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Los medios españoles y la cobertura del Mundial de Alemania 2006 (II)

“Opá, vamo’ a por er Mundiá…”1


por Gustavo H. Prado

En un artículo anterior señalábamos que el mal del “triunfalismo” —sin


duda un fenómeno con trasfondos políticos y comerciales— anidaba en los
medios de comunicación públicos y privados que, sin base alguna, se lanzaban a
una cíclica y recurrente “operación de prensa” para imponer en la opinión
pública la “moral de la victoria” y hacer de la selección española una candidata
para ganar el mundial.
Hace unos días España venció en su debut por 4 a 0 a Ucrania, jugando
un buen partido y se evaporaron los últimos reparos éticos que existían en la
prensa especializada escrita, radiofónica y televisiva para reproducir los
“climas” de opinión de 1998 o 2002.
Cuando el árbitro pitó el final del encuentro, la mayoría de los periodistas
deportivos de todos los grupos mediáticos españoles se lanzaron a una carrera
desaforada para ponderar con la frase más vehemente y con el calificativo más
contundente, el desempeño del equipo de Aragonés.
Todos catapultaron al once español al sitial de candidato a la Copa y
establecieron con pasmosa unanimidad, que España era el mejor equipo del
torneo, que el gol de Torres sería el mejor de Alemania 2006, que no
casualmente España era la que mejor resultado había obtenido con cuatro goles
y arco imbatido… Florecieron los ejercicios estadísticos (auténtico deporte
nacional) para establecer “pruebas” de que esta vez se había roto la mala racha…
Desde la portada del Marca se hablaba de la Final del 9 de julio. En
Cuatro editaron un spot increíblemente agresivo para promocionar su emisión
de España-Túnez, donde se advertía al equipo tunecino que todo se sabía acerca
de ellos y se les prometía un “trato duro” en el campo, donde “les caerían otros
cuatro”. El periódico de Pedro J. afirmaba que el Mundo temía a España. Los
relatores de la Sexta y sus comentaristas han abusado de tópicos de dudoso
gusto sobre los equipos que enfrentan a España y de equipos “chicos” de otros
1
Publicado originalmente en www.futbolgalego.com .
continentes. Las voces cantantes del equipo de Carrusel Deportivo, no sólo se
solazaron con chistes sexistas, “negándose” a relatar los partidos para proferir
toda suerte de gracietas y “españoladas”, sino que afirmaron sin ruborizarse que
España, luego la “epopeya”, es una favorita a la altura de Brasil, Argentina,
Alemania o Italia y por encima de Francia, Holanda, y a años luz de equipos
como México, República Checa o Ecuador… rivales que cree intrínsecamente
inferiores.
Por supuesto nadie ha querido percatarse de que España, haciendo su
mejor partido en años, ha ganado a un grupo descoordinado y sin moral de
auténticos “troncos”; a unos jugadores que no defendieron ni atacaron, pero que
tampoco contragolpearon; que no tuvieron la pelota ni lucharon por ella, pero
que ni siquiera faulearon por impotencia; que se conformaron con correr detrás
de los españoles y que firmaron un infamante 4 a 0 en el temor de que les
encajaran una pepinada aún mayor. Un grupo de “muertos vivientes” de
aquellos que dan auténtico miedo cuando pisan una cancha…
Sin embargo, la retórica autocomplaciente de los periodistas españoles
(alimentada por la pléyade de comentaristas mercenarios entre los que destacan
mis verborrágicos compatriotas —exceptuemos a Valdano, por favor—)
sentenció de forma inapelable que España anuló a Ucrania, adjudicándose el
mérito de la inutilidad e inoperancia del contrario.
Esta victoria debe poner feliz a los españoles, qué duda cabe, pero no puede ser
tomada como coartada para encubrir el exitismo implantado previamente por
los medios y menos aún para aumentar los decibeles de esta campaña
triunfalista que ya inunda todo el país.
Los medios, ya perdidos, son incapaces de diferenciar la legítima y
espontánea esperanza y el digno aliento al equipo propio, con la manipulación
de las emociones y la mitificación de un equipo que todavía tiene todo por
probar: primero, ante los rivales de medio pelo o francamente lamentables que
le han tocado “en suerte” en su grupo y, luego, ante los rivales de peso en
Octavos, y con suerte de allí en más, en Cuartos o hasta donde se pueda llegar.
Discernir la realidad de la ilusión y reflexionar serenamente sobre “los
hechos” que se esconden debajo de tan roja y gualda burbuja, es una tarea que
queda para el espectador español, porque los medios, evidentemente, no van a
ayudarlo en este trance.
Aragonés, quizás el espectador más aventajado de toda la Península, ha tomado
medidas “preventivas” para aislar al equipo del discurso triunfalista de los
medios a sabiendas de que, cuando llegue el momento, si España desbarranca,
le colgarán a él y a sus jugadores la responsabilidad por frustrar, una vez más,
las ilusiones de los españoles que los periodistas alimentaron indecentemente
con puro sensacionalismo.
Mientras tanto el “A por ellos”, el “Opa” customizado o el “rojo es el color
del equipo ganador” siguen horadándonos el subconsciente, persuadiéndonos
de lo grandiosos que serán los triunfos que habrán de obtener los españoles.

Santiago de Compostela, 17-VI-2006

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