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Sí, pasaba algo insólito. Máximo tenía plan esa noche, pero
había un pequeño inconveniente, una minucia: tenía que
encontrar el dichoso local, el "Tubby's". A medida que se iba
acercando el crepúsculo, se ponía cada vez más nervioso, y lo
único que hacía era deambular por las calles en una fútil
búsqueda de ese, al parecer, maloliente local, ya que, a pesar
de haber vivido en Acrol durante tanto tiempo, tenía que
admitir que su sentido de la orientación era bastante pésimo.

Justo cuando cruzó la misma esquina en la que oyó esa


conversación secreta en voz alta, vio a los dos tipos de antes, el
rubio y el maduro, correr con paso apresurado hacia un callejón
estrecho y con poca luz, a pesar de que todavía había mucha luz
de la tarde. Siguiendo un razonamiento completamente lógico,
ya que Máximo oyó lo suficiente de los bolsillos del rubio como
para saber que el cuchitril al que se dirigían esos dos haraganes
era el Tubby's. También influyó mucho que viera un cartel en el
que ponía con una ortografía atroz:

G G 
  

 
r ueno, por lo menos han tenido la decencia de poner el punto
de final de fraser pensó Máximo, con un gesto de r.r" en su
cara, y sin demora entró en el antro con decisión, guiado por
los dos idiotas que entraron antes que él.

El antro cumplía, y superaba con creces todas las expectativas


posibles con respecto al olor y comodidad del local, si es que se
le podía llamar así. Tres mesas en medio de una habitación con
un color de pared verde vómito, que no disimulaba las manchas
de sangre seguramente causadas por peleas entre los
"parroquianos". Un par de bangaas, raza famosa por su acento
de reptil. Cabeza alargada hacia adelante como unas
serpientes, piel anaranjada y lenguas viperinas. Le extrañó su
presencia, ya que no se solían ver bangaas en ese continente. A
la izquierda de los dos mastuerzos, se encontraba detrás de la
barra un tipo con aspecto porcino, con un delantal grasiento, y
una camisa marrón. Estaba mirando fijamente a Máximo
mientras limpiaba un vaso con un paño del mismo color que la
pared: verde vómito. El tipo seguramente sería un semiseeq.
Los seeqs eran la raza más descuidada sin duda de todo el
reino. Faz porcina, y una fisonomía similar a una patata. No
eran muy destacados por su hidalguía pero si por su talento
para el combate. El "tabernero" en cuestión seguramente sería
mestizo de hume y seeq, de ahí su aspecto entre porcino y
humano. La cuestión era que, en los 15 minutos que llevaba
Máximo en aquel antro de mala muerte, habían ido
apareciendo muchos parroquianos, la mayoría con intención de
hacer caso omiso a la oferta del tabernero de gastarse la paga
del mes en participar en algo de lo que rara vez habían oído
hablar, y simplemente se pedían la cerveza de todos los días. Al
cabo de otros diez minutos, y llevando Máximo esperando ya
otros veinte, el tabernero hizo un gesto de falsa sorpresa, como
si acabara de reparar en que él estaba a su lado, distraído y
pensando en lo que iba a hacer con el dinero que iba a ganar.
rSe le ofrece algo, amigo? una cerveza, quizá? La East Star
está bastante buena.Le pongo una?r Dijo el tabernero mestizo
con una sonrisa en la cara.
rEh? No, muchas gracias, no bebor respondió Máximo con una
sonrisa desconcertada, sorprendido por la inusitada amabilidad
del taberneror Y además, vengo al campeonato de póker.

Al oír esto, al tabernero se le suavizó todavía más la expresión.


"éste es de efecto retardado, pero parece un buen tipo" pensó
Máximo.
rSi no le importa, sería mejor que esperase pacientemente a
que lleguen los participantes que faltenr repuso el limpiavasos
con suavidad, exhibiendo con una amplísima sonrisa sus
dientes afilados de procedencia seeq.
rNo se preocupe, soy muy pacienter respondió él,
devolviéndole francamente la sonrisa.
Acto seguido, y siguiendo la petición de un bebedor que pedía
"más cerveza para esa jarrita" a gritos, el tabernero fue raudo a
atenderlo, y Máximo desvió su atención a los que parecían ser
los participantes: el rubio joven y con perilla de antes y su
compañero de pelo negro y voz grave; los dos bangaas de antes
y un par de tipos, uno calvo y bajito con mirada penetrante, y
otro extremadamente delgado con el pelo marrón y una barba
medio pelirroja. Eran en total siete, y según el reglamento
debían ser nueve. Máximo se puso a pensar, y si los dedos no le
fallaban, todavía tenía que esperar a que se presentaran otros
dos participantes.
En breve se presentó en el local un tipo vestido de gris y con un
sombrero de dos orejas, también gris. El tipo era un nu mou, la
raza que más fama de inteligente tenía en todo el reino. Cara
amigable en general, aspecto perruno, bajitos, con piel de
diferentes tonos, en el caso del tipo que entró, grisáceo oscuro.
Y lo más llamativo de esa raza eran, sin duda, las orejas larga
extendidas hacia abajo y una cola muy grande que sobresalía
de la túnica gris del tipo en cuestión.
A Máximo le resultó extraño que llevara ese gorro, pues
solamente llevaban ese sombrero...
Al instante, sus pensamientos se interrumpieron para volcarse
de repente en la chica que acababa de entrar en la habitación
llena de machos.

Una belleza despampanante, una chica hume, morena, pelo


negro y muy largo, y unas curvas que se podían comparar al
acantilado Danzig. La chica en cuestión iba ataviada con una
capa azul marino, y un traje negro debajo, Remató su vestuario
con unos zapatos de tacón, también azul marino.

La chica tenía unos ojos marrones preciosos. A Máximo le


pareció muy atractiva.

A la llegada de la chica, se sucedió una serie de piropos de


andamio provenientes de los parroquianos.
rEso e' canne y no lo que echa mi mae al cocío!r soltó uno.r
Tanta curva y yo sin frenos!r le dijo el idiota enjuto y de barba
pelirroja.
La chica, ya un poco harta de piropos malsonantes y de silbidos,
hizo caso omiso de todo eso, y se sentó en el taburete al lado
de Máximo.
Entonces, tan decidido como lo está un dandy de feria cuando
corteja a una chica, el nu mou del sombrero raro se acercó a la
única mujer de la sala, y, casi en silencio, le dijo con una dulzura
que no se correspondía con la vulgaridad de sus palabras:
rMuñeca, no tengo pelos en la lengua... porque tú no quieres. Si
pudieras, al salir de aquí podríam...r
LAF!!!! Sonó el guantazo que le metió en toda la cara al
impresentable ese. Seguidamente sonó un grito proveniente de
todo el pub, un "UUUUUUUUUUUUU!" muy sonoro, dirigido al
nu mou.
rTe lo mereces, Cliff, por guiscarle a la señorita!r le gritó el
tabernero para hacerse oír ante el ruido del gentío. Máximo le
dirigió una sonrisa cómplice. El tabernero se la devolvió con sus
llamativos dientes entre los labios.
El un mou estaba enrojecido, humillado y bien jodido por
aquella chica fuerte y valiente como parar pegarle a un tipo de
100 kilos un guantazo en toda la cara en un bar lleno de
hombres. Máximo apreció su inestimable valentía, y su
entereza ante la situación. El un mou se levantó enfurecido,
seguramente dispuesto a devolverle el golpe a la señorita, pero
Máximo se puso en medio, aunque la señorita también iba
dispuesta a hacerle cara al mastuerzo con cola peluda.
r Alas señoritas no se les pega, y mucho menos se les habla con
esa vulgaridad como lo hacesr repuso máximo al violento
idiota, con su fría mirada de sus ojos azules, en su estado de
tranquilidad, azules claro como el mar.
r Y tú quién eresss, idiota?r preguntó el angla de detrás del
un mou, deseando entrar en gresca, con la respiración
acelerada.

r Yo? ara ti no soy nadie. ero mejor va a ser que no


armemos follón en este bar. He venido a jugar al póker y al
póker voy a jugar, tanto si quieres como si no.r sentenció
Máximo.

Cabreado, el nu mou se acerca a la chica y, muy tranquilo, le


dice:
r Esto no quedará así, muñeca͙
r Vamosss, Cliff, juguemosss al póker͙r dijo el segundo angla,
pacificador.
Se sobrepuso un silencio violento, todos estaban callados,
expectantes por ver la reacción del tal Cliff. El tipo del sombrero
raro exhaló aire y digo un simple ͞juguemos͟. El tabernero
repuso las mesas en forma de elipse, y formó la mesa donde
iban a jugar. Trajo un tapete profesional de póker y lo puso
elegantemente sobre la mesa. A Máximo le sorprendió este
detalle.

asados cinco minutos después del ͞Guantazus Maximus͟


como lo bautizó Máximo, ya estaba todo listo.
Se colocaron en la mesa, como lo estipulaba el reglamento, con
el crupier en medio, y los jugadores alrededor. El Calvo de
mirada penetrante y el barbarroja escuálido se sentaron en las
zonas más alejadas; Máximo se sentó al lado del crupier, que
parecía ser el mismo dueño del bar, a juzgar por el atuendo que
se había colocado, y que llevaba debajo del mugroso delantal.
La chica despampanante prefirió sentarse al lado de Máximo en
vez de al lado de los bangaas y el nu mou del sombrero raro.
Todos colocados, empezó la partida.

Máximo empezó en unas rondas tanteando a ver cual era el


juego de los demás: El tipo del sombrero raro y la lengua ligera
jugaba bien, pero los dos cabezasrhuecas de los bangaas no
tanto. El barbarroja no jugaba mal, pero apostaba de pena; Y el
calvo de mirada penetrante era un paquete, no sabía ni apostar
tan siquiera. Metió todas sus fichas en la tercera mano y lo
perdió todo. Uno menos. El barbarroja también se fue en unas
cuantas jugadas. Los bangaas no tardaron en expirar en la
partida también.

Ya solo quedaban Máximo, la chica y el tal Cliff. E un par de


manos, el tipo estaba casi arruinado. A Máximo le quedaban
mil fichas escasas. Había algo en el juego de la chica que le
escamaba. Llevaba toda la partida jugando de sobrada,
tirándose a veces por anda y a veces hacía allrin, y siempre
ganaba. ͞Ay, chica, qué te escondes debajo de la manga?͟ se
le pasó a Máximo por la cabeza.

Al rato, una mano arriesgada. El tabernero reparte. Un siete y


un tres. ͞Vaya miedda de mano para casi el final.͟ Se dijo
Máximo a sí mismo. Se recordó también que el nunca dice ͞la
palabra prohibida͟ ya que estuvo a punto de decirla, en vez de
ese ͞miedda͟.
La chica parecía que llevaba algo. El del sombrero raro también,
pero se da cuenta de que la diferencia de fichas entre ellos es
mucha. Sin llegar todavía al flop, pone todas sus fichas dentro, y
se rebusca en la túnica y saca una bola marrón oscuro, con un
brillo raro. ͞Justo lo que sospechaba͟ se sonríe Máximo.

r Viejo, me aceptas esto como pago?r Le dijo el tal Cliff al


tabernero.
r tra vez pagando con almas, Cliff? Me vas a matar. No veo
ningún inconveniente si vosotros tampoco.r les dijo el
tabernero a la chica y a Máximo.
r Yo no tengo ningún problema. Siempre que se pueda
vender͙r dijo la chica.
r or mí, valer sentenció Máximo.
rEntonces, ponla en la mesa, Cliffr repuso el semiseeq.r Cartas
arriba!
Entonces, los dos levantaron sus cartas. El tipo del sombrero
raro llevaba pareja de reyes. ero la chica despampanante
llevaba pareja de ases.
r Vaya, essta partida sssi que va a ser movidita!r soltó uno de
los bangaas, detrás de Cliff, y sonriendo con su anchísima boca.
Se hizo el silencio. El tabernero dio la vuelta a las tres primeras
cartas. Una reina, un siete y͙un rey. El un mou ganaba de
momento, con trío de reyes. En su cara se dibujó una sonrisa de
satisfacción. ero cambió todo cuando el tabernero le dio la
vuelta a las dos últimas cartas: Dos ases, ni más ni menos.

La chica tenía póker de ases. Había ganado la partida y casi el


torneo. Casi todos en el bar exclamaron vítores adulando a la
chica despampanante, y después de que Máximo se retirara
con una nueva ͞muerte en mano͟, la chica se había quedado
con todo el dinero de los participantes y una piedra marrón que
no sabía para qué servía.

********
Cuando se hubieran ido todos, Máximo y la chica se quedaron
un rato a hablar:
r Muy buena partida. Sobre todo en esa última mano.r inquirió
Máximo.
r Gracias.
r Y dime, desde cuándo sabes hacer trampas tan bien?
La chica se quedó helada. rimero miró con desconfianza, lego
con incredulidad, y finalmente con firme convicción. Se quedó
reflexionando un momento y luego:
r Cómo lo has sabido?

r He visto que llevabas esa mini perforadora, para perforar


imperceptiblemente las cartas por los otros jugadores. or eso,
al saber solo tu qué cartas llevaban los otros jugadores, llevabas
una ventaja colosal.
r Tú si que te fijas.
r ah, no es para tanto͙
r Que si, que es la primera vez que se fijan en lo que
hago͙pareces muy observador͙
r Ay! Que no me halagues, que me entra la risa floja͙ jiji!jiji!
r Jajaja! Eres muy gracioso!
r Jijijiji! Que pares!
r Jajajaja! ueno, yo me voy yendo.r Dijo la chica
despampanante.
Y Ahí, en la misma puerta del pub Tubby͛s, se despidieron.

********

͞Hoy ha sido un buen día͟ pensó Lidia mientras contaba el


botín de aquel día ͞18000 guiles y una piedra gigante marrón.
No está nada mal͟
Cuando doblaba la esquina, tres individuos la abordaron. Uno la
apretó contra la pared. El otro miraba con atención y un último
miraba la escena con una extraña felicidad.
r Vaya, vaya, muñeca, con que haciendo trampas eh?
r Soltadme, idiotas!
r Ja! Ni lo sueñes monada. or el momento, me cobraré las
trampas que has hecho en nuestra ͞partidilla amistosa͙͟r El
impresentable le dio una mirada cómplice a uno de los
bangaas. Uno le sujetó los brazos a la chica, y el otro iba a
bajarle los pantalones.

Lidia no se iba a quedar de brazos cruzados. Sabía lo que


pretendían hacer esos tipos͙y no se lo iba a permitir.
De las mangas de su vestido, sacó dos mitones con garras de
hierro. El frío acero refulgía en la noche temprana de verano, y
al momento, los dos robustos bangaas yacían en el suelo,
inconscientes por el veneno somnífero inoculado en sus
cuerpos por las heridas en sus cuerpos. Al verse acorralado
como un perro en un callejón oscuro, el un mou optó por una
táctica a las bravas: Se acercó a Lidia de golpe, y de improviso le
hurtó la dichosa esfera con brillo raro.
r Jajá! Ahora han cambiado las tornas, bonita.
r Qué demonios es eso? El tipo de la taberna dijo algo de
almas͙
r Jeejee! Ahora lo verás, muñeca.

El un mou adoptó una postura que se habría pensado imposible


hace unos momentos, y la esfera empezó a brillar con un color
primero marrón, y luego negro. El tipo del sombrero raro
empezó a mutar. Le salieron cuernos, se le puso la piel roja͙
En diez segundos, mientras Lidia contemplaba ese grotesco
espectáculo, el tal Cliff se había convertido en una especie de
araña gigante.
r h, Dios͙!r exclamó Lidia, estupefacta.
********
Y mientras Máximo River caminaba de vuelta a casa, se dio
cuenta de un detalle minucioso, algo pequeñísimo:
r stras, si me he olvidado la cartera! Volveré a cogerla al
Tubby͛s͙ y qué hago yo hablando solo?r y se dio media vuelta
hacia el Tubby͛s.
********

Lidia estaba exhausta. Tenía una herida en el pecho, y el


monstruo ese parecía no cansarse. Justo cuando la araña
gigante iba a darle un golpe de gracia, Lidia cerró los ojos y se
dio por finalizada. ero en la noche, como un relámpago
fulgurante, surgió de la nada un destello, una mínima chispa. El
destello de una katana. Una figura en las sombras, iluminada
por la tenue luz de un farolillo medio roto, luchaba un tipo que
le resultaba familiar. Cerró los ojos y se rindió al lúgubre abrazo
del sueño, y quizás, pensó, la muerte.

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