de mi hijo. Lo perdí. da inicio al coro nocturno. Los gestos de los yaruros. su repiqueteo deviene agudo. sus palabras dirigirse a una presencia misteriosa. El canto que entonan refleja la angustia y el desaliento de estos indígenas. tachados con maldad e injusticia de “irracionales”. Lo busqué por todas partes. que parece brotado del mismo suelo. los brazos abiertos. En ese momento el chamán hombre se adelanta. mirándolo fijamente—. sus ojos mirar a al� guien. vibrante y sutil. levantados. —¿Y cómo vuelves ahora. el Chamán de los Cunaguaros. ellos también. ¿Estás dispuesto a enfrentar el pasado que tu hijo representa? Sin esperar respuesta. melancolía y sensuali� dad. por todos los caminos y pueblos de la selva. se levanta. nuestro protector. pero con un dejo de melancolía: la chamán se incorpora en su chinchorro. al anciano. con mirada torva. atropellados. su paso lento por los bosques. Las maracas suenan insistentemente. movimiento y animación. ¡Yo sé quién eres! Papá la mira con cierta inquietud. enigmática.

que refleja lo que significa para ellos ese amigo y guardián es� pecial. como nuestros antepasados. su presencia inasible: ¿Cuándo volverá nuestro hermano yaruro. de la llanura. todo lo que suscita en nosotros su figura mágica. Representa para ellos un símbolo del poder de sus an� tepasados. rodeado de luciérnagas? ¡Vino de la fresca brisa. su pelo el del azaba� che. sus ojos amarillos el de las aguas del río Apure. el gran chamán de los feroces cunaguaros? ¿De dónde llegó con sus tigres. Este hermético coro. Nos dice que somos grandes. es un in� dígena puro: su cuerpo tiene el color de la arena. los amos de la tierra. centinelas del viento Entonces… esa melodía opaca y constante invoca la figura del misterioso personaje de quien hemos oído hablar en todas las comu� nidades que hemos visitado: ¿un líder espiritual?. -297- . ese chamán que les habla de paz y de unidad entre to� das las etnias. una evocación del dominio perdido. pero a la vez la esperanza de un futuro mejor. Somos los señores de la sabana. parece expresar nuestro propio sentir. del río brotaron sus pasos! Él camina en la espuma. y allende ellas. sobre las piedras. Según las descripciones que hasta ahora hemos oído. como el agua. de integración. les trae un mensaje de solidaridad. Que somos los dueños del venado y de la noche. de la tierra de donde brotaron. a unirnos. de la montaña y de la flor salvaje del zorro sabanero del puma que ronda del caimán que acecha. ¡Vivan! —dijo— ¡Vivan bien en esta tierra! Esta tierra es de ustedes. De los bosques del cielo fue enviado este sabio hermano yaruro a confortarnos. en el silencio de la noche.Los Yaruro. ¿un sabio ancestro indígena? Él. como la arena.

Vivan.El Chamán de los Cunaguaros. Esta es la tierra de ustedes. -298- . Viaje por el mundo indígena venezolano Kuma los ama a ustedes. Eso dijo el Chamán de los Cunaguaros nuestro hermano yaruro. vivan bien en esta tierra.

del ceibo. Sape de luna llena somos yukpa de la sierra. somos yanomami de la selva somos los yekuana del país de la niebla somos los kariñas de historia guerrera somos warao enemigos del olvido somos yaruro de arena y viento 299 . se posan sobre enormes hojas que tienen la forma de un corazón.Coro de la selva Allá van las guacharacas. de guacamayos. que hablan con la tormenta somos gente del agua. de loros reales llenando de fiesta el aire de la selva. Somos los jodi. rojas. warao de canoa y de sonrisa somos bari de ensueño. Llueve sobre el río y las ranas verdes. entre las ramas bajas del yagrumo. Allá van las bandas de pericos. Allá van los colibríes como joyas voladoras zumbando entre las flores que se abren como hermosos labios de doncellas núbiles. amigos del mono y el terecay somos los pemónes. azules como forjadas en el taller de los dioses salen de los pozos.

Viaje por el mundo indígena venezolano y nosotros.El Chamán de los Cunaguaros. -300- . somos gente de la misma sangre del poderoso chamán mezclados con sangre de otros mares pero estamos aquí con ustedes y amamos los caminos selváticos las torrenteras secretas. las suaves hojas del pijiguao la débil luz de la luna entre los altos árboles el fuego de los astros el viento que se lleva a los yaruros el relámpago que deslumbra a los wayuus el misterio que envuelve a los Sape la lluvia que reverdece las grandes hojas el sol de los venados fugitivos. Nos llena una esperanza nueva abrámosle camino a esa esperanza ella abrirá paso hacia nosotros entre la espesura de la selva.

aún ador� mecidos. Ya debemos dejar sus polvo� rientos y áridos territorios. su modo de vida. Junto con nosotros se ha despertado el Llano todo. Cantan los pájaros con tal algarabía que apenas si se oyen nuestras voces. el rocío aviva los olores de los mastrantales que trae la brisa desde lejos. —Este recorrido será muy largo —nos alecciona— acomóden� se lo mejor que puedan. su entorno más cercano. Papá consiente pero no lo hace.Los wayuus. los secretos de su mágico universo espiritual. la magia de sus miradas. —¡Qué belleza! Deberías tomar fotos. Su objetivo es otro: fotogra� fiar a los indígenas. emprender otra etapa. sus expresiones. Mientras. captar sus rostros. No es posible. papá nos hace subir al jeep. las de color de rosa. descubridores de misterios Resuenan en nuestros corazones los cantos nostálgicos de los yaruros y las palabras agoreras de aquella mujer chamán que parecía conocer la vida de mi padre. Miles de flores se despegan de los árboles y empren� den el vuelo… pero ¡no son flores! Son las garzas llaneras. cuando bien de madrugada. traten de seguir durmiendo un rato. Apresar su esencia. No puede distraerse. la roja corocora. Rafael. 301 . la blanca chusmita.

Falcón y Lara. papá. no se distrae ni un momento. y a las frases célebres. En efecto. Es decir. Papá persigue buscar a su hijo y tomar las fotos. —La de Leonardo. a lo lejos se yerguen altos árboles. Papá es muy aficionado. —Papá. —No se distrae quien tiene un alto objetivo —traducen libre� mente los repollitos. observando la amplitud y magnificencia del paisaje. que nunca habitaron estas tierras. ha guardado todo su equipo en la parte trasera del vehículo como diciendo: —Ahí te dejo por un buen rato. ¿no hay comunidades indígenas en estos lugares? El vehículo avanza. “no vuel� ve la mirada quien la fija en las estrellas”. gente que lleva ganado. a los sermones. no las hay. pero no quiere decir que no las hubo. por ahora. o sea no voltea la vista quien persigue una estrella. —El que no las haya quiere decir que no las veremos. No los hay. lo disgusta. —Non si volta chi a stelle è fisso. por hermosos que sean.El Chamán de los Cunaguaros. —¿Cuál de tantas? —sonríe Carmen mirándolo. No hay lugar. quien se fija una elevada meta. Estas últimas las conoce y las recita en su idioma original. breves —nos in� forma. Leonardo da Vinci y las estrellas —los morochos vienen en mi ayuda. el paisaje varía. La respuesta de papá es algo enigmática. lo sabemos. la vegetación se hace exuberante. puro carro. Viaje por el mundo indígena venezolano —¿Cómo es esa frase célebre que siempre nos repites? —pre� gunto. a las lecciones y explicacio� nes. —¿Nunca habitaron esta parte tan bonita de Venezuela? —in� sistimos. Lo sabemos. pura carretera. donde podrían haberse asentado satisfactoriamente. -302- . ya lo sabemos. ni paisajes. que no las habrá. surge el sol. —No. para amaneceres. cabras. No nos detendremos en ningún grupo de naturales en estos parajes. —El recorrido será muy largo. Las etapas. Es así. Atravesaremos los estados Barinas. empiezan a verse pequeños poblados dispersos. Nos hemos dado cuenta de que así habla cuando algo lo preocupa. De los yaruros a los wayuus.

Tal vez por su fiereza y su alti� vez. Frunce aún más el ceño. pero se nota contento por el interés que mos� tramos hacia esos indígenas que están tan cerca de su corazón. ¡Qué familia tan pasada tengo! ¡Claro que bromea! Sabemos que sin nosotros. Hiwi o Jiwi.Los Wayuu. Eran los Caquetíos y los Jirahara. como venezolano y como ser humano. Baré. Paraujanos o Añu. Rafael rezonga. y… Alborotadísimos. Cuando llegaron los conquistadores a Venezuela. —¿Quedan lejos? Y ya que no nos llevas hasta allá. era muy numerosa. —Prometido —responde levantando las dos manos con tanto ahínco. muchas más que las que vimos y de algunas que quizá veremos en otro viaje. que están en el -303- . que posiblemente en las escuelas no les hayan revelado en su totalidad y crudeza. las más numerosas diría que son: Panare. lo interrumpen los morochos: —¿Nos faltan muchas etnias por ver? ¿Cuántas? ¿Dónde están ubicadas? ¿Por qué no vamos a visitarlas ahora? Un tropel de preguntas se abate sobre papá que a duras penas se las ingenia para responder algunas: —Voy a mencionarlas. descubridores de misterios —Explícate por favor. me avergüenzo. algo malhumorado. ¡dinos algo de ellas! —Una de las que más me gustaría visitar con esta familia tan exigente. se agita sobre el asiento del jeep y por fin prosigue: —Me cuesta referirme a hechos de nuestra historia de los cua� les. carrasquea. La población indígena que hoy en general resulta bastan� te escasa. Rafael empieza. Pero quiero que conozcan esta triste verdad. —Mencionaré las que no vimos. Sáliva. para que no me mortifiquen y no me re� prochen. —De las que faltan. jamás se habría animado a emprender este viaje. que hasta Tío Jeep empieza a corcovear con júbilo. en un próximo viaje es la de los Baré. pero quizás veremos en un próximo viaje… —¡Promételo! —gritamos todos. los indígenas que poblaban estas regiones fueron exterminados durante la expansión española en sus territorios. había aquí muchas etnias. —Las hubo y se extinguieron.

ni poder. invadidas por bancos de arena. eran numerosos y poseían muchos adornos y dijes de oro. —Yo he leído sobre los Caquetíos —intervengo orgulloso— y la leyenda del rey Manaure. En parte porque son numerosos. Los Paraujanos o Añu vivían en palafitos alrededor del lago de Maracaibo. Yo no soy una enciclopedia. Los Sáliva. al punto que la vista de un pueblo palafítico en esas aguas azules hizo que Américo Vespucio. que tenía fama de hombre sabio y era considerado un Dios por ellos. que lucen secas. eran tantos que ni siquiera los cronistas los men� cionan en su totalidad. Quedan muy pocos. Tenían una cultura avanzada. al oeste del estado Bolívar. ocupan un espacio en Guayana. Esa fue la verdadera razón de su resis� tencia a la codicia de los invasores. áridas. De paso. Los Jiwi o Guajivos están también en nuestra Orinoquia y hacia el sur sus dominios colindan con los de los Sape y los Yekuana. en estas tierras del estado Falcón que estamos reco� rriendo ahora. cederse ni comercializarse. —¿Estás seguro que los mencionaste a todos? —Pues no.El Chamán de los Cunaguaros. —Sí. ni siquiera todos los cronistas. como ya les dije. casi en nuestra frontera con Brasil. el oro es sagrado. No debe regalarse. denominara a nuestro país Venezuela. Viaje por el mundo indígena venezolano Amazonas. Tal vez por no querer ceder su oro. azotadas por ese viento que si bien refresca no da paz. habitaban los Caquetíos. en el Zulia. —¿Por qué no quisieron compartir sus riquezas? —Para los Caquetíos y para todos los indígenas el oro no signifi� ca riqueza. pero eran muchos hacia 1500. tampoco he leído todo lo que hay sobre ellos. de ninguna manera. los que desaparecieron? ¿Qué pasó con ellos? —Aquí. y en parte porque tienen fama de predecir el futuro con semillas y frutos secos. ni fuerza. -304- . —¿Cómo? ¿Cómo es eso? —preguntan los morochos siempre entusiasmados. fueron exterminados. —¿Papá. igualmente numerosos. pequeña Venecia. Los Panare habitan nues� tras selvas de Guayana y Amazonas. y cómo eran los otros. cerca del Maracaibo están los pozos de la Cuiva donde se dice que vive su espíritu. lo que despertó la codicia de los con� quistadores.

improvisando una copla de rima pegada tan cursi que habría horrorizado a mi profesora de castellano y literatura: qué alegría siente el alma mía por la melodía que silba el paují A continuación. —También deben saber —sigue aleccionándonos Rafael— que este territorio del norte occidental de Venezuela es considera� do por los antropólogos de una extraordinaria antigüedad. ídolos y recipientes sagrados de los aborí� genes. —¡Vamos. Rey Manaure. Estaba originalmente poblado por varias etnias. Se han calculado nueve mil años de antigüedad para las culturas de esta zona. Lara y Yaracuy restos de cerámicas. descubridores de misterios —Dicen que si uno le pide: “Rey Manaure. complejas. Poblaban justamente el estado Lara. y aún hoy se encuentran en Falcón. por fin se calman. pero se desahogan entonando un dueto clásico que rematan en forma muy personal: Por la cuesta de un cerro Coriano iba un Caquetío que cantaba así: Ocho le contesta. —¿Qué otras etnias se extinguieron? —preguntamos todos. en los límites con Falcón y Ya� racuy. —Los Jirajara. los dos ceritos se dedican a silbar inspirados por el paují de la canción.Los Wayuu. estatuillas. había culturas hermosas. sale del agua una culebra amarilla y se convierte en un trozo de oro sólido —los complace papá. cerca de este camino que estamos cruzando. dame tu limosna”. —¿Cómo eran? -305- . pidamos —nos instan los morochos—busquemos ese oro! A una señal adusta de nuestro padre. Investigaciones recientes han descubierto que en la región falconiana estuvo el asentamiento humano quizás más antiguo de la tierra.

y morían sacando perlas para los conquistadores. y se sabe que a los conquistadores les gustaron desde que las probaron. aquí. que tienen la fama. mis favoritas. en la lengua de los invasores: —¡Allí! ¡Allí hay un banco de ostras! Acércate. con carne de cacería. sombríos. son los kariñas. mezclados con criollos. desde los vageles. las comían solas. como tantos otros. De ellos sólo queda un grupo en Belice. siempre en el mar. ¿Recuerdan que los visitamos? —¿Rafael —pregunta mamá—. —¡Arepa. Oigo gritos. ¿Recuerdan el canto favorito de la isla: Margarita es una lágrima? -306- . había la etnia de los karibes. Pronto morirá. Con razón las perlas parecen lágrimas y en las poesías y en las canciones siempre las han relacionado. lacios los cabellos. apagados los ojos. Pero. inmerecida quizás. es cierto que los Guaiquerí y los Cumanagoto fueron utilizados para extraer perlas. jadeante. arepa. Al tiempo que habla mi padre. delgados. aquí! —canturrea Superloro al oír men� cionar uno de sus manjares más apetecidos. hasta que se extinguieron? Papá se ensombrece. Otros de sus descendientes. me parece verlos. —¡A quién no! —concluyo recordando las ricas arepas de per� nil. mustia la piel de tanto sumergirse en las aguas profundas del Caribe. país centroamericano. —¡Qué explotación tan dolorosa! —protesta mamá. cultivaban grandes sembradíos de maíz y ya preparaban arepas. Viaje por el mundo indígena venezolano —Los cronistas y viajeros cuentan que eran excelentes agri� cultores. Pero también hoy día el cantar isleño refleja los riesgos de la vida del marinero. llena un saco de ostras y sube al fin a la superficie. —¡Qué maravilla! —ríe Mor— ¿Reina pepeada o rellenas de carne mechada? —No. —¡Cuántas vidas perdidas por la codicia de las perlas! —de� ploro—. —Además —prosigue papá—. de antropófagos. Entrega la preciosa carga y se recuesta maltrecho. rápido. ¿resistirá el buceador? Lo intenta y lo hace. —Lamentablemente los Guaiquerí y Cumanagoto no pudieron resistir sumergirse tantas veces por tanto tiempo.El Chamán de los Cunaguaros.

Ocho comienza a silbar una gaita zuliana haciéndose el desen� tendido y luego le dice ufano a Superloro. —Este… —balbucea Mor. subraya el tema margariteño de la Virgen del Valle. esta vez con una de las etnias más numerosas de Venezuela. no… A continuación. pero en el interior del vehículo hay un momento de re� flexión. —¡Ya comenzó a sentirse maracucho! —lo satiriza Mor. pronto estaremos en territorio wayuu. La historia dice que no lo vieron cuando en lo inmenso del mar se hundió sólo se sabe que salió un día y que a la playa no regresó. reanudamos el interrogatorio so� bre el pasado aborigen: —Y en Caracas… ¿No había indígenas? -307- . descubridores de misterios El tenue silbar de los repollitos. pues. Como todavía falta por llegar. primito. nos estremecen con el polo El marino: Cuentan que un día un marinero se fue a la playa y no volvió más… Se fue cantando en su velero su copla triste quedó en el mar. por una vez respetuoso y con� movido. no me abandones.Los Wayuu. que pareciera estar tan cansado del camino como nosotros. —¡Anímense viajeros! —nos insta papá—. La frase nos saca de nuestro letargo. Ocupan toda la península de la Gua� jira y su fama de bravos e intrépidos los acompaña. Seguimos avanzando. acunados por el rumor continuo y fati� goso de Tío Jeep. nos da aliento. —¿Qué han investigado ustedes sobre los wayuus? —pregunta Rafael. Virgen del Valle reina del Oriente alza tu mano. asentado sobre mi gorra: —Vai. de respetuoso silencio. Estamos preparados para un nuevo encuentro.

Viaje por el mundo indígena venezolano —Claro que sí —asegura mi padre—. tal vez por su fiereza. Algunos indígenas se escondieron en la selva. ¿Y qué de� cir de Tamanaco. defender nuestras tierras. —Sí. —Donde nadie me encontrase —corrobora Ocho. —¡Qué valientes! —observo con desasosiego. heroicos guerreros. el valle donde hoy se asienta la capital de Venezuela estaba poblado por los indios Caracas. mejor en� frentarse a los invasores. con preocupación y desaliento. nuestros derechos. con la mis� ma disposición. ¡ay ay! —comenta Superloro quizás impresiona� do con el ambiente de recogimiento y dolor. —¿Y eso ocurrió en todo nuestro territorio? —inquiere Car� men. Otros se enfrentaron y fueron exterminados. Esta etnia. —¿Y cómo se extinguieron estas etnias? —pregunto con ansie� dad. —Antes que huir.El Chamán de los Cunaguaros. no y no —rectifican ambos enseguida—. la gente. y son las etnias que actualmen� te vemos sobreviviendo a duras penas. en toda la costa del Caribe y aún tierra adentro. Los que no pudieron o no quisieron retirarse fueron exterminados. En los picachos que dan hacia el litoral estaban los dominios de los caciques Naiguatá y Terepaima. —Pero no. fiuu!. Según los cronistas. comandados por Guaicaipuro. ni ser re� ducidos a esclavos. convivía con los Teques de los altos mirandinos. Guaicaipuro y Paramaconi? Ellos eran verdaderos líderes indígenas y comandaban un ejército de flecheros que desde los cerros que rodean el valle de Caracas. —¡Fiu. —Pues también a sangre y fuego. prác� ticamente extinta. opusieron fiera resistencia al invasor. de allí su nombre actual. Los indígenas que no aceptaron la servidumbre impuesta. -308- . por no querer ceder los territorios en su totali� dad a los conquistadores. el líder absoluto de la resistencia indí� gena. tenían dos alternativas: huir o morir luchando. Es la triste verdad: estas etnias desaparecieron con la expansión europea. escondiendo su piquito bajo el ala. durante la conquista. —Yo hubiese huido bien lejos —se apresura a comentar Mor. con espíritu poco aguerrido. mejor morir luchando.

Todos ríen y se aleja por momentos el recuerdo triste. bien conserva� da. presto a rechazar al invasor. —¡Qué barbaridad! —comento con grave indignación—. Sin embargo. —¿Tenían ametralladoras los conquistadores? —se apresura Mor. casi mágicas y todavía ignoradas. descubridores de misterios —Todos ellos fueron derrotados porque aunque fuesen exce� lentes flecheros y buenos estrategas. Pare� ciera traer extrañas voces de batalla. con la pólvora nadie puede. que eran como… —¡Como una escopeta grande. Me pregunto si en otros países sabrán que Venezuela cuenta con algo tan moderno y funcional. y que a la vez. como las inmensas llanuras de la Guayana. pasarelas de lianas. posee aún regiones hermosas. bien asfaltada: y he aquí la capital del Zulia. tu incultura me ofende. Maracaibo. Tuponken! —me interrumpe Ocho. los páramos soberbios de cumbres nevadas. impresionantes. que lleva el nombre del prócer zuliano Rafael Urdaneta. Mientras recordamos a nuestros antepasados aborígenes. el jeep devora unos 150 kilómetros de carretera recta. nos quedamos pasmados ante la poderosa estructura de concreto y metal que se extiende sobre el lago y nos permite atravesarlo con toda comodidad. Nos aproximamos al Puente sobre el Lago. en pleno siglo XXI. la ciu� dad del petróleo. -309- . que sigue guardando los misterios con que soña� ra Julio Verne en El soberbio Orinoco y que tanto persiguieron aventu� reros como �alter Raleigh y Antonio de Berrío. con el grito ancestral de una guarura indígena. Luego de tantas trochas silvestres. y aún creo que resuena en mis oídos el grito de Terepaima. puentes de bejucos. maravilla natural en las entrañas del país. el viento se hace brusco y duro. caminos de arena y pocas vías asfaltadas. En el siglo XVI. cuando ocurrió la conquista de Venezuela. tu grito resuena en el monte… Y rememoro. las selvas amazónicas y La Orinoquia. con sus flechas certeras. se usaban los arcabuces. como diría nuestro cantor Alí Primera: Terepaima. de las et� nias extintas. remotos caracoles de guerra. siempre fiel al Libertador. al bravo guerrero de las montañas.Los Wayuu.

abrazarlo. las empresas multinacionales. tantas otras ciudades de Venezuela… y quizás de Colombia y Brasil. Si lo encontráramos. este no es un viaje turístico. -310- . —¡Cállense. las refinerías. —Pasemos por Maracaibo. ese otro recorrido podremos hacerlo con mi hermano Aparicuar. A Maracaibo iremos en alguna otra ocasión. Me siento alborozado. El jeep enfila directamente hacia el territorio de los wayuus. Me asalta un gran deseo de conocerlo. Quisiéramos conocerla. Cumaná. Es la ciudad del petróleo. ape� nas balbuceaba. ¿sería mucho esperar que se incorporara a nuestra familia? Siento que hay una gran afinidad entre nosotros dos. ¡cómo se ha desarrollado el habla de la niña! Al salir de Caracas. Viaje por el mundo indígena venezolano Los morochos me sacan de mis reflexiones cantando a voz en cuello una gaita llamada Sentir zuliano: Cuando voy a Maracaibo y empiezo a pasar el puente siento una emoción tan grande que se me nubla la mente. compartir con él. ahora no es Navidad! —En el Zulia se cantan gaitas todo el año. papá. quiero pensar que algún día. los morochos se consuelan silbando y cantando a su manera: Maracaibo en la noche pero ahora es de día no la vemos para nada ni siquiera al mediodía. —�ayuu… ¿por qué? La pregunta de Maigua nos sorprende. el oro negro. Barquisimeto. En tan poco tiempo. —No podemos —nos hace entender papá—. ¿Otro viaje? Aunque parezca un sueño irrealizable. Recuerden el objetivo de nuestro via� je. las torres perforadoras. Ante la negativa de papá a entrar en Maracaibo. tal vez.El Chamán de los Cunaguaros. señor Tuponken. tenemos nuestro itinerario. Coro. nos están esperando. cuando visitemos Mérida. y quedémonos al menos un día para verla toda.

—¡Ay. Son extraños. —Estos indígenas —aclara por fin Rafael. tampo� co es como la nuestra. Vamos mejor a tratar de… —Contestar la pregunta. En Venezuela. hablan perfectamente wayuu y español. Casi todos son bilingües. Total. ceritos. —¡Qué raro! ¿Cómo es eso? —Es porque su cultura es indo�hispana —comenta papá. —No. No sabemos de dónde proviene.Los Wayuu. no podemos contestar. esto puede resultar verdad. -311- . el cual forma parte de la familia lingüística arawak. así se llama a quie� nes viven o pertenecen a la tierra guajira o también goajira. —No bromeen. ay! —objeta mamá— ¿Acaso van a regresar las antiguas rencillas? Todavía no se ha acabado el viaje y ya vuelven los vicios… —No. descubridores de misterios —Y ahora pronuncia frases completas. —Empieza tú. pero a la vez aprovecharon e incorporaron elementos de la cultura española a su manera de vivir. estos guajiros —prosigue papá. tú primero. —Y cuidado si inglés también. —¿Qué quiere decir? —Quiere decir que desde los tiempos de la Conquista. ni qué significa la voz wayuu. La “ese” del plural se le aplica a veces porque el nombre se ha españolizado. Están muy transculturizados. compadecido de nuestra algazara— se autodenominan a sí mismos “wayuu” en su propio idioma. ¡Con tantas sorpresas que nos han dado los indígenas! —Y sin embargo —puntualizo yo resumiendo mis lecturas— su forma de vida. reflexivo— o wayuu en su propio idioma. —¿Y qué es guajiro? ¿Y por qué guajiros con la “ese” del plural. Colombia y Brasil los llamamos guajiros. el número 100 al completo. —Con más sentido que las tuyas —apunta Ocho. y con sentido… —obser� va Mor. que no es como la de los demás indígenas. no —aseguran los dos a la vez—. mantu� vieron su autonomía e independencia. —Y a lo mejor chino y japonés. cuando las demás etnias indígenas no la tienen? —Guajiro es una denominación geográfica. ni siquiera todos nosotros.

han venido a recibirnos Jashichi y su sobrino Ka’laírra. —A mí me parece que debían hacer esto también antes de la con� quista española —refuerza imprudentemente Mor. viven unos 20. lagartos. burros.000. burros. si no se piensa antes de hablar! —conviene el morocho avergonzado. —¿Y con cuáles animales? ¿Olvidas que los caballos. equivalentes a nuestros koalas! En� seguida suben a nuestro jeep. que forman sin discusión el grupo indígena más grande de este país. —¡Hola. Papá. que conforma la punta más septentrional de la América del Sur. Por supuesto. en las que suponemos guardan dinero y objetos pequeños. bu� rros. En la parte occidental. tigres. noso� tros nos encaramamos con Ka’laírra en nuestro sitio preferido: encima -312- . ¿No han visto los animales? —Sí —contesta Maigua entusiasmada—.El Chamán de los Cunaguaros. mamá y yo mismo lo miramos burlones. Viaje por el mundo indígena venezolano —¿Por ejemplo? —Por ejemplo. ovejas. vacas. La parte oriental. ambos con sombreros de fibras de magüey tejidas. chivos.000 guajiros. Reflexiono sobre esta situación. su vestimenta típica. —¡Qué fácil es equivocarse. Desde la ranchería conocida por papá. asnos. La península de la Guajira. ¡hablan español perfecta� mente y con gran propiedad! Mientras Jashichi se coloca adelante entre nuestros padres. su medio de subsistencia. Nos proponemos conseguirnos algunas. cachicamos y zamuros? —enfatizo. en la parte superior de la península. ¡Cómo llamarían la atención en la escuela esos multicolores bolsos artesanales. burros. es árida y seca. hola! —apoya Superloro. Creo que aún hoy día esta es su principal actividad. —¿Qué otra cosa podrían hacer sino pastorear? —comento en alta voz—. que pertenece a Colombia. Los encontramos cerca de Castillete. cerca de los límites con Colombia. el pastoreo. Sobre unos faldones. para guiarnos. Vamos a visitar la parte más representativa de esta antigua cul� tura: la Alta Guajira. caballos. llevan elegantes camisas de corte americano y bolsas adornadas con borlas suspendidas del cinto por medio de un fajín tejido con algodón. ovejas y chivos los trajeron aquí los españoles? —¿Acaso pudieron hacer pastoreo con iguanas. cabras. es habitada por más de 100. que se asoma al golfo de Venezue� la.

acalorado. ¿No ven que por aquí todo es desértico? Lo confirma la escasa vegetación formada por árboles desnudos. y aún peor —suspira Ka’laírra abanicándose con su sombrero—. —¡Está a la vista! —¡Pero hay muchas más reses! Se encuentran arriba. en los pas� tos. mi tío. esto se vuelve un solo pantano. Pero luego nos gusta ver cómo todo reverdece. que se secan en el verano. —¿A dónde nos dirigimos ahora. entonces? —Es lo que yo también me pregunto. —Sí. en algo así como cincuenta ranchos. ay. descubridores de misterios de las cajas de equipaje. —Se ve que no hay agua en esta región. todo vuelve a la vida. sino la de lluvia. —No hay. —¿Está tu familia allá? —Sí. verificar o corregir ciertos datos co� munes entre la gente o adquiridos en nuestras desordenadas lecturas. Y mi nom� bre. pegada la nariz a las ventanillas traseras del vehículo. cactus. Vamos de los 28 a los 40 grados to� dos los días. bravo como un perro bravo. porque el guajirito nos lo va explicando todo y con él podemos comentar. No tenemos ríos. —¿Llueve mucho? —Cuando llueve. —¡Y ese calorón! —Ese calorón siempre lo tenemos. significa el “tigre” —agrega orgulloso. que parece haber seguido la conversa� ción. —¿Qué quiere decir Jashichi? —Quiere decir “bravo”. ay! —Superloro. Nos las arreglamos. y los animales pueden pacer bastante durante varios meses. Ka’laírra? —A nuestra ranchería. Por eso cavamos pozos y más pozos. —¿Es grande la ranchería? —Unas cuatrocientas personas. En la estación lluviosa se forman arroyos y que� bradas. —¿Cómo hacen. —¿En un solo rancho? —No.Los Wayuu. ¡Sólo de noche refresca un poco! —¡Ay. es el clan de Jashichi. se queja. Estamos contentos. nuestra principal actividad es el pastoreo. dividive y otros arbustos resecos. -313- . Ka’laírra.

una ducha con agua fría y caliente. las supercomputadoras y los grupos musicales de rock y salsa. Hemos decorado las paredes de nuestra habitación con afiches de los viajes de los astronautas. y en efecto Ka’laírra nos lanza una mirada pícara y aclara burlón: —¡Los tomamos prestados! —¿Cómo? —Pues. Y hasta más confor� tables. ¡Ya no existen! ¡Cuánta patraña cuenta la gente! Nuestras casas son tan modernas como las viviendas de Maracaibo o de Caracas. o mejor di� cho lo dedican al pastoreo. los demás indios no lo hacen. ¿Acaso íbamos a esperar que nos los ofrecieran? Esto ya no nos gusta tanto. ¿cómo los íbamos a llevar a pastar? —¿Y cómo consiguieron tantos animales? —Pues más rápido escapa el ganado hacia afuera que hacia adentro. Viaje por el mundo indígena venezolano —¿Es verdad que las viviendas de ustedes están hechas al estilo de las chozas de los aborígenes. A continuación nos confía: —Mi hermano y yo tenemos una buena litera para dormir. Sustraer es es una acción dudosa… Sustraer no es bueno. También practicábamos la pesca y la recolección. —¿Qué? Mis hermanos se quedan en la luna. lo que aún hacemos y seguiremos haciendo. con techos de concha de cují y paredes de barro? Ka’laírra se ríe con gusto: —Oye. yo creo captar el significado. Estos guajiros. él es más pequeño y más calmado. Nos dedicábamos a la caza de ar� madillos. ¡Qué actualizados están! —Y tu hermano. ¿es como tú? —No.El Chamán de los Cunaguaros. los carros de carrera. las olimpíadas. —¿Es cierto —preguntan los morochos aún no completamente convencidos— que los guajiros no conocían el pastoreo antes de la llegada de los conquistadores españoles? —Por supuesto que es cierto. -314- . usando arcos y flechas porque son armas más económicas que la escopeta. tales chozas no las conoció ni mi abuelo. nutrias. se los sustrajimos a los primeros hacendados que se asen� taron por aquí. Si no teníamos ani� males. Se dedica. sí.

Todos tienen su buen techo de zinc. En esos hatos había ganado que se escapaba… los guajiros lo recibíamos con hospitalidad. a comer! Los morochos ya están en marcha. a la vez que chilla: —¡Hola. Los burros. hacendados. aunque alejada y soli� taria. entrego a mamá una Maigua muy tris� te porque quiere acompañarnos… Y mamá me devuelve una Maigua triunfante que. Todos ellos son excelentes jinetes. acaso lo practican todavía? Ka’laírra prosigue. con mayor seriedad: —La aparición del ganado entre nosotros fue una consecuencia de la invasión de los blancos. son considerados una riqueza. ganaderos. en ese ambiente y en esa época. Ahora entiendo. da la impresión de ser moderna y confortable. Los caballos les proporcio� nan facilidad de traslado. Ka’laírra nos invita: —Los voy a llevar a ver los animales que cuida mi hermano menor. hola. ¿No te parece lógico? —Bueno. no tanto. por su resistencia. Yo le pido permiso a papá. el ganado de los blancos pasaba a los guajiros. El pastoreo trajo grandes ventajas para estas comunidades. Algunos ranchos son de cemento. por ejemplo. en carrera.Los Wayuu. obtenido el permiso. Los chivos y las cabras. Ka’laírra se precipita del vehículo con tanta velocidad que sólo Superloro logra seguirlo revoloteando. La voz de papá pone fin a mis cavilaciones: —Ya vamos a llegar. pero sí. Si las tierras guajiras pasaban a los blancos. a comer. prepárense. que establecían sus hatos en el territorio tribal guajiro. enramadas de palma sostenidas por postes de alambre. Era algo bastante natu� ral. pues propor� cionan leche. se encarama sobre mis hombros y me incita: -315- . y resultó aceptable. otros de yotojolo. una varilla sacada del cactus seco. les dan prestigio. descubridores de misterios ¿Por qué? ¿Se habrán visto obligados a ello? ¿O es un vicio inculcado en su raza? ¿Acaso lo consideran natural. pieles y además son animales fáciles de sustentar y mantener. y lo en� cerrábamos en nuestros propios corrales. El jeep se detiene ante una ranchería que. son un excelente medio de transporte y de carga en estas regiones poco habitadas. me parece. El ganado va� cuno les permite comerciar con su carne. mejor dicho. queso.

Bueno. quizás salvaje. hola burro”. Pero todavía pienso quién pudo haber sido el individuo que pocas horas después.El Chamán de los Cunaguaros. corre. hoy significa extranjero. aún sin almorzar. ahora voy a decirles que estos guajiros no son tan dóciles. —¿Vas a regresar tan temprano? —le pregunta Ka’laírra. bicho… Casi nos caímos a golpes… Menos mal que la presencia de Muñeca. y di vueltas en la cama hasta la madrugada a pesar del bálsamo de ti� gre y de las hierbas medicinales que mamá se preocupó por aplicarme en sitio delicado… ¿Quién habrá sido. pusieron una nota cómica y aplacaron los ánimos. le espeto con fuerza: —Bruto. Alijuna quiere decir “no indígena”. llegaremos primero! En efecto. aventajamos a los morochos rezagados en explorar los alrededores. Hoy. el hermanito. algo extrañado. Y yo. no era sino un juego… Empezó a dirigirme entre dientes algunos improperios: —¡Kusina! ¡Alijuna! El término kusina. ya está reuniendo el ganado. que reía y me aseguraba: “Tú corres mejor que un burro”. por mi parte. dejamos atrás a Superloro sorprendido. derrumbamos a Ka’laírra a la vez que caemos sobre él y vamos rodando juntos un buen trecho cuesta abajo. que anteriormente designaba un grupo indí� gena enemigo de ellos. No hubo manera de hacerle comprender que perdí el equilibrio porque venía cargado con la niña y que de to� das formas. Ka’laírra creyó que esto había sido intencional. ni tú ni nadie me dio relevo. Viaje por el mundo indígena venezolano —¡Corre. y por no haberlo visto a tiempo. abordamos a todo tren una bajada. qué creen ustedes? Por fin llegamos al pastoreo donde Sawawa. y la llegada de los morochos asustados: “¿Qué hubo. Yo. Me dejó tan mal parado que tuve que acostarme clandestinamente sin poder dar las buenas noches a nadie. se escapó el ganado?”. y también puede ser despreciativo. ni tienen muy desarrollado el sentido del humor. tapado. desató cerca de mí una chiva brava que me agredió cayéndome encima a topetazos. Los animales ya comieron bastante. la voz burlona de Superloro: “Hola burro. mientras yo estaba ensimismado admirando las constelaciones. —Pensaba hacerlo. -316- .

ni pastor ni nómada. Por aquí todo el ganado está marcado de manera que no se confunda. Vengan. que así nos llamamos los de la ranchería. los Jaya. alrededor de un punto. como lagartijas o iguanas. —Temprano en la mañana —nos explica Ka’laírra— yo lo ayudo en los corrales de la ranchería. devoramos los dividive. descubridores de misterios —Por estar buscando a estos —contesta Ka’laírra señalándonos con poca amabilidad. Me encargo de los caballos y mulas. sería muy difícil cuidarlo —apoya Sawawa. pero Sawawa nos salva con una frase solidaria: —¡Hola gente! ¿Y ustedes almorzaron? —Todavía no. hasta Ka’laírra se suaviza: —Miren las reses. las frutas del cacto y una fresquísima patilla. —¿Lo llevas también a otras partes? —Seguro. La contestación es de lo más apropiada: —No.Los Wayuu. cuando aquí se termina el pasto nos vamos para otro. Fíjense en la marca que todas tienen. ¡y con este calor. —¿Te la pasas en eso todo el día? —le pregunta Mor— ¿Cuántos años tienes? —Tengo seis. A la sombra de uno de los escasos árboles de la región. Por el tamaño y la voz se nota que es un niño de poca edad. producto del conuco que el mismo Sawawa cultiva ahí cerca. -317- . mientras supervisa el ganado. ¡Apenas seis años y atendiendo tantas bestias! —Aquí los niños trabajamos desde chiquitos. y sabemos poner trampas para atrapar animales pequeños. aunque sea recogiendo leña o trayendo agua —informa con seriedad Sawawa—. Yo soy un guajiro andariego. También elaboramos y utilizamos hondas para cazar aves. Gómez. Nosotros estamos confundidos. ¿Ven cuántas? Tenemos más de quinientas ca� bezas. aquí tengo algo que les aliviará. nos estamos desmayando! —Lo mismo digo yo. Las enseña en algunas de las bestias: dos círculos concéntricos. aún resentido. —Esta es la marca de nuestro clan. Con la dulzura de las frutas. —De otra forma. —¿Y tú te consideras un pastor? —¿Un nómada? Las preguntas son de los morochos. desde los cuatro años.

ni se quede sin pastar. —¿Y qué es eso del relevo que dijiste antes? —A veces viene alguien para relevarme. Otros ordeñan las vacas. es mi mamá. Pero entre nosotros es costum� bre que de eso se encarguen los más pequeños de la familia. Y te diré más. sólo me quité la sed con frutas. y descansar un rato. sólo si fuera a morirme de hambre… Pero no acostum� bramos hacer eso. vamos al pozo para que tomen agua. —Por supuesto. a partir de los cinco. —¿Con eso estás desde la mañana? -318- . —¿Tú no lo acompañas? —Antes. —¿El trupillo? —Es una especie de cují. entre nosotros. cuyas hojas y vainas consumen el ga� nado bovino y caprino. ya que al digerirlas las bestias obtienen parte del agua que necesitan. Como hoy… —¿No comiste desde el desayuno? —No. sé dónde están el trupillo y las mejores hierbas. siempre estoy alerta. seis años. Lo que pasa es que es costumbre.El Chamán de los Cunaguaros. a los animales se les ordeña al regresar al rancho… Y además. —¿Por qué no ordeñas algún animal y bebes la leche? Responde con sorna: —Bueno. —Y yo lo hago bien —asegura Sawawa—. lo más cerca posible del rancho. con esas vainas la madre de mis hermanas prepara una excelente sopa. ni se pierda. así puedo ir a la casa a almorzar completo. qué desayuné? —la pregunta le extraña— Lo de siem� pre: una totuma de chicha. y luego él se los lleva donde haya hierba para que pasten. Viaje por el mundo indígena venezolano mientras él atiende a los chivos y ovejas. con el fin de que ninguno ande solo por entre los arbustos. —¿Quién es la madre de tus hermanas? —me extraño. hoy desayuné. Tiene que cuidarlos. sino nom� bres de figuras cercanas. —¿Y si no viene nadie? —Pues no hay relevo —sonríe— ni almuerzo. Las vainas son muy importantes en la esta� ción seca. este trabajo lo hacía yo. —¿Qué desayunaste? —¿Cómo. un pedacito de queso de cabra y papelón. Ba� rremos el corral y limpiamos los animales. no utilizar términos directos de parentesco.

Estas “mantas” en telas de gran colorido teñidas con los célebres tintes wayuu en tonos violetas. frijoles. son una fiesta para los ojos. En efecto. Algunas llevan pañuelos o vistosas bandas de colores -319- . al ajo. que consumimos en la ciudad! Sin embargo más que la comida. ellos llevan camisas criollas de mangas largas. pan tostado. nos llama la atención la inte� gridad y pulcritud de los wayuus alrededor de la mesa. caraotas. arepas. tan típicas en los hombres guajiros. mulas. vacunos. luego las dejaron sueltas.Los Wayuu. Todo esto acompañado por platos humeantes de yuca. arepas y are� pitas. distintas las unas de las otras. anaranjados. de cabra. amarillos. verdes. Sobre las coloridas faldas de flores. llenos de agua. El primer cuidado fue para el ganado: algunos hombres en guayuco. —¡Buen provecho! —celebran los hermanos guajiros— Pero… ¡A que nosotros les ganamos en la cena! Y así fue. y las Guajiras las lucen con una soltu� ra envidiable. ¿Y ustedes? Casi nos da vergüenza enunciar los elementos de nuestro acos� tumbrado desayuno criollo: —Huevos. a la pimienta. Regresamos a las rancherías en un solo gran grupo. está dispuesta tanta varie� dad de quesos y tan sabrosos. el traje típico llamado “manta”: unas batas muy amplias. rojos. a torso desnudo. tortas. jugos de fruta. largas hasta el suelo. y la prestancia de las mujeres. Ellas visten. Las mulas y caba� llos fueron introducidos en los corrales. con grandes paredes de cactus. mejor que el yogurt citadino. que no se ven ni en los mejores mercados de las ciudades: quesos blancos. jojotos. ¡Qué diferencia con los pollos criados artificialmente. cuajada. y anchas fajas tejidas en llamativos colores. sorgo. nata. todas. suaves. el célebre kojosu o leche fermentada. Se nota que los wayuus los atienden bien. prensadas en torno a la cintura y con holgadas mangas. de mano. ordeñaron las vacas por segunda vez. y saben aprovecharlos para su subsistencia. unos pollos carnosos y de buen sabor. caballos y muchachos. ovinos. de chivo. para cuya confección se necesitan varios metros de tela. duros. con eso esta� mos todos. descubridores de misterios —Desde la madrugada —puntualiza Ka’laírra—. amarillos. Y para completar. bollos. y los animales jóvenes aún lactantes en otros más pequeños. en el centro de la larga mesa alrededor de la cual nos sentamos en sólidas sillas de cuero de vaca.

en la ya débil luz del atardecer. entonces? -320- . Completan el ajuar zarcillos. Pues aquí se encontró con que. Viaje por el mundo indígena venezolano cruzando su frente. con su escasa ropa toda aja� da? Cuando llegamos. según papá. que nos guiña el ojo: —¿Cuál les parece la más bonita de mi ranchería? —¡Difícil contestar! —admito. Fueron entonces los dos juntos a uno de los talleres de la ranchería. Juega con las anchas mangas de su traje que le llegan hasta la muñeca. y corremos a abrazarla. al llegar. se habrá escondido por pena. además de tener un valor estético. que cambiaron por completo el aspecto de nuestra madre. se deja mecer en su dedo tendido. dueño de pozos de petróleo en Maracaibo. se había puesto una falda y una camiseta blanca. y mientras comemos. le conversa. los cuatro hijos a la vez. brazaletes. —¡Qué raro! —exclamamos. aquello no estaba a la altura de la vestimenta de sus anfitriones. —¿Y cómo. Todos pensamos: ¿cómo se las arreglará mamá. Las damas lucen tan elegantes que casi nos intimidan. —Seguro que esta noche vas a soñar que eres un wayuu poderoso. con caprichosos zarcillos y fantasiosos collares de semillas negras y piedras pulidas. Allí él le compró a ella una deslumbrante manta guajira. Éstos protegen los dedos de sus pies de las espinas y otros objetos cortantes. lo mejor de su equipaje. collares de muchas vueltas y las características sandalias adornadas en la parte delantera con motas o pompones de lana. donde las mujeres hilan en telares y tejen con agujas. —Nosotros no actuamos así —objeta Ka’laírra que ha captado la intención. En este momento nos sorprende una pícara pregunta de Ka’laírra. pero de golpe te cansas de todo y regresas a tu rancho donde espera “ella” envuelta en su manta y sus collares —inventa Mor. empezamos a cavilar: —¿Dónde estará mamá. generalmente rojos. que nunca quiso lucir entre los otros indígenas porque le parecía “demasiado citadino”. Resulta que Carmen.El Chamán de los Cunaguaros. no la vemos entre las mujeres. de que aquella señora es mamá. será que no va a presentarse en la cena? Al rato nos extraña la familiaridad de Superloro con una guajira. hasta que nos damos cuenta.

pero lo otro existe. y hay tantos guajiros. algodón… —¿Y si uno no tiene vacas? —¡Ay. de verdad… y mejor si van acompañadas por algunas cabras. como todo lo que se refiere al sexo femenino… Además no se trata de comprarla realmente. ovejas. adultos y jóvenes que recitan los jayéechi. pero creíamos que pertenecía al pasado. conversar y recibir visitas. nos ha costado cara. —Veo que están mal informados… No habrá tal vez chozas. o cantos tradicionales del pueblo guajiro. Es nuestra. bueno. Nos senta� mos en los tures de cuero de toro negro bajo el refrescante techo de yotojoro y palma. ay. por supuesto. la terrible ven� ganza guajira. Es costum� bre que cuando uno quiere llevarse por esposa a una joven hermosa y trabajadora.Los Wayuu. ¡Imagínense que hasta el ganado doméstico figura en esas canciones épicas! ¡Qué desaliento no poder entender lo que dicen! Mi frustra� ción aumenta cuando pienso que el wayuu es uno de los idiomas in� dígenas que más fácilmente se podrían aprender porque este pueblo es muy accesible. ron. es bueno o malo? —Bueno. debe obsequiar a la familia de ella con algún regalo. ancianos. si no hay vacas. -321- . pero significativo. Pero no me atrevo… tengo presente su reacción y el episodio aquel de la caída… banal. ha diezmado familias enteras. trabajando y estudiando en nuestras ciudades! Transmitir su pro� pio idioma a la juventud citadina los beneficiaría también a ellos. lo bueno y lo malo. como las chozas. Después de la cena nos reunimos todos en la lumá. —¿Y lo de comprar a la mujer. porque van a llegar los jayéechi. Se trata de algu� nos hombres. Habíamos oído de esta costumbre guajira. el matrimonio no se hace! ¡Qué divertido es Ka’laírra con sus razonamientos pícaros y filo� sóficos a la vez! Me gustaría preguntarle acerca de la venganza. la enramada que se utiliza para descansar. —¿Como qué? ¿Flores? ¿Manjares? ¿Joyas? —No propiamente… una o dos docenas de vacas sirven mejor al caso. y que se renueva en cada generación. Es una ceremonia austera y grave. descubridores de misterios —Pues nos llevamos a la mujer. pero a la vez propiciadora de una extraña calma y serenidad. casi la mayoría de la etnia. que aunque sea casi siempre el último recurso cuando fracasa la negociación.

tradiciones. celulares. ¡Qué contestación más sencilla. cuando nos decía que estudiáramos por lo menos un idioma indígena antes del viaje! ¡Y nosotros. Todo se confía a la memoria. más trans� culturizados que los demás indígenas. y no entender nada! Ni siquiera Jashichi y Ka’laírra nos pueden ayudar. está estudiando Idiomas Modernos en el Instituto Universitario Pedagógico de Caracas. la In� ternet! ¡Por eso perdimos la oportunidad! —El béisbol y los patines no son malos —papá nos ha oído— son deportes. como si dijéramos nuestros propios libros de ética e historia. Todo se transmite de generación en generación mediante los jayéechi —agre� ga Ka’laírra. computadoras. Los morochos piensan lo mismo: —¡Qué necios fuimos en no hacerle caso a papá. electrónica. como lamentablemente les está sucediendo a muchos. y se lo agradezco. que parecen ser más despiertos. ¡Qué buena noticia! Esto nos alivia un poco la amargura de oír algo que parece tan interesante y emocionante. y extraordinaria a la vez! Estas son las grandes contradicciones. que no lo han enseñado ni siquiera a sus hijos y nietos. siempre ocupados con el béisbol. no le han dado forma escrita a su historia. —No podemos traducirles —dice Jashichi— los jayéechi son muy complicados. Internet es un medio de información y una fuente de conocimientos. Jashichi me dijo que un sobrino suyo.El Chamán de los Cunaguaros. —Pero ¿por qué no tienen nada escrito? —el que pregunta es Mor. Son la expresión fundamental de la cultura wayuu. los patines. En pleno siglo XXI. Epieyu Pushaina. No existe la escritu� ra. ¿Pero saben ustedes distribuir su propio tiempo. no la han perdido. Viaje por el mundo indígena venezolano les impediría olvidarlo. —Sobre nuestras tradiciones no tenemos nada escrito. si aún quieren. existe -322- . Las culturas de los naturales tienen momentos de tanta dignidad que uno no se atreve a importunar: —¿Por qué ustedes. Yo también estaba pensando hacerlo pero no me decidía. y tienen su valor. Él sería un mag� nífico profesor para ustedes. de manera que les alcance para todo? En cuanto a la opor� tunidad. inexplicables. con viajes interplanetarios. patrimonio cultural? —La nuestra es una lengua puramente oral.

¡pero es frustrante pensar que casi todo lo nuestro lo han recogido. y se -323- . legendario. mitología. esos alijuna. podemos ver el reflejo de Jepirra. de varias nacionalidades. —Sin embargo. cavilo. no nosotros mismos! —¡Eso vale para ti! —observan los morochos—. procedencia. pero no su propia lengua… Casi no lo comprendo. especial� mente narraciones —aclara el joven guajiro. es inexplicable. Si quieres ser antropólogo tienes que aprenderte bastantes idiomas para poder co� nocer a cada comunidad. en nuestro idioma. si tenemos suerte. los ayútshio o sacerdotes. y exclama con rabia—. para la nuestra y otras lenguas indígenas. hazañas. —Hay luna llena… ¿y qué más? —Con la luna llena. contentos con esta proposición que nos va a acercar al mundo espiri� tual. conflictos. trato de ani� marlo. y luego traducirlas al castellano. durante el plenilunio. Sus muertos más queridos bajan de Jepirra. publicado. de los wayuus. descubridores de misterios una comunidad indígena tan desarrollada y consciente como muchos grupos de criollos. Muchos de ellos conservan esta tra� dición ancestral y dicen ver. ellos saben escribir y leer el español. ¡y hasta las escrituras ficticias! —Por supuesto —Jashichi considera esto normal—. el cielo de los wayuus. Mantienen celosamente el recuerdo de su pasado. ¡La faena que me espera no es poca cosa! —¡Hay luna llena. puedo decirte que en estos últimos años los an� tropólogos han inventado. el cielo o paraíso. lo transmiten fielmente… pero. que repi� te dirigiéndose a nosotros los muchachos—: ¡Amigos. los demás. que les permite tomar notas y luego publicar sus observaciones y vivencias entre nosotros. escrito. Ya hay algunas obras publicadas. Todos ellos comprenden y hablan la lengua wayuu. Nos visitan especialistas de muchos méritos. hay luna llena! —se acerca Ka’laírra. migraciones. en las arenas del río… —y luego de titubear un poco. agrega—: ¿Quieren ir? Nos ponemos en camino aceptando con el mayor entusiasmo. que están investigando el origen y las manifestacio� nes de nuestra cultura. un reflejo del más allá.Los Wayuu. y el de sus héroes. ¡no lo saben escribir! ¿O acaso es que no quieren hacerlo? Porque. una escritura paralela. ¿Qué an� tropólogo serías si no hablaras nuestro idioma? Los improvisadores no nos sirven. hay luna llena! Me da la impresión de que quiere añadir algo más.

indiferente a nuestra presencia. mira —exclama Mor—. quizás reúna a los wayuus esta misma noche.El Chamán de los Cunaguaros. —¿Quién. Creo que están mintiendo. La luna aún estaba alta en el cielo. apenas un arroyo. desde su pecho ser� pentinas de collares lanzan brillantes reflejos. un búho canta a lo lejos. con Ka’laírra entre ellas. Vuelve el chapoteo de las aguas. aceleran el paso. Marchamos durante media hora en una impresionante soledad. La tupida cabellera adornada por plumas esconde su rostro. sonriente. Arrecian los rugidos. —Es él. quién es. veo su rostro! —Es una mujer —objeta Ocho—. al contraluz de las estrellas. hermana! En Jepirra. si tendrán un buen año o si la sequía será fuerte. La luz de la luna es tan clara y brillante que permite ver claramente los alrededores. ya volvió. El río es pequeño. Viaje por el mundo indígena venezolano acercan a las márgenes del río para saludar a los familiares a quienes a veces anuncian sucesos futuros. quién toca la flauta con tanta maestría? No nos contestan. Súbitamente una figura se recorta delante de nosotros. bellamente ataviada. callo. El mágico instante se eterniza. la cual intenta acercarse a él. cuando oímos rugidos distan� tes. Se dibuja una figura de mujer: joven. —¡Es la hija de mi madre! —grita Ka’laírra— ¡Hola. que se llama Burate. tiende los brazos hacia la imagen femenina. debemos apresurarnos. luego acallados por el eco de una extraña melodía. Urimana y Karuna emprenden el regreso. desa� parece. ¡Viene en un barco! Como no logro ver nada. Se hace un silencio profundo. con riberas arenosas de color ocre brillante. parece detener sus aguas. en las cuales sólo distingo la palabra “Oramán”. Urimana y Karuna. acompañados por Ka’laírra y dos muchachas. vamos. los nombres de los muertos no se mencionan. —Mira. Todos caminamos en silencio. Creo compren� der el sentido de las frases concitadas que las dos muchachas dirigen a Ka’laírra. ¡un wayuu. De pronto surge de la arena una forma caprichosa. Ka’laírra se incorpora. Se llamaba Walika y murió hace un año. pero de pronto. rápido. Nos sentamos allí y co� menzamos a observar. Desde el cielo wayuu la muchacha sonríe al hermano y lo saluda con cariño. que al caminar sobre la arena dejan la huella ondulante de sus largas y co� loridas mantas. una manada de tigres y cunaguaros atraviesa la vía. El río. según me entero luego. Cuando tratamos de -324- .

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aproximarnos, dirigirle la palabra, el misterioso caminante ha desa� parecido. Nuestros amigos wayuu prosiguen aún más apresurados, las jóvenes han recogido sus largas faldas para poder correr. No nos hablan, no contestan nuestras preguntas, se alejan de nosotros al divi� sar el rancho. Después de esto no les cuento más nada, porque fue cuando, al demorarme en el patio de la ranchería para meditar admirando el pai� saje nocturno, sucedió lo de la chiva… prefiero callar e irme a dormir. Despertamos temprano con la intención de visitar los talleres de los guajiros, donde hay maestros, capataces, obreros y aprendices. Jashichi y su sobrina Yuraima, una hermosa joven de ojos esplendorosos y delicada facciones, nos acompañan. Están muy bien organizados: aunque sean pequeños, no tienen nada que envidiarle a la fábrica de zapatos que ha montado un italiano en El Valle y que se considera un modelo, ni a los telares del español, ni a la fábrica de camisas del por� tugués, ni a la pantalonería que tiene mi padrino en La Yaguara, sitio donde he observado actividades parecidas a estas. ¡Esto parece una colmena! Son las seis, empieza la jornada. En los cobertizos los guajiros llegan, saludan,… ¡y manos a la obra! —¡Cuántos telares! ¿Y por qué son diferentes? —se extraña Mor. —¿Chico, no ves que aquí están especializados? Tienen telares de distintos tamaños según lo que quieran producir: hamacas, de te� jido muy tupido; chinchorros, de tejido abierto, parecido a una red; fajas de hombres, fajas de prensar el sobrecincho. Y además, también suelen tejer adornos para caballos, mulas y burros. Es un buen nego� cio, son muy requeridos —papá se luce. —Estamos pensando ampliarnos y abarcar también el campo de adornos para mascotas, perros, gatos, conejos, pájaros —agrega, complacido, Jashichi. ¡Qué buena idea! —me regocijo— voy a conseguir para mi loro una de las cintas de algodón con las que se amarran las alpargatas, tipo zapatillas, tan comunes en la Guajira. ¿Pero él la aceptará? —Y en los otros cobertizos, ¿qué hacen? —Montones de cosas: mantas, cobijas, alfombras. —Y ahora, vengan a ver a las alfareras. Mientras los telares son operados por hombres y mujeres jóvenes, las alfareras son todas mujeres mayores, envueltas en unas mantas que nos parecen viejas y descoloridas, comparadas con las que llevaban
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las guajiras de la ranchería. Deben ser batas de trabajo. En efecto las ancianas trabajan afanosamente, como presionadas. —¡Fíjense qué lindas vasijas elaboran! ¡Con qué sugestivas figu� ras las adornan! Nos damos cuenta de que a mamá le gustaría mucho tener una de aquellas vasijas para su cocina, pero en este momento, frente a Jashichi y su sobrina, no nos atrevemos a comprarla para no ponerlos en la di� fícil situación de tener que regalarla. Pronto su entusiasmo se calma, cuando una de las artesanas le precisa, con toda naturalidad: —Nuestras vasijas tienen mucha demanda, ya que se utilizan es� pecialmente como urnas funerarias. Mamá renuncia enseguida al deseo de tener una. ¡Está resuelto el problema! Proseguimos hacia el cobertizo del cuero y de la madera. Allí producen bolsos, zapatos, collares, y también los lanía, es decir, talis� manes o amuletos. —¿Serán efectivos de verdad? Aseguran que sí y nos proveemos de algunos para el resto del viaje, prometiendo que tendremos cura y confiaremos en ellos, como nos exigen. —Y ahora, continuamos para las fábricas de queso, aquí cerca —nos insta papá, con su cámara en plena acción. ¡Qué variedad de quesos y de gente ocupada en elaborarlos, en� volverlos, despacharlos! —Nosotros somos regulares productores de queso —explica el maestro Jayaliqui, con una modestia que nos impresiona—. Vende� mos anualmente varios quintales. —¿Todo ese queso lo hacen aquí? —El que se vende, sí. —¿Y los tapices, los lindos tapices guajiros, multicolores, que adornan las casas de Venezuela y Colombia, y han sido llevados al extranjero? —Más retirado tenemos el taller. Es un taller�escuela, donde al� gunos ancianos enseñan a los más jóvenes, para que no se pierda el arte de nuestros antepasados. —También tenemos talleres modernos —agregan— con instru� mentos y máquinas que nos ahorran mucho trabajo. —¿Cómo lograron montarlos? —pregunto.
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—Pues —Jashichi y Ka’laírra, que nos han alcanzado, para sus� tituir al tío quien al llegar al último se retiraría llevándose con él a nuestros padres, se intercambian una mirada cómplice— con créditos del Estado. No somos los únicos. Varias empresas los han recibido. —¿Y los devuelven? —Los devolvemos puntualmente —contestan a una voz, inter� cambiándose una sonrisa socarrona. Papá, como nos confiará después, empieza a sospechar que esos modernos talleres son una avanzada criolla, y que algunos funcionan como pequeñas empresas capitalistas. Por eso indaga: —¿Y los otros productos se elaboran todos aquí mismo? Es decir, ¿la gente es empleada aquí para trabajar, o trabaja también en su casa? Recordamos haber visto, a lo largo del camino, algunas mujeres sentadas o en cuclillas, ocupadas en hilar con el huso y tejer con agu� jas. Elaboraban con un tipo de crochet carteras de varios tamaños, para hombres y mujeres, y también las bolsas típicas en forma de redes que usan para transportar ollas, recipientes de agua y objetos. —Entre nosotros lo que se acostumbra es el yanama, o labor co� munitaria. Pero algunos guajiros, especialmente las mujeres, trabajan en la casa, y nos traen su producción que se les compra.

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Esta aclaratoria nos inquieta. Nos da la impresión de que no hay libertad de trabajo entre los guajiros, como la había en todas las otras etnias. ¿Acaso entre ellos existe la explotación? ¿Habrá grupos de ex� plotadores que monopolizan la industria guajira, en perjuicio de los más humildes? —¿Qué hacen luego con todos estos productos? —indago. —Tenemos vendedores, que llevan la artesanía guajira a Mara� caibo, a Caracas, a las islas del Caribe. Nosotros mismos recordamos haber visto, en varios sitios de nuestra ciudad y especialmente en Las Mercedes, varios bancos con tapices, fajas, trajes y sandalias Guajira. —O también —prosigue Ka’laírra— los llevamos a Maicao —se ríe guiñándole el ojo al encargado del taller. ¡Maicao, en la frontera con Colombia, que ellos cruzan a me� nudo! Este nombre, que ya conocíamos, nos suena a aventura, a mo� dernos filibusteros, a contrabando. En Maicao se consigue whisky, cigarrillos, perfumes, rifles, armas, ¡hasta droga! Viene de las frescas montañas cercanas a la altiplanicie bogotana, donde se cultiva ma� rihuana y coca, plantas propias de las frías alturas. Sabemos que en varias áreas de la península Guajira se trafica con marihuana junto con cocaína y otras sustancias narcóticas, de las cuales ilegalmente se envían grandes cantidades al extranjero por vía aérea y marítima. ¡Hay tantos pequeños puertos en La Guajira, y más de cien pistas de aterrizaje clandestinas! Maicao, así como Maracaibo, alberga dos poblaciones wayuu: una residente y otra flotante, que va en busca de trabajo, atención mé� dica, a veces contrabandeando o huyendo de sus enemigos. Es de� cir, son fuentes de empleo, y refugio. A ambos lados de la frontera venezolano�colombiana hay tiendas que proveen a los indígenas de alimentos, rollos de tela, cigarrillos, kerosene, linternas. Los propie� tarios, mestizos y bilingües, dueños de empresas comerciales y del transporte con camiones, tienen importantes conexiones y por eso, ventajas económicas y políticas. Empezamos a convencernos de que los wayuus son algo mani� puladores. Lo cierto es que algunos de ellos son relativamente pobres, viven al margen de la mera subsistencia. Otros, en cambio, poseen bienes considerables, que provienen de la ganadería (el número de cabezas de ganado que poseen, es el indicador de su riqueza), de
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actividades comerciales y del contrabando, que practican desde la co� lonia. Nosotros mismos, en el trayecto, observamos cómo la mayoría de los guajiros monta mulas o burros, pero algunos jinetean altane� ramente excelentes caballos, gozando de la admiración que aquí se le profesa a la figura romántica del guajiro que cruza sus tierras con hidalguía cabalgando un pura sangre adornado con fajas, bolsas y bandas multicolores, y quizás armado, o con un manto de algodón o seda sobre los hombros. Otros, en fin, poseen camiones y toda clase de vehículos. Deben existir entre ellos remarcables desigualdades. ¡Esos guajiros se las saben todas! Son realmente distintos de los de� más indígenas, tan diáfanos y apacibles. Tenemos la sospecha de que demasiado acercamiento a la civilización, ha contaminado esta etnia. Quisiera hacer un comentario mordaz, pero el recuerdo de las coces de la chiva loca me calla a tiempo. Los morochos, que nos han precedido, nos llaman con alegría hacia el último cobertizo, donde hay instrumentos musicales: desde el típico vibráfono que utiliza como caja de resonancia la cavidad bu� cal, hasta el talirai, violín guajiro, pasando por numerosas flautas, y el tambor de piel de oveja o de cabra en ambas caras, llamado káaschi. Y ahora, ¡otra novedad! ¡Este impredecible Ka’laírra es un músico de primera! Con el vibráfono y con el talirai nos da una demostración de virtuosismo que nos deja impresionados. Celebro esta habilidad, que merece toda mi admiración, con palabras de elogio. Pero él las recibe con gran humildad: —No es nada, todos nosotros lo sabemos hacer. —¿Saben tocar así los 100.000 guajiros de Venezuela, y los 20.000 de Colombia? ¡Serán ustedes un pueblo de pájaros! —Pues casi lo somos, todo buen guajiro es un virtuoso —y aso� mándose fuera del cobertizo—: ¡Sawawa, ven, acércate para que te oigan! El pequeño Sawawa, que pasa por ahí cerca con su ganado, viene hacia nosotros. Tiene en la boca un vibráfono y lo toca tan bien como su hermano. —Oye, Ka’laírra —me atrevo a dirigirle una pregunta que hace rato me venía dando vuelta—, ¿qué haces durante el día, mientras tu hermano pasta el ganado? —Acompaño a mi tío en todo —nos explica—. Así aprendo. Entre nosotros, como habrán visto, no hay escuelas.
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—¡Qué comodidad, qué alivio! —subrayan los morochos. —No tanto, porque los que nos enseñan son nuestros tíos, y éstos no se cansan nunca. Con ellos no hay receso, ni días libres, ni vacacio� nes! A mí me dejan flojear un poco ahora para acompañarles a uste� des, pero luego… —¿Entonces ese rol de educador corresponde al tío, y no al pro� pio padre? —Dentro de nuestra organización tradicional, de tipo matrili� neal, el hermano de la madre es el responsable de la educación de sus sobrinos. Es porque a través del tío no hay duda sobre la descendencia sanguínea directa. El hermano de tu madre tiene tu misma sangre, eso es indiscutible. —¿Y el padre, no se siente desplazado? —El padre, a su vez, tiene otros sobrinos a quienes educar. —¿Qué te enseña tu tío? —¡Todo y de todo! Es necesario que yo conozca los trabajos que se desarrollan en los talleres, para poderlos dirigir algún día: por tan� to, soy tejedor, talabartero, lechero, quesero, alfarero, músico. Tam� bién tengo que ser buen nadador y excelente jinete, con el mejor estilo. Luego debo saber de ventas, compras, cálculos, porcentajes, intereses, en fin todos los rudimentos del mercadeo, y oigan, aquí no está per� mitido ayudarnos con calculadoras ni con computadoras: ¡puro cere� bro y rapidez! Además, es preciso conocer los clanes, su ubicación, las carreteras, los caminos, los árboles, los animales, hasta el cielo con las estrellas. Debo añadir que me imparten nociones de medicina, botá� nica y química aplicada. —¿Tantas cosas? —Eso y más. También debemos aprender los jayéechi, dominar el idioma español, la geografía de Venezuela, su historia, lo mismo que las de Colombia, la cuestión de los límites, los tratados. Sabrás que recientemente se ha traducido y publicado la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela a nuestro idioma autóctono, el wayuunaiki, y debemos conocerla en los dos idiomas, y de memoria. Empieza con énfasis: —Tu Laulaasukaa Putchi Sulu’u Oumainwaa Mulu’usukalu Woliwariaana Wenesueela… Lo escuchamos atónitos ¡Y eso que no hay escuelas! Pero no ha terminado:
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—Para colmo —agrega—, ahora mi tío ha decidido comple� mentar la formación de los jóvenes guajiros con algunos idiomas extranjeros. Cuando regrese mi primo, que fue a la capital a estu� diarlos y luego quizás viaje al exterior para perfeccionarlos, tendré que fajarme yo a aprender unos cuantos, comenzando por el inglés, siguiendo por el chino… Se aprieta la cabeza entre las manos, y da muestras de desmayar� se. Nuestros brazos, prontamente y entre risas, lo sostienen. —¡Qué buenos amigos! —reconoce animado. —¿Y tu hermanito? —pregunto con curiosidad. —Después de mí, le tocará a él. Lo mismo. Aquí no se salva na� die. Siempre habrá otro hermano pequeño para el ganado, o si no un sobrino, o un nieto. —Queremos saber algo más. En esta sociedad de tipo matrili� neal, como tú mismo dices, ¿qué tipo de educación reciben las muje� res? —También las educan, aunque no les enseñan tantas cosas. Sin embargo para ellas la vida es más dura, porque no les dan libertad de salir a ninguna parte. —¿Cómo se las arreglan para encontrar marido? —pregunto yo, recordando que mis compañeritas de escuela asocian la libertad de movimiento que les proporcionan los estudios, con la posibilidad de conocer a los jóvenes. —Oye, Filatelio, aquí tenemos unas fiestas tan buenas que si vie� nes, hasta tú conoces a la chica de tus sueños y te casas ahí mismo. Se me presentan enseguida la sonrisa invitante, la cabellera aza� bache, los grandes ojos fulgurantes de la hermosa Yuraima: —¿Qué fiestas? —pregunto con interés. —La chicha maya, el Ayonajá y el Kóulayawaa, o baile de las ca� britas. ¡Qué nota! ¡Vengan algún día! ¡Quisiéramos poder aceptar la invitación! Los morochos y yo confabulamos un rato. Como vemos a Ka’laírra en tan buena disposición, pensamos preguntarle por algu� nas cosas que nos intrigan. Empieza Mor, directo: —¿Qué es eso de la venganza guajira? El joven, sin titubear, nos mira de frente:
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—Es que aquí, no se le perdona nada a nadie. Ni ofensa, ni abuso, ni desprecio. Nada a nadie, ¿me oyes? Ni se le perdona, ni se olvida. —¿Ni siquiera entre ustedes? —Empezando por nosotros. La muerte se paga con la muerte, es la ley guajira. No se olvida ni se perdona. El que no venga su propia sangre, no es wayuu. Los guajiros cobran con la vida cualquier afren� ta, y si alguien les mata a un ser querido o éste muere por negligencia debida a alguien, esa persona lo paga con la muerte. Sólo a veces, me� diante negociaciones entre los clanes, se logra compensar económica� mente algún hecho de violencia. Pero a la vez tenemos otra tradición: los mismos guajiros deben pagar con dinero en efectivo cada gota de sangre que alguien derrame por su causa. Si en una riña, el perdedor resulta herido por un rasguño o un puñetazo, al vencedor guajiro le corresponde cancelar una suma cuantiosa o regalarle una vaca. Así mismo, si hay algún accidente. Y después de una pausa que nadie interrumpe: —¿No han visto, camino hacia acá, la quema de un rancho? Bue� no, eso lo demuestra. Habíamos visto, en realidad, unas llamas a orillas de la carrete� ra, detrás de una empalizada de cactus y cardones, pero no habíamos pensado que se tratara de una vivienda en llamas, y menos que el fue� go fuera intencional. —A mí no me parece eso muy cristiano —objeto finalmente. —No será cristiano —Ka’laírra es tajante—. Pero es guajiro. Esta frase manifiesta el orgullo de ser wayuu, que ellos tanto cul� tivan. —Y resuelve muchos problemas —agrega después de un ligero titubeo. —Aunque crea otros. —Yo en cambio creo que los aleja —insiste, y nos observa desa� fiante. No hallamos qué decir. No estamos suficientemente preparados para argumentar con los indígenas. Todos, y especialmente estos gua� jiros, tienen una fe absoluta en sus tradiciones, y las defienden aunque sean discutibles. Para poder razonar con ellos habría que tener cono� cimientos firmes. Sería necesario haber captado su mundo espiritual y su identidad. Me voy dando cuenta de que ser antropólogo no es nada fácil. Haría falta una sólida preparación, en muchos campos, y
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según una noticia publicada en el diario Panorama que había comentado papá antes de iniciar el viaje. se hacía dar golpes y puñetazos. —Hemos sabido que últimamente los wayuus han formado es� cuadrones de vigilancia. lo paga con su vida. Tal vez no sea el caso de hablar de eso. un salto hacia atrás. —Acuérdate del “ojo por ojo” —replica Ocho. —¡Eso sí que no! —un grito. Nos pagan poco. —¿Qué te parece? —dice Mor— no necesitan ni las armas de reglamento. lo utilizan también como árbitro de la guerra y de -333- . me atrevo a lanzar la última pregunta: —Ka’laírra. O quizás tener la viveza —recuerdo con cierto regocijo— de aquel marabino que. y al quedar herido reclamaba su pago. pero reconfortado por las sensatas explicaciones que el joven guajiro ofrece a tan curiosos episo� dios. pero nos ganamos el respeto y el cariño de la comunidad. —Todo ha mejorado. El Waláa es un fetiche de oro que influye en la suerte de quien lo posea. aún en caso de molestarse! Quizás esta reacción tan violenta se debe a la marcada aculturación del clan de Ka’lairra. y los wayuus en particular no suelen ser descorteces. ¿quisieras hablarnos de Waláa? —¿Podríamos verlo? —apoyan Mor y Ocho. Los vecinos están satisfechos porque antes había tremenda delincuencia y la vigilancia era dema� siado costosa e ineficaz. un puñetazo en el aire manifiestan su desagrado. el que ofende o agrede a un wayuu. visitaba distintas comunidades guajiras. Nosotros somos uno. De probable origen chibcha. con una linterna y un rolo de madera. permitiéndole aumentar su riqueza y poder. descubridores de misterios una gran inteligencia. —Con nosotros los guajiros. llegando así a reunir millones. —¿Y ahora. que ha tenido gran aceptación. las cosas mejoraron? —pregunto con curiosidad. los hampones no se meten. Siem� pre lo obtenía. ¿es verdad? —¡Verdadita! —enfatiza Ka’laírra— Y es un cuerpo muy efi� ciente. El escuadrón “Poliwayuu” hace constantes rondas diurnas y nocturnas en monopatines o en pequeñas bicicletas. ¡Y eso que dicen que los indígenas en general.Los Wayuu. les buscaba pleito. Nos te� men. un cuerpo de policía especial llamado “Poliwayuu”.

pues su significado depende mucho del contex� to. ¿Fueron siempre así o quizás anteriormente manifestaban ante los criollos la natural aceptación que aún subsiste entre los indígenas menos evolucionados? ¿La altanería. de hallar las razones de lo que nos parece negati� vo. sus palabras resuenan por largo tiempo en mis oídos: —¡Kusina! ¡Alijuna! Eso es lo que me ha dicho. a mí me suenan como: “¡Extranjero. la desconfianza que no existen en las demás etnias indígenas son propias de ellos? ¿O será algo proveniente de nosotros. ignorante!”. Los guajiros. los que menos confianza nos tienen. A pesar de que luego Ka’laírra se disculpa y nos ofrece amistad. de valorizar lo positivo. y callamos definitivamente. en definitiva nos desprecian.El Chamán de los Cunaguaros. tan adelantados en nuestro progreso. —Eso sí que no —repite—. Y aunque estos términos no sean siempre despectivos. lo que somos muchos de nosotros los criollos. Este incidente nos hace reflexionar. los civilizados. de las influencias financieras y políticas y hasta hacen sentir su presencia en la Asamblea Nacional. quizás los más integrados a la cultura nuestra. la malicia. los que aún aprovechándose de lo que podamos ofrecerles. grande. lo que contribuyó a formarlas y a fomentarlas a través del tiempo? ¿Cómo se podría superar esta situa� ción. Eso es quizás lo que soy. Viaje por el mundo indígena venezolano la paz. Sabemos que la familia de Ka’laírra guarda uno. se benefician de los adelantos tecnológicos. que visitan las ciudades. de merecer su confianza. presumido. extranjeros atrevidos! Un poco apenados. -334- . de oro puro. de nuestra conducta. ofrecemos una disculpa por nuestra osadía. cruzan frecuentemente las fronteras. ¡Kusina! ¡Alijuna! —y luego en espa� ñol— ¡Ustedes. Poseerlo da un inmenso prestigio. pero incapaces de una verdadera y eficaz aproximación a la cultura de los indígenas. son los que más recelan de nosotros. apaciguar esos sentimientos? Estoy confundido.

con la tuna. solo con la luna. 335 . La luna en las noches me alumbra el sendero de los espíritus. uno mismo con la arena y la distancia. sobre el polvo fugaz de las estrellas. camino con mi sombrero de palma y llevo mis collares y amuletos para que los antiguos tiendan sobre mí su sombra protectora. Soy con el cardón. la luz de los ancestros me guía con el rayo del Catatumbo. con el sol a mi espalda camino.Coro wayuu Wayuu solitario en la planicie. Wayuu solitario soy. y mi hermosa mujer ondula a lo lejos con su bata de colores que brilla y vuela como una mariposa. mientras mis toscas sandalias dejan su rastro que el viento borra sobre la arena infinita.

Viaje por el mundo indígena venezolano Wayuu solitario en la llanura. cansado de tanta lejanía espero llegar pronto a mi casa y saludar a mi mujer y a nuestros hijos que me esperan entre balidos de cabras. calcinado de sol.El Chamán de los Cunaguaros. sediento y solo. -336- .

Armato. En vista de que el camino para llegar a la gente que nos proponemos visitar es largo y agreste. apoyado a la portezuela de un grueso vehículo oscuro reco� noce a su antiguo amigo el maestro Javier Armato.Los Yukpa. nos llevará en su moderno rústico este nuevo amigo yukpa. es el de una clase de pececito de río. quien luce para la ocasión un espeso sombrero decorado con semillas. señores de la sierra A medida que Tío Jeep avanza hacia las frías y húmedas altu� ras de la Sierra de Perijá. cargando cestas y fardos: son los Yukpa. como nos ex� plica. para aprovechar los firmes conocimien� tos del docente: 337 . entre los árboles del mágico y boscoso lugar comienzan a divisarse pequeñas figuras morenas. que dejaremos al cuidado de su familia. en dirección de Machiques y luego de El Tukuko. ya que todos participamos con numerosas preguntas. Armato nos conduce hasta un caney donde nos hace aparcar nuestro viejo jeep. que es además diputado. nos encanta porque. de rostro armonioso. ojos bri� llantes y luminosos. representante de su etnia ante la Asamblea Na� cional y cuyo nombre. Papá disminuye la velocidad mirando a todos lados hasta que por fin. La conversación estalla animada.

es decir desde el Zulia hasta Sucre. Como ustedes sabrán. —¡Pero era casi toda la parte norte del país! —Exacto. —¡Qué escalofriante! Me recuerda la leyenda del fantasma de Lope de Aguirre que aún recorre las playas de la Isla de Margarita. ¡Menos mal que es aún de día! —comento apoyado por el número ocho. el sur del Golfo. Un silbido agudo se cuela en nuestro vehículo. —No somos paujíes. para explorarlo.El Chamán de los Cunaguaros. que fue nombrado primer Gobernador y Capitán General de la Provincia de Venezuela. Dio muestras de tan extremada crueldad. —¿Quiénes son estos paujíes? —pregunta mamá sabiendo ya la respuesta. Dicen que su fantasma a caballo. —Venezuela es tierra de fantasmas —reflexiono pensando en las muchas almas atormentadas que pudieran vagar por nuestra his� toria tan violenta y azarosa. -338- . que en toda esta región los conquistadores quemaron los poblados y masacraron a los indios? —Así fue. en armadura. hacia el fabuloso Mar del Sur. Entre 1530 y 1540 Alfinger devastó una amplia zona entre Maracaibo y Coro en su frenética búsqueda de oro y de especias. entre ellos Fray Pedro Simón. los Reyes Católicos otorgaron a los �elser. somos el espíritu de Alfinger y el de Lope de Aguirre —revelan los morochos tratando de dar a su voz un to� que tenebroso. una compañía de acaudalados banqueros alemanes. poco después de comenzar la invasión de los conquis� tadores. y ellos aprovecharon muy mal sus derechos. —Entonces son los fantasmas de dos angelitos —comenta papá riéndose. pues deben haberlo estudiado en la escuela. como Ambrosio de Alfinger. Otro lejano le responde. Viaje por el mundo indígena venezolano —¿Es cierto lo que dicen los cronistas. Hubo entre sus emisarios algunos muy sanguinarios. que se suponía entrada hacia la especiería. en 1528. pues arrasó. que su alma que� dó aprisionada en estas tierras. arroja la lanza con la intención de traspasar a quien encuentra a su paso. una concesión para explotar y poblar todo lo que se llamó “Nueva Andalucía” o “Pro� vincia de Venezuela”. luego se hunde en alguna ciénaga y allí desaparece. aparece en las noches.

Después de una breve pausa que no nos atrevemos a interrum� pir por el impacto que nos causa tanta injusticia. Alfinger reveló un cruel ensañamien� to. los antiguos colonizadores. donde por siglos vivieron temerosos. Fue como un volver a nacer de mala manera. la fractura que causó el arribo de los descubridores. buscaron refugio en la sierra de Perijá. y cayó en el olvido el conocimiento de los habitantes del territorio yukpa. resentidos. Los pocos sobrevivientes se dispersaron en la oscu� ridad de la selva. —¿Y en ese caso los Yukpa lograron levantarse. entonces. lo fue. se escondieron en lo alto de los montes. que se siguió considerando zona hostil. quizás aún más que para otros aborígenes. vivieron recluidos en los bosques. Armato prosigue con evidente frustración su relato: —En esa huida. algo terrible para ellos. Muchos. alguien los so� corrió. ya en la segunda mitad del siglo XVIII. Nosotros antiguamente tuvimos una escritura. en ese forzoso destierro se perdieron hasta las trazas de nuestra antigua cultura: objetos y tapices con significa� dos mágicos y religiosos. los abuelos recuerdan desde los tiempos más remotos nuestros -339- . Aquello se malogró.Los Yukpa. Sus lugartenientes diezmaron a los indígenas. —Sí. hasta estudiosos y antropólogos dicen que no había una escritura indígena —el maestro parece hablar con cierto rencor— sin embar� go. telas y códices que representaban nuestra manera de escribir. destruyeron sus asentamientos. pobladores. aislados. mientras sus avances en el cultivo y su cultura retrocedían. señores de la sierra El yukpa prosigue: —En sus expediciones. Es im� posible referirse al acontecer indígena sin mencionar el trauma. como el comienzo de una segunda existencia. recons� truida penosamente sobre las cenizas de la primera. impenetrable. aislados del mundo. —La conquista fue. Pero poco después el torbellino de las guerras de Independencia los obligó a clausurar sus misiones. misioneros se ocu� paron de ellos? —Sólo los misioneros capuchinos intentaron acercárseles. Los indígenas subieron aún más arriba en las montañas. y casi inmediata� mente después de los conquistadores. Se bloquearon los caminos por siglos. un modo de transmitirnos mensajes. sólo tuvieron lugar contactos esporádicos. violentos.

El Chamán de los Cunaguaros. —Pero con la violencia de la conquista todos esos grabados y escritos pudieron ser quemados —acota papá. ve� nezolanos. Javier guarda un silencio digno y contesta con una especie de suspiro. antiguo límite meridional del territorio yukpa. como en gran parte aún viven. nuestro calendario. o en minas de carbón a cielo abierto. caña de azúcar. Poco a poco. plátanos. luego yuca dulce. Por eso también sufren el cons� tante acoso de la codicia de los hacendados criollos. no podían asegurarse una dieta balanceada. —Así fue —corrobora nuestro padre—. usurpaban progresiva� mente en estas regiones. y luego. —Y más aún porque usábamos para escribir hojas y tejidos ve� getales y sobre ellos estampábamos nuestras historias con pigmen� tos sacados de piedra molida. los waitía ya habían alcanzado el río Tukuko. —Después de los conquistadores. —¿Qué siembran ellos? —Mayormente maíz. y no logramos frenarlos a pesar de defendernos con repetidos ataques en forma de incursiones. los indíge� nas vivían. mientras también su potente rústico parece suspirar por esos caminos tan áridos. cuyo cultivo se ha incrementado hoy día por la gran demanda y posibilidad de comercio. y llega� ron hasta Machiques. semillas o bejucos colorantes. El docente completa el relato: —A mediados del siglo XX. la principal población. ni siquiera suficiente. todas nuestras tradiciones escritas en alguna forma de grafía. al principio. ocumo para su consumo diario y en las zonas más altas el café. cambures. para convertirlos en hatos de ganado. em� pezaron a acosarnos. Con sólo los productos del antiguo cultivo basado en la tala y la quema. en un nivel muy bajo de subsistencia. sin poder practicar ni siquiera el true� que o intercambio. las cosas vegetales arden mejor que otras en el fuego. en cultivos de coca. sin auxilio. los ganaderos que nosotros llamamos watía. mientras a ellos -340- . hasta hoy día. los indígenas trataron de proteger sus antiguos territorios que los hacendados criollos. colombianos y hasta brasileros. Viaje por el mundo indígena venezolano códices. los watía colonizaron las tierras bajas expropiando a los indígenas. Mientras. —Claro —reflexiono—. un término resentido que significa “no yukpa”.

—En parte. dos siglos después del primer contacto. en peligro de desaparecer. incomunicados? —Así lo reportaron los Misioneros Capuchinos cuando logra� ron volver a ellos. Y peor aún. en territorio co� lombiano. aislados. el cultivo del café no les aporta casi nada. a una altitud entre 500 y 3. A los ganaderos criollos.Los Yukpa. estaban tan aterrados y deprimidos que dejaron de practicarlas. señores de la sierra mismos. en zonas boscosas surcadas por ríos. costumbre que todavía tienen. —¿Han logrado poner fin a la avanzada de los waitía? —Al contrario.000 km 2. —¿Cómo se supo eso.000 metros. para proveerse de proteínas y grasas animales necesarias? —Los Yukpa. frutos silvestres y hojas para proporcionar a sus hijos la alimentación indispensable. —Cuántos son ahora los Yukpa? —Se calculan en unos 4. sin importarles violentar los derechos y aspiraciones de sus propios vecinos y familiares. en la producción de café u otros cultivos rentables. No obstante. En los alrededores se establecieron varias familias formando un caserío de cierta importancia. que hoy día tiene unas sesenta viviendas con más de quinientos habitantes. es vergonzoso reconocerlo. Algunos viven allende la sierra de Perijá. la pesca.000. para enriquecerse e ingresar como empre� sarios a la economía del mercado regional. se les agregaron los colombianos que pasan impunemen� te la frontera a cada rato para adueñarse de tierras venezolanas. todavía apartados. —¿La usurpación de las tierras yukpa siguió. —Tal vez mejoraría la situación. que limita al este con la cuenca de Maracaibo y al oeste con el valle del río César. lo que da una densidad de 2 habitantes por km2. ubicados en la serra� nía oriental de los Andes. en los valles de la vertiente venezolana de la sierra de Perijá. —¿Pero la caza. Ocupan cerca de 2. Se dedicaban tesoneramente a la recolección de insectos. Los Capuchinos fundaron una Misión en el Tukuko y reiniciaron su campaña. sus fundamentales enemigos. si estaban tan alejados. atacados por varios males y deficiencias. Sus aldeas se pierden en el páramo. algunos indígenas transcultu� rizados los explotan en la cría de ganado. que de por sí son de naturaleza pacífica y afable. en 1945. entonces? -341- . en ese momento. se hallaban desnutridos.

viaja a reuniones y congresos dentro y fuera del país.El Chamán de los Cunaguaros. entre nieblas y neblinas donde se llega sólo a pie o en bestia. con doble tracción. cruzando numerosos vados de ríos o varias veces el mismo. —Maestro —quiere saber mamá—. los que papá ha escogido como objeto de su estudio fotográfico y de nuestra visita. mucho más arriba del Tukuko. mejor equipado que nuestro Jeep. con becas y subsidios que les consiguen los Capuchinos: lo merecen. Al -342- . hoy día. Los Yukpa son una de las etnias que mejor se han llevado y aún se entienden con los misioneros. nos percatamos de que su preparación ha ido mucho más allá. primigenios. rescate de tradiciones. Otros indígenas bajaron entonces de las montañas y establecieron sus poblados a menor altitud. El vehículo rústico del maestro. viven aún más lejos. han completado la educación primaria hasta sexto grado estudiando como internos o externos en la Misión. capaces de asumir responsabilidades. en las laderas de la sierra de Perijá. colaboradores. hábiles en cual� quier actividad. nos ha llevado sin tropiezos cuesta arriba. Él ha llegado a ser do� cente de Lenguas Indígenas en la Universidad del Zulia. ¿cómo han sido las rela� ciones de ustedes con los Padres Capuchinos? —Se consideran positivas. Los Yukpa auténticos. En 1961 se estableció oficialmente una reserva indígena que se extiende des� de las estribaciones orientales de la sierra de Perijá hasta la frontera colombiana. trabajo. y desde el salle del Alto Tukuko hasta el Río de Oro. Al considerar el caso de nuestro acompañante. participa en la vida pública como representante de su etnia. muy aplicados al estudio. En la Misión del Tukuko los indígenas han aprovechado su lección de educación. Sin embargo. después de horas y hasta días de camino. Algunos laboran como jor� naleros en la Misión misma o en las haciendas. ya entrado el siglo XXI. Hablan español. el atropello sigue. salvando barrancos y cañadas. Otros siguen estu� dios superiores en Maracaibo o Caracas. Viaje por el mundo indígena venezolano —Siguió y se afianzó. —¿Y por qué las autoridades venezolanas no hicieron nada para frenar tanto atropello? —Lo intentaron. cauchos gigantescos para pisar troncos y vadear charcos. pues son jóvenes inte� ligentes. vida espiritual. leen y escriben. Han sido bautizados. alfabetizados. pero quizás demasiado tarde.

dándole en la grupa a su cabalgadura y a la de Ocho. Armato se devuelve prometiendo volvernos a buscar. franelas con escrituras. sorprendiéndonos a todos. —¡Qué burritos! ¡Son bravos corceles. Nuestros guías yukpa se muestran molestos por su atrevimiento y se esfuerzan por frenar las cabalgaduras. que apuran el paso.Los Yukpa. donde el camino se vuelve una estrecha trocha. con aprensión. guiados con precaución. esos pobres burritos flacuchentos no pueden con ustedes. —Tengan calma. luego de un último recorrido a pie por una empinada cuesta apoyándonos en palos y bastones. recobran su paso firme y cauteloso. entre la selva. ¿Qué será lo que les preocu� pa? Al fin los morochos entran en razón y los cuadrúpedos. con pantalones. y que sólo se distinguen por una variedad de sombreros que elaboran ellos mismos. -343- . nos acomodan en las bestias y se ponen en camino. tratando de emular a los vaque� ros tejanos o mejicanos. rasgos originales. mientras nuestros guías. Mientras mis hermanos. pero después comprobamos que era lo más apropiado para nuestros cuerpos citadinos. estamos en el lejano oes� te! ¡Arre! —insiste el número ocho. llega� mos a las pocas viviendas dispersas que conforman el caserío yukpa. señores de la sierra bajarnos de él. di� visamos enseguida algunas bestias de montura y varios indígenas provistos de fuertes bastones. En el momento todo aquello nos pareció un tanto exagerado. agotados por el viaje y por sus trave� suras. nerviosas. Miran a la derecha y a la izquierda. tan gordos —les grito. —¡Arre! —grita de repente Mor. —¿Los animales o tú? —me contestan con poca cortesía. acompañan a la casa más grande del poblado a mamá y Mai� gualida que tienen frío y quieren descansar. que mantienen hasta que unas dos horas después. que se nos dirigen en español y están trajeados como nosotros a la manera criolla. chaquetas. voy con papá a tomar fotos de los alrededores. mucho menos en subida por escabrosas montañas y en medio de aquella agreste selva. —¡Cuidado! ¡Es peligroso andar con juegos! Los animales pue� den asustarse —les advierto. tan poco acostumbrados a las largas caminatas. Una vez más puedo constatar cómo estos indígenas en su extremada sencillez se diferencian unos de los otros y poseen características propias.

incluso los muchachos. aireados. amarradas a un sencillo enrejado de caña sostenido en ángulo de cuarenta y cinco grados por dos horcones. cambur o cocuiza. En un lugar resguardado están suspendidos enormes rollos de hojas de tabaco que almacenan allí después de ha� berlas secado y curado. el viento. La casa rectangular es amplia. sino una plataforma que levantan para dormir. el pescado y la carne ahumada. Son viviendas de esencia poética. No hay chinchorros. así como los racimos de plátano. pequeños recipientes de una arcilla gruesa y rojiza que modelan con los dedos en diversas formas. con una intimidad hecha de viento. orientadas de manera que corten la brisa y pro� tejan del viento y del frío. fuman con avidez. Se utiliza generalmente como abrigo temporal para las partidas de caza y pesca. para defenderse de eventuales ataques de grupos vecinos. Generalmente está rodeada por una simple empalizada de cañas o troncos de yagrumo joven. aire y naturaleza: todo lo muestra. Sobre una de ellas tendida directamente en la tierra junto a la pa� red. Los Yukpa de ambos sexos y de todas las eda� des. pero puede ser semipermanente. alta. el río. Viaje por el mundo indígena venezolano Los Yukpa habitan dos tipos de casas: la vivienda rectangular y el paraviento. que puede medir dos metros de largo por dos de an� cho y dos y medio de alto. ensartados en una madera que llaman tayko. al mundo sobrenatural de los espíritus. frescos. seguramente hermanas. sin secretos. pues ya han sido avisados de nuestra visita. El paraviento. no esconde nada. tiene techo de dos aguas. las piedras.El Chamán de los Cunaguaros. —Me fascinan estos paravientos. Papá. duermen dos bellas jóvenes. así como el alma de una casa siempre abierta para sus habitantes. cada elemento tiene un poder y está conectado al más allá. el espíritu de la muerte. Del te� cho bajan ristras de ají picante seco que utilizan para alejar a Okatu. o más propiamente de los malos espíritus . y algunas esteras. perfuma� dos a hierba. que nos permitirán visitar y retratar. disponible para todo el mundo. como yo. Observamos las cestas y los costales colgados de las vigas. está contento de poder filmar y retratar el exte� rior y el interior de la original choza. pisos de tierra y paredes de caña brava. Sentados -344- . y para los transeúntes —me dejo llevar por un arrebato lírico. es una estructura de hojas de plátano. Para esto utilizan unas pipas que ellos mismos fabrican. ya que en la amplia cosmogonía yukpa.

Sus padres la siguen. los padres observan sin interrumpirnos nuestra actividad. Nos acercamos para excusarnos. levantándose rápida� mente. Shukumo Opirashi y su mujer Ana Cecilia.Los Yukpa. y ejercen. Hablan bien español. han egresado de la escuela de la Misión del Tukuko como maestros. Atashi —alerta una tratando de incorporarse. flanquea a papá para enterar� se de los secretos de la fotografía. y yo mismo. han vuelto al hogar por unos días de asueto. Es muy hermosa esta yukpa. o por lo menos conoce las costumbres ciudadanas. lisa y cortada irregularmente. Los padres. Atashi. —Salgamos. Un fogonazo de la cámara fotográfica explota de repente con un ruido fragoroso. Ella parece ser coqueta. medio recostada. de uñas -345- . La familia comprende y acepta nuestras disculpas. señores de la sierra cerca. en escalones. Me tiende una mano pequeña. Las hijas aún estudian allá como internas. Iroka. más inquieta y curiosa. envuel� ve como un manto una figurita agraciada. rodea un rostro de una atractiva palidez. Su larguísima cabellera de un negro azabache. despertando a las muchachas: —Cuidado. Quedamos en el umbral del sugestivo paraviento. fu� mando ambos con aparente deleite las largas y voluminosas pipas de uso común. Iroka —contesta la otra.

soy. es armonioso. sutil. sufren. nosotros los habi� tantes. dulce. Me siento transportado. Las demás etnias nos han dicho que su nombre significa gente. a la esencia de la vida. Viaje por el mundo indígena venezolano rosadas y piel suave. tanto los Yukpa como los demás indígenas. son eso: seres humanos. que todos los Yukpa. mueren. o algo relacionado con su propio ambiente o actividades. —¿Cómo lo conoces? —Oí que tu papá te llamaba. cuando le pregunté qué signi� ficaba warao: “Significa estoy aquí”. casi… —¡Mejor así! Pausada. Como en un soplo de flauta dulce. y que recibiré respuestas completas. completamente musical. Nosotros los humanos: seres ligados a la tierra. a su gente. hombre. todos los indígenas sí lo son. acaricia mis oídos una respuesta que me estremece: —Nosotros los Yukpa. Iroka va a ser la informante que yo deseaba. sin nin� guna estridencia ni guturalidad. —¿Qué quiere decir “Yukpa”? Fija en las mías sus pupilas encendidas. existo como ser humano. En este momento recuerdo que una vez un niño warao me contestó. baja. Cuando en otras etnias me decían casi lo mismo: nosotros los hombres. se referían a eso justamente. Titubea. Ahora comprendo. Yo no soy poeta. original. más amplias. Yo creo sa� ber la respuesta. Orejón y. Los Jodi: guardianes de la selva. Siento que puedo hacerle con confianza las preguntas más impor� tantes. Palillo. queda. elevado. persona. indicándome que la ayude a levantarse. Tuponken! —¿No dormías? —Casi. —Iroka. Recuerdo a los waraos: gente de canoa. Los humanos: los que existen. en un halo de simpatía. Es como decir estoy. Es característica la voz de los Yukpa. ¡Qué suerte que no están mis hermanos y no me hacen pasar la vergüenza de recordarle mis otros nombres. nosotros la gente. pero creo que Iroka. -346- . somos nosotros los humanos.El Chamán de los Cunaguaros. peor aún. Así lo hago y quedamos frente a frente. ¡qué lindo nombre! —También Filatelio me gusta.

pueden presentarse seres sobrenaturales. también de hermoso cabello ne� gro y resplandeciente mirada. Él me oye con atención. —Nosotros no somos grandes cazadores. Él castiga a los cazadores que persiguen las manadas. Iroka. el guardián de los animales. que cazan con su arco y sus flechas capturan a los báquiros y otros animales grandes cuando no tienen cría. Ante tan evidente acoso.Los Yukpa. estoy alarmado. para luego ayudar a Ra� fael a colocar las narraciones a las fotos. Amamos a los ani� males. ¿Cómo practican ustedes la caza. Se acerca la bulliciosa Atashi. Por eso los Yukpa. Saldrá espectacular en las fotos que mi padre ha estado tomando. las encon� trarás en tu escuela. si pasas todas las materias. a ellos los protege un espí� ritu bueno. Además. amplía la contestación de la hermana: —Es peligroso salir solos de cacería. me hace partícipe de una asombrosa definición de indígena que le diera el cacique Guaricuto. me da la razón en todo. Atashi. señores de la sierra He quedado tan impresionado por estos pensamientos. sólo si realmente es necesario. se vuelve a colgar del brazo de papá. es más. —Rafael —le insiste ella. para alimentar a su gente. abrazándo� lo—. insinuante y cariñosa. a mi lado. en la Misión. y cuáles son los animales que cazan? Atashi es inteligente y despierta. Afortunadamente papá es un hombre serio: —Al final del año escolar. en nues� tro hermano Aparicuar. nos repugna matarlos. o como una tormenta espantosa. el padre de Ashirama. sino también la parte espiritual del rito de la caza. Estremecidos. pensando en el abuelo Guaricuto. me da una respuesta que me aclara no sólo la habilidad física. los dos nos abrazamos. Nuestros cazadores acostumbran andar en pareja: -347- . en sus primeros acercamientos: —Indígena es un estado de conciencia que consiste en convivir en comunicación estrecha con la naturalidad. en tantos otros sabios indígenas que conocimos. ¿me las enviarás? Te daré un regalo bonito. ¡Tengo que darle relevo! —Quisiera preguntarte algo. —¿Me lo prometes? —aunque un poco decepcionada. que busco una vez más la opinión de papá. que destruyen a las hembras en cría: se les aparece en forma de hombre. Yorsathi.

El Chamán de los Cunaguaros. Viaje por el mundo indígena venezolano

mientras uno caza, el otro distrae al guardián de los animales, para que no se dé cuenta de nuestra presencia. Los perros los acompañan para protegerlos, levantar y acorralar las presas. Generalmente atra� pamos mamíferos pequeños, de preferencia acures, también lapas, venados, cachicamos y lo hacemos con jaulas o trampas basculantes. —¿Por qué prefieren cazar acures? —Porque no corren peligro de extinción. La hembra pare hasta quince críos en cada parto, cuatro veces al año. A un llamado de su madre, ambas se alejan hacia el paraviento. —La fauna de esta sierra es prodigiosa —reconozco—, aquí hay osos también, ¿no es así, papá? —Hay varios. El oso melero que anda por los árboles y tiene hábitos nocturnos; por largo tiempo se dudó de su existencia, justa� mente porque sale sólo de noche. También está el oso hormiguero o palmero: tiene una cola larga y ancha como una hoja de palma, un hocico puntiagudo y una lengua pegajosa con la que se come las hor� migas. ¿Y qué sabes del oso frontino? —Mmm… no lo conozco en absoluto —confieso. —Es un plantígrado raro, bien grande, tiene pintado sobre el ho� cico un antifaz y sólo come hojas y frutas. Es de la familia del panda asiático. Vive en estos bosques, pero está en peligro de extinción. —¡Qué lástima!, ¿Y por qué? —Hay dos razones, ninguna válida para matarlo. Se dice que el miembro viril de este oso sudamericano es un poderosos afrodisíaco, estimulante de las funciones sexuales. —¡Ahora resulta que los indígenas tienen su propio viagra! —chanceo— ¡Qué avanzados están! ¿Y la otra razón? —También es fruto de interpretaciones fantásticas. Corre la voz entre los campesinos de que hay un oso salvaje más chiquito y menos amenazante que los otros. Su apariencia, una rara mezcla de simio, oso y humano, es bondadosa. Se acerca a los indígenas para calentarse en las hogueras y los ayuda a cosechar, pidiendo a cambio sólo unos cuantos plátanos y yuca. Pero muchos lo confunden con “el salvaje”, una criatura legendaria de la cual dicen que habita la sierra y rapta a las mujeres. Entonces lo matan, creyendo que se trata del mismo ser. —Pero… ese tal salvaje… ¿No existe, verdad? —Son narraciones, producto de la imaginación popular.
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—Se parece a Pie Grande, el fantasma de Canadá —comento recordando haberlo oído mencionar por los morochos, asiduos lec� tores de historietas. Después de este diálogo entre nosotros, les preguntamos a las muchachas que han regresado trayéndonos una bandeja de yuca re� cién hervida: —¿Es verdad que en las montañas de esta región todavía que� dan osos? —¡Y bastantes! —se nota que Atashi es amiga de ellos, porque explica con entusiasmo—: Tenemos el oso frontino, el oso mele� ro, el oso palmero. No los cazamos ni los molestamos, son nuestros animalitos mimados, así como los monos, las ardillas, los pájaros, los perros, los cangrejos de río. Los criamos en las casas como com� pañeros de los niños, que organizan para ellos fiestas y bailes to� cando instrumentos confeccionados aquí con madera y cáscaras de frutas. Jugamos todos juntos, y… Le da pena continuar. Lo hace Iroka. —¿Sabes?, cuando un yukpa muere, para poder llegar a un lugar mejor, lo que en la Misión llaman el Paraíso, debe cruzar un río muy ancho y de mucho oleaje. Dice la tradición que sólo logrará hacerlo si los animales lo ayudan, y ellos le ayudarán sólo si, en vida, ha sido bueno con ellos. —¡Qué leyenda tan hermosa! ¿Conoces otras? —Muchas. —Cuéntame alguna. —Oye la leyenda de Masiramu, el espíritu del bosque. Es un oso frontino, mágico, poderoso, agresivo, hostil hacia los humanos, muy temido por su extraña apariencia, pues tiene el cuerpo cubier� to con muchísimo pelo y los pies vueltos hacia atrás. Tiene como aliados a todos los felinos, y anda siempre acompañado por pumas y jaguares. Sabemos, Filatelio, que los guías que los trajeron con las bestias procedían con precaución, pues según ellos Masiramu ron� daba el caserío, escoltado por los cunaguaros. A estas palabras, creí entender que el oso frontino precedía y anunciaba la llegada del misterioso chamán, el cual parecía hacer el mismo viaje que nosotros, pues encontrábamos sus huellas en todas las comunidades. ¡Cómo quisiera saber más de él! Presiono a Iroka: —Sigue, sigue contando, Iroka, por favor.
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—Hay otra leyenda, que tenemos por cierta y a ti te va a gus� tar. Se refiere a nuestro hermano yukpa, un espíritu que vino de las estrellas, de más allá del sol. Lo enviaron nuestros ancestros para hablarnos de nuestra cultura, para recordarnos nuestra dignidad de yukpa, señores de la montaña. Él habita estas selvas con su fami� lia de cunaguaros, porque al llegar a la tierra yukpa se convirtió en hombre y tigre para velar por nosotros, sus hermanos. —Cuéntame otras narraciones. Háblame más de los osos, del oso frontino, de los cunaguaros, del hermano que vino de las es� trellas. —Ahora no. Por la noche. No, por la noche no. Será en la ma� drugada. —¿Por qué? —Rafael quiere presenciar la pesca nocturna. Mi padre lo ha invitado, y nosotras los acompañamos. Será muy emocionante para papá. No hemos visto esto en otras etnias: los Yukpa pescan de noche, con fogatas y antorchas, hurgan� do en los pozos que forma la corriente. —¿Hay muchos peces? —Muchísimos y variados: bocachico, sardina, dorado, dentón, lisa, guabina, bagre. Los hombres los atacan con flechas, y mientras tanto las mujeres y los niños capturan a otros. —¿Lo hacen con hierbas? ¿Acaso barbasco? —Nada de eso. Las mujeres buscan los corronchos bajo las pie� dras y junto con los muchachos, cavan la arena para localizar el pez amarillo, que se puede atrapar con la mano. Nunca pescamos mu� chos, sólo los que podemos comer, salar o ahumar para guardarlos, colgados de las vigas, el tiempo que duran: unas dos semanas. —Pero con tan poca caza y tan poca pesca, ¿cómo alimentan a los niños, a los muchachos que crecen? ¿A base de una dieta pura� mente vegetal, sin grasa, sin proteínas? —¡Por eso somos tan chiquitos! —chancea Iroka, poniéndose derecha a mi lado. Debemos tener la misma edad, y no me llega ni al hombro. Efectivamente, los Yukpa son tan pequeños como los pemó� nes, al punto que junto con ellos son considerados los pigmeos de América, pues generalmente no superan la estatura de un metro
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treinta centímetros. Tienen miembros menudos y delgados, manos pequeñitas con unos deditos mínimos. —Lo que te contaremos sobre nuestra comida no te va a agra� dar —anticipa su hermana con viveza. —¿Por qué? ¿Me vas a decir que ustedes son caníbales, que de� voran a cuanto waitía pase por aquí? —¡Que Dios me libre! Son demasiado grandes, muy indigestos y de mal sabor. —Gracias por lo que a mí me atañe. ¿Qué comen entonces? —Pues, insectos. —¿Insectos? —Sí, son más graciosos, apetitosos y fáciles de masticar. Ade� más, hasta los infantes los tragan y digieren sin problemas. Debo confesar que es con cierta repugnancia que me apresto a oír la larga lista que en parte ya conozco, de estos extraños aunque saludables elementos que consumen mis amigos, desde niños: pio� jos humanos, larvas, orugas, hormigas, abejas, mariposas, la mosca soldado, el friganeo tejedor, y por fin los caracoles, varios moluscos y las larvas de palma moriche. Estos insectos, especialmente gusanos, hormigas y mariposas, los comen también otros indígenas, pero no forman, como aquí, parte esencial de su dieta. Ahora recuerdo ha� ber visto entre los pemónes a una niña que recogía mariposas, les arrancaba las alas y chupaba con deleite el tronco. Guardaba otras en una cesta tejida, para dárselas de comer a sus hermanitos. —Buen provecho —quisiera decir irónicamente, pero me freno justo a tiempo al oír la detallada explicación de las dos hermanas sobre las raíces silvestres, tallos y hojas que así como las frutas, espe� cialmente el sara, de la misma palmera, desempeñan un papel im� portante en su nutrición en el caso, aún hoy bastante frecuente, de aguda escasez de alimentos. Unas voces altas y ruidosas se aproximan. Pertenecen a un gru� po bastante nutrido: los morochos, Maigualida, mamá y Superlo� ro, acompañados por unos jóvenes yukpa. Papá dispara la cámara a continuación, ¿wué lo motiva a hacerlo? Están todos vestidos de la misma manera, si no fuera por el distinto tamaño lucirían igualitos: llevan la túnica tradicional yukpa en la cual, en ese aire fresco, se encuentran a su completo gusto. Las túnicas, de un tejido de algo� dón tupido, sencillas y prácticas, ofrecen buena protección contra la
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temperatura rígida de estas alturas. Se componen de una sola pieza rectangular que guarda la blancura original del algodón y cubre el cuerpo desde el cuello hasta los tobillos, a la que se le han hecho es� cotaduras para la cabeza y los brazos. A la manera yukpa y de la ma� yoría de los indígenas, nuestros familiares avanzan descalzos. Y he aquí un detalle que nos hace sonreír: los pies de ellos se ven enormes, al lado de los piececitos de los Yukpa, mínimos, quizás un 32�33 de nuestra numeración. Especialmente los de las mujeres, torneados y agraciados, serían la envidia de cualquier jovencita de la capital. Vienen silbando los morochos entusiastas y exagerados como de costumbre. Se han recargado de muchos adornos: collares de se� millas de brillantes colores, otros de hilo de algodón con plumas, dientes de animales o picos de aves y para completar se han coloca� do unos favorecedores sombreros, facilitados por sus nuevos amigos Makoíta y Totayanto, que los siguen en la retaguardia. Mamá remata el impresionante atuendo con unas coronas decoradas con semillas y un bolso tejido con la más bella fibra vegetal, de una graciosa forma oblonga bastante moderna y comercializable hasta en los mercados de las grandes ciudades. En eso también se diferencian los Yukpa de los demás aborí� genes: no usan guayuco, y se visten, acertadamente y de acuerdo al clima, con esas túnicas hechas por sus mujeres al estilo tradicional: hilan el algodón, lo tejen, juntan unas piezas y les practican unos cortes. Las completan con sombreros de palma tejida y ala ancha que a la vez que los resguardan de la lluvia y de la niebla, les dan una apariencia de nobleza y abolengo. Mi familia es recibida con cordialidad por los docentes yukpa, que en proximidad de las frías horas nocturnas ya habían vestido sus propias túnicas, y continuaban fumando sin interrupción sus pipas sentados en una estera. Todos mis familiares, hasta Maigualida con su tuniquita y el loro con un asomo de manto que mamá le apoyó entre las alas, se adecuan al ambiente. Al verme, Superloro me lla� ma a toda voz y liberándose del manto, emprende el vuelo y logra aterrizar justo en el centro de mi cabeza: —¡Telio, hola, hola, buenas tardes! Lo miro con gran cariño: es un verdadero loro real, con la ma� jestad de su plumaje verde, coronado por un copete amarillo que mueve a voluntad. Las puntas de sus alas son rojas, y bajo la cola
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asoma una larga pluma azul turquí. En algo nos recuerda los colores de la bandera. En cambio, en este cuadro, los pantalones blue jeans y las camisas de rayas mías y de Rafael que insistimos en llevar desen� tonan bastante, como una nota chillona. La maestra Ana Cecilia Apashi, mujer aún joven, hermosa, de linda melena oscura y mirada inteligente, se levanta y empieza en� seguida a preparar comida para todos. En el camino los morochos, instruidos por Makoíta y Totayanto, han recogido arbustos secos para prender el fuego. Con destreza y orgullo lo hacen ellos mismos a la manera tradicional, con los pa� litos de madera. La fogata se alza tan alta, que la miro preocupado. ¿El fuego no se extenderá? —He leído muchas veces en los periódicos noticias acerca de grandes incendios que han azotado esta región —le comenta papá, también inquieto, a Shukumo Opirashi. —Es cierto, esto es últimamente uno de nuestros mayores pro� blemas. Pero aquí los incendios no se prenden con las fogatas, que todos supervisamos, ni con la quema, que así como la tala se practica entre nosotros como medio de cultivo desde hace siglos. —Y no sólo entre los indios, sino en todas las regiones de Ve� nezuela. En conucos y sembradíos es la técnica tradicional en los campos —nos recuerda a nosotros Rafael. —¡Esto no lo trajeron los españoles! —bromeo yo. —No, es un aporte de los indígenas a la agricultura. —¿Representa algo positivo? —No lo sé de cierto —reconoce Opirash—, pero en algunos lugares, si no se quema, el cultivo resulta de inferior calidad, mien� tras que cuando se hace, se dan frutos mejores. Positivo o no, creo que sea muy beneficioso para este tipo de suelo. Sin embargo, vean ustedes —prosigue motivado por nuestro interés—; los grandes in� cendios, los que nos perjudican, no son causados por las fogatas, ni por las quemas, ni por los Yukpa. —¿Entonces? ¿Por la autocombustión? —preguntan los moro� chos, curiosos y desubicados como siempre. —¡No! Aquí, con nuestro clima frío y húmedo, no hay auto� combustión. Son incendios dolosos. —¿Dolosos? ¿Producidos por quién? El rostro de Shukumo adquiere una seriedad impresionante:
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—Por nuestros enemigos… los hacendados, los ganaderos, los comerciantes, los sembradores de cultivos ilegales que en esos días proliferan, los invasores criollos, colombianos y de otras naciones sudamericanas. Ellos quieren, en esta forma, alejarnos siempre más, atemorizarnos, usurpar nuestras tierras. No les importa destruir la vegetación, acabar con los animales, perjudicar a las personas… su ambición es tan grande que todo lo atropellan y destruyen. El pequeño grupo yukpa se ha reunido alrededor de Shukumo y asiente con gravedad. Nosotros estamos consternados. Tanto odio, tanta avidez, ¿lograran algún día aniquilar esta paciente y sufrida etnia? —¿Y ustedes no se defienden? —Lo intentamos, pero ¿cómo podríamos hacerlo? No tenemos medios ni armas de fuego con que hacerles frente. Nuestra única defensa es tratar de subsistir, resistir, preservar nuestra cultura, transmitirla a cada generación. —¿Lo logran? —Sí, en esto los misioneros nos han ayudado. Ya tenemos un sistema de escritura, podemos escribir y leer, además del castellano, nuestro idioma. Se ha publicado un diccionario yukpa y varios libros de texto para nuestras clases, que son bilingües. Actualmente el Ministerio de Educación y otras entidades gubernamentales, a tra� vés de algunas “Misiones” nos apoyan. La Asamblea Nacional aca� ba de sancionar la Ley Orgánica de Comunidades Indígenas, mediante la cual se les otorgan a los pueblos aborígenes derechos absolutos en términos políticos y culturales. —¿Dónde quedan las escuelas de que hablas? Hemos sabido sólo de la misión católica de los Capuchinos. —Esa es la más importante, la que dirige las demás, forma a los maestros. Allí estudian más de cien alumnos, externos e inter� nos. Pero en la montaña, en la floresta, tenemos varios planteles: son pequeños paravientos, techitos aún más estrechos que estos que ha� bitamos, donde los maestros vamos a pie en una marcha que puede durar hasta tres días, para alfabetizar a los niños. —¿En español? —En los dos idiomas, ya lo he dicho, esto es fundamental para la preservación de ambas culturas, para proporcionar a cada idioma una literatura escrita que refuerce la tradición oral.
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Lleno de interés me le acerco aún más. —¿Cómo es tu escuela? —Mi escuelita es apenas un claro del bosque que se ha limpiado de maleza, un techo de madera, unos cuantos pupitres y un pizarrón verde como la sierra. Está rodeada de troncos para que podamos pasar en temporada lluviosa, cuando se hace difícil el acceso. —¡Qué ganas de aprender! —pienso para mis adentros—. Creo que si los morochos y yo tuviéramos todas esas dificultades, tal vez no iríamos a la escuela. —¿Dónde queda tu escuela, Opirashi? —prosigo—. Quisiera saberlo. —De aquí no la puedes ver. Sígueme hasta el río. Conversando, nos dirigimos los dos al río cercano, de lecho an� gosto, pero de aguas claras y caudalosas, donde ya se hacen prepa� rativos para la pesca nocturna, a la cual asistirá como único invitado Rafael, mi padre. A sus orillas está depositada una gran variedad de cestas, pues ellos son excelentes tejedores de cestería, y algunos arcos pequeños que llaman wacara kask, fabricados con madera de teba, o palma macanilla. Los flanquean varios tipos de flechas: sen� cillas, múltiples y con punta de arpón.

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Estaba tan mortificado que decidió regresar a la casa grande junto con su hermano. Son dos jornadas comple� tas de camino. un sordo plañido que nos hizo erizar la piel. Los morochos. Viaje por el mundo indígena venezolano En el camino nos alcanzan los morochos. Aprendí a pescar con anzuelo. con sus amigos Makoíta y Totayanto. Nos vio y creo que le molestó lo que hice. teme� rosos. moteada de nubes. —¿Ves? Mi escuela queda allá arriba. Claro que lo había escuchado. Recogió un gusanito del suelo. y lo lanzó de vuelta al río. el chamán de los Cunaguaros. llegar a más de 2. Filatelio? —me preguntan los repollitos. Lo habría hecho de saber que él andaba por aquí. regreso el último. se fueron también. es apenas un valentón —les explicó pa� cientemente Totayanto. Shukumo señala una espesa y elevada montaña. Sorpresivamente. mírenlo bien. Pero aquella flauta ya la había oído antes. después tengo unos días libres. éste saca de su mapire un cordel largo. y es cuando mis hijas me visitan. En este momento se oyó una flauta lejana. De improviso. pero sé que así los peces sufren más. era un lamento de fieras. recapacité. recibido por los gritos de admiración de los morochos fascinados. y desde el margen opuesto. —¡Adiós. Debí haber usado el arpón. -356- . pero sin duda sería un buen banquete cuando regresáramos al paraviento. En la punta tenía un anzuelo. nuestro amigo Makoíta se apresuró a sacar el an� zuelo de la boca del valentón que aún coleteaba enérgico. —¡Una cachama! —¡Un morocoto! —No. —Acaba de pasar nuestro hermano yukpa.El Chamán de los Cunaguaros.000 metros de altitud. Me voy de aquí el primer sábado del mes. de ani� males salvajes. Era una especie de bagre grande. Nosotros vadeamos el río. aún más asustados. pescado! ¿Por qué haces esto? —le preguntan los ce� ritos. A los pocos minutos salió un pez de regular tamaño. tengo que cruzar cuatro ríos. lo ensartó en él y lo lanzó a las aguas. —¿Escuchaste.

difícil de erradicar. Afortunadamente. honradez y dedicación al trabajo. como tomadas por sorpresa. —¿Vale la pena un esfuerzo tan grande? —Ciertamente. en su campo de actividad o estudio. Y a la vez. pero progresivo crecimiento. el español. se afirman sus características propias: respeto. Salimos jun� tos.Los Yukpa. aún manteniéndose pura. nues� tra etnia está logrando aumentar su población. confabulan y luego confiesan: —Tenemos varios. Pienso que luego. y luego hacerlo en la lengua dominante. señores de la sierra Me enseña luego una ladera más cercana. los jóvenes yukpa cursarán la escuela básica completa. —¡Qué maravilla! —exclamo yo dirigiéndome a las dos her� manas que nos escuchan—. consi� dero que esta es la forma adecuada para evitar que se aminore la autoestima y que sea desplazado el idioma nativo. -357- . como indígena y como maestro. en la parte alta del valle de Tukuko: —Allá está la escuela de Ana Cecilia. mi mujer. Unos diez cada uno en la primera etapa de la escuela básica. Lo comprueban las estadísticas: la etnia Yukpa está en moderado. Cada año tenemos algunos discípulos más que el anterior. —¿Cuáles? —El principal es que los Yukpa —se sincera Atashi— somos mentirosos. era muy alto el porcentaje de analfabetas. —¿Por qué lo hacen así? —Yo personalmente. pronto no habrá ni un yukpa que no sepa leer y escribir en dos idiomas. la dejo al irme y la recojo de regreso. cinco o seis en la segunda. ya bilingües. —Su futuro será mejor —corrobora Opirashi—. —¿Se los enseñan contemporáneamente? —No. —Es cierto —confirma Rafael cuando. Me parece muy acertado su razonamiento. en todos estos montes. Se miran entre sí. Hasta hace poco. ¡Todo tan positivo! ¿Acaso ustedes no tienen defectos? Las jóvenes se sonrojan. Es como una costumbre antigua. lo conveniente es alfabetizar primero en la lengua nativa. —¿Cuántos alumnos tienen? —Pocos. Además. se lo comento—. al regresar al paravien� to.

Teníamos pensado llegar hasta ustedes asustán� dolos con rugidos de tigre. ocumo y batata sancochados. el es� píritu de la lluvia. Seguramente pasarán gran parte de la no� che conversando desde sus esteras… ¡y esperemos que no inventen alguna diablura! Se les había ocurrido una bien buena. el trayecto en el rústico. Acaso sin darse cuenta. La comida está lista: sopa de pescado con plátanos verdes. y al río. apreciando su conducta de Waitía decentes y -358- . Para salvación de las dos jóvenes. ida y vuelta… habían agotado sus reservas y dado al traste con sus veleidades de exploradores… —¿Y qué iban a hacer cuando se dejaron vencer por el sueño? —Pues… yo iba a representar a Yorsathi. la caminata por la empinada cuesta. alejarlos hacia territorios que no existían sino en su fantasía y en su deseo de liberarse de ellos. escapar de sus enemigos. sin saber que lo hacían. Los morochos regresan con mamá y Maigua a la casa mayor. porque los padres de sus amigos. ají. Rafael también vendrá. nos confe� saron en los días siguientes. vas a pasar la noche aquí. a entrar en ese mundo mágico de los aborígenes. los reprendemos si mienten.El Chamán de los Cunaguaros. es imposible evitarlo. ¡Más que suficiente! —Filatelio. O tal vez esto sea una tendencia a dejarse llevar por la imaginación. ya tenemos la estera pre� parada y una cobija. nos alcanza un apetitoso aro� ma que nos hace acudir apresuradamente al llamado de Ana Ceci� lia. las diligencias para conseguir la típica vestidura. pero para nosotros mismos. —¿Qué otros defectos tienen? —estoy a punto de preguntar. el paseo hasta nuestro paraviento. pero no pudieron cumplirla porque… ¡se quedaron dormidos! ¡Qué nota! El viaje en jeep. como un medio de defensa. ¡Suerte que nos salvamos! Y ellos salieron premiados. Quizás antigua� mente se vieron obligados a hacerlo. Por una vez la familia González Uribe dormirá sepa� rada. Estas palabras me hacen reflexionar. Creo que también los demás indígenas que visitamos decían mentiras. Accedo. el genio protector de los animales —cuenta Mor— y Ocho interpretaría a Imanta. con los cuales han hecho gran amistad. Viaje por el mundo indígena venezolano Tratamos de que los niños no lo sean. después de la pesca. y luego echarles unas totumas de agua fría para purificarlos. El breve paraviento no puede acogernos a todos juntos. la vivienda rectangular de los abuelos de Makoíta y Totayanto. Qui� zás mintiendo lograban sobrevivir. o diciendo una verdad parcial.

entre quienes sin embargo oí variantes del mito del diluvio? ¿O pudo haber tenido una difusión muy temprana. Al leer y releer la leyenda de “El Diluvio”. de animalitos con sus nombres indíge� nas. señores de la sierra colaboradores. acompañada por la ristra de ají picante seco que sirve para alejar las malas influencias y presencias espirituales no deseadas.Los Yukpa. y ellos la incorporaron posteriormente a su pa� trimonio cultural? ¿Acaso el mito del diluvio es de carácter univer� sal y ocurre paralelamente en otras etnias. como los Yanomami. y que luego me entregó bien escrita en letras grandes en una hoja de su cuaderno de tareas. antiguo patri� monio? ¿Podría pensarse que esa noción les fue traída por los waitía en algún momento. tan distantes de ellos. que se volverían la admiración de sus amigas caraqueñas. les entregaron como regalos de despedida dos mag� níficos sombreros adornados con semillas ensartadas. de encanto. de estera a estera. que represen� tan las más altas categorías de los Yukpa que han alcanzado un éxito especial. Una leyenda llena de magia. es decir anterior a la conquista? -359- . de solidaridad y amor por los humanos en la cual se repite la pa� labra “antiguamente” tan cara a los Yukpa y. lo más extraordinario. Yo también me fui de aquel sugestivo paraviento con un ex� traordinario obsequio: la leyenda que Iroka me narró al regresar de la pesca en la madrugada. A Maigua y a Carmen les ofrecieron unas carteritas elabo� radas con pequeñas tiras de casupo tan típicas y bien confeccionadas. varias veces me he preguntado: ¿cómo puede explicarse que los Yukpa tengan alguna noción del diluvio? ¿Pertenece este mito a su propio. que recuerda un hecho propio también de nuestra civilización.

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Llegó entonces Ramashru. las aguas de los ríos y arroyos se salieron de sus cauces al mismo tiempo. ¿Crees que los Yukpa bajaron entonces del monte? Pues no. el cachicamo. el zamuro. 361 . buscó voluntarios para hacer un gran hueco hasta el centro de la Tierra. pero no pudo terminar. con el fin de que por allí escurrieran las aguas. aún hoy día hay ríos subterráneos. Cavó y cavó par varios días. Pasaron muchos soles y lunas y un día Kurumachu. Pero allá arriba no había alimentos y Atancha el primer hombre. el cangrejo. y comenzó a cavar. La Tierra estaba llena de lodo y tenían que esperar que se secara. la gente y sus animales huyeron y subieron a la cima del alto monte Tetare. hasta que al fin la tierra se abrió y las aguas que se habían reunido fluyeron al centro de ella.Kun apanane. fue enviado a ver si los campos ya estaban secos. Cuando las aguas cubrieron todo. al darse cuenta de que había animales muertos por la inundación. Pero Kurumachu. Por esto. Antiguamente hubo una enorme inundación que se llamó “Kun apanane”. Estaba demasiado cansado. se quedó comiéndolos. El Diluvio Cuentan los Yukpa que antiguamente. Se presentó Kava. y continuó cavando por siete días.

-362- . habitar sus casas. criar a sus hijos. Entonces dio un vuelo rasante y miró… Árboles. Los hombres y los animales bajaron por fin con gran alegría del monte Tetare y celebraron con música y una gran fiesta el retorno a la tierra. enviaron a Kopto. Kopto voló por aquí… por allá… Pero encontró todo mojado. y Kopto fue enviada nuevamente al valle. Ya podrían cultivar los conucos. salir de pesca y de cacería. flores. frutos y más allá una gran hilera de montañas… todo estaba seco. Regresó al monte Tetare y dijo que era necesario esperar al menos otros cuatro días. la paloma.El Chamán de los Cunaguaros. Pasaron esos cuatro días. Viaje por el mundo indígena venezolano Cuando vieron que no volvía.

Canto yukpa Somos los Yukpa. nuestro dolor por tantos hermanos muertos bajo el negro polvo de carbón que contamina nuestros pasos. pozos donde se hunden nuestras penas. nos llenamos de luz de nuestros ríos revoltosos y alegres y asomamos entre el follaje nuestros ojos brillantes como peces. Nos bañamos en pozos profundos. Vagamos por las intensas montañas. que enturbia nuestros ríos caudalosos. diáfanos como el frescor de la corriente. los humanos. Hay que cruzar montañas florecidas con flores que desde antes habitaban el antiguo paraíso de los Yukpa para llegar aquí. y subir cerro arriba a las alturas de la sierra donde la niebla espesa se detiene 363 . que mancilla la selva. transparentes.

la voz de la serpiente en la hojarasca. Viaje por el mundo indígena venezolano a conversar con las hojas. -364- . yemas de mis ocultas sierras. conozco el lenguaje del águila. Frutas de mis montañas te ofrezco.El Chamán de los Cunaguaros. soy yukpa y hablo con los pájaros.

Pertenecen a esa cultura compleja y avanzada que aún tiene numerosos descendientes en Colombia. entre estas dos etnias tan cercanas en sus te� rritorios. hábiles en labrar el oro según las reglas de la vieja tradición pero con la maestría de los modernos orfebres. sumisos. Cabello fino que cae desordenado. presencia importante: los Bari. pacientes los unos. Hasta físicamente. presencia casi invisible: los Yukpa. 365 . Tan bravíos. Los Yukpa. audaces. porte suave. más bien contiguas. dueños de la música Tan cercanos y tan diferentes. mirada huidiza.Los Bari. se notan diferencias muy marcadas. ¿A qué se debe tanta disimilitud en dos etnias tan próximas? Ellas son próximas en área pero no en cultura. Me refiero a los Yukpa y a los Bari. respectivamente motilones mansos y mo� tilones bravos. paso afincado. también llamados durante casi todo el siglo pasado. como los demás indígenas del territorio caribeño y venezolano. paso silencioso. rebeldes los otros. mirada agresiva. Los Bari son los únicos Chibcha de Venezuela. son de filiación karibe. Tan dóciles. porte orgulloso. expertos en localizar vetas de esmeraldas. Cabello híspido cortado en línea recta.

los indígenas que tienen fama de haber sido en tiempos de la -366- . los Yukpa huyeron. al volante. las empinadas cuestas del territorio yukpa. y cuidarse de la excesiva velocidad y peligrosa osadía con que abordan rectas y curvas los carros y camiones que vienen hacia nosotros. lo hirieron a él mismo con la flecha enve� nenada con curare que le causó la muerte. tengo que manejar por tres: el que viene en dirección contraria. Pero aquí. se retiraron. de la niebla y de los barrancos. de incursionar o adentrarse los unos en los territorios de los otros y úl� timamente de intercambiar alimentos y productos. Lo que menos imaginábamos era llegar hasta los Bari o Moti� lones. Los Bari. A pesar de la vecindad. las opulentas avenidas que rodean Ma� racaibo. sus cultivos. en cambio. sigue siendo grande la impericia de los automovilistas. Caribe y Chibcha. sus tierras llanas. Inclusive sus idiomas son disímiles. persiguieron y diezmaron a sus hombres. y el que me sigue. después de la variedad de la selva. se le enfrentaron fieramente cortándole el paso. En la selva. tenía que cuidarme de la vegetación y de las crecientes. La ancha carretera que estamos recorriendo para llegar a los territorios bari nos resulta monótona. el que tengo adelante. Papá. del llano. Estoy ansioso por conocerlos. Hay que estar alerta y prevenir el frenazo de quien precede la carrera para pasar del que nos sigue. Viaje por el mundo indígena venezolano Su historia también es diferente. A los Bari pertenecían la hermo� sa y desdichada Ashirama. Al empezar la conquista. las pintorescas vías que cruzan el páramo. al que me gustaría considerar como un abuelo. toma frecuentes sorbos de café. En el páramo. jamás los dejaron entrar al propio territorio. cuando el cruel Ambrosio Alfinger después de explorar los márge� nes del lago de Maracaibo intentó cruzar las sierras que lo rodeaban hacia el occidente. y se queja de la imprudencia de los conductores: —En el llano. el bondadoso cacique Guaricuto. y entre ellos nació nuestro hermano Aparicuar.El Chamán de los Cunaguaros. no se entienden entre ellos por hablar lenguas de diferentes familias. abandonaron sus aldeas. —Realmente —reflexiono para mí mismo— en este tercer mi� lenio tan avanzado en tecnología. manejaba preocupándome por mí mismo. los de� sérticos caminos guajiros.

ya. pensamos todos. inaccesibles de toda la América del Sur. o rociado en el patio con el pulverizador que usamos para regar las matas. frecuentemente se detiene. con el mismísimo mapa vial de papá. Superloro. Mai� gualida ya está acurrucada encima de las cajas. tal como una concha de coco o una totuma. al ver tanta agua.Los Bari. dando picotazos en el vidrio. desde San Cristóbal del Táchira y hasta desde Colombia. debe estar cansado y acalorado. llana y asfaltada. Telio! —grita— ¡Aquí. dueños de la música conquista junto con los Araucanos. en la bañera. temibles. la vía se abre ante nosotros recta. Mejor. ya! —¡Ahora no. adelanta con esfuerzo. célebre por el extraño relámpago que parece des� prenderse de su cauce y que se ve desde muy lejos. En eso. pero durante el viaje ha tenido que contentarse con una rápida zambullida en algún receptáculo. sacan peli� grosamente la cara de las ventanillas laterales. los más bravos. así podemos observar de cerca el río Catatumbo. para refrescarlo. más tarde! —tratamos de explicarle. pero se hace el que no se da cuenta. el cabello se le suelta y un oscuro oleaje le enmarca la tez morena y el rostro bondadoso. ¡Y una de las buenas! El jeep adelanta veloz. y hasta no hace mucho. Lo sujetamos a tiempo. Superloro se le une. Se ha formado una soberana cola. Esta es la ventaja de ser mayores. da muestras de querer zambullirse para darse un buen chapuzón. —¡Hola Telio. intercambiándose mensajes: -367- . justamen� te por carretera. desde Maracaibo. ¡Pobre Superloro. guarda el mapa y sigue aba� nicando al loro con el pañuelo que se quita de la cabeza. ahora no. ¡Vamos a cruzar el río Catatumbo! Gran agitación en el vehículo. o bajo la ducha. con la nariz pegada a la ventanilla trasera. con la intención fallida de adoptar la misma posición. Los morochos. si lo hiciéramos nosotros… Hasta que Carmen. Tío Jeep jadea con dificultad. sorprendida por tantas miradas fijas en sus manos se percata. con tanto plumaje! Es mamá quien logra calmarlo dándole una tacita de agua que toma gustoso y abanicándole las plumas. mamá! En las cercanías del paso del río. El contacto con el agua es necesario para los loros ya que les mantiene las plumas en condiciones sanas. ya. ¡Todos la miramos con cariño: es bonita. El animalito estaba acostumbrado a un baño diario con bastante agua. hay tráfico. echados transversalmente sobre el equipaje. Rafael ve. uno por cada lado.

Ocho. mira bien por el tuyo. No se verá. Y reflexionan filosóficamente: —Todavía queda el misterio. Mor. En él se sienten latir siglos de vida y de historia. y mejor si no hay luna. ¿Tendrá el relámpago del Cata� tumbo alguna relación con la sierra de los fieros Motilones? —¿O con el espíritu de sus indómitos antepasados? —¿Será cierto que el relámpago. no hay traza. la ruta que cruzan los muertos al dejar el mundo? -368- . mas ni ven ni encuentran nada. con toda esta luz! Sólo se puede distinguir de noche. Pero. pudiera. el famoso relámpago del Catatumbo que llena de una luz algo brillan� te. —Ojo.El Chamán de los Cunaguaros. Majestuoso. ilumina el camino del más allá. algo siniestra. —¡Hijos! —interviene mamá— ¡Cómo van a ver el relámpago en pleno día. Busquemos ya. solemne. pudiera ser… —Se esfuerzan. miremos bien. es el río. Se une con el río Negro que vie� ne desde Colombia. como afirma un mito wayuu. Lo dice la canción: Maracaibo en la noche relampaguea tiene el gran Catatumbo con su reflejo. eternos exploradores no se dan por vencidos: —Miremos. El reflejo esperado. las tardes y noches tropicales. mira bien por tu lado. Pero del relámpago. Los dos incorregibles acallan con silbidos y una defectuosa adaptación suya propia la grata voz de Carmen: Mor: Ocho: Mor: Ocho: Maracaibo en la noche. y desemboca al sur del lago de Maracaibo. Viaje por el mundo indígena venezolano —¡Ya estamos! —¡Vamos a ver el relámpago! —¡Vamos a descubrir lo que es! —Ojo.

Una bandada de coloridas mariposas parece señalarnos el camino. Aviadores. escasa: unos 1. sus confidentes. Especialmente mamá y yo mismo.500 Km2 habitados por unas 2. que el relámpago del Catatumbo no es nada sobrenatural. —Gran porvenir.Los Bari. la sierra de Perijá se pierde hacia el sur en la República de Colombia. Se di� visa más claramente la serranía que los Bari llaman Abogsaki. trata de levantar los ánimos: —¡Qué parajes tan hermosos! ¿Han aspirado el olor de esta sel� va? Hay un perfume de flores silvestres muy aromático.000 al� mas. —Estamos ya en la tierra de los Bari —anuncia papá con una gran alteración en la voz. Rafael? —Ahora. se comprometen el uno con el otro: —Algún día. Es un fenómeno atmosférico que más bien tiene que ver con los grandes yacimientos minerales de la zona. En esta exuberante tierra vivió cuando era aún muy joven. gran porvenir se están forjando mis hijos —comenta papá con su típica sonrisita medio en serio medio en broma—. ¿cuándo? -369- . Antes… —Antes. empieza a acusar una subida siempre más pronunciada. algún día lo descubriremos. dueños de la música Estrechándose la mano. recorrió estos caminos. La dilatada planicie. y el verdor de los árboles es impresionante ¿Qué superficie abarca el territorio bari. Todos estamos conscientes de que se enfrenta a una importante fase de su pasado. Al borde de la carretera des� filan escasos ranchitos de paredes blancas y techos de palma. muchachos. interrumpida de vez en cuando por am� plias casas de hacienda sombreadas por platanales. compren� demos la complejidad del momento. exploradores. apoyando la mano en su hombro. antropólogos. Ya no hace calor. con las puertas abiertas. probó los frutos de estas monta� ñas. Con tal de que salga algo bueno… Pero sepan. rebaños de reses se asoman a las empalizadas. ¿Podrá mantener su serenidad ante tantos recuerdos? ¿Logrará cerrar esta página de su vida? Por un rato. Observamos muchos potreros. Al noreste. callamos. Luego mamá.

Mamá. del aparato abierto a todo vo� lumen salió la sabrosa música de un canto de nuestro llano que re� sultó de lo más atinado: Me monté en un burro muerto que no me pudo cargar. uno de los morochos me dio un tremendo empujón. marginados por la penetración de las vías asfaltadas. que estaba entretenida repartiendo unas galletas entre Maigualida y Superloro y no se había dado cuenta cabal de lo que estaba pasando. Instintivamente me hice hacia atrás y me sujeté de la ventanilla del jeep con tan mala suerte que presioné el seguro y éste cedió. y que resultó ser uno de mis mejores marcadores que subrepticiamente me habían sustraí� do. Tuponken!”. de la ganadería. —Del llamado “progreso” —comenta Ocho. reflexionando —sugiere papá. Quizás puedas encontrarla dentro de ti mismo. triunfantes. al grito furioso de: —¡Abran paso al progreso! ¡Qué escándalo! Para completar. A continuación se entreabrió la puerta obligándome a hacer gran� des esfuerzos para volverla a cerrar sin rodar abajo. —Hijo. —¿Cómo puede llamarse progreso lo que en el caso indígena ha significado despojo? —protesto irónicamente. de los cultivos.000 Km2.El Chamán de los Cunaguaros. Ellos también han sido alejados. No tuve tiempo de hacerlo porque de repente. solamente los zamuros me lo hicieron corcovear. mientras escruto por la ventanilla en espera de descubrir algún indígena bari. estas preguntas no tienen una respuesta fácil. empezó a preguntar alarmada: —¿Qué pasó? ¿Chocamos? ¿Atropellamos a alguien? A Muñeca le dio por llorar. cantando a ritmo de salsa: “¡Nosotros te ayudamos a reflexionar. pasaban sobre mí y encendían el radio colocado al lado del motor. -370- . a Superloro por silbar feliz al ritmo del golpe tocuyano. mientras el otro me apuntaba al pecho con algo como un puñal. desarraigados. Viaje por el mundo indígena venezolano —Hasta el siglo XVII los Bari controlaban más de 20. mientras ellos.

Lo cierto es que. brotados sigilosamente. Habrá que seguir a pie. pero le resultó imposible. inalcanzables en la selva y muy lejos de cualquier desarrollo. aparecen dos indígenas bari. Los Bari son una de las pocas etnias que aún tienen caciques. se levanta para recibirlos: son nada menos que Akuero y Bandú. desviándonos de la carretera prin� cipal. Por lo pronto no se veía a nadie. en aquel momento. nos alimentamos una vez al día. Les -371- . papá los había conocido bien en esa época y siguió tratándolos cuando iba. a buscar a su hijo. Equipamos los morrales para el resto del camino. no se supo más de ellos. llegamos por un camino escabroso a una empinada cumbre desde la cual se divisa el Valle de los Motilones. año tras año. junto con sabroso queso fresco. Aquellos bari se habían ido de allí después de la muerte de Guaricuto. Pero en esa sola vez. alborozado. ¡Por suerte no venía nadie detrás! Apagó el radio a secas y con una dura mirada nos hizo bajar a los tres varones. es decir el cacique y su lugarteniente. —Aquí se acaba la vía —anuncia papá—. Rafael había intentado. Mejor no sigo contando. comunicarse con el antiguo poblado donde vi� vió y conoció a Ashirama. habríamos querido ser tres auténticos bari. ¡comemos bien completo! Hoy mismo el fuerte castigo de papá. Estamos todavía saboreando la carne de Santa Bárbara de la cual nos proveímos en un tarantín callejero de esa célebre región ga� nadera. Papá. al planificar el viaje. A Akuero y Bandú. cuando frente a nosotros. situado entre el macizo de la sierra de Perijá y la serranía Abogsaki. completamente merecido. el kakbaibai y el cici’bai.Los Bari. café para papá y un tentempié para el loro. Últimamente hemos adoptado la costumbre de los yaruros y demás indígenas: con excepción de un poco de leche y ga� lletas para Maigua. si es que alguien viene a buscarnos y nos las trae. o en bestia. para “arreglar cuentas”. que no los han sus� tituido por los ancianos o por los capitanes. y nos sentamos en el pico del cerro a consumir algún alimento. Poco a poco se habían internado en los bosques. vestidos con un simple guayuco y empuñando su Kari o arco. dueños de la música Papá frenó con fuerza el Jeep. de un asentamiento vecino. no nos ha disminuido el apetito. de la comunidad que nos va a recibir. entendido como diversidad e interculturalidad… No hubo palabras hasta que. arepas y hallaquitas. parecía que la misma montaña se los hubiese tragado.

Los Bari lo aconsejaron bien. su mamá… —Sí —prosigue Akuero por él—.El Chamán de los Cunaguaros. su destino estaba abierto ante él: integrarse a la selva. Ellos las guardaban con celo. seguía desaparecido. y nosotros te ayudamos a tomarla… Era preciso que dejaras atrás el pasado y trataras de empezar de nuevo. pasaba entre ellos gran parte de mi tiempo. aquí sabemos de usted. trayen� do las fotos de la doñita. tantas cosas sucedieron… períodos de dolor y de tristeza me alejaron de mis amigos indígenas… Me volví hura� ño. Pero un día. mas después de algún tiempo. Ambos bari se muestran muy cordiales con mi padre. conocí a Carmen. intratable… Recorría la selva en completa soledad. Tenía ami� gos entre los indígenas. Aparicuar ya tenía su vida. Mis hermanos lo miran extrañados. como ya saben. formar parte de ese mundo indígena tan distante y dife� rente. jóvenes —nos incita Akuero— es bueno llegar antes de que caiga la noche. eras otro… pensaste en cambiar tu existen� cia errabunda. Hemos traído monturas para todos: caballos. Papá nos explica a nosotros los muchachos: —En mi juventud. Había llegado el momento de que Rafael desistiera de la búsqueda desconsolada del hijo. ¡He� mos visto tantas fotos suyas! Mamá se ruboriza. dejarlo seguir su propio camino. luego ya vuelto un joven. las imágenes ya no sirvieron… el niño. Luego. viajaba mucho por todo el país. -372- . liberar ese recuerdo. de paso por Caracas. cuando era funcionario de la Dirección de Fronteras. Mamá sigue sonrojándose. ¡Nunca nos habríamos imaginado que los indígenas Bari fue� ran algo así como nuestros padrinos! —Vamos. con algún acento de la región occidental—. especialmente a mamá: —Doñita —le dice Akuero en un español bastante fluido. Los tres hombres se dan fuertes palmadas en la espalda y se abrazan. hasta pensé quedarme aquí para siempre. nosotros nos miramos diverti� dos. cuando volviste aquí. Tuve gran afinidad y afecto por los Bari. Como padre —opinaban— él tenía que entender. mulas y burros. Viaje por el mundo indígena venezolano había entregado algunas fotos del niño pidiéndoles que lo ayudaran a encontrarlo. y se nota que sienten curiosidad por conocernos a nosotros. hablaste de establecerte y formar una familia… Fue una decisión difícil. pero yo comprendo perfec� tamente.

y de último los morochos montados en dos burritos guiados por Bandú. Grandes. Se han aliado. Cruzamos algunos caños. dueños de la música ¡Menos mal que ya tenemos alguna experiencia y que las bestias son mansas! Adelante van a caballo mamá y papá escoltados por Akuero. prudencia y persistencia de nuestros líderes. brincando. Las mariposas que revolotean alrededor son cada vez más espectacu� lares. se ha incrementado la presión de extranjeros. Cada animal sigue al otro. para molestarnos y amenazarnos. Ha habido problemas. La cuesta es empinada. morado claro. verde limón. —Sin embargo he leído en los periódicos que la situación ha sido algo tensa últimamente —le replico. porque no se ve senda ni trocha. muy belicosos. por suerte. un follaje intrincado. —¿Y no hay posibilidad de luchar contra ellos? —Confiamos en recuperar lo nuestro con el tiempo. les tenemos bastante confianza. azul índigo. Árboles y más árboles. ya lo capto. Colombia… Ah. con el cual conversan sobre límites. a través del cual no penetran los rayos solares.Los Bari. nuestra esperanza está en el hermano bari que nos visita pe� riódicamente. —¿Cómo se llevan ustedes con la gente de fronteras? —le pre� gunto a Bandú. ¿A dónde -373- . se están prepa� rando para su próxima profesión: inspectores de la Dirección de Fronteras. —Bien. Venezuela. gente ajena al ambiente que intenta arrebatarnos las tierras sin el menor respeto a nuestra cultura ni a nuestros derechos. rojo carmesí. luminosas. Sobre todo. sabe cómo protegernos frente a los ávidos y tramposos terratenientes y cocaleros. topografía. Además. y con mu� cha habilidad. exhiben una gama de colores insólitos: morado. Luego vengo yo. tratados. con los cultivadores ilegales. A veces las ramas nos rasgan la cara. son amigos. —Es cierto. por asuntos de esos grupos armados. de frente. a nuestro Chamán de los Cunaguaros. Él es un au� téntico líder. útiles en muchas cosas. que carga a Maigualida. que operan en los linderos —me explica pacientemente—. Yo los miro a ellos y pienso en el fasci� nante chamán que nunca logramos ver abiertamente. venciendo la resistencia de Superloro que amenaza con tirarse de la mula para continuar solo. Papá y mamá se miran.

nos decían los maes� tros en la escuela. Sin querer admitirlo. —¿Qué pasa? —Hemos llegado —sonríe Bandú—. saboreando sus comidas. salvajes. en el corazón de la selva. afables a pesar de su porte bravío. ¡Con todo lo que habíamos oído. cuentan todavía en Caracas. no era para menos! Y ahora nos parece imposible estar aquí. armados de flechas envenenadas y negras macanas. Y desde hoy. recubierto y techado con palmas y be� jucos. Tiene algunas entradas secretas casi escondidas en la maleza. disimulada entre la vegetación. —¿Cuál vivienda? —se extraña Mor. La luz está menguando. ni aún con nuestros dos guías… La mula se detiene. Estamos cada vez más extrañados. que sólo ellos conocen. irreductibles. “Los Bari son indígenas de espíritu guerrero. dicen otros. Viaje por el mundo indígena venezolano vamos? No hay trazas de poblado. asustándonos. Allí está nuestra vivienda. —¡Sólo veo bosque! —completa Ocho. teníamos miedo al acercarnos al Valle de los Motilones. compartiendo su propia vivienda.El Chamán de los Cunaguaros. y unas mirillas bastante bajas. enorme. Es un caney. a los cuales nadie pudo acercarse por siglos. difíciles de ubicar e invisibles en la misma urdimbre de la vivienda. ustedes también. —¡Qué casa tan grande! —me extraño— ¿Cuánta gente vive en ella? —Toda la comunidad —me contesta Bandú— unas cien perso� nas. Los morochos tienen razón. en forma de pirámide trunca. son en realidad inofensivos. Pequeños y ágiles. desde donde estamos no parece una vivienda sino una mancha boscosa. que apenas se divisan. escuchando su música. “Los Bari o Motilones. son indios bravos”. “Flecharon y mataron a muchos españoles y criollos desde los tiempos de la conquista hasta el mismísimo siglo pasado”. Con fama de terribles flecheros y de agresivos atacantes. o bohío como lo llamaban los cronistas. los Bari o “Motilones bravos” de hoy día. parecen un pueblo totalmente distinto al que con tanta fiereza acometía a los -374- . No me gustaría pasar aquí la noche. sentados tranquilamente en nuestros chinchorros colgados al lado de los de los Bari. temi� bles aún hoy en día”.

más largo. Akuero me entrega una monitubí en regalo. Nos sentimos seguros. algo monótonos. Nuestros hermanos. entre los Bari. ha sido aquí. las alargadas buirokdorá y orrona. ¿Acaso esos místicos sonidos le evocan la belleza exótica de Ashirama? Yo también pienso en ella a veces. No es una flauta como la nues� tra. el primero en abrir los ojos lanza un silbido imitando a un pájaro. Al amanecer. y uno. Todas están fabricadas con caña de bambú. quizás de rezo. La tocan hombres y mujeres. que es el de la embocadura. y que charrasqueo bastante bien el cuatro? Tanteo la flauta. una jocosa costumbre de los Bari nos despierta. El interior del bohío. cuando veo la brillantez de las flores. maravilla� dos y felices de encontrarse en un ambiente propicio. de recibimiento a la noche y al sueño. obstruido en los extremos. resguardados.Los Bari. ¿Cómo pudo adivinar que me gusta la música. pero hay también otros tipos: la pequeña y redondeada darikbará. Apenas despunta el alba y un rayo de luz se infiltra en el interior. lo sabemos todos. Logro acom� pañar a una hija de Bandú. la temperatura agradable. Ella ya forma parte de nuestra familia. con tres huecos: dos para abrir y cerrar con los dedos. esbelta y graciosa. no pierden la oportunidad de lucirse: imitan al arrendajo y al turpial. Los demás le contestan en -375- . los dos ceritos expertos silbadores. no me sale nada mal. la ensayo. sino el tubo de una caña parecida al bambú. a la que llaman monitubí. ¡Qué felicidad! A mí personalmente. por donde se sopla suavemente acercando los labios. Su sensibilidad y peri� cia musical es lo que más nos sorprende. Akuero la enseña y nos explica con detalles: —Esta es la flauta principal. que se acerca ento� nando un extraño son. Entre coros y sones de flauta nos entregamos a un sueño profundo. es acoge� dor. Son colores. Papá se queda absorto. donde el embru� jo y la fascinación de la música autóctona nos han envuelto. Otras flautas se alternan luego con cantos suaves. aunque en desnuda penumbra. Aunque otras etnias tengan instrumentos y cantos. fragancias que evocan su inasible pre� sencia. de unos cuarenta centímetros de largo. El instrumento propio de ellos es la flauta. despertan� do la aceptación y la admiración general. o percibo el aroma de los frutos del lugar. su paso leve entre la espesura. la ancha doksará. dueños de la música invasores y extranjeros hasta no hace mucho.

Ya desde antes había quedado admira� do por la velocidad con que caminan los indígenas. que estaban correteando desde temprano. con nombres parecidos a los suyos: Kobakai y Skikbai. Viaje por el mundo indígena venezolano la misma forma.El Chamán de los Cunaguaros. —Pero —objeto yo— no distingo en qué Kobakai y Skikbai se le parezcan a Mor y Ocho. Grandes y pequeños se entregan enseguida al trabajo: son ex� pertos y diligentes en la fabricación de collares. que aquí confir� mo: un trecho que el más atlético de nosotros emplearía una hora en recorrer. —Este grupo —nos aleccionan— está conformado por bari que hablan su propia lengua. a ellos les lleva apenas unos quince minutos. Significa “los de cabellos cortos”. y dicen ellos. en un santiamén. con benignidad y simpatía. Mor y Ocho. Están de plá� ceme. He aquí que unos intensos silbidos anuncian el regreso de mis hermanos. este� ras. ¡Lo que es tener pa� drinos! Con los morochos indígenas de padrinos. y en una algarabía de trinos y gorjeos de variadas aves. son al menos unas ocho para los jóvenes. Caminan largas distancias cargando fardos pesadísimos. hay que prepararse: para nosotros. Trepan cuestas. sino que por primera vez en el viaje. salvan ríos. siempre con sus pies desnudos. siempre con el mismo paso rápido y seguro. por eso se le pone la terminación del plural a diferencia de los nombres de las demás comunidades. Ya verás. hamacas. por su parecido y por su condición de morochos. arcos. todos se levantan. pero poseen una viveza y una resistencia sorprendentes. Los Bari son de poca estatura. que es palabra castellana. No sólo esta comunidad indígena se ha interesado mucho. —Claro que no entiendes. —En un rato iremos de pesca con ellos —anuncia papá mien� tras lo ayudo a montar su aparejo. ¿De pesca en una montaña tan alta? ¿Y con esta maraña de selva? Tengo curiosidad de ver eso. ellos me están dando clases a mí. Deriva del verbo -376- . y un día entero para los mayores. Ahora. de origen Chibcha. se han encontrado con dos morochos. La noticia me sobresalta. tú no conoces ni una palabra del idioma bari. Pero mucha gen� te les dice motilones. para completar de su misma edad. barran� cos y toda clase de obstáculos. flechas. Cuando dicen que el poblado está a pocas horas de camino. contento al pensar en sus fotos. se han enterado de todo.

les cortaron los… los los los co… —¡Cállense de inmediato! ¡Cambien de tono ya! ¿Cómo se les ocurre? —objeta mamá escandalizada: les cortaron… ¡la retirada! …rematan ellos precipitadamente. indígenas asustados. Tienen el corte totuma. sin ninguna consideración por el decoro de nuestros anfitriones que. cocó! —gritan la niña y el loro al unísono. —Entonces —observa mamá—. cocó. dueños de la música “motilar”. a todo volumen y a toda ve� locidad. rapar. los graciosos ceritos guardan un silencio de risas contenidas. es decir. que hoy en día es tan practicado por los peluqueros elegantes de los niños sifrinos. ¡cocó. o según otros a una invasión de piojos. que mamá y Maigualida seguidas por Su� perloro se acercan divertidas para enterarse. —¡No! —enfatiza Ocho— Ni pelones ni cocopelados. Así se les llamó en tiem� pos antiguos. -377- . cocopelados. ¡Qué pícaros! Querían aludir a la leyenda según la cual. tijeras que cortan el pelo y cráneos pelados. los Motilones castraban a los guerreros vencidos y a los invasores. —Cocopelados. entiendan o no. cuando tuvieron que cortarse el pelo debido a una epi� demia de tifus propagada por los conquistadores españoles. los morochos pretenden lucirse con una coplita satírica de moda en la mitad del siglo pasado. que quizás aprendie� ron del mismo abuelo estrafalario que me dio a mí el nombre de Filatelio que cargo. gracias a su amor por las estampillas: y los indios motilones. Luego. A este punto.Los Bari. cortar el cabello. Es tan llamativa la mímica de mis hermanos imitando guerre� ros españoles enfermos. parecen entretenerse a su gusto. motilones sería como decir “pelones”.

una en reducción y la otra en ampliación. en la elaboración de máscaras de láminas doradas que se exhiben en famosos museos del oro. Pero evolucionaron hacia una fuerza espiritual insospechada. a disimular sus manifestaciones vitales. y el guayuco también. mucho más alto que la mayoría de los Bari. Descubren el porvenir en la observación de los frutos de parapara. Papá se sorprende de esto. ahí vienen! ¡Miren. Los recogen del suelo. es decir.El Chamán de los Cunaguaros. brillantes y perfectamente esféricos. Tienen facultades paranormales. pues está ligado a la civilización Chibcha —completo yo mismo. Pero… ¡uno de los Motilones es chiquito. arte y artesanía. fiestas. danzas. Sí. En cambio. ya que la palabra implica cierto desprecio. son “síquicos”. enaltecería su origen. yo sabía que los Bari son de filiación Chibcha. es cierto. adivinos. se vieron obligados a alejarse. que realmente los identifica. Enfáticas exclamaciones de mamá y Maigualida nos inte� rrumpen: —¡Ahí vienen los morochos bari. videntes. el ape� lativo Bari. —Porque —explican con cierta lógica. negros. mínimo. La cultura de los Bari de nuestras sierras ha evolucionado más lentamente. su capacidad de ver más allá de la realidad. También sé que los Chibchas en otras regiones alcanzaron un alto grado de de� sarrollo que todavía se manifiesta en sus ritos. en lugar de Bari. —Por fin —completa papá que parece haber seguido el hilo de mis pensamientos— toda cultura se debe valorar intrínsecamente. los moro� chos— ellos siguieron cortándose el cabello… —…bien parejito. flaco! ¡Y el otro es alto. y bien gor� dito! Parecen dos copias de la misma foto. que es su propio nombre. casi de mi tamaño. uno a la vez. miren! ¡Qué morochos! Nos quedamos estupefactos: la cara es idénti� ca. Viaje por el mundo indígena venezolano —Lo que no logro captar —prosigue mamá una vez calmado el alboroto— es por qué todavía se les llama así. Motilones. y no en comparación con otra u otras. aún después de la epidemia… —Y además los criollos prefirieron seguir llamándoles Motilo� nes. Encienden su tabaco. El período de la conquista y colonia representó un estancamiento en su evolución. y para completar. agu� dizaron su sexto sentido. porque tenía entendido -378- . se sientan y dejan caer los paraparas en el espacio que abarcan entre sus piernas: por la forma como caen desglosan el futuro y previenen cualquier peligro.

De ahí viene la cosa. afeites ni adornos. Mucho y Poco forman morochos. así como Mor y Ocho. de piel lisa y lim� pia. Kobakai! —¡Adelante. les queda muy bien el nombre de Motilones a estos indios fuertes. Mientras tanto. sus dientes blancos y sanos se descubren en frecuentes sonrisas. Prontamente. y otros jóvenes se agregan al grupo. Akuero le explica que Kobakai y Skikbai tienen una abuelita criolla. bien parejito… ¡estilo totuma! -379- . ¡Qué nota! Mor y Ocho los reciben con entusiasmo: —¡Adelante. Skikbai! Y nos explican a nosotros con picardía: —¿Saben qué quiere decir Kobakai? —¿? —Kobakai quiere decir “poco”. Por eso. —¿Y qué será eso tan exclusivo de ustedes. dueños de la música que entre los indígenas no existen morochos. A pesar de su ceño aguerrido. sin pinturas. Ellos son los morochos “Mu� cho” y “Poco”. sin embargo ver al grandote Mucho y al pequeñito Poco. de cara redonda acentuada aún más por el corte de pelo. conver� sar animadamente a voces y gestos con nuestros parecidísimos Mor y Ocho. En realidad. su nombre se parece al nuestro. con sus caras iguales. No sé si en esto habrá mucha o poca lógica.Los Bari. Son bien formados. el idioma de los morochos! ¡Qué ocurrencia! Me veo obligado a celebrarla. papá sigue tomando sus películas y sus fotos ensimismado. ni Mucho y Poco hablan español… ¿Cómo se entienden? —¿Qué idioma hablan ustedes? —Algo que tú no conoces. membrudos y regordetes. Sus cabecitas pobladas de un espeso pelo negro ostentan un corte fresco y limpio. mis queridos chi� güires silvestres? —¡Pues. Tuponken. nos sentimos como en familia! Y casualmente… Mor y Ocho no hablan bari. nos produce un gran contento. algo que tú nunca podrás hablar. —¿Y Skikbai? —¿? —Skikbai quiere decir “mucho”. ¡Con estos Motilones.

y la mantenemos. Akuero. mejor dejársela lejiiito… donde no alcancen las fle� chas… ellos la van a recoger. -380- . —Akuero. lo rechazarían a flechazos. Entre las otras hay Zimbá. hay que considerarlas todas agresivas. En las demás etnias de Ve� nezuela desapareció esa figura. alguna reacción hasta violenta —nos confía Akuero—. Guañaguaña… Endereza su figura. —¿Todavía. aunque sea con buenas intenciones… ¿qué pasaría? —Probablemente algo insospechado. amistosos y serviciales con los que co� nocen y con quienes se les acercan precedidos por mensajes y mensa� jeros que den todas las garantías. Los Bari recordarían con ira y te� mor las antiguas incursiones y los recientes despojos y atropellos de las compañías petroleras y de los terratenientes… Por supuesto. Dabrokná. Me lo imagino en sus actos sagrados con una macana cuidadosa� mente tallada al estilo bari. Reflexiono y me pregunto: ¿hemos logrado la paz. ungido con el penacho de gobernante hecho de plumas de piapoco. el cacique. Sin embargo. adornado con collares de colmillos de báquiro. Yo soy el kakbaibai. Viaje por el mundo indígena venezolano Son juiciosos y hábiles. un porte solemne. —Recuerda que nosotros somos Chibchas. y no hemos sido capaces de lograrlo con nuestros indígenas? ¿Por qué tenemos relaciones frecuentes y constantes con Colombia. el entendimiento con tantos pueblos del mundo en� tero. O peor aún. —Vemos que aún tienen caciques. —Probablemente.El Chamán de los Cunaguaros. Se distinguen por los nombres de sus caciques. la amistad. ¿cuántas comunidades de Motilones hay en la actua� lidad? —En Venezuela. Ariká. —¿Cuáles son las más pacíficas y cuáles las más agresivas? —Depende de quién y cómo se le acerque… En principio. —¿Y si les traen un saco de sal? —La sal. no lo dejarían pasar. investido de su alta esencia de cacique. si a un desconocido se le ocurriera presentarse ante ellos llana y simplemente. Bora. nueve. Akuero? ¿Aún hoy? El cacique no duda en contestar. la comprensión. adquiere una presencia. —¿Cuál es el nombre de la principal comunidad? —Es el mío. sí.

—Ahora les toca a ustedes. traspasándolo. hojas de cambur y de bijao. así como para nosotros el béisbol y el fútbol. alegres. una canti� dad de cosas: —¡Pescar sí es sabroso! —Pues yo no le encuentro aún la diversión —objeto. como son. Mi� ran fijamente el agua.Los Bari. como tampoco fallan quienes más arriba disparan flechas y dardos. quienes comparten nuestro territorio y quienes estaban en él antes que todos nosotros y nuestros propios antepasados? Un intenso movimiento dentro y fuera del bohío me hace com� prender que llegó la hora de la pesca: hombres. La vas a ver. ayer. pero nunca fallan. gestos y mímica. No sé si es que lo ven o lo presienten. Nos sentimos sanos. Francia. los Estados Unidos de Norte Amé� rica. y cuando por ahí pasa el pez. La comunidad entera está entrando en acción. trucha. A nuestro grupo. Esparcidos en diferentes sitios de la represa. mujeres y niños se dirigen al río. sostienen el arpón con ambas manos. guabina. bagre. Nigeria. que efectivamen� te esto quería decir Mucho con la palabra pesca. cuchillos. adultos y ancianos. adelante —nos invitan Mucho y Poco. ¡Qué sabroso es nadar y hurgar en aquel río fresco. Italia. en la retaguardia. Australia. Llegamos. arcos. España. y entendemos que quiere decir en días anteriores. Nos lanzamos al agua con entusiasmo. lo acompañan los morochos bari. que nos comunican con palabras. pues sabemos que la concepción del tiempo en los indígenas es diferente a la nuestra— construimos una pesca con piedras. empuñando arpones. cristalino! Mariposas y “caballitos del diablo” rozan las ondas transparentes. —Pesca… ¿Qué pesca. cómo van a construir una pesca? Segu� ro que por pesca entiende represa —cavilo. —Pon algo de tu parte. lanzan el arma y lo apresan. morocoto. siendo ellos. troncos. cargan machetes enganchados a la parte posterior del guayuco. corroncho. ayer —intenta comentar Skikbai. nuestros hermanos. armato. China. -381- . dueños de la música Cuba. —Ayer. El bosque se puebla de voces y colores. Tuponken —me recriminan los moro� chos— pescar es para ellos un deporte. Corea y tan pocas con nuestros aborígenes. hundidos en el agua hasta los muslos. flechas. Algu� nos.

Me ayuda el haber leído tantos libros sobre animales y recordar la técnica de los enjundiosos ami� gos kariñas: —Esto revela un buen conocimiento de la anatomía del ani� mal. el espíritu de los peces. absolutamente todos. y nos frotan alrededor de los ojos las cenizas de las hojas de pakabiapto para asegurar una buena puntería. nada. Nos ayudan con unas hojas de bakkí. -382- . —¿Qué? —Piensen. Los peces no experimentan una larga agonía. llega directo al corazón del pez y lo mata de inmediato. esen� ciales para mejorar la suerte del pescador. Esto tiene mucho que ver con las creencias religiosas de los indígenas. los amigos bari nos sugieren que participemos en la preparación de la voluminosa parrilla que le sigue. hierba silvestre parecida al barbasco. que propicia una pesca exitosa. ¡Qué puntería! —Y algo más… —sugiere papá. los nuestros les responden: dicen imitar el canto de amor de los morocotos para atraerlos. pues todos. ¿Dónde están sus estudios de zoología y anatomía? Por una vez. se evita torturarlos innecesariamente —agrego con� vencido—. salgo bien parado. ¡Nada! Los morochos bari empiezan a silbar. El arpón penetra por el opérculo branquial. treinta… no vale la pena seguir contando. Mientras colaboramos en aprestarla. sin sufrimientos. Es una forma mucho más precisa y humana de pescar que la nuestra —comento—. Pero de pesca. mueren instantáneamente.El Chamán de los Cunaguaros. veinte. ¡Nada! Invocan a Uwaptu. me fijo en algo curioso: —¡Todos los peces tienen el hueco del arpón en el mismo sitio! Juntos. Viaje por el mundo indígena venezolano llenos de ánimo. Para consolarnos de nuestro fracaso en la pesca. tienen el orificio causado por el arpón en el mismo lugar: justo detrás de las branquias. Probamos con los arpones… ¡Nada! Nos facilitan un arco y unas flechas. y procuran causar el menor daño posible al ambiente. papá. Pero ni así tenemos suerte. que al ser machacada y hundida en el agua de los ríos produce un efecto soporífero sobre los peces… ¡Y todavía nada! —Parece que las hojas les hacen efecto a ustedes y no a los peces —comenta sardónico papá. Ellos son profundamente respetuosos de la flora y de la fauna. los morochos y yo mismo examinamos los pes� cados: diez. ¡Nada! Arrojan al río hojas de kwamikurayi.

no lo sujeté. quién sabe dónde? Maigua empieza a llorar. las propiedades de cada planta. me doy cuenta de que Superloro no está por ninguna parte. ¿Lo habrá alcanzado un cuchillo o un machete? ¿Lo habrá herido un arpón? ¿Se habrá perdido. Es asombroso cómo estos indígenas conocen intuitivamente la anatomía de los animales. pues viene cargadísimo: medio arrastra y medio empuja. Preguntamos por él. plátanos y yuca. internado o fugado en la selva? ¿O acaso por cu� rioso. me dan palmadas en la espalda tan fuertes que casi me tum� ban. sinceramente. quizás presintiendo el fin de nuestro viaje? Recordamos haberlo visto bajar con nosotros hacia el río.Los Bari. ad� quiridos por herencia o por experiencia. ¿Habrá decidido quedar� se aquí en la selva. Me inquieto. Pero de repente. y atrevido. abandonarnos ahora. un corroncho gigante. quisiera hacer otro tanto. niña. de cada hierba y cómo saben aplicar sus conocimientos. nadie puede contestarnos. peligroso sueño. De alguna forma. La misma preocupación nos embarga: —¡Aquellos arpones tan cortantes! ¡Y ese loro tan vivaracho e inquieto! En mi angustia. ¡El susto es grande! Es la segunda vez que desaparece mi loro. ñame. Pero a mi loro. a mi pobre Superloro. celebrando con gritos la captura de los peces. y la primera corrió gran peligro. un alboroto proveniente de la maleza nos sobresalta. abriéndose paso con fatiga. Pero… apenas comenzamos a comer el sabrosísimo pescado bien cocido a la parrilla acompañado de auyama. dueños de la música —¡Correcto! Los presentes aprueban. volví a ver a los Bari que afilaban continua� mente los arpones sobre las piedras con el machete. y yo. lorito. atrás. los indígenas colaboran. Se acer� ca Superloro. los morochos bari siempre logran seguir nuestros diálogos. con el pico y las patas. pero no aparece. y le decía: —Atrás. se tragó las hierbas soporíferas y está sumido en un largo. cuídate. ni le dije: —Atrás. Todos miramos esperanzados en esa dirección. hasta Mucho y Poco que para expre� sarlo. mientras mamá sujetaba a Maigua. ¡tan grande como los que pescaron los indígenas! -383- . ¡cuídate! Lo buscamos por todas partes. brin� car de hombro en hombro de los pescadores.

A veces fueron héroes. pero siempre osados. como si tuvieran en sus manos poderosas cámaras de video. Superloro. Ocho agrega: —Tú nunca vas a hacer ningún cambio. Superloro se vuelve un personaje popular entre los Bari. parrilla y todo! Regresamos al bohío. indomables. pocas veces se ha visto! ¡Afortunadamente. otras victimarios. ¡En lugar de un antro� pólogo vas a ser un arqueólogo. crear programas de televisión. o actores? —Cállate palillo. encienden las pipas. —A estos indígenas no se les conoce bastante —comenta papá—. Superloro! Quedamos tan admirados observando la escena. lo echa en el fuego. Escuchamos con gran atención. o dirigieran desde la silla del director la filmación a punto de empezar. comentando el valor y la sociabilidad de los Bari. Nuestros anfitriones se acomodan en las esteras. cavernícola —me agrede Mor. tuvo tiem� po de tomarlas justamente en el punto culminante de la hazaña. Me provoca hacerles bromas: —¿Ya se cansaron de ser aviadores. se aleja prudentemente y dirigiéndose hacia el grupo estupefacto que formamos nosotros y los indígenas Bari que nos han ayudado a bus� carlo. sin soltar el pescado. que nadie co� rre a recibirlo. arriesgados. y hasta un sepulturero! -384- . cuándo? Cuéntanos. papá. Las gestas de los Bari podrían servir de tema para escribir novelas. emocionados y cansados. que la cultura criolla sigue tachando de peligrosos y antisociales. Veo que Mor y Ocho hacen gestos en el aire. Superloro. Rafael con su cámara siempre lista. Nosotros nos reunimos alrededor de papá. Viaje por el mundo indígena venezolano ¡Bravo. hola! Desde entonces. lo agarra con el pico. filmar películas. Todos lo buscan y celebran. se acerca majestuosamente a la parrilla: una vez allí. ¡Un loro pescador. con corroncho. se recuestan en los chinchorros. al caer de la no� che. —¿Cómo es eso? ¿Dónde sucedió. Tuponken. inspectores? ¿Ahora quieren ser productores de cine. levanta el copete amarillo y grita: —¡Hola. otras víctimas. le piden a papá que les regale fotos del bizarro animal.El Chamán de los Cunaguaros.

¡Qué valor. Arístides Rojas. Oviedo y Baños. De todas for� mas. mientras otros se suicidaban arrojándose a los barrancos y precipicios de la sierra. otros no. los in� dígenas prefirieron dejarse morir de hambre y sed. y algunos otros. es alcanzado por las primeras flechas motilonas de puntas de piedra negra. especialmente los de los cronistas e historiadores: Oviedo y Valdés. ellos lo mere� cen… Es extraño. De los libros que ha mencionado algunos los tengo. fueron muchos los conquistadores que conocieron el rigor de la defensa de aquellos “indios de ojos claros” (así los mencionaban por el brillo de sus pupi� las). y relaciones de viajeros. ¿cómo sabes tú tantas cosas? —Nada especial. y algunos hasta llegaron a automutilarse a mordiscos.Los Bari. y empieza a remon� tar el Catatumbo. Grabo los nombres en mi memoria. dueños de la música Quizás tenga razón. me temo que esta será la última etnia de nuestro itinerario… Creo que papá quiere dar fin aquí al viaje. Sin embargo. leí ensayos de misioneros. porque ya nos envuel� ve en una atmósfera de calidez la voz de papá: —Cuando en el año 1615 el capitán Alonso de Ojeda deja las aguas del lago de Maracaibo. o releerlos. Además recuerden que yo he vivido entre los indígenas mucho tiempo —lo dice en tono orgulloso. sucedió que muchos fueron apresados: pues bien. Más re� cientemente. como si realmente for� mara parte de esas etnias. no tengo la oportunidad de contestarles. antes que vivir en cautiverio. antropólogos. Quizás nuestra aventura indígena deba terminar en el propio territorio de origen de mi hermano desaparecido. tan oscuras que reflejaban la luz. que muchos años más tarde el poeta zuliano Udón Pérez llamaría el “lago de seda”. los cambios son necesarios. cuando regresemos. —Voy a explicarles también lo que se menciona como las “ca� cerías de Motilones” —prosigue papá—. dispa� radas desde la selva misteriosa. he leído algunos libros. cuya presencia se delataba a distancia por la fuerza y habilidad con que disparaban las saetas. Yo también quiero leerlos. A partir de entonces. Quiero conocer más a nuestros aborígenes. y qué desesperación! Estamos estremecidos. dejando abierta una esperanza. por primera vez la palabra “regreso” se asoma a mi pensamiento… pero es así. ¿Han oído hablar de ellas? -385- . a la búsqueda. Antonio de He� rrera. —Papá. Deben estar en la biblioteca de la escuela.

y a hacer mímica con piernas y brazos gritando las palabras bari que han logrado aprender de sus maestros morochos: numerosas. Y hay que decir que muchos de estos hacendados. cuando éste emprende otro interesante relato: —Mucho costó. para sembrar allí sus nocivas siembras. una de las tristes verdades de nuestra historia. les quitaban las tierras. el Gran Ferrocarril del Táchira comenzó a funcionar y sus altivas locomotoras cruzaron -386- . que por supuesto son muy rentables. a fines del siglo XIX. —¡Ya se sienten directores de películas. algunos de los cuales siguen persiguiéndolos con prácticas parecidas aún hoy día. o por lo menos atinadas. Cuando. son en realidad sembradores de cultivos ilegales. pero a la vez exalta la fantasía de mis hermanos. sagrados. —¡Qué grande sería una película ambientada en el corazón de la sierra de los Motilones. Esta verdad nos enternece y entristece. o venidos ex� presamente de países vecinos para apoderarse de estos campos tan fértiles. buscar los caminos más accesibles. implantar el ferrocarril en esta región. los hacendados y ganaderos. organizaban partidas de caza contra ellos. artistas… no los para nadie! Empiezan a pegar saltos y brincos. pronto dejan el agite y vuelven a agacharse a los pies de papá. Fue necesario trazar planos de acuerdo con la to� pografía del terreno. con el pretexto de casti� garlos. Viaje por el mundo indígena venezolano Es una verdad. intocables.El Chamán de los Cunaguaros. por fin. Fue� ron represalias sangrientas contra los Bari. de verdad. los desplazaban. —Sería grandiosa. Tomando como excusa sus supuestas incursiones en los poblados para proveerse de sal y herramientas. pero un poco difícil de filmar —trato de calmarlos yo. con estas aventuras! —se entusiasman. Forzosa� mente la vía férrea penetró en territorios que los Bari consideraban propios. y si se resistían los masacraban con armas de fuego. como pude enterarme luego: Wira: Barí: Barira: Dombé: listo gente español bravo Barabará: Chi: Akdabai: Abi: nube flecha machete sangre Por suerte.

ocultos detrás de los tupidos árboles. a veces herían a los pasajeros y los robaban. trepan a las ramas con su carcaj a la espalda. pactar con ellos. silen� ciosos y temibles: los primeros trenes fueron asaltados. aceptar sus condiciones. apuntan con infalible instinto. se gestaron también en Venezuela. Lo vemos como en un largometraje: aquellos arrojados y venga� tivos indígenas. los mohicanos… ¡las vemos a diario. es� perando que el silbido de la locomotora anuncie el paso del convoy. y con golpes de macana amenazaban. -387- . no tienen ese halo de audacia. lamentos. los pasaje� ros y el personal hostigado y atacado a flechazos. El tren de los Andes fue clausu� rado pocos años más tarde. Gritos. no conocemos bien nuestra historia. las muje� res se desmayan. tiros de escopeta. los indígenas se hicieron presentes. recluidos en lo más impenetrable de la selva. lo habría —les apoyo—. —Tanto —aclara papá— que hubo que suspender la recién in� augurada travesía del ferrocarril. —Vamos a hacer una película —insisten los morochos—. amargados pero satisfechos. y hasta hoy no ha sido restablecido. Sin embargo son hechos de vulgar delin� cuencia. Los niños lloran. pero no podemos dejar de pensar que entre los llamados civilizados. y hasta peores. Ya están lejos. aún hoy día se producen sucesos pa� recidos. piedras. por el peligro que representaban los indígenas. atemorizan a los pasajeros con sus largos bastones o macanas negras en las cuales se aprecia con bella talla su tótem o animal tutelar. oírlos. troncos grandes de árboles.Los Bari. Pen� sar que se han hecho tantas sobre los pieles rojas. dueños de la música ruidosamente los valles. y a mi tierra! Hubo que acercárseles. entraban en él por las ventanillas. la nube de flechas vengadoras envuelve el tren. —Es un hecho penoso. Los indomables Motilones ponían obstáculos en la vía. en época de Gómez. y no hemos sido capaces de hacer una sobre las hazañas de nuestros propios indígenas! —Material. como tú a mí. Tienden los arcos. ofendidos. Hacían detener el tren. lo que pasa es que no va� lorizamos nuestro pasado. espetándoles en la cara: —¡Vengo a robarte. Yo nunca supe que los famosos asaltos a los trenes que vemos en los filmes del oeste. Veloces. O bien se acercan a los vagones. de heroicidad —reconozco.

Estamos asombrados. Contra los patriotas. el suspenso es casi irresistible: —No puedo decirles cuál fue el motivo: el “Batallón de los Mo� tilones” se formó. cuántas sorpresas. un brigadier realista originario de Ceuta de nombre Ramón Correa. desapare� cieron uno a uno entre los árboles. emociones. retomaron el camino de la selva. Este fue el fin del “Batallón de los Motilones”. cautos. pero todos nosotros queremos recorrerlo. que se negó a combatir contra los libertadores de su propia tierra. Nuestra ignorancia es grande. pero nunca llegó a luchar contra Bolívar. ¿cuándo ocurrió? —Al comenzar nuestra Independencia. con su cabello reluciente. hacia 1812. —¿Pero?… —¿Fue una toma de conciencia instintiva. ¡Cuántos secretos. a los demás venezolanos? ¿O quizás el nombre y el valor de Bolívar habían llegado hasta ellos? No nos atrevemos a preguntar. el carcaj lleno de flechas. Pequeños. encierra la historia compleja y legendaria de los indíge� nas! Será largo y difícil el camino para conocerla y para compren� derla. más apasionante que todas las películas.El Chamán de los Cunaguaros. Los llamó “Batallón de Motilones”. nuestros aborígenes no lanzaron ni una sola flecha. los arcos tendidos. algún mensaje atávi� co? ¿Una intuición? ¿Fue acaso un sentimiento de apego a su tierra. Rescatar su vida -388- . exaltados. Pero… Todos callamos. Por la sorpresa y el interés nues� tras preguntas se atropellan: —¿Qué? ¿Cómo? ¿Dónde? ¿Cuándo? ¿Quiénes eran?. a su gente. ágiles en sus guayucos colorados. logró reunir un grupo de guerreros indíge� nas. porque sería necesario hacer una investigación histórica más profunda. Cuando se dieron cuenta de lo que se les exigía. Lo cierto es que en aquella época. del� gados. Viaje por el mundo indígena venezolano —¿Han oído ustedes hablar alguna vez del “Batallón de los Motilones”? —nos interroga a este punto nuestro padre. y quiso llevarlos a la lucha en contra del Libertador. descalzos. con su acostumbrada. hemos entrado en nuestra historia nacional. ¿qué hi� cieron? —¿Cómo fue?. Ahora ya no estamos frente a una pantalla de cine. los bravos indios. No puedo darles mu� chos detalles a este propósito. sigilosos. positiva disposición hacia los valores indígenas.

sobre la arena húmeda. Nos recostamos todos en los chinchorros. blanquea las piedras de la orilla y se derrama más allá. —Ustedes saben que nunca dejé de buscarlo. Nos sentamos en un círculo cada vez más estrecho. Mis hermanos dormitan. No podemos sustraernos a este impostergable deber. —Aparicuar. Extraños pájaros nocturnos aletean y graznan entre la espesura. el de nosotros los indígenas. Mamá nos alcanza las cobijas. A la luz parpadeante de la fogata observo que Akuero se acerca a papá. Con pe� sar. de tanta esperanza. Decide regresar. Alrededor de nosotros se ha ido intensificando la oscuridad. Rafael… Por ahora debes dejar que él realice su destino. Que si bien en un futuro podríamos volver.Los Bari. ahora es preciso partir. es un deber hacia nuestros aborígenes y hacia nuestro país. Él conoce tu búsqueda. murciélagos. pero quizás está consciente de que su cami� no y el tuyo son diferentes. partidas por los araguatos que aprestan su lecho col� gante. —Algún día. Lo último que veo antes de quedarme dormido es su rostro pensativo. Nuestros caminos deberían encontrarse. silbidos de arañas. los Bari. para no perderme ni una sola palabra. Trato de aguzar el oído. Des� pués de tanto viajar. -389- . La selva está oscura. valorizarlas. la noche agujereada por miles de ruidos: grillos. que es el nuestro. dueños de la música y su historia. visitar las tierras que no pudimos conocer. La luna se eterniza en saltos y cabriolas sobre el río. Sé que al día siguiente nos comunicará con firmeza que hemos llegado al fin de nuestro viaje. mi padre comprende que debe renunciar. —Pero no opuestos. mecen las copas de los árboles más altos. también lo sabe. después de tanta búsqueda. pe� netra en oleadas el frío de la noche. intenso. resignado. Ráfagas heladas agitan las hojas. tenemos que asumirlo y cumplirlo. Con la humedad. Papá respira profundamente. pero convencido de estar haciendo lo mejor. Admite que es tiempo de finalizar su peregrinar en pos del hijo. de este largo recorrido por las regiones y comu� nidades indígenas. Tiene las facultades de su abuelo y de su madre. tal vez. y se hace más profunda la calma nocturna. que hice todo lo posible por encontrarlo. Las ramas se quiebran con un crujido seco. Las mismas que tenemos nosotros.

cercano y distante. extraña y sorprendente. y también. ¡Es el Chamán de los Cunaguaros! Sus cabellos fluctúan con el álito nocturno. El sonido salvaje de aquella flauta me desvela. com� pletamente despierto. es el viento en la hojarasca: —¡Padre! La voz de papá es apenas un trino. miel de árbol? ¡Es el Chamán de los Cunaguaros! Su voz resuena como un río crecido. como el sonido del carrizo en el viento. A sus pies. Una flauta lejana. imagino. él está frente a nosotros. Sólo la luz de la luna sigue bailando dentro de las ondas del río. No nos atrevemos a movernos. Entonces lo vemos pasar. dora� do luna. Cesa el canto de los grillos. ¡Jamás pensó que su hijo era aquel misterioso indígena que visitaba todas las etnias. Viaje por el mundo indígena venezolano Al rato todo parece detenerse. Desde mi hama� ca puedo observar a mi padre. esperando la luna llena -390- . pero profundamente humano: ¡el Chamán de los Cunaguaros. Avanza sigiloso en la oscuridad.El Chamán de los Cunaguaros. La brisa ya no juega entre bejucos y ramas. los pájaros selváticos suspenden su revoloteo. envuelto en un halo de cocuyos. cuando le con� testa: —¡Aparicuar! No hay más palabras. que mira a su vez en silencio. fascinado. mi hermano! El orgullo me hace detallarlo claramente. a papá. verde selva. de confianza! ¡El Chamán de los Cunaguaros! ¡Aparicuar. el ágil ave de los bosques que gorjea intensa y melodiosamente. se deja oír. Parece más bien el canto de un moriche. su cuerpo brilla. pensativo y fiero. un puma más grande va a su lado y algunos linces lo rodean obedientes. envuelto en un mágico resplandor. de un color indefinible. con unos ojos ra� ros. Nos mira fijamente. mi hermano! La revelación me deja en suspenso. Tanto esperar por su presencia y allí estaba. llevando una palabra de aliento. ¿Qué color es? ¿Amarillo hierba. ungido de aceites vegetales. Varios cunaguaros jóvenes lo siguen al mismo paso. un susurro. los cu� naguaros acechan fieramente: ¡Es el Chamán de los Cunaguaros! Papá lo contempla inmóvil. eterno en su soledad. detenida en el tiem� po. Yo ardo en deseos de hablarle. En un parpadeo. Yo contengo la respiración y me imagino que mi padre también. La noche misma se queda inmóvil.

para reafirmar y valorizar los méritos internos de cada cultura. Aparicuar tiene nuestra sangre. a seguir por ese difícil camino de la vida? Erguido ante nosotros. el promotor de su identidad y diversidad. ¡Nuestro viaje no había culminado en una renuncia. una nueva visión de la vida. rodeado de su impresionante séquito de cunaguaros. dejaba abierta una esperanza! Habíamos logrado encontrar al hermano: ¿lograríamos in� tegrarlo a nuestra familia para que participara de nuestras propias vivencias y memorias. -391- . a nuestra familia. Mas a la vez. cumplien� do un vaticinio de magia y hechizo de una antigua etnia. Y algo más de mi presentimiento se cumplió: nosotros encon� tramos un significado. Observo los dibujos rituales de su cara. su ros� tro era hoja. serpiente elusiva. su idioma. nuestra fami� lia. del destino de mi hermano. de su crecimiento intercultural. y de nuestro pue� blo venezolano. su larga cabellera flotante.Los Bari. Cuando intento decirle algo. Su imagen se había vuelto una con la selva. in� tensamente. pertenece a nuestra descendencia. no sabía si todo había sido un sueño. sus habilidades y capacida� des distintivas. En menos de un segundo ya no estaba allí. su olor selvático. ¡Se había cumplido mi presentimiento! Sabía que en este viaje encontraríamos algo muy importante para nosotros. pero ni su mirada ni su gesto delatan la intención de dejar la selva. Debía seguir siendo el representan� te de la especificidad de los pueblos indígenas. es hijo y hermano nuestro. para promover una respuesta digna. flor. de formar parte de los González Uribe. Debía continuar recorriendo todas las et� nias. leve gruñido de felinos salvajes. Es el símbolo de la pervivencia indígena. como se pierde el celaje índigo de la noche al llegar el alba. es chamán y mucho más. dueños de la música para cruzar la selva. sus tradiciones. ¡Aparicuar no se quedaría con nosotros! Él no podía hacerlo. colibrí de monte. o bien atravesándola en la oscuridad. Y lo hallamos: la revelación de la misión de Aparicuar. un acercamien� to noble a la discriminación y exclusión de que había sido objeto el pueblo indígena durante siglos. sonríe y desaparece. Aparicuar nos contempla profunda. ni de la gente criolla. Al amanecer siguiente. su memoria. para que nos ayudara a crecer.

Los colores del mundo indígena. Pero. Se acerca Akita. en un personaje mágico. la tibieza de los fogones. las emanaciones del campo llovido. Esos rasgos distintos. de dos mundos diferentes. esas abigarradas mezclas étnicas se pueden reencontrar en una Venezuela nueva. sus enormes hojas lujuriantes. ¿lo son realmente? ¿No hay una vía de acercamiento. Sobre la selva se levanta un nuevo sol. enciende el antiguo fuego. Mi papá es el padre de un indígena. a la vez. En mi hermano. aparentemente distantes. la choza. no fue un sueño —me asegura reflexivo mi padre. por él tenemos tantos rasgos di� ferentes. Y mis ojos se llenan con los ojos brillantes de los Bari. Una palabra hermosa. de todos. de los pioneros de nuestra existencia americana. Aspiro profundamente. con ma� yor multiplicidad cultural y étnica. de entendimiento? Se hermanaron en un punto la sangre indígena y la criolla. Él es el padre de dos culturas. Mi padre es. Parvadas de pájaros enjoyados saludan la aurora. de los criollos. tratando de apresar en mis pulmones los olores frutales del monte. vibrantes. producto de muchas mezclas étnicas. mítico. se ha realizado el verdadero encuentro de dos culturas. Viaje por el mundo indígena venezolano —No Filatelio. y también es nuestro padre. su aporte racial y humano a la hermosa raigambre aborigen. nuestros oídos extrañarán las voces de la selva nublada. de un verdadero chamán. el alba asoma perezosa tras un cerro y se van distinguiendo los contornos del pai� saje: las plantas. con el vuelo de las mariposas. en el Chamán de los Cunaguaros. ¡Es como si fuera el padre de toda Venezuela! De los indígenas. -392- . la joven hija de Bandú. que con una rapidez sorprendente. más amplia. sopesando la palabra que Aparicuar le di� rigió a mi querido progenitor: “Padre”.El Chamán de los Cunaguaros. la hoguera ya apagada. Cuando estemos lejos. Proveyó su sangre. puros. en un cuerpo de hombre. con el verdor que embriaga los sentidos. pronto no serán más que un recuerdo. y a no� sotros nos dio también su savia. ¡Padre! Es una palabra para pensar. En un ser humano. Me quedo pensando.

Nunca podrás alcanzarme. 393 .Palabreo del chamán después de ver a su padre En esta oscura inmensidad azul. Con mis cunaguaros y mis pumas ando y desando la selva. bajo la noche de mis antepasados. mansa y perdurable. Y veo ante mí la madre luna. aunque yo mismo lo desee. padre. Me abro inmóvil bajo la noche. desnudo de pasado y de presente me entrego a la noche con todos mis recuerdos. siento el calor de cada estrella. bañando de un brillo estéril las piedras. bebiendo en el agua arremansada de las pozas. selvática y profunda. con mis plumas y abalorios. aunque te dé ventaja y te abra las puertas de mi alma. el ruido de cada pájaro nocturno. mojando todo con su plata antigua. tupidas de espeso monte y noche clara.

El Chamán de los Cunaguaros. Viaje por el mundo indígena venezolano

Te veo allí dormido, y me pregunto con qué sueñas, cuáles caminos de ciudad visitas mientras duermes, me quedo silencioso junto a ti y no me ves, ni me sientes. Yo sin embargo me agazapo para velar tus ensueños, y siento que vagas por rutas que no conozco, raros ruidos, gritos, humo, casas llenas de gente, algarabías, luces extrañas. Pero en la noche dilatada recuerdo con alegría tu sonrisa, las palabras cariñosas, “Ven, hijo, recoge estos jobos, vamos al río”, en una lengua ágil y sonora que siento tan mía y tan distante a la vez, tan amenazante como esa ciudad que brilla y tiembla en tus párpados dormidos. Y rememoro tu inmenso pesar al despedirte cada vez que nos veíamos, cuando apenas era yo un niño, capaz de cabalgar una lapa o un picure y las flores para mí hablaban con la voz ajena de mi madre. Que no alcance nunca a mi padre la maldad de las serpientes, que no sucumba al acecho del caimán ni al rugido del yaguareté, Padre, amigo de siempre, yo me miro en ti y te siento, sé como el puma en la espesura, prudente y sabio, invencible y fuerte. Más solitario que nunca me abro paso entre las cepas de malangas, entre los grandes helechos gigantes, entre los bejucos plateados a esta hora plenilunar, me hago uno con la luz, salto con mis pumas en el monte, acecho las casas de los pueblos, rondo las hogueras de la gente, alerta merodeo y doy vueltas en mis hoscos pensamientos, mientras el humo de mi tabaco

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Palabreo del Chamán después de ver a su padre

legado fiel de mi padrino se va apagando y va apagando la luna esa aurora que llega arrastrándose, con pasos de serpiente.

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Canto a mi hermano indio
Canto a mi hermano indio, el del pie desnudo, el de los ojos transparentes, El que cruza la selva pasando ríos y caños, remonta la luna llena y contempla el resplandor de los cocuyos. Canto a mi hermano bari, el sabio, el poderoso chamán de las crecientes, el que camina entre hoscos cunaguaros, con paso leve y firme, con el mismo sigilo del mochuelo, de la lechuza gris que vaga entre la niebla. Canto a su fuerza, a su camino, al ritmo inspirador de sus pasos, en esta aventura de ensueños, de suaves mariposas azules, de grandes océanos de selva, de bosque interminable donde sentimos el pulso de los árboles, el resonar del canto del piapoco, y reímos como warao, como yukpa, cantamos como kariña, como jodi, como bari,
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bailamos como sape, como pemón, como wayuu, soñamos como yekuana, yanomami, yaruro. Luchamos como wayuu, bari. Canto a mi hermano indio, a la noble pureza de su espíritu al futuro de nuestra raza, al despertar de la fuerza indígena, al alborear de un nuevo sol que borre todas las fronteras, que una todas las lenguas. Yo buscaré la huella lenta de mi hermano, lo hallaré entre la espesa selva, con la magia de los astros me hablará de tiempos absolutos y perfectos.

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Canto del chamán a la gente antigua
Canto a mi raza bravía, hermosa, canto a mi estirpe de jaguar, a mi linaje de montaña, a mi sangre que es savia y esencia de la selva. Canto a mi gente antigua, mi gente, cónclave de estrellas, siembra de lunas remotas, sendero de flores secretas, mujeres que ríen con gracia, mostrando sus ojos de piedra húmeda, y su paso de río entre las hierbas. Hombres que silban y sueñan, gente que sube a lo más alto para encontrarse con los astros, niños que hablan como pájaros, guerreros incansables, cazadores perfectos, que entran a los dominios de Kanaima
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y desafían sus poderes para rastrear la huella del danto, del báquiro que rompe la maleza, del paují que se pierde en la espesura. Miro a mi gente desde lejos y mi pecho crece altivo de un orgullo infinito, por mis hermanos sabios como la paraulata de monte por mis hermanos fuertes como el oso de la selva, por mis hermanos agudos certeros como jaguares, luminosos como peces, hermosos como mariposas, aéreos como libélulas.

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Palabreo de despedida del Chamán de los Cunaguaros
No volveré quizás a ver a mis hermanos, los que son dos y uno, los del mismo rostro repetido, los que gorjean como el curiñatá. Siento nostalgia por ellos, por mi hermano el sabio silencioso como las cautas teracayas. No volveré quizás a escuchar desde lejos a mi padre perdido, siento nostalgia por este padre fuerte y firme, como un árbol de la selva. Por esta hermanita que brilla como si llevara el sol en su cabeza, por esta madre amiga que va con ellos, menuda y serena como la lluvia, como la tarde. No volveremos a vernos quizás no volveré a sentirlos desde lejos, no escucharé sus voces alegres,
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de soles compartidos. mi paso por la selva. del tráfico inclemente.El Chamán de los Cunaguaros. de la lluvia sucia sobre el asfalto. del agua que cae desde lo alto. ellos volverán. del parloteo del río con las curiaras. hablando y comentando las cosas de las ciudades. Los sabré lejos. un tiempo de luciérnagas y ríos. distantes. ahora pleno de añoranzas y recuerdos. la selva los traerá en canoas de esperanzas volando como los guacamayos. sentados a la lumbre del shabono. trepando como el zorro y como el puma. ajenos. andando otros caminos. perdidos entre otra gente como ellos. -402- . de la lluvia limpia sobre los helechos. Y proseguiré mi cacería de sueños. en un tiempo de auroras. quizá vendrá un tiempo de reencuentros donde estaremos bajo la misma luna antigua. Pero quizás vendrá un tiempo de orquídeas. o las cosas de la selva. Volveremos a vernos en un tiempo de claras mariposas. Viaje por el mundo indígena venezolano no sentiré ya deseos de ir a su encuentro.

anduve a lomos del caballito del diablo. sigiloso candirú. buscando el rastro del báquiro. Y escuché la voz de la selva. Era el sonido de su flauta remota. y la voz de la selva era la voz de mi hermano. Pero canto a la altivez de mi hermano. entre las aguas arenosas. soledad del río al atardecer. Volveré a ver el rostro fiero de mi hermano.Canto final de Filatelio Un recorrido incierto Entre atrevidas luciérnagas me llevó a los dominios de la libélula. a su pie cobrizo sobre la huella del tapir. a las lunas antiguas de su raza. volé sobre un guacamayo. Su recuerdo me cerca y me acompaña. rumor de brisa entre bucares. me volví culebra de monte. 403 . caimán. y me hice danto. me enrosqué en los árboles. era el rugido de los cunaguaros que lo rondan.

seamos uno y todos a la vez. hermano. el suave centro de su alma. -404- .El Chamán de los Cunaguaros. en nuestro pueblo. Hubo lunas lejanas cuando esta selva era solitaria y umbría y sólo el canto del paují trizaba la hojarasca. dame la mano. Hermano mío. y dibuja tu signo en las estrellas. celebremos la vida de nuestros pueblos. que caminas contagiado de lunas. saltemos como peces. luego el agua. con tu flauta de siglos. y luego vino el hombre indígena dueño de todos los caminos. Hermano amigo. con tu piel de relámpago. rodeado de agrestes cunaguaros. encierra misterios para mí. brillemos como cocuyos en la noche. despertaré al paují al ciervo. Volveré a la gran selva dormida. hermano mío. y seré con mi hermano. dancemos juntos al calor de las estrellas. Primero fue la piedra. a la danta. Viaje por el mundo indígena venezolano La selva aún guarda respuestas. señor de la lluvia y la tormenta. traza tu propia huella entre los otros. inmensas torrenteras cascadas rumorosas. Yo encontraré la fuerza elemental. y él conmigo hombres y cunaguaros. amigo. como garzas. al loro real. y pisaré de nuevo esos caminos lejanos. tigres y hombres.

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171 Los Yekuana. . . sombra y alma . . . . . . . . . . . . . . 99 Los pemónes. . 137 Palabreo del chamán al pensar en Filatelio .79 Monólogo del Chamán de los Cunaguaros . . antiguos guerreros . . . . gente de canoa . . . . . . . . . 77 Los kariñas. . . 173 Palabreo del chamán para Maigualida . .39 Muerte de Sesebe . . . . 135 Los Sape. 37 Los waraos. . . . . . . . pobladores de la niebla . . . . . . . 13 Vuelta a Venezuela indígena . . . . . . . . . . . magia en sus palabras . . 11 Nota . . . . . . .Índice Agradecimiento . . . . . . . 203 . 15 El Chamán de los Cunaguaros . 27 Palabreo del chamán . 101 Tarén para sobrevivir la muerte de la mujer amada . . . 133 Tarén de un joven perdido en la selva .

. . guardianes de la selva . . . . . . . 301 Coro wayuu . . centinelas del viento . . . . . . . . 393 Canto a mi hermano indio . . 397 Canto del chamán a la gente antigua . . . . . . . 365 Palabreo del chamán después de ver a su padre . 229 Los Yanomami. . . 409 Bibliografía esencial . 361 Canto yukpa . señores de la sierra . . . . .405 . . . . . . . 399 Palabreo de despedida del Chamán de los Cunaguaros . 363 Los Bari. . . 337 Kun apanane . . . . . . descubridores de misterios . hijos de la luna . . . . . . . . 205 Palabreo para Carmen . . . . El diluvio . 401 Canto final de Filatelio . . 269 Los yaruros. . 231 Palabreo del chamán cuando oye a los morochos silbar . . dueños de la música . . . .Los Jodi. . 273 Coro de la selva . 299 Los wayuus. 335 Los Yukpa. . . . . . . . . .

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Fundación Editorial elperroy larana .

. Venezuela.000 ejemplares impresos en papel Mando Creamy. La edición consta de 3.Se terminó de imprimir en abril de 2008 en la Fundación Imprenta Ministerio de la Cultura Caracas. 60 gr.

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