Ministerio de Educación Nacional República de Colombia

Asociación Nacional de Escuelas Normales Superiores

Instituto Colombiano para el Fomento de la Educación Superior

EXAMEN PARA NORMALISTAS SUPERIORES (CICLO COMPLEMENTARIO)

MARCO DE FUNDAMENTACIÓN CONCEPTUAL

ASOCIACIÓN NACIONAL DE ESCUELAS NORMALES SUPERIORES –ASONEN–

AGOSTO 2006

TABLA DE CONTENIDO

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REFERENCIACIÓN INTERNACIONAL DE LA FORMACIÓN EN EL PROGRAMA DE NORMALISTA SUPERIOR _________________________________________________ 4
1.1 CONTEXTO EDUCATIVO EUROPA Y AMÉRICA LATINA _______________________ 4 1.2 CARACTERIZACIÓN DE LA FORMACIÓN EN EL PROGRAMA DE NORMALISTA SUPERIOR EN COLOMBIA_________________________________________________ 10 1.2.1 PROCESO HISTÓRICO DE LAS NORMALES EN COLOMBIA. _______________ 10 1.3 ORGANIZACIÓN Y FUNCIONAMIENTO DE LAS ESCUELAS NORMALES SUPERIORES EN LA ÚLTIMA DÉCADA DEL SIGLO XX Y PRIMEROS AÑOS DEL SIGLO XXI. ______________________________________________________________ 16

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CARACTERIZACIÓN DE LA FORMACIÓN EN EL PROGRAMA ACADÉMICO DE NORMALISTA SUPERIOR EN COLOMBIA __________________________________ 23
2.1 DESCRIPCIÓN DE LOS PLANES DE ESTUDIO DEL PROGRAMA DE FORMACIÓN DE NORMALISTA SUPERIOR _________________________________________________ 23 2.2 CARACTERIZACIÓN DEL PERFIL PROFESIONAL DEL NORMALISTA SUPERIOR 25

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CARACTERIZACIÓN DE ANTECEDENTES Y REFERENTES DE LA EVALUACIÓN DEL PROGRAMA DE FORMACIÓN DE NORMALISTA SUPERIOR ______________ 30 DEFINICIÓN DEL OBJETO DE ESTUDIO DEL PROGRAMA ACADÉMICO DE NORMALISTA SUPERIOR. _______________________________________________ 31

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DEFINICIÓN Y CARACTERIZACIÓN DE LAS COMPETENCIAS Y COMPONENTES QUE SERÁN EVALUADOS EN LA PRUEBA ECAES PARA NORMALISTAS SUPERIORES __________________________________________________________ 34
5.1 COMPONENTES QUE SERÁN EVALUADOS EN LA PRUEBA ECAES PARA NORMALISTAS SUPERIORES ______________________________________________ 34 5.1.1 Procesos de pensamiento a partir del lenguaje _________________________________ 35 5.1.2 Procesos de pensamiento a partir del conocimiento científico. ____________________ 36 5.1.3 Fundamentación pedagógica ______________________________________________ 37 5.1.4 Investigación educativa __________________________________________________ 38 5.1.5 Gestión educativa _______________________________________________________ 38 5.1.6 Práctica pedagógica _____________________________________________________ 39 5.1.7 Evaluación ____________________________________________________________ 40 5.1.8 Ético-estético __________________________________________________________ 40 5.2 ENFOQUE DE EVALUACIÓN Y COMPETENCIA A EVALUAR.__________________ 41 5.2.1 Acción interpretativa. ____________________________________________________ 42 5.2.2 Acción argumentativa. ___________________________________________________ 43 5.2.3 Acción propositiva.______________________________________________________ 43

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DEFINICIÓN DE LAS ESPECIFICACIONES DE PRUEBA ECAES PARA NORMALISTAS SUPERIORES_____________________________________________ 44 BIBLIOGRAFÍA ________________________________________________________ 48

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MARCO DE FUNDAMENTACIÓN CONCEPTUAL

1 REFERENCIACIÓN INTERNACIONAL DE LA FORMACIÓN EN EL PROGRAMA DE NORMALISTA SUPERIOR
1.1 CONTEXTO EDUCATIVO EUROPA Y AMÉRICA LATINA

El ambiente de continuas reformas y cambios de orden político, económico, social y jurídico han afectado de manera significativa el sistema educativo, de los países europeos y latinoamericanos permitiendo identificar tendencias, constantes, puntos de encuentro y diferencias especialmente con el contexto que nos ocupa: la formación de maestros en Colombia.

La legislación de los países europeos1 en los últimos treinta años del siglo veinte muestra cambios que dan nuevas directrices a los programas de formación de profesores, especialmente al definir el perfil profesional, el currículo de formación, el ente responsable de esa formación, las modalidades y los requisitos.

Frente al perfil profesional se busca conseguir un egresado, profesional con formación pedagógica y didáctica, con conocimiento de las asignaturas, diestro en la implementación de métodos de enseñanza basados en las necesidades personales y

El análisis que se hace a continuación de la formación de docentes para preescolar y primaria en Europa se realizó con base en el documento: Libro Blanco titulo de grado en magisterio Volumen 2, Anexo 1 “Informe Los grados de magisterio en los 25 países de la Unión Europea”, Luis Carro Universidad de Valladolid, enero 2004, Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación ANECA.

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del contexto (diversidad social y cultural), organizador, (capaz de planificar, controlar y evaluar situaciones de aprendizaje haciendo uso de las tecnologías de la enseñanza); capaz de establecer relaciones institucionales, con otros colegas, con la familia de los alumnos y con la comunidad; auto disciplinado y con responsabilidad ética. Capaz de hacer uso de su experiencia, de la de otros y de investigación relevante como fundamento de su desarrollo profesional (esta última competencia es más evidente en los perfiles de formación de Bélgica, Suecia y Austria)

El énfasis en los programas de formación para la educación infantil y la educación primaria, no presentan grandes diferencias en los países europeos fuera de la duración o la profundización en una disciplina. Sobresale en las dos especialidades el interés por garantizar conocimientos en: 1. Ciencias de la educación: Filosofía, psicología (del desarrollo, evolutiva), sociología e historia. 2. Didáctica general, didácticas específicas (o metodologías de enseñanza, como se define en uno que otro país): en orden de mayor presencia en los planes de formación están la educación artística y plástica (baile, dibujo), la educación musical, la educación física (del movimiento), la enseñanza del lenguaje y la literatura, las matemáticas, la informática y la tecnología y también las ciencias naturales, historia, geografía y la enseñanza religiosa. 3. Formación General: aprendizaje de diferentes lenguas, principalmente alemán, francés, e inglés. 4. También sobresale la educación especial o en necesidades educativas especiales en los programas de educación infantil. 5. La práctica educativa, en todos los países europeos referenciados se desarrolla en entornos escolares bajo la supervisión de los docentes de estos centros y un docente del instituto de formación, a través de módulos de práctica con diferente intensidad (con una duración mínima de diez semanas hasta dos años); en algunos países se incrementan las semanas de práctica a medida que 5

transcurren los años de formación, pasando por un abanico amplio de estrategias, como por ejemplo: práctica desde algunas asignaturas, observación en el primer año, enseñanza guiada, visitas a centros educativos, análisis de actividades de enseñanza y estudios de caso, entre otros.

Con respecto a los responsables de los programas de formación de maestros, en Europa es asumida en su mayoría por institutos, colegios o escuelas de formación pedagógica y sólo en unos países (República Checa, España, Italia, Letonia, Malta, Eslovenia y Finlandia) en facultades de Educación. La especialidad de formación en educación infantil y educación primaria se ofrece por separado en la totalidad de países del contexto europeo, con una duración que oscila entre dos y cinco años, siendo los de cuatro años el período de tiempo más común a la mayoría de los programas.

Aunque hay diferencias en los requisitos para la admisión, es básico poseer el diploma de secundaria, una edad mínima de dieciocho años y sólo en el Reino Unido es requisito tener mas de veinticuatro años; en Luxemburgo el aspirante no debe ser mayor de treinta y cinco años. Polonia y Eslovaquia exigen certificados de salud y en un buen número de países es fundamental aprobar la entrevista y un examen de admisión. El Reino Unido y Francia exigen además a los aspirantes contar con estudios universitarios de uno a tres años respectivamente. Para la obtención del título algunos países exigen la presentación de un proyecto de grado, sólo en dos países (Bélgica y Chipre) se incluye la metodología de investigación educativa o la asimilación del enfoque científico y de actitudes hacia la investigación, como materia a cursar en la propuesta curricular. Sobre el mismo punto en Austria la tendencia actual es hacia la investigación aplicada a la enseñanza (en las materias didácticas).

En la gran mayoría de los países europeos, la especialidad en educación infantil abarca la edad de tres a cinco años, aunque existen países como Estonia y Letonia que amplían el rango desde el primer año de vida hasta los siete. Lo mismo que en la

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educación primaria es mayoría el rango de seis a diez años, aunque otros lo extienden hasta los quince (República Checa y Portugal) y dieciséis años (Portugal, Estonia, Letonia, Finlandia y Suecia).

De la misma forma que en Europa, en América Latina, las condiciones sociales, políticas, económicas y las tendencias internas de cada país impactan los procesos de formación de docentes; y en países como Argentina, Colombia y México los cambios generados se sustentan en movimientos pedagógicos promovidos por los mismos docentes. En todos los contextos se establecen criterios de tipo legal para direccionar los programas en aspectos como: ámbitos de formación, niveles y requisitos de ingreso, puntos éstos de interés comparativo.

Los programas de formación docente en América Latina contemplan diferentes ámbitos de interés como: 1. Formación general, cuyos contenidos están referidos a las bases sociales, históricas y filosóficas de la educación y de la profesión docente, el sistema educativo y la ética profesional entre otros. Con la pretensión de contextualizar la realidad social, las políticas educativas y la pedagogía. 2. Formación especializada dependiendo de si es educación inicial, básica o rural, se dan los contenidos específicos del nivel y la carrera incluyendo menciones para la educación general básica y de conocimiento disciplinar para la educación media. 3. Formación pedagógica y didáctica la cual permite el conocimiento de los educandos (desarrollo psicológico y de aprendizaje, diversidad), del proceso de enseñanza (organización curricular, estrategias de enseñanza y evaluación, orientación de niños y jóvenes), conocimientos instrumentales para la enseñanza como las tecnologías de la información y comunicación y de los procedimientos de investigación.

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4. Formación personal referente a lo ético y a las habilidades para el liderazgo. 5. La práctica es un conjunto de actividades conducentes al aprendizaje docente desde los primeros contactos con escuelas y aulas hasta la inmersión continua y responsable de la enseñanza; articula toda la formación docente, la teoría y la práctica. Su objetivo es permitir la aproximación gradual de los estudiantes al trabajo profesional y al mismo tiempo facilitarles la construcción e internalización del rol docente, es decir que los futuros maestros construyan conocimientos pedagógicos, desarrollen en forma personal teoría y práctica acerca de la enseñanza y el aprendizaje, pero por sobre todo aprendan a enseñar. 6. La investigación se contempla como ámbito de formación aunque no se cuente con estándares comunes; por ejemplo: sólo México exige como requisito para obtener el título de maestro la presentación y sustentación de un proyecto de grado. 7. La tecnología educativa que comienza a ser parte integrante del currículo en la formación de maestros, por las necesidades que plantea el mundo globalizado al que la educación no puede permanecer ajena.

En el caso específico de Colombia, la atención de los programas de formación para el ejercicio de la docencia en el nivel de preescolar y el ciclo de educación básica primaria, fue asignada a las Escuelas Normales debidamente reestructuradas y aprobadas como Escuelas Normales Superiores, acorde con los lineamientos establecidos mediante el decreto 3012 del 19 de diciembre de 1997, teniendo en cuenta lo dispuesto en los artículos 104 y 109 de la Ley General de Educación (Ley 115 de 1994) y las necesidades educativas y de personal docente de su zona de influencia.

En los ámbitos de formación se evidencian elementos comunes entre la tendencia europea, la tendencia latinoamericana y la realidad colombiana que sirven como referentes para evaluar la calidad de los programas de formación de las Escuelas Normales Superiores. Es importante señalar que los países latinoamericanos que 8

han hecho evaluación de calidad de los egresados señalan como principal deficiencia el dominio de los conocimientos científicos disciplinares (Honduras y Perú), no así los metodológicos.

En contraste con Europa, en América Latina las instituciones formadoras de maestros llamadas Escuelas Normales Superiores fueron creadas para atender la población escolar de la educación primaria que tiene una duración de seis años. En Colombia a partir de la Ley General de Educación de 1994 y del decreto 3012 de 1997, las Escuelas Normales Superiores asumen además la posibilidad de formación para el nivel preescolar. De igual manera en Latinoamérica los países con diversidad cultural y étnica como México, Perú, Bolivia, Ecuador, Guatemala y Honduras, incluyen en los programas de formación docente el bilingüismo (la lengua de la etnia y la lengua castellana) y en el resto de países el inglés y la lengua castellana. Tendencia esta que comparte la comunidad europea con las características actuales de diversidad poblacional en lo étnico y cultural.

De la misma forma que en Europa, la gran mayoría de países de América Latina definen como condiciones de ingreso a los programas de formación de maestros el haber cursado y aprobado la educación secundaria (sólo Nicaragua acepta a quienes solo hayan cursado la educación básica), así como la aprobación de un examen de admisión que pocos países acompañan de una prueba de personalidad y de inclinación vocacional (caso específico de Venezuela en este último aspecto). Sólo Colombia agrega otros requisitos diferentes a los de los contextos analizados, ellos son: haber aprobado bachillerato pedagógico, las pruebas de Estado y en algunas instituciones acreditar experiencia docente. A diferencia del contexto europeo, la edad no es criterio determinante en Latinoamérica a excepción de Nicaragua que define una edad no superior a los veintiún años para los aspirantes a cursar el programa de formación de maestros.

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1.2 CARACTERIZACIÓN DE LA FORMACIÓN EN EL PROGRAMA DE NORMALISTA SUPERIOR EN COLOMBIA

1.2.1 PROCESO HISTÓRICO DE LAS NORMALES EN COLOMBIA.

Las Escuelas Normales en Colombia tienen su origen con el nacimiento de la República a partir de la promulgación de la Ley del 6 de agosto de 1821, que "facultaba al poder ejecutivo para establecer Escuelas Normales de enseñanza mutua en las principales ciudades de Colombia (Zuluaga, 1984:7, citada por Rentería 2004:156)

Dadas las condiciones de extremo analfabetismo identificadas después de la guerra de independencia2 se requirió con urgencia la masificación de la instrucción pública. En este contexto se optó, en lo que tenía que ver con la enseñanza, por el método de Lancáster o de enseñanza mutua, en el cual el maestro constituye la máxima autoridad y se apoya en los estudiantes del mismo grupo que “enseñaban haciendo repetir y memorizar el conocimiento”. Durante esta etapa la Escuela Normal estuvo inmersa en una estructura normativa, ejerciendo control disciplinario en la formación del futuro maestro.

Cincuenta años más tarde, con el decreto orgánico de instrucción pública del 1 de noviembre de 1870, se empezaron a desarrollar cambios significativos en la instrucción pública, asignándole un contenido político al ser considerada como un bien público de carácter obligatorio, gratuito y rigurosamente neutral en el terreno religioso. Esta reforma estuvo enmarcada dentro de lo que se ha denominado la

Aún en 1912 el índice de analfabetismo era del 80% de la población. Ver al respecto Silva Renán, “la educación en Colombia 1880-1930” en Nueva historia de Colombia Tomo IV pp. 61 a 86.

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reforma educativa radical que además estuvo asesorada por una misión pedagógica alemana basada en las teorías de Pestalozzi y Froebel. Como resultado de dicha misión se “organizaron más de veinte escuelas normales en la mayoría de los Estados y se fundo la revista La Escuela Normal, con un tiraje de más de tres mil ejemplares cada dos semanas” (Silva, 1989:64).

Como parte de la reforma “instruccionista” de la década de 1870, se abrió paso la formación de ciudadanos ilustrados con el desarrollo del pensamiento crítico en los alumnos, bajo este nuevo enfoque se requirió de un maestro ilustrado y librepensador. Como uno de los resultados de la misión pedagógica alemana se consideró que el método de enseñanza objetiva de Pestalozzi resultaría más conveniente para la formación del nuevo maestro, dado que privilegia el conocimiento de las cosas mismas antes que la simple memorización de lo que se dice de ellas.

El proyecto de formación de maestros exigió a las instituciones normalistas el desarrollo de un pénsum académico ajustado a los ideales de formación filosófica, política y pedagógica que contuviera además de las materias tradicionales, cursos de otra lengua, cursos de aplicación en ciencias, artes y oficios, de agricultura y economía social y doméstica y curso de pedagogía (para quienes estuvieran interesados en dedicarse a la instrucción).

La reforma instruccionista tuvo una gran oposición encabezada por la iglesia católica y el partido conservador, para quienes las Escuelas Normales representaban una amenaza muy seria al monopolio que tenía la iglesia, hasta esos momentos, en

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cuanto a la enseñanza y, en general, a la formación del hombre3. A pesar de esta fuerte oposición, la pedagogía pestalozziana continuó siendo difundida por todo el país a través de los programas de formación de maestros, para lo cual las Escuelas Normales se constituyeron en verdaderos centro de desarrollo de saber pedagógico, diseñando y poniendo en práctica nuevas formas para la práctica pedagógica y convirtiéndose en los pilares fundamentales del desarrollo del proyecto de secularización de la sociedad que los radicales implementaron durante la segunda mitad del siglo XIX en Colombia.4

Con la elección en la Presidencia de la República de Rafael Núñez se implementó, en el campo educativo, la llamada regeneración. Esta reforma del campo educativo estuvo sustentada en la nueva constitución colombiana promulgada en 1886 y condujo a la entrega de la enseñanza a la iglesia, hecho que se ratificó con la firma de un concordato entre la iglesia y el Estado. El grado de control que asumió la iglesia abarcó ámbitos como la enseñanza obligatoria de la religión católica, la imposición de texto y la intervención en el contenido científico o literario de la educación, entre otros. Esta intervención de la iglesia en la educación terminó afectando a las Escuelas Normales en tanto que estas retomaron las prácticas moralizadoras de la sociedad tradicional, por lo cual se empezó a hacer énfasis en la formación de los maestros en las virtudes cristianas y los valores como el orden, la disciplina y el respeto a las jerarquías.

Teniendo como bases las directrices establecidas en la constitución del 86 se da la reforma educativa de 1903 –Ley 39 de octubre de 1903– en la que se estableció como bases del sistema educativo colombiano, entre otras, la educación moral y religiosa y la educación de orientación industrial en la primaria y en la secundaria. De

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Rentería, Pedro Elías, Formación de Docentes, 2004

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acuerdo con Silva (1989:76) el espíritu de la Ley concibió la escuela pública primaria como:

“«esencialmente práctica» y encaminada a dotar al alumno de nociones que lo habilitaran para el ejercicio de la ciudadanía y lo prepararan para el trabajo en la industria, la agricultura o el comercio. Pero a esta idea general y más bien vaga de escuela primaria, se agregó enseguida su división en primaria urbana con un ciclo de seis años, y primaria rural con un ciclo tan sólo de tres, y en donde la enseñanza sólo debía comprender «los puntos mas importantes de las escuelas urbanas», acentuando una discriminación que adquiere todo su significado si recordamos que a principios del siglo más de las tres cuartas partes de la población colombiana habitaba en el campo, o por lo menos en poblaciones menores a los cinco mil habitantes.”

En concordancia con el bajo nivel de los docentes de primaria se reglamentó y propuso, bajo la Ley 39 de 1903, el establecimiento de Escuelas Normales en cada capital de departamento para su cualificación.

En el gobierno del Pedro Nel Ospina, en desarrollo de la Ley 57 de 1923, se dispuso la contratación de los servicios de una misión pedagógica extranjera para que junto con otra de pedagogos nacionales propusieran modificaciones al sistema de educación pública nacional. La misión alemana planteó, entre otras

recomendaciones, la creación de un bachillerato que se diversificaría en clásico, comercial y científico, la libertad para que los colegios ofrecieran bachillerato a las mujeres, el establecimiento de un sistema de control público a la educación y la creación en Bogotá de dos institutos pedagógicos, o normal nacional modelo, uno

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Ibid, pág. 167.

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para varones y otro para mujeres. Muchas de estas propuestas fueron impugnadas por la iglesia que volvió a ver amenazada su posición en el campo de la educación, pero ya el movimiento de modernización de la educación tenía adeptos tanto en las filas liberales como en las conservadoras y se empezó a consolidar una dinámica que condujo a que la Escuela Normal de Tunja, con un refuerzo en enseñanza científica, se planteara la creación de cursos para la preparación de licenciados en enseñanza del bachillerato, asimismo, el Instituto Pedagógico Femenino ofreció a las jóvenes bogotanas una educación para la formación de educadoras primarias. (Silva, 1989:85)

Concomitante con las reformas del primer tercio del siglo XX, la pedagogía activa hace su aparición en Colombia bajo los métodos propuestos por Decroly y Maria Montessori. La formación de maestros se ve alimentada por la apropiación de los “saberes modernos”, haciendo al maestro un sujeto de saberes disciplinares, complementando su formación pedagógica y didáctica.

Para inicios de la década de los treinta y como resultado de la reforma de 1932, que buscó, entre otros aspectos, mejorar el nivel de formación de los docentes haciendo obligatorio que todos los maestros debieran tener el título de bachiller y cursar dos años de estudios pedagógicos para poder enseñar en las escuelas primarias y cuatro para enseñar en las escuelas secundarias, se fundó la Facultad de Ciencias de la Educación en la Universidad Nacional.

Durante el gobierno de Pumarejo, y con Darío Echandía como ministro de educación, se reorganizaron las Escuelas Normales quedando bajo el control directo del Estado lo que garantizaría, de acuerdo con el espíritu de la reforma, una mejor preparación de los maestros. En este mismo mandato se creó la Escuela Normal Superior, que fue el resultado de la transformación de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional. A partir de esta decisión la Escuela Normal Superior quedó bajo el control directo del Ministerio de Educación Nacional y se estableció la 14

educación mixta sustrayendo de la universidad la formación de normalistas, dado que no se pretende brindar una formación profesionalista ofrecida allí, según lo expuesto por Socarrás, entonces rector de la Escuela Normal Superior, no es conveniente "una especialización demasiado rigurosa [en ciencias y matemáticas], con exclusión de las humanidades: filosofía, historia, literatura y artes, cuyos valores normativos son esenciales para la formación de educadores en el pleno sentido de la palabra, pues si las primeras, las ciencias, nos forman en el sentimiento de poder sobre cuanto nos rodea, las segundas, las humanidades, nos imponen el deber ser respecto al entorno y, especialmente, en relación con la comunidad"5.

En este sentido, la Escuela Normal Superior se constituyó en el gran centro nacional para formar "a los maestros de los maestros"6 y tuvo como objetivo la formación de profesores en el campo de las ciencias naturales, la geografía, la historia, las matemáticas y las ciencias del lenguaje (Jaramillo, 1989:90) además de orientarse a la cualificación de los inspectores escolares.

De nuevo las coyunturas políticas y el cambio de partido en el gobierno del país trajeron cambios en la organización de la educación y con ello en las escuelas normales. Hacia 1952 Laureano Gómez ordenó la división de la Escuela Normal Superior en dos secciones: una masculina que funcionaría en Tunja y una femenina, el Instituto Pedagógico Nacional, en Bogotá, de esta manera se regresa a la situación anterior a 1936 interrumpiendo una de las experiencias pedagógicas más importantes realizadas en Colombia en el siglo pasado.

Rentería, Pedro Elías, Formación de Docentes, 2004 Ospina, Juan Manuel, “La Escuela Normal Superior: círculo que se cierra”, [en línea] http://www.lablaa.org/blaavirtual/publicacionesbanrep/boletin/boleti3/bol2/escuela.htm.
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Lo anterior es un reflejo de las múltiples reformas en la educación colombiana que han originado debates en distintos espacios sobre el que hacer y el ser de la educación. Dichos debates han estado enmarcados en lo ético, lo político, lo social, lo familiar y lo personal, buscando superar las crisis por las cuales ha pasado la formación de educadores. Las entidades oficiales como el ICFES, Universidades, Escuelas Normales, Secretarías de Educación y otras instancias gubernamentales, a partir de 1960, han hecho diagnósticos de los planes de gobierno planteando como conclusiones la necesidad de ajustarlos a los requerimientos sociales en áreas como el grado de compromiso del Estado con respecto a la educación, el conocimiento del discurso pedagógico en el ámbito formativo, las formas de evaluación y la cultura del país y del mundo lo que se debe reflejar en la búsqueda de estrategias que faciliten una formación adecuada, pertinente y contextualizada para los futuros docentes.

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ORGANIZACIÓN Y FUNCIONAMIENTO DE LAS ESCUELAS NORMALES SUPERIORES EN LA ÚLTIMA DÉCADA DEL SIGLO XX Y PRIMEROS AÑOS DEL SIGLO XXI.

La reestructuración de las Escuelas Normales y su conversión en Escuelas Normales Superiores se estableció por mandato de la Ley 115 del 8 de enero de 1994, la cual reglamentó la formación de educadores y determinó las siguientes finalidades:

“ARTÍCULO 109. Finalidades de la formación de educadores. La formación de educadores tendrá como fines generales: 1. Formar un educador de la más alta calidad científica y ética; 2. Desarrollar la teoría y la práctica pedagógica como parte fundamental del saber del educador; 3. Fortalecer la investigación en el campo pedagógico y en el saber específico, y 4. Preparar educadores a nivel de pregrado y de postgrado para los diferentes niveles y formas de prestación del servicio educativo”. 16

El ARTÍCULO 112 de la misma Ley determinó que “Corresponde a las universidades y a las demás instituciones de educación superior que posean una facultad de educación u otra unidad académica dedicada a la educación, la formación profesional, la de postgrado y la actualización de los educadores” y señaló que “Las escuelas normales debidamente reestructuradas y aprobadas, están autorizadas para formar educadores en el nivel de preescolar y en el ciclo de educación básica primaria. Estas operarán como unidades de apoyo académico para la formación inicial de docentes y, mediante convenio celebrado con instituciones de educación superior, podrán ofrecer formación complementaria que conduzca al otorgamiento del título de normalista superior”.

El proceso se inicia con la promulgación del Decreto 3012 del 19 de diciembre de 1997, expedido en cumplimiento de la Ley 115 antes mencionada, el cual contempló de manera explícita que la organización para la prestación del servicio público educativo, por parte de las Escuelas Normales Superiores debe responder a sus finalidades y a su proyecto educativo institucional. Fijó como finalidades: 1. Contribuir a la formación inicial de educadores con idoneidad moral, ética, pedagógica y profesional, para el nivel de preescolar y el ciclo de educación básica primaria; 2. Desarrollar en los educadores en formación las capacidades de investigación pedagógica y de orientación y acompañamiento pedagógico de los educandos; 3. Promover el mejoramiento y la innovación de prácticas y métodos pedagógicos que permitan atender las necesidades de aprendizaje de los educandos; 4. Despertar el compromiso y el interés por la formación permanente en los educadores y por la calidad de su desempeño; 5. Animar la acción participativa del educador, para la construcción, desarrollo, gestión y evaluación del proyecto educativo institucional;

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6. Contribuir al desarrollo de la pedagogía como disciplina fundante de la formación intelectual, ética, social y cultural de los educadores y a partir de ella, articular y potenciar el desarrollo del conocimiento y de la cultura; 7. Contribuir al desarrollo social, educativo, ético y cultural de la comunidad en la que esté inserta; 8. Contribuir al desarrollo educativo del país y al logro de una educación de calidad, especialmente en su zona de influencia.

Igualmente determinó que dichos programas de formación se estructurarán teniendo en cuenta, en especial, el desarrollo armónico de los siguientes núcleos del saber: 1. La educabilidad del ser humano, atendiendo su proceso de desarrollo personal y cultural y sus posibilidades de formación y aprendizaje; 2. La enseñabilidad de las disciplinas y saberes producidos por la humanidad, en el marco de sus dimensiones histórica, epistemológica, social y cultural, correlacionando el contexto cognitivo, valorativo y social de quien aprende y sus posibilidades de transformación en contenido y estrategias formativas; 3. El currículo, la didáctica, la evaluación, el uso pedagógico de los medios interactivos de comunicación e información y el dominio de una segunda lengua; 4. La estructura histórica y epistemológica de la pedagogía, su interdisciplinariedad y sus posibilidades de construcción y validación de teorías y modelos; 5. Las realidades y tendencias sociales y educativas, de carácter institucional, regional, nacional e internacional; 6. La dimensión ética, cultural y política de la profesión educativa y las consecuencias formativas de la relación pedagógica.

De acuerdo con lo anterior, se establece que las “escuelas normales superiores ofrecerán, en jornada única completa, el nivel de educación media académica con profundización en el campo de la educación y la formación pedagógica y un ciclo

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complementario de formación docente con una duración de cuatro (4) semestres académicos. Estarán dedicadas exclusivamente a formar docentes para el nivel de educación preescolar y para el ciclo de educación básica primaria”.

Dicha norma planteó que “los procesos curriculares del ciclo complementario deberán atender los fines y objetivos de la educación, las finalidades de las escuelas normales superiores, los requerimientos propios de la formación inicial de docentes para el nivel preescolar y el ciclo de educación básica primaria, la formulación y adopción de logros e indicadores de logros, el sistema de evaluación y promoción, el desarrollo del niño, la gestión y la definición del correspondiente plan de estudios”.

De conformidad con el artículo 113 de la Ley 115 de 1994, se estableció que todo programa de formación de docentes deberá estar acreditado en forma previa. En tal sentido, el Ministerio de Educación Nacional, mediante el artículo 16 del decreto 3012 de 1997, conformó el Consejo de Acreditación de las Escuelas Normales Superiores, de carácter consultivo, adscrito al Ministerio de Educación Nacional, al cual se le asignó la competencia de promover y ejecutar la política de acreditación para dichas instituciones y la de recomendar la acreditación, entendida como el proceso mediante el cual el Ministerio de Educación Nacional reconoce la idoneidad y calidad de los programas académicos, que ofrece una Escuela Normal Superior, para formar educadores que puedan ejercer la docencia en el nivel de preescolar y en el ciclo de educación básica primaria, siempre y cuando hubieren cumplido los requisitos legales, de acuerdo con los estudios y evaluaciones practicadas. Este Consejo sesionó y ejerció sus funciones durante el período en el cual se llevó a cabo el proceso de acreditación previa, de las Escuelas Normales Superiores debidamente reestructuradas, el cual culminó en el año de 1999.

Como objetivos de la acreditación fijó los siguientes: 1. Promover el continuo mejoramiento de su calidad; 19

2. Propiciar la idoneidad y la solidez de los programas de formación docente ofrecidos; 3. Incentivar la verificación del cumplimiento de su misión, en el marco de la formación inicial de docentes; 4. Fomentar los procesos de autoevaluación que permitan la consolidación de su proyecto educativo institucional; 5. Estimular la iniciativa y la creatividad de docentes, directivos y alumnos, en la construcción de modelos y estrategias pedagógicas y administrativas; 6. Favorecer el sentido y la práctica de la investigación pedagógica.

De conformidad con los artículos 74 y 113 de la Ley 115 de 1994, fue modificado el artículo 12 del decreto 3012 de 1997, mediante el decreto 301 del 22 de febrero de 2002, el cual estableció que la acreditación “constituye un proceso mediante el cual el Ministerio de Educación Nacional reconoce la idoneidad y calidad de los programas académicos que ofrece una Escuela Normal Superior, para formar educadores que puedan ejercer la docencia en el nivel de preescolar y en el ciclo de educación básica primaria, siempre y cuando hubieren cumplido los requisitos señalados” por el mismo ministerio.

Dentro de este marco se han establecido tres momentos del proceso de acreditación de calidad y desarrollo de las Escuelas Normales Superiores: i) la acreditación previa; ii) la acreditación de calidad y desarrollo; y iii) la acreditación de alta calidad.

En la acreditación previa, que puede ser considerado el momento en el cual se decide reestructurar las Escuelas Normales en Escuelas Normales Superiores (Baracaldo, 2006:2), las Escuelas Normales Superiores del país desarrollaron referentes comunes a nivel nacional para certificar la calidad educativa de las instituciones, hecho que logró establecer procesos escriturales serios relacionados con: 20

1. Análisis de los Proyectos Educativos Institucionales (PEI), lo que posibilita mirar estos documentos como partes constituyentes de una planificación estratégica, en los que se deben considerar elementos como la visión, la misión, los objetivos, los perfiles de los maestros y de los educandos, todo lo cual debe enmarcarse y ser el reflejo de una filosofía institucional propia. 2. La discusión crítica de los currículos autónomos los cuales deben estar armonizados y proyectados con el contexto y la realidad educativa en que vive la escuela, en consonancia con lo establecido en la Ley 115 de 1994. 3. Fomento de la investigación pedagógica formal, de intervención para mejorar procesos en la formación de los educandos. 4. Adopción de modelos pedagógicos institucionales para mejorar el ejercicio teórico-practico de la pedagogía.

El proceso de acreditación de calidad y desarrollo en las Escuelas Normales Superiores del país “consiste en establecer, de manera clara y contundente, si las instituciones que han obtenido la acreditación previa y, en ese sentido, autorizadas para desarrollar su propuesta de formación de maestros, contienen en su realidad institucional y poseen en la práctica los elementos y procesos que evidencian que la misión formadora se realiza en condiciones óptimas y, por consiguiente, le están aportando a la sociedad los profesionales de la educación idóneos, ética y pedagógicamente, para el ejercicio del servicio público de la educación”. (Documento Marco de acreditación de calidad de las Escuelas Normales Superiores, p. 1).

Este proceso tuvo como referentes para la valoración de la calidad y desarrollo de las Escuelas Normales Superiores la fundamentación pedagógica, los núcleos del saber pedagógico, la investigación educativa y la gestión educativa. Además de los anteriores referentes se consideraron como criterios para la valoración la identidad, la coherencia, la pertinencia, la integridad, la eficiencia y la eficacia; criterios que facilitan la comprensión de factores como la práctica pedagógica-didáctica, los

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actores, la organización y la cultura, factores a los cuales se suma la dimensión técnico-instrumental (Baracaldo, 2006:5-10)

A la fecha y como resultado del proceso de acreditación de calidad y desarrollo se tienen 138 Escuelas Normales Superiores acreditadas de las cuales 10 son de carácter privado y las restantes 128 de carácter oficial. Estas 138 Escuelas Normales Superiores son las que han asumido la responsabilidad de continuar formando maestros para el nivel de educación preescolar y para el ciclo de educación básica primaria.

La acreditación de alta calidad se basa en cuatro pilares fundamentales: i) un sustento pedagógico que oriente la formación a partir de sus propios enfoques y de la consulta, así como toma de posición y resignificación argumentada de teorías y modelos pedagógicos de reconocimiento nacional e internacional que guarden coherencia con el enfoque institucional; ii) una estructura académica de formación y un plan de estudios que vinculen explícitamente los núcleos del saber pedagógico, apropiados y resignificados, el enfoque y marco de referencia conceptual de cada institución; iii) una propuesta investigativa que se constituya en el eje transversal de los procesos y actividades de formación y del quehacer de la institución; y, iv) una estructura organizacional y de gestión que permita llevar a cabo su propuesta de formación.

El asumir los diferentes procesos de acreditación ha sido un compromiso ético, cargado del más alto sentido de profesionalismo, por parte de la Escuelas Normales Superiores, pues esto les ha posibilitado una reflexión sobre su que-hacer, asumiendo la responsabilidad de interrelacionar los ámbitos estructurales de formación de maestros con las características del contexto en el que se desenvuelven, así como mejorar sus prácticas y organización funcional lo que les permitirá potenciar tanto acciones de mejoramiento permanente como estrategias de proyección hacia la comunidad. 22

2 CARACTERIZACIÓN DE LA FORMACIÓN EN EL PROGRAMA ACADÉMICO DE NORMALISTA SUPERIOR EN COLOMBIA
2.1 DESCRIPCIÓN DE LOS PLANES DE ESTUDIO DEL PROGRAMA DE FORMACIÓN DE NORMALISTA SUPERIOR

Bajo el criterio de autonomía institucional cada Escuela Normal Superior formula su Proyecto Educativo Institucional (PEI) en el que hace manifiesto, entre otros aspectos, la organización de las estructuras curriculares. “El PEI, en tanto expresión de autonomía y cauce de las pretensiones educativas de la comunidad, vinculadas con las de la sociedad, exige la simbiosis de la teoría y la práctica para poner en permanente análisis, confrontación y evaluación los supuestos pedagógicos, didácticos, ideológicos y organizativos, así como sus prácticas correspondientes, a partir de una actitud y una reflexión críticas que impidan mantener y conformarse con lo dado, y faciliten la lectura pedagógica y política de los procesos que ocurren en la institución. En este sentido, el PEI es el referente del desarrollo de la institución educativa, de la evaluación y de la acreditación de calidad y desarrollo” (Documento marco de acreditación de calidad de las Escuelas Normales Superiores, 2000: 4).

En este sentido hablar de currículo es pensar en el componente del PEI que responde al por qué, cuándo, cómo, dónde y qué enseñar, y que evaluar; es decir; el currículo permite operacionalizar la propuesta de formación y el proyecto político y cultural implícito en el PEI. En otras palabras, desde el currículo se definen las estrategias de enseñanza, de aprendizaje y de evaluación para alcanzar los propósitos institucionales. El currículo debe ser visto entonces, y con base en la Ley General de Educación (artículo 76), como el conjunto de criterios, planes de estudio, programas, metodologías y procesos que contribuyen a la formación integral y a la construcción de la identidad cultural, nacional, regional y local, incluyendo también los recursos humanos, académicos y físicos para poner en práctica las políticas y llevar a cabo el Proyecto Educativo Institucional.

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Esta definición hace que las estructuras curriculares de las Escuelas Normales Superiores sean muy diversas y que responda, en coherencia con el PEI, a las estrategias de proyección y desarrollo de la institución en el contexto en el que estas desarrollan sus actividades.

En lo referente a los planes de estudio este es entendido como el instrumento conceptual en el que concurren áreas, disciplinas y proyectos pedagógicos de aula, organizados en las diferentes Escuelas Normales Superiores por ejes, campos de formación y ámbitos conceptuales; en los que subyacen los núcleos del saber pedagógico para la formación del Normalista Superior, de conformidad con el artículo 4 del decreto 3012 de 1997.

No obstante, la diversidad de los planes de estudio analizados se logró determinar en ellos teorías, contenidos, prácticas e intencionalidades comunes que permiten ver una identidad en la formación del maestro. Esta convergencia también se observa en la organización de dos grandes enfoques para el desarrollo de los planes de estudio, que se presentan, en forma general, bajo dos características: 1. Educación problémica, donde se plantean cuestionamientos que llevan a la solución de situaciones de formación. 2. Las disciplinas estructuradas que se concretan en ejes temáticos para la formación de formadores.

Los dos grandes enfoques se concretan en tres conjuntos de conocimientos, temáticas o problemas a saber: 1. En lo pedagógico, como saber fundante, son recurrentes los conceptos de: educación, formación, desarrollo, enseñanza, aprendizaje, evaluación, práctica pedagógica, entre otros.

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2. En lo referente a investigación se enfoca a: fundamentos, líneas, proyectos, interdisciplinariedad e integración científica. 3. Lo que tiene que ver con gestión escolar comprende: políticas educativas, planeación escolar, evaluación institucional, planes de mejoramiento y programas de extensión.

Estos tres conjuntos de conocimientos, temáticas o problemas –relacionadas con los núcleos del saber– serán fundamentales en la determinación de las áreas y componentes que se evaluaran en la prueba ECAES para Normalistas Superiores, pues su fundamentación y resignificación en los diferentes planes de estudios son evidentes y permiten tener un marco de referencia común en el que subyacen estructuras académicas congruentes, coherentes y pertinentes de las Escuelas Normales Superiores de todo el país.

2.2

CARACTERIZACIÓN DEL PERFIL PROFESIONAL DEL NORMALISTA SUPERIOR

Hablar del perfil del Normalista Superior conlleva referirse a dos escenarios en los cuales este adquiere significado. Por una parte, está lo que se ha construido y discutido desde las disposiciones del Ministerio de Educación Nacional, las cuales toman como fundamento para la definición del perfil un proyecto académico que busque “formar un maestro de la más alta calidad científica y ética. Proyecto en el que la pedagogía, como saber fundante, se constituye en fuente y vector que potencia la formación de un sujeto portador de un saber que integra la comprensión de la educabilidad y la enseñabilidad, a la vez que contribuye a la construcción de una cultura de la convivencia, del pluralismo, de la solidaridad, de la participación y de la preservación del medio ambiente, creando mecanismos para la formación de una cultura internacional y de una justicia social, fortaleciendo la investigación de tal manera que el educador fundamente en ella su ejercicio profesional y, en consecuencia, sienta la urgencia de consolidar el trabajo de grupos y líneas de

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investigación” (Documento Formación de maestros-Elementos para el debate, 1999: 4).

En este escenario se plantea como elemento fundamental en la formación de maestros el hecho de ser considerados profesionales de la educación. Esto implica, por lo menos tres elementos: a) determinado cuerpo de conocimientos formales avalados por el título correspondiente, b) reconocida autonomía en el trabajo y c) valoración social de la profesión. Además hay que considerar que estos tres elementos están imbricados y no pueden considerarse, en ningún momento, ajenos a la identidad y práctica profesional.

“En consecuencia, el desarrollo profesional de los maestros, visto desde la formación como elemento clave, ha de dirigirse a asegurar que quienes egresen de las escuelas normales superiores accedan: a) al dominio de los problemas de la educación y de la enseñanza que van a ser objeto de su intervención; b) al dominio de las teorías que los explican y ayudan a comprender críticamente, y de aquellas que les permitan entender los aspectos sociales, culturales, éticos y políticos referidos a sí mismo y a sus alumnos; c) al dominio de los saberes disciplinares y escolares con los cuales van a formar al otro, así como de las competencias didácticas propias del ejercicio de su actividad formativa; d) al dominio de la historia y de las teorías de la pedagogía, en tanto conocimiento que fundamenta su profesión; e) al dominio de los criterios y normas que regulan la profesión y su ejercicio ético responsable. De acuerdo con lo anterior, el pedagogo ha de estar formado para: 1. Crear un clima afectivo, seguro y favorable para el desarrollo integral y enriquecedor de la experiencia social de la niñez. 2. Saber identificar y actuar sobre los factores que intervienen en el aprendizaje, procurando su estimulación y controlando sus dificultades.

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3. Seleccionar, a partir de conocimientos y criterios pedagógicos, los enfoques, programas, contenidos y métodos educativos más adecuados para la formación de la niñez, según las circunstancias específicas de sus entornos. 4. Dominar la fundamentación y el uso pedagógico de propuestas lúdicas, afectivas, éticas, estéticas, comunicativas, científicas y sociales que se vinculen con el desarrollo y la educación de la niñez.” (Documento marco de acreditación de calidad de las Escuelas Normales Superiores, p. 10)

En segundo lugar, y sin entrar en contradicción con las orientaciones propuestas por el Ministerio de Educación Nacional, se debe tener en consideración la propuesta hecha por cada una de las Escuelas Normales Superiores del país. A continuación se presentaran algunas de las líneas comunes en la definición del perfil que se identificaron en el análisis del instrumento diligenciado por los rectores y encargados de las Escuelas Normales Superiores. Dichos perfiles se ajustan a los objetivos institucionales, la misión y la visión de cada Escuela Normal Superior.

Un primer eje común es el fuerte énfasis que se hace en la fundamentación pedagógica esto en concordancia con lo planteado en el Documento marco de acreditación de calidad de las Escuelas Normales Superiores en el cual se plantea que dicha fundamentación es un “referente de la calidad de las escuelas normales superiores, en la medida en que: se produce en el contexto de la tradición crítica; precisa los principios, conceptos y criterios desde la pedagogía como disciplina fundante; y ofrece las posibilidades para explicar, comprender, analizar críticamente y proyectar la práctica pedagógica de la institución para, de esa manera, mantenerla en permanente dinámica de construcción y desarrollo”. En este sentido, el profesional formado en las Escuelas Normales Superiores debe tener un excelente domino conceptual en lo que se refiere al saber pedagógico, su historia y epistemología, entre otros campos.

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Un segundo eje es el relacionado con lo que se podría denominar la dimensión humana y social. Este eje abarca desde el aspecto de ética profesional como de la cualificación en el establecimiento de relaciones con los demás así como el reconocimiento del otro como alguien con quien puede construir un proyecto común ya sea en el aula o fuera de ella. En este sentido, la Educación pasa a ser una práctica que se orienta a la equidad y un factor determinante en la calidad de vida y en el bienestar de la sociedad en su conjunto. Lo que también significa un fuerte compromiso con el aprendizaje y la reflexión a lo largo de la vida profesional.

El tercer eje es el que tiene que ver con el domino y desarrollo de conocimientos relacionados con la comunicación y el lenguaje (hablar, escuchar, leer

comprensivamente y escribir textos) y con el pensamiento científico. Este dominio y desarrollo debe estar estrechamente vinculado con la estructura y sentido de las áreas básicas y fundamentales del currículo en el nivel de preescolar y básica primaria. Este domino implica, a su vez, el desenvolvimiento del docente en procesos de pensamiento autónomo y crítico que posibilite el diálogo y trabajo colectivo e interdisciplinario en equipos colaborativos de acción y aprendizaje.

El cuarto eje identificado es el del interés por consolidar en los futuros profesionales el hábito por la investigación educativa tanto en los contextos en los que lleva a cabo su labor profesional como en sus prácticas pedagógicas. Este interés debe ser el resultado de la reflexión hecha a partir de la recomendación que se hace en el documento Formación de maestros –elementos para el debate– en el cual se plantea que las Escuelas Normales Superiores deben “establecer las bases adecuadas para desarrollar el espíritu científico en los futuros docentes como punto de partida para fomentar la curiosidad y el deseo de conocer la realidad educativa de forma racional y objetiva. […] Desde esta perspectiva, la investigación formativa necesariamente apunta a su desarrollo en dos dimensiones complementarias y articuladas:

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1. Una primera relacionada de manera directa con la formación inicial en tanto crea las condiciones para que los educandos realicen una reflexión crítica sobre su propio ser y quehacer; para que aprendan a ver u observar, a entender y analizar lo que hacen, viven y aprenden; para que se inicien en la investigación. 2. Una segunda relacionada con la institución como ethos de aprendizaje de sus propios docentes, mediante el desarrollo de proyectos de investigación crítica que permita comprender la situación educativa de la institución, de sus actores, problematizar su propuesta de formación y desarrollar alternativas pedagógicas.”

Asumir la investigación como un elemento fundamental en el perfil profesional de los egresados de las Escuelas Normales Superiores significa que los futuros docentes estarán en la capacidad de desarrollar proyectos de investigación sobre su práctica pedagógica y en un saber disciplinar, así como en la problemática de la enseñanza y el aprendizaje, entre algunos de los campos en los cuales se pueden desenvolver.

Un quinto eje es el conocimiento de las normas que regulan el que-hacer institucional y de aula. Esto significa que el futuro profesional debe saber formular propósitos y metas significativas, claras y coherentes con los estándares nacionales y asumirse, en su desempeño en una institución, como parte de un equipo que se debe preocupar por realizar un conjunto de acciones relativas a la organización del trabajo de construcción curricular que conviene al proyecto educativo institucional, a la animación de procesos culturales de interés colectivo e identificación y solución de problemas del contexto en el que se desenvuelve la institución.

Por último se identificó el eje de evaluación. En este eje se plantea que la formación recibida le posibilita al futuro docente conocer, plantear y aplicar estrategias para evaluar el aprendizaje de los sujetos escolares así como acciones intencionadas para la autoevaluación permanente que permita valorar la eficacia de lo planificado tanto en el aula como por la institución.

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Cada uno de estos ejes está considerado dentro de los componentes que se definieron para ser evaluados en el ECAES para Normalistas Superiores.

3 CARACTERIZACIÓN DE ANTECEDENTES Y REFERENTES DE LA EVALUACIÓN DEL PROGRAMA DE FORMACIÓN DE NORMALISTA SUPERIOR

Tanto a nivel internacional como nacional se han desarrollado experiencias de evaluación de estudiantes de último año de formación profesional, lo cual se constituye en un referente inicial para la presentación y desarrollo de las Pruebas ECAES de las Escuelas Normales Superiores.

En el plano internacional la experiencia de México con el examen general de conocimientos de la Licenciatura en educación preescolar, se sintetiza en tres aspectos importantes: 1. El examen pretende brindar información a las autoridades educativas y a las comunidades normalistas sobre el nivel de aprendizaje respecto a competencias críticas o esenciales del perfil de Licenciados en educación preescolar. 2. El examen también aporta elementos de juicio para revisar y modificar los planes de estudio del programa de la Licenciatura, así como las prácticas educativas desarrolladas en las escuelas normales y acciones de actualización en los docentes en ejercicio. 3. El examen sirve de parámetro valido y confiable, que en conjunto con los factores asociados, permiten comparar el desempeño académico de los estudiantes.

Los aspectos tenidos en cuenta como elementos que constituyeron la prueba, denominados áreas, fueron: i) competencias didácticas; ii) percepción y respuesta al entorno de la escuela; iii) propósito de la educación preescolar; y, iv) identidad 30

profesional. La prueba fue aplicada a las dos secciones de la licenciatura: Básica y Teórico – práctica; para esta última se adicionó el área de habilidades intelectuales como una quinta área a evaluar.

En el contexto colombiano las experiencias de evaluaciones similares, que se pueden considerar como referentes, son los exámenes de Calidad de la Educación Superior (ECAES) diseñados para evaluar la formación en las licenciaturas en educación, particularmente la de educación preescolar.

Las dos experiencias anteriormente referenciadas han sido desarrolladas para evaluar estudiantes del nivel universitario y bajo esta circunstancia no sería adecuado considerar sus elementos constitutivos como base para la evaluación de los Normalistas Superiores. Dada la naturaleza del programa de formación de Normalista Superior, cuyo ciclo complementario se constituye en un complemento de formación terminal, las pruebas ECAES para el último año deben estar previstas de unas condiciones particulares que permitan evaluar el proceso y nivel de formación de los Normalistas Superiores. Cuando se habla de la especificidad, se hace referencia a que: 1. La duración del ciclo complementario es de sólo cuatro o seis semestres dependiendo del título de Bachiller que haya obtenido. 2. La formación disciplinar de las áreas fundamentales y obligatorias corresponde, en su profundidad, al nivel de preescolar y al ciclo de básica primaria.

4 DEFINICIÓN DEL OBJETO DE ESTUDIO DEL PROGRAMA ACADÉMICO DE NORMALISTA SUPERIOR.
La reflexión sobre el objeto de estudio en la comunidad académica de las Escuelas Normales Superiores se ha visto impulsada a propósito de la necesidad de determinarlo para de él derivar los componentes fundamentales de formación de 31

cualquier Normalista Superior del país a ser evaluados en el Examen de Calidad de Educación Superior –ECAES-.

La definición del objeto de estudio del programa de formación de Normalista Superior, que se presenta a continuación, tiene como punto de partida la consideración que el Normalista Superior ejercerá como maestro del nivel de educación preescolar y el ciclo de educación básica primaria, lo que implica que debe atender a los objetivos de cada uno de los dos campos de acción.

Los objetivos propios de la educación preescolar y educación básica primaria marcan algunas distinciones en el quehacer docente, por un aparte, la educación preescolar centra su intensión en el aprestamiento, preparación y el desarrollo inicial de habilidades y capacidades en el niño, es decir, prepara al niño para hacer el transito de la familia a la escuela. Por otra parte, la educación básica primaria se interesa por facilitar el acceso al conocimiento (asimilación del conocimiento matemático y científico), así como fomentar y desarrollar la actitud investigativa en los niños. En los dos casos, se pretende posibilitar el cuidado de sí, la formación de valores para la participación y la convivencia, el desarrollo de habilidades para comunicarse, la adquisición de habilidades para desempeñarse con autonomía, entre otras.

En este sentido, las Escuelas Normales Superiores centran su misión en “atender la formación inicial de educadores para el ejercicio de la docencia en el nivel de preescolar y en el ciclo de educación básica primaria” (Documento marco de acreditación de calidad de las Escuelas Normales Superiores).

El Documento marco de acreditación de calidad de las Escuelas Normales Superiores y el documento de Formación de maestros en Colombia: elementos para el debate, precisa que la disciplina fundante de la formación del maestro es la

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pedagogía, carácter fundante que se explicita en los núcleos de saber pedagógico expuestos en el decreto 3012 de 1997.

La pedagogía como disciplina fundante debe entenderse como un saber científico, que alcanza su nivel científico, en tanto “sistematiza los conocimientos sobre el fenómeno educativo, cuando emplea el método científico de investigación con el objetivo de describir, comprender y en última instancia explicar dicho fenómeno. Y a la vez reunir todos los elementos conducentes al ejercicio de una verdadera praxis pedagógica” (Bedoya, 2005:90). Praxis que despliega una red de articulaciones con la ciencia, la cultura, la sociedad, la ecología, el Estado y la esfera de lo público, la enseñanza, el aprendizaje, la educación, la tecnología, el arte, los medios, entre otros.

En este sentido, la pedagogía adquiere un doble carácter: i) como reflexión discursiva sobre el fenómeno o hecho educativo, y ii) como práctica que incluye el proceso pedagógico y las condiciones del marco histórico social en que se desarrolla. (Bedoya, 2005:95)

El carácter teórico-práctico propio de la pedagogía y su interdisciplinariedad vinculan indiscutiblemente la investigación como eje transversal de la formación del maestro, por lo cual el contacto investigativo con la realidad y con la teoría se convierten en una actividad ineludible de los programas de Normalistas Superiores. Así, lo teóricopráctico, la interdisciplinariedad y la investigación se transforman en factores que consolidan la identidad de la profesión del docente y se constituyen en elementos fundamentales de su formación permanente.

Los futuros maestros reflexionan sobre la pluralidad de enfoques y teorías, repiensan la práctica educativa, toman posiciones argumentadas que conduzcan a conformar su propia visión pedagógica y asumen la escuela como lugar privilegiado en el que

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se produce saber pedagógico, en tanto ésta es tomada como punto de partida y punto de llegada de su reflexión y su acción pedagógica.

En este sentido, la Escuela Normal Superior es una institución que aprende, es decir, que tiene presente su naturaleza y su historia. Vincula los aprendizajes creativos a su cultura institucional y crea las condiciones favorables para promover nuevas relaciones entre la escuela y su contexto. De esta manera, incorpora a su objeto de estudio “el tema del desarrollo humano, social y económico, en diálogo con sus prácticas pedagógicas cotidianas, con la cultura y con la ciencia, en el marco de los avances nacionales e internacionales de la pedagogía y la didáctica” (Documento marco de acreditación de las Escuelas Normales Superiores).

5 DEFINICIÓN Y CARACTERIZACIÓN DE LAS COMPETENCIAS Y COMPONENTES QUE SERÁN EVALUADOS EN LA PRUEBA ECAES PARA NORMALISTAS SUPERIORES

5.1

COMPONENTES QUE SERÁN EVALUADOS EN LA PRUEBA ECAES PARA NORMALISTAS SUPERIORES

La definición de los componentes a evaluar son el resultado de la normatividad vigente, del análisis de los planes de estudio y las perspectivas de perfil profesional planteadas por las Escuelas Normales Superiores. En este sentido los componentes, en su conjunto, responde y se articulan con los núcleos de saber definidos en el decreto 3012 de 1997 y las recomendaciones hechas en el Documento Marco de acreditación de calidad de las Escuelas Normales Superiores así como con los resultados del proceso de acreditación de calidad y desarrollo de las Escuelas Normales Superiores. Los componentes a evaluar son:

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5.1.1 Procesos de pensamiento a partir del lenguaje
En este componente se considera el lenguaje como un modo de comunicación que al ser puesto en acción construye el objeto del que se habla, como un registro codificado y discreto que posibilita establecer la interacción con el entorno y consigo mismo. El lenguaje es asumido, entonces, como constructor de pensamiento, lo que significa que también construye representaciones simbólicas e imágenes que se manifiestan como modos de comunicar dicho pensamiento en forma de un registro significativo, representativo y con sentido.

En este sentido el componente contempla el dominio y reconocimiento del lenguaje como una relación entre significado-significante que se lleva a cabo en diversos contextos disciplinares, lo que implica reconocer que tanto las formas de comunicación de la matemática como de la lengua pueden ser entendidos como tipos particulares de lenguaje. Se evalúa la capacidad del normalista superior de apropiarse y promover en los educandos el dominio de los diversos lenguajes así como su capacidad para reconocer, interpretar, plantear y resolver problemas utilizando diversos códigos.

Los subcomponentes son: 1. Procesos de producción oral y escrita 2. Procesos de comprensión e interpretación de textos y símbolos 3. Leer y escribir diferentes códigos y símbolos 4. Entender cómo y para qué comunicarse 5. Literatura y procesos de pensamiento imaginación y creatividad 6. Pensamiento espacial (Lo espacial y la geometría) 7. Pensamiento numérico (Los números y su organización) 8. Pensamiento métrico (magnitudes de medida) 35

9. Pensamiento variacional y estadístico. (Los datos, su organización y clasificación, las variables y su relación con el espacio) 5.1.2 Procesos de pensamiento a partir del conocimiento científico. El desarrollo de procesos de pensamiento a partir de lo que implica dominar las bases fundamentales del conocimiento científico es un elemento esencial en la formación del Normalista Superior. En este sentido este componente articula los conocimientos que debe tener todo normalista superior en lo que se refiere a las ciencias naturales y sociales y como estos son puestos en acción en la práctica docente dentro de una concepción que busca promover en los educandos el desarrollo de conocimiento científico. Se evalúa la capacidad del normalista superior de apropiarse y promover en los educandos una actitud científica en los ámbitos de las ciencias naturales y de las ciencias sociales así como la capacidad para reconocer procesos de pensamiento científico en los educandos.

Los subcomponentes son: 1. Pensamiento científico, histórico y social en el niño (conocimiento escolar problematizado y desarrollo de actitud científica en el niño: Formulación de preguntas e hipótesis, observación y registro sistemático, búsqueda de información en diversas fuentes, manejo de información y manipulación de variables, análisis y sistematización de resultados y planteamiento de conclusiones, socialización el proceso de indagación y sus resultados) 2. El conocimiento científico como producto de una construcción social y cultural. (reconocimiento de la condición temporal y espacial de la construcción de conocimiento científico: relaciones entre la historia y la cultura, el espacio y el ambiente, la ética y la política) 3. Estructuras epistemológicas de la ciencia: Cuestiona y explica teorías, maneja conceptos

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5.1.3 Fundamentación pedagógica
Esta conformado por los conceptos que posibilitan la apropiación y contextualización de los distintos discursos que operan en la pedagogía. Para que esto suceda es necesario saber sobre los conceptos que estructuran las distintas pedagogías y sobre las preocupaciones y prácticas producidas, dicho en otros términos, se trata de saber sobre los supuestos implícitos y explícitos de los discursos, sobre las formas de operar en la escuela, sobre su fundamentación epistemológica y sobre la visión de la sociedad y el hombre que sustenta cada pedagogía. Evalúa la capacidad del estudiante para comprender y relacionar en un tiempo y espacio los conceptos fundamentales de la pedagogía.

Los subcomponentes son: 1. Fines de la tarea educativa 2. Formas de trabajo en el aula 3. Sujetos de la educación 4. Procesos de construcción del sujeto político 5. Procesos y criterios de clasificación 6. Intencionalidades de la pedagogía 7. Mirar la infancia 8. Categorías de aprendizaje 9. Formas de planeación institucional 10. Semiosis social 11. Formas de relación social 12. Paradigmas educativos 13. Abordajes de saberes escolares

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14. Entornos escolares 15. Facilitadores educativos

5.1.4 Investigación educativa
La investigación educativa debe proveer al maestro de los elementos necesarios para reconsiderar su práctica, reconocer hechos o sucesos dignos de consideración, teorizar al respecto, llevar registros adecuados de la investigación, e iniciar al maestro en el uso de técnicas e instrumentos de investigación que lleven a una cualificación de su oficio. Evalúa la capacidad que tiene el estudiante para desarrollar procesos investigativos tanto en los contextos como en sus prácticas pedagógicas.

Los subcomponentes son: 1. Actitud investigativa 2. Identificación de problemas 3. Formulación de problemas 4. Cómo y de qué manera tratar la información 5. Cómo manejar los materiales 6. Qué hábitos formar para la investigación 7. Presentación y circulación de sus resultados 8. Relación entre investigación, contexto y práctica pedagógica

5.1.5 Gestión educativa
La gestión no compete solamente a la dirección escolar sino a la totalidad de los docentes en el sentido de la realización de un conjunto de acciones relativas a la previsión de los mismos, a la organización del trabajo de construcción curricular que conviene al proyecto educativo y al desarrollo de los núcleos en que participan los educandos, a la animación de procesos culturales de interés colectivo y a la 38

identificación y solución de problemas del contexto. Evalúa la capacidad para comprender las condiciones que afectan la dinámica educativa y actuar en concordancia con ellas.

Los subcomponentes son: 1. Estilos administrativos y cómo estos disponen la cultura y el clima organizacional. 2. Políticas educativas: a. Proyecto Educativo Institucional y currículo b. Lineamientos curriculares, estándares básicos de competencias y su relación con el diseño, administración y ejecución curricular y la planeación, organización y desempeño en el aula 3. Legislación educativa y cómo se aplica en el contexto educativo: Ley 115 de 1994, Ley 715 y sus decretos y resoluciones reglamentarios.

5.1.6 Práctica pedagógica
Esta práctica se asume como el conjunto de acciones, interacciones y realizaciones cotidianas, históricamente situadas, entre los sujetos, sus saberes y valores, los conocimientos y la cultura para el logro de los fines educativos mediados por el PEI. (Documento marco de acreditación de calidad de las Escuelas Normales Superiores). Evalúa el saber hacer –la práctica pedagógica– del maestro en formación.

Los subcomponentes son: 1. Desempeño en diferentes contexto y situaciones 2. Mecanismos, dinámicas o estrategias pedagógicas. 3. Recursos, medios y materiales 4. Trabajo en equipo

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5.1.7 Evaluación
Es una actividad intencional de reflexión sobre la acción cimentada en procedimientos y técnicas de recolección de información y sustentada en su análisis e interpretación, que tiene como propósito realizar valoraciones fundamentadas y comunicables sobre las acciones, sus procesos y sus resultados. Con la finalidad de formular acciones de consolidación y mejoramiento que permitan sostener la calidad. Evalúa la capacidad del normalista superior de moverse en la cultura de la evaluación.

Los subcomponentes son: 1. Concepción y articulación de la evaluación en la dinámica de la institución educativa a. Evaluación institucional b. Evaluación en el aula 2. Evaluación del aprendizaje 3. Lectura e interpretación de los resultados de la evaluación (interna y externa) y el análisis de los resultados de las pruebas. 4. Proponer acciones de mejoramiento con base en evaluación y pruebas

5.1.8 Ético-estético
Son el conjunto de acciones que tiene como base principios reguladores o actuaciones referidas a las relaciones humanas y sociales que hacen posible el buen-vivir y el bien-estar en el mundo. Evalúa la forma de actuar del normalista superior en situaciones que le plantean dilemas y conflictos considerando las regulaciones y actuaciones dentro la dinámica cultural y social en la que está inserto.

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Los subcomponentes son: 1. El cuidado de sí (cómo me cuido, como procedo), la autoestima 2. Propiciar escenario en los que se den las condiciones para el desarrollo del otro. Participación democrática y construcción de sujeto político. 3. Bien común, interculturalidad y multiculturalidad. 4. Preservación del medio 5.2 ENFOQUE DE EVALUACIÓN Y COMPETENCIA A EVALUAR.

El desarrollo de la prueba ECAES para Normalista Superiores contempla que el enfoque de evaluación sea el de competencias comunicativas . Este enfoque de evaluación hace referencia al poder o capacidad que tiene una persona para comunicarse de manera eficaz en contextos específicos. El punto de partida de dicha enfoque es la puesta en acción de un conjunto de conocimientos aprendidos para producir discursos pertinentes a una situación y al contexto en el cual se establece la comunicación.
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La puesta en acción de la competencia, y, por tanto, la evaluación de la misma, toma como punto de inicio la manera en que una persona, a partir de una situación comunicativa determinada, lleva a cabo la creación de sentido dentro de ese acto comunicativo. Dicha creación de sentido, para que logre ser comprendida de manera satisfactoria, debe estar dentro del contexto específico de comunicación. Esto quiere

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Las ideas y conceptos centrales que se exponen en este apartado tienen como base las discusiones desarrolladas en el Grupo de medición y evaluación del ICFES, y los trabajos de HERNÁNDEZ y otros: Examen de Estado: una propuesta de evaluación por competencias. ICFES. Bogotá: 1998; TORRADO, María Cristina, De la evaluación de aptitudes a la evaluación de competencias. ICFES. Bogotá: 1998.

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decir que el sentido creado en el acto comunicativo puede ser entendido sólo si está relacionado con el contexto que enmarca la situación comunicativa dada.

5.2.1 Acción interpretativa.
Hace referencia a los actos que un sujeto realiza con el propósito de comprender lo planteado en una situación y en un contexto específico. De este modo la interpretación alude fundamentalmente al fenómeno de la comprensión, esto es, a la problemática implicada en la constitución de los diversos sentidos que circulan en las situaciones expuestas.

La interpretación es una actuación que participa de la construcción del sentido del texto (que puede ser tanto una proposición como un problema, un evento, una gráfica, un mapa, un esquema o un símbolo). De igual manera, la interpretación es una acción contextualizada donde las relaciones de significación que estructuran el texto, y que el intérprete pone en funcionamiento previamente, determinan el modo de su comprensión.

Esta competencia no se refiere necesariamente a una compresión simple o lineal de un enunciado. Por el contrario, la interpretación debe vincular y confrontar la diversidad de los aspectos significativos que están en juego en un texto para que, a partir de ello, se llegue a tomar parte activa en la construcción de sentido del mismo. Esto quiere decir que la estudiante y el estudiante deben desarrollar procesos cognitivos que le permitan escrutar el texto (sea éste una situación, un problema, un gráfico o un escrito) con los conocimientos, categorías y conceptos básicos adquiridos para comprenderlo, caracterizarlo y concluir a partir de él.

Esta competencia indaga por el qué, cuál, dónde, cuándo, quiénes y se puede expresar en preguntas que lleven como conector las expresiones: se deduce que, se infiere que, se plantea que, significa que, está relacionado con, entre otras. 42

5.2.2 Acción argumentativa.
Es una acción que busca dar explicación a las ideas que articulan y dan sentido a un texto. En tal caso la o el estudiante no argumenta desde un discurso “personal” previamente definido, desconociendo el contexto específico de significación del texto que es de donde su argumentación adquiere sentido. Es decir, el estudiante debe apropiarse de los sentidos que articulan un contexto o discurso y ser, por ende, coherente en el momento de dar explicación del mismo, asumiendo una posición de responsabilidad frente al texto. Hace referencia a las acciones que realiza una persona, con el propósito de fundamentar o sustentar un planteamiento, una decisión o un evento. Es dar razón de algo, de alguien, de una decisión o de una acción teniendo como argumentos los conocimientos y saberes de una disciplina o profesión.

En esta competencia se indaga el por qué, para qué, para quién o el cómo de una situación o problemática. Se puede expresar en preguntas que lleven como conector las expresiones: esto se explica por, esto no es pertinente porque, la razón es que, se debe a que, porque, entre otras.

5.2.3 Acción propositiva.
Se caracteriza por ser una acción crítica y creativa en el sentido de plantear opciones o alternativas ante la problemática presente en un orden discursivo determinado. Pero no se debe olvidar que la validez de toda propuesta está garantizada por la estructura significativa promovida en el discurso o texto en cuestión, es decir, por los actos interpretativos y argumentativos que hemos realizado en interacción con él.

En este sentido y para el caso de la evaluación, las posibilidades de creación de un nuevo sentido están delimitadas por el contexto de significación y las opciones de respuesta ofrecidas a la pregunta. La estudiante o el estudiante expresan las 43

proposiciones o perspectivas de análisis que el texto le permite, de acuerdo con el horizonte de sentido que despliega su lectura. Lo que viene a distinguir a la actuación propositiva es justamente la formulación o producción de un nuevo sentido, que por ser tal, no aparece literalmente en el texto sino que se da en las acciones de confrontación, refutación o en las alternativas de solución planteadas frente al texto.

Esta competencia indaga por las posibilidades de intervención o investigación o por las alternativas que lleven a un acuerdo adecuado, pertinente, relevante y necesario sobre la solución a lo planteado en el texto.

6 DEFINICIÓN DE LAS ESPECIFICACIONES DE PRUEBA ECAES PARA NORMALISTAS SUPERIORES

En la prueba ECAES para Normalistas Superiores, ciclo complementario, se utilizaran los siguientes tipos de preguntas:

Preguntas de selección múltiple con única respuesta – (tipo I)

Consta de un enunciado, un conector y cuatro opciones de respuesta. Las opciones aparecen identificadas con las letras A, B, C y D. Solamente UNA de las opciones (denominada clave) responde correctamente a la pregunta.

La prueba ECAES para Normalistas Superiores tendrá 110 preguntas del tipo I

Preguntas de selección múltiple con múltiple respuesta (tipo IV)

Este tipo de pregunta está conformada por un enunciado, un conector y cuatro opciones de respuesta identificadas con los números 1, 2, 3 y 4. En este tipo de pregunta

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son DOS las opciones (denominadas clave) que responden correctamente a la pregunta. Las instrucciones que se le dan a la evaluada y el evaluado para responder este tipo pregunta son las siguientes: Seleccione la respuesta correcta de acuerdo con las instrucciones del cuadro que aparece a continuación.

Si 1 y 2 son correctas, rellene el óvalo Si 2 y 3 son correctas, rellene el óvalo Si 3 y 4 son correctas, rellene el óvalo Si 1 y 4 son correctas, rellene el óvalo

A B C D

La prueba ECAES para Normalistas Superiores tendrá 50 preguntas del tipo IV

ESTRUCTURA DE LA PRUEBA ECAES PARA NORMALISTAS SUPERIORES

COMPONENTES Procesos de pensamiento a partir del lenguaje Procesos de pensamiento conocimiento científico Fundamentación pedagógica Investigación educativa Gestión educativa Práctica pedagógica Evaluación Ético-estético NÚMERO TOTAL DE PREGUNTAS a partir del

NÚMERO DE PREGUNTAS 20 20 20 20 20 20 20 20 160

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El nivel de complejidad, valoración hecha por cada uno de los constructores de preguntas, está definida para esta prueba de la siguiente manera ALTA: para aquellas preguntas que sean contestada por el 30% o menos de los estudiantes. MEDIA: para aquellas preguntas que sean contestada entre el 31% y el 70% de los estudiantes BAJA: para aquellas preguntas que sean contestada por el 71% o más de los estudiantes

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Cada una de las preguntas deberá llevar la siguiente información Formato de Pregunta ECAES Normalista Superior Asociación Nacional de Escuelas Normales Superiores Nombre de la Escuela Normal Superior que Representa y en cuál departamento está ubicada

Nombre del Autor (a)

Enunciado

Opciones de respuesta

Tipo de pregunta

Componente

Subcomponente

Competencia

Clave

Nivel de Complejidad

% de estudiantes que contestarían correctamente

Fundamente por qué la pregunta corresponde a: Competencia Componente Justifique la pertinencia de está pregunta para el ECAES Justifique la clave y la pertinencia de las opciones de respuesta

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