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Vicente Borrag¿|r Matí

3U\ Ififfifl
VICENTE BORRAGAN MATA

VIVIR
EN ALABANZA
2.a edición

EDICIONES PAULINAS
En recuerdo de mis padres

Así, pues, hermanos, tenedme por el que


alaba, pero no lo suficiente; para que, si no
llega a ser completa la explicación de su ala-
banza, se acepte a lo menos el fervoroso empe-
ño del que desea alabar. Me apruebe el haber-
lo querido y me perdone el no haberlo conse-
guido.
SAN A G U S T Í N

© Ediciones Paulinas 1983 (Protasio Gómez, 13-15. Madrid-27)


© Vicente Borragán Mata, o.p. 1983
Fotocomposición: Marasán, S. A. Juan del Risco, 9. Madrid-29
I m p r e s o en Artes Gráficas Garvi. Humanes (Madrid)
ISBN: 81-285-0922-0
Depósito legal: M. 4.261-1984
I m p r e s o en España. Printed in Spain
Introducción

Hace aproximadamente cuatro años, un amigo puso


en mis manos un libro titulado El poder de la alabanza.
Sus páginas me descubrieron un mundo nuevo e inexplo-
rado y excitaron mi interés por seguir estudiando el tema
en la palabra de Dios.
Poco a poco fui controlando y clasificando todos los
textos de la Biblia que hablan de "alabanza", "acción de
gracias", "bendición", etc. Mis primeras reflexiones fue-
ron recogidas en una serie de charlas dadas a sacerdotes y
religiosas, primero, y a diversos grupos de oración,
después.
Este libro es el resultado de la reelaboración de aque-
llas charlas. Ha sido, pues, palabra antes que escritura.
Conserva todavía el calor de lo directo y el tono de ense-
ñanza y testimonio que tuvo en su origen.
He renunciado voluntariamente a todo comentario de
tipo técnico y a análisis minuciosos de los textos bíblicos,
para poner únicamente de manifiesto el aspecto más des-
lumbrante, la conclusión más fundamental que se des-
prende de su lectura, a saber: que la creación entera debe
ser un canto de alabanza a su Creador; que alabar a Dios
es algo más que un acto, un gesto o incluso un modo de
oración; que hay un estilo de vida que se expresa total-
mente en la alabanza; que existe una manera nueva y ab-
solutamente revolucionaria de vivir la vida de cada día de
frente a Dios; que el hombre debe "vivir en alabanza".
Basta mirar a Dios fijamente y escuchar su Palabra

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para que todo invite a alabarle. Basta creer que él está ahí
y que nos ama para saber que no puede haber más cami- 1. Abre, Señor, mis labios
no ni alternativa que bendecirle eternamente. Basta pen-
sar que somos criaturas para que la exultación y la ala-
y mi boca proclamará tu alabanza
banza broten de nuestro ser como un torrente de agua
viva.
En este libro se habla de Dios y del estilo de vida que
él espera de sus hijos. Muchos hombres viven con la que-
ja a flor de labios y la amargura en su corazón, poniendo
en duda el poder o la bondad de Dios, o ambas cosas a la
vez. Pienso que el Señor no se cansa nunca de escuchar
nuestras súplicas ni de atender a nuestras peticiones, pero
sí debe estar "aburrido" de tantos reproches como le diri-
gimos, como si no supiera llevar bien los asuntos del
mundo y de nuestra vida particular. Dios espera que al-
gún día nosotros, sus hijos, comencemos a mirarle, acep-
temos nuestra condición de criaturas, comprendamos que El h o m b r e , todo h o m b r e , es u n eterno buscador de fe-
hemos sido creados para ser "alabanza de su gloria"... y licidad. C o m o u n a n i m a l de presa la rastrea p o r d o q u i e r .
caigamos de rodillas en un acto de adoración y alabanza U n a leyenda india cuenta cómo u n buen día u n almizcle-
sin fin. r o 1 se sintió atraído violentamente p o r el olor de u n per-
Ojalá estas páginas orienten a muchos por los cami- fume exquisito. Y se lanzó de m o n t e en m o n t e a la caza
nos de la alabanza, les introduzcan en ese mundo maravi- de aquel perfume q u e le obsesionaba. R e n u n c i ó al ali-
lloso que reserva tantas sorpresas agradables y les enseñen m e n t o y al descanso. Después de haber atravesado m o n t a -
a vivir, desde ahora, como viven los bienaventurados en el ñas y valles, m u e r t o de h a m b r e y de sed, sus patas resbala-
cielo: alabando sin cesar a Dios. ron sobre u n a roca y cayó m o r t a l m e n t e herido. Y la bolsa
Tengo deuda de gratitud hacia los autores en quienes q u e llevaba en su vientre se r o m p i ó y esparció por el aire
me he inspirado y cuyas palabras he reproducido con fre- u n perfume embriagador: el q u e él había perseguido y
cuencia, porque yo no hubiera sabido decir como ellos las q u e le había llevado a la muerte. C o m o el almizclero de
cosas que sirven para la alabanza del Señor. la leyenda, m u c h o s hombres caen derrotados por la vida
sin haber conseguido la felicidad q u e ansian.
La mayoría de los hombres vive u n a vida gris, sin ape-
nas u n m o m e n t o de resplandor. Pasan p o r la vida c o m o
u n a sombra o c o m o un n u b l a d o de verano, pobres en u n
país de a b u n d a n c i a , extranjeros en su p r o p i o país de ori-
gen. Otros brillan unos instantes, triunfan, son admira-
dos. La historia les recuerda, las calles llevan sus n o m -
bres, sus bustos aparecen en la plazas públicas..., pero su

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Especie de rumiante, sin cuernos, parecido al cabrito y que tiene en el
vientre una especie de bolsa ovalada que segrega almizcle.

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gloria la dejan aquí y su destino final es igual que el de hombre no ha sido más feliz. La razón no ha dado solu-
los humildes y desamparados. ción a los interrogantes más hondos. Y el corazón del
Probablemente, sin embargo, todos los hombres han hombre sigue inquieto y desasosegado porque en ningún
sido inquietados por los mismos problemas: ¿quién soy bien creado ha encontrado su contento.
yo?, ¿de dónde vengo y a dónde voy?, ¿qué papel represen-
to en el drama de la vida?, ¿termina todo con la muerte? El fracaso de las ideologías para hacer feliz al hombre
Difícilmente se pueden soslayar esos interrogantes. ha sido estrepitoso. El ser humano se ve solicitado por
Cada hombre sabe qué ansias y tristezas o qué esperanzas doquier, desgarrado en su interior, sin saber ya hacia
e ilusiones suscita la respuesta que dé a esas cuestiones. dónde volverse. La brújula de su felicidad está desquicia-
da, girando locamente. Necesita roturar nuevas sendas,
La filosofía y las ciencias del hombre han tratado de abrir nuevos caminos. No le quedan, en realidad, muchas
responder al enigma de la vida humana. Los hombres es- alternativas: o pensar que todo termina a dos metros de-
tán buscando con pasión lo que puede ayudarles a resol- bajo de la tierra o creer que es hijo de Dios; o el ateísmo
ver sus problemas. Los científicos examinan con preci- más riguroso o la fe más intrépida; o la queja o la
sión los misterios de la materia e investigan sobre las alabanza...
formas más primitivas de la vida. O estudian el mundo
fascinante de los astros inmensamente alejados de nos- La fatiga de vivir es, con frecuencia, muy grande.
otros. Sentimos vértigo al seguirles en sus investigacio- Siendo hombre, es fácil comprender los interrogantes que
nes. Ellos saben, sin embargo, que el cosmos no se deja plantea nuestro cansancio. Porque es cierto que puede re-
manejar a placer y que los misterios que encierra son mu- sultar demasiado cómodo repetir que el mundo es obra de
cho mayores que los descifrados hasta ahora. las manos de Dios, que el Señor hizo en él un despliegue
Los psicólogos han centrado su atención en el hom- de poder para que el hombre pudiera reconocerle. Con un
bre, su mente, sus instintos e impulsos, etc. Han conse- poco de imaginación logramos crear un bello mundo de
guido resultados maravillosos en el conocimiento de su luces, estrellas, auroras, pájaros, cascadas... Pero si basta-
comportamiento en las diversas circunstancias de la vida. ra mirar a la tierra para reconocer de inmediato a Dios,
Pero saben que los problemas fundamentales del hombre ¿por qué son tan numerosos los que nunca le han encon-
siguen sin resolverse y que ninguna investigación logra- trado ni reconocido en su camino? ¿Por qué son tantos
rá salvarle. los que le niegan o viven como si no existiera? ¿Es el
Después de tantos siglos de historia humana hay algo mundo un paraíso donde Dios sale a tomar el fresco todas
que se impone con claridad: que el hombre no es feliz. La las tardes y a conversar con el hombre? (Gen 3,8). ¿Es una
humanidad ha sido un campo de experimentación, un obra tan fantástica donde hay que reconocer, sin sombra
"conejillo de indias" donde se ha probado todo. El hom- de duda, que está hecha por la mano de un Dios bueno?
bre ha probado las religiones, la filosofía, la ciencia, el ¿Cómo es posible reconocer la huella de Dios en un mun-
poder, la riqueza, etc., y ha comprobado con dolor que do donde además de flores y estrellas, auroras y pájaros,
cada día es más pobre y débil, que su corazón no ha cam- hay horribles matanzas, tragedias sin número? ¿Cómo es
biado; que ni la fuerza ni la técnica pueden darle la felici- posible descubrir en el mar del dolor la presencia y acción
dad que ansia; que el perfume que busca no está en nada de Dios? ¿Cómo detectar la mano de Dios en nuestra mis-
de lo que él investiga o somete a prueba. Nada colma su ma naturaleza? La marea del mar jamás se detiene un me-
sed y su ansia. Su boca se ha llenado de sabores, sus ojos tro antes de su límite para perdonar la vida de un niño
de colores, pero no ha encontrado la felicidad. La tierra se que se ha extraviado en la playa; la nieve no perdona al
ha llenado de la sangre de millones de inocentes y el pobre que tirita de frío; el suelo no da una espiga de más

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para alimentar al hambriento; los terremotos no respetan ¿Por qué Dios, en definitiva, tolera el triunfo del mal
las ciudades ni la vida de los niños y ancianos que sepul- sobre el bien, de la injusticia sobre el derecho? ¿Por qué
tan bajo la tierra. En este mundo duro, aparentemente permite tantos males, tanta violencia y desorden, tanta
ciego en sus fenómenos, brutal en los acontecimientos soledad y angustia? ¿Ha perdido el control de la historia
que en él se desencadenan, ¿puede hablarse de un Dios humana o es corta su mano para actuar? ¿Ha abandonado
bueno y de la alabanza que se merece?2. al hombre a su propio destino? ¿Tiene algún plan sobre
Acaso no haya existido otro momento de la historia todo lo que ocurre en el mundo y en mi vida concreta?
humana tan lleno de dolor y contradicciones, tan íntima- Honestamente hablando, ¿se le puede alabar?
mente convulsionado. El hombre vive a mitad de camino Difícilmente, repito, se podrá encontrar un momento
entre la gran esperanza que suscitan en él sus conquistas tan poco oportuno para hablar de la alabanza. O dicho al
técnicas y el miedo que la misma técnica engendra. El revés: difícilmente se hallará otro momento que necesite
desarrollo tecnológico amenaza con poner fin a toda la más que el nuestro oír hablar del Dios bueno, en el que la
civilización. Y el hombre, en medio del ruido de sus má- invitación a alabarle sea más apremiante y urgente. Los
quinas, monstruos al servicio de necesidades, se siente hombres necesitan descubrir el gozo de vivir como hijos
solo y triste. Encara su soledad y tristeza de muy diversos en la casa del Padre y la alabanza como el estilo de vida
modos para volverse a encontrar desesperadamente solo. que Dios espera de ellos.
Difícilmente se podrá hallar un tiempo menos idóneo para Las investigaciones científicas nos han llenado de ad-
hablar de Dios y de la alabanza. miración, pero han desviado la atención del hombre de la
Aparentemente, Dios no está brillante en el mundo. única cosa que verdaderamente importa: Dios. Quizá esté
Parece, desde luego, menos real que las armas atómicas o lejano el día en que la teología sea la reina de todas las
bacteriológicas, menos tangible que el árbol que encuen- ciencias. Pero ni hay, ni puede haber, investigación más
tro en el camino. Si existe, no hay muchos motivos para apremiante, nada que exija el esfuerzo total de las mejo-
alabarle. El hombre se siente abandonado a su propia res inteligencias humanas, como el conocimiento de
suerte, como si hubiera sido "echado al mundo", como si Dios. Es muy atrevido, sin duda, pesar y medir los astros,
hubiera llegado a él "por puro azar". calcular las distancias casi infinitas que nos separan de
ellos, detectar las leyes que rigen sus movimientos. Pero
Incluso entre los que se consideran creyentes, la ala- la investigación científica no compromete al hombre ni le
banza está ausente. O sienten la nostalgia de un Dios de- obliga a optar por algo verdaderamente vital. Es mucho
masiado alejado, que no se ocupa de lo que preocupa al más atrevido y comprometido proclamar la grandeza de
hombre, o creen en un Dios poderoso y le suplican para Dios. Si el mundo de los astros es de una belleza incom-
q u e intervenga y conduzca la historia humana de un parable, ¿cómo será la de su Creador?
modo "convincente". Han puesto su esperanza en un
Dios vengador y les gustaría verle en acción imponiendo Sí, los hombres se han preocupado más por ellos mis-
su ley, separando la cizaña del trigo, haciendo ostenta- mos, por el mundo en el que viven, por la naturaleza y las
ción de su vara castigadora. Pero nadie acepta que él con- máquinas, por los sistemas políticos, sociales y económi-
d u c e perfectamente la historia humana. Nadie le alaba cos, que de Dios.
p o r ser lo que es: Dios, eternamente Dios. El Dios cle- La Biblia se preocupa mucho por el hombre, su ori-
mente y compasivo es pasado por alto. gen, su presente y su futuro, su trabajo y sus sufrimien-
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tos... Pero la principal preocupación de los hombres que
CfP. CHARI.KS, La oración de todas las cosas, Desclée de Brouwer, Bilbao la escribieron fue Dios, su vida y sus designios, su amor y
1965, 13-14.
su generosidad. Dios fue como una obsesión para ellos.
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N a d a pasó desapercibido a sus ojos. Miraron los cielos a la del h o m b r e . Si éste n o alaba, la creación estaría c o m o
y la tierra, los pájaros y los peces, la tierra con sus gran- muerta.
des m o n t a ñ a s y sus hermosos valles, sus ríos y sus fuentes, El h o m b r e refleja la majestad de Dios p o r encima de
sus c a m i n o s , sus ciudades, sus hombres y sus múltiples cualquier otra criatura. C u a n d o c o n t e m p l a la i n m e n s i d a d
ocupaciones. Pero, por encima de todas las cosas y de to- del universo se siente p e q u e ñ o e insignificante. Y tiene
dos los seres q u e nacen, se agitan y mueren en ella, se razón, p o r q u e n o es ni u n a millonésima de á t o m o en el
p r e o c u p a r o n de Aquel q u e infundió vida a todo y todo c o n j u n t o de la creación. Pero él sabe q u e su espíritu es
lo conserva: Dios. N o fueron indiferentes a la belleza más grande q u e todos los universos j u n t o s , q u e puede
de las cosas, pero jamás se q u e d a r o n en la contemplación mirar a los astros y a los átomos y comprenderlos c o m o
estética del m u n d o . Le m i r a r o n con cariño, sabiendo q u e ellos n o pueden hacer. El h o m b r e tiene la vida q u e existe
el Señor había emitido u n veredicto de bondad sobre él en cada estrella y en cada flor. Y, por encima de todo,
c u a n d o salió de sus m a n o s . Y enseñaron a alabar al Crea- tiene alma, inteligencia, libertad para a m a r y alabar.
dor, centraron al h o m b r e en Dios, creador de toda la be-
lleza, dador de todo color, luz y sonido. C o m p u s i e r o n El m u n d o a n u n c i a a u n Dios grande, habla de su be-
h i m n o s de alabanza a Dios en vez de hermosas poesías lleza, pero n o sabe decir hasta q u é p u n t o es d i g n o de toda
sobre la naturaleza. La tierra era bella, pero con u n a her- alabanza. De las " g a r g a n t a s " de las cosas n o sale ni u n
m o s u r a "orientadora". De nada servía quedarse en su solo grito de a d m i r a c i ó n . Los astros están fijos en sus
contemplación y perder de vista al q u e todo lo creó. r u m b o s . N o pueden cambiar ni querer otra cosa. El
h o m b r e , sin embargo, puede ir y venir, dar su asentimien-
Dios, evidentemente, n o necesita la alabanza del h o m - to voluntario a Dios, celebrarle en su n o m b r e y en el de
bre. Su silencio o deserción n o puede e m p a ñ a r la gloria todos los seres, elevar hacia el cielo la alabanza incons-
intrínseca del Señor. El es ardientemente alabado en el ciente de los sin voz. El h o m b r e perfecciona y corona el
cielo por sus ángeles y las cosas de la tierra cantan su universo. Dios hizo de él como u n a reproducción en mi-
grandeza. ¿Qué puede perder si el h o m b r e n o le glorifica? niatura de su p r o p i o ser.
¿Se notará la ausencia de la voz h u m a n a en la coral de la
El m u n d o es como u n hermoso p o e m a al q u e el h o m -
creación? ¿Será indispensable esa voz para cantar las ala-
bre da r i t m o e infunde alabanza. Nadie c o m o él puede
banzas de Dios?
c o n t e m p l a r los cielos o cada á t o m o de la tierra y elevar
Por más extraño q u e pueda parecer, la respuesta es agradecido u n canto al Creador. Nadie puede cantar y
afirmativa: sí, el h o m b r e es irremplazable, nadie puede alabar p o r las cosas sino el h o m b r e . Y así, él es el media-
ocupar su puesto. Dios le a m a y aspira a su alabanza. El dor y el oficiante de la gran liturgia q u e de la tierra sube
h o m b r e interesa a Dios más q u e toda la creación j u n t a . al cielo. El es el sacerdote del m u n d o ante Dios.
Es la criatura mejor dotada para el canto y la alabanza.
Dios quiere ser alabado en el cielo y en la tierra. T o - El h o m b r e es "la más audaz revelación de Dios en la
d a s las criaturas celebran su gloria: los pájaros cantan tierra". En él aparecen visibles las huellas del p a s o del
p a r a él, las ardillas de los bosques le glorifican con sus Señor. N o es de sorprender q u e se ocupe de él y le reserve
saltos... Cada cosa es u n poema de alabanza al Creador. u n a atención especial. Dios le ha coronado de gloria y
P e r o la alabanza q u e las criaturas tributan al Señor es dignidad, le ha hecho "rey" de la creación y solamente u n
"in-consciente". Las cosas necesitan q u e alguien p o n g a poco inferior a los mismos ángeles (cf Sal 8). El gozoso
voz a su canto y conciencia a su reconocimiento agradeci- concierto de toda la creación es inferior al asentimiento
d o . La alabanza de la tierra está indisolublemente ligada amoroso de u n corazón h u m a n o q u e alaba libremente al

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q u e tuvieron la "osadía de decirnos" q u e habían "visto"
Señor. El h o m b r e convierte al m u n d o en u n a salmodia al Invisible y " o í d o " al Inaudible, nos van a enseñar q u e
p a r a Dios. Por eso n o puede fallar. la alabanza n o es u n a teoría, más o menos elaborada, sino
El h o m b r e necesita recuperar la admiración por Dios, u n género de vida respaldado por la palabra de Dios. C o n
el a s o m b r o perdido. Después de tantos experimentos y ellos vamos a ir a p r e n d i e n d o lo q u e significa "vivir en
fracasos, tantas falsas alarmas y tantas voces engañosas alabanza".
c o m o ha seguido..., sería b u e n o q u e tendiera sus m a n o s
hacia Dios y viviera c o m o u n hijo en su presencia. Si el
dolor es u n desafío al Dios bueno, lo cierto es q u e sólo
desde la fe en el Dios " q u e a m ó tanto al m u n d o q u e en-
vió a su H i j o " (Jn 3,16) podrá encontrar solución al enig-
ma de la vida. C u a n d o el h o m b r e recupere la amistad per-
dida comenzará a experimentar el gozo de vivir en u n a
alabanza permanente.
La alabanza es el grito jubiloso q u e sale del corazón
del h o m b r e c u a n d o descubre a Dios, la reacción espontá-
nea del q u e se adentra en u n diálogo con él. Percatarse de
la presencia vigilante y amorosa de Dios en toda la vida
lleva inevitablemente a la adoración y la alabanza. Dios
está p e n e t r a n d o con sus ojos al h o m b r e , viéndole en lo
í n t i m o de su ser, en sus acciones y estados, en sus movi-
mientos y conducta, en su interior y en su exterior, cuan-
do proyecta y decide, c u a n d o c a m i n a y c u a n d o reposa
(Sal 139). Dios, respetando su libertad, le tiene como "cer-
cado". C u a n d o el h o m b r e toma conciencia de q u e Dios
está allí, ante él y j u n t o a él, estalla en alabanza.
Dios n u n c a aplasta con su poder al h o m b r e ni se im-
pone brutalmente. Le sería m u y fácil cegarle con su luz o
doblegarle con su fuerza. Pero ése n o es el estilo de Dios.
L o s labios del ser h u m a n o pueden permanecer cerrados a
la alabanza. Dios j a m á s destruirá su libertad. Prefiere
aparecer como derrotado antes q u e como sultán todopo-
deroso. Corre el riesgo de ser olvidado antes q u e ser reco-
nocido por la fuerza.
Nada impedirá, sin embargo, q u e él siga al lado del
hombre, q u e sea " u n Dios para nosotros". Si consigue, a
base de respeto y amor, q u e el h o m b r e le abra la puerta de
su casa y le invite a cenar, entonces le habrá g a n a d o para
siempre y la alabanza ya n o tendrá fin.
Los intérpretes del Espíritu Santo, aquellos hombres

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2. El es mi Dios:
yo lo alabaré

Al tomar contacto con la palabra de Dios, llama la


atención la variedad y riqueza de términos utilizados por
los autores sagrados para expresar su admiración por
Dios. Y el hecho es tanto más significativo tratándose de
u n a lengua como la hebrea, h a b i t u a l m e n t e m u y pobre de
palabras.
Efectivamente, Israel alaba, bendice, da gracias, ensal-
za, glorifica, engrandece, aclama, canta, salmodia, etc., a
su Dios; confiesa, proclama, anuncia, divulga, recita,
cuenta, recuerda, pregona, etc.; su "gloria", sus "maravi-
llas", sus " h a z a ñ a s " , sus "proezas", etc.; se regocija y
exulta en él. Cada u n o de estos verbos castellanos tiene su
correspondiente en hebreo.
Israel se sintió orgulloso de su Dios y supo cantarle en
términos magníficos. El se merecía toda la alabanza 3 :
Alabad a Yavé, aclamad su nombre,
anunciad entre los pueblos sus hazañas.
Cantadle, salmodiadle,
celebrad todas sus maravillas.
Gloriaos en su santo nombre...
Recordad las maravillas obradas,
sus milagros y los juicios de su boca...
Cantad a Yavé, habitantes todos de la tierra,

3
Las referencias bíblicas están lomadas de La Santa Biblia, Paulinas, Ma-
drid 198222.

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proclamad día tras día su salvación. de Dios: alabanza ("tehilá"), acción de gracias ("toda") y
Contad a las naciones su gloria, bendición ("beraká"), con sus correspondientes verbos:
sus maravillas a todos los pueblos... alabar ("hallel"), dar gracias ("yadá") y bendecir y el par-
Dad a Yavé, familias de la tierra, ticipio bendito ("barak", " b a r u k " ) .
dad a Yavé la gloria y la alabanza,
Alabar es elogiar, celebrar, ensalzar algo o a alguien.
dad gloria al nombre de Yavé.
Traed ofrendas y entrad en su presencia, La alabanza es la acción o el gesto por el q u e algo o al-
adorad a Yavé en ornato santo. guien es celebrado y ensalzado. La alabanza es u n a m a n i -
Temblad en su presencia los de la tierra entera... festación jubilosa, u n reconocimiento entusiasta de Dios,
Alégrense los cielos, regocíjese la tierra... de sus maravillas o de sus atributos. Es u n gesto externo,
truene el mar con cuanto lo llena, a c o m p a ñ a d o de manifestaciones clamorosas. Es la res-
cante el campo con todos sus frutos puesta n o r m a l de la criatura c u a n d o ha c o n t e m p l a d o a
(1 Crón 16,8-36; cf Sal 105,1-15; 96,1-12, etc.). Dios en acción, es como el eco producido en el h o m b r e
Y diréis aquel día: por el gesto en el q u e Dios se ha revelado. Si Dios está
"Alabad a Yavé, invocad su nombre, m o s t r a n d o c o n t i n u a m e n t e su grandeza y su bondad, se
proclamad sus proezas, entre las naciones, presiente desde estos m o m e n t o s q u e la alabanza ha de ser
repetid que su nombre es sublime. la actitud n o r m a l del h o m b r e ante Dios.
Cantad a Yavé, porque ha hecho maravillas: La acción de gracias es algo muy p r ó x i m o a la alaban-
toda la tierra lo conozca.
Exulta, grita de júbilo, za. La realidad primera de la historia de la salvación es
habitante de Sión, Dios, saliendo al encuentro del h o m b r e , dándose a sí mis-
pues grande es en ti mo, repartiendo sus favores, sin j a m á s desdecirse. C u a n d o
el Santo de Israel" (Is 12,4-6). el h o m b r e toma conciencia de Dios y de su generosidad
ilimitada, entonces surge con espontaneidad la proclama*
Los términos utilizados para hablar de la alabanza a ción de su grandeza y la manifestación de gratitud hacia
Dios giran en torno a u n a idea fundamental, lo q u e indi- él. La acción de gracias es la resonancia de Dios y de su
ca q u e su significado es bastante a p r o x i m a d o . T o d o s acción en el hombre, es la manifestación exterior del agra-
ellos tienen el carácter de u n a proclamación pública, de decimiento q u e se experimenta en el alma, es la confesión
u n a n u n c i o q u e se hace ante u n a asamblea, a la q u e se pública de lo q u e u n o ha "visto". La acción de Dios
comunica algo q u e Dios ha hecho. Y la c o m u n i d a d res- arranca al h o m b r e de sí m i s m o y le obliga a dar testimo-
ponde con manifestaciones externas y ruidosas al gesto en nio de sus obras ante la asamblea.
el que Dios se ha revelado. Y lo hace n o con el fin de La perfecta acción de gracias, como la perfecta alaban-
adularle o de tenerle propicio, sino como u n a forma de za, q u e la criatura puede dar al Creador, es el H i j o de
agradecimiento espontáneo al Señor q u e es grande por Dios encarnado, Jesucristo nuestro Señor. El es el supre-
encima de toda medida. C o n la confesión pública de Dios m o don de Dios al h o m b r e y la s u p r e m a acción de gracias
o de sus atributos se acrecienta su gloria externa. Y así, la del h o m b r e a Dios. Alabar y dar gracias se h a n convertido
misma gloria q u e el Señor manifiesta en su acción en así en algo infinito. Jesús es nuestra "eucaristía" al
favor de su pueblo, le es devuelta en forma de bendición y Padre.
alabanza. Ese es el único homenaje q u e el ser h u m a n o
La bendición es u n término afín a los anteriores. El
puede tributar a su Creador.
primer sentido de la raíz hebrea " b r k " es el de rodilla, y así
Tres términos sobresalen en el lenguaje de los autores dice relación inmediata a doblar las rodillas, rendir culto,
sagrados al hablar de la respuesta del h o m b r e a la acción adorar, alabar. La palabra beraká (bendición) connota,

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p o r otra parte, la idea de u n don o regalo hecho a alguien dre. Jesús es el p u n t o donde se encuentran y fusionan la
a q u i e n se quiere, a alguien a q u i e n u n o encuentra con bendición descendente (de Dios al hombre) y la ascenden-
afecto. Y así, resulta inseparable de la bendición u n cierto te (del h o m b r e a Dios). Jesús es nuestra bendición al Pa-
m a t i z de encuentro personal y cálido. dre. Se intuye fácilmente q u e bendecir a Dios n o puede
En el lenguaje bíblico se emplea, de u n m o d o bastante ser u n a acción esporádica, sino la ocupación de toda la
sorprendente, la palabra bendición y el verbo bendecir vida.
p a r a designar la bendición q u e Dios derrama sobre el De a l g ú n m o d o , el resto de los términos q u e recubren
h o m b r e y la respuesta del h o m b r e a Dios. C u a n d o Dios el c a m p o de la alabanza está incluido en sus tres más típi-
bendice al h o m b r e es para colmarle de sus dones e i n u n - cos representantes: alabar, bendecir, dar gracias. En cierto
darle de su gracia. C u a n d o el h o m b r e bendice a Dios le sentido, todos ellos son sinónimos. De ahí q u e les utilice-
reconoce como d i g n o de todo homenaje y adoración. Dios mos c o m o términos correlativos e intercambiables.
ben-dice al h o m b r e y el h o m b r e dice-bien de Dios.
Dios, con su bendición, regala al h o m b r e la gracia y la Israel alabó, bendijo y dio gracias, etc., constantemen-
vida; el h o m b r e , con la suya, reconoce agradecido lo q u e te a su Dios. Pero ¿qué fue, en concreto, lo q u e motivó esa
de él recibe en cada m o m e n t o , lo acepta c o m o u n regalo corriente de entusiasmo y de aclamación jubilosa? ¿Cuá-
inmerecido y lo proclama ante la asamblea. Y así, entre les fueron las fuentes en las q u e Israel bebió, de q u é ma-
el Dios q u e bendice y el h o m b r e colmado por sus benefi- nantiales brotaron tanta bendición y alabanza? ¿Por q u é
cios, se establece u n a amistad, se produce u n encuentro la alabanza? Si la alabanza n o es j a m á s un gesto espontá-
íntimo, u n a corriente recíproca y vital. La bendición se neo del hombre, si j a m á s germina en tierra seca, ¿quién o
convierte en u n i n s t r u m e n t o de alabanza. q u é es lo q u e p r o d u j o ese estallido de alabanza q u e pode-
mos constatar en las páginas de la Biblia?
Bendecir a Dios es dejarse llevar por esa corriente de
entusiasmo q u e provoca su acción en el h o m b r e y convi- La alabanza n o nace n u n c a por iniciativa privada del
hombre. Su alma necesita ser a b o n a d a para q u e de ella
dar al m u n d o entero a q u e doble sus rodillas, adore y
salgan canciones de agradecimiento. Dios siempre lleva la
alabe al Dios q u e está " p o r encima de toda bendición y
iniciativa. La alabanza es como u n amén a la acción de
alabanza" (Neh 9,5).
Dios. El Señor, al dejarse ver o sentir, despierta al h o m -
Decir ¡bendito sea Dios! n o es a ñ a d i r algo a la esencia
bre de su letargo, le provoca al agradecimiento, le estre-
del Señor, sino u n reconocimiento de su gloria. Es u n a
mece con su presencia.
fórmula entusiasta y agradecida a la vista de lo q u e Dios
Sólo el Dios verdadero y único entra en juego c u a n d o
h a hecho por el h o m b r e . Es como u n grito salido del
se trata de la alabanza. Los otros dioses, las cosas del
alma al descubrir la bendición divina y la expresión del
m u n d o , los señores de la tierra, por más importantes q u e
sobrecogimiento q u e se experimenta ante el gesto en el
sean, tienen q u e dejar el c a m p o libre. C u a n d o el Dios
que Dios se ha dado a conocer y en el q u e ha revelado su
verdadero entra en escena todo palidece y desaparece.
gracia y su poder 4 .
Dios n o está tan alejado del h o m b r e q u e le i m p i d a
La gran bendición de Dios al h o m b r e fue su p r o p i o todo contacto con él. Dios interviene en sus "negocios".
Hijo. " E n él hemos sido bendecidos con toda clase de Y c u a n d o el h o m b r e siente su presencia o se beneficia de
bendiciones" (Ef 1,3). En Jesús, Dios nos lo ha dado todo, su paso entonces le celebra. La alabanza "corea" la acción
sin reservas egoístas. Y en él, nosotros bendecimos al Pa- de Dios. Alabar es el gesto espontáneo del h o m b r e q u e ha
sido "alcanzado" por Dios.
1
Cf X. LEÓN DI'FOUR. Vocabulario de teología bíblica, Herder, Barcelona
19W, art. Alabanza, Bendición, etc. La experiencia de Israel en torno a su Dios fue, sobre

22 23
t o d o , u n a experiencia de salvación, de liberación y de gas con las q u e había castigado a los egipcios (Ex 7-11).
g u í a providencial. Si se hubiera p r e g u n t a d o a u n israelita: Pero allí, j u n t o al mar, vio algo insuperable. C u a n d o
¿quién es Dios para ti?, la respuesta hubiera sido algo todo parecía perdido, c u a n d o los egipcios atacaban p o r
parecido a lo q u e sigue: Dios, para mí, es el q u e salió al detrás y el mar estaba por delante como u n a m u r a l l a in-
e n c u e n t r o de mi padre Abrahán, el que le escogió y le franqueable, c u a n d o ya n o había salida h u m a n a . . . Dios
hizo u n a promesa magnífica (Gen 12,1-4); Dios es el q u e intervino y salvó a los suyos. Israel c o n t e m p l ó la acción
vio la aflicción de mis padres en Egipto, oyó su clamor, de Dios, m u d o de asombro. Y le alabó con danzas y
conoció sus sufrimientos y bajó para liberarles (Ex 3,7-8); canciones:
Dios es el q u e les sacó de la casa de servidumbre (y a m í
"Cantaré a Yavé,
con ellos) en medio de m u c h o s signos y prodigios, con
que tan maravillosamente ha triunfado.
m a n o poderosa y brazo extendido, el q u e los salvó mila- Caballo y caballero
grosamente j u n t o al Mar Rojo (Ex 14,15-31) e hizo u n a precipitó en el mar.
alianza con ellos en el m o n t e santo de Sinaí y les dio su Mi fortaleza y mi cántico es Yavé;
ley y les convirtió en su propiedad personal (Ex 19-20); El fue mi salvación.
Dios es el q u e les condujo por el temible desierto hasta la El es mi Dios, yo le alabaré;
tierra prometida... Dios es la Realidad q u e me sale al en- el Dios de mi padre, le ensalzaré.
cuentro a mí, a q u í y ahora, el q u e me salva, me protege y Yavé es un fuerte guerrero;
me ama. Ese es mi Dios y yo le alabo. Yavé es su nombre...
Tu diestra, Yavé, gloriosa en la potencia;
El Dios de Israel se manifestó siempre en gestos con- tu diestra, Yavé, abate al enemigo.
cretos, en acciones visibles y experimentables. Los h o m - En tu sublime majestad abates a tus adversarios...
bres del p u e b l o de Dios jamás hicieron u n salto de la filo- ¿Quién igual a ti, Yavé,
sofía a la teología. Partieron siempre de la experiencia de entre los dioses?
u n encuentro con el Dios vivo. Israel " v i o " a Dios en los ¿Quién igual a ti,
hechos de la vida concreta. La imagen q u e se hizo de él sublime en santidad?
n o la dedujo de la contemplación de la naturaleza. El ¡Tremendo en gloria,
autor de maravillas!
Dios de Israel n o fue ni u n dios astral ni u n dios dador de
Desplegaste tu mano, la tierra los tragó.
l a fertilidad. Los " h e c h o s " fueron el lenguaje de Dios a Guiaste en tu bondad
s u pueblo. En ellos, Israel c o m p r e n d i ó q u i é n era su Dios, al pueblo que salvaste;
cuáles eran sus intenciones y proyectos. En las maravillas lo llevaste en tu poder
realizadas en su favor c o n t e m p l ó su poder y grandeza, su a tu santa mansión...
capacidad y amor. Y así nació la alabanza, como la única María, la profetisa, hermana de Aarón, tomó en sus ma-
respuesta adecuada al Dios revelado 5 . nos un címbalo y las mujeres salieron tras ella con címba-
los y en coros. Y María les respondía:
La acción de Dios en la historia de Israel fue el p r i m e r Cantad a Yavé, que tan maravillosamente ha triunfado:
motivo generador de alabanza. Y el h e c h o fundamental ¡Caballo y caballero precipitó en el mar!" (Ex 15,1-21).
que estremeció e hizo palpitar de gozo al pueblo de Dios
fue,., el m i l a g r o del Mar Rojo (Ex 14-15). Pero el m i l a g r o del Mar Rojo no fue más q u e el co-
Israel había c o n t e m p l a d o la m a n o de Dios en las pla- mienzo de la obra salvífica de Dios en favor de su pueblo.
La historia de Israel fue el escenario c o n t i n u o de la ac-
5
Cí P. DRIIVERS, LOS Salmos. Introducción a su contenido espiritual y doc- ción de Dios. Su obra salvadora, u n motivo p e r m a n e n t e
trmil, Herder, Barcelona 1962, 88-104. de alabanza.

24 25
L a meditación serena y gozosa de las maravillas de anunciad entre las gentes sus obras,
Dios provocó u n a alabanza constante en Israel. Antes de cantadle, salmos entonadle,
sus maravillas todas repetid...
saber q u e su Dios era el Creador y el Rey del universo,
¡Oh raza de Abrahán, su servidor,
Israel le percibió c o m o su Señor y Salvador, c o m o el Dios oh hijos de Jacob, su elegido!
de l a elección y de la alianza, el Dios de las promesas, el El, Yavé, es nuestro Dios,
Dios q u e había p r o m e t i d o y dado la Tierra, el q u e siempre para toda la tierra son sus juicios.
guiaba" sus pasos. La acción de Dios fue celebrada con El se acuerda por siempre de su Alianza,
hermosos cánticos de alabanza: de la palabra promulgada por mil generaciones,
del pacto que firmó con Abrahán,
¡Aleluya! y el juramento que hizo a Isaac,
Alabad el nombre de Ya vé... y el que en ley erigió para Jacob,
Porque Yavé ha escogido a Jacob, para Israel en alianza eterna,
a Israel como su propiedad... diciendo: "Te dejaré la tierra de Canán,
Hirió a los primogénitos de Egipto, vuestra parte de herencia".
desde el hombre al ganado. Mientras ellos eran de escaso número,
Hizo señales y prodigios, pocos y extraños en aquella tierra,
dentro de ti, oh Egipto, mientras iban de nación en nación,
contra Faraón y todos sus ministros. de un reino a un pueblo diferente,
Desbarató a naciones numerosas, y nadie permitió oprimirlos,
dio muerte a reyes poderosos... y a causa de ellos castigó a los reyes:
y dio sus tierras en herencia, "No toquéis a mis ungidos,
en herencia a su pueblo Israel. ni mal alguno hagáis a mis profetas".
¡Oh Yavé, tu nombre para siempre, Atrajo el hambre sobre aquella tierra,
de edad en edad, oh Yavé, tu memoria! (Sal 135,lss). y quebrantó su sustento del pan... (Sal 105,1-45:
¡Aleluya! compendio de la historia de Israel).
Celebrad a Yavé, porque es bueno, Me acuerdo de las hazañas de Yavé;
porque es eterna su bondad... sí, me acuerdo de antaño,
El que hirió en sus primogénitos a Egipto... de los prodigios tuyos,
y de allí sacó a Israel... medito en todas tus obras,
con mano fuerte y tenso brazo... y en tus portentos reflexiono.
El que el Mar Rojo dividió en dos partes... ¡Oh Dios, santa es tu senda!
y por el medio a Israel hizo pasar... ¿Qué Dios es grande
mientras a Faraón hundió en él con su ejército... como nuestro Dios?
El que guió a su pueblo en el desierto... Tú, el Dios que obra portentos,
hirió a grandes monarcas... diste a conocer
y dio muerte a monarcas poderosos... entre los pueblos tu potencia;
Y dio sus tierras en herencia... con tu brazo a tu pueblo redimiste,
en herencia a su siervo Israel... a los hijos de Jacob y de José.
El que en nuestra humillación se acordó de nosotros... Viéronte, oh Dios, las aguas,
y nos salvó de nuestros enemigos... las aguas te vieron, temblaron,
¡Celebrad al Dios del cielo, también se estremecieron los abismos...
porque es eterna su bondad! (Sal 136,lss). tu camino se abrió a través del mar,
-¡Alabad a Yavé, aclamad su nombre, por las enormes aguas tu sendero,

26 27
y no se vieron tus pisadas. ¡Oh Yavé, tu bondad llega hasta los cielos;
Guiaste a tu pueblo cual rebaño, hasta las nubes tu fidelidad;
por la mano de Moisés y Aarón (Sal 77,12-21). como los montes excelsos es tu justicia,
como el profundo mar tus juicios!
Alabad a Yavé, porque es bueno, Al hombre y a la bestia salvas tú, Yavé.
cantad a nuestro Dios, porque es dulce, Oh Dios, ¡qué preciosa es tu gracia!
suya es la alabanza... Los hijos de los hombres se acogen
El a Jacob reveló su palabra, a la sombra de tus alas (Sal 36,6-8).
sus leyes y sus preceptos a Israel:
¡No hizo tal con ninguno de los pueblos, Bendice a Yavé, alma mía,
sus preceptos no les manifestó! (Sal 147,1.19-20). todo lo que hay dentro de mí, su santo nombre;
bendice a Yavé, alma mía,
Yavé merecía u n a alabanza eterna por todo lo q u e ha- no olvides sus muchos beneficios.
bía hecho en favor de su pueblo, por sus gestos y sus mara- El que perdona todas tus ofensas,
villas. El le escogió c o m o su herencia, como su propiedad y te cura de toda enfermedad;
personal de entre todos los pueblos de la tierra. Sólo Is- el que rescata tu vida de la fosa,
rael gozó de la intimidad de Dios. Sólo él podía decir de y te corona de gracia y de bondad,
Yavé: "Es mi Dios". Entre Yavé e Israel h u b o u n pacto el que harta tus años- de bienes:
eterno. tu juventud se renueva como el águila...
Yavé era el Dios de las promesas inmerecidas, el Dios Yavé es piadoso y compasivo,
q u e c u m p l í a siempre la palabra empeñada, el Dios dialo- tardo a la ira, lleno de bondad;
gante q u e manifestó sus planes a u n p e q u e ñ o p u e b l o . no dura eternamente su querella,
Con n i n g u n a otra nación de la tierra Yavé hizo algo se- no persiste por siempre su rencor;
no nos trata conforme a nuestras culpas,
mejante. N i n g ú n otro p u e b l o fue tan a m a d o como Israel. ni nos paga según nuestras ofensas.
Yavé hizo, en verdad, u n despliegue de bondad y de poder Pues cuanto es alto el cielo de la tierra,
e n favor de la casa de Israel. así es grande su amor para quienes le temen;
De Israel brotó hacia el Señor u n a alabanza magnífi- cuanto dista el Oriente de Occidente
ca. A pesar de sus infidelidades y pecados, la casa de Ja- aleja El de nosotros nuestras culpas.
cob j a m á s p u d o olvidar a. su Dios, a aquel Dios q u e en Como se apiada un padre de sus hijos,
los m o m e n t o s más duros de su historia había intervenido se apiada Yavé de los que le temen;
y continuaba salvando y a m a n d o por encima de toda infi- El sabe de qué estamos plasmados,
delidad. se acuerda de que somos polvo...
En la contemplación de su historia, Israel encontró Mas la bondad de Yavé para quienes le temen,
motivos de alabanza tan poderosos, q u e n o tuvo más re- desde siempre hasta siempre,
y su justicia para los hijos de sus hijos,
medio q u e cantar a su Dios y enseñar a sus hijos, genera- para aquellos que guardan su Alianza,
ción tras generación, a celebrarle con entusiasmo. y se acuerdan de cumplir sus preceptos (Sal 103,1-18).
En los grandes acontecimientos y en la vida de cada Te ensalzaré, oh Rey Dios mío,
día, Israel fue haciendo la experiencia de Dios, fue descu- bendeciré tu nombre para siempre jamás...
briendo con admiración todos sus atributos: su a m o r y se exalta la memoria de tu inmensa bondad,
ternura, su clemencia y su fidelidad, su perdón y su leal- se aclama tu justicia.
tad... Y en ellos encontró u n bello y renovado motivo de Yavé es tierno y clemente,
tardo a la ira y lleno de bondad.
alabanza:

28 29
Bueno es Yavé para con todos, de los pecados, de los olvidos y rebeldías, el Dios q u e todo
piadoso para con todas sus obras (Sal 145,1.7-9). lo olvida, q u e n o guarda rencor, q u e tiene entrañas de
¡Aleluya! misericordia, el Dios fiel, leal, cuyo a m o r es grande hasta
Celebrad a Yavé, porque es bueno, los cielos...
porque es eterna su bondad (Sal 136,1-26: Israel, al c o n t e m p l a r las maravillas del a m o r y del per-
el estribillo es repetido 26 veces). dón de Dios, elevó hacia el cielo u n canto de alabanza
Las gracias de Yavé celebraré, extasiado.
las maravillas de Yavé,
por todo lo que ha hecho con nosotros Yavé, En los hechos de su historia y en los gestos de la vida
lleno de bondad para la casa de Israel, de cada día, Israel fue descubriendo más y más la grande-
por todo lo que ha hecho con nosotros en su clemencia za y la majestad y la gloria de Dios y se explayó en gritos
y en la multitud de sus gracias (Is 63,7). de alabanza:
¡Alabad a Yavé todas las gentes,
celebradle todas las naciones! ¡Bendice a Yavé, alma mía!
Porque grande es su amor para nosotros, ¡Yavé, Dios mío, qué grande eres!
por siempre su verdad (Sal 117,1-2). Vestido estás de majestad
y de esplendor,
¡Aclamad a Yavé toda la tierra...! arropado de luz como de un manto.
¡Entrad en sus pórticos con laúdes, Tú despliegas los cielos
con himnos en sus atrios, lo mismo que una tienda,
alabadle, su nombre bendecid! alzas sobre las aguas tus moradas.
Porque bueno es Yavé, Haces tu carro de las nubes,
eterna su misericordia, sobre las alas del viento te deslizas.
de edad en edad su fidelidad (Sal 100,1.4-5). Tomas por mensajeros a los vientos,
Te alabaré ante los pueblos, oh Señor, a las llamas del fuego por ministros (Sal 104,1-4).
te cantaré a Ti entre las naciones; ¡Tributad a Yavé, oh hijos de Dios,
pues grande hasta los cielos es tu gracia, tributad a Yavé gloria y poder!
hasta las nubes tu verdad (Sal 57,10-H; 108,4-5). Tributad a Yavé la gloria de su nombre,
Bueno es celebrar a Yavé, adorad a Yavé con atavío santo.
cantar a tu nombre, oh Altísimo, ¡Voz de Yavé sobre las aguas!
y publicar tu bondad por la mañana, El Dios de gloria truena:
tu fidelidad a lo largo de las noches, ¡Yavé sobre las aguas incontables!
al son del salterio de diez cuerdas y la lira, ¡Voz de Yavé con fortaleza,
y una canción al arpa (Sal 92,2-4). voz de Yavé con majestad!...
en su templo todo clama: ¡Gloria! (Sal 29,1-9).
La gloria de Dios n o sólo se ve en la creación del Los cielos celebran, Yavé, tus maravillas,
m u n d o y en los grandes hechos de la historia de la salva- tu fidelidad en la asamblea de los santos.
ción, sino también en la vida de cada día, en los detalles Porque ¿quién en las nubes se compara a Yavé,
que tiene para con sus criaturas. quién a Yavé se iguala entre los hijos de Dios?
Los textos bíblicos c o n t e m p l a n a Yavé como el Dios Dios temible en el consejo de los santos,
de los amores y de los perdones, de las generosidades y de grande y terrible a todo su cortejo.
las bondades sin fin, como el Señor q u e corona de a m o r y Yavé, Dios Sebaot, ¿quién como Tú?
de ternura a los suyos, c o m o el Dios q u e n o lleva cuenta Poderoso eres, Yavé; tu fidelidad te envuelve.

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T ú dominas la soberbia del mar, ¡Bendito sea Yavé, Dios de Israel,
la hinchazón de sus olas T ú reprimes; el único que hace maravillas!
Tú hendiste a Rahab, atravesado, ¡Bendito sea su nombre glorioso para siempre;
a tus enemigos dispersaste toda la tierra se llene de su gloria!
con tu potente brazo. ¡Amén! ¡Amén! (Sal 72,17-19).
Tuyo es el cielo,
también la tierra es tuya, ¡Oh Yavé, Señor nuestro,
el mundo y cuanto encierra Tú fundaste; qué grande es tu nombre por toda la tierra,
Tú creaste el Norte y Mediodía, tu majestad cantada por encima de los cielos! (Sal 8,2).
el Tabor y el Hermón Bendito seas Tú, Yavé, Dios de Israel, nuestro padre,
exultan en tu nombre. desde la eternidad y para siempre.
Tuyo es el brazo poderoso, Tuya es, Yavé, la grandeza, el poder, el honor,
fuerte tu mano, sublime tu derecha; la majestad y la gloria,
la Justicia y el Derecho pues todo cuanto hay en el cielo
son la base de tu trono, y en la tierra es tuyo.
la gracia y la fidelidad Tuyo, Yavé, es el reino,
van delante de ti (Sal 89,6-15). porque te alzas soberanamente sobre todo.
¡Alabad, siervos de Yavé, La riqueza y la gloria te preceden,
alabad al nombre de Yavé! Tú eres el dueño de todo;
¡Bendito sea el nombre de Yavé, en tu mano está la fuerza y el poder,
desde ahora y para siempre! en tu mano encuentran estabilidad y grandeza
¡Desde que sale el sol hasta su ocaso, todas ias cosas.
sea loado el nombre de Yavé! Ahora, Dios nuestro,
¡Excelso sobre todas las gentes, Yavé, te celebramos y alabamos tu glorioso Nombre
su gloria por encima de los cielos! (1 Crón 29,10-13).
¿Quién como Yavé, nuestro Dios,
que se sienta en lo alto Los términos con q u e Israel definió, o mejor, descri-
y se rebaja para ver cielos y tierras? (Sal 113,1-6). bió a su Dios suenan a algo gigantesco. Los autores ins-
pirados quisieron hacer conscientes a sus h e r m a n o s de la
¡Alaben todos el nombre de Yavé, terrible majestad de Dios, de su santidad absoluta, de su
porque es sublime su nombre, sólo El,
grandeza por encima de toda idea o cálculo h u m a n o .
su majestad por encima de la tierra y el cielo!
(Sal 148,13). N i n g u n a comparación era adecuada a su "infinita infini-
tud". Yavé n o podía ser visto, su imagen n o podía ser
Reina Yavé, los pueblos tiemblan; reproducida. Yavé n o era u n dios más, ni siquiera el más
se sienta sobre querubines, grande de los dioses: era el Dios único y verdadero, seguro
la tierra se conmueve. de sí mismo, q u e n u n c a se bajaba del pedestal para dejar
Grande es Yavé en Sión, su puesto a otro dios.
excelso sobre los pueblos.
Celebren tu nombre grande y venerable: Así fue c a p t a n d o Israel q u e su Dios se merecía u n a
Santo es El (Sal 99,1-3). alabanza infinita, de acuerdo con su ilimitada grandeza.
Será su nombre bendito para siempre, La fe de Israel fue, paso a paso, a m p l i a n d o su hori-
cuanto el sol su nombre durará. zonte y llegó donde tenía q u e llegar: a la c o n t e m p l a c i ó n
En él serán benditas todas las razas de la tierra... de Dios como creador del mundo, como soberano de los

32 33
cielos y de la tierra. El Dios q u e conducía su historia y su ¡Celebrad a Yavé, porque es bueno,
vida de cada día era el Creador del universo. porque es eterna su bondad!
En la medida en q u e Israel se fue familiarizando con Celebrad al Dios de los dioses,
la acción redentora de Yavé, a p r e n d i ó también a recono- porque es eterna su bondad;
cerle como Señor absoluto del m u n d o . Dios, su Dios, n o celebrad al Señor de los señores,
sólo redimía y guiaba a u n p u e b l o insignificante: era "el porque es eterna su bondad.
Primero y el U l t i m o " , el "Eterno y el N o v í s i m o " , el " q u e El que hizo, solo, maravillas,
era, es y será" p o r siempre. Fuera de Yavé n o había otros porque es eterna su bondad.
dioses. El lo había creado todo con u n poder absoluto, El que hizo los cielos con sabiduría,
porque es eterna su bondad;
con u n a palabra salida de su boca, y todo se m a n t e n í a en sobre las aguas extendió la tierra,
la existencia p o r su acción misericordiosa. Yavé " h a b l ó " porque es eterna su bondad.
y las cosas fueron hechas. A u n a orden suya el m u n d o El que hizo los grandes luminares,
comenzó a palpitar de vida. porque es eterna su bondad;
El m i s m o i m p u l s o q u e llevó a Israel a alabar a su el sol para presidir el día,
Dios c o m o redentor y libertador le llevó a festejarle y ben- porque es eterna su bondad;
la luna y las estrellas para presidir la noche,
decirle c o m o Creador. Por derecho de creación, Yavé me-
porque es eterna su bondad... (Sal 136,1-9).
recía la alabanza y el homenaje del m u n d o entero. Israel
expresó en hermosos cánticos su alabanza al Dios so- Por la palabra de Yavé los cielos fueron hechos,
berano: por el soplo de su boca toda su armada.
Como en un odre El allega las aguas de los mares,
Tú despliegas los cielos en depósitos pone los abismos.
lo mismo que una tienda, ¡Oh, tiemble ante Yavé toda la tierra,
alzas sobre las aguas tus moradas... le teman todos los que habitan el orbe!
Sobre sus bases afincas la tierra, Pues El habló y se hizo,
inconmovible por los siglos mandó El y así fue (Sal 33,6-9).
de los siglos.
Del océano la cubres cual vestido, La alabanza de u n ser vivo se celebra con la exaltación
sobre los montes continuaban las aguas... (cf Sal 104,1-35). de sus cualidades, con el elogio de lo q u e él es y de todo
¡Alabad a Yavé desde los cielos, lo q u e hace. Dios es alabado como Señor de toda la crea-
alabadle en las alturas...! ción. T o d o c u a n t o existe en el cielo, en la tierra y en los
¡Alabadle, sol y luna, abismos es suyo, le pertenece. T o d o obedece a su voz.
alabadle, todas las estrellas de luz, T o d o está regulado por su providencia y amor. El es el
alabadle, cielos de los cielos, Señor y sustentador de todo lo creado, el q u e dispone el
y aguas que estáis encima de los cielos! orden admirable de las cosas, el q u e conserva su perfecto
¡Alaben el nombre de Yavé, engranaje. Cada cosa está en su sitio, ordenada según su
pues El ordenó y fueron creados;
condición, sin entrar en colisión con las otras. Dios, desde
El los fijó para siempre, por los siglos,
dio una ley que nunca cambiará! (Sal 148,1.3-6). lo alto del cielo, n o olvida la tierra, sino q u e cuida de
cada u n o de los seres q u e en ella existen, cuida de los
Tu majestad cantada por encima de los cielos... insectos, de los peces y de los hombres.
Cuando veo tus cielos,
hechura de tus manos, Israel vio el orden admirable del universo: la fidelidad
la luna y las estrellas que pusiste... (Sal 8,2.4). del m u n d o a sus propias leyes, el curso fijo de los astros,
34 35
I.i variedad de los fenómenos meteorológicos, la estabili- El es rey sobre la tierra toda:
dad del disco de la tierra, el curso de las aguas, su utilidad ¡cantad a Dios un himno!
para la tierra y para los hombres, las costumbres de los Reina Dios sobre las naciones,
animales salvajes y domésticos... y alabó a su Dios por está sentado en su trono sacrosanto (Sal 47,2-3.6-9).
todo ello. ¡Venid, cantemos gozosos a Yavé,
El p u e b l o de Dios c o n t e m p l ó el m u n d o con asombro, aclamemos a la roca de nuestra salvación;
lo vio c o m o algo abierto, en estado de espera, siempre con alabanzas vayamos ante El,
" a g u a r d a n d o " a su Señor. Hasta tal p u n t o eso era verdad, aclamémosle con cánticos.
q u e si Dios retirara por u n m o m e n t o su aliento vital, su Porque es Yavé un Dios grande,
espíritu, el m u n d o volvería al caos inicial, a la nada de la un rey grande sobre todos los dioses;
q u e había sido sacado. en sus manos están las honduras de la tierra,
Del m u n d o , de cada cosa en particular, e m a n a u n a y suyas son las cimas de los montes (Sal 95,1-4).
alabanza para el Señor. Los astros gigantescos transmiten ¡Cantad a Yavé un cántico nuevo,
día a día u n canto de alabanza. Las estrellas recogen el cantad a Yavé toda la tierra!
relevo p o r la noche. La creación entera es como u n susu- ¡Cantad a Yavé, su nombre bendecid!
rro q u e celebra la grandeza de Aquel q u e lo hizo todo. Proclamad su salud día tras día,
su gloria publicad entre las gentes,
La alabanza al Señor se a l i m e n t ó p r o f u n d a m e n t e en la
entre todos los pueblos sus portentos.
contemplación de la obra creadora y providente. El, el ¡Grande es Yavé y muy laudable,
Soberano, debía ser alabado p o r todas sus criaturas. temible más que todos Jos dioses!
Pues nada son
La confesión de la realeza de Dios: "¡Yavé reina!" todos los dioses de las gentes,
"¡Yavé es rey!", fue suficiente m o t i v o para provocar a Is- pero Yavé los cielos hizo.
rael a u n a espléndida alabanza. En ella se resumía toda su Delante de El esplendor y majestad,
fe. El era el soberano del m u n d o . El tenía derecho a todo potencia y hermosura en su Santuario.
homenaje: Rendid a Yavé,
familias de los pueblos,
¿Quién es el rey de la gloria? rendid a Yavé gloria y potencia,
Yavé, el fuerte, el poderoso, rendid a Yavé la gloria de su nombre...
Yavé, poderoso en el combate. Decid por las naciones:
¡Oh puertas, levantad vuestros dinteles, "Yavé es el que reina"... (Sal 96,1-8.10).
alzaos, puertas eternas, ¡Reina Yavé, la tierra se alboroce,
que entre el rey de la gloria!
alégrense las islas incontables! (Sal 97,1).
¿Quién es el rey de la gloria? ¡Aclamad a Yavé toda la tierra,
Yavé Sebaot es el rey de la gloria (Sal 24,8-10).
alegraos, regocijaos, cantad!
¡Oh pueblos todos, batid palmas, Cantad a Yavé al son del arpa,
aclamad a Dios ton voz de júbilo! al son del arpa y del salterio;
Porque Yavé es excelso, terrible, al son de la trompeta y la corneta aclamad
gran rey sobre toda la tierra... ante la faz del rey Yavé.
Dios sube entre clamores, Retumbe el mar y cuanto encierra,
Yavé, al clangor de la trompeta: el mundo y los que en él habitan;
¡Cantad a nuestro Dios, cantad, todos los ríos batan palmas,
cantad a nuestro Rey, cantad! a la vez las montañas griten de alegría
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.une Yavé, pues viene Alabad a Yavé, porque es bueno,
a juzgar la tierra (Sal 98,4-9). cantad a nuestro Dios, porque es dulce,
suya es la alabanza...
Alábente, oh Yavé, tus obras todas, sana a los de roto corazón
y tus fieles te bendigan; y venda sus heridas...
anuncien la gloria de tu reino,
Yavé sostiene a los humildes (Sal 147,1.3.6).
de tu potencia hablen;
para enseñar a los hombres tu potencia, Yavé sostiene a todos los que caen,
el esplendor de gloria de tu reino. a todos los doblegados endereza (Sal 145,14).
Tu reino, un reino por los siglos,
tu imperio, por todas las edades (Sal 145,10-13). ¡Alaba a Yavé, alma mía!
Alabaré a Yavé mientras viva,
Yavé es el Rey de reyes y el Señor de los señores. Ante a mi Dios cantaré mientras exista...
él toda rodilla debe doblarse. El m u n d o se estremece Feliz aquel que en el Dios de Jacob tiene su apoyo,
c u a n d o se a n u n c i a su llegada: los pueblos y sus habitan- y su esperanza en Yavé, su Dios,
tes se alegran y le aclaman con gritos de victoria; el m a r y el que hizo los cielos y la tierra,
c u a n t o en él habita estalla de gozo, el c a m p o exulta, los el mar y todo cuanto abarcan;
árboles del bosque le a p l a u d e n , los montes se derriten el que guarda por siempre la fidelidad,
c o m o cera, la tierra entera se alegra y los mismos cielos se hace justicia a los oprimidos,
da el pan a los hambrientos;
regocijan... Yavé, el que suelta a los encadenados;
El reinado de Yavé es eterno, n u n c a pasará. N o se con- Yavé, el que abre los ojos de los ciegos;
tabiliza, pues, ni p o r años, ni p o r generaciones, ni p o r Yavé, el que endereza a los curvados;
siglos. Su soberanía es total en el t i e m p o y en el espacio, Yavé, el que ama a los justos;
en extensión y en intensidad. Dios señorea sobre el m u n - Yavé, el que protege al extranjero,
do y p a r a siempre. a la viuda y al huérfano sostiene (Sal 146,1-2.5-9).
En la proclamación de la realeza de Yavé, Israel halló
¡Excelso sobre todas las gentes, Yavé,
u n o de los más bellos motivos de alabanza. El lenguaje
su gloria por encima de los cielos!
q u e utilizó para describir la soberanía absoluta de Dios ¿Quién como Yavé, nuestro Dios,
raya en lo sublime. Dios reina entre el estremecimiento que se sienta en lo alto
general, entre las aclamaciones de todos los seres. La ala- y se rebaja para ver cielos y tierra?
banza del m u n d o le llega como u n a ofrenda de la tarde, El levanta del polvo al indigente,
como u n sacrificio de olor agradable. del estiércol saca al pobre,
para sentarle con los príncipes,
La c o m u n i d a d es el lugar teológico normal donde con los príncipes de su pueblo.
Dios es alabado. Pero la c o m u n i d a d está compuesta de El asienta a la estéril en su casa,
pequeños g r u p o s y de hombres particulares. Con frecuen- madre gozosa en medio de sus hijos (Sal 113,4-9).
cia es u n o de esos g r u p o s o u n i n d i v i d u o el q u e se benefi-
cia de la acción salvadora del Señor. La salvación de los Los ojos de Yavé sobre los justos,
humildes hizo estallar u n a i n c o m p a r a b l e alabanza en Is- y sus oídos para su clamor...
rael. C o n t e m p l a r al Dios grande ocupándose de los pe- Gritan los justos y Yavé los oye,
queños y de los desvalidos fue u n espectáculo q u e Israel y los libra de todas sus angustias.
jamás p u d o olvidar. Cerca está Yavé de los de quebrado corazón,
y salva a los de espíritu abatido (Sal 34,16.18-19).
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Yo te ensalzo, Yavé,
porque me has liberado; obra de la creación. L o maravilloso de Dios n o es q u e sea
no has dejado reírse de mí a mis enemigos. i n m e n s a m e n t e grande, sino q u e tenga piedad de lo que es
Yavé, Dios mío,
m i n ú s c u l o e insignificante, q u e a m e con a m o r de prefe-
clamé a Ti y me sanaste.
¡Oh Yavé, Tú sacaste mi alma del sol, rencia a los h u m i l d e s y haga florecer la vida en las entra-
me has salvado de entre aquellos ñas estériles y la limpieza en las carnes de los leprosos.
que bajan a la fosa! Nada de lo q u e sucede en el m u n d o escapa a su con-
¡Cantad a Yavé, devotos suyos, trol. La vida de la creación entera está en sus manos. Pero
dad gloria a su santo Nombre! le preocupa más u n corazón q u e b r a n t a d o q u e todas las
Porque dura su cólera un instante,
constelaciones j u n t a s .
toda la vida su favor...
Trocaste para mí Así de maravilloso es el Señor. Israel bebió en las
el llanto en una danza, fuentes de la condescendencia divina hacia los humildes
desnudaste mi saco y me ceñiste de júbilo; u n o de los motivos más espléndidos de la alabanza que
para que te cante mi corazón sin tregua; tributó a su Dios.
Yavé, Dios mío, te alabaré eternamente (Sal 30,1-6.12-13) ¿Por q u é la alabanza a Dios? Por todos y cada u n o de
Los que a Yavé teméis, dadle alabanza; los motivos indicados. P o r q u e Israel se encontró siempre
toda la raza de Jacob, glorificadle, con u n Dios q u e le salvó y c o n t i n u a b a salvándole, con el
veneradle, toda la raza de Israel. Dios de los signos y de los prodigios, con el Señor q u e
Pues El no despreció, ni desdeñó el lamento del pobre le había coronado de a m o r y de ternura, le había dado su
ni le ocultó su rostro, ley, se había c o m p r o m e t i d o en eterna alianza y le había
mas cuando le invocaba le escuchó (Sal 22,24-25). introducido en su intimidad. El Dios q u e sus ojos fueron
Esa fue la realidad q u e c o n t e m p l a r o n los ojos de Is- viendo era incomparable, lleno de majestad y grandeza, el
rael: el Dios i n m e n s o se preocupa de los p e q u e ñ o s , venda único Dios. Su rostro se podía ver en los detalles de la
los corazones rotos, ensalza a los humildes, sana las heri- vida de cada día: era tierno, bondadoso, lleno de miseri-
das de sus fieles, da fecundidad al seno estéril, sacia de cordia, fiel contra toda infidelidad, p e r d o n a d o r de todo
p a n a los h a m b r i e n t o s y de a g u a a los sedientos, endereza pecado. T o d o lo q u e él tocaba estallaba de vida. Desde su
a los encorvados, r o m p e las cadenas de los prisioneros, da trono se abajaba para mirar a los pobres. El era un Dios
vista a los ciegos, protege a los huérfanos y a las viudas, para Israel. Por eso brotó tan espontánea la alabanza en
libra a los explotados de las m a n o s opresoras, levanta del el p u e b l o de Dios.
estiércol al pobre del país y le hace tomar asiento con los Israel n o p u d o callar lo q u e vieron sus ojos. Y así, la
príncipes del p u e b l o , cambia el sayal de luto p o r vestidos alabanza fue a d q u i r i e n d o todos los tonos y todas las mo-
de fiesta, hace pasar al desdichado del dolor a la alegría, dalidades. Israel tocó todos los resortes a su disposición
de la muerte a la vida... para deleitar al Señor. Puso al m u n d o entero en movi-
El Señor n o sólo dirige el m u n d o desde lo alto de su miento. Su Dios merecía u n a alabanza dulce y armoniosa,
palacio, sino q u e se abaja, mira y salva. El "trascendente" de proporciones infinitas, en las q u e estaba comprometi-
es al m i s m o tiempo el "condescendiente". En el gesto de do el m u n d o por los siglos de los siglos. Ni u n a sola voz
descender, Israel vio la grandeza y la providencia de su podía estar callada. Alabar a Dios debía ser la ocupación
Dios. Su majestad aparece, quizá, más espléndidamente y preocupación de toda la creación.
en la manifestación de su misericordia q u e en la misma Israel conservó el recuerdo imborrable de las acciones
de Dios. Los q u e fueron testigos oculares de ellas las con-
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t a r o n a sus hijos, y los hijos las transmitieron a las gene-
raciones siguientes, como u n depósito sagrado, c o m o u n 3. Bendice, alma mía, al Señor
tesoro imperecedero. Los hechos de Dios fueron recorda-
d o s y actualizados constantemente en las fiestas, en el
m a r c o de la liturgia sagrada. Los sacerdotes contaban las
maravillas q u e Dios había hecho en favor de la casa de
Israel, organizaban las procesiones, los coros especializa-
dos en el canto se u n í a n a la alabanza, los músicos lanza-
b a n a porfía los sonidos más extraordinarios, la m u c h e -
d u m b r e , vestida con sus trajes de fiesta, aclamaba al
Señor, repitiendo sin cesar: "Santo, santo, santo es Yavé";
"es b u e n o Yavé, es eterna su misericordia", etc. 6 .
Los hombres de Israel fueron a p r e n d i e n d o lentamente
a vivir su vida de cada día c o m o si se tratara de u n día de N o existe u n pueblo sin hombres particulares, ni co-^
fiesta, es decir, con la alabanza a Dios en sus labios, ben- m u n i d a d sin individuos. La experiencia de Dios n o sólo ?
diciéndole en todo m o m e n t o . Aprendieron a "vivir en llega a la c o m u n i d a d en general, sino también a los h o m -
alabanza". bres concretos. C u a n d o Dios "roza" al h o m b r e ya nadie
puede ocupar su puesto en la alabanza. Nadie puede ver
Los cantos y la alabanza de Israel procedieron de u n a
por sus ojos, cantar con su lengua o a m a r con su corazón.
experiencia religiosa desbordante y juvenil. En ella n o
El h o m b r e , cuyos ojos h a n "visto" a Dios, está c o m p r o -
h u b o nada de rutina o formulismo, de costumbre o de
metido p a r a siempre en la alabanza. Su alma y su cuerpo,
tedio, sino admiración y a s o m b r o c o n t i n u o por Dios. En
su espacio y su tiempo. T o d o su ser se convierte en u n a
los cantos de alabanza de Israel se siente la espontaneidad
canción de alabanza. Si él n o alaba, la creación se resien-
de ese entusiasmo por el Dios vivo. Es u n entusiasmo q u e
te; si él n o canta, la creación conocerá u n a canción de
n o analiza, ni raciocina, ni somete a prueba. Dios aparece
menos para dirigirse al Señor. La voz del h o m b r e concre-
e n pleno ejercicio de su poder, en todo su esplendor y
to no puede fallar. Su clamor de j ú b i l o tiene q u e llegar J
majestad. Y Dios exige al h o m b r e toda su concentración,
hasta la presencia del Altísimo:
toda su capacidad de atención, de tal m o d o q u e la alaban-
za haga desaparecer o pasar a segundo p l a n o las ideas y
proyectos de su corazón. La alabanza debe ser el estilo de Puso en mi bota un canto nuevo,
un himno (una alabanza) a nuestro Dios (Sal 40,4).
vida del h o m b r e q u e ha descubierto el rostro de Dios 7 .
Mi boca estaba llena de tu alabanza,
de tu gloria todo el día (Sal 71,8).
¡Diga mi boca la alabanza de Yavé! (Sal 145,21).
¡Sin medida celebraré a Yavé con mis labios,
entre la multitud le alabaré! (Sal 109,30).
Siempre en mi boca su alabanza (Sal 34,2; 71,6).
Y alabará mi boca con labios jubilosos (Sal 63,6).
A El grito mi boca
y con mi lengua le ensalcé (Sal 66,17).
Abre mis labios, oh Señor,
'Cf P. DRIJVERS, LOS salmos, o.c, 73-74. y anunciará mi boca tu alabanza (Sal 51,17).
'Ib, 88. Cuando te cante, exultarán mis labios,
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y mi alma, a los que redimiste. sí sola. N o hay actos del cuerpo y actos del alma, sino
Así mi lengua todo el día actos del h o m b r e , del cuerpo y del alma inseparablemente
repetirá tu justicia (Sal 71,23-24). unidos. C o n el cuerpo se sirve y se glorifica a Dios lo
Mis labios prorrumpan en un himno (Sal 119,171). m i s m o q u e con el alma. Dios m i s m o n o tuvo vergüenza
Pues es mejor tu gracia que la vida, en a s u m i r esta carne h u m a n a , con frecuencia enferma y
tu alabanza mis labios cantarán (Sal 63,4). dolorida, y convertirla en el i n s t r u m e n t o de la más perfec-
El Señor me dio por recompensa una lengua ta alabanza al Padre del cielo.
con la que le alabaré (Eclo 51,22).
El h o m b r e de Israel c o m p r e n d i ó , mejof q u e los filóso-
Te exaltaré, oh Yavé, con todo el corazón,
anunciaré todas tus maravillas (Sal 9,2). fos griegos, la valía del cuerpo h u m a n o . Es el hombre,
Doy gracias a Yavé de todo corazón (Sal 111,1). en su totalidad y con cada u n a de sus partes, es este ser
Para que te cante mi corazón sin tregua; h u m a n o entero y concreto el q u e debe alabar a Dios. Es
Yavé, Dios mío, te alabaré eternamente (Sal 30,13). esta carne la q u e se convierte en u n canto de alabanza. El
Y ahora, de todo corazón, cuerpo proclama también la gloria del Señor 8 . \
entonad himnos La lengua debe emplearse en bendecir al Señor. La
y bendecid el nombre del Señor (Eclo 39,35).
primera función de la lengua, para los israelitas, era la de
Bendice a Yavé, alma mía,
todo lo que hay dentro de mí su santo nombre (Sal 103,1). hablar. Era el ó r g a n o utilizado para la comunicación de
¡Alaba a Yavé, alma mía! u n h o m b r e con otro h o m b r e . H a b l a r n o era u n a actividad
Alabaré a Yavé mientras viva, verbal, sino u n a manifestación de la vitalidad del h o m -
a mi Dios cantaré mientras exista (Sal 146,1-2). bre, de sus planes y proyectos. La lengua era el agente a
¡Viva mi alma para alabarte! (Sal 119,175). través del cual se expresaba hacia el exterior lo q u e había
en el corazón, sus disposiciones más íntimas. Podía ser,
Ciertos filósofos griegos inventaron bellas teorías para pues, i n s t r u m e n t o de astucias, de maldiciones y menti-
explicar la composición del ser h u m a n o . En el h o m b r e ras... o de bendiciones y alabanzas.
podían distinguirse c o m o dos partes complementarias y La lengua tiene, efectivamente, todas las potencialida-
antagónicas: el a l m a y el cuerpo. Al caer en el cuerpo, el des para el bien y todas las posibilidades para el mal. El
alma perdía su libertad, quedaba como prisionera. Su má- h o m b r e de Israel deseaba emplearla en u n a sola cosa: ala-
xima aspiración era la liberación de la materia q u e la bar a Dios, celebrarle sin cesar...
oprimía...
Sobre esas teorías de la filosofía griega se m o n t a r o n sis- Los labios del h o m b r e también son instrumento de
temas de ascetismo m u y duros para d o m a r el cuerpo, de- alabanza. A diferencia de la lengua, en la mentalidad se-
clarado c o m o e n e m i g o del alma, como algo despreciable. mita, los labios deben ser abiertos para q u e puedan expre-
E l cuerpo fue ridiculizado. Se pusieron en evidencia sus sar hacia fuera el fondo del corazón. Los labios están a su
fallos y debilidades. Era como u n lastre para el a l m a . servicio, revelan sus disposiciones. En el pecador sirven a
la doblez y a la falsedad: pueden h o n r a r a Dios mientras
¿Lo es de verdad? ¿Es el cuerpo un obstáculo para el el corazón está alejado de él. En el h o m b r e bueno están al
trabajo del espíritu, u n c o m p a ñ e r o sin formas, q u e exige servicio de Dios: sólo esperan ser abiertos para entonar
y grita y termina p o r turbar al alma? ¿Es el cuerpo u n sus alabanzas. De ellos " b r o t a " la alabanza.
mal c o m p a ñ e r o para el hombre? El alma del h o m b r e debe estar también comprometida
El cuerpo es criatura de Dios. Salió " m u y b u e n o " de p l e n a m e n t e en la bendición y acción de gracias.
sus manos. Es u n a obra perfecta del "alfarero" divino.
8
¿Qué sería el h o m b r e sin él? El a l m a n o puede actuar p o r Cí P. CHARI.ES. La oración..., o . c , 83.

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Es casi imposible determinar lo que un israelita aso- El corazón del hombre debe emplearse asimismo en la
ciaba a la palabra "nefesh", término hebreo que nosotros alabanza. En la psicología bíblica, el órgano central y
traducimos normalmente por "alma". En Israel nunca se unificador de la vida personal era el corazón. La fuente
pensó en el alma y en el cuerpo como si fueran dos ele- de la vida intelectual, volitiva, emocional y física era el
mentos distintos y separables. El alma era el principio corazón. Por consiguiente, la parte del hombre que entra-
de la vida, o el "yo" como sujeto de deseos, emociones y ba en contacto con lo divino era el corazón.
apetitos. Alma podía ser un término idéntico a vida. Ex- En el corazón, efectivamente, residen todas las emocio-
presiones como "salvar o perder el alma" significan "sal- nes y sentimientos: la alegría y la tristeza, la turbación, el
var o perder la vida". orgullo, la ira, el amor, la pasión... El corazón puede es-
Cuando en Israel se habla de alabar con el alma se está tar triste o contento, animoso o lleno de miedo, puede
implicando una alabanza total, que inunda por entero al amar y odiar, endurecerse o abrirse a Dios y a los
hombre. Es la vida, el principio vital, lo hondo del ser hombres.
humano lo que alaba al Señor. Son todos sus deseos y El corazón es también el lugar recóndito, el centro ín-
apetitos los que le glorifican y sus emociones las que le timo de la persona, donde se traman todos los proyectos y
exaltan sin cesar. planes y se decide la vida entera del hombre. Es el yo del
San Agustín comenta del modo siguiente algunos de hombre abierto sólo a la mirada de Dios, el lugar donde
los textos bíblicos: Dios y el hombre "se juegan la partida".
"Cada uno de nosotros despierte y exhorte a su alma y diga al Señor: Alabar a Dios con él corazón, con todo el corazón, es
bendice, alma mía, al Señor. Nuestra alma oye, obedece, hace esto... celebrarle con toda la vida, es reconocer que el Señor es
oiga nuestra alma, pondere todas las cosas que excitan para que no sea
perezosa en bendecir al Señor y vea si es justo lo que se le dice: bendice, dueño absoluto de toda la persona, de sus emociones, de-
alma mía, al Señor, y considere si debe bendecir a otra cosa excepto al seos, impulsos, miedos, memoria, fantasía, voluntad, etc.
Señor... Al añadir: y todas mis entrañas a su santo nombre, repite y Ninguna parte del hombre debe desentonar del canto de
declara con más precisión lo que antes había dicho: bendice, alma mía,
al Señor. Creo que no se refiere a las entrañas del cuerpo. Creo que el alabanza.
salmista no dice esto para que nuestro pulmón o hígado, o alguna otra
entraña carnal prorrumpa en gritos de bendición al Señor. Existe cierta- "También aquí —comenta san Agustín— hemos de oír esta confesión
mente un pulmón en nuestro pecho... pero aquí no se trata de eso... de alabanza y de congratulación a Dios. Te confesaré (te alabaré), oh
Dios tiene otros oídos, el corazón tiene también su propio sonido. El Señor, con todo mi corazón. Coloco todo mi corazón sobre el ara de tu
hombre habla a sus entrañas para que bendigan al Señor y les dice: todas confesión; te ofrezco un holocausto de alabanza. Se llama holocausto el
mis entrañas, bendecid a su santo nombre. ¿Quieres saber cuáles son tus sacrificio que se quema por completo... Ve cómo ofrece el holocausto
entrañas? Tu misma alma. Luego lo que dice: bendice, alma mía, al espiritual el que dice: te alabaré, oh Señor, con todo mi corazón. Abráse-
Señor, lo repite al añadir: y todas mis entrañas a su santo nombre, pues se, dice, todo mi corazón con la llama de tu amor; nada me reserve para
se sobreentiende 'bendecid'. Clama con la voz si hay hombre que oiga; mí... me quemaré todo para ti, todo arderá para ti; te amaré con todo mi
calla con la voz si no hay hombre que oiga; a tus entrañas jamás les corazón, como inflamado para ti. Te confesaré o alabaré, oh Señor, con
falta quien las oiga. Ya hace tiempo que resonaba la bendición de nues- todo mi corazón porque oíste las palabras de mi boca. ¿De qué boca
tra boca cantando estas mismas palabras: 'bendice, alma mía, al Señor y mía? De la de mi corazón, pues allí poseemos la voz que Dios oye y que
todas mis entrañas a su santo nombre'. Hemos cantado al tiempo conve- de ningún modo percibe el oído humano" 1 0 .
niente y hemos callado. Pero ¿por ventura deben callar nuestras entra-
ñas de bendecir al Señor? Alterne a su debido tiempo el sonido de la voz, La alabanza y la acción de gracias, arrancando del co-
pero sea eterno el de las entrañas. Cuando acudes a la iglesia para cantar
los himnos, tu voz pronuncia las alabanzas de Dios. ¿Te hallas ocupado razón como de su fuente, se derraman y esparcen como
en negocios? Bendiga tu alma a Dios. ¿Comes? Oye lo que dice el Após- un perfume a través de todos los miembros, inundándoles
tol: ya comáis, ya bebáis, haced todas las cosas para gloria de Dios. Me con su ímpetu gozoso e irresistible. Nada queda fuera de
airevo a decir: cuando duermes, bendiga tu alma al Señor... Bendice,
alma mía, al Señor y todas mis entrañas a su santo nombre" 9 . esa corriente: la boca se llena de alabanza de Dios, los
'SAN At.l'STÍN. Enan aciones sobre los Salmos, BAC, Madrid 1966, Sal 102, 10
t. III, 673-675. Ib, Sal 137, t. IV, 555.

S
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l a b i o s la p r o n u n c i a n , la lengua la musita, el corazón se ce indiferente o inactivo ante la invitación a la alabanza.
estremece, los deseos e impulsos, las emociones y los ins- T o d o s los actos corporales pueden ser alabanza: andar,
t i n t o s q u e de él proceden se convierten en alabanza, el hablar, mirar, escuchar, comer, descansar. Dios n o desde-
a l m a alaba al Señor y sólo vive para eso. Los miembros ña el homenaje de lo q u e él creó. El ser entero del h o m b r e
del cuerpo, al recibir el i m p u l s o q u e les llega del corazón, se convierte en melodía para el Señor.
bendicen a Dios sin cesar: los p u l m o n e s , las entrañas, la
sangre, los nervios, las glándulas... cantan las alabanzas
de Dios. El cuerpo h u m a n o , p r e t e n d i d a m e n t e m a l o , par-
ticipa p o r entero en dar a Dios el homenaje q u e él se
merece c o m o D u e ñ o de todo lo creado. T o d o obedece al
m i s m o i m p u l s o profundo q u e el Señor p u s o en sus cria-
turas, reflejos de su gloria.
N o debe sorprender, pues, q u e la alabanza termine
por arrastrar al h o m b r e entero, hacerle salir de sí m i s m o y
danzar para Dios:
¡Oh, bendecid a Yavé
todos los servidores de Yavé...
Alzad las manos hacia el Santuario,
bendecid a Yavé (Sal 134,1-2).
Así en mi vida pienso bendecirte,
y levantar mis manos en tu Nombre (Sal 63,5).
Alaben su nombre con la danza,
toquen para El el arpa y la cítara (Sal 149,3).
Alabadle con danza y con tambor (Sal 150,4).
Mas yo, por tu inmensa clemencia,
me llegaré a tu casa,
me postraré en tu santo Templo,
temeroso ante Ti (Sal' 5,8).
Venid, adoremos, prosternémonos,
de rodillas ante Yavé que nos ha hecho (Sal 95,6).
Yo te doy gracias, oh Yavé,
con todo el corazón...
En presencia de los ángeles te canto,
hacia tu santo Templo me prosterno (Sal 138,1-2).
Tributad a Yavé la gloria de su Nombre,
adorad a Yavé con atavío santo (Sal 29,2).
¡Oh pueblos todos, batid palmas,
aclamad a Dios con júbilo! (Sal 47,2).

La alabanza pone r i t m o en el cuerpo del h o m b r e : le


hace bailar, aplaudir, gritar, alzar las m a n o s , postrarse en
tierra, doblar las rodillas, adorar... El cuerpo n o p e r m a n e -

48 49
4. Toda mi vida te bendeciré
y alabaré tu nombre
por siempre jamás

La alabanza arrastra al ser entero del hombre. Pero


todavía hay algo más i m p o r t a n t e q u e notar. Alabar a
Dios n o puede convertirse en u n acto ocasional en el q u e
el h o m b r e se vuelca por u n m o m e n t o p a r a volver después
a u n estado de q u i e t u d o de reposo. Alabar a Dios n o es
cosa de u n m o m e n t o , sino o c u p a c i ó n de toda la vida, de
todos y de cada u n o de los m o m e n t o s q u e la integran.
Debe ser la profesión del h o m b r e en los días de su p a s o
por la tierra. Si la bondad de Dios j a m á s tiene fin, la
proclamación de su alabanza t a m p o c o debe tenerlo:
Alabaré tu Nombre continuamente
y entonaré himnos de gracias (Eclo 51,10).
Mas nosotros, a Yavé bendecimos,
ahora y para siempre (Sal 115,18).
¡Bendito sea el Señor de día en día! (Sal 68,20).
Te ensalzaré, oh Rey Dios mío,
bendeciré tu nombre para siempre jamás.
Todos los días te bendeciré,
para siempre jamás alabaré tu nombre (Sal 145,1-2).
Y nosotros, tu pueblo, ovejas de tu grey,
eternamente te celebraremos,
de edad en edad pregonaremos tu alabanza (Sal 79,13).
Dichosos los que moran en tu casa,
te alaban sin cesar (Sal 84,5).
Te celebraré de todo corazón,

51
Señor Dios mío, U n a vida entera n o basta para rendir al Señor la gloria y
he de ensalzar tu nombre eternamente, el h o n o r q u e se merece. Así, la alabanza abarca el pasado,
pues grande fue tu bondad para conmigo (Sal 86,12-13). el presente y el futuro, lo q u e fue, es y será. De ahí q u e
Bendeciré a Yavé en todo tiempo, los h o m b r e s de Israel hipotecasen el futuro, las generacio-
siempre en mi boca su alabanza (Sal 34,2). nes venideras, para unirse a ellas en su alabanza y cantar
¡Alaba a Yavé, alma mía! en todo t i e m p o y con todos los seres los loores del Señor.
Alabaré a Yavé mientras viva,
a mi Dios cantaré mientras exista (Sal 146,1-2). La alabanza hace, en cierto sentido, eterno al h o m b r e ,
Bendecid a Yavé, vuestro Dios, le liga a las voces del m u n d o entero, le asocia desde aho-
de eternidad en eternidad (Neh 9,5). ra a los coros de los ángeles, le sitúa ya ante el trono del
Para que te cante mi corazón sin tregua; Dios Altísimo.
Yavé, Dios mío, te alabaré eternamente (Sal 30,13). La alabanza n o debe cesar jamás. Desde el n a c i m i e n t o
Bendito seas Tú, Yavé, Dios de Israel, nuestro padre, hasta la muerte, en todo tiempo y lugar, en toda obra, el
desde la eternidad y para siempre (1 Crón 29,10). h o m b r e debe alabar a Dios. Mientras respire tiene q u e
Bendito seas, Dios de nuestros padres, bendecirle. El Dios en q u i e n ha p u e s t o su confianza se
y bendito tu Nombre para siempre (Tob 8,5). merece u n a alabanza eterna e infinita.
Bendito, Yavé, Dios de Israel
por eternidad de eternidades (1 Crón 16,36). Alabar a Dios j a m á s debe ser u n deber gravoso, u n a
Que se acuerden de Dios, obligación a " c u m p l i r " . El h o m b r e , criatura de Dios,
de bendecir sinceramente su nombre en todo tiempo sólo tiene u n a finalidad en su paso p o r la tierra: glorifi-
y con todas sus fuerzas (Tob 14,8). car a su Señor, rendirle su alabanza de gloria. Los h o m -
bres de Israel q u e escribieron los textos q u e hemos citado
La alabanza dilata el corazón del hombre, lo hace des- n o conocieron todavía la existencia de u n a vida en la q u e
bordarse en todas las direcciones, i n u n d a su vida entera.i se pudiera c o n t e m p l a r a Dios cara a cara p o r toda la eter-
N o admite interrupciones ni descansos. N o se puede ala- nidad. Sin embargo, vieron con claridad cuál debía de ser
b a r a Dios en u n o s m o m e n t o s con exclusión de otros. La el estilo del vivir h u m a n o : la alabanza. Y esto n o c o m o
alabanza compromete al h o m b r e en todo m o m e n t o y en u n acto, sino c o m o u n a actitud p e r m a n e n t e , como u n a
todas la circunstancias, c u a n d o el éxito sonríe y la salud disposición habitual.
es buena y c u a n d o las cosas comienzan a ponerse feas y el Los cielos y la tierra pueden pasar, pero la alabanza a
fracaso y la desgracia r o n d a n a sus puertas,! Dios jamás pasará. Los espacios siderales seguirían trans-
Los hombres de Israel lo vieron con claridad y n o de- m i t i e n d o y c a n t a n d o las alabanzas del Dios vivo, procla-
j a r o n lugar para la duda. Hay q u e alabar a Dios: siempre, m a n d o su grandeza y amor. Los vientos llevarían p o r los
sin cesar, sin tregua, en todo tiempo, en todo momento, espacios ese aria musical, esa sinfonía i n i n t e r r u m p i d a de
día Iras día, todos los días, desde ahora y por siempre, de alabanza a Dios.
edad en edad, por los siglos de los siglos, eternamente, El h o m b r e entero, en su c u e r p o y en su alma, en su
por eternidad de eternidades... N o puede haber ni u n solo espacio y en su tiempo, en su vida presente y futura, está
m o m e n t o de silencio en el concierto de la alabanza a implicado en alabar a Dios. Su vida es alabanza.
Dios
la alabanza r o m p e con todos los moldes del tiempo,
desborda los días, los meses, los años, las generaciones,
l o s siglos y la misma eternidad, si ello fuera posible. La
v i d a del h o m b r e es demasiado corta para alabar a Dios.

52 53
5. Casa de Israel,
bendice al Señor

Si n o hay c o m u n i d a d sin individuos, tampoco hay in-


dividuos sin c o m u n i d a d . El h o m b r e n o es u n aerolito caí-
do p o r azar en la tierra. Es m i e m b r o de u n p u e b l o y su
suerte está vinculada al acontecer y a la historia de ese
pueblo.
El h o m b r e q u e ha sido "alcanzado" por Dios y co-
mienza a alabarle con todo su ser, n o puede hacerlo en
solitario. T i e n e la obligación de contar a los suyos lo q u e
sus ojos han visto. La c o m u n i d a d "capitaliza" o " m o n o -
poliza" todos los beneficios q u e Dios le envía, ya sea
como g r u p o , ya a cada u n o de los individuos q u e la com-
p o n e n . N o hay gracias tan particulares o beneficios tan
íntimos, h a b l a n d o en general, q u e deban ocultarse a la
c o m u n i d a d . Los dones de Dios no enriquecen tanto al
hombre particular como a la c o m u n i d a d de la q u e forma
parte. Quien recibe u n a gracia de Dios debe compar-
tirla con la c o m u n i d a d . Q u i e n celebra u n beneficio debe
hacerlo en p ú b l i c o para q u e la c o m u n i d a d con-celebre
con él.
A través de las gracias particulares, la c o m u n i d a d sabe
q u e Dios se hace presente en ella y la guía. De ahí la
obligación de contar lo q u e se ha experimentado para
q u e la c o m u n i d a d pueda alabar sin cesar a Dios:
Pregoné la justicia
en la gran asamblea;
mira: no he cerrado mis labios;

55
Til lo sabes, Yavé. homenaje, cantad y salmodiad, dad gracias, pregonad sus
No encerré tu justicia en el fondo hazañas, etc. (Sal 47,1-9; 95,1-13; 98,1-7; 100,1-4; 105,
de mi alma, 1-5; 95,1-6; 1 Crón 16,8-36, etc.).
proclamé tu lealtad y tu auxilio,
no oculté tu gracia y tu fidelidad H a y u n a forma de invitación a la alabanza, q u e desta-
a la gran asamblea (Sal 40,10-11). ca sobre todas. Está resumida en u n a sola palabra;
Anunciaré tu nombre a mis hermanos, "Aleluya".
en la asamblea cantaré tus alabanzas (Sal 22,23). El término "aleluya" está integrado por la yuxtaposi-
Sin medida celebraré a Yavé con mis labios, ción de dos palabras hebreas: " a l e l ú " (que es la tercera
entre la multitud le alabaré (Sal 109,30). persona p l u r a l del imperativo del verbo hallel, q u e signi-
Te daré gracias en la gran asamblea, fica alabar) y " Y a h " (que es la abreviación del n o m b r e de
te alabaré entre un pueblo numeroso (Sal 35,18). Dios, Yavé). El significado de la palabra "aleluya" es:
Entonces el ángel llamó a los dos y secretamente les dijo: alabad a Yavé, alabad vosotros a Dios. Vosotros, sin espe-
"Bendecid a Dios y dadle gracias; honradle y alabadle cificar quiénes son los q u e deben alabar. U n "aleluya"
ante todos los vivientes porque os ha colmado de bienes. lanzado al aire es como u n a invitación hecha al m u n d o
Bendecidle y cantad su nombre. Dad a conocer a todos los entero para q u e n o cese de alabar al Señor.
hombres cuan grandes son las obras de Dios y no os can- La palabra "aleluya" fue, en Israel, como u n grito de
séis de darle gracias. Bueno es guardar el secreto del rey,
guerra. En los días de fiesta y en otras ocasiones los sa-
pero es gran honor descubrir y alabar las obras de Dios..."
(Tob 12,6-7). cerdotes invitaban a la c o m u n i d a d de Israel a alabar a su
Dios. Ellos p r o n u n c i a b a n el "alelú", "alelú" (alabad, ala-
La alabanza a Dios pasa p o r la c o m u n i d a d . El h o m b r e bad), a lo q u e todo el p u e b l o respondía diciendo: " Y a h " ,
está vinculado necesariamente a ella. La c o m u n i d a d ga- " Y a h " (Yavé, Yavé) 11 .
rantiza la autenticidad de toda experiencia religiosa. En El " a l e l ú " (alabad) j a m á s se p r o n u n c i a b a en el vacío.
ella no hay posibilidad de error o desviación. Ella discier- Era dirigido n o precisamente a Dios, sino a la c o m u n i -
n e al individuo. dad, quizá al m u n d o entero.
Pero sucede también q u e el h o m b r e particular tiene
Q u i e n ha hecho la experiencia de Dios siente la nece-
u n a función q u e c u m p l i r ante la c o m u n i d a d . Con su voz
sidad y urgencia de hacer a otros testigos y partícipes de
y s u emoción, con toda la pasión de su ser, la urge y arras-
ella. El deseo de comunicar es i n n a t o en aquel q u e ha
tra para q u e alabe al Señor. La alabanza de u n h o m b r e es
visto algo de Dios. Puede incluso llegar a pensar q u e n o
totalmente insuficiente. La c o m u n i d a d tiene que unirse
ha vivido verdaderamente su experiencia hasta q u e no la
a é l . C u a n d o el individuo invita a la c o m u n i d a d a unirse
ha contado a otros. Existe como u n vacío mientras la co-
a su alabanza confiesa, p o r u n a parte, su impotencia
m u n i d a d n o alaba a Dios con él. Por eso urge a su pue-
p a r a alabar a Dios c o m o se debe y, p o r otra, la grandeza
blo: "alelú", "alelú", alabad c o n m i g o al Señor, ensalce-
d e Dios, a q u i e n u n a sola voz n o puede glorificar. De a h í
mos j u n t o s su nombre 1 2 .
q u e el h o m b r e convoque a su pueblo, a todos los pueblos,
El pueblo, convocado y urgido a la alabanza p o r algu-
a l a tierra entera, a los mismos cielos.
nos de sus fieles (sacerdotes, cantores, profetas), recoge la
La invitación a la alabanza se hace c o m o en círculos invitación y repite sin cesar las alabanzas de Dios y ense-
concéntricos, desde lo más p r ó x i m o a lo más lejano, des- ña a sus hijos, generación tras generación, c ó m o alabar a
d e lo más particular a lo más general, desde la tierra al 11
Cf P. DMJVKRS. LOS Salmos, o.i., 76.
c i e l o . Los verbos de alabanza están siempre en imperati- 12
Cf E. BKACCHAMP, Plainte el louange dans les Psaumes, en "Chrislus" 13
v o : wnid a alabar al Señor, ensalzad su n o m b r e , rendidle (1966), 69-70.

56 57
su S e ñ o r . Los fieles de todos los tiempos se sienten u n i - Los que a Yavé teméis dadle alabanza,
dos, c o m o en u n a cadena i n i n t e r r u m p i d a , con los q u e le toda la raza de Jacob, glorificadle;
precedieron y con los q u e vendrán después. T o d o s están veneradle, toda la raza de Israel (Sal 22,24).
así u n i d o s en la m i s m a proclamación gozosa de las ala- Y nosotros, tu pueblo, ovejas de tu grey,
banzas del Señor: eternamente te celebraremos,
de edad en edad pregonaremos tu alabanza (Sal 79,13).
Todos los días te bendeciré, Hijos de Israel, bendecidle
para siempre jamás alabaré tu nombre... ante las naciones...
Una edad a la otra va anunciando tus obras, proclamad en ellas su grandeza.
tus gestas publicando (Sal 145,2.4). Ensalzadle ante todos los vivientes (Tob 13,3-4).
Y vivirá mi alma para El, ¡Celebrad a Yavé, Jerusalén;
para El mi raza; alaba a tu Dios, Sión! (Sal 147,12).
anunciará al Señor a las edades venideras, Bendecid, siervos suyos, al Señor,
loadle y ensalzadle por los siglos.
sus gestas contará al pueblo por nacer:
Bendecid, espíritus y almas de los justos, al Señor,
"Esto hizo Yavé" (Sal 22,31).
loadle y ensalzadle por los siglos.
Y ahora que estoy viejo, encanecido, Bendecid, santos y humildes de corazón, al Señor,
oh Dios, no me abandones, loadle y ensalzadle por los siglos (Dan 3,85-87).
para que anuncie yo tu brazo ¡Oh justos, alegraos en Yavé,
a esta generación, celebrad su nombre santo! (Sal 97,12).
tu poder a todas las edades venideras, ¡Gritad de júbilo, oh justos, a Yavé!
y tu justicia, oh Dios, A los rectos les corresponde la alabanza (Sal 33,1).
que llega hasta las nubes (Sal 71,18-19). ¡Cantad a Yavé un canto nuevo,
su alabanza en la asamblea de sus fieles! (Sal 149,1).
La alabanza n o florece espontánea en el corazón del Alabanza de todos sus amigos,
h o m b r e q u e n o ha tenido experiencia de Dios. Necesita de los hijos de Israel,
q u e alguien le estimule y le excite a ella. Alguien tiene pueblo de sus íntimos (Sal 148,14).
q u e estar siempre en la brecha para a n i m a r a la c o m u n i -
d a d , para arrastrarla e impedir q u e se instale en u n a fe de Alabar a Dios en solitario es hermoso, pero insuficien-
recuerdos sin n i n g u n a relación con el presente. Alguien te. La alabanza n o es sólo el quehacer de u n individuo,
tiene q u e p r o c l a m a r sin cesar: "alelú", " a l e l ú " (alabad, sino de toda la c o m u n i d a d . El h o m b r e siente la necesidad
alabad), q u e obligue a responder a todos: " Y a h " , " Y a h " de oír otras voces unidas a la suya. De a h í q u e solicite sin
(Yavé, Yavé). cesar a su p u e b l o en conjunto: La casa de Israel, la poste-
Israel fue el p u e b l o escogido p o r Dios. Por derecho de ridad de Abrahán, la raza de Jacob, el pueblo de Dios se
elección y por obligación, él tenía q u e ser el primero en formó, sus amigos, sus íntimos, o por g r u p o s particula-
alabar al Señor. El aliento del h o m b r e de fe le llegó cons- res: los santos y los humildes, los que veneran el nombre
tantemente: sacrosanto, los siervos del Señor, etc.
T o d o Israel, sin distinción de edad, sexo o condición
Bendecid, Israel, al Señor,
social: jóvenes y ancianos, h o m b r e s y mujeres, ricos y p o -
loadle y ensalzadle por los siglos (Dan 3,83).
Oh, casa de Israel, bendecid a Yavé; bres, amos y esclavos tienen q u e alabar a Dios. Y lo de-
casa de Aarón, bendecid a Yavé; ben hacer en todo tiempo y lugar: en Jerusalén, en el
casa de Leví, bendecid a Yavé; monte Sión, en el templo, en las casas. Las voces particu-
los que a' Yavé servís, bendecid a Yavé (Sal 135,19-20). lares se unen al concierto general y todas se funden e n

58 59
u n a alabanza armoniosa. La alabanza del Señor resuena ñor y en su frente llevó, como Moisés al bajar del monte
así sin cesar en la asamblea de sus amigos, de sus íntimos. santo, el resplandor del Eterno. Su misión fue contar a
Si la vida del h o m b r e debe ser empleada enteramente los pueblos c ó m o era el Dios q u e se le había manifestado
en alabar al Señor, la vida del p u e b l o de Dios debe ser el y alabarle por los siglos.
r e s u l t a d o de la s u m a de las alabanzas de todos sus fieles. T o d o Israel tenía la obligación de alabar a Dios. Y,
Israel es el pueblo-alabanza. Fuera de ella n o tendría sen- sin embargo, en el p u e b l o de Dios h u b o algunos hombres
tido su existencia. Alabar a Dios es su única gloria: especialmente d e p u t a d o s p a r a la alabanza: los sacerdotes
Dad gracias a Yavé que es bueno y los levitas. Israel los n o m b r ó sus representantes ante
y es eterna su misericordia. Dios y les asignó la tarea de alabarle sin cesar. De tal
Decid: ¡Sálvanos, oh Dios! Salvación nuestra, manera que, a u n q u e el p u e b l o se olvidara de alabar al
reúnenos y sácanos de en medio de las gentes Señor, siempre habría a l g u n o s h e r m a n o s q u e continua-
para que podamos glorificar tu nombre rían c a n t a n d o sus maravillas:
y nosotros mismos
nos gloriemos en tu alabanza (1 Crón 16,34-35). ¡Oh, bendecid a Yavé,
todos los servidores de Yavé,
Si la creación entera tiene q u e bendecir a Dios, Israel
los que están en la casa de Yavé,
debe ser el p r i m e r o en hacerlo. Si él calla, ¿quién hará oír en las horas de la noche!
las alabanzas de Dios? ¿Quién dirá todas sus maravillas? Alzad las manos hacia el Santuario,
Israel fue, además, u n pueblo para los demás. Dios le bendecid a Yavé (Sal 134,1-2).
n o m b r ó sacerdote de todos los pueblos de la tierra. Israel ¡Alabad, siervos de Yavé,
introdujo en el m u n d o la dimensión de la alabanza. El alabad el nombre de Yavé!
conoció al Dios verdadero y le alabó eternamente. Y en su ¡Bendito sea el nombre de Yavé
alabanza estaban asociadas todas las naciones. Su alaban- desde ahora y para siempre!
za era misionera. Quien oía a Israel alabar era conducido ¡Desde que sale el sol hasta su ocaso,
al Señor. U n a historia rabínica lo ilustra: " P r e g u n t á n d o - sea loado el nombre de Yavé! (Sal 113,1-3).
Alabad el nombre de Yavé,
se R. Ishmael cómo es posible a la carne y a la sangre
alabad siervos de Yavé,
embellecer a su Autor, respondía: le embelleceré obede- los que estáis en la casa de Yavé,
ciendo sus mandatos; Abba Saúl: le imitaré; así c o m o él en los atrios de la casa del Dios nuestro (Sal 135,1-2).
es misericordioso y compasivo, también yo seré misericor- Casa de Aarón, bendecid a Yavé;
dioso y compasivo; R. Akiba: hablaré bellezas y alaban- casa de Leví, bendecid a Yavé (Sal 135,19-20).
z a s . Cuando las naciones escucharon su alabanza, dijeron Bendecid, sacerdotes, al Señor,
a Israel: iremos con vosotros" 1 3 . loadle y ensalzadle por los siglos (Dan 3,84).
Reunió a todos los jefes de Israel, a los sacerdotes y a los
Israel suena c o m o a algo mágico. Fue u n p u e b l o de levitas... de éstos destinó veinticuatro mil para dirigir los
acusados contrastes: rebelde y h u m i l d e , santo y pecador, trabajos del templo de Yavé, seis mil eran escribas y jue-
incapaz para casi todo, pero capaz de casi todo. Fue u n ces, cuatro mil porteros y los otros cuatro mil alababan a
pueblo-puente entre Dios y los hombres, a caballo entre Yavé con los instrumentos que para este fin había hecho
l a eternidad y el tiempo. Llevó siempre el aliento y la David (1 Crón 23,2-5).
palabra de Dios. Orientó a los hombres en la verdadera Tenían que presentarse diariamente, mañana y tarde,
dirección. Su historia estuvo marcada p o r el paso del Se- para celebrar y alabar a Yavé (1 Crón 23,30).
Los hijos de Israel, que se encontraban en Jerusalén, cele-
13
Mekhilia Ex 15,2. braron la fiesta de los Ácimos durante siete días con gran

60 61
alrgí ía, mientras los levitas y los sacerdotes cantaban con
toda fuerza las alabanzas de Yavé día tras día (2 Crón 6. Alabad al Señor
30,21).
Estableció luego en sus servicios, según las disposiciones todas las naciones
de su padre, las clases sacerdotales, y lo mismo hizo con
los levitas, encargados de cantar las alabanzas y asistir a
los sacerdotes... (2 Crón 8,14).
Los hombres de todos los tiempos h a n puesto aparte a
a l g u n o s de sus h e r m a n o s y les h a n encargado los asuntos
religiosos. Se los ha l l a m a d o de diversos modos: sacerdo-
tes, ministros, pastores. De ellos se h a esperado el c u m p l i -
m i e n t o de ciertos ministerios: la predicación, la enseñan-
za, la conservación de las tradiciones sagradas, el ofreci-
m i e n t o de sacrificios, la curación de enfermedades de todo
tipo. Se les ha exigido q u e orienten a todos hacia Dios y
q u e sean líderes de la oración y de la alabanza 1 4 . Israel fue experimentando, día a día, la grandeza de su
Dios. Su alabanza se hizo más p u r a y perfecta. Y fue to-
Israel tuvo sus sacerdotes y levitas, especialmente dedi- m a n d o conciencia de q u e su voz y su canto eran total-
cados al servicio de Dios. Sus funciones fueron diversas, mente insuficientes para alabar c u m p l i d a m e n t e a su Se-
pero la alabanza o c u p ó u n lugar preferente. C u a n d o el ñor. Así nació esa invitación apasionada, hecha a todos
pueblo, rendido por el d u r o trabajo de cada día, se entre- los pueblos de la tierra, para q u e se unieran a él en la
gaba al reposo, en el templo de Jerusalén u n g r u p o de proclamación de sus maravillas. Yavé, además, era el
sacerdotes y levitas, p o r turno, seguían a l a b a n d o a Dios. D u e ñ o de toda la tierra y todos los pueblos debían reco-
L a alabanza n o desaparecería con la llegada de la noche. nocerle como el único Dios:
Los sacerdotes levantaban sus m a n o s hacia el Señor en
signo de adoración y alabanza. N o eran sacerdotes p a r a sí Aclamad a Dios toda la tierra,
mismos, sino para la c o m u n i d a d . N o era su alabanza la cantad la gloria de su nombre,
q u e presentaban a Dios, sino la de todo el pueblo. Desde tributadle su gloriosa alabanza...
l a salida del sol hasta su ocaso, desde el ocaso hasta el Oh, gentes, bendecid a nuestro Dios,
despuntar de la aurora, los sacerdotes aseguraban la con- y pregonad la fama de su gloria (Sal 66,1-28).
¡Te celebren, oh Dios, los pueblos,
tinuidad de la alabanza. El p u e b l o de Dios podía descan-
todos los pueblos te celebren!
s a r tranquilo. Los sacerdotes velaban su sueño c a n t a n d o Alégrense y jubilen las naciones...
l a s alabanzas del Señor. ¡Te den, oh Dios, gloria los pueblos,
La alabanza es c o m o u n "cáncer" q u e todo lo invade: todos los pueblos te den gloria! (Sal 67,4-6).
a l hombre particular, al p u e b l o al q u e pertenece y a sus Cantad a Dios, reinos de la tierra,
representantes ante Dios. celebrad al Señor...
¡reconoced el señorío de Dios! (Sal 68,33.35).
Cantad a Yavé un canto nuevo,
su alabanza desde los extremos de la tierra;
le exalte el mar y cuanto abarca,
" Cf The Interpreter's Bible, Abingdon Press, New York 1955, t. IV, 691- las islas con todos sus habitantes...
692. Den gloria a Yavé,

62 63
hasta en las islas pregonen su alabanza (Is 42,10.12). banza del Señor debía ser cantada p o r todos los pueblos
¡Alabad a Yavé todas las gentes, en todas sus lenguas y dialectos.
celebradle todas las naciones! (Sal 117,1).
El salmista de Israel convocó a todos los pueblos de la
Bendecid, hijos de los hombres, al Señor,
loadle y ensalzadle por los siglos (Dan 3,82). tierra de u n a m a n e r a urgente e imperativa. Y lo hizo por-
Reyes del mundo y pueblos todos, q u e la alabanza al Dios verdadero no es siempre u n hecho
príncipes y todos los jueces de la tierra, reconocido y ejercitado. La exhortación a la alabanza im-
jóvenes y también doncellas, plica el p r o b l e m a del mal y del pecado. El h o m b r e ha
viejos a una con los niños: sido creado libre y puede escoger entre el Dios verdadero y
alaben todos el nombre de Yavé, sus p r o p i o s ídolos. N o debería necesitar q u e nadie le ur-
porque es sublime su nombre, sólo El, giera a alabar al ú n i c o Dios ni recordarle el deber de ser
su majestad por encima de la tierra y el cielo agradecido al Dios de q u i e n todo lo ha recibido. Pero el
(Sal 148,11-13). h o m b r e necesita ser despertado en lo más h o n d o de su ser
Algo esencial hubiera faltado en el concierto de ala- a la alabanza. T i e n d e a olvidarse con excesiva frecuencia
banza a Dios si la mayor parte de las voces de los hombres de Dios. Los pueblos inventan y adoran a sus propios
h u b i e r a n permanecido m u d a s o ausentes. dioses. La gloria de Dios se oscurece c u a n d o hay pecado e
Las religiones a n t i g u a s rindieron homenaje a sus dio- idolatría. Cada h o m b r e y cada p u e b l o h a robado a Dios
ses. La alabanza formó parte de sus cultos. Pero en ellas u n a parte de su gloria al adorar a otros dioses. Sólo la
n o h u b o nada parecido a ese i m p u l s o espontáneo de Is- alabanza al Dios verdadero puede restablecer el equilibrio
rael q u e asoció a su alabanza al m u n d o entero. perdido por el pecado 1 5 .
Israel tuvo plena conciencia de lo i n c o m p a r a b l e q u e
U n a alabanza cada vez más compacta va subiendo de
era su Dios. Yavé n o era el dios de u n sector de la vida ni
la tierra al cielo, c u a n d o todos los hombres, cualquiera
se identificaba con n i n g u n a de las fuerzas de la naturale-
q u e sea su raza, lengua o color de su piel, responden a la
za. El era el Dios del m u n d o , de sus órbitas y sus giros. El
convocatoria lanzada por Israel y forman unidos u n coro
merecía la alabanza universal.
de gloria al Dios verdadero.
T o d o s los pueblos y todos los reinos debían rendir ho-
menaje al Señor. T o d o s los hombres de la tierra según sus
varias categorías sociales, desde las más altas a las más
bajas, desde los magnates a la gente sencilla, tenían q u e
alabarle: los reyes y su poderío, los príncipes y su esplen-
dor, los jueces y su justicia, etc. Las diversas épocas de la
vida del h o m b r e , sus edades, también estaban implicadas
e n la alabanza: los jóvenes con su fuerza, las vírgenes
con su belleza, los niños con su candor, los ancianos con
s u experiencia. T o d o s los hombres de todos los colores,
lenguas, razas, religión, condición social, debían alabar
eternamente a Dios. Los hombres p r ó x i m o s y los de las
islas lejanas, los célebres y los a n ó n i m o s , los sabios y los
ignorantes. T o d o s debían formar u n coro de alabanza, en
u n acercamiento de contrarios p o r el q u e , en la Biblia, se
expresa su totalidad. Ni u n a sola voz p o d í a fallar. La ala- 15
Cf The Interpretéis, t. IV, o.c, 756.

64 65
7. Criaturas del Señor,
bendecid al Señor

La ambición de q u i e n ha e x p e r i m e n t a d o la grandeza y
al amor de Dios es única: q u e el m u n d o entero, con todo
lo q u e contiene, le célebre sin cesar. N o basta con q u e
Israel y los h o m b r e s de la tierra le glorifiquen con todas
sus fuerzas; Las voces h u m a n a s son las más bellas de toda
la creación, las más apreciadas p o r Dios, pero n o más
q u e u n a parte insignificante de las voces de la tierra.
y El cosmos está lleno de criaturas, de seres vivos o irra-
cionales, de fenómenos, colores, sonidos. Ese vasto m u n -
d o tiene q u e convertirse en u n a alabanza al Señor. La
creación entera tiene q u e dejarse arrastrar p o r u n i m p u l s o
de reconocimiento agradecido a Dios. T i e n e q u e unirse a
la voz del h o m b r e q u e le convoca a la alabanza: K

• Bendígante los cielos


y todo lo creado para siempre (Tob 8,5).
Bendito seas,'Señor, Dios misericordioso
y por siempre sea bendito tu nombre.
• Que por siempre tus obras te bendigan (Tob 3,11). y
¡Aclámenle los cielos y la tierra,
el mar y cuanto en él se mueve! (Sal 69,35).
Bendecid a Yavé, todas sus obras,
en todos los lugares de su imperio (Sal 103,22).
Los cielos narran la gloria de Dios,
la obra de sus manos pregona el firmamento;
un día al otro comunica el pregón
y la noche transmite la noticia a la noche.

67
No es un pregón, no son palabras, loadle y ensalzadle por los siglos.
cuyo sonido no se pueda escuchar. Bendecid, vientos todos, al Señor,
Por toda la tierra corre su voz loadle y ensalzadle por los siglos.
y hasta el confín del mundo sus palabras. Bendecid, fuego y calor, al Señor,
En lo alto dispuso para el sol una tienda, loadle y ensalzadle por los siglos.
y él sale como un esposo de su tálamo. Bendecid, frío y calor, al Señor,
Cual campeón se recrea, corriendo su carrera, loadle y ensalzadle por los siglos.
levantándose a un extremo del cielo, Bendecid, heladas y nieves, al Señor,
y su carrera alcanza al otro extremo... (Sal 19,2-7). loadle y ensalzadle por los siglos.
Bendecid, frío y hielo, al Señor,
¡Diga mi boca la alabanza de Yavé, loadle y ensalzadle por los siglos.
todo mortal bendiga su nombre sacrosanto Bendecid, nieves y escarchas, al Señor,
para siempre jamás! (Sal 145,21). loadle y ensalzadle por los siglos.
¡Todo cuanto respira alabe a Yavé! Bendecid, noches y días, al Señor,
¡Aleluya! (Sal 150,6). loadle y ensalzadle por los siglos.
¡Alabadle, sol y luna; Bendecid, luz y tinieblas, al Señor,
alabadle, todas las estrellas de luz; loadle y ensalzadle por los siglos.
alabadle, cielos de los cielos, Bendecid, rayos y nubes, al Señor,
y aguas que estáis encima de los cielos! loadle y ensalzadle por los siglos.
¡Alaben el nombre de Yavé, Bendiga la tierra al Señor,
pues El ordenó y fueron creados; le loe y ensalce por los siglos.
El los fijó para siempre, por los siglos, Bendecid, montes y colinas, al Señor,
dio una ley que nunca cambiará! loadle y ensalzadle por los siglos.
¡Alabad a Yavé desde la tierra, Bendecid, todo lo que germina en la tierra, al Señor,
monstruos marinos y todos los abismos, loadle y ensalzadle por los siglos.
fuego y granizo, nieve y bruma, Bendecid, fuentes, al Señor,
soplo de vendaval, agente de su palabra, loadle y ensalzadle por los siglos.
montañas y todas las colinas, Bendecid, mares y ríos, al Señor,
árbol frutal y cedros todos, loadle y ensalzadle por los siglos.
bestia salvaje y todos los ganados, Bendecid, cetáceos y todo lo que se mueve en las aguas,
reptil y pájaro que vuela (Sal 148,3-10). al Señor,
Bendecid al Señor, obras todas del Señor, loadle y ensalzadle por los siglos.
loadle y ensalzadle por los siglos... Bendecid, aves todas del cielo, al Señor,
Bendecid, cielos, al Señor, loadle y ensalzadle por los siglos.
loadle y ensalzadle por los siglos. Bendecid, fieras y bestias, al Señor,
Bendecid al Señor, aguas que estáis sobre^ los cielos, loadle y ensalzadle por los siglos (Dan 3,57-81).
loadle y ensalzadle por los siglos.
Bendecid al Señor, fuerzas todas del Señor, La creación entera es dividida c o m o en dos grandes
loadle y ensalzadle por los siglos.
coros para alabar al Señor: el coro de los cielos y el coro
Bendecid, sol y luna, al Señor,
loadle y ensalzadle por los siglos. de la tierra. El coro celestial está formado por los ángeles
Bendecid, astros del cielo, al Señor, de Dios, las estrellas, las fuerzas cósmicas; el de la tierra
loadle y ensalzadle por los siglos. está integrado por la infinita variedad de voces q u e posee:
Bendecid, lluvia y rocío, al Señor, fenómenos atmosféricos, variedades geográficas, seres q u e

69
se m u e v e n , o vuelan, o n a d a n en sus aguas, o se ocultan ejercita su señorío sobre ella, n o m b r á n d o l a de nuevo,
en el m u n d o subterráneo. d á n d o l e órdenes. Así se la somete y, u n a vez sometida, la
T o d o s los seres de la creación son invitados a cantar p o n e a los pies de Dios para convertirla en salmodia. C o n
u n a alabanza sin fin. El h o m b r e les urge y les convoca. Se ello se cierra totalmente el círculo de la creación: Dios
siente como su legítimo representante. Presta a todos su creó las cosas y al h o m b r e c o m o su "rey" y el h o m b r e
conciencia y asentimiento voluntario. En él está conden- las "re-crea" y las orienta hacia él. Así, cada cosa obedece
sada toda la naturaleza. El h o m b r e está hecho de cielo, de a Dios y c u m p l e su destino. En la palabra h u m a n a , la
estrella y de tierra. El unifica toda la alabanza de la creación entera cobra sentido c o m o alabanza a Dios. Las
creación. criaturas, al sentirse llamadas p o r su "rey", se p o n e n en
Los elementos del m u n d o entero son invitados a u n i r m o v i m i e n t o , se aprietan en t o r n o a él, le piden callada-
sus "voces" a la del h o m b r e para formar u n solo coro q u e mente q u e sea su portavoz y diga al Señor lo q u e ellas n o
celebre la gloria inmensa del Creador. N i n g u n a voz pue- pueden decirle, q u e agradezca en su n o m b r e el haberlas
de permanecer m u d a o ausente. N o debe haber ni u n a hecho reflejos de su hermosura, noticias de su grandeza,
sola falsa nota, n o pueden consentirse disonancias. N i n g u - poemas de sus dedos creadores. La creación se convierte
na ausencia es justificable, n i n g ú n silencio perdonable. en h i m n o de alabanza 1 7 .
N o hay criatura h u m a n a , fenómeno natural, astro, flor, El orden de invitación a la alabanza es descendente, es
pez, insecto, cosa en general, q u e sea demasiado p e q u e ñ a decir, va de arriba hacia abajo, de los cielos a la tierra y a
como para n o alabar. N i n g u n a boca puede permanecer los abismos. T o d o , desde lo más alto a lo más bajo, ha
cerrada, c o m o si con ella n o fuera la alabanza. sido creado p o r Dios y, p o r consiguiente, tiene q u e glori-
Cada criatura del m u n d o es llamada por su n o m b r e ficarle. ¿Cómo puede u n a criatura dar gloria a Dios?
p r o p i o o por otro q u e la incluye. Y a cada cosa o cada Siendo sencillamente criatura, aceptando su condición,
g r u p o u n a palabra le infunde vida: alabadle, exaltadle siendo de tal m a n e r a q u e q u i e n la vea p u e d a decir de ella:
eternamente 1 6 . lleva la marca de Dios. C o m o u n a bella escultura o p i n t u -
El "aleluya" (alabad a Yavé) lanzado a toda la crea- ra h o n r a a su creador, así la criatura h o n r a a su Hacedor.
ción queda flotando por siempre en el aire para q u e nin- Los cielos, el m u n d o casi infinito de las estrellas, es el
g u n a criatura se canse de alabar o haga pausas. El "alelu- p r i m e r o en ser invitado a la alabanza. Los astros son
y a " es como u n eterno recordatorio de lo q u e debe ser su como las primeras obras de Dios y las primeras voces de
existencia: u n a alabanza al Señor. su alabanza. Ellos h a b l a n al resto del m u n d o de inmensi-
Las criaturas responden siempre a la voz q u e las con- dad y belleza. Ellos son los encargados de transmitir eter-
voca. N i n g u n a permanece indiferente o distraída. T o d a s n a m e n t e u n a alegre noticia: q u e Dios es d i g n o de toda
están vigilantes o sorprendidas ya en acción adoradora. gloria. Cada día transmite al siguiente, como u n pregón,
T o d o el m u n d o aparece en movimiento, con la i n q u i e t u d esa nota triunfal. C u a n d o el día declina y aparecen las
d e proclamar la soberanía de Dios. Y en virtud del vigor estrellas, si el h o m b r e mira hacia el cielo y afina su oído,
divino q u e cada cosa lleva dentro de sí y de la convocatoria podrá oír u n a canción q u e n o cesa de repetirse: ¡Qué ad-
q u e el h o m b r e hace, todos los seres se levantan y se agitan mirable es su n o m b r e en toda la tierra! Cada día cuenta
interiormente e n t o n a n d o u n a canción para su Hacedor. las maravillas de la creación al día q u e nace y la noche
declara la grandeza de Dios a la q u e la sigue.
La creación entera se u n e al coro de alabanza c u a n d o
l a convoca la palabra h u m a n a . De este m o d o , el h o m b r e
11 " L. ALONSO SCUOKEI.-J. MATEOS. Salmos y cánticos del Breviario, Cris-
A. GONZÁLEZ, El libro de los Salmos, Herder, Barcelona 1966, 148. tiandad, Madrid 1966, 466Í

70 71
Cada estrella canta la gloria de Dios en sus giros trepi- mares, son invitados a alabar: los grandes monstruos del
d a n t e s . Su "voz" n o se oye. Los astros n o p r o n u n c i a n m a r y los p e q u e ñ o s pececillos, todas las especies marinas,
g r a n d e s discursos. Pero su silencio es elocuente. Los cie- con toda su variedad de t a m a ñ o y color. Cada pez grande
los están llenos de p u n t o s q u e parecen fijos a nuestros o p e q u e ñ o aporta u n a voz de alabanza.
ojos, pero q u e están penetrados de movimientos irresisti- % T o d a la creación es una c a n c i ó n j El cosmos entero
bles. ¿De q u é otra cosa pueden hablar sino de gloria y está orientado hacia u n T ú q u e está más allá de él. Los
poder? seres vivos están hermanados en u n a empresa c o m ú n : ala-
El sol es c o m o el mejor representante del m u n d o supe- bar a Dios. Los seres se a m a n o se comen, se abrazan o se
rior. El recorre diariamente los espacios, como u n esforza- acarician, y j u n t o s celebran a su Dios. En el m u n d o n o
do atleta, transmitiendo sin cesar la noticia del esplendor hay nada absurdo ni nada q u e esté fuera de lugar. T o d a
de Dios. Las estrellas se u n e n a él en su proclamación. La la naturaleza es c o m o u n querer rebasar los propios lími-
gloria de Dios es cantada de u n a m a n e r a muy especial: tes y lanzarse a la búsqueda de algo q u e ansia por encima
obedeciéndole, sin rebelarse j a m á s contra él. Su lenguaje de todo, algo q u e se desea encontrar, Alguien p o r q u i e n
sin " p a l a b r a s " nos habla de la inmensidad de Dios. _yiyir: Dios. W c u a n d o el h o m b r e ama, canta y alaba a
La invitación a la alabanza se dirige después al p l a n o Dios lo hace con las ansias del m u n d o entero, con los
i n m e d i a t a m e n t e inferior al de los cielos, es decir, a la deseos del árbol, de los peces, de los astros, del viento q u e
atmósfera de la tierra, con sus variados fenómenos: rayos, roza su cara. T o d a la creación alaba con el h o m b r e .
truenos, nubes, aguas de los depósitos superiores, vientos La naturaleza entera está llena de vida: en ella todo es
tranquilos o huracanados, nieve, granizo, rocío... T o d o canto, música y sonido. C u a n d o los seres q u e en ella exis-
debe convertirse en alabanza. Los copos de nieve, al caer ten se estremecen o tiemblan, se agitan, se mueven, gri-
e n la tierra, cantan la majestad del Creador; la nubes, al tan, aullan, trinan, b r a m a n o rugen es por Dios por
descargar sus gotas, alaban al q u e todo lo creó; cada rayo q u i e n suspiran, es su alabanza la q u e cantan. Cada flor,
es una manifestación de su esplendor, cada trueno de su pez, g r a n i t o de arena, hoja de árbol, c o p o de nieve, gota de
potencia; el rocío es u n a bendición para la tierra y u n rocío... es una p e q u e ñ a canción de alabanza. T o d a la
recuerdo del Dios benévolo... T o d o s los elementos j u n t o s creación le alaba y todas las cosas reflejan su belleza y
proclaman eternamente la alabanza del Creador. majestad. El h o m b r e recoge la alabanza del m u n d o entero
La tierra es finalmente convocada a la alabanza. La y la eleva hacia Dios, la convierte en u n a sinfonía inaca-
invitación llega, en primer lugar, a las altas m o n t a ñ a s y a bada q u e celebra en cada nota la gloria del Creador 1 8 .
las colinas, después a sus valles y llanuras, a sus fuentes y Los hombres necesitaremos siempre los ojos limpios
a sus bosques inmensos... Cada m o n t a ñ a o pico rocoso, de u n Francisco de Asís, el cantor de la creación, el h o m -
cada subida o cada descenso, cada arbolado y cada ma- bre q u e s u p o alabar c o m o nadie al Creador en las
nantial es u n a canción de alabanza. Son invitados a con- criaturas:
tinuación los animales de la tierra: sus pájaros, sus aves,
sus bestias salvajes, sus insectos y alimañas... El m u n d o Omnipotente, Altísimo, Bondadoso Señor,
tuyas son la alabanza, la gloria y el honor;
animal aporta millones de voces, de trinos y gorjeos, de tan sólo tú eres digno de toda bendición
aullidos y bramidos, etc., q u e alegran los oídos del Señor. y nunca es digno el hombre de hacer de ti mención.
Después es el t u r n o de los animales q u e viven debajo de Loado seas por toda criatura, mi Señor,
l a corteza de la tierra, casi desconocidos e imperceptibles, y en especial loado por el hermano sol.
pero cuyo m u r m u l l o se convierte en alabanza a Dios. Fi-
nalmente, los habitantes de los ríos, de los lagos, de los Cf E. CARDENAL. Vida en el amor, Sigúeme, Salamanca 1979, 20-21.

72 73
que alumina, y abre el día y es bello en su esplendor glorificar, alabar y bendecir en todas las cosas al soberano Creador y
y lleva por los cielos noticia de su autor. conservador de las mismas".
Y por la hermana luna, de blanca luz menor, ¿Quién se puede figurar la alegría desbordante de su espíritu al con-
y las estrellas claras que tu poder creó templar la lozanía de las flores y la variadísima constitución de su her-
tan limpias, tan hermosas, tan vivas como son, mosura, así como la percepción de la fragancia de sus aromas? Divisaba
y brillan en los cielos: ¡loado, mi Señor! luego al punto su pensamiento la hermosura de aquella otra flor, que
Y por la hermana agua, preciosa en su candor, brotaba de la raíz de Jesé, en tiempo de exuberante primavera, resucitó
que es útil, casta, humilde: ¡loado mi Señor! con su gratísima fragancia millares de almas muertas. Cuando daba con
Por el hermano fuego, que alumbra al irse el sol multitud de flores, predicábales cual si estuviesen dotadas de inteligen-
y es fuerte, hermoso, alegre: ¡loado mi Señor! cia, y les invitaba a alabar a Dios. Asimismo convidaba con ternísima y
conmovedora sencillez al amor divino y exhortaba a la gratitud a los
Y por la hermana tierra que es toda bendición, trigos y viñedos, a las piedras y a las selvas, a las llanuras del campo, a
la hermana madre tierra que da en toda ocasión las corrientes de los ríos, a la ufanía de los huertos, a la tierra y al fuego,
las hierbas y los frutos y flores de color al aire y al viento. Finalmente, daba el dulce nombre de hermanas a
y nos sustenta y rige: ¡loado mi Señor! todas las criaturas, de quienes, por modo maravilloso y de todos desco-
... Servidle con ternura y humilde corazón. nocido, adivinaba los secretos, como quien goza ya de la libertad y la
¡Agradeced sus dones, cantad su creación! gloria de los hijos de Dios. ¡Oh buen Jesús, alábete ahora en los cielos,
¡Las criaturas todas, load a mi Señor! admirable en los santos, quien viviendo en la tierra te predicó a todos
los seres infinitamente amable!" 19 .
Francisco se sintió, en medio de las cosas, como el cen- "Bien que anhelase salir de este mundo, como de un destierro, Fran-
tro del universo, como si todos los seres del mundo se cisco, aprovechadísimo y feliz caminante, se sirvió no poco de los obje-
pusieran en torno a él para cantar al Señor. Y él se con- tos que en el mundo se admiran... En cualquier objeto admiraba al
autor, en las criaturas reconocía al Creador. Regocijábase en todas las
vertía en voz de la creación, en sacerdote de todo lo que obras de la mano de Dios, y en espectáculos agradables no perdía de
era pequeño o grande, insignificante o importante. En la vista el motivo y la causa viva. Admiraba en las cosas hermosas al Her-
alabanza a Dios descubrió la vocación secreta de todo moso por excelencia, y Meló lo veía bueno para él y óptimo para quien
nos ha creado. Buscaba por todas partes e iba siempre en pos del Amado
hombre. Los animales y las cosas se convertían en "her- por las huellas impresas en las criaturas, y de todas formaba como una
manos" y "hermanas" y así se multiplicaban de un modo escalera para llegar al divino trono. Reunía en su ternísimo afecto de
asombroso las voces para alabar al Señor. g devoción todas las cosas, hablándoles del Señor y exhortándolas a su
alabanza. Dejaba sin apagar las luces, lámparas, velas, no queriendo
Sus contemporáneos sintieron admiración por su acti- extinguir con su mano su resplandor, por ser símbolo de la luz eterna.
tud alabadora: Caminaba con reverencia sobre las piedras, en atención a Aquel que a sí
mismo se llamó piedra... Prohibía a los religiosos cortar los árboles de
"Sería excesivamente prolijo, y aun imposible, enumerar y referir raíz para que hubiese esperanza de que brotasen de nuevo. Mandaba al
todo lo que hizo y enseñó el glorioso Padre san Francisco mientras hortelano que los últimos espacios del huerto los dejara sin trabajar,
vivió. ¿Quién podrá jamás expresar todo el intensísimo aprecio que para que a su tiempo el verdor de las hierbas y la vistosidad de las flores
tenía su corazón a las cosas de Dios? ¿Quién podrá explicar la dulzura predicasen al hermosísimo Padre de todos los seres. Ordenaba asimismo
que inundaba su espíritu al contemplar en las criatura^, la sabiduría, el que en el huerto se señalase una partecita para plantar hierbas aromáti-
poder y la bondad del Creador? Llenábase de inefable gozo cuantas veces cas y flores, para que a cuantos las contemplasen les evocara el rec uerdo
miraba el sol, o contemplaba la luna, o dirigía su vista a las estrellas y de la suavidad eterna. Recogía del suelo a los gusanillos para que no
al firmamento. ¡Oh piedad sencilla, oh religiosa sencillez! Aun por los fuesen pisoteados, y a las abejas en tiempo de invierno, a fin de que no
despreciados gusanillos sentía indecible afecto, porque recordaba ha- pereciesen de frío y escasez, hacíales dar miel y vino generoso. A todos
berse dicho del Salvador: 'Gusano soy y no hombre'. Y, obligado por los animales daba el nombre de hermano, si bien sentía preferencia por
su cariño, recogíalos del camino y dejábalos en lugar seguro para que los mansos..." 20 .
no fueran aplastados por los pies de los transeúntes. ¿Qué diré de aque-
llas más insignificantes criaturas, las abejas, para las c u alts en el rigor A todos nos suenan familiares sus predicaciones a las
del invierno hacía servir miel y vino generoso a fin dc> que no perecie- aves del cielo y la invitación a la alabanza hecha a las
sen? Consideraba las aptitudes que demostraban las abtjas y sentíase en
tanto grado movido a la alabanza de Dios, que más di- una vez llegó a criaturas de la tierra:
emplear un día entero en elogiar sus labores y las de las demás criaturas.
A semejanza de los tres jóvenes, que al pasar por entre las llamas convi-
19
daban a todos los elementos a alabar y engrandecer al Creador admira- SAN FRANCISCO m. Asís. Escritos y biografías, BAC, Madrid 1956, 337-388.
ble, también Francisco, lleno del espíritu de Dios, n 0 se cansaba de 2° SAN FRANCISCO, Escritos..., o.c, 484-485.

75
"Al llegar certa de Bevagna vio reunida gran multitud de avecillas de de acuerdo con sus leyes. Sin embargo, ni el todo ni nin-
todas clases: tórtolas, cornejillas y grajos. Advirtiólo Francisco, y como
era hombre de fervor extraordinario y sentía afecto entrañable y natural
guna de sus partes tiene categoría de divino.
compasión hacia las criaturas inferiores e irracionales, con visible ale- La creación habla de Otro Ser, toda ella está orientada
gría corrió hacia ellas, dejando atrás en el camino a sus compañeros. hacia él. Todo habla de su majestad, de su poder y de su
Como llegara junto a ellas y notase que le aguardaban sin temor
alguno, las saludó con su acostumbrada frase. Admirándose grande- gloria. El sentido "referencial" de las cosas es innato en
mente de que no se dieran a la fuga, como acostumbraban a hacerlo y ellas: contienen, viven y expresan con transparencia la
que, por el contrario, se quedaran en tanta quietud, lleno de gozo inex- presencia de Dios, sin apoderarse de ella, sin robarle nada
plicable, rogóles con toda ternura que escucharan la palabra de Dios.
Entre varias cosas que les dijo son notables éstas: 'Aves, hermanitas de su gloria. Las criaturas apuntan hacia Aquel cuya so-
mías, mucho debéis agradecer y alabar a vuestro Creador y amarle siem- beranía nadie discute, a quien nadie puede compararse.
pre, porque os dio plumaje con que cubriros, alas con que volar y todo La creación es feliz siendo criatura y por eso alaba al
lo que os ha sido necesario. Dios os ha distinguido sobremanera entre
sus criaturas, señalándoos por habitación la pureza y transparencia del Señor.
aire; porque sin sembrar ni recoger vosotras, él os provee de todo y os El espectáculo que la creación ofrece al hombre le
gobierna sin que hayáis de sufrir inquietud alguna'. A esto, las candidas
avecillas, hermanitas del Santo y de los que le acompañaban, como él
afecta por entero: no sólo a sus ojos, sino también a su
mismo acababa de llamarlas, mostraron de ingenioso modo cuánta era razón, a su emoción, a todos sus sentidos. El hombre y la
su alegría, extendiendo el cuellecito, dando movimiento a sus alas, creación cantan juntos la gloria del Señor:
abriendo sus boquitas y mirándole fijamente. Paseábase el Santo por
medio de ellas, iba y venía y ton su hábito cubría sus cabecitas y cuerpe-
c illos. Finalmente, las bendijo y, hecha la señal de la cruz, les dio licen- Criaturas del Señor, alabad su inmensa gloria,
cia para volar a otros parajes. Continuó el bienaventurado Padre su cantad sin fin su esplendor, bendecid al Señor.
camino con sus compañeros dando gracias a Dios, a quien alaban con
humilde reconocimiento las criaturas todas" 21 .
"Hallábase el Santo en el convento de Santa María de la Porciúncula,
y cerca de su celda, sobre las ramas de una higuera, solía ponerse fre-
cuentemente una cigarra que no cesaba en sus cantos, con lo cual exci-
taba a Francisco, que hasta en las mismas cosas pequeñas había
aprendido a admirar la magnificencia del Creador, a cantar las divinas
alabanzas; y tan familiarizada parecía con él que, llamada un día, corrió
presurosa a sus manos. Y como el Santo le dijese: '¡Canta, hermana
cigarra, y llena de gozo alaba a tu Creador!', obedeció prontamente,
comenzó a cantar y no paró hasta que por mandato del seráfico Padre
volvió al lugar donde antes estaba. Ocho días estuvo en aquel mismo
lugar, repitiendo diariamente sus visitas a la celda del Santo, alegrán-
dole con su canto y retirándose a la higuera, según él se lo mandaba.
Por último, Francisco se volvió a los suyos y les dijo: 'Demos, amados
míos, licencia a la hermana cigarra para que se retire, pues ya por espa-
cio de ocho días, alegrándonos con su canto, nos ha incitado admirable-
mente a cantar las alabanzas del Señor'. Dicho esto, la cigarra, obtenida
la licencia del Santo, se retiró de allí, sin que jamás volviese a aparecer,
como dando a entender que no se atrevía a quebrantar en lo más míni-
mo las órdenes del bienaventurado siervo de Dios" 22 .

La creación entera está comprometida en la alabanza


a l Señor. La naturaleza es contemplada, en Israel, como
un gran artefacto, donde todo funciona maravillosamente

" SAN FRANCISCO, Escritos..., o.c, 322-323.


<! Ib, 583-584.

76 77
8. Angeles del Señor,
bendecid al Señor

Si la creación entera es u n canto de alabanza a Dios,


los habitantes de la casa del Padre, los ángeles, n o p o d r í a n
permanecer m u d o s ante el Dios q u e c o n t e m p l a sus ojos.
Creados los primeros, ellos están desde el p r i n c i p i o en el
cielo y p u e d e n contarlo todo y alabarle c o m o nadie sabe
hacerlo. Son los seres encargados de la liturgia del cielo,
los q u e aseguran, día y noche, por los siglos sin término,
la alabanza al Dios de los dioses y Señor de los señores.
Alabar es su función. N o necesitan q u e nadie les diga lo
q u e tienen q u e hacer.
Pero el h o m b r e , en u n acto de osadía sin límites, atra-
viesa la atmósfera y los espacios, r o m p e con todas las dis-
tancias y convenciones, se mete c o m o de r o n d ó n entre los
habitantes del cielo y les invita y urge a la alabanza.
C u a n d o se trata de alabar a Dios, el h o m b r e no sabe lo
q u e es p u d o r :

Bendecid al Señor, ángeles del Señor,


loadle y ensalzadle por los siglos (Dan 3,58).
¡Alabad a Yavé desde los cielos,
alabadle en las alturas,
alabadle, ángeles suyos todos,
todas sus huestes, alabadle! (Sal 148,1-2).
Bendecid a Yavé todos sus ángeles,
héroes potentes, agentes de sus órdenes,
atentos al sonar de su palabra.

79
Bendecid a Yavé todas sus huestes, de ella, de los peces del mar, desde el monstruo más
ministros suyos, agentes de su voluntad (Sal 103,20-21). grande al pececillo más insignificante...
El hombre tiene que bendecir al Señor con todo y por
La alabanza al Señor no tiene como límite el universo todo lo que existe, con todas y por todas las formas de
creado. Hay un coro celestial. En los cielos todo es más vida, desde las más complicadas a las más elementales,
claro, más hermoso. Los motivos de alabanza no están desde las más preciosas a las más viles, desde lo eterno a
mezclados con la ganga de la tierra. Allí se ve un Rostro, lo efímero. El mundo entero con todas sus formas y ar-
el rostro del Vivo por excelencia. Ya no se trata de una monías tiene que alabar eternamente al Señor.
imagen vista como en un espejo, ni de una palabra oída a
medias, ni siquiera de una teofanía o aparición, que tiene
más de oscuridad que de manifestación.
Allí está Dios y todo es luz, pura transparencia. La
alabanza a Dios tiene que ser en el cielo algo inconcebible
e inimaginable para el hombre: coros de ángeles cantan-
do sin cesar, éxtasis puro. Allí debe reinar la aclamación
y el júbilo sin límite, la felicidad absoluta. Las voces de
miles de generaciones de hombres no podrían sofocar ese
coro celestial 23 .
No basta, pues, que el mundo entero alabe al Señor.
Los ángeles del cielo tienen que unir sus voces poderosas
al himno de alabanza universal. Faltaría algo irrecupera-
ble si ellos permanecieran inactivos, como meros especta-
dores de la gloria de Dios. Los cantores del cielo tienen
que formar con las criaturas de la tierra una coral impo-
nente que cante las alabanzas de Señor. Todos los seres y
todas las cosas del mundo, en perfecta armonía, tienen
que bendecir eternamente a Dios. En el cielo y en la tierra
sólo debe existir esta nota de triunfo: ¡Gloria!
La esencia de todas las cosas es ser criatura de Dios y
la esencia de la criatura es ser alabanza del Creador. Cada
hombre debe convertirse en sacerdote de la creación y
cumplir hacia ella una sagrada misión: ser su voz de ala-
banza. El hombre tiene que alabar con las voces de los sin
voz, cantar con la voz de las estrellas y de los fenómenos
almosféricos, de los montes y de los valles, de los desiertos
y de los bosques, de los árboles y las flores, de los anima-
les que viven, vuelan, reptan por la tierra o viven debajo

Cí The Interpretéis Bible, t. IV, o.c, 754.

80
81
9. Para ti es mi música, Señor

C u a n d o la gloria del Señor es celebrada por toda la


creación, podría pensarse q u e la alabanza ha llegado a su
fin. Y, sin embargo, n o sería perfecta y total si careciera
de esa modalidad q u e la hace más dulce y armoniosa: la
música y el canto.
La alabanza n o es algo q u e acontece sólo en el interior
del h o m b r e , en la soledad de su alma. Alabar es elogiar a
Dios y expresarle con manifestaciones externas lo q u e se
ha "vivido" en el corazón. La alabanza necesita ser acom-
p a ñ a d a p o r la música.
El h o m b r e ha creado instrumentos musicales para
a c o m p a ñ a r los m o m e n t o s de mayor emoción, alegría o
tristeza, de su vida. La música p o n e alas a sus sentimien-
tos y armoniza su plegaria. A través de ella el a l m a expre-
sa lo q u e n o puede decir de otro m o d o :
Celebrad a Yavé al son del arpa,
entonadle a la lira de diez cuerdas (Sal 33,2).
Llegaré al altar de Dios,
al Dios de mi alegría y de mi júbilo.
Te cantaré con arpa,
Yavé, Dios mío (Sal 43,4).
Y yo ensalzaré con el salterio
tu lealtad, Dios mío;
himnos te entonaré yo con la cítara,
oh Santo de Israel (Sal 71,22).
Cuando la dedicación de la muralla de Jerusalén, se man-
dó a buscar a los levitas de todos los lugares donde habi-

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taban para que viniesen a Jerusalén y se pudiese celebrar texto hebreo es ambivalente y puede ser entendido de dos
la dedicación con alegría, con himnos de acción de gra- maneras: " Q u e todo ser viviente alabe a Yavé", o bien:
cias y con cánticos, al son de címbalos, arpas y cítaras " Q u e el soplo de vida pase enteramente a la alabanza", es
(Neh 12,27). decir, q u e se sople el cuerno, la flauta, la trompeta, etc.,
Alabadle con clangor de corneta, con todas las fuerzas de los p u l m o n e s ; q u e con todo el
alabadle con cítara y con arpa, vigor q u e u n o tiene toque el tambor y los címbalos; q u e
alabadle con danza y con tambor, se baile y se toque hasta la extenuación...
alabadle con cuerdas y con flautas,
alabadle con címbalos sonoros, Es posible q u e el a u t o r del salmo quisiera sacar parti-
alabadle con címbalos triunfantes (Sal 150,3-5). d o de la ambivalencia de la expresión para exponer, en
u n a sola frase, la universalidad de la alabanza y su total
T o d o s los instrumentos, de cualquier tipo q u e sean intensidad 2 4 .
(cuerdas, aire o percusión), son buenos para alabar a
Dios. N o hay i n s t r u m e n t o " p r o f a n o " . Es interesante no- La música sirvió para expresar el entusiasmo y el gozo
tar c ó m o el Sal 150 m e n c i o n a prácticamente todos los ins- de los hombres de Israel p o r su Dios. Los más bellos acor-
trumentos conocidos p o r el p u e b l o de Dios y en conexión des sacados de aquellos instrumentos: suaves en las arpas,
con la alabanza. estridentes en los platillos, roncos en el cuerno, poderosos
La trompeta y el cuerno eran instrumentos p r o p i o s de en las trompetas... se convirtieron en alabanza armoniosa
los sacerdotes. C o n ellos a n u n c i a b a n las lunas nuevas, los para el Señor.
días de fiesta; con ellos a c o m p a ñ a b a n la ofrenda del sacri- El h o m b r e de Israel n o sólo tocó con todas sus fuerzas
ficio en el templo, los cantos litúrgicos, las ceremonias para Dios, sino q u e le cantó también con toda su alma.
sagradas... El arpa, la cítara y la lira eran instrumentos Puso letra y música a todas sus emociones. La canción se
tocados p o r los levitas. Con ellos a c o m p a ñ a b a n sus can- convirtió inevitablemente en parte esencial de la ala-
tos de alabanza y acción de gracias a Dios. C u a n d o los banza:
textos bíblicos h a b l a n del tambor y especifican q u i é n sue- ¡Oh, cantaré y ensalzaré a Yavé! (Sal 27,6).
le tocarlo, señalan casi siempre a las mujeres o a las jóve- A punto está mi corazón, oh Dios,
nes. La flauta y otros instrumentos podían ser tocados mi corazón a punto:
por todos. Y así, la mención.de la totalidad de los instru- cantaré, tocaré para Ti.
mentos significa q u e el p u e b l o entero está i m p l i c a d o en ¡Alma mía, despierta!
la alabanza: sacerdotes, levitas, mujeres, laicos en general. ¡Despertad, arpa y cítara,
Cada g r u p o con su i n s t r u m e n t o y con todas sus fuerzas despertaré a la aurora! (Sal 57,8-9).
alaba al Señor. Para que te cante mi corazón sin tregua;
Los i n s t r u m e n t o s musicales eran utilizados también Yavé, Dios mío, te alabaré eternamente (Sal 30,13).
e n las celebraciones de las fiestas de Israel: fiestas religio- Bueno es celebrar a Yavé,
s a s y profanas. La salida de los guerreros al c a m p o de cantar a tu nombre, oh Altísimo,
batalla iba a c o m p a ñ a d a p o r el sonido de los címbalos de y publicar tu bondad por la mañana,
aclamación; el recibimiento de los vencedores se hacía tu fidelidad a lo largo de las noches,
c o n danzas y tamboriles... La música a c o m p a ñ a b a todos al son del salterio de diez cuerdas y la lira
l o s momentos de la vida de Israel. y una canción al arpa (Sal 92,2-4).
Las palabras finales del Sal 150: " T o d o c u a n t o respira z
< M. MANNATI. Les Psaumes, Cahiers de la Pierre-qui-Vive, Descléede Rmu-
wer 1968, t. IV, 292-294. «*aetsrou
alabe a Yavé", p o d r í a n contener u n a nota sugestiva. El
84 85
También los cantores con sus voces le alababan elementos, d a n d o a la alabanza unas dimensiones casi ili-
y una dulce melodía llenaba todo el Templo (Eclo 50,18) mitadas. El m u n d o entero cantaba al Señor la canción
A Yavé mientras viva cantaré, más agradecida, se convertía en u n a canción de alabanza
mientras exista celebraré a mi Dios (Sal 104,33). donde todos los seres celebraban al Señor hasta la exte-
Cantadle, salmos entonadle, nuación.
sus maravillas todas repetid (Sal 105,2). "Alabadle ton címbalos sonoros, alabadle con címbalos de júbilo.
Los címbalos o platillos se golpean entre sí para que suenen; de aquí
¡Cantad a Yavé, devotos suyos, que por algunos se compararon a nuestros labios. Pero creo que debe
dad gloria a su santo Nombre! (Sal 30,5). entenderse mejor: que en cieno modo se alaba a Dios con Jos címbalos
cuando cada uno honra a su prójimo y no a sí; y de esta maneta, hon-
¡Cantad a Yavé un cántico nuevo, rándose mutuamente, alaban a Oíos. Mas para que nadie entendiese que
cantad a Yavé toda la tierra. los címbalos son instrumentos que suenan careciendo de espíritu, pien-
Cantad a Yavé, su nombre bendecid (Sal 96,1-2). so que se añadió 'con címbalos de regocijo'. El regocijo, es decir, la
inefable alaban/a, únicamente brota del alma... Vosotros, dice, sois sus
Cantad a Dios, reinos de la tierra, santos y su fortaleza, pero la que él Jiizo en vosotros; también sois su
celebrad al Señor (Sal 68,33). poderío y la inmensidad de su grandeza, pero la que él hizo y manifestó
en vosotros. Vosotros sois la trompeta, el salterio, la cítara, el tambor, el
Cantad a Yavé un canto nuevo, coro, las cuerdas, el órgano, el címbalo sonoro de regocijo de las cosas
su alabanza desde los extremos de la tierra; que suenan bien, porque son armónicas" 25 .
le exalte el mar y cuanto abarca,
las islas con todos sus habitantes (Is 42,10).
¡Aclamad a Yavé, toda la tierra,
alegraos, regocijaos, cantad!
Cantad a Yavé al son del arpa,
al son del arpa y del salterio;
al son de la trompeta y la corneta aclamad
ante la faz del rey Yavé (Sal 98,4-6).
El "rey" de la creación está siempre dispuesto para
cantar a Dios. El es q u i e n p o n e en m o v i m i e n t o a todas
las cosas: despierta a los instrumentos, los afina, apresura
a la aurora, despereza al día para q u e llegue c u a n t o antes
y pueda comenzar su canto. La voz h u m a n a y su canción
es centinela y vigía del m u n d o entero. Alaba e invita a
alabar, exhorta y arrastra a la alabanza. El h o m b r e de Is-
rael aspiró a ser u n a canción i n i n t e r r u m p i d a de alabanza
para el Señor:
A Yavé mientras viva he de cantar;
mientras exista, salmodiaré para mi Dios (Sal 104,33).
Más allá, sin embargo, del deseo individual, h u b o en
Israel c o m o u n ansia insaciable de asociar al m u n d o ente-
r o a su alabanza y a su canto. Fue a m p l i a n d o sin cesar el
círculo de cantores hasta abarcar el m u n d o entero, con
todos sus pueblos y con todos sus hombres y todos sus 25
SAN AGUSTÍN, Enarraciones..., Sal. 150. t. IV, 929-9M0.

8É 87
10. Dichoso el pueblo
que conoce la aclamación

Israel alabó sin cesar a su Dios. Pero en su vida hubo


momentos muy fuertes de alabanza. En los días de fiesta,
cuando se conmemoraban las maravillas que Dios había
hecho en favor de la casa de Jacob, se practicaron unos
ritos bellísimos de alabanza. En ellos, Israel daba rienda
suelta a todos sus sentimientos y a todo su entusiasmo
por Dios.
En la Biblia existen unas palabras técnicas para desig-
nar esos ritos especiales de alabanza: son los términos he-
breos "teruá", "shimhá", "guilá", etc. La idea general
que evocan es la de una alegría intensa que prorrumpe al
exterior de un modo irresistible y que afecta a todo el
hombre. Los términos no tienen una traducción fija en
nuestra lengua. Fluctúan en torno a "aclamación", "cla-
moreo" (para la palabra "teruá") y "júbilo", "alborozo",
"regocijo", "algazara", "exultación", etc. (para las pala-
bras "shimhá" y "guilá").
Los ritos designados por esas tres palabras no se dejan
definir con precisión. Carecemos de información suficien-
te como para hacernos una idea de su origen, de su evolu-
ción y de su desarrollo concreto. Tampoco es absoluta-
mente necesario para nuestro caso. Lo que se puede
apreciar con claridad es que, a través de esos ritos, Israel
expresó su alabanza alborozada e invitó al mundo entero
a gozarse en su Dios.

89
Esos términos, sin embargo, n o siempre fueron utili-
Cuando en vuestra tierra debáis salir a la guerra con-
zados en u n sentido técnico, h a c i e n d o referencia a u n rito tra un enemigo que os asalta, sonaréis las trompetas cla-
concreto de alabanza, sino q u e , con frecuencia, fueron morosamente: Yavé se acordará de vosotros y os veréis li-
e m p l e a d o s para designar la actitud de alegría, tanto co- bres de vuestros enemigos (Núm 10,9).
lectiva como individual, ante el Señor. Israel debía vivir
a n t e él como si se tratara siempre de u n día festivo. La N o es fácil seguir la evolución de la "teruá-aclama-
a c l a m a c i ó n y el regocijo debían ser la tónica general de la c i ó n " , ni se puede afirmar en q u é m o m e n t o concreto ese
vida de cada h o m b r e de Israel. grito de guerra entró a formar parte del culto a Yavé. Se
puede afirmar, sin temor a errar, q u e los hombres de Is-
La "teruá" (aclamación). Aclamar significa dar voces rael q u e regresaron a Jerusalén después de la prueba del
la m u l t i t u d en h o n o r y aplausos de u n a persona. La acla- destierro en Babilonia (587-539 a . C ) , ya la utilizaron con
mación es la acción y el efecto de aclamar: es gritar, toda normalidad. Con la " t e r u á " celebraron a Dios c o m o
vitorear... rey y salvador de su p u e b l o y c o m o Señor de todos los
La palabra "teruá", traducida n o r m a l m e n t e por acla- pueblos de la tierra:
mación, tiene u n a etimología oscura, pero su significado
fundamental parece ser éste: " H e n d i r o traspasar los tím- Dios sube entre clamores,
p a n o s a base de r u i d o " . Yavé, al clangor de la trompeta:
¡Cantad a nuestro Dios, cantad,
En los textos bíblicos más a n t i g u o s aparece la teruá cantad a nuestro Rey, cantad! (Sal 47,6-7).
como u n rito practicado en ambientes guerreros, en los
m o m e n t o s q u e precedían a la entrada en combate, al asal- Cantad un cantar nuevo,
to de u n a ciudad enemiga. Los soldados se enardecían tañed bien la lira en medio del clamor (Sal 33,3).
entonces unos a otros lanzando la " a c l a m a c i ó n " o el "cla- ¡Venid, cantemos gozosos a Yavé,
moreo", es decir, lanzando al aire gritos tan ensordecedo- aclamemos a la roca de nuestra salvación;
res " q u e h e n d í a n o traspasaban los t í m p a n o s " : con alabanzas vayamos ante El,
aclamémosle con cánticos! (Sal 95,1-2).
Cuando suene el cuerno de carnero y vosotros oigáis el
sonar de las trompetas, todo el pueblo levantará un fuerte ¡Oh pueblos todos, batid palmas,
aclamad a Dios con voz de júbilo!
grito de guerra. Entonces los muros de la ciudad se de-
Porque Yavé es excelso, terrible,
rrumbarán y el pueblo subirá, cada uno frente a sí (Jos gran rey sobre toda la tierra (Sal 47,2-3).
6,5).
Así, pues, el pueblo gritó y sonaron las trompetas. ¡Aclamad a Yavé, toda la tierra,
Cuando el pueblo oyó el sonido de las trompetas, se puso alegraos, regocijaos, cantad!
a gritar clamorosamente y la muralla de la ciudad se de- Cantad a Yavé al son del arpa...
rrumbó sobre sí misma (Jos 6,20). al son de la trompeta y la corneta aclamad...
retumbe el mar y cuanto encierra,
Moisés envió al combate aquellos mil hombres por el mundo y los que en él habitan;
tribu y con ellos mandó a Finés, hijo de Eleazar, sacerdo- todos los ríos batan palmas,
te, el cual llevaba los objetos sagrados y las trompetas a la vez las montañas griten de alegría (Sal 98,4-8).
clamorosas (Núm 31,6).
Gritad de gozo, cielos, porque Yavé lo ha hecho;
Por eso traemos con nosotros a Dios a la cabeza acom- exultad, honduras de la tierra;
pañado de sus sacerdotes, que traen las trompetas para lanzad gritos de júbilo, montañas,
hacerlas sonar contra vosotros (2 Crón 13,12). y tú, bosque, con todos tus árboles;
90 91
porque Yavé ha redimido a Jacob, "Shimhá" y "guilá" (júbilo, regocijo, alborozo, exul-
y ha manifestado su gloria en Israel (Is 44,23). tación) hacen también referencia a dos ritos muy anti-
guos, conocidos y practicados ya por los cananeos, antes
Cantaban alabando y ensalzando a Yavé: "Porque El
de la entrada de Israel en Palestina, e introducidos poste-
es bueno, porque es eterna su misericordia para Israel". Y
todo el pueblo prorrumpía en fuertes gritos de júbilo ala- riormente en su p r o p i a liturgia.
bando a Yavé (Esd 3,11). Es casi imposible determinar en q u é consistían y en
q u é se diferenciaban el u n o del o t r o 2 6 . Eran, sin d u d a ,
La " a c l a m a c i ó n " fue algo verdaderamente hermoso. ritos m u y exaltados y ruidosos, q u e se traducían en trans-
En el culto tiene q u e haber u n tiempo para todo: u n portes de entusiasmo, en aclamaciones impresionantes
tiempo para la t r a n q u i l i d a d y la contemplación y otro dadas a los dioses con ocasión de a l g u n a fiesta. Se cele-
para la aclamación y los vítores. La adoración puede ser braban con danzas sagradas, sacrificios, libaciones de
contemplativa o expresarse en formas vivas y apasiona- vino, etc. Ambos ritos debían de coincidir en lo esencial,
das. La liturgia de u n p u e b l o puede resultar demasiado pero la " g u i l á " debía ser como el c u l m e n o la apoteosis
seria y formalista c u a n d o todo está regulado y d o m i n a d o de la " s h i m h á " , es decir, la exultación y el regocijo lleva-
por u n tono austero. El p u e b l o de Dios conoció la alegría dos hasta el límite de las posibilidades h u m a n a s .
de la fe, la aclamación entusiasta. Por eso fue u n p u e b l o La mención más a n t i g u a de la " s h i m h á " y de la "gui-
feliz: l á " la encontramos en el profeta Oseas:
No te recocijes, Israel, no jubiles como los gentiles,
Dichoso el pueblo que sabe aclamarte, pues tú te has prostituido
a la luz de tu rostro, oh Yavé, caminan;
abandonando a tu Dios;
en tu nombre se alegran todo el día,
has amado el salario de la prostitución,
en tu justicia se entusiasman.
sobre todas las eras de grano.
Israel " a c l a m ó " al Señor con todas sus fuerzas, sin ver- Mas la era y el trujal no os saciarán
güenza a l g u n a . Pero fue bien consciente de q u e su acla- y el vino nuevo los dejará corridos...
No harán a Yavé más libaciones de vino
mación n o era suficiente para celebrar adecuadamente la
ni ofrecerán sus víctimas;
grandeza de Dios. Y p u s o , u n a vez más, al m u n d o en m o - cual pan de luto será su alimento,
vimiento, con todos y cada u n o de sus elementos. A la cuantos lo coman se contaminarán... (Os 9,1-4).
orden del h o m b r e los ríos baten palmas, las m o n t a ñ a s se
Refirieron al rey David que Yavé había bendecido a
estremecen de gozo, los bosques con todos sus árboles lan-
Obededón y a todas sus cosas a causa del Arca de Dios.
zan gritos de júbilo, el mar brama de contento, la tierra Entonces David se puso en camino e hizo subir el Arca de
entera estalla en u n gran clamor. Los cielos se unen al Dios de casa de Obededón a la ciudad de David con gran
júbilo general y vitorean al Señor. T o d o se convierte en júbilo. Cuando los que llevaban el Arca hubieron dado
un " c l a m o r e o " de alabanza. La creación se siente feliz. seis pasos, se sacrificó un toro y un carnero. David danza-
Toda ella es como u n temblor de gozo, u n grito sin fin de ba ante Yavé con todas sus fuerzas. David llevaba ceñido
alabanza. un efod de lino. Así David y toda la casa de Israel subie-
ron el Arca de Yavé en medio de aclamaciones y de sonar
La c o m u n i d a d es el lugar teológico n o r m a l para reali- de trompetas... Introdujeron el Arca de Yavé y la coloca-
zar la aclamación. En ella se ve el rostro de Dios y se ron en su lugar, en medio de la Tienda que David había
experimenta su salvación. ¡Feliz el p u e b l o q u e la conoce
y la practica! ¡Dichoso también el h o m b r e q u e sabe acla- 26
Cf P. HuMBKRT. "Laetari et exultare" dans le vocabulaire religieux de
mar a Dios a pleno p u l m ó n ! L'Ancient Testament, RHPR, 22 (1942), 185-214.

32 93
hecho levantar para ella; David ofreció a Yavé holocaus- ornamentos y sus trompetas, y los levitas, hijos de Asaf,
tos y sacrificios pacíficos (2 Saín 6,12-15.17). con sus címbalos, para alabar a Yavé, conforme a las dis-
posiciones de David, rey de Israel. Cantaban alabando y
N o nos sorprende la reserva inicial de Israel frente a ensalzando a Yavé: "Porque El es bueno, porque es eter-
esos ritos orgiásticos de los cananeos. Eran demasiado bu- na su misericordia para Israel". Y todo el pueblo pro-
llangueros para ser aceptados en el culto. Los profetas se rrumpía en fuertes gritos de júbilo alabando a Yavé, por-
m a n t u v i e r o n muy reservados ante ellos p o r q u e tenían re- que se habían echado los cimientos del Templo de Yavé.
sonancias peligrosamente p a g a n a s . Muchos de los sacerdotes, levitas y cabezas de familia, ya
Sin embargo, c u a n d o se trataba de alabar a Dios, Is- ancianos, que habían visto el primer templo y ahora
rael n o conoció límites ni barreras, n o se p a r ó en nada. veían con sus propios ojos que se echaban los cimientos
La protesta q u e hace el profeta Oseas (9,1-4) contra esos de este otro Templo, lloraban sonoramente, mientras que
ritos indica claramente q u e ya se habían introducido en otros muchos daban gritos de alegría y júbilo. Nadie po-
día distinguir en aquella turba los acentos de júbilo de
Israel. Ambos terminaron p o r imponerse en el culto. Is- los acentos del llanto de la gente; porque el pueblo lan-
rael demostró ahí u n a gran apertura. Si los p a g a n o s po- zaba grandes gritos y el estrépito se oía desde muy lejos
dían entusiasmarse hasta la extenuación por sus dioses, (Esd 3,10-13).'
también, y con mayor razón, Israel podía hacerlo p o r su
Dios. Si el h o m b r e podía gritar, danzar y aclamar a al- En las fiestas celebradas en h o n o r de Yavé, los hijos de
guien... ése era el Dios verdadero; si alguien era d i g n o de Israel lanzaron hacia el cielo sus gritos de j ú b i l o . N o tu-
todo el reconocimiento del hombre... ése era su Dios. vieron reparos en gritar y exultar. El entusiasmo por Dios
Las fiestas de Israel fueron también celebradas con n o conoció límites.
" s h i m h á " y "guilá", es decir, con todas las manifestacio- Shimhá y guilá (y sus verbos correspondientes shamá
nes de j ú b i l o q u e el h o m b r e del p u e b l o de Dios tenía a su y guil) aparecen frecuentemente en el libro de los Salmos,
alcance y disposición: designando más u n a actitud de gozo q u e u n rito religioso.
Celebraron con júbilo la fiesta de los Ácimos durante El cantor de Israel se autoinvita a esa alegría desbor-
siete días, porque Yavé les había llenado de alegría, al dante en el Señor:
hacerles favorable el corazón del rey de Asiría para soste-
nerles en las obras del .Templo de Dios, el Dios de Israel Te exaltaré, oh Yavé, con todo el corazón,
(Esd 6,22). anunciaré todas tus maravillas;
Los hijos de Israel, que se encontraban en Jerusalén, me alegraré y me recrearé en Ti,
celebraron la fiesta de los Ácimos durante siete días con tu nombre entonaré, oh Altísimo (Sal 9,2-3).
gran alegría, mientras los levitas y los sacerdotes canta- ¡Exultaré y me alegraré en tu amor! (Sal 31,8).
ban con toda fuerza las alabanzas de Yavé día tras día... Por eso se alegra mi corazón,
Pero la asamblea decidió alargar la fiesta siete días más, y mi alma exulta,
así se hizo con gran alegría... Toda la asamblea de Judá, y mi carne también descansará segura (Sal 16,9).
sacerdotes, levitas, todos cuantos habían venido de Israel,
los refugiados que habían venido de la tierra de Israel, no Exulto, exulto en Yavé,
menos que los que habitaban en Judá, estaban rebosando y mi alma jubila en mi Dios,
de alegría. Hubo gran fiesta en Jerusalén... (2 Crón porque me ha puesto los vestidos
30,21.23-26). de la salvación (Is 61,10).
En cuanto los albañiles echaron los cimientos de) Mas yo en Yavé me regocijaré,
Templo de Yavé, se presentaron los sacerdotes con sus exultaré en Dios mi salvador (Hab 3,18).

94 95
Y mi alma exultará en Yavé, Alégrense los cielos y jubile la tierra,
se gozará en su auxilio (Sal 35,9). retumbe el mar y cuanto encierra,
exulte el campo con su fruto todo,
Haz que vuelva a escuchar júbilo y fiesta, griten de gozo todos los árboles del bosque (Sal 96,11-12).
y dancen los huesos que a polvo redujiste (Sal 51,10).
¡Reina Yavé, la tierra se alboroce,
Llegaré al altar de Dios, alégrense las islas incontables!...
al Dios de mi alegría y de mi júbilo. Los montes se derriten
Te cantaré con arpa, como la cera delante de Yavé (Sal 97,1-5).
Yavé, Dios mío (Sal 43,4).
Alégrense los cielos, regocíjese la tierra,
Posteriormente, el salmista invita a exultar en Dios a pregónese entre las naciones: "Yavé es rey"...
todo su p u e b l o , a Jerusalén, a la hija de Sión, a los Truene el mar con cuanto llena...
justos y rectos de corazón, a los más pobres... alégrense árboles y selvas (1 Crón 16,31-33).
Alégrense el desierto y el yermo,
¡Regocijaos en Yavé, justos, exultad, exulte la estepa y florezca,
alborozaos todos los de recto corazón! (Sal 32,11). dé flores como el narciso,
exulte y grite de alegría (Is 35,1-2).
En Ti se alegren y se regocijen
todos los que te buscan. Cielos, gritad de gozo,
¡Repitan siempre: "Grande es Dios", exulta, tierra,
los que anhelan tu salud! (Sal 40,17). montes, estallad de júbilo,
Cantad a Yavé un canto nuevo, pues Yavé ha consolado a su pueblo,
se ha compadecido de sus infelices (Is 49,13).
su alabanza en la asamblea de sus fieles.
¡Regocíjese Israel en su Hacedor, No temas, suelo; exulta y regocíjate,
los hijos de Sión se alegren en su rey; pues grandes cosas ha hecho Yavé (Jl 2,21).
alaben su nombre con la danza, El a m o r y la salvación de Dios llenan de j ú b i l o al
toquen para El el arpa y la cítara! (Sal 149,1-3). h o m b r e : su corazón exulta, sus huesos q u e b r a n t a d o s se
¡Canta himnos, hija de Sión; estremecen, sus entrañas se conmueven y se agitan inte-
jubila, Israel; riormente llenas de u n a alegría casi insoportable e indeci-
alégrate y exulta de todo corazón, ble. El ser h u m a n o se siente " c o l m a d o " . Los gritos de
hija de Jerusalén! (Sof 3,14). júbilo, la aclamación, n o es más q u e la manifestación ex-
Sácianos pronto de tu misericordia, terna del gozo incontenible q u e siente en su alma.
para que todos nuestros días El j ú b i l o q u e el h o m b r e siente por Dios es contagioso:
vivamos en alegría y júbilo (Sal 90,14). quiere q u e todos se regocijen con< él. Necesita oír los cla-
Los sordos oirán las palabras de un libro mores de la hija de Sión, los cantos de los ángeles y las
y, liberados de las tinieblas y la oscuridad, voces de la creación entera a c l a m a n d o al Señor.
verán los ojos de los ciegos.
Aún volverán los humildes a alegrarse en Yavé, El m u n d o se convierte en un r u m o r general, apenas
y los pobres exultarán en el Santo de Israel (Is 29,18-19). siente la voz del h o m b r e q u e le convoca a la exultación. El
salmista personifica a los elementos para hacerlos capaces
Los cielos y la tierra, con todo c u a n t o en ellos existe, de celebrar, a la m a n e r a h u m a n a , la soberanía de Dios: los
son también invitados al j ú b i l o y a la exultación, c o m o mares b r a m a n de felicidad, los ríos le alaban con sus co-
forma de alabanza s u p r e m a a Aquel q u e todo lo hizo: rrientes impetuosas, las cordilleras saltan como corderos,

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los árboles del bosque entonan canciones, el campo y todo Los autores latinos designaron esa lengua nueva con el
lo que en él existe le festeja, los animales retozan por el nombre de "iubilatio". San Agustín la describió en térmi-
Dios vivo, las llanuras inhóspitas y el desierto se llenan de nos magníficos:
vida y de sus entrañas estériles florece la flor de la alaban- "Cantadle cántico nuevo. Desnudaos de la vejez, pues conocisteis el
za. Las islas lejanas se unen al homenaje de la tierra firme. cántico nuevo... Cante cántico nuevo, no la lengua, sino la vida. Cantad
cántico nuevo; cantadle bien. Cada uno pregunta cómo ha de cantar a
De cada partícula de tierra, de cada piedra o de cada hier- Dios. Cantadle, pero no mal. No quiere que le molestes sus oídos. Canta
ba, surge una voz que bendice al Señor. Todo se llena de bien, |oh hermano! Si tiemblas cantar sin conocimiento alguna música
vigor para aclamarle. La creación se convierte en una ova- a un buen oyente músico, por no desagradar al artista, cuando se te dice
tanta para agradarle, puesto que lo que el inexperto no conoce en ti, lo
ción, en un puro himno de alabanza. censura el artífice, ¿quién se ofrecerá a cantar bien a Dios, que como
excelente músico oye, juzga del cantor y examina todas las salmodias?
Imaginemos, por un momento, al pueblo de Dios re- ¿Cuándo puedes brindar tan depurada maestría en el canto que no des-
unido en asamblea de culto. En ella hay hombres y muje- agrades en nada a oídos tan perfectos? He aquí que te da como el módu-
lo para cantar: no busques palabras como si pudieras explicar de qué
res, niños y jóvenes, hombres en edad madura y ancianos. modo se deleita Dios. Canta con regocijo (in iubilatione), pues cantar
Todos están allí, cada uno cargado con su problema o su bien a Dios es cantar con regocijo. ¿Qué significa cantar con regocijo?
alegría. Allí hay hombres felices y satisfechos o doloridos Entender, porque no puede explicarse con palabras lo que se canta en el
corazón. Así, pues, los que cantan ya en la siega, o en la vendimia, o en
y enfermos, hombres que han triunfado o fracasado... Allí algún trabajo activo o agitado, cuando comienzan a alborozarse de ale-
están los hombres del pueblo de Dios: gente, en su mayo- gría por las palabras de los cánticos, estando ya como llenos de tanta
ría, sencilla; campesinos, pequeños terratenientes o jorna- alegría, no pudiendo yaexplicarla con palabras, se comen las sílabas de
las palabras y se entregan al canto del regocijo. El júbilo es cierto cánti-
leros a sueldo. Todos están allí y todos forman una co- co o sonido con el cual se significa que da a luz el corazón lo que no
munidad. No importa lo que son y cómo son. No im- puede decir o expresar. ¿Y a quién conviene esta alegría (iubilatio) sino
porta su aspecto, su origen, su formación o su condi- al Dios Inefable? Es inefable aquel a quien no puedes dar a conocer, y si
no puedes darle a conocer y no debes callar, ¿qué resta sino que te rego-
ción social. Son el pueblo de Dios. Algo les unifica por cijes, para que se alegre el corazón sin palabras y no tenga límites de
encima de todas las diferencias: su fe en el Señor, su his- sílabas la amplitud del gozo? Cantadle bien con regocijo" 27 .
toria nacional, marcada por las intervenciones del único "Vosotros ¡oh Asaf!, congregación del Señor, regocijaos en Dios...
Dios, su historia milenaria y cientos de veces repetida. Alegraos (jubílate) en el Dios de Jacob, puesto que vosotros también
pertenecéis a Jacob, es más, sois Jacob, el pueblo menor a quien sirvió
Todos la conocen y se sienten solidarios con ella. Por eso, el mayor. Cuando no podáis expresaros con palabras, no ceséis de rego-
cuando el sacerdote o el cantor les invita a la alabanza, cijaros. Cuando podáis hablar, clamad; cuando no podáis, alegraos
todos forman una sola voz para proclamar las grandezas (iubilate). Aquel a quien no le son suficientes las palabras, suele por la
exuberancia del gozo prorrumpir en gritos de alegría: alegraos en el
de Dios, todos exultan en él "porque es bueno, porque es Dios de Jacob... ¿No nos alborozaremos en todas estas cosas? ¿Percibire-
eterno su amor". Los músicos hacen sonar las trompetas, mos aquello en lo cual nos gozamos? ¿Son suficientes las palabras para
los platillos y las cítaras con todas sus fuerzas. Y el pue- nuestra alegría? ¿Será la lengua capaz de explicar nuestro gozo? Si no
bastan las palabras: ¡bienaventurado el pueblo que sabe alborozarse!
blo vitorea más y más a su Dios. Sus gargantas se quedan ¡Oh pueblo feliz! ¿Crees que entiendes el regocijo? No serás bienaventu-
roncas de tanto gritar: es la exultación, el regocijo, el cla- rado si no entiendes el regocijo. ¿Qué quiere decir que entiendes el rego-
moreo ("shimhá", "guilá", "teruá"). cijo? Que sepas por qué te alegras de aquello que no puede expresarse
con palabras... Comprende que es tanta la gracia, que la lengua no es
capaz de explicarla, y habrás entendido qué es el alborozo o regocijo" 2S.
Así llega el momento en que el hombre no puede ex-
"Iubilemus Deo salutari nostro. Cantemos alegres a Dios, nuestra
presar con palabras aprendidas lo que siente en lo hondo salud; regocijémonos en Dios, nuestra salud. ¿Qué significa 'Jubilare?
de su ser. Todas las posibilidades del lenguaje humano se Dar gritos de alegría o regocijarse. El júbilo que no puede explicarse
agotan, todo se queda corto para traducir la experiencia con palabras y que, sin embargo, se testimonia con el grito de la voz, se
íntima de Dios. Entonces necesita de una "lengua nueva" 27
SAN AGUSTÍN, Enarracíones..., Sal. 32, i. I, 435-436.
28
que no conozca las resistencias del lenguaje ordinario. SAN ACUISTÍN. Enarracíones..., Sal. 80, t. III, 126; cf Sal 88, t. III, 308-309.

98 99
denomina regocijo. Piense vuestra caridad en aquellos que se regocijan La "iubilatio" es la alabanza inefable que Dios mismo
en cualquier clase de canto y como en cierta lid de alegría mundana, y inspira al hombre, es una voz del alma engolfada en la
veréis de qué modo, entre los cánticos modulados con la voz, se regoci- alegría, es la "lengua nueva" que Dios regala para que la
jan rebosantes de alegría cuando no pueden declararlo todo con la len-
gua, a fin de que por aquellos gritos inarticulados dé a conocer la afec- alabanza suba hasta su trono como un aroma agradable.
ción del alma lo que se concibió en el corazón y no es capaz de
expresarlo con palabras. Luego si éstos se regocijan por el gozo terreno, Vivir en actitud de "aclamación", de "júbilo" y de
¿nosotros no debemos dar gritos de alegría, regocijarnos por el gozo "exultación" fue deseo de los hombres de Israel; vivir en
celestial, que ciertamente no podemos expresar mediante las pala- una alabanza permanente fue el estilo de vida que ellos
bras?" 29 .
nos transmitieron.
"¿Qué significa 'Jubilare'? Regocijarse. En gran manera nos hace
recapacitar sobre esta palabra el título del presente salmo, que reza 'in
confessioue', de 'alabanza'. ¿Qué significa 'in ccmfessione iubilare', 're-
gocijarse en alabanza'? Existe una máxima de otro salmo que dice: 'bien-
aventurado el pueblo que entiende el regocijo'. Sin duda es algo gran-
de, puesto que el conocimiento constituye bienaventurados... He de
decir lo que sabéis. 'Qui iubilat', 'el que se regocija', no pronuncia pa-
labras, sino que lanza cierto sonido de alegría sin palabras. El regocijo es
una voz del alma engolfada en la alegría, la cual, en cuanto puede, da a
conocer el afecto, mas no el sentir del que le percibe. Al regocijarse el
hombre con este gozo, al no poder explicar ni dar a entender el afecto
con palabras, emite cierto sonido de alegría sin palabras. De este modo
manifiesta por el mismo sonido que se alegra; pero como se halla reple-
to por el demasiado gozo, no puede explicar con palabras el regocijo.
Notad esto también aun en los que cantan canciones indecorosas. Nues-
tro regocijo no debe ser como el de éstos. Nosotros debemos regocijarnos
en la justicia; ellos se regocijan en la iniquidad. Por tanto, nosotros nos
regocijamos en la alabanza o confesión, ellos en la confusión. Sin em-
bargo, para que entendáis esto que digo, recordad lo que sabéis. Los
que trabajan en el campo se regocijan en gran modo; así vemos que los
segadores, o los vendimiadores, o los que recogen algún fruto, alegrán-
dose por la abundancia y gozándose por la feracidad y fecundidad de la
tierra, cantan regocijándose, pues entre los cánticos que profieren con
palabras introducen sonidos inarticulados en la expresión del ánimo; y
esto se llama regocijo (iubilatio)... Luego ¿cuándo nos regocijamos?
Cuando alabamos lo que no puede declararse con palabras" 30 .
"Pero de aquel bien de quien se dijo: nadie es bueno sino sólo Dios,
¿diremos que es sobremanera bueno? AI decir esto viene a nuestro pen-
samiento que se dijo de todas las criaturas: 'Dios hizo todas las tosas
sobremanera buenas'. Luego ¿qué hemos de dec ir de Dios? Que nos falla
la palabra, pero no el deseo. Recordemos aquella reciente exposición del
salmo en la que no pudimos explicar la palabra 'iiibilemus', 'regocijé-
monos'. Dios es un bien. ¿Quién podrá explicar qué clase de bien es?
Ved que no podemos darle a conocer y, sin embargo, no podemos me-
nos de hablar de él. Luego, si no podemos darle a conocer, y por el gozo
no se nos permite estar callados, no hablemos ni callemos. Pero ¿qué
hemos de hacer si no hablamos ni callamos? Nos regocijamos. Regocí-
jate en Dios, nuestra salud. Regocíjese en Dios toda la tierra. ¿Qué sig-
nifica 'regocíjate'? Elevad la voz inefable del gozo y eructad ante él vues-
tras alegrías" 3 '.
29
Ib, Sal. 94, i. III, 485.
50
SAN AGUSTÍN, Enarracwnes..., Sal. 97, t. III, 555.
" Ib, Sal. 99, t. III, 588-589.

100
101
11. ¿Quién hará oír
toda su alabanza?

Dios es el ser por excelencia. Yavé es el Dios q u e "era,


es y será", el "Señor del cielo y de la tierra", el "Dios de
los espíritus de toda carne", etc. El m u n d o entero ha reci-
bido de él su existencia y p o r su acción misericordiosa se
m a n t i e n e n todas las cosas. Las perfecciones de las criatu-
ras se encuentran en él en grado s u m o . Dios n o es sólo
grande, sino q u e es la Grandeza. T o d o lo q u e p o d e m o s
decir de él n o es más q u e u n balbuceo infantil. Dios es
Dios, indecible e inaferrable. Ni su presencia en el a l m a
colma el abismo insondable q u e nos separa del Absoluto,
del totalmente O t r o :
¿Pretendes tú escrutar el misterio de Dios,
llegar hasta la perfección del Omnipotente?
Más alta es que los cielos: ¿qué harás tú?
Más honda que el sol: ¿qué puedes tú saber?
Más larga que la tierra, y más ancha que el mar
(Job 11,7-9).
El h o m b r e llega a i n t u i r fácilmente q u e toda la ala-
banza q u e la creación tributa a Dios es c o m p l e t a m e n t e
desproporcionada con su grandeza. ¡Qué bien deben so-
nar a sus oídos los gritos de bendición q u e recibe de sus
criaturas, pero q u é p á l i d o reflejo de su inmensa gloria! El
está infinitamente más allá de todo c u a n t o p o d a m o s decir
o pensar. El se goza en nuestras alabanzas, m o r a en ellas,
pero n i n g u n a le celebra c o m o es debido.
Por eso, c u a n d o se p o d í a creer q u e todo estaba dicho
sobre la alabanza a Dios... se descubre q u e apenas se h a
comenzado, q u e el c a m i n o no tiene fin, q u e p o r m u c h o
que se le alabe todo será poco, q u e siempre se p o d r á ala-

103
más y más y q u e u n a vida de alabanza n o es m á s que y pocas son las cosas que hemos visto de entre sus obras.
gota en el i n m e n s o océano de Dios: Pues todas las cosas hizo el Señor
y dio la sabiduría a los piadosos (Eclo 43,27-33).
¿Quién cantará las proezas de Yavé, Dios sobrepasa infinitamente a sus criaturas. El está
hará resonar todas sus alabanzas? (Sal 106,2). más allá de todo lo creado, de todo c u a n t o p o d a m o s soñar
Bendecid a Yavé, vuestro Dios, o medir. El es inconmensurable. La alabanza q u e el h o m -
de eternidad en eternidad. bre tributa a Dios j a m á s llega a su altura, apenas si le
¡Bendito sea tu nombre sublime y excelso, roza. H a b r í a q u e ser semejantes a él, tener su talla, para
superior a toda bendición y alabanza! (Neh 9,5). poder contar su grandeza y celebrar su gloria. Pero lo q u e
Y la obra toda del Señor está llena de su gloria. el h o m b r e h a visto u oído de Dios es casi nada: "contor-
No dio el Señor poder a sus santos nos de sus obras", "huellas de su p a s o " , "eco a p a g a d o de
para declarar todas sus maravillas (Eclo 42,16-17). su voz". L o q u e de él conocemos es nada en comparación
El que vive eternamente creó todas las cosas con lo q u e nos falta p o r saber.
a un tiempo.
Sólo el Señor puede proclamarse justo. "Porque es grande el Señor y digno de ser alabado sobremanera.
A nadie concedió pregonar sus obras, ¿Qué señor fuera de Cristo es grande y digno de ser alabado sobremane-
y ¿quién investigará sus grandezas? ra?... Pero, aunque todo el día estuviese diciendo: 'grande, grande', ¿qué
diría? Estando hablando todo el día, terminaría alguna vez de decir
¿Quién podrá medir su majestuosa grandeza, 'grande', porque se termina el día; y su grandeza es antes del día, más
y quién podrá encumbrar sus misericordias? allá del día y sin día. Luego ¿qué diría? Que el Señor es grande y digno
Nada se puede quitar ni añadir de ser alabado sobremanera. ¿Qué ha de decir la diminuta lengua para
a las maravillosas obras de Dios, alabar lo grande? Diciendo 'nimis', es decir, 'sobremanera', emite una
ni es posible escudriñarlas. palabra y ofrece al pensamiento algo que recapacite. Esto es como si
dijera: 'Lo que yo no puedo expresar, piénsalo tú, y cuando lo pienses,
Cuando un hombre ha acabado, ten entendido que es poco'. Lo que no puede explicar la inteligencia de
es entonces cuando comienza, nadie, ¿lo explicará la lengua de alguno? Grande es el Señor y digno de
y cuando se detiene queda desconcertado (Eclo 18,1-7). ser alabado sobremanera. Sea alabado, sea predicado; se anuncie su glo-
ria, pues así se edifica la casa" 32 .
Y esto no es más que el contorno de sus obras,
pues tan sólo captamos un apagado eco. El h o m b r e tiene u n a tarea esencial en esta vida: alabar
Y el trueno de su poder a Dios, sin j a m á s permitirse u n silencio, tomarse unas
¿quién lo podrá alcanzar? (Job 26,14). vacaciones o hacer u n alto en el c a m i n o para contemplar
Muchas cosas podríamos decir y no acabaríamos. el paisaje; alabarle sin cesar, redoblando sus fuerzas y de-
En suma: El es todo. seos, sabiendo q u e n u n c a llegará a celebrar al Señor como
Y ¿cómo hallar fuerza para glorificarle dignamente, se merece, pero "creyendo" q u e él goza en el homenaje
ya que El es más grande que todas sus obras? q u e se le tributa. La alabanza h u m a n a n u n c a será sufi-
Terrible es el Señor, extraordinariamente grande, cientemente digna de Dios, pero j a m á s podremos excusar-
y su poder sobre toda admiración. nos en nuestra insuficiencia para dispensarnos de ella:
Alabando al Señor exaltadle.cuanto podáis, " C u a n t o más alabéis, tantas más fuerzas adquiriréis y tan-
porque está muy por encima de vuestras alabanzas.
to más dulce os será Aquel a q u i e n alabáis".
Y exaltándole, poned en ello todo empeño,
no os canséis, pues nunca llegaréis al fin. La pequenez del h o m b r e ante Dios es infinita. Por eso
¿Quién lo ha visto y puede describirlo? le hace falta " o s a d í a " para atrevrrsc con él:
¿Quién podrá engrandecerle como El se merece?
Muchas cosas hay ocultas mayores que éstas, SAN AGUSTÍN. Enarraciones..., Sal. 102, i. III, 686.

105
"Atrévete cuanto puedas, pues por mucho que te excedas, todo es
poco en su loor" (santo Tomás). 12. No alaban los muertos a Yavé
"Grande es el Señor y digno sobremanera de alabanza. ¿Qué cosa
más grande había de decir? ¿Qué palabras había de buscar? ¡Qué pensa-
miento más sublime encerró en una sola palabra, valde', 'muy'! Piensa
cuanto quieras. ¿Cuándo se podrá pensar el que no puede ser compren-
dido? Es sobremanera digno de alabanza y su grandeza no tiene fin. Dijo
sobremanera o demasiado porque su grandeza no tiene límite, para que
no suceda que quizá comiences a querer alabar y pienses que alabando
puedas llegar al término de la alabanza de Aquel de quien su grandeza
no conoce el fin. Luego no pienses que puede ser alabado suficiente-
mente Aquel que en su grandeza no tiene fin. Por tanto, ¿no es mejor
que así como él no tiene límite, no lo tenga su alabanza? Su grandeza
no tiene límite, no lo tenga tu alabanza. ¿Qué se dijo de su grandeza? Su
grandeza no tiene fin. ¿Y qué de su alabanza? Alabaré tu nombre en el
siglo y en el siglo del siglo. Luego como su grandeza no tiene fin, así
tampoco lo tendrá tu alabanza... Si nunca cesarás de ser de él, nunca
cesarás de alabarle. Si mientras vives en el mundo eres de él, ¿podrás
temer que, cuando hubieres muerto, no has de ser de él?" 35 . El h o m b r e de Israel supo m u c h o de alabanza. Su fra-
gilidad innata la compensaba con su poder de convocato-
Sí, c u a n d o el h o m b r e p o d í a pensar q u e a l a b a n d o al ria frente a todos los seres creados. El los llamaba, recogía
Señor siempre y con todas sus fuerzas y con todos los ele-
sus m u r m u l l o s y los convertía en alabanza consciente
mentos había llegado al límite, es entonces c u a n d o descu-
ante Dios. El cielo y la tierra se p o n í a n a sus flancos
bre q u e hay q u e comenzar de nuevo, recomenzar sin fin,
c u a n d o daba orden de bendecir al Señor.
p o r q u e el Señor está por encima de "toda bendición y
alabanza" (Neh 9,5). Pero los hombres de Israel sabían también q u e su
paso por la tierra era c o m o u n suspiro, q u e sus días esta-
T o d o c u a n t o p o d e m o s decir es esto: "El lo es todo". Y
ban contados. Sus posibilidades de alabar a Dios apenas
todo c u a n t o podemos hacer por él es alabarle hasta el lí-
habían nacido y ya tocaban a su fin. La muerte terminaba
mite de nuestras posibilidades, convertirnos en u n a ala-
con todo, p o r q u e en el "seol", el oscuro lugar donde iba a
banza de su gloria.
parar al final de sus días, ya n o había posibilidad de u n
Sólo allá arriba en el cielo podremos dar al Señor u n a contacto con Dios, ni de culto ni de alabanza:
cumplida alabanza, aquella, aquella infinita.
Porque el seol no te celebra
ni te alaba la muerte;
no esperan los que bajan a la fosa tu fidelidad.
El que vive, el que vive, te celebra
como yo en este día (Is 38,18-19).
No son los muertos los que alaban a Yavé,
ni ninguno de aquellos que bajan al silencio;
mas nosotros, a Yavé bendecimos,
ahora y para siempre (Sal 115,17-18).
¿Qué ganancia en mi sangre,
si yo bajo a la fosa?
¿Puede alabarte el polvo,
33
SAN AGUSTÍN, Enarraciones..., Sal. 95, t. III, 507-508. proclamar tu verdad? (Sal 30,10).

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Que entre los muertos no hay recuerdo de Ti; cendía al "seol", u n a zona situada debajo de la corteza de
en el seol, ¿quién te puede alabar? (Sal 6,6). la tierra. Los muertos eran completamente impotentes
¿Haces por los muertos maravillas? para todo. Su vida en el seol era c o m o la de u n a sombra,
¿O las sombras se alzarán a alabarte? sin luz ni alegría, sin saber nada de lo q u e ocurría en el
¿Se habla en la tumba de tu misericordia, país de los vivos, sin posibilidad a l g u n a de entrar en rela-
de tu fidelidad en el infierno? ciones con Dios. El seol era u n espacio cerrado, c o m o u n a
¿Sábense en las tinieblas tus portentos, cárcel, u n a fosa o u n pozo por d o n d e se descendía al reino
tu gracia en la tierra del olvido? (Sal 88,11-13). de la muerte. Caer en él era c o m o ser tragado por las fau-
Porque en el Averno, ¿quién alabará al Altísimo ces de u n a bestia salvaje; descender a él era decir adiós a
por los vivientes que aquí le tributan alabanza? todo, u n viaje sin retorno y sin final feliz.
El muerto ya no alaba porque ya no existe,
pero el vivo y el sano alabará al Señor (Eclo 17,27-28). En la mentalidad de Israel, el universo estaba dividido
como en tres partes: los cielos (o zona superior), la tierra
Abre los ojos y mira:
que no son los muertos en el seol, (o zona intermedia), los abismos (o zona inferior). Los
aquellos cuyo espíritu fue separado de sus entrañas, cielos eran la residencia o morada de Dios y de sus ánge-
los que dan gloria y justicia al Señor (Bar 2,17). les, el lugar desde donde él desplegaba su poder y gober-
naba el m u n d o . La tierra se encontraba entre el cielo y el
Estos textos bíblicos resultan extraños a nuestros
abismo: era el lugar de residencia de los hombres, el do-
oídos, a nuestra fe cristiana. ¿Es posible q u e los h o m b r e s
m i n i o q u e Dios les había concedido d u r a n t e los días de
de Israel creyeran q u e todo terminaba en esta tierra? ¿Es
su vida. Ahora bien: el mejor uso q u e el h o m b r e p o d í a
posible q u e pensaran q u e los patriarcas, los profetas, los
hacer de esos días consistía en alabar y bendecir a su Dios,
hombres piadosos, h u b i e r a n m u e r t o de verdad, desapare-
en vivir c o m o criatura frente al Creador, en emplear todas
cido para siempre? ¿Es posible q u e i m a g i n a r a n q u e Dios
sus facultades en su servicio. La muerte conducía al h o m -
había creado al h o m b r e sólo para llorar, sufrir, morir,
bre al abismo y allí ya n o había posibilidad a l g u n a de
desaparecer? ¿Terminaba en el seol toda la p r e o c u p a c i ó n
alabanza. Aquello era el reino del silencio y del olvido.
de Dios por el hombre?
Por más sorprendente q u e resulte, ésa fue la realidad Los prodigios de Dios, su ternura y su gracia, recla-
de la fe de Israel d u r a n t e m u c h o s siglos de su historia. man u n a gratitud eterna, u n a c o n t i n u a alabanza. Pero los
Dios se fue revelando de u n a m a n e r a gradual y progresi- muertos n o pueden hacer esa gozosa proclamación de sus
va. La fe en la resurrección de los muertos n o formó parte maravillas. El ú l t i m o suspiro cortaba la c o m u n i ó n con
del depósito revelado más q u e en u n a época m u y próxi- Dios. Así se c o m p r e n d e bien q u e el deseo de vivir fuera,
ma al N u e v o T e s t a m e n t o . El Señor n o tuvo prisas por para u n israelita, idéntico al de alabar. Dios, p o r su pro-
revelar al h o m b r e su destino final, n o descornó el velo pio interés, debía conservar la vida de sus fieles. P o r q u e
q u e ocultaba la eternidad al h o m b r e . Le p i d i ó su fe gene- ¿qué g a n a b a Dios a b a n d o n a n d o al h o m b r e en la muerte?
rosa y su confianza, pero le dejó en la oscuridad en c u a n t o ¿Qué provecho sacaba con la muerte de sus fieles? ¿Qué
a su destino. El ideal de vida de los hijos de Israel era interés podía tener Dios en q u e desaparecieran sus criatu-
morir c o l m a d o de años, rodeado de los hijos, rico en p r o - ras? Dios n o hacía u n a buena inversión o, en otras pala-
piedades y en la estimación de los hombres, etc. bras, hacía u n mal negocio c u a n d o dejaba m o r i r a aque-
llos q u e le alababan. ¡Dios actuaba contra su p r o p i o
Por eso, nada temía tanto u n israelita c o m o u n a provecho!
muerte p r e m a t u r a . La idea q u e se hacía sobre el " m á s
a l l á " era m u y imprecisa. C u a n d o el h o m b r e moría, des- Para los hombres de la antigüedad, israelitas o no, u n

108 109
Dios a q u i e n nadie adorara dejaría de ser Dios, se extin- Sí, vivir es alabar y alabar es vivir. La vida h u m a n a n o
g u i r í a para siempre. Si todos los hombres desaparecieran tiene sentido fuera de la alabanza...
de la tierra, los dioses dejarían de existir con ellos. Nin-
La alabanza, en conclusión, ha de ser total: con todo
g ú n dios se beneficiaba, pues, con la muerte de aquellos
el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas, en
q u e le alababan.
todo m o m e n t o ; es ocupación de todas las criaturas, de
Esa es, en el fondo, la queja latente en los textos bíbli- toda la tierra, de todo c u a n t o respira, de todas las genera-
cos: u n Dios sin alabadores ya n o sería Dios. Y u n a vida ciones, de todos los siglos...
d o n d e n o hubiera alabanza n o sería u n a verdadera vida,
La alabanza se ramifica en todas las direcciones: a lo
sería algo m o n s t r u o s o .
largo, por toda la vida del h o m b r e y por toda eternidad de
De estas consideraciones se sigue u n a conclusión eternidades...; a lo ancho, entre todas las criaturas del cie-
transparente: la alabanza es la forma de existencia más lo y de la tierra...; a lo alto y a lo profundo: cielos, tierra,
p r o p i a del h o m b r e . Alabar a Dios y n o alabarle se contra- mares, abismos 3 4 .
p o n e n c o m o la vida y la muerte. Donde n o hay alabanza,
Dicho en otras palabras, la alabanza ha de ser total en
la muerte ha hecho ya su acto de presencia. El q u e n o
extensión (todos los hombres, todos los elementos...), to-
alaba a Dios es, ya en vida, c o m o u n cadáver a m b u l a n t e :
tal en duración (sin cesar, por los siglos de los siglos...),
El p u l s o de la vida lo da la alabanza: si es pujante, la vida
total en intensidad (a p l e n o p u l m ó n , con música, hecha
es plena; si pierde ritmo, languidece o decae, la vida se
aclamación, vítores, júbilo, exultación...). T o d o s los seres,
debilita y se extingue. Vida y alabanza son dos términos
en todo m o m e n t o y con todas sus fuerzas h a n de alabar a
correlativos e intercambiables. La alabanza es la forma
Dios. Esa es su tarea. Para eso fueron creados.
más típica de vivir la vida h u m a n a y el signo más funda-
mental e inequívoco de vida. En el m u n d o sólo hay u n ser q u e pueda disturbar la
alabanza universal: el hombre. Sólo él, creado libre, pue-
Para comprender p l e n a m e n t e el alcance de esta con- de oponerse a los planes de Dios, robarle su gloria, negar-
cepción deberíamos tener en cuenta u n hecho sencillo. se a reconocerle. La existencia de los pecadores en la tie-
C u a n d o el h o m b r e de Israel comenzaba a alabar a Dios, se rra es como u n a nota discordante, q u e r o m p e la a r m o n í a
imaginaba a sí m i s m o frente a su trono, u n i d o a toda la de toda la creación; es la tiniebla q u e la luz n o ha termi-
corte celestial. Entonces se consideraba como el responsa- nado de expulsar. Los impíos fueron, para los hombres de
ble ú l t i m o de la gloria de Dios y convocaba a toda la Israel, un mal en la tierra. ¡Ojalá se convirtieran al Señor!
creación a la alabanza. En esos m o m e n t o s se sentía c o m o De ¡o contrario, deberían desaparecer:
el director de coro de la orquesta sinfónica más i m p o r t a n -
te. Distribuía a las criaturas por voces: los cielos con sus A Yavé mientras viva cantaré,
habitantes (ángeles, arcángeles, querubines, etc.) forma- mientras exista celebraré a mi Dios.
ban la voz primera; la tierra, con todo c u a n t o en ella exis- ¡Ojalá mis palabras le complazcan!
te (hombres, animales, plantas, etc.), formaba la segunda ¡Yo en Yavé tengo mi gozo!
voz; los abismos (con sus grandes monstruos o sus p e q u e - ¡Los pecadores sean borrados de la tierra,
y ya no más existan los impíos!
ños animales) formaban la voz tercera... El h o m b r e i m p o -
¡Bendice a Yavé, alma mía! ¡Aleluya! (Sal 104,33-35).
nía, por u n m o m e n t o , silencio a toda la creación, daba la
nota, hacía el gesto de entrada y el m u n d o entero se con- En el cielo y en la tierra n o debe existir nada q u e n o se
vertía en u n clamor i n i m a g i n a b l e de alabanza. T o d o s los emplee en alabar al Señor. Cielo y tierra deberían ser u n
seres c u m p l í a n así la misión para la q u e h a b í a n sido clamor u n á n i m e : ¡Gloria!
creados: alabar al Señor. " A. GONZAIKZ, Los Salmos..., o.c, 467.

110 111
13. La proclamación de tu alabanza
no tiene fin

El A n t i g u o Testamento, especialmente el libro de los


Salmos, nos ha puesto en contacto con el estilo de vida
q u e Dios p r o p u s o a su p u e b l o . Pero ¿cómo vivió su vida
de cada día el israelita o r d i n a r i o y creyente? ¿Qué parte
tuvo la alabanza en su vida individual, familiar y nacio-
nal? ¿Fue Israel u n p u e b l o de alabanza?
El sentido de la existencia de Israel ha sido definido,
muy exactamente, c o m o la "glorificación de Dios". Israel
tuvo conciencia de q u e había sido elegido para algo m u y
especial: para bendecirle y alabarle. La vida de cada ju-
dío, t o m a d o individual o colectivamente, se fundamenta-
ba sobre ese i m p u l s o de alabanza al Dios único y ver-
dadero.
La vida del h o m b r e de Israel estuvo bañada p o r eflu-
vios sagrados, invisibles pero reales, q u e dieron a su exis-
tencia u n estilo p r o p i o e inimitable. N o h u b o acto, gesto
o circunstancia q u e n o fuera a c o m p a ñ a d o de la bendición
correspondiente. Con ella, el israelita manifestaba su vo-
luntad de vivir c o m o criatura y contribuía al a u m e n t o de
la carga religiosa del universo. La c o m u n i d a d a la q u e
pertenecía, la época en q u e vivía, el m u n d o entero, eran
purificados por su alabanza a Dios. Por la bendición se
establecía u n a c o m u n i d a d entre cielo y tierra, entre el
Dios q u e se complacía en bendecir a su criatura y el h o m -
bre q u e n o se cansaba de "decir-bien" de su Creador.

113
El mundo en el que vivía el judío era un mundo sa- Para algunos rabinos, el sueño tenía cierta afinidad
grado. En cada momento debía rendir homenaje al Señor. con la muerte. Se comprende, pues, que el despertar, que
La bendición y la alabanza constituían el vínculo que señalaba como la vuelta del alma al cuerpo, fuera acom-
asociaban al fiel con Dios. El Talmud decía: pañado de la primera bendición. Cuando el judío abría
sus ojos por la mañana se dirigía al Señor con palabras
"Aquel que usa de los bienes de este mundo sin recitar una oración,
profana una cosa santa". como éstas:
"Está escrito: al Eterno pertenece la tierra con todo lo que contiene, "Bendito seas, Eterno, nuestro Dios, rey del universo, que abres los
el universo con sus habitantes. Así, el que disfruta de alguna cosa del ojos de los ciegos".
mundo antes de haber hecho una oración, comete una prevaricación". "Bendito seas, Eterno, nuestro Dios, rey del universo, que haces revi-
"Antes de la Berakhá (la Bendición), toda cosa pertenece a Dios: por vir a los muertos".
la Berakhá obtenernos el derecho para usar de los bienes de este "Dios mío, el alma que tú me diste es pura. Tú la creaste, la formas-
mundo" 3 5 . te y la 'insuflaste' en mí. Tú la conservas en mí y la lomarás (cuando
Para evitar la profanación, la prevaricación, se pro- muera) y me la devolverás el día de la resurrección. Durante todo el
tiempo que el alma anime mi cuerpo yo te daré gracias, Eterno, mi Dios
nunciaba la bendición. y Dios de mis padres, dueño de todas las cosas, soberano de todas las
almas...".
El judío bendecía a Dios por todo. No había momento
o circunstancia de la vida que no estuviera vinculado a Al ponerse en pie pronunciaba esta bendición:
una bendición o que no se acogiera con alabanzas a Dios:
"Bendito seas, Eterno, nuestro Dios, rey del universo, que levantas a
el nacimiento y la circuncisión, los desposorios y la boda, los que están encorvados".
los días festivos de la vida personal, familiar y nacional,
Al vestirse:
las comidas, el florecimiento de los árboles, la recolección
de las cosechas, la visita a los lugares que recordaban los "Bendito seas, Eterno, nuestro Dios, rey del universo, que vistes a los
que están desnudos".
grandes hechos de la historia nacional, la salida o el re-
greso de un viaje, los fenómenos variados de la naturale- Al ponerse el calzado:
za, los peligros, angustias y desgracias de la propia vida o "Bendito seas, Eterno, nuestro Dios, rey del universo, que has pro-
visto a todas nuestras necesidades".
de la vida de la nación, el encuentro con un maestro vene-
rable, el saludo y la despedida... La creencia en un Dios Al atarse el cinturón:
que dirige la historia de su pueblo y pone su mirada en "Bendito seas, Eterno, nuestro Dios, rey del universo, que has ceñido
cada individuo, creador y conservador del mundo a la vez, de poder a Israel".
sin cuya voluntad nada sucede y cuya mano hace que Al ponerse el paño que cubría la cabeza:
todo, incluso la desgracia, se produzca, se manifieste en "Bendito seas, Eterno, nuestro Dios, rey del universo, que has coro-
esta manera de actuar y comportarse en la vida de forma nado de gloria a Israel".
tan grandiosa, que no puede oscurecerla el riesgo de alie- Al lavarse las manos:
nación y de exhibicionismo, la vanagloria piadosa y el "Bendito seas, Eterno, nuestro Dios, rey del universo, que nos has
deseo de justificarse con obras 36 . santificado con tus mandamientos y nos has ordenado lavar las manos".
Con los textos judíos a nuestra disposición, de épocas
El judío varón pronunciaba cuatro bendiciones más
diversas pero intérpretes de la misma actitud espiritual, se
por la mañana:
puede reconstruir una jornada tipo de la vida de un
israelita. "Bendito seas, Eterno, nuestro Dios, que colmas a tu pueblo de gra-
cia y benevolencia...
35
R. ARON, Amsi priait Jésus enfant, ed. Bernard Grasset, París 1968, 5b.
36
J. LKIPOLDI-W. GRI'NUMANN. El mundo del Nuevo Testamento, Cris- Bendito seas, Eterno, nuestro Dios, rey del universo, porque no me
liandad, Madrid 1973, t. I, 232-233. hiciste pagano... o... porque me hiciste israelita...

114 115
Bendito seas, Eterno, nuestro Dios, rey del universo, porque no me Al observar los cometas, al oír los truenos o al ver los
hiciste mujer... rayos:
Bendito seas, Eterno, nuestro Dios, rey del universo, porque no me "Bendito Aquel cuya fuerza llena el mundo".
hiciste esclavo" 37 . Al contemplar el sol en su esplendor, la luna llena, un
Las comidas iban acompañadas de bendiciones. Las firmamento radiante:
palabras han podido variar con el tiempo, pero el sentido "Bendito sea el Autor de la creación".
fue siempre el mismo. El israelita sabía bendecir a Dios por todo:
Antes de comenzar la comida se pronunciaba la bendi- "Se bendice del mismo modo por la desgracia que por la felicidad;
ción sobre el pan: por la dicha del mismo modo que por la desgracia".
"Bendito seas, Eterno, nuestro Dios, rey del universo, que sacas pan "Se debe bendecir por la desgracia como por la dicha, porque está
de la tierra". dicho (Dt 6,5): amarás a Yavé tu Dios con todo el corazón, con tus dos
instintos, el instinto bueno y el malo; con toda tu alma, incluso si él te
La bendición sobre el vino se hacía con estas palabras: la toma; con toda tu fuerza; con toda tu fortuna" 39 .
"Bendito seas, Eterno, Dios nuestro, rey del universo, que creaste el Se bendecía al Señor no sólo con el alma sino también
fruto de la viña". con todos los miembros del cuerpo:
La bendición sobre el alimento en general se hacía así: "Los miembros que tú has distribuido tan maravillosamente en nos-
"Bendito seas, Eterno, Dios nuestro, rey del universo, que creaste la otros, el alma espiritual que has insuflado y la lengua que has puesto
multitud de los manjares". en nuestra boca, te rinden gracias, te alaban, te celebran, te exaltan, te
cantan, te santifican y proclaman la soberanía de tu nombre, ¡oh Rey
Como acción de gracias se pronunciaba esta oración: nuestro!, pues toda nuestra vida debe reconocerte, toda lengua jurar por
tu nombre, toda rodilla doblegarse y todo cuanto está en pie prosternar-
"Bendito seas, Eterno, nuestro Dios, rey del universo, que alimentas se ante ti" 4 0 .
a todas las criaturas".
Cualquier noticia o suceso que aconteciera en el trans- La jornada del israelita conocía, además de la alaban-
curso del día iba acompañado de la bendición correspon- za y bendición ordinarias, momentos fuertes de oración,
diente, incluso si se trataba de cosas aparentemente que solían coincidir con la ofrenda del sacrificio en el
insignificantes. templo de Jerusalén, es decir, hacia las nueve de la maña-
Así, si se respiraba un buen perfume, se decía: na y las tres de la tarde, y con el momento de la puesta del
sol. La mirada de cada hombre de Israel se dirigía enton-
"Bendito sea Aquel que creó las maderas olorosas, los aceites perfu-
mados, las plantas...". ces hacia la Ciudad Santa, su trabajo cesaba y con las ma-
nos extendidas y la vista inclinada hacia la tierra, elevaba
Si se recibía una buena noticia: hacia el cíelo su acción de gracias y alabanza. Algunas
"Bendito seas, Eterno, nuestro Dios, rey del universo, que eres bueno oraciones "fijas" eran recitadas en esos momentos: el
y concedes la bondad".
"Shemá" (palabra hebrea que significa "escucha") y la
Si se encontraba a un amigo después de una larga "Shemoné esré" (o plegaria de las Dieciocho bendiciones).
separación:
El "Shemá" es una oración compuesta de tres pasajes
"Bendito seas, Eterno, nuestro Dios, rey del universo, que haces revi-
vir a los muertos" 38 . bíblicos: Dt 6,49; 11,13-21; Núm 15,37-41. Más que una
oración era una auténtica profesión de fe en el Dios único
Al ver las montañas, los mares, los ríos, los desier- y verdadero:
tos...:
"Bendito el que hizo la obra de la creación". 39
J. BONSIRVEN, Textes Rabbiniques des deux premiers siécles chretiens,
37
R. ARON, Ainsi..., o.c, 58-60. Pontificio Istituto Biblico, Roma 1955, 110.
40
38
R. ARON. Ainsi..., o.c, 61. R. ARON. LOS años oscuros de Jesús, Taurus, Madrid 1963, 115.

116 117
y cuando decíamos: 'flaquea nuestro pie',
Escucha, Israel: Yavé, nuestro Dios, es el único Yavé. nos apoyó tu gracia, oh Yavé).
Ama a Yavé, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu Bendito seas, Yavé, a quien es bueno dar gracias..." 41 .
alma y con todas tus fuerzas. Graba sobre tu corazón las
palabras que yo te dicto hoy. Incúlcaselas a tus hijos y C u a n d o llegaba la noche, el israelita se sentía feliz de
repíteselas cuando estés en casa, lo mismo que cuando haber vivido en c o m u n i ó n con Dios. Sus últimas palabras
estés de viaje, acostado o levantado. Átatelas a las manos eran u n a bendición:
para que te sirvan de señal, póntelas en la frente entre los "Bendito seas, Eterno, nuestro Dios, rey del universo, que das el sue-
ojos. Escríbelas en los postes de tu casa y en tus puertas ño a mis ojos y el sopor a mis párpados".
(Dt 6,4-9). "Que por tu santa voluntad, Señor, me acueste en paz, que me levan-
te del mismo modo (con buena salud), que mi descanso no sea turbado
La " S h e m o n é esré" era también, en sustancia, u n a por malos sueños, por visiones impuras; que mi descanso sea el del
oración de alabanza q u e ensalzaba al Creador del cielo y inocente y, pasado el tiempo del sueño, da luz a mis ojos y no permitas
de la tierra: que duerma el sueño de la muerte, porque eres tú quien da la luz a la
pupila de los ojos. Bendito seas, Eterno, que alumbras al mundo con tu
"Yavé, abre mis labios, gloria" 42 .
y proclame mi boca tu alabanza.
Bendito seas, Yavé, Dios nuestro La alabanza a Dios se hacía especialmente solemne en
y Dios de nuestros padres, el oficio divino, celebrado los viernes por la tarde y los
Dios de Abrahán, Dios de Isaac, Dios de Jacob,
Dios grande, poderoso, temible. sábados p o r la m a ñ a n a en la sinagoga.
Dios altísimo, creador del cielo y de la tierra,
escudo nuestro y escudo de nuestros padres, El oficiante de la sinagoga, vuelto hacia el tabernácu-
refugio nuestro en todas las generaciones. lo, comenzaba a n u n c i a n d o a todos los fieles:
Bendito seas, Yavé, escudo de Abrahán. "Bendecid al Eterno, el sólo digno de alabanzas".
Eres héroe esforzado, humillando a los altivos,
alimentas a los vivos, das vida a los muertos. Y los asistentes, puestos en pie, hacían u n a inclina-
Santo eres tú y temible tu nombre ción hacia el tabernáculo y respondían con u n a sola voz:
y no hay Dios alguno fuera de ti.
Bendito seas, Yavé, Dios santo. "Bendito sea el Eterno, digno de alabanzas por la eternidad de los
tiempos".
Concédenos, Padre nuestro, la gracia de tu conocimiento...
De nuevo llévanos (contigo), Yavé, para que retornemos;
renueva nuestros días como antaño. Y el tono de la alabanza subía c u a n d o se recitaba la
Bendito seas, Yavé, que te complaces en la conversión. oración conocida con el n o m b r e de " Q a d d i s h " :
Perdónanos, Padre nuestro, pues pecamos contra ti;
borra (y haz que pasen fugazmente) nuestros pecados "Que sea engrandecido y santificado el nombre del Maestro, en el
ante tus ojos (pues es grande tu piedad). mundo que él ha creado según su voluntad. Y que él haga reinar su
Bendito seas, Yavé, que perdonas generosamente. reino en vuestra vida y en vuestros días y en la vida de toda la casa de
Mira nuestra tribulación y guía nuestra lucha, Israel, ahora y en un tiempo próximo. Y decid: Amén.
y sálvanos por tu nombre. Que sea bendito el nombre del Maestro, en el mundo y la eternidad.
Bendito seas, Yavé, Salvador de Israel. Que sea bendito, alabado, honrado, elevado, exaltado, ilustrado, magni-
Santifícanos, Yavé, nuestro Dios, por el dolor ficado y glorificado el nombre del Santo, ¡bendito sea!, por encima de
de nuestro corazón toda bendición y de todo canto, de toda alabanza y de toda consolación
(y aleja de nosotros la aflicción y el gemido) que se pronuncian en el mundo. Y decid: Amén.
y haz sanar nuestras heridas. Que sean recibidas las plegarias y las súplicas de todos aquellos de
Bendito seas, Yavé, que curas las enfermedades Israel, delante de su Padre que está en los cielos. Y decid: Amén.
de tu pueblo, Israel. Que sea bendito el nombre de Dios de aquí a la eternidad; que una
... te damos gracias, Yavé, (que eres) nuestro Dios gran paz del c ielo y la vida se haga sobre nosotros y sobre todo Israel. Y
(y Dios de nuestros padres), decid: Amén.
por todas las buenas acciones de tu bondad
(y la compasión que nos mostraste
•" J. LF.IPOI.DT-W. GRUNDMANN. El mundo..., o.c, t. II, 245-247.
y tuviste con nosotros y con nuestros padres 42
antes cjue nosotros; R. ARON. Ainsi..., o.c, 57-58.

118 119
alabarán y reverenciarán, le exaltarán y glorificarán, le santificarán y
Mi ayuda viene de Dios, que hizo la tierra e hizo los cielos. Aquel
consagrarán. Pues bueno es darte gracias y correcto entonar alabanzas a
que hace la paz en las alturas, que haga sobre nosotros la paz y sobre
tu nombre, porque tú eres eternamente Dios. ¡Bendito sea, Adonay, rey
todo Israel. Y decid: A m é n " " .
con alabanzas glorificado" 46 .
El oficio del sábado en la sinagoga concluía con una
bella oración: El pueblo de Israel supo mucho de alabanza. La ben-
dición fue parte esencial de su vida. Sin ella, Israel no
"Que el alma de todo viviente alabe tu nombre, Eterno, nuestro
Dios, y que el aliento de toda carne glorifique y exalte por siempre hubiera sido el pueblo de Dios.
jamás tu recuerdo, [oh Rey nuestro!
Los descubrimientos arqueológicos efectuados a partir
Tú eres y serás eternamente el Todopoderoso, y tú sólo eres nuestro
Rey, nuestro libertador, nuestro protector; tú nos liberas, nos salvas y del año 1947 en las cercanías del Mar Muerto, a poco más
nos sostienes; tú tienes piedad de nosotros en nuestra angustia, porque de 30 km. al este de Jerusalén, nos han hecho conocer las
tú sólo eres nuestro Maestro, nuestro Rey. Dios de las generaciones pa- esperanzas y el género de vida de unos monjes judíos que
sadas y de las generaciones futuras, soberano de toda creación, Maestro
de toda naturaleza, tú eres el objeto de todas las alabanzas porque tú habitaban en el monasterio de Qumrán. Gracias al ha-
gobiernas el mundo con tu gracia y a tus criaturas con misericordia... llazgo de la Regla de la Comunidad y de otros muchos de
Tú nos libraste de Egipto, oh Eterno, nuestro Dios, y tú nos sacaste sus escritos, especialmente los Himnos (Hodayot), pode-
de la esclavitud... ¿Quién puede asemejarse a ti, quién se te puede com- mos hacernos una idea casi exacta de su vida, repartida en
parar, quién osaría elevarse hasta ti? Dios todopoderoso, grande, fuerte
y temible, Ser supremo, dueño del cielo y de la tierra, nosotros te alaba- torno a tres ocupaciones fundamentales: trabajo manual,
remos y glorificaremos y te exaltaremos y bendeciremos tu nombre sa- oración y estudio de la ley. La alabanza a Dios aparece, de
grado, como dice David: 'Que mi alma bendiga al Eterno, y que mis nuevo, como algo esencial en la vida de esos monjes. Bas-
entrañas exalten su nombre sagrado'" 4 4 .
taría citar algunos textos de la Regla o algunos fragmen-
En el Ritual de la fiesta de Pascua, el lenguaje adqui- tos de los Himnos.
rió un lirismo y una belleza insospechada. Los verbos de
"En todas las circunstancias bendecirán a su Creador; en todos los
alabanza se suceden unos a otros como en cascada, de- acontecimientos cantarán sus hazañas y, por la oblación de los labios, le
mostrando la incontenible admiración por el Señor: alabarán durante los tiempos que Dios ha determinado: al comenzar el
"Generación tras generación, el hombre debe reconocerse a sí mismo imperio de la luz, durante su curso y al retirarse a su morada habitual;
como si él hubiera salido de Egipto, pues escrito está: 'En aquel día se lo al comenzar las vigilias de la noche, cuando Dios abre sus tesoros y los
contarás a tu hijo diciendo: es por lo que Adonay hizo por mí cuando hace aparecer, durante su curso y cuando las tinieblas se retiran en pre-
salí de Egipto'. El Santo, ¡bendito sea!, no sólo liberó a nuestros antepa- sencia de la luz. Cuando se levantan los astros de la mansión de santi-
sados, sino, junto con ellos, también a nosotros, pues escrito está: 'Y nos dad, cuando desaparecen hacia stt morada gloriosa. Al empezar los pe-
sacó de allí a fin de conducirnos para darnos la tierra que prometió con ríodos de los días del mes, junto con su curso y su desaparición
juramento a nuestros padres'. Por tanto, debemos agradecer, alabar, en- sucesiva... Al comienzo de los meses, en sus fiestas y días santos estable-
salzar, glorificar, exaltar, bendecir, enaltecer y honrar a quien hizo, por cidos, en las celebraciones de las fiestas sucesivas, yo le alabo por la
nuestros antepasados y por nosotros, todos estos milagros. Nos sacó de oblación de los labios, según ley esculpida para siempre... Al comienzo
la servidumbre a la libertad, de la aflicción a la alegría, del luto a la de los años y en curso de sus estaciones, que cumplen la ordenación
fiesta, de la oscuridad a la luz resplandeciente y de la esclavitud a la establecida, así como los días su ley determinada. Unas con relación a
redención. Entonemos en su presencia un nuevo canto: ¡Aleluya!" 45 . otras: la estación de la siega con relación al verano, y la de la siembra
con relación a la de la germinación... Al comienzo de las semanas de
Terminada la recitación del Hallel, se pronunciaba años con relación a la fiesta de la liberación.
esta oración: Durante toda mi existencia un estatuto está esculpido en mi lengua:
como fruto de alabanza y obligación de mis labios quiero cantarle con
"Adonay, Dios nuestro, todas tus obras te alabarán; tus piadosos, tus sabiduría (conocimiento)...
justos, quienes cumplen tu voluntad y toda la casa de Israel —tu
pueblo— ensalzarán, loarán y bendecirán, Rey nuestro, tu nombre; le Toda mi música, toda mi canción será para la gloria de Dios; mi lira
y mi arpa serán para su santa ordenanza y la flauta de mis labios será la
43 voz de sus juicios...
R. ARON. LOS años oscuros..., o.c, 268.
44
R. ARON. Ainsi..., o.c, 118-119.
45
V. SERRANO, La Pascua de Jesús, Cintro de estudios judeo-cristianos, 46
Madrid 1978, 144. Ib, 157.

120 121
Al comienzo del día y de la noche de las idas y de las venidas, al comienzo del trabajo y en el
quiero entrar en la alianza de Dios, m o m e n t o del reposo, al o c u p a r las m a n o s y los pies, etc.
y al finalizar la tarde y la mañana
pronunciar sus estatutos... T o d a la vida q u e d a implicada en la alabanza al Señor.
Al momento de ocupar mis manos y mis pies Incluso los m o m e n t o s más temidos por el h o m b r e h a n de
yo bendeciré su nombre. convertirse en ocasión de alabanza. N o hay suceso o acti-
Al comienzo de mis idas y venidas. vidad q u e q u e d e al margen de la bendición y de la acción
cuando me siento y me levanto,
al momento de acostarme le alabaré y le bendeciré de gracias.
con la ofrenda que sale de mis labios...
y antes de aplicar mis manos para sustentarme. En los Himnos aparece también toda la a d m i r a c i ó n
Al momento del miedo y del terror, q u e los monjes sintieron por Dios, la gratitud por su ter-
en la angustia y desolación, nura, la alabanza por su grandeza:
le bendeciré por sus extraordinarias maravillas,
meditaré en su potencia, "Te amaré generosamente,
y en sus favores me apoyaré todo el día... con todo el corazón
Cuando llegue la angustia le alabaré y con toda el alma".
y exultaré en la salvación que me concede... Te amaré generosamente;
Abriré mi boca con alabanzas con todo mi corazón te bendeciré.
y mi lengua narrará constantemente
Alabaré tu nombre en medio de aquellos que te temen,
la justicia de Dios" 47 . con cantos, con acción de gracias y con oraciones;
El texto de la Regla define u n género de vida asom- me prosternaré suplicando continuamente,
desde un tiempo determinado a otro tiempo determinado,
brosamente bello. El monje j u d í o alaba a Dios sin cesar: desde la salida de la luz,
en todas las circunstancias y acontecimientos, en todo desde su morada,
tiempo y lugar, en la alegría y en la desolación y el dolor; a lo largo de los ciclos del día...
hasta cuando llegue la tarde y se retire la luz,
en todos y cada u n o de los m o m e n t o s del día, en todos los al comienzo del dominio de las tinieblas,
días de fiesta, en todas las estaciones, en todos los años. en el momento establecido para la noche,
La alabanza de Dios n o tiene fin. en todo su ciclo...
continuamente, por todas
En forma poética y literaria se señala el r i t m o de la las generaciones del tiempo.
oración de alabanza del monje: la d i u r n a (al ser de día, al Te doy gracias, Dios mío,
porque has realizado maravillas,
mediodía, al atardecer) y la n o c t u r n a (al anochecer, a la por el polvo y la criatura de arcilla
media noche, al salir el sol). Son mencionados seis tiem- has manifestado tu poder
pos del día, es decir, el día entero. La existencia del m o n - más y más.
¿Y quién soy yo, que me has instruido
je está dedicada p o r completo a la alabanza. en el secreto de tu verdad,
me has dado inteligencia
La alabanza es como u n estatuto, como u n a orden es- de tus obras maravillosas,
culpida, c o m o u n memorial o recordatorio. La obliga- has puesto en mi boca acciones de gracias
ción de los labios es la de proclamar las maravillas de y en mi lengua una alabanza...?
Yo quiero cantar tus benevolencias
Dios. La ocupación de la lengua es la de cantar sus y meditar en tu poder
hazañas. todo el día;
quiero bendecir tu nombre continuamente
La totalidad de la alabanza aparece en esas parejas de y narrar tu gloria
contrarios: de día y de noche, al sentarse o al levantarse, en medio de los hijos de Adán.
En la abundancia de tu bondad
durante el tiempo de la luz y de la oscuridad, al comienzo se complace mi alma.
47
L. MORAI.DI, / Manoscritti di Qumran, Unione Tipografico-Editrice To- Te doy gracias, Dios mío,
rinese, Torino 1971, 164-168. te exalto, mi Roca...

122 123
puesto que me has dado a conocer ¿Qué puedo decir
el secreto de la verdad... si tú no me abres la boca?
y me has revelado tus maravillas ¿Cómo puedo responder
y yo contemplo tu gloria... si no me haces inteligente?
No habrá mal alguno T ú eres el Señor de los dicjses,
ni golpe que me haga enfermar: el rey de los gloriosos,
entonces cantaré con el arpa la salvación el Señor de todo espíritu,
con la lira la alegría, el dueño de toda criatura.
con el laúd el regocijo, Sin ti nada se realiza...
con la flauta una alaban¿a sin fin. fuera de ti nada existe,
¿Quién entre todas tus criaturas ante ti nadie hay fuerte,
puede narrar tus maravillas? frente a tu gloria nada vale
Con la boca de todas ellas y tu poder supera
sea alabado tu nombre, toda estimación.
por siempre, perpetuamente. Y ¿quién entre todas
Ye bendigan según su inteligencia... tus grandes, maravillosas obras,
hagan oír juntas una voz de júbilo... puede tener la fuerza de resistir
Bendito seas, Adonay, ante tu gloria?
que has dado a tu siervo Has asignado al hombre
la inteligencia del conocimiento un destino eterno...
para discernir las maravillas para que alabase tu nombre en una alegre comunidad
de tus obras sin número y contase tus maravillas
y para narrar la abundancia en presencia de todas tus obras.
de tus benevolencias. Tú has producido los sonidos
Bendito seas, Adonay, para comunicar sus secretos...,
Dios de las misericordias, para hacer conocer tu gloria,
rico en benevolencia, para narrar tus maravillas en todas tus obras...
porque me has hecho conocer y para alabar tu nombre con la boca de todos.
todo... tus maravillas Que te conozcan en la medida de su inteligencia
que no se deben callar y que te bendigan por los siglos de los siglos.
ni de día ni de noche... Con tus ternuras y en tu gran bondad
y como contemplo tu gloria has robustecido el espíritu del hombre
narraré tus maravillas: frente a las desgracias...
sobre tus perdones y le has purificado de su gran iniquidad,
pongo mi esperanza. para que, en presencia de todas tus obras,
Nada sucede sin tu beneplácito, narre tus maravillas.
nadie comprende tus decretos Un gusano no puede alabarle
y nadie contempla tus misterios. ni un gusanillo puede narrar tu benevolencia.
¿Qué es, en verdad, Adán? Quien vive, quien vive te alaba.
¿No es, quizá, tierra y arcilla cortada Todos los de pie vacilante te alabarán
que volverá al polvo, cuando les hagas conocer tu benevolencia
para que los instruyas en tales maravillas y les enseñes tu justicia...
y el secreto de lu verdad Mi alma grita alabando tu nombre,
le hagas conocer? con acciones de gracias gozosas tus benevolencias:
Y yo, polvo y ceniza: la proclamación de tu fidelidad
¿qué puedo proyectar y de tu alabanza no tiene fin" 48 .
sin que tú lo cutieras?
¿Qué puedo pensar La conciencia aguda de la distancia infinita que sepa-
sin tu beneplácito?
(Cómo puedo ser fuerte ra a un mortal de Dios es perceptible en estos Himnos. La
si tú no me haces firme? criatura es arcilla y agua, depende totalmente del Señor,
¿Cómo puedo ser sabio
si tú no has ordenado con anterioridad 48
las ideas para mí? L. MOKAI.DI. / Manoscritti..., o.c, 359-463.

124 125
no tiene otra tarea y ocupación que amarle generosamen- 14. Yo te bendigo, Padre,
te, con todo el corazón y con toda el alma, prestar su voz a
todas las criaturas, alabarle sin cesar, cantar su benevo- Señor del cielo y de la tierra
lencia, contemplar su gloria, narrar sus maravillas, gritar
por el mundo entero la alabanza del Señor.
Difícilmente se puede decir algo más. Las vigilias noc-
turnas de aquellos piadosos monjes, dedicadas a la lectu-
ra de la ley, al estudio de la justicia y a la recitación de las
bendiciones en común 49 , debían estar llenas de cánticos
de alabanza. Ellos supieron dar a la existencia humana
un sentido pleno. Su mensaje puede ser resumido en una
sola frase:
"Mi alma grita alabando tu nombre...
la proclamación de tu alabanza no tiene fin". Cuando de las páginas del Antiguo Testamento pasa-
mos a las del Nuevo Testamento, nos llevamos una sor-
presa inicial: el lenguaje de la "alabanza", "acción de gra-
cias", "bendición", "aclamación", etc., es menos abun-
dante. Tampoco tenemos un libro de oración cristiano
semejante al libro de los Salmos. Pero esa constatación
inicial no debe turbarnos en absoluto. Por el contrario, es
la presencia del lenguaje de alabanza lo que debemos va-
lorar correctamente. Los hombres que escribieron las pá-
ginas del Nuevo Testamento fueron judíos o estuvieron
penetrados de sus actitudes fundamentales, de su estilo de
vivir.
Lo que da su valor esencial a la alabanza en el Nuevo
Testamento es el hecho de que está ligada inseparable-
mente al acontecimiento del que da testimonio cada una
de sus páginas y que ha cambiado la faz de la tierra: la
figura de Jesús. La alabanza ahora es "cristiana". El im-
pulsor y canalizador de toda la alabanza a Dios es Jesús.
Por él, con él y en él sube ahora la alabanza de la tierra al
cielo. El excita y hace suya la alabanza de sus hermanos los
hombres y la convierte en algo infinitamente agradable a
los ojos de Dios. El fue quien, primero con su ejemplo,
luego con su palabra, nos enseñó a alabar al Padre, a vivir
ante él en permanente actitud de hijos. Y después de su
resurrección dio dimensiones infinitas, divinas, a la ala-
banza que musitan o gritan los labios del hombre.
19
IQS.6,7.

126 127
La vida h u m a n a de Jesús se desarrolló en u n ambiente En aquel momento, lleno de gozo bajo la acción del
q u e nos es bien conocido. Jesús n o fue u n elemento extra- Espíritu Santo, dijo: "Yo te alabo, Padre, Señor del cielo
ñ o a su m u n d o . Estuvo vinculado al acontecer, a la espe- y de la tierra, porque habiendo ocultado estas cosas a los
ranza y a los sueños de su pueblo, a su lengua y a su hombres sabios y hábiles, se las has revelado a los senci-
estilo de vivir y de rezar. Fue, en todo, u n j u d í o ordinario, llos. Sí, Padre, porque así te agradó. Mi Padre me ha en-
p e r d i d o d u r a n t e unos treinta años en el contexto gris de tregado todo, y nadie conoce quién es el Hijo, sino el
Padre; y quién es el Padre, sino el Hijo y aquel a quien el
u n a familia h u m i l d e de u n a p e q u e ñ a aldea. Hijo quisiere revelárselo" (Le 10,21-22; Mt 11,25-27).
Jesús a p r e n d i ó entre los suyos u n estilo de vida q u e se
El contexto en el q u e san Lucas situó estas palabras de
expresaba en la alabanza. Se puede asegurar q u e en su
Jesús es m u y interesante. Los discípulos acababan de vol-
vida, como en la de cualquier j u d í o piadoso, n o existió ni
ver de su misión apostólica, maravillados de ver cómo
u n solo día sin oración, ni u n a sola comida en la q u e n o
hasta los d e m o n i o s se sometían al n o m b r e de Jesús. Pero
se p r o n u n c i a s e la bendición y la acción de gracias, ni u n
en él, el hecho despertó unas resonancias más profundas:
solo sábado en el q u e n o subiera a orar en la sinagoga, ni
los d e m o n i o s reculaban ante la presencia del reino de
u n solo acontecimiento, gozoso o doloroso, individual,
Dios, Satanás era definitivamente derrotado.
familiar o nacional, en el q u e n o se dirigiera a Dios p a r a
bendecirle y alabarle. Ahí brotó su acción de gracias al Padre. U n a ola de
Los evangelios h a n conservado el recuerdo imborra- emoción e m b a r g ó a Jesús "en aquel m o m e n t o " . El Espí-
ble de u n Jesús q u e pasaba largas horas de oración, q u e ritu Santo desplegó su poder y le p u s o en presencia del
" p e r n o c t a b a " d i a l o g a n d o con Dios (Me 1,35; Le 5,16; Padre. De lo í n t i m o de su ser salió la confesión maravilla-
6,12, etc.). ¡Quién fuera capaz de conocer aquellos diálogos da, el reconocimiento agradecido. Jesús se q u e d ó solo en
íntimos tenidos entre Jesús y el Padre! ¡Quién pudiera escena, se " a i s l ó " del m u n d o y con el m i s m o i m p u l s o dio
rasgar el a l m a de Jesús y entrar en aquella c o m u n i ó n de gracias al Padre p o r ser el Hijo, el único en c o m p a r t i r su
confianza y de alabanza! U n a palabra de su oración nos intimidad, y por ser al m i s m o t i e m p o el intermediario
descubre, sin embargo, el misterio de su i n t i m i d a d absolu- entre él y los hijos de la tierra, el q u e abría a sus herma-
ta con el Dios vivo: la palabra Abba (Padre). nos las riquezas insondables de aquella i n t i m i d a d inacce-
sible. Se diría q u e es la c o n t e m p l a c i ó n del Padre, abrien-
En la enseñanza de Jesús sobre la oración d o m i n a n los
do y d e r r a m a n d o sus tesoros sobre los q u e nada tienen, lo
tonos de la súplica y de la petición. De la acción de gra-
q u e hizo exultar a Jesús. Cada manifestación de la libera-
cias y de la alabanza n o sabemos m u c h a s cosas. N o h u b o
lidad divina le hacía gozar. Y así, su acción de gracias es,
testigos de aquellos encuentros nocturnos, c u a n d o Jesús
a la vez, acción de gracias de la criatura y del Creador, la
n o hablaba a los hombres, sino q u e se encontraba como
del h o m b r e Jesús, h e r m a n o y solidario de los hombres, y
Hijo ante el Padre. Pero las pocas "confidencias" q u e
la del Hijo igual al Padre, la del q u e vive en presencia e
h a n sido conservadas en los evangelios son m u y ilustrati-
i n t i m i d a d con él y la del Hijo despojado del m a n t o de su
vas: revelan la orientación de toda su vida, el secreto de
realeza divina.
cada u n o de sus gestos.
La acción de gracias de Jesús brotó en ciertos m o m e n - Esta acción de gracias de Jesús se c o m p r e n d e más ple-
tos particulares y de u n m o d o espontáneo, como el reflejo n a m e n t e si se considera el m o m e n t o preciso en q u e fue
visceral de su ser, como u n torrente q u e manifestaba la p r o n u n c i a d a . S u p o n e u n contexto de "fracaso". La clase
corriente más profunda de su i n t i m i d a d 5 0 : dirigente del p u e b l o j u d í o j a m á s aceptó a Jesús. N o h u b o
u n intento cordial p a r a comprender su figura y su mensa-
50
Cf J. GUILLET. L'action de graces du Fus, "Christus" 4 (1957), 438-453. je. N u n c a se a b o r d ó abiertamente la cuestión de sus pre-

128 129
tensiones. Fariseos y saduceos se pusieron en contra de muerte. Pero, en m e d i o de esa situación de desolación, es
Jesús, le incordiaron sin cesar, le c a l u m n i a r o n : "Es u n capaz de exultar y dar gracias al Padre q u e le ha dado
h o m b r e q u e q u e b r a n t a el sábado, q u e a n d a en malas poder para triunfar sobre las fuerzas infernales q u e hacen
c o m p a ñ í a s , q u e se o p o n e a la ley...". No, aquel h o m b r e d a ñ o al h o m b r e . El Padre ha constituido al Hijo en Resu-
n o podía ser el Mesías de Dios. rrección y Vida.
En medio de su "fracaso", Jesús fue sacudido p o r el En la resurrección de Lázaro se transparenta el rostro
Espíritu Santo y elevó su alabanza al Padre. Su voluntad de Dios y los hombres pueden comprender, de u n a vez
se estaba c u m p l i e n d o en el m u n d o como u n decreto eter- para siempre, q u e el Padre a m a a los hijos. Esa benevo-
no, previsto desde toda la eternidad. En el fracaso de su lencia del Padre en favor de los desconsolados y de los
predicación ante los sabios y prudentes y en la aceptación muertos es lo q u e provoca la alabanza de Jesús. La mara-
de "estas cosas" p o r parte de los p e q u e ñ o s vio realizado el villa de Dios es la fuente inagotable de toda acción de
p l a n de Dios. La exclamación: "Sí, oh P a d r e " , es como gracias. Dar a conocer al Padre, decir a los hombres cómo
u n a reliquia de la exultación y emoción con q u e Jesús es, glorificarle... es toda la alegría de Jesús.
p r o n u n c i ó esta Berakhá (Bendición).
C u a n d o Jesús p r o n u n c i ó esta acción de gracias, su
Así, el "fracaso", q u e podía haber motivado el desáni- H o r a estaba ya p r ó x i m a . El cerco se había cerrado sobre
m o o la condena de Jesús, al contemplar q u e su obra n o él. Lázaro, el a m i g o , estaba enfermo. Sus h e r m a n a s le en-
era c o m p r e n d i d a ni su persona aceptada, se convirtió en vían u n recado. Jesús, sin embargo, siguió su c a m i n o ,
u n motivo de alabanza agradecida al Padre p o r haber como si n o se tomara en serio la enfermedad. C u a n d o
concedido a aquellos q u e nada cuentan a los ojos de los Lázaro m u r i ó , Jesús se decidió a subir a Betania. El es-
sabios el privilegio de comprender el misterio del reino de pectáculo q u e c o n t e m p l a r o n sus ojos fue de luto y de
los cielos y de captar en los rasgos de aquel hombre, fre- llanto. T o d o parecía q u e había terminado para el " a m i -
cuentador de malas c o m p a ñ í a s , a m i g o de pecadores, al g o " . Pero Jesús p i d i ó q u e se le mostrara el lugar donde
Mesías de Dios, al Salvador ansiosamente esperado. había sido enterrado. Seguramente nadie p u d o sospechar
El evangelio de J u a n ha conservado u n a oración de su intención. C u a n d o llegó al m o n u m e n t o , Jesús elevó
acción de gracias de Jesús: sus ojos al cielo, se dirigió como Hijo al Padre, no en el
t o n o de q u i e n suplica algo, sino en el del q u e está seguro
Jesús se estremeció otra vez cuando llegó al sepulcro,
que era una cueva con una piedra puesta en la entrada. de haber sido escuchado antes de pedir. Da gracias al Pa-
Dijo Jesús: "Quitad la piedra". Pero Marta, la hermana dre p o r q u e el a m i g o está vivo ante él. " T e doy gracias p o r
del difunto, le dijo: "Señor, ya huele, pues está de cua- h a b e r m e escuchado".
tro días". Jesús le respondió: "¿No te dije que, si crees,
verás la gloria de Dios?". Quitaron entonces la piedra. La acción de gracias al Padre precedió a la resurrec-
Jesús elevó los ojos al cielo y dijo: "Padre, te doy gracias ción de Lázaro. Se podría afirmar incluso q u e ella la m o -
porque me escuchaste. Yo bien sabía que siempre me escu- tiva o la causa. Así de poderosa resulta la alabanza y la
chas, pero lo he dicho a causa de la multitud que me rodea, acción de gracias ante el Señor. El Padre resucita y con-
para que crean que Tú me has enviado" (Jn 11,38-42). suela a los hombres, c u a n d o éstos, por medio de la ala-
banza, le reconocen como a u n Dios de vivos.
En el texto aparece de nuevo la conciencia filial de
Jesús. El es el único q u e conoce en p l e n i t u d al Padre, sin N o se puede olvidar, h a b l a n d o de la acción de gracias
sombras de incertidumbre. Jesús g i m e ante la t u m b a del de Jesús, u n o de los episodios más extraordinarios q u e
" a m i g o " muerto, p o r q u e sabe lo q u e es el dolor y la los hombres h u b i é r a m o s p o d i d o i m a g i n a r : la celebración

131
de la última cena y la institución de la Eucaristía, como mundo. Su muerte como entrega al Padre y su gesto de
acción de gracias suprema del Hijo al Padre: quedarse entre nosotros es la plenitud de la bendición, de
"Luego tomó pan, dio gracias, lo partió y se lo dio la alabanza y de la acción de gracias.
diciendo: 'Este es mi cuerpo, que por vosotros es entrega- El misterio de Jesús nos introduce en una alabanza sin
do, haced esto en recuerdo mío'. Y de la misma manera límites. El bendice y da gracias por nosotros al Padre. El
el cáliz, después de la cena, diciendo: 'Este cáliz es la nue- suscita nuestra alabanza y la da unas proporciones infini-
va alianza en mi sangre, la que es derramada por voso- tas. En Jesús entendemos lo que significa alabar eterna-
tros'". (Le 22,19-20; cf Me 14,22-24; Mt 26,26-29). mente al Padre, entendemos que él es la suprema bendi-
La acción de gracias se reduce aquí a un sencillo ges- ción con la que Dios nos ha bendecido y que él es la
to, a una palabra de bendición, pronunciada siempre en- motivación última para que nuestra vida sea una perfecta
tre los judíos antes de comenzar una comida. Pero de alabanza a Aquel que hizo tales prodigios de amor en
aquella palabra brotó la Eucaristía, no ya como una emo- favor nuestro.
ción repentina y espontánea, sino como consecuencia de
una vida de amor. Había llegado la Hora para la que
Jesús había nacido, la que había polarizado todas las fi-
bras de su ser. Jesús sabía que su vida estaba a punto de
terminar y sabía por qué. Los suyos le rodeaban en aque-
llos momentos. Sin ellos, el gesto que iba a hacer no lo
hubiera podido llevar a cabo. Lo hacía para ellos y era
necesario que los suyos lo supieran, que se percataran de
lo que estaba sucediendo en aquella Hora suprema, para
que pudieran recordarlo y actualizarlo. Jesús estaba pro-
fundamente emocionado, con una emoción esperada y
madurada, cuando realizó este último gesto de su vida,
gesto de apego a los suyos y de amor de Hijo capaz de
ofrecer al Padre un sacrificio digno de él.
Cuando la fidelidad de aquellos que habían seguido a
Jesús estaba a punto de quebrarse, cuando el poder de su
palabra y la fuerza de su presencia les iba a faltar, cuando
el Señor iba a dejar su lugar al Varón de dolores... Jesús
puede dar gracias al Padre. Aquélla era la Hora en la que
dejaba de ser todo para ser sencillamente el Hijo, aquel
cuya vida entera consistía en glorificar al Padre y mani-
festar su amor. Aquélla era la Hora en la que el Hijo
bienamado se entregaba voluntariamente en sacrificio.
Aquél era el momento de coger un trozo de pan y una
copa de vino y transformarlos en su cuerpo y en su san-
gre, convertirlos en la suprema eucaristía al Padre. Jesús,
con su gesto, entró en una acción de gracias tan definitiva
que jamás dejará de subir al cielo mientras el mundo sea
132
133
15. Bendito sea Dios
que nos ha bendecido
con toda clase de bendiciones

Así comienza u n h i m n o , desbordante de alegría, q u e


san Pablo escribió a los fieles cristianos de Efeso y en el
q u e codificó, p o r expresarlo de a l g ú n modo, todas las
motivaciones y todas las razones para alabar al Señor.
C u a n d o escribió este h i m n o , Pablo estaba encarcelado.
Pero su sufrimiento n o le i m p i d i ó celebrar a Dios y darle
la más c u m p l i d a acción de gracias por cuanto había he-
cho en favor nuestro a través de su Hijo Jesús:
Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que en los cielos nos bendijo en Cristo
con toda suerte de bendiciones espirituales,
por cuanto nos eligió en El
antes del comienzo del mundo
para que fuésemos santos e inmaculados ante El,
predestinándonos por amor
a la adopción de hijos suyos por Jesucristo
en El mismo,
conforme al beneplácito de su voluntad,
para alabanza de la gloria de su gracia,
la que nos hizo gratos en el Amado.
En el cual tenemos por su sangre la redención,
el perdón de los pecados,
según la riqueza de su gracia,
la cual sobreabundantemente derramó sobre nosotros
con toda sabiduría y prudencia,

135
haciéndonos conocer el misterio de su voluntad Dios descubierto p o r la razón al final de u n lento proceso
según su beneplácito, racional; n o era el Dios de las ideas, de las matemáticas,
que se propuso en El, de los cálculos..., sino el Dios de la historia, el q u e ve y
en la economía de la plenitud de los tiempos escucha el clamor de los hombres, el Dios p r ó x i m o y reve-
al recapitular todas las cosas en Cristo,
las de los cielos y las de la tierra. lado, el Dios del diálogo, u n Dios de a m o r y de consuelo
En el cual también hemos sido hechos herederos, q u e llena las almas y los cuerpos, q u e deja siempre huella
predestinados según el designio del que todo lo hace de su paso... Es, en u n a palabra, el Dios Padre de nuestro
conforme al consejo de su voluntad, Señor Jesucristo, " q u e nos ha bendecido con toda clase de
a fin de que nosotros, bendiciones" 5 1 .
los que antes habíamos esperado en Cristo, v
La p r i m e r a bendición de la q u e el h o m b r e ha sido
seamos alabanza de su gloria.
En el cual también vosotros objeto en Cristo Jesús es la "elección". El Padre nos eli-
habiendo oído la palabra de la verdad, gió desde antes de la constitución del m u n d o . C u a n d o el
el Evangelio de vuestra salvación, m u n d o visible n o existía, desde hace miles de millones de
en el que habiendo asimismo creído, años, cada u n o de nosotros fue elegido y escogido por
habéis sido sellados con el Espíritu Santo de la promesa, Dios.
el cual es prenda de nuestra herencia, Desde toda la eternidad he sido pensado y a m a d o por
para el rescate de la posesión que El se adquirió Dios: yo, este h o m b r e concreto, el h o m b r e q u e soy ahora,
para alabanza de su gloria (Ef 1,3-14). q u e he sido en el pasado y q u e seré en el futuro, con toda
lo q u e tengo por naturaleza o por adquisición; yo, el
¡Bendito y alabado sea Dios! U n a alabanza sin límites
h o m b r e q u e soy y no el q u e quisiera ser o el q u e p u d e
sería más q u e justificada al pensar en el Dios q u e creó el
haber sido; yo, el h o m b r e dolorido o solitario, alto o bajo,
m u n d o y todo c u a n t o existe en él, al mirar a ese Dios
sabio o ignorante, pecador o santo; yo, el h o m b r e de esta
i n m e n s o q u e n o q u i s o conservar celosamente su poder y
tierra, de este tiempo, de esta familia... he sido objeto,
sus posesiones, sino q u e salió como fuera de sí m i s m o en
desde toda la eternidad, de u n a elección amorosa por par-
el acto creador.
te de Dios, he sido hecho entre u n sinfín de posibilidades
Pero la creación fue sólo el comienzo de lo q u e Dios
y soy a m a d o sin mérito a l g u n o de mi parte y fui a m a d o
pensaba hacer, el p r i m e r o de sus proyectos. Dios p o d í a
antes de q u e yo p u d i e r a hacer o decir algo por Dios, ama-
haberse m a n t e n i d o alejado de sus criaturas, pero lo q u e
do... en Cristo Jesús. En el p e n s a m i e n t o de Dios jamás he
hizo fue precisamente lo contrario: se reveló a ellas, se
existido fuera y sin conexión con Jesús y en él he sido
identificó con u n nombre, h a b l ó con hombres q u e lleva-
a m a d o con el a m o r paternal del Padre.
ban nombres propios. F u e el "Dios de Abrahán, el Dios
de Isaac y el Dios de J a c o b " . Y, por encima de todo, el La elección tuvo para el h o m b r e u n efecto formidable:
Padre de nuestro Señor Jesucristo, Dios m i s m o hecho car- le convirtió en "santo e i n m a c u l a d o " ante los ojos de
ne en el Hijo de su amor. Dios. Santo, es decir, puesto aparte, usado sólo para su
servicio, d e p u r a d o exclusivamente para su alabanza, sin
El pensador francés B. Pascal dejó escritas u n a s her- posibilidad de pertenencia a otros señores. Santo y, por
mosas p á g i n a s sobre lo q u e significaba la profesión de fe consiguiente, " i n m a c u l a d o " , "irreprochable", sin defecto
de Israel. U n a noche de Pascua a d q u i r i ó u n a clara con- ni m a n c h a , como todo aquello q u e pertenece a Dios.
ciencia de este hecho: Dios n o era u n ser lejano, el Dios ¿Cómo es posible q u e el h o m b r e sea algo santo e in-
frío al q u e llegan los filósofos con sus reflexiones; n o era
la causa p r i m e r a o el m o t o r inmóvil solamente; n o era el 51
Cf M. ZKRVVICK, La carta a los Efesios, Herdcr, Barcelona 1967, 20-38.

136 137
maculado ante Dios? Por una razón muy sencilla: porque Cuando el hombre se contempla a sí mismo se encuentra
el Padre le amó y le escogió desde toda la eternidad en su con su finitud y su pecado; cuando los otros hombres le
Hijo. Y, por consiguiente, su santidad e irreprochabili- miran sólo perciben el barro que afea su rostro. Pero
dad no es algo propio de él. No es, en.efecto, mi santidad afortunadamente ni el hombre ni los hombres son Dios.
o mi limpieza lo que Dios ama. No soy santo e irrepro- El tiene ojos distintos a los nuestros. El nos mira y nos ve
chable ante él en virtud de mis esfuerzos, de mis conquis- en su Hijo. ¿Cómo verá Dios a su propio Hijo, cómo le
tas y de mis méritos, sino por puro amor... en Cristo Je- mirará? Con amor. Pues con ese mismo amor nos ama a
sús. Dios ha hecho de la santidad de Jesús nuestra propia nosotros. El no ha inventado un nuevo amor para amar a
santidad; de sus méritos, nuestros méritos; de su justicia, los hombres. Cuando Dios Padre mira al hombre ve en él
nuestra justicia... el reflejo de su Hijo. Nos mira y nos ama. Ningún peca-
Por El vosotros estáis en Cristo Jesús, quien de parte do, ninguna suciedad, podrá destruir ese amor.
de Dios se ha hecho para nosotros sabiduría, justicia, san-
tificación y redención (1 Cor 1,30). Los cielos han sido desde siempre algo indescriptible-
mente bueno. Pero se podría decir que allí había como
Jesús es nuestra justicia y santidad. ¿Cómo no ha de un vacío, que se notaba una ausencia: el hombre no esta-
ser santo e inmaculado ante Dios aquel que vive la vida ba en ellos como Dios. Y en la tierra también se echaba de
misma del Hijo? ¿Con qué ojos mirará el Padre a los hi- menos una presencia: en ella no estaba Dios como hom-
jos de la tierra que se presentan ante él revestidos de la bre. Dios Padre hizo el milagro de unir los cielos y la
santidad de su propio Hijo? tierra. Y el punto de cita entre Dios y el hombre, la eterni-
Por más cierto que sea que la vida y la santidad de Jesús dad y el tiempo, fue la humanidad santísima de Jesús. Y
se manifiesta de un modo muy imperfecto en nuestra así, todo ha sido hecho nuevo por ese milagro de la gracia
vida..., jamás podrá invalidarse el hecho fundamental de de Dios. Los cielos y la tierra son nuevos ahora. Dios está
que todos nuestros esfuerzos y luchas por conseguir !a san- en la tierra como hombre, y el hombre está en los cielos
tidad, toda nuestra ascesis, toda la tendencia hacia la per- como Dios. ¿Con qué ojos podrá Dios mirar al hombre
fección cristiana no tiene más que una importancia muy después de haber asumido él mismo la carne humana?
relativa en comparación con aquello que Dios ha hecho ya ¿Con qué ojos mirará al Hijo resucitado y glorioso, que
en nosotros por medio de su Hijo Jesús. La santidad no está sentado a su derecha en los cielos? Con los mismos
es un negocio humano que conseguimos con la ayuda de ojos con que el Padre mira a Jesús nos está mirando a
Dios, sino un negocio de Dios en el alma del hombre que nosotros. ¿Podrá desdeñarnos, olvidarnos, condenarnos?
se deja invadir por su gracia. Ya hemos sido hechos san- Dios no tiene más salida que amarnos. ¡Como si hubiera
tos ante Dios con la misma santidad del Hijo. Y eso va perdido su libertad! Al comprometerse con nosotros en su
por delante de todo, está antes de cualquier esfuerzo e in- Hijo se ligó en un pacto de amor, eterno e indestructible.
dependientemente de él. ¡Somos santos e inmaculados
ante Dios... en Cristo Jesús y por puro amor! Todo lo que La elección desemboca, pues, en la elevación a la cate-
Dios mira lo convierte en algo precioso, incluso nuestra goría de hijos. El Padre de nuestro Señor Jesucristo nos
nada y pecado. Somos santos e inmaculados ante él por- predestinó desde siempre a ser sus hijos adoptivos. Dios
que su mirada es amor de su Amor. Ese es el milagro. nos quiere poseer como hijos. Podría imponerse brutal-
mente a nosotros, exigirnos como un amo lo hace con sus
Dios, al mirarnos desde toda la eternidad, ha hecho esclavos. Pero ése no es el estilo de Dios. El nos quiere
algo inaudito por nosotros: nos ha cambiado ante sus poseer como niños pequeños, como si en ello hubiera al-
ojos. Al mirarnos en Jesús nos ve de un modo nuevo. guna ganancia para su corazón de Padre.
138 139
todas las gracias. El es el canal por donde el río de Dios
No se trata de una imagen. Nosotros somos hijos de
llega hasta nosotros y nos "colma". Por él sube nuestra
Dios. No somos seres recogidos por el camino, no somos
alabanza al Padre.
los "incluseros" de Dios: somos de su familia. Somos hi-
jos de Dios por Jesús, porque él, el Hijo unigénito, ha Si Jesús no hubiera existido, Dios sería para nosotros
entrado en nosotros y vive en nosotros. El nos ha conver- algo inimaginable. Jesús es Dios con nosotros. Esto signi-
tido, según la hermosa expresión de los Santos Padres, en fica que Dios nos lo ha entregado todo y, por consiguien-
"hijos en el Hijo". Ese fue el benévolo designio de Dios te, que todos los derechos y todos los privilegios de los
en nuestro favor, ése fue su plan desde toda la eternidad. hijos son nuestros, que la herencia del Bienamado es
Dios Padre es la fuente de la elección, de la filiación, de la nuestra. Cada uno de nosotros es, ante el Padre, como un
gracia inagotable. Jesús fue la realización concreta. recordatorio del Hijo, la imagen, con frecuencia pálida,
de Jesús el Señor.
El fin hacia el que tiende ese derroche de bendiciones La elección y la filiación adoptiva, de la que hemos
es éste: que todo redunde en alabanza del Padre, que los sido objeto en Jesús, se concretiza en un nuevo favor: en
hijos sean una alabanza de su gloria, un canto magnífico él hemos sido también perdonados, por él hemos sido res-
de su grandeza. catados. El pecado, que empaña la imagen de Dios en la
Dios es el origen y el fin último de toda actividad. criatura, ha sido borrado.,.
Nosotros venimos del Padre y vamos hacia el Padre; sali-
¿Dónde quedan los pecados en este plan de Dios? ¿Se
mos de su gloria y volvemos hacia ella. Y la razón de ser
pierden, se diluyen, se abisman en la infinita gracia de
de nuestro paso por la tierra es muy sencilla: ser una ala-
Dios? Sí, la respuesta es afirmativa: los pecados son elimi-
banza de esa gloria divina, cantar con el corazón, con el
nados para nunca jamás ser vueltos a recordar; son cu-
alma y con todos los miembros la grandeza del Señor, ser
biertos por la sangre de Jesús.
una voz de alabanza para todas las criaturas...
¡Por su sangre! Acaso nos suenan a demasiado conoci-
La gloria íntima de Dios jamás puede ser afectada por das esas palabras para provocar en nosotros un agradeci-
nada. Pero Dios es también celoso de su gloria externa y miento infinito. Cuando la sangre se derrama, la vida de
no quiere cedérsela a nadie (Is 42,8). La criatura tiene que un hombre se va con ella. La sangre que fluye es la vida
dar gloria al Creador. Ser criatura significa no tener nada que se esfuma, gota a gota, y con la vida se va lo más
que venga de uno mismo, aceptar que todo ha sido recibi- precioso para el hombre. Pues bien: la sangre de Jesús, su
do como un regalo inmerecido, reconocer que en cada vida diluida gota a gota, se ha convertido en nuestra sal-
momento se está recibiendo el ser y la vida... vación. ¡Su vida por nuestra vida! Su sangre ha cubierto
Si el hombre busca su propia gloria, invierte los pape- la multitud de nuestros pecados y nos ha conseguido el
les de la creación e introduce en ella un desorden funda- perdón definitivo ante Dios. El precio de nuestro pecado
mental, una disonancia. Si Dios fuera concebido al modo ha sido pagado con sangre, con la vida misma del Hijo.
humano, sobre él caería también el mismo reproche. Pero El murió para que nosotros viviéramos. En la sangre de
Dios es el Absoluto, el Totalmente Otro. Dios es por sí Jesús hemos sido liberados de todas las esclavitudes, de
mismo, y la criatura existe por Dios. El es el principio y todos los poderes que nos tiranizaban, de los temores y
el fin. Ante él todo cede, todo es pasajero, todo débil. Dios miedos que nos esclavizaban. El pecado y la muerte han
es, y eso lo dice todo. Nosotros tenemos que ser una can- perdido la partida para siempre. El lugar del pecado ha
ción de alabanza para él. Esa es nuestra única gloria. sido ocupado por la gracia, por la plenitud de Dios en
El arco de bóveda que une a Dios con el hombre es nosotros.
Jesús. En él hemos sido elegidos, por él nos han llegado Dios Padre ha bendecido al hombre de otros muchos

140 141
modos: le ha revelado el Misterio hacia d o n d e todo tien- h a efectuado y el rescate ha sido pagado. Somos de Dios y
de, su proyecto final. Y en el centro de ese p l a n g r a n d i o s o Dios es nuestro, a u n q u e le llevemos en vasijas de barro.
aparece de nuevo la figura de Jesús. El es la Cabeza de
K
todo, la plenitud de Dios y la p l e n i t u d de los tiempos. En ' Dios ha sido bueno con el hombre. ¿Quién soy yo?
él se reúne todo lo q u e estaba disperso, en él se reconci- U n a cosa casi insignificante. Pero la palabra de Dios me
lian todos los contendientes, se encuentran todos los per- asegura q u e soy algo suyo, q u e "estoy en Cristo Je-
didos, en él se recapitula toda la historia de la creación. sús". Nadie es capaz de comprender este hecho en todo
Conocer ese p l a n es algo tan maravilloso como saberse su alcance: "Estoy en Cristo Jesús, en el Dios-hombre".
elegido, salvado y perdonado. Al revelarnos su p l a n , Dios Esto debe significar q u e cada u n o de nosotros está u n i d o
nos da la o p o r t u n i d a d de ser sus colaboradores y asociar- a él, q u e comparte su destino, su pasión, su triunfo, su
nos a su tarea. Cada u n o de nosotros puede hacer de su muerte, como la esposa con el esposo. "Estar en Cristo
vida y de su p e q u e ñ o m u n d o un imperio d o n d e Jesús J e s ú s " debe significar también q u e la sentencia de muerte
reine, una parcela en la q u e Cristo sea la Cabeza. q u e pendía sobre nosotros en c u a n t o pecadores... ya n o
nos concierne. Jesús ha m u e r t o por nosotros. Y la señal
* Se puede llegar a pensar q u e todo lo dicho es "dema- de q u e hemos pasado de la muerte a la vida es q u e él está
siado b u e n o para ser real". ¿Será realrjnente verdad q u e en nosotros. Y la certeza de q u e ese paso se ha efectuado
hemos sido elegidos, que somos hijos y q u e estamos per- es el Espíritu Santo, q u e mora en nosotros.
donados? ¿Será verdad que alguien ha m u e r t o por mí y
q u e con su muerte me ha regalado la vida? Los discípulos de Jesús oyeron u n día un ruido del
Sí, existe una prueba inequívoca: el Espíritu Santo. cielo y vieron como lenguas de fuego descender sobre sus
Dios nos le ha " d a d o " y le ha puesto como un sello de cabezas. Y desde entonces han sido m u c h o s los hombres
propiedad sobre nosotros. El es la marca de Dios en lo que h a n oído ese r u i d o y h a n visto esas mismas lenguas y
más h o n d o de nuestro ser. El es la seguridad de q u e todo saben inequívocamente q u e están "en Cristo Jesús". Ya
eso es así y de q u e no puede ser de otra manera. El es la n o pueden ocultar q u e el rostro vivo de Jesús se ha hecho
certeza de orientación. visible a sus ojos gracias al Espíritu Santo.
El Espíritu Santo está dentro de nosotros. Y él es
El Espíritu Santo es la gran bendición de Dios y la
quien hace posible lo q u e ni siquiera hubiéramos tenido
realización de todas las promesas. El nos señala a los ojos
la audacia de pensar: q u e Dios se hace presente, q u e el
del m u n d o c o m o "cosa" de Dios. El es la potencia santifi-
Invisible se hace visible y el Desconocido, amigo. Esa es
cadora y la presencia confortadora de Dios en nosotros. El
la paradoja del Espíritu Santo. El nos hace estar en Dios
i n u n d a nuestra vida, nos alienta y nos orienta y sostiene
y en Cristo Jesús. Con él podemos contar siempre, a él
nuestro débil ser. El es el Huésped divino en nuestra
podemos dirigirnos, adorarle como la tercera persona de
alma.
la Trinidad. El hace suyas nuestra causa, nuestras i m p o -
Este p e q u e ñ o ser h u m a n o se convierte en el objeto de tencias y nuestros gemidos. El escribe la ley de Dios en
los esfuerzos y acción de las Tres divinas personas: el Pa- nuestros corazones y mata toda otra ley que nos quiera
dre, q u e concibe y p o n e en marcha el p l a n de salvación; subyugar. El nos abre a todas las posibilidades de los hi-
el Hijo, q u e lo realiza en el tiempo, y el Espíritu Santo, jos frente al Padre, y
q u e lo confirma en cada m o m e n t o , asegurando al hombre
q u e es hijo y que está perdonado. Dicho en otras pala- T o d o esto es o el más bello canto de alabanza o la más
bras: el Padre actúa como Dios; el Hijo, como mediador; terrible de las blasfemias: él, Dios, mi Padre; yo, el h o m -
el Espíritu S a n t o , como garantía de q u e la mediación se bre mortal, su hijo. El Oculto, el Insondable, el D u e ñ o de
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la vida y de la muerte... es mi Padre 5 2 . El Dios q u e todo entrañas deben retozar de alegría. Yo tengo q u e caer de
lo hizo y todo lo puede, el q u e todo lo llena y todo lo rodillas y adorar, y alabar, y rendir homenaje eterno a mi
trasciende, es mi Padre. El Dios de los dioses, el Señor a Dios y Señor. Si yo he sido a m a d o hasta el p u n t o de q u e
q u i e n todos respetan, ante q u i e n se dobla la rodilla, p o r el H i j o haya dado su vida p o r mí, si el Espíritu Santo me
q u i e n j u r a toda lengua, ante q u i e n los mismos serafi- colma con su presencia, si tengo las arras de la vida eter-
nes se cubren el rostro, es mi Padre. na, ¿cómo responder a tanta bendición?
Aquel q u e existía antes de q u e las leyes del universo Si los hombres fuéramos capaces de comprender, final-
comenzaran a funcionar; Aquel q u e es el origen y susten- mente, q u e todo nos llega como u n don, que Dios se
tador de todo lo creado; Aquel q u e es la vida de todas las nos da como u n regalo, ¡qué acción de gracias y q u é p u r a
vidas... es mi Padre. El Padre de nuestro Señor Jesucristo alabanza brotaría de nuestros labios, tan espontánea
es también mi Padre. El Espíritu Santo da testimonio de como la lava de u n volcán, tan poderosa como el oleaje
esa realidad. En el fondo sin fondo de mi ser, él susurra del mar! Y todo lo q u e se puede decir n o es más q u e u n
esta palabra: ¡hijo! balbuceo infantil, tan lejos de la realidad como lo está la
Y con la filiación divina, la herencia eterna. El Padre fe de la visión. „
da el título de herederos a nosotros, los perdidos, los pe-
cadores. Somos co-herederos con Cristo Jesús. Y todo esto
sin n i n g ú n mérito, sin n i n g u n a aportación nuestra, sen-
cillamente p o r q u e Dios lo ha q u e r i d o así. Esa es la voz
q u e siempre podemos escuchar en medio de todas las vici-
situdes de esta vida, de todos los acontecimientos doloro-
sos y de todas las cobardías. Esa es la voz q u e nos asegura
q u e estamos "asegurados contra todo riesgo" p o r q u e n o
dependemos ante Dios de nuestros esfuerzos ni de las ac-
ciones q u e hemos realizado. La herencia nos es regalada.
Somos ya, desde ahora, los herederos de aquella vida y de
aquella felicidad q u e "ni ojo vio, ni oído oyó, ni cora-
zón h u m a n o es capaz de i m a g i n a r " p o r q u e supera todas
nuestras ansias y anhelos. Somos los herederos de aquella
vida q u e j a m á s tendrá fin. (

Esa es la gran bendición de Dios al h o m b r e , la mara-


villa concedida p o r el Señor a u n a raza de hijos pródigos.
Esa es la bendición q u e debe provocar eternamente en el
h o m b r e u n a alabanza qxtasiada y u n agradecimiento sin
límites. El ser h u m a n o ya no puede permanecer m u d o ,
como u n p a s m a d o , ante los prodigios de la misericordia
de Dios.
Si todo eso es así, la palabra de Dios es el faro-que
i l u m i n a mis tinieblas, yo tengo q u e gritar de gozo, mis
52
K. BARTH. L'Epitre aux Romains, Labor el Fides, Geneve 1972, 261-294.

144 145
16. En todo dad gracias,
pues esto es lo que Dios,
en Cristo Jesús,
quiere de vosotros

Si una sencilla declaración de amor sacude de gozo a


los enamorados, ¿qué será esa exhibición de amor que
Dios ha hecho ante nuestros ojos? ¿Dónde encontrar pala-
bras para expresarle nuestro agradecimiento, fuerzas para
alabarle? Ya no podemos contentarnos con registrar, sin
emoción alguna, sus acciones, inventariar sus hechos y
catalogarlos en un fichero. No podemos dar como cosa
probada toda esa bondad derramada en nosotros. El hom-
bre tiene que responder a la acción de Dios. La alabanza y
la acción de gracias es lo único proporcionado, aunque a
una distancia casi infinita, que el hombre puede ofrecer a
Dios. No sólo una alabanza ocasional que dura un ins-
tante y que retorna de cuando en cuando a nuestra vida,
sino una vida de gratitud y alabanza total: "En todo dad
gracias".
Cuando se vive en un valle es bueno, de cuando en
cuando, subir a la montaña y contemplar desde ella el pa-
norama que se ofrece a la vista. La mayoría de los hom-
bres viven en una vaguada, sin perspectivas ni horizontes.
Lo que esa imagen significa es esto: que el hombre
tiene que abrirse a la acción de Dios, que tiene que subir
a la cima del Señor desde la vaguada en la que vive y
respirar el oxígeno que viene del cielo.

147
Desde toda la eternidad, en el silencio absoluto de los espiritual c u a n d o utilizó la expresión "dar gracias".
siglos pasados, Dios proyectó la creación del h o m b r e y le ¿Cómo podría afirmar la obligación de "dar gracias" bajo
asignó u n lugar en esta tierra y u n a plaza en el cielo. Y el pena de pecado m u y grave? Pues efectivamente el pecado
h o m b r e es invitado a subir de la tierra al cielo, a escalar fundamental de los p a g a n o s fue n o dar gloria y acción de
la m o n t a ñ a en la q u e Dios mora y a cobijarse bajo su gracias a Dios:
m a n t o , a adorarle y darle gracias p o r todo c u a n t o de él
ha recibido. Porque habiendo conocido a Dios ni lo glorificaron
como a Dios ni le dieron gracias, sino que se envanecie-
El h o m b r e está en deuda con Dios. El es nuestro p r i - ron en sus razonamientos y se oscureció su insensato co-
mer y principal bienhechor. T i e n e derecho a esperar de razón (Rom 1,21).
sus criaturas el más vivo reconocimiento. Nada debería
existir para el h o m b r e tan atractivo como la alabanza ha- La i n g r a t i t u d llevó a los p a g a n o s a los vicios más
cia el Señor, nada q u e le preocupara tanto como corres- abominables. "Dar gracias", pues, n o es u n deber de edu-
p o n d e r con su vida al don q u e ha recibido. Mi vida, la cación espiritual, sino u n deber de justicia y u n a tarea
vida de cada h o m b r e , debería construirse sobre la base del gozosa. Eso es lo q u e Dios quiere y espera del h o m b r e .
agradecimiento. Dios, dador de todas las bendiciones, Si la "acción de gracias" n o debe identificarse, sin
debe ser el receptor de nuestra gratitud. Para aquel q u e más, con "decir: gracias"; esto lleva consigo una conse-
tiene los ojos limpios, alabar debe ser la ocupación de su cuencia m u y i m p o r t a n t e : "dar gracias" n o está vinculado
vida. a la consecución de u n favor, a la obtención de algo q u e
se ha perdido y se ha conseguido. Estamos inclinados a
En la visión cristiana del m u n d o , la acción de gracias
expresar el agradecimiento solamente c u a n d o hemos con-
en todo y p o r todo, la gratitud q u e estalla en alabanza es
seguido lo solicitado. Pero c u a n d o nos q u e d a m o s con las
un elemento esencial. Los hombres q u e h a n subido a la
m a n o s vacías nos parece u n a cruel ironía dar gracias.
m o n t a ñ a y han respirado el aire de Dios ya n o pueden
permanecer m u d o s . La gratitud es su estilo de vida. En las cartas de san Pablo aparece y reaparece, como
u n refrán o estribillo, las expresiones de constante agrade-
¿Qué significa exactamente "dar gracias"? La expre- cimiento:
sión, frecuente en el m u n d o de la Biblia, es rara fuera del
vocabulario cristiano. El verbo griego "eujaristeo" (dar Mas nosotros debemos dar continuamente gracias a
gracias) y el sustantivo "eujaristía" (acción de gracias) ex- Dios por vosotros, hermanos amados del Señor, porque
presan siempre, en el lenguaje cristiano, u n h o n d o agra- Dios os ha escogido desde el principio... (2 Tes 2,13).
decimiento religioso. Hermanos, continuamente —y esto es justo—, debe-
San Pablo fue q u i e n más utilizó la categoría de la "ac- mos dar gracias a Dios respecto de vosotros por los gran-
ción de g r a c i a s " entre los escritores del Nuevo Testamen- des progresos de vuestra fe y por lo mucho que aumenta
to. Sus cartas son u n a invitación c o n t i n u a a penetrar en la caridad mutua entre vosotros (2 Tes 1,3).
ese sentimiento religioso profundo de la "eucaristía" 5 3 . Dad gracias en toda coyuntura, porque esto es lo que
Dios quiere de todos vosotros en Cristo Jesús (1 Tes 5,18).
"Dar gracias" n o equivale a decir: "gracias". Si se
identificaran las dos expresiones se sentiría u n cierto dis- Por todo ello es continua nuestra acción de gracias a
gusto o malestar al leer a l g u n a s de las exhortaciones de Dios: porque, una vez recibida la palabra de Dios, que de
palabra os predicamos, la abrazasteis no como palabra de
san Pablo. El apóstol j a m á s pensó en u n a cortesía de tipo
hombre, sino como lo que es en verdad, la Palabra de
" P. I»K LAPRADK, L'aclion de graces chez Saint Paul, en "Christus" 4 Dios, que permanece vitalmente activa en vosotros, los
(1957), 499-511. creyentes (1 Tes 2,13).

148 149
Continuamente damos gracias a Dios por todos vos- a la regla general. N o p u e d e haber interpretación q u e
otros, al recordaros en nuestras oraciones (1 Tes 1,2). atenúe o dulcifique lo q u e dice el vocabulario: sin cesar,
Y todo cuanto de palabra u obra realicéis hacedlo en en todo y por todo...
nombre del Señor Jesús, dando gracias por su intercesión
a Dios Padre (Col 3,17). Si el creyente permanece indiferente o n o está conven-
cido de la necesidad de dar gracias, n i n g u n a razón o argu-
Por consiguiente, como acogisteis al Señor Jesucristo, m e n t o será capaz de despertarle de su letargo. Si todo lo
convivid en El, arraigados y reedificados en El y confir- q u e Dios ha hecho por el h o m b r e le resulta n o r m a l , de-
mados en la fe conforme fuisteis instruidos, sobreabun-
dando en ella en acción de gracias (Col 2,6-7). masiado conocido, moneda corriente, j a m á s brotará de su
corazón y de sus labios un grito de alabanza y de ben-
Cuantas veces me acuerdo de vosotros doy gracias a mi dición.
Dios, haciendo súplicas siempre en todas mis oraciones
C u a n d o se c o n t e m p l a n de cerca los motivos de la ac-
por vosotros con alegría (Flp, 1,3-4).
ción de gracias en san Pablo, llevada a todos los terrenos
Damos gracias a Dios, Padre de nuestro Señor Jesu- y circunstancias, se destacan con luz p r o p i a la fe, la espe-
cristo, orando siempre, porque estamos informados de ranza y la caridad de los creyentes, la acción del Espíritu
vuestra fe en Jesucristo y del amor fraternal que sentís Santo en ellos, la elección de la q u e han sido objeto, la
hacia todos los santos (Col 1,3-4).
docilidad en la acogida de la Palabra de Dios, la salva-
Hablando unos a los otros en salmos, en himnos y ción gratuita q u e el Señor les ha concedido, etc.
cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en
vuestros corazones, dando siempre gracias por todo al que Jesús vive en el corazón de los fieles y ellos le procla-
es Dios y Padre en nombre de nuestro Señor Jesucristo m a n como Señor y le reconocen como Salvador. Los erro-
(Ef 5,19-20). res particulares, los pecados y las divisiones tienen m e n o r
Continuamente doy gracias a Dios por vosotros, debi- i m p o r t a n c i a q u e esa realidad: el n o m b r e de Jesús es cono-
do a la gracia de Dios, que se os ha concedido en Cristo cido y adorado, el reino de Dios se extiende. En el h o m b r e
Jesús (l Cor 1,4). q u e cree, espera y a m a se manifiesta p a l p a b l e m e n t e la
Igualmente, la paz de Cristo reine en vuestros corazo- obra salvadora de Dios en Cristo Jesús. Dios está a la
nes, en la que fuisteis llamados para construir un cuerpo obra. El acontecimiento de Jesús n o es algo q u e pertenez-
único, y sed agradecidos (Col 3,15). ca al pasado, sino u n a realidad viva en el ya y en el ahora.
Lo q u e caracteriza la acción de gracias en san Pablo es Jesús vive y el Espíritu Santo da u n testimonio irrefutable
q u e debe ejercitarse "sin cesar", "siempre", "continua- de la obra de Dios. Y eso es lo q u e provoca la alabanza y
m e n t e " , "en todo m o m e n t o " , "en todas las partes", " e n ^ la acción de gracias.
todo y p o r todo", "de palabra y de obra". Hay q u e vivir Si Dios está sin cesar en la obra, sin cesar deberá subir
"rebosando en acción de gracias". hacia él el agradecimiento y la bendición. El Dios q u e
Dar gracias, pues, es como u n a urgencia y una necesi- n u n c a reposa, q u e n u n c a cesa de salvar al h o m b r e , mere-
dad, algo imperioso q u e se nos i m p o n e , y no u n a mera ce toda nuestra alabanza. La vida entera sería bien poca
cortesía. cosa para agradecerle tanto a m o r y ternura.
Nada puede ser invocado en contra de la acción de N o hay m o m e n t o q u e no sea propicio para agradecer
gracias c o n t i n u a : n i n g u n a situación, condición, prueba o a Dios sus dones. T o d o tiene q u e servir de ocasión para
estado. N i n g ú n h o m b r e es exceptuado de ella, nadie es alabar y bendecir, incluso el detalle í n t i m o , las cosas q u e
eximido de su obligatoriedad. N o se prevé nada q u e la fastidian. Dar gracias es reconocer el don inefable de
pueda hacer cesar. N o se admiten excepciones o dispensas Dios. La obra del Señor va p o r delante de nuestra gratitud.
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Dar gracias a Dios es reconocerle en lo q u e es, tratarle q u e las forman, están en sus m a n o s . La simple honradez
c o m o lo q u e es. ¿Cómo n o ha de ser u n deber y un deber h u m a n a sabe reconocer q u e "de bien nacidos es ser agra-
permanente? No, la acción de gracias n o puede ser algo decidos", q u e el bienhechor merece el reconocimiento,
facultativo u o p c i o n a l . La vida h u m a n a ofrece m u c h a s q u e el favor espera u n a respuesta o u n gesto de gratitud:
posibilidades al h o m b r e : puede escoger este o aquel ofi- los beneficios son la semilla del agradecimiento.
cio, esta o aquella profesión..., pero la alabanza y la ac- Dios, bienhechor infinito del h o m b r e , se merece u n a
ción de gracias n o es algo q u e se pueda elegir o rechazar, gratitud infinita:
q u e se toma o se deja. Alabar a Dios es la vida del h o m -
bre. N o se escoge la alabanza: se alaba. El Dios vivo espe- Devolver el favor es hacer oblación de flor de harina
ra el homenaje de sus criaturas. (Eclo 35,2).
La "acción de gracias" es algo más q u e una forma de No hay obra más propia de Dios que la de distribuir
oración. El cristiano debe hacer oración de acción de gra- beneficios, ni de la criatura que la de dar gracias. La cria-
tura considera que este agradecimiento es lo único que
cias, pero, p o r encima de todo, tiene la obligación de "vi-
puede devolver en retorno... Sólo hay una obra que nos
vir en acción de gracias", "rebosar en acción de gracias". pertenece, con la que podemos honrar a Dios: darle gra-
Así, la acción de gracias n o es u n a práctica piadosa reser- cias. Pongamos en ella todo nuestro empeño, siempre y
vada a a l g u n o s hombres, u n a acción laudable si se hace, en todas las circunstancias, de palabra y por escrito..., en
pero no i m p u t a b l e si se pasa por alto, sino u n a actitud prosa o en verso, con o sin acompañamiento de música 54 .
p e r m a n e n t e . N o un gesto pasajero, sino una vida donada
" E n todo dad gracias... por medio de Jesucristo". Esa
a Dios. La acción de gracias q u e desemboca en la alaban-
es u n a de las notas características de la acción de gracias:
za es el ejercicio fundamental de la vida cristiana.
es dirigida al Padre por medio de Jesús:
Un cristiano tiene q u e vivir en acción de gracias con- En primer lugar, doy gracias a mi Dios a través de
tinua. Y esto no sólo p o r q u e toda su existencia sea un Jesucristo por todos vosotros, porque vuestra fe es conoci-
don de Dios, sino p o r q u e la gracia se le concede para q u e da en todo el mundo (Rom 1,8).
pueda bendecir y agradecer adecuadamente y siempre a Gracias sean dadas a Dios por Jesucristo nuestro Señor
Dios por medio de Jesús. T o d o acto de agradecimiento es (Rom 7,25).
el resultado de la gracia de Dios a c t u a n d o en el h o m b r e . Dando siempre gracias por todo al que es Dios y Pa-
Sin temor a errar, se puede afirmar q u e la a l a b a n z a ^ dre en nombre de nuestro Señor Jesucristo (Ef 5,20).
Y todo cuanto de palabra u obra realicéis hacedlo en
la acción de gracias son las categorías clave de la vida nombre del Señor Jesús, dando gracias por su intercesión
cristiana. Eso es lo q u e Dios, en Cristo Jesús, quiere de a Dios Padre (Col 3,17).
nosotros (1 Tes 5,18).
La gratitud debe ser para el cristiano el fondo de su T o d a oración, todo agradecimiento y alabanza, antes
corazón, la fibra secreta de su ser. Del alma brota la ac- de acceder al Padre, a q u i e n siempre r e m o n t a n como a
ción de gracias y se convierte inmediatamente, más q u e término, pasan por Jesús. La mediación de Jesús es el
en un estricto deber de justicia, en u n a necesidad insa- motivo totalmente n u e v o de la alabanza y acción de gra-
ciable. cias cristiana.
Las páginas del A n t i g u o T e s t a m e n t o a n u n c i a r o n y
"En todo m o m e n t o vivid la acción de gracias". N o prepararon lo q u e había de venir: la obra de Dios realiza-
somos seres a u t ó n o m o s , sino dependientes de Dios: lo da en Cristo Jesús. Ahora la promesa está c u m p l i d a : p o r
queramos o no, lo aceptemos o lo rechacemos. T o d o s los
momentos de nuestras vidas, todos los acontecimientos 54
FILÓN. De Plant., 130, 1.

152
153
Jesús, con Jesús y en Jesús d a m o s gracias y alabamos al
sacerdotes". Y mientras iban quedaron limpios. Uno de
Padre. Y así será por todos los siglos. Jesús recoge la ala-
ellos, sintiéndose curado, volvió glorificando a Dios en
banza y la acción de gracias de nuestros labios y de nues- voz alta, y se arrojó a los pies de Jesús, dándole gracias.
tro corazón, la presenta al Padre y la hace infinita. L o Este era samaritano. Y dijo Jesús: "¿No quedaron limpios
q u e apenas nos atrevemos a decir, nuestros deseos ocultos los diez? ¿Dónde están los otros nueve? ¿No hubo quien
e inexpresados son potenciados y elevados p o r Jesús. El volviera a dar gracias a Dios sino este extranjero?". Y le
nos despierta en lo h o n d o de nuestro ser y aviva las esco- dijo: "Levántate, anda; tu fe te ha salvado" (Le 17,11-19).
rias q u e un día dejó al pasar por nuestra vida.
El m i s m o se convierte en nuestra alabanza y acción de La acción de gracias n o parece brotar espontánea en el
gracias. El es el canal y el p u e n t e tendido entre el cielo y h o m b r e . De diez curados, u n o q u e da gracias es u n por-
la tierra. Por él nos llega toda la gracia de Dios y p o r él centaje demasiado bajo. ¿Será algo c o n n a t u r a l al ser hu-
sube al Padre nuestra alabanza. El es nuestro S u m o Sacer- m a n o el desagradecimiento?
dote ante Dios, el ministro de toda bendición: El h o m b r e necesita el don de Dios para poder arran-
Dar gracias a Dios es ofrecerle un sacrificio de alabanza, y <ie ese carse de su p r o p i o yo. Necesita q u e el Señor le p o n g a en
sacrificio Jesús es el Sumo Sacerdote (Orígenes). actitud de criatura. Sólo así la acción de gracias le brotará
de la misma fuente de su vida y su vida será u n a acción de
A mi recuerdo vienen las palabras de un h i m n o de
gracias. Es necesario, en u n a palabra, q u e Dios despoje al
J. Newton, en el q u e Jesús n o es sólo intermediario, sino
h o m b r e de todo lo suyo. Entonces vivirá la acción de gra-
también fin de la alabanza:
cias y la alabanza en plena libertad M .
Jesús, mi pastor, hermano y amigo, Ser agradecido consiste esencialmente en abrir el cora-
mi profeta, sacerdote y rey,
mí Señor, rni vida, mi camino, mi fin: zón a Dios y a sus dones y conservar como u n tesoro el
acepta la alabanza que te ofrezco. recuerdo de las gracias recibidas. La acogida agradecida
Al agradecimiento se o p o n e la dureza de corazón, u n a de la gracia s u p o n e q u e el h o m b r e se sabe p e q u e ñ o fren-
cierta esclerosis del espíritu, q u e hace al a l m a impermea- te al Grande, criatura frente al Creador, enfermo frente al
ble a las manifestaciones de la bondad de Dios: ^y Médico; s u p o n e también q u e el h o m b r e renuncia a su
autosuficiencia y q u e toma conciencia de q u e todos sus
Es fácil alabar a la Providencia cuando se posee la facultad de com- valores los tiene en préstamo de Dios.
prender lo que sucede a cada tino y el sentimiento del agradecimiento...
Sin ello, o bien no se entenderá la utilidad de los acontecimientos o no Un canto i n i n t e r r u m p i d o de bendición y alabanza de-
se experimentará a su respecto ningún sentimiento de gratitud, incluso
si se es testigo presencial''5. bería subir de la tierra al cielo. La familia de Dios debería
contar todas sus maravillas y cantar toda su grandeza. Los
A nivel h u m a n o , la acción de gracias y la alabanza no hombres de todos los tiempos deberíamos formar lo q u e
pertenecen a las primeras reacciones del hombre. El evan- Clemente de Alejandría y Orígenes llamaron el "zeiós jo-
gelio conoce u n caso típico de desagradecimiento genera- ros", es decir, el "coro d i v i n o " .
lizado:
El itinerario p o r el q u e cada h o m b r e llega a la acción
Yendo Jesús camino de Jerusalén, pasó por entre Sa- de gracias y la alabanza puede ser distinto. Santa Teresa
maría y Galilea. Al entrar en una aldea salieron diez le- cuenta cómo u n día vio las m a n o s de Jesús. Eran de u n a
prosos a su encuentro, que se detuvieron a distancia, di- belleza extraordinaria. Algunos días después vio el rostro
ciendo a voces: "Jesús, Maestro; ten compasión de nos- del Señor y se q u e d ó extasiada ante su belleza. Finalmen-
otros". Viéndoles El les dijo: "Id a presentaros a los
" EPICTK'IO. Pláticas, I, 19, 25. 56
C. SPICK. Teología moral del Nuevo Testamento, Universidad de Nava-
rra, Pamplona 1970, 103-157.
154
155
le itivo la dicha de ver el cuerpo entero de Jesús. La Santa da y finalmente por el Ser entero de quien, al darlo todo,
quedó como fuera de sí. se da a sí mismo.
Dar gracias, bendecir y alabar no es, pues, un lujo, un
Algo parecido puede ocurrir en el camino de la ala- "plus" de la criatura con respecto al Creador, sino su acti-
banza. El alma puede llegar a ella descubriendo a Dios en tud fundamental, el estilo de vida que el Padre espera de
la creación, maravillándose en la contemplación de las sus hijos.
cosas creadas. Si las cosas llevan al Creador, habrán pres-
tado al hombre un servicio magnífico.
El hombre puede hacer el descubrimiento de los dones
de Dios y dejarse invadir por ellos. Descubrir la gracia y
el perdón de Dios, percatarse de que él está siempre como
"persiguiendo" al nombre es un paso decisivo en el cami-
no de la acción de gracias. Puede ser que haya que espe-
rar un buen trecho antes de que llegue el momento en
que se descubra, con lágrimas en los ojos, los abusos co-
metidos, las desatenciones tenidas con el Amigo y consta-
tar hasta qué profundidad se enraiza la bondad y el amor
de Dios.
En todo caso, llegará un día cuando, al volver a casa,
le veremos allá en el camino, con los brazos tendidos,
oteando el horizonte para ver si regresamos, corriendo a
nuestro encuentro para abrazarnos y calzarnos con las
sandalias de los hombres libres y festejar nuestra resurrec-
ción. ¡Qué acción de gracias y alabanza!".
Algún día, en algún momento, llegaremos a descu-
brirle, o mejor, él se descubrirá ante nosotros y nos habla-
rá tiernamente al corazón, como el esposo lo hace con la
esposa. Algún día ya no serán sólo sus dones lo que perci-
biremos, sino a él mismo. Alabarle será entonces nuestra
única ocupación. Algún día él solo será el objeto de nues-
tra vida y su alabanza la cosa más ardientemente deseada.
El alma va haciendo, bajo la guía del Señor, el descu-
brimiento del mismo Dios. Cada uno tiene su propio ca-
mino. Parafraseando la experiencia de la visión de santa
Teresa se podría decir que uno puede sentirse inicialmen-
te atraído por el don de Dios, después por la mano que lo

57
Cf F. ROUSTANC;, L'aclion de graces daña le service, en "Christus" 4
(1957), 476-494.

156 157
17. Dios da en la noche
cantares de júbilo

Seguramente no ha sido difícil, hasta este momento,


seguir el desarrollo del tema de la alabanza. Es probable,
incluso, que alguien haya sentido como si un piloto inter-
no se hubiera encendido y le estuviera indicando: ése es el
camino, por ahí está Dios.
Pero ha llegado el momento de la prueba definitiva
para la alabanza, la hora de demostrar todo su valor: la
consideración sobre el dolor del hombre. ¿Cómo conju-
gar, en efecto, estos tres términos: Dios, dolor, alabanza?
¿Cómo es posible la alabanza a Dios en medio del dolor?
Los interrogantes comienzan a acumularse. Es el momen-
to de la verdad. O se encuentra una solución satisfactoria
o nunca podremos hablar de alabanza de Dios.
Antes o después, inevitablemente, cuando los hombres
sienten los garfios del dolor en sus carnes, estallan en
cuestiones: ¿Quién es Dios? ¿En quién he puesto mi con-
fianza? ¿Qué clase de Dios es el que permite, tolera o
quiere tanto dolor? ¿Por qué nos deja ver el espectáculo
de una humanidad dolorida, de miles de inocentes que
sufren, de millones de explotados que viven como bestias
y mueren como animales? ¿Por qué tanta injusticia y
opresión, tantas torturas y asesinatos, tantos conflictos y
guerras, tantas culpas y pecados, tantas lágrimas, tanta
sangre?
Un solo dolor, el dolor de una niña o de un anciano,
el dolor de un inocente, basta para iniciar una catarata de
159
interrogantes: ¿Por qué? Si el dolor m e llega a mí, el q u e i m p o n e su ley; un Dios agrio, autoritario y vengati-
h o m b r e concreto q u e soy, la reacción es la m i s m a : ¿Por vo, q u e no admite el diálogo, q u e arrasa todo aquello q u e
qué? Si ese dolor es algo q u e se p r o l o n g a y q u e afecta a se o p o n e a su voluntad, q u e tiene toda la eternidad para
m u c h o s hombres, a la h u m a n i d a d entera, entonces son castigar... ¡y cuántas cosas más!
millones de gargantas h u m a n a s Jas q u e cuestionan: ¿Por Ese Dios caprichoso podrá exigir nuestro homenaje,
qué? Si el dolor está ahí y n o p o d e m o s eliminarlo, el gri- forzarnos a doblar la rodilla ante él, podrá hacer lo q u e
to de la h u m a n i d a d p u e d e convertirse en un clamor en- q u i e r a de nosotros... todo, menos hacer brotar de nuestros
sordecedor: ¿Por q u é , o h Dios, tanto absurdo y tanto sin- labios u n a canción de alabanza p u r a y sincera. Un Dios
sentido? ¿Cómo es posible tanto dolor en u n m u n d o así n o puede entusiasmar a nadie. ¿Quién p o d r á alabar a
creado p o r u n Dios pretendidamente bueno? un Dios q u e se burla de sus criaturas?
Para los n o creyentes el p r o b l e m a del dolor n o tiene ¿Quién ha p o d i d o inventar u n Dios así? ¿Quién ha
tanta dureza como para quienes aceptan al Dios creador y tenido q u e ganar al crear una imagen tan grotesca de
bueno. Es la existencia de Dios lo q u e hace del dolor u n Dios? ¿Qué intereses, q u é banderas se esconden tras esa
horrible misterio. P o r q u e si Dios existe, ¿cómo explicar máscara? ¡Qué insulto, q u é burla hemos hecho de Dios!
el dolor, dónde hallar su sentido? Se le ha temido y se le teme pero se le quiere manejar.
La actitud ante el sufrimiento está ligada í n t i m a m e n t e Deseamos q u e esté lo más lejos posible, pero necesitamos
a la actitud frente a Dios. El sufrimiento es la piedra de tenerle c o m o cómplice de nuestros asuntos. La irreveren-
toque de Dios y del h o m b r e . En el sufrimiento, el h o m b r e cia se ha instalado en nuestras relaciones con él: quejas,
llega al límite extremo, al p r o b l e m a final sobre el sentido olvidos, traiciones, sustitutos...
o sinsentido de la vida. Y Dios también es puesto en cues^"
tión. Y c o m o resultado de todo, la alabanza está en peli- No, apenas p o d e m o s imaginar lo q u e a n u n c i a m o s
gro de desaparición. P o r q u e ¿dónde puede encontrar la c u a n d o decimos: ¡Dios! Pero nosotros tenemos nuestra
alabanza y la acción de gracias u n desafío más tremendo p r o p i a idea de él: le asignamos el puesto más alto del
que en el dolor de cada h o m b r e y en el dolor del m u n d o ? m u n d o para tenerle lejos de nuestra vida, nos atrevemos a
¿Dónde p u e d e encontrar el h o m b r e motivos más podero- i m p o n e r l e el tipo de relaciones q u e debe tener con nos-
sos para n o alabar q u e ante el p r o b l e m a del mal y del otros y a decirle lo q u e tiene q u e hacer, cómo debe gober-
dolor? ¿Puede Dios hacer brotar del h o m b r e u n a canción nar el m u n d o , cómo debe conducir la vida de cada h o m -
de alabanza en la noche de su dolor? 5 8 . bre, a q u i é n debe salvar y a q u i é n condenar, q u é tipo o
clase de justicia debe aplicar... J u g a m o s con Dios: le ne-
g a m o s y q u e r e m o s tenerle p r ó x i m o , nos q u e j a m o s pero
Si Dios está por nosotros... ¿Qué ideas nos hacemos los queremos manejarle, le somos infieles pero le pasamos
hombres de Dios? Son m u c h o s los q u e viven de la idea de factura por nuestra sumisión. Nosotros confundimos al
u n Dios terrible, justiciero y cruel, q u e tiene en vilo al Absoluto con lo relativo, al Creador con la criatura, nues-
hombre, espía sus actos, vigila su conducta, lleva en tros planes con sus designios. Esa es nuestra irreverencia
cuenta sus pecados, acusa, condena; creen en u n Dios para con Dios 5 9 .
q u i s q u i l l o s o a q u i e n hay q u e aplacar c o n t i n u a m e n t e , a
quien n o saben cómo tratar, a q u i e n se prefiere n o encon- El h o m b r e ha utilizado a Dios, le ha hecho a su estilo:
trar p o r el c a m i n o ; un Dios a q u i e n se identifica con un ¡Necesitamos de toda su ternura para q u e olvide la más-
código de normas, arbitro de las buenas costumbres, fiscal cara i g n o m i n i o s a con la q u e le hemos recubierto! Si Dios
58
Cf H. KÍ'NC;, Ser cristiano, Cristiandad, Madrid 19801, 544-547. 59
K. BARTII, L'Epitre aux Romams, o.c, 261-316.

160 161
es c o m o nosotros queremos q u e sea, u n Dios m i n ú s c u l o e
Sólo por un momento te había abandonado,
irascible, ¿cómo alabarle?
pero con inmensa piedad te recojo de nuevo.
¿Es ése el Dios q u e aparece en las p á g i n a s reveladas? En un rapto de mi cólera
¿Es ése el Dios revelado en Cristo Jesús? ¿Cómo se presen- oculté de ti mi rostro un instante,
ta él m i s m o ante nosotros? ¿Cómo se define? mas con eterna bondad de ti me apiado...
¡Yavé! ¡Yavé! Dios demente y misericordioso, Vacilarán los montes,
tardo para la ira y grande en benignidad y fidelidad; las colinas se conmoverán,
que extiende su bondad a mil generaciones que mi bondad hacia ti no desaparecerá
y perdona la iniquidad, la infidelidad y el pecado... ni se conmoverá mi alianza de paz
mas tú perdona nuestra iniquidad y nuestro pecado —dice Yavé, el que de ti se compadece— (Is 54,7-8.10).
y tómanos por tu heredad (Ex 34,6-7,9). ¿Qué Dios hay como Tú,
que quite la iniquidad
Cuando Israel era niño, yo le amaba, y perdone el pecado al resto de tu herencia?
y de Egipto llamé a mi hijo... No mantendrá su cólera por siempre,
Y yo enseñaba a Efraín a caminar, porque ama el perdón.
le llevaba sobre mis brazos... Volverá a compadecerse de nosotros.
Con cuerdas de bondad los atraía, Pisa nuestras iniquidades, arroja a las honduras del mar
con la/os de amor, todos nuestros pecados (Miq 7,18-19).
y fui para él como quien alza a un niño
sobre su propio cuello, Pero T ú eres un Dios pronto a perdonar,
y se inclina hacia él para darle de comer... clemente y misericordioso,
¿Cómo he de abandonarle, Efraín, tardo a la ira y lleno de bondad (Neh 9,17).
cómo traicionarte, Israel?... El, que perdona todas tus ofensas,
Mi corazón se vuelve dentro de mí, y te cura de toda enfermedad;
y (odas mis entrañas se estremecen. que rescata tu vida de la fosa,
No actuaré según el ardor de mi ira, y te corona de gracia y de bondad...
no destruiré más a Efraín, Yavé es piadoso y compasivo,
porque soy Dios, no un hombre; tardo a la ira, lleno de bondad;
en medio de li yo soy el Sanio, no dura eternamente su querella,
y no me gusta destruir (Os 11,1-9). no persiste por siempre su rencor;
no nos trata conforme a nuestras culpas,
¿Es para mí Efraín un hijo tan querido, ni nos paga según nuestras ofensas.
un niño tan predilecto? Pues cuanto es alto el cielo de la tierra,
Pues cuantas veces le amenazo así es grande su amor para quienes le temen;
me vuelvo a acordar de él. cuanto dista el Oriente de Occidente
Sí, mis entrañas por él se conmueven aleja él de nosotros nuestras culpas.
y tendré compasión de él —dice Yavé— (Jet .SI,20). Como se apiada un padre de sus hijos,
¿Puede acaso una mujer olvidarse del niño que cría, se apiada Yavé de los que le temen;
no tener compasión del hijo de sus entrañas? El sabe de qué estamos plasmados,
Pues aunque ella lo olvidara, se acuerda de que somos polvo (Sal 103,3-4.8-14).
yo no me olvidaría de ti. Porque mucho vales a mis ojos,
Mira, en la palma de mis manos te he grabado eres precioso y yo te amo (Is 43,4).
(Is 49,15-16). Tú a quien yo tomé de los confines de la tierra,

163
El es el Dios fiel y leal, q u e mantiene eternamente su
a quien llamé de remotas regiones, palabra y n u n c a se desdice; él es el Dios sanador y conso-
a quien dije: Tú, mi siervo, lador, q u e está cerca de los abatidos y h u m i l l a d o s , q u e no
yo te he elegido y no te he desechado.
disputa con los desmayados...
No temas, porque yo estoy contigo,
no te asustes, pues yo soy tu Dios. Es el Dios contrario a todas nuestras concepciones e
Yo te doy fuerza, soy tu auxilio, ideas, caricaturas y blasfemias. Es el Dios q u e , c u a n d o
y te sostengo con mi diestra victoriosa (Is 41,9-10). dialoga con el h o m b r e , lo hace a la manera de u n viñador
No temas, gusanillo de Jacob, q u e trabaja en su viña, a la m a n e r a como un padre o u n a
larva insignificante de Israel; madre lo hacen con sus hijos, o u n esposo con la esposa o
ya vengo yo en tu ayuda u n e n a m o r a d o con su amante...
—dice Yavé—, tu redentor es el Santo de Israel Es el Dios q u e puede destruir a la criatura con el so-
(Is 41,14). plo de su boca, pero q u e prefiere amarla y darla vida. Ese
Yo habito una morada excelsa y santa, es el Dios revelado de q u i e n apenas somos capaces de de-
pero también estoy con el hombre cir a l g u n a s palabras, del q u e h a b l a m o s con toda la i m p o -
arrepentido y humilde, tencia de los hombres. Ese es Dios. Eso, ¿y quizá algo
para reanimar el espíritu de los humildes, más?
para reconfortar el corazón contrito. Sí, todavía algo más. P o r q u e de él no sólo tenemos
Porque no quiero discutir eternamente palabras q u e nos lo describen, sino u n rostro h u m a n o
y estar por siempre airado, q u e lo encarna y lo identifica. El, el Dios inmenso e in-
pues ante mí sucumbirá el espíritu descriptible, se hizo como u n o de nosotros:
y las almas que yo crié...
Pero voy a curarle, En el principio existía el Verbo,
a darle alivio, y el Verbo estaba con Dios,
a colmarle de consuelos y el Verbo era Dios.
a él y a los que le hacen duelo, El estaba en el principio con Dios.
haciendo estallar la alabanza en sus labios Todo fue hecho por él,
(Is 57,14-16.18-19). y sin él nada se hizo
de cuanto ha sido hecho;
¿Qué más se p u e d e decir? ¡Qué Dios tan distinto al de en él está vida,
nuestras o p i n i o n e s ! Un Dios clemente, compasivo, rico y la vida es la luz de los hombres...
en piedad, lento a la cólera, q u e n o se complace en acu- y el Verbo se hizo carne,
sar, q u e no se querella eternamente ni g u a r d a rencor per- y habite) entre nosotros,
petuo, q u e siente u n a inmensa ternura p o r sus criaturas, y nosotros vimos su gloria... (Jn 1,1-14).
las mece en sus brazos, las aprieta contra su rostro, las Desde el p r i n c i p i o , j u n t o a Dios, había Alguien, vuel-
enseña a caminar, las ata con lazos de amor; u n Dios q u e to hacia él, el Verbo o la Palabra, por la cual Dios expre-
c u a n d o piensa en el castigo se le conmueven las entrañas; sa su ser y su p l e n i t u d de vida. Ese Verbo o Palabra es
u n Dios q u e lleva " t a t u a d o " al h o m b r e en las p a l m a s de también Dios. Y esa Palabra se hizo carne, entró en nues-
sus m a n o s , q u e lo lleva como u n eterno recordatorio, q u e tra historia, a s u m i ó nuestra contingencia. Lo q u e eso sig-
lo considera c o m o algo precioso; un Dios q u e todo lo nifica es sobrecogedor: q u e Dios a m a a p a s i o n a d a m e n t e
perdona, todo lo olvida, todo lo pasa p o r alto, q u e piso- al hombre, q u e le preocupa más q u e todos los espacios y
tea las rebeldías, arroja al m a r los pecados, n o p a g a de todos los sistemas solares y q u e el " r a t i t o " de tiempo q u e
acuerdo a las acciones realizadas...

164 165
d u r a su vida sobre la tierra cuenta más a sus ojos q u e los
Dios benévolo con el h o m b r e , absolutamente d i g n o de
millones de años de las estrellas. Dios valora infinitamen-
toda confianza. N o u n objeto infinito, silencioso, a n ó n i -
te al ser h u m a n o .
mo, frío, sino u n Dios q u e habla y actúa, i r r u m p e en
Dios se ligó para siempre a nuestro destino. J a m á s po-
nuestra historia, se encuentra cara a cara con el h o m b r e .
drá renegar de lo q u e él mismo a s u m i ó , condenar lo q u e
N o u n Dios indiferente y lejano, sino amable y cariñoso.
él fue, despreciar su p r o p i a carne h u m a n a . El Hijo de
N o u n Dios tan alejado q u e n o le i m p o r t a n sus criaturas,
Dios es p r o p i e d a d del h o m b r e . Ni Dios m i s m o , con todo
sino u n Dios p r ó x i m o , accesible, a quien le p r e o c u p a n
su poder, puede deshacer lo q u e una vez hizo para siem-
nuestras dolencias y enfermedades. N o u n Dios inmóvil,
pre. El está vinculado eternamente a nuestro destino y ha
sino u n Dios en c o n t i n u o movimiento. N o u n Dios q u e
convertido nuestra historia en algo maravilloso y d i g n o
se m a n t i e n e al margen de todo, sino q u e participa en esta
de ser vivido. Ese es el corazón de la fe cristiana: q u e el
historia nuestra. N o u n Dios apático, sino sim-pático, ni
Creador se ha hecho criatura. Ese fue el ú l t i m o " i n v e n t o "
u n Dios impasible, sino com-pasivo. ¡Un Dios con rostro
del a m o r de Dios en favor de los hombres.
de h o m b r e ! Un Dios q u e tiene providencia sobre todos
La vida de Jesús fue la verificación total de ese amor. los hombres, q u e no permite q u e se caiga ni u n o solo de
Desde su n a c i m i e n t o en un pesebre hasta su muerte-en nuestros cabellos sin su permiso, q u e alimenta a los go-
u n a cruz... todo fue un gesto de a m o r y de misericordia. Y rriones, q u e respeta al h o m b r e , q u e le espera con los bra-
en la Ultima Cena de su vida en la tierra instituye) la zos abiertos, corta su confesión de culpabilidad, le perdo-
Eucaristía y se q u e d ó para siempre con nosotros, los h o m - na sin condiciones, le p o n e el a n i l l o de hijo. Es el Dios de
bres, c o m o a l i m e n t o y vida. los perdidos, de los pecadores, de los débiles, de los
¿Podía haber hecho Dios algo más p o r nosotros? ¿Po- condenados...
día habernos dado u n a prueba más soberana y definitiva Es el Dios q u e sale al encuentro del h o m b r e como
de su amor? ¿Seremos capaces a l g ú n día de abrir nuestros Dios de a m o r y salvación. Es el Dios q u e se solidariza con
ojos a estos formidables misterios de la encarnación, de el hombre, q u e n o pide, sino q u e da; q u e n o h u m i l l a , sino
la eucaristía, de la gracia santificante, de la filiación divi- q u e levanta; q u e n o hiere, sino q u e cura; q u e trata con
na...? ¿Creeremos a l g ú n día q u e Dios es Padre, q u e es indulgencia a los q u e le ofenden; q u e en lugar de conde-
Amor, q u e nos a m a como sólo él sabe hacerlo?: nar, perdona; en lugar de castigar, redime; en lugar de
Dios es amor ejercer el derecho, ejercita la gracia sin límites; es el Dios
y el que está en el amor q u e se dirige n o tanto a los justos como a los in-justos,
está en Dios q u e siente predilección por los pecadores, q u e prefiere el
y Dios en él (1 Jn 4,16). hijo perdido al q u e permaneció en casa, el p u b l i c a n o al
El que no ama no ha conocido a Dios, fariseo, las prostitutas y las adúlteras a sus jueces, los sin
porque Dios es amor (1 Jn 4,8). ley a los guardianes de la ley 60 .
¿Con q u é palabras se podría describir esa realidad? Es el Dios revelado en Jesús. Y ese Dios no es q u i s q u i -
Dios nos a m a y eso debe bastarnos. Jesús ha cancelado la lloso, espía o contable perfecto de nuestros actos, registra-
deuda q u e teníamos contraída con él: todo ha sido perdo- dor de entradas y salidas, inquisidor o acusador, envidio-
nado, olvidado y cambiado. El Espíritu Santo certifica en so de la felicidad del hombre, q u e devuelve mal por mal
nuestros corazones q u e Dios es nuestro Padre y q u e nos- como el más vulgar de los hijos de los hombres. T a m p o -
otros somos sus hijos... co es el Dios e x t r a h u m a n o del capricho y de la ley, ni el
Sí, Dios está con nosotros. Ese es nuestro Dios: Un 60
Cf H. KÜNG. Ser cristiano, o.c, 386-387.

166 167
Dios que se propone conseguir sus objetivos, aunque ten- en Dios. En medio de su dolor, jamás perdió su fe en él.
ga que condenar a sus propias criaturas. Es el Dios reve- El libro de los Salmos es el mejor exponente de todas las
lado como Padre. No sólo el Dios de los que se portan quejas y amarguras de Israel. Pues bien, ese libro lleva
bien y cumplen la ley, sino también el Dios de los culpa- como título, en hebreo, una palabra muy significativa:
bles, de los ajusticiados, de los condenados a morir para tehilim, es decir, alabanzas, himnos de alabanza. Todo lo
siempre. que en él hay, incluidos los lamentos y los gritos de do-
Es el Dios origen y término de toda la vida, que nos lor, es un himno de alabanza a Dios.
ama sin motivo y nos perdona con placer, que busca la
amistad y nunca impone su ley de terror; un Dios que nos La alabanza a Dios no ha sido nunca fácil: ni entonces
amó cuando todavía éramos pecadores; un Dios que nos ni ahora. Los hombres pasan por la vida con los ojos
despierta en lo más hondo de nuestro ser, en las raíces de bien abiertos sobre las cosas. Jamás son indiferentes al
nuestra vida, y que nos invita a vivir en su amor y amis- dolor, al pecado o la muerte. Israel tuvo una larga histo-
tad; un Dios que cura, perdona y ama. ¡Un Dios Amor! ria de desgracias: conoció la vida nómada, la esclavitud
en Egipto, la aflicción y la miseria, los trabajos forzados,
Si en el camino de nuestra vida nos encontramos un las marchas fatigosas por el desierto, la lucha por la con-
día cara a cara con ese Dios, sabremos, de una vez para quista de la tierra prometida a los padres, el esclaviza-
siempre, que él es el Padre querido que andábamos bus- miento de los más débiles; conoció una nueva esclavitud
cando y que la única razón de nuestra vida es amarle y en Babilonia, la pérdida de todos sus bienes, el tormento
alabarle. de la fe, la desilusión y el desánimo... Pero la fe en el
Si Dios es Padre y Amor, si Dios es todopoderoso y Señor que le escogió, le guió y le salvó en los momentos
está de nuestra parte..., si está por nosotros: ¿quién po- más difíciles de su larga historia, superó todas las prue-
drá estar contra nosotros? ¿Quién podrá hacernos daño? bas, ganó la partida a todas las crisis, incluso a la propia
¿Qué circunstancia, por dolorosa que sea, podrá apartar- impotencia humana.
nos de la alabanza?
Se puede pensar, leyendo las páginas precedentes, que Israel creyó siempre que su Dios era fiel y leal y que
la vida del hombre, en continua acción de gracias y ala- esa fidelidad era más grande que todo pecado. Y eso fue
banza a Dios, es un pasar por un país de "jauja", donde lo que hizo de la religión de la Biblia una religión de
todo es bienestar. Se puede llegar a pensar que la alaban- esperanza y de Israel un pueblo de alabanza. Donde hay
za a Dios aleja al hombre de las realidades negras de la hombres que creen, esperan y aman a Dios pueden brotar
vida, del lado desagradable de las cosas... torrentes de alabanza incluso en las horas de mayores
tinieblas.
Los hombres que escribieron las páginas de la Biblia Israel conoció la alabanza en todo momento, aquella
pertenecieron a un pueblo pequeño, casi insignificante, alabanza que brota como una bella flor en el dolor e
pero observador y sabio. Israel no fue un pueblo distraído incluso en el pecado. Los casos que vamos a ver son como
o abstracto. Al dolor lo llamó dolor y a la muerte, muerte. un paradigma o ejemplo de lo que el hombre debería ha-
Nunca tuvo miedo a llamar Jas cosas por su nombre pro- cer en todos los momentos de su vida.
pio ni a mirar de frente la realidad de la vida. Israel lloró La historia de Israel comenzó con la llamada hecha a
y se estremeció de dolor, se quejó lastimosamente ante un jeque de un pequeño clan semita, llamado Abrahán.
Dios, sintió deseos de venganza. Todo fue real en él. Pero, El Señor le sacó de su tierra y le hizo una gran promesa:
por encima de todo, fue un pueblo que creyó en su Dios.
Yo haré de ti un gran pueblo, te bendeciré
Más allá de sus gritos, lamentos, desesperaciones, creyó
y engrandeceré tu nombre, el cual será una bendición.
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Por ti serán bendecidas Caballo y caballero precipitó en el mar.
todas las naciones de la tierra (Gen 12,2-3). Mi fortaleza y mi cántico es Yavé;
Isaac y J a c o b llevaron adelante la esperanza. Los des- El fue mi salvación.
cendientes de J a c o b tuvieron q u e bajar a Egipto. Allí per- El es mi Dios, yo le alabaré;
manecieron por más de cuatrocientos años. Durante m u - el Dios de mis padres, le ensalzaré...
cho t i e m p o vivieron c o m o pastores, sin ser molestados. ¿Quién igual a ti, Yavé, entre los dioses?
Pero las necesidades del i m p e r i o egipcio exigieron m u c h a ¿Quién igual a ti, sublime en santidad?
m a n o de obra. Los hijos de Israel se vieron sometidos a ¡Tremendo en gloria, autor de maravillas!
u n a cruel servidumbre. Y Dios vio su aflicción y escuchó Desplegaste tu mano, la tierra los tragó.
Guiaste en tu bondad al pueblo que salvaste;
su clamor y envió a u n libertador. La lucha p o r la libera-
lo llevaste en tu poder a tu santa mansión (Ex 15,1-21).
ción fue tremenda pero el faraón egipcio tuvo q u e ceder.
Moisés condujo a su p u e b l o hacia la libertad. Pero cuan- ¿Qué hubiera pasado si Israel se hubiera decidido a ac-
do Israel a c a m p ó j u n t o al Mar Rojo se encontró con u n a tuar por cuenta propia, desobedeciendo la palabra de
sorpresa desagradable: el ejército del faraón le perseguía. Dios? Dios estaba presente en aquella situación dolorosa
N o había salida h u m a n a posible para el p u e b l o de Dios. de su p u e b l o . Y c u a n d o él está presente, el miedo n o tiene
El m i e d o hizo presa en los corazones de los israelitas. razón de ser. Lo único q u e el h o m b r e debe hacer es espe-
Moisés tuvo q u e tranquilizar a los suyos: rar, poner su seguridad en Aquel q u e le puede salvar, ala-
barle por lo q u e él ha decidido hacer. Eso es lo q u e nos
No temáis, estad tranquilos y veréis la victoria dice la palabra de Dios. Dios hace suyas todas nuestras
que hoy os dará Yavé, preocupaciones y miedos. C u a n d o todo parece perdido,
porque a estos egipcios que ahora veis c u a n d o n o hay salida h u m a n a y toda esperanza parece
ya nunca los volveréis a ver. vana..., Dios se toma la iniciativa, conduce con su m a n o
Yavé combatirá por vosotros,
los acontecimientos, libera de los enemigos. C u a n d o el
sin que vosotros os tengáis que molestar (Ex 14,13-14).
mar está c o m o u n a m u r a l l a infranqueable por delante y
Y, efectivamente, Yavé envió durante la noche u n re- el poderoso ejército del faraón por detrás y el p u e b l o pre-
cio viento del este q u e secó las aguas del mar. Los israeli- siente q u e ha llegado el fin..., entonces Dios interviene y
tas pasaron p o r él a pie seco. C u a n d o los egipcios se lan- salva. Al dejar actuar a Dios, al n o intentar hacer nada
zaron en su persecución, Dios trastornó las ruedas de sus p o r cuenta propia, entra en acción la fuerza del Señor.
carros, su acción se fue haciendo cada vez más torpe, las C u a n d o el poder quiere volver a esclavizar, Yavé r o m p e
aguas volvieron a su cauce n o r m a l y los cadáveres de los todas las cadenas, abre el mar en dos partes, deja u n paso
egipcios comenzaron a flotar sobre las aguas. Israel vio, a libre, despeja el c a m i n o hacia la libertad.
la m a ñ a n a siguiente, lo q u e Dios había hecho p o r él y se
q u e d ó m u d o de admiración. Pero el a s o m b r o se convirtió El libro de las Crónicas nos ha conservado u n episo-
p r o n t o en u n estallido de j ú b i l o . Moisés y los hijos de Is- dio impresionante sobre el poder de la alabanza:
rael cantaron alborozados u n canto al Señor q u e los ha- Después de esto, los moabitas, los ammonitas y sus
bía salvado. María, la h e r m a n a de Moisés, tomó u n tím- aliados los mineos declararon la guerra a Josafat. La no-
p a n o en sus m a n o s y todas las mujeres de Israel la ticia llegó a Josafat en estos términos: "Una horda nume-
seguían con t í m p a n o s y d a n z a n d o en coro, a l a b a n d o al rosa viene contra ti del otro lado del mar, de Edom: ya
Señor: están en Jasasón Tamar, es decir, en Engadí". El temor se
apoderó de Josafat, volvió su rostro en busca de Yavé y
Cantaré a Yavé que tan maravillosamente promulgó ayuno en todo Judá. Todos se reunieron para
ha triunfado. invocar a Yavé: de todas las ciudades de Judá vinieron a

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implorar auxilio a Yavé. Josafat se levantó en medio de
la asamblea de Judá y Jerusalén, en el templo de Yavé y Coré, y empezaron a alabar a plena voz a Yavé, Dios de
de pie delante del atrio nuevo oró diciendo: "Yavé, Dios Israel.
de nuestros padres, ¿no eres Tú Dios de los cielos, no eres
Tú el Señor de todos los reinos de las gentes, no tienes en Se levantaron muy de mañana y salieron hacia el de-
tu mano la fuerza y el poder, a quien nadie puede resistir? sierto de Tecoa. Cuando salían se adelantó Josafat y dijo:
¿No arrojaste Tú, Yavé, Dios nuestro, los habitantes de "Oídme, habitantes de Judá y moradores de Jerusalén,
la tierra delante de tu pueblo Israel para darla a los hijos tened confianza en Yavé, Dios nuestro, y estaréis seguros,
de Abrahán, objeto de tu amor eternamente? Ellos se es- tened fe en sus profetas y triunfaréis". Previa deliberación
tablecieron en esta tierra y han levantado un templo a tu con el pueblo, designó cantores, que, revestidos con los
nombre, diciendo: si nos sobreviene la desgracia, si la es- ornamentos sagrados, debían ir delante del ejército ala-
pada, el castigo, la peste o el hambre se abaten sobre nos- bando a Yavé y cantando: "Alabad a Yavé porque es eter-
otros, nos presentaremos en este Templo delante de ti, na su misericordia". Cuando empezó el júbilo y la ala-
porque en este Santuario habita tu Nombre, y en medio banza, envió Yavé asechanzas sobre los hijos de Amón,
de nuestra angustia clamaremos a ti y Tú nos escucharás Moab y habitantes de las montañas de Seir que venían
y nos salvarás. contra Judá y fueron batidos. Los hijos de Amón y de
Moab se volvieron contra los habitantes de las montañas
Mira ahora a los hijos de Amón, a los de Moab y a los de Seir para destruirlos y aniquilarlos. Cuando hubieron
de los montes de Seir, cuyas tierras no permitiste atravesar acabado contra los habitantes de Seir, se destruían unos a
a Israel cuando venía de Egipto, antes bien le hiciste dar otros.
un largo rodeo para no destruirlos; míralos ahora cómo
Cuando Judá llegó a la cima que domina el desierto y
nos pagan queriendo venir para arrojarnos de la herencia
volvieron sus ojos hacia la multitud, no vieron más que
que T ú nos legaste. Dios nuestro, júzgalos Tú, pues nos-
cadáveres tendidos en tierra, sin exceptuar ninguno... El
otros nos sentimos impotentes frente a esta horda ingente
cuarto día se reunieron en el Valle de las Bendiciones
que nos asalta. No sabemos qué hacer, nuestros ojos se
para alabar a Yavé. De ahí el nombre de "Valle de las
vuelven a ti".
Bendiciones" que lleva hasta hoy. Los hombres de Judá y
Todo Judá permanecía en pie delante de Yavé, in- Benjamín, con Josafat a la cabeza, regresaron llenos de
cluidas sus mujeres e hijos pequeños. El Espíritu de Ya- gozo a Jerusalén, pues Yavé les había otorgado la alegría
vé descendió en medio de la asamblea y se posó sobre a costa de sus enemigos. Entraron en Jerusalén y, al son
Jajaziel, hijo de Zacarías, hijo de Benaya, hijo de Jeiel, de las arpas, cítaras y trompetas, se dirigieron al Templo
hijo de Matanías, levita, de los hijos de Asab, que dijo: de Yavé. El terror de Yavé se extendió por todos los
"Estad atentos, vosotros todos de Judá, moradores de Je- reinos de las naciones cuando supieron que Yavé había
rusalén y tú, oh rey Josafat. Esto os dice Yavé: No te- batido a los enemigos de Israel (2 Crón 20,1-9).
máis ni os asustéis ante esa ingente multitud, porque no
es para vosotros la batalla, sino para Dios. Bajad mañana La situación p o r la q u e atravesó el rey Josafat en
contra ellos. Ellos subirán por la cuesta de Sis, los encon- aquellos días era desesperada. U n a m u l t i t u d de gentes
traréis en el extremo del valle, frente al desierto de JerueJ. avanzó contra su reino. El rey tuvo miedo. Con su ejército
Vosotros no tenéis necesidad de luchar: presentaos, estaos n o podía hacer frente a las tropas enemigas. Pero Josafat
quedos y contemplaréis la salvación que os reserva Ya- n o acudió a hacer alianza con otros reyes. Volvió sus ojos
vé. No temas, Judá; no te amedrentes, Jerusalén; salid hacia el Señor, p u s o en él su confianza. Parece u n a solu-
mañana a su encuentro y Yavé estará con vosotros". ción bastante extraña p a r a u n rey amenazado por u n ejér-
Josafat se postró rostro en tierra y los habitantes todos cito enemigo. Pero eso fue lo q u e hizo Josafat. N o se fió
de Judá y Jerusalén cayeron delante de Yavé para adorar- de la fuerza militar, sino q u e buscó el rostro de Aquel q u e
lo. Entonces se levantaron los levitas, hijos de Caat y de únicamente podía salvarle en aquellos m o m e n t o s de peli-
gro: Dios. Y el Señor dio solución al p r o b l e m a del rey

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Josafat. ¡Por caminos de alabanza! No es fácil imaginar a
un ejército que avanza contra sus enemigos con un grupo en última instancia, a una gran necesidad. Todo lo so-
de cantores a su cabeza, entonando alabanzas a su Dios. portó con una paciencia extraordinaria. Paralela a la his-
Pero así sucedió en este caso. Y cuando comenzaron las toria de Tobías, el libro nos cuenta algunos episodios de
aclamaciones y las alabanzas, el Señor sembró el descon- la vida de una joven llamada Sara, atormentada por un
cierto en el ejército enemigo. Aquella gran multitud que- demonio que le había matado ya siete maridos el mismo
dó reducida a un montón de cadáveres. día de su boda. Su criada se burlaba de ella.
Para Josafat no había salida airosa. Y el hombre, todo Tobías decidió mandar a su hijo a recuperar una cier-
hombre, siente miedo cuando se encuentra ante una si- ta cantidad de dinero que le debía un pariente. El viaje
tuación para la que no ve más salida que la muerte. Pue- era largo y estaba lleno de dificultades. Un hombre joven
de intentar la huida, pero siempre se encontrará, como apareció en aquellos momentos y se comprometió a
hemos visto en el caso anterior, con el mar por delante y acompañar al hijo de Tobías en aquel largo viaje. Era el
el poderoso ejército por detrás; puede desesperarse, pero ángel Rafael, disfrazado de forma humana. Y él se convir-
la desesperación no soluciona su problema; y puede hacer tió en la providencia de Dios: llevó al hijo de Tobías
otra cosa: buscar al Señor, no fiarse de su fuerza más que hasta la casa de Sara, le casó con ella, la curó, recuperó
de la propia. el dinero, condujo a los recién casados hasta la casa del
padre, curó la ceguera del viejo Tobías... Y el libro termi-
Como Josafat ante sus enemigos, el hombre siente na con una escena magnífica en la que el ángel Rafael se
miedo para hacer frente a tantos males como le rodean. da a conocer y desaparece. Tobías entona un canto de ac-
Pero apenas pone su confianza en Dios y comienza a ala- ción de gracias al Señor.
barle, el miedo se evapora como una niebla matinal.
Cuando la alabanza se pone en marcha, el mar se abre y En el ambiente del destierro, Israel vivió en un mundo
aparecen los caminos de la libertad y los enemigos des- pagano, amenazado en su fe. Todo parecía malo. Pero el
aparecen. Cuando el hombre ya no sabe qué hacer, toda- destierro se convirtió en un medio providencial para dar a
vía le queda una cosa por ensayar: la alabanza. En las conocer al mundo al Dios del universo. El destierro fue
diversas situaciones de la vida, cuando se ve cercado por ocasión de misión y evangelización. Y para Israel fue un
enemigos poderosos, cuando siente pánico y la tierra tiempo de gracia en el que se reencontró con el Dios a
tiembla bajo sus pies, cuando ya no sabe a quién ni a quien había abandonado. El destierro fue una escuela de
dónde dirigirse, la palabra de Dios le indica un camino: esperanza. Y la esperanza comienza a cantar, por adelan-
dejarlo todo en sus manos, consentir activamente en su tado, una canción de alabanza y acción de gracias al Se-
plan y comenzar a alabar. Cuando el miedo ronda al ñor. La alabanza fue la actitud espiritual de los hombres
hombre no hay mejor solución que una canción de ala- que en el destierro descubrieron de un modo nuevo la
banza al Señor. belleza del rostro de Dios.
El libro de Tobías relata la bella historia de un hom-
bre de Israel, deportado por los asirios a la ciudad de Ní- Para Tobías, en concreto, la situación no pudo ser
nive. En medio de una tierra extranjera y un ambiente más desgraciada: desterrado, empobrecido, ciego, burlado
hostil, Tobías se mantuvo fiel a su Dios, practicando to- hasta por su propia mujer. Y, sin embargo, supo mante-
das las obras de piedad prescritas por la ley, sin contami- nerse fiel a Dios, bendecirle en la tierra de su cautiverio,
narse con el culto a dioses extraños. En un accidente, apa- alabarle en medio de los males que le rodeaban. Ahí entró
rentemente desgraciado, perdió la vista y se vio reducido, en juego el ángel del Señor. Los ojos de Tobías se abrie-
ron, la alabanza brotó espontánea. Las situaciones apa-
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rentemente calamitosas dieron ocasión a una bellísima
debe brotar la alabanza gozosa al Señor. Dios es perfecto
acción de gracias:
en sus caminos.
Bendito sea Dios que vive para siempre, Hacia el a ñ o 605 a.C. los babilonios, conducidos p o r
y que por todos los siglos reina; su rey, Nabucodonosor, penetraron en el territorio de
porque castiga y perdona... J u d á . Los a ñ o s siguientes conocieron nuevas expedicio-
Hijos de Israel, bendecidle nes de castigo. J u d á q u e d ó asolado. Los babilonios pasa-
ante las naciones,
ron p o r todos los p e q u e ñ o s reinos como u n a salvaje ava-
porque El os ha dispersado entre ellas.
Proclamad en ellas su grandeza. lancha, pisoteando todos los derechos h u m a n o s , con-
Ensalzadle ante todos los vivientes, fiados sólo en su fuerza.
pues El es nuestro Señor, nuestro Dios, H u b o entonces en Jerusalén u n profeta llamado Ha-
y nuestro Padre para siempre... bacuc, q u e c o n t e m p l ó con ojos horrorizados todas las
Considerad, pues, lo que ha hecho por vosotros barbaridades cometidas por los babilonios. Su alma ar-
y a pleno pulmón dadle gracias. diente y dolorida hervía al ver tanto mal. Y entabló u n
Bendecid al Señor de la justicia,
ensalzad al Rey de los siglos. " p l e i t o " con el m i s m o Dios. El profeta q u i s o saber cómo
En la tierra de mi cautiverio le daré gracias, gobernaba Dios el m u n d o , de acuerdo con q u é leyes o
y anunciaré su poder y su grandeza principios, cuál era su plan, por q u é , en u n a palabra,
a mi pueblo pecador... permitía tantos males. Quiso saber p o r q u é él, el Santo,
Ensalzaré al Dios, rey de los cielos, el Dios de ojos limpios, toleraba el triunfo del mal sobre
y mi alma radiante de júbilo el bien, del fuerte sobre el débil. Si Dios permitía tantos
proclamará su grandeza. males, sobre él recaía, en última instancia, la responsabi-
Anuncíenle todos lidad de todos los crímenes:
y todos en Jerusalén le den gracias...
Da gracias dignamente al Señor
¿Hasta cuándo, Yavé, pediré auxilio,
y bendice al Señor de los siglos
porque de nuevo tu Templo sin que Tú escuches,
será con gozo construido, clamaré a ti: ¡Violencia!,
y alegrará en ti a todos los cautivos sin que salves Tú?
y amará en ti para siempre a todos los miserables... ¿Por qué me haces ver la iniquidad,
Alma mía, bendice al Señor, y tú contemplas la opresión?
Rey grande... Solo ante mi rapiña e injusticia,
Bendito el Dios de Israel. nace la querella y surge la discordia.
Bendecirán dichosos el Nombre santo Por eso la ley muere,
por siempre jamás (Tob 13,1-17). y no aparece la justicia,
pues el impío cerca al justo,
El destierro, la enfermedad, la pobreza, son ocasiones
y queda pervertido el derecho...
que el Señor nos concede para bendecirle y alabarle. El
¿No eres tú desde antiguo, Yavé,
sabe p o r q u é esas circunstancias aparentemente malas
mi Dios, mi Santo?
entran a formar parte de nuestra vida. L o q u e el h o m b r e
¡No puedes tú morir...!
debe hacer es mirar al Señor y alabarle sin cesar. El está
Son demasiado puros tus ojos
presente en todo y j a m á s a b a n d o n a a los suyos y todo lo
para mirar el mal,
conduce p a r a nuestro bien. En cualquier circunstancia
no puedes contemplar a los pérfidos
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¿y callas cuando el impío
devora a uno más justo que él? (Hab 1,2-4.12-13). ¡He oído! Mis entrañas se conmueven,
a tu voz tiemblan mis labios,
Esa era la queja del profeta. Pero sus oídos debieron penetra la caries en mis huesos,
q u e d a r impresionados c u a n d o oyeron la respuesta de mis pasos vacilan bajo mí.
Yavé: Tranquilo espero el día de la angustia
Mirad a las gentes y observad, que ha de caer sobre el pueblo que nos asalta.
quedaréis maravillados y asombrados, Pues la higuera no volverá a echar brotes,
pues va a realizarse en vuestros días una obra ni habrá más frutos en las viñas,
que no creeríais si se os contara. los campos no darán alimento,
Pues ved que yo suscito a los caldeos, faltará la oveja en el aprisco,
ese pueblo cruel e impetuoso, y en los establos no habrá vacas.
que recorre la amplitud de la tierra, Mas yo en Yavé me regocijaré,
para apoderarse de moradas ajenas. exultaré en Dios mi salvador.
Es espantoso y terrible... (Hab 1,5-7). Yavé, mi Señor, es mi fuerza,
El hace mis pies ágiles
Dios n o sólo permitía q u e los babilonios o p r i m i e r a n a como los de las ciervas,
su p u e b l o : ¡El m i s m o los había suscitado! ¡Dios quería y por las alturas conducirá mis pasos (Hab 3,16-19).
todo el mal q u e estaban cometiendo!
Pero el Señor tenía u n p l a n perfecto para Israel. N o Las guerras y asesinatos q u e asolan a la h u m a n i d a d ,
había perdido el control de la situación. Y m a n d ó escribir el esclavizamiento de las clases débiles, pueden hacernos
al profeta: pensar q u e Dios ha perdido el control del m u n d o , q u e lo
Yo estaré en mi puesto de guardia, ha a b a n d o n a d o a su p r o p i o destino o q u e es indiferente
en la torre me situaré, ante su dolor o desgracia. T o d o parece q u e marcha de
y estaré alerta para ver lo que El me dice, acuerdo con u n a lógica que s u p o n e el triunfo del fuerte
lo que responde a mi lamento. sobre el débil. Pero la palabra del Señor nos sale u n a y
Y Yavé me respondió: otra vez al encuentro: Sucumbe q u i e n n o tiene alma recta,
"Escribe la visión, mas el justo por su fidelidad vivirá.
grábala en tabletas,
para que pueda leerse con facilidad; La historia h u m a n a no es sólo lo q u e aparece a los
pues es aún una visión ojos, el horrible espectáculo q u e c o n t e m p l a m o s cada día.
para un tiempo fijado, Las corrientes subterráneas n o se ven, pero sus aguas son
pero llega a su término y no fallará; tan naturales c o m o las q u e corren a ras de tierra. Dios con-
si se tarda, espérala, duce la historia h u m a n a . Los hilos de conducción n o son
pues vendrá ciertamente, sin falta". captados p o r los ojos ni por la razón, sino por la fe y la
He aquí que sucumbe quien no tiene alma recta, confianza q u e depositamos en él. Dios está ahí y su
mas el justo por su fidelidad vivirá (Hab 2,1-4). noción del tiempo, del espacio y de la o p o r t u n i d a d es per-
El profeta debió sentir horror ante lo q u e vieron sus fecta. El tiene un p l a n sobre el m u n d o y hay un tiempo
ojos. Su cuerpo tembló, sus huesos se estremecieron, pero para todo. Por eso se le puede alabar en todo m o m e n t o .
nunca volvió a p r e g u n t a r a Dios sobre su gobierno del El miedo y la queja tienen q u e dejar paso a la alabanza y
m u n d o . A pesar de su temblor s u p o cantar y alabar a a la exultación. Dios está en cada u n a de las circunstan-
Dios: cias de la vida, llevando sabiamente las riendas de la his-
toria. Nada puede impedirle la realización de sus desig-
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nios. El m u n d o n o c a m i n a de acuerdo con u n a hipótesis dad reducida a un pequeño número en medio de las na-
atea, sino sometido al p l a n del Creador. ciones entre las que yo los dispersaré. Pues bien sé que no
me escucharán, porque son un pueblo de dura cerviz;
La historia h u m a n a n o la hace la nación q u e tiene u n
pero entrarán en sí mismos en el país de su destierro; en-
m a y o r n ú m e r o de soldados, u n a r m a m e n t o más poderoso tonces reconocerán que yo soy el Señor su Dios. Yo les
o u n poder económico superior, sino Dios, sólo él. Nues- daré un corazón y unos oídos que oigan. Y ellos me ala-
tros ojos pueden sorprenderse, nuestras entrañas estreme- barán en el país de su destierro, se acordarán de mi nom-
cerse y nuestros labios temblar ante lo q u e vemos. Pero bre, desistirán de su dura cerviz y de sus perversas obras,
siempre p o d r e m o s decir c o m o el profeta: ¡Yo en Ya vé acordándose de lo que les sucedió a sus padres, que peca-
exultaré, j u b i l a r é en el Dios de mi salvación! ron contra mí. Y los volveré a la tierra que bajo juramen-
Dios es nuestra fuerza. La alabanza es el a n t í d o t o con- to prometí a sus padres, a Abrahán, a Isaac y a Jacob, y
tra el miedo. Alabar a Dios significa q u e hemos puesto la tomarán posesión de ella. Allí los multiplicaré y ya no
confianza en el ú n i c o q u e puede salvar, en Aquel q u e menguarán. Y estableceré con ellos una alianza eterna:
Yo seré su Dios, ellos serán mi pueblo, y no volveré a
todo lo conduce para nuestro bien.
echar nunca más a mi pueblo Israel de la tierra que les
En el libro de Baruc aparece u n a bella oración de los di".
hombres de J u d á q u e fueron deportados a Babilonia:
¡Oh, Señor!, Omnipotente, Dios de Israel, un alma an-
Y ahora, ¡oh Señor!, Dios de Israel, que sacaste a tu gustiada, un espíritu abatido, es el que clama a ti. Es-
pueblo de la tierra de Egipto, con mano fuerte, entre se- cucha, Señor, ten piedad, porque hemos pecado ante ti.
ñales y prodigios, con gran poder y brazo en alto, y te Tú te sientas en tu trono eternamente; mas nosotros por
ganaste así un nombre hasta el día de hoy, nosotros hemos siempre perecemos. Señor omnipotente, Dios de Israel, es-
pecado, hemos sido impíos, hemos sido injustos, Señor cucha la oración de los muertos de Israel, de los hijos de
Dios nuestro, contra todos tus mandamientos. Retírese aquellos que pecaron contra ti. No dieron ellos oídos a la
tu ira de nosotros, porque hemos quedado bien escasos en voz del Señor, su Dios, y por eso se han pegado a nosotros
medio de las gentes entre las que nos dispersaste. Escu- estas calamidades. No te acuerdes de las iniquidades de
cha, Señor, nuestra oración y nuestra súplica, líbranos nuestros padres, acuérdate ahora de tu mano y de tu nom-
por tu honor, y haz que hallemos favor a los ojos de los bre. Pues tú eres el Señor Dios nuestro, y nosotros quere-
que nos deportaron, para que sepa toda la tierra que tú mos alabarte, Señor. Para eso has llenado de tu temor
eres el Señor Dios nuestro, y que tu nombre se invoca nuestros corazones, para que invocásemos tu nombre.
sobre Israel y sobre su raza. Queremos alabarte en nuestro destierro, porque hemos
Míranos, Señor, desde tu santa morada, atiéndenos; apartado de nuestro corazón toda la maldad de nuestros
inclina, Señor, tu oído, y escucha. Abre los ojos y mira: padres, que pecaron ante ti. Y aquí estamos todavía en
que no son los muertos en el seol, aquellos cuyo espíritu nuestro destierro, donde tú nos dispersaste para que fué-
fue separado de sus entrañas, los que dan gloria y justicia semos oprobio, maldición, condenación, por todas las
al Señor, sino el alma cargada de aflicción, el que camina iniquidades de nuestros padres que se apartaron del Se-
encorvado y extenuado, los ojos lánguidos, y el alma nos Dios nuestro (Bar 2,11-18. 27-35; 3,1-8).
hambrienta, ésos son los que te dan gloria y justicia, Se- Destierro significa dejarlo todo atrás, verse privado
ñor... Sin embargo, has obrado con nosotros, Señor Dios violentamente de la libertad y de todo a q u e l l o q u e da
nuestro, según toda tu bondad y tu gran misericordia, consistencia a la vida de un h o m b r e : tierra, casas, bienes.
como habías hablado por medio de tu siervo Moisés, el El destierro de un h o m b r e o de un p u e b l o es considerado
día en que le ordenaste escribir tu ley en presencia de los
hijos de Israel, diciendo: "Si no escucháis mi voz, esta como u n gran mal. El p u e b l o de Dios fue deportado en
grande, enorme muchedumbre quedará con toda seguri- masa de Jerusalén a Babilonia, perdió su libertad, se vio
sometido a trabajos forzados. Fue horrible para Israel te-
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ner q u e a b a n d o n a r la tierra de los padres. Sus seguridades
de tipo religioso se vinieron abajo. El desánimo y la de- banza p o r q u e nos lleva a ver el rostro del Padre inclinado
sesperación le invadieron. Yavé había j u r a d o a David q u e sobre nosotros.
u n o de su linaje se sentaría p o r siempre en el trono de Si el h o m b r e se considera tan pobre o envilecido q u e
Jerusalén y esa palabra n o se había c u m p l i d o . Yavé tenía ni siquiera se atreve a mirar a Dios..., él es el q u e le a n u n -
su Casa en la Ciudad Santa y la Ciudad y la Casa h a b í a n cia el fin de todos sus males:
sido destruidas hasta los cimientos. El destierro echó aba- El Espíritu del Señor, Yavé, está sobre mí,
j o todas las esperanzas, p u s o en tela de j u i c i o todas las porque Yavé me ha ungido.
promesas. ¡La adoración y la alabanza ya n o tenían senti- Me ha enviado a llevar la buena nueva a los pobres,
d o ! ¡Dios había a b a n d o n a d o a los suyos! a curar a los corazones oprimidos,
a anunciar la libertad a los cautivos,
Esa fue la situación desesperada en la q u e se encontró la liberación a los presos;
Israel en los días del destierro (587-539 a.C.). Y, sin em- a proclamar un año de gracia de Yavé,
bargo, allí, en el destierro, se fraguó u n nuevo p u e b l o un día de venganza para nuestro Dios.
de Dios, un encuentro renovado con el Señor a q u i e n ha- A consolar a todos los afligidos,
a dar a todos los afligidos de Sión
bía a b a n d o n a d o . Israel, privado de toda seguridad terre-
una diadema en lugar de ceniza,
na, s u p o e n t o n a r un canto de alabanza. Reconoció la jus- el óleo de alegría en lugar del vestido de luto,
ticia de Dios, aceptó sus planes. alabanza en lugar de espíritu caído (Is 61,1-3).
C u a n d o todos los sueños nacionales se habían disipa-
do c o m o el h u m o y todas las esperanzas se h a b í a n desva- Los hombres reciben u n a buena noticia de parte del
necido; c u a n d o Israel n o tenía ni rey, ni tierra, ni lugar Señor: los pobres son evangelizados, los corazones rotos
de culto, ni sacrificios q u e ofrecer... entonces comenzó a reciben los cuidados amorosos de u n a m a n o q u e venda sus
cantar al Señor la canción de los "abatidos", de los "en- heridas, los cautivos reciben la buena nueva de q u e el
corvados", de los " l á n g u i d o s " , de los "desesperados", etc. tiempo de su cautividad ha terminado, los encarcelados
Desde su pobreza y pecado m i r ó a Dios, p u s o su confian- oyen u n a palabra de liberación, los q u e lloran son conso-
za en él y s u p o q u e el destierro era el lugar privilegiado lados, los q u e visten hábitos de duelo reciben vestidos de
para alabarle. Israel leyó su historia con nuevos ojos, la fiesta, los q u e esparcían cenizas sobre su cabeza la u n g e n
entendió c o m o n u n c a la había c o m p r e n d i d o y creyó q u e ahora con aceite de júbilo, los abatidos son a n i m a d o s y
todo había^ sido conducido p o r la m a n o de su Señor. El en su corazón germina una bella canción de alabanza.
castigo sufrido n o s u p o n í a un olvido p o r parte d e Dios T o d o el m u n d o del dolor pasa por esas palabras: los
sino u n acto en el q u e se hacía más presente y activo q u e doloridos, los afligidos, los abatidos, los corazones que-
nunca. El destierro fue el lugar de cita de Dios con los brantados, los pobres, los explotados, todos aquellos q u e
suyos. La desilusión se convirtió en alabanza. pasan por la vida sin aliento q u e los sostenga, sin u n a
palabra cariñosa q u e los anime, sin esperanza q u e los im-
Así es la pedagogía de Dios: extraña y desconcertante. pulse, sin pasado, sin presente y sin futuro.
El pone a prueba toda nuestra capacidad de c o m p r e n s i ó n . Pero el h o m b r e lleva viva, a u n q u e esté recubierta por
Pero él sabe perfectamente hacia d ó n d e c a m i n a nuestra el fango del c a m i n o , la imagen de Dios, los rasgos divi-
historia. Incluso el pecado forma parte de sus caminos. nos. Basta pasar u n p a ñ o por su piel, curar las heridas
En él descubre el h o m b r e la necesidad q u e tiene de un q u e afean su rostro, para q u e el hijo de Dios salga a la
Salvador y hasta q u é p u n t o necesita a Dios. El pecado superficie. Dios a m a a sus hijos en cada m o m e n t o , tal
íermina p o r convertirse en u n a fuente inagotable de ala- como están. Y Dios creó al h o m b r e para u n a cosa bien
182 183
sencilla: para q u e fuese alabanza de su gloria. Y así como
e n u n a tierra sembrada florecen las plantas, así en el cora- Yavé combatirá por vosotros
zón del h o m b r e , creado para alabar, germinará un día la sin que vosotros os tengáis que molestar (Ex 14,13-14).
m á s hermosa alabanza. Esa es la buena noticia para los No temáis ni os asustéis...
pobres del m u n d o . Eso es lo q u e les a n u n c i a la palabra de porque no es para vosotros la batalla,
Dios. De los perdidos y tristes, de aquellos q u e sólo tie- sino para Dios...
n e n en p r o p i e d a d el dolor, el luto, etc., Dios va a suscitar Vosotros no tenéis necesidad de luchar;
u n a alabanza q u e le agrade sobremanera, la canción de presentaos, estaos quedos
los redimidos. y contemplaréis la salvación
que os reserva Yavé (2 Crón 20,15.17).
¿Quién de nosotros n o se reconoce en a l g u n a de esas
Nosotros no entendemos nada de lo q u e pasa a nuestro
situaciones descritas p o r la palabra de Dios? ¿Quién de
lado: por eso alabamos a Dios. N o c o m p r e n d e m o s el por-
nosotros n o es pobre o está triste o tiene el corazón q u e -
q u é de tanto dolor, no nos cabe en la cabeza q u e u n Dios
b r a n t a d o o está encadenado en su a l m a o en su cuerpo?
b u e n o pueda permitir tanto mal: p o r eso le alabamos.
Dios va a p o n e r en sus labios gritos de j ú b i l o y canciones
Aceptamos en fe el p l a n de Dios sobre el m u n d o y sobre
de alegría.
cada u n o de nosotros. N i n g ú n dolor nos da derecho para
La palabra de Dios n o nos deja escapar, nos apresa cuestionar a Dios. La alabanza es el estilo de vida de los
con su fuerza y c o m p r o m e t e todo nuestro ser. C u a n d o en pobres y de los h u m i l d e s . Los fuertes y los poderosos se
ella se dice q u e hay q u e alabar a Dios "sin cesar", "conti- valen p o r sí mismos. La alabanza es el estilo de vida del
n u a m e n t e " , "con todo el corazón", "con todas las fuer- q u e vive con sus ojos puestos en los de Dios, consintiendo
zas", " p o r los siglos de los siglos", etc., las palabras h a n activamente en su p l a n , a u n q u e n o lo entienda, aceptan-
de ser entendidas como suenan. N o hay excepciones o es- do q u e todo lo q u e él hace lo hace para bien de sus cria-
capatorias, n o hay interpretaciones posibles q u e p u e d a n turas y q u e nada ocurre sin o contra su voluntad; q u e él
restringir el alcance de esas afirmaciones. está en el dolor y en el pecado, en la desgracia y en la
Y eso quiere decir q u e n o hay ni puede haber situa- muerte. La alabanza es el estilo de vida opuesto a la
ción h u m a n a , p o r desgraciada y dolorosa q u e sea, q u e n o queja.
deba convertirse en ocasión y motivo de alabanza a Dios.
El quiere q u e le miremos y le alabemos. Las p á g i n a s del A n t i g u o T e s t a m e n t o q u e conocen la
alabanza en medio de las circunstancias más adversas y
Los males del m u n d o , sus crueldades, injusticias y do-
dolorosas, nos llevan de la m a n o a la alabanza ofrecida
lor nos i n q u i e t a n y p r e o c u p a n a otro nivel. El quiere
por el Hijo de Dios en su pasión y en su muerte. El cargó
que le miremos. C u a n d o todo parece perdido, c u a n d o la
con el i n m e n s o m a r del dolor h u m a n o , lo llevó a la cruz,
caries penetra en nuestros huesos y la tierra cede bajo
y allí lo convirtió en u n sacrificio de alabanza.
nuestros pies... la alabanza debe surgir poderosa y exul-
Me basta ver a aquel Jesús ame mis ojos para que se me abrasen las
tante. Nosotros n o tenemos fuerza para combatir a tanto entrañas. Pero ¿no sabéis que es el Hijo de Dios, mi Todopoderoso
enemigo c o m o nos rodea, para hacer frente a todas las Señor? ¿Y no sabéis que se ha hedió hombre y, corno si no bastara, se ha
fuerzas del mal; nosotros no vemos q u é bien puede resultar hedió pobre, muy pobre? Pero ¡mirad qué pobre es! No lleva nada
encima. El, el creador del cielo y de la tierra, El mismo ha venido hasta
de un destierro, del pecado y del dolor: p o r eso m i r a m o s a nosotros. No ha mandado a otro, ha venido El. No se ha hedió reco-
Dios, le m i r a m o s y le alabamos. Y seguimos escuchando mendar por los poderosos, no ha traído nada consigo para estar más
cómodo. No se ha ocultado tras la coraza de su fuer/a y de su divinidad,
la Palabra q u e i l u m i n a nuestra vida: sino que ha aceptado la vida como el último de nosotros. Era Dios, ¡y
No temáis, estad tranquilos y veréis la victoria ha estado entre nosotros como el pobre, el débil, el herido, el calumnia-
do, el prisionero, el condenado! 6 '.
que hoy os dará Yavé...
«Í~C7CARRKTIO, YO, Francisco, Paulinas, Madrid 1982', 38.
184
185
Era Dios y se hizo h o m b r e , era T o d o y se despojó de
t o d o . Y todo lo sufrió c o m o u n cordero llevado al mata- ner en peligro la esperanza y la alabanza del h o m b r e a
d e r o , sin quejas, sin gritos, sin q u e b r a r la caña ya casca- Dios. El q u e m u r i ó en la cruz brinda u n a oferta de senti-
d a . Aceptó el dolor del h o m b r e , n o lo e l i m i n ó de su cami- d o al dolor y a la muerte. Dios n o sólo nos sale al encuen-
n o y de su vida. Y en su muerte p o r todos ofreció al Pa- tro en la luz y en la alegría, sino también en la oscuridad,
d r e la perfecta alabanza. Su muerte fue un sacrificio de en la lenta descomposición de nuestros cuerpos, en la des-
alabanza. aparición de mis sueños... El dolor j a m á s es u n signo de
ausencia de Dios. La pasión de Jesús fue c a m i n o de resu-
La c o n t e m p l a c i ó n del dolor del m u n d o puede llevar al rrección y vida eterna. El h o m b r e puede aceptar ese ca-
h o m b r e a la negación y al olvido de Dios... o a la cruz m i n o y alabar en todo m o m e n t o .
d o n d e m u r i ó Jesús. En su pasión y muerte se nos ha reve-
En el dolor se p o n e de manifiesto q u e el Dios en
lado u n a redención definitiva, por obra de Dios, q u e
q u i e n creemos n o es el Dios de los fuertes, de los super-
transforma el dolor y la muerte. ¿No es posible, así, u n a
hombres, sino el Padre de los perdidos, el Dios compasivo
fe q u e todo lo entiende a u n q u e sea en fe? ¿No es posible,
q u e guía al h o m b r e en medio de la oscuridad y le invita a
así, u n a alabanza a Dios q u e en la cruz ha llevado a cabo
la alabanza. En la cruz de Jesús, Dios se ha manifestado
su p l a n perfecto de salvación en favor de los hombres?
c o m o u n Dios de amor, q u e está de parte de los débiles,
Desde la cruz de Jesús n o se a n u l a el dolor h u m a n o y
de los enfermos y de los impíos, q u e ofrece su vida a los
siempre quedará abierto u n margen para la duda, pero en
q u e n o la merecen; un Dios q u e da sin envidia, q u e todo
ella se puede llegar a ver el sentido oculto y p l e n o del
lo regala. Esa es la primera o la ú l t i m a razón, como se
sufrimiento. La p a s i ó n de Jesús p u e d e convertirse en la
quiera, p o r la q u e nada ni nadie podrá separarnos de él.
pasión de cada h o m b r e . Si en Jesús tiene sentido el dolor,
Esa es la razón p o r la q u e siempre será posible, incluso
en mi p r o p i a pasión también debe tenerlo.
en medio de los mayores dolores, la acción de gracias inin-
La luz de la resurrección proyecta resplandores nuevos terrumpida 6 2 .
sobre la muerte de Jesús, tan a p a r e n t e m e n t e sin sentido, y La ú l t i m a posibilidad del h o m b r e n o es el sufrimiento
nos hace ver q u e n o fue vana, q u e el Dios Padre q u e pare- o la desaparición definitiva, sino la filiación y la vida eter-
cía haber a b a n d o n a d o al Hijo en la cruz estaba allí ocul- na. El suspiro de la creación, el sueño y la esperanza del
tamente presente. Eso es lo q u e da sentido al absurdo hombre, esperan esa vida. N o sólo yo, n o sólo mi tiempo,
sufrir y morir de los hombres y u n sentido q u e el h o m b r e n o sólo mi tierra, sino todos los hombres, todos los tiem-
no puede fabricar p o r sí mismo, pero q u e puede recibir pos, todos los m u n d o s imaginables. Por encima de nues-
como un regalo. Por eso es posible la alabanza a Dios en tro dolor y sufrimiento, por encima de los días de mi
todo m o m e n t o . vida, está el día de Jesús, el día de todos los días.
N o hay razón h u m a n a q u e pueda explicar por q u é el
dolor forma parte de la vida, p o r q u é esto tiene q u e ser C u a n d o salgo de mí mismo, c u a n d o en mi dolor salgo
así, p o r q u é no h a b r í a n de ir mejor las cosas si no h u b i e - en busca de alguien q u e me ayude a llevar la cruz, me
ra dolor y muerte. Pero a partir de la pasión y muerte de encuentro siempre, c a m i n o del calvario, con Jesús y su
Jesús es posible aceptarlo todo en la confianza de q u e n o cruz, me encuentro con mi Dios. ¿Qué es mi dolor frente
hay nada absurdo, q u e todo tiene un sentido pleno. U n al suyo? ¿Qué es mi derrota en comparación con la suya?
día no m u y lejano, cada u n o de nosotros lo comprenderá Ante mi Dios dolorido, m i historia personal se vuelve mi-
i alabará eternamente al Señor. núscula, mis penas se diluyen en las suyas. Ahí está la

El sufrimiento y los males del m u n d o n o pueden p o -


Cf H. KÜNG, Ser cristiano, o.c, 548-554.
186
187
revelación del a m o r de Dios y el sentido de mi dolor. Na- todo cae bajo su control. Alabarle en todo m o m e n t o es
d i e me querrá j a m á s c o m o Dios me ha querido; nadie aceptar nuestro c a m i n o hasta el final, creyendo con fe
h a r á p o r mí lo q u e él ha hecho. El dolor se convierte en i sencilla q u e lo q u e sucede es lo mejor q u e puede suceder,
escuela de aprendizaje de la más bella alabanza. C u a n d o q u e los acontecimientos q u e vivimos constituyen el lugar
el hijo vive c o m o hijo ante el Padre ya n o plantea tantas de cita de él con cada u n o de nosotros. Alabar a Dios es
cuestiones. El a m o r se somete con facilidad y n o hace va- también aceptar q u e él es el responsable de todo lo q u e
ler ciertas pretensiones: sucede y q u e nada sucede sin su voluntad y q u e GaH©?©?
obra suya, a u n q u e a mí, q u e n o soy Dios, me parezca To"
¿Qué diremos, pues, a esto? Si Dios está por nosotros,
¿quién contra nosotros? El que aun a su propio Hijo no contrario, me parezca m a l o .
perdonó, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo Alabar a Dios en el sufrimiento n u n c a h a ' r e s u d a d o '
no nos dará gratuitamente con El todas las cosas? ¿Quién fácil. El mal y el dolor someten a prueba nuesira fe en el
levantará acusación contra los hijos de Dios? Siendo Dios
quien justifica, ¿quién será el que condene? ¿Cristo Jesús, Dios b u e n o , desafían nuestra capacidad de c o m p r e n s i ó n y
el que murió, o más bien, el resucitado, el que está a la t e r m i n a n por introducir la duda, tal vez la desesperación.
diestra de Dios y el que intercede por nosotros? ¿Quién Pero el q u e cree en Dios puede ver las cosas de otra m a n e -
nos separará del amor de Cristo? ¿La tribulación o angus- ra, tiene q u e verlas de m o d o diverso. El p r i m e r artículo
tia, la persecución o el hambre, o la desnudez o el peligro de nuestra fe dice: "Creo en Dios Padre todopoderoso".
o la espada? Según está escrito: "Por tu causa somos en- La palabra de Dios nos confirma q u e El es u n Dios leal,
tregados a la muerte todo el día; somos considerados sin contradicciones y sin fallos. Dios es siempre Dios.
como ovejas destinadas al matadero". Pero en todas estas Dios es, en todo m o m e n t o , el Padre de la criatura. Dios
cosas salimos triunfadores por medio de aquel que nos a m a al h o m b r e y lo ha mostrado hasta la saciedad. ¿Qué
amó. Porque estoy persuadido que ni la muerte, ni la objeto hubiera tenido la Encarnación, la Eucaristía, el Es-
vida, ni los ángeles, ni los principados, ni las cosas pre-
píritu Santo... si Dios n o nos amara? Dios está por nos-
sentes, ni las futuras, ni las potestades, ni la altura, ni la
profundidad, ni otra criatura alguna podrá separarnos otros y j a m á s nos olvida o a b a n d o n a . Si en lugar de la
del amor de Dios que está en Cristo Jesús nuestro Señor alabanza p o n e m o s la queja, los porqués, entonces des-
(Rom 8,31-39). truimos a Dios p o r q u e d u d a m o s de su poder o de su
amor.
Si Dios está por nosotros, ¿quién contra nosotros?
Dios por nosotros, el cielo y la eternidad, los espacios y C u a n d o dejamos al e n t e n d i m i e n t o llevar las riendas
los tiempos, los días y las noches por nosotros, el Hijo de de nuestra vida y q u e se convierta, por encima de la fe, en
nuestra parte, haciendo suyas nuestras ansias y nuestra el q u e tenga q u e dar las ú l t i m a s razones de todas las cosas
muerte... Dios por nosotros y así nada ni nadie nos p u e d e q u e ocurren, entonces sí q u e hay motivos de preocupa-
atemorizar ni vencer. ción. Si el e n t e n d i m i e n t o se convierte en el arbitro de
.No p o d e m o s ocultar esa aurora maravillosa q u e a m a - todo, sucede q u e c u a n d o n o encuentra razones apropiadas
nece sobre nosotros. Si nadie nos puede separar del a m o r y convincentes para explicar u n dolor, una injusticia o
de Dios, nadie podrá separarnos de su alabanza. Jesús ha un accidente, entonces se rebela y se enfrenta con Dios.
tomado la h u m a n i d a d en sus brazos: los pecadores y los Pero el e n t e n d i m i e n t o del h o m b r e es demasiado p e q u e ñ o
culpables h a n sido perdonados. Esa es la prueba definiti- para poder competir con Dios. El Señor no tiene por q u é
va de su amor. darnos razones de lo q u e hace. N o p o d e m o s discutir sus
Alabar a Dios significa q u e creemos en su amor, q u e planes. Sólo él sabe p o r q u é suceden así las cosas. Nuestra
aceptamos q u e todo lo conduce para nuestro bien, q u e única certeza es ésta: todo sucede para nuestro bien.

188 189
J a m á s sabremos decir p o r q u é Dios permite, tolera o ya cosa nuestra. Pero eso n o hace variar para nada el
quiere (en Dios n o p u e d e n hacerse fáciles distinciones en- a s u n t o . Si todo concurre para nuestro bien, ¿qué otra cosa
tre permitir, tolerar y querer) todos los " m a l e s " q u e aque- podemos hacer sino bendecir y alabar a Dios por todo lo
j a n al m u n d o y a cada h o m b r e en particular. Pero ¿no q u e ha sucedido, incluso por nuestro pecado y dolor?
hay algo más i m p o r t a n t e para nosotros q u e saberlo todo Si n o aceptamos el a m o r de Dios, entonces es imposi-
y explicarlo todo? L o q u e al h o m b r e debe i m p o r t a r n o ha ble la alabanza. En nuestra vida se introduce la queja, la
de ser saber p o r q u é suceden así las cosas, sino conocer y a m a r g u r a y la rebelión. Negamos el poder y la bondad de
alabar al q u e está detrás de todas ellas: Dios. El nos ase- Dios. Y entonces todo el testimonio del Espíritu Santo se
gura q u e todo lo conduce para nuestro bien, q u e nada viene abajo, la obra de Jesús ha sido inútil, la Encarna-
nos puede dañar, q u e bajo la apariencia de mal existe ción una insensatez de Dios, la Eucaristía u n gesto banal.
u n a providencia q u e todo lo orienta para bien de los hijos. Dios no estaría por nosotros...
¿Creemos o n o en su palabra? La alabanza es la prueba de Si n o alabamos a Dios c u a n d o la vida se p o n e "fea",
q u e lo aceptamos todo, de q u e confiamos en él. entonces es q u e n o creemos q u e él sea el Dios bueno. Ala-
Dios tuvo, desde toda la eternidad, u n p l a n concreto bar a Dios en todo m o m e n t o es la única luz q u e puede
para mí. Desde siempre he sido a m a d o por él y nadie i l u m i n a r la noche oscura de nuestra vida. ¡Los caminos
podrá hacerle cambiar. Nada de lo q u e ha ocurrido y ocu- de Dios son siempre caminos de alabanza!
rre en mi vida ha sido o es debido al azar, a la mala suerte ¿Qué elección vamos a hacer en esta vida? ¿Vamos a
o a la casualidad. Dios me ha asignado u n a tierra, u n a c a m i n a r derrotados, p e n s a n d o q u e todo va mal? ¿Vamos a
familia, u n aspecto físico concreto, unas cualidades. escoger la queja, la m u r m u r a c i ó n , la desesperación... o la
- T o d o está p r e p a r a d o con esmero para mi bien, para q u e alabanza, la bendición, la acción de gracias? ¿Por q u é n o
el hijo q u e yo soy viva su vida de amistad con el Padre." cambiar, de u n a vez para siempre, la m u r m u r a c i ó n en
Nosotros, con nuestros pecados y quejas, hemos intro- alabanza? 6 3 .
ducido u n cierto desorden en el p l a n de Dios. Pero sus Dios ha tenido providencia d u r a n t e millones de años
designios siguen adelante. Dios tiene todo el tiempo de de la tierra, de los astros, de las plantas, de los insectos...,
nuestras vidas en sus m a n o s y sabe en q u é parte del p l a n pero nosotros nos sentimos como desvalidos y c a m i n a -
estamos en cada m o m e n t o . mos preocupados c o m o si nadie se cuidara de nosotros.
D u r a n t e m u c h o s años, quizá, hemos vivido confiados Olvidamos q u e hay Alguien q u e nos ama, q u e cuida has-
en nosotros mismos, al vaivén de nuestros sentidos y sen- ta de mis cabellos, q u e me quiere como a un hijo, q u e se
timientos, sin mirar n u n c a a Dios o m i r á n d o l e de soslayo. preocupa de mis g l á n d u l a s y de mis tejidos, q u e regula el
El dolor y el m i s m o pecado pueden convertirse en el alda- m o v i m i e n t o de mi sangre. El Dios q u e cuida de las aves y
bonazo q u e nos avise de su presencia, q u e nos i n d i q u e de las plantas está a mi lado y me quiere 6 4 .
que su hora ha llegado. El dolor seguirá siendo tan oscu- La vida del h o m b r e más insignificante es tan impor-
ro c o m o antes, pero c u a n d o el h o m b r e sea capaz de hacer tante a los ojos de Dios como la de aquellos q u e llenan
un " s t o p " en su c a m i n o y mirar a Dios, entonces descu- las p á g i n a s de los periódicos. T o d a la historia es sagrada
brirá la alabanza. Comenzará a comprender q u e todo h a y todos los acontecimientos son sagrados. El texto de la
formado parte de un p l a n maravilloso, concebido desde la historia de nuestra vida puede ser alterado por el pecado,
eternidad, desde aquel m o m e n t o en q u e fue elegido para pero n u n c a c a m b i a d o sustancialmente. La voluntad de
ser "alabanza de su gloria". T o d a s las circunstancias de la Dios es u n complicadísimo tejido q u e está siendo siempre
vida h a n sido u n a parte esencial de ese p l a n . Si lo acepta- 63
M. R. CAROTHKRS, El poder de la alabanza, Vida, Miami 1973, passim.
mos o no, si p o n e m o s o n o nuestra confianza en Dios, es " Cf E. CARDENAL, Vida..., o.c\, 54.

190 191
modificado por el libre albedrío del hombre, pero no por no es alejarse de las realidades del mundo, sino acerca-
eso se destruye. En cada caso particular, la voluntad de miento a la más grande realidad: Dios. Alabar a Dios no
Dios está tomando en cuenta los efectos infinitos que se es negar que existan las tinieblas, sino saber que la Luz
seguirán y que modificarán todas las demás cosas y cir- brilla en ellas, que la esperanza es más fuerte que la deses-
c u n s t a n c i a s del universo.! Cuando yo pido una cosa a peración, que la Vida triunfará sobre la muerte. Alabar a
Dios sólo tengo en cuenta el beneficio que a mí me repor- Dios es la única alternativa frente al ateísmo. Invitar a la
ta, pero Dios está mirando al mundo entero. La voluntad alabanza a los hombres que sufren pudiera resultar una
de Dios es el conjunto de todas esas conveniencias toma- ironía imperdonable si no tuviéramos la seguridad de que
das en cuenta y combinadas por la sabiduría y el amor más allá de nuestro dolor existe Alguien que continúa
infinito. Por eso debemos aceptar con alegría y con ala- bendiciéndonos y amándonos. Dar gracias y alabar no es
banzas a Dios todo lo que sucede, porque por adverso sólo ver el lado bueno de las cosas, no es negar o rechazar
que sea, por malo que me parezca a mí aquí y ahora, es lo el mal que existe en el mundo, no es pensar que las cosas
que me conviene, lo que Dios quiere en ese momento. no van tan mal como aparecen..., sino captar el mal en su
La voluntad de Dios puede manifestarse bajo disfraces fuente y creer, sin embargo, que ésa no es la última pa-
que la hacen casi irreconocible: miedos, soledad, enferme- labra.
dades, accidentes... Entonces resulta más difícil alabarle. La alabanza es lo único que podemos ofrecer frente a
Pero todo lo que llamamos realidad es la encarnación de todos los sufrimientos y desventuras que contemplan
la voluntad de Dios, es el querer de Dios. nuestros ojos. Porque cuando nuestra compasión se cal-
Dios está presente en todas las realidades, casi siempre ma, cuando cada uno mira su propia vida y ve lo que
de una manera callada y humilde, pero realmente presen- Dios ha hecho en ella, cuando se abandona la queja y se
te. Nosotros no sabemos lo que nos conviene en cada mo- mira al Señor..., la alabanza termina por germinar como
mento y sólo debemos querer o no querer lo que él quiere una bella flor, incluso en el desierto. Al pie de la cruz, de
y aceptar las cosas tal como él las dispone. Creer que uno la que fluye la misericordia de Aquel que "me amó y se
sabe más que Dios o quejarse de él es un gran pecado. entregó por mí", el hombre termina por comprender y el
Dios nunca se equivoca, nunca pierde los papeles, nunca alma por estallar en alabanzas. Alabar a Dios es dar a los
lleva mal los asuntos de nuestra vida. La única actitud hombres, en la noche oscura por la que caminan, la sola
del hombre, en la alegría y en el dolor, es la alabanza sin claridad capaz de disipar todas las tinieblas.
fin, el consentimiento activo en los planes de Dios 65 . Los acontecimientos de la vida pueden ser brutales,
La casualidad no existe Lo que llamamos "casuali- pero todos caen bajo el control de Dios. Los hombres que
dad" no es más que la voluntad de Dios con otro nombre. conocen la tragedia deben intentar construir su vida sobre
A veces confundimos la voluntad de Dios con los acciden- la alabanza o nunca darán sentido a lo que ven y a lo que
tes o la fortuna. Pero todo eso es la voluntad del Señor. viven. El dolor, el pecado, los asesinatos, etc., están ahí,
Todo lo que acontece es providencial y no hay nada ca- pero ningún problema se soluciona negando o destronan-
sual. Todo lo que acontece es lo que nos conviene. Provi- do a Dios. Es precisamente porque él está en su trono por
dencial no es sólo lo que me es favorable, lo que me va lo que podemos esperar alguna luz más allá de las tinie-
bien, sino también lo que me parece que es desfavorable66. blas. Poner el destino, la casualidad o la fortuna en lugar
Dar gracias y alabar es triunfar, en cada momento, de la de Dios no sería un buen negocio para el hombre.
desesperación que parece invadirnos. Dar gracias y alabar Yo no puedo creer en un Dios minúsculo, hecho a mi
65
Cf E. CARDKNAI.. Vida..., o.c, 122-127. imagen y semejanza, cortado a mi medida y capricho. No
66
Ib, 130-131. puedo creer en un Dios iracundo y cruel, que lleva cuenta
192 193
de mis transgresiones, q u e espía mis actos y se venga de
mí e n v i á n d o m e males en esta vida y c o n d e n á n d o m e en la 18. • Oí en el cielo
eterna. Yo n o p u e d o alabar a ese Dios. Yo sólo p u e d o
estremecerme de j ú b i l o y de alegría, cantar y alabar a u n
como un gran ruido
Dios i n m e n s o y b u e n o , q u e me a m a y se preocupa por de muchedumbre inmensa,
mí, q u e me sale al encuentro y me habla tiernamente al
corazón. Sólo p u e d o alabar al Dios q u e me ha convertido que decía: ¡Aleluya!
de esclavo en hijo, de pecador en santo, de c o n d e n a d o en
salvado. Sólo p u e d o alabar al Dios q u e me ha d a d o prue-
bas irrefutables de su a m o r al m a n d a r a la tierra a su
p r o p i o Hijo, a Aquel q u e me asegura q u e es el C a m i n o ,
la Resurrección y la Vida. A ese Dios yo le alabaré eterna-
mente, con todas mis ansias y con toda mi vida, pase lo
q u e pase, incluso c u a n d o mis ojos c o n t e m p l e n horroriza-
dos el mal del m u n d o y mi vida conozca el fracaso y la
enfermedad, incluso c u a n d o mi e n t e n d i m i e n t o se rebele
p o r q u e n o c o m p r e n d a nada de lo q u e está p a s a n d o . A ese
Dios le alabaré en todo m o m e n t o p o r q u e es mi Padre y yo El c a m i n o parece marcado para siempre. La alabanza
he depositado en él mi confianza total. invade al h o m b r e , llega hasta las capas más íntimas de su
Yo sólo p u e d o adorar al Dios q u e me lanza al infinito, ser, le c o m p r o m e t e en su totalidad hacia afuera y en su
q u e r o m p e mi pequenez, relativiza mi existencia. Ese es el intensidad hacia adentro. Ni todo el dolor del m u n d o p u e -
Dios a q u i e n a m o , adoro y alabo. de hacer desaparecer el entusiasmo y el agradecimiento
Bendeciré al Señor en lodo tiempo; su alabanza (esté) siempre en mi
q u e el h o m b r e siente p o r Dios.
boca. I.o dice Cristo, dígalo también el cristiano, porque éste forma Se presiente ya q u e la alabanza, incoada en la tierra,
también parte del cuerpo de Cristo. Cristo se hizo hombre para que el debe tener su eterna p r o l o n g a c i ó n en el cielo. P o r q u e si
cristiano pueda ser ángel que diga: Bendeciré al Señor. ¿Cuándo ben-
decirás al Señor? ¿Cuando te haga algún bien? ¿Cuando abunden los ya desde a q u í abajo el h o m b r e , al c o n t e m p l a r la grandeza
bienes del siglo? ¿Cuando sobremanera abunde el trigo, el aceite, el y la belleza de Dios, su acción salvadora y santificadora, es
vino, el oro, la plata, la servidumbre, el ganado? ¿Cuando permanece capaz de estremecerse de j ú b i l o , ¿qué sucederá c u a n d o se
intacta y robusta la salud mortal? ¿Cuando las cosas que hagas todas se
desarrollen y nada perezca por muerte prematura? ¿Cuando rebose la encuentre cara a cara con el Dios vivo, con Cristo Jesús?
felicidad por todas las partes de la casa y nos rodeen todos los bienes, ¿Qué será entonces la alabanza c u a n d o no esté condicio-
entonces bendecirás al Señor? No, en todo tiempo. Luego, entonces, y nada por la fe, sino satisfecha por la visión? ¿Qué hare-
cuando todas estas cosas, según las circunstancias y el azote del Señor
Dios nuestro, se trastornen, perezcan, nazcan menos y las nacidas mue- mos, en q u é nos ocuparemos p o r toda la eternidad?
ran. Acontece esto, y de aquí dimana la escasez, la necesidad, el trabajo,
el dolor y la prueba. Pero tú que cantaste: "Bendeciré al Señor en todo Afortunadamente n o estamos del todo a oscuras. El
tiempo; su alabanza (esté) siempre en mi boca", bendícele cuando te dé telón q u e nos oculta la eternidad, la visión de Dios y de
estas cosas y cuando te las arrebate. Porque quien da, las quita; pero él su corte celestial fue descorrida por u n m o m e n t o en las
no se aleja de quien le bendice 67 .
visiones del libro del Apocalipsis. El vidente de la isla de
Sí, Dios da a q u i e n le alaba, en la noche de su dolor, P a t m o s recibió la orden de escribir lo q u e vieran sus ojos.
cantares de j ú b i l o . Y él nos contó lo q u e vio. Allí está Dios, su Hijo, el coro
de los ángeles y de los redimidos, c a n t a n d o y a l a b a n d o
SAN AGUSTÍN. Enarraciones..., Sal. 38, t. I, 486-487. sin cesar.
194 195
Y nosotros entendemos, desde ahora, sin sombra algu- en la tierra y sobre la tierra podía abrir el libro y leerlo...
na de duda, q u e la alabanza es el oficio de la eternidad y Vi entonces entre el trono y los cuatro Animales, por una
q u e , por consiguiente, nuestra única preocupación mien- parte, y los Ancianos, por la otra, un Cordero en pie,
tras c a m i n a m o s p o r esta bendita tierra es la de aprender como degollado... Se acercó y tomó el libro de la derecha
a q u e l l a profesión q u e vamos a ejercitar eternamente en el del que estaba sentado en el trono. Cuando hubo tomado
cielo. Entender bien esto es ser capaces de vivir en el tiem- el libro, los cuatro Animales y los veinticuatro Ancianos
p o a la luz de la eternidad y hallar en la eternidad motiva- se prosternaron delante del Cordero, teniendo cada uno
ciones poderosas para vivir en el tiempo. La alabanza u n e en la mano un arpa y copas de oro llenas de perfume (las
oraciones de los santos). Ellos cantaban un cántico nue-
los polos del presente y del futuro. El Señor es la estrella
vo: "Tú eres digno de tomar el libro y de abrir sus sellos,
de la m a ñ a n a del día nuevo q u e se avecina para nosotros: porque has sido degollado y has rescatado para Dios con
la vida en el reino eterno. Y la actividad en ese reino sin tu sangre a los hombres de todas las tribus, lengua, pue-
fin, la vida de los ciudadanos q u e en él habitan, consiste blo y nación. Tú has hecho para nuestro Dios un reino de
en alabar al Rey de los siglos 6 8 : sacerdotes reinando sobre la tierra". Después yo vi y oí la
Después de esto tuve una visión. He aquí que una voz de una multitud de ángeles, que estaban alrededor del
puerta estaba abierta en el cielo; y la voz del principio, a trono, de los Animales y de los Ancianos. Su número,
la que oí hablarme como con sonido de trompeta, me miríadas de miríadas y millones de millones. Y decían
dijo: Sube aquí y te mostraré lo que va a suceder en con fuerte voz: "El es digno, el Cordero degollado, de re-
seguida. Al instante caí en éxtasis. Y he aquí que había cibir poder, riqueza; sabiduría, fuerza, gloria y alabanza".
en el cielo un trono, y sobre el trono, Uno sentado... Alre- Y todas las criaturas, que hay en el cielo, sobre la tierra,
dedor del trono había veinticuatro tronos, sobre los que debajo de la tierra y sobre el mar, el universo entero, oí
estaban sentados veinticuatro Ancianos vestidos de blanco que decían: "Al que se sienta en el trono y al Cordero, la
y teniendo sobre sus cabezas coronas de oro... En medio alabanza, el honor, la gloria y el poder por los siglos de
del trono y alrededor, cuatro Animales llenos de ojos por los siglos". Y los cuatro Animales decían: Amén. Y los
delante y por detrás... Los cuatro Animales tienen cada Ancianos se prosternaron y adoraron (Ap 4,1-11; 5,1-14).
uno seis alas y alrededor, en el interior, están llenos de Después de esto vi aparecer una gran multitud, que
ojos. Y repiten sin cesar día y noche: "Santo, Santo, San- nadie podía contar, de toda nación, tribu, pueblo y len-
to es el Señor Dios, el Omnipotente, El que era, El que es, gua. Estaban en pie delante del trono de Dios y delante
El que viene". Cada vez que los Animales dan gloria, ho- del Cordero, vestido con vestiduras blancas y con palmas
nor y acción de gracias a Aquel que se sienta en el trono en sus manos. Gritaban con gran voz diciendo: "Salud a
y que vive por los siglos, los veinticuatro Ancianos se nuestro Dios, que se sienta sobre el trono, y al Cordero".
prosternan delante de Aquel que está sentado en el trono, Todos los ángeles estaban en pie alrededor del trono, de
adoran al que vive por los siglos de los siglos y arrojan los Ancianos y de los cuatro Animales. Cayeron de bruces
sus coronas delante del trono, diciendo: "Tú eres digno, ante el trono y adoraron a Dios, diciendo: "Amén. La
Señor, nuestro Dios, de recibir la gloria, el honor y el bendición, la gloria, la sabiduría, la acción de gracias, el
poder. Porque Tú has creado todas las cosas y por tu vo- honor, el poder y la fuerza a nuestro Dios, por los siglos
luntad existen y han sido creadas". Vi en la mano derecha de los siglos. Amén". Uno de los Ancianos tomó la pala-
del que está sentado en el trono un libro escrito por den- bra y me dijo: "Estos vestidos con vestiduras blancas,
tro y por fuera, sellado con siete sellos. Vi un ángel pode- ¿quiénes son y de dónde han venido?". Yo le respondí:
roso, que exclamaba con fuerte voz: "¿Quién es digno de "Señor mío, tú lo sabes". El me dijo: "Estos son los que
abrir el libro y de romper los sellos?". Y nadie en el cielo y vienen de la gran tribulación y han lavado sus vestiduras
y las han blanqueado en la sangre del Cordero. Por eso
están delante del trono de Dios y le sirven día y noche en
Cf The Interpreter's Bible, t. XII, o.c, 612. su Templo. El que está sentado en el trono extenderá su

196 197
tienda sobre ellos. Ellos ya no tendrán más hambre, ni sed; Aquello es el reino de la bendición, de la música y de las
no les abatirá más el sol, ni ardor alguno" (Ap 7,9-16). canciones cantadas por aquellas voces q u e n o se cansan
Después de esto oí en el cielo la voz de una gran mul- ni fatigan, q u e n o saben hacer otra cosa q u e e n t o n a r las
titud que decía: "¡Aleluya! La salud, la gloria y el poder a alabanzas del Señor y proclamar las maravillas del Dios
nuestro Dios, porque sus juicios son verdaderos y jus- tres veces santo y la redención realizada p o r el Cordero
tos...". Después continuaron diciendo: "¡Aleluya! Su bumo degollado, Cristo Jesús.
sube por los siglos de los siglos". Entonces los veinticua-
tro Ancianos y los cuatro Animales se prosternaron y ado- J u a n nos introduce en u n m u n d o espectacularmente
raron a Dios, que está sentado sobre el trono, diciendo: bello, d o n d e nos perdemos en alabanzas y melodías inter-
"Amén. ¡Aleluya!". Y una voz, que salía del trono, decía: pretadas p o r " m i r í a d a s de miríadas y millares y millares
"Cantad a nuestro Dios todos sus siervos, que le teméis, de ángeles", en u n n ú m e r o casi infinito, y por u n a m u -
pequeños y grandes". Luego oí como una voz de una c h e d u m b r e i n n u m e r a b l e de redimidos, vestidos de blan-
gran multitud y como una voz de muchas aguas, y como cas vestiduras, con p a l m a s en las manos... Al coro celes-
una voz de potentes truenos, que decía: "¡Aleluya! Por-
tial u n e n sus voces todos los seres de la tierra, del m a r y
que el Señor, nuestro Dios, Omnipotente, ha establecido
su reino. Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria" c u a n t o en él existe y con sus cantos hacen resonar los
(Ap 19,1-7). espacios celestiales de m o d o semejante a c o m o el trueno
hace temblar la tierra. Aquello es u n torrente de ala-
La creación entera es buena y muy buena. Ese fue el banzas.
veredicto de Dios al finalizar su obra. Pero en nuestra tie-
rra existe el mal. La ciudad perfecta tiene q u e ser u n lu- Es el cielo, la Vida de las vidas, es Dios q u e lo llena
gar donde la presencia de Dios n o está e m p a ñ a d a por la todo y lo trasciende todo y a q u i e n toda lengua confiesa,
culpa, u n lugar de bendición y alabanza, d o n d e el Dios toda raza bendice, todos los pueblos rinden homenaje. Es
vivo sea la vida de sus criaturas. el cielo, la alabanza infinita, la canción repetida p o r los
siglos, la melodía q u e supera a todo lo q u e es dado ima-
Las visiones de J u a n nos hacen c o n t e m p l a r el m u n d o g i n a r al h o m b r e . Es el cielo, d o n d e Dios y el Cordero
de Dios, visto todavía con ojos de h o m b r e . Pero ya es degollado, el León de J u d á , q u e p a g ó a precio de su vida
algo. El ser h u m a n o n o puede conformarse con lo q u e el rescate de sus h e r m a n o s , reciben todo el h o n o r y toda la
sus ojos ven en la tierra. T o d o le resulta demasiado pe- gloria.
q u e ñ o para sus ansias y posibilidades. El h o m b r e n o se Allí n o hay ni u n a sola voz q u e desentone, ni m i n o -
conforma con nada q u e n o sea el m i s m o Dios. El esclavo rías q u e se o p o n g a n . Allí todo es a r m o n í a , r e p i q u e de
escapa hacia la libertad, el prisionero del tiempo hacia la c a m p a n a s , música de todas las arpas y de todas las cítaras,
eternidad y allí se encuentra a gusto, p l e n a m e n t e realiza- voces de aclamación del coro celestial.
do, por encima de los días y las noches, de los soles y de
las lunas, del espacio y del tiempo; allí donde n o hay T o d a criatura es c o n t e m p l a d a en ese cuadro fantásti-
límites, ni fronteras, ni dolores, ni fatiga, ni lágrimas, ni co, realizando el fin para el q u e fue creada: ser alabanza
enfermedad, ni muerte; donde todo es imperecedero, don- de la gloria de Dios. T o d a criatura acepta y declara la
de está Dios; allí donde la alabanza q u e a p r e n d i ó en la gloria y la alabanza q u e pertenecen a Dios y a Jesús. T o -
tierra se suelta, libre de cadenas y de trabas, y se lanza das y cada u n a se someten al Hijo, vencedor de la muerte,
hacia el infinito... y le tributan los honores debidos a los triunfadores. Nin-
g ú n ser creado se inhibe de la alabanza, n i n g u n a cosa
El vidente de P a t m o s c o n t e m p l ó c ó m o lo mejor q u e permanece m u d a . T o d a s las criaturas cantan con u n a sola
Dios tiene reservado al h o m b r e está todavía por venir. voz y alaban con todas sus fuerzas al q u e vive por los
198
199
siglos. D a n gracias al q u e es la fuente de toda gracia y integérrimo Dios. Estad atentos los que sabéis cantar y salmear en vues-
bendicen al Autor de toda bendición. Y eso n o lo hacen tros corazones a Dios, dando gracias siempre por todas las cosas, y alabad
a Dios, pues esto significa "aleluya". Llegan ciertamente estos días que
u n a sola vez, n o es la ocupación de u n m o m e n t o , de u n han de pasar, y pasan una vez que han llegado, simbolizando el día que
día, de u n a fiesta especial: alabar es su oficio eterno, su no llega ni pasa, porque no le antecede el día de ayer para que venga, ni
única ocupación. el día de mañana le urge para que pase. Cuando nosotros hubiéramos
llegado a él, quedando asociados a él, no pasaremos. Y, conforme se
El cielo debe ser parecido, pero en grado infinitamen- canta a Dios en cierto lugar "serán bienaventurados los que habitan en tu
casa, por los siglos de los siglos te alabarán". Este será el oficio de los
te superior, a lo q u e las visiones de J u a n nos hacen entre- tranquilos, la obra de los desocupados, la acción de los sosegados, el
ver: adoración, éxtasis p u r o , música q u e acaricia los afán de los seguros 70 .
oídos, notas de u n a melodía q u e embriaga todo el ser, Ea, ahora es tiempo de bendecir al Señor todos los siervos del Señor.
c o m o trinos de alondras en nuestra tierra, coros de queru- ¿Qué quiere decir: "Ea, ahora"? En este tiempo. Porque, pasadas las
tribulaciones, es evidente que nos dedicaremos a bendecir al Señor, con-
bines y serafines c a n t a n d o sin cesar, gozo sin fin. El cielo forme se dijo: "Bienaventurados los que moran en tu casa, por los siglos
es estar j u n t o a Dios, gozar de su intimidad, admirar su de los siglos te alabarán". Los que entonces han de bendecir sin descan-
grandeza. El cielo debe ser un a s o m b r o p o r encima de so comienzan ahora a bendecir al Señor: aquí, en las tribulaciones, en
las tentac iones, en las incomodidades, en las adversidades del siglo, en
todo asombro, un descubrimiento c o n t i n u o , u n "tobo- medio de las insidias del enemigo... Esto es: "Ea, ahora" es tiempo de
g á n " sin fin, un " a l e l u y a " i n i n t e r r u m p i d o . . . bendecir al Señor todos los siervos del Señor".
El reino celestial está fundado sobre el estallido de ala- Si la alabanza va a ser la profesión final del h o m b r e ,
banza triunfante. P o r eso, ya desde a q u í abajo, el h o m b r e su oficio d u r a n t e toda la eternidad, ¿qué es lo q u e debere-
p u e d e c a m i n a r con u n a canción en los labios. El cristia- mos hacer d u r a n t e los días de nuestro p a s o p o r la tierra?
n i s m o conoce el secreto de la música, sabe hacer cantar a ¿Cuál ha de ser nuestra preocupación fundamental sino
los prisioneros y a los exiliados. Lleva la canción de la aprender a alabar? ¿Cómo n o vivir ya en u n a alabanza
eternidad en el tiempo. Si a l g ú n día pierde su capacidad p e r m a n e n t e a Dios? Nuestros cuerpos y nuestras a l m a s
para hacer cantar habrá perdido su poder de convocato- deben ser ya, desde ahora, instrumentos afinadísimos
ria. U n a " r e n o v a c i ó n " de tipo religioso deberá tener para cantar las alabanzas del Señor. T e n e m o s q u e estar
siempre u n a p o y o firme en la palabra de Dios, en la refle- preparados. L o q u e vamos a hacer por toda la eternidad
xión teológica y en la música. Se puede someter a prueba n o puede cogernos desprevenidos o p o r sorpresa. La vida
todo ensayo teológico p o r su capacidad para hacer cantar en la tierra debe ser c o m o u n ensayo general o u n a prue-
a los hombres. El reino de Dios invita al canto. Q u i e n ba antes de la representación final. Alabar a Dios a q u í
haga cantar al h o m b r e le ha g a n a d o para siempre. La es como u n a n t i c i p o de la vida eterna, un pregusto de
Iglesia debe convertirse en lugar de alabanza y canto. El cielo.
eco de la música celestial debe estar presente en ella y
escucharse en todos los á n g u l o s del m u n d o donde haya Nos es necesario cantar a Dios durante la vida presente: debemos
desde ahora emplearnos en ello, porque la alabanza a Dios hará nuestra
creyentes. El h o m b r e de Dios tiene q u e ser el ministro de felicidad durante la eternidad. Nadie, en efecto, será apto en esa ocupa-
la alabanza y de la música, j a m á s de la a m a r g u r a o de la c ion de la vida futura si en ella no se ejerce en las condiciones de la vida
turbación 6 9 . presente... Cosa nuestra es, algo nuestro es, cuando alabamos al Señor
hacer que toda nuestra persona cante, que cante nuestra voz, que nues-
Llegaron los días de cantar "Aleluya". Atended, hermanos, para que tra vida cante, que nuestras obras canten. Podemos gemir y penar bajo
podáis recibir la exhortación que el Señor me sugiere y fomentar la tari- el peso de las pruebas, pero todo pasará y llegará el día en que cantemos
dad, ton la que nos es un bien unirnos a Dios. Atended, insignes can- sin cesar a Dios sus alabanzas 72 .
tores, hijos de las alabanzas y de la gloria sempiterna del verdadero e
SAN AGI'SII'N. Enarraciones..., Sal. 110, t. III, 959-960.
69 Ib, Sal. 133, t. IV, 479-480.
Cf The Interpretéis Bible, t. XII, o.c, 612.
SAN AGUSTÍN. Enarraciones..., Sal. 148, t. IV, 875.

201
Conocemos la historia de unos monjes, quienes antes
de m o r i r m i r a b a n al cielo y se ejercitaban en lo q u e ha- 19. Laudem gloriae:
bía de ser su vida futura. Y se repetían sin cesar, los u n o s a
los otros, estas palabras de san Agustín:
alabanza de gloria
Allí descansaremos y veremos; veremos y amaremos; amatemos y ala-
baremos. Aquello será el fin sin fin. ¡Y qué fin más nuestro que arribar
al reino que no tendrá fin!

Alabar a Dios en la tierra es tener la eternidad en las


m a n o s . A q u í nuestra alabanza puede ser imperfecta y des-
entonada, pero agrada tanto a Dios q u e n u n c a podremos
dispensarnos de ella.

Al a p r o x i m a r n o s al fin de esta reflexión sobre la ala-


banza, c a m i n o y término del quehacer h u m a n o , se intuye
algo m u y hermoso: lo q u e puede suceder, lo q u e sucede
en realidad, c u a n d o el ser entero del h o m b r e ha entrado
por c o m p l e t o en ella, h a a p r e n d i d o bien su oficio. Llega
u n m o m e n t o en q u e el a l m a deja de alabar para ser toda
ella alabanza. Su ser se transforma. N o le basta hacer
actos de alabanza, ni siquiera vivir en alabanza. Ella mis-
ma se ha convertido en "alabanza de gloria".
Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que en los cielos nos bendijo en Cristo
con toda suerte de bendiciones espirituales,
por cuanto nos eligió en él
antes del comienzo del mundo
para que fuésemos santos e inmaculados ante él...
para alabanza de la gloria de su gracia...,
a fin de que... seamos alabanza de su gloria...
para alabanza de su gloria (Ef 1,3-4.6.12.14).
1> Dios n o nos a m a en conjunto, sino individualmente.
El nos escogió de entre u n n ú m e r o infinito de posibilida-
des. En la "rifa" por el ser nos tocó el p r e m i o de la exis-
tencia. Somos, pues, objeto de u n a m o r de predilección y
la p r u e b a la tenemos en el mero hecho de existir. Dios,
al escogernos y crearnos, p u s o sus ojos sobre nosotros y
nos a m ó con u n a m o r eterno. N o somos u n n ú m e r o , u n a
cosa u objeto, sino algo de valor infinito, u n a especie rara
202 203
y cotizada, un ejemplar irreemplazable en el "museo" de Un día de la primavera o verano del año 1905, una
Dios. No hay dos piedras iguales, ni dos árboles ¿guales, joven monja del Carmelo de Dijon (Francia), llamada Sor
ni dos almas iguales. Hemos sido elegidos para vivir en Isabel de la Trinidad, conversaba con una Hermana, y
presencia del Señor, para ser sus hijos, para ser una ala- ambas se excitaban al amor de Dios. De repente, la Her-
banza de su gloria. Cada uno de nosotros somos como mana mayor dijo a Sor Isabel: "He encontrado en san Pa-
una nostalgia de Dios. Y él nos ama como si fuéramos el blo un pasaje espléndido: 'Dios nos ha creado para ser
único ser que existe en el mundo: alabanza de su gloria'". Sor Isabel quedó impresionada.
De regreso a su cuarto buscó con avidez el texto del após-
Y no es de maravillar que el alma con lanía frecuencia ande en estos
gozos, júbilo y fruición y alabanzas de Dios, porque, además del cono- tol. Unos meses después de aquella conversación, Isabel
cimiento que tiene de las mercedes recibidas, siente a Dios tan solícito escribía estas palabras:
en regalarla con tan preciosas y delicadas y encarecidas palabras y de
engrandecerla con unas y otras mercedes, que le parece al alma que Voy a haceros una confidencia muy íntima: mi sueño es ser la "ala-
no tiene él otra en el mundo a quien regalar ni otra cosa en qué banza de gloria". En san Pablo es donde he leído esto y mi Esposo me
emplearse, sino que todo él es para ella sola. Y, sintiéndolo así, lo con- ha dado a entender que tal era mi vocación desde el destierro, en espera
fiesa ramo la esposa de los Cantares, diciendo: "Dilectas meus mihi et de ir a cantar el Sanctus en la ciudad de los santos 74 .
ego illi", es decir: "Mi amado para mí y yo para él" 73 .
Isabel comenzó a llamarse a sí misma con este nom-
Los hombres que han vivido la amistad con Dios se bre: "Laudem gloriae", es decir, "alabanza de gloria":
han "escandalizado" ante esa predilección de la que han "Será —escribió a su hermana— mi nombre en el cielo".
sido objeto. Han tenido la sensación de que Dios se olvi- Los quince meses que le quedaban de vida a la joven
daba de toda la creación para ocuparse sólo de ellos. Así religiosa fueron un ejemplo vivo de cómo vive un alma
ama Dios a cada hombre: con amor de "exclusividad". que ha elegido, desde la tierra, ser una alabanza de gloria
Todos podemos intuir la calidad del amor de Dios de la Santísima Trinidad. Su vida íntima se simplificó,
aunque no lo hayamos experimentado en plenitud. Y to- sus potencias se unificaron, de su alma sólo salieron ya
dos podemos imaginar cómo Dios se entristece cada vez armonías divinas, un canto inacabado. Todas las cuerdas
que es rechazado, cómo se siente "infeliz" cuando le falla de su lira vibraron al unísono. Su alma, orientada sólo
el amor de su criatura, cuando se responde negativamente hacia Dios, comenzó a ser un himno de alabanza sin fin:
a su declaración de amor. "Vivo en el cielo de la fe, en el centro de mi alma, y
Dios se metió en nuestra historia, se acercó del todo al procuro hacer la felicidad de mi Maestro, siendo ya en la
hombre, vino a él como si le urgiera la hora del encuen- tierra la alabanza de su gloria".
tro, como si no pudiera esperar a verle hasta que llegase
En el "Ultimo retiro" de su vida, Isabel de la Trinidad
al cielo. El Señor se hizo "uno de tantos" y murió con la
muerte de los esclavos y de los asesinos, hecho un "maldi- escribió su pequeña suma mística, y en ella todo un pro-
to". Y ahora él parece el esclavo de la criatura, el mendi- grama de vida para todas las "alabanzas de gloria" que
go que tiende la mano y espera las migajas de nuestro quieran hacer de su vida una hostia consagrada a Dios:
amor, el Dios menesteroso que llama con delicadeza a las Nescivi. No supe ya nada. Así decía la Esposa de los Cantares, des-
puertas del alma en espera de que se le invite a cenar. Si pués de haber sido introducida en la cámara del misterioso vino; y tal
me parece debe ser el estribillo de una "alabanza de gloria" en este
algún día llegamos a tomar conciencia de este hecho nos primer día de retiro en que el Divino Maestro la hace bajar hasta el
convertiremos en un volcán de alabanzas. Seremos para fondo del abismo para enseñarla a desempeñar el oficio que le ha de
Dios una pura alabanza de gloria. caber durante la eternidad y en el cual debe ya ejercitarse en el tiempo,
que es la eternidad comenzada, pero siempre adelantando. Nescivi. Ya

74
M. M. PHII.IPPON, La doctrina espiritual de S. Isabel de la Trinidad, Des-
" SAN JUAN I>K I .A CRCX. Vida y obras completas, BAC, Madrid 1960, 1029. clée de Brouwer, Bilbao 1965, 125s.

204 205
inmensa grandeza del objeto amado; el amor que desfallece en un silen-
no sé nada más... Cuando eslé identificada con ese ejemplar divino, yo cio completo, profundo; aquel silencio del que hablaba el rey David al
toda en él y él todo en mí, cumpliré mi vocación eterna, aquella para exclamar: "El silencio es tu alabanza" (Sal 65,2). Sí, es la alabanza más
la cual Dios me eligió en él, "en principio", y proseguiré eternamente bella, puesto que es la misma que se canta eternamente en el seno de
cuando, sumergida en el seno de la Trinidad Santísima, sea incesante- la apacible Trinidad; es "el postrer esfuerzo del alma que rebosa y ya no
mente la alabanza de su gloria: "Laudem gloriae eius". puede articular palabra".
El alma que reserva en su reino interior algo para sí, cuyas potencias "Alabanza de gloria" es un alma que mora en Dios, le ama con amor
todas no se hallan "aprisionadas", recogidas en Dios, no puede ser una puro y desinteresado, sin buscarse a sí misma en la dulcedumbre de este
"perfecta alabanza de gloria"; no se halla expedita para cantar sin inter- amor; que le ama sobre sus dones, aun cuando nada hubiese recibido de
misión el canlicum magnum, porque la unidad no reina en ella, y en vez él y que desea el bien al Ser hasta tal punto amado. Ahora bien, ¿cómo
de proseguir con sencillez su alabanza en medio de todas las cosas, se ve se ha de desear y querer eficazmente algún bien para Dios, a no ser
precisada a andar buscando por todas partes las esparcidas cuerdas de su cumpliendo su voluntad, puesto que ésta dispone todas las cosas para
instrumento. ¡Cuan necesaria es esta hermosa unidad interior al alma su mayor gloria? Por tanto, esa alma debe entregarse plenamente, ciega-
que anhela vivir en la tierra la vida de los bienaventurados, es decir, de mente, hasta llegar a la imposibilidad de querer otra cosa que lo que
los seres espirituales! Dios quiere.
Los bienaventurados poseen este reposo del abismo, porque contem- "Alabanza de gloria" es un alma amante del silencio, que se mantie-
plan a Dios en la simplicidad de su Esencia... Ellos son, entonces, ince- ne cual una lira pulsada misteriosamente por el Espíritu Santo, para
sante alabanza de gloria del Ser divino, que contempla en ellos su pro- que haga brotar de ella armonías divinas. Sabe muy bien que el sufri-
pio esplendor. Entiendo que sería dar al corazón de Dios un gozo miento es cuerda que da los más bellos sonidos, y por eso se complace
inmenso ejercitarse en el cielo del alma en esta ocupación de los bien- en verle en su instrumento, a fin de conmover más tiernamente el cora-
aventurados, adhiriéndose a él en esa contemplación sencilla que nos zón de su Dios.
aproxima al estado de inocencia en que fue creado el hombre... En ver- "Alabanza de gloria" es un alma que contempla a Dios en la fe senci-
dad, esta alma es "la alabanza de gloria" de todos sus dones; por do- lla, que refleja todo cuanto él es, en la que puede él difundirse cual en
quiera que se halle, aun cumpliendo los actos más ordinarios, tanta el un abismo sin fondo; es asimismo como un cristal a través del cual El
cántico grande, el cántico nuevo, y este cantar conmueve a Dios hasta puede irradiar y contemplar sus perfecciones y su propio esplendor. Un
lo más profundo de su ser. alma que de tal modo asiente que el Ser divino sacie en ella su anhelo
Pensamiento consolador: mis imposibilidades, mis repugnancias, de comunicar todo cuanto él es y todo cuanto posee es en realidad de
mis oscuridades, hasta mis faltas en cierta manera pregonan la gloria verdad la alabanza de gloria de todos sus dones.
del eterno; mis padecimientos de cuerpo o de alma publican también la Por fin, una "alabanza de gloria" es un ser que está en continuo
gloria de Dios' 5 . nacimiento de gracias, cuyos actos y movimientos, pensamientos y aspi-
raciones son como un eco del perenne Sanctus, a la par que sirven para
¿Cómo imitar en el cielo de mi alma aquella incesante ocupación de
arraigarla más hondamente en el divino amor. En el cielo de la gloria
los bienaventurados en el cielo de la gloria? ¿Cómo proseguir aquella
los bienaventurados no cesan de repetir día y noche: "Santo, Santo, San-
alabanza, aquella oración no interrumpida?... El alma que se interna y
to es el Señor Dios todopoderoso... y postrándose adoran al que vive por
mora en las profundidades de Dios y que, por consiguiente, hace todas
los siglos de los siglos" (Ap 4,8). En el cielo del alma la "alabanza de
las cosas "por él, en él y con él", con aquella pureza de la mirada que le
gloria" empieza ya desde esta vida el oficio que ha de proseguir en la
comunica cierta semejanza con el Ser simplicísimo, esta alma, por cada
eternidad: su cántico no se interrumpe un instante; mantiénese bajo la
una de sus aspiraciones, por cada uno de sus movimientos y actos, por
acción del Espíritu Santo, aunque no siempre tenga conciencia de ello,
ordinarios que sean, se arraiga más profundamente en Aquel a quien
pues la flaqueza de su condición no le permite estar siempre absorta en
ama. Todo en ella rinde homenaje a Dios santísimo y viene a ser, por
Dios, exenta de distracciones. Canta siempre, adora en todo momento,
decirlo así, como un Sanctus perenne, una "incesante alabanza de
está, por decir así, en continuos transportes de alabanza y amor, en su
gloria".
anhelo de gloria de su Dios.
¿Cómo poner por obra ese anhelo del corazón de nuestro Dios, ese Seamos en el cielo de nuestra alma alabanza de gloria de la Santísima
inmutable querer para con nuestras almas? (Ef 1,11-12). ¿Cómo respon- Trinidad; alabanza de amor de nuestra Madre la Virgen Inmaculada. Día
der, en una palabra, a nuestra vocación y llegara ser perfecta alabanza llegará en que se descorra el velo y nos veremos introduc idos en los atrios
de gloria de la Santísima Trinidad? En el cielo, cada alma es una ala- eternos; allí cantaremos en el seno del amor infinito y Dios nos dará el
banza de gloria al Padre, al Verbo y al Espíritu Santo, porque está de nombre nuevo que está prometido al que venciere. ¿Cuál será ese nom-
asiento establecida en el puro amor, y no vive ya su propia vida, sino de bre? "Laudem gloriae" 76 .
la vida de Dios; allí le conoce, dice san Pablo, como él la conoce a ella.
La adoración es palabra de cielo. Según entiendo, puede definirse: El sueño del Creador al hacer al hombre a su imagen
éxtasis de amor; es el amor anonadado por la belleza, la fortaleza, la y semejanza fue éste: poder contemplarse en sus criaturas,
76
M. M. PHII.IPPON. La doctrina espiritual..., o.c, 311-313.
" M. M. PHII.IPPON, La doctrina espiritual..., o.c, 315-320.327.

206 207
reflejarse en ellas, a d m i r a r en ellas su misma grandeza o, y entonad un canto de alabanza,
en otras palabras, q u e las criaturas fueran como u n espe- bendecid al Señor por todas sus obras.
jo q u e devolviera a Dios toda la gloria q u e él había pues- Engrandeced su nombre,
to en ellas. publicad sus alabanzas con cantos y con cítaras...
(Eclo 39,12-15).
El a l m a q u e permite a Dios q u e se vea en ella, q u e le
¡Un perfume, u n a rosa, u n a canción! H e a h í u n her-
deja derramarse c o m o en u n abismo sin fondo, q u e le
moso p r o g r a m a de vida. Ser u n a sencilla rosa q u e alegra
permite saciar en ella su necesidad de c o m u n i c a r todo lo
la vista del q u e la c o n t e m p l a , a d o r n a los altares, q u e se
q u e él es y todo lo q u e tiene... es u n a "alabanza de glo-
da sin reservas, de la q u e j a m á s sale u n grito de protesta,
r i a " . El a l m a q u e se entrega a Dios se orienta sólo hacia él
q u e acepta con la m i s m a serenidad la m a n o q u e la riega
y se m a n t i e n e , bajo la acción del Espíritu Santo, como
q u e el pie q u e la pisotea, el sol q u e la marchita o la llu-
u n a lira, como u n i n s t r u m e n t o o u n a cuerda musical... es
via q u e la hace vivir. Ser u n perfume o u n a fragancia q u e
u n a "alabanza de gloria". Un alma de silencio, de adora-
a m b i e n t a y recrea, q u e se desgasta al darse. Ser u n a can-
ción, q u e vive siempre en acción de gracias... es u n a "ala-
ción q u e n u n c a se olvida, la q u e todos tararean, la q u e se
banza de gloria". U n a l m a q u e orienta hacia Dios cada
canta al amanecer y la q u e obsesiona d u r a n t e el día.
u n o de sus actos, movimientos, pensamientos, aspiracio-
nes, impulsos...; repugnancias, enfermedades, pecados, Eso puede ser la vida del h o m b r e para Dios: u n buen
oscuridades... es u n a "alabanza de gloria". ¿Qué más? Ese olor, u n a canción q u e agrade a sus oídos, la canción de
a l m a ha comenzado en la tierra el oficio de eternidad re- cuya letra y música sea él m i s m o el Autor; u n a rosa q u e
servado a los bienaventurados en el cielo, canta ya el h i m - deleita su mirada, u n a flor del rosal del Bienamado.
n o al Dios vivo y al Cordero degollado, está degustando
¡Oh, hermanos e hijos, vosotros que sois brotes de la Iglesia univer-
el cielo en la tierra. sal, semilla santa del reino eterno, los regenerados y nacidos en Cristo!
Isabel de la T r i n i d a d , " l a u d e m gloriae", dejó, al mo- Oídme: "Cantad por mí al Señor un cántico nuevo". "Ya estamos can-
tando", decís. "Cantáis, sí, cantáis. Ya os oigo. Pero procurad que vues-
rir, escritas estas palabras: tra vida no dé testimonio contra lo que vuestra lengua canta. Cantad
con vuestra voz, cantad con vuestro corazón, cantad con vuestra boca,
Os lego esta vocación que fue mía en el seno de la Iglesia militante cantad con vuestras costumbres: cantad al Señor un cántico nuevo".
y que en lo sucesivo llenaré sin cesar en la Iglesia triunfante: "Alabanza "¿Preguntáis qué es lo que vais a cantar a Aquel a quien amáis? Porque
de gloria de la Santísima Trinidad"". sin duda queréis cantar en honor de Aquel a quien amáis: preguntáis
qué alabanzas vais a cantar de él. Ya lo habéis oído: cantad al Señor un
N o hay nada más allá de esta alabanza q u e la criatura cántico nuevo. ¿Preguntáis qué alabanzas debéis cantar? Su alabanza en
puede dar al Creador. En la alabanza a Dios, el h o m b r e la asamblea de los fieles. La alabanza del canto reside en el mismo can-
encuentra la razón de su vida, las raíces más h o n d a s de su tor. ¿Queréis rendir alabanzas a Dios? Sed vosotros mismos el canto que
vais a cantar. Vosotros mismos seréis su alabanza, si vivís santamente" 78 .
ser. El Señor nos escogió desde toda la eternidad para ser
ante sus ojos u n perfume, u n a rosa, u n a canción: Alabar a Dios, ser u n a "alabanza de gloria", es nues-
tra única profesión y oficio. Con la m i s m a pasión con
Después de haber meditado,
q u e nos hemos dedicado a tantas cosas a lo largo de la
quiero exponer mi reflexión,
de las que estoy lleno como luna llena. vida, con esa m i s m a pasión y n o con otra, debemos dedi-
Escuchadme, hijos, y creced carnos a la alabanza del Señor. ¡Alabar a Dios! T o d o lo
como rosa plantada a la orilla del arroyo. demás ha pasado. T o d o el h a m b r e y sed q u e hemos teni-
Derramad buen olor como incienso. do, todas las ansias y preocupaciones q u e h a n llenado
Floreced como lirio, exhalad suave olor nuestros días, todos los sentimientos a n t i g u o s h a n de ser

" M. M. PIIII.IPPON. La doctrina espiritual..., o.c, 280-281. « SAN AGUSTÍN, Sermo 34,1-3; CCL 41,424-426.

208 209
historia pasada. Dentro del ser del h o m b r e , en su alma,
hay c o m o u n ansia cósmica p o r alabar a Dios, u n deseo
20. De la boca
insaciable e infinito. El h o m b r e aspira a ser algo más q u e de los niños de pecho
un ser "venido a la tierra p o r p u r o azar". Los amores, la
sed y el h a m b r e q u e tiene el ser h u m a n o h a n de convertir- has sacado una alabanza
se en ese h a m b r e infinito p o r alabar al Señor, de ser para
él u n altar en el q u e sea siempre adorado, de ser una ala-
banza de gloria.

Alabar y n o alabar se c o n t r a p o n e n c o m o la vida y la


muerte. Ser u n a "alabanza de g l o r i a " es tener el centro
í n t i m o del ser abierto a la acción y a la m i r a d a de Dios,
vivir en el t i e m p o con el corazón en la eternidad, r e n u n -
ciar a la a u t o n o m í a y aceptar la dependencia y la pobreza.
Sólo así es posible la alabanza:
Y dicho esto continuó adelante subiendo a Jerusalén.
Al llegar cerca de Betfagé y de Betania, cerca del monte
llamado de los Olivos, envió a dos discípulos, diciéndo-
les: "Id a la aldea de enfrente. Allí, al entrar, hallaréis un
asnillo atado, sobre el que nadie ha montado aún; des-
atadle y traedlo. Si alguien os preguntare: ¿Por qué lo
desatáis?, diréis así: El Señor lo necesita". Fueron los en-
viados y lo hallaron como les había dicho. Mientras ellos
desataban el asnillo, sus dueños les dijeron: "¿Por qué
desatáis al asnillo?". Ellos replicaron: "El Señor lo nece-
sita". Y lo llevaron a Jesús. Echaron sus mantos sobre el
asnillo y montaron a Jesús. Según avanzaba, extendían
ellos sus mantos en el camino a modo de alfombra. Y
acercándose él ya a la bajada del monte de los Olivos,
toda la multitud de discípulos, llenos de alegría, comen-
zaron a alabar a Dios a grandes voces por todos los mila-
gros que habían visto, diciendo: ¡Bendito el que viene, el
Rey, en nombre del Señor! ¡Paz en el cielo! ¡Gloria en las
alturas!". Algunos fariseos de entre la multitud le dije-

210 211
ron: "Maestro, reprende a tus discípulos". Y él respondió: los alabados q u e a nadie alaban, los admirados q u e a na-
"Os digo que si éstos callaran, gritarían las piedras" (Le die a d m i r a n .
19,28-40). En la otra parte del c a m p o , los fariseos. Eran u n par-
Al entrar él en Jerusalén, toda la ciudad se conmovió tido religoso, formado f u n d a m e n t a l m e n t e p o r hombres
y decían: "¿Quién es éste?". Y las multitudes respondían: de la clase media. Se d i s t i n g u í a n p o r su observancia es-
"Este es Jesús, el profeta de Nazaret de Galilea"... Se lle- crupulosa de la ley de Dios, llegando en la práctica m u -
garon a él en el templo ciegos y cojos, y los curó. Pero los cho más allá de lo q u e en ella estaba prescrito. Eran el
pontífices y escribas, al ver las maravillas que hacía y a p r o t o t i p o del h o m b r e religioso, el espejo d o n d e todos p o -
los niños que gritaban en el templo: "¡Hosanna al Hijo dían mirarse.
de David!", se indignaron, y le dijeron: "¿Oyes lo que
éstos dicen?". Jesús les contestó: "Sí. ¿Nunca leísteis: de la El fariseo era el h o m b r e íntegro, honesto a carta cabal,
boca de los niños y de los lactantes te procuraste alaban- q u e practicaba la religión en g r a d o s u m o , q u e a c u m u l a b a
zas?". Y dejándoles, salió fuera de la ciudad a Betania, y obras de piedad. Si la ley prescribía u n día de a y u n o al
allí pasó la noche (Mt 21,10-11.14-17).
a ñ o , él lo hacía dos veces p o r semana; si m a n d a b a p a g a r
el diezmo del trigo y del aceite, él lo pagaba hasta del co-
En este pasaje evangélico aparecen reflejadas de u n
m i n o y de la menta. Era el h o m b r e q u e agradecía a Dios
m o d o ejemplar las diversas clases de hombres y sus diver-
n o ser c o m o los demás hombres. Su religiosidad le daba
sas posturas ante el m u n d o , ante Dios y ante la alabanza.
derecho a mirar al resto del p u e b l o c o m o gente pecadora,
En él a c t ú a n tres g r u p o s bien identificados: los saduceos,
a arrojar la piedra contra la adúltera y a condenar al blas-
los fariseos y la m u l t i t u d sencilla (los q u e siguen a Jesús,
femo y a dejar tirado en el suelo al h o m b r e h e r i d o p o r
los discípulos, los niños).
unos ladrones.
Los saduceos eran u n p a r t i d o j u d í o , compuesto fun-
d a m e n t a l m e n t e por las grandes familias sacerdotales de El fariseo era el h o m b r e rígido, observante de la letra de
Jerusalén y los ricos propietarios del pueblo, los hacenda- la ley más q u e su espíritu, el h o m b r e b u e n o , "demasiado
dos, los hombres influyentes. Palestina, en los días en q u e b u e n o " ; tan b u e n o q u e quiere q u e todos lo sepan, q u e se
vivió Jesús, estaba ocupada por los r o m a n o s . Los sadu- p o n e en las esquinas a la hora de la oración, q u e p o n e
ceos se h a b í a n a c o m o d a d o bien a la situación, colaboran- cara triste c u a n d o ayuna... Era el h o m b r e q u e hacía de la
do con ellos, a p r o v e c h a n d o la ocasión para enriquecerse salvación u n negocio de compraventa, de sus obras de
y defender bien sus intereses. Los r o m a n o s j a m á s les im- piedad su capital, de su p r o p i a justicia u n ideal de vida.
portunaron. Sus matemáticas eran concretas: tantas obras, tantos méri-
tos; tanto capital a c u m u l a d o , tanto derecho a la sal-
De u n a m a n e r a o de otra, el saduceo es el representan- vación.
te de todos los hombres poderosos, curtidos por la vida,
q u e se h a n hecho solos o q u e h a n recibido su posición El fariseo es el p r o t o t i p o de u n a actitud espiritual q u e
privilegiada, q u e h a n luchado y triunfado. Son los h o m - desborda el m u n d o j u d í o y q u e ha llenado m u c h a s pági-
bres admirados o temidos p o r la gente, de mirada altiva y nas de la historia cristiana. Tipifica a todos los hombres
gesto despectivo, q u e o c u p a n los primeros puestos; los q u e hacen de la observancia de la ley u n fin; de lo m a n d a -
hombres q u e hacen la historia y construyen el m u n d o , do, u n a obligación; de su santidad, el objetivo de su vida.
m a n i p u l a n la o p i n i ó n , explotan los sentimientos p o p u - Es el representante de todos los hombres "demasiado bue-
lares... n o s " , q u e pasan por la vida vestidos de frac, sin salpicarse
En ese g r u p o , cerrado sobre sí m i s m o , confiado en su con el barro del c a m i n o , c o n d e n a n d o a los q u e n o cum-
poder, n o es posible h a b l a r de alabanza a Dios. Ellos son plen c o m o ellos, a c u s a n d o a los transgresores de la ley y

212 213
del orden pretendidamente queridos por Dios, que dicen la ascética, la asistencia divina sobre las obras. Enseña a
al Señor a quién debe salvar y a quién condenar. El tipo mirar al mundo de Dios antes que al propio yo. Esa reli-
farisaico es tieso, con frecuencia infeliz, derrotado por su gión pone un canto de alabanza en el hombre.
propia incapacidad para cumplir la ley, sintiendo horror La religión puede degenerar, y ha degenerado con fre-
a caer en las manos de Dios. El Señor, para ellos, no es el cuencia. Los hombres se han esforzado, han observado
Padre que se preocupa de los pajarillos, sino el Dios ale- ritos, han cumplido leyes. Pero el Dios verdadero pide
jado, a quien hay que aplacar, ante quien hay que rendir el corazón. No le agradan los hombres seguros de sí
cuentas exactas, que registra al detalle entradas y salidas... mismos.
Al fariseo le resulta más fácil y cómodo observar la ley La virtud no puede ser una pura consigna, una mane-
que vivir en permanente dependencia de Dios; cumplir ra de cumplir nuestros deberes. La virtud, concebida
un código, relativamente fácil de burlar con una oportu- como un hábito, casi como una costumbre o rutina, ha
na interpretación, que seguir a un Dios que le pide el ser resultado algo fastidiosa. Carece de toda improvisación.
entero. Sus relaciones con Dios son de haberes y deberes, Asociamos a la virtud el esfuerzo y el combate. Pero la
de ganancias y deudas. La ley adquiere autonomía y se virtud es ante todo un asentamiento voluntario. Lo atrac-
constituye en el muro de defensa detrás del cual asegura tivo en ella es que en cada momento uno puede hacer
sus posiciones y se afirma ante Dios. por Dios más de lo que está mandado por la ley, llegar
El fariseo tampoco sabe alabar. Cuando se mira a sí más allá de lo exigido, darse uno enteramente, amar por
mismo, allí no ve a Dios, sino su propia imagen. Y termi- encima de toda obligación, dar lo que legítimamente se
na por darla culto. El no es como los demás hombres. Su podía conservar.
justicia la ha conseguido a base de esfuerzos. No tiene Hemos creído que basta hacer esto o aquello para ser
nada que agradecer. Dios no provoca un estallido de agradables a Dios, pero Dios no nos pide esto o aquello,
júbilo. sino a nosotros mismos. Es preciso que nosotros mismos
Si el Señor no arranca al fariseo de sus seguridades nos hagamos obra de Dios. Sólo a partir de ahí podemos
religiosas, jamás saldrá de sus labios una canción de ala- abrir a Dios un crédito ilimitado y alabarle sin cesar79.
banza y jamás entenderá que es más importante amar que
cumplir los 613 preceptos de la ley, ponerse en manos de Equidistante, es decir, a la misma distancia de cada
Dios que la observancia de un reglamento. uno de los dos grupos señalados (saduceos y fariseos), es-
tán los discípulos de Jesús, los niños que le aclaman, la
La religión ha sido concebida de dos maneras: reli- multitud que les sigue y, con ellos, el humilde cortejo de
gión de fe y religión de obras. La religión de obras pone la mayoría de los hombres: los pobres, los sencillos, los
el acento sobre el esfuerzo humano, la obligación del pecadores... Ellos no tienen nada en que confiar, nada
hombre, sus deberes, lo que Dios espera qué haga. Pero que les dé seguridad. Por eso pueden aclamar, extender
toda religión que enfatiza el esfuerzo humano está falsa- sus mantos ante Jesús, subir con él hasta Jerusalén. Son
mente centrada. Tal religión produce tipos ascéticos, tal los niños y los que son como ellos los que pueden gritar
vez heroicos, pero se rompe fácilmente en tiempo de cri- en público y alabar a Dios sin que se les suban los colores
sis. Puede producir hombres de coraje, pero siempre con a la cara, sin temor al ridículo. Son ellos los que pueden
un sentido tremendo de la tensión: el deber se convierte bendecir siempre, aunque haya gente que intente callar
en peso y cada derrota en una gran amargura. La religión sus voces.
de obras no germina en alabanza.
La religión de fe acentúa la iniciativa divina, el don
sobre la exigencia, la gracia sobre la ley, la mística sobre '» Cf P. CHARLES. La oración..., o.c, 180-183.

214 215
Cada uno de nosotros puede elegir el grupo al que lo harán por nosotros. Si nuestros labios callan lo que de-
desea pertenecer. Podemos escoger el estilo de vida y la ben gritar, los seres inanimados ocuparán nuestro puesto
actitud de los poderosos saduceos, con todo lo que ellos y cantarán eternamente las alabanzas del Señor.
representan: éxito, popularidad, triunfo; podemos escoger Arrojad, quebrad, pulverizad, aniquilad esta soberbia, que se levanta
militar en el campo de los fariseos, con todo lo que ellos con erguida cerviz contra los preceptos divinos y que se opone al suave
tipifican: ley, obras, esfuerzo personal, piedad simulada... yugo del Señor, y alabad, niños, al Señor; alabad el nombre del Señor.
Pues, derribada y extinguida (la soberbia), se obtiene la alabanza por la
O podemos escoger finalmente el único camino que con- boca de los infantes y lactantes, y, dominada y destruida, el que se glo-
duce a la vida: no el de aparentar buenos, sino el de ser ría, gloríese en el Señor. No cantan estas cosas los que se tienen por
buenos; no el del hijo mayor que se queja, sino el del hijo grandes; no cantan estas cosas los que, conociendo a Dios, no le glorifi-
caron o no le tributaron gracias; se alaban a sí mismos, no a Dios; por
que vuelve a casa; no el de la ley, sino el de la gracia; no eso no fueron niños. Prefieren ensalzar su nombre antes que alabar el
el de la amargura, sino el de la alabanza. No hay otra nombre del Señor. Asi, pues, se desvanecieron en sus pensamientos y se
alternativa. oscureció su insensato corazón y, llamándose sabios, se convirtieron en
necios, pues estos mismos que al momento debían pasar por angosturas,
quisieron divulgar su nombre por largo tiempo y por todos los rincones
La alabanza tiene actitud y asombro de niño. Sólo él del mundo. Conviene predicar a Dios, conviene predicar al Señor siem-
sabe maravillarse por todo, ver las cosas con los ojos no pre y en todas partes. Luego se predique siempre: ¡sea bendito el nom-
gastados, sin miopías ni presbicias. La alabanza tiene bre del Señor, desde ahora y hasta el siglo! Se predique en todas partes:
¡desde el nacimiento del sol hasta el ocaso, alabad el nombre del
nombre y actitud de pobre, de mendigo que tiende la Señor!8C.
mano, de hijo que ama y confía en el Padre. La alabanza Me pregunte alguno de los santos párvulos que alaba el nombre del
pasa por el camino de la infancia, de la pobreza, del des- Señor y me diga: "Mira que lo que se dice hasta el siglo lo tomo por
pojamiento. siempre; entonces, ¿por qué se dice desde ahora, y no desde antes, y
desde antes de todos los siglos sea bendito el nombre del Señor?". Res-
Cada uno debe elegir el campo donde quiere cultivar, ponderé al niño que no me pregunte con orgullo insolente: "A vosotros
el banco donde quiere invertir, la actitud y el estilo de se dice, señores y niños; a vosotros se dice: Alabad el nombre del Señor;
vida que quiere adoptar en este juego de fuerzas que exis- sea bendito el nombre del Señor; sea, pues, bendito el nombre del Señor
por vosotros desde ahora, desde que se os dice a vosotros. Comenzáis,
te en nuestra vida. Y lo debe hacer con toda su capacidad pues, a alabar, pero alabad sin fin. Luego desde ahora hasta el siglo,
y libertad. O yo, con todo lo que eso significa: mi fuerza, alabad sin fin. No digáis: Comenzamos a alabar al Señor porque somos
mi prestigio, mi justicia, mis obras... o Dios, y entonces niños, pero cuando crezcamos y seamos mayores nos alabaremos a nos-
otros mismos". No sea así, niños; no sea asi. Atendiendo esto, dice el
salgo en su busca, le doy culto, le amo y le alabo por los Señor por Isaías: "Yo soy, y hasta que envejezcáis, yo soy". El que es
siglos de los siglos. debe ser alabado siempre. Alabad, niños, desde ahora; y alabad, ancia-
nos, hasta el siglo, porque vuestra vejez se blanqueará con las canas de
El camino para romper el círculo del propio yo es la la sabiduría, pero no se marchitará con la vejez de la carne. Pero como
en este lugar parece más bien que la niñez simboliza la humildad, a la
alabanza al Señor. El poderoso, el rico en obras, no sabe cual se opone la grandeza vana y falsa de la soberbia, y por eso única-
alabar. Jamás saldrá a la arena de Dios para entonar una mente alaban al Señor los niños, puesto que los soberbios no saben
canción agradecida. La alabanza es el estilo de vida del alabarle, sea vuestra vejez pueril y vuestra puericia senil; es decir, vues-
tra sabiduría no se junte con la soberbia, ni vuestra humildad esté des-
que ha hecho de Dios la única preocupación de su vida. provista de sabiduría para que así alabéis al Señor desde ahora y hasta el
La alabanza lanza al hombre al infinito, le catapulta ha- siglo. Dondequiera que se halle difundida la Iglesia cié Cristo en los
cia la eternidad, rompe todas sus barreras y limitaciones. santos párvulos, "alabad el nombre del Señor", pues esto significa
"desde el nacimiento del sol hasta el ocaso, alabad el nombre del
Si algún día los saduceos y los fariseos ganan la parti- Señor" 81 .
da e impiden a los niños, a los discípulos y a la multitud
alabar al Señor..., ese día las piedras del camino se levan-
tarán y formarán el más bello cortejo de alabanzas. Si al- 80
SAN AOUSM'N. Enarractones..., Sal. 112, t. III, 975-977.
gún día los hombres nos olvidamos de alabarle, las piedras 81
Ib, 980.

216 217
21. Entró con ellos
en el templo saltando
y alabando a Dios

Los científicos, los filósofos, los grandes artistas, han


aportado muchas cosas bellas a la humanidad. Los hom-
bres sencillos tenemos contraída una deuda de gratitud
hacia ellos. Nos han enseñado cosas fantásticas sobre los
mundos alejados y sobre los secretos de nuestra tierra,
han presentado brillantes teorías sobre el presente y el fu-
turo que nos espera, nos han deleitado con sus inventos,
han hecho más cómoda y confortable la vida sobre esta
tierra.
Pero ni los filósofos ni los científicos han aportado
algo de valor eterno, algo por lo que podamos vivir ho-
nestamente y morir en paz. Ninguno de los grandes hom-
bres ha logrado conseguir que el hombre acepte sus limi-
taciones, sus tentaciones y sus pruebas; ninguno ha
llenado de inmortalidad el ansia humana. Ninguno en
particular ni todos en conjunto han logrado hacer estallar
la alabanza en el corazón del hombre.
La ciencia no ha dado respuesta a los problemas más
hondos que plantea la condición humana: ¿de dónde
vengo y a dónde voy?, ¿se termina todo aquí?, ¿la tumba
que recoge mis restos es el fin de todos los sueños o el
comienzo de una nueva vida?...
La respuesta cristiana a los interrogantes del hombre
es ésta: Jesús es el Camino, la Verdad, la Resurrección y

219
trar en su templo. Pedro le había d a d o m u c h o más de lo
la Vida. El es la Luz eterna. El es el Dios m i s m o encarna-
q u e él hubiera p o d i d o i m a g i n a r . El sueño imposible se
d o . El es el Vencedor de la muerte y el q u e ha abierto al
había hecho realidad. Sus m a n o s buscaban sólo u n a m o -
h o m b r e las puertas del reino de Dios. Dos mil años de
historia h u m a n a n o h a n p o d i d o desmentir n i n g u n a de sus neda insignificante para poder vivir y se encontró con la
afirmaciones ni modificar sus enseñanzas. N i n g u n o ha salud. Se sintió curado en su cuerpo y en su alma. Y ala-
sido capaz de p r o b a r q u e él se equivocó o q u e habría q u e bó a Dios.
c o m p l e t a r su p e n s a m i e n t o . El vino a salvar al h o m b r e , a El m u n d o , mi m u n d o , está ahí, enfermo, tullido. N o
c a m b i a r su vestido de luto p o r u n hábito de fiesta, a po- es malo, está m a l o . Yace postrado y espera algo. El m u n -
ner alabanza en los espíritus abatidos 8 2 : do de los desgraciados, de los enfermos y de los explota-
Pedro y Juan subían al templo a orar a la hora nona. dos espera mejorar sus condiciones de vida. N o se atreve
Y un hombre tullido de nacimiento era llevado y situado a pedir monedas de oro o de plata, a lo s u m o u n a más
todos los días a la puerta del templo, llamada Hermosa, justa repartición de las riquezas, en m a n o s de unos cuan-
para pedir limosna a los que entraban. Viendo a Pedro y tos privilegiados. Los pobres tienen todo el derecho a es-
Juan, que iban a entrar en el templo, les pidió limosna. perar q u e los hombres q u e suben al templo para rezar se
Pedro, fijando en él la mirada, a una con Juan, dijo: "Mí- despojen de a q u e l l o q u e les sobra. Pero los pobres tienen
ranos". El los miraba esperando recibir algo de ellos. Mas todavía más necesidad del poder de Dios q u e del oro o la
Pedro dijo: "No tengo plata ni oro, pero lo que tengo eso plata, más urgencia de la curación y de la alabanza q u e
te doy. En nombre de Jesucristo, el Nazareno, anda". Y
tomándole de la mano derecha lo levantó y, al instante, del p a n q u e llevarse a la boca.
sus pies y sus tobillos se consolidaron, y de un salto se Los hombres buscan la felicidad. Encerrados en las
puso en pie y andaba, y entró con ellos en el templo an- mil prisiones de la vida, buscan la libertad y esperan al
dando, saltando y alabando a Dios. Todo el pueblo lo Libertador. En el fondo de cada h u m i l l a c i ó n , suspiro o
vio andar y alabar a Dios y reconocían que era el que solía desencanto hay u n a secreta llamada a Alguien q u e sea
sentarse junto a la puerta Hermosa a pedir limosna, y se capaz de salvar. La h u m a n i d a d lo ha e x p e r i m e n t a d o
llenaron de admiración y pasmo por lo que le había suce-
todo, pero n o ha e n c o n t r a d o la felicidad. Los n i ñ o s p u e -
dido (He 3,1-10).
den pedir juguetes para jugar, pero lo q u e necesitan es
Pedro y J u a n , apóstoles de Jesús, suben al templo a m o r y cariño; los obreros pueden pedir u n a u m e n t o de
para orar. U n tullido, u n h o m b r e enfermo desde el vien- salario, pero lo q u e más necesitan es la redención total, el
tre de su madre, pide limosna j u n t o a u n a de las puertas a m o r y la paz de Dios.
del templo. Pedro le vio y se fijó en él. Y en aquel h o m -
bre debió c o n t e m p l a r todo el dolor y toda la parálisis de Dios vio en u n t i e m p o cómo yacía el m u n d o , c ó m o el
la h u m a n i d a d . De p r o n t o sintió q u e él tenía algo especial h o m b r e estaba a la puerta del cielo, c o m o u n paralítico.
que ofrecerle. N o era ni oro ni plata ni nada cotizable en Y él tenía algo q u e n o q u i s o g u a r d a r con exclusividad: su
el mercado. Era algo m u c h o más precioso: el don de la vida, su a m o r y su perdón. El m e n d i g o q u e estaba a la
vida, q u e había recibido de Jesús. Pedro le agarró p o r la puerta del cielo pedía u n trozo de p a n o u n vaso de a g u a
m a n o y p r o n u n c i ó unas palabras. Y el tullido se dio q u e refrescara sus labios resecos, pero Dios le dio u n
cuenta de q u e las bases de sus pies y sus tobillos se h a b í a n N i ñ o para amar, u n C a m i n o p o r d o n d e c a m i n a r con se-
fortalecido y de q u e podía a n d a r y saltar. Y también se guridad, u n Espíritu Santo q u e hiciera brotar para él to-
percató de q u e podía hacer algo más: alabar a Dios, en- rrentes de a g u a viva d o n d e saciar su sed.
El peor servicio q u e podemos hacer a nuestro m u n d o
82
Cf The Interpretéis Bible, t. XI, o.c, 332-333. es reírnos de su enfermedad o darle u n a m o n e d a para ce-

220 221
rrar sus labios y dejarle que siga pidiendo limosna junto esa época y con este aspecto físico. Y lo acepto con alegría
a la puerta del templo, paralizado en su cuerpo y en su y me gozo en mi familia, en mi tierra, en mi época, en mi
alma. Tenemos que ofrecerle el perdón, hacerle saltar de aspecto, etc. Aquí, con lo que tengo, soy feliz. Acepto mi
alegría, devolverle la salud. mundo y a mis hermanos los hombres; a ellos, tal como
Este es mi mundo y mi tiempo, y me siento anclado son y no como yo quiero que fuesen; a ellos, tullidos en
en ellos. La fecha de mi nacimiento, la tierra donde vi la su mayoría, culpables en muchos casos..., pero al fin mis
luz, la familia en la que me he criado, todo pertenece a hermanos, a quienes quisiera enseñar el camino que con-
este mundo concreto. Jamás podré evadirme de él. Todo duce al templo y a la alabanza.
lo que sea escapar del mundo comienza a sonarme mal. La humanidad entera formamos una unidad. Ni las
Me dan miedo los profetas de desventuras, los que conde- almas ni los cuerpos viven como islas. El hombre nace
nan a los hombres y maldicen de la época que les ha toca- solidario de los otros hombres. No puede escoger no na-
do vivir. Tengo miedo de los que se refugian en el pasado cer o nacer en otro tiempo o en otro mundo. Este es su
y de los que sueñan con un mundo fantástico. Es este lote y su tumba. No puede ser completamente autónomo.
tullido el que me interesa y no los paralíticos de otros Todos los hombres estamos en comunión y en comunica-
tiempos. ción. Todos nos necesitamos y cuando alguien no está en
su puesto nos resentimos.
La evasión es una tentación. ¡Cuántos hombre enveje-
cen malhumorados y tristes porque su capacidad de amor Eso es verdad en grado sumo, a nivel de cuerpo místi-
se ha evadido a otro mundo! Es demasiado cómodo decla- co de Cristo. Dependemos de Dios, su vida es nuestra
vida, su gracia es como una savia que corre por las venas
rar que nuestra época es horrible, que todos los valores se
de todos los hombres. El hombre que ha encontrado a
han invertido, que todas las categorías de los viejos tiem- Dios tiene la soberana obligación de contar a sus herma-
pos se han evaporado, que el respeto, la disciplina, la re- nos cómo es, de alabar con la voz, el corazón y las fuerzas
ligión, Dios, han desaparecido. Pero el mundo que Dios de todos; tiene que convertirse en delegado general de la
ama es éste. Y el mundo al que tengo que enseñar a brin- humanidad ante el Padre del cielo.
car de gozo y alabar no es el mundo de los sueños ni el
del recuerdo nostálgico, sino éste cercano, el que tocan La alabanza intercesora es la más bella actividad del
mis manos. Si otras épocas han sido mejores, más religio- hombre. Cuando un ser humano alaba, todos lo estamos
sas y más fecundas, para mí tiene escasa importancia. Es haciendo con él. Los que conocen y alaban a Dios están
el ahora el que está lleno de urgencia. Cuando mi tierra, sosteniendo al mundo con sus manos, lo están haciendo
mi gente, mi época, me molestan no puedo evadirme, so agradable a sus ojos. Unos pocos hombres de alabanza
pena de renunciar a toda posibilidad de que estos hom- son como un pedacito de cielo en la tierra. Si un día to-
bres, mis hermanos, lleguen un día a saltar de júbilo y a dos los hombres de la tierra alabáramos al Señor, la eter-
cantar de gozo 83 . nidad habría comenzado en el tiempo, el reino habría lle-
gado.
No nos han dado facilidades ni posibilidades para es-
La tierra es, en los planes de Dios, como un albergue
coger el sitio donde íbamos a nacer, la época en la que
para el hombre. No tenemos en ella derecho de ciudada-
habríamos de vivir, el ambiente, la familia o la lengua
nía. Estamos en camino hacia el reino de los cielos. Cris-
que íbamos a hablar. Yo no puedo escoger a mis padres ni
to Jesús ofreció por este mundo un sacrificio de alabanza
mi aspecto físico ni mi capacidad intelectual. He sido co-
y nosotros podemos asociarnos a él. El sacrificio de Jesús
locado por Dios ahí, en esa familia, en ese ambiente, en
contrasta con la actitud del hombre que mira el mundo
83
P. CHARLES. La oración..., o.c, 156-158. como un inmenso botín, con ojos de ave de presa. Tener

222 223
fe en Dios es mirar al mundo con ojos nuevos. Desde Dios vas noticias, proclamar el evangelio eterno. Hay que crear
todo se ve mejor. melodías que pongan alas de esperanza en los derrotados.
Para el corazón que ama a Dios y se siente amado por Hay que hacer saber al hombre que Dios sigue ahí, que
él, ¡qué cercano está el sol de todos los soles! Ese es el conduce la historia en todos los momentos, que sufre con
Dios a quien nunca podremos excluir de este mundo, el el dolorido y hace suya la causa del explotado y salta he-
que jamás nos abandona, de quien podemos blasfemar, cho pedazos con el más pobre de los hombres.
pero que siempre estará a nuestros flancos como el Dios La queja, la rebeldía contra Dios ha sido ya bien expe-
bueno y clemente que hace que el sol llene de vida las rimentada en la historia de la humanidad y en la de cada
plantas del ateo y que las flores de su jardín sean tan individuo. Sus resultados son bien conocidos. La alaban-
hermosas como las del jardín del creyente. La vida de za a Dios ha sido poco experimentada. No podemos adu-
cualquier hombre que cree o que maldice de él, que le cir una "prueba" de lo que sería el mundo si un día nos
alaba o se queja, es más preciosa a sus ojos que todas las decidiéramos a cambiar el lamento por la danza, el traje
cosas del mundo juntas. de luto por un vestido de bodas, la queja por la alabanza.
Enseñemos a nuestros hermanos a alabar a Dios y asu-
El mundo habla de Dios, habla el lenguaje de la ala- mamos la hermosa tarea de alabar por los que no alaban,
banza, canta su gloria. Sólo el hombre puede desentonar de elevar hacia el cielo el eterno agradecimiento del hom-
en esa coral formidable. Pero afortunadamente el Hijo bre para con Dios. Siempre tendremos la posibilidad de
del Hombre ofreció por nosotros un sacrificio de alabanza hacer de la alabanza la actividad fundamental de nuestro
de valor infinito. Y así, nuestro mundo ha sido hecho paso por la tierra y de hacer de todas las cosas recordato-
santo a los ojos de Dios y el Padre se complace en mirar- rios del Señor, de convertir una moneda en un pedazo de
nos y en amarnos. La alabanza del Hijo del Hombre y de gracia acuñada, de hacer de los bancos del mundo santua-
los nombres asociados a él salva al mundo. rios y de los banqueros sacerdotes, de hacer de todo
Hay hombres que temen que si se cree en el cielo se es negocio un negocio de Dios; de cada oficio, un acto sagra-
impotente e inoperante en la tierra. Hay quien piensa do, y de cada oficiante, un ministro; de cada espiga, una
que la alabanza es alienante, como una barata consola- hostia; de cada racimo, un cáliz; de cada médico, un pe-
ción para el hombre. La fe en el cielo quitaría vigor a la queño salvador; de cada clínica u hospital, una iglesia; de
vida de los hombres en la tierra. Pero la verdad está en lo cada mesa de trabajo, un altar; de cada profesor, un mi-
contrario: porque se cree en el cielo, el hombre utiliza nistro de la palabra; de cada gesto, acción, movimiento...
toda su capacidad y energía para vivir en la tierra y hacer- una eterna alabanza. La tienda, el trabajo, el oficio, la
la más hermosa y justa; porque se cree en el cielo, las vida entera tiene que ser distinta. Un viejo pastor protes-
cosas de la tierra son todas bellas; porque se cree en el tante fue preguntado un día por uno de sus fieles: "¿Quién
cielo, los hombres son hermanos y no enemigos a batir. es el señor que acaba de salir de la iglesia?". Y el pastor
En todo momento el hombre necesita de la luz de la contestó sencillamente: "Es uno de mis ancianos, que vive
eternidad si ha de aprender a vivir su vida en el tiempo. en comunión con Dios y que, además, hace zapatos" 84 .
La fe en un Cordero degollado sostiene a los hombres
que padecen en la tierra. La cruz engendra coraje y man- No tenemos que ofrecer al mundo ni oro ni plata.
tiene la esperanza de una inmortalidad feliz más allá de Nosotros no conocemos el secreto de su fabricación.
las lágrimas y el dolor de esta bendita tierra. Nuestro secreto es diferente: creemos en Dios, conocemos
En nuestro mundo suenan sin cesar los clarines del
84
miedo. Hay que inventar nuevas músicas, divulgar nue- The Interpretéis Bible, t. XI, o.c, 226.

224 225
al Padre y al Hijo revelado, hemos entrado en el Camino 22. Aunque no necesitas
que conduce a la Vida, el amor de Dios ha sido derrama-
do en nuestros corazones por el Espíritu Santo... ¡Somos nuestras alabanzas...
hijos y herederos! Y hemos llegado a comprender que la
única razón de nuestra existencia es ¡ser una alabanza de
la gloría del Padre!

El hombre procede del amor de Dios y ondina al amor


de Dios. En Dios realiza su verdadera persealidad. El
alma, al salir de sus manos, es pura emoción y ternura,
temblor y pasión. Se estremece cuando él la acaricia, en-
ferma cuando se ausenta:
Yo os conjuro, hijas de Jerusalén;
si encontráis a mi Amado,
¿qué le vais a decir?
Que de amor languidezco (Cant 5,8).
Si Dios no está en el hombre, éste se siente como vacío
y triste. El hombre no puede vivir sin amor. Si no ama a
Dios, su lugar estará ocupado por otros amores. El hom-
bre puede saborear todos los sabores y degustar los place-
res más exquisitos..., pero toda la belleza de las cosas le
parecerá fea y todos los sabores le resultarán agridulces si
en el fondo de ellos no está Dios.
Amar es sentirse querido por otro, saberse de otro, sa-
ber que otro está dentro de uno, saber que el otro me
quiere y vive en mí y yo en él y los dos vivimos la misma
vida. Amar es una corriente del yo al tú y del tú al yo, ser
dos en uno y saberse querido en todo momento, aceptado
como uno es, con todas las debilidades y defectos, infide-
lidades y traiciones y con todas las buenas cualidades.
Amar es aceptarlo todo, quererlo todo, sufrirlo todo del
ser a quien se ama (E. Cardenal).

226 227
Dentro de nosotros está el amor de Dios y él nos da tal como es y tal como está en cada momento y que no le
vida al amarnos y nosotros alegramos su corazón cuando exige, como condición previa a su amor, un aceptable ca-
le amamos. Su amor es nuestra vida, nuestro amor es su pital de obras buenas. Si el hombre acepta la gratuidad
gozo. del amor de Dios, su vida será una alabanza ininterrum-
pida y habrá conectado con la finalidad del acto creador.
Entre Dios y el hombre se interpuso desde el principio
una fea realidad: el pecado. El hombre quiso sobrepasar Todo hombre tiene que tomar conciencia de esta reali-
su condición de criatura, cortó el cordón umbilical que le dad inefable: que el fin para el que fue creado no admite
unía a Dios, quiso ser dueño de su destino. Rompió uni- cambios ni sufre alternativas. Ser alabanza de gloria es
lateralmente la armonía y el equilibrio de la creación y en estar siempre en alabanza. La gloria de Dios no puede
su lugar introdujo el caos, el dolor y la muerte. Todo depender de mi estado físico: cansancio, enfermedad,
hubiera marchado bien sin esa loca pasión por la inde- edad... ni de mi estado emocional: estoy triste, no tengo
pendencia que arrebató al hombre. Todo hubiera sido ganas, no lo siento, no me sale. La alabanza a Dios jamás
hermoso si no hubiera decidido llevar las riendas de su puede estar a expensas de mi humor, de mi capricho, de
destino y se hubiera conformado con ser lo que tenía que mis sentimientos, de las circunstancias que me rodean, de
ser: alabanza de la gloria del Padre. la gente con la que me ha tocado vivir, de mis cualidades
El pecado rompió la unidad del hombre. Cada impul- o defectos personales. Ni el gusto ni el sentimiento pue-
so y cada instinto se fue por su lado, como piezas sueltas den dictar nuestras relaciones con Dios e interponerse en
de un rompecabezas. El nombre quedó desgarrado en su el camino de la alabanza.
ser y en sus motivaciones más profundas. Sólo cuando
Vivir en alabanza es pasar por la vida como un pere-
reencuentre a Dios y acepte su condición volverá a recu-
grino o un exiliado que regresa a su tierra cantando can-
perar el orden original que el Señor quiso para él.
ciones de triunfo, con ansias en su corazón, contando los
El hombre anda buscando ansiosamente la unidad días y las horas que faltan para el encuentro con los su-
perdida, cuando era criatura y Dios se miraba en ella y yos, el encuentro con el Padre. Vivir en alabanza es el
ella alababa a Dios. La alabanza es el retorno a los oríge- estilo de vida de los hijos. r»
nes; ella unifica todos los impulsos y apetitos. La alaban-
A alabar se aprende alabando/Afinemos desde ahora
za cohesiona al hombre, le devuelve el equilibrio y la ar-
nuestro cuerpo y nuestra alma para la alabanza! eterna
monía perdida por el pecado, le orienta definitivamente
que hemos de cantar en el cielo^Alabemos al Señor con
hacia lo que constituye la razón última de su existencia:
todo el corazón y con todas las fuerzas, en todos los mo-
ser un reflejo de la gloria del Padre. La alabanza empo-
mentos de nuestra vida./Prestemos nuestra voz a todas las
brece radicalmente al hombre y le lleva a reconocer en
criaturas del mundo, para que en la tierra y en el cielo no
Dios al único que vale la pena servir y dar gloria.
haya ni un solo ser que no se emplee en lo único que
Todo hombre debe hacer, al menos una vez en su vida, debe hacer: alabar a Dios.
un compromiso de "vivir en alabanza". Tiene que decirle
al Señor que, pase lo que pase, él quiere ser por siempre Si, en efecto, tuviéramos entendimiento, ¿qué más deberíamos hacer
en público y en privado, sino cantar a la divinidad y bendecirla y repa-
una alabanza de su gloria. Al menos una vez en la vida, el sar sus beneficios? ¿No debíamos, cavando, y arando, y comiendo, can-
hombre tiene que creer que él, el hombre concreto, con su tar el himno de Dios?... Entonces, ¿qué? Ya que la mayoría andáis cie-
gos, ¿no debía haber alguien que llenase este puesto y por todos cantase
carga, su pasado y su presente, por turbios que sean, es el himno a Dios? En efecto, ¿qué otra cosa puedo yo, viejo y baldado,
hijo de Dios. Debe aceptar que el amor y el abrazo del sino cantar a Dios? Porque si ruiseñor fuera, hiciera el oficio de ruise-
Padre le traspasen el corazón; aceptar que Dios le quiere ñor; si cisne, el de cisne. Ahora bien, soy ser de razón: cantar debo a

228 229
Dios. Esta es mi tarea, la haré y no abandonaré este puesto en cuanto me proclamen sin fin tu grandeza y hermosura; que la "mu-
sea concedido, y a vosotros al mismo himno os convocaré 85 .
chedumbre inmensa" de hermanos nuestros, que están
El Señor dice: "El sacrificio de alabanza me glorificará". Si te vieses
obligado a ofrecer a tu Señor un sacrificio grato y aceptable a él, confor- ante tu trono, te glorifiquen sin cesar y te canten el "ale-
me se ofrecían antes los sacrificios, siendo sombra de los venideros, qui- luya" eterno:
zá no encontrarías en tu hacienda un toro agradable, ni entre las cabras
un macho cabrío digno del altar del Señor, ni en tu rebaño un carnero Angeles del Señor, bendecid al Señor;
aceptable para ser víctima a tu Dios, y al no encontrarlo, preocupado alabadle, exaltadle eternamente.
por lo que debías hacer, quizá dirías a Dios: "Quiero y no tengo". ¿Por Cielos, bendecid al Señor;
ventura puedes decir de la alabanza: "La quiero y no la tengo"? El alabadle, exaltadle eternamente.
mismo querer es alabar. Dios no te pide palabras, sino el corazón. Pues
puedes decir: "No tengo lengua". Si alguno enmudece por alguna en- Que te alabe, Señor, el mundo casi infinito de los as-
fermedad, no tiene lengua, pero tiene alabanza. Si Dios tuviese oídos tros; que cada estrella cante tu gloria y transmita por los
carnales y necesitase para oír el sonido de tu voz, al hallarte sin lengua espacios la noticia de tu poderío; que todas las constela-
le hallarías también sin alabanza. Pero como ahora pide el corazón,
mira al corazón, es testigo interior, es juez que persuade, ayuda y coro- ciones juntas, a una sola voz, proclamen la gloria de tu
na, es suficiente que le ofrezcas la voluntad. Cuando puedes, confiesas reinado:
con la boca para la salud; cuando no puedes, crees con el corazón para
la justicia. Alabas con el corazón, bendices con el corazón, impones las
Astros del cielo, bendecid al Señor;
sagradas víctimas sobre el ara de la conciencia con el corazón y se te
alabadle, exaltadle eternamente.
responde: Paz en la tierra a los hombres de buena voluntad 86 .
Grande eres, Señor, y laudable sobremanera; grande es tu poder, y tu Que te alabe, Señor, nuestra bendita tierra, esta tierra
sabiduría no tiene número. ¿Y pretende alabarte el hombre, pequeña tuya, en la que tanto se te debe, a la que tanto amas. Que
parte de tu creación, y precisamente el hombre que, revestido de su mor-
talidad, lleva consigo el testimonio de su pecado y el testimonio de que te alaben los vientos y las nubes, los rocíos y las escar-
resistes a los soberbios? Con todo, quiere alabarte el hombre, pequeña chas, la nieve y la lluvia, los rayos y los truenos, los terre-
parte de tu creación. Tú mismo le excitas a ello, haciendo que se deleite
en alabarte, porque nos has hecho para ti y nuestro corazón está inquie- motos y los volcanes; que te alaben las cordilleras y las
to hasta que descanse en ti 87 . montañas gigantes, las colinas, los oteros, las llanuras,
los desiertos, las profundidades; que te celebren las fuen-
Aunque no necesitas nuestra alabanza ni nuestras ben- tes, los arroyos, los lagos, los ríos, los mares; que te acla-
diciones te enriquecen; tú, Señor, inspiras y haces tuyas men los árboles, las flores, las espigas, los abrojos del
nuestra acción de gracias. Tú nos has creado para ser ala- campo; que te festejen los peces que se agitan en el mar, y
banza de tu gloria y nosotros no queremos sustraernos a los pájaros que vuelan por el aire, y las aves de la tierra, y
esa formidable tarea que nos has asignado en esta vida y los insectos, y las alimañas. Todo lo que es, todo lo que
que será nuestra ocupación por toda la eternidad. se mueve o está en reposo, todas las criaturas animadas o
Creemos, Señor, que más que un deber y una obliga- inanimadas formen un hermoso ramillete de alabanza,
ción es un gozo inmenso poder expresarte nuestra admi- una coral inmensa que haga llegar hasta ti la aclamación
ración y rendirte nuestra alabanza agradecida. Volvemos del universo:
nuestros ojos hacia ti y te bendecimos con toda la
creación: Criaturas del Señor, bendecid al Señor;
alabadle, exaltadle eternamente.
Que te alaben, Señor, todas tus criaturas del cielo, tus Bendiga la tierra al Señor;
"miríadas de miríadas y millares de millares" de ángeles le tante, le exalte eternamente.
(Ap 5,11), que los coros de los Querubines y Serafines Que te alabe, Señor, la criatura más perfecta que tú
85
pusiste en la tierra, el "pequeño rey" de todo lo creado.
EPICTKTO. Pláticas, I, 16.
86
SAN AGUSTÍN. Enarraciones..., Sal. 134, t. IV, 497-498. Que todos los hombres te bendigan con todas sus fuerzas,
87
SAN AGUSTÍN, Las Confesiones, lib I, c. 1, n. 1. día y noche; que te alaben, Señor, los grandes y los pe-
230 231
queños, los sabios y los ignorantes, los ricos y los pobres; en cada instante, quiero alabarte y bendecirte y cumplir
que te alaben en todas las lenguas y dialectos de la tierra. en tu presencia la tarea para la que me elegiste desde an-
Que te bendigan, Señor, los recién nacidos y los niños tes de la creación del mundo: ser alabanza de tu gloria...
con su candor, los jóvenes con su vigor, las doncellas con
Por Cristo, con él y en él;
su belleza, los ancianos con su experiencia. Que te canten a ti, Dios Padre omnipotente,
los poetas, te celebren las artes, te engrandezcan las cien- en la unidad del Espíritu Santo,
cias. Que te alaben los pobres y los humildes, los enfer- todo honor y toda gloria,
por los siglos de los siglos.
mos y los impotentes; que todas las lágrimas y todas las Amén, ¡Aleluya!
desventuras y todos los tormentos sean una canción de
alabanza para ti; que todo el amor, toda la ternura, todas
las sonrisas, todos los besos te proclamen como la supre-
ma Belleza. Que el hombre, Señor, te alabe eternamente, Si hay alguno, como puede suceder y es muy probable, de inteli-
que no sepa ni pueda hacer otra cosa que alabarte. Que te gencia más penetrante que la mía y que pueda por largo tiempo pe-
alabe en sus entradas y en sus salidas, en su trabajo y en netrar en aquello que es, alabe cuanto pueda y alabe como no puedo yo.
su descanso, en sus talleres, en sus fábricas, en sus hospi- SAN AGUSTÍN

tales, en sus colegios, en sus campos. Que los "hijos en el


Hijo" te alaben con una sola voz:
Hijos de los hombres, bendecid al Señor;
alabadle, exaltadle eternamenle.
Que te alabe yo también, mi Señor. Despiértame en lo
más profundo de mi ser, allá donde nadie llega y todas las
voces se pierden, allá donde tú y yo nos encontramos cara
a cara. Despierta, Señor, mi alma y mi corazón a la ala-
banza. Que te alabe con mi inteligencia, con mi voluntad,
con mi libertad, con mi memoria, mi fantasía y mis senti-
dos; que te alabe con mi cuerpo, con mis manos, con mi
cerebro, con mis entrañas y 'mis pulmones. Que te alabe
con toda mi capacidad afectiva, con todo el fuego y toda
la ternura de que soy capaz; que te alabe con mis impul-
sos y apetitos, con un deseo insaciable, con la pasión y
violencia de todos los seres juntos. Que te alabe, Señor,
con todo mi ser, ahora y siempre, de día y de noche, en
cada segundo y en cada fracción de segundo, cuando me
siento o me levanto, cuando trabajo y cuando descanso.
Que te alabe en mis alegrías y en mis tristezas, cuando el
éxito me sonría o me ronde el hastío y la incertidumbre.
Cuando mi mente se vaya debilitando y mi cuerpo des-
componiendo, cuando me llegue la hora suprema... quie-
ro encontrarme contigo con una canción de alabanza en
mis labios. En todo momento, con las fuerzas que posea
233
232
índice

Págs.
Introducción 7
1. Abre, Señor, mis labios y mi boca proclama-
rá tu alabanza 9
2. El es mi Dios: yo lo alabaré 19
3. Bendice, alma mía, al Señor 43
4. Toda mi vida te bendeciré y alabaré tu nom-
bre por siempre jamás 51
5. Casa de Israel, bendice al Señor 55
6. Alabad al Señor todas las naciones 63
7. Criaturas del Señor, bendecid al Señor 67
8. Angeles del Señor, bendecid al Señor 79
9. Para ti es mi música, Señor 83
10. Dichoso el pueblo que conoce la aclama-
ción 89
11. ¿Quién hará oír toda su alabanza? 103
12. No alaban los muertos a Yavé 107
13. La proclamación de tu alabanza no tiene fin. 113
14. Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la
tierra 127
15. Bendito sea Dios, que nos ha bendecido con
toda clase de bendiciones 135
16. En todo dad gracias, pues esto es lo que
Dios, en Cristo Jesús, quiere de vosotros. 147
235
Págs.

17. Dios da en la noche cantares de júbilo.... 159


18. Oí en el cielo como un gran ruido de mu-
chedumbre inmensa que decía: ¡Aleluya!.. 195
19. Laudem gloriae: alabanza de gloria 203
20. De la boca de los niños de pecho has sacado
una alabanza 211
21. Entró con ellos en el templo saltando y ala-
bando a Dios 219
22. Aunque no necesitas nuestras alabanzas.... 227

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