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TítuTítulo original: Leistungssteuerung in Training and Wettkampf Traducción al español por: Wolfgang Simon Colección dirigida por Joan Antoni Prat Gráficos:

A.C. Loipersberger Barbara von Damnitz Karrographie Huber Hannes Limmer H. Peter Philips

Derechos reservados:

1986

BLV Verlagsgesellschaft mabH, München, Alemania

1989

Ediciones Martínez Roca, SA., Barcelona, España.

1990

Ediciones Roca, S.A. General Francisco Murguía 7 06170 México, DF.

Edición hecha con autorización y por cuenta de Ediciones Martínez Roca, SA., Gran Vía 774, 7 0 , 08013 Barcelona, España, para Ediciones Roca, SA.

ISBN 968 21 0756-3 ISBN 84-270 1353-1 (Ediciones Martínez Roca, S.A.)

Impreso en México

Esta obra se terminó de imprimir el día 22 de mayo de 1991 en los talleres de Ediciones e Impresiones Rodimex, S.A. Año 1857 No. 18 L-3 CP 07330, D.F. La edición consta de 1 000 ejemplares

GUADALAJARA, JALISCO. JULIO DE 1993

ÍNDICE

Introducción. 6.

1. ¿Qué es la planificación del rendimiento? 7

Un ejemplo. 7 Introducción. 7 El ejemplo. 7 Comentario. 8 Definiciones, rendimiento deportivo y esquemas. 9 Definiciones. 9 El rendimiento deportivo. 10 Modelo de la planificación del rendimiento. 12

2.

Fundamentos generales y métodos de planificación y desarrollo del alto rendimiento deportivo.

14

Mecanismos de adaptación y principios de entrenamiento. 14 Introducción. 14 Mecanismos de adaptación. 14 Principios de entrenamiento. 23 Los principios de especialización. 29 Sinopsis de las fases de planificación y desarrollo del alto rendimiento deportivo. 33 Introducción. 33 Relación entre entrenamiento y competición. 34 Fases de planificación y desarrollo. 35 Condiciones previas y primer paso: Análisis del deporte y diagnósticos iniciales. 35 Introducción. 35 Análisis de los deportes. 36 Diagnósticos iniciales. 43 Segundo paso: Determinación de objetivos y normas, planificación y periodización. 45 Los objetivos del entrenamiento. 45 Las normas. 45 La planificación de entrenamiento y competición. 45 Tercer paso: Realización de entrenamiento y competición. 53 La realización del entrenamiento. 53 Realización de la competición (dirección). 56 Periodicidad cotidiana. 57 Cuarto paso: Control de entrenamiento y competición. 57 Datos del entrenamiento. 57 Controles de entrenamiento y competición. 59 Quinto paso: Análisis y correcciones de los rendimientos en entrenamiento y competición. 59

3. Planificación y desarrollo específicos de las capacidades decisivas para el rendimiento. 61

La técnica motriz. 61 Significado para el rendimiento deportivo. 61 Los análisis técnicos; requisito para el desarrollo de la técnica. 62 Fundamentos teóricos. 63 Las fases de planificación y desarrollo. 64 La fuerza motriz. 64 Significado para el rendimiento deportivo. 64 Fundamentos teóricos. 66 Las fases de planificación y desarrollo. 66 El entrenamiento complementario de la flexibilidad. 68 La velocidad motriz. 69 Significado para el rendimiento deportivo. 69 Fundamentos biológicos. 71

Fases de planificación y desarrollo. 71 La resistencia motriz. 79

Significado para el rendimiento deportivo. 79 Fundamentos biológicos. 80 Fases de planificación y desarrollo. 90 Las capacidades psíquicas y cognitivo-tácticas. 105 Significado para el rendimiento deportivo. 105 Fundamentos teóricos. 107 Fases de planificación y desarrollo. 109 El diagnóstico de estrategia y táctica. 109 Medidas complementarias al entrenamiento que ayudan a planificar el rendimiento. 113 Calentamiento. 113 Carrera suave final. 113 Masaje. 113 Sauna. 114 Baño de agua caliente. 114 Solarium. 114 Electroterapia. 114 Medidas fisiológico-dietéticas. 115 Productos dopantes. 117

4. Planificación y desarrollo del rendimiento complejo en los deportes colectivos. 119

Requisitos: análisis del deporte colectivo y perfil de las exigencias al jugador. 119 Ejemplo: Fútbol. 119 Ejemplo: Tenis. 120 Fases de planificación y desarrollo. 122 Planificación y desarrollo de capacidades concretas decisivas para el rendimiento. 123 Planificación y desarrollo de los rendimientos complejos del juego. 125

5. Planificación del rendimiento a largo pinzo para edades infantil y juvenil. 127

¿Qué evolución experimentan los niños y adolescentes? 127 Introducción. 127 ¿Qué es «evolución»?. 127

Factores que influyen en la evolución motora. 128 Fases evolutivas. 129 Significado del crecimiento y de las fases sensibles. 129 Desarrollo de las capacidades motrices. 132 Aspectos de la planificación del rendimiento. 136 Objetivos. 137 El principio de la periodización. 139 Los principios de entrenamiento. Conclusión. 141

INTRODUCCIÓN

El objetivo de todos los deportistas de alto rendimiento es alcanzar el máximo rendimiento individual posible durante las competiciones. El entrenador, con su amplio conocimiento teórico y su variada experiencia práctica, prepara el camino hacia esta meta (el entrenador se apoya en resultados científicos y técnicos).

El camino al rendimiento máximo es a menudo duro y largo. Es decir, que la consecución de un rendimiento deportivo óptimo requiere conocimiento y paciencia y tiene una duración media de seis a doce años en todos los deportes, siempre que se dosifique correctamente el entrenamiento y que la periodización sea la adecuada en cuanto a las fases preparatorias, de máximo rendimiento y de regeneración.

Empleamos el concepto de planificación y desarrollo del alta rendimiento para el proceso constitutivo del rendimiento deportivo o bien lo abreviamos con desarrollo del rendimiento.

Los científicos del entrenamiento (médicos deportivos, biomecánicos, bioquímicos, psicólogos deportivos, etc.) descubrieron en los últimos años diferentes conocimientos y conexiones nuevas, enfocados directamente a los máximos rendimientos deportivos, de las que los entrenadores y atletas de algunos países aún no disponen.

El presente libro pretende, pues, integrar estos conocimientos científicas dispersos (y en parte difíciles de entender) de cara a un desarrollo del rendimiento enfocado a la práctica, ofreciendo así a entrenadores, profesores de educación física, monitores, atletas y estudiantes pautas interesantes sobre esta temática que se presenta aquí, por primera vez, coma un tratado compacto.

La amplia experiencia de los autores como científicos del entrenamiento y docentes por un lado y como ex entrenadores de élite por otro, crea un requisito idóneo para establecer un puente entre la teoría y la práctica, ya que esta combinación es la idónea para planificar y desarrollar el alta rendimiento, la aplicación más importante de la teoría del entrenamiento.

CAPÍTULO 1

¿QUÉ ES LA PLANIFICACIÓN DEL RENDIMIENTO?

UN EJEMPLO

INTRODUCCIÓN

Vamos a introducirnos en el campo del desarrollo del rendimiento (= planificación y desarrollo del alto rendimiento deportivo) mediante un ejemplo de la vida cotidiana. Nos referimos aquí a un ejemplo de entrenamiento de velocidad en el atletismo, de interés para casi todos los entrenadores y atletas, puesto que:

la mejora de la velocidad de carrera es aplicable a muchos deportes individuales y también a los deportes colectivos, desde el punto de vista motriz, y

los aspectos teóricos del entrenamiento de este ejemplo son transferibles a la optimación del rendimiento en todas las disciplinas deportivas.

EL EJEMPLO

Los integrantes del grupo de entrenamiento de nuestro ejemplo serán cuatro atletas de velocidad, entre 19 y 22 años, con marcas personales en los 100 m lisos entre 10,4 y 10,7 segundos. El objetivo de toda la progresión es:

1. la mejora de todos los participantes para la temporada próxima en 1/lo s para los 100 m lisos y

2. la estabilización de su tiempo en los 100 m lisos, 1/lo s por debajo de su marca personal.

Las metas determinan unos límites muy concretos en el campo técnico y de condición física y para las diferentes partes de los 100 m lisos. En cuanto al último punto, por ejemplo, se deberían alcanzar fácilmente tiempos entre 2,6 (sí los tiempos de 100 m se mueven entre 10,3 y 10,4 s) y 2,8 s (100 m: 10,5-1 0,6 s), para los 30 m con salida lanzada a principios de la temporada competitiva. La planificación de la evolución del rendimiento a largo plazo se fija en seis-ocho años; nos encontramos en el presente ejemplo en el quinto año de entrenamiento. En cuanto a la periodización anual, nos situamos al final de la fase preparatoria de cinco meses (finales de abril / principios de mayo) Con respecto a las unidades de entrenamiento, se inicia en este momento un microciclo (7 días) con los siguientes objetivos:

mejora de la coordinación motriz y de la velocidad cíclica máxima

(coordinación rápida),

complementado con la estabilización de la condición física general, sobre todo de la resistencia muscular (para reducir el peligro de lesiones), de la fuerza, de la flexibilidad y en parte de la resistencia aeróbica.

Sesiones

de

entrenamiento

por

semana:

actualmente

seis;

además,

tres

complementarias

de

regeneración (baños de agua salina, sauna, masajes, juegos, etc.)

Desarrollo y contenidos de las sesiones de entrenamiento Miércoles, 16.00-18.00 h, pista (pista de césped o tartán)

Introducción: calentamiento (30 minutos)

Parte principal:

1. Trabajo de coordinación: carrera con saltitos, levantar talones, levantar muslos, skipping: sin avanzar,

avanzando pequeñas distancias, seguidos o no de sprints, aumentando o disminuyendo la velocidad, con

movimientos amplios o cortos de los brazos, etc. (20 minutos)

2. 6 x 30 m con salida lanzada a máxima velocidad, con descansos de tres a seis minutos entre cada

3. Programa de gimnasia de acondicionamiento físico: 20 ejercicios con 40 repeticiones respectivamente (o bien de una duración correspondiente) sin descansos (unos 20 minutos)

Parte final: fútbol-sala (unos 10 minutos)

La figura 1 representa el desarrollo y la organización de los sprints con salida lanzada, la posición del entrenador y sus opciones de información o de corrección.

15-20 m 30 m
15-20 m
30 m

Carrera previa

Entrenador 40 m
Entrenador
40 m

Carrera final

Información sincrónica mediante exclamaciones durante la carrera

Información sincrónica mediante exclamaciones durante la carrera

Información sincrónica mediante exclamaciones durante la carrera
Información sincrónica mediante exclamaciones durante la carrera
sincrónica mediante exclamaciones durante la carrera Información indicaciones después de la carrera rápida

Información

indicaciones después de la carrera

rápida

mediante

indicaciones después de la carrera rápida mediante I n f o r m a c i

Información tardia modificación de la planificación mediante análisis y comparación con las normas, después del entrenamiento

Figura 1. Organización y posibilidades de información de los sprints de 30 m. (fuente: Grosser y cols., 1986)

COMENTARIO

Deducimos de este ejemplo lo siguiente para el desarrollo del rendimiento:

Antes de llegar a la ejecución práctica dentro de una sesión de entrenamiento se efectuaron

diversas reflexiones.

El entrenador reflexiona primero -con relación a su disciplina deportiva y a los participantes- acerca del objetivo (por ejemplo, los 10,3 s, para los 100 m lisos) y de las metas a alcanzar con relación al mismo (por ejemplo, los 30 m con salida lanzada en 2,6 s) Objetivos y metas se orientan evidentemente en el nivel de rendimiento, la edad, los años de entrenamiento, el talento, las circunstancias organizativas, profesionales, etc. Todos estos puntos se analizan con anterioridad al período de entrenamiento concreto (en parte, con métodos diagnósticos del rendimiento, ver en capitulo 2, primer paso, Análisis del deporte y Diagnósticos iniciales)

cíclicas como espacios anuales, mensuales y semanales (ver en capitulo 2, segundo paso, Determinación de objetivos y normas, planificación y periodización) El desarrollo del entrenamiento en sí se comprueba continuamente, se controla y en parte se analiza inmediatamente, siempre que los contenidos y medios técnicos del entrenamiento lo permitan. Nuestro ejemplo se refiere a las observaciones e instrucciones del entrenador en forma de información sincrónica y rápida (ver en capitulo 2, quinto paso, Análisis y correcciones de los rendimientos en entrenamiento y competición) Después del entrenamiento se darán eventualmente instrucciones a los atletas o bien se les informará de cambios (o acciones a mantener) para las sucesivas sesiones o ciclos de

Paralelamente a la determinación de objetivos y metas se establecen las etapas planificatorias y

entrenamiento, basados en el nivel de entrenamiento observado (controlado) y analizado (información tardía)

A través de este método y de las informaciones sincrónicas y rápidas podemos corregir (regular) el

entrenamiento. Todo el proceso de desarrollo implica en consecuencia procesos de regulación (observación, medición, análisis, corrección, mejora) dentro de una sesión de entrenamiento o bien la planificación de las siguientes sesiones.

DEFINICIONES, RENDIMIENTO DEPORTIVO Y ESQUEMAS

Con este ejemplo del entrenamiento del sprint obtenemos una primera impresión sobre el proceso de un desarrollo del entrenamiento sistematizado (para ser exacto, se ha de hablar de planificación y desarrollo del alto rendimiento deportivo; en la práctica deportiva se emplea para ello el concepto «desarrollo del rendimiento» o también «desarrollo del entrenamiento» Para seguir esclareciendo o bien introduciendo la temática vamos a definir primero los conceptos más importantes que aparecen en el título del libro y en el ejemplo (como: entrenamiento, desarrollo del rendimiento / entrenamiento, planificación y desarrollo) Después expondremos los componentes del rendimiento deportivo (como objeto de planificación y desarrollo) y el proceso de planificación y desarrollo del alto rendimiento deportivo en sí mismo, dentro de un contexto modélico.

DEFINICIONES

Veamos primero el entrenamiento como término más usado:

Entrenamiento es un concepto colectivo para todas las medidas del proceso de incremento y mantenimiento del rendimiento deportivo (en ocasiones también reducción del rendimiento) Desde el punto de vista médico-biológico se producen en este proceso sistemáticamente estímulos motores repetitivos y supercríticos enfocados hacia adaptaciones morfológicas y funcionales. Desde el punto de vista pedagógico- conductista se ejerce durante el mismo una influencia planificada y objetivada en todo el ser humano.

El entrenador (o el atleta mismo) se sirve de diferentes medidas (véase también nuestro ejemplo), que

consisten inicialmente en un análisis del deporte y en un diagnóstico del estado actual de rendimiento, ambos previos a un nuevo período de entrenamiento de su(s) atleta(s) De esta forma se coordinan las demás medidas, objetivos de entrenamiento y metas del rendimiento, la programación de entrenamiento y competición, la organización de los entrenamientos, el control del nivel físico y del rendimiento competitivo. Esto implica la constante comprobación del nivel de rendimiento mediante métodos de control (auto observación, tesis, análisis del rendimiento, etc.) para así garantizar un óptimo rendimiento, teniendo en cuenta los resultados obtenidos para la programación de los días o semanas siguientes, modificando o bien manteniendo el tipo de entrenamiento. Ya mencionamos que estos procesos se abarcan con el concepto de desarrollo del alto rendimiento (del entrenamiento) que tendrá entonces la siguiente definición:

La planificación y el desarrollo del alto rendimiento es la coordinación sistemática, científicamente apoyada a corto y largo plazo de todas las medidas necesarias de programación, realización, control, análisis y corrección, con el fin de alcanzar un rendimiento óptimo.

El término «desarrollo del rendimiento» se ha de sustituir, desde el punto de vista científico, por los

conceptos planificación y desarrollo del alto rendimiento (deportivo), puesto que éstos ya existen en la ciencia y

expresan con mayor claridad nuestra temática. Para explicarlo más detalladamente, he aquí un pequeño razonamiento:

Planificación y desarrollo son conceptos de la cibernética (la ciencia de los sistemas [dinámicos]); en consecuencia tenemos que explicar estos conceptos también de forma cibernética (mediante la teoría de la información y regulación) Como desarrollo entendemos el proceso que influye en una magnitud de salida (=output, por ejemplo, el resultado del entrenamiento), partiendo de un objetivo (objetivo del entrenamiento) interviniendo (=input, por ejemplo, instrucción, estímulo) en un sistema dinámico (ser humano) Se trata, simplificando, de un proceso de A a B que, sin embargo, no es ni regulado ni retroalimentado (es decir, que no se sacan conclusiones a base del resultado B para el valor inicial A). Podemos entonces explicar de la siguiente forma el proceso de desarrollo en relación con las medidas del entrenamiento.

 

Determinación

de

Programación

del

Realización

del

Resultados del entrenamiento (= nivel de entrenamiento / rendimiento deportivo)

objetivos y normas

entrenamiento

objetivos y normas entrenamiento entrenamiento

entrenamiento

objetivos y normas entrenamiento entrenamiento

Fig. 2 Proceso de planificación

 

La regulación se entiende como el «mantenimiento de la estabilidad de un sistema dinámico» (Klaus,

1969, 523) Esto significa para el entrenamiento que se puedan comparar los rendimientos de los entrenamientos o bien los resultados con las entradas realizadas, con el fin de corregirlas o mantenerlas a corto

o largo plazo. Esta comparación se llama, en la cibernética, retroalimentación, o retro-acoplamiento y en la fisiología, reaferencia. Uniendo el proceso de desarrollo y regulación resulta, simplificando, un desarrollo de A a B que vuelve a A. A consecuencia, podemos representar las medidas o componentes de un entrenamiento de la siguiente manera, aplicando el proceso de desarrollo y regulación:*

 

Determinación

de

Programación

del

 

Realización

del

 

Resultados

del

objetivos y normas

entrenamiento

objetivos y normas entrenamiento entrenamiento entrenamiento

entrenamiento

objetivos y normas entrenamiento entrenamiento entrenamiento

entrenamiento

 
 
 
 
 
 

Análisis

del

 

Control

del

entrenamiento

entrenamiento entrenamiento

entrenamiento

Fig. 3 Procesos de planificación (

) y de regulación (

Fig. 3 Procesos de planificación ( ) y de regulación ( ) en forma de un
Fig. 3 Procesos de planificación ( ) y de regulación ( ) en forma de un

) en forma de un modelo cibernético.

 

* Hemos expuesto la relación entre planificación y desarrollo muy simplificado, a conciencia. Una descripción detallada de los aspectos teóricos de información, sistemas y regulación se encuentran en Beulke, H.:

Información, cibernética, desarrollo y regulación. En Leistungssport 8 (1978) 1, 40-55.

Tal como vimos hasta ahora existe una diferencia científica entre desarrollo y regulación, lo que significa que, para ser estrictos, tenemos que hablar con relación al rendimiento (y entrenamiento) -donde aplicamos estos procesos- de desarrollo y regulación del rendimiento (del entrenamiento) Para simplificar y usar un lenguaje más corriente, empleamos para el título de este libro y resumimos a lo largo de casi todo el texto ambos procesos en el concepto de desarrollo del alto rendimiento (del entrenamiento). Es decir, que cuando hablamos como entrenadores de desarrollo del alto rendimiento (del entrenamiento) nos referimos ala vez al planificar y desarrollar. El proceso del desarrollo del rendimiento se ocupa en principio de la influencia práctica directa entre entrenador y atleta, mientras que entrenamiento se entiende más como concepto colectivo para todas las medidas de mejora del rendimiento.

EL RENDIMIENTO DEPORTIVO

De nuestra anterior exposición se desprende que el rendimiento deportivo es el verdadero centro de interés de los procesos de desarrollo y regulación, es decir, que durante el entrenamiento y competición actúan estímulos de carga sobre el organismo humano a los que el deportista reacciona con un rendimiento, ya que por cada unidad de tiempo se produce una transformación energética (= rendimiento fisiológico) o bien un trabajo en un tiempo determinado (= rendimiento físico)

El rendimiento deportivo como objeto de los procesos de desarrollo y regulación se puede definir actualmente desde cuatro perspectivas científicas del entrenamiento:

1. Desde el punto de vista de la pedagogía del enfrenamiento, el rendimiento es la unión entre la

realización y el resultado de la acción deportivo-motriz, orientada en una determinada norma sociológica.

2. Desde el punto de vista de la física, el rendimiento es el cociente entre trabajo y tiempo empleado

para ella:

trabajo Rendimiento = -----------; tiempo

que

e

W P = -----; t

------= (= velocidad), resulta: P = F x v

t

F x e puesto que trabajo = fuerza por espacio, resulta P = --------; y puesto t

3. Desde el punto de vista fisiológico, el rendimiento es la cantidad de energía transformada en un

espacio de tiempo.

4. Desde el punto de vista psicológico, el rendimiento es la superación clasificable de tareas-test

establecidas o bien la consecución de capacidades específicas cognitivas, afectivas y psicomotrices.

Un rendimiento deportivo, por ejemplo, un salto de longitud, un partido de tenis, un slalom de esquí, es siempre la expresión de la personalidad entera y se ha de considerar como un complejo, compuesto por una multitud de capacidades y condiciones concretas. Todas estas componentes dan al rendimiento una estructura determinada que hemos de abarcar con nuestro diagnóstico. Esto recalca la importancia que tiene el conocimiento de esta estructura para el desarrollo sistemático del rendimiento deportivo en el entrenamiento. Por eso exponemos en la figura 4 un llamado modelo estructural del rendimiento deportivo, recordando siempre que los aspectos parciales del rendimiento, o sea, las capacidades y condiciones concretas, son por una parte distinguibles pero que no las podemos diferenciar como campos claramente separados del rendimiento deportivo (humano); Tienen una marcada interrelación y el paso de una a otra a menudo no es apreciable (véanse Ehlenz / Grosser / Zimmermann, 1985, 11-12)

(véanse Ehlenz / Grosser / Zimmermann, 1985, 11-12) Capacidad coordinación de TECNICA Destrezas
(véanse Ehlenz / Grosser / Zimmermann, 1985, 11-12) Capacidad coordinación de TECNICA Destrezas

Capacidad

coordinación

de

TECNICA

Destrezas

Motrices

coordinación de TECNICA Destrezas Motrices Capacidades Capacidades Psíquicas Cognitivo-Tácticas
coordinación de TECNICA Destrezas Motrices Capacidades Capacidades Psíquicas Cognitivo-Tácticas
Capacidades Capacidades Psíquicas Cognitivo-Tácticas Condiciones RENDIMIENTO Básicas (Talento, Condiciones
Capacidades
Capacidades
Psíquicas
Cognitivo-Tácticas
Condiciones
RENDIMIENTO
Básicas
(Talento,
Condiciones
Externas
Salud,
Material,
DEPORTIVO
(Entorno,
Familia,
Constitución)
Profesión, Entrenador)
CONDICIÓN FÍSICA
Fuerza
Velocidad
Resistencia
Flexibilidad

Figura 4. El Rendimiento Deportivo y sus posibles Componentes (fuente: Ehlenz / Grosser / Zimmermann, 1985, 12)

El modelo clasifica el rendimiento deportivo en seis campos:

Técnica, subdividida en:

Capacidades coordinativas generales, como: capacidades de diferenciación, adaptación y

aprendizaje, etc., y en capacidades motrices que podemos volver a dividir en elementales (por ejemplo, reptar, andar, correr, saltar) y específico-deportivas (por ejemplo, técnicas de natación,

elementos gimnásticos-deportivos, saltos en el esquí, etc.)

Con las capacidades y habilidades se caracterizan globalmente las estructuras, la precisión, el ritmo, la velocidad, la frecuencia, la elasticidad, la constancia, etc., de las técnicas motrices (véase Grosser / Neumaier, 1982, 8-13; Willimczik /Roth, 1983, 53-59)

Condición física, subdividida en:

Capacidades de propiedades mayoritariamente energéticas, como la fuerza (máxima, explosiva, rápida) y la resistencia (de fuentes energéticas aeróbica / anaeróbicas) y en capacidades en parte también de propiedades coordinativas, como la velocidad (de reacción, de movimiento y cíclica) y la flexibilidad articular (estática y dinámica)

Capacidades táctico-cognitivas circunscriben los procesos de percepción, combinación e intelectuales (estratégicos> durante los rendimientos deportivos) Capacidades psíquicas son sobre todo la voluntad, la fuerza de la voluntad, la actitud, la motivación, el temperamento, el carácter, etc. Las condiciones básicas son aquellos componentes que mantienen el desarrollo del rendimiento dentro de unos determinados limites, como, por ejemplo, el talento, la salud, la constitución física (altura, porcentaje de fibras musculares) y el material técnico (por ejemplo, la construcción de los esquís) Condiciones externas como el tiempo, el clima, las características del suelo, los espectadores, el ambiente competitivo, condiciones familiares, profesionales y económicas, interacciones entre entrenador y deportista, etc., pueden influir también enormemente en los rendimientos deportivos.

MODELO DE LA PLANIFICACIÓN DEL RENDIMIENTO

El desarrollo práctico-científico del rendimiento requiere, como ya dijimos anteriormente, una regulación continua y por ello se puede representar como un proceso cibernético (véase la Fig. 4). En todo este contexto existen muchos componentes interrelacionados de los que cada uno tiene su importancia.

Análisis del deporte (análisis de carga y esfuerzo) Paso 1 Diagnóstico del nivel actual de
Análisis del deporte (análisis de carga y esfuerzo)
Paso 1
Diagnóstico del nivel actual de rendimiento y entrenamiento
Determinación de objetivos y normas
Paso 2
Programación de entrenamiento y competición
Realización
de
Modificaciones de
entrenamiento
o
la
programación
competición
(información
tardía)
Paso 3
Información
sincrónica, rápida
Factores perturbadores
Controles
en
Análisis,
Nivel de entrenamiento
Pasos 4 y 5
entrenamiento
y
comparación
con
competición,
normas,
Rendimiento competitivo
autoobservación
autodesarrollo
Capacidades de condición
física
Capacidades técnico-
coordinativas
Capacidades psíquico-
tácticas
Métodos de entrenamiento,
estrategías competitivas
Leyes de adaptación y
aprendizaje
Principios, medidas de
entrenamiento
Condiciones básicas,
situaciones

Figura 5. Modelo de planificación y desarrollo del alto rendimiento ( = desarrollo de rendimiento/entrenamiento) (según Grosser)

Los llamados componentes intrínsecos del esquema de la figura 4 son aquellos que siempre intervienen en el proceso de planificación y desarrollo (con excepción del diagnóstico inicial que no siempre es necesario); concretamente son:

el diagnóstico del nivel actual de rendimiento y entrenamiento, los objetivos y metas, la programación de entrenamiento y competición; los controles en entrenamiento y competición (observación, auto observación, tests, mediciones); comparación de resultados y metas, «auto desarrollo»; información sincrónica, rápida y tardía.

Los llamados componentes variables y condicionantes con la característica de que pueden cambiarse, modificarse y ser restringentes, son:

capacidades de condición física, técnico-coordinativas y psíquico-tácticas; métodos de entrenamiento y estrategias competitivas; leyes de adaptación y aprendizaje; principios, cargas de entrenamiento; condiciones básicas, situaciones; factores perturbadores.

Los componentes del desarrollo del rendimiento dibujados en este modelo se explicarán en el capitulo 2 en cuanto a sus fundamentos científicos generales y a su metodología práctica. Los capítulos 3, 4 y 5 contienen asimismo exposiciones acerca del desarrollo del rendimiento para cada uno de los componentes del rendimiento (por ejemplo, técnica, fuerza), para una selección de deportes concretos y para el entrenamiento con niños y jóvenes.

CAPÍTULO 2

FUNDAMENTOS GENERALES Y MÉTODOS DE PLANIFICACIÓN Y DESARROLLO DEL ALTO RENDIMIENTO DEPORTIVO

MECANISMOS DE ADAPTACIÓN Y PRINCIPIOS DE ENTRENAMIENTO

INTRODUCCIÓN

El entrenador (o el atleta entrenando) ha de tener en cuenta una multitud de razonamientos y fases

para conseguir el correspondiente incremento del rendimiento. Esto es lo que se deduce del anterior ejemplo y de la breve descripción introductoria del proceso de planificación y desarrollo del alto rendimiento deportivo,

incluyendo los componentes y variables que intervienen en ello.

Los verdaderos contenidos de entrenamiento y competición son -como todo el mundo sabe- el ejercicio de las capacidades físicas, coordinativas y psíquico-tácticas, todas ellas decisivas para el rendimiento. Estos ejercicios, por su parte, están sometidos en cuanto a su aplicación, organización, volumen e intensidades a determinadas leyes y principios que dan lugar a la consecución del incremento o mantenimiento óptimos del rendimiento del organismo humano. Nos referimos a las leyes de adaptación biológica. Estas leyes intervienen en el proceso de planificación evidentemente como factores limitadores. La ciencia y la práctica del entrenamiento han formulado unas normativas que llamamos principios del entrenamiento; éstos dependen directamente de las mencionadas leyes, ya que tienen función de variable para la planificación y el desarrollo. Estos principios del entrenamiento (con sus fundamentos científicos) dan una estructura sistemática a las fases y pasos de los procesos de adaptación, fijando, en definitiva, las pautas metodológicas del entrenamiento (para más detalles, véase en páginas siguientes Principios de entrenamiento).

A continuación nos centraremos más en las leyes de adaptación biológica y en los principios de

entrenamiento interrelacionados entre sí, que tan importantes son para el desarrollo del rendimiento.

MECANISMOS DE ADAPTACIÓN* *Las explicaciones sobre los procesos de adaptación se basan en las obras de Grosser / Zimmermann.

Adaptación, homeostasis y supercompensación

Con estos tres conceptos se abarcan la temática central de la investigación científico-deportiva y, a la vez, los procesos prácticos del entrenamiento. En este contexto queremos aclarar primero el concepto del entrenamiento:

Entrenamiento significa, desde el punto de vista médico-biológico, una adaptación o bien un cambio detectable en el ámbito de la condición física (resistencia, fuerza, velocidad) en sentido:

Metabólico y Morfológico (células musculares, capilares, etc.) En el ámbito técnico-coordinativo se producen adaptaciones a nivel nervioso-central y cognoscitivo (cerebro, conductos nerviosos, médula espinal) Ambos ámbitos se complementan con adaptaciones psíquicas.

Las siguientes explicaciones se refieren sobre todo al ámbito de la condición física. Con respecto a los fundamentos de las técnicas deportivas recomendamos a Grosser / Neumaier, Técnicas de entrenamiento y con respecto al ámbito psicológico, a Baumann, Tratado práctico de la psicología del deporte. Una capacidad básica de la que gozan los organismos para sobrevivir en determinadas condiciones, es la adaptación. Cuando un organismo se adapta a una determinada situación, existe un equilibrio entre los procesos de síntesis y degeneración mientras no se interrumpan las exigencias normales. Esto se observa fácilmente en el ejemplo de los glóbulos de la sangre, la piel y otras estructuras celulares que se degeneran constantemente, mientras que se van produciendo nuevas en la misma medida. Lo mismo ocurre con la producción de hormonas y

enzimas: los procesos inhibidores se han de compensar constantemente para mantener un nivel hormonal determinado y la concentración enzimática necesaria.

Esto significa que cada sistema biológico en su estado adaptado, se encuentra –en el supuesto de que su funcionalidad esté garantizada- en un equilibrio dinámico característico: llamamos a este equilibrio homeostasis.

Si un estímulo interrumpe la homeostasis, el organismo intentará reconstituir un nuevo equilibrio correspondiente a la situación modificada: Si el tipo del estimulo constituía una carga elevada no experimentada ni por el organismo entero ni por uno de sus sistemas parciales (por ejemplo, determinadas panes musculares, sistema cardiovascular), la homeostasis se interrumpe por un predominio de procesos degenerativos (catabólicos) La respuesta frente a este tipo de estímulo es un incremento de los procesos constitutivos (anabólicos), con el fin de proteger la estructura de un agotamiento excesivo de su capacidad en caso de que se vuelva a presentar la carga experimentada. Esto significa que los procesos regenerativos no sólo procuran recuperar el nivel inicial sino que lo van a superar. Este fenómeno se observa en todos los sistemas biológicos, si nos basamos en el conocimiento científico actual:

Los procesos de adaptación provocados por cargas superiores se pueden considerar un mecanismo biológico siguiendo el principio de la supercompensación.

Si este estímulo se presenta de forma aislada, se pierde lentamente la supercompensación y la homeostasis se vuelve a establecer en el nivel inicial (Fig. inferior).

Incremento de la adaptación Depósito incrementado (por ejemplo de glucogeno) = factor para aumentar la
Incremento
de la
adaptación
Depósito incrementado (por ejemplo de glucogeno)
= factor para aumentar la capacidad de rendimiento
Nivel inicial del
rendimiento
Disminución (después de
tres días como mínimo)
Tiempo de entrenamiento
(días, semanas, meses)
Desgaste de
sustancias
energéticas
(en este caso
glocogeno)
Duración de la regeneración (por ejemplo, dos-tres días, se efectúa una
renovación bioquimica hasta alcanzar el nivel inicial y por encima de él)
Duración del esfuerzo (estímulos decisivos
para los procesos de adaptación)
Cansancio
Figura 6. Esquema explicativo de la adaptación biológica, sobre todo para los procesos de
aumento de los depósitos de glucúgeno (modificado según Jakowlev, 1977, fuente Grosser y cols.,
1985, 14).

Si la carga es mucho más baja de lo normal a lo largo de un determinado tiempo, el organismo se adaptará a esta situación: gasta menos, es decir, que los procesos constitutivos son inferiores, se instala un nuevo equilibrio a un nivel más bajo de rendimiento.

Esta sobrecompensación (supercompensación) parece ser un mecanismo protector para prevenir un nuevo vaciado de reservas en caso de repetidas cargas superiores. La sobrecompensación es, por lo tanto, el

primer nivel de adaptación del organismo a la actividad muscular (Jakowlew, 1977) La condición necesaria para la creación de este fenómeno de adaptación es la superación de un umbral critico de entrenamiento. En este contexto existen los siguientes mecanismos:

1. Estímulo infracrítico no hay adaptación.

Práctica. Cargas en un 20% o más por debajo del rendimiento actual, o volumen elevado, intensidad demasiado baja.

2. Estímulos demasiado elevados sobreentrenamiento.

Práctica: intensidad, volumen elevados, muy pocos descansos.

3. Estímulos adecuados adaptación.

Práctica: relación óptima entre volumen, intensidad y descansos.

El organismo pretende en todos los procesos de adaptación conseguir un efecto máximo con un mínimo de esfuerzo. Siempre que queramos incrementar el rendimiento de un organismo hemos de aprovechar estos procesos a través de medidas adecuadas.

En el deporte de alto rendimiento se busca una adaptación a cargas cada vez mayores. Este contexto se representa en la figura 7.

UM

Reservas autónomamente protegidas

Ámbito de energía voluntariamente activable

100%

90%

70%

25%

Reservas autónomamente protegidas

Ámbito de energía voluntariamente activable

UM

Rendimientos automatizados

Rendimientos automatizados

a) Sin entrenamiento capacidad máxima de rendimiento igual o menor a 70% (umbral de movilización)

b) Rendimiento máximo alcanzable a través del entrenamiento igual o menor a 90-95% (umbral de movilización)

a) y b) se refieren en la capacidad absoluta de rendimiento del atleta que depende de la herencia

UM = umbral de movilización

Figura 7. Modelo de la capacidad de rendimiento (modificado según Graf, 1934 y Hollmann/Hettinger, 1980; fuente: Grosser/Zimmermann, 1981, 115)

El esquema de la figura anterior pone de relieve que, en un esfuerzo, una persona en estado desentrenado no será capaz de liberar más que un 70% de sus reservas energéticas genéticamente preestablecidas. La hipótesis de que el organismo guarda una «reserva autonómicamente protegida» resulta de la observación de que se disponen de más reservas en situaciones extremas (por ejemplo, pasando angustia ante la muerte, pero también se consideran influencias del dopaje), paralizando los mecanismos inhibidores centrales.

El entrenamiento nos permite entonces ampliar el ámbito de la energía disponible, es decir, subir el umbral de movilización. El deportista puede conseguir, en casos favorables, la activación de hasta un 95% de sus energías. Estas pretensiones requieren por encima del conocimiento de la supercompensación, además, la consideración de otros mecanismos. Se sabe que cuanto más desequilibrio produzca un estímulo con respecto al nivel dinámico característico, más se superará este nivel inicial en la fase de supercompensación, consiguiéndose un elevado incremento del rendimiento a pesar de la inestabilidad de dicho nivel superior. Sin embargo, si queremos crear una base estable de rendimiento para los sucesivos procesos de adaptación, de forma que el organismo se acerque paso a paso a su máxima adaptación posible y con ello a su máximo rendimiento, debemos emplear una metodología más diferenciada.

Adaptaciones metabólicas

A través del entrenamiento sólo alcanzamos una base estable si los procesos de supercompensación concuerdan con la variedad de los factores determinantes para el rendimiento. Por eso hemos de tener en cuenta las siguientes observaciones: El proceso de supercompensación representado en la figura anterior expresa el comportamiento de un depósito de glucógeno, por ejemplo, del músculo. Otros componentes estimulados a adaptarse se comportarán de la misma manera, pero con otra dinámica temporal, de forma que algunos parámetros hayan acabado la supercompensación en un determinado momento, mientras que otros aún se están regenerando (véase la Fig. 8; véanse también los procesos de regeneración de la tabla 1).

Incremento

De las Reservas Funcionales

Disminución

Carga
Carga
Carga Tiempo 1 2 3

Tiempo

1

2

3

1. Procesos cortos (segundos o minutos) de Regeneración, por ejemplo, ATP,

Fosfocreatina;

2. Procesos de Regeneración de una duración media (10 minutos hasta pocos

segundos), por ejemplo,glucógeno;

3. Procesos de Regeneración de larga duración (de horas hasta días), por ejemplo,

enzimas y proteínas estructurales.

Fig. 8. Las diferentes constantes de tiempo para la recuperación de magnitudes funcionales normales y gráfico de las Fases de Supercompensación (fuente: Findeisen y cols., 1976, 212)

Así sabemos que primero se termina la acumulación de los sustratos (por ejemplo, ATP, fosfocreatina), mientras que las enzimas alcanzan su actividad adaptada al mayor nivel de sustratos más tarde. Un entrenamiento requiere, pues, primero, una estimulación de forma que se evite un decrecimiento del nivel de sustratos ya alcanzado, motivando a la vez los procesos anabólicos (regenerativos) de la producción de enzimas. El paso siguiente para fijar el nivel incrementado de rendimiento requiere el perfeccionamiento de la regulación metabólica correspondiente al nivel más elevado de sustratos y enzimas (Jakowlew, 1977, 125) Partiendo del nuevo nivel constituido se puede efectuar un aumento en las cargas del entrenamiento con el fin de conseguir otro incremento del rendimiento. Lo que pasa es que una mayor capacidad de rendimiento no se caracteriza por un nivel superior de sustratos y enzimas; más bien se puede asegurar una mejor disponibilidad de las energías debido a la mayor actividad enzimática.

Esta disponibilidad energética más rápida significa para el trabajo muscular que el ATP (adenosintrifosfato) degradado a ADP (adenosindifosfato) se resintetiza con mayor rapidez y el músculo dispondrá de más ATP (fuente energética necesaria en una contracción) durante un esfuerzo concreto (Fig. 9).

Procesos de

Con energía por vía aeróbica (carrera,

Con energía por vía mixta

Con energía por vía mixta aeróbica aláctica y láctica (ejercicios de velocidad, fuerza)

Con efecto

Con efecto sobre el sistema neuromuscular (velocidad técnica)

 

Regeneración

Anabólico

aeróbica-

(fuerza

natación,

anaeróbica

máxima)

ciclismo)

(carrera, etc.)

Regeneración

A

una

Para cargas cortas según el método de repeticiones con descansos largos

continua

intensidad del

 

60-70% se

produce una

regeneración

continua

 

Regeneración

Después de

Después de aproximadamente 2-3 horas

Rápida (muy

aproximadamente

incompleta)

1.5-2 horas

Regeneración en

A

una

Después de unas 12 horas.

Después de

Después de unas 18 horas.

un 90-95%

intensidad del

unas 12-18

(incompleta con

75-90%,

 

horas.

buena capacidad

después de unas 12 horas.

 

de rendimiento)

Regeneración

A

una

Después de unas 24-28 horas.

Después de

Después de

Después de unas 72 horas.

completa del

intensidad del

unas 48-72

unas 72-84

equilibrio

75-90%,

 

horas.

horas.

metabólico (mayor

después de

 

capacidad de

unas 24-36

rendimiento)

horas.

Los tiempos de regeneración se refieren a principiantes en un deporte e individuos medianamente entrenados. Los tiempos de regeneración se disminuyen aproximadamente en un 50% para los deportistas de élite.

Tabla 1. Procesos y tiempos de regeneración de diversas cargas de entrenamiento (según Keul, 1978; Kindermann, 1978; Martin, 1980; fuente: Grosser y cols., 1985, 26)

 

Energía para la Contracción Muscular

 
  Energía para la Contracción Muscular     ATP ADP Energía para la resíntesis de ATP
 
 

ATP

ATP ADP

ADP

para la Contracción Muscular     ATP ADP Energía para la resíntesis de ATP   Vía

Energía para la resíntesis de ATP

 

Vía Energética

Sustrato

Anaeróbico-Aláctica

Anaeróbico-Aláctica Anaeróbico-Láctica

Anaeróbico-Láctica

Fosfocreatina

Glucosa

Aeróbica

Grasa

Fig. 9. El ATP como proveedor energético para la contracción muscular se ha de resintetizar constantemente; en el ciclo energético necesario para ello se puede influir sistemáticamente a través del Entrenamiento (fuente: Grosser/Zimmermann, 1981, 247)

La consecuencia es que en el esfuerzo concreto se acumula menos ADP. Ocurre, sin embargo, que la mayor cantidad de ADP constituye el criterio decisivo para iniciar los procesos de adaptación. Cuando la

resintetización de ATP vuelve a cubrir el desgaste energético, ya no se interrumpe la homeostasis y el proceso de adaptación se puede considerar como adecuado para el tipo de carga.

La resintetización del ATP, el fin decisivo de los procesos de adaptación

Debemos hablar aquí de las diferentes posibilidades de resintetizar el ATP, puesto que cobra una importancia decisiva para los procesos de adaptación. Diferenciamos entre la resintetización aeróbica y anaeróbica del ATP. El ATP es una fuente energética que la musculatura puede utilizar directamente. En la bibliografía aparecen valores de unos 5 mol/g del peso muscular como cantidad de ATP existente en el músculo esquelético, lo que debería ser suficiente para tres contracciones musculares de máxima intensidad. Ésta es la razón por la que el músculo depende a los pocos instantes de otras fuentes energéticas que aseguren la resintetización de ATP. La misma degradación del ATP activa las reacciones de su resíntesis. La primera vía, por su rapidez y por ser una reacción de máxima efectividad, es la de la creatinquinasa En esta

reacción, el enlace del fosfato pasa desde la fosfocreatina al ADP a través de la enzima creatinquinasa. Las reservas musculares de fosfocreatina, sin embargo, sólo cubren un trabajo de 18 segundos máximo (a intensidad submáxima; a intensidad máxima son ocho segundos)

Si el músculo ha de seguir trabajando en condiciones anaeróbicas (por ejemplo, manteniendo una

elevada intensidad de carga) puede conseguir la energía necesaria sintetizando ATP a través de la degradación de glucosa (proceso llamado glucólisis) Esta solución en situación de falta de oxígeno es de menor eficacia, a

pesar de disponer en este caso de unas grandes reservas. Esta reacción inhibe, además, las enzimas decisivas en su efecto, ya que la degradación de los azúcares es en estas condiciones incompleta y produce un cambio del medio (acidez) El trabajo muscular queda de esta forma pronto interferido.

Si se ha de continuar con el ejercicio, se requiere una disminución de la intensidad de carga para

asegurar una aportación suficiente de oxígeno (condiciones aeróbicas) La degradación de los azúcares será entonces completa, el agua y el dióxido de carbono producidos son fáciles de eliminar y apenas influyen en la concentración del entorno o en la función de las estructuras y materias (mitocondrias, enzimas) que intervienen en la consecución de la energía. El músculo dispone en condiciones aeróbicas también de las grasas como fuente energética, aparte de la glucosa almacenada en forma de glucógeno. Mientras que no parece factible incrementar la concentración del ATP por unidad de peso muscular, sí se puede aumentar su contenido en fosfocreatina y glucógeno a través del entrenamiento. Una multiplicación de las enzimas necesarias para las reacciones correspondientes permite al músculo garantizar una resíntesis de ATP suficiente para estas condiciones de trabajo. Pero no sólo el metabolismo funcional necesita el ATP, sino que también el metabolismo plástico depende de los compuestos fosfagénicos altamente energéticos, sobre todo cuando su función ha de cumplir pautas específicas dentro de los procesos de adaptación. Estos procesos se llevan a cabo durante las fases de descanso. También en estas fases de descanso se requiere más ATP, ya que estos procesos gastan energía. La resíntesis de ATP durante los descansos se puede desarrollar en condiciones aeróbicas, contrariamente a algunas formas de trabajo muscular. Cuanto más seguras sean las posibilidades aeróbicas de conseguir energía, más rápidos serán los procesos de recuperación y también de adaptación, lo que explica la capacidad de los atletas de recuperarse rápidamente.

Adaptaciones morfológicas

Evidentemente, no sólo se producen adaptaciones en el ámbito metabólico. Todas las estructuras

implicadas, directa o indirectamente, por el tipo de carga, sufren modificaciones para optimizar el rendimiento del organismo, aparte de las necesidades primarias para disponer de la energía necesaria.

A pesar de que los cambios dentro de las adaptaciones metabólicas (acumulación de sustratos,

incremento de la actividad enzimática) mejoran ampliamente las fuentes energéticas, ello sólo no será suficiente

en caso de exigencias máximas; además de la adaptación metabólica también se produce una morfológica. El

es la hipertrofia muscular que se observa con el

entrenamiento de la fuerza. Ésta es resultado de una síntesis proteica más acentuada, en la que se multiplican,

sobre todo, las proteínas del complejo actina-miosina. En correspondencia a las modificaciones metabólicas de almacenamiento energético (recuperación de la actividad de la ATP-asa, incremento de las existencias en fosfocreatina), se producen también cambios morfológicos (hipertrofia con incremento de las proteínas contráctiles, aumento de la consistencia por mayor producción de miofilamentos contráctiles que mejoran la resistencia y el rendimiento del músculo en cuanto a la fuerza).

ejemplo más impresionante de esta adaptación morfológica

Si el tipo de carga se caracteriza sobre todo por rendimientos metabólicos, se observarán, aparte de

cambios metabólicos, también adaptaciones morfológicas en las mismas fibras musculares a causa de la mayor actividad de enzimas aeróbicas (Appell / Zimmermann, 1978) Las siguientes adaptaciones se consiguieron con entrenamientos en altura (hipoxia), demostrando una clara posibilidad de reacción en el ámbito muscular, especialmente para mejorar el suministro de oxígeno. Esta reacción debería ser parecida llevada a cabo a nivel del mar, siempre que se cree una insuficiencia en cuanto al suministro de oxígeno a través de determinadas medidas (entrenamiento de la resistencia) no compensables con cambios de tipo exclusivamente metabólico. Las fibras musculares se clasifican según su contenido de mitocondrias (las mitocondrias son las «centrales eléctricas» de la célula muscular), en fibras A, B y C, teniendo estas últimas la mayor parte de mitocondrias. Después de siete días de hipoxia se incrementa el número de fibras C en la musculatura observada. Con el microscopio electrónico se demuestra que las fibras B aumentaron el número de mitocondrias para convertirse en fibras C. Además del aumento cuantitativo de las mitocondrias, su localización favorable (en la zona de contacto entre fibra muscular y capilar) demuestra la finalidad de los procesos de adaptación de la musculatura, que es aprovechar todas las posibilidades disponibles para agotar al máximo el poco oxígeno existente. Las fibras B (tipo intermediario, que se sitúa entre las fibras «blancas» [= fibras A] y «rojas») y que se parecen a las fibras C (llamadas también fibras «rojas» o ST) de características aeróbicas, experimentan unas modificaciones que incrementan su capacidad de trabajo aeróbico. Este efecto que describimos resulta ser una supercompensación si se mantienen las condiciones de

hipoxia, innecesario en tanta cuantía, ya que la tendencia del organismo de explotar la oferta de oxígeno al máximo produce también cambios en el ámbito capilar. Después de 14 días en estas condiciones, por ejemplo, se observan curvaciones de los capilares que normalmente tienen una estructura recta y paralela a las fibras musculares (Appell, 1980). Resumiendo: Las primeras modificaciones que se producen para garantizar el abastecimiento energético (para el trabajo muscular) son de índole metabólica y, pocas horas después de la estimulación, se pueden

considerar como primera señal de adaptación. Se centran sobre todo en la concentración de los sustratos, desencadenándose a la vez un incremento de las síntesis proteicas en las fibras musculares que, en primer lugar, mejora las posibilidades de las enzimas específicas para este tipo de cargas. Esta síntesis se extiende luego a proteínas estructurales de forma que según el tipo de carga se produzcan más proteínas en el ámbito de fibras y mitocondrias; todos éstos son procesos, sin embargo, que requieren un mayor espacio de tiempo (días) Otros fenómenos de adaptación a nivel de los sistemas, que pueden ayudar en la actividad muscular (en nuestro caso, la zona capilar), descargan las estructuras concretas (en nuestro caso, la fibra muscular) Sólo cuando se haya efectuado una óptima adaptación metabólica y morfológica, existirán las condiciones previas para un rendimiento máximo del atleta.

El alcance de este objetivo presupone, sin embargo, la correspondiente planificación del rendimiento. Ya

mencionamos que el rendimiento sólo se incrementa de forma continua cuando el organismo tiene en cada nivel

de entrenamiento la posibilidad de desarrollar la adaptación correspondiente por completo. El nivel de adaptación alcanzado en cada fase sirve de base para adaptaciones nuevas y más amplias, incrementándose el rendimiento de forma lenta y en función de los aumentos de las cargas.

La influencia del sistema nervioso vegetativo en los procesos de adaptación

A pesar de lo anteriormente citado, se puede inhibir una mejora del rendimiento en función de la

metodología empleada. La creciente adaptación enfocada a mantener la tasa de ATP constante, mientras exista una estimulación, hace que la homeóstasis quede cada vez menos afectada, con el resultado que no se produzcan nuevos procesos de adaptación. Para superar esta situación inadecuada para el desarrollo del rendimiento, nos hemos de servir de procesos conocidos por su efecto trófico (amplificador) sobre las adaptaciones. El sistema nervioso vegetativo o bien el sistema simpático-adrenérgico interviene mayoritariamente en ello. Lo que nos interesa sobre todo son las siguientes relaciones: Estimulando las fibras nerviosas simpáticas se incrementa la capacidad muscular de trabajo y de reacción, y el cansancio del músculo estimulado parece eliminado. Se trata del efecto ergotrófico del simpático (que se entiende como el incremento de reservas energéticas bajo la influencia de las catecolaminas; en nuestro caso, se trata del efecto de la noradrenalina liberada en las terminaciones nerviosas vegetativas) El mayor agotamiento de las reservas energéticas significa evidentemente un estímulo mayor para los procesos de adaptación. El efecto simpático disminuye a medida que aumente la familiarización del organismo con el tipo de carga muscular. La activación inevitable del sistema nervioso vegetativo en la fase inicial del entrenamiento (es decir, mayor actividad muscular no acostumbrada)

es una reacción inicial lógica del organismo que tiene la función de asegurar una adaptación rápida del músculo que le protege frente a sobrecargas. Los fenómenos de adaptación se afianzan con la mejora progresiva del nivel de entrenamiento, haciendo innecesaria la intervención simpática. Parece, pues, que, con la influencia de las catecolaminas se crean condiciones positivas para la adaptación. Un nuevo aprovechamiento del efecto catecolamínico también es factible en un nivel elevado de rendimiento o adaptación, siempre que el estimulo del rendimiento produzca una liberación de la catecolamina adrenalina en el ámbito de la glándula suprarrenal. Las células de la glándula suprarrenal son células ganglionares modificadas que producen la adrenalina y no la noradrenalina como las células ganglionares del sistema nervioso vegetativo. La liberación de adrenalina no constituye entonces una regulación nerviosa, o sea, un proceso limitado y localizado (en las terminaciones nerviosas) y muy directo, sino que es una regulación endocrina, es decir, que la hormona puede tener su efecto generalizado por vía humoral (transportada por la sangre) La adrenalina tiene un efecto metabólico mucho mayor que la noradrenalina. Un potencial de energía que inicialmente parece poco económico por ser innecesario desencadena, incluso en el organismo muy entrenado, procesos de adaptación. Es muy difícil aplicar correctamente este efecto, ya que este mecanismo funcional favorece el peligro de provocar un estado de sobreentrenamiento.

El desarrollo del rendimiento

No parece factible un incremento rectilíneo del rendimiento hasta alcanzar su máximo, a pesar de los siguientes aspectos: el desarrollo de una base estable, la especialización progresiva que ahorra al organismo la energía para procesos innecesarios de adaptación y a pesar de los efectos tróficos de adaptación del sistema simpático-adrenérgico. Se observa más bien una trayectoria curvilínea del desarrollo del rendimiento, que refleja el hecho de que en un nivel más elevado, el rendimiento se incrementa poco a pesar de un gran esfuerzo de entrenamiento.

Rendimiento Rn R Ro Periodo de entrenamiento
Rendimiento
Rn
R
Ro
Periodo de entrenamiento

(Semanas, meses, años)

Rn R Ro Periodo de entrenamiento (Semanas, meses, años) Situación de origen perturbada por estímulo de

Situación de origen

entrenamiento (Semanas, meses, años) Situación de origen perturbada por estímulo de entrenamiento S 1 primeros

perturbada por

estímulo de

entrenamiento S1

primeros efectos de

adaptación como reacción a S1

S 1 primeros efectos de adaptación como reacción a S 1 fase de adaptación necesaria para

fase de adaptación necesaria para conseguir un rendimiento máximo

R = f(t) Ro

R1

R = f(t) R o R 1 R n

Rn

Fig. 10. Curva idealizada de la evolución del rendimiento. Un incremento de los procesos de degradación a través

de los estímulos de entrenamiento (S1-n) se responde con un incremento de los procesos regenerativos. Mientras

se pueda establecer un nuevo equilibrio (Ro-n) como señal de adaptación, va aumentando el rendimiento del

organismo. Ro-n = adaptaciones; a interpretar como equilibrio entre procesos regenerativos y de degradación,

cada uno en un nivel más elevado (0-n). S1-n = estímulos de entrenamiento, que han de presentar de forma que

resulten en orden cronológico Ro, R1, R2,

fases de adaptación (Ro-Rn), para crear una base estable (fuente: Grosser/Zimmermann, 1981, 250)

Rn, puesto que hemos de suponer que han de pasarse determinadas

,

Ello depende probablemente del tipo de los procesos de adaptación: la homeostasis que se renueva en cada fase de adaptación representa un estado funcional dinámico en el que los procesos de regeneración y de degradación están en equilibrio. Los procesos de degradación se incrementan paralelamente a los de regeneración. En la zona límite de sus capacidades, el atleta debe encontrarse seguramente con muy pocas posibilidades de incrementar su rendimiento: Está obligado a escoger una carga elevada para mantener o aumentar su nivel. Pero no la puede fijar demasiado alta puesto que de esta forma fomentaría demasiado los procesos degenerativos sobrecargando al organismo en sus tareas de regeneración. El predominio de los procesos degenerativos, el llamado catabolismo, produce, sin embargo, una disminución del rendimiento.

Condiciones genéticas y edad biológica

A pesar de que será probablemente imposible demostrar individualmente las adaptaciones de una a otra sesión de entrenamiento, la posibilidad actual de medir parámetros concretos y el conocimiento de otros factores de influencia forman una fuente de información indispensable para dirigir el rendimiento correctamente. A continuación nombramos algunos puntos esenciales a tener en cuenta a la hora de valorar cada una de las posibilidades de reacción del organismo. Se trata de la influencia de:

los condicionantes genéticos y la edad biológica.

Para muchos deportes es importante disponer de las medidas antropométricas para valorar los condicionantes genéticos, comparándolas con los valores óptimos procedentes de las investigaciones biomecánicas. El conocimiento de los condicionantes genéticos también podría contribuir a valorar las posibilidades de adaptación metabólica y morfológica en el ámbito de las estructuras celulares: se sabe, por ejemplo, que una estimulación sistemática obtiene su mayor efecto cuanto más corresponda el tipo de carga al perfil funcional de la estructura excitada (Jakowlew, 1977), mientras que una modificación definitiva no es posible sino, sólo dentro de unos límites. Esta observación no sólo abarca parámetros biomecánicos sino también fisiológicos y morfológicos. El ejemplo más importante en este contexto es el hecho de que un atleta sólo puede esperar buenos resultados en las carreras de velocidad cuando su musculatura crural contenga en gran parte fibras FT (fibras A, blancas, de contracción rápida) El entrenamiento aparentemente sólo puede fomentar esta aptitud, mientras que apenas será posible que transforme las fibras ST (fibras C) en fibras FT (Komi y cols., 1976; Howard, 1985)

Para estimar la capacidad de rendimiento en cada caso, hemos de conocer la edad cronológica y biológica. Sabemos que en edades infantiles y juveniles existen en sus fundamentos las capacidades decisivas para el rendimiento, pero con diferentes grados de desarrollo. Distinguimos las llamadas fases sensitivas durante las cuales el organismo es especialmente sensible al fomento de los diferentes componentes. Para conseguir un rendimiento máximo dentro de las posibilidades genéticas de cada individuo, parece evidente la necesidad de aprovechar óptimamente estas etapas. «Óptimamente» no quiere decir necesariamente «al máximo» (véase capitulo 5).

La importancia de los años de entrenamiento

También tiene una importancia decisiva para la valoración de las posibilidades de reacción y adaptación del organismo, el conocer los años de entrenamiento (años que se lleven entrenando) Esto es evidente, tal como se puede deducir de las anteriores explicaciones, ya que la reacción frente a un estímulo cambia con el estado del organismo; es decir, que una misma carga tendrá diferentes efectos en función del incremento de la capacidad de rendimiento. Existen investigaciones (Hollmann/Hettinger, 1980) que demuestran que el principiante ya empieza a desarrollar la fuerza con una intensidad del 30-40% de su fuerza máxima, mientras que el atleta muy entrenado necesita como mínimo una carga del 70% de su fuerza máxima, y esto sólo para mantener su nivel de rendimiento (véase también en el capítulo 3, la fuerza motriz). En el ámbito del trabajo de resistencia aeróbica y anaeróbica se pueden determinar, hallando los niveles de lactato, las velocidades (correr, remar, nadar) necesarias en el entrenamiento del deportista para conseguir, en los niveles elevados de rendimiento, todavía intensidades que provoquen adaptaciones en el organismo (véase también en el capítulo 3, la resistencia).

PRINCIPIOS DE ENTRENAMIENTO

Los procesos de adaptación biológica como variable reguladora y limitadora del desarrollo del rendimiento

Los procesos de adaptación se controlan a través del aparato genético de la célula afectada por una carga. La actividad de la célula tiende, en este caso, a conseguir un grado de adaptación que le permita mantener un equilibrio entre los procesos de degradación y de resíntesis, en presencia del estímulo de la carga. De esta forma se incrementa la capacidad funcional del organismo. El atleta se pone como fin el aprovechar el comportamiento del organismo de manera que este equilibrio se establezca en un nivel máximo para garantizar un rendimiento máximo con el citado incremento consecuente de la capacidad funcional. La tarea del desarrollo del rendimiento es, pues, el mantenimiento de este proceso, activando el aparato genético de la célula. Si conocemos las características de los procesos del aparato genético de la célula podemos dirigirlo en su actividad a través de una planificación sistemática del entrenamiento. Los procesos de reacción y adaptación de las estructuras celulares, por su parte, tienen un efecto regulador sobre las cargas de entrenamiento. Sólo se puede conseguir un desarrollo óptimo del rendimiento si incluimos estos procesos biológicos como variable reguladora en la planificación del rendimiento. Para poder cumplir esta exigencia deberíamos poder determinar el nivel de rendimiento actual del atleta; lamentablemente es imposible registrar los valores de todas las variables que intervienen. Disponemos, sin embargo, de un cierto conocimiento de los efectos provocados por una carga y de las probables adaptaciones a conseguir, procedente de datos obtenidos en investigaciones con atletas en entrenamiento y competición. Los métodos analítico-científicos actualmente disponibles se han de ampliar constantemente en este sentido. Es imprescindible poder estimar el efecto de una carga sobre el organismo para poder valorar el avance de la regeneración y, con ello, los posibles procesos de adaptación. La figura 11 representa que una alteración de la homeostasis puede tener distintos efectos en el organismo, que han de ser respondidos con las medidas correspondientes, si queremos conseguir un aumento del rendimiento.

Efecto de la carga anterior Incremento de la Regeneración Se exige una Regeneración máxima Equilibrio
Efecto de la carga
anterior
Incremento de
la Regeneración
Se exige una
Regeneración máxima
Equilibrio entre los
procesos de Regeneración
y Degradación
Capacidad funcional
y Capacidad estructural
en el ámbito
Capacidad funcional
y/o Capacidad estructural
en sus límites
Capacidad funcional
y Capacidad estructural
suficientes
Medidas que favorecen
los procesos Anabólicos
Evitar el cambio hacia
la Fase Catabólica
Iniciación de
Procesos Anabólicos
Entrenamiento:
Entrenamiento:
Entrenamiento:
"Período de
Estabilización"
"Período de
Reducción de carga"
"Período de
Incremento de carga"
Fig. 11. Valoración del nivel actual, basándose en el efecto de la carga y en sus consecuencias para la
programación de las siguientes cargas (fuente: Grosser/Zimmermann, 1981, 253).

Período de estabilización

Si la alteración de la homeóstasis provoca un incremento del nivel de resíntesis dentro de la capacidad

del organismo se han de elegir cargas consecutivas de entrenamiento de forma que se garantice en primer lugar

una estabilización de los procesos anabólicos «período de estabilización»

Período de incremento de la carga

Si el rendimiento se ha incrementado tanto que la carga de entrenamiento ya no produce ninguna

alteración considerable de la homeóstasis, se ha de aumentar la carga«período de incremento de la carga».

Este incremento puede ser uniforme o discontinuamente progresivo. Sobre todo, la segunda forma puede producir una carga para la capacidad funcional y estructural cercana a los límites de su capacidad,

compensable sólo con exigencias máximas para el nivel de resíntesis.

Período de reducción de la carga

Este método del incremento discontinuo de la carga sólo se puede aplicar durante poco tiempo para aumentar el rendimiento, ya que, en caso contrario, se puede producir una pérdida funcional del sistema excitado por sobrecarga. La consecuencia son síntomas de insuficiencia. Para evitar estos procesos negativos para el desarrollo del rendimiento es indispensable una reducción de la carga «período de la reducción de la carga». El efecto de un entrenamiento puede resultar previsible llevando un diario de entrenamiento consecuentemente cumplimentado y aplicando los análisis de investigaciones médico-deportivas / científicas del entrenamiento que no sólo informen de la aptitud deportiva sino también del desarrollo de los parámetros decisivos para el rendimiento.

La aplicación de los principios de entrenamiento*

A base de las experiencias en los deportes individuales, se han desarrollado en la práctica del

entrenamiento los llamados principios de entrenamiento** que se pueden aplicar razonablemente, siempre que

sean biológicamente fundados, de acuerdo con los procesos de adaptación del organismo, determinando de forma decisiva las fases de la planificación del rendimiento. Vemos en los principios de entrenamiento (sinopsis en la Fig. 12) una herramienta práctica para el entrenador, basada en fundamentos científicos, que establece un puente entre la teoría y la práctica de la metodología indicada.

Los procesos de adaptación biológica (supercompensación) requieren Para garantizar Para iniciar los efectos de
Los procesos de adaptación biológica
(supercompensación)
requieren
Para garantizar
Para iniciar los efectos de adaptación
la adaptación
Para la orientación de la adaptación
en una dirección determinada
Los principios de la carga
Los principios de
periodización
cíclica
Los principios de especialización
Figura 12. La aplicación de los principios de entrenamiento en función de los procesos de adaptación del
organismo.
Principio de la relación òptima
entre carga y recuperación
Principio del incremento
progresivo de la carga
Principio del incremento
discontinuo de la carga
Principio de la versatilidad de la
carga
Principio de repetición y
continuidad
Principio de la periodización
Principio de la adaptación a la
edad e individualidad del
deportista
Principio de la alternancia
reguladora
Principio de la preferencia y de
la coordinación sistemática
Principio de la regeneración
periodizada

* Véase con respecto a este capítulo, también las explicaciones metódicas del entrenamiento en Grosser / Starischka / Zimmermann: principios del entrenamiento deportivo, 1985 Pp. 23-41) ** Como principios entendemos generalmente las necesidades concretas, que reflejan determinadas leyes en forma de fundamentos orientados en la práctica, exigencias y reglas de la actividad.

A los siguientes principios de entrenamiento se superpone el principio de la supercompensación. Este principio expresa la característica fundamental de todos los procesos de adaptación. Sobre todo, la fuente energética o la adaptación por vía aeróbica se ha podido probar científicamente. La carga funcional y la degradación causada por ella durante el entrenamiento forman conjuntamente un estímulo para la adaptación; esto significa que se requiere una carga adecuada para estimular una supercompensación.

Los principios de carga y periodización

Principio de la relación óptima entre carga y recuperación

La adaptación deseada (por ejemplo, energía aeróbica o anaeróbica) decide en primer lugar sobre la elección de la intensidad de carga, ya que «el primer proceso de degradación siempre estimula o refuerza la reacción responsable para la resíntesis» (Engelhardt, 1932, citado según Jakowlew, 1977) Además, sabemos que el estímulo ha de tener una determinada duración para provocar realmente procesos de supercompensación. Esto significa que la adaptación depende también del volumen de la carga, aparte de su intensidad. El volumen necesario se consigue a través de la duración de la carga o bien por el mayor número de repeticiones, con el fin de mantener la intensidad específica de la misma.

Las posibilidades del metabolismo plástico determinan la adaptación como proceso energético-intensivo. Este proceso depende de las condiciones óptimas del medio que implican a su vez una aportación suficiente de materias de resíntesis y condiciones hormonales favorables, lo que hace que este proceso dependa de la fase de regeneración. Para permitir una supercompensación son entonces decisivas: la elección de la carga adecuada (resultado entre intensidad y volumen de la carga) y la garantía de la fase de recuperación. Podemos entonces

determinar el principio de la relación óptima entre carga y recuperación.

Cuanto mejor sean las fuentes energéticas aeróbicas, más se favorecerá también el metabolismo plástico y el resultado de la adaptación. Una buena resistencia aeróbica es por ello la base para todos los deportes, por su efecto acelerador para la recuperación de unas condiciones del medio favorables para las diferentes sustancias. Una carga mayoritariamente aeróbica determina al final de su aplicación unas buenas condiciones para los procesos de resíntesis.

Para mejorar, sin embargo, las bases condicionales específicas de los trabajos de velocidad se requieren cargas metabólicas a nivel anaeróbico. La mayor producción del lactato ocasiona cambios en el medio químico local, retrasando así el proceso de recuperación y, momentáneamente también los siguientes pasos de adaptación. Esto significa que hemos de crear unas condiciones favorables para los sucesivos procesos de adaptación, seleccionando cargas de entrenamiento adecuadas, además de unos buenos fundamentos de resistencia. En este sentido, el corredor de los 100 m lisos procurará mejorar las fuentes energéticas de tipo alactácido (que no forman lactato) Las repeticiones de la carrera de los 100 m, sin embargo, desgastan con mayor insistencia las reservas de glucógeno del músculo con un incremento elevado del lactato; en consecuencia se tiene que limitar el número de repeticiones, ya que el efecto del entrenamiento no se conseguiría al no poder correr con la velocidad necesaria. Esta carga ya no sería entonces específica-competitiva y alactácida a pesar de tratarse de la misma distancia. En consecuencia sólo se podrá contar con una adaptación limitada en cuanto a la misma competición; a esto se añade el efecto negativo de la mayor acidez que ya mencionamos. Por ello será más adecuado, en todos los sentidos, reducir la distancia de 100 a 60-70 m para el entrenamiento interválico: esta carga desgasta casi exclusivamente la fosfocreatina, mientras que apenas se producirá lactato, pudiéndose reducir los descansos necesarios a uno-dos minutos; de aquí resultará un gran volumen de series, es decir, que la carga total será elevada, sin que se ocasione una acidosis (formación de lactato) inhibidora de las adaptaciones. Lo mismo valdrá para el corredor de los 800 m: reduciendo para el entrenamiento la distancia de 800 a 600 m, estará capacitado para correr a velocidad de competición. Los valores de la concentración de lactato serán parecidos a los producidos en competiciones a los 600 m. Esto significa que la fuente energética es específica para la competición, evitándose la acidosis elevada que eliminará el efecto a las sucesivas repeticiones de esta carga o que incluso las convertiría en un peligro. De esta forma, se permite un fomento sistemático de potenciales de energía anaeróbica. Se emplearán, entonces, otras sesiones de entrenamiento para aprender a tolerar valores superiores de la acidosis, pero sólo tienen sentido una vez que las fuentes de energía anaeróbica hayan mejorado. También se requiere una carga elevada de entrenamiento, determinada por intensidad y volumen, para mejorar el rendimiento en los deportes de desgaste energético; aeróbico. La intensidad de la carga se debe ubicar en el ámbito aeróbico; cuanto más se acerque al campo mixto aeróbico-anaeróbico más se incrementará la degradación del glucógeno. Esta degradación fuerte de glucógeno, sin embargo, limita el volumen de la carga, en función del nivel de entrenamiento y sólo se tolerará a un ritmo de una-dos unidades de entrenamiento por semana. Puesto que de esta forma resulta una carga total baja; hemos de reducir la intensidad aumentando el volumen. Esto es una receta que conduce con bastante seguridad al éxito, también, para deportistas genéticamente menos favorecidos. La intensidad de la carga corresponde, en este caso, a un entrenamiento fundamental de la resistencia, que se situará más o menos en un 47% del consumo máximo de oxígeno, siguiendo los datos de Mader y cols. (Resultados de 1980, no publicados) En este método, el aparato muscular pasivo es un factor limitante a partir de un volumen de entrenamiento. Los resultados procedentes de estudios de entrenamientos basándose en mediciones del lactato, demuestran que el estado subjetivo del deportista no puede servir de medida adecuada para determinar la intensidad de la carga. En una fase de «bienestar», el deportista elige intensidades superiores que provocan una acumulación del lactato. Ésta se sitúa, sin embargo, por encima de los valores óptimos para un desarrollo de la capacidad oxidativa. Como reacción frente a este esfuerzo elevado, el deportista se cuidará en las siguientes

sesiones, en fijar una intensidad más baja. Ello es contradictorio a una buena adaptación que requiere un determinado estímulo de carga (resultado entre intensidad y volumen de la carga) La elección de la intensidad de carga se ha de situar en el nivel idóneo (Liesen y cols., 1985) a base de una información lo más exacta posible (que comporta un análisis de la carga y del rendimiento)

El principio de repetición y continuidad

En las siguientes sesiones de entrenamiento también se deben fomentar los procesos anabólicos después de las cargas que desequilibran la homeóstasis. Existe esta necesidad, ya que sabemos que se requieren varias repeticiones para conseguir una adaptación óptima. Sólo de esta forma, se garantiza la implicación de otros sistemas que incrementen el rendimiento, aparte de la supercompensación a través de la acumulación de sustratos. La repetición de la misma carga que causó una clara perturbación de la homeóstasis no se ha de producir necesariamente en la sesión de entrenamiento inmediatamente después. Es más apropiado, en este caso, organizar las sucesivas sesiones de entrenamiento de manera que se mantenga el efecto de supercompensación de las componentes de reacción especialmente rápida (por ejemplo, la glucosa) sin que ello requiera una implicación excesiva de las enzimas o estructuras que se encuentran en fase de resintetización. Este descanso relativo es positivo para la adaptación, apreciándose este efecto sólo a largo plazo. Las medidas aquí descritas cumplen las exigencias expresas en el principio de repetición y continuidad y preservan el efecto de supercompensación, junto con el «principio de la relación óptima entre carga y recuperación» El concepto de «repetición» y su aplicación no debe llevar a una falsa interpretación: Repetición significa mantener la carga en un nivel determinado de intensidad durante el tiempo necesario hasta que ya no se rompa la homeostasis, que es una señal de adaptación. El principio de la supercompensación vuelve a determinar, durante esta fase, las medidas de carga y de recuperación, resultando positiva una reducción de la carga o cargas en otros sistemas funcionales. Esta metodología confirma el hecho de que las diferentes cargas de entrenamiento (con acento en la fuerza, la velocidad y la resistencia) tienen un efecto mutuo positivo a pesar de sus efectos específicos. Esto es válido, sobre todo, en las fases iniciales del desarrollo del rendimiento, pero también en niveles de rendimiento más elevados se demuestra, a menudo, la necesidad de desarrollar varias cualidades, analizando detalladamente los factores de rendimiento de un depone. Mediante investigaciones específicas se ha de encontrar la medida en que esto se ha de aplicar en los diferentes depones. El efecto positivo para la adaptación de otro tipo de carga se aprecia también, en cierta forma, durante una misma sesión de entrenamiento. Inmediatamente después de activar las enzimas anaeróbicas, por ejemplo, se activan las enzimas aeróbicas por la mayor producción de sustancias ácidas procedentes del metabolismo (Jakowlew, 1977) Este proceso puede ser apoyado por un programa de resistencia a nivel aeróbico que incrementa la circulación y la aportación energética (activación del glucógeno hepático y movilización de los lípidos) lo que tiene un efecto positivo para los procesos anabólicos de la fase de recuperación. Actualmente aún no existen resultados definitivos con respecto a la intensidad óptima de carga (véase también el capítulo 3, sobre todo la resistencia motriz).

El principio del incremento progresivo de la carga

El organismo humano (células, órganos, metabolismo) puede, como ya explicamos anteriormente, adaptarse constantemente a los cambios de carga. Cuando no se presenten cargas externas superiores, no se producirán, en consecuencia, adaptaciones internas. Para seguir incrementando el rendimiento se requiere un aumento de la carga del entrenamiento en un 20-40% por año. El principio del incremento progresivo de la carga indica que ello necesita de un tratamiento cuidadoso para no sobrecargar las posibilidades de las estructuras. El incremento del rendimiento, siguiendo este principio, no se debe de entender, sin embargo, como una mejora exactamente lineal; más bien resultan, en la práctica, niveles de adaptación aumentados, estancados e incluso más bajos (véase Fig. 13).

Capacidad de Rendimiento Tiempo (Semanas, Meses, Años) Fig. 13. La Adaptación con Incremento No Lineal
Capacidad de Rendimiento
Tiempo
(Semanas, Meses, Años)
Fig. 13. La Adaptación con Incremento No Lineal (fuente: Grosser y
cols., 1986).
Adaptación

El incremento se orienta evidentemente en el estado momentáneo e individual de entrenamiento (= capacidad de rendimiento, nivel de condición física) Fundamentalmente se ha de alcanzar, en general, el limite de capacidad, es decir, un grado «sano» de cansancio (¡no el agotamiento total!). En caso de un entrenamiento general y específico de la condición física aplicamos como progresión lenta los principios conocidos de carga en el siguiente orden metodológico (véase Grosser y cols., 1985, 28-33):

1. Aumento de la frecuencia de entrenamiento (hasta llegar al entrenamiento diario)

2. Aumento del volumen.

3. Aumento de la densidad del estímulo.

4. Aumento de la intensidad del estímulo.

El principio de la versatilidad de la carga

En la práctica del entrenamiento hemos de aplicar igualmente los conocimientos que el efecto trófico del sistema nervioso vegetativo tiene para la adaptación. El principio de la versatilidad de la carga se ha de entender como una medida para afrontar una cierta monotonía en la carga debida a su uniformidad y así ayudar a aumentar el rendimiento. Este principio también se ha de tener en cuenta cuando el mayor nivel de rendimiento, con unas exigencias enormemente incrementadas para los procesos de adaptación, requiere una selección estricta de las cargas específicas en cada deporte (véanse principios de especialización) Los tipos de carga tratados hasta el momento implican globalmente una contradicción:

Por un lado se necesita un incremento progresivo y continuo para la adaptación estable del organismo a los estímulos, ello provoca, por otro lado, un estancamiento en un determinado momento, teniendo que ser «interrumpido» por una carga mucho más elevada y versátil para crear un mayor nivel de rendimiento.

Por ello se toma como máximo criterio:

No crear situaciones de entrenamiento uniformes y monótonas, sino ir variando siempre las cargas, a partir de un determinado nivel de rendimiento (después del entrenamiento de base)

La forma más efectiva para mejorar el rendimiento se consigue de las siguientes maneras:

variando las cargas (por ejemplo, entre uniformes y discontinuas) y variando los métodos (por ejemplo, entre el método interválico y el continuo, etc.)

El principio del incremento discontinuo de la carga

Una medida conocida para aplicar el efecto positivo de la adaptación a través de la activación simpática es el incremento extremo de las cargas. Ello se hace con el fin de encontrar nuevas medidas, puesto que, en el entrenamiento de alto rendimiento, la capacidad de carga del aparato muscular pasivo es limitada y/o no se pueden ingerir más calorías. Una de las aplicaciones es, por ejemplo, la carga en situación de insuficiencia de oxígeno, llevada a cabo en los entrenamientos en altura. Existen numerosas investigaciones sobre el efecto de esta forma de entrenamiento; pero se han de tener en cuenta algunos consejos para evitar una sobrecarga del deportista, que fácilmente corre el peligro de sobreentrenamiento a causa del incremento discontinuo de la carga. El mayor esfuerzo producido en correspondencia con el principio del incremento discontinuo de la carga, realizado sobre todo en la fase preparatoria de la competición, lleva la capacidad funcional y estructural a sus límites de adaptación, que fácilmente puede cambiar de una situación anabólica a catabólica. Para evitar la aparición consecuente del sobreentrenamiento, se ha de reducir drásticamente la carga después de una sesión de entrenamiento (o competición) de un esfuerzo muy elevado. Con ello tenemos que aceptar un breve estancamiento o una ligera reducción del rendimiento. Este procedimiento permite el desarrollo de una situación positiva para la adaptación del organismo a causa de una recuperación relativa y crea con ello una buena predisposición para el futuro incremento del rendimiento. Sobre todo son importantes:

el control continuo, observación, tests.

El principio de la periodización

Si la carga no se reduce y el organismo entra en un estado de sobreentrenamiento, se producirá una disminución incontrolada del rendimiento. En este caso se interrumpen los procesos bioquímicos (Jakowlew, 1977), sobre todo, de índole oxidativa, contrariamente a la disminución del rendimiento como respuesta a una reducción del entrenamiento. Los procesos metabólicos de oxidación son, sin embargo, decisivos para la fase de regeneración y sus efectos anabólicos, tal como ya explicamos anteriormente. El atleta agrava aún más su situación, reaccionando con entrenamientos aún más forzados frente a esta disminución del rendimiento, que no logra entender (¡al fin y al cabo está entrenando duramente!). La situación del organismo se puede explicar entonces como un estancamiento en la simpaticotonía con un elevado desgaste de sustratos nada económico. El rendimiento a causa del sobreentrenamiento perdurará hasta que la capacidad disminuida del atleta le obligue situar las cargas en un nivel que vuelva a permitir el equilibrio entre los procesos de resíntesis y desgaste. La recuperación del rendimiento anterior requiere entonces en primer lugar un desarrollo consecuente de la vía energética aeróbica que vuelve a posibilitar de nuevo un incremento del rendimiento por encima del «nivel perdido» Esto significa que el incremento de carga necesario para el desarrollo sistemático del rendimiento ha de ser seguido por una reducción temporal de la misma, estos dos aspectos los expresa el principio de la periodicidad (véase más detalladamente en 2º paso: Determinación de objetivos y normas, planificación y periodización).

LOS PRINCIPIOS DE ESPECIALIZACIÓN

Las interrelaciones expuestas indican la complejidad de las adaptaciones necesarias que el entrenamiento ha de satisfacer. Se insistió en varias ocasiones en que ello requiere un análisis, lo más exacto posible, de la capacidad de rendimiento necesaria para realizar una competición. Para el aumento máximo del rendimiento intervienen otros componentes, además de los procesos de adaptación anteriormente descritos, que apuntan en dirección a una especialización absoluta; esto se refleja en los llamados principios de especialización.

Principio de adaptación a la edad e individualidad del deportista

En primer lugar, siempre se han de tener en cuenta en función de la edad y de las posibilidades biológicas del atleta (véanse, por ejemplo, las fases sensitivas, en el capítulo 5) y, además, su individualidad en

cuanto a talento, motivación y disposición para el rendimiento, temperamento, etc., el principio de

adaptación a la edad e individualidad del deportista.

Sólo una vez aprovechadas las posibilidades y las condiciones individuales de cada atleta (joven) según su edad, podemos iniciar una máxima especialización (véase también Matwejew, 1961, 65) Esto significa para la práctica:

que las capacidades e intereses individuales del atleta se deben de conocer; que no se puede trabajar en contra de estas capacidades e intereses; que una especialización ¡sólo tiene sentido sobre la base de una amplia formación de la condición física y de la coordinación! Es sólo entonces cuando se podrán tolerar cargas máximas que en parte alcancen los límites de las posibilidades funcionales del organismo.

Este último aspecto de la formación física y coordinativa nos lleva a la vez al:

Principio de la alternancia reguladora

Este principio enfoca la interdependencia entre los entrenamientos de la condición física y de la técnica para alcanzar y mantener un nivel máximo de rendimiento (Djatschokow, 1977) Este es uno de los capítulos más difíciles y científicamente menos claros del proceso de desarrollo del entrenamiento. En relación a la alternancia reguladora nos enfrentamos con las siguientes problemáticas:

1. ¿Cómo se ha de dirigir el entrenamiento para alcanzar o mantener un nivel máximo y equilibrado de condición física?

2. ¿Cómo se adapta dentro del proceso de planificación y en el ámbito cuantitativo, la condición física y la coordinación (a veces también otros componentes), para alcanzar una concordancia y armonía idóneas y con ello un rendimiento óptimo?

Referente al punto 1: Concordancia a nivel de condición física.

El desarrollo de la capacidad de rendimiento en cuanto a la condición física se enfrenta a dificultades especiales si el deporte en cuestión requiere diferentes capacidades motrices con dominio de alguna o con igualdad de todas. Hipotéticamente, podemos señalar lo siguiente en el sentido de una alternancia reguladora:

Los deportistas que necesitan resistencia aeróbica y anaeróbica deben desarrollar la anaeróbica sobre una amplia base de la aeróbica. Aquellos que necesitan fuerza y resistencia desarrollan ambas capacidades, primero aisladamente en sentido cuantitativo, para combinarlas luego (de la forma específica del deporte) La «fuerza- resistencia» estará entonces, según cada deporte, más o menos acentuada hacia uno u otro lado.

Los deportistas que requieren velocidad de reacción, velocidad máxima acíclica y fuerza-

resistencia (local) entrenan; primero, las diferentes capacidades de forma aislada para mejorarlas, luego de forma combinada. ¡Recordemos que la velocidad sólo se desarrolla óptimamente en un estado de recuperación total! Sólo en un nivel elevado de rendimiento se introduce también un entrenamiento en estado de cansancio. Los deportistas que sólo necesitan las cualidades de la fuerza han de tener siempre en cuenta el efecto inhibidor del incremento de la fuerza frente a la flexibilidad / agilidad, es decir, que se han de concordar correctamente los ejercicios de fuerza y de flexibilidad o de relajación. Los deportistas que necesitan velocidad cíclica máxima y fuerza han de percibir a tiempo los límites racionales de la fuerza. Una fuerza excesiva incrementa la masa corporal y puede perjudicar la agilidad y la coordinación intermuscular (técnica motriz)

Para detectar a tiempo la disminución potencial del rendimiento durante la temporada, originada por un entrenamiento de la condición física mal dosificado o insuficiente, han de observarse atentamente las señales tempranas que indican pérdidas de adaptaciones inestables. Lo primero que se registrará es seguramente la pérdida de adaptación del sistema nervioso vegetativo, que se manifiesta, entre otras cosas, en la evolución de la frecuencia cardiaca frente a un esfuerzo dado. En un estado adaptado, las pulsaciones corresponden a las necesidades de la carga. Ésta se considera elevada a medida que baja la capacidad de rendimiento: la estimulación consecuente del sistema nervioso vegetativo produce un aumento de la frecuencia cardiaca.

Para poder usar las modificaciones de las pulsaciones como feedback del correcto desarrollo del rendimiento, es evidente que el entrenador tiene que realizar regularmente controles a través de pruebas de esfuerzo adecuadas, que le permitan valorar individualmente el desarrollo de la frecuencia cardiaca (ver en el capítulo 3: controles de entrenamiento y competición). Una pérdida potencial del rendimiento se ha de interpretar como consecuencia de la reducción del «trabajo de condición física» que no se debe corresponder con una «carga anaeróbica superior» Frente a las mayores exigencias de los procesos anabólicos (de resíntesis) se ha de reaccionar con medidas adecuadas. Se tendrá que trabajar, a cono plazo (hasta la restauración del nivel deseado de rendimiento para procesos anabólicos), en un nivel óptimo, centrándose en el volumen de la carga.

Referente al punto 2: Armonía entre condición física y coordinación.

La concordancia entre condición física y coordinación es aún mucho más difícil de conseguir que entre las diferentes capacidades condicionales. Conocemos de sobra los ejemplos de proporcionalización, concretamente de la condición física. La mayoría de los depones requiere lo siguiente:

Como base, una formación física general variada; una buena formación de las capacidades coordinativas generales y especificas del depone durante las fases sensitivas del desarrollo infantil y juvenil (véase capítulo 5); un incremento sucesivo y simultáneo de la condición física y de la coordinación (técnica) con su mutuo efecto favorable.

Referente al último punto: En los deportes con gran requerimiento de condición física y coordinación (por ejemplo, gimnasia deportiva, atletismo, deportes de lucha, esquí alpino, patinaje artístico etc.; véase también la tabla 2) se procede actualmente de la siguiente forma:

1. Acentuación independientemente, en el entrenamiento, de la condición física y técnica.

2. A continuación, formación combinada específica del deporte.

Grupo de Deportes

Deportes (ejemplo)

Características

 

Significado

de

la

Significado de la Técnica

Condición Física

 

de

Sprints,

Velocidad

elevada,

 

Las aplicaciones más intensivas de la Fuerza- Velocidad máximas sólo se pueden conseguir con una adecuada coordinación de movimientos, es decir, con la coordinación de fuerzas internas y externas, palancas y orientación económica de la fuerza muscular

Deportes

Fuerza Explosiva

Lanzamientos,

Saltos, Halterofilia

aplicación

Máxima

de Fuerza

Predominan Fuerza Máxima y Explosiva

 

Carreras de Fondo y medio Fondo, Esquí de fondo, Remo, Ciclismo, Natación

Aplicación

de

Predominan Resistencia aeróbica, anaeróbica, Resistencia estática y dinámica de la Fuerza Muscular

Con la aplicación de direcciones de movimiento adecuadas, es decir, la coordinación de los efectos funcionales de los músculos y de las palancas, resultan trabajos económicos y óptimos de Fuerza-Resistencia (la Técnica tiene una función reductora para el cansancio)

Deportes

de

resistencias altamente

Resistencia

aeróbicas

y/o

anaeróbicas

   

Aplicación combinada

La

Fuerza

Muscular

 

de

la

Precisión

de

local,

la

Resistencia

Papel dominante de las Capacidades Coordinativas (Técnica del movimiento), en especial: Precisión Ritmo, Armonía, Fluidez, Elasticidad, Equilibrio (la Técnica como "finalidad en sí")

Deportes

Combinados

Gimnasia deportiva,

Patinaje

Gimnasia Rítmica

Artístico,

movimientos,

Expresión

Capacidades

y

de

anaeróbica

flexibilidad

determinado

y

tienen

la

un

papel,

Condición Física

ayudando a la Técnica

 

Juegos y Deportes de Lucha

Tenis, Fútbol, Judo, Boxeo, etc.

Aplicación combinada

Participación elevada de Fuerza, Velocidad,

Papel dominante de la Técnica específica para desarrollar al máximo los trabajos precisos de Fuerza y Velocidad (aprovechamiento efectivo de impulsos máximos de la Fuerza economizando a la vez los movimientos)

Flexibilidad

 

y

   

de Técnica, Condición Física y Táctica

Resistencia anaeróbica

Tabla 2. Significado de Condición Física y Técnica en los distintos deportes (según Djatschkow, 1977, fuente: Grosser / Neumaier, 1982)

En este contexto se suele sobrestimar la parte de la condición física y subestimar la coordinación. Cuanto antes se dominen los gestos técnico-coordinativos con mayor economía y especificidad, antes, también, se podrán entrenar los elementos de condición física, y a menudo con los movimientos técnicamente correctos. Esto significa que siempre existe una influencia positiva entre condición física y técnica. Siguiendo el principio de la alternancia reguladora se deben tener en cuenta las siguientes tesis:

¡Todas las componentes (capacidades de condición física, de coordinación, volitivas, psíquicas, tácticas, etc.) establecen una interrelación! Una modificación de la condición física (aumento o disminución) cambia los movimientos (la técnica) de forma cuantitativa y, en parte, también cualitativa por esta razón, la técnica ha de ser adaptada a la mejora física, después de un determinado tiempo. Un desarrollo excesivo de la fuerza, por ejemplo, en un segmento del cuerpo, puede transformar en arrítmica la totalidad de la estructura motora (véase también el «principio de la preferencia y de la coordinación sistemática»). El entrenamiento de la condición física previo al de la técnica, influye, a menudo, de forma negativa sobre este último, por ello: se debe entrenar la técnica antes o conjuntamente con la condición física. Todos los ejercicios y cargas específicos de un deporte (técnicas) han de corresponder a las particularidades (sobre todo, las características de adaptación) biomecánica-funcionales, morfológico-anatómicas y fisiológicas.

Principio de la preferencia y de la coordinación sistemática

Este principio está estrechamente relacionado con los aspectos que acabamos de proponer. Se trata aquí, en algunos deportes, de la preferencia de determinadas capacidades de la condición física o de la coordinación, añadiéndose a estas últimas la formación de un estereotipo dinámico (coordinación sistemática) Podemos diferenciar lo siguiente:

Si se ha de dar preferencia a una capacidad concreta de condición física (por ejemplo, la fuerza

máxima en la halterofilia), hemos de tener en cuenta que no se menosprecien otras capacidades complementarias y de soporte para las capacidades principales (véase, también, el «principio de la alternancia reguladora») Siguiendo el ejemplo del halterófilo, nos referimos, aparte de la fuerza máxima, a la fuerza explosiva, la fuerza-resistencia, la flexibilidad y la resistencia aeróbica (para mejorar la capacidad de regeneración y la entrenabilidad de la musculatura) La entrenabilidad de las capacidades primordiales de condición física requiere en la mayoría de los deportes una base general y el correspondiente nivel (biológico) motor (¡y psíquico-cognitivo!).

Si se ha de dar preferencia a determinadas capacidades de coordinación o bien a movimientos

técnicos concretos (por ejemplo, el movimiento giratorio en el lanzamiento de disco o el ritmo en la carrera de vallas), hemos de cuidar siempre la relación de todas las capacidades complementarias del proceso de rendimiento con el elemento principal. En nuestro ejemplo en el lanzamiento del disco, la acentuación excesiva del elemento parcial «fase de toma de impulso» puede ejercer un efecto perjudicial para el movimiento global: en cuanto al ejemplo de la carrera

de vallas, la mejora de la velocidad en movimientos parciales puede modificar el ritmo del movimiento global (en sentido negativo y positivo) Esto significa que si mejoramos elementos concretos de la condición física y/o de la coordinación, los hemos de integrar inmediatamente en la globalidad estructural y funcional del movimiento principal. Ello se realiza mediante numerosas repeticiones del movimiento global, inicialmente a una velocidad mediana o bien ligeramente reducida y luego con la específica del movimiento. Después de años-de entrenamiento se va formando de esta manera un estereotipo motor dinámico. La elaboración sistemática de la coordinación (estereotipo dinámico) se consigue, en consecuencia, mejor de la siguiente forma:

a través del método que acabamos de describir, o sea, desarrollando los elementos parciales o integrándolos inmediatamente en el movimiento global, siendo este último siempre el protagonista (coordinación sistemática), o

a través de una formación compleja de las capacidades de condición física y de coordinación. Vamos a especificar esta vía en el ejemplo del salto de altura.

La técnica (del salto de altura) puede combinarse a la vez con un entrenamiento de la fuerza, realizando el movimiento con un peso adicional «crítico» del 4-5% del propio peso (mediante chalecos o abrazaderas de arena o de pesas) Esta carga adicional no interfiere en el esquema motor que posee el sistema nervioso central del movimiento, según los cálculos biomecánicos. En el entrenamiento podemos alternar de forma complementaria o bien variada los saltos con y sin carga adicional (efecto cinestético posterior; véase, también, Grosser / Neumaier, Técnicas de entrenamiento)

El principio de la regeneración periódica

La experiencia demuestra que se requieren unos 8-12 años para desarrollar el rendimiento de un atleta de élite, contando desde su nivel de principiante, con el supuesto de que se realizó un desarrollo óptimo del rendimiento. Una vez que los deportistas hayan alcanzado un nivel internacional, habrán de trabajar con cargas máximas en entrenamiento y competición para estabilizarlo. Entre el segundo y sexto años (de entrenamiento) se presentarán pequeños descensos del rendimiento (a veces hasta pueden ser grandes) cuyas causas todavía se desconocen en su mayoría, a pesar de seguir esforzándose muchísimo en los entrenamientos. Globalmente se pueden aceptar las hipótesis de razonamiento, que se refieren a las llamadas barreras de la coordinación, los estancamientos técnicos (véase Grosser / Neumaier, 1982), sobrecarga en los diferentes sistemas del organismo humano (sistema nervioso central, sistema vegetativo, musculatura, etc.) y estancamiento de la adaptación. Además, se pueden sumar a estas posibles causas fisiológicas también las psíquicas (desinterés para entrenamiento y competición, falta de «arranque»), que quizá son las verdaderas. Una receta empleada por muchos atletas de nivel internacional para superar estas fases es la introducción de un mayor tiempo de regeneración. Campeones olímpicos como Lasse Viren (5.000 y 10.000 m lisos), Alexander Pusch (esgrima), Rolf Milser (halterofilia), muchos jugadores de tenis de élite mundial, boxeadores, igual que otros atletas, por ejemplo, descansaron de las competiciones durante 6-12 meses; después de unos tres-cinco años de rendimiento máximos, y entrenaron durante este tiempo con una intensidad muy inferior, dando mayor importancia a diferentes tareas de regeneración. Después, estos atletas volvieron a ser de élite absoluta (en parte, superior a su nivel anterior) Al principio desarrollado hasta este punto se le llama principio de la regeneración periódica, ya que parece cierto o lógico que los deportistas de alto rendimiento necesitan una fase de regeneración de estas características de forma periódica.

SINOPSIS

DE

LAS

FASES

DE

PLANIFICACIÓN

Y

DESARROLLO

DEL

ALTO

RENDIMIENTO

DEPORTIVO

INTRODUCCIÓN

El incremento y el mantenimiento del rendimiento deportivo tienen -tal como hemos visto en las anteriores exposiciones- sus fundamentos en los procesos de adaptación biológica de los diferentes órganos y sistemas humanos. En el ámbito de las capacidades de condición física se presentan adaptaciones de los sistemas cardiovascular y metabólico, hormonal y vegetativo; en el ámbito de las capacidades técnico-coordinativas, táctico-cognitivas y psíquicas son el sistema nervioso central (cerebro, conductos nerviosos, médula espinal) y los mecanismos funcionales psicomotrices los que se adaptan. Todos los fenómenos de adaptación se consiguen a partir de estímulos críticos de cargas exteriores -es decir: ejercicios del entrenamiento- que producen un esfuerzo interno por parte de los órganos y sistemas. Estos estímulos han de obedecer a leyes y fases evidentes de planificación y metodología que en parte ya conocemos. En nuestro modelo de planificación y desarrollo del alto rendimiento deportivo (véase la Fig. 4, capítulo 1), hemos resumido las leyes y fases orientadas en la teoría y práctica del entrenamiento de forma que destaquen casi todos los componentes importantes y metodologías a tener en cuenta para el entrenamiento.

RELACIÓN ENTRE ENTRENAMIENTO Y COMPETICIÓN

Acabamos de tratar primordialmente el ámbito del entrenamiento, pero no queremos indicar con ello que la competición se sitúe total mente en un segundo término. Por el contrario: El entrenamiento y la

competición son para el deporte de (alto) rendimiento dos actividades estrechamente relacionadas que se

complementan y dependen la una de la otra, y desde hace tiempo forman el centro de atención de las diferentes ciencias del depone. Los conocimientos y las publicaciones científicas, sin embargo, siguen centrándose más en una «teoría del entrenamiento»*; todavía no se ha formulado una «teoría de la competición», como tal. * Véase, entre otros, Harre, 1971; Mellerowicz/Meller, 1972; Martin, 1977; 1980; Letzelter, 1978; Hollmann/Hettinger, 1980; Grosser/Starischka/Zimmermann, 1981; Matwejew, 1981; Ballreich y cols., 1982; Grosser/Neumaier, 1982; Röthig/Grössing, 1983; Weineck, 1984.

Hace mucho tiempo que se pide una perspectiva integrada entre entrenamiento y competición pero sólo recientemente, Hagedorn y cols. (1985) han fundado teóricamente su llamado «programa de integración de entrenamiento y competición (TWIP) En él se diferencian claramente los conceptos «planificación del entrenamiento» y «conducción de competición» a pesar de sus interrelaciones en la práctica. La presente obra «Alto rendimiento deportivo, planificación y desarrollo», pretende adoptar igualmente una perspectiva integral del entrenamiento y competición. A pesar de poder (y deber) relacionar los siguientes capítulos con situaciones tanto de entrenamiento como de competición, indistintamente, en lo que se refiere a medidas de planificación y desarrollo, existen evidentemente grandes diferencias entre el entrenamiento y la competición, de las que se citan las más esenciales en la tabla 3 (véase, también, capitulo 4)

Entrenamiento

Competición

*No existe el estado preinicial, no conflictivo.

*Estado preinicial con mayor tensión nerviosa (prolongada) situaciones de estrés en parte conflictiva (crisis), elevada emocionalidad, concentración, motivación, actitud.

Fuerte influencia del entrenador

Poca influencia del entrenador, pero fuerte autorregulación

Amplios límites de tiempo para la realización de movimientos

Límites de tiempo (en parte presión por el tiempo)

Domina la mejora periodificada de condición física, técnica y táctica

Dominan las tomas de decisiones táctico-estratégicas

El rendimiento de desarrollo a largo plazo

El rendimiento de desarrollo a corto plazo

En parte estereotipado

En parte se requiere creatividad (en especial para acciones dinámicas del grupo; por ejemplo, en un partido)

Tabla 3. Diferencias esenciales entre Entrenamientos y Competición (fuente: Grosser y cols., 1986).

Conclusión: Por un lado, el objetivo primordial del entrenamiento es el desarrollo del rendimiento hasta llegar al máximo; y por otro, el objetivo de la competición, la óptima puesta en práctica de este máximo. Ambos objetivos sólo se pueden conseguir estableciendo una estrecha relación entre entrenamiento y competición. Esto significa, con respecto a la planificación y el desarrollo del rendimiento deportivo, que todos los componentes intrínsecos, variables y condicionantes (véase en capítulo 1, Modelo de la planificación del rendimiento) se han de considerar igualmente o bien en diferente grado para las situaciones de entrenamiento y competición. Las situaciones de entrenamiento se aproximan más a las competitivas cuando nos encontramos en un nivel de alto rendimiento, es decir, que la carga en el entrenamiento equivale a la de la competición (incluyendo la creación de las situaciones correspondientes de estrés)

FASES DE PLANIFICACIÓN Y DESARROLLO

Antes de entrar en mayor detalle de cada una de las fases de planificación y desarrollo con razonamientos metódicos y prácticos, exponemos primero una breve sinopsis del proceso completo de la dirección del rendimiento. Empezando con el ejemplo inicial (véanse primeras páginas), siguiendo con las explicaciones de tales páginas e incluyendo la Figura 4, resulta el siguiente orden:

Condición previa para el proceso completo de planificación y desarrollo en un deporte concreto es el llamado análisis del deporte. Ello comporta:

conocimientos acerca de los condicionantes biomecánicos, fisiológicos y anatómicos para los gestos deportivos (por ejemplo, las técnicas de tenis) y las cargas; conocimientos acerca del perfil de exigencias condicionales, cognitivas, psíquicas, antropométricas, sociales y materiales.

Paso uno. Principio del desarrollo de rendimiento de principiantes o deportistas que vuelven a entrenar nuevamente (por ejemplo, al final de un período transitorio o de una lesión), y consiste en un análisis del nivel de entrenamiento o bien de rendimiento mediante tests científico-deportivos y/o prácticos. De esta forma podemos dividir a los principiantes en los llamados niveles de entrenamiento.

Paso dos. Fija los objetivos para el rendimiento a largo y corto plazo, sirviéndose de determinadas pautas orientativas. Paralelamente se establece una programación que coordina (por ejemplo, a lo largo de un año) las fases del entrenamiento con el calendario competitivo.

Paso tres. Engloba las actividades prácticas concretas, o sea, las sesiones de entrenamiento y las competiciones.

Paso cuatro. Abarca los controles mediante observación, medición, tests

a realizar, a ser posible, en cada una de las sesiones de entrenamiento. Los

resultados de las competiciones en sí constituyen controles; además, se pueden aplicar otros métodos de control (por ejemplo, a través de la grabación con vídeo)

Paso cinco. Implica el análisis actual (comparación con las metas

establecidas) de los datos de control, posibilitando correcciones inmediatas durante

el entrenamiento y/o competición, o bien instrucciones posteriores para modificar

(o mantener) las tareas.

Análisis del deporte

Diagnóstico de

nivel actual

de

rendimiento

y

entrenamiento

Determinación de objetivos y metas programación de entrenamiento y competición

Realización de entrenamiento y competición

Controles de entrenamiento y conpetición

Análisis,

comparación

con

baremos,

autoregulación

o

bien correcciones

CONDICIONES PREVIAS Y PRIMER PASO: ANÁLISIS DEL DEPORTE Y DIAGNÓSTICOS INICIALES

INTRODUCCIÓN

La planificación y el desarrollo del rendimiento en un determinado deporte suponen el conocimiento del perfil inicial de exigencias de esta disciplina igual que de las condiciones físicas y psíquicas que el atleta debe de presentar. El objetivo motor, la técnica motriz en las condiciones establecidas y las cargas o esfuerzos mecánicos y fisiológicos a tolerar se determinan y se clasifican para cada deporte en concreto, lo que constituye un perfil de exigencias especificas. Hemos de conocer la estructura del esfuerzo en cada disciplina pero esto no es suficiente para un desarrollo sistemático del rendimiento. El diagnóstico inicial constituye entonces como una condición previa para

el primer paso de la planificación global. El perfil de exigencias para cada deportista en un depone concreto se orienta en las condiciones físicas y

psíquicas necesarias para cumplir las exigencias del mismo.

En este perfil entran las características antropométricas, las capacidades de condición física y de coordinación, teniendo en cuenta las condiciones psíquicas, sociales y materiales para poder realizar un deporte con éxito. Las «características antropométricas» que normalmente no se pueden cambiar y que, por ello, pertenecen exclusivamente a los condicionantes invariables, sirven en determinadas ocasiones para seleccionar (por ejemplo, la talla en el salto de altura) Los demás elementos del perfil se pueden desarrollar o regular con mayor o menor exactitud. En el capítulo 3 entramos más en detalle acerca de las posibilidades, la exactitud y la rapidez del proceso de planificación y desarrollo para cada uno de los factores exigidos. Muchos factores básicos y relevantes para el desarrollo del rendimiento y las interrelaciones entre ellos sólo se conocen superficialmente y requieren una discusión científica mucho más profunda, por razones muy variadas. Los aspectos esenciales son la variabilidad, las fluctuaciones y la individualidad del sistema biológico complejo a desarrollar. No para todos los casos disponemos de modelos viables y aplicables, elaborados por

parte de las disciplinas científicas correspondientes. Otra razón para la ausencia de relaciones funcionales entre objetivos y los factores que influyen es la estructura multifuncional del mismo sistema. La consecuencia de ello

es que muchas conclusiones acerca de la planificación y el desarrollo del rendimiento son empíricas. Incluso hoy

en día, una gran parte de las medidas para desarrollar el rendimiento del deporte de élite se apoya en la intuición y en la enorme experiencia de muchos años de los entrenadores. Por esta razón intentamos en este libro integrar los conocimientos empíricos con los científicos existentes. Ésta es también una de las causas por las que presentamos un método para el análisis cualitativo del deporte. La exposición se centra en un ejemplo concreto que se puede transferir a cualquier disciplina.

ANÁLISIS DE LOS DEPORTES

Los perfiles específicos de cada deporte forman la base y las condiciones esenciales para los siguientes pasos. De ello se deducen, entre otros, los aspectos físicos y psíquicos a buscar en el deportista. Ello nos hace colocar el cuadro del perfil específico del depone al principio de nuestra exposición. El análisis es cualitativo o cuantitativo y mixto, en algunos casos. El análisis cualitativo puede ser el más importante, por cuestiones metodológicas. Sabemos que el grado de exactitud se incrementa a mayor nivel de cuantificación; pero, a la vez, resulta más dificultoso. Esta es una de las razones por las que, en muchos deportes, los análisis cualitativos brindan actualmente la única posibilidad para determinar los perfiles correspondientes. Este tipo de análisis -cualitativo o cuantitativo- supone fundamentalmente dos pasos; uno basado y en función del otro:

1. La identificación de los factores que influyen en el rendimiento.

2. Determinación del alcance de los factores que influyen en el rendimiento.

En el primer paso se evalúan las características de una disciplina deportiva, para ver si son relevantes

o relativamente indiferentes para el rendimiento. De esta forma, se seleccionarán y se identificarán las

características que muestren una relación más estrecha con el rendimiento complejo o con rendimientos parciales en esta disciplina. A base de ir variando entre sí objetivo y factor que influye, podemos detectar el efecto de este último, variándolo y observando el resultado para el rendimiento complejo o parcial. De estas reflexiones y en este método se parte de la base de que el desarrollo del rendimiento se centra primordialmente, por razones económicas, en aquellas cualidades que no son indiferentes con el rendimiento a

desarrollar. En este contexto no debemos olvidar las características que, a pesar de no estar correlacionadas con

el rendimiento en niveles elevados; pero que son imprescindibles para poder alcanzar este rendimiento. Puesto

que todos los deportistas de alto rendimiento las poseen de una forma marcada, no existe correlación, o sólo poca, con el rendimiento complejo. Un ejemplo de ello seña la elevada velocidad de carrera en el salto de longitud. Las características relevantes para el rendimiento se suelen juntar para formar factores, es decir, complejos de características. Este procedimiento se basa en la reflexión de que un sistema biológico apenas sería capaz de variar aisladamente una sola característica. La estipulación de complejos de características tiene sus ventajas por razones pragmáticas. Con los métodos disponibles en la práctica, será muy difícil planificar el desarrollo de una característica concreta del rendimiento. Esto también es una razón para establecer y determinar complejos de características.

El segundo paso se especifica con el concepto «determinación del alcance de los factores que influyen

en el rendimiento» Consiste en especificar un orden para los complejos de características concretados en el primer paso, situando el grupo de características más importante y más influyente para el rendimiento en el

rango número uno. La idea básica de este proceso es la de economizar el desarrollo del rendimiento. Se han de desarrollar, primero, aquellos complejos del rendimiento que posibilitan un cambio intensivo del mismo. Luego, siguen los menos importantes o menos influyentes. A continuación se intenta determinar el grado de influencia de los factores extraídos, cuya importancia para el rendimiento complejo ya quedó demostrada. El objetivo de este paso consiste en conseguir datos concluyentes para determinar el orden de las características o sus complejos a tener en cuenta en el proceso de planificación y desarrollo. Los complejos, por ejemplo, que perciben el rango dos y tres, respectivamente, en este segundo paso, y que resultan menos diferenciables en cuanto a su influencia para el rendimiento complejo, cambiarán de rango, si él de la cifra tres es más fácil de desarrollar. Los intentos científicos varían mucho en cuanto a la solución o bien la realización de los mencionados pasos. Existe una serie de publicaciones que se orienta en afirmaciones indeterministas, o sea, probabilidades. Otros trabajan con una metodología determinista e intentan solucionar estos pasos de una evidente forma matemática. La versión determinista tiene la ventaja de afirmaciones claras, mientras que la indeterminista trata el aspecto probable y fluctuante de las características biológicas. La problemática metodológica crea la intercorrelación, es decir, la influencia mutua entre complejos concretos de características.

Ejemplo de una propuesta determinista: el bobsleigh

El bobsleigh tiene como objetivo superar una distancia establecida en el mínimo tiempo posible. De ahí resulta la exigencia de un máximo de fuerza de impulso durante todo el trayecto. Un modelo de la técnica de descenso en el bobsleigh (Ballreich/Baijmann, 1982) pone de relieve una solución práctica que sigue los dos pasos anteriormente indicados del análisis de un deporte. La trayectoria del descenso se puede diferenciar en rectas y curvas. La fuerza de impulso en estas condiciones diferentes resulta ser la siguiente.

En las rectas es: më = F-W-R o më = mg x sinβ - ½ cwpFe 2 µmg x cosβ y en las curvas es: më = mg x sin (- ½ cwpFe2 – µmg x cos (- mµ/r e2

Explicación

e = ordenada del espacio en dirección del trayecto; é = velocidad en dirección del trayecto; ë = aceleración en

dirección del trayecto: β = ángulo de inclinación del trayecto; m = masa del bob más conductor; g = aceleración gravitatoria; µ = coeficiente de fricción; twpF = R* = factor de la resistencia del aire.

2

Fig. 14. Izquierda: Las fuerzas sobre trineo y conductor en el plano del movimiento, F
Fig. 14. Izquierda: Las fuerzas sobre trineo y conductor en el plano del movimiento, F =
fuerza propulsiva, R = resistencia de fricción, W = resistencia aerodinámica, N = fuerza
normal, (= ángulo de inclinación. Derecha: Corte transversal de las fuerzas existentes en
un movimiento curvilíneo. G = fuerza del peso, Z = fuerza centrífuga, NR = fuerza normal

resultante, φ = ángulo de la tangente de esta altura,

v

= velocidad de movimiento (fuente: Ballreich/Baumann, 1982, 129; citados por Grosser

y

cols., 1986).

De esta forma se extraen los siguientes factores decisivos para el rendimiento que influyen en el tiempo de la prueba, suponiendo una trayectoria constante (conviene remarcar que en estas reflexiones no se incluyen los fallos de conducción):

masa del deportista y bob; velocidad inicial del sistema deportista-bob; coeficiente de fricción; resistencia del aire.

La importancia de cada magnitud se halla estimando su influencia en el tiempo de la prueba. Para ello se varió, en una simulación, cada factor en una medida realista, manteniendo constantes los demás factores. Un aumento de la masa por 10 Kg provoca una mejora del tiempo entre 0,25-0,35 s. Una variación del coeficiente de fricción y de la resistencia del aire en un 10% modifica los tiempos en 0,25-0,30 s y en 0,47-0,7 s, respectivamente. El incremento de la velocidad inicial por 1 mIs, mejora el tiempo en 0,6 segundos. La consecuencia de estos resultados es la mayor exactitud en los factores de resistencia del aire y la velocidad inicial a la hora de planificar y desarrollar el rendimiento complejo. La resistencia del aire se puede corregir desarrollando y regulando la posición en el descenso, cambiando la velocidad inicial y el comportamiento en la salida. Durante el descenso se minimiza la resistencia del aire a través de una postura corporal adecuada y con la vestimenta aerodinámica correspondiente. El deportista ha de evitar, en cuanto a su postura, la flexión de las articulaciones de las piernas igual que una elevación de la cabeza. La velocidad inicial se puede mejorar optimando la técnica de la salida.

Ejemplo de una propuesta indeterminista: salto de longitud

El salto de longitud tiene como objetivo alcanzar una distancia máxima. Este objetivo motor tiene un requisito por cumplir que es el lugar fijo de la batida. Hay (1978) dividió la distancia compleja del salto de longitud (véase la Fig. 15) en las distancias parciales W1 (distancia de la batida-centro de gravedad), W2 (distancia del vuelo) y W3 (distancia de la caída-centro de gravedad) Los datos que resultan de los estudios de Ballreich (1970) con 60 atletas de niveles medios y bajos de rendimiento (5,63-6,80 m), permiten una primera valoración de las distancias parciales. Las diferencias de unos 60 cm. en la longitud saltada se debe en un 80- 90% a la distancia del vuelo W2 y en un 10-20% a la distancia de la caída (véase Ballreich/Brüggemann, 1986,

29)

Fig. 15. Distancias parciales en el salto de longitud (según Hay, 1978).

Fig. 15. Distancias parciales en el salto de longitud (según Hay, 1978).

Intentamos profundizar en el análisis cualitativo del depone mediante el ejemplo del salto de longitud. La distancia de la batida depende exclusivamente de los ángulos articulares en el momento de la batida y de las condiciones antropométricas constantes, de los tamaños de los segmentos corporales y de la posición de los centros de masa de éstos. Esto significa, en el ámbito cualitativo, que la distancia de la batida-centro de gravedad depende exclusivamente de la posición corporal en el momento de la batida.

La distancia del vuelo depende claramente del valor de la velocidad de despegue V 0 del centro de gravedad corporal y de su ángulo con la horizontal, del ángulo de despegue α 0 y de la diferencia de altura entre batida y caída. Esto significa, dicho de otra forma, que la distancia del vuelo depende de los dos componentes de la

velocidad de vuelo V 0x y V 0y y de la diferencia de altura durante el vuelo. Esta última, por su parte, depende de la altura del centro de gravedad entre batida (posición corporal) y caída. La altura después de la batida debería de ser muy grande, no obstante quedará claramente limitada por las condiciones antropométricas del atleta. La altura en la caída será, consiguientemente, muy baja, pero no debe ser mínima para no influir negativamente en la distancia centro de gravedad-caída W 3 . Las velocidades de vuelo V 0x y V 0y quedan determinadas por los impulsos en la batida y sus condiciones, concretamente la velocidad antes de poner el pie de apoyo. En la batida se desvía la dirección esencialmente horizontal que lleva el saltador durante la carrera. Para ello se emplean fuerzas en dirección horizontal y vertical durante la batida. Cuanto mayor sea la desviación de la trayectoria del centro de gravedad, mayor será la deceleración del movimiento horizontal. El objetivo de la batida ha de ser, por ello, la creación de una máxima velocidad vertical con mínimas pérdidas de la velocidad horizontal. Extraigamos primero los factores relevantes para el rendimiento en la batida:

velocidad de carrera máxima, y preparación óptima de la batida.

Después volveremos a insistir en estos factores. Los objetivos motores de la batida, antes especificados, dependen esencialmente de la influencia de dos grupos de elementos. Diferenciamos entre los movimientos de la pierna de apoyo y los elementos de impulsión, es decir, de la pierna de impulso y de los brazos. La pierna de apoyo, mejor dicho, su musculatura extensora se contrae primero de forma excéntrica durante un tiempo de unos 60 m/s, y a continuación de forma concéntrica hasta el despegue, durante otros 40-60 m/s (véase la Fig. 16), lo que produce, en consecuencia, un movimiento hacia abajo (inclinación) de los segmentos de apoyo durante la primera parte de la batida, mientras que los elementos impulsores describen una trayectoria constante hacia arriba. Acabamos de identificar dos elementos con distintas funciones durante la batida que se han de tratar de manera diferenciada como elementos reguladores. A continuación hemos de estudiar también la relación entre estos dos elementos. La extensión concéntrica de la pierna de apoyo durante la segunda parte de la batida se refuerza notablemente, por ejemplo, con el movimiento de frenado de la pierna de impulso. Es una evidencia y se ha de tener en cuenta en las medidas de planificación y desarrollo correspondientes, de forma que los aspectos biomecánicos entre los movimientos segmentarios tengan un papel importante.

Fig. 16. Formas de trabajo de la musculatura empleada en el salto; isométrica, excéntrica y
Fig. 16. Formas de trabajo de la musculatura empleada en el
salto; isométrica, excéntrica y concéntrica.

La técnica de la batida que estamos estudiando brevemente, se entrena para entorpecer lo menos posible en la velocidad de carrera durante los últimos tres pasos anteriores a la batida (véase la Fig. 17).

Fig. 17. Relación entre velocidad de carrera y distancias alcanzadas en una muestra de 108

Fig. 17. Relación entre velocidad de carrera y distancias alcanzadas en una muestra de 108 individuos (fuente: Kollath, 1980, 8).

Relación entre velocidad de carrera y distancias alcanzadas en una muestra de 108 individuos (fuente: Kollath,
Relación entre velocidad de carrera y distancias alcanzadas en una muestra de 108 individuos (fuente: Kollath,

Todos los estudios que hablan de la batida indican claramente un alargamiento claro del penúltimo paso frente a los otros dos (antepenúltimo y último pasos) Con este paso más largo se consigue bajar el centro de gravedad (véase la Fig. 18). Esta bajada se aprovecha durante la batida para alargar la aceleración vertical y así también el camino de trabajo. El acortamiento relativo del último paso evita un apoyo excesivo en la batida y con ello una reducción elevada de la velocidad horizontal.

Fig. 18. Preparación del salto de longitud (fuente: Grosser y cols., 1986)

Fig. 18. Preparación del salto de longitud (fuente: Grosser y cols., 1986)

Fig. 18. Preparación del salto de longitud (fuente: Grosser y cols., 1986)
Fig. 18. Preparación del salto de longitud (fuente: Grosser y cols., 1986)

La velocidad de carrera tiende a ser máxima y está altamente correlacionada con el resultado del salto.

Estas tendencias generales se reflejan en los datos reunidos por Kollath (1980) igual que en otros estudios recientes. Queda la observación de que estas tendencias generales no resultan tan claras en caso de muestras de poblaciones homogéneas. En la figura 17 se resaltan las velocidades de carrera registradas en saltadores que superan los 7,5 m. Se desprende del gráfico que se consiguen estas marcas con velocidades cercanas a los 11 mIs, pero también con menos de 10 m/s. Dedujimos así que una velocidad elevada es necesaria pero no imprescindible para un buen salto. De esta forma se convierte la velocidad de carrera en una característica importante a desarrollar, pero no es la única. Durante la batida se producen, como describimos anteriormente, fuerzas de reacción horizontales y verticales contra la superficie, causadas por movimientos opuestos del cuerpo. Su dirección y trayectoria se observan en la figura 19.

Fig.19. Las fuerzas reactivas de la superficie y las cantidades de movimiento en el salto

Fig.19. Las fuerzas reactivas de la superficie y las cantidades de movimiento en el salto de longitud (según Hay, 1986)

Debido a la orientación de las fuerzas se crea un momento de fuerzas que proporciona al atleta un momento angular dirigido generalmente hacia delante, si observamos la duración entera de la batida (véase la Fig. 20).

Fig. 20. Curva de los momentos de fuerza en la batida del salto de longitud

Fig. 20. Curva de los momentos de fuerza en la batida del salto de longitud (según Hay, 1986).

Esto significa que un saltador de longitud realiza durante el vuelo una rotación hacia delante. No obstante, para alcanzar una distancia de caída-centro de gravedad W 3 (descrito anteriormente) favorable, se tiende a conseguir un cambio intensivo de la orientación corporal y, sobre todo, del tronco. Este cambio se obtiene mediante una rotación relativamente rápida de brazos y piernas hacia delante, a pesar de que el momento angular esté orientado hacia delante. Los momentos angulares parciales orientados hacia delante que se consiguen de esta forma producen un momento angular parcial, del tronco, hacia atrás, siendo el momento global constante. Los movimientos de brazos y piernas no tienen, en consecuencia, un efecto estabilizador, sino

que sirven como elementos de desarrollo para la caída y su distancia, que constituye una categoría parcial dentro del rendimiento global del salto. El análisis cualitativo de la disciplina del salto de longitud permite una diferenciación del rendimiento global en sus partes y da acceso a la deducción de los factores que influyen y a la estructura jerárquica de los mismos (véase la figura 21).

W Distancia W1 W3 Distancia batida centro de gravedad W2 Distancia del vuelo Distancia caída-contacto
W
Distancia
W1
W3
Distancia batida
centro de gravedad
W2
Distancia del vuelo
Distancia caída-contacto
centro de gravedad
Postura corporal
Postura corporal
Velocidad de despegue
Ángulo de despegue
Diferencia de altura entre
despegue y caída
Velocidad de carrera (previa)
Preparación de la batida
Fuerzas que intervienen en la
batida
Movimiento de la pierna de
impulso
Movimiento de la pierna de
batida
Fig. 21. Objetivos y factores que influyen en el salto de longitud.

De ello se pueden extraer las magnitudes por planificar y desarrollar, tal como indica la tabla 4.

 

Factor

Objetivo del desarrollo

 

Carrera (previa)

Velocidad máxima

Preparación de la batida

Crear condiciones óptimas para la batida * bajar el centro de gravedad * evitar un frenado extremo

Batida * pierna de impulso * elementos de impulsión

Velocidad máxima de despegue Ángulo de despegue óptimo