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Convivencia escolar y formación en valores

Convivencia escolar y formación en valores

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Cuando hablamos de convivencia escolar, muy probablemente se nos vienen a la

mente imágenes de niñas, niños y jóvenes en el patio de recreo jugando con una

pelota, corriendo o compartiendo su almuerzo. También podemos pensar en un aula

con estudiantes conversando sobre un tema, levantando la mano, exponiendo un

tema o bien en un convivio en festas decembrinas o de fn de ciclo escolar.

Conversar, reír, debatir, compartir ideas, formas de sentir y de pensar, reñir,

pelear o hacer la amistad más duradera, es una de las características de la etapa

escolar, pero también hay que decir, que hay algunas y algunos que no la pasan tan

bien, ya sea porque sufrieron algún tipo de maltrato de sus pares, del profesorado,

de prefectos o del personal directivo. Quizá se quedaron con muchas cosas que de-

cir, pues nunca los dejaron opinar o en el peor de los casos, aprendieron que quien

tiene más poder manda y los demás obedecen, así que en su tránsito por la escuela

no hicieron más que adaptarse y reproducir las formas de dominación-sumisión.

Uno de los propósitos de este diplomado es llamar la atención sobre la

importancia que tiene la calidad de la convivencia escolar en la formación cívica y

ética de quienes integran la comunidad educativa. Por supuesto que una conviven-

cia escolar caracterizada por la dominación, la violencia, la doble moral y la falta

de respeto no constituye un ambiente propicio para el logro de los objetivos de la

formación cívica y ética. Por ello es necesario revisar las características de la cultura

escolar e identifcar el tipo de ambiente en el que niñas, niños y jóvenes se desarro-

llan cotidianamente, tanto en el interior de las aulas como en los diferentes espacios

de interacción social dentro de la escuela y en el entorno inmediato.

Para entrar en materia, establezcamos un código común sobre convivencia

escolar. La convivencia escolar ha sido trabajada en diversos estudios realizados en

varias latitudes. Hay quienes comparten que ésta es una construcción colectiva y

dinámica, constituida por el conjunto de interrelaciones humanas que establecen

los actores educativos al interior de cada plantel educativo. Si se entiende de esta

manera, se puede decir que la calidad de dicha convivencia es responsabilidad de

todos los miembros de la comunidad educativa, pero por supuesto, con niveles dife-

renciados, pues no le vamos a demandar a una sola madre de familia que fomente

una disciplina escolar que favorezca el desarrollo de competencias, lo que sí debe-

mos hacer hacia un directivo o al equipo docente.

En este sentido, la convivencia escolar es la interrelación entre los miem-

bros de un plantel escolar, la cual incide de manera signifcativa en el desarrollo

ético, socio afectivo e intelectual del alumnado y de las relaciones que establecen

Para saber más
sobre este tema, se
recomienda revisar:
Gutiérrez Espíndola,
José Luis. Educación.
Formación cívica y
ética. México, Cal y
arena, 2007.

Para profundizar
sobre este tema, se
recomienda revisar
el texto de Aragón
Jiménez, Estrella
(coordinadora)
(s/f), Educar para la
convivencia, De la
Junta de Andalucía.

“La escuela debe
garantizar a todos las
experiencias culturales
primarias que, en la
práctica escolar real,
[…] El ambiente, la
escuela, la clase,
deberán concebirse
como ambientes
culturalmente
signifcativos: los
laboratorios, la
biblioteca de aula,
el rincón de lectura,
deberán ayudar al
niño a sentirse en un
ambiente estimulante
desde la escuela
infantil y a lo largo de
toda la etapa escolar”,
Francisco Tonucci,
2002.

14

Guía Módulo 4. convivEncia Escolar y forMación dE valorEs

entre sí y con el personal docente y directivo. Intervienen en la confguración del

tipo de convivencia escolar las características del trabajo colegiado, la normatividad

aplicable en materia de gestión escolar dictada desde la política educativa y los

principios asumidos por cada escuela en este sentido, la manera como participan –o

no– las y los estudiantes en las decisiones que les afectan, el proceso seguido para

elaborar reglamentos escolares y para establecer la disciplina, la manera como se

enfrentan los confictos así como la existencia o inexistencia de procesos intencio-

nalmente formativos desde el ambiente escolar. Estos otros elementos dan cuenta

de la postura y el paradigma que se asume en cada escuela en relación con el ca-

rácter formativo de las interacciones y en general de la cultura escolar.

La calidad de la convivencia en la escuela, “es un antecedente decisivo que

contribuirá a confgurar la calidad de la convivencia ciudadana, en tanto la comu-

nidad educativa constituye un espacio privilegiado de convivencia interpersonal,

social y organizacional que servirá de modelo y que dará sentido a los estilos de

relación entre los niños, niñas y jóvenes, futuros ciudadanos del país”1

. Es por ello,

que la convivencia escolar democrática es un gran aporte para la construcción de

una sociedad en la que prevalezcan las prácticas democráticas. Desde la escuela, se

construye y fortalece el aprendizaje y la puesta en práctica de valores y habilidades

sociales, son la base de la conformación de una ciudadanía amplia.

La convivencia escolar, incluye tanto las prácticas que se desarrollan al interior

de las aulas como en los distintos espacios de la escuela. En el salón de clase, la

metodología y las estrategias de enseñanza pueden contribuir a estimular –o no– el

pensamiento crítico, a destacar la importancia de fundamentar las posturas persona-

les y respetar las diferentes, a practicar la autoevaluación, a desarrollar capacidades

de análisis y a utilizar un lenguaje incluyente, que permita defender y argumentar

las ideas, a la vez que se escucha y respeta las de los demás.

Para identifcar los factores que infuyen en la calidad y el tipo de la conviven-

cia escolar, podemos indagar tanto los internos, es decir, los que son directamente

imputables a la escuela, como los externos, asociados a las familias del alumnado

y a su entorno social, económico, cultural y político. Recurrir a esta clásica clasifca-

ción de factores internos y externos simplemente permite organizar el análisis en un

primer momento, pero no podemos olvidar que existe una débil frontera entre unos

y otros, ya que algunos factores externos a la escuela infuyen en el aprovechamien-

to escolar y en las características de la convivencia que establecen los estudiantes;

así como de manera inversa desde la propia escuela se puede crear las condiciones

para generar un buen clima de trabajo y por qué no, infuir, en la medida de lo posi-

ble, en el mejoramiento de aquellas condiciones adversas al proceso educativo.

El lenguaje que se
utiliza en la escuela,
es forma y es
contenido. Es decir,
cuando directivos y
docentes se dirigen
al alumnado, es
indispensable que lo
hagan siempre de
manera respetuosa,
incluso si éstos
han cometido una
infracción a las
normas establecidas
y consensadas, ya
que ello contribuye
a que formen o
consoliden su noción
de “sujetos de
derecho”, condición
que la escuela debe
garantizar en todo
momento, que
contribuye además
a la formación como
ciudadanos.

1

Ministerio de Educación de Chile (2002). Programa de Convivencia escolar.

15

contEnidos y actividadEs dEl Módulo

Entre los factores internos hemos identifcado los siguientes:

• Relaciones interpersonales en el aula y en los diversos espacios del plan-

tel.

• Trasgresión de la convivencia.

• Normatividad explícita e implícita (usos y costumbres).

• Promoción de habilidades de convivencias, de la cultura de paz y de la

resolución no violenta de confictos.

• Procesos de formación ciudadana.

Sabemos que estos factores tienen una correlación permanente y que no se

pueden entender de manera aislada. Por ejemplo, la trasgresión a la convivencia se

observa tanto en el aula como en los otros espacios del centro escolar y se relaciona

de manera directa con la normatividad explícita e implícita. Para efectos de este

trabajo, se presentan de manera separada para facilitar el análisis conceptual y su

observación en la vida escolar.

Las relaciones interpersonales son los contactos físicos y verbales que se es-

tablecen entre los distintos miembros de la comunidad escolar: estudiantes con sus

pares, con los docentes, directivos y personal administrativo; entre el propio equipo

de docentes y directivos; del trato que se da a los estudiantes y la percepción que

tienen éstos del trato que reciben.

Al interior del aula las características de la interacción dependen, en gran

medida, de la organización del trabajo establecida por el docente y de las posibi-

lidades que éste ofrece para establecer actividades centradas en el interés de los

estudiantes que apunten hacia el desarrollo de competencias cívicas y éticas como

la participación política social, autoconocimiento y cuidado de sí mismo y respeto y

aprecio de la diversidad. Un ejemplo de ello sería escuchar las voces del alumnado,

más que la de la maestra o el maestro, pedir y respetar los turnos para la participa-

ción, vivenciar el diálogo respetuoso y tolerante.

La transgresión a la convivencia se puede observar desde el no cumplimiento

de una “regla absurda”, hasta manifestaciones de violencia física y verbal. Para

intentar ubicar cada cosa en su sitio, consideramos necesario precisar que en este

factor hay una gradiente de posibilidades, que llevan a diferenciar la “indisciplina”

de la “violencia”. La indisciplina se deja ver en las irrupciones en el salón de clases,

la no atención inmediata a las indicaciones para la organización del trabajo, el no

cumplimiento de las tareas previas que impiden el desarrollo de los temas o la falta

de respeto a los acuerdos de grupo y de escuela. La violencia tiene que ver con las

agresiones físicas o verbales, palabras “fuertes en su contexto”, insultos, golpes,

intimidación, acoso y abuso sexual, también el daño o robo pertenencias personales

“Es importante que
la escuela proponga
a los niños modelos
cooperativos, que
éstos comprendan
que trabajar juntos es
ventajoso con respecto
a trabajar solos
porque permite sumar
las competencias
de cada uno. Es
preciso por lo tanto,
excluir propuestas
competitivas que a
menudo caracterizan
la educación
preescolar y los demás
niveles educativos”.
(Tonucci, 2002)

16

Guía Módulo 4. convivEncia Escolar y forMación dE valorEs

o de la infraestructura escolar. Tanto la indisciplina como la violencia pueden ejer-

cerse por las y los estudiantes como por docentes, directivos y demás personal de

la comunidad escolar.

La transgresión de la convivencia, tiene una relación directa con la normati-

vidad escolar, por lo que se requiere analizar cómo y cuándo se crearon las reglas

que organizan la convivencia, el papel que tuvo el estudiantado en su elaboración

o reconstrucción, el sentido formativo de la norma y su contribución al aprovecha-

miento escolar. De manera particular, cuando se trata del cuestionamiento o de la

desobediencia de las normas, es necesario analizar si esto representa una trasgre-

sión o un acto de resistencia ante procesos arbitrarios e injustos.

Identifcar situaciones de indisciplina o de violencia contribuye a conocer el

problema, pero aún falta establecer estrategias para su resolución. En primer término,

hay que indagar qué hay detrás de las acciones. Por ejemplo, si en un aula se pre-

senta la indisciplina de manera frecuente, probablemente la causa del problema sea

la falta de competencias docentes para organizar el trabajo de manera interesante y

efciente, o se deba a una planeación estrecha que no incluye los saberes previos de

los estudiantes, al desarrollo de una clase monótona o no logra establecer un clima

de participación y respeto. Por otro lado, una versión limitada de la “disciplina”, pue-

de llevar a diagnosticar que una maestra o un maestro no tienen control de grupo

porque no “logra” mantenerlos sentados y callados todo el tiempo.

Las manifestaciones de violencia física o verbal entre jóvenes o violencia

entre pares, es un fenómeno conocido como bullying. Implica el asedio, maltrato,

humillación, llamar por apodos crueles, el robo o daño a sus pertenecías, entre otras

conductas que perjudican a quienes la reciben, dejando en ellas o ellos, marcas

profundas de una vida escolar.2

La violencia y las prácticas discriminatorias favorecen la violencia. Así lo dice

Gutiérrez3

, cuando señala que “quien sufre la discriminación puede terminar por per-

der la confanza en sí mismo y por lo tanto en sus capacidades para tener un desem-

peño escolar adecuado. Y ese proceso se acentuará si buena parte de su energía se

orienta, no al aprendizaje, sino a protegerse de las agresiones de su entorno hostil,

predisponiéndolo para el ausentismo, el fracaso y la deserción escolar”.

La promoción explícita de habilidades de convivencias, de una cultura de paz

y de la resolución no violenta de confictos son otros de los aspectos presentes en la

convivencia escolar. Hay que indagar qué se está haciendo para la creación o forta-

lecimiento de un clima favorable para el desarrollo de competencias y para el logro

de los aprendizajes esperados.

2

Nogueira, R.M, “A práctica de violência entre pares: o bullyng nas escolas (La práctica de la violencia entre pares:
o “bullyng” en las escuelas), Revista Iberoamericana de Educación, núm. 35/1, 2005.

3

Gutiérrez, Espíndola, José Luis, Educación. Formación cívica y ética, Cal y arena, México, 2007.

Resulta preocupante
el “paulatino
desplazamiento que
se viene dando de la
noción de indisciplina
a la de violencia, tal
como se ha hecho
en otros países,
para encuadrar todo
tipo de situación
que perturbe la
organización escolar,
pues con ello se va
disminuyendo la
capacidad de trabajo
pedagógico”. Por lo
que se propone hacer
una diferencia clara
en lo que son las
prácticas disruptivas
que alteran el orden
escolar, de lo que
son las prácticas o
conductas ilegales
o delictivas. Furlan,
2005.

17

contEnidos y actividadEs dEl Módulo

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