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Historia del mueble: Renacimiento y barroco

Historia del mueble: Renacimiento y barroco

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Categories:Topics, Art & Design
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El mueble en el renacimiento y el barroco

Un trabajo para historia del mueble, 4º de escenografía Alberto Espinal Rodríguez

El mueble en el renacimiento
En el renacimiento se le da al mueble de madera una importancia menor con respecto a las ropas de cama y los tejidos, que eran mucho mas apreciado. Así era relativamente raro ver muebles con decorados de madera y mas común la realización de muebles tapizados. Aún en esta época los muebles eran un bien escaso si exceptuamos las casas de los personajes mas poderosos, así, una casa común tenía como mucho camas, mesas, taburetes, bancos, cofres y aparadores. De todas formas, ya comenzaban a verse los primeros cambios en el mobiliario, uno de los elementos mas importantes en dicho cambio fue la aparición de la imprenta, que facilitó el intercambio de las nuevas teorías de clacisismo renacentista. Se genera así un nuevo lenguaje del mueble, con la aparición de telamones, cariátides, palmas, laureles, columnas y pilastras. La aparición de dichos elementos se vio influenciada por las reproducciones en grabados y por los propios restos recién descubiertos de ruinas romanas. Pronto se extendió por toda Europa el conocimiento de las normas clásicas; ya en 1543 apareció en Alemania, en la ciudad de Estrasburgo el primer texto de Vitrubio. Pronto también se instauró el estilo renacentista y los aprendices tenían que conocer al menos los rudimentos sobre la proporción clásica. En tierras germánicas el mueble que mejor ejemplificaba la aparición de las teorías clásicas fue el armario de dos pisos, se puede decir incluso que son mucho más clásicos que los propios edificios de la época. Eran como palacios en miniatura.

Armario alemán del siglo XVI

Los mejores creadores de muebles de la época eran Meter Flötner en Alemania, Jacques Androuet du Cerceau el viejo y Hugues Sambin en Francia y Hans Vredeman de Vries y Theodore de Bry en los Países Bajos.

En el siglo XVI cambió el modo de construcción de los muebles, los muebles comenzaron a hacerse de tablones montados sobre armazones, siendo así más fáciles de transportar. Éste sistema era muy útil en climas húmedos, ya que permitía la contracción y dilatación del mueble sin que éste se agriete. Por lo tanto esta técnica era usada sobre todo en los países del norte de Europa y no tanto en los países mediterráneos como España o Italia. La aparición de este tipo de muebles también produjo un cambio en la organización profesional del campo de los muebles, ya que los “ensambladores” entraron en conflicto con los torneros y los carpinteros. Los segundos empleaban métodos demasiado anticuados para las nuevas técnicas, esto produjo una separación cada vez mayor entre las labores de cada uno de los profesionales, creándose gremios claramente definidos que diferenciaban entre las diferentes especialidades a las cuales podía dedicarse cada uno de los trabajadores, así por ejemplo en 1568 se pusieron normas en Ciudad de México para diferenciar a los carpinteros, los escultores, los ensambladores y los constructores de instrumentos de cuerda. Una de estas normas impedía que se pudiera abrir una tienda sin haber superado antes un examen. Poco a poco los ensambladores fueron considerados como lo mueblistas por excelencia. Pese a la aparente rigidez de las normas, sí que hubo una gran movilidad de los estilos, debido a que era habitual que un artesano cambiara de lugar de residencia por conflictos políticos o económicos. Un ejemplo de una ciudad floreciente gracias a esta movilidad fue Ámsterdam, en la que entre 1500 y 1600 se incorporaron 59 constructores de armarios y 12 constructores de sillas y asientos, que en su mayoría provenían del extranjero y de otras zonas de los Países Bajos.

Sillón inglés del siglo XVI realizado en roble mediante ensambladura

A finales del siglo XVI se produjo otro cambio en Inglaterra, los extranjeros, sobre todo de origen flamenco comenzaron a popularizar la construcción a

base de tableros en lugar de paneles sobre un armazón. Esto permitió el empleo de marquetería muy elaborada y de chapados. En menos de un siglo, el sistema de ensamblaje había quedado anticuado, pero de este estilo permaneció la separación del trabajo y la especialización de la ebanistería. La nueva técnica se popularizó sobre todo en la ciudad como ejemplo sobre todo de refinamiento, m8ientras que en el campo continuó el antiguo sistema, no como diferencia de calidad, sino como diferencia de necesidades. Fue también en el siglo XVI cuando aparecieron por primera vez algo que se pudiera denominar como “estilos nacionales”. En Italia prosperó el estilo clásico, éste comenzó a proliferar a mediados del siglo XV en el entorno eclesiástico sobre todo. Esto se debe a que los arquitectos influenciaron enormemente en cómo debían amueblarse los interiores de las iglesias diseñadas por ellos. Pronto comenzó a popularizarse el estilo clásico en el entrono doméstico. El ejemplo más claro de este tipo de muebles es la cassapanca, que proviene de Florencia. Se trata de un sólido mueble compuesto de asiento y de arcón, éste se colocaba en la estancia principal de a casa y se cubría con cojines para que resultase más cómodo. Los arcones estaban muy extendidos también y se denominaban cassoni, muchas veces estaban decorados, aunque las técnicas podían ser muy diferentes, en Florencia era relativamente habitual que estuvieran decorados con paneles pintados, pintados por los pintores más importantes de la época. Otro tipo de ornamentación es la pastiglia, que era un bajorrelieve dorado y pintado en ocasiones. También se usaba la taracea, llamada también intarsia, que en Italia tuvo una gran importancia ya desde la época medieval, fue famosa por este tipo de decoración la ciudad de Siena. En el siglo XVI el modo decorativo mas usado fue la talla, sobre todo a partir de 1530 comenzaron a aparecer cassoni tallados al modo de los sarcófagos romanos.

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Mesa italiana con incrustaciones de mármol. Siglo XVI

También surgieron en esta época las grandes mesas centrales renacentistas de sólidas patas de madera talladas e influenciadas por las mesas de mármol de los jardines romanos. Una novedad italiana fue que los muebles se volvieron fijos, ya no hacía falta transportarlos, ya que comenzaron a existir lugares de residencia fijos, aunque existiera una segunda residencia, ésta solo era visitada una o dos veces al año. Venecia fue un raro caso en Italia, ya que debido a la protección de su laguna y su tradicionalismo, siguió siendo fuertemente gótica cuando otras ciudades ya habían dejado de serlo totalmente.

Silla veneciana de tijera. Mediados del siglo XVI

En Francia la influencia italiana, muy evidente, entró en los tiempos de los reyes Carlos VIII y Francisco I y fue el resultado de las invasiones de Italia por parte de Francia. A consecuencia de estas invasiones, artesanos italianos se instalaron en Amboise y Fontainebleau. Ésta influencia se dejó notar sobre todo en las mesas, que perdieron el mantel para poder mostrar las patas y que dejaron de ser de roble para pasar a ser de nogal, una madera mas sencilla de tallar. Además de las influencias italianas aparecieron las de origen español con el reinado de Enrique IV, ésta influencia provenía sobre todo de las regiones flamencas. Mientras la corte se mantuvo en Fontainebleau, permaneció la costumbre de trasladar los muebles cuando un châteaux era desalojado, la corte heredó los usos tradicionales medievales en cuanto al uso de los muebles y éstos se mantuvieron hasta ya entrado el siglo XVIII. España fue en parte reticente a la entrada de las tendencias italianas, las mujeres seguían sentándose en cojines al modo musulmán en lugar de usar sillas. En los muebles, la influencia musulmana era todavía muy evidente,

ejemplificándose sobre todo en el uso de complicadísimas taraceas. Eran de tipo abstracto y se usaban muchos trocitos pequeños de madera en vez de pocos trozos de mayor tamaño debido a la escasez de éste material en la región musulmana. Además, los muebles españoles seguían siendo macizos y toscos. Se usaba el cuero mucho, sobre todo en las llamadas sillas fraileras y charnelas. También se usaban las abrazaderas de hierro en las mesas plegables. El mueble más típicamente español era el bargueño, que era una sucesión de arcas una sobre otra con tapa abatible. También tenía numerosos cajones para guardar objetos de valor. El bargueño es el antecesor del secrétaire à abattant Francés. Debido al constante riego de plata proveniente de las Indias era habitual ver muebles decorados con éste suntuoso metal, lo que llevó a Felipe II a crear leyes que prohibían dicho uso. En ocasiones los muebles estaban totalmente recubiertos de plata, en otros eran de plata maciza. En Alemania y Flandes el desarrollo del mobiliario fue diferente, la fragmentación política y religiosa no impidió el desarrollo de una poderosa economía, lo que hizo que alguno de los mejores muebles de Alemania y de Europa se encontrara en manos de grandes corporaciones y de gremios poderosos y no en manos de la realeza. En los Países Bajos la estabilidad llevó a la proliferación de el mueble no abatible, llegando incluso a formar parte del propio enmaderamiento de las paredes de la casa. En Inglaterra no existía un estilo definido, pese a que Enrique VIII introdujo las ideas renacentistas, éstas no proliferaron. Incluso cuando por fin el renacimiento consiguió echar raíces, éste no dejó de ser un uso tosco y superficial. Era habitual ver una cabeza tallada en un estilo pseudoclásico en un mueble por lo demás anticuado., éstos eran llamados “labor romayne” y aunque eran relativamente habituales, no pasaron de ser una simple anécdota. Lo único realmente llamativo en el mobiliario inglés de la época no tiene que ver tanto con el estilo sino por la comodidad y las técnicas constructivas. Se comenzaron a tapizar los muebles y a reducir el tamaño, siendo así más manejables. Durante el reinado de Isabel I se produjo en el entorno cortesano una explosión por el lujo, siendo significativo el uso de mesas con tablero de mármol. A finales del siglo XVI se produjeron algunas novedades en el entorno europeo como la aparición en Italia, en la última década del siglo de la cómoda, también de esta época es la silla giratoria, que apareció en Francia.

También se estaba produciendo en esta época un cambio en las mesas, que se iban haciendo de mayor tamaño para poder acoger invitados, la costumbre de los anfitriones de sentarse en el centro de la mesa cambia, ahora comienzan a sentarse enfrentados, en ambos extremos de la mesa.

Muebles modelo del renacimiento:
Cajón en forma de sarcófago En el siglo XVI el arcón italiano cambia, dejando la forma rectangular, para tener aspecto de sarcófago romano. Tiene molduras y los perfiles se vuelven complejos, adquiere aspecto escultórico y su superficie se talla. Éste arcón es un ejemplo ideal, su decoración es de estilo clásico con motivos vegetales y de festones, para destacar la decoración, el fondo de la talla está dorado y tratado con una elaboración granulosa. Otro elemento característico de los arcones italianos de esta época son las garras de león, es éste caso muy bien torneadas.

Armario de dos cuerpos Este armario es un ejemplo de los procedentes de Francia de la mitad del siglo XVI y fue creado casi con toda seguridad por Hugues Sambin. Este es un mueble compositivamente muy simétrico, la parte superior e inferior son iguales en tamaño. Está adornado por pilastras en forma de cariátides y los dos cuerpos están divididos por tres cornisas, la superior siempre más grande que la inferior. Lo más importante de este armario son las tallas, que lo recubren por completo. Existen altorrelieves, como son los de las cariátides, bajo relieves como los de las cornisas del centro de las puertas y de los frentes de los cajones y el bajo relieve de las cornisas extremas de las puertas y de las frontales. El tallado se encuentra integrado en el diseño del mueble y todos sus elementos como las cariátides, las cornisas, los festones de frutas o las cabezuelas se encuentran representados en el tratado de Sambin llamado “Oeuvre de la diversité de termes, dont on use en architecture”, publicado en Lyon en 1572.

Cama de cajones toscana Éste es un ejemplo de una cama muy peculiar, ya que se diferencia por encontrarse totalmente rodeada de cajones.

Cama de cuatro columnas La cama de columnas se caracteriza por estar soportada y adornada por columnas en cada una de sus esquinas. Las de mayor elaboración, de porte arquitectónico se denominaban “lechos triunfales”.

El mueble en el barroco
1600-1700
El barroco es una época de modernización, de acercamiento al mobiliario moderno, incluso se puede llegar a decir que los muebles son totalmente reconocibles, aunque decirlo sería caer en un error. En Holanda, a partir de 1625, los sólidos muebles de roble comenzaron a ser substituidos por exóticos muebles laqueados que los traficantes holandeses traían de las indias, otros muebles fueron los decorados con ébano y carey. En Francia, la entrada del mobiliario barroco se sitúa con la llegada de Luís XIV en 1660. En Alemania el cambio se da tras la guerra de los treinta años en 1648. En el barroco hay dos corrientes opuestas de austeridad y de ostentación. El interior barroco, aunque es alborotado y de colores discordantes, sigue siendo no obstante muy ordenado y regular. Los casos de ostentación descarada, como por ejemplo el palacio de Versalles, tienen como objetivo normalmente la demostración del poder y la riqueza de los dueños. Los muebles y vajillas de plata que hubo en el palacio eran en el fondo una reserva visible del capital de la corona. Algo que se desborda definitivamente en el barroco es la búsqueda de la comodidad en el mobiliario. Los tapizados son gruesos, los tapizados de sofás y sillas llegan hasta el suelo y tienen cojines abundantemente rellenos, los tableros laterales de los sofás y los respaldos de algunas sillas son ajustables. La expansión del comercio fue uno de los cambios mas importantes que se produjeron en el barroco, esto facilitó el transporte de materias primas y muebles ya acabados. Existía ya un coleccionismo de muebles, lo que promovía el intercambio y movilidad de éstos objetos. Una de las zonas de donde más mobiliario se exportaba era de la India, allí los artesanos habían aprendido a adaptar sus estilos a los modos europeos, además también exportaban muebles característicos del país. Una de las ventajas de importar los productos indios era que pese a los gastos que conllevaba su transporte, seguían resultando más baratos que los muebles europeos. Pronto, algunos artesanos europeos comenzaron a adaptar el estilo indio, ya que aunque los diseños propios de la India eran más baratos, no conseguían adaptarse totalmente a las exigencias europeas. Uno de los inventos de origen indio fue el uso de asientos y respaldos de junco, más ligeros, flexibles, duraderos y baratos que los que se usaban en Europa. Precisamente debido a su bajo coste, se convirtieron en muebles muy infravalorados por las clases altas, aunque finalmente, éstos muebles acabaron por entrar en sus casas. Otra de las técnicas importadas fue la técnica japonesa del laqueado. Ésta técnica comienza a usarse ya en Roma a principios del siglo XVII. Lo que dio el impulso definitivo a ésta técnica en Europa fue la aparición en Inglaterra del

tratado “atreatise of Japanng and Varnishing” de John Stalker y George Parker, del año 1688. El uso del laqueado llevaría a la introducción de motivos orientales en estos diseños. El comercio de la madera tuvo aún más importancia que la importación de los muebles ya acabados. Esto haría que pese a la escasez de maderas apropiadas en el país, Inglaterra consiguiera convertirse en el mayor exportador de muebles de Europa en los siglos XVIII y XIV. La madera más exportada fue el ébano, que se trajo desde Oriente gracias a los comerciantes holandeses. Ésta madera era ya conocida en la Edad Media, pero su exportación comenzó a ser importante a partir de 1500, el ébano se usaba para los muebles más decorados y se usaba junto con el marfil, el carey, el bronce, la plata y algunas piedras semipreciosas. Un caso muy particular del barroco era la existencia de muebles colocados sobre una base y que no tenían normalmente más uso que la propia exhibición del propio mueble, esto es propio de un siglo en el que se expandió de forma impresionante la afición por el coleccionismo. Debido a éste afán aparecen los muebles dedicados a exhibir dichas colecciones. Otro mueble particular del barroco era un espejo de grandes proporciones que se usaba de manera arquitectónica y que estaba habitualmente acompañado por una consola con tablero de mármol que se colocaba bajo dicho espejo y que servía para alojar elementos decorativos. Éste era un mueble que denotaba prestigio y riqueza debido a su alto coste. Además de la utilidad decorativa, el espejo adquirió una utilidad eminentemente práctica, ya que servía para iluminar las estancias gracias a su capacidad de reflexión de la luz.

Mueble de plata estilo Carlos II con gran espejo

Además de esto, los espejos fueron un elemento fundamental en los interiores que formaban un todo, como un solo mueble. En estas estancias la arquitectura, el mobiliario y la pintura se confundían como una unidad. Éste tipo de lugares surgieron por primera vez en Roma, donde en el siglo XVII hubo un nuevo resurgimiento auspiciado por los papas y la aparición de nuevas familias ricas, un buen ejemplo es el palazzo Colonna. Ésta tendencia se transmitió hacia Francia gracias al todopoderoso cardenal Mazarino, en época de Luís XIV. Pero el estilo francés no se contentó con la mera copia del estilo italiano, sino que también introdujeron nuevas técnicas y métodos. En el Faubourg Saint Antoine de París se estableció una manufactura de espejos en lo que ya era una calle dedicada a la industria del mueble desde tiempos de Enrique IV. Fue allí donde se inventó una técnica que permitía labrar planchas de cristal de cualquier tamaño y que posibilitó la creación de la famosa “galería de los espejos” de Versalles. Debido al poder en las victorias militares y políticas de Luís XIV, la influencia del mobiliario francés se difundió por toda España.

Galería de los espejos de Versalles

Pese a los nuevos tiempos, hay que recordar que las tradiciones seguían siendo muy fuertes en Francia, en los castillos reales aún seguía manteniéndose el escaso mobiliario y las técnicas del medioevo. Así, el mobiliario de la corte era una mezcla de muebles modernos e imitaciones de modelos antiguos. Por razones de protocolo por ejemplo, incluso los ministros y nobles debían sentarse en humildes ployants y tabourets respectivamente. De

hecho, alguien que no había adquirido un rango lo suficientemente alto, no tenía ni tan siquiera derecho a sentarse. Existía no obstante el “tabouret de grâce et pour une seule fois”, que permitía como su propio nombre indica, sentarse a una persona que no lo merecía por su rango. Otra tradición de influencia medieval era la confluencia de la vida palacial en torno al dormitorio, que seguía siendo la habitación principal. Allí se colocaban los invitados, sentados en asientos situados junto al gran lecho. Pese al conservadurismo visto, existió una constante aparición de nuevos modelos de muebles durante el barroco. Así surgió en esta época el sofá, que no era más que la ampliación del sillón, para que en él cupieran dos o más personas. También pertenece a esta época la librería acristalada, posible invento del bibliófilo Samuel Pepys. Durante el siglo XVII se expande la aparición de muebles de pequeño formato como mesas y veladores, aunque no tanto como lo haría ya en el siglo XVIII. Todas estos cambios demuestran lo que a la postre fue el gran cambio del barroco, que no fue otro que el aumento tremendo de la importancia del sentido de la comodidad en el hogar, algo que lograba incluso superar a las convenciones sociales con respecto al uso del mobiliario. Así el mobiliario de esta época se puede dividir en tres tipos diferentes, que son los muebles tallados, los muebles chapados y de ebanistería y los muebles utilitarios. El caso de los muebles utilitarios es un elemento digno de recordar, ya que en el barroco se están sentando de este modo las bases para el nuevo mobiliario. Debido a lo práctico y útiles que resultaban algunos diseños de muebles de la época comenzaron a hacerse en masa, los ensambladores, que no los ebanistas, repetían una y otra vez los mismos diseños escapando de cualquier moda y respondiendo, casi de manera inconsciente, únicamente a la necesidad.

1700-1800
El siglo XVIII es el afianzamiento de las técnicas ya aparecidas en el siglo anterior, sobre todo en lo que se refiere a la comodidad y al lujo, es por ello, por lo que para algunos, es considerado el siglo ideal en cuanto al mobiliario. Éste es el siglo en el que las rígidas normas del protocolo y el estilo medieval comienzan a resquebrajarse. Aun con estos cambios, todavía permanecían en la alta sociedad ciertos elementos muy rígidos en por ejemplo la disposición de los muebles. Existían aún zonas cuya única utilidad real era de exhibición, mientras otras estancias separadas y de carácter privado servían para el uso familiar, estancias más cómodas y prácticas, un ejemplo de estas estancias lo encontramos en las habitaciones ocultas de Versalles destinadas a la evasión de la vida cortesana llamados petits appartaments. La aparición de estas habitaciones indica, junto con relatos de la época, que comienza a cuestionarse las rígidas normas. La nueva flexibilidad también se puede observar en la movilidad del mobiliario y en la posibilidad de cambiar la función de las distintas habitaciones. Con la aparición de una clase media burguesa el mobiliario de calidad comienza a dejar de ser exclusivo de las clases altas para serlo también de las clases medias. Así las clases altas cada vez tenían más obsesión por tener muebles “finos”, el coleccionismo de muebles aumentó aún mas que en el siglo pasado, llegando a convertirse incluso en una obsesión. Lo más importante que produjo este afán fue la movilidad del mercado y el rápido cambio de los estilos. Los dos centros productores de ideas por excelencia fueron Francia e Inglaterra. La diferencia fundamental de los modos de hacer entre Francia e Inglaterra era la producción totalmente separada de los distintos gremios en Francia mientras que en Inglaterra el diseño del mueble conformaba una unidad. Mientras que en Inglaterra un diseño de un diseñador de muebles prácticamente no variaba en su construcción, el diseño de un ornemaniste francés, que únicamente se encargaba de diseñar los elementos ornamentales, sí que variaba una vez construido. En los encargos de la corona francesa, el superintendente del garde-meuble real se encargaba de que existiera una coordinación entre los diferentes constructores del mueble para que así, el resultado final fuera armonioso. Un dato curioso acerca de la construcción de los muebles franceses fue la de la función de los marchands mercies que eran los que se encargaban de exportar muebles, materias primas y técnicas desde oriente. En un momento dado, los armarios y biombos que traían de Japón y China comenzaron a ser modificados por los ébénistes para crear a partir de ellos, muebles a la europea, reformándolos y recortándolos. Fueron los marchands mercies los que idearon también el uso de porcelana de Sèvres para decorar muebles. Llegó un momento en que los marchands

mercies se volvieron tan importantes que los encargos de muebles de la corona comenzaron a hacerse a través de ellos, creándose un diálogo ininterrumpido entre la corona y una serie de ébénistes que trabajaban para la casa real. Esto hizo que pese a las extravagancias rococó, los continuos excesos de la corona y las críticas por parte del pueblo, no entrara el neoclásico en Francia hasta más o menos 1770. Durante la primera mitad de siglo, el rococó francés es exportado a Alemania e Italia. En Alemania, los interiores concebidos como una unidad entre arquitectura, pintura y mobiliario adquieren su máxima expresión, incluso mas que en su país de origen. El mejor ejemplo de este estilo lo tenemos en Baviera con los proyectos de François Cuvilliés y más concretamente en el palacio de Amalienburg. En Italia, los mejores ejemplos rococó se encuentran en Venecia, donde adquieren los muebles un aire teatral. Se busca el efectismo y no tanto la calidad, esto hace que los muebles sean mas bien toscos. En Inglaterra la situación era muy importante, por ejemplo la situación se encontraba dominada por una serie de arquitectos. Además existía un grupo de dlettani que actuaban como patrocinadores y también un gremio del mueble muy complejo que abastecía al la clase alta y a la media. Allí la evolución no fue gradual, sino a grandes saltos. Se anticipó el eclecticismo de estilos de principios del siglo XIX. Los primeros interiores ingleses integrados son los de Kent, que reducía las formas de Palladio adaptándolas a un interior. El resultado era rico, vivo y monumental, pero también disperso, realmente existía poco mobiliario en los diseños de Kent. Además del estilo de Kent se desarrollaron en Inglaterra un rococó de influencia francesa, el estilo chino y el estilo gótico.

Cama chinesca para el duque de Beaufort

Los muebles de imitación francesa eran realmente similares a los provenientes de este país. Tal vez el mueble mas destacable sean las sillas, que al estar realizadas en caoba, material típicamente inglés, permitían un gran virtuosismo en su realización. La influencia del estilo gótico o chino tiene su explicación en cierta forma de preservar la tradición, los conservadores ingleses preferían innovar basándose en un estilo antiguo o exótico. El estilo chinesco influenció sobre todo en el laqueado. Su influencia duró hasta 1730, cuando hubo un paréntesis que duró hasta 1750. Cuando resurgió ya en competencia directa con el estilo neoclásico. El estilo gótico nunca había desaparecido de Inglaterra, ya que se había mantenido sobre todo en zonas provincianas. Con respecto al chinesco, este se consideraba un estilo mas serio. El creador mas original perteneciente a este estilo fue Walpole, que creó la famosa Strawberry Hill, fue un ensayo gótico y de fantasía, el intento de reflejar la personalidad del propietario en su propio hogar. Era por lo tanto el primer triunfo de lo subjetivo sobre lo objetivo en la decoración de interiores. Esto antecedía la batalla que a partir de este momento se desarrollaría entre racionalidad e irracionalidad en el mobiliario europeo.

Cámara Holbein, Strawerry hill, Middlesex. Inglaterra

El tipo de comercio de muebles inglés era diferente al de Francia, en Inglaterra tanto la manufactura como la venta se realizaban en el mismo lugar. En la fábrica de muebles de Seddon, en Aldersgate, trabajaban mas de 400 personas, pese a ello, en estos establecimientos, se mantenía una total independencia entre los diversos trabajadores, ejemplificado en el uso de cajas de herramientas comunes. Inglaterra se convirtió en la mayor exportadora de muebles de Europa y recibía pedidos de Rusia, Dinamarca, Polonia, Alemania, Holanda, Flandes, Portugal y España. Las exportaciones se diseñaban al gusto

del consumidor, por ejemplo a España se importaban muebles laqueados de vivos colores y sillas con asiento de anea. Las exportaciones transatlánticas no eran muy numerosas, sobre todo hacia las colonias del norte, ya que en estas regiones se producían muebles propios que además, nada tenían que envidiar a los ingleses. Elm invento mas importante a este lado del Atlántico fue el escritorio labrado de frente. También a Inglaterra iban los mueblistas a completar su aprendizaje, como fueron el caso de Abraham Roentgen, fundador de la industria de Neuwied y Georg Haupt, principal mueblista sueco de finales del siglo XVIII.

Muebles modelo en el barroco:
Reclinatorio real Este mueble se realizó para Cosme II de Médicis (1590-1621) Es un ejemplo de un mueble plenamente arquitectónico, con columnas de orden toscazo y rosetones y en la parte superior un tímpano quebrado con volutas, algo muy típicamente barroco. El mueble está realizado en ébano con incrustaciones en taracea en piedras duras (diaspro, ágata, lapislázuli, calcedonia y malaquita) éste tipo de taracea era llamada en Italia “commesso in pietre dure”, es una técnica muy usada en Florencia.

Mesa escritorio Éste escritorio proviene del área Emiliana de Italia, lugar donde se crearon alguno de los fundamentos que acabarían adoptando otras regiones, como por ejemplo son las patas torneadas, con la forma de abultamientos y depresiones; los travesaños del tablazón, en forma de H; los tiradores de los cajones, que usan cabezuelas en vez de las típicas anillas; o el tablero superficial. De este mueble se desprende la sensación de solidez, no en vano está realizado en madera maciza de nogal. También se puede notar el acercamiento al modelo de mobiliario actual.

Arquimesa Éste mueble es un caso típico del mobiliario inglés del último cuarto del siglo XVII y primera mitad del siglo siguiente. Está compuesto por dos partes claramente diferenciadas, la superior, que casi es un simple subo está compuesta por cajones que están tapados por unas puertas lacadas de estilo orientalizante, algo habitual en el mobiliario inglés de la época. La parte inferior, está profusamente esculpida, está realizada en pino y posteriormente plateada.

Bargueño de pie de puente Éste tipo de mueble es muy habitual en España y es muy similar a la arquimesa. Éste mueble está compuesto por una parte superior con gran cantidad de espacios y cajones, tiene una tapa que abierta sirve como escritorio, pero cuando se cierra queda como un simple paralelepípedo. En la disposición y diseño de los cajones se revela una formación de tipo arquitectónico. El diseño del soporte está mucho mas elaborado, está elaborado a base de columnas torneadas. El nombre de “pie de puente” proviene del travesaño con arquitos y columnas.

Silla Ésta silla de estilo orientalizante con patas curvadas de estilo “cabriolé” también llamado “estilo Reina Ana”. Tiene una peculiaridad en no tener travesaños entre las pata. El respaldo está ondulado al modo de los modelos orientales y está pintado y recubierto con un barniz muy lustroso que de la apariencia de laca.

Sillón El sillón holandés fue de inspiración para el modelo de sillón de todo el mundo germánico. Aquí se ve la mezcla entre fastuosidad, ligereza funcional y comodidad. Se da gran importancia al respaldo sobre todo, esto denota que se trataba de un mueble principal, seguramente el asiento preferente del dueño de la casa.

Cómoda con bronces dorados Éste es un ejemplo ideal de una cómoda barroca francesa de la época de Luís XV, todo está perfectamente ordenado y las patas curvas le dan una apariencia de esbeltez. Los motivos en bronce dorado al mercurio, un método muy usado en aquella época, dan un aspecto muy similar al del oro puro, lo que da importancia al mueblen, éste fue realizado para la duquesa de Parma, hija de Luís XV porel gran ebanista Jacques Dubois.

Librería Éste es un modelo de uno de los muebles mas difundidos de la Inglaterra del siglo XVIII, la librería. Tiene éste ejemplo las típicas características de éste tipo de muebles, como es la división en dos partes, una inferior con puertas y otra superior con estantes y la parte central del mueble, que resalta sobre los laterales. Además, este mueble también tiene los grandes cristales típicos de los muebles de exposición. El diseño está rematado por un frontón truncado sostenido por columnas, aludiendo a la influencia arquitectónica., de clara influencia Palladiana (introducida por Iñigo Jones). Ésta influencia se deja notar en el uso de la columna corintia y con el fuste acanalado, con surcos en el interior de dichos surcos. Éste diseño de librería tiene un nombre específico en inglés: break front bookcasse (librería de frontón)

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