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LA VERDAD de Costa Rica | Conflicto Costa Rica Nicaragua

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GOBIERNO DE COSTA RICA MINISTERIO DE RELACIONES EXTERIORES Y CULTO R

LA VERDAD SOBRE LA INCURSIÓN,, LA VERDAD SOBRE LA INCURSIÓN OCUPACIÓN,, USO Y DAÑO DE TERRITORIO OCUPACIÓN USO Y DAÑO DE TERRITORIO COSTARRICENSE POR PARTE DE NICARAGUA COSTARRICENSE POR PARTE DE NICARAGUA

NOVIEMBRE 2010

INDICE
INTRODUCCION • NUESTRA CAUSA LA DE TODOS. PRESENTACION Antecedentes de la ocupación militar nicaragüense y daño ambiental en el sector de Finca Aragón, Isla Portillo-Isla Calero, Costa Rica

Pág. 7 7 9 12

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l. GEOGRAFÍA

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DOCUMENTO DEL INSTITUTO GEOGRÁFICO NACIONAL

ll. RECUENTO HISTÓRICO 1. LA FIJACIÓN DEL LÍMITE EN LA DESEMBOCADURA DEL SAN JUAN.

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El tratado Cañas-Jerez El laudo Cleveland Los Laudos Alexander Las sentencias de la Corte de Justicia Centroamericana y la Corte Internacional de Justicia

2. LA NAVEGACIÓN EN EL RÍO COLORADO.

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El río Colorado: referencias históricas. La destrucción de la isla Concepción Intentos nicaragüenses por obstruir el Colorado Pretensiones de Nicaragua para ubicar la frontera en el Colorado o el Taure Nuevos intentos por rehabilitar el cauce del San Juan Las acusaciones de Nicaragua Las actuales pretensiones de Nicaragua sobre el Colorado

lll. IMPACTO DEL DRAGADO SOBRE EL MEDIO AMBIENTE

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Del dragado a la tala y la excavación. Freddy Pacheco, PhD Dragado del Río San Juan: grave riesgo de daño ambiental para el Delta binacional que debe detenerse. Dr. Allan Astorga G. El megaproyecto Brito: negocio de fondo de los políticos nicas. Guillermo Quirós Álvarez

lV. DENUNCIAS, PRONUNCIAMIENTOS Y OTROS

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1. Denuncia del MINAET ante secretaria de la Convención RAMSAR.

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2. INTERNATIONAL COURT OF JUSTICE. 3. PRONUNCIAMIENTOS
• RESOLUCIONES DE LA OEA

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CP/RES. 978 (1777/10). SITUACIÓN EN LA ZONA LIMÍTROFE DE COSTA RICA Y NICARAGUA CP/RES. 979 (1780/10). CONVOCATORIA DE LA REUNIÓN DE CONSULTA DE MINISTROS DE RELACIONES EXTERIORES PARA CONOCER DE LA “SITUACIÓN EN LA ZONA LIMÍTROFE DE COSTA RICA Y NICARAGUA”

4. OTROS PRONUNCIAMIENTOS

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México se pronuncia contra las declaraciones injuriosas de Daniel Ortega. DECLARACION PÚBLICA, México, D.F. 18 de Noviembre de 2010 MINISTERIO DE RELACIONES

V. COMUNICADOS DE PRENSA DEL EXTERIORES Y CULTO DE COSTA RICA.

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Gobierno de Costa Rica denuncia incursión de fuerzas militares de Nicaragua y anuncia urgente convocatoria del Consejo Permanente de la OEA. o Reconocimiento de Google de error en mapa ratifica posición de Costa Rica. Secretario General de la OEA, José Miguel Insulza, es recibido por el Canciller René Castro en la sede de la Casa Amarilla. Costa Rica abre espacio de 48 horas para buscar acuerdo en Consejo Permanente de la OEA para que Nicaragua retire tropas. Canciller René Castro en intensa labor diplomática en Washington. Costa Rica envía misiones de diplomáticos al hemisferio por invasión militar de Nicaragua. Costa Rica acoge propuesta de países de ALADI y da un chance a la paz. Consejo Permanente de la OEA vota de forma mayoritaria resolución de Costa Rica para convocar a reunión de consulta de Cancilleres. o TRIUNFO LA PAZ Y EL DERECHO Resumen de la entrevista al Canciller costarricense René Castro Salazar en Telenoticias Canal 7, edición de las 21:00 horas del 12 de noviembre del 2010. Costa Rica rechaza declaraciones del Presidente de Nicaragua. Costa Rica clama ante el mundo por detener destrucción de humedal en zona de isla Calero por invasión militar nicaragüense. o Misión OEA. o Aviso. Cancillería costarricense convoca a VIII Reunión Binacional con Nicaragua. Nota del Ministerio de Relaciones Exteriores de Nicaragua dirigida al Ministerio de Relaciones de Exteriores de Costa Rica.

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Costa Rica acude a la Corte Internacional de Justicia. Ambientalistas y expertos advierten sobre dramático e irreversible daño a ecosistemas en 650 hectáreas de humedales y áreas protegidas. Canciller René Castro viaja el lunes las Naciones Unidas. El Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto adjunta el texto de la nota enviada hoy al Ministerio de Relaciones Exteriores de la República de Nicaragua. o Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, DM-478-10

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VI. ARTÍCULOS DE OPINION PUBLICADOS EN LA PRENSA COSTARRICENSE.

• En la serenidad está nuestra fuerza • Crisis centroamericana en el limbo o La OEA aprueba una resolución para dirimir disputa limítrofe entre Costa
Rica y Nicaragua, pero ésta última rehúsa acatarla.

o Plazo vencido o Recurrir al TIAR o Definición • OEA APRUEBA RESOLUCION. • UNA REPRESA EN EL RÍO SAN JUAN, Dr. Freddy Pacheco • DECLARACIONES DE EDEN PASTORA E INFORMACIONES DE LAS
AGENCIAS INTERNACIONALES SOBRE CONFLICTO TICO - NICA. o Pastora niega acusaciones o Costa Rica envía policías a frontera La presidenta Laura Chinchilla aseguró esta mañana que el envío de un contingente de policías a la frontera norte tiene un carácter preventivo y de vigilancia. Cauce de conflictos En el San Juan hay tiburones. Por Arnoldo Mora. La carambola (fallida) de Ortega. JOSE MELENDEZ La flaca memoria de Edén Pastora. Lisbeth Quesada Tristán


• • •

VII. PRENSA DE CENTROAMERICA INFORMA SOBRE EL CONFLICTO TICONICA 1. NICARAGUA

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Gobierno tico afirma haber encontrado destrucción en humedal limítrofe con Nicaragua Ticos militarizan frontera o Pastora dice que dragan territorio nica o “Pastora, agresor y bucanero” TATIANA ROTHSCHUH. SAN CARLOS/RIO SAN JUAN

2. GUATEMALA. • Costa Rica denuncia incursión de Nicaragua

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3. EL SALVADOR • Refuerzan frontera con Nicaragua 4. HONDURAS • Sube de tono pleito fronterizo en CA o Costa Rica envió elementos policiales a la frontera con Nicaragua o Tensión • EL JUEGO DE DISTRACCIONES DE DANIEL ORTEGA. William Gómez V. VlIl. ARTÍCULOS DE OPINION ESCRITOS EN LA PRENSA NICARAGÜENSE.

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• Nicaragua al borde de un desmadre. Raúl Benoit
• • • • • • • • • • • • • • ¡Nicaragua, un río revuelto...! Letzira Sevilla Bolaños ¿Por qué Nicaragua tiene el derecho legítimo de dragar el Río San Juan? Christian Estrada Román. Patriotismo y guerra mediática. Guillermo Rothschuh Villanueva Artimañas y vivianadas. Johanni Miranda Carta Abierta. General Humberto Ortega Saavedra Cuando el río suena, no siempre piedras trae. Onofre Guevara López Las fronteras de la voluntad. Gioconda Beli Delimitar, sin nacionalismo retrógrado, la frontera con Costa Rica. Fernando Bárcenas Un conflicto artificial. Ricardo Wheelock Román ¿Organizaciones de la Sociedad Civil en Nicaragua? Raúl Venerio Río San Juan de Nicaragua, río educador. Juan B. Arrien Un conflicto que se complejiza. Denis Torres El espejismo soberano del Río San Juan. Francisco Javier Gutiérrez Los mitos del Río. Sofía Montenegro o Retorcer la soberanía o Teología patriotera o Soberanía y Estado de Derecho o Un río símbolo El conflicto con Costa Rica y la política doméstica de Nicaragua. Emilio Hernández Hernández. Yerros graves de Nicaragua en diferendo con Costa Rica. Guillermo Cortés Domínguez La crisis del río y el oportunismo de ortega. Ramón Flores

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IX. DISCURSOS Y CORRESPONDENCIA OFICIAL

1. DISCURSOS

• Intervención del señor Ministro de Relaciones Exteriores de la República de Costa 127
Rica, Dr. René Castro Salazar, en la sesión del Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos, solicitada por Costa Rica para exponer sobre la situación con la República de Nicaragua en la zona limítrofe del Rio San

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Juan. Intervención de Embajador Enrique Castillo, Representante Permanente de Costa Rica, en la sesión del Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos, solicitada por Costa Rica para exponer sobre la situación con la República de Nicaragua en la zona limítrofe del río San Juan. Palabras de la Sra. Laura Chinchilla Presidenta de Costa Rica, Celebración de la Proclama de la Neutralidad Mensaje pronunciado por la Presidenta de la República, Laura Chinchilla en ocasión de la Asamblea General del Secretariado Episcopal de América Central (SEDAC)

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2. CORRESPONDENCIA • • • •
DN-412-10 DN-429-10 DN-430-10 DN-453-10

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X. ANEXOS

• Grave riesgo de daños ambientales irrebersibles por el trasvase del Rio San Juan en 151 • •
• la Isla Calero, Caribe Norte, Costa Rica. Dr. Luis Rojas Bolaños, MINAET. Información Básica del estado actual del Humedal Caribe Noreste de Costa Rica. Humedal de importancia internacional Sitio Ramsar. Dr. Allan Astorga Inclusión del “Humedal caribe Noroeste” en la lista de humedales de importancia Internacional de la convención RAMSAR. Resumen de los cuatro proyectos nicaragüenses que arrojan luz sobre la invasión militar y destrucción ecológica Ministerio de Relaciones Exteriores utiliza herramientas de alta tecnología para monitorear la zona de conflicto con Nicaragua EL derecho de Vivir en Paz 158 190 192 211 219

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INTRODUCION
Nuestra causa, la de todos
La causa del respeto al Derecho Internacional y a las instancias multilaterales como instrumentos de paz y soberanía, ha recibido un importante impulso en el seno de la Organización de Estados Americanos (OEA). Su impacto inmediato es respaldar a Costa Rica en su inquebrantable lucha pacífica contra la agresión y la violación a nuestro territorio y soberanía por parte de fuerzas militares nicaragüenses. Pero su trascendencia rebasa el ámbito de este grave problema y se proyecta, con esperanza, hacia todo el hemisferio. Sin embargo, para que este impulso se convierta en realidad sobre el terreno, aún existe un importante escollo que superar: la intransigencia del Gobierno de Nicaragua a retirar sus tropas del territorio costarricense. Por esto, la siguiente prueba para el Derecho Internacional y, especialmente, la OEA, será lograr que el retiro de las tropas invasoras se produzca. De lo contrario, la esperanza que se ha abierto podrá convertirse en un fracaso de muy serias consecuencias para la organización y para el principio de soberanía de los Estados del hemisferio. Resolución. La esperanza surge de la resolución aprobada el viernes 12 de noviembre, al filo de la medianoche, por el Consejo Permanente de la OEA, por 22 votos a favor, dos en contra y tres abstenciones. Su texto “acoge y hace suyas” las recomendaciones del secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, en torno al conflicto. El hecho que lo generó es la presencia, desde finales de octubre, de fuerzas militares nicaragüenses en una parte de la isla Calero, indiscutido territorio costarricense, junto a la frontera común. Costa Rica, como país soberano, no puede aceptar bajo ningún concepto esa ocupación militar. Frente al conflicto, el Secretario General planteó cuatro recomendaciones: 1. Reactivar las reuniones bilaterales entre Costa Rica y Nicaragua. 2. Concluir el proceso de demarcación de la frontera entre ambos países. 3. Evitar la presencia de fuerzas militares o de seguridad “en el área donde su presencia podría generar tensión”. 4. Reforzar los mecanismos de cooperación para combatir el crimen organizado. Como las únicas fuerzas militares presentes en la zona son las nicaragüenses, esta recomendación implica, claramente, el retiro de estas, como exige Costa Rica y los otros países que la respaldaron: Argentina, Bahamas, Barbados, Belice, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, El Salvador, Estados Unidos de América, Granada, Guatemala, Haití, Jamaica, México, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Trinidad y Tobago y Uruguay.

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Desafío a la OEA. Sin embargo, en un claro desafío a la OEA, a los países que apoyaron la resolución y al Derecho Internacional, el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, ha dicho que no acatará lo que establece la resolución. En un largo discurso pronunciado el sábado 13 de noviembre en Managua, cargado de frases insultantes contra Costa Rica y otros países, Ortega afirmó textualmente: “Nosotros por principio no nos estamos retirando de ningún sitio en territorio fronterizo con Costa Rica”. Es decir, además de desacatar la resolución, insiste en negar lo que los propios mapas oficiales de Nicaragua reconocen: que la isla Calero es costarricense. Su embajador en la OEA, Denis Moncada, fue aún más allá al declarar, según lo cita El Nuevo Diario, de Nicaragua, en su edición del 14 de noviembre: “Nosotros consideramos que esta resolución no tiene ninguna validez”. Es decir, la peculiar interpretación del Gobierno nicaragüense sobre el Derecho Internacional es que solo tiene legitimidad lo que lo beneficia, y que, por tanto, se debe tolerar la ocupación armada de territorio de otro país. De aquí la importancia de la etapa que se abre ahora, tras el logro obtenido en la OEA por Costa Rica y la legalidad internacional. Es indispensable que el Gobierno nicaragüense abandone su agresividad y su retórica de confrontación e irrespeto, y que acate lo que sus compromisos multilaterales y un elemental sentido de corrección, lo obligan a hacer. Nuestro país no cejará en su esfuerzo por lograrlo, como no cejará en rechazar la violación a su soberanía e integridad territorial. Esta causa que estamos impulsando, con el Derecho Internacional en una mano y con nuestra adhesión a los mecanismos multilaterales en la otra, es, en el fondo, la causa de todos los latinoamericanos.

René Castro Salazar Ministro de Relaciones Exteriores y Culto

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PRESENTACION
Ante el anuncio del inicio de un dragado en el río San Juan, el Gobierno de la Presidenta Laura Chinchilla Miranda elevó al Gobierno de Nicaragua una nota diplomática a mediados del 2010, en la cual solicitó a dicho Gobierno, que se informara a Costa Rica sobre dichas obras, conforme con lo dictado por la sentencia de la Corte de la Haya del 13 de julio del 2009, la cual dice literalmente: “Nicaragua puede ejecutar los trabajos de mejora que estime convenientes, siempre y cuando dichos trabajos no afecten gravemente la navegación en los afluentes del San Juan que pertenecen a Costa Rica”. O sea, que sin discutir la soberanía sobre el río y su derecho de hacer lo que consideren conveniente a sus intereses, Nicaragua no puede acometer acciones que afecten el territorio costarricense, en especial los efectos negativos que la obra como tal, supone sobre los humedales, que conforman la mayor parte del territorio costarricense de Isla Portillos - Isla Calero, así como en el delta Colorado-San Juan. Desde que se conoció que Nicaragua había iniciado en octubre del año en curso la operación del dragado de 30 kilómetros sobre el río fronterizo, sin aportar a Costa Rica informaciones convincentes en cuanto que las obras garantizarían la prevención de daños ambientales; el Gobierno costarricense comenzó a prepararse para adoptar acciones firmes frente a tales decisiones unilaterales que lesionan la dignidad y la soberanía nacional. Semanas después las máximas autoridades del gobierno costarricense corroboraron que, violentando estas disposiciones, las personas encargadas del dragado estaban utilizando territorio costarricense para botar el sedimento del dragado. Ante la insistencia de nuestras Autoridades, se retiraron hacia su territorio en forma pacífica y voluntaria. Dos días después y ante el asombro nacional, el Ejército por órdenes de sus más altas autoridades, invadieron el territorio costarricense. Asientan parte de su ejército, en una clara violación a la soberanía nacional y de inmediato empiezan a degradar la Finca Aragón (en la isla Calero) y sus alrededores, territorios reconocidos por sus mismos mapas como posesiones de Costa Rica. Dado que tropas de las fuerzas armadas de ese país cruzaron ilegalmente la frontera, fue reconocido que su propósito consistía talar de forma indiscriminada parte del bosque primario, depositar considerables volúmenes de sedimentos muy cerca del borde de la ribera norte del río San Juan, la que define con exactitud la frontera natural de nuestra nación. Además que dichos sedimentos continúan siendo depositados en la Isla Portillos - Isla Calero, esta declarada como reserva natural, protegida por la Convención Ramsar. Costa Rica es una nación sin Ejército que confía en el derecho internacional y sus instituciones fundamentales, razón por la cual exige que Nicaragua retire de inmediato sus tropas del territorio cuya presencia en la isla, es calificada como una grave agresión. Al tiempo que arrastra la fuerte destrucción de una protegida riqueza natural y una biodiversidad únicas, que el dragado, ciertamente, improvisado y desprovisto de estudios ambientales rigurosos, la está afectando sin límites, tal como se pone en evidencia en las reseñas e imágenes contenidas en esta compilación de informaciones.

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La intransigencia del Gobierno de Nicaragua se pone de relieve en su irrespeto a la última resolución del Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos (OEA) CP/RES. 978 (1777/10) “SITUACIÓN EN LA ZONA LIMÍTROFE DE COSTA RICA Y NICARAGUA” - aprobada en la sesión celebrada el 12 de noviembre de 2010); que además de interpretar los intereses nacionales, el mismo texto resolutivo exige la salida de las tropas invasoras del suelo nacional. Dicho texto entre sus mandatos expresa: “1. Acoger y hacer suyas las recomendaciones del Secretario General contenidas en el “Informe del Secretario General de la OEA sobre su visita a Costa Rica y Nicaragua” (CP/doc.4521/10) presentado el 9 de noviembre de 2010, a fin de que los Gobiernos de Costa Rica y Nicaragua adopten los acuerdos propuestos en el mismo, a saber: • Realizar la VIII Reunión de la Comisión Binacional para tratar con carácter urgente aspectos de la agenda bilateral en el más breve plazo, a más tardar, en la fecha originalmente acordada, con el acompañamiento de la OEA. • Retomar de inmediato las conversaciones sobre aspectos relacionados con la demarcación de la línea fronteriza realizados hasta la fecha, conforme a los tratados y laudos existentes. • Con el fin de generar un clima propicio para el diálogo entre ambas naciones, evitar la presencia de fuerzas armadas o de seguridad en el área donde su presencia podría generar tensión. • Instruir a las autoridades pertinentes para que revisen y refuercen los mecanismos de cooperación entre ambas naciones para prevenir, controlar y enfrentar el narcotráfico, el crimen organizado y el tráfico de armas en el cordón fronterizo. 2. Invitar a las partes a iniciar los procesos a que se refiere el párrafo anterior de manera simultánea y sin dilación. 3. Solicitar al Secretario General que continúe ejerciendo sus buenos oficios a fin de facilitar el diálogo entre las partes y que mantenga informado al Consejo Permanente al respecto.” Costa Rica en cumplimiento del mandato del sistema hemisférico, de modo unilateral, retiró su policía a 30 kilómetros al sur de la zona de tensión, demostrando la buena fe que tiene en buscar una solución bilateral. Asimismo, convocó para el 27 de noviembre del año en curso a la reunión binacional con Nicaragua, pactada desde hace varios meses, pero condicionando su celebración al acatamiento de lo dispuesto por los 22 países miembros de la OEA en la resolución en cita; que dicho sea de paso solo rechazó Venezuela y Nicaragua. De haber resistencia en cuanto a abandonar la isla Calera, se daría al traste con la agenda y los preparativos de la reunión binacional. Nicaragua se ha pronunciado en contra de retirar sus fuerzas armadas y civiles de la zona. Continúa no solo con la destrucción del hábitat en el humedal, sino que además manipula la discusión de los límites fronterizos: su máxima excusa para negar la invasión. En su lugar amenaza con elevar esta controversia a la Corte de la Haya, desviando así la verdad de los hechos una vez más. En vista de la reiterada negativa de Nicaragua de alcanzar con Costa Rica una racional solución, la Presidenta Laura Chinchilla ha procedido a demandar al gobierno nicaragüense ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya, así como ante la Oficina de los Humedales sobre la

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Convención Ramsar. Todo lo anterior, con el propósito de dirimir en esas instancias, cualquier diferencia en torno a las ilegítimas decisiones del Presidente nicaragüense Daniel Ortega, de apropiarse de la Isla Portillo - Isla Calero por la vía militar, así como poner fin a la irresponsable destrucción del medio ambiente, resultante del dragado. En aras de la transparencia democrática, la efectividad de las acciones diplomáticas llevadas a cabo por Costa Rica son ilustradas con hechos verdaderos en este reporte especial, con el propósito de dar a conocer a la ciudadanía acerca del compromiso irrenunciable de su Gobierno en la defensa de la soberanía nacional. En el alto espíritu de civilidad, la voz de la Presidenta Laura Chinchilla resonará en las organizaciones globales y regionales, al obligarlas a aplicar las normas y los instrumentos del derecho internacional, en el sentido de responder con claridad y precisión a los justos reclamos y preocupaciones de un pueblo pacífico y democrático, tradicionalmente respetuoso de la legalidad internacional, que nunca ha dado motivos para ser objeto de una agresión desmesurada por parte del Gobierno de Nicaragua, cuya conducta es incompatible con los principios y normas de buena vecindad que mantienen entre sí los Estados. Costa Rica se ha ganado el derecho de vivir en paz, por sus credenciales democráticos, porque su pueblo solidario, que rechaza la violencia, se ha identificado con las causas nobles de la sociedad internacional. Lo expuesto en este conjunto de documentos es una prueba fehaciente de ello, en el entendido que la verdad, la justicia y la razón están del lado del Pueblo y el Gobierno de Costa Rica; por lo que ni siquiera la agresión armada de Nicaragua contra la soberanía nacional, habrá de ser capaz de alterar la sana convivencia con los pueblos hermanos, ya que esto es un valor arraigado en nuestra razón de ser.

Carlos A. Roverssi Rojas Vicecanciller de la República.

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Antecedentes de la ocupación militar nicaragüense y daño ambiental en el sector de Finca Aragón, Isla Portillo-Isla Calero, Costa Rica

Ante un primer anuncio de que Nicaragua iba a iniciar labores de dragado en el río San Juan, el 26 de enero de 2006 el entonces Canciller Roberto Tovar, mediante nota La nota DM-37-06 de 26 de enero de 2006 dirigida le solicita a su homólogo Norman Caldera “la información técnica correspondiente a la realización de tales obras, en particular el efecto que el dragado tendría en el nivel de las aguas sobre el río Colorado de Costa Rica”. Esta nota fue respondida por medio de la nota MRE/DM-JI/262/02/06 de 17 de febrero de 2006 suscrita por Norman Caldera Cardenal. En esta nota se dice lo siguiente: “…Mas, en aras de las buenas relaciones que mantienen nuestros pueblos y Gobiernos y sin perjuicio alguno de lo indicado en el párrafo anterior, tengo el honor de comunicar, ex gratia, a Vuestra Excelencia, que…se están llevando a cabo, en el Municipio de San Juan de Nicaragua, obras de beneficio social de mejora e infraestructura, a fin de asegurar la comunicación e intercambio de artículos de comercio entre los pobladores de las comunidades ubicadas en la zona, así como con el resto del territorio nacional….” Las anunciadas obras de dragado no se iniciaron. Sin embargo, el diario La Prensa de Nicaragua del día 25 de agosto de 2009 publicó declaraciones del señor Virgilio Silva, Gerente de la Empresa Portuaria Nacional de Nicaragua, indicando que ese país pretendía desviar al río San Juan 1,700 metros cúbicos por segundo del caudal que actualmente tiene el río Colorado, río enteramente costarricense, que bordea la mencionada isla Calero. Idénticas declaraciones a la Agencia AP se le atribuyeron entonces a Edén Pastora, responsable del proyecto de dragado. Las anteriores manifestaciones hicieron que el Ministro de Relaciones Exteriores y Culto de Costa Rica, Bruno Stagno, enviara a su colega de Nicaragua don Samuel Santos la nota DM-637-09 de 27 de agosto de 2009, en la que recordaba que de conformidad con el Derecho Internacional y los instrumentos pertinentes, en especial el Laudo Cleveland de 1888 y la sentencia de la Corte Internacional de Justicia de 13 de julio de 2009, Nicaragua no puede realizar obras de mejora en el río San Juan que causen perjuicio a territorio costarricense o afecten los derechos de navegación de Costa Rica en el río. En la nota se le solicitaron además a Nicaragua los estudios que demostraran que el proyectado dragado no afectaría a Costa Rica. Nicaragua se abstuvo de responder a esta comunicación. Cuando en julio de 2009 se produce un nuevo anuncio de que la obra de dragado comenzaría en el futuro cercano, el Ministro interino de Relaciones Exteriores costarricense Carlos Roverssi, remitió al Canciller de Nicaragua la nota DM-AM-156-10 de 12 de julio de 2010. En ella se reiteraba la necesidad de que Nicaragua presentara a Costa Rica los estudios para demostrar que las obras previstas no tendrían impacto sobre territorio costarricense. Esta nota tampoco recibió respuesta, aunque el Canciller nicaragüense don Samuel Santos, en una conversación sostenida en Managua con el Canciller René Castro, dio garantías verbales de que el dragado no afectaría territorio costarricense.

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En el mes de octubre de 2010, el Gobierno de Costa Rica recibió denuncias por parte de miembros de una familia, aparentes poseedores de derechos de explotación sobre una zona conocida como Finca Aragón, Isla Portillos-Isla Calero, y de otros vecinos de la comarca, de que el señor Edén Pastora, responsable del dragado del río San Juan, y militares nicaragüenses estaban incursionando en ese territorio costarricense. No cabe duda de que la zona en cuestión es territorio de Costa Rica. Esto se comprueba mediante la cartografía oficial elaborada por el Instituto Geográfico Nacional de Costa Rica y el Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales, específicamente con las hojas cartográficas 3448 I, ambas actualizadas al año 1988 y con escala 1:50.000. El sector de Finca Aragón en Isla Portillos- Isla Calero se encuentra precisamente en la región fronteriza, y allí, los tratados y laudos han definido que el río San Juan es de exclusiva soberanía nicaragüense y que los territorios que en la región se encuentren al sur y al este de ese río pertenecen a Costa Rica. Dada la ubicación de ese territorio, precisamente en la margen derecha del río, es indubitable que pertenece a Costa Rica, y que Nicaragua no podría pretender derechos de soberanía sobre ella sin desconocer el tratado de límites vigente entre ambos países y sus instrumentos complementarios. Como consecuencia de las aludidas denuncias, el Ministerio de Seguridad Pública de Costa Rica, en coordinación con la Cancillería, organizó un sobrevuelo de la zona el día 20 de octubre. Se logró documentar mediante fotografías y video, que la draga nicaragüense se encontraba anclada sobre el río San Juan, en el sector cercano al Caño Sucio, a algunos metros de distancia de la margen costarricense del río en la zona de la Finca Aragón. En la draga se observaron militares nicaragüenses. Asimismo, se documentó que de la draga partía una tubería de varios metros de largo, por medio de la cual se estaba depositando sedimento en la Finca Aragón, es decir, en territorio de Costa Rica, sin que se hubiera pedido ni menos obtenido autorización de las autoridades costarricenses para tal acción. En otras palabras, Nicaragua, además de realizar en el río labores de dragado sin haber requerido el consentimiento de Costa Rica, que era necesario según el Laudo Cleveland de 1888, había utilizado el territorio costarricense como vertedero de desechos de las labores de dragado. Ante tales violaciones a la soberanía de Costa Rica, el Gobierno de Costa Rica decidió el 21 de octubre presentar una nota de protesta al Gobierno de Nicaragua, y ordenar que funcionarios de la Fuerza Pública y de los Ministerios de Relaciones Exteriores y de Ambiente se trasladaran cuanto antes a la zona con el propósito de dimensionar los hechos. El propio 21 de octubre se llamó al Embajador de Nicaragua en Costa Rica a la Cancillería y se le hizo entrega de la nota de protesta. Acto seguido se llevó a cabo una conferencia de prensa donde se expuso lo ocurrido. El 22 de octubre funcionarios de la Fuerza Pública costarricense verificaron en la zona que la tubería que estaba depositando el sedimento ya había sido retirada y se encontraba sobre el agua del río San Juan, aunque la draga permanecía anclada en el mismo lugar, a unos metros de distancia de la margen costarricense del río. Dentro de la draga se observaban efectivos del ejército de Nicaragua. También se observó que se había abierto una trocha de unos 700 metros que apunta en dirección de la Laguna Los Portillos, y que otra zona de aproximadamente unas dos hectáreas había sido totalmente talada. Esta zona se encuentra en línea directa con la Laguna Los Portillos. Esa misma mañana, funcionarios de la Fiscalía costarricense y de los Ministerios de Relaciones Exteriores, Seguridad y Ambiente verificaron que en efecto se había cubierto con sedimento proveniente de la draga un área de unos 2.500 metros cuadrados de territorio costarricense, lo cual constituiría un delito ecológico al tratarse de una zona protegida. También observaron claramente

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los numerosos árboles cortados en el área de aproximadamente dos hectáreas que se encuentra en línea directa con la Laguna Los Portillos. Aunque la Fuerza Pública y los funcionarios de los Ministerios mencionados se retiraron de la zona, el Ministerio de Seguridad Pública costarricense mantuvo sobrevuelos regulares, a fin de darle seguimiento a los hechos. La draga se mantuvo anclada hasta que el 23 de octubre fue retirada mediante un remolque, y trasladada a una zona ubicada en la margen izquierda del río San Juan, en territorio de Nicaragua. El día 25 de octubre miembros de la Fuerza Pública costarricense y funcionarios del Ministerio del Ambiente efectuaron otra visita a la isla Calero, con el fin de determinar pericialmente la verdadera extensión del daño ambiental y su costo. Se observó que la bandera de Costa Rica seguía en su lugar en la Finca Aragón, en el sitio donde había sido colocada por la Fuerza Pública costarricense. A raíz del daño ambiental verificado se abrieron en Costa Rica una causa penal en la Fiscalía Adjunta de Guápiles (Expediente 10-004110-485 PE) por delito de infracción a la Ley Forestal y un expediente en el Tribunal Ambiental Administrativo (Expediente 46310-01) Sorpresivamente, el 27 de octubre se presentó a la Cancillería de Costa Rica la nota MRE/DVM/AJST/660/10/10 firmada por Manuel Coronel Kautz, Ministro de Relaciones Exteriores por la Ley de Nicaragua. En esta nota Nicaragua rechazó las afirmaciones contenidas en la protesta formulada por Costa Rica, por considerar que las actividades de limpieza en el río San Juan se habían realizado en territorio nicaragüense. Pero además, sorpresivamente, el gobierno de Nicaragua protestó por lo que llamó “reiteradas violaciones de tropas de las fuerzas armadas costarricenses a territorio nicaragüense” y exigió que tales “hechos”, valgan las comillas, no volvieran a repetirse. Dejando aparte el hecho de que Costa Rica, como lo sabe muy bien Nicaragua, carece de fuerzas armadas, ahora resulta que la presencia de autoridades policiales costarricenses en suelo indubitablemente costarricense incomoda de tal modo al país vecino que lo considera motivo de protesta. Como si lo anterior no fuera suficiente, la nota del 27 de octubre anunció que Nicaragua continuaría las labores de limpieza en el río y resguardando “los límites y soberanía de Nicaragua.” El mismo 27 de octubre la Fuerza Pública de Costa Rica realizó un sobrevuelo en la zona, y observó que la draga trasladada a la margen izquierda del río San Juan se encontraba operando de nuevo. Cerca de ella se advirtió otra zona talada en territorio nicaragüense, en forma de canal, lo cual parece dirigirse a eliminar el meandro en el cauce actual del río San Juan, pues de lograrse esto el río seguiría su cauce en línea directa. Si esto se diera, el curso del agua continuaría en línea recta a través de la trocha ilegalmente abierta en suelo costarricense en Finca Aragón, posteriormente por el área de dos hectáreas de árboles que fueron cortados también ilegalmente en dicha finca, y eventualmente llegaría en línea directa a la Laguna Los Portillos. De esta manera Nicaragua estaría buscando lograr que el río San Juan desembocara directamente en la Laguna Los Portillos por medio de un canal artificial. Esto significaría cercenarle a Costa Rica una extensión de su territorio, concretamente el sector noroeste de la Isla Portillo. Como es lógico, esto sería absolutamente inaceptable para Costa Rica y representaría una violación flagrante a los convenios de límites vigentes. En la tarde del 31 de octubre, durante un nuevo sobrevuelo en la zona de la Finca Aragón, se observó que la bandera de Nicaragua había sido colocada en un lugar cercano de una vivienda ubicada en la Finca Aragón, en territorio costarricense. Asimismo, se observaron a distancia presuntos campamentos instalados sobre el depósito de sedimento colocado días atrás en ese territorio costarricense por la tubería proveniente de la draga.

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El 1° de noviembre, las autoridades policiales costarricenses efectuaron otro sobrevuelo con el fin de verificar con mayor precisión la situación. Se logró comprobar que, en efecto, en la Finca Aragón, en nuestra isla Calero, se colocó la bandera nicaragüense. Asimismo, en el lugar donde se había depositado el sedimento se observaron claramente al menos tres campamentos habilitados. En otro punto de la Finca Aragón se obtuvieron fotografías de miembros del Ejército de Nicaragua, algunos de ellos incluso apuntando con sus armas de fuego hacia la aeronave costarricense. De esta forma se constata sin lugar a dudas que el Ejército de Nicaragua no sólo izó la bandera de ese país en suelo costarricense, sino que además tomó el control militar de la zona. Ante tan preocupante y clara violación de la soberanía y la integridad territorial de Costa Rica, el mismo día 1° de noviembre, en horas de la tarde, se entregó al Embajador de Nicaragua la nota DM-429-10 de esa misma fecha para responder los alegatos contenidos en la nota suscrita por el Viceministro Manuel Coronel, y también se le entrega la nota DM-430-10 de esa misma fecha mediante la cual Costa Rica protestó por la invasión armada a territorio costarricense y solicitó el retiro inmediato de las tropas nicaragüenses de su territorio. No obstante la gravedad de la situación, Nicaragua no ha contestado aún a esta comunicación, ni ha retirado a sus soldados del territorio costarricense, ni menos ha interrumpido sus obras en el río.

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l. GEOGRAFÍA
DOCUMENTO DEL INSTITUTO GEOGRÁFICO NACIONAL
El sector más extremo al noreste del territorio continental costarricense, cuya forma semeja una forma triangular, es definido por los puntos geográficos principales: desembocadura del río San Juan, proximidades del poblado de Colorado y la confluencia de dicho río con el río San Juan , de manera generalizada se la ha denominado como Isla Calero. Con mayor precisión y claridad geográfica, el territorio antes indicado, corresponde a la zona de influencia de las operaciones de dragado que realiza el Gobierno de Nicaragua, conformado por las Islas Portillos e Isla Calero. Isla Portillos se localiza en el sector norte del territorio antes referido, e Isla Calero al sur de dicho territorio. Isla Portillos e Isla Calero, son parte del Refugio de Vida Silvestre Corredor Fronterizo y Refugio de Vida Silvestre Barra del Colorado, bajo administración del MINAET. Isla Portillos, tiene las siguientes colindancias: • • • • Norte: río San Juan – Laguna Los Portillos Sur: río Taura Este: Mar Caribe Oeste: río San Juan

Descripción: inicia en el sito correspondiente a Mojón I, continuando por la margen derecha de Laguna Los Portillos y río San Juan, hasta llegar a la confluencia con el río Taura, se continua por este ultimo hasta colindar con el mar Caribe, en el BM 2 aproximado, se continua ahora por la línea de costa, hasta el sitio de Mojón I, que es el punto de inicio de la presente descripción. Extensión: 16.8 kilómetros cuadrados Isla Calero, tiene las siguientes colindancias: • Norte: río Taura y Mar Caribe • Sur: río Colorado y el Caño Bravo • Este: laguna de Atrás y laguna Agua Dulce • Oeste: río San Juan. Descripción: inicia en la colindancia del río Taura , con el mar Caribe, en el BM 2 aproximado, para continuar por este río, hasta llegar a la confluencia con el río San Juan, se continua ahora por el río San Juan, hasta llegar a la confluencia con el río Colorado, siguiendo ahora por este último, hasta llegar a la confluencia con el Caño Bravo, luego se sigue por este Caño hasta la desembocadura del río Colorado, se continua por este ultimo río, hasta llegar a interceptar un río, que va en dirección norte y que conecta con la Laguna de Atrás, se continua por esta Laguna de Atrás, para proseguir luego por la Laguna Agua Dulce, siempre en dirección norte, hasta salir al mar Caribe, finalmente se continua por la línea de costa, al noroeste, hasta llegar a la desembocadura del río Taura, que es el último punto de inicio de la presente descripción. Extensión: 151.6 kilómetros cuadrados

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NOTAS: 1. Como dato importante de referencia, el sitio denominado como Finca Aragón se localiza específicamente en Isla Portillos. 2. Isla Calero fue bautizada con ese nombre en honor al capitán Alonso Calero, quien junto con el capitán Diego Machuca de Suazo fueron los exploradores de la cuenca del río San Juan por allá en el año 1539. Mapa. Croquis contenido en el documento oficial del laudo Alexander, del 30 de setiembre de 1897. Este es el laudo vigente, aceptado por los gobiernos de Nicaragua y Costa Rica. Esto muestra que la punta de Isla Calero (o Isla Portillos) ya existía en 1897 y el árbitro, E.P. Alexander, se la dio a Costa Rica.

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ll. RECUENTO HISTÓRICO
1. LA FIJACIÓN DEL LÍMITE EN LA DESEMBOCADURA DEL SAN JUAN.

El tratado Cañas-Jerez
Costa Rica y Nicaragua se independizaron simultáneamente de la Monarquía Española, en 1821, y pocos años después se incorporaron a la Federación centroamericana, de la que ambas se separaron en 1838 para convertirse en países soberanos e independientes. La plena soberanía conllevó la necesidad de fijar con claridad la frontera entre ambos Estados, tarea que no fue fácil debido entre otras cosas a la imprecisión de los documentos coloniales que podían servir de base para la delimitación, las pretensiones de cada parte, la topografía de la región fronteriza y la importancia estratégica del río San Juan y el lago de Nicaragua como posible ruta de un canal interoceánico 1 . Después de varios convenios de límites o de arbitraje que no se ratificaron, Costa Rica y Nicaragua suscribieron el 15 de abril de 1858 el tratado Cañas-Jerez, que fue rápidamente aprobado por ambos países y cuyas ratificaciones se canjearon en el mismo mes de abril de 1858. El texto completo de este tratado, que continúa vigente y es el principal elemento, aunque no el único, con respecto a la fijación de la frontera, se reproduce en el anexo 1. El tratado Cañas-Jerez establece en su artículo 2º: “La línea divisoria de las dos Repúblicas, partiendo del mar del Norte, comenzará en la extremidad de Punta de Castilla en la desembocadura del río San Juan de Nicaragua, y continuará marcándose con la margen derecha del expresado río, hasta un punto distante del Castillo Viejo tres millas inglesas, medidas desde las fortificaciones exteriores de dicho Castillo hasta el indicado punto. De allí partirá una curva, cuyo centro serán dichas obras, y distará de él tres millas inglesas en toda su progresión, terminando en un punto que deberá distar dos millas de la ribera del río aguas arriba del Castillo. De allí continuará en dirección al río de Sapoá, que desagua en el Lago de Nicaragua, siguiendo un curso que diste siempre dos millas de la margen derecha del río de San Juan con sus circunvoluciones hasta su origen en el Lago, y de la margen derecha del propio Lago hasta el expresado río de Sapoá, en donde terminará esta línea paralela a dichas riberas. Del punto en que ella coincida con el río de Sapoá, el que por lo dicho, debe distar dos millas del Lago, se tirará una recta astronómica hasta el punto céntrico de la Bahía de Salinas, en el mar del Sur, donde quedará terminada la demarcación del territorio de las dos Repúblicas contratantes.” El artículo 3º dispuso que los gobiernos de Costa Rica y Nicaragua nombraran comisionados para hacer las medidas necesarias y en el artículo 6 estableció que si bien a Nicaragua le corresponde el dominio y sumo imperio sobre las aguas del río San Juan, Costa Rica tiene

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Sobre la historia de los límites entre Costa Rica y Nicaragua hay abundante bibliografía en ambos países, cuyos historiadores, a veces con apasionamiento, han procurado defender las tesis sostenidas por su respectivo país en las controversias fronterizas. Entre los textos ajenos a ambos que tratan el tema cabe mencionar la detallada obra de IRELAND, Gordon, Boundaries, possessions and conflicts in Central America and the Caribbean, Cambridge, Harvard University Press, 1ª. ed., 1941.

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“… en dichas aguas los derechos perpetuos de libre navegación, desde la expresada desembocadura hasta tres millas inglesas antes de llegar al Castillo Viejo, con objetos de comercio, ya sea con Nicaragua o al interior de Costa Rica por los ríos de San Carlos o Sarapiquí, o cualquiera otra vía procedente de la parte que en la ribera del San Juan se establece corresponder a esta República…” Con el canje de ratificaciones del tratado Cañas-Jerez quedó clara y definitivamente fijada la frontera entre Costa Rica y Nicaragua, que en su extremo oriental debía comenzar, según ese convenio, “comenzará en la extremidad de Punta de Castilla en la desembocadura del río San Juan de Nicaragua, y continuará marcándose con la margen derecha del expresado río…”. No hay, por consiguiente, duda alguna de a qué país pertenecen las tierras ribereñas del río San Juan en esa parte de la frontera: las que se encuentran en la margen derecha del río pertenecen indubitablemente a Costa Rica, y las situadas en la margen derecha, así como todo el cauce del San Juan, pertenecen indudablemente a Nicaragua. En los años inmediatamente posteriores a la ratificación del tratado, hubo acciones de Nicaragua destinadas a efectuar obras en el río San Juan y obstruir el río Colorado, que es enteramente costarricense. Debido a las protestas de Costa Rica, Nicaragua detuvo las obras y reconoció claramente los derechos costarricenses (ver anexos 2, 3, 4, 5). La exigencia de que se respeten los derechos costarricenses, en el siglo XIX o en la actualidad, no quiere decir que Costa Rica haya pretendido ni pretenda en lo más mínimo poner en duda la soberanía de Nicaragua sobre todo el curso del río san Juan o los territorios situados en su margen izquierda. Contrariamente a lo que afirman una y otra vez autoridades nicaragüenses, desde la firma del tratado Cañas-Jerez en 1858 hasta la actualidad Costa Rica jamás ha pretendido disputar a Nicaragua su exclusiva soberanía sobre el río San Juan, sino que solamente ha exigido respeto para los derechos de navegación que tiene en su curso inferior y para que Nicaragua respete la integridad del río, sin efectuar obras que puedan afectar los derechos o la soberanía de Costa Rica.

El laudo Cleveland
En el decenio de 1870 las autoridades nicaragüenses comenzaron a formular una serie de dudas sobre la validez del tratado Cañas-Jerez, por cuanto su ratificación por Nicaragua la había efectuado una asamblea constituyente y no un cuerpo legislativo ordinario. Después de varios intentos por resolver el problema bilateralmente, Costa Rica y Nicaragua acordaron en 1886 someterlo al arbitraje del Presidente de los Estados nidos de América, quien no solo debería determinar la cuestión de la validez del tratado de límites, sino además resolver los problemas de interpretación de su texto que le planteasen las partes, en el caso de que lo declarase válido. El 22 de marzo de 1888, el Presidente de los Estados Unidos Grover Cleveland confirmó la validez del tratado Cañas-Jerez en un laudo arbitral en el que además resolvió una serie de puntos de dudosa interpretación que sobre su texto había planteado Nicaragua. El texto completo del laudo Cleveland figura en el anexo 6. Al resolver en el punto 1 de su aparte Tercero la primera de las cuestiones de dudosa interpretación planteadas por Nicaragua, el laudo Cleveland confirmó la frontera fijada en el tratado Cañas Jerez, es decir, la línea que comienza en Punta Castilla en el mar Caribe, en la desembocadura del río San Juan:

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“La Línea divisoria entre las Repúblicas de Nicaragua y Costa Rica, por el lado del Atlántico, comienza en la extremidad de Punta de Castilla, en la boca del río San Juan de Nicaragua, como existían la una y la otra el quince de Abril de 1858. La propiedad del acrecimiento que haya tenido dicha Punta de Castilla debe gobernarse por las leyes aplicables a ese objeto.” De la validez del tratado y del texto del laudo se desprende claramente que NO existe una disputa fronteriza entre Costa Rica y Nicaragua. Al confirmar Punta Castilla como punto de partida del límite, el laudo Cleveland mantuvo entonces la misma situación establecida en 1858: en el curso inferior del San Juan, los territorios que se encuentran en la margen derecha del río pertenecen indudablemente a Costa Rica, y los situados en la margen izquierda, así como todo el cauce del San Juan, pertenecen indudablemente a Nicaragua.

Los Laudos Alexander
La demarcación material de la frontera originó nuevas discrepancias entre ambos países, entre otras cosas porque las comisiones de deslinde nombradas al efecto no lograron ponerse de acuerdo sobre la ubicación exacta de los puntos extremos de los que debía partir el límite. Para tratar de llegar a un arreglo, se firmó el 23 de diciembre de 1890 el tratado Castro-Guerra, que no fue ratificado, y finalmente el 27 de marzo de 1896 la convención Pacheco-Matus (también llamada Pacheco-Coronel), que sí fue aprobada por ambos países. En esta convención, cuyo texto figura en el anexo 7, se dispuso que un ingeniero designado por el Presidente de los Estados Unidos de América resolvería como árbitro, de modo inapelable, las discrepancias de las comisiones de deslinde nombradas por Costa Rica y Nicaragua. Para estos efectos, el Presidente Cleveland nombró el 17 de febrero de 1897 al ingeniero Edward Porter Alexander. Al iniciarse los trabajos de demarcación en la desembocadura del río San Juan, el primer desacuerdo surgió en torno a la ubicación exacta de Punta Castilla, el punto mencionado en el tratado Cañas-Jerez como inicio del límite. Nicaragua pretendía que la demarcación se iniciara en la llamada boca del Taura, mientras que Costa Rica ubicaba el punto extremo en el paraje denominado Punta Arenas. El ingeniero Alexander descartó ambos criterios y dictó el 30 de setiembre de 1897 en San Juan del Norte un laudo arbitral que figura en el anexo 8 y cuya parte final dispone: “El lugar exacto, que fue la extremidad de la tierra firme (Headland) de Punta de Castilla el 15 de abril de 1858, ha sido hace mucho tiempo cubierto por el mar Caribe, y no hay en los mapas antiguos conformidad suficiente en cuanto a la línea de la orilla del mar, que permita decir con alguna certeza la distancia exacta o dirección de él respecto al extremo de la tierra firme actual (Headland). Estaba por allí en dirección Noreste y probablemente entre seiscientos y mil seiscientos (1,600) pies de distancia, pero no puede ser ahora fijado con certeza. En tales circunstancias se cumplen mejor las disposiciones del Tratado y del Laudo del Presidente Cleveland, adoptando lo que es realmente el extremo de la tierra firme (Headland) de hoy, o sea la extremidad Noreste de lo que parece ser la tierra firme en el lado oriental de la margen de Harbor Head. De conformidad con esto, he hecho personal inspección de este terreno, y declaro que la línea inicial de la frontera, corre como sigue, a saber: Su dirección será recta Noreste y Sureste a través del banco de arena desde el Mar Caribe hasta tocar en las aguas de la Laguna de Harbor Head. Ella pasará en su punto más próximo distante 300 pies, trescientos pies, del lado Noroeste de la cabaña que actualmente se halla en esa vecindad. Al llegar a las aguas de la Laguna Harbor Head la línea divisoria dará vuelta a la izquierda o se hacia el Sureste y continuará marcándose con la orilla del agua alrededor del Harbor hasta llegar al río propio por el primer caño que encuentre. Subiendo este caño, y subiendo el río propio la línea continuará ascendiendo como está dispuesto en el Tratado.”

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En el mapa preparado entonces queda perfectamente clara la ubicación de la línea fronteriza, primero atravesando el banco de arena existente allí y después bordeando la bahía o laguna denominada Harbor Head. El mapa también indica las pretensiones de Costa Rica y de Nicaragua, que fueron descartadas por el árbitro.

Del mapa queda perfectamente claro que el territorio hoy conocido como isla Portillo-isla Calero, al sur de la laguna o bahía llamada en 1897 Harbor Head (también conocida hoy como Laguna Los Portillos), y en la margen derecha del río San Juan, le pertenece exclusivamente a Costa Rica y en ese territorio Nicaragua no tiene absolutamente ningún derecho. Nicaragua alega que una parte de la isla Calero pertenece a su territorio. Con tal fin, ha indicado que dicho territorio se integró por accesión al costarricense, pues en 1858 existía un canal en dicho lugar. Esto carece de fundamento, y la mejor demostración de ello está en los laudos Alexander. Al emitirse esos fallos arbitrales se trataba de determinar el límite de ambos países tal y como fue establecido en 1858. En el primer laudo Alexander, del 30 de setiembre de 1897, compuesto por los argumentos del árbitro y el mapa de la zona, no se describe un canal con esas características en la zona, ni se realiza mención alguna de su existencia. Resulta extraño que Alexander, quien realizó una cuidadosa inspección en el lugar no tomase en cuenta dicha situación al elaborar y aprobar el mapa, aunque incluyera otros accidentes geográficos de menor importancia que ese hipotético canal. La explicación de esta omisión es muy simple: el canal no existía. En su laudo número 3, emitido el 22 de marzo de 1898, el ingeniero Alexander confirmó una vez más la soberanía costarricense sobre las tierras situadas en la margen derecha del San Juan, al decir que (el subrayado no es del original): “… para la inteligencia clara de toda la materia y también en conformidad con los principios enunciados en mi primer Laudo, que , en la interpretación práctica de Tratado de 1858, el río San Juan debe ser considerado como un río navegable, yo por consiguiente declaro ser la exacta línea de división entre la jurisdicción de los dos países, el borde de las aguas sobre la margen derecha, cuando el río se halla en su estado ordinario, navegable por las embarcaciones y botes de uso general.

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En este estado toda porción de las aguas del río está en jurisdicción de Nicaragua. Toda porción de la tierra de la margen derecha está en jurisdicción de Costa Rica. La medida y localización hecha ahora por las partes en el campo día por día, determina puntos sobre esta línea a convenientes intervalos, pero la línea divisoria entre estos puntos no corre por línea recta, sino por el borde de las aguas en el estado navegable como arriba se dijo, marcando así una línea curva de irregularidades innumerables que son de pequeño valor y que exigirían un gran gasto para trazarse minuciosamente.” 2 Los trabajos de deslinde concluyeron oficialmente en Managua el 24 de julio de 1900, con la firma del acta final de las comisiones.

Las sentencias de la Corte de Justicia Centroamericana y la Corte Internacional de Justicia
Debido a que Nicaragua había suscrito sin consultar a Costa Rica una convención canalera con los Estados Unidos, en la que se afectaban los derechos costarricenses de navegación en el San Juan, Costa Rica demandó a Nicaragua en la Corte de Justicia Centroamericana, establecida por un tratado suscrito en Washington en 1907. El 30 de setiembre de 1916 la Corte falló a favor de Costa Rica y consideró que tenía voto decisivo con respecto a la concesión canalera, la cual Nicaragua no podía haber válidamente concluido sin tomar en cuenta los derechos costarricenses. La Corte destacó que el dominio de Nicaragua en el San Juan no es absoluto ni ilimitado, y que los derechos de Costa Rica en ese río “se confunden en su desarrollo, según el sentir de los tratadistas, con las facultades soberanas del imperium.” 3 Sin embargo, la sentencia de la Corte de Justicia Centroamericana no se refirió a asuntos limítrofes, dado que la frontera estaba perfectamente clara y definida, y ni Costa Rica ni Nicaragua pretendían su alteración o dudaban de su interpretación. En 2005, Costa Rica demandó a Nicaragua ante la Corte Internacional de Justicia, debido a una serie de disputas entre ambos países con respecto a los alcances de los derechos de navegación en el río San Juan. Ni Costa Rica ni Nicaragua plantearon ante el Corte de La Haya ninguna pretensión de carácter territorial, ni ninguna de las dos adujo que se hubieran interpretado erróneamente las líneas de demarcación. Si hubiera habido una disputa territorial, por mínima que fuera, lo lógico y lo natural hubiera sido incluirla en el litigio mencionado, pero ninguno de los dos países litigantes lo hizo, por la sencilla razón de que en 2005 no existía disputa territorial alguna. Ambas partes aceptaban y reconocían, sin sombra de duda, que la frontera estaba perfectamente delimitada por el tratado CañasJerez, el laudo Cleveland y los laudos Alexander: a Nicaragua le corresponde la soberanía del cauce del San Juan y el territorio ubicado en su margen izquierda, y a Costa Rica el de su margen izquierda, desde el Caribe hasta el punto indicado por el convenio de límites. Por consiguiente, la sentencia de la Corte, emitida en 2009, no hizo referencia a cuestiones de soberanía territoriales, porque las partes no las incluyeron en sus alegatos y réplicas. Si Nicaragua hubiera considerado, por alguna razón, que le pertenecía algún territorio ubicado en la margen derecha del río San Juan, como el de la isla Portillos o cualquier otro, ¿no hubiera sido lo lógico haber formulado el reclamo entonces, para que la Corte Internacional de Justicia determinara a quien correspondía la soberanía del territorio supuestamente en disputa? Lo cierto es que desde que en
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El texto de los laudos Alexander puede consultarse en RODRÍGUEZ SERRANO, Felipe, Los derechos de Costa Rica y Nicaragua en el río San Juan, San José, Lehmann Editores, 1ª. ed., 1983. 3 La sentencia de la Corte de Justicia Centroamericana en el caso figura en la revista Anales de la Corte de Justicia Centroamericana, San José, 1916.

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1897 el primer Laudo Alexander, con claridad meridiana, trazó de modo preciso e indubitable la demarcación, Nicaragua lo dio por bueno y perfecto y nunca hasta ahora formuló reclamo alguno sobre el particular, ni ante la Corte Internacional de Justicia ni ante ninguna otra instancia. Solamente hasta ahora, en noviembre de 2010, después de ciento cincuenta y dos años de la firma del tratado Cañas-Jerez, y cuando ya se llevaban ciento trece años de pacífico y puntual acatamiento por ambos países de la línea precisada por el árbitro Alexander, Nicaragua ha pasado por alto estos instrumentos jurídicos internacionales vinculantes y obligatorios para ocupar militarmente, por sí y ante sí, una porción de territorio indudablemente costarricense, ubicada en el extremo del la isla Portillo-isla Calero, en la margen derecha del río San Juan.

2. LA NAVEGACIÓN EN EL RÍO COLORADO.

El río Colorado: referencias históricas.
Desde la firma y canje del tratado de límites en 1858 Costa Rica nunca ha pretendido disputar la exclusiva soberanía de Nicaragua en el río San Juan. Por más que los gobernantes de Nicaragua han atribuido una y otra vez a Costa Rica la pretensión de apoderarse del río, nunca han podido citar en su apoyo una sola manifestación oficial costarricense a ese respecto, ni verbal ni escrita, por la simple razón de que no han existido. Costa Rica, como lo repitió hasta el cansancio en la Corte Internacional de Justicia, no ha pretendido nunca ni pretende ahora poner en duda la soberanía nicaragüense en todo el río San Juan. Todo lo contrario ocurre con respecto al río Colorado, río entera y exclusivamente costarricense, con respecto al cual las autoridades de Nicaragua sí han formulado reiteradamente pretensiones, a pesar de que ningún instrumento jurídico internacional vigente les sirva de fundamento. Al acercarse al Caribe, el río San Juan se divide en una serie de brazos. Uno de ellos es el San Juan propiamente dicho, que desagua en la bahía de su nombre, al oeste del antiguo puerto de San Juan del Norte y al este de Punta Castilla. Como la margen derecha del San Juan es el límite entre Costa Rica y Nicaragua, los cursos de agua que salen del San Juan y se internan en territorio costarricense, como el Colorado, son enteramente costarricenses, y así lo dispuso el tratado Cañas Jerez en 1858, al fijar Punta Castilla como punto extremo del límite, en lugar de la desembocadura de alguno de esos otros brazos situada más al sur sobre la costa caribeña. Desde fecha remota, una buena parte de las aguas del San Juan desaguan por el río Colorado. Ya en 1745 el Gobernador de Nicaragua Don José Antonio Lacayo de Briones indicaba a la Corona española que de los brazos del San Juan, “el Colorado es el más copioso de agua y de mejor barra, que pueden entrar por él balandras y barcos grandes”. Obviamente en 1745 los habitantes de la Provincia de Costa Rica ni siquiera vislumbraban la posibilidad de la independencia y de la firma del CañasJerez, ni podrían haber pensado en trabajar por desviar el río, cuando ni siquiera se contaba con un sendero para llegar a sus riberas. El historiador nicaragüense Alejandro Bolaños Geyer en su libro San Juan de Nicaragua dice que “Cuando España enseguida conquista y coloniza Costa Rica, ésta no mantiene ningún nexo con el Lago de Nicaragua ni con el río San Juan…” 4

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BOLAÑOS GEYER, Alejandro, San Juan de Nicaragua, Managua, 1ª. ed., 1998, p. 12.

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La destrucción de la isla Concepción
El caudal que recibe el Colorado del San Juan aumentó considerablemente a partir de 1858, debido a un hecho en el que Costa Rica no tuvo NINGUNA participación. Según refiere el mismo historiador nicaragüense Bolaños Geyer en su libro Campana rota, camalotes, tumbas y olvido 5 , en la bifurcación del San Juan y el Colorado existía una pequeña isla, conocida como el nombre de Concepción. Con propósitos de explotación maderera, un británico llamado John Leefe deforestó completamente la isla. Durante la estación lluviosa de ese mismo año, una crecida del río San Juan desmoronó la isla y se la llevó hacia el mar en pedazos, que los vecinos de San Juan del Norte vieron pasar. Al desintegrarse la isla Concepción, el agua quedó sin obstáculos para entrar en el río Colorado, y este empezó a recibir mucho mayor caudal que en años anteriores, mientras que menguaba el curso final del río San Juan. En la misma obra, Bolaños indica que “Al desintegrarse la isla frente a la bifurcación, el 90% de las aguas se desvía ya por el cauce del Colorado. Al entrar el verano en noviembre de 1858 y bajar el río, la débil corriente que llega a la bahía deposita en ella toda su arena y ciega el puerto, anegándolo en 1859… la ruina de San Juan de Nicaragua aumenta los costos en los proyectos de construcción del canal y a finales del Siglo XIX contribuye a inclinar la balanza en favor de Panamá…. en nuestra reciente contienda fratricida, allá por 1985, nuestro propio ejército nicaragüense (entonces llamado sandinista) bombardeó y arrasó hasta la última vivienda de la población.” 6

Intentos nicaragüenses por obstruir el Colorado
En muchas oportunidades, después de la firma del Cañas-Jerez, Nicaragua, o empresas que operaban en su territorio por concesiones nicaragüenses, pretendieron obstruir el nacimiento del río Colorado para rehabilitar la boca de San Juan del Norte. En diciembre de 1859, cuando el tratado Cañas-Jerez de 1858 aún no cumplido dos años de estar en vigencia, el Canciller de Nicaragua don Pedro Zeledón Mora expresó en una nota a su colega de Costa Rica don Jesús Jiménez Zamora que el puerto de San Juan del Norte se hallaba casi inutilizado “por la arena que las avenidas del río acumulan desde que sus aguas se han desviado en abundancia por el río Colorado”. 7 El 15 de julio de 1863, el Canciller de Costa Rica don Julián Volio se dirigió al Canciller Zeledón para expresarle que había tenido noticias de que la empresa que explotaba la vía del tránsito se disponía a obstruir el Colorado. El 21 de julio, Zeledón advirtió a esa compañía que no debía cerrar la boca del Colorado ni ejecutar ninguna otra obra semejante, y advirtió del hecho al gobierno de Costa Rica. Obviamente, si así actuaba el Canciller de Nicaragua con respecto a una empresa autorizada por su Gobierno, hubiese actuado incluso con mayor energía para reclamar por una supuesta acción de Costa Rica para desviar el San Juan hacia el Colorado, de haber existido 8 . Ante nuevos intentos para cerrar el Colorado, el 26 de junio de 1866 el Canciller Volio se dirigió al Gobierno de Nicaragua para reiterar su nota de 15 de julio de 1863. Nicaragua reiteró que respetaría siempre los derechos reclamados y se cuidaría que los intereses costarricenses no sufrieran menoscabo 9 .
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BOLAÑOS GEYER, Alejandro, Campana rota, camalotes, tumbas y olvido, Masaya, 1ª. ed., 1999, pp. 55 y ss. 6 Ibid., pp. 17-18. 7 El texto de la nota se reproduce en PÉREZ ZELEDÓN, Informe sobre la cuestión de validez del tratado de límites de Costa Rica y Nicaragua y puntos accesorios sometidos al arbitraje del señor Presidente de los Estados Unidos de América, Washington, D. C., Gibson Bros., 1ª. ed., 1887, p. 217. 8 Ver anexos 2 y 3. 9 Ver anexos 4 y 5.

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A mediados de 1868 Costa Rica y Nicaragua firmaron la convención Volio-Zelaya, mediante la cual se acordaba efectuar un reconocimiento de las bocas del San Juan y el colorado a fin de determinar la posible ubicación de un puerto, “haciendo que el todo o parte de las aguas de los dos ríos en que se divide el alto San Juan tome un solo cauce”. En los tratados Esquivel-Rivas de 21 de diciembre de 1868 y Jiménez-Montealegre de 21 de junio de 1869, ninguno de los cuales fue ratificado, el Gobierno de Costa Rica “... concede al de Nicaragua las aguas del río Colorado a fin de que desviándolas de su curso actual, en todo o en parte, y echándolas sobre el río San Juan pueda obtener el restablecimiento o mejora del puerto de San Juan de Nicaragua” (artº 1 de ambos tratados). Nótese que se dice concede, es decir, que no se trataba de que Costa Rica “dejase de desviar” el río, lo cual ni estaba haciendo ni lo alegó Nicaragua. 10 En 1877 y 1882 hubo roces entre ambos países por nuevos intentos de parte de Nicaragua para obstruir unilateralmente la boca del Colorado. En ningún momento Nicaragua pretendió que Costa Rica hubiese hecho o estuviese haciendo algo para desviar el río. En 1883 se firmó el tratado Zambrana-Álvarez y en 1884 otro, el Castro-Navas, mediante los cuales se modificaba la frontera de 1858 para que el Colorado se convirtiese en límite, pero ninguno de estos convenios fue ratificado. En el tratado Soto-Carazo de 26 de julio de 1887 se acordó que para hacer navegable el San Juan en el trayecto entre el océano y el nacimiento del Colorado se tomasen las aguas de éste, pero aunque Costa Rica aprobó el convenio, las Cámaras de Nicaragua lo rechazaron 11 .

Pretensiones de Nicaragua para ubicar la frontera en el Colorado o el Taure
En el litigio (1887-1888) ante el árbitro Stephen Grover Cleveland, Presidente de los Estados Unidos de América, Nicaragua no hizo ninguna referencia a supuestos intentos de Costa Rica para llevar las aguas del San Juan al Colorado, a pesar de que en sus alegatos se refirió reiteradamente a este río e incluso inquirió del árbitro si podía considerarse como frontera. En el punto 7 de su artículo 3° el Laudo rechazó de modo rotundo y enfático esa posibilidad, al señalar: “El brazo del río San Juan conocido con el nombre de río Colorado no debe considerarse como límite entre las Repúblicas de Costa Rica y Nicaragua en ninguna parte de su curso. (En el original: “The branch of the River San Juan known as the Colorado River must not be considered as the boundary between the Republics of Costa Rica and Nicaragua in any part of its course.”) 12 Al iniciarse los trabajos de demarcación en 1897, y ante la duda de la ubicación exacta de Punta Castilla, Nicaragua pretendió, como ya se indicó, que el punto de partida de la frontera debía estar en la boca del río Taura o Taure, curso de agua que divide la isla Portillo y la isla Calero. En esa oportunidad, como ya se indicó, el árbitro Alexander fijó el inicio de la frontera en un punto mucho más al norte de lo que pretendía Nicaragua, con lo cual se confirmó que el Taure era un río enteramente costarricense. Obviamente, si de acuerdo con el laudo Alexander el Taure fue considerado como costarricense y no se reconoció a Nicaragua ningún derecho en él, menos aún podría alegar Nicaragua derecho alguno sobre el Colorado, ubicado mucho más al sur. Específicamente, en el primer laudo Alexander, emitido el 30 de setiembre de 1897, el ingeniero arbitrador dijo expresamente que la línea divisoria, es decir, la margen derecha del San Juan, no podía seguir por el Colorado o el Taura, “… porque ninguno de ellos es vía comercial de comunicación, puesto que ni el uno ni el otro tiene un puerto en su desembocadura… tiene que
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El texto de estos tratados figura en la Colección de los tratados internacionales celebrados por la República de Costa Rica, San José, Tipografía Nacional, 1ª. ed., 1892-1893, 2 vols. 11 Ibid. 12 Ver anexo 6.

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seguir por el ramal restante, o sea el llamado Bajo de San Juan; pasar por su puerto y concluir en el mar… El término natural de esa línea es la extremidad derecha de tierra, en la boca del puerto.”
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Todos los mapas oficiales, tanto de Costa Rica como de Nicaragua, posteriores a los laudos Alexander, confirman sin lugar a dudas que el río Colorado es enteramente costarricense.

Nuevos intentos por rehabilitar el cauce del San Juan
En la declaración de Brimont, suscrita por los Presidentes de Costa Rica Don Cleto González Víquez y Nicaragua Don José Santos Zelaya López el 10 de enero de 1908, se expresó el propósito de rehabilitar para la navegación la boca principal del San Juan, sin perjudicar el caudal de aguas del río Colorado y sus derivados meridionales 14 . El tratado Anderson-Irías de 2 de abril de 1908, que no llegó a ser ratificado, precisó los medios para ello, diciendo que Nicaragua ejecutaría las obras y sufragaría el 80% de los gastos y Costa Rica el resto 15 . Si la obstrucción de la boca del San Juan se hubiese debido a acciones de Costa Rica, obviamente Nicaragua no habría aceptado costear el 80% de las obras. Lo cierto es que ni una sola vez entre 1858 y 1908 Nicaragua protestó ante Costa Rica en relación con supuestos intentos para desviar el San Juan hacia el Colorado, sino más bien fue Costa Rica la que se opuso a la obstrucción del Colorado cuando se quiso hacerlo unilateralmente. Nótese que todas las veces en que Nicaragua aspiró a obtener el consentimiento de Costa Rica para realizar obras en el río a fin de rehabilitar la boca del San Juan, Costa Rica estuvo dispuesta a que ello ocurriera e incluso en el tratado Anderson-Irías de 1908 aceptó costear el 20% de esas obras. Semejante política no parece concordar con la gratuita afirmación de que hubiese sido Costa Rica la responsable de obstruir deliberadamente el río San Juan para llevar sus aguas al Colorado. En la sentencia de la Corte de Justicia Centroamericana de 30 de setiembre de 1916, este tribunal dejó claro que el tratado Bryan-Chamorro suscrito entre Nicaragua y los EE. UU. en 1914, con el propósito de construir un canal en el río San Juan, había olvidado los derechos de Costa Rica “… desde luego que la realización de esa obra por esa ruta, implica necesariamente la ocupación de la ribera costarricense o las consiguientes inundaciones de su territorio así como el uso de los afluentes costarricenses etc. y en el caso de que por efecto del canal se desvíen las aguas del río San Juan resultaría nugatorio el derecho de Costa Rica a navegar por dicho río y sus afluentes sobre lo cual Costa Rica tiene el conjunto de derechos que se han especificado.” 16 Nótese nuevamente cómo la que pretensión de afectar el curso del río derivaba nuevamente de Nicaragua, no de Costa Rica. La Corte concluyó que el Bryan-Chamorro violaba los derechos reconocidos a Costa Rica por el Cañas-Jerez y el Laudo Cleveland.

Ver anexo 8. El texto de la Declaración de Brimont figura en Memoria de Relaciones Exteriores, Justicia, Gracia, Culto y Beneficencia, San Jose, Tipografía Nacional, 1ª. ed., 1908, pp. 66-67. 15 Colección de leyes y decretos. Año 1908. Primer semestre, San José, Tipografía Nacional, s. f. e., pp. 210216. 16 La sentencia de la Corte de Justicia Centroamericana en el caso figura en la revista Anales de la Corte de Justicia Centroamericana, San José, 1916.
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En el tratado Zúñiga-Cordero de 1940, que derivó de una propuesta nicaragüense, nuevamente se consagró el consentimiento de Costa Rica para que se realizasen obras de canalización en el San Juan y se rehabilitase la bahía de San Juan del Norte. Este convenio fue ratificado y canjeado, pero nunca se llevó a efecto y en 1945 caducó. Un acuerdo bilateral suscrito en 1969 para estudiar ese convenio y concretar una iniciativa de Nicaragua para canalizar el San Juan y abrirlo al tráfico naviero no dio resultados. En 1974 los dos países firmaron el convenio Román-López, dirigido a la realización de un estudio de prefactibilidad a fin de determinar las perspectivas del aprovechamiento hidroeléctrico y de navegación del río San Juan, pero aunque se constituyó un comité binacional para analizar la posibilidad de construir una represa en el San Juan, con un sistema de esclusas que permitiese la navegación, nunca se tomó la decisión de iniciar las obras.

Las acusaciones de Nicaragua
En el decenio 1980-1990 hubo múltiples roces entre Nicaragua y Costa Rica por las trabas que constantemente puso la primera a la libre navegación de la segunda en el río San Juan. Ni una sola vez, a pesar de la agresividad diplomática del Gobierno sandinista, Nicaragua acusó a Costa Rica de estar “desviando” el río hacia el Colorado. Más bien fue Nicaragua la que obstruyó todavía más la boca del San Juan del Norte, mediante el recurso ocasional de hundir embarcaciones en el río, para evitar acciones de los grupos armados antisandinistas. En una de sus reiteradas referencias a la cuestión del río San Juan en 1998, el Presidente de Nicaragua Arnoldo Alemán Lacayo expresó que la desembocadura del río San Juan se había visto obstruida como consecuencia de acciones de Costa Rica. Ahora, en noviembre de 2010, las autoridades de Nicaragua repiten esa gratuita afirmación e incluso fijan 1948 como año de los supuestos trabajos costarricenses que aumentaron el caudal del Colorado y perjudicaron el del San Juan. No citan pruebas ni precisan fechas por la razón, una vez más, de que no existen. Pero sí cabe recordar que justo en 1948 hubo una grave disputa entre Costa rica y Nicaragua y Costa Rica invocó con éxito el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca, debido a la participación nicaragüense en una invasión a territorio costarricense. Nicaragua, sin embargo, no se refirió entonces, ni una sola vez, a esas hipotéticas obras o acciones costarricenses. ¿No hubiera sido lo lógico que en 1948 Nicaragua invocara o al menos mencionara en su defensa en la OEA esas supuestas acciones perjudiciales de Costa Rica? Curiosamente no lo hizo, sin duda porque no podía prever que sus gobernantes las inventarían sesenta y dos años después. El 21 de febrero de 1949, Costa Rica y Nicaragua firmaron en Washington el Pacto de amistad Esquivel-Sevilla, mediante el cual se comprometían a resolver pacíficamente sus diferencias. Este tratado, que entró en vigencia el 20 de junio de ese año, no hizo tampoco ninguna alusión a esos hipotéticos trabajos de Costa Rica, ni para prohibirlos ni para autorizarlos, como hubiera sido lo normal en caso de que hubieran existido y hubieran originado fricciones. Nicaragua tampoco se quejó de esas supuestas obras, ni se refirió siquiera a ellas en su litigio con Costa Rica en la Corte Internacional de Justicia de 2005 a 2009, a pesar de que hubiera sido lógico que la parte nicaragüense las mencionara y las demostrara documentalmente como medio de hacer ver que Costa Rica se había conducido de modo supuestamente irregular. Pero tampoco entonces Nicaragua hizo la más mínima mención a esas inexistentes actividades costarricenses, simplemente porque nunca habían ocurrido y en consecuencia tampoco le era posible a Nicaragua probarlas.

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Lo cierto es que de 1858 en que se firmó el tratado Cañas-Jerez, no ha habido jamás ni una sola nota de Nicaragua en la que se queje de que Costa Rica se encuentre realizando en el río Colorado obras de dragado u otras que puedan afectar el caudal del río San Juan. Y no se ha quejado porque esas hipotéticas obras costarricenses jamás se han realizado, por más que Nicaragua las invente con efecto retroactivo en 1998 o en 2010.

Las actuales pretensiones de Nicaragua sobre el Colorado
Nicaragua pretende ahora que se le reconozcan derechos de libre navegación en el río Colorado, del mismo modo que Costa Rica los tiene en el curso inferior del río San Juan, y por boca del Presidente Ortega ha anunciado su propósito de exigirlo así en la Corte Internacional de Justicia. Lo que no mencionó, porque no existe, es el fundamento jurídico de tal pretensión. Si Costa Rica tiene derechos de navegación en el curso inferior del río San Juan es porque se los reconoce el tratado Cañas-Jerez de 1858 y se los confirman otros instrumentos jurídicos posteriores, como el Laudo Cleveland, los laudos Alexander, la sentencia de la Corte de Justicia Centroamericana en 1916 y la de la Corte Internacional de Justicia en 2009. Nicaragua, por el contrario, no tiene a su haber ni un solo documento jurídico vigente que le otorgue derechos de algún tipo en el río Colorado, sobre cuyo cauce entero Costa Rica tiene la soberanía absoluta y exclusiva.

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lll. IMPACTO DEL DRAGADO SOBRE EL MEDIO AMBIENTE
Del dragado a la tala y la excavación
Freddy Pacheco, PhD Biólogo Así como no podemos hablar de “conflicto limítrofe” sino más bien de la ocupación del territorio nacional por parte de soldados de un Estado extranjero, la preocupación original sobre el impacto ambiental que pudiere tener el proyecto de dragar (limpiar de sedimentos el cauce del río San Juan) ha dado lugar a un proyecto altamente destructivo que conlleva la tala de una vasta área (de alrededor de 15 hectáreas) para dar paso a la excavación de un canal artificial que supuestamente serviría para desviar por ese territorio costarricense la mayor parte del caudal del río hasta la ribera de la laguna salobre de Los Portillos. Excavación que se haría en territorio perteneciente a la provincia de Limón donde se encuentra el Área de Conservación Tortuguero, de suma importancia para la protección de la rica biodiversidad presente en el Parque Nacional Tortuguero, el Refugio de Vida Silvestre Barra del Colorado, el Corredor Fronterizo, los Acuíferos Guácimo Pococí, la Zona Protectora Tortuguero y el Refugio Privado de Vida Silvestre Archie Carr. Zonas en que predominan los ecosistemas de humedal también protegidos por convenios internacionales, en vista de su importancia como áreas de alta productividad primaria y que, ante las amenazas inherentes al cambio climático, juegan un papel trascendental en la mitigación de emisiones de gases de efecto invernadero. No menos importante es el papel de ecosistemas protectores del agua, de reguladores del ciclo hidrológico y mitigadores de procesos erosivos, por lo que aunque es reconocida la conservación de la diversidad biológica, donde destacan las aves migratorias, son invaluables los beneficios ambientales de ese conjunto de áreas silvestres. Si a lo anterior le agregamos el potencial turístico que encierra la belleza escénica del lugar, incluyendo la muy valorada actividad de pesca marina deportiva, hemos de tener conciencia que estamos ante un área costarricense a la que, si se le presta la atención debida, podría ser asiento de un proceso de progreso sostenible hasta ahora subvalorado. Por ello, aunque es de primordial importancia recuperar el respeto a nuestra soberanía en todo territorio ubicado más allá de la margen derecha del río San Juan, según lo establecido en el Tratado de Límites Cañas – Jerez de 1858, y los laudos que se dieron a fines del siglo XIX que lo validaron, Costa Rica ha de elevar su voz hacia la comunidad internacional para que se conozca la magnitud del daño ambiental que fuerzas extranjeras están provocando en esa pequeña, pero importante, parte del planeta.

Dragado del Río San Juan: grave riesgo de daño ambiental para el Delta binacional que debe detenerse
Dr. Allan Astorga G. Sedimentólogo y Geólogo Ambiental, Profesor UCR Pese a no disponer del plan detallado de la operación técnica conducente al dragado del Río San Juan (y que nuestras autoridades solicitaron en su momento a las de Nicaragua, antes de que el Canciller recibiera "seguridades verbales" el pasado 26 de agosto), y partiendo de las claras intenciones mostradas por Nicaragua, de abrir un canal de aproximadamente 1 Km. de longitud, a la

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altura de Aragón, en la Isla Calero, para desviar las aguas del río hacia la Laguna Los Potrerillos, es posible establecer un modelado sedimentológico y las consecuencias ambientales que semejante obra podría acarrear. Presumiendo que junto a la obra indicada se realice dragado en el Río San Juan, para “recuperar” parcialmente el caudal que, actualmente pasa al Río Colorado; con la apertura del canal, el principal efecto sedimentológico será el proceso de erosión que se dará en las márgenes del canal, debido al acortamiento neto del cauce en menos de 40 % del recorrido actual. El segundo efecto ambiental de alta significancia será que se cambiará radicalmente el sistema de equilibrio de sedimentación – erosión de la Laguna Los Potrerillos, provocando una sedimentación en la boca de salida del canal a la Laguna y un rápido avance de la misma hacia la Barra de Punta Castilla. Con esto, en poco tiempo esta barra se “rompería” y se abriría un canal de desembocadura de la Laguna Los Potrerillos hacia el Mar Caribe. Aparte de las severas consecuencias ambientales que traerían los factores antes indicados, con la salida de sedimento hacia el mar Caribe, sin el mecanismo de amortiguamiento y equilibrio ambiental que representa el sistema parálico actual del delta Colorado – San Juan, con lagunas y barras; se iniciaría una significativa e importante cadena de impactos ambientales que provocarían importantes daños en el litoral Caribe norte de Costa Rica. Ruptura del equilibrio ambiental: por condiciones naturales, y al tratarse de un sistema deltaico, el equilibrio natural de sedimentación y erosión en la desembocadura del Río San Juan, está amortiguado por el desarrollo de una serie de canales fluviales, lagunas y barras de sedimentación. De esta manera la gran mayoría del sedimento que acarrea el río, año con año, queda atrapado en esta área parálica del delta, haciendo que solo una pequeña cantidad del sedimento pase hacia el mar. Con la construcción del canal, la situación cambiaría dramáticamente, dado que sería invertiría, haciendo que poco sedimento quede atrapado en el sistema parálico del delta y que más bien, la gran mayoría del mismo pase hacia el mar. La primera gran consecuencia de que gran parte del sedimento pase hace el mar, es el desarrollo de una pluma de sedimentación que las corrientes costeras movilizarán de forma paralela a la costa. Esto provocará que se rompa el equilibrio ambiental de las costas caribeñas del norte de Costa Rica y con una extensión variable, según sea la carga de sedimento liberada y la intensidad de las corrientes costeras. Recordemos que los arrecifes coralinos del Caribe ya están en serio riesgo debido a la contaminación por sedimento que proviene de los ríos. Lo que sí está claro es que con esta operación de dragado, se alterarán aún más los ecosistemas costeros, con consecuencias severos para la flora y fauna, y también se alteraría la calidad ambiental de las playas de la zona. Incluso, es posible que se afectaran los sitios de anidación de tortugas en el área de Tortuguero y los humedales de la Zona Norte, santuario mundial de varias especies y declarados sitios RAMSAR. Cabe destacar que la sola presunción de que estos impactos se pudieran dar, debería obligar que a que se realicen análisis más detallados para lograr una mejor cuantificación de estos impactos ambientales. Por otro lado, la disminución artificial del aporte fluvial y de sedimentos al sistema parálico del Delta Colorado – San Juan, tendrá severas repercusiones a los ecosistemas de ambos países. Al romperse el equilibrio, se iniciarían cadenas de impacto de alcance irreversible, con erosión de barras costeras, sedimentación en canales y graves consecuencias para la flora y fauna de los humedales del sistema parálico, los cuales, corresponden con áreas silvestres protegidas.

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Impactos de gran magnitud: como puede verse, los impactos ambientales a producir serán de gran magnitud, y por su naturaleza son de tipo transfronterizo. Como tales, deberían ser objeto de un detallado y profundo análisis y evaluación de impacto ambiental, dado que una vez ejecutada las obras se producirán consecuencias irreversibles que afectarán no solo los ecosistemas del Delta, sino también a las comunidades humanas de ambos países que habitan y subsisten en el mismo. Ante esta situación, se hace indispensable dar la vos de alerta a las autoridades de ambos países y también a los organismos internacionales, a fin de las obras planeadas se detengan, hasta tanto no se realice una efectiva y completa evaluación de impacto ambiental transfronteriza y se establezca la viabilidad o no de la obra de dragado y las condiciones técnicas en las que podría ejecutarse. No hacer esto, no solo traería las consecuencias políticas y sociales que ya está acarreando, sino que tendría muy severos efectos ambientales negativos e irreversibles que dañarían el Delta que pertenece a ambos países. Considerando todo lo anterior, se hace urgente que las organizaciones ambientales y sociales de ambos países tomen acciones para que se detengan las obras y que se realicen los estudios ambientales necesarios para que se establezcan alternativas viables de desarrollo para las comunidades del Delta, bajo la premisa de mantener su condición de equilibrio y sostenibilidad ambiental. Estamos hablando de una zona que constituye un verdadero refugio mundial para especies en vías de extinción. Instamos nuevamente a ambos Estados y a entidades ambientales a que se realice un EIA transfronterizo, tal como lo reconoce las legislaciones de Costa Rica y de Nicaragua para proyectos susceptibles de provocar daños transfronterizos. Estamos seguros que centros de investigación científica de ambos lados y centros universitarios podrían coadyuvar, de manera conjunta a este esfuerzo binacional de valoración de posibles daños a esta frágil zona.

El megaproyecto Brito: negocio de fondo de los políticos nicas.
Guillermo Quirós Álvarez Oceanógrafo Físico. oceano@ice.co.cr Síntesis: La actual disputa por la isla Calero, es solo el inicio del problema de fondo. El gobierno sandinista y sus socios venezolanos, con fondos del BCIE; pretenden desviar el 90% de las aguas del río San Juan hacia la vertiente del Pacífico, convirtiendo a su paso el lago Cocibolca en una enorme represa hidroeléctrica, que proporcionará 1,130 Gigawatt de potencia anual. Ese es el gran negocio oculto, que a espaldas del propio ordenamiento legal nica, pretenden imponer a fuerza de mentiras y fuego. Días atrás el columnista Daniel Flores del Nuevo Diario de Nicaragua, voz oficial del gobierno sandinista, denunció públicamente la falta de licitaciones y la génesis espúrea venezolana del capital de trabajo; con respecto a la ejecución apresurada del proyecto hidroeléctrico Brito que planea utilizar las aguas del río San Juan. Y como dentro de ese marco Pastora y sus secuaces del ejército han invadido Costa Rica, me di a la tarea de conseguir copia oficial del proyecto, el cual para mi sorpresa involucra daños y perjuicios ambientales de enorme magnitud para nuestro país y que nuestro pueblo y gobierno deben conocer. Después de la lectura del documento oficial de la empresa consultora contratada por el gobierno sandinista Andrade-Gutiérrez (Publicado en Nicaragua, junio 2010), se deriva que el dragado del actual cauce del río San Juan frente a la isla Calero, constituye tan solo una distracción política temporal, vinculada al mini proyecto que aprovechará el caudal ecológico que dejarán al río San

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Juan hacia su desembocadura caribeña. Y como bien analiza el Dr. Astorga el pasado domingo: http://www.nacion.com/2010-1114/Opinión/Foro/Opinion2588598.aspx, la agresión actual es un esfuerzo desesperado por darle vigencia a la apropiación indebida de la esquina noreste de nuestro territorio, única alternativa hidrológica que permitiría la estabilidad de una represa hidroeléctrica frente a isla Calero, que de construirse del lado nica, frente a San Juan del Norte; terminarían por ahogar en sedimento pocos años después las corrientes marinas que circulan de norte hacia el sur. Por eso, sus asesores en hidráulica –obviamente extranjeros-, les han recomendado como única solución construir la represa en isla Calero -justo donde deforestaron-; para proteger sus intereses al abrigo de la laguna los Portillos, en territorio tico. El gran proyecto planea construir una represa a la altura de El Castillo, a 57km al este del desaguadero del Lago, sobre el cauce del río; la cual devuelve el 90% del caudal que proviene de ríos costarricenses, equivalentes a un caudal de 400m3/s; los cuales constituyen hoy el grueso de las aguas que nutren los humedales asociados al parque Nacional de Fauna Silvestre Barra del Colorado. Por ello al ejecutarse el proyecto Brito, se secarían totalmente los humedales del Caribe Norte de Costa Rica y se inundarán, por otro lado, las llanuras de Los Guatusos, en cuya planicie se encuentran poblados como Los Chiles, Santa Elena y el humedal Medio Queso. Todo lo cual constituye una alteración ambiental en nuestro territorio que no debemos permitir. Este proyecto requiere de una inversión preliminar nada despreciable de US$1.152.059,28. Hasta hoy ha sido impulsado por la Secretaría de Integración Centroamericana y financiado en diversos momentos por el BID y el BCIE, como consta en el documento citado. Incluye la generación de electricidad en una represa ubicada al sur de Rivas (río Brito), del orden de 250Megawatt de potencia, lo cual se obtiene al elevar el nivel del lago de Nicaragua hasta 33 metros sobre el nivel del mar, cuya consecuencia es la inundación de los territorios ubicados al sur del Lago y al sur de los primeros 57km aguas abajo del río San Juan, todo en territorio costarricense. Pero además el proyecto incluye aprovechar el caudal ecológico que quedaría en el río, a través de una represa menor de 2,8Megawattw en el Caribe, con un embalse de 8m de altura sobre el nivel del mar ubicado en isla Calero, motivo de disputa actual. Los daños ambientales que ocasionaría este mega-proyecto, debieran constituir el motivo de fondo para reorientar nuestra lucha en organismos internacionales, pues percibo que carecemos de una visión integral del problema. Sobra manifestar nuestro decidido apoyo técnico a los esfuerzos de las autoridades nacionales para profundizar en las consecuencias aludidas y defender nuestros legítimos intereses patrios.

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lV. DENUNCIAS, PRONUNCIAMIENTOS Y OTROS
1. DENUNCIA DEL MINAET ANTE SECRETARIA DE LA CONVENCIÓN RAMSAR
MINISTERIO DE AMBIENTE, ENERGÍA Y TELECOMUNICACIONES SISTEMA NACIONAL DE ÁREAS DE CONSERVACIÓN SECRETARÍA EJECUTIVA
15 de noviembre de 2010 SINAC – SE – 1695 Señora María Rivera Consejera Principal para las Américas Secretaría Convención Ramsar Asunto: Urgencia de Misión de Asesoramiento Humedal Caribe Noreste. Estimada señora: Con instrucciones de la Presidencia de la República, el Ministerio de Ambiente, Energía y Telecomunicaciones y en mi calidad de Autoridad Administrativa de la Convención Relativa de los Humedales de Importancia Internacional especialmente como Hábitat de Aves Acuáticas, la cual fue adoptada por Costa Rica mediante la Ley No.7224 del 9 de abril de 1991, y en estricto cumplimiento del artículo 3.2 de la Convención, me permito solicitarle con carácter de urgencia una misión de asesoramiento fundamentado en lo siguiente: 1. Designación de sitio. De conformidad con los mecanismos previstos por la Convención, el día 15 de marzo de 1996, Costa Rica solicitó a la Oficina de la Convención sobre Humedales la inclusión del Humedal Caribe Noreste en la Lista de Humedales de Importancia Internacional, solicitud que fue aprobada por dicha oficina en fecha 20 de marzo de 1996, bajo el registro número 6CR006. Dicho sitio incluye el Parque Nacional Tortuguero (23.903 hectáreas), el Refugio de Vida Silvestre Barra del Colorado (40.314,1 hectáreas) y Refugio Fronterizo (11.091,7 hectáreas), se extiende tanto en el área marina como en la parte continental, y además forma parte del Corredor Biológico Mesoamericano. 2. Cambio de condiciones del Humedal Caribe Noreste. Informo a las autoridades de la Convención, que el día 22 de octubre del 2010, el encargado de Control y Vigilancia del Refugio Nacional de Vida Silvestre Barra del Colorado realizó un patrullaje conjunto con un oficial del Servicio Nacional de Guardacostas de Barra del Colorado, en la zona noreste del Humedal que limita con el río San Juan. Como resultado del Patrullaje, los funcionarios encontraron evidencias de: • • La existencia de un dragado por parte del gobierno de Nicaragua, sobre el cauce del Río San Juan propiamente en el sector oeste de laguna Portillos. Que los sedimentos procedentes del proceso de dragado fueron depositados dentro del territorio del Humedal.

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Tala raza y eliminación de sotobosque. Todas estas acciones afectaron el bosque primario ubicado en el sector Aragón de la Isla Continental Calero, del Humedal Caribe Noreste de Costa Rica, con una tala en un área de 1.67 hectáreas (197 árboles) y una corta de sotobosque en 4.8 hectáreas, para un total de 5.75 hectáreas.

Presencia militar nicaragüense dentro del territorio del humedal.
Estos cambios tienen el objetivo aparente, de preparar el terreno para construir un canal artificial, que permita unir un cuerpo de agua dulce con un cuerpo de agua salada entre el sector de Aragón del río San Juan, con Laguna Portillos y el mar Caribe, alterando por tanto la funcionalidad de las barras en el control de los caudales de los sedimentos que actualmente arrastra el río y provocando una ruptura del equilibrio del humedal. Se adjunta el respectivo informe de campo. 3. A la vez le informo, que en la actualidad, el ente técnico especializado para determinar si ha habido mayor afectación al humedal, más allá del presentado en los informes adjuntos, no ha tenido acceso a la zona por aspectos de seguridad nacional, debido a la presencia de militares nicaragüenses, que han imposibilitado tomar medidas correctivas. Se tienen evidencias de que las talas, apertura de canal continua con daños irreversibles al humedal y al cambio de la dinámica hídrica del río, por lo cual urge que la Secretaría atienda con celeridad y con carácter de urgencia nuestra solicitud. 4. URGENCIA. Solicitud de misión de Asesoramiento. De conformidad con la recomendación 4.7 de la Conferencia de las Partes de 1990 y en virtud de los hechos descritos en el punto dos anterior, se solicita a la Secretaría de la Convención, la conformación y el envío de una misión de asesoramiento técnico para evaluar los daños actuales ocasionadas al Humedal Caribe Noreste y las posibles afectaciones al Humedal y a las áreas silvestres protegidas aledañas. Por la prioridad del caso, nos hemos puesto en contacto con Organizaciones No Gubernamentales, que nos han manifestado su interés de apoyar financieramente la misión. Le saluda,

Marco Vinicio Araya Barrantes, MBA Autoridad Administrativa Convención Ramsar

Guiselle Méndez Vega Directora Ejecutiva SINAC.

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El Patrullaje realizado el 22/10/2010 por el vigilante del Refugio de Vida Silvestre Barra del Colorado demostró: 1. Sedimentos depositados dentro del humedal, procedentes del dragado realizado por el gobierno de Nicaragua. 2. Una tala raza y eliminación de sotobosque, afectando el bosque primario en un área de 5.75 hectáreas (197 árboles talados), alterando el equilibrio del humedal. 3. Posible construcción de Canal artificial entre río San Juan de Nicaragua, con Laguna los Portillos y El Mar Caribe, atenta contra el ecosistema de toda esta área. Humedal Caribe Noreste, incorporado en la lista de la Convención sobre Humedales, conocida como Ramsar, el 20 de marzo de 1996

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Cada día que pasa el daño Ambiental aumenta

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2. INTERNATIONAL COURT OF JUSTICE
No. 2010/38 19 November 2010

Costa Rica institutes proceedings against Nicaragua and requests the Court to indicate provisional measures
THE HAGUE, 19 November 2010. In the late afternoon of 18 November 2010, the Republic of Costa Rica instituted proceedings against the Republic of Nicaragua with regard to an alleged "incursion into, occupation of and use by Nicaragua’s Army of Costa Rican territory as well as breaches of Nicaragua’s obligations towards Costa Rica" under a number of international treaties and conventions. In its Application, Costa Rica claims that "[b]y sending contingents of its armed forces to Costa Rican territory and establishing military camps therein, Nicaragua is not only acting in outright breach of the established boundary regime between the two states, but also of the core founding principles of the United Nations, namely the principle of territorial integrity and the prohibition of the threat or use of force against any State in accordance with article 2 (4) of the Charter; also endorsed between the parties in Articles 1, 19 and 29 of the Charter of the Organization of American States." Costa Rica charges Nicaragua with having occupied, in two separate incidents, the territory of Costa Rica in connection with the construction of a canal across Costa Rican territory from the San Juan River to Laguna los Portillos (also known as Harbor Head Lagoon), and certain related works of dredging on the San Juan River. Costa Rica states that the "ongoing and planned dredging and the construction of the canal will seriously affect the flow of water to the Colorado River of Costa Rica, and will cause further damage to Costa Rican territory, including the wetlands and national wildlife protected areas located in the region." The Applicant claims that Nicaragua rejected all calls for withdrawal of its armed forces from the occupied territory and all means of negotiation. Costa Rica states further that Nicaragua intends not to comply with the Resolution of 12 November 2010 of the Permanent Council of the Organisation of American States calling, in particular, for the withdrawal of Nicaraguan armed forces from the border region, by requesting the avoidance of the presence of military or security forces in the area where their existence might rouse tension, in order to create a favourable climate for dialogue between the two nations. - 2 – Costa Rica accordingly "requests the Court to adjudge and declare that Nicaragua is in breach of its international obligations . . . as regards the incursion into and occupation of Costa Rican territory, the serious damage inflicted to its protected rainforests and wetlands, and the damage intended to

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the Colorado River, wetlands and protected ecosystems, as well as the dredging and canalization activities being carried out by Nicaragua on the San Juan River. In particular the Court is requested to adjudge and declare that, by its conduct, Nicaragua has breached: a) the territory of the Republic of Costa Rica, as agreed and delimited by the 1858 Treaty of Limits, the Cleveland Award and the first and second Alexander Awards; b) the fundamental principles of territorial integrity and the prohibition of use of force under the Charter of the United Nations and the Charter of the Organization of American States; c) The obligation imposed upon Nicaragua by Article IX of the 1858 Treaty of Limits not to use the San Juan River to carry out hostile acts; d) The obligation not to damage Costa Rican territory; e) the obligation not to artificially channel the San Juan River away from its natural watercourse without the consent of Costa Rica; f) The obligation not to prohibit the navigation on the San Juan River by Costa Rican nationals; g) the obligation not to dredge the San Juan River if this causes damage to Costa Rican territory (including the Colorado River), in accordance with the 1888 Cleveland Award; h) The obligations under the Ramsar Convention on Wetlands; i) the obligation not to aggravate and extend the dispute by adopting measures against Costa Rica, including the expansion of the invaded and occupied Costa Rican territory or by adopting any further measure or carrying out any further actions that would infringe Costa Rica’s territorial integrity under international law." The Court is also requested to determine the reparation which must be made by Nicaragua, in particular in relation to any measures of the kind referred in the paragraph above. As the basis for the jurisdiction of the Court, the Applicant invokes Article 36, paragraph 1, of the Statute of the Court by virtue of the operation of Article XXXI of the American Treaty on Pacific Settlement of 30 April 1948 ("Pact of Bogotá"), as well as the declarations of acceptance made by Costa Rica on 20 February 1973 and by Nicaragua on 24 September 1929 (modified on 23 October 2001), pursuant to Article 36, paragraph 2, of the Statute of the Court. - 3 – Costa Rica, also on 18 November 2010, filed a Request for the indication of provisional measures. The Request recalls that the "object of provisional measures pursuant to Article 41 of the Court’s Statute is to preserve the respective rights of the parties pending the Court’s decision on the merits". It specifies that "Costa Rica’s rights which are subject of the dispute and of this request for provisional measures are its right to sovereignty, to territorial integrity and to non-interference with its rights over the San Juan River, its lands, its environmentally protected areas, as well as the integrity and flow of the Colorado River." Costa Rica also indicates in its Request that the protection of its rights is of real urgency. It points out that "Nicaraguan armed forces continue to be present on Isla Portillos in breach of Costa Rica’s sovereign rights. Nicaragua is continuing to damage the territory of Costa Rica, posing a serious threat to its internationally protected wetlands and forests. It also

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continues dredging activities on the San Juan River, with the risk of further damaging Costa Rican territory, including the Colorado River". Costa Rica further contends that "[t]he ongoing presence of Nicaraguan armed forces on Costa Rica’s territory is contributing to a political situation of extreme hostility and tension", and that "[t]he threat of armed conflict will overshadow the proceedings before the Court". It adds that "Nicaragua cannot be permitted to continue to deviate the San Juan River through Costa Rica’s territory in this manner, so as to impose on Costa Rica and the Court a fait accompli". Costa Rica concludes in its Request that "[t]here is a real risk that without a grant of provisional measures, action prejudicial to the rights of Costa Rica will continue and may significantly alter the factual situation on the ground before the Court has the opportunity to render its final decision". Costa Rica accordingly "requests the Court as a matter of urgency to order the following provisional measures so as to rectify the presently ongoing breach of Costa Rica’s territorial integrity and to prevent further irreparable harm to Costa Rica’s territory, pending its determination of this case on the merits: 1. The immediate and unconditional withdrawal of all Nicaraguan troops from the unlawfully invaded and occupied Costa Rican territories; 2. The immediate cessation of the construction of a canal across Costa Rican territory; 3. The immediate cessation of the felling of trees, removal of vegetation and soil from Costa Rican territory, including its wetlands and forests; 4. The immediate cessation of the dumping of sediment in Costa Rican territory; - 4 5. the suspension of Nicaragua’s ongoing dredging programme, aimed at the occupation, flooding and damage of Costa Rican territory, as well as at the serious damage to and impairment of the navigation of the Colorado River, giving full effect to the Cleveland Award and pending the determination of the merits of this dispute; 6. That Nicaragua shall refrain from any other action which might prejudice the rights of Costa Rica, or which may aggravate or extend the dispute before the Court". ___________ The full text of the Application and Request will be available shortly on the Court’s website (www.icj-cij.org). 

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3. PRONUNCIAMIENTOS
• RESOLUCIONES DE LA OEA
CP/RES. 978 (1777/10) SITUACIÓN EN LA ZONA LIMÍTROFE DE COSTA RICA Y NICARAGUA (Aprobada en la sesión celebrada el 12 de noviembre de 2010)
EL CONSEJO PERMANENTE DE LA ORGANIZACIÓN DE LOS ESTADOS AMERICANOS, RECORDANDO el firme compromiso de Costa Rica y Nicaragua con la paz de la región; RECONOCIENDO la necesidad de generar medidas de fomento de la confianza que favorezcan las negociaciones bilaterales para superar las diferencias; HABIENDO ESCUCHADO Y ANALIZADO el informe del Secretario General sobre el desarrollo y resultado de su visita a Costa Rica y Nicaragua en torno a la situación en la zona limítrofe de ambos países (CP/doc.4521/10) ; y HABIENDO ESCUCHADO las declaraciones de los representantes de Costa Rica y Nicaragua y reconociendo su disposición al diálogo, RESUELVE: 1. Acoger y hacer suyas las recomendaciones del Secretario General contenidas en el “Informe del Secretario General de la OEA sobre su visita a Costa Rica y Nicaragua” (CP/doc.4521/10) presentado el 9 de noviembre de 2010, a fin de que los Gobiernos de Costa Rica y Nicaragua adopten los acuerdos propuestos en el mismo, a saber: • Realizar la VIII Reunión de la Comisión Binacional para tratar con carácter urgente aspectos de la agenda bilateral en el más breve plazo, a más tardar, en la fecha originalmente acordada, con el acompañamiento de la OEA. • Retomar de inmediato las conversaciones sobre aspectos relacionados con la demarcación de la línea fronteriza realizados hasta la fecha, conforme a los tratados y laudos existentes. • Con el fin de generar un clima propicio para el diálogo entre ambas naciones, evitar la presencia de fuerzas armadas o de seguridad en el área donde su presencia podría generar tensión. • Instruir a las autoridades pertinentes para que revisen y refuercen los mecanismos de cooperación entre ambas naciones para prevenir, controlar y enfrentar el narcotráfico, el crimen organizado y el tráfico de armas en el cordón fronterizo. 2. Invitar a las partes a iniciar los procesos a que se refiere el párrafo anterior de manera simultánea y sin dilación. 3. Solicitar al Secretario General que continúe ejerciendo sus buenos oficios a fin de facilitar el diálogo entre las partes y que mantenga informado al Consejo Permanente al respecto.

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CP/RES. 979 (1780/10) CONVOCATORIA DE LA REUNIÓN DE CONSULTA DE MINISTROS DE RELACIONES EXTERIORES PARA CONOCER DE LA “SITUACIÓN EN LA ZONA LIMÍTROFE DE COSTA RICA Y NICARAGUA” (Aprobada en la sesión celebrada el 18 de noviembre de 2010)
EL CONSEJO PERMANENTE DE LA ORGANIZACIÓN DE LOS ESTADOS AMERICANOS, DESTACANDO que la Carta de la Organización de los Estados Americanos (OEA) determina entre sus propósitos esenciales afianzar la paz y seguridad hemisféricas y prevenir las posibles causas de dificultades y asegurar la solución pacífica de controversias que surjan entre los Estados Miembros de la Organización; CONSIDERANDO la solicitud presentada por Costa Rica al Consejo Permanente para convocar a una Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores en el marco de la Carta de la OEA; TOMANDO EN CUENTA el “Informe del Secretario General de la OEA sobre su visita a Costa Rica y Nicaragua” (CP/doc.4521/10), presentado ante el Consejo Permanente el 9 de noviembre de 2010; RECORDANDO la resolución CP/RES. 978 (1777/10) sobre la “Situación en la Zona Limítrofe de Costa Rica y Nicaragua”, aprobada el 12 de noviembre de 2010; HABIENDO ESCUCHADO el informe del Secretario General sobre la implementación de la resolución antes mencionada; y RECONOCIENDO NUEVAMENTE la disposición al diálogo de Costa Rica y Nicaragua, RESUELVE: Convocar a una Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores en la sede de la Organización de los Estados Americanos en la ciudad de Washington, D.C., a las 11:00 horas del día martes, 7 de diciembre de 2010, para: 1. Escuchar el informe que en esa fecha presente el Secretario General y considerar la situación en la zona limítrofe de Costa Rica y Nicaragua; y 2. Acordar las medidas que convenga adoptar.

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4. OTROS PRONUNCIAMIENTOS
MEXICO SE PRONUNCIA CONTRA LAS DECLARACIONES INJURIOSAS DE DANIEL ORTEGA.
Rechaza México las aseveraciones del Presidente de Nicaragua, Daniel Ortega Domingo 14 de noviembre | Comunicado # 366 | México, D.F., México rechaza, de la manera más categórica y firme, las infundadas aseveraciones realizadas hace unos momentos por el Presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, en el discurso que pronunció sobre el diferendo con Costa Rica, derivado de la situación en la zona limítrofe de ambos países. Ayer, la Organización de Estados Americanos (OEA) se pronunció sobre ese asunto, con base en un Informe del Secretario General del Organismo luego de una visita a los países involucrados, a invitación de los respectivos Jefes de Estado. México, al igual que la abrumadora mayoría de los Estados miembros de la OEA, conminó a las partes a resolver, por la vía del diálogo, su diferendo. La resolución se aprobó por 21 votos a favor, 2 en contra y 3 abstenciones. México apoyó el texto aprobado ayer debido a que insta, de manera expresa, a que las partes revisen y refuercen los mecanismos de cooperación entre las dos naciones para prevenir, controlar y enfrentar el tráfico de drogas, el crimen organizado y el tráfico de armas en la zona fronteriza. Esa posición guarda absoluta congruencia con la determinación del Presidente Felipe Calderón y de las Instituciones del Estado Mexicano para confrontar a la delincuencia organizada, que es ampliamente reconocida por la comunidad internacional. Desde que se generó este conflicto, México ha mantenido estrecho contacto con ambos gobiernos amigos, reiterando su disposición a contribuir al diálogo y ofreciendo, incluso, que las pláticas pudieran realizarse en nuestro país. Al rechazar por infundadas e injustificadas tales aseveraciones, el Gobierno de México ha remitido sendas Notas Diplomáticas de protesta a las autoridades nicaragüenses. El Gobierno de México expresa su preocupación por el hecho de que un país envíe elementos de sus fuerzas armadas a un territorio que otro país reclama como suyo y que, por lo tanto, está en disputa. Esto es particularmente grave, tratándose de un país que, en su acreditada vocación pacifista y tradición democrática, ha decidido no tener ejército o fuerza armada de ningún tipo. Asimismo, el Gobierno de México explora, junto con varios países de la región, alternativas diplomáticas.

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México, D.F., 18 de Noviembre de 2010

DECLARACION PÚBLICA
La Organización Demócrata Cristiana de América (ODCA) ante la escalada de declaraciones y acciones que generan un clima de tensión en la zona fronteriza entre Costa Rica y Nicaragua y preocupada por el mantenimiento de la paz en la región expresa la siguiente Declaración Pública: 1. La ORGANIZACIÓN DEMÓCRATA CRISTIANA DE AMÉRICA demanda a ambas partes, Costa Rica y Nicaragua, el pleno apego a las normas del Derecho Internacional al que están obligados los Estados, el respeto a los Tratados y laudos Internacionales y, particularmente, al cumplimiento del principio de solución pacífica de controversias. 2. Nicaragua y Costa Rica, como signatarios de la Carta de Naciones Unidas y miembros de la ONU y la OEA, han comprometido su adhesión a una comunidad y a un sistema jurídico internacional del cual emanan obligaciones que regulan las relaciones entre los Estados y que se orientan a mantener la paz y la seguridad internacionales, fomentar la amistad y la cooperación para el desarrollo. 3. En base a estos principios de convivencia internacional, la ODCA respalda el pleno e inmediato cumplimiento de la “Resolución del Consejo Permanente de la OEA sobre la situación en la zona limítrofe de Costa Rica y Nicaragua”, aprobada el 13 de noviembre, y que insta a reanudar el diálogo bilateral entre ambas naciones, retomar los trabajos de demarcación fronteriza y retirar las fuerzas armadas de la zona fronteriza. 4. En la línea de esta declaración, la ODCA comparte la preocupación del Partido Unidad Social Cristiana de Costa Rica, miembro titular de nuestra organización, ante la incursión de efectivos militares de Nicaragua en territorio costarricense por constituir una violación a la soberanía de ese país. La amenaza del uso de la fuerza y la violación de las normas internacionales son de mayor gravedad cuando afectan a un país que, desde 1948, decidió libremente no contar con ejército. 5. Finalmente, la ODCA formula un llamado a los 36 partidos políticos miembros de la organización para que –en el ejercicio de la solidaridad latinoamericana- realicen sus buenos oficios ante sus respectivos gobiernos para dar cumplimiento efectivo a la Resolución de la OEA, se restablezca el Derecho Internacional y el diálogo pacífico, como bases para garantizar la paz regional y la convivencia entre los países americanos.

SEN. JORGE OCEJO MORENO PRESIDENTE DE ODCA

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V. COMUNICADOS DE PRENSA DEL MINISTERIO DE RELACIONES EXTERIORES Y CULTO DE COSTA RICA.
1. Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, Dirección de Comunicación Institucional

Gobierno de Costa Rica denuncia incursión de fuerzas militares de Nicaragua y anuncia urgente convocatoria del Consejo Permanente de la OEA.
El Gobierno de Costa Rica denunció que hoy ha comprobado el ingreso de tropas nicaragüenses en territorio costarricense, en la zona de isla Calero, por lo que solicitó la convocatoria de manera urgente al Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos (OEA). El anuncio lo hizo el Canciller René Castro, pasadas las 16.00 horas, en compañía del Ministro de Seguridad, José María Tijerino, y tras informar de los hechos, considerados de gravedad, a la Presidenta de la República, Laura Chinchilla Miranda. El jefe de la Diplomacia costarricense detalló que a las 15.30 horas se comunicó con el Secretario General de la OEA, José Miguel Insulza para solicitarle que convocara al Consejo Permanente de la Organización. El Ministro dijo que el Embajador Enrique Castillo, Representante Permanente de Costa Rica ante la OEA hará la solicitud formal de convocatoria. La decisión de convocar al Consejo Permanente de la OEA se produjo luego de que hoy, tras sobrevuelos hechos por el Ministerio de Seguridad Pública se comprobó la colocación de una bandera de Nicaragua y la instalación de “carpas” del Ejército de Nicaragua en territorio de Costa Rica, a lo que se sumaron denuncias de vecinos de la zona sobre contactos con personal militar nicaragüense. También, hoy, el Consejo Nacional de Seguridad (CNS) que desde ayer sostiene reuniones permanentes, analizó fotografías, vídeos, incluidos informes técnicos que confirman el ingreso de personal militar nicaragüense a suelo de Costa Rica. El Ministro de Seguridad dijo que será reforzada la presencia de personal de la Fuerza Pública de Costa Rica, que en 1948 abolió su ejército, en labores de defensa de la soberanía y en tareas regulares contra el narcotráfico. Costa Rica reiteró su interés de celebrar con Nicaragua una próxima reunión Binacional, que en principio tiene fecha para la tercera semana de noviembre. El Gobierno de San José adelantó que

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asistirá dicho encuentro con la condición de que Nicaragua suspenda la actividad del dragado en el río San Juan que afecte la integridad territorial y el medio ambiente costarricense. El pasado 21 de octubre, el Ministerio de Relaciones Exteriores presentó una “enérgica protesta” contra el Gobierno de Nicaragua por la “violación inaceptable de la soberanía costarricense”, al constatar que en la zona de Finca Aragón, Isla Calero, Provincia de Limón, las labores de dragado realizadas por Nicaragua en el río San Juan, expulsaron y depositaron sedimento en suelo costarricense. Costa Rica también denunció que como consecuencia de ello se causó un daño ambiental a un humedal fronterizo. Informe 1. Ministro José María Tijerino y conferencia de prensa, incursión sandinista en Costa Rica José María Tijerino, Ministro de Seguridad Pública, a las 19:00 horas de este jueves, presidió una conferencia de prensa en la Cancillería de Costa Rica para comentar las incursiones de los soldados nicaragüenses en el territorio costarricense, específicamente en la isla Calero, la isla que forman el río San Juan y el río Colorado en la parte del Caribe común. Expresó que espera que el gobierno de Nicaragua esté desinformado de estos atropellos contra el territorio nacional, que consisten en entrar a fincas de un costarricense que Edén Pastora amenaza con que se "la venda o venda", porque por ahí se iniciará el dragado del río, el proyecto que ellos él y sus hombres están ejecutando. Por ser una zona inhóspita, está desprotegida por la fuerza pública costarricense, sin embargo en estas horas el cuerpo policial costarricense se desplazará a la zona. Irá gente de la Fuerza Pública y del MINAE ha constatar posibles daños. Ciudadanos costarricenses ribereños han asegurado ver soldadesca sandinista en territorio tico. Tijerino explicó que se hizo un trabajo de observación por helicóptero, un sobrevuelo pero apenas se percibieron algunas vituallas, NO SE VIERON SOLDADOS. Mencionó que sedimentos, fruto de la draga, se han acumulado en la ribera costarricense del río San Juan. Tijerino señaló que se envió una nota de protesta al Gobierno de Nicaragua denunciando estos hechos. Canal 6 en su noticiario difundió las declaraciones, MARCOS REYES, propietario de la finca costarricense que Edén Pastora pretende desaparecer como producto del dragado. El propietario dice que Pastora y su gente mataron sus cerdos y otros animales. También que su grupo agredió a sus peones, a quienes amenazó con sus armas. Algunos vecinos dicen que hay efectivos militares sandinistas escondidos en territorio tico, se calcula que unos 8. Desde el 8 de octubre el propietario Marcos Reyes dijo que había interpuesto la denuncia de incursión ilegal contra su propiedad, pero es hasta ahora que se difunde la información. Se calcula que la policía tica llegue por aire mañana a la zona de la isla Calero. Cabe recordar que la isla Calero es la más grande de Costa Rica, está conformado por humedales. Solo se llega ahí por ahí hasta el aeropuerto de Barra de Colorado. La fuerza pública solo puede usar esa vía aérea, porque por el San Juan hay prohibición, no pueden sus efectivos andar con armas. Los noticieros ticos señalan a Edén Pastora como el responsable de los atropellos. El avión Karibú ya ha realizado dos vuelos a Barra del Colorado para vigilar la frontera en la Isla Calero. Ministro de Seguridad Tijerino dice que es una Misión de Paz, en cumplimiento del deber que impone la Constitución Política, confía en que el conflicto con Nicaragua se resuelva pacífica y civilizadamente. Policía costarricense corroborará denuncias de vecinos ticos de que efectivos nicaragüenses invaden territorio costarricense, especialmente del grupo de Edén Pastora.

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Reconocimiento de Google de error en mapa ratifica posición de Costa Rica. El Gobierno de Costa Rica siempre ha sostenido que la única cartografía válida es la oficial y reconocida por parte de Costa Rica y Nicaragua, y que son concordantes sobre el hecho de que la zona donde su ubica la Finca Aragón, Isla Calero, Provincia de Limón, es territorio costarricense. La Cancillería dijo que el reconocimiento hecho hoy por la firma Google de la existencia de un error en un mapa publicado en “Google Maps”, ratifica que justamente la zona donde su ubica la Finca Aragón, Isla Calero, Provincia de Limón, es territorio costarricense, como el país ha defendido ante Nicaragua y esta semana expuesto ante la Organización de los Estados Americanos (OEA). La Cancillería advirtió de que los mapas publicados por Google o cualquier otra empresa no tienen validez para definir aspectos de fronteras. En este sentido, dijo que al ser detectado el error en la página de “Google Maps”, el Ministerio de Relaciones Exteriores contactó a la empresa para hacer ver la imprecisión. La empresa Google reconoció hoy la existencia de un error en el mapa con coordenadas de la zona fronteriza con Nicaragua que el nicaragüense Edén Pastora usó para justificar labores de dragado, así como el ingreso de tropas del Ejército a territorio costarricense, alegando que se trataba de suelo de Nicaragua. El Ministro de Relaciones Exteriores, René Castro, dijo que la aclaración de la firma Google ratifica lo que Costa Rica ha venido sosteniendo desde un inicio, en el sentido de que las coordenadas corresponden a territorio costarricense. “En esta ocasión, Google determinó que hubo una inexactitud en la conformación de la frontera entre Costa Rica y Nicaragua y está trabajando para actualizar la información lo más rápidamente posible”, dice el texto suscrito por Daniel Helft, Senior Manager para Políticas Públicas, Google América Latina. (Se adjunta texto completo y dirección electrónica donde ubicar el texto original). La violación de la soberanía por parte de Nicaragua, llevó a Costa Rica a elevar sendas notas de protesta ante Managua y a demandar que dicho Gobierno retire las fuerzas militares de suelo nacional. A continuación el texto de “El Blog de Google para América Latina”. “Se ha reabierto un conflicto territorial fronterizo entre Nicaragua y Costa Rica y se ha intentado involucrar a Google Maps en la disputa, a causa de una inexactitud en sus mapas. Los datos son provistos por terceros. Si bien, los mapas de Google tienen una altísima calidad y Google trabaja constantemente para mejorar y actualizar la información existente, de ninguna manera pueden ser tomados como referencia al momento de decidir acciones militares entre dos naciones. Los mapas de Google contienen en sus términos de servicios claras referencias que deslindan la responsabilidad de la empresa sobre la precisión de su contenido que, por diferentes motivos, puede en ocasiones no ser exacto. Cuando es esta situación, Google trabaja rápidamente para solucionar el problema. Unos meses atrás, publicamos actualizaciones que mejoraron la calidad y exactitud de nuestras fronteras a nivel global. Si bien hacemos todos los esfuerzos posibles, los mapeos son de una complejidad extraordinaria y siempre hay lugar para discrepancias ocasionales. Es impensable que

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dos naciones se basen en un producto dirigido a consumidores y empresas para tomar decisiones militares. Este tipo de situaciones requieren obviamente de productos de una precisión extrema. En esta ocasión, Google determinó que hubo una inexactitud en la conformación de la frontera entre Costa Rica y Nicaragua y está trabajando para actualizar la información lo más rápidamente posible”, dice el texto suscrito por Daniel Helft, Senior Manager para Políticas Públicas, Google América Latina”. El texto original puede ser localizado en la dirección. http://googleamericalatinablog.blogspot.com/2010/11/aclaraciones-sobre-los-alcances-de.html

Secretario General de la OEA, José Miguel Insulza, es recibido por el Canciller René Castro en la sede de la Casa Amarilla.
Secretario General de la OEA, José Miguel Insulza, fue recibido por el Canciller René Castro, en la sede de la Casa Amarilla, pasadas las 8.30 de la noche, como parte de una misión que visitará San José y Managua para constatar las denuncias presentadas por Costa Rica en el seno de la Comisión Permanente de la OEA sobre el ingreso de tropas nicaragüenses a suelo nacional. Insulza y su delegación sostuvieron un encuentro de trabajo con especialistas y expertos diplomáticos, del equipo jurídico de la Cancillería, así como el Ministro de Seguridad, José María Tijerino, otros funcionarios de ese Ministerio y de otras instituciones del Estado de Costa Rica, entre ellas, el Instituto Geográfico Nacional. El Secretario General fue recibido en la Casa Amarilla por el Canciller, Castro, el Vicecanciller Carlos Roverssi y también se sumó a las conversaciones la Viceministra Administrativa, Marta Núñez. Durante la sesión, la delegación costarricense ofreció detalles de la documentación gráfica, audiovisual, cartográfica, geográfica y geodésica, que fundamentan la posición nacional que llevó a denunciar, primero el daño ambiental por los trabajos de dragado en el Río San Juan, y luego, el ingreso de tropas del Ejército de Nicaragua, en violación de la soberanía costarricense. De acuerdo con la agenda, la delegación de la OEA encabezada por Insulza se mantendría reunida con la delegación de Costa Rica entre las 20.30 horas y las 21.30 horas. Mañana a partir de las 8.00 horas sostendrá una reunión con la Presidenta de la República, Laura Chinchilla. El Secretario General de la OEA, José Miguel Insulza, viajó acompañado por Dante Caputo, Asesor Especial del Secretario General, Dante Negro, Director del Departamento de Derecho Internacional, a cargo de la Secretaría de Asuntos Jurídico, Patricia Esquenazi, Directora de Prensa del Secretario General, Ana Matilde Pérez Katz, Asesora del Secretario General y Antonio Delgado, Especialista, Secretaría de Asuntos Políticos. El pasado 1 de noviembre el Gobierno de Costa Rica denunció la incursión de fuerzas militares de Nicaragua y solicitó la convocatoria urgente del Consejo Permanente de la OEA.

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Costa Rica abre espacio de 48 horas para buscar acuerdo en Consejo Permanente de la OEA para que Nicaragua retire tropas.
El Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) continuó hoy, martes 9 de noviembre, la sesión suspendida el miércoles 3, para considerar la violación a la soberanía e integridad territorial de Costa Rica por parte de fuerzas militares de Nicaragua. En esa reunión, el Secretario General de la OEA, José Miguel Insulza, rindió un informe sobre su visita a Costa Rica y Nicaragua, realizada entre el 5 y 8 de noviembre. Esta visita incluyó reuniones con las autoridades de ambos países y dos sobrevuelos sobre la zona afectada: uno desde Nicaragua y otro desde Costa Rica. El Secretario Insulza propuso a Costa Rica y Nicaragua tres acciones concatenadas: 1. 2. 3. 4. El retiro de cualquier presencia militar en la zona. Una reunión entre los Presidentes de ambos países, a más tardar el 27 de noviembre. La conclusión de la demarcación de la frontera. El acompañamiento de la OEA en este proceso.

Costa Rica aceptó la propuesta, aunque ello implique renunciar, por el momento, a que fuerzas policiales del país no tengan presencia en una parte de su territorio. Además, dio 48 horas para obtener una respuesta de Nicaragua, que hasta el momento ha rechazado la propuesta del Secretario General. Si en ese plazo no se produce una respuesta positiva, Costa Rica continuará acudiendo a las instancias ofrecidas por el Derecho Internacional y los sistemas regionales y multilaterales para lograr la salida de fuerzas extranjeras de su territorio mediante procedimientos pacíficos. Costa Rica, país desarmado y pacífico, espera que el Gobierno de Nicaragua actúe de manera responsable y acepte la propuesta del Secretario General de la OEA. Costa Rica reafirma, una vez más como país desarmado unilateralmente, su creencia en el Derecho Internacional y la paz, su única defensa ante la amenaza externa o la agresión extranjera.

Canciller René Castro en intensa labor diplomática en Washington.
El Canciller René Castro se reunió hoy con el Ministro de Estado de Relaciones Exteriores de Canadá, Peter Kent, como parte de las gestiones diplomáticas tendientes a lograr apoyo su demanda del retiro inmediato de las tropas nicaragüenses del territorio costarricense. En ese marco, también se entrevistó con Julissa Reynoso, Subsecretaria Alterna de ese país para Centro América y el Caribe del Buró de Asuntos del Hemisferio Occidental, en la sede del Departamento de Estado de los Estados Unidos. Asimismo, aprovechando la visita de Estado que realiza a Washington una delegación oficial de Trinidad y Tobago encabezada por la Primer Ministro de ese país, Kamla Persad-Bissesar, el

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Canciller Castro se reunirá con el Dr. Surujrattan Rambachan, Ministro de Asuntos Exteriores de ese país, para reforzar el apoyo de los países de la Comunidad de Países del Caribe (CARICOM) a las gestiones que realiza Costa Rica en el seno de la OEA. Como parte de la intensa labor en esta ciudad, el Canciller Castro ha venido atendiendo consultas y entrevistas de la prensa nacional e internacional acreditada en esta ciudad. Anoche mantuvo un enlace desde Washington, mediante una videoconferencia con la prensa en San José, y dio una entrevista a la cadena CNN en Español, entre otros. Para el mediodía de Washington ha dado una entrevista al programa televisivo de difusión hemisférica llamado Foro Interamericano, producido en esta ciudad por La Voz de América. Miércoles 10 de noviembre de 2010.

Costa Rica envía misiones de diplomáticos al hemisferio por invasión militar de Nicaragua.
El Gobierno de Costa Rica insistió hoy que el diferendo con Nicaragua no es por límites fronterizos, sino de una invasión del territorio por parte de fuerzas armadas nicaragüenses. Costa Rica reiteró la denuncia ayer ante el Consejo Permanente Extraordinario de la Organización de Estados Americanos (OEA), junto con la solicitud del inmediato retiro de las fuerzas militares nicaragüenses que han violado la soberanía e integridad territorial de Costa Rica. Hoy, los equipos políticos, diplomáticos y jurídicos, se mantienen tanto en la sede de la OEA como en San José, activando los distintos mecanismos para lograr la salida de fuerzas extranjeras de territorio nacional mediante procedimientos pacíficos. A su vez, la Presidenta de la República, Laura Chinchilla Miranda, sostuvo una reunión de trabajo con los diputados jefes de fracción de las representaciones políticas de la Asamblea Legislativa. Le acompañaron el Vicecanciller Carlos Roverssi, el embajador designado en Nicaragua, Melvin Sáenz Biolley y expertos del equipo jurídico de la Cancillería. En Washington, las conversaciones las encabeza el Canciller René Castro, quien ayer se desplazo hasta la sede de la OEA para lograr apoyos a la posición de Costa Rica. El Gobierno de San José ha dicho que continuará acudiendo a las instancias ofrecidas por el Derecho Internacional y los sistemas regionales y multilaterales para denunciar la invasión nicaragüense y lograr la salida de sus fuerzas militares. Desde San José, la Cancillería ha despachado mensajes a todo el hemisferio haciendo ver la gravedad de la situación planteada por la invasión militar nicaragüense. En ese sentido, tanto diplomáticos, incluidos, ex Cancilleres, así como representantes de las distintas fuerzas políticas del país, han iniciado un recorrido continental para concitar apoyos a Costa Rica. Ayer, el Secretario General de la OEA, José Miguel Insulza, rindió un informe sobre su visita a Costa Rica y Nicaragua, realizada entre el 5 y 8 de noviembre y propuso el retiro de cualquier presencia militar en la zona, que San José y Managua retomaran una reunión bilateral, que se realicen trabajos de demarcación de frontera, con el acompañamiento de la OEA.

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Costa Rica, que acogió la propuesta, dio 48 horas para obtener una respuesta de Nicaragua, que hasta el momento ha rechazado la propuesta del Secretario General. Costa Rica, país desarmado y pacífico, espera que el Gobierno de Nicaragua actúe de manera responsable y acepte la propuesta del Secretario General de la OEA. Costa Rica reafirma, una vez más como país desarmado unilateralmente, su creencia en el Derecho Internacional y la paz, su única defensa ante la amenaza externa o la agresión extranjera.

Costa Rica acoge propuesta de países de ALADI y da un chance a la paz.
El Gobierno de Costa Rica acogió hoy una propuesta del grupo de países que conforman ALADI que solicitó 24 horas adicionales para hacer consultas al más alto nivel y lograr una solución al diferendo por la incursión de militares nicaragüenses al territorio nacional, y expresó su disposición de “dar un chance a la paz”. La portavoz de ALADI, la Representante Permanente de Ecuador, María Isabel Salvador, dijo que solicitaron el nuevo plazo para “realizar gestiones adicionales al más alto nivel que permiten que ambas partes puedan llegar a un acuerdo y a una vía de solución pacífica de esta controversia que nos preocupa muchísimo, no solo a ALADI, sino a toda la Organización”. La Representante Permanente dijo que al cumplirse mañana las 24 horas, pueda arribarse a “una resolución que recoja lo expresado por muchas delegaciones en el Consejo Permanente del 9 de noviembre y que tiene que ver con las recomendaciones del Secretario General de la OEA luego de su visita a Costa Rica y Nicaragua”. “Costa Rica ha decidido dar un chance adicional a la paz”, de 24 horas. “Hemos aceptado, porque es acorde con nuestros principios”, declaró Canciller René Castro. El Canciller advirtió que “también hemos sido claros y tajantes que ello no puede significar ni entenderse como que puede posponerse la acción de la OEA sin plazo alguno”. El Jefe de la Diplomacia costarricense, sostuvo que de mantenerse el incumplimiento de Nicaragua para mañana, Costa Rica pedirá “se proceda a convocar al órgano de mayor nivel de la OEA”, que es el órgano consultivo conformado por los Ministros de Relaciones Exteriores de la OEA. Dicho órgano “puede establecer sanciones de diferente complejidad y gravedad”, explicó. El Canciller Castro dijo que tras las intensas gestiones diplomáticas emprendidas en las últimas horas, “un número cada vez mayor de países se suman a pedir que el reporte del Secretario General se implemente y se proceda, en consecuencia, a despejar la zona actualmente invadida por el ejército de Nicaragua”.

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Consejo Permanente de la OEA vota de forma mayoritaria resolución de Costa Rica para convocar a reunión de consulta de Cancilleres.
El Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos (OEA) votó hoy, de forma mayoritaria, una resolución de Costa Rica para convocar a reunión de consulta de Cancilleres para examinar el conflicto con Nicaragua por la incursión militar nicaragüense a territorio de Costa Rica. Las delegaciones expresaron su voto de la siguiente manera: 22 a favor de la resolución, 7 abstenciones y un voto en contra. La votación se produjo a las 12,39 horas de hoy. La decisión del Consejo Permanente TRIUNFO LA PAZ Y EL DERECHO • Triunfo político para Costa Rica: 21 países apoyan la moción de que Nicaragua retire sus tropas.

Tras arduas deliberaciones y negociaciones finalmente se ha sometido a votación en la OEA, la moción para que Nicaragua retire las tropas del territorio costarricense, y al mismo tiempo, se inicie el diálogo con ese país. Es la primera vez en muchos años que el Consejo Permanente de la OEA, somete un asunto a votación y solo dos países votaron contra la posición de Costa Rica. Costa Rica agradece el apoyo de la contundente mayoría de países miembros de la OEA y la decidida gestión del Secretario General en respaldo de sus derechos soberanos. La resolución adoptada por el Consejo Permanente de la OEA significa que Nicaragua debe, de manera inmediata, retirar sus tropas del territorio costarricense, para proceder a reiniciar el diálogo bilateral entre ambos Estados, tal y como lo exigió Costa Rica desde un inicio. Hoy más que nunca las autoridades nicaragüenses deben saber escuchar el clamor de todo el hemisferio a favor de la paz y la convivencia pacífica entre naciones vecinas, y hacer efectivo el retiro de sus fuerzas armadas del territorio costarricense. Ante este triunfo de la diplomacia costarricense, la Presidenta Laura Chinchilla agradeció a todas y todos quienes apoyaron al Gobierno de la República en las gestiones emprendidas, así como al pueblo de Costa Rica por su convicción pacifista, muy especialmente a los niños y niñas que hoy marcharon por la paz.

Resumen de la entrevista al Canciller costarricense René Castro Salazar en Telenoticias Canal 7, edición de las 21:00 horas del 12 de noviembre del 2010.
El Canciller costarricense René Castro Salazar calificó como un triunfo diplomático la decisión de esta noche del Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos (OEA), el cual votó a favor de la resolución del Secretario General de la Organización, la cual tiene como mandato principal el retiro de las fuerzas militares o de seguridad de la isla Calero, la región donde se centra

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el conflicto entre Costa Rica y Nicaragua; éste como consecuencia del dragado, una obra del gobierno del presidente Daniel Ortega. El Canciller Castro Salazar destacó que al originarse tal votación que favoreció la tesis de un nación pacífica, desarmada y democrática como Costa Rica, se rompió con la tradición del consenso, que ha primado en el Consejo Permanente de la OEA, el cual trae consigo el perjuicio, de que con solo el voto en contra de un país miembro de la entidad, se puede desvirtuar cualquier iniciativa de un país en particular. Esto último, Costa Rica lo evitó esta noche, razón por la cual se logró la aprobación de la resolución del Secretario General, apoyada esta vez por 21 naciones. Ahora sigue la implementación de dicha resolución, la cual estará a cargo de la OEA, quien velará por el retiro de las tropas militares nicaragüenses de la isla, en tanto que la policía costarricense no tendrá problema alguno, ya que se encuentra alejada de la zona de tensión. Esto da márgenes para que los gobiernos de Nicaragua y Costa Rica se sienten a dialogar alrededor de temas bilaterales, entre ellos, la cuestión de la seguridad en la región fronteriza. Al tiempo que la propia OEA funcionará como testigo en tales diálogos, puesto que es imprescindible recobrar la confianza y la credibilidad perdidas, como resultado de la presencia de tropas nicaragüenses en la isla Calero. En la entrevista hecha al Canciller fue confirmada la decisión de la Administración de la Presidenta Laura Chinchilla de acudir de inmediato a otras instancias diplomáticas internacionales, de haber persistido indecisión por parte de la organización regional. Sin embargo, con la votación favorable para los intereses nacionales, se ha dado un paso diplomático en firme para la salida de las tropas nicaragüenses del territorio nacional, lo que quiere decir que la organización regional y el multilateralismo han recobrado su credibilidad. El Canciller René Castro resaltó el trabajo en equipo del Gobierno de Costa Rica, en particular de los grupos técnicos, tanto en Washington como en San José que hicieron uso de las tecnologías modernas y de las pruebas de campo, recogidas a través de instrumentos modernos, cuyos datos al final fueron convincentes y determinantes en la votación. Todo ello facilitó el llevar a cabo una labor seria y metódica de parte de la Delegación nacional, que se distanció de cualquier discurso contradictorio y engañoso, que paulatinamente irá perdiendo aceptación en los foros internacionales. En la buena disposición de Nicaragua para respetar los contenidos y alcances de la resolución del Consejo Permanente, confió el Canciller de Costa Rica, dado que el texto resolutivo es un hecho consumado, fundamentado en el principio de la legalidad, en lo cual el proceso de Reuniones de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores de los Estados Miembros de la OEA podía ser convocado en los próximos días, a fin de dar atento seguimiento a lo acordado por el Consejo Permanente.

Costa Rica rechaza declaraciones del Presidente de Nicaragua.
Domingo 14 de noviembre de 2010. Costa Rica rechazó hoy, de manera firme y categórica, las declaraciones del Presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, quien de manera temeraria lanzó acusaciones sobre narcotráfico contra varias naciones latinoamericanas en su afán de distraer a su pueblo de la contundente derrota sufrida en el seno de la OEA, que le conminó a retirar las tropas que han invadido suelo costarricense. En una actitud que busca justificar su irrespeto a la mayoritaria voluntad de paz y de entendimiento acordada el viernes por la Organización de los Estados Americanos (OEA), el Presidente Ortega irrespeta a países como Costa Rica, Panamá, Colombia, Guatemala, México y otras naciones del hemisferio que mantienen ingentes esfuerzos en su lucha contra el narcotráfico.

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Costa Rica continuará la defensa de sus derechos soberanos en las instancias internacionales que correspondan, hasta lograr que los soldados nicaragüenses se retiren y detengan el destrozo ambiental sobre un humedal costarricense de características únicas. En este espíritu, denuncia ante la comunidad internacional la nueva amenaza del Presidente Ortega, esta vez, contra el costarricense río Colorado, al anunciar solapadas acciones que podrían degradar dicho cauce. Costa Rica, que en este conflicto ha dado muestras de tolerancia y entendimiento, reitera su respetuoso llamado a las autoridades nicaragüenses a la cordura y a evitar manifestaciones que agraven la situación. Con este propósito, en acatamiento de la categórica decisión de la inmensa mayoría de las naciones americanas, Costa Rica reitera su disposición de dialogo, y tras el retiro de las tropas del ejército de Nicaragua, procederá a instalar la VIII Reunión Bilateral del próximo 27 de noviembre. Costa Rica sigue confiando en el Sistema Interamericano y en el Sistema de las Naciones Unidas a los que acude y acudirá en el momento oportuno y conforme a una estrategia programada. En este sentido, adelanta acciones diplomáticas que serán detalladas por el señor Canciller René Castro en conferencia de prensa hoy a las siete y treinta minutos de la noche.

Costa Rica clama ante el mundo por detener destrucción de humedal en zona de isla Calero por invasión militar nicaragüense.
Martes 16 de noviembre de 2010. Costa Rica clamó hoy, con voz de urgencia, ante la Organización Mundial de Protección de Humedales (Ramsar) para detener la “tragedia del humedal” en la zona de Isla Calero que cada día es causada por personal militar y civil de Nicaragua, que a pesar de un llamamiento de la OEA, se niega a retirar sus tropas de territorio costarricense. El Canciller René Castro, luego de la sesión acostumbrada del Consejo de Gobierno, dijo que Costa Rica remitió una “solicitud urgente” para que se envíe una misión de asesoramiento de la Organización como una forma de detener la destrucción de que está siendo objeto un humedal registrado ante dicho foro, desde 1996. Castro, acompañado por el Vicepresidente Alfio Piva y el experto ambiental Allan Astorga, solicitó el envío de una misión de análisis científico y técnico que evalúe los daños causados en Isla Calero ubicada el Caribe noreste, justo en la zona donde Nicaragua ingresó con sus fuerzas militares, en territorio de Costa Rica. Dijo que la acción se realizó ante el “grave riesgo de daño ambiental irreversible” a que se está sometiendo la zona, de una biodiversidad única, y como medida encaminada a detener que el cauce del río San Juan sea cambiado por los trabajos nicaragüenses en suelo costarricense. Se trata de un humedal registrado en los convenios internacionales, y que se extiende tanto en el área marina como en la parte continental y además forma parte del Corredor Biológico Mesoamericano, explicó el Jefe de la Diplomacia costarricense.

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“Es una obligación de Costa Rica al formar parte de la Convención Ramsar de informar a su Secretaría General la situación de la zona”, explicó el Canciller, quien mostró imágenes que ilustran la acelerada tala de árboles y de la destrucción del ecosistema. Para el Vicepresidente Alfio Piva se trata de uno de los humedales más valiosos del mundo, estudiado y cuidado por científicos costarricense, por lo que, “es importante que permanezca inalterado”. El experto ambiental Allan Astorga, advirtió también del “daño ambiental irreversible”, por lo que se sumó a las voces para detener la destrucción del humedal. Misión OEA. Por otra parte, el Canciller Castro dijo que el Representante Permanente de Costa Rica ante la OEA, Embajador Enrique Castillo confirmó que una misión de expertos de la Organización de los Estados Americanos (OEA) vendrá a Costa Rica el viernes próximo, 19 de noviembre. Se trata de “expertos en materia de negociación, de observación en sitios de conflicto, gente experta en la prevención de conflictos militares”, señaló el Ministro, quien agregó que en su momento detallará sobre la conformación de la misión. El Enrique Castillo también confirmó que el próximo jueves Costa Rica solicitará la convocatoria de la Comisión Consultiva de Cancilleres, máxima instancia de la OEA, para que se reúna, probablemente para el 29 o el 30 de noviembre. Aviso. En respuesta a consultas de última hora de la prensa, me permito adjuntar la siguiente declaración del señor Embajador Enrique Castillo: “Hace pocos minutos verificamos directamente con la Secretaría General de la OEA, que en los próximos dos días vendrán al país enviados del Secretario General, quienes tienen la misión de observar en el terreno los avances del cumplimiento de los dos países de los acuerdos del Consejo Permanente de la OEA del pasado viernes 12 de noviembre”.

Cancillería costarricense convoca a VIII Reunión Binacional con Nicaragua.
El Ministerio de Relaciones Exteriores reiteró hoy a su contraparte de Nicaragua la disposición de instalar los trabajos de la VIII Reunión Binacional y propuso celebrarla el 26 y 27 de noviembre. En una nota remitida a la Secretaría General de la Organización de los Estados Americanos (OEA) a la Cancillería de Nicaragua, y la Embajada de Nicaragua en San José, Costa Rica confirmó la disposición de realizar la cita bilateral, “en tanto se cumplan los acuerdos contenidos en la Resolución CP/RES.978 (1777/10) del Consejo Permanente de la OEA, aprobada el día 12 de noviembre de 2010”.

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Según detalla la convocatoria, la reunión técnica se realizaría el día 26 y la reunión de la Presidenta Laura Chinchilla Miranda con el Presidente Daniel Ortega sería el día 27, ambas con el acompañamiento de la Organización de Estados Americanos (OEA). La Cancillería dijo que en cumplimiento de la Resolución CP/RES.978 (1777/10) del Consejo Permanente de la OEA, aprobada el día 12 de noviembre de 2010, somete a consideración una agenda de trabajo que comprende: “elaborar una propuesta y cronograma de trabajo para la demarcación de los tramos de la zona fronteriza que así lo requieran, conforme a los tratados y laudos existentes”. También, “revisar y reforzar los mecanismos de cooperación para prevenir, controlar y enfrentar el narcotráfico, el crimen organizado y el tráfico de armas en el cordón fronterizo”. Además, “informar sobre el estado de los acuerdos en medio ambiente, establecidos en la VI y VII Reuniones de la Comisión Binacional, realizadas en Managua y San José, respectivamente, durante el año 2008”. El mecanismo de la Comisión Binacional fue reactivado por Costa Rica en 2006, con la celebración en San José de la V Binacional (19-20 de octubre) durante el gobierno del Presidente Enrique Bolaños, tras la suspensión de dicho mecanismo de diálogo bilateral en 1997 (en las presidencias de Violeta Barrios y José María Figueres, respectivamente). Posteriormente, durante el Gobierno del Presidente Daniel Ortega, la VI Binacional tuvo lugar en Granada y Managua, el 13 y 14 de marzo de 2008, respectivamente, con la participación de los Presidente Ortega y Oscar Arias, de Costa Rica. La VII Binacional fue alojada por Costa Rica (3 de octubre de 2008), ocasión en la que acordaron realizar la VIII en Nicaragua en el año 2009. Managua no convocó a dicha cita.

NOTA DEL MINISTERIO DE RELACIONES EXTERIORES DE NICARAGUA DIRIGIDA AL MINISTERIO DE RELACIONES EXTERIORES DE COSTA RICA
Managua, 17 de noviembre de 2010

El Ministerio de Relaciones Exteriores de la Republica de Nicaragua, reitera al Honorable Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de la República de Costa Rica, su posición inalterable de hacer uso del diálogo fraterno e incondicional para discutir todos los puntos de la Agenda pendiente entre ambos países de acuerdo a la calendarización establecida. EI Ministerio de Relaciones Exteriores del Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional de Nicaragua, reitera al distinguido Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de Costa Rica, las muestras de su consideración. Ministerio de Relaciones Exteriores del Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional de Nicaragua.

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Costa Rica acude a la Corte Internacional de Justicia.
Jueves 18 de noviembre de 2010. El Gobierno de Costa Rica recibe con suma complacencia la decisión adoptada el día de hoy por el Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos (OEA) en la que, a instancia suya, se ha convocado a una Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores de las Américas con el objeto de tratar el curso de los acontecimientos en la zona limítrofe con Nicaragua, la cual constituye una grave violación del Derecho Internacional que posa una seria amenaza a la paz y la seguridad en la región. Ante la reiterada actitud del Gobierno de Nicaragua de no acatar las resoluciones de la OEA y de desconocer su competencia en este caso, así como tras constatar las dificultades expresadas el día de hoy por el Secretario General de la OEA, José Miguel Insulza, para aplicar mecanismos vinculantes para la aplicación de sus decisiones, y ante el grave daño que ocasionan día a día las acciones de militares y civiles de ese país al abrir un canal en nuestro territorio y destruir sistemas ecológicamente frágiles, el Gobierno de la República se ve obligado a recurrir a la fuerza del Derecho Internacional, solicitando el inicio de un procedimiento contencioso ante la Corte Internacional de Justicia. Así, Costa Rica acudió hoy ante la Corte Internacional de Justicia, con sede en La Haya, para poner fin a una situación ilegítima según las normas internacionales y los tratados, laudos y sentencias existentes que son obligatorios para los dos países, que además amenaza con causar daños inminentes e irreparables al país. Ante la Corte, Costa Rica inició una demanda contra Nicaragua y solicitó medidas cautelares para que ese tribunal ordene el cese de la construcción de un canal en suelo costarricense que, a muy corto plazo, magnificará el impacto en su territorio y en su ambiente. Costa Rica reitera que debe cesar toda acción que conduzca a un hecho consumado y permanente. La acción jurisdiccional presentada ante la Corte Internacional de Justicia obedece a la urgencia de recobrar el territorio invadido, evitar daños irreparables a su ambiente y responde a la convicción de que, cuando los mecanismos de seguridad colectiva tropiezan con la intransigencia y la negativa a colaborar de un Estado, la comunidad internacional siempre puede garantizar la vigencia del Derecho mediante las decisiones de carácter vinculante de su más alto Tribunal. Las acciones políticas desarrolladas ante la OEA son manifestaciones de la confianza que ha depositado el país en la el Sistema Interamericano. Costa Rica continuará haciendo uso de los medios y recursos multilaterales porque tiene la convicción en que la acción hemisférica es una obligación reconocida por la comunidad internacional ante el quebrantamiento del Derecho Internacional. La demanda contra Nicaragua y la solicitud de medidas cautelares que solo la Corte puede dictar, son instrumentos complementarios en la solución pacífica de las controversias de conformidad con el Derecho Internacional. Costa Rica usa, y seguirá usando, todos los remedios políticos y jurídicos a su alcance para hacer valer sus derechos, imponer el respeto a la soberanía de la nación, la integridad de su territorio, a su patrimonio ambiental y a los derechos que ha conquistado en dos siglos de existencia como nación pacífica y desarmada.

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Ambientalistas y expertos advierten sobre dramático e irreversible daño a ecosistemas en 650 hectáreas de humedales y áreas protegidas.
El Ministro de Relaciones Exteriores, René Castro, recibió hoy a expertos, especialistas en temas ambientales, así como a líderes de organizaciones no gubernamentales para ofrecer información actualizada del grave daño a que está siendo sometida en la zona de Isla Calero, el humedal y las áreas silvestres aledañas. Costa Rica ha denunciado ante la Organización de los Estados Americanos (OEA), ante la Secretaría de la Convención Internacional sobre Humedales (RAMSAR) y ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ), la invasión por parte de militares nicaragüenses a esa zona del territorio costarricenses, que además, han causado graves daños ambientales. Durante una sesión informativa y de intercambio de opiniones, realizada al tarde del lunes, el Jefe de la Diplomacia costarricense dijo que “la intención nuestra es darles el máximo de información y pedir ayuda para terminar de documentarla, difundirla y para que las organizaciones ambientalistas de la región y del mundo entiendan lo que está pasando y el precedente que podemos estar viviendo”. El experto en asuntos ambientales, Allan Astorga hizo una proyección de modelos de posibles impactos de la construcción de un canal en la zona. “El resultado es un escenario desafortunadamente muy dramático en la medida en que el impacto directo de la construcción del canal se multiplica por cien en lo que es la afectación del terreno de la desembocadura. Se desestabiliza todos los ambientes sedimentarios que tienen un sistema ecológico muy bien desarrollado”, advirtió. Se pasa de un sistema constructivo, con un ecosistema en equilibrio, inalterado, a un sistema destructivo en donde las fases y ambientes sedimentales empiezan a cambiar, a erosionar, y obviamente “las formas de vida de esos sistemas van a ser directamente afectados por el cambio en el equilibrio”. El experto detalló que los modelos proyectan que “650 hectáreas de humedades y áreas protegidas (400 en Costa Rica y 250 en Nicaragua), sufrirán un daño casi irreversible”. Astorga manifestó que “es urgente detener las labores de excavación del canal que intenta conectar el río San Juan con la Laguna Los Portillos”. El jurista Arnoldo Brenes, integrante del equipo jurídico de la Cancillería, hizo un recorrido por aspectos históricos, geográficos y jurídicos, así como sobre los recientes procesos ante la OEA, la CIJ y RAMSAR. Brenes mostró fotografías del creciente daño por deforestación, depósito de sedimentos y otros, que avanza día a día. Al respecto, el Canciller René Castro hizo una instancia para que “otras convenciones globales se atrevan a documentar el impacto que enfrenta la zona de Isla Calero”.

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Otro expositor, Alfonso Villanueva, detalló que técnicos de la Secretaría de RAMSAR expresaron su disposición trasladarse al terreno para comprobar los daños denunciados por Costa Rica. La fecha de la visita podría darse entre el 27 de noviembre y el 1 de diciembre. A la vez, Villanueva pidió a las ONG y representantes ambientalistas que identificaran proyectos bilaterales que también estarían siendo afectados, que contribuyan a difundir los estudios de valor ambiental en la zona y que colaboren con las denuncias en el ámbito global, pues urge detener la destrucción.

Canciller René Castro viaja el lunes las Naciones Unidas.
Miércoles 24 de noviembre de 2010. El Ministro de Relaciones Exteriores, René Castro viajará el próximo lunes, 29 de noviembre a Nueva York, para tener encuentros informativos con altas autoridades de la Secretaría General y del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en relación con la agresión al territorio costarricense por parte de fuerzas militares de Nicaragua. El Canciller Castro afina la estrategia que la Casa Amarilla desarrolla para lograr el retiro de las fuerzas militares nicaragüenses, y a la vez detener la grave destrucción a la zona del humedal y áreas silvestres aledañas donde se ubica la Isla Calero, territorio costarricense. Para ello, el Ministro llamó a consultas a los representantes permanentes de Costa Rica ante las Naciones Unidas en Nueva York, Eduardo Ulibarri, ante el Reino de los Países Bajos, Jorge Urbina, el Representante Permanente de Costa Rica ante la Organización de los Estados Americanos (OEA), Enrique Castillo, y al ex Vicecanciller, Embajador en Colombia, y Agente ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ), Edgar Ugalde. Los embajadores y los equipos diplomáticos y jurídicos de la Cancillería, bajo la conducción del Canciller Castro definirán los siguientes pasos en el proceso para salvaguardar la soberanía y el patrimonio natural del país. Costa Rica denunció a Nicaragua ante la Organización de los Estados Americanos (OEA), ante la Secretaría de la Convención Internacional sobre Humedales (RAMSAR) y ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) por la invasión por parte de militares al territorio costarricense, quienes, además, han causado graves daños ambientales.

El Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto adjunta el texto de la nota enviada hoy al Ministerio de Relaciones Exteriores de la República de Nicaragua.
La nota fue remitida hoy, en horas de la tarde a la Embajada la República de Nicaragua en Costa Rica. Se adjunta el texto de la carta. Jueves 25 de noviembre de 2010.

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MINISTERIO DE RELACIONES EXTERIORES Y CULTO DM-478-10
El Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de Costa Rica saluda muy atentamente al Honorable Ministerio de Relaciones Exteriores del Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional de la República de Nicaragua, en ocasión de dar respuesta a su nota MRE/DVMS/VLJ/0679/11/2010 de 24 de noviembre, en la que expresa la voluntad de su Gobierno de participar en la programada reunión binacional con Costa Rica. El Gobierno de Costa Rica recibe con profunda satisfacción este anuncio, ya que ha insistido en la necesidad del diálogo y la negociación con Nicaragua como medios para resolver la difícil situación hoy existente. Como lo han manifestado la señora Presidenta Laura Chinchilla y otros funcionarios del Gobierno de la República, Costa Rica está en la mejor disposición de que se celebre este encuentro según lo programado, una vez que Nicaragua retire las tropas que ha emplazado en territorio costarricense, en un sector de la isla Portillos-isla Calero, en la margen derecha del río San Juan, en violación a lo dispuesto por el tratado Cañas-Jerez, el laudo Cleveland y los laudos Alexander, que delimitan de modo preciso la frontera entre ambos países. Al respecto, el Gobierno de Costa Rica está solicitando en esta misma fecha a la Organización de los Estados Americanos, en la persona de su Secretario General don José Miguel Insulza, informe que, de conformidad con lo resuelto por el Consejo Permanente de esa organización, el Gobierno de Nicaragua ha despejado de tropas el lugar mencionado y que está dispuesto a cumplir con los otros tres elementos contenidos en el acuerdo del Consejo. En cuanto se reciba el referido informe, esta Cancillería procederá a tomar contacto con el Honorable Ministerio de Relaciones Exteriores del Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional de la República de Nicaragua, para lo que corresponda con respecto a la programación del encuentro binacional. Por otra parte, en relación con el contenido nota MRE/DVMS/VLJ/0679/11/2010, el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de Costa Rica se permite aclarar que la situación existente entre ambos países no es una controversia limítrofe, sino una violación a la integridad territorial costarricense con ocupación ilegal por parte de sus fuerzas armadas y serio daño ambiental. Asimismo, el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de Costa Rica le recuerda al Honorable Ministerio de Relaciones Exteriores del Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional de la República de Nicaragua que los términos de la sentencia emitida por la Corte Internacional de Justicia de 13 de julio de 2009 no están siendo plenamente cumplidos por Nicaragua. Tal como se expuso en la nota DM-AM-816-09 de 20 de noviembre de 2009, el Decreto de Nicaragua Nº 79-2009 constituye una clara violación al contenido de dicha sentencia. Asimismo, existen reportes de que la libre navegación de Costa Rica en el río San Juan, cuyos alcances fueron precisados en ese fallo, tampoco está siendo respetada. El Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de Costa Rica reitera al Honorable Ministerio de Relaciones Exteriores del Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional de la República de Nicaragua las seguridades de su distinguida consideración. AL HONORABLE MINISTERIO DE RELACIONES EXTERIORES DE LA REPÚBLICA DE NICARAGUA MANAGUA”.

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VI. ARTÍCULOS DE OPINION PUBLICADOS EN LA PRENSA COSTARRICENSE.
EDITORIAL/LA NACION/COSTA RICA, 3 DE NOVIEMBRE, 2010

En la serenidad está nuestra fuerza
Cuando nuestra soberanía sobre el territorio invadido por Nicaragua sea restituida por la vía del derecho, mayor será la gloria de Costa Rica. En este difícil momento, recordar los valores de nuestra nacionalidad es recordar los pilares sobre los cuales debemos edificar la respuesta a la crisis “Costa Rica no tiene Ejército y no va a resolver esto a balazos”, dijo el ministro de Seguridad Pública, José María Tijerino, en alusión a la nueva crisis fronteriza con Nicaragua. En consecuencia, nuestra Fuerza Pública permanece en Barra del Colorado, lejos del área donde se podría dar un enfrentamiento innecesario. “Confiamos en las vías del derecho internacional”, había dicho Tijerino momentos antes. Las palabras del Ministro recogen el sentir nacional y enfatizan el compromiso costarricense con la civilizada resolución de los conflictos. Recordar esa convicción es hoy más necesario que nunca, porque a todos nos asalta la inevitable indignación por la incursión armada nicaragüense en territorio nacional. En este difícil momento, recordar los más altos valores de nuestra nacionalidad es recordar los pilares sobre los cuales debemos edificar la respuesta a la crisis. En la serenidad está nuestra fuerza. La actuación del Gobierno ha sido consecuente con esos valores, pero no es el único protagonista. La serenidad también debe caracterizar la cobertura de la prensa y la actitud ciudadana frente a Nicaragua y a los muchísimos nacionales de ese país que conviven con nosotros, quienes además son merecedores de afecto y buena voluntad. Costa Rica debe estar orgullosa de la actitud asumida hasta ahora. El arbitrario proceder del Gobierno de Daniel Ortega no ha logrado alterar la pacífica y armoniosa convivencia con los inmigrantes nicaragüenses. No existe un solo incidente que lamentar. La prensa ha informado con detalle, pero sin asumir irresponsables poses patrioteras. El Gobierno, por su parte, emprendió la firme defensa de la soberanía nacional por los medios adecuados. Al mismo tiempo, enfatiza a Nicaragua y a su pueblo el propósito de no repeler la agresión con violencia. Lo importante es el resultado final del conflicto y no la transitoria ocupación nicaragüense de la deshabitada isla Calero. Cuando la soberanía costarricense sobre ese territorio sea restituida por la vía del derecho, mayor será la gloria de Costa Rica y más digno su ejemplo para la comunidad internacional. El canciller René Castro está hoy en Washington, donde solicita la intervención de la Organización de Estados Americanos para constatar la presencia de las tropas nicaragüenses, con lo cual quedaría establecido el punto de referencia a partir del cual emprender las acciones legales necesarias. Nicaragua se había adelantado con la denuncia de la incursión hecha por nuestros guardias civiles

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para constatar los daños ambientales infligidos a nuestro territorio por las obras de dragado a cargo del exguerrillero Edén Pastora. Ninguna razón lleva el Gobierno del país norteño porque es absurdo acusar a Costa Rica de invadir su propio territorio, y la pertenencia de la isla a nuestro país está bien documentada en la cartografía archivada en ambas cancillerías. También se desprende, con toda claridad, de arbitrajes anteriores. La prensa nicaragüense, es importante señalarlo, también ha reaccionado con serenidad y se abstiene de publicaciones incendiarias, aptas para despertar pasiones inconvenientes. Es imposible decir lo mismo del Gobierno del comandante Ortega, tan afín a las soluciones armadas, en especial ahora que enfrenta una nueva ronda electoral en el marco de serios conflictos internos. La violencia hoy dirigida contra Costa Rica en otras oportunidades ha hecho blanco en los propios nicaragüenses, cuya voluntad es irrespetada mediante la violación de las urnas y, cuando ha sido necesario, mediante el despliegue de turbas fanáticas y otros medios de intimidación. Es bueno, en este momento tan delicado, que ambos pueblos lo recuerden, identifiquen las verdaderas fuentes del conflicto y se hermanen en la lucha por la democracia.

América Latina

Crisis centroamericana en el limbo
La OEA aprueba una resolución para dirimir disputa limítrofe entre Costa Rica y Nicaragua, pero ésta última rehúsa acatarla. Redacción | voanoticias.com 2010-11-13

Foto: OEA José Miguel Insulza: "La OEA ha tomado una resolución y espero que se cumpla".

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“Dependemos de organismos como la OEA (...) para hacer valer nuestra soberanía, para exigir que el derecho internacional se respete”.- René Castro, canciller de Costa Rica. El Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) se reunió en Washington para una sesión especial sobre el diferendo fronterizo entre Costa Rica y Nicaragua, y aprobó una resolución por mayoría de votos que no ha sido reconocida por Nicaragua. Tras la votación, el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza dijo: "La OEA ha tomado una resolución y espero que se cumpla". Pero Nicaragua descartó el retiro de sus tropas de la zona fronteriza con Costa Rica, tal y como lo solicitó el organismo regional. El embajador nicaragüense ante la OEA, Denis Moncada, dijo que la resolución “no tiene validez” porque el proceso mediante el cual fue adoptada fue "viciado y desordenado", y porque el organismo carece de competencia para resolver asuntos limítrofes. Costa Rica en cambio calificó de “triunfo diplomático” la resolución, y dijo que Nicaragua está obligada a retirar sus tropas de forma inmediata del territorio costarricense, según un comunicado de la Presidencia de ese país difundido en San José. La resolución fue aprobada por la OEA con 22 votos a favor, dos en contra (Nicaragua y Venezuela) y tres abstenciones (Ecuador, Guyana y Dominica), algo inusual en el organismo donde las decisiones se toman por consenso. El documento pide "evitar la presencia de fuerzas armadas o de seguridad en el área donde su presencia podría generar tensión", en referencia al área fronteriza en disputa con Costa Rica, y reclama a ambos países a restablecer inmediatamente un diálogo bilateral. También pide realizar una reunión de la comisión binacional "para tratar con carácter urgente aspectos de la agenda bilateral en el más breve plazo". Plazo vencido Costa Rica había dado un plazo de 48 horas que venció este pasado jueves 11 de noviembre, para que Nicaragua cumpliera con una serie de propuestas de mediación del secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, que incluyen el retiro de efectivos de ambos países de la zona en disputa. El canciller de Costa Rica, René Castro recordó durante una entrevista con Patricia Dalmasy, del programa Foro Interamericano de la Voz de América, que Costa Rica no tiene fuerzas armadas y “dependemos de organismos como la OEA y las Naciones Unidas (ONU) para tener una póliza de seguro, para hacer valer nuestra soberanía, para exigir que el derecho internacional se respete”. Al exigir una definición por parte de la OEA en la sesión especial, el diplomático costarricense dijo que “creemos que si la OEA no sabe, no puede, no asume su compromiso de respaldar a la democracia más antigua del continente, una nación desarmada, va a hacer válida la acusación de que ha ido perdiendo eficacia y que tiene cierto grado de obsolescencia”.

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Sin embargo, “apostamos a que no sea así y por eso acudimos a la OEA” agregó Castro. Por su parte, el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, manifestó su disposición a iniciar un diálogo con Costa Rica bajo el auspicio de la OEA en torno al diferendo limítrofe e insistió en que es importante integrar una comisión para delimitar la frontera de acuerdo con el fallo de la Corte Internacional de Justicia de la Haya del año 2009. Recurrir al TIAR El canciller Castro destacó que si bien "Costa Rica ha recibido la petición de dar un chance adicional a la paz de 24 horas", que se cumple esta tarde, también insistió en que no se puede ir "mucho más allá" de ese plazo. El conflicto se generó después de que Costa Rica detectara hace tres semanas tropas nicaragüenses en su territorio, en un sector cercano a la desembocadura del río fronterizo San Juan en el Caribe, denominado Isla Calero, aunque Nicaragua asegura que sus soldados realizaban tareas de dragado del río desde su territorio, además de otras labores de vigilancia ante la presencia de narcotraficantes. Definición El canciller Castro dijo que si no se logra una definición en el conflicto pedirá una reunión de cancilleres de la OEA, y afirmó que si bien “retirarnos de la OEA es una situación que no hemos valorado”, un impasse “lo que haría es confirmar que la OEA requiere un ajuste mayor y que habría perdido uno de sus roles fundamentales que es evitar conflictos entre naciones hermanas y vecinas”, agregó. Al presionar por una resolución que siga las recomendaciones de Insulza, el canciller de Costa Rica agregó que “de mantenerse Nicaragua desatendiendo la recomendación del secretario general, el tema será llevado al Consejo de Cancilleres y este puede imponer sanciones, que van desde llamadas de atención que tienen fuerza moral, hasta sanciones más drásticas, incluyendo la suspensión del organismo”. Al ser preguntado si Costa Rica ha considerado pedir el apoyo militar de Estados Unidos, el canciller Castro dijo que lo que “existe dentro de la OEA, es un mecanismo legal que es el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), al que hemos acudido en el pasado, porque permite acciones de acompañamiento militar o intervenciones con más fuerzas, por lo tanto “no lo hemos descartado”, ya que “en el pasado funcionó bien”.

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OEA APRUEBA RESOLUCION.
PERIODICO LA NACION/COSTA RICA: 13 NOVIEMBRE 2010.
Randall Cordero, rcordero@nacion.com, 12/11/2010. 21 países aprueban resolución de OEA que pide a Nicaragua sacar tropas de isla Calero San José (Redacción). Esta noche, a las 10:18 p.m. hora de Costa Rica, terminó la votación del Consejo Permanente de la OEA, en la cual 21 países votaron a favor de la resolución propuesta que plantea a Nicaragua la salida de tropas de isla Calero. Hubo dos votos en contra y tres abstenciones. La resolución aprobada insta a Costa Rica y Nicaragua a reanimar la comisión binacional, sobre la base de la retirada de tropas militares nicaragüenses de isla Calero. Costa Rica tampoco podrá ocupar con sus fuerzas policiales este territorio, del cantón de Pococí (provincia de Limón). La aprobación de la resolución planteada por el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA) tenía que ser aprobada por dos terceras partes de los países que integran el Consejo Permanente. En esta votación no participaban las partes (Costa Rica y Nicaragua). Las dos terceras partes son 18 y la votación afirmativa la hicieron 21 embajadores, entre ellos los de Canadá, Brasil, Argentina, Panamá y Estados Unidos. Venezuela fue uno de los dos que votaron en forma negativa, mientras Ecuador se abstuvo. La resolución aprobada no tiene carácter vinculante, es decir, Nicaragua no está obligada a retirar las tropas militares de isla Calero. La sesión extraordinaria del Consejo Permanente de la OEA se levantó a las 10:30 de la noche (11:30 p.m. en Washington). Quedó pendiente de resolver una propuesta nicaragüense para convocar a los cancilleres de los países miembros, para que discutan la situación entre Costa Rica y Nicaragua. Costa Rica tenía esta misma propuesta pero la retiró tras la votación de los embajadores.

UNA REPRESA EN EL RÍO SAN JUAN
Dr. Freddy Pacheco Catedrático UNA Cual si se tratare de una quebrada intermitente, de esas que solo aparecen en épocas lluviosas, o un río del interior sin importancia ambiental y geopolítica, de los que a veces se dispone sin tomar en cuenta especiales consideraciones de carácter social o ecológica, las autoridades diplomáticas costarricenses guardaron silencio y demostraron extraño inmovilismo ante la noticia de que Nicaragua tenía en proyecto la construcción de una represa en el cauce del río San Juan. Ahora, un año y medio después de esa información, el gobierno del presidente Daniel Ortega ha anunciado que planea tener terminado en cuatro años el llamado Proyecto Hidroeléctrico Brito con una inversión de $600 millones, que “contempla la construcción de una presa sobre el río San Juan antes del Castillo llamada Presa San Isidro y otra sobre el río Brito llamada Miramar, usando como embalse de regulación el lago de Nicaragua”.

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Represa de 400 METROS DE CRESTA y 10 metros de altura que al impedir el curso del agua proveniente del lago de Nicaragua hacia el mar Caribe, derivaría unos 500 metros cúbicos por segundo de caudal HACIA EL OCÉANO PACÍFICO a través del istmo de Rivas. Proyecto que, según el alcalde de El Castillo, no encaja con el desarrollo turístico, y que por encima de las “cosas bonitas” que dicen los empresarios, como la construcción de escaleras para que pasen los peces y el traslado de los barcos de un lado a otro de la presa, al final ellos, los habitantes, van a ser las víctimas. Según el gobierno del presidente Ortega, la producción energética será de 250 MW, permitirá además el desarrollo del riego en un área de 12.000 hectáreas y mejorará la navegación en parte del río San Juan y el lago de Nicaragua, para lo cual ya se está trabajando con la empresa brasileña Andrade Gutiérrez. Ante la licencia otorgada por el Ministerio de Energía y Minas (MEM) al consorcio privado para la realización de los estudios de factibilidad, algunos ciudadanos nicaragüenses cuestionan que los cálculos del caudal se realizaron hace 35 años, antes de que se diera la alta tasa de deforestación de 77.000 hectáreas de bosque por año que sufre Nicaragua, que ha modificado sustancialmente el régimen hídrico. Además de que, río abajo de la represa, “el hilo de agua” remanente solo podría recuperar su caudal útil unos 30 kilómetros río abajo… “hasta recibir las aguas de los grandes ríos costarricenses Sarapiquí y San Carlos”. www.redlar.org/noticias/2010/9/27/Noticias/Cientifico-advierte-sobre-letalidad-del-megaproyectohidroelectrico-Brito/ Aunque la mayor preocupación del gobierno nicaragüense parece dirigida hacia la constitución de una sociedad de inversionistas, donde el Estado sólo tendría un 10% de participación, no se pueden obviar los aspectos ambientales como aquellos impactos que eventualmente podrían darse sobre las riberas del río San Juan. Por ejemplo, el impacto ambiental que tendría ese tapón de concreto sobre el flujo del río San Juan en su camino hacia la desembocadura en el mar Caribe. Y como la delimitación de buena parte de Costa Rica con Nicaragua, está señalada por puntos ubicados a lo largo de la margen derecha del río, le recordamos a nuestras autoridades que es un asunto que compete a ambos Estados, por lo que esperamos una gestión oportuna y firme de nuestro gobierno… antes de que sea aún más tarde.

DECLARACIONES DE EDEN PASTORA E INFORMACIONES DE LAS AGENCIAS INTERNACIONALES SOBRE CONFLICTO TICO - NICA.
El gobierno de Costa Rica descarta que su contraparte de Nicaragua haya ordenado los hechos que generaron esta semana un incidente fronterizo entre ambos países, aseguró el viernes el ministro de Seguridad costarricense, José María Tijerino. Contrario a versiones divulgadas el jueves en esta capital, las autoridades costarricenses no han comprobado presencia militar nicaragüense en territorio de Costa Rica contiguo a la frontera, indicó Tijerino al Canal 6 de la televisión local. "No hemos comprobado la presencia de un solo militar nicaragüense en territorio costarricense, ni uno solo", enfatizo Tijerino, al referirse a versiones locales según las cuales efectivos militares de ese país cruzaron la frontera hacia territorio de Costa Rica.

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En Managua, al mediodía, el vicecanciller Manuel Coronel Kautz, negó que el gobierno haya recibido una protesta de Costa Rica por supuestas incursiones militares en su territorio, y aseguró que las relaciones bilaterales se mantienen estables. En entrevista telefónica con el canal 12 de la televisión local, Coronel Kautz desmintió declaraciones de la canciller costarricense en funciones, Marta Núñez, quien dijo que su gobierno envió una nota de protesta a la Cancillería de Managua. "No hemos recibido ninguna carta de protesta", dijo Coronel Kautz. "No tenemos ningún problema con Costa Rica", enfatizó. Más tarde, la presidenta Laura Chinchilla aseguró que el envío de un contingente de policías a la frontera norte tiene un carácter preventivo y de vigilancia y negó que esta labor pueda verse como una provocación a las autoridades nicaragüenses. "Queremos aclarar todo con seriedad y garantizarnos que los trabajos que hace Nicaragua con todo derecho en su territorio no tengan impacto negativo en el lado nuestro", dijo la mandataria. Chinchilla descartó tener prevista conversación alguna con su homólogo Daniel Ortega. "A veces no conviene entorpecer los canales institucionales", contestó la presidenta ante preguntas de la prensa. Mas que una violación a la soberanía nacional, el hecho, derivado del dragado que autoridades de Nicaragua iniciaron en el nicaragüense río San Juan, que fluye cerca del límite binacional, constituye una afectación de tipo ambiental, declaró el ministro Tijerino. "Estamos seguros de que el gobierno de Managua no ha ordenado estos actos, y, por lo tanto, recomiendo a la población mantener la calma, la tranquilidad", planteó. El ministro no descartó la posibilidad de que Pastora haya podido "excederse en su mandato y haber tomado iniciativas inapropiadas con desconocimiento de Managua". Al describir la situación que autoridades costarricenses de seguridad analizan, Tijerino expreso que, en lugar de una violación a la soberanía nacional, "prefiero hablar de una afectación ecológica". Ello, porque "el problema es que el concepto de soberanía nacional puede ser manipulado para exaltar los ánimos, que es lo que menos queremos hacer", señaló. El ministro indicó que desde la maquina usada para el dragado del río, se ha depositado sedimento en el lado costarricense de la frontera. Tijerino formuló sus declaraciones mientras dirigía, desde la madrugada, la operación de envío de efectivos de seguridad hacia el noroccidental sector limítrofe con Nicaragua donde ocurrió el incidente. El diputado Carlos Monge, del opositor Partido Acción Ciudadana (PAC), dijo la víspera haber recibido informes en el sentido que una familia, identificada solamente como Reyes, habría sido víctima de una incursión de militares encabezados por Edén Pastora, quien dirige las operaciones de dragado del río San Juan.

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Pastora niega acusaciones
"Todo (lo que dice Costa Rica) es supuesto. No hay nada confirmado. Que vayan a ver in situ y que vean que estoy actuando conforme a derecho", dijo Edén Pastora por teléfono desde la zona fronteriza a la AFP. Manifestó que "la margen derecha del río es territorio costarricense y eso nosotros lo respetamos". Afirmó que la protesta de San José fue causada por el "alboroto" creado por los medios de comunicación costarricenses. Pastora, responsable del dragado del río por encargo del presidente Daniel Ortega, negó haber usurpado territorio costarricense y aseguró que el territorio al que el Ejército de Nicaragua entró junto a este cauce es "tierra de nadie". El trabajo de dragado es acuerpado por militares nicaragüenses. Este problema fue creado por "la queja de un nicaragüense que cree que tiene una finca en Costa Rica, pero está en Nicaragua", añadió. Sin embargo, Pastora dijo que lo que el ejército hizo fue un operativo antidrogas en esa finca, donde capturaron 72 barriles de combustible, lanchas rápidas, fusiles, celulares satelitales y hondureños indocumentados. "Es territorio nicaragüense, ellos han creído que es territorio costarricense porque nadie ha definido la frontera... es tierra de nadie", dijo Pastora, pero insistió en que la zona es parte de Nicaragua, según lo establece del Laudo Cleveland. De inmediato, desde San José, el ministro Tijerino replicó: "Edén Pastora hace un reconocimiento de que incursionó en esa parte del territorio nacional que, primero dijo que era tierra de nadie y luego dijo que era territorio nicaragüense". Tijerino indicó que "Edén Pastora es un particular que no es reconocido por nosotros como interlocutor del gobierno o del pueblo de Nicaragua". Aparte de los trabajos de dragado que estarían lanzando sedimento al lado costarricense a través de una tubería que ingresa al interior del territorio, Tijerino apuntó que el mismo Pastora confirmó que invadió una finca del lado costarricense. "De hecho él está reconociendo que sí incursionó (porque) hay que desalojar a esa gente porque es territorio nicaragüense y porque por ahí va a pasar el canal según sus propias declaraciones", dijo el ministro Pastora insiste que "no hay tal usurpación, no hay tal violación, lo que pasa es que ellos no se han tomado la molestia de leer el Laudo Cleveland. No se han tomado la molestia de saber por dónde corría el río San Juan en 1855... Dentro de los políticos costarricenses, está siempre la ambición a ser los dueños del San Juan".

Costa Rica envía policías a frontera
El gobierno costarricense envió esta mañana un número no determinado de policías a la zona. El grupo, que incluye zapadores, se desplazó vía aérea debido a las difíciles condiciones de acceso al

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lugar, conocido como Finca Aragón de Isla Calero, en el extremo este de la frontera y ubicado entre el San Juan, el río costarricense Colorado y la Barra del Colorado. Los efectivos, en número no determinado permanecerán en la zona el tiempo necesario, aseguró el ministro Tijerino. En una operación iniciada alrededor de las 4:00 de la madrugada, aeronaves policiales incluido el avión bimotor "Caribú", para transporte de personal y pertrechos, comenzaron una hora después el traslado de efectivos. El personal incluye a decenas de oficiales y agentes de la Pública incluidos zapadores, lo mismo que efectivos de la Dirección de Inteligencia y Seguridad Nacional (DIS). La movilización sigue a la presentación, el jueves, por parte del gobierno de Costa Rica a su contraparte de Nicaragua, de una nota de protesta sobre el denunciado incidente. En un comunicado conjunto leído la noche del jueves por Núñez, la Cancillería y el Ministerio de Seguridad informaron sobre la nota de protesta y calificaron lo ocurrido como "irregularidades fronterizas". El Consejo de Seguridad del gobierno de Costa Rica decidió "remitir una nota de protesta al gobierno de la República de Nicaragua, mediante la cual solicita el cese inmediato de las acciones que resultan violatorias de la soberanía costarricense", según el texto. Esto, luego de haberse evaluado "el alcance de denuncias e indicios de la última semana sobre eventuales irregularidades fronterizas relacionadas con las actividades de dragado del Río San Juan", informaron los dos ministerios. El consejo decidió, además, "ordenar que funcionarios de la Fuerza Pública, el Ministerio de Relaciones Exteriores y el Ministerio de Ambiente y Energía se hagan presentes en la zona a la mayor brevedad posible", de acuerdo con lo informado en el documento.

La presidenta Laura Chinchilla aseguró esta mañana que el envío de un contingente de policías a la frontera norte tiene un carácter preventivo y de vigilancia. San José (Redacción). La Nación.
Negó que esta labor pueda verse como una provocación a las autoridades nicaragüenses, en el conflicto por una supuesta intromisión de funcionarios de aquel país a territorio costarricense, durante el dragado del río San Juan. "Queremos aclarar todo con seriedad y garantizarnos que los trabajos que hace Nicaragua con todo derecho en su territorio no tengan impacto negativo en el lado nuestro", dijo la mandataria al finalizar la presentación de un nuevo servicio médico de un hospital privado en Escazú. Chinchilla descartó tener prevista conversación alguna con su homólogo Daniel Ortega. "A veces no conviene entorpecer los canales institucionales", contestó la presidenta ante preguntas de la prensa. La gobernante se negó a dar más detalles e insistió en que todas las comunicaciones se dirigirán mediante la Cancillería.

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Cauce de conflictos
Vladimir de la Cruz “No vamos a lidiar por un pedazo de tierra, no por adquirir efímeros poderes, no por alcanzar misérrimas conquistas” Proclama de Juanito Mora El río San Juan de sus más de 180 Km., tiene 122 Km. de longitud de límite compartido entre Costa Rica y Nicaragua; es el más voluminoso de América Central y uno de los más largos (el Usumacinta entre México y Guatemala tiene 800 km; el Motagua en Guatemala tiene 500 km; el Chamelecón en Honduras tiene 250 Km.; el Patuca en Honduras tiene 300 km; el Segovia en Nicaragua, el segundo más grande de Centroamérica, casi con 400 Km.). Su cuenca es de casi 40.000 kilómetros cuadrados, de los cuales el 51% pertenecen a Costa Rica. Es un río muy regular. Tiene sus orígenes en el sur de Jinotega, en el río Viejo. Es alimentado por gran cantidad de ríos que bajan de la cordillera central de Costa Rica. Es parte de una cuenca hidráulica que comprende a Nicaragua y a Costa Rica, que abarca dos lagos y sus tributarios, algunos costarricenses, más los grandes ríos que directamente confluyen a él. Influye ello para constituir también las llanuras del norte o del atlántico, que en la región o cuenca del San Juan alcanza entre 80 y 90 kilómetros de anchura. Es navegable todo el tiempo, excepto en Castillo Viejo que hay que hacer trasbordo por los rápidos. La anchura media del río es de 250 metros y con una profundidad promedio de 2.5 a 3 metros. Su caudal es de 1000 metros cúbicos por segundo. En su desembocadura hay un delta provocado por los aluviones que arrastra, que bloquearon San Juan del Norte, terminando en una serie de meandros alrededor de islas que ayudan a detener los sedimentos. Por ello el río Colorado desde finales del siglo XIX iba acaparando la salida de la corriente del río San Juan, dominando casi su totalidad. Desembocaba en dos lagunas, la de Aguadulce, al norte y la Simón al sur. Su desembocadura actual es en la boca del río Tauro, en territorio costarricense. Tiene más de 60 afluentes directos, entre ellos los ríos San Carlos y Sarapiquí, que son navegables y son los que llevan la mayor cantidad de aguas de la región norte y mayor cantidad de aluviones. Los afluentes riegan ricas llanuras. Aquí se proyectó el Ferrocarril del Norte, que intentaba conectar el país con estas vías navegables o con el posible canal que aquí siempre se ha pensado. Incluso trabajaron las comisiones del Ferrocarril Intercontinental entre 1893-1895, que ayudaron a desarrollar parte de la cartografía regional. El río San Juan está asociado históricamente a Gil González Dávila, quien vino a estas tierras en 1519 y por los percances que tuvo hacia 1522 tuvo que continuara sus expediciones conquistadoras por mar y tierra. Su viaje terrestre por Guanacaste lo condujo a Nicaragua y al Lago, el Mar Dulce, el Cocibolca como lo llamaban los indígenas nicaragüenses. En 1529 el Gobernador de Nicaragua Pedrarias Dávila envió a recorrer el desaguadero del Lago a Martín de Estete. Antes que él Ruy Díaz, Hernando de Soto habían penetrado el río, hasta donde comienzan los rápidos. El 7 de abril de 1539 salieron de las isletas de Granad Alonso Calero y Diego Machuca de Suazo, bajando el río el 1 de mayo. Calero logró llegar a la desembocadura, luego de una difícil travesía,

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siendo el primer conquistador en recorrer el río. Se cuenta incluso que Fray Bartolomé de las Casas se opuso a la expedición que recorrería el Desaguadero. En 1541 los gobernadores de Nicaragua (Rodrigo Contreras) y el Nueva Cartago (Diego Gutiérrez) discutieron sobre el derecho de conquista y población de las regiones aledañas como el de derecho de entrar en sus aguas. El 6 de mayo de 1541 se le otorgó a Diego Gutiérrez el derecho a entrar por la boca del desaguadero, poblar y repartir, en la costa de ambas parte del Desaguadero, surgiendo desde entonces los derechos de Costa Rica en el río, límite de la Gobernación de Costa Rica. Cuando en 1561 se nombró a Juan de Cavallón Gobernador de Costa Rica se le dio la jurisdicción de la tierra desde la mar del sur hasta la del norte, incluyendo la del Desaguadero. En 1573, en la capitulación del Rey a Diego de Artieda para el descubrimiento, poblamiento y pacificación de Costa Rica se afirmó este derecho. El nombre del río tiene distintas hipótesis. Una, el nombre de la nave de Alonso Calero, que por primera vez recorrió el río. Otra, la fundación de la Villa San Juan de la Cruz, por Rodrigo de Contreras, que comprendía entre el mar y la desembocadura del Desaguadero. Durante la Colonia, por motivo de las incursiones de piratas en el Caribe, en el río San Juan se hicieron cerca de una docena de fortificaciones, iniciándose desde entonces el Fuerte San Carlos, obra que se terminó en 1666. En 1675 se ordenó construir la fortaleza conocida hoy como El Castillo. También se construyó luego el de la Trinidad en la desembocadura del Sarapiquí, donde se detuvieron las pretensiones mosquitas e inglesas de dominio. En 1762 los ingleses penetraron el San Juan y en 1780 lo volvieron a hacer con propósitos imperialistas. El Puerto de San Juan del Norte se habilito como tal en 1796, como puerto colonial tanto para Costa Rica como para Nicaragua. Durante la República Federal de Centroamérica el Gobierno federal lo ocupó y al disolverse la federación pasó a dominio de Nicaragua. Durante nuestra vida independiente hemos tenido gran cantidad de problemas territoriales, limítrofes, fronterizos y marítimos con Nicaragua, no provocados por Costa Rica. La Anexión, por plebiscito, del Partido de Nicoya provocó el primero de estos conflictos. Por más que Nicaragua intentó ante los organismos de la República Federal centroamericana recuperar estas tierras, la Federación resolvió a favor de Costa Rica. La Asamblea del 29 de enero de 1825 acordó que hasta tanto la Federación no resolviera el asunto Nicoya se consideraría agregada al Estado de Costa Rica. La desaparición de la Federación, en 1838, agudizó problemas internos de Nicaragua y puso en el tapete, en los años siguientes, la estratégica situación del río San Juan, como eventual ruta interoceánica, en lo cual también se involucraron los intereses de Estados Unidos y de Inglaterra; ésta última apoderada de la Mosquitia desde 1841. En 1838 Costa Rica defendía en León de Nicaragua, el límite que consideraba natural: Río San Juan, Lago de Nicaragua y río La Flor. En 1846 se firmó un tratado con Nicaragua para resolver con árbitros de Honduras y Guatemala esta situación, que no fue ratificada por el Congreso costarricense, manteniéndose como frontera lo establecido en 1838. En enero de 1848 los ingleses ocuparon San Juan del Norte, desembarcaron tropas y se apoderaron de la Trinidad, Castillo Viejo y el Fuerte San Carlos.

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Los Estados Unidos preocupados por el avance inglés, intensificaron su juego diplomático para evitar el posesionamiento inglés, firmándose el Tratado Clayton Bulwer (19-abril- 1849), por el cual ambos países se comprometían a no construir el canal, ni a ejercer dominio en otra parte de Centroamérica, declarando a San Juan del Norte (Greytown) puerto libre, territorio neutral, bajo dominio mosquito hasta 1894, que la Mosquitia fue reincorporada a Nicaragua. En 1848, don Felipe Molina propuso como límite el río San Juan hasta el Castillo Viejo, de ahí una línea recta hasta el río La Flor, prescindiéndose de una parte del río San Juan. El río San Juan se volvió estratégico en función de la explotación del oro en California. No se había construido aún una vía ferrocarrilera transcontinental en los Estados Unidos desde New York a California, la que se terminó de construir hasta 1865. Así se desarrolló una alternativa, impulsada por la llamada Compañía del Tránsito, que llegó a movilizar cerda de dos mil personas por mes, procedentes de los puertos de New York y New Orleans, hasta el puerto de San Juan del Norte. De aquí se internaban por el río y por el Lago, en pequeñas embarcaciones, hasta llegar a Granada y de esta ciudad al Puerto del Realejo, para nuevamente tomar barcos y concluir en San Francisco de California. Esta ruta nuevamente alentó los intereses canaleros. El norteamericano Cornelius Vanderbilt fue uno de ellos, interesado en explorar esta posible ruta y a él se debe la construcción del puerto de San Juan del Sur. Para este propósito no solo creó su compañía sino que logró firmar con el Gobierno de Nicaragua un derecho exclusivo de construcción del canal. En 1849 Nicaragua firma un contrato con la Compañía del Tránsito, con el cual se mezclaron los intereses de Estados Unidos y Gran Bretaña, por la posibilidad de un canal. En 1850 Estados Unidos e Inglaterra firmaron el Tratado Clayton-Bulwer, sin que se lograra la salida de Gran Bretaña de la mosquitia, comprometiéndose a no mantener un poder exclusivo sobre el eventual canal interoceánico. Así, Lord Parlmerston, el 28 de mayo de 1850 propuso que la línea divisoria entre el territorio mosquito y Costa Rica se fijara dejando San Juan del Norte “y un distrito suficiente al norte de Greytown (San Juan del Norte) dentro de los límites de Costa Rica”, cuestión aceptada por el Secretario de Estado norteamericano, Daniel Webster, quedando Nicaragua de esta forma sin salida al mar, por lo que se opuso a dicha propuesta. Con fecha de 25 de junio de 1851 Bulwer recibe una nota de Palmerston por la cual Inglaterra consentía en que Greytown fuera cedido a Nicaragua y que la ribera meridional del río San Juan perteneciera a Costa Rica, afirmando una vez más que el Guanacaste y Nicoya continuaban perteneciendo a Costa Rica. Esta propuesta fue rechazada por Nicaragua hasta que se firmó el Tratado Cañas Jerez, el 15 de abril de 1858. En 1852 Costa Rica había pedido una indemnización a Estados Unidos de cien mil dólares por el uso de tierras que hacía la Compañía de la ribera derecha del río San Juan, lo que consideraron sin razón. Por ello se firmó el convenio Webster-Crampton, no aceptado por Nicaragua, entre Estados Unidos e Inglaterra, en 1852, que impuso como frontera entre Costa Rica y Nicaragua una línea que se iniciaba en la desembocadura del río Colorado, la cual seguía la margen derecha del río San Juan y del Lago de Nicaragua hasta el punto más cercano al río La Flor. Se continuaba, por el istmo de Rivas, una línea recta hasta la desembocadura del río La Flor. En este tratado se devolvía San Juan del Norte a Nicaragua y se le daba el derecho de construir de forma exclusiva un canal

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interoceánico. Igualmente, se estableció el derecho de Costa Rica de libre navegación por el río y el lago. Este Tratado lo rechazó Nicaragua. En 1854 el Gobierno nicaragüense comisionó a Dionisio Chamorro para “terminar la cuestión del Guanacaste”, con el gobierno costarricense, solicitando por ese territorio y el río San Juan un millón de pesos, aspecto que Costa Rica rechazó. En el Primer contrato, incumplido por William Webster, firmado por Costa Rica, se le da el derecho de navegación por el río San Juan y el lago hasta la desembocadura del río Sapoá. Se reafirmaba el derecho que tenía Costa Rica sobre esa región, comprometiéndose el Gobierno a negociar con Nicaragua el no firmar un convenio similar. En medio de conflictos internos de Nicaragua que hacían peligrar los intereses de la Compañía del Tránsito llegó William Walker a Nicaragua el 16 de junio de 1855, con afanes además de esclavizar Centroamérica, situación que amenaza a los centroamericanos y a los costarricenses. La guerra de 1856-1857 permitió por parte de Costa Rica el control de la ruta filibustera del Tránsito. Todo el norte, incluyendo las diferentes cuencas del Río San Juan se vuelve escenario de guerra contra las huestes filibusteras. No fueron casuales las acciones militares en los ríos y regiones del Sapoá, el Sarapiquí, el San Carlos, Sardinal, la Trinidad, Castillo Viejo y el Fuerte San Carlos, tanto en la primera como en la segunda campaña contra los filibusteros. Así, Costa Rica, bajo las órdenes de Mora, asumió la defensa del San Juan. A finales de diciembre de 1856 el Presidente Mora tenía controlado todo el río y el Lago de Nicaragua, provocándose una tensa situación entre Costa Rica y Nicaragua, casi de guerra. El 6 de julio de 1857 Nicaragua firma con Costa Rica el reconocimiento de “la provincia de Nicoya y Guanacaste” como territorio costarricense. El 14 de julio de 1857 se firmó el Segundo Contrato con Webster, que tampoco se realizó, con el dominio costarricense de la vía del tránsito. El 12 de febrero de 1858 se firmó el tercer contrato con Webster, con participación de Nicaragua, que fue repudiado por Vanderbilt. En julio de 1857 se iniciaron conversaciones (Cañas-Jerez) para resolver problemas limítrofes con Nicaragua. Poco tiempo después el General Cañas le dio a Nicaragua el Fuerte San Carlos para calmarlos sin que se pudiera recuperar posteriormente, provocando un conato de guerra el 19 de octubre de 1857, ya que Nicaragua reclamaba derechos post liminio de recuperación de las tierras al momento antes de la guerra del 56. La consecuencia inmediata de los contratos con Webster condujo a la fijación de los límites. Con el Tratado Cañas-Jerez, de 15 abril de 1858, Nicaragua termina con sus pretensiones cobre el Partido de Nicoya y Costa Rica afirma su no expansionismo. Con el Tratado se estableció el límite entre ambos países en la zona de Guanacaste con una línea imaginaria que iría desde la desembocadura del río Sapoá hasta el centro de Bahía Salinas; se cedió la ribera derecha del río desde tres millas antes de llegar a Castillo Viejo y lo mismo ocurrió con el lago, cediendo límites naturales por unos artificiales muy difíciles de demarcar. Resultado de toda esta situación se firmó el Tratado Cañas Jerez, sin que Costa Rica se apropiara de un solo milímetro del territorio nicaragüense a pesar de haber penetrado con sus tropas hasta la ciudad de Rivas y haber controlado todo el río San Juan durante la Guerra contra los filibusteros establecidos y gobernando en Nicaragua. El Art. 7 del Tratado le dio a Costa Rica libre navegación por el río y se anularon los contratos firmados por Nicaragua sobre el canal. Poco después por amenazas filibusteras se firmó el Tratado

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Mora-Martínez con el cual se comprometían nuestros países en la común defensa frente a los Estados Unidos. El Tratado Estados Unidos lo percibió como una posibilidad de que Inglaterra asumiera el control de la vía interoceánica y consideró que Costa Rica había logrado con la guerra del 56 “una treta de adquisición territorial”; y, proponía que la libre navegación se asegurara a los costarricenses, conservando la jurisdicción Nicaragua. En 1863, ante intenciones de la Compañía del Tránsito de obstruir el río Colorado, Nicaragua reconoció que el río pertenecía a Costa Rica, protestando incluso el Gobierno nicaragüense por el uso de una bandera norteamericana en el río y señalando que solo las banderas de Nicaragua y Costa Rica, por su condición de Estado ribereño, podrían ondear en el río. En 1867 Nicaragua firma el Tratado Dickinson-Ayón, por el cual garantiza la neutralidad del canal en caso de que se llegare a construir. En 1868 el Ministro nicaragüense, Tomás Ayón, firma en París un contrato con Michel Chevalier para la apertura del canal interoceánico, obligándose Nicaragua a lograr de Costa Rica que se le concedieran garantías a los franceses sobre el territorio de acuerdo a este Contrato. En los meses siguientes se firmaron tres tratados para mejorar la navegación en el río San Juan, los Tratados Zelaya-Volio (17 julio 1968); el Rivas-Esquivel (21 diciembre 1868) y el MontealegreJiménez (21 junio 1869, sobre canalización interoceánica). En 1871 Nicaragua puso en duda el Tratado Cañas Jerez argumentando que por Nicaragua lo había ratificado una Asamblea Constituyente y no el Congreso. Así volvió a reclamar sus pretensiones sobre el Partido de Nicoya, rompiéndose las relaciones prácticamente hasta 1876. Entre 1872 y 1876 la Marina de los Estados Unidos realizó diferentes estudios de rutas canaleras en esta región, desde Tehuantepec hasta Panamá. En 1876 la United States Interoceanic Canal Comission dictamina su “preferencia por su economía y practibilidad a la del Istmo de Nicaragua”, utilizando el Río San Juan desde San Juan del Norte a Brito. En 1880 Nicaragua otorga otra concesión a los Estados Unidos. El Presidente norteamericano Hayes expresó al Congreso de su país: “La política de este país es un canal bajo control norteamericano...no se puede consentir en abandonar este control a ninguna potencia o combinación de potencias europeas”. El 5 de febrero de 1883 se suscribe un nuevo tratado limítrofe (Álvarez-Zambrana), donde se establece la libre navegación costarricense en el río San Juan y el Lago y la de Nicaragua en los ríos Sarapiquí, San Carlos y Frío. Se estableció además que en caso de desviarse el curso del Colorado hacia el San Juan, la frontera se trasladaría a la margen derecha del San Juan; y que de construirse el canal “será en toda su extensión, de mar a amar, el verdadero límite entre Costa Rica y Nicaragua”, tratado que no entró en vigencia. En 1884 se firma en San José una Convención sobre el Canal y un Tratado de Límites, ambos de 19 de enero. El Art. I establece la divisoria en la margen derecha del río Colorado y del San Juan, hasta tres millas del Castillo, todo sujeto a la construcción del canal o una eventual construcción de ferrocarril desde Limón hasta Río Frío y San Juan o con el lago. Aquí se estableció el derecho de Costa Rica a abrir en territorio nicaragüense los caminos que necesite para la realización de su comercio por los ríos Colorado, San Juan, el lago y el Puerto de San Juan.

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También se señaló “el derecho perpetuo de libre navegación para su comercio interior y exterior” en esta misma zona. El tratado fue rechazado por Costa Rica. En 1884, el 1º de diciembre, Nicaragua y Estados Unidos firman el Tratado Zavala-Frelinghuysen, por el cual se comprometían a iniciar la construcción del canal, que rechazó Estados Unidos al considerarlo opuesto al Clayton- Bulwer. En 1886 Costa Rica y Nicaragua, bajo la mediación del gobierno de Guatemala, firman un Tratado para someter a arbitraje del Presidente norteamericano, Cleveland, “la cuestión pendiente entre los gobiernos y sobre la validez del Tratado de 1858”. También se debía aclarar el derecho costarricense de navegación sobre el San Juan, “con naves de guerra o destinadas al servicio fiscal”. El fallo se produjo el 22 marzo de 1888, reconociendo válido el Tratado y la imposibilidad de Costa Rica de navegar con embarcaciones de guerra el río, pero sí de servicio fiscal; además, que el río Colorado no era parte del límite; que Nicaragua debía consultar a Costa Rica sobre concesiones canaleras. El 23 de marzo de 1888 Nicaragua firma nuevamente una concesión canalera, contra la cual Costa Rica protesta el 14 de mayo y el 2 de noviembre. En julio Nicaragua había firmado una nueva contrata con Costa Rica, ratificada por Costa Rica el 9 de agosto, la que fue rechazada por el gobierno nicaragüense, por lo que el 10 de enero de 1889 se firma la Convención de Arbitraje Urtecho-Jiménez, solicitando un nuevo arbitraje estadounidense, que fracasó. Hasta 1893 los Estados Unidos intentaron construir el canal. Del Fallo Cleveland se desprendió el necesario amojonamiento y la demarcación fronteriza. Así se firmó el Tratado Guerra-Castro (1890, 23 de diciembre), sin avanzar, por lo que tuvo que firmarse una Convención, el 27 de marzo de 1896, Matus-Pacheco. En setiembre se inicia el proceso de amojonamiento de columnas de piedra debidamente numeradas y distanciadas a un kilómetro una de otra, bajo la supervisión del delegado norteamericano Edward Porter Alexander. Declaró “la línea exacta de división entre la jurisdicción de los dos países, el borde de las aguas sobre la margen derecha, cuando el río se halla en su estado ordinario”; “que toda porción de las aguas del río está en jurisdicción de Nicaragua”, como las de tierra de la margen derecha en jurisdicción costarricense. Por el Laudo Alexander de 1898 se estableció que si el río se movía naturalmente la frontera lo haría de igual manera en su nueva margen. El 5 de febrero de 1900 Estados Unidos e Inglaterra firman una convención suplementaria del Clayton-Bulwer, que sustituye la Convención original arrogándose el “derecho de uso del canal para su defensa y para el mantenimiento del orden público”. En diciembre los Estados Unidos firma protocolos idénticos en contenido con Nicaragua y Costa Rica, para entrar en las negociaciones canaleras. En 1901 Inglaterra con el tratado Hay-Pauncefote renuncia a su sueño canalero en el San Juan. En 1901 Estados Unidos y Nicaragua firman otro Protocolo canalero (Sánchez-Merry) que da “en arriendo perpetuo” el derecho exclusivo de construir un canal, a cambio de seis millones de pesos oro, el que abarcaría “toda el área de tierra y agua situada a cada uno de los lados hasta la distancia de tres millas del centro, hasta donde pueda prestar su asentimiento Nicaragua”. Costa Rica recibiría millón y medio de dólares por las concesiones otorgadas, canal que estaría regido por la Convención de Constantinopla, de 29 de octubre de 1898. Este tratado lo rechazó el Senado norteamericano.

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El 12 de junio de 1902 Roosevelt aprobó la ley que autorizó construir el canal de Panamá, poniendo fin al interés canalero entre Nicaragua y Costa Rica, reservándose “el control perpetuo del territorio necesario de Costa Rica y Nicaragua... para la construcción, mantenimiento, operación y protección de un canal que conecte el mar Caribe con el océano Pacífico que es comúnmente conocido la Ruta de Nicaragua”. Bajo el protectorado norteamericano de Nicaragua se firma el Tratado Chamorro-Weizel, que Costa Rica protesta ante Estados Unidos y Nicaragua puesto que violaba el Tratado de 1858 y el Fallo Cleveland. El Tratado Bryan-Chamorro generó iguales protestas. Junto con El Salvador, Costa Rica acudió a la Corte Centroamericana de Justicia, pidiéndolo declarar violatorio de los tratados suscritos con Nicaragua. El 1º de mayo de 1916 la Corte admitió la demanda. Nicaragua no contestó hasta 1º de agosto señalando que era una opción para contratar la apertura de un canal y que en su oportunidad se firmaría el Tratado. El 30 de setiembre la Corte obliga a Nicaragua a oír a Costa Rica acerca de los inconvenientes de dicho Tratado y no se pronuncia sobre el Tratado Bryan-Chamorro porque Estados Unidos no era parte de la jurisdicción de la Corte. La Corte estableció que “Costa Rica tiene en el San Juan, para objeto de comercio, los derechos permanentes de libre navegación”. Al colocar a Costa Rica en una condición de derecho real de uso, perpetuo e inalterable, le dio a Costa Rica el goce pleno del dominio útil de la parte correspondiente del río San Juan. Igualmente, reconoció la Corte que los derechos de Costa Rica se “confunden con las facultades soberanas del sumo imperium”; es decir derechos comunes e iguales en la navegación del río San Juan. También la Corte reconoció que la navegación comercial es una “amplia facultad de tránsito y de comercio”, con lo cual modifica el Tratado de 1858 y el Laudo Cleveland. Ante la protesta de Nicaragua, la Corte se dirigió a los gobiernos de Centroamérica el 14 de julio y el 20 de setiembre de 1917 solicitando apoyo moral para que Nicaragua respete la decisión. Todos apoyaron a la Corte, pero sin acciones concretas. En 1921, en la reunión plenipotenciaria centroamericana, en San José, Nicaragua condicionó su aprobación al Pacto de la Unión, a que se aceptara el Tratado Bryan-Chamorro y se retiran. En 1923, Costa Rica y Estados Unidos firman el 1º de febrero, el Protocolo Oreamuno-Hugues, sobre el canal, pero no se ratifica por ninguno de los países. En 1939 Anastasio Somoza García propone, en lugar de la construcción del canal, “la canalización del San Juan”. En 1939 Somoza en Estados Unidos habló con el Presidente Roosevelt para ¨constitucionalizar" el Tratado Bryan Chamorro. En 1940, Costa Rica y Nicaragua firman el tratado Cordero Reyes-Zúñiga Montufar para “la canalización del río San Juan”, proyecto que abandona Nicaragua, pero en el cual Nicaragua aceptaba la libre navegación de Costa Rica en el río hasta el lago. En 1964 el Congreso nicaragüense solicita abrogar el tratado Bryan-Chamorro, lo cual se logra en 1967. En 1974, los vicecancilleres de Costa Rica y Nicaragua, Víctor Hugo Román e Iván René López firmaron el documento para iniciar la explotación conjunta para la canalización conjunta del río San Juan.

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En el San Juan hay tiburones.
Por Arnoldo Mora. Hace algunas semanas tuve una impactante experiencia. Fui invitado por la Cancillería de Brasil a participar en la V Conferencia sobre POLITICA EXTERIOR Y EXTRANJERA DE BRASIL EN EL MUNDO QUE VIENE, como se denominaba este importante evento, organizado por el Instituto de Investigaciones de Itamaraty. Por desgracia, a mi regreso (¿aviones?¿aeropuertos?) contraje una infección que me afectó seriamente los pulmones. Dichosamente he podido recuperarme y paulatinamente he ido volviendo a mis quehaceres cotidianos. Pensaba volcar sobre el papel algunas reflexiones en torno a lo vivido en ese encuentro en Río y mis impresiones sobre el ambiente político brasileño, pero la sorpresiva y desgraciada crisis, causada por las amenazantes provocaciones del tándem Ortega-Pastora, me obligan, como a todos los costarricenses, a dirigir con angustia la mirada hacia el río San Juan donde, contrariamente a lo que opinaba nuestro gran novelista Fabián Dobles, se mueven amenazantes tiburones. Brasil quedará para más tarde. Los conflictos con Nicaragua, cualquiera sea el gobierno de turno, tanto allá como aquí, no son nuevos. Tengo la impresión de que en Managua nunca se ha aceptado la manera como se solucionó, desde el punto de vista del derecho internacional, el litigio en torno a los límites entre ambos países. La reacción de un lado y de otro ha sido frecuentemente discordante y no pocas veces, como es el caso actual, provocador y brutal de parte de nuestros vecinos. Políticamente Nicaragua siempre ha estado dividida. Por esta razón, sus gobiernos buscan una causa más que los una como nación. Por eso se recurre al litigio fronterizo (no solo con Costa Rica, sino con otros vecinos como Colombia) como pretexto patriotero. Costa Rica se ha convertido en un problema interno de Nicaragua. La táctica de Costa Rica de ignorar esa realidad no ha dado resultados. Hoy estamos en el ojo de la tormenta. La confrontación entre fuerzas socio-políticas irreconciliables al interior de su propio país (Nicaragua), ha generado un vacío de poder que las invasiones yanquis han tratado de llenar, con el agravante de que Nicaragua no ha podido consolidarse como Estado nacional. En contraste, Costa Rica forjó el Estado nacional en el siglo pasado, alfabetizó con los liberales al pueblo, con la Generación del Olimpo creó el Estado de Derecho y con los reformadores de los 40 construyó el Estado social y democrático. Ahora la lucha por darle una dimensión ecológica y lanzarse a la revolución científico-tecnológica que nos abra al siglo XXI. Por eso, frente a este conflicto, Costa Rica debe ser fiel a sus mejores valores y firme en sus legítimas reivindicaciones territoriales dentro del marco del derecho internacional. Debemos apoyar al gobierno constitucional de la República. Pero más allá de eso, debemos pensar, como ha hecho Brasil, en convertir nuestra política exterior en una política de Estado. Todo lo anterior, lo he dicho como ciudadano costarricense. Pero como persona individual, no puedo ocultar la profunda indignación que me causa la infamia que el actual gobierno nicaragüense le ha inferido a nuestro pueblo. Mi familia y yo, nos entregamos a la solidaridad durante las décadas de los setenta y ochenta con todos los pueblos, tanto del Cono Sur como de la región centroamericana. Lo hicimos corriendo riesgos personales pero sin cálculo alguno. Hoy sentimos que la mano que extendimos solo recibe como respuesta gestos de arrogancia henchidos de violencia. Pero confío en que el pueblo costarricense dará una muestra más de civismo y entereza. Como en 1856, debemos convertir este desafío en un peldaño que nos haga mejorar en nuestros valores democráticos con el apoyo de la comunidad internacional.

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La carambola (fallida) de Ortega
COLUMNA DE JOSE MELENDEZ
SAN JOSÉ, Costa Rica - ¿Cuál es el objetivo del presidente nicaragüense, Daniel Ortega, de pretender involucrar a terceros países, como Colombia y Estados Unidos, en el lío fronterizo entre Costa Rica y Nicaragua? El 2 de noviembre, en medio del agravamiento del problema bilateral, Ortega acusó a Colombia de fomentar los intereses “expansionistas” costarricenses de ampliar sus dominios y de adueñarse del limítrofe río San Juan, cuya soberanía nicaragüense es reconocida por San José y aseguró que Bogotá impulsó tratados de delimitación marítima con Costa Rica y Honduras para irle restando territorio a Nicaragua. ¿Qué busca Ortega, que Venezuela reaccione y se ponga abierta y decididamente a su lado, con todo su poder bélico? ¿Es consciente el presidente nicaragüense de que la situación es muy sensible y que lo peor que puede ocurrir es que factores extrarregionales se inserten en un pleito que, sin la menor duda, es estrictamente bilateral aunque de inquietud internacional? Sin embargo, es notable destacar que mientras Ortega se instalaba ante micrófonos y cámaras de televisión en Managua, acompañado de generales del Ejército y comisionados de la Policía de Nicaragua, para desplegar su ataque contra Costa Rica y Colombia, en Caracas ocurría un hecho de notable distensión política. Ese mismo día, los presidentes de Colombia, Juan Manuel Santos, y de Venezuela, Hugo Chávez, se sentaron a dialogar en la capital venezolana y, pese a todas sus profundas diferencias, abrieron una nueva etapa en sus relaciones bilaterales, para conducirlas en paz y reglas de cooperación. A diferencia de épocas recientes, en las que Chávez recurrió a la estridencia, es notable que el gobernante venezolano haya optado por el silencio (hasta ahora) en torno a la situación, pese a las amenazas expansionistas de Bogotá y San José denunciadas por Ortega. Con este escenario diplomático, poner a pelear a Colombia como uno de los principales aliados de Costa Rica en América Latina y a Venezuela que es el más importante y clave socio latinoamericano de Nicaragua por un grave disgusto en una frontera en Centroamérica, no tiene cabida en las actuales condiciones geopolíticas. Es decir, ni Santos y ni Chávez, que ya acumulan suficientes barullos internos, parecen dispuestos en estos momentos a lanzarse a una aventura bélica y arrastrar a sus países a un diferendo en el que, cuestiones coyunturales aparte, nada tienen que hacer. El sábado 6 de noviembre, la presidenta de Costa Rica, Laura Chinchilla, recibió en San José al secretario general de la Organización de Estados Americanos, José Miguel Insulza, quien despliega una tarea diplomática para buscar un arreglo. Ese día, le pedí a la presidenta su criterio sobre la acusación de Ortega de que el origen de la actual turbulencia San José-Managua es que Colombia está alimentando los intereses expansionistas de Costa Rica en el San Juan. “No es justo meter a otras naciones”, me dijo Chinchilla, porque es un caso “solo entre Nicaragua y Costa Rica”. La gobernante reveló que en los últimos días conversó con presidentes latinoamericanos, para explicarles la posición costarricense y porque Costa Rica está esperando que el sistema interamericano funcione (o no le falle). “No es apropiado meter a otras naciones”, recalcó. No obstante, Ortega mantuvo su discurso y lo reiteró ese mismo día por la noche, al recibir en Managua a Insulza. Ortega le dijo que le preocupa que Costa Rica “esté tratando de escalar las

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diferencias entre las dos naciones, provocando que puedan interferir terceros países”, informó La Voz del Sandinismo, medio cibernético del aparato de propaganda del Frente Sandinista de Liberación Nacional, el partido de gobierno en Nicaragua. En un despacho periodístico desde Managua, la Agencia Francesa de Prensa (AFP) comunicó en la tarde del 7 de noviembre que el FSLN “ha informado a través de sus medios de comunicación a sus bases, el temor de que Estados Unidos aproveche el conflicto para asentar una base militar en Costa Rica, cerca de la frontera con Nicaragua”. Más allá del lanzamiento de una noticia, sin preocuparse por confirmarla o, al menos, contrastarla con la otra parte, lo que es evidente es que Ortega y su prensa afín siguen empeñados en atribuir un rango geopolítico a un asunto de demarcación de una frontera. En este panorama, es válido repasar hechos y antecedentes: ++ El 21 de octubre pasado, Costa Rica denunció que tropas de Nicaragua que dragan el San Juan, invadieron Isla Calero, en el sector nororiental de territorio costarricense, agredieron a pobladores, lanzaron los residuos de su trabajo a este país, talaron unos 2.500 metros cuadrados de terrenos y árboles y causaron un daño ambiental. Costa Rica, que eliminó su ejército desde 1948, movilizó fuerzas policiales a la zona. Poco después, Managua negó los hechos, respondió que fueron “tropas de las fuerzas armadas” costarricenses las que ingresaron a Nicaragua y recalcó que sus soldados se encontraban en suelo nicaragüense. La operación dragado es financiada en parte por Chávez y su Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), que en los últimos años se consolidó como la principal expresión política y económica del bloque anti–Washington integrado por Cuba, Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, Dominica, San Vicente y las Granadinas y Antigua y Barbuda. El dragado es dirigido por Edén Pastora, el famoso “Comandante Cero” de la guerrilla sandinista que así como sirvió a los intereses de Cuba y la Unión Soviética a finales de la década de 1970, como figura del FSLN en su lucha contra la dictadura somocista, también se puso a las órdenes de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y de la administración Reagan para combatir después, en el decenio de 1980 y desde sus bases en Costa Rica, a Ortega y sus demás ex-compañeros de armas, con los que se reconcilió en los últimos años. ++ El primero de noviembre, Costa Rica denunció que ese día probó, mediante un reconocimiento aéreo y con fotografías y filmaciones, que el Ejército de Nicaragua volvió a violar suelo costarricense, al incursionar de nuevo a Isla Calero, instalar una base e izar una bandera nicaragüense. San José demandó el inmediato regreso de las tropas a Nicaragua y reafirmó su apego a la solución pacífica del pleito, pero alertó que los soldados nicaragüenses están en actitud hostil. ++ El 2 de noviembre, Ortega involucró a Colombia en la pugna y anunció que llevaría la pelea a la Corte Internacional de Justicia de La Haya (CIJ), sin importar lo que puede definir la OEA. El gobernante también aludió a la disputa marítima y territorial entre Bogotá y Managua que desde 2001 se dirime en la CIJ y en el que recientemente Costa Rica pidió intervenir como Estado “no parte” y Honduras como “parte”. Por lo demás, el mandatario desconoció todas las acusaciones costarricenses y replicó que sus soldados nunca violaron suelo de Costa Rica y que están en tierras de Nicaragua. ++ El 3 de noviembre, Costa Rica denunció la crisis en sesión especial de la OEA y pidió el envío de una comitiva del organismo interamericano a la frontera. Nicaragua desmintió que sus tropas hubieran invadido Costa Rica, ratificó que sus soldados permanecen en suelo nicaragüense, se negó

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a ordenar el retiro de los efectivos militares de Isla Calero y rechazó el envío de la misión. La OEA decidió enviar a Insulza al frente de una delegación del organismo interamericano a conversar con los dos gobiernos, para promover un acuerdo pacífico. ++ Insulza arribó la noche del 5 de noviembre a San José y al día siguiente viajó a Managua, tras dialogar con el gobierno costarricense. El 7 en la mañana, acompañado de autoridades nicaragüenses, sobrevoló el sector de Isla Calero y por la tarde viajó de Managua a San José. El 8 en la mañana, en compañía de autoridades costarricenses, sobrevoló la Isla. El secretario general se ha negado a emitir juicios previos, ya que este martes 9 deberá entregar un informe al Consejo Permanente de la OEA, en Washington. La realidad es que la vía diplomática avanza, a la espera de que Insulza rinda cuentas. Pero mientras tanto, falló la estrategia de Ortega, que buscaba que su bola roja golpeara a la blanca y a la amarilla en un solo lance del juego (o a Bogotá y a Caracas) para lograr carambola. La frontera Costa Rica -Nicaragua sufre de un profundo retraso socioeconómico y ya es hora de que las disputas sean por progreso y desarrollo y no por un despliegue de tropas, con su dosis de matonismo e irrespeto.

La flaca memoria de Edén Pastora
Las recientes declaraciones de Edén Pastora en la televisión nicaragüense cuando se refiere a nuestra fuerza pública como las fuerzas armadas costarricenses, que invadieron Nicaragua, trae a mi memoria la gesta histórica que el pueblo de Costa Rica vivió, -una vez más- apoyando al sufrido hermano pueblo de Nicaragua durante la guerra Sandinista contra el Dictador Somoza. Usted sabe muy bien, que jamás, jamás esa guerra se habría ganado como se ganó, sin el frente sur, apoyado desde todo punto de vista, por el pueblo de Costa Rica. Ya se le olvidó cuando vivía en el Barrio Los Ángeles en Cartago y sus vecinos lo apoyan hasta con la comida que se llevaba a la boca. Allí si eran sus hermanos costarricenses, solidarizándose con su causa. Olvidó también como usted y sus hombres entraban y salían por la frontera norte nuestra- su frente Sur- como Pedro por su casa, para descansar, protegerse de la Guardia Nacional. Se le olvidó y a su amigo Daniel Ortega también, las múltiples casas de seguridad que cientos de costarricenses prestaron para la recuperación de sus hombres y de nicaragüenses heridos en la guerra de liberación. ¿Se le olvidó, como nos convertimos en país receptor y despachador de armas, que eran necesarias para la revolución Sandinista? ¿Se recuerda que los colegas del Hospital México, le salvaron la vida por el atentado de la Penca? Se le olvidaron, desde luego, los pertrechos que siempre recibió del pueblo de Costa Rica, que organizo ferias, bailes, rifas, conciertos y toda clase de actividades para recoger dinero y otros, y entregarlos para hacer una realidad el derrocamiento de Somoza. Fueron millones de colones. Como estudiante de medicina en esa época, presencié cientos y cientos y cientos de pacientes nicaragüenses atendidos, operados y recuperados en toda la red de la seguridad social, que los atendió amorosamente, a nadie se le negó una cama, ni atención médica, pero sobre todo GRATUITAMENTE para ustedes, nosotros como pueblo, gustosamente, pagando lo que eso costaba. ¿Y los que venían con leishmaniasis de montaña a curarse aquí? Yo los vi. Yo los conocí. Yo los recuerdo.

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Aquí se protegió y se educó a cientos de jóvenes adolescentes que vinieron huyendo, porque de lo contrario se los habrían llevado forzados, al ejército Sandinista, de su otrora gran enemigo Daniel Ortega, para luchar contra “La Contra” o sea usted. ¿Ya se le olvido los dineritos que recibía de la CIA? Traducción libre, del libro “Hostile Acts,US Policy in Costa Rica in the 1980s”. Pág. 235 y adelante “Pastora era el comandante militar y Robelo el líder político, ambos se les exigía que presentaran detalle de los costos al jefe de la CIA con vouchers de comida, alquileres, salarios, materiales de oficina, vehículos, aeroplanos, equipo militar, y tal. Los oficiales de la contra usaban bromear que esta es la "única organización guerrillera en el mundo con un sistema de contabilidad corporativa." Come hoy, en el mismo plato de Ortega, pero a mí no se olvidan sus palabras de desprecio y recriminación, en mi presencia, en casa de un amigo mutuo, en los cerros de Aserrí, en los años 90s, cuando usted hacía referencia a la piñata, a la repartición, a la traición de Daniel Ortega, Tomás Borge y todo el resto, y que de la noche a la mañana resultaron muy adinerados. De la gesta histórica de su pueblo donde murieron miles y miles, para seguir en lo mismo y solo cambiar de amo. Si mi memoria no me falla, trabajaba en esa época, como pescador en aguas costarricenses para comer. Hizo esa noche una referencia de cómo “cuando a uno ya le salen canas en….., ya no se cambia, ni se traicionan los ideales”. ¡A tiempos aquellos! Usted se olvida rápido, yo no. También recuerdo a su amigo Daniel Ortega en New York, con sus anteojos Ray Ban de oro, y el carisísimo hotel que se pagaba con el hambre de su pueblo. ¿Cuáles serán hoy sus intenciones, que pretende usted con esas declaraciones? ¿Con quién trata de redimirse? Usted lo que siempre ha querido es ser presidente de Nicaragua y cree que robándose un poco de tierra en Costa Rica, su gente se volverá en adoración para usted. Es un showman pasado de moda, que se vende hoy a quien le quito el protagonismo de guerrillero, además humillado por Tomás Borgue, en el segundo año del gobierno Sandinista, en la Plaza de la Revolución; ¿También se le olvido? Hasta Nora María Téllez que fue entonces tan o más valiente que usted, lo ignora. A usted ya nadie le cree. Esta tierra, que hoy cataloga “como invasora”, no solo le salvó la vida sino que le dio de comer por años. Es que la relación con Nicaragua, la solidaridad con este pueblo es de hace más de dos siglos. Recuerdo a Carlos Fonseca Amador y los muchos, muchos amigos en Costa Rica que siempre le ayudaron. Sabemos distinguir que: una cosa es el pueblo, y otra sus gobernantes. Flaca memoria tiene, y poco agradecido es. Aquí le decimos: "perro que come perro, no es buen perro. ¡Sálgase ya de Isla Calero, nadie lo invitó a Costa Rica! Lisbeth Quesada Tristán Ex Defensora de los Habitantes de la República

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VII. PRENSA DE CENTROAMERICA INFORMA SOBRE EL CONFLICTO TICO-NICA
Artículos del 20 al 23 de octubre, 2010.

1. NICARAGUA
- DIARIO LA PRENSA Ministro tico desmiente a finquero sobre presencia de militares nicas

Gobierno tico afirma haber encontrado destrucción en humedal limítrofe con Nicaragua
Por Josué Bravo, CORRESPONSAL / COSTA RICA El contingente de policías equipados con ametralladoras que Costa Rica despachó a la frontera con Nicaragua, no encontró a ningún militar nicaragüense en la margen sur del río San Juan, tal y como lo había denunciado un finquero costarricense.“No encontramos presencia de efectivos del ejército nicaragüense en el suelo nacional, ni lugareños que denunciaran irregularidades”, declaró anoche el Ministro de Seguridad Pública, José María Tijerino. Desde la madrugada del viernes, el Ministerio de Seguridad desplazó a la zona fronteriza unos 70 oficiales que portaban fusiles M-16 y ametralladoras M-60, con el objetivo de “resguardar la soberanía” y verificar en sitio las denuncias de supuesta invasión nicaragüense a territorio tica. La supuesta presencia de militares nicaragüenses fue uno de los motivos que provocaron el inusual desplazamiento, así como probables daños ambientales a suelo costarricense. Tras el primer día de inspección, en el que participó un fiscal del Ministerio Público, funcionarios ambientales y de cancillería; Tijerino determinó que no se encontraron oficiales del Ejército de Nicaragua y aclaró que la situación en esa zona “actualmente la situación es de normalidad”. Tijerino sí asegura que hay daños ambientales un humedal de unos 2,500 metros cuadrados; pues se observó desechos que probablemente son parte del dragado del San Juan, tala de árboles y señas de que tubería de la draga habría estado en suelo costarricense. Ahora el conflicto que alarmó más a Costa Rica que a Nicaragua y reavivó algunos sentimientos xenófobos; da un giro hacia lo legal porque la fiscalía costarricense planteará una denuncia penal en tribunales locales por daños a su medio ambiente. Se desconoce contra quién será la denuncia, mientras que en el plano diplomático la cancillería costarricense espera respuesta de una carta de protesta enviada a Managua. También el finquero Marco Reyes, dueño de Finca Aragón, asegura que presentará una denuncia penal por daños a la propiedad contra Edén Pastora, responsable del dragado en el río nicaragüense. - NUEVO DIARIO

Ticos militarizan frontera
SIXTO VALLADARES y JOSÉ ADÁN SILVA 22/10/2010 * Desplazamiento con armas de grueso calibre a la zona donde se realiza el dragado en río San Juan * Baterías de medios costarricenses contra figura de Edén Pastora, Nicaragua minimiza el tema y continúa dragado * Ejército de Nicaragua niega incursiones y dice que personal del Destacamento Militar Sur es suficiente para garantizar la seguridad en la zona

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El gobierno de Costa Rica reaccionó con un inusual envío y desplazamiento de “policías” armados a la frontera con Nicaragua, bajo el alegato de que las labores de dragado del Río San Juan violan la soberanía costarricense, mientras la administración de Managua minimizó la agresiva demostración de protesta del país vecino del sur. El Ministerio de Seguridad Pública de Costa Rica envió ayer un contingente de 70 hombres portando armas de grueso calibre a territorio fronterizo del norte, en un despliegue poco visto de la Fuerza Pública en muchísimos años. Los oficiales portaban vestimenta militar con cadenas de tiros al hombro, en un acto trasmitido en vivo por canales y medios de prensa locales desde el aeropuerto Juan Santamaría, de donde partieron varios vuelos de la aeronave bimotor Caribú, MSP002. Los “policías” con uniformes de camuflaje, cascos de guerra, fusiles M-16 y ametralladoras M-60, fueron despachados desde San José a la zona fronteriza donde Nicaragua realiza el dragado del lecho del San Juan desde el lunes. Costa Rica disolvió su Ejército en 1948 y es la primera vez, desde los años 80, cuando Nicaragua se debatía en una guerra civil, que hace tales demostraciones de fuerza. El objetivo del despliegue, dijo el Ministro de Seguridad, José María Tijerino, es “resguardar la soberanía y garantizar la paz y tranquilidad de los habitantes”, según declaraciones brindadas a medios locales. Este nuevo conflicto entre Costa Rica y Nicaragua se origina por la denuncia del finquero costarricense Marco Reyes, quien asegura que a inicios de octubre Edén Pastora, a cargo del dragado, y acompañado de efectivos del Ejército de Nicaragua, se habían tomado su finca para dragarla. La finca se ubica, según él, en territorio costarricense, cerca de la desembocadura del río San Juan, en el Atlántico, en zonas protegidas que pertenecen al Estado costarricense, pero que Vargas administra por ley. El funcionario costarricense dijo que tras sobrevolar la zona, se logró tomar imágenes aéreas que indican que una draga está botando sedimento en la rivera que le pertenece a Costa Rica. El Ministerio de Relaciones Exteriores de Costa Rica envió una enérgica protesta al canciller Samuel Santos, en la cual demandan textualmente el cese de las acciones de dragado. La nota de protesta “El Gobierno de Costa Rica ha podido constatar que ligado a las labores de dragado que se están realizando en una posición ubicada contiguo a la ribera costarricense en el río San Juan, el sedimento está siendo expulsado y depositado en suelo costarricense a través de una tubería que ingresa al interior de dicha finca”, dice la nota. “El gobierno de Costa Rica cuenta con la prueba que respalda esta afirmación. Estos hechos constituyen una violación inaceptable de la soberanía costarricense. Más aún, según las denuncias, aparentemente el señor Edén Pastora Gómez en compañía de otras personas, ha incursionado en la Finca Aragón e incluso ha realizado acciones en contra de los habitantes de la zona y sus posesiones”, agrega.

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“En virtud de lo anterior, el Gobierno de Costa Rica presenta su más enérgica protesta ante el Gobierno de Nicaragua por los hechos antes descritos, y demanda el cese inmediato de cualquier acción o actividad que afecte territorio costarricense o sus habitantes, que lesione la soberanía nacional o que cause daños ecológicos a su territorio”, señala el texto. “Asimismo, el Gobierno de Costa Rica solicita al Gobierno de Nicaragua seguridades de que hechos como los expuestos no se repetirán”, culmina el reclamo. Por su parte, la presidenta Laura Chinchilla dijo a periodistas de su país que los policías iban a labores preventivas de vigilancia y no consideraba su traslado como una provocación a Nicaragua. “Queremos aclarar todo con seriedad y garantizarnos que los trabajos que hace Nicaragua, con todo derecho en su territorio, no tengan impacto negativo en el lado nuestro”, agregó. Contrario a la reacción de Costa Rica, las autoridades nicaragüenses se mostraron más prudentes, negaron las acusaciones y minimizaron los hechos. Ejército niega señalamientos El Ejército de Nicaragua, a través del mayor general Oscar Balladares, jefe del Estado Mayor General, desmintió las acusaciones costarricense y negó haber incursionado en suelo del país vecino. “El Ejército de Nicaragua nunca lo ha hecho, y nunca tampoco incursionará en territorio de país vecino alguno, en primer lugar por mandato de ley, el Ejército de Nicaragua es una institución seria, responsable y ha estado siempre apegada a lo que la ley le manda”, expresó. Dijo que en la frontera sur del país, lo “único extraordinario” que existe “es la decisión del gobierno del presidente de la República, de proceder a iniciar la limpieza del río San Juan”, proceso a cargo del ex comandante guerrillero Edén Pastora. “El Ejército de Nicaragua, por órdenes del jefe supremo, el Presidente de la República (Daniel Ortega) está apoyando en cuanto a la seguridad del proceso de limpieza”, dijo. Según el segundo jefe al mando del Ejército de Nicaragua, la presencia militar nicaragüense en la zona existe desde la fundación del cuerpo castrense, hace 31 años. “No movilizaremos tropas” Respondió que no reaccionará de manera similar que las autoridades costarricenses, movilizando más tropas a la zona fronteriza: “Ahí no hay nada en disputa, ni hay mal entendido, ni controversia alguna que nosotros consideremos necesario para aumentar los dispositivos”, reafirmó. Según él, el Destacamento Militar Sur seguirá operando normalmente, con los mismos componentes militares que se componen de más de 300 efectivos, patrullas navales y medios terrestres. Por su parte, el vicecanciller de Nicaragua, Manuel Coronel Kautz, alegó desconocimiento de que el gobierno haya recibido una protesta de Costa Rica por supuestas incursiones militares en su territorio. Aseguró que las relaciones bilaterales se mantienen estables.

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En entrevista telefónica con el Canal 12, Coronel desmintió declaraciones de la cancillera costarricense en funciones, Marta Núñez, quien dijo que su gobierno envió ayer una nota de protesta a la Cancillería de Managua. “No hemos recibido ninguna carta de protesta”, dijo el alto funcionario. “No tenemos ningún problema con Costa Rica”, enfatizó.

Pastora dice que dragan territorio nica
El funcionario a cargo de la obra de dragado, Edén Pastora, reiteró en Managua que las acciones se hacen en territorio nicaragüense y que la finca que desde San José reclaman como costarricense, está en territorio nicaragüense. Alegó que él como responsable del proyecto de dragado del río San Juan y el Ejército de Nicaragua en la zona, se han apegado al Laudo Cleveland, “aunque los ticos no lo aceptan”. Hace dos años la Corte Internacional de Justicia de La Haya resolvió que el Río San Juan es de Nicaragua y Costa Rica tiene derecho a transitarlo en una zona determinada. Extrañamente, el gobierno de Nicaragua, que se caracteriza por un nacionalismo ferviente y que estila defender a tribuna abierta su soberanía, ha minimizado el caso y no lo ha reportado en sus portales de noticias, restando importancia al tema y retransmitiendo a cada momento el discurso grabado del presidente Ortega ordenando el dragado. Caso contrario, en Costa Rica la figura de Pastora, quien posee la nacionalidad costarricense, ha estado en el ojo de la tormenta desde los medios digitales y electrónicos, donde se le recuerda su pasado guerrillero, sus acciones armadas desde ese país contra la Nicaragua sandinista de los años ochenta, así como su participación en el atentado de La Penca en 1984, cuando varios periodistas murieron y resultaron heridos cuando estalló una bomba dirigida a matar al ahora funcionario de Ortega. El Ministro de Seguridad Pública del vecino país, José María Tijerino, desautorizó a Pastora como un vocero o interlocutor válido del gobierno de Nicaragua para esclarecer las denuncias de una invasión en una finca del lado tico y de estar depositando sedimentos del río en territorio de ese país.

“Pastora, agresor y bucanero”
El ex vicecanciller y ex embajador tico en Managua, Rodrigo Carreras, también calificó a Edén Pastora como “un nacionalista” que “con sus acciones se convirtió en un agresor y bucanero”. En entrevista al Canal 11 local, dijo que la presencia de Pastora en el San Juan, por su antepasado político, era inquietante, al considerar que el ex guerrillero actúa “agresivamente”. La Nación de Costa Rica, el diario más influyente del país del sur de Centroamérica, dedicó en su edición digital un reportaje sobre la trayectoria del ex guerrillero, que tituló así: “Dragado del San Juan revive protagonismo perdido de Pastora”. En el texto se emiten opiniones negativas del ex militar. “Acciones como la que está haciendo en el río San Juan le dan cierta notoriedad a un individuo sin relevancia política, que nunca ha podido

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construir una base financiera propia. Le están dando la oportunidad de tener algún protagonismo”, aseguró Constantino Urcuyo, analista y politólogo. “Él es una persona que permite que un tema polémico entre ambas regiones se politice y más aún sabiendo que el río San Juan exacerba los ánimos nacionalistas entre Costa Rica y Nicaragua. Si se quisiera tener relaciones tranquilas entre ambos países, hay que elegir a alguien con otro tipo de perfil”, dijo Nuria Marín, también politóloga. (Con colaboración de Matilde Córdoba y Christian Marenco). Riosanjuaneños sorprendidos por despliegue militar tico * No obstante, acusan la prepotencia y soberbia de Edén Pastora, el comisario de Daniel Ortega para el dragado del Río San Juan

TATIANA ROTHSCHUH
SAN CARLOS/RIO SAN JUAN Ciudadanos riosanjuaneños expresaron su confianza en que Nicaragua no ha violado la soberanía de Costa Rica con los trabajos del dragado necesario del río San Juan y dijeron sentirse sorprendidos por la reacción del Gobierno costarricense, por el despliegue militar en la zona fronteriza, por cuanto siempre han pregonado la política de resolver sus problemas por la vía diplomática. Los riosanjuaneños están atentos a las noticias generadas al respecto que les llegan principalmente a través de los medios de comunicación costarricenses, pues la misma política de comunicación del Gobierno de Ortega les limita a los medios oficialistas. “Me ha sorprendido la exagerada reacción de Costa Rica con el despliegue de patrullas militares, armadas y apertrechadas como si se tratara de un conflicto bélico, si bien han dicho que no tienen Ejército y resuelven sus diferencias por la vía diplomática, que hagan uso de los tratados y el derecho internacional que nos asiste, pero veo desmedida movilización militarista”, afirmó Henry Sandino, presidente de la Cámara de Turismo, (Canatur), del departamento de Río San Juan. A juicio de Sandino, “Nicaragua tiene derecho al dragado de su río, a limpiarlo de toda las sedimentación que durante muchos años nos ha lanzado Costa Rica, recuperar el caudal y las riberas del río que hemos perdido a través del tiempo y de acuerdo a la historia y nivel de anchura”. Para Sandino, no es de descartarse que Costa Rica pretenda generar un conflicto de la nada, precisamente cuando ha pedido junto a Honduras intervenir en el litigio con Colombia. “Alguna ganancia pretende sacar, como cuando nos demandó en La Haya por su derecho de navegación. La limpieza es para que ellos mismos puedan navegarlo”, agregó. Wilfredo Flores consideró que “no hay justificación para un despliegue de lo que en Costa Rica llaman fuerza pública. Debe haber otras razones, allí tenemos el proyecto minero Crucitas, que el gobierno tico mantiene como de interés público y conveniencia nacional. Eso sería la destrucción del río San Juan y lo vemos también queriendo meterse en el conflicto que se ventila en La Haya, con Colombia”. “Confirman prepotencia de Pastora”

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Flores dijo que si están molestos porque les están tirando la basura de la limpieza del San Juan, ¿Cuánta sedimentación, desperdicios y químicos nos han tirado del otro lado y todavía lo seguimos soportando en el refugio de vida silvestre Los Guatusos? Identificados con la imperante necesidad de dragar los 35 kilómetros del nicaragüense río San Juan, algunos pobladores de San Juan de Nicaragua llamaron vía telefónica a esta corresponsal, para decir que querían advertir al presidente Daniel Ortega que Edén Pastora con prepotencia y arrogancia, estaba pasando por encima del respeto a la propiedad privada y que debían haber dirimido la línea limítrofe para no verse envueltos en un conflicto con Costa Rica. Andrés Vargas, uno de los pobladores, explicó que a la inauguración del dragado los llevaron engañados, diciéndoles que podrían conversar con el Presidente, “pero sólo nos usaron para aparecer por la vía satelital. Allí queríamos decirle a Daniel que estamos de acuerdo con el dragado, pero no con Pastora, que está imponiendo su voluntad y la fuerza, y no nos dejaron hablar”. Sanjuaneños denunciaron que Pastora llegó a ofrecer la compra de la propiedad al dueño de la finca afectada, identificado como Marco Reyes, pero al negarse, le dijo que si no lo hacía perdería su propiedad, porque iba a empezar el dragado rompiendo el caño “a cualquier costo”.

2. GUATEMALA.
LA PRENSA LIBRE, 23/10/10 - Internacionales

Costa Rica denuncia incursión de Nicaragua
San José.- Costa Rica, que carece de Ejército, desplegó ayer policías fuertemente armados en la frontera con Nicaragua, un día después de denunciar una violación de su soberanía en el dragado del río San Juan, iniciado por Managua. San José presentó una protesta el jueves último al embajador de Nicaragua, Harold Rivas, y alegó que su país estaba arrojando sedimento extraído por el dragado del río en la margen costarricense, lo que afecta la “soberanía nacional”, en medio de versiones de prensa —no confirmadas oficialmente— de una incursión militar nicaragüense en territorio de Costa Rica. Setenta policías con uniformes de camuflaje, cascos de guerra, fusiles M-16 y ametralladoras M-60 fueron despachados desde San José a la zona fronteriza donde Nicaragua realiza el dragado del lecho del río San Juan desde el lunes recién pasado. “El asunto se está manejando con firmeza por parte del Gobierno”, dijo a los periodistas el ministro de Seguridad, José María Tijerino, aunque descartó que pueda haber una escalada. “Todo esto se va a canalizar por la vía diplomática que corresponde”, declaró la presidenta de Costa Rica, Laura Chinchilla. Por aparte, Nicaragua ha dicho que estos trabajos eliminarán el sedimento acumulado en el lecho, que dificulta la navegación en el río más caudaloso de Centroamérica.

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3. EL SALVADOR
(DIARIO EL MUNDO)

Refuerzan frontera con Nicaragua
Sábado 23 de Octubre de 2010 Nicaragua realiza dragado en el río San Juan Costa Rica envió ayer un contingente policial a una zona limítrofe con Nicaragua para garantizar el respeto a la soberanía, en el marco de denuncias de violaciones al territorio costarricense en las obras de dragado del nicaragüense Río San Juan. "Estamos enviando fuerzas policiales al sitio de los hechos en cumplimiento de los deberes que nos impone la Constitución que es resguardar la soberanía y garantizar la paz y tranquilidad de los habitantes", declaró ayer el ministro costarricense de Seguridad, José María Tijerino. El funcionario no reveló el número de efectivos, que viajaron vía aérea, pero aseguró que estarán en la zona "el tiempo que sea necesario para cumplir la misión" de "hacer presencia y garantizar que no se va a seguir afectando el territorio costarricense con las obras de dragado" del río limítrofe de soberanía nicaragüense, pero sobre el que Costa Rica tiene ciertos derechos de navegación. Según Costa Rica se ha comprobado la presencia de una draga anclada en el margen del río y de una tubería que ingresa en territorio costarricense.

4. HONDURAS
(PERIODICO LA PRENSA)

Sube de tono pleito fronterizo en CA
Costa Rica envió elementos policiales a la frontera con Nicaragua
22.10.10 - EFE: redaccion@laprensa.hn Costa Rica envió ayer un contingente policial a una zona limítrofe con Nicaragua para garantizar el respeto de la soberanía debido a las denuncias de violaciones del territorio costarricense en las obras de dragado del nicaragüense río San Juan. “Estamos enviando fuerzas policiales al sitio de los hechos en cumplimiento de los deberes que nos impone la Constitución, que son resguardar la soberanía y garantizar la paz y la tranquilidad de los habitantes”, declaró ayer al Canal 7 de Televisión el ministro costarricense de Seguridad, José María Tijerino. El funcionario no reveló el número de efectivos, que viajaron por la vía aérea, pero aseguró que estarán en la zona “el tiempo necesario para cumplir la misión” de “hacer presencia y garantizar que no se va a seguir afectando al territorio costarricense con las obras de dragado” del río limítrofe de soberanía nicaragüense, pero sobre el que Costa Rica tiene ciertos derechos de navegación.

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Tensión
Según Costa Rica, que envió el jueves una nota de protesta al Gobierno nicaragüense, se ha comprobado la presencia de una draga anclada en el margen del río y de una tubería que ingresa en territorio costarricense para depositar sedimentos. “Ese es territorio costarricense. Aparece como tal en las cartas geográficas nuestras como en las del Instituto Nacional de Estudios Territoriales de Nicaragua, de manera que no hay ninguna tierra de nadie”, expresó Tijerino. El ministro llamó a la calma, pues el Gobierno “está manejando con firmeza la situación”, pero “sin ánimos de escalar a otras dimensiones”. “Tenemos confianza en que prevalecerán la razón, la calma y la fraternidad entre los dos pueblos y que esto será un episodio sin mayores consecuencias”, expresó.

DIARIO EXTRA. PRISMA

EL JUEGO DE DISTRACCIONES DE DANIEL ORTEGA
Por William Gómez V. Esa frase muy utilizada de “ver el bosque y no el árbol”, o al tenor de las intenciones de quien la dice parafraseada “ver el árbol y no el bosque”, no me ha convencido mucho porque existe la diferencia entre “mirar” y “admirar”, entonces o “mira” el árbol o el bosque, o “admira” el todo. Pues bien, en el caso del actual presidente de Nicaragua, Daniel Ortega Saavedra, hay que “admirar” y con mucho cuidado todo lo que hace, porque no hay duda que es un estratega militar que supo pasar a lo político, entonces cada movimiento, manifestación o decisión que tome siempre trae algo más que un simple árbol o un bosque. Para ninguno de nosotros es un secreto que Daniel Ortega ha manoseado a placer la Constitución Política de Nicaragua con la venia de sus diputados, algunos de una oposición ficticia, de magistrados y otros que se van plegando a su poder poco a poco, ante la realidad que es el único con apoyo popular suficiente para manejar las riendas del país y la perpetuidad en el poder, que parece haberla consolidado. Tan evidente han sido sus manipulaciones al orden constitucional nicaragüense que incluso el periódico estadounidense "The Washington Post " la semana pasada protestó y denunció la pasividad de la Organización de Estados Americanos (OEA) ante la agresividad e irrespeto de Daniel Ortega, no solo a su propio país al variar la Constitución y otras leyes sino también en el ámbito internacional. Como parte del fundamento de esas denuncias, el mencionado periódico puso como ejemplo la manera en que la OEA “hipervigiló” el golpe de Estado en Honduras, hecho que contrasta sin discusión alguna con la pasividad o “vista gorda” con que ha vigilado la situación interna de Nicaragua.

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Pues bien, ahora con el polémico dragado del río San Juan con la finalidad de construir una represa, un finquero nacional denuncia que su propiedad, en suelo costarricense, fue invadida por personal nicaragüense que trabaja para el gobierno y que incluso le pegó a sus peones, dos de los cuales están desaparecidos. En el momento de escribir este comentario aún no se habían realizado las inspecciones en el o los lugares supuestamente invadidos por personal nicaragüense, sin embargo hago la acotación que puede ser uno de los movimientos del ajedrez político del presidente Ortega, que busca crear un gran escándalo internacional y asumir el “frente de batalla” diplomático para llegar a una solución con el aplauso de su pueblo, que se olvidará de sus manipulaciones internas y confiará en su figura para reelegirlo en los comicios por venir. Recordemos que ya no puede apelar al lema aquel de “El San Juan es nica” porque eso ya quedó claro en la Corte de La Haya, entonces hacer un incidente tomando como base el mismo objeto tradicional o histórico llama la atención de su pueblo y consolida su posición y ambición. Ante esto creo que lo ideal para Costa Rica es no caer en ese juego y en cambio pedir una comisión de la OEA para que supervise la situación y emita su veredicto, desde luego, no solo conformada por gobiernos prosandinistas.

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VlIl. ARTÍCULOS DE OPINION ESCRITOS EN LA PRENSA NICARAGÜENSE,
Nicaragua al borde de un desmadre
Por: Raúl Benoit Managua, 03 de noviembre, 2010 Aprovechando el rabo de paja que tiene la Iglesia católica en el mundo, los sandinistas gobernantes, vistos como traidores por muchos, desempolvaron supuestos escándalos sexuales de curas locales, para descalificar las críticas de los obispos ante lo que padece Nicaragua. La Iglesia está generando opinión con el fin de abrirle los ojos al pueblo engañado por Daniel Ortega y sus cómplices, quienes construyen un camino con el fin de perpetuarse en el poder, en lo que en realidad es un golpe de Estado manipulando leyes y usando partes frágiles de la democracia. El plan ha sido tejido con paciencia por el sandinismo, pero sin lugar a dudas en forma descarada, violando la Constitución y atropellando al que se atraviese. Comenzó en los comicios municipales de 2008 donde, según la oposición, hubo un “fraude masivo” en más de 40 de los 153 municipios. Siguió en enero de 2010, a través del “decretazo”, con el cual el gobierno destituyó alcaldes y funcionarios municipales y se prorrogaron los mandatos de funcionarios, entre magistrados del Consejo Electoral y de la Corte Suprema de Justicia. Así el Gobierno controla las instituciones clave para organizar y fiscalizar los comicios nacionales en noviembre de 2011. La decisión debió tomarse en la Asamblea Nacional con una mayoría cualificada del 60 por ciento de votos, pero cuando los opositores se reunieron para vetarla, simpatizantes pagados por el sandinismo gobernante bloquearon el acceso a este local y después atacaron el hotel donde intentaron sesionar los derrocados. Siguiendo el plan, en septiembre pasado, la Corte Suprema “embolsillada” por Ortega, dio vía libre con un polémico fallo, para que el Presidente buscara su reelección el próximo año; y la semana pasada, para rematar, Roberto Rivas, presidente del Consejo Supremo Electoral (CSE), convocó a las elecciones. Estrategias parecidas de controlar las instituciones con el propósito de no bajarse del sillón presidencial han sido empleadas por otros, incluyendo Hugo Chávez, el inventor de la revolución bolivariana, quien ejerce un dominio hipnotizador entre sus seguidores, prometiéndoles petrodólares de su pueblo. Ante las abominaciones jurídicas y constitucionales, los obispos, a través de la Conferencia Episcopal de Nicaragua, pusieron el grito en el cielo y advirtieron que Rivas debe irse y no ser reelecto como magistrado, porque no tiene credibilidad. En otras palabras no es digno de la confianza del pueblo. En respuesta, Rivas recordó un viejo caso de pederastia de un cura, que si bien no debe ser olvidado, escogió el momento equivocado para debatirlo.

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En esta batalla para salvar a Nicaragua, los obispos se enfrentan con gente ambiciosa que poco le importa el bienestar público. Daniel Ortega, un gobernante impopular, está llevando al país hacia una confrontación que podría provocar el derramamiento de sangre inocente. Mientras esto ocurre, el silencio cunde entre los vecinos y el resto del mundo, como si lo que estuviera pasando en el país centroamericano fueran hechos ajenos que no perjudican el destino y la estabilidad de la región, pero Nicaragua está al borde de un desmadre. El autor es periodista colombiano. www.raulbenoit.com

El NUEVO DIARIO Páginas de opinión semana del 15 al 19 de noviembre

¡Nicaragua, un río revuelto...!
No obstante, si algo me indigna es ver cómo Costa Rica aprovecha las obras de dragado en el Río San Juan para echarle más leña al fuego, pues con esta acción pretende evidenciar ante la Corte Interamericana de Justicia que somos un país conflictivo y esa mala imagen obviamente pesará a la hora de que se tome una decisión en el litigio que sostenemos con Colombia Letzira Sevilla Bolaños Puse stop a mis dedos para no teclear más artículos de opinión, pero al ver las negruzcas nubes que tapizan nuestro cielo salí de mi letargo, indignada por muchas cosas que nos están envolviendo en un halo de dolor y hasta con visos de conflictos internacionales. La madre naturaleza nos embate, las casas de muchos connacionales flotaron y se perdieron en el horizonte, la leptospirosis nos aterra, el narcotráfico penetra en las entrañas de nuestro país, el gallo pinto escasea porque los frijoles valen oro y por si fuera poco, la política sigue su curso nefasto. Recientemente, el Ministerio Público celebró sus diez años de existencia gritando a los cuatro vientos que acompañan a las víctimas. No obstante, unos días después del aniversario, un fiscal se convirtió en victimario de la víctima a la que supuestamente defendía. Hace algunos meses esgrimió argumentos que no dejaron lugar a dudas sobre la culpabilidad de Farinton Reyes en el caso de violación en perjuicio de Fátima Hernández. Ante el veredicto de culpabilidad, el condenado interpuso un recurso de apelación y se suponía que el abogado defensor demostraría que Reyes es inocente. Lo curioso del caso es que “don fiscal” se robó el protagonismo y contra-argumentó sus propios argumentos, al extremo de decir que no había elementos de prueba que fueran contundentes para estimar que Farinton es responsable. ¿Qué pasa en este país? Yo no soy juez para determinar si Reyes es culpable o inocente, lo que no me parece sensato es que la Fiscalía admita que después de hacer “un estudio muy a conciencia y con seriedad”, palabras textuales del fiscal, llegó a la conclusión de que “la prueba arroja que el joven no es responsable”.

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¿Acaso lo anterior se traduce en que los fiscales asisten a los juicios después de hacer estudios superficiales del expediente? ¿Acusan sin fundamento? ¿Condenan a inocentes por sus estudios someros? ¿Hay que apelar en todos los procesos para que puedan hacer “estudios a conciencia” y con seriedad? Por favor, no pueden darnos atole con el dedo. Como dije anteriormente no soy nadie para decir si es o no culpable el imputado, no obstante, como mujer no puedo negar que me llama sobremanera la atención el hecho que esta joven esté exponiendo su vida en una huelga de hambre cuyo desenlace espero no sea fatal, porque eso no lo puede estar haciendo porque sí, por capricho, como muchos creen. Otro apéndice que me sacó de mi receso es el acoso que están cometiendo contra nuestro país el trío inescrupuloso integrado por Colombia, Honduras y Costa Rica, naciones que se han empecinado en usurpar nuestro territorio a lo largo de la historia. No obstante, si algo me indigna es ver cómo Costa Rica aprovecha las obras de dragado en el Río San Juan para echarle más leña al fuego, pues con esta acción pretende evidenciar ante la Corte Interamericana de Justicia que somos un país conflictivo y esa mala imagen obviamente pesará a la hora de que se tome una decisión en el litigio que sostenemos con Colombia. No puedo, no debo ni quiero negar el hecho que Costa Rica me resulta una nación cizañera que lo único que ha hecho siempre es inmiscuirse en los asuntos internos del país y actuar como lobo con piel de cordero. Se vende como una nación pacifista y a costa de nuestra guerra hasta un premio Nobel cuenta en sus exhibidores de cristal. Ahora resulta que la nación sin ejército desplegó a sus agentes policiales en la frontera y se atrevió a criticar el hecho de que Edén Pastora estuviera al frente del dragado. Si es o no la persona idónea no es asunto de ellos sino de nosotros. Y no defiendo a Pastora ni la decisión del gobierno de designarlo para esta misión porque no dudo que existen profesionales entendidos en la materia que dirigirían mejor el proceso de dragado, pero en realidad a ellos no les debe importar quién hace qué en nuestro país. Simple y sencillamente están haciendo un “chacuatol” para hacer grande el barullo. La verdad es que el pobre Río San Juan se ha convertido en las aguas de la discordia, no obstante, la triste realidad es que todos los agentes inmiscuidos en la revuelta tratan de sacar provecho de la situación. En el caso particular de Costa Rica, en la palestra pública estaba el criticado proyecto de minería a cielo abierto Crucitas, el que desató controversias por el negativo impacto ambiental que causaría en las aguas del Río San Juan. Y es tan grave el asunto que ambientalistas costarricenses protestaron contra el mentado Crucitas y llegaron al extremo de hacer huelga de hambre para abogar por el recurso hídrico. Entonces, al venir a hacer la pantomima de protestar contra el dragado del afluente y acusar a Nicaragua de un sinnúmero de abusos echaron una cortina de humo que les ha funcionado, porque el tema de Crucitas ha sido relegado no a un segundo sino a un último plano, lo que conviene sobremanera a nuestros vecinos. Por otro lado, el gobierno de Nicaragua tiene su cuota de beneficio, pues con este conflicto que viene a despertar el nacionalismo de muchos a los que nos molesta ver que quieran despojarnos de territorio que legítimamente nos pertenece, el polémico proyecto hidroeléctrico Brito ha sido cubierto con el velo del olvido.

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En su momento se aplaudió la decisión del presidente Daniel Ortega de frenar el proyecto y pedir que se hagan estudios de factibilidad y de impacto ambiental porque muchos estudiosos han coincidido en un probable grave daño ambiental al Río San Juan, Lago Cocibolca y San Juan del Sur. No niego que me pareció sensato de su parte, sin embargo, días después vino un representante de la empresa encargada de ejecutarlo diciendo que no hay tal suspensión. Lo más seguro en esta situación es que efectivamente se estén realizando estudios, no obstante, independientemente de la verdad, los resultados dirán que Brito sólo traerá beneficios y al final se ejecutará, porque alrededor de él hay muchos intereses creados y beneficios para personajes connotados de la farándula nacional. Así que este Río San Juan revuelto está trayendo ganancias a los pescadores de Crucitas y Brito. Ojalá que la OEA y la Corte Interamericana de Justicia no sucumban ante los chantajes baratos de Costa Rica y sus socios en este juego, y que los nicaragüenses no nos olvidemos de que Brito amenaza más el Río San Juan que las pretensiones costarricenses. También espero que la naturaleza deje de acrecentar nuestros problemas y que no haya más fiscales “concienzudos y serios” que revictimicen a las víctimas. Creo que pido mucho en nuestro país de corruptos.

¿Por qué Nicaragua tiene el derecho legítimo de dragar el Río San Juan?
Christian Estrada Román*
Una vez más, una vieja controversia ha sido de conocimiento común de todos los nicaragüenses, e incluso, ha emigrado hacia los distintos puntos cardinales: Costa Rica protesta el dragado por parte del Estado de Nicaragua sobre el margen que le corresponde. Hace un poco más de un año, tuve el honor de visitar la ahora llamada embarcación “Soberanía”, la cual desde hace un par de meses se está ocupando de dragar la margen derecha del Río San Juan, y por cierto, fue fabricada en El Viejo, Chinandega, casi enteramente con materiales nacionales por un ruso-nicaragüense experto en la construcción de tales máquinas. La majestuosidad de la embarcación fue objeto de halagos y vítores de los presentes, y en ese momento pensé que sería un proyecto ambicioso, pero igualmente beneficioso para hacer el río más navegable y por lo tanto, una verdadera vía de comercio. Sin embargo, no fue igualmente vista por nuestros vecinos del sur, quienes se oponen a la idea del dragado y la instalación del ejército en islas estratégicas para la lucha al narcotráfico. Sobre tales argumentos, es preciso observar lo siguiente: Nicaragua suscribió el 15 de abril de 1958 (el cual por cierto, detuvo una eventual guerra entre Nicaragua y Costa Rica, teniendo como Estado pacificador la República de El Salvador) el célebre Tratado Cañas-Jerez, el cual es explícito al mencionar en su artículo 4 que “También estará Costa Rica obligada por la parte que le corresponde en las márgenes del Río de San Juan, en los mismos términos que por Tratado lo está Nicaragua”, sin embargo, parece ser el Laudo Cleveland (1888) que se ocupe más ampliamente de este tema, al afirmar en su artículo 6 que “La República de Costa Rica no puede impedir a la República de Nicaragua la ejecución, a sus propias expensas y dentro de su propio territorio, de tales obras de mejora”, inclusive, en ese mismo texto, menciona que el Río San Juan, en virtud de ser una vía de comercio común a ambas naciones, y más aún, la posibilidad latente de un canal, debe ser objeto de labores de mejora y guarda, las cuales precisamente están orientadas a incrementar su navegabilidad; en adición, inclusive el árbitro Cleveland al referirse a los DPI (puntos de dudosa interpretación) menciona en la sexta DPI que “si Nicaragua tuviera que

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depender de la aprobación de Costa Rica en la elaboración de mejoras, sería equipararse que Nicaragua es una dependencia de dicho Estado, y que el solo hecho de negarse impediría el bienestar de Nicaragua, o incluso, acabaría con él, por lo que debe regirse en lo establecido en el Tratado Cañas-Jerez al mencionar que Nicaragua tiene el dominio y ejerce el sumo imperio sobre las aguas del Río San Juan”. Por lo tanto, las pretensiones de Costa Rica sobre este punto son erróneas y tienen su base en una indebida lectura de los laudos y el Tratado. Sin embargo, es casi imposible actualmente definir cuál es el margen de poder ser dragado, debido a los inmensos cambios que ha sufrido el caudal del río a merced de los avatares de la historia y los caprichos humanos, lo cual es incluso reconocido en el Laudo Alexander al mencionar a un prestigioso jurista que cita: Las fronteras marcadas por las corrientes de agua están sujetas a variar, cuando el lecho de ella recibe cambios”, y que en el mismo laudo indica que su verdadera intención es fijar una línea divisoria para ese momento histórico y no para el futuro, precisamente por la amalgama de factores que pueden incidir sobre ella. Segundo, las islas que se formen o estén formadas sobre el Río San Juan son de dominio nicaragüense en virtud del Laudo Alexander 1, la cual menciona que “Nicaragua había de tener su estimado “sumo imperio” en todas las aguas de esa misma vía de comercio igualmente no interrumpido hasta el mar. Es de notarse que esta división implicó desde luego el Señorío de Nicaragua sobre todas las islas del río…”. Por lo tanto, el ejército puede ocupar dichas islas en virtud del ejercicio de la soberanía nicaragüense. Por último, no quisiera finalizar mi humilde comentario en este prestigioso segmento de opiniones, sin transcribir uno de los manifiestos más patrióticos, a mi parecer, de Nicaragua, la cual se conoce como Manifiesto del General Tomás Martínez del 10 de Abril de 1858 y que refleja mi última opinión de las pretensiones costarricenses: Nuestra gran familia dividida en cinco nacionalidades es la oportunidad que se presenta a la codicia de aquellos que envidian la feracidad de nuestros terrenos y la posición topográfica de nuestro precioso istmo; es la causa de la tenacidad de los merodeadores que tomarán mil formas para alcanzar su propósito de robo…” *Estudiante de Derecho (UCA)

Patriotismo y guerra mediática
Guillermo Rothschuh Villanueva La cobertura mediática sobre las pretensiones costarricenses en el Río San Juan ha despertado un enorme interés de parte de los medios de comunicación, tanto nacionales como internacionales, que expresan distintas maneras de entender y explicar un litigio que pone a prueba la ecuanimidad, objetividad y la credibilidad, sobre un tema que si no son cuidadosos en su abordaje podrían incurrir en posiciones chovinistas y hasta xenofóbicas. Estos son los extremos a los que han llegado la mayoría de los medios costarricenses, dando muestras de un nacionalismo exacerbado, cuyas cotas más altas se expresan en las redes sociales. Sus canales de televisión y los medios impresos, en vez de modular voces, han emprendido una cacería en contra de los nicaragüenses, que ante las adversidades económicas que enfrentan en el país, se marchan a trabajar en Costa Rica. Desde hace treinta años ningún tema había generado el consenso que existe en la sociedad nicaragüense, como el reciente conflicto entre Costa Rica y Nicaragua por la ubicación de los mojones en el Río San Juan. Los medios radiales, impresos y televisivos, han concentrado sus agendas en informar y dar cabida a las diferentes opiniones vertidas por los nicaragüenses. Aun cuando existe unanimidad en torno a la legitimidad de Nicaragua de defenderse frente el reclamo

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del gobierno de la presidenta Laura Chinchilla, una buena parte de los nicaragüenses, piensa que esta situación no constituye un obstáculo para demandar al gobierno el respeto por la institucionalidad. Expertos en seguridad y defensa, sostienen que la soberanía nacional no está en riesgo. Una tesis similar es compartida por algunos miembros de la Conferencia Episcopal. El reclamo del Vicepresidente de Nicaragua, Jaime Morales Carazo, a Patricia Janiot, conductora de Panorama Mundial que trasmite CNN, debido a la forma abrupta en que dio por concluida la entrevista que le estaba brindando, es legítimo. Después de tenerlo esperando durante casi media hora para conocer su versión, se esperaba una mínima deferencia de su parte. Incluso las imágenes de recurso que utilizó CNN mientras trasmitía la entrevista de Morales Carazo no fueron las más adecuadas. Insistía una y otra vez en mostrar el lugar donde supuestamente estuvieron acampadas las tropas nicaragüenses en territorio tico. El despliegue de tropas costarricenses vestidos en trajes de fatiga en la zona fronteriza, portando armas de guerra, difundida a través de los Canales 6 y 7 de Costa Rica, fue uno de los aspectos sobre los que insistió Morales Carazo, para demostrar que eran tropas de guerra. En Nicaragua la forma que EL NUEVO DIARIO ha dado cobertura a todos los aspectos relacionados con el Río San Juan, incluyendo versiones de la prensa costarricense, fue decodificada de manera inmediata por algunos periodistas, como muestra de parcialidad y sometimiento del periódico a los intereses costarricenses. Se trata a todas luces de una lectura equivocada. Estoy convencido de que las publicaciones realizadas no han sido con el ánimo de favorecer a Costa Rica. Sin lugar a dudas, en momentos como los actuales, cuando los mismos medios de comunicación han creado un estado de opinión efervescente, tienen que ser muy cuidadosos con lo que dicen o publican. Dar cabida a distintas versiones no supone estar a favor o en contra de una posición, simplemente es una manera de practicar periodismo. La contrastación de fuentes es una regla elemental de la buena práctica periodística. Otra cosa sería que EL NUEVO DIARIO asumiera abiertamente las posiciones de Costa Rica. Un nicaragüense puede estar a favor de las posiciones del gobierno del Presidente Daniel Ortega, como también es libre de expresar su desacuerdo en todo aquello que le parezca exagerado o no convenga a la institucionalidad del país. La línea divisoria entre periodismo, agitación, propaganda y contra-propaganda, casi queda desdibujada cuando un país asume la defensa de su integridad territorial. Igualmente tenue resultan las fronteras que separan al patriotismo del patrioterismo. Los medios deben ser cuidadosos. Su mayor celo debe estar orientado a informar con exactitud y veracidad a los nicaragüenses. En un caso como el que enfrentamos con Costa Rica, no basta tener la razón, debemos saber plantearla y defenderla. Los asedios ticos datan desde 1821. En cada embestida tratan de subir un nuevo escalón, para arremeter de nuevo, cuando las condiciones resultan propicias para sus intereses. Un aporte sustancial al debate harían los medios si concentraran su interés en rodearse de un equipo de expertos, para que les brinden luces y contribuyan a afianzar su política informativa y editorial. Una de sus debilidades ha sido no aclarar a los lectores que las tropas del Ejército de Nicaragua jamás han estado en “Isla Calero”. Costa Rica ha expresado en diferentes momentos que se invadió su territorio a la altura de “Isla Calero”. Bastaba desplegar en sus páginas o canales televisivos un mapa para echar por tierra su falsedad. En Nicaragua existen suficientes geógrafos para corroborar los mapas y presentar una información detallada de la franja territorial disputada por Costa Rica. ¿De qué manera van a ser aprovechados por medios y periodistas los foros planificados por la Universidad Politécnica (Upoli) y la Universidad Americana (UAM), en la próxima semana? Se trata de eventos significativos para indagar y debatir los planteamientos y posiciones que tienen sobre el tema, Félix Maradiaga, Róger Guevara Mena y Juan Estrada, quienes disertaran el lunes a

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las nueve la mañana en la Upoli. El miércoles a partir de la seis de la tarde el turno le toca a la UAM, con los panelistas, Yassir Chavarría, Jonathan Ordóñez y Nelly Ramírez Moncada. Las demás universidades del país, sobre todo la UNAN-Managua, que cuenta con las carreras de Historia y Geografía, deberían hacer algo similar. Entre más alto sea el nivel de los planteamientos, más ilustrativas y provechosas serán las informaciones que nos brinden los diferentes medios de comunicación. Proponer que los medios expongan únicamente puntos de vista oficiales, no es sano ni recomendable. Aun tratándose de una guerra, los medios deben ir siempre más allá de las versiones interesadas de las diferentes fuerzas beligerantes. La mejor cualidad de la BBC de Londres es que siendo un medio público, su único compromiso cuando ocurren confrontaciones bélicas en las que se ve involucrada Inglaterra, consiste en brindar todas las informaciones oficiales que le envíe el Ministerio del Exterior, quedando libre de acudir a otras fuentes informativas, para brindar una información veraz y más completa a sus escuchas y televidentes.

Pretender que los medios nacionales se atengan nada más a la versión gubernamental, sin abrirse a otras fuentes; proponer que los demás temas pendientes en la agenda nacional sean pospuestos bajo el argumento que debemos concentrar todas las energías del país al tema del Río San Juan, sobre todo sabiendo que no está en juego la soberanía nacional, como sostiene Roberto Cajina, sería olvidar que existen temas igualmente apremiantes: resolver la situación de los damnificados, evitar que la institucionalidad del país continúe deteriorándose, recoger la cosecha de postrera; recolectar el café, controlar la leptospirosis que ya afectó la Costa Caribe, la única región que hasta ahora quedaba a salvo de la epidemia; monitorear el comportamiento del Consejo Supremo electoral. En fin, evitar azuzar los ánimos con la intención de sacar el mayor provecho político. ¡En río revuelto ganancia de pecadores!

Artimañas y vivianadas
Johanni Miranda El día miércoles 8 de septiembre, en horas de la mañana, el ministro de Relaciones Exteriores tico, René Castro, abandonó su cómoda oficina en la Cancillería para dirigirse al edificio del Congreso, donde con sus dientes afilados y grandes trinchantes, aguardaban diputados de la Comisión del Ambiente. Durante hora y media el citado canciller expuso las verdades acerca de los trabajos de dragado que realizaríamos en el Río San Juan. Les dijo “hay un estudio de impacto ambiental hecho por Nicaragua y nosotros hemos hecho nuestros propios análisis” por lo cual no veo “mayores problemas ecológicos en el dragado del Río San Juan que pretende realizar Nicaragua…ya que el alcance del dragado del San Juan es inferior a los 10 km.” y es “una decisión soberana de Nicaragua y nosotros tenemos que vigilar que no tenga impactos negativos del lado costarricense”. Los diputados que esperaban filosos para aventurarse a sacar provecho, inmediatamente exigieron saber el impacto ambiental que generarían las obras y orondamente el Canciller dijo que no había visto los estudios nicaragüenses y los dientes de los diputados rechinaron aún más, sabían que podían realizar un conjunto de artimañas para sacar ventaja y como guión de una obra teatral señalaron como “una falta de responsabilidad, de parte de la Cancillería, aventurarse a decir que no hay impacto cuando ni siquiera se tienen a mano los estudios técnicos”, ya en ese momento las ardides estaban planificadas, aprovecharse del dragado del río hecho por Nicaragua, mediante la denuncia pública de daño ambiental a su país.

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Como buenos estudiosos del caso, saben que el Laudo Cleveland les obliga a aceptar las labores de mejoramiento que realice Nicaragua sobre el río, según el inciso 6 del punto Tercero de dicho laudo, que señala que Costa Rica no puede impedir a Nicaragua la ejecución de obras de mejora en el Río; pero también el mismo les permite reclamar indemnización si tales obras producen daño a su territorio. Y el inciso 9 del mismo punto refiere que Costa Rica puede negar a Nicaragua el derecho de desviar las aguas del Río San Juan si les perjudica en cualquier punto en donde Costa Rica tiene derecho a navegar. Y precisamente ese es el alboroto desequilibrado que se tienen las autoridades ticas y sus medios de comunicación explotando supuestos daños ecológicos que sabemos son un ardid concebido por los mismos ticos. Y listo pues, sobre esa treta se montaron para lograr sus objetivos, dejaron pasar el tiempo y apenas días después de que nuestro país inició los trabajos de dragado, el boom, un video que supuestamente refleja las intensiones de Nicaragua de “desviar el río” -cosa que ni siquiera Dios a través de la naturaleza ha logrado hacer durante siglos- y con ello el daño ambiental. En la punta de lanza de la operación vimos a la Canciller por ley Marta Núñez Madriz, quien asumió la denuncia y el envío de la nota de protesta a Nicaragua, ya que no podían contar con la presencia del Canciller Castro, enviado a pasear por países asiáticos, por haber asegurado que el dragado no representaba ningún peligro. Para documentar tal argucia enviaron a su ejército en un mariposón amarillo con azul –no es por como los hemos conocido, sino porque así le decían en la guerra a estos medios-o sea pues, enviaron a efectivos militares de las unidades Especial de Intervención (UEI) y de Apoyo (UEA) del Ministerio de Seguridad Pública en un helicóptero Bell UH1-H (dicen que prestado por una compañía privada ¿?), similar a los utilizados por los marines USA en la guerra de Vietnam, custodiados de otros dos helicópteros Hughes MD500E burbujas (un helicóptero de uso ligero para observación militar) de su Fuerza Aérea (ok pues, de la Policía de Vigilancia Aérea) desde donde hacían las filmaciones. Las tropas hicieron el desembarco, armadas hasta los dientes, con traje de montaña y equipo electrónico sofisticado en un sector donde supuestamente Nicaragua había acumulado sedimento del dragado, hecho una trocha y derribado árboles para desviar el río, siendo ello una clara evidencia del daño ecológico producido a su nación. Previo a esta demostración de destreza militar de los efectivos de las Fuerzas Armadas ticas –digo Ministerio de Seguridad Pública, para que no se enojen- un avión de transporte militar, un De Havillan DCH-4 Caribou con capacidad de 54 efectivos los había trasladado desde San José (Base 2) hacia una pista aérea cercana a la frontera norte, donde según videos de las mismas autoridades ticas se veían una y otra vez las prácticas de preparación del desembarco helitransportado. No existen pruebas y tampoco jamás podrán documentar que fueron nicaragüenses quienes hicieron ese despale, todas estas acciones no son más que actividades premeditadas, incluso las declaraciones del Canciller en el Congreso que pretendieron dar confianza a Nicaragua para que iniciara los trabajos de dragado, mientras procedían de manera sigilosa y agravante a preparar el terreno en las márgenes del San Juan para luego decir que Nicaragua estaba afectando suelo tico. Contaron con más de un mes para lograr articular esta artimaña y preparar las condiciones en esa zona para ahora salir con ese gran cuento. Si bien los ticos están acostumbrados a sacar provecho de las desavenencias internas en nuestro país, al parecer en esta ocasión fue a ellos a quienes se les olvidó que el país que tienen al otro lado de su frontera norte es Nicaragua, dueña –con dominio y sumo imperio- del Río San Juan y que en su vecina quien manda es el gobierno sandinista y el pueblo a través del Poder Ciudadano y no cualquier bayunco.

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Carta Abierta
General Humberto Ortega Saavedra Los pueblos de Costa Rica y Nicaragua debemos estar firmemente unidos exigiendo que nuestros gobernantes realicen la Cumbre bilateral, y aprueben en primera instancia que el actual diferendo limítrofe lo resuelvan los propios ticos y nicas en el marco del Tratado Cañas-Jerez y los Laudos correspondientes, dispensando las fallas que la OEA haya tenido en la difícil labor de facilitar el diálogo entre partes aún muy apasionadas. Y, de no ponerse de acuerdo se apele, hasta entonces, en un ambiente amistoso, en La Haya. Estimada Presidente de la República de Costa Rica, Doña Laura Chinchilla Estimado Presidente de la República de Nicaragua, Comandante Daniel Ortega Desde la llegada a la presidencia del Comandante Daniel Ortega tomé iniciativas en el año 2007 para el fortalecimiento de las relaciones estratégicas de nuestras naciones hermanas en beneficio de ambas. Primeramente sostuve intercambios directos con el entonces presidente de Costa Rica, Don Óscar Arias, y su Embajador acá en Managua para ordenar distintos puntos de interés a ser tratados con el Gobierno de Nicaragua, propuesta que entregué por escrito al Presidente Ortega para su consideración. Los intentos por montar la Cumbre presidencial bilateral no tuvieron éxitos, provocando que las relaciones tico-nica se mantuvieran en un nivel frío y con tensiones. Con la llegada a la presidencia de Doña Laura Chinchilla reinicié mis iniciativas para impulsar la Cumbre mencionada, al observar que Ustedes, estimados Presidentes, habían dado pasos en tal dirección. El mes pasado, el 13 de octubre, en San José, el Canciller de Costa Rica, René Castro, se reúne con mi persona en mi carácter personal por no ser yo funcionario del Gobierno de mi país. Fue una reunión amistosa en la que recojo la voluntad del Gobierno tico para que en noviembre se pueda concretar la tan necesaria Cumbre presidencial. El contenido íntegro de este encuentro no oficial se lo entregué al Presidente Ortega el día 19 de octubre en una Ayuda Memoria en tres páginas que redacté. El Presidente Ortega manifestó agrado de reunirse con la Presidente Chinchilla y me dijo que a lo inmediato conformaría una Comisión Técnica para precisar los puntos a tratar con la comisión análoga tica. Ambos Gobiernos coinciden en desterrar la mala costumbre de reunirse las comisiones técnicas un día antes de la Cumbre sin dar lugar a serios análisis y pre-acuerdos para ser discutidos y aprobados por los presidentes. Todo iba en buen ánimo y fraternidad. Pero sucedieron los hechos ya conocidos que lamentablemente han tensado en extremo muy peligroso las relaciones de ambos Gobiernos, llevando preocupación a nuestros dos pueblos hermanos que recientemente son abatidos por la inclemente naturaleza que provocó luto y sufrimiento. Estimados Presidentes, en los esfuerzos de Ustedes por reanudar el diálogo y realizar la Cumbre en este mes de noviembre, aporté para que se pudiese efectuar la plática telefónica entre Ustedes por intermediación del Secretario General de la OEA Don José María Insulza, comunicación que valoro fue un paso responsable y alentador. El Presidente Ortega me expresó su disposición a garantizar la no presencia militar para favorecer

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un clima amistoso para el diálogo, pero me señaló su honda preocupación de que si se despejaba nuestra muy reducida patrulla militar del pequeño pedazo de nuestro territorio nicaragüense en controversia limítrofe, entonces se corría el riesgo de que las autoridades armadas de Costa Rica lo ocuparan. Ante esta preocupación legítima del Presidente Ortega, le dije que yo no lo veía probable sucediera, porque sería un detonante explosivo, ya que entonces las tropas del Ejército nicaragüense podían –sin derramar sangre costarricense ni nicaragüense - introducirse en cualquier punto de la larga frontera y fijarse en lado tico para obligar se retiren las fuerzas ticas de nuestro sagrado territorio nacional. También hice ver al presidente Ortega que despejar ese punto de nuestro territorio no lesiona nuestra soberanía ya que el mismo no es una instalación militar permanente, y que tampoco imposibilitaba el accionar tesonero y heroico del Ejército y la Policía en combate permanente al narcotráfico en el país y en esa zona en particular. Trasladé al Canciller costarricense la preocupación del Presidente Ortega, y Don René Castro me reiteró que no procederían a ocupar tal punto en discrepancia. Y luego hablé con el Presidente Ortega, haciéndole ver que el Canciller Castro había hecho público en CNN que era obvio que al despejar nuestras tropas el punto mencionado Costa Rica no lo ocuparía. También la Presidenta Laura Chinchilla dijo públicamente que despejaría del sector a las autoridades armadas de su país en el mismo espíritu de Nicaragua para evitar tensiones y facilitar el diálogo. Estimados Presidentes, esta grave tirantez podría desencadenar situaciones que sólo mucho dolor y llanto acarrearán a nuestros pueblos hermanos. Soy de la consideración de que los puntos fundamentales para la Cumbre presidencial ya se han construido, aunque en un camino muy accidentado y no deseado por ustedes, pero permiten iniciar el dialogo ya, a lo inmediato, en función de la Cumbre presidencial pendiente. Los pueblos de Costa Rica y Nicaragua debemos estar firmemente unidos exigiendo que nuestros gobernantes realicen la Cumbre bilateral, y aprueben en primera instancia que el actual diferendo limítrofe lo resuelvan los propios ticos y nicas en el marco del Tratado Cañas-Jerez y los Laudos correspondientes, dispensando las fallas que la OEA haya tenido en la difícil labor de facilitar el diálogo entre partes aún muy apasionadas. Y, de no ponerse de acuerdo se apele, hasta entonces, en un ambiente amistoso, en La Haya. La Cumbre presidencial no debe ser suspendida, es lo único, en el cortísimo plazo, que queda para no precipitarnos al abismo. En esta cumbre hay asuntos de mucha importancia para afianzar un clima de paz y hermandad, el comercio, el turismo, la seguridad nacional ante el narcotráfico y el crimen organizado, para la cooperación entre nuestras naciones y otros de las reuniones binacionales. Presidentes, en 1891 el 15 de septiembre Rubén Darío estuvo presente en Alajuela cuando se erige la estatua al héroe costarricense y centroamericano, el humilde soldado Juan Santamaría, quien muere luchando hombro a hombro con sus hermanos nicaragüenses expulsando al invasor filibustero yanqui Walker. Entonces emocionado expresó Darío: “¡Bronce al Soldado Juan!... estos son los buenos, los grandes, los que no mueren en la memoria de las naciones”. En 1948 durante la revolución que sienta las bases de la Costa Rica en paz y democracia del presente, decenas de nicaragüenses lucharon en los bandos que se enfrentaron, cayendo contingentes de humildes nicaragüenses en la batalla, entre ellos el general Enrique Tijerino Somarriba quien luchó al lado del general Augusto César Sandino ante la intervención norteamericana. También don José Figueres Ferrer testimonia el apoyo de los nicaragüenses con la causa del pueblo costarricense, el de sus compañeros el profesor Edelberto Torres y el doctor Rosendo Arguello. Escribe don Pepe “…la inestimable ayuda de ustedes que ha constituido la

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desconocida base de mi victoria…las armas que usted y Chendo me consiguieron son las que me sostienen en el poder...” Y, en 1978, Don José Figueres nos proporciona el primer lote de armas importante con que cuenta en su historia el FSLN, que empuñan nuestros héroes como nuestro entrañable hermano menor Camilo Ortega, quien muere en combate en la insurrección de Monimbó. Y, más adelante todo el pueblo de Costa Rica da su apoyo a nuestro pueblo con columnas guerrilleras de patriotas costarricenses, hombres y mujeres que se nos suman para botar a Somoza. Recordemos con respeto al Presidente de Costa Rica Don Rodrigo Carazo quien nos brinda apoyo vital para poder introducir de Cuba revolucionaria las armas que el Presidente Fidel Castro nos dona para asegurar la ofensiva insurreccional que pone fin al somocismo. Estimados Presidentes, ante el ejemplo de la vibrante historia de nuestros pueblos hermanos, les solicito respetuosamente que decidan reunirse en la Cumbre de Presidentes ya acordada para negociar y firmar acuerdos, asegurando un clima de paz, fervor religioso y alegría navideña a nuestros dos pueblos que lo demandan y desean. Fraternalmente, General Humberto Ortega Saavedra Managua, Nicaragua 15 noviembre 2010

OPINION. (16 DE NOVIEMBRE)

Cuando el río suena, no siempre piedras trae
Onofre Guevara López En la actitud de Costa Rica respecto del Río San Juan no hay imprevistos y, por lo tanto, tampoco nada sorpresivo. La reacción del gobierno costarricense ante el dragado del Río, es porque frustra su histórica aspiración de apoderarse del mismo. No lo confiesa abiertamente, por cuanto, además de que los tratados y el Derecho Internacional confirman que el Río es nicaragüense, nadie aquí se lo va a entregar; ante tal hecho, Costa Rica persigue explotarlo económicamente más de como lo ha venido haciendo. Explotar el Río con fines turísticos, se le ha hecho posible a Costa Rica, por el abandono en que los gobiernos nicaragüenses han tenido al Río, al Departamento todo y, naturalmente, también el desarrollo y bienestar de los núcleos humanos que lo habitan. Hay dos cosas que hubiesen desalentado la ambición de Costa Rica y evitado la actual alharaca de su gobierno: 1) en lo regional, si los gobiernos de Nicaragua hubieran atendido el desarrollo de esa zona, como los ticos lo han hecho en su frontera norte, y 2) en lo internacional, si Nicaragua hubiese podido presentar las credenciales democráticas formales que Costa Rica ha podido presentar. Esto le ha granjeado a los ticos las simpatías internacionales, y le permite presentar el conflicto del Río como producto de la agresividad de Nicaragua contra una Costa Rica pacífica. Y le ayuda este argumento: si el gobierno nica es agresivo contra la democracia interna, lo puede ser también contra la democracia del país vecino. Ésa es una historia conocida, y ahora es diplomáticamente aprovechada por Costa Rica. No obstante, en torno al conflicto actual se observan dos situaciones, una positiva y otra negativa: 1)

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que el gobierno de Nicaragua está actuando con la razón histórica y jurídica, y cuenta con el apoyo unánime de las fuerzas políticas de oposición, lo cual le ofrece a Daniel Ortega, la oportunidad de presentarse como el presidente de todos los nicaragüenses y de sus intereses nacionales; 2) que, al mismo tiempo, Daniel Ortega, no ha detenido, ni siquiera menguado, el ritmo de su auto promoción continuista, negando los derechos democráticos de la mayoría de los nicaragüenses. Esta doble actitud del gobierno de Ortega la sostiene y oculta bajo los ruidos del conflicto tico-nica, el cual él mismo está presentando con ribetes dramáticos de un patriotismo a ultranza. Su defensa patriótica ante la ambición costarricense, es la segunda de sus más elementales obligaciones – “representar a la nación”—, no sólo en reuniones de nivel presidencial en el exterior, sino también, y principalmente, como presidente de la república, jefe del Estado, del Gobierno, y jefe supremos del Ejército de Nicaragua, defender la soberanía nacional. En este conflicto, es difícil precisar cuándo Ortega está cumpliendo con sus obligaciones formales, cuándo lo hace con interés patriótico y cuándo por interés político personal. Es que, en medio del conflicto, Ortega atiende su proyecto político que todos sabemos en qué consiste y cuáles son sus pretensiones. Es por eso, que luce más que sospechoso que los opositores arnoldistas del PLC y de otros grupos de oportunistas, estén adoptando posiciones complacientes con el gobierno, y en nombre de la defensa del país, se ponen de acuerdo en reelegir a la actual directiva de la Asamblea Nacional, compartida entre ambos, pero dominada por Ortega. Una reelección a la sombra del patriotismo, dentro del pacto Ortega-Alemán, y con miras a repetirlo con la reelección de los magistrados electorales y demás Poderes e instituciones del Estado. Han dejado al margen la lucha por la defensa de la Constitución, en lo que se refiere a la violación del artículo 147, que es como admitir la inscripción ilegal de Ortega como candidato a la presidencia. Hay un doble juego de Ortega; por un lado se presenta cumpliendo sus deberes constitucionales ante Costa Rica, y por el otro lado burlando su primer deber constitucional, que es “Cumplir con la Constitución y las leyes” (artículo 150 Cn. numeral 1), al seguir proclamándose “candidato” a la presidencia, en franca contradicción con su artículo 147. Además, recurre a todo lo ilegal y a la complicidad del PLC para mantenerse extra oficialmente como tal. Aún no se había comenzado a resolver el conflicto tico-nica por el dragado del Río San Juan, y surgen ya razonables sospechas de que no todo es tan patriótico como se supone en la defensa del gobierno, dado los apresurados arreglos de los pactistas en relación a las condiciones en las cuales no se debieran realizar los próximos comicios electorales. Condiciones harto ilegales: un candidato que por mandato constitucional no puede serlo; un tribunal electoral cuestionado con sobrada razón por su comportamiento corrupto e incondicional con Ortega; un padrón electoral y una cedulación manejados al gusto por los magistrados a la orden de Ortega; con los derechos políticos de algunos partidos mutilados; otros partidos, jugando sombra a favor del gobierno mediante arreglo económico bajo la mesa; y, por si esto fuera poco, sin la observación electoral nacional e internacional. Existe un marcado interés del gobierno y sus cómplices, de que todo lo señalado desparezca bajo la sombra del conflicto tico-nica por el Río San Juan. Sin embargo, los problemas electorales siguen ahí, inconmovibles. Y bajo las sombras del patriotismo, hay algo que no escapa del panorama oficial del conflicto: la OEA fue convocada por el gobierno costarricense, y admitida por el gobierno nicaragüense como instancia confiable para buscarle una solución pacífica. Pero esa función que estaba desempeñando el organismo continental, con la venia de ambos países y con la participación de todos sus miembros, se vino al piso con la resolución del viernes 12 del corriente mes.

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Esto le vino a Ortega como anillo a dedo: desconoció la resolución, remitirá la disputa a la Corte de La Haya y con ello alienta la continuidad del conflicto, y él se queda con la imagen de gran patriota; y, a la sombra de esta imagen, se permite reforzar su proyecto de reelegirse. No en vano convocó, la noche del sábado 13 de noviembre, “a votar en paz” en el 2011, obviando las irregularidades que él mismo ha provocado: sus violaciones constitucionales para inscribirse y la insistencia en mantener vigente al peor árbitro electoral que haya habido jamás. De ipegüe, se libraría de la observación electoral, al dejar descalificada a la OEA. Ortega prefiere mantener su imagen antidemocrática, antes que cambiar la decisión de hacer de las elecciones una misa negra oficiada por un Consejo Electoral desprestigiado ante el pueblo nicaragüense y también internacionalmente. Las piedras que trae el Río, no suenan por gusto.

Las fronteras de la voluntad
Por Gioconda Belli A los escritores cada vez que publicamos un libro nuevo, las editoriales nos mandan a viajar. Son viajes cansados donde apenas ve uno las calles de la ciudad que visita porque de lo que se trata es de dar entrevistas a los medios, a veces hasta diez en un día, lo cual es cansado y repetitivo. Pero bueno, si los libros que uno escribe no se leen, de poco sirve el esfuerzo que se hace, de manera que ya uno asume estos viajes como parte del trabajo que implica esta profesión. Uno escribe en la más absoluta soledad, pero luego debe salir al mundo a contar por qué hizo lo que hizo, la historia del libro. Lo mejor del ejercicio son, sin duda, los encuentros con los lectores, enterarse de lo que piensan sobre el trabajo que uno ha hecho y ver los rostros de esas personas para quien uno escribe pues la escritura es, a fin de cuentas, un acto de comunicación. He andado por Argentina, Chile, Perú, Colombia, México y España, hablando de mi novela El País de las Mujeres y pregonando la posibilidad de que las mujeres formemos el primer partido global femenino: el Partido de la Izquierda Erótica o PIE, usando el sitio web: www.partidoizquierdaerotica.com como un salón de reuniones para compartir ideas que después cada quien ponga en práctica adaptándolos a sus circunstancias particulares. Mientras tanto, en Nicaragua, el diferendo con Costa Rica por el Río San Juan ha vuelto a encenderse como tantas veces en nuestra historia. Creo que el problema reside, como suele suceder en conflictos limítrofes, en las diferencias económicas entre un país y otro porque resulta que la gente que vive en las fronteras no tiene la conciencia de éstas que tienen los leguleyos. Ellos utilizan la geografía como mejor le cabe a sus necesidades de comercio y sobrevivencia. El problema, por ejemplo, usando un caso conocido como es el de los Estados Unidos con México, es que durante mucho tiempo los trabajadores mexicanos cruzaban la frontera en tiempos de cosecha para ser braceros en Estados Unidos. Los agricultores norteamericanos aceptaban ese estado de cosas porque les convenía y no argumentaban que estos trabajadores eran “ilegales” o nada parecidos. Pero claro, cuando las circunstancias económicas se pusieron duras y la agricultura sufrió, los braceros ya no sólo iban a las cosechas. Entonces, de manera que resulta hipócrita, considerando la historia de esas relaciones fronterizas, se armó la grita en EU sobre la “ilegalidad” de esta migración y el asunto de la frontera y la soberanía pasó a discutirse como un problema. Costa Rica es, sin duda, un país más próspero que Nicaragua. Un país con altos niveles de educación y productividad, resultado de una política y una administración gubernamental que, nos

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guste o no, ha sido más eficiente que la nuestra y ha permitido que su población tenga mejor nivel de vida. Es ésta la razón por la que tantos nicaragüenses han migrado hacia allá. En la frontera, la industriosidad tica ha querido usufructuar el Río San Juan, usándolo para el comercio y el turismo, pues es un recurso natural precioso que, a quienes viven en sus riberas, ofrece posibilidades de ganarse la vida. Nicaragüenses y costarricenses ribereños coexisten allí y hacen transacciones comerciales y navegan el río desde hace siglos, haciendo caso omiso de estos problemas de soberanía. Está visto que la única y desafortunada manera de delimitar fronteras es con muros pues nadie anda, cuando vive en ellas, fijándose en mojones o límites que están solamente bien trazados en los mapas. Conociendo esta realidad concreta, nuestro país podría haber tenido más tacto y tino en el dragado del río, no porque no nos asista el derecho que sí nos asiste, sino llevando a cabo una política de buen vecino con un país que, además, ha dado trabajo a tantos de los nuestros y con el cual han existido relaciones muy importantes desde siempre. No olvidemos que durante la lucha contra la dictadura somocista, el pueblo y gobierno de Costa Rica nos abrió sus puertas y hasta violentó a menudo sus propias leyes para brindarnos refugio y amparo. Daniel Ortega y el Frente Sandinista bien harían en recordar esos tiempos para enfrentar con madurez y de manera constructiva la realidad de la presencia tica en el borde de nuestro río. Lo cierto es que mientras Nicaragua siga tan rezagada económicamente en relación a Costa Rica, los habitantes de las fronteras seguirán comerciando y usando del río. Nosotros tenemos que atender el río, a sus habitantes, a los habitantes del otro lado que comercian con nosotros y crear una frontera que sea beneficiosa para todos y no seguir como niños peleándonos por algo cuya realidad ha demostrado, a través de la historia, ser más testaruda que los mapas. El río es nuestro, pero también puede ser un área de convivencia, de paz, de tranquilidad para los vecinos de ambos países. Pensemos en ellos y no dejemos que la testosterona guerrerista deje a Nicaragua y a los nicaragüenses, sobre todo, en peores condiciones de las que ya deben sobrellevar.

Delimitar, sin nacionalismo retrógrado, la frontera con Costa Rica
Fernando Bárcenas* “El nacionalismo es una enfermedad infantil. Es el sarampión de la humanidad”. Albert Einstein El diferendo actual con Costa Rica se reduce, técnicamente, a tomar las proyecciones cartográficas de Alexander, acordadas binacionalmente en tres años de trabajos de delimitación de fronteras, entre 1897 y 1900, e interpretarlas a coordenadas definitivas de posicionamiento satelital. Sobre todo, en el tramo en conflicto comprendido entre Punta Castilla y Río San Juan (bordeando el costado este de la laguna de Harbor Head). El diferendo, solevado por Costa Rica, se reduce a un área de humedales de 3 km2 de extensión (conocida como Harbor Head en los laudos Alexander). Pero, cuya importancia radica en que allí se encuentra el caño, actualmente anegado por el sedimento, que en septiembre de 1897 sirvió para que Alexander, en su lado 1, trazara la línea de delimitación de la frontera. El dragado de este caño resulta decisivo para que el Río San Juan recupere su salida natural al mar y, con ello, el caudal necesario para que sea navegable todo el año, como mandan los tratados y los laudos correspondientes. La boca o bahía del San Juan se ha visto obstruida por las cenizas y sedimentos provenientes de los fértiles suelos volcánicos de Costa Rica, aportados por el Río San Carlos, afluente del San Juan. De

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manera, que las aguas del San Juan, obstruidas en su desembocadura, fluyen obligadamente hacia el Río Colorado, ayudadas por el dragado que los costarricenses han hecho a este último río. La pérdida de caudal del San Juan genera una amplificación exponencial de la sedimentación que, a su vez, en un ciclo de realimentación regenerativa, incrementa la pérdida ulterior de caudal. Por esta razón, de carácter física, los políticos costarricenses se niegan al amojonamiento, lo suficientemente denso como para dirimir los límites de la frontera con independencia a los cambios que pueda sufrir el curso del río, por efecto del sedimento. Los gobernantes costarricenses esperan que el azolvamiento exponencial de la bahía derive en una extensión creciente de su territorio. Esta es una estrategia sostenida invariablemente por los políticos de Costa Rica durante 110 años de paciente obstrucción de la bahía, vinculada a la desviación de las aguas hacia Río Colorado y a la negativa de amojonar la frontera (a pesar que Alexander, desde su primer laudo, expresamente, refutara la lógica del desplazamiento dinámico de la frontera con el avance del sedimento). Por el contrario, Alexander argumentó que la delimitación de la frontera tenía como fin definitivo, impedir que recurrentemente se generase un conflicto territorial, con base a un concepto asociado a los efectos de la disminución del caudal del río. Por este argumento simple de Alexander, la frontera debe quedar delimitada por coordenadas satelitales definitivas. Costa Rica ha perdido, en los últimos 15 años, el 7.1 % de sus bosques, convertidos en pastizales por la ganadería extensiva, a razón de 180 km² de bosque húmedo por año (equivalente a 115 % de lo que los costarricenses llaman isla Portillo e isla Calero juntas). Adicionalmente, a los lodos producidos por la erosión de los suelos vegetales, también, viene a parar al Cocibolca y al San Juan, las arenas de los volcanes de la cordillera central de Costa Rica, el cianuro de sus minas a tajo abierto, los plaguicidas agrícolas, y el drenaje de todos los residuos urbanos, agrícolas e industriales, que los pueblos del Norte de Costa Rica echan al río Frío, al San Carlos y al Sarapiquí (estos dos últimos afluentes del San Juan). Es urgente darle a esta controversia una salida política, desde la óptica socialista, no nacionalista. Se debe compartir, entre vecinos, el aporte hídrico del San Juan, frenar conjuntamente la contaminación del mismo, y garantizar la navegabilidad de este río hasta su desembocadura. Ulteriormente, cualquier posible proyecto, misterioso, de canalización del río, el gobierno de Nicaragua debe exponerlo públicamente, con todo detalle, a fin que la sociedad pueda incidir no sólo en el alcance de las obras de ingeniería y en sus efectos ecológicos, sino, sobre todo, en el destino del beneficio económico del proyecto. De manera que desde el punto de vista de los intereses de la población de ambos países, la propuesta sensata debe ser el manejo ecológico conjunto de la cuenca binacional del San Juan, en beneficio del aprovechamiento sostenible de los recursos naturales de la cuenca (en lo que se incluye la preservación de los suelos vegetales y los bosques), bajo una política de unidad de ambos pueblos, que tienen un destino común (el 64 % de las aguas del San Juan provienen de ríos costarricenses). Resulta un diversionismo político sin sentido, que no tiene apoyo en ningún tratado o laudo, que Nicaragua demande, ahora, el derecho de navegación en el Río Colorado. Que es, exclusivamente, costarricense; y cuyas riberas, a ambos lados del río, se adentran en su territorio. Es una propuesta errada, que expone innecesariamente a Nicaragua a que se confundan sus demandas, puramente defensivas, con pretensiones abusivas, sin sustento racional.

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Los gobernantes de Costa Rica han tomado la iniciativa táctica en este conflicto. Y, para frenar el dragado - su objetivo principal -, apuntan contra la presencia de tropas del ejército de Nicaragua en el humedal de Harbor Head. Es, efectivamente, la mejor forma propagandística. Le han dado una connotación militar al dragado, y ello les permite asumir la posición de víctimas, y sostener que no hay un problema de límites, sino, de agresión. Nicaragua, para recuperar la iniciativa táctica, debe levantar una consigna política defensiva, que tenga más fuerza y realismo legal, que la publicitada por Costa Rica. Esta consigna podría ser: ¡Que se respete el laudo Alexander, de demarcación de la frontera, y se frene, en consecuencia, el expansionismo territorial de la clase gobernante de Costa Rica! La OEA, en una sesión del 12 de noviembre, particularmente desordenada, llena de pifias de procedimiento por el desconocimiento vergonzoso de las reglas del proceso de adopción de decisiones, y por la ignorancia de sus propios estatutos, aprobó una resolución, con dos tercios de los votos, en la que pide que salgan las tropas militares de la zona. El conflicto en sí es, desde sus inicios, una victoria táctica de Costa Rica, ya que al reclamar derechos sobre una cosa juzgada, Costa Rica no tiene nada que perder, mientras Nicaragua sí. Esta resolución de la OEA, sin embargo, constituye una victoria indiscutible de la tesis estratégica de Costa Rica, ya que presupone que su reclamo tiene fundado asidero jurídico. Sin embargo, esta victoria de Costa Rica se vuelve ilusoria, si se es coherente con el hecho que la OEA no es un organismo calificado para arbitrar sobre el estatus de un territorio limítrofe. Esta resolución sólo pudo avanzar por un error estratégico elemental de parte de Nicaragua, en su postura en la OEA. Este organismo no es capaz de frenar el expansionismo de Costa Rica, en consecuencia, Nicaragua sólo pudo asistir a la OEA para adelantar el objetivo de llevar a Costa Rica a un diálogo binacional. Nicaragua debió advertir que prescindiría de los servicios de la OEA, para dirimir la controversia con Costa Rica en una negociación binacional pacífica, si este organismo llegaba a proponer una resolución que implicara alguna modificación, de hecho, al estatus territorial de Harbor Head. Y, en consecuencia, Nicaragua abandonaría la sesión, si la resolución, directa o indirectamente, concerniera a la soberanía territorial de Nicaragua en la zona, o si desconociera los laudos Alexander. La OEA sólo podía impulsar que el diferendo se resolviera: o por el diálogo entre las partes o en la Corte de La Haya. La presencia de las tropas, como el resto de derechos derivados de la soberanía, está en dependencia del acuerdo definitivo que alcancen las partes sobre la demarcación de la frontera (o del fallo arbitral al respecto, si se acude a la Corte de La Haya). Cualquier propuesta de la OEA, que lleve a desconocer los laudos Alexander, haría que Nicaragua, en adelante, exija que el límite fronterizo sea la ribera derecha del Río Taura, como alegaba Nicaragua antes de los laudos Alexander. La OEA emitió, indirectamente, un fallo que no le corresponde, cuando resolvió que se retiren las tropas de Nicaragua de Harbor Head, ya que, de hecho, indebida e ilegítimamente, cambia la frontera establecida en tratados y en laudos arbitrales vigentes.

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Nicaragua, en lugar de salirse de la OEA, debe aprovechar la reunión de cancilleres para impugnar en tal sentido dicha resolución; proponer un voto de censura a la mesa directiva de la OEA; y, con base al reglamento y a los estatutos de la organización, fundamentar una solicitud de remoción del Secretario General; a fin de restablecer la credibilidad del organismo. Insulza, al ceder al ultimátum de Costa Rica, ha desnaturalizado el papel del foro multilateral hemisférico, ya que, conforme a sus mismas palabras, del 9 de noviembre: “la OEA no es un foro para tomar decisiones, sino para restablecer el diálogo bilateral”. *Ingeniero eléctrico Opinión 17 de Noviembre. Fernando Bárcenas*

Un conflicto artificial
Ricardo Wheelock Román* Esto no significa que Nicaragua va a denunciar el Tratado de Límites y los consiguientes Laudos, pero sí que los derechos que Costa Rica dice tener sobre la ruta del Río San Juan, no existen. Es decir, Nicaragua no tiene ningún problema de índole territorial con Costa Rica y todo lo actualmente planteado por ese país, a propósito de las labores de dragado realizadas por Nicaragua, responde a un conflicto meramente artificial “Nicaragua puede ejecutar sobre la margen derecha del Río San Juan y sobre la del Río Colorado, las obras hidráulicas o de otro género que juzgue conveniente para mejorar su navegación” Artículo V, tratado Navas-Castro, firmado el 19 de enero de 1884 conflicto que ha escalado entre Costa Rica y Nicaragua a propósito de la decisión de Nicaragua de dragar el Río San Juan es completamente artificial, porque el Río San Juan en toda su longitud pertenece al territorio nicaragüense. Los antecedentes históricos lo demuestran. Concluida la Guerra Nacional, el gobierno de Costa Rica mantuvo sus tropas ocupando militarmente la parte sur del lago de Nicaragua y del Río San Juan, al mismo tiempo que presionaba para concluir un tratado con el gobierno de Nicaragua que cumpliera los objetivos que se había propuesto respecto de su frontera norte. Ese objetivo, que perseguía desde la anexión de Nicoya y Guanacaste en 1823, que significaba la pérdida de 13 mil kilómetros cuadrados del territorio nicaragüense, era hacerse con la parte sur del lago de Nicaragua y todo el Río San Juan. El 15 de abril de 1858, se firmó en la ciudad de San José de Costa Rica el “Tratado de Límites Territoriales” conocido como Tratado Jerez Cañas, que posteriormente no fue reconocido como válido por Nicaragua por faltarle algunos procedimientos de ley para obtener este rango, situación que se mantuvo por 30 años. En ese lapso, Costa Rica ofreció varias opciones para resolver el conflicto, desde dar como límite el Río Colorado, hasta dar dinero y otras prerrogativas para que el gobierno de Nicaragua ratificara el Tratado Jerez Cañas. En ese contexto se firma, el 19 de enero de 1884, el tratado Navas-Castro en San José que en la parte medular de su Artículo I dice: “La línea de límites entre las repúblicas de Nicaragua y Costa Rica es la margen derecha del Río Colorado, desde su desembocadura en el Atlántico hasta su

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desprendimiento del Río San Juan, y a continuación la margen derecha de éste hasta un punto distante del Castillo Viejo, tres millas inglesas”. Además este tratado establece en su artículo V que: “Nicaragua puede ejecutar sobre la margen derecha del Río San Juan y sobre la del Río Colorado, las obras hidráulicas o de otro género que juzgue conveniente para mejorar su navegación”. El tratado no fue ratificado, pero el espíritu del mismo se recogió posteriormente por el Laudo Cleveland, que establece lo siguiente: “La República de Nicaragua tendrá exclusivamente el dominio y sumo imperio sobre las aguas del Río San Juan, desde su salida del Lago hasta su desembocadura en el Atlántico, pero la República de Costa Rica, tendrá en dichas aguas los derechos perpetuos de libre navegación, desde la expresada desembocadura, hasta tres millas inglesas antes de llegar al Castillo Viejo, con objetos de comercio, ya sea con Nicaragua o al interior de Costa Rica por los Ríos de San Carlos o Sarapiquí, o cualquier otra vía procedente de la parte que en la ribera del San Juan se establece corresponder a esta República. Las embarcaciones de uno u otro país, podrán indistintamente atracar en las riveras del Río, en la parte que la navegación es común, sin cobrarse ningún tipo de impuesto, a no ser que se establezca de acuerdo con ambos gobiernos.” Ante este tratado, vigente hasta la actualidad hay que aclarar lo siguiente: Primero: El derecho de navegación con objeto de comercio allí establecido, es exclusivo para la parte de la frontera en que el Río sirve de límite, donde el Río San Juan no es límite no existe ese derecho. Segundo: La posición de Costa Rica con respecto a “derechos perpetuos de libre navegación” tiende a suprimir la especificación de “objeto de comercio” y presenta ese derecho como si se tratara de navegación irrestricta, como un derecho general de Costa Rica de navegar por el Río sin ninguna limitación. Tercero: Ese derecho de navegación se refiere únicamente a que barcos de Costa Rica puedan navegar entrando por el Puerto de San Juan del Norte sobre esa parte del Río y o bien para navegar hacia el interior de Costa Rica por los ríos San Carlos o Sarapiquí o cualquier otra vía. Es de suma importancia tener en cuenta que el objeto de esta cláusula era para que las embarcaciones con mercaderías destinadas a Costa Rica entraran a Nicaragua por el Puerto de San Juan del Norte y llegaran a su destino en Costa Rica, lo que en Derecho Internacional se conoce como Servidumbre de Paso. Ahora bien, el objeto principal del Tratado Jerez Cañas de 1858, fue el derecho de navegación con objeto de comercio establecido en el Laudo Cleveland, destinado a otorgar a Costa Rica una salida al Océano Atlántico para que pudiese exportar su café, algo que hoy Costa Rica no necesita pues tiene carretera de todo tiempo, ferrocarril, puerto y canales costeros. Es decir la zona cafetalera de ese país dejó de estar enclavada y tiene mejores posibilidades de comunicación que Nicaragua. Todo ello indica que desapareció el objeto principal de libre navegación. Cabe señalar además que la bahía y el puerto de San Juan del Norte fueron inutilizados por la obstrucción de millones de toneladas de elementos sólidos provenientes de Costa Rica por el despale de la rivera del Río San Juan. Hoy de hecho es prácticamente imposible que Costa Rica pueda sacar su café por el Puerto de San Juan del Norte, pues ellos mismos inutilizaron la navegación y el uso del puerto en perjuicio de Nicaragua.

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En el derecho internacional existe una circunstancia en la cual los acuerdos interestatales pierden su vigor, y es cuando varían fundamentalmente las condiciones dentro de las cuales fueron suscritos. Se aplica entonces en estos casos la llamada cláusula “Rebus sic Stantibus” de la convención de Viena de 1969 de la ONU. Esta cláusula sólo puede ser invocada en tres situaciones: 1.- Cuando una de las partes contratantes pierden su personalidad jurídica. 2.- Cuando desaparece o se altera sustancialmente el objeto principal acerca del cual versó el tratado y 3.- Cuando la alteración del estado de cosas fáctico y jurídicamente existente al tiempo del acuerdo, vuelven su aplicación materialmente imposible o lesivo para una de las partes. Así, podríamos decir que la Cláusula Rebus Sic Stantibus, implícita en todos los tratados internacionales, al ser aplicada a la situación actual establecería que si el derecho de navegación no puede ejercerse porque las circunstancias han cambiado en virtud de los hechos de la naturaleza, ese derecho ha terminado. No existe ningún derecho cuando no puede ser ejercido debido a un cambio en la realidad de la naturaleza. Costa Rica tiene unos 151 años de no usar la “servidumbre de paso” y el permitirles navegar por el Río San Juan a policías armados o simplemente navegar, aún con el permiso expreso cada vez, y no digamos respaldados por una ley, sería aceptar la doctrina del dominio útil, es decir que compartimos la soberanía y defensa de todo el Río San Juan. Esto no significa que Nicaragua va a denunciar el Tratado de Límites y los consiguientes Laudos, pero sí que los derechos que Costa Rica dice tener sobre la ruta del Río San Juan, no existen. Es decir, Nicaragua no tiene ningún problema de índole territorial con Costa Rica y todo lo actualmente planteado por ese país, a propósito de las labores de dragado realizadas por Nicaragua, responden a un conflicto meramente artificial. Con el criterio utilizado por Costa Rica para sus reclamos, Nicaragua podría demandar ante la Corte Internacional de Justicia a ese país, para que se le reintegren a nuestro país las provincias de Guanacaste y Nicoya, que se entregaron a ese país para que la soberanía del Río San Juan fuese absolutamente nicaragüense. *Doctor en Historia

¿Organizaciones de la Sociedad Civil en Nicaragua?
Raúl Venerio ¡Mentira! Aquí no existen como tal. Porque la gran mayoría de las autollamadas que actualmente usurpan ese término muy lejos están de serlo por una sencillísima razón: No tienen ninguna calidad de interacción con el poder y tampoco comunicación con la gente. ¿Y por qué no la tienen? Porque ellas mismas se lo han negado al pretender jugar en el ámbito de lo partidario, alejándose de su autentica razón de ser: El quehacer público. Cosa que no es lo mismo ni se escribe igual. Y esa equivocada actuación --o diríamos mala intención--, además las deslegitima ante los ojos de las mayorías que pretende defender en sus necesidades. Si no, veamos qué ha sucedido cuando estas estructuras poco más o menos bursátiles --pues la mayoría de sus dirigentes comen y viven de ellas--, en sus rondas jaculatorias han intentado citar al

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pueblo para que las apoyen y nadie les pone atención, dada su nula capacidad de convocatoria por las razones que señalamos –-entre otras--, teniendo que llamar a sus socios partidarios a que las apoyen para así tratar de salvarles algo de su legitimidad y legalidad sospechosa, todo auspiciado por algunos medios de comunicación militantes del aún existente caciquismo del oriente pernicioso que es farisaico, desdeñoso y egoísta en su actitud frente a la vida de los Nicaragüenses. Estas supuestas organizaciones civiles, sin fines de lucro, tienen disímiles perfiles y vuelcos; son pocos profesionales en la consecución de las metas que presuntamente persiguen debido a su total falta de trato y de comunicación con el gobierno, pues al ubicarse como elementos políticos con vocería sesgada se anulan como interlocutores validos, sin otra opción que las de convertirse en otro partido político, del enorme arcoiris ya existente en el país. Esta es una realidad más que evidente en nuestro medio y no se requiere ser un sabio cuántico para entenderlo correctamente. Y aquí no estamos hablando exclusivamente de la faena que cumplen de forma cínicamente desvirtuada; como agentes partidarios desestabilizadores, sino también tratamos de la legalidad formal en el manejo de los fondos que es sospechosísima (sólo basta recordar la triangulación de fondos que hacía “Cinco” al llamado “Movimiento de Mujeres”), ilícito que sin ambages aceptaron que cometían sin ningún escrúpulo ni recato, probablemente motivado por las absurdeces de su íntimo “destino manifiesto” que los hace supuestos dueños de la legalidad absoluta, en un mundo que hoy solamente existe en sus cabecitas mañosas y almidonadas. ¿Y qué decir de la mayoría de su dirigencia? Viejos candidatos de partidos políticos con propuestas fracasadas que no dan para más porque el pueblo no se las compra y no lo engañan mas, porque también ya aprendieron a leer como lo orientó Carlos Fonseca y lo cumplió y llevó a cabo Daniel Ortega. Esto les guste o no les guste. Pero además, para dicha y por el bien de la gente, hoy ésta se ha organizado y existe entorno al Poder Ciudadano. Modelo que ratifica, agigantando, la máxima de que “solamente el pueblo salva al pueblo”. Pero hay algo más, ya que en su oportunismo partidario, estos señores de la discordia menesterosa pretenden manipular a todo el mundo, incluyendo a esos niños que algunos alegan defender,… y para muestra un botón: Una de estas organizaciones en días recientes hizo publicar en este Diario y en primera plana, una fotografía de niños con caras pintadas como artistas circenses (payasos), para reclamar y exigiendo aumento en el presupuesto de educación y salud. La verdad es que todo el mundo tiene derecho a hacerle demandas al gobierno. Especialmente los niños que han sido y son los mimados de la revolución. No obstante, yo me pregunto si acaso estos señores le habrán explicado a esos niños, que si bien se requiere de más recursos, el gobierno del Presidente Ortega lo aumentado con creces en el marco de lo que es posible hacer en este pueblo empobrecido por más de 180 años de gobiernos derechistas, a los que hoy ellos representan, y que en su política de gobierno el Presidente Ortega ha instaurado el programa de la “Educación Universal y Gratuita”, así como el esfuerzo permanente en elevar su calidad, pasando el presupuesto de educación de 8,692.6 millones de córdobas en el año 2006, a 13,295.8 millones en el 2009. ¡Qué tal! ¿Les explicaran esto a los niños que manipulan? No lo creo porque no están ellos para eso. Están para mentir y manipular en su afán de politiquear de forma negativa. Pero bueno, al final en verdad es una lástima que estas organizaciones sean como son y se estructuren como tal. Pues con una actuación dentro del marco de su competencia, creo que hasta podrían jugar algún papel que tenga como meta reclamar; sin soslayos negativos, mayores espacios que beneficien a los más necesitados, siendo propositivos y sin la reducida visión de un caballo cochero granadino. En Palmira, Noviembre 2010

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Opinión del 18 de Noviembre

Río San Juan de Nicaragua, río educador
Juan B. Arrien 18/11/2010 La educación es un proceso personal y social de conformidad con las características y componentes de la persona humana. Es un proceso integral e integrador con el que se va construyendo cada persona uniendo sus propias potencialidades conjugándolas con el contexto histórico en que vive y se desarrolla. No obstante la indisoluble y permanente unidad de este proceso, a la educación se le trata como un sistema compuesto de múltiples elementos conformando un abanico técnico-científico expresado en políticas, enfoques pedagógicos, formación del magisterio, organización de los aprendizajes, el currículum, la metodología didáctica, la gestión de los aprendizajes, la calidad y pertinencia de los mismos, etc. etc. Todos estos elementos confluyen en la formación de cada persona mediante la acción compartida de educadores y educandos como sujetos de su propia formación y desarrollo. Por el carácter específico de estos componentes que conforman el hecho educativo formal resulta muy difícil su armonización y su unificación en correspondencia de la unidad de la persona en su proceso de construcción. Sin embargo, eso que está visualizado desde la perspectiva y exigencias de la educación sistemática y formal escolar vuelve al estado original de la persona que es unidad y totalidad perfectas, cuando irrumpe en un determinado momento un hecho trascendental que unifica el sentido y alcance de todo un pueblo y se convierte en un verdadero fenómeno educativo nacional. Tal es el caso de nuestro Río San Juan hoy más que nunca Río San Juan de Nicaragua. En su poema “Río hasta el fin” referido al río San Juan, el poeta Jesuita Ángel Martínez Baigorri lo visualiza y lo compara con nuestra propia vida que se origina en un mar (el lago) y desemboca en otro mar (el océano) siendo Dios, tanto el mar de origen como el fin del mismo. Esta visión del P. Ángel, hoy adquiere un significado especial puesto que el Río San Juan de Nicaragua es vida de Nicaragua en cuanto país soberano desde su origen hasta su fin. Este carácter del Río con todo su caudal inagotable se ha convertido en un extraordinario factor educativo nacional al unificar todos los componentes educativos tradicionales, pedagógicos, metodológicos y didácticos, etc. en un pueblo sujeto de su historia, un pueblo que piensa, siente, sufre, espera, trabaja y defiende sus derechos como un todo indivisible. La corriente del río es corriente de unidad nacional y ésta es la concreción de un fenómeno educativo asimismo nacional generador de un aprendizaje nacional compartido, creativo, unificador e impulsor de valores que se movían dispersos y en ocasiones antagónicos en el seno de la nación. Hoy, debido al río todo está unido. El Río San Juan, agua tenía que ser, ha vivificado el sentido y valor de Nicaragua como unidad porque hace que todos los nicaragüenses convivamos juntos, pensemos, sintamos y hablemos el mismo lenguaje más allá de diferencia de grupos, de ideologías y de partidos. Hoy la Asamblea es una, vibrando cerca y hablando el mismo lenguaje del Río. Su ejemplo en tanto representante del pueblo ha sacudido a toda la ciudadanía y ha enseñado a niños, adolescentes, jóvenes y adultos el valor y sentido de patria, nación y pueblo. Hoy toda la ciudadanía ha hecho piña con el Presidente de la República apoyando, alabando y valorando su acertada gestión como responsable del poder ejecutivo. Hoy Nicaragua entera ha demostrado firmeza radical a la par de ecuanimidad, respeto,

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sentido de diálogo, lenguaje mesurado, ansia de paz, actitud positiva para aceptar el veredicto de la Corte Internacional de la Haya caso de que el diferendo limítrofe sea sometido en su criterio y solución. Hoy no necesitamos referentes de cultura y democracia de países cercanos porque hemos demostrado tenerlos en alto grado debido a que el Río nos ha enseñado a crear, sentir y vivir la unidad. Hoy Nicaragua parece otra, aceptando su dura cotidianidad pero asimismo viviendo con orgullo su grandeza. Hoy Nicaragua ha dado una lección de dignidad porque de su seno social ha generado un contexto y clima de consenso nacional. La educación de un pueblo no se mide sólo con estadísticas e indicadores formales, existen otras formas de hacer y demostrar su educación. Hoy Nicaragua es un pueblo educado en sus relaciones nacionales e internacionales y sobre todo en su unidad, asignatura difícil de aprender y practicar. Ojalá que el fenómeno educativo vivido en y por todos los nicaragüenses a través de la asignatura extraordinaria del Río San Juan, penetre en la conciencia de toda la ciudadanía y armonice los distintos afluentes que generan educación: la familia, el Estado, la sociedad y los ciudadanos y ciudadanas. Río San Juan, todo él de Nicaragua, Río sin fin y sin límites, Río total de un mar a otro mar, río que canta con la melodía de sus aguas: Salve a ti Nicaragua, el honor es tu enseña triunfal.

Un conflicto que se complejiza
Denis Torres* 18/11/2010 En un artículo anterior a inicios del conflicto entre Nicaragua y Costa Rica, hacíamos ver que la relación con el vecino del sur es inextricable. La economía de ambos países contiene elementos condicionantes o de incidencia mutua y en la cual se juegan no pocos intereses. La historia lejana y reciente, ha contado con el apoyo mutuo, ante causas de interés regional, pero también el pueblo costarricense y los gobiernos, en momentos cruciales de nuestra historia política han sabido brindar su respaldo al pueblo nicaragüense. El río nos une y también nos divide. Esta vecindad es de siempre y para siempre, de ahí que debamos a apuntar a soluciones definitivas. Nicaragua a esta altura de desarrollo del conflicto debe revisar su estrategia, queremos comenzar por aquellas cosas que Nicaragua no debe continuar haciendo, so pena de debilitarse y aislarse a sí misma: No debe seguir insistiendo en su retiro de la OEA, pues para el organismo es insignificante. Esto tendría sentido si dicha amenaza fuera compartida en primer lugar con los países del ALBA. - Tampoco Nicaragua debe darse el lujo de levantar aristas de divergencias y confrontación con terceros países: México, Guatemala, Colombia, Panamá, entre otros. Algunos de ellos son países con una gran presencia continental y podría empujárseles a ser aliados definitivos de Costa Rica. Nicaragua debe continuar: En su estrategia hacia la Corte Internacional de Justicia (CIJ). Garantizar que si Costa Rica lleva el caso a las Naciones Unidas, dicho organismo reafirme a la CIJ como el espacio legal y legítimo para dirimir este tipo de conflicto.

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Desarrollar la más amplia ofensiva mediática y diplomática con actores internacionales como los estados y gobiernos, y a nivel de medios de comunicación, personalidades generadoras de opinión, levantando la bandera de la paz, el diálogo y el derecho internacional. Sería importante mantener al menos un especialista que acompañen a nuestros embajadores, tanto ante la OEA como la ONU, para garantizar una eficiente asesoría técnica y jurídica. Como hemos constatado, muchas causas justas, por muy justas y legítimas que sean, se han perdido por razones técnicas y de procedimiento. Mantener la movilización interna a nivel nacional, demandando de la oposición la unidad que exige el momento, no es tiempo de politiquerías partidistas ni de posiciones arteras contra los intereses nacionales. Promover la comunicación entre entidades: eclesiásticas, ecuménicas, gremios y movimientos sociales de los dos países para evitar el exacerbamiento de las pasiones que puedan escalar el conflicto. Hasta ahora, Costa Rica se ha victimizado con el argumento de no poseer ejército, pero sí tiene fuerzas armadas que en conjunto suman no menos de 30 mil sobre las armas, además Costa Rica, desde esta condición falsa, convoca en su defensa armada a terceros países, esto Nicaragua debe desmitificando. El nuevo pronunciamiento de Costa Rica, en el cual señala que Nicaragua ha interpretado mal el Tratado Cañas-Jerez, además de incurrir en una grave falsedad, abre el conflicto a nuevas fronteras, pues ello implicaría la revisión total de todos los tratados, laudos y fallos de los organismos internacionales sobre cuestiones fronterizas o limítrofes, lo cual podría por lo tanto, significar la propia recuperación de El Guanacaste. Costa Rica, con esta afirmación, sí está de manera temeraria, sentando las bases para un escalamiento de alcances imprevisibles del conflicto. Muchas veces hemos señalado (y el conflicto actual lo confirma), que Nicaragua debe dotarse de una política exterior de estado. Hasta ahora ha existido una sucesión desordenada de técnicos y especialistas en el tema, perdiéndose la experiencia y capacidades acumuladas. He sabido que Honduras y la propia Costa Rica, tienen instituida comisiones limítrofes de carácter permanente, cuya existencia y funcionamiento es independiente de los cambios de gobierno. Hoy por hoy, Nicaragua debe constituir una Comisión de Alto Nivel Consultivo, integrada por ex cancilleres y especialistas en este tema, que no están formando parte del gobierno. *Director Instituto “Martin Luther King”

El espejismo soberano del Río San Juan
Francisco Javier Gutiérrez 18/11/2010 En el ortopédico diferendo con Costa Rica por el dragado del Río San Juan, Daniel Ortega miente para distraer a la opinión pública de los verdaderos problemas nacionales, consiguiendo de paso una fachada de legitimidad para su nefasta presidencia. En el Río Coco, por ejemplo, 62 comunidades sufren hambruna por los desastres meteorológicos. 24,000 nicaragüenses, que según el Centro Humboldt padecen un nivel de desnutrición del 40%,

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esperan a que el arrebatado nacionalismo de sus gobernantes, los declare en “Emergencia Alimentaria”, para poder solicitar ayuda internacional. Más del 70 % de los norteamericanos apoyaron en 2003 la intervención de Bush en Irak. Pero también más del 50% de ellos ni siquiera sabía dónde quedaba. Las armas de destrucción masiva de Saddam Hussein se parecen a las pretensiones de Costa Rica por adueñarse del río, son invisibles. El respaldo a la patriótica hipocresía de Ortega, está inducido por un nacionalismo que además de ignorante es mudo. Porque el país no conoce a fondo los detalles del dragado y tampoco se atreve a formular en voz alta y sin prejuicios, las preguntas indispensables sobre esta obra, que como todo lo demás, ha sido puesto en marcha bajo el sospechoso sigilo oficial. Más allá del “Cero” conocimiento de Edén Pastora, en proyectos ecológicos de alta calificación ambiental y de la verdadera capacidad técnica del armatoste “Soberanía” ¿Qué tan “soberano” puede ser un proyecto, financiado con fondos extranjeros del ALBA, que entran al país de contrabando y que además son manejados ilegalmente por la discreción del Ejecutivo? La mentira cabalga sobre el lomo de la verdad en el Río San Juan. Si bien a mediados del XIX se desató un interés imperial por adueñarse de la ruta interoceánica, también es cierto, para resumirlo gruesamente, que desde el Tratado Cañas-Jerez en 1858, pasando por el Laudo Cleveland en 1888, hasta llegar a la histórica sentencia de La Haya en 2009. Casi dos siglos de disputa fueron dirimidos. La soberanía de Nicaragua sobre el río ya no se puede discutir, es cosa juzgada e inapelable. Es insensato continuar la controversia. Costa Rica además recibió con “gran beneplácito” y “suma complacencia” el fallo, porque también reafirmó sus derechos de navegación. El pedazo de tierra tomado hoy por tropa nicaragüense y reclamado por los ticos, es sólo una fracción de humedal con cierto valor ecológico. Una tierra de nadie, que la inercia burocrática de ambos gobiernos ha impedido amojonar. Es una infamia, usar el atroz crimen del nicaragüense Natividad Canda en Costa Rica, para inflar con xenofobia esta patraña nacionalista del río, que ahora irresponsablemente pone en riesgo la seguridad y el bienestar de más de 300,000 compatriotas, por un miserable mojón olvidado. El río no puede perder ni una sola gota de su soberanía, si Ortega retira las tropas que ahora están en medio de la nada y también pudieran estar, como aseguran los ticos en suelo costarricense. Además, mantener prepotentemente al ejército, alegando combatir el narcotráfico, es un tiro que a Ortega le puede salir por la culata. La comunidad internacional y los cinco países, que ahora Ortega alegremente acusa de estar ocupados por el narcotráfico, saben que en Nicaragua, sobre la sangre de víctimas y policías se liberan narcotraficantes igual que se “extravían” sus narcofortunas, y que fue precisamente Ortega en los 80, quien vendió refugio al sanguinario capo colombiano Pablo Escobar. Un gobierno espurio, conformado por ricas cúpulas parasitarias. Que violan flagrantemente la Constitución, con su espantajo legal y su corruptela generalizada. No solamente se ha auto inhibido para defender la soberanía (si estuviera en peligro), sino que además se ha auto deslegitimado para gobernar este país con legalidad y justicia. Defender la soberanía bajo una dictadura, también me parece un soberano disparate, no sólo porque implica la paradoja de morir defendiendo un patrimonio que beneficia solamente a unos cuantos, sino porque además encierra una ignorancia tan arrogante, como la que ha expatriado a millones de

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nicaragüenses y convertido a un país colmado de abundantes riquezas naturales, en uno de los más pobres del mundo. Esa misma lógica espantosa afecta también la lucha por la democracia. Se exige la purga de los autores materiales del fraude en las municipales de 2008, pero al mismo tiempo se deja impune en su cargo y hasta con posibilidades de postularse inconstitucionalmente, a Ortega, autor intelectual entre muchas otras tropelías, del atraco electoral más grande de nuestra historia. Si Nicaragua no es libre no puede ser soberana. Solamente la aplicación de la ley puede impedir que individuos como Ortega, sigan delinquiendo para satisfacer sus mezquinos intereses. Sólo el castigo puede frenar estos delirios de tirano. Sin mirar el retrovisor, estamos transigiendo con esta nefasta vuelta en U de nuestra historia. Ya lo dijo Goethe, “nadie es más esclavo que aquel que falsamente se cree libre”.

Los mitos del Río
Sofía Montenegro END - 18:55 - 18/11/2010 Retorcer la soberanía La escalada verbal y pendenciera que ha venido experimentando la controversia por el dragado del Río San Juan, cuando muy bien se puede dirimir a través de una mesa de diálogo binacional, hace obvia la voluntad política de ambos gobiernos de armar una tormenta en un vaso de agua. La sobrereacción tica –cualquiera que haya sido el motivo-ha sido aprovechada por el gobierno de Ortega para invocar el discurso de la soberanía al servicio de su propia estrategia política reeleccionista y hacerse el “soberano” imponiendo una súbdita y obsecuente unidad nacional, a la antigua usanza de los reyes. No otro sentido tiene el recién inventado e inexistente Consejo de los Poderes del Estado compuesto en su mayoría por magistrados y funcionarios ilegales o usurpadores, que van a “defender” Nicaragua cuando han sido los encargados de destruirla. La apelación al sentimentalismo nacionalista y al simbolismo del río San Juan, es una burda maniobra para restañar la erosionada legitimidad de Ortega, que busca romper el rechazo que provocan los abusos de su gobierno y justificar la subordinación de todas las instituciones. Es querernos hacer olvidar que la soberanía, tal y como se entiende en los estados democráticos de hoy, sólo fue posible tras guillotinar la cabeza del soberano y que es en la Constitución, y en los ciudadanos donde reside la soberanía realmente agredida de Nicaragua. Teología patriotera Como la nación es una comunidad imaginaria e imaginada construida según el modelo de la familia, la etnia y la comunidad religiosa, que se particulariza con ritos y mitos de masas, hemos visto como el ministerio de propaganda se apresuró a suspender la TV por cable, para imponer las ceremonias y la diatriba sobre el Río. La línea oficial fue anunciada por la conspicua pareja del presidente: “la unidad del Estado y pueblo nicaragüense en torno a la defensa de la soberanía nacional y nuestro Río San Juan”. Un Festival Acuático, emblemático de este nacionalismo banal y una marcha del CNU con estudiantes que gritaban la consigna “Nicaragua unida jamás será vencida” en medio de banderas rojinegras y llamados a “defender la soberanía”, fue parte de la coreografía gubernamental. El toque religioso lo puso el Cardenal Miguel Obando quien indicó que “la Patria es tradición, un doble vínculo simultáneo, con la tradición histórica de las generaciones que nos han precedido y las que vendrán, y un vínculo con todos los hombres del país, nuestros contemporáneos”. Invocó así el principio del catecismo de la “comunión de los santos”: la unión

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espiritual de vivos y muertos que comparten un solo cuerpo místico que tiene como cabeza no a Jesucristo, sino a la familia Ortega. Habrá que ver quiénes son los emotivos crédulos que compran semejante bulo. Soberanía y Estado de Derecho Las aguas del Río San Juan, al parecer, quieren utilizarse para remontar la corriente de la historia en cuanto a la ubicación de la soberanía. Fue J.J. Rousseau quien rompió hace siglos con la creencia de que la soberanía residía en una única y específica persona (el monarca) y fue quien le pasó la pelota de la soberanía a la “voluntad general”, el pueblo, que pasó a encarnar el poder y a tomar las decisiones. Desde entonces ha habido un proceso de “despersonificación” de la soberanía con el fin de dejarla a salvo del arbitrio de la voluntad de un individuo y que se consolida con la aparición del Estado de Derecho. Este consiste en la sujeción de la actividad estatal a la Constitución y a las normas aprobadas conforme a los procedimientos que ella establezca, que garantizan el funcionamiento responsable y controlado de los órganos del poder y el respeto a los derechos fundamentales. La residencia legal y efectiva del poder de mando se encuentra en los ciudadanos, que lo ejercen y delegan por medio del voto. De acuerdo con esto, en Nicaragua donde la ley es Ortega y la Constitución es pisoteada todos los días, los votos son robados y hay procesos electorales fraudulentos, resulta ridículo y cínico que ahora hable de “soberanía” y que encima pretenda encarnarla. El “Consejo de los poderes del Estado” son en realidad un grupo de cortesanos, juglares y saltimbanquis de la corte, puesto que como quedó establecido desde la Constitución Francesa de 1791, “toda sociedad en la cual la garantía de los derechos no esté asegurada, ni se adopte la separación de poderes, carece de Constitución”. Dado que Ortega ha aplastado la soberanía ciudadana, su falta de legitimidad debilita la soberanía territorial. Un río símbolo En el imaginario colectivo una entidad natural como el Río San Juan ha devenido referencia privilegiada del sentimiento nacional, pese a que por el lado norte del territorio hay otro magno río, el Coco. Tal vez porque el San Juan ha sido fuente perenne de disputa, de sueños no realizados y promesas incumplidas, tal vez por un sentido estético de belleza prístina y no domesticada de sus aguas, riberas y selvas colindantes, de deslumbrante verdor. Tal vez porque es límite entre el adentro y el afuera, frontera del exilio y el retorno, ruta de tránsito o paraíso perdido que merecía mejor suerte. Lo cierto es que como símbolo, es uno de carácter ambivalente, dado que corresponde tanto al poder creativo de la naturaleza como del tiempo. Según Cirlot, la poderosa corriente de agua significa fertilidad y la progresiva irrigación del suelo, mientras que por otro lado implica el irreversible pasaje del tiempo y en consecuencia, un sentido de pérdida y de olvido. La identificación con el Río San Juan bien puede evocar en lo más profundo del alma nica aquella copla de Jorge Manrique: Nuestras vidas son los ríos que van a dar en la mar, qué´ es el morir. Allí van los señoríos derechos a se acabar e consumir; allí los ríos caudales, allí los otros medianos e más chicos, allegados son iguales los que viven por sus manos e los ricos.

El conflicto con Costa Rica y la política doméstica de Nicaragua
Emilio Hernández Hernández* Las maniobras para modificar la Constitución acapararon los titulares de todos los medios de comunicación en Nicaragua, tanto los oficialistas como los no-oficialistas. Y así se volvieron parte del debate público entre los sectores de nuestra sociedad. La reacción de la oposición, aunque débil, fue inmediata. Los grupos opositores lograron los acuerdos de Metrocentro 2, en donde aseguran unirse para evitar la reelección de Ortega

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La política, entendida como la doctrina y estrategias para dirigir los asuntos públicos, requiere de una gran capacidad en sus líderes de influenciar la opinión de las masas y formar consenso sobre la dirección que, como Nación, se desea seguir. Lastimosamente, en la práctica diaria de la política moderna este concepto se distorsiona a tal punto que lo que se ve en realidad son líderes que desean manipular la opinión de las masas para lograr objetivos de interés personal o partidario mediante maniobras muy bien coordinadas y, preferiblemente, no muy evidentes. Creo que todos los nicaragüenses podemos estar de acuerdo que, a lo largo de la historia de nuestro país, la política nacional ha sido llevada de esta manera llegando a veces a manipulaciones que son obvias y hasta ofensivas a la inteligencia de todos nosotros. Esta introducción es para referirme al conflicto actual entre Costa Rica y Nicaragua. Y es que se hace cada vez más evidente la coordinación que existe entre cada una de las maniobras políticas de parte de Daniel Ortega y su gobierno, con el objetivo claro de mantenerse en el poder. Mi argumento es que el conflicto con Costa Rica es una maniobra más que sirve para este mismo propósito. No pretendo debatir si la continuación del gobierno de Ortega es deseable para Nicaragua o no, ni tampoco discutir si es posible a estas alturas evitar su participación como candidato presidencial en la contienda electoral de 2011. Mi única intención es la de señalar hasta qué punto Daniel Ortega subestima las repercusiones que tienen sus maniobras políticas para asegurar su permanencia en el poder sobre la vida diaria de los sectores más vulnerables de la población nicaragüense. Esto revela una falta de concordancia entre los efectos que tienen sus tácticas políticas y los objetivos sociales que dice buscar. Haciendo un recuento, después de las elecciones municipales en noviembre de 2008 en las que el partido FSLN se queda oficialmente con las alcaldías más importantes del país, la oposición falla en sus intentos de resolver sus reclamos de irregularidades en el proceso electoral. Además, algunos donantes congelan su ayuda a Nicaragua o se retiran definitivamente del país, como es el caso de Suecia y Noruega. Esto marca el inicio de una serie de maniobras por parte del actual gobierno que van asegurando la participación de Daniel Ortega en las próximas elecciones presidenciales a pesar de la doble prohibición constitucional que se lo impide. En octubre de 2009, se dio la sentencia de los magistrados sandinistas de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) declarando inaplicable el artículo de la Constitución que prohíbe su reelección, argumentando que éste viola sus derechos humanos. A esto se le suma el decreto emitido en diciembre de 2009 en donde Ortega asume tener la facultad para autorizar a magistrados judiciales y electorales (que incluyen a aquellos magistrados autores de la sentencia dada dos meses antes) para permanecer en sus cargos aunque se venza su período. Luego vino la publicación del artículo transitorio 201 en La Gaceta, el cual tiene años de estar en desuso, con el cual se pretende dar legalidad a la permanencia de los magistrados en sus puestos. Y basado en esto, los magistrados sandinistas de la CSJ se reúnen junto a conjueces que pretenden reemplazar a aquellos magistrados opositores, para eliminar de la Constitución de la República el artículo 147 que prohíbe la reelección. Según el entendimiento sobre leyes de esta ‘Corte Plena’, es el Poder Judicial y no el Poder Legislativo el único competente para modificar la Carta Magna. Días después el presidente del Poder Electoral, Roberto Rivas, anuncia públicamente la convocatoria a las elecciones de 2011 y aclara que acatará el fallo de la CSJ, permitiéndole a Ortega reelegirse. Seguramente el lector estará confundido con el tema del cual trata este artículo, pues al inicio dije que éste se refiere al conflicto entre Costa Rica y Nicaragua. ¿Qué tiene que ver la política doméstica nicaragüense con Costa Rica? Exactamente… nada. Sin embargo, las maniobras políticas que actualmente toma el gobierno de Ortega involucran a Costa Rica con la aparente intención de distraer a la opinión pública y de crear un contexto que, intencionalmente o no (para aquellos que

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están convencidos de la falta de conexión entre ambos temas), ayuda a garantizar la candidatura de Ortega en las próximas elecciones. Las maniobras para modificar la Constitución acapararon los titulares de todos los medios de comunicación en Nicaragua, tanto los oficialistas como los no-oficialistas. Y así se volvieron parte del debate público entre los sectores de nuestra sociedad. La reacción de la oposición, aunque débil, fue inmediata. Los grupos opositores lograron los acuerdos de Metrocentro 2, en donde aseguran unirse para evitar la reelección de Ortega. Y aunque es fácil cuestionar el compromiso real de algunos dirigentes de la oposición con este objetivo, ha habido suficiente coordinación como para que surja con cierto consenso la posible candidatura de Fabio Gadea Mantilla, representando una alianza opositora nacional que participe en las próximas elecciones. Dado el movimiento de piezas que el gobierno de Ortega ya ha hecho dentro del juego político nacional, lo que más le beneficiaría para asegurarse que no exista ninguna reacción efectiva por parte de la oposición sería propiciar su inacción. Y qué mejor forma de distraer esta oposición y todos los sectores de la sociedad, que trayendo el tema del conflicto limítrofe con Costa Rica a la mesa. Desde el inicio de este nuevo conflicto, el Presidente Ortega ha sabido plantar la semilla de la polémica. El dragado en nuestro Río San Juan comenzó sin mucho cuestionamiento sobre cómo se licitó este proyecto y sobre la posibilidad de daños que esta actividad pueda causar en las ramificaciones aguas abajo que caen en territorio costarricense, algo que esta regulado por la ley internacional. El nervio de los ticos es fácil de entender si nos imaginamos por un momento en una situación en la cual la acción de terceros nos afecta indirectamente. El conflicto sube de tono cuando el reclamo de Costa Rica se transforma en un reclamo limítrofe, al afirmar que miembros del ejército de Nicaragua se encuentran en territorio costarricense, mientras el gobierno nicaragüense afirma estar en territorio nacional. Y es que éste es un debate entre Costa Rica y Nicaragua que tiene muchísimos años y, desafortunadamente, la desidia de ambos países lo ha perpetuado. Sin embargo, es justamente ahora, que el gobierno de Ortega decide reavivar el tema. Y dice estar dispuesto al diálogo con nuestros vecinos para definir de una vez por toda la frontera entre los dos países. Como muestra de esta voluntad de ‘diálogo’ envía a algunos efectivos militares justamente al territorio disputado, quizás para empezar las pláticas con nuestro vecino partiendo del hecho que Nicaragua tiene la razón. De esta forma casi gratuita se deteriora la relación con un país con el cual tenemos, y seguiremos teniendo, una relación socio-económica muy estrecha por el simple hecho de ser nuestro vecino. Y es así cómo en las últimas semanas todos los medios de comunicación, los sectores de la sociedad civil y los líderes de la oposición han comenzado a destinar más tiempo al análisis de todos los argumentos legales que Nicaragua pueda tener para defender su posición en el conflicto limítrofe. Y ya nadie parece recordar aquellos enunciados que resaltaban las últimas maniobras políticas, ilegales o no, del gobierno y la oposición en miras a las próximas elecciones nacionales. Es el tiempo que corre el que se encarga de legalizar definitivamente todas las acciones que se han tomado para modificar la Carta Magna y así permitirle a Daniel Ortega presentarse como candidato presidencial en las elecciones de 2011. Los efectos secundarios de estas maniobras políticas los sufren siempre los nicaragüenses más vulnerables: los que eran beneficiarios de la ayuda de donantes como los suizos y noruegos, los que tienen que migrar a Costa Rica para conseguir un empleo que les permita darle de comer a sus familiares en las zonas más pobres de Nicaragua. El pueblo no es ciego ante este tipo de maniobras y estoy apostando que el actual gobierno, cuyo lema es ‘El Pueblo Presidente’, se dará cuenta de esto a más tardar en Noviembre del 2011. *Doctor en Economía emiliohernandez@hotmail.com

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Yerros graves de Nicaragua en diferendo con Costa Rica
Guillermo Cortés Domínguez* El gobierno de Nicaragua se equivocó en dos aspectos cruciales en el diferendo con Costa Rica, primero, antes de iniciar el dragado del Río San Juan, y segundo, en la OEA. Antes que nada, me parece que lo que ocurre es una soberana estupidez, pues en vez de estar confrontados deberíamos estar explorando las mejores opciones para desarrollar gigantescos proyectos binacionales beneficiosos para ambos, como hacen los países europeos con sus ríos fronterizos. El Río Rin, de 1.320 kilómetros, atraviesa los territorios de Suiza, Austria, Liechtenstein, Alemania, Francia y los Países Bajos. Estos países han desarrollado una serie de tratados y laudos especiales para disponer de la mejor manera de sus aguas fluviales en beneficio de todos. Me referiré, para comenzar, al segundo grave error, pues Managua debió aceptar desde el inicio la propuesta del Secretario General José Miguel Insulza, quien demandaba a ambas partes retirar sus fuerzas policiales y militares a fin de crear condiciones para el diálogo. Como se sabe, la propuesta incluye el retorno a la Comisión Binacional. ¿Acaso no es eso lo que nos interesa? Sentarnos a platicar para dirimir las diferencias. Nicaragua se quedó estacionada en una posición inamovible, mientras la situación evolucionaba y Costa Rica tendía una red de adherencias que nunca detectó la representación oficial nicaragüense en la OEA, la que fue a una votación sin haberse dado cuenta de que la tenía perdida. Craso error diplomático. ¿Y por qué retirarnos si nuestras tropas están en territorio nicaragüense? Pues para contribuir al inicio de las conversaciones, no para renunciar a nuestra soberanía. En toda negociación se debe ceder. Es imposible ir a un escenario de este tipo con posiciones inflexibles, porque así no se llega a ningún lado. Además, tal retiro sería sólo de un área muy específica y aislada, que no impediría continuar la salvaguarda del Río y la lucha contra el narcotráfico. Pero lo fundamental se habría obtenido: sentar a Costa Rica, y con el apoyo político de la OEA, para dirimir los aspectos causantes de la controversia y, de acuerdo a la resolución de la Corte de La Haya y a los laudos Cleveland y Alexander, precisar de una vez por todas por dónde demonios va la línea fronteriza. ¿Cómo aparecemos ahora? Como derrotados en una resolución apoyada por 22 países. Ése es el saldo real. El Presidente Ortega despotrica torpemente contra varios países y los acusa de conspirar, para ocultar la miopía, la intolerancia y el fracaso. Pero no nos llamemos a engaño, más temprano que tarde, en la eventual mesa negociadora de la Comisión Binacional, habría salido el asunto de fondo –como tendrá que salir en su momento--, y que tiene que ver con la primera mala jugada del gobierno: no establecer una comunicación adecuada con Costa Rica a fin de crear condiciones para que no surgieran contradicciones en relación con el dragado de nuestro Río San Juan, o al menos para prevenir o disminuir los conflictos que previsiblemente desataría esta acción necesaria y urgente para recuperar la navegabilidad de nuestro río en toda su extensión. Y no es que haya que pedir permiso a los costarricenses para dragar el Río de total soberanía nicaragüense, sino que, por la proximidad, hay que tomarla en cuenta, en dependencia de algunas situaciones, tal como lo determinan los laudos Cleveland y Alexander, aunque esto no pueda gustar a mucha gente. El punto No. 4 del tercer Laudo Cleveland establece que Nicaragua puede hacer trabajos (dragado), para mantener libre la navegación del Río, y para que no se obstruya la Bahía de San Juan del Norte. Añade que Costa Rica no tiene que pagar dichos gastos, aunque las mejoras sean para beneficio común. El numeral 6 dice que San José no puede impedirle a Managua la ejecución de tales obras dentro de su propio territorio, pero señala que no debe haber afectaciones en territorio costarricense so pena de indemnización.

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Y es aquí donde entra a debate otro aspecto fundamental: ¿cuál es la línea fronteriza?, porque el gobierno tico al parecer está interpretando que el dragado podría afectar su territorio, lo cual no es nada descabellado, ya que el objetivo de esta limpieza del Río es volverlo navegable, lo que implica, por un lado, que áreas secas o pantanosas que se han venido formando en el último siglo, y que ahora están en la margen derecha, erróneamente serían consideradas suyas por el gobierno de Laura Chinchilla, y de ahí el reclamo de que tropas nicas habrían “invadido”. Al volverse navegable el Río y con ello ocupar su lecho histórico, parte del territorio desecado desaparecería, y eso podría considerarlo San José como “una pérdida”. Es decir, el legítimo y necesario dragado del Río, que es propiedad exclusiva de Nicaragua, introduce algunas complejidades que deben ser tratadas de la manera más transparente, responsable y profesional por ambas partes. El numeral 9 del Laudo Cleveland establece que Costa Rica puede negar a Nicaragua el derecho de desviar las aguas del Río San Juan en caso que de ello resulte destrucción o serio deterioro de la navegación de dicho Río, o de cualquiera de sus brazos en cualquier punto en donde ese país tiene derecho a navegar en el mismo. Y no se asusten. Tal es de delicado el asunto. Sobre el límite, se dice que es la margen derecha del Río San Juan, lo cual cambiaría con el dragado, ya que lo volvería navegable donde desde hace muchas décadas ya no lo es. Pero el tercer Laudo Alexander establece como “la exacta línea de división entre la jurisdicción de los dos países, el borde de las aguas sobre la margen derecha, cuando el río se halla en su estado ordinario, navegable por las embarcaciones y botes de uso general”. Ciertamente es la margen derecha, pero del Río navegable, no del seco. Más claro no canta un gallo. La clave no está en la altura del Río, sino en el lecho, de modo que si gracias al dragado el San Juan volviera a ocupar el cauce que tenía en 1958 o similar, Costa Rica no tendría nada que reclamar, aunque le pareciera que pierde un territorio hasta hace poco seco o pantanoso, que creía era de su propiedad. Es decir, la línea divisoria no cambia pese a las transformaciones por sedimentación ocurridas en el último siglo. Además, es previsible que el dragado produzca que menos agua engrose el costarricense Río Colorado, lo que afectará los intereses de ese país. ¿Debe Nicaragua responder por ello? Yo preguntaría: ¿Costa Rica respondió a Nicaragua por el aumento de flujo de agua del San Juan hacia el Colorado, inducido por el dragado que realizó? Costa Rica también tendrá ventajas por el dragado del San Juan. Pero todo eso debió ser platicado con antelación. Además, al frente de semejante obra debería estar un especialista. *Editor de la Revista Medios y Mensajes gocd56@hotmail.com

La crisis del río y el oportunismo de ortega
Ramón Flores 09/11/2010 En los últimos días, la noticia de cabecera es el diferendo con Costa Rica, a raíz del proyectado dragado de una parte del Rio San Juan, fronterizo con el hermano país del Sur. Para los que desconocen este tipo de operaciones, el dragado es un proceso de limpieza del fondo del río, extrayendo el sedimento acumulado para incrementar su profundidad a fin de aumentar la capacidad de transporte de agua y facilitar el tráfico pluvial, evitando el riesgo de encallamiento. Esta operación es una decisión del gobierno de Nicaragua, a la que tiene absoluto derecho en tanto somos dueños soberanos de la totalidad del Rio San Juan. Hasta aquí, todo está correcto.

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Sin embargo, existen algunas aristas que dejan un margen de duda de las verdaderas intenciones del Presidente Ortega con la repentina crisis desatada, que coincidentemente llegan en un momento en que la legitimidad de las últimas acciones del gobierno está seriamente cuestionada, tanto a lo interno como a lo externo. El primer elemento es de carácter formal, si esta operación es superior a los 2.5 millones de dólares, ¿ha sido licitada a como lo establece la ley? ¿Cuántas empresas participaron en la licitación? ¿Existe un pliego base para la licitación? ¿Cuándo fue anunciada? ¿En qué parte del Presupuesto Nacional o del MTI está incluido dicho gasto? ¿Qué sabe de esto la Contraloría General de la República? El segundo elemento tiene que ver con las competencias de los que están a cargo del dragado. Una obra de este tipo, generalmente es encomendada a empresas especializadas, con vasta experiencia, altísima capacidad tecnológica y responsabilidad profesional. En Latinoamérica están presentes empresas de dragado que representan el 80 % del mercado mundial de esta industria, siendo estas: Boskalis Internacional BV (Holanda); Dredging Internacional BV (Bélgica); Jan de Nul (Bélgica); Great Lakes Dredge & Dock (USA) y Ballast Han Van Oord (Holanda). Por declaraciones de quienes están al frente, el dragado durará entre dos y tres años. ¿Es esto razonable para una operación de este tipo? Al final, ¿cuánto será el costo real de la misma? ¿Cuánto hubiera durado y costado con empresas de experiencia a nivel mundial y altamente calificadas como las mencionadas? ¿Cuál es la capacidad de dragado de la Draga Soberanía? ¿De cuántos pies será la profundización del lecho del río? ¿Cuántos kilómetros del río serán dragados? ¿Qué experiencia previa tiene la empresa que está a cargo de esta operación? El tercer elemento está alrededor de la empresa a cargo del dragado. Según el señor Edén Pastora Gómez, delegado del Presidente Ortega en el Departamento de Río San Juan y quien dirige la obra, la draga, construida en Nicaragua, cuesta más de 20 millones de córdobas, financiados por empresas ligadas a la omnipresente ALBA. Este financiamiento, ¿es en calidad de préstamo? ¿A qué plazo? ¿A qué interés? Fue préstamo al gobierno central, ¿o es un préstamo personal señor Pastora? Si es al gobierno central, ¿pasó por la Asamblea Nacional para ser aprobado por los diputados? ¿Hay alguna relación entre la empresa que financia la draga, con el proyecto de construcción de la Hidroeléctrica Brito? ¿Quiénes son los dueños de la empresa? ¿Es privada o es estatal? Un cuarto elemento es el repentino descubrimiento de que finqueros ticos, que tienen propiedades desde hace años en la zona fronteriza, son narcotraficantes. Si esto es así y conociendo la estrecha relación de trabajo entre la DEA y las fuerzas dedicadas a combatir al narcotráfico por parte de la Policía Nacional, ¿por qué tardaron tantos años en hacer semejante descubrimiento? ¿Informaron a las autoridades costarricenses que estos ciudadanos ticos estaban dedicados a la narco actividad, a como seguramente lo establecen los protocolos? Las propiedades en mención, ¿están en territorio nacional o en territorio tico? Un quinto elemento: ¿por qué después de casi cuatro años de gobierno, hasta ahora se acordó el Presidente Ortega de ejercer la soberanía en esta parte de nuestro territorio? El fallo de La Haya de julio del 2009 ratifica el sumo imperio de Nicaragua sobre el Río San Juan, siendo aceptado en su totalidad y recibido con beneplácito por Costa Rica, de acuerdo a las noticias de ese entonces. ¿Por qué, entonces, recurrir al patrioterismo cuando no está en juego la soberanía del Rio San Juan? ¿No hubiera sido más fácil informar a la Presidenta Chinchilla de los trabajos de dragado que se iban a efectuar? ¿No hubiera sido más conveniente invitar a las autoridades costarricenses a realizar una visita a la zona, para ver en el lugar los trabajos a realizar? Existen muchas interrogantes en esta situación, que no hacen más que abrigar la sospecha de que se trata del aprovechamiento oportunista de una crisis convenientemente creada en un momento

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propicio, que deja réditos políticos al Presidente Ortega, sabiendo que el Rio San Juan es lo único que uniría a su impopular gobierno con la inmensa mayoría de los nicaragüenses. Difícilmente alguien se pondrá del lado de los ticos en una situación en que la soberanía de nuestro país esté en juego, so pena de ser acusado hasta de traición a la patria. Daniel Ortega ha comprobado que un buen manejo de las crisis le da excelentes resultados en términos de mejoramiento de su imagen política, tal a como fue demostrado con las lluvias del mes pasado y reflejadas en las dos encuestas realizadas en el mes de octubre y no tendrá empacho en crear nuevas crisis, hasta llegar a las elecciones del 2011, con la seguridad de que esto le dará más popularidad y mayor fortaleza al sentimiento de inevitabilidad e invencibilidad con que pretende abrumar a todos los nicaragüenses que rechazamos su reelección. No hay que olvidar el manejo perverso de la agenda política que a nivel nacional hace el presidente Ortega para manipular la opinión pública nacional. Ya nadie se acuerda del agravio a la Iglesia Católica hecha por personeros del Gobierno, acción que lastimó la conciencia de la inmensa mayoría del pueblo católico y le ganó una inmensa antipatía que había que restablecer, ya que son pocos los que creen que haya sido una acción individual de Roberto Rivas. Pasó a segundo plano el llamado irregular que este mismo personaje hizo a los partidos políticos, para inscribir la “pre matrícula” de estos, a fin de participar en las elecciones nacionales del 2011 y tratar de legitimar a un Consejo Supremo Electoral espurio. Cuidado y esta crisis mediatiza a la opinión pública y nos trae de regalo, de la mano de Arnoldo Alemán, ALN y el BUN, las reformas constitucionales, que entierren de una vez por todas, el futuro electoral de Nicaragua.

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IX. DISCURSOS Y CORRESPONDENCIA OFICIAL
1. DISCURSOS

Intervención del señor Ministro de Relaciones Exteriores de la República de Costa Rica, Dr. René Castro Salazar, en la sesión del Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos, solicitada por Costa Rica para exponer sobre la situación con la República de Nicaragua en la zona limítrofe del Rio San Juan.
Washington, 3 de Noviembre de 2010

Señor Presidente, Señoras y señores integrantes del Consejo Permanente de la Organización de Estado Americanos Señor Secretario General de la Organización José Miguel Insulza Señor Secretario General Adjunto Embajador Albert Ramdin Señoras y señores embajadores y representantes de los países observadores Señoras y señores representantes alternos, Amigas y amigos, En primer lugar agradezco al señor Presidente del Consejo su diligencia en la convocatoria a esta sesión extraordinaria solicitada por Costa Rica, y a todos ustedes su presencia en este recinto, para exponer ante ustedes los preocupantes hechos que han motivado nuestra petición. El 1° de diciembre de 1948, hace 62 años, mi país abolió el ejército. Esta decisión, conocida por la comunidad internacional, constituyó un acto de fe en el Derecho de Gentes y en la recién constituida Organización de los Estados Americanos, ya que la defensa de la soberanía e integridad territorial de Costa Rica quedó confiada a los mecanismos jurídicos del sistema interamericano. Desde entonces, nuestra seguridad depende de esta organización y de los estados que la integran, ya que Costa Rica solo cuenta con una pequeña fuerza de policía civilista, con limitada capacidad defensiva y sin capacidad ofensiva alguna, integrada por funcionarios públicos cuyo objetivo es brindar la seguridad a los ciudadanos y mantener el orden público, y con un armamento muy modesto. La carencia de ejército, y la confianza en los mecanismos de solución pacífica de controversias, reafirman la voluntad permanente de Costa Rica de mantener relaciones de amistad y cooperación con todas las naciones y muy especialmente con las del hemisferio. Sin embargo, en varias oportunidades, comenzando precisamente en diciembre de 1948, a los pocos días de la supresión del ejército, Costa Rica ha debido recurrir al Sistema Interamericano para solicitar su protección y su defensa, cuando ha visto afectadas su soberanía y su integridad territorial. Y los hechos que motivan la reunión de hoy se refieren, lamentablemente, a una de esas situaciones.

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Desde el comienzo de la administración de la Presidenta Laura Chinchilla, en mayo de este año, Costa Rica ha querido caracterizar sus relaciones con la hermana República de Nicaragua por un espíritu de buena vecindad, cordialidad y de cooperación, y ha formulado reiteradas manifestaciones de buena voluntad hacia ese país. No obstante, configurando una situación que los costarricenses lamentamos profundamente, acciones recientes de las autoridades de Nicaragua han afectado gradualmente nuestra soberanía territorial y nuestros recursos naturales. Estos hechos han tenido lugar en suelo costarricense, al sur del río San Juan, en un territorio costarricense denominado isla Calero y específicamente en el sector de ésta conocido como finca Aragón. Antes de exponer los hechos en cuestión, deseo hacer énfasis en que Costa Rica no pretende en ningún sentido alterar la demarcación fronteriza entre ambos países, ni adueñarse de ninguna porción del cauce del río San Juan, al que los instrumentos internacionales vigentes entre ambos países reconocen como de exclusiva soberanía de Nicaragua. Pero este reconocimiento no significa, ni puede significar, que Costa Rica permita que su territorio al sur y al este de dicho río sea objeto de incursiones por parte de las fuerzas armadas de Nicaragua, en clara violación a esos instrumentos jurídicos. Tampoco aceptaremos alteraciones unilaterales y artificiales de la frontera. La zona donde han sucedido y lamentablemente siguen sucediendo los hechos que denuncio, está compuesta por bosques húmedos, que constituyen una reserva natural. La isla Calero, que tiene una extensión de 151 kilómetros cuadrados, es un humedal protegido internacionalmente. Zona ecológicamente muy rica por su interacción con el río y la zona marítimo-costera, constituye además parte del corredor biológico de Mesoamérica, y se encuentra protegida por convenciones internacionales sobre medio ambiente. Hago esta referencia porque los hechos que motivan mi presentación han afectado no solamente la soberanía de Costa Rica en el plano jurídico y político, sino que representan además una violación de las convenciones internacionales en materia ambiental que protegen áreas naturales, recursos biológicos y humedales internacionales. Abrigo la esperanza de que mi exposición permita a todos los presentes comprender la gravedad de la situación y la necesidad de tomar las medidas para proteger la integridad territorial y el ejercicio de la soberanía en territorio costarricense, así como para evitar que la continuación de estos hechos siga constituyendo un peligro para la paz y la seguridad internacional. Pero antes de proceder a la presentación de los hechos concretos, quisiera formular un fraternal llamado a Nicaragua para que sus autoridades se apeguen a los instrumentos internacionales vigentes en materia limítrofe, a la Carta de la OEA y la normativa del sistema interamericano en su conjunto y al Derecho Internacional ambiental, para poder superar la situación que hoy enfrentamos. Costa Rica y Nicaragua son dos países hermanados no solamente por la geografía sino también por la historia, las raíces culturales comunes y una serie de desafíos igualmente comunes que demandan nuestra cooperación fraternal y solidaria. Invitamos a nuestros hermanos nicaragüenses a que juntos procuremos dar contenido efectivo a la fraternidad que anima la convivencia de nuestros pueblos, tan íntima y entrelazadamente vinculados en familia común. Cronológicamente, la relación circunstanciada de los hechos que motivan esta reunión puede exponerse como sigue: 1°.- En el diario La Prensa de Nicaragua del día 25 de agosto de 2009 se publicaron declaraciones del señor Virgilio Silva, Gerente de la Empresa Portuaria Nacional de Nicaragua, indicando que ese país pretendía desviar al río San Juan 1,700 metros cúbicos por segundo del caudal que actualmente tiene el río Colorado, río enteramente costarricense, que bordea la mencionada isla Calero. Idénticas declaraciones a la Agencia AP se le atribuyeron entonces a Edén Pastora, responsable del proyecto de dragado.

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2°.- Las anteriores manifestaciones hicieron que el Ministro de Relaciones Exteriores y Culto de Costa Rica, Bruno Stagno, enviara a su colega de Nicaragua don Samuel Santos la nota DM-637-09 de 27 de agosto de 2009, en la que recordaba que de conformidad con el Derecho Internacional y los instrumentos pertinentes, en especial el Laudo Cleveland de 1888 y la sentencia de la Corte Internacional de Justicia de 13 de julio de 2009, Nicaragua no puede realizar obras de mejora en el río San Juan que causen perjuicio a territorio costarricense o afecten los derechos de navegación de Costa Rica en el río. En la nota se le solicitaron además a Nicaragua los estudios que demostraran que el proyectado dragado no afectaría a Costa Rica. Nicaragua se abstuvo de responder a esta comunicación. 3°.- Hace tan solo unos meses, ante un nuevo anuncio de que la obra de dragado comenzaría en el futuro cercano, el Ministro interino de Relaciones Exteriores costarricense Carlos Roverssi, remitió al Canciller de Nicaragua la nota DM-AM-156-10 de 12 de julio de 2010. En ella se reiteraba la necesidad de que Nicaragua presentara a Costa Rica los estudios para demostrar que las obras previstas no tendrían impacto sobre territorio costarricense. Esta nota tampoco recibió respuesta, aunque el Canciller nicaragüense don Samuel Santos, en una conversación que tuvimos en Managua, me dio garantías verbales, en mi calidad de Ministro de Relaciones Exteriores y Culto de Costa Rica, de que el dragado no afectaría territorio costarricense. Y fue como consecuencia de esa entrevista que el pasado 8 de setiembre, en una comparecencia en una comisión de la Asamblea Legislativa de Costa Rica, con base en el principio de buena fe expresé que no había motivos para dudar de la palabra del Canciller de Nicaragua. También en esa oportunidad mencioné que Costa Rica seguiría con sus actividades de monitoreo del proyecto para evitar posibles impactos negativos en el lado costarricense de la cuenca. 4°.- En el mes de octubre de 2010, miembros de una familia de apellido Reyes, poseedora de derechos de explotación sobre una zona conocida como Finca Aragón, Isla Portillos-Isla Calero, y otros vecinos de la comarca, denunciaron a las autoridades costarricense preocupantes acciones efectuadas allí, en suelo costarricenses, por el señor Edén Pastora, responsable del dragado del río San Juan, y militares nicaragüenses. La familia Reyes denunció que con el pretexto de las obras de dragado, el señor Pastora y militares nicaragüenses ingresaron en la finca Aragón, los sacaron a ellos y detuvieron a algunos trabajadores. Un educador costarricense que trabaja en la vecindad, remitió el 18 de octubre una nota a la Presidenta de la República, en la que expuso hechos similares. 5.- No cabe duda de que la zona en cuestión es territorio de Costa Rica. Esto se comprueba mediante la cartografía oficial elaborada por el Instituto Geográfico Nacional de Costa Rica y el Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales, específicamente con las hojas cartográficas 3448 I, ambas actualizadas al año 1988 y con escala 1:50.000. La isla Calero se encuentra precisamente en la región fronteriza, y allí, los tratados y laudos han definido que el río San Juan es de exclusiva soberanía nicaragüense y que los territorios que en la región se encuentren al sur y al este de ese río pertenecen a Costa Rica. Dada la ubicación de la isla Calero, precisamente en la margen derecha del río, es indubitable que pertenece a Costa Rica, y que Nicaragua no podría pretender derechos de soberanía sobre ella sin desconocer el tratado de límites vigente entre ambos países y sus instrumentos complementarios. 6.- Como consecuencia de las aludidas denuncias, el Ministerio de Seguridad Pública de Costa Rica, en coordinación con la Cancillería a mi cargo, organizó un sobrevuelo de la zona el día 20 de octubre. Se logró documentar mediante fotografías y video, que la draga nicaragüense se encuentra anclada sobre el río San Juan, en el sector cercano al Caño Sucio, a algunos metros de distancia de la margen costarricense del río en la zona de la Finca Aragón. En la draga se observaron militares nicaragüenses. Asimismo, se documentó que de la draga parte una tubería de varios metros de largo,

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por medio de la cual se estaba depositando sedimento en la Finca Aragón, es decir, en territorio de Costa Rica, sin que se hubiera pedido ni menos obtenido autorización de las autoridades costarricenses para tal acción. En otras palabras, Nicaragua, además de realizar en el río labores de dragado sin haber requerido el consentimiento de Costa Rica, que era necesario según el Laudo Cleveland de 1888, ha utilizado el territorio costarricense como vertedero de desechos, como basurero de las labores de dragado. 7.- Ante tales violaciones a la soberanía de Costa Rica, el Gobierno de Costa Rica decidió el 21 de octubre presentar una nota de protesta al Gobierno de Nicaragua, y ordenar que funcionarios de la Fuerza Pública y de los Ministerios de Relaciones Exteriores y de Ambiente se trasladaran cuanto antes a la zona con el propósito de dimensionar los hechos. 8.- El propio 21 de octubre se llamó al Embajador de Nicaragua en Costa Rica a la Cancillería y se le hizo entrega de la nota de protesta. Acto seguido se llevó a cabo una conferencia de prensa donde se expuso lo ocurrido. 9-. El 22 de octubre funcionarios de la Fuerza Pública costarricense verificaron en la zona que la tubería que estaba depositando el sedimento ya había sido retirada y se encontraba sobre el agua del río San Juan, aunque la draga permanecía anclada en el mismo lugar, a unos metros de distancia de la margen costarricense del río. Dentro de la draga se observaban efectivos del ejército de Nicaragua. También se observó que se había abierto una trocha de unos 700 metros que apunta en dirección de la Laguna Los Portillos, y que otra zona de aproximadamente unas dos hectáreas había sido totalmente talada. Esta zona se encuentra en línea directa con la Laguna Los Portillos. 10.- Esa misma mañana, funcionarios de la Fiscalía costarricense y de los Ministerios de Relaciones Exteriores, Seguridad y Ambiente verificaron que en efecto se había cubierto con sedimento proveniente de la draga un área de unos 2.500 metros cuadrados de territorio costarricense, lo cual constituiría un delito ecológico al tratarse de una zona protegida. También observaron claramente los numerosos árboles cortados en el área de aproximadamente dos hectáreas que se encuentra en línea directa con la Laguna Los Portillos. 11.- Aunque la Fuerza Pública y los funcionarios de los Ministerios mencionados se retiraron de la zona, el Ministerio de Seguridad Pública costarricense mantuvo sobrevuelos regulares, a fin de darle seguimiento a los hechos. La draga se mantuvo anclada hasta que el 23 de octubre fue retirada mediante un remolque, y trasladada a una zona ubicada en la margen izquierda del río San Juan, en territorio de Nicaragua. 12.- El día 25 de octubre miembros de la Fuerza Pública costarricense y funcionarios del Ministerio del Ambiente efectuaron otra visita a la isla Calero, con el fin de determinar pericialmente la verdadera extensión del daño ambiental y su costo. Se observó que la bandera de Costa Rica seguía en su lugar en la Finca Aragón, en el sitio donde había sido colocada por la Fuerza Pública costarricense. 13.- A raíz del daño ambiental verificado se abrieron en Costa Rica una causa penal en la Fiscalía Adjunta de Guápiles (Expediente 10-004110-485 PE) por delito de infracción a la Ley Forestal y un expediente en el Tribunal Ambiental Administrativo (Expediente 46310-01) 14.- Sorpresivamente, el 27 de octubre se presentó a la Cancillería de Costa Rica la nota MRE/DVM/AJST/660/10/10 firmada por Manuel Coronel Kautz, Ministro de Relaciones Exteriores por la Ley de Nicaragua. En esta nota Nicaragua rechazó las afirmaciones contenidas en la protesta formulada por Costa Rica, por considerar que las actividades de limpieza en el río San Juan se

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habían realizado en territorio nicaragüense. Pero además, sorpresivamente, el gobierno de Nicaragua protestó por lo que llamó “reiteradas violaciones de tropas de las fuerzas armadas costarricenses a territorio nicaragüense” y exigió que tales “hechos”, valgan las comillas, no volvieran a repetirse. Dejando aparte el hecho de que Costa Rica, como lo sabe muy bien Nicaragua, carece de fuerzas armadas, ahora resulta que la presencia de autoridades policiales costarricenses en suelo indubitablemente costarricense incomoda de tal modo al país vecino que lo considera motivo de protesta. Como si lo anterior no fuera suficiente, la nota del 27 de octubre anunció que Nicaragua continuaría las labores de limpieza en el río y resguardando “los límites y soberanía de Nicaragua.” 15.- El mismo 27 de octubre la Fuerza Pública de Costa Rica realizó un sobrevuelo en la zona, y observó que la draga trasladada a la margen izquierda del río San Juan se encontraba operando de nuevo. Cerca de ella se advirtió otra zona talada en territorio nicaragüense, en forma de canal, lo cual parece dirigirse a eliminar el meandro en el cauce actual del río San Juan, pues de lograrse esto el río seguiría su cauce en línea directa. Si esto se diera, el curso del agua continuaría en línea recta a través de la trocha ilegalmente abierta en suelo costarricense en Finca Aragón, posteriormente por el área de dos hectáreas de árboles que fueron cortados también ilegalmente en dicha finca, y eventualmente llegaría en línea directa a la Laguna Los Portillos. De esta manera Nicaragua estaría buscando lograr que el río San Juan desembocara directamente en la Laguna Los Portillos por medio de un canal artificial. Esto significaría cercenarle a Costa Rica una extensión de su territorio, concretamente el sector noroeste de la Isla Portillo. Como es lógico, esto sería absolutamente inaceptable para Costa Rica y representaría una violación flagrante a los convenios de límites vigentes. 16.- En la tarde del 31 de octubre, durante un nuevo sobrevuelo en la zona de la Finca Aragón, se observó que la bandera de Nicaragua había sido colocada en un lugar cercano de una vivienda ubicada en la Finca Aragón, en territorio costarricense. Asimismo, se observaron a distancia presuntos campamentos instalados sobre el depósito de sedimento colocado días atrás en ese territorio costarricense por la tubería proveniente de la draga. 17. Anteayer, 1° de noviembre, las autoridades policiales costarricenses efectuaron otro sobrevuelo con el fin de verificar con mayor precisión la situación. Se logró comprobar que, en efecto, en la Finca Aragón, en nuestra isla Calero, se colocó la bandera nicaragüense. Asimismo, en el lugar donde se había depositado el sedimento se observaron claramente al menos tres campamentos habilitados. En otro punto de la Finca Aragón se obtuvieron fotografías de miembros del Ejército de Nicaragua, algunos de ellos incluso apuntando con sus armas de fuego hacia la aeronave costarricense. De esta forma se constata sin lugar a dudas que el Ejército de Nicaragua no solo izó la bandera de ese país en suelo costarricense, sino que además tomóó el control militar de la zona. 18.- Ante tan preocupante y clara violación de la soberanía y la integridad territorial de Costa Rica, el mismo día de anteayer 1° de noviembre, en horas de la tarde, se entregó al Embajador de Nicaragua la nota DM-429-10 de esa misma fecha para responder los alegatos contenidos en la nota suscrita por el Viceministro Manuel Coronel, y también se le entrega la nota DM-430-10 de esa misma fecha mediante la cual Costa Rica protestó por la invasión armada a territorio costarricense y solicitó el retiro inmediato de las tropas nicaragüenses de su territorio. No obstante la gravedad de la situación, Nicaragua no ha contestado aún a esta comunicación, ni ha retirado a sus soldados del territorio costarricense, ni menos ha interrumpido sus obras en el río.

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Señor Presidente, Señoras y señores: Costa Rica ha procurado mantener la calma y la moderación que en circunstancias como la que vivimos debe caracterizar la acción de los países que se apegan al Derecho Internacional y confían en él. Apelamos a que Nicaragua dé testimonio de que la anima el mismo espíritu y que conjuntamente hagamos un esfuerzo para evitar que nuestros caminos se alejen, y más bien construyamos cordial y fraternalmente caminos de entendimiento y de cooperación. Por otra parte, a esta organización le queremos hacer ver la necesidad de investigar de modo cuidadoso los hechos expuestos, a fin de que sean los propios mecanismos jurídicos existentes en el Sistema Interamericano y no solo el dicho de uno u otro país los que comprueben la veracidad de lo que ha ocurrido. Simultáneamente solicitamos que la OEA intervenga para que el Gobierno de Nicaragua retire sus tropas de suelo costarricense. Por ello, en nombre del Gobierno de Costa Rica solicito respetuosa y fraternalmente que se constituya una comisión que se traslade al lugar de los hechos e investigue allí lo sucedido. Como hace 62 años, Costa Rica reitera hoy su confianza de que gracias a que existe un Sistema Interamericano operativo y de acción oportuna, es posible que en nuestro hemisferio haya países que vivan sin fuerzas armadas, y cuyas relaciones de vecindad se desarrollen en un espíritu de armonía y entendimiento fraternal. Los costarricenses demandamos, señoras y señores, que la OEA se comporte a la altura de las circunstancias y que este Consejo Permanente confirme que nuestra decisión de entonces fue acertada y que el presente de las Américas, como su futuro, tienen como cimiento y como simiente el Derecho Internacional y la vocación de paz inherente a los seres humanos. Esta es una oportunidad para que la Organización de los Estados Americanos demuestre que sigue teniendo vigencia. Muchas gracias

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Intervención de Embajador Enrique Castillo, Representante Permanente de Costa Rica, en la sesión del Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos, solicitada por Costa Rica para exponer sobre la situación con la República de Nicaragua en la zona limítrofe del río San Juan.

Washington, 12 de noviembre de 2010

Señor Presidente, Señoras y señores integrantes del Consejo Permanente de la Organización de Estado Americanos Señor Secretario General de la Organización José Miguel Insulza Señor Secretario General Adjunto Embajador Albert Ramdin Señoras y señores embajadores y representantes de los países observadores Señoras y señores representantes alternos, Amigas y amigos,

Agradezco al señor Presidente del Consejo la convocatoria a esta sesión extraordinaria solicitada por Costa Rica, y a todos ustedes su presencia hoy aquí. Igualmente doy el más sincero agradecimiento al señor Secretario General por su valioso informe presentado el pasado martes 9 de noviembre, así como por su inquebrantable compromiso de lograr una salida diplomática, pacífica y justa a esta situación, como corresponde a las naciones civilizadas que actúan con buena fe. En la sesión del pasado martes, Costa Rica hizo ver que, si bien abrigábamos la esperanza de que, tal como lo habían conversado nuestros presidentes, existía de parte de ambos países un compromiso de acatar las recomendaciones del señor Secretario General, Nicaragua claramente las ha despreciado. En sus intervenciones del pasado martes, el Representante Permanente de Nicaragua aprovechó este foro para continuar su estrategia de generar confusión sobre una situación que es absolutamente clara: no es un problema de definición de límites, es una violación a la integridad territorial costarricense. Debido a ello, señor Presidente, Costa Rica se ve forzada una vez más a referirse a algunos aspectos de este asunto que es vital que queden absolutamente claros. 1. Costa Rica ha presentado ante este Consejo pruebas contundentes e irrefutables sobre la ocupación ilegal de tropas nicaragüenses a un sector de nuestro territorio conocido como Isla Calero en el Caribe Norte de Costa Rica. 2. Asimismo, se han presentado pruebas de las acciones de tala de bosque y de depósito de sedimento que Nicaragua hizo en ese territorio costarricense, con absoluto desprecio por sus obligaciones legales y ambientales. 3. Es devastador el daño ambiental a una porción del Humedal Caribe Noreste, incluido desde el 20 de mayo de 1996 por Costa Rica en la lista de Humedales de Importancia Internacional de la Convención de Ramsar. Tal como lo establece esta Convención de 1971,

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los humedales cumplen una función ecológica fundamental como reguladores de los regímenes hidrológicos y como hábitat de una fauna y flora características, especialmente de aves acuáticas. Este daño, deplorablemente, continúa, como también continúa la violación a nuestra soberanía e integridad territorial mientras nos encontramos en esta sala. Nicaragua ha intentado justificar la violación a la integridad territorial costarricense de diferentes y contradictorias formas. Ha procurado generar la percepción de que se trata de una disputa fronteriza; de que existe duda sobre el trazado de la frontera, e incluso se quiso atribuir esta supuesta duda a la falta de amojonamiento en la zona. La intención de estas argucias es clara: presentar la situación como una disputa jurídica que como tal no debería ser conocida por la Organización de los Estados Americanos, sino por la Corte Internacional de Justicia. De esta forma Nicaragua pretende no solo violar nuestra soberanía territorial, sino burlar el Sistema Interamericano, burlar la OEA y burlar sus mecanismos. Como parte de esa estrategia, el miércoles 3 de noviembre el Embajador Moncada presentó unas coordenadas de la supuesta ubicación de sus tropas y de la draga. Al verificar las coordenadas de los campamentos militares, resulta que no corresponden con la ubicación de la Finca Aragón, en Isla Calero, en territorio de Costa Rica, sino a una zona más al oeste, pasada la margen izquierda del río San Juan y, por lo tanto, en efecto en territorio nicaragüense. Las coordenadas verdaderas donde se encuentran las tropas nicaragüenses en suelo costarricense son: Latitud 10º55’01’’ norte y Longitud 83º40’45’’, que corresponde al campamento instalado en la zona donde se depositó el sedimento, y en otra área todavía más al este con posición Latitud 10º55’22.95’’ norte y Longitud 83º40’48.15’’. Las coordenadas de la draga corresponden al sitio en el río San Juan donde se encontraba anclada a unos metros de la margen derecha del río. En el tanto que las aguas del río pertenecen a Nicaragua, en efecto la draga estaba en territorio nicaragüense, y eso nunca se ha puesto en duda por Costa Rica. Sin embargo, surge la pregunta: ¿si Nicaragua reclama como suyo ese sector de la Isla Calero, por qué da entonces coordenadas que se encuentran alejadas de ese sector de territorio costarricense para ubicar a sus tropas? ¿Será que en el fondo Nicaragua se está cuidando de no reconocer formalmente que ha ocupado militarmente a Costa Rica? A estas alturas existe claridad sobre la verdadera situación y sobre las verdaderas intenciones de Nicaragua. Insisto, no se trata de una disputa fronteriza. Nunca antes Nicaragua había manifestado dudas sobre la ubicación de la frontera en toda la Isla Calero, que corresponde a la margen derecha del río San Juan. Repito, nunca antes del 31 de octubre pasado Nicaragua le había expresado dudas a Costa Rica sobre la propiedad de esa tierra, la cual, consistentemente, había reconocido como costarricense. Puntualizo, no se trata de un problema de falta de amojonamiento. Los instrumentos que definen los límites entre ambos países establecen muy claramente que la frontera en ese sector está constituida por la margen derecha del río San Juan. Así lo dice el tratado de Límites de 1858, y los Laudos Alexander. En particular lo establece el Laudo Alexander Nº 1 de 30 de setiembre de 1897 al establecer la frontera en este sector. Esto se demuestra con el croquis adjunto a este Laudo, del cual tenemos copias tanto Costa Rica como Nicaragua y el país árbitro. Ahí se aprecia claramente que el sector norte de la Isla Calero, y específicamente la zona hoy tomada militarmente por Nicaragua le pertenece a Costa Rica. Hemos también mostrado el croquis contenido en el Acta Nº 10 de la Comisión Alexander, de fecha 2 de marzo de 1898, en el cual incluso se muestra la Finca Aragón. En todos ellos se observa cómo el límite arranca en Punta Castilla y de ahí bordea por la margen derecha de la laguna de Harbor Head, como se llamaba entonces a la actual Laguna Los Portillos.

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Nicaragua ha pretendido falsear la historia alegando que antes existía un caño que conectaba la Laguna de Harbor Head o Los Portillos con el río San Juan, justo en el área donde Edén Pastora, por encomienda del Gobierno de Nicaragua, está ahora abriendo el canal artificial en territorio costarricense. Tal argumento es absolutamente falso. En ninguno de estos mapas históricos, ni en ningún otro, aparece ese supuesto caño. La frontera corre exactamente por donde la muestran los mapas históricos producidos por la Comisión Alexander y en una zona mucho más al norte y en dirección hacia la desembocadura del río San Juan en el Mar Caribe y con rumbo paralelo a la costa. La clara intención de la ocupación militar es tomar control de la zona para desviar el curso del río San Juan de manera que ahora desemboque directamente en la Laguna Los Portillos y así evitarle a Nicaragua tener que dragar los tres kilómetros adicionales hasta su desembocadura natural en el Caribe. No es lo mismo limpiar el cauce del río San Juan que desviarlo. Repudiamos que Nicaragua intente canalizar el río San Juan por nuevos recorridos, violando la soberanía territorial costarricense y despojándola de una porción de su territorio. Me pregunto cómo reaccionarían los demás países aquí representados si esta situación se estuviera dando en sus territorios. Pretender enfocar la solución a esta disputa como la necesidad de amojonar la zona es simplemente una cortina de humo, que deliberadamente ignora la realidad sobre la frontera que ha existido en los últimos 113 años. Costa Rica no tiene problema en retomar el proceso de densificación de hitos fronterizos iniciado en 1994 sobre la porción terrestre de la frontera donde eso corresponde, que es entre los Mojones 2 y 20. Entre el Mojón 2 y 1, que es el de Punta Castilla o mojón inicial, el límite natural es el río San Juan. Es precisamente por esto que en la presentación del Embajador Moncada, al enseñar el resultado del proceso de densificación de hitos fronterizos iniciado en 1994, se aprecia claramente que estas tareas se llevaron a cabo entre los mojones 2 y 20, comenzando precisamente por el 2. ¿Por qué no se incluyó el trayecto entre el Mojón 1 y 2? Porque en todo este trayecto de unos 75 kilómetros el río es la frontera natural y sobre eso siempre ha habido claridad absoluta. Nuevamente, Costa Rica no tiene problema en retomar el proceso de densificación de hitos fronterizos donde eso corresponde, pero por favor que no se distorsione la realidad ni se use esto como pretexto para desviar la atención de la ocupación ilegal que sufre nuestro país. La cartografía oficial de ambos países y de terceras partes es clara y absolutamente concordante: no hay duda que el sector norte de la Isla Calero ocupado a partir del 30 de octubre por fuerzas armadas nicaragüenses le pertenece a Costa Rica. Más aún, los mapas que Costa Rica y Nicaragua le presentaron a la propia Corte Internacional de Justicia con ocasión del caso Disputa sobre Derechos de Navegación y Conexos en el río San Juan, resuelto mediante la sentencia del 13 de julio de 2009 tan frecuentemente citada por Nicaragua, reflejan este mismo trazo fronterizo, y claramente ubican la zona hoy invadida por Nicaragua dentro del territorio de Costa Rica. Costa Rica quisiera ver con qué cara Nicaragua pretende presentarse en el futuro ante la Corte Internacional de Justicia, para argüir que el mapa que ella misma había presentado estaba supuestamente equivocado. Nos ha dicho el Representante Permanente de Nicaragua, citando un acta de la comparencia del Canciller René Castro ante la Comisión de Ambiente de nuestra Asamblea Legislativa, que el señor Canciller había manifestado que esta obra de dragado no conllevaría mayor perjuicio ambiental. Una declaración en este sentido partía de dos premisas: primero, que las garantías verbales dadas por el propio Canciller de Nicaragua eran serias, y que, tal como el Canciller nicaragüense había dicho, la obra de dragado se haría enteramente en territorio nicaragüense y bajo estándares de protección ambiental aceptados internacionalmente. En ningún momento siquiera se contempló la posibilidad de que Nicaragua pretendiera desviar el curso del río a través de territorio de Costa Rica.

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Nuevamente, se trata de un escenario muy distinto, que no se puede confundir: no es lo mismo limpiar el cauce del río San Juan que desviarlo, para luego apoderarse del territorio costarricense. La última excusa usada por Nicaragua para justificar su presencia en suelo costarricense fue la lucha contra el narcotráfico, y de paso acusa a Costa Rica de no cooperar en estas tareas. Si esto es cierto, mucho agradecería al Represente Permanente de Nicaragua que explique por qué el pasado 12 de agosto de 2010 el propio Presidente de Nicaragua condecoró al Comisionado Martín Arias, Director del Servicio Nacional de Guardacostas de Costa Rica, con la Medalla de Honor al Mérito en Primer Grado, “Por la amistad, confianza, hermandad, cooperación y coordinación operativa en la lucha contra el narcotráfico internacional”. Nicaragua no tiene autoridad alguna para darnos lecciones de combate al narcotráfico, al que dedicamos ingentes recursos y esfuerzos dentro de un marco de absoluto respeto a la institucionalidad local y a nuestros compromisos internacionales.

Señor Presidente:

La intransigente negativa al retiro de tropas del territorio costarricense por parte de Nicaragua ha hecho que Costa Rica deba tomar el camino de la diplomacia y del derecho internacional, y como uno de sus componentes, haya acudido a los mecanismos americanos como un primer paso en la defensa de su soberanía e integridad territorial. Durante todo este proceso Costa Rica ha actuado de buena fe, como le consta a los demás estados miembros de la OEA. Pero esta actitud costarricense no ha sido correspondida por Nicaragua. Y todo tiene un límite. Por lo tanto, hoy Costa Rica viene a recordar el reto y las obligaciones que el Sistema Interamericano tiene, en el marco de sus deberes de conformidad con la Carta de la Organización de los Estados Americanos. Esto demanda dar una salida pacífica pero justa, rápida y sin ambigüedades, a las acciones emprendidas por Nicaragua, al ocupar con destrucción, parte del territorio soberano de otro estado americano. Estas obligaciones del Sistema no nacen como un deseo de Costa Rica, sino que tienen su origen en el consenso logrado hace 62 años, de dotar al continente de un mecanismo dinámico y efectivo en la defensa de los intereses, de los valores, de la soberanía y del territorio de los Estados Americanos. El artículo primero de la Carta de la Organización de los Estados Americanos, que establece la naturaleza y objeto de esta organización, define con precisión cuáles son las obligaciones que los estados miembros asumimos. Cito el primer párrafo del artículo 1:

Artículo 1 “Los Estados americanos consagran en esta Carta la organización internacional que han desarrollado para lograr un orden de paz y de justicia, fomentar su solidaridad, robustecer su colaboración y defender su soberanía, su integridad territorial y su independencia. Dentro de las Naciones Unidas, la Organización de los Estados Americanos constituye un organismo regional.” Fin de la cita.

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La misma carta de la OEA también determina que la paz y seguridad hemisféricas son propósitos esenciales de la Organización de los Estados Americanos y que esta tiene plena competencia para conocer de los hechos y acontecimientos que pongan en riesgo dichos propósitos. Asimismo, entre los principios constitutivos de la OEA, la Carta subraya el respeto a la personalidad, soberanía e independencia de los Estados y el fiel cumplimiento de las obligaciones emanadas de los tratados y de otras fuentes de derecho internacional como elementos fundacionales del orden internacional. También consagra la buena fe y el respeto al derecho internacional como normas de conducta de los Estados en sus relaciones recíprocas. En particular, el artículo 21 de la Carta enfatiza que "El territorio de un Estado es inviolable, no puede ser objeto de ocupación militar ni de otras medidas de fuerza tomadas por otro Estado, directa o indirectamente, cualquiera que fuere el motivo, aun de manera temporal" y a la vez subraya que “No se reconocerán las adquisiciones territoriales o las ventajas especiales que se obtengan por la fuerza o por cualquier otro medio de coacción”. En el inciso g) del artículo 3, los Estados Americanos condenan la guerra de agresión, y en el inciso h de ese mismo artículo aceptan el principio según el cual “La agresión a un Estado americano constituye una agresión a todos los Estados americanos”. El artículo 28 de la Carta establece además que "Toda agresión de un Estado contra la integridad o la inviolabilidad del territorio o contra su soberanía o la independencia política de un Estado americano, será considerada como un acto de agresión contra los demás Estados americanos”. En su artículo 29 ratifica los principios de solidaridad continental y legítima defensa colectiva cuando “la inviolabilidad o la integridad del territorio o la soberanía o la independencia política de cualquier Estado americano fueren afectadas por un ataque armado o por una agresión que no sea ataque armado, o por un conflicto extracontinental o por un conflicto entre dos o más Estados americanos o por cualquier otro hecho o situación que pueda poner en peligro la paz de América”. Por todo lo anterior, no hay ninguna duda de que el compromiso del sistema interamericano es dar contenido cierto y significativo a las obligaciones así asumidas por todos los estados miembros. Esas obligaciones entrañan tomar posición y defender con toda energía a una nación hermana cuando ésta haya sido objeto de la violación a su soberanía y a su integridad territorial, particularmente cuando ha mediado, como en el caso que nos reúne hoy, el uso de las fuerzas militares. La caracterización que hace Nicaragua para disfrazar de conflicto territorial lo que evidentemente constituye una violación suya a la soberanía e integridad territorial de Costa Rica, no debe impregnar reserva alguna sobre la naturaleza y la gravedad de sus acciones. Los hechos que nos reúnen hoy constituyen, simple y claramente, una ocupación militar con daño territorial de un estado a otro y no pueden verse de otra manera. Así las cosas, y de conformidad con el derecho internacional, solo hay un camino: Nicaragua debe desocupar de forma inmediata y sin condiciones, el territorio tomado por sus tropas. Repito, para la resolución de lo que nos ha traído hoy a este foro, y bajo el derecho internacional y los principios que guían a la OEA, solo hay un camino: Nicaragua debe desocupar de forma inmediata y sin condiciones, el territorio tomado por sus tropas. Si Nicaragua no desea tomar el camino de la paz, la buena fe y el derecho internacional por sí misma, entonces incumbe a todos los países del Sistema, al unísono de los objetivos de la Carta de la OEA –objetivos que repican en las paredes de este recinto— repudiar esas acciones y exigirle

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desocupar, sin condiciones, el territorio tomado por sus tropas. Esa es la responsabilidad que nos impone la Carta; esa es la responsabilidad que como naciones democráticas y civilizadas nos impone el derecho internacional. Costa Rica no espera nada menos del Sistema Interamericano y de todos los estados que lo integran. En consecuencia, vistos los hechos, y recordadas las obligaciones que la Carta de la Organización de los Estados Americanos le impone a todos los países parte, que se han comprometido respetarla y hacerla valer, Costa Rica, con respeto pero con la vehemencia de un Estado pacífico y desarmado que ha visto mancillada su soberanía y su territorio, y con la urgencia que la gravedad de las acciones demanda, solicita a todos los estados miembros y a este Consejo pedir a la República de Nicaragua el retiro inmediato y sin condiciones del territorio ocupado por sus tropas. Para ello, solicito que el proyecto de Resolución Rev.2 denominado “Convocatoria de la Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores” presentado la semana anterior por Costa Rica y circulado por la Secretaría sea puesto a discusión y sometido a votación de inmediato. Los ojos del mundo, y especialmente de América, están puestos sobre la OEA. Confiamos que los estados aquí representados sabrán mostrar su verdadero compromiso con los altos valores que inspiraron la creación de la Organización. Muchas gracias.

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San José, 17 noviembre de 2010.

Palabras de la Sra. Laura Chinchilla Presidenta de Costa Rica Celebración de la Proclama de la Neutralidad
Señoras y señores: Me es muy grato saludar a todos ustedes y de modo muy especial al señor ex Presidente de la República don Luis Alberto Monge, durante cuyo gobierno se emitió la proclama que estableció la neutralidad perpetua, activa y no armada de Costa Rica. También quiero expresar mi vivo agradecimiento al Instituto Costarricense de la Neutralidad y la Paz y a su Director don Luis Garita, por la amable invitación que me dirigieran para estar aquí esta noche y compartir este significativo aniversario. Veintisiete años de la proclama de neutralidad activa, perpetua y no armada de Costa Rica son, cronológicamente hablando, buena parte de la existencia de una persona joven. Hay por consiguiente un porcentaje considerable de costarricenses cuya vida ha transcurrido, desde su nacimiento, en un país oficialmente neutral. Como ocurre con otro porcentaje aún mayor de habitantes de esta querida tierra, que nacimos y hemos vivido toda nuestra vida en un país sin ejército. Hago estas referencias porque a veces nos habituamos tanto a ciertos modos de vida, que ni siquiera se nos ocurre pensar que las cosas podrían ser de otra manera. Y no damos a lo que tenemos el valor de tesoro inapreciable, sino que lo vemos como algo rutinario, que es así porque sí. Nos olvidamos de que ese diario vivir en paz, tranquilidad y libertad es producto de una larga cadena de esfuerzos históricos. Pasamos por alto que nuestras venturas de hoy son resultado de las ilusiones, los empeños y los sacrificios de generaciones anteriores. Este aniversario, entonces, debe ser motivo de honda reflexión. La proclamación de la neutralidad costarricense en 1983 no fue una ocurrencia coyuntural, ni la decisión antojadiza de un gobierno. Fue una respuesta de largo alcance ante desafíos del presente y del porvenir sustentada en la arraigada vocación costarricense por la paz y la civilidad. Una respuesta efectiva y realista, cimentada en nuestro rechazo rotundo por las soluciones bélicas y nuestro anhelo de que cualesquiera conflictos que surjan entre las naciones se resuelvan siempre por la vía del diálogo, de la negociación y del Derecho. Y aunque la proclama tuvo sus adversarios, la misma llegó para quedarse, por la sencilla razón de que mucho antes, reitero, ya el espíritu de neutralidad se había enraizado en el alma de la ciudadanía costarricense. En este sentido, lo proclamado en 1983 fue consecuencia y culminación casi natural de las históricas decisiones de la abolición del ejército como institución permanente en 1948 y de su consagración en 1949 en la Constitución Política, por una Asamblea cuyo más joven integrante era precisamente don Luis Alberto Monge Álvarez. Que con el mismo espíritu joven de 1949 reafirmó en 1983 la fe de Costa Rica en el Derecho y tomó la decisión histórica de convertir a la neutralidad en una de las columnas vertebral de nuestra política exterior. Por eso hoy, una vez más, nos complace rendir homenaje a don Luis Alberto y a quienes colaboraron con él en la realización de ese designio.

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Costa Rica, civilista y neutral, es fruto fecundo de voluntades firmes como las que también han forjado y desarrollado el movimiento cooperativista costarricense, cuyo recinto sirve de sede a esta celebración. Y creo que el lugar ha sido especialmente afortunado, como coincidente con uno de los perfiles de la neutralidad costarricense. Caracterizada la neutralidad de Costa Rica como perpetua, activa y no armada, elementos que no es necesario desarrollar aquí, quisiera sin embargo llamar la atención sobre otra característica que ha tenido, a lo largo de estos veintisiete años: ha sido una neutralidad cooperativa, en el sentido de que sin separarse de ella, Costa Rica ha sido en reiteradas oportunidades, promotora de esfuerzos de paz, de mediación, de búsqueda de soluciones negociadas. Tanto en el ámbito centroamericano como en otras regiones del hemisferio, Costa Rica, manteniéndose fiel a su neutralidad, ha cooperado activamente en empeños para abrir o dinamizar canales de comunicación y restablecer la armonía. Principios básicos del cooperativismo se han proyectado a nuestra acción internacional al propiciar soluciones caracterizadas por la ayuda mutua, la responsabilidad, la democracia, la equidad, y la solidaridad. En estos momentos en que Costa Rica sufre la presencia de tropas extranjeras en una porción de su territorio, y que hemos debido hacer uso de los mecanismos del Derecho Internacional para defender nuestra soberanía, se pone otra vez de relieve esos grandes hitos históricos de nuestra democracia como la abolición del ejército y la proclama de la neutralidad. Hemos pedido y pedimos la solidaridad de la comunidad interamericana, de la comunidad internacional, porque no somos, reitero, gestores de conflictos bélicos ni tomamos partido en ellos. Creemos en el poder de la razón y no en la razón del poder. Y por eso también creemos que siempre, lo recalco, siempre, es posible llegar a una solución pacífica, racional y negociada de cualquier diferendo. Porque sensatez y prudencia no deben confundirse con debilidad. Porque nuestra cordura y paciencia no deben ceder nunca ante quienes procuran sembrar la discordia entre hermanos, exacerbar los ánimos y atizar provocaciones. En la situación que enfrentamos, Costa Rica mantiene su mano fraternalmente abierta para que Nicaragua la estreche, y las autoridades nicaragüenses saben que en cuanto despejen de tropas el territorio costarricense, podremos sentarnos a conversar, a negociar y a buscar medios de acercar nuestros caminos, en vez de alejarlos. Porque aún cuando hoy tenemos derecho a sentir indignación frente a quienes sin ningún tipo de justificación nos agreden, guardo la esperanza que habremos de ser capaces de resolver las discrepancias entre ambas naciones por la vía del derecho y de la razón. Aún tenemos la oportunidad de demostrarle a las Américas y al mundo que nuestros dos países son capaces de resolver sus discrepancias de manera fraternal. Que el Derecho y no la amenaza y la imposición son las herramientas de nuestra acción internacional. Que los gobiernos de Costa Rica y Nicaragua no se dejan llevar por extremismos y fanatismos, sino que ambos tienen como objetivo que sus pueblos vivan y convivan en paz, construyendo para recíproco beneficio el presente compartido y ese futuro que también habrán de compartir costarricenses y nicaragüenses. Porque ante la lucha contra enemigos comunes como la pobreza, el subdesarrollo, la violencia y el narcotráfico, ni Costa Rica ni Nicaragua pueden estar enfrentados, sino dar la batalla juntas. Como juntas están por designio de la geografía. Por imperativo de la historia. Y por la reunión de sangres y de afectos que une a muchísimos de sus hombres y mujeres en hogares tico-nicas, con hijos e hijas amantes de sus dos patrias y de sus dos banderas, hechas una sola en el corazón. Muchas gracias,

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Mensaje pronunciado por la Presidenta de la República, Laura Chinchilla En ocasión de la Asamblea General del Secretariado Episcopal de América Central (SEDAC)
La Garita, Alajuela, 22 Noviembre de 2010

Excelentísimos y Reverendísimos señores arzobispos y obispos de Centroamérica, Señores sacerdotes, religiosas y religiosos, Señoras y señores:

Me es muy grato saludarles con todo respeto y agradecer la invitación que se me formuló para dirigirles unas palabras en esta reunión anual de los obispos de Centroamérica. Deseo, en primer término, a la vez que reiterar mis sentimientos de respeto y aprecio a los señores integrantes de la conferencia episcopal de Costa Rica, dar una cordial bienvenida a esta tierra a todos sus hermanos en el episcopado que han venido de otros países centroamericanos. Espero que sus deliberaciones resulten no solamente de gran valor para la labor de la Iglesia Católica en tierras centroamericanas, sino que además contribuya a estrechar los lazos de amistad y afecto entre ustedes. El acercamiento entre quienes llevan sobre sí la grave responsabilidad del episcopado es de gran importancia para promover también los lazos de amistad y cooperación entre las comunidades de fieles que cada uno tiene a su cargo. Se celebra esta reunión en la diócesis de Alajuela en momentos en que infortunadamente existe un alejamiento entre los caminos de los gobiernos de Costa Rica y Nicaragua, por los acontecimientos que todos ustedes bien conocen. Al respecto, quiero agradecer a los señores obispos de Nicaragua que, a pesar de esa situación, hayan decidido venir aquí y participar en esta jornada. Y me han llenado de esperanza las palabras del Excelentísimo y Reverendísimo señor Arzobispo de Managua monseñor Brenes en su predicación dominical: “espero que Dios ilumine a las autoridades para que esto se solucione lo más pronto posible, porque somos naciones hermanas y nuestros gobernantes tienen que buscar los canales adecuados.” Aunque debido a los desencuentros ocurridos se hayan puesto en marcha gestiones en órganos internacionales como la Organización de los Estados Americanos y la Corte Internacional de Justicia, Costa Rica sigue considerando que es posible poner fin a esta situación, mediante el diálogo y la negociación, si el gobierno nicaragüense retira las tropas que tiene en suelo costarricense. Quiero reiterar aquí, ante tan autorizados testigos, lo que ya hemos dicho en numerosas oportunidades, y pedir a los señores obispos de Nicaragua que directamente lo transmitan al pueblo nicaragüense: Costa Rica no tiene ninguna aspiración sobre el río San Juan, al que siempre hemos reconocido como exclusivamente nicaragüense, de acuerdo con lo establecido en el Cañas-Jerez. Y así como respetamos esa soberanía nicaragüense sobre las aguas del río, le pedimos a Nicaragua que respete la soberanía de Costa Rica sobre las tierras situadas en su margen derecha, tal y como lo señala el mismo tratado. Pero más que el río o sus márgenes, lo importante es tener presente lo que destacó monseñor Brenes: somos naciones hermanas. La geografía, la historia, los vínculos económicos y las familias con raíces en ambos lados del San Juan han creado entre Costa Rica y Nicaragua un lazo indisoluble que nos debería conducir siempre a la fraternidad, a la solidaridad, al entendimiento. Por ello quiero reiterarles a los miles de nicaragüenses residentes en Costa Rica que pueden continuar viviendo en paz y trabajando tranquilamente en esta tierra. Que somos hermanos en Cristo.

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Comprendemos muy bien que las decisiones de los gobernantes en materia de política exterior no tienen por qué afectar a las personas ajenas a ellas y que solo están tratando de ganarse honradamente el sustento y tratando de construir un futuro de bienestar para sus familias. Yo confío que con ese mismo espíritu se esté mirando en Nicaragua a los costarricenses que viven allá. Pero creo que en ambos países, los pastores de todos los credos religiosos, y muy especialmente los de la Iglesia Católica por ser numéricamente mayoritaria, pueden brindar una contribución invaluable, tanto orando por a la paz y a la tranquilidad como exhortando a sus comunidades a no dejarse llevar por voces de extremismo y xenofobia. Nuestros países, como las demás naciones hermanas de Centroamérica, tienen graves problemas y están enfrentando además nuevos desafíos, como los efectos del cambio climático, que se encuentra también entre los temas de este encuentro. En lugar de empeorar las cosas, creo que la búsqueda conjunta de soluciones es una responsabilidad de todas las personas que vivimos en Centroamérica y la amamos. Podemos superar las dificultades si actuamos con espíritu fraternal y con respeto mutuo, y pensando no solo en nosotros sino también en la niñez y la juventud de Centroamérica, y su derecho a vivir en una tierra con paz y desarrollo. Excelentísimos y Reverendísimos señores arzobispos y obispos, Señoras y señores: Cuando llegaba a su ocaso, entre resplandores, la vida terrenal de San Francisco, hubo una disputa en Asís entre el alcalde y el obispo, que llegó a alcanzar dimensiones de escándalo y conmocionó a los habitantes de la localidad, que se dividieron en bandos. El santo se propuso entonces convertirse en embajador de la paz y agregó a su Himno a Dios por el sol y las criaturas una nueva estrofa, que empezaba diciendo: “Alabado seas, mi Señor, por los que perdonan por tu amor…” Sus compañeros franciscanos empezaron a cantar la estrofa, contagiaron al pueblo de Asís y en un conmovedor acto público, el alcalde y el obispo se pidieron recíprocamente perdón y se dieron un abrazo. Y así, con esta sencillas frases, Francisco de Asís logró restablecer la concordia entre sus coterráneos. Hoy, casi ochocientos años después, esa estrofa sigue siendo profundamente inspiradora, y nos llama a la reflexión sobre la importancia de perdonarse, de olvidar los resentimientos y de vivir en paz. Como lo indica una de las admoniciones del mismo San Francisco al comentar las bienaventuranzas, “Son verdaderamente pacíficos aquellos que, en medio de todas cosas que padecen en esta vida, conservan, por el amor de nuestro Señor Jesucristo, la paz interior y exterior.” Muchas gracias.

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2. CORRESPONDENCIA.

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