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Tercera Conferencia Nacional Anticorrupción

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En Noviembre de 2004 se realizó la Tercera Conferencia Nacional Anticorrupción “Descentralización, Pobreza y Corrupción”, en el Hotel Park Hotel Miraflores-Lima , Organizada por PROÉTICA. En esa oportunidad, los panelistas invitados participaron recibiendo sugerencias y absolviendo inquietudes de los representantes de los Gobiernos Locales y Regionales sobre las Estrategias de transversalización del Tema de Ética y Transparencia. El Evento, contó con la participación de figuras representativas de lucha contra la corrupción a nivel internacional como el Sr. Orlando Leoluca, Ex - Alcalde de Palermo – Italia; Lucia Pérez Fragoso representante de la Sociedad Civil de México entre destacados participantes de la sociedad peruana.
En Noviembre de 2004 se realizó la Tercera Conferencia Nacional Anticorrupción “Descentralización, Pobreza y Corrupción”, en el Hotel Park Hotel Miraflores-Lima , Organizada por PROÉTICA. En esa oportunidad, los panelistas invitados participaron recibiendo sugerencias y absolviendo inquietudes de los representantes de los Gobiernos Locales y Regionales sobre las Estrategias de transversalización del Tema de Ética y Transparencia. El Evento, contó con la participación de figuras representativas de lucha contra la corrupción a nivel internacional como el Sr. Orlando Leoluca, Ex - Alcalde de Palermo – Italia; Lucia Pérez Fragoso representante de la Sociedad Civil de México entre destacados participantes de la sociedad peruana.

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TERCERA CONFERENCIA NACIONAL ANTICORRUPCIÓN “DESCENTRALIZACIÓN, POBREZA Y CORRUPCIÓN” (Lima, 3, 4 y 5 de noviembre de 2004

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CONTENIDO

INAUGURACIÓN Palabras de Ántero Flórez-Aráoz Presidente del Congreso de la República Conferencia magistral I: Pobreza y corrupción Germán Cardona Ex alcalde de Manizales y ex director del Programa Anticorrupción - Colombia Presentación: III Encuesta Nacional sobre Corrupción Pepi Patrón Transparencia Alfredo Torres Apoyo Panel: Cecilia Valenzuela Periodista Rosa María Palacios Periodista Augusto Álvarez Rodrich Periodista Alfredo Torres Moderador: José Ugaz

Conferencia: La capacidad investigadora del Congreso desde la perspectiva de los congresistas Ernesto Herrera Congresista Moderador:

Álvaro Rey de Castro

Conferencia: La capacidad investigadora del Congreso desde la perspectiva de la prensa Gustavo Gorriti Periodista Comentarios de los participantes

Conferencia: Pobreza y corrupción en el Perú Pedro Francke Economista Panel: Gianfranco Castagnola Economista Humberto Campodónico Economista Fritz Du Bois Economista

Presentación: Diagnóstico del estado de la lucha contra la corrupción: 2000-2004 José Ugaz Presidente de Proética Panel: Santiago Pedraglio Periodista Anel Townsend Congresista Julio Cotler Sociólogo

Presentación: Descentralización y lucha anticorrupción en el Perú: problemas encontrados y posibilidades Salvador Peña Gerente de Desarrollo Social de la Región Junín Juan José Salazar Alcalde Provincial de Ferreñafe Yehude Simon Presidente Regional de Lambayeque

Conclusiones de los talleres Laura Puertas Directora Ejecutiva de Proética

Conferencia magistral II: La exitosa experiencia de Palermo Leoluca Orlando Ex alcalde de Palermo – Italia

Presentación del Instituto Federal de Acceso a la Información Pública (IFAI) La experiencia mexicana en el acceso a la información pública María Marván Laborde Laborde Presidenta del IFAI – México CLAUSURA

INAUGURACIÓN

El doctor José Ugaz, presidente de Proética, abrió la primera sesión de la conferencia. Luego de dar la bienvenida a los participantes, expresó que Proética era una organización creada en el año 2001 por instituciones de la sociedad civil que decidieron unir sus esfuerzos ante el grado extremo de corrupción que había alcanzado el país. En la mesa lo acompañaban los representantes de las entidades fundadoras: Santiago Pedraglio, presidente del Instituto Prensa y Sociedad (IPYS), Luis Vega Monteferri, presidente de la Asociación de Exportadores (Adex), Pepi Patrón, presidente de la Asociación Civil Transparencia, y Diego García-Sayán, director general de la Comisión Andina de Juristas (CAJ). Proética, indicó el doctor Ugaz, se ha convertido en el capítulo peruano de Transparencia Internacional. Dada la importancia del evento, el presidente de Proética señaló que su organización había estimado conveniente invitar al Presidente del Congreso del Perú para que inaugurara el mismo.

Ántero Flores-Aráoz Presidente del Congreso de la República del Perú

El doctor Flores-Aráoz destacó la realización de la conferencia, por cuanto podía contribuir a la evaluación de los avances y retrocesos en la lucha contra la corrupción. Mencionó que, en la encuesta propiciada por Transparencia Internacional acerca de la percepción de corrupción que tiene la población, se ha determinado un índice de 3.5, mientras que en el año anterior había sido de 3.7. En su opinión, había un plan de fortalecimiento del sistema judicial, de las procuradurías, de la participación ciudadana y de acciones preventivas que, sin

embargo, no se ha desarrollado significativamente. “¿Qué se ha hecho? -se preguntó el congresista-. Muy poco, al menos en la proporción que le corresponde a quien debe encarar la lucha contra la corrupción en el gobierno. Este no lo ha hecho, pese a las propuestas que hemos dirigido al Ejecutivo. Y si el Ejecutivo no emprende acciones ni valora las recomendaciones del Legislativo, entonces ocurre que se está ‘soplando la pluma a quien no corresponde’.” “Tenemos que avanzar generando corrientes de opinión –enfatizó el presidente del Congreso-. La gente común y corriente no percibe el problema de la corrupción. La gente común y corriente piensa que es normal aceptar comisiones en transacciones porque, de no hacerlo así, o se pierde o va a otras manos. Al final, la gente tiende a resignarse y concluye erróneamente con la convicción de que tal gobernante o funcionario roba, pero hace obras. Tenemos, pues, que cambiar esa mentalidad. Hoy, más que nunca, hay que tomar conciencia de que cuanta más corrupción haya, menos dinero habrá para realizar las tareas del Estado.” El doctor Flores-Aráoz observó que había dos problemas en la actualidad: las medidas cautelares interpuestas por aquellos que tienen poder económico y el tema de las municipalidades. “Nosotros los abogados –precisó- sabemos lo que son las cobranzas difíciles. Y nos sorprende la actitud de las municipalidades para efectuar estas cobranzas a sabiendas de que en muchos casos la falta ya prescribió y que no hay lugar a cobro. El meollo del asunto detrás de estas operaciones es el reparto de dinero.” Asimismo, se refirió al abuso de las medidas cautelares y a lo que había sucedido en el transporte aéreo con la anulación de vuelos dictaminada por un juez en Arequipa y el consiguiente perjuicio de los usuarios. En su criterio, resulta preocupante que se adopten medidas en las que prime el interés particular sobre el interés general. El doctor Flores-Aráoz también aludió a algunas iniciativas del Congreso como la modificación de reglamentos internos para agilizar su labor y obtener una mayor eficacia. Criticó la reticencia de algunos organismos del Estado para cruzar información que se encuentra en su poder. Como ejemplo, citó el caso de una

jubilada que seguía cobrando diez años después de muerta, lo que se hubiera podido evitar si se hacía un efectivo intercambio de información. “La gente en el Perú está esperando y quiere que haya autoridad y que se persiga a la corrupción –señaló-. Lo que es transparente no requiere registros; lo que está bajo cuerda es lo que implica corrupción. Por eso celebro lo que están haciendo las organizaciones que integran Proética. Mientras no luchemos contra la corrupción, cada vez serán más los peruanos que perjudiquen al Estado y serán menos los que se ‘pongan la camiseta’ en la función pública. Intentemos hacer un Perú menos pobre y más justo.” Concluidas las palabras del presidente del Congreso, el doctor Ugaz recordó el tema central que se había elegido este año para debatir en la conferencia. “Creemos que la corrupción está jugando un papel cada vez mayor en la pobreza –puntualizó-, sobre todo ahora que se da el proceso de descentralización.”

Conferencia magistral I: Pobreza y corrupción Germán Cardona Ex alcalde de Manizales y ex director del Programa Anticorrupción – Colombia

El expositor colombiano destacó la labor de los organizadores del evento, sobre todo en lo que concierne a la toma de conciencia de que la responsabilidad en la lucha contra la corrupción es de todos. Después se refirió a su experiencia y aclaró que él era un empresario y que cuando se educó en las aulas universitarias nadie le advirtió que iba a cumplir un trabajo público, fuera de un año de servicio civil. “César Gaviria me dijo que uno debería devolver a su país lo que este le había dado –reveló-. Y, si no hacemos algo desde dentro, no vamos a poder cambiar la situación. Mi experiencia ha sido la de gobernador en el departamento de Caldas y, también, la de Zar Anticorrupción durante el gobierno de Uribe por un año.” Luego precisó que “la pobreza no genera corrupción, pero la corrupción sí genera pobreza”. Asimismo, indicó que su exposición iba a abordar tres temas: el paso de la corrupción transnacional al ámbito nacional, el paso de la corrupción nacional al ámbito local, y Colombia y la lucha contra la corrupción. Germán Cardona expresó que el presidente Uribe había puesto especial énfasis en esta lucha y que se podía constatar una clara conciencia de la necesidad de combatir la corrupción en el gobierno central. Sin embargo, en las regiones se advertían no sólo ejemplos muy buenos de cómo se estaba afrontando la lucha, sino también algunos muy negativos, los cuales se dan en el ámbito de la descentralización. El experto colombiano evocó las distintas posiciones de los participantes en el foro internacional sobre corrupción que se realizó en Seúl. Citó a los representantes de los países árabes, quienes arguyeron que no tenían problemas de corrupción porque los jeques satisfacían todas las necesidades de sus pobladores. También mencionó al emisario de una dictadura africana que sostuvo que ese era un lastre de los países ricos y capitalistas, puesto que en las

dictaduras el gobierno se ocupa de cumplir las demandas de los habitantes. Y, por último se refirió a la posición de los países del Tercer Mundo que dicen: “En nuestro país no existe la corrupción: eso fue en el gobierno anterior...”. “¿Qué se ha logrado hasta ahora en el escenario internacional? –dijo Germán Cardona-. Leí un libro escrito por el presidente de Transparencia Internacional y, al igual que él, no quiero ser pesimista. Yo he participado en varias reuniones fuera de mi país y hoy me pregunto qué se ha dicho y hecho a nivel de corrupción internacional. Por ejemplo, ahora hay dos ex presidentes de Costa Rica que se encuentran detenidos por acusaciones de corrupción. ¿Y por qué nadie ha dicho que también debe sancionarse a las empresas transnacionales que presuntamente han sobornado a los mandatarios? Entonces, no existe una política seria para castigar la corrupción.” El expositor reiteró que el flagelo de la corrupción seguía vigente y trajo a colación el soborno de Mobil al presidente de Kazajistán. Recordó que The Economist advirtió en sus páginas que “el petróleo y la ética se mezclan tan mal como el petróleo y el agua”. Y que un experto en descubrir finanzas subterráneas recomendó que “no bastaba con confiscar propiedades sino que hay que perseguir a quien maneja el dinero”. Es decir, precisó Germán Cardona, “sancionar no sólo a los sobornados sino a los sobornadores”. En lo que respecta al segundo tema de su conferencia, Cardona señaló que, a partir de una encuesta hecha en diecisiete países de América Latina, se ha podido determinar que apenas un 25 % de los ciudadanos está satisfecho con la democracia; el 41 % piensa que puede haber democracia sin partidos y sólo el 24 % confía en el Congreso. Asimismo, expresó su preocupación porque la encuesta también indicaba que a un 50 % de los ciudadanos no les importa que los militares lleguen al poder. Y, en cuanto al combate de la corrupción, las cifras concluían que un 28 % considera que sí se está avanzando en la lucha, un 20 % cree que la corrupción se eliminará en veinte años y un 37 % teme que esta no se erradicará jamás.

Cardona dijo que América Latina, con excepción de Chile (7.4 marca su índice de corrupción) y Uruguay (6.2) parece un paraíso para los corruptos. Sin duda, esto se refleja en el incremento de la pobreza y el desempleo. A continuación, el ponente sopesó cuánto había contribuido el proceso de descentralización y el fortalecimiento de las autonomías locales a la lucha contra la corrupción y la pobreza. “Desde 1968 –dijo- Colombia emprendió una serie de medidas tendientes a la descentralización. Yo soy un descentralista total, más aún a nivel local. Por ello pienso que debería analizarse si la descentralización debe llegar a nivel de los departamentos o también a los municipios. La sensación es que sí ha llegado hasta los municipios. En 2002, en Colombia, se privilegió el tema de educación y salud. Anteriormente se había hecho una serie de reformas: en educación el gobierno descentralizó el manejo de los recursos económicos y los envió a los departamentos. Hay que considerar que en mi país los educadores tienen organizaciones sindicales muy fuertes y que pueden ejercer presión.” No obstante, señaló que, en lo que se refiere a salud, pese a la cantidad de dinero que se ha enviado a las regiones, esto no se refleja en la práctica debido al peso de la corrupción. En teoría, por cada peso de salario se dan tres pesos de prestación. Lo grave es que en realidad sólo se dan 75 céntimos de prestación. A las regiones se les otorgó demasiado dinero, en razón de los acuerdos sindicales. Actualmente Colombia está mandando más del 40 % de su presupuesto a las regiones. Lo bueno, indicó Germán Cardona, es el progreso que ha logrado Bogotá: Hace diez o doce años era una ciudad caótica e invivible, hasta que llegó Jaime Castro a la alcaldía, quien decidió hacer el Estatuto de Bogotá para manejar los recursos con seriedad. Y, en los años siguientes, los bogotanos fueron aprendiendo que había que actuar con responsabilidad y que había que pagar impuestos, entre otras cosas. Lo cierto es que hoy tenemos una gestión absolutamente diferente, de izquierda, con el alcalde Lucho Garzón, quien está enfocando la problemática en pro de las clases menos favorecidas.” El expositor dijo que los índices de seguridad en la capital han mejorado sustantivamente. Bogotá asumió la autonomía fiscal y administrativa que le había

dado la descentralización. “La descentralización es buena –reafirmó Germán Cardona-. Lo importante es que los buenos ciudadanos participen tanto de lo público como de lo privado, de modo que puedan elegir a sus representantes. Cuando le pregunté a un político por qué no elegían mejor a los funcionarios, este me espetó: ‘No podemos traer a lores ingleses’. Ocurre que a los jóvenes ejecutivos políticos no les gusta la política y muchas veces no se encuentra a la gente más idónea para los cargos públicos.” Por otra parte, el ponente refirió que él, en tanto ingeniero civil y Zar Anticorrupción, se dedicó a investigar el asunto de las regalías del petróleo. Y descubrió que no sólo las habían robado sino que se perdieron, ya que se manejaron muy mal esos importantes recursos. Explicó que los grupos al margen de la ley como los de la guerrilla y los paramilitares comenzaron a presionar a las autoridades de las regiones para obtener dinero a cambio de garantizarles tranquilidad. En todo caso, su convicción es que Colombia ha logrado pasos significativos para salir del subdesarrollo con la descentralización. “Ahora estoy llevando a cabo un programa de fortalecimiento institucional con el gobierno central y he podido comprobar que la gente quiere que se mantenga la descentralización –insistió¿Cómo estamos haciendo esto? Pues luchando decididamente contra la corrupción, planteando presupuestos participativos, aplicando diversos mecanismos de rendición de cuentas e implementación de una red electrónica de gobierno. La idea es que las cosas sean abiertas y transparentes. No sólo se trata de expedir leyes sino de hacer conscientes de sus derechos a los ciudadanos. En ese sentido, la figura de Internet es muy importante para la lucha contra la corrupción. Por otro lado, lo que hay que tener en claro es que, hasta el día en que son elegidos, los funcionarios públicos pertenecen a su movimiento o partido político; sin embargo, después pertenecen a la comunidad en general.” Para concluir su intervención, Germán Cardona corroboró que, en su opinión, la corrupción no se combate con más leyes sino con el buen ejemplo (tal como el presidente Uribe, por ejemplo) y la buena educación. Asimismo, la corrupción se combate fortaleciendo la red electrónica de gobierno y exigiendo más

responsabilidad a los ciudadanos, quienes deben participar en la toma de decisiones. “Yo soy empresario –indicó- pero felizmente extraviado entre lo público y lo privado.” Luego recordó a Orlando Sierra Hernández, subdirector de un diario de Manizales, al que no le temblaba la lengua a la hora de denunciar la corrupción y que no cejó en su lucha hasta que fue asesinado. “Si queremos que desciendan los índices de corrupción en el año 2015 –finalizó-, se requiere una estrategia sólida basada en la transparencia y el acceso a la información de los organismos estatales, así como el esfuerzo conjunto entre los líderes políticos y los empresarios para combatirla y para conseguir que la brecha entre ricos y pobres sea cada vez menor.”

Presentación: III Encuesta Nacional sobre Corrupción

Pepi Patrón Transparencia

Alfredo Torres Apoyo

Pepi Patrón

En su intervención, Pepi Patrón destacó la importancia que tenía para el país la evaluación, desde dentro, de la situación de la corrupción y sus consecuencias, así como que fuera hecha desde la sociedad civil organizada. Ella aclaró que esto no implicaba, necesariamente, una confrontación con el Estado pero que, ante la carencia ostensible de voluntad política para afrontar este problema de manera abierta y rotunda, competía a las organizaciones independientes –como aquellas que integran Proética- encarar el asunto.

“Si bien la corrupción es un problema ético –dijo la doctora Patrón- y la causa de muchos males, no podemos olvidar que esta es el efecto de una sociedad y un Estado, los cuales la hacen perversamente posible e incluso necesaria. Pero esta situación de fondo no ha merecido la suficiente atención, en particular de las instituciones encargadas. Y, para cambiarla, seguimos esperando la reforma y modernización del Estado; la de las Fuerzas Armadas y Policiales, y la del Poder Judicial. Estas tendrían que ser, entre otras, las reformas que harían la corrupción más difícil, si no inviable. Pero para ello se requiere voluntad política.” La expositora también puso énfasis al señalar que “cuando haya una carrera pública basada en los méritos, no tendremos que soportar el maltrato en un ministerio o hacer interminables colas para cobrar una pensión. Cuando exista una justicia ágil y eficiente, no tendremos que esperar dos años por un juicio de alimentos o pagarle una “coima” al secretario para que agilice sus trámites. Cuando la Policía tenga los recursos adecuados, no tendremos que comprar una “rifa” o evitar una multa con una “gaseosita”. Cuando no se vendan brevetes, no tendremos que sufrir la agresión de las “combis” y los taxis informales. Cuando el Estado deje de ser el botín de intereses particulares o de los sucesivos partidos en el gobierno, las políticas públicas no se distorsionarán y se podrán priorizar áreas como salud y educación para los más pobres. La informalidad dejará, entonces, de ser más rentable que la formalidad”. Luego se refirió a la encuesta realizada por Apoyo, en la que se aprecia que, al igual que en 2002 y 2003, la falta de empleo y los problemas económicos continúan siendo los escollos más significativos en el país. A continuación vienen la corrupción y la delincuencia. La corrupción ocupa el tercer lugar en el orden de prioridad que la gente asigna a las tareas urgentes que el Estado debe resolver. Casi la mitad de los encuestados considera que el Perú es un país “muy corrupto” y en Lima este indicador supera el 90 %. La doctora Patrón señaló que había que analizar las causas profundas y no sólo los casos espectaculares. “Es evidente que la corrupción también es causa de males –dijo-. Genera más pobreza. Cuántas escuelas o postas se podrían haber construido con los 23 millones de dólares que se han recuperado solo este

año. Y cuántas reparaciones a las víctimas de la violencia. La corrupción genera desconfianza y ahuyenta la inversión. Pero la corrupción no se produce por sí sola: hay condiciones que la hacen posible y rentable.” La ponente se preguntó enseguida: “¿Qué pasa en el país con la lucha contra la corrupción? ¿Qué pasó con el “zar” anticorrupción y con las propuestas de la Iniciativa Nacional Anticorrupción? Precisamente ahora que se inician los juicios a Abimael Guzmán, ¿estaremos a la altura?” Uno de sus cuestionamientos más serios fue acerca del rol que cumplen el gobierno central, el Congreso, el Poder Judicial y la Policía Nacional, instituciones que tienen la responsabilidad de emprender esta lucha y que, sin embargo, figuran entre las más corruptas del país. Y esto se advierte en zonas del territorio nacional donde la ausencia del Estado, de la autoridad y de la ley es clamorosa (como la revuelta de pobladores de Ilave, en Puno). “El imperio de la ley brilla por su ausencia –agregó- y parece haberse impuesto la ley del más fuerte, o la ley del talión: ojo por ojo, diente por diente. La guerra de todos contra todos, como en Leviatán de Hobbes. Y esto un estado democrático no lo puede permitir. Asesinatos, linchamientos, personas quemadas vivas, discotecas destruidas... todo ello muestra una radical ausencia de la legalidad, lo que permite casi cualquier cosa.” Para la doctora Patrón esta encuesta nos enfrentaba a una paradoja, puesto que “los responsables de luchar contra la corrupción son, al mismo tiempo, los más corruptos. Y la tolerancia a la corrupción sigue siendo más o menos la misma: sólo un tercio de los encuestados muestra un rechazo definitivo hacia actos de corrupción”. Asimismo, resaltó la proliferación de la coima, como lo corrobora la actitud de quienes, según la encuesta, no le otorgan una connotación negativa explícita: se ha pasado del 54 % en 2003 a un 66 % en este año. “Aquí nos enfrentamos a un problema cultural grave –indicó-, que impregna nuestras vidas cotidianas. Para obtener una pensión de jubilación se paga una coima. Es decir, para ejecutar un derecho legítimo y obtenido a costa del esfuerzo de toda la vida, hay que pagar. En general, lo que resulta preocupante es que la coima no tiene connotación negativa. El Estado, insistimos, nos ofrece permanentemente incentivos perversos que favorecen la corrupción.”

Por otra parte, la ponente admitió que en la encuesta hay una ligera disminución en relación con las personas que han cometido un acto de corrupción, pues se ha descendido de un 29 % a un 27 %. No obstante, precisó que no se debe olvidar que “la corrupción tiene, como las monedas, dos caras y que ambas son igualmente repudiables: el que corrompe y el que se deja corromper. Un acto corrupto es un acto, por lo menos, perpetrado por dos. Por ello es que requiere de la vigilancia de todos los sectores de la sociedad. Así como los funcionarios públicos que, por manejar fondos públicos, son los primeros que deben evitar la corrupción y permitir la fiscalización y el control, también los ciudadanos tenemos que asumir que se trata de un fenómeno que nos afecta a todos”. La doctora Patrón alertó sobre el peligro que supone la corrupción en tanto que nos impide configurarnos como una comunidad en la que prima la confianza entre sus miembros. Y, además, supone un costo: “Cuesta a los ciudadanos que quieren o tienen que pagarla. Ya existen estudios que muestran los costos de las coimas, por ejemplo, en el presupuestos de las familias y empresas. Nos cuesta a todos cuando se trata del mal uso del dinero del Estado. Pero, sobre todo, y para variar, les cuesta particularmente a los más pobres y con ello se acentúan las desigualdades. Un país sin confianza en sus instituciones básicas es un país con un futuro dudoso, para no caer en el pesimismo total.” La expositora dijo que esta conclusión no era válida únicamente para el Perú. Un estudio reciente del PNUD sobre la democracia en América Latina revela que un 43.2 % de ciudadanos de la región andina están dispuestos a “pagar el precio de cierto grado de corrupción en el gobierno siempre que se solucionen los problemas del país”. Por ello, según experiencias exitosas llevadas a cabo en otros ámbitos, ha quedado demostrado que la lucha contra la corrupción demanda dos prerrequisitos indispensables: la voluntad política de quienes tienen funciones de gobierno y la participación activa de organizaciones de la sociedad civil y de ciudadanos que desean asumir una función de apoyo, vigilancia y control. “Si la corrupción nos afecta a todos, entonces la lucha contra la corrupción también es asunto de todos”, concluyó la doctora Patrón.

Alfredo Torres

“Antes de examinar los resultados de la Tercera Encuesta Nacional sobre Corrupción –dijo el representante de Apoyo-, quisiera presentarles el perfil de los encuestados. La muestra que hemos realizado es muy grande. Se ha entrevistado a 5,800 personas y la razón por la que hemos hecho esta muestra tan amplia es para poder darle validez a nivel de cada departamento, lo que nos permite tener márgenes de error muy bajos, de 1 o 1.1 %. Los encuestados son en su mayor parte casados, los jefes del hogar. El 91 % tiene hijos. Asimismo, el 71 % del total son hombres y el 29 % mujeres. La edad promedio es de 40 años y la profesión u ocupación es de carácter independiente. Los niveles son los que predominan en nuestro países, o sea, los sectores C y D, y la muestra es urbana.” Torres señaló que, como decía Pepi Patrón, los problemas nacionales más preocupantes son el desempleo y la falta de trabajo, así como la pobreza. En tercer lugar se ubica la corrupción, seguida por la delincuencia y la situación política. Al analizar los datos en función del nivel de instrucción de los encuestados, el experto indicó que la población más educada es la que menciona la corrupción como preocupante, al igual que la situación política del país. Y, la población menos instruida es la que alude a la falta de empleo y la pobreza. “Analizando específicamente la gravedad de los problemas –reveló el expositor-, tenemos el desempleo y carencia de trabajo como los asuntos más graves, luego la situación económica, la corrupción, la delincuencia y el consumo de drogas. Y, si añadimos a estos problemas muy graves aquellos que la población califica como graves, estamos hablando de un 96 % de percepción de gravedad. Cuando después preguntamos en qué orden debe el Estado enfrentar esos problemas, la corrupción aparece en tercer lugar, después de la falta de trabajo y la situación económica, datos que, vistos desde diversos ángulos, resultan coherentes.” La percepción que se tiene es que el país es corrupto. Un 44 % de los encuestados lo piensa así. Sin embargo, un 47 % cree que el país es muy

corrupto. La muestra detalla estas opiniones por departamentos, y Lima figura como el ámbito donde hay mayor corrupción, seguido por zonas de frontera como Tacna y Tumbes. Por otro lado, los departamentos que la gente califica como los menos corruptos son Moquegua, Lambayeque y San Martín. “Lo curioso –dijo Torres – es que Lambayeque está considerado como un departamento donde hay gran actividad comercial y, sin embargo, los encuestados creen que allí no hay tanta corrupción.” La muestra también arroja resultados poco alentadores en cuanto a las perspectivas para el futuro. Un 43 % opina que la corrupción habrá aumentado en los próximos cinco años y apenas un 8 % tiene confianza en que se reducirá en ese plazo. Torres advirtió que se había aprovechado la encuesta para medir la evaluación que hace la gente del presidente Toledo. “Lo interesante es que estas opiniones han sido recogidas a nivel nacional y por departamento –observó el experto-. En un extremo se encuentra Apurímac, que probablemente ha sido favorecido por el anunciado proyecto de Las Bambas, con una aprobación del 32 %. Sin embargo, vemos que en Cajamarca esta cifra se reduce a solo 3 %. Es verdad que este tema es secundario en relación con el objeto de la encuesta, pero pensamos que sería una información útil para contextualizar la muestra.” En lo que respecta a la evaluación del desempeño de los presidentes regionales, la gente piensa que Lambayeque es una zona donde no hay mucha corrupción. Desde luego, esta idea corresponde con la aprobación del desempeño de su presidente. “En realidad –apuntó Torres-, sólo en Lambayeque y Pasco el porcentaje de aprobación resulta superior al de desaprobación. Y, en comparación con el año anterior, se observa que la aprobación ha subido en Pasco, mientras que en Cajamarca ha descendido.” El expositor expresó que, en términos de percepción de corrupción en los gobiernos, el de Fujimori marcó un record, pero ahora ha bajado algo si se establece una comparación con los resultados del año anterior. Lo que sí ha subido 10 puntos es la percepción de corrupción en el gobierno de Toledo, lo que confirma que las corruptelas que se han denunciado el presente año han mellado

significativamente a la actual administración. Por otra parte, la percepción de corrupción según el nivel de instrucción muestra que la gente con mayor formación tiende a desaprobar la gestión de Fujimori. En cambio, los encuestados que piensan que el gobierno de Toledo es más corrupto tienen, en su mayoría, escasa o ninguna instrucción. ¿Cuáles son las principales instituciones que deberían combatir la corrupción? La respuesta espontánea de la gente, según el expositor, ubica al Congreso en primera fila, seguido por el gobierno central, el Poder Judicial y la Policía Nacional. Y, al preguntar cuáles serían las más corruptas, los entrevistados mencionaron a las mismas, aunque empezando por el Poder Judicial y la Policía Nacional. “Aquí lo que preocupa –expresó Torres- es que la gente piensa que tanto el Congreso como el gobierno central han aumentado su nivel de corrupción. Al hacer la evaluación de la lucha de las instituciones contra la corrupción, predomina la desaprobación. En el otro extremo del espectro, como instituciones con mayor índice de aprobación, figuran la Iglesia y la familia.” El expositor también dijo que en lo que se refiere a la percepción del grado de corrupción de los funcionarios del Estado, la Policía Nacional ocupa el primer puesto entre las instituciones cuyos miembros serían los más sobornables, frente a los jueces y a los funcionarios de un ministerio. “Lo que hicimos a continuación –dijo Torres- fue preguntar a la gente qué era lo que entendía por ‘coima’. Para el 66 % de los encuestados esta expresión tenía una connotación negativa explícita, mientras que el 31 % opinaba que, en general, se trataba de dinero que se pagaba por un servicio. Asimismo, un 12 % consideraba que la coima es una cantidad que se paga a un funcionario con el fin de agilizar un trámite o servicio. “Hay, pues, mucha gente que no ve la coima como un acto corrupto sino únicamente como el dinero que se da a cambio de un favor o servicio”, observó Torres.. La muestra intenta establecer cuál es la tolerancia hacia los actos comunes de corrupción y revela que la gente acepta maniobras como la de evitar pagar el pasaje en el transporte público. En un nivel de tolerancia media figuran actos como dar un obsequio o plata para facilitar un trámite municipal, conseguir que el

funcionario favorezca a parientes y amigos, así como comprar productos piratas. Lo que sí suscita un rechazo definido es quedarse con el vuelto cuando a uno le dan dinero de más. Asimismo, uno de cada cuatro encuestados tienen un rechazo definido a actos como quedarse con el dinero de una billetera extraviada que lleva la dirección de su dueño. Torres sostuvo que en cuanto al Índice de Corrupción Cotidiana (ICC), tanto en el ámbito del gobierno central como en la esfera de la empresa privada, se advierte una tendencia decreciente el último año. Lo mismo pasa en la categoría de Agregado Nacional, donde el porcentaje de personas que han cometido un acto corrupto se ha ido reduciendo de un 32 % en 2002 a 29 % en 2003 y a 27 % en el año que concluye. En el Índice de Corrupción Cotidiana por trámite se encuentra que lo más alto es lo que se refiere la Policía Nacional, ya sean pagos para acelerar gestiones en una comisaría o sobornos para evitar multas de tránsito. El porcentaje ha subido algo respecto al año anterior. El balance sobre los departamentos con mayor Índice de Corrupción Cotidiana indica que Ucayali y Tumbes se hallan en los primeros lugares, departamentos que además han aumentado bastante en relación con los resultados de la encuesta precedente. Asimismo, Cajamarca también revela una tendencia creciente. Como dato anecdótico, Torres dijo que el dinero otorgado por coima alcanza un promedio de 56.9 soles. La “tarifa” habitual en los años 2002, 20003 y 2004 ha oscilado entre 20 y 50 soles. El expositor resumió los principales hallazgos de la encuesta: “El 96 % de la población califica a la corrupción de problema grave o muy grave. Sólo la preceden en percepción de prioridad nacional el desempleo y la pobreza. El 91 % percibe al Perú como un país corrupto o muy corrupto. La proporción se incrementa en Lima, Tacna y Tumbes, y es bastante menor en Amazonas, Lambayeque, Moquegua y San Martín.

El gobierno de Fujimori sigue siendo percibido como el más corrupto de las últimas décadas. Sin embargo, la percepción de que el gobierno actual es el más corrupto se ha incrementado. El Poder Judicial sigue siendo la institución peor calificada en el campo de la corrupción, pero la imagen de corrupción del gobierno y el Congreso se ha incrementado significativamente. La tolerancia hacia la corrupción –entendida como aceptación o rechazo parcial pero no absoluto hacia actos corruptos cotidianos- se mantiene muy elevada. Sólo una de cada cuatro personas muestra un rechazo definido hacia la corrupción. El Índice de Corrupción Cotidiana (ICC), que mide la proporción de trámites en los que se pagó una coima, ha disminuido de 5.3 a 4.5 La mayor corrupción se sigue presentando en el pago de multas de tránsito y trámites en comisarías. De acuerdo al ICC, la corrupción se ha incrementado el último año en Ucayali y Tumbes, y se mantiene elevada en Apurímac y Pasco. En cambio, ha disminuido en Junín y Puno. Los departamentos con menor ICC siguen siendo Amazonas y Madre de Dios.” Para concluir, el representante de Apoyo citó las siguientes palabras del presidente colombiano Álvaro Uribe, cuyo trabajo aprecia: “Lo único que finalmente derrota a la corrupción en nuestros países es un compromiso permanente de quienes tenemos responsabilidades en el sector público y en el privado. Ese compromiso debe ser un compromiso de buen ejemplo. No hay más camino.”

Panel:

Augusto Álvarez Rodrich Periodista Rosa María Palacios Periodista Cecilia Valenzuela Periodista Moderador: José Ugaz

Cecilia Valenzuela

“Yo leía las cifras –dijo la periodista acerca de la encuesta- y veía con escalofríos los resultados porque la percepción que la gente tiene del problema de la corrupción alarma por el desconocimiento del mismo.” Luego aludió a una infortunada anécdota sobre el presidente Alejandro Toledo, quien casi fue descabalgado cuando quiso imitar al presidente colombiano en una demostración ecuestre, durante la última reunión de la Conferencia Anual de Ejecutivos (CADE). El divertido incidente sugería que la silla del caballo le quedaba grande al mandatario, algo similar a lo que le ocurre en relación con el sillón presidencial, según la comentarista. “Quien nos gobierna –señaló- no cumple un programa, un plan, un proyecto, ni en su quehacer cotidiano ni en su periodo de gobernante. En los últimos meses hemos escuchado al procurador anticorrupción, Luis Vargas Valdivia, denunciar en todos los tonos que en el país no hay quien lidere la lucha contra la corrupción. Y no hay quien lo haga porque, desde que cayó la banda de Fujimori y Montesinos, los líderes que supuestamente nos salvaron de su maldad están ocupadísimos tratando de ocultar la corrupción en sus entornos familiares, partidarios y políticos.”

La periodista comentó que la lucha contra la corrupción ha quedado reducida a la Procuraduría, que batalla con dignidad pero con recursos cada vez más escasos, a los jueces y fiscales que persisten a pesar de que el sistema adopta una actitud deliberada en contra de ellos, y a la prensa que investiga pero que tiene como principal detractor al gobierno. Un gobierno representado por Carlos Ferrero, que sostiene que el desprestigio de los medios, de la democracia, de la política y de las instituciones del país se debe a los errores y exageraciones del periodismo de investigación de hoy. Acto seguido, la comentarista hizo un recuento de los casos de corrupción que involucran al entorno del presidente Toledo y que fueron descubiertos por la prensa. Así, se refirió al ex abogado y asesor del presidente, César Almeyda, implicado en el caso de Panamericana y en el supuesto soborno de la empresa Bavaria, tal como lo denunciara el diario El Comercio. También aludió al caso Almeyda-Villanueva, que surgió gracias a las pesquisas del diario Correo y a las declaraciones concedidas a El Comercio por Liliana Yllief, quien fuera mujer del finado “cajero” de Montesinos. Por otra parte, la periodista mencionó a Eliane Karp, la esposa del presidente Toledo, quien está comprometida en la investigación sobre la malversación de los fondos del préstamo del Banco Mundial para la CONAPA. “Es cierto –admitió Valenzuela- que la Contraloría ha encontrado la manera de exonerar a la Primera Dama de toda responsabilidad y de utilizar como chivo expiatorio a su representante en la organización. El asunto de la off shore panameña Blue Bay se encuentra en el Segundo Juzgado Anticorrupción y forma parte del expediente Almeyda. Ambos casos fueron descubiertos por el programa televisivo La Ventana Indiscreta.” La lista también incluye a los hermanos del presidente de la República. Margarita Toledo está siendo investigada por la falsificación de firmas de su agrupación partidaria, denuncia formulada por el diario Perú21 y por el programa Cuarto Poder. Ella también ha debido responder por su participación en el caso ENAPU, que aún se ventila en la Segunda Fiscalía Anticorrupción. En cuanto a Pedro Toledo, ha sido investigado por la concesión de veinte años de telefonía fija

a la empresa Telecomunicaciones Hemisféricas, denuncia hecha por La Ventana Indiscreta y 90 Segundos. Asimismo, figura el caso Toledo-Borobbio, denunciado por los diarios Correo y Perú.21, y al que La Ventana Indiscreta aportó nuevas pruebas. “De probarse judicialmente –indicó Valenzuela-, involucraría personalmente al presidente. Sin embargo, ni bien la fiscal provincial ordenó que se reabriera la investigación, el caso le fue arrebatado a la Procuraduría Anticorrupción.” Otra de las investigaciones de la prensa descubrió que Fernando y Juanita Toledo usaban la organización no gubernamental APRODEVI para hacer consultorías al Ministerio de Transportes y Comunicaciones, sin contar con el personal idóneo ni la calificación requerida, pero estando muy bien retribuida. El caso, que se halla ahora en la Sexta Fiscalía Penal de Lima, fue divulgado por La Ventana Indiscreta. Valenzuela agregó que Juanita Toledo volvió a reincidir, pues hace poco la sorprendieron en una pollería junto con un sujeto que suplantaba a un congresista de su partido, el cual ofrecía –más bien, vendía- puestos de trabajo en una USE. La periodista arguyó que los procesos en los que está comprometido Fernando Olivera, socio y sostén del gobierno, son igual de engorrosos. Se trata del vídeo Schutz-Montesinos y de la fuga de Schutz, asuntos que examina la Fiscalía de la Nación y que fueron revelados por Correo y Perú.21. Olivera también ha sido implicado en el caso de las cartas falsas enviadas a El Vaticano, denunciado por Correo. El segundo abogado de Alejandro Toledo, José Marcelo Allemant, también ha pasado a engrosar la lista de corruptos que están estrechamente ligados al entorno presidencial. “Mientras realizaba gestiones para reforzar la defensa del presidente en el caso de la demanda contra el congresista Rey –dijo Valenzuela-, Allemant incurrió en los delitos de tráfico de influencias, soborno y extorsión, y contra la administración de justicia. Todavía ningún fiscal se atreve a denunciarlo, aunque el Colegio de Abogados de Lima estudia la posibilidad de expulsarlo.” La periodista añadió las acusaciones por agresión a los sobrinos de Toledo, quienes fueron denunciados por las propias víctimas, así como otros casos que,

aun cuando no comprometen a la familia del mandatario, no son menos escandalosos: el caso Mufarech y el caso Zevallos, entre otros. Según la encuesta, dijo la periodista, “la corrupción es considerada como un problema muy grave por la mayor parte de la ciudadanía, lo cual ya constituye un importante avance. Sin duda, eso se explica por la labor desarrollada por la Procuraduría, los fiscales y los jueces anticorrupción, pero también por el trabajo de investigación realizado por la prensa. Ahora, la pregunta es: ¿Esta percepción es correcta? Y, en lo que se refiere a ubicar la corrupción como tercer gran problema del país, ¿se trata de una valoración acertada? Yo creo que no, porque pienso que la corrupción es el problema esencial, como lo fue en otros tiempos el terrorismo de Sendero Luminoso y del MRTA. Los otros problemas que la población identifica como gravísimos no podrán solucionarse jamás si no se controla previamente la corrupción. No se podrá contrarrestar la falta de empleo ni los problemas económicos, ni afianzar una estabilidad que permita atraer inversiones, ni garantizar la independencia del Poder Judicial, si no se combate frontalmente a la corrupción”. Valenzuela aseguró que la sociedad, en el fondo, lo sabe, lo denuncia e incluso lo utiliza para justificar sus protestas y excesos. Mencionó los sucesos recientes en Juliaca, donde la turba saqueó e incendió diecisiete prostíbulos. Y no lo hicieron sólo porque pensaban que estos lugares eran decadentes y nocivos para sus jóvenes, sino sobre todo indignados porque funcionaban gracias a los recursos de amparo de un juez al que habían pagado. Y, cuando los pobladores de Ilave quemaron vivo al alcalde, ello se debió a que pensaban que se había apropiado del dinero destinado a la construcción de un puente. Cuando los cocaleros marchan de ciudad en ciudad, gritan a voz en cuello que Devida está robando la plata otorgada para la sustitución de cultivos. Estas acusaciones no son necesariamente ciertas, opinó la periodista, pero es indudable que la razón que la gente encuentra para rebelarse es la sospecha de corrupción. “Si la sospecha de corrupción es un móvil determinante para la protesta, ¿por qué esto no se traduce en la encuesta? –cuestionó la comentarista-. Me atrevería a decir que ello se debe a otro de los fenómenos que analiza la misma encuesta y

que agrava aún más la situación de la corrupción en el Perú: porque cerca de la mitad de los entrevistados piensa que el país es muy corrupto y porque sólo alrededor de la tercera parte manifiesta un ‘rechazo definido hacia la corrupción’.” Valenzuela recordó la ilusión que se despertó en aquellos peruanos que participaron de una u otra manera en la oposición contra el régimen abusivo y corrupto de Fujimori y Montesinos. En su opinión, el error residía en pretender que la ilusión de acabar con la corrupción era compartida por los políticos que sufrieron junto con los ciudadanos los vicios y limitaciones impuestos por la dictadura. “Al cabo de tres años y medio de recuperada la democracia –observó-, uno puede percatarse de que en nuestro país los políticos conforman una rara especie de gatos que aun escaldados vuelven a entrar al agua. No obstante, creo que ningún ciudadano medianamente informado duda de que las razones que encumbraron a Fujimori y Montesinos durante toda una década se encuentran en la mezquindad, cobardía e incompetencia de la misma clase política que usufructuaba el poder y que hoy continúa haciéndolo.” La comentarista señaló que pese a haber transcurrido veinte años de guerra fraticida, de dolor, indolencia, represión y persecución, la clase política parece no haber aprendido nada, pues no enfrenta directa y honestamente el gran problema de la corrupción que asola al país. Finalmente, Valenzuela advirtió que Fujimori “encabeza la lista de preferencias electorales con 20 %. Esto se debe, fundamentalmente, a que el presidente Toledo, autoproclamado salvador de la democracia, se ha quedado inmovilizado en el centro del gobierno debido a la corrupción de su familia, sus abogados y su entorno más cercano”.

Rosa María Palacios

La comentarista expresó que los resultados de la encuesta la han dejado tan preocupada como en los dos años anteriores y que estos ayudan a explicar diversos fenómenos sociales.

Su primera constatación fue “que vivimos en una sociedad que tiene una pobre o bajísima estimación de sí misma. El 91 % califica a su país como corrupto, lo cual no sólo es una calificación que se otorga al Estado, sino también a toda la sociedad en su conjunto. Esta pobre autoestima va acompañada de una visión pesimista de futuro porque los encuestados, en un 83 %, creen que en los próximos años la corrupción seguirá igual o aumentará”. Palacios consideró que esta constatación guardaba relación con la explosión del fenómeno migratorio hacia el exterior. “¿Quién quiere vivir en un país sin esperanza de cambio? –se preguntó-. Las cifras de emigrantes peruanos son hoy mucho mayores que en la época del gobierno de Alan García, de acuerdo con los datos de la Cancillería, y creo que este tipo de encuestas nos demuestra que la búsqueda de un mejor porvenir no se debe sólo al problema de la falta de empleo.” La comentarista estableció una comparación con la percepción de la corrupción que se tenía durante el fujimorismo, que fue mucho menor. Ello se debió al concurso de varios factores, entre ellos el control de los medios de comunicación y la centralización de la corrupción, a través de circuitos constituidos y controlados desde el SIN, en instituciones claves como el Poder Judicial o las Fuerzas Armadas. Naturalmente, cuando se pusieron estos hechos al descubierto, dichas instituciones sufrieron un fuerte desprestigio a nivel de la población. El impacto inicial de estas revelaciones permite entender el desasosiego y justificar el pesimismo que reflejaron las dos encuestas anteriores. “Sin embargo –señaló Palacios-, ese desprestigio pudo haber sido rápidamente revertido si se hubieran producido reformas profundas, inmediatas y convincentes. Tomemos el ejemplo de la ONPE. A fines del año 2000 era una institución desprestigiada, cuya anterior jefatura se encuentra hasta el momento procesada por corrupción. No obstante, hoy es una de las instituciones más respetadas y fiables del Estado peruano. ¿Qué pasó? Pues que se efectuaron los cambios y se les dio continuidad, lo que no se ha producido ni en el Poder Judicial, ni en las Fuerzas Armadas, ni en la Policía Nacional. Por el contrario, en el caso del Poder Judicial cualquier litigante les puede decir que la ventaja de la

corrupción anterior era que tenía ventanilla única mientras que la de ahora ni siquiera es mafiosa, sino tan solo el ”recurseo” caótico de jueces, fiscales y auxiliares de justicia. En ese sentido, la responsabilidad que tiene este gobierno no se limita a lo que ha hecho sino, sobre todo, a lo que ha dejado de hacer en cuanto a la recuperación de instituciones que son indispensables en un sistema democrático.” La comentarista opinó que el gobierno actual, aunque todavía es percibido como menos corrupto que el de Fujimori, corre el riesgo de acabar peor. Es verdad que “la memoria es frágil y lo que parecía un escándalo hace veinte años yace hoy en el olvido, lo que afecta cuando se pretende un juicio objetivo al establecer comparaciones entre gobiernos. Pero el salto de 10 %, de un año al otro, en la percepción de corrupción en este régimen, recoge no sólo las denuncias respecto al “recurseo” de la familia presidencial. Hechos más graves como la participación del asesor Almeyda en tratos con el general Villanueva o el caso Bavaria se han conocido recién este año”. Hay un dato que ofrece la encuesta que a Palacios le llamó la atención y es el que concierne a los cambios significativos en la percepción de la corrupción según el nivel de instrucción. “Las personas sin instrucción –observó la periodistaconsideran que el gobierno de Toledo es más corrupto que el de Fujimori. Y tal vez lo sea: es una hipótesis que debe ser verificada, ya que el gobierno tampoco ha sido capaz de estructurar una red social, ni siquiera una de tipo clientelista.” Otro de los aspectos analizados por la periodista fue el de la falta de confianza en las autoridades. “Esto constituye un fenómeno generalizado -advirtió-, y, salvo algunas excepciones, tiene un rostro regional y local tan o más preocupante que el descrédito del gobierno central que se está incrementando sustancialmente el presente año. Si bien resulta paradójico que las instituciones llamadas a asumir el liderazgo en la lucha contra la corrupción (el gobierno central, el Congreso, el Poder Judicial y la Policía Nacional) sean las mismas que son percibidas como las más corruptas, hay otras consecuencias que es preciso tener en cuenta. Los actos de violencia que se producen con regularidad en el interior del país revelan la ausencia del Estado o la falta de soluciones del Estado para encarar los

problemas regionales y locales. Este desprestigio resalta en la encuesta y, ciertamente, los motivos de desaprobación de los presidentes regionales superan a los de aprobación. Hay que recordar que al alcalde de Ilave lo lincharon por acusaciones de corrupción y que los estudiantes de las universidades públicas que se han movilizado este año lo han hecho por la misma razón.” La periodista convino en que no todas las noticias eran desalentadoras. Citó como ejemplo la disminución del índice de corrupción cotidiana y cierta mejoría en lo que se refiere a un rechazo definido de la mayoría de los actos corruptos. Pero, por otra parte, señaló que las cifras de tolerancia todavía eran altísimas. Palacios dijo que “la Iglesia y la familia son las instituciones en las que más se confía por su desempeño en la lucha contra la corrupción. Las conductas tolerantes con la corrupción cotidiana deberían ser combatidas en esos ámbitos, más cercanos a la intimidad y a la conciencia individual. Poco es lo que se está haciendo si la connotación neutra de la palabra ‘coima’ ha crecido de un año al otro”. Finalmente, la comentarista observó que la encuesta había sido respondida por cabezas del hogar, es decir, por personas cuyo liderazgo implica dar el ejemplo e inculcar valores. “Si así están los jefes –concluyó-, ¿cómo estará el resto de la familia?”

Augusto Álvarez Rodrich

El comentarista analizó las conclusiones que arrojaba la encuesta y estableció que, en primer lugar, los peruanos tienen la sensación de que viven en una sociedad muy corrupta. En segundo término, los peruanos perciben que los últimos tres gobiernos han sido corruptos. “Durante el gobierno de Alan García –señaló-, tuvimos un manejo desastroso que desembocó en una aguda crisis económica y en una inflación galopante. ¿Qué nos dejó esto a los peruanos? Aparte de un profundo malestar, nos dejó una sensación de desconfianza hacia el Estado. Después de todo, la gente ha

aprendido un poco sobre economía y aunque no sabe con precisión qué es déficit fiscal, sí intuye que se trata de algo muy malo.” Sin embargo, el periodista también mencionó una tercera conclusión, que juzgó como muy preocupante. Se refirió a la excesivamente alta tolerancia que tienen los peruanos respecto a la corrupción. “Es decir –opinó-, esto significa que podemos vivir con la corrupción. Todos tenemos la sensación de que todos son corruptos, de que nada va a cambiar en el país, y al mismo tiempo somos conscientes de que tenemos que mejorar nuestra situación, nuestra movilidad social. Por ello muchas personas persiguen cargos públicos, ya que ello supone estar en el meollo de la corrupción y aprovechar sus ilícitos beneficios. Así como hay un viejo dicho que dice ‘cornudo pero contento’, los peruanos también podríamos jactarnos de ser ‘corruptos pero contentos’.” Lo curioso, indicó, es que cuando los peruanos viajan al exterior y manejan no pasan una luz roja, cruzan por las esquinas y respetan en general las normas de tránsito. En su opinión, esto corroboraba que los peruanos no son corruptos por naturaleza sino que en el país se han dado las condiciones para favorecer una conducta corrupta. Luego aludió a la reciente visita del presidente de Colombia, Álvaro Uribe, quien arguyó en la reunión de CADE que lo fundamental para combatir la corrupción era dar ejemplo. “Los empresarios asistentes primero sonrieron, pero después aplaudieron muy fuerte”, anotó Álvarez Rodrich. Asimismo, en cuanto a la corrupción que se había detectado en el gobierno de Toledo, dijo que esta no podía ser comparada con la que imperó durante el gobierno de Fujimori. “Se trataba de una mafia organizada –puntualizó-, mientras que la de ahora es una suerte de ‘recurseo’ ilícito.” En ese sentido, recordó que la prensa cumplía un rol fiscalizador esencial, como se había comprobado con las denuncias de corrupción que habían surgido gracias al trabajo de los periodistas de investigación. Asimismo, criticó la falta de respaldo del gobierno a los procuradores anticorrupción. Al comienzo, el Ejecutivo se mostró muy contento cuando se investigó a fondo la corrupción del gobierno de Fujimori y Montesinos. Sin embargo, esta actitud cambió cuando las baterías también fueron enfiladas contra

los brotes de corrupción en el seno del gobierno actual. Allí se dio inicio a una política de hostigamiento y rechazo a la labor de los procuradores. Es decir, todo iba bien mientras las investigaciones no comprometiesen al gobierno central. Álvarez Rodrich puso énfasis en que la actuación de la familia del presidente había sido nefasta para su gobierno, pues ha dado la impresión a los ciudadanos de que la gente llega al poder para lucrar. También cuestionó la tolerancia y la complicidad del gobierno con ciertos funcionarios y congresistas como Mufarech. “Lo grave –dijo el comentarista- es la falta de voluntad política del gobierno para luchar contra la corrupción. ¿Cuál ha sido la actitud de los presidentes del Congreso? Todo apunta a que simplemente no han querido meterse en problemas. Y, por cierto, el problema se agrava cuando uno se percata de que la corrupción no sólo aflora en la conducta de los políticos sino también en la de algunos empresarios. Vale la pena recordar que no sólo es corrupto quien recibe la plata sino quien la da. Mientras tanto, parece que nos esmeráramos por continuar corruptos pero contentos.”

Moderador: José Ugaz

Algunos especialistas han argüido que la corrupción es un concepto cultural, algo que se origina en el pago por los servicios que se acostumbra en las comunidades, según los estudios antropológicos. Sin embargo, otros especialistas disienten respecto a esta posición y rechazan las explicaciones de orden cultural en el tema de la corrupción. Yo plantearía una segunda ronda de comentarios en torno a la siguiente cuestión: ¿Dependemos realmente de un caudillismo moral que plantee una estrategia efectiva para combatir la corrupción o se trata de un problema que debemos encarar a nivel colectivo?

Cecilia Valenzuela

La periodista expresó que la idea de que la corrupción está arraigada culturalmente en los peruanos le parecía una estupidez. Citó como ejemplo el caso de los emigrantes peruanos al Japón, quienes han adoptado una formalidad que los lleva a rechazar a aquellos compatriotas que delinquen o que muestran una conducta contraria a las normas que imperan en esa sociedad. En su opinión, los peruanos no han tenido un buen ejemplo en las cúpulas de los gobiernos que se han sucedido desde la época de la guerra con Chile. Y también mencionó el daño que hizo la intervención de la Iglesia desde los primeros tiempos de la República. “No somos lo suficientemente sinceros como nación para aceptar cómo somos –observó-. Uno de los principales problemas es la falta de liderazgo. Somos un país donde ha imperado la idea del caudillo y del patrón que hace lo que le viene en gana y no consulta al resto. Está claro que no aprendemos de nuestros errores. Necesitamos líderes, pero con un proyecto amplio y que sepan trabajar en equipo.” También cuestionó la actitud que prevalece en la clase política, cuyos miembros “no se mueven ni pestañean demasiado porque están demasiado pendientes de su posible reelección. Lamentablemente se mantiene la idea de que hay que llegar al Congreso para enriquecerse”. “Nada perjudica más a la democracia que la impunidad”, sentenció.

Rosa María Palacios

La comentarista dijo que coincidía con Cecilia Valenzuela en el sentido de que no existe una cuestión cultural en el origen de la corrupción. “Es como decir que la pobreza justifica el delito -alegó-. Lo que sí creo es que la discriminación moral revela una conducta moral. Un niño de siete años, tal como nos enseñaba la religión, debe aprender ya a reconocer qué está bien y qué está mal. Otro tanto pasa en la adolescencia. El problema es que mucha gente no es consciente de

que ha hecho mal y que recibir dinero de Vladimiro Montesinos supone un comportamiento inaceptable.” Por otra parte, la periodista comentó que es admirable el trabajo que desarrollan los procuradores anticorrupción y que cualquiera puede comprobar que mantienen la moral alta pese a encontrarse en situaciones adversas. Asimismo, destacó la labor de los jueces anticorrupción. “Lo que nos hace falta – sostuvo- son los liderazgos positivos y proactivos. Una institución fundamental en la lucha contra la corrupción es el Poder Judicial y, sin embargo, ese liderazgo que debería estar en manos de los jueces brilla por su ausencia. Y tampoco lo vemos en la clase política ni en el Poder Legislativo. Por eso la gente acaba teniendo la percepción de que todos deberían irse. La figura de los salvadores de la patria, muy socorrida en otros tiempos, ya no tiene sentido. En cambio, lo que sí hace falta es un conjunto de liderazgos que afronte la lucha contra la corrupción y los demás problemas que afectan al país.”

Augusto Álvarez Rodrich

“Yo no creo que los peruanos tengamos la corrupción en la piel –afirmó-. Lo increíble es que persista la apreciación: ¡Qué bien la hicieron los corruptos! En esa perspectiva, hay que contemplar dos aspectos básicos. Primero, el escaso sentido de pertenencia. Si no nos va bien, entonces la política que se adopta es la de irse del país porque esto se va a ir al diablo y lo mejor que uno puede hacer es sacar su dinero fuera y marcharse. Y, segundo, que no existen soluciones abiertas para todos. Si hay robos en mi vecindario, construyo un gran muro que proteja mi casa. Es decir, no pienso más que en mí. La sensación última es la de ¡sálvese quien pueda! Y, desde luego, con esa actitud no se puede ganar ninguna batalla contra la corrupción.”

Moderador: José Ugaz

El presidente de Proética propuso que el psicoanalista Jorge Bruce, quien se encontraba entre los asistentes, diera su opinión.

Jorge Bruce

El analista señaló que en psicología hay una distinción entre naturaleza y cultura. “Vladimiro Montesinos no nació corrupto –dijo-, pero en algún momento aprendió. Esto permite pensar que existe una cultura impregnada de corrupción desde los tiempos de la República. Y, claro, tampoco hay una conciencia de valores. El sistema está corrompido y no hay transmisión de estos. Las cosas son complejas. Los padres de familia saben que su rol es decirles a sus hijos ‘esto es lo que deberías hacer’. No obstante, vivimos en un país donde se opta más bien por decirles ‘esto es lo que tienes que hacer si no quieres que te vaya mal’. Y, desgraciadamente, se privilegia un tipo de comportamiento que transgrede las reglas de la convivencia y del civismo. Finalmente, yo pienso que no hay una naturaleza corrupta, pero que vimos en una sociedad, en una cultura sumamente corrupta.”

Pepi Patrón

La doctora Patrón señaló que en su campo profesional, la filosofía, se ha estudiado mucho esta distinción entre naturaleza y cultura. Mencionó los estudios comparativos sobre el desarrollo de los valores éticos y comentó lo siguiente: “Desde ese punto de vista parecería que las mujeres son bobas éticas porque en su adolescencia no adquieren -o tienen problemas para adquirir- el concepto abstracto de justicia. Sin embargo, a diferencia de los hombres, las mujeres policías no son corruptibles. De ahí el desconcierto de los choferes, quienes no saben cómo tratarlas y acaban atropellándolas, como ocurre con frecuencia en el Perú.” La comentarista concluyó su intervención diciendo que, en su concepto, existe un problema adicional de género. Aunque precisó que no era cuestión de hombres

contra mujeres, sino que había que analizar la manera cómo inciden lo masculino y lo femenino en el problema de la corrupción.

Comentarios de los participantes

Participante 1

Uno de los participantes pidió la palabra y comentó que sería interesante analizar la percepción de los valores entre los niños. “Sin duda –dijo-, los aprendemos en la escuela, pero los vamos perdiendo en el camino.”

Participante 2

El participante se identificó como oriundo del departamento de Apurímac y sostuvo que el tema de la corrupción es cultural. “Mucho se habla de ser ‘vivo’. Esto es algo que nos inculcan desde pequeños, pues si no me comporto así entonces soy un tonto. ¿Por qué no hacemos una campaña con el fin de cambiar esta visión?”

Participante 3

En opinión de este participante, en el análisis del problema y en la búsqueda de soluciones era imprescindible la inclusión de la participación ciudadana.

Cecilia Valenzuela

La periodista aseveró que no creía que las mujeres, sólo por el hecho de serlo, eran menos corruptas que los hombres. Para ella se trataba ante todo de una cuestión de educación, de madres que transmiten a sus hijas una visión distorsionada de las cosas. “Yo creo que cuando se logre que caigan los políticos

y magistrados que se encuentran en la cima, esto necesariamente va a repercutir abajo y hacer que disminuya la corrupción”, concluyó.

Rosa María Palacios

Para Rosa María Palacios uno de los principales problemas era cuánta discrecionalidad se le debe dar a un funcionario público en el cumplimiento de su labor. “Si le doy poca, el sistema no funciona; si le doy mucha, se puede generar corrupción”, arguyó. Por otra parte, señaló que el tema de los procesos de participación ciudadana resulta esencial para delinear una estrategia contra la corrupción: “Si insistimos en que la sociedad intervenga más en la formulación de las normas y en el establecimiento de pesos y contrapesos en la labor que desarrollan los funcionarios del Estado, estoy segura de que todo ello contribuirá a hacer decrecer la corrupción.”

Alfredo Torres

El experto en encuestas advirtió que no existe un patrón claro, lo que se podía comprobar con los resultados que variaban cada año respecto a los departamentos considerados como los más corruptos. Y, más allá del debate en torno a la corrupción vista como un hecho cultural o sobre si debe hacerse un análisis según el criterio de género, dijo que había un juicio que resultaba indiscutible: “Hay más inclinación hacia la corrupción entre la gente que tiene un mayor nivel de educación.”

Conferencia: La capacidad investigadora del Congreso desde la perspectiva de los congresistas Ernesto Herrera Congresista de la República

Moderador: Álvaro Rey de Castro

El moderador advirtió que se daría inicio a esta parte del seminario con la solitaria presencia del congresista Ernesto Herrera, pese a que se había invitado también a dos representantes más del Parlamento. “El congresista Herrera es de la bancada de Perú Posible, aunque independiente –señaló Rey de Castro-. Ha sido alcalde provincial de Ilo y ha integrado la Comisión de Investigación en el Congreso, además de cumplir con otras funciones.”

Ernesto Herrera Congresista de la República

El congresista comenzó su intervención señalando que, más que una exposición académica, iba a hacer un recuento testimonial según su propia experiencia en el Congreso. “A partir del gobierno de transición –dijo-, se formaron siete comisiones investigadoras, las de Waisman y Morales (2000-2001) y las de Townsend, Diez Canseco, Mulder, Alvarado y Valencia (julio 2001-junio 2002). Esto nos sirvió para asumir la labor de la CICCOR, que entregó 27 informes o carpetas de trabajo. La investigación necesita metodología, procesos, ordenar un equipo y manejar una serie de instrumentos que permitan consolidar las distintas fases del proceso. Nosotros hemos realizado 267 sesiones de trabajo, de las cuales sólo cuatro tuvieron carácter público y 259 fueron reservadas. Los interrogatorios tomaron 560 horas y, en total, el tiempo efectivo de trabajo fue de

44,200 horas, durante 130 días, lo cual se tradujo en un material de 390,000 folios.” Asimismo, Herrera indicó que a él le tocó investigar el caso de Fujimori y los derechos humanos, su familia y otros temas como la desaparición de estudiantes en Huancayo o en el valle del Santa. Respecto a las acciones efectuadas por la CICCOR, el congresista afirmó que “se realizó un trabajo en coordinación con los organismos anticorrupción y se contó con el apoyo profesional de personal de la SBS, la Procuraduría, la Policía Anticorrupción y la Contraloría General de la República. En cuanto al secreto bancario, su levantamiento era una herramienta indispensable y para ello se debió recurrir a la Superintendencia de Banca y Seguros (SBS). Y, en lo que concierne a los 27 informes que se prepararon, estos fueron alcanzados al Ministerio Público, la Procuraduría y la Contraloría.” El congresista también señaló que todos los informes de las comisiones investigadoras fueron colocados en la web y que se editó un CD para propiciar una difusión masiva. Hasta hora se han digitalizado cerca de dos millones y medio de folios de todas las investigaciones realizadas por el Congreso. Asimismo, Herrera puntualizó que se está investigando lo que ha pasado con los 1,650 millones de dólares, cantidad a la que ascienden los recursos desviados por la corrupción. Luego abordó el problema empresarial y financiero. “¿Por qué un microempresario al que le va mal en su negocio tiene que responder con la hipoteca de su casa –se preguntó-, mientras que los grandes grupos financieros se hacen préstamos entre ellos y con frecuencia sin garantía y sin aval?” Herrera dijo que debido a estos malos manejos, ahora todos los peruanos debemos pagar más de 300 millones de dólares para equilibrar la situación. “Lo importante –afirmó- es que ahora el flujo de información se encuentra a disposición de todos los peruanos. Esto es, sin duda, un aporte. Todas las investigaciones son de libre acceso, y de lo que se trata es de propiciar la transparencia y el libre acceso a la información.”

El congresista opinó que no es posible investigar todo, de manera que los procesos de investigación del Congreso deben poner énfasis en los temas nacionales que resulten más emblemáticos. Asimismo, admitió que no todas las comisiones investigadoras tienen el mismo nivel de productividad y eficacia. Herrera dijo que era muy consciente de que existe una burocracia que tiende a empeorar las cosas y que hay que impulsar la modernización de la gestión del Estado. Respecto a las investigaciones en sí, dijo que no hay una metodología preestablecida para ejecutar ese trabajo. Para él, las que han obtenido los mejores resultados han sido las Comisiones Especiales. “Es decir –apuntó-, cuando se concentran unos temas en una comisión, se puede lograr mayor eficacia en la investigación. Por ello creo que hay que especializar más el trabajo de las comisiones.” Herrera también reconoció que las investigaciones llevadas a cabo por el Congreso no siempre han permitido óptimos resultados en los procesos anticorrupción. Y añadió que los costos han sido altos y que incluso la publicidad de algunos hechos ha limitado posibles acciones posteriores del Poder Judicial. Después el congresista se refirió a las propuestas y sugerencias que consideraba fundamentales para mejorar la capacidad investigadora del Poder Legislativo. En su criterio, el Congreso debe contribuir a que la modernización del Estado se encuentre ligada a todos los temas en cuestión. En ese sentido, observó que no habían equipos especializados en el Parlamento para desarrollar esa función. También recomendó que la institución garantice la formación de profesionales expertos en investigación y que el diálogo fuera fluido con otros organismos y entidades como la Procuraduría y la Contraloría, entre otros. “En esa perspectiva – aseguró-, creo que la modernización del Congreso es un punto básico. El proceso de investigación debe formar parte del proceso de modernización, lo que supone capacitación, manual de procedimientos, base de datos, concertación de esfuerzos y una relación horizontal del Congreso con la ciudadanía.”

Además, señaló que las denuncias debían de ser previamente calificadas según su magnitud y alcance. “Todos debemos asumir un rol como parte del sistema anticorrupción”, sostuvo. Asimismo, sugirió la conveniencia de conformar un equipo en el Centro de Investigaciones Parlamentarias (CIP) que se dedicara exclusivamente a hacer un seguimiento del Presupuesto Nacional de la República.

Moderador: Álvaro Rey de Castro

El moderador informó que él había pertenecido a un grupo de investigación bajo el gobierno del presidente Toledo y había integrado Proética, así como una comisión anticorrupción que asesoró al Ministro de Justicia Baldo Kresalja. Rey de Castro se dirigió al congresista Herrera y le dijo que no estaba tan seguro acerca de la necesidad de lograr una mayor especialización en las comisiones investigadoras del Congreso. Mencionó una de sus experiencias, como integrante de un grupo interdisciplinario, el cual reunía a abogados, ingenieros, historiadores, psicólogos, entre otros profesionales. “Creo que lo más efectivo sería configurar un Sistema Nacional Anticorrupción”, afirmó, luego de llamar la atención sobre las deficiencias que se perciben en el Ministerio Público, el Congreso y el Poder Judicial. A continuación, el moderador refirió que cuando formaba parte de una comisión anticorrupción se le hizo una propuesta al presidente Toledo. Este aceptó la idea y nombró a un asesor presidencial para dirigir la lucha contra la corrupción, aunque todo quedó en un nombramiento, sobre todo porque no se organizó la estrategia que demandaba encarar un problema tan grave. Rey de Castro explicó que debido a esta situación surgieron instituciones como Proética, ya que era mucho mejor crear un organismo exterior que pudiera fiscalizar la labor del Estado, sin ataduras partidarias ni trabas que suelen entorpecer el control que deben ejercer determinados organismos del gobierno.

“Sería emblemático para el poder actual –sostuvo Rey de Castro- que promoviera justamente la investigación del propio gobierno.” Trajo a colación casos como el de Eliane Karp o el de Zaraí Toledo, el cual “se convierte en un caso de moral pública y no de ética ciudadana porque el presidente habló con los jueces que debían emitir su veredicto sobre tan engorroso asunto. Esto nos suscita oposición al gobierno. Porque, ¿quién fiscaliza a los fiscalizadores? La idea de conflicto de intereses parece haber desaparecido del mapa. Me agradaría mucho poder confiar en la voluntad del gobierno para luchar contra la corrupción, una voluntad que tome la iniciativa de investigar los actos corruptos que se producen en el seno del mismo gobierno.” Rey de Castro también se preguntó dónde estaba la sociedad civil... “El Congreso –dijo- no tiene como misión principal la investigación y fiscalización. Sin duda, la labor de fiscalización más importante es la que debe llevar a cabo la sociedad civil. Ahora da la impresión de que ser cívico es un pecado, pues lo que falta en el sistema nacional anticorrupción es precisamente la participación ciudadana.” Finalmente el moderador le dijo al congresista Herrera: “Usted no se debe al Congreso, usted se debe al pueblo que lo eligió. No debe avergonzarse por no estar especializado en investigación, porque como congresista esa no es su misión.”

Ernesto Herrera

“Hablando de manera parcial –replicó el congresista-, diré que se ha tratado de cumplir con los objetivos. ¿Dónde está la participación de la sociedad civil? Cuando se investiga sobre violaciones de los derechos humanos hay que entrevistar a los padres y familiares de los desaparecidos y recoger diversos testimonios que involucran no sólo a funcionarios y miembros del aparato estatal. Asimismo, cuando las investigaciones han estado vinculadas al Poder Judicial,

hemos llamado a los jueces y fiscales. Por ello, quiero insistir en que sí ha estado presente la sociedad civil en el curso de nuestras investigaciones.” El congresista agregó que los informes respectivos han sido presentados en instituciones como la Universidad Mayor de San Marcos y, desde luego, no sólo en la ciudad de Lima sino también en Trujillo, en Puno o en Moquegua. “Y hemos hecho estas presentaciones públicas –sostuvo- para poder decirle a la comunidad: Esto es lo que pasó durante los diez años de corrupción del gobierno de Fujimori. Yo sí estoy convencido de que todo tema que se investigue servirá para reconstruir un puente entre la ciudadanía y el Estado. En consecuencia, insistiría en que deben proponerse mejoras en la Ley de Participación Ciudadana. Finalmente, debemos estimular la creación de ciudadanía. Durante los años 1999, 2000 y 2001, cuando no existía la Ley, hicimos esfuerzos para lograr la participación ciudadana. Y ello no sólo para exigir los derechos que tiene la comunidad sino para propugnar el cumplimiento de sus deberes.” Luego el congresista se refirió al dicho de “otorongo no come otorongo”, al preguntarse: “¿Quién fiscaliza a quién? ¿Qué institución de la sociedad civil haría un seguimiento de los congresistas que no cumplen con sus funciones?” Por otra parte, afirmó que, cuando se hacen críticas, siempre es necesario considerar el contrapeso. “¿En qué país el Congreso tiene una aprobación del 50 o 60 %? –dijo-. No se puede meter a todos en el mismo saco. Yo sí tengo la convicción de que hay maneras de renovar la política.”

Moderador: Álvaro Rey de Castro

El moderador cerró esta parte del programa destacando que Ernesto Herrera es uno de los escasos miembros del Congreso que se dirige a la sociedad civil para instarla a observar y fiscalizar su labor.

Conferencia: La capacidad investigadora del Congreso desde la perspectiva de la prensa Gustavo Gorriti Periodista

“Hace cuatro años terminó la dictadura de Fujimori y Montesinos y todos podemos recordar la sensación de enorme expectativa que tuvimos en ese momento –expresó el periodista-. Durante esos meses tuvimos las evidencias incontrolables de los audios y videos, respecto a lo que había pasado realmente en el gobierno anterior. Todo ello nos dio esperanzas en la refundación de la República y pensamos que a partir de ese momento encontraríamos la manera de renovar el Estado y hacier el bien común.” A continuación, el conferencista se refirió a la decepción que siguió a este periodo de optimismo. “En el Congreso del Perú hasta hoy se debate qué quiere decir la expresión ‘honestamente’ -observó con sarcasmo-. Entre ese momento de gran entusiasmo y ahora, cuando impera una sensación de impunidad exacerbada y de abuso general, si nos dedicáramos a hacer un identikit de un miembro del Congreso, este sería nefasto.” Sin embargo, Gorriti admitió que el Congreso había emprendido investigaciones sumamente importantes. Aludió al trabajo de la Comisión Waisman y de la Comisión Morales, así como a la labor de las comisiones Townsend, Diez Canseco, Mulder, Alvarado y Valencia. “Gracias a esto hubo un gran avance –señaló-, pues se trataba de una función que en ese momento no hubiera podido llevar a cabo la Procuraduría, sobre todo debido a los niveles de corrupción del régimen anterior. Toda esa documentación de millones de folios descansa en lo que fue el Banco Popular. Y la Comisión Herrera ha sido la continuación temática y conceptual de lo que se hizo entonces.” En opinión del periodista, se podría argüir que el Estado fue manejado por una cleptocracia durante la década pasada, tal como se desprende del resultado de las investigaciones y de las evidencias que corroboran el altísimo grado de corrupción que se alcanzó. “En ese sentido, el año 2000 fue un año de plena

representación y representatividad –afirmó- y el Congreso actuó durante ese breve periodo con eficiencia. Pero, ¿qué ocurrió después? A partir de 2001 la impresión es otra: el congresista ya no actúa a favor de la sociedad civil sino como representante de su partido y, por tanto, como representante de su caudillo. Y, sobre esa base, cualquier lucha contra la corrupción está destinada a fracasar.” “Si hacemos una revisión en la prensa de lo que ha hecho Mufarech, un individuo que utiliza la investidura parlamentaria para su provecho personal anotó-, nos percataremos de que su conducta ha tenido el efecto de socavar la lucha anticorrupción. Asimismo, ustedes han podido comprobar, a raíz del caso del congresista Gonzales, cómo ha operado la protección mutua al interior del Congreso y cómo personas que han luchado por la democracia acaban encubriendo un delito flagrante.” En este punto, el periodista observó que la presión de la opinión pública ha sido muy importante para orientar el debate y fiscalizar la acción de los congresistas, al igual que el rol cumplido por la prensa. No obstante, al volver sobre el tema de los congresistas y de los partidos, Gorriti advirtió que había que revertir esa tendencia perversa en pro del caudillismo: el jefe del partido debe estar a favor del partido y este a favor de la representación en el Congreso. “La única manera en que la democracia llegue a echar raíces –puntualizó-, será cuando se logre consolidar una democracia parlamentaria; cuando la soberanía del gobierno se apoye en el Congreso, este será mucho mejor. En consecuencia, debemos propiciar un Congreso cuyos participantes se encuentren calificados para servir a su pueblo.”

Comentarios de los participantes

Uno de los participantes le preguntó al expositor cuál era la función de la prensa y qué estaba haciendo esta para prevenir el mal de la corrupción. Gorriti dijo que “la prensa tiene una función de investigación y de fiscalización, y, a veces, de denuncia. Pero, lamentablemente, también ha habido y hay prensa corrupta. Por otra parte, no siempre es posible tener una cobertura adecuada en el

momento preciso, pero, cuando eso ocurre, entonces se puede recurrir al periodismo de investigación.” Otro de los participantes comentó que existe un sistema de corrupción al que hay que oponer un sistema de anticorrupción desde el mismo Parlamento. Adujo que hay una incoherencia legal, porque, en cierto sentido, se está formando una red de corrupción desde el ámbito del Congreso. Asimismo, dijo que le pediría al periodismo que contribuya a generar una conciencia de ciudadanía. En su opinión, la prensa en el Perú parece responder a los intereses de los empresarios y no de la ciudadanía: de ahí la escasez de investigaciones periodísticas. Un representante de Transparencia en Puno intervino para señalar que notaba cierta satisfacción en el rol del periodista, por cuanto este pertenece a un “cuarto poder” capaz de derribar a un gobierno. Y, por cierto, esta percepción de la labor de la prensa no le parecía aconsejable. Uno de los participantes que también provenía del interior del país indagó acerca de qué era lo que hacía la prensa capitalina respecto a los casos de corrupción en provincias. Otro preguntó si la prensa tenía la necesaria capacidad para fiscalizar y si no había duplicidad en las investigaciones, sobre todo cuando el Ministerio Público se dedicaba a algún caso en profundidad. Por otro lado, alguien planteó la cuestión respecto a quién le correspondía fiscalizar a la prensa. Y, por último, otro de los asistentes dijo que en el informe de la Comisión de la Verdad se distinguen tres fases de la actitud de la prensa: sorpresa, sensacionalismo y la aparición de las unidades de investigación periodística.

Moderador: Álvaro Rey de Castro

El moderador del seminario intervino para decir que era muy fácil culpar al Congreso y que, sin embargo, no recordaba que en otras épocas hubieran malos Senados, ni siquiera en la época del general Odría. Por otra parte, añadió que “la

propia prensa no se puede librar de una autocrítica: no haber señalado los primeros signos de corrupción. ¿Cómo fue que nadie criticó en su momento la estructura misma de la Comisión Nacional Anticorrupción? Es evidente que los periódicos adoptan las posturas que quieren, pero ahora se tiene la impresión de que criticar al Estado significa pretender tumbar la democracia”.

Gustavo Gorriti

Sobre el tema del Congreso, el periodista expresó que coincidía con quienes señalaban que a menudo se promulgaban leyes incoherentes, las cuales favorecían la corrupción. “Esto hace muy difícil una administración apropiada de la justicia –observó-. Vamos de una cultura de parche a una cultura de remiendo.” Por otro lado, retomando el asunto de las funciones del periodismo, añadió que aparte de la fiscalización la prensa tiene un propósito meramente informativo; es decir, debe darle a los ciudadanos la verdad de los hechos centrales y relevantes. Asimismo, hizo hincapié en que cuando se trata de editorializar hay que hacerlo con energía, pero no disfrazar una opinión editorial bajo el aspecto de una información. Lo interesante, destacó, es la información que, siendo objetiva, suscita el debate. “Creo que hoy la prensa está lejos de cumplir con estas funciones -alegó-. La mayoría de las noticias cubren un radio de quince cuadras: las que van del Congreso al Poder Ejecutivo o al Poder Judicial. Sin duda, resulta más costoso sufragar los gastos de un periodista de investigación que ponerle un micro al presidente del Congreso para recoger su opinión.” En cuanto al tema de quién debe fiscalizar a la prensa, Gorriti recordó que hay muchos casos de periodistas de provincias que viven de la extorsión. “Empiezan criticando furibundamente –dijo- y, una vez que han hecho el “arreglo”, acaban elogiando. Son los consumidores quienes deben denunciar a esta prensa corrupta.”

Gorriti también expresó que no creía “en la cohesión corporativa de la prensa. Creo en la unión sólo en lo que concierne a la defensa de la libertad de expresión. No hay ninguna razón para defender a los periodistas que hacen mal su labor. Nosotros los periodistas tenemos un privilegio y este es el de poder llegar a las casas de la ciudadanía y decirles qué está pasando; por ello debemos ejercer nuestra labor con absoluta honestidad. En ese sentido, pienso que toda población que se lo merezca debería tener una Defensoría del Lector”. En cuanto a la duplicidad de investigaciones entre el Ministerio Público y la prensa, el periodista dijo que la investigación judicial en modo alguno se contrapone a la que pone en marcha el Congreso y a los sistemas de control de la sociedad civil como el que despliega el periodismo. Asimismo, en relación con las opiniones sobre que antes había un Congreso de mayor nivel, sostuvo que lo que él rescataría de ese pasado sería el sistema bicameral, que tiende a funcionar mejor. Sobre la prensa y la defensa de la democracia, adujo que era legítimo el cambio de enfoque de una revista como Caretas, motivado por la ofensiva tendiente a declarar la vacancia de la presidencia orquestada por el congresista Rafael Rey, que revelaba un interés por tumbar la democracia. Por otro lado, señaló que hubo un grupo de empresas periodísticas que se prostituyeron y acabaron siendo cortesanas de un régimen mafioso. Buena parte de aquellos periodistas, anotó, se reciclaron y continúan en activo, pese a haber participado de la corrupción. “Por fortuna –concluyó-, en la lucha que se planteó entre los periodistas de investigación y los periodistas de la mafia, prevalecieron los primeros, lo que resultó fundamental para la consolidación de la democracia.”

Conferencia: Pobreza y corrupción en el Perú Pedro Francke

El conferencista empezó su disertación señalando que una de las dificultades al abordar el problema de la corrupción es que la gente no establece la conexión entre esta y la pobreza. En ese sentido, dijo que su propósito era analizar los mecanismos a través de los cuales la corrupción agrava y reproduce la pobreza, los cuales son de dos clases. En primer término, “los mecanismos directos, que son los programas y servicios sociales del Estado orientados a reducir la pobreza, terminan desviándose hacia otros fines. En segundo término, los mecanismos a través de los cuales la corrupción afecta el funcionamiento global del sistema económico y político, agravan una distribución desigual e injusta de los ingresos y frenan el crecimiento económico”. Francke sostuvo que la corrupción en los programas sociales y servicios básicos era un asunto “especialmente doloroso” debido a que esta vía de enriquecimiento ilícito pone en riesgo la existencia de los usuarios. En su opinión, la corrupción es toda desviación de los objetivos de estos programas, los cuales pretenden combatir la pobreza y mejorar el nivel de vida de la población. “Estos problemas se vienen arrastrando desde hace varias décadas –señaló- y llegaron a su cenit cuando el gobierno autoritario de Fujimori convirtió la asistencia social en una de sus principales armas de capitalización política, utilizando prebendas y consolidando el clientelismo entre los sectores más necesitados. Es decir, un instrumento clave de apoyo social pasó a ser, claramente, un foco de irregularidades. Y, para lograr este fin, el gobierno fujimorista armó una amplia organización política, sustentada desde el aparato público, que comprendió la casi totalidad de instituciones y dependencias estatales.” En consecuencia, la corrupción implicaba dos aspectos: uno que comprometía a los dirigentes sociales adscritos al gobierno de turno, los cuales sacaban provecho a esta vinculación política; otro, de mayor gravedad, que puede describirse como el reflejo corruptor que las altas esferas proyectan sobre los mencionados dirigentes sociales. “Al anteponerse entonces intereses ajenos al problema de fondo de la asistencia social –precisó el ponente-, se configuró una situación irregular que, más allá de sus implicancias legales, atenta contra la dignidad de las personas.”

Francke dijo que podía distinguirse una gran corrupción y otra modalidad pequeña en el ámbito de los programas sociales. En su opinión, la mecánica de la gran corrupción se da cuando se tejen lobbies para que se compren determinados productos o servicios que ofrece una empresa, sin tomar en cuenta si son los más idóneos para el programa, y cuando directamente se hacen trampas en las licitaciones. Uno de los casos que puso como ejemplo fue el de los desayunos escolares. Únicamente en Lima e Ica, anotó, se implementan estos programas con leche UHT (que produce la empresa Gloria). Sin embargo, esta leche es más cara, en un 55 %, que el enriquecido lácteo que reciben los niños en las áreas rurales. Lo significativo es que con ese mismo presupuesto se podría dar desayuno a 110 mil niños más. “¿Cuál es la justificación de esta medida? –se preguntó Francke-. Pues que existe una empresa que le dice al gobierno que ha invertido su capital y que ahora debe colocar su producto. Estamos hablando de todo un sistema de corrupción. En el programa del Vaso de Leche se suscitan irregularidades, como se constata con la maniobra de muchos municipios que hacen licitaciones que favorecen a la leche evaporada, pese a que esta resulta más cara.” En cuanto a las influencias directas en las licitaciones, el ponente dijo que se han podido observar malas prácticas en aquellas que se convocan para la construcción de colegios y hospitales, adquisición de equipos médicos, medicinas, materiales educativos o alimentos en grandes cantidades. La pequeña corrupción, apuntó el expositor, es aquella que no reporta beneficios en gran escala pero cuyo efecto destructor se debe a la frecuencia diaria con que se produce y que se repite en miles de situaciones. Y, a diferencia de la anterior, este nivel de corrupción es mucho más difícil de detectar y de sancionar. Respecto al Vaso de Leche, insistió, se ha establecido que un 30 % de los recursos (lo que equivale a cien millones de soles) se pierde antes de llegar a manos de las madres encargadas de su distribución. “En todos estos casos –expresó Francke- se tiende a caer fácilmente en una trampa conceptual: como son pobres, entonces se disculpa que puedan caer en estas prácticas. Como si el bajo sueldo de los policías justificara que cobren una

coima y cada persona no tuviera que responder por sus obligaciones legales o sociales.” También aludió a las facetas de corrupción que se perciben en los sectores de Educación y Salud. En este último sector, gracias a una negociación entre los trabajadores de ESSALUD y los responsables políticos, los médicos consiguieron que se les eximiera de la obligación de marcar tarjeta en sus centros laborales. El conferencista dijo que esto constituía un pésimo precedente, pues no contribuía en nada a generar confianza en la ciudadanía y “es, en realidad, una forma de legalizar el hecho de que los médicos llegan tarde, salen temprano o se ausentan durante el trabajo para atender a sus clientes particulares”. En lo que concierne a Educación, dijo que había un estudio que demostraba que la inasistencia de los maestros a los colegios oscila entre un 15 y 30 %. Este tipo de conductas, arguyó Francke, quizá no se enmarquen en una categoría punible de acuerdo con el código penal, pero “sí se inscriben en lo que podemos delimitar como ámbitos de corruptelas, apañados en reivindicaciones sectoriales. Señalar estas situaciones es llamar la atención sobre prácticas en el interior del Estado que generan pérdidas económicas que se reflejan al evaluar las horas de trabajo efectivo de los funcionarios. Asimismo, esto motiva que los ciudadanos tiendan a pensar que laborar para el Estado supone una posición de fuerza, lo que otorga carta blanca para obtener prebendas reñidas con la transparencia que debe prevalecer en el sector público”. El conferencista sostuvo que había que ser conscientes de que el bajo nivel de sueldos en la administración pública no era justificación para ningún tipo de corrupción. De otro modo, no tendría sentido ninguna política estatal sobre la corrupción. Francke reiteró que tanto esta como “cualquier otra mala práctica social deben ser vistas desde un ángulo impermeable para poder crear una cultura de la legalidad. Pero, al mismo tiempo, el Estado y sus representantes deben asumir perentoriamente que será más arduo desincentivar a la corrupción mientras los sistemas de acceso a la formalidad, la justicia o la seguridad supongan trabas para el ciudadano corriente”.

“La corrupción es un hecho social que no sólo atraviesa al Estado peruano en todos sus niveles –continuó-, sino que se trata de una actitud frente a la cual la nación ha sido y es permeable. Por eso los límites entre la buena gestión pública y la corrupción no son percibidos con nitidez por la sociedad, la cual en cierta medida justifica algunas conductas reprobables.” Francke arguyó que muchas maniobras dudosas son motivadas por unas “reglas de juego administrativas poco definidas”, lo que promueve determinados comportamientos orientados a abreviar o aligerar los trámites exigidos. Por otra parte, apuntó que la desorganización del Estado ha hecho surgir formas paralelas de autoorganización, las que, pese a su voluntarismo, no siempre encuentran la manera más efectiva de utilizar los recursos asignados ni de maximizar los beneficios que pueden conseguirse a través de los programas de apoyo social. “El límite entre lo público y lo privado se confunde –indicó el ponente- y, junto con este, el límite entre la corrupción y la probidad se hace difuso.” El conferencista hizo una importante distinción: si bien la corrupción frena el crecimiento económico porque puede desviar recursos públicos con fines delictivos, no constituye la única razón de la falta del mismo. En ese sentido, una cuestión crucial “es el funcionamiento del Estado, pues este debe proveer bienes públicos e infraestructura, garantizar la equidad y la vigencia de los derechos humanos incluyendo los económicos y sociales, resolver fallas del mercado y actuar como agente promotor del desarrollo. Un estado ineficiente será por ello un lastre para el crecimiento económico Francke expresó que el Estado continúa siendo visto bajo un enfoque erróneo: se piensa que es un medio que debe cumplir con los compromisos pactados en el periodo preelectoral en lugar de orientarse a la satisfacción del bien común. “Existe una relación de complicidad con los diversos grupos que acceden al poder local, regional o central –alegó-. En el país ha prevalecido el razonamiento de ‘roba pero hace obra’, lo que finalmente es la justificación de todo autoritarismo habido y latente.” El expositor insistió en que hay distintas versiones de la corrupción y diferentes modos en los que los recursos públicos acaban en bolsillos privados:

licitaciones amañadas, rescates bancarios (caso Banco Wiese), compra de armas (Montesinos), entre otros. En realidad, dijo, se usa el poder y se arregla la ley para favorecer intereses particulares, como ocurrió en el caso Hayduk y el nombramiento de administradores a favor del banquero Dionisio Romero, o cuando se dio el decreto supremo sobre la doble depreciación. Asimismo, Francke expresó que “la distribución del ingreso puede ser desigual pero justa. Por un lado, está el criterio de que deben recibir más los que se esforzaron más, bajo la premisa de que todos tienen las mismas oportunidades; por otro, está la cuestión de la legitimidad de la propiedad. La gente se pregunta por qué debe defender la propiedad privada si su origen es ilegítimo. ¿Por qué la SUNAT me persigue a mí y no a los más grandes? Estos desequilibrios también se observan en el Poder Judicial, el cual termina beneficiando a unos pocos y no a todos”. Lamentablemente, predomina la tendencia a buscar favores del Estado y a aprovechar este río revuelto que ha generado la corrupción. Al final se crea un clima de desconfianza en la población que también repercute en el comportamiento de los funcionarios públicos, lo que lleva a exagerar los trámites en las entidades del Estado. Lo cierto es que el funcionario no sabe cómo actuar porque un error de procedimiento le podría costar el trabajo. Y, por lo general, este debe debatirse entre dos frentes: uno compuesto por los funcionarios de mayor jerarquía, quienes no se preocupan tanto por la eficacia de su gestión como por el mantenimiento de su puesto, y otro conformado por los ciudadanos que requieren de las entidades públicas pero cuyas demandas no resultan prioritarias para estas. Y, desde luego, también existe el problema adicional de que los funcionarios no suelen ser los más idóneos: la mayoría de ellos han sido nombrados por conexiones partidarias o lazos de amistad. En suma, dijo el ponente, “el Estado no es reconocido como el actor crucial para el desarrollo del país sino que ha pasado a ser percibido como un agente más de la actividad económica, al que debe extraerse un beneficio antes de que los vientos políticos cambien”.

Francke también señaló que, “debido a la corrupción, aumentan los costos de transacción, los contratos no son seguros y hay un costo adicional para hacerlos valer: la coima. En la administración pública existe una costumbre institucionalizada que afecta a los interesados en acceder a algún tipo de contratación, pues a la propuesta debe añadírsele un costo: la retribución que se destina a quienes determinan cuál es la mejor oferta, que en muchos casos no resulta la más óptima en relación con el servicio que ha motivado el contrato”. Así se suscita una inestabilidad jurídica que perjudica a los inversionistas, explicó el ponente: “Esto hace que los contratos se tornen inseguros, ya que pueden ser sometidos al escrutinio de los órganos de control interno o externo y terminar siendo cuestionados legalmente.” Francke advirtió sobre el peligro que corre la democracia, que se deslegitima cuando no se contrarrestan situaciones que corrompen la relación del Estado con el sector privado, que finalmente somos todos. “Los regímenes democráticos – sostuvo- deben dar prioridad en sus agendas a acciones que, conjugando fiscalización, desburocratización y celeridad, puedan combatir la institucionalización de malas prácticas que llevan al Estado a perder lo que debe ahorrar.” Los actos corruptos de personajes políticos de primera línea, indicó el conferencista, generan un efecto de reflejo y constituyen un claro incentivo a la corrupción y al cuestionamiento de la legalidad vigente. Por tanto, cuando no se aplican medidas ejemplificadoras en el seno de instituciones como el Congreso de la República, también se promueve la irregularidad. “Obrar con el ejemplo es un imperativo en el campo de las acciones públicas –afirmó-. Y, cuando se producen actos que, a pesar de no incurrir en corrupción, pueden ser mal vistos por la población, es preciso tratar de evitarlos aplicando la ley del costo sobre el beneficio general.” “La corrupción -concluyó Francke- frena el desarrollo económico e impide soluciones sostenibles frente al problema de la pobreza. Por ello, una política de lucha contra la pobreza debe involucrar también el tema de la lucha anticorrupción.”

Panel:

Gianfranco Castagnola Economista Humberto Campodónico Economista Fritz Du Bois Economista

Gianfranco Castagnola

El comentarista advirtió que la corrupción era un tema muy amplio y que suponía analizar varios aspectos. En cuanto a la conferencia de Pedro Francke, resaltó que esa faceta de la corrupción que había abordado resultaba “particularmente indignante”, sobre todo porque los recursos que estaban previstos para contrarrestar la pobreza habían sido empleados para el beneficio individual. “Y, como bien mencionó Francke –apuntó-, beneficio no sólo significa ganancia económica, pues puede tratarse de beneficios políticos (clientelismo), favores judiciales, reconocimientos sociales, entre otros.” Castagnola sostuvo que “el riesgo de la corrupción está presente en toda institución en la que se espera que los individuos actúen buscando el beneficio de una colectividad y no el particular. Esto se da principalmente en el Estado, pero también en empresas, asociaciones sin fines de lucro, gremios, y en toda entidad en la que existe la posibilidad de que alguien utilice recursos ajenos en su beneficio. Tratándose del Estado, las autoridades y funcionarios tienen el poder para actuar en nombre de los ciudadanos, y la corrupción se presenta cuando no lo hacen, sino que, por el contrario, utilizan su poder para beneficiarse ellos mismos o terceros. Entonces, el riesgo de corrupción es inherente a la existencia del Estado”.

El comentarista señaló como una cuestión esencial el hecho de que algunos estados eran más corruptos que otros. ¿Cómo se podía explicar esto? Sin duda, no se trataba de establecer diferencias entre la gente o asumir que las escalas de valores eran distintas, sino de estudiar las condiciones que permiten el desarrollo de la corrupción. Mencionó a países como Botswana y Chile, con bajos índices de corrupción, que han aplicado políticas económicas sensatas y cuentan con una sólida administración pública. La teoría económica, arguyó el comentarista, ofrece instrumentos para entender la corrupción. “La conducta humana responde a incentivos negativos y positivos –indicó-. Las decisiones tomadas por los individuos, incluso algunas que tradicionalmente se han considerado como ‘noeconómicas’, se fundamentan en consideraciones sobre los costos y beneficios. Si los riesgos y costos que se perciben asociados a una acción corrupta son más elevados que los beneficios esperados, los funcionarios tendrán menores incentivos para envolverse en tales conductas.” De acuerdo con esta posición, dijo el comentarista, la corrupción dejaba de ser un problema que se resolvería mediante la moralización o educación de las personas. Más bien, era un problema de normas e instituciones, y de las costumbres que generan actos corruptos dentro de esos organismos. En esa perspectiva, sostuvo que los incentivos debían de ser modificados con el fin de poder cambiar las conductas. Castagnola aludió a Susan Rose-Ackerman, Robert Klitgaard y otros economistas que han planteado ese marco conceptual. Según Rose-Ackerman, “los funcionarios son vulnerables a la corrupción si se cumplen tres condiciones: si los beneficios son importantes; si creen que no correrán mayores riesgos de ser descubiertos y castigados, y si tienen un importante poder de negociación frente a la esfera privada.” “Mientras más alta sea la probabilidad de que el acto corrupto sea detectado y sancionado severamente –advirtió el comentarista-, más altos serán los posibles costos, y, por lo tanto, la transacción corrupta no resistirá el análisis costobeneficio que haga al funcionario proclive a la corrupción. Esto es más fácil en un mundo donde todos los funcionarios públicos son honestos y calificados. Pero es

irreal pensar que no existirán en todo gobierno funcionarios dispuestos a corromperse si los beneficios y costos asociados a ello son atractivos.” “El análisis de incentivos –prosiguió- nos da pistas para combatir la corrupción. Según Vito Tanzi, uno de los mayores estudiosos de las finanzas públicas, cuanto más involucrado se encuentra un gobierno en la actividad económica y las decisiones, más grande es el potencial de corrupción. Esto es especialmente válido cuando el rol del gobierno no se da solamente a través de su gasto y actividades impositivas, sino que se desarrolla a través del uso de regulaciones, autorizaciones y otras actividades similares. Y este problema se agrava cuando las regulaciones carecen de simpleza y transparencia.” Castagnola señaló que esta clase de corrupción afecta significativamente el crecimiento de la economía y, por tanto, como había referido Francke en su intervención, incide en la pobreza. Eso ocurrió a fines de la década del ochenta en el Perú, “cuando se aplicaron severas restricciones al comercio, se impusieron licencias para importar, estructuras arancelarias proteccionistas –en cuyos cambios periódicos brillaba la falta de transparencia-, subsidios y controles, tipos de cambio múltiple, etc.” El comentarista aludió a los sobornos que se daban a los funcionarios públicos para obtener una licencia o una excepción arancelaria para importar insumos del exterior. “Más aún –insistió-, muchas veces esas licencias y privilegios crean rentas extraordinarias a las empresas privadas, las cuales están dispuestas a compartir parte de las mismas con los funcionarios que las otorgan.” El economista argumentó que “se genera una serie de oportunidades de corrupción inducidas por el rol del gobierno en la economía” y que esto no era un mero planteamiento teórico. Tal como ha sido demostrado por varios autores (Mauro, así como Kauffman y Wei), hay una estrecha relación entre el índice de corrupción y el índice de regulación del gobierno. Castagnola aludió a un estudio que revelaba que “las empresas que reportaron una mayor incidencia de coimas también eran las que gastaban más tiempo de su administración lidiando con la burocracia para obtener licencias, permisos y trámites similares”. Por ello, sostuvo, es preciso reducir al mínimo en el aparato estatal las posibilidades de obtener beneficios particulares. “Un Estado interventor es mucho

más proclive a problemas de corrupción que uno que interviene menos –afirmó-. Si reducimos los ámbitos en los que el Estado puede aplicar su poder discrecional no sólo reducimos las oportunidades para la corrupción: liberamos recursos para dedicarlos a la fiscalización de los ámbitos en los que sí es imprescindible una actuación discrecional del Estado.” Asimismo, Castagnola advirtió que la corrupción es regresiva y que prospera cuando las políticas ofrecen incentivos para esta conducta y cuando las instituciones que pueden controlarla son débiles. De esta manera, dijo, “se inhibe la actividad económica al aumentar los costos de transacción así como la incertidumbre, se desvían recursos públicos a fuentes privadas, se origina una mala asignación de recursos del Estado, pues estos se orientan hacia actividades donde hay más corrupción. Todo ello, como explicó Pedro Francke, afecta el funcionamiento de la economía, el potencial de crecimiento y, por lo tanto, los niveles de pobreza”.

Humberto Campodónico

El comentarista dividió su intervención en tres partes. En la primera abordó el problema de la corrupción en sí; en la segunda analizó la teoría para economistas en relación con el agente principal, y en la última puso como ejemplo dos casos prácticos. Asimismo, transmitió sus conclusiones acerca de cómo hacer válida la lucha contra la corrupción. “La corrupción está en todas partes”, afirmó Campodónico y se refirió al escándalo Enron para corroborar que el problema comprometía a las principales empresas norteamericanas. Asimismo, señaló que también existía corrupción en pequeña escala y puso como ejemplo lo que ocurría con las organizaciones vinculadas al programa del Vaso de Leche en el Perú. Luego el ponente expresó que hay un agente principal, el cual quiere mejorar sus beneficios, y que hay otros agentes secundarios, que son los empleados y obreros que deben realizar el trabajo. En consecuencia, desde el punto de vista

económico había que analizar cómo se lleva esta relación entre el agente principal y sus subordinados. Y se preguntó hasta dónde el mercado conoce lo que el agente sabe y la manera cómo opera en relación con los secundarios. En ese sentido, aludió al caso del gobierno regional que se convierte en el agente mayor y que va a determinar cómo sus funcionarios deben manejar los recursos asignados. “Es evidente que la falta de transparencia en este ámbito va a dejar que predomine una tendencia a cometer actos de corrupción”, afirmó. Campodónico se preguntó cómo salieron más de mil millones de dólares durante la guerra con el Ecuador. Sin duda, había decretos de urgencia de carácter secreto que permitían recurrir al dinero recaudado en la privatización de las empresas del Estado. El agente principal en este caso, apuntó, era el ministerio correspondiente, el cual debió haber puesto reglas de transparencia para obtener el mejor uso de ese dinero. “La verdad –dijo el ponente- es que había una gran cantidad de recursos y que había una gran mafia enquistada en el gobierno que se apropió de los mismos.” Por otra parte, cuestionó las reformas liberalistas, pues en su opinión no todas fueron positivas. “La reforma económica hay que implementarla y sacarle el mayor provecho aun bajo una dictadura –sostuvo-. Hay compartimientos estancos entre los técnicos y los políticos.” Campodónico concluyó su comentario diciendo que la solución es simple: hay que plantear presupuestos participativos y hay que impulsar el proceso de descentralización, siempre bajo la premisa de reglas claras que favorecieran la transparencia. “Al final, la corrupción nunca paga”, sentenció el comentarista.

Fritz Du Bois

“Hay un hecho en la ponencia de Pedro Francke que podemos ratificar –indicó el comentarista-: es difícil encontrar en el Perú un acto de corrupción en el que no se encuentre al Estado involucrado. El hecho de que el Estado tiene en sí mismo mecanismos poco transparentes estimula a la corrupción.”

Du Bois insistió en que tenemos un Estado enorme, que resulta difícil controlar. En su opinión, la corrupción está fuertemente enquistada y se da en todos los niveles. Mencionó como ejemplo el sobrecosto que suponen los trámites, lo que inevitablemente degenera en corrupción. Asimismo, fue enfático al declarar que el sector Educación se encuentra corrompido, lo que repercute sensiblemente en la calidad de la instrucción que ofrecen las escuelas públicas. “Se ha establecido que el 87 % de los alumnos –afirmó- difícilmente puede realizar tareas básicas de lectura. El sistema de educación es tan cerrado que no permite evaluación ni incentivos, y esto se explica porque se trata de un sistema muy corrupto.” El comentarista señaló que la educación pública en el país se ha deteriorado bastante debido a la resistencia de una organización sindical. “Y no se trata de una cuestión de educación pública versus educación privada”, precisó. Los colegios Fe y Alegría, añadió como ejemplo, funcionan bien porque fomentan una evaluación permanente de la calidad de la enseñanza, transparencia en la gestión e incentivos a los profesores. Para Du Bois está muy claro que “a menor transparencia, mayor corrupción; a mayor corrupción, mayor pobreza. Mi conclusión es que la única manera de combatir la corrupción es reducir el Estado y favorecer la transparencia en la gestión”. A continuación el comentarista sostuvo que si alienta la disminución de los mecanismos de regulación en la economía, ello se debe a que básicamente existen dos tipos de corrupción: una cleptocrática, es decir, un pequeño grupo en el poder es el que se favorece, y una corrupción que se podría caracterizar como diseminada, que es la que predominó en los años ochenta. Esto significa que mucha gente roba poco (como aquellos que sacaron provecho de los dólares MUC, los controles de precios, las compras de empresas públicas, etc.). Y, si bien desaparecieron unos dos mil millones de dólares del erario público, estos fueron diseminados en centenares de funcionarios corruptos y no en una mafia reducida, tal como ocurrió durante la época de Fujimori y Montesinos.

Humberto Campodónico

El comentarista añadió que existe otro tipo de corrupción, que es el que tiene que ver con el diseño e implementación de las propias norma legales. “Es el caso del D. S. 12094 –resaltó-, el cual no ha sido discutido ni analizado por la SUNAT. Este decreto permitió una doble depreciación, lo que llevó a que el Estado peruano perdiera más de mil quinientos millones de dólares.” Asimismo, sostuvo que ahora que el Estado ha sido privatizado, ya no hay que pasar por él para obtener una prebenda. “Porque el Estado da normas legales que pueden favorecer la corrupción”, acotó.

Pedro Francke

“Efectivamente, damos más importancia a la corrupción del Estado, y ello se explica porque resulta más difícil calificar a las otras”, complementó Francke, que aludió a las quiebras bancarias o a casos como el de la discoteca Utopía. “Aunque no hay normas establecidas –dijo-, pensamos que las personas deben regular el bien público.”

Presentación: Diagnóstico del estado de la lucha contra la corrupción: 2000-2004 José Ugaz Presidente de Proética

El presidente de Proética expresó que el informe que iba a presentar era un producto nuevo, el cual había sido concebido con el fin de poder cuantificar los avances en la lucha contra la corrupción. “No estamos hablando a nivel jurídico – precisó- sino en un sentido amplio sobre cómo el Estado y la sociedad civil están desplazando una estrategia contra la corrupción. Esta es la continuación de un trabajo realizado durante el año 2002, que al comienzo ponía énfasis en el aspecto punitivo. Sin embargo, luego comprendimos que esto no debería ser así y que, más bien, había que abarcar un tratamiento integral del fenómeno de la corrupción. José Ugaz dijo que el presidente de la República había cuestionado anteriormente el diagnóstico y que ahora se habían hecho esfuerzos para perfeccionar el método y establecer mejores parámetros en la evaluación de la lucha anticorrupción. En ese sentido, el informe propone una metodología cuantitativa desarrollada por Proética para medir con criterios objetivos los progresos en contrarrestar la corrupción durante el periodo 2000-2004. “De lo que se trata es de graficar con una cantidad porcentual al avance o el retroceso en esta lucha –señaló Ugaz-. Estamos hablando de un rango de 0 a 10. La cifra 10 indica un nivel de avance óptimo mientras que cuanto más nos acerquemos a 0 estaremos dando cuenta de un estancamiento o retroceso.” El Índice Nacional de Lucha Anticorrupción (INLA) consta de cinco indicadores: lucha contra la organización criminal liderada por Fujimori y Montesinos, iniciativas desde el Estado, partidos políticos, iniciativas desde la sociedad civil y percepción de la sociedad El ponente señaló que las instituciones han sido analizadas a nivel nacional y que se trata de aquellas que tienen competencia en los distintos aspectos de

investigación, control y prevención. La muestra ha incluido a nueve ministerios, los que han sido elegidos en razón de su tamaño presupuestal, la percepción de corrupción (delimitada por Proética) y por tratarse de las instituciones sobre las que más quejas han recibido (según la Defensoría). Asimismo, se han evaluado a los partidos políticos con representación en el Parlamento y se han considerado a las ONGs que promueven vigilancia ciudadana. Por otro lado, observó Ugaz, también se ha querido auscultar los avances a nivel regional, con una muestra que atañe a tres gobiernos: La Libertad, Junín y Ucayali. Los criterios de su elección han sido la magnitud de su presupuesto, el índice de buen gobierno (determinado por la Defensoría) y el índice de corrupción cotidiana en 2003 (según Proética). Asimismo, se ha evaluado a los partidos políticos con representación en el Consejo Regional y las ONGs que promueven vigilancia ciudadana. A nivel provincial, la muestra ha abarcado ocho concejos provinciales: Trujillo, Otuzco y Ascope (La Libertad); Huancayo, Concepción y Jauja (Junín), y Padre Abad y Coronel Portillo (Ucayali). Estos municipios fueron escogidos según su presupuesto y el tamaño electoral. El expositor reveló que el Índice Nacional de Lucha Anticorrupción del periodo estudiado llega casi a 6 sobre 10, exactamente a 5.96, lo cual nos ubica en una franja media. Luego pasó revista a los indicadores y dijo que el mejor indicador de la evaluación es el que se refiere a la lucha contra la mafia fujimontesinista (1.54). “Estamos hablando de 2,075 procesados –precisó-. Esta cifra prácticamente no tiene parangón con la situación de otros países. Sin duda, ha habido un avance a nivel legal en la lucha contra la corrupción. Han sido procesados catorce generales de las Fuerzas Armadas, un fiscal de la Nación, un presidente del Poder Electoral, entre otros.” En cuanto a la situación legal de los procesados, Ugaz dijo que “tenemos un sistema garantista que no está exacerbando las posibilidades punitivas de las que se dispone. No hay, pues, ningún afán de persecución política, como puede constatarse según el desarrollo de los procesos. Observó también que los procesados con mandato de detención que se encuentran en la cárcel o detenidos

en el extranjero suman 102; aquellos con arresto domiciliario son 80; aquellos con mandato de comparecencia (incluidos los sujetos a extradición) llegan a 1,149; los no habidos o prófugos son 107; aquellos que gozan de libertad provisional se limitan a 5 y los sentenciados hasta ahora son 12. Estas cifras suman 1,455, pero el número real de procesados asciende a 2,075 porque muchos de ellos tienen abierto más de un proceso. Ugaz sostuvo que entre los aspectos positivos del Poder Ejecutivo en relación con la lucha anticorrupción puede mencionarse el D.L. 859, que propicia la celeridad en los procesos penales. Sin embargo, el escaso apoyo político al sistema se tornó en una amenaza al mismo. Mencionó las agresiones a la Procuraduría Anticorrupción y a los jueces que han partido desde el propio Poder Ejecutivo, lo que constituye un baldón. “¿Por qué se da este cambio?” –se preguntó Ugaz-. Porque la Procuraduría Anticorrupción decide tomar una actitud práctica que es el examen de la corrupción en el actual gobierno.” Y citó los vínculos de personajes del régimen con casos del fujimorismo como el de Almeyda-Villanueva y la falsificación de firmas de Perú Posible. En cuanto al Poder Ejecutivo, el ponente resaltó la producción legislativa (cuatro leyes) que promovieron la celeridad procesal y facilitaron la labor de la Procuraduría. Asimismo, destacó la conformación de la Comisión Herrera y la publicación en tres tomos de la transcripción de los “vladivideos”. No obstante, lo negativo era que debió de transcurrir más de un año para que se discuta el informe en el Pleno y, además, parcialmente. “Ello se debe a intereses partidarios –dijo Ugaz- que se oponen a algunos temas tratados en el informe. El Congreso ha significado, de alguna manera, un entrampamiento para el avance de la lucha contra la corrupción.” Entre los aspectos positivos del Poder Judicial y el Ministerio Público se pueden señalar las directivas para evitar maniobras dilatorias, así como la creación de dos nuevas fiscalías y dos nuevas salas especiales. Sin embargo, la falta de recursos (tanto de tipo logístico como los que se necesitan para garantizar la seguridad física y los que deben emplearse contra las maniobras judiciales de

los procesados) es el más grave escollo en el desarrollo judicial de los procesos anticorrupción. Por otra parte, Ugaz se refirió a la creación y conformación de la denominada “Sala C”. Esto se hizo con el fin de aligerar la carga procesal y juzgar a reos libres. No obstante, tiende a diluir una estrategia de juzgamiento que ya se encontraba en marcha. Respecto a la participación de la sociedad civil, el ponente dijo que se impulsó la campaña “Fujimori: extraditable”, aunque esta no alcanzó un impacto muy grande. Asimismo, se movilizó a la opinión pública a favor de la Procuraduría ad hoc (en agosto y setiembre de 2004), lo que contribuyó a hacer retroceder al gobierno en su interés por rescindir el contrato de los actuales procuradores. En seguida, el expositor analizó las iniciativas provenientes del Estado. Se ha podido medir en un 57 % los avances logrados por el Estado en la lucha anticorrupción. Sin embargo, dijo que habría que preguntarse si el marco institucional es el adecuado para luchar contra la corrupción. Para ello, apuntó, habría que comprobar si se han fortalecido los mecanismos de control y si se ha mejorado la normatividad relacionada con la anticorrupción. Asimismo, era preciso analizar si se ha promovido la transparencia en la gestión pública y, en general, una actitud ética pública. Ugaz cuestionó que la Comisión Nacional Anticorrupción se encuentre acéfala y que el rol de Zar Anticorrupción quedara desvirtuado por falta de una decisión política del Ejecutivo que fuera más allá de un mero nombramiento. La Comisión ha sido un fracaso, en opinión del expositor, pues no ha convocado a un sector amplio de la sociedad civil. En realidad, ha confundido sus objetivos y su impacto ha sido nulo. Ahora ha sido declarada en reestructuración (desde febrero de 2004). Por otra parte, Ugaz abordó el tema del control estatal que lleva a cabo la Contraloría. Ha habido un avance notorio en la implementación de la ley del sistema de control, lo que se percibe en la creación de 17 oficinas regionales y la subordinación directa de los jefes de las OCI. Asimismo, existe un Servicio de Atención de Denuncias (SAD). Pero también se advierten algunos aspectos negativos. Por ejemplo, no se han registrado detalles de la conformación ni de las

actividades del Grupo de Élite Anticorrupción. Tampoco se ha difundido la situación del análisis o seguimiento de las declaraciones juradas de los funcionarios públicos y la Contraloría no parece establecer prioridades en los casos a investigar. Esto salta a la vista, dijo el ponente, cuando se prefiere acusar al ex Ministro Rospigliosi por unas presuntas irregularidades en la adquisición de uniformes en lugar de dedicarse a examinar los temas centrales. “El Contralor actúa por complacencia con el presidente –señaló Ugaz- y deja de actuar por presión de algunos miembros del Congreso.” En cuanto al control estatal, Ugaz hizo notar que, debido a limitaciones presupuestales, CONSUCODE apenas ha controlado el 8 % de las compras del Estado. Es decir, hay un 92 % que escapa al control. Y, justamente, es en el área de las adquisiciones estatales donde más corrupción se produce. Además, observó que el 83 % está conformado por adquisiciones directas, ya sean públicas o selectivas. Hay un esencial Sistema Electrónico de Adquisiciones y Contrataciones del Estado que está previsto dentro de las reformas, pero aún está en proceso de implementación. El expositor también analizó el control estatal ejercido por el Congreso de la República y dijo que los escándalos denunciados en los medios de prensa influyen en la agenda de fiscalización. Los congresistas han estado guiados por intereses personales o partidarios: más les importa lograr réditos en su imagen pública y aparecer en los medios que llevar a cabo una tarea eficaz. Asimismo, Ugaz remarcó que la Comisión de Ética ha sido ineficiente en el periodo estudiado. De 41 denuncias recibidas, sólo una ha concluido con una sanción efectiva. El ponente también se refirió a la tensión que subsiste entre la fiscalización que realiza el Congreso y la fiscalización especializada del Ministerio Público. “Hay un conflicto entre el Parlamento y los fueros jurisdiccionales a nivel de investigaciones”, precisó. Ugaz señaló que la ley 28306, que se promulgó en julio de 2004, modifica la ley de creación de la UIF. Ahora el director es designado por la PCM, cuando antes eso correspondía a la SBS. Asimismo, destacó que la UIF le puede solicitar informes a cualquier institución pública y que se ampliaron los deberes de los

sujetos obligados a informar. Sin embargo, el expositor llamó la atención sobre el hecho de que durante un año sólo se han abierto 14 procesos. En lo que concierne a la normatividad anticorrupción, el presidente de Proética dijo que, en cierta forma, el marco legal ha mejorado. Se han producido reformas significativas en áreas claves como los procesos penales, los sistemas de control y los mecanismos de transparencia. Pero, por otro lado, hay retrasos o postergaciones indefinidas en otros sectores importantes: administración de justicia, reforma policial o empleo público. En cuanto a las penas. estas han sido incrementadas, al igual que los plazos de prescripción. Ugaz destacó que el reglamento y las modificaciones a la ley de transparencia y acceso a la información han mejorado este instrumento. En cuanto a la aplicación, observó que se han registrado 16,227 pedidos oficiales de información en el año 2003, de los cuales han sido atendidos el 95 %. Lo que sí es cuestionable, dijo, es la pobre difusión de la legislación, no sólo entre la ciudadanía sino entre los propios funcionarios públicos. Y, por cierto, el costo de la entrega de información supone un problema grave cuando la ley colisiona con el TUPA de la institución. El expositor resaltó que hasta ahora no se ha reglamentado la Ley de Código de Ética de la Función Pública y que por ello no se han establecido ni sanciones ni incentivos: “Esto constituye una seria traba para el Registro Nacional de Sanciones de Destitución y Despido –indicó-, lo que permite el reciclaje de funcionarios públicos destituidos por irregularidades.” Ugaz trató a continuación el tema de los partidos políticos y dijo que una de las cuestiones cruciales era ver si contaban con estrategias de lucha contra la corrupción. Si bien la normatividad de los partidos contempla una serie de regulaciones disciplinarias, el expositor anotó que estas funcionan con relativa eficacia, según el partido. No obstante, existen mecanismos de seguimiento al desempeño público de sus representantes y autoridades partidarias. Lo negativo, señaló Ugaz, es la tensión que se suscita entre la institucionalización partidaria y los liderazgos.

En cuanto a las propuestas anticorrupción, Ugaz dijo que la evaluación ha determinado que el tema preocupa a los órganos de conducción partidaria. Sin embargo, los partidos no tienen propuestas integrales; sólo en algunos casos examinan denuncias de corrupción sobre asuntos específicos. En todo caso, sus acciones más relevantes son las que emprenden sus representantes. Ugaz reconoció que se había favorecido la transparencia institucional al haber aumentado el uso de Internet. No sólo se han instalado portales sino que se han difundido otras herramientas como el correo electrónico. Lo importante es que se trate de poner la mayor cantidad de información que posee una entidad estatal a la disposición del público. En cuanto a la transparencia financiera, dijo que hasta febrero de 2003, sólo 66 de los 106,494 candidatos cumplieron con la ley que establece que deben poner en conocimiento de la opinión pública el financiamiento de sus actividades. Asimismo, señaló que con la Ley de Partidos Políticos se ha determinado que la ONPE constituya una Gerencia de Supervisión de Fondos Partidarios, pero que aún no se ha dado el reglamento. Y si bien los partidos estás renovando sus normas internas y designando tesoreros para adecuarse a las nuevas disposiciones, aún no se ha divulgado ninguna información. El ponente dijo que el desempeño en la esfera pública de los partidos dejaba mucho que desear. En los 410 proyectos de ley relacionados con la lucha anticorrupción que se han presentado en el periodo de setiembre 2002-octubre 2004, anotó Ugaz, no se encuentra mucha sustancia. “Lo que demuestra que un congresista no vale por la cantidad de proyectos que elabore sino por la importancia y coherencia de estos, por su calidad y solidez”, puntualizó. Al pasar al tema de las iniciativas de la sociedad civil, el ponente expresó que el informe buscaba analizar cuál era el impacto de las acciones de vigilancia ciudadana llevadas a cabo por distintas organizaciones. Asimismo, se había puesto énfasis en estudiar la capacidad de estas para plantear iniciativas legislativas en la lucha contra la corrupción y en evaluar el rol cumplido por el periodismo de investigación.

Ugaz destacó la labor desarrollada por varias ONGs, aunque advirtió que, al margen de su impacto y debido a la fragmentación de la sociedad civil, no han sido iniciativas articuladas. En cuanto a los gremios sindicales, su crisis institucional y otros problemas han sido factores que no han permitido que la lucha contra la corrupción ocupe un lugar en sus programas. Y, en lo que respecta a la descentralización, el ponente hizo notar que su puesta en marcha ha motivado la aparición de espacios de participación y vigilancia que no han sido aprovechados convenientemente, Al referirse a las iniciativas legislativas, Ugaz dijo que apenas uno de los casi 400 proyectos de ley relacionados con la lucha anticorrupción en el periodo ha provenido de la sociedad civil. Sin embargo, destacó que en algunas leyes claves como la de los partidos políticos la participación ciudadana fue decisiva. Por otro lado, también se convocó a la sociedad civil para intervenir en la discusión acerca de la reforma del Poder Judicial. En el tema del periodismo de investigación, Ugaz indicó que una mayor independencia supone una mayor competencia entre los medios. Esto puede estimular la realización de más investigaciones y la canalización de denuncias, lo que resulta positivo, pero influye en la agenda de trabajo de los organismos oficiales de control, los que a veces se distraen con asuntos que no son los más importantes. Asimismo, el expositor lamentó que en provincias el periodismo de investigación continuara siendo muy incipiente. En cuanto a las denuncias de corrupción hechas por los medios en el periodo estudiado, señaló que más del 70 % de las mismas atañen al Poder Ejecutivo y el entorno presidencial. El presidente de Proética expresó que la percepción de la corrupción tenía un color negativo. Las expectativas de la sociedad respecto a la lucha anticorrupción indican que un 43 % piensa que la corrupción en el Perú habrá aumentado en los próximos cinco años y que un 40 % cree que se mantendrá en el mismo nivel que hoy. En suma, dijo Ugaz, “el indicador de 5.96 obtenido por el país en el periodo 2002-2004 habla de ciertos logros, pero no es suficiente porque no hay una propuesta integral para luchar contra la corrupción.” Los avances responden sobre

todo a iniciativas tomadas en materia normativa, pero no se ha logrado consolidar un sistema anticorrupción. “La lucha anticorrupción –concluyó el expositor- no sólo implica procesar a funcionarios corruptos; la lucha anticorrupción es prevención, tiene que ver con la educación, y debe atravesar todos los niveles del Estado. Hay un vacío de liderazgo político que impide llevar a cabo ese proceso integral.”

Panel

Santiago Pedraglio Periodista Anel Townsend Congresista Julio Cotler Sociólogo

Santiago Pedraglio

El comentarista dijo que le hubiera gustado ver con mayor claridad el indicador de avance en la lucha anticorrupción. Reconoció que el informe era importante en tanto representaba un esfuerzo por propiciar la objetividad, pero que, en su opinión, hubiera sido conveniente una explicación más amplia de los criterios que se han empleado para elaborar dicho índice. “La percepción de la sociedad otorga una credibilidad muy baja a la lucha contra la mafia fujimontesinista y el papel del Estado en la misma –expresó Pedraglio-. La percepción de la población no es, pues, de 5.9, como en la evaluación mostrada. Aquí hay una disparidad que es preciso comentar. Uno puede constatar que ha habido iniciativas legislativas en la lucha contra la organización criminal. Además, la dimensión del proceso es muy grande y hay un gran número de acusados. Sin embargo, la objeción principal que yo haría se

refiere a la ausencia de propuestas integrales para combatir la corrupción. La población percibe que falta una voluntad política en el Estado y que hay una ausencia de liderazgo para enfrentar el problema.” Pedraglio insistió en este punto, por cuanto las iniciativas que ha tomado el gobierno hasta el momento no están basadas en la coherencia y resultan endebles por la carencia de una decisión que provenga del Estado. Asimismo, reiteró que la sociedad civil se ha percatado de que tampoco hay un líder que contribuya a aglutinar a la población y esté dispuesto a asumir la dirección de la lucha contra la corrupción. En lo que concierne a los partidos políticos, el comentarista opinó que en tanto actores de esta lucha no han promovido propuestas y estrategias integrales. Por otra parte, recordó que incluso en el último paro convocado por la CGTP no se había contemplado como uno de los puntos básicos la lucha anticorrupción. “Según este informe –observó Pedraglio-, no sólo no existe voluntad política de parte del Estado sino que tampoco se nota una preocupación por consolidar la institucionalidad. No se perciben nuevas conductas en los funcionarios públicos, de manera que puedan aportar sustantivamente a contrarrestar la corrupción.” Sobre el rol que han cumplido los medios de comunicación, advirtió que estos muchas veces han caído en el pecado de sensacionalismo. No ha habido el seguimiento adecuado e imprescindible de las denuncias. Pedraglio señaló que, en ese sentido, había que analizar la autorregulación y el manejo de transparencia en el interior de los medios. Y, finalmente, expresó que el informe revela que entre las instituciones que menos logros han conseguido en la lucha anticorrupción se encuentran seis instancias de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial. Esto, en su criterio, corrobora la falta de voluntad política del Estado, la debilidad de las instituciones y la percepción de la población de que muy poco se ha avanzado en el combate contra la corrupción. “No deja de ser preocupante el balance global del informe”, concluyó el presidente del Instituto Prensa y Sociedad.

Anel Townsend

La congresista expresó que el informe era útil para establecer una confrontación entre la evaluación que se hace de la lucha contra la corrupción y el análisis de la percepción que tiene la sociedad civil de los avances o retrocesos que se han obtenido en el proceso. En su opinión, había que determinar cuáles eran las fortalezas en la lucha anticorrrupción y definir cómo se puede hacer un planteamiento estratégico respecto al tema. Townsend sostuvo que existe una articulación política, legal y económica en el Congreso para enfrentar temas de corrupción. Desde luego, reconocía que el índice de la lucha anticorrupción que mostraba el informe era una nota media, en realidad con las justas aprobatoria. “Desde antes de la caída de Fujimori –reveló-, se planteaba ya una amnistía a nivel interno para encontrar una manera de librarse de la justicia.” Sin duda, la corrupción estaba fuertemente enquistada en todos los niveles del gobierno. En cuanto a su función de congresista, Townsend indicó que ella se había dedicado sobre todo a analizar el fenómeno de la corrupción orientado hacia el tema de la violación de los derechos humanos. En ese sentido, dijo que la labor que realiza la comisión que se encarga del asunto en el Parlamento también tiene que ser objeto de análisis e investigación. Townsend cuestionó que su colega Ernesto Herrera se hubiera adelantado a hacer una denuncia penal sin coordinar previamente con el Congreso. Por otra parte, la comentarista argumentó que “hablar todo el tiempo de la mafia fujimontesinista tiende a saturar el escenario. Los casos de nepotismo que se han detectado en el actual gobierno son tan graves como el tráfico de armas. Esto no responde sólo a una cuestión principista, sino a que el pueblo es conciente de que la corrupción no se limita a lo que sucedió durante el gobierno de Fujimori”. “Para que la lucha anticorrupción sea más atractiva –puntualizó la congresista-, creo que hay que insistir en cuán rentable es la implementación de medidas poniendo ejemplos que permitan comprobar su eficacia.” Asimismo, se preguntó

por qué no se establecían medidas que consiguieran un impacto a nivel internacional. En esa perspectiva, observó que una ley de colaboración eficaz debería fomentar una recuperación de fondos que proviniera de los propios implicados, de modo que no se tuviera que depender de la decisión de las entidades bancarias para levantar el secreto y devolver el dinero robado. Por otro lado, la congresista aludió al rol que cumplen los medios de prensa. Es sabido que varios medios se comprometieron con la mafia fujimontesinista, pero lo preocupante es que aún existen algunos que no vacilan en apoyar al dictador prófugo. Asimismo, anotó que se advertía cierta influencia en medios de prensa extranjeros orientada a relativizar su responsabilidad. Mencionó al jurista Javier Valle Riestra, quien señaló que no hay pruebas de delitos de lesa humanidad cometidos en ese periodo de gobierno. Sin embargo, Townsend sostuvo que hay evidencias de restos humanos enterrados en los cuarteles del ejército. La congresista advirtió que hay vacíos en el sistema legal como la ausencia de un programa de protección de testigos, lo cual redundaría en beneficio de las investigaciones y de los procesos. También llamó la atención sobre el conflicto suscitado entre el gobierno y la Procuraduría Anticorrupción, porque este beneficia a los corruptos y el propio gobierno resulta perjudicado. Luego se refirió a una serie de proyectos de ley que se encuentran pendientes de estudio en el Congreso, uno de los cuales establece facultades especiales para los procuradores que intervengan en la investigación de delitos contra la administración pública. Por último, agregó que se están promoviendo diversas reformas constitucionales. “En el nivel del barómetro latinoamericano –concluyó- ha quedado demostrado que lo que más molesta a la gente es la impunidad. En este comentario he querido mostrar algunos de los aspectos positivos que conviene reforzar y sacar adelante, como anular la tensión que subsiste entre el Estado y la Procuraduría. Necesitamos un sinceramiento del Ejecutivo, de la Fiscalía y de otras instituciones públicas para que los ciudadanos puedan tener una mayor confianza y conciencia de que existe una voluntad del Estado para enfrentar a la corrupción.”

Julio Cotler

“Yo quisiera recordar que el problema de la lucha anticorrupción es un problema político –expresó el científico social-. Se cree que es un problema de moralidad o ignorancia. Lo cierto es que hay intereses articulados a favor o en contra de la corrupción. Cuando alguien deja de hacer algo o de tomar medidas, esta conducta puede contribuir también al incremento de la corrupción. No basta, pues, invocar la buena voluntad de alguien para desarrollar una lucha efectiva contra la corrupción.” Cotler dijo que esto era novedoso para los peruanos en la medida en que antes el poder político solía repartir prebendas entre sus partidarios y aliados. En su opinión, el concepto de corrupción ha demorado en entrar en el escenario latinoamericano. Cuando se habla de corrupción e impunidad, sostuvo el comentarista, estas cuestiones siempre se han explicado en términos eufemísticos aludiendo a la debilidad del Estado. “Se caracteriza a América Latina –afirmócomo un conjunto de estados débiles que no pueden satisfacer sus necesidades básicas en educación, salud, nutrición, vivienda y orden público, entre otras. Países como estos no pueden subsistir si no tienen un mínimo de recaudación de impuestos que ascienda al 20 % del Producto Bruto Interno.” Para el comentarista el problema de la organización de los partidos o de la idoneidad de los funcionarios públicos son algunos aspectos del asunto, pero el problema básico es que con la peor educación en América Latina no se puede llegar a ninguna parte. Según Cotler, “hay factores que nos hacen sensibles a la corrupción y a la debilidad del Estado. No existe una agenda política que contemple la problemática que corresponde al tráfico de drogas, al tráfico de maderas o a la contaminación ambiental. La línea que impera en los organismos del Estado parece ser la de “otorongo no come otorongo”, es decir, si tú no te metes conmigo, yo no me meto contigo”.

El científico social afirmó que los resultados de diversas conferencias latinoamericanas coinciden en advertir que muy pronto veremos la desaparición de Bolivia y de Ecuador si se mantienen las cosas como están y que el Perú se va a acercar a la situación de esos países. “En la lucha contra la corrupción –sostuvo el comentarista- hay que observar las presiones y controles sociales. El impacto de los medios de prensa contra la camarilla fujimontesinista fue decisivo, al margen de la basura propagandística de los medios corrompidos por el régimen. También debe resaltarse la labor de ONGs que como Proética pueden obtener buenos resultados al dedicarse a cuestiones específicas.” Por otra parte, Cotler lamentó que la memoria de los peruanos fuera tan frágil. Recordó que un poeta y reputado profesor universitario acabó desfilando dentro del Pentagonito y que una ilustre académica que apoyó el autogolpe de Fujimori hoy escribe sobre la manera culta de hablar en el principal diario peruano. Asimismo, se refirió al banquero que le daba consejos al Estado, el cual no ha sido procesado o a los militares que no han sido degradados públicamente como manda la ley. “Estas cosas me sulfuran”, añadió. Coltler insistió en que no se trata de un problema de venganza sino de enseñanza: “Creo que lo importante es, tal como ha sostenido el doctor José Ugaz, que hay que poner énfasis en que el costo de la corrupción no sólo implica la cárcel sino, sobre todo, el desprestigio personal. Si en la sociedad no se crean controles para descalificar a los infractores, todos los otros medios serán ineficaces.”

Presentación: Descentralización y lucha anticorrupción en el Perú: problemas encontrados y posibilidades

Salvador Peña Gerente de Desarrollo Social de la Región Junín

Juan José Salazar Alcalde Provincial de Ferreñafe

Yehude Simon Presidente Regional de Lambayeque

Salvador Peña

El ponente expresó que acudía a la reunión en representación del presidente de la Región Junín, Manuel Duarte, y señaló que había que ser concientes de que el proceso de regionalización recién estaba empezando. A su juicio, esto constituía un desafío a mediano y largo plazo, aunque debía basarse en premisas sólidas y medidas que se hicieran efectivas a corto plazo. En cuanto a la descentralización y el desarrollo regional, Peña corroboró que se trataba no sólo de un proceso a largo plazo sino integral y que debía realizarse por etapas. “No hay descentralización ni desarrollo sin recursos económicos –advirtió-, pero los recursos no son únicamente monetarios sino humanos. Se trata de un proceso concertado y participativo, el cual supone diseñar una estrategia. De ahí que hayamos concebido un Plan de Desarrollo Estratégico Regional, un Acuerdo Regional para la Descentralización y el Desarrollo, una Reforma Educativa Regional, un Plan Regional de Desarrollo Social, un Plan Regional de Competitividad y un Plan de Desarrollo Turístico, además de fomentar una política de transparencia en la gestión pública.”

Peña afirmó que la estrategia respecto a la lucha contra la corrupción había previsto una alianza con Proética, con la finalidad de sumar esfuerzos para lograr implementar una gestión pública basada en la transparencia. Asimismo, señaló que era esencial una reforma educativa a nivel de la región que llevara adelante un proceso de reorganización de ese sector. El expositor remarcó el propósito de hacer prevalecer la transparencia y la probidad durante la actual gestión, lo que motivó el establecimiento del convenio con Proética. Sobre la educación dijo que entre las razones para proceder a su reorganización se encuentra el deficiente servicio y la baja calidad de la enseñanza de la escuela pública en el país. Esto se repite en Junín, precisó, pero la situación se ha agudizado por otros agravantes. Entre estos mencionó el conflicto social, la falta de locales apropiados, los continuos enfrentamientos entre los maestros y las autoridades, entre los maestros y los alumnos, así como entre los maestros y los padres de familia. “La administración del sector ha sido seriamente cuestionada –observó- y, en ese sentido, la burocratización que se advierte en Lima, en el gobierno central, constituye un grave escollo. “ Asimismo, lamentó la conducción del sector de acuerdo con criterios políticos e intereses particulares. “En la actualidad -indicó-, las condiciones administrativo-legales, que han sido calificadas como ineficientes y corruptas, se han convertido aparentemente en el punto más importante de la crisis educativa.” El ponente se refirió luego a las modalidades de corrupción en el sector y dijo que estas han sido transversales a todas las instancias de la gestión educativa. Aludió a los cobros ilícitos de pensiones y recordó que se habían descubierto a infractores que cobraban pensiones de viudez desde antes de la primera guerra mundial o que cobraban pensiones de orfandad desde hace varias décadas, pese a contar con estudios profesionales, una empresa y propiedades diversas. Peña también resaltó que hay profesores que sólo van a dictar clases a ciertas áreas rurales desde el martes hasta el jueves, aunque cobran como si lo hicieran toda la semana. “Las horas que se dejan de dictar a los alumnos son una forma de corrupción”, puntualizó. Por otra parte, se habían detectado casos de abuso y

maltrato físico y psicológico que comprometían a alumnos, docentes y funcionarios administrativos. Asimismo, denunció el cobro de tarifas para autorizar nombramientos, reasignaciones y permisos para los docentes. En su opinión, la corrupción está fuertemente arraigada en el sector educativo. Y ello no sólo se advierte en las modalidades que atañen a los maestros sino también en la compra de bienes y contratos de servicios. Peña hizo notar que se habían abierto 41 procesos en la Procuraduría y que los denunciados por actos corruptos llegaban a 114. “La región de Junín –afirmó- es la más afectada por quejas relacionadas con el sector Educación durante el último periodo.” Peña señaló que el objetivo del proceso de reorganización que ha emprendido el gobierno regional de Junín es mejorar la calidad, la cobertura y la gestión de la educación pública. Para ello se ha dispuesto una serie de medidas como la conformación de una comisión central reorganizadora que corrija las acciones irregulares. Así, hasta el momento se ha reubicado a 20 trabajadores y se han abierto 32 procesos disciplinarios. También se han llevado a cabo 23 eventos destinados a la capacitación de funcionarios y se ha hecho un seguimiento de las recomendaciones propuestas por las comisiones de reestructuración del sector. “El gran desafío –resumió el expositor- es consolidar una educación pública de calidad óptima en la región Junín, razón por la cual hemos decidido hacer del periodo 2005-2010 el quinquenio de la educación.”

Juan José Salazar

El expositor expresó que el concejo provincial de Ferreñafe también había suscrito un convenio con Proética y que consideraba que la regionalización era la herramienta más efectiva para luchar contra la corrupción. “El Perú, en la escala internacional, muestra que el índice de lucha anticorrupción ha disminuido de 3.7 a 3.5 –indicó-. Esto no significa que se haya cesado en el empeño por contrarrestarla, pero indica que hay que concretar los logros. Ahora existe la Ley

de Transparencia y otros mecanismos que permiten llevar adelante la lucha y consolidar una estrategia.” El alcalde de Ferreñafe dijo que en diciembre de 2004 la Municipalidad iba a establecer la automatización de la entrega de partidas de nacimiento y demás documentos. Se trata de agilizar los trámites para que, una vez cumplidos los requisitos, la información solicitada se otorgue en 24 horas y a domicilio. Asimismo, declaró que el esfuerzo por implementar mejoras a nivel informático ha llevado a su institución a establecer un convenio con la Municipalidad de Miraflores, en Lima, para ofertar en el mercado internacional el algodón nativo y otros productos de la zona a través de su página web. Salazar reveló que se intenta colocar el producto de 200 hectáreas de cultivos de algodón y de 150 hectáreas de ají piquillo, lo que supone para el municipio asumir nuevos roles. “Se ha hecho una coordinación con ciudadanos ferreñafanos residentes en Madrid y otras ciudades del exterior con ese fin –puntualizó-. Y se ha logrado que una ONG en Valencia nos financie proyectos de saneamiento básico hasta por un monto de cien mil euros.” Por otra parte, señaló que la página web de su institución ha quedado finalista en una evaluación de páginas web de entidades públicas gracias a la calidad de su contenido y a la transparencia política y financiera. “Todos los ciudadanos pueden acceder a la relación de ingresos que percibe el concejo día a día –dijo-. La idea es que cualquier contribuyente que realizó un pago pueda ver cómo este dinero ingresa de inmediato en el portal. Asimismo, se consignan los egresos, con indicación del proveedor, el monto que se le ha abonado y el número de cheque girado. Ciertamente, en el portal se puede encontrar una relación completa de todos los cheques que extiende el municipio.” El expositor agregó que, en favor de la política de transparencia que se ha adoptado en su institución, se decidió incluir en el portal una relación en la que figuran todos los sueldos del personal. Esta lista abarca desde los honorarios del alcalde hasta los pagos a los obreros contratados, pasando por los salarios de los empleados y trabajadores regulares. Salazar dijo que inicialmente esto había suscitado ciertas protestas, pero que la medida había prevalecido porque los

pobladores tienen el derecho de saber el destino de cada sol que ingresa al municipio. El alcalde afirmó que se habían colocado “listas en las que se puede revisar el saldo de cada cuenta corriente abierta, según el rubro al que pertenece: Fondo de garantía, Vaso de Leche, etc. Y, por supuesto, también figuran los contratos, con la información sobre la persona a la que se requiere el servicio, el texto del acuerdo, el monto que se pagará y las actividades que deberá cumplir el contratado. Y para el próximo año esperamos tener incorporado el presupuesto del año 2005, de modo que cualquier funcionario que observa la realización de una obra pueda acceder de inmediato al expediente respectivo”. Una de las formas para garantizar la transparencia financiera, según Salazar, es el planteamiento de un presupuesto trimestral, lo que no permite alteraciones ni acomodos. En el futuro, aseguró, se buscará establecer un presupuesto mensual. El alcalde de Ferreñafe advirtió que el sistema era injusto, por cuanto el 60 o 65 % del presupuesto del país se destina al pago de remuneraciones. Sin embargo, no ocurría lo mismo en el caso de las municipalidades, que tienen que hacer los pagos con sus propios ingresos y hacer las transferencias en función de lo que se recauda. “Si Ferreñafe, que tiene unos 35,000 habitantes, cuenta con 200 trabajadores a sueldo, eso significaría un consumo del 80 % del presupuesto del concejo -puso como ejemplo-. Así, con ese criterio, los municipios acabarían siendo pagadores de planillas, lo cual es un absurdo.” Salazar arguyó que debería legislarse de manera que no se disponga la estabilidad de ningún trabajador. Y ello simplemente por el hecho de que cada municipalidad debe contratar a su personal de acuerdo con el nivel de sus ingresos. “Por lo general -dijo-, un alcalde contrata a cinco o diez obreros, quienes permanecen en sus puestos cuando deja el cargo y tendrán que ser asumidos por el nuevo alcalde.” También dijo que había problemas adicionales que contemplar, los cuales surgían en el trayecto. En ese aspecto, señaló, los egresos tienden a incrementarse cuando el precio de los combustibles se eleva en un 30 %, lo que

representa un costo extra frente a los 200,000 soles ya presupuestados para todo el año. Otra de las medidas para contrarrestar la corrupción, indicó, es la decisión de colocar las declaraciones juradas de los funcionarios en el portal. Salazar afirmó que él lo había hecho y que también había incluido los estados de sus cuentas personales. Por último, el alcalde de Ferreñafe declaró que no se iba a conseguir nada “si no trabajamos el tema anticorrupción a nivel regional, provincial y municipal, es decir, si el tema no pasa por la descentralización, que es el proceso que debemos fortalecer para poder salir adelante. Sólo así estaremos en condiciones de darle un golpe certero a la corrupción. Porque si las medidas se limitan a ser dictadas desde Lima, no van a resultar efectivas”.

Yehude Simon

El presidente de la Región Lambayeque, con quien Proética firmó el primer convenio de apoyo institucional, inició su intervención preguntándose qué habían hecho los lambayecanos para luchar contra la corrupción. “En nuestra campaña –dijo- nos dimos cuenta de que había que luchar contra la pobreza pero también contra la corrupción. Cuando ganamos, aunque todavía no habíamos juramentado, nombramos una comisión de vigilancia, porque sabíamos que había dinero que se había reservado para un plan de emergencia. Se temía que se produjera el fenómeno de El Niño y se había contratado personal para realizar obras con el fin de tomar precauciones. Fue así como nos enteramos de que, en muchas obras, cuyo presupuesto ascendía a 200,000 soles, en realidad sólo se había empleado 20,000.” Simon explicó que la razón de esta retención era que se estaba esperando que vinieran las lluvias y arrasaran las obras, de manera que no se pudiera comprobar que se había gastado apenas una décima parte del presupuesto. Esto era una maniobra corrupta habitual en la región.

Asimismo, Simon se refirió al problema que se suscita cuando el partido que llega al poder lleva a su gente, no en función de su capacidad, sino por nepotismo y clientelismo político. “Nuestra misión al asumir el gobierno regional fue muy clara –sostuvo-: decidimos luchar contra la corrupción y por ello estudiamos con quiénes había que aliarse. De ahí nuestro convenio con Proética, tanto por su trayectoria como por ser una organización independiente de la nuestra. Por otro lado, somos concientes de que es imposible que en el Perú exista un cero por ciento en cuanto a corrupción a nivel regional. Porque esto es algo que implica una labor a largo plazo y que no se logrará en menos de diez o quince años, siempre y cuando se empiece a trabajar desde ahora.” El presidente de la Región Lambayeque afirmó que todas las actividades de su gobierno son públicas. Recordó que cuando se activó el Proyecto Olmos y este salió en concesión aparecieron enviados de empresas para tentar a los funcionarios con comisiones suculentas, dados los millones de dólares que supone el proyecto. “Aceptamos dialogar –dijo- pero no aceptamos ni un lápiz ni que nos ayudaran con regalos para la Navidad o el Día de la Madre.” En el proceso, según Simon, surgió una empresa que incluso pretendió duplicar lo ofrecido por otra. Sin embargo, “sólo después de otorgada la licitación acepté cenar con los funcionarios de la empresa ganadora. En pro de la transparencia, hoy aparece en nuestro portal una relación de los almuerzos y cenas que tenga, ya sea con representantes de empresas, con miembros de Proética o con el padre Hubert Lanssiers. No tenemos nada que ocultar. Cabe agregar que si el gobierno regional no despidió a ningún trabajador, ello se debió a que se respetó su capacidad técnica”. Simon también expresó que se han dictado, al interior del gobierno regional, disposiciones que buscan promover la mayor transparencia en cada acción. Asimismo, se ha alentado una relación entre administrador y administrados libre de todo interés partidario. “Nuestro gobierno es, sin duda, político, pero profundamente humanista”, aseguró. Entre los objetivos estratégicos figura el impulso a las iniciativas de la sociedad civil, la cual debe intervenir en un control efectivo de la administración pública.

“Chiclayo es una ciudad fea –acotó-, hay basura, desorden de taxis y otras deficiencias, pero vamos a alcanzar nuestras metas porque la sociedad civil está participando. Lo cierto es que este año estamos creciendo en un 65 % en recepción de turistas. Yo mismo animo a la gente a que fiscalice nuestra gestión y estamos haciendo todo lo posible por eliminar la impunidad respecto a los actos de corrupción.” Al analizar el tema de la corrupción, Simon señaló que se habían detectado irregularidades en el acceso a la información en poder de las entidades públicas, a la vez que un mal entendido “espíritu de cuerpo” que llevaba a los funcionarios a protegerse entre ellos cuando había que identificar a los que ignoraban las disposiciones. También se refirió a la discriminación social y al manejo interesado de las decisiones políticas como otros factores que era preciso estudiar. La corrupción opera de diversas formas, explicó Simon. “Algunos ingenieros de planta –dijo- ponían a su gente en la obra que estaba a su cargo y esta complicidad significaba que a la larga se iban a quedar con los materiales que sobraban. Sin embargo, hay que tomar en consideración que el dinero para las obras no sale de mi bolsillo sino que proviene de todos los peruanos; ni siquiera del gobierno central sino de nuestros impuestos. Tenemos que acostumbrar al pueblo a que sienta que existe una responsabilidad cuando se debe cumplir con un servicio que es pagado con dinero del Estado.” El expositor insistió en la necesidad de que la ciudadanía tome conciencia de que la democracia no sólo es elegir sino participar. Luego aludió al escándalo que se originó cuando se difundió la noticia de que había sueldos de 12,000 soles que eran pagados a funcionarios lambayecanos. “Ahora bien –dijo-, yo me pregunto por qué sólo los funcionarios limeños pueden ganar esa suma. Los provincianos también tenemos derecho a ganar todo lo que sea posible, pero a recibirlo de manera homogénea.” En cuanto al “espíritu de cuerpo” de los trabajadores, Simon cuestionó que aquellos a los que se les han descubierto irregularidades tienden a decir: “Nosotros vamos a durar mucho más tiempo, mientras que ustedes son aves de paso.” Y optan por protegerse para eludir el control de su actuación. Ellos son los

que alimentan la corrupción y por esa razón el actual gobierno regional se ha planteado eliminar la impunidad, aplicando las sanciones correspondientes. Simon analizó el diagnóstico de la corrupción en Lambayeque y coincidió en que la Policía incurría en diversos actos reprobables. Entre estos el uso dudoso que se le daba al combustible destinado a los patrulleros y la aceptación de donaciones, en realidad coimas encubiertas con el propósito de agilizar trámites o salvar escollos legales. También criticó al Poder Judicial, al que calificó como “una de las instituciones más corruptas en el Perú. Podemos estar decididos a luchar contra la corrupción, pero la justicia es tan contradictoria que a veces aquellos que son denunciados por actos corruptos acaban volteando la acusación en los tribunales. Tenemos juicios que duran más de ocho años, juicios donde hay dos sentencias, juicios donde los jueces son parientes... Una de las zonas judiciales más corruptas ha sido Lambayeque, ya que allí se movía mucho dinero, sobre todo en el ámbito de las empresas azucareras”. “No tenemos nada en contra de los empresarios –precisó-, pero la justicia tiene que entender que el recurso a la coima debe acabarse. Los jueces no sólo deben estar bien pagados sino que hay que cambiarles el “disco duro” en cuanto a ética y probidad.” Por otra parte, también se pronunció en contra de quienes financiaban campañas políticas con el objeto de cobrar después con favores concedidos por las autoridades. El expositor agregó que las coimas eran frecuentes para arreglar ejecuciones de obras y para la adquisición de bienes y servicios, como el programa del Vaso de Leche, por ejemplo. Asimismo, se daban coimas para obtener licencias y para favorecer la contratación de determinados miembros del personal. En ese plano, observó, había que definir mecanismos para calificar a los profesionales, ya que tampoco se podía atentar contra la capacidad personal (por las restricciones que imponía la legislación en lo que concernía al nepotismo). En el sector Educación, Simon dijo que seguiría el ejemplo del gobierno regional de Junín, y que se va a sancionar a los directores educativos que cometan irregularidades. En cuanto al sector Salud, admitió que los presupuestos eran bajos, pero lo definitivo era que no se había llegado a aplicar una política

efectiva. Y, sobre el sector Agricultura, dijo que había problemas de sequía y que el agua era continuamente sustraída: un sector de agricultores pone bombas en el río Reque y toda el agua va para unos azucareros privilegiados. Había también casos de jefes que malograban deliberadamente las maquinarias para alterar la cuenta de gastos, así como conductores que robaban gasolina. En suma, concluyó, había que combatir la tendencia a otorgar favores irregulares a intereses privados en contrataciones y consultorías. Simon fue particularmente crítico al enfocar el problema de la prensa. En su opinión había una prensa seria, pero también otra irresponsable, chantajista y coimera. “No entiendo –dijo- por qué no se pueden encontrar mecanismos legislativos que permitan controlar a esa prensa. La sensación es que esa clase de periodismo es la que está manejando el país. La peor corrupción es la que ocurre en el ámbito de la prensa. Si el Poder Judicial no es capaz de dar una ley que ponga coto a esta prensa corrupta, nada podremos hacer. Estoy a favor de la libertad de prensa, por supuesto, pero no voy a aceptar ni el libertinaje ni el chantaje. Esto tiene que acabarse.”

Conclusiones de los talleres Laura Puertas Directora Ejecutiva de Proética

La Directora Ejecutiva de Proética expuso las conclusiones a las que arribaron los talleres realizados durante la segunda jornada del seminario tal como se puede apreciar a continuación:

“Llegamos a la tercera y última jornada de nuestra reunión. Luego de haber escuchado a los conferencistas, así como a los comentaristas y demás participantes, y de haber contrastado sus opiniones y análisis, creo que podemos tener un panorama mucho más amplio de la gravísima situación generada por la corrupción en el país y de los elementos y recursos a los que debemos apelar para combatirla. Es importante destacar que el interés de nuestro trabajo va más allá de estudiar la magnitud de la corrupción, medir su impacto, ahondar en el diagnóstico y analizar las modalidades del fenómeno, pues de lo que se trata es de poder desarrollar los mecanismos que permitan prevenir y atajar su expansión. En ese sentido, como bien ha dicho Julio Cotler, la corrupción es, ante todo, un problema político. Por lo general se ha tendido a pensar que la corrupción es un problema de moralidad o de ignorancia, cuando en realidad se trata de un asunto de voluntad política. Durante esta conferencia nacional se ha puesto énfasis en analizar cómo la corrupción genera y agrava la situación de pobreza. Tanto en menor como en mayor escala, la corrupción perjudica seriamente el crecimiento económico y agrava la desigualdad en la distribución de los ingresos. Asimismo, ha sido interesante ver cómo la experiencia de la descentralización puede convertirse en una vía decisiva no sólo para estimular el desarrollo del país sino para contrarrestar la corrupción. Creo que ha quedado muy clara la idea de que el desarrollo resulta imposible sin el establecimiento de los mecanismos

adecuados para luchar contra la corrupción. Uno de los instrumentos esenciales para prevenirla es la implementación de políticas de transparencia, de modo que todos los ciudadanos puedan enterarse, sin necesidad de requerirlo, acerca de cómo el Estado maneja sus recursos, es decir, el dinero de todos los ciudadanos. Desde luego, la problemática es amplia y compleja y supone el examen de diversos aspectos. Por ello se organizaron talleres especializados, con el fin de propiciar una participación más activa de los asistentes al encuentro y estimular el aporte de soluciones concretas. A continuación haré un breve recuento de las conclusiones formuladas por los miembros de los respectivos talleres: El taller 1 trató el tema “Acceso a la información” y fue dirigido por Javier Casas. Como ustedes saben, existe una Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública, que reglamenta el derecho de todas las personas a solicitar y a recibir información en poder de cualquier organismo estatal sin expresión de causa y debiendo pagar para ello únicamente el costo de la reproducción. Desde luego, hay restricciones cuando la información afecta la intimidad de las personas, la seguridad nacional y alguna prohibición expresa por ley. Sin embargo, en principio, todos podemos ejercer nuestro derecho a pedir información y que esta nos sea entregada dentro de un plazo legal. Y, más aún, en caso de ser negada la petición, la ley nos ampara para que nuestra demanda tenga la debida respuesta. Sin duda, esta ley contribuye significativamente a difundir una política de transparencia en un ámbito donde tradicionalmente ha prevalecido la “cultura del secreto”. Pero, en la práctica, encontramos algunos escollos que impiden que el ciudadano pueda ejercer su derecho al acceso a la información. ¿A qué se debe esto? Según las conclusiones del taller, se observa una falta de familiaridad e información de los funcionarios públicos respecto a las políticas y normas de transparencia. En la mayoría de las entidades públicas se ignora los alcances de la ley; en otras surgen las confusiones. Por ejemplo, mientras que en el ministerio público sí está claramente definida la información reservada (aquella que obra en un expediente), en la Policía se ha señalado que no son nítidos los parámetros para interpretar algunos casos de reserva de información.

Por otra parte, también se han suscitado problemas relacionados con la capacidad de responder de las entidades. Hay instituciones en las que se ha establecido que sólo puede dar información el jefe de la entidad. Asimismo, se tiene la percepción de que el presupuesto no alcanza para implementar la norma, pero tampoco existe un plan para establecer un cálculo de costos. En general se considera que la poca demanda de información es un elemento que no promueve la implementación de la ley. Asimismo, se nota un desconocimiento de la ley no sólo en los funcionarios públicos sino en los mismos usuarios. Y, pese a ello, las entidades públicas no promueven el contacto con el público a través de mecanismos idóneos. En esa perspectiva, los portales de transparencia resultan fundamentales. Otro aspecto evaluado por el taller es el clima de desconfianza que impera entre los propios funcionarios, lo que impide la construcción de un criterio general favorable a la transparencia. El funcionario público se siente amenazado constantemente por los órganos de control interno y teme equivocarse al momento de decidir si entrega o no una información. Los aparentes conflictos entre normas de igual jerarquía a menudo causan dificultades para determinar qué debe hacerse con la información. Además, con frecuencia subsisten celos de índole profesional que dañan las relaciones entre funcionarios y afectan el curso normal de la entrega de información. Debemos tener en cuenta que los empleados son muy dependientes de las decisiones de los superiores y que, en muchas ocasiones, estos no autorizan a nadie a entregar información. Otro punto negativo es el mal entendido “espíritu de cuerpo”, lo que propicia un tipo de conducta que podría definirse como la coordinación para ocultar información. Por último, se advierte que las posibles sanciones son un pretexto que esgrimen los funcionarios para no entregar información. Lo cierto es que los funcionarios públicos no han asumido hasta ahora la condición de servidores de la sociedad. En cuanto al taller 2, que abordó el tema “Transparencia en contrataciones públicas” y estuvo a cargo de Carlos Fonseca, sus conclusiones se apoyan en la

convicción de que para poder obtener un Estado transparente y eficiente es necesario obtener ciertas condiciones, las mismas que se basan en el logro de ciertos elementos. En primer término, para que haya eficiencia se necesita una óptima y precisa definición de los bienes y servicios que requiere el Estado. Esta condición se basa en la efectiva participación ciudadana en la formulación de los presupuestos y planes de desarrollo de los Municipios y Gobiernos Regionales; en una correcta elaboración de los Planes Anuales de Adquisiciones y Contrataciones de las entidades públicas; en la vigilancia ciudadana en la formulación del presupuesto público y en su ejecución, y, en el conocimiento cabal de los requerimientos de cada entidad pública y de las posibilidades reales que ofrece el mercado, lo que implica realizar estudios serios previos a las convocatorias. En segundo término, la eficiencia sólo será posible con la concurrencia de la más amplia y variada oferta del mercado. Esta condición supone una difusión agresiva de las convocatorias de los procesos de selección de todas las entidades públicas. Asimismo, la reducción de costos de participación, es decir, reducción o eliminación de documentos, constancias o certificaciones onerosas, reducción de precios de ventas de las bases y establecimiento de garantías razonables. Por otro lado, resulta conveniente la limitación de excepciones al proceso de contratación pública, como ocurre con las adquisiciones y contrataciones directas por situaciones de desabastecimiento inminente o situaciones de emergencia, y la limitación de procesos de acuerdo con reglas internacionales de contratación, como sucede con el Banco Mundial, el BID y el PNUD, entre otros organismos. En tercera instancia, la eficiencia será viable si se favorece la libre y leal competencia de postores. Para ello es indispensable mantener reglas de competencia objetivas e imparciales, reducir al mínimo el margen de subjetividad en la aplicación de los criterios de selección y buscar una estandarización de los mismos. Igualmente se estima aconsejable una reducción de las tasas administrativas de impugnación. Por último, para conseguir eficiencia es fundamental contar con servidores públicos debidamente capacitados. Esta capacitación deberá ser intensiva en lo

que concierne a contrataciones públicas. Por otra parte, es necesario racionalizar las tareas de los funcionarios responsables de procesos de gran envergadura o alta sensibilidad social. En cuanto a la transparencia, el taller ha determinado ciertas condiciones como una información detallada, clara y completa sobre los requerimientos del Estado en materia de bienes y servicios. Y en este aspecto cobra gran importancia que se completen los portales electrónicos de transparencia (sobre todo los de los Municipios y Gobiernos Regionales) y que se consigne en ellos toda la información relativa a los procesos de contratación. Otra condición básica es la garantía de que esta información llegue efectivamente a todos los posibles interesados y al público en general. Una tercera condición sería la selección objetiva de postores. Las evaluaciones siempre deben ser realizadas por el Comité Especial en su totalidad y se privilegiará la calidad y precio del bien o servicio a contratar. También el Comité Especial tendrá que responder y dar explicaciones cuando cualquier postor o ciudadano lo requiera, sobre los criterios aplicados en la adopción de una decisión evaluatoria. Finalmente, la transparencia supone que los servidores públicos se encuentren éticamente dotados y dispuestos a rendir debida cuenta de las decisiones adoptadas. Para ello habrá que establecer Pactos de Integridad entre los funcionarios que tienen a su cargo los procesos de selección; asimismo, se recomienda no sólo sancionar al mal funcionario sino también premiar e incentivar al bueno. El taller 3 trabajó la “Auditoría Social del Poder Judicial” y fue dirigido por Antonio Ruiz Ballón. A continuación presentaré sus conclusiones. En primer lugar, los participantes estuvieron de acuerdo en que la democracia es una forma de gestión de gobierno y no un fin en sí mismo. En ese marco, lo que le corresponde al Poder Judicial es administrar democráticamente los conflictos sociales para generar la paz social. Siguiendo ese razonamiento, se reconoció que la calidad de la democracia es compleja. En muchos casos la ciudadanía prefiere los resultados concretos antes

que la vigencia de principios institucionales (por ejemplo, la elección de Bush en Estados Unidos o la alta popularidad de Fujimori en el Perú). En ese sentido, el compromiso de la ciudadanía con la democracia no es necesariamente deliberado y, por el contrario, en muchos casos y circunstancias exige del Estado resultados prácticos. El mundo jurídico peruano, dentro de la complejidad de la democracia, se desarrolla en función a categorías que corresponden en parte a procesos sociales ajenos a la historia del Perú (aquí no hubo revolución francesa pero nuestro modelo constitucional se organiza conforme a ella; como señala Julio Cotler, en el Perú los derechos humanos de primera generación –libertad, igualdad, etc.- llegan después de los de segunda generación), lo que genera que en muchos sectores la democracia sea aprendida o formal, esto es, ajena a los patrones regulares de conducta social. Así se puede identificar un divorcio entre la ciudadanía y el Estado, lo cual permite el aislamiento del poder público y favorece el desequilibrio de poderes, generando una gestión del poder en la que predomina el ejercicio político en desmedro del ejercicio jurisdiccional, y de los mecanismos sociales de control en general. Ante esta situación la ciudadanía probablemente mantendría una actitud de complicidad o indiferencia, proclive a tolerar la corrupción. Teniendo en cuenta importantes excepciones individuales, con el retorno de la democracia, el Poder Judicial en cierto modo ha alzado su voz, fortaleciendo a la institución en particular y a la democracia en general. Se han sembrado los primeros espacios de acercamiento entre la ciudadanía y el Poder Judicial. Sin embargo, este es un proceso inicial por lo que es necesario que tanto el Poder Judicial como la ciudadanía generen espacios sostenidos de acercamiento. Por eso más allá de sus defectos, han sido importantes históricamente tanto el Acuerdo Nacional por la Justicia como los trabajos de la CERIAJUS. Pese a los actuales esfuerzos de democratización en la entidad judicial, los participantes entienden que esta no estaría preparada para resistir un gobierno autoritario que procurara manipularla nuevamente (más bien, se dijo que quizá muchos magistrados se alegrarían de un nuevo copamiento de la institución judicial). Entre otras, las causas de esta situación estarían en la estructura

administrativa de la institución, la arbitrariedad en el sistema de selección y destitución de magistrados, pero en esencia en la falta de un espíritu de cuerpo institucional comprometido con la democracia. Pasando al tema específico de auditoría social, estos mecanismos buscan la integración de las instituciones del Estado a la vivencia ciudadana, superando el desfase entre el derecho peruano y su proceso social. En ese esfuerzo, la sociedad civil puede constituir un apoyo importante y decisivo para fortalecer la independencia del Poder Judicial, pero para ello es preciso que se generen espacios de confianza fundados en la transparencia del sistema. En consecuencia, corresponde al Poder Judicial y a la sociedad civil, en un proceso de interacción, fortalecer y sostener el proceso de comunicación, detectando conjuntamente los espacios en los cuales la ciudadanía puede apoyar a la institución sin afectar su independencia. Un aporte que debe ser reconocido es el de la justicia de paz. La justicia formal tiene mucho que aprender de ella, sobre todo porque alcanza un mayor grado de integración y aceptación social. La conclusión final es que, como la ciudadanía respalda la gestión del Estado cuando genera resultados prácticos, le corresponde principalmente a la institución judicial, con el apoyo de la sociedad civil organizada, buscar y lograr ese respaldo a partir de un ejercicio democrático de su labor. El taller 4, dirigido por Percy Medina, trató sobre el “Financiamiento de partidos políticos”. La discusión reconoció que esta ley contiene normas en materia de financiamiento que buscan superar la exigua legislación vigente hasta antes de su promulgación. Sin embargo, las disposiciones requieren un desarrollo reglamentario que les permita generar cambios en las conductas partidarias actuales. Pero, por otro lado, se destacó la necesidad de que exista voluntad política al interior de los partidos para aplicar la legislación e inclusive ir más allá de lo normado y generar nuevos y mayores mecanismos de transparencia financiera partidaria.

Los participantes destacaron que la vigencia de la nueva ley puede generar oportunidades para mejorar y complementar las disposiciones generales referidas a transparencia. Además, el control se va a beneficiar de la competencia equitativa en la medida en que los contendores se conviertan en agentes de control; luego, en la medida en que se fomente la práctica de la transparencia dentro de los partidos políticos, y, por último, en tanto los organismos públicos pongan especial énfasis en la neutralidad y la sociedad civil colabore con las acciones de control mediante la vigilancia. Para que el control se ejerza con efectividad, hay que otorgarle a la Gerencia de Supervisión de Fondos Partidarios de la ONPE las atribuciones y los medios para que cumplan con sus nuevas funciones, lo cual implica la posibilidad de cruzar información, hacer requerimientos a las entidades públicas y canalizar denuncias de los ciudadanos. Finalmente, quedó en claro que la aplicación de la Ley de Partidos Políticos es reciente, por lo que es muy probable que se encuentren nuevos supuestos que se deben ir incluyendo progresivamente en la legislación. Pasemos ahora a examinar las conclusiones del taller 5, que analizó el tema “Descentralización, pobreza y corrupción” y fue dirigido por Samuel Rotta Castilla. Los miembros del taller discutieron sobre la capacidad del proceso de descentralización para enfrentar el reto de luchar contra la pobreza que, en el fondo, es el reto del desarrollo. Destacaron que la descentralización puede entenderse como una oportunidad para combatir la pobreza, como el germen de un nuevo modelo de gestión e, incluso, como una nueva relación entre los ciudadanos y el Estado. En ese sentido, la descentralización configura un canal que acerca la sociedad al Estado. Esta posibilidad de estrechar la relación se refuerza mediante los espacios y procesos que se han abierto a la participación ciudadana: Consejos de Coordinación Regionales y Locales, el presupuesto participativo, la Mesa de Concertación para la Lucha Contra la Pobreza (que es una experiencia previa, pero que se articula), entre otros. Además, la normatividad que, aun cuando se ha ido dando en el camino, ha servido para constituir un

marco legal moderno y prácticamente de avanzada: desde la ley de acceso a la información (que es anterior al proceso) hasta las leyes de incentivos a la conformación de macro-regiones o a la ley aún en discusión referida al control ciudadano. No obstante, han surgido varios impedimentos que han limitado las potencialidades de la descentralización, aunque sin llegar al punto de deslegitimizar el proceso mismo. Para empezar, el proceso nace de forma apresurada, debido a la presión ciudadana motivada por las promesas hechas por el gobierno durante la campaña electoral. De este apuro es que el proceso nace sin objetivos definidos en el largo plazo y sin una estrategia clara que lo orientara. Dentro de ese marco no se planificó la implementación de controles adecuados a la nueva institucionalidad, pues la lucha contra la corrupción no fue considerada como una línea de acción (más bien, ha sido introducida en el camino por las organizaciones civiles y por algunos liderazgos políticos). Debe considerarse también las carencias de los gobiernos regionales en cuanto a recursos y capacidades. Como consecuencia aparece el problema de la ineficiencia de los gobiernos regionales. Esto tiene mucho que ver con la estructura del presupuesto regional, en donde se tiene que la mayor parte del mismo se destina a gasto corriente. Además, el gasto de inversión no tiene una ejecución coherente con una visión de desarrollo sostenible, tal como ocurre en el gobierno a nivel nacional. En el trayecto se han producido actos de corrupción muy escandalosos en las más altas esferas del gobierno regional. Estos han generado desconfianza en la población respecto de la forma como se realiza el proceso de descentralización. En cuanto a la pobreza, uno de los sectores más sensibles a los actos de corrupción es la administración de los programas sociales, de los cuales los principales beneficiarios son los más pobres. En estos casos, el clientelismo es la consecuencia del uso político de la pobreza. Aparte de los actos de corrupción que ahí se dan, la impunidad es probablemente la principal causa de la reproducción de esta lógica corrupta y del descontento de la población. Los actos corruptos, sean grandes (coimas en las adjudicaciones de una obra) o pequeños (el

incumplimiento de los maestros rurales con las horas de clase), influyen directamente en la reproducción de la pobreza, tanto a corto como a largo plazo: personas sin educación apropiada, niños mal alimentados e infraestructura deficiente, cuando no inservible. Para los participantes, la descentralización no es la causa de la corrupción en el interior (aunque se hayan producido nuevos actos corruptos en los gobiernos regionales). El proceso de descentralización ofrece una posibilidad más de luchar contra la corrupción. Para ello es clave la afirmación de procesos democráticos, mecanismos de evaluación y seguimiento, transparencia y capacidad de rendir y de pedir cuentas. Debe tenerse en cuenta que la descentralización es un proceso político por dos razones: por un lado, es un escenario de lucha entre partidos y líderes políticos, y, por otro, es reflejo de intereses políticos y económicos que quieren procurarse beneficios, frente a los cuales se contrapone la lucha por la inclusión, el reconocimiento y la ampliación de derechos, o sea una lucha orientada a la construcción de ciudadanía e identidad desde abajo. En este punto, puede decirse que la fragmentación y debilidad de la sociedad civil han impedido que los actores sociales puedan explotar a cabalidad los espacios institucionales abiertos para lograr impactos en el Estado, articulando y complementando esfuerzos. Esto se debe a la falta de capacidad y, principalmente, de experiencia. No obstante, hay un balance positivo de los participantes en relación con lo que se está aprendiendo (por cierto, los funcionarios y autoridades también están en ese proceso). El aprendizaje involucra el acuerdo sobre reglas y mecanismos para establecer el marco en el que se moverán los actores sociales y en el que estos podrán ser respetados por el Estado. A pesar de los problemas de corrupción e ineficiencia que se detectan en la implementación del proceso de descentralización, no puede dejar de afirmarse que ahora, desde el punto de vista de los actores sociales y políticos regionales, “estamos mejor que antes”. El taller 6 se dedicó al tema “Ética empresarial” y estuvo a cargo de Jorge Bruce.

Los participantes destacaron que existe en el país una conciencia cada vez mayor del grave problema que representa la corrupción. De ahí que la pregunta clave fuera: ¿Cómo puede contribuir el sector empresarial para propugnar actitudes éticas? Una de las acciones más eficaces, según el taller, sería el establecimiento de un pacto de integridad inter-empresarial que fuera promovido por una institución que podría ser Proética, aunque no exclusivamente. Este pacto debería comportar un código de ética o la conformación de un tribunal o consejo creado por los propios empresarios del rubro y que implique un sistema de sanciones. En ese sentido, una sanción adecuada sería la publicación de listas de empresas poco éticas, aunque debe advertirse que no todos los participantes estuvieron de acuerdo con esta medida. Pero, ¿cómo articular este código de ética? Una fórmula sería hacerlo a nivel gremial, como es el caso de la CONFIEP o de la Cámara de Comercio; otra posibilidad podría ser la de elaborarlo según rubros especializados. Asimismo, el taller consideró que los contenidos de ese código de ética no sólo deben ser respetados en los negocios que se realicen entre empresarios sino también en el interior de cada corporación. Y, para corroborar la viabilidad de esta iniciativa, se recordó un evento de la CONFIEP en el que se constató que el 99% de los empresarios participantes coincidían en que era necesario implementar un código de ética que regulara ese sector. Bien, antes de continuar con el programa, quisiera hacer una última reflexión: Quizá lo más importante de nuestra reunión sea la convicción de que la corrupción no sólo está enquistada en las esferas del Estado sino que afecta a toda la ciudadanía. De ahí que no baste implementar mecanismos de control y fiscalización, estimular la labor de la procuraduría y otras instituciones, sino que es preciso promover una toma de conciencia en la sociedad civil, la que debe comprender que sin su intervención y acción decidida no se avanzará mucho en la lucha contra este flagelo. Asimismo, quiero destacar que, además de tratarse de un problema político, la corrupción es un problema de educación. Como se ha dicho en este foro, con la peor educación en América Latina no vamos a ninguna parte. De ahí la

importancia de la recuperación de los valores éticos y de lo mucho que habrá que trabajar en ese aspecto. En fin, la corrupción constituye un problema al que debemos atacar desde diversos frentes. Y tal vez el rol más decisivo sea el que le compete a la sociedad civil. Espero que iniciativas como este foro se multipliquen, de manera que podamos unir esfuerzos y combatir, con la mayor eficacia posible, este mal tan arraigado en nuestras sociedades.”

Conferencia magistral II: La exitosa experiencia de Palermo Leoluca Orlando Ex alcalde de Palermo Presentador: Jorge Bruce

“Tengo el extraordinario placer de presentar a Leoluca Orlando –dijo Jorge Bruce-, a quien tuve el gusto de conocer cuando vino el año pasado con motivo de la publicación de su notable libro Hacia una cultura de la legalidad, realizada por el Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad Católica. En este trabajo, publicado originalmente en inglés, Orlando dio cuenta de su experiencia en Sicilia, donde fue elegido alcalde de Palermo, ciudad que gracias a su gestión dejó de pertenecer a un tercer mundo bajo la hegemonía de la mafia. Como se sabe, en esta cruenta lucha perecieron jueces como Falcone y Borsellino, amigos de Orlando, quienes tuvieron el valor de enfrentarse a esta organización criminal que regía los destinos de Sicilia.” Bruce refirió que Leoluca Orlando debió asumir una vida muy sacrificada, en la que tenía cambiar de domicilio permanentemente (durante mucho tiempo durmió cada noche en un lugar distinto) y apartarse de su familia, para poder despistar a sus perseguidores. “Lo importante –señaló el presentador- es el recuento de su experiencia y la estrategia que puso en práctica. Porque lo interesante es que se trató de una estrategia que no sólo era policial sino cultural. En realidad, Leoluca Orlando se empeñó en implementar una cultura de la legalidad, la que ha contribuido decisivamente a desterrar las prácticas mafiosas. Él es una de las grandes personalidades mundiales que han logrado culminar exitosamente esta lucha.” El presentador insistió en que una de las razones del éxito del ex alcalde de Palermo es “su extraordinario apego a la vida: Leoluca Orlando prioriza una legalidad alegre y conveniente. Su trayectoria es impresionante (ha desarrollado múltiples tareas e incluso ha sido actor cinematográfico), pero lo significativo es la

intensidad y pasión que ha puesto en su trabajo. Actualmente dirige la red mundial de cultura y economía de los derechos humanos, un proyecto del Instituto de Renacimiento Italiano. Su presencia y su obra apuntan a un renacer de la vida en contra de la cultura de la muerte”.

Leoluca Orlando

“Yo quiero comunicarles mi experiencia -dijo el ex alcalde de Palermo-. Tiene razón George Bernard Shaw cuando dice que nuestra experiencia nos lleva a aprender de nuestros errores. Sé que el caso del Perú es muy complejo. Sin embargo, creo que para analizar la situación hay que distinguir tres aspectos: el desempleo, la pobreza y la corrupción. Las tres cosas están interconectadas y no se puede poner una por encima de la otra. Todas forman parte de la misma problemática.” El expositor italiano observó que más del 90 % de peruanos conciben a su país como un país de corruptos. En su concepto, cuando la gente toma conciencia de que el problema existe, ese se convierte en el primer paso para enfrentarlo. “La gente otorga mayor importancia al rol del gobierno central que al del gobierno local –prosiguió-. Por ello creo que es importante conectar la situación de mi país con mi experiencia personal cuando asumí la alcaldía de Palermo. Entonces había más de 300 asesinatos por año debidos a la mafia. Ahora apenas se producen 7 u 8, pero lo cierto es que ninguno de estos se halla relacionado con la mafia. Antes Palermo era una ciudad contaminada por la corrupción, donde la violencia aumentaba el riesgo en la vida cotidiana. Y, claro, no había presupuesto para combatir este problema. Yo llamé al ministerio para conseguir más dinero y me dijeron que no había. En consecuencia, había que encontrar una manera de salvar esta dificultad y continuar con la lucha. Cuando una persona, cuando un pueblo, vive de eterno presente, la violencia se convierte en hegemónica; en el eterno presente una pequeña derrota se convierte en muerte. Durante muchos años Sicilia era una tierra sin tiempo, una tierra de eterno presente, sin pasado y sin futuro. Por ello me propuse cambiar la situación y puedo asegurar que, cuando

una persona, cuando un pueblo, adquiere conciencia del tiempo que pasa, conoce y vive la memoria del pasado y la esperanza del futuro, vuelve a conquistar su identidad, y se vuelve rica en cultura.” El expositor explicó que lo primero que trató de cambiar fue la mente de la gente: había que generar una transformación a nivel cultural y para ello era necesario hacer creer a la gente que el cambio era posible. “Cuando la gente imagina que el cambio es posible, entonces el cambio empezará -observó-. El tradicional carro siciliano, lleno de imágenes llenas de colores, tiene dos ruedas: una, la rueda de la legalidad; la otra, la de la cultura. El carro siciliano había sido utilizado por los mafiosos para transportar muerte; hoy es utilizado como metáfora de un camino de vida. Las dos ruedas tienen que girar a la misma velocidad: si una rueda gira más rápido que la otra, el carro no marcha, da vueltas alrededor de sí mismo. No se puede tener legalidad sin cultura, ni cultura sin legalidad. La cultura es en primer lugar conocimiento y comprensión de la identidad individual, de la identidad comunitaria. Quien no se conoce a sí mismo, quien no ha comprendido su propia identidad, no tiene cultura.” “De modo que el segundo elemento del cambio era el respeto a la identidad arguyó-. Esto fue más importante que el rol de la Policía y de los procuradores. Cuando fui elegido alcalde en 1985 intenté que Palermo fuera menos rico pero más libre. ¡Está loco!, me dijeron. La verdad es que Palermo era una ciudad muy rica aunque de manera ilegal y por tanto no era libre. Esta es la gran diferencia entre la riqueza (cuánto tengo, cuánto acumulo) y el desarrollo (cómo empleo el dinero). No puedo ser rico sin un adecuado desarrollo. Conozco mucha gente que se desarrolló bien porque hizo lo correcto. En ese sentido, lo que más importa es conseguir armonía entre lo que tengo y lo que hago.” Orlando agregó que hay un mensaje erróneo muy difundido que es el que transmite la gente que quiere ser rica a cualquier precio. El expositor se refirió a la ilegalidad que recorre transversalmente una sociedad corrupta donde la delincuencia organizada genera riqueza, como es el caso del narcotráfico, pero esta se convierte en signo de subdesarrollo y no de progreso. “Legalidad es la vía para lograr la armonía”, acotó.

“Quiero hablar más sobre la identidad -continuó el ex alcalde de Palermo-. Luca es el santo patrono de Corleone. Mi abuelo nació en la oficina del alcalde de Corleone porque el edificio era el palacio de mi familia. Yo soy siciliano, esa es mi identidad. ¿Acaso puedo cambiar mi identidad? Estudié trece años en la escuela en Palermo y nunca escuché la palabra ‘mafia’. Tenía catorce cuando mencioné a la mafia y el director se escandalizó y llamó a mi familia. En Sicilia no se ve, no se oye y no se habla sobre la mafia. Es un tema vedado.” Después aludió a su experiencia en el extranjero, donde fue a estudiar. “Tenía más de veinte años cuando fui a la universidad de Heildelberg. Mis compañeros alemanes me preguntaron de dónde venía. De Italia, les dije. ¿De qué parte de Italia?, indagaron. Del sur, les respondí. ¿Y de qué parte del sur?, insistieron. De Sicilia, tuve que decir. Ah, donde está la mafia, me dijeron. Allí comprendí lo que significaba asumir mi identidad. Porque podía vivir toda mi vida en un área gris, sin ver, oír y hablar de la mafia, ignorando la realidad, pero no podía renunciar a mi identidad y yo quería sentirme orgulloso de ser siciliano.” Orlando también sostuvo que la mafia es una forma de abuso y perversión de la cultura de cada país. “La mafia asesina en nombre del amor, de la amistad, de la familia –dijo-. Una vez asesina gente, otra aniquila a la cultura. Y no hablo sólo de la mafia italiana, hablo de la mafia rusa, china, japonesa, árabe, etc., organizaciones criminales que pervierten la cultura de cada país.” El expositor se refirió al caso de Salman Rushdie y la persecución que desató sobre él el fundamentalismo islámico por su libro Los versos satánicos. “Toda cultura está expuesta al riesgo de los versos satánicos, no únicamente la cultura islámica –sostuvo-. Textos sagrados y valores populares pueden utilizarse, no para promover valores de convivencia y bienestar, sino para promover violencia y subdesarrollo, para ultrajar los derechos humanos. De esta manera ha sido usado por el nazismo como verso satánico el tradicional respeto de los alemanes por la ley: el respeto de la ley se transforma en verso satánico y da sustento a cualquier ley, hasta a las inhumanas leyes raciales. De igual modo, el terrorismo ha usado como verso satánico el reloj corso o vasco: el legítimo reloj de un pueblo se hace verso satánico y da sustento a la violencia de los terroristas. Cualquier valor corre

el riesgo de ser usado como verso satánico: la fe religiosa, la libertad, la seguridad, el bienestar... ¿Qué otra cosa es sino un verso satánico la cultura europea o tutsi, hutu o turca cuando justifica la persecución y el racismo? ¿Qué otra cosa es sino un verso satánico la libertad o el bienestar cuando justifica el desconocimiento de los derechos de los débiles y de los marginales? ¿Qué otra cosa es sino un verso satánico la convivencia civil cuando justifica la pena de muerte?” “La búsqueda de mi verso satánico, la búsqueda del verso satánico de nosotros los sicilianos, es el hilo conductor de mi vida –prosiguió-. Una vida, como toda vida, rica en experiencias, rica en errores. ¿Qué he entendido como hombre, como siciliano, cometiendo tantos errores? He entendido que es posible enfrentar situaciones violentas e incivilizadas sin volverse violento e incivilizado. La vida, la democracia, la cultura, nuestra identidad como sicilianos han tenido que ajustar cuentas con la ilegalidad –otros pueblos tienen que ajustar cuentas con el egoísmo, otros con el racismo, con el hambre o con los terremotos o con las epidemias- y ajustando las cuentas con la ilegalidad hemos conseguido primero sobrevivir, luego hemos comenzado a vivir y, finalmente, hemos entendido que nuestra vida, nuestra democracia, nuestra identidad pospuesta por la agresión de la ilegalidad necesitaban no sólo de la policía y los magistrados, sino también de los maestros, de los periodistas y de los sacerdotes.” “Quiero repetir que estoy orgulloso de ser italiano –insistió-. Ahora cuando me preguntan de dónde soy, digo: primero, de Sicilia, luego de Italia. Amo a Alemania, mi segunda patria, pero reconozco que los alemanes son muy estrictos y cuadrados: esa es su personalidad. ¿Cuál es el primer enemigo de la cultura alemana? Hitler, quien presuntamente defendía la cultura alemana. También sucede esto entre los árabes, con una figura como la de Osama Bin Laden. Y, en la cultura siciliana, ¿quién cumple con este rol? Pues el capo di maffia.” “Está claro –añadió Orlando- que en nombre de cualquier dios o cultura se cometen diversos atropellos. Frente a esta situación debe oponerse el deseo de justicia y el deseo de identidad. Y creo que la identidad es prioritaria porque nos permitirá respetar y hacer respetar la ley. Asimismo, hay que considerar la

importancia de las mujeres y de los niños, de la sociedad civil en general, en esta lucha contra la corrupción.” El expositor hizo mención de su experiencia en México: “Yo sólo puedo decir que estuve allí y que aprecié cómo el valor tradicional se convierte en una forma de fraude. El mexicano quiere avanzar y piensa: el que no transa no avanza. Pero este es un razonamiento equivocado. Desde luego, avanzar es correcto, pero no puedes hacerlo en nombre de la ley, del Corán o de la amistad. No puede prevalecer la violencia sobre los derechos humanos. Colombia es un buen ejemplo de ello. Es un país rico pero subdesarrollado. Por eso digo que el valor en Colombia está pervertido. La violencia aflora cuando la justicia no funciona. En este caso, el valor que es usado como bandera acaba pervirtiéndose. El problema estriba en la identidad versus la corrupción. ¿Cómo podemos conformarnos con no ver, no oír y no hablar? La mafia está constituida por unas mil trescientas personas asesinas y son bastantes, pero para que existan requieren de gente ubicada en ese área gris de indiferencia.” En el fondo, opinó Orlando, se trata del amor contra el odio: “Intenta contar la historia del odio y la gente la captará mejor que la del amor. Nosotros necesitamos contar historias porque las palabras son las mismas y así adquieren otro significado. Cuando terminé el colegio, era el mejor estudiante italiano. Mi premio fue ir dos semanas a Londres. En Piccadilly Circus encontré a una bella siciliana que me dijo que había visto ni foto en los periódicos. Yo me sentí orgulloso. Ella tenía dieciocho años y a mí me interesaba la filosofía porque quería entender lo que la gente decía. De modo que le hable dos horas sobre Kant y no sobre mí. Al final, la chica me dijo que tenía todo claro sobre la filosofía y Kant, pero que quería pedirme otra cosa. Quería pedirme que hiciera algo contra la mafia. Nadie habla de ella en Sicilia, me dijo. Y por eso ella se convirtió en mi esposa.” “Mi vida cambió cuando mis amigos alemanes me preguntaron de dónde era y cuando una chica de dieciocho años me preguntó qué iba a hacer contra la mafia –resumió-. Y también cuando mi hija Eleonora me preguntaba por qué la gente no respetaba la ley. Por ello, yo insisto en que la legalidad necesita ser alegre y conveniente. Y en ello la identidad resulta fundamental. Ya hemos visto cómo

matar en nombre de la cultura significa matar dos veces, porque se atenta contra ella misma. La legalidad significa también respetar los derechos humanos.” Por otro lado, Orlando arguyó que la democracia no existe si no está basada en la identidad y que para consolidarla es indispensable que se establezcan acciones de representación (elecciones), acciones cooperativas (consultas) y acciones directas (referendos). “El cómo de la democracia es la participación –dijo el ex alcalde de Palermo- y para ello es necesario ser, conocer y actuar.” Luego mostró un cuadro en el que la identidad constituía el foco central en torno al que convergían democracia, legalidad, paz y desarrollo. “Necesitamos una apreciación cultural –insistió-. Espero que acepten mi experiencia, simplemente porque cometí muchos errores y debí aprender de ellos. Antes en Sicilia exportábamos a la mafia como valor regional; ahora eso ha cambiado. Y yo quiero transmitirles mi convicción de que el cambio es posible. La mafia todavía existe en Palermo pero ya no controla la mente de la gente y no actúa en nombre de la cultura siciliana. La mafia recurre a valores que ya han perdido su poder. Por eso hay que estar alerta contra la perversión cultural de los valores. Finalmente, quiero decirles que les he contado algo positivo: hemos vencido en nuestra lucha contra la mafia, así como también algo negativo: la batalla contra el crimen no ha concluido.”

Comentarios de los participantes

El presidente de Proética, José Ugaz, recordó que en el Perú había un equipo de fútbol que había fracasado, un equipo con viejas glorias, un conjunto de perdedores que, sin embargo, se sobrepuso y llegó a campeón de América. Y, cuando iba perdiendo en un partido decisivo, la gente en las tribunas gritó: ¡Sí se puede! “¿Cuál es el mensaje que queremos transmitir? -preguntó Ugaz-. Los resultados de la encuesta sobre los avances en la lucha anticorrupción son poco alentadores. Por ello, la idea era traer a una persona como Leoluca Orlando que nos dijera: sí se puede derrotar a la corrupción. Botswana, Chile y Hong Kong han

podido; Sicilia, la cuna de la mafia, también. Por ello, creo que la experiencia que nos ha transmitido Leoluca Orlando ha sido extraordinaria y aleccionadora.” Ugaz dijo que quedaba claro que había acabar con la omertà, es decir, la ley del silencio que protege a la organización criminal. Si se analizaba la situación, apuntó, la mafia de Fujimori y Montesinos no es más que un grupo de rateros de poca monta. En este contexto, destacó que el testimonio de una labor eficaz como la llevada a cabo por el ex alcalde Palermo ha resultado un aporte de un valor incalculable. Luego de escuchar algunos comentarios de los asistentes que corroboraban el grado de corrupción que alcanzó el Perú, un país donde se ha desarrollado la “cultura del vivo” –el “vivo” como el prototipo del individuo que triunfa en la sociedad y que para lograr su cometido se vale de cualquier fisura del sistema, sin importarle la ilegalidad de los procedimientos-, el expositor italiano reafirmó su posición: “Yo sólo puedo hablar desde mi experiencia –advirtió-. En Sicilia únicamente existía la propiedad privada y todos le debían algo a alguien. El teatro de la ópera, una calle, tal edificio son míos y no tuyos: esa era la sensación de propiedad que prevalecía en la sociedad siciliana. Si van a visitar a una familia italiana tradicional, comprobarán que se trata de una familia muy rica, aunque si uno la juzga por el exterior de sus casas, se podría creer que es muy pobre. De lo que se trata es de no mostrar nada, de no invadir a los demás con la riqueza, aunque siempre está presente el sentido de pertenencia.” Por ello, el ex alcalde Palermo dijo que durante su gestión planteó el proyecto de dar a cada escolar un monumento y difundir la idea de que no pertenecía a nadie sino a todos. Se daba, pues, en adopción esos monumentos y los niños se esforzaron por lograr su restauración y conservación. “Ellos se sentían muy orgullosos y solían explicar a los turistas lo que esos monumentos significaban – reveló-. Sin embargo, surgieron opositores a mi programa y muchos viejos políticos que me decían que perdía mi tiempo con los niños porque, después de todo, ellos no votaban. Lo curioso es que la pugna comenzó a cesar cuando los propios niños se lanzaron a protestar. Ellos mismos preguntaban a sus padres por qué no protestaban por el abandono en que se encontraban los numerosos

monumentos que hay en la ciudad. Por eso yo siempre pensé que dedicarse a los niños no era perder el tiempo sino ganarlo. Porque para cambiar la mente de las personas e instaurar una cultura de la legalidad hay que empezar por ellos. Si el Perú quiere avanzar tiene que respetar a los niños. No hay otra forma de lograr el desarrollo.” Leoluca Orlando también refirió que antes de su experiencia como alcalde no se respetaba el tiempo, ni el pasado ni el futuro. “Se buscaba fomentar la idea de que ni el pasado ni el futuro existían –señaló-. La sensación generalizada era que no se podía ser un ciudadano normal si no se explotaba el presente. De ahí que mi rol fue convertirme en una suerte de reloj, un tic-tac continuo que marcara la importancia del tiempo. Los niños respetaban el pasado pero no el futuro, mientras que la mafia pensaba en el presente. Yo puedo perder hoy para vencer mañana, pero si pienso que no hay mañana, entonces perderé. El optimismo o pesimismo dependen de los valores que se promueven. Si promuevo el valor de la riqueza, estoy diciendo que promuevo la corrupción, porque son pocos los que llegarán a ser ricos. El respeto de los jóvenes hoy se convertirá en el respeto de los hombres mañana.” El expositor italiano concluyó su intervención diciendo que la gente en Sicilia habla mucho y que el secreto no existe: “Hablamos demasiado, pero no con la Policía ni con los fiscales. Esto siempre había sido así. Pero, ¿qué es lo nuevo en Sicilia? Nosotros hemos difundido el mensaje de que el cambio es posible. Antes nadie iba a Palermo por temor a la mafia, ahora es distinto: no hay espacio para los numerosos visitantes. La mafia aún existe, es verdad, pero ya no controla el pasado ni la mente de las personas.”

Presentación del Instituto Federal de Acceso a la Información Pública (IFAI) La experiencia mexicana en el acceso a la información pública María Marván Laborde Presidenta del IFAI

La experta mexicana expresó que en el año 2002 se aprobaron, tanto en el Perú como en su país, leyes de transparencia y acceso a la información. “La Ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información Pública –indicó- permite en México que cualquier persona solicite información a la administración pública federal.” En su opinión, había que destacar que en ambas cámaras del Parlamento hubo consenso respecto a esta ley: “Porque por primera vez es real el pluripartidismo, lo que ha significado que en el Congreso no hay mayoría absoluta y ello dificulta la aprobación de leyes.” Asimismo, Marván Laborde resaltó la voluntad de diálogo que se transmitió desde el Poder Ejecutivo, es decir, desde el propio presidente Fox, respecto a este tema. La creación del Instituto Federal de Acceso a la Información Pública fue contemplada por la ley y empezó a funcionar desde 2003. En su marco normativo e institucional se advierte que esta ley, según dijo la expositora, se sustenta en el Art. 6 de la Constitución mexicana que, desde 1977, garantiza el derecho a la información. “Sin embargo -observó-, tuvieron que pasar 25 años para que se diera la Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública, que se publicó el 11 de junio de 2002.” Entre las características de la legislación se puede notar que establece obligaciones de transparencia para los organismos públicos. En cada dependencia, reveló Marván Laborde, debe haber una computadora que pueda ser usada por el ciudadano común sin restricciones, de modo que acceda libremente a la información que posee la institución. Asimismo, la Ley especifica cuál es la información clasificada como reservada y confidencial. Esto es muy importante, expresó la representante mexicana, por cuanto en su país siempre ha habido una gran cultura del “secretismo” que impedía acceder a la información por aparentes razones de seguridad.

Por otra parte, la Ley establece el manejo y protección de los datos personales. “Esto ha sido fundamental en el sistema de pensiones y de salud –afirmó Marván Laborde-. Por ejemplo, ahora el expediente médico de una persona es propiedad de este y no del organismo público.” La Ley también especifica que el acceso a la información pública es un derecho que puede ejercerse dentro del ámbito del Poder Ejecutivo federal y determina quiénes son los demás sujetos obligados. Asimismo, establece las responsabilidades y sanciones que deben aplicarse por incumplimiento de las disposiciones. Y contempla la creación del IFAI para la esfera del Poder Ejecutivo Federal, de modo que esta entidad se encargue de vigilar el cumplimiento de la Ley. “¿Cómo es que la Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública establece restricciones para dar la información? –se preguntó la expositora-. Esto que parece un contrasentido se explica porque no existían leyes respecto a la preservación o no de la información.” Luego señaló que ella y otros cuatro comisionados nombrados por la presidencia se pusieron a trabajar en el reglamento de la Ley, para facilitar su ejercicio por parte del ciudadano. Entre otras cosas, dijo que se había tratado de que los costos de reproducción fueran los menores posibles. Y, en cuanto a la solicitud misma, esta podía ser hecha a través de Internet, ya que no se exige que el solicitante se identifique. “No juzgamos a quién solicita la información –precisó-, sino si esta debe o no ser publicada. En la medida en que se tenga en cuenta esto, el funcionario se percatará de que ya no interesa la personería jurídica del solicitante. Viniendo de una tradición de poca confianza se temía que si había muchas exigencias el ciudadano se iba a inhibir de preguntar y de solicitar la información.” Marván Laborde insistió en que no sólo era importante contar con una legislación sólida y coherente sino establecer funciones reguladoras y de vigilancia que garanticen el cumplimiento del derecho. Sobre la clasificación y desclasificación de la información, señaló que antes en México el funcionario hacía esta tarea arbitrariamente. La expositora dijo que por ello lo recomendable era que se hiciera pasar a la información “la prueba del daño. El funcionario está obligado a pensar qué perjuicio puede causar a la seguridad nacional o pública o a

la marcha de la justicia. Si no se le ocurre nada, entonces aceptará que la información puede ser pública”. La expositora admitió que había críticas de la prensa que argüían que sólo el 10 % de la población de México tiene acceso a Internet, lo que no hacía viable este procedimiento de solicitar información. No obstante, ella dijo que había prevalecido el criterio siguiente: desplazarse hasta un cibercafé en cualquier ciudad es mucho más fácil que trasladarse hasta la capital para pedir información. Respecto a los recursos de revisión ante el IFAI, dijo que cuando una dependencia negaba información al solicitante, era posible iniciar un proceso de recurso de revisión. Este no suponía un costo adicional para el solicitante y daba un plazo de 50 días al organismo para que entregara la información requerida. Entre las obligaciones de transparencia, Marván Laborde señaló que la publicación de los sueldos de los funcionarios públicos ha generado controversia, sobre todo porque implica cierta invasión a la privacidad. “Es verdad –dijo-, pero la persona que se convierte en funcionario público debe comprender que el ciudadano, que es quien finalmente le paga por su trabajo, tiene derecho a saber cuál es el monto de su sueldo.” Marván Laborde también dijo que se había optado por eliminar los formularios y demás trámites que podían dificultar el proceso de acceso a la información. Asimismo, dijo que se revisaba periódicamente que toda la información posible se encontrara a disposición del público en las páginas web de las instituciones y que se publicaba un rango de calificaciones para determinar cuál de estas cumplía mejor con este cometido. “La publicidad –acotó-, en ese sentido, se convierte en una gran aliada.” La expositora dijo que se podía acceder a la información de tres maneras: personalmente, ante las Unidades de Enlace; por correo o mensajería, en formato libre, y, vía Internet, a través del sistema de información administrado por el IFAI. En cuanto al procedimiento, luego de presentarse la solicitud, la entidad pública disponía de 20 días hábiles para responder al pedido. Y, si la información existe y es de carácter público, entonces deberá ser entregada al solicitante en no más de 10 días hábiles.

En caso de que la dependencia niegue el pedido, no responda o entregue la información de manera incompleta, el ciudadano puede interponer un recurso de revisión. “El IFAI tiene autoridad para exigir al gobierno que entregue determinada información –afirmó Marván Laborde- porque es pública. Así, para las dependencias no existe acción de amparo posible, mientras que el solicitante, una vez agotada la vía administrativa, sí puede ir a la vía judicial. La representante mexicana también expresó que las resoluciones del IFAI son definitivas y que las dependencias y entidades están obligadas a acatarlas. El IFAI tiene la facultad de solicitar a las dependencias del Poder Ejecutivo cualquier información clasificada para analizar si procede o no su acceso público. Y, si un funcionario no cumple con las disposiciones de la Ley, deberá enfrentar sanciones administrativas que pueden llegar hasta la inhabilitación. Por último, sólo los particulares pueden impugnar las decisiones en el Poder Judicial. Marván Laborde añadió que cada una de las solicitudes es registrada en el sistema en tiempo real, lo cual antes resultaba imposible. Asimismo, indicó que hoy todos los sueldos de los funcionarios públicos se encuentran en Internet, incluidos los honorarios del presidente de México. “Sin embargo, aún hay mucho trabajo por hacer –admitió-. Nuestro reto es generar una nueva cultura en la sociedad. Hay que alentar a sus miembros el derecho a preguntar, pero también hay que exhortar al servidor público a que cumpla su función, pues él es quien tiene el deber de responder.”

CLAUSURA

El presidente de Proética, José Ugaz, reconoció el apoyo y la colaboración que ha brindado el IFAI, institución que ha cedido sin costo alguno su sistema de acceso a la información. Asimismo, agradeció a los numerosos participantes, miembros de diversas organizaciones de la sociedad civil, representantes de la Procuraduría, ministerios, el Congreso y el Poder Judicial, periodistas y diplomáticos, así como representantes de los gobiernos regionales. “Nuestro compromiso es seguir adelante y cubrir las necesidades de los ciudadanos al afrontar el problema de la corrupción. Gracias al equipo de Proética y gracias a todos los participantes por haber hecho de este evento una realidad. Ahora doy por clausurada la reunión y espero volver a verlos el próximo año.”

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