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DETRÁS DEL ÉXITO ACADÉMICO

- Las habilidades académicas invisibles -

En todo sistema educativo la jerarquía de asignaturas es


siempre la misma, en lo más alto se encuentran las matemáticas y el
lenguaje. Las matemáticas siempre han sido el indicador de un “buen
estudiante”. Se hacen grandes esfuerzos en todos los países del
mundo en mejorar la educación en lengua y en matemáticas. Existen
innumerables libros de texto y material de apoyo para estas
asignaturas que están en la cima de la jerarquía de asignaturas. Sin
embargo, a pesar de los grandes avances tecnológicos y todo el
esfuerzo que la comunidad educativa ha puesto en el desarrollo de
materiales educativos que hacen que aprender estas asignaturas sea
más llevadero, más interesante y más rápido; vemos que todos los
países están hoy más preocupados que en el pasado por el bajo
rendimiento de sus alumnos precisamente en las materias a las que
más recursos se han asignado y a las que la sociedad considera como
las más importantes. Los países se preocupan por tener programas
actualizados acorde con las nuevas exigencias de la sociedad actual,
existen investigaciones, proyectos e iniciativas millonarias para
mejorar la educación en las escuelas y universidades. Una búsqueda
sencilla en Internet arrojará un sinnúmero de iniciativas sobre este
tema en particular. Sin duda es un tema preocupante.

Por otro lado si analizamos el método Kumon, vemos que sus


herramientas, su tecnología, es decir el material de estudio que
utiliza el método ha cambiado muy poco desde su creación en 1954.
Salvo algunos pequeños cambios, nuestros alumnos trabajan hoy
como lo hacían alumnos de Kumon hace cinco décadas. Aún así el
método Kumon se ha expandido a 46 países y cuenta hoy con más de
4,2 millones de alumnos. Nos preguntamos entonces cual es la
fórmula del éxito del método Kumon. La respuesta es simple. Kumon
centra su método de enseñanza en el alumno, no en su programa de
matemáticas o en su programa de lengua. En todas las unidades
Kumon el alumno es el protagonista de su propio aprendizaje. La
diferencia está en que Kumon valora a cada niño de manera
individual, valora y cree en su potencial y esto es posible porque la
preocupación central de Kumon es la de desarrollar en cada uno de
sus alumnos lo que llamamos las habilidades académicas
invisibles: un conjunto de habilidades que todo estudiante necesita
adquirir y conservar para lograr alcanzar el éxito académico. Las
llamamos habilidades académicas invisibles, precisamente porque no
existe manera de medirlas, no son palpables pero no por ello dejan de
ser muy reales. Estas habilidades se manifiestan finalmente en el
éxito académico de cualquier asignatura a través de un sólido
desempeño que se hace visible en las buenas calificaciones del
alumno o alumna. Hablamos de habilidades como la concentración,
la disciplina, la responsabilidad, la perseverancia, la capacidad de
auto-corrección, la capacidad de administrar el tiempo, etc.

Kumon entiende que cada alumno es diferente, aún más allá


entendemos que cada alumno puede incluso ser diferente en
diferentes etapas de su aprendizaje y el método Kumon se acomoda
maravillosamente a cada uno de ellos. Comenzamos de un punto de
partida fácil, es decir todo alumno que llega a un centro Kumon
empezará a realizar tareas que completará con facilidad y al hacerlo
su auto-estima y auto – confianza se irán fortaleciendo, además el
alumno experimentará en cada sesión experiencias de éxito. Una vez
que el alumno conoce el éxito está listo para su siguiente desafío y a
medida que el material didáctico se hace gradualmente más difícil, el
alumno aprende a través de la práctica, a ser responsable,
perseverante, aprende a auto evaluar su desempeño, a establecer
metas y trazar objetivos claros en su camino académico a través del
método. Finalmente, tras un trabajo que requiere mucha constancia,
disciplina y perseverancia, este alumno al haber adquirido estas y
otras habilidades, se hace auto-didacta. Ahí yace el éxito
fundamental de Kumon, en el desarrollo de una serie de habilidades
que harán que el desempeño del alumno sea óptimo no solamente en
matemáticas o lengua sino en cualquier otra disciplina, en la
universidad y posteriormente en su vida profesional.

Quizás la educación formal ha dado demasiado énfasis a las


herramientas olvidando que la educación va mucho más allá de la
transmisión y adquisición de conocimientos. La educación es ante
todo la formación de personas capaces de explotar su potencial al
máximo sin importar las herramientas que sean utilizadas. Si bien las
herramientas son importantes, debemos reconocer que no son ellas
las que hacen al maestro. Desde este punto de vista es comprensible
el porqué de las dificultades por las que atraviesa la educación
formal, hemos creado mejores herramientas, mejores libros de texto,
mejores paquetes de software, pero posiblemente se ha dejado de
lado lo más importante, el desarrollo del estudiante desde un punto
de vista actitudinal junto a todos aquellos factores intangibles que
son el alma misma de la educación. Aquellos lectores que son
padres, saben que la criar a un hijo o una hija requiere de grandes
sacrificios económicos, pero saben también que existen factores
invisibles que todo padre adquiere: el amor, el cariño, la
comprensión, la paciencia…para un padre esos elementos son sus
habilidades paternales invisibles. No olvidemos que muchas veces
aquellas cosas que no vemos, aquellas que no son palpables ni
cuantificables son precisamente las más importantes.

Un buen artista será capaz de crear arte con un simple y


humilde pedazo de carbón, mas una persona que tenga a su
disposición las mejores pinturas y pinceles, no se convertirá
necesariamente en un artista.