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EXAMEN TIPO 2.

DE STO TOMÁS

RESPUESTA A LA 2.3. LEY NATURAL

ES LA “PARTICIPACIÓN DE LA LEY ETERNA EN LA CRIATURA RACIONAL”. DIRIGE Y


ORDENA NUESTROS ACTOS PARA LA ADECUADA REALIZACIÓN DE LOS BIENES QUE NOS
SON PROPIOS.   

         Ya los griegos habían considerado que la naturaleza es un principio dinámico


que se encuentra en los seres naturales y capaz de determinar el comportamiento
ordenado y legal de los seres. Las leyes naturales determinan el tipo de
comportamiento que corresponde a cada cuerpo o ser natural. Santo Tomás acepta 
este  punto de vista al considerar que los hombres tienen un conjunto de
inclinaciones que corresponden a su propia naturaleza (como el apetito por el
conocimiento, la libertad, la procreación, la sociabilidad, ...) y creerá posible
establecer una división entre la conducta buena y la mala atendiendo a la
compatibilidad de dichas conductas con las inclinaciones naturales: aquellas
conductas que permiten la realización de las inclinaciones naturales son buenas y
las que sean antinaturales malas. La principal diferencia del planteamiento tomista
respecto del planteamiento griego está en que para Tomás de Aquino estas
inclinaciones naturales descansan en último término en Dios, quien por su
providencia gobierna todas las cosas y les da las disposiciones convenientes para su
propia perfección. Aunque esta fundamentación teológica está implícitamente en
algunas tesis platónicas y aristotélicas, no se presenta en la filosofía de estos
autores con la claridad e importancia que lo hace en la tomista.

         Algunas de estas inclinaciones que se encuentran en la naturaleza humana se


encuentran también en otros seres y otras son exclusivas del ser humano (como la
inclinación natural a la verdad y el conocimiento, o la inclinación hacia lo
trascendente o Dios). Por ello, hay ciertos mandatos ordenados por la ley natural
que describen conductas comunes con otros seres naturales, como el cuidado de la
propia vida, la procreación y el cuidado de los hijos, pero también otros típicamente
humanos, como la búsqueda de la verdad.

         En los seres irracionales la ley eterna inscrita en su naturaleza determina su


comportamiento de manera pasiva y necesaria, en los hombres descansa en su
razón y se realiza a partir de su voluntad y libertad. En sentido estricto, Santo
Tomás interpretaba la ley natural como la ley moral, y la identificaba con la razón
humana que ordena hacer el bien y prohibe hacer el mal. La ley moral es natural y
racional: racional porque es enunciada y dictada por la razón; natural porque la
propia razón es un rasgo de la naturaleza humana y porque describe las acciones
convenientes para los fines inscritos en nuestra naturaleza. Dice Santo Tomás “la
ley natural no es otra cosa que la luz de la inteligencia puesta en nosotros por Dios;
por ella conocemos lo que es preciso hacer y lo que es preciso evitar.” Contiene los
preceptos fundamentales que rigen la vida moral, el primero de los cuales es “debe
hacerse el bien y evitarse el mal” y en el que se fundan todos los demás preceptos
de la ley natural.

         Dado que la ley natural se fundamenta en la naturaleza humana, y ésta en


Dios, la ley natural no es convencional, es inmutable y la misma para todos
(universal).

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