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Conflictos Ambientales en Áreas Protegidas de Bolivia

Conflictos Ambientales en Áreas Protegidas de Bolivia

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En él se demuestra la posición central de la temática de recursos naturales en los conflictos en Bolivia, debido a la dependencia del desarrollo económico en el país respecto a su utilización y a los cambios demográficos asociados a la apertura de diferentes zonas, sobre todo para la extracción de madera. Este trabajo también
expone que las intervenciones en el ámbito ambiental enfocadas a establecer claridad sobre derechos territoriales, establecimiento de normas internas de acceso y manejo de recursos naturales, desarrollo e implementación de planes de gestión territorial y promoción de espacios para la toma de decisiones transparentes y democráticas, son acciones importantes para la prevención y manejo de conflictos.
El estudio pone de manifiesto que las áreas protegidas y las comunidades indígenas presentes dentro y alrededor de ellas están en una posición de particular
vulnerabilidad al surgimiento de conflictos, debido a que se encuentran en áreas de menor densidad poblacional y, por lo tanto, de mayor disponibilidad de tierras y recursos naturales, lo que promueve el surgimiento de auges extractivos. Estos conflictos, además de tener un impacto sobre la biodiversidad, también representan
una amenaza a la subsistencia material y cultural de los grupos sociales más vulnerables en Bolivia.
En él se demuestra la posición central de la temática de recursos naturales en los conflictos en Bolivia, debido a la dependencia del desarrollo económico en el país respecto a su utilización y a los cambios demográficos asociados a la apertura de diferentes zonas, sobre todo para la extracción de madera. Este trabajo también
expone que las intervenciones en el ámbito ambiental enfocadas a establecer claridad sobre derechos territoriales, establecimiento de normas internas de acceso y manejo de recursos naturales, desarrollo e implementación de planes de gestión territorial y promoción de espacios para la toma de decisiones transparentes y democráticas, son acciones importantes para la prevención y manejo de conflictos.
El estudio pone de manifiesto que las áreas protegidas y las comunidades indígenas presentes dentro y alrededor de ellas están en una posición de particular
vulnerabilidad al surgimiento de conflictos, debido a que se encuentran en áreas de menor densidad poblacional y, por lo tanto, de mayor disponibilidad de tierras y recursos naturales, lo que promueve el surgimiento de auges extractivos. Estos conflictos, además de tener un impacto sobre la biodiversidad, también representan
una amenaza a la subsistencia material y cultural de los grupos sociales más vulnerables en Bolivia.

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Conhictos ambienta|es en areas prote¤idas de Bo|ivia

1
Conceptos v metodo|o¤|a de investi¤acion sobre manejo de conhictos ambienta|es
2
Confictos ambientales en áreas protegidas de Bolivia
Primera edición: Septiembre de 2007
Autora: Elvira Salinas
Fotografía de la tapa: Mileniusz Spanowicz
Editor: Wildlife Conservation Society (WCS)
Cuidado de edición: Patricia Montes
Depósito legal: 4-1-1895-07
ISBN: 978-99905-846-1-5
Impreso en: EDOBOL
Impreso en Bolivia
Printed in Bolivia
Esta publicación forma parte del Programa de Conservación del Gran Paisaje Madidi de Wildlife
Conservation Society y fue posible gracias al generoso apoyo del pueblo americano a través de
la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y de la Fundación
Gordon y Betty Moore. Los contenidos son responsabilidad de los autores y no necesariamente
refejan las opiniones de USAID, la Fundación Moore o el Gobierno de los Estados Unidos.
Esta publicación forma parte del Programa de Conservación del Gran Paisaje Madidi de Wildlife
Conservation Society y fue posible gracias al generoso apoyo del pueblo americano a través de
la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y de la Fundación
Gordon y Betty Moore. Los contenidos son responsabilidad de los autores y no necesariamente
refejan las opiniones de USAID, la Fundación Moore o el Gobierno de los Estados Unidos.
Conhictos ambienta|es en areas prote¤idas de Bo|ivia
¯
Índice
Presentación ..................................................................................................... 7
Capítulo 1. Conceptos y metodología de investigación sobre
manejo de confictos ambientales........................................................................ 9
Aproximación a los confictos ambientales desde la perspectiva del cambio
y las demandas sociales ......................................................................................... 9
Refexiones en torno al concepto de conficto ambiental .......................................... 15
Enfoque metodológico de investigación del manejo de confictos ambientales ............ 19
Capítulo 2. Manejo de confictos ambientales en el Sistema Nacional
de Áreas Protegidas (SNAP) ............................................................................ 25
Confguración y desarrollo de confictos ambientales en el SNAP ............................. 35
Actores sociales involucrados en los confictos ........................................................ 48
Rol de las instituciones del Estado en la dinámica de los confictos ........................... 52
Rol del Comité de Gestión de las áreas protegidas en el desarrollo
de los confictos ................................................................................................. 58
Estrategias de manejo de confictos en áreas protegidas ............................................ 60
Capítulo 3. Estudio de caso sobre experiencias de manejo de
confictos en el Gran Paisaje Madidi ................................................................. 65
Situación ambiental del norte de La Paz ................................................................ 65
Contexto histórico de la región de los Andes Orientales .......................................... 73
Características socioeconómicas ............................................................................ 88
lNDlCF
4
Confictos ambientales vinculados con la gestión de las áreas protegidas
de Madidi, Apolobamba y Pilón Lajas, y la demanda territorial
de la TCO Tacana ............................................................................................... 95
Capítulo 4. Conclusiones sobre los confictos ambientales
en el Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SNAP) ....................................... 139
Bibliografía ..................................................................................................... 151
Anexos ........................................................................................................... 159
5
Participación en las investigaciones sobre manejo de conflictos en el SNAP


Tanto el trabajo de diseño de la metodología de estudio del análisis de manejo
de conflictos en el SNAP, como la recopilación de información e investigación de
los casos de conflictos ambientales seleccionados en el norte de La Paz, fueron
realizados en colaboración con las siguientes personas:

Carola Hurtado
Juan Pablo Ramos
Lilian Painter
Zulema Lehm
Natacha Oyola
Cecilia Miranda
Jorge Calvet
Teddy Siles
Sergio Valdivia
Huascar Morales

Asimismo, en las reuniones y talleres que se organizaron en 2003 para analizar
los aspectos metodológicos del estudio y el diseño de la base de datos de manejo
de conflictos del SNAP, estuvieron presentes técnicos del SERNAP y de
Conservación Internacional y miembros del directorio del CIPTA.

Se debe resaltar la participación de los directores y jefes de protección de las
áreas protegidas en el llenado de los cuestionarios de conflictos ambientales y en el
diseño de la base de datos de conflictos ambientales del SNAP.

Conceptos v metodo|o¤|a de investi¤acion sobre manejo de conhictos ambienta|es
o
Conhictos ambienta|es en areas prote¤idas de Bo|ivia
7
Presentación
Es un agrado presentar el estudio Confictos ambientales en áreas protegidas de
Bolivia, fruto del trabajo conjunto con el Servicio Nacional de Áreas Protegidas
de Bolivia (SERNAP), y llevado adelante gracias al apoyo fnanciero brindado por
USAID y la Fundación Gordon y Betty Moore en el marco del programa de Con-
servación del Gran Paisaje Madidi.
En él se demuestra la posición central de la temática de recursos naturales en
los confictos en Bolivia, debido a la dependencia del desarrollo económico en el
país respecto a su utilización y a los cambios demográfcos asociados a la apertura
de diferentes zonas, sobre todo para la extracción de madera. Este trabajo también
expone que las intervenciones en el ámbito ambiental enfocadas a establecer cla-
ridad sobre derechos territoriales, establecimiento de normas internas de acceso y
manejo de recursos naturales, desarrollo e implementación de planes de gestión
territorial y promoción de espacios para la toma de decisiones transparentes y de-
mocráticas, son acciones importantes para la prevención y manejo de confictos.
El estudio pone de manifesto que las áreas protegidas y las comunidades
indígenas presentes dentro y alrededor de ellas están en una posición de particular
vulnerabilidad al surgimiento de confictos, debido a que se encuentran en áreas
de menor densidad poblacional y, por lo tanto, de mayor disponibilidad de tierras
y recursos naturales, lo que promueve el surgimiento de auges extractivos. Estos
confictos, además de tener un impacto sobre la biodiversidad, también represen-
tan una amenaza a la subsistencia material y cultural de los grupos sociales más
vulnerables en Bolivia.
Las grandes obras de infraestructura vinculadas a la explotación de recursos
naturales son conocidas por sus impactos negativos sobre estas poblaciones debido
a los movimientos demográfcos, que ocasionan a su vez una competencia por
recursos naturales, especialmente dentro de los territorios de poblaciones indíge-
nas. Los impactos culturales y organizacionales asociados a grandes proyectos de
desarrollo también pueden ser importantes cuando los mecanismos para la toma de
decisiones democráticas no están claramente establecidos.
Debido a todos estos aspectos, esperamos que esta publicación resulte útil
tanto para organizaciones ambientalistas como para aquellas personas e institu-
ciones que trabajan en temas de desarrollo, democracia y gobernabilidad, y que
promueva la inclusión de la temática de áreas protegidas y medio ambiente dentro
de planteamientos integrales de desarrollo y manejo de confictos.
Lilian Painter
Directora
Programa Bolivia
Wildlife Conservation Society
PRFSFNT/ClON
8
Conhictos ambienta|es en areas prote¤idas de Bo|ivia
9
Capítulo 1
Conceptos y metodología
de investigación sobre manejo
de confictos ambientales
Aproximación a los confictos ambientales desde la perspectiva del
cambio y las demandas sociales
Los confictos sociales constituyen uno de los temas de importancia central
en la comprensión de las sociedades en el mundo contemporáneo y en el análisis
de las transformaciones sociales que se dieron a partir de la Revolución Industrial,
que se inicia a mediados del siglo XIX con la aparición de los sindicatos obreros
para la defensa de los derechos de los trabajadores. La revolución informacional,
centrada en torno a la tecnología informática y de la comunicación, que aparece en
el último tercio del siglo XX, prepara un nuevo escenario para los cambios sociales
y económicos que se producirán a escala global y para el surgimiento de movimien-
tos sociales orientados a temas religiosos, étnicos, de género y ambientales.
El nuevo sistema económico mundial, caracterizado por la competitividad,
el desarrollo tecnológico y la circulación de capital, amplía y profundiza las des-
igualdades entre los países mejor preparados para la tecnifcación y producción
industrial y los que se encuentran marginados y en situación de pobreza. América
Latina es un ejemplo de los problemas que hubo que afrontar para incorporarse en
la nueva economía mundial, intentando a la vez construir democracias que hicie-
ran posible la inclusión social y la superación de la pobreza. Los resultados mues-
tran que en algunos casos se acentuaron las desigualdades entre países y dentro de
estos mismos, y que la dependencia respecto a otras economías de muchos de ellos
Conceptos v metodo|o¤|a de investi¤acion sobre manejo de conhictos ambienta|es
10
limitó su propia capacidad de desarrollo autónomo. Las exportaciones continuaron
creciendo y se concentraron sobre todo en las materias primas (petróleo, minerales,
madera), produciendo altos costos sociales y ambientales. En este contexto, los
confictos de fnales del siglo XX en Latinoamérica estuvieron relacionados con la
aparición de movimientos sociales que se organizaron en contra de las políticas de
desarrollo de los Estados y del proceso de globalización de la economía, percibidos
como las principales causas de la desigualdad social, la dependencia económica y
la pérdida de biodiversidad, y en torno a la reivindicación de los derechos sociales,
entre los que recibieron especial énfasis los culturales, laborales y ambientales.
Es así como los confictos se constituyeron en medios de expresión de deman-
das sociales y de defensa de los derechos universales y particulares, y fueron parte
integrante de los cambios sociales y de los proyectos de construcción de democracia.
El surgimiento en el ámbito mundial de los movimientos ambientalistas en defensa
de la seguridad del mundo, la diversidad de la vida y los derechos de los pueblos
indígenas sobre sus espacios territoriales contribuyó a introducir un principio ético
en las relaciones del hombre con la naturaleza y en las relaciones entre los hombres.
En 1994 se incorpora en la Declaración Universal de los Derechos Humanos un
capítulo sobre principios de derechos humanos y medio ambiente, que establece
que todas las personas tienen derecho a vivir en un medio ambiente sano, libre
de contaminación y degradación ambiental, y a benefciarse de la conservación y
uso sostenible de la naturaleza y los recursos naturales. Asimismo, señala que los
indígenas tienen el derecho de controlar sus tierras, territorios y recursos naturales
y de mantener sus formas tradicionales de vida. Estos principios se constituyeron
en orientaciones fundamentales para la defnición de políticas y estrategias de con-
servación y desarrollo sostenible, aunque en la práctica no se ha logrado controlar
de manera efectiva la contaminación ambiental, revertir las amenazas a la biodi-
versidad y evitar el deterioro de la base de los recursos, especialmente en los países
con menor desarrollo, donde los problemas de la pobreza incrementan los riesgos
ambientales.
Desde una perspectiva de análisis sociopolítico, los confictos se producen
cuando las demandas de los grupos sociales no encuentran respuestas en el sistema
político que los representa o cuando las sociedades afrontan situaciones de crisis
Conhictos ambienta|es en areas prote¤idas de Bo|ivia
11
que afectan sus sistemas de valores, estructuras socioeconómicas e interrelaciones,
generando inestabilidad e incertidumbre que pueden derivar en confrontaciones,
retrocesos o avances en el fortalecimiento de la democracia, especialmente cuando
éstas se expresan en su confrontación con el Estado. En este sentido, los confictos
ambientales en Bolivia han estado estrechamente vinculados con la defensa y el re-
conocimiento de derechos de posesión y uso de la tierra y los recursos naturales, así
como con los problemas derivados de la explotación intensiva de recursos naturales
altamente competitivos en el mercado.
Históricamente el país afrontó confictos ambientales relacionados con la re-
cuperación de las tierras de comunidades. Las movilizaciones indígenas de los siglos
XIX y XX se dieron en momentos de mayor presión, cuando la vida de las comu-
nidades era puesta en riesgo por la expoliación de sus tierras y la explotación del
trabajo indígena. Sin embargo, la construcción de una agenda política se fue dando
a través de los procesos de movilización en torno a la tierra, la defensa de derechos
humanos y la recuperación del papel de los indígenas como actores centrales. Estos
temas se constituyeron en el eje de las reivindicaciones y en la base de la plataforma
política de los indígenas de Bolivia, así como de los del Perú y el Ecuador.
El desarrollo económico de Bolivia estuvo tradicionalmente centrado en la ex-
tracción de recursos naturales de importancia económica, como los minerales, los
hidrocarburos, la goma y la madera, produciendo desplazamientos poblacionales y
modifcaciones en la geografía humana y en las estructuras sociales y económicas,
con graves costos sociales, culturales y ambientales, especialmente en relación a los
espacios culturales de los pueblos indígenas. Hacia fnes del siglo XIX los ingresos
del país dependían principalmente de la producción minera y gomera, lo que dio
lugar a la conformación de poderes regionales que representaban los intereses de los
empresarios y a confictos con los indígenas por la tierra y las condiciones laborales.
Durante el siglo XX, en el momento del auge de la minería del estaño, se produ-
cen movilizaciones de los mineros exigiendo condiciones laborales justas para los
trabajadores y surgen organizaciones sindicales y partidos políticos que plantean la
necesidad de realizar transformaciones sociales de fondo, como la nacionalización
de las minas y la reforma agraria, medidas que serían aplicadas durante la Revo-
lución Nacional de 1952. En la segunda parte del siglo, la madera se convierte en
uno de los recursos naturales más demandados por el mercado internacional, su
Conceptos v metodo|o¤|a de investi¤acion sobre manejo de conhictos ambienta|es
12
explotación se inicia en el departamento de Santa Cruz y más tarde (con el agota-
miento de especies valiosas de sus bosques de producción y la apertura de las carre-
teras) se extiende a otros departamentos del país. La actividad forestal ha sido una
de las principales causas para el desarrollo de confictos sociales entre empresarios
madereros, poblaciones indígenas y campesinas y sectores urbanos de las regiones
productoras del país.
En los últimos quince años, los confictos ambientales que alcanzaron mayor
repercusión a nivel nacional estuvieron relacionados principalmente con la deman-
da de tierras y territorios indígenas en el oriente boliviano, así como con las movili-
zaciones sociales en torno al tema del agua, la contaminación minera y la naciona-
lización del gas para revertir la capitalización de los hidrocarburos de 1997.
A fnales de los años ochenta, la mayor parte de las tierras bajas se encontraba
en manos de los hacendados y solamente un pequeño porcentaje de campesinos e
indígenas había logrado la titulación de sus tierras. Estos problemas, sumados a la
superposición de derechos de propiedad y tenencia de tierras (concesiones foresta-
les, dotaciones del Consejo Nacional de Reforma Agraria, adjudicaciones del Ins-
tituto Nacional de Colonización, establecimiento de áreas protegidas y territorios
indígenas), dieron lugar a diversos confictos sociales y a demandas territoriales de
los pueblos indígenas del oriente del país.
Los confictos en el bosque de Chimánes
1
, ubicado al sudoeste del departa-
mento del Beni, una de las regiones de mayor riqueza maderable del bosque tropical
húmedo, constituyen un ejemplo de las luchas que los pueblos indígenas tuvieron
que enfrentar en defensa de sus territorios tradicionales. Entre 1987 y 1990, con el
ingreso de las empresas madereras a la región, las comunidades indígenas iniciaron
un proceso de movilizaciones para hacer frente a las presiones externas, que culmi-
nó con la Marcha por el Territorio y la Dignidad, en agosto de 1990. Por primera
vez en la historia del país, la sociedad boliviana tomó conciencia de la existencia de
pueblos indígenas que habitaban los bosques y sabanas del Beni y que reclamaban
por sus derechos históricos sobre la tierra y los recursos naturales y por sus derechos
de acceso a la salud y la educación. Este proceso permitió no solamente el recono-
1
Lehm, 1993; Quiroga y Salinas, 1996: 184-196.
Conhictos ambienta|es en areas prote¤idas de Bo|ivia

cimiento legal de los territorios demandados, sino la creación de organizaciones
supracomunales para articular las demandas de las comunidades y el desarrollo
de estrategias de lucha basadas en la negociación y en la construcción de lazos de
solidaridad entre las comunidades y otros sectores de la sociedad. Asimismo, este
hecho histórico contribuyó a que el Estado boliviano ratifcara el Convenio 169 de
la OIT, mediante Ley N° 1257 (1991), e introdujera en diferentes normas legales
y en la propia Constitución Política del Estado
2
los derechos territoriales, sociales y
culturales de los pueblos indígenas.
Con la intervención del Consejo Nacional de Reforma Agraria y el Instituto
Nacional de Colonización (1992) y la promulgación de la Ley INRA (1996) se dio
inicio al proceso de saneamiento, titulación y distribución de tierras fscales, per-
mitiendo a los pueblos indígenas la titulación de sus espacios tradicionales como
tierras comunitarias de origen (TCO). De este modo, las TCO son espacios terri-
toriales indígenas legalmente reconocido por el Estado boliviano. El surgimiento
de un nuevo grupo denominado Movimiento Sin Tierra (MST), con demandas de
tierras en el Chaco, Santa Cruz y en algunos sectores del norte de La Paz, generó en
los últimos años violentas confrontaciones por la ocupación de tierras con empre-
sarios y hacendados, con pérdida de vidas humanas.
La actividad minera fue asimismo motivo de confictos con las poblaciones
locales de Oruro y Potosí, principalmente por el uso del agua y por la contamina-
ción hídrica y de tierras agrícolas. Durante la década de los noventa se presentaron
varias denuncias públicas de los pobladores afectados por la contaminación de ríos
utilizados para la irrigación de campos de cultivo y de pastoreo. Sin embargo, las
movilizaciones sociales que alcanzaron dimensión nacional, y que en algunos casos
tuvieron un carácter violento, estuvieron vinculadas con la importación de mate-
riales mineros, considerados desechos tóxicos
3
. Recientemente, pobladores de va-
2
La reforma de la Constitución Política del Estado (1995) incorpora en su artículo 1° que
Bolivia es multiétnica y pluricultural, y en su artículo 171° reconoce y protege los derechos
sociales, económicos y culturales de los pueblos indígenas, especialmente los relativos a sus
tierras comunitarias de origen, garantizando el uso y aprovechamiento sostenible.
3
Ver Quiroga y Salinas, op. cit.: 82-108.
Conceptos v metodo|o¤|a de investi¤acion sobre manejo de conhictos ambienta|es
14
rias comunidades del lago Titicaca se movilizaron, bloqueando el camino de acceso
a La Paz, con demandas al Poder Ejecutivo para la descontaminación minera del
lago en la bahía de Ocaña, adonde vierten sus aguas los ríos Suchis, Susajahuira,
Jilakata y Pallina, y la ejecución de proyectos para la dotación de servicios básicos y
el desarrollo productivo (La Razón, 13 y 14 de julio de 2006).
Sin embargo, gran parte de los confictos ambientales en Bolivia no se pro-
dujeron por la acción de los actores sociales en defensa de su medio ambiente, sino
que estuvieron asociados a confrontaciones entre sectores sociales por la tenencia
de la tierra y el acceso y uso de los recursos naturales. En este contexto, el papel del
Estado ha sido particularmente importante, ya que varios de los confictos se origi-
naron a partir de las políticas y acciones estatales relacionadas con el saneamiento
de tierras, la colonización, la exportación de recursos naturales y la promoción de
programas de conservación, como es el caso de la creación y puesta en funciona-
miento de las áreas protegidas.
Un ejemplo que ilustra la confguración de confictos sin que intervengan
niveles de conciencia ambiental en la población es la confrontación de intereses
respecto a la gestión de las áreas protegidas y las tierras comunitarias de origen en el
norte de La Paz. Un estudio realizado en 2003 sobre los actores sociales de la región
del PNANMI Madidi
4
muestra que, en general, las comunidades, organizaciones
de base e instituciones locales no estaban conscientes de la importancia de la con-
servación de los recursos naturales para el bienestar de la población y el desarrollo
socioeconómico. El interés en el Parque Madidi estaba centrado en los benefcios
económicos que éste pueda generar a través de la canalización de inversiones a la
región, sin considerar otros aspectos vinculados a la protección de la biodiversidad
y el manejo sostenible de los recursos naturales para el mejoramiento de la calidad
de vida. Por otra parte, los confictos sociales en la región estuvieron fuertemente
infuidos por la falta de una cultura democrática en la sociedad que facilitara el
diálogo y la búsqueda de consensos, por la escasa valoración y reconocimiento de
la diversidad cultural y por la posición ambigua de los gobiernos municipales en
el ejercicio de sus responsabilidades. En este sentido, las organizaciones indígenas
4
Lehm, Salas, Salinas, Gómez y Lara, 2002.
Conhictos ambienta|es en areas prote¤idas de Bo|ivia
15
de la región han demostrado una visión y capacidades distintas para enfrentar los
problemas de desarrollo y las relaciones con otros actores sociales, más orientadas a
la cooperación y la acción colectiva, cuestionando –si bien aún débilmente– el de-
sarrollo centrado en los aspectos económicos de corto plazo, y apostando más bien
por el manejo sostenible de los recursos y por las normas que regulan su uso.
Refexiones en torno al concepto de conficto ambiental
La consideración del conficto como un motor de cambio o como un efecto
de los cambios sociales, así como su fuerte gravitación en los asuntos de interés
público y en las relaciones de poder entre actores sociales, ha dado lugar a que las
ciencias sociales presten especial interés a este tema y a que se desarrollen teorías y
metodologías de estudio y de manejo de los confictos.
El concepto de conficto ha evolucionado desde una comprensión del fenó-
meno en sí mismo, como parte inherente del comportamiento humano, hacia un
análisis interdisciplinario que permita comprender los procesos de cambio y las
transformaciones sociales a partir de las situaciones de crisis, las luchas sociales
y el planteamiento de demandas de diversos sectores. El objetivo último de estos
estudios ha sido analizar las interacciones humanas, los grados de compromiso y
relaciones de conficto y las fuerzas contrapuestas, para que puedan ser manejadas
en términos de justicia y de racionalidad, evitando que se resuelvan con un alto
costo de violencia o en perjuicio de la sociedad
5
.
5
Aída Aisenson defne el conficto como: “contradicción, discrepancia, incompatibilidad,
antagonismo”. Explica que: “En el plano de las interacciones se hallan implicados dos o más
individuos o grupos que aspiran a obtener o mantener una situación, esto es, un cambio o la
preservación de las condiciones existentes; se trata, según los casos, de privilegios de alguna
clase que no se pueden compartir: goce de autoridad o de ventajas materiales, prestigio, se-
guridad. En suma, dos o más protagonistas aprecian y desean disfrutar de bienes que por su
carácter, o dadas las circunstancias, son o se consideran de pertenencia excluyente de unos
o de otros”. Aisenson, 1994: 17.
Conceptos v metodo|o¤|a de investi¤acion sobre manejo de conhictos ambienta|es
1o
El reconocimiento de que los confictos sociales son parte integrante del de-
sarrollo de la democracia, como afrma Alain Touraine
6
, implica a su vez la acepta-
ción de que la sociedad está conformada por una diversidad cultural y de intereses
sociales. La democracia está atravesada de tensiones sociales debido a la pluralidad
de visiones, valores y proyectos colectivos que coexisten, y estas tensiones solamen-
te pueden resolverse en el ámbito de los espacios institucionales de la democracia
y mediante el diálogo y la cooperación. Sin embargo, la utilización del conficto
como estrategia para solucionar los problemas o para lograr que el Estado atienda
las demandas sociales, a través de la presión, la confrontación y la violencia, tiende
a inhibir la voluntad de los actores para analizar las causas y alcance de los confic-
tos y para encontrar soluciones que los benefcien.
Los confictos ambientales tienen características particulares, responden a
problemas vinculados con el acceso y uso de los recursos naturales, que a su vez
tienen fuertes repercusiones en diferentes ámbitos del desarrollo y que pueden afec-
tar la calidad de vida de la población. En sí mismos, los confictos ambientales
pueden generar movilizaciones y protestas en defensa de los recursos naturales y
la conservación de la biodiversidad o pueden constituirse en un símbolo de las
luchas sociales frente a la lógica mercantilista y a la globalización de la economía,
por sus efectos negativos en la calidad de vida y en el mantenimiento del equilibrio
ecológico.
Para Alain Santandreu y Eduardo Gudynas
7
el conficto ambiental es “un tipo
de conficto social donde la temática en disputa se refere a los aspectos ambienta-
les”, el mismo que está relacionado con los impactos ambientales (físicos, biológi-
cos) y su valoración por la sociedad. Identifcan algunos aspectos para una mejor
concepción del conficto ambiental:
• Se realiza en términos de proceso
• Se desarrolla en el ámbito público
6
Según Alain Touraine, la sociedad está hecha de relaciones sociales, de actores defnidos a
la vez por sus orientaciones culturales, sus valores y sus relaciones de conficto, cooperación
o compromiso con otros actores sociales. Touraine, 2000: 41, 175, 179, 281, 282.
7
Santandreu y Gudynas, 1998.
Conhictos ambienta|es en areas prote¤idas de Bo|ivia
17
• Involucra acciones colectivas
• Es el resultado de diferentes valores, percepciones y signifcados que los
actores otorgan a acciones o circunstancias que afectan el medio ambiente
• Es una dinámica de oposición, controversia, disputa o protesta
El estudio realizado por Isabel Carvalho y Gabriela Scotto (1995) sobre los
confictos ambientales en Brasil
8
introduce el concepto de conficto socioambiental
y analiza los elementos que lo confguran:
• La lucha ambiental es el resultado de la relación de fuerzas entre grupos
que se manifestan en el espacio público y de la percepción social y acción
política de los actores colectivos, incluidos los medios de comunicación.
• La oposición entre intereses privados e intereses públicos es la causa de los
confictos socioambientales. Los actores sociales entran en disputa cuando
las modalidades de acceso y gestión de los bienes de interés público afectan
la permanencia y disponibilidad de recursos que son esenciales para la su-
pervivencia y calidad de vida de la colectividad.
• Un conficto socio-ambiental es considerado como tal cuando se producen
movilizaciones de un actor social frente a aquello que es percibido como
agresión ambiental. Lo que diferencia a un conficto ambiental de un pro-
blema ambiental es la reacción de los actores de la sociedad civil frente a
una situación de riesgo o daño ambiental. Coincidiendo con esta def-
nición, Sabatini y Sepúlveda (1997) señalan que un conficto se origina
cuando una comunidad se organiza para hacer frente a un determinado
daño ambiental
9
.
Para efectos del presente estudio, conficto ambiental puede defnirse como la
manifestación de tensiones entre actores sociales
10
que desarrollan una acción polí-
tica para expresar sus divergencias de opiniones, posiciones críticas, intereses con-
8
Carvalho y Scotto, 1995: 13-14.
9
Ver en Santandreu y Gudynas, 1998.
10
Zulema Lehm, en su análisis sobre los confictos sociales ocurridos en el bosque de Chimán
(1986-1993), defne el término de actores sociales como el reconocimiento del rol social y
político de los grupos sociales enfrentados (Lehm, 1993).
Conceptos v metodo|o¤|a de investi¤acion sobre manejo de conhictos ambienta|es
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trapuestos, reclamos y planteamiento de demandas en relación con el acceso y uso
de los recursos naturales y los impactos ambientales de las actividades económicas.
Difere de un problema ambiental en tanto éste hace referencia a aquellos factores
que inciden negativamente en la calidad ambiental, sin que la población afectada
reaccione o proteste, ya sea por falta de conciencia ambiental o de capacidad de
organización, o bien porque un problema ambiental no llega a repercutir en otros
aspectos de la actividad económica o cultural.
Precisando la noción de conficto ambiental, desde una perspectiva sociopo-
lítica y cultural, podemos identifcar algunos aspectos que lo caracterizan:
• Dimensión social y política que adquiere un problema ambiental por su ca-
pacidad de afectar un conjunto de aspectos (culturales, económicos, territo-
riales y ecológicos) relacionados con el bienestar y desarrollo de la población
o con determinados intereses de los actores sociales.
• Expresión de oposición de sectores de la sociedad frente a las políticas del
Estado, algunas relacionadas con políticas de conservación que son con-
sideradas inadecuadas o perjudiciales a sus intereses particulares, y que se
traduce en movilizaciones sociales de protesta y demandas.
• Relaciones entre actores sociales que se defnen en función de la capacidad
de construir alianzas estratégicas, articular demandas sociales, lograr con-
sensos y generar espacios de diálogo.
• Acción política de los actores sociales en respuesta a los problemas ambien-
tales, a la inadecuada distribución de la tierra y a la pérdida de derechos
sobre el uso de recursos naturales, para revertir situaciones que afectan sus
intereses y/o privilegios.
• Desarrollo en términos de proceso y con participación de actores socia-
les que cuentan con reconocimiento social y con propuestas de acción
dirigidas a reivindicar derechos sobre el acceso y uso de los recursos
naturales, a denunciar medidas que pueden generar impactos ambi-
entales y a impedir que determinados grupos sociales (generalmente
con poder económico y político) afecten los intereses de otros grupos
sociales.
Conhictos ambienta|es en areas prote¤idas de Bo|ivia
19
• Nivel de conciencia colectiva y percepción social de los problemas ambien-
tales y capacidad de participación y deliberación de los actores sociales en
los espacios públicos, a fn de analizar su visión sobre la problemática del
desarrollo y los valores culturales y democráticos que intervienen en la con-
fguración de los confictos.
Enfoque metodológico de investigación del manejo de confictos
ambientales
La presente investigación sobre confictos ambientales se dirige al análisis de
las experiencias de manejo de confictos en el Sistema Nacional de Áreas Protegi-
das (SNAP) y en tierras comunitarias de origen (TCO) vinculadas con el sistema,
ya que constituyen unidades de gestión territorial que están generando procesos
de planifcación y manejo de recursos naturales y que han enfrentado confictos
relacionados con su gestión y con la tenencia y uso de la tierra y los recursos natu-
rales.
El establecimiento del SNAP, en 1993, signifcó un gran esfuerzo en el de-
sarrollo de los instrumentos técnicos, normativos y fnancieros para asegurar una
gestión integrada y efectiva de las áreas protegidas y para orientar las acciones de
conservación hacia la participación social y el mejoramiento de las condiciones de
vida de la población local. Las intervenciones de los programas de conservación en
las áreas protegidas han contribuido al fortalecimiento de las relaciones entre las
direcciones de las áreas y los actores locales y al desarrollo de experiencias valiosas
de planifcación integrada (áreas protegidas, tierras comunitarias de origen, muni-
cipios) y de aprovechamiento sostenible de los recursos naturales.
Por otra parte, la demanda de tierras comunitarias de origen por las organiza-
ciones indígenas ha implicado la realización de un conjunto de gestiones (legales,
técnicas, administrativas) y capacidades para el manejo de confictos, lo que ha
requerido la reestructuración y fortalecimiento de sus organizaciones, el estableci-
miento de alianzas con otros sectores sociales y la necesidad de avanzar en la plani-
fcación técnica y espacial de los territorios, aplicando metodologías desarrolladas
en las áreas protegidas y enriqueciendo a su vez estos procesos de planifcación.
Actualmente 14 tierras comunitarias de origen (TCO) están superpuestas parcial
Conceptos v metodo|o¤|a de investi¤acion sobre manejo de conhictos ambienta|es
20
o totalmente con áreas protegidas y 30 se ubican en su zona de amortiguación
externa. Su gestión ha generado oportunidades para el desarrollo de iniciativas
locales de manejo de recursos naturales y capacidades técnicas y administrativas en
las organizaciones de base que participan en la coadministración y gestión de las
áreas protegidas, como es el caso de la Capitanía del Alto y Bajo Isoso (CABI), que
coadministra con el SERNAP el Parque Nacional Kaa Iya.
En ambos procesos ha sido fundamental el rol de los gobiernos municipales,
considerando asimismo que estas instancias estatales se encuentran aún en pro-
ceso de consolidación y fortalecimiento de su papel político y técnico. La Ley de
Participación Popular (1994), que otorga competencias a los municipios en la pla-
nifcación del desarrollo en su jurisdicción territorial, ha sido uno de los cambios
más profundos que se han producido con las reformas institucionales del Estado
durante la década de los noventa, y aunque los gobiernos municipales no han lo-
grado generar las sufcientes capacidades de gestión y una adecuada interacción con
los diferentes actores sociales, constituyen el eje de los procesos de planifcación y
desarrollo que se realizan en el ámbito local y son un actor central en los confictos
ambientales. En los últimos años, su importancia en la gestión de las áreas prote-
gidas ha ido en incremento, lo que ha dado lugar a un cambio en las relaciones de
trabajo y una mayor incidencia de los municipios en el tratamiento de la proble-
mática de las áreas protegidas.
Metodología de investigación de las experiencias de manejo de confictos am-
bientales
El análisis de las experiencias de manejo de confictos en espacios regionales,
que integran un mosaico de usos de la tierra (áreas protegidas, tierras comunitarias
de origen y otras áreas de diversos usos), constituye una estrategia fundamental
para la comprensión más profunda de los problemas socioeconómicos relacionados
con el aprovechamiento de los recursos naturales y de las relaciones entre actores
locales y regionales, así como un mecanismo para el análisis de la percepción y la
conciencia crítica de los actores sociales sobre su realidad concreta y su capacidad
de colaboración y búsqueda de soluciones efectivas y creativas a los problemas, sin
que éstas impliquen la resignación de sus demandas y derechos.
Conhictos ambienta|es en areas prote¤idas de Bo|ivia
21
En este contexto, el manejo de confictos ambientales puede ser defnido
como la capacidad de los actores sociales e institucionales para conducir situaciones
complejas, resolver discrepancias vinculadas con el acceso y uso de los recursos na-
turales y generar oportunidades que contribuyan al fortalecimiento de las relacio-
nes sociales y a la conservación de la diversidad biológica y cultural, reconociendo
la existencia de una pluralidad de intereses, valores y visiones culturales. Implica
asimismo la comprensión de los problemas en su contexto y complejidad, el desa-
rrollo de valores democráticos y el planteamiento de estrategias para la solución de
los confictos en el marco del diálogo, la comunicación y la colaboración.
En términos metodológicos, el manejo de confictos ambientales plantea la
necesidad de abordar esta temática desde una perspectiva multidimensional, anali-
zando los diferentes factores que intervienen en los confictos (históricos, políticos,
socioeconómicos, culturales y ambientales), para dar cuenta de la dinámica y
cambios sociales y de las relaciones de cooperación y conficto existentes entre
grupos sociales:
Contexto histórico, político y socioeconómico, que explica la existencia de con-
fictos ambientales y que permite comprender el escenario político y social en el
que se desarrollaron.
Problemática ambiental a nivel regional, que permite identifcar las principales
amenazas y los temas críticos relacionados con la conservación de la biodiversidad,
los sectores sociales que ejercen mayor presión sobre los recursos y las tensiones so-
ciales en torno a los problemas ambientales, así como las oportunidades existentes
en el manejo y conservación de los recursos naturales.
Constitución y acción política de los actores sociales en relación a sus caracterís-
ticas organizativas, su capacidad de representación y movilización en torno a una
agenda política, los valores democráticos e intereses que defenden en la construc-
ción de un proyecto colectivo y las posturas asumidas en los confictos.
Papel del Estado en el surgimiento y dinámica de los confictos, considerando su
capacidad institucional y de coordinación para aplicar políticas ambientales y dar
respuesta a las demandas sociales, la relación con los actores sociales y su participa-
ción en el surgimiento y desarrollo de los confictos.
Conceptos v metodo|o¤|a de investi¤acion sobre manejo de conhictos ambienta|es
22
Confguración y proceso de evolución de los confictos, identifcando demandas
sociales en conficto, recursos naturales y culturales implicados, causas que origi-
naron los confictos, repercusiones e impactos sobre la biodiversidad y la gestión
ambiental, efectos culturales y socioeconómicos y oportunidades generadas para el
fortalecimiento de la democracia.
Estrategias de manejo de confictos en relación con el acceso y manejo de la in-
formación técnica y espacial, las metodologías desarrolladas para el manejo de los
confictos, las estrategias de acción política de los actores sociales, la solución de los
confictos en el marco de las relaciones democráticas y los factores que limitaron el
establecimiento de acuerdos y la resolución de los confictos.
El objetivo principal de la investigación de los confictos ambientales vincula-
dos con las áreas protegidas del SNAP se dirigió al registro y sistematización de los
confictos, centrando el análisis en el complejo de áreas protegidas y TCO del norte
de La Paz, para analizar la incidencia de los confictos en los procesos de gestión
de las áreas, los aportes generados de las experiencias de manejo de confictos y las
lecciones aprendidas, para orientar su tratamiento como parte integral de la gestión
de las áreas protegidas.
Los temas que se abordaron en la investigación del manejo de confictos fue-
ron los siguientes:
• Gestión de áreas protegidas del SNAP (creación, categorización, estableci-
miento de límites, coadministración, participación social en la gestión).
• Procesos de distribución, demanda y saneamiento de tierras en áreas prote-
gidas y TCO (saneamiento, ampliación de la frontera agrícola y pecuaria,
proyectos de colonización dirigida, asentamientos ilegales de tierra, proble-
mas de linderos entre comunidades).
• Uso de la tierra y los recursos naturales (extracción de recursos, producción
agropecuaria insostenible, conficto entre la actividad humana y la vida sil-
vestre, derechos sobrepuestos de uso de la tierra y los recursos naturales).
• Obras y proyectos de desarrollo (turismo, agropecuaria industrial, conce-
siones forestales, concesiones mineras e hidrocarburíferas, apertura de ca-
minos, electrifcación, represas).
Conhictos ambienta|es en areas prote¤idas de Bo|ivia

• Patrimonio cultural y natural único (destrucción de sitios arqueológicos,
monumentos histórico-culturales y muestras geológicas, sustracción de la
cultura material y de documentos históricos, extracción de recursos paleon-
tológicos).
Se desarrollaron instrumentos de investigación para la recopilación, sistema-
tización y análisis de la información, desde una perspectiva técnica y espacial, in-
volucrando a las direcciones de las áreas protegidas y organizaciones de base en el
proceso de análisis: cuestionarios y entrevistas semiestructuradas, creación de una
base de datos vinculada, elaboración de estadísticas y mapas temáticos.
Creación de una base de confictos ambientales en el SNAP
La creación de una base de datos de manejo de confictos tuvo como objetivo
la integración y sistematización de la información recopilada en las áreas protegi-
das y sus zonas de amortiguación y su vinculación con el Sistema de Información
Geográfca (SIG), para permitir el análisis de los confictos mediante la aplicación
de criterios espaciales.
El diseño conceptual de la base de datos se realizó tomando en cuenta las
variables e indicadores defnidos en los temas de análisis del manejo de confictos,
lo que permitió establecer una línea base para el registro histórico de los confictos
y su actualización permanente en las áreas protegidas, integrándola al Sistema In-
tegral de Monitoreo del SNAP. La idea es que la base de datos se constituya en un
instrumento útil para la recopilación de información (técnica y espacial), el análisis
de las experiencias de manejo de confictos, la toma de decisiones y el seguimiento
a los acuerdos establecidos.
Los resultados de la información sistematizada en la base de datos permitió la
elaboración de cuadros y la realización de estadísticas y gráfcos que muestran las
características de los confictos ambientales en el SNAP, su incidencia en las regio-
nes ecológicas, los actores sociales involucrados, la actuación de las instituciones
estatales y las estrategias de manejo de confictos. Esta información contribuye
asimismo a analizar los confictos desde una perspectiva global, regional y específca
de cada área protegida del SNAP.
Conceptos v metodo|o¤|a de investi¤acion sobre manejo de conhictos ambienta|es
24
Recopilación, sistematización y análisis de las experiencias de manejo de confictos
Para el registro de la información de los confictos en el SNAP se diseñaron
y aplicaron cuestionarios a los directores de las áreas protegidas. La información
obtenida fue registrada en la base de datos, cuyo diseño físico se realizó en el pro-
grama Access, estableciendo un código específco para cada área protegida y para
cada caso de conficto.
La realización del estudio de caso de manejo de confictos en Madidi, Pilón
Lajas y la TCO Tacana requirió, además de la recopilación de información median-
te los cuestionarios, la revisión de documentación (estudios técnicos y jurídicos,
correspondencia, resoluciones, votos resolutivos, actas de reuniones, notas de pren-
sa y otros) y el desarrollo de entrevistas a profundidad con diferentes actores locales
relacionados con la gestión de las áreas protegidas y las TCO Tacana y San José de
Uchupiamonas. En total se realizaron 23 entrevistas a directores y guardaparques
de las áreas protegidas, autoridades municipales, dirigentes y líderes de las organi-
zaciones de base y comunidades. La sistematización de esta información permitió
ampliar y profundizar el análisis en los aspectos ambientales, históricos y políticos
de la región, en los procesos de confguración y desarrollo de los confictos y en la
identifcación de las lecciones aprendidas, incorporando la experiencia de los acto-
res locales en el manejo de confictos y su visión acerca de las prácticas democráticas
y la necesidad de prevenir y manejar los confictos en términos de oportunidades
para la región.
Análisis espacial de las experiencias de manejo de confictos
El vínculo entre la base de datos y el Sistema de Información Geográfca (SIG)
se estableció mediante la digitalización de los polígonos que contenían información
georeferenciada de los casos de confictos, utilizando el programa ArcView. Cada
conficto de la base de datos fue identifcado en el SIG con el mismo código.
La información permitió la elaboración de un mapa general de los confictos
ambientales registrados en las áreas protegidas del SNAP y de mapas específcos
sobre cada uno de los confictos registrados en la base de datos.
Conhictos ambienta|es en areas prote¤idas de Bo|ivia
25
Capítulo 2
Manejo de confictos ambientales en el Sistema Nacional de
Áreas Protegidas (SNAP)
Los esfuerzos de conservación que se llevaron adelante a partir de la década de
los noventa se centraron fundamentalmente en el Sistema Nacional de Áreas Pro-
tegidas (SNAP), cuya gestión se encuentra actualmente bajo la responsabilidad del
Servicio Nacional de Áreas Protegidas (SERNAP)
11
, entidad estatal desconcentrada
del Ministerio de Desarrollo Rural y Agropecuaria. Su creación y puesta en funcio-
namiento se realizó en un momento de importantes reformas sociales y económicas
en el país, con la promulgación de leyes que modifcaron los regímenes forestal, de
acceso y uso de la tierra, minero e hidrocarburífero. En 16 años de funcionamiento
del SNAP se ha logrado establecer la gestión de 20 áreas protegidas de las 22 de
carácter nacional que conforman el sistema, y que constituyen aproximadamente
el 16% del territorio nacional (ver mapa 1). El sistema representa las principales
regiones ecológicas y ecosistemas del país, estimándose que del total de plantas
y vertebrados registrados para Bolivia, un 68% y 80%, respectivamente, estarían
representados en el SNAP
12
.

11
En 1993, cuando se establece el SNAP, su organización y gestión fue encomendada a la
Dirección Nacional de Conservación de la Biodiversidad. En 1998, mediante D. S. 25158,
se crea el SERNAP con el objetivo de coordinar el funcionamiento del sistema de áreas pro-
tegidas, garantizando la gestión integral de las áreas protegidas de interés nacional, a efectos
de conservar la diversidad biológica.
12
SERNAP, 2005.
Manejo de conhictos ambienta|es en e| Sistema Naciona| de /reas Prote¤idas
2o
Mapa 1. Regiones ecológicas y áreas protegidas de Bolivia
Conhictos ambienta|es en areas prote¤idas de Bo|ivia
27
Las áreas protegidas del país y sus zonas de infuencia cuentan con una im-
portante población humana, con diferentes orígenes étnicos y con distintas ca-
racterísticas históricas y económicas, dando lugar a la confguración de espacios
socioeconómicos particulares y a una compleja realidad social. La población que
habita dentro de las áreas es de aproximadamente 120.000 habitantes y la que
se encuentra en la zona de amortiguación externa supera los 450.000 habitantes.
70 municipios tienen jurisdicción sobre las áreas protegidas del sistema (con una
población de 2.863.104 habitantes, incluyendo a las secciones capitales de La Paz,
Cochabamba y Tarija)
13
, y 44 tierras comunitarias de origen (tituladas y demanda-
das) están relacionadas con su gestión: 5 superpuestas totalmente, 9 parcialmente
y 30 en la zona de amortiguamiento
14
. Los hogares pobres de los municipios
vinculados son 67%, lo que muestra que una mayoría importante de la población
no ha logrado satisfacer sus necesidades básicas: disponibilidad de agua potable,
servicios sanitarios, energía eléctrica, acceso a la educación y a los servicios de
salud
15
.
La compleja realidad socioeconómica y cultural de las áreas protegidas por
la diversidad de actores vinculados con su gestión (municipios, comunidades in-
dígenas y campesinas, haciendas o estancias agropecuarias, cooperativas mineras,
empresas) ha planteado la necesidad de desarrollar estrategias dirigidas a compati-
bilizar los objetivos de conservación con los de desarrollo, promoviendo la parti-
cipación social en la toma de decisiones sobre la gestión de las áreas protegidas, el
manejo de recursos naturales y la generación de nuevas opciones económicas que
contribuyan al mejoramiento de la calidad de vida de la población.
Si bien los avances realizados hasta el momento han contribuido a incorporar
a los actores sociales e institucionales en la gestión de las áreas protegidas (adminis-
13
Si se excluye a las secciones capitales de La Paz, Cochabamba y Tarija, la población de las
áreas protegidas es de solamente 1.464.885 habitantes. CNPV 2001. (INE, 2002a.)
14
Las tierras comunitarias de origen de las zonas de amortiguación de las áreas protegidas se
encuentran colindando con éstas o con otras tierras comunitarias de origen, lo que permite
complementar valores naturales y culturales a nivel paisaje e incrementar las posibilidades
de una planifcación integral y orientada a la conservación y desarrollo sostenible.
15
INE y PNUD, 2005.
Manejo de conhictos ambienta|es en e| Sistema Naciona| de /reas Prote¤idas
28
tración compartida de áreas protegidas, comités de gestión integrados por actores
locales relevantes), a generar alternativas económicas (aunque todavía de manera
incipiente) y a comunicar conocimientos y experiencias valiosas de planifcación y
gestión territorial, éstos han sido insufcientes para consolidar el sistema, dada su
dimensión en términos espaciales y la complejidad social de las áreas protegidas, los
niveles de pobreza y la falta de oportunidades económicas. Los confictos ambien-
tales han sido parte integrante de estos procesos; la puesta en funcionamiento de
la administración de las áreas protegidas, el control y vigilancia de las actividades
humanas y el saneamiento de tierras, dieron lugar a fuertes tensiones que involu-
craron a diversos actores sociales (comunidades campesinas e indígenas, coloniza-
dores, hacendados, empresarios, ONG), así como a otras entidades del Estado.
Los cambios actuales por los que está atravesando el país plantean la necesi-
dad de profundizar la participación social en las áreas protegidas, considerando su
importancia para el desarrollo de los pueblos indígenas y comunidades campesinas
(mantenimiento de cuencas, provisión de fauna, conservación de áreas para la reco-
lección y extracción de recursos maderables y no maderables, protección y valoriza-
ción del patrimonio cultural tangible e intangible) y la existencia de coincidencias
importantes y objetivos comunes en la gestión territorial indígena y el manejo de
áreas protegidas.
El planteamiento central de la nueva agenda del Sistema Nacional de Áreas
Protegidas se dirige a promover la gestión compartida de las áreas protegidas entre
el Estado y las organizaciones sociales que representan a los habitantes de estas
áreas, para asegurar la participación efectiva de las comunidades en la defnición
y aplicación de las políticas y estrategias de manejo de las áreas protegidas y para
fortalecer su papel protagónico en la generación de nuevas opciones de desarro-
llo compatibles con la conservación de la biodiversidad. Este proceso requerirá
desarrollar nuevas estructuras, instrumentos, normas que posibiliten la cogestión
de las áreas protegidas y capacidades técnicas en los actores locales para generar
condiciones institucionales que faciliten una gestión efciente y responsable de las
áreas protegidas y sus entornos geográfcos. Asimismo, será fundamental resolver
los problemas existentes relacionados con la tenencia de la tierra, la falta de alter-
nativas económicas y la situación de pobreza de la mayor parte de la población
vinculada con el SNAP, que han sido causa (y continúan siéndolo) del surgimiento
de confictos entre actores sociales e institucionales.
Tabla 1. Áreas protegidas de carácter nacional del SNAP
ÁREA PROTEGIDA CREACIÓN DEPARTAMENTO EXTENSIÓN (ha) ECORREGIÓN POBLACIÓN ÁREA PROTEGIDA
POBLACIÓN ZONA DE
AMORTIGUACIÓN EXTERNA
TIERRAS COMUNITARIAS DE
ORIGEN VINCULADAS CON ÁREAS
PROTEGIDAS
Reserva Nacional de Vida
Silvestre Amazónica Manuripi
D. S. 11252 de
1973
Pando 747.000 Bosques amazónicos de
Pando y de inundación.
1.813 habitantes en 13 comunidades
campesinas y asentamientos y 522
habitantes de barracas.
4.108 en comunidades indígenas (esse ejja,
tacana y cavineño) y campesinas, barracas y
centros poblados: Filadelfa y Puerto Rico.
Multiétnico II (ZA).
Parque Nacional Área Natural
de Manejo Integrado Madidi
D. S. 24123 de
1995
La Paz 1.895.750 Yungas, bosques
amazónicos subandinos,
preandinos y secos
interandinos, cerrado
paceño y altoandina de la
Cordilera Oriental.
3.714 habitantes en 31 comunidades
de familias tacana, leco, quechua y
aymara.
11.265 habitantes en 70 comunidades
indígenas de TCO, 24.588 habitantes
en comunidades campesinas y centros
poblados: Pelechuco, Apolo, Guanay,
Ixiamas, San Buenaventura.
San José de Uchupiamonas (AP), Tacana
I, Lecos Apolo, Lecos Larecaja (AP y ZA)
y Tacana II y Araona (ZA).
Área Natural de Manejo
Integrado Nacional
Apolobamba
D. S. 10072 de
1972
La Paz 483.744 Yungas, bosques secos
interandinos y altoandina
de la Cordillera Oriental.
18.601 en 78 comunidades, algunas
cooperativas mineras y centros
poblados: Amarete, Pelechuco, Curva
y Charazani de origen kallawaya,
quechua y aymara.
2.851 habitantes en 13 comunidades y en
el centro poblado de Santa Rosa de Mapiri
(sin considerar la zona colindante, que se
encuentra en el Parque Madidi).
Marca Qamata, Lecos Larecaja y Lecos de
Apolo (ZA)
Parque Nacional Área
Natural de Manejo Integrado
Cotapata
D. S. 23547 de
1993
La Paz 61.000 Yungas y altoandina de la
Cordillera Oriental.
1.514 habitantes en 17 comunidades
y asentamientos menores de origen
aymara y mestizo.
8.209 habitantes en 56 comunidades
campesinas y 2 centros poblados: Coroico
y Zongo.

Reserva de la Biosfera Tierra
Comunitaria de Origen Pilón
Lajas
D. S. 23110 de
1992
La Paz y el Beni 400.000 Yungas, bosques
amazónicos subandinos y
preandinos.
1.175 habitantes en 14 comunidades
chimane, mosetén y tacana.
219 habitantes en 12 comunidades
indígenas chimane y mosetén.
3.198 habitantes en 27 comunidades
de colonizadores. 8.460 habitantes en
Rurrenabaque y 3.090 en Yucumo.
Pilón Lajas (AP), Mosetén I (ZA).
Reserva de la Biosfera Estación
Biológica del Beni
D. S. 19191 de
1982
Beni 135.000 Bosques amazónicos
preandinos y de
inundación y sabana de los
Llanos de Moxos.
1.008 habitantes en 8 comunidades
chimane. 12 estancias ganaderas.
3.113 habitantes en 11 comunidades
campesinas de origen camba y 19.363
habitantes en la ciudad de San Borja.
Chimane (AP y ZA) y Movima II (ZA).
Parque Nacional Territorio
Indígena Isiboro Sécure
D. S. 7401 de 1965 Beni y Cochabamba 1.236.296 Bosques amazónicos
subandinos, preandinos
y de inundación, sabanas
inundables de los Llanos
de Moxos.
5.154 habitantes en 61 comunidades
moxeña, chimane y yuracaré 13.159
habitantes en 47 sindicatos de
colonizadores de la zona sur. 20
estancias ganaderas.
15.000 habitantes en comunidades de
colonizadores andinos en el límite sur. 3.650
habitantes en comunidades yuracaré, yuqui
y mosetén.
Isiboro Sécure (AP), Chimane,
Multiétnico, Mosetén II, Yuqui y Yuracaré
(ZA).
Parque Nacional Carrasco D. S. 22940 de
1991
Cochabamba 622.600 Yungas, bosques
amazónicos subandinos,
preandinos, secos
interandinos y tucumano-
boliviano y puna
semihúmeda.
800 habitantes en comunidades
quechuas al Sur (provenientes del
Valle Alto de Cochabamba) y de
colonizadores al Norte (inmigrantes
de las tierras altas).
19.000 habitantes en comunidades y 47.646
habitantes en centros poblados: al Norte
(Villa Tunari, Chimoré, Ivirgarzama, Colomi,
Puerto Villarroel, Shinahota, Entre Ríos,
Bulo Bulo) y al sur (Tiraque, Totora, Pocona,
Sehuencas, Pojo).

Parque Nacional Tunari D.S. 6045 de 1962 Cochabamba 309.091 Yungas, bosques secos
interandinos y puna
semihúmeda
21.740 habitantes en 43
comunidades y población dispersa
de origen quechua y varias
urbanizaciones y barrios populares
cercanos a la ciudad de Cochabamba.
80.000 habitantes de aproximadamente 100
comunidades campesinas.

Parque Nacional Área Natural
de Manejo Integrado Amboró
D. S. 11254 de
1973
Santa Cruz 637.600 Yungas, bosques
amazónicos subandinos,
preandinos, secos
interandinos y tucumano-
boliviano y chaco serrano.
18.419 habitantes en 97
comunidades de origen camba,
aymara y quechua (ANMI).
65.065 habitantes en centros poblados: El
Torno, Porongo, Buena Vista, San Carlos,
Yapacaní, Samaipata, Pampa Grande,
Mairana y Comarapa.

Parque Nacional Noel Kempff
Mercado
D. S. 16646 de
1979
Santa Cruz 1.523.446 Bosques amazónicos
del Beni y Santa Cruz,
de inundación y seco
chiquitano, cerrado
chiquitano y sabans
inundables de los Llanos
de Moxos.
95 habitantes en 2 comunidades
de origen chiquitano: Esperancita
de la Frontera y Bella Vista.(en esta
comunidad conviven familias de
origen guarasug´we).
1.952 habitantes en 4 comunidades de
origen chiquitano de la TCO Bajo Paraguá
y 2 comunidades del Municipio de Baures
(Beni).
Bajo Paraguá (ZA).
Área Natural de Manejo
Integrado San Matías
D. S. 24124 de
1995
Santa Cruz 2.918.500 Bosque seco chiquitano,
sabanas inundables
del Patanal y cerrado
chiquitano.
2.659 habitantes en 23 comunidades
y centros poblados: Rincón del Tigre
(Guaye) y Santo Corazón, de origen
chiquitano, ayoreo y camba mestizo.
7.028 habitantes en 21comunidades y 24.500
en ciudades y centros poblados: San Matías,
Roboré, San José de Chiquitos, Ascensión,
Las Petas, El Tuna, Santiago de Chiquitos.
Guaye Rincón del Tigre (AP), Pantanal y
Otuquis I (AP y ZA), Tobite II (ZA).
Parque Nacional Área Natural
de Manejo Integrado Otuquis
D. S. 24762 de
1995
Santa Cruz 1.005.950 Bosque seco chiquitano,
sabanas inundables del
Patanal y cerrado chaqueño.
18 estancias ganaderas. 4.188 habitantes en 10 comunidades
de origen ayoreo y chiquitano y 29.586
habitantes en Puerto Suárez, Puerto Guijarro
y El Carmen.
Otuquis II y Yambiguasú (AP y ZA).
Parque Nacional Área Natural
de Manejo Integrado Kaa Iya
D. S. 24122 de
1995
Santa Cruz 3.441.115 Gran Chaco y cerrado
chaqueño.
El área no cuenta con población. 8.464 habitantes en 28 comunidades (25
isoseñas, 2 chiquitanas y 1 ayorea).
2.737 habitantes en el centro poblado de
Charagua.
19.130 hab. en los centros poblados de San
José de Chiquitos y Roboré.
Santa Teresita, Yambiguasu, Isoso,
Takovo, Charagua Norte, Charagua Sur,
Kaaguasu, Katipependi Karovaichu,
Guaraníi Kaami (ZA)
Reserva Nacional de Flora y
Fauna Tariquía
D. S. 22277 de
1989
Tarija 246.870 Bosques tucumano-
bolivianos y secos
interandinos, chaco serrano
y Gran Chaco.
Cerca de 2.927 habitantes en 20
comunidades campesinas migrantes
de los valles y del Chaco de Tarija.
6.723 habitantes en 37 comunidades
campesinas.

Parque Nacional Aguaragüe Ley 2083 de 2000 Tarija 108.307 Bosque tucumano-
boliviano, Chaco serrano y
Gran Chaco.
4.996 habitantes en 10 comunidades
de origen guaraní y weenhayek.
4.418 habitantes en 14 comunidades de
origen guaraní y weenhayek.
Guaraní Yacuiba (AP), Weenhayek,
Macharetí, Carandaití Ñancorinz, Tapietí
Samayhuate, Itika Guasú Guaraní y
Avatiri Huacareta Guaraní (ZA).
Reserva Nacional de Flora y
Fauna Cordillera de Sama
D. S. 22721 de
1991
Tarija 108.500 Bosques tucumano-
bolivianos y secos
interandinos, puna
semihúmeda.
5.824 habitantes en 28 comunidades
de origen chaqueño, quechua y
aymara.
13.589 habitantes en 45 comunidades de
origen chaqueño, quechua, aymara, y en
centros poblados: Tolomosa Grande, Guerra
Huayco, Turumayo, Iscayachi, Tomatas
Grande y Canasmoro.

Área Natural de Manejo
Integrado El Palmar
D. S. 24623 de
1997
Chuquisaca 59.484 Bosques secos interandinos
y chaco serrano.
3.325 habitantes en 9 comunidades
de origen yampara y en centros
poblados: Posopopaya y Rodeo.
8.892 habitantes en el Municipio de Presto.
710 en Mojocoya, Seripona, La Joya y
Caraparí.

Parque Nacional Área Natural
de Manejo Integrado Serranía
del Iñao
Ley 2727 de 2004 Chuquisaca 263.900 Bosque tucumano-
boliviano, Chaco serrano y
Gran Chaco.
6.758 habitantes en 32 comunidades
de origen mayormente quechua y
guaraní.
s/d Itikaraparirenda, Iupaguasú, Kaaguasú
(ZA).
Parque Nacional Toro Toro D. S. 22269 de
1989
Potosí 16.570 Bosques secos interandinos
y puna semihúmeda.
2.140 habitantes en 11 comunidades
de origen charca y en el centro
poblado de Toro Toro.
2.282 habitantes en 12 comunidades
campesinas en el límite del área.

ÁREA PROTEGIDA CREACIÓN DEPARTAMENTO EXTENSIÓN (ha) ECORREGIÓN POBLACIÓN ÁREA PROTEGIDA
POBLACIÓN ZONA DE
AMORTIGUACIÓN EXTERNA
TIERRAS COMUNITARIAS DE
ORIGEN VINCULADAS CON ÁREAS
PROTEGIDAS
ÁREA PROTEGIDA CREACIÓN DEPARTAMENTO EXTENSIÓN (ha) ECORREGIÓN POBLACIÓN ÁREA PROTEGIDA
POBLACIÓN ZONA DE
AMORTIGUACIÓN EXTERNA
TIERRAS COMUNITARIAS DE
ORIGEN VINCULADAS CON ÁREAS
PROTEGIDAS
Reserva Nacional de Fauna
Andina Eduardo Avaroa
D. S. 11239 de
1973
Potosí 714.745 Puna desértica con pisos
nivales y subnivales de la
Cordillera Occidental.
621 habitantes en 2 comunidades de
origen quechua: Quetena Chico y
Quetena Grande.
2.415 habitantes en comunidades y centros
poblados: San Pablo de Lípez, Mojinete, San
Antonio de Esmoruco y Alota
Nor Lípez y Baldivieso (ZA).
Parque Nacional Sajama D. S. /sn de1939 Oruro 100.517 Puna desértica con pisos
nivales y subnivales de la
Cordillera Occidental.
988 habitantes de origen aymara en
los ayllus Jila Uta Qollana y Jila Uta
Manasaya (Sajama), Jila Uta Taypi Uta
Qollana y Suni Papelpampa (Lagunas)
y Suni Uta Choquemarca (Caripe).
6.000 habitantes en 9 ayllus del Municipio
de Curahuara de Carangas, 2 cantones de
Turco, un cantón de Sabaya y 2 cantones de
Calacoto (La Paz).
Jacha Carangas (AP y ZA) y Jacha Suyo
Pacajaqui (ZA).
TOTAL 17.035.985 117.952 habitantes 442.309 habitantes 44 TCO tituladas o demandadas:
5 superpuestas totalmente, 9
parcialmente y 30 en la zona de
amortiguamiento.
Fuente: Sistema Nacional de Áreas Protegidas, SERNAP, 2007; Censo de Población y Vivienda 2001, INE, 2002; Estrategia de Gestión de Tierras, Programa BIAP, SERNAP, 2006; Centro de Planifcación Territorial Indígena,
CIDOB, 2007; Plan de Manejo PNANMI Madidi (2003); Plan de Manejo RBTCO Pilón Lajas (2006); Plan de Manejo RBEBB (2006); Plan de Manejo del PNANMI Cotapata (2007); Ibisch y Mérida, 2003.
Conhictos ambienta|es en areas prote¤idas de Bo|ivia
¯5
Confguración y desarrollo de confictos ambientales en el SNAP
En la base de datos del SNAP se registraron en total 58 confictos ambientales
enfrentados en las áreas protegidas desde 1993, momento en que se establece el
sistema –y en algunos casos, ya en años anteriores– hasta 2003, cuando se realiza el
presente estudio; posteriormente se integraron otros confictos que se produjeron
en 2004 y 2005
16
(ver mapa 2). La mayor parte de éstos (50%) se desarrollaron en
las áreas protegidas que circundan el fanco oriental de la cordillera andina –Ma-
didi, Pilón Lajas, Isiboro Sécure, Carrasco y Amboró– región caracterizada por su
alto valor biológico y diversidad cultural y que, en diferentes momentos históricos,
se constituyó en un objetivo importante de las políticas de colonización del oriente
boliviano.
El 63,1% de los confictos en áreas protegidas se produjeron por problemas
relacionados con el acceso y uso de los recursos naturales, debido principalmente a
la extracción ilegal de madera y la caza y pesca indebidas, y con la demanda, sanea-
miento y titulación de tierras, generalmente relacionados con las tierras comunita-
rias de origen de las tierras bajas. Los otros tipos de confictos estuvieron vinculados
con la ejecución de obras y proyectos de desarrollo (21,1%) –turismo, construc-
ción de caminos y represas, presencia de concesiones forestales– y con la gestión
misma de las áreas protegidas (15,8%) –creación, coadministración, categorización
y establecimiento de límites–. En las áreas protegidas existe la percepción de que
varios de estos temas continuarán siendo críticos en los próximos años, sobre todo
la extracción ilegal de madera, la demanda de nuevas tierras y la apertura de cami-
nos, ya que están relacionados con los problemas de pobreza, la falta de alternativas
económicas y la ejecución de proyectos con una visión de corto plazo, que no con-
sideran la integralidad de los procesos de desarrollo y conservación.
Los confictos ambientales implicaron a varios elementos de la naturaleza,
como bosques y praderas, especies de la vida silvestre, recursos acuáticos, por diver-
sas razones e intereses de los actores locales. Por una parte, las disputas se dirigieron
16
Ver en anexo la tabla que sintetiza la información de los 58 confictos registrados en la base
de datos del SNAP.
Manejo de conhictos ambienta|es en e| Sistema Naciona| de /reas Prote¤idas
¯o
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2
.

C
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d
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B
o
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v
i
a
Conhictos ambienta|es en areas prote¤idas de Bo|ivia
¯7
a la apropiación de recursos naturales por cooperativas y comunidades en áreas
protegidas y tierras comunitarias de origen, para su aprovechamiento y comercia-
lización (extracción de madera, pesca, caza de vicuña, lagarto y otras especies). Por
otra parte, los confictos por el acceso y uso de la tierra, la construcción de caminos
y la ejecución de proyectos de ecoturismo generaron impactos ambientales y, en
algunos casos, culturales. Sin embargo, los bosques (particularmente tropicales)
se constituyeron en el principal recurso natural en torno al cual se confguraron
los confictos (42,3%), lo que muestra que el tema forestal tuvo implicaciones
socioeconómicas y políticas que afectaron no solamente a las regiones productoras
sino también a la gestión de las áreas protegidas, infuyendo en las disputas por el
acceso a la tierra y los recursos maderables.
La práctica del “cuartoneo” –muy extendida a partir de mediados de los
ochenta hasta la promulgación de la Ley Forestal de 1996– se convirtió en una acti-
vidad lucrativa realizada por pobladores del lugar o por colonizadores que extraían
madera de áreas de desmonte para la producción agropecuaria o de bosques de
protección y áreas protegidas para su venta a empresas forestales y aserraderos. La
extracción desordenada e ilegal de madera se constituyó en uno de los principales
problemas que las direcciones de las áreas protegidas tuvieron que afrontar desde el
inicio de su gestión. Las acciones de control de actividades ilegales que realizaron
los cuerpos de protección dieron lugar a varios procesos administrativos y decomi-
sos de madera, especialmente en Madidi, Pilón Lajas, Apolobamba, Isiboro Sécure,
Amboró y Tariquía, y a reacciones, muchas veces violentas, de grupos de motosie-
rristas de las comunidades y centros poblados, en los que se vieron involucrados
organizaciones indígenas y campesinas y gobiernos municipales.
De igual manera, la determinación de áreas de reserva por el 20% de las tierras
fscales de producción forestal municipal para el otorgamiento de concesiones a las
agrupaciones sociales del lugar (mecanismo que establece la Ley Forestal de 1996
para autorizaciones de aprovechamiento forestal a comunidades del lugar organi-
zadas) fue motivo de diversos confictos entre alcaldías, áreas protegidas y tierras
comunitarias de origen. El Municipio de San Matías, en Santa Cruz, al encontrar
difcultades para destinar áreas de aprovechamiento forestal en su jurisdicción a las
agrupaciones sociales del lugar (ASL), debido a que una parte importante de su
Manejo de conhictos ambienta|es en e| Sistema Naciona| de /reas Prote¤idas
¯8
territorio estaba incluido en el ANMI San Matías
17
, pretendió dar dos concesiones
forestales dentro del área, sin tomar en cuenta que la norma (tanto la Ley Forestal
como el Reglamento General de Áreas Protegidas) lo prohíbe expresamente. Esto
produjo discrepancias y confictos entre la dirección de San Matías, el municipio,
las agrupaciones sociales del lugar y comunidades. Por su parte, las alcaldías de San
Buenaventura e Ixiamas, en el norte de La Paz, presionaron a las comunidades de la
TCO Tacana I para que cedieran parte de su territorio en favor de las agrupaciones
sociales del lugar.
La superposición de derechos sobre la tierra ocasionó inseguridad jurídica,
impactos culturales y económicos en las comunidades indígenas que dependen del
bosque para su subsistencia, así como deterioro de los ecosistemas boscosos. Con
la promulgación de la Ley INRA (1996), se dio inicio al saneamiento de tierras
en las áreas protegidas para resolver los problemas de acceso y uso de la tierra y
los recursos naturales; este proceso empezó en Apolobamba. Hasta el año 2005,
16 áreas protegidas de las 22 que conforman el sistema se encontraban en proceso
de saneamiento de tierras, abarcando el 63,7% de la superfcie total de estas áreas;
este proceso concluyó en la Estación Biológica del Beni y en la Reserva Amazónica
Manuripi Heath. El 52% del saneamiento correspondió a la modalidad de sanea-
miento de tierras comunitarias de origen (SAN-TCO), ejecutada en siete áreas
protegidas
18
.
En los procesos de demanda y saneamiento de tierras se produjeron confictos
entre empresas madereras, comunidades indígenas y colonizadores. Es el caso de
las denuncias y acciones judiciales interpuestas por la Central Indígena del Alto y
Bajo Paraguá (CIBAPA) contra las empresas forestales de las concesiones Tarumá
y Paraguá, que se sobreponían en parte con la demanda de la TCO Bajo Paraguá,
ubicada en la zona de infuencia del Parque Nacional Noel Kempff Mercado. Se
enfrentó estos mismos problemas en el saneamiento de la TCO Tacana I por la
superposición de áreas de corte de madera de empresas forestales con las áreas de
cacería tradicional de las comunidades.
17
El ANMI San Matías es la única área protegida del sistema que cuenta actualmente con
concesiones forestales otorgadas a varias empresas antes de su creación, en 1997.
18
Ver SERNAP, Programa BIAP, 2006.
Conhictos ambienta|es en areas prote¤idas de Bo|ivia
¯9
Por otra parte, los confictos por el saneamiento de tierras en las áreas pro-
tegidas y en sus zonas de infuencia incrementaron la presión sobre la tierra y las
confrontaciones entre diferentes sectores sociales, comunidades indígenas, coloni-
zadores, estancias ganaderas y haciendas agropecuarias. En algunos casos se produ-
jeron divisiones internas, confictos de límites entre comunidades y separación de
algunas de ellas de sus organizaciones matrices, como ocurrió en las TCO Lecos
Apolo y Tacana I (relacionadas con Madidi) y en el TIPN Isiboro Sécure.
El Parque Nacional Carrasco ha sido una de las áreas protegidas del siste-
ma que ha enfrentado mayores confictos con las comunidades de colonizadores
y las organizaciones sindicales, desde la creación del Parque, en 1991, hasta el
momento, debido a problemas relacionados con la delimitación del área, la extrac-
ción ilegal de madera, la ocupación de tierras y los planes de erradicación de coca
(recientemente se produjeron enfrentamientos violentos entre la Fuerza de Tareas
Conjuntas y los cocaleros, en que perdieron la vida dos de sus afliados). A pesar
de los esfuerzos que se realizaron con la conformación de mesas de negociación,
comisiones de límites y comités interinstitucionales, no fue posible revertir la si-
tuación de conficto permanente y lograr acuerdos duraderos para reestablecer la
confanza entre actores sociales y dar paso a un proceso de gestión compartida del
área con las organizaciones de base
19
. La propuesta de establecer un mecanismo de
participación social en la gestión del parque, a través de una asamblea conformada
por delegados de las comunidades e instituciones campesinas, podría generar un
espacio de diálogo para el análisis y la toma de decisiones respecto a las políticas de
gestión del área y al manejo de confictos.
En opinión de los directores de las áreas protegidas, funcionarios del SERNAP
y el INRA, un requerimiento central para resolver los confictos por la tenencia de
la tierra es concluir con el saneamiento y la titulación de tierras en las áreas pro-
tegidas y TCO, mejorando los mecanismos de información y participación de los
sectores sociales en las pericias de campo y en el manejo de confictos. En la Reserva
de Flora y Fauna Tariquía, la organización de comités comunales de saneamiento y
19
Ver el estudio de caso realizado por CERES sobre los confictos en el Parque Nacional Ca-
rrasco (CERES 2000).
Manejo de conhictos ambienta|es en e| Sistema Naciona| de /reas Prote¤idas
40
la realización de talleres informativos previnieron el surgimiento de confictos so-
ciales en la etapa de pericias de campo, reduciendo asimismo los costos presupues-
tados para estas actividades. De igual modo, los planes de ordenamiento territorial
pueden constituirse en instrumentos útiles para la gestión territorial y la prevención
de confictos internos entre comunidades, adecuándolos a las experiencias y tradi-
ciones culturales de las comunidades en el uso de la tierra y los recursos naturales,
como ha sido el caso del proceso de microzonifcación en la TCO Tacana I.
Las principales causas que dieron origen a los confictos estuvieron relacio-
nadas con las difcultades de aplicación de las políticas estatales (47,1%): falta de
capacidad técnica y fnanciera de las instituciones estatales, escasa coordinación
institucional entre los ámbitos nacional, departamental y municipal, insufciente
información de la población local y oposición de sectores sociales a las políticas de
Estado. Los directores de áreas protegidas coincidieron en señalar que para una
adecuada aplicación de las políticas de conservación y desarrollo en áreas protegi-
das, TCO y municipios, se requiere de un verdadero esfuerzo de articulación entre
las entidades del Estado y la defnición de posiciones conjuntas en el tratamiento
de los temas y confictos ambientales.
Un porcentaje importante de los confictos (22%) se debió a contravenciones
de las normas legales, que en determinadas ocasiones signifcó que unos sectores
vulneraran los derechos de otros sectores sociales. El incumplimiento de normas
se constituyó en la principal causa de los confictos junto a la desinformación de
la población respecto a las políticas estatales. En general, las organizaciones e insti-
tuciones no siempre actuaron en cumplimiento de las normas, ya sea por falta de
información como por intereses particulares (políticos, económicos, de acceso a la
tierra y recursos naturales, demanda de atención del Estado por reivindicaciones
sectoriales).
Los vacíos legales que aún presenta la gestión del SNAP fueron asimismo cau-
sa de varios confictos, además de la falta de procedimientos normativos de manejo
de recursos. Hasta el momento no se cuenta con un reglamento de uso y aprove-
chamiento de recursos naturales para el SNAP; solamente existen algunas normas
generales en el Reglamento General de Áreas Protegidas de 1997. La existencia de
una base legal que no cuenta con la necesaria jerarquía, que es incompleta y que
Conhictos ambienta|es en areas prote¤idas de Bo|ivia
41
Praderas
Bofedales
Especies de flora silvestre
Especies de fauna silvestre
Agroecosistemas
Agua
Recursos geológicos
Recursos minerales
Recursos paleontológicos
Ruinas arqueológicas
Muestras de la cultura material y documental
Bosques
42,3%
1,0%
2,1%
2,1%
1,0%
2,1%
8,2%
15,5%
9,3%
7,2%
3,1%
6,2%
0,0%
2,0%
4,0%
6,0%
8,0%
10,0%
12,0%
14,0%
16,0%
18,0%
Obras y proyectos
de desarrollo
21,1%
Distribución,
demanda y
saneamiento
de tierras
29,8 %
Uso de la
tierra y
recursos
naturales
33,3 %
Gestión
del área
protegida
15,8 %
Creación del área protegida
Establecimiento de límites
Coadministración
Participación social
Derechos sobrepuestos de uso de la tierra y RR/NN
Conflicto entre la actividad humana y la vida silvestre
Extracción ilegal de madera
Caza y pesca indebida
Producción agropecuaria insostenible
CAT SAN
SAN SIM
SAN TCO
Ampliación de la frontera agrícola y pecuaria
Ocupación y asentamientos ilegales de tierras
Turismo
Concesiones de hidrocarburos
Categorización
Electrificación
Caminos
Concesiones forestales
Categorías y subcategorías de los confictos
Recursos naturales y culturales implicados
Manejo de conhictos ambienta|es en e| Sistema Naciona| de /reas Prote¤idas
42
presenta vacíos de procedimientos, difculta una adecuada ejecución de los proce-
sos de gestión de las áreas protegidas. Se precisan normas específcas que regulen las
actividades que se desarrollan en las áreas protegidas, para orientar las acciones de
manejo y evitar confictos con las comunidades. Los directores de áreas protegidas
señalan que esta normatividad debería enmarcarse en la realidad socioeconómica
(capacidades técnicas, fnancieras, organizativas, empresariales) de las comunida-
des, a fn de asegurar su adecuada aplicación y el éxito de las iniciativas de apro-
vechamiento de recursos naturales que se desarrollen. En el caso del manejo de la
vicuña en Apolobamba, se establecieron regulaciones para el aprovechamiento de
la especie, se realizaron censos periódicos, esquilas experimentales y acciones de
capacitación de miembros de las comunidades, y se promovió la conformación de
una organización social para el manejo y la comercialización de la fbra de lana.
Las complejas condiciones socioeconómicas y los problemas ambientales de
las regiones donde se encuentran las áreas protegidas fueron factores que contri-
buyeron al desarrollo de confictos por las limitaciones existentes en los procesos
productivos (bajos rendimientos agrícolas, escasa diversifcación productiva, uso
inadecuado del suelo), la falta de alternativas económicas y los reducidos ingre-
sos de las familias campesinas. En las zonas de infuencia de las áreas protegidas,
principalmente en las de colonización y de producción agropecuaria, los sistemas
productivos se caracterizaron por su tendencia a la expansión de la frontera agrí-
cola, el uso inadecuado de la tierra, el reemplazo de extensas zonas de bosque por
pastizales y la tala ilegal de madera mediante la práctica del motosierrismo, dando
lugar a procesos productivos ambiental y económicamente insostenibles
20
. Aunque
se están promoviendo iniciativas de manejo de recursos naturales y de mejoramien-
to de la producción agropecuaria, contribuyendo a incrementar los ingresos eco-
nómicos de las comunidades y las asociaciones de productores, no se ha trabajado
sufcientemente en la investigación y manejo de la biodiversidad que permita la
recuperación de conocimientos tradicionales, la innovación de técnicas de manejo
20
La información sobre tipos de sistemas productivos, prácticas de uso de los recursos y pro-
blemática ambiental en torno al uso del suelo y recursos en áreas protegidas, ha sido pro-
porcionada por el SERNAP mediante comunicación personal (2004).
Conhictos ambienta|es en areas prote¤idas de Bo|ivia

y la identifcación de nuevos productos atractivos para el mercado. Se requiere
desarrollar mayores esfuerzos para la generación de alternativas económicas que
disminuyan la presión sobre los recursos naturales. El establecimiento de normas
que restrinjan el uso de los recursos naturales, sin generar alternativas de desarrollo
local, no asegurará la conservación de la vida silvestre si la población tiene necesi-
dades económicas.
Vacíos legales
Insuficiencia de procedimientos normativos para
el uso de recursos naturales
Falta de claridad en las competencias institucionales
Falta de capacidad técnica y financiera para la
aplicación de políticas
Escasa coordinación estatal
Desinformación de la población sobre políticas estatales
Oposición de sectores sociales a políticas estatales
Problemas limítrofes
Incumplimiento por falta de información de las leyes
Incumplimiento de normas por interés propio
Vulneración de los derechos de otros sectores sociales
Intereses de carácter político
Corrupción de funcionarios del Estado
Incumplimiento de regulaciones internas
Debilidad organizativa
Conflicto de intereses
Contaminación
Destrucción de ecosistemas
Disminución y extinción de especies
Falta de oportunidades y alternativas económicas
Deterioro del ingreso familiar
0,0%
2,0%
4,0%
6,0%
8,0%
10,0%
12,0%
14,0%
16,0%
Debilidad
del marco
legal que
rige al
SNAP
11,0 %
Dificultades de
aplicación de
políticas
estatales
47,1 %
Contravención a
las normas
legales
22,0 %
Disputas
internas en
comunidades
por uso de
recursos
6,3 %
Generación
de daños
ambientales
6,8 %
Condiciones
socio-
económicas
complejas
6,8 %
La administración de los confictos ambientales en las áreas protegidas del
SNAP se realizó en el marco del cumplimiento de las políticas y normas de gestión,
realizando esfuerzos importantes para el establecimiento de acuerdos y la búsqueda
de soluciones técnicas que no generaran impactos en la gestión de las áreas. Sin
embargo, solamente un pequeño porcentaje (24,1%) de los confictos fue solucio-
nado mediante el establecimiento de convenios y acuerdos, el reconocimiento de
derechos de las poblaciones locales y la administración de justicia. La mayor parte
de los confictos se mantuvo latente, y varios de ellos resurgieron en diferentes
momentos. Entre las principales razones que difcultaron su solución se encon-
Causas que dieron lugar a los confictos
Manejo de conhictos ambienta|es en e| Sistema Naciona| de /reas Prote¤idas
44
traban los intereses económicos en juego y la infuencia política que ejercieron
algunos sectores sociales para lograr ventajas y obtener benefcios, sin considerar
los posibles impactos de sus acciones en la conservación y desarrollo de la región.
La falta de diálogo y de voluntad de los actores sociales para debatir problemas y
lograr acuerdos condicionó igualmente el establecimiento de compromisos y el
reconocimiento de la existencia de intereses comunes. En varios casos de confictos,
la insufciente capacidad de las direcciones de las áreas protegidas para manejarlos
adecuadamente, la falta de seguimiento y la lentitud en el cumplimiento de los
acuerdos, los problemas de coordinación entre las instituciones del Estado y la
ausencia de normas específcas y procedimientos de uso de recursos naturales li-
mitaron la solución de los problemas y el planteamiento de propuestas técnicas y
políticas para la resolución de los confictos.
En general, los confictos tuvieron repercusiones en el conjunto de la gestión
de las áreas protegidas, ya que generaron impactos ambientales e infuyeron en el
desarrollo de la programación de actividades, con la suspensión o postergación de
los trabajos planifcados. Los problemas que se enfrentaron agudizaron las tensio-
nes y confrontaciones entre actores sociales y regionales y las direcciones de las áreas
protegidas, dando lugar incluso a que ciertos sectores se opusieran abiertamente
a la presencia de las áreas protegidas y a que en algunas de ellas se plantearan la
modifcación de límites y el cambio de categoría de manejo (de parque nacional a
área natural de manejo integrado). De igual forma, los confictos infuyeron en las
relaciones entre actores sociales, dando lugar a tensiones, desconfanza entre sec-
tores sociales, divisiones internas en algunas organizaciones de base y difcultades
para encarar de manera conjunta el análisis de los problemas.
Conhictos ambienta|es en areas prote¤idas de Bo|ivia
45
Convenios y acuerdos entre las partes en conflicto
Cumplimiento de los procedimientos normativos
Reconocimiento de derechos
Administración de justicia
Restauración de daños ambientales
42,2%
2,2%
26,7%
22,2%
6,7%
Insuficiente coordinaci n interinstitucional
Influencia pol tica en la toma de decisiones
Ausencia de normatividad espec fica
Intereses econ micos en juego
Acuerdos que vulneran normas
Acuerdos que no se cumplen
Falta de di logo y de voluntad para lograr acuerdos
Escaso apoyo social al rea protegida
Falta de capacidad del rea en el manejo de conflictos
Lentitud en el cumplimiento de acuerdos
Negligencia de instituciones estatales
Normativa inadecuada o de dif cil cumplimiento
1,0%
2,9%
17,5%
2,9%
15,5%
4,9%
1,9%
12,6%
12,6%
8,7%
1,0%
18,4%
Modificación de límites del área protegida
Modificación de categoría de manejo
Pérdida de valores naturales del área
Pérdida de oportunidades económicas
Amenaza de conflicto ambientales
Surgimiento de nuevos conflictos ambientales
Oposición de sectores a la gestión del área
Tensiones y desconfianza entre actores locales
Confrontación con actores regionales
Divisiones internas en organizaciones de base
Debilitamiento del Comité de Gestión
Repercusiones en la gestión del área
15,4%
17,3%
5,1%
4,5%
1,3% 15,4%
0,6%
0,6%
19,2%
1,3%
16,7%
2,6%
Formas de solución de los confictos
Razones que difcultaron la solución de los confictos
Impactos de los confictos en la gestión de las áreas protegidas
Manejo de conhictos ambienta|es en e| Sistema Naciona| de /reas Prote¤idas
4o
No obstante estos impactos, el manejo de confictos en el sistema contribuyó
a que se generasen oportunidades para el desarrollo de las áreas protegidas, fortale-
ciendo las relaciones de trabajo y el establecimiento de alianzas entre las direccio-
nes de áreas y las organizaciones sociales y otros actores institucionales. El manejo
alternativo de confictos, orientado a promover el diálogo y a generar respuestas
prácticas, permitió el desarrollo de una mayor capacidad de comunicación de las
áreas protegidas con su entorno, una mejor comprensión de la realidad y proble-
mática sociales y la creación de instrumentos de mayor efectividad para el análisis
y seguimiento de los confictos. Avances importantes en este sentido han sido la
inclusión del tema de confictos ambientales como un área específca dentro de la
estrategia de monitoreo integral del SERNAP y la creación de una base de datos
y la elaboración de un sistema de manejo de confictos para el SNAP, aunque su
aplicación no ha sido aún puesta en marcha en el conjunto del sistema.
Los procesos de negociación y establecimiento de acuerdos permitieron igual-
mente fortalecer la capacidad de acción política de las organizaciones de base y su
compromiso con la defensa de los intereses colectivos vinculados a la conservación
de la biodiversidad, contribuyendo a la difusión de información, respaldando la
acción desarrollada por las direcciones de las áreas protegidas y participando en
la elaboración de agendas conjuntas de trabajo, con resultados importantes en el
planteamiento de propuestas normativas, la elaboración de estrategias y planes de
manejo y el desarrollo de iniciativas de manejo de recursos naturales.
Son varias las experiencias que han permitido transformar confictos en opor-
tunidades; entre éstas se puede mencionar el conficto relacionado con el manejo,
esquila y comercialización de la fbra de vicuña, en la zona de Ulla Ulla, en el
ANMI Apolobamba. Las restricciones del DS 24529 para la venta de la fbra de
vicuña en bruto dieron lugar a confictos con los productores de camélidos, ya que
éstos habían logrado acumular, entre 2001 y 2005, aproximadamente 800 kg de
fbra de vicuña. Esta reserva corría el riesgo de perderse por falta de un centro de
acopio y de capacidades técnicas en el procesamiento de la fbra. En respuesta a las
movilizaciones de las comunidades y a las demandas de comercialización de la fbra
de vicuña, el Estado aprobó el DS 28591, autorizando la venta de fbra en bruto,
previa licitación, y la fabricación de artesanías suntuarias. Asimismo, se construyó
Conhictos ambienta|es en areas prote¤idas de Bo|ivia
47
un centro de acopio en Apolobamba, se conformó el Comité de Comercialización
de Fibra de Vicuña de Bolivia y se defnió una política de distribución de benefcios
entre las comunidades. Actualmente las asociaciones de productores de camélidos
se encuentran preparando la primera venta de fbra esquilada en vivo, después de
un largo proceso de capacitación promovido por el SERNAP y de la realización de
una licitación a nivel internacional, lo que representará el primer ingreso económi-
co después de 30 años de protección de la especie.
Otras experiencias valiosas estuvieron vinculadas con las conciliaciones rea-
lizadas durante el proceso de saneamiento de tierras comunitarias de origen. El
Consejo Indígena del Pueblo Tacana (CIPTA) y la Federación Sindical de Produc-
tores Agropecuarios de Iturralde (FESPAI), después de enfrentar fuertes tensiones
durante el saneamiento de la TCO Tacana I, lograron establecer acuerdos respecto
a los deslindes de las parcelas de las colonias y de las tierras de las comunidades
tacanas, utilizando cartografía e imágenes satelitales. Estos acuerdos contribuyeron
a fortalecer los lazos de cooperación entre ambos sectores y a que las colonias con-
solidaran sus predios y aseguraran áreas de uso común, titulando sus tierras como
propiedad comunal. Por su parte, la Capitanía del Alto y Bajo Isoso (CABI), orga-
nización indígena coadministradora del Parque Kaa Iya, colaboró en el saneamien-
to y titulación de las tierras de propietarios de haciendas en la zona noroeste del
área y en el sector que colinda con la TCO Isoso, utilizando el SIG y facilitando la
coordinación. Si bien los problemas del avance de la frontera agropecuaria no han
sido aún resueltos debido a la complejidad de la tenencia de tierras y a las caracte-
rísticas de la producción, el proceso de titulación contribuyó a sanear las tierras y a
brindar seguridad jurídica a los indígenas y propietarios ganaderos. Este proceso se
desarrolló en el marco de las normas de saneamiento y de los acuerdos establecidos
entre la CABI y los propietarios de haciendas.
Manejo de conhictos ambienta|es en e| Sistema Naciona| de /reas Prote¤idas
48
Predisposición al diálogo y concertación
Fortalecimiento de las relaciones entre actores sociales
Mayor capacidad de acción política
Identificación y complementación de vacíos jurídicos
Compromiso con la defensa de los intereses colectivos
Agendas de trabajo conjunto con el área protegida
Capacidad de prevención y manejo de conflictos
Acceso a la información por parte de actores sociales
Creación de nuevas áreas protegidas
Fortalecimiento de la organización social
Planteamiento de propuestas alternativas
Mayor control a la extracción ilegal de recursos
Coordinación interinstitucional
6,3%
12,6%
5,6%
11,9%
1,4%
4,2%
11,9%
4,9%
0,7%
7,0%
11,2%
13,3%
9,1%
Actores sociales involucrados en los confictos
Los confictos ambientales en el SNAP involucraron a diversos actores socia-
les, principalmente a organizaciones indígenas (25%), campesinas (13,6%) y de
colonizadores (6,4%), federaciones sindicales (11,9%), comités cívicos (8,9%) y
organizaciones empresariales (15,3%), que se enfrentaron entre sí por la defensa de
sus intereses particulares o que se manifestaron en contra de determinadas políticas
de Estado relacionadas con el tema de la tierra, el uso de los recursos naturales y la
gestión de las áreas protegidas. El manejo de los confictos permitió una aproxima-
ción a las complejas relaciones existentes entre actores sociales, los problemas que
enfrentaron algunos de ellos internamente, los valores e intereses que orientaron
sus decisiones y los procedimientos que emplearon para manejarlos y resolverlos.
Los indígenas fueron generalmente confrontados en los confictos (66,7% de
los casos) por aquellos actores que pugnaban por mantener determinados derechos
o privilegios en torno principalmente a la propiedad de la tierra. De igual manera,
en varios casos las organizaciones indígenas fueron las que iniciaron los confictos
en defensa de sus intereses o debido a disputas internas dentro de sus organizacio-
nes y entre comunidades por el acceso a la tierra y a los recursos naturales. Asumie-
ron asimismo un papel importante como mediadoras y participaron en acciones
de apoyo al área protegida y a otros actores sociales. Las medidas que adoptaron
Oportunidades generadas del manejo de confictos
Conhictos ambienta|es en areas prote¤idas de Bo|ivia
49
se dirigieron a la emisión de votos resolutivos para hacer conocer sus denuncias,
plantear solicitudes de petición, exigir a las instituciones del Estado la atención
a sus demandas y comunicar sus decisiones. En general, los votos resolutivos se
constituyeron en el instrumento más utilizado por la mayoría de los actores sociales
(y también por algunos gobiernos municipales) en el desarrollo de los confictos,
llegando éstos a tener en determinadas ocasiones mayor fuerza en las negociaciones
que cualquier argumento legal por la presión social ejercida.
Otras medidas que adoptaron las organizaciones indígenas fueron el estable-
cimiento de alianzas estratégicas, la difusión de información sobre sus derechos,
reclamos y demandas, y la negociación de acuerdos, involucrándose en la realiza-
ción de estudios y en el planteamiento de propuestas. En las entrevistas realizadas
durante el estudio de caso de confictos ambientales en el norte de La Paz, dirigen-
tes indígenas y campesinos, autoridades municipales y funcionarios de las áreas
protegidas y otras entidades del Estado coincidieron en señalar que los indígenas
tienden a actuar en el marco de la ley y plantean opciones para la solución de los
problemas, contribuyendo más que otros sectores a la resolución de los confictos.
Las organizaciones campesinas y de colonizadores fueron los dos sectores so-
ciales que generaron la mayoría de los confictos vinculados con las áreas protegidas
(30,3% de los casos). Sus medidas se centraron en la denuncia y presentación de
votos resolutivos, aunque también adoptaron resoluciones más radicales, como la
realización de bloqueos, huelgas, allanamiento de ofcinas y otras acciones en con-
tra de la gestión de las áreas. Las federaciones sindicales tendieron a respaldar las
decisiones de sus afliadas, apoyando sus demandas, movilizándose y estableciendo
alianzas con otros actores locales. Algunas organizaciones campesinas cumplieron
también un rol de mediación y de apoyo a la dirección del área protegida, colabo-
rando en acciones concretas y contribuyendo a la búsqueda de soluciones.
Los comités cívicos jugaron un rol central en varios de los confictos que se
desarrollaron en las áreas protegidas, especialmente en el norte de La Paz. Sus medi-
das de presión incluyeron, además de la emisión de votos resolutivos, la realización
de bloqueos, las movilizaciones en contra del área protegida, la toma de rehenes y
el allanamiento de ofcinas. Los comités cívicos tendieron a defender los intereses
particulares de los sectores económica y políticamente más infuyentes de las regio-
Manejo de conhictos ambienta|es en e| Sistema Naciona| de /reas Prote¤idas
50
nes, lo que ha dado lugar a que en algunos momentos se cuestione su legitimidad
y representatividad.
En relación con la actuación de las organizaciones empresariales, forestales, de
turismo, agropecuarias e hidrocarburíferas en los confictos ambientales, la mayor
parte de ellas intentaron defender sus intereses empresariales dentro de las áreas
protegidas, a pesar de que sus actividades se contradecían con las políticas de con-
servación del Estado. Sus estrategias de acción se centraron principalmente en la
denuncia, en la negociación y en la realización de acciones judiciales, contando
generalmente con el apoyo de las prefecturas, municipios y algunas organizaciones
sindicales con las que tenían coincidencia de intereses. En varias oportunidades
participaron, junto a otros actores sociales, en la emisión de votos resolutivos e
incluso en el allanamiento de instalaciones de las áreas. En el caso del área de
Otuquis, las organizaciones empresariales se opusieron a su creación por las res-
tricciones ambientales para la promoción de un polo de desarrollo en la región y la
construcción de infraestructura caminera, portuaria y ferroviaria.
Las organizaciones no gubernamentales (ONG) también jugaron un papel
importante en el desarrollo de los confictos (14,5%), principalmente de apoyo a
las áreas protegidas, tierras comunitarias de origen y comunidades vinculadas, con
algunas excepciones en que las ONG fueron generadoras de confictos sociales.
Su participación activa en los procesos de gestión de las áreas protegidas y en el
desarrollo de las comunidades, permitió que se establecieran lazos de cooperación
y compromisos de trabajo orientados al fortalecimiento de las capacidades de ges-
tión, promoción de iniciativas locales y ejecución de proyectos de conservación y
desarrollo. En los confictos se constituyeron en importantes aliadas de las áreas
protegidas y de las organizaciones de base, brindando apoyo logístico en la reali-
zación de estudios técnicos y en la difusión de información. Esto no impidió que
en ocasiones las ONG se enfrentaran entre sí y asumieran posiciones divergentes
respecto a la conservación y participación social.
En síntesis, se puede afrmar que la confguración y el desarrollo de los con-
fictos estuvieron fuertemente infuidos por las relaciones entre actores sociales,
caracterizadas por la falta de diálogo y comunicación, la imposición de los intereses
particulares de un sector a otro, sin considerar los derechos establecidos por ley, y
Conhictos ambienta|es en areas prote¤idas de Bo|ivia
51
la desconfanza existente para encarar procesos de negociación que contribuyeran
a generar condiciones para resolver los problemas y encontrar alternativas que be-
nefciaran a las partes en conficto. Las tensiones y la desconfanza entre actores
locales tendieron a profundizarse en los procesos de conficto, reduciendo las posi-
bilidades de conciliar visiones e intereses y de generar agendas conjuntas de trabajo.
13,6%
6,4%
11,9%
2,6%
8,9%
0,9%
14,5%
0,4%
25,5%
0,0%
5,0%
10,0%
15,0%
20,0%
25,0%
30,0%
Organización indígena
Organización campesina
Organización de colonizadores
Organización sindical
Cooperativa
Comité cívico
Organización empresarial
Partido político
ONG
Entidad académica
15,3%
0,0%
10,0%
20,0%
30,0%
40,0%
50,0%
60,0%
70,0%
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Confrontado en el conflicto
Generador del conflicto
Mediador
Participante
66,7%
60,0%
13,8%
19,5%
21,1%
7,7% 7,3%
2,6%
12,8%
9,2%
4,9%
2,6%
11,9%
20,0%
15,9%
3,7%
2,4%
24,8%
8,5%
12,8%
1,8%
4,9%
0,9%
1,2%
7,7%
20,0%
1,2%
34,1%
Actores sociales involucrados en los confictos
Roles adoptados por los actores sociales
Manejo de conhictos ambienta|es en e| Sistema Naciona| de /reas Prote¤idas
52
Rol de las instituciones del Estado en la dinámica de los confic-
tos
En general, las instituciones del Estado jugaron un rol fundamental en el
desarrollo de los confictos ambientales, no solamente porque la mayoría de éstos
se confguraron en torno a las políticas e intervenciones del Estado, sino también
porque en las confrontaciones entre actores sociales para hacer prevalecer sus de-
rechos sobre la tierra y el uso de los recursos naturales las instituciones estatales
actuaron como fscalizadoras y mediadoras y, en muchos casos, como generadoras
de los confictos, particularmente los municipios y las prefecturas, infuyendo en
las relaciones entre actores sociales.
Aunque fueron varias las instituciones estatales que se vieron involucradas en
los confictos ambientales del SNAP, dependiendo del tipo de conficto y de su di-
mensión política, los municipios (40%) y las prefecturas (20%) se constituyeron en
los actores institucionales más involucrados en los confictos, además del SERNAP,
como entidad responsable de la gestión del sistema. Fue asimismo importante la
participación del INRA, del ex Ministerio de Desarrollo Sostenible y Planifcación
y de la Superintendencia Forestal. Las principales medidas que adoptaron se diri-
gieron a dar seguimiento al cumplimiento de normas, a la coordinación interinsti-
tucional, a la promoción del diálogo y a la facilitación de acuerdos entre las partes
en conficto.
Sin embargo, una de las principales difcultades que enfrentaron las institu-
ciones estatales en el manejo de confictos ha sido la falta de coordinación entre
instituciones del Estado para el análisis, evaluación y establecimiento de acuerdos
que permitieran canalizar adecuadamente las demandas sociales, complementar los
vacíos normativos y administrar la justicia ante la contravención de las normas.
Son varios los casos de confictos en áreas protegidas en que las contradicciones
y discrepancias entre las instituciones del Estado –en sus distintas reparticiones y
niveles (nacional, departamental y municipal)– fueron motivo del surgimiento y
agudización de confictos ambientales. La aplicación de las distintas leyes (Medio
Ambiente, INRA, Forestal, Participación Popular) no se realizó de manera articula-
da, defniendo adecuadamente las competencias institucionales y los procedimien-
Conhictos ambienta|es en areas prote¤idas de Bo|ivia

tos normativos y técnicos que evitaran incoherencias y orientaciones distintas en
la ejecución de las políticas estatales. Las instituciones públicas tendieron a realizar
sus actividades sin la necesaria coordinación y seguimiento.
Otro aspecto que destaca en la administración de los confictos es la escasa
importancia que las instituciones del Estado han dado a la difusión de información
como una herramienta que contribuye a dar a conocer los derechos de las personas
y comunidades y a facilitar el análisis, el diálogo y el establecimiento de acuerdos.
La información brindada a la población local en la aplicación de las políticas agra-
rias, de conservación y manejo forestal fue insufciente y, muchas veces, la labor de
difusión no se realizó oportunamente para comunicar el alcance de las normas y los
procesos que se estaban desarrollando. En los casos de confictos vinculados con las
áreas protegidas y las tierras comunitarias de origen, los problemas de información
fueron identifcados no solamente como causa de las confrontaciones sino como
un elemento que difcultó su adecuado tratamiento y resolución.
A pesar de que el INRA realizó campañas y exposiciones públicas para dar
información sobre los polígonos de trabajo, éstas no fueron sufcientes ya que se
requería una acción más consistente de información para que la población local
comprendiera el alcance del saneamiento y participara en el proceso. Los proble-
mas de información de la población sobre la gestión de las áreas protegidas y su im-
portancia para el desarrollo tienen relación con las difcultades que ha enfrentado
el SERNAP para llevar adelante estrategias de comunicación que permitieran una
relación más fuida con los actores locales y para fortalecer la participación social,
generando conciencia sobre la responsabilidad ciudadana en la conservación y el
desarrollo de las áreas protegidas.
Los gobiernos municipales fueron particularmente importantes en el surgi-
miento y desarrollo de los confictos; el papel que asumieron dependió de su nivel
de compromiso con las áreas protegidas y del tipo de intereses que defendieron
en su región. Algunos municipios cumplieron un rol de mediadores y realizaron
esfuerzos para la solución de los problemas, en el marco de las políticas de conser-
vación de las áreas, como fue el caso de Charazani (Apolobamba), Curahuara de
Carangas (Oruro), Comarapa, Mairana y Pampa Grande (Amboró), y Charagua y
Pailón (Kaa Iya). Otros municipios adoptaron decisiones contrarias a las normas
Manejo de conhictos ambienta|es en e| Sistema Naciona| de /reas Prote¤idas
54
de gestión de las áreas protegidas y se parcializaron con los actores generadores de
los confictos; inclusive en algunos casos los propios municipios generaron varios
confictos, dando lugar a que las decisiones respondieran a intereses de tipo político
y económico y no a criterios legales y de justicia social.
Esta diversidad de criterios y respuestas de los gobiernos municipales en los
confictos sociales en áreas protegidas tiene su explicación en los problemas insti-
tucionales que enfrentan para el adecuado ejercicio de sus funciones y responsabi-
lidades. La falta de conocimientos de las normas que rigen el funcionamiento del
Estado, y específcamente de la gestión de las áreas protegidas, así como las debili-
dades que afrontan en términos técnicos, políticos y fnancieros, ha limitado su rol
como gobierno local y su interlocución con los actores sociales. En opinión de los
directores de las áreas protegidas (y de algunos funcionarios municipales entrevis-
tados), es fundamental el establecimiento de estrategias de desarrollo económico
en los municipios en cuyas jurisdicciones se encuentran las áreas protegidas, para
generar nuevas opciones de desarrollo vinculadas a la conservación de la biodiver-
sidad (servicios ambientales, reservas de fauna comunal, promoción de productos
ecológicos). Consideran que el planteamiento de agendas conjuntas entre munici-
pios, organizaciones sociales, direcciones de áreas protegidas y otras instituciones
permitirá que los gobiernos locales superen su visión fragmentada de la realidad,
fortalezcan sus lazos de cooperación y aprovechen las oportunidades económicas,
culturales y de conservación que se presenten.
En relación a las prefecturas, su actuación en los confictos dependió en gran
medida de los intereses regionales en juego. En algunos casos, como en los con-
fictos con las empresas madereras, su posición fue de respaldo a las áreas protegi-
das. Sin embargo, en los confictos vinculados con el saneamiento de tierras y la
construcción de obras de infraestructura, las prefecturas tendieron a privilegiar el
desarrollo socioeconómico en desmedro de las políticas de conservación ambiental
y de reconocimiento de los derechos territoriales de los pueblos indígenas.
El hecho de que las autoridades, principalmente departamentales y munici-
pales, tomaran decisiones para resolver confictos en función de las demandas re-
gionales o sectoriales, aunque éstas no estuvieran enmarcadas en las normas legales,
dio lugar a un mayor debilitamiento del rol fscalizador y articulador del Estado,
Conhictos ambienta|es en areas prote¤idas de Bo|ivia
55
en sus diferentes niveles, y de su capacidad de resolver los problemas mediante el
diálogo y el planteamiento de propuestas. Los actores sociales tendieron en la prác-
tica a canalizar sus demandas mediante la presión, para que éstas fueran atendidas
muchas veces al margen de las normas y sin tomar en cuenta los derechos de otros
sectores sociales. En este sentido, la actuación del INRA ha sido fundamental para
asegurar que en general los procesos de saneamiento y titulación de tierras se reali-
zaran de acuerdo a lo dispuesto en la legislación agraria y ambiental. Los registros
de los confictos sobre el tema de saneamiento y titulación de tierras en el norte
de La Paz indican que las principales funciones asumidas por el INRA durante
estos procesos se dirigieron a la facilitación de información y a la realización de
conciliaciones sobre derechos propietarios, manteniendo en general una posición
neutral y procurando la frma de acuerdos entre actores sociales para proseguir con
el saneamiento.
Las direcciones de las áreas protegidas se constituyeron en actores centrales de
los confictos, y sus medidas se dirigieron al cumplimiento de la legislación –lo que
en muchos casos signifcó llevar adelante procesos administrativos y judiciales– y a
la mediación entre actores sociales para lograr entendimientos pacífcos y facilitar
espacios de diálogo y conciliación. La ofcina central del SERNAP cumplió una
importante función como regulador, dando seguimiento al cumplimiento de las
normas, facilitando la realización de acuerdos y coordinando con las institucionales
nacionales cuando los confictos las involucraban directamente.
Sin embargo, la capacidad institucional del SERNAP en el manejo de confic-
tos, tanto a nivel de la ofcina central como de las áreas protegidas, se restringió a
los aspectos normativos y procedimentales en el cumplimiento de las regulaciones
que rigen la gestión de las áreas. No se defnieron adecuadamente las funciones del
SERNAP en la prevención y manejo planifcado y coordinado de los confictos
sociales; tampoco se generaron los instrumentos para la documentación, sistema-
tización y análisis de la información que permitiera predecir los confictos, darles
seguimiento y manejarlos fortaleciendo los valores y prácticas democráticas.
Manejo de conhictos ambienta|es en e| Sistema Naciona| de /reas Prote¤idas
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35,0%
40,0%
45,0%
Agua
Ministerio de Desarrollo Sostenible y Planificación
Ministerio de Gobierno
Viceministerio de Turismo
Ministerio de Hidrocarburos
Ministerio del
Servicio Nacional de Caminos
Superintendencia Forestal
Fuerzas Armadas
Policía Nacional
Prefectura
Municipio
Ministerio de la Presidencia
INRA
0,0%
2,0%
4,0%
6,0%
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18,0%
20,0%
22,0%
24,0%
Apoyo a la gestión del área protegida
Promoción del diálogo
Difusión de información
Facilitación de acuerdos
Seguimiento de acuerdos
Voto resolutivo
Conciliación
Cambio de autoridades
Acciones contradictorias entre autoridades
Procesos administrativos
Procesos judiciales
Acciones contrarias a la gestión del área
Acciones contrarias a la justicia
Apoyo a un sector por intereses particulares
Coordinación interinstitucional
Seguimiento al cumplimiento de normas
Respaldo a demandas sociales
Planteamiento de propuestas
Entidades estatales involucradas en los confictos
Medidas adoptadas por las entidades estatales
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0,0%
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35,0%
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45,0%
Confrontado Fiscalizador Mediador Neutral Participante
40,0%
18,7%
12,0%
5,3%
13,3%
1,3%
5,3%
1,3%
0,0%
Oficina central
Direcciones de las áreas protegidas
2,7%
0,0%
2,0%
4,0%
6,0%
8,0%
10,0%
12,0%
14,0%
16,0%
Direcciones de las áreas protegidas Oficina central
Promoción del diálogo
Difusión de información
Facilitación de acuerdos
Seguimiento al cumplimiento de normas
Planteamiento de propuestas
Respaldo a demandas sociales
Coordinación interinstitucional
Establecimiento de alianzas estratégicas
Arbitraje
Conciliación
Procesos administrativos
Procesos judiciales
11,7%
10,4%
14,3%
5,8%
7,1%
1,3%
7,1%
2,6%
0,0%
0,6%
8,4%
2,6%
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1,9%
3,9%
7,1%
3,2%
0,6%
2,6%
0,6% 0,6%
1,9%
3,2%
1,3%
Rol del SERNAP en el manejo de confictos
Medidas adoptadas por el SERNAP en el manejo de confictos
Manejo de conhictos ambienta|es en e| Sistema Naciona| de /reas Prote¤idas
58
Rol del Comité de Gestión de las áreas protegidas en el desarrollo
de los confictos
El Comité de Gestión es un instrumento de participación social que, desde
1994 (año en que se inició el proceso de conformación de comités de gestión), ha
ido adquiriendo una creciente importancia en la gestión de las áreas protegidas,
particularmente de aquellas donde ha sido posible lograr una mayor representati-
vidad de los actores sociales y donde se han desarrollado actividades de informa-
ción y procesos de planifcación. Actualmente se encuentran en funcionamiento 17
comités de gestión que se reúnen periódicamente para recibir información sobre
las actividades y avances de la gestión de las áreas protegidas y para analizar los
problemas que se presentan, contribuyendo a los esfuerzos de comunicación del
área. Participan en la elaboración y aprobación de los planes de manejo y planes
operativos anuales, en la fscalización de la gestión técnica y fnanciera de las áreas
protegidas, en los procesos de contratación y evaluación de guardaparques y en la
defnición del destino de los recursos del Sistema de Cobro (SISCO) por concepto
del turismo.
A pesar de las limitaciones que aún presentan, los Comités de Gestión, en el
ejercicio de sus funciones (insufciente información de sus miembros, cambio cons-
tante de representantes en las reuniones, escasos recursos económicos para apoyar
la realización de reuniones, falta de comunicación al interior de las organizaciones e
instituciones, existencia de intereses contrapuestos entre sus miembros, problemas
de representatividad de algunos de sus miembros) han logrado constituirse en un
espacio importante para brindar información y analizar los temas relevantes de la
gestión de las áreas.
En relación con el manejo de confictos, el principal rol del Comité de Ges-
tión fue de mediador (50%), cumpliendo una labor importante en la promoción
del diálogo, la facilitación de espacios de negociación y difusión de información.
Su respaldo a las áreas protegidas en los confictos se expresó a través del pronuncia-
miento de resoluciones de apoyo y de la organización de comisiones para analizar
los confictos, realizar visitas a los lugares donde se habían producido los problemas
y negociar acuerdos, contribuyendo a la resolución de los confictos.
Conhictos ambienta|es en areas prote¤idas de Bo|ivia
59
Sin embargo, en algunos casos de confictos, la participación del Comité de
Gestión no contribuyó a su resolución debido a discrepancias entre sus miembros y
a posiciones divergentes sobre temas que afectaban los intereses de los sectores que
representaban. Esto limitó las posibilidades de adoptar medidas oportunas y dar
respuestas técnicas a los problemas, debilitando en el proceso la acción de las áreas
protegidas y el rol del Comité de Gestión. Esto fue evidente en los confictos que se
produjeron por la construcción de caminos dentro del Parque Madidi; el Comité
de Gestión del área prefrió no intervenir ni acordar una resolución conjunta, ya
que varios de sus miembros eran impulsores o apoyaban la apertura de los caminos.
Las recomendaciones de los estudios técnicos (que alertaban sobre los impactos
ambientales y planteaban alternativas para la infraestructura vial de la región) no
fueron consideradas como una base para el análisis y la toma de decisiones. En el
caso del conficto relacionado con la construcción de albergues turísticos por la
comunidad de Quetena Chico, en las proximidades de la laguna Colorada, uno de
los sitios relevantes para la conservación de las especies de famencos andinos en la
Reserva Eduardo Avaroa, el Comité de Gestión optó por mantenerse al margen de
la disputa, ya que entre sus miembros se encontraban representantes de esta comu-
nidad. Su posición neutral en el problema dio lugar a un progresivo debilitamiento
del Comité de Gestión, limitando su intervención en los asuntos de la reserva y en
la solución de los problemas de gestión del área.
En un momento dado los representantes del Comité de Gestión se
regionalizan y cada quien demanda por su determinado territorio. Ahí se
confunde el interés de para qué fue creado el Comité de Gestión: fue crea-
do para dirigir la gestión del Parque; pero cuando existe un problema se
divide, en sentido de que el tema se regionaliza internamente y eso tam-
bién creo que es una gran debilidad, creo que hay que darle mas atención a
que los directivos del Parque trabajen para lo que han sido encomendados.
(Zenón Limaco, comunario de San José de Uchupiamonas, Rurrenabaque,
29/07/2003.)
Fstudio de caso sobre e·periencias de manejo de conhictos en e| Cran Paisaje Madidi
o0
0,0%
5,0%
10,0%
15,0%
20,0%
25,0%
30,0%
Mediador Participante Neutral
50,0% 43,3% 6,7%
Visitas de inspección
Resoluciones de apoyo al área
Difusión de información
Promoción del diálogo
Facilitación de espacios de negociación
Organización de comisiones
Posiciones divergentes
Denuncias
Estrategias de manejo de confictos en áreas protegidas
El manejo de confictos en las áreas protegidas se realizó a partir del trabajo
de control y vigilancia del cuerpo de protección de las áreas, especialmente en
lugares potencialmente críticos y sobre todo donde suelen producirse actividades
ilegales de extracción de recursos. La labor permanente de los guardaparques en
el control y seguimiento a infracciones en las áreas protegidas, registradas a través
de informes trimestrales y anuales, y supervisadas por las direcciones de áreas y la
ofcina central del SERNAP, ha permitido contar con información valiosa sobre los
problemas relacionados con las actividades humanas (caza furtiva, asentamientos
humanos, corte y decomisos de madera), para la defnición de acciones de manejo
de confictos.
En varios casos de confictos (34,1%), la realización de evaluaciones técni-
cas y jurídicas, estudios técnicos y espaciales y estudios de impactos ambientales
(EIA) permitieron contar con información útil y actualizada sobre los problemas y
confictos entre actores locales, lo cual facilitó el análisis de las demandas sociales,
el planteamiento de propuestas técnicas y normativas y la defnición de criterios
para el manejo de los confictos. En las disputas por el saneamiento de tierras, la
utilización del Sistema de Información Geográfca (SIG) posibilitó el análisis in-
tegrado de la capacidad de uso de la tierra, la identifcación de los diferentes usos
Medidas adoptadas por los Comités de Gestión según rol desempeñado
Conhictos ambienta|es en areas prote¤idas de Bo|ivia
o1
comunales y la defnición de la zonifcación, contribuyendo a establecer deslindes
de propiedades y a identifcar áreas para la ampliación de sectores del radio urbano
y el aprovechamiento forestal. Asimismo, el SIG se constituyó en un instrumento
de gran efectividad para los diagnósticos ambientales y la representación espacial
de la información en los procesos de zonifcación, que involucraron a técnicos es-
pecialistas y a comunidades locales.
Sin embargo, el manejo de confictos en las áreas protegidas se centró princi-
palmente en los procesos administrativos y judiciales dirigidos al cumplimiento de
la normatividad, lo que dio lugar, en muchas ocasiones, a una relación confictiva
con la población local. Los procesos administrativos que se llevaron adelante dieron
lugar a la emisión de resoluciones administrativas y a la defnición de sanciones con
decomiso, multa o desalojo. Su cumplimiento no estuvo exento de confictos con
los infractores; sin embargo, contribuyeron a un mayor control de la extracción de
recursos. También se enfrentaron varios procesos judiciales, especialmente con em-
presas madereras, que condujeron a la presentación de demandas y querellas y re-
cursos constitucionales. Se utilizaron igualmente los mecanismos legales de manejo
de confictos –como las audiencias públicas, arbitrajes y conciliaciones–, aunque en
menor proporción.
Por otra parte, se realizaron esfuerzos importantes para generar alternativas de
manejo de confictos que promovieran el diálogo y la concertación y facilitaran los
acuerdos para superar los problemas enfrentados, generando información técnica
y espacial. Aunque las experiencias desarrolladas no han obedecido a un trabajo
sistemático en el diseño y aplicación de metodologías de manejo de confictos, han
contribuido a identifcar acciones para transformar los confictos en oportunida-
des, fortaleciendo la participación social en la gestión de las áreas. En algunos casos,
estas acciones han permitido explorar alternativas de manejo de recursos naturales,
canalizar las demandas sociales en el marco de la normatividad vigente y fortalecer
las relaciones entre organizaciones sociales.
Las actividades frecuentemente realizadas por las direcciones de las áreas fue-
ron la organización de reuniones de trabajo con los involucrados en los confictos y
de debates para el análisis de los problemas vinculados, el establecimiento de alian-
zas estratégicas con actores sociales e institucionales y la difusión de información,
Manejo de conhictos ambienta|es en e| Sistema Naciona| de /reas Prote¤idas
o2
con la fnalidad de promover el diálogo y la concertación y el apoyo a la gestión
de las áreas. Asimismo, en algunos casos de confictos, se conformaron comités
comunales e interinstitucionales para facilitar el establecimiento de acuerdos, y se
realizaron actividades para el rescate de tradiciones colectivas de manejo de confic-
tos e instalación de mesas de negociación.
De acuerdo a los directores de áreas, la educación y comunicación son funda-
mentales para que los confictos se administren y solucionen en el marco de la ley,
precautelando los derechos ciudadanos y buscando la unión y el diálogo entre acto-
res sociales. La información que se genere sobre las áreas protegidas (estado de con-
servación de la biodiversidad, valoración económica de los recursos, experiencias
de gestión territorial y de manejo de recursos, procesos de gestión compartida de
áreas protegidas) debería ser difundida a las organizaciones de base e instituciones,
a fn de facilitar la consulta, el intercambio de información, la toma de decisiones
y el establecimiento de acuerdos.
Respecto a la opinión de las organizaciones indígenas CIPTA y CRTM, la
recuperación y valorización de las experiencias de manejo colectivo de los con-
fictos, basadas en las tradiciones de las comunidades, contribuirán a la refexión,
fortalecimiento organizativo, capacitación, defensa de los derechos sociales y con-
certación con otros sectores para el análisis y solución de los problemas colectivos.
Consideran fundamental la promoción de espacios de diálogo para la identifca-
ción de temas de interés común, la concertación y el establecimiento de acuerdos
entre distintos actores sociales, a pesar de las difcultades que puedan existir por
las diferencias culturales, lingüísticas y de visión del desarrollo. Afrman que lo
relevante es reconocer la existencia de problemas y demandas ambientales similares
entre unos sectores y otros, como el saneamiento de tierras, el mejoramiento de la
producción, la identifcación de mercados para la comercialización de productos y
el desarrollo del turismo.
Conhictos ambienta|es en areas prote¤idas de Bo|ivia

0,0%
2,0%
4,0%
6,0%
8,0%
10,0%
12,0%
14,0%
16,0%
18,0%
20,0%
Estudios
técnicos y
espaciales
34,1%
Monitoreo de conflictos
65,9%
Información emitida por medios de comunicación
Patrullaje de guardaparques
Informe técnico
Informe de actividades
Acuerdos y convenios
Correspondencia
Memoriales
Base de datos
Registros
Resoluciones
Votos resolutivos
Actas
Estudios técnicos
Análisis espacial
Estudios de impacto ambiental
Auditorías técnicas y financieras
Evaluaciones e informes jurídicos
0,0%
5,0%
10,0%
15,0%
20,0%
25,0%
Acta de inspección ocular
Resolución administrativa de primera instancia
Resolución administrativa de segunda instancia
Sanción con decomiso
Sanción con multa
Sanción con desalojo
Demanda y querella
Sentencia de primera instancia
Sentencia de segunda instancia
Recursos constitucionales (demanda y sentencia)
Audiencia pública
Arbitrajes
Conciliación
Mecanismos
legales de
manejo de
conflictos
Sustanciación
de procesos
administrativos
65,3 %
Sustanciación
de procesos
judiciales
26,7%
8%
Instrumentos de recopilación, sistematización y análisis de la información
Desarrollo de acciones administrativas y judiciales
Manejo de conhictos ambienta|es en e| Sistema Naciona| de /reas Prote¤idas
o4
0,0%
5,0%
10,0%
15,0%
20,0%
25,0%
Reuniones de trabajo entre las partes en conflicto
Organización de debates de análisis
Establecimiento de alianzas estratégicas entre actores
Rescate de tradiciones colectivas de manejo de conflictos
Talleres informativos
Cursos de capacitación
Asesoramiento técnico y legal
Difusión de información
Organización de mesas de negociación
Organización de comités comunales
Organización de comités interinstitucionales
Reuniones interinstitucionales
Propuesta normativa
Planes de manejo
Proyectos
Zonificación
Modificación de categoría de manejo del área protegida
Promoción
del diálogo y
concertación
Capacitación
y
comunicación
Facilitación
de
acuerdos
Planteamiento
de propuesta
de uso de
recursos
41%
34,7%
10,4%
13,9%
Estrategias alternativas de manejo de confictos
Conhictos ambienta|es en areas prote¤idas de Bo|ivia
o5
Capítulo 3
Estudio de caso sobre experiencias de manejo de confictos en el
Gran Paisaje Madidi
Situación ambiental del norte de La Paz
El norte de La Paz, por su ubicación en la vertiente oriental de los Andes
tropicales centrales, presenta características fsiográfcas y condiciones climáticas
excepcionales, que han dado lugar a una gran heterogeneidad de ecosistemas ubica-
dos en diferentes gradientes altitudinales (5.760-180 msnm), confriendo al paisaje
una morfología escarpada (en la que predominan colinas y serranías) y caracterís-
ticas ecológicas particulares. Esta gran variedad altitudinal –en un espacio relativa-
mente pequeño– ha permitido el desarrollo de una alta diversidad de comunidades
vegetales y especies de fora y fauna representativas, tanto de la región andina como
de la amazónica, y ha favorecido la existencia de un alto grado de endemismo. Esto
hace de esta región uno de los paisajes más diversos del mundo, clasifcado como
sobresaliente a nivel global
21
.
Las formaciones vegetales representadas en la región corresponden a las eco-
regiones de vegetación altoandina, puna, yungas, bosques secos interandinos, bos-
ques amazónicos subandinos y preandinos y del cerrado paceño, donde se desarro-
llan comunidades vegetales de características únicas y una gran variedad de plantas
(gramíneas, orchidaceae, bromelias, helechos arbóreos, cactáceas, ciperáceas, pal-
21 Dinerstein et al., 1995; Olsen y Dinerstein, 1998; Mittermeier et al., 1998.
Fstudio de caso sobre e·periencias de manejo de conhictos en e| Cran Paisaje Madidi
oo
mares, árboles emergentes)
22
, muchas de ellas con un importante potencial para el
uso medicinal, alimenticio, ornamental, artesanal y forestal. Los bosques montano
y de piedemonte son sobresalientes en biodiversidad y un centro importante de
endemismo en Bolivia y en el mundo, y el bosque seco del valle central del río
Tuichi es el más abundante en especies de fora de los 18 bosques secos existentes
en Bolivia –registrándose 13 especies endémicas– y el más extenso a nivel conti-
nental
23
. De igual manera, la diversidad de aves y mamíferos de esta región destaca
por su extraordinaria riqueza. Remsen y Parker (1995) afrman que a medida que
aumente la información científca sobre esta región, ésta será considerada como la
de mayor diversidad de aves del mundo, con más de 1.100 especies de las 9.000
existentes en nuestro planeta
24
.
La importancia estratégica para la conservación de la biodiversidad de la ver-
tiente oriental andina dio lugar a la creación de áreas protegidas de interés nacional:
ANMI Apolobamba, PNANMI Madidi y RBTCO Pilón Lajas, para asegurar la
protección del hábitat, de comunidades y especies de importancia para la conser-
vación. Estas áreas protegidas conforman un complejo de grandes ecosistemas que
representa un parte signifcativa de la biodiversidad de Bolivia y que alcanza una
extensión de 2.779.493 ha. De igual manera, las tierras comunitarias de origen
(Tacana I, Tacana II, Lecos Larecaja y Lecos de Apolo, que se superponen parcial
o totalmente con las áreas protegidas, complementan los valores naturales y cul-
turales de la región, incrementando las posibilidades de realizar una planifcación
integral y orientada a la conservación y desarrollo sostenible (ver mapa 3).
El valor para la conservación de esta región se incrementa al formar parte,
junto con los parques Cotapata, Carrasco y Amboró y las áreas fronterizas del Perú
(Reserva Nacional Tambopata y Parque Nacional Bahuaja Sonene), de un cintu-
rón que circunda el fanco oriental de la Cordillera Oriental y que posee la mayor
diversidad biológica del planeta. Este espacio geográfco extendido no solamente
permite la conservación de especies con grandes requerimientos territoriales, como
22
Ibisch y Mérida (ed.), FAN, 2003.
23
Beck, García y Zenteno, 2002.
24
Ibíd.
Conhictos ambienta|es en areas prote¤idas de Bo|ivia
o7
Mapa 3. Paisaje del Norte de La Paz
Fstudio de caso sobre e·periencias de manejo de conhictos en e| Cran Paisaje Madidi
o8
el cóndor (Vultur gryphus), la vicuña (Vicugna vicugna), el oso andino (Tremarctos
ornatus), el jaguar (Panthera onca), el chancho de tropa (Tayassu pecari) y la londra
(Pteronura brasiliensis), sino que también representa el espacio de conservación más
extenso con la mayor concentración de especies a nivel mundial, un porcentaje
importante de las cuales son endémicas. Se calcula que en la región de los Andes
tropicales existe un 30% de endemismo en plantas, aves, pequeños roedores y her-
petos
25
.
Aunque el estado de conservación de los ecosistemas de la vertiente andina
es en general bueno, se pueden identifcar algunos ecosistemas que han sido afec-
tados y degradados por la actividad humana, particularmente la vegetación de las
cabeceras de valle y el páramo yungueño, y varias especies de la fauna y fora se
encuentran amenazadas o en peligro de extinción por modifcaciones del hábitat
natural y la explotación comercial, tal es el caso de los bosquecillos de Polylepis y la
avifauna asociada.
Gran parte de los problemas ambientales que caracterizan a esta región están
relacionados con la inseguridad jurídica de la tierra, la falta de planifcación del uso
del espacio y los recursos naturales, la alteración de las prácticas tradicionales de
manejo y la extracción intensiva y desordenada de recursos naturales de importan-
cia económica. En general, se puede afrmar que las actividades productivas presen-
tan problemas de manejo, no permiten una mejora sustancial de la calidad de vida
y, en muchos casos, generan impactos ambientales negativos. Entre los principales
problemas ambientales, se encuentran los siguientes:
Degradación y erosión de suelos, debido a las prácticas agrícolas inadecuadas
(chaqueo, cultivos en pendiente, monocultivo bajo el estímulo del mercado, mane-
jo inadecuado de barbechos), a la pérdida de conocimientos y prácticas de manejo
de suelos y a una fuerte presión por el uso de la tierra provocada por el proceso de
minifundismo en la puna y valles. Aunque en los valles de Apolobamba se utilizan
todavía las terrazas agrícolas prehispánicas, gran parte de ellas están deterioradas. El
área de Apolo muestra procesos de erosión de suelos como resultado de las prácticas
inadecuadas de la actividad ganadera. En las zonas de colonización, en los bosques
25
SERNAP, WCS y CARE, 2004.
Conhictos ambienta|es en areas prote¤idas de Bo|ivia
o9
montano y húmedo de llanura, los procesos de deforestación para la ampliación de
la frontera agropecuaria han generado la pérdida de la capacidad productiva y el
potencial de los ecosistemas boscosos
26
.
Sobrepastoreo, especialmente en la zona de puna. La excesiva carga animal y el
mal manejo de los pastizales y bofedales han provocado el deterioro de las áreas de
pastoreo y la reducción o eliminación de las plantas forrajeras de buena calidad,
con la consecuente disminución de la producción ganadera y la pérdida de capital
económico. Las comunidades más afectadas por este problema son Ulla Ulla, Ucha
Ucha, Huacuchani, Hichocollo, Antaquilla, Suches, Keara, Puina
27
.
Extracción intensiva y no sostenible de la madera, lo que ha ocasionado la dis-
minución de las poblaciones de especies forestales de importancia ecológica y eco-
nómica, como la mara (Swietenia macrophylla) y el cedro (Cedrela odorata), con-
sideradas prioritarias para la conservación por su estado de vulnerabilidad
28
. Esta
actividad –que se inició a fnales de los años setenta con la presencia de empresas
madereras– continúa realizándose de manera informal y sin un control adecuado
por parte de la Superintendencia Forestal y de las ofcinas técnicas de los munici-
pios. Las actividades de manejo forestal que realizan las agrupaciones sociales del
lugar (ASL) de Ixiamas y las comunidades indígenas de la TCO Tacana y Pilón
Lajas son todavía experiencias recientes, aunque algunas de ellas están generando
capacidades técnicas y administrativas para asegurar un manejo sostenible del bos-
que.
Disminución de especies de fauna silvestre, por la caza excesiva de algunas es-
pecies para la subsistencia y con fnes comerciales que realizan los pobladores y
personas externas a la región. La reducción de los espacios territoriales de los pue-
blos indígenas y los cambios culturales han afectado signifcativamente las prácticas
tradicionales de caza, con consecuencias para las poblaciones animales. Investiga-
26
WCS y SERNAP, 2002, III-5; 66 diagnósticos rurales participativos (DRP) en comuni-
dades vinculadas con el PNANMI Madidi y la TCO Tacana I, que fueron elaborados por
WCS-Bolivia, CARE y CIPTA durante 2001 y 2002.
27
WCS y SERNAP, 2002, III-4; 66 diagnósticos rurales participativos (DRP) en comunida-
des vinculadas con el PNANMI Madidi y TCO Tacana.
28
WCS y SERNAP, 2002, III-5 y 4.
Fstudio de caso sobre e·periencias de manejo de conhictos en e| Cran Paisaje Madidi
70
ciones sobre el estado de conservación de las especies de fauna muestran que varias
de ellas presentan algún grado de amenaza, como es el caso del marimono (Ateles
chamek), el tapir (Tapirus terrestris), el venado de cola blanca (Odocoileus peruvi-
anus) y la peta de río (Podocnemis uniflis), la taruka (Hippocamelus antisensis) y el
oso andino (Tremarctos ornatus)
29
.
Situación de amenaza de los recursos ictiológicos. A pesar de la importancia
económica de la pesca, ésta se realiza sin un sistema de manejo adecuado. La pes-
ca comercial con fnes alimenticios se practica de manera intensiva en los ríos y
lagunas de la región, utilizando barbasco y dinamita. En el diagnóstico sobre las
principales características naturales del PNANMI Madidi se registraron 13 espe-
cies amenazadas, dos de las cuales son consideradas vulnerables. La propagación
del paiche (Arapaima gigas) en el río Beni, a través del río Madre de Dios, puede
tener efectos signifcativos sobre las poblaciones de peces nativos al tratarse de una
especie predadora en el tope de la cadena trófca.
Contaminación minera de los cuerpos de agua por uso del mercurio, que es pro-
ducida principalmente por las cooperativas en concesiones mineras legalmente
otorgadas por el Estado y por mineros artesanales en lugares fuera de las concesio-
nes. En el ANMI Apolobamba se han otorgado 129 concesiones mineras, de las
cuales una es trabajada por una empresa minera y las otras 52 por cooperativas y
mineros informales. En el PNANMI Madidi existen 21 concesiones mineras y en
la RBTCO Pilón Lajas, dos concesiones. La falta de una adecuada coordinación
entre el Ministerio de Minería y el SERNAP ha limitado la posibilidad de ejercer
un adecuado control y mitigar los impactos ambientales y socioeconómicos cau-
sados por la minería
30
. Estos impactos pueden tener consecuencias negativas en la
salud humana y en las actividades productivas, así como generar alteraciones en los
ecosistemas y producir la erosión de suelos por el movimiento de cargas y el lavado
de materiales auríferos.
29
WCS y SERNAP, III-6 y 7; 66 diagnósticos rurales participativos (DRP) en comunidades
vinculadas con el PNANMI Madidi y TCO Tacana.
30
Evelyn Taucer, Conservación Internacional, La Paz, 2003 (comunicación personal).
Conhictos ambienta|es en areas prote¤idas de Bo|ivia
71
Presencia de concesiones de hidrocarburos que se sobreponen con las áreas protegi-
das de Madidi y Pilón Lajas, que representan una fuerte amenaza para la conserva-
ción de la biodiversidad por sus potenciales impactos socio-ambientales y cultura-
les. La exploración de los bloques Tuichi (Madidi) de 1.000.000 de hectáreas y río
Hondo (Pilón Lajas) de 805.000 hectáreas, producirían impactos sobre la fora y la
fauna debido a la ubicación de las líneas de exploración sísmica.
En el Parque Madidi, las tres líneas sísmicas del norte atraviesan una zona de
bosque montano bajo y el bosque húmedo de llanura del valle del Tuichi
31
. Este
bosque húmedo es un corredor de hábitat que conecta a las poblaciones de anima-
les (como chanchos de tropa) del Madidi con las que habitan en la llanura aluvial
del Beni, en la TCO Tacana. Dentro de este bosque se protegen 12 especies de aves
que no están resguardadas en ninguna otra área protegida de Bolivia. En el caso de
la Reserva de Pilón Lajas, las líneas sísmicas atraviesan las serranías del Bala y de
Pilón; esta última serranía alberga la avifauna más diversa de la reserva. Por otra
parte, las líneas sísmicas propuestas representan también líneas de acceso, desde
importantes sectores de las áreas de colonización, al valle del Tuichi y a las serranías
del Bala y Pilón, lo que daría lugar al ingreso de colonizadores y a la extracción
desordenada de los recursos naturales.
Construcción de caminos de acceso, que traen consigo el establecimiento de
nuevos asentamientos humanos y la extracción intensiva y desordenada de recursos
de la vida silvestre. La apertura de vías de comunicación (San Buenaventura-Ixia-
mas y Yucumo-Rurrenabaque) sin una planifcación del uso del suelo generó un
alto deterioro de la cobertura vegetal y degradación del hábitat, así como impactos
negativos en las comunidades indígenas. Los tramos camineros Apolo-Asariamas,
Apolo-Pata y Tumupasa-San José de Uchupiamonas, construidos dentro del Par-
que Madidi, se realizaron contraviniendo las normas, por lo que es fundamental
que los proyectos camineros cuenten con un adecuado análisis técnico y normativo
para evaluar los posibles impactos ambientales y socioeconómicos en la región.
31
El bosque húmedo de llanura es la formación vegetal en la que se ha registrado el mayor
número de especies de mamíferos dentro del PNANMI Madidi y zonas de infuencia. Ade-
más, estos registros incluyen el mayor número de especies amenazadas y de distribución
restringida.
Fstudio de caso sobre e·periencias de manejo de conhictos en e| Cran Paisaje Madidi
72
Impactos ambientales de la actividad turística por la falta de políticas municipa-
les y de un ordenamiento de esta actividad en la región. Las numerosas agencias de
turismo que operan en la región no están organizadas y muy pocas de ellas brindan
servicios turísticos de calidad; la mayoría desarrolla sus actividades sin considerar
las normas ambientales y sin un control adecuado por parte de los municipios. El
turismo ha sido identifcado como una alternativa de desarrollo económico, dado
el potencial turístico de la región; varias comunidades indígenas están interesadas
en constituir empresas turísticas y existen otras iniciativas empresariales en las zo-
nas urbanas de la región.
La gestión de las áreas protegidas de Apolobamba, Madidi y Pilón Lajas, ini-
ciada a mediados de la década de los noventa, permitió reducir la realización de
actividades ilegales –extracción de madera, caza furtiva, asentamientos ilegales– y
generar cambios signifcativos en la visión de la planifcación del desarrollo local y
en el manejo de recursos. Estos procesos de conservación y desarrollo involucran
asimismo a las tierras comunitarias de origen (TCO) que se encuentran vinculadas
con áreas protegidas –Pilón Lajas, Tacana I, San José de Uchupiamonas y Araona
(con títulos de propiedad), y Tacana II, Lecos Apolo, Lecos Larecaja, Mosetene y
Marca Qamata (en proceso de saneamiento y titulación)– a través de la elabora-
ción participativa de planes de manejo y estrategias de desarrollo. Asimismo, el
apoyo a iniciativas locales basadas en los recursos de la biodiversidad (producción
de café bajo sombra y cacao silvestre, manejo forestal y de inciensales, cría de abe-
jas nativas, manejo de especies de fauna silvestre)
32
está permitiendo el desarrollo
de metodologías y técnicas de manejo, que implican la recuperación de prácticas
tradiciones.
Un ejemplo signifcativo de los esfuerzos de conservación lo constituye la
protección y manejo de la vicuña en la zona de Ulla Ulla (ANMI Apolobamba). En
1965 se contabilizaron en la región apenas 96 ejemplares de vicuña, demostrando
que la especie se encontraba en peligro de extinción. En 1979, siete años después
32
Estas actividades son apoyadas técnica y fnancieramente por WCS, el Instituto de Ecología
de la UMSA, el Programa BIAP-SERNAP, el Programa BOLFOR II y la Fundación Trópi-
co Húmedo.
Conhictos ambienta|es en areas prote¤idas de Bo|ivia

de establecida la reserva, se produjo un incremento de 1.139 individuos; en los
siguientes censos el aumento fue signifcativo: en 1996 se registraron 6.536; en
1999, 7.522; en 2002, 8.556, y en 2005, 10.350
33
.
Los proyectos de ecoturismo de Chalalán y San Miguel del Bala, en el PNAN-
MI Madidi, y Mapajo Ecoturismo y Turismo Ecológico Social, en la RBTCO Pilón
Lajas, administrados por comunidades indígenas y de colonizadores, y apoyados
por WCS, Conservación Internacional, PRAIA y PNUD, constituyen actividades
económicas que están generando un nuevo enfoque en el aprovechamiento de los re-
cursos naturales y capacidades empresariales y recursos económicos para las comuni-
dades, contribuyendo a regular la cacería en sus espacios territoriales y a sensibilizar
a la población local sobre la importancia de la conservación de la biodiversidad.
Contexto histórico de la región de los Andes Orientales
El norte de La Paz ha sido históricamente una región en la que han confuido
diversas realidades socioeconómicas, que se han ido estructurando y modifcando
en función de los ciclos de poblamiento, el acceso y uso de los recursos naturales y
el intercambio comercial y cultural. Varios factores contribuyeron a darle a esta re-
gión características particulares, entre ellas la infuencia decisiva del medio natural
en los patrones de asentamientos humanos y especialización de la producción y la
visión de desarrollo que se construyó, a partir del siglo XIX, en función del aprove-
chamiento de recursos naturales altamente competitivos en los mercados nacional
e internacional, que sin embargo no contribuyeron a mejorar las condiciones de
pobreza de su población.
La gran heterogeneidad de ecosistemas y de pisos ecológicos en los Andes
tropicales centrales determinaron la confguración de distintos espacios culturales
y socioeconómicos conectados entre sí por su proximidad geográfca, permitiendo
que se generaran infuencias culturales mutuas, circuitos comerciales, acceso a pro-
ductos de diferentes pisos ecológicos y prácticas sociales basadas en las relaciones
33
Nallar, Gómez, Loayza, Casilla y Velasco, 2003.
Fstudio de caso sobre e·periencias de manejo de conhictos en e| Cran Paisaje Madidi
74
interétnicas, aunque también existieron rupturas entre los sectores de la puna y los
de los valles y llanos. Estos espacios pueden ser diferenciados en cuatro grandes
zonas ecológicas y socioeconómicas:
Zona altoandina (3.500-5.200 msnm), que incluye los glaciares, las praderas
de puna y el páramo yungueño. Esta zona formó parte del antiguo territorio del
señorío Callahuaya y fue separada con la creación de la provincia Bautista Saave-
dra (actualmente la puna de Ulla Ulla pertenece al Municipio de Pelechuco, en la
provincia Franz Tamayo). Se encuentran asentadas varias comunidades, entre ellas
Ulla Ulla, Suches, Hichocollo, Cañuma. Esta zona es el principal centro de origen
y diversifcación de cultivos andinos: Oxalis tuberosa (oca) y Chenopodiun quinoa
(quinua)
34
.
Zona de ceja de montaña (2.500-3.500 msnm.) que corresponde a las cabe-
ceras de valle y al bosque nublado de ceja de monte, exhibiendo una topografía
de quebradas y valles profundos. En la zona de cabeceras de valle se establecieron
los pueblos de Charazani, Amarete, Kaata, Curva y otros pertenecientes al señorío
Callahuaya, que desempeñaron históricamente un papel importante como vía de
ingreso a la zona de yungas de Camata y Carijani (próximos a Apolobamba), donde
se cultivaba la coca y se producía oro
35
. En el piso ecológico del bosque nublado
se asentaron los antiguos pueblos de Pelechuco y Suches, que se encontraban en la
ruta de ingreso a la región de Apolobamba. Durante la época colonial, Pelechuco
cumplió un papel fundamental como centro administrativo y de intercambio co-
mercial, vinculando los mercados de La Paz, Cuzco y Apolobamba
36
.
Zona de bosques montanos y sabana de montaña (1.500-2.500 msnm), cuya
topografía destaca por sus laderas empinadas y valles profundos, presenta diversas
formaciones de bosques montanos húmedos y de sabana. En las zonas de valles se
establecieron las poblaciones de Moxos, Pata, Atén, Apolo y Santa Cruz del Valle
34
Beck, García y Zenteno, op. cit.
35
Mankhe, “Formas de adaptación en la agricultura indígena de la zona de los callahuayas”,
en Gisbert et al., 1984: 61.
36
Jiménez Chávez, “La mercantilización de la economía regional y el comercio en Caupolicán
durante el siglo XIX”, en Soux et al., 1991: 139.
Conhictos ambienta|es en areas prote¤idas de Bo|ivia
75
Ameno que surgieron durante la época de las misiones de Apolobamba con la
reducción de diversos grupos étnicos, entre ellos los lecos, aguachiles, ipamainos y
araonas. En el siglo XIX Apolo se convirtió en el centro de comercialización más
importante de la región de Apolobamba
37
.
Zona de piedemonte y llanura amazónica (200-1.500 msnm), que comprenden
serranías y colinas ubicadas en los últimos contrafuertes de los Andes Orientales
y un amplio territorio de relieve plano, con áreas permanentemente inundables y
estacionales, donde se desarrollan el bosque húmedo montano inferior, el bosque
amazónico y la sabana de llanura. Esta región ha sido ocupada tradicionalmente
por grupos étnicos de la familia lingüística tacana (tacana, ese-ejja, araona, toromo-
na, reyesano) y ha estado vinculada con la región occidental del Beni. Los pueblos
de San José de Uchupiamonas, Tumupasa e Ixiamas se formaron durante el período
misional y, junto con San Buenaventura, formaron parte del circuito comercial que
unía Apolo con las poblaciones de Reyes, Rurrenabaque y San Borja.
La política orientalista de los gobiernos conservadores, liberales y republica-
nos del siglo XIX y el primer tercio del siglo XX
La creación de la República y los posteriores auges de la quina y la goma
que se sucedieron a lo largo del siglo XIX implicaron profundos cambios en la
composición social, la estructura agraria y la dinámica económica del norte de
La Paz. Si bien las misiones de Apolobamba (siglos XVII y XVIII) modifcaron la
sociedad indígena al integrar a diferentes grupos étnicos en una misma reducción
e introducir nuevos conceptos religiosos, de trabajo y de producción, el primer
siglo de la República supuso la mercantilización de la economía regional, el inicio
de la colonización de las tierras bajas y la dilución de las diferenciaciones étnicas,
aunque algunos pueblos indígenas mantuvieron sus características culturales, como
los tacana, los ese-ejja y los araona.
Desde los primeros años de la República se plantearon las primeras políticas
de ocupación y control del territorio. La primera ley de adjudicación de tierras se
37
Jiménez Chávez, op cit.: 145.
Fstudio de caso sobre e·periencias de manejo de conhictos en e| Cran Paisaje Madidi
7o
promulgó en octubre de 1833 y la de colonización e inmigración, en noviembre
del mismo año; asimismo, el decreto de 1829 fue la primera norma en fomentar
la libre penetración a los territorios de Caupolicán
38
(actualmente provincias Franz
Tamayo y Abel Iturralde), la extracción de la cascarilla, cacao, vainilla, resinas y
goma, y la comercialización con los habitantes de estas regiones. En décadas poste-
riores se aprobaron leyes, diseñaron planes y desarrollaron acciones para el estable-
cimiento de colonias militares en las fronteras y la creación de nuevas misiones, el
patrocinio de exploraciones científcas, la venta y concesión de tierras y el estímulo
a la explotación de los recursos naturales.
Hasta 1832, momento en que la región del norte de La Paz ingresa en la
actividad económica de la quina, la población era mayoritariamente indígena (que-
chuas, apolistas, tacanas, araonas, lecos, toromonas, “guarayos”) y económicamen-
te autosufciente. Los intercambios comerciales con las regiones fuera del territorio
misional eran más bien reducidos
39
, y solamente existían unas pocas haciendas en la
zona de Pelechuco y Pata. La extracción de la cascarilla en Apolo, Atén, Santa Cruz
del Valle Ameno, Pata y Mojos, que duró hasta 1880, marcó el comienzo de un
proceso de inmigración a la región de familias criollas y extranjeras que se asenta-
ron en los pueblos y se constituyeron en un grupo de poder político (el catastro de
1881 registra 108 propiedades privadas en estos lugares, entre haciendas y huertas,
frente a las cinco censadas en 1848)
40
. La presencia de las haciendas y la explotación
de la quina introdujeron prácticas no sostenibles de ocupación del espacio y de
uso de los recursos naturales, modifcando los sistemas tradicionales de manejo de
los recursos y generando impactos ambientales negativos en los ecosistemas, como
la drástica reducción de las poblaciones del género Cinchona y la disminución de
algunas poblaciones de especies de fauna silvestre por la caza y pesca intensivas.
La explotación de la goma en la región de Apolobamba, que se inició a fnes
del siglo XIX, y que alcanzó su mayor auge entre 1905 y 1912, trajo consigo im-
38
Soux, “Caupolicán en el siglo XIX. Estructura agraria de la provincia”, en Soux et al., 1991: 93.
39
En la década de 1830, la coca constituía el producto de comercialización más importante.
(Jiménez Chávez, en Soux et al, 1991:143.
40
Soux, “Caupolicán en el siglo XIX”, en Soux et al., 1991: 104.
Conhictos ambienta|es en areas prote¤idas de Bo|ivia
77
pactos sociales que afectaron principalmente a las comunidades indígenas, ya que
un número importante de pobladores tacanas de Atén, Tumupasa e Ixiamas se
vieron obligados a trasladarse a la zona del Madre de Dios para trabajar la goma
41
.
El establecimiento de centros industriales gomeros en el norte amazónico generó
nuevas olas de migración hacia la región. Entre 1907 y 1910 se adjudicaron tierras
a 124 peticionarios en Atén, Apolo, Santa Cruz del Valle Ameno, Ixiamas y Tumu-
pasa, por un total de 1.387.365 ha, con extensiones de entre 25 y 80.000 ha (la
mayoría de 20.000 ha), para la producción ganadera y agrícola y la explotación de
la goma
42
. Estas peticiones de grandes extensiones de tierra fueron fomentadas por
el Estado, que tenía interés de incrementar su presencia en la región del noroeste
amazónico y abrirla a la colonización. No existió una política de Estado que sal-
vaguardara las tierras de las comunidades indígenas. El concepto de “tierra baldía”
implicaba que vastas regiones del territorio nacional se encontraban despobladas,
habitadas por tribus selváticas nómadas que no practicaban la agricultura. La visión
del Estado y su praxis política se dirigió a transformar a los indígenas de “salvajes
e improductivos” en individuos “civilizados”, es decir religiosos, ciudadanos y pro-
ductivos, promoviendo para ello el establecimiento de misiones y la colonización.
Por otra parte, la débil presencia del Estado en la región impidió que las ins-
tituciones responsables hicieran un control efectivo de la explotación y comercio
de la quina y la goma, limitando su capacidad de intervenir en los confictos de la
tierra y en los abusos que se cometían contra los indígenas, lo que dio lugar a que
los poderes locales no respondieran a las normas y políticas del Estado, sino a los
intereses de los sectores propietarios y caucheros.
El surgimiento de Rurrenabaque como un centro importante de tránsito y
comercio con la ciudad de La Paz se produjo durante el auge de la quina y de la
goma. En 1870 algunas familias de origen tacana se establecieron en Rurrena-
baque, localidad que se encuentra en la banda oriental del río Beni, frente a San
Buenaventura. Esta zona estaba habitada tradicionalmente por indígenas chimán,
41
Los tacana habrían llegado hasta la zona de Atén a mediados del siglo XVII. (Silva et al.,
2002: 52-53.)
42
Soux, “Caupolicán en el siglo XIX”, en Soux et al., 1991: 118-124.
Fstudio de caso sobre e·periencias de manejo de conhictos en e| Cran Paisaje Madidi
78
mosetén y tacana, aunque las áreas de concentración poblacional de estos grupos se
encontraban en regiones aledañas: los chimán sobre la cuenca del río Maniquí, los
mosetén sobre la cuenca del río Alto Beni y los tacana en las misiones de San José
de Uchupiamonas, Tumupasa e Ixiamas y en el sector medio y bajo del río Beni. A
partir de la década de 1940, se produce el auge de la ganadería beniana y las zonas
comprendidas entre San Borja, Rurrenabaque y Reyes comienzan a cobrar un gran
interés para la producción y comercialización del ganado hacia las zonas mineras y
la ciudad de La Paz
43
.

La política de colonización de la revolución nacional y su impacto en el norte
de La Paz y la zona de infuencia de Rurrenabaque
La Revolución de 1952 planteó un nuevo escenario para la colonización y el
desarrollo del oriente boliviano. El modelo económico consideró que la coloniza-
ción era una herramienta fundamental para la integración y el desarrollo del orien-
te, a través de la producción agropecuaria, la redistribución de la población hasta
entonces concentrada en el occidente y la diversifcación de la producción nacional
a partir de la agricultura. La Reforma Agraria de 1953 estaba dirigida a resolver
los problemas de la tierra de los indígenas del occidente del país, sin considerar la
situación y las necesidades de los pueblos indígenas del oriente y la Amazonía. En
su artículo 129 establece que los grupos selvícolas de los llanos tropicales y subtro-
picales, que se encontraban en estado salvaje y organizados de manera primitiva,
quedaban bajo la protección del Estado. Siguiendo la idea de que los indígenas de
tierras bajas eran nómadas, se planteaba su concentración y conversión en campe-
sinos agricultores, para lo cual se dispuso que las instituciones encargadas de la “re-
ducción selvícola” accedieran a tierras sufcientes para establecerlos y convertirlos
en agricultores independientes.
La visión del Estado del 52 sobre la realidad de los pueblos indígenas de las
tierras bajas y sobre el papel del oriente boliviano en el desarrollo nacional no se
diferenció en esencia de la visión que tuvieron los gobiernos conservadores, li-
43
Lehm et al., 1994: 26-27.
Conhictos ambienta|es en areas prote¤idas de Bo|ivia
79
berales y republicanos. En ambos momentos históricos se buscó abrir el oriente
a la colonización para el impulso de una vigorosa actividad agrícola e industrial
que fortaleciera al Estado nacional a través de la colonización de tierras baldías, la
reducción de grupos étnicos marginales y la promoción de la agropecuaria y ex-
tracción de recursos naturales. Las diferencias de fondo entre ambas concepciones
residieron en la implantación por parte del Estado del 52 de un nuevo patrón de
ocupación del espacio, con los campesinos de las tierras altas como protagonistas
de los procesos de colonización, y que tras la Reforma Agraria lograrían una enor-
me signifcación social y política que no tuvieron en el pasado; y con el impulso al
desarrollo de la región cruceña como eje central de la diversifcación económica,
para la vertebración del oriente con el occidente.
La situación del norte de La Paz durante los años que precedieron a la Revo-
lución Nacional se caracterizó por su estancamiento económico y desarticulación
del resto del país. La elite local dejó de ser un grupo de poder económico, aunque
mantenía sus privilegios como sector infuyente en los centros urbanos de la región;
las haciendas agropecuarias fueron abandonadas y las que quedaron funcionaban en
condiciones precarias. La población indígena estaba comprendida por comunidades
aymaras en la puna de Pelechuco, por comunidades quechuas (amestizadas con
lecos y tacanas) en la parte baja de Pelechuco y por comunidades y asentamientos
tacanas en un extenso territorio de la provincia Abel Iturralde, compartiendo el
hábitat con grupos reducidos de araonas y ese-ejjas
44
. En los años setenta, el sistema
tacana de autoridades (corregidor, cacique, policía y huarajes o colaboradores) fue
abolido en Ixiamas por los ganaderos y otros representantes del poder local, y en su
lugar se crearon sindicatos agrarios y se establecieron agentes cantonales y comités
cívicos
45
.
En este contexto social y económico surge en la década del setenta la nueva
política de desarrollo del norte de La Paz, denominada “marcha hacia el Norte”, que
tendrá signifcativos impactos en términos demográfcos, socioculturales, producti-
vos, ambientales y de tenencia de la tierra. El diseño de esta política se estructuró
44
Silva et al., 2002: 70.
45
Wentzel, 1991: 11-57.
Fstudio de caso sobre e·periencias de manejo de conhictos en e| Cran Paisaje Madidi
80
sobre la base de que esta región (las zonas de yungas, piedemonte y llanura amazó-
nica), poseía importantes riquezas naturales y se encontraba despoblada. Aunque el
proyecto no llegó a ejecutarse como estaba planteado, por falta de fnanciamiento
y decisión política del gobierno central, las acciones promovidas por CORDEPAZ
dotaron de grandes extensiones tierra a empresas y personas individuales, dando
lugar al latifundio, reducción de los espacios territoriales de los pueblos indígenas,
producción agrícola reducida en parcelas pequeñas por colonizadores de las tierras
altas y extracción desordenada e insostenible de especies forestales y de recursos de
la fauna silvestre.
La “marcha hacia el Norte” se basó en dos proyectos: el Complejo Industrial
de Azúcar, Alimentos Balanceados y Alcohol y el Plan de Asentamientos Humanos,
bajo un modelo agrícola de tenencia de la tierra
46
, que incluían la construcción de
una central hidroeléctrica en el Bala y la producción petrolera. Cuatro aspectos re-
saltan de la acción de CORDEPAZ y su política de desarrollo del norte de La Paz,
por sus efectos socioeconómicos y políticos:
Promoción de movimientos poblacionales. Uno de los objetivos del proyecto
agroindustrial de CORDEPAZ fue la promoción de la colonización en la zona de
infuencia de San Buenaventura para la producción de caña de azúcar, sin consi-
derar la presencia y derechos de los indígenas de la zona. La apertura de vías de
comunicación hacia el norte de La Paz (Palos Blancos-San Borja y San Buenaven-
tura-Ixiamas), incentivaron la llegada en 1979 de las primeras familias de coloniza-
dores de Chuquisaca y Tarija, y en los siguientes años se establecieron campesinos
del altiplano y valles en la zona comprendida entre San Buenaventura y Tumupasa,
posesionándose de lotes de entre seis y 26 ha
47
. La presencia de colonizadores ori-
ginó un nuevo patrón de asentamiento basado en la parcela y modifcaciones en
los modelos productivos tradicionales, con el uso de insumos químicos para la
agricultura, el surgimiento de cooperativas y la orientación de la producción hacia
el mercado
48
.
46
Bilbao la Vieja, 1987: 65.
47
Wentzel, op. cit.:13 y 23; Bilbao la Vieja; op cit.: 74.
48
Wentzel, 1986: 18-19.
Conhictos ambienta|es en areas prote¤idas de Bo|ivia
81
Dotación de tierras que originaron el latifundio. Entre 1966 y 1986 el Consejo
Nacional de Reforma Agraria (CNRA) distribuyó 938.343 hectáreas a 697 propieta-
rios en las provincias Iturralde y Franz Tamayo, dando lugar a que el 15% del norte
paceño se encontrara en poder del latifundio, con dotaciones que alcanzaban a alre-
dedor de 88 ha, muy por encima de lo permitido en la Ley de Reforma Agraria de
1953
49
, en favor de cooperativas, sociedades agrícolas y ganaderas. Estas dotaciones
no cumplieron con la función social para la que fueron destinadas de acuerdo a las
disposiciones de la Ley de Reforma Agraria de 1953, y muchas de ellas se realizaron
contraviniendo las normas establecidas, como la titulación de tierras sin constata-
ción en terreno
50
. En contraste, solamente algunas comunidades tacana contaban
con títulos de propiedad individual y ningún asentamiento de pequeños propietarios
colonizadores había logrado en estos años obtener títulos de propiedad de la tierra
51
.
Actividades productivas en predios obtenidos por CORDEPAZ. El proyecto
agroindustrial comenzó a ejecutarse en 1979, con la obtención por parte de COR-
DEPAZ de dos concesiones de tierra por un total de 100.000 ha, de las cuales se
debía desmontar 2.700 ha (de 5.000 planifcadas) para la producción de caña
52
. En
1977 CORDEPAZ acuerda con algunas empresas madereras el aprovechamiento
forestal de áreas ubicadas dentro de sus concesiones, a través de autorizaciones de
aprovechamiento único del Centro de Desarrollo Forestal (CDF). Con el ingreso
de grandes empresas madereras a la zona, la problemática de la tenencia y uso de
la tierra se vuelve aún más compleja. Las siete empresas con áreas de corte que se
encontraban superpuestas con el territorio de los tacana concentraron 823.830
ha para el aprovechamiento forestal, que se realizó bajo la modalidad de permiso
de corte anual
53
hasta 1991, y a partir de esta fecha a través de contratos a largo
49
Bilbao la Vieja, op. cit.: 57.
50
Ibíd.: 122-125.
51
Wentzel, 1991: 13 y 22.
52
Ibíd.: 12.
53
El Reglamento de la Ley Forestal de 1974 establecía que el permiso de corte anual sólo se
podía otorgar a empresas de cuarta categoría y en bosques que, por su vocación, serían desti-
nados a usos no forestales en el futuro; sin embargo, la mayoría de las empresas funcionaron
hasta 1991 bajo esta modalidad en todos los bosques, incluidos los de producción. Este es
el caso de las empresas del norte de La Paz.
Fstudio de caso sobre e·periencias de manejo de conhictos en e| Cran Paisaje Madidi
82
plazo. La extracción de madera se realizaba sin una planifcación que permitiera
determinar los volúmenes de extracción acorde con el potencial reproductivo de
cada especie, las prácticas silviculturales y la reposición forestal, lo que dio lugar a
una tala selectiva de las especies de mayor demanda en el mercado, desperdicio de
la madera y deterioro de los bosques
54
.
El proceso de colonización en la zona de Rurrenabaque, en cuya jurisdicción
se encuentra parte del área de la Reserva de Pilón Lajas, enfrentaría a partir de los
años sesenta importantes transformaciones sociales como resultado de la política de
colonización promovida por el Instituto Nacional de Colonización (INC), a través
del Proyecto Yucumo-Rurrenabaque
55
. Este proceso se daría de manera indepen-
diente al desarrollado por CORDEPAZ en la zona de San Buenaventura.
La colonización en esta región del Beni se inició en los años sesenta cuan-
do se abrió una brecha del tramo caminero entre Yucumo y Rurrenabaque. En
1980 el INC organizó el ingreso de un primer grupo de colonizadores compuesto
de 100 familias. En 1982 llegaron al área nuevos contingentes de colonizadores
originarios de Potosí y del lago Titicaca. El despido masivo de mineros en 1985,
por la quiebra de COMIBOL, motivó la llegada de otro grupo importante de
colonizadores
56
. La gran mayoría de los colonizadores llegó a recibir un lote de 25
ha por dotación del INC, y sólo un pequeño porcentaje (aproximadamente 18%)
obtendría títulos de propiedad
57
. En 1994 la población de colonizadores (mayo-
ritariamente quechuas y aymaras) del área de Rurrenabaque-Yucumo ascendía a
8.900 habitantes (1.781 familias), establecida en 53 colonias, y se encontraba
ubicada en la zona de amortiguación de la Reserva de Pilón Lajas, principalmente
a lo largo de la carretera
58
.
54
Chiovoloni, 1996: 95; Quiroga y Salinas, 1996: 147, 155 y 158.
55
El proyecto Yucumo-Rurrenabaque fue concebido originalmente como Rurrenabaque-
Sécure con una extensión de 750.000 ha, comprendidas entre los cantones San Borja y
Rurrenabaque de la provincia Ballivián y el cantón Sécure de la provincia Moxos, del depar-
tamento del Beni. Lehm et al., 1994: 12.
56
Ibíd.: 35-38.
57
Ibíd.: 67-70.
58
Ibíd.: 80.
Conhictos ambienta|es en areas prote¤idas de Bo|ivia

Entre los elementos de análisis que resaltan de la experiencia de la coloniza-
ción del Proyecto Yucumo-Rurrenabaque, y que permiten comprender los cambios
sociales que se originaron y los confictos que se afrontaron por la tenencia de la
tierra y uso de los recursos naturales, se encuentran los siguientes:
La colonización no respondió a una política de desarrollo regional y de planif-
cación del uso del espacio. Si bien el Proyecto Yucumo-Rurrenabaque fue planteado
para generar un polo de desarrollo, integrar a los departamentos y fomentar la
agropecuaria por colonos, en la práctica la ocupación de tierras se realizó de manera
caótica, respondiendo a la necesidad de liberar las presiones económicas y sociales
provocadas por la crisis económica del país en los ochenta. Esto dio lugar a la su-
perposición de derechos entre los nuevos colonizadores y los antiguos, a la falta de
seguridad en la tenencia de la tierra –ya que las dotaciones no iban acompañadas
de los títulos respectivos– y a las defcientes condiciones de vida por la falta de
infraestructura básica.
Desconocimiento de los sistemas tradicionales de uso del espacio y los recursos natura-
les utilizados por los pueblos indígenas de la región. El proyecto de colonización del
INC no consideró en su verdadera dimensión las características de uso del espacio
por las poblaciones indígenas chimán y mosetén. La llegada de los colonizadores de
las tierras altas obligaron a algunas familias indígenas a replegarse hacia zonas más
inaccesibles; otras tuvieron que adaptarse incorporándose a los núcleos en calidad
de colonizadores, con dotaciones de tierras de extensiones inferiores a las que se
entregaron a los colonizadores (algunas familias chimán recibieron dotaciones de
cinco ha frente a las 25 ha que recibían los colonizadores)
59
.
Ausencia de criterios de manejo sostenible de los recursos naturales. La adjudica-
ción de tierras se llevó a cabo sin considerar las recomendaciones de los estudios
que se realizaron sobre las características ecológicas de la zona, dedicándose a la
agricultura suelos no aptos para el desarrollo de esta actividad. Asimismo, la parce-
lación de la tierra en lotes individuales y la falta de asistencia técnica en agricultura
tropical a los colonizadores que provenían del Altiplano ocasionaron deterioro am-
biental y bajos rendimientos. Los colonos, al no obtener de la agricultura un medio
59
Ibid.: 31-35
Fstudio de caso sobre e·periencias de manejo de conhictos en e| Cran Paisaje Madidi
84
adecuado para insertarse en el mercado, procedieron a la siembra de pasturas para
la cría del ganado en zonas de bosque y a la explotación de maderas preciosas. Este
proceso a su vez generó deforestación, transformación del paisaje (de bosques a
pastizales) y expansión de la ocupación de la tierra, afectando las áreas de ocupa-
ción tradicional de los pueblos indígenas y limitando las posibilidades de desarrollo
sostenible
60
.

Las reformas del Estado en la década de los noventa y los avances en el
reconocimiento de los derechos indígenas y la importancia creciente de la
gestión ambiental
El retorno a la democracia de mediados de la década del ochenta da inicio a
un proceso de cambios sociales y económicos que modifcarán la concepción del
Estado del 52 y que tendrán como eje la liberación de la economía, exigiéndole
una mayor capacidad normativa y de fscalización. Esta nueva concepción del Es-
tado coincidió con el surgimiento de nuevos temas en la agenda nacional, entre
los que se encontraban la reivindicación de los derechos territoriales y sociales de
los pueblos indígenas, las demandas regionales, el medio ambiente y la equidad de
género.
A principios de los años noventa, con los avances de la investigación científca
y los estudios realizados sobre el estado de conservación de la biodiversidad en
diferentes regiones ecológicas, el país comienza a tomar conciencia sobre las con-
secuencias del irracional uso de la tierra y los recursos naturales y de los problemas
ambientales relacionados con la erosión de suelos, la deforestación, la degradación
de ecosistemas forestales, la amenaza de extinción de especies de la vida silvestre y
la contaminación de aguas
61
.
60
Ibid.: 137-139.
61
De acuerdo al Perfl Ambiental de Bolivia (1986), la erosión de suelos afectaba el 41% de la
superfcie del país, equivalente a 418.000 km
2
. El Mapa Forestal de Bolivia (1995), señala
que en un laso de 18 años, entre 1975 y 1993, se deforestaron aproximadamente 3 millones
de ha, a un promedio de 168.000 ha por año, especialmente en la Chiquitania, el Chapare
y el norte de La Paz. Según datos de mediados de la década del noventa, la mara, el roble y
el cedro constituían el 51% del aprovechamiento forestal. (Mancilla, R. 1994).
Conhictos ambienta|es en areas prote¤idas de Bo|ivia
85
Con la promulgación de la Ley de Medio Ambiente (1992) y las reformas
del Estado, que se llevaron a cabo entre 1993 y 1997, se abre la posibilidad de
que la gestión ambiental pueda ser asumida como parte integrante del desarrollo
nacional. La creación del Ministerio de Desarrollo Sostenible y Medio Ambiente y
la promulgación de los reglamentos de la Ley de Medio Ambiente y las leyes sec-
toriales (INRA, Forestal, de Participación Popular), así como la ratifcación de los
Convenios sobre Biodiversidad, Desertifcación y Cambio Climático, establecen
un marco institucional y normativo para la conservación y manejo de los recursos
naturales y el ordenamiento del acceso y uso de la tierra y los recursos naturales.
Asimismo, en estas disposiciones legales se establecen regulaciones que reconocen
los derechos indígenas y su protagonismo en el desarrollo (creación de distritos
indígenas, educación intercultural y bilingüe, consolidación de tierras y territorios,
manejo forestal exclusivo en tierras comunitarias de origen, participación en la
gestión de las áreas protegidas).
El proceso de municipalización constituye el hecho más signifcativo de la
historia reciente del país, ya que ha permitido el reconocimiento de la personalidad
jurídica de las organizaciones de base y su participación en el desarrollo local. La
Ley de Participación Popular, al ampliar las competencias de los municipios al
conjunto de la jurisdicción de la sección de provincia, incluyendo el área rural,
sentó las bases para la planifcación estratégica y territorial del desarrollo. Si bien
la gestión ambiental aún no ha sido incorporada plenamente en la planifcación
municipal, se cuenta con algunas experiencias de municipios que han establecido
áreas protegidas en su jurisdicción: en Ixiamas (La Paz) se creó la Reserva Turística
Municipal Alto Madidi, en Roboré (Santa Cruz), la Reserva Municipal Valle de
Tucavaca, y en Santa Cruz, el Área Protegida Municipal Palmera de Sao. Otros mu-
nicipios han priorizado en sus planes de desarrollo y POA acciones vinculadas con
la conservación, como es el caso de los municipios de Villa Tunari (Cochabamba),
Charazani, Pelechuco, Apolo e Ixiamas (La Paz) y Curahuara de Carangas y Turco
(Oruro).
Después de más de diez años de aplicación de las reformas en el campo am-
biental, se lograron avances importantes en el establecimiento de un sistema de
control ambiental, ordenamiento territorial, conservación de áreas protegidas, de-
Fstudio de caso sobre e·periencias de manejo de conhictos en e| Cran Paisaje Madidi
8o
sarrollo de alternativas de manejo de recursos naturales y de tecnologías para la
producción más limpia en la industria. Sin embargo, la gestión ambiental aún no
es considerada un tema esencial y transversal del desarrollo, los procesos de conser-
vación en el SNAP no están consolidados, no se cuenta con sufcientes experiencias
de manejo de recursos que aseguren sistemas de producción sostenibles y no se ha
logrado resolver la problemática de la tenencia de la tierra.
En el caso del norte de La Paz, las reformas generaron cambios signifcativos
en el escenario político y social de la región. La presencia del Estado se vio forta-
lecida con el nuevo papel de los gobiernos municipales en el desarrollo local y con
el establecimiento de las áreas protegidas de Apolobamba, Madidi y Pilón Lajas,
contribuyendo a la canalización de inversiones para la conservación y el desarrollo
(mejoramiento de servicios básicos, microriego, producción forestal comunitaria,
ecoturismo, manejo de vida silvestre, capacitación, investigación científca). Asi-
mismo la demanda de tierras comunitarias de origen en favor de los pueblos indí-
genas tacana, araona, leco, chimán y mosetén, puso en marcha el saneamiento de
tierras en la región y permitió a las comunidades indígenas recuperar parte de sus
territorios tradicionales y plantear procesos de autogestión del desarrollo.
Sin embargo, esta nueva dinámica de desarrollo ha puesto en evidencia la
existencia de limitaciones para superar la situación de pobreza de la mayoría de la
población y alcanzar niveles aceptables de justicia y equidad social. La principal
difcultad reside en la debilidad institucional de las entidades del Estado, particu-
larmente de los gobiernos municipales, lo cual ha difcultado el planteamiento de
propuestas creativas para promover alternativas económicas y fortalecer las prácti-
cas democráticas en la población local. Las acciones de la Prefectura del Departa-
mento de La Paz han continuado centradas en la apertura de caminos, sin contar
para ello con un concepto de desarrollo integral de la región, que incorpore en la
planifcación las experiencias de gestión participativa de las áreas protegidas y de
desarrollo sostenible de TCO. Los gobiernos municipales presentan debilidades
técnicas, administrativas y fnancieras que limitan sus posibilidades de responder
adecuadamente a las demandas de la población y articular las distintas propuestas
de desarrollo de los sectores sociales. Asimismo, esta debilidad se expresa en la
forma en que algunos municipios han ejercido sus funciones estatales, no siempre
Conhictos ambienta|es en areas prote¤idas de Bo|ivia
87
enmarcadas en las políticas y normas que regulan estas funciones, y protegiendo
muchas veces privilegios de determinados sectores sociales en desmedro de otros.
Los cambios que actualmente está afrontando el país plantean un nuevo es-
cenario político, económico y social, y orientaciones distintas a las desarrolladas
hasta el momento, con el desafío de resolver los problemas estructurales que ca-
racterizaron históricamente al país (exclusión social, dependencia económica, po-
breza crónica, bajos niveles educativos). Los confictos sociales de principios de la
década de 2000 generaron una profunda crisis política y social con el progresivo
debilitamiento del sistema político, su pérdida de legitimidad y representación de
las demandas de la mayoría de la población. Con las elecciones de diciembre de
2005 y la llegada al poder del Movimiento al Socialismo, principal oponente de las
reformas institucionales de los años noventa, encabezado por el líder de los cocale-
ros y primer Presidente indígena de la historia de Bolivia, Evo Morales, se plantea
una nueva orientación del Estado hacia la recuperación de su función rectora en la
conducción de la política económica, con medidas que profundizan el Referéndum
del Gas de 2004 con el pago de impuestos por las empresas petroleras y con un
plan nacional de desarrollo que pone el acento en el desarrollo económico y social
de los pequeños productores, comunidades indígenas y campesinas y trabajadores
del ámbito urbano.
El Plan Nacional de Desarrollo (2006) se basa en la concepción de “Vivir
Bien”, noción que implica el respeto a la diversidad e identidad cultural, las relacio-
nes interculturales, el reconocimiento comunitario, la solidaridad y complemen-
tariedad y la demanda de humanización del desarrollo, y que se funda en la capa-
cidad de fortalecer los vínculos entre las culturas del país y la naturaleza. El plan
de desarrollo defne tres transversales de las estrategias de desarrollo: innovación,
manejo del medio ambiente y equidad social, cultural y de género, y establece, en la
estrategia productiva, un componente sobre recursos ambientales. El enfoque de la
política ambiental se orienta a la generación de conocimientos e innovaciones tec-
nológicas, incorporando los saberes locales a la gestión sostenible e integral de los
recursos hídricos, al desarrollo del potencial forestal y de la biodiversidad (bienes y
servicios ambientales) y a la gestión efciente de las áreas protegidas, recogiendo las
propuestas de la Estrategia Nacional de Biodiversidad (2001).
Fstudio de caso sobre e·periencias de manejo de conhictos en e| Cran Paisaje Madidi
88
La estructura institucional del sector ambiental ha sido modifcada con la
desaparición del Ministerio de Desarrollo Sostenible. Los temas de tierra y biodi-
versidad han sido asumidos por el actual Ministerio de Desarrollo Rural y Agro-
pecuaria; la planifcación territorial y el control y calidad ambiental se encuentran
bajo la responsabilidad del Ministerio de Planifcación y Desarrollo y se ha creado
el Ministerio del Agua para conducir la política del agua y el manejo de cuencas.
Si bien el Plan Nacional de Desarrollo no hace una referencia específca a la po-
lítica de tierras, se espera que éste será uno de los temas prioritarios que abordará
la actual administración del Estado, lo que tendrá, a su vez, efectos en la gestión
ambiental.
Características socioeconómicas
Demografía
De acuerdo al último censo realizado por el INE en 2001, la población del
norte de La Paz alcanza a 86.745 habitantes. La mayor parte está concentrada en el
área rural (72.946 habitantes, que corresponden al 84% de la población total). Los
principales pueblos de la región son Guanay (6.451), Palos Blancos (2.961), San
Buenaventura (2.264) y Apolo (2.123). En el lado beniano, los municipios vincu-
lados con la RBTCO Pilón Lajas, Rurrenabaque y San Borja, suman 48.031 habi-
tantes, de los cuales 27.823, es decir, la mayoría (58%) reside en el área urbana.
En conjunto, la población de los 10 municipios vinculados con Madidi, Apo-
lobamba, Pilón Lajas y TCO Tacana asciende a 134.776 habitantes, de los cuales
41.622 (INE, 2001) se encuentran en el área urbana. El número de comunida-
des rurales es de aproximadamente 200, entre indígenas, campesinos del lugar y
colonizadores, involucrando a cuatro organizaciones indígenas y 17 centrales de
colonizadores
62
.

62
WCS y SERNAP, 2002, I-9 y 10.
Conhictos ambienta|es en areas prote¤idas de Bo|ivia
89
Tabla 3. Población de los municipios vinculados con Madidi, Apolobam-
ba, Pilón Lajas y la TCO Tacana, e índices de pobreza
Municipio Población Índice de pobreza (%)
Total Urbana Rural
Norte de La Paz 86.745 13.799 72.946 80,3
Ixiamas 5.625 –- 5.625 70,4
San Buenaventura 6.203 2.264 3.939 75,1
Apolo 13.271 2.123 11.148 90,2
Pelechuco 5.115 –- 5.115 89,0
Charazani 9.262 –- 9.262 89,5
Curva 2.213 –- 2.213 91,9
Guanay 28.365 6.451 21.914 66,0
Palos Blancos 16.691 2.961 13.730 70,2
Municipios del Beni vinculados
con la RBTCO Pilón Lajas
48.031 27.823 20.208 71,9
Rurrenabaque 13.668 8.460 5.208 65,7
San Borja 34.363 19.363 15.000 78,2

Fuente: Censo Nacional de Población y Vivienda 2001 (INE, 2002a); INE y PNUD, 2005.
Los diez municipios presentan tasas positivas de crecimiento en el período
intercensal 1992-2001, principalmente los municipios de Ixiamas, San Buenaven-
tura, San Borja, Rurrenabaque y Palos Blancos, que se caracterizaron por ser parte
de los procesos de colonización. Este incremento poblacional suele ir acompañado
de una mayor demanda de recursos naturales, principalmente de tierras para fnes
agropecuarios, generando una mayor presión sobre los ecosistemas y un constante
crecimiento de la frontera agrícola. Esto se manifesta en el surgimiento de nuevas
comunidades rurales y en la expansión de los centros urbanos de Ixiamas, San Bue-
naventura, Rurrenabaque, San Borja y Palos Blancos
63
.
63
Este análisis fue realizado por Juan Pablo Ramos en 2004 para el presente estudio.
Fstudio de caso sobre e·periencias de manejo de conhictos en e| Cran Paisaje Madidi
90
Tabla 4. Tasas de crecimiento de los municipios vinculados con Madidi,
Apolobamba, Pilón Lajas y la TCO Tacana
Municipio Censo 1992 Censo 2001 Tasa de crecimiento intercensal
Ixiamas
S. Buenaventura
Apolo
Pelechuco
Guanay
San Borja
Rurrenabaque
Palos Blancos
Curva
Charazani
3.618
4.608
12.877
4.742
27.319
24.251
9.065
12.643
1.589
8.406
5.625
6.203
13.271
5.115
28.365
34.363
13.668
16.691
2.213
9.262
55%
35%
3%
8%
4%
42%
51%
32%
39%
10%
Total 109.118 134.776 24%
Fuente: Juan Pablo Ramos, en base a datos del INE.
En la tabla 5 se muestra el incremento poblacional desde el Censo de 1950
hasta el 2001 en las provincias involucradas con este complejo, principalmente
en los casos de las provincias de Abel Iturralde, Larecaja, Ballivian y Sud Yungas,
donde casi se triplica la población de hace cinco décadas
64
.
64
Ibíd.
Conhictos ambienta|es en areas prote¤idas de Bo|ivia
91
Tabla 5. Población provincial vinculada con Madidi, Apolobamba,
Pilón Lajas y TCO Tacana
Provincia Censo 1950 Censo 1976 Censo 1992 Censo 2001
Franz Tamayo
Abel Iturralde
Larecaja
Ballivián (Beni)
Sud Yungas
Bautista Saavedra
13.666
3.076
30.684
11.041
24.606
10.310
16.437
5.132
46.269
24.739
45.497
10.119
17.619
8.226
68.762
47.420
51.930
9.995
18.386
11.828
68.026
68.174
57.859
11.475
Fuente: Juan Pablo Ramos con base a datos de los censos de 1950 al 2001, INE.
En la tabla 6 se muestra el incremento de la densidad poblacional en la región
desde 1950. Este indicador muestra, como tendencia, un incremento en la presión
sobre los ecosistemas, que debe ser analizado en relación a otros aspectos, entre
ellos la tecnología, la capacidad fnanciera y el mercado
65
.
Tabla 6. Densidad poblacional de las provincias vinculadas con Madidi,
Apolobamba, Pilón Lajas y TCO Tacana
Provincia Extensión en km
2
Año 1950 Año 2001
Franz Tamayo
Abel Iturralde
Larecaja
Ballivián (Beni)
Sud Yungas
Bautista Saavedra
15.900
42.815
8.110
40.444
5.770
2.525
0,9
0,07
3,8
0,3
4,3
4,1
1,2
0,28
8,4
1,7
10,0
4,5
Fuente: Juan Pablo Ramos en base a datos de los censos de 1950 al 2001, INE.
65
Ibíd.
Fstudio de caso sobre e·periencias de manejo de conhictos en e| Cran Paisaje Madidi
92
Problemática socioeconómica
Los municipios del norte de La Paz se encuentran entre los que presentan un
mayor nivel de pobreza en el país (ver tabla 3); un alto porcentaje de la población
(80,3%) no ha satisfecho sus necesidades básicas. En similar situación se hallan los
municipios de Rurrenabaque y San Borja, aunque presentan condiciones de vida
relativamente mejores (71,9%). De acuerdo a los diagnósticos (DRP) realizados en
las comunidades vinculadas con el PNANMI Madidi y la TCO Tacana
66
, la mayo-
ría de éstas no cuenta con agua potable ni con sistemas de saneamiento ambiental.
El agua que la población consume proviene de los ríos, lagunas y arroyos, sin recibir
un tratamiento previo. Las viviendas están construidas de manera precaria y muy
pocas familias utilizan energía eléctrica o gas licuado.
Los servicios de salud son casi inexistentes, no se cuenta con postas sanitarias
ni con promotores capacitados en atención primaria en salud. Si bien la mayoría
de las escuelas de las comunidades se encuentran dentro del proceso de transfor-
mación educativa, las condiciones en las que funcionan son aún defcientes, no
tienen la infraestructura ni el equipamiento necesarios (faltan aulas, baños, biblio-
tecas, campos deportivos y materiales educativos). La mayor parte de las escuelas
sólo cuentan con el nivel primario; los alumnos que desean continuar sus estudios
deben trasladarse a otros lugares, limitando sus posibilidades de acceder a mayores
niveles de instrucción, lo que a su vez incide en una importante migración rural-
urbana.
Por otra parte, las comunidades del norte de La Paz han identifcado otros
problemas que las afectan y que limitan sus posibilidades de desarrollo. Entre éstos
se encuentran la debilidad organizativa, la insufciente participación en la gestión
municipal, la falta de alternativas de mejoramiento económico y el deterioro de los
66
Durante la elaboración de la Estrategia de Desarrollo Sostenible para la TCO Tacana I
(2001) y el Plan de Manejo del PNANMI Madidi (2002), se realizaron 66 diagnósticos
rurales participativos (DRP) en las comunidades vinculadas, con el apoyo técnico de WCS
y CARE. Este mismo trabajo fue completado en las comunidades de la TCO Tacana II y de
la RBTCO Pilón Lajas (2004-2006).
Conhictos ambienta|es en areas prote¤idas de Bo|ivia

sistemas agropecuarios. Los problemas de la organización social están relacionados
con la falta de liderazgo, desunión entre sus miembros y tensiones internas dentro
de las organizaciones matrices, dando lugar a divisiones, falta de coordinación y
difcultades para estructurar propuestas que permitan afrontar los problemas que
afectan a las comunidades.
Con relación a los problemas de desarrollo económico y manejo de recursos na-
turales, existen coincidencias entre comunidades al señalar que los factores que inciden
en la baja producción agropecuaria se deben al defciente manejo de suelos, la pérdida
de los conocimientos y prácticas culturales, la utilización de tecnologías inadecuadas
para los ecosistemas agrícolas tropicales, las difcultades de intercambio comercial y
acceso a nuevos mercados y la escasa disponibilidad de capitales de inversión, lo que
da lugar a una oferta reducida de productos en el mercado, a la pérdida de cosechas y
al deterioro de la biodiversidad de la región. Mencionan como otro factor limitante
del desarrollo económico la falta de estudios técnicos que permitan identifcar alter-
nativas de uso de recursos naturales para el desarrollo del potencial de la región, como
el ecoturismo, el uso de plantas medicinales, la apicultura y la artesanía.
Características de los actores sociales
Los actores sociales del norte de La Paz y de la zona comprendida entre Yu-
cumo y Rurrenabaque pertenecen a diferentes categorías sociales y están represen-
tados por organizaciones sociales que fueron creadas para cumplir funciones de
articulación y canalización de las demandas de la población y de mediación con
las instituciones del Estado. Los grupos más representativos son las comunidades
de los pueblos indígenas de la región (tacanas, lecos, chimanes y mosetenes), los
campesinos originarios de Larecaja (que se identifcan como agricultores del lugar),
los inmigrantes recientes de origen quechua y aymara, denominados colonizado-
res, y que reivindican su identidad de campesinos o trabajadores agropecuarios, y
la población urbana conformada por mestizos, inmigrantes recientes o de mayor
antigüedad y familias indígenas originarias.
Los objetivos del conjunto de las organizaciones de la sociedad civil se dirigen
al mejoramiento de las condiciones de vida de la población; sin embargo, existen
Fstudio de caso sobre e·periencias de manejo de conhictos en e| Cran Paisaje Madidi
94
diferencias en su enfoque de trabajo y en las estrategias utilizadas para el logro
de resultados. Los comités cívicos se movilizan en función de los intereses de la
población urbana y en el mejoramiento de la infraestructura caminera y servicios
básicos, utilizando la presión como medio para lograr resultados. Las organizacio-
nes sindicales centran sus esfuerzos en el desarrollo agropecuario y canalización
sus demandas mediante la presión a las instituciones estatales. En relación con las
organizaciones indígenas, sus objetivos se dirigen a la consolidación de sus tierras
comunitarias de origen y a la promoción de proyectos de manejo de recursos na-
turales para el mejoramiento de la economía familiar. Sus estrategias de trabajo se
basan en la negociación y establecimiento de alianzas con otros sectores para la
consecución de sus objetivos. El análisis realizado sobre las relaciones interinsti-
tucionales de los actores sociales vinculados con el PNANMI Madidi
67
, muestra
que éstas son complejas y dinámicas y que están mediadas por los problemas que
enfrentan, las alianzas coyunturales que establecen para el logro de determinados
fnes y las relaciones interpersonales entre sus líderes.
La percepción que unos actores tienen respecto a la identidad cultural de
los otros revela que la afrmación de la propia identidad se basa en la negación y
descalifcación del otro, lo que constituye un obstáculo para la construcción de
relaciones fuidas y de mutuo respeto. Los dirigentes de las federaciones sindicales
consideran a las organizaciones indígenas –Central de Pueblos Indígenas Tacanas
(CIPTA), Pueblos Indígenas Lecos de Larecaja (PILCOL) y Central Indígena de
Pueblos Lecos de Apolo (CIPLA)– como desprendimientos de las organizaciones
campesinas. Por otra parte, la sociedad regional juzga a los campesinos inmigrantes
de las tierras altas como un sector que tiende a acaparar tierras y a depredar los
recursos naturales, y que no siempre está dispuesto al diálogo para resolver los
problemas.
La construcción de alianzas y relaciones entre organizaciones de la sociedad
civil se ha visto infuida por las desconfanza entre miembros de una organización
y entre organizaciones y por la acción política de los gobiernos municipales, de-
67
Ver Lehm et al., 2002: 63. En este estudio se identifcan y analizan a los grupos sociales más re-
presentativos, sus características organizativas y sus relaciones entre sí y con los gobiernos locales.
Conhictos ambienta|es en areas prote¤idas de Bo|ivia
95
terminada por prácticas que favorecen el clientelismo, el manejo discrecional de
lo público y el interés político
68
, dando lugar a la exclusión de sectores sociales de
las decisiones y benefcios de la gestión municipal e incrementando los niveles de
desconfanza en las relaciones entre actores sociales.
Confictos ambientales vinculados con la gestión de las áreas pro-
tegidas de Madidi, Apolobamba y Pilón Lajas, y la demanda terri-
torial de la TCO Tacana
La noticia más antigua que tenemos de confictos ambientales en el norte de
La Paz data de principios del siglo XX, en plena época de la goma. Las peticiones de
tierras baldías y la llegada de inmigrantes a los pueblos de la región generaron con-
fictos de tenencia de la tierra con los pueblos indígenas. Existen casos documenta-
dos de comunidades que hicieron llegar recursos y oposiciones a los juzgados y or-
ganismos del Estado para la defensa de sus territorios. Uno de estos fue el memorial
presentado en 1908 por la comunidad tacana de Tumupasa al prefecto de La Paz
69
,
solicitándole que no se adjudicaran tierras baldías en su territorio, denunciando la
presencia de personas con intención de apropiarse de sus tierras y comunicándole
que su población era contribuyente del Estado y que sus tierras estaban dedicadas
al cultivo de sus chacos y a la realización de actividades extractivistas
70
.
Aunque este tipo de confictos por la tenencia de la tierra y el uso de los re-
cursos naturales se suscitaron desde la época de la goma, y probablemente antes en
la época de la quina, la colonización y las actividades empresariales agropecuarias
68
Ibíd.: 56
69
Solicitud de los contribuyentes de Tumupasa. Ver Soux, “Caupolicán en el siglo XIX, es-
tructura agraria de la provincia”, en Soux et al., 1991: 120.
70
Los pobladores tacana de Tumupasa e Ixiamas eran los principales productores de cacao
en la región. Con este producto pagaban su contribución al Estado y solventaban algunos
otros gastos. Ver Chávez, “La mercantilización de la economía regional”, en Soux et al.,
1991:142.
Fstudio de caso sobre e·periencias de manejo de conhictos en e| Cran Paisaje Madidi
9o
y forestales de las décadas de los sesenta, setenta y ochenta, sumadas a los proble-
mas de superposición de derechos de propiedad y uso de la tierra y los recursos,
generaron confictos que adquirieron una mayor dimensión política y social por la
frecuencia con que éstos se dieron y por el carácter violento que tuvieron algunos
de ellos. En la zona de colonización Quiquibey-Rurrenabaque se originaron con-
fictos por la adjudicación de parcelas de tierra a nuevos colonizadores superpuestas
a las adjudicadas a los más antiguos y a cooperativas agroindustriales. Esta situación
condujo a un proceso de deforestación para la siembra de pastos a fn de justifcar
una adjudicación que en la práctica no era efectiva, dando lugar a la especulación
de tierras y a acciones violentas entre colonizadores. Este fue el caso de la cooperati-
va Wara Wara (constituida principalmente por mineros relocalizados), que en 1986
obtuvo del INC tierras para la producción agrícola en el mismo núcleo que años
antes había sido adjudicado a una cooperativa de colonos de Challapata. A pocos
meses de iniciadas las actividades de habilitación de tierras, éstos se presentaron
para reclamar sus tierras abandonadas, produciéndose enfrentamientos violentos,
denuncias y acciones legales ante el juzgado de San Borja. Finalmente la coopera-
tiva Wara Wara tuvo que retirarse del núcleo y asentarse en otro sin autorización
del INC
71
.
La llegada de empresas madereras a la zona de Pilón Lajas ocasionó diversos
confictos entre empresas y colonizadores a propósito del aprovechamiento de los
recursos forestales. Los primeros confictos registrados datan de mediados de la
década de los ochenta, cuando el Centro de Desarrollo Forestal otorgó permisos
de aprovechamiento forestal a empresas madereras en las áreas de colonización.
Los colonos explotaban los recursos forestales dentro de sus núcleos y establecían
convenios con las empresas que se les superponían para la entrega de determinadas
cantidades de madera a cambio de que las empresas realizaran algunas inversio-
nes en infraestructura y servicios básicos. Estos convenios muy pocas veces fueron
71
En el estudio realizado sobre las características socioeconómicas de Pilón Lajas se identifca-
ron varios confictos de superposición de tenencia de la tierra, entre ellos el enfrentamiento
entre la cooperativa Wara Wara (constituida por mineros relocalizados) y aquella constitui-
da por inmigrantes procedentes de Challapata. Lehm et al., 1994: 39-40.
Conhictos ambienta|es en areas prote¤idas de Bo|ivia
97
cumplidos por los madereros, por lo que se produjeron querellas judiciales, toma
de instalaciones por parte de las federaciones y otro tipo de acciones
72
.
En el norte de La Paz, la presencia maderera fue también motivo de confictos.
En 1986 se organizó el Comité Cívico Provincial para protestar contra las empresas
madereras, y en 1990, a raíz de los problemas del pago de regalías, el Comité Cívico
tomó varias dependencias de CORDEPAZ para presionar al gobierno
73
. A partir
de 1988 las autoridades de Tumupasa denunciaron el saqueo de recursos naturales
por empresas madereras y “cuartoneros”. Por su parte, los pobladores de Ixiamas
denunciaron que las empresas tenían en concesión la mitad del territorio de esta
provincia (un millón de ha), explotando mara, cedro y roble, y que las regalías ma-
dereras llegaban como “cuenta gotas” a través del Fondo Provincial de Desarrollo
(Presencia, 5 de abril de 1994). Defendiéndose de estas acusaciones, la Cámara
Forestal Distrital de La Paz denunció el saqueo de madera por “cuartoneros” que
ingresaban a las áreas de las empresas y que no pagaban derechos de monte ni rega-
lías (La Razón, 8 de julio de 1995)
74
. El reconocimiento de los territorios indígenas,
como resultado de la Marcha por el Territorio y la Dignidad, signifcó el recorte de
las áreas de aprovechamiento forestal de algunas empresas en el Bosque de Chimán
y su compensación en otras áreas en el norte de La Paz, reproduciéndose de esta
manera el conficto entre empresas y la población local. Otro de los temas de con-
ficto en el norte de La Paz fueron las pugnas entre los inmigrantes colonizadores y
los propietarios de latifundio. En opinión de los analistas de CEDLA (1987): “los
inmigrantes, pese a haber formado sindicato y algunas cooperativas, sus derechos
entran en conficto a la hora en que aparecen los propietarios del latifundio para
disputarles legalmente la tierra”.
Esta confictiva realidad social tendió a agravarse en los siguientes años con el
establecimiento de la administración de las áreas protegidas, sobre todo de Madidi
y Pilón Lajas, y el saneamiento y titulación de tierras comunitarias de origen. En
la base de datos del SNAP se registraron en total 22 confictos ambientales, que se
72
Lehm et al., 1994: 42-43.
73
Sondra Wentzel, 1991: 59.
74
Quiroga y Salinas, 1996: 180.
Fstudio de caso sobre e·periencias de manejo de conhictos en e| Cran Paisaje Madidi
98
desarrollaron entre 1995 y 2005 (ver mapas 4, 5 y 6). Éstos estuvieron relaciona-
dos con el aprovechamiento de recursos naturales, principalmente maderables, el
saneamiento de tierras, el establecimiento de asentamientos ilegales y la realización
de obras y proyectos de desarrollo en las áreas protegidas. Los confictos por la
demanda y saneamiento de las TCO Tacana I, San José de Uchupiamonas y Lecos
Apolo, condujo a disputas entre organizaciones sociales por la creación de nuevas
instancias organizativas indígenas, y a la oposición de sectores sociales y municipios
a su titulación, arguyendo que las TCO se constituirían en un freno para el desarro-
llo municipal, el acceso a la tierra y los recursos naturales y la ampliación del radio
urbano de centros poblados de la región.
Confictos por la extracción de madera en áreas protegidas
Desde el inicio de la gestión de Apolobamba, Madidi y Pilón Lajas se afron-
taron diversos confictos por la extracción de madera. Esta actividad ha signifcado
(y aún signifca) una de las mayores amenazas para la conservación de la biodi-
versidad, y ha demandado por parte de las direcciones, particularmente de Pilón
Lajas y Madidi, importantes esfuerzos para controlar la extracción ilegal de madera,
realizando patrullajes permanentes, decomisos, procesos administrativos y acciones
legales.
A principios de la década del noventa, el motosierrismo se había convertido en
una de las actividades económicas más importantes de la región, en la que participa-
ban indígenas, colonizadores y sectores urbanos, muchas veces con el aval de las auto-
ridades municipales, por las facilidades de obtener con la venta de la madera ingresos
rápidos y en efectivo
75
. Al agotarse la madera en la zona de colonización, ubicada en el
área inmediata de infuencia de Pilón Lajas, el abastecimiento de madera se realizaba
ingresando dentro de la reserva. Con la nueva Ley Forestal de 1996 y las acciones de
protección de Pilón Lajas, el motosierrismo empezó a disminuir signifcativamente,
aunque no se lo llegó a controlar de manera efectiva. Actualmente los problemas de
tala de bosques que afectan a la reserva, principalmente en la zona de protección de
75
SERNAP y VSF, 1997: 82.
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102
cuencas, entre las serranías del Bala, Muchane y Chepite, están relacionados con
la actividad maderera de colonizadores de los núcleos ubicados a lo largo de la
carretera y, en menor grado, con la de algunos comunarios indígenas. Si bien los
decomisos de madera han generado tensiones entre los colonos y la Dirección de
Pilón Lajas, no se han producido propiamente confictos con las comunidades, sal-
vo en casos excepcionales. Uno de estos casos ha sido el conficto con la comunidad
de El Sillar, ubicada en la zona sur de la reserva, en el Municipio de Palos Blancos.
Las tensiones con esta comunidad se dieron en varias oportunidades, desde 1996,
con el ingreso de colonos al área para extraer madera y establecer asentamientos,
intensifcándose los problemas a partir de 2001 con el inicio del saneamiento de
tierras
76
.
En el Parque Madidi, los confictos por la extracción de madera se dieron con
mayor frecuencia durante los primeros años de su gestión. Grupos de cuartoneros,
que en 1997 alcanzaban un número de aproximadamente 40, cada uno integrado
por un promedio de 30 personas, extraían madera de la zona del río Tuichi. Los
decomisos de madera mara fueron realizados de manera sistemática por el cuerpo
de protección del área, en un operativo realizado en diciembre de 1997 se decomi-
saron 3.600 troncas de madera (equivalentes a 1.200 árboles), que correspondieron
a 1.800.000 p
2
. En algunos casos, las comunidades (como Azariamas y San José de
Uchupiamonas) contribuyeron, en trabajo conjunto con la Dirección del área, las
Fuerzas Armadas y el Comité de Gestión, al desalojo de los grupos de cuartoneros
que talaban madera en el Tuichi.
Las acciones realizadas por las direcciones de las áreas para el manejo de con-
fictos se dirigieron al cumplimiento de la normatividad, lo que dio lugar a una
relación confictiva con algunas comunidades, como fue el caso de Pilón Lajas con
El Sillar. Esta comunidad llegó a plantear su rechazo a la gestión del área, impi-
diendo incluso el ingreso de los guardaparques a la zona para la realización de las
76
El saneamiento en Pilón Lajas generó confictos con las comunidades de colonos, especialmen-
te de El Sillar, La Cascada, Sumac Orco, Luz del Paraíso, Herradura y El Cerrito, en el mu-
nicipio de Palos Blancos, debido al ingreso de colonizadores dentro del área para abrir chacos y
tumbar árboles maderables, con la fnalidad de lograr que el INRA les reconociera derechos de
tenencia de la tierra.
Conhictos ambienta|es en areas prote¤idas de Bo|ivia
10¯
actividades rutinarias de control y vigilancia. Los procesos administrativos seguidos
a comunarios de El Sillar ahondaron aún más el conficto. En relación a este tema,
la Dirección de Pilón Lajas considera que la actividad del cuartoneo no ha sido
realizada con el fn de perjudicar a la reserva, sino porque existen necesidades eco-
nómicas y un mercado que estimula la tala de árboles, y que en la medida en que la
gestión del área brinde alternativas reales y apoye las iniciativas de las comunidades,
esta práctica tenderá a desaparecer.
Confictos con empresas por la revocación de concesiones forestales en Pilón Lajas
En 1996, cuando se inició la gestión de Pilón Lajas, existían tres empresas
forestales: Berna Sucesores S.R.L, Monte Redondo y Selva Negra, que obtuvieron
sus áreas de corte a partir de los años ochenta y contratos de aprovechamiento de 20
años desde 1991. Además otras empresas, como Bella Vista y El Pino, operaban con
contratos que habían sido frmados después de la creación de la reserva, la primera
a través de dos contratos de aprovechamiento único, suscritos con cooperativas, y la
segunda con un contrato a largo plazo.
La puesta en funcionamiento de Pilón Lajas se produce en el momento de
cambio del régimen forestal y coincide con la intensifcación de las denuncias de la
población local sobre la explotación de la madera por parte de las empresas, lo que
determinó que el Estado iniciara acciones legales para investigar la situación de las
empresas dentro del área, detener las actividades ilegales y exigir la reparación de los
daños ambientales. Los dos casos de confictos que la administración de la reserva
enfrentó por la ilegalidad de las operaciones forestales de las empresas El Pino y Bella
Vista y la improcedencia del mantenimiento de la vigencia del derecho forestal otor-
gado a la empresa Berna Sucesores
77
, se caracterizaron por la aplicación de estrategias
de resolución de confictos en un marco estrictamente legal, ya que se trataba de la
77
Las otras dos empresas que tenían permisos de aprovechamiento forestal dejaron de operar
en la reserva: Monte Redondo perdió parte del área que se sobreponía con la reserva por
resolución de la Superintendencia Forestal y Selva Negra abandonó voluntariamente su
concesión.
Fstudio de caso sobre e·periencias de manejo de conhictos en e| Cran Paisaje Madidi
104
anulación de derechos de aprovechamiento forestal que habían sido contraídos de
manera irregular o que se pretendía mantener sin cumplir las disposiciones transito-
rias de la nueva Ley Forestal de 1996.
El análisis de la documentación legal de las empresas El Pino y Bella Vista de-
mostró que los contratos de ambas empresas vulneraban las normas legales y que,
por tanto, la actividad forestal que desarrollaban en el área era ilegal. En el caso de
la empresa El Pino, el contrato de aprovechamiento forestal con el CDF, suscrito en
1995, tres años después de la creación de la reserva, violaba el DS 23110, que esta-
blece la prohibición de nuevas concesiones forestales dentro del área, y transgredía
el DS 22884 de la Pausa Ecológica. Asimismo, se identifcó una serie de irregula-
ridades en la ubicación del área de aprovechamiento forestal, cuyas coordenadas
se localizaban fuera de la reserva, en la provincia Ballivián del departamento del
Beni, y otras anomalías en el proceso de constitución de la empresa. Por su parte,
la empresa Bella Vista operaba en base a dos contratos de aprovechamiento forestal
único, suscritos con el CDF y las cooperativas agropecuarias Quiquibey, Chico
Ltda. y Tunari Ltda. Los límites y la extensión de las áreas de aprovechamiento no
estaban especifcados en los contratos, lo que impedía su ubicación exacta. Ambos
contratos fueron otorgados violando los decretos de creación de la reserva y de la
Pausa Ecológica e incumpliendo la Ley Forestal de 1974, que disponía que para
obtener ese tipo de contratos se requería ser dueño de la tierra, aspecto que no fue
tomado en cuenta en el momento de la frma de los contratos con las cooperativas,
ya que éstas no poseían títulos de propiedad de la tierra que las acreditara para
realizarlos.
Siguiendo las recomendaciones de la evaluación legal de las empresas, en julio
de 1996 la entonces Secretaría Nacional de Recursos Naturales, dependiente del
Ministerio de Desarrollo Sostenible, y la Prefectura del Departamento de La Paz
presentaron ante el Ministerio Público una denuncia penal en contra de los repre-
sentantes legales de las referidas empresas. Formalizada la denuncia, el Ministerio
Público dispuso la confscación de la maquinaria de las empresas y la paralización
de sus actividades de explotación forestal.
El proceso penal contra las empresas se alargó por casi tres años (1996-1999).
Inicialmente, la Superintendencia Forestal determinó la nulidad de los contratos
Conhictos ambienta|es en areas prote¤idas de Bo|ivia
105
que habían sido otorgados a las empresas El Pino y Bella Vista y la realización de
un estudio para evaluar los daños ambientales. El informe de este estudio permitió
determinar los volúmenes de madera extraída y el daño ambiental causado, así
como los montos económicos para la reparación de estos daños y la indemnización
por los árboles tumbados. En base a los estudios periciales y al acta del Comité de
Gestión de la Reserva
78
, la Superintendencia Forestal emitió, en agosto de 1996,
dos resoluciones fjando las multas a las empresas. Éstas no impugnaron las reso-
luciones y aceptaron la sanción pecuniaria a través de memoriales de respuesta.
Sin embargo, con el cambio de administración en la Superintendencia Forestal
no se dio continuidad a la ejecución de las resoluciones, debilitando los proce-
sos judiciales en curso. El Viceministerio de Medio Ambiente y la Prefectura del
Departamento de La Paz desistieron de los procesos penales, previa frma de un
acuerdo transaccional, que impuso multas menores a las empresas y que no guardó
los recaudos necesarios para asegurar el pago de las mismas.
El conficto legal con la empresa Berna Sucesores tuvo características distin-
tas a las enfrentadas con las empresas El Pino y Bella Vista, ya que la lucha legal
emprendida por la administración de la Reserva de Pilón Lajas se centró en la anu-
lación del derecho forestal de la empresa dentro del área, dando lugar a un largo
y complejo proceso administrativo, que duró desde 1997 a 2001, y que concluyó
con la frma de un convenio entre Conservación Internacional y Berna Sucesores,
mediante el cual la empresa recibió una compensación económica a cambio de su
retiro defnitivo del área de corte.
Los principales actores en el conficto fueron la Dirección de la RBTCO Pi-
lón Lajas, el SERNAP, la Superintendencia Forestal y la empresa Berna Sucesores
79
.
La Dirección de Pilón Lajas, apoyada por el SERNAP, asumió el liderazgo de la
78
Acta frmada en la reunión del Comité de Gestión de la Reserva, realizada entre el 28 y 30
de septiembre de 1996, por sus miembros: DNCB, RBPL, VSF, las alcaldías de Rurrena-
baque y Palos Blancos, el Gran Consejo Chimán, el Consejo Regional Chimán y Mosetén,
comités cívicos de Rurrenabaque y Alto Beni y FECAR.
79
En fecha 6 de diciembre de 1991 la empresa maderera Berna Sucesores S.R.L. suscribió el
contrato N° 012/91 de aprovechamiento forestal a largo plazo con el CDF-Regional Norte,
sobre un área de 185.000 ha, ubicada en la provincia Ballivián del departamento del Beni.
Fstudio de caso sobre e·periencias de manejo de conhictos en e| Cran Paisaje Madidi
10o
defensa de la reserva para evitar que se le concediese a la empresa la conversión
de su contrato de aprovechamiento forestal a largo plazo en concesión forestal,
sosteniendo, entre otras razones, que el contrato otorgado a Berna adolecía de irre-
gularidades en su constitución y aplicación
80
, que la ubicación de gran parte del
área de corte, en zonas de pendiente superiores a 45%, la imposibilitaba realizar
legalmente un aprovechamiento forestal
81
, y que la extensión solicitada coincidía
con la zona núcleo del área, hábitat de numerosas especies de fauna silvestre, varias
de ellas amenazadas, endémicas y de distribución restringida.
Inicialmente la Superintendencia tuvo una posición a favor de la reserva, re-
chazando la solicitud de la empresa para la conversión de su contrato en concesión
y resolviendo la reversión al Estado de la superfcie otorgada en el contrato de
aprovechamiento forestal. Fundamentaba su decisión en las disposiciones de la
Ley INRA, que prohíbe el otorgamiento de concesiones forestales en áreas prote-
gidas y que privilegia el derecho de aprovechamiento forestal de las comunidades
indígenas en las tierras comunitarias de origen sobre las concesiones, contratos o
autorizaciones de aprovechamiento forestal. Posteriormente, y ante un recurso de
revocatoria interpuesto por Berna, la posición de la Superintendencia Forestal se
modifcó a favor de los intereses de la empresa, considerando que su derecho fo-
restal (contrato) se encontraba vigente, revocó la resolución en la que la propia Su-
perintendencia le negaba la conversión, otorgó a Berna derechos sobre 185.000 ha
y notifcó a la Dirección Nacional de Conservación de la Biodiversidad (DNCB)
80
El informe del trabajo de consultoría elaborado por el Dr. Freddy Heinrich señala: “No
existe documento de solicitud de contrato a largo plazo, así como documento de homolo-
gación de dicho contrato, por tanto la actividad que realiza esta empresa es ilegal. No cuenta
con un profesional forestal a tiempo completo, violando el contrato de aprovechamiento
forestal y el Art. 96 del Reglamento de la Ley Forestal de 1974.Los volúmenes autorizados
violan el Art. 82 del mismo Reglamento. La empresa maderera Berna Sucesores S.R.L. se
encuentra ocasionando grave daño ambiental por los turbiones y erosiones de los lechos y
bancos de los arroyos, violando el Art. 68 de este Reglamento”
81
De acuerdo al artículo N° 35° a) del Reglamento de la Ley Forestal, no se puede realizar
explotación forestal en laderas con pendientes superiores al 45% y las cataloga como tierras
de protección.
Conhictos ambienta|es en areas prote¤idas de Bo|ivia
107
que debía sujetarse al artículo 6° de la Ley Forestal, que dispone que la revocatoria
de derechos de utilización forestal otorgados a particulares deberá hacerse cuando
sobrevenga causa de utilidad pública, previo pago de justa indemnización del daño
emergente.
A pesar de que el Sistema de Regulación Sectorial (SIRESE)
82
intervino en el
conficto, anulando las resoluciones dictadas por la Superintendencia Forestal (en
las que defende la posición de BERNA) e instruyéndole que se pronunciara sobre
la solicitud original de la empresa para la obtención de la concesión parcial sobre
80.000 ha, la Superintendencia en diferentes resoluciones reiteró su decisión de
mantener la vigencia del contrato de aprovechamiento forestal a largo plazo, en
contra de los dispuesto expresamente por SIRESE, sin considerar los argumentos
técnicos y jurídicos de la Dirección de Pilón Lajas y sin demostrar la legalidad de
la obtención del derecho forestal por Berna y los resultados de la auditoría forestal
correspondiente.
La empresa Berna Sucesores realizó acciones administrativas para que se le
concediese inicialmente el benefcio de conversión voluntaria al régimen de conce-
siones, amparándose en las disposiciones transitorias de la Ley Forestal N° 1700.
En esta primera solicitud planteó la conversión parcial sobre 80.000 ha, incurrien-
do en errores de procedimiento que, de acuerdo al análisis legal de la reserva, le qui-
taba validez a su solicitud
83
. Posteriormente, Berna Sucesores solicitó nuevamente
que se le otorgara la conversión en concesión sobre 185.000 ha, es decir sobre el
total de la superfcie fjada en su contrato de aprovechamiento forestal, argumen-
tando que la empresa había cumplido con todos los requisitos técnicos y legales
82
El SIRESE actuó en suplencia del SIRENARE desde 1996 hasta 2000.
83
En su solicitud de conversión parcial al régimen de concesiones, la empresa Berna se dirigió
al secretario nacional de Desarrollo Sostenible y Medio Ambiente, autoridad inexistente; su
solicitud no llevaba las frmas legalizadas del representante legal, el asesor legal ni el profe-
sional forestal, como exige el artículo 98 parágrafo I de la Ley Forestal. Presentaba un sello
que, según informe elaborado por el SIRESE, correspondía a la notaria de Fe Pública Dra.
Gaby del Carpio Gutiérrez; sin embargo, la reserva obtuvo una certifcación de la Corte
Superior del Distrito por la cual se evidencia que la referida doctora no era notario de Fe
Pública.
Fstudio de caso sobre e·periencias de manejo de conhictos en e| Cran Paisaje Madidi
108
que se le exigían para la conversión. Casi al fnal del proceso, la empresa interpuso
ante la Corte Suprema de Justicia un recurso contencioso administrativo contra el
SIRENARE, para la devolución de las 105 mil ha que el SIRESE había instruido
se restituyesen al Estado.
Simultáneamente al desarrollo de las acciones judiciales, Conservación In-
ternacional, una de las instituciones de apoyo a la gestión de Pilón Lajas, entró en
contacto con la empresa Berna Sucesores con la fnalidad de negociar una solución
defnitiva al conficto. Estas negociaciones concluyeron con la frma de un conve-
nio el 30 de noviembre de 2001, mediante el cual Berna Sucesores se comprome-
tió, a cambió de una compensación económica de $US 170.000.00, a renunciar
a los derechos forestales otorgados por la Superintendencia Forestal sobre 78.050
ha y al retiro de las acciones ante la Corte Suprema de Justicia. El SERNAP aceptó
la colaboración de Conservación Internacional para precautelar de la forma más
rápida la integridad de la reserva, ya que el proceso administrativo podía extenderse
por un tiempo indefnido.
Un primer análisis del proceso legal que se siguió durante más de cinco años y
que no logró agotar el procedimiento administrativo, muestra las difcultades que
se afrontaron en la interpretación de las normas del nuevo régimen forestal y su
aplicación en las áreas protegidas. Las diferentes posiciones que se asumieron du-
rante este conficto se sustentaban en el cumplimiento de la ley; sin embargo, más
allá de las argumentaciones de cada uno de los actores, el problema de fondo radicó
en las limitaciones normativas existentes, ya que la Ley Forestal y su Reglamento no
prevén en las normas generales ni en las disposiciones transitorias la situación de los
contratos de aprovechamiento forestal establecidos con anterioridad a la creación
de las áreas protegidas, considerando que éstas se encuentran en un régimen legal
especial y que, por tanto, requieren de una normatividad específca que garantice la
conservación de la biodiversidad. Por otro lado, estas discrepancias entre la Secreta-
ría Nacional de Recursos Naturales y la Superintendencia, mostraron las difculta-
des por las que muchas veces atraviesa el Estado para la aplicación de normas y para
lograr el resarcimiento de los daños y perjuicios causados por terceros.
Otro elemento importante de análisis es la dimensión social que alcanzó el
conficto en la región. En el transcurso del proceso, los actores locales (gobierno
Conhictos ambienta|es en areas prote¤idas de Bo|ivia
109
municipal de Rurrenabaque y organizaciones de base y cívicas) demostraron su
compromiso con la reserva, asumiendo un papel de defensores en contra de la em-
presa, lo que era comprensible dados los problemas que en el pasado afrontaron los
colonizadores e indígenas con las empresas madereras. Las acciones legales que la
Dirección del área llevó a cabo fueron respaldadas por el Consejo Regional Chima-
ne y Mosetén (CRTM), el Comité Cívico de Rurrenabaque y la Federación Espe-
cial de Comunidades Agroecológicas de Rurrenabaque (FECAR), así como por el
gobierno municipal y el corregimiento de Rurrenabaque, a través de notas y votos
resolutivos dirigidos al Ministerio de Desarrollo Sostenible y la Superintendencia
Forestal
84
. En el contenido de las notas se expresa preocupación por la posibilidad
de que Berna Sucesores obtenga la concesión parcial solicitada, advirtiendo que
la actividad forestal de la empresa produciría impactos ambientales en la reserva y
ningún benefcio para los pobladores locales, como había ocurrido en el pasado. En
algunas notas incluso se anunciaban medidas de presión en caso de que se concre-
tara el otorgamiento de la concesión. En una reunión realizada en agosto de 2000
en la localidad de Rurrenabaque, en la que estuvieron presentes el ministro de De-
sarrollo Sostenible y Planifcación, funcionarios del SERNAP y representantes de
Berna Sucesores, las organizaciones de base (indígenas y sindicales) e instituciones
públicas locales manifestaron de manera unánime y enfática su rechazo al ingreso
de la empresa en el área protegida, señalando en el acta de la reunión que no se
permitiría el inicio de los trabajos forestales de Berna
85
.
84
Cartas de FECAR (02.12.98), del Comité Cívico de Rurrenabaque (09.12.98) y del Co-
rregidor de Rurrenabaque (02.12.98) dirigidas a la viceministra de Medio Ambiente. Carta
del Comité Cívico de Rurrenabaque (08.04.99) dirigida al FOBOMADE. Carta de alcalde
de Rurrenabaque (06.09.00) dirigida al MDSP. Carta de la Alcaldía, el Consejo Municipal,
el Comité de Vigilancia de Rurrenabaque y FECAR (01.09.00) dirigida al MDSP. Carta de
la Alcaldía y Comité de Vigilancia de Rurrenabaque, FECAR y OCOR (16.09.00) dirigida
al SERNAP. Nota de prensa La Prensa, 11.09.00.
85
Acta de la reunión de Rurrenabaque de fecha 18 de agosto de 2000 (no fue frmada por
el entonces ministro de Desarrollo Sostenible, que asumió la oposición a las acciones del
SERNAP para la salida de la empresa Berna de la Reserva).
Fstudio de caso sobre e·periencias de manejo de conhictos en e| Cran Paisaje Madidi
110
Confguración de Confictos en torno al Turismo
La actividad turística en el norte de La Paz comienza a desarrollarse en los años
setenta con la empresa turística TAWA, que construye un albergue, senderos turís-
ticos y dos pistas de aterrizaje a orillas de la laguna Santa Rosa, cerca de la parte baja
del río Tuichi. Durante la década de los ochenta se produce un importante fujo
de turistas a Rurrenabaque, desde donde se organizan excursiones a áreas aledañas
y se establecen campamentos rústicos a lo largo de la parte baja del río Tuichi, que
actualmente forma parte del Parque Madidi
86
. En los años noventa esta actividad
se incrementa y amplía a otras zonas de la región (sabanas de Santa Rosa, hacia el
norte de Rurrenabaque, y visitas a comunidades indígenas a lo largo del río Qui-
quibey, en Pilón Lajas). Este crecimiento del turismo se da de forma espontánea y
con muy poca planifcación por parte de los gobiernos municipales y las agencias
de turismo. La presencia de las áreas protegidas de Madidi y Pilón Lajas crea nuevas
condiciones para el desarrollo del ecoturismo en la región: acrecienta su valor al
promoverse acciones efectivas de conservación de la vida silvestre, atrae inversiones
para proyectos de ecoturismo, involucrando a comunidades indígenas que se en-
cuentran a lo largo del río Tuichi (Madidi) y del río Quiquibey (Pilón Lajas), y da
inicio a un proceso de ordenamiento y control de las actividades turísticas.
A partir de 1993, la Fundación Eco Bolivia comienza a desarrollar actividades
de apoyo a las comunidades tacanas en la titulación de sus tierras. Posteriormente
su trabajo se orienta a la promoción del ecoturismo en Madidi y Pilón Lajas, sin
una adecuada coordinación con el Ministerio de Desarrollo Sostenible. El conficto
con la fundación se origina en 1997, cuando el Consejo Municipal de Ixiamas y
el CIPTA hacen denuncias públicas en su contra respecto a su participación en la
creación de comunidades inexistentes y de organizaciones paralelas comunales y
supracomunales
87
, con la fnalidad de captar recursos económicos para proyectos.
86
Jazmín Caballero, 2003: 3.
87
Voto resolutivo del CIPTA, Tumupasa, 21.06.97; voto resolutivo del Consejo Municipal
de Ixiamas, 10/06/97. CICOTI (organización tacana de Ixiamas) se gestó durante estos
confictos, con el apoyo de Eco Bolivia. 10/6/90.
Conhictos ambienta|es en areas prote¤idas de Bo|ivia
111
A estas denuncias se suman otras
88
en las que las organizaciones de base e insti-
tuciones locales la acusan por su falta de transparencia en el manejo de fondos y
escasos benefcios de los proyectos de desarrollo y apoyo a la demanda territorial de
las comunidades tacanas.
Por otra parte, la construcción de infraestructura y el desarrollo de actividades
de operación turística por parte de la fundación en el Parque Madidi, en el sector
de Caquiahuara, próximo a las comunidades tacanas de San Miguel y Villa Alcira,
y en el sector de Charque, dentro de Pilón Lajas, sin cumplir con los requisitos
establecidos en el Reglamento General de la Gestión de Áreas Protegidas (1996),
dieron lugar a confrontaciones entre la fundación y el SERNAP que duraron más
de seis años y que involucraron a otras instituciones, organizaciones de base y co-
munidades de la región. A fnes de 1997, el SERNAP conformó una comisión
evaluadora para analizar la situación de las actividades de Eco Bolivia, concluyendo
que éstas se realizaban sin licencia ambiental y recomendando la paralización de sus
operaciones turísticas, así como la realización de una investigación sobre el destino
de colectas etnobotánicas y la recolección de especies de animales o vegetales, rea-
lizadas por esta institución.
El conficto se agudizó cuando en el año 2000 Eco Bolivia inició tres proce-
sos de titulación de tierras ante el INRA en las zonas de Gallareta y Caquiahuara,
en el Parque Madidi, y en la zona de Charque, en Pilón Lajas. Estos procesos de
titulación fueron rechazados por el INRA porque no cumplían con los requisitos
establecidos en la normatividad agraria y porque no demostraban su legitimación
sobre la propiedad agraria. En el caso de Caquiahuara, la solicitud de saneamiento
simple fue rechazada puesto que se presentó fuera del plazo legal, cuando ya había
concluido la etapa de pericias de campo (dando lugar a la preclusión de su dere-
cho), y porque esta área era utilizada tradicionalmente por las comunidades de San
Miguel y Villa Alcira
89
.
88
Voto resolutivo de la Federación Sindical de Trabajadores Campesinos de la Provincia Itu-
rralde, La Paz, 11/10/96; voto resolutivo del CIPTA, Tumupasa, 21/06/97; voto resolutivo
del CIPTA, CPILAB; Comité Cívico, Alcaldía y Consejo Municipal de San Buenaventura,
San Buenaventura, 27/02/98.
89
Ver carta de René Salomón, director nacional del INRA, dirigida a Rosa María Ruiz, direc-
tora de Eco Bolivia, de fecha 26/06/01.
Fstudio de caso sobre e·periencias de manejo de conhictos en e| Cran Paisaje Madidi
112
Al mismo tiempo que Eco Bolivia mantenía una confrontación legal con el
SERNAP y las direcciones de Madidi y Pilón Lajas, se encontraba enfrentada a las
organizaciones e instituciones locales (autoridades municipales, comités cívicos,
comités de vigilancia), que en varias oportunidades habían solicitado a las autorida-
des nacionales su expulsión de la provincia Iturralde
90
. El 6 de septiembre de 2001,
la “Mancomunidad de Comunidades del Río Beni”, integrada por las comunida-
des de San Miguel, Torewa, Carmen Florida, Real Beni, San Antonio, Asunción del
Quiquibey, y respalda por las organizaciones de base e instituciones de la región,
inicia un bloqueo en el río Beni para la expulsión de Eco Bolivia de la región.
Sobre la base del procedimiento de queja, establecido en el DS Nº 26140,
la Confederación de Pueblos Indígenas de Bolivia (CIDOB) y el SERNAP, aten-
diendo las demandas de las comunidades e instituciones locales, presentaron ante
el Comité de Seguimiento y Supervisión de ONG/IPDS, solicitudes de suspensión
de la fundación del registro de ONG sobre la base de las denuncias, votos resolu-
tivos y quejas presentadas por la población indígena, colonizadores, municipios,
subprefecturas y operadores de turismo. El comité (integrado por los ministerios de
Justicia, Asuntos Campesinos y Desarrollo Sostenible, CSUTCB, CSCB, CIDOB,
CMC Bartolina Sisa y dos ONG) emite la Resolución Nº 01/01 (del 19 de sep-
tiembre de 2001) por la cual recomienda al Ministerio de Hacienda la suspensión
de la Fundación Eco Bolivia del Registro de ONG. El Ministerio de Hacienda,
mediante nota VIPFE/DGFE/PRF-04943/2001, procede a la suspensión de ese
registro.
En respuesta al procedimiento de queja, Eco Bolivia presenta un amparo
constitucional contra el director del SERNAP, los directores de Madidi y Pilón La-
jas y el Consejo Indígena del Pueblo Tacana (CIPTA), acusándoles de violar sus de-
rechos y garantías constitucionales. El Tribunal de Amparo (mediante Resolución
90
Ver votos resolutivos de pedidos de expulsión de Eco Bolivia frmados por el Gobierno
Municipal de San Buenaventura (13/07/98), los gobiernos municipales de Ixiamas y San
Buenaventura, el CIPTA, el Consejo de Pueblos Indígenas de La Paz (CPILAP) y el Comité
Cívico de San Buenaventura (27/02/98), el Gran Consejo Chimán (28/04/00) y la Federa-
ción Sindical de Productores Agropecuarios de la provincia Abel Iturralde (29/04/01).
Conhictos ambienta|es en areas prote¤idas de Bo|ivia
11¯
Nº 040/01-SSA 1, de fecha 26 de septiembre de 2001), declara improcedente el
recurso. La Resolución es elevada a conocimiento del Tribunal Constitucional, que
mediante Sentencia Constitucional Nº 1244/01-R de fecha 20-11-01 determina
que: “…las autoridades recurridas al aplicar las disposiciones que rigen la mate-
ria no cometieron acto ilegal alguno... al contrario actuaron conforme a derecho,
no pudiendo el Amparo Constitucional, trastocar como pretende la recurrente su
única y exclusiva fnalidad que es la protección de los derechos humanos concul-
cados”.
El 30 de octubre de 2001, el Cuerpo de Protección del Parque Madidi inicia
un proceso administrativo
91
en contra de la Fundación Eco Bolivia por una serie
de infracciones cometidas contra el área protegida: construcción de infraestructura
dentro del área protegida sin autorización ni licencia ambiental, incumplimiento
de instrucciones y tenencia de animales de fauna silvestre. En respuesta, Eco Bolivia
presenta un recurso de apelación ante el director del SERNAP y un recurso indi-
recto de inconstitucionalidad ante el Tribunal Constitucional en contra del Regla-
mento General de Áreas Protegidas, pretendiendo dejar sin efecto el proceso admi-
nistrativo, mediante la derogatoria de los artículos que regulan este procedimiento,
así como las infracciones y sanciones, e impugnando al propio Sistema Nacional de
Áreas Protegidas. El Tribunal Constitucional, mediante Sentencia Constitucional
Nº 22/2002 de fecha 6 de marzo de 2002, declara infundado el recurso interpuesto
por Eco Bolivia y establece que: “…las construcciones u obras realizadas sin haber
obtenido previamente su autorización no pueden ser consideradas como propiedad
privada a ser garantizada y protegida, de acuerdo a lo dispuesto por el Art. 22-i de
la Constitución, puesto que tales obras, al margen de ser ilegales, tiene un impacto
negativo, que lesionan el área protegida...”.
En el marco de la Sentencia del Tribunal Constitucional, el director de Ma-
didi dicta el auto de fecha 25/03/01, mediante la cual se instruye a Eco Bolivia
la entrega de las cabañas decomisadas. Al no acatarse el auto a pesar de habérsele
enviado una nueva comunicación, el 10 de abril de 2002 la Dirección del área
91
Resolución Nº 07/2001 de 12 de noviembre de 2001, emitida por la Dirección del PNAN-
MI Madidi en contra de Eco Bolivia.
Fstudio de caso sobre e·periencias de manejo de conhictos en e| Cran Paisaje Madidi
114
procede al desmantelamiento de las cabañas. Frente a estas acciones, Eco Bolivia
inicia una agresiva campaña de difusión en contra de la Dirección del Parque Ma-
didi y presenta nuevamente ante el Tribunal Constitucional un recurso directo de
nulidad contra la Resolución Administrativa Nº 010/2002 (emitida por el director
del SERNAP en contra de la apelación de Eco Bolivia). El Tribunal Constitucional
declara infundado el recurso mediante Sentencia Constitucional Nº 63/2002.
Durante el desarrollo del conficto, la Dirección del PNANMI Madidi asu-
mió medidas administrativas y judiciales –denuncias, procesos administrativos,
recursos constitucionales, audiencias públicas y juicios– en contra de Eco Bolivia
por el establecimiento de infraestructura turística dentro del parque y la tenencia
de animales en cautiverio. Estas acciones fueron llevadas adelante con la asesoría de
la Dirección Jurídica del SERNAP y con el apoyo de otras instituciones estatales,
como el INRA y los municipios de Apolo y Rurrenabaque, en alianza con el CIP-
TA y las comunidades indígenas afectadas. Asimismo, las direcciones de las áreas
protegidas desarrollaron actividades de información hacia la opinión pública (notas
de prensa, artículos) y reuniones con instituciones locales que respaldaron a Madidi
y Pilón Lajas, como fue el caso de los operadores de turismo y la Federación Sindi-
cal de Productores Agropecuarios de Abel Iturralde, y con instituciones de apoyo a
la gestión de estas áreas (WCS, CI, CARE).
Las acciones que Eco Bolivia llevó adelante se centraron en la realización de
campañas de desprestigio contra el SERNAP y en el seguimiento de procesos lega-
les, recursos constitucionales y un juicio penal contra los funcionarios del SERNAP
(extinguido), para continuar desarrollando sus actividades turísticas en el área. En
el transcurso del conficto, Eco Bolivia estableció alianzas con las autoridades de
los municipios de Ixiamas y San Buenaventura, que realizaron acciones en contra
del parque (votos resolutivos, movilizaciones y denuncias), y con el comité cívico
de San Buenaventura, que inicialmente apoyó la salida de Eco Bolivia de la zona, a
través de la frma de votos resolutivos.
El Comité de Gestión jugó un rol fundamental condenando la acción de Eco
Bolivia y emitiendo resoluciones de apoyo a la Dirección del parque. Las activida-
des de difusión y la acción del Comité de Gestión contribuyeron a desarrollar una
mayor conciencia y capacidad de control social en relación con la conservación de
los recursos naturales.

Conhictos ambienta|es en areas prote¤idas de Bo|ivia
115
Confictos por la apertura de caminos a través del Parque Nacional Madidi
Aunque la construcción de caminos no constituye un tema nuevo en la plani-
fcación del desarrollo de La Paz, ya que anteriores gestiones de la Prefectura y los
municipios lo consideraron también como una de sus prioridades, las acciones em-
prendidas por la Prefectura en 2003 para la apertura de caminos dentro del Parque
Nacional Madidi, sin tomar en cuenta la normatividad ambiental ni los impactos
a la biodiversidad, provocaron discrepancias entre instituciones estatales y fuertes
reacciones en la región y a nivel de la opinión pública nacional.
Los diferentes planes de desarrollo elaborados en los últimos años
92
estable-
cieron como uno de los pilares del desarrollo departamental la complementación
caminera del norte paceño, su integración con los departamentos de Beni y Pando
y su inserción internacional. La política de integración vial del norte de La Paz
planteó las siguientes prioridades:
• En relación con la red fundamental, mejoramiento y mantenimiento del
trayecto San Buenaventura-Tumupasa-Ixiamas, conclusión y mejoramiento
del tramo Ixiamas-Madidi y construcción del tramo Ixiamas-Puerto Heath-
Chivé-Porvenir-Cobija.
• En relación con la red complementaria, construcción del tramo Apolo-Ixia-
mas y los que le preceden: por el sector occidental del departamento, Esco-
ma-Charazani-Apolo, y por el sector oriental, Caranavi-Apolo.
De acuerdo al Plan Departamental de Desarrollo Económico y Social (2000),
la construcción y mejoramiento de estos caminos permitiría integrar las zonas de
producción aurífera de la provincia Larecaja y potenciar la producción agrícola en
Yungas y Alto Beni, la pecuaria en Ixiamas y la forestal en esta provincia y en San
Buenaventura. El Plan de Desarrollo plantea la gestión ambiental como un tema
estratégico, haciendo mención a la presencia de las áreas protegidas (Apolobamba,
Madidi y Pilón Lajas) y a la importancia de fortalecer su sistema de control y ma-
92
Para un análisis de estos planes ver Ministerio de Desarrollo Sostenible Planifcación y Vice-
ministerio de Planifcación y Ordenamiento Territorial, 1998; Prefectura del Departamento
de La Paz, 2000.
Fstudio de caso sobre e·periencias de manejo de conhictos en e| Cran Paisaje Madidi
11o
nejo; sin embargo su tratamiento no incluyó un análisis adecuado ni propuestas
acordes con su importancia para la conservación y desarrollo sostenible del de-
partamento. A pesar de estos avances y de otros vinculados al fortalecimiento de
la gestión municipal y la participación social, las políticas de desarrollo e integra-
ción del norte de La Paz no han variado sustancialmente de la visión y política de
CORDEPAZ de los años setenta y ochenta, ya que se plantean los mismos rubros
de producción y la infraestructura caminera como medio de integración, sin un
concepto claro de desarrollo que considere la interdependencia de los aspectos eco-
nómicos, sociales y ambientales.
Durante la gestión de la Prefectura de 1997 a 2002, se construyeron tres
tramos camineros dentro del PNANMI Madidi: Apolo-Asariamas, Apolo-Pata y
Tumupasa-San José de Uchupiamonas, vulnerando el Reglamento General de la
Ley de Medio Ambiente (1995) que, en sus artículos 25 y 26, dispone la obligato-
riedad de la licencia ambiental para la construcción de obras de infraestructura, así
como prohibiciones –al igual que el Decreto Supremo de creación del parque– para
la ejecución de obras de infraestructura dentro del área. En casos excepcionales, se
requiere contar con un permiso de la Autoridad Ambiental y cumplir con la decla-
ratoria de impacto ambiental.
La agenda de la nueva gestión de la Prefectura del Departamento de La Paz,
en 2002, retoma como política central la integración del norte paceño a través de
la construcción de caminos, arguyendo que esta región presenta un “vacío geoes-
tratégico“ y que los caminos son la clave para promover el desarrollo, sin tomar en
cuenta que varios de estos caminos atravesarían el Parque Nacional Madidi: Pata-
Pelechuco, Asariamas-San Fermín, Asariamas-Ixiamas e Ixiamas-Puerto Heath.
La Dirección del Parque Madidi, ante la imposibilidad de lograr acuerdos y
coordinar con las autoridades de la Prefectura y los municipios involucrados, pre-
sentó al Ministerio de Desarrollo Sostenible un análisis técnico y jurídico sobre los
proyectos camineros
93
, demostrando la debilidad de la propuesta técnica (falta de
información técnica, de mapas georeferenciados y de un análisis real del costo de su
93
Nota de la Dirección del PNANMI Madidi enviada al SERNAP-DMA N° 0579/2002 (San
Buenaventura, 02/05/2003).
Conhictos ambienta|es en areas prote¤idas de Bo|ivia
117
construcción y de los benefcios para la región) y los problemas existentes en el in-
cumplimiento de las normas ambientales. Subrayaba que la construcción de estos
caminos no contribuiría a mejorar la comunicación interna y externa de la zona, y
que darían lugar al establecimiento de nuevos asentamientos humanos, la explota-
ción de los recursos forestales por terceros e impactos ambientales irreparables en
un área bien conservada y con potencial turístico. Recomendaba que las inversio-
nes se orientaran al mejoramiento y construcción de caminos (Charazani-Apolo),
para vincular a las comunidades entre sí y permitirles una conexión adecuada con
la ciudad de La Paz.
El conficto se inicia en mayo de 2003, cuando el Plan de Manejo del área
estaba prácticamente concluido después de un largo proceso de análisis, consulta
y planifcación participativa con los distintos actores vinculados con su gestión. La
prefectura y el Municipio de Apolo, que contaban con el apoyo de comunidades
y organizaciones de la zona, hicieron conocer públicamente el inicio de las obras
de construcción de caminos en la zona, sin contar para ello con la correspondiente
licencia ambiental y con estudios que justifcaran técnica, social y económicamente
la construcción de los caminos.
Ante esta situación, la Dirección del Parque Madidi detuvo el avance de los
caminos, denunció ante la prensa que los proyectos camineros no cumplían con la
normatividad ambiental y puso en marcha una estrategia centrada en la realización
de un estudio técnico y en la difusión de los valores naturales del Parque Nacional
Madidi y su importancia para la conservación y el desarrollo.
A partir de la posición planteada por el SERNAP y de la importante cober-
tura que la prensa le dio a esta problemática, el conficto entró en su momento
más agudo. La prefectura inició una fuerte campaña para demostrar que el parque
postergaba el desarrollo de la región. En diferentes entrevistas de prensa (La Prensa,
13 y 15 de junio de 2003), expresó que su decisión respondía a la demanda de los
pobladores del norte paceño para la apertura de caminos y que ésta estaba respal-
dada por la Mancomunidad de Municipios del Norte Paceño Tropical (Tipuani,
Ixiamas, Apolo, Mapiri, Caranavi y Guanay), que llegó a declararse en emergencia,
demandando las obras camineras (La Prensa, 18 y 19 de junio y 19 de agosto de
2003). Entretanto los municipios de Apolo e Ixiamas, apoyados por los comités
Fstudio de caso sobre e·periencias de manejo de conhictos en e| Cran Paisaje Madidi
118
cívicos, dieron inicio a acciones de presión emitiendo votos resolutivos y amena-
zando con medidas radicales, incluido el bloqueo de caminos. Los guardaparques
del área tuvieron que ser retirados por las amenazas y agresiones que sobre ellos
ejercieron las autoridades y vecinos de Apolo. Un consejero provincial de Franz
Tamayo llegó incluso a advertir que si el gobierno se negaba a abrir los caminos, los
apoleños recurrirían a los madereros, que se habían ofrecido para apoyar la apertura
de una ruta.
Paralelamente surgieron una serie de expresiones de apoyo al Parque Madidi
por parte de las instituciones ambientalistas (LIDEMA, WCS, CI) y de grupos
de estudiantes universitarios que se manifestaron pacífcamente en contra de los
caminos por el Parque Nacional Madidi, lo que fue un hecho signifcativo ya que
era la primera vez que en Bolivia se producía una movilización urbana a favor de
un área protegida. El Centro de Estudiantes de Biología de la UMSA organizó
una campaña de recolección de frmas para solicitar la realización de un estudio de
impacto ambiental de las rutas impulsadas por municipios del norte y la prefectura.
(La Prensa, 19 de agosto de 2003).
La opinión pública se inclinó a favor del parque, los periódicos más importan-
tes del país publicaron artículos y notas de prensa acerca de la riqueza biológica del
área, cuestionando al prefecto de La Paz por el inicio de la construcción de caminos
dentro del Parque Madidi sin licencia ambiental, y se debatieron los problemas del
atraso de la región, la presencia de actividades ilegales de extracción de madera y la
necesidad de buscar alternativas económicas que preservaran la biodiversidad (La
Razón, 14 de junio de 2003, La Prensa, 15 de junio y 23 de agosto de 2003).
El Ministerio de Desarrollo Sostenible inició un proceso de acercamiento y
diálogo con la prefectura y los municipios involucrados, sumándose a esta iniciati-
va la Brigada Parlamentaria Paceña, que intercedió a favor de los planteamientos de
la prefectura. Se planteó la necesidad de analizar otras alternativas para el trazo de
los caminos, principalmente la del tramo Asariamas-Ixiamas (“ruta de consenso”),
que era el más objetado por el SERNAP. Se conformó una comisión integrada
por técnicos de la prefectura y la empresa CONTEGRAL y por representantes de
los municipios de Apolo, Ixiamas y la Mancomunidad de Municipios del Norte
Paceño. Se acordó que esta comisión estaría acompañada por el jefe de protección
Conhictos ambienta|es en areas prote¤idas de Bo|ivia
119
de Madidi y un equipo de especialistas del SERNAP, conformado por un biólogo,
un botánico y un ingeniero civil, apoyados por WCS y el Herbario Nacional de
Bolivia.
La comisión inició su recorrido el 1 de agosto de 2003. El equipo técnico del
SERNAP se retiró de la comisión cuando se dio cuenta de que la denominada “ruta
de consenso” no tenía un trazo defnido y que se estaba aprovechando la ocasión
para defnir in situ una posible alternativa, aspecto que no estaba contemplado en
el acta frmada. El resto de la comisión concluyó su recorrido el 16 de agosto de
2003, informando que existían posibilidades para la construcción de un camino
entre Asariamas e Ixiamas, sin presentar una justifcación técnica. El informe
94
, que
consta de pocas páginas, en las que se describe someramente el trayecto recorrido,
fue realizado sin el apoyo de un mapa o GPS. Menciona que se trata de un bosque
seco, pobre en fora y fauna, donde no se observaron animales ni árboles de mara
que pudieran ser afectados por la apertura de un camino. Concluye señalando que
este proyecto caminero benefciará a 73 comunidades de la zona.
Por su parte, el equipo técnico del SERNAP preparó otro informe técnico
sobre los tramos propuestos por la prefectura para vincular Apolo con Ixiamas
95
,
en que se demuestra que la zona entre Asariamas y la serranía Tutumo comprende
una serie de serranías rocosas, donde se desarrolla un bosque denso formado por
árboles de mara y roble y una abundante y variada fauna, y que un camino en esta
zona sería altamente perjudicial porque se generarían procesos erosivos, impactos
en la fauna, asentamientos humanos descontrolados y explotación irracional de los
recursos naturales. También este informe menciona que entre Asariamas e Ixiamas
no se encontraron comunidades, por lo que no existe un justifcativo de benefcio
a la población local para una infraestructura vial, y que la longitud del recorrido
entre Ixiamas y La Paz pasando por Apolo es mayor que la que se recorre actual-
mente entre Ixiamas y La Paz pasando por San Buenaventura. El informe concluye
recomendando la consolidación de los tramos Charazani-Apolo (que benefciará a
94
Ver Informe de la Comisión Técnica de Inspección de la Viabilidad del Camino de Asaria-
mas, Ixiamas, dentro del PNANMI Madidi, 21/08/2003.
95
Treviño et al., 2003.
Fstudio de caso sobre e·periencias de manejo de conhictos en e| Cran Paisaje Madidi
120
20 comunidades y al pueblo de Apolo) y Apolo-Asariama (que benefciará nueve
comunidades) y la apertura de caminos vecinales que benefciarán a 25 comunida-
des dentro del parque y a 35 comunidades fuera del área.
A fnales del mes de agosto de 2003, las autoridades del Ministerio de Desa-
rrollo Sostenible, el SERNAP y la Prefectura del Departamento de La Paz analiza-
ron los resultados de ambos informes y decidieron que no se construiría un camino
dentro del Parque Nacional Madidi porque no se justifcaba y porque su categoría
de manejo no lo permitía, recomendando que se buscara otra alternativa para el
camino Apolo-Ixiamas por el área natural de manejo integrado de Madidi.
Estas contradicciones en la presentación de los resultados de los informes, así
como la imposibilidad de que se lograse constituir un equipo que presentara un
único informe técnico, muestran las difcultades del Estado para coordinar en la
aplicación de políticas, lo que ha dado lugar a que en sus reparticiones se produz-
can orientaciones distintas y, en algunos casos, contradicciones, infuidas por in-
tereses políticos. El SERNAP demostró, en varias oportunidades, que los caminos
planteados por la Prefectura del Departamento de La Paz presentaban problemas
técnicos y ambientales. En tanto, la prefectura en dos gestiones de gobierno, in-
sistió en continuar con la construcción de estos caminos, sin tomar en cuenta las
políticas del SERNAP ni los procesos que actualmente se están desarrollando en
Madidi, lo que es incomprensible tratándose de un área que ocupa una superfcie
importante del departamento y que contiene la más alta diversidad biológica del
país. El SERNAP se vio obligado –en el cumplimiento de sus atribuciones– a de-
nunciar la apertura de dichos tramos. A pesar de ello, los tractores continuaron
trabajando en los municipios de Ixiamas y Pelechuco, incumpliendo las normas y
poniendo en riesgo la seguridad de los guardaparques.
En el desarrollo del conficto, el Comité de Gestión del Parque Madidi no
llegó a asumir una postura única sobre la apertura de caminos a través del área,
debido a la existencia de opiniones divergentes entre sus miembros. Aunque este
tema fue abordado en varias reuniones del Comité de Gestión
96
, no se logró anali-
96
Actas de las reuniones del Comité de Gestión de Madidi de fechas 11/06/1999, 24/03/2002,
28/03/2003 y 04/04/2003.
Conhictos ambienta|es en areas prote¤idas de Bo|ivia
121
zar los resultados del estudio técnico sobre los impactos ambientales de los tramos
propuestos. El Comité de Gestión se limitó a afrmar que éstos eran fundamentales
para el desarrollo de la región y que, por tanto, el parque no debía oponerse a su
ejecución.
Las tensiones en el Comité de Gestión se incrementaron cuando este tema
fue tratado nuevamente durante la aprobación del Plan de Manejo del área. El
Municipio y el Comité Cívico de Apolo hicieron observaciones a la zonifcación
del área con la fnalidad de modifcarla para posibilitar la construcción del camino
por ellos propuesta, aunque éste no contaba con un trazo técnicamente defnido y
con una justifcación que demostrara su viabilidad económica, social y ambiental.
Por falta de consenso, el Comité de Gestión decidió postergar indefnidamente la
aprobación del Plan de Manejo.
En general, los actores locales no estuvieron de acuerdo con la construcción
de caminos dentro del parque, por los posibles impactos a la biodiversidad del área
y sus efectos en el desarrollo del ecoturismo. Sin embargo, existió coincidencia en
señalar que la vinculación caminera era un tema fundamental para el desarrollo
del norte de La Paz, planteando la necesidad de identifcar alternativas de tramos
camineros que preservaran la integridad física del parque.
En opinión del directorio del CIPTA y de comunarios de Tumupasa, la cons-
trucción de un camino Apolo-Asariamas-Ixiamas no traería benefcios a las co-
munidades y que, por el contrario, promovería nuevos asentamientos e impactos
dentro del parque. De igual manera, representantes de la FESPAI manifestaron que
si bien el camino Ixiamas-Puerto Heath era una necesidad para la comercialización
de la producción de la zona hacia el Perú y Brasil, se debería defnir un trazo fuera
de los límites del parque para no afectar sus zonas frágiles. Las comunidades de
Pata, Asariamas y San Fermín expresaron su desacuerdo con la construcción de los
caminos, ya que éstos limitarían el desarrollo de otras alternativas productivas y
turísticas, planteadas en el Plan de Manejo del Parque Madidi.
El Municipio de San Buenaventura coincidió con Ixiamas y la Prefectura del
Departamento de La Paz sobre la importancia de abrir un camino hacia Puerto
Heath, para vincular a la región con Pando y comercializar los productos hacia
el Brasil. Sin embargo, reconoció que la apertura de caminos dentro del parque
Fstudio de caso sobre e·periencias de manejo de conhictos en e| Cran Paisaje Madidi
122
constituye una de las principales amenazas a la conservación de la biodiversidad. La
Cámara de Turismo de San Buenaventura coincidió igualmente en la importancia
de construir el camino Ixiamas-Puerto Heath, evitando que éste atravesara el área
del parque, para no afectar el desarrollo del turismo.
En opinión de la Alcaldía de Rurrenabaque, la apertura de caminos para vin-
cular a Ixiamas con La Paz, a través de Apolo, implicaría un gran esfuerzo eco-
nómico que no se justifcaba, considerando que el Estado había ya realizado im-
portantes inversiones con la construcción de la carretera Cotapata-Rurrenabaque.
Recomendaba que se consolidara esta carretera para tener un buen camino hacia el
norte en vez de construir otro paralelo a esta ruta. Por el contrario, la Alcaldía de
Ixiamas creía que un camino desde Apolo a Ixiamas permitiría a los turistas ingre-
sar directamente a la región desde La Paz, sin tener que pasar por Rurrenabaque,
lo que evitaría que el Beni se benefciara de las riquezas y potencialidades del norte
de La Paz.
El conficto por la apertura de caminos dentro del Parque Madidi aún no ha
sido resuelto, y las instituciones de Apolo continúan presionando a la Dirección del
área y a la Prefectura del Departamento de La Paz para que se construya el camino
Apolo-Ixiamas, a pesar de que el estudio técnico realizado por el SERNAP conclu-
ye que éste no es recomendable por las razones arriba expuestas.
Las luchas del pueblo tacana por la defensa y el reconocimiento legal de su
territorio tradicional
Desde la época prehispánica, el territorio indígena del pueblo tacana está ubi-
cado en el norte de la provincia Iturralde, en el departamento de La Paz, entre los
ríos Beni, Madre de Dios, Madidi y Tuichi. Durante la época colonial, a partir del
siglo XVII, los grupos de lengua tacana fueron reducidos por los padres francis-
canos, junto con otros grupos étnicos, en los pueblos misionales de Apolobamba:
Tumupasa, Ixiamas, Apolo, Santa Cruz del Valle Ameno y San José de Uchupia-
monas. En los últimos cien años, con el establecimiento de concesiones gomeras,
estancias ganaderas y haciendas agropecuarias, el territorio tradicional tacana se fue
reduciendo, dando lugar a cambios en los sistemas y prácticas tradicionales de uso
Conhictos ambienta|es en areas prote¤idas de Bo|ivia
12¯
de los recursos naturales. Sin embargo, a partir de los años setenta, con la llegada de
los colonizadores y el ingreso de las empresas madereras, es cuando se produce para
las comunidades tacanas la mayor pérdida de sus tierras dedicadas a la caza, pesca
y recolección, y de sus áreas de reserva para la agricultura, poniendo en peligro el
sistema productivo tacana y su permanencia como pueblo indígena
97
.
En 1992 se conforma el Consejo Indígena del Pueblo Tacana (CIPTA) y en
1996 obtiene su personalidad jurídica como organización indígena. Actualmente
representa a 30 comunidades tacanas de la provincia Iturralde de La Paz. Durante
los primeros años de trabajo, los esfuerzos del CIPTA se dirigieron a la recopilación
de información sobre la situación de la tierra y los servicios básicos en las comuni-
dades tacanas, y a la realización de gestiones para la presentación de su demanda
territorial.
Las confictivas relaciones entre las empresas madereras y las comunidades
tacanas se agudizaron a partir de 1995, a raíz de las denuncias presentadas por
el CIPTA y las comunidades de Tumupasa y Napashi ante la Prefectura del De-
partamento de La Paz, en contra de la empresa Madre Selva por la extracción de
madera en sus áreas de uso tradicional y por impedir a los comunarios la caza y
recolección. Aunque el CIPTA llegó a acuerdos con la empresa para restringir su
acceso a las zonas de uso tradicional de las comunidades, en los siguientes años se
produjeron nuevas confrontaciones por problemas similares: corte de madera en
áreas de uso comunal, apertura de caminos y caza ilegal realizada por empleados
de la empresa
98
.
En 1997, el CIPTA presentó ante el INRA una demanda de tierra comu-
nitaria de origen tacana sobre 769.890 ha, la cual fue admitida el 5 de enero de
1998 sobre una superfcie de 549.464 ha. En agosto de 1999 el INRA emitió dos
resoluciones administrativas mediante las cuales ampliaba el área de saneamiento a
958.473 ha (incluyendo las 769.890 ha demandadas originalmente por el CIPTA),
97
Ruth Silva et al., 2002: 33 y 34; Moreno Chiovoloni, 1996: 9.
98
En 1997, Madre Selva, acogiéndose al nuevo régimen forestal de 1996, obtuvo la conver-
sión de su área de corte en concesión forestal, en una superfcie de 23.650 ha, realizando sus
operaciones forestales en base a un plan de manejo forestal.
Fstudio de caso sobre e·periencias de manejo de conhictos en e| Cran Paisaje Madidi
124
bajo la modalidad de CAT SAN. Ante la solicitud del CIPTA, el 26 de septiembre
de 2000 el INRA emitió un auto por el cual el área de 769.890 fue convertida a la
modalidad de saneamiento SAN TCO
99
, quedando 188.580 ha bajo modalidad de
CAT SAN (zona ubicada en su mayoría dentro del Parque Madidi).
La demanda de TCO fue realizada por el CIPTA a nombre de 20 comuni-
dades tacanas, cuya población ascendía, en 2002, a 2.849 habitantes (621 fami-
lias)
100
. Las comunidades tacanas de Tahua y Caigene, aunque inicialmente estaban
incluidas en la demanda, se retiraron posteriormente por diversas razones: Caijene
para convertirse en un barrio urbano de San Buenaventura y Tahua para solicitar la
distribución de sus tierras en forma de parcela como propiedad individual.
Paralelamente al saneamiento de tierras, el CIPTA dio inicio en 2000 a la
planifcación de la TCO, con el apoyo técnico de WCS, a través de la realización
de diagnósticos rurales participativos (DRP) y de planes de desarrollo comunal en
las 20 comunidades demandantes de la TCO Tacana. Este proceso concluyó con
la elaboración de la Estrategia de Desarrollo Sostenible para la TCO Tacana, que
incluye temas sobre economía y calidad de vida, conservación y manejo de los
recursos naturales, equidad en la distribución de los benefcios, autonomía polí-
tica y autogestión del desarrollo y administración efciente, y con la zonifcación
preliminar del área. Esta experiencia permitió desarrollar una nueva metodología
para establecer la superfcie de la TCO y zonifcar el uso de la tierra y los recursos
99
De acuerdo a lo dispuesto por la Ley INRA (1996) existen tres modalidades de saneamien-
to: CAT SAN (saneamiento efectuado de ofcio y catastro legal) SAN SIM (saneamiento
simple de ofcio y a pedido de parte) y SAN TCO (saneamiento en tierras comunitarias
de origen). El saneamiento SAN TCO garantiza la participación de las comunidades en el
saneamiento, la dotación de las tierras devueltas al Estado en la TCO y la compensación
de tierras en otras zonas si no se hubiera obtenido la dotación sufciente para asegurar su
desarrollo socioeconómico.
100
Macahua, Carmen Pecha, San Fe, San Pedro (en la zona de Ixiamas), Tumupasa, Santa Rosa
de Maravilla y Napashi (en la zona de Tumupasa), Buena Vista, Bella Altura, Capaina,
Altamarani, Cachichira, Puerto Guzmán, Tres Hermanos, Villa Alcira, San Miguel (en la
zona de San Buenaventura), Carmen del Emero, San Antonio del Tequeje, Esperanza de
Enapurera y Villa Fátima (en la zona de Carmen del Emero). Ver CIPTA, WCS y USAID,
2002: 60-73.
Conhictos ambienta|es en areas prote¤idas de Bo|ivia
125
naturales, constituyéndose en un instrumento útil para la resolución confictos por
linderos entre comunidades de la TCO Tacana y entre éstas y las comunidades de
colonizadores, así como para la defnición de las áreas de aprovechamiento forestal
municipal. En junio de 2001 la CIDOB presentó al Ministerio de Desarrollo Sos-
tenible una propuesta de decreto supremo para la consideración de esta metodo-
logía de zonifcación como alternativa a la utilizada en los estudios de necesidades
espaciales, suscribiéndose un acta de compromiso para analizar la propuesta, que
hasta el momento no se ha realizado.
El saneamiento de la TCO Tacana generó varios confictos en la región, en
diferentes etapas del proceso hasta su titulación, en el que se vieron involucrados el
conjunto de los actores locales de la región: gobiernos municipales de Ixiamas y San
Buenaventura, comités cívicos, agrupaciones y empresas forestales y organizaciones
y comunidades de colonizadores e indígenas, organizaciones no gubernamentales
con presencia en la región, además de la Prefectura del Departamento de La Paz
y las instituciones nacionales involucradas en el saneamiento, como el INRA y el
SERNAP. La poca experiencia en saneamiento de tierras que existía cuando éste
se inició en el norte de La Paz y la difcultad de afrontar los complejos problemas
de superposición de derechos e inseguridad jurídica, llevaron a que este proceso
se viera interferido por confictos sociales y a que, en más de una oportunidad, se
manifestaran controversias entre las instituciones del Estado, refejando sus difcul-
tades de coordinación interna y de control en la región.
Los primeros confictos que se afrontaron en San Buenaventura se debieron
a los problemas de aprovechamiento forestal. En 1998 el Municipio de San Bue-
naventura inició la conformación de las agrupaciones APIAT y AGROFOR
101
, en
Tumupasa, y El Roble y Cachichira, en San Buenaventura, en el marco del nuevo
régimen forestal de 1996. Debido a que en ese momento el Municipio de San Bue-
101
AGROFOR y APIAT estaban conformadas mayoritariamente por socios tacana, por lo que
se convirtieron en grupos de usuarios de la TCO, recibiendo capacitación y asesoramiento
técnico por parte del Programa BOLFOR, WCS y el CIPTA (que para este fn contrató un
técnico forestal), en aspectos organizativos, legales, de planifcación y de aprovechamiento
forestal.
Fstudio de caso sobre e·periencias de manejo de conhictos en e| Cran Paisaje Madidi
12o
naventura se encontraba en proceso de saneamiento (CAT SAN), no contaba con
la información necesaria para destinar áreas de aprovechamiento forestal en tierras
fscales y otorgar concesiones a las agrupaciones sociales del lugar (ASL)
102
. A pesar
de ello, el municipio decidió proceder con la identifcación de tierras forestales en
la TCO Tacana, exigiéndole al CIPTA destinar a la municipalidad un 20% de las
tierras demandadas por el pueblo tacana. En noviembre de 2002, el CIPTA sus-
cribió un convenio con el gobierno de San Buenaventura para establecer un área
forestal municipal de 7.900 ha (que signifca más del 20% de las tierras fscales
existentes en el municipio), a fn de benefciar a las dos ASL: El Roble y Cachichira,
que se encontraban con demandas pendientes de áreas para el aprovechamiento
forestal. En esta oportunidad, el CIPTA utilizó la zonifcación de la TCO para la
identifcación de las áreas de aprovechamiento forestal dentro de la TCO y para la
resolución de este conficto con el Municipio de San Buenaventura.
Otro conficto que el CIPTA enfrentó con el Gobierno Municipal de San
Buenaventura estuvo referido a la ampliación del radio urbano de su centro pobla-
do. La Alcaldía de San Buenaventura realizó distintos trámites para ampliar el área
urbana desde el arroyo Tacuare hasta el arroyo Buebani, que incluía las tierras y los
asentamientos de la comunidad de Caijene, que se ubicaban dentro de la demanda
de la TCO Tacana. Al iniciar el saneamiento de tierras, el INRA se encontró con
que la ordenanza municipal que delimitaba el radio urbano no estaba homologada
por una resolución suprema. Por ley, el municipio debía haber presentado a las au-
toridades correspondientes la propuesta de ampliación urbana para su aprobación
antes de proceder a la división predial y a la entrega de lotes a los vecinos, como
ocurrió en la práctica. Para resolver este problema, las autoridades municipales y
el comité cívico presionaron para que Caijene se integrara al área urbana, cedien-
do esta comunidad parte de su territorio
103
. En junio de 2001, después de varias
102
La Ley Forestal establece la formación de agrupaciones sociales del lugar (ASL) en los muni-
cipios con vocación forestal.
103
En los confictos de San Buenaventura, en abril de 2003, personas de la comunidad de Cai-
jene se sumaron a los “Sin Tierra” exigiendo la anulación de la Resolución de Titulación de
la TCO Tacana.
Conhictos ambienta|es en areas prote¤idas de Bo|ivia
127
negociaciones, el CIPTA suscribió un convenio con el gobierno municipal de San
Buenaventura por el cual renunciaba a una parte de su demanda de TCO para
solucionar el conficto suscitado por la ampliación del radio urbano.
Sin embargo, los confictos que durante el saneamiento de la TCO Tacana
alcanzaron una mayor dimensión política y social estuvieron relacionados con los
problemas de tenencia de la tierra en la zona de colonización, la demanda de tie-
rras por otros grupos en el área de la TCO Tacana y la oposición de los gobiernos
municipales y sectores sociales a la titulación de la TCO. Estos confictos fueron
producto de la confuencia de diversos intereses económicos y de las difcultades
que se presentaron en la aplicación de las leyes: problemas de coordinación entre
las instituciones públicas, falta de información oportuna a la población local res-
pecto a las políticas de Estado e incumplimiento de normas por parte de sectores
sociales.
Conficto por la tenencia de la tierra en la zona de colonización
Cuando se inició el proceso de saneamiento, existían 18 asentamientos de
colonizadores en la zona de la carretera San Buenaventura-Ixiamas (ocho asen-
tamientos dentro de la jurisdicción de Ixiamas y un número similar en la de San
Buenaventura), con una población aproximada de 1.400 personas (INE, 2001).
Ninguna de estas colonias poseía título de propiedad agrario, aunque los trámites
de titulación de varias de ellas se encontraban en el Consejo Nacional de Reforma
Agraria.
Durante la etapa de pericias de campo se comprobó que dentro de las colo-
nias existían muchas parcelas que estaban abandonadas y que no cumplían con la
función económica y social, por lo que el INRA las devolvió al Estado. Por otra
parte, al verse los colonos restringidos a su parcela, sin posibilidades de expandirse
a otras tierras porque éstas iban a ser tituladas a favor de los tacanas, se produjo una
reacción en contra la TCO por la preocupación de que en el futuro no tendrían
sufcientes tierras para repartírselas a sus hijos
104
.
104
Entrevista realizada al ex Director del INRA Rene Salomón, La Paz, 25/06/2003.
Fstudio de caso sobre e·periencias de manejo de conhictos en e| Cran Paisaje Madidi
128
Según algunos dirigentes de la Federación Sindical de Productores Agropecua-
rios de Iturralde (FESPAI), los colonizadores establecieron sus parcelas en lugares
en que los indígenas no trabajaban la tierra ni realizaban actividades productivas,
añadiendo que, en general, los colonos nunca fueron bien vistos por las comunida-
des indígenas de la zona. Indicaron que cuando empezó el proceso de saneamiento
CAT SAN, se produjeron los confictos con el CIPTA debido a que los colonos de
origen andino deseaban conservar sus tierras y asegurarlas para las futuras genera-
ciones, de acuerdo a su tradición cultural que asigna un valor importante a la tierra
y a su transmisión de padres a hijos.
Entre el 19 y 22 de noviembre de 2000, mientras se realizaba la 3° exposición
pública sobre los resultados del saneamiento en Tumupasa, un grupo de coloni-
zadores –en reacción a los recortes efectuados a sus lotes por el INRA durante el
saneamiento, debido a que varios de ellos tenían una superfcie mayor a la peque-
ña propiedad y a que sus parcelas no estaban cumpliendo la función económica
y social– realizaron actos de violencia en Tumupasa en contra del CIPTA y del
INRA, amenazando con la impugnación de la TCO. A este conficto se sumaron
el Comité Cívico de San Buenaventura, la FESPAI y autoridades municipales en
apoyo a los colonizadores y en rechazo a la TCO; organizaron un comité de huelga
e intentaron quemar los documentos ofciales que se encontraban en la exposición
pública en Tumupasa. Del mismo modo, miembros de la FESPAI y del Comité
Cívico y funcionarios del Gobierno Municipal de San Buenaventura irrumpieron
en las instalaciones de la administración del Parque Madidi, secuestraron vehículos
pertenecientes al INRA, INYPSA
105
y WCS y ocuparon el Centro Cultural Tacana,
bloqueando la carretera en el sector de San Buenaventura e incitando a otros a la
ocupación ilegal de tierras en áreas que correspondían a la demanda de la TCO
Tacana.
El 23 de noviembre de 2000, en la ciudad de La Paz, se llevó a cabo una
audiencia de conciliación convocada por el prefecto de La Paz, sin la presencia del
CIPTA, a la que asistieron autoridades de los municipios de San Buenaventura e
105
INYPSA era la empresa contratada por el INRA para apoyar el saneamiento de tierras en la
TCO Tacana.
Conhictos ambienta|es en areas prote¤idas de Bo|ivia
129
Ixiamas, del Comité Cívico de San Buenaventura y de la Federación de Campesi-
nos. En esta reunión se acordó que la Comisión Agraria Departamental (sin tener
competencia, porque el saneamiento se había iniciado en la instancia nacional del
INRA) realizara una auditoría técnico-jurídica sobre el saneamiento de tierras efec-
tuado por la empresa INYPSA y el INRA nacional. La presidenta del Comité Cí-
vico y el alcalde de San Buenaventura solicitaron la anulación del proceso de CAT
SAN y SAN TCO. Por su parte, el CIPTA envió un memorial al ministro de Desa-
rrollo Sostenible en que solicitaba se dejase sin efecto legal el acuerdo conciliatorio
del 23 de noviembre y que se otorgasen las garantías necesarias para continuar con
el saneamiento de la TCO Tacana. El INRA, mediante Resolución N° 002/2000,
exhortaba al prefecto de La Paz, al alcalde de San Buenaventura y a otros actores
involucrados, a guardar respeto a la institucionalidad del Estado establecida por
ley. En diciembre de 2000 el ministro de Asuntos Campesinos y Pueblos Indígenas
y Originarios envío una carta al prefecto de La Paz, comunicándole la invalidez
del acta de conciliación debido a la ausencia del CIPTA en ésta, y señalándole la
necesidad de que los municipios y entidades fscales coadyuvaran con el INRA en
el proceso de saneamiento.
El 5 de enero de 2001 el alcalde y el Comité Cívico de San Buenaventura,
la Federación Sindical de Abel Iturralde (FESPAI), la Cámara Agropecuaria y las
ASL El Roble y Cachichira hicieron llegar al director nacional del INRA un me-
morial rechazando el saneamiento en la provincia Abel Iturralde y solicitándole el
saneamiento interno con participación de instituciones cívicas y campesinas. Le
expresaron asimismo su oposición al trámite de la TCO Tacana por superponerse a
los derechos de terceros e incluyeron una nómica de ciudadanos que no contaban
con parcelas agrícolas. El subprefecto de la provincia intentó promover reuniones
entre los actores en conficto, y aunque no logró que se estableciera el diálogo para
analizar en conjunto los problemas, contribuyó a disminuir las tensiones en la zona
y a que el INRA continuara con el saneamiento.
Para viabilizar la titulación de la TCO Tacana, el CIPTA requería llegar a
acuerdos con las organizaciones de colonizadores sobre los problemas de linderos
existentes. Esto se logró inicialmente con las colonias de Everest, Palestina, 25 de
mayo y Esmeralda. Finalmente, el 16 de noviembre de 2001 se frmó un acta de
Fstudio de caso sobre e·periencias de manejo de conhictos en e| Cran Paisaje Madidi
1¯0
conciliación entre el CIPTA y la FESPAI, dando lugar al análisis de cada uno de
los predios y a la renuncia del CIPTA a espacios que se encontraban entre las pro-
piedades de los colonos; asimismo se aseguró que las colonias tuvieran áreas de uso
común. Los instrumentos que facilitaron este proceso de análisis y acuerdos fueron
fundamentalmente la zonifcación preliminar de la TCO Tacana y el uso del Siste-
ma de Información Geográfco (SIG). El 3 de febrero de 2002 se ratifcaron estos
acuerdos mediante la frma de un convenio entre el CIPTA y la FESPAI. Actual-
mente, la mayor parte de las colonias tienen título de propiedad comunal, a excep-
ción de dos comunidades que prefrieron titular sus tierras en forma individual.
A partir de estos acuerdos, las relaciones entre el CIPTA y la FESPAI han sido
en general buenas. Si bien se han presentado algunos problemas de linderos y por el
acceso a los recursos naturales en la TCO Tacana, existe confanza en ambas orga-
nizaciones de que éstos se podrán ir resolviendo mediante el diálogo y el desarrollo
de trabajos conjuntos. En los confictos que el CIPTA enfrentó con Ixiamas y San
Buenaventura por la oposición de estos municipios a la resolución de titulación
106

emitida por el INRA, la FESPAI fue una de las organizaciones que le dio un fuerte
respaldo.
Impugnación de la dotación de la TCO Tacana por el Gobierno Municipal de Ixia-
mas
Los confictos con Ixiamas se iniciaron al fnalizar la etapa de exposiciones
públicas y se intensifcaron en 2003 cuando el INRA emitió la Resolución de Ti-
tulación de la TCO Tacana. En diferentes momentos de este proceso, el Gobierno
Municipal de Ixiamas, junto al Comité Cívico y la comunidad de Tahua, intentó
desconocer los derechos territoriales del pueblo tacana al oponerse a su titulación
y al promover la formación de comunidades para justifcar la ocupación de tierras
dentro de la TCO Tacana, aliándose con San Buenaventura en los confictos de
106
El 10 de mayo de 2002 el INRA dicta la Resolución de Titulación TCO-DOT-TIT
004/2002, después de ganar cuatro instancias en el Tribunal Constitucional a favor del
CIPTA, sobre una superfcie de 325.327 ha.
Conhictos ambienta|es en areas prote¤idas de Bo|ivia
1¯1
abril y mayo de 2003 en contra del CIPTA y de las tierras comunitarias de ori-
gen.
Los confictos con Ixiamas se produjeron a raíz del intento del gobierno mu-
nicipal de defnir áreas de aprovechamiento forestal en sectores de la demanda de
la TCO Tacana, que correspondían a las comunidades de San Pedro y Carmen del
Emero, y de la creación del Consejo Indígena de las Comunidades Tacanas de Ixia-
mas (CICOTI)
107
, organización paralela al CIPTA y promovida por el municipio
con el argumento de que esta organización representaba a un sector importante de
la población indígena tacana. En opinión de los dirigentes del CIPTA, CICOTI
fue creado para que ésta respondiera a los intereses políticos y económicos de un
grupo de vecinos de Ixiamas
108
. Después de titularse la TCO Tacana, esta organiza-
ción dejó de tener respaldo de las autoridades municipales y perdió importancia al
no representar legítimamente a las comunidades tacanas de Ixiamas.
El 22 de octubre de 2001, la Alcaldía Municipal de Ixiamas presentó una
oposición a la emisión del título ejecutorial de la TCO Tacana, argumentando que
el saneamiento no respetaba el área de crecimiento urbano de Ixiamas y que no
se había considerado el 20% del total de las tierras fscales de producción forestal
del municipio. Comunicaba asimismo la división del pueblo tacana por confictos
internos y que el CIPTA representaba a las comunidades de San Buenaventura y
CICOTI a las de Ixiamas. Durante una reunión de la Mancomunidad de Munici-
pios del Norte Paceño, realizada en marzo de 2002 en Ixiamas, la alcaldía de este
municipio determinó, mediante una carta enviada al CIPTA, la prohibición de li-
bre circulación por Ixiamas a sus dirigentes, exigiendo a su presidente el abandono
de la ciudad “ya que no tiene consentimiento para continuar en nuestro territorio
municipal por razones demás conocidas por la población de Ixiamas”
109
. En todo
107
El 24 de septiembre de 2001 el Consejo Municipal de Ixiamas reconoce legalmente como
organización a CICOTI, mediante Resolución Municipal 23/200. El 3 de diciembre la
Subprefectura de la Provincia Iturralde reconoce, mediante Resolución Subprefectural
021/2001, a CICOTI.
108
CIPTA, 2002.
109
Carta enviada a Celín Quenevo, presidente del CIPTA, por el alcalde y el Consejo de Ixia-
mas, en fecha 25 de marzo de 2002.
Fstudio de caso sobre e·periencias de manejo de conhictos en e| Cran Paisaje Madidi
1¯2
el proceso del conficto con Ixiamas, las autoridades de este municipio no actuaron
en cumplimiento de la ley y no ejercieron adecuadamente sus responsabilidades
como gobierno local, garantizando los derechos ciudadanos de las personas y orga-
nizaciones sociales.
En abril de ese mismo año, técnicos del Proyecto BOLFOR y representantes
de la comunidad de San Pedro denunciaron la presencia de cuatro personas que se
encontraban quemando una cuarta parte de hectárea y construyendo una choza en
las proximidades de la laguna Espejo, con la intención de tomar posesión de tierras
dentro de la TCO Tacana para la creación de una nueva comunidad (Ayni), acción
que era apoyada por el Concejo Municipal de Ixiamas y CICOTI. La comunidad
de Santa Fe, a su vez, responsabilizó a miembros de este concejo de promover no
solamente la creación de la comunidad Ayni sino la tala ilegal de madera en las
áreas de manejo forestal de la comunidad.
Con la fnalidad de buscar ayuda para enfrentar los confictos de Ixiamas, en
mayo de 2002 el CIPTA presentó ante el Defensor del Pueblo una queja –que fue
admitida– en contra del Gobierno Municipal de Ixiamas y la Prefectura del De-
partamento de La Paz por los atropellos cometidos y el impedimento al ejercicio
de sus derechos constitucionales (derechos de libre circulación y asociación) de los
dirigentes del CIPTA. Las autoridades municipales negaron estas acusaciones y
justifcaron sus acciones a través de las resoluciones de las asambleas realizadas en
este municipio y en San Buenaventura, acusando al CIPTA por su avasallamiento
al Distrito II de Tahua y del divisionismo promovido en las comunidades origina-
rias.
Por su parte, el Consejo Municipal de Ixiamas resolvió, mediante Resolu-
ción Municipal 32/2002, impugnar la dotación a los tacana por afectar al distrito
II Tahua y lesionar los legítimos derechos del municipio, y presentó un recurso
contencioso administrativo, ante el Tribunal Agrario Nacional (TAN), en contra
de la Resolución Final de Titulación y Dotación de Tierras Fiscales de la TCO
Tacana, con el argumento de que el INRA no habría tomado en cuenta durante el
saneamiento el radio urbano de Ixiamas y que se habría excluido a la comunidad
Conhictos ambienta|es en areas prote¤idas de Bo|ivia
1¯¯
de Tahua
110
de la demanda de la TCO, cuando esta comunidad estuvo inicialmente
incluida en dicha demanda y voluntariamente solicitó la distribución de sus tierras
en forma de parcela.
Reacción violenta en San Buenaventura en contra de la TCO Tacana
Inicialmente este conficto se originó en torno a la demanda de la TCO de
San José de Uchupiamonas, la que se presentó en julio de 2002, cuando el proceso
de saneamiento CAT SAN, que titularía en 23.034 ha sus tierras como comuni-
dad campesina
111
, se encontraba prácticamente concluido. La superfcie deman-
dada como TCO por San José era de 300.000 ha, superpuesta en un 65% al área
CAT SAN, y que incluía la zona histórico-cultural
112
de la TCO Tacana y la zona
de uso turístico del Parque Madidi. Esta zona (que abarca un área de 80,473 ha)
estaba considerada en la propuesta de zonifcación de la TCO Tacana, y había sido
consensuada con la Dirección del Parque Madidi para la protección conjunta de
sitios de valor arqueológico y cultural y de refugios de fauna y fora, el desarrollo
de ecoturismo y la realización de actividades tradicionales de manejo de recursos
naturales con fnes de subsistencia, por las comunidades de San Miguel, Villa Al-
cira y Bella Altura.

110
La Subalcaldía Municipal de Tahua, en junio de 2002, rechaza el saneamiento de la TCO
Tacana y presenta ante el Tribunal Agrario un Recurso Contencioso Administrativo en
contra de la Resolución de Titulación y Dotación a favor del CIPTA por “lesionar nuestros
derechos como originarios e indígenas del territorio de Ixiamas”.
111
San José de Uchupiamonas fue una de las comunidades que en 1992 participó en la confor-
mación del CIPTA. En 1994, San José dejó de pertenecer al CIPTA.
112
El área histórico-cultural abarca la serranía de Caquiahuara, que se extiende hacia el occiden-
te del área demandada como TCO Tacana, hasta el cerro denominado Brujo o Macuti en el
Sur. Caquiahuaca, constituye el centro del universo mítico tacana, “donde tiene su sede el
dios creador”, y Macuti, el amo del mundo del Sur, es considerado un hijo de Caquiahuaca.
Incluye asimismo el arroyo Yariapo –donde se fundó, en 1713, la primera reducción de
Santísima Trinidad de Yariapo, posteriormente Tumupasa--.
Fstudio de caso sobre e·periencias de manejo de conhictos en e| Cran Paisaje Madidi
1¯4
La reacción del CIPTA a la demanda de San José fue de rechazo, puesto que
ésta se superponía completamente con la zona histórico-cultural, lo que signifca-
ba que se limitarían las posibilidades del pueblo tacana de conservar parte de su
territorio ancestral, realizar las prácticas tradicionales de cacería y promover pro-
yectos de ecoturismo. Para evitar que el INRA aceptara la demanda y prosiguiera
con el saneamiento y titulación de la TCO Uchupiamonas, el CIPTA interpuso
varios recursos legales ante el INRA –que fueron sistemáticamente rechazados– ar-
gumentando que la demanda de San José se superponía con la zona histórico-cul-
tural de la TCO Tacana y que su reciente identifcación como pueblo indígena,
cuando dentro del proceso de CAT SAN se había identifcado como comunidad
campesina
113
, respondía únicamente a su interés por demandar una TCO de gran
extensión territorial. Frente a la oposición del CIPTA, San José redujo su solicitud
de 300.000,0000 ha a 225.832,0000 ha, sin resolver el problema de superposición
con la zona histórico-cultural. En base a esta nueva solicitud, y a la presentación
de la personalidad jurídica de San José como pueblo indígena
114
y la certifcación
de su identidad étnica
115
, el INRA emitió un auto de fecha 8 de mayo de 2003,
admitiendo la demanda de la TCO Uchupiamonas.
Esta demanda afectaba asimismo a los operadores de turismo de San Buena-
ventura, que pretendían desarrollar esta actividad en la zona de uso turístico del
Parque Madidi. San Buenaventura intentó negociar con San José para que redujera
su demanda del río Aguapolo al río Yariapo, sin lograrse un acuerdo al respecto. En
este contexto se confgura el conficto de San Buenaventura, en el que confuyeron
113
El CIPTA sostiene que el pueblo de San José de Uchupiamonas estuvo integrado, desde su
fundación hasta 1830, exclusivamente por gente de habla tacana, y que posteriormente los
tacana originarios fueron desplazados por gente de habla quechua, que son los antepasados
de los actuales comunarios de San José de Uchupiamonas. Nota de fecha 25 de febrero de
2003 presentada por el CIPTA al INRA
114
Ordenanza Municipal de San Buenaventura N° 008/2002 del 19/04/02 y Resolución
Subprefectural N° 032/2002 del 23/04/2002, Resolución Prefectural N° 91/2001 del
30/05/02, Registro UDFC N° 02/15/02/91 del 30/05/02.
115
Certifcación MACPIO Nº 0006/2002 D.T., por la que se acredita que el pueblo San José de
Uchupiamonas “mantiene identidad y prácticas culturales como pueblo indígena”.
Conhictos ambienta|es en areas prote¤idas de Bo|ivia
1¯5
los intereses de varios sectores sociales de San Buenaventura e Ixiamas: comités
cívicos, gobiernos municipales y otros sectores sociales (Cámara de Turismo, co-
munarios de Caijene y Tahua, propietarios agrícolas, madereros, grupo de personas
autodenominadas “Sin Tierra”), en contra de la Resolución de Titulación de la
TCO Tacana emitida por el INRA, después de dos sentencias del Tribunal Agrario
Nacional.
En abril de 2003 el Comité Cívico de San Buenaventura emitió un voto reso-
lutivo en el que plateaba nueve puntos, entre ellos su rechazo a las demandas de las
tierras comunitarias de origen Tacana y San José de Uchupiamonas y la demanda al
municipio para que destinase un área de turismo y al INRA para que crease nuevos
asentamientos humanos: “…que inviten a otros campesinos sin tierra y desocupa-
dos de Bolivia a asentarse en las feraces tierras de San Buenaventura”. Amenazaba
con que, en caso de persistir la resolución de titulación de la TCO, se inmovilizaría
la provincia y se exigiría el pago de mil dólares por habitante.
Para facilitar las negociaciones, el INRA comunicó, a través de la Prefectura
del Departamento de La Paz, en su calidad de Presidente de la Comisión Agraria
Departamental, la existencia de 5.000 ha de tierra para su distribución entre perso-
nas denominadas “Sin Tierra”. En el transcurso del conficto de San Buenaventura,
la lista de los “Sin Tierra” fue ampliada por el Comité Cívico de San Buenaven-
tura, haciendo inviable la solución del conficto. Entre el 14 y el 18 de mayo de
2003, San Buenaventura bloqueó el puerto y la carretera que comunica a Ixiamas;
intervino las ofcinas del Parque Madidi, el Centro Cultural Tacana y el Campa-
mento Andino del Parque; realizó cobros ilegales a los turistas por el ingreso al
Madidi; y tomó como rehenes a dirigentes del CIPTA, a miembros de la comisión
del INRA, a personeros del SERNAP, a personal de CARE y a tres camarógrafos
que realizaban actividades de apoyo al parque, decomisándoles un bote con motor
fuera de borda. Asimismo, intentó obligar a los dirigentes del CIPTA a suscribir
un convenio para comprometerlos en la cesión de nuevas extensiones de tierra
116
.
En la Asamblea convocada por el pueblo de San Buenaventura, diferentes sectores
116
La Alcaldía de San Buenaventura consideraba que el CIPTA debió ceder con la entrega de
tierras a los que la solicitaban, para evitar que continuara el conficto
Fstudio de caso sobre e·periencias de manejo de conhictos en e| Cran Paisaje Madidi
1¯o
de la población manifestaron, a través de un voto resolutivo, su desacuerdo con la
continuidad del bloqueo.
Ante estos hechos, las comunidades tacanas fueron convocadas por el CIPTA
para concentrarse en la localidad de Tumupasa, desde donde emitieron un voto
resolutivo pidiendo que la Comisión de Gobierno se trasladase a esta población.
Ese mismo día llegó a Rurrenabaque la Comisión de Gobierno, compuesta por el
prefecto de La Paz, el viceministro de Tierras, el viceministro de Asuntos Indígenas,
la viceministra de Justicia, el director del INRA y un representante de la Defensoría
del Pueblo, planteando que la reunión se realizaría en esa ciudad en base a una agen-
da específca, y que los representantes para la negociación debían estar debidamen-
te acreditados. Sin embargo, la Comisión de Gobierno fue obligada a desplazarse
a San Buenaventura, donde se reunió con algunos miembros del Comité Cívico,
que le presentaron un nuevo voto resolutivo. Mientras una parte de la comisión
analizaba una respuesta al voto resolutivo, la otra (viceministros de Asuntos Indí-
genas y de Justicia y Derechos Humanos y representante del Defensor del Pueblo)
se desplazaron a Tumupasa para dialogar con sus autoridades y representantes. El
21 de mayo de 2003, la Comisión de Gobierno (prefecto de La Paz, Viceministerio
de Tierras, director del INRA) y el Comité Cívico de San Buenaventura acordaron
llevar el tema de la demanda de tierras al Consejo Agrario Departamental (CAD),
revisar la metodología del informe de necesidades espaciales de la demanda TCO
Tacana, coordinar entre el Gobierno y las organizaciones sociales la búsqueda de
soluciones y conformar un comité regional de saneamiento con todos los sectores
relacionados. Todos estos puntos del convenio fueron producto de la presión, ya
que se lo frmó en medio del secuestro de personas, intervención de los bienes del
Estado y de las entidades privadas, de circulación de personas que estaban en pose-
sión de armas y cuyo expediente policial rayaba en lo delincuencial. Varios puntos
del convenio contravenían las normas legales, como es el caso de la conformación
de un comité regional de saneamiento y la suspensión de la titulación de la TCO
Tacana, cuyo proceso se había enmarcado en las normas y procedimientos legales.
Cuando fnalmente el 15 de junio de 2003 el Presidente de la República frmó el
título ejecutorial de la TCO Tacana sobre una superfcie de 325.328 ha
117
, el Comité
117
En 2003 se aprobó la titulación de 405.665 ha, de las cuales se titularon 372.000 ha, quedando
pendientes 33.732 ha.
Conhictos ambienta|es en areas prote¤idas de Bo|ivia
1¯7
Cívico de San Buenaventura –en reacción a esta medida– intentó nuevamente movi-
lizar a la población en contra del PNANMI Madidi, invitando a la toma de tierras,
al corte de madera y a la caza de animales dentro del área, sin lograr la convocatoria
esperada por parte de la población.
Los confictos que se enfrentaron en el proceso de saneamiento de la TCO
no fueron ajenos a otros que se desarrollaron en el territorio nacional. La temática
de la tierra ha sido (y continúa siendo) uno de los temas críticos de Bolivia por los
problemas que se fueron acumulando a lo largo de décadas en la dotación, distri-
bución y titulación de tierras. El proceso de saneamiento, que empezó a realizarse a
partir de la promulgación de la Ley INRA, ha sido lento, con avances insufcientes
en la regularización de la tenencia y en la reversión y distribución de tierras, debido
a limitaciones fnancieras y a la complejidad de la problemática agraria.
Una razón que explica la posición de varios sectores sociales en contra de la
titulación de la TCO Tacana está relacionada con la falta de comprensión de la po-
blación sobre los alcances de las políticas del Estado respecto al reconocimiento de
los derechos de los pueblos indígenas, entre los que se encuentra el territorial. Exis-
te la percepción de que la dotación de amplios territorios colectivos a los indígenas
conlleva la creación de privilegios para unos pocos en desmedro de los intereses de
otros sectores, y que si bien la Ley INRA es justa con los indígenas, plantea proble-
mas al permitir la dotación de grandes extensión de tierra para ellos.
Los más fuertes oponentes al saneamiento y titulación de la TCO Tacana fue-
ron los municipios de San Buenaventura e Ixiamas, constituyéndose en la mayor
parte de los casos en actores centrales de los confictos. Con el argumento de estar
defendiendo los intereses de otros sectores sociales, se manifestaron abiertamente
en desacuerdo a que se otorgaran tierras comunitarias de origen en sus jurisdiccio-
nes, movilizándose para evitar que se prosiguiera con la dotación de la TCO Tacana
y dando lugar a confictos entre instituciones del Estado a distintos niveles. Su po-
sición y actuación fue similar a la de los comités cívicos, con los que mantuvieron
una alianza permanente, ya sea directa o indirectamente, cerrando flas en torno a
los intereses económicos de otros actores sociales y mostrando una gran debilidad
como entidad rectora de los asuntos públicos en el ámbito local.
Fstudio de caso sobre e·periencias de manejo de conhictos en e| Cran Paisaje Madidi
1¯8
Existió temor entre las autoridades municipales, los comités cívicos y los ac-
tores sociales de que, tal como sucedía en las áreas protegidas, la TCO reduciría las
posibilidades de desarrollo municipal, ya que al perder la alcaldía el control sobre
una parte de su territorio, se limitarían las oportunidades de acceso y uso de los
recursos naturales, demostrando así la existencia de una confusión en los conceptos
de jurisdicción municipal, propiedad de la tierra y objetivos de conservación y de-
sarrollo sostenible en tierras comunitarias de origen y áreas protegidas.
El municipio está de mediador, aplicando las leyes. Prácticamente no-
sotros habíamos hecho lo que teníamos que hacer, ver que se nos respete el
área urbana y las 9.000 hectáreas para las agrupaciones sociales del lugar,
para que puedan trabajar. Nosotros no teníamos otra opción porque el go-
bierno municipal no tramita para propiedades privadas, no era nuestra fun-
ción ir y pedir terreno, eran ellos los que tenían que hacerlo. (Luís Alberto
Alípaz, Alcalde de San Buenaventura, San Buenaventura, 28/07/2003.)
Nosotros no conocíamos en profundidad la ley [INRA]. Después,
cuando entraron los facilitadores que tiene la confederación, recién nos
dimos cuenta que habíamos cometido grandes errores, pero ya era tarde
porque ya habían pasado las campañas públicas, las exposiciones públicas,
la presentación de los resultados y todo eso. Entonces fue cuando nos reuni-
mos con el CIPTA, central por central, para poder conciliar y recuperar o
por lo menos tener un poco más de extensión, conseguimos la ampliación
de 18 comunidades que han sido benefciadas con ampliaciones, algunas
con una buena cantidad de hectáreas. (Moisés Guarachi, Secretario Ejecuti-
vo de la FESPAI, Ixiamas, 30/07/2003.)
Por el acceso a los recursos con la creación del parque la gente está
disconforme, pero con la creación de la TCO, que es otro sistema realmente
de proteger el área, inmovilizar el área: inutilización de la madera, la agricul-
tura, porque si es TCO ya hay que conservarlo todo, si tenemos un parque
y tenemos una TCO entonces ya no se debe tocar, la TCO es igual a otra
área protegida, entonces la demás gente, los que han emigrado, han venido,
tienen esa inquietud de ver, porque se puede cerrar todo en la provincia Itu-
rralde sino hay acceso a nada, entonces ese es el problema. (Alcides Santalla,
Cámara de Turismo de San Buenaventura, Rurrenabaque, 28/07/2003.)
Conhictos ambienta|es en areas prote¤idas de Bo|ivia
1¯9
Capítulo 4
Conclusiones sobre los confictos ambientales en el Sistema
Nacional de Áreas Protegidas (SNAP)
Los confictos que se enfrentaron en el Sistema Nacional de Áreas Protegidas
(SNAP) tienen su origen en las políticas agrarias que se promovieron a partir de la
segunda mitad del siglo XIX, y que dieron lugar a la expropiación de tierras de co-
munidades del Altiplano y valles y a la desestructuración del espacio comunitario,
produciendo impactos ambientales, socioeconómicos y culturales que no pudieron
ser superados con la Reforma Agraria de 1952. Aunque esta medida permitió la
restitución de las tierras de origen, al no haber sido consolidadas como propiedad
comunal sino como pequeña propiedad individual, después de algunas décadas los
campesinos se encontraron con sus tierras excesivamente parceladas y, en algunos
casos, improductivas, lo que generó corrientes de migración hacia el oriente del
país en búsqueda de tierras aptas para la agricultura.
En las tierras bajas, la política de colonización impulsada desde mediados del
siglo XIX se encaminó a la reducción de los pueblos indígenas que habitaban los
bosques tropicales, a la integración de esta región al territorio nacional y a la explo-
tación de recursos naturales de importancia económica. En la visión del Estado bo-
liviano, los territorios del norte y nordeste (Hylea amazónica) y sur y sudeste del país
(oriente y Chaco) estaban desocupados y debían ser integrados para ejercer sobre
ellos control y soberanía. Los pueblos indígenas que los habitaban no eran conside-
rados propiamente como ciudadanos, sino como grupos nómadas que no aportaban
al desarrollo nacional, por lo que su reducción y aculturación se convirtió en uno de
los objetivos del Estado para su incorporación social y económica al país.
Conc|usiones sobre |os conhictos ambienta|es en e| Sistema Naciona| de /reas Prote¤idas
140
En el caso particular del norte de la Paz, a lo largo de su historia republicana
se produjeron varios momentos de colonización vinculados a auges económicos y
a proyectos de desarrollo promovidos desde el Estado: economías de la quina y la
goma, la marcha hacia el norte y la producción forestal empresarial, que generaron
la explotación del territorio y el reparto de tierras (casi gratuito) a los nuevos inmi-
grantes a la región. Esto signifcó la enajenación de tierras a los pueblos indígenas
y cambios en los sistemas tradicionales de uso de los recursos naturales y de orga-
nización social, que se vieron especialmente afectados a partir de la década de los
setenta con la parcelación de la tierra, el surgimiento de cooperativas agrícolas y la
orientación de la producción hacia el mercado.
Recién en la década de los noventa, con las reformas del Estado, esta visión de
la realidad indígena y de integración del territorio nacional comenzó a modifcarse
con el reconocimiento del carácter multiétnico y pluricultural de la sociedad boli-
viana y con la aplicación de políticas dirigidas al ejercicio de los derechos sociales,
económicos y culturales de los pueblos indígenas (especialmente en lo relativo a sus
tierras comunitarias de origen) El surgimiento de los gobiernos municipales como
actores centrales del desarrollo local contribuyó a la descentralización del Estado y
a una mayor articulación de las comunidades indígenas, campesinas y urbanas a la
vida jurídica, política y económica del país. Este conjunto de medidas promovidas
por el Estado, así como los procesos que se fueron gestando desde la sociedad civil y
que infuyeron en la creación de instancias políticas representativas de los intereses
de los sectores populares, dieron lugar a la confguración de un nuevo escenario
político y social en el país y a cambios profundos que están afectando la base misma
de la sociedad boliviana.
En este nuevo contexto histórico y de transformaciones sociales, se produ-
jeron confictos sociales que tuvieron una fuerte incidencia en el desarrollo de la
democracia boliviana y que determinaron la reconformación del sistema político y
las relaciones entre regiones y sectores sociales, con los movimientos sociales como
actores centrales de la actividad política del país. La mayor parte de los confictos
estuvieron vinculados con la tenencia y uso de la tierra, la problemática de la coca y
su erradicación en la zona del Chapare y, en los últimos cinco años, con una crisis
general del Estado que se produjo a raíz del creciente descontento social por los
Conhictos ambienta|es en areas prote¤idas de Bo|ivia
141
problemas de pobreza y exclusión social (que las reformas de los últimos quince
años no pudieron resolver), de la pérdida de legitimidad del sistema político y del
progresivo debilitamiento de las relaciones entre el Estado y la sociedad civil, dif-
cultando el diálogo y la canalización de las demandas sociales.
La puesta en funcionamiento del Sistema Nacional de Áreas Protegidas se
realiza en un momento en que el Estado lleva adelante las reformas y asume el de-
sarrollo sostenible como concepto orientador de su gestión, aunque en la práctica
la gestión ambiental no logra integrarse en el conjunto de las políticas y acciones
del Estado y no permite modifcar sustantivamente la situación ambiental del país,
caracterizada por una creciente degradación de los ecosistemas naturales y produc-
tivos. Si bien en los últimos 12 años se ha avanzado de manera signifcativa en el
desarrollo del SNAP y en la gestión de las áreas protegidas, aún no se cuenta con
experiencias sólidas de gestión que aseguren la sostenibilidad social, fnanciera y
ecológica del sistema a largo plazo. Se requieren mayores esfuerzos para una parti-
cipación social más activa y comprometida con la gestión de las áreas protegidas y
para compatibilizar los objetivos de conservación con los de desarrollo socioeconó-
mico, contribuyendo al mejoramiento de las condiciones de vida de la población
local.
La presencia de las áreas protegidas dio lugar a confictos con los actores socia-
les, que se sintieron afectados por las prohibiciones de ocupación de nuevas tierras
y de explotación de recursos naturales. Si bien las comunidades reconocen que el
trabajo de protección realizado por los guardaparques las benefcia porque permite
conservar recursos valiosos para la población, consideran de igual forma que las
restricciones en el uso de los recursos naturales son perjudiciales para su economía
si no se ofrecen otras alternativas.
Los altos niveles de pobreza de los municipios vinculados con las áreas pro-
tegidas están relacionados con la falta de oportunidades económicas y fuentes de
empleo. La mayoría de la población rural y urbana intenta sobrevivir utilizando
los recursos naturales para su subsistencia y la comercialización de productos de
la biodiversidad en los mercados locales, sin contar para ello con las sufcientes
capacidades técnicas y fnancieras, lo que ha dado lugar a una fuerte presión sobre
los recursos, especialmente maderables, y a confrontaciones entre actores sociales
Conc|usiones sobre |os conhictos ambienta|es en e| Sistema Naciona| de /reas Prote¤idas
142
por la distribución de benefcios, la apropiación de tierras y el acceso a recursos
naturales.
Hasta el momento, los proyectos de conservación y desarrollo que se están
promoviendo en las áreas protegidas han tenido un limitado impacto y, con al-
gunas excepciones, no han permitido identifcar alternativas económicas viables y
mejorar la calidad de vida de la población local. La mayor parte de las experiencias
de manejo se encuentran en una fase experimental, por lo que aún no se cuenta con
sufcientes ejemplos que demuestren en la práctica que son sostenibles económica y
ambientalmente. Esto se debe, en gran medida, a que en una primera etapa de gestión
de las áreas protegidas los esfuerzos se centraron en el desarrollo institucional, la parti-
cipación social y la protección de los ecosistemas y la vida silvestre, sentando las bases
para una gestión integral y participativa. Recién en los últimos años, las acciones de
manejo de las áreas protegidas y sus zonas de amortiguación externa se han enfocado
a la canalización de inversiones y asesoramiento técnico en el diseño y ejecución de
proyectos de ecoturismo comunal, producción artesanal, manejo forestal y aprove-
chamiento de la vida silvestre, con la fnalidad de incrementar los ingresos familiares
y ampliar las oportunidades económicas de los municipios.
Las áreas protegidas ubicadas en los contrafuertes de la cordillera andina
–Madidi, Pilón Lajas, Isiboro Sécure, Carrasco y Amboró– han sido las que han
enfrentado mayores presiones por parte de distintos sectores sociales, especialmen-
te colonizadores y empresarios madereros. Los confictos ambientales en estas áreas
estuvieron infuidos por un conjunto de factores históricos, institucionales y so-
cioeconómicos: poca presencia del Estado, escasa participación social en las políti-
cas de Estado, proyectos de desarrollo con una visión de corto plazo, desequilibrios
demográfcos y sociales, pobreza crónica y débil ejercicio de la ciudadanía. En el
vértice de estos problemas se encontraba una visión de desarrollo que concibió a
la colonización como un instrumento para la generación de oportunidades eco-
nómicas y también para la solución de los problemas rurales del Altiplano. Los
fujos de población hacia las zonas de colonización no se realizaron en base a un
conocimiento adecuado de su realidad socioeconómica y ambiental, ni estuvieron
acompañados de asistencia técnica y servicios básicos. El desplazamiento de la po-
blación indígena de sus áreas tradicionales y la alteración de sus sistemas tradicio-
Conhictos ambienta|es en areas prote¤idas de Bo|ivia
14¯
nales de uso del espacio provocaron pugnas entre los indígenas y los recién llegados
e impactos negativos en los ecosistemas y recursos naturales, generando situaciones
de riesgo ambiental y social.
El estudio de caso de confictos ambientales en el norte de La Paz muestra
que la visión de desarrollo e integración que ha prevalecido en la región ha estado
orientada a la extracción de los recursos naturales, apertura de caminos y coloniza-
ción, lo cual ha limitado las posibilidades de evaluar las potencialidades económi-
cas existentes y de mejorar las condiciones de vida de la población. Los temas de
integración y crecimiento económico no han sido resueltos mediante un análisis
de las oportunidades de la región, procediéndose a la apertura de caminos y a la
ocupación de tierras sin una planifcación integral del desarrollo. Esta ausencia se
constituye en una de las amenazas más importantes para la conservación y el de-
sarrollo sostenible de la región y en una de las causas principales de los confictos.
Si se prosigue con la planifcación de nuevos asentamientos humanos en las tierras
fscales (para resolver los problemas de otras regiones del país y los confictos en el
norte de La Paz), se continuará generando impactos ambientales y culturales sin
resolver de fondo los problemas de pobreza y de falta de iniciativas económicas.
Las difcultades de coordinación institucional para lograr coherencia en las
políticas de intervención del Estado, en sus niveles nacional, departamental y local,
han dado lugar muchas veces a orientaciones distintas en la ejecución de las po-
líticas públicas, contradicciones en la aplicación de las normas y fuertes tensiones
entre instituciones en el desarrollo de los confictos. La defciente articulación entre
los distintos niveles y reparticiones del Estado constituye uno de los problemas
centrales de la administración pública y del proceso de descentralización. En la
mayor parte de los casos de confictos en el SNAP, las instituciones no lograron
establecer una posición única ni defnir criterios comunes para enfrentarlos ade-
cuadamente. En muy pocas oportunidades se realizaron evaluaciones conjuntas y
éstas no siempre permitieron establecer acuerdos interinstitucionales, lo que generó
dispersión de esfuerzos, defciente aprovechamiento de sus capacidades, falta de un
análisis integrado de la información y debilitamiento de las políticas del Estado.
Esta problemática se intentó superar creando en el Ministerio de la Presidencia un
sistema de seguimiento y gestión de confictos, que permitiera identifcar temas
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potencialmente críticos y seguimiento a los confictos y cumplimiento de acuerdos.
Sin embargo, la actuación de las instituciones del Estado, especialmente en el nivel
de los gobiernos locales, ha demostrado que en muchos casos no existe una cultura
institucional que garantice el cumplimiento de las normas y los derechos de los
ciudadanos.
Los gobiernos municipales tuvieron un rol central en los confictos, princi-
palmente como mediadores y también como generadores de varios de ellos. En
ocasiones asumieron el papel de líderes sociales, adoptando decisiones contrarias
a las normas legales y a los intereses colectivos. Igualmente, los concejos munici-
pales han tendido a responder a las demandas de los sectores más infuyentes de
la región, llegando incluso a tomar una posición activa en acciones perjudiciales a
los intereses de otros sectores sociales. Esto se debe a que las alcaldías no siempre
han logrado asumirse como parte del Estado y cumplir un rol protagónico en el
fortalecimiento de la democracia, convirtiendo al municipio en un espacio genui-
no de participación en el desarrollo local y en un articulador de las relaciones entre
actores locales. Por otra parte, los problemas de pobreza de la mayoría de los mu-
nicipios explican en parte su posición en el desarrollo de los confictos, orientada
a aprovechar las oportunidades económicas (aprovechamiento forestal, turismo,
minería) sin una visión integral de la planifcación municipal. Por ello la impor-
tancia de generar políticas estatales dirigidas a conciliar la conservación de las áreas
protegidas y el desarrollo de los municipios, estableciendo mecanismos económi-
cos e incentivos a la comercialización de productos y servicios de la biodiversidad,
e impulsando procesos de desarrollo sostenible que permitan extender las acciones
de conservación al conjunto del municipio y la región. Esto implica asimismo el
establecimiento de políticas bien defnidas en relación a las responsabilidades del
municipio en la gestión de las áreas protegidas, apoyando procesos de planifcación
integral y la búsqueda de alternativas económicas basadas en la conservación de la
biodiversidad.
A pesar de que los actores locales están conscientes de la importancia de avan-
zar en el desarrollo de la democracia en la región, como una condición necesaria
para que los ciudadanos se preocupen y asuman colectivamente los problemas que
afronta su región, en general, sus estrategias para lograr que el Estado atienda sus
Conhictos ambienta|es en areas prote¤idas de Bo|ivia
145
demandas han estado basadas en la presión y la confrontación, limitando su ca-
pacidad de deliberación y de solución efectiva de los problemas. En general, las
acciones desarrolladas por los actores sociales se caracterizaron por presión social,
emisión de votos resolutivos, bloqueos, denuncias, allanamientos y, en algunos ca-
sos, agresiones físicas. Antes de dar inicio a movilizaciones y acciones de hecho, los
actores involucrados en los confictos no buscaron el diálogo y la negociación para
la solución de los problemas. Esto responde también a la situación general de crisis
política, social y económica por la que atraviesa Bolivia, lo que ha debilitado las
relaciones entre el Estado y la sociedad, y que es fundamental recomponer para que
los ciudadanos participen en la construcción de una democracia que les permita un
auténtico ejercicio de la ciudadanía.
Entre las razones que determinaron que la sociedad se estructure y funcione
sin un sentido real de comunidad, de respeto al otro y de justicia y equidad, y que
explican el débil ejercicio de la ciudadanía, se encuentran la falta de conocimiento
de las leyes, sus alcances y oportunidades para el desarrollo, la escasa información
acerca de los derechos y deberes ciudadanos, la difcultad de asumir un compromi-
so en defensa de los intereses colectivos (ambientales, sociales, administración de
justicia) y el escaso valor otorgado a las culturas nativas. La práctica que prima en
los distintos sectores sociales es la corporativa, lo que limita que un sector reconoz-
ca los derechos de otro sector y que se actúe en función del interés del conjunto de
la sociedad.
Gran parte de los confictos que se produjeron se debieron a que los sectores
sociales no siempre actuaron en cumplimiento de las normas. En muchos casos,
éstos se condujeron en función de las determinaciones de sus dirigentes y no por
lo establecido en las leyes, haciendo uso de las normas legales solamente cuando
éstas los favorecían y recurriendo a medidas de hecho en caso contrario. La opinión
de algunos dirigentes y comunarios indígenas ilustra las tensiones existentes entre
actores sociales y las debilidades en la práctica democrática:
Hace dos semanas atrás, dos señoras de una comunidad de colonos
nos dijeron que el espacio de su comunidad llegaba hasta el flo de la se-
rranía y que el congreso nacional de colonizadores había resuelto anular la
TCO Pilón Lajas. A lo que nosotros les respondimos: compañera, en nues-
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14o
tro país hay muchos sectores sociales que pelean por conquistar derechos, y
mi derecho usted no lo puede anular simplemente porque se reunió con su
comunidad que decidió anular el derecho de otra comunidad. Nosotros res-
pondemos, al igual que ustedes, a una estructura orgánica, a un movimiento
organizado. (Rober Cartagena y Germán Soto, Consejo Regional Chimán y
Mosetén, Rurrenabaque, 28/07/2003.)
Pienso que hace falta aprender más acerca del manejo político y el
relacionamiento entre actores en la zona, y también respecto a la forma de
abordar los problemas y confictos. Creo que solucionarlos por la fuerza no
es la mejora manera. Los confictos deber ser resueltos a través de la discu-
sión, en el marco del entendimiento y de la búsqueda de soluciones viables.
(Zenón Limaco, San José de Uchupiamonas, Rurrenabaque, 28/07/2003.)
Las difcultades existentes en la sociedad boliviana para la construcción de
una cultura democrática están relacionadas con la falta de reconocimiento de la
diversidad étnica y cultural del país y de aceptación de la pluralidad de visiones e
intereses que caracterizan a las regiones y sectores sociales. Bolivia nace en conficto
con su diversidad cultural y regional, y esto se refeja en las difcultades que ha en-
frentado a lo largo de su historia para reducir las desigualdades sociales, integrar al
conjunto de las regiones y actores sociales en un proyecto común de país, aunque
respetuoso de esa diversidad, y fortalecer a los actores para concertar los cambios
sociales y la construcción de una democracia dialogante e incluyente. Las áreas pro-
tegidas expresan, en gran medida, estas contradicciones y problemas estructurales
de la sociedad boliviana.
Sin embargo, y a pesar de estas limitaciones, se han producido avances impor-
tantes (aunque insufcientes) como parte del aprendizaje de tratar los problemas y
confictos entre actores locales, que constituyen una base para la construcción de
una sociedad más democrática: conciencia de que los ciudadanos actúen en suje-
ción a las leyes del país, reconocimiento de valores que fortalecen la unión entre
sectores y promueven el diálogo (confanza, intercambio de ideas e información),
mayor comprensión de los actores locales acerca del papel fundamental de los go-
biernos municipales en el desarrollo y reconocimiento de la importancia de partici-
par en los asuntos públicos del gobierno local. La construcción de una democracia
Conhictos ambienta|es en areas prote¤idas de Bo|ivia
147
basada en el reconocimiento de la pluralidad cultural y de intereses continúa siendo
un desafío para el futuro y una labor que involucra tanto a actores sociales como a
actores políticos. En los últimos años se ha creado un mayor control de las acciones
de los gobiernos municipales por parte de la población; las organizaciones indíge-
nas, campesinas y de colonizadores están más fortalecidas, más concientes de sus
responsabilidades de orientar a sus bases y de promover una cultura democrática.
Cada vez hay mayor conciencia en las comunidades y dirigentes que
conocen las leyes. Ellos tienen mucha responsabilidad en orientar a las co-
munidades, incentivando a que la gente participe de las decisiones y evitan-
do que los acuerdos se asuman sin la discusión necesaria, como ocurre nor-
malmente. (Moisés Guarachi, Secretario Ejecutivo de la FESPAI, Ixiamas,
30/07/2003.)
La conciencia ciudadana en la región se ha ido incrementando porque
las comunidades han comenzado a hacer valer sus derechos y a exigir a los
gobiernos municipales que cumplan con sus responsabilidades. Esto ha per-
mitido que las autoridades municipales se den cuenta de que tienen que res-
ponder de sus actos a la sociedad local, que cada vez existe mayor control y
que ya no es tan fácil engañar al pueblo. (Rober Cartagena y Germán Soto,
Consejo Regional Chimane y Mosetene, Rurrenabaque, 28/07/2003.)
Aunque la gestión de las áreas protegidas ha estado atravesada de tensiones
sociales relacionadas con el acceso y uso de la tierra y los recursos naturales y la
ejecución de proyectos de desarrollo, el tema de confictos ambientales no fue con-
siderado como parte integral de la planifcación y manejo de las mismas. No se
generaron los instrumentos y metodologías que permitieran predecirlos, analizarlos
y manejarlos adecuadamente. En general, los confictos enfrentados en las áreas
protegidas tuvieron un tratamiento casi exclusivamente legal, en el marco de la for-
malidad jurídica, lo que dio lugar a una relación confictiva con algunos sectores de
la población local, impidiendo incluso el ingreso de los guardaparques a las zonas
de conficto para la realización de las actividades rutinarias de control y vigilancia.
En los casos de confictos que se produjeron en los últimos años en las áreas
protegidas, las difcultades de acceso y utilización de información, así como la falta
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148
de una adecuada normatividad de uso y aprovechamiento de recursos naturales (re-
glamentos y procedimientos específcos) y de comunicación entre las instituciones
públicas (ministerios, prefecturas y municipios) y las organizaciones de la sociedad
civil, fguraron entre los principales problemas que contribuyeron al surgimiento y
desarrollo de confictos. En general, las direcciones de las áreas protegidas no cuen-
tan con un adecuado conocimiento de la realidad institucional, socioeconómica y
cultural de las regiones en las que se encuentran, y no se ha considerado importante
conservar una historia institucional que contribuya a entender los procesos de rela-
cionamiento del área con la población y el origen de los confictos.
Sin embargo, en el desarrollo de los confictos en el sistema se generaron
algunas experiencias valiosas que han contribuido a una mejor comprensión de la
problemática social y de la complejidad y dinámica de las relaciones entre actores
sociales, generando capacidades para encarar las demandas y los cambios sociales.
Las estrategias de manejo de confictos se orientaron a la promoción del diálogo y
la concertación, al planteamiento de propuestas normativas y de alternativas de uso
de recursos naturales y a la realización de estudios técnicos y jurídicos, con resulta-
dos importantes en el fortalecimiento de las relaciones entre las direcciones de las
áreas y las comunidades locales y en la defnición de agendas conjuntas de trabajo.
En el caso particular de la TCO Tacana, las experiencias de manejo de con-
fictos contribuyeron a fortalecer el liderazgo del CIPTA en la región y a desarro-
llar capacidades de negociación con otros actores sociales. El CIPTA utilizó los
mecanismos legales previstos en la Ley INRA para defender los derechos de las
comunidades tacanas durante el proceso de saneamiento, a través de recursos de
revocatoria y jerárquicos interpuestos ante el INRA y el Ministerio de Desarrollo
Sostenible. Fueron también indispensables la negociación y el establecimiento de
acuerdos con otros actores sociales y entidades del Estado, buscando soluciones
prácticas a los confictos. La disponibilidad de información técnica y espacial se
constituyó en una herramienta fundamental para el manejo de los confictos. La
cartografía de datos comunitarios permitió evaluar las demandas de las comunida-
des, facilitando la toma de decisiones para la delimitación de las diferentes áreas de
uso (producción agrícola, ganadería, cacería, uso forestal, turismo, áreas de reserva
para la protección de fauna). Del mismo modo, esta información permitió la con-
Conhictos ambienta|es en areas prote¤idas de Bo|ivia
149
ciliación de límites y superfcies con los colonizadores y otros propietarios, posibili-
tando al CIPTA y a las comunidades ir consolidando sus derechos territoriales, a la
vez que benefciaba a otros sectores sociales con el reconocimiento de sus derechos
propietarios y el acceso a los recursos naturales.
Si bien inicialmente, los esfuerzos del CIPTA se centraron en la consolidación
legal de la TCO Tacana, en el proceso de zonifcación, planifcación del desarrollo
y promoción de proyectos de manejo de recursos naturales por comunidades y
agrupaciones productivas tacanas se fue construyendo una visión propia de conser-
vación y gestión territorial. El CIPTA llevó adelante una política de acceso y uso de
los recursos naturales, que establece como directriz el concepto de sostenibilidad
y equidad intergeneracional y entre comunidades, y defne como instrumentos de
aplicación un marco de normas y criterios de sostenibilidad y la microzonifcación
en cada comunidad. Aunque se ha avanzado en la toma de decisiones respecto al
manejo de los recursos naturales, se requiere fortalecer la capacidad de las comu-
nidades en el cumplimiento de las normas y en la administración de confictos
internos y con otros actores locales por el uso de recursos.
La experiencia de trabajo en el SNAP muestra que los escenarios de conficto
continuarán centrados en la problemática de la tierra y en la extracción de recursos
naturales, principalmente maderables, ya que la situación de pobreza de los muni-
cipios se presenta como un factor determinante para el surgimiento de tensiones
sociales y confrontaciones con las áreas protegidas. Para avanzar en la superación
de estos problemas y reducir las posibilidades de confictos, es fundamental que
los gobiernos municipales, las áreas protegidas y las tierras comunitaria de origen
asuman un papel activo en la coordinación de acciones orientadas al desarrollo
de alternativas económicas y al fortalecimiento de la participación social en las
políticas de conservación, integrando agendas de trabajo, canalizando inversiones y
creando redes de intercambio y fujos de información.
El desarrollo de una cultura democrática en las regiones donde se encuentran
las áreas protegidas constituye un objetivo primordial para que las comunidades,
organizaciones de base, instituciones y población local participen activamente en
la defensa y conservación de las áreas protegidas como instrumentos para el desa-
rrollo local, generando conciencia sobre la importancia de fortalecer la práctica del
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150
diálogo y la concertación para el análisis y solución de los problemas comunes y los
confictos sociales.
Lo que permitirá avanzar en la construcción de las relaciones democráticas
entre actores sociales es el reconocimiento de su pertenencia a un mismo espacio
vital, donde se comparten problemas comunes y se acuerdan las decisiones en el
marco del diálogo y la comunicación. Las refexiones de algunos dirigentes indí-
genas (entrevistados en el norte de La Paz) apuntaban a la necesidad de promover
espacios de diálogo para que los distintos actores sociales pudieran sentarse en una
misma mesa a analizar y consensuar posiciones sobre los temas ambientales que
afectan al conjunto de la sociedad, a pesar de las difcultades que pudieran presen-
tarse por las diferencias de visiones culturales, lingüísticas y de intereses particula-
res. La confanza, el respeto a los valores y opinión del otro y la buena fe para tratar
los temas son los principios que garantizarán el diálogo y el cumplimiento de los
acuerdos.
La información y la educación se constituyen en herramientas fundamentales
para fortalecer valores y prácticas compatibles con la conservación ambiental, faci-
litar el diálogo y reforzar el sentido de responsabilidad individual y colectiva en la
gestión ambiental y en el desarrollo de la democracia, basada en el reconocimiento
del otro y su cultura y en la capacidad de participar en los asuntos públicos.
Conhictos ambienta|es en areas prote¤idas de Bo|ivia
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Conhictos ambienta|es en areas prote¤idas de Bo|ivia
157
con Ixiamas”, en el Parque Nacional Madidi, La Paz: SERNAP,
WCS y Herbario Nacional de Bolivia. Documento inédito.
WCS-Bolivia 2002
“Informe técnico sobre la situación actual de las concesiones fo-
restales y las ASL ubicadas dentro de la TCO Tacana”, La Paz:
WCS-Bolivia. Documento inédito.
Prioridades y acciones para la conservación a nivel paisaje. La Paz:
WCS y USAID.
Wentzel, Sondra 1991
“Los Tacana” (Contribución para la segunda edición de En bus-
ca de la Loma Santa). Alemania Federal: Mettmann. Documento
inédito.
1986 Resultados del trabajo de campo en la provincia Iturralde del norte
del Departamento de La Paz, Bolivia, junio-julio 1985, Gainesville,
USA: Universidad de Florida. Documento inédito.
2002
1991
Conc|usiones sobre |os conhictos ambienta|es en e| Sistema Naciona| de /reas Prote¤idas
158
Conhictos ambienta|es en areas prote¤idas de Bo|ivia
159
ANEXOS
CONFLICTOS AMBIENTALES REGISTRADOS EN LAS ÁREAS PROTEGIDAS
SISTEMA NACIONAL DE ÁREAS PROTEGIDAS (SNAP)
ÁREA PROTEGIDA TEMA DE CONFLICTO LOCALIZACIÓN FECHA
ACTORES SOCIALES
IMPLICADOS
ENTIDADES ESTATALES
INVOLUCRADAS
IMPACTOS SOBRE LA GESTIÓN
DEL ÁREA
OPORTUNIDADES
GENERADAS
ESTRATEGIAS DE MANE-
JO DE CONFLICTOS
ESTADO
ACTUAL
RNVS Amazónica
Manuripi
s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d
PNANMI Madidi Extracción ilegal de madera
por grupos de cuartoneros
en las riberas del río Tuichi.
Se decomisaron 3.600 tron-
cas de madera (1.8000.000
p2).
Río Tuichi, San
Buenaventura y
Apolo.
1997-
1998
Comunidades de Azariamas y San
José de Uchupiamonas, grupos de
cuartoneros.
SERNAP (ofcina central), Direc-
ción Madidi, Municipio de San
Buenaventura y Fuerzas Armadas.
Pérdida de valores naturales por el
corte de madera en manchones de
mara.
Control de la extracción de
madera en el área, apoyo de acto-
res sociales para el ordenamiento
de la extracción ilegal de madera.
Procesos administrativos
(sanciones con decomisos
de madera), difusión de
información, alianzas con
actores sociales.
Solucionado
PNANMI Madidi Actividad turística ilegal de
la Fundación Eco Bolivia,
sin licencia ambiental y
título de propiedad de la
tierra, en un área demanda
por la TCO Tacana.
Caquiahuara,
zona sureste del
área, San Bue-
naventura.
1997-
2002
Eco Bolivia, comunidades tacanas,
Central Indígena Tacana (CIPTA),
CICOTI, Federación Abel
Iturralde (FESPAI), Comité Cívico
San Buenaventura.
SERNAP, INRA, MDSMA,
municipios de Apolo, Ixiamas, San
Buenaventura y Rurrenabaque y
subprefecturas de Abel Iturralde y
Franz Tamayo.
Repercusiones en la gestión del área
y en la del SNAP, ya que Eco Bolivia
interpuso un recurso inconstitucio-
nal al Reglamento General de Áreas
Protegidas.
Agendas de trabajo conjunto con
el área, compromiso de actores
locales con su gestión, mayor
capacidad de acción política,
resoluciones de apoyo del Comité
de Gestión.
Procesos administrativos y
judiciales, organización de
comités interinstitucionales
(WCS-CI, CARE), difusión
de información sobre el
área.
Solucionado
PNANMI Madidi Demanda de la TCO
Lecos Apolo, que generó
la división de la Fede-
ración Franz Tamayo y su
oposición al saneamiento de
la TCO.
Comunidades de
la zona sur del
área, Apolo.
1998 Central Indígena de Pueblos Lecos
de Apolo (CIPLA), Federación
de Campesinos de Franz Tamayo,
CIDOB.
Dirección Madidi, INRA, muni-
cipio de Apolo y Subprefectura
Franz Tamayo.
Divisiones internas en organizacio-
nes sociales, surgimiento de nuevos
confictos, oposición de sectores a la
gestión del área.
Acceso a información sobre el
saneamiento de tierras y la gestión
del área, reconocimiento de
derechos indígenas.
Reuniones de trabajo entre
las partes en conficto,
talleres de concertación
y establecimiento de
acuerdos.
Latente
PNANMI Madidi Confictos en la TCO
Tacana I por la defnición
de áreas de aprovechamiento
forestal municipal para agru-
paciones sociales del lugar
en San Buenaventura.
Límite este de
Madidi, San
Buenaventura.
1998-
2002
CPILAB, CIPTA, agrupaciones
forestales: APIAT y AGROFOR,
El Roble y Cachichira, Comité
Cívico de San Buenaventura.
INRA, Viceministerios de Medio
Ambiente y Asuntos Indígenas y
Pueblos Originarios, Municipio de
San Buenaventura.
Tensiones y desconfanza entre actores
locales, surgimiento de nuevos confic-
tos, reducción del área de titulación de
la TCO en 7.900 ha.
Predisposición al diálogo y con-
certación, capacidad de CIPTA
para la prevención y manejo de
conficto, acceso a la información,
planteamiento de propuestas.
Evaluación técnica y
jurídica, conformación de
agrupacio-nes forestales de
la TCO Tacana, alianzas
estratégicas con el Programa
BOLFOR, zonifcación de
la TCO.
Solucionado
PNANMI Madidi Confictos por la tenencia
de la tierra en la zona de
colonización durante el
saneamiento, dando lugar a
una fuerte oposición de los
colonos a la titulación de la
TCO Tacana.
Límite este de
Madidi, Ixiamas y
San Buenaven-
tura.
2000-
2001
18 colonias, FESPAI, CIPTA, co-
mités cívicos de San Buenaventura
e Ixiamas, agrupaciones El Roble y
Cachichira.
Dirección de Madidi, INRA,
MACPIO, Prefectura de La Paz,
municipios de San Buenaventura
e Ixiamas.
Tensiones y desconfanza, conficto
entre entidades del Estado (Prefectura,
INRA, MACPIO, Municipio San
Buenaventura).
Mayor capacidad de acción
política de CIPTA, fortalecimien-
to de su organización social, forta-
lecimiento de las relaciones entre
CIPTA y FESPAI, planteamiento
de propuestas.
Analisis espacial (uso del
SIG) y conciliación de
linderos entre comunidades
tacanas y colonos, procesos
judiciales, establecimiento
de alianzas estratégicas:
WCS.
Solucionado
PNANMI Madidi Confictos por la ampliación
del radio urbano en San
Buenaventura, dando lugar
a divisiones internas en
CIPTA y a la oposición de
otros sectores a la titulación
de la TCO Tacana.
Límite este de
Madidi, San
Buenaventura.
2000-
2001
CIPTA, Comunidad tacana de
Caijene, Comité Cívico de San
Buenaventura.
INRA, Municipio de San Bue-
naventura.
Tensiones y desconfanza, separación
de Caigene de la TCO Tacana,
reducción del área de titulación,
surgimiento de nuevos confictos.
Mayor capacidad de acción
política de CIPTA, acceso a la
información, Asesoramiento de
CIPTA en la delimitación del área
urbana de San Buenaventura.
Análisis espacial (uso SIG),
reuniones de trabajo, acuer-
dos con San Buenaventura,
alianzas con WCS y Direc-
ción Madidi.
Solucionado
PNANMI Madidi Impugnación a la dotación
de la TCO Tacana por
el municipio de Ixiamas,
arguyendo el crecimiento
urbano y promoviendo divi-
siones internas en CIPTA.
Límite este de
Madidi, Ixiamas.
2001-
2003
CIPTA, Consejo Indígena de las
Comunidades Tacanas de Ixiamas
(CICOTI), Comunidad de Tahua,
Comité Cívico de Ixiamas.
INRA, Municipio de Ixiamas,
Subprefectura de Abel Iturralde,
Defensor del Pueblo.
Tensiones y desconfanza, división en
CIPTA, confronta-ción con Ixiamas,
surgimiento de nuevos confictos.
Mayor capacidad de acción
política de CIPTA, logrando
alianzas con FESPAI, WCS, y el
apoyo del Defensor del Pueblo.
Procesos judiciales (im-
pugnaciones a la TCO),
reuniones de trabajo.
Desvanecido
PNANMI Madidi Demanda de la TCO San
José de Uchupiamonas en
un área superpuesta con la
zona histórico-cultural de
la TCO Tacana y de interés
turístico.
Zona sureste
del área
quiahuara)San
Buenaventura.
2001-
2003
Comunidad San José de Uchupi-
amonas, CIPTA, CIPLA, Fede-
ración Campesinos Franz Tamayo
y Comité Cívico de Apolo.
Dirección Madidi, INRA, Subpre-
fectura Franz Tamayo, municipios
de Apolo y San Buenaventura.
Oposición de sectores sociales a la
gestión del área, tensiones y descon-
fanza entre organizaciones sociales,
surgimiento de nuevos confictos.
Fortalecimiento de las relacio-
nes entre CIPTA y San José de
Uchupiamonas, predisposición al
diálogo y concertación, mediación
del Comité de Gestión.
Procesos judiciales, evalua-
ciones jurídicas, reuniones
de trabajo entre las partes
en conficto y promoción al
diálogo y concertación.
Solucionado
PNANMI Madidi Construcción de caminos
(Pelechuco-Apolo, Azaria-
mas-Ixiamas, Ixiamas-Puerto
Heath) dentro del área de
Madidi y de Apolobamba,
sin contar con licencia ambi-
ental ni aprobación técnica
por parte del MDSM.
Apolo y San
Buenaventura.
2003 Comités cívicos de Apolo, Ixiamas
y San Buenaventura, Federación de
Campesinos de Apolo y Cámara de
Turismo Regional.
SERNAP (ofcina central), MDSM,
Prefectura de La Paz, municipios de
Apolo e Ixiamas y Mancomunidad
de Municipios del norte de La Paz.
Pérdida de valores naturales, con-
fictos entre entidades del Estado,
repercusiones en la gestión del área
(divergen-cias en Comité de Gestión y
no aprobación del Plan de Manejo).
Agendas de trabajo conjunto con
el área, propuestas técnicas alter-
nativas de vinculación caminera,
acceso a la información por parte
de actores locales.
Estudios técnicos, reuniones
de trabajo entre las partes
en conficto, generación
y difusión informaciión,
organización de comités
interinstitucionales (WCS,
CI), apoyo de estudiantes
de UMSA.
Activo
creciendo
PNANMI Madidi Reacción violenta en San
Buenaventura (Comité
Cívico, Cámara de Turismo)
en contra de las TCOs
Tacana y San José de Uchu-
piamonas.
Comunidades de
la TCO Tacana.
San Buenaven-
tura.
2003 Comité Cívico y Cámara de
Turismo de San Buenaventura y
Asoc. pescadores multiétnicos,
CIPTA, San José y CIDOB.
SERNAP, Dirección Madidi,
INRA, MDSMA, Prefectura de La
Paz, Municipio de San Buenaven-
tura y Defensoría del Pueblo.
Confrontación del área con actores
regionales y locales, tensiones y
desconfanza entre actores locales,
surgimiento de nuevos confictos.
Compromiso de actores sociales
con la gestión del área y las TCO,
reconocimiento de derechos
indígenas. Mediación del área y
del Comité de Gestión.
Administración de justicia,
reuniones de trabajo entre
las partes en conficto,
alianzas estratégicas con
ONG (WCS, CARE),
difusión de información.
Desvanecido
PNANMI Madidi Extracción ilegal de madera
por comunidades campesi-
nas, impidiendo el ingreso
de guardaparques.
Zona central de
Madidi, Muni-
cipio de Apolo.
2005 Comunidades campesinas (Sipia,
Nogal, Raviana, Asariamas) y
Federación Franz Tamayo.
Dirección del Parque Madidi,
Ministerio de Gobierno y Prefectura
de La Paz.
Pérdida de valores naturales por el
corte de madera, tensiones y descon-
fanza, repercusiones en la gestión del
área, surgimiento de nuevos confictos.
Agendas de trabajo conjunto con
el área, planteamiento de alterna-
tivas de uso forestal, mediación
del Comité de Gestión de Apolo
para el diálogo.
Procesos administrativos y
judiciales, planteamiento
de propuestas técnicas para
el manejo forestal con fnes
domésticos.
Latente
PNANMI Madidi Alianza entre autoridades
locales y comités cívicos
en contra de Madidi y de
las TCO vinculadas, para
la extracción de recursos
naturales.
San Buenaventura
e Ixiamas.
2005 Comités cívicos de San Bue-
naventura e Ixiamas, empresas
madereras, CIPTA
Prefectura de La Paz, municipios,
Ministerio de Gobierno.
Périda de valores naturales por corte
de madera, tensiones y desconfanza,
confictos entre el área y municipios.
Mayor capacidad de manejo de
confictos, aunque ésta se debilitó
con los cambios de autoridades en
el SERNAP.
Procesos administrativos y
judiciales.
Desvanecido
ANMI Apolobamba Conficto en torno al mane-
jo de la vicuña, en diferentes
momentos de la gestión
del área, por falta de una
adecuada normatividad y de
alternativas económicas.
Municipios de
Pelechuco, Chara-
zani y Curva.
1995-
1998
Comunidades Ulla Ulla, Ucha
Ucha, Huacuchani, Hichocollo,
Antaquilla.
SERNAP, Dirección Apolobamba y
Dirección General de Biodiver-
sidad.
Oposición de sectores a la gestión del
área, modifcación de la catergoría de
manejo.
Agendas de trabajo conjunto con
el área, identifcación y comple-
mentación de vacíos jurídicos,
planteamiento de propuestas,
resoluciones de apoyo del Comité
de Gestión.
Talleres informativos, re-
uniones de trabajo entre las
partes en conficto, difusión
de información, plan
de manejo de la vicuña,
propuesta normativa para la
venta de fbra.
Solucionado
ANMI Apolobamba Extracción ilegal de
madera por comunidades de
Apolobamba, dando lugar a
confrontaciones con el área.
Sotopata y
Paujeyuyo, Chara-
zani.
2000-
2002
Comunidades de Sotopata y
Paujeyuyo.
Dirección de Apolobamba, Muni-
cipio de Charazani y Subrpefectura
de La Paz.
Oposición de comunidades a la
gestión del área, repercusiones en la
gestión del área, debilitamiento del
Comité de Gestión al no intervenir
por conficto de intereses.
Acceso a la información por parte
de actores locales, acuerdos con
las comunidades, coordinación in-
terinstitucional de apoyo al área.
Promoción al diálogo,
talleres informativos,
reuniones de trabajo entre
las partes en conficto.
Solucionado
ÁREA PROTEGIDA TEMA DE CONFLICTO LOCALIZACIÓN FECHA
ACTORES SOCIALES
IMPLICADOS
ENTIDADES ESTATALES
INVOLUCRADAS
IMPACTOS SOBRE LA GESTIÓN
DEL ÁREA
OPORTUNIDADES
GENERADAS
ESTRATEGIAS DE MANE-
JO DE CONFLICTOS
ESTADO
ACTUAL
PNANMI Cotapata Incremento del cultivo de
hoja de coca en sectores
de valle del área de Co-
tapata, por comunarios de
Chorobamba, Santa Rosa y
Chinchita.
Valle del río Hua-
rinilla, Coroico y
Coripata
2003 Federación de productores de hoja
de coca.
Dirección de Cotapata, FELCN. Repercusiones en la gestión del área
(modifcación de límites), surgimiento
de nuevos confictos.
Establecimiento de acuerdos,
mayor compromiso de los
actores sociales con la gestión de
Cotapata.
Difusión de información y
reuniones para el estableci-
miento de acuerdos.
Desvanecido
PNANMI Cotapata Confictos con las comu-
nidades en el proceso de
saneamiento de tierras en el
Parque Cotapata, acentuado
por la falta de información
de la población.
Zongo y Pacallo. 2003 Comunidad de Pongo y otras esta-
blecidas en el área, hacendados.
Dirección de Cotapata, INRA. Tensiones y desconfanza entre actores
sociales, repercusiones en la gestión
del área.
Coordinación interinstitucional,
acceso a información por parte de
la población local, mediación del
Comité de Gestión.
Talleres informativos y
asesoramiento técnico y
legal a las comunidades en
temas agrarios, con apoyo
del Comité de Gestión.
Latente
PNANMI Cotapata Conficto de límites entre
comunidades, acrecentado
por el saneamiento de
tierras y la desconfanza en
el trabajo del INRA.
Huarinilla y Yavi-
cucho, Municipio
de Pacallo.
2003 Comunidades campesinas de
Huarinilla y Yavicucho.
Dirección de Cotapata, INRA. Repercusiones en la gestión del área
(difcultad de avanzar en la planif-
cación y manejo del área), tensiones y
desconfanza.
Promoción del diálogo, estableci-
miento de acuerdos.
Talleres informativos y
asesoramiento técnico y
legal a las comunidades en
temas agrarios.
Latente
PNANMI Cotapata Confrontación entre la
comunidad de Siñari y la
hacienda Sagrado Corazón
por el derecho propietario
de la tierra.
Siñari, Cotapata. 2003 Comunidad de Siñari, propietario
de la hacienda Sagrado Corazón.
Dirección de Cotapata, INRA. Repercusiones en la gestión del área. Promoción al diálogo, defnición
de derechos propietarios.
Procesos juduiciales,
reuniones entre las partes en
conficto.
Solucionado
RBTCO Pilón Lajas Presión de colonizadores
en la zona sur del área para
establecer asentamientos.
Las tensiones se agudizaron
en 2002 durante el inicio
del saneamiento.
Sillar, Palmar,
Cascada, Qui-
quibey, 6 de Agos-
to (Palos Blancos,
San Borja).
1996 Consejo Regional Chimán
Mosetén (CRTM), Federación de
Colonizadores de Yucumo (FECY),
Federación de Colonizadores del
Alto Beni (FAECAB).
SERNAP (ofcina central),
Dirección área Pilón Lajas, INRA,
MACPIO.
Impactos ambientales (corte de
madera, caza, apertura de chacos),
tensiones y desconfanza entre indíge-
nas y colonos, oposición de éstos a la
gestión del área.
Fortalecimiento organizativo del
CRTM y mayor capacidad de
acción política, establecimiento de
acuerdos entre colonos, indígenas
y dirección del área.
Procesos administrativos,
reuniones de trabajo y
talleres informativos.
Activo
creciendo
RBTCO Pilón Lajas Extracción ilegal de madera
por colonos en la zona Sur
de la Reserva, profundi-
zando las tensiones entre
indígenas y colonos.
Sillar, Palmar,
Cascada, Qui-
quibey, 6 de Agos-
to (Palos Blancos,
San Borja).
1996 Federación de Colonizadores de
Yucumo (FECY), Federación
Colonizadores del Alto Beni (FAE-
CAB), Consejo Regional Chimán
Mosetén (CRTM).
SERNAP (ofcina central) Direc-
ción del área.
Pérdida de valores naturales (de-
gradación de bosques), tensiones y
desconfanza, surgimiento de nuevos
confictos.
Mayor capacidad de control a la
extración de madera, promoción
al diálogo y agendas de trabajo
conjuntas, mediación del Comité
de Gestión.
Administración de justicica,
evaluaciones técnicas y lega-
les, reuniones de trabajo.
Latente
RBTCO Pilón Lajas Confictos con empresas
madereras por la suspensión
de sus actividades dentro de
la Reserva, dando lugar a un
largo proceso judicial.
San Borja, Palos
Blancos.
1996-
2001
Veterinarios Sin Frontera (Coadmi-
nistradora), empresas madereras
(Berna, El Pino, Bella Vista),
FECAR, Comité Cívico de Rur-
renabaque, CI.
SERNAP, Dirección de Pilón Lajas,
MDSM, Superintendencia Forestal,
Prefectura de La Paz, Municipio de
Rurrenabaque.
Pérdida de valores naturales del área
(corte de árboles, impacto en la
fauna), confictos entre entidades del
Estado (SERNAP y Superintendencia
Forestal).
Apoyo de actores locales a la
Reserva, renuncia de las empresas
a sus áreas de corte, respaldo del
Comité de Gestión (resolucio-
nes, visitas inspección, espacios
negociación).
Procesos administrativos
y judiciales, reuniones de
trabajo entre las partes en
conficto, compensación
económica a la empresa
Berna.
Solucionado
RBTCO Pilón Lajas Conficto entre Veterinarios
Sin Frontera (entidad coad-
ministradora de la Reserva)
y los colonizadores que se
oponían a su presencia en
la zona.
San Borja, Palos
Blancos.
1997-
1999
Veterinarios Sin Frontera (coad-
ministradora), Federaciones de
colonizadores de Yucumo,
Rurrenabaque y Alto Beni, Blan-
cos, CRTM.
SERNAP (ofcina central), Direc-
ción de Pilón Lajas, Ministerio de
Gobierno.
Modifcación del convenio de
coadministración entre el SERNAP y
VSF, oposición de sectores a la gestión
del área, debilitamiento del Comité
de Gestión.
Fortalecimiento de proyectos
productivos en las comunidades,
mejor defnición de roles de las
entidades de apoyo a la gestión
del área.
Reuniones de trabajo entre
las partes en conficto para
el establecimiento de acuer-
dos, conciliaciones.
Solucionado
RBTCO Pilón Lajas Actividades turísticas ilegales
de la Fundación Eco Bolivia
en la Reserva, sin contar con
licencia ambiental y título
de propiedad de la tierra.
Zona de Charque,
municipio de
Apolo, La Paz.
1997-
2002
Fundación Eco Bolivia, comuni-
dades indígenas
SERNAP (ofcina central), Direc-
ción Pilón Lajas, INRA, Prefectura
La Paz y Alcaldía de Rurrenabaque.
Impactos en la vida silvestre. Mayor capacidad de control de
las actividades ilegales dentro del
área, resoluciones de apoyo del
Comité de Gestión.
Procesos administrativos,
evaluaciones jurídicas y
técnicas, difusión de infor-
mación a las comunidades.
Desvanecido
ÁREA PROTEGIDA TEMA DE CONFLICTO LOCALIZACIÓN FECHA
ACTORES SOCIALES
IMPLICADOS
ENTIDADES ESTATALES
INVOLUCRADAS
IMPACTOS SOBRE LA GESTIÓN
DEL ÁREA
OPORTUNIDADES
GENERADAS
ESTRATEGIAS DE MANE-
JO DE CONFLICTOS
ESTADO
ACTUAL
RBTCO Pilón Lajas Extracción ilegal de madera
por comunarios chimanes
de Alto Colorado para su
comercialización.
Alto Colorado,
municipio de
Rurrenabaque,
Beni.
1998-
2002
Comunidad Alto Colorado,
CRTM, Consejo Tsimane.
Dirección Pilón Lajas. Divisiones internas y debilitamiento
de la organización indígena, tensiones
y desconfanza, surgimiento de nuevos
confictos.
Planteamiento de propuestas
para el manejo forestal sostenible,
agendas de trabajo conjuntas con
las organizaciones chimanes.
Procesos administrativos
(sanción con decomiso),
reuniones de trabajo entre
las partes en conficto.
RBTCO Pilón Lajas Incremento de tensiones con
los colonos (especialmente
de la zona sur) durante el
saneamiento de Pilón Lajas.
Se incre-menta en 2004
con el ingreso de personas
del MST.
Zonas carretera y
sur de la Reserva.
2002 Consejo Regional Chimán Mostén
(CRTM), comunidades indígenas,
federaciones de colonizadores de
Yucumo y Alto Beni, Movimiento
Sin Tierra (MST).
SERNAP (ofcina central), Direc-
ción Pilón Lajas, INRA.
Impactos ambientales (caza, apertura
de chacos), tensiones y desconfanza
entre colonos e indígenas, lentitud en
el proceso de saneamiento.
Reconocimiento de derechos,
agendas de trabajo conjunto
con el área, fortalecimiento del
CRTM y mayor capacidad de
acción política, acuerdos entre
colonos e indígenas.
Evaluaciones técnicas y
jurídicas, análisis espacial,
procesos administrativos,
conciliaciones, talleres
informativos, asesoramiento
organizaciones.
Latente
RBTCO Pilón Lajas Extracción ilegal de madera
por comunarios chimanes
para su comercialización.
Rurrenabaque,
Beni
2005 Comunidades indígenas chimanes. Dirección Pilón Lajas, Dirección
General de Biodiversidad.
Impactos en los bosques (corte de
madera), surgimiento de nuevos
confictos.
Establecimiento de acuerdos,
planteamiento de propuestas para
el manejo forestal en el Plan de
Manejo (actualizado).
Procesos administrativos. Latente
RB EBB Saneamiento de estancias
ganaderas dentro del área,
lo que generó confictos con
sus dueños al desalojarlos
el INRA.
Yacuma, Beni 1997 Estancias ganaderas, comunidades
chimanes Remanso y Chaco Brasil,
Gran Consejo chimán.
SERNAP (ofcina central), Direc-
ción EBB, INRA.
Pérdida de valores naturales por mal
manejo de praderas, lentitud en el
desalojo por parte del INRA, sur-
gimiento de nuevos confictos.
Apoyo de las comunidades
tsimanes a la Reserva, apoyo del
Comité de Gestión a través de
denuncias.
Evaluaciones técnicas y
jurídicas, procesos admi-
nistrativos.
Latente
PNTI Isiboro Sécure Conficto organizativo entre
la Subcentral del TIPNIS
y el Consejo Indígena del
Sur, relacionado con los
problemas de límites entre el
Beni y Cochabamba.
San Ignacio y
Villa Tunari,
zona sur (área de
coloniza-ción)
1997 Subcentral del TIPNIS, Consejo
Indígena del Sur (CONISUR).
SERNAP (ofcina central),
Dirección TIPNIS, prefecturas de
Cochabamba y del Beni.
Divisiones internas y debilitamiento
de la organización indígena, tensiones
y descon-fanza, confictos entre
prefecturas, surgimiento de nuevos
confictos.
Reuniones entre las partes
en conficto: Subcentral
TIPNIS y CONISUR,
establecimiento de alianzas
estratégicas entre comuni-
dades indígenas.
Activo
creciendo
PNTI Isiboro Sécure Confictos internos en la
Subcentral del TIPNIS por
el remate de madera extraída
y comercializada ilegalmente
(239 troncas) por comu-
narios del río Sécure.
Asunta (cordillera
de Mosetenes),
Moxos.
1997 Subcentral del TIPNIS, Sector
indígena del río Sécure (Subcentral
del Sécure).
SERNAP (ofcina central), Direc-
ción TIPNIS, Prefectura del Beni.
Pérdida de valores naturales (extrac-
ción de mara), división interna en la
organización indígena, tensiones y
descon-fanza, oposición a la gestión
del área.
Fortalecimiento del rol político de
la Subcentral del TIPNIS.
Estudios técnicos, procesos
administrativos (sanciones
con decomisos de madera),
reuniones de trabajo,
establecimiento de alianzas
con EPARU (Vicariato del
Beni) en apoyo al área.
Latente
PNTI Isiboro Sécure Disputas internas por el
intento de separación de la
comunidad de Santa Rosa
del TIPNIS y de creación de
otro territorio indígena.
Santa Rosa, zona
sur del TIPNIS.
1999 Comunidad mojeña de Santa Rosa,
Subcentral del TIPNIS.
SERNAP (ofcina central),
Dirección TIPNIS, prefecturas de
Cochabamba y del Beni.
Divisiones internas de la organización
indígena, repercusiones en la gestión
del área (demanda de modifcación
de límites).
Análisis espacial, reuniones
entre las partes en conficto,
talleres informativos.
Activo
creciendo
PNTI Isiboro Sécure Presión por la construcción
de un camino carretero
Villa Tunari-San Ignacio
de Moxos, que atravesaría
el área y afectaría la zona
núcleo (colonización, extrac-
ción de madera, caza).
Municipios de
Moxos y Villa
Tunari.
Subcentral del TIPNIS, CONI-
SUR, empresarios madereros del
Beni, Federación de Ganaderos
del Beni.
SERNAP (ofcina central), Direc-
ción TIPNIS, prefecturas y comités
cívicos de Cochabamba y del Beni,
Servicio de Caminos.
Confictos entre entidades del Estado
(SERNAP, prefecturas, servicio de
caminos), oposición a la gestión del
área, surgimiento de nuevos confictos.
Reuniones de trabajo,
difusión de información.
Activo
creciendo
PN Carrasco Confictos de límites en el
Parque Nacional Carrasco,
intesifcados por el esta-
blecimiento de la línea roja
al norte del área.
Perímetro del área
del Parque.
1991 Subcentrales y comunida-des de
colonizadores (zona norte) y de
campesinos (zona sur).
SERNAP (ofcina central), Direc-
ción Carrasco, INRA, mancomuni-
dad de municipios.
Oposición de sectores sociales a
la gestión del área, tensiones y
desconfanza, surgimiento de nuevos
confictos.
Acceso a la información, fortaleci-
miento espacios de diálogo.
Talleres informativos, re-
uniones de trabajo, creación
de comisiones.
Activo
creciendo
ÁREA PROTEGIDA TEMA DE CONFLICTO LOCALIZACIÓN FECHA
ACTORES SOCIALES
IMPLICADOS
ENTIDADES ESTATALES
INVOLUCRADAS
IMPACTOS SOBRE LA GESTIÓN
DEL ÁREA
OPORTUNIDADES
GENERADAS
ESTRATEGIAS DE MANE-
JO DE CONFLICTOS
ESTADO
ACTUAL
PN Carrasco Confictos permanentes
con sindicatos campesinos
por nuevas tierras dentro
del Parque (en zonas de
Yungas), para la extracción
de recursos y la plantación
de coca.
Pojo, Totora,
Pocona, Tiraque,
Colomi, Villa
Tunari, Puerto
Villaroel, Chi-
moré.
2000 Federaciones y comunidades
campesinas de la zona sur y de
colonizadores de la zona norte.
SERNAP (ofcina central), Direc-
ción Carrasco, INRA, Manco-
munidad de Municipios, Policía
Nacional, FFAA.
Impactos ambientales (des-monte,
caza, pesca con dinamita), tensiones
y des-confanza, repercusiones en la
gestión del área, surgimien-to de nue-
vos confictos, confrontación armada
con pérdida de vidas humanas.
Inicio del saneamiento tierras,
planteamiento de propuestas
de delimitación, comunicación
y creación de mecanismos de
participación social (comité
insterinstitucional, asamblea y
directorio del Parque).
Evaluaciones jurídicas,
procesos administrativos,
difusión de información,
reuniones con municipios y
sindicatos.
Activo
creciendo
PN Tunari s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d
PNANMI Amboró Establecimiento de asenta-
mientos ilegales de coloni-
zadores en la zona sur de
Amboró, incrementados en
2003, algunos relacionados
con cultivos de coca.
Mairana, Co-
marapa y Pampa
Grande.
1984 40 comunidades del límite sur del
área, federaciones de coloniza-
dores, comités cívicos, ONG
(PROBIOMA, CEJIS, ALAS,
ASEO, FAN).
Dirección de Amboró, INRA,
municipios Comarapa, Mairana,
Pampa Grande, Prefectura de Santa
Cruz.
Pérdida de valores naturales del área,
tensiones y desconfanza (posiciones
divergentes entre ONG), surgimiento
de nuevos confictos.
Mayor capacidad del área en el
manejo de confictos (desalojo
del área, coordinación del área
con los municipios), avances en el
saneamiento de tierras.
Realización de estudios
sobre el impacto de
asentamientos humanos,
difusión de información,
establecimiento de alianzas
estratégicas.
Activo
creciendo
PNANMI Amboró Confictos por la extracción
ilegal de madera en diferen-
tes sectores del área, dando
lugar a decomisos de troncas
de árboles cortados.
Zonas ubicadas
al norte y al sur
del área
2004 Subcentrales y comunidades del
área.
Dirección de Amboró, Superinten-
dencia Forestal, Prefectura de Santa
Cruz, municipios de Mairana,
Comarapa, Pampa Grande y Sa-
maipata.
Pérdida de valores naturales (extrac-
ción de mara, tajibo, pino negro),
oposición de sectores sociales a la
gestión del área, surgimiento de
nuevos confictos.
Identifcación de vacíos normati-
vos en aprovechamiento forestal
en áreas protegidas, coordinación
entre Amboró y los municipios,
planteamiento propuestas, apoyo
del Comité de Gestión.
Procesos administrativos,
evaluaciones jurídicas y
técnicas, difusión de infor-
mación, elaboración plan
de manejo forestal.
Activo
creciendo
PNANMI Amboró Confictos en torno al
turismo en Amboró, espe-
cialmente en la zona norte,
por la falta de ordenamiento
de las actividades de las
comunidades y operadoras
de turismo.
Comunidades
ubicadas al norte
y sur del área.
1998 Comunidades de Mataracú, Car-
bones, Villa Amboró, Volcanes y
La Yunga, Cámara Hotelera, ONG
(PROBIOMA, FAN, COBIMI).
Dirección de Amboró, Prefec-
tura de Santa Cruz, municipios de
Buenavista, Samaipata, San Carlos.
Oposición de sectores a la gestión del
área, surgimiento de nuevos confictos.
Identifcación y complementa-
ción de vacíos jurídicos, plan-
teamiento de propuestas, agendas
de trabajo conjuntas con el área
(ordenanzas municipales a favor
de las comunidades).
Planteamiento de propues-
tas (Plan de Uso Turístico,
pro-puesta de SISCO),
organización de reuniones,
conformación de comisión
de turismo en Comité de
Gestión.
Activo
creciendo
PN Noel Kempff
Mercado
Demanda de la TCO Bajo
Paraguá y confictos con
concesiones forestales por
superposición territorial en
la zona de amortiguación.
Límite este del
Parque (San Igna-
cio de Velasco)
1998 Central Indígena del Bajo Paraguá
(CIBAPA), concesiones forestales
Tarumá y Paraguá, FAN (coadmi-
nistradora).
Dirección de Noel Kempff
Mercado, INRA, Superintendencia
Forestal, municipio de San Ignacio
de Velasco.
Reprecusiones en la gestión del área,
surgimiento de nuevos confictos,
amenaza de nuevos asentamientos en
el área.
Mayor capacidad de acción
política de la organización
CIBAPA, Apoyo del Comité de
Gestión a la demanda de la TCO
Bajo Paraguá.
Reuniones entre las partes
en conficto, conformación
de comisión de seguimien-
to a la demanda de TCO en
Comité de Gestión.
Activo
creciendo
ANMI San Matías Confictos en torno a la
defnición de áreas de
aprovechamiento forestal
municipal para el otorga-
miento de concesiones a
ASL dentro de San Matías.
Zona norte de
San Matías,
cantón Las Petas.
2001 Comunidades Candelaria, Na-
tividad y Villazón, Agrupaciones
Sociales del Lugar: Asención, Petas,
San Vicente y San Matías.
Dirección de San Matías, Superin-
tendencia Forestal, Viceministerio
de Recursos Naturales, Municipio
de San Matías.
Oposición de sectores económicos
a la gestión del área, surgimiento de
nuevos confictos.
Capacidad de prevención y mane-
jo de confictos, planteamiento
de propuestas (manejo forestal
sostenible).
Reuniones de trabajo, con-
formación de una comisión
de trabajo interinstitucio-
nal, análisis espacial.
Latente
ANMI San Matías Extracción ilegal de madera
por propietario de una
estancia, dando lugar a con-
fictos entre sectores sociales
que lo apoyaban en contra
de la dirección del área.
Zona de Curaves,
al este del área.
Cantón Santo
Corazón.
2002 Comités cívicos El Carmen y
Rincón del Tigre, Federación de
Campesinos, comunidad de Santo
Corazón, Estancia Santa Isabel.
SERNAP (ofcina central) Direc-
ción de San Matías, Municipio
Carmen Rivero Torres.
Impactos ambientales (corte de
madera), oposición de sectores a la
gestión del área, repercusiones en la
gestión del área (solicitud de modif-
cación de límites).
Alianza estratégica con la comu-
nidad de Santo Corazón, Elabo-
ración de Plan de Ordenamiento
Predial (POP) por la estancia en
conficto.
Procesos administrativos
(sanciones con decomiso de
madera), acuerdos internos
con varias estancias.
Latente
ÁREA PROTEGIDA TEMA DE CONFLICTO LOCALIZACIÓN FECHA
ACTORES SOCIALES
IMPLICADOS
ENTIDADES ESTATALES
INVOLUCRADAS
IMPACTOS SOBRE LA GESTIÓN
DEL ÁREA
OPORTUNIDADES
GENERADAS
ESTRATEGIAS DE MANE-
JO DE CONFLICTOS
ESTADO
ACTUAL
PNANMI Otuquis Confictos en torno a la
actividad pesquera (pintao,
surubí, pacú) y caza de
lagartos, con fnes comer-
ciales, por cooperativas y
comunarios.
Lagunas en el
Gran Pantanal,
Puerto Suárez y
Puerto Quijarro.
1997-
2002
Cooperativas de pescadores de
Puerto Suárez, pescadores de la
comunidad de Arroyo Concepción.
Dirección de Otuquis, Municipio
Puerto Suárez.
Pérdida de valores naturales por pesca
y caza indebidas, confrontación con
actores locales.
Agendas de trabajo conjunto,
mayor capacidad de manejo de
confictos del área, identif-
cación de vacíos normativos,
planteamiento de alternativas de
manejo de recursos.
Información y capacitación
a través de cursos y talleres,
planteamiento de propues-
tas (plan pesquero, censos
de lagarto).
En proceso
de solución
PNANMI Otuquis Oposición de actores locales
a la creación del Parque
Otuquis por posibles restric-
ciones a grandes obras de
infraestructura y desarrollo
en Puerto Busch.
Punta Man
Cesped, Zona
Gran Pantanal,
Puerto Suárez.
2002 Organizaciones empresariales:
CADEX, CAINCO y Red de Fer-
rocarril Oriental, ONG: WWF.
SERNAP (ofcina central), Direc-
ción de Otuquis, Municipio Puerto
Suárez.
Confrontación con actores regionales,
confictos entre el SERNAP y el
municipio, repercusiones en la gestión
del área (modifcación límites),
surgimiento nuevos confictos.
Compromiso con la defensa de los
intereses colectivos.
Información y promoción
al diálogo, alianzas estraté-
gicas con WWF.
Latente
PNANMI Otuquis Confictos por la tenencia
de la tierra y la demanda
de TCO (Otuquis y Yam-
biguasú).
Zona Gran
Pantanal, Puerto
Suárez.
2002 Estancias ganaderas, Central
Indígena Chiquitana, Central de
Campesinos.
Dirección de Otuquis, INRA. Tensiones y desconfanza entre actores
sociales, repercusiones en la gestión
del área (modifcación límites).
Agendas de trabajo conjunto con
el área, mayor capacidad de acción
política del área.
Estudios técnicos y
jurídicos.
PNANMI Kaa Iya Cacería furtiva por cazadores
de haciendas que ingresan
al área a través de la TCO
Isoso y de brechas antiguas.
Límite oeste
(TCO Izozog),
Charagua, Pailón.
1995 CABI (coadminsitradora), Hacien-
das ganaderas y agroindustriales.
Dirección de Kaa Iya, Prefectura de
Santa Cruz, municipios de Chara-
gua y Pailón.
Pérdida de valores naturales por
caza ilegal de animales (jaguar, anta,
chancho de monte).
Identifcación de vacíos jurídicos,
mayor control y vigilancia del
área, concientización a la po-
blación local.
Información a las comu-
nidades, coordinación
interinstitucional con la
Prefectura.
Latente
PNANMI Kaa Iya Construcción del gasoducto
a Brasil (555 km) que atra-
viesa el área, que dio lugar a
divergencias en las negocia-
ciones entre los municipios
y la CABI.
Sector norte del
área, Charagua.
1997 CABI (coadminsitradora), empre-
sas PETROBRAS y Gas Transboli-
viano, ONG (WCS, PROBIOMA,
FOBOMADE).
Dirección de Kaa Iya, Ministerio
de Hidrocarburos, municipios de
Charagua, San José de Chiquitos y
Puerto Quijarro.
Tensiones y desconfanza entre actores
locales y regionales.
Mayor capacidad de acción
política de CABI, planteamiento
de alternativas para el control de
impactos socioambientales.
Estudio de Impacto Ambi-
ental, análisis espacial, plan-
teamientos técnicos para el
monitoreo y restauración
ambiental, establecimiento
fondo fduciario.
Solucionado
PNANMI Kaa Iya Saneamiento y titulación
de tierras indígenas y de
haciendas, lo que dio lugar
a impugnaciones de la
demanda de TCO Isoso y
a reclamos de hacendados
y FFAA.
Límite noroeste,
Charagua, Pailón.
1995-
2003
CABI (coadminsitradora),
comunidades indígenas, empresas
agropecuarias y asociación de
ganaderos.
Dirección de Kaa Iya, INRA, Pre-
fectura de Santa Cruz, municipios
de Charagua y Pailón, FFAA.
Confrontación con sectores empre-
sariales y FFAA, pérdida de valores
naturales con el avance de la frontera
agrícola.
Fortalecimiento de las relaciones
entre actores sociales (CABI
y comunidades indígenas),
mayor capacidad de manejo de
confictos.
Análisis espacial (utilización
SIG) para la resolución
de confictos, reuniones y
difusión información.
Solucionado
RNFF Tariquía Avance de la frontera agro-
pecuaria por campesinos que
ingresan anualmente 2.000
cabezas de ganado vacuno
en el área provenientes del
valle central.
Cantones
Tariquía, Tipas,
Salinas y Chiqui-
acá.
1989 Sindicatos de campesinos dentro
del área y en la zona de infuencia,
PROMETA (coadministradora).
Dirección de Tariquía, Prefectura de
Tarija, municipios de Avilés, Arce y
O´Connor.
Impactos ambientales en el bosque por
sobrecarga animal.
Agendas de trabajo conjunto con
el área, identifcación de vacíos
jurídicos.
Estudios técnicos de sobre-
carga animal y transhuman-
cia, censo ganadero, talleres
informativos.
Activo
creciendo
RNFF Tariquía Inseguridad jurídica de la
tenencia de tierras, difcul-
tando el ordenamiento del
uso de los recursos naturales.
Municipios
Padcaya, Entre
Ríos, Caraparí y
Concepción.
1989 20 comunidades del área, comu-
nidades colonas de Río Canchas y
Planchada, campesinos ganaderos,
Federación de campesinos.
Dirección de Tariquía, INRA,
municipios Caraparí y Padcaya.
Repercusiones en la gestión del área
(modifcación de límites), surgimiento
de nuevos confictos.
Agendas de trabajo conjunto para
el saneamiento, fortalecimiento de
la organización social, creación de
nuevas áreas protegidas, resolucio-
nes Comité de Gestión.
Conformación de comités
de saneamiento por
comunidad, creación de la
cartera de Tierra, Territorio
y RRNN en sindicatos,
difusión información.
Latente
ÁREA PROTEGIDA TEMA DE CONFLICTO LOCALIZACIÓN FECHA
ACTORES SOCIALES
IMPLICADOS
ENTIDADES ESTATALES
INVOLUCRADAS
IMPACTOS SOBRE LA GESTIÓN
DEL ÁREA
OPORTUNIDADES
GENERADAS
ESTRATEGIAS DE MANE-
JO DE CONFLICTOS
ESTADO
ACTUAL
RNFF Tariquía Confictos con los pobla-
dores por la extracción ilegal
de madera, que se realiza
desde la década del setenta
sin control alguno.
Noroeste del área,
cantón Tariquía.
2000 Comunidades campesinas
(Volcán, San José), Federación de
Campesinos, Cooperativa de Car-
pinteros de Orozas, propietarios
ganaderos, PROMETA.
Dirección de Tariquía, Superinten-
dencia Forestal.
Pérdida de valores naturales (extración
de cedro, cedrillo, nogal, amarillo),
surgimiento de nuevos confictos,
tensiones y desconfanza.
Agendas de trabajo conjunto para
la regulación del aprovechamiento
forestal, identifcación y comple-
mentación de vacíos normativos
(reglamento de aprovechamiento
forestal), resoluciones del Comité
de Gestión
Estudios técnicos, procesos
administrativos (sanciones
con decomisos de madera),
planteamiento de propues-
tas normativas.
Latente
RNFF Tariquía Confictos con pobladores
por la caza y pesca sin
control ni planifcación que
asegure la conservación de
los recursos.
Cantón Pampa
Grande
9 comunidades campesinas del
cantón Tariquía.
Dirección de Tariquía. Impactos ambientales por la pesca con
dinamita.
Identifcación de vacíos normati-
vos y de falta de políticas y estrate-
gias de manejo de recursos.
Reuniones y talleres infor-
mativos.
Latente
PN Aguaragüe s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d
RNFFCordillera de
Sama
Oposición de las comu-
nidades a la gestión de
Sama por temor a que sus
derechos propietarios y su
desarrollo se vean afectados.
Zona de valles del
área, en el límite
sureste, Cercado
2002 Comunidades de Pinos Sud y
Pinos Norte.
Dirección de Sama. Oposición de sectores sociales a la
gestión del área, tensiones y descon-
fanza.
Difusión de información,
reuniones de trabajo.
Latente
RNFFCordillera de
Sama
Conficto en torno al
proyecto de electrifcación
que atraviesa el oeste
del área, sin cumplir
normas ambientales, y que
confrontó al área con la
Prefectura y comunidades.
Sector oeste del
área, Yanchará
2002 Comunidades de Chorcoya Avilés
y Méndez, Subcentral Copacabana,
Federación Sud UTC Tarija.
Dirección de Sama, Viceministerio
de Recursos Naturales, Prefectura
de Tarija.
Oposición de sectores a la gestión
del área, debilitamiento del Comité
de Gestión (posiciones divergentes y
contrarias al área), confictos entre la
Prefectura y el área.
Mayor capacidad del área en el
manejo de confictos, logrando el
cumplimiento de la normatividad
ambiental.
Estudio de Impacto Am-
biental, reuniones de
trabajo entre las partes en
conficto.
Desvanecido
ANMI El Palmar Construcción del camino
Rodeo - Mulani-La Joya
que atraviesa la zona central
del área, sin cumplir con
la normativa ambiental, en
un área económicamente
deprimida.
Presto 2002 Comunidades Rodeo, Mulani y
La Joya.
SERNAP (ofcina central), Direc-
ción de El Palmar, Dirección
General de Impacto, Calidad y
Servicios Ambientales, Municipio
de Presto.
Pérdida de valores naturales en una
zona de bosque de palmeras, confron-
tación con actores locales, surgimiento
de nuevos confictos.
Seguimiento al conficto. Activo
creciendo
ANMI El Palmar Prohibición a los yerbajeros
de introducir ganado vacuno
al bosque, sin tomar en
cuenta sus necesidades y las
tradicionales culturales.
Sector sur del
área, Presto
2002 Comunidades yamparaes de la
zona alta (área de infuencia), sub-
centrales de campesinos de Rodeo
El Palmar y Pasopaya.
Dirección de El Palmar y Municipio
de Presto.
Pérdida de valores naturales, conficto
entre comunidades de campesinos y
yerbajeros, tensiones y desconfanza.
Agendas de trabajo conjunto con
el área para regular la introduc-
ción de ganado en el área.
Estudio técnico sobre
normas comunales, asesora-
miento técnico de la Fun-
dación Tierra a yerbajeros,
el Comité de Gestión emite
una resolución en contra
de éstos.
Latente
PNANMI Serranía
del Iñao
s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d
PN Toro Toro Confictos con las comu-
nidades por la creación del
área sin su participación y
que se vieron afectadas por
restricciones en el uso de los
recursos.
Toro Toro 2002 10 comunidades del área, Central
Campesina de Toro Toro, Comité
Cívico, Asociación Conservacio-
nista de Toro Toro (ACT).
Dirección de Torotoro, Municipio
de Toro Toro.
Tensiones y desconfanza, repercusio-
nes en la gestión del área (la categoría
de parque no es coherente con la
realidad socioeconómica).
Planteamiento de la recatego-
rización del área, a fn de que su
manejo sea compatible con las
necesidades de las comunidades.
Reuniones de trabajo,
difusión de información,
análisis de la realidad socio-
económica de la población
local.
Activo
creciendo
ÁREA PROTEGIDA TEMA DE CONFLICTO LOCALIZACIÓN FECHA
ACTORES SOCIALES
IMPLICADOS
ENTIDADES ESTATALES
INVOLUCRADAS
IMPACTOS SOBRE LA GESTIÓN
DEL ÁREA
OPORTUNIDADES
GENERADAS
ESTRATEGIAS DE MANE-
JO DE CONFLICTOS
ESTADO
ACTUAL
PN Toro Toro Turismo desorde-
nado en Toro Toro por in-
cumplimiento de las normas
y falta de coordinación entre
entidades del Estado.
Toro Toro 1989 10 comunidades del área, Central
Campesina de Toro-toro, Comité
Cívico, operadores de turismo,
Asociación Conservacionista de
Toro Toro (ACT).
Dirección de Toro Toro, Municipio
de Toro Toro.
Pérdida de valores naturales
(paleontológicos, geológicos) y de
oportunidades económicas, tensiones
y desconfan-za entre actores locales,
confictos entre el área y el municipio.
Planteamiento de alternativas
de ordenamiento del turismo,
mayor capacidad de control de
las actividades turísticas, respaldo
de las comunidades al Parque,
resolución del Comité de Gestión
en apoyo al área.
Estudios técnicos (tesis
sobre el turismo) talleres in-
formativos, Plan de Manejo
del Turismo.
Activo
creciendo
RNFA Eduardo
Avaroa
Conficto por la construc-
ción de albergues comunales
para la realización de
actividades turísticas, sin la
planifcación requerida en la
zona núcleo del área.
Laguna Colo-
rada, San Pablo de
Lípez
2002-
2005
Comunidad de Quetena Chico. Dirección Eduardo Avaroa, Vicemi-
nisterio de Turismo, Prefectura de
Potosí y Municipio de San Pablo.
Repercusiones en la gestión del área,
debilitamiento del Comité de Gestión
que se mantuvo neutro (posiciones
divergentes entre sus miembros),
surgimiento de nuevos confictos.
Agendas de trabajo conjunto
con el área, fortalecimiento de la
organización social, identifcación
y complementación de normas,
planteamiento de propuestas
alternativas.
Reuniones de trabajo,
difusión de información,
propuestas normativas
(reglamento de turismo),
manifesto ambiental y
proyectos turísticos con la
comunidad.
Solucionado
RNFA Eduardo
Avaroa
Disputa por la apertura
de una ofcina regional de
la Reserva en Tupiza por
temor a que ésta cerrara la
de Uyuni.
Área de infuencia
de la Reserva,
Uyuni
2003 Comité Cívico de Uyuni y Cámara
Hotelera de Uyuni
Dirección Eduardo Avaroa, Subpre-
fectura de Uyuni.
Confrontación del área con actores
regionales, oposición de sectores de
Uyuni a su gestión, repercusiones en
las actividades, amenaza de nuevos
confictos.
Fortalecimiento de las relaciones
del área con actores sociales, com-
promiso de éstos con su gestión.
Reuniones de trabajo con
los actores en conficto,
establecimiento de acuer-
dos. El Comité de Gestión
mantuvo una posición
neutral.
Latente
PN Sajama Confictos entre la vida
silvestre (pumas y zorros) y
la producción ganadera en
Sajama (camélidos y ovejas),
con pérdidas anuales de
cerca de $us. 40.000.
Cantones Sajama,
Lagunas y Caripe.
1998-
2003
Ayllus de Jacha Carangas,
comunidades de Sajama, Lagunas
y Caripe.
SERNAP (ofcina central), Direc-
ción de Sajama, DGB y Municipio
de Curahuara de Carangas.
Impactos en la vida silvestre (caza de
pumas y zorros) y en la economía de
las comunidades, oposición de sectores
a la gestión del área.
Acceso a información, apoyo
de las comunidades al área,
propuestas alternativas de manejo
del ganado camélido, recuperando
tradiciones culturales, resoluciones
de apoyo del Comité de Gestión.
Estudios técnicos, talleres
de análisis, asesoramiento
técnico, elaboración planes
de manejo ganadero, me-
joramiento de insfraestruc-
tura (corralones).
Latente
ÁREA PROTEGIDA TEMA DE CONFLICTO LOCALIZACIÓN FECHA
ACTORES SOCIALES
IMPLICADOS
ENTIDADES ESTATALES
INVOLUCRADAS
IMPACTOS SOBRE LA GESTIÓN
DEL ÁREA
OPORTUNIDADES
GENERADAS
ESTRATEGIAS DE MANE-
JO DE CONFLICTOS
ESTADO
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