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TESTIMONIO

DE
MANUEL HEDILLA

EDICIONES ACERVO
INDICE

Introducción . . . . . . . . . . . . 9
Carta de García Venero sobre Hedilla . . 14
Réplica de Hedilla a García Venero . 15
Prólogo . . . . . . . . . . . . . 19

PRIMERA PARTE
CAP~TULO1
Una hora en el solar montañés . 35
La amargura temprana . . . . . . . 37
Esta obra fue escrita por La vida en Bilbao . . . . . . . . . . . 37
Maximiano Garcia Venero El hombre de empresa . . . . . . . . . . 41
bajo la dirección de Los años breves de Madrid . . . . . . . . 42
Manuel Hedilla .
CAP~TULO 11
El jonsismo y el falangismo montañeses . . . . . 45
Un hecho nuevo: F.E. y de las J.O.N.S. . 48
La orientación sindicalista de la Falange . . . . 49
El encuentro de Primo de Rivera con Hedilla . . . 50
Octubre de 1934 en la Montaña . . . . . . . 51
Cubierta: Perceval El nuevo rumbo falangista . . . . . . . . 53
CAPÍTULO111
El consejero nacional Manuel Hedilla . . . . . 59
Aprendizaje de la cárcel y tarea . 60
Rencor. mezquindad y soberbia . 60
La Falange ante el pueblo . . . . . . . . . 61
20 de febrero de 1936. Vísperas revolucionarias . 64
@ Herederos de Manuel Hedilla. 1972 La forzosa clandestinidad y sus períodos críticos . 66
.
Ediciones Acervo Barcelona CAP~TULQIV
Calle Julio Verne. 5-7 La dramática realidad: marzo de 1936 . 69
La «Carta a los militares de España, . . . . . . 79
Printed in Sparn Los mandos ausentes . . . . . . . . . . 82
ISBN: 84-7002-21 1-3 CAPÍTULOV
Depósito Legal: 8-1 3.866-1977 Los días sin tremia . . . . . . . . . . 89
La primera condena de Hedilla: treinta años de re-
.
Impreso en Publicaciones Reunidas S.A. clusión . . . . . . . . . . . . 93
Alfonso XII. s/n . Badalona (Barcelona) Navarra y San ~ebastián.centros nerviosos . . . . 95
Alava. Logroño. Burgos . . . . . . . . . . . . 106
6 MANUEL HEDILLA TESTIMONIO

CAP~TULOIV
CAP~TULOVI
Salamanca. Cuartel General . . . . . .
Asperezas y lances de la conspiración
La Primera Línea de la Falange .
. El dramático Consejo Nacional de noviembre de 1936
El hombre y los suyos: pausa para la angustia . .
:.
El aplazamiento casual . . . . .
CAP~TULO VI1 CAPÍTULOV
La incierta y esencial Galicia . . . El máximo desarrollo de la prensa y la propaganda fa-
La Falange de las provincias gallegas . langistas . . . . . . . . . . . . .
El difícil triunfo en Vigo . . . .
CAP~TULO
VI
CAP~TULOVI11 La economía en la Falange . . .
La obra malograda . . . . . .
El mando militar en la Monbña . . CAP~TULO VI1
Los días sin d o t o . . . . . . . . . . Coyuntura dramática: la sucesión . . . . . . .
LOS extraños movimientos del jefe provincial . . . El relevo de AndrCs Redondo . . . . . . . .
Vicisitudes de las milicias . . . . . . . . .
CAPITULO
IX Afirmación política y refuerzo de la disciplina . . .
España dividida. España fragmentada . . . .
CAP~TULOVI11
Hacia la concentración de poderes . . . . . .
La obstrucción a la Falange . . . . . . . . La provocación del 2 de febrero de 1937 . . . . .
Manuel Hedilla. jefe tácito . . . . . . .
La Falange en Valladolid y en '.dalucía . . . . . CAPÍTULO IX
Extremadura y Aragón hasta el 2 de septiembre . . . Las relaciones con extranjeros . . . . . . . .
Intercambio de opiniones entre la Falange y el Tradicio-
nalismo . . . . . . . . . . . . .
Hacia la unidad de mando . . . . . . . Llegada a Salamanca de Ram6n Serrano Suñer . . . .
La Junta de Mando Provisional y su jefatura . . . El canje de Fernández Cuesta . . . . . . . .
La repercusión de la Junta de Mando Provisional . . El precio de la sangre . . . . . . . . .
El presunto periodo oscuro de la Falange . . . .
SEGUNDA PARTE CAP~TULO X
En torno a la decisión unificadora . . . . . . .
CAPfTULO 1 En el umbral del desenlace .... . . . . . .
Llegada de Rafael Garcerán a Burgos . . . . . . La mañana del 16 de abril de 1937 . . . . . .
Los intentos para libertar a José Antonio . . . . .
La familia del general Miaja y una campaña frustrada . CAP~TULOXI
Antes de las horas nocturnas . . . . . . . . . .
CAP~TULO 11 La amenaza de los activistas . . . . . . . .
El funcionamiento de la Junta de Mando . . . . . El testimonio de Agustín Amar . . . . . . .
Modificaciones en los mandos territoriales . . . .
La lealtad en el servicio de la guerra . . . . . . CAP~TULO XII
El último Consejo Nacional de Falange Española de las
CAPITULO 111 JONS . . . . . . . . . . . . .
El jefe de la Junta de Mando contra las represalias . .
La ratificación pública de las consignas de Hedilla . . CAP~TULOXIII
La unificación . . . . . . . . . . . .
MANUEL HEDILLA
8

LOS errores deliberados Y 10s fortuitos . . . .
Historia cabal de un telegrama y de un viaje . ,

C A P ~ T U L O XIV
~1 nombramiento de Secretariado o Junta Politica .
La detención de Manuel Hedilla . . . . . .
CAP~TULOXV
Los eslabones de una cadena procesal . ,
La política . . . . . . . . . . . . INTRODUCCION
Los consejos de guerra y las sentencias . .

TERCERA PARTE
Me solicita el editor unas líneas para explicar al lector al-
CAP~TULO1 gunas circunstancias sobre la génesis documental y literaria
En los dominios del silencio . . . . . de este libro, ((Testimonio de Manuel Hedilia~,sobre el que
11
CAP~TULO
la pública actitud de su principal autor literario, repudiándolo,
Memoria de la prisión . . . . . . . ha originado un nuevo confusionismo que añadir a la de por
Una voz clamando en el desierto . . . . sí no muy clara circunstancia histórica que el propio libro
Lo que refiere Manuel Díaz Duque . . . . relata. (*)
Hedilla y el Poder Público . . . . . Este libro nació por el encargo, oneroso, que hizo Manuel
CAP~TULO 111 Hedilla al escritor santanderino, y por tanto paisano suyo, don
De la cárcel al confinamiento . . . . . Maxirniano García Venero, con el fin de dar a conocer a la opi-
La maniobra. . . . . . . . . . nión del país los acontecimientos históricos de los que había
CAP~TULLIIV sido intérprete, en reivindicación del reconocimiento público
Vida y trabajos de un confinado . . . . de su clara conducta, sobre la que ha flotado en España una
Al filo de los días. . . . . . . . . gran oscuridad, mantenida durante largos años. Así pues, la
La libertad de Manuel ~ e d i l l a. . . . . idea de la publicación de un libro sobre tales acontecimientos, ,
CAP~TULOV su misma vida, fue propia de Manuel Hedilla. Casi, casi diría-
La actitud persistente de Hedilla . . . . mos que fue expresión del deseo más fuertemente sentido por
él: el vehículo de la pública. reivindicación de su honor de
hombre patriota y leal.
El señor García Venero, por otro lado, no era la primera
vez, según él mismo dijo a Hedilla, que hacía trabajos históri-
cos de tipo biográfico. Ya había hecho sendas obras sobre don
Santiago Alba y sobre el general Fanjul. Pero en este caso,
el personaje biografiado vivía, y nadie mejor que él conocía

(*) Al final de esta introducción se publica el texto de las cartas
cruzadas entre Maximiano García Venero y Manuel Hedilla.
TESTIMONIO 11
10 MANUEL H EDILLA

hechos y personas que intervinieron en los mismos para que el
los hechos en 10s que había tomado parte Y qué otras Personas
habían intervenido, y. en qué sentido, en 10s mismos. Por tanto público los conozca y juzgue, pero no quiere hacer una obra
fue Hedilla el que dio hecha prácticamente toda la investiga- vindicativa ni entrar en juicios personales sobre conductas aje-
ción, designando quiénes podían testimoniar sobre tal O cual nas, extremos estos sobre los que García Venero derrochaba sub-
jetivismo, y por todo ello, repetimos, Hedilla ha de corregir
extremo o acontecimiento, limitándose la función del señor
García Venero a plasmar literariamente 10s textos de 10s testi- algunos pasajes de la obra, reduciendo por otro lado su exten-
monios -escritos, casi siemp- que los personajes interroga- sión, principalmente en lo que afecta a su propia persona. Para
dos enviaban. Y siempre teniendo en cuenta que era en defini- ello se vale Hedilla --que conoce su limitación literaria- de
tiva Hedilla el que dirigía la obra, y así lo reconoció durante su amigos escritores, que prestan, ésos sí, amigable y gratuita-
confección el señor García Venero cuando escribía a aquél sobre mente su colaboración, como el novelista José Luis Arias o el
algo ((que tú tienes que decidir)), o anunciándole la entrega periodista Valentín Domínguez Isla.
«de lo que tengo hecho... para que lo conozcas y lo vayas Entretanto, el señor García Venero,, que
a
había reconocido
corrigiendo)), o cuando amistosamente le recriminaba por no «tener cobrado un libro», aprovecha un viaje a París por moti-
haberle informado de un hecho expuesto por cierto personaje, vos familiares y vende la obra, como autor y propietario exclu-
sobre el que decía había tenido que actuar de detective, y que sivo, a la editorial de lengua castellana Ruedo Ibérico, cuyo
prueba que respecto a los demás, a todos los hechos objeto matiz político, por cierto, es notoriamente contrario a la perso-
del libro, era Hedilla el que decía cuáles eran y quién los nalidad tanto histórica como última de Hediia. Y naturalmen-
podía testimoniar. te, el señor García Venero percibe una cantidad a cuenta y con-
Los trabajos del señor Garcia Venero, por otro lado, eran cierta unos derechos de autor a cobrar por él sobre el libro. En
remunerados por Hedilla. No se trataba de un escritor que las condiciones del contrato se establecía que el libro se publica-
escribe una obra nacida de su imaginación y por su cuenta y ría con el texto entregado por el señor García Venero en el que
riesgo, sino que muy al-contrario, la obra corría a cuenta y ries- se intercalarían notas bibliográficas de un autor de lengua sajo-
go de Hedilla, que fue quien la deseó publicar y encargó. Y tan na, llamado Southworth, cuya animosidad contra el régimen
con exceso sobre los pactados honorarios pagó Hedilla a Garcia político español era notoria. El señor Garcia Venero puso como
Venero, que éste, epistolarmente reconocía ((tener cobrado un Condicion&i a tales notas que debían respetar las del
libro apenas he comenzado)), y «que todo quedó cancelado y General Franco y de José Antonio Primo deSRivera.
requetecancelado de sobra ». Pero Southworth escribió unas notas bibliográficas que so-
Así fue haciéndose la obra. Hedilla dirigiendo y señalando brepasaban, al parecer, el límite estimado por el señor Garcia
hechos y personajes, cronología, archivos! periódicos, etc., y Venero, y al conocerlas éste cuando se preparaba la edición, se
Garcia Venero ordenando el material, solicitando testimonios alarma sobre las consecuencias que la publicación puede aca-
y dándoles forma literaria. Pero el señor García Venero era rrear, y escribe al Ministerio de Información y Turismo en carta
demasiado subjetivo en algunas apreciaciones y en bastantes sin firma solicitando auxilio para su situación, insinuando en
conceptuaciones, y Hedilla, según lo acordado, tiene que corre- primer lugar la posibilidad de que se le proporcione el dinero
gir la obra. Hedilla es persona modesta y no quiere que su recibido a cuenta, y que ya ha gastado, para intentar rescatar la
biografía personal referida a hechos anteriores a los históricos obra y evitar su publicación. Todo esto da lugar a una de las
que son propiamente objeto de la obra, tales como su niñez o retractaciones que el señor Garcia Venero hace de sus propios
adolescencia, sean objeto de extenso tratamiento; quiere exponer actos, y lleva a un litigio ante los Tribunales franceses en que
12 MANUEL H EDlLLA TESTIMONIO 13

el señor García Venero solicita la suspensión de la publicación Venero da una solución a la publicación de la obra. Puesto que
de la obra vendida por él con tal fin, arguyendo disparidad ideo- la oposición del señor Gamía Venero se basa en la discrepancia
lógica con el autor de las notas bibliográficas que a la misma ideológica con el autor de las notas bibliográficas que habían
habrían de añadirse a pesar de que, precisamente cuando la de ponerse a la misma, la publica sin elias, y así aparece en
vendió, pactó la inclusión de tales notas. Omitimos exponer París el libro con el titulo ligeramente alterado. Pero poco des-
algunas circunstancias del litigio para no alargar indebidamente pués publicó las notas biiliográficas de Southwoith en un
esta pequeña introducción, porque no queremos entrar en lo volumen independiente, con los colores de la portada invertidos'
puramente anecdótico, aunque, esto sí, resultara un tanto ro- respecto a la obra propiamente dicha, y cuyas notas publica bajo
cambolesco. el título de «Antifalange».
Entretanto en Madrid, y por medio del propio Ministerio de En estos momentos, y para hacer valer sus derechos ante los
Información, se entera Hedilla de la venta a Ruedo Ibérico de Tribunales franceses, Hedilla comparece en el litigio entre Gar-
la obra por García Venero, y haciendo valer sus derechos, pro- cía Venero y Ruedo Ibérico, e inicia una especie de tercería en
mueve un pleito ante el Juzgado de 1.' Instancia nmO6 de juicio de référé -parecido al interdicto español- reclaman-
Madrid, que dicta en definitiva sentencia - q u e quedó firme- do frente a una y otra parte, la exclusiva titularidad de los
por la que se declara que si bien el señor García Venero os- derechos de publicación de la obra. Este litigio o tercería ter-
tenta la propiedad intelectual sobre sus trabajos de colaboración minó por sentencia que declara intervenida tanto la obra prin-
parcial en la obra, los ha transmitido a titulo oneroso a Hedilla, cipal como las notas bibliográficas publicadas, hasta que la cues-
el cual, por su parte ostenta la titularidad intelectual sobre los tión de propiedad se resuelva en el pleito declarativo correspon-
trabajos de dirección, aportación de datos y corrección de la diente.
misma. Y condena al señor García Venero a otorgar escritura Y en medio de todos estos acontecimientos es donde nace
pública de la transmisión de sus derechos a Manuel Hedilla. la nueva actitud del señor García Venero en relación a la obra
Por cierto que el propio señor García Venero, antes de la ini- en la que tuvo tan importante intervención. Sobre esa obra que
ciación de este pleito ofreció vender a Hedilla la obra por una él vendió a Ruedo Ibérico como exclusivo autor y propietario
peseta, por medio del que estas líneas escribe, pero Hedilla no y que según sentencia firme de los Tribunales españoles no es
aceptó tal oferta simbólica por estimar lógicamente que la obra suya. Primero porque no sólo él, sino también Manuel HediUa,
ya estaba transmitida con anterioridad por el señor García ostenta derechos intelectuales sobre la misma, y segundo, por-
Venero, al que pagó religiosamente su importe mucho antes de que sus derechos se los vendió, y cobró adecuadamente, a Hedi-
terminarse de escribir. Quizá con este ofrecimiento lo que podía Ila. Y estos acontecimientos son lógicamente la causa del hecho,
pretender el señor García Venero era legitimar la venta que inédito en el mundo de los estudios y trabajos históricos, de
había hecho .a Ruedo Ibérico con anterioridad, como hubiera que un historiador repudie su obra, como ha manifestado públi-
sucedido si Hedilla, al comprarla por una peseta, le reconocía camente el señor Gamía Venero, sin haber mediado nuevos des-
el carácter de dueiío de la obra. Pero IJedilla, como decimos, cubrimientos ni hecho alguno que lo justifique, sino la sola
prefirió los gastos y avatares de un litigio, por aquello del fuero, circunstancia de haber sostenido, y perdido, un pleito con la
al aparentemente generoso ofrecimiento del señor García Ve- persona sobre cuya historia versaron sus trabajos.
nero.
Mientras tanto, en París, la editorial Ruedo Ibérico antes ANTONIO GARCÍA-GALAN LdPEZ
de resolverse el litigio interpuesto contra ella por el señor García
MANUEL H EDILLA
TESTIMONIO 15

tura pública. Mi demanda ha sido inútil : lo reitera un diario barcelonés
de fecha &ente.
He aquí el motivo por el cual me veo obligado a comparecer ante la
opinión pública, muy a pesar mío. Me oprime angustiosamente la sensa-
ción de que los juicios de valor - e n todos los sentidos- que figuran
CARTA DE GARCIA VENERO SOBRE HEDILLA m el libro publicado con mi firma puedan ser considerados estimables,
vAlidos o acaso definitivos, por los españoles de ayer, de hoy y de
mañana.
*A principios de 1967 fue lanzado en Pans, y con mi f i a , un libro
titulado «Falange en la guerra de España; la unificación y Hedilla*. Maximiano GARCIA VENERO..
En el mes de junio de 1966 me opuse a la publicación de la obra, y
conferí mis poderes al letrado del Colegio de París, don Jean Michard
Pelissier, para que presentara recurso de nulidad justificada del con-
trato que suscribí con la editorial domiciliada en París. Una terrible
pérdida, la de mi mujer, fallecida en su tierra natal francesa -y a la
que oculté las «sales manceuvresH de alguien al que considerábamos REPLICA DE HEDILLA A GARCIA VENERO
amigo-, me determinó a regresar a España a fines de diciembre del
citado año de 1966. Exactamente, el 21 de diciembre. La editorial aprc-
vechó mi ausencia de Francia para publicar el libro. Me enteré de su UNOme molestaría en contestar públicamente al señor Garcia Ve-
aparición algún tiempo después por obra de un alto cargo del Ministe nero si sus manifestaciones hubieran llegado s610 a personas que le
n o de Información y Turismo. conozcan a él y a mi, ya que este conocimiento y las incongruencias
Los motivos por los que me opuse a la publicación son de índole y contradicciones en que incurre al hacer las manifestaciones publi-
diversa. En esta hora de hoy, libérrimamente -nunca he cedido a nin- cadas por el diario Pueblo serían bastantes para no romper mi habi-
guna clase de presiones- me limitaré a señalar los que conciernen a tual silencio. Pero como la amplitud de la audiencia del periódico es
Manuel Hedilla Larrey, jefe de la Junta de Mando Provisional de Falange muy superior al restringido circulo de quienes conocen nuestras res-
Española de las J.O.N.S. Doy por no escrito y lo repudio pública y solem- pectivas conductas y modos de ser, me veo forzado a escribir estas
nemente, cuanto en el libro hace referencia a Manuel Hedilla. Reconozco líneas en respuesta y puntualización a las del señor García Venero.
que mi información sobre el personaje era deficiente en muchos casos, Cualquiera que lea con cierto detenimiento las manifestaciones de
errónea en otros y, por tanto, inadecuada para formar un cabal juicio dicho señor, notará en seguida estas incongruencias y contradicciones
histórico. Empecé a saberlo al profundizar en mis investigaciones histc- a que me referia, como son: 1.0 El señor García Venero reconoce haber
riográficas, y lo corroboré en 1966. suscrito un contrato con una editorial de París -la fecha fue el año
Por otra parte, Manuel Hedilla Larrey ha obtenido que el libro publi- 1965- para publicar un libro firmado por él, y luego se opone a su
cado con mi firma -y que he escrito desde la cruz a la fecha- sea publicación por oscuras y misteriosas razones que no dice, pero que
declarado de su propiedad y de ciertas personas a las cuales no conozco. insinúa encubiertamente para que el lector piense lo peor. 2.0 Reconoce
Y lo ha conseguido sin que yo lograra aducir mi testimonio ni aportar haber realizado trabajos históric~biográfiwssobre mi persona -ter-
pruebas testificales y documentales. Pero tal litigio sobre la propiedad minados en noviembre de 1963-, que luego repudia, por erróneos, a
no me interesa, ni me interesará jamás. Conste, pues, que mi libro es pesar de que en 1963, cuando los concluyó, y en 1965, cuando los ven-
propiedad de Manuel Hedilla y de sus misteriosos colaboradores. dió para publicar, los estimaba exactos y correctos.
Lo que sí me importa, y superlativamente, es que Manuel Hedilla Para comprensión de tan extraña postura, voy a exponer muy sin-
no invoque jamás, en sus pretensiones de intervención politica, el nom- téticamente, los hechos determinantes de la misma, en cuanto a mí
bre de Maximiano García Venero. Ni para bien ni para mal. Yo no hacen referencia y sin entrar en otros ajenos.
tengo nada que ver, por lo que atañe a Manuel Hedilla, con el libro A partir de abril de 1962, en que así lo convinimos, el señor García
aparecido hace algo más de dos años. Cuanto se dice en él acerca del Venero realiz6 una serie de estudios históricos, recogida de docurnen-
que fue jefe de la Junta de Mando hovisional de la Falange Espafiola tación y testimonios personales, ordenación cronológica, etc., siempre
de las J.O.N.S. pertenece a su propiedad y a la de sus -por mi- des- bajo mis indicaciones y dirección que, juntamente con los datos obte-
conocidos colaboradores. nidos y tareas similares realizadas por otros colaboradores -aunque
Por diversos conductos - e n vista de que en estos años no he podido éstos en más modesta medida-, debían constituir el basamento de un
conseguir que Hedilla y yo mantuviéramos un diálogo definitivo cara a libro biográfico de mi persona, cuya publicación se pretendía para dar
cara- le he pedido que no volviera a pronunciar mi nombre en coyun- a conocer al pueblo español las vicisitudes y causas de mi actuaci6n
en sucesos históricos de nuestra Patria. Muy poco conocidos y en mu-
16 MANUEL H EDILLA TESTIMONIO 17

chas ocasiones tergiversados. Estos trabajos se los encargué al señor la oportuna prueba'documental, que yo si puedo presentar donde quie
García Venero por haber realizqdo otros similares y ser natural de ra, y así no necesitaré quejarme después.
Santander, donde empecé mi vida política, y le fueron debida y amplia- Muchas gracias, querido director, por tu amabilidad al recoger estas
mente remunerados por mí, de forma que, al menos dupliqué los hono- líneas y transmite mi agradecimiento al s&or Garch Venero por hacer
rarios que dicho señor me señaló por escrito al comenzar los mismos. tan radical hincapié en que nuestros nombres y personas deben ir
Terminados los trabajos totales en 1964, y cuando estaba realizando siempre separados. En efecto, gracias a Dios el señor García Venero y
gestiones para la autorización oficial de su publicación, me comunica- yo, según me ha demostrado su conducta, nada tenemos en común.
ron en el Ministerio de Información y Turismo, con gran sorpresa de
Cada cual es hijo de sus obras.
mi parte, que el señor García Venero había vendido en París a la Editw
rial Ruedo Ibérico -conocida enemiga del Régimen espaiiol- los de- Manuel HEDILLA LARREY..
rechos de publicación del ejemplar del libro que tenia en su poder.
sobre el cual carecía de todo derecho, ya que sus trabajos en él habían
sido debidamente remunerados y me había transmitido la propiedad.
Así lo estableció el Juzgado de Primera Instancia número 6 de Madrid,
en sentencia firme de fecha 14 de marzo de 1967, en cuyo pleito, por (Publicadas en el diario Pueblo los dias 22 y 23 de noviembre de 1969).
cierto, el señor Garcia Venero tuvo su abogado y procurador, pues,
como fácilmente comprenderán los lectores, eso de que no pudo p r e
sentar prueba documental y testifical en el litigio es otra fantasía de
este señor.
Lo cierto es que al enterarme de tan desleal conducta del señor Gar-
cía Venero, en 22 de mayo de 1965, dirigí sendos escritos a los señores
embajador de España en París y cónsul de Toulouse - e n cuya demar-
cación residía aquél-, denunciando los hechos y solicitando su interven-
ción para impedir tal desafuero. Y en 1967, cuando se efectuó la publi-
cación del libro en Paris, me opuse a ella, bajo la dirección del letrado
de aquella capital M. Blateau, consiguiendo en principio la intervew
ci6n judicial del mismo.
Y de aquí, precisamente, viene la postura del señor García Venero.
De mi oposición a su conducta desleal. De no dejarle percibir tranquila-
mente el dinero del producto de la venta de una cosa cuyos derechos
me habia previamente vendido. Oposición, por otro lado, que no llegó
a los últimos extremos, ya que nunca quise apurar la calificación que
tanto las leyes españolas como las francesas otorgan al que vende una
cosa dos veces, y me limité a pedir y obtener la correspondiente decla-
ración judicial en vía civil, sin iniciar proceso alguno.
Esa es la verdad. Mientras le pagué religiosamente, todo fue bien.
Cuando realizaba los trabajos históricos y cuando los terminó en n s
viembre de 1963. Y todo sigui6 bien en tanto le di algunas cantidades
sobreabundantes hasta 1965. Las cartas que me dirigió en esas fechas,
que conservo, no expresaban sino amistad, agradecimiento y adhesión
personal. Y eso que ya había estudiado y conocido todos los datos his-
tóricos sobre mi persona y mi conducta. Conducta siempre recta, leal
y sacrificada.
Pero cuando me opuse a que realizase sus oportunistas deseos c r e
matisticos surge la adversión que delata la carta que ahora contesto.
Por cierto que quizá tenga alguna razón el señor García Venero al
decir que se ha equivocado sobre mí. Antes me debía creer demasiado
ingenuo.
Ni que decir tiene que de todo lo antedicho, y de algo más tengo
PROLOGO

Si la historia de la Falange ha sido, al mismo tiempo que
ejemplar por su temple heroico, dramática, arriesgada y confu-
sa, también la publican'ón de esta obra -verídica historia de
la organización y, aunque no oompleta, la más documentada
de cuantas se han publicado en Españ- ha venido precedida
de una serie de vicisitudes y dificultades que se han prolonga-
do varios años, retrasando s; ap&ición. ~ ñ u n «Introducción»
a
que nos pareció necesaria, Antonio Garcia-Galán ha explicado
iodos estos precedentes.
Es la obra una reivindicación de la figura de Manuel Hedi-
lla ( 1 ) , jefe de la Junta de Mando desde el 2 & setiembre &
1936 al 18 de abril de 1937 y segundo y último Jefe Nacional,
después de José Antonio, de Falange Española de las J.O.N.S.
desde la mañana del citado día 18 hasta la noche del día si-
guiente, momento en que se leyó por Radio Nacional el discurso
preámbulo y el Decreto de unificación. A este respecto, quere-
mos, m obstante, hacer dos advertencias previas. Primera: La
reivindicación personul, siendo importante, podría no serlo bas-
tante si este TESTIMONIO no fuera también u n relato histó-
rico de lo que fue, de Eo que intentó ser y de lo que significó
Falange Española e n la política nacional y en la guerra hasta
el Decreto de unificación. Segunda: El que escribe estas líneas,
editor de la obra, es falungista. Aunque por razones de edad m
participó en aquella época primera de la Falange, tuvo el tiem-

(1) Fallecido el 4 de febrero de 1970.
20 MANUEL HEDILLA
TESTIMONIO 21

po suficiente, y la ocasión, para amesgar su vida por la idea favorecer el historial de determinudos protagonistas, tampoco
y mantener, desde entonces, una conducta consecuente, según beneficimcin la biograjíu misma de la organkación. No lo cree-
BU corzckmiu, con la linea que iniciaron y trazaron, durante mos así: con el tiempo iriu dándose a conocer una versión me-
breve tiempo, los mejores. La ediciún de esta obra considera nos fidedigna y, sin duda, siguiendo el viento de la historiu,
que es esertcial para legar a la historia el conocimiento veraz más tendente a una critica despreciutiva. Y siempre resulta
de aquellos hechos trascendentales y pcKa que puedan los con- más confortante el conocimiento exacto de esta historia, ya que
temporáneos no protagonista y las nuevas generaciones saber de ella se deducen, al menos, dos conclusiones importantes. E n
que hubo una Falange distinta de lo que después fue Falange primer lugar, la que hemos apuntado de la existencia de una
Española Tradicionalista y de las ].O.N.S. y más tarde el Mo- Fdange distinta, en dificil situación desde el encarcelamiento,
vimiento. Aclaremos también que con su publicación no se la dispersión y la muerte de los principales dirigentes, y que
persigue la finalidad de desprestigiar o poner en entredicho el resultó suprimida con la ~nijicación.E n segundo lugar, la
historial de nadie. Al contrario, se lum suprimido o atenuado de de que si muchos hombres procedentes de Falrrnge Española,
la versión de la obra publicada por Ruedo Ibérico muchus pala- aun caracterizados, no supieron mantenerse en la línea de exi-
bras o pasajes que p& contener juicios y aprecMciones de- gencia política acorde con el espiritu de los primeros tiempos en
masiado subjetivos y afirmaciones no suficientemente apoya- los cargos de gobierno y del Movimie~toque luego desempe-
d.us por pruebas testimoniales o documentales. Incluso nos pa- ñuron, se debió a que ya desde el principio, o desde muy anti-
rece justo recordm que en el juicio sobre cuulquier personaje guo, tuvieron unu conducta que más parece se aduptclba a sus
m debe dvidurse su circunstancia. Ésta era en aquel momento ambiciones personales que a u n espíritu de entrega desintere-
tan confusa, tan comprometida, que podía -y así debió ser en sada a Ea causa de Ea organización. C d a cual a su conciencia.
muchas ocasiones- determinm la aetmcGn torcida de los pro- Es posible que algunos cuttiguos jdangistas que luego han sido
tagonistas de la historia de aquellos días. Pero salvo alguna figuras relevantes en la administración y la politica Ea tengan
impwtitud o error secundario, que rectificaríamos gustosamen- tranquila. La disyuntiva que se debieron plantear -los que se
te, los hechos fundamentales que se relatan consideramos que la pluntearon- era bastante clara: nos quedamos en casa es-
estcín suficientemente probados, y su divulgación será defen- perando mejor ocasión o colaboramos para procurar, desde los
& f r ~ ae q u k sea que quiera oponerse con toda energíu. puestos de mando, laborar por la revolución que preconizaba Fa-
Con el mismo empeño que pusieron, por ejemplo, en la guerra, lange Española. A la vista de los resultados, cabria preguntar-
las centurias que defendieron la cota fundamental del Alto les a todos los que adoptaron la segunda actitud, que ha sido
del León. muy generaliza&, y que se ha tomado en diversos momentos
El conocimiento de lo que quiso ser Falange Española nos y revestido distintos matices, si lo que han conseguido real-
do la clave para comprender la difusión pasmosa que adquirió mente ha sido otra cosa que colmar su ambición de mando, de
durante la guerra: los miles de españoles que se enrolaron l o popularidad y de ventaja económica. Hay atenuantes, sin duda,
hicieron por creer que con el triunfo de Falange iba a come- como lu falta de toda perspectiva política, la necesidad de a m r -
guirse por primera vez el doble objetivo de descartar el peligro tizar unos años de juventud quemados en la lucha pofitica ...
del sectwismo izquierdista y desmontar una situación social. in- Pero sólo atenuantes, no justificantes.
justa que pretendía mantener la derecha reaccionaria. Con la perspectiva, e incluso la serena frialdad, que propor-
Con todo, algunos pensarán que hubiera sido preferible si- ciona el transcurso de varius lustros, podemos examinar las
lenciar muchos de los hechos que se relatan, puesto que al no causas de lo que se ha calificado hoy, públicamente, como rcpul-
22 MANUEL HEDlLLA
TESTIMONIO 23
v e r i z a d n u & La FaIange ( 1 ) . F a h g e Españda era u n movi-
miento con muy corta vida política, que n o hcrbíu tenido tiem- incidente de Salamanca, mientras que a éste se le indultó por
po de efectuar una criba de militantes ni una selección sufi- la muerte de Goya.
ciente de mandos, teniendo en cuenta, también, lo borrascoso Salvando posturas personales, el momento crucial en que se
de las circunstancias que concurrieron e n aquellos años prime- encontraba España e n abril de 1937, dividida en dos zonas
ros. Las cuatro primeras figuras, José Antonio, Ledesma, Oné- empeñadas en lucha a vida o muerte, hubiera sido suicida que
simo y Ruiz de Alda, fueron pronto asesinados. La mayor parte los falangisias se alzaran contra la unificación ( 1 ) . Después
de las otras jerarquias se encontraban el 18 de julio e n zona
(1) Un testimonio del falangista Ramón Pedret de Falgás, escrito
roja. En la zona nacional sólo coincidieron algunos consejeros en 1962, explica cuál era el estado de ánimo de los jefes de algunas
y jerarquias menos conocidos, a los que les correspondió la tarea unidades en aquellos momentos críticos:
difícil de organizar la marea creciente de los efectivos que se .La Centuria Catalana que habia sido duramente diezmada en Es-
pinosa de los Monteros había desaparecido como tal. Con los restos
incorporaban a la organización. Sobre los hombros de Hedilla, de la misma y de otras Centurias burgalesas y de la Santanderina,
como jefe de la Junta de Mando, recayó la mayar responsabili- se habia formado la 1.' Bandera de Castilla-Burgos. Santiago Martín
dad,. &e supo sobrellevar e n la medida de sus posibilidades. Busutil, el falangista de pro. que continuaba en el frente ucamuflandom
su condición dc teniente de complemento de Intendencia y haciéndose
Pero vinieron las pugnas internas promovidas por los que as- pasar por de Infantería, mandaba la 4." Centuria de dicha Bandera. En
piraban a u n predominio absoluto e n el mando, y aunque Hedi- dicha Centuria estábamos encuadrados los restos de la Catalana. Era
lla se impuso plenamente sobre ellas, facilitaron el camino a la la Ccnturia más política de toda la Bandera. Quizá por ello el mando
militar de la Bandera nos tenía lo más apartados posible del Puesto de
unificación impuesta por el poder militar, ya preparada de ante- Mando.
mano v a la que se ofreció u n momento oportuno con el inci- .Varios de nuestros camaradas habían ido a la Academia de Pedro
dente de Salamanca. Destacados falangistas, como puede cono- Llen y otros esperábamos ir.
.En el mes de abril de 1937 la 4." Centuria estaba destacada en
cerse a través de este TESTIMONIO. habian celebrado neeo- " Soncillo. El puesto de mando estaba en Pedrosa. Era posible ir a Vi-
ciaciones con dirigentes de la Comunión Tradicionalista con vis- llacayo sin pasar por Pedrosa. Teníamos el Puesto de Mando de la
tas a una unificación. Pero Hedilla no la aceptó tal como vino Centuria en la casa de Pepe Sainz.
*Un día de abril, no recuerdo exactamente cuál pero sí antes del 19
a efectuarse, decidida por u n poder distinto. Bien claro ha ex- fue Busutil a Villarcayo sin pasar por Pedrosa, como acostumbraba
puesto los motivos de su negativa: la composición del Secreta- a hacer cuando de algo político se trataba para no tener roces con el
riado nombrado por el nuevo Jefe Nacional no le ofrecía sufi- comandante.
.Regresó muy tarde y muy agitado. Era yo entonces sargento de la
cientes garantías políticas, y ni el Generalisimo ni tampoco sus Plana Mayor de la Centuria y no recuerdo que nunca hubiese inquirido
inmediatos colaboradores le hablaron nunca de la unificación por cómo estaban montadas las guardias, por los movimientos de los
que
- -~ r e- ~ a r a b a npesar de su cargo .
" de jefe. de la Junta de Man- rojos, por detalles insignificantes, con tanta sequedad y dureza.
»La situación estuvo tensa durante. mucha rato entre preguntas y
do ( 2 ) . Sin embargo, se limitó a no aceptar el cargo de miembro silencios. Por fin se desahogó y nos confió al alférez de Milicias Forgas
número uno del Secretariado o Junta Política de F.E.T. v de las (Presente) y a mí, cuál era el motivo de su inquietud.
J.O.N.S. Obsérvese que una de las condenas que se le impusie- »Nos explicó que en Viliarcayo, secretamente, había recibido instruc-
ciones de marchar con la Centuria a Salamanca inmediatamente con el
ron, después de su negativa, fue por considerarle responsable fin de impedir, por la fuerza, que se produjese la unificación de Fa-
como inductor de la muerte del escolta de Sancho Dávila, en el lange y la Comunión Tradicionalista. Recuerdo que con nuestro celo
inflamado reaccionamos en el primer momento en el sentido de i r a
preparar las cosas inmediatamente. Pero Busutil ya hacía rato que me-
(1) ~Mundon1410-72, n." 1693. ditaba sobre el asunto. Nos frenó con un gesto. Nos hizo ver que aban-
(2) Página 518 de esta obra. donar Soncillo y Cubillos de las JONS (antes del Rojo), era dejar abier-
to el paso al enemigo hasta Burgos. Podían coger por la espalda, sin
24 MANUEL H EDILLA

se presentaron muchas otras ocasiones para la «retir&a honro- mer factor determinó el catcigonismo entre Falange y los parti-
sa». 1945, por ejemplo, cuando terminada la Guerra Mundial dos de izquierda desde el primer día, & forma radical y sin
con la derrota de las potencias del Eje, no podíu la coalición de- dar opción ninguna a los falungistas e n el momento decisivo
mocrático-comunista triunfante tolerar la coexistencia con u n &l 1 8 & julio. N o obstante, la c e r h n e n sólo estu afirmación
régimen de signo y estructura fascistas. puede degenerar e n una postura bastante extendida entre algu-
Pero además de la inconsecuencia y arribismo de muchos, nos seudofahgistas, que ha restado simpatíus populares a la
la desintegración se ha producido también e n la línea ideológica. Falange. Me refiero al matonismo. Entiéndase que no puede ne-
El ideario falangista quiso unir al factor tradicional - e l na- garse la licitud de la violencia, como admitió José Antonio, en
cionalism- con el factor,poderno -lo social-. Ante la d e t e r m i d o s casos y situaciones. Pero cada actitud tiene s u
falta de coyuntura histórica y de personalidades lo bastante fuer- momento. Y se da la circunstancia de que por lo general no son
tes para resistir a las presiones ejercitadas para anular a los los que más dieron y arriesg~rone n los tiempos difíciles los que
mandos y a lcls influencias disolventes, los antiguos falangistas luego adoptan la actitud desgarrada y frenética, frente a una si-
se escindieron entre los que daban primacía al factor tradicio- tuación que n o la exige.
nal y los que lo daban al factor social. Los que adoptaron las A la posición opuesta, de primacía al factor social, coinci-
respectivas posiciones extremas se olvidaron del otro factor, dente con la doctrina del socialismo de izquierda, h a n ido a
cuando no se volvieron contra él. La naturaleza esencial del pri- parar una buena parte de los intelectuales faLuagistas, dando
ejemplo de la más lastimosa inconsecuencia. Volubilidad de lcrs
m a t e s especulativas y sospechosa coincidencia, muchas- veces,
defensa prevista, a Villarcayo y a los del sector de la Lora. De mar-
char teníamos que hacerlo sin avisar a nadie y era mAs probable que d e las nuevas actitudes con u n tiempo de predominio de las co-
por el servicio de espionaje se enterasen primero los rojos que no las rrientes ueuropeistasn y del declive, e n España, del'poder per-
fuerzas nacionales. El boquete queda abierto sin remedio. sonal.
»Su posici6n era angustiosa pues creía, porque se lo habían dicho,
que una fuerza bragada y disciplinada como nuestra Centuria, podía Al confusionismo ideológico se une la-dilatada época de vida
decidir en un momento determinado lo de Salamanca. Por otra parte e n el ostracismo, con el inevitable proceso de burocratizwwn.
veía que si esto se hacía se podía causar un daño quizá irreparable al Los organismos de F.E.T. y de las J.O.N.S. se queduron casi
curso de la guerra.
.Mucho rato Pabló inflamadamente, casi rabiosamente. De poco le sólo con los que aspiraban a alguna ventaja, manteniéndose e n
podíamos seMr nosotros mAs que de oyentes. Por fin se decidi6. De- el único asidero oficial que podíu prestarles cierto apoyo. Tam-
cidió quedarse. Yo no sé si fue más temble el pesado silencio que bién quedaron militantes bien intencionados, que no han podi-
siguió a la decisión que el torrente de palabras anterior. Aquella noche
no se hizo ninguna ronda a los parapetos pero no dormimos ninguno do hacer otra cosa que (cvegetarn, ante la limitación de jefes
de los tres. responsables, de consignas y de estímulos. Algunos jóvenes in-
.Cuando llegb la noticia de la unificaci6n, que sorprendió al resto telectuales han pasado, buscando e n el Movimiento el cauce a
de la Centuria, Busutil y nosotros nos mirábamos un poco como cul-
pables, mejor dicho, como Busutil decía, como culpables sin respon- través del cual pudieran realizar su carrera politica y al final
sabilidad ya que él nunca se hubiese perdonado el hacer una traición de ella tener acceso a los puestos de mando y responsabilidad,
a los que estaban en el frente abandonados en las garras del lobo. para los que podían tener una legítima ambición.
»No dijo quién le había dado la consigna. Alguien a quien él cono-
cía mucho y que fue personalmente a Villarcayo. ¿Qué queda hoy de la Falange? Poco e n apariencia, cierta-
aDespu6s se acogió en la Centuria a los que pudieron zafarse y esta- mente ( 1 ) . Mucho más, no obstante, e n posibilidades futuras,
ban en Pedro Llen. Se adoptaron para camuflarles argucias adminis-
trativas no aconsejables a un notario pero que sin duda hubiese acon- (1) Fernando Diaz Plaja en una obra reciente de mucha difusión
sejado un moralista.* expone muy claramente la participación de la Falange en la política
26 MANUBL H BDILLA
al comunismo, des+ de tantos años de enfrentamiento? Se
de lo que pueda pensarse ante la actual panorámica p o l í t h &m&u a defender con dif"ultad 8US posiciones, pero sin dema-
española. &da garantia & que puedu mantenerlus a la larga, y ha demos-
N o olvidemos, e n todo caso, que el tiempo n o pasa e n balde. trado sobradamente su impotencia para descartar la amenaza
Estamos e n una época e n que los planteamientos ideológicos de comunista.
hace treinta o cuarenta años deben necesariamente experimen- Queda la figura & losé Antonio, que resiste toda critica
tar una adaptación a la distinta problemática socid y politica. adversa, y que pasará a la historia, pese a su juventud, como
Por una parte los adelantos cientificos y técnicos han permitido una personalidad de excepción. Quiero prescindir de todo mito,
que el hombre tenga más fácil acceso a los bienes de consumo y pero es indudable que su preocupación intelectual, su genio crea-
a la cultura. Aunque las diferencias económicas se mantienen, dor impregnado de poesia, unido a su valor personal, integran
el nivel de vida de las clases menos pudientes ha aumentado, una biografíu que siempre tendrá u n poder de atracción entre
acortándose las diferencias sociales. Pero, e n cambio, el hombre l a juventud. Si no la tiene hoy mayor es por el largo periodo
sigue viviendo angustiado porque estos bienes se le ofrecen cada d e exaltación oficial de su figura que lo convirtió, para los
vez e n mayor número y diversidad sin que pueda tener acceso que no conocen otra cosa de su actitud, e n u n persoítaje cuan-
al disfrute de todos. Además, con el predominio de la técnica t o menos equívoco.
se va hacia u n mundo prefabricado, en el que cada ser humano Queda el ejemplo de Manuel Hedilla, sucesor de José Anto-
va a tener su vida organizada, y por consiguiente una existen- nio e n la jefatura Nacional, cuya vida se describe e n este TES-
cia sin estimulo, en la que la nota dominante será u n vacío de TIMONIO, que supo decir ((no))y mantenerse inflexible e n
to& ideología, religiosa y política. Y entonces se acentuará esta esta actitud hasta su muerte. Poco antes de que ésta le sobre-
reacción contraria de vuelta a la naturaleza, pero e n forma de viniera se expresó de la siguiente forma: «Me piden que me di-
movimiento viciado, destructor también de la personalidad, pe- rija a vosotros, jóvenes dé ~ s p a ñ a ,y lo hago-gustos* desde el
ligroso. lecho e n que me retiene una fastidiosa enfermedad. Lo hago
Pero a pesar de ser distintas las situaciones, el planteamien- emocionado y consciente de la responsabilidad que supone ha-
to politico actual es básicamente igual al de 1933 y e n conse- blar a quienes tienen e n sus manos el porvenir de España. Para
cuencia queda e n primer lugar la validez del ideario de Falange hacerlo no tengo más titulo que una conciencia tranquila, que
Española, adaptado a Eas características del momento. ¿Acaso una ejecutoria fiel siempre a esa conciencia, porque e n estos
ha sido capaz la democracia parlamentaria dominante en Occi- momentos e n que puedo pasar revista a m i vida, puedo decir sin
dente, después de la derrota del fascismo, de ganar una sola baza aspavientos, pero sin falsas modestias, que de lo único que no
me h e arrepentido jamás es de haber sido fiel a m i mismo)) (1).
espafiola y su situación, hoy: *...Lahabilidad del Generalísimo consistió Queda el ejemplo de otros viejos falangistas, cuyo h i s t o d y
en emplear de sus diversos aliados -tradicionalistas, falangistas, d e
mocristianos, monárquicos alfonsinos- los que reputaba más oportu- valía personal les hubiera permitido una fácil escalada a los
nos en cada momento. Y así, mientras los signos exteriores de la Fa- puestos de mando y u n también fácil acceso a las prebendas, y
lange estaban en todas las fachadas de España, nunca ha habido más que no sólo rehusaron, sino que persisten con su fe intacta e n
de tres o cuatro ministros de ese origen en los gobiernos nacionales y
de 69 ministros sólo ocho han jurado el cargo luciendo la camisa ami. el credo fabngista, sin haber temido en ningún momento mos-
Con la llegada de ministros del Opus Dei y los llamados tecn6cratas. trar su disconformidad y sufrir sus consecuencias.
la Falange ha quedado prácticamente extinguida. De una forma que,
probablemente, no tiene igual en la historia, un partido ha desapareci-
do virtualmente del mundo de los vivos aun manteniendo, oficialmente, (1) MUNDO, 6 de diciembre de 1969.
toda su vigencia. La otra historia de España. Plaza & Jan&, S. A., 1972.
TESTIMONIO 29

Entre éstos hemos de citar primeramente a Narciso Perales, pitalismo: gestores de negocios, protectores y guardia pretoria-
Carnet de fundador, Palma de Plata desde 1935, figura desta- na de los banqueros, cuando e n 15 días pretendíamos nacionali-
cada: & la Falange andaluza, jefe provincial de Alicante, Gra- zar la Banca; defensores de los terratenientes, cuando propug-
nada y Logroño cuando la guerra, durante la eual también u&- nábamos una reforma agraria revolucionaria: patrocinadores
tió a los frentes, jefe provincial y gobernador civil de León e n . benévolos de las grandes Compañías Eléctricas, Telefónicas y
1941, cargo que aceptó ya sin convencimiento y del que dimitió Constructoras, subastadores y arrendadores de autopistas, ca-
al cabo de un año, n o volviendo a ocupar desde entonces ningún rreteras y túneles, cómplices por omisión, al menos, de los es-
otro. Ha sufrido desde entonces numerosos y prolongados confi- peculadores d e solares; cuando habíamos inscrito e n nuestros
namientos y detenciones. E n las siguientes afirmaciones suyas propios puntos iniciales el propósito de nacionalizar los Servi-
está la línea esencial de su pensamiento, en el que se ha man- cios Públicos; autores o introductores de los diversos procedi-
tenido e n todo momento, -sinsilenciar nunca su verbo ardiente, mientos e n uso e n los que se maneja el dinero de la Colectividad
sin cejar e n su actitud rebelde, debeladora implacable de toda para salvar o aumentar las ganancias de los capitalistas, cuando
corrupción y transigencia. «Soy falungista y me veis sin la ca- fuimos severos censores'de la simple socialización de las pérdi-
misa azul. Lo soy desde m i ya remota juventud. Y lo he seguido das; fuerza partícipe de una alianza, conglomerado o lo que sea,
siendo e n todos y cada uno de los dias transcurridos desde en- cuando José Antonio denunció indignado a los que nos creyeron
tonces. Lo digo con cierto orgullo, porque n o ha sido cosa fácil "vanguardia; fuerza de choque o inestimable auxiliar de cual-
entre las baúrs de plomo y las balcrs de plata; entre la persecu- quier movimiento reacciona&". Cuando - c o n palabras de
ción y el soborno. Pero vivimos e n un mundo de apariencicrs y es José Antonio de n u e v e era ofensivo para la Falange, incluso
fundamental distinguirlas de las realidades. O mejor dicho. des- la simple proposición de tomar parte como comparsas en u n mo-
cubrir, desvelar, las realidades que están detrás de las aparien- vimiento que no fuera a conducir a la implantación del Estado
cias. Las formas no constituyen las sustancias. Y lo que impor- Nacional Sindiqalista,.sino a la restauración de una mediocri-
ta siempre es la sustancia. Fijaos bien, porque lo que podemos dad burguesa conservadora, orlada para mayor escarnio - d e -
y tenemos que salvar es la sustancia, no la forma. La forma está cía- con el acompañamiento coreográfico de nuestras Camisas
Azules.
PEZ que fue falungista una vez, un tiempo -históricamente nSe puede preguntar ahora dpor qué fue aceptada la unifi-
o n e , no lo es de por vida necesariamente. Ayer lo fue, h o y cación? Hab& que volver a aquel tiempo. Muchos creíamos
no lo es. Que lo advierta él mismo o que no lo advierta, depende que no teníamos derecho a poner e n peligro grave la suerte de la
Guerra ni la vida y libertad de nuestros camaradas, desatada la
de su propia formación; o lo que es más importante, de la moti-
barbarie, por defender o imponer nuestras convicciones que
vación de su conducta. Que lo adviertan los demás, depende d e
cabríu hucer triunfar más adelante. Probamos nuestro patrio-
la observación y de la preparación de los demás, porque basta
tismo y probamos nuestra ingenuidad. Aquella de que hablara
con observar SUS obras. E n esto también es válida la máxima
José Antonio al decir e n su testamento "Dios haga que su ardo-
evangélica: "Por sus obras los conoceréis". rosa ingenuidad no sea nunca aprovechada e n otro servicio que
,Si nos situamos a extramuros de nuestra propia informa- e n el de la Gran España que sueña la FaZungeB. Cada uno de
ción, e n un lugar cualquiera de nuestra sociedad, nos encontra- nosotros podría explicar una experiencia amarga. Hedilla, el
remos con que hemos resultado ser, según las apariencias, defen- último Jefe Nacional, fue a la cárcel y no fue solo. Otros nos de-
sores del Capitalismo, cuando tratábamos de desmontar el Ca- dicamos a u n forcejeo sordo y estéril, sin experiencia, dada
30 MMUEL HEDILLA TESTIMONIO 31

nuestra juventud, y sin instrumentos, dadas nuestras posicio- frieron, ya que la gran humanidad del sacrificado estúpidamen-
nes.)) ( 1 ) te, su selectividad, creación y prestigio, hubieran constituido
Otro ,f a l u n"k t a no colaborador es Eduardo E z q m t , que fue una notable promesa y garantíu para el sector vencido. Para
jefe provincial de Badajoz y Consejero Nacional, cargos e n los nosotros hubiera supuesto, además de su calor, la necesariu de-
que cesó a finales de 1935. No obstante este apartamiento de en- puración que toda inmadurez exige y u n rigor de cumplimien-
tonces, su actuación posterior ha sido de fidelidad a ultranza a to sin tentaciones, desmayos y vacilaciones: con su cayada nos
la doctrina y de intransigencia frente a las componendas y a las hubiera tenido a la linde de la sementera hasta que hubiera
claudicaciones. Creador & lu O.R.N.S. (Ofensiva de recobro sazonado.
Nacional-Sindicalista), organización clandestina, a lo largo d e »José Antonio murió, si. Y Espaiia entera se llenó de dolor.
quince años ha sido detenido seis veces y ha debido comparecer Pero su metafísica está en pie y es permanente. Y a es honor ser-
ante los tribunales de justiciu cinco veces. A pesar de los mu- vir a " u n señor que nunca se nos muere"; a u n José Antonio que
chos años & apartamiento mantiene íntegra su fe y su ilusión nunca muere, porque su idea es inacabable primavera)) ( 1 ) .
e n la implantación de los p6stulados falangistas. Así se expresa Queda más. Después de tantos años e n que el saludo con e t
e n 1969: «Queda [de aquellu Falange fundacional] el manda- brazo e n alto fue suprimido oficialmente por considerarse com-
to histórico que provocó; la lozaníu y riqueza de su entiúad doc- prometedor, después de que el himno falangista, que habla de
trinal, no superada hasta la fecha. S u revolución diferida, pero «Caídos», de ((Banderas victoriosasn, empleando términos que
en pie; su necesidad, quieran o no sus encubiertos enemigos. Y o a muchos nuevos políticos les parecen extemporáneos y moles-
m e permitiría preguntar a éstos qué piensan oponer al bronco tos, resulta que las multitudes que se manifiestan ante u n peli-
torrente de la próxima encrucijada: ¿La tecnocracia con "ma- gro nacional, como fueron las que se congregaron e n 1970 con
c h i n a ZBM"? ¿La fuerza e n frío con balas calientes? ¿Unos ocasión del proceso de Burgos a los miembros de la E.T.A., salu-
gritos más o menos.histéricos, más o menos envejecidos? ¿Unos dan con el brazo levantado y entonan el ((Cara al Sol». De
vivas a Fulano o a Zutano? Nada, nada; no sirve. HabrB que forma e n parte ingenua y rutinaria, pero también espontánea,
oponer, pienso yo, una unidad caliente, u n fervor colectivo, u n emocionada y desafiante.
entusiasmo popular, una programación de eficacias. Lo mismo Quedan también unos núcleos juveniles disconformes, que
que hizo el milagro del Dieciocho de Julio; el del Dos de Mayo, manifiestan cuando pueden, ruidosamente, su protesta. Unos
con su constante hispánica de independencia; el del descubri- muchachos a veces desorientados, que se aferran a unos prin-
miento de América ... cipios y a unos símbolos, sin admitir su olvido.
»Las causas [que han motivado la mutación faEangista] Queda finalmente la insatisfacción, el «no es eso». profun-
son tres: inmadurez, crecimiento rápido y acefalia. Sin esta ú1- do, acallado, pero latente, de la uminoríu silenciosa))-disper-
tima pudieron haberse subsanado las dos primeras si los rojos sada con el tiempo, desorientada en ocasiones también- de
no hubieran fusilado a José Antonio e n una madrugada tem- falangistas voluntariamente marginados, que nunca renunciará
blante de conciencias. Por parte de ellos fue u n tremendo error a una ideología que penetró e n lo más profundo de su ser, sin
poütico el hacerlo antes de decidirse la guerra. De haberla ga- sustitutivo posible, hasta la muerte.
nado haUaríamos la justificación, pero no e n la derrota que su- Esto es lo que queda. Muchos lo considerarán con escepticis-
mo. Otros con desprecio. Pero no se ha dicho la última palabra,
( 1 ) José Antonio, hoy. Círculo Doctrinal U J O SAntonio.,
~ Barcelona,
1968. Gráficas Juan Abellán. ( 1 ) La Actualidad Española. 8 de mayo de 1969.
32 MANUEL H EDILLA

La Falange no fue u n partido creado por una fria especulación
teórica, sino una acción política elevada a mística. Fue también
u n empeño frustrado, pero no caducado. Porque u n día, u n
joven puro, incontaminado, leerá absorto la auténtica historia,
sentirá la fuerza de atracción de su ideario y se presentará a los
nuevos españoles como iluminado, y seguro y exigente en su
postura. Y este dicr se habrá realizado el milagro que parecía
ya imposible de (c.coger la semilla que sembraron)), muchos
años antes, aquellos que murieron e n el intento y que no serán
ni siquiera ceniza sino sólo recuerdo.

JOSÉ ANTONIO LLORENS BORRAS
PRIMERA PARTE
UNA HORA EN UN SOLAR MONTAfiÉS

Ambrosero es el pueblo natal de Manuel Hedilla, en el
municipio cánt&ro de Bárcena de Cícero, dentro de la antigua
Merindad de Trasmiera. Es un trozo de la provincia de San-
tander, emplazado en la zona oriental y cuyas lindes marítimas
ideales están constituidas por la bahía santanderina y la de
Laredo. Es la tierra en que fue criado Femán-González. Es
una deja tierra de hombres libres, en la que no existe rastro
de servidumbre humana jurídica. El espíritu de estas gentes
saltó de la historia hacia otras tierras más allá de la gran cor-
dillera y surgieron entidades tamb'ién libres, orguliosas de su
estirpe. Hay un rasgo esencial en los hombres de la Trasmiera:
su varonía y su serena y digna altivez. Es ésta una de las mar-
cas hispanas en que el honor del nombre y la dignidad hu-
mana alcanzan proporciones que parecen paroxísticas. Fue
trasmerano don Francisco de Quevedo.
Hidalgos por derecho propio -anteriores al rey-, los tras-
meranos ofrecen un tipo humano estoico y generoso, frugal y
berroqueño. Y vertical, con el espinazo de vidrio.
Entre estas gentes nació Manuel Hedilla, en Ambrosero,
en un concejo disperso. La aldea, próxima a las marismas, entre
verdes lomas, tenía a principios de siglo un centenar de hoga-
res o fuegos, de vecinos, divididos en dos bamos. En uno de
ellos, llamado precisamente de Madama, vivió su crepúsculo
y murió Bárbara Blomberg, la madre de Juan de Austria.
36 MANUEL HEDILLA TESTIMONIO

Manuel Hedilla nació el 18 de julio de 1902, en el barrio LA AMARGURA TEMPRANA
de Estián, cercano al camino real hacia Vizcaya, en la casa En los días de la Semana Santa de 1909, a temprana edad,
de sus abuelos paternos. Era una casa residencial, ajena a las murió el padre, don Manuel Hedilla Collada, y el abuelo, don
actividades agrícola y ganadera, pues los Hedilla no tenían una Celedonio. Con la vida de ambos se extinguían los recursos eco-
tradición puramente campesina; provenían de la burguesía nómicos que habían mantenido a la familia en un nivel rural
media. confortable. Las propiedades rústicas y los inmuebles lugareños
Fue bautizado en la iglesia parropuial de Ambrosero, re- eran entonces difícilmente convertibles en dinero.
cibiendo los nombres de Federico-Manuel. Sus apellidos son Incumbió decidir el futuro de la huérfana familia a la io-
Hedilla, Larrey, Collada, Jáuregui, Villa, Gallego, Moncalián ven madre, doña Josefa Larrey, +ora de inmensa fuerza ,
y Abulina. Por línea paterna rigurosamente montañés y Gas- espiritual y de una acerada voluntad. Centenares, millares de
merano y por línea materna tiene un cruce de sangre extre- españoles, la conocerían después, en circwstancias bien adver-
meña con alavesa. El apellido Larrey tiene clara genealogía sas, admirados de su temple y de su indomable energía.
francesa. La fina sensibilidad del niño Federico-Manuel acusaría
El abuelo de Manuel Hedilla era propietario de tierras y --en sus apenas siete a ñ o s - la primera y profunda herida al
también tenia propiedades en La Mancha y de ahí que nacie- doblar repetidas las campanas de la pequeña iglesia de Am-
ra en Toledo el padre, don Manuel Hedilla Collada, que más brosero por la muerte de los dos Hedilla.
tarde fue inspector de la Tabacalera en el puerto de Santander Hubo dudas en el camino hacia el porvenir de la familia.
y Juez Municipal de Bárcena de Cícero. Se podía subsistir en Ambrosero. Disponían de tierras y pra-
El niño Federico-Manuelnació pues, en la casa de sus abue- dos.
los. A él seguirían Josefa y Rafael. Discurrió su infancia en «Mi madre -refiere Hedilla-, al quedarse viuda, deci-
un ambiente familiar serio, enterizo, que presidirá con hidalga dió que marcháramos a Vizcaya,.
dignidad
- su abuelo don Celedonio Hedilla y Villa. Y un día de 1909 el tren de Santander a Bilbao recogió en
Somáticamente el personaje de este «testirnonion es un tipo la estación de Gama a la viuda de Hedilla y a sus tres peque-
nórdico, de aventajada estatura y complexión fuerte, con pre- ños hijos, emigrantes a la Vizcaya fabril y minera que se trans-
dominio de los valores biológicos montañeses, vascos y pirenai- formaba cambiando el paisaje y el cuadro social.
cos, que también se manifiestan en su espíritu. La transición para la familia entre la Trasmiera egloica
«El hombre de hoy, es y ha sido como fue el niño de otro- y la Vizcaya industrial, era brusca y ruda. En el suelo vasco
ra. Buen alumno en 1á escuela, melancólico, introvertido y de imperaba la colisión de las clases sociales y progresaba el sen-
precoz seriedad)), vienen a decir los hermanos Gregorio y Al- tido de insolidaridad.
fredo Hoyos Rozadilla, sus contemporáneos en Ambrosero.
Fue siempre un gran aficionado al ejercicio físico; montaba
ágilmente a caballo y dominaba el dificil juego de los bolos. LA VIDA EN BILBAO
Como nunca perdió el contacto con su pueblo natal, sus La madre se abrió camino en Bilbao. Encontró trabajo de-
viejos amigos de la infancia le recuerdan a los veinte años ágil coroso para mantener a sus tres hijos apiñados en tomo a ella.
y esforzado, atraído por la nobleza de las ideas deportivas. Nun- Los más pequeños, Josefa y Rafael, quien apenas contaba tres
ca sostuvo peleas niriñas, sin embargo.
38 MANUEL H RDILLA TESTIMONIO 39

años, quedaban en la casa. Federico-Manuel - q u e ya había Antes de su orientación hacia el trabaio industrial. en 1914.
perdido su primer nomb- ingresó interno en las Escuelas volvió Hedilla a la tierra natal. Iba a cirsar unos elemental4
Salesianas de Baracaldo. Esta formación ejercería una fuerte y prácticos estudios en el Instituto Agrícola que los trapenses
influencia en el joven montañés, afirmando un profundo sen- de C ó b m s habían establecido. De allí se pretendía que salieran
tido religioso de la vida. Lo que sabemos de su infancia y ado- peritos agrónomos, con especialidad ganadera. Hedilla se sen-
lescencia nos muestra la imagen de un Hedilla católico de una tia íntima y- poderosamente inducido en esta dirección. Ama
pieza, de gran obediencia moral y litúrgica, enemigo del exhi- a la tierra apasionadamente, con devoción de una estirpe, mon-
bicionismo. Hedilla es un testimonio vivo de los valores de la tañesa y
oración sincera que parecen increíbles; de la oración cuando Allá en Bilbao, la familia Hedilla seguirá en las manos
se llega a altos grados de perfección en la fe. fuertes y generosas de doña Josefa. Los h6rmanos de Manuel
Tras haber estudiado siete años en colegios dirigidos por acudían a -colegios de religiosos.
religiosos, halló plaza de aprendiz en los talleres navales El joven Hedilla no podía aspirar a la Universidad. Nece-
uSuárez y Compañía)), en Axpe, junto a la ría b i i . No sitaba emanciparse pronto para asumir su puesto de responsa-
cobró nada durante el primer año, lo que era habitual en el bilidad en la vida de la familia. Se cerró el. camino del peritaje
cerrado escalafón laboral. Hedilla soportó la dureza de este agrícola. Loa trapenses clausuraron -como otros centn>s las
aprendizaje industrial sin entrañas, y cuando aún no había aulas al producirse la trágica epidemia de 1916. Hediia regre-
cumplido los dieciséis años entró en los a Talleres Euskalduna D só a Bilbao y tuvo que orientarse de nuevo. No eran ciertamen-
de la Sociedad «Sota y Aznarn y empezó a cobrar un pequeño te muchas las salidas que se ofrecían.
jornal, íntimo y fervoroso deseo de un hijo que, poseedor de En la factona ((Euskaldunan existía una Escuela de Ma-
un fuerte sentido familiar, quería aportar cuanto antes una quinistas Navales, con estudios de cuatro años de duración, con
ayuda a su madre. 6 mitad de la iornada en los talleres y la otra mitad en las
Cuando Hedilla entró en la ((Euskaldunan se p p h j o la aulas. La enseñanza era de inspiración británica, con un mé-
primera prueba de fuerza de un proletariado que soportaba todo realista y empírico que dio buenos resultados.
unas condiciones de increíble falta de justicia social y laboral. La Escuela de la Euskalduna tenía fama por la dureza del
Por su edad, es éste un acontecimiento revolucionario que vive trabajo y la severidad del profesorado, integrado por viejos
sólo en la anecdótica de Hedilla, que ya percibía la inmensa marinos. Hedilla soportó el régimen y dos años después reci-
problemática del mundo del trabajo. bió un flamante título de alumno de máquinas que le facultaba
Al margen de este panorama social, que entenebrecían las para emprender la navegación y examinarse al final del perío-
huelgas y las represiones violentas, se registraba el avance de do de
un nacionalismo que llamaba a la oriundez alavesa de los Jáu- Embarcó en los buques de la ((Naviera Vascongada)). Su
regui. Por otro lado, Euskalerria no termina en los límites pro- más larga estadía se desarrolló en el Burango, carguero de
vinciales de Vizcaya; alcanza tierras de mezcla y la Trasmiera 6.000 toneladas. Por aquel tiempo la flota mercante española
es una. Hedilla no se deja ganar por esta penetrante sugestión sufría una gran crisis, sometida a una competencia que las ale-
vasca, que empezaba a hacer estragos en las filas de las orga- gre! navieras de la guerra no habían previsto.
nizaciones y en los núcleos jairnistas. El amor apasionado por Hedilla, en diferentes viajes, recorrió los mares. Visitó el
Vasconia no enturbiaba en el joven Hedilla el que sentía por norte de Europa, Gran Bretaña, Alemania, Los Países Bajos, y
la España total que había arrancado de sus montañas. luego los puertos del Mediterráneo. Su natural tendencia a la
40 MANUEL HEDXLLA TESTIMONIO 41

austeridad le libró de caer en los trillados caminos de la ma- amigos, que le quisieron por su espíritu deportivo y su profunda
rina y la vida portuaria. La seriedad y la continencia constitu- y simpática sencillez *.
yen en Hedilla unas exigencias indiscutibles. Hedilla siguió su La familia Hedilla -mejoradas sus condiciones económi-
vida casi ascética, cultivando el ejercicio físico, atento a captar cas gracias al trabajo de Manuel- puede ya pasar largas tem-
las impresiones cambiantes de lai tierras que recorría. poradas en el pueblo natal. A Ambrosero acude Hedilla con
Más tarde, en el Durango, llegó hasta el Pacífico, América frecuencia a partir de 1923, precisamente cuando se empiezan
Central y la costa oriental de los Estados Unidos. Por entonces a vivir los años de la Dictadura. En aquel período Hedilla no
había tenido que cumplir el servicio militar, del que le redimi6 se ocupa de la política que se agita en Bilbao por dos costados:
su madre viuda. el sindicalismo socialista y el nacionalismo vasco. La abstención
La crisis en la navegación mercante abrirá pocas posibilida- de Hedilla es un hecho concluyente que sus más íntimos ami-
des al joven maquinista, que sentía el imperativo familiar de gos han confirmado.
librar a su madre de la responsabilidad del sostenimiento de la
casa. Hedilla era muy sensible a este cariño filial y fraternal.
Era una obsesión que le volvía taciturno, guardando como buen EL HOMBRE DE EMPRESA
montañés sus desventuras y problemas, pero quemándose con
ellos. En los años de la juventud de Hedilla aparece, junto a la
DesembarcO Hedilla, dispuesto a trabajar en tierra, en al- nueva vocación política, una tendencia acentuada a la funda-
gún empleo en el que fueran aplicables sus estudios y expe- ción y desamollo de empresas de tipo industrial, de promoción
riencias. Ingresó en el astillero que en Sestao tenía la acons- de actividades diversas y en amplios campos.
tructora Naval)) de Bilbao. Fueron éstos, acaso, los años más Las tentativas y conatos, para forjarse su propio núcleo de
felices y dichosos de la primera juventud de Manuel Hedilla. trabajo, fueron sucediéndose desde que decidió abandonar la
Contaba 21 años y se instaló, jpor fin!, con su madre y sus a Constructora Naval,.
hermanos en Las Arenas, contribuyendo con su esfueno al Manuel Hediila, por este tiempo, contrajo matrimonio, e1
sostenimiento de la'casa, que regia doña Josefa con admirable 16 de julio de 1928, con una joven perteneciente a la burgue-
tino. El joven montador de la Naval apenas tenía necesidades sía .trasmera. Elena Arce era hija del farmacéutico de Ambro-
personales. Tardó años en fumar y, siempre fue abstemio por sero. fue -dicen ciiantos la conocieron- una muchacha de
convicción. claros cabellos, ojos suaves, gentil y enamorada. Parecía una
Son los años de la popularidad deportiva de Hedilla a la adolescente al lado de su marido, recio y ancho, por el que sen-
vez que disfruta de una gran confianza en la empresa, entre sus tia una fe inconmensurablen.
compañeros de trabajo, formando parte del equipo «arenero», -Lo esencial, en el trabajo, es poseer espíritu deportivo
rival del Athletic bilbaíno. Entonces, por razón de vecindad, -manifiesta siemprt: Hedilla. Y lo puso en el empeño, que
conoció a otro joven de su misma edad, José Antonio de Aguirre si bien. no era muy amplio, significaba la independencia eco-
y Lecube, jovial y animoso jugador, que traduciría su popu-
laridad a la política, hasta alcanpar en bien terribles circuns- * Testimonio de José Mana Peña, jugador internacional de fútbol
tancias la presidencia del. Gobierno de Euzkadi, en guerra con de los años veinte. Ximénez de Sandoval, en la pág. 728 de José Antonio,
pone en boca de José Antonio la frase, refiriéndose al fútbol en la Cár-
España. cel Modelo: rSi tuviésemos a Hedilla y a Monones, que saben jugar de
Entre la mayoría vasca el joven montañés hizo grandes veras, seríamos invencibles,.
42 MANUEL H EDILLA TESTIMONIO 43

nómica, bien que afirmada en incesante trabajo y preocupación. zación que había de resultar beligerante para gran número de
Se trataba de u n negocio de compra-venta y montaje de auto- españoles.
móviles, con el que se estableció en Madrid de 1924 a 1926. Hedilla trabaja. No tiene muchos amigos en el ámbito po-
Hedilla -treinta años después se probaría 4 s hombre lítico, pero los que tiene están ya en una línea de oposición.
de insaciable capacidad creadora. Apenas contrajo matrimo- Así, el capitán de Caballería Manuel Fernández Silvestre --que
nio se embarcó en una contrata para el transporte de mate- andando el tiempo recibiría de He& el mando de una Ban-
riales en los trabajos de los firmes especiales que afrontó la dera de Castilla, muriendo en el frente de Madrid-, José Ma-
Dictadura de Primo de Rivera. Y con esta nueva actividad se ría Triana y otros que, en su mayona, serían actores en el
trasladó a Cuenca, estableciendo su servicio de camiones en Ta- aputsch)), de Sanjurjo de agosto de 1932, ante la sardónica
ran&n. Se inserta allí en un mundo bien distinto -y de más mirada de don Manuel Azaña.
bajo, qivel- del que hasta entonces conoció en el Norte y en Resueltamente, ninguna de las mercancías políticas que se
el mar. ofrecían en aquel tiempo encajaba totalmente en el pensamien-
A Cuenca va el joven matrimonio y doña Josefa y sus hijos to de Hedilla, que poseía unos sólidos criterios sociales y reli-
Josefa y Rafael. giosos. Hedilla selecciona, examina la realidad, extrae conse-
Es Manuel el cabeza y sostén de la familia. cuencias. Es atento lector de obras históricas y técnicas, con
Hedilla trabaja de firme en su empresa de transporte. La escasa afición a las novelescas. Su formación intelectual fue rea-
gente de Tarancón y Cuenca le conoció pronto y le apreció, lizándose sobre la base de sus años de alumno en colegios tan
como a todos los suyos, y bien se demostraría este afecto en los exigentes como los Escolapios y Salesianos.
aiíos duros de la adversidad. Afronta el país -por diversas causas- una crisis econó-
mica que hace tambalear muchos negocios y actividades, ade-
más de una constante agitación en el campo social. Hedilla
LOS AROS BREVES DE MADRID aprecia que su negocio de transportes y garaje flaquea y adopta
-una vez más- la resolución de los hombres seguros de su
La caída de Primo de Rivera significó una casi total para- fuerza. Realiza el traspaso, con la intención de regresar a la
lización del ambicioso plan de los firmes especiales. Hedilla montaña.
tuvo que desmontar su servicio de camiones para el transporte Volverá allí a encontrar a sus amigos, a las gentes de su
de materiales. Marchó de Tarancón y volvió a Madrid -un pueblo, a los frailes de Cóbreces. Hallará otros, en una perma-
Madrid apasionado y vibrante de finales de Monarquía- y en nente cosecha de afectos y de respeto.
un barrio de la capital alquiló amplio local, al que llevaría sus A través de la cadena de amistades de su tierra entró He-
camiones y el taller de reparaciones. Tenía entonces Hedilla, dilla en 1932 en contacto con la S.A.M. (Sindicatos Agrícolas
en 1931, veintinueve aiíos. El industrial Hedilla presenció - Montañeses) que trataba de montar una planta industrial de
como espectador confiad* la salida del último rey y la llega- signo cooperativista para defender los intereses de los peque-
& de la 11 República. El panorama nacional iba a cambiar... ños productores. En 1932 se disponían a instalar la maqui-
Hedilla no adoptó posición ante el nuevo hecho. Sí, le do- naria precisa para reducir la leche a polvo, lo que era casi
lió - e n solitari* que el Régimen se lanzase a una estéril desconocido en España. Hedilla fue contratado para montar esta
persecución de valores que é l había sentido siempre con íntimo moderna maquinaria aIemana, en unas condiciones que le per-
fervor. La República puso el acento en una ingenua radicali- mitían sostener a su familia a nivel de clase media. Tenía
44 MANUEL H EDILLA

entonces un hijo y esperaba otro. La familia alquiló una casa
con jardín, junto, a la carretera.
Así se aposentó en el Valle.de Piélagos, próximo a San-
tander, donde el destino le había citado para convertirlo en per-
sonaje histórico. La fábrica de la S.A.M. se alza en Renedo.

E L JONSISMO Y EL FALANGISMO MONTARESES

La crónica de la Falange Española de las JONS en Santan-
der, compone, vincularmente, una parte de la biografía de Ma-
nuel Hedilla. Empero, hay que ligar al nacimiento del Jonsis-
mo montañés el nombre de Francisco G u t i é ~ e zCossío, cono-
cido pintor. Pancho Cossio -su nombre artístico- había na-
cido en Cuba, y adquirió fama en Francia y en Italia. Su in-
conformismo estético lo extendió al pensamiento y a la polí-
tica. También d o m o muchos .jonsistas y falangistas de las
horas fundacionalee estuvo cerca del marxismo y del anar-
quismo. Cossio, a su regreso de París, trató con intimidad a
Ramiro Ledesma Ramos, como luego le sucedió con José An-
tonio.
((Fui yo -dice- el que llevó a Santander el ruego de Le-
desma Ramos de fundar una JONS, una sola. La idea de Le-
d a m a era que se constituyera u n grupo en el que la mayoría
fueran deportistas n.
En contacto con Manuel Yllera y otros jóvenes - e n su
mayor parte procedentes de los ((Legionarios de E s p a ñ a ~del
Dr. Albiñana- entre agosto y septiembre de 1932, se organizó
un grupo de 32 camaradas, hijos de la pequeña burguesía y de
menestrales distinguidos, prácticos del puerto, propietarios de
talleres, mecánicos ... Como carecían de medios, aceptaron la
hospitalidad que les brindara la Agrupación Regional Indepen-
46 MANUEL H EDlLLA TESTIMONIO 47

diente. En noviembre de aquel año h h una visita a Santander, uMe atreví a hablar con él, aunque yo era un adolescente
desde Valladolid, Onésimo Redondo, miembro del Triunvirato y él me parecía tener una gran talla. .
Ejecutivo Central. Quedaron constituidas legalmente las JONS, »No es cierto -me dijo- que pretenda organizar un sin-
que dirigirían G. Cossio, Manuel Yllera y Gilberto de la Llama, dicato independiente de la Unión Gremial (organización que
actuando de secretario Arturo Arredondo. dirigían lo? albiñanistas) ni un partido. Prefiero organizar un
La labor proselitista fue escasa, tal vez por la mescolama en sindicato autónomo y esperar, manteniéndome absolutamente
que se encontraban, en los locales de la A.R.I., en la que tenían libre. Le repugnaban - d i c e Torre Bolad- todos los partidos
su sede todas las fuerzas derechistas. constituidos.
En cuanto a la Falange, los discursos pronunciados en el »Hablamos de la Falange, de su doctrina, de su concepción
Teatro de la Comedia, el 29 de octubre de 1933, prendieron de España, de su manera de afrontar todos los problemas socia-
en un grupo de santanderinos. Manuel Mora Villar, Pedro Gó- lea y económicos. .De su sentido superador de los partidos polí-
mes Centolla y Manuel Mijancos se adhirieron al nuevo mo- .
ticos »
vimiento fundado por José Antonio Primo de Rivera. El grupo Manuel Hedilla aceptó una entrevista con los mandos de
falangista creció con rapidez y también encontró hospitalidad, Falange Española de Santander, que integraban dos militares
a través del ex-integrista Adolfo Arce, en los locales de la A.R.I. retirados de filiación monárquica - d o n Carlos Estéves y don
Arce estableció después contacto con la Falange y actuó a ma- José María Monteoliva- y don Emilio del Pino Patiño, hom-
nera de enlace con los de Santander. bre civil de formación conservadora y de compromisos con la
Hedilla llevaba por entonces un año en Renedo de Piélagos extrema derecha, honrado e inquebrantable. Todos ellos eran de
y poseía una cierta autoridad y prestigio entre los obreros de una honradez intachable, pero no los más idóneos para dirigir
la SAM. Era natural ascendiente ganado por su conducta, su la naciente Falange.
'
capacidad de trabajo y su alegre austeridad. «Me dijo - c u e n t a Torre Bolado- que entraría en la
A fines de 1933. se dis~oníaHedilla a fundar un Sindi- Falange y que, consultados sus compañeros de la SAM, éstoe
cato autónomo en la 'SAM, que plantease con claridad a inde- habían decidido hacer lo que él resolviera».
pendencia unas justas reivindicaciones. No quena intromisio- Hedilla había leído y meditado los discursos del acto funda-
nes políticas en esta aeción sindical. Las condiciones de tra- cional del teatro de la Comedia y los puntos iniciales de la
bajo en la SAM --como en general- abonaban la necesidad Falange.
de una presión para mejorarlas. Había jornales inferiores a D: la entrevista celebrada en Santander salió investido He-
las cinco pesetas. El mismo Hedilla, que tras un periodo en las dilla de la Jefatura Local de la Falange Española de Renedo
secciones de montaje y de fabricación, asumió la jefatura del de Piélagoa. El grupo nuclear se reunía en el establecimiento
personal obrero, no llegaba a percibir quinientas pesetas men- o tienda de uno de sus miembros, Aurelio Díez, llamado fami-
suales para sostener a su esposa y dos hijos, pagando un alqui- liarmente «El Coio,.
ler de vivienda de cien pesetas. MUY pmnto Hedilla imprimió su característico empuje U
Un joven ayudante de montador, trasmerano como Hedilla. grupo, que desarrolló una intensa campaña en los pueblw del
se adhirió al proyecto sindical. Manuel Menezo Portilla perte- bnt0r1~1,llegando a toda la comarca. Hedilla mantenía la can-
necía al grupo de las JONS de Santander. Más tarde ingresó signa rigurosa de no provocación en esta fase de la propaganda
en la empresa Florentino Torre Bolado, ya ganado por la tesis por la comarca, en la que a poco é l y su grupo fueron ya po-
falangista, quien acudió a Hedilla. pular=
48 MANUEL H EDILLA
TESTIMONIO 49
La misma línea observaba el núcleo sindical en la SAM,
según afirma su secretario Menew Portilla. Luis Trujeda y Torre Bolado- se pudo disponer para las ju-
ventudes de un local propio, en una casa de la calle del Arti-
llero nominalmente destinado al nuevo ((Club Deportivo Can-
UN HECHO NUEVO: F.E. Y DE LAS J.O.N.S. tabrian. Ante el policía designado por la autoridad se consti-
tuyeron las secciones deportivas que en realidad eran escuadras
En febrero de 1934 Falange Española y las Juntas de de la Primera Línea.
Ofensiva Nacional Sindicalista decidieron integrarse en una
organización que «insistía en mantener una personalidad que
no se preste a confusionismo alguno con los grupos derechistas)). LA ORIENTACION SINDICALISTA DE LA FALANGE
La estructura jerárquica adoptada fue la de una Junta de
Mando Nacional, constituida por José Antonio Primo de Ri- Puede decirse que Manuel Hedilla es el único de los fa-
vera, Ruiz de Alda, Ledesma Ramos, Onésimo Redondo, Fer- langistas que aporta a la nueva organización una entidad sin-
nández Cuesta, Sánchez Mazas y . Emilio Alvargonzález. He dical con vida propia. Así, los falangistas de Renedo .-en su
ahí el antecedente de una decisión que la Falange adoptaría mayoría trabajadores- acogieron favorablemente la fusión de
dos años después --en 1936- en una fase crítica. En la Junta febrero de 1934, en cuanto constituía una radicalización en el
funcionaría un triunvirato ejecutivo, modalidad también esta- campo social y económico. Acudió a Santander Gutiérrez Pal-
blecida para la dirección provincial. En el aspecto local subsis- ma, sindicalista vallisoletano y colaborador de Onésimo, acom-
tían las JONS y a ellas se incorporarían las secciones locales pañado de José Antonio Girón y Eugenio Rámila y les siguió
de la Falange. Manuel Mateo, para impulsar la acción sindical, difícil por el
El grupo jonsista de Santander -dice Arturo Arredondo- grado de dictadura que imponían las centrales UGT y CNT
se mostraba reacio a la fusión, temiendo ser absorbidos por u n por todos los medios de agresión y coacción entre las masas
partido político de pocas aspiraciones revolucionarias y con poca trabajadoras.
fuerza; aunque ya había conseguido por entonces tener más Para calibrar posibilidades se organizó un acto de propa-
afiliados que las JONS. ganda en Renedo y allí se concentraron falangistas de Santan-
De todas maneras, falangistas y jonsistas unidos asistieron der, Torrelavega y otros. En la carretera y frente a la «tienda»
al acto de proclamación de F.E. de las J.O.N.S. el 4 de mano de Aurelio Diez, el triunviro Carlos Estévez y el Jefe Local
de 1934, en Valladolid. Manuel Hedilla pasaron revista a la formación que a poco fue
A consecuencia de la fusión se propuso a Madrid la nueva invitada a disolverse por la Guardia Civil.
dirección que integrarían los señores Pino y Esteve y el jon- «A orilla del Pas -testimonia Torre Bolado, secretario
sista Manuel Yllera, aunque hasta el 22 de octubre de 1934 de las JONS y más tarde Jefe Provincial de Prensa y Propa-
no se realizará el obligado trámite de la inscripción en el re- ganda- celebramos el primer mitin falangista de la Montaña.
gistro de Asociaciones, que sólo tenía formalizada JONS, lo La Falange de Renedo contaba en 1934 con un centenar de
que era causa de perturbaciones con las autoridades, incluidas militantes, en su mayoría adscritos a la Primera Línea: la Fa-
las radical-cedistas. lange de la sangre. Curiosamente, los falangistas de Santander
Al fin, cuando la F.E. de las J.O.N.S. contaba en Santander y de Torrelavega acudían con frecuencia a Renedo para dia-
con medio millar de afiliados -relatan Luis Ortiz de Hazas, logar con Hedilla y sus camaradas. Allí fue orador político,
algunas veces, el pintor Pancho Cossío N.
TESTIMONIO 51
50 MANUEL H EDILLA
oírle pero apenas pudieron distribuirse unas invitaciones entre
Después del acto de Renedo se eligió a Ampuero para ce- los mandos, entre ellos el jefe local de Renedo, Manuel Hedilla,
lebrar otra concentración, ésta de falangistas de La Montaña que luego le acompañó a la estación, pues habían de tomar
y de Vizcaya, donde había algunos antiguos amigos de Hedilla, el mismo tren.
como Manuel Valdés Larrañaga. Durante media hora que duraba el recorrido de este tra-
Para preparar esta demostración se convocó una reunión yecto, hablaron José Antonio y el hombre que luego habia de
el 16 de julio en los locales del «Club Deportivo Cantabria)), sucederle en el mando de la Falange. José Antonio, por su agu-
donde se había colocado, por primera vez, la bandera roja y deza de intelectual y su condición de abogado, podía calar -y
negra, con el yugo y las flechas, confeccionada por un trapen- sin duda caló- hasta cierto punto en el ánimo de un hom-
se de Cóbreces, que la entregó directamente a su antiguo alum- bre sincero e inhábil para los efugios cortesanos.
no Hedilla. «Me preguntó ... Hablamos...)) testimonia Manuel Hedilla.
Antes de que se entrara en la discusión de los detalles de Algunas semanas después -pasados los sucesos de octu-
la concentración de Ampuero, llegó la Policía y detuvo a los bre- se reanudó la relación personal. En esta ocasión Hedilla
reunidos. Ésta era la primera detención sufrida por Hedilla. se trasladó a Madrid, juntamente con Carlos Estévez y Emilio
En la Comisaría consiguieron eliminar todas las pruebas. De Pino.
allí fueron al sórdido caserón de Santa María Egipciaca, sede Se entrevistaron con JdAntonio y con Emilio Alvargon-
de la prisión. Al día siguiente fueron puestos en libertad, pero zález, que lievaba las relaciones con las provincias y luego con
el local quedó quemado, y la manifestación de Ampuero sus- el jefe de los servicios Raimundo Fernández Cuesta.
pendida.

OCTUBRE DE 1934 - E N LA MONTAWA
EL ENCUENTRO DE PRIMO DE RIVERA CON HEDILLA
La dinámica subversiva en la Montaña falló en volumen.
A mediados de verano de 1934, la fusión realizada en fe- Todo se redujo a la huelga. Realmente se demostró allí y en-
brero entre F.E. y las J.O.N.S. se encontraba en crisis, por tonces -como en otros muchos lugares del país- la incapa-
causas de posición ideológica, menos que por antagonismos per- cidad de las centrales sindicales para arrastrar a sus hombres
sonales. No es el momento de analizar los roces y diferencias a la lucha abierta y de frente. En 1936, también se produjo el
de aquella coyuntura unitaria frecuente en la vida política. Es mismo fenómeno. No hubo u n plan sistemático de asalto y sí
en el papel de los sindicatos y en sus posibilidades de apove- limitadas acciones de pequeños grupos.
ihamiento inmediato donde se encontraban más distantes los En Renedo, Hedilla -de acuerdo con las instrucciones del
fundadores de ambos movimientos. ando de secundar al Poder constituid- estableció contacto
Es también el momento en que José Antonio tiene que de- con la Guardia Civil. Los falangistas no disponían más que de
tener la desviación hacia extremas vías de hecho, que alimen- un número escaso de pistolas. En la SAM, el sindicato autóno-
taban Ansaldo y otros afines, quienes -cuenta Manuel Groi- mo no acató la orden de huelga, pero los camiones dejaron de
zard Montero- parecían dispuestos a apelar a la violencia transportar la leche de los pueblos y fueron bloqueados por pi-
para apartarle. quetes. Tampoco habia forma de abastecer a la capital. En
José Antonio acude a Santander, procedente de San Sebas- aquella situación Hedilla ofreció que él haría solo este trabajo.
tián, para dar una conferencia en el Ateneo. Hubo interés en
52 MANUEL H EDILLA
TESTIMONIO 53

Estimulados por su ejemplo los conductores se adelantaron a Hediiia - c u e n t a n sus compañeros y camaradas Torre Bo-
cumplir su misión. lado y Menezo- pudo haber promovido u n escándalo fenome-
Al anuncio de que los huelguistas de Vioño proyectaban nal, consiguiendo, de paso que una muy justa reacción contra
atacar a la Guardia Civil de Renedo, Hedilla movilizó a los fa- el director, su readmisión inmediata. El ambiente -como es
langistas aprestándoles a la defensa. Consiguió sólo unas armas de suponer -favorecía cualquier acción en este sentido. Sus
cortas en el Regimiento Valencia de Santander, donde acudió amigos y camaradas deseaban hacer algo y lo hubieran hecho.
rápidamente ante lo alarmante de las noticias. Los huelguistas, Hediiia ordenó que no se hiciera ninguna reclamación al
ante la actitud resuelta advertida en Renedo, renunciaron a toda Consejo, que no se tomara ninguna medida. Se dispuso a man-
aventura. tener el principio de no mezclar sus problemas personales con
La Falange de Renedo se mantuvo en guardia durante los la Organización que dirigía.
sucesos. Hedilia se multiplicó. Al volante de un coche recorría Pronto tuvo empleo: jefe de control de la fabricación de
el pueblo y los alrededores. vidriera Mecánica del Norte, S. A.» establecida en Vioño,
Estuvo a punto, en uno de estos servicios, de morir, pues .
filial de la empresa francesa «Saint-Gobain» El director de esta
la Guardia Civil, por confusión, disparó contra el vehículo. No industria don Alfonso Caparrini, indignado ante la decisión de
hubo víctimas. la SAM con Hedilla, le ofreció este puesto.
Al endurecerse la situación subversiva en Torrelavega, l a «En todo momento - d i r á ahora- desempeñó su car-
Guardia Civil pidió refuerzos a Renedo, cuyo comandante de go con rectitud y a satisfacción de todos. Visité su casa de Re-
puesto estaba indeciso en cuanto a las posibilidades de la Fa- nedo y pude comprobar la modestia y sobriedad con que vivía.
lange para mantener el orden. También le visité en Salamanca y puedo afirmar lo mismo: tra-
-Váyase usted tranquilo -dijo Hedilla. taba con afecto y sencillez a todos sus compañeros de fábrica.
Hedilla asumió el mando del pueblo y sostuvo al poder cons- No se produjo jamás el más mínimo incidente. Todos le esti-
tituido, tal como había anunciado en unas hojas a multicopista maban mucho y, sobre todo, le respetaban partidarios y con-
distribuidas por la comarca. Nadie osó atacar el baluarte de trarios.
Hedilla en Renedo. nMi concepto de Hedilla -añade el señor Caparrini- es
Liquidado el movímiento subversivo, la Falange de Rene- el que merece una persona a carta cabal, hombre de pocas pa-
do, con la camisa azul recién implantada, acudió a los fune- labras a quien estimábamos todos; eso sí, fanático en la defensa
rales por Francisco Díaz Nereo, asesinado en Torrelavega, y la de sus ideales falangistas D.
Guardia Civil, a la salida del templo, ordenó que se la quita- Don Pedro Pérez, contable de la empresa, confirma la vida
ran... Naturalmente, no fue obedecida. sencilla, clara y austera de Hedilla en esta etapa de empleado de
Octubre rojo determinó u n cambio en la vida privada de u La Vidriera », con unas quinientas cincuenta pesetas mensua-
Hedilla. Resultó que, tras haber conseguido que su empresa les de sueldo.
no dejase de funcionar, proteger sus instalaciones y probable-
mente la vida del cuadro ejecutivo, el director don Arturo del
Río, preguntó en tono de recriminación a Manuel Hedilla, los EL NUEVO RUMBO FALANGISTA
motivos 3 u e bien conocía- de que hubiera abandonado el
trabajo, lo que no era cierto. Se produjo una tensión. Termi- A partir de la decisión adoptada por el Consejo Nacional
nó marchándose Hedilla de la empresa. de la Falange --en sus reuniones de 5, 6 y 7 de octubr- de
54 MANUEL ii EDILLA TESTIMONIO 55

elegir Jefe Nacional a José Antonio Primo de Rivera, rom- de la base, que tras varios incidentes condujeron a la presen-
piendo el sistema del Mando colegiado, se introdujo un nuevo cia de José Antonio en Santander, el 3 de mamo de 1935.
rumbo en el movimiento falangista. Por sólo un voto de mayo- «Yo fui d c e Hedilla- en esa crisis. un falangista disci-
ría fue elegido Primo de Rivera primer Jefe Nacional, para plinado que estaba dispuesto a obedecer 10. que el ~ e f eordena-
un penodo-de tres a k , prorrogables por otros tres, de acuer- ra. NO tuve ocasión ni deseo de pretender que una opinión
do con los estatutos dn h que se consagraba la plena soberanía subjetiva mía llegara a José Antonio, pero me decidí a inter-
del Conscjo Nacional, lo que excluía toda posibilidad de que el venir cuando la amenaza se cernía sobre nuestro Jefe)).
Jeíe Nacional, por decisión propia, pudiera transmitir definiti- El triunvirato quedó fulminantemente destituido y legali-
vamente el mando a otra persona. Es éste un dato que interesa zada la situación de' la Falange. José Antonio quería dejar re-
no olvidar hacia el futuro, así como el de la forma en que se di- suelta la designación de Jefe Provincial. Habló con Pancho
riniría
" el Movimiento en ausencia del Jefe Nacional. Coasío. Surgió el nombre de Hedilla, a quien trató en su visita
La Junta Política --que integraron Ledesma Ramos, como a Renedo. Finalmente hubo u n pleno de militantes el día 5.
Presidente, Ruiz de Alda, Onésimo Redondo, Valdés Larraña- Manuel Yllera no creía conveniente aceptar el cargo por ram-
ga, José Sainz, Sánchez Mazas, Femández Cuesta, Aizpuma nes válidas.
Azqueta, Mateo, Alfaro, Dávila y Bravo- formuló unas nor- Regresó con Hedilla hacia Madrid. En el trayecto hasta
mas programáticas, que José Antonio &mpletó, redactándose Renedo, hablaron. José Antonio le pidió que se encargara del
los 27 puntos. El último es esencial, puesto que condiciona los mando. ((Rehusé, alegando mi trabajo profesional y aún el de
pactos y uniones. mi residencia en Renedo)).
Conviene resaltar aue esos olvidados estatutos fundaciona- Insistió José Antonio sin vencer la resistencia de Hedilla.
les tienen un acusado matiz democrático, desde la responsabi- Todo fue inútil, pues al día siguiente, desde Madrid y por te-
lidad del Jefe ante el Consejo hasta la participación de todos léfono, le ordenó que se hiciera cargo del mando de la Falange
los militantes en la elección de los dirigentes. Se trasluce un montañesa.
anhelo de continuidad más allá de cualquier riesgo. En algunos periódicos santanderinos apareció una nota en
El nuevo rumbo falangista fue precedido de la liquidación la que se daba cuenta del nombramiento agregando que el
de las tendencias neosindicalistas y del activismo de hecho a nuevo jefe provincial ((se propone dar al Partido el verdadero
ultrama. Se separaron del Movimiento -por distintos motivos espíritu nacional-sindicalista, expuesto y propugnado v r el
y procedimientos- el Marqués de la Eliseda, Ledesma Ramos, Jefe en su visita a esta capital)) y añadiendo que próxima-
Juan Apancio, Javier Martínez de Bedoya, Gutiérrez Palma y mente se celebraría la obligada asamblea general, que tuvo
otros. La separación se hizo pública el 15 de enero de 1935 y lugar el 1 4 de marzo.
ciertamente le dolió a José Antonio. También causaron baja El año 1935 no ofrecía posibilidades muy adecuadas para
Juan Antonio Ansaldo y sus partidarios y el teniente coronel el desarrollo de la Falange, mientras se estaban formando los
Ricardo Rada. dos gigantescos bloques de derechas e izquierdas para compe-
Pancho Cossío testimonia aquí que José Antonio le enco- tir e; el próximo eñcontronazo electoral.
mendó, semanas antes del 18 de julio, la misión de atraerse a La Junta Política examinó un plan de alzamiento que ac-
Ledeama Ramos. tuase de llamada general ante lo que se adivinaba. Más tarde,
En la Montaña se produjo una situación imposible de di- el discurso de José Antonio el 19 de mayo consagra la inde-
ferencias entre el grupo derechista de mando y los militantes pendencia de la Falange tanto en relación con la Monarquía,
56 MANUEL H EDILLA TESTIMONIO 57

como con la «reacción populistan y afirma su radicalismo re- debía -reconocen Torre Bolado, Blanco Mardones y otros-
volucionario. Quedaba cerrado el paso al cipayismo o a la do- a la autoridad personal del Jefe, a su implacable disciplina no
mesticidad política. Los falangistas adoptaban talante definiti- exenta de humanismo y respeto. Resultó duro con los más ve-
vo, que la confusión de algunos, incluso jefes, no logró digerir teranos, aptos y valerosos.
entonces ni más tarde. Manuel Hedilla no poseía experiencia «No se debe descender de categoría 4 e c í a - en la Fa-
politica, pero tenia ventajas iniciales: su honradez personal y lange. Y para conservar la que se ha ganado un día es necesa-
doctrinal, la austeridad practicada sin contrariedad ni exhibi- rio superar la conducta)).
ción y el valor personal frío y berroqueño, apreciado incluso Fue revitalizado el S.E.U. Sus afiliados muy jóvenes, tuvie-
en alto grado en otras posiciones y por gentes al margen de la ron tiempo, más tarde, de participar en la guerra.
política, como el escritor don José del Río Sainz. Se favoreció, por la Jefatura Provincial, el desarrollo de la
Don Emilio del Pino, miembro del depuesto triunvirato, Sección Femenina, útil colaboradora y a veces instrumento di-
al saber que Hedilla sería jefe provincial, exclamó: recto de la acción política. Pilar Primo de Rivera visitó Santan-
«Es un hombre capacitado)). der en 1935, y allí fue atendida por Hedilla y estuvo en el
Y con él siguió manteniendo amistosas relaciones persona- domicilio social de la Falange.
les, así como su compañero don Carlos Esfévez. La jefe o delegada de la Sección Femenina en aquel tiem-
Despliega Hedilla, inmediatamente, una actividad incansa- po, Oliva Pérez de Ruiz Zorrilla, ha dicho:
ble, haciendo compatible su labor política con el diario traba- «Mi impresión del mando de Hedilla desde que le conocí,
jo en «La Vidriera». Dedica largas horas de la noche a una ac- hasta que marchó de Santander, es magnífica; creo que reunía
tividad ordenada a estructurar juntas locales y servicios. Serio las condiciones necesarias de seriedad, rectitud y valentía que
y riguroso, fue disponiendo el montaje de la organización, em- entonces había que tener».
pezando por establecer su sede en el 15 de la calle de Atara- «Arriba», el 30 de mayo de 1935 escribe: «En dos meses
zanas. En cuanto a los sindicatos -tras la crisis- sólo queda- que lleva actuando el actual jefe provincial de Santander se
ron los de tranviarios y los de Renedo y Vioño, obra anterior han fundado ya treinta JONS en la provincia ...»
de Hedilla. En pocos meses consiguió duplicar el número de A José Antonio, a quien importunaban la palabrería. la
JONS, constituidas en núcleos sólidos, a pesar de las presiones reiteración, el egoísmo, debían satisfacerle los informes conci-
caciquiles y de amenazas y confusionismos. sos de Santander, que registraban avances del Movimiento y no
Hedilla, entregado a esta penosa y difícil tarea - - q u e en mínimos y latosos problemas y conflictos personales, tan fre-
otras organizaciones se encomienda a revolucionarios o agita- cuentes en la etapa anterior.
dores profesionales, casi siempre eficaces- no ceja en sus via- Hedilla consiguió ampliar la difusión del órgano del Mo-
jes y visitas, robando horas al sueño y al descanso. Sobre su vimiento, a costa de esfuerzos y de riesgo. Llegaron a venderse
limpia vida, su sencillez y honrada conducta, nadie puede hasta 300 ejemplares, más de los que hoy llegan a Santander.
montar ataques. Es el hombre de claro desenvolvimiento social. La situación de la Falange, en España, respecto al Gobier-
que no gusta de provocaciones y des~lantes,a pesar de sus ex- no radical-cedista seguía siendo dificil y, en consecuencia, un
traordinarias facultades físicas. pequeño incidente en el barrio del Cajo originó la clausura del
La Falange montañesa era ya, en manos de Hedilla, una local.
fuerza de consideración en el conjunto nacional. Y estuvo bien Se empezaba a vivir en u n clima de activismo. Al incendio
representada en el famoso mitin de mayo en Madrid. Todo se de la iglesia de Renedo, la Falange respondió con la del incen-
58 MANUEL N EDILLA

dio de la Casa del Pueblo. Se produjo la incursión de los guar-
dias de Asalto en el domicilio social, en nVilla Pura». Hedilla
comprendió que no había manera de sostener este aparato legal
y montó una oficina en la calle de Calderón, hábilmente ca-
muflada.
Hedilla seguía concurriendo a reuniones en pueblos y ciu-
dades de la provincia. Le fue impuesto un mes y un día de
arreito por tenencia ilícita de armas, las que la Guardia Civil
le había facilitado para defender al Régimen en Octubre de
1934. Cumplió la condena. Incluso se le preparó un atentado
en'una cantei.8 de «La Vidriera» que, eventualmente, dirigía,
el 7 de noviembre. EL CONSEJERO NACIONAL MANUEL HEDILLA

Manuel Hedilla fue nombrado Consejero Nacional por Pri-
mo de Rivera, dentro del grupo que tenía discrecionalmente
atribuido por los estatutos. El Consejo se reunió en Madrid, los
días 15 y 16 de noviembre. Precisamente para asistir a esta
reunión, Hedilla quiso evitar a todo trance la detención en d
incidente de Laredo, de unos días antes. Hasta entonces He-
dilla sostenía relaciones personales con los Jefes y numerosos
falangistas de las provincias vecinas a Santander. También
había conocido y tratado al Jefe Nacional y a varios mandos na-
cionales, pero esta reunión del Consejo hizo que le conocieran
y que él les conociese, sus camaradas de toda España. Con
uno de éstos, el aviador navarro Julio Ruiz de Alda, comenzó
sólida amistad personal, acaso por afinidades de carácter.
Hedilla, junto con Manuel Mateo, Salvador Blasco, José
Luna y Martínez Cabezas, trabajó en la ponencia sobre el npm
blema del paro», en aquel tiempo muy agudo en el país. Los
ponentes presentaron un amplio informe, proponiendo solucio-
nes mínimas y máximas, atendiendo a la solución inmediata o
para el caso de un ejercicio total del poder.
Anticipándose a la disolución de las Cortes, con el consi-
guiente planteamiento de una dura y extremada bataiia electo-
ral, el Consejo adoptó un acuerdo de carácter tácito: propo-
ner la constitución del Frente Nacional, cuyos propósitos y al-
60 MANUEL H EDILLA TESTIMONIO 61

cance definió José Antonio en el mitin de clausura del día 17 de constituir un Freite Nacional por la «fin de non recevoira
en el Cine Madrid. de Acción Popular, monárquicos, agrarios, etc. hubo que plan-
tear la participación sobre unas bases que más brindaban opor-
tunidad de propaganda que de otra cosa. El rencor, la mezquin-
APRENDIZAJE DE LA CÁRCEL Y TAREA dad y la soberbia se conjuraron contra el proyecto de la Fa-
lange. Temían, tal vez, que la minoría falangista los anulase en
A su regreso de Madrid -y para no tener hipotecada SU el Parlamento y también -y mucho- que la brillante.perso-
libertad de acción en la difícil etapa de lucha que se avecina- nalidad de José Antonio emergiese hacia u n indiscutido lidera-
ba- Hedilla se apresuró a cumplir la condena de un mes y un to. «Peor para España, peor para nosotros, peor para todosu,
día que se le había impuesto por tenencia ilícita de armas. había dicho José Antonio en noviembre.
Desde la prisión - q u e él confiesa fue liviana y cómoda en rea- Llegó una hora en que ya sólo se quería salvar a José Anto-
lidad- dirigió a la Falange, despachando con sus colaboradores nio. Nadie ofreció apoyo. Las candidaturas aisladas eran inefi-
en el mando provincial. caces, casi totalmente. Hasta esta salida se le negó a la Falange
A la salida de la cárcel el jefe provincial introduce algu- por los grupos que pretendían monopolizar la defensa de Es-
nas variantes en el aparato de mando. En general puede decir- paña. La muerte civil de la Falange fue decretada con motivo
se que tuvo buen tino al elegir a sus inmediatos colaboradores: de estas elecciones. El tradicionalista Zamanillo testimonia am-
Ángel Español de la Riva, José María Alonso Goya, Alejandro pliamente:
Burgués, Arturo Arredondo, Gerardo Dabraira, Aurelio Sordo, «Yo estaba decidido a presentarme en candidatura aisla-
Torre Bolado, Fernando Murga, Felipe Arche Hermosa, Aman- da... La Falange iba a proceder como yo lo hacía. Sus candi-
cio Capillas, Félix Penagos, Antonio Lavin San Román, Do- datos por Santander serían Manuel Hedilla y Julio Ruiz de
mingo
- Botegón, Angel Villar, Oliva Pérez y otros muchos, tan- Alda. Sobrevino u n rasgo de Manuel Hedilla: quiso retirarse
to en la capital como en la provincia. para que pudiéramos ir a las elecciones, juntos, Ruiz de Alda
Las posibilidades electorales de la Falange no eran muchas y yo. Y sus razonamientos fueron escuchados por el Mando.
a pesar de contar con cincuenta y nueve organizaciones locales, La Montaña fue la única circunscripción española en la que
debido a la edad de los militantes. Por el contrario, su posibi- acudimos unidos, a la lucha electoral, los falangistas y los re-
lidades de acción revolucionaria - c o n un millar de encuadra- quetés ».
dos en la Primera Línea- resultaban superiores a las de cual-
quier otro partido. La capital y Torrelavega, y luego Renedo,
daban el mayor contingente. LA FALANGE ANTE EL PUEBLO

Los meses de enero y febrero de 1936 marcaron el apogeo
RENCOR, MEZQUINDAD Y SOBERBIA .y la profundidad de la propaganda falangista, cuyos efectos se
harían visibles meses después.
Todos los falangistas estaban convencidos de la necesidad La derrota de la coalición derechista hizo que esta masiva
y de la utilidad de tener algunas actas de diputados en las propaganda tuviera el mérito de la profecía, lo que explica el
Cortes. Constituían una garantía para el desenvolvimiento de corrimiento inmediato de las masas decepcionadas.
la acción política. Fracasada la oferta hecha por la Falange Los candidatos falangistas lo eran por Madrid, Asturias,
62 MANUEL H EDILLA TESTIMONIO 63

Santander, Valladolid, Toledo, Seviila, Jaén, Huesca y Zara- en un día. Por entonces Hedilla ya se habia retirado en favor
goza. En todas estas candidaturas - e x c e p t o Santander y Za- de José Luis Zamanillo.
ragoza- se había incluido en primer lugar a José Antonio. Hedilla realizó su aprendizaje de orador breve, sólido, di-
El discurso de propaganda de José Antonio en Santander recto y claro.
el 27 de enero seria el primero estrictamente político que pro- ' aLo que afirmaba Hedilla en sus intervenciones como ora-

nunciara en la, Montaña. La Falange habíase superado en la dor, se veía que era hijo o patrimonio de su espíritu. El verbo,
organización y en la demoaración de fuerza, venciendo toda sencillo y tajante, estaba acorde con el 'hombre)), testimonia
clase de dificultades y medidas restrictivas del Gobierno Civil. Pancho Cossío.
Hedilla acudió a recibir a José Antonio a Puente Viesgo. En Manuel Mateo, jefe de la C.O.N.S., habló en los Corrales
el camino, la Guardia Civil detuvo a la caravana y ordenó que de Buelna, localidad proletaria en gran parte. Allí resonó, por
se quitaran la camisa azul. José Antonio no la llevaba puesta primera vez en la Montaña, el Cara al Sol.
en el viaje. José Luis Zamanillo cuenta sus impresiones de aquella cam-
Más tarde, en el Gobierno Civil, donde acudieron el Jefe paña, resumiendo hasta qué punto la'lucha estaba envenena-
Nacional y Hedilla para conocer las razones que el represen- da: «Hubo sacerdotes que, naturalmente en su actividad seglar,
tante de Portela alegaba, Hedilla dijo: aconsejaron que no se votase, pues íbamos a restar fuerzas a
«He obedecido a la Guardia Civil, y ahora, me permitirá la coalición oficial derechista)).
usted que, en su presencia, vuelva a ponerme esta camisa azul)). Triunfaron el 16 de febrero los candidatos populistas y mo-
Y, en efecto, así lo hizo, sin que la sorpresa y la confusión per- nárquicos, Ceballos, Fuentes Pila, Sánchez de Movellán, Pérez
mitiese reaccionar al gobernador civil. del Molino y Sainz Rodríguez, y por las minorías Bruno Alon-
E l mitin se desarrolló con normalidad. Más de 2.000 au- so, socialista, y el republicano Ruiz Rebollo.
ditores y dos centurias uniformadas. En los palcos, invitados, «Si la'A.R.1. 4 e c l a r a Zamanill- hubiese tenido luci-
algunos representantes de las centrales sindicalistas, U.G.T. y dez se podría haber ido al copo y habríamos sido diputados Ruiz
C.N.T. El discurso de José Antonio fue de tono afirmatho y de Alda y yo. Conseguí 12.000 votos, Ruiz de Alda logró una
polémico. cifra bastante menor...».
La propaganda se intensificó en toda la provincia, partici- La Falange recibió numerosas adhesiones individuales y
pando Ruiz de Alda, Alonso Goya y Roberto Reyes, enviados aumentó el número de cotizantes. No se produjo aproximación
de Madrid. a ella de los partidos con actas, que anhelaban resolver su de-
((Descendí en Renedo -relata Reyes- y Manuel Hedilla rrota. sin más sacrificios. invitando a una dictadura militar
me sometió a una prueba de temple. El día anterior se había que acabase con el Frente Popular. Una vez afianzada la dicta-
cometido u n atentado y me tuvo durante un rato paseando por dura -pensaban- la Falange sería convertida en gendarme
el andén de la estación, lo que me hizo colocar mi pistola, sin auxiliar o tendría que desaparecer. Ellos se convertirían en
seguro, en u n bolsillo de la gabardina. Ignoro si Hedilla porta- administradores de la política mediante el «buñuelo de viento
ba armas. - q u e diría José Antonio- del corporativismo^.
>)JoséAntonio tenia a la Falange montañesa en muy buen
concepto y la reputó brava. La consideraba de las mejores de
España. ..
Hasta tres y cuatro actos públicos se llegaron a celebrar
64 MANUEL HEDILLA TESTIMONIO 65

el domicilio de u n camarada, cercano a la calle de Pedrueca.
20 DE FEBRERO DE 1936. VfSPERAS Antes había informado a José Antonio.
REVOLUCIONARIAS - Q u é d a t e a la expectativa y me informarás de lo que su-
ceda.
El 19 de febrero, sin conocerse aún los resultados de la El interés de José Antonio por la operación defensiva le
segunda vuelta, apresuradamente, presionado por los triunfa- hizo anticiparse a la llamada que debía hacerle Hedilla.
dores, Portela Valladares entregó el Gobierno al señor Azaña. -Todo ha ido bien - e x p u s o éste-. No hay víctimas de
En Santander, se registró un plan para demoler a las organiza- ninguna parte.
ciones odiadas: Falange, A.R.I., Comunión Tradicionalista ... -Ven inmediatamente a Madrid l e ordenó el Jefe Na-
Conoció el gobernador, Sánchez Campomanes, lo que habia de- cional.
trás de la proyectada manifestación proletaria y republicana y -Pero, José Antonio ... iEstoy a cuatrocientos quilóme-
puso en antecedentes a los dirigentes de los partidos, rogándoles ...
tros !
desalojaran los locales. -No importa.
Hedilla escuchó silenciosamente el consejo y ordenó a Alon- En el coche del doctor Mata de la Lastra, aquella madru-
so Goya que se presentara: gada salieron para Madrid. En el domicilio de la calle de Ni-
«Van a asaltar nuestro local y es preciso defenderlo. Aquí qasio Gallego estaba José Antonio. Se esperaban manifestacio-
no debe poner el pie ni un marxista. nes hostiles y violentas. José An~oniofelicitó a Hedilla, que le
>)Pedirévoluntarios -ontestó Gova-. Y,. ;a. tus órdenes! D informó detalladamente de lo ocurrido en Santander.
Quince falangistas, no todos armados, esperaron tendidos -Bien, tu experiencia te califica para que dirijas de modo
en el local. Cuando, hacia las diez de la noche, una manifesta- semejante la defensa de nuestro centro. Por lo pronto vas a
ción airada de millares de adversarios se dirigía hacia la se* visitar, despacio, los barrios populares para anotar los signos
de la Falange, Alonso Goya ordenó: de agitación que pueda haber y hacerme u n informe completo.
-¡Fuego! iAh! Puedes utilizar mi coche...
Bastaron unos disparos al aire y la masa atacante se dislo- En el Chevrolet de José Antonio, Hedilla recorrió Madrid
có pidiendo auxilio. Acudió un fuerte contingente de guardias y después informó, aleccionando a los militantes de la Primera
*
de Asalto. Encontraron a pesar de todo, pruebas de que se Línea sobre las técnicas defensivas a emplear.
habia disparado y detuvieron a todos los presentes, clausurando Aquel mediodía comió Hedilla en casa de José Antonio.
el local. Al día siguiente regresaron Mata y él a Santander. El médico
Participó en el registro un periodista, don Ignacio Malum- fue detenido en seguida. A partir de entonces se inició para He-
bres, que más tarde fue muerto en una represalia. La detención dilla la vida del perseguido político. Tuvo que abandonar su
del grupo falangista, gracias a la amnistía, duró poco. Hedilla, casa y su trabajo en ((La Vidriera)).
durante el intento de asalto, estableció su puesto de mando en uMe dijo -testimonia el contable de la empresa señor Pé-
rez- que lo hacía para mejor dedicarse a sus actividades pa-
* Tras dispersar a los asaltantes los defensores habían escondido trióticas y para tener más independencia, ya que estaba muy
las pistolas utilizadas colgándolas de finos cordeles por la parte exterior acosado por los adversarios políticos)).
de unas ventanas que daban a un patio, ocultando los cartuchos utili-
zados en un botijo. La sed de un guardia de Asalto los hizo sonar den-
tro, cuando ya creían salvado el registro.
TESTIMONIO 67
66 MANUEL H EDILLA
Fernández Cuesta, Secretario General de la Falange, ma-
nifiesta:
LA FORZOSA CLANDESTINIDAD Y SUS PERfODOS aJosé Antonio tenía u n gran concepto político y humano
CRfTICOS de Manuel Hedilla. Le escuché varias veces elogios de Hedilla,
por su actuación como Jefe de la Falange montañesa. Por mi
La Falange montañesa, guiada por su jefe, pasó a la clan- parte, antes de la guerra, le conocí y traté con mucha intimi-
destinidad sin mengua de fuerza. Hedilla vivió en la capital dad, como es lógico por nuestras tareas respectivasn.
y en los pueblos, en diversos domicilios. Aparecía y desapa- Valdés Larrañaga habla de las misiones encomendadas, por
recía en los más inesperados lugares, dándole a su peligrosa el Jefe Nacional, que no tenían carácter de inspecciones.
actividad u n giro deportivo y burlón. Volvieron a funcionar, Al llamamiento del Jefe Nacional acudió Hedilla a Madrid,
con más amplitud y perfección, los ccbuzones)) y las ((estafetas» a finales de mano, visitándole en la cárcel como familiar de
y la propaganda siguió. La Primera Línea acentuaba su agili- Ruiz de Alda, acompañando a su esposa.
dad y denuedo, respondiendo con acciones audaces a los des- Sabía el Jefe Nacional que la detención de Hedilla era ins-
plantes enemigos. tigada y procurada por el Grite Popular santanderino.
E n tanto, el 27 de febrero, el centro nacional en Madrid «He decidido -le d i j o - asignarte nueva misión y nom-
quedó clausurado definitivamente y el Jefe Nacional y la ma- brar otro Jefe Provincial en La Montaña. Pero antes de cesar
yona de los vocales de la Junta Política ingresaron en la Cárcel te pido que recorras una vez más la provincia para tener a pun-
Modelo. Logró escabullirse Alfaro, y Mateo esquivó bastante to todas las JONS. He pensado en Martín Ruiz Arenado, que
tiempo la persecución. reside ahora en Santandern.
((Desde la Modelo -relata Valdés Larrañaga- el Jefe Ruiz Arenado era de origen montañés. Tenía en Sevilla
Nacional, en contacto siempre con la Junta Política, dirigía la reputación de combatividad, pero HediUa hizo observar que no
Falange, a l menos en los lan nos y líneas generales. Los falan- le consideraba el más idóneo para mandar, con fruto, una Fa-
gistas evitaron la desarticulación del Movimiento respondien- lange desconocida y actuar en un ambiente que era difícil por
do a la beligerancia del Gobierno con singular denuedo y capa- su propensión a la crítica personal, y que en algunos aspectos
cidad, ejemplarizando y atrayendo a una masa de ciudadanos de su vida privada, Ruiz Arenado procedía con desenfado.
aterrorizados)). Insistió José Antonio y Ruiz Arenado fue nombrado. Hedi-
Las detenciones en provincias se producían en cadena. En lla vuelto a Santander le presentó a los mandos y le informó
la Montaña, Hedilla recomponía los cuadros, mientras se mo- tninuciosamente de la situación.
vía para afianzar la lucha clandestina y revolucionaria. Hedilla se lanzó por todos los caminos de la provincia para
La situación creada impuso al Jefe Nacional la necesidad cumplir la orden de José Antonio, acompañado por. Félix Pe-
de constituir una sólida vanguardia de combate y propaganda, nagos. Estuvo a punto de ser detenido en Cabezón de la Sal.
que estuviera ágilmente enlazada con él. Al mismo tiempo ser- Se despidió de su familia en Renedo utilizando un subterfugio
viría para la relación directa, frecuente y rápida con quienes ante la Guardia Civil.
aceptasen la proposición falangista, ya expuesta y reiterada, Al regreso de su visita al este de la provincia, en el cruce
de alzarse en armas. de Entrambasaguas el coche fue detenido por la Guardia Civil.
Uno de los hombres elegidos para asumir estas tareas y por La pareja conocía a Hedilla por la ayuda que les había pres-
cierto a escala muy amplia, pues abarcaría una tercera parte tado en 1934.
del país, fue Hedilla.
68 MANUEL HEDILLA

c< ¡Vaya complicación! Pues yo no detengo a Hedilla. No-
sotros no le hemos visto -les dijeron-, pero tengan mucho
cuidado, porque serán detenidos muy pronto. La policía y no-
sotros tenemos órdenes terminantes de arrestarles y conducirles
a la cárcel de Santanden.
«Debíamos separamos -relata Hedilla-. Fe% Penagos
se dirigió a Santoña y yo pude llegar hasta Solares, aprovechan-
do la oscuridad. Allí tenía casa el falangista Eduardo González
Camino, ganadero muy conocido en el país y que a edad ma-
dura se alistó en la Falange.
»-Eduardo, mañana es la feria de ganado en Basurto. Tie-
nes que levarme a Bilbao en tu coche. .. LA DRAMATICA REALIDAD: MARZO DE 1936
...
»-Pero ¿No sería mejor que permanecieras aquí unos
días?
Los retóricos teatrales y grandilocuentes que pululan por
x-No te preocupes. Yo pasaré durante el viaje por criado
la historia y la política, disponen en su atrezzo de una frase
tuyo.
que produce efecto entre los lectores y los auditores ingenuos.
salimos a la hora incierta del amanecer. Me puse una
Tiene variantes: «Un pueblo sólo muere cuando quiere)), o ((el
blusa negra, proverbial entre los tratantes de ganado, me en-
pueblo quiso salvarse y lo consiguió)). Es menos penoso y más
casqueté una ancha boina y nos fuimos en demanda de Viz-
fructífero para ciertos intereses acudir al repertorio, que dis-
caya. Por tres o cuatro veces nos paró la Guardia Civil. G o d -
criminar los orígenes de la salvación de un país. Aunque tales
lez Camino mostraba sus papeles; yo permanecía callado. Él
frases hechas son adjudicadas, desde tiempo inmemorial, a los
respondía:
pueblos levantados contra un invasor extranjero. Y por más
»-Vamos a la feria de Basurto. Este es mi criado.
que se intenten forzar los términos del drama de España, la rea-
,Nos despedimos en Bilbao. Allí yo era conocido de mu-
lidad es que en 1936 se enfrentaron dos bandos españoles: el
chos falangistas. La villa era más propicia para esquivar la per-
Frente Popular y el estado de conciencia anti-marxista. O más
secución política. Pero necesitaba ir con urgencia a Madrid,
cumpliendo así las órdenes recibidas. Hice una visita al Mar- exactamente: adversario de la dictadura del proletariado.
qués de Feria, falangista, que me llevó en su coche a la capi- Que la U.R.S.S. y su instrumento universalista, la 111 In-
tal. Dormimos en el Parador de Turismo de Aranda del Duero. ternacional, desearon e incitaron con sus recursos y equipos
Inmediatamente de mi llegada acudí a la Modelo para infor- profesionales la dictadura del proletariado en España, es un
mar a José Antonio)). hecho incontrovertible, mas no altera objetivamente que la co-
lisión ocurriera entre españoles. Desde el otro lado de la barri-
cada, se probó que un sector de la reacción antimamista espa-
ñola tenía inspiraciones y contribuciones fascistas y nacional-
socialistas, procedentes de Italia y del 111 Reich.
La guerra ya comenzada en marzo de 1936 entre dos bandos
españoles mayoritarios -también es innegable que había ma-
70 MANUEL HEDILLA
TESTIMONIO 71
sas o grupos inicialmente al margen- era representativa de la ~ublicanao Agrupación Militar Republicana -título de anti-
pugna de intereses ideológicos y materiales. Estos Ultimos no güedad ochocentista- y la Unión Militar Española. Antagó-
pueden ser escamoteados por el escotillón, imitando a las co- nicas, enemigas. La Última funcionó a partir del triunfo cedo-
medias de magia. Intereses materiales, concretos, tangibles, de radical en 1933. Su iniciativa había partido de un capitán de
la parte proletaria del Frente Popular, y del mismo tipo, entre Estado Mayor, don Bartolomé Barba Hernández, destinado en
sus adversarios. No se trata de minimizar el hecho de la gue-
rra, sino de precisarlo. Incluso algunas guerras llamadas de re-
Madrid *.
La primera Junta Central, residente en Madrid, tenía a
ligión tuvieron una lateralidad material, económica. Barba en la presidencia, y al coronel retirado d w Emilio Ro-
Se conoce, históricamente, cuáles eran las disponibilidades dríguez Tarduchy en la vicepresidencia. Tarduchy, antiguo
de los gobiernos sucedidos hasta julio de 1936, y del Frente director de un diario militar, e incondicional de don Miguel
Popular. Está menos difundida la noción de los recursos con- Primo de Rivera, pertenecía, simultáneamente, a la Falange
cretos de que disponían los antimarxistas. Su inferioridad par- Española de las JONS. Eran vocales los capitanes don Rafael
lamentaria les cerraba toda posibilidad de participar directa- Sánchez Sacristán, de Ingenieros, don Gumersindo de la Gán-
mente en el Poder en el plazo legal --cuatro años- de sub- dara, de Infantería, y el comandante retirado don Luis Arre-
sistencia de las Cortes. La acción corrosiva contra el régimen dondo Acuña. Éste fue instructor y lugarteniente de las Mili-
-por medio de maniobras económicas, paros provocados, lan- cias falangistas por espacio de bastantes meses.
zamientos de mercenarios activistas- era esta vez muy dificil, En las Divisiones, los representantes de la U.M.E. eran ca-
por el endurecimiento del adversario. Antes de que surgieran pitanes y comandantes: había u n solo coronel, don Ricardo Se-
reacciones positivas contra el Frente Popular, éste se disponía rrador, de la Séptima División.
a realizar una reforma agraria basada en expropiaciones urgen- A fin de incorporar a los retirados que se acogieron a la
tes y radicales. El control sindical, en realidad muy politizado Ley llamada de Azaña, se creó una filial de la Unión, que diri-
y enlazado con el mando político del Frente Popular, era in- gía Tarduchy.
mediato. Las leyes de excepción empezaban a aplicarse sin En 1935, Barba Hernández se relacionó sucesivamente
morigeraciones. con varios generales; los señores don Manuel Goded, don Joa-
Hemos aludido a la esperanza única y postrera de la coa- quín Fanjul, don Rafael Villegas, don Luis Orgaz, don Emilio
lición derechista derrotada: el Ejército. La amnistía y otras Barrera.
medidas semejantes, que los radicales suscribieron, con los Según el autor que describe una parte de la vida de
votos de la Confederación Española de Derechas Autónomas. la U.M.E., José Antonio -1935- expuso a los mandos de
a principios del bienio 1933-1935, habían semido para neutra- aquella organización el proyecto de concentrar mil falangistas
lizar, entre los militares, la hegemonía de los que eran republi- en Toledo. Barba opuso que por entonces había dos compañías
canos. El profesorado de las escuelas del Ejército nunca había
sido mayoritariamente republicano, lo que repercutía en el es-
de Asalto, reforzadas, en la imperial ciudad **.
Tras las elecciones de 1936, el Jefe de la U.M.E. estuvo
píritu de los jóvenes alféreces y tenientes que habían salido destinado en Tenerife y luego en Valencia. El mando lo asumió
aquellos años de las aulas. Permanecían en la escala activa del
generalato hombres que por su origen y formación debían * Vid. passim, la publicacih hecha por el periodista Antonio Cacho
ser incompatibles moralmente con el Frente Popular. Zabalza: La Unión Militar Española. Egasa, Alicante, 1940.
** Vid. capítulo 6, el testimonio del general Moscardó sobre este
E n 1936 funcionaban en el Ejército la Unión Militar Re- proyecto de José Antonio.
72 MANUEL HEDILLA TESTIMONIO 73

en Madrid una Junta, presidida por el coronel Ortiz de Zárate, se puede calificar, honestamente, como sucede también con la
y en la que figuraban el teniente coronel de Ingenieros, Alva- U.M.E., entre los defensores exclusivos de intereses materiales
rez Rementeria y los de Infsntería Muñoz Grandes y Ungría. afectados por la obra del Frente Popular. Su entendimiento de
Creemos que no han sido publicados los efectivos de la la existencia y de la problemática española les convertí9 en
U.M.E. Parece que hay pruebas documentales de la adscrip- oponentes ideológicos, espirituales, del materialismo histórico.
ción a ella de generales y jefes que luego lucharon contra el Mas no habían sido creadas para asumir un simple papel de
Ejército nacional: por ejemplo, don José Miaja. Es posible gendarmería protectora del orden social económico.
-insistimos en la falta de documentos- que militares de la Ambas organizaciones aspiraban, cada una con ideas y si+
organización republicana o que no pertenecían a la U.M.E. com- temas divergentes en algunos puntos de señalada importancia,
batieran en las filas del Ejército nacional . a transformar la contrarrevolución en revolución nacional. En
marzo, el Requeté tenía una posición cerrada, políticamente,
La experiencia de algunos que participan en la tarea de este
libro, permite asegurar que en Barcelona cundió la U.M.E. que se abrió a partir de los meses consecutivos al Alzamiento,
entre jefes y oficiales de distintos Cuerpos, y también de la El peligro de la disolución de España y la dura experiencia del
Guardia Civil. También sucedió así en Pamplona, San Sebas- combate y de la sangre, determinó que el Requeté, con agili-
tián, Zaragoza, Sevilla y Galicia. Con las reservas naturales dad admirable, se situara ideológicamente en la fecha crucial
por falta de datos exactos, puede decirse que esa organización de 1936. Conservó, intacta, su pasión monárquica legitimista,
prosperó a. partir de los primems días de abril de 1936. Hay pero la apertura hacia la reforma social y econ6mica del país
visos de que, hasta entonces, había sido minoritaria en el Ejér- fue clara.
cito. Por entonces debió de extenderse en las guarniciones del En relación con las guerras civiles del siglo XIX, y la opo-
Protectorado de Marruecos. El teniente coronel don Juan Ya- sición política realizada por el Carlismo en el curso de la Re-
güe mandaba, desde el 4 de febrero de 1936, la segunda Legión gencia y del reinado de Alfonso XIII, la evolución del Requets
del Tercio de Extranjeros; el nombramiento lo procuró el ge- resultó extraordinaria. ¿Se liberalizó? Sena impropio califi-
neral don Francisco Franco Bahamonde. El jefe del Gobierno, car así. Digamos, por ser más justos, que se socializó. Cum-
Casares Quiroga, reclamó la presencia en Madrid de Yagüe, plió una evolución que no habían acometido, sincera y práctica-
al que ofreció, el 17 de mayo de 1936, un puesto en la Penín- mente, las derechas españolas coaligadas en las elecciones.
sula o en el Extranjero, como agregado militar. Tras esa vanguardia Requeté-Falange, se encontraba e1 pá-
El teniente coronel rehusó. Y aprovechando la estancia en ramo. ¿Qué se había hecho de las juventudes del populismo
Madrid se llegó hasta Burgos, su ciudad adoptiva, donde con- llevadas a concentraciones teatrales en lugares históricos, mien-
taba con numerosos amigos. De tren a tren comió con algunos tras duró el bienio cedo-radical? Se habían dislocado o diluido:
de estos militantes de la Falange, y les dijo: cuanto 'podía existir en ellas de aprovechable, tendría que ser
((Vosotros aguantad aquí, que yo subiré con la Legión)) *. utilizado o dirigido por mandos ajqnos al populismo. Y así ocu-
En el plano civil, las dos organizaciones combativas consti- rrió, por el ingreso de los jóvenes de espíritu combativo, proce-
tuidas y dotadas de un cuerpo doctrinal y táctico claro, eran dentes de la JAP, en el Requeté, en la Falange y en el Ejército.
el Requeté y la Falange Española de las JONS, a las que no La juventud populista rescató, individualmente, las omisiones
en que había incurrido por obra de sus propios mandos.
* Testimonio de Honorato Martín Cobos, Florentino Martínez Al-
varez y José Luis Gutiérrez, burgaleses y amigos íntimos del teniente
En el páramo había algunos pequeños campamentos, de
coronel Yagüe. corto pero decidido número de militantes: eran los habitados
TESTIMONIO 75
74 MANUEL H EDILLA
luciones toman sus métodos donde los encuentran. Son frías,
por jóvenes monárquicos alfonsinos. Carecían de mando único si quieren ser eficaces, y no se embarazan con los precedentes
y, claro es, de organización disciplinada. El Requeté y la Fa- políticos del método que emplean. Los que empleaba el Frente
lange estaban en la vanguardia por su ~otencialidadnumérica Popular en España podían ser identificados en paises de signo '
y por la disciplina castrense que en ellos se mantenía. fascista o comunista. Siguen prevaleciendo y algunos, como la
He aqui u n bosquejo del panorama nacional en el que Ma- fiscalización de la correspondencia y la intemención en las
nuel Hedilla actuaría según las órdenes e instrucciones sucesi- transmisiones telefónicas y telegráficas, se practican en regíme-
vas recibidas de José Antonio. El bosquejo es menos sombrío nes que tienen renombre democrático.
de lo que fue la realidad. Lo exacto es que a fines de marzo de Existió, claro es, en ese terreno, una fuerza opuesta a la del
1936, no se veía remedio cercano al estado pre-dictatorial, iy Estado y el Frente Popular. Sin duda, menos extensa, de pro-
todavía se estaba haciendo la experiencia burguesa del Frente fundidad más limitada. Aunme hubiera tenido idénticas Dro-
Popular! Aún no estaba el marxismo en el poder, ni siquiera porciones, carecía del apoyo decisivo de los gobiernos. No tenía
con una limitada participación ministerial. Había que elegir el valor ejecutivo inmediato de la frentepopulista. Señalamos
- -
nuevo Presidente de la República, por la destitución de don que esa fuerza -ontraespionaje, fiscalización, ofensiva-
Niceto Alcalá Zamora, y tranquilizar a la burguesía de Ingla- la articularon, mancomunadamente, la Falange y la Unión Mi-
teira y de Francia, aquélla inquieta por las repercusiones de lo litar Española, cada una en su peculiar plano de acción.
español en Portugal, y ésta alarmada por la vecindad del fuego Disponían sobre el papel de masas desarticuladas; conjun-
revolucionario; y al capitalismo norteamericano, que copo el tarlas en los territorios que visitó, fue una de las misiones cum-
belga, británico y francés, tenía hechas inversiones en España. plidas por el Conseiero Nacional Manuel Hedilla. E l sistema
El rearme alemán encarecía el valor de las minas hispanas ... de enlaces, domicilios, «buzones», ((estafetas))y de protección a
La gestión de Hedilla iba a chocar con el reforzamiento de los perseguidos, resultaba esencial para los objetivos inmedia-
los medios de vigilancia y de represión del Estado. Las com- tos de la-Falange. Parecía ímprobo aunar a las gentes - q u e ,
pañías de guardias de Asalto y la policía gubernativa contaban salvo los falangistas, estaban separadas, bastante veces, por dis.
con fuertes contingentes de izquierdas. La Guardia Civil no crepancias políticas y antipatías familiares o p e r s o n a l e s para
estaba indemne: mandos, jefes y oficiales, lo mismo que gran que se aviniesen a colaborar en la clandestinidad peligrosa. Lo
cantidad de números, habían sustituido, espiritualmente, mu- realizado por Hedilla, dirigiendo los trabajos de sendas organi-
chos principios de la vieja Ordenanza, que si les impedía le- zaciones provinciales de la-Falange, tiene ;n testimonio defini-
vantarse contra el poder legalmente constituido, también obli- tivo: las numerosas provincias a las que acudió por orden del
gaba a defender la justicia. El Instituto había sido diezmado Mando, constituyeron el primer baluarte del Alzamiento. Lo
par retiros, jubilaciones, castigos. secundaron. Acudió a diecisiete provincias. De éstas, Guipúz-
Unas veces sobreponiéndose a los recursos del Estado, otras coa, en su zona fronteriza y. capitalina
- estuvo sólo dos meses en
funcionando con paralelismo a éstos y también actuando desde poder del enemigo. Vizcaya fue rescatada al cabo de once meses.
la sombra, el Frente Popular tuvo su propia policía y sus equi- Las quince provincias restantes fueron nacionales inmediata-
pos represivos. Células y grupos actuaban en la burocracia esta- mente. La casualidad apenas existe en la Historia, o no existe en
tal, en cuarteles, fábricas, talleres, oficinas, comunicaciones, modo alguno. La Historia está regida por la causalidad.
...
barrios, manzanas de casas, inmuebles Practicaban la técnica Manuel Valdés Larrañaga testimonia los rasgos sobresalien-
del ((cuadrillage~;de u n cuadriculado necesario en días de tes de Hedilla: ((Hombre de pocas palabras en relación con su
guerra, de pre-guerra o de inseguro dominio político. Las revo-
76 MANUEL H EDILLA TESTIMONIO 77

capacidad de acción, lo cual era interesante para la misión que d o a paralizar el desarrollo del poderío comunista, volvió a Za-
...
se le encomendaba... ejecutivo, capaz Yo sugerí que se le en- mora, con José María Alonso Goya *.
comendaran determinadas misiones, porque en él encontraba «Recorrieron, tomando datos y fotografías, lugares de la
cualidades precisas para ejecutarlas. La idea de José Antonio provincia, en los que habia puentes de valor estratégico, y obras
sobre Hedilla seguramente fue formada a través de las en&- hidráulicas. Nos encontrábamos ante uno de los proyectos re-
vistas que sostenían y a través de la eficacia demostrada...». volucionarios más importantes, por su audacia, de cuantos con-
La puntual cronología de las misiones de Hedilla no ha cibió en la cárcel José Antonio. Supe -testimonia el que era
podido establecerse por las fluctuaciones memorísticas de quie- jefe provincial de Zamora- que la tarea de Hedilla y de Ma-
nes narran y certifican los hechos. Querríamos señalar días y teo estaba relacionada con el plan del Jefe Nacional, para im-
horas; tenemos puntos de referencia claves para situarlas en pedir las elecciones municipales cercanas o provocar una reac-
el período abril-julio, pero nadie, ni el protagonista, llevaba un ción valiosa D.
adinrio de a bordo», o un camet de notas meticuloso como los El 5 de mano de 1936 publicó Indalecio Prieto, en el dia-
apuntes de una contabilidad comercial. Puede suceder que esta- rio de su propiedad El Liberal de Bilbao, u n artículo en el que
blezcamos o encadenemos una tarea, antes de otra, que en ver- anunciaba el plan inmediato del Frente Popular; elecciones
dad la precedió. Han transcurrido en esta hora bastantes años municipales, elecciones complementarias de diputados a Cortes
cargados de peripecias y de acontecimientos nacionales y uni- -
v elección de Presidente de la República.
Las elecciones complementarias -decía Prieto- «porque
versales. La memoria de los supervivientes ha ido perdiendo
frescura en algunos aspectos; tampoco ha sido incitada por an- cuando se exmese libremente la voluntad del cuerno electoral.
teriores y objetivos trabajos historiográficos. Se han cultivado alií donde fue secuestrada, las izquierdas alcanzarán y rebasarán
las técnicas de la ocultación, del efugio, del convencionalismo, esa cifra de 300 diputados, con que soñaba en sus delirios de
del auténtico mensonge, y otras, de tipo subjetivo, destinadas grandeza Gil Robles u.
a realzar, hiperbólicamente, hechos nimios, de vulgar catego- Los Ayuntamientos, en toda la extensión española, habían
n a anecdótica. Un fallecido escritor que perteneció a la Falan- sido ocupados por Comisiones gestoras compuestas por el Frente
ge, Samuel Ros, se llevaba las manos a la cabeza viendo cómo Popular; la República, en toda su existencia, no celebró elec-
aumentaban -a la manera de la bibliografía napoleónica- 'ciofies para diputados provinciales. La razón política era obvia:
los artículos y declaraciones de las gentes «que habían tomado había millares y millares de municipios con mayorías antirre-
café en la misma mesa de José Antonio». Unas líneas formu- publ'icanas.
larias corteses del Jefe Nacional o de sus inmediatos colabora- Temía José Antonio que las elecciones municipales --con-
dores, representaron una propiedad valiosa; llave, salvoconduc- vocadas el 17 de marzo para el próximo 12 de abril, fecha sim-
to, recomendación... Pero en ese tiempo, y después, el nombre bólica en los fastos republicanos- proporcionasen al partido
de Manuel Hedilla jamás apareció en los relatos que pretendían comunista nuevos medios para sovietizar la vida rural española.
ser historiográficos, acaso una alusión de pasada, mínima, en Representaban una ocasión, si habia audacia y agilidad en la di-
algún libro... rección revolucionaria del partido comunista, para sentar las
La primera misión la realizó solo, acudiendo a Zamora. En h s e s de futuros Soviets, e incrementar el terror en el campo.
un sucesivo viaje, durante el cual también visitó Zamora, des-
plazándose luego a Valladolid, le acompañó Manuel Mateo. '
* Testimonio de Ricardo Nieto Serrano, ex jefe provincial de Fa-
Cuando parecía tomar cuerpo un importante proyecto destina- lange Española de las JONS de Zamora y ex consejero nacional.
78 MANUEL HEDILLA
TESTIMONIO 79

El Jefe Nacional pensaba, obsesivamente, desde sus primeras chachos. La situación era tan delicada que decidí trasladar a
actuaciones políticas, en el problema agudísimo del campo es- mi familia a Elizondo. Me convenía estar sobre la frontera, pues
pañol. De ahí sus discursos en pueblos y aldeas y su pertinaz acabábamos de montar el Cuartel General en San Juan de Luz
defensa de la reforma agraria básica. en la casa de una aristócrata legitimista francesa. Yo era dele-
En los calabozos de la Dirección general de Seguridad, al gado nacional del Requeté; nombré al teniente coronel Ricardo
ser detenido José Antonio, el 14 de mano, escribió un manifies- Rada Inspector Militar, y Jefe del Requeté navarro al teniente
to en el que decía: ((Ayuntamientos y Diputaciones. No han coronel de Caballería Alejandro Utrilla. Circulé bastantes veces
sido repuestos los del 1 2 de abril (de 1931) sino nombrados pasando por diversas fronteras n.
libremente; en los más de los sitios, los que han querido desig-
nar comunistas y socialistas. Es decir, que en el día de hoy,
una parte grandísima de las autoridades locales, con el poder LA ((CARTA A LOS MILITARES DE ESPARA»
que ejercen sobre la fuerza pública, se pondrían en contra del
Estado, si los comunistas lo quisieran asaltar)). Este documento del Jefe Nacional tiene la fecha del 4 de
Los jefes de las minorías de la oposición acudieron -24 mayo, en la que se calculó que podría distribuirse, pero su re-
de mano- a visitar al jefe del Gobierno señor Azaña, para dacción fue hecha a fines de abril ... «Hoy estamos en vísperas
informarle de que las elecciones iban a celebrarse bajo el signo de la fecha, ipensadlo, militares españoles!, en que España
del terror en el campo. puede dejar de existir ... Tendríais derecho a haceros los sor-
Antes había concebido el Jefe Nacional su plan de sabotajes dos, si se os llamara para que cobijaseis con vuestra fuerza una
y disturbios que podían suscitar un estado de urgencia incom- nueva política reaccionaria ... Esta misma suerte que nos per-
patible, legalmente, con la celebración de las elecciones. El 3 sigue en la adversidad, tiene que unimos en la gran empresa.
de a b i l , el Gobierno las aplazó. Mas se trataba de una corta Sin vuestra fuerza -soldados- nos será titánicamente difícil
demora, provocada por la inmediata destitución del presidente vencer en la lucha. Con vuestra fuerza claudicante, es seguro
de la República, señor Alcalá Zamora, por 238 votos contra 5. que triunfe el enemigo. Medid vuestra terrible responsabilidad.
El Gobierno quería tener el camino expedito para que la elec- El que España siga siendo, depende de vosotros. Ved si esto
ción presidencialse desarrollara según sus planes. no os obliga a pasar sobre los jefes vendidos o cobardes, a sobre-
La grave decisión del Jefe Nacional se enlazaba con el de- poneros a vacilaciones y peligros. El enemigo, cauto, especula
signio de que una acción pre-revolucionaria facilitaría la inter- con vuestra d~cisión.Cada día gana unos cuantos pasos. Cuidad
vención militar. El plan quedó en suspenso, y se modificó, se- de que al llegar el momento inaplazable, no estéis ya paraliza-
manas más adelante, en el sentido de ampliar, por medio de dos por la insidiosa red que alrededor se os teje. Sacudid, des-
levantamientos de falangistas, quienes brindarían puesto a cuan- de ahora mismo, sus ligaduras. Formad, desde ahora mismo,
tos estuvieran dispuestos al combate. una unión firmísima, sin esperar a que entren en ella los vaci-
En tanto, el Requeté también pensaba en una acción re- lantes))*.
volucionaria, consistente en u n muy audaz golpe de mano. «Se El documento, típicamente sedicioso según la óptica legal,
trataba -testimonia José Luis Z a m a n i l l e de uniformar a mo- debía ser impreso en millares de ejemplares y distribuido en
zos nuestros con ropa y armamento de la Guardia Civil. Era cuarteles y domicilios privados. Técnicamente, la impresión te-
Ministro de la Guerra el general. Masquelet. El complot fue
descubierto, y tuvimos que poner en franquia a nuestros mu- * José Antonio: Obras completas. Paginas, 763 a 769.
80 MANUEL HEDILLA TESTIMONIO 81

nía que ser rápida para evitar las intervenciones policíacas. No »Ya en Santander, acudí directamente a visitar a otro ca-
se encontraba ningún taller madrileño en el que pudiera ha- marada, Manuel Yllera. Éste me relacionó con la familia Cor-
cerse clandestinamente la edición. Habría sido más fácil hallar pas, propietaria de una gran imprenta, ((Hijos de J. M. Martí-
quien compusiera e imprimiese un documento político clandes- nem, en la que se compuso el original de José Antonio y fueron
tino, pero sin contextura sediciosa. tirados millares de ejemplares. No puedo precisar los detalles,
«En el curso de una visita a la Modelo -testimonia Hedi- mas imagino que los Corpas, conocedores de las artes gráficas,
lla- José Antonio me habló de varios documentos que desea- realizaron el trabajo ellos solos, y en horas nocturnas. No cono-
ba publicar y repartir: cí al que era Jefe Provincial de Santander, Martín Ruiz Are-
- N-;, Podrías encargarte de ello? -me preguntó. nado, pero fui presentado a camaradas de gran confianza, como
»-Haré lo que esté en mi mano. Puede ser que lo con- el pintor Cossío.
siea. »Todo duró escasamente tres dias. Manuel Yllera era re-
D

»-¿Tienes imprenta y medios? presentante de una marca de caldos sintéticos. Disponía de una
»Le contesté la verdad. No contaba todavía con lo necesa- camioneta pintada policromadamente, con el anuncio del pro-
rio, pero recordé unas relaciones que podían facilitármelo, o ducto. Nos servía admirablemente para el transporte.
allanar el camino. uParte de la copiosa edición la dejamos en Bilbao, y el res-
»Me entregó el original de la Carta a los militares de Es- to la lletamos a San Sebastián, donde estaba Hedilla. La emba-
paña. Al salir de la cárcel me dispuse a tomar el camino del lamos y pusimos etiquetas comerciales, y la enviamos por toda
Norte, con un camarada que iba a prestarme valiosa colabora- España u.
ciónu *.
Ese falangista explica **: «Conocí a Manuel Hedilla en el ((Regresamos-manifiesta Hedilla- por Navarra y Sona,
centro falangista de Madrid. Le acompañé hasta Herrera de a Madrid. En aquellos días yo aún me limitaba a una función
Pisuerga, donde nos separamos. Él siguió viaje, y después de estricta de falangista, según las órdenes que recibía de José
darme instrucciones concretas, convinimos que nos reuniría- .Antonio, y al ser éste trasladado a Alicante, de Fernando Pri-
mos en San Sebastián, a donde yo enviaría un telegrama con cla- mo de Rivera. Poco después, mis tareas fueron ampliadas y me
ve para informarle del desarrollo de la operación y de mi lle- convirtieron en un agente falangista, a las órdenes del general
ga& a aquella ciudad. don Emilio Mola.
>>Porcierto, Hedilla me confió un paquete de ropa, el cual nHabía que aprovechar los viajes hasta el máximo. Así, pa-
yo debía dejar en Ambrosero, diciéndole a Elena, su esposa, ramos en los Amos, donde los miembros de aquella JONS qui-
que se encontraba bien. Efectivamente, pasé por Ambrosero, al sieron obsequiamos con una merienda. Yo tenía tanto apetito
ir a San Sebastián, pero el temor a que una parada en casa tan como el que mostraba Antonio Rodríguez Jimeno, pero rehusé.
marcada determinase prisión o inmediata persecución, me hizo A los diez minutos de haber salido nosotros del pueblo, la fuerza
incumplir el encargo. pública se había presentado a detenemos. Lo supimos después ...
uEn mis trabajos, tuve pocas dificultades para identificarme
* Testimonio de Manuel Hedilla.
pues era conocido, como consejero nacional, por todos los man-
** Testimonio de Antonio Rodríguez Jimeno, jefe de Falange de la dos provinciales. En general, confié siempre a la memoria el
Segunda Centuria rnadrilefia, abogado asesor nombrado por JosC A n t e nombre y la dirección de los camaradas, o de las personas afi-
nio, ex-subsecretario de Agricultura con el ministro Miguel Pnmo de nes a éstos, que servían de ((estafetasu y ((buzones». Algunas
Rivera y ex. jefe nacional del Sindicato del Olivo.
TESTIM ONIO 83
82 MANUEL H EDILLA
llada, ante mi, comendo el mes de junio, por Santa Marina y
veces, en casos de cierta delicadeza, que podían suscitar dudas Ribas Seva.
en cuanto a la extensión de los encargos recibidos de la Jefatu- »Llevaban largo tiempo sin hablarse. Mi aspiración única
ra Nacional y a la efectividad de las atribuciones que ésta me era que la Falange presentara un mínimo de coherencia y de
daba, llevé, bien escondidos en el coche, mensajes autógrafos disciplina, y aportase cuantos hombres estuvieran dispuestos
de José Antonio. a combatir. Me ayudó, con gran espíritu, un castellonense que
»Por lo que se refiere a las misiones que cumplí por órde- era oficial de complemento, muy arraigado en Barcelona, San-
nes transmitidas por el general Mola, siempre me precedía una tiago Martín Busútil. Nos echábamos las manos a la cabeza y
advertencia hecha desde Pamplona a los militares con los que lo seguimos haciendo, por otros motivos diferentes, en nada re-
debía entrevistarme,. lacionados con la Falange, los días 17 y 18 de julio de 1936,
ante la insensatez de los unos y de los otros. Yo estaba encar-
gado, entre otras tareas, de ir creando células de oposición na-
cional-sindicalista dentro de la C.N.T. -las cuales prolifera-
LOS MANDOS AUSENTES ron durante la guerra- y de incorporar a la Falange a los
anarcosindicalistas encolerizados contra la República y dispues-
En algunas provincias se notaba más el impacto de la repre- tos a nacionalizarse. ¿Cuál sería nuestra fuerza de convicción
sión. Y la clandestinidad engendró recelos y separaciones entre si en nuestro propio Movimiento había rivalidades e insensate-
los falangistas: éste es el caso de Cataluña. «Cuando llegué a
Barcelona hacia fines de mayo de 1936, me encontré con el
ces de aquel calibre?, *.
Sobre la situación de la Falange catalana, ha escrito el jefe
lamentable espectáculo de ciertas disensiones personales, que provincial de Tariagona: «...Roberto (Bassas) fue detenido en
descaecían la unidad combativa. En ocasiones, y éste era el caso Madrid durante el mes de mayo y sobre nosotros cayó una fuer-
de los jonsistas separados en 1935, eran argüidas razones tác- te acción policíaca que nos desarticuló bastante. De Madrid
ticas e ideológicas. Pero parecían existir rivalidades personales mandaron entonces a Pepe Martín y a Maximiano García Ve-
peligrosas, y así se decía que el consejero nacional, Luis Gutié- nero» **.
rrez Santa Marina, no estaba de acuerdo con otro consejero En otros casos, había que registrar la ausencia de jefes pro-
nacional, Roberto Bassas Figa, designado jefe provincial por
vinciales. José Antonio carecía de noticias de esos mandos.
José Antonio. La oposición de Santa Marina se extendía a José
Preguntaba en el locutorio de la Modelo:
Ribas Seva, jefe local de Barcelona.
(( i Dónde está Luna? ¿Dónde está Rodríguez Acosta?
nBassas, en realidad, tenía jerarquía territorial, pero su de-
Francisco Rodríguez Acosta era jefe provincial de Jaén,
tención en la Modelo de Madrid, de la que salió pocos días
provincia que podía ser una de las claves revolucionarias de la
antes del Alzamiento, le había impedido, prácticamente, cui-
Falange. José Antonio carecía en absoluto de sus noticias.
darse de la preparación adecuada de los falangistas en todas las
provincias catalanas. El caso de José Luna Meléndez, capitán de Infantería que
,Me estremecí, porque el bando que seguía a Santa Marina en edad muy madura se incorporó a la Falange extremeña y era
y el que acataba a Bassas y a Ribas Seva, se comportaban como
fr&res ennemis. Vi muy pronto, e informé con objetividad ab- * Testimonio de Maximiano García Venero.
soluta a José Antonio, que lo más urgente era soldar a los dos ** José María Fontana: Los catalanes en la guerra de España. Sa-
bandoa e incorporar a los jonsistas. La reconciliación fue se- marán. Madrid. Segunda edición.: 1956. Pagina, 54.
84 MANUEL H EDILLA

jefe provincial de Cámres, aparecía extraño. El diario aExtre- jefatura, mas asistieron esperando a que se desarroilara la or-
madurar, independiente, publicó -viernes, 24 de abril de ganización *.
193:' un suelto en el que se leía: uEl capitán Luna deja de Meses después, se incorporó a la Falange Joaquín Miranda,
pertenecer a Falange Espaííola. El que hasta ahora fue jefe de hombre maduro, que había sido banderillero y dirigía la fá-
Falange Española, don José Luna, nos ruega la publicación de brica de cerámica propiedad de su madre política. Miranda es-
la siguiente nota: Para conocimiento de antiguos compañeros tuvo adscrito algún tiempo al partido republicano de don Mi-
de organización-y amigos, hago constar por esta nota mi apar- guel Maura, y actuaba con relieve en la Patronal sevillana. La
tamiento de la vida política, dejando por consiguiente de per- organización tuvo su primer local en la caiie más céntrica de
tenecer a todo partido u organización. José Luna». Sevilla. El triunvirato entonces designado por la fusión con las
Posteriormente, Luna apiirece detenido, en un tren que se JONS lo constituyeron el catedrático José María Cañadas, Mar-
dirigía a Santander, donde ocupaba el Gobierno civil un bri- tín Ruiz Arenado y Joaquín Mimda. A Dávila se le nombró
llante escritor y periodista, don Manuel Ciges Aparicio. El que jefe temtorial de Andalucía, para que su autoridad prevaleciera
oficialmente era ya ex jefe provincial de Cáceres, ingresó en sobre todos los triunviratos y mandos de la región.
la prisión santanderina el 1 de mayo de 1936. La prosa oficial Hubo en Sevilla y su provincia atentados contra los falan-
relata las incidencias de la detención y permanencia de Luna gistas, y represalias de éstos. Mas la organización no acababa
Meléndez en Santander. Fue ([entregadopor fuerzas de la guar- de pasar de la adolescencia, y habían fracasado los intentos de
dia de seguridad en concepto de detenido a disposición del señor constituir una C.O.N.S. numerosa y apta.
gobernador civil de Cáceres, con orden del gobernador civil de «A finales de agosto o primeros de septiembre de 1935, está-
Santander (Negociado Policía), quedando a disposición de la bamos José Antonio, García Venero y yo en la terraza del ca-
citada autoridad (gobernador civil de Cáceres) y con fecha 2 de sino La Pérgola de San Juan de Luz.
mayo pasó a disposición del Excmo. Sr. Director General de »-He recibido una carta, que voy a leeros, de la madre de
Seguridad; siendo puesto en libertad en virtud de orden del go- Sancho Dávile.
bernador civil de Santander de fecha 14 de mayo del citado »La señora pedía que por correr peligm la vida de su hijo,
año 1936, con la obligación de presentarse al gobernador civil le relevara José Antonio del mando territorial de Andalucía,
.
de Cáceres » ordenándole que se trasladase a Madrid. Encarecía el secreto,
pues realizaba tal gestión sin el conocimiento de Sancho, el cual
Luna Meléndez hizo su reaparición para asumir la jefa-
tura provincial con ínfulas territoriales, al sobrevenir el Alza. reiteraba su firme propósito de seguir en Sevilla.
miento. D--Comprendo-nos dijo José Antonict- el estado de áni-
Alguna ausencia de mandos se debió a causas extrañas a 12 mo de la madre. Pero si en estos momentos, cuando la Falange
represión policiaca. Así sucedería con la jefatura provincial dt se desarrolla, quito de Sevilla al jefe, habrá fluctuaciones o de-
Sevilla y territorial de Andalucía a cargo de Sancho Dávilr sánimo entre los camaradas.
Fernández de Celis. Éste tenía afinidades de parentesco COI n Añadió:
José Antonio, quien pensó en él para reunir a los sevillano * Asistieron Marcelino Pardo Maestre, Martin Ruiz Arenado, Luis
que habían mostrado deseos de pertenecer a la Falange Espa Mensaque Arana, Benjamín P é r a Blázquez, Rafael Carmona Roldán,
ñola. Dávila les convocó -13 de febrero de 1934- a unc Rodolfo Valenmela Granja, José María Cañadas, Alfonso Lozano, AI-
reunión en la Venta Eritaña. Algunos de los reunidos opinaba] ,fonso Cámara y otros cuyos nombres no podemos fijar exactamente,
que el autor de la convocatoria no era idóneo para asumir 1 por falta de documentación objetiva.
86 MANUEL HEDILLA TESTIMONIO 87

n-¿Qué os parece? *.
la jefatura en Córdoba Granada también tenía escasa den-
nMe parece recordar que García Venero y yo respondimos sidad falangista, lo mismo que Almena.
a la par: Dávila no intervino en la preparación concreta del Alza-
n-Tienes razón, sería u n mal ejemploa * miento en Sevilla. Las relaciones con la Unión Militar E p a -
En Amba, semanas después de esas manifestaciones apa- iiola fueron sostenidas por Joaquín Miranda, con el capitán
reció una corroboración expresiva del pensamiento de José An- Eduardo Alvarez Rementería. En la Junta de la U.M.E. figu-
tonio acerca de la permanencia de los mandos en el lugar de raba un militar retirado, de Caballería, don Luis Redondo,
peligro. Se refería principalmente a los atentados cometidos en más tarde general.
Sevilla -7 de noviemb- que causaron la muerte del obrero
pintor Eduardo Rivas y del empleado de ferrocarriles y estu- En Galicia ocurrieron, entre los mandos, peripecias a las
diante, Jerónimo Pérez de la Rosa: ((Día tras día, con sacrificio que nos referimos en la exacta coyuntura cronológica. Mas en
de todo d o s , holgura económica, puesto social, tranquilidad general, y por honor de la Falange, los mandos provisionales,
de un hogar reciente- Sancho Dávila viene dándose por en- e1 espíritu de combate, el arraigo de la disciplina ideológica,
tero a la Falange.., Así, toca a los jefes ejemplares, como San- permitieron superar la ausencia y la debilidad. También hubo
cho Dávila, aprender junto a la cabecera de los moribundos este ejemplos de ésta.
sentido grave, sacrificado y g o m , que va depurándose por En Salamanca fue nombrado jefe provincial, con fecha 1 de
dentro para hacernos dignos de la unión que nos aguarda)) **. diciembre de 1934, el empleado del Municipio y redactor del
Tras las elecciones de 1936, los falangistas sevillanos su- periódico populista LA Gaceta Regional, Francisco Bravo Mar-
pieron que el jefe territorial se trasladaba a Madrid,. acompa- tinez.
ñado de su esposa, y cerraba su domicilio familiar en la calle El 9 de febrero de 1935, el Jefe Nacional le designó vocal de
de la Aduana. Había sido reclamado o llamado por el Jefe Na- la Junta Política.
cional; no se tuvo noticia de que le fuera encomendado otro Un trágico suceso pudo poner en entredicho la capacidad re-
mando ni de que tuviese misión revolucionaria concreta. Tam- volucionaria y de carácter de Bravo. El 11 de abril de 1935,
bién había marchado de Sevilla Martín Ruiz Arenado, pero a irnos pistoleros dispararon, escondidos en la sombra nocturna,
éste, como es sabido, se le designó para el cargo de jefe provin- contra el falangista Juan Pérez Almeida, dos de sus hermanas
cial de Santander. y su novia, un el parque salmantino de la Alamedilla. Carmen,
Dávila entregó el mando a Joaquín Miranda. En la región, casi niña, y también falangista, murió de un balazo en la ca-
los mandos provinciales se comportaron diversamente. En Cá- beza, Juan recibió balazos que le atravesaron los pulmones y la
diz, Luis María Pardo Maestre fue excelente jefe local; Joa- pierna derecha. Crimen monstruoso; el 4 de mayo, tras' una
quín Berna1 y sus hijos se comportaron con valentía en Jerez; dolorosa y larga agonía, murió Pérez Almeida.
en Málaga hubo pocos y excelentes falangistas, como Lora, jefe Bravo, jefe provincial, se opuso terminantemente a las re-
de milicias. En Jaén, Francisco Rodrígua Acosta no comunica- presalias. Le visitó un estudiante vallisoletano, falangista, que
ba con el mando: después del 18 de julio, fijó el domicilio de estudiaba en Salamanca, para ofrecerse personalmente y, si era
necesario, para traer a camaradas de Valladolid. Bravo se negó
* Testimonio de Rafael Sánchez Mazas, de la Junta Política de
Falange Española de las JONS. * Testimonio de Marcelino Pardo Maestre.
** Arriba, n.O 19, 14 de noviembre de 1935.
88 MANUEL HEDILLA

*.
a autorizar esa intervención El jefe provincial de Zamora,
por su parte, brindó al de Salamanca el concurso, para ejercer
represalias, de los camaradas zamoranos. También escuchó una
negativa. La actitud de Francisco Bravo llegó a sustraer cual-
quier clase de solemnidad y protesta en el entierro de Juan Pé-
rez Almeida.
La conducta de la Falange salmantina -mientras Bravo
se encontraba detenido en las dependencias de la prisión pro-
vincial- fue perfecta, cabal, en la ocasión del Alzamiento. De
hecho, estaba emancipada de su jefe y procedió con serenidad
y arrojo.
LOS DfAS SIN TREGUA

El cotejo de la empresa acometida y realizada entre mar-
zo y julio de 1936 para fraguar el Alzamiento nacional con
las revoluciones políticas de la España contemporánea, revela
en aquélla vastedad y profundidad superiores. Prescindimos
del &miento, guerra y revolución de 1808: entonces se tra-
taba de un movimiento contra el invasor extranjero, del que se
obtuvo una consecuencia política revolucionaria. También eli-
minamos el hecho de la caída de la Monarquía en 1931,porque
tuvo carácter plebiscitario y pacífico, salvo la huelga y suble-
vación de Jaca en diciembre de 1930.
Los tres movimientos revolucionarios de la España contem-
poránea son los de 1854, 1868 y 1934. El de 1868 se desam-
11ó hasta 1874. La 1 República constituyó un episodio capital,
mas encadenado a la victoria de Alcolea. 1936 los aventajó a
todos en diligencia, extensión y calado, a pesar de la inferiori-
dad de los medios y del tiempo disponible. Fue movido por
dos organizaciones civiles, de las que se ha dicho, con insisten-
cia, que carecían de experiencia y de hombres capaces para
abordar una alta empresa nacional: el Requeté y la Falange.
Los más favorables dictámenes de políticos e historiadores so-
bre el Requeté le han dado un aire literario, romántico, también
* Testimonio de Eugenio Rámila Arnaix, ex jefe de la Primera Línea agreste, foral y teocrático. Su infinita persistencia en la oposi-
de Falange Española de las JONS en Burgos, Guipuzcoa y Avila, ex ción - d e mayor antigüedad que la de 10s anarquistas y mar-
combatiente, y de Ricardo Nieto Serrano.
TESTIMONIO 91
90 MANUEL HEDILLA

más plenitud, conocimiento de los hechos y energía, que en los
xistas-, en el mantenimiento de ideales que no han encama- anteriores períodos de su mando. Manuel Hedilla testimonia
do plenamente después de más de un siglo, ha sido estimada que su arraigada convicción es la. de que aún lo que no parecía
como incapacidad funcional política. esencial, era conocido, examinado y decidido por José Antonio.
A la Falange se la considera, histórica y conceptualmente, Quiso conocer, por la ausencia y pormenores anejos del jefe
como un Movimiento a veces lírico, otras mimético, puizá snob provincia1 de Cáceres, la situación exacta de la Falange extre-
incluso en la aportación de docenas de millares de muertos... meña y allí envió a Hedilla, a quien acompaiíó Alonso Gaya.
Por la presión de la circunstancia española, suelen ser salvados Las relaciones con Onésimo Redondo, a través de cartas y
del dictamen general sobre la incapacidad falangista, el jefe de mensajes verbales, pues el jefe provincial de Valladolid
nacional y tres o cuatro --o una docena- de militantes: todos también se hallaba preso, eran lentas y adolecían en ocasiones
ellos muertos, todos ellos prisioneros antes del 18 de julio. de oscuridad.
Mas, ¿quién abrió los caminos del Alzamiento y lo sostu- «Vete -rdenó a Hedilla- a Valladolid; visita a Onési-
vo? ¿Fueron, acaso, los partidos y los hombres que gobernaron mo de mi parte, y dile que esté preparado y actúe con rigor
de 1933 a 193 5 ? La energía revolucionaria partió de las cel- desde la cárcel. Valladolid es muy importante y ha de estar
das de la Cárcel Modelo de Madrid y del Cuartel General del a punto. Y que transmita, a esos ciento y pico de camaradas
Requeté en San Juan de Luz. Unos cuantos españoles pusieron que como él están encarcelados, mi saludo y mi aliento)).
en vilo a la nación para que los militares tuvieran las precisas En ese viaje a Valladolid ocurrió u n lance pintoresco. He-
condiciones que su intervención exigía. En los anales políticos, dilla tomó habitación en un hotel y, al inscribirse, utilizó el
como en los de la guerra, no es posible eliminar a los hombres nombre del doctor Jesús Mata, a quien pertenecía el automóvil
oscuros que hendieron, con sus trabajos y sus armas, la ciuda- que entonces conducía. El hotelero leyó la ficha y, pausada-
dela del Estado. Su protesta y su acción no tenían vínculo al- mente, manifestó al nuevo huésped:
guno con la retórica parlamentaria ni con las intrigas sin pe- «Usted es el doctor Mata lo mismo que yo soy el obispo
ligro. de Coria: pero sey falangista y sé a qué atenerme)).
Las primeras fases de la guerra, efectivamente comenzada Mata, en sus tiempos de estudiante, había residido en ese
en marzo, quedarán objetivamente como lección de técnica re-
volucionaria y política. Tendrían el mismo valor técnico aun-
hotel *.
A las elecciones complementarias de diputados a Cortes por
que la guerra hubiese acabado con un triunfo del Frente Po- la circunscripción de Cuenca -las de febrero habían dado el
pular. Pues la obra revolucionaria no descuidó, al contrario, triunfo a la candidatura derechista, pero fue anulado por la
la tarea urgente de creación que se plantearía apenas los mili- mayoría del Frente Popular- fue presentada la candidatura
tares iniciaran el Alzamiento en armas. Esta creación corres- de José Antonio. Era un último esfuerzo para obtener la inves-
pondía a reducidos equipos militantes, que lograron multipli- tidura parlamentaria que acaso le habría facilitado la salida
car, casi siempre en plazo de horas, su base numérica. de Ia Modelo. Miguel Primo de Rivera acudió personalmente
Durante cuatro meses, los días no consintieron tregua en a vigilar la elección: ésta daba votos suficientes para procla-
el quehacer. Ha circulado, quizá como recurso literario fácil, mar diputado a José Antonio. Los fraudes y las violencias des-
la imagen de u n José Antonio encarcelado y afligido por la figuraron el escrutinio.
separación que las rejas establecen entre él y sus camaradas.
Lo exacto es que en la prisión, hasta que Alicante se con-
* Testimonio del doctor Mata.
virtió en zona prohibida para los enlaces, fue Jefe Nacional con
TESTIMONIO
92 XANUEL H EbILLA

Manuel Hedilla conservaba relaciones en la provincia. Con
Alonso Goya estuvo en numerosos pueblos, colectando votos *. LA PRIMERA CONDENA DE HEDILLA:
En un segundo viaje, le salvó a Hedilla de la detención la es- TREINTA AROS DE RECLUSIÓN
pontánea ayuda de un significado adversario político. Los her-
manos de nuestro personaje declaran: «Antes de la guerra, al La Falange de Vizcaya era, ya antes de 1936, un segundo
saberse en Tarancón, donde vivíamos, que nuestro hermano hogar político de Hedilla. El primer jefe provincial fue Fe-
lipe Sanz Paracuellou, de origen jonsista, y Florencio Milicua
era jefe provincial de la Falange santanderina y consejero na-
cional, empezamos a ser molestados. mandaba la Primera Línea. «En la azotea del Hotel Carlton
»El alcalde de Tarancón, del Frente Popular, me llamó un presenté la milicia inicial a José Antonio. La organización era
día de mayo de 1936 -refiere el hermano político de Hedi- bilbaína casi por entero. Teníamos a militantes, escasos, en vi-
lla- a su domicilio particular, para advertirme que tenía llas y pueblos. Así, en Galdácano, donde había una JONS, a la
órdenes de encarcelar a Manuel. Salí inmediatamente para que perteneció un sacerdote. Bajo el gobierno de Euskadi fue
Madrid, y*allí supe que mi hermano estaba camino de Taran- torturado y muerto en el barco-prisión Cabo Quilates *.
cón. Volvi al pueblo y a poco se presentó u n chico a recoger Los testimonios señalan frecuente presencia del montañés
ropa de Manuel. Por fortuna, yo había prevenido a los amigos en Bilbao a partir de 1934. «Yo le conocí por entonces. Mi
de u n garaje de la entrada de Tarancón, que le advirtiesen del padre, Pablo Klinkert, tenia u n modesto hotel, llamado "Es-
peligro. Fui a verle, y él se volvió a Madrid, con Sáenz de los calza", en el número 5 de la calle de Jardines. Estaba yo
Terreros que le acompañaba aquel día» **. empleado en el Hotel Carlton. Hedilla siempre, casi siempre,
El episodio tiene interés biográfico porque representa uno ee hospedaba en nuestra casa. Siempre le vi sobrio, casi ascé-
de los primeros eslabones de una serie de hechos que en el tico, a pesar de su juventud. Nunca advertí que manejara di-
futuro acabaron de revelar el ascendiente personal de Hedilla nero; su ropa era decorosa, sin lujo, y sus gastos personales
sobre personas de las que le separaban profundas divergencias ínfimos.
políticas y sociales, El alcalde de Tarancón era u n frentepopu- »Después del 16 de febrero, teníamos que hospedarle clan-
lista acérrimo, y lo demostró en sus funciones y en la actividad destinamente. En nuestro hotel se reunía con los miembros
individual. Mas ahí está su decisión ante el caso de Hedilla ... más destacados de la Falange: Milicua, José María Valdés,
...
Félix González, Luis Acevedo, Ramón Prieto También reci-
bía a falangistas de Santander y de Laredo. Acababa de tener
otm hijo, Rafael, y para que lo conociese, se lo trajkon desde
la Montaña a Bilbao)) **.
Sobre la autoridad que ejercía en los falangistas de la Mon-
Simultáneamente lo hacían otros falangistas: Manuel Mateo, Fer- taña, Florencio Milicua refiere: «Hacia mayo o junio de 1936,
nando de Alzaga ... Los incidentes fueron violentos. Miguel Primo de atábamos en Las Arenas Hedilla 7 yo. Nos encontramos con
Rivera sufrió detención en Cuenca y s e le trasladó a Madrid, donde se el jefe provincial de Santander, Martín Ruiz Arenado y su co-
le hizo ingresar en la Cárcel Modelo. Manuel Mateo pudo librarse gra-
cias al concurso de un hotelero, quien advirtió a Fernando de Alzaga
de que se había identificado al Jefe de la Central Obrera Nacional sin- *** Testimonio de Florencio Milicua.
dicalista. Alzaga lo transmitió inmediatamente a Hedilla. Testimonio de Pablo E. Klinkert -Pablo el Alemdn- tnico falan-
** Testimonio de Josefa Hedilla Larrey y de su esposo José Capella Yista de nacionalidad extranjera con categoría de militante, ex comba-
Honduvilla. fiente, hoy nacionalizado español.
94 MANUEL HEDILLA TESTIMONIO 95

labrador Fernando Pombo, acompañados por dos mujeres que maechea, con el comandante Ichaso, el capitán Ramos, el te-
no eran sus esposas. Glacialmente, HediIla les preguntó: ...
niente Ausin Cumplía entonces las instrucciones recibidas
n-i Qué hacéis aquí ? del general Mola.
»Balbucearon sorprendidos: «Por lo que yo vi y oí, creo que era el falangista más indi-
»-Hemos venido para ver si podemos adquirir armas... cado y capaz para las misiones que le atribuyó el Jefe Nacional»,
>)-Pues ahora mismo -replicó Hedilla-, vais a marcha- afirma Milicua.
ros de Vizcaya. Vuestra conducta es inadmisible. Y si no me La intensa participación en el Alzamiento le acarreó' su pri-
obedecéis ordenaré que os arreste la Falange bilbaína y seréis mera condena a pena severísima. La Falange obedeció a las
sancionados severamente. órdenes de concentración a partir del 17 de julio. Sus escua-
>)RuizArenado y Pombo obedecieron en el acto,. dras sumaban 150 hombres; las fuerzas de combate aunadas
Milicua, Klinkert, Ramón Prieto y Félix González de- * de tradicionalistas y alfonsinos debieron de ser, en la villa
claran que conocían concretamente los poderes de que estaba bilbaína, alrededor de doscientos.
investido por el Jefe Nacional. «Los comprobamos, aunque no El fracaso del alzamiento militar indujo a Milicua a pro-
lo hicimos deliberadamente, pues teníamos seguridad y certeza poner que se fuera a Pagasarri, para seguir hasta Vitoria. José
absolutas, en sendas visitas que hicimos en Madrid a José An- María Valdés Larrañaga, con su autoridad de jefe provincial,
tonio, en la cárcel Modelo, y a Serrano, 86, para entrevistamos se negó a dar la orden.
con otros mandos. El mes de febrero de 1937 los falangistas y cómplices iban
»Estaba latente en la Falange bilbaína una escisióp o frac- a ser juzgados por el Tribunal popular, constituido por nacio-
cionamiento. Los militantes que seguían a Alberto Cobos coo- nalistas de la derecha y de la izquierda -c(Jel» y «Acción Na-
peraron en las elecciones de 1936 con Renovación Española. cionalista Vasca»-, comunistas, socialistas e Izquierda Repu-
Los monárquicos necesitaban gente resuelta. Tenian;por ejem- blicana. En el banquillo de los acusados estuvieron Milicua,
plo, a los tres hermanos Iruegas, de filiación albiñanista. Una Valdés, Arechederra, Suárez y un cenetista de Eibar, que había
vez clausurado policialmente nuestro domicilio, Renovación nos vendido armas a la Falange.
ofreció el suyo en la Gran Vía. La mayoría de nosotros rehusó El fiscal solicitó la pena de muerte para Manuel Hedilla
aceptarlo. Larrey, juzgado en rebeldía, y la de treinta años para los res-
»Hedilla dispuso que se instruyese un expediente a Alberto tantes acusados.
Cobos; el mismo Hedilla ordenó que cesara Cobos en el mando. La sentencia condenó a Hedilla a 30 años de reclusión y
Designó a José María Valdés Larrañaga jefe provincial, a Flo- a 1 4 años, 8 meses y 21 días a los demás procesados. Al cene-
rencio Milicua jefe local y a Rebolledo jefe de la Primera Lí- .tista le asesinaron...
nea. Dio cuenta a José Antonio y éste lo aprobb **.
Estos mandos fueron los que llegaron al 18 de julio. En
otros viajes, Hedilla tuvo relaciones más intensas w n los mili- NAVARRA Y SAN SEBASTIAN, CENTROS NERVIOSOS
tantes adscritos a la U.M.E. que con la 'Falange bilbaína. Solía
reunirse, en la oficina que en la calle Ascaso tenía Mario Or- La atención de José Antonio fue polarizándose en Navarra.
HedilIa acudió a ella con misiones estrictamente faiangistas al
* principio. Hacia el mes de abril, aquella atención subió de
Estos dos, secretario local y jefe local, respectivamente.
'* Testimonio de Florencio Milicua y Ramón Prieto. punto. Exista u n nuevo factor.
96 MANUEL HEDILLA TESTIMONlO 97

En la guarnición pamplonesa, un núcleo de capitanes tra- *.
monia sobre la fecha coacreta de la decisión de Mola «A fi-
bajaba por la U.M.E. Eran Gerardo Díez de la Lastra, M a h e l nes de marzo fui visitado, con gran misterio, por un caballero,
Barrera González de Apilar, Manuel Vicario Alonso y Carlos quien, después de exigirme palabra de honor, me pidió que con
Moscoso, que constituían una Junta secundada por otros ca- toda clase de precauciones me trasladase a Pamplona para
pitanes: Gonzalo Díez de la Lastra, Vizcaíno, Lorduy, Villas y conferenciar con el general Mola. Por las circunstancias, un
Vázquez, y por los tenientes Dapena, Tomé y Manrique. El de- tanto folletinescas, de la entrevista, eran lícitas las sospechas
legado fue Manuel Barrera *. de que se tratara de un loco, de u n chantagista o de un agente
provocador... Dudé, pero la práctica de mi.profesión, ya tan
En el trasiego de mandos militares ordenado por el go-
bierno de Azaña, al general Emilio Mola le correspondió man- larga, me inclinó a pensar que el visitante decía la verdad.
dar la 1 2 Brigada de Infantería y asumir el cargo de gobema- Salí para Navarra, M a Mola y me confió u n mensaje verbal.
dor militar de Pamplona. Los generales Goded y Franco fueron Era tan meticuloso aquel hombre que me hizo repetirlo hasta
destinados a Baleares y a Canarias. que lo recité de corrido. Lo dirigía a mi amigo Goded. Pre-
Interinamente, mandó la brigada y ocupó el Gobierno mi- guntaba, en síntesis, si el comandante general de Baleares es-
litar el coronel don José Solchaga, quien mandaba el regimien- taba dispuesto a participar en un &amiento que disolviese las
to de Infantería de América núm. 23. Tenía de ayudante al Cortes y derribara el Gobiemo.
comandante Femández Gordón. >)Marchéa Palma de Mallorca con las naturales precaucio-
La primera persona civil con la que tuvo contacto en Na- nes, encarecidas por advertencias del propio Mola, y Goded me
varra el general Mola, a fines de conspiración, era don Feliv contestó literalmente:
Maíz, quien llevó muchas veces en su coche al jefe militar, le d a r a eso que prepara Mola, me basta ser su asistente.
sirvió de enlace con provincias limítrofes y fue testigo casi »Tomé a Pamplona. Mola no disimulaba su contento-por
constante de los trabajos. En una obra publicada quince años la respuesta. Me pidió que siguiera prestándole mi modesto
después, el señor Maíz no señala la fecha exacta en que Mola concurso.
decidió servir a un alzamiento **. El que fue secretario del ge- »-Mi hombre de confianza en Madrid, el organizador que
neral -a partir del 19 de j u l i e aseveró en su libro que no allí trabaja en el Alzamiento, es el teniente coronel de Ingenie-
ha vuelto a editarse: «En el mes de abril de 1936)) ***. El pro- ros Alberto Álvarez Rementeria. Póngase usted en contacto
blema histórico es importante y sugestivo. con él.
Un abogado madrileño, íntimo amigo del general Goded, »Alvarez Rementeria había mandado las fuerzas de Inge-
y por esta amistad relacionado con el fracasado movimiento del nieros amarteladas en Campamento, de Carabanchel, pero el
10 de agosto de 1932, director general de Prisiones, por su Gobierno le sustituyó por el teniente coronel Carratalán.
condición de liberal demócrata -partido de Melquíades Al- Existe, pues, una certidumbre de que Mola empezó a cons-
varez- que alivió, de modo que pareció escandaloso a las iz- pirar -a proyectar la conspiración- recién llegado a Pam-
quierdas, las prisiones de Sanjurjo y Esteban Infantes, sus ami- plona, donde, además de Solchaga, tuvo a su lado al coronel
gos, hasta que llegara la cercana amnistía el año 1934, testi- Francisco García Escámez. Hay otra certidumbre, también de-
parada por don Hipólito Jiménez, y que Hedilla confirma: los
* José María Iribarren. Mola. Zaragoza, 1938. hombres que rodeaban a Mola pertenecían a la Unión Militar
** B. Félix Maíz: Alzamiento en España. De un diario de la conspi-
ración. Pamplona, 1952.
*** Iribarren, loc. cit. Testimonio de don Hipólito Jiménez y Jiménez Coronado.
TESTIMONIO 99
98 MANUEL HEDILLA

Ruiz Castillejo se encontró, el 2 3 de mano de 1933, siete
Española. La fecha del 29 de mayo -según Iribarren que sólo meses antw de que se fundara la Falange, con una responsa-
la conoció por referencias-, en que Mola asumió el mando del bilidad política a la que hizo frente con su espíritu resuelto.
Alzamiento en la Península, no tiene apoyatura documental y «Empecé por Tudela, mi residencia, y su distrito. Mis cama-
testifical sólida, hasta ahora. José Antonio careció de informes radas de entonces fueron buenos, excelentes. Querría citarlos
directos de Mola por espacio de bastantes semanas consecu- a todos. Julio Ruiz de Alda empezó a trabajar en Estella, su
tivas a la toma de posesión del mando militar en Pamplona. ciudad natal, con escaso éxito. Landa, un muchacho que cur-
También careció de ellos su hermano Fernando, quien, por SU saba Farmacia en Valladolid consiguió, por el contrario, ga-
condición de militar, tenía la tarea de enlazar directamente con nar afiliados para las JONS.
la U.M.E. »Este Landa, magnífico amigo, y yo hicimos, antes de que
Un plan del Jefe Nacional, decidido en mayo de 1936, para se acordara por los mandos respectivos, la unificación de la
el caso de que los militares se abstuvieran de alzarse en fecha Falange y de las JONS. Teníamos el ambicioso designio de en-
próxima, parece corroborar la falta de información. Hedilla cuadrar a toda la juventud navarra, sobre todo en la Ribera,
tuvo a su cargo la misión de prepararlo en Navarra y otras donde marxistas y marco-sindicalistas nos pegaban de firme,
provincias, con la base única de la Falange. ¿Cómo era? ¿Des- en la ofensiva por otra Patria, unida, grande y libre. Recuerdo
de cuándo vivía la organización falangista de Navarra? Cree- que Landa y yo fuimos a Martilla, donde se celebraba un acto
mos que esta biografía de Manuel Hedilla debe precisar hechos de propaganda de Acción Popular, en el que hablaría el futuro
y figuras de nuestra España. Hay cierta vabedad, curiosa im- ministro de la República, don Rafael Aiz~ún.Intentamos con-
precisión, sobre el falangismo navarro. vencerle de la necesidad de coordinar a las juventudes ante el
Hubo dos navarros, cada uno en plano distinto, pue se vin- enemigo, mas no pudimos lograrlo. Sin embargo, las JONS
cularon a José Antonio Primo de Rivera antes del acto de la de Estella y la Falange de Tudela quedaron unificadas aquel
Comedia: Jplio Ruiz de Alda y el médico Aniceto Ruiz Cas- día.
tillejo, quien vivía en Tudela. Éste creyó con la fe del carbo- uLuego sobrevino la fusión de la Falange y de las JONS.
nero en José Antonio, a través de la propaganda circulada por Los cincuenta primeros títulos o carnets de la organización
el nonato ((Movimiento Español Sindicalista)). Debió de ser el tuvieron las firmas de José Antonio, de Ruiz de Alda y la.mía.
primero, acaso, entre los primeros provincianos que escucha- Por entonces el ex comandante de Caballería, don José Moreno,
ron aquel llamamiento todavía impreciso. Ruiz Castillejo se quien se encontraba al frente del hotel pamplonés La Perla.
dirigió al coronel retirado Emilio Rodríguez Tarduchy, y éste, se había sumado a la organización.
en su respuesta, le daba de alta en la organización, ordenán- »El 1 8 de agosto estuvieron en Pamplona José Antonio y
dole que la difundiera por Navarra. El concepto que Tarduchy Ruiz de Alda. Según los términos del acuerdo fusionista con
tenía de la política militante puede parecer pueril o grotesco. las JONS, debía nombrarse un triunvirato provincial, que cons-
Ruiz Castillejo podía ser un grafómano, un maníaco, acaso un tituyeron el industrial panadero Escribano, el mecánico Zabal-
bromista. Lo cierto es que la Falange creyó, por necesidad de- za, y el empleado Casanova. A primeros de 1935, el mando de-
rivada de su falta de medios para investigar y medir, en la cidió nombrarme jefe provincial. Rehusé, por mi profesión y
decencia de quienes se dirigían a ella. Del mismo modo, los mi residencia en Tudela. ¿Quién concibe a un médico de la
falangistas abrieron un gran crédito de confianza a los man- R i e r a abandonando a sus pacientes para ir a una reunión en
dos de Madrid. El número de errores, comparando con el mé- Pamplona, o para acudir a unas disensiones en la .Montaña?
todo, fue pequeño.
100 MANUEL H EDILLA TESTIMONIO 101

Yo tenía mi plano de acción peculiar, y lo expuse a José An- Las Bárcenas. Sin conocer a nadie, por mi impulso individual
tonio con sencillez. El jefe provincial fue Jesús Machiñena, per- de falangista, llegué a reunir a unos cuarenta hombres que es-
fecto camarada, riguroso falangista, pamplonésn *. taban decididos a alistarse en la organización. En su mayor
parte eran trabajadores. Funcionábamos de manera un tanto
Mientras iba constituyéndose el núcleo ribereño de la Fa-
lange, y en toda la provincia aparecían otros militantes -José autónoma. Fui tomando contacto con otros falangistas nava-
Uranga, Jesús Imjo, Arizmendi, Esteban Etayo, Daniel Arrai- nos. Cáseda, donde yo residía, tuvo un papel acogedor para
za, Fermín Sanz Orrio, Angel María Pascual, el sacerdote falangistas que se veían forzados a emigrar de sus provincias.
Fermín Ymrdiaga Lorca, Apezteguía, Blas del Cerro, Ayesta- Di ocupación, m la empresa, a Manuel Choperena y a Juan
rán, y poco después, dos mujeres navarras, Josefina Arraiza, Urra, guipuzcoanos, a los que buscaba la Policía y el Frente
delegada de la sección femenina y Mirentxu Delgado-, apa- Popular.
reció en Las Bárdenas un falangista foráneo. Éste procedió con .Me sucedieron lances que eran curiosos e impresionantes.
autonomía, enfilando al norte social de la Falange. Era Lam- Hubo actos falangistas en los que hablaron José Antonio y Ruiz
berto de los Santos Jalón, ingeniero de Caminos destinado a de Alda, en San Adrián y Zaragoza. Los obreros de la empresa,
la Confederación Nacional Hidrográfica del Segura **.
«De pertenecían, mayoritariamente, a la C.N.T. Utilizaban un auto-
bús para trasladarse desde las obras a sus domicilios. Y ese ve-
ésta fui separado, por motivos políticos que encontraron au-
diencia y asentimiento en el entonces ministro de Obras Pú- hículo me fue facilitado para que los falangistas pudiéramos
blicas, el eamorano don José María Cid y Ruiz-Zorrilla. En ir a San Adnán y a Zaragoza.
Murcia constituí el primer núcleo de la Falange: rehusé la Je- »De la tensión moral que la Falange provocó entre los anar-
fatura provincial y propuse el mando político de José M. Miró co-sindicalistas puede dar idea la declaración que me hizo cierto
y el de Federico Servet para la Primera Línea. El mando acep- obrero:
tó mis propuestas. >)-Me afilié a Ias Juventudes Libertarias cuando contaba
»Mi posición doctrinal ante la democracia era sólida, mas quince años. Ahora tengo cuarenta. Vine a estas obras para
el espectáculo de las elecciones de 1933 incrementó mi profun- matarle a usted. Y usted me ha hecho capataz, sabiendo mi
do desdén hacia ella. La candidama de la Ceda, en la que fi- filiación, y es el ingeniero más justo que he conocido. Todo$
guraba don Andrés Salmón, ganó en la circunscripción de la le respetamos. Deje a la Falange y véngase a nuestro campo...,
provincia murciana, pero fue derrotada en la capital. Mas se Otro falangista navarro alude a los días de 1936. «Yo estaba
hizo una componenda entre las derechas y las izquierdas, y en excedente, en el escalofón de abogados del Estado, por no ha-
las actas oficiales del escrutinio apareció la «Ceda» victoriosa berme incorporado a las Palmas y a Lérida, sucesivos destinos
en la capital y derrotada en la provincia. Mi asco era de tal que el ministro del Frente Popular me designó. Mi tarea abo-
dimensión que ni siquiera quise escudriñar en los motivos del gacil abarcaba, lo que era lógico en un militante, la defensa
cambalache. de los camaradas perseguidos en Navarra y fuera de ella, y en
DEImes de enero de 1935 me destinaron a nGrandes redes a t e menester correspondía asiduamente con Antonio Rodrí-
eléctricas~,para intervenir en los trabajos de los canales en pez J'imeno.
»En general estábamos en buenas relaciones con el Requeté.
De tal modo, que al ser clausurado nuestro local de la calle
* Testimonio del doctor Aniceto Ruiz Castillejo; Mayor, 41, utilizamos el Círculo tradicionalista pamplonés, con
" Testimonio de Lamberto de los Santos Jal6n. de la Vieja Guardia
de Madrid. @ún breve interregno. Nuestra amistad era persistente: yo
102 MANUEL H EDILLA TESTIMONIO 103

mismo procedo de familia carlista, y dos de mis hermanos ca- levantinos, para lo cual estuve yo solo en C d o s a de Segura,
yeron en la guerra combatiendo en Tercios del Requeté)) *. Orihuela, Alcoy, etc.
José Antonio creía en la capacidad ofensiva de Navarra. »Vimos en Pamplona al jefe provincial Jesús Machiñena
Por ese motivo exhumó su plan de alzamiento, cuya iniciación, Lizárraga, el cual mostró cierta extrañeza por la orden que se
según hemos relatado, databa de la primavera de 1935. El Re- le transmitía »*.
queté,
- por su parte, tenía el mismo pensamiento. aConocí a Hedilla -señala otro- personalmente en la
«.para el ciso de uue lo más b d a n t e del eiército t e s t i - primavera de 1936, a su llegada a Pamplona investido con
monia José Luis Zamanillo- no se decidiera a alzarse, tenía- poderes dados por el jefe nacional. Yo había sido designado por
mos un plan de levantamiento. los camaradas paia ocupar la jefatura local de Pamplona y el
nEl general Sanjurjo, hijo de carlista, estaba a nuestro cargo de subjefe provincial y Hedilla dio su visto bueno o
lado resueltamente. Lo mismo sucedía con José Enrique Va- aauiescencia a dichos nombramientos.
rela. Bste, por ejemplo, hii la Ordenanza del Requeté inspi- »Se entrevistó con todos 10; mandos: Machiñena, Gregorio
rada en las de Carlos 111. Nos la dio a leer, a Manuel Fa1 Apezteguía, jefe entonces de la Primera Línea y su segundo
Conde y a mí, en una de las comidas que solíamos celebrar en Zabalza. Mostró Hedilla umandes dotes de mando. Creo uue
el restaurante madrileño Heildelberg, en la calle de Zorrilla. actuaba en doce provincias. Tuvimos con él muchas reuniones
nFal introdujo algunas modificaciones de tipo espiritual en Pamplona, y una vez en Irún. Nos daba ánimos con su pa-
y político. Quizá aquella: «Ante Dios, no serás nunca un des-
conocido)). Fal, ya empezada la guerra, escribió en Burgos el
.
labra v su "eeston **.
((Conocí personalmente a Hedilla -informa otro nava-
devocionario del Requeté. rro ***- en mi domicilio de Tudela en abril de 1936. Fue a
»Nuestro plan era el de levantarse simultáneamente en Navarra dando consignas para una posible movilización, y re-
Navarra, en la Sierra de Gata, y en otro lugar de la frontera cogiendo datos exactos. Como anécdota señalaré que u n tele-
hispanoportuguesa. Contábamos con otros generales, como Mus- grama mal redactado desde Pamplona hizo que me presentase
lera y ~ a s d &D. en la capital, con una centuria, el día 1 4 de abril, aniversario
Hay ahí una coincidencia importantísima con el plan de quinto de la República.
José Antonio. «Acompañé a Manuel Hedilla a Navarra, el mes »El 7 de julio de 1936, me trasladé a Madrid con el cama-
de mayo de 1936, p.ara transmitir instrucciones. En ese viaje rada Feliz López Gómez, para recabar de Fernando Primo
acabé de formar mi iuicio sobre Manuel Hedilla: hombre rigu- - de Rivera un enlace de José Antonio con plenos poderes para
rosísimo, capaz de cumplir exacta y totalmente su deber, con tratar con el general Mola sobre el levantamiento general.
opiniones firmísimas, gran reserva y notable mutismo. Y hom- »Estuvimos con Mariano García Gutiérrez, quien nos pro-
bre de acción incontestable. curó la entrevista con Fernando Primo de Rivera. El falangista
»El plan consistía en hacer una concentración en la Sierra que ya enlazaba con Mola era Manuel Hedilla. Cuarenta y ocho
de Gredos, simulando una peregrinación a la Virgen de la Peña horas más tarde, comprobé que Hedilla estaba en Pamplonan.
de Francia. Los falangistas navarros debían concentrarse en . Testimonia otro falangista****: «En Cáseda y en la prima-
Pamplona. Lo mismo debían de hacer en Valencia todos los
* Testimonio de Antonio Rodríguez Jimeno.
** Testimonio de Fermin Sanz Orrio.
Testimonio de Fermín Sanz Orrio, ex jefe local de Pamplona y *** Testimonio de Aniceto Ruiz Castillejo.
ex subjefe provincial de Navarra de Falange Española de las JONS. **** Testimonio de Lamberto de los Santos Jalón.
104 MANUEL n EDILLA TBSTIMONIO 105

vera de 1936, poco antes de que yo marchara de d i , conocí hombres arrojados, actuaban tres hermanos, Jesús, Augusto y
a Manuel Hedilla. Vino a verme y me mostró un documento Mario Iturrino. Eran tres héroes en plena juventud *.
cuya literalidad no recuerdo, pero que le garantizaba como en- Hedilla u W , con excelente resultado, a los falangistas
viado de la jefatura nacional. donostiarras, quienes le ayudaron a mantener el incógnito.
«Me preguntó: San Sebastián, como IRin, estaban muy fiscalizados por los
,-¿De cuántos hombres y de qué armas dispones? Y de Argos del Frente Popular. «A Manuel Hedilla le conocí -dice
los hombres que tienes, gcuántos son decididos y cuántos son un industrial donostiarra **- en la primavera de 1936. Se
cobardes? hospedó varias veces en mi hotel. Pero no usaba su verdadero
u L e informé puntualmente u. nombre. Por ciertos indicios, supuse que tenía entre manos
,Tuvo Manuel Hedilla, en' San Sebastián, la firme y eficaz alguna misión política. Era sobrio, cortés y de pocas palabras.
colaboración de aquella Falange, encarnada en el arquitecto nAl ser liberado San Sebastián v i en un periódico 1a.foto-
José Manuel Aizpúrua y Azqueta, consejero nacional y jefe grafía de Hedilla. Teníamos un empleado de confianza, al
nacional de prensa y propaganda. Hasta su asesinato, en agos- que mostré el periódico dkiéndole:
to de 1936. A José Antonio le gustaba el estilo falangista de »-¡Ya ves a quién hemos tenido en casa! u
los donostiarras, quienes, ejerciendo profesiones l i r a l e s en San Sebastián fue c&cera de una operación importante-
su mayoría, actuaron brillantemente en el sentido social. Fun- Estaba Hedilla en Pamplona al recibir un telegrama de Fer-
daron una de las primeras C.0.N-S. de España en una pro- nando Primo de Rivera: uDeja coche y sigue viaje a San Sebas-
vincia copada por la U.G.T., la C.N.T. y la Solidaridad de tiánn. Intentaba hacerse un alijo de armas, al que la Falange
Obreros Vascos. de ins~iraciónnacionalista. El Partido Comu- aportaba 82.000 ptas. «Por mis relaciones con Hedüla -testi-
nista tenía vigor y audacia. De Guipúzcoa salieron algunos de monia Fermín Sanz Orrio- supé que se estaba gestiwande
los líderes de más renombre. Las dos ciudades importantes de una importante compra de armas en el extranjero. Recuerdo
la provincia -Eibar e Inín- eran marxistas y de la extrema que se disponía de una cantidad de dinero que entonces era
izquierda republicana. importante.
La Falange estuvo asediada sin tregua: su primer caída uEl agente de compra sena un donostiarra de gran honra-
-9 de septiembre de 1934- fue el jefe local Manuel Carrión. dez y firme espíritu patriótico: don Vicente Merino, de la arme-
El atentado iba también dirigido contra José Manuel Aizpiinia, ría «Hijos de P. Merinoa.
de cuyo estudio, en la calle Prim, salía Carrión. Los pistoleros »Por la gran amistad que me unía a mi querido y elitra-
sólo hicieron blanco en el jefe local. ñable amigo Juan Olasagasti, vizconde de Torresecas, que mu-
Esta Falange creó una sociedad admirablemente decorada, rió como un bravo en el frente, establecí contacto con algunos
con el título vasco Gu -Nosotros- que fue el primer círculo jóvenes falangistas que venían de Madrid, de éstos el gran Ma-
intelectual, estético y a la par político, creado en España por nuel HediIla, admirado de propios y extraños.
nacional-sindicalistas. Lo inauguró con un discurso Rafael Sán- uLes facilité algunas armas, muy pocas. Con Torresecas
chez Mazas, @.en, como José Antonio, lo frecuentaba en sus primero y con el marqués de Almenara después, hice gestio-
estancias donostiarras. Del influjo de aquel cí~culoda idea el
* Los tres cayeron asesinados: el 29 de julio Jesús, Augusto el 28,
que pertenecieran a él, y asistieran a comer con José Antonio, y Mario el 30. Todos, lo mismo que las escuadras falangistas, se habían
artistas y escritores adversarios políticos del falangismo. batido con denuedo los días del Alzamiento.
En San Sebastián, sobresaliendo en una vanguardia de ** Testimonio de don José M: Arana, dueño del Hotel Arana.
106 MANUEL HEDILLA TESTIMONIO 107

nes con fabricantes de armas de Eibar y Elgoibar para tratar conseguimos despistarla: oficialmente, el coronel Alonao Vega
de convencerles - a l estilo falangista, aunque yo no militaba residía en AstuRas.
en la Falange ni en ninguna otra orgaización- y obtener, como »Conocí a Hedilla por aquellos días. Vino directamente a
fuere, grandes partidas de armas que sabíamos tenían almace- mí -yo era falangista- para que transmitiese al coronel su
nadas en sitio seguro. Pero el resultado fue totalmente negati- deseo de verle. El señor Alonso Vega le recibió en el acto, y
vo, pese a las tentadoras proposiciones que les hicimos. estuvieron reunidos largo tiempo».
uEntonces se trató de que fuera yo a buscarlas a Bélgica, Manuel Hedilla refiere algún pormenor de las siguientes
donde tenía relaciones comerciales. Ya tenía yo amistad con el entrevistas que sostuvieron, pues aquél fue v& veces a Vi-
coronel Antonio Sagardía; el capitán Juan Miquel, de Ingenie- toria.
y el teniente de Artillería Miguel Lehoz. Todos ellos se re- «Alonso Vega sentía p~ocupaciónpor la asistencia de los
lacionaban intensamente con Manuel Hedilla. Éste tuvo gran- falangistas en el día, ya cercano, del Alzamiento. Se habría
dísima amistad con el teniente Lehoz, hombre apasionado' y sentido satisfecho de contar con unas docenas de hombres dis-
heroico. Siempre estaba decidido a todo. SUDOm 1 A
e en Tolosa puestos. Dudaba de que fuera posible obtenerlos.
iba a celebrarse un acto político en el que hablaría Largo Ca- uLe dije:
ballero. Fue a Tolosa para reconocer previamente el lugar. Iba »-Tendrá usted cien hombres.
a utilizar un rifle conieleobjetivo: eggió el lugar desde-el cual »Salieron a la calle 104 falangistas que se portaron a sa-
dispararía y preparó la retirada. Hizo ejercicios de tiro. A últi- tisfacción del jefe militar».
ma hora, Largo Caballero suspendió su viaje a Guipiizcoa: La Falange de Logroño tenía buenas escuadras, valientes,
nHedilla estuvo varias veces'en el interior de los cuarteles cuya mayor parte correspondía a la provincia. El jefe provin-
de Loyola, transmitiendo consignas y órdenes, y recibiendo in- cial, Julio Pernas, había solicitado el concurso de un artillero
formes)) *. retirado por la ley Azaña, don Rafael Herreros de Tejada y Az-
cona. monárquico, acémmo enemigo de la República, acepté
la tarea de adiestrar militarmente a las milicias falangistas.
ALAVA, LOGROÑO, BURGOS... Pemas me confirió el mando de la Primera Línea. Mi tarea
pude realizarla en el campo del Tiro Nacional.
Con la doble misión que ya tenía en junio de 1936, He- »Manuel Hedilla me fue presentado por el jefe provincial:
dilla estuvo en Vitoria, en cuya cárcel habían ingresado, tras- no recuerdo exactamente la fecha. Después de unos previos
ladados desde la Modelo madrileña, Agustín Aznar y Sancho trabajos de información, y en virtud de sus poderes, decidió
Dávila. Les visitó y dispuso que les fuera llevada la comida del que yo reemplazara en la Jefatura Provincial a Julio .Pemas.
Hotel Frontón. Acepté. Hedilla quería que las escuadras estuvieran a punto
«En mi hotel A e c l a r a el propietario del Hotel Fron- para intervenir en el Alzamiento y consideraba que la dirección
tón **- estuvo escondido hasta el Alzamiento el coronel don política y la militar debían estar unidas. Noté que los militan-
Camilo Alonso Vega, quien debía dirigirlo en Álava, por orden tes me acogían con alguna frialdad. Me puse a explicarles, obje-
del general Mola. La policía husmeaba, estaba alerta, pero tivamente, lo que la patria esperaba de ellos y quedaron persua-
didos. Puse en la tarea todo lo que podía dar de mí; por lo
* Testimonio de Vicente Merino. demás, me gustaba el ideario falangista.
** Testimonio de Efisio Alti, ex combatiente de la Vieja Guardia
alavesa. »Habría en la provincia seiscientos falangistas; ciento cin-
108 MANUEL HBILLA TESTIMONIO 109

cuenta en la capital. En la Rioja baja predominaban los tradi- plazo de horas, salieron 4.000 falangistas armados, equipados,
cionalistas. con intendencia.. .a
~Existianorganizaciones audaces y poderosas, como la Fa- «A fines de mayo -declara otro falangista burgalés *-
lange de Tncio, que se imponía en el pueblo y la comarca. habían clausurado el centro de la Falange en Burgos y mi
nNo tuve más contactos con el mando de la Falange que casa se convirtió en lugar ,de reuniones, lo que era lógico por
las instrucciones recibidas de Manuel Hedilla. En virtud de és- mi cargo de secretario provincial.
tas, me relacioné con los enlaces que iban y venían de Portugal, »En casa recibí la visita de Manuel Htdilla. No le anun-
de Burgos y de otras provincias. Conseguí que bastantes milita- ciaron con su nombre. Mas al verle, exclamé:
res se incorporaran a la Falange, aunque su afiliación fue se- »-Tú eres Hedilla.
creta. »Hizo un gesto que después he tenido ocasión infinitas
aHedilla me transmitió la orden de pue las armas de que veces de comprobar que es habitual en él. Es una expresión
disponían los falangistas fueran recogidas y depositadas en lu- quizá indefinible en la que se mezclan la fría interrogación,
gar seguro, a fin de evitar registros, incautaciones y detencio- la agudeza perceptiva, la cautela ...
nes. Así lo cumpli o *. »-Y tú -me d i j w , ¿de qué me conoces?
La Falange burgalesa, de esencial papel en el Alzamiento, ))Le expliqué que le había visto, el año anterior, en un acto
recibió la visita de Hedilla a fines de mayo. Aún no había en- celebrado en Briviesca y además en ((Arriban habían aparecido
laces entre Burgos y Pamplona. Éstos fueron establecidos por fotografías suyas junto a José Antonio.
la gestión de nuestro personaje. Los burgaleses sentían prisa, ))Supe que estaba realizando gestiones y visitas de las que
**
infinita prisa... Su jefe provincial declara : «Mi enlace con no me dio cuenta. Salimos algunas veces por las calles de Bur-
el general Mola era el comandante Portu, con el cual solía g o ~ .Una tarde, pasando por el Espoldn: vio a un falangista
entrevistarme en una' carretera: uno de nosotros fingía estar montañés. Me preguntó:
reparando el coche propio. »-Qué hace ése aquí?
por la manera con que se llevaban los preparativos le »-Ha venido -repuse--, porque está perseguido. Tam-
dije una vez a Portu que si los mandos militares no decidían bién su hermano se encuentra aquí.
de una vez el Alzamiento acaso no llegaran a contar con el »-Pues diles, a los dos, que si quieren ser falangistas
apoyo de la Falange. Portu me refirió la contestación de Mola. tienen que cumplir su deber, y reintegrarse a su puesto.
n-¿Qué es lo que se cree el jefe provincial de Burgos? »Cumplí el encargo y los hermanos volvieron a la Montaña
Lo primero para tener derecho a apremiar es disponer de sin hacer objeciones » .
hombres. i Cuántos puede aportar?
nYo respondí que pondría en pie de guerra a cuatro mil
hombres, en un plazo de veinticuatro horas, y que previamen-
te tenía vanos centenares de falangistas dispuestos a todo.
~Cumpiími palabra: de Burgos, tras el 18 de julio, y en

* Testimonio del coronel de Artillería Rafael Herreros de Tejada
y Azcona, ex combatiente y de la Vieja Guardia riojana. * Testimonio de Antonio Villaverde, es secretario de Falange Espa-
** Testimonio de José Andino. ñola de las JONS en Burgos.
ASPEREZAS .Y LANCES DE LA CONSPIRACION

En el mes de junio conoció el señor Maíz, colaborador
del general Mola, la intervención de Hedilla a las órdenes del
mando militar del alzamiento *.
uLos falangistas, cerrado su
Círculo de la calle Mayor, han organizado sus reuniones y en-
trevistas en casas particulares.
nHedilla y Aznar tienen anunciada su visita para días
próximos. &os jefes de Pamplona mantienen continuamente
contacto con los dirigentes de los Requetés hasta en el mismo
Círculo de éstos».
aMi función -testimonia Hedilla- en Pamplona y en
numerosas proirincias, a las órdenes de Mola, y con poderes de
nuestro jefe nacional, duró alrededor de mes y medio. La pri-
mera vez que vi al general y hablé con él fue en un cuartel
pamplonés donde se hallaban detenidos algunos militares que
el 17 de mayo, en Alcalá de Henares, se portaron con suje-
ción al honor castrense. Estaba yo con uno de los hermanos
Lastra, con el capitán Vicario y con José Moreno. El general
me saludó como si me conociera desde largos años.
con Mola -prosigue Hedilla- actuaba, y enérgicamen-
* Don Félix Maíz, loc. cit., pág. 214. Indudablemente se refiere el
seiior Maíz a Agustín Aznar Gerner, quien a primeros de junio fue tras-
ladado de la Modelo de Madrid a la prisión de Vitoria, según hemos
anotado.
112 MANUEL HEDILLA TESTIMONIO 113

te, el coronel García Escámez. Las órdenes que yo recibía exi- »-Este hombre -y me señalaba- estuvo a punto de
gían que se cumpliesen inmediatamente. Tuve que ir a Soria y donseguir que yo me pegara un tiron *.
a Avila, acudí dos veces a Zaragoza, en donde los enlaces con Ésa fue una de las asperezas de la conspiración. Mola es-
que yo comunicaba eran el coronel José Monasterio y el tenien- taba pendiente de la decisión del Requeté. En una ocasión uti-
te coronel Gustavo Urrutia; en San Sebastián el teniente coro- lizó a Manuel Hedilla para enlazar con Zamanillo, sabiendo
nel Vellespín y el teniente Miguel Lehoz; en Burgos, el coman- la amistad y el vínculo de paisanaje que les unía. Hedilla se
dante Portu. Durante mis estancias en Pamplona, dormí en el d i r i i ó a Elizondo con un mensaje del general. Aparentemente
hotel «La Perlan, con nombre faison. iba de excursión: le acompañaban dos muchachas falangistas.
La noticia del traslado de José Antonio -6 de junio- sor- Eran la jefe y la secretaria provincial de la Sección Femenina
prendió a Hedilla en el curso de uno de sus viajes por las pro- de Navarra. Zamanillo estaba ausente y su esposa recibió el
vincias. Ya no volvió a ver al Jefe Nacional. Aquellos eran días mensaje: «Mi mujer -testimonia Zamanillo- me informó
críticos para el Alzamiento. José Luis Zamanillo refiere: «Yo de la visita de Hedilla, de quien ya sabía, por noticias concre-
había estado Con Mola a primeros de junio. Antes se habían tas y directas, que desempeñaba misiones cerca del general
entrevistado él y don Manuel Fa1 Conde, en temtorio español. Mola y de otros jefes militareso.
Fa1 viajó en el fondo de un coche que conducían muchachas Recayó en Hedilla otra misión, más delicada y significa-
donostiarras. Se vieron en el monasterio de Irache, al pie del tiva. El general don Gonzalo Queipo de Llano quiso participar
Montejuna. La conferencia no produjo en Fa1 una sensación en el Alzamiento. Se ofreció con su característica vehemencia,
agradable. e impulsado por ésta, antes de que le dieran tarea y puesto
»En mi entrevista con Mola -la primera- tuve que discu- concretos se dedicó a hacer propaganda por su cuenta, lo cual
tir. Era condición nuestra que se hiciese el Alzamiento con la no dejaba de suscitar riesgos. Por otra parte, los oficiales jó-
bandera bicolor. Mola se oponía por razones de disciplina mi- venes y algunos jefes que conocían, sobradamente, la actitud
litar, aunque en el fondo Ia cuestión le tenía sin cuidado. de Queipo en los años anteriores, no parecían dispuestos a ea-
PYOle dije: cucharle y menos a creerle. El general había conspirado con-
»-Mire usted, general; a nosotros nos siguen los carlistas tra la Dictadura; se sublevó, sin ninguna forhina, en Madrid,
porque sostenemos tres o cuatro principios esenciales. De lo el mes de diciembre de 1930; más tarde fue jefe de la Casa
contrario, nos dejarían solos. ...
Militar del presidente de la República Su inesperada decisión
~Molase enfadó con dureza y llegó a exclamar: de alzarse contra el mismo régimen que él había servido, podía
...
»-La culpa la tengo yo por comprometerme Ahora me promover sospechas.
...
voy a quedar solo... iClaro que los políticos ! Sin embargo, Queipo, sobre el papel, era valioso para un
' nLe atajé: Alzamiento por sus mismos antecedentes antimonárquicos. Dos
))-No, general. Si usted quiere, ahora mismo, incluso de- acusaciones serían dirigidas contra quienes se levantaran: la
lante de notario, hago promesa solemne de no aceptar ni si-
* Añade Zamanillo en su testimonio : *En el pr6logo que el Genera-
quiera un escaño de concejal de pueblo. No, no es lo que usted lisirno escribió para las Obras Completas, de Victor Pradera, la refe-
.
piensa.. rencia a nuestras demandas resulta imprecisa. Al ser publicado dirigi
nAl cabo de los meses, estando Mola en Valladolid, fuimos una carta al jefe de la Casa Civil de S. E., Julio M- Aguilar, paia
que informara al Generalisimo de que los carlistas no pedíamos esto,
a visitarle Lamamie de Clairac, José María Valiente y yo. Al lo otro y lo de más al& únicamente queríamos ser fieles a nuestra
final de la entrevista, Mola dijo: historia de un siglo, ya cumplido en 1936~.
114 MANUEL HEDILLA TBSTIM ONIO 115

de fascismo y la de monarquismo. Los militares que tuvieran Abundaron las asperezas y los lances que inducían al +-
antecedentes republicanos y las organizaciones que no postula- mismo. El comandante Lázaro -luego general-, ayudante
ban un sistema político monárquico, podían contribuir a que de Goded, y don Hipólito Jiménez, recomeron Cataluña y Le-
el impacto de aquellas acusaciones resultara más leve. *.
vante ((Supimos,Lázaro y yo, que en Valencia el M e n t o
Hedilla recibió el encargo de visitar las guarniciones por tendría en contra a la Infantería. Los Ingenieros y la Plana
las que pasaba Queipo, en su viaje por el norte de Espaiia; mayor eran incondicionalmente favorables; en la Caballería,
tenía que informar a los enlaces militares de que el general también se mostraban adictos los oficiales, de comandante para
estaba ya de acuerdo con Mola, y acataba, enteramente, la abajo. Nos faltaba por conocer la actitud de la Guardia Civil.
jefatura de éste. El jefe de ésta en Levante se hallaba en Salamanca, al cuida-
En estos días de junio se produjeron maniobras que podían do de un hijo enfermo. Fuimos al otro extremo de España y
crear confusión. El gobierno no ignoraba que se iba creando k, en el Gran Hotel salmantino, requirió al general de
una red que pretendía asfixiarle. Tenía indicios, relaciones, sos- la Guardia Civil. Éste repuso textualmente:
pechas: faltaban pruebas categóricas. Lo que sabía el gobierno »-Si el general Goded va a Valencia, la Guardia Civil
tampoco era desconocido para otras gentes que acaso aspiraban le cubrirá la carrera desde el aeródromo de Manises a Capita-
a colocarse al lado de quienes se alzaran sin previo riesgo ni nía. Pero si hay una parte del ejército que se manifiesta contra
trabajo. Un falaqista puntualiza una de esas maniobras *: «El Goded, la Guardia Civil se abstendrá^.
día 29 de junio, festividad de San Pedro, estaba yo en el locu- »Era, en suma, un fin & non recevoir. Marchamos de Sa-
torio de la cárcel de Alicante, dialogando con José Antonio. lamanca indignados contra la cuquería de aquel hombre.
Vino a verle, desde Madrid, el periodista don Víctor de la »Acudimos a Barcelona, y celebramos una reunión con los
Serna, quien dirigió el diario ~Informaciones~ a raíz del triun- mandos de la U.M.E. La guarnición estaba comprometida en
fo del Frente Popular. Traía las pruebas de un artículo tacha- el Alzamiento. Lázaro marchó a Palma de Mallorca, para infor-
do por la censura, para que las viese el Jefe Nacional. mar a Goded. Al entonces comandante le parecía preferible
don Víctor de la Sema tenía relaciones con un ex mini& que Goded fuese a Cataluña, dado pue toda la guarnición estaba
tro republicano - q u e los falangistas podíamos denominar de dispuesta a alzarse.
tendencia «fascistoide»- del que se hizo extensa propaganda
en Informaciones. Dicho periódico acogía notas y artículos de
falangistas. Kon la ayuda de vanas complicidades, José Antonio sería sacado de
la prisión y trasladado a Orán.
»Pretendía Victor de la Serna que José Antonio recibiese, *Ese proyecto abortó. Parece que no satisfizo a personas de la familia
en Alicante, a Rafael Salazar Alonso. Fui testigo de la res- del Jefe Nacional, o acaso no hubo tiempo para realizarlo o fallaron
puesta: complicidades o recursos,.
* Testimonio de Hipólito Jiménez y Jiménez Coronado. Don Hipó-
»-Antes de que nos veamos habrá que aclarar muchas co- lito Jiménez, era amigo personal de José Antonio, con quien tuvo inten-
sasu **. so trato. El jefe Nacional habla sido procesado por desacato, antes de
ser trasladado a Alicante. Quiso que le defendiera el decano del Colegio
de Abogados, don Melquiades Alvaa.Este aceptó en el acto y w n Ji-
ménez visitó al director general de Seguridad, Alonso Mallol. para
Testimonio de Roberto Reyes Morales. reclamar que José Antonio fuese devuelto a Madrid a disposición del
** *Ese día - a ñ a d e Reyes Morales- estaba en Alicante el diputado Tribunal de Urgencia.
populista don César Contreras, quien expuso a José Antonio un plan El día 17 de iulio. don Hipólito Jiménez defendió ante el Tribunal
de evasión que podía tener viabilidad. Se disponía de bastantes medios- de Urgencia a los falangistashermanos Vechef.
TESTIMONIO 117

DE^ Madrid tr&ajábamos de fiime. El teniente coronel prescindió de ellos. Y siempie conservó el mando supremo de
Alberto hvarez Rementería, por espacio de mes y medio, con- la milicia.
virtió en centro de enlace y puesto de mando mi bufete. Yo, aLuis Aguilar fue primero jefe de la Primera Línea de
como abogado, podía recibir elevado número de visitas. Quie- Madrid, más tarde lugarteniente nacional. Entre febrero y mar-
nes venían a entrevistarse con Alvarez Rementería pasaban al eo de 1936, Agustin Amar asumió el mando de la milicia y
cuarto donde éste se hallaba. Había ya una organización: a ella el de la Primera Línea madrileña recayó en Gerardo González
pertenecían los generales Fanjul, Gaicía de la Herráp y Ville- Sampedro, estudiante. Tras las detenciones de Aguilar y de
gas; el coronel-Valentín Galana Morante asumía funciones ad- Sampedro, luego la de Aznar, tomaron el mando el capitán
..
mmstrativas... Juan Ponce de León y José García Noblejas, quiénes daban
d i e n d o las instrucciones de Mola y de kvarez Remen- órdenes como jefes de la milicia de Madridn *.
tería, intensifiqué mi relación con Falange Española. Así cono- Un miembro de la Primera Línea especifica más la historia
cí a Fernando Primo de Rivera, a primeros de julio. Los ca- de ésta **. ((José Antonio era el jefe de la Primera Línea. Tras
pitanes del Cuartel de la Montaña reclamaban que Fernando la separación de determinadas personas, entre éstas algunos
les hablase con anterioridad al Alzamiento: tenía infinito pres- militares que en los primeros tiempos habían pertenecido a
tigio. Falange, el jefe decidió, por razones de necesidad y disciplina,
»Mis contactos fueron estrechísimos, también, con Manuel disolver la Primera Lííea madrileña. Yo era por entonces se-
Sarrion -básico pasante de José Antoni-, el cual era asistido cretario general de la milicia y subjefe de centuria.
por AnMrés de la Cuerda». ordenó José Antonio, para sanear la disciplina y mejorar
la calidad, que los militantes madrileños constituyesen nuevas
escuadras. La primera de éstas la mandaba un torerb navarro,
Saturio Torón, el cual murió combatiendo contra las tropas
LA PRIMERA LfNEA DE LA FALANGE nacionales. Ordenó el jefe que se le presentara la escuadra, a la
que Torón quería llamar, o llamaba ya, por su cuenta, "Escua-
Las milicias de la Falange experimentaron, reciamente, las dra de la Muerte".
consecuencias de la persecución y la represión. Llevaban tres »Estaba yo presente. De lo que advertiría José Antonio en
años batiéndose y sus miembros habían sido identificados por aquella escuadra puede dar idea su orden categórica:
la policía y los adversarios. En numerosas provincias hubo que »-No sé si interpretar esta escuadra como acto de discipli-
constituirlas trabajando en la difícil clandestinidad. El instin- na o de rebeldía. Prefiero lo último. Mi primera orden: queda
to, tan español, de las juntas provinciales y locales permitió disuelta esta escuadra. Y que cada uno de sus miembros ~ n s -
superar muchos obstáculos. Manuel Hedilla llevó órdenes pre- tituya sendas escuadras».
cisas, que encontraron buenos ejecutores. El que sería jefe nacional de la Primera Línea informa ***:
La lugartenencia nacional de la Primera Línea había pa- aCuando cesó el teniente coronel Rada, la definitiva cuanto ora
sado por varias manos, en los primeros tiempos. «Ricardo Rada,
Juan Antonio Ansaldo, el Barón de Termolles, el comandante * Testimonio de Raimundo Fernández Cuesta.
Navarro, Arredondo, Fuertes Bustillo y alguno más, dirigieron ** Testimonio de Gumersindo Garcia Fernández, ex subjefe nacic~
la Primera Línea, desde el principio hasta finales de 1934 o nal de la Primera Línea de Falange Española de las JONS.
"* Testimonio de Agustin b a r Gemer, jefe nacional de Milicias de
primeros de 1935. No lo recuerdo exactamente. José Antonio Falange Española de las JONS.
118 MANUEL HEDILLA

sus escuadras se mostraban coherentes y combativas. Existía la
gánica contitución de la Primera Línea fue acometida: primeros disciplina militante, mas ante todo, sirvieron a una línea polí-
de 1935. Se empezh por las escuadras y se concluyó en las cen-
tica concreta, a un corpus ideológico, sólido y diáfano.
turias. Yo he sido, por ejemplo, jefe de falange, jefe de escua-
Todo ello fue ratificado minuciosamente en las circulares
dra, jefe de centuria y jefe de bandera. Sólo me ha faltado ser, que José Antonio dirigió -24 y 29 de junio de 1936- a las
directamente, jefe de tercio.
»Ya terminada mi carrera de médico, tuve que ir como
*.
jefaturas territoriales y provinciales Preveía y prevenía todos
los arduos problemas, de varia índole, y sobremanera la política,
facultativo de la asistencia domiciliaria a Hita, en la provincia que suscitaría el alzamiento por sí mismo. La cláusula número
de Guadalaraja. A mi regreso a Madrid -fines de febrero de cinco de la circular del 29 de junio decía textualmente: «El
1936- José Antonio me encomendó el mando de la Primera jefe militar deberá prometer al de la Falange, en el territorio
Línea, y designé, para la de Madrid, a Gerardo González Sam- o provincia, que no serán entregados a persona alguna los man-
pedm. A la vez, me confirió categoría de miembro de la Junta dos civiles del territorio o provincia hasta tres días por lo
de Política *. menos después de triunfante el Movimiento, y que durante ese
))Abrimos un local, con apariencias de oficina, en la Gran plaza retendrán el mando civil las autoridades militares)).
Vía, en el troza de Eduardo Dato y en el edificio Capitol. Utili- En las cláusulas segunda y tercera ordenaba el Jefe Nacio-
zamos el nombre y la profesión de un camarada para el rótulo: nal: «La Falange intervendrá en el movimiento formando sus
"Luis Hernández. Pinturas". unidades propias, con sus mandos naturales y sus distintivos
»La Primera Línea funcionó activamente en todas las accio-
nes ordenadas por José Antonio. Sirvieron para demostrar que
( camisas, emblemas y banderas ) .
»Si el jefe territorial o provincial y el del movimiento mili-
la Falange seguía existiendo, acrecia sus fuerzas y redoblaba tar lo estimaran, de acuerdo, indispensable, parte de la fuerza
su ímpetu. En la prensa de esos días está la crónica de nuestras de la Falange, que no podrá pasar nunca de la tercera parte
acciones: desde el fabuloso despliegue que hicimos en la calle de los militantes de Primera Línea, podrá ser puesta a disposi-
de Alcalá hasta las represalias y vindictas. ción de los jefes militares para engrosar las unidades a sus
»Fuimos detenidos, en el domicilio de la Gran Vía. Tras- órdenes. Las otras dos terceras partes se atendrán escrupulosa-
pasé el mando a Juan Ponce de León. Quedó sin realizar, por mente a lo establecido en la instrucción anterior».
la detención, un acto de vindicta contra el jefe del gobierno. El general Mola, en el curso de sus negociaciones con el
»La persecución contra la Falange y la prisión de muchos Jefe Nacional -exactamente las desarrolladas en la primera
de sus mandos originó, no sólo en la capital, sino en toda Es- quincena de junio, data en la que Manuel Hedilla asumía exclu-
paña, una indispensable y revolucionaria transmisión de la sivamente las tareas de enlace- dio su conformidad a esas
autoridad ejecutiva a quiénes eran capaces y se hallaban en condiciones que José Antonio reflejó en las circulares.
libertad D. Los militares adheridos al Alzamiento se comprometieron
Si la Falange careció, en los meses más críticos, de una a facilitar el armamento largo de la fuerza falangista. El mes
lugartenencia estable de la Milicia, de propios y estratégicos de julio, por haberse anticipado los permisos de verano a la
depósitos de armas, de un parque automóvil, y también de ins- tropa -medida del gobierno para debilitar el golpe de fuerza-
tructores que hubiesen estudiado las técnicas del golpe de estado,
* Manuel Valdés Larrañaga manifiesta que desconoció la adjudi-
cación de categoría como miembro de la Junta Política a Agustin Amar * José Antonio: Obras Completas. Págs. 1109 a 1114.
Gerner.
120 MAIYUEL H EDILLA TESTIMONIO 121

los parques y los cuarteles tenían abundantes disponibilidades *.
Lo desmiente uno de los detenidos «Entre los papeles
de armamento. hubiera podido la policía e.ncontra la consigna Covadonga, si
nosotros, previamente, no hubiéramos recortado el trozo en que
figuraba. La palabra es fácil de retener. Así que no hubo tal
EL APLAZAMIENTO CASUAL descubrimiento policiaco D.
Pero el mando militar imaginó o creyó que efectivamente
Don B. Félix Maíz depara, con relación a los primeros días ya era conocida por el Gobierno la consigna y dispuso un apla-
*.
de julio, un dato sobre la movilidad de Hedilla «Manuel He- zamiento.
«Fui con Hedilla a Madrid -manifiesta un falangista na-
dilla y sus compaiíeros, una vez realizadas sus entrevistas en
Pamplona, han regresado a sus puestos. También aprovecharon va-. Su documentación le permitía pasar como mecánico
la facilidad de las fiestasn. Alude a las de San Fermín, que mío. Cumplía con gran ~jropiedadsu papel cuando hacía falta.
como es sabido comienzan el 6 de julio. Recuerdo una reunión en un aguaducho de la Castellana, con
Efectivamente, Hedilla desapareció -pero lo hizo al co- varios camaradas, entre ellos Fernando Primo de Rivera. Se
menzar dichas fiestas- de Pamplona, para acudir rápidamente habló de la situación de José Antonio y de los proyectos para
a Madrid, con un encargo urgentísimo del general Mola. El liberarle, garantias de seguridad, etc... en tanto circulaban in-
Aizamiento había sido señalado, en principio, para una serie cesantemente vehículos de la Dirección de Seguridad repletos
consecutiva de días, cuyo tope era el 10 de julio. Pero en Al- de guardias de asalto con fusiles. Ello nos llevó a hablar de la
cañiz, capital de una comarca a la que José Antonio quiso dar distribución de armas que tenía efecto entre grupos de acción
categona de provincia -la del Bajo Aragón- a cuyo fin hizo de izquierda y de derecha en aquellos momentos.
que el mando tuviera categoría provincial, asignándolo al mé- »Del Alzamiento en concreto, no se habló. Sabía que el
dico y consejero nacional Miguel Merino Ezquem, habían sido objeto del viaje de Hedilla era tratar de cuestiones impor-
detenidos varios falangistas. Entre ellos figuraba José Sáinz, tantes con otros sectores comprometidos, entre otras, de cierto
jefe provincial de Toledo y vocal de la Junta Política, quien retraso de la fecha fijada para el Alzamiento. Pero él no me
aprovechó la libertad atenuada para desaparecer del alcance de decía muchas cosas, y a mí nunca me gustó salirme de mi sitio
la policía y seguir actuando. Otros miembros de la Junta Polí- en aquel momento subordinado))**.
tica que estaban en libertad atenuada, y alguno qus= nunca fue Un falangista madrileño, se refiere a ese viaje de Hedi-
apresado, no imitaron a Sáinz. También quedó detenido el ***:
lla «Sé que Manuel Hedilla, entre mano y julio de 1936.
doctor Jesús Muro Sevilla, jefe provincial de Zaragoza y asi- desempeñó una misión muy importante que le fue encomen-
mismo consejero nacional. Se dijo, oficiosamente, que a los dada por José Antonio. La discreción proverbial de Hedilla
detenidos se les habían ocupado, además de armas, papeles im- hizo que no me confiara con claridad sus tareas. Esto parecerá
portantes y la consigna para el Alzamiento, la palabta clave, más inverosímil al saber que él, Manuel Mateo y yo, debida-
que era Covadonga. * Testimonio de Jesús Muro Sevilla. Los redactores de esta biogra-
fía ignoran el paradero actual de José Sainz Nothnagel, ausente en el
extranjero desde hace bastantes años. Se ha ~Ucho,aunque la noticia,
por fortuna, no ha sido confirmada. que Sáinz falleció a principios
* B. Félix, loc. cit.. pág. 247. Añade el autor: .Han dejado todo a de 1963.
** Testimonio de Fermin Sanz Orrio.
punto -me dijo el señor Morenon. Este era el ex comandante de Caba-
llería y afiliado a la Falange, José Moreno. *** Tesiirnonio de Roberto Reyes Morales.
122 MANUEL HEDILLA TESTIMONIO

mente disfrazados o camuflados, nos reuníamos siempre que »-Mándala a Navarra -le dije.
Hedilla venia a Madrid, sosteniendo, por cierto, partidas de »-¿Crees que es sitio seguro?
mus, en cuyo juego yo presumía de campeón ... »-Hasta donde pueden afirmarse esas cosas. Por lo menos,
»El día que vino a Madrid con Sanz Orrio, fuimos a cenar está cerca de la frontera.
a El Plantío. Al pasar ante un restaurante muy iluminado »-Pues voy a preparar el viaje.
vimos que la gente bailaba y se divertía, ajena al inmediato w--No lo demores. Si pueden salir mañana, mejor)).
futuro. Los tres hicimos aproximadamente el comentario propio Raimundo Fernández Cuesta explica del siguiente modo su
de la circunstancia: "La danza sobre el volcán...")) acuerdo de enviar a la familia a Navarra: «El día 16 de julio,
Antes de la reunión en el aguaducho de la Castellana, He- sabiendo que el Alzamiento era inminente, ordené a mi fami-
dilla y Sanz Orrio habían visitado, apenas llegados a Madrid, lia que se trasladara a Navarra, por estimar que esa región
a Fernando Primo de Il'ivera, en su domicilio de la calle de parecía más segura. Elegí el pueblo de Santesteban, que me era
Martínez Campos. conocido, por ser donde residía en verano Julio Ruiz de Alda.
Por su parte, Raimundo Fernández Cuesta nos dice: ((Como »Componían la familia mi esposa, mis dos hijas y una tia
a Rafael Sánchez Mazas se le habia concedido la libertad ate- de mi esposa. Pero mi mujer se quedó en Madrid» Fernández*.
nuada, solicité el mismo beneficio, alegando padecer una otitis. Cuesta había reingresado en la cárcel el 12 de julio.
Mi espqsa, para evitarse molestias policíacas, había cerrado n Al regreso -puntualiza Sanz Orrio- llevamos a Pamplo-
nuestro piso en la calle de O'Donnell, 7, y alquilado otro, inte- na a Manuel Mateo, con el que durante el camino discutí mucho
rior, que daba a un jardincillo, en Velázquez, 71. Entre el 3 sobre temas sindicales. Mateo marchó a su pueblo navarro, y He-
y el 4 de julio estuve en libertad atenuada y no salí de casa. dilla a la sierra de Urbasan.
Me limitaba a pasear ante ésta. En el tiempo que duró mi liber- Antes de ir a Urbasa, Hedilla cumplió otras obligaciones.
tad atenuada no vi a Fernando Primo de Rivera. Sólo recuerdo El señor Maíz anota, con referencia al 9 de julio **: «Esta
haber salido una vez para acudir a la casa donde estaba Augusto tarde he advertido mucho movimiento en muchachos falangis-
Barrado, en la calle de Fuencarral. El motivo era importante:
el Alzamiento de Madrid. Barrado me afirmó que teníamos tres * Añade el ex secretario general de Falange Española de las JONS:
mil hombres, y que Fernando le había dicho que contaba con *El día 22 de agosto de 1936, fecha de la matanza de presos en la cárcel
la colaboración de un jefe militar decidido para dirigir nues- Modelo, se anunció que yo figuraba entre los muertos. Mi esposa decidió
tra Primera Línea *. salir de Madrid. Lo hizo en el último avión de la línea alemana Lufthan-
sa, que tocaba en Marsella. Por cierto que las plazas estaban completas
Hedilla testimonia un hecho preciso. ((Fernández Cuesta y un viajero alemán cedió la suya a mi esposar.
preguntaba por un sitio seguro adonde enviar su familia. A su vez, testimonia Hedilla: .En algún momento la familia de
* Testimonio de Raimundo Fernández Cuesta. &nández Cuesta tuvo necesidad de dinero extranjero, para ir a Francia
a realizar algunas gestioncs, simultáneas a las constantes que yo hice
Otros miembros de la Junta Política alcanzaron igual beneficio. aVi para canjearle. Yo disponía de algunos miles de francos, importe del
a Sancho Dávila, en una visita mía a Madrid, fuera de la cárccl, en la sueldo que L'Saint-Gobain".la empresa propietaria de la "Vidrieria Mecá-
clínica del doctor Vital Azar. Testimonio de Marcelino Pardo Maestre, nica del Norte", seguía pagándome por decisión espontánea. Ese sueldo
carnet número 8 de la Falange de Sevilla. sirvió para alimentar a mi familia a lo largo de los meses. Entregué,
Igualmente se hallaba en libertad atenuada el mes de julio el médico pues, 17.000 francos de mi bolsillo particular a su hermano Manuel.
Augusto Barrado, de la Junta Politica. Y seguía libre otro vocal de la Pasados muchos años y por intermedio del entonces su secretario par-
misma, José María Alfaro Polanco, uquien quedó muy al margen de ticular. Antonio Villaverde. Fernández Cuesta me liquidó el débito a
la gestación del Movimiento en los d:as que nosotros estábamos en la ,laparn.
carcelr. Testimonio de Manuel Valdés Larrañaga. "* B. Félix Maiz, loc. cit., pág. 259.
124 MANUEL H EDILLA

tas muy destacados. Su actividad no es extraña, pero su sonri- Galicia, para intervenir en el Alzamiento: se limitaba a trans-
sa denota alegría. Es posible que sigan pensando en el día mitirme una orden del jefe nacional. La verdad es que no me
12 *. agradó; esperaba yo participar en el Alzamiento en lugar que
»He visto también caras extrañas. ¿Hedilla? D. me fuese conocido.
Testimonia nuestro personaje: ((Antes de ir a Madrid en »Hablé a Fernando del Cadillac que nos había sido rega-
el viaje determinado por la demora del Alzamiento, O ~ S ~ N É lado y dispuso que lo entregara a Juan Ponce de León, lo que
que había vigilancia en mi derredor, por parte de la policía. cumplí inmediatamente, dejándolo en el garaje del Hotel Pa-
Alonso Mallol, director de Seguridad, estuvo en Pamplona, h e . Salí de Madrid el día 12, con documentación que no era
personalmente, y montó una red de espionaje en relación con la mía, rumbo a Galicia. Precisamente aquél día encontré en
Mola, otros militares y elementos civiles. Al volver de un viaje un autobús a Ramón Ledesma con quién cambié impresiones
a Elizondo, los carabineros me pararon y asediaron a pregun- sobre la situación.
tas. Había estado yo utilizando un coche que, por fuerza de »Yo -sigue diciendo Hedilla- iba a Galicia cumpliendo
las cosas, resultaba ya demasiado conocido en muchas provin- la orden de Fernando, a quién consideraba una especie de lugar-
cias. El D.K.W. de matrícula santanderina que pertenecía al teniente de José Antonio. Tenía una extraordinaria persona-
doctor Mata. Aunque mis papeles de identidad los cambiaba lidad y dotes excepcionales de organización. Era sumamente
con frecuencia, los coches dejan un rastro, más apreciable en. capaz, inteligente y sereno. Su pérdida resultó bien lamentable
aquellos años y en ambientes provincianos. Recluí al D.K.W. en para la Falange».
un garaje del jefe provincial de Navarra. Sabía yo que a la El testimonio de Manuel Valdés Larrañaga nos aclara que
Falange de Vizcaya le había sido regalado un automóvil Ca- con José Antonio, hasta su traslado a Alicante, y luego con Ruiz
dillac y ordené a José María Valdés, jefe provincial, que acu- de Alda, la Junta Política reunida en la Modelo daba su opi-
diera con él. nión y tenía información minuciosa. «La última Junta Política
>)Desgraciadamente,las noticias que iba teniendo en el curso que se celebró en la cárcel era para resolver un tema trascen-
de las semanas sobre el alijo de armas encargado a Vicente dente como el de participar, o no, en el Movimiento. Me voy
Merino, eran pesimistas. Llegó un momento en que el fracaso a explicar. Según iban desarrollándose las cosas, y según iban
resultó completo. Me fui a San Sebastián, donde el buen Merino tomando parte grupos ajenos a la Falange en lo que podíamos
me entregó la cantidad anticipada, y desde allí marché, por poco decir el Movimiento, dentro de la dirección de la Falange hubo
tiempo, a la Sierra de Urbasa. un-sector que opinó que debíamos abstenernos de participar.
»Regresé a Madrid en el Cadillac -mi ida a Urbasa sirvi6 »Este sector presionó sobre José Antonio, y éste, entonces,
para despistar a la policía- el día 11 de julio. Fernando Primo sometió el tema a consulta de la Junta Política. Se discutió
- de Rivera había llegado la víspera, de Alicante. El Alzamiento ampliamente, y como consecuencia de la discusión hubo dos
se realizaría entre el 1 5 y 20 de julio. Cené con Pilar y Fernan- cartas, dirigidas a José Antonio. Una carta de un camarada que
do Primo de Rivera y su esposa, e hice entrega del dinero no menciono, de gran importancia m la Falange, ya muerto,
devuelto por Merino; Fernando me ordenó que marchara a que opinaba que la Falange debía abstenerse publicamente de
i participar porque se consideraba que iba a ser totalmente mix-
tificada por el Movimiento. En contra de esa carta hubo otra,
* El señor Maíz alude a una fecha de julio, señalhdola como una que redacté yo, y que dirigí a José Antonio, en la que hacía un
de las previstas para el Alzamiento. Acaso se trate de un error tipográ-
fico: la fecha tope creemos que era el día 10. conjunto de consideraciones y aconsejaba la participación efec-
126 MANUEL H EDILLA

tiva en el Movimiento. Yo estoy seguro de que este hecho, tan
transcendente, lo desconocen todos esos que se titulan miem-
bros adjuntos de la Junta Política)) *.

LA INCIERTA Y ESENCIAL GALICIA

Esa Galicia en cuya demanda iba, desde Madrid, Manuel
Hedilla, la mañana del 1 2 de julio de 1936 se mostraba in-
cierta. Su función puede ser dilucidada ahora desde la pers-
pectiva histórica y resulta esencial. La sola posesión de la base
marítima de El Ferro1 y del Puerto de Vigo, con su flota pea-
quera y fábricas de conservas, tenía excepcional valor para e l
Alzamiento.
Los resultados negativos del 18 de julio en Guipúzcoa, Viz-
caya, Santander y Asturias, acrecieron la importancia de las
cuatro provincias gallegas. Un norte dominado desde Cabo Hi-
guer hasta Finisterre por el gobierno de la República, hubiera
representado un peso enorme sobre el pecho de Castilla, y la
cokunción de ésta. a falta de puertos. El Alzamiento S& ha-
bría contado -relativamente, por la superioridad de los barcos
de que dispondría el gobierno- con los puertos de Huelva,
Cádiz, Algeciras y el fluvial de Sevilla. Un movimiento revolu-
cionario de rápida tramitación no tenía inapelable necesidad
de puertos. Una guerra en las condiciones estratégicas en que
se planteó la de España, hubiera sido perdida, en el plazo de
un mes, por el bando que no pudiera recibir carburantes, armas
y municiones, de los que sólo tenía precarias disponibilidades.
Este bando era, exactamente, el que realizó el Alzamiento.
* Testimonio de Manuel Valdes Larrafiaga. Por otros motivos, que aparecerán en la sucesión cronoló-
128 MANUEL H EDILLA TESTIMONIO 129

gica de esta obra, Galicia también resultó esencial. Están aqué- nalista, que ya en 1931 derivó hacia la izquierda republicana.
llos relacionados íntimamente con la Falange Española de las Regionalismo que empezó a titularse autonomismo, y dio votos
JONS y Manuel Hedilla. para que fuesen varios diputados a las distintas Cortes convo-
Esta Galicia tenía un mapa social y político que por SU cadas por la Repiiblica. Era menos radical, en cuanto a las rela-
imprecisión y bruscas mutaciones ocurridas en seis años, mante- ciones con el poder central, que el vasco y el catalán. Las iz-
nía la incertidumbre. En el sistema electoral por distritos, que quierdas gallegas procedieron hábilmente al erigirse en porta-
fue implantado el año 1890 por la Monarquía, vivieron y voces del autonomismo. Muchos gallegos querían solucionar sus
actuaron los señores feudales llamados caciques, parecidos a problemas regionales dentro de un parlamento propio, como ya
ciertos personajes de Valle-Inclán. Los foros y las circunstan- lo habían logrado los catalanes. El ejemplo de éstos tuvo in-
cias todas del vivir campesino, de tremenda pobreza, tenían fluencia. En un período de la política española surgió el intento
dominado al hombre, y lo impulsaban a rendirse o a la huida: de coaligarse permanentemente gallegos, vascos y catalanes,
la emigración a América y a los oficios ínfimos en la capital en lo que se denominaba la «Galeuzca»: Gal-Galicia Euz-Euz-
de la nación. No había, prácticamente, elecciones, ni se forma- kadi Ca-Caialuña.
ba, espiritual y educativamente, a los ciudadanos nominales. La República suscitó un desarrollo notable de la U.G.T.
En el litoral, sí había cierta autonomía ciudadana ejercida en las y del espíritu socialista. &te se halló representado en los votos
elecciones al votar a candidatos republicanos, socialistas y de- obtenidos por diputados del Partido Socialista, antes que por
mócratas. el número de militantes. Trabajadores, mesócratas, profesio-
La angustia civil de los trabajadores gallegos les conducía, nales liberales, se sentían decepcionados por la esterilidad de
derechamente, al anarquismo. La C.N.T., al desarrollarse en los métodos anarco-sindicalistas. Para los campesinos resultó
la segunda década de nuestro siglo, tuvo militantes firmes y tentadora la oferta de la reforma agraria -en un país de abun-
numerosos. Se habían formado en los grupos anarquistas de la dantes miIlifundios- que tendría variantes adecuadas al país
Coruña y de Vigo y algunos procedieron de América, a donde gallego. El socialismo ofrecía, a la par, la dignificación ciuda-
fueron como emigrantes analfabetos. Uno de los teóricos y pro- dana y la redención económica.
pagandistas más considerables del anarquismo, Ricardo Mella, Los focos de protesta social y política existieron en ciudades
actuó en Vigo. A pesar del caciquismo feudal, se mantuvieron del interior, aunque estaban más arraigados en la periferia.
durante la Monarquia importantes focos de protesta política Orense, por ejemplo, fue uno de ellos. Los periódicos de mayor
y social en la vastedad gallega. Una de esas formas era el protes- tirada en Galicia eran los demócratas y los liberales. Ha de
tantismo religioso, que llegó a contar con pueblos enteros sepa- contarse, además, con el poder de la masonería gallega, en
rados de la Iglesia católica y numerosos pastores evangelicos. la que había personas ilustradas e influyentes en los negocios
Generalmente, se ha buscado a esa heterodoxia una explica- comerciales, financieros e industriales. Parece que estuvo muy
ción fácil: las visitas frecuentes de la Armada británica a puer- politizada, y que algunos de sus miembros llegaron a tener re-
tos y rías de Galicia, y la propaganda bíblica hecha a lo largo nombre político.
de los años en tales ocasiones. Quizá sean efectivamente facto- Teóricamente, podían contarse como fuerzas positivas, en
res del desarrollo protestante. Pero sería oportuno dilucidar qué pro del Alzamiento, las que en el curso de las elecciones hechas
fondo de insumisión social y política incitó a esos españoles a bajo la República habían dado votos para proclamar diputados
adoptar el protestantismo. a don José Calvo Sotelo y a otras personas de filiación derechis-
Había que contar, en Galicia, con una impregnación regio- ta. Constituían una opinión más que un partido o una serie de
130 MANUEL HEDILLA
TESTIMONIO 131
partidos. La política gallega tuvo signo personalista por su es- proporción en el de Caballería y los de Artillería; sin fuerzas
tructura caciquil. Así había ocurrido en los días de Eugenio de Ingenieros ni serviciosn.n
...
Montero Ríos, de Augusto González Besada Y tomó a suceder. Añade la publicación oficiosa: «El ejército de Franco era
Eran famosos - - c o n una fama cínica- ciertos caciques rurales el Ejército de África ... Las tropas regulares indígenas y el Tercio
gallegos, caballistas de la política, pequeños y tenaces hombres de Voluntarios o Legión extranjera)).
de acción, en las aldeas, parroquias, villas. Es inevitable el
recuerdo de las novelas de ambiente gallego de Ramón del Valle-
Inclán. LA FALANGE DE LAS PROVINCIAS GALLEGAS
La cuantía de las guarniciones, el 12 de julio, era reducida ¿Qué organización falangista haliaría en Galicia Manuel
y muy insegura, como se vio por los combates acaecidos en la Hedilla? Sus informes eran amargos, por la ausencia de ciertos
base marítima de El Ferro1 y en los buques que en ella se en- mandos y la rivalidad entre otros. Se trataba de un país difícil
contraban. -lo parecía-, para el arraigo de una disciplina severa. Por
Una publicación oficiosa se refiere en general a lo precario lo menos, los resultados obtenidos en tres años de propaganda
*
del número de soldados : «En 1936, según hemos leído en u n y de función falangista,
-
daban a entenderlo.
estudio del general francés Duval, se había. calculado que ha- La organización comenzó en 1933 y meses siguientes, un
bría 145.000 hombres sobre las armas. En realidad, dejando tanto al azar. Desde algunas provincias partieron a Madrid
a u n lado las guarniciones de Marruecos, no había, en todas las solicitudes de propaganda y de inscripción, aún antes de fun-
plantillas de la península, más de 40.000 soldados cuando es- darse la Falange. «A principios del año 1933, fundé en el par-
talló el Movimiento nacional. tido judicial de Sarna (Lugo) una sección de El Fascw español.
»Ya& de estos 40.000 hombres, creo que habría que des- Recibí una carta del coronel retirado Emilio Rodrimez Tardu-
u
contar los permisos y vacaciones que el Ministerio de la Guerra chy, en respuesta a otra mía, en la que me nombraba "presi-
concedió de prisa y corriendo en los días anteriores al 18 de dente". Hice propaganda entre mis amigos. Entonces yo era
julio, p-ues de b e modo quería dejar a los jefes y oficiales sin propietario de los laboratorios de especialidades farmacéuticas
combatientes a sus órdenes, con tan pocos elementos que fuera
inútil cualquier alzamiento ...
UKobern,pero lo abandoné todo por servir» *.
De semejante forma aparecieron los embriones falangistas
»El teniente general Saliquet nos ha dicho con palabra en otras comarcas y provincias. Antes, habían existido núcleos
certera lo siguiente: "Al iniciarse el Movimiento, el Ejército, jonsistas. Manuel Souto Vilas, estudiante en Madrid, fue redac-
única fuerza organizada con que realmente se podía contar,
se encontralja en estado tan precario y dotado de tan escasos
tor de La Conquista del Estado. Afirma Ledesma Ramos **.
nPropagó con todo entusiasmo en Galicia las consignas del pe-
elementos que, comparado con los medios de que disponía el riódico y ha sido, y es aún, uno de los que con más honradez,
gobierno del Frente Popular, había para dudar de su eficacia ... capacidad y consecuencia defienden la bandera nacional-sindi-
»Los regimientos de Infantería de la VI1 División, Vallado- calistan. En la Universidad de Santiago, los estudiantes publi-
lid, apenas contaban con un efectivo de 300 hombres; la misma caron u n semanario titulado Unidad, contra la demanda de
+ Testimonio de Mano González Zaera, ex jefe territorial de Falange
* Historia de la Cruzada, tomo octavo, plgina 194. Española de las JONS en Galicia.
** ¿Fascismo en España?, página 56.
132 MANUEL H EDILLA TESTIMONIO 133

autonomia que aparecía en el país. Lo dirigió Santiago Montero »Encontré muy bien de palabra y de sentido al jefe de
Díaz, quien decidió afiliarse a las JONS. Montero fue a modo Sarria, cuyo nombre no recuerdo ( Mario González Zaera ) .
de jefe territorial de las JONS gallegas, cuya cuantía y locali- nEn Mellid había un grupo de camaradas, llenos de buena
zación no creemos que se haya dado a conocer. Este jonsista, fe y de entusiasmo ingenuo; necesitan adoctrinamiento y comu-
que procedía del partido comunista, opinó que la Falange tenía nicación frecuente.
patentes limitaciones derechistas y la combatió entre sus paisa- »De Meleiro, el jefe de Orense, no logré formar el menor
nos. En mano de 1934, ante la unificación falangista-jonsista, juicio; era timido y taciturno.
Santiago Montero Díaz envió su baja. »Kruckenberg me pareció el arquetipo de lo que no debe
Es muy probable que en la Universidad de Santiago la pro- ser un jefe de JONS; creo que mientras permanezca en el cargo,
paganda de Montero Díaz calara en estudiantes de las distintas nuestro Movimiento no se parecerá ni poco ni mucho a lo que
provincias luego enrolados en la Falange. Su leit rnotiv --opo- tiene que ser.
sición al proyecto de estatuto autonómico gallego- resultaba ~Buhigas,el jefe de ViUagarcia, se manifestó impreciso
valioso para operar en medios enemigos de la República. Hemos de estilo, y necesita un fuerte tónico revolucionario.
señalado ya que las izquierdas hicieron suya la demanda de »A toda la organización en Galicia Ie hace falta una uni-
autonomia. Y en Galicia - q u i z á con más virulencia que en ficación de pensamiento y de estilo. Creo que puedes dársela,
otras regiones e s p a ñ o l a s la adopción de unas tesis políticas y que no debes retrasar la tarea, porque es posible que no tar-
por el adversario personal o social, engendró frecuentemente den en llegar horas trascendentales para nuestro Movimien-
una toma de posición contraria, negativa por instinto. Hay to. ..o
rasgos del ánima gallega, como el incesante pleitear y las nva- »Te abraza tu amigo y camarada, José A. Primo de Rivera».
lidades de parroquia, que resultan muy significativas. Jesús López Suevos - q u i e n ya por entonces prescindía de
A la altura de la primavera de 1935 se celebró en Villa- su primer apellido, y firmaba Jesús Suevos- ha mostrado en
garcía de Arosa un acto de propaganda, en el que habló José su vida política una mayor tendencia a la oratoria lírica que
Antonio ( 17 de mano de 1935 ) . Acudieron falangistas de Ia a la acción directa.
redón. El día 11 de abril de 1935., el Jefe - Nacional escribió a Los mandos provinciales -y algunos c o m a r c a l e s de ese
Jesús Suevos, que era jefe territorial de la organización. La año de 1935, están consignados y calificados en la carta del
. carta configura el pensamiento de José Antonio sobre la Falange jefe nacional. No se ha dilucidado, con rigor, cuales eran los
constituida en Galicia *. efectivos de la Primera Línea, en ese año y en 1936. Ésta defi-
((Querido camarada: ...Las impresiones
-. recogidas
- por mí ciencia, justificada en las provincias que fueron sometidas por
en el viaje a Galicia fueron las siguientes: me parecieron muy el gobierno de la República, resulta inconcebible en las que
buenos de espíritu y de entusiasmo, Canalejo (Coruña), Paz triunfó el Alzamiento. Una razón imperiosa de autodefensa
.
( Santiago) y Cedrón del Valle ( Lugo ) Estos camaradas, sin imponía, en aquéllas, la destrucción de los censos y ficheros.
Esa necesidad no existió en las otras.
embargo, necesitan una cierta intensificación doctrinal y sen-
tirse confortados por un mando superior que les inspire confian- El progresivo apartamiento de Suevos situó en la jefatura
za y les sugiera iniciativas. territorial a Fernando Meleiro, jefe provincial de Orense, y
candidato, con Ricardo Nieto Serrano, por Zamora, en las elec-
* La copia de esta carta ha sido facilitada por Mario González Zae- ciones de 1936, representando a la Falange. Meleiro utilizó
ra, a quien se,la remitió con otra personal, fechada el 12 de diciembre su autoridad para relevar a José Cedrón del Valle, primer jefe
de 1945, Jesús López Suevos.
TESTIMONIO 135
134 MAnUEL H EDILLA

habían empezado el -largo discurso deatinado a informarle y
provincial de Lugo. El sustituto fue Mario González Zaera, convencerle.
hasta entonces jefe de las JONS de Sarria. aTodo eso está bien, y lo sé. ¿Cuántas escuadras me po-
Este Zaera -uno de los tres hombres de singular volumen déis enseñar de aquí a seis horas?))
físico que militaron en la Falange, par de Agustín Amar y Esas exhibiciones, concentraciones 'o desfiles, solían hacer-
Emilio Alvargonzález- recuerda por la entonación y el ademán se, en los días de la clandestinidad, mediante el paso de los mi-
a un tribuno gallego de la especie cantoniana. Es el tipo litantes por una calle céntrica, u n parque público, una plaza.
-raro- del gallego extrovertido, pero que en sus arrebatos p Volvían la cabe& a un sitio señalado de antemano, figurando
gesticulación tiene alguna dosis de cautela céltica. Estaba en que paseaban o transitaban casualmente, y podían ser recon-
los años de la treintena, y sentía, en verdad, sincero disgusto tados y observados en su edad y constitución física: aún en los
por las mezquindades caciquiles de su país. signos aparentes de la decisión, como en el modo de andar.
Unas semanas antes, González Zaera, al salir del casino de
Tras la inhibición de Jesús Suevos, ocurrió la de Fernando Samia, sufrió grave herida, a causa de u n atentado cometido
Meleiro, después de las elecciones del 16 de febrero. Por moti-
vos de índole privada o íntima, se marchó a Portugal. Una ver-
*.
por el comunista Emilio Golas Estuvo en cama tres semanas
y, convaleciente, le encarcelaron. El hecho resultaba peregrino.
sión difundida aduce que el falangista Meleiro antepuso senti- Al fin el gobernador civil de Lugo dispuso que Zaera fuera
mientos amorosos a convicciones políticas. puesto en libertad y expulsado, en plazo de horas, de la provin-
Complicó las cosas la actitud de Canalejo, jefe provincial de cia. Salió de Sarria, sin abandonar la provincia. Tenía un escon-
la Coruña, a quien se le dio, por el mando nacional, la jefatura drijo en Bóveda, cerca de Monforte, en una fonda llamada de
territorial de la Primera Línea de Galicia. Utilizó ese nombra- Malagana, y en algún sitio más.
miento para dividir en dos la provincia de Lugo, adjudicando
.
el norte a José Viador Traseira., v el sur a Mario González
Zaera. Éste y otros trasiegas en mandos menos importantes, y
Acosado según pasaban los días, se acogió a la hospitalidad
de un amigo suyo, don Manuel Saco Rivera, ex diputado de la
derecha, quién tenía a nueve kilómetros de Lugo una finca en
la falta de coordinación, podían infundir graves temores a quien el lugar llamado Camigueiros. Estaba en medio de bosques,
como Manuel Hedilla arribaba por vez primera a Galicia, con
los domésticos eran fieles, y en ellos instaló Zaera su puesto
tiempo muy limitado para actuar. La división del mando en la
de mando, asistido por cinco camaradas, uno de éstos el coru-
provincia de Lugo -verdadera escisión- le determinó a parar,
ñés Enrique García Grande, Aspa de plata de la Falange co-
*.
primero, en la ciudad lucense Quería hablar con los falangis-
ruñesa.
tas y con los militares adictos al Alzamiento. Se enteró, sobre la
A Carrigueiros llegó, desde Lugo, el falangista Juan An-
marcha, de los preparativos y efectivos reales de la Falange
tonio Correa Calderón para informar a Zaera de que un enviado
lucense. Reales, tangibles. Cualesquiera de las dos zonas en que
del Mando Nacional estaba en el hotel lucense Méndzda Núñez
se había dividido convencionalmente la provincia, afirmaba
y necesitaba verle.
tener el mayor y mejor contingente de escuadristas. Algunos
«Era Manuel Hedilla **.
gallegos que recuerdan con nitidez aquellos días, afirman, con
socarronería, cómo el montañés les desconcertaba apenas ellos Este comunista, después de la guerra, formó parte de un maquis
que mandaba otro apodado el Piloto: cometi6 asesinatos y atracos.
Golas fue abatido por la Guardia Civil.
Testimonio de Mario Chná1e-z Zaera.
** Testimonio de Mano González Zaera.
136 MANUEL HEDILLA TESTIMONIO 137

-Vengo -me dijo- por orden de José Antonio a poner de Zaragoza don José Ceano Vivas- ofrecía más seguridades
que Vigo. Hedilla decidió acudir primeramente al gran puerto
Paz.
nY la puso. Ordenó que la provincia se reunificara de nue- atlántico.
vo, me designó único jefe provincial y a José Viador Traseira
le puso al frente de la Primera Línea. Así pudimos alzar, el
día 20 de julio, a unos 1.200 falanetas que se unieron a los EL DIFfCIL TRIUNFO EN VIGO
300 soldados de la guarnición. En el cuartel de San Feniando
me fueron entregados unos 1.300 fusiles nuevos, bombas de El enlace vigués fue también una muchacha afiliada a le
mano, cascos, etc. que sirvieron para equipar a las Milicias. Sección Femenina. La guarnición tenía unos cien hombres: los
Éstas crecieron inmediatamente. Una centuria fue al frente de del batallón de Mérida. Lo mandaba don Felipe Sánchez Ro-
Asturias, y otra al Alto del LeÓnn. dríguez, quien a la vez era comandante militar de la plaza. Éste,
De Lugo saltó Hedilla con rapidez a la Coruña. La dirección el ayudante de la plaza don José Pavon, el capitán Carreró y
militar del alzamiento estaba a cargo de un antiguo deportado otros oficiales, estaban firmemente comprometidos.
a Villa Cisneros con motivo del 10 de agosto de 1932, y que También se disponían a secundar el Alzamiento los mandos
reingresó en el Ejército por la amnistia; el coronel don Pablo de la Guardia Civil y de Asalto. Pero frente a esas decisiones, se
Martín Alonso. alzaba la masa resuelta y numerosa del proletariado vigués y
Existía la convicción, casi absoluta, de que el general de la de las izquierdas. Cargadores de los muelles, marineros, pesca-
división don Enrique de Salcedo Molinuevo, y el general de bri- dores, trabajadores, industriales, que configuraban a Vigo -el
gada y comandante militar don Rogelio Caridad Pita, perma- Bilbao de Galicia- como un foca poderoso del Frente popular.
necerían fieles al gobierno de la República. La presunción se La persecución contra la Falange, cuyos efectos había advertido
confirmó, y en la Coruña hubo combates en las calles. Hedilla en La Coruña y en Lugo, tenía en las cárceles gallegas
Hedilla enlazó con los militares. Para conocer al mando a militantes decididos. El jefe local de Vigo, Felipe Bárcenas,
provisional de la Falange coruñesa tenía que visitar a una estaba preso. Y quien había sido jefe territorial de Galicia,
señorita afiliada a la organización. Fue a la casa y el padre, Jesús Suevos, estaba escondido en el Monasterio de Samos, vis-
secamente, le informó: tiendo sayal. El segundo jefe territorial, Fernando Meleiro,
-La han detenido. seguía en Portugal.
-Yo traigo u n encargo para ella, de unos amigos suyos. El día 18 de julio, a primera hora, enlazó Hedilla en Vigo
¿Está en la cárcel? con la afiliada a la Sección Femenina, quien puso en movimien-
-No. Todavía debe estar en la Comisaría. to a los falangistas libres. Hedilla se hospedaría en el Hotel
Compró Hedilla u n regalo y, fiado en su documentación Moderno. El falangista encargado del enlace con el mando mili-
falsa, acudió a la Comisaría de policía. Pudo ver a la seño- tar vigués era Enrique Rodríguez Tajuelo. Al comenzar sus con-
rita y ésta, muy hábilmente, le susurró el nombre y el domicilio tactos, los vigueses desconfiaron, recelaron de aquel hombre
adonde debería acudir. La Falange, unánime, participó en el de pocas palabras, cuyo nombre -falso- no les decía nada,
Alzamiento, en el que hubo muertos y heridos de ambas partes. y del que temíán fuera un agente provocador.
Orense, con la Falange más nutrida de Galicia, y un mando «No nos fiábamos de nada ni de nadie. La única decisión
militar adicto por entero al Alzamiento -1 comandante mili- que tomamos, fue la de avisar al comandante militar de la
tar don Luis Soto y el comandante del batallón del regimiento plaza de la llegada del que afirmaba venir a Vigo en nombre del
138 ' MANUEL HBDILLA
TESTIMONIO 139
*.
mando falangistau Tal recelo tenía alguna justificación, por-
rbnó la p u m a un cabo. Al no ver una guardia numerosa,
que los militantes vigueses lo eran de la base, sin conexión di-
pregunté:
recta con las jerarquías supremas de la Falange.
»-Cuántos son ustedes aquí?
Hubo un falangista que creyó, en el acto, a Hedilla: Ramón
u-Dos soldados y yo.
Núñez y Saavedra **. ((El día 18 fui requerido telefónicamen-
,Por la entonación y el gesto, comprendí que el muchacho
te para que me presentara en el Hotel Moderno, y preguntase
era adicto, y seguí preguntándole:
por determinada persona. Acudí en el acto: era Hedilla. Aca-
»-Y cuántos son de confianza?
baba de estar él en Lugo y La Coruña, .y me comunicó que tenía
buenas impresionesu.
u-El cabo sólo m e res~ondiócon firmeza *.
»Al comandante le expuse cuanto convenía hacer, de acuer-
Im vigueses, ladinos, se reunieron con Hedilla en el bar do con las instrucciones que yo lievaba. La más importante era
Derby. Descuidadamente, nuestro personaje preguntó donde
la de esperar, arma al brazo, a que llegase de la Coruña la
se hallaba el convento de Padres Capuchinos. Los otros, tam-
orden de alzamiento y declaración del estado de guerra, ema-
bién astutos, se apresuraron a preguntarle, con rodeos, cuál era
bada de la Capitanía General. Esa orden llegó a Vigo el día 20
el objeto de su curiosidad.
-iAh! Me gustaría saludar a un Padre ... por la mañana».
«El día 20 por la mañana -refiere.Juan Yáñe- salió un
-Pues mira: Moncho te acompañará d i j e r o n , señalando
piquete mandado por el capitán Carreró para proclamar el esta-
a Ramón Núñez. Minutos después regresaba al Derby Mon-
do de guerra. Al llegar a la Puerta del Sol - q u e hoy se llama
cho Núñez.
-¿Dónde lo has dejado...? ¿Qué ha hecho? del Capitán Carreró- los soldados se hallaban rodeados por
una mdtitud frentepopulista. Ésta arrancó los bandos. ~ a & e -
-Los Capuchinos le han recibido w n los brazos abkrtos. * *
ró dio la voz de fuego, los enemigos se desbandaron y'fuimos
Al llegar, preguntó por el Padre Joaquín de Solórzano, con
quien tiene gran amistad. Le han invitado a almorzar con ellos... inmediatamente al cuartel para cumplir la orden de ponernos
a disposición del ejército. Éramos pocos: teníamos bastantes
«Esto nos satisfizo plenamente -testimonia Juan Yáñez-
camaradas en las cárceles de la provincia. Y allí, en el cuartel,
lwrque así se señalaba y perfilaba el conocimiento del perso-
apareció é1. Nos dijo sonriente:
naje.
»Aquella tarde, y a petición del comandante militar de la. D-Habéis estado bien. Ni de mí os habéis fiado. Yo soy
plaza, celebró Hedilia una conferencia, que duró dos o tres Manuel Hedilla.
»A partir de ese instante, se hizo cargo del mandou.
horas, con el ayudante don Jos6 Pavón; la conferencia se repi-
En aquellas horas del día 20, el Alzamiento sólo era dueño
tió dos o tres veces)).
En las entrevistas con el ayudante Pavón, Hedilla hizo un del centro de la ciudad.
-Comandante -pidió Hedilla-, conviene poner en li-
informe verbal previo para el comandante militar en Vigo.
Y se convino que el representante falangista se entrevistara con bertad, sin dilación, a todos los falangistas y miembros de par-
tidos adversarios del Frente Popular.
él. nFui a la comandancia militar -testimonia Hedilla- y me
Y a seguido, designó a quienes habían de ocupar loa man-

* Testimonio de Juan Yáñez, de la Vieja Guardia viguesa. * El joven cabo era Fernando Cornejo Molina, ex combatiente desta-
** Testimonio de Ramón Núnez y Saavedra, de la Vieja Guardia cado, quien sigui6 en el Ejército, ocupando, tras la victoria, el empleo
viguesa. de capitán de la Policía Armada en Barcelona. Se halla retirado y vive
en Madrid.
140 MANUEL H EDILLA TESTIMONIO 141

dos provinciales y locales. Al plantearse la necesidad de nom- ((Hedilla luchó, como un escuadrista más, en la toma de
brar a las autoridades civiles que reemplazarían a las del Frente Lavadores. Entre tiro y tiro daba órdenes a los enlaces que
Popular, Hedilla se inhibió: fuesen organizándose los servicios de la Falange, especialmente
-Yo no conozco el país. Delego en Enrique Rodríguez Ta- los que atañían a la Primera Línea.
juelo, que es de Vigo. »Inmediatamente después se lanzó, con unos cuantos fa-
El triunfo distaba de ser total. En la provincia la reacción langistas, por la provincia, de Tuy a Bayona, donde por cierto
frentepopulista se manifestaba muy recia. Y en las barriadas estaba situada la Guardia Civil hasta que llegaron la expedición
obreras y pescadoras de Vigo, el mismo 20 de julio, estaban falangista y fuerzas de la Guardia Civil al mando del capitán
levantándose barricadas. Según el testimonio contenido en u n Teresa)) *.
libro editado por el Frente Popular, en el sector de Lavadores Las centurias que saldrían, en breve plazo, para los frentes
hubo tres reductos o barricadas, a los que contribuyeron las de Asturias y León, fueron reclutadas y organizadas bajo la
mujeres y los niños: en ((Los Llorones)), aEl Calvario~y «El dirección personal de Hedilla. «Tuvo -testimonian los falan-
S e i j o ~ ,frente al Ayuntamiento y al cuartel de la Guardia gistas gallegos- plenitud de mando en toda la región y la uti-
Civil *. lizó con rigor y eficacia del mejor estilo nacional sindicalista)).
Al puesto de mando conjunto del Ejército y de la Falange Numerosos testimonios coinciden en considerar decisiva para el
llegaroñ noticias alarmantes-desde ~ a v i d o r e sy sus núcleos de Alzamiento la acción de Hedilla, que realmente facilitó a los
San Juan del Monte y del Fragoso. Entre ellas, la que se refería militares comprometidos la plataforma del éxito.
a la familia del falaneista Ramón Saavedra. Su padre, don
c2

Estanislao, era propietario de una fábrica de estampados de
hojalata. Vivía en una residencia muy espaciosa, llamada vul-
garmente la Casa de Piedra, en la carretera general de Vigo.
Grupos de frentepopulistas asaltaron la casa en busca de armas,
y de fascistas. Más tarde se supo que don Estanislao Saavedra
murió en circunstancias pavorosas. Su hijo, al enterarse del
asalto quiso marchar, él solo, en busca de los suyos. Era en
realidad un intento de suicidio, pues le habrían lapidado los
enemigos. Moncho Saavedra sufrió un terrible ataque de ner-
vios. Hedilla no tuvo más remedio que asestarle dos bofetadas
durísimas, que sirvieron para restablecer el equilibrio psíquico
del muchacho.
«Lo recuerdo -testimonia Saavedra- y lo agradezco)).
La lucha en Lavadores comenzó el 2 1 de julio ppr la ma-
ñana. Duró bastantes, muchas horas. La ~ u a r d i aCivil contri-
buyó, con su actitud, a que el foco quedara extinguido.

* Lo que han hecho en Gdicia. Editorial España. París. Imprimerie
Donard, 63, me Ramey, s.a. * Testimonio de RarnGn Núñez y Saavedra.
LA OBRA MALOGRADA
La biografía de Manuel Hedilla seria incompleta si omi-
tiéramos la crónica exacta, en los meses de abril a julio de 1936.
de la Falange de la Montaña. Los falangistas santanderino~
aportaron héroes, mártires, combatientes, forjados en la disci-
plina y la enseñanza dadas por Hedilla.
En marzo, la recluta de militantes había crecido. Acudían
con espontaneidad a los que ya eran viejos falangistas; pasivos,
sedentarios, pero que podían ser útiles para ciertas funciones,
y otros resueltos y generosos de su libertad y de su vida. Un
militar, el capitán Antonio de Lamadrid, de sentimientos mo-
nárquicos muy conocidos en Santander, se inscribió diciendo:
«Soy, sí, monárquico, pero quiero estar con la Falange,
para cuando lleguen los peores momentos... *»
* Y así fue. El día 27 de diciembre de 1936 fueron asesinados en el
barco Alfonso Pkrez, atracado a un muelle de Santander, 196 presos,
la mayoría falangistas. Uno de éstos, Domingo Betegón, benjamín de
la Falange. Tres hermanos, los Burguds, otros tres, los Solis, dos, los
a i n t a n a . . El capitln Lamadnd, con la pipa en la boca, subió desde la
bodega a la cubierta.
-Ustedes - d i j o a los pistoleros-, jcómo asesinan? ¿De frente o por
la espalda?
Ese día Manuel Menezo Portilla, recibió siete balazos. Su prodigiosa
vitalidad le permitió resistir. Se descolgó hacia la bodega, y fue asistido
como si estuviera en una selva: sin medicamentos ni vendas. Otro falan-
gista montañés, Rafael González Lasaga, también fue dejado por muerto,
en la chrcel de Larriñaga de Bilbao, el 4 de enero de 1937, y logró sobre-
vivir.
144 MANUEL H EDILLA TESTIMONIO 145

Martín Ruiz Arenado, jefe provincial desde fines de marzo, satélites emanaban de la jefatura de Milicias, a espaldas del
entendió su deber con un estilo insólito para los montañeses. jefe provincial. El gobernador civil trataba de hacernos la vida
((Nuestro jefe nos vino desde Sevilla aureolado con un gran imposible y casi lo conseguía.
prestigio: nada vi en él, fuera de un gran misterio. Tal era éste, »Estos problemas no los tuvimos nunca durante la jefatura
que no nos trataba ... Teníamos orden de no saludarle en la de Manuel Hedilla, más enérgico y más humano también. Aun-
*.
calle)) que las circunstancias habían variado mucho, siempre hemos
Puede argüirse que esta última era una medida de precau- pensado que si Hedilla hubiera sido jefe provincial de Santan-
ción determinada por la clandestinidad. Pero es improbable der, en aquellos días y en los que siguieron, nuestra Falange
-podríamos escribir imposible- que el nuevo jefe provincial, habría funcionado de manera muy distinta: salvaguardando la
en sus meses de mando, no estuviese identificado por la policía libertad de acción de los falangistas, y proyectándose más hacia
y el Frente Popular, en una ciudad de 80.000 habitantes. O que la conquista de elementos políticos disconformes con sus parti-
por lo menos no resultara sospechoso. Quizá para contrarrestar dos, que sobre todo entre los de orden eran muchísimos. Pero
las sospechas, adoptó Ruiz Arenado una cmcreta actitud pasiva. los métodos que seguía el jefe provincial no eran convincentes.
«Había en Santander, antes del 18 de julio, un grupo de origen ))...Estábamos desconectados del ejército, por lo menos en
izquierqista, compuesto por unos quince muchachos de exce- Santander, y teníamos que preparar la rebelión por nuestra
lentes familias, preparados y decididos. Los dirigía Luis Piña1 propia cuentan *.
Ojeda -muerto como alférez provisional en la 13." División-
y mostraba deseos de incorporarse a la Falange. Se lo indiqué
así a Ruiz Arenado, y éste no hizo nada por atraerlos y, al EL MANDO MILITAR EN LA MONTAmA
contrario, despreció la colaboración que pudieran prestar)) **.
«Martin Ruiz Arenado. Palma de Plata v iefe ~rovincial
d I
El testimonio de Arturo Arredondo, en lo que se refiere a las
de Santander, para desgracia de la Falange montañesa, no relaciones con los militares, exige alguna precisión. El regimien-
estuvo a la altura de las &rcunstancias ni asimiló la respon- to de Valencia número 23, que tenía un batallón destacado en
sabilidad que le incumbía. Las órdenes siempre las daba vaiién- Santoña, antigua plaza fuerte, con el penal del Dueso en su
dose de intermediarios, no admitía que un falangista conocido vecindad, recibió a un nuevo coronel, el señor Argüelles, a pri-
como tal le hablase en público... No asistía a los Consejos
- por
- meros de 1936. Teóricamente, parecía incompatible con los
temor a que le detuviesen... En unos momentos en que la quie- principios de la conjunción republicano-marxista. No cabe duda
bra del principio de autoridad era casi absoluta, resultaba im- de que al servicio de la República, durante la guerra, comba-
prescindible obrar con toda dureza v tratar a nuestros oDonentes tieron jefes y oficiales que no sentían los ideales por los que
como en la guerra. La falta de comprensión de este problema, luchaban. En un instante, por convicción de que debían acatar
las dudas y la indiferencia, crearon serias dificultades a la y servir al poder constituido, unos; por temor, otros; algunos
Falange montañesa: no solamente las derivadas de la acción por instinto de beneficio, se decidieron por el poder consti-
directa, sino incluso en el orden político. tuido.
»Las órdenes para actuar contra el Frente Popular y sus La ingenua estimación -provinciana y también capitalina,
madrileña- de la conducta y de las manifestaciones verbales
* Testimonio de Pancho Cossío.
** Testimonio de Luis Trujeda Incera. * Testimonio de Arturo Arredondo López.
146 MANUEL H EDILLA
TESTIMONIO 147
de un militar, solía situar a éste en un bando o en otro. España ral y demócrata en el periodo de la Dictadura parecía a los
era -y quizás lo e s un país en donde el humano que acude monárquicos una falta imperdonable. El capitán, hombre ri-
a la Iglesia todos los días, para tomar la comunión, adquiere sueño, se desquitaba conviviendo con las clases y los soldados.
patente de derechista, confirmada si cotiza mensualmente para Hubo también apariencias engañosas relacionadas eon el
asociaciones, hermandades y cofradías piadosas. En tan celosos mando de la Marina. Los oficiales, contramaestres y marineros
practicantes del culto se encuentran personas de noble espi- de la Armada, constituían en el extenso litoral de la Montaña
ritu, y también gentes para las cuales el Sermón de la Montaña una fuerza digna de ser considerada. La Comandancia de Mari-
debe ser silenciado porque resulta una tesis socialista avant
na la ocupaba don J. A. Villegas, cuya manera de vivir y el
Marx, lo que, por cierto, fue dicho, con otras palabras, por el círculo de sus relaciones habituales, le hacían aparecer burgués
demócrata cristiano y jefe del Gobierno de Italia, Alcide de e incluso «dandy». Dábase aires aristocráticos y, en la hora
Gasperi. Lo practicado y la opinión personal expresada en
decisiva, se puso a las órdenes del Frente Popular.
círculo limitado podían ser indicio: nunca prueba. La cantidad
La Guardia de Asalto mandada por un hombre dudoso,
de fariseos es siempre incalculable y está por encima del pesi-
César Puig, era enemigo claro del Alzamiento, y la actitud de
mismo más riguroso.
la Guardia Civil nunca fue clara. Las posibilidades de triunfo
Lo que el coronel Argüelles podía hacer en favor del Alza-
dependían absolutamente del alzamiento de las tropas acuar-
miento sólo podía acreditarlo con hechos ejecutivos.
teladas en Santander, previa la movilización y armamento de la
El batallón de Santoña lo mandaba el teniente coronel don
Falange y de un golpe de mano que pudiera darse en Santoña,
José García Bayas, montañés y déstinado al regimiento de Va-
contra el teniente coronel García Bayas.
lencia n.' 23 desde largos años antes. Garcia Bayas, ya en el
Martín Ruiz Arenado dispuso de cuatro meses para-prepa-
periodo de la dictadura, tuvo caracterización liberal y demócra-
rar esa tarea. Por lo que hizo, y por lo que omitió, se deduce,
ta. Había por entonces una oficialidad de tipo monárquica muy
objetivamente, que necesitaba ser dirigido por un mando inme-
acentuado. Conviene señalar que el monarquismo'estaba im-
diato, que su disciplina debía estar fiscalizada sin tregua. Hay
puesto por la ordenanza, como, a partir del 14 de abril de 1931,
supervivientes de la Falange montañesa que son duros al cali-
la misma ordenanza imponía el republicanismo. Mas los ofi-
ficar la vida íntima de Martin Ruiz Arenado, fallecido en acci-
ciales de guarnición en Santander tuvieron una politización
clara: eran monárquicos más allá de la función profesional y dente de automóvil el mes de agosto de 1937, lo que le impidió
del cuarto de banderas. García Bayas, a la par de un coman- tomar posesión del cargo de jefe provincial de Falange Española
dante médico destinado a la remanta, don Juan Antonio Cerra- Ti-adicionalista y de las JONS de Santander.
da Fores, constituía la excepción. Hecho evidente: los soldados
le querían, lo mismo que á Cerrada.
La vida del que durante la dictadura era un capitán, José LOS DfAS SIN PILOTO
García Bayas, tuvo poco de placentera en el regimiento nP 23 *. Ruiz Arenado no quiso cambianlos mandos nombrados por
Sus compañeros de armas se conjuraron para aislarle. Ser libe-
Hedilla. He ahí una circunstancia qye permitió a la Falange
* Jose Garcia Bayas falleció hace varios años en la ciudad francesa sobrevivir en las largas semanas que careció de piloto. Manuel
de Albi. Vivía con suma pobreza. Muchos de sus compañeros emigrados Yllera suplió, hasta donde fue posible, las carencias de quien
incluso generales, tornaron al cabo de.10~aiios y antes de la muerte de
Garcia B;yas, a España. '
ostentaba el mando provincial. Le secundaron, en la provincia
f en la capital, los mandos locales y la Primera Línea. Para
148 MANUEL HEDILLA
TESTIMONIO 149

recontar a los militantes, Yllera y Florentino Torre Bolado tu- »Que a las personas sobre las que- pese
- amenaza de los fas-
vieron que recorrer toda la provincia. cistas por su significación política y representativa en los orga-
La Falange era acosada simultáneamente por la autoridad nismos sindicales, se les facilite licencia gratuita de armas.
gubernativa y el Frente Popular. Aquélla a través de las nume- »Que para suplir la falta de fuerza, y en muchos casos
rosas detenciones, auténticas redadas en la capital y en la pro- cubrir la falta de celo revolucionario de los funcionarios, se
vincia. Los frentepopulistas, por medio de atentados con resul- requiera el auxilio de los militantes juveniles, garantizados por
tado mortal, que determinaron a cometer represalias. El valor sus respectivos comités, para los registros domiciliarios y deten-
de los escuadristas quedó demostrado, mas la dirección política ciones de los elementos francamente contrarios al régimen)) *.
de las represalias fue vacilante, inconexa. La Falange puede Se pedía, en suma, la legalización del terror, y era percep-
argüir, históricamente, que ella no comenzó las agresiones, los tible el pánico de los líderes. Y el 26 de mavo. , , otro obrero fa-
atentados, las muertes. Un mando político decidido, en Santan- langista, Francisco Marcano, fue asesinado es Los Corrales de
der, hubiese hecho que las represalias afectaran hondamente al Buelna.
cerebro y al corazón del enemigo. La represalia hizo caer al director del diario frentepopulista
Había positivo pánico entre éste. Unos pistoleros asesina- La Región -3 de juni- pero costó la vida a tres falangistas,
ron, en las sombras nocturnas, al falangista José Olavarrieta y numerosos encarcelamientos. En la prisión santanderina había
Ortega, obrero que había pertenecido a la C.N.T. ( 5 de mayo ya doscientos presos acusados de fasciStas.
de 1936). Antes de que llegara la media noche, las represalias Los testimonios conjuntos de participantes en las jornadas
hirieron a dos socialistas, en el pueblo del Astillero, y a dos de julio señalan, para la capital santanderina, unos efectivos
comunistas en la capital. A pesar del gran número de detencio- falangistas de mil hombres. La fuerza del Requeté, cuya cifra
nes de falangistas realizado entonces por la policía, fue declara- desconocemos, también estuvo concentrada. Carecían casi total-
da la huelga general en la provincia, como protesta por los mente de armas largas.
" Sarcásticamente alude uno de los suDer-
atentados fascistas y para pedir la destitución del gobemador vivientes a las pocas pistolas y escasos revólveres, a las armas
don Manuel Ciges Aparicio. Los huelguistas incendiaron las blancas Y a las Dorras...
iglesias de Campuzano, Ganzo, Cortiguera, Vioño y Zurita. Los militantes de la Falange dispusieron, luego, de unos
Las peticiones hechas por los partidos socialistas y comu- cuatrocientos camaradas llegados de la provincia, donde tam-
nistas p las Juventudes unificadas eran: bién había concentraciones. En Torrelavega. Los Corral&. Re-
nedo, Laredo...
.2,

((Destitución del gobemador civil por su falta de energía
para contrarrestar las actividades de los elementos fascistas. Martín Ruiz Arenado no trató, en ningún momento, con
>]Destituciónde toda la Sala de la Audiencia, incluyendo el mando militar de la plaza. Lo refiere su amigo, el falangista
a todos los jueces municipales fascistas. Francisco Rivero Solozábal **.((Esperábamoscon ansiedad -el
»Asimismo se exige la dimisión del director de la cárcel y 18 de julio- de un momento a otro la sublevación del regi-
de todos los oficiales fascistas. miento de Valencia (contábamos con la Guardia Civil y fuerzas
»Encarcelamiento de todos los fascistas, hasta que se deten- de Asalto casi en su totalidad) pero el ansiado momento se de-
ga a los autores de las provocaciones y atentados cometidos ayer, moraba, y el camarada jefe interpretando el momen-
y a cuantos no justifiquen sus medios de vida se les aplique la
Ley de Vagos por orden gubernativa u otro procedimiento si- * El Diario Montariés, 8 de mayo de 1936.
** As! fue... Santander, 1941, pág. 13.
milar.
TESTIMONIO 151
150 MANUEL H BDILLA
mos pendientes de los de Santoña. Para saber a qué atenernos,
to histórico que vivíamos, determinó enviar al cuartel al falan- mi padre mandó a mi hermano -muy aficionado a la colom-
gista Joaquín Sordo ;Presente! para ofrecer al coronel del bofilia- que fuese a Santoña con unas palomas mensajeras,
regimiento el concurso decidido y entusiasta de unos mil hom- y que por medio de un mensaje convenido, informara de la
bres de nuestras Milicias que, sin armas, pero dispuestos a todo, hora de la sublevación. Calculaba mi padre que las palomas
ya se encontraban concentrados con fecha anterioi. en diferen- tardarian alrededor de un cuarto de hora en llegar desde San-
tes lugares)). toña a Santander. La única paloma que n6s llegó, lo hizo a las
Hay otro testimonio que muestra como los falangistas de tres de la tarde del día 22 de jiilio; traía la escueta noticia de
la base tenían que suplir las carencias del mando provincial. que la guarnición santoñesa estaba dispuesta a alzarse el 21, con
«Días antes del Movimiento, visitaron al coronel Francisco Ruiz la tropa amartelada, y los mandos dispuestos, pero García Ba-
San Emeterio y Luis Ortiz de Hazas. Ante las manifestaciones yas, ayudado por unos subalternos, se habia opuesto a la rebe-
del señor Pérez Garcia Argüelles, de que contaba con pocas lión y arrestado a varios militares, por lo que se podía conside-
fuerzas para declarar el estado de guerra, y que no convenía rar fracasado el levantamiento. Los comunicantes quedaban
que subiesen al cuartel, para no alarmar a los rojos, gran núme- esperando noticias de Santandern.
ro de personas, se acordó que acudirían los citados y Agustín El día 18. sábado. era excelente para declarar el estado de
Blanco solamente. Su tarea consistiría en seguir a la compañía guerra, a media maiiana. Lo aconsejaban razones tácticas, de
del regimiento cuando declarase el estado.de guerra, en un toda índole. El Frente Popular, tranquilizado por las notas del
camión con fusiles y municiones. A medida que se fuera repi- gobierno sobre el alcance del Alzamiento ocurrido en Africa,
tiendo la lectura del bando repartirían las armas, e irían las tenia a sus gentes en las fábricas, talleres, oficinas, comercios.
Milicias ocupando posiciones en la ciudad» *. En el cuartel del regimiento
" n." 23 había fusiles disponibles,
El testimonio relativo a Santoña también es preciso: «El pero no se'había hecho ningún reparto. Los falangistas y los
capitán Mirones, que pertenecía al batallón mandado por el tradicionalistas -acompañados por jóvenes de Acción Cató-
teniente coronel García Bayas, se relacionó conmigo -yo era lica y de sectores semejante- estaban concentrados según el
el jefe local de la Falange de Cicero- a fin de que enviásemos plan elaborado por la Primera Línea.
cincuenta falangistas para controlar a los soldados. Posterior- El coronel Argüelles no actuó el día 18, ni lo hizo el 19,
mente, el capitán rebajó la cifra a treinta. Por último me dijo que fue domingo; tampoco el 20 ni el 21. Acumuló dilación tras
que no mandara ninguno, pues era preferible que los concen- dilación. El jefe provincial de la Falange no se mostró, en todo
trara en Cicero, en los puentes de entrada a Santoña. Los falan- ese tiempo, a sus camaradas concentrados. No sabían dónde
eistas.
u a
cuando vieran en el aire de Santoña unos cohetes - s e ñ a l se encontraba. Algún jefe de centuria tenía un número de telé-
de que el batallón se habia alzad- constituirían una guardia fono al que sólo debía llamar en caso extremo.
cerrada en los lugares señalados, para no dejar entrarmi salir El jefe militar parecía dudar de todas las informaciones
a nadie)) **. que señalaban la proclamación del estado de guerra, en lo que
Sobre lo acaecido en Santoña hay información ampliado- ya era zona nacional.
ra ***. «Por la indecisión de los militares de Santander, estába- «Me haría falta tener el bando publicado por la capitanía
de la Sexta Región)), declaró a un falangista que pudo acer-
Testimonio de Luis Ortiz de Hazas. cársele.
** Testimonio de Luis Trujeda Incera. Y a buscarlo, a Burgos, fueron Martin Alonso, jefe local
*** Testimonio de Arturo Arredondo L6pez.
152 MANUEL HEDILLA TESTIMONIO 153

de Torrelavega, y Amancio Capillas. En Reinosa los asesinaron. -iNo hagas caso a Arredondo y esperad! Son órdenes de
Eran dos hombres forjados por Hedilla. José Antonio ...
Otros falangistas -los de Potes y A n i e v a s se alzaron sin -Es que yo -replicó Sánchez Sobaler- también parti-
órdenes, al saber que en Marruecos había sido dado el grito. cipo de la opinión del jefe de la centuria, como todos los que
Conquistaron sus pueblos, detuvieron a las autoridades frente- estamos aquí.. .
populistas y, al conocer el fracaso en el resto de la provincia, -He dicho -manifestó Ruiz Arenado antes de colgar su
emprendieron camino con armas y bagajes hacia la zona na- teléfono- que no os mováis y que son órdenes de José An-
cional. tonio.
«Seguíamos concentrados -testimonia Arturo Arredon- En la bahía santanderina, ese día 2 1,la marinería del buque
d- ...
comiendo bocadillos a mediodía y agua a discreción)). de guerra Jaime 1 estaba sublevada contra la oficialidad. El
Este Arredondo cuenta una conversación telefónica que sostu- coronel señor Argüelles manifestaba que daría orden de salir
vo con Martín Ruiz Arenado, a las nueve d e la mañana'del 21 a la calle cuando llegase a Santander una columna procedente
de julio. de Burgos. Sin embargo, hasta el día 24, o mañana del 25,
«-Te llamo para preguntarte cuáles son tus órdenes. festividad de Santiago, el Frente Popular no se adueñó por
-Nada -respondió Ruiz Arenad-, esperar. entero de la capital. Las centurias concentradas se dislocaron.
-Debo informarte que, según dicen mis enlaces,. hay pi- manteniendo sus enlaces, para reunirse, sobre la marcha, en
quetes armados marxistas bloqueando todos los accesos al cuar- caso de que surgiera una posibilidad de que fueran armadas.
tel. Pues lo que se debatía, esencialmente, era la disponibilidad de
-Estaos quietos, y esperad mis órdenes. armas.
-Mas, ¿cuál es la actitud del regimiento? En el regimiento había oficiales partidarios del Alzamiento,
-Aún no se han decidido, y me parece que no se van a que habrían podido intimar al coronel, deponerle en caso de
decidir. absoluta negativa, repartir las armas y proclamar el estado de
-Pues yo creo que lo más oportuno, dada la situación, es guerra. Para los fines de obtener el asentimiento de la Guardia
que saquemos las centurias a la calle, y metamos a los marxistas Civil y de la fuerza de Asalto, tan ilegal era la proclamación
en casa. del Estado de guerra hecha por el señor Argüelles, como la
-iDe ninguna manera! Espera mis órdenes. que pudieran suscribir un teniente coronel, o un comandante.
-Creo que no hay tiempo que perder -insistió Arredon- Esa ficción fue superada en bastantes provincias, por medio
do-. Todos estamos impacientes y si saco la centuria a la calle, de sendos golpes de mano sobre la autoridad militar enemiga,
y tiramos cuatro tiros al aire, Santander es nuestro. indecisa o cobarde.
-iTe he dicho que es una locura! Mas para llegar a ese resultado hubiera sido menester un
-Sacaré la centuria bajo mi responsabilidad, Martín. trabajo político previo, cerca de los militares, y la justa previ-
-jEs una chiquillada! iQue se ponga al teléfono el sub- sión de los obstáculos que sobrevendrían. La actitud del coronel
jefe ... Argüelles no ofrecía duda desde el 18 de julio. Sólo el jefe
Éste era Jesús Sánchez Sobaler, cuarentón. Le dijo al jefe provincial de la Falange podía intervenir drásticamente, con sus
provincial: hombres y las células -oficiales o soldados- que con antela-
-Creo que Arredondo tiene razón ... Si sacamos la centu- cián habría constituido en el cuartel.
ria a la calle ... Y aún dispuso de cinco días, a partir del 18 de julio, para
154 MANUEL H EDILLA
TESTIMONIO 155
intentar u n golpe, quizá desespé-rado y que costana mucha san- nEn el interrogatorio que le hizo Neila, supo desorientarle
gre, sobre el cuartel, mas era su deber acometerlo: aunque mu- de tal manera que el propio comisario le pidió perdones y excu-
riese. Una jefatura provincial de la Falange exigía esa contri- sas por las molestias ocasionadas, acompañándole hasta la puer-
bución. Pero dejó vía libre y cómoda al terror desencadenado ta, e incluso puso a su disposición el coche del departamento
con saña por el enemigo... *. para llevarle al hotel)).
Ese Neila, socialista, vulgar dependiente de comercio, era
comisario de orden público e igualó, en el ámbito montañ&, la
LOS EXTRAROS MOVIMIENTOS DEL JEFE fama que tuvieron chequistas de Madrid y Barcelona; el mando
PROVINCIAL policial y el gubernativo fueron encomendados a característicos
resentidos sociales: el dependiente Neila y un camarero de un
E l falangista Rivero Solozábal, en su testimonio publicado círculo burgués - e l de Recreo- llamado Juan Ruiz Olazarán,
sobre la dominación roja en Santander, aduce un hecho que gobernador civil. Ambos, como otros compañeros suyos, habian
causa estupor **. El jefe provincial -cuando ya funcionaban pugnado por asemejarse, en los signos exteriores, y en las rela-
las checas y el 'asesinato se había erigido en Ley- daba cotidia- cione% a la burguesía. De este tipo de resentidos fue abundante
namente un paseo por la terraza del Sardinero. La vigilancia Santander.
en esa zona santanderina con sus playas y cantiles fue extre- Tanto Neila como Ruiz Olazarán habian sido, antes de la
mada. Los rojos temían desembarcos, quenan evitar las eva- guerra, colaboradores, asesores e inspiradores del activismo
siones en embarcaciones pequeñas ... Pero, Martín Ruiz Arenado marxista. ¿Cómo era posible que el comisario de orden público
se mostraba en el lugar más visible del Sardinero. marxista careciese de cualquier clase de información referida
La sorpresa sube de punto al leer a Rivero Solozábal: «Por a las señas personales --edad, acento, gesto, etc.- de un jefe
el sistema de confidencias conseguí enterarme que se reparaba provincial de la Falange? Faltan los principales testigos de ese
la detención de nuestro jefe provincial, a quien se le pasó aviso lance: Ruiz Arenado, Neila, los esbirros que detuvieron al jefe
a las dos de la tarde, anunciándole que no efectuase su acos- provincial, el conductor que le llevó desde la delegación de
tumbrado paseo por la terraza del Sardinero, lugar escogido orden público hasta el hotel ... El testimonio de Rivero Solo-
aquel día para practicar, por parte de la policía del Frente zábal se publicó cuatro años después de la muerte de Ruiz
Popular, algunas detenciones. Arenado. Si lo comprobó rigurosamente en el momento, resulta
»El jefe provincial no hizo caso y fue detenido, a las cinco misterioso, y por lo menos prueba el sedentarismo o la inhibi-
de la misma tarde, en el lugar indicado; pero, afortunadamente, ción falangista del que asumía mando provincial.
no le ocurrió nada. En el mismo orden de sorpresas figura la salida de la mna
* El coronel Argüelles, al entregar el cuartel y las armas a los rojos roja de Martin Ruiz Arenado. Calla Rivero Solozábal que salió
encontró refugio en el domicilio del diputado de Izquierda Republicana, con una mujer que le acompañaba en Santander y que no tenía
don Ramón Ruiz Rebollo. Este poseía reputación masónica: no podemos
asegurar si tenia fundamento. Argüelles, juzgado por el Tribunal Popu- precisamente una reputación intachable.
lar, resultó condenado a muerte, pero no lo ejecutaron. Se dice que al «Le fue facilitado un pasaporte como si de súbdito mejicano
escuchar el veredicto, su razón se trastornó. Estaba en Santander, el mes ae tratara, cuyo pasaporte, para gozar de las debidas garantías,
de agosto de 1937, al ser conquistada la Montaña, El ejército nacional
le form6 consejo de guerra, y esta vez, la sentencia a muerte fue cum- debía ser visado en los departamentos de policía y emigración.
plida. ,Para la tramitación de tan importante documento, hube
** Loc. cit., pAg. 92. de acompañar al jefe por las calles más céntricas de la capital,
156 MANUEL HEDILLA TESTIMONIO 157

en donde se encontraban instaladas las oficinas que necesitá- santanderina. Venianhuidos de provincias cercanas. Así ocurría
bamos visitar. con José Antonio Barciela y Alfonso Barnés, por cierto sobrino
»En la policía el pasaporte Gedó visado sin ninguna difi. de dos ex ministros de la República, Francisco y Domingo.
cultad, pero no ocurrió lo mismo cuando llegamos a la delega- Barciela., t i ~ oextraordinario. se enroló en la C.N.T.-F.A.I.
I
ción del Exterior, pues al salir a la calle tuve la mala fortuna Una vez dentro, consiguió carnets y uniformes de milicianos
de ser reconocido por un comunista sevillano, quien, dirigién- para Barnés y Arturo Arredondo. Éste correspondió,regalán-
dose a un miliciano, le apremió que nos pidiera la documenta- doles sendas pistolas ametralladoras procedentes del armamento
ción. Como teníamos todos los documentos en regla no nos ocu- de su centuria, abundante munición.
m ó nada, pero lo sucedido era un síntoma peligroso que nos Barciela había descubierto que los asesinatos, en las pri-
servía de aviso, y por ello convenía acelerar cuanto fuera posible meras semanas. los cometían <las Juventudes socialistas unifica-
-
el traslado de nuestro jefe a Bilbao, desde cuya villa embarcaría das, provistas de colores e insignias anarquistas, lo que hacía
más tarde para partir con dirección al extranjero)) *. recaer la responsabilidad en la C.N.T.3.A.I.
Así fue. En un coche requisado, Martín Ruiz Arenado y Uno de los lugares preferidos por los asesinos era el faro
Francisco Rivero Solozábal, y quizá la viajera indilucidada, lle- de Cabo Mayor, en las afueras de la ciudad. Del temple de los
garon a Bilbao. «A los cinco o seis días de su permanencia en falangistas es ejemplo lo ocurrido con dos de éstos. Darío Bo-
Bilbao consiguió trasladarse a Francia)). Era por el mes de lado, conserje del hotel La Ignaciu, donde se habían hospedado
diciembre de 1936. José Antonio y Julio Ruiz de Alda, al hallarse en Cabo Mayor
Desde la frontera nacional marchó a Salamanca: «A pro- frente a los asesinos, exclamó:
puesta de Sancho Dávila, le d i dinero para vestirse, para la iHombre! Yo no quiero morir como un conejo. Si a vo-
estancia suya y de su... en Salamanca y para que marchara a sotros os da igual, que supongo que sí, podríais permitirme que
Sevilla. Le repuse en el cargo de la jefatura de Sevilla y tam- me suicidara. Deiadme una ~istola)).
bién le repuse en su cargo de consejero))**. Los cinco ejecutores convinieron que en efecto, lo que pedía
En los días de su estancia en Salamanca, Ruiz Arenado refi- Bolado era razonable. Le alargaron una pistola, el falangista
n ó hechos portentosos de su actividad antes y durante la gue- la montó con calma y disparó contra ellos: mató a tres, hirió
rra. «Los montañeses le escuchábamos atentamente. A mí me gravemente a uno y el otro, cuando vio que la munición estaba
produjo una impresión incierta. Le consideré por lo menos agotada, mató a Bolado.
hiperbólico. Pensé que en una ciudad de las características de Otro equipo de ejecutores accedió días después a que el
Santander, dominada por el enemigo, era muy difícil realizar los falangista Luciano Martínez se suicidara. Le dieron la pistola
actos de ataque a que se refería Ruiz Arenado. Lo confirmare- con una sola bala. Martínez disparó contra el que se la había
mos, pensaba yo» ***. dado y le mató. Él fue acribillado y pisoteado.
La verdad fue descubierta con el tiempo. Los ataques y Las operaciones punitivas comenzaron el 11 de agosto, con
duros sabotajes contra los rojos fueron la obra espontánea de uri. coche que figuraba en la requisa del Frente Popular, y que
falangistas que habían perdido toda clase de contacto con el jefe procuró Barciela. Al anochecer, Barciela, Barnés y Arredondo
provincial. Algunos, ni siquiera pertenecían a la organización habían destruido dos automóviles con distintivos de la FAI,
* Loc. cit., págs. 33 y 24. muerto a los once ocupantes, y arrojado sus armas al mar. Bar-
** Testimonio de Manuel Hedilla. ciela a seguido ingresó como voluntario en la aviación roja.
*** Testimonio de Maximiano Garcia Venero.
El 20 de agosto se enteraron de que hacia el kilómetro 30
TESTIMONIO 159
158 MANUEL HEDILLA

se vio obligado a a-ojar las bombas en el objetivo. El 19 de
de la carretera a Bilbao, en el sitio conocido por Jesús del Monte, setiembre tornó a volar con Jambrina. Al regresar a Santander
donde existe una ermita, iban a ser asesinadas varias personas. fue detenido y matado en el mismo aeródromo. Nunca se ha
Empezaba a anochecer cuando vieron, en el cruce de carreteras sabido lo que hii Barciela en ese último viaje.
de Solares, dos automóviles repletos. .Fueron siguiéndolos. No Otros atentados, agresiones aisladas, el constante sabotaje
podían salvar a los presos, porque en un tiroteo general hubie- y el espionaje mostraron el estilo de los falangistas. Rivero Solo-
sen causado víctimas entre ellos. Lo que pretendían era ven- zábal, quien permaneció en Santander hasta enero de 1937, con-
garles, e infundir pánico. Se apostaron en una curva, después juntó esfuerzq aislados: él declara ((que como falangista apenas
de Hoz de Anero. A lo lejos oyeron disparos y ráfagas de fusil- era conocido en la capital» y se enroló en el Frente Popular de
ametrallador. Escalante. El mes de enero pudo llegar a la zona nacional.
Volvían a la capital los dos grandes automóviles, con los
faros apagados. Les tuvieron al alcance cuando frenaron al en-
trar en la curva. Simultáneamente dispararon sus pistolas-ame-
tralladoras. Los coches cayeron por una sima.
Barciela queria aprender a manejar aviones, pero tuvo que
contentarse con unas lecciones de bombardeo. A fines de agosto
de 1936 hizo su primer vuelo, como bombardero de un teniente
de Asalto, piloto, apellidado Jambrina. Se dirigían a Quintani-
lla de las Torres, de la provincia de Palencia, para bombardear
a los rebeldes.
El improvisado bombardero identificó a los rojos, porque
éstos les saludaban con pañuelos y banderas. Barciela les lanzó
unas bombas de pequeño calibre, causándoles bajas. El piloto se
volvió hacia él con gesto airado. Enfiló la dirección de Santan-
der, y apenas aterrizaron saltó primero Barciela con gesto ufano.
-iHemos aniquilado a una compañia de facciosos! -gritó.
El piloto tuvo que avenirse a confirmar el parte de Barciela,
pero a solas, le recriminó.
-Has matado a soldados leales.
-Pues tú tienes la culpa; te has entretenido en volar sobre
los nuestros, y no me diste tiempo para afinar la puntería.
En septiembre, el activismo falangista aniquiló vanos co-
ches y sus ocupantes. En uno de los ataques, Barnés y Barciela
resultaron heridos. Los curó el médico don Alfonso Córdoba.
Barnés se alistó en un batallón de la FA1 para pasarse a las
filas nacionales: lo consiguió. Barciela insistía en su deseo de
aprender el manejo de aviones. Tuvo que volar con Jambnna
hacia el mismo sector de Quintanilla de las Torres y, esta vez,
ESPAÑA DIVIDIDA, ESPAÑA FRAGMENTADA ...
El cantonalismo parece inexorable consecuencia de las gue-
rras civiles. Ha sido tratado con excesiva superficialidad por
los españoles y los extranjeros que han discurrido sobre la ini-
ciación y desarrollo del Alzamiento. El bando frentepopulista,
quizá porque perdió la guerra, ha informado con minuciosidad
sobre sus propios factores cantonalistas, analizando su influen-
cia adversa en la tramitación y resultado de la lucha. Si el Fren-
te Popular hubiese obtenido la victoria ese análisis y sus coro-
larios habrían sido distintos; pero demostraría de un modo
fehaciente la falta de objetividad de los críticos españoles y
extranjeros.
E n la zona dominada por la República, el cantonalismo
constituyó una extravasión, lógica pero corrosiva. En la zona
nacional, significó una fatalidad cuyos efectos fueron paliados
por la unidad combativa de los militares comprometidos y por
la actuación, armada y política, de Falange Española de las
JONS, e n congruencia con la del Requeté, en las provincias
donde éste disponía de fuerzas idóneas.
Al ocurrir el Alzamiento, los partidarios de éste tenían
máximo designio inmediato: derrocar al gobierno presidido por
Casares Quiroga; disolver las Cortes; suspender la Constitu-
ción; declarar fuera de la ley que implantarían a los partida-
rios del Frente Popular y a las centrales sindicales, y consti-
tuir un gobierno provisional.
TESTIMONIO 163
162 MANUEL H EDILLA
frontera con Francia; el mayor' número de barcos de guerra y
Históricamente, ese designio era una repetición del que mercantes...
inspiró el golpe de estado del 3 de enero de 1874 contra la Estos factores han sido objeto de una reiteración tan exte-
l."República. La circunstancia de que en aquel instante hubie- nuadora que en esta fecha resultan tópicos ((demodésn de la
ra guerra civil, por el alzamiento de los carlistas, y la eclosión propaganda hecha por los partidarios del Alzamiento. Ahora
subversiva de cantonalismos federales y sociales, es indiferente bien: constituyen valores históricos objetivos. Su prolongada
para la objetiva estimación ideológico-histórica. El general Se- utilización en la política interior y exterior de España, por espa-
rrano tuvo que sostener una guerra civil para consolidar el cio de tantos años, desde el final de la guerra, puede ser desacer-
golpe de estado: otro factor de semejanza, como lo es la disolu- tada, o fatigosa, y por lo tanto estéril; pero no excluye su auten-
ción por él decretada de los partidos de la izquierda y la de- ticidad.
claración de ilegalidad de la Sección Española de la Asociación El cantonalismo político-funcional de los que fueron llama-
Internacional de Trabajadores: la l." Internacional. Los alza- dos inmediatamente facciosos, rebeldes o nacionalistas, y que
dos de 1874 tenían un inmediato y máximo designio. También se denominaban a sí mismos nacionales, duró apenas unas sema-
los de 1936. nas, en su fase más peligrosa *. Habrían sido suficientes para
Al movimiento de 1874 cooperaron fuerzas políticas y so- yugular el Alzamiento, si no hubiesen existido fuerzas ideológi-
ciales aunadas solamente para la circunstancia: sucedió igual cas aptas para imponer una disciplina, en cada lugar, a las mul-
en 1936. titudes que debían coadyuvar al esfuerzo inicial y a proseguir
La República, en 1936, se encontró con una serie de can- la guerra.
tonalismos que aparecían y actuaban hasta en la misma capi- En el caso concreto de Galicia, donde ni siquiera existía un
tal de la nación. Todos tenían, originalmente, la ambición de mando general de la Falange hasta que lo asumió Manuel He-
aniquilar al enemigo, pero las consecuencias que deducían de dilla, y los proVin~ialesy locales sufrían las ausencias y caren-
una victoria no fueron, en ninguna ocasión, ni siquiera entre cias ya señaladas, el número de soldados y marineros de guerra
el 1 8 y 25 de julio, unánimes. Las dos centrales sindicales, los era menos que insuficiente para la salvaguardia del orden en el
partidos marxistas y sus juventudes, la FA1 y las Juventudes interior del territorio; el enemigo, partiendo de Asturias, se
Libertarias, pretendían convertir la lucha .contra el enemigo en infiltró hacia el norte de la provincia de Lugo, y podía empren-
una empresa revolucionaria: de signo comunista y de sentido der otra ofensiva por las montañas leonesas, como en efecto su-
colectivista libertario respectivamente. La colisión de ambas ten- cedió. Los jefes y oficiales del Ejército alzados en el país galle-
dencias había sido, era y sería permanente y atroz. go, y cuya valía profesional quedó demostrada, no hubieran
El cantonalismo de Cataluña y el acabado de legitimar podido multiplicarse para atender a un frente extenso, y, en
de Euzkadi se atravesaron, con sus particularismos funcionales teoría, las clases militares subalternas eran inciertas.
inuy importantes, en la política y la guerra de la República. Los problemas fueron resueltos por la inmediata incorpora-
Pero esos cantonalismos estuvieron compensados por la ción a la Primera Línea de la Falange de un voluntariado, al
continuidad de las relaciones diplomáticas con el extranjero; que se encuadró, disciplinó e instruyó sobre la marcha, gracias
la existencia de u n gobierno central; la disponibilidad de las a los militantes antiguos de las Milicias. habría bastado el
reservas de oro; la posesión de un territorio con riquezas natu- simple reparto d e fusiles a una masa ideológicamente enemiga
rales, aptas para el comercio, la industria y el avituallamiento; * Muchas gentes de la zona nacional utilizaban la palabra naciona-
la disponibilidad de fábricas y parques militares; la mayor den- lista. La Falange lo enmendó, siguiendo tesis de Josk Antonio.
sidad territorial y demográfica; el dominio casi absoluto de la
164 MANUEL HEDILLA TESTIMONIO 165

del Frente Popular y de la República pero sin mandos, disci- Alzamiento. De hecho, todos los decretos dados por la Junta
plina ni unidad ideológica? Pues uiio de los hechos más sor- fueron aplicados antes de que aparecieran públicamente.
prendentes del Alzamiento fue que esas reclutas e incorpora- La constitución de esa Junta fue laboriosa, lo que revela la
ciones del voluntariado ocasionaron una asimilación inmediata, incertidumbre del general Mola. Éste Uegó a Burgos el 2 1 de
por éste, de las tesis y aspiraciones políticas de la Falange. El julio de 1936. La oficiosa ((Historia de la Cruzadaa afirma que
hecho es incontrovertible, y dio motivo a que Manuel Hedilla, ,la Junta que Mola formó, al llegar a la capital de Castilla, esta-
en cierta ocasión declarara que él «no distinguía entre camisas ba constituida así:
viejas y camisas nuevas, sino entre camisas buenas y camisas Guerra, general don Emilio Mola.
malas D. O entre nlimpias,, y «sucias>). Estado, general don Fidel Dávila.
El cantonalismo fue exacerbado, por razón lógica, en luga- Hacienda, don Eduardo Serrano.
res como Oviedo, sitiado; 'en la zona andaluza, separada de la Justicia. don Antonio de Vicente Tutor.
norteña por u n Badajoz que se mantenía fiel a la República; en Comunicaciones, don Juan Antonio Bravo.
Teruel, asediado, y con u n pasillo batido constantemente, y a Secretario. coronel don Fernando Moreno Calderón.
veces obstruido, por el que se comunicaba con el Aragón nacio- La misma' Histaria oficiosa refiere que don Fernando Suá-
nal, lo que también sucedió en Huesca, en cuyos arrabales rez de Tangil, conde de Vallellano, don Antonio Goicoechea
había líneas avanzadas de las columnas salidas de Cataluña; en y don José María Yanguas Messía, viejos políticos monárquicos
Canarias y en Baleares, cantonalismo militar y político, que - d o s de ellos, Vallellano y Yanguas, servidores de la Dicta-
puso a prueba la unidad de designio del Alzamiento, su fortaleza dura-, aconsejaron a Mola que formase una Junta exclusiva-
inicial y la incapacidad contraofensiva de la República popular. mente militar. La tendencia a un régimen dictatorial militar,
Esa incapacidad se demostró en dos sentidos: primero, en la que eliminara al Requeté y a la Falange de la dirección politica
mansa sumisión al nuevo poder de inmensas muchedumbres y administrativa, creemos que se manifiesta en ese consejo de los
proletarias de signo revolucionario, y después en las operaciones tres monárquicos. Y aún más: podía evitarse que republicanos
militares contra el Ejército de Marruecos y las columnas avan- insolidarios con el Frente Popular pudieran colaborar con el
zadas del que se había constituido en el norte. El proletariado nuevo poder. Ya es sabido que el Alzamiento ut&6 la bandera
y sus afines demostraron, en bastantes provincias, que su ver- tricolor y que sus proclamas primeras vitoreaban a la Repú-
balismo enconado carecía de temple revolucionario. blica *. Había republicanos en la zona nacional y o t m que a
La Junta Nacional, que sin duda aspiró a remediar, mo- ella podían incorporarse, dispuestos a aportar sus conocimien-
destamente, el cantonalismo, tuvo durante largas semanas un tos y aptitudes en los lugares que les fueran señalados **.
escueto papel representativo de la unidad que existía entre los
militares adscritos al Alzamiento. Esto sirvió para que las ne- * Radiograma transmitido por las estaciones de Tetuán, a toda
Espafia, el 19 de julio de 1936,informando que el general Franco había
gociaciones con el extranjero, en demanda de petróleo, armas, tomado el mando del Ejército de Africa. Publicado en -La Gaceta de
municiones y aviones, fueran más fáciles de una parte, y de Africa. el 20 de julio de 1936. La proclama dirigida por el general Orgaz
otra, determinaran un cierto reconocimiento de facto por los al pueblo de Gran Canaria, el 20 de julio de 1936, tambikn terminaba
vitoreando a la República. El manifiesto y bando de guerra preparados
países que en virtud de intereses propios o de sus súbditos en en Madrid, asimismo concluían con un vítor al régimen republicano.
la zona nacional, tenían que relacionarse con ésta. La Junta ** Con el tiempo numerosos republicanos han ocupado puestos se-
sirvió, asimismo, para codificar y publicar en forma de decretos, ñaladisimos en la vida espanola, tanto en la politica como en la adminis-
cuanto se había estipulado, como designio máximo, antes del tración, las ciencias y las técnicas oficiales o estatales... Se trata de
republicanos que no participaron en el Frente Popular.
166 MANUEL H EDILLA TESTIMONIO 167

El lector contemporáneo, de cualquier nacionalidad, nece- »Luego, más serenos los espíritus y disipadas de los enten-
sitará ciertas explicaciones. Había españoles, en la zona nacio- dimientos las nieblas del rencor y de la fatiga, se abordarán
nal, que pensaban en un nuevo general Serrano que se inclinana otros problemas. El de esta Junta de Defensa Nacional, que pro-
ante el hecho consumado de un e t o en favor de la Monarquia. visionalmente asume el poder HASTA QUE SE CONSTITUYA
Era indispensable que antes se terminara la guerra, y el país EN MADRID EL DIRECTORIO MILITAR QUE GOBERNA-
sólo tuviera partidos legales. Los ilegales serían cuantos se opu- RA A ESPARA, es elevar el corazón por encima del torbellino
sieran al restablecimiento de la Monarquia. De hecho, esos espa- fragoroso de la lucha, etc...)).
ñoles querian convertirse en secretarios de despacho, oscuros, El documento es decisivo, incontestable: no había duda
mas eficientes para sus fines, de los generales que constituirían acerca de los objetivos esenciales de quienes lo dirigían al país,
la Junta de Defensa; podrían excusarse con el carácter modesto cuando no había siquiera líneas de combate marcadas.
y aparentemente administrativo de sus empleos. Y así fue. El 25 de julio apareció el primer número del Boletin Oficial
Mientras los Requetés combatían y morían por la legitimidad de la Junta Nacional de España, en el que se nombraba a Mola
y los falangistas por la revolución nacional-sindicalista, apare- jefe del Ejército del Norte y a Franco jefe de los Ejércitos de
cían en la administración de tipo político los monárquicos alfon- Marruecos y del Sur.
sinos y los populistas. No cesó, en modo alguno, el cantonalismo. El 14 de agosto,
Mola, también según la oficiosa ((Historia de la Cruzada)), con la toma de Badajoz, quedó -todavía muy precariament-
aceptó el parecer de sus consejeros y nombró una Junta pre- enlazada la zona norte con la del sur. Pero el cantonalismo iba a
sidida por el general don Miguel Cabanellas, y de la que eran durar largas semanas y sobrevivió en Andalucía, hasta que el
vocales los generales Mola, Dávila, Saliquet y Ponte y los coro- general Queipo de Llano vio limitados sus poderes. El declive
neles Moreno Calderon y Montaner Canet. Éste fue el secretario comenzó a partir del 1 de octubre de 1936, fecha del nom-
de la Junta y Moreno Calderon actuó como Jefe de Estado Ma- bramiento de Franco para la jefatura del Estado, por medio de
yor del Ejército del Norte. un decreto, en el que la pluma de un político monárquico coló
La Junta de Defensa Nacional, apenas quedó constituida, de rondón inútilmente el concepto jefe del gobierno del Estado.
dirigió un manifiesto el país, con fecha 24 de julio, reproducido Al general Serrano, en 1874, se le hizo presidente del poder
en toda la prensa de la zona nacional. Declaraba, entre otras ejecutivo de la República; a Franco, y apenas había empezado
cosas: ((Dichas están las causas e insinuados (sic) los propósi- la guerra, se pretendía conferirle un grado menos. ¿Un Gobier-
tos de este levantamiento nacional, en el que el Ejército, CERE- no? No existía. ;,Un Estado? ¿Qué clase de Estado? Pues no
BRO, CORAZON Y BRAZO, enriquece la grandeza de su hubo gobierno formal e institucional en España hasta que pasa-
acción con la sangre popular que voluntariamente se incorpora ron dieciséis meses de la proclamación de Franco. La política
a las filas de los salvadores de España. El Ejército, pues, con y la administración estuvieron confiadas a los ya referidos se-
el ALIENTO DE LAS MASAS POPULARES QUE VOLUN- cretarios de despacho, a los que dirigía como secretario general
TARIAMENTE LO ENGROSAN, y delirantemente lo acla- don Nicolás Franco Bahamonde, ingeniero naval de la Armada.
man, asume con altiva conciencia de su responsabilidad y con Ya estaba hecha la unificación, ya había un partido único
absoluta fe en la necesidad del sacrificio que se ha impuesto, la que teóricamente era un partido de gobierno y aún seguía esa
tarea de levantar al país de la sima a que lo empujaron. provisionalidad: continuó hasta el 30 de enero de 1938. Ramón
»Ni un momento más del que nos señala la alteza de nues- Serrano Suñer, en su libro ((EntreHendaya y Gibraltarn, 1947,
tra aspiración patriótica, detentaremos (sic) el poder ... pág. 23, escribe: «Desde el punto de vista político se atendía a lo
168 MANUEL HEDILLA TESTIMONIO

más indispensable -relaciones w n el exterior, economía de Galicia: Lugo = 1
.cruerra,
, orden público- desde una llamada Secretaría General Marruecos: = 1
del Estado, c o i escaso orden y multiplicidad de funciones. La Representan un total de 25 jefes provinciales, muchos de
regentaba
" Nicolás Franco. hermano del Generalísimo. En otra los cuales -andaluces, extremeños, aragoneses, castellanos-
pequeña secretaría más o menos dependiente de aquella, un tenían el enemigo actuando en sus territorios, y lo tuvieron, en
funcionario diplomático se ocupaba de la política exterior. Todo -
alminos casos, durante años.
Cada uno de esos hombres encargados del mando, y sus
era provisional y de urgencia.
rEn Burgos funcionaba un organismo llamado Junta Técni- camaradas, se vieron fomados al cantonaiiio, cuyas dificul-
ca del Estado, integrado por unos ministerios rudimentarios y tades-se encarecían por la distinta actitud que los mandos mi.
puramente administrativos, y en Valladolid un general asumía litares observaban respecto de ellos y de la organización. Las
la jefatura de los servicios de orden público y - e n parte- de. asechanzas y las maniobras de varios sectores derechistas podían
la administración provincial y municipalu. desconcertar -y lo consiguieron no escasas veces- a quienes
Examinemos el cantonalismo de la Falange que subsistió tenían corta experiencia política, y actuaban creyendo que lo
varias semanas después del 1P de julio, y fue suprimido con esencial era aportar voluntarios a los frentes y evitar la corrosión
diligencia. Era más grave, en los primeros días, que el militar. de la retaguardia. Pero respondieron, muchos con autenticidad
Si el general Sanjurjo murió, cuando emprendía viaje desde política y militar. Los errores, las cobardías, las.sumisiones, las
Portugal -para ponerse
- al mando del Alzamiento, y Goded fue desviaciones, representaron menos de la tercera parte del nú-
vencido en Barcelona, quedaban dos generales de G m e r plano, mero total de mandos provinciales; y una cifra más elevada
Mola y Franco, secundados por otros miembros del generalato en otros mandos inferiores, sobremanera los locales.
de todas las armas. Sin embargo, esa contribución resultó ínfima, comparada
La Falange carecía de un Jefe Nacional; perdió a Onésimo con los' problemas que gravitaron sobre el poderoso y ancho
Redondo el 24 de julio; tenía en las cárceles de la zona repu- dorso de la Falange Española de las JONS. Uno de ellos, su
blicana a Julio Ruiz de Alda; a la Junta Política, con la excep fabuloso y rápido crecimiento en militantes para la guerra, y en
ción de un vocal -José S a i n e y al secretario general; y afiliados a. la Segunda Linea.
dispersada por aquella misma zona, a una parte cuantiosa del Manuel Hedilla, en Galicia, es el ejemplo característico
Consejo Nacional. En la zona nacional se hallaban algunos con- -y por sus dimensiones, único en la historia de La revolución
sejeros y jefes provinciales. Éstos eran: y guerra de España- del falangista capaz de realizar un enor-
Andalucía: Sevilla, Granada, Córdoba, Huelva y Cádiz = 5 me esfuerzo al servicio de la lucha. No empleemos la artillería
Canarias: = 1 retórica, hablando de la victoria. Esta era más que problemá-
Baleares: = 1 tica. Esa image d9Epinal de tantos retóriccw, grafómanos y ma-
Extremadura: Cáceres = 1 níacos de la oratoria pomposa, que ha presentado a todos los
Reino de León: Valladolid, Zamora, León, Salamanca y Pa- esr>añoles adictos al Alzamiento convencidos del triunfo. es
lencia = 5 inexacta y grosera. Las dudas graves, las zozobras intensas, en
Castilla la Vieja: Burgos, Logroño, Soria, Avila y Segovia = 5 suma, la angustia, no escasearon en ningún periodo. Los parti-
Aragón: Huesca, Zaragoza, Teruel y el Bajo Aragón (sin tem- darios de un armisticio, de una mediación y de una paz trami-
torio) = 4 tada eran numerosos ya en el invierno de 1936-1937. Había
Navarra: = 1 derrotismo que no era provocado por el enemigo, pues lo prac-
TESTIMONIO 171
170 MANUEL H EDILLA

noticia de la muerte de Onésimo Redondo, la pérdida de la fron-
ticaban gentes que éste habna perseguido, y murmuraciones
tera guipuzcoana, resultaban abrumadoras. Hice lo que pude por
infinitas. La guerra relámpago ilusionó poco tiempo; la guerra
conservar la impasibilidad)).
dura y larga se configuró en seguida.
Las relacioñes entre el mando militar y la Falange en Ga-
Hedilla actuó. en asuella Galicia aislada v amenazada en
licia se distinguieron por la corrección, la mutua lealtad y la
sus flancos oriental y del sureste, con una población sometida,
normal correspondencia. Las misiones de Hedilla a las órdenes
pero animada por el odio -semejante al que sentían los nacio-
de Mola le habían dado extensas relaciones entre los militares.
nales en la zona roja-, con la presteza y decisión que convenía.
las cuales le allanaron el camino en el trato con las guarnicio-
Su categoría nacional, su historia, y por encima de ellas, las
nes gallegas. La Falange montó, en un plazo de días, sus ser-
consignas, normas y órdenes recibidas de José Antonio, le auto-
vicios, tan diversos y complejos en tiempo de guerra, y publicó
rizaban a asumir el mando regional " territorial de la Falange.
" diarios en ciudades de Galicia. De esos días data la incorpo-
Nombró los mandos provinciales y locales vacantes y los que
ración al falangismo de universitarios, escritores, poetas y otros
debían ser sustituidos por la ineptitbd que habían mostrado
profesionales liberales, algunos de ellos con actual nombradia,
quienes los ocuparon. lograda a través de su permanencia en la organización.
Surgió un delicado trance disciplinario, por el regreso desde En Vigo tuvo Hedilla la sorpresa de recibir la visita -el
Portugal de Fernando Meleiro, una vez que había triunfado el día 22 de julio- del jefe provincial de Jaén y consejero nacio-
Alzamiento. La mayoría de los colaboradores de este libro cole- nal Francisco Rodríguez Acosta, cuyo paradero, según hemos
gimos cuál habría sido la decisión del jefe nacional. Meleiro hizo señalado, ignoraba el Mando nacional; hacía más de un mes
&r escrito una larga confesión de culpas. «Invirtió dos horas que se encontraba en tierras de Galicia. «Acudió a mí -testi-
en redactarla. Me la entregó. Yo, sin leerla, acudí a visitar a monia Manuel Hedilla- con la pretensión de que le facilitara
Manuel Hedilla, proponiéndole que Meleiro pudiese reingresar una bandera de falangistas, con el designio de marchar desde
en la Falange. Hedilla aceptó mi propuesta)) h. Fernando Me-
leiro no era un traidor, mas había incurrido en una falta grave,
el extremo de la ení ínsula hasta Albacete~ *.
Tenía Hedilla necesidad de ponerse en contacto personal con
y España se hallaba en guerra. La humanidad de Hedilla, de sus pares, y después de dar fin a sus trabajos de organización,
raíz, cristiana, la llevó a la lucha, y ya se había revelado en su
se dispuso a salir para Castilla. ((Advertí a los camaradas que
mando de la Montaña. Seguiría m&ifestándose, serena y vale- desde Castilla seguiría llevando yo las cuestiones esenciales de
rosa, en su inmediato futuro. la Falange gallega, hasta que se constituyera un mando nacio-
nAdvertí -testimonia el propio Hedilla- que el triunfo
nal. Lo decidí haciendo uso de la autorización que me dio José
costoso en algunos casos, del Movimiento, podía comprometerse.
Antonio)).
En Pontevedra la situación era delicada. como en Ribadeo.
Antes de partir, pidió una contribución voluntaria a los
Aquí había brebhas que tapar. La formación y la instrucción industriales y comerciantes de Galicia. Pretendía que tuviese
de las Milicias absorbió gran parte de mi tiempo. Mis noticias
un valor simbólico, de solidaridad interregional manifiesta. Así
eran desoladoras. No hablo solamente de la situación de mis reunió un convoy de camiones, cargados con mantas, conservas,
hijos, de mi esposa, de mi madre; todos los míos se encontraban otros víveres y telas, con el que llegó a Burgos, entregándolo
en la zona roja. La tardanza de las noticias concretas sobre la en la Intendencia de Capitania general.
situación en Alicante, donde la decisión tardó vanos días, la
* Hedilla le reprochó su marcha de Jaén y naturalmente rechazú su
Testimonio de Mario González ~ a & . pretensión. Llevaba más de un mes en Lugo, sin decir nada.
172 MANUEL H EDILLA

Desde Burgos estuvo, en rapidísimo viaje, en Valladolid.
Soria, Zaragoza y Logroño. aEn todas partes confirmé -testi-
monia- que había entusiasmo y necesidad de orden interno,
de organización». No había tenninado la primera quincena de
agosto cuando se instaló, provisionalmente, en Burgos.

LA OBSTRUCCIÓN A LA FALANGE

La situación militar, en el curso de la primera quincena de
agosto, fecha de la llegada de Manuel Hedilla a Burgos, era
menos que mediocre para los nacionales. La conquista de Ba-
dajoz -ya citada- el día 14, alivió la desazón. Pero las colum-
nas que partieron hacia Madrid quedaron detenidas en la Sie-
rra. Mola tenía, al parecer, algunas dudas sobre los soldados del
reemplazo. Había pretendido encuadrar en cada compañía a
cincuenta requetés. «Pero los requetés querían salir solos, for-
mando batallones únicamente de boinas rojas. La diferencia se
m l v i ó con la fórmula del general: jueto a las compañías del
ejército, irían compañías de requetés~ *.
Los voluntarios -pues las llamadas a quintas de otros
reemplazos tardaron bastantes meds en hacerse- obedecían
al mando militar, coordinador, pero tenían sus propios jefes,
que asumían, tanto entre los requetés como en las unidades
falangistas, una función formativa política. Se vio en Mola y
e n otros mandos militares la tendencia a que los voluntarios
fuesen simples soldados, sujetos a una disciplina que excluye la
expresión política. Las dos grandes organizaciones combatientes,
quisieron -y lo consiguieron- informar y explicar a sus hom-
bres, más allá del rudimentarismo fácil de que los rojos españo-

* José María Iribarren, loc. cit., pAgs. 83-84.
174 MANUEL HEDILLA
TESTIY ONIO 175
les eran enemigos a muerte de los espaííoles nacionales, los prometido a Mola el jefe provincial de Burgos. Tal moviii-
motivos de la guerra y los designios políticos y sociales que as- zación urgente tenía par en la que estaba realizando Navarra
piraban a cumplir una vez lograda la victoria. en la misma hora. Hubo muchachitos de trece años que se
Un jefe provincial de Falange, el de Burgos, recordó a Mola, metieron en los camiones que iban a Somosierra. Fue &cesa-
tres días después del Alzamiento, el cumplimiento de lo acta do rio devolverlos a sus hogares pero ya sabían disparar.
sobre el nombramiento de las autoridades civiles. Se cumplía el uLa Falange fue generosa y solidaria con todos loe espa-
plazo señalado por José Antonio en su orden decisiva para parti- ñoles que desde otros campos políticos participaban en el Alza-
cipar en el Alzamiento. miento. A las seis de la tarde del día 18 de julio, se presentó en
El General opuso al requerimiento una actitud glacial. el cuartel burgalés de Artillería el monárquico madrileño Carlos
«Yo sé -dijo- lo que tengo que hacer u *. Mirallesr.
José Andino, al reclamar con firmeza a Mola, podía acudir ¿De dónde venía Miralles? Hay testimonios de supervivien-
al espléndido cumplimiento de las promesas hechas por la Fa-
lange burgalesa **.
«El día 18 de julio ya estaban concentra-
tes*: «Salí de Madrid el 17 de julio con un grupo política-
mente heterogéneo, dispuesto a combatir. En él había requetés,
das las escuadras en la capital y en las comarcas. Habíamos falangistas y monárquicos alfonsinos. Todos concordes con el
pedido que se repartieran las armas. Se celebró, a las cuatro mismo designio. En realidad, lo heterogéneo de aquel gmpo
de la tarde, una reunión conjunta de militares y un civil. El coincidía con mi pensamiento de que lo primero era acabar con
comandante Pastrana se mostró indeciso acerca de la entrega la República. Yo he sido monárquico, albiñanista, requeté y
del armamento. luego ingresé en la Falange, porque me pareció la organización
>)Estabanen la reunión todos los jefes de cuerpo, menos el adecuada.
coronel de la Guardia Civil señor Villena. El hombre civil era »Pretendimos cerrar el paso por la carretera de Francia,
el falangista Honorato Martín Cobos. .en la Pedriza. Éramos 37 hombres. con 7 fusiks. 3 rifles v
»Éste declaró: algunas pistolas. Dispuse que nos apostáramos junto al túnel
»-Si no tenemos fusiles, no podremos participar en el del ferrocarril Madrid-Burgos, que me pareció buena posición.
Alzamiento-. La actitud era resuelta y al final se acordó que Carlos Miralles marchó hacia Aranda de Duero a buscar refuer-
la Falange fuese armada. El mismo Honorato Martín Cobos zos de hombres y armamento)).
quedó encargado del reparto. Al declararse el estado de guerra, Con esa misión llegaba a Burgos Carlos Miralles. «Pedía
en la noche del 18 al 19 de julio, ya se habían repartido 800 -testimonia Martín C o b o s un par de docenas de falangistas
fusiles a las escuadras de la Falange, que ocuparon sus puestos. y armas. El comandante Pastrana mostró su simpatia por el
Cronológicamente, Burgos fue la primera ciudad península^ intento. Yo no dudé en autorizar que se le unieran falangistas,
que declaró el estado de guerra. ya armados.
»A las veinticuatro horas, los campesinos abandonaron las »Miralles, antes de partir, me dijo:
faenas de la recolección y, con la camisa azul, se encaminaron u-Me hará falta algún dinero ...
a las líneas de fuego. Eran miles de hombres, según había »Le entregué, sobre la marcha, dos mil pesetas. Miralles y
los falangistas salieron de Burgos, el día 19 de madrugada. u
* Testimonio de José Andino.
** Testimonio de Honorato Martín Cobos, de la Vieja Guardia bur-
galesa. * Testimonio de Manuel Groizard Montero.
176 MANUEL H EDILLA
TESTIMONIO 177

*.
Otro testimonio precisa la salida y el desarrollo de la lucha equipos de reclutamientb de vo1untario~- no suscitaron en
nPartimos del cuartel de Artillería. El teniente coronel don quienes dirigían y administraban la Junta Nacional gran con-
Francisco Rodriguez Garriga, dirigiéndose a Miralles, le dijo: sideración *. nuestras relaciones con ella eran superficiales
n-Usted mandará a los de Renovación. y en algunos casos, malas. Nosotros acrecentamos nuestros es-
nY a mí: fuerzos de guerra, garantía de nuestra independencia,, e impe-
»-Usted mandará a los de Falange. dimos ser mediatizados. En Aranda de Duero, por ejemplo, fue
nEl teniente coronel don M m l i n o Gavilán quiso entre- designado un municipio de caciques. Y siguiendo una delibe-
garme 4.000 pesetas, que yo rehuse, indicándole que podía rada intención, allí fue una señorita, María Rosa Urraca Pas-
dárselas a Miralles. Salimos sesenta o setenta falangistas. YO tor, que pertenecía al partido tradicionalista, a celebrar un
iba como jefe de la centuria. mitin de propaganda
- - - política. Los falangistas la silbaron e im-
»En Aranda. donde tuvimos una escaramuza con varios pidieron que continuase el acto.
frentepopulistas, se agregaron más falangistas. Al llegar a Cere- ))-No es momento de dar mitines políticos sino de realizar
m de Abajo, Carlos Miralles suscitó discusiones en cuanto al u n esfuerzo de guerra- declaró el jefe local de Aranda de Due-
mando. Alegaba que él tenía grado de capitán. Los falangistas ro, Eduardo Alonso.
no querían ser mandados por él. Algunos se quedaron en el »Pues la Junta Nacional quiso sumariar a Eduardo Alonso,
mismo Cerezo de Abajo, donde se unieron más tarde a la co- y envió a u n militar de alta graduación para que instruyese
lumna del coronel Gistau. el sumario. Alonso replicó con entereza y el juez terminó por
»Llegamos a Somosierra en la mañana del día 20. El darle la razón. ,
primer combate se desarrolló el 2 1 a la altura de la caseta del »En esa misma línea de obstrucción surgió la llamada Jun-
peón caminero. Venían contra nosotros guardias de Asalto ta coordinadora de las Milicias. Se requirió, por la autoridad,
v milicianos n . a la Falange, Requeté, albiñanistas, Renovación Española y Ju-
Groizard un tu al iza: «Contuvimos a cinco camiones y cau- ventud de Acción Popular (JAP). Pero a ésta se le opuso el
samos numerosas bajas. Resistimos hasta el 25 de julio. Que- veto general, y tuvo que retirarse. Los Requetés, poco numero-
dábamos cuatro y nos hicieron prisioneros. Éramos Monsoliu, sos, daban todos los hombres que podían al frente. Los albiña-
albañil-marquista, Suárez de la Dehesa, teniente coronel jurí- nistas eran un grupo; ~enovación, otro grupo aún menos nu-
dico, Monzón, requeté, y yo». trido. Nosotros habíamos dado ya más de cinco mil' hombres
El coronel García Escámez llegó en cuanto fue posible a de Primera Línea.
Somosierra, para contener la ofensiva roja. Julián Mingo fue ))Callamos, para que no pudieran acusarnos de quebrantar
propuesto para la medalla militar individual, por su comporta- la unidad combativa. No había coordinación sincera. Todos los
miento y heridas. Este hombre, ex legionario y de una vida miembros de la Junta nos sentíamos incómodos y disgustados.
muy intensa y andariega, pudo salvarse de caer prisionero y no Supimos que el mando había decidido el envío de 300 fusiles
se preocupó de la tramitación de su medalla. a Aranda de Duero, para armar a un grupo que se llamaba de
Los millares de hombres de Primera Línea dados por la Acción Ciudadana, de retaguardia. Esta la cubríamos también
Falange burgalesa -que puso en marcha con urgencia sus nosotros. Nos indignó, y Martín Cobos, con algunos falangistas,

* Testimonio de Juan Mingo Andtegui, jefe de milicias de Burgos * Testimonio de Honorato Martín Cobos, Jos6 Luis Gutiérrez, F1-
de Falange Española de las JONS y de la Vieja Guardia burgalesa. rentino Martínez Mata y Julio Puente Careaga.
178 MANUEL H EDILLA TESTIMONIO 179

acudió a Aranda, desarmó a los de Acción C i u d u h y dispuso Señalamos la predisposición federal, que permitió evitar
que los fusiles fueran enviados adonde hacían falta: a los fren- las absorciones y la mediatización por fuerzas ajenas --de
tes; y allí acabó la Junta coordinadora, que el general Mola cualauier
I
índole- tanto en los frentes como en la retapuardia.
"
quería instaurar en todas las provincias que dependían del Ejér- El tiempo que hubiese podido resistir la Falange, en tales
cito del Norte)). condiciones, a la absorción o a la dependencia, no puede ser
Mientras ocuman esas peripecias, que no trascendieron a1 tasado, cifrado. Algunas semanas... El dominio sobre la fron-
conocimiento público, y mucho menos al espionaje, la situación tera guipuzcoana-francesa y la conquista de San Sebastián en la
militar resultabaaun tanto sombría. Son conocidas las dificul- primera quincena de septiembre salvaron la situación critica
tades de Mola para disponer de municiones. «En la primera de las armas nacionales. Ya para entonces se había perfeccio-
quincena del mes de agosto, yegaron a Burgos las primeras nado la importación de petró¡eo, y afluían armas, municiones,
tropas africanas, en muy corto n h e r o . Se las hizo ir y venir técnicos alemanes e italianos: el número de aviones nacionales
por las calles de la ciudad. se había triplicado, por lo menos, con relación al 18 de julio.
»El teniente coronel Gavilán me indicó que convendría Algunas semanas... Las unidades falangistas habrían sido
organizar un baile, para dar una sensación de euforia. totalmente integradas en el Ejército, sus mandos dispersados
»-Es posible -me dijo Gavilán- que tengamos que eje- - c o m o sargentos, suboficiales, a l f é r e c e s en columnas donde
cutar el plan previsto por Mola, abandonar la línea del Duero,
y replegamos a Navarra.
))En el castillo de Burgos sólo había dos cañones))*.
...
apenas habrían existido militantes falangistas En la reta-
guardia, la Segunda Línea habría sido convertida en una
&e de somatén y cuerpo auxiliar para trabajos burocráticos me-
*-
nores, intendencia, hospitales, etc. ¿Por voluntad exclusiva de
la Junta Nacional y de los jefes de Ejército? No. ¿Por obra de
MANUEL HEDILLA, JEFE TACITO la coalición derrotada el 16 de febrero de 19 36? Sí. Las gentes
que habían dirigido esa coalición electoral en las provincias que
Los falangistas burgaleses se portaron con digna entereza ya eran nacionales vieron, con infinito temor y pesadumbre,
y fidelidad a sus normas. Superaron la crisis en todas sus di- el crecimiento fabuloso de los efectivos fala+stas. Apelaron
mensiones. Eran numerosos y disciplinados. Demostraron su a diversos procedimientos para contrarrestarlo y esterilizarlo.
fuerza. Pero no se les ocultaba que las obstrucciones obedecían El más sagaz consistió en introducir agentes suyos en la Falan-
a la ausencia del jefe nacional y a la falta de la Junta Política, ge, los cuáles tenían misiones que irán configurándose en estas
que hubiera podido cambiar su carácter consultivo en ejecutivo, páginas.
designando un mando provisional. Estaba previsto en los esta- Otro medio de presión fue la inmediata campaña de des-
tutos de la organización. La Falange actuó con un improvi- crédito, emprendida por doquier. La Falange fue llamada uFai.
sado estilo federal curioso y extraordinario. En un país de lange)),estulta alusión a los colores de su bandera, a sus ideales
estructura federal, la invasión y ocupación de algunos de sus sindicalistas, a su designio revolucionario de la economía. En
territorios, aunque se trate de la sede del ejecutivo y de la las centurias falangistas hubo combatientes, jóvenes, que ha-
asamblea centrales, es infinitamente menos dañina y perturba- bían militado en centrales sindicales, como la Confederación,
dora para la marcha política, militar y administrativa que e n que encuadrados con disciplina, lucharon y vertieron su sangre.
otro de constitución unitaria. s e acusó a la organizacióñ de ser refugio de rojos, laica, paga-
* Testimonio de José Luis Gutiérrez. na, atea. El empleo del titulo de camarada entre los falangistas
TESTIMONIO 181

bastó para que se les encontrasen semejanzas con el partido »Atendimos al armamento y a la intendencia, y la Falange
comunista. demostró su capacidad al crear un escuadrón de Caballería, que
Todas esas presiones partieron de grupos socialmente pode- mandado por el comandante retirado Acuña hizo sus primeras
rosos, influyentes, bien pensantes, y crearon una atmósfera pe- armas en el frente de Soncillo~.
sada en los mandos militares. En esas primeras semanas, la El Colegio de la Merced se había convertido en un autén-
Falange no contraatacó con brío: sus jefes provinciales cre- tico cuartel de guerra desnudo de cualquier superíiuidad, con
yeron que la mejor réplica era el sacrificio de los combatientes. lechos harto duros, improvisados, olores de cuero, rancho, hu-
Fue un error, pero la autonomía forzosa con que actuaban esos manidad, grasas para fusil. Renovación Española había mon-
jefes les impedía contar con el apoyo, el auxilio de sus pares, tado su cuartel general en el hotel Norte y Londres, y los tradi-
en el caso de que hubieran surgido graves discrepancias con los cionalistas en el María Isabel.
mandos militares. Tenían que esfonarse por mostrar una mode- De ciertos pormenores de la llegada de Hedilla, y de su
ración, que sus antagonistas --sus enemigos- políticos creye- incorporación a la tarea, así como del cantonalismo en que
ron que era debilidad o cobardía. vivía la organización testimonian cuatro falangistas. Todos co-
En esas circunstancias, llegó Manuel Hedilla a Burgos. He nocieron a Hedilla el mes de agosto de 1936. Se trata de una
aquí el testimonio, veintisiete años después, del jefe provincial declaración conjunta hecha por ellos solidariamente «Llegó *.
burgalés *: «Yo sabía que Hedilla había representado al jefe a primeros de agosto y recordamos como trajo un convoy de
nacional, y aunque los dos teníamos la misma condición de camiones cargados de conservas, licores, mantas, etc.
jefes provinciales y consejeros nacionales, debo manifestar que .Dos de nosotros, Honorato Martín Cobos y José Luis Gu-
le reconocí sin dificultad alguna, y sin que él me lo pidiera, tiérrez, dirigimos la descarga y almacenamiento del convoy. Ha-
una jerarquía, dentro de la Falange, superior a la mía. bía quinientas mantas. Todo fue colocado en las estanterías y
»En el Colegio de. la Merced, propiedad de los jesuitas antes almacén del cuartel de Intendencia, tras recuento minucioso
de su expulsión, habíamos instalado un cuartel y allí mismo, pedido por Hedilla, quién nos entregó la lista hecha y sellada en
en un despacho de campaña, funcionaba la jefatura provincial. Vigo. De San Sebastián trajo otro convoy con mantas, telas v
Burgos, desde las primeras horas del Alzamiento, mandó armas, licores, que se descargó en el cuartel de Falange. Desde el pri-
enlaces, etc. a las provincias de Palencia, Logroño y Soria. Al- mer momento le reconocimos autoridad, que él no gestionaba
gunos camiones enviados por mí, no pudieron, los primews días, ni mucho menos pedía. Su carácter. la austeíidad de su vivir.
pasar de Pancorbo y de Casalarreina. Practicábamos la política la gran serenidadque mostraba y la'discreción de sus palabras,
que imponían las circunstancias. nos persuadieron de que tenía las condiciones exactas de un
.Por ese motivo la capital de Castilla vino a ser, entonces, jefe falangista.
una suerte de cabecera de las Falanges citadas. Cuando tuve »Antes de que llegara Hedilla habían acudido a Burgos
a Hedilla en Burgos le pedí que se ocupara de los asuntos de Testimonio de Florentino Martina Mata, Ingeniero de Montes,
ellas, mientras, yo resolvía los propios. Así lo hizo. También ex jefe provincial de F.E.T.y de las J.O.N.S.y ex alcalde de Burgos;
1 se ocupó de los de Santander, de dónde empezaban a llegar Julio hiente Careaga, industrial. de la Vieja Guardia burgalesa, ex pre-
sidente de la Diputaci6n; José Luis Gutiérrez, arquitecto, primer del*
/ evadidos; hubo montañeses que desde provincias nacionales
1 afluían a la nuestra.
gado de sindicatos de 10 zona norte de la España nacional; Honorato
Martfn Cobos, abogado, ex capitán provisional de Infantería, ex gober-
nador civil de Gran Canana y de Mallorca, alcalde de Burgos. Todos
* Testimonio de José Andino. ellos de la Vieja Guardia burgalesa.
TESTIMONIO 183
182 MANUEL HEDILLA
un plan para mi evasión. Si hubiera conseguido la libertad,
camaradas muy significados: José Sainz Nothnagel, único habría ido a Madrid, con el fin de dar un golpe de mano que
miembro de la Junta Política que estaba en la zona nacional; libertase a nuestros presos de la cárcel Modelo. Si en Madrid
Agustín Aznar con Gumersindo García Fernández y sus acom- fracasaba el Alzamiento, habríamos resistido hasta que llega-
pañantes... Ninguno de ellos arraigó ni ejerció autoridad en ran a la capital las columnas que debían de avanzar desde el
Burgos. El recibimiento que se hizo a Sainz fue más bien frío. norte.
»Martín Cobos, encargado de la movilización de la Primera »Al salir de la cárcel vitoriana acudí a Villarreal, donde
Línea, del abastecimiento y de la administración, despachaba a había lucha, luego, inmediatamente, a la ribera del Ebro, torné
diario con el jefe provincial José Andino. Si Aznar estaba en a Vitoria y me desplacé a Somosierra.
Burgos, adonde iba y venía, le daba cuenta, a titulo informa- »En el período comprendido entre el 18 de julio y el 2 de
tivo, de lo que estaba haci6ndose. septiembre, asumí funciones de autoridad, lo que también hizo
.En ningún caso hizo Agustín Aznar nombramientos en Manuel Hedilla. Firmamos órdenes, nombramientos, etc., en
Burgos. nombre de la Junta Política, porque era perfectamente legal,
»Estuvo en Burgos con un propósito oratorio -ante los además de necesario, y respondía a decisiones e instrucciones
micrófonos de Radio Castilla- Dionisio Ridniejo, quién por de José Antonio y de su hermano Fernando)).
entonces era incansable en la propaganda verbal».

Agirstin Amar, preso en la cárcel de Vitoria, fue libertado
por la Falange alavesa, mandada por su jefe provincial Ramón LA FALANGE EN VALLADOLID Y EN ANDALUCÍA
Castaños, el día del Alzamiento. Su compañero de prisión,
Sancho Dávila -al parecer por gestión propia- había sido tras- En la biografía de Manuel Hedilla y en la historia política
ladado la víspera a Madrid. del primer año de guerra son factores interesantes Valladolid
((Aznar r e f i e r e un witoriano falangista que intervino en y Andalucía. En rigor, debemos puntualizar: los mandos de
los hechos *- nos dijo que era jefe nacional de la Primera Valladolid y los de Andalucía. Las decenas de millares de com-
Línea. Quiso que se organizara rápidamente una expedición batientes, lo mismo que el incalculable número de los miembros
para ir a Somosierra. Salimos con él, en camiones. E n Aranda de la Segunda Línea, jamás intervinieron en la gestión y orienta-
,de Duero, Aznar decidió separarse de nosotros y volvió hacia ción política de los mandos. Aquellos falangistas luchaban,
el norte. Seguimos a la línea de fuego. trabajaban, morían, silenciosamente, por sus ideales.
»Por lo que supe a mi regreso, Agustín Aznar, el mes de En Valladolid, la escisión jonsista de primeros del año
agosto, había formado una suerte de centuria con gentes de 1935 resultó liviana, cuantitativa y cualitativamente. Quedó
la ribera de Navarra y no tenia paradero fijo)). cierto sedimento en alguna parte de la organización. Se mani-
Agustín Aznar refiere: ((Mientras estuve en la prisión de festaba en la preferencia de algunos por llamarse jonsistas o
Vitoria, me preocupé de vitalizar a aquella Falange, transmi- nacional-sindicalistas antes que falangistas. Era un matiz, per-
tiendo órdenes y consignas que favorecieran la moral de los ceptible también, según hemos señalado, en Cataluña.
camaradas. Me visitó en la cárcel Manuel Hedilla. Sentía yo la Durante el año 1935, Onésimo Redondo era jefe provincial
aguda intuición de que debía actuar en Madrid. Fue preparado de Valladolid. Ya en 1936, tuvo jerarquía de jefe territorial.
«Hay un oficio de José Antonio, que yo he visto, dice u n falan-
* Testimonio de Efisio Altí.
184 MANUEL H EDILLA TESTIMONIO 185

*
gista vallisoletano nombrándole jefe territorial. No puedo ase- porque en la mañana del domingo 19 de julio se autoliberaron
y, tras oír misa en la catedral abulense, marcharon a Valladolid.
gurar sobre qué provincias tenía jurisdicción)).
Por obra de esa jerarquía territorial Onésimo designó jefe Automáticamente, los mandos fueran ocupados por quienes
provincial a Teodoro Jiménez Cendón, y jefe local de Valla- los desempeñaban antes del Alzamiento. El esfuerzo de guerra
dolid a Gerardo Perdiguero. Hasta fines de 1935, la jefatura de la Falange vallisoletana precedió al 18 de julio en vein-
de la Primera Línea estuvo desempeñada por Mariano Graciet. ticuatro horas. La Primera Línea hizo una concentración estra-
A partir del 24 de noviembre de 1935, esa jefatura pasó a An- tégica en Valladolid durante la noche del día 17. Su resolución
selmo de la Iglesia Somavilla. impidió que los guardias de seguridad y de asalto salieran para
La Primera Línea vallisoletana, con un adversario frente- Madrid, adonde los llamaba el gobierno. Pues esa fuerza públi-
populista fuerte -había una organización socialista numero- ca había sido profundamente trabajada, a fines revolucionarios,
sa- y con la autoridad civil enfeudada domésticamente a los por los falangistas. .
partidos de extrema izquierda, tenía que ser resuelta y apasio- El esfuerzo lo dirigió Anselmo de la Iglesia, a quién incum-
nada. En ella figuraban estudiantes, trabajadores, falangistas, bía tomar y pacificar la provincia y las limítrofes. El 20 de
algunos profesionales liberales que acababan de .terminar sus julio recibió tres balazos en el brazo derecho. Al cabo de cinco
carreras, funcionarios, como José Antonio Girón de Velasco, horas volvió a la tarea.
empleado en la Diputación Provincial. Lo mismo que Burgos atendió, inmediatamente, al paso de
El gobernador civil, don Luis Lavin, por cierto santande- Somosierra, a Valladolid le correspondió cubrir el Alto del
rino, dio sucesivas vueltas al torniquete de la represión. En los León. Las columnas que debían converger sobre Madrid tar-
falangistas de Valladolid saciaba sus rencores apacentados en daron, por el fracaso del Alzamiento en Vasconia, Santander y
Santander, donde él y sus afines habían aguantado el desarrollo Asturias, en dirigirse hacia la capital. Por el sur, la situación
firme de la Falange. Hizo detener a Onésimo Redondo y a era penosísima para las armas nacionales. El jefe de la Primera
otros. Poco después ingresó en la cárcel el jefe provincial, Teo- Línea vallisol~anarefiere: «El día 21 de julio se formó una
doro Jiménez, y el mando exterior asó a Pedro Rivas, quien centuria, que mandamos al cuartel de San Quintín, para vestirse
asimismo fue detenido. Le reemplazó Elías Iglesias Gómez. uniformes de soldados, e ir mezclados con la tropa, al Alto del
El día 25 de junio, Onésimo y dieciocho camaradas, de León. La jefatura de la centuria la asumió José Antonio Girón
éstos Luis González Vicén, fueron trasladados a la cárcel de de Velasco, hasta el día 30 de julio. En agosto, el mismo Girón
Aviia. E n ese interregno de febrero a julio, el mando nacional mandó dos centurias en Puerto Ventana (León). Y en septiem-
encomendó a varios falangistas que acudiesen a Valladolid bre de 1936, la fuerza de ValladoIid que se preparaba en Sevi-
para coadyuvar a la acción clandestina y evitar los peligros de lla para la liberación de José Antonio)) *.
la'dislocación. Hedilla, según hemos señalado, estuvo dos o tres Al día siguiente - d e madrugada- salieron otras dos cen-
veces con misiones concretas. Otros, Narciso Perales **, Miró ... turias de la Academia de Caballería a cargo de Mariano Gra-
ciet, ex jefe de la Primera Línea, al que asistía Luis Gonwílez
trabajaron en distintas misiones.
La Primera Línea vallisoletana había preparado un plan Vicén. El mando militar lo ejerció el capitán Martín Duque.
para la fuga de los presos en Ávila: no llegó a ser realizado Onésimo Redondo murió -24 de julio- en una embos-
* Testimonio de Anselmo de la Iglesia Somavilla. En Sevilla fueron
* Testimonio de Narciso Garcia Shnchez. concentrados cincuenta hombres, de diversas provincias. Valladolid
** Palma de Plata. aportó algunos, 10s cuaIes estaban a las órdenes inmediatas de Girón.
186 MANUEL HEDILLA

cada, cuando se dirigía a visitar a sus camaradas del Alto del torial de Milicias al comandante de Caballena Gonzalo Ortiz,
León. Ocurrió en el pueblo de Labajos, y cQn el jefe territorial quien se hallaba en el Alto del León. La muerte hizo que Ortiz
sucumbió Agustín Sastre. Iba Onésimo adonde le reclamaba sólo estuviera en el cargo quince días. El 30 de agosto, en una
su deber de jefe. Su pérdida afectó a toda la Falange. Y para sangrienta operación sobre Cuevacaliente, fue herido de muerte.
los vallisoletanos resultaba dramática. Estos hombres se con- A la vez, el jefe de frente, Anselmo de la Iglesia, sufrió, al
sultaron entre ellos, ejerciendo el federalismo a que hemos mando de una centuria, gravísima herida en una pierna.
aludido. Acordaron que la sucesión en el mando territorial reca- Entonces asumió la jefatura territorial de milicias el ca-
yese en Andrés Redondo Ortega, hermano del jefe muerto. Lo pitán de Caballería Navarro Morenés, quien seguía ocupán-
consideraron necesario y oportuno: los mismos apellidos del dola el mes de abril de 1937.
caído, preparación intelectual y laboriosidad experimentadas Redondo organizó la jefatura política designando para la
en sus trabajos profesionales de alto empleado en u n banco de secretaría a José María Gutiérrez del Castillo. A titulo de secre-
ámbito nacional. Profesaba en la pura castellanía, como su tario particular, incorporó al abogado del estado, don Manuel
hermano, y al igual que éste, lo hacia sin retórica, pensando en Martínez de Tena, quien carecía de antecedentes falangistas.
el hombre del campo y en los problemas agrarios de Castilla. Estaba emparentado con personas pertenecientes al cabildo ar-
En la proclamación de Andrés Redondo, hecha en el cuartel chiepiscopal.
de la Falange, estuvieron presentes tres hombres: el jefe pro-
La guerra hiza que Salamanca, Zamora, León, Avila y Se-
vincial, Teodoro Jiménez Cendón, el jefe de la Primera Línea,
govia estuvieran en la órbita de la jefatura territorial de Valla-
Anselmo de la Iglesia y el jefe local, Gerardo Perdiguera.
dolid durante los primeros meses. En Segovia, Dionisio Ridrue-
El nombramiento alcanzó la ratificación implícita de los
jo, aunque nacido en tierra soriana, era un vallisoletano más.
militantes. Podía oponérsele la objeción de que el mando falan-
y fortaleció la dependencia de aquella organización respecto de
gista no se transmitía normalmente en la esfera familiar. Y que
Valladolid.
la Falange no era una organización patrimoaial. Más ya hemos
Ricardo Nieto Serrano, jefe provincial de Zamora, man-
señalado que los vallisoletanos, como sucedía en otras provin-
tuvo su adscripción al mando de Andrés Redondo, y él fue
cias, tenían autonomía deparada por la coyuntura.
quien propuso el relevo del jefe provincial de León, el doctor
En el Alto del León la situación era, día tras día, extre-
Marqués, y el nombramiento de otro médico, Fernando Gonzá-
madamente crítica. Tres combatientes -Alberto Valverde,
lez Vélez, aceptado por la jefatura territorial.
Francisco Chomón y Francisco Gómez S a b u g e se desplaza-
El caso de Salamanca es interesante. El jefe provincial y
ron a Valladolid, pidiendo que fuese allá Anselmo de la Iglesia,
consejero nacional, Francisco Bravo Martínez, demostró tener
para reagrupar y disciplinar a las fuerzas existentes y llevar
escasa audiencia entre los falangistas vallisoletanos. «El Alza-
refuerzos. El enemigo atacaba con enorme dureza: la situación
mienta me cogió en la cárcel salmantina, donde estuve algún
lindaba con el caos. De la Iglesia marchó rápidamente; era el
tiempo, y salí el 20 de julio. Al sobrevenir mi prisión había yo
26 de julio. Pacificadas la provincia de Valladolid y las limí-
designado subjefe provincial a Ramón Laporta.
trofes, Anselmo de la Iglesia fue el jefe de frente de la Milicia
f alangista. »A los pocos días el jefe territorial Andrés Redondo ordenó
que me marchase al frente, y quedó Laporta de jefe provincial.
El Alto del León resultó un lugar trágico para los falangis-
tas. Las bajas eran muy considerables. »Fui a San Rafael, donde estuve algún tiempo, durmiendo,
A mediados de agosto, Andrés Redondo nombró jefe terri- por cierto, en un chalet vecino al que allí tenía Alejandro Le-
rroux.
188 MANUEL H EDILLA TESTIMONIO 189

»Me sometí a la orden de Redondo para evitar choques)) *. puinteriana le considerase socialmente. Creyó que el mando de
la Falange exigía unas dotes ateneisticas, de juegos florales de
Joaquin Miranda, jefe provincial de Sevilla, en funciones
de territorial desde la ausencia de Sancho Dávila, estaba con viejo juego político, de categoría social, que é l no poseía. En
otros falangistas en la cárcel al estallar el Movimiento. «El verdad, se consideraba el banderillero y peón eficaz que llevaba
torero Pepe el Algabeño había sido nombrado ayudante civil del lo más penoso de la brega, sirviendo con abnegaciófi al matador.
general Queipo de Llano. A las dos de la madrugada del 19 de La honradez personal de Miranda es indudable y resplandecien-
julio fui a visitarle, haciéndole ver el peligro que corrían los te. Mas el complejo... A éste se añadía el haber pertenecido a
presos. Estaba desarrollándose la lucha en las calles de Sevilla, un partido republicano, siquiera fuese el de don Miguel Maura;
para los contertulios del «Bar Sportn de la calle de Tetuán,
y la cárcel podía ser asaltada o incendiada. Recuerdo que el
adonde acudía Sancho Dávila, un republicano era un ser exe-
general estaba en su despacho, paseándose ante el grupo de las
autoridades depuestas y detenidas: alcalde, presidente de la crable.
Ponderando las que el creía sus carencias y lo que estimaba
Diputación, etc.
sus necesidades, se rodeó de un grupo de asesores en el que no
»No puso inconveniente a la firma del oficio ordenando la
había ningún falangista que hubiera dado pruebas categóricas
libertad. Fuimos a la cárcel varios falangistas, en un camión
de su condición. Entre ellw figuraban dos militares, don José
descubierto -por cierto nos tirotearon varias veces- y un
Cuesta Monereo, del Estado Mayor de Queipo de Llano, y don
coche blindado de Asalto. Miranda acudió inmediatamente a la
Modesto Aguilera Morente, del arma de Aviación. Así aseguró
Capitanía General. Queipo de Llano le ofreció en el acto la
las relaciones con el general que mandaba en Andalucía. Los
alcaldía de Sevilla. La respuesta de Miranda fue espléndida: la
restantes asesores fueron don Joaquín Benjumea Burín, futuro
Falange estaba sin mando en Sevilla y aún en otras provincias
ministro de Hacienda y presidente del Banco de España; don
andaluzas. Su deber capital era trabajar para reorganizrla y que
Manuel Mergelina Laraña, sobrino del jefe populista de Sevilla:
fuese fecunda)) **. don Joaquin Romero Murube, conservador del Alcázar de Sevi-
Sobreponiéndose al aislamiento, también a la falta de cono-
Da en el curso de la República, poeta; don Manuel Díez Crespo,
cimiento directo de las tesis de José Antgnio, ignorando ciertos
sscritor, y don José María del Rey Caballero, abogado.
rasgos del estilo falangista, a tientas muchas veces, Joaquín
i Q ~ ancha
é vía abrió Joaquín Miranda a los extraños! Tan
Miranda hizo cuanto estaba al alcance de sus medios intelec-
gande, que después de haberse constituido ese grupo de ase-
tuale* y temperamentales. Objetivamente, consiguió, en cuanto
wres, un joven de orígenes modestos, que había hecho sus es-
al esfuerzo de guerra, bastante más de b que podía esperarse
tudios con honrosa dificultad económica y presidía a los estu-
de la coyuntura. Dávila no habia conseguido que la Falange
diantes católiccs, decidió incorporarse a la Falange. Había po-
trascendiera más allá de los arrabales campesinos sevillanos.
dido visitar Alemania y manifestaba entusiasmo por el nazismo
Actuó sobre Miranda un, complejo que era humano, en Se-
político, aunque formulaba reparos al panteismo germánico. El
villa, y en un hombre que habia tenido qrofesión para la que se
joven se llamaba Pedro Garnero del Castillo. Su primer ape-
necesita valor, pero que tenía nula consideración social si no
llido -joh la popularidad de la fiesta brava en España!-
intervenía el éxito: la de torero. Fue banderillero, lo cual ya
hizo que se le atribuyera muy directo parentes. con la familia
le imposibilitaba para sobresalir de tal modo que la Andalucía
ae ricos ganaderos y terratenientes que habían hecho correr
bus toros con la divisa y la marca Gamero Cívico. Esto sucedió
* Testimonio de Francisco Bravo Martínez. en la distante España nacional de Andalucía.
** Testimonio de Marcelino Pardo Maestre.
190 MANUEL H EDILLA
TESTIMONIO 191
--

Gamero del Castillo acudió a la casa de la Falange, para cho en Queipo de Llano de militar decimonónico, inquieto,
inscribirse en la Primera Línea. Por «una providencial casua- descontento: en la línea de los Espartero, O'Donell, Narváez,
l i d a d ~se enteró Joaquín Miranda de la presencia del joven, le ...
Prim, Pavía Fue a la guerra de España con estilo de pronun-
llamó y le puso a sus órdenes directas. El señor Gamero del ciado, que conservó hasta que le relevaron del mando sobre e1
Castillo no debía ir al frente. territono. Y después se convirtió en un frondeur impenitente.
Y súbitamente apareció un gmpo que vestía la camisa azul Después de formado a principios de 1938 el primer gobierno
y consideró a Pedro Gamero del Castillo futuro líder. Lo wm- oficial aún seguía Queipo con su omnipotencia en territorio
tituían los famosos hermanos Luis, Francisco y Antonio Ortiz andaluz. El político que más le combatió durante un año, Serra-
Muñoz, Manuel Halcón, Carlos Olleros, Manuel de Mergelina y no Suñer, ha escrito en su libro ya citado -página 66-:
Laraña, Andrés García Perelló, José María Martínez Sánchez u...Y aún quedaba el hecho casi virreinal de Queipo en Anda-
Arjona, Pedro BeUón, Carlos Bendito y José María del Rey lucía: que sólo lentamente fue cediendo al gobierno las cues-
Caballero. La suerte de Sancho Dávila -ya refugiado en la tiones de su competencia)).
embajada de Cuba, por ser su madre nacida en la isla- era Al Queipo, pronto impregnado de andalucismo
muy incierta. quinteriano, no le gustaba la Falange. Ésta disgustaba a quienes
Así era el planteamiento político de la Falange andaluza. habían censurado al populista Jiménez Fernández, por sus cona-
No estorbaron todas esas peripecias y tantos avatares el esfuerzo tos de reforma social en el campo: el programa agrario del fa-
falangista por la guerra. Pero Andalucía, en manos de un jefe langismo les parecía propio del partido comunista. El capitán
territorial decidido y capaz, habría dado mucho más de sí. Y se general y jefe del Ejército de Andalucía respiraba politica-
habrían evitado importantes ocurrencias, que tienen lugar ade- mente en el ambiente ultraconservador, o reaccionario, de ese
cuado en otras páginas sucesivas de nuestro libro. país. La organización sindicalista de España y la reforma agra-
ria.postuladas por la Falange arracimaron poderosos núcleos de
Prácticamente, Miranda -claro es que con sus asesores y enemigos.
los adjuntos de éstos- ejerció suprema autoridad falangista Es improbable que al general le moviese un sentimiento de
en la Andalucía nacional. Tuvo en Córdoba a un jefe provincial rencor por el incidente que él provocó con sus demasías verba-
sevillano, Fernando Fernández, sucesor del militar Rogelio les, el año 1930; un choque con José Antonio Primo de Rivera,
Vignote; en Huelva, a Rafael Garzón, al que destituyó antes originó la baja de éste como alférez de complemento. Cree-
del invierno de 1936; en Granada a Robles, y en Cádiz y Jerez a mos que don Gonzalo Queipo de Llano, por su carácter castren-
se, tenía que estimar y aún admirar a los voluntarios movidos
Luis María Pardo Maestre y a Bernal. Los convirtió en meros
enlaces suyos. Y él, a su vez, era un enlace con la Falange del por la fe falangista. ;,Qué habría sido de Andalucía, durante
general Queipo de Llano y mandatario de los gmpos que le largos meses, si no hubiera dispuesto de ese voluntariado? Pero
asesoraban. es probable que le hubiese complacido más convertirle, desde el
¿Joaquín Miranda enlace de la Falange w n Queipo de Lla- primer día, en meras unidades militares.
no? La probidad historiográfica impone aludir al que llamare- Pues, superando las torpezas políticas y los errores ins-
mos ((centralismo)) absorbente del ex jefe de la casa militar tmmentales, la Primera Línea fue brava y tenaz en Andalucía.
de Alcalá Zamora; a su mentalidad de virrey estimulada cauta- y en la retaguardia, los que no se dedicaban a bajos menesteres
mente por sectores podemos -por el dinero y por la perte; de la conspiración y de la intriga desleales trabajaron con fnito:
nencia a clanes político burgueses- de Andalucía. Había mu- constituían la mayoría. Todos los falangistas andaluces since-
192 MANUEL HEDILLA TESTIMONIO 193

ros vieron en el porvenir una España redimida del hambre, del tales hechos, subyacen en la memoria de todos los españoles, de
señoritismo, de la explotación feudal y del latifundio. De la cualquier zona geográfica y de cualquier coloración política,
explotación y de la vida feudales. desde que acaecieron.
Joaquín Miranda no comprendió --o no se decidió a com- Tornando a Joaquín Miranda, en sus relaciones -un tanto
prenderl- que el general Queipo de Llano era un fenómeno subordinadas- con Queipo de Llano, la falta de realismo polí-
local y que nunca podría alcanzar un mando supremo. Este tico del jefe falangista, su complejo social y la probable escasez
hecho era perceptible, irrevocable, y no lo habría modificado la de sus medios intelectuales, le indujeron a acatar al general más
misma muerte del general Franco. Tras la desaparición del allá de lo que debía. Confundió la trascendencia con la anéc-
Generaiísimo hubiera surgido, naturalmente, otro soldado: dota. Que los latifundistas, los ganaderos, los aristócratas, los
nunca Queipo de Llano. La mentalidad política del Ejército burgueses, colocaran en sus círculos, en sus casas, en sus sola-
nacional, en el generalato, en los m4dos, en la oficialidad, en pas, el retrato del general, le escuchasen fingiendo que le creían
el voluntariado, era harto distinta a la del capitán general de un oráculo, que le diesen escolta y cortejo, vítores y ovaciones,
Andalucía. Estaba desfasado. constituía una peripecia en la lucha política, importante sin
Los historiadores que están trabajando en nuestros días duda. Pero neutralizada o compensada, por el voluntariado fa-
-tanto los españoles como los extranjeros- sin haber sido langista de los frentes -jah, los difíciles, peligrosos frentes an-
actores ni testigos del levantamiento y guerra de España, en- daluces!- y por las tareas múltiples de la retaguardia.
contrarán insuperables dificultades para dilucidar esa impo- A partir de las primeras semanas del Alzamiento acu-
sibilidad de Queipo para alcanzar el máximo poder. El proceso dieron a Sevilla -rasgo significativ- gentes huidas fácil-
general puede ser descrito y analizado, e incluso es posible des- mente del levante español: burgueses cuya única esperanza de
velar secretos y misterios por medio de documentos inéditos y rescatar sus bienes y sus negocios consistía en lo que pudiera
testimonios. El estado de espíritu, la tensión política, las incom- acometer y conseguir el Ejército nacional. En vez de entrar en
patibilidades y las afinidades, las ambiciones y la abnegación, Canfranc por la frontera navarra -y desde la primera quince-
todo lo que constituye el climax hispano entre 1935 y 1939, na de septiembre por Irún-, preferían la entrada por Sevilla.
escapa a la más aguda penetración investigadora e historiográ- Muchos de ellos eran expertos caciques políticos en sus regiones
fica. Está al alcance de cualquiera evaluar el número de espa- natales, militantes en una escala que iba desde la Lliga hasta el
ñoles fusilados sin formación de causa en la retaguardia de la nacionalismo de la derecha; nacionalismo, claro es, de tipo le-
zona nacional, y emparentarlo con el de los caídos, de la misma vantino exclusivamente. En modo alguno eran nacionalistas
forma, en la zona roja. Tampoco es difícil concretar las bajas españoles. Todos, sin exclusión, deseaban ardientemente, por
sufridas por los ejércitos en pugna. He ahí el tipo de novedades aquella razón de intereses, la victoda del Ejército nacional espa-
que brindan numerosos autores que recientemente han tratado ñol. La ayudaron mientras se ayudaban a sí mismos, no sólo
el drama español. Suelen completarlas con lances y anécdotas ante el porvenir sino en el presente. De esos refugiados salieron
referidas a la general burla de la No-Intervención, hecha de un combatientes de la vanguardia que vertieron sangre, lo cual
lado por los nacionales, Alemania e Italia, y del otro por los es el destino común de todos los soldados. Miles de castellanos,
rojos, la U.R.S.S., Méjico y alguna nación más. Y se añade, lo de andaluces, de aragoneses, de extremeños, de gallegos, de
cual es cierto, que los alemanes y los italianos vieron a España vascos, de navarros, se inmolaron por la Patria, mientras avan-
como presa colonial, de la misma manera que la consideraban zaban por las tierras levantinas.
los rusos y los franceses. Estas supuestas novedades históricas, Otros levantinos -acaso los menos en número, los mejores
194 MANUEL H EDILLA TLSTJMONIO 195

por el espíritu- entraron por las fronteras que estaban más que pudo haber sido su competidor, dentro de la Falange, en el
a su alcance y silenciosamente dieron su vida en los Gentes más poder hegemónico sobre su temtorio: Eduardo Ezquer. Éste
alejados de la tierra natal. Al defender una trinchera de un se desvió de la disc'iplina, al participar con políticos de la extre-
país brumm, defendían la totalidad española y aceleraban el ma derecha en las elecciones del 1 6 de febrero, y fue excluido
instante de la liberación absoluta de la patria. Eran los jóvenes la organización.
que habían luchado ya, ejecutiva o intelectualmente, contra las Luna y Carrasco fueron cantonalistas a ultranza, y costó
gentes que «entrabani>por los puertos de Cádiz, Algeciras, Se- algún esfuerzo obligarles a que acataran el poder falangista
villa o Gibraltar. constituido. La indole de su resistencia era pasiva, oblicua.
Estas últimas fueron corrosivas contra la Falange. Sabían El hecho de que en Extremadura existiese una línea de frente
que el nacimiento de las JONS y del Movimiento fundado por - d u r a n t e todos los años que duró la guerra- lo manejaban
José Antonio era correlativo al hecho del autonomismo y de la para excusarse del incumplimiento de órdenes emanadas de la
existencia y desarrollo de partidos situados a la izquierda -se- Junta.Faltaba comunicación entre las jefaturas extremeñas y el
cesionista- de aquél. Los levantinos constituyeron un fermen- Mando nacional. Más adelante, especificaremos distintos in-
to más, en la gran caldera andaluza. En la Falange, tanto la de cumplimientos, alguno grave, de las decisiones del poder fa-
Andalucía como la de aquella amplia zona norte que conglo- laneista.
"
meraba a varias regiones, hubo voces de alerta, síntomas de Las características de Extremadura, y el hecho de que im-
preocupación. Mucho más agudos en el norte. Pero se creyó portantes zonas de ella estuviesen en poder de la República
en la contrición, gracias a la teatralidad gesticulante y verbal Popular, limitaron las posibilidades de la Primera Línea o Mili-
de los que se incorporaban a la Españal nacional, porque no cia combatiente. Sin embargo, hubo falangistas valerosos y,
tenían otros lugares adonde ir. En realidad, quienes creían en en proporción a la demografía y condición social de las multi-
esa contrición, ignoraban la historia política y social de Espa- tudes, en bastante número.
ña: la inmensa mayoría de los españoles incidía en esa igno- Políticamente, la Falange no se desarrolló -antes y des-
rancia. pués del 18 de julio- con el estilo propio. Ya hemos señalado
el caso de Ezquer, hombre arrojado en momen'tos de lucha, y
sin embargo, -con educación Glítica entonces poco madura.
EXTREMADURA Y ARAGON HASTA EL 2 Los mandos extremeños nunca hicieron por sí mismos una pro-
DE SEPTIEMBRE paganda entre los campesinas con el acento radical que José
Antonio había señalado. Quizá temieron encolerizar a las masas
Reaparecido José Luna Meléndez, tras las peripecias que derechistas, reaccionarias. La Falange, ante los campesinos
hemos referido en capítulo anterior, en la jefatura provincial pobres y los obreros de Extremadura apareció con un rostro y
de Cáceres, confinó, ocurrido el Alzamiento, en el territorio unos designios que no eran los suyos.
extremeño, sin voluntad de comunicar con los jefes de otras ~ a n t oen ~ á c e r e scomo en -~adajoz,las relaciones de los
provincias. Otro tanto hizo el jefe provincial de Badajoz, Arca- jefes provineiales con la autoridad constituida eran asiduas y
dio Carrasco. Ninguno de los dos participó en las reuniones estrechas, y con claro sometimiento por parte de la Falaqge.
y cambios de impresiones que precedieron a la Junta de Mando Ciertas discusiones y polémicas de José Luna con autoridades
provisional. Luna, prácticamente, se consideraba jefe territorial
de Extremadura. Hacía meses que ciertos hechos eliminaron al
civiles ocurrieron mucho des~uésdel 1 9 de abril de 1937., v
concernían a cuestiones de derecho civil, no políticas.
.
196 MANUEL H EDILLA TESTIMON~O 197

En relación w n el esfuerzo de guerra, tuvo que ser Manuel langistas que sirvieron a la línea de la organización, a concien-
Hedilla quien acudiese por indicación de Franco -y al trance cia de que los mandos no eran idóneos. Digamos, para puntua-
nos referimos en capítulo sucesivo- a Extremadura, para con- lizar, que Jesús Muro no cometió deliberadamente ningún
certar las bases de una formación militar. error ni transgresión ideológica alguna. Súbitamente se encontró
Las tres provincias de Aragón fueron cuatro, por voluntad con unos problemas enormes, derivados del avance de las co-
de José Antonio, a la que nos hemos referido incidentalmente. lumnas catalanas sobre la tierra aragonesa, la indefensión de
El jefe provincial de Zaragoza era el doctor Jesús Muro Sevilla, Zaragoza, de Huesca y Teruel, y con unas masas enemigas
quien había pertenecido a la «Unión Patriótica)). Al fundarse la dentro de las capitales, de las villas y de los pueblo:. En las
Falange, tenía Muro treinta y seis años. En la Zaragoza confe- primeras semanas, quintuplicó, por lo menos, el número de
deral y republicana, no era fácil arraigar el falangismo. Al jefe combatientes de la Falange, y los puso a las órdenes de la auto-
provincial le tentó -lo cual demostraba la evolución de su ridad militar. Miguel Merino, su antagonista, habría actuado
criterio político desde los días de la Dictadura- la propaganda en la misma dirección. Pero, alejado del mando, en vez de
entre los medios anarco-sindicalistas. En 1936 la cosecha no ponerse a las órdenes del jefe territorial, y de colaborar con
era, todavía, óptima, pero en la Falange zaragozana figuraban él, cumpliendo una misión asesora y consultiva para la que
obreros que habían pertenecido a la Confederación Nacional del tenía aptitudes, se dedicó a cultivar lo que puede llamarse la
Trabajo. Muro tenía tanta confianza en ellos, que su escolta ((enfermedad infantil del falangismon: el radicalismo, que pre-
--empezada la guerra- estuvo constituida por ex confederados. tendía hacer la revolución inmediatamente, antes de consolidar
Las jefaturas provinciales de Teruel y de Huesca las desem- el territorio ganado el 18 de julio.
peñaban Manuel Pamplona Blasco y Daniel Francoy. Era más También fue Jesús Muro un cantonalista, hasta que se le
viva la de Teruel, ciudad y provincia republicanizadas, también requirió para que asumiera sus responsabilidades exactas el 2 de
con un sedimento anarco-sindicalista. Ésta era la tónica polí- septiembre de 1936. Durante largas semanas obedeció solamen-
tica de Aragón; republicanismo y anarco-sindicalismo, exten- te a su iniciativa, sin tener contactos directos con sus camaradas
dido aquél a las clases burguesas. Los focos republicanos ara- de otras provincias. Señalamos la importancia de esa falta de
goneses databan de larga fecha. correlación. Consentía a los mandos una interpretación discre-
José Antonio instituyó la jefatura provincial del Bajo Ara- cional de las tesis y de las wnsignas -tan rigurosas, tan car-
gón, con cabecera en Alcañiz. Nombró para asumirla -y le t e s i a n a s de José Antonio. Éste había imaginado, por el con-
hizo consejero nacional- a l doctor Miguel Merino Ezquem. trario, que la línea se mantuviera inalterable: podía romperse,
Entre Alcañiz y Teruel existía aproximadamente la misma sin duda, pero no debía ser modificada. Esto es lo que se pro-
pugna que hay entre Oviedo y Gijón, Pontevedra y Vigo, Tarra- curó hacer antes del 2 de septiembre en Galicia, en Burgos y su
gona, Reus y Tortosa. En la hora del Alzamiento, Merino se esfera de a c c h interprovincial y en Valladolid, en su ámbito
encontró sin territorio, lo mismo que Manuel Pamplona, en temtorid.
Teruel, veía el suyo muy reducido, lo cual acontecía también
en las provincias de Zaragoza y de Huesca.
Miguel Merino no se encontraba a gusto sometido a la
jefatura territorial ejercida por Jesús Muro. Era buen fdan-
gista en la concepción política y social, pero le dominaba cierto
envanecimiento contrario a la disciplina. Hubo millares de fa-
HACIA LA UNIDAD DE MANDO

El mes de agosto de 1936 representa el máximo esfuerzo
de la Falange por establecer la unidad de mando que debería
garantizar su continuidad. El Requeté, a pesar del fallecimien-
to de don Alfonso Carlos -29 de wtiembxe de 1 9 3 G . tenía
resuelto el problema por el nomb-ento de Regente de don
Javier de Borbón. Parma y- el -previo de don Manuel Fal Conde,
como jefe delegado nacional.
El espíritu juntero, federalista, de las primeras semanas
mostró en ciertas provincias que había falangistas con un sen-
tido realista y táctico del deber político. El caso de la zona del
Protectorado español en Marruecos tiene indudable expresivi-
dad. Un industkal de la construcción -valenciano, C& más
de cuarenta a ñ o s - fue designado por José Antonio jefe de
la Falange de Melilla, con autoridad sobre la comarca meli-
llense. Era Ramón Cazaíías Palanca. Éste se encontró literal-
mente sorprendido antes del 18 de julio por las incorporaciones
de oficiales y jefes del Ejército. Tenientes coroneles, de notoria
influencia sobre las guarniciones como Juan Yagüe Blanco y
Darío Gazapo Moreno, se convertían, disciplinariamente, y en
cuanto miembros de la Falange, en naturales subordinados de
Cazaiias *.
Yagüe era muy estricto. En todos sus encuentros con Manuel
Hedilla, levantaba el braza y pronunciaba la frase debida a la jerarquía;
-iA tus órdenes!
200 MANUEL H EDILLA .TESTIMONIO 201

Autoridad de uno y subordinación de los otros, de tipo con- atención al estudio de la posición po-
»Dedicaron p r e f e r e n ~
vencional, sin duda, pero simbólica. Al estallar en el Llano iítica que Falange adoptará en el futuro, procediéndose a la for-
Amarillo, el 17 de julio, el alzamiento acaudillado por Yagüe, mación de Comités políticos que se desenvolverán en los terri-
el jefe falangista de Melilla se erigió en jefe territorial en el Pro- torios anteriormente citadosB.
# tectorado. El mismo lo declara en 1963. La reunión, de la que no se conserva acta -según testimo-
UNOSestablecimos por nuestra cuenta. No teníamos d nio de Aznar y de Redondo no fue siquiera redactada-, era un
jefe...)) primer intento para llegar a la coherencia. En la nota no se
La decisión de Ramón Cazañas le permitió formar unas alude a Galicia: Hedilla la había organizado, y los representan-
centurias de Primera Línea que con el titulo Bandera de Ma- tes de Santander aludidos eran e&arios del propio Hedilla.
rruecos acudieron a la penín'sula y pelearon con bravura en Hubo ausencias importantes: las de Jesús Muro, jefe de
los frentes más duros. Del mismo modo, gracias a la movili- Zaragoza, y José Moreno, de Navarra. La de Joaquín Miranda
zación de la Segunda Línea, descargó al ejército de sus deberes estaba justificada por razones geográficas: el sur permanecía
múltiples dentro del Protectorado. Los falangistas tuvieron separado de Casüla.
A

funciones de policía, vigilancia, aduanas, comunicaciones... Faltaron, asimismo, y sin duda no fueron convocados, otros
Cuando Ramón Cazañas asumió, por su propia decisión, las jefes provinciales, que a la par eran miembros del Consejo Na-
funciones de jefe territorial, todavía no habían pasado el Estre- cional. Con todo, la reunión del 1P de agosto tiene valor histó-
cho las fuerzas enviadas desde Marruecos a Andalucía. Pero rico, pues señalaba el anhelo de la continuidad a través de' la
él había implantado la unidad de mando y superó con hábil unidad de mando. En ella empéeó a marcarse la figura dc
decisión un momento crítico. Andrés Redondo quien era, de todos los reunidos, el único que
La primera reunión colectiva y deliberante -anterior a ejercía mando positivo sobre un extenso territorio. José Sainz
la llegada de Manuel Hedilla a Burgos, procedente de Galicia- carecía de éste lo mismo que Agustín Amar, a quien, sin em-
se celebró -en Valladolid el 1 de agosto de 1936. En una nota bargo, le confería fuerza su estrecha relación con José Antonio,
lacónica, publicada por los diarios vallicoletanos, se decía: «En v el hecho de haber asumido el mando de la Milicia de Madrid
la tarde del sábado 1 de agosto se han reunido, para la celebra- en los días de la encarnizada persecución.
'

ción de la Junta política en el Cuartel general de Falange Espa- La incorporación de Manuel Hedilla a tierras castellanas
ñola de las JONS, Agustín Aznar, jefe nacional de milicias y abrió, a los e s días, una fase progresiva. En el capítulo ante-
miembro de la Junta Política; José Sainz, jefe territorial de las rior, un testimonio de Agustín b a r señala que él y Hedilla
provincias de Cuenca, Toledo y Ciudad Real; Andrés Redondo asumieron autoridad de hecho, impuesta por las necesidades
Ortega, jefe territorial con mando en las provincias de Vallado- de la guerra y de la política. No les fue discutida y a ella asintió
lid, Avila, León, Palencia, Salamanca, Segovia y Zamora, y José Sainz, único miembro de la Junta Política en la zona nacio-
representantes de Santander y Burgos. nal. Así confirmaron ambos la designación provisional del
»Después de tener un cambio de impresiones con respecto jefe temtorial de Galicia. El documento original decía: ~Falan-
a la decisiva colaboración de Falange Española en el Movimien- ge Española de "las JONS. Como miembros de la Junta Política,
to Nacional, se ocuparon de coordinar y unificar la actuación y con arreglo a las facultades que nos conceden los estatutos:
de las Milicias pertenecientes a Navarra, Rioja, Aragón, Castilla Disponemos que el camarada Mano Gonzála Zaera, se haga
la Vieja, León, Extremadura y Castilla la Nueva, haciendo los cargo de la Jefatura territorial de Galicia.
correspondientes nombramientos de mandos. ' rY para que sea respetado y obedecido, lo firmamos en Bur-
TRSTIMONIO 203
gos, a dieciocho de agosto de mil novecientos treinta y seis. Por En el tnuuicurso de la segunda quincena de agosto, partió
la Junta Política: Manuel Hedilla, Aguatin Aznar. - iArriba de Seviila la iniciativa de una ieunión de mandos falangistas. '
España! n Faltaba mes y medio para que cesara la Junta formada en
Hay un sello que dice: ((F.E. J.O.N.S. Jefatura Provincial. Burgoe por el ejército y fuese designado jefe del Estado el ge-
- BurgosL neral don Francisco Franco Bahamonde. La muerte del general
Con la misma fecha, fueron cursadas las siguientes instruc- Sanjurjo había abierto el proceso de la sucesión; los militares
ciones al jefe territorial: <Para el jefe de Orense: Si el capitán concibieron el Alzamiento con una jefatura personal, capaz de
que manda actualmente las Milicias de esa provincia es simpa- vincular108y de establecer objetiva disciplina. Entre los falan-
tizante con Falange EsP&ola, puede seguir en dicho cargo. gistas que conocían el pensamiento de José Antonio anterior al
El jefe provincial llevará la parte política y controlará las mili- 18 de julio, el general Franco tenía tácitos postuladores de su
cias, pero dejando cierta libertad de acción al capitán jefe, si capitanía en el Movimiento. Se trataba de una muestra de fide-
es, como digo anteriormente, simpatizante con nuestra organi- lidad más al jefe nacional, a la que puede añadirse estimación
zación; siendo así se le darán todas las facilidades necesarias. por las p ~ e b a sde valor personal mostradas en las campañas
«Para el jefe de la Coniña: La Junta Política ha visto con de Marruecos y simpatía hacia la relativa juventud de Franco.
gran disgusto la formación de la Bandera Legionxria, con el En un plebiscito, los falangistas cuyo enrolamiento fuese ante-
apoyo que la Jefatura de esa provincia ha prestado a la forma- rior a 1936 habrían estimulado el voto del pueblo en pro de
ción de esa Bandera, lo cual indica que no tienen ni idea- de don Francisco Franco Bahamonde. Sugerimos esa idea del ple-
lo que es Falange, y lo mismo digo del jefe de Orense. Por lo b i t 0 que, naturalmente, pudo hacerse por votación de segun-
tanto dispongo que si el jefe territorial, Mario González Zaera, do grado, es decir, mediante el voto de las organizaciones polí-
cree oportuna la destitución fulminante de los dos jefes, puede ticas que participaron en el Ahmiento, pues en septiembre de
hacerlo sin consideración de ninguna clase. . 1936, era incierto, dudoso, lo que debería hacerse para elegir
nAl jefe de propaganda y prensa de Orense, que se le des- a la cabeza del poder.
tituya y se le imponga un correctivo, por dar la falsa noticia El jefe del Estado fue elegido por una junta de mandos mi-
relacionada con nuestro jefe nacional, José Antonio Primo de
R'ivera. al 19 de abril señalado, han desaparecido, o se encuentran en lugares
nAl camarada Viador, que quede suspenso de mando hasta inc6gnitos. Es posible que haya excepciones; las desconocemos. Por otra
que el jefe temtorial lo estime conveniente, y se imponga un parte, al ser dictado el Decreto de unificaci~in,fueron sustraídos ciertos
documentos -actas de politicas, deliberaciones- que se referían al
correctivo a los camaradas que le acompañaron, por salir de la acontecer falangista entre el 2 de septiembre de 1936 y el 19 de abril
provincia, sin autorización del jefe. del año siguiente.
Por la Junta Política, M. Hedillao *. En incidencias derivadas del mes de abril de 1937, otros papeles, de
interés histórico, pasaron de las manos de sus legítimos propietarios a
Estos y otros documentos que aparecen en esta obra, y los que otras, de modo brusco y por razones imperativas.
Documentalmente, este Testimonio y cualquier historia general de
sin cita expresarfueron utilizados para componerla, han subsistido por la Falange Española de las JONS que pueda acometerse, serían infinita-
azar. Despues del decreto del 19 de abril de 1937, por el que se creaba mente más ricos a no haber mediado las indicadas circunstancias y
la Falange Española Tradicionalista y de las JONS,ocurri6 un incendio hechos. Nosotros hemos reemplazado los que consideramos irremedii
en el salmantino Colegio Trilingüe, donde se hallaban las dependencias- blemente perdidos -por el fuego de 1937, y por las precitadas causas-
oficinas y archivos anteriores a la fecha indicada de la nueva organiza- gracias al concurso de los testimonios personales de los supervivientes,
ción, y el fuego destmy6 papeles valiosísimos para la historia. En las y a fuentes de valía incontestable. También la muerte ha causado nu-
jefaturas provinciales de la zona nacional, los documentos anteriores merosas bajas en actores y testigos relacionados con Manuel Hedilla.
TESTIMONIO 205

litares; pudo serlo por una asamblea político-militar, en la & con un emocionado saludo a nuestro jefe nacional José An-
que hubieran podido ser incluidos con votos importantes la tonio Primo de Rivera.
Falange, el Requeté y Renovación española. Pero en tal supues-. »Los jefes territoriales y provinciales dieron cuenta, por
to, la Falange tendría que poseer coherencia, unidad de man- SU turno, de la situación militar, política y social de las demar-
dos, jefatura suprema. Parecía indudable que el general Mola caciones de su mando.
había ganado las simpatías del Requeté. ¿A quién iría la adhe- nSe hizo resaltar el sentido de unidad perfecta que informa
sión de la Falange? Ésta abarcaba todo el temtorio de la zona todos los hechos de F. E. respecto al glorioso Ejército español.
nacional, mientras el Requeté tenía un ámbito más reducido, »Y quedó firme la decisión unánime de vencer en la gue-
lo que no le impedía participar en todos los frentes de la rra y vencer en la paz» *.
guerra. La nota oficiosa era, ciertamente, confusa. Los únicos jefes
Aunque no llegara a celebrarse una asamblea previa a la provinciales presentes eran los que dependían de la territorial
designación de quién encarnaría el poder, la influencia social, de Andalucía. El delegado de Marruecos asistió sin autoriza-
militar y política de la Falange, en pro de un candidato, podía ción del jefe territorial de la zona del protectorado **. Dichos
ser transcendental. jefes provinciales andaluces estaban en contacto diario con su
¿Tuvo alguna correlación la iniciativa de Sevilla con el superior jerárquico. Callaba la nota oficiosa el móvil verídico
problema sucesorio señalado? Han fallecido quienes podrían de la reunión suscitada por Joaquín Miranda y sus asesores.
esclarecerlo. No insistimos. La máxima personalidad entre quienes asistieron a la reu-
El jefe temtorial ad interim de Andalucia, Joaquín Mi- nión -Agustín Aznar- declara, en 1963: «En Sevilla, se
randa, despachó a cinco miembros de la organización a Extre- vio la necesidad de suprimir los compartimentos estancos que
madura y Castilla. Debían visitar a determinados mandos e in- hasta entonces, por diversas causas, habían existido en la orga-
vitarles para que acudieran a Sevilla. El resultado de su viaje nización.
fue la llegada a Sevilla, el 29 de agosto, de Agustín Aznar y »Era preciso que existiese un mando con autoridad sobre
Andrés Redondo *. Se +unirían en la Universidad con los toda la zona liberada, y ese fue, en resumen, el acuerdo impor-
mandos andaluces. El lugar fue otro: el salón de Carlos V, del tante tomado en Sevilla. Yo propuse que por la imposibilidad
municipio sevillano. A las once de la mañana del día 30 que- de reunir a todo el Consejo Nacional, ya que numerosos conse-
daron reunidos Aznar, Redondo, Joaquín Miranda, el jefe pro- jeros se hallaban en la zona roja, se convocara a quienes estu-
vincial de Cádiz, Joaquín Bemal; de Huelva, Rafael Garzón; de vieran en nuestro territorio y a todos los jefes prov&ciales, para
Granada, Antonio Robles Jiménez; de Córdoba, Fernando Fer- acordar y legitimar lo que convenía.))
nández; el delegado de la territorial del Protectorado en Mame- Había fracasado el propósito de Joaquín Miranda de cons-
ooe y el jefe temtorial de Milicias de Andalucia. tituir un triunvirato, que con él formarían Agustín Aznar y
aPresidió la junta el jefe nacional de milicias, qrie comen- Andrés Redondo. De haberlo conseguido, Sevilla habría sido
.cabeza oficial, domicilio máximo de la Falange. Nos vedamos,
otra vez, cualquier conjetura sobre los hechos que se habrían
* A.B.C. de Sevilla. 29 & agosto 1936. Se& nota firmada por el jefe deducido, históricamente, de la centralización en Sevilla de
provincial de prensa y propaganda, Patricio González de Canales, a la Falange.
Aguslin Aznar le acompañaban José María Díaz Saguidor, ayudante;
Guillermo Amar, jefe de centuria; Serafín Blanco, secretario, y algunos * F.E. 1 de septiembre de 1936.
mas; con Redondo llegaron su secretario y su escolta. ** Testimonio de Ramón Caznñas Palanca.
TESTIMONIO 207
206 MANUEL H EDILLA

En la reunión sevillana, la falta de los jefes provinciales de
Plaza Mayor, Duque de la Victoria, Santiago, Constitución,
Alfonso XII, Regalado y otras habían sido empavesadas con
Extremadura -Luna y Carrasc-, a pesar de la visita que les
multitud de pequeñas b a n d k s de Falange.
hicieron los enviados de Joaquín Miranda, era significativa. Lo
»El efecto que producían las mencionadas calles y todas
que no sabían, lo sospechaban y temían: la entrada forzosa en
las de la capital era sorprendente, por la vistosidad de las col-
la órbita del mando andaluz.
gaduras, w n tanta profusión repartidas.
Veinticuatro horas después de la reunión, salieron para Va-
»Como nota curiosa de la brillante jornada de ayer, dire-
lladolid Aznar, Redondo y Miranda. Para entonces, ya se
mos que el comercio agotó sus existencias de telas de los wlo-
habían cursado órdenes a tidos los conseieros nacionales.-, iefes
a.
res nacionales, no obstante haber procedido, previsoramente,
territoriales y jefes provinciales, a fin de que se encontraran
al teñido de otras telas; que hasta los tejidos más caros fueron
en Valladolid en la tarde del 1 de septiembre. El telegrama era
- utilizados para bandera s.^ colgaduras, y que en muchas casas
tan lacónico,. m e uno de los convocados. al encontrarse. en el
A
pusieron provisionalmente colgaduras de papel, por no haberlas
entierro de un falangista vallisoletano muerto en el frente,
podido adquirir de tela n.
con Manuel Hedilla le preguntó:
-i Qué es lo que sucede ? i Por qué he sido llamado?
-Vete a la reunión que vamos a celebrar y lo sabrás *. LA JUNTA DE MANDO PROVISIONAL
El diario más importante de Castilla se refirió en los sir
Y SU JEFATURA
guientes términos a la expectación pública **:« iColgaduras!
Valladolid ha aparecido ayer engalanado con colgaduras en
El 2 de septiembre, a las diez y media de la mañana, se
número tan considerable aue no ha habido solemnidad alguna " celebró la reunión en el salón de claustros de la Universidad
en que de tal forma se haya demostrado el entusiasmo unánime
de la ciudad.
Literaria. «Antes A e c l a r a un asistente- * celebramos otra,
estrictamente privada, en el cuartel de milicias. Decidimos que
»Era el motivo el celebrarse una reunión de jefes de Fa-
a la reunión de la Universidad no la denominaríamos consejo
lange Española de las JONS.
nacional, sino congreso, ya que en ella iban a figurar mandos
))Todos los balcones y ventanas, con sólo excepción de los
sin titulo de consejeros nacionales.
p h deshabitados, lucieron colgaduras, en su mayor parte
»El debate versó sobre la forma del mando provisional.
con los colores de la bandera española.
Andrés Redondo, Jo& Luna y yo, nos pronunciamos por la
»Abundaban las que tenían banderines y emblemas de la
constitución de un triunvirato. Francisco Bravo fue nuestro an-
Falange española, y hasta hubo algunas con los retratos de los
tagonista, y recordó cómo todos los triunviratos que habían exis-
caudillos Primo de Rivera y Onésimo Redondo.
tido en Falange Española de las JONS no habían sido útiles
>)Notacuriosa era que én muchas guardillas, donde nunca sino al contrario».
se pusieron colgaduras, las había ayer, y que esta demostración Otro adversario del triunvirato fue Agustín Aznar, quien
de entusiasmo se había extendido hasta las más apartadas casas declara **: «Me encontraba yo, a los 24 años de edad, inves-
de los barrios.
tido de una autoridad que llevaba anejas grandes mponsabili-
»Las calles de las Angustias, Libertad, Fuente Dorada,

* Testimonio de Mario González Zaera. * Testimonio de Ricardo Nieto.
** El Norte de Castilla, 3 de septiembre de 1936. ** Testimonio de Agustín Aznar.
208 MANUEL H EDILLA TESTIMONIO 209

dades. Esto no me abrumaba, pero ante todo, lo que yo quería, otro acuerdo relacionado con la guerra: la Falange pedía al
ardientemente. era libetar a J& Antonio. Pensaba, sin tregua,- Ejército que hubiese un mando militar único. Francisco Bravo
en la operación que podría devolvernos a nuestro jefe. manifiesta *: aLlegaba por ejemplo un tren de municiones
>)Puedeser que a desearlo, hubiese sido elegido yo cabeza desde Portugal y ya estaban sobre él, disputándoselo, uarios
provisional, naturalmente, de la Falange. Pero me atuve a las generales con mando superior. Veíamos los grandes inconve-
normas y tesis de José Antonio y a sus más recientes actitudes. nientes de esa falta de mando único».
»Después de la experiencia, aleccionadora por lo estéril, En el salón de claustros de la universidad vallisoletana,
de los tiiunviratos en-el período que funcionaron, yo tenía ocuparon la presidencia José Sainz, Agustín Aznar y Manuel
que ser, claro es, adversario de una forma de autoridad se- Hedilla. En las fotografías publicadas por los periódicos, apa-
mejante. reció Hedilla en la presidencia, una vez hecho público el acuer-
»En Valladolid había cierta tendencia al triunvirato. YO do de constitución de la Junta **.
la combatí, Tenía a más de los motivos pragmatistas, otros Asistieron: Andrés Redondo, jefe territorial de Castilla y
que he de explicar. En las semanas que precedieron a la gue- León; José Andino, consejero nacional y jefe provincial de
rra, José Antonio, con una gran previsión revolucionaria, habia Burgos; Miguel Merino, consejero nacional y jefe del Bajo
indicado, textualmente, que en caso necesario d e b e a formarse Aragón; José Moreno, jefe provincial de Navarra; Ricardo Nie-
una Junta de mando que sería dirigida por ~ e r n a n b oPrimo de to Serrano, consejero nacional y jefe provincial de Zamora;
R'ivera~. Mario González Zaera, jefe territorial de Galicia; Joaquín Mi-
»Oí a José Antonio referencias a esa posible Junta. En Va- randa, consejero nacional; Vicente Gaceo del Pino, consejero
lladolid, la defendí como solución a nuestros problemas de co- nacional; Manuel Yllera, consejero nacional; Manuel Castro
herencia. Yo conocía a Manuel Hedilla desde que acudió a Pena, consejero nacional y jefe provincial de Pontevedra; Fran-
Madrid, el mes de octubre de 1934. Y por conocerle, al susten- cisco Bravo, consejero nacional; Jesús Muro Sevilla, consejero
tar mi tesis de constitución de una Junta de Mando provisional, nacional y jefe provincial de Zaragoza; José Luna Meléndez,
y lograr que por el asentimiento mayoritario prevaleciese, desig- consejero nacional y jefe provincial de Cáceres, y Manuel Sán-
né a los vocales de la Junta y propuse como jefe de ésta a Ma- chez Suárez, delegado de la territorial del protectorado de Ma-
nuel Hedilla. No dudé. Era visible que Andrés Redondo aspira- rruecos.
ba a ser el jefe, ya que su propuesta en favor del triunvirato La Junta, mandada por Manuel Hedilla, que& constituida
había sido desechada: no me pareció ni oportuno ni justo. por Agustín Aznar, José Sainz, Jesús Muro, Andrés Redondo
Hablo, hay que decirlo, en sentido político y ejemplar. Andrés y José Moreno. «Inmediatamente -testimonia Hedilla- de-
Redondo es un hombre caballeroso. signé secretario de la junta a Francisco Bravo, en quien creí
»Al proponer a Hedilla, sabía que él y yo asumiríamos las que había las condiciones exigibles dada la penuria de mandos
más difíciles, penosas y arduas tareas del mando. Pero solo y capacidades».Este nombramiento fue aceptado ***.
así impondríamos a la Falange, para servirla y entregarla, intac-
ta, al jefen. * Testimonio de Francisco Bravo.
Manuel Hedilla testimonia: ((Nunca pude suponer que yo ** El Norte de Castilla, 3 de septiembre de 1936.
fuese elegido *** No lo vio con agrado Andrés Redondo, quien habia relevado a
- -para encamar el mando. Mis camaradas me desig- Bravo de la jefatura provincial de Salamanca. Jesús Muro, testimonia:
naron sin que yo hiciese la más leve gestión». qHedilla, un día, en Burgos, al decirle yo que necesitaba un equipo para
Tras la constitución de la junta, se adoptó, por\aclamación, atender a las obligaciones de la Junta de Mando, me contestó sobna-
TESTIMONIO
210 MANUEL HEDILLA

La oficiosa HistoriQ de la C d Española, en la que se
LA REPERCUSIÓN DE LA JUNTA DE MANDO
minimiza hasta frisar con la mendacidad cuanto se refiere a la
PROVISIONAL
Falange Española de las JONS, se refiere a la constitución de
la Junta *. ((En marcha el Alzamiento... fue entonces urgen-
A la vista de aquel hombre solo, trabajando en el más hu-
te ordenar los mandos de la Falange EspaÍiola, pues este Movi-
milde de los despachos, los grupos de presión antifalangista,
miento era de una importancia excepcional en la iniciación
política de Ia Iucha, ya que había aportado a la misma una que ya eran muy coherentes en septiembre de 1936, no atinaron
doctrina muy apretada (sic) y representaba la adhesión de las a estimar la auténtica gravidez del acuerdo constituyente de la
juventudes más ardientes de España. Junta de Mando provisional. Sus informadores, verdaderos es-
»...Resultó nombrado jefe de la Junta de Mando provisional pías, que se infiltraron por aquellos días, llegando incluso a
Manuel Hdilla, nombrado por José Antonio Primo de Rivera asistir como observadores a las reuniones de Sevilla y de Valla-
jefe provincial de Santander. Con Hedilla integraron la aludida dolid, debieron de infundirles la creencia de que se trataba de
Junta falangistas de reconocida significación ... un acto más de los falangistas para sobrellevar la ausencia de
su jefe nacional. Pensarían que la obra de José Antonio sería
~Procedióseal nombramiento de jefes territoriales y loca-
les (sic) así como a la reconstrucción de todos los organismos aún mas quebradiza que lo fue la del padre. No comprendieron,
que había creado José Antonio Primo de Rivera, y se puso en las horas subsiguientes al congreso y a la proclamación de
inmediato empeño en organizar Banderas de combatientes, que Valladolid, que la Falange preveía la muerte de su jefe y quería
iban saliendo al frente apenas formadas, y a veces en pleno salvar su obra.
período de formación, pues las necesidades de la guerra no admi- Con arreglo al formato de la zona nacional, y a la circuns-
tían muchas esperas.» tancia, acaso experimentaron los mismos sentimientos de los
Manuel Hedilla estaba solo en Burgos, donde quedó insta- contrarrevolucionarios y minimalistas rusos ante la agonía de
lada la jefatura de la Junta de Mando, en el más modesto y Lenin. José Antonio agonizaba desde que Alicante quedó en
exigüo domicilio que se encontró. Unas mesas de pino y unas poder del enemigo: empero las multitudes creían en él, y su
sillas con algunos armarios, componían el mobiliario de la pensamiento y su verbo, siempre vivos y actuantes, suscitaban
jefatura. Hedilla gastaba diariamente doce o quince pesetas, movilizaciones increíbles. ¿Qué habría sucedido si hubiese esta-
como pensionista, en el sencillo Hotel París. do,físicamente, en la zona nacional?
Agustín Amar se había concentrado en su tarea de viajar Pem los grupos reaccionarios sufrían un error capital y
por todas las provincias. profundo. La Falange no postuló jamás una dictadura. La
ausencia del caudillo, luego su muerte, provocaron una penuria
funcional ,gravísima. Pero la Falange quena institucíonalizar
y constitucionalizar a la nación proscribiendo cualquier tenden-
mente que sólo disponía de Bravo, dedicado a escribir oficios y a llevar cia dictatorial. La guerra -repitám&l- prolongación de la
la correspondencia>. política, surgió como un medio fatal para llegar a apuellos obje-
Ricardo Nieto, por su parte, manifiesta: *Días despuks, Andrés Re-
dondo y yo visitamos a Hedilla en Burgos, y le escuchamos lamentarse tivos. Los regímenes totalitarios necesitan un dictador y natural-
de la soledad en que se le había dejado, al marcharse los vocales de la mente un mesianismo, al 'que se refieren los dialécticw antago-
Junta a sus respectivos territorios. -Me he quedado solo con Bravo nistas. «La legitimidad del dictador se basa sobre un funda-
-nos dij-, quien atiende exclusivamente a la marcha burocráticar.
* Tomo octavo, pág. 395. mento religioso o mágico. El dictador es un inspirado. Tiene
212 MANUEL JIEDILLA TESTIMONIO 213

poderes misteriosos cuya existencia es perceptible al acercarse d o r a cumplida por José Antonio, Ledesma Ramos, Onésimo
...
a él Hay una especie de derecho divino del dictador, pero que Redondo, Ruiz de Alda y Rafael Sánchez Mazas.
no está justificado por la tradición n i por la eficacia de una Empezaron por constituir al Movimiento dándole bases para
existencia simbólica. la continuidad, la longevklad. El desarrollo logrado por la Fa-
»El fascismo erige a la nación en valor sagrado, de manera lange tras el 18 de julio tuvo dimensiones muy vastas, pero
que los hombres, adorando al dictador, se adoran a sí mismos. arrancó de lo que ya existía funcionalmente. El mismo hecho
La nación es como el ambiente vital del ídolo)) *. de la Milicia que combatía en los frentes era una ampliación,
Pues bien: José Antonio Primo de Rivera -sus textos y multitudinaria, de la Primera Línea primitiva y enderezada,
su conducta lo corroboran- no quería que la revolución de- desde 1935, por José Antonio. La guerra impuso la instituciona-
sembocara en un régimen de dictadura personal. Las bases de lización de otros servicios, lo que reveló valor creacional y agi-
la Falange eran, exactamente, bases constitucionales, con un lidad política.
sincretismo que las permitió servir de principios para la obra Los grupos de presión antifdangistas tendrían que recti-
y la Jucha política contingentes. Su ulterior desarrollo tendría ficar su primera irónica impresión, apenas transcurrido un mes
un carácter complementario, instrumental. Los 27 puntos repre- desde el 2 de septiembre. Asistinan, estupefactos, a la coordi-
sentaron una constitución abierta y más precisa que ninguno nación de la Falange. Aparecería una autoridad que empezó
de los programas que en España fueron ensayados gubernamen- a reducir las formas del feñleralismo forzoso de las seis semanas
talmente desde la apertura de la revolución política. anteriores a la proclamación de Valladolid, dando así coheren-
Sorprende, verbigracia, la indigencia doctrinal de la Res- cia política al nuevo y gigantesco aparato de la Falange.
tauración; infinitamente más aguda que la de los alzados victo-
riosos de 1868, quienes se proponían establecer todas las liber-
tades civiles. En la mente del general Martínez Campos, autor
del grito de Sagunto, hubo un solo objetivo: colocar en el trono
al Príncipe Alfonso, hijo de Isabel 11. En la de Cánovas, quien
hasta 1875 fue un oscuro segundón peregrino por los partidos,
prevalecía el servicio al llamado orden moral y a la dinastía. El
orden moral no tenía programa: su aspiración basica era gendar-
meril, represiva. Y también quería Cánovas que unas docenas
de «notables>)fabricaran una constitución que le permitiese
vivir al día, sin ataduras, sin freno para su poder personal y
sin objetivos creadores. La de 1876 fue la Constitución más
vejada, maltratada, desde el poder, 9
cuantas ha tenido Es-
paña.
La voluntad específica y concreta de constituir es un as-
pecto capital para juzgar a la Falange. Es lo que propuso al
pueblo en los 27 puntos, y en la extensión doctrinal y escla-

* Jeanne Hersch: Iddologies et réalitk. Plon. Pans. 1956, págs. 7 y 9.
SEGUNDA PARTE
LLEGADA DE RAFAEL GARCERAN A BURGOS

El día 8 de septiembre de 1936 llegó a Burgos el abogado
Rafael Garcerán Sánchez. En el círculo íntimo de José Antonio.
Garcerán fue conocido por ser pasante, en un período muy an-
terior, del jefe nacional. En 1936 seguía relacionándose con
José Antonio, y participando en algunos trabajos del bufete de
éste. No se había quebrado, en modo alguno, la amistad perso-
nal y profesional de ambos. Tratábanse de «usted», sin duda
'por efecto del período y circunstancias en que se conocieron.
Rafael Garcerán, requerido por nosotros, ha formulado de-
claraciones acerca de su trato con Jo& Antonio Primo de Rivera
desde el año 1927 a 1936 *. «Mi origen es mral, del campo.
de Cartagena, y estudié el bachillerato-mientras trabajaba, con
mi familia, en menesteres agrícolas. Llegué a Madrid a los 1 9
años. Me sentí atraído por las tesis socialistas del profesor don
Julián Besteiro. Le escuché frecuentemente. Yo sentía desdén
por los demás partidos y me infundían respeto los socialistas.
que, como Manuel Cordero y Rafael Henche, trabajaban a1
servicio del pueblo.
nEntré en el bufete de José Antonio. Era en 1927. Vivía
la familia Primo de Rivera en la calle de Los Madrazo. El
despacho estaba en el piso alto, y al año de mi estancia se tras-

* Testimonio de Rafael Garcerán Sánchez
218 MANUEL HEDILLA TESTIMONIO 219

ladó al bajo. En éste me colocaron una cama, en la cual dormí nYo no cursé orden alguna a las provincias. Lo que hice
varios años, hasta que contraje matrimonio. fue tomar contacto con los mandos de la Milicia falangista ma-
nTanto Andrés de la Cuerda, también pasante, como yo, drileña: el capitán de Artillería Juan Ponce de León, García
discutíamos de política con José Antonio. No estábamos ligados Noblejas, Rafael Aznar. En la noche del 17 al 18 de julio orde-
a el por razones doctrinales, pero, cuando se presentó candidato né la movilización de la Primera y de la Segunda Líneas. A par-
a diputado por Madrid, De la Cuerda y yo trabajamos en favor tir de entonces, estuve reunido con la mayor parte del comitk
de nuestro rector profesional. militar: el general García de la Herrán, el teniente coronel
»Después del 10 de agosto de 1932 empezó la relación de Alvarez Rementería, el abogado Hipólito Jiménez y Jiménez Co-
José Antonio con gentes que, en su oposición al régimen repu- ronado...
blicano, mostraban un espíritu de lucha distinto al de las anti- »Estuve, con mi hermano Adolfo y con Manuel Sarrión,
guas derechas. Así llegó el acto d$ Teatro de la Comedia, tras
el cual me di baja en la ~ ~ r u ~ a c Socialista
ión de Madrid, a
-
en el cuartel de la Montaña. hasta la entrada del enemigo. Fui-
mas hechos prisioneros ~ d o l f oy yo, más pudimos evadirnos en
pesar de que me habían ofrecido candidato para plena calle Ferraz.
la diputación en Cortes. »El día 10 de agosto, salí de Alicante en el buque alemán
sDespués del día dieciséis de febrero de mil novecientos Tanganih y llegué a Génova, donde encontré al jefe local de
treinta y seis, hacia el mes de mayo, fui detenido, y me reclu- Barcelona,. José Ribas Seva., v, a Maximiano García Venero. Sali-
-

yeron en la cárcel Modelo. Me enteré de que era posible obtener mos para Roma Ribas Seva y yo, mientras Garcia venero pre-
la libertad provisional por motivos académicos. Yo tenia que paraba una expedición para i r a la zona nacional. Celebramos
examinarme en la Escuela Social. Dirigí una instancia al direc- varias entrevistas con elalmirante Magaz, el jesuita P. Segarra
tor general de Seguridad y me pusieron en libertad. y otras personas. El P. Segarra nos presentó al tradicionalista
»José Antonio había redactado una larga carta al general don Rafael Olazábal,, auién nos llevó en automóvil desde Roma
Mola. Al sek puesto yo en libertad, me encomendó que la llevara a la frontera navarra, depositándonos en la pamplonesa Plaza
a su destino. Esto debió de ocurrir hacia los primeros días del del Castillo. Partimos de Roma el día 5 de se~tiembre)).
mes de junio. Mi padre pasaba una temporada en Madrid y, He ahí, en síntesis clara y objetiva, el testimonio de Rafael
sin decirle exactamente el objeto de mi viaje, le pedí que me Garcerán. Antes de aducir otro, ha de señalarse, con la misma
acompañara. Mola me recibió, leyó la carta, muy elogiosa para rigurosa objetividad, que en ningún período de sus relaciones
él, y me dio una respuesta verbal para José Antonio. Expresaba con José Antonio cumplió Garcerán los requisitos indispensa-
su agradecimiento por la actitud del Jefe de la Falange. Aún bles para obtener el alta y el carnet de la Falange. Por lo de-
volví otra vez a Pamplona, para ver a Mola, con un mensaje más, no ha declarado que los poseyera.
de José Antonio, y otra vez me contestó verbalmente, señalando El abogado Hipólito Jiménez y Jiménez Coronado, presente
la c e d a del Alzamiento. en todos los actos previos al Alzamiento, y en su desarrollo,
»En la mañana del día 1 3 de julio me enteré del asesinato niega, absolutamente, que Rafael Garcerán acudiese con el ca-
de Calvo Sotelo. Doña Rosario Urquijo, esposa de Fernando pitán Juan Ponce de León y el teniente Carlos Domínguez al
Primo de Rivera, a cuyo domicilio acudí, me informó de que cuartel del 14 Tercio de la Guardia Civil, situado en las cerca-
su marido había sido detenido de madrugada, alrededor de la nías del Hipódromo madrileño. Sin embargo, el antiguo pasante
hora en que lo fue Calvo Sotelo, y que había podido decirle, de José Antonio asevera, en el testimonio que nos ha dado, que
en un rápido aparte, que yo tomara el mando. él acudió con Ponce de León. El mismo Hipólito Jiménez decla-
220 MANUEL IIEDILLA TESTIMONIO 221

ra que Garcerán estuvo, efectivamente, con los numerosos com- de alguna cuestión pendiente, pero nunca le pudo transmitir
prometidos, en varios domicilios desde el 1 de julio al día 18. ninguna clase de jefatura. No podía transmitir lo que no exis-
Gumersindo García Fcrnández, teniente de complemento de tían.
Infantería, miembro destacado de la Primera Línea de Madrid, El jefe local de Barcelona, José Ribas Seva, declara: aSalí
declara: ((Rafael Garcerán, a partir de la detención de José de Barcelona el 31 de julio en un buque italiano. Llegué a
Antonio, actuó en los medios de la Falange, como lo habían Génova el 1 de agosto por la noche. Días después encontré a
hecho y hacían los pasantes del Jefe, Manuel Sarrión y Andrés Rafael Garcerán, quien me habló de su odisea en el madrileño
de la Cuerda. cuartel de la ~ o n t a ñ a .Dijo que tenía un nombramiento de
.))Yorecibí encargos y órdenes, siempre verbales, de Fernan- Fernando Primo de Rivera, hecho días antes del Alzamiento,
do Primo de Rivera, transmitidos por Garceránn. en la cárcel Modelo.
Otro defensor del Cuartel de la Montaña, Antonio Rodrí- »El día 2 1 de agosto fuimos a Roma, Garcerán y yo, para
guez Jiménez, ex subsecretario de Agricultura, testimonia: hacer gestiones en pro de José Antonio. Encontramos el máximo
«Tras la detención de Fernando Primo de Rivera, ocurrida el apoyo en el' padre Segarra. Visitarnos en la Embajada de Es-
13 de julio, se presentó a la Falange de Madrid Rafael Garce- paña a Magaz y a Villegas. También a Juan March y a Pedro
rán arguyendo que tenía poderes para hacerse cargo del mando. Sainz Rodrímiez.
0

Los falangistas no obedecieron a Garcerán porque no les inspi- »El 5 de septiembre salirnos Garcerán y yo de Roma y arri-
raba simpatía ni confianza. Yo no vi el testimonio escrito de que bamos a Burgos el día 8.
dicho abogado tuviese aquellos poderes N. >)Eldía 9 nos escuchó H d l a . Éste, con fecha 9 de sep-
Por su parte, Manuel Valdés Larrañaga declara textual- tiembre, me nombró delegado provisiona¡ de Falange en 1t&a
mente: «Fernando Primo de Rivera no pudo dejar ningún man- v en Francia. «con facultades discrecionales en la realización
do específico, porque él ingresó en la cárcel en los días de la d,su cometido». Este nombramiento se me hacía para pnweguir
muerte de Calvo Sotelo, tanto que se pensó que era una de las las gestiones en pro de José Antonio. Pero no llegué a utilizarlo.
víctimas elegidas por los mismos que ejecutaron a aquél. Fer- Me quedé en Burgos, a las órdenes de Hedilla, y el 1 4 de sep
nando no tuvo tiempo ni de llevar un cepillo de dientes a la tiembre fui wnfirmado por éste en mi cargo - de jefe local de
cárcel; por tanto, menos tiempo pudo tener para nombrar Barcelona» .
ningún mando. Es totalmente inexacto que nombrara Fernando Desde su llegada a Burgos, Rafael Garcerán se movió en
Primo de Rivera ningún sustituto suyo. la esfera de la jefatura de la Junta de Mando provisional. Su
»Las cosas siguieron como estaban antes, o sea, con misio- facundia y su instinto se orientaron hacia la mayor posibilidad
nes que se iban encomendando a determinadas personas, y para que tenía de ser tomado en consideración: el rescate de José
determinados aspectos. Antonio. No había medio mejor ni m á s &al para i n t r o d u h
»Garcerán no tenía ninguna personalidad en la Falange. cerca de Manuel H d l a y de Agustín Amar. Hemos señalado
Era, exclusivamente, un empleado personal de José Antonio ya como Hedilla consideraba a cuantos él creía que habían go-
en su despacho, y a título de tal lo utilizaba José Antonio. Den- zado de la estimacióil de José Antonio. El hecho de que Gar-
tro del propio despacho de José Antonio tenía más per~onalidad cerán hubiera teqido largas relaciones profesionales con el jefe
Samón, a quien consideraba mucho más. Es totalmente absur- nacional, inclinaba a Hedilla a concederle audiencia y hospi-
da esa delegación de función que dice Garcerán le dio Fernando talidad.
a través de su esposa Rosario. Le daría el encargo en concreto
222 MANUEL HEDILLA TESTIMONIO 223

»El señor Giral planteó en el Consejo de Ministros la oferta
LOS. INTENTOS PARA LIBERTAR A JOSÉ ANTONIO de la Falange de canjear al hijo de Largo Caballero por Primo
de Rivera. Caballero tenía dos hijos varones; uno, del primer
Hasta el mes de septiembre de 1936 no se realizó, desde la matrimonio, que era ferroviario, y se hallaba en Galicia sin
zona nacional, ningún intento para libertar a José Antonio. novedad.
Hubo conatos, en la zona roja, para rescatar al jefe nacional. »El Gobierno no accedía a libertar a José Antonio Primo
Alguno costó la vida a falangistas abnegados. En la República ' de Rivera, pero esta opinión no llegó a expresarse formalmente.
Popular, se sucedieron, hasta septiembre, dos gobiernos: el pri- El señor Giral expuso la oferta de los falangistas; Largo Caba-
mero, abortado -lo presidía Diego Martínez Barrio-; el otro llero se limitó a decir:
duró hasta el 3 de septiembre, y lo presidió José Giral. El 4 de n-señores, no me obliguen ustedes a asumir el papel de
septiembre, Francisco Largo Caballero asumió la presidencia y Guzmán el Bueno.
la cartera de Guerra, en un gobierno en el que participaban »No se habló más en el Consejo. Algo despub, yo comenté
socialistas, comunistas, nacionalistas vascos, Izquierda republi- la actitud de Giral en el sentido de que no era a veces acertada
cana, Unión Republicana y Esquema de Cataluna. El 5 de no- al negociar los canjes. Giral lo supo y protestó: entonces le
viembre de 1936 fue reorganizado el gobierno y en é l entra- envié una carta, mencionando a personas que estaban en la
ron tres representantes de la Confederación Nacional del Tra- zona franquista y que habían sido canjeadas por otras que
bajo. Todos los partidos y organizaciones mencionados apro- nosotros teníamos en el temtorio republicano. Bastantes de
baron la ejecución de José Antonio Primo de Rivera. aquéllas no tenían ninguna importancia para los destinos de la
Los intentos para libertar al jefe nacional de la Falange República».
fueron proyectados en diversas direcciones. La vía del canje El hijo de Largo Caballero no padeció represalia alguna,
y de la negociación a través de políticos extranjeros y españoles y salió meses después del territorio nacional, mediante otro
fue ensayada infnictuosamente. Un hijo de Largo Caballero, canie.
soldado de Transmisiones en el Regimiento de El Pardo, estaba Previamente, el escritor Eugenio Montes Domínguez, quién
custodiado, en un cuartel de Sevilla, donde se le trataba humana fue corresponsal de El Debate en P&s, y pertenecía al círculo
y correctamente. Su canje, anadido de millones de pesetas -y de las amistades literarias de José Antonio, había realizado, con
también se habría ampliado a otros rehenes que estaban en la la anuencia y el apoyo de Manuel Hedilla, varias gestiones en la
zona nacional- por José Antonio, fue ofrecido al gobierno que capital francesa. Difíciles gestiones, por.la filiación periodística
presidía Largo Caballero. de Montes, y por la coyuntura gubernamental francesa. Estaba
Pero José Antonio estaba condenado sin haber comparecido en su apogeo la política del Frente Popular, desde la formación
todavía ante el llamado Tribund popular de Alicante. En 1963, -4 de junio 1936- del primer gobierno Blum.
un actor importante en la política gubernamental de la Repú- En París, Eugenio Montes habló con José Ortega y Gasset,
blica Popular nos declara *: «No podía ser canjeado Primo de don F e l i ~ eSánchez Román. don Santiarzo" Alba ... De los tres,
Rivera. En el Gobierno de la República, había un ministro sin Sánchez Román y Alba podían ser útiles: aquel, porque man-
cartera, don José Giral, quien se ocupaba de cuestiones relacio- tenía relaciones con el gobierno republicano, y especialmente
nadas con el canje de presos y prisioneros. con Indalecio Prieto,. y, el ex presidente de l&CoAes,. por sus
* Testimonio de Rodolfo Llopis, subsecretario de Largo Caballero, extensas, innumerables relaciones con los políticos más preemi-
formulado verbalmente en Albi (Tarn) el 20 de agosto de 1963. nentes de todos los partidos franceses, incluido el socialista. Alba
224 MNWBL H EDILLA TESTIMONIO 225

era amigo personal de-León Blum. Don Santiago Alba no sólo wnas de España. Aún no era Franco jefe del Estado. Amar,
puso a contribución su esfueno personal, sino que brindó un al que acompañaban doce falangistas más, entre ellos su her-
millón de pesetas para cooperar a la liberación de José Antonio, mano Guillermo, Fernando Alzaga, Carlos M. Rodriguez de
hijo del general Primo de Rivera, quien le había acusado, per- ...
Valcárcel, Díaz Aguado y Rafael Garcerán, visitó al general
seguido, obligado a expatriarse. Franco en Cáceres. Después se entrevistó con Queipo de Llano.
Sin embargo, Santiago Alba no fue utilizado en la, amplia Éste, de acuerdo con Franco, le facilitó un millón de pesetas en
medida en que é i se brindaba. billetes que fue extraído de las cajas del Banco de España en
En uno de s k viajes a Burgos, Montes informó a Manuel Sevilla. Por cierto, a las doce de la noche. Los efectivos metá-
Hedilla de que Indalecio Prieto exigía la entrega de treinta licas de la sucursal sevillana en aquella fecha primeriza de
rehenes y seis millones de pesetas por José Antonio. Coincidió septiembre ascendían tan sólo a seis millones de pesetas.
esa nueva con la toma de posesión del general Franco de la «Embarcamos en Chipiona, en el torpedero alemán I l h ,
jefatura del Estado. Hedilla había acudido a la ceremonia, y que nos llevaría a aguas de Alicante. El millón lo metimos
tras ésta informó a Franco de las exigencias de Prieto. en una caja de hierro. fbamos a encontrar apoyos y colabora-
((Nosotros t e s t i m o n i a Hedilla- carecíamos del dinero dores, entre los que destacaron Joaquim von Knobloch, marinos
y tampoco podíamos disponer de los rehenes». alemanes y las hermanas María del Carmen y Matilde Pérez,
Al General F~ancole pareció aceptable la proposición, y *.
falangistas »
recomendó a Hediila que pidiese el parecer de los generales El súbdito alemán citado por Amar nos refiere: ((Fui desig
Mola y Queipo de Llano, quienes se encontraban en Burgos, nado cónsul honorario de Alemania en Alicante - e l profesio-
Ambos dieron su conformidad. nal más cercano estaba en Cartagena- pero no se me dio el
Mas, Indalecio Prieto --según Montes- se desdijo argu- placet a causa de mi afiliación al partido nacional-socialista.
yendo que no podría arrancar a José Antonio de las manos de »Nunca había visto yo a José Antonio, pero seguía su acti-
la F.A.I. Este es un argumento capcioso. Quien custodiaba al vidad. Las directrices de mi partido, respecto de la Falange,
Jefe Nacional era el gobierno de la República Popular, y a su eran de mantener buena amistad, sin más. Sabía, naturalmente,
vigilancia se añadía la del Partido Comunista y de las Juven- que José Antonio y su familia estaban detenidos en las prisiones
tudes Socialistas Unificadas. alicantinas. Mandé un radio a la flota alemana del Mediterrá-
neo señalando que, a mi entender, había posibilidades de resca-
Fueron examinadas por Hedilla y Amar otras posibilida- tar al Jefe Nacional de la Falange. No recibí respuesta.
des. Aparecieron las del golpe de mano y del soborno. La pri- »El encargado de Negocios alemán, Voelckers fue a Alican-
mera resultaba temible, si no eran neutralizados quienes podían, te para establecer las dependencias de la embajada. Para enton-
en un segundo, acabar con la vida de José Antonia antes de ces, había yo conseguido embarcar a bastantes españoles en
que sus libertadores llegasen a él. El temor era vivísimo. buques alemanes de comercio. Uno de esos embarcados fue Ra-
. Apenas constituida la junta de mando, Agustín Aznar ar- fael Garcerán.
ticuló un plan que podía llamarse mixto, pues no se descartaba »El 18 de septiembre fondeó en el puerto alicantino el
la posibilidad de un golpe de mano sobre la cárcel alicantina. torpedero Zltis. Venían once falangistas, al mando de Agustín
Tuvo el apoyo de Hedilla, la asistencia de los generales Franco
y Queipo de Llano y el concurso, valioso y decidido, de la Ma-
rina alemana y de nacionalsocialistasque se hallaban en las dos * Testimonio de Agustin Aznar.
226 MANUEL H EDILLA TESTIMONIO 227

b.
Éste traía un pasaporte alemán, dado por nuestro &nsul ,-Pues hay más... Un millón para quien ayude a libertar
en Sevilla, con el nombre de August Gaertner. a Primo de Rivera.
n h , realmente, parecía un cura disfrazado con traje +Es difícil, pero puede intentarse. Primo de Rivera no
laico. Voelckers, con su autoridad de encargado de negocios, es un enemigo del pueblo.
prohibió que los españoles dembarcaran. Sin embargo, Aznar -Yo no tengo el dinero -expliqué- pero hay un fran-
fue a tierra conmigo, vestido de paisano)). cés, miembro de las Croix de Feu, que puede proporcionármelo.
Tres mujeres falangistas cooperaron con Von Knobloch y nEl supuesto Croix de Feu era Agustín Aznar. Nuestro in-
*:
Aznar. He aquí sus manifestaciones ((Pertenecíamos a la an- terlocutor nos informó de que había llegado a Alicante una
tigua Falange, como nuestro hermano Ramón. Nuestro padre, expedición de rojos malaguefiw, con la intención de asesinar a
Vicente Pérez López, práctico del puerto, se puso al servicio del José Antonio. El gobernador civil, Vázquez Limón, era republi-
Movimiento. Transmitió señales a buques de guerra nacionales cano; le sucedería el comunista Jesús Monzón. Dicho goberna-
y datos tomados de los conocimientos de buques extranjeros dor había mandado que fuera reforzada la guardia de la cárcel.
-rusos principalmente- que llegaban al puerto. Dichos datos nQuedamos a la espera de las gestiones que haría y a s e h .
los enviaba por nuestro conducto y por José Ivars Gómez, ama- Aznar fue acogido en el domicilio del italiano de la heladería
rrador de los prácticos del puerto, a Joaquín Von Knobloch para de Las Palmeras. Anduvo por la ciudad varias horas. Yo tenía
que los cursara. La aviación nacional bombardeó, con acierto, habitación en el Hotel Victoria. Estando en ésta, se me pre-
bastantes buques fondeados en Alicante. sentó Aznar, diciéndome que en los baños le habían querido
»Al llegar a Alicante, Agustin Aznar fue presentado a mesa ...
detener. Pudo zafarse Vi que lo m á s prudente era llevarle
tro padre y a nosotros por Von Knobloch. Nos pusimos a sus de nuevo al torpedero, pero Voelckers, el encargado de nego-
órdenes para servirle de enlaces. Tuvimos reuniones en la hela- cios, no p e n a que se le protegiera.
dería italiana de Las Palmeras, cuyo propietario era fascista, y »-Échale a la calle -me dijo Voelckers y que lo maten
también en un domicilio que nos procuró el obrero del puerto los rojos.
Nicolás López. Nosotros visitamos a José Antonio en la prisión »Y me dio un plazo de cuatro horas para que Aznar saliese
y a Carmen Primo de Rivera y a su tía María en el Hotel Vic- de las dependencias de la Embajada. Decidí comunicar por
toria D. radio con el almirante de la escuadra alemana. Carls. Éste me
Von Knobloch testimonia sobre las sucesivas gestiones: contestó diciendo que era que Amar &ese indemne de
((María del Carmen y Matilde Pérez me señalaron a un indivi- la ciudad.
duo, al que apodaban Vaselina, distinguido entre los rojos, »Pedí un uniforme de teniente de navío. Era difícil en-
y que podía ser asequible al soborno. En mi embajada me pro- contrarlo por la gran corpulencia de Aznar. Tuvo que prender-
veí de diez mil pesetas y acudí a entrevistarme con el tal. se los pantalones con imperdibles. Embarcamos, por fin, y desde
» - S o y cónsul y periodista -le dije-. Deseo hacerle el torpedero, Amar, Garcerán y sus restantes camaradas, fueron
una entrevista a Primo de Rivera. llevados al Graaf von Spee.
»Me respon.&ó que lo intentana. Fui tanteando el ánimo »Como resultado de esas peripecias, sufrí un atentado el
del individuo y me lancé: 24 de septiembre y el 4 de octubre me éxPulsó el gobierno de
la Repúblican.
* Testimonio de Carmen y Matilde Pérez y Pérez. Su hermana poli- Agustin Aznar declara: ((Hablécon el jefe del sindicato de
tica. Julia Riera, las secundó. obreros del puerto perteneciente a la C.N.T., por mediación
228 MANUEL H EDILLA TESTIMONIO 229

de las hermanas Pém. Comprendí que los cenetistas, por sí »Transbordamos al buque cisterna Ha-: los expedicio-
90108, eran impotentes para rescatar a José Antonio y llevarle narios --Gabriel Ravello, Pedro Gamero y y o - cursamos aviso
hasta un buque alemán. Como el jefe sindicalista no se decidía, a Voelckers, rogándole que acudiera al barco. No lo hii. Pa-
le propuse que me f m a r a una orden & libertad, y yo mismo saron tres o cuatro días, y en su lugar vino un burócrata, ape-
iría a buscar a José Antonio. Pero Diego Martínez Barrio, pre- llidado Diemen, quien me había reemplazado en las funciones
sidente de las Cortes, y delegado del gobierno rojo en Levante, co~wulares.No aportó nada positivo.
había ordenado que para cualquier traslado de nuestro preso, nLlegó el Deutschíunú, en el que venía el almirante Carls.
la orden debería llevar varias firmas. Éste noe citó a bordo de su buque, y también acudió el primer
»Lo que obtuve de los cenetistas fue la promesa de que secretario de la embajada doctor Schwendemann. Expuse cuál
cuidarían de la cárcel, en d caso de un desembarco, para &tar era nuestra misión, y la conveniencia de que el gobernador Váz-
que se atentara contra la vida de Joaé Antonior. quez Limón se entrevistara con Gabriel Ravello a bordo. El
Von Knobloch, a l ser expulsado, embarcó en el crucero Nu- aimirante se mostró dispuesto a colaborar.
remberg y se dirigió a Sanlúcar. «En Sevilla -testimonia- »-Sacaremos a José Antonio --dijo-. No sé si vivo o
volví a hablar del rescate de José Antonio. O desembarco o so- muerto. Mandaré lanchas a la playa.
borno, y esto último lo propuse pensando en el gobernador civil nSchwendemann se opuso declarando que la embajada po-
Vázquez Limón. día rescatar al jefe de la Falange por medio del soborno. Deci-
uEstaba en Sevilla el consignatario de la Compañía Ybarra, dimos esperar ocho días el resultado de las gestiones. El Deut-
don Gabriel Ravello, emparentado con la familia alicantina schland salió a alta mar. Con exactitud volvió el día que expi-
Pascua1 del Pobil, y por tanto con la de Nicolás Franco Baha- raba el plazo: el doctor Schwendemann declaró que no había
monde. Mi plan era el siguiente: Ravello iría en un buque logrado nada positivo.
alemán a Alicante, provisto de millones. Como era deber de r-Pues ahora - d i j o C a r L es cuando comienza la tarea
cortesía que los marinos visitaran a las autoridades y que éstas de Knobloch.
devolvieran la visita, a bordo, Ravello podría hablar con el »Había llegado un barco nuevo al puerto alicantino: el
gobernador civil. En mi plan figuraba como colaborador el crucero Sillacs. Su comandante no queria cumplimentar a las
práctico del puerto Vicente Pérez. autoridades, pero Carls se lo ordenó. Y en efecto, el goberna-
»Había que contar con d generalísimo Franco, ya jefe del dor Vázquez Limón acudió al Sillacs; pero a nosotros nos impi-
.
Estado.. y me trasladé en avión a Salamanca. Me recibió Franco dieron que le hablásemos. Le pedí explicaciones a Voelckers,
y éste se limitó a responder:
y le expuse mi plan, que le pareció aceptable. Se dio orden a la
flota nacional de proteger el convoy en que podría salir José ))-Ya he hablado yo con él.
Antonio. La orden la recibió el entonces capitán de navío don »Y tras una pausa añadió:
Salvador Moreno. »-Tiene usted que volver a la mna nacional.
»Pero el almirante alemán comunicó que yo no podía vol- »-No, me iré a ese buque italiano que está fondeado, o a
ver a Alicante. Respondí que tenía una misión encomendada tierra.
por Franco. En Cádiz embarcamos en un torpedero alemán, y
de nuevo estuve en aguas alicantinas *.
fecha 26 de octubre de 1936, en la que se decía que aquél no tenia a u t s
nzación del Partido nazi *para trabajar por una revolución nacional-
* Von Knobloch provocó una notificación de Emst von Weizaker, socialista (sic) en España,. Gemany atrd the Spanish Civil War. Docu-
secretario de la embajada alemana en Londres, al Foreign Office, con mento 108, pág. 120.
230 MANUEL H EDILLA TESTIMONIO 231

n-¿Es usted alemán o es espaiíol? Melilla y pasó la frontera argelina, dirigiéndose a Sidi-bel-
»-Soy alemán, y por Arlo, estoy en misión que he de Abbes. uMe encontré con el individuo -declara Aznar- y
cumplir. pude comprobar que todo era falso. Y además, constituía una
...
»-Bien. Le comprendo y le compadezco. encerrona. Tuve que huir en una avioneta, tras diversas peri-
pecias ».
»Aun transcurrieron quince días de espera. Nada pudo ob-
tenerse por medio del so&no. ~esemba;-os en Algeciras,
donde encontré al jefe nazi en España, Koehn, cuyo adjunto En las gestiones para el rescate, ha de inscribirse un hecho
era Hans Kroeger. Aquél me prohibió que llevara camisa azul, emotivo. El jefe delegado de la Comunión Tradicionalista, don
y refiriéndose a José Antonio dijo: Manuel Fa1 Conde, nos declara:
»-¿Qué tenemos que ver con ese hijo de un general? «El 3 de diciembre de 1936, se celebró en Burgos una fun-
uHe ahí mis intervenciones, por desgracia infructuosas. De ción religiosa con motivo de la festividad de San Javier, organi-
ellas di cuenta a Manuel Hedilla, quien me pareció un admi- zada por nosotros. Supe que en aquellos días se examinaba la
rable nacionalsindicalista, y con gran aptitud para realizar una contribución de varios millones de pesetas para sufragar el res-
tarea social. Ayudé a la ~ a l a n ~sirviendo
ei como instructor en cate de José Antonio. Conocí a éste durante la campaña elec-
sus academias de la Jarilla (Sevilla) y en Pedro Llen, de Sa- toral de 1933, en la provincia de Cádiz, y tuve ocasión de faci-
lamanca n. litarle la prestación personal de requetés, tras sangrientos su-
Mientras se desarrollaban esas gestiones, Hedilla y Aznar cesos ocurridos con motivo de la pugna política.
dirigian las que se orientaban hacia el canje. Visitaron al gene- »Se me dijo, y lo comprobé, que en ciertas esferas se opi-
ral Franco para exponerle otro plan que consistina en un golpe naba que los caudales del Estado no debían emplearse en pro-
de mano sobre la cárcel alicantina. A la entrevista asistió el jefe curar el rescate de un personaje político. Reuní a la Junta car-
del Estado Mayor del cuartel general, don Francisco Martín lista, a la que acaso asistió el conde de Rodezno, quien no acu-
Moreno. Se trataba, en suma, de una operación de comandos, día casi nunca a las reuniones, y quizá también Esteban Bilbao.
a la que el generalísimo brindó su apoyo: legionarios, marro- Les expuse cuanto sabía, y por cierto aludí a un gestor del res-
-
q"es, dinero, barcos, armamento... cate a quien, en Pans, por determinados antecedentes de afilia-
Un centenar de falangistas, seleccionados en diversas pro- ción a sociedad secreta, se había rechazado.
-
vincias, se concentró en Sevilla, donde se les instruyó en la »Contaba yo con los ofrecimientos del conde de Rodnguez
táctica del comando. Entre ellos figuraba un antiguo pugilista, de San Pedro en relación con las necesidades de la Comunión
P a u l i o Uzcudun. Aznar, por medio de enlaces, ofreció hasta y, tras la Junta, le pedí su apoyo económico. Me brindó millón
ocho millones de pesetas, y la salida del personaje rojo que y medio de pesetas. Lo comuniqué al general Dávila, pidién-
podía facilitar la libertad de José Antonio. La expedición estu- dole palabra de honor de que al informar al generalísimo no
vo preparándose mes y medio en Sevilla, y, por cierto, el secreto aludiera a mi gestión. Yo lo había hecho por pura solidaridad.
no fue guardado rigurosamente. Fallaron las esperanzas en la Dávila me dio su palabra.
complicidad de personajes rojos. »Recibí la visita de José María Pemán, José Pemartín y
Tras el fusilamiento de José Antonio, Aznar recibió una Juan Ignacio Luca de Tena,. quienes me manifestaron que el
confidencia, procedente del Oranesado, afirmando que el jefe jefe de la Falange iba a ser libertado en inteligencia con Inda-
nacional de la Falange vivía: la fuente parecía segura. Se decía lecio Prieto, y que se había comprometido a realizar una polí-
que era un agente del Deuxieme Bureau. Aznar se trasladó a tica social acorde con las tendencias de dicho político.
232 MANUEL H EDILLA TESTIMONIO 233

»Dávila me llamó para comunicarme que había informado »Propuse a cierta persona, que yo sabía era de la amistad
al Generalisimo, sin omitir mi nombre. Franco, según aquel de Miaja, que fuese a Orán para hacer las siguientes proposi-
general, había manifestado que yo era un gran español. "Pero ciones:
-añadió don Fidel Dávila- sabemos que efectivamente José »l. Canje de las detenidas y vigiladas por José Antonio y
Antonio ha sido fusilado")). toda SU familia.
»2. Durante su vida, Miaja recibiría el doble de la paga de
general, asegurada por un depósito en un banco extranjero.
LA FAMILIA DEL GENERAL MIAJA Y UNA a3. Si Miaja quería incorporarse al ejército nacional, José '

CAMPARA FRUSTRADA Antonio le apoyaría.
))Yo no tenía dinero, pero estaba seguro de encontrarlo.
El jefe territorial de Marruecos, Ramón Cazañas, testi- No había consultado con Franco ni con Hedilla y la Junta de
monia que desde Tánger -zona internacional- iban a Alican- Mando, pero estaba convencido de que la liberación de nuestro
te funcionarios del cuerpo de policía. Alguno o algunos, estaban jefe me permitina cumplir mi palabra.
dispuestos a seniir de enlaces. El director de la cárcel de Meli- »Pero la persona que yo iba a enviar a Orán no obtuvo e1
lla había sido suspendido en sus funciones. Tenía gran amistad salvoconducto necesario. José Antonio cayó asesinado, Las mu-
con su colega de Alicante. Cazañas, pensando en el apoyo de jeres de la familia Miaja fueron canjeadas, meses después, por
los buques alemanes, discurrió formar un comando de cien la familia del ex diputado tradicionalista don Joaquín Baua.
hombres, y obtener la complicidad del director de la prisión
alicantina. Al enterarse el jefe territorial de la llegada a Sevilla Otro testimonio se refiere a una iniciativa frustrada, pero
de Pilar Primo de Rivera fue a visitarla. Expuso su plan y la sin relación con sobornos, golpes de mano y canjes *. «Salí
hermana de José Antonio respondió: de Barcelona en el buque italiano Principessa Giovanna, el 7
*.
«"El único hombre de la familia es Agustín Aznar Habla de agosto de 1936. Al desembarcar en Génova, averigüé que
con él". Marché a Salamanca, y, tras exponer el plan, Aznar José Antonio seguía en la prisión alicantina. Después de peri-
me prohibió que siguiera ocupándome de él. pecias diversas, y sufriendo un doloroso zona oftálmico, llegué
»En Melilla -sigue testimoniando Ramón Cazañas- es- a la zona nacional, coincidiendo con la conquista de San Se-
taban la esposa y las hijas del general Miaja. Se hallaban en bastián. Yo ignoraba el número y la calidad de los rehenes que
la comandancia general, vigiladas, bajo la responsabilidad del podían ofrecerse a cambio de José Antonio. Me enteré en Bur-
coronel Bautista. Supe que un hijo de Miaja se hallaba en Orán, g o ~ Supe
. el estado de las diversas gestiones.
relacionándose con indígenas contrabandistas, a fin de pro- »Por necesidades de mi profesión, y por haber actuado en
curar la evasión de su familia. la política desde muy joven, conocía yo, creo que perfectamente,
>)Alsaberlo, pedí y obtuve que las detenidas fuesen tras- a los hombres que tenían en sus manos la vida de José Antonio.
ladadas a la cárcel, donde habitaron la casa del director SUS- Había visto, en la zona roja, la f u e d de los partidos marxistas,
pendido de empleo. Las facilité todas las comodidades deseables de las centrales sindicales y de la organización ácrata. Estaba
y excelente comida. Monté una guardia falangista para preve- yo seguro de que ni el dinero ni la oferta de canjes, decidirían
nir cualquier intento de evasión. a los miembros del gobierno a soltar la presa. En septiembre
* Aznar estaba ya prometido a Dolores Primo de Rivera y Cobo de
Guzmán. * Testimonio de Maximiano Garcia Venero.
234 MANUEL HEDILLA TESTIMONIO 235

habrían tenido que afrontar el choque violentísimo con las orga- que la mayona de los católicos nos ayudarían. En Francia, San-
nizaciones que pedían, exigían, la vida de José Antonio. tiago Alba hubiera podido mover a centenares de personas de
»Por otra parte, todos los ministros sabían lo que repre- relieve. ..
sentaba la libertad de José Antonio, en una evaluación poli- »A José Antonio no podía inferirle ningún daño esa cam-
tica. Si no lo hubieran sabido de antemano. les habría infor- paña internacional. Hubiera podido producírselo si desde el
mado aquel clamor, en periódicos, discursos, emisiones de radio, Alzamiento su nombre no hubiese sonado jamás en la zona na-
que en la zona nacional suscitaba el jefe nacional de la Falange. cional.
Cualquiera podía comprobar que José Antonio era la figura »El proyecto no fue aceptado. Su simple exposición me
eminente, máxima, en el territorio ganado a la República. causó algunos disgustos. Algunos de los que me los produjeron,
»Hice un plan -por escrito- en el que partía de ese cla- con el paso del tiempo, se arrepintieron vivamente. Ya era
mor., m e constantemente escuchaba. desde el otro lado de la
I
...
tarde, terriblemente tarde D.
barricada, el enemigo. No era posible minimizar la importan-
cia que para nosotros tenía la vida del jefe. Ya no era tiempo
de poner sordina a la glorificación que de José Antonio se hizo
desde el 18 de julio.
»Por el contrario, había que acrecerla, pero en el exterior.
Desde que tuve noción de la política, me convencí de la fuerza
de la prensa, de los comicios y de las universidades en las cam-
pañas pro-presos. Lo más que podía conseguirse, seria salva-
guardar la vida de José Antonio. Para conseguirlo, debíamos
presentarle como un preso sin garantías, entregado a la volun-
tad sanguinaria del Frente Popular. La movilización propa-
gandística en Italia y Alemania era poco deseable. Pero en
Francia, Gran Bretaña, Escandinavia, Estados Unidos, América
hispana, Bélgica, era posible interesar a escritores, políticos,
universidades, para que José Antonio fuese juzgado por un tri-
bunal legal, asistido por abogados que él eligiera libremente y
que la vista pudiera%er seguida por observadores de diversos
países. Los rojos temían a la opinión internacional, después de
...
ias temibles jornadas de julio, agosto, septiembre Largo Caba-
lIero y sus ministros procuraban., lo misyo que la Generalidad
de Cataluña y el gobierno de Euzkadi, que fuese difuminado el
rasgo sangriento y se recatara el paroxismo homicida que pre-
dominaban en la zona roja.
>)Erafácilmente inteligible que la opinión política directora
en las democracias, aunque hiciese concesiones a los extremis-
t a ~ estaba
, contra la República española. Estaba yo seguro de
EL FUNCIONAMIENTO DE LA JUNTA DE MANDO

Rigurosamente, con palabras escuetas y precisas, Manuel
Hedilla testimonia en 1963 acerca del funcionamiento de la
Junta de Mando provisional. «Se reunió escasas veces. Había-
mos tratado de que hubiera reuniones periódicas, pero en la
práctica, y por causas ajenas a mi voluntad, era difícil conseguir
que todos los vocales se congregaran en Burgos o en Salamanca;
una vez celebramos reunión en Sevilla.
»Los miembros de la Junta tenían, sin limitaciones, el de-
recho de iniciativa para suscitar reuniones. No supe que lo
ejercitaran. A la vez, poseían imprescriptible derecho de voto;
pero, en la realidad, nunca llegamos a votar mientras persistió
la Junta elegida en Valladolid. Las proposiciones eran discuti-
das, contrastadas; unas veces las desechábamos, otras eran acep-
tadas, después de estudiarlas, y, si era menester, provistas de
enmiendas que surgían en los debates.
xPor la fuerza de los hechos, las más acentuadas e im-
portantes responsabilidades del mando recayeron sobre mí. Az-
nar, ocupado por los intentos de rescate del jefe nacional, estu-
vo largas semanas entregado a esa tarea. De cuanto iba acaecien-
do, en el doble frente guerrero y político, informé a mis compa-
ñeros de Junta, pidiéndoles opinión y consejo. Ellos mismos,
al acudir primero a Burgos, luego a Salamanca, individual, ais-
ladamente, para solicitarme consejos, decisiones y refrendas,
238 MANUEL H EDILLA
TESTIMONIO 239

a A los que pudiendo regresar a la patria no lo hacen, por
afianzaron el concepto de que yo representaba, en la organiza-
no sacrificarse en las actuales circunstancias.
ción, un poder moderador.
»A los que poseyendo grandes medios de fortuna perma-
»Tuve que afrontar, yo solo, muchas obligaciones que de
necen en el extranjero llevando una vida cómoda.
otro modo hubieran quedado incumplidas, en el área nacional,
»A aquellos que ostentan en el extranjero automóviles
y otras veces en asuntos provinciales y territoriales. Un ejem-
de matrícula española proclamando así su indiferencia.
plo es el de que fuera precisa mi firma para que José Antonio
»España está escribiendo la página más brillante de su his-
Girón ocupara un cargo en las milicias de Valladolid)).
toria. Todo el que ostente con dignidad la nacionalidad espa-
Hay, en efecto, un acervo documental, que ratifica los con-
ñola, debe contribuir con todo su esfuerzo a esta Cruzada. Pero,
ceptos de Hedilla. Antes de que terminara el mes de septiembre
a aquellos que no lo hagan, debemos recordarles:
de 1936, Hedilla sometió a la Junta Nacional militar un pro-
»l." Que llegará el momento en que para reintegrarse a
yecto de decreto, en favor de la concesión de créditos y mora-
las actividades ciudadanas, se exigirá la hoja de sus servicios y
torias a los agricultores, a fin de que éstos pudieran continuar
de su participación en el dolor.
sus labores con la máxima urgencia. A la vez, convocó una
»2P Los que no han hecho nada en favor del actual Mo-
reunión de técnicos-ingenieros y peritos agrónomos para que
vimiento no podrán codearse dignamente con los que han ofre-
*.
asesoraran a dicha Junta militar Obtuvo lo reclamado.
cido su esfuerzo v su s a n m .
Ya en septiembre, la Junta de Mando se había encontrado CI

»Falange Española, al publicar esta nota, cumple un deber
con el hecho de falangistas que vivían en el extranjero, o neofa-
langistas que habían ido creando organizaciones, tanto en Euro-
ineludible u*.
Surgían, inesperadamente, graves problemas. A mediados
pa como en América. Carecían de coherencia y de información.
de s e p i e m h de 1936, el general Mola, como jefe del Ejército
Con sentido de la realidad, habían iniciado suscripciones, recau-
del Norte, había ratificado la disolución de todas las organiza-
dando víveres y ropas, y realizaban campañas de propaganda
ciones sindicales y la prohibición de cualquier actividad en ese
en la prensa y en las emisoras de radio. Éste era el caso de
sentido. La disposición era ambigua. No mencionaba al nacional-
Buenos Aires, de Caracas, de Méjico, de la Habana; también,
sindicalismo, cuyos hombres, por docenas de millares, guarne-
de Bélgica, Francia, Alemania ... En Italia existía ya una Fa-
cían y defendían los frentes y coadyuvaban a mantener en la
lange, la de Milán, autorizada por José Antonio, y cuyo jefe
retaguardia la producción y el orden. Lo dispuesto por Mola
era Arturo Garcia Cuartero. En septiembre llegaron de América
se prestaba, claramente, a interpretaciones discrecionales. En
importantes envíos -víveres, ropas, ,material sanitario- que
Zaragoza, donde los Sindicatos falangistas estaban arraigando
continuaron arribando en distintas proporciones. Todas esas or-
y contaban'con millares de trabajadores afiliados, el capitán ge-
ganizaciones y contribuciones fueron sistematizadas por el jefe
neral aplicó la orden de Mola drásticamente. La censura militar
de la Junta de Mando **. Un ex ministro de la Dictadura, don
recibió orden de tachar noticias, artículos y glosas, que se refi-
Eduardo Aunós, obtuvo el nombramiento de jefe de la organi-
rieran a la organización sindical falangista.
zación en Bélgica. Y, a la vez, Hedilla lanzó serias advertencias-
((Visité -testimonia Hedilia- al general. Brevemente le
a los españoles residentes en el extranjero.
expuse la circunstancia.
»-La guerra -manifest& no interrumpe el trabajo, más
Amanecer de Zaragoza. 30 de septiembre de 1936 y 1 de octubre
de 1936. * Amanecer de Zaragoza, 23 de octubre de 1936.
** Amanecer de Zaragoza. 1 de octubre de 1936.
240 MANUEL H EDILLA
TESTIMONIO 241

bien lo fomenta e intensifica. Los trabajadores españoles deben a la buena voluntad puesta en el empeño. Satisfacía su aproba-
ser atendidos por el sindicalismo falangista, por cuya instaura- ción y se temía su censura, con independencia de las ideas de
ción hemos contribuido al Alzamiento y estamos sirviendo al premio y de castigo, en las que ni siquiera se pensaba. Su auste-
esfuerzo militar con una gran contribución de hombres. ridad y sencillez encajaban perfectamente en el ambiente de la
»Mala se negaba a exceptuar de la prohibición a los sindi- ciudad, entonces saturado de palabras y de obras de servicio y
catos falangistas. sacrificio.
n-Pues no tenemos más remedio A j e fulminante- que »El error principal de Hedilla consistió en respetar con ex-
hacer nuestra propaganda sindicalista y constituir Sindicatos cew todos los nombramientos hechos por José Antonio o a él
por todas partes. atribuidos, los cuales habían sido firmados en condiciones abso-
»Al fin aceptó mis puntos de vista, y di instrucciones a lutamente distintas de aquellas de la segunda mitad del año
Oscar Pérez Soliq para que propusiera las bases de las Centrales 1936)).
Obreras Nacional-sindicalistas a escala provincial. Era justo, era Hubo falangistas nombrados por José Antonio, y q-ue habían
lógico. Al ser nombrado yo jefe de la Junta visité a la de De- tenido la confianza del jefe, que no arguyeron tales circunstan-
fensa, y a todos los generales, para ratificarles el apoyo de la cias y aceptaron cuanto se les ordenó. Pero la alusión de Florrn-
Falange, dispuesta a incrementar su esfueno .en todos los sen- tino Martínez Mata resulta muy certera si la referimos al
tidos. Resultaba inconcebible que se nos privara de una g a n caso de Rafael Garcerán. Al regreso de éste de su estancia .en
posibilidad de nacionalizar a muchos trabajadores. un buque alemán surto en aguas alicantinas, Hedilla le apoyó
>Recuerdoel período que comprende desde el 2 de septiem- para que fuese jefe territorial de León, Zamora y Salamanca.
bre al 1de octubre, como uno de los más ajetreados. Tuve que En 1963, nuestro personaje declara:
entrevistarme incesantemente con la Junta de Defensa, con el «Lo hice para que tuviese medios de vida, de los que
general Valdés Cabanill&, gobernador general del Estado, con carecía en la zona nacional -y . por cierto, sus emolumentos
-
don Miguel Cabanellas y don Fidel Dávila, etc., para tratar de excedieron con mucho a mi dieta-; tuviera alguna influencia
cuestiones relacionadas con la guerra, la seguridad en la reta- para sacar a su familia de la zona roja y porque creí en su fide-
...
guardia, la economía, la intendencia Era abrumador, excedía lidad al pensamiento de José Antonio)).
a mis conocimientos, que deberían haber sido enciclopédica- Así, el neofalangista Rafael Garcerán se encontró situado
mente profundos, y lo sobrellevé gracias a dos normas: la fide- en una posición de mando, y con acceso al cuartel general del
lidad a mis ideales, inquebrantable, unida al sentimiento de mi Generalisimo, quien había elegido Salamanca como cuartel
modestia y al imperio del derecho y de la lógica en mi ánimo)). general, aunque ya a primeros de octubre Burgos aparecía como
Sobre ese período, y las semanas de su estancia en Burgos, cabeza del Movimiento.
hay una declaración expresiva *: a A Hedilla se le encontraba Por un juego de coincidencias, el mismo día en que Garce-
a cualquier hora en su despacho de la Junta de Mandos, si ne- rán resultó favorecido con aquel cargo, el Generalísimo Franco
cesidades del servicio no requerían su presencia en otro lugar. recibía en Salamanca la visita del conde Eckhart Du Moulin,
,Se despachaba bien con Hedilla, serio y poco amigo de embajador alemán en Lisboa. Éste fue amablemente recibido
halagos y de palabras ociosas. Y con algún temor, por nuestra ya que el jefe del Estado le ofreció una comida. Du Moulin le
parte, de no haber acertado a cumplir las órdenes recibidas, pffe hizo presente la felicitación de Adolf Hitler. Era el 6 de octu-
bre de 1936.. Según documentos ya publicados, Franco declaró
Testimonio de Florentino Martínez Mata. al embajador alemán que pronto conquistaría Madrid: la Mo-
242 MANUEL HED~LLA

voluntarios, sesenta. Los populistas, aportaron 18; los tradicio-
narquía no podía ser restaurada. ((Haré -añadió el Genera- nalistas, 4; Renovación española, 8. Hubo 15 voluntarios inde-
lísimo- que todos los que luchan contra la República acepten pendientes y un republicano autónomo.
una doctrina común, tanto el Ejército como la Falange, el Re- El jefe territorial de Aragón, Jesús Muro, con justo sentido
queté, las derechas y los monárquicos)) *. de la realidad, pensó que la presenoia de los falangistas toleda-
*
Otro testigo del vivir de Hedilla expone *: «Su vida en nos en una región que se hallaba invadida en buena parte por el
Burgos, como por doquiera, fue sobria, dedicada al trabajo. No enemigo, establecido a corta distancia de Zaragoza, y asediando
le vi nunca alejado de su tarea, salvo un pequeño descanso que a Huesca y Teruel, podía (un vigoroso estímulo. Invitó a
se tomaba hacia las nueve de la noche para beber un vaso de una representación de los falangistas del Alcázar, quienes salie-
cerveza en un bar del Espolón. ron, en un autocar, de Toledo, e hicieron su primera etapa en
»Políticamente, fue formidable. Exageró su deber, y exigió Valladolid, donde se encontraba el general Mola. Éste los reci-
mucho de todos. Nunca tuvo flexib'ilidad, en su mando, para bió, dirigiéndoles frases de encomio.
acomodarse a las realidades de la imperfección humana. Fui Al llegar a Logroño, el gobernador militar requirió la pre-
testigo de una entrevista que tuvo con un general, en Burgos; sencia del lefe de la expedición, .José Conde Alonso. Aquél se
quizá era el divisionario De Benito. Como siempre, Hedilla abor- mostró apenado porque había recibido orden del Ejército del
daba los problemas con sencillez, claridad y modestia. Ante la Norte de arrestar a los falangistas y devolverles, conducidos, a
inminencia del invierno quería que el frente estuviera abastecido Toledo. Empero, el general jefe del Ejército del Norte era Mola,
de víveres, ropas, mantas... Acudió al general para pedir que a quien les había felicitado horas antes. Pasaron los expediciona-
la Falange se le diese el mínimo de lo que necesitaba. nos, arrestados, al cuartel de Artillería, y Conde Alonso obtuvo
»El militar no parecía inclinado a concederlo todo, y hubo del gobernador militar que éste se aviniese a acompañarle a
unos minutos de tensión. Burgos para esclarecer los motivos de la orden. En la ciudad
»Al insistir Hedilla, siempre con su tono modesto, el visi- castellana descubrieron lo que Ocurría. El teniente coronel Heli
tado le dijo: Rolando de Tella, al que se había nombrado gobernador militar
»-Usted se olvida de que yo soy general de división. de Toledo, lanzó a través del Ejército del Norte la orden de
»Con parsimonia, sin alzar la voz, el jefe de la Junta de arresto y de reenvío de los falangistas, acusándoles de haber
Mando replicó: abandonado sus puestos. Los falangistas no eran militares y
n-Pues yo mando veinte veces más que usted, ya que tengo habían aceptado la disciplina voluntariamente, en el curso de
más hombres en el frente y mi deber es servirlos, porque lo los 68 días que duró el asedio del Alcázar. Su compromiso había
merecen todo)). terminado en el mismo instante en que la fortaleza y la ciudad
Ocurrieron, con demasiada frecuencia, lances de ese tipo, fueron liberados. Pero el teniente coronel Tella no los consi-
cuyo origen y desarrollo parecen inexplicables si no mediaba deraba voluntarios.
una actitud hostil a la Milicia falangista. Así ocurrió con un Hedilla tuvo que intervenir, inmediatamente, y por medio
viaje de los nacional-sindicalistasdefensores del Alcázar de To- del teniente coronel de Estado Mayor, señor Aizpuru, logró
ledo, liberado, tras 68 días de asedio, el 27 de septiembre de que se revocase la orden. Los falangistas reanudaron su viaje
1936. La Falange había dado el mayor número de combatientes a Zaragoza, como Jesús Muro había previsto, y su presencia
elevó el tono.
* Docuntents cm Cerman Foreign Policy. Serie D., vol. 111, Pág. 707.
** Testimonio de Antonio Villaverde.
244 MANUEL H EDILLA TESTIMONIO 245
aragonés, y como símbolo de la unidad hispana desde los prime-
ros meses de la guerra, había centurias de voluntaRw fhlan-
MODIFICACIONES EN LOS MANDOS
TERRITORIALES gistas que llegaron de Galicia y guarnecían, sobre todo, la dura
Enea oscense, donde la tierra de nadie apenas media unos me-
La evasión de falangistas desde la zona roja, fue parsimo- tros. Los gallegos, con sus gaitas, su suave acento, tan distinto
al aragonés, y una insignia vemácula que se habían inventado
niosa, por lo dificil. En el domicilio de la Embajada de Cuba
en Madrid habíap alcanzado refugio José María Alonso' Goya, con humorismo -un centollo en la manga o en el pecho, por
jefe provincial de milicias de Santander, Gumersindo García lo cual se les llamaba los mariscos- daban en Aragón la me-
Femánda, que había tenido mando en la Primera Línea madri- dida deala solidaridad nacional, espontánea, voluntaria. Y así
sucedía con las centurias canarias y del protectorado de Ma-
leña, y Sancho Dávila, al que José Antonio designó jefe terri-
torial de Andalucía. «Después de mi liberación de la cárcel rruecos, que combatian por entonces en las tierras manchegas
Modelo -testimonia Gumersindo García Fernánde- estando y extremeñas.
en la Embajada de Cuba, nos evacuaron a la vez a Alonso Goya Dávila tenía un aire pasmado, de estupefacción, que se acre-
ció al llegar a Sevilla. Había dejado una Falange minúscula,
y a mí. Desembarcarno. en Marsella. Conmigo salieron mis
padres y mis hermanos. y Joaquín Miranda le mostraba una organización gigantesca.
»Inmediatamente, Alonso Goya y yo tomamos el camino de En cualquier caso -hasta que el jefe nacional pudiera dar
España. Llegamos a Irún hacia el 1 2 de septiembre, pero no a conocer su opinión-, Sancho Dávila tenía derecho a recupe-
nos consintieron cruzar la frontera. Para nuestro viaje, había- rar su mando territorial; todos los miembros de la Junta de
mos dispuesto del dinero justo, y en metálico nos quedaban Mando se mostraron conformes y aún quisieron dar al camarada
cuarenta duros. Tomamos un taxi francés y nos fuimos al paso evadido una prueba de estimación reuniéndose en Sevilla. El
navarro de Dancharinea, donde nos autorizaron a entrar en la 6 de octubre, la Junta de Mando presidida por Hedilla acordó
zona nacional. la incorporación a la jefatura territorial de Andalucía, y a la
))José Moreno actuaba en funciones de jefe de Navarra, misma Junta, de Sancho Dávila Fernández de Celis. Asistieron
y nos metió en un tren con dirección a Burgos. Agustin Aznar, Andrés Redondo, Jesús Muro, José Moreno
>)Nospresentamos a Manuel Hedilla, con quien cenamos. y el secretario de la Junta, Bravo. Excusó su asistencia -Tole-
Dormimos en la habitación que el jefe de la Junta de Mando do, su ciudad, había sido conquistada el 22 de s e p t i e m b r e
tenía en el Hotel París)). José Sainz.
Días después llegó Sancho Dávila a la zona nacional. Como Con carácter provisional, las jefaturas territoriales se arpa-
"
sucedía a todos los falangistas evadidos de la zona roja, quedó nizaron del siguiente modo, hasta nuevo acuerdo de la Junta
deslumbrado por el desarrollo de la Falange. Había hombres de Mando:
que acababan de sufrir atroces penalidades, y al llegar a Bur-
gos y oír, en la noche otoñal, el himno de la Falange mreado, MARRUECOS. Ramón Cazañas, con residencia en Melilla.
en el Espolón, por millares de voces, vertían lágrimas conte- GALICIA. Mario González Zaera, La Comña.
nidas con dureza ante el dolor. El espectáculo en los frentes, LEÓN, ZAMORA Y SALAMANCA. Rafael Garcerán Sánchez,
donde tuvo que ser arriada la bandera de la Falange, cuyos colo- Salamanca.
res inducían a relativa confusión -tal dijeron los técnicos mi- VALLADOLID, PALENCIA, AVILA Y SEGOVIA. Andrés
litares- con los de la F.A.I.. era aún más patético. En el frente Redondo Ortega, Valladolid.
246 MNVUEL H EDILLA TESTIHONIO 247

HUESCA, ZARAGOZA, TER'LTEL Y LOGRORO. Jesús Muro ciativa personal de Hedilla para que los jefe de centuria reci-
Sevilla, Zaragom . biesen instrucción adecuada. En rigor, este proyecto lo adoptó
el poder constituido, más tarde, el establecer las Academias de
SANTANDER, BURGOS, SORIA Y GUADALAJARA. Ma-
nuel Hedilia Larrey, Burgos. alféreces provisionales. Jefes de centuria, alféreces provisiona-
NAVARRA Y VASCONGADAS. Jaeé Moreno, Pamplona. les... Se trataba, en suma, de proporcionar enseñanza militar
ANDALUCÍA. Sancho Dávila Fernández de Celis, Sevilla. intensiva a los voluntarios. La primera academia falangista fue
EXTREMADURA. José Luna Meléndez, Cáceres. creada en la provincia de Sevilla, la segunda en Pedro Llen,
CANARIAS. Diego Feria, Santa Cruz de Tenerife. cerca de Salamanca.
BALEARES. (Sin resolver, lo mismo que Asturias). ((Pedí -testimonia Hedilla- al embajador Von Faupel
que nos proporcionara oficiales alemanes instructores, pero re-
Gracias al apoyo de Hedilh, Rafael Garcerán entraba en la calqué que no aceptariamos intromisiones políticas nacional-su-
esfera de los mandos temtoriales. cialistasn. Entre los primeros instructores figuró Joaquín Von
Pero esa distribución de territoriales tuvo, por lo que se Knobloch. También hubo un oficid finlandés, Von Hartman,
refiere a Manuel Hedilla, especial significación. Pasado un que luchó en el frente de Santander, al lado de la centuria ca-
cuarto de siglo del nombramiento de Hedilla como jefe de la talana.
Junta de Mando, un falangista, que participó en el congreso Esta precedencia en los nuevos métodos impuestos por la
*:
de Valladolid, nos ha declarado «En la elección de Hedilla guerra, que corresponde a la Falange, se ratificó, el mismo
mes de octubre, con la formación de una centuria de Caballe-
como jefe influyó, sin duda, en nosotros, la noción de que no
disponía de territorio liberado sobre el cual actuar. Luego tenía ría en Burgos.
menos obligaciones en ese sentido, lo que le permitía dedicarse Políticamente, «se 'decidió, consciente la Junta de la im-
por entero a la jefatura*. El argumento, que Jesús Muro aduce portancia histórica del momento que atravesamos, prestar nues-
con indudable buena fe, dejó de ser válido en el mes de octubre tra asistencia al general don Francisco Franco, manteniendo,
de 1936: treinta y cuatro días después de la elección hecha en como es natural, nuestra fidelidad a la doctrina, al programa y
Valladolid, Burgos, Sona y parte de Guadalajara estaban bajo al jefe nacional, José Antonio, y procurando conseguir ventajas
el dominio de las armas nacionales. Ya tenía Manuel Hedilla tácticas en la representación de toda clase de organismos ofi-
una misión territorial en la que debía ocuparse. Estaba, por ciales, a condición de no comprometer lo más mínimo nuestro
tanto, en igualdad de condiciones con sus compañeros de la prestigio y nuestra pureza de conducta)) *.
Junta. Pero nadie planteó, en Sevilla, la modificación de la Según fue habitual en las reuniones de la Junta de Mando,
jefatura ni de la estructura de la Junta de Mando. No lo hii quedó formulado un índice de tareas que debía acometer la
el nuevo vocal que acababa de incorporarse, Sancho Dávila, Jefatura. Con la llegada a la zona nacional de Pila; Primo de
quien presentó, por cierto, una moción, que fue aprobada, PRO Rivera, iba a reorganizarse la Sección Femenina, a las órdenes
fNTEGRA APLICACIbN DE ]LOS IDEALES NACIONAL de la hermana de José Antonio. Mas para celebrar su 1 Conse-
SINDICALISTAS. jo Nacional, las mujeres falangistas acudieron como era inva-
Esa reunión en Sevilla, deparó a Agustín Aznar un s u b riable en todos los servicios, a pedir la tutela y el apoyo del jefe
jefe: Gumersindo García Fehndez. Y se abrió camino la ini- de la Junta, y así, en Salamanca, fue celebrado aquel Consejo.

* Testimonio de Jesús Muro. * Circular de Manuel Hedilla de 9 de octubre de 1936.
TESTIMONIO 249

Tal obediencia a la norma -a su espíritu y a su letra-
Para desamllgi. la Central Obrera Nacional-sindicalista, la
resultaba ingrata, tras el período de arbitrariedad disciplinaria
Junta encomendó la tarea a Rafael Garcerán y otros falangistas.
que había durado seis largas semanas, a ciertos mandos. Y era
Mas, Garcerán no la llevó a cabo, y Manuel Hedilla, en dis-
mucho más ingrata a los neofalangistas que en la Segunda
cursos, circulares y consignas, procuró comlidar los sindicatos.
Línea- esto es, en la retaguardia- habían podido incrustarse
Sería abordada la reorganización del Sindicato Español
en puestos de dirección, organización y asesoría. El falangista
Universitario en la zona nacional, mediante un Congreeo; se
anterior a 1936 estaba acostumbrado a obedecer y a servir. Los
em+ a a la Prensa y a la Propaginda; quedó
nuevos carecían del aprendizaje disciplinario y del punto de
decidido que una comisión de médicos, escritores y maestros adhesión ideológico que eran indispensables para trabajar en la
falangistas hicieran el reglamento de la ya nacida organización
organización. En varias zonas provinciales se oían murmullos
juvenil; se impuso la obligación de fiscalizar severamente los
contra los recién llegados, cuya filiación política anterior solía
gasta y los ingrews y quedó sdemnemente acordado que la
ser antagonista de la Falange. Graves m u m u l los...
Falange trabajaría para que las familias de las víctimas de la
Hedilla planteó la cuestión, desnudamente, en el seno de
guerra no quedasen desamparadas. Cada jefatura provincial, por
la Falange y ante el país. «A todos los jefes provinciales. Esti-
su parte, mostraría su solidaridad, en todos los sentidos, con los
mado compañero: El auge de nuestra Falange desde el comienzo
familiares de los muertos.
de la guerra civil se debe sobre todo a las virtudes de heroísmo,
Hubo, desde el principio, manifiesta claridad en el régimen abnegación y espíritu de sacrificio de aquellos que, con ante-
interior de la organización. En su primera circular a todos los rioridad al 16 de febrero, formaron la vieja guardia. Esta ver-
mandos provinciales, Hedilla declaró: aQuedan en plena vi- dad tiene que ser para nosotros un postulado indeclinable.
gencia l a Estatutos de la Falange, de los que se acompañan dos Como también esta otra: que el falangista que ha luchado y
ejemplares, debiendo esa jefatura provincial editarlos por su lucha en los frentes de batalla, es superior, para nuestra concep-
cuenta en número suficiente, para que en todas las JONS se tuación, a aquellos otros que únicamente han soportado las
conozcan y, si posible fuera, lleguen a manos de todos los mili- molestias de la retaguardia.
tantes~.Y añadía: «En plena vigencia los Estatutos, se ordena »Diversas incidencias que llegan hasta la jefatura de la
terminantemente a todas las jefaturas del Movimiento que en Junta de Mando provisional, acusan la presencia de un posible
su actuación se atengan a los mismos. No pueden ser invadidas mal interno, que puede minar el espíritu fraternal y de compa-
las funciones de ninguna autoridad dentro de la Falange. Es ñerismo que hizo invencible a la Falange, aún en los días de
menester acabar con el período anárquico que desde el comien- máxima represión contra nosotros. Parece ser que para los .
zo de la guerra civil hasta la fecha ha atravesado la Falange. cargos de algunas provincias se prefiere a camaradas de la últi-
~NingUnjefe territorial o provincial podrá entablar rela- ma hora sobre aquelIos de probada abnegación y desinterés,
ción con otro de su categoría, sino en la forma establecida por demostrados en los tiempos difíciles. Cierto que para los cargos
los Estatutos salvo necesidades imperiosas determinadas por la de responsabilidad hay que buscar a b s falangistas capacitados,
lucha. Quienes a espaldas de esta jefatura, realicen actos con- sea cual fuere su antigüedad en nuestras filas. Pero en caso de
trarios a la lealtad y a la disciplina que fueron siempre las nor- igualdad de méritos y capacidades, deben los jefes territoriales
mas de honor de la Falange, serán sancionados con toda dure- y provinciales preferir siempre a los "camisas viejasn que están
za» *. compenetrados con el ideal nacional-sindicalista.
* Circular del 9 de septiembre de 1936. nada hay que pueda desmoralizar más a nuestros com-
250 MANUEL HEDILLA TESTIMONIO 25 1
de una provincia sobre las de otras, a las JONS de una loca-
pañeros que determinaciones caprichosas imposibles de coho-
lidad sobre otras vecims.
nestar con el espíritu de serena justicia y de riguroso recono-
»Para lo sucesivo, que no vuelva a producirse un acto, un
cimiento de méritos, que fueron normas de la Falange cuando
gesto ni un rito que puedan significar diferencia o afán de su-
sobre todos existia la autoridad indiscutible de nuestro Jefe
premacía. Falange-Espabola de las JONS, repito, es una e indi-
Nacional.
visible. Que los jefes, todos, lo sepan comprender e imponer.
»Este problema delicado no puede ser objeto de regulación
El estilo falangista es enemigo de toda falsa emulación y de toda
por preceptos o normas concretas. Es el sentido de responsabi-
exaltación desviada de particularismos provinciales o locales».
lidad de los Jefes, en todas las jerarquías, el que debe mostrarse
El designio y la claridad al expresarlo, eran netamente jo-
superando motivos personales, simpatías y hasta sentimientos.
séantonianos. Las órdenes del Jefe Nacional fueron siempre con-
A su honor, a su interpretación falangista del deber, acudo para cretas, claras, aliteranas. Cuanto en el discurso y en la página
que, con el máximo cuidado, procuren siempre que cuando el ponía José Antonio de hermosura literaria y de dignidad con-
interés de España y de la Falange no sufra, sea preferido un ceptual, se convertían en senciiia exposición al mandar.
camarada apto, de historial limpio y antiguo, a aquel otro que
Si había semejanza en la frase y en el gesto, también existía
pudiera haber llegado a nuestras filas arrastrado por la atracción correlación en la conducta. Los testimonios sobre la austeridad
del éxito.
de Hedilla son terminantes. Hay otras corroboraciones que tie-
nlonfio en que todas las Jefaturas habrán sabido cumplir nen incontestable fuerza matemática. Durante su jefatura de
con su deber en esta delicada cuestión Y QUE PARA ELLAS
la Junta de Mando Provisiond, cobró setecientas cincuenta
NO SUPONDRÁ UNA MOLESTIA EL DAR A LA PUBLI- pesetas mensuales, como gastos de representación. Manuel He-
CIDAD ESTA CIRCULAR, que en todo caso persigue el fin dilla le costaba a la Falange veinticinco pesetas diarias. En los
de avalar su conducta y robustecer su autoridad.
cajones de su-mesa, tenía talonarios de cheques para librar con-
»Y en cuanto a los camaradas en general deberán siempre
tra cuentas corrientes de la organización. Pero él impuso una
mostrarse disciplinados y acatar, con espíritu alegre y satis-
fiscalización rigurosísima de las finanzas. Fue generoso, sin
fecho, lo que las respectivas jefaturas dispongan, seguros de
tasa, para los frentes, los intentos de rescate de José Antonio, el
que, en definitiva, dentro de la Falange, prevalecen siempre la
Auxilio de Invierno, la ayuda a las familias de los falangistas
equidad y la justicia)) *. caídos. Jamás libró una sola peseta para sus gastos particulares.
Otro riesgo, de menor cuantía, mas que era susceptible de
Sólo disponía de un par de pantalones negros de uniforme
ser explotado por toda clase de enemigos,.amenazaba a la Fa-
y de varias camisas azules, todo ello confeccionado por las mu-
lange. Se trataba de ciertas p u p a s o antagonismos internos jeres de la Falange, de dos cazadoras, un correaje y un gorro.
-y muy favorecidos por el carácter hispa- en punto a Los trajes de paisano que a veces utilizó -y que deberían du-
valor,-cuantía numérica, historial... Tempranamente, Hedilla rarle hasta muy entrado 1 9 4 1 - e r a n los que había llevado
puso en guardia a los falangistas **: «Falange Española de las en su maleta a Galicia el día 12 de julio de 1936.
JONS es una e indivisible. Sus glorias son comunes y sus erm-
Su esposa o su madre acudían, con una modesta cesta, al
res también. Hay que terminar de manera rotunda con el afán mercado salmantino, naturalmente a pie, y pasaban la jornada
aldeano, de baja calidad, que consiste en exaltar a la Falange en el hogar. Nunca participaron en ninguna ceremonia ni acto
político de cualquier clase.
* Circular del 16 de octubre de 1936. Tan grande austeridad se ampliaba a todo el acontecer coti-
** Circular del 11 de septiembre de 1936.
252 MANUEL H EDILLA TESTIMONIO 253

diano. Al empezar la guerra, los jefes territoriales, los provin- «-Ahora, le dijo, te quedarás conmigo, por el momento.
ciales y quienes ni siquiera tenían esa jerarquía, se proveye- Vete a Briviesca y recluta gente.
ron de numerosas escoltas, armadas con fusiles, ametrallado- »-Fui -expone el falangista- y me traje cien hombres,
ras, bombas de mano. revólveres... Por los caminos de la zona ifSe éstos, dos curasn *.
nacional se veían dos o tres coches, con la bandera falangista. Adscribió a otros montañeses: Carlos Thomas, Angel Fiochi
En uno iba el jefe, acompañado por varios camaradas. El otro Gil, Carlos Merino y el mecánico Aquilino Gutiérrez. Eran Ha-
o los otros llevaban el resto de la escolta v al secretario. mados, en Burgos y Salamanca, «la escolta de los hambrientos)).
La Falange, como los militares y el Requeté, tenía derecho Sotero Pereda devolvió las estrellas de teniente y se quedó con
a surtirse de gasolina por medio de vales. Los automóviles Hedilla. Su testimonio es sugestivo: «Mientras estuvimos en
-todos los que circulaban coq esos mandos y con burócratas Burgos, hacíamos las tres comidas, en el Fomos, por 3,50 por
y encargados de los servicios de la Junta de Defensa, luego de cabeza. Dormíamos en el cuartel. En Salamanca, .míamos y
la Junta Técnica del Estad- provenían de requisas. Los man- dormíamos en el cuartel. Mi madre, que pudo llegar a Burgos,
dos militares también dispusieron de escoltas. nos hizo unos capotes. Los vio Hedilla y dispuso que los man-
Objetivamente, por espacio de largos meses, resultaba nece- dáramos al frente. Nos abrigábamos con jerseys y camisetas de
saria la protección de los mandos durante los viajes, y aún en punto que también confeccionó mi madre. Hedilla en su casa
las ciudades. Había zonas peligrosas y otras dudosas, en Anda- procedía con rigida austeridad y la imponía a los que dependían
lucía, Extremadura, Aragón. No era posible excluir la posibi- de la jefatura de la Junta de Mando. Cuando salía de viaje, su
lidad de atentados aislados o sistemáticos. Habría sido muy comida era tan sencilla y parca como en su hogar. Una vez se
fácil penetrar en la modesta casa de vecindad donde Hedilla enteró de que un mando de Palencia, al que se le había enco-
residía en Salamanca v cometer un atentado. Otro tanto podía mendado adquirir mantas para el frente, puso dos pesetas de
decirse de los hoteles y fondas más por cada una; él mismo fue a Palencia y le destituyó. -
. . a que acudían los mandos po- »Nunca teníamos dinero en el bolsillo. Nos lo procurába-
líticus.
Convenía, pues, cierta protección, mas Hedilla quiso co- mos cerca de los montañeses, quienes lo prestaban a título par-
rregir, hasta el justo límite, los alardes de seguridad de que ticular.
hacían gala muchos de sus compañeros. En algunos casos, logró . »Era generoso para todo lo que se relacionase con la gue-
rra. E implacable con las transgresiones de la doctrina falan-
que se redujera el número de vehículos y el de miembros de las
escoltas. En otros casos. encontró una resistencia ~asiva. gista. Un día íbamos por una calle de Salamanca y vimos unos
Hedilla no queria escolta, pero se avino a tenerla, para no carteles que procedían de los servicios del Cuartel General de
infligir a sus compañeros un perpetuo reproche. Podía creerse, Franco: En ellos se leía:
de otra parte, que afectaba el orgullo del valor personal. Pero »i Caridad!
escogió a falangistas que habían sido fogueados y demostrado su »Ni un hogar sin lumbre, ni d n español sin pan.
valor en las luchas anteriores al día 18 de julio y en el Alza- >)Leoímos al jefe decir, entre dientes:
miento. Algunos tenían cicatrices. Así, halló en Burgos a Sotero D-NO sólo por caridad sino también por justicia.
Pereda, de Santander; había estado en las operaciones para >)CarlosThomas, Ortiz de Hazas y yo, logramos de un cama-
consolidar el dominio nacional en Palencia. en una exr>edición rada de Prensa y Propaganda que nos facilitara unas bandas
hecha sobre la provincia de Santander, en Somosierra, donde
...
ganó en el campo de batalla las estrellas de teniente * Testimonio de Sotero Pereda.
254 MANUEL H EDILLA

impresas para cubrir la palabra "icaridad!" Nuestros letreros rudimentario, anarquismo. Por aquellas fechas, en la zona de
decían: "i Justicia!" la República Popular se observaban, claro es que con signo dis-
»Después de la llegada a Salamanca, redujo la escolta, tinto, parecidos sentimientos y manifestaciones. Eran todavía
mientras algunos las aumentaban. Nos quedamos Ao- Gu- las horas de las milicias de la C.N.T.-F.A.I., del ((P.0.U.M.n
tiérrez, Angel Fiochi y yo. Aquilino le servía a Hedilla para y de otras organizaciones marxistas...
descansar del volante. Después de catorce horas de trabajo, si El antimilitarismo en los combatientes nacionales repre-
teníamos que salir de viaje, Hedilla conducía otras horas más, sentaba su opinión negativa a l gobierno político por los milita-
pero nuestro deber era reducir su esfuerzo. Aunque, cierta- res; no era una fobia a lo militar, contra el Ejército. Mas podía
mente, nunca le vimos cansado)). ser explotada por el enemigo como hicieron los agentes naciona-
les en el territorio republicano, hasta que el Partido Comunista
creó el Quinto Regimiento y se convirtió en partícipe podero-
LA LEALTAD EN EL SERVICIO DE LA GUERRA so del gobierno. La guerra no podía prescindir de los militares:
tampoco podia prescindir de los escritores.
Catorce días después de haber asumido la jefatura de la La guerrilla, como las masas combatientes con mandos im-
Junta de Mando, Hedilla expuso lapidariamente *: provisados, era además impropia para una guerra de tipo mo-
((Las enseñanzas de la campana han servido para hacer ver derno y suponía un despilfarro sangriento de hombres. Los pe-
la conveniencia de que las unidades de Falange que sean desti- ligros de la absorción total, por el Ejército, de los voluntarios,
nadas al frente, vayan mandadas y encuadradas por oficiales y eran evidentes, pero esa despolitización debía ser contrarrestada
jefes del Ejército. Debe aspirarse a que dicha oficialidad sea de por el mando -los mandos- de las organizaciones políticas:
Falange o simpatice con nosotros. Pero es necesario impedir que la Falange y el Requeté. Hedilla caminó, franca y resueltamente
las centurias puedan ir a los frentes sin mandos militares. por esa vía.
»Las jefaturas que desatiendan esta orden importante serán Mostró, sin circunloquios, ante la organización y el entero
sancionadas. Nuestros mandos naturales sólo deben ejercer la pueblo de España, el imperioso deber de ganar la guerra. En
misión directiva en la lucha en caso de ser militares)). sus discurso.; se contenían afirmaciones claras en tal sentido.
Días después, en otra circular, ordenaba: ((Igualmente sa- No desaprovechó ninguna ocasión para exponer que la Falange
ludarán nuestros voluntarios militarizados a todos los oficiales estaba asociada a los militares.
y jefes del Ejército)). En otra circular encarecía**: ((Hay que Quince días antes de que Franco fuese designado jefe del
hacer cuanto sea preciso para evitar que la Falange y sus Mi- Estado, Hedilla, desde Radio Castilla de Burgos, en discurso
licias puedan parecerse a una soldadesca indisciplinadan. *
reproducido por la prensa, afirmó : «He de velar implaca-
En la zona nacional, y a consecuencia de la aportación deci- blemente por nuestra disciplina interna, por que los postulados
siva en el Alzamiento y en las sucesivas operaciopes de las mili- doctrinales del Nacional-sindicalismo no se conculquen y por el
cias -tanto las de Falange como las del Requeté-, había surgi- triunfo del Movimiento nacional, al que fuimos con el ejército
do una opinión eufórica sobre la capacidad de las guerrillas. En y los tradicionalistas, estimando sobre todo que el fin rápido y
lo que genéricamente se denomina el instinto guerrillero y jun- triunfal de la guerra civil es el objetivo primordial de la Fa-
tero del español, hay buena dosis de antimilitarismo y de nativo, lange.
* Circular del 29 de septiembre de 1936.
** Circular del 11 de septiembre de 1936.. * Amanecer, de Zaragoza, 16 de septiembre de 1936.
256 MANUEL HEDILLA

»Del triunfo en la guerra civil, no hay por qué hablar, pues- h s más modernas ametralladoras mientras vosotros sólo teníais
to que se halla asegurado. El prestigio de los generales que nos fusiles, y que poseía cascos de acero, cuando vosotros sólo po-
dirigen, la asistencia de las masas populares todas, el valor he- seíais el gorrillo del uniforme, glorioso ya en la historia como
roica de nuestros soldados y milicianos, son prendas seguras de un casco inmortal. Tuvisteis que soportar raciones escasas, mien-
la victoria. Respecto a esta finalidad, Falange lo único que tiene tras enfrente reventaban los fardos de víveres adquiridos con el
que decir es que seguirá ayudando hasta el límite del sacrificio oro del saqueo...
para la total y definitiva derrota de los rojos)). »Falange Española está orgullosa de vosotros, camisas azu-
La aviación enemiga bombardeó, un día decembrino de ...
les de la Primera Linea Es para nosotros una obligaci6n y un
1936, la ciudad de Salamanca, originando víctimas precisa- deber corresponder a tanto sacrificio. Y es mi aspiración llevar
mente en los barrios donde vivían trabajadores. Hedilla, en una a todas nuestras filas y organismos, hasta el fanatismo, el espí-
alocución pronunciada aquella misma noche por la radio, decla- ritu de nuestra doctrina, por la que vosotros andáis alegremente
ró: a Segundo a segundo se hace más fuerte y entrañable el jura- entre la muerte, en la vanguardia. Por eso ahora me dirijo a
mento sagrado que se hicieron Ejército y Falange, cuando en- ia retaguardia, a ese sinnúmero de gentes de la Segunda Linea,
contraron una misma ruta, la del heroísmo y sacrificio, para magníficamente equipadas, con esas imponentes botas marcia-
salvar a España de la ruina y hacerla Una, Grande y Libre... Si les y esos capotes de Polo norte y esos guantes de piel.
necesitásemos estímulo - q u e nunca hemos precisado- para »¿No creéis, camaradas, que el espíritu de la Falange os
mantener nuestra línea, lo tendríamos en el Ejército, triunfante obliga a ,&r todo eso inmediatamente a los camaradas del fren-
cada hora, y en el pueblo español, ya confundido con nosotros te, que con los pies helados hacen guardia perenne en las mon-
mismos. Y en el gesto sereno y sencillo, enérgico y noble del Ge- tañas? Yo os requiero a esta ofrenda voluntaria y deseo que
neralísimo de todos los ejércitos españoles, junto al que la Fa- nadie, sin estar en el frente, lleve equipo de Primera Línea.
lange espera, confiada, ver la llegada de la grandeza de Es- »Así pues, mañana, primer día de Navidad, en todos los
paña » *. centros de Falange Española se recogerán esos donativos y cada
oficina los remitira inmediatamente a sus respectivas centurias.
En el famoso discurso de Nochebuena en 1936, expuso:
«Con esa ayuda del pueblo hemos equipado y enviado al fren- Al despojaros de esas prendas, falangistas de retaguardia, pensad
te centurias y centurias. Y digo equipar, aunque al principio que cumplís con un deber de patriotas y, sobre todo, de falan-
fueron con el pecho desnudo y la divina fiebre del patriotismo &as.
en la frente tocada con el humilde gorro falangista. Sin elemen- >)Tambiénos digo a vosotros, los de la Primera Linea, que
tos, sin dinero, sólo por la devoción entusiasta del pueblo espa- espero que acabe la guerra para que vengáis a tomar parte en la
ñol, se ha podido hacer el milagro de tener en la Primera Línea gran obra de la reconstrucción nacional, para que de vosotros,
de la epopeya a muchos millares de falangistas. los que habéis tenido el valor de enfrentaros con la muerte cara
»Calculad, camaradas, por lo que cuesta armar, equipar y a cara, salgan los escultores de la nueva España, pues el temple
mantener a un hombre, el volumen del esfuerzo realizado y de la Falange Española es militar, y soldados tienen que ser sus
el entusiasmo del pueblo por nuestro Movimiento. dingent es...
»...Vosotros, mal equipados y con la sonrisa en los labios, »Las centurias de Falange tienen que convertirse, en poco
hicisteis frente a un enemigo mucho más numeroso que poseía tiempo, en modelo de limpieza, orden y camaradería. Me diri-
jo a vuestros jefes para que se preparen a trabajar intensamente
* Arriba Espana, de Pamplona, 4 de diciembre de 1936. por el logro de este ideal de cultura, buen estilo y policía mili-
258 MANUEL H EDILLA TESTIMONIO' 259

tar. Pronto os llegarán disposiciones que cumpliréis fielmente, mejores camaradas y por los mejores soldados de España, esta-
y pronto se instituirá un sistema de inspección, para que se mos ganando el futuro. Ganándolo, joidlo bien!, y todo aquello
aparte a la gente indeseable y se purifiquen los mandos, si hu- que se gana a precio de sangre, hay que defenderlo también al
biera necesidad » . mismo precio. Y al del sacrificiou.
En el aniversario de las elecciones del 16 de febrero, Hedi- El italiano Farinacci obtuvo del jefe de la Junta de Mando
lla pronunció un extenso discurso en el que aludió a los restos unas declaraciones que publicó en 11 Regime Fascista y que se
de individualismo e indisciplina atribuidos al pueblo español, reprodujeron, parcialmente, en la prensa española.
afirmando que la Falange infundiría otro estilo. Analizó el wn- »-¿Qué "sión atribuye Falange al ejército? -preguntó
cepto de la disciplina, de la que dijo: ((Disciplina como la de Farinacci.
los camaradas de Sevilla y militares que a las órdenes del gene- P-Queremos una España grande, y, por lo tanto, es natu-
ral Queipo de Llano ganaron la ciudad en una tarde. Disciplina ral que también queramos un ejército p o d e m , eficaz y mag-
como la de los muchachos de Valladolid, que a las órdenes de níficamente equipado, material y moralmente. O sea, dotado con
Mola, secas y estrictas, pero paternales, escribieron páginas de las armas modernas que dan eficiencia belica, y con una nueva
gloria en Somosierra y en el Alto del León, como héroes de disciplina y concepto del deber hacia la patria, exclusivamente
leyenda antigua. hacia la patria, que lo aleje de toda aventura política. Estas
»Disciplina, finalmente, como la maravillosa y matemática ideas sobre el ejército nacional se refieren también a la marina
disciplina, de la hora, del minuto y del segundo, que ha infun- *ya la aviación.
dido el espíritu joven, fuerte y español del generalísimo Franco n-¿Cuál será el porvenir de los falangistas ex comba-
en los cuadros y unidades del ejército, llevándole a la victoria tientes?
por los caminos difíciles de las primeras semanas, entre priva- u-Queremos que se constituya, después de la victoria, por
ciones y escaseces. todos los ex combatientes animados por nuestra doctrina, una
»Disciplina de la que el español es capaz, cuando se le sabe milicia nacional que deberá ser la guardia armada de la Revo-
mandar en nombre de la patria. Disciplina y constancia. Porque lución, para darle consistencia y un carácter permanente, lo
hay en Falange camaradas capaces de dar su vida en un se- cual sena imposible si la guardia de la Revolución fuese con-
gundo. Lo que hace falta es saberla dar en un minuto, en una fiada al ejército, que tiene otros fines, o si fuera privada d&
hora, en un día, en toda una existencia de trabajo fecundo y t d guardia, lo que equivaldría a regalar los frutos de la guerra,
OSCUroP. al primer revolucionario que pasase, en momento oportuno, por
La Falange conmemoró el aniversario del encarcelamiento la callen.
de José Antonio -14 de man-. En un discurso, Manuel He ahí, en síntesis, la actitud ideológica de la Falange, en
Hedilla dijo: ((Camaradasde la Falange: iEscuchad mis Últimas sus puntos y en la extensión doctrinal hecha por J& Antonio
palabras! Nos las dicta en estos momentos, que quiero llamar y sus más cercanos colaboradores.
solemnes, el destino de la patria. ¡Firmes todos! ¡Arma al brazo
todos! Ganemos, al lado del ejército, la guerra. Y ganemos lue- Durante el mando de Manuel Hedilla, era visible que las
go la paz *. plabras sucedían a los hechos. Cuanto afirmó públicamente lo
»Al precio de la sangre vertida a raudales por nuestros había practicado con anterioridad. En la sucesión cronológica
de este TESTIMONIO se verán las proporciones y la constancia
* El adelanto, de Salamanca, 17 de abril de 1937. de la aportación falangista a la guerra, desde la toma de p e s i ó n
260 MANUEL H EDlLLA TESTIMONIO 261

hasta el final de un mando. Y aún antes, en las primeras sema- mera Centuria catalana de Falange Española, Virgen de Mont-
nas, durante su actividad en Galicia, ya anotada. serrat. Su equipo, intendencia y armamento fueron facilitados
El frente norte, extenso, quebrado y difícil, lo era aún más por Hediila.
en la provincia burgalesa. Desde su llegada a Burgos, Hedilla La mandaba un castellonense vecino de Barcelona; Santiago
trabajó para secundar el gran esfuerzo acometido por el jefe ...
Busutíl, capitán de complemento de Intendencia, quien afir-
provincial José Andino y sus colaboradores en el mando para mó serlo de Infantería para evitar que se le a su
cubrir vacíos y taponar brechas. Tuvo dos núcleos iniciales: los servicio sedentario. Busutil, que fue uno de los jefes de la
montañeses, evadidos, y los catalanes. Era un frente con solu- Primera Línea barcelonesa, había podido evadirse. Tuvo a sus
ciones de continuidad, por la falta de hombres y de material. órdenes a tres jefes: Pablo Baile, Antonio Geis y Pedro Pere
Asturianos, montañeses y vascos enemigos amenazaban Vitoria, Parera. Contaron con un agregado militar, el finiandés Von
Burgos, Palencia y León. La cordillera cantábrica, con sus altu- Hartman. En el sector mandaba el comandante Luis Moliner.
ras, entre 1.000 a 2.678 metros, imponía a los dos bandos un Estuvo la primera centuria en Quintana de los Prados, Mon-
esfuerzo penoso. En ciertos lugares, la ventaja estratégica era tecillo, Espinosa de los Monteros, Loma, Sonciilo... Era un
para el enemigo; en otros, para los nacionales. El enemigo resul- frente sin notoriedad en el que a veces atacaba -circunstancia
taba favorecido, no obstante. del 6 de diciembre de 1936 en Espinosa de los Monte- un
Rigurosamente, ese frente -sobre todo Burgos y Palen- enemigo veinte veces superior en número. Las bajas eran del
cia- se cubrió con voluntarios, en su mayoría falangistas. En orden del ochenta por ciento *.
él estuvieron burgaleses y palentinos desde el primer día. Luego Hedilb cuidó, especialmente, a los falangistas de este sec-
hubo montañeses y catalanes, y también castellanos de Valla- tor. Los visitaba con frecuencia y atendía con solicitud com-
dolid. prendiendo lo riguroso de las condiciones en que luchaban.
La primera centuria catalana se formó a fines de agosto «Nunca nos prohibió que habláramos catalán entre nosotros.
de 1936 *. « Hedilla supo elevarse por encima de las rencillias Nos alentó, y sus directrices fueron: tono de unidad, de afanes
de campanario, y prestó todo su aliento a la formación de sociales y afán de superaciónu **.
aquella primera centuria incluso contra el criterio de algunos Al jefe de la Junta de Mando se le debió que el frente fue-
reyeauelos de taifa que pretendían poco menos que una guerra ra reforzado. Tras la conquista de San Sebastián, mse iban pre-
total contra Cataluña, y que sólo nos admitían casi como unos sentando voluntarios en las oficinas de Falange -ha escrito
quislings. Los que sobreviven han dejado honda huella y todos el general Sagardía- y el entonces jefe nacional, Manuel He-
ion hoy relevantesD. dilla, pidió al general jefe de la División de Burgos que con
Hedilla interpretó, exactamente, lo que representaban aque- voluntarios se formase una columna, de la que me dieron el
l b s excepcionales catalanes que, al llegar evadidos a la zona mando. Estana constituida por voluntarios de Guipúzcoa, Rioja
nacional, se vestían la camisa azul y pedían el sitio de mayor y los navarros que conmigo habían hecho la campaña de Gui-
peligro para combatir. La centuria comprendió voluntarios entre +. Mi columna se componía en aquel período de 750 hom-
los 17 y los 52 años. Salió al frente de Espinosa de los Mon- bres, es decir, un batallón, y tenía que cubrir desde Revilla de
teros el 5 de octubre de 1936, para reunirse con otra centuria
* Moliner propuso a la centuria para la medalla militar colectiva
falangista, la 1, y otra de tipo local. Ya estaba bautizada: Pri- Y cuatro individuales, por ese combate.
** Testimonio de Pedro Pere Parera y Ramón Pedret de Falgás, ex
* Testimonio de José María Fontana Tarrats. combatientes de la primera centuria
TESTIMONIO
262 MANUEL H EDILLA

uCuando llegamos al Alto del Escudo
Pomar hasta el pueblo de Bricia --ochenta kilómetro+. Si
en son de guerra, queriendo conquistar,
los rojos se apoderaban de los páramos de la Lora, Burgos, situa- Manuel Hedilh sube al parapeto
'do a cuarenta kilómetros y sin obtáculos naturales intex-rnedios, y les anuncia el próximo final)).
.
estaba amenazado seriamente.. Un grupo de falangistas volunta-
rios de aquellos pueblos se encargaba de vigilar el espacio com- Enui canciones con música de viejas habaneras y de cuplés po-
prendido entre Lorilla y Revilla. h mandaba un tipo clásico
de guerrillero, de igual indumento que en la guerra de la inde- pulares:
a iAy, Santander, Santander!
pendencia; se titulaba esta partida Los hijos & la noche pues
iCómo lloras tu maldad!
era en ella cuando hacían sus correrías; en la bandera llevaban
Pronto te iremos a ver...
bordada una luna creciente; sus armas eran de lo más absurdas:
Reinosa para empezar
fusiles viejos, escopetas, cuchil\os y algún pistolón. Este peque
ño grupo tenía en jaque a los rojos, y en esa parte del páramo
y Potes para después.
de la Lora. durante unos meses. ellos fueron los amos. Más
Y luego de liberada
adelante, a medida que los efectivos de unos y otros fueron
recuerda a los camaradas
creciendo, otras tropas vinieron a ocupar esa parte del páramo.
que no te pudieron ver».
Los hijos de la m h e desaparecieron tan misteriosamente como
habían venidon *. Sobre una melodía de tonada norteña:
Smardia.
" al encontrarse en Madrid con Manuel Hedilla.
s , dedicó un ejemplar de su libro en los
once años d k ~ ~ u éle
aEn los montes de Espinosa
siguientes términos: «A Manuel Hedilla en recuerdo de los
hay una fuente que mana
días trágicos y emotivos del verano de 1936, y en reconocimien-
sangre de los catalanes
to de su decisión, por la que fue creada la Columna Sagardía,
que murieron por España.
cuyos hechos se relatan en este libro. Antonio Sagardía. Madrid
12-12-1947~.
Sangre- de los catalanes
Hasta el 19 de abril de 1937. los combatientes falanpistas
" que murieron por España
catalanes, en diversos frentes, estaban agrupados en cuatro
En las cumbres de Espinosa
centurias y una bandera. Esas nuevas formaciones también
hay una fuente que manan.
fueron estimuladas y tuteladas por Hedilla. El nombre de éste
sonaba en todos los frentes - e n sus inspecciones y visitas tam-
bién acudió al frente del mar, constituido por los falangistas Y la canción guerrera, de triunfo:
que tripulaban los bous en el Cantábri- y a él se aludía en
canciones.
«La centuria diecisiete,
Los supervivientes catalanes y montañeses, recuerdan algu- la trece y la catalana
hemos tomado La Herbosa
nas estrofas:
a bayoneta calada...
La centuria diecisiete
* General Sagardia: Del Alto Ebro a las fuentes del Llobregat. Edi- la trece y la catalana)).
tora Nacional. Madrid, 1940.
264 MANUEL H EDILLA TESTIMONIO 265

Un poeta y escritor, muy agudo, dedicó a Hedilla un soneto, armadas, en la poderosa, pétrea y austera solemnidad, con olor
en el que le mostraba como jefe de la Primera Línea *: de viejo cuartel, de sus sedes!
»Hedilla, parco de palabra, macizo, duro y con ese algo
de astucia aldeana que siempre lleva pegado el vascoide, sobre-
HEDILLA nadaba entre aquellas fuerzas telúricas desatadas. Así le veía yo
a distancia, en mi convalecencia ... Y simpaticé con él, porque
«Roble de la Cantabria campesina intuía su lento y necesario esfuerzo para ordenar y coordinar a
que se hace remo y .mástil de navío los feudales con el solo -y bell- atributo de un cordón roji-
cuando baja a perderse en la Marina negro y dorado. Fueron los taifas unos elementales impulsos
el agua melancólica del río... indispensables, pero que exigían ya la soberanía de un jefe, y
Supo el dolor del barco y de la mina para mí el jefe era Hedilla, ajeno y amigo de todos los regiona-
y del' hogar desmantelado y frío lismo~,hombre in partibus, sin arraigo geoétnico, pues Santan-
del obrero, y sintió una VOZ divina der estaba todavía ocupado por los rojos.
que le decía: :Este dolor es mío! »La obra coordinadora y formativa de Hedilla fue extensa y
Era la voz de Cristo, hijo de ob~ero, de eficacia, a los efectos de disciplinar y hasta tecnificar a las
y al percibirla el roble marinero inmensas fuerzas primitivas bajo uniforme de Falange, que el
vio la luz de una fe que le alumbrah... Alzamiento liberó y desbordó en traumático alumbramiento. An-
Y por lograr una mejor justicia tes que nadie -bien asesorad- comprendió la necesidad de
vistió el azul de la Falange brava disponer de cuadros de mando militares con recia formación
y es hoy el Capitán de su Milicia)). política...)).

La adhesión a Hedilla mostrada por los combatientes se
debió a su condpcta y firmeza. ((Hedilla -declara un falan-
gista- ** no era un jefe conocido, ni siquiera un militante fa-
moso im el ámbito nacional de la Falange. Para mí, catalán, un
desconocido que surgió en cuanto llegué a la España nacional a
f i i de 1936. Hablaban de él algunos, sin darle mayor impor-
tancia, como presidente o jefe compromisario de una Junta de
Mando omnipotente, donde pesaban decisivamente los jefes de
tribu. En este país, en cuanto se resquebrajan las superestructu-
ras institucionales y políticas, resurgen con terrorífica fuerza
las realidades geoantropológicas. iHabía que ver a los jefes tem-
toriales y aun a los provinciales, con sus escoltas numerosas y
Unidad, de San Sebastián. Número 176; 12 de abril de 1937. Apa-
recid con la firma de .Brasoñeras, seud6nimo de Josk del Río Sáinz, por
hallarse toda su familia en zona enemiga, en Santander.
** Testimonio de José María Fontana Tarrats.
EL JEFE DE LA JUNTA DE MANDO CONTRA
LAS REPRESALIAS

En un período asaz largo, la represión contra la quinta co-
lumna roja, fue drástica. Pese a la euforia aparente y al sigilo
publicitario de las autoridades militares, es indudable que en
cierta cuantía estuvo determinada por actos de oposición. De
&tos, los hubo graves, menos graves y livianos. Liviano era el
hecho de que las gentes cotizaran en favor de los presos y de sus
familias. La sanción impuesta a los colectores convertía en
acto político lo que sencillamente fue un movimiento de solida-
ridad. Cualquier recaudación, para la autoridad, equivalía a ser
suscriptor del Socorro Rojo Internacional, sinónimo -y era
cierto- de la Internacional Comunista. Y en la práctica, en la
realidad, los cotizantes eran españoles que hacían donativos para
otros españoles que carecían de recursos. La Falange podía com-
prenderlo y respetarlo: en la zona roja el Socorro azul funcionó
sin tregua; pero los que eran descubiertos sabían la suerte que
les esperaba.
Aunque la dilucidación es hoy imposible, por la falta de
documentos -especialmente de sumarios- la quinta columna
roja actuó contra el nuevo poder. La extensión e importancia de
sus cometidos es problemática. Mas la represión efectuada pro-
vocó la campaña -aún perdurable- sobre las persecuciones
trágicas.
268 MANUEL H EDILLA TESTIMONIO 269

Gravísima campaña, cuyos efectos pesaron sobre el entero diatamente a los frentes, en unión de los neofalangistas volun-
pueblo español, y que no podía ser contrarrestada con el alegato tarios, a los que dirigían e instruían. Quedaron en la retaguardia
de aue en la zona roia eran cometidos innumerables crímenes
I
10s muy jóvenes, los ya maduros y los mandos indispensables.
contra seres inocentes e irresponsables de la guerra civil. La En el curso de la guerra, muchos de éstos también acudieron
pormenorización de las culpas en que habían incumdo bastan- al frente.
tes fusilados y la instrucción de sumarios en que aquéllas cons- Los tres mil falangistas escasos se convirtieron muy pronto
taran habna sido, lo mismo que la difusión en la prensa, un en cincuenta mil, setenta mil, quizá más afiliados, sin contar
acto de prudencia política. Es seguro que una parte de los a los que ya habían salido del territorio para combatir. La sim-
caídos en la zona nacional cometió delitos que, según el bando ple designación de jefes locales -parroquias, pueblos, villas-
de la declaración de estado de guerra, les hacían acreedores a la era un problema político de considerable magnitud. Para ha-
última pena. Del mismo modo, en la zona roja, y según la pre- cerla, tenía que apelarse --en la fabulosa urgencia de la gue-
ceptiva de la República Popular, sucumbieron españoles que la rra- a referencias sumariales y a antecedentes de la misma
hostiiizaban. condición. Unas veces un inspector provincial acudía, personal-
Por grande que sea la hipotética extensión y pertinacia mente, a los lugaresi y pedía informaciones a la Guardia Civil,
que se conceda a las respectivas quintas columnas, queda des- al párroco y a personas caracterizadas por su oposición al Frente
~aciadamenteamplio margen de víctimas sacrificadas a pasio- Popular. O bien a falangistas ya veteranos, que conocían a las
nes personales y a odios políticos. gentes del lugar. Otras veces, los mismos mandos provinciales
conocían a personas que a su juicio
Es preciso indagar lo que hizo y lo que no him la Falange
desde el 1 8 de julio de 1936, y singularmente en el penodo que
,y sin que mediaran claros
antecedentes de simpatía hacia el Movimiento falangista, podían
Manuel Hedilla asumió la jefatura de la Junta de Mando Pro- asumir el gobierno de la JONS local.
u

visional. Es incontestable que en el pensamiento de todos los falan-
gistas que tuvieran sentido de la responsabilidad, se inscribía
Si el 1 6 de febrero de 1936 Falange Española de las JONS la futura obligación de depurar a los mandos improvisados y a
hubiera dispuesto de tantos votos como individuos se endosa- los inscritos recientes.
ron la camisa azul entre el 1 8 de julio y el 2 de septiembre, la En Galicia, como sucedió por doquiera, ingresaron gentes
minoría parlamentaria falangista hubiese tenido por lo menos honestas, y otras que no lo eran. Gentes que- -pedían compartir
cincuenta diputados. Las cotizaciones mensuales de tan grande y servir la ideolosa y otras que jamás serían asimilad& a la
muchedumbre habrían reportado unos ingresos óptimos para el disciplina y al rigor doctrinal. Oportunistas y caciques, y hom-
desarmllb de la propaganda y de otros servicios. En cada ayun- bres con severidad moral.
tamiento surgía una JONS y en cada centro de distrito una Esas JONS-centenares, esparcidas por Galicia- depen-
Central Obrera Nacional-Sindicalista. El nuevo poder constitui- dían de la jefatura provincial, y ésta de la territorial. Hasta el
do no hacía llamamientos obligatorios a filas, pero la Falange 2 de septiembre de 1936, no hubo autoridad nacional que dicta-
conseguía espontáneas y nutridas reclutas. ni órdenes y normas obligatorias. El jefe territorial podía enten-
Los ejemplos, basados en la estadística, resultan indispen- der a su manera la doctrina y el estilo de la ~ala<e, lo mismo
sables para configurar la situación. En la vastedad de Galicia, que le sucedía al jefe provincial. En el último escalón del man-
el censo de militantes anterior al 18 de julio no llegaba a la ,do, en las JONS, lo dispuesto por el territorial y el provincial,
cifra de tres mil. Más de las dos terceras partes, marchó inme cualquiera que fuese su tendencia y su pensamiento ante el
270 MANUEL HEDILLA TESTIMONIO 271

hecho de la guerra, tropezaba, casi siempre, con la deficiente »S." Utilícese en lo posible el teléfono o a las personas de
educación política, por lo menos, del jefe local y de los afiliados confianza para comunicarse con Valladolid, y en último caso, el
a los que dirigía. comn.
Por las circunstancias del Alzamiento, en algún territorio Los neofalangistas de la retaguardia resultaron movilizados
el mando de la JONS local fue desimado " muchas veces direc- en los lugares donde no había un mando político idóneo, a las
tamente por la Guardia Civil, después de ser asesorada por los órdenes de la autoridad que acababa de constituirse. Moviliza-
notables derechistas del pueblo. Pues se dieron órdenes a cuantos ción de tipo secundario, para servicios que se hacían indispen-
misieran asociarse al ~lzamientode presentarse en las casas- sables por el hecho de la guerra. Delicada cuestión, porque sus
iuarteles de la Guardia Civil, y pone* a sus órdenes. fronteras parecían invisibles para el neofalangista, el cual, de-
Iban a cumplirse los quince días del Alzamiento, y en Va- masiadas veces, ee creyó obligado a obedecer ciegamente. Nos
lladolid se publicaban, en tal sentido, las siguientes disposicio- referimos, sobre todo, al ámbito rural: el de más extensión en
*:
nes «Para dar una organización regular a nuestras fuerzas y la zona ganada por el Alzamiento.
disponer de ellas con orden y eficacia, se dispone lo siguiente: En la misma retaguardia, y en competencia clara con la
n1P Todos los destacamentos y rondas volantes de los pue- Falange, aparecieron organizaciones nuevas, que participaban
blos compuestos de afiados a Falange Española de las JONS, del disuelto Somatén de la Dictadura, de la JAP y de organis-
be concentrarán inmediatamente, aGgándose a los puestos de mos parecidos. Se llamaron de Acción Ciudadana, portaban ar-
la Guardia Civil más inmeditos, y desde ellos llamarán a la mas, y prestaban servicios de retaguardia a las Órdenes directas
iefatura temtorial de Valladolid aidiendo órdenes. de la autoridad constituida.
n2.O En lo sucesivo, actuarán de común acuerdo con las Ésta exigía prestaciones desmesuradas. He aquí un ejem-
comandancias de la Guardia Civil a las que se agreguen, a los plo. En Salamanca, apenas triunfó el Alzamiento, la alcaldía
efectos de vigilancia, registros y detenciones. y la diputación, como el gobierno civil, pasaron a manos de mi-
n3P Una vez hechas las concentraciones de falangistas en litares, unos en activo y algunos retirados. Llamaron a los re-
los pueblos donde hay puestos de la Guardia Civil, transmitirán presentantes de la Falange, de la JAP y del tradicionalismo.
por el medio más rápido una relación de las fuerzas de Falange Francisco Bravo Martínez, jefe provincial, quien aún no había
que se hayan concentrado, con nombres y. apellidos
- de jefes y sido depuesto por el jefe territorial, Andrés Redondo, acudió a
falangistas. la reunión. En ésta se trató del apoyo que prestanan, en lo
~ 4 . o Se exceptúa de la obligación de concentración en los sucesivo, las organizaciones citadas a la autoridad constituida.
puestos de la ~ u a r d i aCivil a losdestacamentos de Falange que Alguien suscitó el tema de la represión inmediata, pidiendo
están dedicados en servicio permanente a la vigilancia de las el concurso de las respectivas organizaciones. Parecía que nadie
carreteras de Valladolid a Burgos; de Valladolid a Palencia; de iba a protestar. Pero el representante del tradicionalismo, don
Valladolid a Segovia y de Valladolid a Avila, pero no se les Tomás Dolz y Espejo, conde de la Florida, pidió la palabra:
exceptúa de la obligación de dar cuenta, por el medio más rápi- «El Requeté -dijo- ha participado directamente y sigue
do posible, a la jefatura territorial de Valladolid, del número participando en el esfuerzo de la guerra. Persistirá hasta que
de elementos destacados en la vigilancia de dichas vías de comu- se alcance la victoria. Pero estimamos que las funciones repre-
nicación y de los nombres de sus jefes y elementos. sivas y los fusilamientos no nos incumben. Ahí están las fuerzas
de orden público para cumplirlas)) *.
* El Norte de Castilla, 4 de agosto de 1936. * Testimonio de don Tomás Dolz y Espejo, conde de la Florida.
272 MANUEL H EDILLA TESTIMONIO 273

El testimonio del con& de la Florida lo corrobora y amplía por un militar que ocupaba el gobierno civil, un magistrado y
don Manuel Fal Conde: a D i m orden a todoa los miembros sendos delegados del Requeté, de la Falange y de Renovación
de la Comunión de que no participaran en represiones irregula- Española.
res. El hecho es incontestable. En un viaje que me obligó a nYo reprimí toda extralimitación; duré en m i cargo hasta
pasar por Salamanca, el conde de la Florida acudió a informar- el 16 de septiembre de 1936, en que me incorporé al frente
me de que el gobernador civil le había requerido para que guipuzcoano. Una persona que había comparecido ante el tribu-
participase el Requeté en los fusilamientos. nal mencionado, debía de haber sido devuelta a la cárcel. Apa-
»-Pida usted -respondí- orden escrita)). reció muerta al día siguiente. Mandé fusilar al jefe provincial
En Valladolid, el jefe territorial Andrés Redondo fue infor- de milicias, responsable del acto».
mado rápidamente de la intervención de gentes con camisa «En Galicia, estando Manuel Hedilla allí, empezaron a
azul -algunas con antigüedad en el Movimiento- en funcio- celebrarse consejos de guerra el 27 de julio de 1936. Fueron
nes represivas. «No sólo lo prohibí por medio de órdenes inter- condenados a muerte los diputados socialistas Pampín, Cachi-
nas, sino que hice publicar, en la prensa vallisoletana, y divul- nero y Bilbatúa. Los fusilaron fuerzas de carabineros. Hedilla
gar
- -por la radio, una severa advertencia dirigida
- a todos los que nos prohibió, absolutamente, que participáramos en tales coma
figuraban en la organización» *. tidos. Los que luego intervinieron en represiones, eran gentes
El Jefe de Milicias vallisoletano declara **: ((Por mi es- que se acababan de poner la camisa azul» *.
tancia en el Alto del León, y después en el hospital de Segovia, Un falangista burgalés manifiesta **: «José Andino, como
desconozco la existencia de esa nota acerca de la conducta de la jefe provincial, me nombró para asistir a la línea de fuegó,
Falange, relativa a represión, hecha por Andrés Redondo. Sin donde se encontraban falangistas de Burgos. El frente era exten-
embacgo, puedo dar fe.de que en uña de mis pocas visitas a M) y difícil en Cestilla. Cuando Hedilh llegó a Burgos, antes
Valladolid, desde el Alto, fui requerido por Andrés Redondo de ser jefe de la Junta de Mando, me ayudó enormemente. Gra-
para que le acompañara ante el general Saiiquet, presenciando cias a él dispuse de tiendas de campaña, mantas, camisas, lico-
la actitud enérgica de Andrés, en relación con malas actuacio- res, víveres, tabaco. Yo, que iba a la línea de fuego donde mo-
nes de fuerzas militarizadas, que en nombre de la Falange come- rian, podemos decir, lealmente, hombres de los dos bandos, me
tían hechos reprobables. enteré de que en Burgo8 se hacían fusilamientos sin sumario.
»Más tarde me enteré de que había sido fusilado un falan- Se lo dije a Hedilla y este pmrnimpió, dando un puñetazo sobre
gista, apellidado García, como consecuencia de un aviso o bando SU mesa: "Eso tiene que terminar ..."
previniendo posibles desmanes. Fue fusilado en el Pinar de An- »Supe que había realizado gestiones -y más tarde, ya como
tequera, por fuerzas falangistasn. jefe de la Junta de Mando, haría otras- para procurar evitar
La sanción drástica contra los viejos y los nuevos falangistas, tales hechos.
fue adoptada por todos los mandos leales a la doctrina y a la »Con su enorme prestigio, Hedilla salvó del fusilamiento
norma. al coronel de la guardia civil, señor Villena, detenido, y que
«En Logroño -declara el que fue jefe provincial ***-, al iba a ser ejecutado. Tenía dos hijos en la Falange)).
siguiente día del Alzamiento, se formó u n tribunal, presidido Los testimonios acerca de la participación obligada de neofa-
* Testimonio de Andrés Redondo Ortega.
** Testimonio de Anselmo de la Iglesia Somavilla. * Testimonio de Enrique R. Tajuelo.
*** Testimonio de Rafael Herreros de Tejada y Azcona. ** Testimonio de Julio Puente Careaga.
TESTIMONIO 275

langistas de la Segunda Línea, en mnas d e s , impuesta aqué- Hay en él una promesa solemne: «Yo me he comprometido a
lla por la fuerza pública, son inequívocos. Esa imposición, lo mantener intangibles nuestros postulados doctrinales y a pro-
mismo que el caos indisciplinado, que permitía a muchas gentes curar su imdantación en el futuro más vróximo. en el instante
vestirse la camisa azui sin haber pedido antes la afiliación co- histórico más convenientes. Graves palabras que no se llevó el
rrecta, e m p d a desaparecer al constituirse la Junta de Mando viento, compromiso de honor político cumplido con fidelidad ...
provisional, bajo la presidencia de Manuel Hedilla. P E lo~ que se refiere a nuestra disciplina, cada día es más
Hubo casos, evidentes, de interpretación anormal y de con- exacta y se acata y cumple más estrictamente... Yo aspiro a que
secuencias trágicas, de la doctrina falangista, por algún jefe, lo en todos los rangos de la Falange se observe una disciplina de
cual es la circunstancia de Arcadio Carrasca. También sucedió hierro, que será la que asegure nuestro prestigio y nuestra supe-
en el norte, exactamente en Navarra. El ex comandante de Caba- rioridad definitiva, frente a todos los adversarios.
llería, José Moreno, se improvisó jefe provincial y su audacia, »La Falange lucha para rescatar a España de hordas rojas
al ser conquistada San Sebastián, le llevó a nombrarse jefe terri- que encarnan la barbase, la tiranía de los peores y la miseha
torial de Vascongadas y Navarra. A Moreno le amonestó dura- moral y material de nuestro pueblo. Pero lucha también por el
mente Hedillb y, por fin, le relevó. pan y la justicia, considerándolos bienes que deben ser comunes
El espíritu cristiano y la fidelidad a los ideales de la Fa- a todos los españoles sin excepción».
lange de Manuel Hedilla, intervinieron, desde el 2 de septiem- En la triste Nochebuena de 1936, y desde la Radio de Sa-
bre-de 1936, para cortar radicalmente la participación e n los lamanca, el iefe de la Junta de Mando fue rudamente emlícito.
hechos represivos de la índole especificada. Subsistía la ley de Su mensaje " i f u n d i d o por la prensa y editado copiosamente,
la guerra que obligaba a los falangistas a reprimir, en el acto, para la línea de fuego y la retaguardia- tuvo gran resonancia.
los sabotajes y las agresiones. El falangista era un soldado más Sirvió para confortar a las milicias que estaban en los frentes,
en la retaguardia. Pero no debía ser un cooperador en funciones adoctrinar a la retaguardia, y advertir, una vez más, a los ene-
que incumbían a la autoridad constituida. migos interiores de la Falange. " Al escuchar a Hedilla hubo
entre los falangistas antiguos un sentimiento de confianza rena-
cido en el porvenir. Hedilla en su discurso. había vlanteado cla-
LA RATIFICACIdN PÚBLICA DE LAS CONSIGNAS ramente, ante todo el país y el extranjero, el determinismo del
DE HEDILLA Movimiento. Frente a las intrigas y conspiraciones, el jefe de
la Junta expuso los términos precisos del problema social y
Las medidas de gobierno interior de la Falange, relativas a político. Pero lo más punzante del discurso fue lo que se refería
la represión, y las gestiones realizadas con el poder constituido, al trato que la España nacional debía dar a los obreros y a los
fueron transportadas -y de ahí su efectividad histórica inocul- campesinos.
table- al plano de la manifestación pública reiterada. Esto «Y una vez resuelto el problema de enviar a los hombres
lo cumplió Manuel Hedilla antes de que transcurrieran quince ya equipados al frente para defender a la patria en peligro,
días deSu toma de posesión y fue reiterándolo hasta las últimas ha venido a nuestras manos la tarea de llevar a cabo nuestro
jornadas de su mando de la Junta provisional. programa social, asistiendo a las familias necesitadas en estos
Ante los micrófonos de Radio Castilla de Burgos, pronunció
un discurso, reproducido por la prensa de la zona nacional *. *.
tiempos de guerra Yo os confieso que ha habido momentos

Amanecer, Zaragoza, 16 de septiembre de 1936. * Alusi6n a Auxilio de Invierno, luego Auxilio Socid.
276 MANUEL H EDILLA TESTIMONIO 277

dificilísimos para nosotros. Y si no han sido insuperables fue provisional, os prometo que nuestras doctrinas no serán vul-
por el ejemplo de vuestra conducta en el frente, que nos dio neradas~.
ánimos para encontrar solucionesa. Y siguieron «las consignas de lucha y redención)), por las
~eñalabalos deberes políticos de los combatientes: «Igual que los hombres de la Falange se baten y mueren:
que nuestro deber es educaros, esperamos que comprendáis que «iBRAZOS ABIERTOS AL OBRERO Y AL CAMPE-
vuestro deber es sentiros sangre y cuerpo del pueblo español. SINO!
Pensad vosotros, falangistas, que sois hijos del pueblo espa- ))iQUE SOLO HAYA UNA NOBLEZA: LA DEL TRA-
ñol, y que os debéis a él. ¡Que por donde pa&k quede bien alto BAJO!
»¡QUE SOLO HAYA UNA CLASE: LA DE ESPAROLES!
- - de Falange
el pabellón rojinegro - Española
- de las JONS! Pre-
»¡QUE DESAPAREZCAN LOS CACIQUES DE LA IN-
guntaos, en cada momento, si el acto que vais a realizar es digno
del espíritu que representa vuestra camisa azul. Sembrad el DUSTRIA, DEL CAMPO, DE LA BANCA Y DE LA CIU-
amor por los pueblos donde paséis. Tratad de un modo espe- DAD!
cialmente cordial y los campesinos y a los obreros, »¡QUE SEAN EXTIRPADOS LOS HOLGAZANES!
porque ellos son, por ser españoles y por haber sufrido, nuestros QUE HAYA TRABAJO Y BIEN RETRIBUIDO PARA
hermanos. TODOS!
aY me dirijo a los falangistas que se cuidan de las investi- »;QUE EL ESTADO SE CUIDE DE VUESTROS HIJOS
COMO SANGRE PROPIA!
gaciones políticas y policides en las ciudades, y sobre todo en
los pueblos. Vuestra misión ha de ser obra de depuración contra ))iQUE NINGUNA DE LAS MEJORAS SOCIALES CON-
SEGUIDAS POR LOS OBREROS QUEDEN SOBRE EL PA-
los jefes cabecillas y asesinos. Pero impedid, con toda energía,
PEL SIN SURTIR EFECTOS Y SE CONVIERTAN EN REA-
que nadie sacie odios personales, y que nadie castigue o hurni-
Ile a quien, por hambre o desesperación, haya votado a las
LIDAD!,)) *.
Estas consignas fueron repetidas, incesantemente, por todos
izquierdas.
los medios de la publicidad. Hedilla, el 29 de enero de 1937,
»Todos sabemos que en muchos pueblos había -y acaso al dirigirse, por Radio Salamanca, a los obreros y campesinos
hay- derechistas que eran peores que los rojos. Quiero que de la España roja, volvió a pronunciarlas. En esa alocución
cesen las detenciones de esa índole y, donde las haya habido, expuso también: ctHemos organizado Sindicatos con miles de
es necesario que os convirtáis vosotros en una garantía de los obreros, con los que luchamos y lucharemos, no sólo para que
injustamente perseguidos. todas las mejoras sociales obtenidas anteriormente sean mante-
aY allí donde os encontréis, estad resueltamente dispuestos nidas, sino para que la justicia social --que es bien distinta
a oponeros a procedimientos contra los humildes. La Falange ha de la llamada caridad burguesa- sea un hecho. Así, inexora-
de estar en todos los sitios con la cara muy alta, para poder blemente, la Falange cumplirá lo prometido. Y lo cumplirá por-
defenderse de sus muchos enemigos. Queremos la salvación y que jamás retrocedimos por nada.
no la muerte de los que en su inmensa mayoría tenían hambre ,...;Abre los ojos, trabajador de España! Huye de ese in-
de Pan y Justicia. Pero tenían, también -ya lo habéis visto fiemo: acórtalo, deserta de sus filas. No sirvas a extranjeros
con nuestro crecimient*, hambre de Patrian.
El mensaje ratificaba la promesa hecha desde Burgos a pri- * Vid. La Prensa falangista de los días 24 y 25 de septiembre de
meros de septiembre: ((Yo, como jefe de la Junta de Mando 1936.
278 MANUEL HEDILLA TESTIMONIO 279

a los que no conoces, y a quienes no interesan tus males. Acude Cuantos trabajaron y sirvieron en torno a Manuel Hedilla
a la nueva España que nace, y que el Nacional-Sindicalismo ha recuerdan su ternura hacia los niños, sin gesticulación, afec-
de forjar. Os esperamos como hermanos. tiva y seria. No hablaba jamás, ni siquiera con los más íntimos,
»Nada nos importa el pasado cuando se elige nuestra ruta de sus hijos, que tenía en la Montaña, a cada hora expuestos
sana v recta. En nuestras filas caben como camaradas todos los a las reacciones del enemigo: no hablaba de su madre, y de su
que sientan nuestras consignas y el deseo de redimir a la patria. esposa, también en el país natal. Cuando llegaron los suyoe
»Ahí va, pues, mi mano. Mi mano abierta como símbolo de -fines de noviembre de 1936- a Salamanca, brotó el honta-
paz. frente aipuño crimado. símbolo de terror. .;Quedo
A , & ,

dándoos, camaradas trabajadores de la España roja! »
- -
aguar- nar de su ternura, cegado estoicamente.
Por su amor a las criaturas y a la noción cabal del deber
Según se ha dicho, en la primavera de 1937 visitó Sala- hacia las mujeres que sufrían las consecuencias totales de la
m a n k e l fascista italiano ~arfnacci,quien solicitó unas decla- guerra civil, hizo que surgiese la obra asistencia1 titulada AurG
raciones de Hedilh para su periódico ZI Regime Fascista *. üo & Invierno.
La evacuación de Madrid, tras la llegada de las tropas na-
Para Hedilla, el Estado «no se podria organizar, automá-
tica y soberanamente fuerte, sin la adhesión de las masas popu- cionales ante el oeste de la capital y el comienzo de los combatea
lares. En la España redimida, la Falange tiene ya la adhesión que proseguirían años, lanzó a la periferia levantina a docenas
de las masas. de millares de mujeres y niños. En febrero de 1937, la conquis-
,De ahí su fuerza. En lo referente a la España que aún ta de Málaga originó un terrible éxodo en la misma dirección.
está bajo el dominio de los rojos, la Falange se propone, en todo Durante la primavera de aquel año, salieron también niños y
instante, tender la mano a las masas, arrastradas por la propa- mujeres de Vizcaya, más tarde de Santander y de Asturias,
ganda demagógica y por la injusticia social que hacia siglos según aumentaba la presión del Ejército nacional.
reinaba en España. A esas masas les explicaremos los conceptos A primeros de 1937, la U.R.S.S. se disponía a acoger a
de patria, honor, disciplina e igualdad social de los derechos; MOS españoles sin padre. Iban a salir las primeras expedicio.
esa igualdad que sistemáticamente ha sido negada hoy por los nes. Desde Salamanca -20 de febrero de 1937- Manuel
partidos de la derecha y de la izquierda. Hedilla hizo llegar a manos de M. Joseph Avenol, secretario
))Para nuestros trabajadores engañados, nuestro perdón más general de la Sociedad de Naciones, en Ginebra, un mensaje
cordial y cristiano; perdón que significa obligación y amistad, claro: «Hasta la fecha, por actuar Falange Española de las
bastante diferente del concepto democrático y tímido de la JONS solamente wmo Organización y milicia al lado de S. E. el
amnistía, en comparación con los dirigentes rojos, explotadores general Franco, para imponer en España la norma de civiliza-
sin conciencia de las clases trabajadoras e incitadoras de sus ción que defendemos, sin la cual llegaríamos a carecer del de-
odios... Es por esto por lo que la dirección nacional de Falange recho de autodeterminación que no ya la S. de N. sino el más
Española ha prohibido a los propios afiliados el fusilamiento de viejo derecho internacional exi- a un pueblo para que sea
rojos, y esta orden ha sido repetida de manera perentoria e n las Estado y no horda, no he juzgado oportuno dirigirme a la S. de
ciudades y en los pueblos recientemente ocupados)). N. respetando su criterio equivocado de juzgar unilateralmente
y sin elementos de objetividad los problemas políticos de Es-
paña.
* El Adelanto, Salamanca. 17 de abril de 1937. Estas declaraciones, ))Si ahora me dirijo a V. E. es para denunciar un hecho
como otras hechas por Hedilla a periodistas extranjeros, fueron muti-
ladas por la censura militar de la zona nacional. mucho más grave que todos cuantos ha concebido la locura
280 MANUEL H EDILLA TESTIMONIO 281

marxista de la zona roja de nuestro país. Ante la expoliación territorio del Sarre, o a los asirios del Irak, bien pudiera preocu-
de lo material, hemos callado. Ante el nuevo crimen que se parse de estos niños desvalidos españoles.
produce estos dias no podemos permanecer mudos, porque se ))Nosotros proponemos la creación de un Comité, formado
trata de algo más sagrado todavía que el pasado y el presente por "embros de la S. de N., para estudiar rápidamente el so-
de España, guardado en museos, bibliotecas, archivos y bancos. corro a esta infancia en riesgo gravisimo. Solo exiP;nos que no
Se trata del futuro de España)). *.
forme parte de él ningún miembro ruso o francés La Presi-
Tras informar de la decisión de la República Popular, decía dencia pudiera encomendarse a un representante de algún país
el documento: «;A Rusia! Es decir, a un mundo totalmente sudamericano. Y cuantos gastos creasen al Comité el estable-
ajeno. Millares de criaturas españolas van a correr en Moscú, cimiento de los niños en los países citados y su estancia hasta
en Petrogrado... el martirio que padecen millones de niños el término de la guerra, serían satisfechos exclusivamente por
rusos: el hambre, el abandono, la disputa en una esquina como Falange Española de las JONS, quien solicitaría que uno o va-
perros famélicos por un trozo de hueso o un mendrugo de pan rios afiliados .suyos auxiliaran al Comité en sus trabajos. Al
duro; la persecución moral; el analfabetismo; el frío. Estos dirigirme a V. E., con esta proposición, no me guía intención
niños españoles se verán desterrados en u n país duro, de clima alguna de orden político. Solamente razones de humanidad y
inclemente, de alimentación escasa. Han perdido a sus padres, y uivilización que son normas en las que debe inspirarse la S. de
perderán su idioma, su patria, sus costumbres. Vagarán como N. y de las que por imperativo moral no se puede sustraer...
espectros por las calles heladas de un pueblo extraño, sin Dios »No dudo que V. E. estudiará este escritd y, atendiendo las
y sin familia. Muchos, muchísimos, morirán de hambre, de frío, razones que le inspiran, obrará como su deber de jurista y ser-
de tuberculosis, de todas esas enfermedades de que han muerto vidor de la civilización le han de aconsejar estrictamente. Reci-
millones de muchachos en la Rusia soviética. Los que sobrevi- ba, señor Secretario general, las seguridades de mi considera-
van, creciendo en un destierro inmundo, respirando rencor con- ción más distinguida. El jefe de la Junta de Mando de Falange
tra todo y contra todos, serán mañana un arma poderosa, para Española de las JONS, Manuel Hedilla ».
quienes sueñan con una revolución roja en todo el universo. Dos meses después de la firma de este documento había
»De todos los dolores de esta guerra cruenta que padece desaparecido Falange Española de las JONS y Manuel Hedilla
España, es el mayor el de pensar que manos extranjeras roben no podía seguir, materialmente, el desarrollo de la proposición
de España, no el oro o los museos, sino esos riiños, hermanos hecha a la S. de N. Pero sus palabras causaron impresión entre
todos de nuestros hijos, e hijos de nuestros hermanos. numerosos delegados de la S. de N., a los que se envió copia del
»Sabemos que carecemos de la simpatía de Ginebra y no escrito, tras haberlo recibido el señor Avenol. Es un hecho pro-
la pedimos para nuestra causa... Pero sí la pedimos, a Ginebra bado que el gobierno de la República Popular puso sordina al
y al mundo entero, para esos niños desvalidos. No pedimos que envío de niños a la U.R.S.S., y que el número de éstos, siempre
se nos entreguen, aún. Pedimos, para &e el mundo entero vea elevado, fue menor del que se había proyectado anteriormente.
que es nuestro propósito seguir la colaboración con él, que esos Todos los terribles augurios de Hedilla fueron confirmados por
niños sean refugiados en un país de clima físico y moral análogo la realidad.
al de España, aun cuando el político sea diferente: Portugal,
Francia, Suiza, Italia o Bélgica. O repartidos entre todos ellos.
La S. de N., que tanto desvelo puso en acoger a los refugiados * En Francia gobernaba el Frente Popular bajo la presidencia de
israelitas procedentes de Alemania, o a los que salieron del Le6n Blum.
282 MANUEL H EDILLA TESTIMONIO 283

En su gobierno de la Falange, lo mismo que en las relacio- cambiar de manos El Sol, sobre el que se ejerció la influencia de
nes con el poder constituido, los trabajos, decisiones y .fuenos un grupo de capitalistas enemigos de la conjunción mpublica-
de Hedilh para impedir que se cometiesen atropellos irrepara- nesocialista, Aznar, por obra de José Félix de Lequerica, lo diri-
bles, no tuvieron tregua. En la mayor parte de sus circulares a gió. Cesó tras varios meses, ya que El Sol fue puesto a d i s p
jefes territoriales y jefes provinciales, se consignaron adverten- sición de la política de Azaña. Entonces, Aznar tuvo un papel
cias, llamamientos y órdenes. Al tomar posesión, escribió *: directivo en el diario vespertino Luz, desde el cual, hábilmente,
«Conducta en la retaguardia. Conviene que todas las jefaturas se dio importancia a Falange Española de las JONS.
provinciales y territoriales controlen debidamente la ejecución Hombre de grata conversación, muy mundano, Amar trató
de actos represivos contra los enemigos del Movimiento nacio- a José Antonio Primo de Rivera. En realidad, el gran periodista
nal, ateniéndose a las instrucciones de las autoridades milita- tenía -y tiene- un anchísimo mundo de relaciones por do-
res, y evitandd que se cometan desafueros por la presencia de quiera. Al llegar 1936, seguía políticamente a Miguel Maura
sentimientos de tipo personal, muchas veces inconfesables. y tenía un empleo importante en la Compaña Madrileña de
rHay que procurar que ese control se realice, pensando en Tranvías. Merced a estas relaciones financieras pudo salir tran-
que no haya víctimas inocentes, en la retaguardia de nuestras quilamente de la zona roja y establecerse en Francia. Es alli'
líneasr . donde se encuentra con sus viejos amigos, Lequerica, A r e h
A finales de aquel mismo mes de septiembre, Hedilla rei- y algunos otros, que le invitan a pasar a la España Nacional.
teró a sus compañeros **.
((Represión. Insisto con el máximo Atendió a estas sugerencias y cruzó la frontera. Fue saludado
interés en que las operaciones de represión se controlen con en Irún por el comandante Troncoso, jefe del servicio de vigi-
todo *lo, no cumpliendo otras órdenes que las dictadas por las lancia, y es casi seguro que éste diera cuenta a Mola de la ines-
autoridades competentes. Es menester evitar que sobre la Fa- perada llegada del liberal periodista.
lange se eche una fama sangrienta, que pueda perjudicarnos Es lo cierto sue en los últimos días de octubre de 1936
para el porvenir. No se castigará a nadie sin averiguación de aparece en Zaragoza, donde contaba con firmes amistades, una
sus antecedentes y sin orden de la autoridad competenten. de éstas don Antonio Mompeón Motos, propietario
- -
del uHeraldo
En las reuniones plenarias de la Junta de Mando, y en las de Aragónn.
entrevistas que sostenía con los jefes territoriales y provincia- Para entonces, el señor Mompeón, quien políticamente no
les, Hedilla insistió tenazmente en sus puntos de vista, que con- era persona grata a la mayoría de quienes habían realizado el
virtió en órdenes. Practicó con el ejemplo. Gracias a él, y a las Alzamiento, se mostraba muy partidario de la Monarquía y de
relaciones a.veces polémicas que mantenia con el general Mola, los grupos alfonsinos. «Heraldo de Aragónu era el primer rota-
pudo salvar la vida un español que después sería varias veces tivo regional, con clientela del centro y de la izquierda. Aznar
Embajador de España y representante del Régimen en la O.N.U. advirtió la situación de su amigo y se relacionó rápidamente
Se trata de don Manuel Aznar Zubigaray, periodista eminente. con la Falange.
Este navarro, forjado en la magnífica escuela del periodis- El 29 de octubre de 1936, en conmemoración del acto
mo vasco y curtido en el cubano, durante la época del dictador fundacional, se celebró una gran concentración falangista. A
Machado, había regresado a España, de América, en 1931. Al ella asistió -junto a los mandos aragoneses, y por cierto al pie
de capitanía general- Manuel Aznar, que estrenaba uniforme
* Circular del 9 de septiembre de 1936. de
- falangista, proporcionado por la Intendencia de milicias de
** Circular del 29 de septiembre de 1936. Zaragoza.
284 MANUEL H EDILLA TESTIMONIO 285

Dos horas después, a Manuel Aznar le detuvieron en el Hubo vehementes sospechas sobre dos o tres personas. Pero
Gran Hotel, donde por cortesía de la Falange se hospedaba. La tal averiguación resultaba casi ociosa, mientras Amar perma-
detención fue realizada por policías y cumpliendo órdenes reci- w í a en una celda de Valladolid en compañia de personas que
bidas de Valladolid. b a n fusiladas.
El jefe temtonal Jesús Muro, testimonia luego que a e Las viejos amigos de Aznar -aquellos que le habían inci-
quedó estupefacto^. «Yo, por las referencias que tenía y por tado a entrar en la España nacional- estaban desesperados. Re-
las que me había dado el camarada encargado de nuestro diario cumeron a Víctor de la Serna, cuya amistad muy estrecha con
el Amanecer, no tuve inconveniente en sufragar todos los gas- el jefe de la Junta provisional de Mando de la Falange cono-
tos de la estancia del ilustre periodista, y aún recuerdo que le cían. Y Víctor de la Serna sabía de las excelentes relaciones
regalé una espléndida cazadora con forros de piel. Hablé. con de Hedilla con Mola. No quedaba otro camino para salvar a
él y debo decir que me persuadió de que podía ser el mejor Aznar del piquete. Por encima de la autoridad del general
director que tuviera Amanecer, periódico que por aquellas fe- Valdés Cabanilles estaba la del general-jefe del Ejército del
chas había alcanzado ya gran difusión en toda la zona nacionala. Norte.
García Venero se apresuró a visitar a Manuel Aznar en la Víctor de la Serna acudió al despacho de Hedilla en Burgos.
comisaría de policía. Había orden de trasladarle aquella misma Estaban con él, en aquel momento, el secretario de la Junta,
noche a Valladolid. Los funcionarios ignoraban las causas de la Francisco Bravo, Florentino Martínez Mata y el fotógrafo Cam-
detención. Garcia Venero y Jesús Muro se interesaron por la pua. Hedilh recuerda la conversación y también las llamadas
suerte de Aznar y en esta visita llamaron a Hedilla. de Zaragoza. Creía que el asunto estaba resuelto.
En tanto, el detenido seguía en la comisaría, preocupado, -A Manuel Aznar lo fusilan esta noche a n u n c i ó de la
con razón, del traslado en automóvil desde Zaragoza a Valla- Serna .
dolid en horas nocturnas. Jesús Muro proveyó, con su autori- -¿Tenemos algo que ver con esto?
dad, a disipar esta natural inquietud de Aznar. Hizo que con -No.
el detenido fueran falangistas, además de los policías. La orden -Así, no creo que podamos hacer nada.
para estos falangistas era que el periodista llegara sano y salvo -Tú -insistió Victor de la Serna- podrías pedirle a
a Valhdolid, lo que se cumplió exactamente. Mola que le salvase. Es el único a quien atendería.
Ingresó Aznar en la cárcel de Valladolid. No ha podido -Tal vez...
dilucidarse quién o quiénes lo denunciaron como enemigo del Se produjo una pausa. Víctor de la Serna apeló al senti-
Movimiento. Tenía, lo que era irremediable en un hombre miento cristiano de Hedilla:
de su personalidad, enemigos que se hallaban en -Efectivamente. Ia Falange no ha intervenido en esto.
la zona nacional. Pudo provenir la denuncia de políticos que Aznar ha sido bien acogido por d a . Otros son los que quieren
pretendían vengar algún agravio personal o ideológico. Aznar, terminar con él. Pero, si crees que existe una posibilidad de
desde su llegada
- a España, en mayo de 1931, siguió una polí- salvar la vida de un hombre que no merece la muerte, jno ha-
tica -profesionaImente- que parecía irregular, aunque era, rías tú algo?
si se conocían sus fines, muy hábil. El Sol, mantenido con el -Amar no ha hecho nada que justifique el fusilamiento...
dinero de los llamados «señoritos de Bilbao», parecía un idóneo Bien, lo intentaré.
periódico republicano. Empero, sus objetivos eran muy distintos Y, a seguido, se redactó una carta para Mola, pidiéndole que
a la consolidación de aquel tipo de República. Ylterpusiera su autoridad y evitara la muerte de Aznar. La Ilevó
286 MANUEL H EDILLA TESTIMONIO 287

a Valladolid Víctor de la Serna quien, pocas horas después, re- guerra, escribió La H i s t o k militar de la guerra, ha ocupado
gresó con la contestación de Mda, que accedía a la petición de v d a s embajadas, presidido la Federación de periodistas, dirigi-
Hedilla y le encomendaba dispusiese el regreso a Francia del do La Vanguardia y tiene el pecho cubierto por condecoraciones
detenido. Víctor de la Serna llevó a Valladolid, en un coche de del régimen. Lo que quizás no ha sabido nunca es quién le
la Junta, con dos falangistas, la orden de libertad de Mola y el &ó de morir a balazos en Valladolid en aquel otoño tremen-
encargo de conducirlo a la frontera francesa. «Pero - d i c e & de 1936.
Hedilla- por temor o por lo que fuera, Víctor de la Serna
volvió a Burgos con el coche y la escolta, después de legalizar Las intervenciones personales de Hedilla tuvieron trazo
en el gobierno general la orden de libertad y extrañamiento, más dramático en otras ocasiones. El jefe provincial de Burgos
obtenida en el último momento)). consejero nacional declara *: «Los falangistas burgaleses no
u Aquella tarde -testimonia Mariano Tobalina- me llamó intervinieron en fusilamientos con mi autorización. A fines de
el jefe territorial, Andrés Redondo, y me dijo que al día si- a p t o o primeros de septiembre, envié además una severa cir-
guiente debería escoltar con otro falangista a Manuel Amar uular a toda la provincia prohibiendo los actos de represión.
hasta la frontera. Me indicó que eligiese el compañero y éste Esto era mi deber moral y político.
fue Carlos Saiz Alonso, ahora director del diario Libertaú, de ~Es-ciertoque se cometieron, por gentes que no ocupaban
Valladolid. Yo ya conocía a Aznar, pues le había visitado, por mandos, actos reprobables. Citaré, como ejemplo, el de Oña,
encargo de la jefatura territorial, en la cárcel, dos o tres veces. donde determinada persona emborrachaba a los neofalangistas,
»A las seis de la mañana, junto con un policía, nos hicimos y les señalaba las personas que debían ser perseguidas. Apenas
cargo de él. Salió Manuel Aznar con un modesto hatillo al hom- lo supe, conminé a dicha persona para que en el término de
bro, y nos dirigimos a la estación. Viajamos en tren -sigue veinticuatro
- .
horas abandonara la provincia de Burgos, lo cual
Tobalina- hasta Burgos y allí pasamos a un coche de Falange, aumplió o.
dispuesto por Hedilla, con el que continuamos hacia el norte. En la Jefatura de la Junta de Mando, tanto en Burgos como
No recuerdo exactamente, pero creo que en Vitoria saludó a en Salamanca, hubo afluencia de gentes que acudían a buscar
Aznar el escritor y periodista Daranas. Dormimos en Irún, pues amparo. Hedilh nunca hizo gestión alguna sin estar convencido
me negué en absoluto a que Aznar pasase a Francia en barca, de su legitimidad.
de noche. De madrugada salimos y a petición de Aznar pasa- h Y c o n t o m s de la represión en la zona nacional apare-
mos por el pueblo de sus padres, que tenían una tienda. En el Gieron teñidos de azul -el color de la camisa falangista- por
puesto de Endarlaza - q u e guarnkían requeté+- despedimos maniobra interior muy calculada. El jefe territorial de Galicia,
a don Manuel Aznar que, conmovido, pero sereno, se encaminó Mario González Zaera, testimonia: uYo había recibido órdenes,
hacia Francia. Minutos después llegó una patrulla de requetés verbales y escritas, de Manuel Hedilla, acerca de la interven-
que, al parecer, tenía intención de hacerse con Amar y evitar ción de los falangistas en funciones de policía y, para cumplir-
su salida de España~. ha, las circulé por las cuatro provincias gallegas. Nuestro cre-
Manuel Aznar estuvo viviendo largos meses en la costa cimiento había determinado el ingreso en el servicio de la reta-
vasco-francesa. En este período, Aznar Zubigaray publicó nu- guardia de gentes que no podían compartir nuestros principios
merosos artículos en la prensa hispano-americana en pro del ni adoptar nuestro estilon.
ejército mandado por Franco. Su extrañamiento o exilio ape-
nas duró un año. Regresó a la zona nacional, fue cronista de Testimonio de Jo& Andino.
288 MANUEL HEDILLA TESTIMONIO 289

Un ilustre mejicano, padre de dos falangistas, escribió *: servicio que había funcionado cantonalmente. Aludimos al lla-
«Hubo sin duda en el lado azul violencias lamentables, como mado de Información. Hemos puntualizado que la Falange
las de Pamplona y Badajoz, que no son plausibles ni mucho tuvo que asumir funciones naturales en tiempo de guerra civil,
menos, pero en tesis general fueron actos de impulso de grupos supliendo la inferioridad numérica de algunos cuerpos del Es-
militares improvisados, y en muchos, represalias; excepcional- tado. La fuerza pública, en la zona nacional, fue insuficiente
mente, crímenes personales. Además, contra ellos se actuó, para mantener el orden y prever los peligros de la retaguardia.
cuando menos para evitarlos en lo futuro...)). Entonces, los primeros días del Alzamiento, la Falange -y
Un inglés -quien en 1963 ha sido obsequiado con una otras organizaciones- crearon unos servicios de investigación
comida en la embajada española de Washington- dice **: s información, que no solo eran policiales, sino de contra-espio-
«En cuanto a los autores de tales atrocidades, eran en su mayor naje. La Falange montó igual servicio en los frentes, para vigi-
parte miembros de los antiguos partidos de derechas, más bien lar el estado de los combatientes y allegar noticias a través de
que de Falange. La guardia civil, los militares y antiguos miem- loe evadidos de la zona roja y de los prisioneros.
bros de la CEDA fueron los principales realizadores de los Aquellos servicios informativos e investigadores de la reta-
hechos. Parece ser cierto que la Falange hizo cuanto estuvo de guardia, por un entendimiento defectuoso de su exacto deber,
SU parte para establecer ciertos niveles de justicia. participaron, en algunos lugares, en actividades represivas. Lo
,»Esto, sin embargo, ha sido negado por algunos testigos de hacían mediante órdenes del jefe temtorial, o provincial, o a
confianza, especialmente por varios procedentes de Andalucía, espaldas de esos mandos. Debe señalarse que en repetidas oca-
donde los jóvenes falangistas tenían a su cargo la tarea de matar, siones, y en la retaguardia, los falangistas dedicados a esas ta-
y donde en algunis ocasiones daban a sus amigas la oportunidad reas tuvieron que afrontar riesgos trágicos. Estos no transcen-
de disparar contra sus víctimas n . dían por el habitual mutismo que el poder constituido imponía
La obra de Thomas, una de las más leídas en el extranjero a la prensa, en contraste con la publicidad dada por la Repú-
-y también en España- sobre nuestra guerra civil, aunque blica Popular, todos los años que duró la guerra, a las acciones
documentada, contiene muchas imprecisiones y juicios tenden- clandestinas realizadas por los partidarios de los nacionales.
ciosos. Hedilla quiso situar al Servicio de Información en sus lími-
Por otra parte, el equipo que ha recogido este TESTIMO- tea exactos sometiéndolo a la disciplina de la Jefatura de la
NIO, y cuyos miembros pertenecieron a distintas Falanges pro- Junta de Mando. A la par, quería iniciar una tarea depuradora
vinciales, incluida Andalucía, jamás tuvo noticia alguna de en las filas de la Falange, que las circunstancias iban aconse-
que las «amigas», «novias» o uamantes)), que así puede tradu- jando. Era ya excesiva la cantidad de afiliados en la retaguar-
cirse la expresión contenida en la obra de Hugh Thomas, par- dia, y la conquista de extensos territorios la iría acreciendo. El
ticiparan en ninguna clase de vindicta o represión. mtmsismo político en las filas de la organización debía ser ata-
jado.
Las reticencias y resistencias pasivas indujeron a Hedilla, La orden de Hedilla decía *:
hacia los últimos días de 1936, a centralizar y jerarquizar un « 1P La Delegación Nacional del Servicio de Información
dependerá directamente de la Jefatura Nacional.
* Rodolfo Reyes: De mi vida. 111. La Bi-revolución española. Edito- n2P Los jefes provinciales no tendrán intervención en
rial Jus. Mdjico, 1948, página 147.
** Hugh Thomas : Lo guerra civil española. Ediciones Ruedo Ibdrico.
París,1962, pág. 136. Circular del 20 de diciembre de 1936.
290 MANUEL HEDILLA TESTIMONIO
291
cuanto al funcionamiento de las delegaciones provinciales de Este documento expresaba la decisión de Hedilla de impo-
Información; no obstante, cada jefatura provincial facilitará ner la disciplina, suprimiendo los restos de un cantonalismo
cuantos medios necesite este servicio para el desenvolvimiento que dañaba a la organización. Era una orden certera. Con otros
del mismo. fines, fue copiada por FET y de las JONS, la cual, tras el mes
3P La designación del personal afecto a este servicio se de abril de 1937, creó un gigantesco aparato de investigación
efectuará por el delegado nacional. e información.
n 4 P Tendrán en cuenta, los jefes provinciales, antes de
proceder a la designación de los cargos políticos de Falange Es-
pañola, pasar dicha propuesta por la delegación provincial de
Información, para que, ateniéndose al informe que ésta emita,
proceder en consecuencia.
n 5 P Para evitar posibles errores, cometidos involuntaria-
mente, sobre la designación de cargos políticos posteriores al
19 de julio del corriente año, se procederá, por los jefes provin-
ciales, a enviar todos los nombramientos que se encuentren en
las condiciones antedichas a la delegación provincial de In-
formación, la cual, vistos los antecedentes, informará sobre la
ratificación o anulación de los mismos, que será efectuada por
el jefe provincial de acuerdo w n dicho informe.
n 6 P Los infomes serán remitidos al jefe provincial una
vez fiquitos, el cual dará acuse de recibo del mismo a la dele-
gación provincial correspondiente. En el término de quince
días, el jefe provincial resolverá en consecuencia, o pedirá am-
pliación del informe en el sentido que estime conveniente.
Pasado dicho plau> sin que se haya recibido petición de am-
pliación o dado solución en el sentido que en el informe se
interese, el delegado nacional del Servicio de Información dará
cuenta al jefe nacional del incumplimiento, por parte del jefe
provincial, de lo ordenado en el presente apartado. Nunca po-
drá estar pendiente más de treinta días, la resolución de nin-
guna información, aun contando con las ampliaciones que pue-
dan solicitarse.
»Espero de todos los jefes provinciales el más fiel cumpli-
miento de todo lo dispuesto en la presente orden circular, con
lo que ayudarán al mando para la buena marcha de nuestra
organizacih, a fin de conseguir una España grande y libre.
El jefe de la Junta de Mando provisional».
SALAMANCA, CUARTEL GENERAL

Manuel Hedilla, en las fechas en que se presumía la caída
de Madrid, era pesimista, aunque lo ocultaba. Sus relaciones
con los mandos militares eran cotidianas y conocía los recur-
sos, en hombres y en material, que debían cubrir los extensos
frentes. Su testimonio sobre esas semanas dice: «Tuve rela-
ciones muy correctas con el general jefe del centro, don Luis
Orgaz, lo mismo que con don Miguel Cabanellas, don Alfredo
Kindelán, jefe de la Aviación, don Fidel Dávila, el coronel
secretario de la Junta Nacional, don Fernando Moreno Calde-
n5n y otros generales y jefes.
»Don Gonzalo Queipo de Llano se mostró afectuoso con-
migo. Recuerdo que me pidió que yo influyese para que el jefe
provincial de Falange en Salamanca, Ramón Laporta, no per-
siguiera a unos fabricantes de Béjar, a los que se acusaba de
profesar ideas liberales y democráticas.
»Estuve en los frentes de los cuales tenía que partir el
avance decisivo sobre Madrid. Uno de éstos, el de Talavera.
Yo había conocido al teniente coronel Juan Yagüe, quien acu-
dió en Burgos a la Junta de Mando. Era íntimo de buenos
falangistas burgaleses, y en seguida tuvimos una relación afec-
tuosa y de notoria camaradena.
nMi viaje al frente de Talavera, un sector mandado por
Yagüe, obedeció al designio de enterarme, sobre el terreno, de
TESTIMONIO 285
294 MANUEL H EDILLA

c d e de Toro. Era un piso reducido, en el que se improvisaron
la veracidad de unas denuncias formuladas por falangistas pequeños despachos para Hedilla y Amar, y sendas secretarías
acerca de la actitud de un comandante, Francisco Planas de también angostas. En el edificio vivían varios inquilinos. Las
Tovar: Yagüe prometió intervenir. Se estrecharon nuestras dependencias de los servicios fueron instaladas con la misma
relaciones. Ponderaba a las milicias de la Falange, en las que modestia, en diversas calles salmantinas. El mobiliario, en t&
tenía tanta fe como en cualquier unidad del ejército. A juzgar ias oficinas falangistas, era sencillo. Quienes llegaban a visitar
por sus manifestaciones, sentía entusiasmo por el nacional-sin- la Jefatura de la Junta de Mando y otras oficinas, manifesta-
dicalismo)) *. ban perplejidad por tal modestia, que respondía a una decisión
Había decidido el general Franco trasladar, formal y prác- de Manuel Hedilla.
ticamente, su cuartel general a Salamanca. Su residencia, y
la de su esposa y su hija, fue el palacio episcopal, situado junto
a las dos catedrales salmantinas y la universidad. Se hallaba al EL DRAMATICO CONSEJO NACIONAL
frente de la diócesis salmantina el catalán don Enrique Pla y DE NOVIEMBRE DE 1936
Deniel, quien desde entonces figuró en todos los actos y cere-
monias que tuvieron lugar, tanto de la autoridad constituida 20 de noviembre de 1936: al llegar la noche, la noticia
como de la Falange. El doctor Pla y Deniel aparecía, natural- del fusilamiento de José Antonio en el patio de la prisión ali-
mente, en la primera fila y, al parecer, el enemigo le censuró cantina, ocurrida horas antes, era anunciada en el cuartel ge-
por realizar el saludo falangista. neral del Generalísimo, y en el mando provisional de la Fa-
Sin embargo, los embriones político-administrativos den* lange. Habíase conocido también la apertura del juicio por el
minados Junta Técnica del Estado, y otras autoridades, segui- llamado Tribunal popular. Quedaba la esperanza, días antes,
nan residiendo en Burgos. Era conveniente que la Junta de de que la sentencia a muerte pudiera ser aplmada; acaso el
Mando se trasladase a Salamanca, pero manteniendo un enla- enemigo utilizara a José Antonio como rehén para negociar, si
ce con aquella Junta Técnica. De esta función se encargó Fran-
Madrid caía en poder de los soldados nacionales. El giro de la
cisco Bravo Martínez. empresa militar sobre la capital resultó aciago. El 4 de noviem-
El general Mola, por su parte, también se trasladó. Ha- bre llegaron a Vicálvaro los tres primeros batallones de volun-
bía ido primero de Pamplona a Burgos, más tarde a Vallado- tarios extranjeros. Para el día 20, esas brigadas internacionales
lid. El .29 de octubre instaló su cuartel general en Avila, en el ya habían aumentado sus efectivos y rechazado el progreso del
Palacio de Benavides. Y aún se instalaría de nuevo en Valla- ejército, mandado por Franco, en dirección a Madrid. La lle
dolid. gada de material soviético -aviación, artillería, armas moto-
La Jefatura de la Junta de Mando, y la nacional de las rizadas- modificó la coyuntura militar.
Milicias, quedaron albergadas en una casa de vecindad de la La ejecución del Jefe Nacional coincidió con la reunión
* Añade Hedilla en su testimonio: del 111 Consejo de la Falange, al que Hedilla había convocado
volví a ver a Yagüe, en Burgos, el año 1948. Se mostró decepcie estatutariamente. Los estatutos preveían que el consejo debía
nado de la política y de la Falange. reunirse al cumplirse el año de la designación y elección de sus
iuAl coronel don Agustín Muñoz Grandes, no le conocí por obvia razón
cronolópica. durante la guerra. Hablando con un amigo común, don
v .
vocales. Rstos, como los miembros de la Junta Política, debían
César Alvarez, y conmigo. se refirió ral periodo en que ser amigo de cesar, sin perjuicio de ser reelegidos o nuevamente designados
Hedilla era una opción para ser sancionado pues se te perseguía como en la parte reservada a la libre elección por el jefe.
a un perro rabioso,.
296 MANUEL HEDILLA

Hedilla había cumplido, pues, con BU estricto deber, al t a l ~del nacional-BPaicaliamo ea las actuales circunstancies
convocar al consejo en la fecha preceptiva. la vida españolal *.
Era el 21 de noviembre, y la reunión se celebró en una La reunión del 111 Consejo estuvo presidida por Hedilla,
sala del cuartel de la Falange. Los consejeros que no pertene- .eompañado por la Junta de Mando provisional. Asistieron,
cían a la Junta de Mando provisional, esperaron a que ésta Vicente Gaceo del Pino, Ricardo Nieto Serrano, Miguel Meri-
terminara una sesión. Con Hedilla estaban Amar, Moreno, no Esquerro, Juan Francisco Yela, Cebo García Tuñón, José
M-, Sáinz, Redondo, Dávila y Bravo. Todos ellos conocían Luna Meléndee, Joaquín Miranda, José Andino Núñez, Fran-
la muerte de José Antonio. Sin embargo, optaron por no decla- cisco RodRguez-Acosti y Manuel Yllera.
rarla. El número de testimonios -tanto de diplomáticos ex- ~statu&amente, 1;s dos tercios de los vocales podían pe-
tranjeros como de periodistas de varias nacionalidades- so- . dir votación. Estaba a su qcance plantear la cuestión de la
bre el fusilamiento era, por desgracia, abrumador y corrobora- m c t u r a pmvis'ional del mando, y su nominalidad. No hay
ba las primeras noticias. Quedaba la remota esperanza -ioh, &da de @e el consejo, celebrado bajo la angustiosa presión
el sebastianismo natural!- de que el enemigo hubiera reali- de la muerte de José Antonio, tenía más poderes legítimos, si
zado un simulacro de fusilamiento de José Antonio, eligiendo cabe, que el del 2 de septiembre en Valladolid. Nadie estaba
un preso que pudiera parecérsele en rasgos físicos generales, por encima de la autoridad de los consejeros: el hecho de que
para que sucumbiera en el lugar del Jefe Nacional. Era una SU- no pudiera estar presente la totalidad del Consejo a causa de
posición que desmentiría el gobierno de la República popular, la &erra, no mdficaba la autoridad ni la respc&abilidad de
al informar oficialmente a quienes habían hecho -políticos las reunidos en Salamanca. En la hipótesis de que en el cuartel
extranjeros- alguna petición informativa sobre la suerte de de la Falange salmantina se hubiera presentado, inesperada-
José Antonio. mente, quien había sido secretario general, Raimundo Fernán-
Con posterioridad -muy tardíamente- se ha declarado, de^ Cuesta, tampoco se habría modificado aquella legitimidad.
por algunos, que no quiso darse a conocer, por el poder consti- El secretario p i e r a l era un subordinado del Jefe ~ a c i o n a ly
tuido, la noticia de la ejecución para evitar el desencadena- del Consejo.
miento de represalias. ¿Quiénes las hubieran cometido? Sa- José Antonio, siempre acechado por la muerte violenta,
biendo que José Antonio había muerto, Hedilla no cesó en sus había previsto, lo rep&nos, la fórmula democrática restrin-
órdenes contra la represión arbitraria. Arreció en ellas y abrió gida al segundo grado para asegurar la continuidad de la or-
los brazos, una y otra vez, a los obreros y a los campesinos de aanización.
P
toda España. La Falange, que tenía en su poder al hijo de Lar- El Consejo, automáticamente, más sin declararlo, consideró
go Caballero, siguió conservando y cuidando la vida del joven. prorrogados sus poderes; la Junta de Mando no opuso obje-
Esa proposición sobre las represalias fue -y lo e s - artera. ciones. Y por el mismo proceder automático, el Consejo tornó
Nadie sucumbió a manos de falangistas por el hecho de la a legitimar a la Junta y a aprobar su conducta. De no haber
muerte de José Antonio. ocumdo así, la Falange hubiera quedado disuelta, aquel 21
La Junta de Mando, oficiosamente, sólo adoptó dos p r o p de noviembre de 1 936.
siciones, que sometería al Consejo: la instalación del mismo La nota oficiosa manifestó: «El Consejo, enterado de la
Consejo y de la Junta en Salamanca y celebrar un Consejo ex- íntima compenetración existente entre ~ a l & e y el Jefe del
traordinario el día en que Madrid fuese conquistado npara
examinar a fondo el modo de implantar las ideas fundamen- * Arriba España, 23 de noviembre de 1936.
298 MANUEL H EDILLA TESTIMOIIO 299

Estado, ratificó la determinante decisión de conservarla, consi- muchos otros problemas de carácter interno mereckon
derándolo como un sagrado deber exigido por la necesidad de la atención de los consejeros, pero, principalmente, con el acuer-
la victoria y de la edificación del nuevo estado. do de intensificar hasta el máximo la eficiencia de las milicias.
»Fue detenidamente examinada la situación internacional, y con el nombramiento de las comisiones que han de presentar
y por lo que se refiere a los acontecimientosde los últimos días, a la próxima reunión extraordinaria del Consejo las ponencias
el Consejo acordó testimoniar sus más vivas simpatias a Ita- &m- la inmediata aplicación del programa &ioxd-sindica-
lia, Alemania y Portugal, quienes w n su reconocimiento del lista, fue servido el lema de la Falange de vencer en la guerra
gobierno español han servido, una vez más, la causa de la y en la paz».
cultura cristiana y europea. Estimando por igual la actitud de El Consejo había empezado a las diez de la mañana. Duró
dichos países respecto de España, el Consejo decidió subrayar horas. En las primeras de la tarde, los reunidos comieron el
la expresión de su cordialidad con Portugal, en la seguridad rancho del cuartel. Al terminar, se levantó HediUa. Lo imita-
de que, como sucede, subsistirán en el pomenV las mejores ron todos. El jefe de la Junta del Mando provisional, con el
relaciones entre las dos naciones peninsulares. brazo en alto, exclamó:
>)ElConsejo, aceptando una moción de SANCHO DAVILA,
REITERO SU LEALTAD A LAS IDEAS FUNDAMENTA-
.-
« ;José Antonio Primo de Rivera! n
Sonó la unánima respuesta :
LES DEL NACIONAL-SINDICALISMO Y SU DECIDIDO « iPresente! »
PROPOSITO DE VERLAS IMPLANTADAS, ÚNICO ME- E& el saludo falangista a los muertos.
DIO DE QUE LA NUEVA POLfTICA DE ESPARA SE DE-
SENVUELVA DENTRO DE UNA ARDIENTE COMUNION El diario sevillano que-dependía de Sancho Dávila, CQ-
NACIONAL Y SIRVA LOS SUPREMOS DESTINOS DE LA mentó, en singulares términos, el Consejo nacional. Nada se pu-
PATRIA. blicaba en aquél sin pasar por la censura de Dávila y de sus
»Para el futuro servicio de los mismos, el Consejo, a pesar íntimos. Es curioso que el jefe territorial autorizase un elogio
de los apremios que a su atención imponían las circunstan- a Hedilla, al que se le llamaba Jefe Nacionol *.
cias, dedicó una detenida deliberación al estudio de la organi- Meses después, el mismo Dávila argüiría que estaba el&
zación de los Flechas. rándose un culto a la personalidad de Manuel Hedilla, lo cual
»También analizó el Consejo el perfeccionamiento de los en todo caso, podía ser lógico, humano y razonable, ya que la
servicios de Hacienda de la Falange *. Falange carecía de Jefe Nacional, y debía tenerlo.
El mismo Dávila conocía directa y perfectamente la opi-
* Este acuerdo, equivalía a una modificación en los mandos territe
nales, porque con él se excluía al ex comandante de Caballeria, .Tos6
nión de José Antonio sobre la jefatura del Movimiento nacio-
Moreno, de Navarra y Vascongadas. Moreno era jefe territorial, por su nalsindicalista **. El 2 de abril de 1933, con motivo de unas
albedrio. Su actuación había sido lamentable y Hedilla decidió relevar- cartcrs abiertas cruzadas entre José Antonio y Juan Ignacio.
le; le advirtió de su propósito el día 8 de noviembre, en visita que el
jefe de la Junta giró a Pamplona (Vd. Arriba España, 10 noviembre vech6 el viaje para hablar asimismo con Pilar Primo de Rivera. Dávila
1936). Moreno sería nombrado administrador general de la Falange, se había ido a Huelva, quizá con gesto desdeñoso. Pero tuvo que re-
con residencia en Salamanca, y su adjunto seria el falangista burgalés sar y oír a Hedilla, aen una larga conferencias, según testimonio del
Honorato Martín Cobos. Fue la de Hedilla una estancia de seis horas referido periódico dependiente del mismo Dávila.
en Pamplona, y Moreno inclinó la cabeza. * FE., 1 de diciembre de 1936.
También fue Hedilla, en avión, antes del consejo, a entrevistarse con ** Hacia la Historia de la Falange. Primera contribución de Sevilla,
Sancho Dávila en Sevilla (Vd. F. E. 18 de noviembre de 1936). Aprc- por Sancho Dávila y Julián Pemartín. Jerez Industrial. 1938. PAg. 25.
300 MANUEL HEDILLA TESTIMONIO 301

Luna de Tena 4 mes de mamo de 1933 y publicadas en ,...La Fe nuestra, que es idéntica siempre y siempre exaa
A.B.C.- esmibió el futuro Jefe Nacional sobre la presunción ta, que hace invencible nuestra disciplina para obedecer, y
de que ael fascio tiene que surgir con idea y caudillo del marchar hacia el triunfo, en el camino que José Antonio ha
pueblor>. marcado y que los nacional-sindicalistas, bajo el mando de Ma-
Y lo aclaró en carta dirigida a Julián Pemartín: «La pri- nuel Hedilla, hemos de seguir para bien de España, recorrida
mera parte es errónea. La idea ya no puede sur+ del pueblo. la ruta que ya dijo él, pmfétic&ente, que era exacta y difícil...
Está hecha y los que la conocen no suelen ser hombres del »Para que la fllmeza y la seguridad guíen a nuestro obrar,
pueblo. la Falange grita anhelante, como punto inicial (sic) de nues-
~Ahora,que el dar eficacia a esa idea, sí es cosa que pro- tra marcha continua: Camarada Jefe Nacional, Manuel H e
bablemente está resernada a un hombre de extracción popu- dilla, los nacional-sindicalistas todos tenemos fe en ti. iAmbg
lar. El ser caudillo tiene algo de profeta, necesita una dosis de España! D.
fe, de salud, de entusiasmo y de cólera, que no es compatible
con el refinamiento. Yo, por mi parte, s e d a para todo,
menos para caudillo fascista. La actitud de duda y el sentido EL HOMBRE Y LOS SUYOS:
irónico que nunca nos dejan a los que hemos tenido, más o PAUSA PARA LA ANGUSTIA
menos, una curiosidad intelectual, nos inhabilitan para lanzar
las robustas afirmaciones sin titubeos que se exigen a los con- Aquel día 2 1 de noviembre, sobre Manuel Hedilla gravi-
ductor& de masas)). taba verídico dolor por la muerte de José Antonio, y pesaba
Añadía José Antonio, columbrando las aversiones de su un tremendo anhelo. Nadie advirtió traza, en el semblante del
círculo: «Así, pues, si en Jerez como en Madrid, hay amigós jefe de la Junta, del trance en que se debatía. Era un hombre
nuestros cuyo hígado padece con la perspectiva de que yo quie- joven, que acababa de cumplir treinta y cuatro años y sabía dar
ra erigirme en caudillo del fascio, los puedes tranquilizar por a su rostro y a su gesto severidad increíble. Tenía una imper-
mi parte D. turbabilidad de estatua para quienes ignoraban el carácter del
El artículo del diario obediente a Dávila, se titulaba: «FEm. montañés. No es ocasión de hacer etno-literatura o geo-literatu-
Era muy extenso y se publicó con lujo tipográfico: composición ra. En la Montaña nacieron, nacen y nacerán h o d r e s cobardes
a dos columnas y tipo de negritas. y hombres valerosos, como sucede en todo el vasto mundo.
Transcnbimos párrafos de caracterización y elogio del jefe Pero en tal país, los varones tienen cierta condición nativa
de la Junta de Mando: «En tomo al jefe nacional (sic) de para reservar sus sentimientos. Si los montañeses no fueran
la Junta de Mando provisional, Manuel HediUa, los consejeros tan españoles, diríamos que parecen gemelos de los ingleses
de Falange han tomado acuerdos y han ido recogiendo la labor en ese punto.
que les ha sido encomendada, y tras la figura de nuestro con- HediUa soportó una angustia intima que no dejó traslucir
ductor actual, camarada Hedilla, se han apretado los regentes ni siquiera al círculo -¡tan escaso que nunca llegó a la dece-
de la Falange para continuar lo ya empezado y hacer cuanto na de amigos!- de los íntimos. Otros, montañeses como él, se
sea necesario para idplantar nuestro nacional-sindicalismo. encontraban en la misma tesitura, y apenas lograban, pese al
»...La Falange vuelve a afiimar su fe básica en la disci- pudor aborigen, dominar sus inquietudes. Todos, lo mismo
plina. En este Consejo Nacional, esa fe no ha faltado y ha sido que Hedilla, eludían la referencia a sus permanentes zozobras.
acatada ante quien ese día era el jefe ... Éstas se referían a la familia.
302 MANUEL H EDILLA TESTIMONIO 303

Hedilla tenía en la zona enemiga a todos los suyos. Sus baba alguna noticia trágica, el deber de todos era confortar a
antecedentes eran funestos, en cuanto a la represión de que su la víctima, y especular con equivocaciones y confusiones. To-
familia podía ser objeto. Desde que su nombre sonó en la zona dos permanecían pétreos, como los riscos de su país natal.
nacional, el peligro se encarecía. Otros falangistas habían acu- Manuel Hedilla liberó a una parte de su familia gracias a
dido al recurso de utilizar pseudónimos o segundos apellidos su personalidad, y sin necesitar el concurso de ninguna de las
desconocidos para los rojos. Hedilla no pudo hacerlo, no lo ha- autoridades constituidas en la zona nacional. La historia es
bría aceptado tampoco. sencilla ...
En el curso de los meses había intervenido Hedilla en las Una familia alemana, la de Hoppe, arraigada en Santan-
gestiones para el rescate de numerosas personas y estaba ocu- der desde el siglo XIX y delegada de compañías naviera, indus-
pándose con ahinco de Raimundo Femández Cuesta. En torno triales y comerciales germanas, tenía la representación consular
suyo, en el ámbito falangista, numero808 afiliados habían lo- de su país. Hermann y Karl Hoppe, con los suyos, se habían
grado ya rescatar a los suyos por medio de gestiones en las que convertido en santanderinos adovtivos. No eran sim~atizan-
intervenía el poder militar constituido. El jefe de la Junta de tes de la República española. Habían tenido que polemizar con
Mando no pidió nada de nadie: solía entrevistarse con Franco empleados y con obreros y, poco después del Alzamiento, tras-
y Mola, con todos los mandos máximos. ;Jamás hizo alusión ladaron sus petates al país natal.
a su propia familia! * Del Consulado se encargó un ingeniero alemán, Adolf Bec-
A su hijo más pequeño no le había visto nacer. Se lo lle- ker, empleado en la fábrica de neumáticos ((Continental)),es-
varon a Bilbao, la primavera de 1936, para que pudiera wno- tablecida en Torrelavega. Este Becker fue el último ciudadano
cerle. Sólo tenía noticias inciertas, proporcionadas por los pa- del 111 Reich que vivió en Santander durante la dominación
siegos que alguna vez lograban atravesar la cordillera cantá- roia.
brica, ir a Burgos y tomar a la Montaña. Eran días en los que Había en Santander un ioven industrial v comerciante,
se dudaba de todo y de todos. Otras veces llegaba a Burgos, vía José Vida1 de la Peña, quien, si no neutral, estaba al margen
San Juan de Luz,un cónsul de cierto país hispanoamericano, de la actividad política. Tenía amistad con Manuel Hedilla,
y los montañeses dudaban antes de confiarle encargos. Era sa- de tipo personal. En rigor, Vida1 de la Peña es uno de esos
bido que los rojos se valían de agentes dobles. Los pasiegos, tan amigos cordiales que Hedilla en el curso de su vida se ha gran-
herméticos y los hispanoamericanos, desasidos de la tragedia es- jeado por doquiera.
añol la, banales en sus palabras y en sus gestos, hacían temer Por sus negocios, Vida1 de la Peña tenía relaciones con la
al pequeño círculo montañés que siempre estuvo junto a He- fábrica Continental. Becker le llamó al Consulado: aMe diio *
dilla -lo mismo que el círculo catalán- que hubiera f i a c i o - que acababa de entrar en la bahía un cañonero alemán. El pri-
nes peligrosas. mero y segundo comandante eran nazis. Traían una misión
Estos montañeses -naturalmente, Hedilla entre e l l o e se cancreta: la de sacar de la ciudad a un crecido número de Der-
miraban silenciosos y se comprendían. Pero callaban. Si a m - sonas cuyos domicilios tenían anotados. Como en ciertos casos
dichas personas habían cambiado de residencia, también dispo-
* Este tono, insólito en el presente TESTIMONIO, se debió a la nían de la anotación correspondiente. Su meticulosidad llegaba
reacción moral de los colaboradores ante una acusación dirigida contra a tal extremo que poseían planos de Santander.
Hedilla, y que, tras el 19 de abril de 1937, pudo depararle otra condena
a muerte. Sin embargo, dicha acusación - c o m o se verá- carecía es*
cíficamente de importancia. * Testimonio de José Vida1 de la Peña.
304 MANUEL H EDILLA TESTIMONIO 305

xBecker me expuso, con claridad, lo que esperaba de mi entre nuestro puerto y San Juan de Luz. Me encontré en una
concurso. Una parte de los escondidos no podría ser sacada a situación difícil, por la oposición del señor Arce, y por las difi-
la luz pública, tuvieran pasaportes auténticos o pasaportes fal- cultades de embarcar, rápida, expeditivamente, a dos señoras
sos. Oficialmente, el cañonero había llegado para transportar y a tres niños.
a súbditos alemanes. »Entre los alemanes y yo decidimos apelar al consulado de
»Me presté a tener en mis locales a los que debían embar- la Argentina. Se hicieron pasaportes falsos. Recogí a doña Ela
car de modo subrepticio. A horas determinadas, las lanchas na y a los niños y los llevé a Santander, donde se hospedaron en
del cañonero atracaban a los muelles y embarcaban a los ale- mi casa; doña Josefa Larrey se encontraba un tanto enferma.
manes, entre los cuales, convenientemente disfrazados, iban es- No era posible demorar la salida, que debía hacerse en un bu-
que inglés. Fui a buscarla, le informé y me contestó animosa-
»En las listas figuraban dos señoras, Josefa Larrey Jaure- mente: "Ahora mismo me voy con usted".
gui y Elena Arce Fernández, y tres niños que debían acompa- »De Bárcena de Cicero a Sdntander, había varios contro-
ñarlas. Aquellos nombres no me decían nada. Supe que para les. Fuimos detenidos en el de Solares. Mi salvoconducto era
encontrar a las señoras había que dirigirse a la farmacia de personal. Los milicianos me preguntaron:
Gama, donde estaban refugiadas. »-;,Y quién es esta señora?
>Hasta el Alzamiento, yo había tenido siete coches; pero- »-Es mi tía -respondí. Ya ven ustedes que se halla en-
los requisaron. Me dirigí a la oficina de Transportes, arguyen- ferma, y vamos a Santander para que la reconozcan varios mé-
do que tenia un pariente enfermo. Me negaron el derecho de dieos.
un automóvil, y aún me llamaron fascista. Gracias al conoci- »Pudimos salvar el obstáculo y llevé a mi casa a doña JO-
miento con un empleado de dicha oficina, obtuve por é l un sefa.
salvoconducto y u n coche dk 10 caballos para trasladarme a ))Pasaron allí un mes o cinco semanas. Llegó el buque in-
Gama. glés, acompañé a la familia de Hedilla hasta la escala, pero
sEn Bárcena de Cicero-Gama había dos farmacias. Una la policía del Frente Popular la consideró dudosa y no permi-
de ellas era la de la familia de doña Elena Arce. No me di tió que subieran al barco. Dejé pasar otra escala del navío en
cuenta de la diferencia entre Bárcena y Gama por la proximidad Santander y, a la tercera vez, lograron salir. Era en la primera
ahsoluta de ambas localidades y llegué a la farmacia de Gama. quincena de noviembre».
Pregunté por el dueño; me respondieron que estaba enfermo. Desembarcaron en San Juan de Luz, donde se hallaba el
Un tanto receloso, pedí unas aspirinas y me fui. agente falangista de enlace, Manuel Yllera, montañés, como
»Tenía yo otra dirección: la del dentista don José Arce, en ya hemos dicho. En Valladolid se reunieron con el jefe de la
Santoña. Marché de Gama a Santoña, vi al señor Arce, quien Junta de Mando. Éste acababa de presidir el Consejo Nacio-
me acogió con notable prevención. Y por él supe, cuando le de- nal y pidió permiso a sus camaradas para ir a Valladolid.
mostré que yo no era un enemigo, que las personas a las cuales La estancia en la ciudad apenas duró horas. Hedilla y los
iba yo a buscar componían la familia de Manuel Hedilla. suyos salieron para Salamanca, para albergarse en un modesto
i ~señor
l Arce me informó de que el farmacéutico de Gama piso de la calle de Azafranal, vacío porque su inquilino estaba
pertenecía al Frente Popular; no se mostró animado a que su en Madrid. En aquella casa salmantina, la media docena de
hermana, sus sobrinos y la madre de Hedilla embarcaran. montañeses que a las órdenes de Hedilla estaban en Salamanca
»Volví a Santander. El cañonero alemán hizo varios viajes solía ir a reunirse, en las brevísimas treguas del quehacer. Era
306 MANUEL H EDlLLA

un hogar provisional y austero, en el que sólo podía tomarse
una bebida cordial: el café, según las costumbres montañesas.
Nadie podía sospechar, entoncis, que ese hogar representaría
sólo una pausa, una tregua, para la angustia en la que habían
vivido aquellas mujeres, doña Josefa y doña Elena. Los niños
...
eran todavía pequeños Tampoco sabía nadie que el de menos
edad, Rafaelín, sería enterrado en la ciudad de Salamanca,
adonde el dedo de Dios llevó los destinos de España y de cuan-
tos a España servían wn lealtad.

EL MAXIMO DESARROLLO DE LA PRENSA
Y LA PROPAGANDA FALANGISTAS

Las ramas de la Prensa y Propaganda falangistas estuvie-
ron dirigidas e inspiradas -tras el período del cantonalismc+-
con un entendimiento claro de su menester, en los fines de la
guerra y en los objetivos de la paz. Sus colaboradores poseye-
ron una libertad increíble, atenida a la doctrina y a l principio
básico de que era un delito estorbar, con cualquier pretexto, el
desarrollo de la guerra. No hubo ningún robot intelectual y
artístico en el período de mando de Hedilla. Pero, a cambio,
la disciplina se impuso, lo que era harto difícil, por la disper-
sión geográfica y las interferencias parciales de algunos mandos
en su provincia o territorio. Disciplina y gratuidad en el ser-
vicio, incluso en la exigua, casi inexistente, burocracia. Sólo
recibieron salario los profesionales que no pertenecían a la Fa-
lange antes del 18 de julio, y dietas parcas los antiguos falan-
gistas que se dedicaban por entero a la Prensa y a la Propa-
ganda. A éstos se les otorgaron dietas con arreglo a sus necesi-
dades elementales, y en relación con la familia que estaba a su
cargo; una escala de solteros, casados sin hijos, casados con
hijos... El coste de la vida aún se mantenía, en general, en los
niveles anteriores a la guerra y propios de las provincias que
componían la zona nacional. La circulación fiduciaria era es-
casa.
308 MANUEL HEDILLA TESTIMONIO 309

Los orígenes de la Prensa y la Propaganda falangista re- 01 honor de España. Nada se le escapaba, todo lo sabía y tenía
presentan una información histórica valiosa. Los hechos son autoridad intelectual y moral D.
demostrativos, elocuentes. Siempre rigió el principio de la gra- Bajo el mando de Aizpurua y Emilio Alvargonzález, fusi-
tuidad en el s e ~ c i o La
. organización sólo tuvo dos periódicos lsdo en Madrid, primer delegado de provincias antes de existir
hasta el 1 de febrero de 1936: el semanario FE, reemplazado la .secretaria general, org&adas las jefaturas del
en 1935 por Amba, suspendido gubernativamente. Hasta el ~erviciode Prensa y Propaganda en las provincias. Fueron los
Alzamiento, publicó No importa, boletín de los días de perse- canales por los @e circulaban los semanarios y manifiestos, y
cución, clandestino, y Solidaridad Nacional, que apareció en .& distribuyeron emblemas, camisas azules, letra del himno
Barcelona, varias semanas antes de la guerra, con un hábil - d e l que se intentó hacer una edición grimofónica- estatu-
camouflage, y cuyo último nú'mero, en esa etapa, fue vendido ...
tos, reglamentos internos Pacientemente, los jefes del servi-
en las calles de la urbe, la tarde del 18 de julio de 1936. Soli- cio enviaban notas a los periodistas de las casi siem-
daridad Nacional había sido inscrito en el registro oficial de pre con resultados desoladores, descontados cuando se trataba
publicaciories de Barcelona. de los periódicos al servicio de la República, imitados, desde
José Antonio jerarquizó la Prensa y la Propaganda, nom- 1935, por la mayoría de los que tenían característicasbien pen-
brando jefe de dicho servicio al arquitecto José Manuel Aiz- santes.
i
puma Azqueta, guipuzcoano, consejero nacional y miembro Con ese aparato o articulación, se llegó al 18 de julio.
de la Junta Política. Este falangista era arquetípico intelectual, En el territorio que fue zona nacional, desde el Alzamiento
y a la vez, un artista de la arquitectura. Parecía un dandy y su laasta el 2 de septiembre, el número de escritores y de periodistas
sentido social era perfecto: proletarizó, hasta donde era justo, a f i i d o s con anterioridad a la Falange era menos que men-
a la Falange guipuzcoana, impidiendo que en ella se formaran guado. La misma carencia era visible en otras ramas de la
núcleos de señoritismo. El valor personal de Aizpurua, desafia- propaganda: dibujantes, pintores, locutores de radio... Por las
ba, sin petulancia, con infinita modestia, a los grupos de acti- ecunstancias azarosas del vivir falangista, la educación plí-
vistas donostiarras, de la FAI, del Partido Comunista, de la tica de algunos sectores de militantes provincianos había sido
Izquierda Republicana, de una cierta ala del Partido Naciona- incompleta. El Movimiento aún no había cumplido los tres
lista vasco, que solía atacar, por igual, a los republicanos y a d o s de existencia y se vio obligado a fortalecer, primeramen-
los falaneistas.
" te, a su milicia.
Aizpurua, uno de los españoles más y mejor informados
de cuanto se hacía y sucedía en el mundo, en una gama plu- El 2 de septiembre de 1936, la Falange carecía del número
ral, confeccionó Amba, dirigió maravillosamente los trabaios de diarios proporcional al territorio ya dominado, y a su fuerza
de organización y dec~raciónde los grandes actos celebrados por combativa y de Segunda Linea. Dos falangistas de Pamplona,
la. Falange, en Madrid, desde el comicio de mayo de 1936, el sacerdote Fermin Yzurdiaga y el escritor Angel María Pas-
atrajo a intelectuales y artistas a las filas de la Falange, fue cual, acertaron a utilizar los talleres de un diario del Partido
...
sagaz. y discreto consejero de José Antonio «José Manuel nacionalista vasco, naturalmente clausurado, para la publica-
--declara un escritor ekinent- * era uno de esos vascos que ción del primer órgano cotidiano de la Falange: Amba España.
el país produce, de tiempo en tiempo, para su propio honor y Tardíamente, el primero de septiembre, y aprovechando
la clausura de El Liberal sevillano, la territorial de Andalucía
* Testimonio de Rafael Sánchez Mazas. publicó el diario F.E. Manuel Hedilla se había anticipado al
310 MANUEL H EDILLA
TESTIMONIO 311

disponer la utilización de El Pueblo Gallego de V i 4 g m o de lo que comunique la Jefatura de Prensa afecta a esta Junta
y propiedad de don Manuel Portela Valladares- como porta- a los camaradas encargados del servicio en esa provincia, espero
voz de la Faiange, y el lanzamiento de Arco en Orense, también remitas (se dirigía a los jefes provinciales) a vuelta de correo
diario. Galicia quedaba cubierta desde el punto de vista de la relación de diarios, semanarios, revistas, etc. que se publiquen
propaganda de prensa. en tu jurisdicción y de estaciones emisoras de radio, puntuali-
Esos periódicos, junto con el semanario Libertad de Va- zando la propiedad, matiz político e importancia de cada uno,
lladolid, &aparecido,- y Lucha, de Teruel, que se publicaba y la posibilidad de que pasaran a depender de la Falange, o a
bisemanalmente, eran los únicos órganos periodísticos de la ser influidos por ésta».
Falange, hasta que promediado agosto habían aparecido Ama- Un falanhta
" m e se hallaba veraneando en Fuenterrabia
al estaliar el Movimiento, pudo alcanzar la zona nacional. Era
necer de Zaragoza y Nueva España de Huesca, y, conquistado
Vicente Cadenas y Vicent, quien declara *: «En abril, o en
San Sebastián, U n W . La Jefatura de la Junta de Mando
provisional siguió favoreciendo la salida de diarios. En las dos
Provincias canarias, la Falange dispuso de órganos cotidianos;
-
mayo de 1936, José Antonio me encargó del Servicio Nacional
de Prensa y Propaganda. Al comenzar el Movimiento, unos
pescadores ondarrabitarras me escondieron, lo mismo que a mi
apenas fue conquistada Málaga, la Falange publicó su propio
hermano Francisco, en Guadalupe. donde pasamos dice días.
periódico, denominado Arriba durante los primeros días, hasta A .

Luego nos llevaron a Pasajes de San Juan, donde embarcamos
que Hedilla dispuso el cambio de titulo por el de Sur. Fue cu-
pudiendo arribar a Hendava.
briéndose el territorio andaluz de sendos periódicos por cada
»Pasamos la frontera por Daqcharinea, y me presenté a
provincia,
- con la excepción de Cádiz.
José Moreno, exponiéndole mi deseo de ir al frente. Tengo en-
Las tiradas revelaron -incluso en provincias de escaso
tendido que Moreno llamó por teléfono a Hedilla y que éste
consumo, por- ejemplo,
- - Zamora- el interés del pueblo por la contestó ordenando que me hiciera cargo del servicio de Prensa
ideología falangista. En algunas zonas, se prefirió, como en
y Propaganda.
Salamanca, que el órgano de más circulación fuera de hecho,
»No recuerdo si Hedilla firmó algún documento confirmán-
y sin intervención alguna drástica, portavoz de la Falange. Su-
dome expresamente en la misión. Sí estoy seguro de que me
cedió del mismo modo en Valladolid y en Burgos. De acuerdo
dio un salvoconducto con su firma, para viajar por todo el terri-
con el bando de guerra y las disposiciones sucesivas, pudieron
torio nacional, como jefe del Servicio de Prensa y Propaganda ».
ser incautados diarios en Valladolid, Zaragoza, Salamanca, La
Vicente Gaceo del Pino, el consejero nacional más joven
Coruña, y quizá. en alguna otra provincia. Los propietarios lo
de la Falange, también logró salir de la zona roja. Él y Cadenas
temieron y temieron por su libertad. Buscaban afanosamente
habían servido a las órdenes de José Manuel Aizpurua, y Gaceo
influencias que evitar& tales riesgos. Todas esas empresas so-
fue nombrado.. por
* el mismo Cadenas. secretario del servicio.
breviven y pueden testimoniar la elegancia con que se portó
El concepto reglamentario de jefe de servicio fue entonces de-
la Jefatura de la Junta de Mando.
formado, variado, no sólo en tal caso sino en otros. Cadenas
Hedilla no quería sumarse a la desaforada petición de vie-
prefirió titularse jefe nacional de Prensa y Propaganda. Sur-
jos políticos, tantas veces movidos por rencores personales, con-
gieron imitaciones referidas a todos los servicios. La Falange
tra determinados órganos periodísticos. Lo dijo claramente, una
tuvo tantos jefes nacionales como servicios existían y fueron
semana después de su designación: * «Prensa. - Sin perjuicio

* Circular del 9 de septiembre de 1936. * Testimonio de Vicente Cadenas.
312 MANUEL HEDILLA TESTIMONIO 313

montados por entonces: cundieron, como hongos bajo la lluvia, encontraban desprovistos de información urgente, de servicios
los gorros negm con filetes de oro y los grueso8 cordo~esroji- de colaboración idóneos y constantes y de consignas adecuadas
negros con borlas también doradas. Se reveló una súbita afición e cada circunstancia. Las redacciones de los periódicos, y los
de tipo mediterráneo por los uniformes sobresalientes, los dis- miembros del servicio de propaganda, estaban nutridos por pro-
tintivos máximos y los emblemas caprichosos. Contrastaba con fesionales, neofalangistas y aún por algunos falangistas bien
la severa actitud de la Primera Línea y de Manuel Hedilla. intencionados; sin formación política, interpretaban discrecio-
Vicente Cadenas y Vicente Gaceo montaron su oficina en nalmente la doctrina y el estilo. Durante largas semanas, las
San Sebastián, mientras el centro de la guerra y de la política versiones que de la Falange se daba en sus propios periódicos
estaba en Burgos, primero, y luego, desde principios de no- eran desoladoras, absurdas. Esas páginas, innumerables, contra-
viembre, en Salamanca. La comunicación desde el extremo can- decían, casi siempre, lo que era nervio y alma de la organiza-
tábrico con las austeras ciudades de Castilla y del reino de León, ción. La Primera Línea, si por azar llegaba a leer los periódicos
resultaba laboriosa, e incompatible con la agilidad de un ser- de ese primer período, no encontraría en ellas las razones de por
vicio de tanto calado como el de la Prensa y la Propaganda. luchaba y por qué moría con espléndida y abnegada grati-
Y esa deficiencia era más grave en cuanto a la prensa. Por ta- tud.
les razones, Vicente Cadenas se inhibió de lo periodístico. «Los Debe ser salvada la intención de Cadenas y de Gaceo, bo-
diarios -testimonia- y cualesquiera otras publicaciones que nisirnos falangistas que habían arriesgado sus vidas en Madrid,
no habían sido lanzados por la Jefatura, tenían caja indepen- antes del Alzamiento, como todos los que intervenían en la
dienter. Bsta era una situación de hecho -heredada del canto- confección y reparto de los periódicos falangistas. Carecían de
*.
nalismo- que se refleja en una circular de Hedilla «Prensa experiencia y de limpios asesores para la función que asu-
mieron.
y Propaganda. En tanto se centraliza debidamente este s e ~ i -
cio, atenderéis (los jefes provinciales) al mismo, en vuestra ju- Decidió Hedilia crear una oficina de prensa, en la Junta
risdicción, para que no se descuide este importante aspecto de de Mando. Quien tenía a su cargo la secretaría del jefe, el pe-
nuestro Movimientor. A la vez, Hedilla disponía que se le en- riodista Francisco Bravo, quizá advirtió los fallos de la prensa.
viaran nombres de periodistas capaces de escribir, con galanura Pero, en cualquier caso, no avisó a la Jefatura. La nueva tarea
literaria, artículos doctrinales. asumida por la Junta permitió al servicio de Prensa y Propa-
La indigencia, en ese y otros sentidos, era lamentable. Con. ganda dedicarse a tareas ejecutivas, las cuales no eran escasas.
cernía tanto a los diarios falangistas como a los de otras signi- y comprendían desde la edición de carteles hasta la confección
ficaciones. Los alemanes se mostraban sorprendidos ** a...La de banderas, distintivos, lanzamiento de discos gramofónicos
...
con el himno falangista Pero el servicio no organki actos de
acción sobre las masas y su movilización por la propaganda, tan
vigorosamente acometidas por los rojos bajo la influencia rusa, propaganda verbal, cursillos de formación falangista, escuelas
sólo se manifiesta aquí (en la zona nacional) bajo una forma políticas de mandos, agrupaciones teatrales, servicios cinemato-
todavía muy rudimentaria, con m a prensa que se halla en con- gráficos... Lo que en estos aspectos se hizo, lo realizó, personal-
diciones francamente miserablesn. mente, Hedilla.
Era penoso, pero exacto, lo que decían los diplomáticos y Así, a partir de noviembre de 1936, se formó en Salaman-
observadores alemanes. Los periódicos de la zona nacional se ca un departamento de prensa que hizo cuanto pudo para suplir
las anotadas carencias. Actuó en el estricto terreno de lo ideo-
* Circular del 9 de octubre de 1936.
** Les archives secretes de la Wilhe2mstrasse. 111, pág. 99. lógico, de la guerra y de la actualidad política. Jamás salió
314 MANUEL HEDILLA TESTIMONIO 315

de ese departamento una sola línea de elogio personal a Manuel ninguna palabra amistosa, ni tan siquiera amable, con Garce-
Hedilla. Es más; todo cuanto se publicó en la prensa falangista rán, acaso porque éste no tomó la iniciativa y no recataba su
hasta el 1 9 de abril de 1937, con referencias nominales a Ma- displicencia.
nuel Hedilla, fue escrito por falangistas que lo hicieron espon- ))Hice, lo mismo que mis camaradas, cuanto estuvo a mi
táneamente, sin conocimiento del jefe, y sin el visto bueno alcance. Cuando Luna cesó, creo que los trabajos fueron más
de las oficinas de prensa salmantinas: la del primitivo depar- sólidos y más eficaces)).
tamento y luego la Agencia de información, control y cola- Vicente Cadenas se refiere al departamento en los siguien-
boraciones, que lo absorbió desde primeros de diciembre de tes términos: «En la Junta de Mando había una oficina en la
1936, hasta el mismo día de la unificación. que creo intervenía Antonio Luna. No tuve relación personal
Dichas oficinas impusieran que la mención de Hedilla fuese alguna con éste. Pero con Martín Almagro sí tuve relaciones,
parca, limitada y jamás cortesana. Lo testimonian todos los ar- tanto personales como profesionales y políticas)).
chivos de la prensa falangista en el periodo señalado.
Empezó el departamento siendo una oficina de correspon- La agencia de información, control y colaboraciones, obra
dencia. Después de haber sido designado Rafael Garcerán jefe exclusiva de Manuel HedilIa, destinada a cubrir toda la zona
territorial del reino de León, se le encargó de una función de nacional, y a ser obedecida por quienes hasta entonces se mos-
enlace con el cuartel general del Generalísimo y con el servicio traron reacios a acatar las órdenes de Vicente Cadenas, sugiere,.
de prensa y propaganda. ((Llevó -testimonia Hedilla- como por su nombre, que no era pomposo, sino exacto, una oficina
adjunto a un amigo suyo, llamado Antonio Luna. Hubo que de gran tráfago. Empezó en el salón de consejos cedido por
prescindir, para la tarea de la correspondencia, de los dos, por el Banco del Oeste de España, en Salamanca. A su frente estaba
su incapacidad manifiesta en el estilo y la forma de redactar. u n falangista con una máquina de escribir y dos muchachos re-
De la tarea se encargaron Martín Bosch, Felipe Ximénez de cadero~;disponía del teléfono del Banco del Oeste. No había - -

Sandoval, quien había redactado en ((Arriba))la sección de poli- más personal. Un par de semanas después, hubo varias meca-
tica internacional, y Nicolás Martin Alonso)). nógrafas pertenecientes a la Sección Femenina, algunos recade-
*
Uno de los falangistas citados expone: «Llegué de Alema- ros más y un gran escritor acabado de incorporar a j a Falange *.
nia, donde me encontraba en una universidad, los primeros días Los objetivos, que se cumplieron inexorablemente, gracias
de agosto de 1936. Estuve en d frente aragonés y en la toma a las órdenes cursadas uor Hedilla. fueron:
de San Sebastián. Por enfermedad me evacuaron al hospital de a ) Autorizar, antes de su publicación, todos los articulos
Salamanca. Antes de restablecerme me puse a trabajar. Antonio que aparecerían en los periódicos faIangistas y que tuviesen re-
Luna dirigía la oficina de correspondencia y enlace con prensa lación con la ideología de la Falange y la circunstancia política.
y propaganda. Yo hacia lo que me mandaban y puse a contribu- S e trataba de una censura previa indispensable, por el caos
ción mis conocimientos de idiomas. ideológico ya aludido; b ) proporcionar, cotidianamente, boleti-
»Entre Hedilla y yo hubo siempre buenas relaciones. No nes de información y consignas de tipo político a los diarios de
ocurrió así con Rafael Garcerán, quien mostraba siempre u n la organización; c ) suministrar articulos, firmados o anónimos,
gesto entre altivo y desdeñoso para los que no teníamos jerar-
* La Sección Femenina -Pilar Primo de Rivera y Marichu d e la
quía oficial alguna. En realidad, y durante meses, no cambié
Mora-, rogó que se le cediese por unos días el local, a fin de celebrar
el 1 Congreso de mu.jeres falangistas. Se quedó con él, y la agencia tuvo
* Testimonio de Martín Almagro. que alquilar un caserón en la calle de Zamora.
316 MANUEL H EDILLA TESTIMONIO 317

a toda la prensa falangista; d ) iniciar el funcionamiento de una Víctor de la Serna, que perteneció a la Falange y cuyo
agencia informativa, falangista, que deparase noticias y mate- talento periodístico es incontestable, no actuó como los cita-
rial gráfico a la misma prensa. dos y quienes siguen, dentro de la disciplina de la jefatura de
Lo saludable de esa creación puede advertirse, por el inves- Prensa y Propaganda ni de la Agencia de Colaboraciones. Prefi-
tigador perspicaz, en las colecciones de la prensa falangista, rió ser un colaborador aislado que encontró lugar en algunos
comparando los meses anteriores a diciembre de 1936 con los periódicos por la valía profesional de su firma.
posteriores hasta la unificación. El falangista que dirigía la Había numerosos escritores, ensayistas y periodistas que se
agencia y asumía todas las funciones, salvo las de mecanógrafo revelaron entre el Alzamiento y el 19 de abril de 1937. Cite-
y recadero, fue maldecido y execrado por la turbamulta de los mos a Juan José López Ibor, Bartolomé Mostaza, Alvaro Cun-
aspirantes a dogmáticos definidores del Nacional-sindicalismo. queiro, Pedro Laín Entralgo, José A. Jiménez Arnau, Fermín
Podó y cortó sin vacilar. Ymrdiaga, Martín Almagro Bosch, Rafael García Serrano,
Los periódicos estuvieron cotidianamente en relación con la Antonio Tovar, Manuel Halcón, Agustín de Foxá, Ángel María
Jefatura de la Junta de Mando. Nunca más pudieron argüir Pascual, Patricio González de Canales, Narciso García Sánchez,
que estaban incomunicados y desatendidos, lo que fue cierto Julián Pemartin, José Escalera del Real, Luis Moure Mariño,
a medias, en los meses anteriores. Tampoco la mayoría de los Ignacio Agustí, José María Fontana Terrats, Ignacio Alonso
diarios había realizado esfuerzo alguno por comunicar con la Villalobs, Dionisio Ridruejo, Javier Martínez de Bedoya, José
Junta de Mando. Exceptúese a Amanecer de Zaragoza, diario Villanueva de la Rosa, Pedro Salvador, Manuel Fernández
que insertó -desde septiembre de 1936- un boletín cotidiano Cuesta, Jesús Ercilla, Juan Francisco Yela, Manuel Gómez
con información suministrada por la Jefatura de la Junta, a la «Romley», Vicente Cadenas. Juan Beneyto, Luis Rosales,
sazón en Burgos. Eduardo Aunós, Adriano del Valle, Felipe Vivanco, Manuel
El suministro de artículos de colaboración, al principio. Sánchez del Arco, Xavier de Salas, Manuel Díez Crespo, Dáma-
constituyó un problema, resuelto parcialmente por el director y so Santos...No se irataba, en la mayoría de los casos, de estrictos
único miembro -podemos decir redaccional- de la agencia. noveles. Omitimos la mención nominal de una riada de profeso-
Se trataba de un periodista avezado, colaborador directo de res universitarios que afluyó a la Falange: muchos con ademán
José Antonio. El prestigio de la agencia hizo que, de pronto, humilde y protestas de la fe más sincera. La perseverancia de
afluyeran a ella bastantes colaboradores, enterados de que les la mayoría resultó vergonzosamente corta. La historia general
era preciso el pase o visado para publicar escritos. Y aquí puede de la Falange les hará justicia ...
enumerarse -la lista no pretende ser exhaustiva- a quienes El proyecto de agencia informativa. fue algo más que un
escribieron en la prensa falangista durante el mando de Hedi- conato, pero los acontecimientos impidieron su desarrollo. Sobre
lla, y a su disciplina se atuvieron. la marcha, la agencia de Salamanca enlazó con la radio de onda
Hubo un núcleo de escritores y ~eriodistas,algunos famosos, corta que poseía la Falange de Valladolid y que fue gobernada,
otros experimentados y muy conocidos, entre los que se conta- con acierto insuperable, por Antonio Tovar. Las comunicaciones
ban varios que ya habían dirigido periódicos. Fueron Eugenio telefónicas y telegráficas, en el primer año de guerra, resulta-
d'ors, Eugenio Montes, José del Río Sainz ((Pick)),Oscar Pérez ban teóricas. La autoridad constituida no concedía derecho
Solis, Ernesto Giménez Caballero, Antonio de Obregón, Felipe alguno a los periódicos. Una conferencia telefónica entre Sala-
Ximénez de Sandoval, Alfonso García Valdecasas, Samuel Ros, manca y Valladolid, podía ser demorada cinco o diez horas. El
Edgar Neville, Teófilo Ortega y Maximiano García Venero. servicio telegráfico, por obra de los lentos censores nombrados
318 MANUEL H EDILLA TESTIMONIO 319

por la autoridad militar y el .muy reducido púmero de ofi- 1 9 de abril de 1937. La Junta de Burgos nombró a un perio-
ciales técnicos, era incompatible con la velocidad periodística. dista, don Juan Pujol, jefe de su gabinete de prensa. En éste
Las líneas, tanto telefónicas como telegráficas, estaban bloquea- no figuró, nunca, ningún falangista. Más tarde, el señol Pujol
das por los militares y por los funcionarios adscritos al cuartel fue destituido y reemplazado por el general del Cuerpo de Muti-
general del Generalísimo y a la secretaría general gobernada lados, don José Millán Astray, quien instaló una delegación de
por don Nicolás Franco. En tales condiciones era un sueño prensa y propaganda para el Estado en la Facultad de Ciencias
crear una agencia informativa. salmantina. Pidió sendos delegados al Requeté y a la Falange.
Empero, la agencia de Salamanca y Tovar encontraron un El falangista, al cabo de quince días, se vio obligado a suplicar
medio asequible. Salamanca jransmitia a Valladolid sus noti- que le relevasen. Tras el señor Millán Astray, sobrevino un pro-
cias, y, a una hora determinada, la estación vallisoletana las fesor levantino, don Vicente Gay, al que sucedieron el coman-
comunicaba, por onda corta, a los periódicos. Se empezaron los dante de Ingenieros don Manuel Arias Paz y un oficial de com-
trabajos para instalar emisoras de onda corta cerca de la fron- plemento, don José Moreno Torres. Todos estos vertiginosos
tera -Navarra y Guipuzcoa- a fin de aprovechar las noticias cambios se operaron entre julio de 1936 y julio de 1937. Nadie
del día llegadas en la prensa extranjera. La penuria de informa- pudo igualar lo realizado, técnicamente, por la Falange.
ciones del Extranjero en la zona nacional fue siempre pavorosa.
Por un sistema de repeticiones, y contando asimismo con unos Salamanca no intervino ni pretendió intervenir en las cues-
receptores potentes en cada provincia, para escuchar los alcances tiones domésticas de la prensa falangista. Quedaba a ésta un
de última hora, la prensa falangista podía servir a sus lectores margen, siempre amplio y tolerado - e n demasía- para el
con amplitud extráordinaria. culto a la personalidad de ciertos mandos.
En el 1 y único Congreso nacional de Prensa y Propaganda Era humano, y también lógico. La mayoría de los directores
celebrado en la univekidad de Salamanca, el mes de febrero fueron nombrados por los jefes políticos. Se consideraban liga-
de 1937, bajo los auspicios de Manuel Hedilla, quien pronun- dos: el afecto y el servilismo, indistintamente, acarrearon el cul-
ció el discurso de clausura, fue aprobada la ponencia de fundar to a la personalidad territorial o provincial. Pudieron y debieron
la agencia informativa España. El enemigo se apropió del titu- rehusarla los interesados, pero la letra periodística es un tóxico
lo poco después. También se aprobó otra ponencia, para crear agradable. Hubo directores que mostraron más fidelidad que
el Instituto de Estudios Políticos. Ambas fueron obra del direc- otros a las normas de la organización, y mandos que limitaron
tor de la agencia de Salamanca. elogios, noticias y fotografías. Mas se registró el caso de quienes
En cuatro meses y medio, ésta no pudo llegar a mejores re- acechaban en las columnas del diario, no sólo la desmedida im-
sultados. Es consolador, empero, que la agencia llamada Efe, portancia y realce que se les concedía, sino las referencias a otras
con un gran capital colectado en 1938 por el ministro del Inte- autoridades de la Falange. El jefe territorial de Andalucía, San-
rior, y una disponibilidad de medios y de ámbito territorial que cho Dávila, era u n censor escrupulo,so, en tal sentido, del dia-
la Falange Española de las JONS nunca tuvo, fuera incapaz rio F.E. *.Hacía largas semanas que el periódico existía, al
durante la guerra de suministrar una sola noticia, cotidiana- llegar Dávila a la zona nacional. Había alcanzado una considera-
mente, a la prensa. Se limitó a servir fotografías, y quizá deter- ble tirada, que fue disminuyendo velozmente.
minados reportajes.
Tampoco pudo hacerlo el poder constituido, en ninguna * Testimonio de Marcelino Pardo Maestre, jefe de Propaganda de
fase de la guerra, ni, especialmente, entre el 1 8 de julio y el Sevilla.
320 MANUEL H EDILLA
TESTIMONIO 321
Algo hubo, en esa feria de vanidades, de la mentalidad de
un culto a la personalidad hacia Hedilla, se debió a su conducta,
los diputados provincianos. Pocos comprendieron que la guerra
a la claridad de su vida, a sus palabras y a su obra. En 1936-
trastornaba los planteamientos políticos anteriores al 1 8 de 1937, no era visible que existiera ese culto a la personalidad.
Julio. La constitución de la Junta de Mando Provisional había
Luego, en verdad, se manifestó, cuando Hedilla ya no era jefe
traspasado a ésta todo el poder de la Falange, terminando con y se ignoraba, incluso, si aún existía. El culto a su personalidad
el cantonalismo, y elegido a un Jefe que encarnaba al ejecutivo
no fue elaborado, ciertamente, por la publicidad. Su nombre no
dentro de la Organización. Los jefes territoriales y los provin-
volvió a aparecer en letras de molde. Y ha resistido a los ácidos
ciales se habían convertido en delegados políticos de la misma
más destructores.
Junta. Ésta representaba la única garantía de continuidad y de-
sarrollo del Movimiento. Había, además, un poder de la Falange
El servicio de Prensa y Propaganda publicó, desde primeros
que ya no dependía de las jefaturas territorides y
de 1937, la revista popular Fotos, que cubría una necesidad
el poder de las milicias que estaban en los frentes. Pero hubo de la zona nacional; preparó, al disponer del talento periodísti-
mandos que aún pensaban en ((su» milicia, en «su» territorio co de Manuel Gómez «Romley», otra, de tipo superior, titula-
'o en ((su» provincia, en «su)) periódico, en «sus» servicios de da Vértice y editó Flecha, semanario destinado a los afiliados
retaguardia. Vivían en el pasado. infantiles de la Falange.
Nadie moría en los frentes, ni luchaba en la zona roja, ni El mes de enero de 1937 lanzó F.E., revista de doctrina na-
servía en la nacional, por Manuel Hedilla, Jesús Muro, Sancho cional-sindicalista, cuya partida de defunción fue extendida tras
Dávila, José Moreno, Andrés Redondo, Agustín Amar y José el 1 9 de abril.
Sainz. En los tiempos
* primerizos
* pudo hablarse -y efectiva- Curiosamente, mientras Salamanca dirigía políticamente,
mente se habló, retóricamente- de los muchachos de X, de de hecho, a la prensa falangista, aparecieron dos jefaturas de
las escuadras de Z. de la Falange
u de Y. Mas la sola invocación servicios, dentro de la llamada Jefatura Nacional de Prensa y
personal tolerable, justa, en el período de la guerra, era la de Propaganda. La jefatura del servicio de Prensa se encomendó a
José Antonio. Se moría, luchaba y servía, por la Falange, y ésta José A. Jiménez Arnau, y la de Propaganda a Tito Menéndez,
tenía su única representación política y ejecutiva en la Junta quien procedía del cuerpo de taquígrafos de las Cortes. Éste
de Mando. No había otro poder. había sido pilotado por Rafael Garcerán y su nombramiento pro-
José Antonio dispuso, en los periódicos fundacionales, que dujo cierta estupefacción.
se omitieran generalmente las firmas de los escritores. También
Mas ya había sido montado, en Salamanca, un servicio @
excluyó el uso de adjetivos encomiásticos, reservados, en ciertos propaganda, el de cinematografía, a cuyo frente estuvo breve
casos; a los muePtos-y a los heridos, pero siempre con decorosa tiempo Antonio Calvache, reemplazado por Antonio Obregón.
parquedad. El culto a la personalidad, evidente en la actitud de Tenía la tarea de realizar documentales, tanto en los frentes
los falangistas hacia su Jefe Nacional, no fue forzado por la como en la retaguardia, y organizar u n servicio de distribución
prosa periodística, ni por elogios dedicados a José Antonio en de películas. Su complemento era el servicio fotográfico desti-
la tribuna por otros oradores de la organización. nado a la prensa falangista, y a la propaganda exterior. Hedilla
Todas las referencias emanadas del servicio de Prensa Y estaba persuadido de la urgente necesidad de llevar a Europa y
Propaganda y de la Agencia de Salamanca acerca de Manuel a América testimonios ueráficos auténticos de la zona nacional.
Hedilla, sólo contenían la indispensable mención nominal del Había una carencia, cuyo remedio estaba proyectándose al
jefe de la Junta de Mando. Si en la organización se manifestó llegar la unificación: la editorial falangista. En el Diario & las
TESTIMONIO 323
322 . MANUEL HEDILLA

escritores españoles del primer tercio del siglo, pretendió que
Sesiones del Congreso de Diputados y en las colecciones de F.E. se olvidaran sus antecedentes. Empezó a sembrar odio contra
y de Amba, se hallaba el pensamiento político de José Antonio,
que debía darse a conocer, íntegro, por la publicación en volú-
Ortega y Gasset, Marañón, Baroja ...
Esta misma conducta siguieron los reaccionarios de la
menes. Había escritores que se preparaban para trabajar en la Falange y de fuera de ésta. Giménez Caballero alentaba las
historia de la Falange, y en temas relacionados con la guerra quemas y los expurgos de libros; su voz tenía truenos de Anti-
y el futuro. Todo quedó frustrado por los acontecimientos *. guo Testamento -lo que era lógico- al pedir la destrucción
de los libros.
La crónica de la acción en Prensa y Propaganda, mientras La zona nacional empezó a parecerse, como una hermana
perduró Falange Española de las JONS, necesita precisiones y gemela, a la España de los c<servilones»de Fernando VII. Gi-
esclarecimientos. Los alemanes, al referirse a la indigencia de ménez, en la delegación de Piensa y Propaganda para el Estado,
la prensa, parece que aludían a los medios materiales; al tono, a ayudó a esa caracterización desdichada. Salieron de sus cova-
la libertad de los escritores y periodistas, para servir la causa c h a ~los malos poetas, los agarbanzados periodistas, los torpes
nacional. Todo elPo hay que relacionarlo con los frentes espiri- escritores... La literatura, el ensayo, la novela, retrocedieron
tuales en la Falange y en otras organizaciones. más de un siglo. No hubo producción teatral ni cinematográfica.
La intelligentsia de la Falange, en su mayoría, estaba ausen- Los reaccionarios triunfarían. a msar de los enormes esfuer-
te. José Antonio no había admitido nunca a colaboradores que ~s de la intelligentsia falangista, que fue declarada abomina-
profesaran el feroz reaccionarismo intelectual y espiritual @e ble, no por su decidido apoyo a Manuel Hedilla, sino por man-
sentian muchos neofalangistas. Los intelectuales de la primitiva
Falange no creyeron que era preciso encerrar bajo siete llaves
e
tener 1; línea espiritual intelectual de José ~ntonio.
Las consecuencias del reaccionarismo empezaron a notarse
la obra de los del 98, ni de los heterodoxos, o de la generación antes del 19 de abril de 1937. Unos intelectuales aue formaban
de 1914, ni tampoco la de 1931. el grupo llamado de Pamplona, del que habían salido, espon-
Había un temor general a sostener las tesis que habían p m táneamente, los más grandes elogios a la obra de Hedilla, bus-
clamado José Antonio, Ledesma Ramos y Sánchez Mazas, con caron la línea de menor resiste&a, bajo los auspicios del ba-
muy amplia abertura hacia la solidaridad nacional. La llegada rroquismo orsiano de los últimos tiempos: el de las glosas angé-
de Ernesto Giménez Caballero contribuyó al enrarecimiento del ]has, que el escritor catalán Eugenio d70rs,vecino accidental de
ambiente. Como todos los conversos, Giménez Caballero, que Pamplona, publicó en El Debate. Había en el grupo cierto mi-
antes había dedicado bastantes páginas a don Manuel Azaña y a metismo italianizante. Su cabeza visible, el sacerdote Fermín
don Fernando de los Ríos, y convivido con los más radicales Izurdiaga, había solicitado permiso de la Junta de Mando -y
lo obtuvo- para lanzar una revista titulada Jerarqzh. La sub-
* Las Obras Completas de José Antonio tardaron largos años en tituló revista negra de la Falange. Era una copia de original
publicarse. Después se han agotado las sucesivas ediciones. En la AmB
rica hispana. y en países europeos, hubo y hay -quizá con más inten- italiano.
sidad ahora- considerable demanda de esos textos. En Salamanca, Empero, bajo el mando de Hedilla, se evitó la degradación
la familia de un gran español, reformista y ex ministro de la República, ideológica y espiritual. Fue un prodigio quizá debido a multitud
el doctor Filiberto Villalobos, quien se hallaba encarcelado, dio las m&
ximas facilidades al director de la Agencia de Colaboraciones para que de factores. En la Junta de Mando no había ningún represen-
utilizara el Diario de las Sesiones del Congreso, coleccionado por aquél. tante de la intelligentsia, aunque algunos de sus miembros tu-
El proyecto de editora, muy amplio, fue copiado literalmente por la vieran un título ácadémico. Las jefaturas provinciales, en las
nueva organización al crear la titulada Editora Nacional.
324 MANUEL HEDILLA

que hubo muchos falangistas honestos, tampoco estaban ocupa-
das por rigurosos intelectuales. Nosotros creemos que el prodi-
gio de mantener una línea decorosa es equivalente al de mante-
ner la independencia de la Falange por espacio de nueve meses.
Ambos revelan que en el falangista había una vitalidad inau-
'dita. Lo cual era un fenómeno muy español. También sería un
...
rasgo típicamente hispano gastar sin tasa esa vitalidad

LA ECONOMfA EN LA FALANGE

Manuel Hedilla sostuvo el principio de la gratuidad en la
función, incluso en la Milicia. Un jefe de bandera o de centuria
no disfrutaba de mayor soldada que un simple voluntario.
La gratuidad de la función - q u e hoy parece fantástica,
por tantos motivos- poseyó, ante todo, un sentido ético-polí-
tico. Respondía a lo que había sido la Falange bajo el mando de
José Antonio y configuraba lo que debería ser en el futuro *.
En la perspectiva puede ya decirse que Hedilla intuía los peli-
gros de una nueva clase dirigente, fortificada en sus mandos,
emolumentos, honores y discrecionales prerrogativas obtenidas
por usurpación y deformación. En un libro ya famoso, escrito
por un político yugoslavo, se lee **: «Por regla general, a me-
dida que la nueva clase se forma y su fisonomía va concretán-
dose, el papel del Partido disminuye; el óvulo y la base de la
nueva formación social aparecen en el Partido y en su cúspide,
lo mismo que en los organismos políticos del Estado. Poco a
poco, el mismo Partido, antes vivo, compacto, pleno de inicia-
* Hasta el 18 de julio, la Falange s6lo tuvo un empleado, quien
figuraba en la secretaría, tenia a su cargo varias tareas y recibía qui-
nientas pesetas mensuales, habitualmente pagadas por José Antonio de
su bolsillo particular. Era Mariano García Gutikrrez, a quien el Fun-
dador llamaba .Don Mariano..
** Milovan Djilas: La nouvette classe dirigeante, Plon. Parjs, 1959.
Paginas 48 y 190.
326 MANUEL H EDXLLA
TESTIMONIO 327
tiva, desaparece para convertirse en oligarquía, la ya instalada En la zona roja la burocracia, tanto estatal como sindical
y consagrada de la nueva clase, atrayendo a unos a su órbita, y y política, aumentó en proporciones fabulosas: la guerra se con-
repeliendo a los otros, en particular a los que por sus ideas se virtió, para muchas gentes, en un medio de vida.
convierten en peligrosos. Tendió Hedilla a evitar -y lo consiguió en su p e r í o d h
»El Partido construye la clase, pero ésta se desarrolla por sí que apareciese una casta de españoles que mientras duraba la
misma y utiliza el Partido como pedestal. La clase se fortalece, guerra viviesen de ésta y de la burocracia politizada hicieran su
mientras el Partido se debilih... medio de vida. Él concebía una planta constituida por los ex
aLas consecuencias se multiplican: rigidez o introversión de combatiéntes de la Falange, según sus aptitudes, y por las fa-
los pp dirigentes; oportunismo, egocentrismo, costumbres milias de las víctimas. Mas en plena guerra, larga y terrible,
que ultrajan el ideal. Las maravillosas características humanas debía imperar el principio de la gratuidad.
de una minoría que busca la superación se transforman poco a También sena injusto permitir que se constituyera una bu-
poco en fariseísmo de casta. Así es como la politiquería y el ser- rocracia politizada con españoles de las provincias que desde el
vilismo reemplazan a la antigua franqueza del revolucionario. principio fueron nacionales y con quienes habían tenido facili-
nAllí donde había héroes dispuestos a sacrificarlo todo, in- dades para evadirse de la zona roja. En ésta se hallaban gentes
cluso su vida, por los demás, por la idea, por el bien del pueblo, capaces y leales a las que no debería relegarse por influjo de una
ya no hay más que supervivientes. Los que no han sido muertos circunstancia estratégica y casual.
o lanzados al desecho, se convierten en cobardes, únicamente in-
teresados en sí mismos, sin ideas, sin amigos, dispuestos a re- La Falange carecía de hacienda y de reservas dinerarias
nunciar a todo -honor, fama, sinceridad, moralidad- para el 18 de julio. A juzgar por algunos antecedentes, le acontecía
conservar su puesto en la clase dominante y su jerarquía)). del mismo modo al Requeté. Tenía éste la ventaja, sobre la or-
Los seivicios -y su montaje- que tenía la Falange el ganización falangista, de su secular arraigo en determinadas
1 9 de abril de 1937, no eran muy inferiores a los que poseía el provincias y de contar con militantes adinerados.
poder constituido; pero éste utilizó lo que ya había sido institui- Por su contribución de voluntarios, las dos milicias dispu-
do y organizado por el estado anterior. Lo que hizo fue darle sieron de las ventajas del estado de guerra, en cuanto al arma-
otro signo; otra dirección. Mas la Falange creó, superando en el mento, a los transportes, a ciertos subsidios de la Intendencia
tiempo y el espacio lo que cualquier partido, régimen o alza- militar y a la disponibilidad de edificios para cuarteles.
miento había realizado hasta entonces en España. La Junta de Defensa Nacional estableció -4 y 27 de agosto
El enemigo también había montado amplios servicios, pero de 1936- un haber diario de tres pesetas para cada miembro de
a través de organ&aciones potentes y con diferencias abisales las milicias. Conviene precisar que la soldada no era en aquel
respecto del esfueno falangista. El enemigo forjó sus servicios tiempo, ciertamente, escasa. La estabilidad de los precios en la
con los recursos de incautaciones, expropiaciones y colectiviza- zona nacional duró largos meses: cedió a finales de 1937.
ciones, y secundado por el Gobierno de la República y los de Durante los nueve primeros meses de la guerra, incluso hubo
Cataluña y Euzkadi. Las exacciones y las apropiaciones en la cierta contracción, porque la demanda había descendido en el
zona roja pasaron muchas veces directamente a las cajas de cen- sector privado. No hubo despilfarros de víveres, y la severidad
trales sindicales y partidos. En la zona nacional, las medidas que mostraba entonces el poder constituido, g-racias al concurso
drásticas de incautación y requisa fueron dictadas, dirigidas y en la retaguardia de las organizaciones participantes, impidió
administradas por el poder constituido. el acaparamiento con sus secuelas de ocultación y alza de los
TESTIMONIO
328 MANUEL H EDILLA 329
Disfrutó la Falange de gratuidad -ya señalada- en los
precios. En las ciudades de población reducida --casi todas las transportes, y de un parque automóvil creado por donativos de
dominadas- era fácil tarea vigilar a los comerciantes. En el particulares y entidades, y por requisa hecha a raíz de la decla-
campo, el poder constituido tuvo igual colaboración valiosa para ración del estado de guerra. El ejército, todos los servicios del
impedir Las especulaciones. poder constituido y el Requeté disponían de iguales ventajas.
En rigor, la peseta, interiormente, tenía el mismo valor ad- Otras se refirieron a la gratuidad en la disposición de edificios
quisitivo del año 1 935. y al alojamiento, por medio de boletos, de los miembros de la
El rancho de las milicias podía ser abundante y sano, con la organización de Primera Línea.
aportación de una peseta setenta y cinw céntimos por volunta- La tesorena aumentó, por los donativos, interiores y exte-
rio. Una cantidad en mano, en concepto de sobras, para tabaco riores, en metálico. Llegaron, sobre todo, de la América hispana.
y suplemento de vino, dejaba una diferencia, que se abonó en la Se recibieron asimismo víveres, medicamentos, material qui-
tesorería de la organización. El litro de vino costaba alrededor de rúrgico, ropas y vehículos.
cincuenta céntimos, y el tabaco era baratísimo. En realidad, esos En otro orden, la prensa falangista, por las condiciones ex-
dos conceptos estaban suplidos por los constantes donativos ge- cepcionalmente favorables en que se publicaba, reportó ingresos,
nerales que, sobre el terreno, recibían los combatientes. .
v e también se obtuvieron de la venta de insignias, camisas,
Con aquella diferencia entre los costes de la manutención banderas, discos gramofónicos, etc. Fueron explotados deter-
de las milicias, la Falange debía atender a otras innumerables minados espectáculos, sobremanera cinematográficos, recitales
necesidades y servicios. Era insignificante en relación con los de- de música. En una serie de éstos, intervino el tenor Miguel
beres que había que afrontar. En el período de mayor aportación Fleta, muy amigo de Hedilla.
de las milicias h a s t a el 19 de abril- la cantidad mensual Hasta el mes de septiembre, la economía falangista fue can-
no debió llegar al millón de pesetas.
Debe señalarse que el pago de haberes no se hiio con uni-
*:
tonal. El jefe de la Junta de Mando expone x Yo no puedo
hablar de la economía sino a partir del 2 de septiembre. Con an-
formidad en todo el territorio nacional. Dice un jefe territo- terioridad a esa fecha, cada jefatura, territorial o provincial,
rial *:((Durante mi mando en Galicia, el voluntariado era im- manejaba los fondos con absoluta autonomía.
portantísimo. El capitán general Lombarte, me rogaba que le »Me preocupó, desde el primer momento, al tomar posesión,
facilitase cada día más fuerzas. Pero no se pagaba a los vo- que la economía falangista fuera dirigida con normalidad co-
luntarios. rrecta, tanto en la recaudación como en la administración y en
»El problema era abrumador. Tras kuchas gestiones, con- las inversiones. Tuve que corregir el nunbo autonómico, el cual
seguí que el general Lornbarte impusiese unas cuotas a las per- hacía que los mandos se encontraran con poder para gobernar
sonas pudientes -tanto a las de las derechas como a las de las la economía en cada provinciaD.
izquierdas- para sostener el voluntariado. Si no lo hubiera dis- Esa tarea culminó, funcionalmente, con el establecimiento
puesto así, yo no habría podido atender a la milicia. de la Administración general, desempeñada por José Moreno
»El resultado de esa decisión -tardía, pues fue tomada a y Honorato Martín Cobos. Funcionaba en Salamanca, en el
fines de octubre de 1936- fue que se crearan juntas locales y mismo edificio de la Junta de Mando y del Consejo Nacional.
provinciales, encargadas de la recaudación. Y aún tardó más bs libros de contabilidad se llevaron con el rigor que hubiera
en hacerse la distribución.))
Testimonio de Manuel Hedilla.
* Testimonio de M a n o González Zaera.
330 MANUEL H EDILLA TESTIMONIO 331

impuesto una empresa privada. Las inversiones de cualquier En el esfueno por la guerra la Fal~ngehizo inversiones
tipo fueron sometidas a exámenes y análisis muy severos. -limitadas hasta lo posible- en la fundación de las academias
Se acometió, con rapidez, el inventario general de la Falan- para jefes de centuria.
ge: «Con objeto de conocer, exactamente, la situación económi- La participación económica en las gestiones para el rescate
ca de nuestra organización deberéis enviar, antes del día 1 de de José Antonio tuvo la amplitud que las circunstancias, siem-
enero, los siguientes datos: pre dilucidadas y expuestas por Agustín Aznar, M.&.
En otro orden, la inversión se concentró en necesidades m
DI." Relación de todos los fondos secretos o pertenecien- d e s . Este es el caso del crue nació llamándose Auxilio & In-
tes a alguna otra sección que tengáis en la provincia. vierno -pues surgía para hacer cara al durísimo invierno de
»2P Un balance de la situación de periódicos y revistas. 1936-1937- y luego sería denominado Auxilio Social.
~ 3 . ' Inventario de bienes, muebles e inmuebles, especi- La viuda de Onésimo Redondo, Mercedes Sanz Bachiller,
ficando si lo son en plena propiedad o requisados. tuvo en Valladolid noción cristiana de los deberes que a la
»P.' Relación de personal retribuido))*. sociedad incumbían ante la orfandad y pobreza de numerosos
niños *.
A l sobrevenir la unificación, la contabilidad de la Falange Esta fue la chispa que prendió en la Falange. Hedilla deci-
fue -lo cual resultaba políticamente lógico- examinada lar- dió que la iniciativa de Mercedes Sanz Bachiller fuese a m ~ l i a -
gamente. También se investigó cuanto concernía a los falangis- da, desarrollada y extendida a toda la zona nacional. La h a
tas que serían objeto de procesos y condenas. Ningún juez, debía comenzar en Salamanca, cuartel general, centro político,
ningún fiscal, ningún policía, pudo encontrar cargo alguno con- residencia de agentes diplomáticos y de periodistas extranjeros.
tra ellos ... Sería un manifiesto de la Falange que, de modo permanente,
llamaría la atención a todos sobre las obligaciones engendradas
Llega el turno a las inversiones económicas hechas bajo por la tremenda guerra. También constituiría -lo que era esen-
el mando de Manuel Hedilla. Antes que de los servicios políti- cial para Hediila- una ratificación de fe y de obras cristianas.
cos y técnicos, el jefe de la Junta se preocupó de la asistencia a Que
- la fe, sin obras, muerta es...
la milicia y del rescate de José Antonio. Fue suplida la penuria ~ u b o en
, , aquel mundo abigarrado que se iba concentrando
de la Intendencia militar en punto a ropas y a calzado, aunque en Salamanca, y que sabía ponerse en tensión si era gobernado
no logró alcanzarse un abastecimiento total y constante. En el con buen estilo, una movilización al servicio de la obra, que aún
mercado portugués se compraron telas, mantas y calzado. Había no tenia nombre. En una Salamanca donde no había ya un me-
que recumr a la importación, por el déficit en la fabricación de tro cuadrado de inmueble que no estuviese ocupado, encontró
tejidos y calzados, que fue una de las carencias de la zona --en la calle de Pozo Amarill- un local para instalar el pri-
nacional. mer comedor, al que irían desvalidos -niños, mujeres, ancia-
'
Tuvo Hedilla necesidad de sustituir a Agustin Aznar en esa n o s - para recibir el sustento diario. Era imposible reunirlos a
misión, por espacio de largas semanas; todas las dedicadas por el todos y se adoptó el procedimiento de repartir la comida en va-
jefe de la Milicia a las gestiones en pro de José Antonio. Le ayu- sijas. Los niños y las mujeres tuvieron preferencia para asistir
daron bastantes jefes provinciales. al comedor, al que siguieron otros.

* Cimrlar de 8 de diciembre de 1936. * Declaración de Pilar Primo de Rivera; en Fotos, 25 febrero 1937.
332 MANUEL H EDILLA

Una pintora y dibujante, la toresana Delhy Tejero, pintó 1936, las mujeres falangistas de todas las provincias en que pre-
sobre los muros, con una sensibilidad admirable. Ella misma valeció el Alzamiento montaron talleres de confección --mi-
diseñó sillas y mesas. Muy leonesa, fuertemente apegada a la formes y otras prendas de ropa-; hilas, vendas, apósitos. Se
tierra, pese a sus rasgos aparentes de cosmopolitismo, Delhy repartieron por los hospitales de sangre, y una vez los frentes
Tejero, acompañada por un escritor falangista, se ingenió para estabilizados trabajaron en las proximidades de éstos, realizan-
que el primer centro salmantino tuviese una gracia folklórica dm los trabajos más ásperos: por ejemplo, en los lavaderos. Al
y estética: incluso acudieron los dos colaboradores a Alba de llegar a la zona nacional Pilar Primo de Rivera encontró una
Tormes, para adquirir la alfarería que secularmente elaboraban Falange femenina que se había organizado con prodigiosa dili-
los artesanos de la villa. Y en Salamanca, tierra de ricos, la Fa- gencia, multiplicando sus efectivos hasta alcanzar más de cin-
lange pobre inició así una tarea nacional. cuenta mil afiliadas. Un cálculo del número de militantes feme-
Y surgió el nombre, que fue iniciativa de una madrileña- ninas, antes del día 18 de julio, las cifra en tres mil.
alemana, Clarita Stauffer, falangista, hija de un gran químico Los s e ~ i c i o stécnicos de la Falange Española de las JONS
-
germano de la fábrica de cervezas uMahou)): Auxilio cLe Zn-
v i e m *.
fueron mucho más que un complejo de oficinas dedicadas a
proyectos y estadísticas. Resultaron valiosos auxiliares de la
Tras los comedores en el casco salmantino, se inauguró el guerra. La delegación de dichos servicios se encomendó al m-
de Los Pizarrales, suburbio afrentoso de Salamanca. Hedilla geniero de caminos José Luis Escario, con quien trabajaron el
quiso visitarlo el día de la apertura. Sobre Los PizarraIes había arquitecto Saturnino Ulargui y el también ingeniero Ramón
lanzado bombas la aviación roja. En los encuentros de las pri- Aguirrebengoa. Fueron organizadas las centurias de trabajo,
meras horas del Alzamiento habían sucumbido varios vecinos. constituidas por un voluntariado que, si al principio estuvo con-
Era, ciertamente, lo que por entonces se llamaba un suburbio siderado como de Segunda Línea, a partir del verano de 1937
rojo. Con Hedilla estuvo en la inauguración Pilar Primo de tuvo consideración de fuerza de vanguardia.
Rivera * * . Las centurias de trabajo -la primera se llamó de Navarra,
La obra se mantuvo por medio de una postulación quince- por ser de esta provincia sus componentes- reunía electricis-
nal, en la que se vendían emblemas de cartón a treinta cénti- tas, albañiles, carpinteros, mecánicos, etc. La mayoría de los
mos; la ficha azul, cuota voluntaria y permanente, y la venta de oficios manuales estuvieron representados. Inicialmente,, las
sellos voluntarios, de diez céntimos y sin valor postal. Se había centurias de trabajo se destinaban a suplir las carencias que en
hecho una inversión, en Salamanca, Valladolid y las restantes zonas reconquistadas solía haber de obreros especializados. Pero
ciudades de la zona nacional, a fondo perdido. Pero gracias a muy a poco, dichas centurias constituyeron una fuerza auxi-
las recaudaciones, al llegar el 1 9 de abril de 1937 había mil liar del eiército. La tarea empezó en dis camionetas de la Sec-
comedores y éstos podían sostenerse sin necesidad de que la te- ción Femenina. Avanzada la guerra, las centurias tenían un par
sorería siguiera contribuyendo. Para incrementar los recursos, de centenares de camiones, la mayor parte tomados al enemigo.
fueron organizados espectáculos teatrales, taurinos y depor- Aquellos hombres -los cuales, dos meses después de la uni-
tivos. ficación consiguieron suplir los puentes sobre la ría bilbaína des-
La asistencia al frente se ejerció en todos los sentidos y con truidos por el enemigo en su huida- cobraban tres pesetas dia-
el mismo principio de g-ratuidad en la función. En julio de rias, y les era suministrada, con enormes dificultades, hasta
* Testimonio de Pablo E. Klinkert. que se les declaró miembros de la Primera Línea, la manu-
** Fotos, 27 de marzo de 1937. tención.
334 MANUEL H EDILLA

Las centurias de trabajadores sufrieron bajas en distintos de Mando. Lo que la historia consigna es cuanto hizo un hom-
frentes. bre de trabajo con modestos estudios y hábito de tarea profesio-
Por la duración de la guerra, el servicio alcanzó notable de- nal, asistido por otros hombres que hasta entonces habían vivido
sarrollo. Su iniciativa y apoyo se debieron a Manuel Hedilla. y trabajado sencilla y oscuramente.
Si el trabajo era gratuito, la inversión en material para la
asistencia a los frentes y hospitales y el mantenimiento de los Sorprende, a la vista de la obra enumerada, un juicio del
falangistas de la Primera Línea asistencia1 gravitó-sobre la diplomático alemán Voelckers, enviado a su ministerio con
tesorería de la Falange. fecha 24 de noviembre, desde Sevilla. Llegaba_Voelckers de la
La fundación de la organización infantil representó asimis- mna roja, donde había sido encargado de negocios, y escribía *:
mo un coste considerable. Había surgido espontáneamente en «Mientras que los rojos han realizado la unión de los grupos
cada provincia, y por un mimetismo explicable. A los juveniles políticos de tendencias diferentes, aquí han aparecido violentas
se les denominó balillas, palabra empleada por el Fascio. A los oposiciones entre la Falange-fascista y los «Requetésn, monár-
nueve días de su toma de posesión, Hedilla ordenó a los jefes quicos-cristianos. Las tendencias revolucionarias que aparecie-
provinciales *: «De forma oficial se determina que nuestras ron en las capas populares han sido reprimidas muy enérgica-
secciones juveniles y sus integrantes recibirán el nombre de mente, pero no han sido eliminadas. Hay igualmente rivalidad
FLECHAS. El sustantivo balilla es extranjero. Para lo sucesi- entre los generales. Los rojos han elabopdo un vasto programa
vo, nuestros muchachos se llamarán FLECHAS, palabra evoca- social y económico para resolver la cuestión social, fuente esen-
dora, arrancada a nuestro escudo, que significa agilidad, ímpetu cial de la guerra civil; aquí no hay ningún programa seme-
ofensivo y afán de servir a la Falange)). janten.
Esta recapitulación sobre la economía en la Falange propor- Las ((violentasoposicionesn entre la Falange y el Requeté
ciona un esquema objetivo de la pluralidad de creaciones, insti- eran una invención -muy peligrosa por otra part- que tenía
tuciones y empresas que se hicieron y fueron gobernadas entre curso en la zona nacional y en territorio de la República Po-
el 18 de julio de 1936 y el 1 9 de abril de 1937. Puede dar pular. Ni siquiera ocurrieron las refriegas que se producían
medida cabal de la capacidad y denuedo del mando y de la dis- entre los soldados de mesnada que componían la Legión y otras
ciplina de los militantes. Juntos, tuvieron que crear la primera unidades nacionales, ni tampoco las escaramuzas entre comba-
planta; también sostener los frentes, en unión del Requeté tientes marroquíes y europeos. Estos encuentros, pese a la vigi-
y de los mandos militares. Cualquier juicio desinteresado, obje- lancia, se habían ya registrado y siguieron ocumendo en la reta-
tivo, acerca de esas creaciones y ese gobierno sobre centenares guardia nacional. En el mismo sentido, hubo choques entre ita-
de millares de españoles ha de tener en cuenta lo que se hizo, lianos y españoles. El choque entre falangistas y requetés fue ar-
el plazo que la historia concedió para realizarlo y los medios dientemente deseado por los rojos y muchos enemigos de éstos.
de que se dispuso. Siempre ignoraremos, claro es, lo que habrían Azuzado y provocado sin tregua. El diplomático Voelckers, sin
conseguido, en aquella coyuntura, equipos formados por aboga- duda alguna, recibió la información transmitida en el mismo
dos, profesores, médicos, ingenieros, arquitectos, historiadores, territorio nacional. Era lo que los franceses denominan ubou-
abogados de Estado, filósofos, economistas... No sabemos lo que rrage de cranen; una sutil preparación para acontecimientos
habría conseguido un doctor por Bolonia al frente de la Junta futuros.
* Circular del 11 de septiembre de 1936. * Les archives secrktes de la Wilhelmstrasse, pág. 99.
336 MANUEL H EDILLA

La supuesta «unión)) en la zona roja no merece, en reali-
dad, ninguna réplica. Los sangrientos choques de mayo de
1937, la persecución al «P.O.U.M.», la lucha enconada entre el
Partido Socialista y el Comunista, la dictadura de Negrín, el sa-
botaje soviético a planes de guerra y, finalmente, el movimien-
to comunista en Madrid, con cien hechos semejantes, desmin-
tieron-al encargado de negocios germano.
El «vasto programa social» de los rojos, en noviembre de
1936 -incautaciones, expropiaciones, colectivizaciones- tuvo
que ser, no sólo mutilado o amputado, sino cambiado de signo
apenas el partido comunista tuvo influencia decisiva. Voelckers
ignoró, deliberadamente quizá, el programa social y económico
de la Falange. Su actitud en Alicante, mientras se realizaban
gestiones para rescatar a José Antonio, reveló nula simpatía
hacia éste y sus tesis políticas. Acaso por no ser nazi, o quizá Un actor de los acontecimientos expone *: «Se acercaba el
por serlo con excesivo fanatismo, Voelckers informaba torci- año 1937, y por entonces empezaron a manifestarse maniobras
damente. Los historiadores y los críticos de la revolución y la que tendían a establecer graves diferencias entre los mandos
guerra de España suelen olvidar que existía una separación principales de la Falange. Honradamente, opino que entre los
abisal entre el nacional-socialismo y el falangismo: la fe cató- autores de dichas maniobras figuraron Alfonso García Valde-
lica de éste. Ciertos nazis enviados a España eludían, pruden- casas y el sevillano Pedro Gamero del Castillo. Uno de los as-
temente, referirse a esa diferencia esencial. Pero la mayoría de pectos de la maniobra, consistió en alentar a Manuel Hedilla
los alemanes mostraban una actitud desdeñosa hacia el sentido para que profesara en la demagogia. Un exceso cualquiera podía
católico de la Falange. determinar la separación del jefe de la Junta de Mando.
Los historiadores de cualquier filiación y nacionalidad han »Había, en el círculo de Hedilla, dos personas, cuyos oríge-
copiado servilmente, sin análisis ni descriminación, todas las nes y filiación eran notoriamente distintos y que, por motivos
afirmaciones relativas a una pugna grave entre los falangistas también diversos, podían satisfacer e1 deseo de los que ya podían
y los requetés. No pueden presentar ninguna prueba esencial llamarse conjurados. Se trataba del periodista Víctor de la Sema
- e n el período a que se contrae ese TESTIMONIO- ni siquie- y del químico José Antonio Serrallach Juliá. De la Serna apa-
ra la de un incidente que superara a una riña a puiíetazos entre reció, sin cargo alguno, pero con tenacidad indudable, en la se-
media docena de voluntarios fanfarrones bebidos. Dan por efec- cretaría general de Manuel Hedilla, y como era preceptivo en-
tiva una hipótesis y por consumada una maniobra que podía tonces, sin sueldo ni dietas. Tampoco tenía cargo designado.
justificar medidas drásticas. A mi entender, de la Serna, por ser sus padres montañeses,
manejaba ciertos resortes sentimentales cerca del jefe de la
Junta de Mando.
nserrallach, catalán que empezó a actuar en la zona nacio-

* Testimonio de Martln Almagro Bosch.
22
TESTIMONIO 339
338 MANUEL H EDILLA

decirse que fue amigo universal de gestos universales. Había
nal en calidad de combatiente, y por ésta le conoció H e d i a en conocido y tratado a José Antonio, y durante la breve etapa ante-
Burgos, como portavoz de la primera centuria catalana, me pa- rior a la guerra en que dirigió Informaciones dio cabida en las
reció persona honesta, limpia, pero demasiado imbuida de prin-
páginas del periódico madrileño a trabajos pro falangistas. Este
cipios nacional-socialistas, por su frecuentación alemana. Hedi- era un precedente valioso para que sus servicios fueran acepta-
lla hacía siempre el guión de sus discursos: en él establecía la
dos. Tenia dotes de simpatia y buena facundia literaria.
pauta y las ideas básicas. Serrallach, en ocasiones, les daba
El testimonio de Martín Almagro. reintegra a la actualidad
forma que llamaremos retórica, lo cual a Hedilla le preocupaba
a Pedro Gamero del Castilo y a Alfonso García Valdecasas. Los
escasamente por lo que se refiere a florituras de expresión. Siem-
rasgos esenciales de aquél han sido trazados en la primera parte
pre pretendió el jefe de la Junta de Mando expresar sus ideas
del presente TESTIMONIO. García Valdecasas se vistió la ca-
con el mínimo de palabras y con la mayor claridad. Serrallach
misa azul, por primera vez, ya comenzada la guerra civil. Había
le entregaba el texto, que el mismo Hedilla corregía, por cierto
sido un personaje desaparecido por el escotillón, tras la hora
con notable perspicacia y buen sentido en el empleo de los vo-
del acto de la Comedia. Con su tipo asténico y su voz apagada.
cablos. Pero nunca se hallaba conforme consigo y con el texto
reapareció en la zona nacional, como si no hubieran pasado tres
y las modificaciones, y alguna vez me lo daba a leer. Le expu-
años desde la fundación de la Falange. De la misma manera
se mi opinión con claridad en todo instante. Me decidí a acon-
había hecho mutis de la Agrupación al Servicio de la República,
sejarle que puliera determinados párrafos, que podían parecer
demagógicos -y que no lo eran según las tesis falangistas- y y se oscureció, algo antes, al ser sancionado por la dictadura de
le señalé que no aceptara nunca referirse a los judíos como ene- Primo de Rivera.
migo abstracto. Serrallach, como ya he dicho, estaba dema- Pero García Valdecasas y Gamero no eran, ni podían serlo,
siado imbuido de nacional-socialismo)). piezas maestras de la conjura creada a través del problema suce-
La presencia'-a veces ostentosa- de Víctor de la Serna sorio de la Falange. Eran, en todo caso, simples colaboradores,
entre el personal de la secretaría de Hedilla, no tuvo la impor- es decir, peones, para aprovechar una coyuntura que día a día
tancia que algunos historiadores y cronistas recientes extranje- fue más fácil. Lo que sucedía en el mando de la Falange fri-
ros han querido darle. Tariipoco es cierto que -según dicen al- saba con el absurdo. La organización iba hacia el hura-kiri,
gunos escasos falangistas- de la Serna fuera el ((cronista de escoltada hasta el borde del volcán o el altar de los lares por sus
cámara)) del jefe de la Junta de Mando. En otro capítulo hemos reyes de taifas.
aludido a la voluntaria exclusión de Víctor de la Serna de todos La Falange no podía subsistir sin un jefe, lo mismo que el
los organismos -donostiamas y salmantinos- encabezados con Requeté no tendría razón formal de existir si carecía de un pre-
las siglas P. y P. No tuvo relación disciplinada con la denomi- tendiente. Las fuerzas de ambos, si cambiaran de piel, ya no
nada Jefatura Nacional de Prensa y Propaganda, con la oficina tendrían su original valor político e histórico. Serían los factores
de Prensa de la Jefatura de la Junta de Mando, ni con la agen- de lo que -muy convencional, muy relativamente- podría
cia de colaboraciones. Ninguno de los trabajos periodísticos es- ser llamado u n Thermidor español.
critos por de la Serna fue cursado por los citados organismos. Al desaparecer José Antonio, el número de los caídos al
Tampoco pudo enviarlos a través de la Jefatura de Mando, a servicio de la revolución nacional-sindicalista se elevaba a dece-
menos de cometer una suplantación, que documentalmente aún nas de millares, en los frentes y a causa de la vindicta roja.
hoy podría ser demostrada. Puede formularse cualquier juicio sobre los objetivos de la revo-
De Víctor de la Serna -y sin desdoro para él- podría lución nacional-sindicalista. Mas la responsabilidad moral y po-
340 MANUEL H EDILLA TESTIMONIO 341

lítica de cuantos se hallaban obligados a realizarla y sostenerla duró aun después de la guerra. Era una injusticia que J& An-
era inmensa, por la sangre vertida, y la que aún habría que tonio habría condenado.
derramar en los frentes y en el territorio enemigo. El problema Existía, enlazado con el problema sucesorio, otro de índole
de la sucesión no era el que hubiese podido afectar a cualquier política funcional. R e d t a b a extraño -y aun &u+ que
partido político sedentario. la docena y media de consejeros nacionales que se encontraban
Pudo tener la Falange, si el destino hubiese sido menos in- en la zona nacional, y a los cuales había que añadir los jefes
clemente, un Jefe Nacional con los mismos apellidos de José de senricios, que por serlo tenían derecho a pertenecer al Con-
Antonio. Nos referimos a Fernando Primo de Rivera y Sáenz de sejo, no comprendieran la necesidad de aumentar el número de
Heredia, quien poseyó fuerte personalidad intelectual y moral. vocales. Estos debieron salir de las unidades falangistas comba-
Había sido un desconocido para la mayoría de los falangistas, tientes, y aun de los militares que habían hecho profesión polí-
hasta que su hermano perdió la libertad. En el transcurso de los tica falangista. La circunstancia no consentía que se reservaran
meses de la clandestinidad, mostró aptitudes y temple políti- sine die los puestos del Consejo a vocales separados por las trin-
cos, un alto sentido del deber y carácter valeroso. Impresionó cheras. Unos se hallaban presas; otros habían muerto; de alguno
a cuantos le trataron. Hedilla declara que Fernando Primo de se ignoraba el paradero en la zona roja. Habían sido elegido5 o
Rivera tenía condiciones excepcionales para asumir una respon: designados p r un año y, de hecho, se les consideraba vitalicios.
sabilidad política. Si no hubiese sucumbido -antes que su her- Pero la parte del Consejo residente en la mna nacional. no
mano, en el mes de agosto, en la Cárcel Modelo de Madrid- y abrió ese camino o vía, que por todo género de motivos era nor-
de haber podido llegar a la zona nacional, es muy probable que mal. Los centenares de millares de falangistas tenían pleno
la Falange le hubiese proclamado. derecho a estar representados por consejeros de su elección.
Simultáneamente a las maniobras contra Hedilla se lanzó Habrían subsistido los nombrados por José Antonio...
una propaganda favorable a Raimundo Fernández Cuesta, preso Cuanto más se tardaba en abordar el problema sucesorio,
todavía en Madrid. En los estatutos y en la norma de la organi- éste se hacía más enconado y difícil. Y se iban acumulando las
zación no existía ninguna cláusula o indicativo de que el secre- ambiciones, consolidándose las aversiones y los rencores. La
tario general pudiera convertirse en Jefe Nacional. Podía serlo, muerte de José Antonio y de Fernando, libraba a alguno o a
como cualquier otro falangista, si obtenía la mayoría absoluta de algunos de rendir cuentas. Podían sostener, sin temor, falsos
los votos del Consejo Nacional. Mas no había motivos para el nombramientos, los cuales decían haber sido hechos «in ex-
automatismo. Sin embargo, Manuel Hedilla creyó firmemente, tremisn; se evitaban definitivamente el riesgo de comparecer
en ese automatismo o derecho sucesorio de Raimundo Fernán- ante el Jefe Nacional acusados de haber incumplido o infrin-
dez Cuesta. Y resultaba peregrino que en tanto se hacía la pro- gido sus deberes de falangistas.
paganda política del. secretario general preso, sólo hubiese un Y al desatarse los apetitos del poder, Pilar Primo de Rivera
miembro de la organización que en verdad se preocupara del se encontró asediada por quienes pretendían obtener su apoyo
canje: Manuel Hedilla. como si ella tuviera una facultad arbitral en el grave problema.
Mas nadie parecía recordar otro nombre: el de Ramiro Le- También apareció entre los falangistas madrileños que habían
desma Ramos, a quien no le faltaban derechos morales y polí- ~ o d i d oevadirse, y los que se haliaron casualmente en temtorio
ticos. La noticia de su asesinato tardó en conocerse. Había su- nacional, una altanera pretensión: la de ser, entre centenares de
cumbido oscuramente, a la vez que Ramiro de Maeztu, en Ma- millares de militantes, los más conspicuos, idóneos, representan-
drid, Contra él se formó la conspiración del silencio que per- tes de la doctrina. Se mostraban desdeñosos con los provincianos.
342 MANUEL H EDILLA TESTIMONIO 343

el cual reprimió Hedilla con celeridad, reduciéndole rápidamen-
EL RELEVO DE ANDRÉS REDONDO te y quitándole el arma. También le despojó de los cordones
rojinegros con borlas doradas y del gorro con los filetes de oro.
La organización tuvo que prescindir del jefe territorial An- u-Y ahora -dijo Hedilla-, hasta nueva orden te vas a
drés Redondo en el curso de los primeros días de diciembre, y Valladolid como simule militanten.
todavía en tal ocasión mostró disciplina y coherencia. El hecho era grave y podía tener consecuencias dolorosas
Un falangista vallisoletano declara *: «Era visible que no para Andrés Redondo. Hedilla, al examinarlo con sus compañe-
existía un perfecto acuerdo entre el jefe territorial y José Anto- ros de la Junta de Mando, se mostró resueltamente
nio Girón de Velasco. Estaba yo presente, en cierta ocasión, de la benevolencia. La Junta confirmó la destitución de Redon-
cuando el secretario particular de aquél, Manuel Martínez Tena, do, quien a poco cambió de residencia y nunca volvió a figurar
le indicó: en la política falangista.
»-Girón: conviene que te presentes a Andrés. Agustín Aznar testimonia: «Tras el cese de Redondo, tra-
nGirón me informó de que Redondo desconfiaba de el, y tamos Hedilla y yo de quienes habían de sustituirle y del relevo
que parecía temer alguna cosan. de otros mandos de Valladolid. Me parecía probable que en Va-
Mas,a poco, fue Girón quien resultó temeroso. Hedilla re- lladolid apareciese un foco sedicioso dentro de la Falange, lo
cibió un día su visita. Quien era el jefe local de milicias de Va- que habría dañado positivamente a la organización.
lladolid, por nombramiento del jefe de la Junta de Mando, de- ~Hedilla,por su calidad de jefe de la Junta, firmó tres
claró: oficios, que llenó con los nombres de quienes iban a ser nom-
«-Andrés Redondo quiere que me maten. Tengo la certe- brados. Acudí a Valladolid. acomwñado Dor camaradas a mis
za de que lo ha ordenado. órdenes directas, y me entrevisté con Andrés Redondo. Se mos-
»-Puedes quedarte aquí unos días -repuso Hedilla- tró muy correcto, y me anunció que iría a Salamanca para re-
hasta que aclaremos ese asunto. Vivirás con los muchachos de nunciar formalmente al cargo, con lo que se borraba la desti-
mi escolta. tución.
uLlamó a los tres montañeses -Sotero Pereda, Angel - Fio- »José Antonio Girón fue nombrado inspector territorial:
chi y Aquilino Gutiérrez- y les comunicó: desapareció así la jefatura territorial. Dionisio Ridmejo era el
»-Desde ahora Girón vivirá con vosotros en el cuartel. nuevo jefe provincial y Luis González asumió funciones de ins-
Tened cuidado. Me respondéis de su vida. pector nacional de miliciasD.
»Andrés Redondo se presentó a poco ante Hedilla. Llevaba No fue posible inquirir la opinión de la Falange vallisoleta-
con él numerosa escolta. Irrumpieron todos en el domicilio de na ante el relevo de los mandos. Redondo había sido rígido,
la Junta de Mando, Entró el jefe territorial de Valladolid, en el autoritario, y a la par honesto en sus funciones políticas. Sus ad-
despacho de Hedilla, y éste, apaciblemente, le preguntó: versarios habían actuado en los medios de la Primera Línea,
u-¿Qué es lo que te pasa con Girón? para suscitar, sin conseguirlo, una'actitud de disgusto contra el
»Los dos protagonistas de la escena concuerdan en testimo- jefe territorial, la cual podía llegar a tener estado ante la Junta
niar que Redondo hizo un gesto para empuñar la propia pistola, de Mando. El puesto que en ésta ocupaba Redondo no fue
* Testimonio de Eugenio RBmila Arnaiz, ex combatiente, ex jefe cubierto.
provincial de milicias nombrado por Hedilla en Guipúzcoa y Avila y ex
jefe de Primera Línea burgalesa, nombrado por Agustin Aznar.
344 MANUEL H EDILLA TESTIMONIO 345

VICISITUDES DE LAS MILICIAS Era difícil dilucidar si en el decreto había un objetivo políti-
co a más del militar. Franco podía oponer, a la suspicacia de
Por entonces se publicaron una serie de disposiciones to- los falangistas y de los requetés, sólidos argumentos de índole
profesional. Era cierto que tanto la Jefatura Nacional de la Pri-
madas por el Generalísimo en relación con las milicias de las
mera Línea falangista, como el mando semejante del requeté,
dos organizaciones políticas combatientes. Para servir a la clari-
perdían facultades; pero el hecho legal es que existía un Genera-
dad historiográfica, señalaremos que fueron suscritas varias
lísimo, máximo responsable de la guerra. Las Milicias conserva-
semanas antes de que llegara a la zona nacional don Ramón Se-
ban su personalidad política; la protesta o el desacato de los
rrano Suñer, concuñado del general Franco.
mandos de ambas organizaciones podía tener importante. y quizá
La primera fue la unificación militar de las milicias de re-
gravísima repercusión en la lucha. La situación militar no era
quetés y de falangistas que se encontraban en los frentes. En
brillante, tras la llegada a los arrabales de Madrid. Las victorias
adelante, quedarían sometidas al mando militar, con las natura-
pqsitivas -y considerables- una vez iniciada la guerra, habían
les consecuencias de índole disciplinaria y estratégica *. sido las conquistas de Inín y San Sebastián, la liberación de To-
El subjefe nacional de la Primera Línea falangista refie-
ledo, y el dominio sobre Badajoz. Por lo demás, la guerra se
re **:
«La mañana en que apareció el decreto del Generalisimo,
había estancado en las trincheras, y el ejército de Africa, que
no estaba Agustín Aznar en Salamanca. Estudié minuciosamen-
había actuado en Extremadura y Toledo, hasta golpear a las
te el decreto y, acotándolo con lápiz mjo, acudí al despacho de
puertas de Madrid, sufrió numerosas bajas. políticamente, era
Hedilla para mostrárselo.
imposible vender la piel del león antes de cobrarlo.
nNo vi en el jefe de la Junta de Mando señales de alarma
ni de inquietud. Yo sentía ambas cosas)) ***. Con intervalos, aparecieron otros dos decretos. El coronel
don José Monasterio fue designado inspector de las milicias *.
* Boletín Oficialdel Estado, 22 de diciembre de 1936, n? 64. Después se dispuso que los miembros de las milicias aspirantes
** Testimonio de Gumersindo García Fernández. a asumir mandos militares, ingresaran en los centros preparato-
*** Rectificando los temores del subjefe nacional de la Primera
Línea, Dominguez Isla, de la 26 centuria de Burgos, testimonia: aIndu- nos creados por el Estado **.
dablemente se tratb, con este decreto, de maniobrar para restar fue- El coronel Monasterio, del Arma de Caballería, había man-
a Falange y al Requeté. Justamente quince días después, ocho centurias dado fuerzas de la milicia falangista. En las semanas que trans-
de falangistas de Burgos y la Rioja fueron concentradas en Sencillo, y
allí,el entonces capitán de la guardia civil, don Víctor Marchante, las currieron desde su nombramiento hasta la unificación, actuó en
anulb. Dej6 reducidos a sargentos a los jefes de centurias; los mezcló; su nuevo cargo relacionándose con los mandos políticos natura-
dejaron de ser centurias y la nueva unidad se denomin6 oficialmente les de las milicias.
411 Batallón de Milicias Voluntarias de Burgos~.
«Habéis dejado de ser falangistas. Ahora sois soldadoss, dijo desde
el balcón del hotel o fonda, al dirigirse a los estupefactos falangistas. La unificación militar de las milicias no alteró, por l o que
Más de un centenar -no sujeto a las quintas llamadas- firmó aquel se refiere a la Falange, su contribución permanente en volunta-
día su petición de desmovilización. Este oficial murió después en el
frente de Teruel. rios. Por el contrario, ésta fue aumentada, a veces por demanda
Se olvidó que los mandos de estas unidades. excepto el capitin, te- expresa del Generalísimo, hecha a Manuel Hedilla.
nían que proceder de ellas. En esta unidad -y en otras muchas- no se Navarra, Aragón, Castilia, habían dado, en voluntarios,
design6 a un solo alférez. En toda la guerra -contando las unidades
de 11 Línea- sólo fueron nombrados unos 1.000 alfereces de milicias, * BoIetin Oficial del Estado, 24 de enero de 1937. N.o 96.
de los que más de 500 eran requetés. A los falangistas - c o n IM).OM) ** Boletín Oficial. del Estado, 28 de enero de 1937 y 1 de febrero
hombres- se les puso bajo oficiales típicamente militares y hasta decla- de 1937. N.O 100 y 104.
rados enemigos.
l
346 MANUEL HEDILLA TESTIMONIO 347

unas cifras muy elevadas. También Galicia proporcionó nume- obstáculos, se les dotó de grados militares por el cuartel general
rosos contingentes. El jefe territorial habia sido u n excelente re- del Generalísimo. Y en Zamora, el jefe provincial Ricardo
clutador: «Iba yo por los pueblos, con una banda de música, que Nieto también realizó nueva e intensa recluta de voluntarios.
tocaba himnos y marchas militares. Solía dirigir una arenga a En Galicia actuó, con clara eficacia, el jefe territorial de Mi-
los mozos de lugar. En la plaza, los falangistas que me acompa- licias nombrado por Mario González Zaera, comandante de Ca-
ñaban habían trazado una raya con cal. Terminaba mis arengas rabineros Antonio Revuelta. A éste le secundó un montañés,
diciendo a los mozos: "¿Veis esa raya? Pues el que quiera de- José Luis Ruano Muñoz, quien por cierto sufragó de su bolsillo
fender a la patria, que la pase..." el equipo de una Bandera. Con tales colaboradores, la recluta al-
»En alguna de estas expediciones me acompañó, casual- canzó éxito, superando a la cifra de quince mil voluntarios.
mente, Francisco Bravo, quien, entusiasmado por los buenos En una entrevista con el Generalísimo -1 de enero de
resultados que se obtenían, me dijo: 1937- HediUa mostró su natural interés por el encuadramien-
»-Convéncele a Hedilla para que me envíe a Galicia, Zae- to de aquellos millares de jóvenes a los que habia persuadido la
ra. Te ayudaré mucho ... Falange. El poder constituido no se decidía aún a llamar quin-
»Y, efectivamente, no dudé en solicitar del jefe de la Junta tas. La Falange le suplía. Era lógico el interés del jefe de la
que nombrara a Francisco Bravo)) *. Junta de Mando, y Franco lo estimó hasta el punto de encomen-
En el mes de diciembre, el general Millán Astray, en nom- darle que se trasladara a Badajoz donde tenía su puesto de man-
bre del Generalísimo, se entrevistó con Hedilla. Iban a cons- do el general italiano Gastón Gambara para que tratase direc-
tituirse las unidades de infantería denominadas brigadas mix- tamente con éste v su Estado Mavor. ,
tas -Flechas negras, azules, verdes- en las que serían encua- Pues, aún al borde de la crisis cercana, el Generalísimo pro-
drados contingentes de voluntarios italianos. *.
clamó siempre la honestidad de Hedilla En uno de sus diálo-
El jefe de la Junta de Mando testimonia, acerca de la en- gos con éste, se refirió Franco a las visitas que le habia hecho
trevista: Agustin Aznar y a alguna de Sancho Dávila. Aznar, por tempe-
«.-;Tú serías capaz, Hedilla -me dijo el general- de ob- ramento y juventud, era impulsivo, hasta el punto de que pare-
tener q&ce mil ho&res? cía no dominar su verbo. Hablaba atropelladamente. Franco es
n-sí. l a antítesis de Aznar, y debió ver en éste cierta destemplanza,
»-¿ Estás seguro? que no le parecía correcta. Así lo manifestó a Hedilla, aña-
»-Ya se verá -respondí. diendo:
»-Pues si consigues esos quince mil hombres, el GenGalí- «-Hay una gran diferencia, a favor de usted, con los que
simo te levantará un monumento)). le rodean » **.
Para entonces, Mario González Zaera había cesado en la De acuerdo con lo dispuesto por el Generalísimo, Hedila
territorial de Galicia, pasando a una función inspectora en com- marchó a Badajoz para establecer, con el general Gambara, las
pañía de Miguel Primo de Rivera y Sáenz de Heredia en el normas que habían de regir la coexistencia entre los volunta-
archipiélago canario. Hedilla designó a dos falangistas para que rios españoles y los italianos. En sus conversaciones con el mili-
acudieran a Galicia a dirigir la recluta. Eran Francisco Bravo y tar italiano, Hedilla se ganó su profunda estimación, que per-
Honorato Martín Cobos. Para que cumplieran su misión sin * El 11 de abril de 1937, ante el embajador alemán Von Faupel. Les
archives secrktes de la Wilhelmstrasse, página 210.
* Testimonio de Mario González Zaera. ** Testimonio de Manuel Hedilla.
348 MANUEL HEDILLA TESTIMONIO 349

duró hasta el fallecimiento de Gambara, revistiendo formas ae Un grupo burgalés, formado por militantes de buen espiri-
cordial amistad. *:
tu, refiere ((Dadas las buenas relaciones de Hedilla con
Realmente, el mando falangista que debía haber tratado con Yagüe, nosotros suscitamos una corriente favorable a que éste
el Generalísimo, y luego con Gambara, era el jefe de milicias, fuese nombrado jefe nacional de la Primera Línea. Yagüe esta-
Agustín Aznar. Pero Franco se dirigió, expresa, personalmente, ría, claro es, a las órdenes de Hedilla, pero sabíamos que le esti-
a Hedilla para pedirle la recluta de voluntariado. Las gestiones maba mucho. El general apreciaba sobre todo la hombría, en el
con Gambara también fueron expresamente confiadas al jefe campo de batalla y en la vida social, y veía en HediUa a un
de la Junta de Mando. Aznar, por lo demás, refrendó las de- hombre entero.
signaciones de Bravo y Martín Cobos para hacer recluta. De »Nunca sentimos antipatía hacia Aznar: lo considerábamos
hecho, todas las obligaciones estaban recayendo en Hedilla. inoperante. Bajo el mando de Yagüe, la milicia podía ser una
En la zona nacional había muchos Argos y linces que vigi- fuerza aprovechada hasta el extremo. Nuestro amigo nos dijo,
laban celosamente toda clase de acontecimientos, anécdotas, ma- varias veces, T e con el voluntariado español, a condición de
...
tices y analizaban hipótesis, rumores, infundios En las peque- que estuviera bien dirigido, se podía llegar al final victorioso de
ñas ciudades provincianas --como Burgos y Salamanca- la la guerra.
receptividad se afinó. E n Salamanca, sobre todo por la densa »Sabíamos que nuestro proyecto encontraría dificultades.
concentración de gentes, variopintas, y el ambiente muy politi- Una de éstas. el sector de la llamada Falange " de Madrid., aue*
zado desde hacía largos años, todo era medido, pesado, escruta- se apiñaba en torno a Aznar. Y otros... Hubo personas, por en-
do... No se dudó en lanzar la especie de que Aznar era persona tonces -y lueg-, que parecieron ser amigos de Yagüe, como
non grata en el cuartel general. Había en aquélla una dosis de el que había sido jefe provincial de León -tras el 18 de julio-
aversión personal, y también de odio hacia la Falange. Fernando González Vélez, y tal vez creían que le podrían ma-
Pero en ciertos ambientes falangistas, los cuales no ignora- nejar.
ban que el jefe nacional de la Primera Línea se había compor- »Hacia el mes de febrero o mano de 1937; el Generalisimo
tado valerosamente en los días más difíciles, lo mismo que sus no se mostró favorable a la aceptación por Yagüe de la jefatura
hermanos, de los cuales dos habían dado ya su vida por el mo- de las milicias falangistas. Cierto militar de corta graduación,
vimiento nacional, Aznar representaba u n problema político. que por entonces empezaba a circular por altas esferas, Ladislao
Había que resolverlo -pensaban- con serenidad, ética y dis- Upez Bassa, habló en contra de Yagüe. A éste le habría gusta-
creción. Declara un falangista *: «Por mis cargos de jefe de mi- do más ser jefe de la milicia que capitán general.
licias en varias provincias, tenía que acudir al despacho con »Manuel Hedilla se enteró de nuestras gestiones, pero se
Aznar. Yo le estimaba verdaderamente. Pero me era casi im- mantuvo al margen de ellas)).
posible entenderme con él, por su manera precipitada de hablar, Estos antecedentes, que situamos en su exacto lugar crono-
por su falta de método. Le oía, y al salir de su oficina, me iba lógico, serían manejados, a la par de ciertas sugestiones y patra-
a la de Hedilla, quien, con pocas palabras, me ordenaba clara- ñas, para que Agustín Aznar, con su natural impulsivo, adop-
mente lo que era preciso hacer)). tase determinada actitud en los meses venideros, y creyese que
El mismo Amar nos ha testimoniado -y ya lo hemos es- aún estaba combatiendo en la calle de Alcalá v a l e m s a m e n -
crito- que era muy joven. t- contra las fuerzas policíacas del Gobierno Azaiia ...
Testimonio de F. Martínez Mata, J. L. Gutiérrez 'y H. Martin
* Testimonio de Eugenio Ramila Arnaiz. Cobos.
350 MANUEL H EDILLA TESTIMONIO 351

AFIRMACI6N POLfTICA Y REFUERZO los progresos de auna enfermedad infantil del falangismon, de
DE LA DISCIPLINA la que adolecían algunos ingenuos y soñadores, y que%ngh
padecer los que servían a maniobras dirigidas contra la Falan-
Aunque siempre existió el asebastianismon en torno a la ...
ge. Enfermedad infantil, demagogia El cauce necesario, el
muerte de José Antonio, a fines de diciembre de 1936 las dudas, instrumento Útil para conjurar esos peligros, lo hubiera' consti-
en la Primera Línea y en la retaguardia, sobre esa hipótesis ven- tuido un gobiem que, sin embargo, tardó más de un año en
turosa, eran generales. Tal estado de opinión era perceptible. formarse. Al analizar el proceso político de estos meses inten-
Una parte de la intelligentsia falangista procuró intensificar la sos de la guerra española, resalta siempre que no se abrió el cau-
propaganda ideológica, para evitar que el pesimismo político ce gubernamental a las dos organizaciones que sostenían la
ganara a los espíritus. guerra, las cuales tenían máximas responsabilidades y ningún
Hedilla interpretó aquellas dudas y sentimientos decidien- derecho positivo de gestión estatal.
do que debía comparecer, ante el país, con un acto de afirma- Aludió el jefe de la Junta de Mando a los discursos esté-
ción política, que representaba la continuidad de la organi- riles y acomodaticios a que se limitaban, antes de la guerra,
zación. La obra de José Antonio debía subsistir, con las mismas los partidos de las derechas. Se trataba de una paráfrasis de
líneas y pensamientos que habíá tenido hasta la guerra. El. las afirmaciones de José Antonio.
hombre, mortal. desaparecido, permanecía la empresa. Este fue Infatigablemente, el Generalísimo Franco condenaría, con
el origen de un discurso, resonante, pronunciado ante el micró- dureza de concepto y de frase, no sólo a los parlamentarios de
fono de Radio Salamanca, publicado por la prensa y editado en la 11República, sino a los del reinado de Alfonso XIII y a los
hojas, con ocasión de la Nochebuena. En capítulos anteriores decimonónicos. La misma línea seguiría Ramón Serrano Su-
hemos recogido conceptos de ese discurso que se referían a cues- ñer, a la par de otros miembros de los sucesivos gobiernos cons-
tiones, necesidades y problemas de diversos órganos en relación tituidos por Franco. En el período de la guerra, un político,
con la guerra y la política. caudillo de las derechas españolas, don José María Gil Robles,
Afirmó el jefe de la Junta de Mando la intaqibilidad de fue invitado por dos veces a abandonar la zona nacional: en las
los 27 puntos del programa falangista. El decreto de unificación primeras semanas de la guerra, y en 1938. La prensa dirigida
suprimió el punto 27, manteniendo los anteriores. Pero dicho desde el Ministerio del Interior, a la sazón gobernado por Se-
punto era sustancial, entonces, como lo había sido en los prime- rrano Suñer, arremetió contra el jefe de la CEDA en ese año
ros años de la organización. Decía: «Nos afanaremos por triun- 1938.
far en la lucha, con sólo las fuerzas sujetas a nuestra disciplina. Empero, las palabras de Hedilla, que sólo se referían a la\
Pactaremos muy poco. Sólo en el empuje final por la conquista gestión política, y en éste como en todos los casos dejaban a
del Estado gestionará el mando las colaboraciones necesarias, salvo la personalidad privada, pues ni siquiera hacia menciones
siempre que esté asegurado nuestro predominio*. nominales, fueron interpretad& como malevolencia. Los par-
El concepto de pacto era muy concreto; estaba suficiente- tidos parlamentarios de la derecha - e n los cuales no puede ni
mente perfilado. A seguido, Hedilla postuló la necesidad de debe ser incluido el Requeté- no habían aportado milicias a
mantener la doctrina, sin agraviar a las necesidades máximas los frentes, ni actuado en la conspiración. ~ G a ~ a r e c i dlaa má-
de la guerra. «Se van a tomar orientaciones para poner inme- xima figura de don José Calvo Sotelo, los políticos del Bloque
diatamente en práctica el espíritu de nuestra doctrina, en la Nacional que se hallaban en la zona del mismo nombre, eran
medida de lo posible)). Era una orden, en realidad, para atajar menos que segundones, con una excepción, don Antonio Goicoe-
352 MANUEL H EDILLA TESTIMONIO 353

chea, quien, a pesar de sus dotes oratorias, no creyó, en el curso mo fue una de las causas esenciales de que la Falange con-
de la República, en la eficacia del Parlamento. tribuyera a la guerra. Pero el hecho del separatismo y sus con-
secuencias trágicas no podían justificar que se tratara a unas
Hubo en aquel discurso una viva referencia, de incontesta- regiones y a todos sus habitantes como legalmente podría tra-
ble valor nacional y político, y que seguía fielmente el pensa- tarse un crimen individual.
miento de José Antonio. Sin embargo, también se fofmularon La generosidad no excluía la prudencia. El aluvión de las
interpretaciones malévolas. Decía Hedilla: «Hay personas en incorporaciones catalanas a la Falange suscitaba problemas, por
nuestra retaguardia que no encuentran trabajo mejor que hacer las características políticas de la región. Nada había que oponer
por la patria, sino es el de sembrar odio contra Cataluña y las a los que llegaron para tomar las armas y pelear al lado de
Provincias Vascongadas. Y cada vez que revolviendo sucios otros españoles. Quienes tenían un pasado maculado, en cuan-
fondos y viejas cuentas han logrado su propósito, quedan sa- to. al punto de la lealtad máxima exigida por la Falange a la
tisfechos como si hubieran realizado una gran acción. unidad de los hombres y de las tierras de España, lo limpiaron
»La doctrina de Falange es de amor y no de odio; de unión en los frentes, sobremanera en los que no estaban próximos a
y no de desunión. En Cataluña, como en todas partes, hay es- Cataluña.
pañoles malos y buenos. A nadie se le ocurrirá propagar odios Los que no iban al frente, tenían que demostrar la leal-
contra los madrileños, porque Madrid sea rojo en estos mo- tad de su incorporación. Hedilla actuó en este sentido con tacto.
mentos)). Pero también contra Madrid había rencores. No apa- A la vez que visitaba sin tregua a los combatientes catalanes,
recieron, por cierto, en forma notoria, hasta después de la u&- fiscalizó a los catalanes de la retaguardia.
ficación. Se le propuso lanzar un periódico que sería órgano de la
De 1937 a 1939, se habló or muchas gentes, de instalar Falange catalana. Lo autorizó, ya en 1937, fijando una serie
la capital de España en Valladolid y aún en Sevilla, como san- de condiciones impuestas por la prudente política y por la fir-
ción a la resistencia de la urbe. Cierto tipo de residente en la me voluntad de no tolerar ninguna heterodoxia. Así, apareció
zona nacional, de los que gritaban vítores por el futuro Imperio en Burgos el semanario Destino, propiedad de Falange Españo-
mientras subsistían aposentados en la retaguardia, también se la de las JONS y dirigido por José María Fontana Tarrats, quien
refena a la capitalidad española en Lisboa. Podrían recogerse mandó la Falange de Tarragona.
innumerables testimonios acerca de esos sentimientos, harto El jefe local de Barcelona - q u e en noviembre de 1936
difundidos en las ciudades provincianas de la zona nacional. fue nombrado por Hedilla jefe territorial provisional de Cata-
Las palabras de Hedilla acerca de Cataluña y de las Vas- luña- declara *: ((Hedilla, siempre leal a José Antonio, no
congadas, señalando una política que por lo demás fue suscrita, se inmiscuía en el uso de nuestra lengua vemácula. Jamás nos
oficialmente, por el poder constituido, tras la unificación, cons- criticó que la hablásemos. Al contrario: estaba muy contento
tituían una orden a los falangistas para que no cayesen en la de tener hombres catalanes a su lado, y nos encargaba misiones
ciega, insensata, campaña anticatalana y antivasca. Podía oírse, de responsabilidad. Pensaba en la liberación de Cataluña y re-
con frecuencia, en ciertos medios que no eran falangistas, la cibimos de él tóda clase de apoyos en nuestras decisiones)).
afirmación de que Cataluña ((debería ser sembrada de sal)). Para juzgar a Vasconia y a los vascos no tenía Hedilla ne-
Ésta no era, en modo alguno, la doctrina de la Falange, ni cesidad de apelar a textos -muy significativos y expresivos-
la de José Antonio. El separatismo, para la organización nacio-
nal-sindicalista, era un crimen. Y, efeotivamente, el separatis- * Testimonio de José Ribas Seva.
354 MANUEL H EDILLA

de José Antonio. Poseía su propia experiencia vital. De su ac- voz robusta que mantiene el credo, el estilo, el heroísmo de la
titud ante lo vasco es reflejo el hecho de que, apenas conquista- Falange.
do San Sebastián, gestionara la constitución de una columna uNace la Falange del dolor y del sacrificio de la guerra y
formada principalmente por voluntarios guipuzcoanos, que nace así, mutilada en el gozo de los combates y de las victo-
mandó el coronel Sagardía, según hemos señalado en capítulo rias, para no morir, porque es signo de la justicia de Dios, en
anterior. este siglo de España.
Convino a determinados medios mostrar un gesto de estu- uY la guerra, también a golpes de dolor y de impaciencia,
pefacción ante el discurso de Hedilla. Éste había interpretado, labró este perfil gigante, indiscutible, cesáreo, de Manuel He-
en la coyuntura, las tesis de la Falange. No hubo, en el mensa- dilla.
je, una sola palabra que estuviera en contradicción con la nor- »Habló en la Nochebuena, y su voz entera y paternal se fue
ma. No había ningún concepto que pudiera constituir riesgo ardorosa hacia las trincheras de nuestros combatientes, porque
alguno, social, político ni militar, para la guerra. Por el con- ellos son el cuerpo auténtico de Falange Española y Manuel
trario, el discurso reforzaba ésta y era un alegato contra la cam- Hedilla su corazón y su alma y su mando.
;
paña desencadenada por el enemigo, dentro fuera de España, »Que en este día nuevo de un nuevo año, Manuel Hedilla,
jefe de soldados y pensadores, de artesanos, de poetas, de obre-
sobre el ((feroz reaccionarismo» de los alzados. En suma: He-
dilla servía a la Falange v servía a la victoria. ros y de universitarios, plante en el corazón de España la ban-
0 .

El discurso tuvo glosas, directas y espontáneas, en la prensa dera inmortal de los imperios^.
falangista y en las emisoras de radio de que disponía la orga- En el mismo número, Nicolás Martín Alonso escribía con
nización. Por espacio de semanas las consignas de Hedilla fue- el titulo Campanadas gordas: ((Como campanadas, una a una,
ron repetidas en las trincheras. El día primero del año 1937, en campanadas gordas de catedral d n i c a , se iba vertiendo, la
Pam~lona.el diario Arriba Es~a6.amanifestaba claramente la palabra sobria y austera del camarada jefe, Manuel Hedilla.
alta temperatura política suscitada por el jefe de la Junta de uEl camarada jefe, Manuel Hedilla, habla para los españo-
Mando. Su director, el sacerdote Fermín Yzurdiaga, no era, ni les en la hora incierta de un aniversario. Dice: «La doctrina de
lo sería, un «hedillista». Apenas decretada la unificación, el la Falange es de amor y no de odio; de unión y no de desuniónn.
Generalísimo le nombró delegado Nacional de Prensa y Propa- Son diecisiete campanadas gordas (una a una) de la catedral
ganda de FET y de las JONS. Yzurdiaga, con quien actuaba románica de su cuerpo. Y de su espíritu. Es la campana de bron-
el médico Pedro Lain Entralgo, refugiado en Pamplona, donde ce que retumbando por todos los ámbitos, va arrancando la vieja
también residía, por entonces, Eugenio d'Ors, perteneciente al cochambre del tiempo y dejando limpias las paredes y fronteras
mismo círculo de neofa1aneistas.-imprimía
" a-su labor cierta de Ia ciudad.
independencia intelectual y política. Pero, agudo y diestro, per- >No obstante estar mutilada, Falange no sucumbió porque
cibió la importancia del discurso. Así, en Arriba España apa- su doctrina es inmortal, es la expresión de la justicia divina en
reció la siguiente glosa-resumen: aEn este día primero abierto el siglo. Las campanadas de la voz del jefe han vuelto a sonar
al año, a la vida de la España nueva, queremos ungir nuestro su bronce. Todo el artificio de la catedral mmánica ha pareci-
trabajo con el nombre del jefe de Falange Española, para cele- do retumbar bajo el peso de la campana y el ámbito de la No-
brar el recuerdo de su nacimiento y el gozo de su nombre nue- chebuena, y son muchos los que tiemblan en sus guaridas.
vo, intacto, augusto, también. Más que esperanza, es realidad uBandera desgarrada a fuerza de querer ser imperial, es
en España, el gesto de su brazo, la valentía de su corazón, la hoy la Falange. Bandera que, mutilada hasta en su glorioso
356 MANUEL H EDILLA TESTIMONIO 357

Abanderado, otra mano fuerte y unas palabras como las cam- ron con absoluta libertad: igual sucedió con los anteriores y los
panadas gordas de una catedral románica, han sabido recoger posteriores discursos del jefe de la Junta de Mando: claros
y alzar tensa y exacta. actos de servicio.
..
»...Manuel Hedilla. con la mano elevada hacia lo alto, En este mismo orden de servicio señalaremos las circunstan-
mantiene tensa una bandera rojinegra desgarrada en cien com- cias de la desaparición de don Miguel de Unamuno, ocurrida
bates ... Toda España vibra al unísono. Y cuando esta Noche- por muerte natural, el atardecer del 3 1 de diciembre de 1936,
buena se deshace en claridades, es que «en España empieza a en su casa salmantina de la calle de Bordadores, frente al pa-
amanecerD. lacio de Monterrey. El choque de Unarnuno con el general
uY siempre, siempre, tú, camarada jefe Manuel Hedilla, Millán Astray, ocumdo el 1 2 de octubre anterior, en el paranin-
has de permanecer de abanderado, porque sólo tú, en esta Fa- fo de la Universidad, creó en torno del Rector honorario un
lange mutilada, conservas el sabor viejo de las normas nuevasm. ambiente de suspicacia. Pese a que Unamuno habíase sumado,
Rafael García Serrano - e l 6 de enero de 1937 y también espontáneamenté, al hecho del Áluimiento. La esposa del Ge-
en Arriba Españai- escribió: «Se oyó a la Falange con clari- neralísimo doña Carmen Polo, que asistía al acto de la Univer-
dad. Nunca fue tan exacta la voz de Manuel Hedilla. Si las sidad, salió del paraninfo acompañando a Unamuno, con lo que
voces pudieran tener aniversario, la voz de Hedilla era como el incidente no tuvo repercusiones delicadas.
el aniversario de aquella otra Gran Voz de José Antonio. Ante la muerte del insigne escritor y pensador hubo horas
~...ManuelHedilla habló para los hombres de arma al bra- de perplejidad en Salamanca. ¿Cuál sería la actitud del poder
zo y ojos vigilantes. Dio seguridades de triunfo y justicia. De constituido? ¿Asistiría el claustro de la Universidad al entie-
Revolución Nacional sindicalista. Todo en un tono austero. rro? ¿Se celebraría éste a una hora que permitiese gran concu-
Como un gran diálogo de la Falange. Con la serenidad de un rrencia? ¿Serían mal vistos quienes acudieran al acto fúnebre?
auténtico jefe, Manuel habló a la verdadera Falange, a la com- Un falangista escritor, quien dirigía la agencia de colabora-
bativa y laboriosa Falange. ((Porque sois alma y carne de la ciones, opinó que la Falange no podía permanecer muda ante
Falange)r, camaradas de la Primera Línea, oísteis la certera la muerte de Unamuno. Suponía, a la vez, que el poder consti-
voz del jefe. Dijo: «el temple de la Falange es ser militar, y tuido se mostraría parte, directa o indirectamente, en el duelo,
soldados-tienen -que ser sus dirigentes D. en verdad nacional. Por ello, escribió un largo artículo dos ho-
»...La Segunda Línea tiene la obligación de ser laboriosa ras después del fallecimiento y lo llevó a Manuel Hedilla. El
y rígida. Pobre como una Orden mendicante. «Me dirijo a la jefe de la Junta de Mando lo aprobó. Inmediatamente fue re-
retaguardia, a ese sinnúmero de gentes de la Segunda Línea, producido en multicopista y enviado con urgencia a todos los
magníficamente equipadas, con esas imponentes botas marcia- periódicos falangistas. A las pocas horas lo publicó El Adelanto,
les, esos capotes de Polo Norte y esos guantes de piel)). arraigado diario salmantino, que en cierto modo era un porta-
Este tipo de comentarios y de glosas al que ya hemos cali- voz oficioso de la Falange por concesión espontánea de sus pro-
ficado de famoso discurso de la Nochebuena, apareció en los pietarios, don Mariano y don José Núñez Alegría *.
órganos periodísticos de la Falange en toda la zona nacional.
Hedilla, y los mandos del servicio de prensa, fueron ajenos a * El Adelanto, 1 de enero de 1937: *Justicia y honor de la Falange
lo que parecía, y no lo era, una campaña organizada. En cual- a don Miguel de Unamunoa, por Tresgallo de Souza. El mismo articulo
se encuentra en los periódicos falangistas a partir de la indicada fecha.
quier caso, ésta habría sido lícita. Pero los directores de los pe- El correo, con sus dilaciones, impidi6 que se publicase por doquiera
riódicos y los escritores no recibieron ningún estímulo. Actua- el mismo día. Tresgallo de Souza era un relativo pseud6nim0, los dos
358 MANUEL HEDILLA TESTIMONIO 359

Al llegar al momento de efectuar el traslado del féretro paganda, de Sanidad, etc. Era una complicación enojosa y con-
no estaba disipada aún la duda surgida y no hubo quien se atre- traproducente. A partir de enero, sólo se aplicó la denomina-
viera a arrastrar la responsabilidad de coger la caja a hombros ción de territorial a la jefatura política.
y llevarla hasta el coche fúnebre. Éste, el clero, con la cruz alza- En otro plano --el provincial- también se daba la misma
da, y gran concurrencia, esperaron durante largo rato una de- multiplicidad de jefaturas provisionales.'Gracias a la aplicación
cisión que nadie se atrevía a tomar. de los preceptos estatutarios sólo hubo, en lo sucesivo, la jefa-
En vista de la paralización en que se encontraban todos, tura provincial política, la provincial de milicias y la provin-
Víctor de la Serna resolvió acudir a ver a Hedilla a fin de que cial de la sección femenina.
autorizara a los falangistas a realizar el traslado. El jefe de la Quienes se habían titulado, abusivamente, jefes territoriales
Junta de Mando no solamente lo autorizó en el acto, sino que y jefes provinciales encargados de diversos servicios, serían de-
asumió él la absoluta responsabilidad del hecho. legados territoriales, delegados provinciales y delegados locales,
Finalmente, a hombros de los falangistas enviados por He- según los casos, y dependientes de las respectivas delegaciones
dilla, el féretro que contenía los restos del insigne pensador era nacionales.
puesto en el coche, que había de trasladarlos al lugar de la in- «Sólo quedan subsistentes, con la misma denominación de
humación. jefaturas nacionales, la del Movimiento, con la denominación
Tres o cuatro días después, el hijo mayor de don Miguel actual de Jefatura de la Junta de Mando provisional; la Jefa-
de Unamuno se presentó en el local de la Junta de Mando para tura Nacional de Milicias y la de Falange Española Femenina.
dar las gracias a Hedilla por el gesto que había tenido. Este »Los demás servicios que hasta el presente se han venido
gesto, impregnado de profunda caridad cristiana, reportó al denominando jefaturas nacionales se convierten en delegacio-
Movimiento acaudillado por el Generalísimo Franco un comen- nes de la Junta de Mando y sus encargados recibirán el nombre
tario favorable en la mayoría de los órganos de opinión del de delegados nacionales)) *.
mundo, a más de desmentir automáticamente la patraña de que Ha de señalarse que la ratificación de poder, manifestada
Unamuno había muerto envenenado, lanzado por los servicios ampliamente en las sesiones del 8 y 9 de enero, por la Junta
de la propaganda roja. de Mando, llego incluso a darle a Hedilla el título de jefe na-
cional del Movimiento, en funciones, claro es, de su presencia
E n los primeros días de 1937 - e l 8 y 9 de enero-- Hedilla en la jefatura de la Junta de Mando.
presidió reuniones de la Junta de Mando Provisional, en las que La Junta aprobó, definitivamente, los reglamentos - q u e
se tomaron acuerdos para reforzar la disciplina, aumentar la serían rigurosamente oblígatorios desde el instante de su pu.bli-
coherencia, afirmar los estatutos y emprender otra etapa crea- cación- de la Organización Juvenil y de la Sección Femenina.
dora. Pilar Primo de Rivera daba entonces -y lo dio también al
Por aquel afán de títulos al que nos hemos referido en otras llegar a la zona nacional- un ejemplo de disciplina, de obe-
páginas, habían surgido jefaturas territoriales, además de la diencia a la autoridad falangista constituida.
política, en algunas zonas. Había u n jefe territorial político, El resultado de otra deliberación importante, decía: ase
al que se unían otro jefe territorial de Milicias, de Prensa y Pro- han aprobado los estatutos de la C.O.N.S. (Central Obrera Na-
cional Sindicalista), por los que habrá de regirse la gran orga-
segundos apellidos de Maximiano García Venero, quien tenía a su fa- * Circular n . O 13 de la Junta de Mando.
milia en la zona roja.
360 MANUEL HEDILLA

nización de trabajadores de España afecta al Movimiento de
Falange, y cuyo crecimiento extraordinario exige que se cana-
lice forzosamente en las normas que se estatuyen y que se darán
a conocer en breveu.
Acordó la Junta de Mando que se f0rmara.n organizaciones
de los profesores pertenecientes a la Falange, con el sentido de
trabajo técnico y para funciones de tipo consultivo.
Era una ampliación de los ya constituidos servicios técnicos,
en los cuales, primero ante la posibilidad de la conquista de
Madrid, y luego para fines asesores, se había reunido a inge-
nieros, arquitectos, médicos, agrónomos, etc., etc.
Muchos de los miembros de los servicios técnicos eran neo-
falangistas. Parecían disciplinados y deseosos de hacer méritos HACIA LA CONCENTRACION DE PODERES
en el servicio de la Falange.
Algunos escritores e historiadores extranjeros, relacionan-
do acontecimientos, a la vista de la documentación dada a la
publicidad tras la derrota del Eje y escuchando testimonios
diversos, llegan a la conclusión de @e el mes de diciembre de
1936 empezó a prepararse, en la zona nacional, la concentra-
ción de poderes en el Generalísimo. Ya en el otoño de 1936,
las oficinas de Prensa y Propaganda que dependían del poder
constituido, pusieron en circulación un trilema expresivo, en el
que había notable intención política: aUna Patria, Un Estado,
*.
Un Caudillon Empezaba a difundirse la idea del caudillaje,
sobrepuesta a la delegación formal del jefe del Estado y Gene-
ralisimo. El desarrollo posterior de la tesis del caudillaje, en
libros, artículos, discursos, parte de este trilema. Algunos pe-
riódicos falangistas al recibir de la autoridad constituida la
orden de publicarlo, añadieron por su cuenta: «Una Patria:
España. Un Estado: El Nacional-sindicalista. Un Caudillo: José
Antonio,. Aún no había sido asesinado el Jefe Nacional.
Los decretos sobre unificación militar de las dos Milicias
han incitado a los comentaristas extranjeros a establecer sus hi-
pótesis cronológicas, ya que el fundamental fue dictado en
* Vid. la Prensa de zona nacional: mes de octubre y siguientes de
1936. El trilerna lo distribuyó Juan Pujol, quien fue relevado por el
general Millán Astray. El texto era de inserción obligatoria.
362 MANUEL HEDILLA TESTIMONIO 363

diciembre de 1936. Uno de esos comentaristas manifiesta que Generalisimo, tal como ocurrió en los tiempos de la dictadura
a partir de las primeras semanas .del mando de Franco, su her- del general Primo de Rivera. Pero la repercusión del nuevo
mano Nicolás hizo un esquema del posible ((partido franquista)), partido habría sido transcendente; en la guerra, ante la opinión
el cual sería formado iior los incondicionales del Generalísimo. internacional y en el ejército. Franco hubiera sido acusado,
Opina que se trataba de una resurrección de la Unión Patrió- dentro y fuera de España, de haber desencadenado una guerra
tica, con elementos conservadores y aún reaccionarios, a los que para dar un golpe de Estado y hacer que prevaleciera su pensa-
podrían agregarse otros, como ciertos miembros de la CEDA, miento político. Los generales que le habían elegido para la
quienes aspiraban a que su derrotado partido resurgiese, aun- Jefatura del Estado y el mando supremo de los Ejércitos toda-
que fuera lateralmente. Según el referido autor, tal proyecto vía consideraban la guerra como una empresa mancomunada
atraía a unos cuantos cedistas, poco conocidos: José Ibáñez y en su fuero interno profesaban opiniones políticas que no eran
Martín, el conde de yayalde, José Moreno Torres, Joaquín coincidentes.
Arrarás y el jesuita don Ignacio Menéndez Reigada, entonces El partido franquista, de otra parte, habría dado, por una
confesor del Genralísimo. ley de reacción, solidez y gran coherencia a la Falange y al Re-
«Se vio -sigue diciendo el escritor extranjer- que este queté. El nuevo partido y las dos organizaciones ya crismadas
personal político y las ideas de Nicolás Franco resultaban in- por su lista de muertos, por sus tesis doctrinales y sus progra-
conexas con la guerra que se estaba sosteniendo. Imaginó enton- mas, habríanse encontrado, en un punto cualquiera, para pole-
ces Nicolás Franco que podría atraerse a la Falange, pero los mizar duramente.
consultados no res~ondieronsatisfactoriamente)) *. Es posible, a través de la documentación del Eje ya publi-
cada, conjeturar las reacciones de Berlín y de Roma ante la
La operación para constituir uii partido franquista habría
sido fácil tras la unificación militar de las Milicias. La alusión aparición de un partido cuyo jefe acababa de tomar posesión
que hace Stanley G. Payne a la antigua Unión Patriótica es cer- del poder. La reacción alemana, a pesar del interés del 111Reich
tera. En la retaguardia, docenas y docenas de millares de fa- en utilizar para sus fines propios la contienda española, pudo
langistas, de tradicionalistas y de alfonsinos se habrían despo- ser agria y arrastrar tras de si a los italianos.
jado de sus camisas azules, boinas rojas y boinas verdes para Von Faupel, con fecha 18 de enero de 1937, dirigió al
ingresar en las filas del nuevo partido. Los contingentes de ministro alemán de Asuntos Extranjeros un informe en el que
la CEDA, en notable mayoría hubieran ingresado en él. Aque- decía *: ((Desde el punto de vista de la política interior, hemos
asistido estas últimas semanas a un acercamiento entre los car-
lla hipótesis que formulamos, el corrimiento de masas hacia el
afranquismo)), está basada en la falta de convicción, visible, de listas y otros monárquicos de una parte, y el Gobierno (sic) de
la otra, a la par que a un enfriamiento, pero sin consecuencias,
muchos que eran neofalangistas, neotradicionalistas y neoalfon-
de las relaciones entre el Gobierno y la Falange.
sinos.
»El Gobierno cree que le es posible, actualmente, realizar
La base numérica del partido franquista habría sido ancha.
reformas sociales, aun sin el concurso de la Falange, adoptando
Es muy probable que, como le sucedió a la Unión Patriótica,
para sí una parte del programa de esta última. Esto puede ser
hubiese carecido de solidez. Sus tesis doctrinales, y programáti-
posible. Pero no es posible conquistar para las ideas nacionales
cas, hubieran podido reducirse a la adhesión incondicional al
y para las ideas sociales verdaderamente realizables a la pobla-
* Stanley G. Payne: Falange. A history of Spanish Fascism. Stanford * Les qchives secr2tes de la Wilhelmstrasse. PAg. 178.
University Press. Stanford, California, 1961. Páginas 148-149.
364 MANUEL H EDILLA TESTIMONIO 365

ción obrera, sobre todo a la de la wna roja que falta por re- *.
dumbre de la muerte de José Antonio)) A través de Franco,
conquistar, a fin de vincularla al Estado nuevo, sin el concur- la Falange sería el Partido de Estado, absorbiendo a las demás
so de la Falange. Por esto, la colaboración entre el Gobierno y organizaciones y milicias. El primer Gobierno del nuevo Estado
la Falange es siempre indispensablen . estaría constituido por técnicos, militares y falangistas; éstas
ocuparían los ministerios de Agricultura, Trabajo, Iwtrucción
En una nota adjunta -no impresa- se resumía una con-
versación de Von Faupel con cuatro dirigentes carlistas. É;S~OS Pública y Prensa y Propaganda.
afirmaban su simpatía hacia la Alemania nazi, y reconocían la Los jefes provinciales serían gobernadores civiles y los jefes
necesidad de una reforma social en España. locales, alcaldes; la bandera nacional sería la bicolor, con el
Hubo, entre las posibilidades de creación y sostenimiento yugo y las flechas.
del partido franquista, una que pudo ser examinada y recha- Los organismos del Partido establecerían las bases doctri-
zada. Seguimos en la zona de las hipótesis, pues la exacta his- d e s y constitucionales del nuevo Estado.
toria sólo es conocida por el Generalísimo y su hermano Nicolás. Era difícil, casi imposible, que las conversaciones, conqd-
El partido franquista pudo existir y mantenerse con menores tas y tratos que tenían por escenario las oficinas de don Nicolás
zozobras y riesgos de los que hemos señalado en las precedentes Franco en el Cuartel General no trascendiesen. Y aún más difí-
conjeturas, de haberse llegado a un acuerdo para restaurar la cil que no fueran utilizados para quebrantar la disciplina que
Monarquía tras la victoria militar. Vivía Alfonso XIII, y se Hedilla había logrado que prevaleciese en la Falange. Esa dis-
había extinguido el pretendiente don Alfonso Carlos. Pero tal ciplina, que era un tajamar avanzando hacia la transformacih
compromiso, en el que debían participar el generalato y otros social de España, según apareció en el discurso de la Nochebue-
mandos, significaba el futuro cese de Franco en la jefatura del na de 1936, resultaba peligrosa para el conservadurismo y el
Estado, aunque naturalmente se le habrían reservado las fun- reaccionarismo.
ciones de caudillo o conductor político. El Requeté y los poli- Por una inversión de los términos en que don Nicolás Fran-
ticos tradicionalistas, automáticamente, habrían dejado de opo- co y sus colaboradores habían discurrido sobre las posibilidades
nerse al partido franquista. La Falange se convertina en un de que el Generalísimo fuese jefe de un partido, se trató de que
partido; en una posible oposición de Su Majestad. Ahora bien: la Falange y el Requeté pudieran unificarse sin aparente inter-
el general Franco, visiblemente, no aceptaba poner limites a vención del poder constituido. Para conseguirlo, era fácil adu-
...
sus prerrogativas cir el riesgo de una unificación que podía ser dictada desde la
cumbre del poder. Tratábase, en suma, de una guerra fría, de
El conato de partido franquista - p u e probablemente no
pasó de una serie de diálogos y de impresiones- tuvo una ver- nervios, entre quienes los tenían juveniles y tensos, y otros que
tiente distinta. Y de índole semioficiosa. No es posible afirmar sabían dominarlos y no tenían prisa manifiesta.
que el G~eralísimotuviera previo conocimiento de la solución Un funcionario diplomático, don Ramón Oyarzun, publicó
que pretendía allegarse. Se pensaba en elegir a Franco Jefe en E1 Pensamiento Navarro un artículo titulado «Una idea. Re-
Nacional de la Falange. La fórmula podía consistir en que el queté y Falange)). Poco después, un sacerdote falangista se hizo
Generalísimo pidiera el ingreso en la organización y que la eco de aquel artículo **. Tratábase de un diálogo amistoso pero
Junta de Mando y el Consejo nacional reunidos le ofrecieran en el cual -y en Pamplona- parecía abrirse una posibilidad
la Jefatura. Un funcionario del Cuartel General que intervino * Testimonio de Felipe Ximénez de Sandoval.
en la redacción de las posibles bases, especifica: aLa Jefatura ** Vid. El Pensamiento Navarro, 19 de diciembre de 1936, y Fermín
Yzurdiaga, Arriba Esparia, 6 de enero de 1937.
sería a titulo provisional, hasta tanto que no hubiera la certi-
366 MANUEL H EDILLA TESTIMONIO 367

de concordancia política entre las dos Milicias. Tal concordan- n-Como uno de los fundadores de la Falange, jqué pien-
cia implicaría, inevitablemente, una reforma de los respectivos sas de la Monarauía?
mandos políticos de las organizaciones. Hedilla era un objetivo ,-Te diré que un ~ u e b l oviejo, con historia, capaz aún de
máximo, una posición trascendental que debía ser desalojada. las mayores empresas, impregnado de una auténtica y renovada
Y, ciertamente, lo mismo pensaba hacerse con cuantos man- doctrina, no debe temer, sino al contrario, buscar su continui-
tenían una actitud enhiesta, en los frentes y en la retaguardia, dad en régimen monárquico, que nunca podrá ser ya ni de ab-
en pro de la política de reforma social y económica del país. solutismo trasnochado, ni de liberalismo anacrónico)).
Los adversarios encontraron un elemento de maniobra que po- Las dos declaraciones públicas de Sancho Dávila Fernán-
día ser fructífero. Dejemos paso a los testimonios irrefutables. dez de Celis exigen puntualizaciones. Según consta documen-
El jefe territorial de Andalucía, quien, como hemos anotado, talmente, si el mantenimiento del programa falangista equiva-
había pedido reiteradamente en sesiones de la Junta de Mando lía a una postura demagógica, fue él quien la sostuvo de modo
y del Consejo Nacional la aplicación rígida de la doctrina nacio- acérrimo, al pedir a sus pares, en los primeros meses de la gue-
nal-sindicalista, decidió implicarse en la tarea de unificar a la rra, que no hubiera desviación ni concesión programáticas de
Falange y al Requeté. «...Me corresponde asegurar que me cabe ninguna clase. Habló de la integridad absoluta de los 2 7 puntos.
el honor de haber desenmascarado a los demagogos, volver a la Por el contrario, Hedilla y la mayoría de los falangistas
Falange por los cauces que le señalara José Antonio y ser el sostenían que en la zona nacional no podía aplicarse -n con-
iniciador, en el mes de enero ( de 1937 ) ,cerca del conde de RO- tra de lo que solicitaba Dávila- toda la programática de la
dezno, para la formación del Partido Único, por estimar que Falange.
ésta es la condición esencial para la realización de los 27 Pun- Mientras Dávila sostenía públicamente que debía hacerse
tos del Nacional-sindicalismo bajo la jefatura del propio jefe del la revolución nacional-sindicalista simultáneamente al desarro-
Estado, única que siempre ha de quedar por encima de todas llo de la guerra, trabajó por su cuenta para que se hiciera la
las discusiones y contingencias posibles)) *. unificación por decreto y la jefatura del partido único fuera
asumida por el Generalísimo. Cerca de cuatro meses actuó
Por los días en que hizo esa declaración al diario sevillano
que de él dependía, Sancho Dávila estaba - a u n q u e en libertad -según sus ratificadas declaraciones- a espaldas de la Junta
provisional- sometido a un procedimiento, y su porvenir, en de Mando a la que pertenecía y de la inmensa mayoría de los
punto a disfrutar de los posteriores beneficios alcanzados, era falangistas.
~roblemático. Pero veintisiete años después el mismo Sancho El mes de mayo de 1937 vivía el político tradicionalista
**
A
Dávila ha insistido : conde de Rodezno, futuro ministro del nuevo régimen, quien
«-;.Cuál es tu vocación más definida? -le han pregun- no desmintió la aseveración de que había trabajado con Dávila
tado. en pro de la uoificación decretada. Señalemos, respetuosos con
s e r v i r lealmente a la patria, con desinterés, con buen el rigor historiográfico, que en el seno de la Comunión hubo
ánimo y procurando siempre unir al máximo. Por m fui yo una tendencia mayoritaria desfavorable a la unificación im-
el precursor de la unificación, cuando se planteó durante la puesta por el poder constituido.
Cruzada. Manuel Hedilla, empero, no celaba su pensamiento, ni lo
enmascaraba. El día 6 de enero de 1937, Fermín Yzurdiaga, di-
* F.E. Número 253, 20 de mayo de 1937. rector del diario navarro Arriba España, publicó unas declara-
** ABC. Entrevista con Julián Cortes-Cavanillas, 1 septiembre 1963- ciones del jefe de la Junta de Mando provisional. Hablaba éste,
368 MANUEL H EDILLA TESTIMONIO 369

de que ala tendencia a la formación de una fuerza única es in- »...Con los tradicionalistas, las relaciones son cordiales, y
negable. Creemos que esto se producirá al asimilar Falange Es- muchas de sus aspiraciones las encontrarán satisfechas en la
pai5ola -cuyo volumen y fuerza de expansión son superiores a Falange».
cualquier otra- aquellos puntos del tradicionalismo que sean
compatibles con las necesidades del momento. El problema ya se Seguían, en enero de 1937 -y continuaron en los meses
planteó en Italia, donde Mussolini hubo de recoger lo viable sucesivos-, las relaciones directas entre el Generalísimo y el
de una organización pareja, la llamada Idea NazioncJe, de hon- jefe de la Junta de Mando. El temario de sus conversaciones
da raigambre tradicional, pero cuyo sentido abstracto y metafí- se refería, principalmente, a la guerra, al esfuerzo colectivo, y
sico era incompatible con el realismo y el ritmo acelerado del alguna vez a cuestiones políticas que ahora pueden relacionar-
momento. se con la concentración de poderes.
uEn el terreno religioso no tenemos nada que resolver, por- Manuel Hedilla testimonia que el 1 de enero de 1937, el
que todo está resuelto. No hay problema religioso, porque en Generahimo le preguntó:
los que acuden a nuestras filas, su profundo sentido católico
es quizá el factor más decisivo que les ha movido a engrosarlas. «-¿Qué le parece, Hedilla, la Monarquia?
Falange Española acomete la magna obra de reconstrucción »Medí -manifiesta el preguntado- mis palabras. Yo opi-
nacional, impregnándola de sentido católico, de profunda rai- naba que la cuestión de la Monarquia, en el curso de una guerra
gambre en nuestra patria y que constituye uno de sus mayores dura, y que se anunciaba larga, no era fundamental.
timbres de gloria. »-Nadie se ocupa de Ia Monarquía en estos momentos,
uEstriba el nervio de la cuestión en determinar qué enten- mi general -respondí.
d e m ~ spor.este sentido católico. A nuestro juicio, abarca dos »-¿A usted le parece que sería interesante para España
puntos: uno doctrinal y otro práctico. El primero consiste en que se restableciera la Monarquia?
la sumisión al dogma y reconocimiento de la personalidad ju- »-Me parece que el pueblo no está preparado ni pendien-
rídica de la Iglesia con carácter de sociedad perfecta, cuyas po- te ahora de la Monarquia, y no se pronuncia en pro ni en con-
testades no las recibió del Estado, sino directamente de Jesu- tra. Por lo demás, no veo la viabilidad inmediata de una Res-
criito. tauración.
»El segundo comprende lo que pudiéramos llamar la pues- »Sobre ésta habló también conmigo don Pedro Sainz Ro-
ta en marcha de la doctrina. La recristianización de la sociedad dríguez, diputado a Cortes por Santander, a quien respondí en
según la norma evangélica, reivindicando el verdadero sentido parecidos términos.
del catolicismo y desenmascarando a los hipócritas fariseos que »Me visitó, tiempo después, uno de los primeros compañe-
...
le desprestigian Y en ese sentido, jqué labor más ingente se ros de Mussolini,' el fascista italiano Farinacci, quien no sólo
pedía mi opinión, sino que me aconsejaba que nos inclinára-
nos ofrece en todos los aspectos de la vida nacional!
»El sentido pagano en el culto a la patria y de subordina- mos a la restauración monárquica, con un príncipe de la Casa
miento a la raza, a la fuerza, etc., que se advierte en algunos de Saboya. Sería la manera -argüía- de consolidar un Eje
movimientos extranjeros de tipo análogo, se sustituyen en el Roma-Madrid-Berlín. Insistió hasta el punto de rogarme que
nuestro por una fuerte dosis de espiritualismo muy de acuerdo hablase con Franco y le presionara en ese sentido. Me pareció
con nuestra tradición. Ésta es la mística del nuevo orden que todo ello absolutamente inadmisible)).
forjamos. Sobre el giro italianizante de una restauración, ha escrito
370 MANUEL H EDILLA TESTIMONIO 371

quien fue el primer embajador de Italia cerca de Franco «La*: Por su parte, el conde Ciano, resumiendo sus conversacio-
nes con el Generalísimo, escribió *: «Falange Española Tra-
fisonomía de la Falange todavía no está bien definida, ya que
engloba monárquicos y republicanos y éstos últimos, que al dicionalista y de las JONS es un partido que se halla todavía en
principio constituían la mayoría, después, por la afluencia de el comienzo de su formación (sic) pero agrupa ya toda la fuer-
nuevos elementos, han perdido terreno, aunque todavía predo- za juvenil, los elementos más activos y, masivamente, a las
minan. La Falange es un fascismo sin doctrina orgánica Hoy ... mujeres. La Falange es antimonárquica; desde el secretario
del partido a los consejeros nacionales, todos los miembros in-
puede calcularse, grosso modo, que ha dado 100.000 hombres
d Ejército nacional». fluyentes que conmigo han conferenciado no han hecho sino
Cantalupo escribía antes de la unificación. mostrarse hostiles hacia la dinastía y hacia el mismo sistema
El mismo embajador aseguraba que el 10 de marzo de monárquico, expresión en los últimos tiempos de una política
1937 estaba a punto de realizarse la unificación. Se discutía de renunciamiento y decadencia».
el advenimiento de la Monarquía o la implantación de Ia Re- Ciano escribió en julio de 1939, dos años largos después de
gencia por un trienio. Roma, a juzgar por las palabras del em- haberse dictado la unificación. El Partido 6nic0, formado tam-
bajador, quería el mando político único de Franco. bién por los Requetés y por los alfonsinos de Renovación y de
Mussolini aspiraba --corrobora Cantalup-, por dictados Acción españolas, y todavía regido desde la secretaría general
del rey Victor Manuel, a que la Monarquía estableciese u n ré- por Raimundo Fernández Cuesta, tenía una mayona de anti-
gimen corporativo, a la italiana, y que el duque de Aosta ocupa- monárquicos; no de republicanos. Es u n dato valioso para que
ra el trono español. Roberto Farinacci actuó en España a es- el historiador pueda dictaminar, lo mismo que los críticos,
paldas del embajador, y recibió de Franco y de Hedilla un fin acerca de los acontecimientos que se desarrollaron en Ia pri-
& non receuoir. Hedilla la ratificó en una conversación con mavera de 1937. Logica, naturalmente, los Requetés no podían
Cantalupo. estar conformes -y lo mismo sucedía con los a l f o n s i n o s con
La restauración siguió interesando a los italianos hasta des- una dirección y una política antimonárquica. Luego, subsistía
pués de la guerra española, pero ya en sentido negativo, una vez el divorcio, la separación abisal, entre losmiembros del partido
fracasados los intentos de situar en el trono a un príncipe italia- único decretado; separación equivalente a esterilidad.
no. Mussolini, al presentar a su ministro de Asuntos Exteriores Si el Generalísimo, en sus conversaciones con Hedilla,
e hijo político, Ciano, a Franco, le escribía el 6 de julio de afrontaba temas como el de la Restauración, nunca aludió a la
1939 **: «Sobre dos cuestiones deseo anticiparos mi opinión: posible concentración de poderes. En una fecha indeterminada,
quizá hacia fines de febrero de 1937, tras una larga entrevista
P ~ PConsidero sumamente peligroso para vuestro régi- le dijo a Hedilla, mientras se despedían:
men, gloriosamente fundado a través de tantos sacrificios de «¿Sabe usted una cosa, Hediia? Me he encargado una
sangre, el restablecimiento de la Monarquía. ...
camisa azul n
n2.O No esperéis nada de Francia y de Inglaterra; ambas Tampoco se refirió el Generalísimo a 10s tenaces rumores
son, por definición, enemigas irreconciliables de VUESTRA sobre la constitución de un Gobierno, que iba a ser presidido
España D. por el general Mola. Una vez reconocida por varios gobiernos
europeos e hispanoamericanos la autoridad constituida en la
Roberto Cantalupo. Fu la Spagna: Ambasciatta presso Franco.
Febraio-Aprile 1937. Verona. Mondadori, 1948. Passim. * L'Europa verso la catastrofe. Páginas 430-446
** I doctunenti diptomatici itafimi. Vol. X I I . Roma 1952.
372 MANUEL HBDILLA TESTIY ONIO 373

zona nacional, parecía indispensable la formación de un gobier- u-Eso no es nuevo - d i j o Mola-. Hasta mis planos ha
no, en el que se diera cabida a todas las organizaciones comba- llegado ese rumor.
tientes. uNueva pausa, Hedilla preguntó:
Se trataba de una viva aspiración de millones de españoles *¿Y qué dice usted, general?
de las dos zonas. Nos referimos a la zona roja, porque cada he- u - Q u e lo puede usted desmentir, Hedilla. Yo soy - a ñ a -
cho político y militar de la nacional repercutia, sonora, hon- dió con lentitud- el hombre más ambicioso de España.
damente, en los españoles que se consideraban cautivos en el »Seguro de haber conseguido un previo efecto, Mola con-
territorio dominado por la República Popular. Moral y politi- tinuó:
camente, desde la zona nacional se gobernaba a innumerables +Mi ambición consiste en no acometer más cosas que las
españoles que no estaban físicamente en ella. Otro tanto puede que sé que puedo hacer bien. Quizá pueda dirigir con acierto la
decirse de quienes anhelaban la victoria roja desde el territo- campaña del Norte. Al fin y al cabo, la guerra es mi oficio.
rio nacional. Pero estoy absolutamente seguro de que, en las actuales circuns-
Serrano Suñer, en su libro ((Entre Hendaya y Gibraltaru tancias, fracasaría presidiendo u n gobierno. Puede usted ase-
escribe: algunos hablaban por aquellos días de constituir un gurar, a quien le hable de esa posibilidad, que el general Mola
gobierno militar, un gobierno dictatorial asistido de algunos no acude nunca a un fracaso indudable)).
técnicos o políticos civiles bajo la presidencia del general Mola. Hedilla sonrió, y el diálogo fue extinguiéndose. No se di-
El proyecto, desde luego, no tomó cuerpo en el Cuartel General. lucidó si el rumor tenia algún fundamento. Mola, a pesar de
Franco nunca habló de esto)). sus manifestaciones, estuvo cauto, y Hedilla obsemó notable
El general Mola se encontraba en Aviia. En el Cuartel Ge- discreción. En la serie de conatos, tentativas, maniobras, que
neral preparaba las operaciones del Ejército del Norte del que iban sucediéndose, el lanzamiento de la especie sobre un go-
era jefe. Pilar Primo de Rivera, que había ampliado a servi- bierno presidido por Mola pudo ser una incidencia más, desti-
cios de guerra las tareas de la Sección Femenina, necesitaba nada a tantear y a tentar al general, a la Falange y al Requeté.
contar con la aprobación de Mola y pidió a Hedilla. +e la Debemos insistir en la premisa de que cuantos hostilizaban a la
acompañara en una visita a Avila. Accedió el jefe de la Junta Falange y a su autonomía sabían mostrarse impasibles y afecta-
de Mando, y ambos se entrevistaron con el general. Los acom- ban tener nervios de acero.
pañaba ~ e G p eXiménes de Sandoval, @en por entonces, en También entre los fdangistas había gentes que tenían esa
virtud de autorización concedida por el Cuartel General del glacial dureza. Pero el enemigo estaba dentro de la ciudadela ...
Generalísimo, dirigía el Servicio Exterior de la Falange.
Mola se mostró favorablemente dispuesto a satisfacer las Entre los enemigos situados dentro de la ciudadela falan-
peticiones de la jefe de la Sección Femenina. gista figuraba el jefe territorial de Salamanca, Zamora y León,
Según testimonia Ximénez de Sandoval, se abrió una pau- Rafael Garcerán Sánchez. Él mismo ha explicado su actitud y
sa, rota por Mola: sus sentimientos, por medio de un testimonio que de sus labios
«-iB~eno, Hedilla, bueno! Estoy siempre entre mis pla- hemos recogido con exactitud.
nes de operaciones, como ustedes verán, y apenas sé lo que se <<Alllegar a la zona nacional - e l 8 de septiembre de
chismorrea por ahí. ¿Qué se dice últimamente? 1936- me di cuenta de que los mandos de la Falange eran in-
r>-Pues... Que se va a formar un gobierno presidido por feriores al desarrollo que ésta adquiría y a las responsabilidades
usted -respondió Hedilla. de la guerra y de la política. Comprendí que lo que había sido
374 MANUEL HEDILLA TESTIMONIO 375

apto para las primeras luchae y la clandestinidad, ya no lo era. cuenta de la infantilidad manifiesta en algunos aspectos de la
Faltaban hombres. Era fácil dame cuenta de que se habían organización, antes de la guerra.
creado unos reino8 de taifas en Aragón, en Extremadura, en el nHoy procedería, en iguales circunstancias, como procedí
Sur... entonces)).
~AgustínAznar me informó de que él había sido autor de Si Garcerán no realizó ninguna labor positiva, en su man-
la constitución de la Junta de Mando provisional, y de 4 desig- do territorial, en el selvicio a la guerra y a la política nacional
nación de Manuel Hedilla para presidirla. Yo no sentía, ni la sindicalista, fue obstinado en su menester de conspirador. No
~
siento, aversión hacia Hediila, puedo poner en duda su hon- hay testimonio ni huella de cualquier trabajo suyo de otro tipo.
radez personal. Ahora bien; este hombre no era ni orador, ni Tenia facilidad de palabra, aunque su temática y su estilo resul-
escritor, que yo creo son condiciones necesarias para un polí- taban anticuados ya en 1936, pero la reservó para el círculo, li-
tico, y más en aquellas circunstancias. mitadísimo, de sus afines. De su pluma sólo ha salido un fo-
,Opiné que era inadecuado para el cargo que ocupaba. Miré lleto, de reducido formato, que por cierto publicó un año des-
alrededor, y tampoco vi a ningún hombre que pudiera osten- pués de la unificación, para atacar a lo que se llamaría cchedillis-
tar el Mando supremo. Si se me permite una imagen diré que mon *. Cobraba un sueldo mensual y vivía cómodamente en
la Falange había pasado de sencilla avecilla a ser un majestuosa una casa perteneciente a un rico salmantino. Gracias a la gene-
cóndor. Lo que había nutrido a la primitiva Falange no podía rosidad de Hedilla.
alimentar a la que se estaba desarrollando. Su secretario territorial, Nicolás Martín Alonso, tuvo que
nDespués de sacar de la zona roja a mi familia, con la ex- abandonarle por razones personales que le hacían insoportable
cepción de mi padre, quise solucionar los problemas que se le la convivencia.
venían encima a la Falange. Creí que ésta iba a desempeñar un Aguardó Garcerán la coyuntura propicia para actuar. Fra-
papel segundón en la política de España y trabajé para que la casó innumerables veces en su intento de hallar socios para la
Junta de Mando, en vez de contar con siete vocales, quedase conspiración. Se le veía aislado, sin trato social con ningún fa-
reducida a un triunvirato, ya que ninguno de nosotros tenía langista, y repitiendo, en cualquier ocasión, que Fernando Pri-
autoridad ni facultadespara ser Jefe Nacional. mo de Rivera le había traspasado el mando de la Falange por un
»Estimé que Hedilla iba derechamente a ser proclamado recado verbal confiado a una persona de su familia. A pesar
Jefe Nacional, ya que se le estaba creando una aureola, una per- de su facundia, no logró asimilar correctamente el ideario,
sonalidad, por los escritores que estaban a su lado. Entonces, el estilo, ni siquiera los estatutos de la Falange.
empecé a trabajar para la eliminación de Hedilla, a fin de que
la Falange fuera por otros rumbos. Hallé camaradas que en * Rafael Garcerán: Falange. Desde Febrero de 1936 al Gobierno
general compartían mis opiniones, y así fue preparándose la Nacional. Mano 1938. 16 páginas. La alusión a Hedilla, ya condenado
destitución de Hedilla, contra el cual yo formularía un pliego de y preso en Las Palmas de Gran Canana, decía: aLos primeros mili-
cargos. tantes (sic) de Falange, agrupados bajo el mando del Jefe Nacional,
estamos ligados por un fuerte vínculo de compenetración para con nues
n L o que yo preparaba debió de transcender. tro Caudillo, vínculo que s610 podrá ofrecer un cambio en las sucesi-
»Pude haber maniobrado fácilmente en otros sentidos, por- vas jornadas: el de ser más fuerte, más tenso, más fervoroso, aún.
que no me faltaron proposiciones para que lo hiciera, pero »Quenadie, al socaire de una situación an6mala, transitoria y pasada,
de un viejo camisa azul, piense aquí. ni más allá de las trincheras. aue
siempre quise atenerme al espíritu de José Antonio. Pues yo, eso puede ser motivo, no-ya de disidencias, sino ni siquiera de falíasde
en realidad, serví a la Falange por José Antonio, aún dándome entusiasmos.
Llegó a delirantes extremos.El jefe provincial de Falange h h numerosos viajes d extranjero. Disfmtaba de emolumen-
*
en Salamanca. manifiesta : u Al acordar la Junta & Mando ton de los que carecían jefes de la Milicia y el propio Hedilla.
trasladar su sede a Salamanca, provocó gran imtación y visible Pudo obtener créditos por su condición de mando. Lográ con
disgusto en Rafael Garcerán Sánchez, a quien se había nom- absoluta facilidad el salvoconducto de fronteras. Un día recibió
brado iefe territorial. Cobraba mensualmente cantidades de las Manuel Hedilla un informe confidencial, transmitido por los
jefaturas de Salamanca, Zarnora, León... No recuerdo la cuan- servicios del general Mola, en el que se consignaba cómo Gar-
tía... cerán, en Francia, tenía contacto con el enemigo. Quien sirviese
~Garcerán.asistido Dor Antonio Luna. saboteaba a Hedilla. a la República Popular, en su territorio o en el extranjero, era
Iba personalm&~te,y ctando le placía, al cuartel General, ale- un enemigo; Mola, con su experiencia de 1930 en la Dirección
gando que tenía asuntos de despacho. No puedo precisas si en General de Seguridad, era muy meticuloso y proclive a la infor-
toda ocasión vio a Serrano Suñer. o si despachaba con otras mación secreta.
personas. Garcerán iba a l Cuartel General d&d&antes que lle- Objetivamente, esos contactos no eran idóneos por la parte
gara Serrano Suñer a la zona emancipada. de Garcerán, pero habia una razón humana, la familiar, que
,Por Salamanca estaba muy extendido el rumor de que podía exculparlos, a condición de que no se diera prenda alguna
Garcerán, aprovechando la entrada de las fuenas nacionales ni información al adversario.
en Madrid, intentaría proclamarse Jefe Nacional de la Fa- Hedilla pudo plantear la cuestión sobre la base del informe
langeD. que provenía de Mola. Pero el jefe de la Junta de Mando, que
Las precisiones, rigurosamente objetivas, sobre las activi- no fue nunca al extranjero, no rescató a su familia por medio
dades y los rasgos de Garcerán -futuro empresario, después de canje y no him gestión alguna cerca de la autoridad cons-
de la guerra y durante años de acabarets)) y restaurantes noc- tituida, había sentido la angustia de la separación y del peligro
turnos en Madrid- antes de la unificación, deben alcanzar a sobre los suyos.
sus viajes al extranjero. Había millares de falangistas que te- Aludimos a esas incidencias, porque trascendieron, y en
nían a su familia, o a una gran parte de ella, en la zona roja. tomo a Garcerán originaron una atmósfera hecha de suspica-
Resistieron, abnegadamente, la separación y la falta de noti- cias y recelos, fomentada por personas ajenas a la Falange.
cias, pues la Cruz Roja fue muchas veces incapaz, y siempre También las mencionamos porque, en un futuro inmediato, las
se temían las filtraciones peligrosas o las imprudencias, para acusaciones de contactos con el' enemigo fueron atribuidas a
la comunicación. No se les ocurrió invocar su condición para colaboradores de Hedilla, que jamás habían franqueado los 1í-
obtener canjes, ni pudieron realizar gestiones personales en el mites temtoriales de la zona nacional. Por medio de una volte-
extranjero. Para traspasar las fronteras era preciso un salvo- jace, lo que desde el otoño de 1936 se había denunciado contra
conducto del Cuartel General del Generalísimo, prácticamente Rafael Garcerán estuvo a punto de ser motivo de juicio suma-
inaccesible para la inmensa mayoría. rísimo contra Hedilla y los aludidos colaboradores del jefe de
Rafael Garcerán nos ha testimoniado, con énfasis, que sacó la Junta de Mando.
de la zona roja incluso a la niñera de su hija, aunque su padre
permaneció en una cárcel. Su hermano fue muerto, al pare-
cer, en Madrid. Para conseguir su propósito, el jefe territorial

* Testimonio de Ramón Laporta Girón.
378 MANUEL HBDILLA TESTIMONIO 379

tria común a todos ellos; es la sustitución de la libertad indi-
LA PROVOCACIÓN DEL 2 DE FEBRERO DE 1937 vidual por la sujección férrea de un Estado que no sólo regula
nuestro trabajo, como en un hormiguero, sino que regula tam-
Entre los discursos de José Antonio, el pronunciado para bién, implacablemente, nuestro descanso. Es todo esto. Es la
definir la actitud de la Falange ante las elecciones del 16 de venida tempestuosa de un orden destructor de la civilización
febrero es una pieza que señala con precisión los objetivos y occidental y cristiana; es la señal de clausura de una civiliza-
las tesis definitivas del Movimiento. Lo escucharon millares de ción que nosotros, educados en sus valores esenciales, nos resis-
auditores, en el cine Europa de la barriada de los Cuatro Cami- timos a dar por caducada D.
nos de Madrid y en el cine Padilla. En éste hablaron Rafael Especificaba la situación del Ejército, tras dos años de go-
Sánchez Mazas, Raimundo Fernández Cuesta y Julio Ruiz de bierno cedo-radical. «Ahí tenéis a nuestro Ejército, a nuestro
Alda, cuyos discursos fueron retransmitidos al Europa. José An- magnífico Ejército que tiene que nutrirse, como siempre, de su
tonio se trasladó al local de Cuatro Caminos -distrito prole- tradición heroica; ahí tenéis a nuestros ejércitos, a nuestra Ar-
tario y d u r o - en el que habló, y sus conceptos también fueron mada, a nuestra Aviación, sin cañones, sin torpedos, sin caretas
retransmitidos al cine Padilla. contra gases asfixiantes; ahí los tenéis para que si un día (que
Se trata de u n discurso de crítica de los programas electo- Dios no mande sobre nosotros) tienen que hacer otra vez cara
rales de las izquierdas y del bloque llamado nacional *. A la a una ocasión de guerra, nuestros soldados puedan dejar a sus
vez, José Antonio anunciaba la futura actitud de la Falange hijos, como lo dejaron tantos españoles, la triste gloria de saber
ante el escrutinio. Por toda suerte de consideraciones, se trata que sus padres dieron la vida heroicamente por defender a una
de un discurso histórico, pieza clave. patria representada por u n Estado que no les dio medio de de-
«No somos -insistía- de derecha ni de izquierda. Sabe- fensa~.
mos que una y otra postura son incompletas, insuficientes ...» Y exclamaba: « iPolítica estéril la de este estéril y melan-
El programa del Frente Popular, en lo social, «se mantiene cólico bienio! iPolítica estéril la de esos hombres que tuvieron
en los términos del más cicatero conservatismo. Nada que se
acerque a la nacionalización de la tierra, nada que se acerque
en sus manos aquella magnífica ocasión del 6 de octubre! ...
Y toda esta esterilidad en lo material y en lo espiritual, envuel-
a la nacionalización de la banca, nada que se acerque al control ta en u n clima moral insoportable, en un clima moral de que
obrero, nada que sea avance en lo social^. fueron beneficiarios los hombres de un viejo partido y del que
En cambio, señalaba, el régimen autonómico votado por fueron demasiado tolerantes encubridores los hombres de otro.
las Constituyentes sena restablecido en su plenitud. En España hacía muchos años que no se manejaban los cauda-
«.Si la revolución socialista no fuera otra cosa que la im- les públicos y privados con el sucio desembarazo con que se han
plantación de un puevo orden en lo económico, no nos asustaría-
mos. Lo que pasa es que la revolución socialista es algo mucho
manejado en estos tiempos.. ».
Refiriéndose a la propaganda del bloque, declaraba que eran
más profundo. Es el triunfo de un sentido materialista de la «los carteles del miedo, los carteles de quien teme perder lo
vida y de la historia; es la sustitución violenta de la religión material, los carteles que no oponen a un sentido materialista
por la irreligiosidad; la sustitución de la patria por la clase ce- de la existencia un sentido espiritual nacional y cristiano; los
rrada y rencorosa; la agrupación de los hombres por clases, y no carteles que expresan la misma interpretación materialista del
la agrupación de los hombres de todas las clases dentro de la pa- mundo, la interpretación esa que yo me he permitido llamar
* Obras completns. Páginas 129-144. una vez el bolchevismo de los privilegiados. Para eso nos con-
380 MANUEL HEDILLA TESTIMONIO 381

vocan; con la invocación de ese miedo, nos llaman y nos dicen: el poder, entonces otra vez la Falange, sin fanfarronadas, pero
"Que se nos hunde España, que se nos hunde la civilización sin desmayo, estaría en su puesto como hace dos años, como
cristiana; venid a salvarla, echando unas papeletas en unas ur- hace un año, como ayer, como siempre^.
nas. Y vosotros, electores de Madrid y de España, ¿vais a tolerar Este discurso de José Antonio, por su vigor y claridad, era
la broma de que cada dos años tengamos que acudir con una una nueva programática. Tenía patente actualidad el 2 de fe-
papeleta a salvar a España y a la civilización cristiana y occi- brero de 1937. Cualquier lerdo podía acertar que la Falange,
dental? ¿Es que España y la civilización occidental son cosas en plena guerra, lo exhwnaría públicamente.
tan frágiles que necesiten, cada dos años, el parche sucio de la Y así ocurrió. Manuel Hedilla dispuso que los servicios de
papeleta del sufragio?" Prensa y Propaganda se encargaran de la reproducción íntegra
»No hay más que una manera, profunda y sincera, de evitar del texto en los periódicos, de su transmisión por las radios y
que el comunismo llegue: tener el valor de desmontar el capi- de su reparto en hojas. Lo mismo se había hecho con el dis-
talismo, desmontarlo por aquellos mismos a quienes favorece, curso fundacional, en la fecha del 29 de octubre de 1936, y
si es que de veras quieren evitar que la revolución comunista seguiría haciéndose con otras piezas esenciales de José Anto-
se lleve por delante los valores religiosos, espirituales y nacio- nio hasta la unificación.
nales de la tradición. Si lo quieren, que nos ayuden a desmon- Dirigía la Delegación de Prensa y Propaganda para el Es-
tar el capitalismo, a implantar el orden nuevo. tado u n levantino, Vicente Gay, quien había dedicado traduc-
n...Nosotros no queremos la revolución marxista, pero sabe- ciones y glosas favorables al nazismo y al fascismo, y habitual-
...
mos que España necesita la suya ¿Qué se creen que es la re- mente escribía en el diario Informaciones con el seudónimo
volución, qué se creen que es el comunismo, estos que dicen u Luis de Valencia D. Tenía variopinta historia política.
que.acudamos todos a votar sus candidaturas para que el comu- Este Gay dirigió comunicaciones a los gobiernos civiles, ad-
nismo no pase? ¿Quién les ha dicho que la revolución se gana virtiendo que había ordenado prohibir la reproducción y trans-
con candidaturas? misión por radio del discurso de José Antonio. La Delegación
»Aunque triunfaran en España todas las candidaturas so- dependía, directamente, del Cuartel General del Generalísimo.
cialistas, vosotros, padres españoles, a cuyas hijas van a decir Positivamente, la orden constituía una provocación a la
que el pudor es un prejuicio burgués; vosotros, militares espa- Falange. Al bloque derrotado en las elecciones de 1936 le in-
ñoles, a quienes van a decir que la patria no existe, que vais teresaba que no volvieran a escucharse, ni a leerse, las frases
a ver a vuestros soldados en indisciplina; vosotros, religiosos, lapidarias del Jefe Nacional.
católicos españoles, que vais a ver convertidas las iglesias en El relato de lo ocurrido, verbigracia, en Burgos, es ilustrati-
museos de los sin Dios; vosotros, todos, ¿acataríais el resulta- *:
vo «No teníamos diario nuestro en Burgos, por lo que ordené
d'o electoral? Pues la Falange tampoco; la Falange no acataría hacer una tirada de 25.000 ejemplares del discurso de José
el resultado electoral. Votad sin temor; no os asustéis de esos Antonio, los cuales fueron distribuidos en la capital y en la
augurios. Si el resultado de los escrutinios es contrario, peligro- provincia.
samente contrario a los eternos destinos de España, la Falange nUn comandante de la Guardia Civil, encargado de la jefa-
relegará con sus fuerzas las actas del escrutinio al último lugar tura de policía, me llamó telefónicamente para convocarme a
del menosprecio. Si, después del escrutinio, triunfantes o ven- su despacho. Repliqué que entre nuestros despachos había la
cidos, quieren otra vez los enemigos de España, los represen-
tantes de un sentido material que a España contradice, asaltar Testimonio de Jos6 Andino, jefe provincial de Burgos.
382 MANUEL H BDILLA TESTIMONIO 383

misma distancia, y que podía presentarse en el mío. Siempre También se ordenó, por los militares, que determinadas escua-
por el hilo telefónico, el comandante expuso que yo había deso- dras fuesen enviadas a un frente, y asimismo se les contestó que
bedecido la orden del Delegado de Prensa y Propaganda, y me era necesaria mi autorización.
rogó que, para él culirirse, yo le entregara unos cuantos ejem- »El jefe de la División, general López Pinto, conversó con-
plares del discurso, lo que le permitiría manifestar que había migo varias veces, por teléfono, para que facilitara mi libertad.
procedido a su recogida. Accedí. Le noté interesado en mi favor. Un día, ante mis reiteradas ne-
»Pero yo no me conformé con la impresión, y ordené que gativas a descargarme de mi responsabilidad, exclamó:
unos escuadristas, mandados por el delegado provincial de »-Bueno ... Habrá que encontrar un pretexto para ponerle
Prensa y Propaganda de Falange, ocuparan Radio Castilla y en libertad.
dieran lectura al discurso. Dispuse que no llevaran armas: »Supe que Manuel Hedilla, al enterarse de lo que ocurría,
irían provistos de cuerdas, para amarrar a los que opusieran re- acudió al Cuartel General, reclamando mi plena libertad. El
sistencia en la radio. El discurso fue leído ante los micrófonos. pretexto fue la toma de Málaga, ocurrida el 8 de febrero. Se
y no hubo daños personales de ninguna clase. me levantó el arresto y fue sobreseído el procedimiento ini-
»Volvió a llamarme el jefe de policía, torné a negarme a ciado».
acudir a su despacho, y entonces me requirió, cortésmente, el La maniobra provocadora tampoco surtió efectos, en nin-
teniente coronel don Antonio Almagro, quien ocupaba el go- gún sentido, en otras provincias. No hubo un muerto, ni un
bierno civil. herido, ni siquiera un contusionado. Vicente Gay estaba prote-
»El señor Almagro pretendía que yo denunciara a los ocu- gido por fuerzas armadas, que sin duda esperaban un ataque
pantes de Radio Castilla. Al negarme, auguró para mí muchas contra la Facultad de Ciencias salmantina, donde tenía sus
contrariedades, e hizo pasar al despacho a u n comandante ju- oficinas la Delegación. También tenia escolta en su hospedaje e
ridiw, quien me tomó declaración. Me hice responsable abso- iba custodiado por la calle. Habría sido totalmente practicable
luto. asaltar el despacho, ocupar la emisora de Salamanca, tomar re-
»-iPero a usted no podemos empapelarle! - d e c í a el go- ...
presalias duras contra Gay y sus instigadores y acólitos Pero
bernador civil. habria corrido sangre, inevitablemente, lo cual parecía ser el
nMe pidió el gobernador que le diera palabra de que me frenético deseo de ciertas gentes.
constituiría en arresto, en el cuartel de Caballería. A éste me
encaminé y, en tanto, el delegado de Prensa de la Falange se
presentó al comandante jurídico, declarándose entero responsa-
ble. Yo le desmentí.
»En nuestro cuartel había falangistas gallegos, que iban al
frente o gozaban de permiso, y algunos burgaleses. Aquellos,
principalmente, proyectaron asaltar el cuartel de Caballería
para libertarme. Apenas lo supe, ordené que se abstuvieran de
cualquier movimiento que no estuviera ordenado por mi.
mientras permanecí arrestado, fueron al cuartel de Fa-
lange fuerzas militares para recoger las armas allí existentes.
Les fueron negadas, arguyendo que era necesaria una orden mía.
LAS RELACIONES CON EXTRANJEROS

La guerra motivó afluencia de visitantes extranjeros a la
zona nacional, menor, empero, que la registrada en el territo-
rio de la República Popular. Había, entre aquellos observadores,
periodistas, diplomáticos, representantes de partidos, no sólo
...
de Alemania, Italia y Portugal, sino de otros paises La Fa-
lange y el Requeté constituían sendos centros de la curiosi-
dad y del interés de los extranjeros.
Hedilla, quien a veces era materialmente asediado por los
visitantes, testimonia: ((Tuve relaciones naturales con los emba-
jadores de Alemania y de Italia y con personalidades de los dos
países. Roberto Farinacci me invitó a visitar Italia y me aportó
saludos de Mussolini. Hitler me dedicó un ejemplar
" x
de una edi-
ción fastuosa, limitada a cien ejemplares, de su «Mein-KampfD.
En cualquier instante, y con cualquier extranjero, mantuve las
distancias, correctamente, y sin ocultar, por otra parte, mi sim-
patía hacia los que con nosotros cooperaban a la guerra. Pero
nunca acepté indicaciones, sugestiones, normas de ningún ex-
tranjero.
»A Johannes Bernhardt, director de la Hisma, le reproché
varias veces, y con dureza, la rapacidad que mostraba para ob-
tener productos españoles, desde el aceite hasta los minerales.
Creo que uegué a llamarle farsante, pues con teatralidad habla-
ba de amor a España, mientras era incansable en saquearla.
~Bernhardtme respondía:
386 MANUEL H EDILLA TESTIMONIO 387

»-España tiene que pagar, tiene que ir pagando...)) Los alemanes habían preparado el llamado «Proyecto Mon-
La Hisma era el reverso de la medalla de la solidaridad. taña» que significaba el control sobre 3 minas, especialmente
En su origen se encuentra a dos comerciantes alemanes que las del nortede España. Esta pretensión dio lugar
". enconadas
vivían en Marruecos. Eran Johannes Bernhardt. ex comercian- discusiones con el régimen de Franco, pero en fecha posterior a
te en azúcar de Hamburgo, donde al parecer había tenido difi- la unificación.
cultades financieras, 9 que dirigía en el Protectorado español Hedilla tenía, pues, razón sobrada al censurar la actitud
la división de la Auslandorganisation en los asuntos económi- de las compañías alemanas.
cos, y vivía en Tetuán; el otro era Adolf Langenk;ein, jefe nazi Los italianos hicieron un despliegue aparatoso de enviados
en Tetuán. El primero hacia ventas de cocinas al ejército. a la zona nacional, con cargos diversos, principalmente de
El 22 de iulio de 1936. el nuevo Alto Comisario de E s ~ a - Prensa y Propaganda. Ya estaba en la zona nacional el director
ña en Marruecos, teniente coronel~JuanBeigbeder Atiewa, por en Madrid de la Agencia oficial de noticias Stefani, Cesare A.
orden de Franco, hizo un pedido al general Kuhlenthal, agre- Gullino, perspicaz, habituado a España y muy activo. Salvo Gu-
gado a la Embajada alemana en París. Se trataba de obtener llino, la inmensa mayoría de los fascistas no lograron tener re-
diez aviones de transporte, de la máxima capacidad, para esta- laciones constantes con la Falange y con el jefe de la Junta de
blecer un puente aéreo entre Africa y la Península. El capitán Mando.
de aviación Francisco Arranz, y los- dos alemanes citados, sa- Eran, en general, presuntuosos. Existían, entre ellos, riva-
lieron dicho día 22 de julio de Las Palmas, en un avión de la lidades, enconos y antipatías que no auguraban nada bueno
Lufthansa, rumbo a Berlín. Llevaban una carta para Hitler, a para el partido fascista en punto a coherencia y disciplina. Se
quien vieron en Bayreuth. vigilaban y denunciaban entre sí. El número de relevos en las
Hitler, al conceder un apoyo inicial al Alzamiento, dispuso distintas oficinas italianas -a comenzar por la misma Emba-
que se formaran dos compañías: la Hisma, sigla de ((Compañía jada, donde Cantalupo apenas duró tres meses- fue incon-
Hispano Marroquí de Transportes)) y la Rowak, de Rohstafje table.
und Waren Einshujgeselleschaft. Ésta recibió un crédito de Los alemanes nazis tenían disciplina dura, pero desde el
tres millones de marcos para comprar armas, que la Hisma principio se mostraron torpes al relacionarse con Hedilla y
transportaba en buques mercantes protegidos por unidades de otros falangistas. Sus jefes eran Kohn, cónsul general, de las
guerra. S.S., y Hans Kroeger, que representaba al ministro de Propa-
Oficialmente, esas sociedades fueron legalizadas en Alema- ganda. Serrano Suñer describe así a Kroeger *: «Era éste
nia el 16 de octubre de 1936. -mala persona- un pequeño hombrecito cabezudo y rojizo,
Los alemanes importaron cobre de Riotinto; los productos que alternaba el pardo y revolucionario uniforme de las S.A.
de otras minas de Andalucía y del Protectorado de Marruecos; con un mess jacket gris, que usaron en otro tiempo en Alema-
producciones canarias? mallorquinas, extremeñas, salmantinas. nia los oficiales de la Guardia Imperial, pero que a é l no le
...
gallegas, castellanas En una estadística aparece que el año, daba otro aspecto que el de botones de hotel. Acaso también el
carácter demasiado comercial de la ayuda alemana, se debió a
1937, Alemania importó 1.620.000 toneladas de hierro,
965.000 toneladas de piritas, y 2.000 de otros minerales y pro- la influencia de esta clase de Dersonas)).
ductos del campo, lentejas, alubias, garbanzos, aceite. Bern- Kroeger, sin embargo, no apareció jamás en la Junta de
hardt cargaba con todo. El promedio mensual de importaciones, *
entonces, era de diez millones de marcos. Entre Hendaya y Gibraltar. Pág. 50.
388 MANUEL HEDILLA TESTIMONIO 389

Mando, ni en el domicilio de Hediila, con uniforme de las desinterés. Alguna vez, el jonsista que había dado pruebas de
S.A. lealtad combatiendo en el frente de Burgos, rayó en lo ingenuo,
Estos alemanes, que vivían en el ambiente denso de Sala- al atiborrar a Hedilla, por su cuenta, de libros en alemán que
manca, aunque viajaban por todo el territorio nacional, sezitian- ni siquiera miraba.
se fuertes creyendo que el tono dominante en la organización
falangista era la gerrnanofilia, exacerbada. Juzgaban a través
de unas docenas de militantes. muchos de éstos notorios.- que INTERCAMBIO DE OPINIONES ENTRE LA FALANGE
en verdad eran prb-nazis, aun declarando ser católica. Y EL TRADICIONALISMO
Kroeger permaneció en España hasta el mes de junio de
1939, fecha en la que fue destituido, no sin un forcejeo reve- Hubo intercambio de opiniones entre la Falange y la Co-
lado por los documentos del Ministerio de Asuntos Exteriores munión Tradicionalista dos meses antes de la unificación. En
y el de Propaganda del 111 Reich *.
Tenía decididos pmtec- lenguaje diplomático podría decirse que se trató de un cambia
tores. de notas verbales, aunque en su curso hubo un acuerdo tácito.
Creyó Hans Kroeger que le era fácil sugestionar y dirigir Nos encontramos ante un suceso que probablemente influ-
a Manuel Hedilla, y éste, antes de que llegara la unificación, yó sobre la decisión unificadora. Se coligaron numerosos móvi-
le arrojó materialmente del modesto piso salmantino en que el les para determinar aquel intercambio, en el que participó, de
jefe de la Junta de Mando residía. modo activo, el jefe delegado de la Comunión, Fa1 Conde, exi-
Tanto los italianos como los alemanes ofmían abundante lado en Lisboa desde diciembre de 1936, como ya se ha dicho.
material de propaganda anticornunista a la Falange. Por evi- Algunos historiadores extranjeros, de éstos, Stanley G. Payne,
dente torpeza, buena parte de los libros, folletos, revistas y pe- se refiere,n al suceso sin profundizar en sus orígenes y desarro-
lículas brindados, comportaban una propaganda política que, lla. Dan una referencia esquemática, de tipo periodístico. El
en el caso alemán, se centraba en lo racista y antijudío. Hedilla intercambio tuvo mayor calado, y repercusiones considerables.
fue advertido por camaradas suyos de los-riesgos de esa pro- Dos enviados oficiosos pertenecientes a la Falange, y una
paganda heterodoxa que, además, estaba al servicio de una po-
lítica extranjera. Apenas lo supo, ordenó que falangistas de su
a
tercera pe&na que se unió ellos. sin haber recibido tal misión
oficiosa de @en podía conferirla, acudieron a Lisboa; los dos
confianza fiscalkran aquel material, especialmente las pelí- enviados pertenecían a la categoría de los neofalangistas. Eran
culas. Este celo por cumplir con la ortodoxia perduró durante Pedro Gamero del Castillo y José Luis Escario. Conviene repe-
todo el período de mando de Manuel Hedilla. tir aquí una frase de Hedilla, estampada en otro lugar de este
No pudieron, los alemanes y los italianos, convertir a la TESTIMONIO: «Yo no distingo entre camisas nuevas y viejas;
Falange en una cabeza de puente política, en los meses de su para mí 'no hay más que camisas limpias y camisas sucias)).
plena autonomía. Sin embargo, el secretario particular de He- Gamero y Escario deben ser, por tanto, estimados en su condi-
dilla, J. A. Serrallach Juliá, jonsista catalán educado en Ale- ción de falangistas a los que obligaba un juramento y una disci-
mania, era, entonces, un convencido. Si algún conato plina, y su condición de afiliados recientes es consignada para
de influencia ejerció sobre el jefe de la Junta de Mando, lo cumplir con un deber informativo de tipo histórico.
hizo, en opinión de cuantos conocen a Serrallach, con £ h e La iniciativa del viaje a Lisboa corresponde a los dos envia-
dos oficiosos. Pedro Gamero del Castillo testimonia: «La unión
Les archives secretes de la Wilhelmtrasse. Págs. 769-771. de la Falange y de la Comunión Tradicionalista era un tema
390 MANUEL H EDILLA TESTIMONIO 391

que estaba en el ambiente; en algunos ambientes, por lo me- he sabido durante largos años, hasta la publicación del libro
nos. Unión espontánea u obligada. Al llegar Sancho Dávila a de Payne, que se les uniera Sancho Dávilaa.
la zona nacional en el otoño de 1936, él y yo habíamos habla- Éste aguardó a sus amigos en Mérida, adonde había llega-
do, y seguíamos haciéndolo en 1937, de aquella unión, que a do con su habitual y nutrida escolta. Los custodios del jefe te-
nuestro juicio podía desembocar en la instauración de la Mo- rritorial de Andalucía quedaron en la ciudad extremeña, espe-
narquía. rando el regreso de Dávila.
nEn Sevilla, donde actuábamos DáviIa y yo, era corriente Los tres falangistas se hospedaron en el lisboeta Hotel Ave-
escuchar alusiones a la unión de las dos fuerzas y solía añadir- nida, donde habitaba Fa1 Conde. Las conversaciones o inter-
se: «Lo que Sevilla quiere, en Salamanca no podrán quererlo cambios de puntos de vista comenzaron el 16 de febrero. Los
nunca ». tradicionalistas acababan de celebrar una importante reunión
en el palacio de los Alburquerque, del pueblo lusitano de Insúa.
»De ese futuro había yo hablado, por ejemplo, con los tra-
dicionalistas José María Oriol y José María Arauz de Robles)). Presidió el príncipe don Javier, nombrado Regente por don
José Luis Escario, por su parte, declara: «En conversacio- Alfonso Carlos con fecha 23 de enero de 1936. La Asamblea
nes privadas sostenidas con personas sumadas al Movimiento había acordado que la instauración de la Regencia en España
Nacional, entre ellas Antonio Iturmendi y Mariano Puigdo- precediese a la instauración de u n Rey.
Ilers, y en el curso de mi trato con Pedro Gamerb, hablamos de Los tradicionalistas ratificaron, pues, que su anhelo al se-
la unión del falangismo con el tradicionalismo. Pensábamos cundar el Alzamiento era la instauración de la Monarquía le-
que una fuerza compacta y homogénea, al servicio de la patria, gítima. También la Falange ratificaba públicamente que su
sería muy valiosa. Entendíamos que cuanto se hiciera en tal objetivo era consumar la Revolución nacional-sindicalisa.
sentido resultaría una digna empresa patriótica. Según el testimonio de Manuel Fa1 Conde, los tres falan-
había que conocer cuál era la actitud del mando de la gistas sostuvieron diálogos previos con Arauz de Robles y el
Comunión, cuyo Jefe Delegado residía por entonces en Lisboa)). conde de Rodezno: ((En conversaciones posteriores, intervino,
Gamero y Escario decidieron ---según testimonian- pedir conmigo, José María Valiente. Éste, diputado por Granada,
autorización a Manuel Hedilla para trasladarse a la capital era mi sustituto oficioso en la zona nacional, desde que empezó
portuguesa. «Estuvimos forcejeando con él algún tiempo)), se- mi destierro, y la Secretaría de la Comunión la desempeñaba
ñala Escario. José María Lamamie de Clairacn.
Hedilla confirma la solicitud de permiso. «Les advertí que
no se llegaría a ningún resultado positivo; pero dadas las afir- El testimonio que nos hail deparado Gamero y Escario está
maciones que ambos falangistas hacían sobre el ambiente favo- concorde en que ambos aceptaron, desde el principio del inter-
rable existente en la Comunión, los autoricé para que realizaran cambio de puntos de vista, que la desembocadura del problema
aquel contacto de tipo informativo». político de España sería la Monarquía: «Si los tradicionalistas
El permiso fue otorgado el 14 de febrero de 1937. «Em- --declara Gamero del Castill- aceptaban el ideario de la Fa-
prendimos el viaje -testimonia Escari- en mi coche, y ves- lange, era lógico que ésta aceptara el régimen monárquico)).
tidos de paisano. Pedro Gamero decidió avisar a Sancho Dávila Las bases propuestas por los enviados oficiosos falangistas
para que nos acompañara, por su calidad de miembro de la fueron presentadas por escrito, lo mismo que las tradicionalis-
Junta de Mando y jefe territorial de Andalucía)). tas. De todos los documentos que a continuación reproducimos
Hedilla manifiesta: «Sólo autoricé a los dos y no supe, ni existen testimonios en el archivo carlista de Sevilla, y en poder
392 MANUEL HEDILLA
TESTIMONIO 393

de Gamero y Escario. Hemos confrontado los respectivos ejem- la Falange contará con el para la designación de la persona que
plares y están concordes. haya de ocupar el trono.
Bases de los enviados oficiosos: sVI. El Mando de la Falange determinará si conviene o
. l

uI. La Comunión Tradicionalista ingresa en Falange Es- no que previamente se establezca la institución monárquica
pañola de las JONS. por medio de una Regencia.
DII. Falange DVII. El Único uniforme es el de la Falange. No obstan-
" declara su intención de instaurar. en mo-
mento oportuno, la nueva Monarquía de España, como garan- te, mientras dure la guerra y seis meses después, podrán usar
tía, de la continuidad del Estado nacional-sindicalista y base de el uniforme propio con el emblema del yugo y las flechas. Al
su Imperio. lado derecho podrán usar el aspa de Borgoña. Terminada la
nfi1. La nueva Monarquía, como resultante que será del guerra, dichos uniformes sólo podrán ser usados por los que hu-
Alzamiento Nacional. entroncará directamente con los Reves bieran sido miembros efectivos, durante un trimestre, de las
Imperiales de la Monarquía tradicional española, rompiendo unidades combatientes del Requeté, y en las ocasiones que el
todo vínculo con la Monarquía liberal que, como dijo José An- Mando designen. .-
*.
tonio, había terminado su misión La nueva dinastía llevará Bases de los tradicionalistas:
nombre español.
nIV. Falange Española se constituye en custodia de que NI.-Unión sin incorporación del uno al otro, y nombre
la organización de las instituciones políticas y de la Corte, así nuevo, bien mixto de los dos, bien distinto, pudiéndose recordar
como la educación del príncipe, respondan exactamente a las en este caso los dos como subtitulo.
características indicadas. nII. Declaración del Ideario, bien por la aceptación del
»V. El actual Regente de la Comunión Tradicionalista de- tradicionalista, bien por la especificación del mismo, en cuyo
lega en el Mando de la Falange, de manera definitiva, todas sus caso pueden emplearse en algunos de sus puntos textos de Fa-
atribuciones, títulos y pretensiones. No obstante, el Mando de lange y de autores tradicionalistas.
DIII. Exclusión de elementos altamente perjudiciales y
Las palabras medidas, muy meditadas de José Antonio, son -19 selección del personal directivo.
mayo 1935- radicalmente distintas. aEn Felipe 111, el rey ya no manda- aIV. Declaración del principio monárquico como régimen
ba ... Cuando llega Carlos IV, la monarquía ya no es mas que un simu-
lacro sin sustancia... ¿Cayó la Monarquia española, la antigua, la glo del organismo.
riosa Monarquía espafiola, porque había concluido su ciclo, porque nV. Declaración del régimen monárquico tradicional es-
había terminado su misión, o ha sido arrojada la Monarquía española pañol como medio de reconstitución nacional y de rápida ins-
cuando aún conservaba su feandidad para el futuro?... Nosotros enten- tauración.
demos, sin sombra de irreverencia, sin sombra de rencor, sin sombra
de antipatía, muchos, incluso con mil motivos sentimentales de afecto; »VI. Aceptación de la Regencia, como autoridad suprema
nosotros entendemos que la Monarquia española cumplió el ciclo, se del organismo, en la persona de don Javier de Borbón Parma.
quedó sin sustancia, y se desprendió como cascara muerta, el 14 de
abril de 1931. Nosotros hacemos constar su caída con toda la emoción nVII. C~mpromisode instaurarla en España, siempre que
que merece y tenemos sumo respeto para los partidos monárquicos que sea necesaria para la restauración monárquica y, desde luego,
creyéndola aún con capacidad de futuro, lanzan a las gentes a su recon- aceptación de su intervención esencial para resolver, con Cor-
quista; pero nosotros, aunque nos pese, aunque se alcen dentro de
algunos reservas sentimentales, o nostalgias respetables, no podemos tes de auténtica representación nacional, la cuestión dinástica
lanzar el ímpetu fresco de la juventud que nos sigue, para el recobro o la instauración de una nueva dinastía.
de una institución que reputamos gloriosamente fenecida.~ DVIII. Declaración de principios por el Regente y com-
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promiso por el mismo de observancia de aquellos puntos progra- presión posterior de esos partidos, aunque colaborasen con el
máticos que a Falange interesen dentro del Ideario, y de conser- m e n t o .
vación de signos o modos de su estilo. una de mis propuestas ante los falangistas consistió en
»IX. Delegación
" habitual de sus facultades en un iefe que, puesto que no habíamos tenido nunca fricción por causas
propuesto en el pacto, de común acuerdo, y no lográndose el militares con la Falange, nos manifestáramos, ante el Ejército,
acuerdo, delegación en tres: uno de Cultura, otro de Política acordes en la Milicia voluntaria; mantener nuestra propagan-
.
y otro de Milicias., cuya delimitación de funciones se establece-
rá y cuyas discrepancias serán resueltas por el Regente.
da y nuestros diarios con independencia, y