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Cz Contestshipping:

Queridos Contestshipping fans, como saben la navidad es la época del año donde los
corazones de las personas se unen , creando así un sentimiento unificado de compresión y
paz.

Nosotras, las fans de cemzoo les deseamos que esta navidad sea gratificante y llena de
alegría para todos ustedes; esta colección de cinco oneshot es nuestro presente en esta
fecha tan importante, esperando sea grato para ustedes.

Nuestros mejores deseos, Contestshipping Cz fans.


Autor: Lilith Ichijouji
Título: Una Navidad en la Mansión De La Rousse.
Summary: Es Navidad y en esta época todo puede suceder, Drew invita May a su casa y
después ya nada será igual...
Pareja: Drew/May
Advertencia: Inclusión de un personaje que no existe, alusión a Drew como hijo de
familia millonaria (siempre he creído que es rico XD) y por ultimo uso del apellido "De La
Rousse".
Género: Romance/ Drama.
Clasificación: K

Una Navidad en la Mansión De la Rousse


Autor: Lilith Ichijouji

Aquella Navidad en la casa de la Familia De la Rousse fue realmente elegante y hermosa, la


mansión estaba decorada con lindos adornos navideños que se complementaron muy bien
con la presencia de músicos, durante toda la velada no dejaron de interpretar bellas
melodías acorde a la época, sumado a todo esto, sobra decir que hubo grandes regalos.
Pero eso no fue lo mejor de todo, lo mejor de todo aquello fue que a pesar de que Drew no
pudo estar ese día con sus padres disfruto el festejo, incluso más de lo que lo hubiera
gozado con su familia presente.

Los padres de Drew tuvieron que salir de la cuidad por un viaje de negocios justo a una
semana antes del 25 de Diciembre, todo fue tan rápido y su hijo prefirió no acompañarlos
para quedarse a cargo de la casa. Como no quería pasar la navidad solo, tuvo la idea de
invitar a todos sus amigos coordinadores de vacaciones pues la casa era grande y por ello
se podrían quedara dormir en el lugar o pasar días posteriores el tiempo que quisieran. Así
pues mando invitaciones a Solidad, Harley, a otras personas y a esa chica que era tan
especial para él…May

El nombre de ella lo hacía estremecerse, no sabía muy bien porque pero la peli castaña de
la pañoleta le provocaba nerviosismo, al mismo tiempo felicidad y unas ganas inmensas
por verla, Drew creía que tal vez uno de esos ―sentimiento navideños‖ lo estaba invadiendo
y por la temporada se sentía así. Muy dentro de él creía que ella no iba a aceptar la
invitación, pero aun así se arriesgo a enviarla y para su sorpresa May hizo acto de presencia
la noche del 24 de diciembre, portando un hermoso vestido rojo, decorado con rosas de
color rosa pálido.

―Qué bien se ve May esta noche‖ -Pensó Drew contemplándola desde lejos. En ese instante
se llevo la mano derecha hacia el corazón y sintió su latir apresurado, tratando de
controlarse ya que no quería perder ―su imagen‖.

Con la llegada de la joven de ojos azules, la lista de invitados estaba completa, Harley y
Solidad se encontraban platicando en una mesa, ella se divertía con las anécdotas
divertidas que le contaba su amigo, recurrentemente el coordinador hacia que Solidad
esbozara una sonrisa.

May se sintió intimidada por la elegancia de aquel lugar, de hecho nunca antes había
estado en una casa tan grande eran tantos sus nervios que caminaba con lentitud ya que
sus piernas le temblaban, apenas había pasado el portón de la casa escasos 2 metros.

―Es increíble que Drew sea tan rico, con razón es tan presumido‖ Pensó y al mismo tiempo
hizo una mueca de disgusto, pero dentro de su ser este pensamiento la ponía triste, pues
creía que ahora que conocía la posición económica del joven, menos oportunidades tendría
de ser algo más que amigos.

Por estar hundida en sus pensamientos, May no advirtió que Drew se acercaba hacia ella.
-May te agradezco el que hayas decidido asistir, en verdad me honras con tu presencia- El
chico le saludo haciendo una reverencia. Portaba un elegante traje color negro con una
corbata morada, en una de las bolsas del saco llevaba una rosa roja bastante visible.

La chica quedo desconcertada por tanta amabilidad que el coordinador derrochaba, lo de la


elegancia no era nada nuevo para ella, pues ya sabía que era algo que caracterizaba al
chico. Sin embargo no podía dejar de contemplar la flor.

―Qué bella rosa trae Drew…Nunca le había visto una así de bonita de seguro la cultivo y
guardo para una ocasión especial como esta y lucirla en ese traje‖

-Je je je ¡Hola Drew!…-Rio nerviosamente, ya no sabía más que decirle y siguió en sus
pensamientos. ―Creo que la Navidad ha transformado a Drew en alguien más amable y
gentil, ojala así fuera siempre conmigo,‖ Acto seguido suspiro.

-Esta rosa es para ti –Dijo al mismo tiempo que la depositaba en las manos de la joven.

-¿Para mí?- May se exalto, en sus mejillas se notaba un rubor. Desde hace rato llevaba
observando aquella flor que llevaba Drew sobre el pecho, pero jamás le paso por la mente
que era para ella.

―¿Por qué se sorprende tanto? ¿Qué acaso no le habrá gustado?― Drew se sintió inseguro
por un momento, pero una delicada sonrisa se dibujo en los labios de la chica y este le
correspondió devolviéndole otra sonrisa.

Ambos quedaron en silencio mirándose, entonces May se cubrió tímidamente parte del
rostro con la rosa y Drew la miraba con ternura, los dos bien podrían pasarse la noche
entera mirándose a los ojos, pareciera que la llegada navidad era la atmosfera perfecta para
que sus corazones por fin pudieran encontrar esa paz y reunirse en uno solo.

-Oigan par de tortolitos, ya dejen de mirarse y mejor declárense su amor de una buena vez
que no tenemos toda la noche- Harley apareció de la nada, para dirigirse con palabras
burlonas a los enamorados.

-¡Harleeeeeey! –May grito muy enojada, de nuevo su rival la estaba avergonzando frente a
un numeroso público, aun que lo que más le importaba era que tan ciertas eran esa
palabras.

‖Mejor declárense su amor de una buena vez‖ El recordar esa frase la hizo adquirir un tono
rojizo en sus mejillas. – ¡ARRUINASTE MI MEJOR MOMENTO, ME LAS VAS A PAGAR
HARLEY!- Exclamo con voz fuerte, cerrando sus azules ojos pues la vergüenza que sentía
le impedía ver alguien más, al menos por ese momento.

Ante ese grito, todos los ahí presentes voltearon a ver a la joven castaña, ella no hallaba
donde esconder su cabeza de la pena, Drew por su parte se mantenía serio y frio, más no
distante y tomo a May de la mano para decir:

-Dentro de un poco serviremos el banquete, May y yo esperamos contar con su grata


presencia en el comedor.- Dicho esto se retiro sin soltar la mano de la joven castaña,
caminaron hacia la mesa tomando el lugar principal, Drew el de su Padre y May ocupando
la silla de la Madre del coordinador, ella se sentía importante y muy afortunada, ante la
mirada de un Harley frustrado.

―Drew…Que lindo…Me siento tan feliz de que me haya dejado sentarme en el asiento
principal junto a él…Todo esto es como un sueño‖ Pensaba la joven muy sonriente, por
debajo de la mesa movía sus pies como una niña emocionada por un juguete nuevo.
-Grrrrr y yo que quería que la tonta de May se enojara mas- Susurro Harley, pero Solidad
que estaba a su lado lo había escuchado todo.

-Vamos Harley, no seas tan malo recuerda que es navidad, al menos hoy pórtate bien
¿Quieres?- La peli rosa le guiño un ojo.

El coordinador de cabellos largos se sonrojo levemente -Ok, ok, pero solo porque es
navidad y no quiero que después me digan que soy un ―Grinch‖- ―Tonta May, aun que
dentro de todo la aprecio, es una buena chica‖ Pensó con la boca retorcida.

La cena fue servida, los platillos lucían una hermosa presentación, la lista del menú incluía:
Un enorme y suculento Pavo, jamón al horno con glaseado de piña, lomo relleno en salsa,
camarones marinados, ternera azada, Bacalao a la Vizcaína, deliciosos postres, como
barras de coco glaseadas con limón, ensaladas dulces de nuez con manzana y piña,
bombones de fresa navideños y el clásico ponche de frutas que no podía faltar.

Las pupilas de May se dilataron ante la emoción de tener todos esos manjares enfrente, ella
junto sus dos manos muy alegre y después tomo los cubiertos para empezar a probar de
todo, aun que cuidando de no perder el estilo. Drew de vez en cuando la volteaba a ver y le
lanzaba una sonrisa arrebatadora que hacía que la chica se sonrojara.
Después del banquete pasaron al momento de abrir los regalos, los otros coordinadores y
amigos de Drew estaban apartados de May y sus amigos, para sorpresa de la castaña,
Harley tenía un regalo para ella, May lo acepto un poco desconfiada.

-Anda cariño abre mi regalito- Dijo el coordinador muy emocionado y saltando.

-Je je je… claro –May sonreía forzadamente.

Acto seguido destapo la caja para descubrir en su interior una pequeña planta Cactus.

-Oh que bonita es- A la chica le agrado el regalo.

-Es para que te acuerdes mi tontita, pero ten cuidado porque… Con esas espinas te pueden
picar mi querida May- Harley puso una cara maliciosa.

-Descuida… Siempre estaré alerta- May lo miro con los ojos entrecerrados, entonces ella
saco una bolsita con 3 cajitas adornadas con envoltorios de Torchic navideños.

-Harley, Solidad y… Drew- Este último nombre lo pronuncio con Dulzura – Le traje estos
regalos, no son la gran cosa pero espero les gusten, los prepare yo misma- Dicho esto le
entrego su regalo a cada uno.

-Gracias May- le dijo Solidad y se acerco para darle un abrazo.

-De nada Solidad- Contesto ella un poco apenada.

-Yo lo abriré con precaución, no vaya a ser una bomba- Dijo Harley en tono de burla.

-¡Ay Harley! –May grito desesperada agitando sus manos graciosamente. –Ni que fuera tú
para hacer ese tipo de cosas-

-Ju ju ju, solo lo dije para ver como reaccionabas, pero ¿Sabes? te ves muy adorable cuando
te enojas, ¿No lo crees Drew?- Volteo a ver al chico de cabello largo con mirada retadora.
-May siempre es linda, no importa cuál sea la situación- Respondió el peli verde con una
voz llena de seguridad.

Esto hizo que la chica se sintiera muy apenada y solo se limito a decir un gracias a Drew.

El regalo que le entrego May a cada uno de sus amigos eran ―galletitas pokemon‖ con la
figura de cada uno de los pokemons de sus amigos, así pues a Solidad le tocaron un
paquete con las formas de Slompoke, Lapras, Butterfree y Pidgeot, a Harley con Cacturne,
Banette, Octillery y Ariados.

-Gracias May, que lindo regalo están deliciosas- Decía Drew mientras comía una de ellas,
su caja estaba llena de galletas Roserade, Flygon, Butterfree, Absol y Masquerin.

La peli castaña centro sus ojos en los labios del joven, ―Que lindos labios tiene Drew‖ Pensó
y por un momento le paso por la cabeza que se sentiría besarlos, de nuevo sus mejillas se
volvieron a tonar rojas.

Las 2 de la madrugada cayeron en ciudad Larousse y llego el turno de que los invitados
tuvieran que irse, algunos se quedaron otros no, pero en el caso de May ella decidió
quedarse.

Drew y ella caminaron hacia el segundo piso de la casa, como la curiosidad era algo muy
propio de la chica no pudo evitar voltear a ver a todos lados, encontrándose con varios
cuadros de la familia de Drew, pero hubo uno en particular que le llamo la atención, el
retrato de una niña pequeña de cabellos verdes.

El joven caminaba hundido en sus pensamientos, no sabía si solo darle aquel regalo que
había comprado para May o decirle de una buena vez aquel sentimiento que todo este
tiempo se estaba guardando, pues la chica era algo más que su rival y su amiga, hasta hoy
se había dado cuenta de que ella era esa persona que había estado buscando todo este
tiempo.

-Drew…-Interrumpió la chica.

-¿Qué ocurre May?- Pregunto él.

-Esa niña de la pintura…- May señalo el cuadro. -¿Es tu hermana? ¿También se fue de viaje
con tus papas?-
-Sí…ella es mi hermana menor, pero no está con mis Padres-Contesto serio y en tono
cortante.

A pesar de la reacción del joven, ella siguió insistiendo -¿En serio? ¿Y por qué no la vi en la
fiesta? Me encantaría conocerla, a lo mejor se escondió porque es muy tímida- Supuso la
castaña.

-May…- Pronuncio en tono triste Drew.

-Ya se- Volvió a interrumpir ella –Esta dormida en su cuarto, vamos a despertarla-
Exclamo llena de impaciencia, la idea de conocer a esa pequeña niña la inquietaba.

-No, no es buena idea, pero de verdad agradezco la intención- Respondió él.

-¿Pero por qué? – La chica se molesto un poco, no creía a Drew tan sobre protector y hasta
cierto punto egoísta. En ese instante se percato de que una lágrima rodaba por la mejilla
del coordinador.
-¿Drew estas bien?- Se acerco muy preocupada, poniendo su mano sobre la espalda de él.

-Diana…- El chico subió su mirada hacia el retrato. Con esto May comprendió que el
nombre de la pequeña era ―Diana‖, Drew siguió hablando- Ella falleció hace 2 años-
pronuncio con mucha tristeza, la cual May pudo sentir y se soltó a llorar tras escuchar
aquella confesión.

-Perdóname…-Decía ella entre sollozos. – Yo nunca quise hacerte sentir mal, perdóname,
perdóname Drew- Repetía una y otra vez, abrazándose a él.

-Tú no hiciste nada May- Intento calmarla Drew, pero él no podía contenerse también y
estallo en lágrimas- Todo fue mi maldita culpa, yo debí cuidarla ese día pero en lugar de
eso, prefería salir a jugar, si no hubiera sido por mi…Ella jamás se abría caído de esa
ventana y ahora estaría aquí conmigo- Decía él con voz entrecortada.

-Drew…-Esa confesión impacto a la joven. –No digas eso, no fue tu culpa-

-¿Cómo no va a ser mi culpa May?- Se reprocho a sí mismo con un odio que asusto a May,
como ella ya no sabía que mas hacer para tranquilizar la situación, hizo lo primero que le
dicto sus impulsos y lo beso.

Aquel beso fue algo raro para ser el primero de los dos, ambos estaban tan nerviosos
angustiados y tristes, mas sin embargo entre esas lágrimas surgió un sentimiento de paz
que calmo los corazones de ambos, y se torno dulce, a la vez lento y delicioso.

Cuando por fin terminaron, no supieron cómo pero ya se encontraban sentados en el suelo,
May recargada en los brazos de Drew y este abrazándola como si no quisiera separarse de
ella jamás.

-¿Sabes May? A Diana le encantaba tocar el piano – Comento Drew más tranquilo.

-De seguro lo hacía muy bien, debió ser tan talentosa como su hermano- Sonrió la chica
cerrando sus ojos.

-¿Tú crees? – Se rio Drew. –También tenía una canción que ella misma compuso y solo los
miembros de la familia podríamos escucharla- Le dijo entusiasmado.

-Ji ji ji , que creativa ni yo podría hacer algo tan lindo, y menos con música , una vez toque
el violín y mi hermano se quedo sordo por tres horas , en verdad ese Max es un exagerado-
Dijo May enojada, pero después ambos terminaron riéndose.

Pasó el tiempo y Drew creyó que era mejor ya irse a dormir, entonces le asigno a May un
cuarto que se situaba junto al de él.

-Buenas noches May, gracias por todo- Le dijo susurrándole al oído.


-De nada Drew, yo también te quiero- Ella le beso la mejilla y después se marcho hacia el
interior de la habitación para dormir, dejando una sonrisa en los labios del chico.

Así pues la joven castaña se instalo en el cuarto, la cama era tan blanda que no tardo en
caer dormida, a pesar de lo acontecido, sin embargo en la noche un pequeño dolor de
estomago la despertó a eso de las 4 de la madrugada.

-¡Ay! no debía haber comido tanto, creo que voy a buscar algo que me quite el dolor-
Susurro a sí misma y se levanto de la cama muy a su pesar. Paso por su mente la idea de
despertar a Drew, pero se arrepintió ya que después de lo ocurrido no quería inquietarlo
más.

―Aun no puedo creer todo lo que acabo de pasar, pero sin duda lo más hermoso del día fue
el beso que Drew y yo nos dimos…Ojala él no lo vaya a olvidar‖ Suspiro y pensaba mientras
bajaba las escaleras.
Entonces al fin la joven se encontró en el piso de abajo, a paso lento se dirigió hacia la
cocina para buscar un botiquín de emergencias donde tal vez encontraría una pastilla que
pudiera calmar su molestia. De repente una suave melodía llego a sus oídos y se detuvo
antes de entrar más a fondo del lugar.

-¿Y esto? ¿Quién podría estar despierto a estas horas a aparte de mi?- Le extraño escuchar
a alguien que tocaba el piano en la quietud de la noche.

La canción era muy dulce y relajante, con una armonía impecable, May no pudo evitar
acercase a ver quién era la persona que lo interpretaba y por un momento creyó que podría
tratarse de Drew, entonces acelero su paso llena de emoción.

―Quiero ver como toca el piano, de seguro se debe ver muy guapo‖ Ante ese pensamiento
su corazón se acelero y empezó a caminar por el inmueble hasta llegar a su destino, no
había mucha luz en esa parte de la casa por esta razón no podía ver muy bien de quien se
trataba, pero alcanzo a distinguir la silueta de una niña con un elegante vestido, su ilusión
se desvaneció al observar a esa chiquilla frente al instrumento de música y la joven se
detuvo a pocos metros del piano.

-Hola, me llamo May mucho gusto- Le dijo desde lejos presentándose cortésmente. –Tocas
muy bonito-

-Gracias May-La niña solo se rio y siguió tocando esa hermosa melodía que era muy grata
para los oídos de la castaña.

-Que bella canción, nunca antes la había escuchado, es que soy muy ignorante en esto de la
música clásica- Dijo apenada May.

-No es música clásica, es una canción que invente yo solita- Respondió con orgullo la niña
al mismo tiempo que señalaba su persona. –Pero si quieres te toca algo más conocido-
sugirió.

-No, no así está bien- La joven movió las manos en señal de que no era buena idea.- Me
gusta mucho la canción que tocas-

Después de escuchar eso, la niña continuo tocando el piano, de pronto May cayó en la
cuenta de que ya no le dolía el estomago, ―Creo que esta canción es Mágica‖ ella tomo
asiento cerca del la niña, para seguir deleitando su sentidos en un lugar cómodo con esa
canción. Así estuvo por un rato, cuando se percato de que ya era muy tarde y tal vez la
pequeña podría tener problemas con sus padres.

-Creo que ya deberías irte a dormir- May se levanto del asiento.

-No te preocupes- La chiquilla también se retiro del instrumento de teclado. –Ya me voy ,
¿Pero antes me puedes hacer un favor?- Pregunto tímida.

-Si claro, lo que quieras- May guiño el ojo y alzo su pulgar.

- Dile a Drew que no tiene la culpa de nada y que ya deje de culparse de aquello, yo estoy
muy bien- Sonrió la pequeña.

May se quedo extrañada, ―Drew no tiene la culpa‖ estas palabras la desconcertaron, en ese
momento recordó que no le había preguntado su nombre a la niña.

-Espera no te vayas, antes dime cómo te llamas- En aquel segundo un rayo de luz de luna
se filtro por la ventana, dejando ver el rostro de la nena.

-¡Diana!–Grito May, en ese instante se dio cuenta de que estaba frente a la chica de la
pintura, una persona que ya no se encontraba en este mundo, y no sabía si echarse a correr
o desmayarse.

-Nos vemos May fue un placer conocerte- Y la niña peli verde se desvaneció ante la mirada
atónita de May quien acto seguido salió del lugar corriendo rumbo a las escaleras.

-Drew, ábreme- Exclamo May tocando fuertemente la puerta del cuarto del chico, sentía
que en cualquier momento iba a caer debilitada hacia el piso
.
Para su suerte el joven peli verde le abrió la puerta. Dando paso a una May temblorosa con
el rostro lleno de lagrimas por el susto.

-May ¿Qué tienes estas muy fría?- Rápidamente preocupado Drew la sentó suavemente
sobre su cama

-¿Quieres que te prepare un té o un café?- Se ofreció amablemente.


-No, no, es-es-estoy… bien- Decía entre pausas. –La vi, la vi Drew- Volvió llorar.

-¿A quién viste?- Pregunto él extrañado.

-A Diana- Soltó la respuesta May en un grito.

Drew alzo una ceja algo desconcertado. –May ¿Cómo puedes decir eso? Yo creo que
comiste demasiado y estas alucinando o tuviste una pesadilla-

-No Drew es de verdad, ella tocaba el piano- Alego May ante el escepticismo de Drew, no
quería que la creyera una loca.

–Es mas tocaba esta canción- Y como pudo se armo de valor para empezar a tararear la
melodía.

Melodía que Drew no tardo en reconocer quedándose paralizado.

-No es posible- Dijo sorprendido. –Esa era la canción que tocaba para mis padres y para
mí-

-¿Ves como no te mentía? – May se abrazo a él temblando, de pronto recordó el mensaje


que Diana le mando y le dijo a Drew esas palabras, con esto el chico por fin pudo aliviar esa
culpa que todos esos años lo estaba atormentando.

-No puedo creerlo y todo esto es gracias a ti…Mi May- le susurro dulcemente al oído.

Ella se paralizo al escuchar de su boca salir la frase ―Mi May‖. – ¿Tu-tu May?- Respondió
ella confundida.

Drew se separo de ella, y se acerco a su armario para sacar una pequeña cajita. May por su
parte se secaba sus lágrimas.

-May…-Pronuncio su nombre entre suspiros, el joven se hallaba frente a ella, con la caja
entre sus manos.

Ella lo miro curiosa, en sus ojos azules se reflejaba una ternura. El coordinador abrió la
cajita dejando ver un anillo de oro muy bonito con una piedra blanca.

-¿Quieres ser mi novia?- Pregunto Drew tratando de controlar los nervios para que su voz
se oyera natural, pero cerró los ojos.

Un silencio invadió la pieza, como May no decía nada el chico abrió los ojos y lo primero
que vio fue a ella con el anillo puesto.
-Claro que sí, es algo que he estado esperando toda mi vida-Y la joven se arrojo sobre él
para besarlo.

Después de esto, como la castaña aun tenía algo de miedo ya no quiso dormir sola y se
quedo con en el cuarto con Drew, los dos se quedaron dormidos abrazándose, mas tarde
comenzó a caer nieve por toda la cuidad, quien sabe que les depararía el día de mañana a
los dos enamorados pero algo era seguro, May ya era de la Familia De La Rousse , no por
nada Diana había interpretado esa melodía para la joven coordinadora.

FIN

“Nunca sean egoístas, pues tu egoísmo puede nublar tus ojos y entumecer tus oídos
provocando una falsa ilusión de una realidad equivocada”

Fey L. Clavel
Autor: Kaori
Título: Ángel de Navidad
Summary: '¿Crees en los ángeles?'
Pareja: Drew/May
Clasificación: T
Género: Romance/Drama

Ángel de Navidad

Summary: ‗¿Crees en los ángeles?‘


---
La conoció una noche de Navidad. En lugar de estar con su familia, como cualquier
persona normal haría, estaba ahí, sólo en aquellas oscuras calles. Caminaba sin rumbo
alguno, ya que ¿Con quién pasaría la Navidad?. Él no se sentaría a comer en una gran
mesa, donde la única persona era él. Drew lo sabía, todos lo sabían, estaba completamente
sólo.

Sus padres estaban muerto en un accidente. Solidad, su mejor amiga, se fue de la ciudad en
busca de alguna aventura unos meses antes del accidente. Tenía amigos, pero no les tenía
confianza, como la tenía con Solidad.

Sin darse cuenta llegó a un lago, el lago donde había pasado su infancia con Solidad.
Suspiró. Él no era un gruñón, pero… en esos momentos odiaba la Navidad.

—Hola

Se detuvo en seco, al escuchar aquella voz. Se giró un poco, sólo para encontrar a una
chica. Era castaña y de ojos azules. Parecía tener su edad. Pero lo que más le llamó su
atención fue aquella sonrisa que le daba.

—¿Quién eres? —Preguntó Drew, mirándola desconfiado.

—Soy May —contestó ella, dando una pequeña reverencia— Un gusto ¿Quién eres tú?
La miró largo rato.

—Drew —contestó sin darse cuenta— Gusto en conocerla, señorita.

Y sin darse cuenta, le sonrió. De una manera sincera, que no había hecho en días.
Aquel día bajo la luz de la luna, hablaron de muchas cosas, conociéndose más a fondo.
Drew le había abierto su corazón, como lo había hecho una vez con Solidad.

Supo que May era la hija mayor de una familia. Tenía un hermano menor, llamado Max,
que según ella era muy molestoso. Estudiaba arte de una pequeña universidad en otra
ciudad, pero por fiestas las pasaba allí. También le contó sobre un chico, el cual le hacía la
vida imposible. No habló ni mencionó nunca a sus padres.
Drew también le contó sobre su vida, sobre su familia –ahora muerta- y Solidad.
La chica le caía bien. Le había molestado un buen rato, y ella enojada había hecho un
adorable mohín. Pero una duda cruzó su mente.

—¿Por qué no estás con tu familia?

May se calló de golpe. Lo miró sorprendido y luego sonrió nerviosa.

—Bueno… yo… —Balbuceó. Respiró hondo, como dándose ánimos y lo miró— Hay veces
que… prefiero estar sola… —sonrió tristemente— Además, me gusta este lugar.

Drew no quiso seguir ese tema, la veía algo incómoda hablar sobre eso. Por esta vez lo
dejaría de lado.

—¿Por qué, sabiendo que soy un extraño, te acercaste a mi? —Volvió a preguntar.
La chica no dudó en contestar.

—Porque sabía que no eras una mala persona —le sonrió— Además… te encontrabas solo…
como yo.

El chico se sorprendió.

—¿Cómo tu?

—¿Ah? —Dándose cuenta de lo que dijo— ¡No! ¡Nada! —Movió las manos nerviosa. Drew la
miró con extrañeza.

Suspiró.

—…Tonta —sonrió de medio lado.

—Arrogante —se cruzó de brazos, divertida. Después ambos rieron.

Para Drew, fue una linda noche navidad. Ya muy tarde, se dio cuenta de que era hora de
irse.

—¿Nos veremos de nuevo? —Preguntó extendiéndole la mano para levantarse.


May dudó, pero luego sonrió.

—Si —sonrió, tomando su mano— Ya verás que nos volveremos a ver.

—Eso no lo dudo —Dijo, y buscando algo en su chaqueta, sacó una hermosa rosa— Para ti.
May miró la rosa, encantada. Sonrió y la tomó. Y pronunciando un ‗Gracias‘, se acercó a él
y le besó la mejilla.

Drew quedó anonado, sin darse cuenta de que May ya se había alejado, casi corriendo,
desapareciendo de su vista. Y esa noche, lo último que dijo Drew fue un ‗Adiós‘.
Pasaron los días. Drew siempre iba al lago, encontrándose con May. Y sin darse cuenta,
cada día, sus lazos se hacían más fuertes.

------0------
Era lunes. Ya habían pasado unos días desde que conoció a May. No podía dejar de pensar
en ella ¿Qué le sucedía? Eso no le pasaba ni siquiera con Solidad. Prendió la tele para
despejarse un poco y se dispuso a comer su cereal. Cuando estaba a punto de dar el primer
bocado, algo en la televisión lo tomó desprevenido.

—Ya ha pasado unos días desde que May, la hija del famoso actor Norman, falleció —
Comentó la reportera, cerrando los ojos con pesar. Al lado de la pantalla salió la foto de
una castaña de ojos azules— Los padres están destrozados. Los doctores comentaron que,
May sufría una enfermedad pulmonar que le hacía difícil…

Ya no escuchó más. Salió corriendo de su casa dirigiéndose al lago.

Corría y corría. Esperando verla y decir que lo de la tele era mentira. Que ella no estaba
muerta.

Apoyó sus manos en sus rodillas, tratando de recuperar el aire. Miró a su alrededor. Nada.

—¡May! —Llamó, sin éxito. Lo repitió una y otra vez. Pero nada.

Apretó los puños con fuerza. ¿Acaso esa noche había sido su imaginación?
Un movimiento en los arbustos, lo hizo girarse. Ahí frente a él, May se asomaba
tímidamente.

—May…

—Lo siento —le interrumpió— Yo… estoy muerta —Salió completamente del arbusto,
dejando ver su impecable vestido blanco y la luz que desprendia— Pero, nunca me creerías,
así que… Lo siento.

—¿Cómo…? —Trató de preguntar, pero aún no salía de la impresión.

—Yo tampoco lo sé… —Miró hacia el suelo, mirando sus pies descalzos— Simplemente
vagué por unos días por aquí… y te vi. Pensé que no le causaría mal a nadie hablar
contigo… Pero… —Se calló de repente— ¿Crees en los ángeles?

Drew no contestó, pero asintió levemente.

—Pues… Sabias que… ¿Los ángeles no pueden enamorarse? —Se acercó a Drew— Pues aquí
tienes, a un ángel enamorado…

Y sin más, May se acercó para besarlo. Fue un beso corto, pero fue suficiente para que
Drew se diera cuenta de lo que le pasaba, para que se diera cuenta de que estaba
enamorado.

Enamorado de un ángel.

Al separarse, May le sonrió.

—Lo siento —Se alejó, aún sonriente— Nos volveremos a ver.


Drew le sonrió de regreso.

—Te lo aseguro —Tomó la mano de May y la entrelazó— Nos volveremos a ver.


Y sin más, May desapareció, para dejar unas plumas en su lugar. Drew las tomó entre sus
manos y sonrió amargamente.

Aunque fuera tan poco tiempo, le dolía. Se había convertido en alguien muy importante
para él. Y aunque ahora no esté… él la quería.

Porque ella era su ángel. Su ángel de navidad.

Fin

“Cuando una obra buena sea hecha por tus manos, no digas a nadie de tu compasión,
pues tu mano izquierda nunca debe saber lo que hace la derecha”

Fey L. Clavel
CUANDO LA NIEVE CAE
Autor: ElyHaruka

Eran las semifinales, junto con mi beautifly nos preparábamos para el golpe final, un
pequeño error volteo la situación ocasionando la derrota total.

-Me ha vuelto a vencer-

-No hay duda de que es alguien muy especial-

Miraba a mi oponente y un viejo conocido, el rival principal e importante de mi vida.


-May , fue una grandiosa batalla- Su voz era tan dulce y amable.

-Mucha suerte en la ronda final, te estaré apoyando-

-Si tú lo haces, seguro ganare – Pronuncio una frase poco usual y misteriosa.

El sonrojo en ambos era inevitable. Alzando las miradas, nos volvimos encontrar:

-May/Drew-Diciendo el nombre del otro al mismo tiempo-¡Yo quisiera decirte algo!-


Las mismas palabras dibujaron una enorme sonrisa en los dos. La presentadora anunciaba
la batalla final, era momento de que el peliverde se preparara, antes de partir se acerco un
poco más a mí:

-Te esperare en el gran árbol que se encuentra en el centro de la ciudad, cuando termine el
concurso- Me susurro e inmediatamente se fue.

Me abstenía de gritar todas mis emociones, no podía esperar mas, así que rápidamente Salí
del edificio. Me lleve una sorpresa cuando observe que había empezado a nevar.

-Nadie imaginaria que hoy nevaría, las flores y el suelo estarán escondidos entre la nieve,
se aproximara un gran frio, aun así nada impedirá que lleguemos a ese lugar-

Transcurrió el tiempo, estaba parada bajo aquel gran árbol, en mis manos sostenía una
bolsa que contenía un presente para la persona especial.

-Uff.. Era la última, además su color le combinara ¡hoy es mi día de suerte!- Hasta ese
entonces eso creía.

El concurso había concluido, me preguntaba si lo había logrado mientras esperaba su


presencia.

El tiempo transcurrió mas, habían pasado 30 minutos y el aun no llegaba, tenia frio, me
preguntaba que donde se encontraba, si el edificio estaba a solo dos cuadras, pensaba en
mil cosas, pero aun así no me movería de aquel lugar.

Esos 30 minutos se convirtieron en una hora, de inmediato comprendí que él no llegaría.


-Tal vez se le olvido- Me gustaba creer eso a saber que no quiso verme.

-Que alegría, aun sigues aquí-Apareció todo helado detrás de mi-May comenzó a nevar y
no podía llegar sin algo que darte-Extendió sus brazos dándome un regalo.
No sabía qué hacer o decir, así que solo abrí el obsequio. Me sorprendí por completo al ver
que me había dado una bufanda, una bufanda tan suave y de hermosos colores.

-Al principio no sabía que regalarte pero cuando vi la nieve, no pensé en otra cosa más que
una bufanda, se habían acabado en las tiendas, así que busque por toda la ciudad, por esa
razón llegue tarde, cuando la vi supe que esta era solo para ti; por sus hermosos colores.
Extendí mis brazos y te mostré la bolsa que sostenían mis manos, la recibiste e igualmente
te sorprendiste como yo lo había hecho.

-Yo también te compre una... solo quería una bufanda por que ...-Me interrumpiste en ese
instante.

-Y por que con esa bufanda yo te protegeré del frio y te mantendré siempre cálido tu
corazón-

Leyó mis pensamientos, siempre lo hizo. La nieve siguió cayendo mientras ambos nos
entrelazábamos nuestras bufandas, por primera vez deseaba que nevara eternamente para
tener su esencia siempre cerca de mi corazón.

Fin

“Recuerda que los mejores deseos, es que te amen desinteresadamente”

Fey L. Clavel.
Título: Pisando la nieve
Summary: —May, ¿Cómo crees que sería tu primer beso en la oscuridad?—preguntó y
ella lo miró desconcertada. Drew sonrió con dulzura al momento que acercaba sus labios
a los de la castaña.
Tipo: One-shot
Pareja: Drew/May
Clasificación: K
Advertencias: Drama.

—Tonta, podrías resfriarte— la bufanda fue colocada con movimientos elegantes alrededor
de su cuello, elegancia que tal vez era ignorada por el chico de cabello esmeralda. El viento
de Ciudad Petalburgo se tornó más frio al golpear su rostro; Drew sonrió sin soltar la
sombrilla de su mano izquierda y ella bufó ante el insulto anterior.

—No soy tonta, además; Qué haces aquí? Podrías estar con los demás en la fiesta
navideña—contraatacó, inconscientemente su corazón pedía a gritos que fuera ella su
preocupación.

— ¿Acaso no puedo tomar aire fresco? —respondió él, agradeciendo que no hubiera un solo
foco en esa calle que pudiera alumbrar su rostro, haciendo notar ese molesto color rosado
en sus mejillas.

— ¿A una cuadra de mi casa? —preguntó, suspicaz. Una parte de ella disfrutaba desarmar
al coordinador de Ciudad Larousse pero la otra deseaba enormemente llegar a su ansiada
respuesta.

—Me gusta caminar—dijo, pasando su mano por su cabello y sonriendo superior. Algunas
veces odiaba que tuviera una respuesta a cada una de sus preguntas.

Y May sonrió, a pesar de los desplantes de su amigo ella disfrutaba cada momento que
pasaba a su lado, cada gesto de amabilidad y aunque aun no tenía claro sus sentimientos
hacia él; no pudo evitar sonreír con calidez cuando el coordinador le quitó la bolsa de sus
manos, alegando que un caballero que encuentra a una dama cargando algo pesado debe
ofrecer su ayuda y sostener el objeto por ella.

—Gracias.

— ¿Por qué? —preguntó, ambos bajo la sombrilla azul, protegiéndose de la primera


nevada de esa noche.

—Porque siempre me ayudas—contestó, melancólica. Ninguno de los dos podía notar el


tono rosado expandiéndose por sus mejillas, mucho menos sus pies que los hacían unirse
cada vez más hasta rozar sus brazos.
Drew finalmente detuvo sus caminar, sorprendiéndola. May también hizo lo mismo,
examinando fijamente al muchacho que había dado un paso hasta posarse frente a ella. La
bolsa de las compras fue olvidada en el suelo y el paraguas que cubría sus cabezas la
acompañó. Los copos de nieve caían sobre ellos como una lluvia de deseos mal formulados,
que eran incapaces de llegar a su destino. Pero él sabía que esa coordinadora era la
culpable de su actitud, de la preocupación que crecía al saber que tal vez le sucedería algo
saliendo sola a altas horas de la noche. Algo estúpido si se ponía a analizarlo, pero Drew
no estaba para exámenes, él simplemente quería quitar ese sentimiento de inquietud en su
corazón, una inquietud que no dejaba de atormentarlo día y noche desde que vio los ojos
azules llorar amargamente.

—May, ¿Cómo crees que sería tu primer beso en la oscuridad?—preguntó y ella lo miró
desconcertada. Drew sonrió con dulzura al momento que acercaba sus labios a los de la
castaña.

Agridulce, como esa primera navidad donde sus padres ya no estaban a su lado. Y volvió a
llorar, aunque esta vez eran lágrimas de alegría.

—Feliz Navidad, May.

—Feliz Navidad, Drew.

Sus manos se entrelazaron, olvidando por completo la pequeña bolsa y la sombrilla que
alguna vez cubrió sus ilusiones.

Fin.

Los sueños son mundos únicos donde puedes volar, y la realidad es un mundo donde
debes plasmar tus sueños. Fey L. Clavel
FELIZ NAVIDAD, PROSPERO AÑO Y FELICIDAD.

MUCHAS GRACIAS POR LEER, ESPERAMOS DISFRUTEN ESTE PEQUEÑO


PRESENTE, QUE ATRASADO HA LLEGADO A SUS MANOS.

ES SÓLO DE USTEDES, DISFRUTENLO.

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de estos fanfics.

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