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Los elegidos

Cada día es más difícil mantenerse anónimo y desde que la “globalización” apareció
es casi imposible. Todo era más sencillo antes, la primera vez que vine a América
en 1873 el anonimato era inevitable, era perfecto. Hoy en día todavía es posible
en algunos países, pero pronto cambiará, en unos 100 años tendré que buscar otra
manera de que no me descubran.

Tal vez tenga que hacer como el resto de los elegidos y mantenerme en un solo
sitio, escondido todo el tiempo, aunque, ya lo intenté una vez y no funcionó, me
gusta la ventura viajar y conocer nuevos lugares y nuevas caras, nunca he estado
más de 20 años en un solo sitio; tiene que haber otra solución. Tal vez por eso
será que estoy aquí, cuando comencé el viaje no sabía la razón, pero ahora
comprendo que en mi subconsciente quería encontrarme con Lucio. Si lo conozco bien
aun estará aquí, mezclado entre la gente local, diluyéndose entre los mortales,
sin ningún deseo de viajar, de conocer nuevas caras.

Antes de continuar tal vez debería presentarme, mi nombre es Asael. Hace más de
5.000 Años que camino sobre la tierra, desconozco mis orígenes, no tengo madre ni
padre ni recuerdos de una infancia, pero si tengo hermanos, 99 para ser más exacto
y Lucio es uno de ellos. A diferencia de mi, Lucio ha permanecido en el mismo
lugar por los últimos 500 años, ni siquiera el descubrimiento de América por los
mortales lo incitó a salir de su reclusión, pero al mismo tiempo esa reclusión le
permite ser el punto de contacto entre nosotros, todos sabemos donde encontrarlo,
ahora con Internet la comunicación podría ser más fácil, pero muchos de nosotros
tardamos en adaptarnos a las nuevas tecnologías, hay algunos que aun no utilizan
el teléfono porque no le ven utilidad, cuando has vivido tanto, pasar unos días o
meses para viajar y ver a alguien no parece un precio demasiado alto a pagar.

Ya estoy llegando, es increíble que el castillo siga igual que la primera vez que
lo vi, de lejos parece una ciudad más que un castillo medieval, esta rodeado de un
lago artificial donde se ven patos salvajes y cisnes, y alrededor del lago hay
viñedos hasta donde se pierde la vista, y de fondo las montañas de la provincia
francesa, no entiendo como hace para no levantar sospecha, supongo que pare eso
vine, para que me enseñe como lo hace. Cómo explicar que no envejece o que nunca
muere.

Cuando llego a la entrada del castillo, justo antes de entrar al viñedo veo algo
que me sorprende viniendo de Lucio, tienen cámaras de seguridad, él que siempre
tardó en adaptarse a los tiempos. Toco el timbre y me responde una voz femenina.

- Bonjour, Château Saint-Croix


- Bonjour Madame, je m’appelle Asael, je voudriez…
- Un moment s'il vous plaît.

Normalmente no doy mi verdadero nombre, pero en este caso es la forma más rápida
de que me dejen entrar. Cuando llego a la entrada principal me recibe una señora
uniformada de ama de llaves, supongo que es quien me contestó el intercomunicador,
me da la bienvenida y me dice que el señor me atenderá en la sala de espera.

Por fuera el castillo sigue siendo igual, pero adentro todo esta cambiado, mucho
más moderno, en la sala de espera hay un televisor de pantalla holográfica, los
muebles son contemporáneos y la decoración moderna. Me parece extraño, pero
también es cierto que tengo 200 años que no lo veo, y todos, incluso Lucio,
podemos cambiar.

Escucho unos pasos, pero no son los de Lucio, Finalmente aparece un joven mortal
de unos 25 años, bien vestido, demasiado bien diría yo. Me extiende la mano y se
presenta.

- Bonjour, je m’apelle Loïc. Mi padre vendrá en algunos minutos. -- En perfecto


español.
- Bonjour, Loïc, disculpa la indiscreción, pero ¿me podrías decir quien es tu
padre?
- Lucio, por supuesto, por favor tome asiento.

Tomo otro paréntesis para explicar que nosotros, los elegidos, no podemos tener
descendientes, varios los hemos intentado y hace poco descubrimos que
genéticamente somos incompatibles, así que no podemos procrearnos con los
mortales, y entre nosotros, por alguna razón que desconocemos, no hay mujeres.
Pero es común que algunos "adoptemos" mortales, así que no me extrañó su
respuesta.

Loïc continúa:

- Es un placer para mí conocerlo, mi padre me ha hablado mucho de usted.

Yo le sonrío, pero internamente me inquieta su comentario, normalmente mantenemos


nuestras identidades en secreto, ¿será posible que Lucio haya revelado nuestro
secreto?

En eso se escucha una puerta seguida de unos pasos, ésta vez reconozco los pasos,
es Lucio. Entra, se acerca, me mira a los ojos y puedo ver que esta sufriendo, me
dice:

- Asael…-- y me abraza.

Loïc se disculpa y nos deja solos, nosotros pasamos a su oficina y nos sentamos en
su escritorio, sin decir una palabra nos miramos por algunos minutos, analizando
nuestras miradas, nuestros gestos. Después de conocer a alguien por tanto tiempo
terminas por comprender muchas cosas sin necesidad de hablar. Finalmente le
pregunto.

- ¿Qué sucede?
- ¿No lo sabes verdad?
- ¿Dé que hablas?
- Uzen-seera y Natán… están muertos
- ¡¿Qué?!

¿Qué estaba diciendo Lucio? ¿Muertos? Nosotros no podemos morir, 5.000 años de
existencia lo habían probado, somos inmortales…